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Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña

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JULIO - SEPTIEMBRE, 1968

San JJian di Puerto. Rico


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DEL INSTITUTO DE CULTURA PUERTORRIQUEÑA JUNTA DE DIRECTORES Guillermo Silva, Presidente Enrique Laguerre - Aurelió Tió - Elías López Sobá Arturo Santana - Esteban Padilla Milton Rua

Director Ejecutivo: Ricardo E. Alegría Apartado 4184 ANO XI

SAN JUAN DE PUERTO RICO

1968

Núm. 40

JULIO - SEPTIEMBRE

SUMARIO Centenario del Grito de Lares por Ricardo E. Alegría. . . . . . . El significado histórico del grito de Lares por Eugenio Fernández Méndez .

2

Lares por Juan Antonio Corretjer . . . . . . Manolo, el leñero por Luis Lloréns Torres.

. . . . . ..

10

23 de Septiembre por Julia de Burgos . . . .

12

El grito de Lares en los documentos

15

Proclamas de los revolucionarios

18

Proclamas de los revolucionarios: Pan, justicia, libertad . . . . . .. ....

19

Lares

24

por Eladio Rodríguez Otero Brazo de Oro por José Manuel Torres Santiago. Betances y Voltaire por Carmen Lugo Filippi. Lares

. ..

27

. . . . . ..

28

por Francisco Matos Paoli.

. . . . ..

34

Constitución provisora de la Revolución Puertorriqueña . . . . . . . . . . . . . . .

35

Reglamento formado por nosotros los fundadores de la Asociación para la libertad e independencia de la isla de Puerto Rico. . . . . . .

37

Elegía heroica por Elena Ayala. .

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Lares por José Emilio González .

44

Captura de Manuel Rojas y otros cabecillas de la Revolución . . .

45

Vámonos con Lares por Andrés Castro Ríos

47

Día y noche de Betances por Concha Meléndez .

48

Gráficas de Lares (1868-1968)

52

Lares por José Enamorado Cuesta

54

Sobrecanto por Luis H ernández Aquino .

55

23 de Septiembre de 1968. . . .

56

Siempre con Lares por Vicente Rodríguez Nietzsche.

58

Proclama que circuló en Puerto Rico sobre la muerte de Ruiz Belvis . . . . .

59

Lares por Obdulio Bauzá .

60

Figuras del Centenario. - Manuel Rojas: un precursor inolvidable de la independencia puertorriqueña por Luis H ernández Aquino . . . . .

61

La abortada rebelión de Lares en Puerto Rico .

66

Lares en el tiempo por Armando Torres Vega. . . . .

80

Proclama de Betances a los puertorriqueños: Patria, Justicia, Libertad. . . . . . . .

82

PUBLICACION DEL INSTITUTO DE CULTURA PUERTORRIQUERA Director: Ricardo E. Alegría Ilustraciones de Carlos Marichal Fotografías de Jorge Diana Aparece trimestralmente Suscripción anual

$2..50

Precio del ejemplar

$0.75

[Application for second class mail privilege pending at San Juan, P. R.]

DIlPOSITO LBGAL: l. 3343· 1959

IMPRESO EN LOS TALLERES GRÁFICOS DE MANUEL PAREJA BARCELONA - PRINTED IN SPAIN - IMPRESO EN ESPAÑA


COLABORADORES


JULIA DE BURGOS es el nombre literario de Julia Constancia Burgos García. Nace en Carolina, Puerto Rico, el 17 de febrero de 1914. Muere en Nueva York trágicamente en 1953. Fue maestra de escuela, periodista y poetisa. Sus obras están recogidas en los siguientes poemarios: Poemas exactos a mí misma (edición mecanografiada), Poema en veinte surcos, Canción de la verdad sencilla y El mar y tú. Sus obras completas han sido publicadas por el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

ELADIO RODRíGUEZ OTERO, nacido en Río Piedras, es escritor, abogado y hombre de empresa. Bachiller en Artes de la Universidad de George Washington y en Derecho de la de Puerto Rico. En la Universidad de Harvard se recibió de Maestro en Derecho (1943) y en Artes (1947), con especialización en Ciencias Políticas. Fue catedrático de esta disciplina en la Universidad de Puerto Rico. Miembro de la Junta de Directores del Instituto Puertorriqueño de Cultura Hispánica y del Directorio del Congreso Puertorriqueño Anticolonialista. Ocupa en la actualidad la presidencia del Ateneo Puertorriqueño.

JOS13 MANUEL TORRES SANTIAGO es editor de la revista Guajana, publicada por el grupo de jóvenes poetas que lleva el mismo nombre. Su poesía se incluye en la Antología de jóvenes poetas del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Colaboró con Andrés Castro Ríos y Vicente Rodríguez Nietzsche en Trovas lareñas, publicadas con motivo del centenario del Grito de Lares. En 1967 publicó su poemario La paloma asesinada.


EUGENIO FERNÁNDEZ MÉNDEZ nació en Cayey y realizó estudios superiores en las universidades de Puerto Rico y Columbia. Durante varios años fue Presidente de la Junta de Directores del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Es autor de las obras: Filiación y sentido de una isla: Puerto Rico; Tras siglo (poemas); Salvador Brau y su tiempo; La identidad y la cultura; Conceptos fundamentales de antropología física; Historia de la cultura en Puerto Rico y Antología de la poesía puertorriqueña. Es profesor de antropología en la Universidad de Puerto Rico.

JUAN ANTONIO CORRETJER nació en CiaIes. Poeta, ensayista y periodista. Ha recogido gran parte de su obra poética en los libros Agueybana, Ulises, Amor de Puerto Rico, Cántico de guerra, El Leñero y en la serie Imagen de Borinquen, de la cual ya han aparecido varios títulos. Es además autor de varios libros de prosa política, entre ellos La revolución de Lares, Nuestra bandera, La lucha por la independencia de Puerto Rico, Contestación al miedo, La sangre en huelga y Mitología del Grito de Lares. Pausa para el amor es su último poemario.

LUIS LLoRÉNS TORRES nace en Juana Díaz en 1878; fallece en Nueva York en 1944. Fue abogado, ensayista y poeta. En 1913 da impulso al modernismo puertorriqueño con la fundación de la Revista de las Antillas. Creó dos movimientos poéticos, el pancalismo y el panedismo. Su obra poética está recogida en los poemarios: Al pie de la Alhambra (1899); Sonetos sinfónicos (1914), La canción de las Antillas y otros poemas (1929); Voces de la campana mayor (1935) y Alturas de América (1940). Estos poemarios están recogidos en el primer volumen de las Obras Completas de Lloréns Torres, publicadas por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, con introducción de Carmen Marrero.


JOSÉ ENAMORADO CUESTA nace en Yauco en 1892. Poeta y periodista, ha sido director del semanario Puerto Rico Libre. Entre sus poemarios figuran: Pederna· les, Verano, Tropel, Con sangre roja, Euforia, Tres Banderas y La Princesa y el Oso Blanco. Entre sus obras de ensayos: Ensayos étnico-sociológicos, El imperia· lismo yanqui y la revolución en El Caribe y El destino de América, trabajo premiado por el Instituto Sociológico Cultural de Buenos Aires.

LUIS HERNÁNDEZ AQUINO nació en Lares. Maestro en Artes de la Universidad de Puerto Rico y doctor en Filosofía y Letras por la de Madrid. Dirige la revista Bayoán y pertenece al claustro de la Universidad de Puerto Rico. Autor de los poemarios: Niebla lírica, Agua de remanso, Poema de la vida breve, Isla para la angustia, Voz en el tiempo, Memoria de Castilla y Entre la elegía y el réquiem; de la novela La muerte anduvo por el Guasio, de varias antologías poéticas y de una antología de El modernismo en Puerto Rico.

VICENTE RODRÍGUEZ NIETZSCHE es en la actualidad director de la revista Guajana, órgano de la agrupación poética del mismo nombre. Figura en la Antología de jóvenes poetas del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Aún no ha publicado un libro individual de versos, pero ha colaborado con Andrés Castro Ríos en Estos poemas, y con éste y José Manuel Torres Santiago en Trovas lareñas.


CARMEN LUGO FILIPPI nació en Ponce. Estudió en la Universidad de Puerto Rico y en la de Columbia, donde obtuvo su grado de Maestría en Artes, con especia. lización en literatura francesa. Su tesis, aún inédita, versa sobre La influencia francesa en la obra de Amado N ervo. Actualmente ejerce de profesora en el Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad de Puerto Rico. Colabora además con el Programa de Español del Departamento de Instrucción Pública de Puerto Rico.

FRANCISCO MATOS PAOLI nace en Lares. Estudia en la Universidad de Puerto Rico donde durante varios años fue profesor de humanidades y literatura puertorriqueña. Posteriormente realizó estudios superiores en la Universidad de París. Ha publicado los poemarios: Signario de lágrimas, Cardo labriego, Habitante del eco, Teoría de. olvido, Canto a Puerto Rico, Luz de los héroes y Canto de la locura. Publica crítica literaria en la prensa.

ELENA AYALA nace en Río Piedras. Es maestra de escuela y poetisa. Ultimamente ha estado vinculada estrechamente al movimiento cooperativista de Puerto Rico. Comenzó a publicar sus poemas en el periódico La Torre de la Universidad de Puerto Rico. Más tarde colaboró en El Mundo, Alma Latina y Puerto Rico Ilustrado. Su poesía no se ha recogido en libro.


JOSÉ EMILIO GONZÁLEZ nació en Gurabo. Realizó estudios superiores de filosofía y ciencias sociales en las universidades de Puerto Rico, Chicago, Columbia y California. Se recibió de maestro en artes en la Universidad de Bastan con la disertación "Hostos como filósofo". En París se doctoró en letras con una disertación sobre la poesía puertorriqueña. Actual· mente dirige el Departamento de Humanidades de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico. Ha publicado los poemarios: Profecía de Puerto Rico, Cántico mortal a Julia de Burgos y Parábola del canto. Entre sus obras de crítica figuran: Los poetas puer· torriqueños en la década del Treinta y Josefina Romo Arregui en el arte de su palabra.

ANDRÉs CASTRO Ríos es uno de los más conocidos de la nueva promoción de jóvenes poetas puertorriqueños. Milita en el grupo Guajana, que publica la revista del mismo nombre. Está incluido en la Antología de jóvenes poetas publicada en 1965 por el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Colaboró en Estos poemas con Vicente Rodríguez Nietzsche, y con éste y José Manuel Torres Santiago en Trovas lareñas. Muerte fundada es el título de su poemario publicado en 1967.

CONCHA MELÉNDEZ nació en Caguas. Doctora en Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México, dirigió durante varios años el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. Ministro de Unity en Puerto Rico. Ha publicado las obras: Amado Nervo, Pablo Neruda, La novela indianista en Hispanoamérica, Signos de Iberoamérica, Asomante, Entrada en el Perú, La inquietud sosegada (Poética de Evaristo Rivera Chevremont), Figuración de Puerto Rico, El arte del cuento en Puerto Rico, José de Diego en mi Memoria y Literatura Hispanoamericana. Se prepara una edición de sus Obras Completas.


OBDULIO BAUZÁ nació en Lares y cursó la carrera de abogado en la Universidad de Puerto Rico. Fue miembro de la Cámara de Representantes y juez del Tribunal Superior; en la actualidad se dedica a la práctica privada de su profesión. Ha publicado los poemarios: Las hogueras de cal, La casa solariega, Las voces esperadas, La canción de los olivos y Cartas de Vietnam. Hay una antología de sus versos traducidos al inglés por Helen WoW Patterson.


Centenario del Grito de Lares HACE CIEN AÑOS UN NUTRIDO GRUPO DE PATRIOTAS, INSPIRADOS

en las ideas emancipadoras del prócer don Ramón Emeterio Betances -entonces en el exilio- y perdida ya la esperanza de lograr por vías pacíficas un cambio en el estado político del país, se levantó en armas contra el gobierno español para proclamar nuestra soberanía nacional y fundar la República de Puerto Rico. Bajo el mando de don Manuel Rojas los insurrectos ocuparon el pueblo de Lares e intentaron, inútilmente, tornar la vecina población de San Sebastián. En el empeño ofrendaron heroicamente sus vidas varios de nuestros compatriotas. Para señalar el centenario de la patriótica gesta, que constituye uno de los acontecimientos más destacados en el desarrollo histórico de nuestro pueblo. el Instituto de Cultura Puertorriqueña celebró una serie de actos conmemorativos destinados a perpetuar el hecho y a recordar los nombres de Ramón Emeterio Betances, Manuel Rojas, Matías Brugman, Joaquín Parrilla, Mariana Bracetti, Manuel Rosado, Juan de la Mata Terreforte, Pablo A. Beauchamp, Baldomero Baurén, AurcJio Méndez, Leopoldo Plumey, Manuel Cebollero, Clodomiro Abril, Clemente Millán, Rodolfo Echevarría, Bernabé PoI, Casto Santiago, Venancio Román, Manuel de León y de todos los que en el año 1868 sacrificaron vidas y haciendas por lograr la libertad de la Patria. Al mismo objeto dedicarnos el presente número de esta Revista. En él, junto a importantes documentos históricos que hemos obtenido en los .archivos históricos de España, hemos reproducido numerosos trabajos y obras que ilustran la repercusión de Lares en las letras v las artes plásticas puertorriqueñas. RICARDO

E.

I

ALEGRíA

1


El significado histórico del grito de Lares Por EUGENIO FERNÁNDEZ MéNDEZ

EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO DE LARES PARA SER rectamente comprendido debe ser visto como parte de los movimientos revolucionarios que por causas diversas, aunque de igual significación, sacudían por la sexta década del siglo pasado al mundo español y las Antillas españolas, últimos restos éstas del Imperio que España se forjó en América ya desde el siglo XVI. El siglo XIX, trajo para Europa los grandes movimientos que explican buena parte de los cambios históricos que ocurren en dicha zona continental: el nacionalismo, inspirado fruto del Romanticismo europeo 'Y el liberalismo, hijo de la Ilustración francesa y del gobierno parlamentario inglés. Cuba y Puerto Rico, y con diferente suerte y tiempo histórico Santo Domingo, no habían Jogrado proclamar la Independencia de España que alcanzaron en 1810 las naciones de Hispanoamérica. Las Antillas viven conscientes en sus mejores hombres de que sus luchas por la libertad en el siglo XIX, no son sino la continuación de las guerras libertadoras de la América Latina, realizadas por Hidalgo' y Morelos, por Bolívar y Santander, por Sucre, San Martín y O'Higgins desde México hasta Chile. La primera mitad del siglo XIX en Puerto Rico, fue una fase necesaria y preparatoria de las fuerzas nacionales que en la segunda mitad del siglo van a encontrar expresión en los movimientos Reformista y Separatista. Con el libre comercio de-' cretado definitivamente en 1818 va a producirse un ensanche impresionante de la vida agrícola y comercial de la isla. Junto con ese progreso material va unido el crecimiento de un sentimiento nacional que cristaliza en el nacimiento por esos años de una literatura autóctona y de una conciencia política. 2

Hombres como Ramón Emeterio Betances (nacido en Cabo Rojo el 8 de abril de 1827), de Eugenio María de Hostos (nacido en Mayagüez el 11 de enero de 1839), van a constituir junto con nu· merosos otros médicos publicistas y abogados como Segundo Ruiz Belvis; Manuel Alonso, Francisco del Valle Atiles, Julio J. Henna, F~ancisco Basara, José Pablo Morales, Alejandro Tapia, Francisco Oller, Julio Vizcarroncio, Julián E. Blanco, Francisco Mariano Quiñones, Román Baldorioty de Castro, José de Celis Aguilera, y muchos más conocidos de todos, como José Gautier Benítez, Manuel Corchado o Ramón Marín~ los forjadores de una conciencia regional bien caracterizada en el pueblo puertorriqueño, que aspira a colmar políticamente su conciencia nacional. La mayor parte de los miembros de esas dos generaciones de las últimas seis décadas del siglo, se formaron intelectualmente en Europa. Betances estudió en París, Hostos en España y Ruiz Belvis igual. Francisco Mariano Quiñones en Alemania. Muchos estudian en Puerto Rico, otros en Estados Unidos y algunos aunque autodidactas absorben las ideas más progresistas del siglo XIX. Las actividades reformistas o revolucionarias de esta primera generación en Puerto Rico comienza hacia 1866. Betances termina su carrera de medicina en la Universidad de París en 1853 y regresa a Puerto Rico. Hostos abandona la carrera cié Leyes que cursaba en Madrid en 1857 y se lanza ya desde su sede en Madrid a la lucha política y educativa, teniendo como norte invariable de su vida la independencia de Puerto Rico y la Federación de las Antillas. Es este, pues, el período en que cristaliza en forma definitiva en la conciencia nacional de Puerto Rico, la idea emancipadora con Ramón Emeterio Be·


lances y Eugenio María de Hostos. Todos los líderes de Puerto Rico, incluyendo a los más conservadores como José Julián Acosta. Julián E. Blanco, Francisco Mariano Quiñones, Román Baldorioty de Castro y otros. llevan arraigado en su ánimo el sentimiento nacional, pero no todos son tan decididos ni tan resueltos en el sacrificio de su apostolado como Ramón Emeterio Betances. Este solo hombre, apasionado en su amor por Puerto Rico, despliega can energía y constancia asombrosa la labor de acción y educación revolucionaria que lanzaría en 1868 a tantos puertorriqueños a la lucha armada contra España a nombre de un lema trino: Patria. Justicia y Líbertad. Betances encarna como ningún otro hombre de su generación toda la audacia, toda la inquietud romántica deJ fin de siglo. Hacer la historia de la Revolución. de Lares, es imposible

Ramón Emeterio Betances. Oleo de Rafael Tufiño. Colección del Instituto de Cultura Puertorriqueña

sin traer a cuento como explicación necesaria, la actividad asombrosa de este impetuoso revolucionario. el mismo que dijo al compositor Cabello al pedirle un himno para la Revolución: "Mi pasión, mi pasión es hoy la revolución borinqueña. Mándame un himno que haga salir fusiles, ¡fusiles nada más de la tierra! No pido hombres. Un himno que arrastre las piedras y sople llamas y fuego sobre los déspotas... " Betances nació el 8 de abril de 1827 en la parroquia de Cabo Rojo. Se graduó de médico en París en 1853 a los 26 años de edad. En Francia, en sus años de estudiante, fue testigo ·apasionado, a los 21 años, de la Revolución de 1848. Graduado de París, regresa a Puerto Rico donde la isla es víctima de una epidemia eje cólera. Establece en Mayagüez el hospital de San Antonio. Lleva su


medicina a las chozas y bohíos de los desvalidos que aprenden a amarle. Por su afanosa dedicación el pueblo le discierne el título de "Padre de los pobres y de los negros". El mismo lleva en sus venas sangre negra: "a mucha honra"; como dijera cuando se pretendía infamarlo por un tal delito. Mucho antes de que estallara la Revolución de Lares, Betances había fundado en Puerto Rico una sociedad secreta de abolicionistas. Los esclavistas de aquellos años (1853-56) se alarmaron de sus actos y juzgan que un hombre que trata a los negros como si fueran hombres, puede acarrearles disgustos. Al fin se decreta su expulsión de la isla por el gobernador Teniente General don José Lemery. Betances, exiliado se fue a París. Allí, muere a los pocos años su sobrina y joven esposa Carmelita Renri, hija de su hermana Clara. No faltan compatriotas en el cortejo. Allí se ve a Francisco Basara, a los doctores Carbonell y Antonio Ruiz Belvis. al pintor Francisco Oller, a Garnit.r yaPa. rrata, a Prevost, así como muchos otros amigos de Betances. Finalmente, obsesionado él con la idea de enterrar a Carmelita en Puerto Rico, gestiona y logra nuevamente la entrada al país. Ruiz Belvis así se lo comunica por carta. Estamos en 1860. De regreso a Puerto Rico. comienza de nuevo a ejercer su profesión en Mayagüez. Ya su padre, modesto hacendado de Cabo Rojo, ha muerto para esta época. Junto a Ruiz Belvis. joven abogado, hijo de padre hacendado como él, emprende nuevamente la labor de fundar sociedades secretas para la redención de los esclavos. Le acompaña en la empresa el doctor Francisco Basara. Tras la idea de libertar al esclavo, Betances concibe la idea de libertar a Puerto Rico y surgen por el oeste jefes de Revolución bajo la impunidad de las logias masónicas. Enterado de las actividades políticas de Betances el Gobernador de la Isla, General Félix María de Messina le llama a palacio para prevenirle. -"Conozco sus opiniones y las respeto, le dice, pero como gobernador no puedo tolerar su pro· paganda." _" No hago nada que no esté sostenido por los derechos naturales de todo hombre al emitir libre· mente mis opiniones" -contestó Betances. El general le amonesta: "Si usted insiste le haré colgar de una almena de la Fortaleza." Betanc:es con serenidad y firmeza replica: "La noche de ese día dormiré yo más tranquilo que su Excelencia." Por estos años España está dividida por dos partidos: Conservador y Liberal. El caudillo del liberalismo español, es el General Prim, Conde de Reus, que fue gobernador de Puerto Rico. Primo que al principio trata de limitar tan sólo el abso· 4

lutismo de la Reina Barbón Doña Isabel n, se abraza finalmente a la causa liberal más radical como medio para el destronamiento de Isabel. El liberalismo contra el absolutismo libran en España la más encarnizada lucha. Estamos en 1865. Antonio Cánovas del Castillo, al ocupar el poder la Unión Liberal. es designado Ministro de Ultramar. Pide a Cuba y Puerto Rico que envíen comisiona· dos para que informen en qué deben basarse las reformas políticas y sociales para las provincias de ultramar. Se efectúan las debidas elecciones en el país. Son electos por los' reformistas: Segundo Ruiz Belvis, José Julián Acosta y Francisco Maria, no Quiñones. Por los conservadores Manuel de Jesús Zeno. Al llegar el turno de sus reclamaciones a los representantes de Puerto Rico, éstos dieron preferencia a la abolición de la esclavitud y en suce· sivas sesiones del Congreso piden la representa· ción de los puertorriqueños en las Cortes y la auto· nomía de los municipios. Antes de que se cerraran las Cortes. cae el gabinete de la Unión Liberal y suben al poder los conservadores con el general Narváez, a la cabeza. Nada habrá pues de esperarse en las Antillas. En Puerto Rico y en Cuba crece el descontento. Ruiz Belvis regresa a Puerto Rico tan desencantado como Morales Lemus :' los demás ilustres cubanos. Las corrientes liberales se propagan en América y en España esperando el turno de echar a los reaccionarios del gobierno. Betances en esta ca· yuntura no perdía tiempo en organizar Asociaciones Separatistas. A esta consigna respondían ya los comités de "Capa Prieto" de Mayagüez, del cual era presidente el norteamericano Matías Bruckman; el "Lanzador del norte N.O 1" del Barrio El Palomar de Camuy, presidido por el venezolano Manuel María González; el "Lanzador del norte N.O 2" en Arecibo, presidido por Aurelio Méndez; el "Centro Bravo. N.O 1", instalado en el barrio Pezuela de Lares, y de la cual era presidente el venezolano Manuel Rojas. El "Lanzador del sur", en Ponee, presidido por Carlos E. Lacroix, y el comité "El Porvenir" del Pepino, presidido por Manuel Cebollero. Betances está en contacto con todos aqueo 1I0s extranjeros que juzga gente probada para el levantamiento armado y dirige a su vez el "Comité del oeste". Por estos días estalla un motín de soldados en los cuarteles de la capital, originado por la falta de paga. El motín es sofocado a tiempo. El general Marchesi que temía una conjura general anunciada para las Antillas persuade al Coronel encargado Zela para que dicte la pena de muerte para el instigador, el cabo Benito Montero. Le promete que es sólo para escarmentar, que nada se hará fi· nalmente y que indultará al cabo conforme a sus


facultades. La sentencia. sin embargo, se ejecuta sin que Marchesi cumpla lo ofrecido. Tras el fu· silamiento de Montero el coronel Zela se suicida. Los temores que Marchesi alberga de un movi· miento insurreccional en Puerto Rico se resuelven dictando además el destierro inmediato de los más notorios liberales del país: Segundo Ruiz Belvis, José de Celis Aguilera, Vicente María Quiñones. Carlos E. Lacroix, Rufino de Goenaga, Julián E. Blanco y los doctores Pedro Goyco, Calixto Rome· ro y Ramón Emeterio Betances. Betances y Ruiz Belvis, que al igual que los demás fueron ordenados presentarse al gobierno dc Madrid en un plazo de tiempo señalado, acuer· dan darse a la fuga. Llegan a Santo Domingo el 9 de julio de 1867. Betances no pierde tiempo y se dispone a buscar armas para la proyectada re· volución de Puerto Rico. Luego pasan él y Ruiz Belvis a Sto Thomas y de allí a Nueva York. En St. Thomas se encuentran con Celis Aguilera, Calixto Romero y Julián Blanco. y otros de los deportados que iban rumbo a España. Casi todos prometen a Betances luchar por la misma causa. Ya en Nueva York Betances y Ruiz Belvis se disponen a activar sus planes. Betances se dedica a gestionar armas. Mientras tanto no pierde contacto con los centros de conspiración activos en Puerto Rico. Se dispone de común acuerdo la fecha del alzamiento: será el 29 de septiembre de 1868. Entre tanto parte Ruiz Belvis para Chile en busca de ayuda ante el gobierno de Vicuña Mackenna. De Nueva York pasa Betances a Sto Thomas y de allí a Santo Domingo donde se halla por el mes de septiembre de 1867. Se propone reunir fuerzas y armas en Puerto Plata para invadir a Puerto Rico en la fecha acordada. Se ve en la necesidad de volver a Puerto Rico en cierta ocasión y entra en el país de incógnito. Burlando las medida~ del gobierno, sale del país tan misteriosamente como hubo entrado. Logra escapar en un buque inglés. El capitán de la nave, que es masón como él, le acuita a bordo, y parte para Nueva York, de donde regresa una vez más a Santo Domingo. En Santo Domingo le esperan otros conjurados: Mariano Ruiz, el hermano de Diego Moral, y otros. A principios de noviembre va a Sto Thomas a recoger 500 fusiles y dos cañones, y allí se entera de la muerte de Ruiz Belvis en Valparaíso. Aprovecha la ocasión para lanzar la primera proclama de la Revolución: Los Diez Mandamientos de la Libertad: (4 noviembre de 1867). Dice: El gobierno de Isabel 11 lanza sobre nos· otros una terrible acusación: dice que somos malos españoles. El gobierno nos calumnia. Nosotros no queremos la separación; nosotros queremos la paz, la unión con España; mas es justo que pon·

gamos también condiciones en el contrato. Son muy sencillas. Helas aguí: Abolición de la esclavitud. Derecho de votar los presupuestos. Libertad de cultos. Libertad de palabra. Libertad de imprenta. Libertad de comercio. Derecho de reunión. 8. Derecho de poseer armas. 9. Inviolabilidad del ciudadano. 10. Derecho a elegir nuestras autoridades. 1. 2. 3. 4. S. 6. 7.

Estos son los mandamientos de los hombres li· bres. Si España se sicnte capaz de darnos, y nos da estos derechos y estas libertades, podrá entonces mandarnos un Capitán Generala un goberna· dar... de paja, que ahorcaremos y haremos quemar en los días de Carnestolendas en conmemoración de todos los Judas que hasta hoy nos han vendido. Así seremos españoles. Si no, no. Si no, puertorriqueños paciencia, JOS juro que seréis libres! Dr. Betances Estando Betances en Sto Thomas, se produce un terremoto y le roban. También a Puerto Rico le sacude el terremoto y el 20 de noviembre de 1867 se desata el ciclón de San Narciso. En los campos se abrieron grietas y casi todas las chimeneas de las haciendas de azúcar cayeron al suelo. La tie· rra se mantuvo temblando 4 días. El 22 de diciembre Betances hace circular por la región del Oeste la segunda proclama de la Revolución. Su lema era: Guerra al Ibero, ¡Viva la Independencia! El 2 de enero de 1868 regresa a Santo Domingo y ocho días después redacta la Constitución provisional de la Revolución Puertorriqueña. Propone como fin una forma democrática de gobierno, provisionalmente bajo el Comité Revolucionario de Puerto Rico. José de Celis Aguilera, y Lacroix se suscriben con una importante suma de dinero para comprar armas, y a mediados de enero de 1868 sabe Betances que ya están en Puerto Rico sus compañeros Blanco, Goenaga, Romero y Acosta y que han coincidido con la llegada del nuevo gobernador el General Pavía. En Cuba, los seguidores de Carlos Manuel de Céspedes y Francisco Vicente Aguilera emprenden el mismo derrotero que en Puerto Rico, aunque sin mucho contacto con los revolucionarios de Puerto Rico. Lares y Yara, persiguen la misma finali· dad. 5


1:05 conjurados de Santo Domingo, con Betan· ces'a la cabeza esperan. El padre Fernando Arturo de Meriño, dominicano, se abraza a la causa de Betances. Pero el gobierno de Buenaventura Baez es presionado por España. El día 28 de febrero comienza a verse Betances perturbado por el gobierno. Luis Betances y el sobrino de éste, Luisito, son conducidos a la cárcel. Pero mientras los es· pañales no le presentan al gobierno dominicano las quejas formales el presidente Baez se hace de la vista larga en cuanto a Betances. Betances escribe a Basara sobre la Revolución: Falta lo esencial, ¡dinero! En S1. Thomas le .han llegado 500 fusiles más. El 30 de abril cae en desgracia con el Presiden. te Buenaventura Baez. Una carta del revolucionario cubano Goicuría, del' 21 de marzo, avisándole que había 500 fusiles en Curazao, le pierde. Baez, ha ordenado su encarcelamiento. Betances acude al cónsul americano, alega sobre su intención de ciuda. danía y éste le ofrece protección. Después de dejar todo arreglado con su gente parte para Curazao. De Curazao pasa a Sto Thomas. Llega el mes de agosto. Circulan en Puerto Rico nuevas proclamas. Betan. ces en 51. Thomas se ocupa en preparar las expediciones que saldrían de allí y de Samaná y de Puerto Plata en la República Dominicana el 29 para secundar a los revolucionarios de Puerto Rico. Según sus cálculos en total, adentro y fuera de Puerto Rico son unos 10.000 hombres. Han contratado para la fecha acordada el vapor El Telégrafo que llevaría la gente y el armamento. El gobernador Pavía, que ha recibido noticias sospechosas de carácter general sobre su vasto movimiento redobla la vigilancia. El día 21 de septiem~re se filtra al gobierno el secreto. El Comité .. Lanzado~ del barrio El Palomar" de Camuy. que dirige el venezolano Manuel. María González, es sorprendido en su buena fe por delación del capitán español Castanón, que se había comprometido a cooperar con armas y milicias en el movimiento. El Coronel don Manuel de Iturregi, jefe militar del departamento de Aguadilla, se pero sonó en .. El Palomar" tomando preso a don Manuel Marín y don Ulises Cancela, hijo este último de un acaudalado propietario de Camuy, a más del jefe don Manuel María González. El alcalde de Camuy don Pablo Rivera escapa y notifica en Lares a Rojas. Rojas despacha meno sajeros adelantando los sucesos para el 2.~, seis días antes de lo acordado. Betances nada sabe. Un mensajero lleva la noticia a Bruckman en Mayagüez. Otro al Comité de Arecibo, de los cuales eran miembros: Santiago Huley, Juan Queró, Juan González, Juan Ramón Colón, Felipe J. Toste, Santiago Seijo; Mariano Martorell, Anlonio Guerrero, Gerardo Méndez y Aurelio Méndez, (Pres.) y el

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venezolano Maximiliano Rivera. La consigna que llevaban era "Mañana damos el Grito: ¡Viva Puerto Rico Libre!" Responden los conjurados. Las legiones van llegando a Lares el día 23. En la casa del comisario de barrio Bruno Sabriller, hay 100 insurrectos de infantería y 80 de caballería, armados de machete los de a pie y los de a caballo con sable colgante y revólver. Esta legión que se aproxima a 200 hambres, incluyendo los oficiales; la comandan el do'J:Tlinicano Baldomero Baurén, a quien llaman "Guayubín", Elfas Bosán, Rafael Francisco ,Arroyo, Euge. nio Bernal, Lorenzo Lovera, el venezolano Pedro García Garzón y Bautista Ramírez. En el barrio Bartola donde habita Manuel Rojas, y a la orilla del río, acampan 200 hombres de a caballo más, también armados con machetes, y en . su oficialidad figuran Joaquín -Parrilla. Manuel Rosado (El leñero), Clodomiro Plumey, Fermín Ostolaza, Clemente MilIán y como ayudantes de Rojas, Juan Vicenty"y Juan de Mata Torreforte. La tropa que comanda Matías Bruckman se . componía al salir de Mayagüez de 400 hombres de, infantería y 80 a caballo, pero en el camino el batallón había sumado unos 60 hombres. pasando de 600 hombres a su llegada a Lares. Entre los segtlidores y oficiales de Bruckman figuran su hijo Henry Bruckman, Carlos A. Lacroix y N. Rocafort, Francisco Santana, .Manuel Parrilla, Abdon Pagán, Leoncio Rivera, Euclides Abril, Juan Ramón Rivera, Clodomiro Abril. Bernabé Poli y Doval Beauchamp. .Antes de caer el sol se unifican las fuerzas re beldes. ¡Rojas va a hablar! En la solapa de la chaqueta le brilla la insignia de general. Su arenga conmueve a los soldados. Luego habla Bruckman. Temprano en la noche entran las tropas en la ciudad. A la entrada de Lares se hacen los primeros disparos. La plaza ofrece ligera resistencia. Alguien portando una bandera se adE'lanta y da el grito simbólico de la revolución: ¡Viva Puerto Rico Libre! Pero una bala lo fulmina. Es Manolo Rosado, (El leñero). Los insurrectos lo recogen y levantan la bandera. No es la bandera de Betances, la que bordara para este Grito Mariana Bracetti, llamada "Brazo de Oro". Es una bandera blanca con letras en carbón. con esta incripción: ¡Viva Puerto Rico Libre! Libertad o Muerte. (Año 1868). La otra bandera que llevan es la encarnada. Otros héroes caen pero sigue el avance. La revolución se adueña de Lares. Hay algunos presos: El Alcalde Media· villa y algunos peninsulares de relieve local. A tropel se dirigen luego todQs a la Casa Ayuntamiento, llamada Casa del Rey. Del asta bajan la bandera esp~ñola y en su lugar izan la bandera de la Revo· lución, la que bañara en sangre Manolo (El leñero). En la Sala del Ayuntamiento se abre la sesión de los Revolucionarios. Entran el teniente Manuel o


Cebollero y el sargento Ibarra de los {llilicianos españoles que se han unido al Ejército Libertador. Preside la asamblea Francisco Ramírez Medina. Se nombran los miembros del Gobierno. El gabinete queda constituido por: don Aurelio Méndez, Ministro de Gobernación, don Manuel Ramírez, Ministro de Estado; don Celedonio Abril, Ministro de Hacienda; don Federico Valencia, de Guerra y Marina, y don Clemente Millán, de Gracia y Justicia. Francisco Ramírez Medina es Presidente de la República y don Bernabé Poli, .Secretario de la Presidencia. La asamblea confirma el nombramiento de Ma· nuel Rojas como jefe Supremo del Ejército Liber· tador y el de Matías Bruckman como general de División. Se nombran los varios generales de divi· sión y los coroneles de Artillería, Caballería, etc. Terminada la Asamblea, la ciudad queda si· tiad~.

Al padre Vega, vicario de la parroquia le obligan a cantar un Tedeum en himno de gloria y de triunfo. Al amanecer del día 24 se da la orden de foro mación a toda la tropa. Un número de oficiales y soldados queda" de retaguardia en Lares bajo las órdenes del Coronel Cebullero. El resto de los combatientes sale para el Pepino. Marcha al frente la caballería, compuesta de unos 300 jinetes bajo órdenes del general Bruck· man y Pablo Rivera hijo y Francisco Santana. La infantería llega a unos 400 soldados. Pero ya las fuerzas españolas alertadas sobre el levantamiento han tomado la ventaja. Cuando la tropa al frente de todas las cuales marcha Manuel Rojas llega al Pepino encuentra la plaza armada en n¡lmero superior de fuerzas. De Arecibo, Mayagüez, Aguadilla y Ponce, han llegado las mi· licias españolas. Van a vérselas los insurrectos no sólo con números superiores, sino con la superioridad del armamento de que disponen los batallones del gobierno. Se entabla la lucha. Comienza el fuego de parte a parte. Cae muerto el Coronel Leopoldo Plumey; cae el comandante de caballería Pablo Rivera; el Coronel Baurén "Guayubín" se bate y muere en el avance; Bruckman se parapeta en un rancho y juna él cae herido su hijo Henry. Mientras carga su revólver cae abatido de un tiro en el pecho. Caen luego Ezequiel Díaz y otros varios. El generalísimo Rojas se mueve a caballo de un punto a otro combatiendo y dándole ánimo a la tropa, pero quedan pocos soldados y pronto se ven cercados. Les hacen prisioneros. La revolución es· tá debilitada. Escuadrones que se baten a retirada y sin balas son capturados. 'Cogen al General Andrés PolI y a Pedro García; muere el General Beau· champ. Siguen las tropas españolas haciendo pri-

sioneros: a Ostolaza, Leoncio Rivera, Euclides Abril y Rodolfo Echevarría los traen presos a punta de bayoneta. Los revolucionarios están casi dQminados. El General Parrilla se sostiene en inútil resistencia con muy pocos soldados. Cuando sólo le resta una bala a su revólver se oye una voz que le grita: "Parrilla, ríndase", y el revolucionario contesta impasible: "Parrilla no se rinde". Dispara su última bala y cae ultimado por el fuego enem.igo. El teniente Prats, soldado español al fin, que admira el valor le quita el pañuelo de seda que lleva al cuello y lo .guarda, en saludo de respeto del vencedor al ven· cido... Por haber sido improvisada seis días antes de acordada, la Revolución de Lares estaba condenada al fracaso. Como escribiera Betances en 1891: "Una indiscreción había forzado a los compañeros de Lares a precipitar el movimiento antes de mi llegada con las armas que tenía preparadas." 17 días después del Grito de Lares estalla en Cuba el Grito de Yara acaudillado por Carlos Manuel de Céspedes. Se enciende allí una nueva Guerra que dura diez años. Betances recibe la noticia de los sucesos de Lares con ira impotente y tristeza indecible. Sofoca· da la Revolución en los próximos días por las mili· cias españolas queda ahora poca esperanza. Entre tanto las cárceles de Arecibo, Aguadilla y otros pueblos se llenan de presos. El propio gobernador Julián Pavía escribe: "Ni en la capital ni en punto alguno de la isla, existe cárcel alguna suficiente para mantener tanto preso." . En el proceso de la causa interviene el juez de Primera Instancia de Ponce, don Nicasio Navascués y Aisa. Se cuenta que en los días de la insurrección de Lares, la farmacia de Henna, el padre del doctor Julio J. Henna, de Ponce, era un foco de conspiración. Henna hijo, después de recibir su título de médico se vio obligado a salir de su ciudad natal y fijó su residencia en Nueva York, donde laboró hasta el fin de su vida por la independencia de Puerto Rico. Apresados los principales caudillos de la insurrección y dominada la situación por las milicias españolas, se dispone el proceso. La jurisdicción militar reclamaba al poder civil el derecho de juzgar a los prisioneros. Cincuenta o más presos políticos mueren en las cárceles del vómito negro. En la capital el General Pavía ordena preventivamente arresto a los doctores calixto Romero, Gerónimo Goico, y de don José Julián Acostao Presos en San Cristóbal y El Morro son conducidos éstos más tarde a la cárcel de Arecibo. 'Pe· ro, sin poder complicarlos por documento alguno con la Revolución, el capitán general se ve obligado a decretar su libertad. 7


El proceso militar sentencia a morir a garrote vil a los generales Manuel Rojas y Andrés PolI y a sus subalternos Ignacio Ostalaza, R?dolfo Eche· varria, Pedro Garda, Leoncio Rivera y Clodomiro Abril. Las autoridades arrestan en diversos puntos de la isla a todo posible sospechoso por procedimiento sumario. Así al doctor Antonio Ruiz. hermano de Segundo Ruiz Belvis y a Adolfo Betances, her· mano de Ramón Emeterio Betances que no tenía conexión ninguna con la Revolución. Sin embargo, cuatro días antes del Grito de La· res, en España se han levantado Prim y el General Topete de las fuerzas liberales en medio del entusiasmo popular. Cuando el cable trae a Puerto Rico las noticias de la Revolución triunfante en España, las muchedumbres plenas de entusiasmo invaden las calles de Mayagüez y Ponce. En Maya. güez sacan el retrato de Betances y Ruiz Belvis, gritando: ¡Viva Prim! ¡Viva España! Pero el gobierno de Pavía insiste en ultimar sus investigaciones sobre los sucesos de Lares. En Cuba, ellO de octubre de 1868 comienza la Guerra Mambí de los diez años. Betances en Sto Thomas está triste y perplejo, pero no vencido. Para él comienza una nueva etapa de la lucha. La libertad para los presos de Lares será su primera batalla. Se pone en contacto con el general Céspedes y lanza una proclama al ejército español de Puerto Rico. Se habla en Puerto Rico de que el nuevo gobierno relevaría a Pavía de su mando en Puerto Rico. En San Germán retando al Gobierno bajan la bandera española del Ayuntamiento. A los atropellos del Gobierno en varios pueblos se suceden motines en distintas partes del país. Betances. incansable, se multiplica. Envía proclamas, manifiestos, artículos a los periódicos de Europa. Hace así junto con la~ gestiones que se hacen desde Puerto Rico el ambiente para que el nuevo gobierno español proclame la amnistía de los presos de Lares. Amnistía que de hecho llegó el el 20 de enero de 1869. De ahora en adelante Betances piensa en conseguir la libertad de Puerto Rico a través de Cuba y Santo Domingo. Los liberales de Puerto Rico, sao can triunfante en las elecciones de 1869 a Román Baldorioty de Castro, José Escoriaza y Luis Padial. El país empieza a pensar en la Autonomía posible, dado el gobierno liberal de España. Betances piensa en cambio, que los autonomistas han matado la idea revolucionaria. La ideología avanzada de la política española tiende ahora a favorecer la refor· ma de las Antillas. El político astuto que era Be· tances se daba cuenta de lo que sucedía en Puerto Rico y su esperanza se agostó.

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En St. Thomas entrega sus armas al general dominicano Gregario Luperón, creyente como él en la idea de la Confederación de las Antillas. Ambos esperan un cambio de gobi~rno en Santo Domingo que favorezca el caso de Puerto Rico. Desde Cuba se espera ayuda a través de Máximo Gómez y otros patriotas que creen en la Confederación de las Antillas. En 1868, vuelve Betances a París. Defiende allí de la prisión por España al patriot.l negro de Cuba José Maceo y logra su libertad. Desde 1863 Hostos habia lanzado la idea de la Confederación de las Antillas. Betances vio en la Confederación de las Antillas la posibilidad de formar una nación de 25 millones de habitantes. Este es ahora su proyecto. En 1870 vuelto a Santo Domingo y Haití visita pueblos y logias masónicas en busca de simpatías y ayuda material para los rebeldes de Cuba. Hasta su muerte luchará indistintamente por la unión e independencia de Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico. He aquí "el paralelo retrospectivo que traza el escritor cubano J. de la Luz León entre Mar· tí y Betances como revolucionarios: .. Martí como pendia, articula y define, en un plan de mayores posibilidades lo que en Betances fue intuición e impulso cordial. El cubano define un programa, establece las bases de una acción. El borincano se lanza impetuoso a la acción misma. Martí señala un derrotero y traza los accidentes del camino que hay que recorrer. Su visión es la del estadista. Be· tances emprende la jornada y resuelve las dificultades a medida que se presentan. Su visión es la del revolucionario. Ir Sin duda. Betances fue éso por excelencia, un revolucionario y su suerte le fue adversa, pero dejó plantada en el espíritu de su pueblo la semilla de la libertad y un compromiso moral de no pero der las nuevas generaciones lo que habían heredado como patrimonio histórico. La última Revolución de Cuba por su independencia, planeada por Martí, quien llamó al general Máximo Gómez para que asumiera el mando supremo de la Guerra, se inició con el Grito de Baire, en Manzanillo, el 24 de febrero de 1895. Cuba alcanzó al fin una indepen. dencia que Puerto Rico tiene todavía que validar ante sí y ante los pueblos del mundo. Pero bueno es aquí recordar la famosa frase de Martí, "]as Antillas han de salvarse juntas o juntas han de perecer". Esta es la enseñanza que la historia ofrece en el ideal de la confederación acariciado por Rostos y Betances. Este es el significado inmarcesible de la Gesta de Lares. En la victoria o en el desastre, los insurrectos de Lares, merecen por eso recuerdo respetuoso.


Lares· A Obdulio Bauzá

Por

JUAN ANTONIO CORRETJER

TIERRA SANTA ONDEADA DE MONTAÑAS,

verdes, verdes como esperanzas. ¡Dios te Salve! por tus hombres que se hicieron cenizas para carne de mármol. Tu cielo y tu montaña -asta y banderaarrebatan mi espíritu para las cosas grandes. Lares -un puñadito de fichas sobre el mantel arrugado y verde de los campos.

Lares -himno de gloria- y canto -sangre de libertad. ¡Y qué pena infinita la de mirarte ahora envuelta entre pañales de banderas extrañas, a ti, que no soportas frenos de esclavitud! Pero el tamaño es grande de la esperanza... ¡Fuego! Conducen a la gloria los campos- tus mujeres. Tu campanario rima padrenuestros y tiros.

En tus calles -avenidas de gloriame siento ángel y hombre -ala y espada- todo.

Así el tamaño es grande de la esperanza...

Tu recuerdo es incendio perenne en que me quemo -solo hasta delirar.

Lares -himno de gloria- y canto -sangre de libertad.

¡Fuego!

-- Del poemario Agüeibaua, Ponce. Tipograrra del Llano, 1932.

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Manolo, el leñero * Héroe puertorriqueño de la Revolución de Lares

Por

LUIS LLORÉNS TORRES

FUISTE, EN EL GESTO REDENTOR, TAN FUERTE,

que al caer, con la mano mutilada, aún alzaste la enseña ensangrentada, dando aquel grito: ¡Independencia o muerte! No sé si la desgracia () si la suerte abrió tu fosa en la primer jornada. ¿No oyes la envilecida carcajada de tu pueblo, incapaz de comprenderte? Tu pecho todo se volvió una rosa al derramar tu sangre generosa por el pueblo infeliz que en torpe yerro no siente el deshonor de ser esclavo, y sus cadenas lame, como un perro, y, como un perro, remenea el rabo.

• Del libro Alwras de América (1940).

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23 de Septiembre * Por

JULIA DE BURGOS

23 DE SEPTIEMBRE, VIVO EN EL HORIZONTE de la sangre que marcha en victoria suprema; vivo en la voz del tiempo con grito que~muerde la cobarde conquista de las viles banderas; vivo en el gran desfile de todos los patriotas que murieron de ira y de ira despiertan; vivo en todas las luces de todas las estrellas; vivo en el subterráneo ejército de soles que vil era en cada pueblo hundido en cadenas; vivo en el hombre nuevo que pelea en cada frente libertados 4e pan y justicia de ideas. 23 de septiembre, vivo en dos bravos siglos, que se extienden al mundo del alma de mi tierra; vivo en el gran lamento borinqueño y bravío!, que se cuela en los labios de las locas palmeras; vivo en la desteñida carretera de angustias que recorre los campos con hordas extranjeras; vivo en todos los muertos vivos e inagotables que cada día renacen en sagradas protestas. En los gritos sublimes de Feliú y Suárez Díaz que iniciaron la lumbre de la heroica era. -En los cinco sepulcros infinitos de vida que cual éstas se elevan del pecho de Río Piedras. -En la sangre sin tumbas de Beauchamp y Rosado, -en el Domingo Santo de ramos y de auroras de patria ensangrentada, pero jamás deshecha: -yen todos los sagrados martirizados cuerpos que cayeron llamando y besando a una estrella.

• Del cuaderno Julia de Burgos.

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23 de septiembre. vivo en todos los vivos que a la tierna República se remontan y sueñan... -la potente y latente República de Lares; ¡23 de septiembre; libertad de mi tierra! Vivo en el siempre vivo frenesí de los firmes que levantan al cielo.la cruz puertorriqueña; vivo en toda la sangre preparada y sonriente que conduce en Borinquen la voz de INDEPENDENCIA; vivo en todas las cárceles asombradas y frías, vivo en Albizu Campos, solitario entre soles que desde sí camina al mundo que· lo espera. 23 de septiembre, santo y por-siempre vivo, y gritando en los 1'f.1~ oes sobre:.toda la,..tr;;.a. I

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I


El grito de Lares en los documentos , Reproducimos a continuación una serie de documeñtos relacionados con la revolución de Lares. cuyos origina1cs rueron localiudos en la Biblioteca Nacional de Madrid 1'01' la dirección del Instituto de Cultura Puertorriqueña. P:lI"(C de este material figuró en la Historia de la insurrección de! Lares, de José Pérez Moris y Cueto y Luis González Ouijano (Barcelona, 1872).

Manifiesto de los patriotas borinqueños que dirigen el movimiento revolucionario.

DE AC 'ERDO EN QUE ES LLEGADO EL MOMENTO DE TO'

mar las armas para santificar la causa de sus derechos, declaran estar resueltos a morir, antes que continuar bajo el dominio español; y para que no se le dé carácter de una asonada o motín de mal género y sea considerado como un movimiento patriótico con tendencias a sacudir el ominoso yugó y crear una patria libre, lo manifiestan para que conste al mundo entero. - Escrito por Bernabé PoI, Secretario general. - Lares, 23 de septiembre de 1868. Gobierno Provisorio de Lares. Nos, los que componemos este Gobierno, en uso de. nuestras atribuciones declaramos: 1." Que todo individuo hijo del país está obligado a tomar las armas para ayudar a conseguir la libertad e independencia de Puerto Rico; 2.° Todo individuo. de cual· quier nación que sea, que 'voluntariamente quiera tomar las armas será admitido y considerado como patriota. Todo esclavo que tome las armas. será li& bre por este solo hecho; y también lo serán todos los que estén imposibilitados. - Escrito por Fran· cisco Ramírez, Presidente del Gobierno provisorio. Patria. Justicia, Libertad. Viva Puerto Rico libre. Inmediatamente que reciba V. la presente, invitará a todos los individuos de ese barrio que tenesta población gan libretas para que concurran con sus libretas para quitárselas definitivamente y

a"

queden en plena libertad de sus voluntades, pues ya hemos libertado a esos infelices del yugo que los oprimía. - También concurrirá V. para comu· nicarle el nuevo cargo que debe ejercer. Los esperamos inmediatamente. - Lares, septiembre 24 de 1868. - El Presidente, Francisco Ramírez. - Señor D. Dámaso del Río. Hay otra en la pieza 1. pues la anterior está. en la V, dirigida a D. Silvestre González. redactada en los mismos términos y suscrita por el presidente Francisco R~mírez. Gobierno Superior Civil. de la Isla de Puerto Rico. - Dirección de Administración. - Sección de: Enterado por la comunicación que V.S. me dirige en 27 del corriente del auto dictado en la causa que sigue sobre la rebelión ocurrida en el pueblo de Lares, manifestaré a V.S. que efectivamente en varias ocasiones se ha acercado a mí D. Calixto Romero y en sus conversaciones siempre llenas de frases de amor al orden y de lealtad y adhesión al Gobierno español, me ha indicado alguna vez sus temores de que D. Emeterio Betances pudiera intentar agitar la tranquilidad de esta Isla porque conocía el carácter tenaz de esta persona y su deseo de satisfacer su amor propio resentido con el destierro que se le impuso. - Ningún conocimiento tengo de la entrega que dice haber hecho el Corre· gidor que era de esta Capital, D. Andrés Caparrós, de un papel subversivo o proclama procedente del Comité del Norte o del Oeste que había recibido el susodicho Romero. - Pero sí recuerdo que en una ocasión este verano vino a manifestarme que un comisionado de Betances que había llegado a esta Ca· pital con objeto de reunir algunos fondos, por subs3

,

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cripción mensual o una especie de situado en varias veces o de una sola vez con objeto de adquirir armas y otras cosas para hacer la revolu~ión en esta Isla, se le presentó para que se suscribiera, proposición que me dijo había rechazado enérgicamente y que ponía en mi conocimiento por lo que después en contrario pudiera decirse o suponerse de él, caso de que se pudieran conocer los pasos que se esta· ban dando, porque la circunstancia de haber sido expulsado de esta Isla en el año anterior a la vez que dicho Betances, no se creyera que él podía estar en connivencia con éste, cosa que él rechazaba como me lo tenía asegurado y repetido, puesto que su firme y decidida voluntad era el mantenimiento del orden y la conservación de éste en esta Isla unida a España. Como era natural aprecié mucho el paso dado por el Sr. Romero y le exhorté para que por medio de su influencia inculcara entre todos sus compatriotas los principios de orden que veía cimentados en su corazón, me repitió que cumpliría con mi encargo y en distintas posteriores ocasiones me ha afirmado las mismas protestas. Todo lo que tengo el gusto de decir a V.S. en con· testación a su comunicación y en justo testimonio de la verdad de los hechos. Dios guarde a V.E. muchos años. - Puerto Rico, octubre 31 de 1868. Julián J. Pavía. - Sr. Juez de 1.- instancia de Pon· ce, en comisión en Arecibo. - Es copia conforme. - Inscripción' de la Bandera. ¡Muerte o libertad! ¡¡Viva Puerto Rico libre año de 1868!!

testa de la adhesión al Bravo n.O 2, de sus trabajos revolucionarios en Arecibo, y concluye con las palabras escritas en signos de "ViVa la República, Vivan Belvis y Betances, Viva el Bravo n.O 2". Habla también en dicha carta de que ha trabajado con mucho éxito ni la gente pata limpia [sic] que Guerrero tiene mucho miedo y que iba a trabajar Méndez con Vicente Rodríguez: dicha carta ha sido reconocida por Rojas, así como también otra copia, contestación a la referida, suscrita por Rojas. En signos, como las anteriores obra la declaración de D. Gerardo Méndez al folio 97 y siguiente de la pieza 18.-

Escrita por D. Manuel Cebollero en la casa de D. Manuel Rojas el 23 de septiembre de 1868 con un tabaco que sirvió de pincel, según él mismo declara con el careo habido con Ibarra, pieza 18."

En la pieza de documentos aparece al folio 5 copia del manifiesto de los patriotas borinqueños que dirigen el movimiento revolucionario, y el original asimismo fueron remitidos por el Alcalde de Lares cogiéndolos en las esquinas de dicho pueblo al Excmo. Sr. Capitán general. Juramento de los afiliados en las sociedades se· cretas al folio 130 vuelto de la pieza 3.- de Pon· ce. - D. Manuel M.- González: "Juro por Dios y por mi honor ser fiel a esta sociedad, obedecer cumplidamente todos sus preceptos así como también guardar derta reserva respecto a la existencia de la misma, contribuir con la persona y bienes a su sostenimiento estando dispuesto a poner la mano donde se mande o la suerte decida." Pieza de documentos n. U 21. - Reglamento formado por nosotros los fundadores de la asociación para la libertad e independencia de la Isla de Puertó Rico, la asociación constará de hermanos priores y maestres, en cada pueblo de la Isla habrá un Maestre, y en la Capital o en el pueblo en que se acordare habrá un maestro director. - De los hermanos: son hermanos de esta asociación todos los hombres de buena vida y costumbre que con arreglo a nuestro manifiesto de día, pero no podrán pertenecer a ella los españoles por

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RST UVYXZ .1 l. /2) .) S a s h Fueron hallados además en casa de D. Miguel Rojas los alfabetos claves que se transcriben y que obran en la pieza de documentos, folios 97, 98 Y 99, los cuales han sido reconocidos por D. Manuel Rojas en su declaración obrante a los folios 55 al 66 de la pieza 14 y por otros varios procesados inclusos de D. Manuel M.- González, D. Eusebio Ibarra y D. Manuel Cebollero y D. Gerardo Méndez, que asimismo reconoció al prestar su inquisitiva, la carta obrante a los folios 83 y 84 de la pieza de documentos y que se halla escrita en los mismos signos que el alfabeto folio 99 de dicha pieza, cuya carta fUe dirigida a Rojas desde la hacienda San Daniel en 1.0 de agosto del año '68, en la que pro16

fa 97 = 7, 8, 9, 10, 11. f O 98

= BCD

F G H J L LL M N ~ P 1 2 3 4 5 6 7 8 9 X Xl X2 X3

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X6: X2:: X5.- 3.:: x2-. X. X5 X5: X7. lX5.2: X7: fo 99 A' E' l' f fa fg fnj fng.

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regla general exceptuando los que a juicio a\.. , priores o maestres sean considerados dignos l entrar en la asociación. Contiene dicho reglamen· to 9 folios y fue hallado en la casa de D. Manuel M.a González la madrugada del 21 de septiembre último con otra porción de apuntes escritos por él mismo, demostrativos de la existencia armada de las sociedades secretas para el objeto expresado. Nombres figurados de varios afiliados en las sociedades secretas bajo los cuales se entendían: Brugman = Capá Prieto; Rojas = Tacoma; don Juan Mepomuceno Méndez = Bronce; Gerónimo

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Méndez = Ya es tiempo; Cebollero ~ El rápido; Ibarra = La Esperanza; Yo sé del P. Doménech = Guacamayo; Cristóbal Castro = Juan Caliente; ZoiMéndez = Fogonazo; Marcelino Vega = Revól· Ve,' Juan Ulises Cancela = Alconero; folio 45; Ma· nuel '-t. a González = Polinesia. Mr. Matías Brug· man s. ·'3.maba igualmente Missisipi, declaración folio 14) , la pieza 12.a, Ulises Cancela, Manuel M.a González tros. Biblioteca Nacional~rió. Leg. 20.128. Expte. N.o 16.

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Mapa táctico tomado a los revolucionarios. Las ciudades de San Juan, Ponce y Aguadilla figuran, respectivamente, bajo las denominaciones· de Borinquen, Aguaynaba (sic) y Acosta. (Museo de la Universidad de Puerto Rico.)

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Proclamas de los revolucionarios

pUERTORR~OUEÑOS: QUERER

SER

LIBRE

ES

PRINCI-

piar a serlo. Aprended de ese pueblo dominicano que, sin armas, sin ayuda, exhaustos sus recur~os, muertos con el peso de grandes sufrimientos, han combatido al Gobierno español y que, aunque yacen envueltos en la desgracia, han llevado mejor porvenir que el que nuestra actual situación puede brindarnos. Nobles mayagüezanos, valientes hijos de Borinquen, vengad con la espada y el puñal el destierro que la santa causa de nuestra libertad legó al morir a nuestro hermano Segundo Ruiz, víctima del colonial despotismo español. Su sombra circula alrededor de nuestra Isla pidiendo venganza, y su alma descansa en el sepulcro, aunque distante, esperando el grito de independencia. ¡Viva Puerto Rico libre! ¡Viva nuestra hermana Cuba! COMITÉ DEL SUR.

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Puertorriqueños: El Gobierno español no se contenta ya con oprimir para exprimir: estos son sus derechos. El general Marchessi ha dejado en nuestro suelo recuerdos que reclaman venganza: sus hechos son bien conocidos y difíciles de borrarse en la causa que nos ocupa. Ahora ha venido a relevarle un león devorador con la capa de un padre protector del desgraciado, envuelto con la capa de político mediador, pero que la política que _ emplea, dando margen a distraer el estado de efervescencia en que se encuentra nuestra patria, le favorece su objeto para luego apretar y sacar. No esperemos esos momentos, puertorriqueños. No más Gobierno español. ¡Viva la Independencia! Viva Puerto Rico libr~! ¡Viva nuestra hermana Cuba! COMITÉ DEL SUR.


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Proclamas de los revolucionarios Patria, justicia, ·lihertad *

H\BITANTES DE Pl'ERTO RICO:

UNA 1 SURRECCIÓN

puramente militar acaba de abortar en la capital de esta Isla. Su extensión, su objeto, sus resultados, bien los conocéis. El cuerpo de artillería que guarnece a San Juan, de acuerdo con uno de los batallones de línea de la Plaza, intentaba, como os lo ha dicho su primer jefe, llevar a todos los ángulos de la Isla el robo y el asesinato! Un cabo fusilado, Benito Montero, y un soldado condenado a la pena inmediata, Rafael Miguel, son todo el castigo y escarmiento; justicia o clemencia ésta propia de verdaderos cómplices. No es nuevo en vuestra historia, no es nuevo en este ejército, verle buscar en el crimen solaz a su vida muelle y relajada. Cuando en vez de moralizarlo, instruirlo y en todo prepararlo para que siempre sea ayuda y sostén del orden, lo dejan sus jefes, como sucede, abandonado a la ociosidad de la vida de cuartel, sin más instrucción que obscenas conversaciones, ni otro estímulo que el comercio de la gente más abyecta, nada de extraño tiene que el resultado sea la deserción, la insubordinación, el robo y el asesinato' El país entero así lo ve y lo comprende. El Gobierno mismo ni lo ignora ni podría jamás negarlo. El actual Capitán General, sin embargo, en su orden del ejército del 2 de julio corriente, se ha atrevido a decir, que los comprendidos en la última intentona eran víctimas desgraciadas de una inícua, cobarde y traidora seducción no nacida de entre ellos mismos. Tal imputación hecha al país con el malévolo propósito de extraviar el espíritu público, no puede por fortuna producir efecto. No hay uno solo que lo crea. Todos saben, por el contrario, lo que esas palabras valen y significan. Todos saben que ~a ne• Publicado en Nueva Yodo el l." <1e septiembre de 1867. Enmendado por don , uan Macias.

cesidad de hácer méritos para con el Gobierno de Madrid por conservar sueldos y ganar honores, que la intransigente codicia de mando que aspira a mantener eternamente entre cuatro privilegiados de allá la vida y la hacienda de seiscientos mil desheredados de acá, y el deseo de lavarse de un borrón que debe caer exclusivamente sobre los agentes de un poder que no tiene más apoyo que el de la fuerza, son móviles harto poderosos entre estos mandarines para dar a esos conatos de desorden proporciones mayores y querer echar sobre los hijos del país, aunque sin expresarlo claramente, la odiosa responsabilidad que en sí comportan. Pero se engañan. Los hijos del país no han entrado nunca ni entrarán jamás en conspiraciones que tengan por objeto el robo y el asesinato. Dejarían de ser oprimidos para entrar en las filas de sus opresores. El Gobierno, empero, usando de sus omnímodas facultades con la arbitrariedad de un estado de sitio permanente y sin que ningún otro hecho público haya ocurrido en la Isla antes o después de la intentona de los soldados, ha decretado la salida del país de varios de vuestros hermanos, sin previa formación de causa, sin ninguna inculpación de cargo, sin más explicación que el Yo lo mando. La orden ha sido: embarcarse en primera ocasión para Espana y presentarse al ministro de Ultramar en Madrid, en el término de dos meses; exígese además en ella a algunos de los desterrados, que antes empeñen su palabra de honor de ir a Madrid. ¡Palabra de honor exige un Gobierno Que nunca ha sabido respetarla! ¡Un Gobierno que, no contento con arrancar violentamente al ciudadano de su casa, su familia, sus afecciones, su posición, sus medios de vivir, todavía añade el insulto al atropello, invocando lo que hay de más sagrado entre los hombres! ¡Madres puertorriqueñas, espo19


sas, hermanas nuestras; ese es el Gobierno en cuyas manos está vuestra suerte y la nuestra:! Puertorriqueños: Conocéis los nombres de los aho· ra expulsas; doctor don Pedro G. Goico, doctor don Calixto Romero, don Julián Blanco, doctor don Félix Delmonte, don Rufino de Goenaga, Ldo. don Segundo Ruiz Belvis, doctor don Ramón Emeterio Betances, don Vicente María Quiñones, don José Celis, don Elías Lacroix y otros. Conocéis su vida pasada y los crímenes de que son culpables. El primero, el más imperdonable, es haber nacido en América; el ser hijos de españoles que todo lo pueden aquí, menos hacer hijos españoles. Otro no menor es el haber recibido alguna instrucción en el extranjero; haber visto, comparado y deseado; haber vivido siempre de su trabajo, sin empleos, sin humillaciones, sin bajeza; haber deplorado en el seno de la familia o de la íntima amistad los males de una política y de una administración tiránica, depresiva de la dignidad, torpe, inquisitorial, corrompida; cuya fórmula es .. oprimir para exprimir", cuyos agentes son cabos de vara y cuyos medios de acción son la ignorancia, el espionaje y la estafa organizada. i Esa es toda su culpa, esos son todos sus crímenes. Muchos de vosotros los habéis aplaudido desde el fondo de vuestras almas, muchos de vosotros estáis prontos a compartirlos, porque sois americanos y sentís como ellos la necesidad de tener una patria! Pero ni vosotros ni aquellos de vuestros hermanos que en tierra extraña se aprestan a hacer cruda guerra al Gobierno español en nuestro suelo, habéis conspirado, ni conspiraréis jamás con el soldado para el robo y el asesinato. Son y somos todos, con excepción de algunas pocas docenas, víctimas del régimen colonial español que de Colón acá ha sido y será siempre la negación de todo derecho y de toda justicia; el imperio absoluto e irresponsable de cuatro aventureros ineptos y avarientos; el monopolio y las extorsiones de todo género, nombre y calidad; el fanatismo, el embrutecimiento y la inmoralidad cerrando por doquier el paso a las más nobles aspiraciones del espíritu, los jesuitas, los soldados, las plazas de toros, las loterías; la corrupción, el espionaje y la sed de oro en todas partes. Esa es España, ese es su Gobierno en América. ¡Puertorriqueños! Vuestros hermanos que han salido, han conspirado, sí -y deben conspirar-, porque es necesario que un día acabe el régimen colonial en nuestra isla; porque Puerto Rico finalmente tiene que ser libre como el continente, como Santo Domingo. Deben conspirar sin tregua, y nosotros con ellos, porque carecemos de toda gestión e intervención en la cosa pública; porque, abrumados bajo el peso

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de contribuciones que no votamos, las vemos con escándalo repartidas en un número reducido de empleados peninsulares, ineptos, y el llamado Tesoro naci0nal; en tanto que los naturales del suelo, más merecedores, desempeñan únicamente algunos destinos subalternos o no retribuidos, y en tanto que la Isla carece de caminos, escuelas y demás medios de desarrollo intelectual y material. Debemos conspirar, porque de cinco millones de pesos que el país paga anualmente de contribución, más de la mitad se encamina a España, para no volver, bajo el nombre de sobrantes o de ahorros de empleados, y la otra mitad se malgasta en una fuerza militar innecesaria, en una hacienda voraz, en una administración de injusticia inmoral, en unas obras públicas tan pronto hechas como deshechas, y en una policía secreta que de antemano cuenta con el vil precio de la calumnia y el seguro de la maldad. Debemos conspirar, porque sin escuelas, sin colegios, ni más medios de, instrucción que los que pueden proporcionarnos en el extranjero nuestros propios recursos, vemos a la juventud languidecer en medio de la común ignorancia, sin otro estímulo ni otro ideal que los placeres sensuales. Debemos conspirar, porque en cambio de estos males ciertos y de los' vejámenes que diariamente se sufren, y de las trabas que por doquier nos cercan, y de la inmoralidad que va sembrando a su paso la esclavitud, el orden material no gana y crece en proporción de los esfuerzos, sino antes bien se estanca o arrastra torpemente. Debemos finalmente, conspirar, porque nada hay que esperar de España ni de su Gobierno. Ellos no pueden darnos lo que no tienen. Carecen, por más que otra cosa digan, de todos los elementos de un pueblo civilizado; están más de un siglo distantes de las demás naciones en ciencias, artes, industria, navegación, comercio, etcétera, y más atrasados todavía en las ciencias de la política y de la administración. Sus cámaras no votan nunca los presupuestos, ni se ocupan más que de recriminaciones de partido y de alusiones personales. El gabinete legisla por reales decretos y reales órdenes, en todas materias, contando siempre con un bill de indemnidad; abre y disuelve cuando quiere el Parlamento; contrata empréstitos, hace concesiones ruinosas, ratifica tratados, y hasta la paz o la guerra declara a su antojo. Los partidos, o mejor dicho, las banderías que se disputan por medio de pronunciamientos militares el poder, no tienen fe, ni programa, ni lógica en su conducta. Aspiran al mando para repartirse los destinos y las ·cruces. La prensa, a su vez, sufre resignada la previa censura, la recogida y el secuestro; mientras que el pueblo, pobre, ignorante, desvalido, consiente, porque todos hasta aquí lo han engañado, a una reina, resumen de todas las tur-


pitudes, a una camarilla compuesta de frailes y monjas, a ministros como Sartorius, Calderón ColIantes y González Bravo, y a esa turba, .en fin, de parásitos de todo género que 10 desangran, lo roban y 10 embrutecen cada vez más. España no puede dar 10 que no -tiene. Preciso es decirlo y repetirlo. . Dará, a 10 sumo, a Cuba y Puerto Rico sus jesuitas, sus presidarios, su quijotismo, pero nunca jamás la dignidad y las instituciones de un pueblo libre, la tolerancia, la ciencia, el amor al trabajo, los placeres puros del espíritu. Aunque de todo esto algo España tuviera, no debemos olvidar que desde el último gañán hasta el más encumbrado personaje, todos allí creen y sin rebozo dicen: que las Antillas son un cortijo de la Nación, que es preciso explotar hasta recoger el último esquilmo; que las libertades conducen fatalmente a la libertad; que la independencia de las colonias tiene que llegar tarde o temprano; que entre tanto, la política más profunda es oprimir para exprimir. España, pues, no quiere cambiar, no cambiará el régimen colonial, porque en su ignorancia no concibe otro mejor; porque en su apego a la tradición este fue el que conocieron sus mayores; porque en su sed de mando y de riquezas, este solo da oro y pan a sus hambrientos hijos. No esperéis de España reformas, cubanos y puertorriqueños. Treinta años hace que las tenéis prometidas y no llegan, y no negarán nunca, cualquiera que sea el partido o los hombres que ocupen el poder. Decretos sobre cobros de contribuciones que dan un aumento de trece millones de pesos más al Tesoro, y empleados con sueldos de cuarenta mil escudos, es hasta ahora el único fruto de la información, y así será 10 demás. Pero todavía, aun pudiendo y queriendo España, nada hará en vuestro favor. ¡Puertorriqueños! Amenazada de una revolución que aspira a echar del trono a la dinastía reinante, los hombres de hoy no tienen tiempo para fijar sus ojos en vosotros. Su único anhelo, su única preocupación es asegurarse de la tropa y buscar a toda costa dinero con que ir haciendo frente a las necesidades del día, más crecidas y apremiantes cuanto más han abusado del crédito, cuanta más fidelidad tienen que comprar a precio de oro, y cuanta mayor policía han menester para ganar una hora más de agonía en el poder. Los hombres de mañana, los que traiga la revolución, son, no 10 dudéis, los mismos perros con distintos collares. Educados en la escuela del progreso español, están todavía en el año 37, y en la Constitución del 12, en la Milicia Nacional. Son los santones Olózaga y comparsa, que nos negaron la representación en Cortes y nos sometieron al régimen absoluto...

Los demócratas quizás podrán venir al poder y... ¿Pero qué son los demócratas de España? Cuatro hombres de corazón, que no tienen quien les oiga, ni quien los comprenda, ni quien les siga. Sin jefe reconocido, sin programa público, sin organización, sin recursos, harto harán en sacrificarse en las calles, sirviendo a los hábiles de escabel. Su triunfo en el mando, si alguna vez llegase, será sólo de breves horas. Nada hay que esperar ni de l~s ideas, ni de los hombres, ni de los partidos. En esta situación, tiempo es ya, puertorriqueños, de que volvamos los ojos a nosotros mismos. Elementos mil hay en nuestra Isla y alrededor de ella que nos convidan con viva instancia. Considerémo.slos una vez, reunámoslos y lleguemos un día a la práctica. Así tendremos, en un porvenir no lejano, todos los bienes de la Libertad; -de la Libertad, que comprendéis sin haberla jamás gustado, sólo porque habéis nacido en América-; de la Libertad que amáis, porque el instinto, la convicción, la necesidad del alma, el cálculo, todo os lleva a odiar a España y su tiránica dominación. No aguardéis más en balde. Los hombres, como los pueblos libres, no se explican vuestra mansedumbre, vuestra decantada fidelidad. Casi os miran con desdén o con desprecio. Dad al fin muestras de verdadera vida. Los tiempos son propicios a la libertad. Santo Domingo ha reconquistado su independencia. Los· Estados Unidos han emancipado cuatro millones de esclavos. Méjico ha deslustrado las armas francesas y acabado con el Imperio. Creta, con menos recursos que nosotros, hace esfuerzos y lucha, y al cabo vencerá al turco. La situación de España es, por otro lado, difícil. Em· peñada en una guerra injusta con las repúblicas confederadas de esta parte del mundo, tiene ante sí una amenaza que puede ser una realidad, y en su propio seno la lucha encarnizada de los partidos, la revolución amenazante, las partidas de Cataluña y los apuros siempre crecientes del Tesoro. Esa situación, lejos de mejorar, irá, es seguro, cada día empeorando, hasta caer en la guerra civil y en la anarquía. No esperéis la libertad de fuera, puertorriqueños, cuando tan cerca de vosotros la tenéis, cuando hombres. dinero y patriotismo os sobra. cuando la mitad del camino de la revolución os lo ha hecho andar España con sus desaciertos y males sin fin, y la otra mitad es obra sólo de poco esfuerzo. Tomad ejemplo de Santo Domhlgo, ese . pueblo de bravos, que sin armas, sin recursos, sin más ayuda que el Sol del Trópico y el valor de sus hijos, hizo esconder al León en su antro. El espíritu público está ya bastante preparado; la propaganda ha servido su misión; la hora del 21


pelear es lo que falta señalar. Para esto no necesitáis contar vuestros enemigos, sino contaros vosotros mismos; la desproporción es inmensa. No necesitáis calcular sus recursos, sino ver a vuestro alrededor y considerar que el sol, las lluvias, las largas jornadas son auxiliares poderosos; que el suelo es vuestro, porque en él nacisteis y cada cual cuenta con' una casa, con un amigo, con un refugio; que el maíz, el arroz, la carne están en vuestras manos, y llegado el caso, sabéis soportar el hambre y la sed; que además del machete, hay aro mas en los Estados Unidos, Santo Domingo, Haití y Venezuela, que gustosos nos las franquearán en la hora de la lucha; que la resistencia no puede ser duradera por parte de España, porque está y estará cada vez más agotada de hombres, buques y dinero; que, en suma, el patriotismo todo lo puede, porque ¡Siempre vence quien sabe morir!

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¡Puertorriqueños: preparaos a ser los primeros, vuestro es el honor, vuestra será la gloria. Cuba os seguirá y os prestará ayuda! ¡Cubanos y puertorriqueños!, unid vuestros esfuerzos, trabajad de concierto, somos hermanos, somos uno en la desgracia; seamos uno también en la Revolución y en la Independencia de Cuba y Puerto Rico. Así podremos formar mañana la confederación de las Antillas.

¡Viva Puerto Rico Librel ¡Viva Cuba! ¡Muera España para siempre en América!

Puerto Rico Julio 16 de 1867. EL COMIT~ REVOLUCIONARIO.

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Medalla conmemorativa del Grito de Lares, acmiada por el Instituto de Cullllra Puertorriqueña para conmemorar el centenario de la gesta del 68. Es obra del escultor Compostela

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PasquĂ­n tomado a los revolucionarios. (Museo de la Universidad de Puerto Rico.) .


Laloes* Por ELADIO RODRíGUEZ OTERO

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ENTRO DE UNOS DíAS SE CUMPLIRÁN CIEN AÑOS -jun siglo!- de aquel histórico día en que se proclamó la República de Puerto Rico en este pueblo de Lares. Alrededor de mil hombres, entre hacendados, pequeños agricultores, jornaleros, personas de todos los· niveles económicos y sociales. unos a caballo, otros a pie, pistolas y machetes al cinto, rifles en mano, turbaron la serenidad de nuestros cafetales e irrumpieron en Lares para afir· mar aquí, solemnemente, su voluntad de ser puertorriqueños. Eran hombres curtidos en la adversidad; la adversidad a que tarde o temprano deben enfrentarse los hombres de espíritu libre en toda colonia, y que p~ede asumir diferentes manifestaciones, desde las sutiles presiones indirectas, hasta la franca y abierta persecución o la supresión total de la libertad personal. Eran hombres dispuestos a sacrificarlo todo. amores, vidas y haciendas. por el ideal de justicia y libertad que les impulsaba en tan magna como desigual lucha, BETANCES LIBRES

y

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LOS HOMBRES

Dirigía a estos cruzados, desde su destierro, la más augusta figura de nuestra historia patria en el siglo XIX: el doctor Ramón Emeterio Betances. Fallecido en Chile el insigne Ruiz Belvis. tocó a aquél la dirección suprema del plan revolucionario. Era Betances hombre de genio y de carácter; grande • Palabras pronunciadas por el Presidente del Ateneo Puertorrl. queño, licenciado Eladlo Rodrlgue~ Olrro, en ocasión de la entrega hrcha por la Docta Casa al Ayuntamiento de lares, de una rllpllca de la histórica bandera que Ooió en Lares el 23 de septiembre de 1868 y cuyo original se conserva en el Museo dr la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rlo Piedras. El acto, al cual asistieron el Alcalde, Hon: Antonio Ollvrr, y drmás autoridades munlclpall!S, así camo rrprrsrntantl!S dr las Asociaciones culturales de Lares, se crlrbró en el local drl Centro Cultural de dicho puebla el 18 de septiembre de 1968.

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en su humanitarismo abolicionista y más grande aún en sus designios libertarios. Su múltiple actividad patriótica le valió el titulo de El Antillano;'su brillante gestión científica le hizo merecedor de la condecoración de la Legión de Honor de Francia. Esta era la figura. que unas veces desde St. Thomas. otras desde Santo Domingo, Nueva York o París -casi siempre en forzado y doloroso destierroinstaba a la lucha armada contra la tiranía y la opresión. "La abolición de la esclavitud, el derecho a votar todos los impuestos, la libertad de culo to, libertad de palabra, libertad de imprenta, libero tad de comercio, derecho de reunión y de poseer armas, inviolabilidad del ciudadano y derecho a elegir las autoridades. Estos eran los diez derechos fundamentales que Betances titulaba .. Los Diez Mandamientos de los hombres libres". Ellos fueron los ideales que informaron toda su vida. desde sus tempranas luchas abolicionistas en su Cabo Rojo natal hasta su grito de indignación y protesta ante la invasión del 98: "No quiero colonia ni con España ni con Estados Unidos", LA ACCIÓN REVOLUCIONARIA Seguían a esta excepcional figura en sus dobles afanes, un notable grupo de compatriotas, entre los que figuraban, como puertorriqueños de adopción. varios venezolanos y dominicanos: don Manuel Rojas. don Francisco Ramírez. don Joaquín ParriJ!a, don Matías Brugman, don Leopoldo Plumey. doña Mariana Bracetti. don Pablo Rivera, don Juan Terreforte, don Baldomero Baurén. doña Eduvigis Beauchamp, don Carlos Elio Lacroix, don Manuel Cebollero Aguilar, don Pedro Angleró, don Elías Beauchamp, don Venancio Román... ~stos. y muchos otros compatriotas, eran miembros de un movimiento que tenía células revolucionarias en Lares. Mayagüez, San Sebastián, Camuy, Ponce yen otros


pueblos de la Isla; células o juntas que operaban bajo los nombres de Centr'l Bravo, Capá Prieto, Porvenir, Lanzador del Norte y Lanzador del Sur.. A estas juntas pertenecían estos esforzados puertorriqueños, que seguidos por muchos otros valientes, después de repechar las colinas desde .el barrio Pezuela, entraron a Lares por la cuesta del Anón al anochecer del 23 de septiembre de 1868, ondeando la bandera de la cruz y la estrella sobre campo azul y rojo, otra bandera roja, símbolo de protesta y de rebelión, y un gallardete blanco con la inscripción: "Muerte o Libertad". "Viva Puerto Rico Libre" - 1868. CARÁCTER PATRIÓTICO DE LA REVOLUCIóN

No venían en plan de asesinos, ladrones o incendiarios, como vilmente pretendieron hacerles aparecer ante el país los personeros del régimen colonial español, los periodistas del privilegio y los siempre presentes acólitos nativos. Vinieron a destruir las cadenas que oprimían a nuestro pueblo; los humillantes grilletes que paralizaban su acción creadora. Vinieron en esa noche histórica a construir una patria; a procurar mayor justicia social para las depauperadas masas campesinas y urbanas; a combatir el atropello, el privilegio y la injusticia; a sacudir la conciencia de todo un pueblo, dando el ejemplo de virilidad y de decoro para el logro de su independencia, su libertad y su soberanía. Prueba de que les animaban nobles propósitos; inequívoca afirmación de su grandeza moral, fue· ron sus actuaciones durante la breve ocupación del pueblo. Desde el Ayuntamiento lanzan el siguiente manifiesto: "De acuerdo en que es llegado el momento de tomar las armas para santificar la causa de sus derechos, declaran estar resueltos . a morir antes que continuar bajo el dominio español. 'Y para que no se le dé carácter de una asonada o motín de mal género y sea considerado como un movimiento patriótico con tendencias a sacudir el ominoso yugo y crear una patria libre, lo manifiestan para que conste al mundo entero." Después van a la Iglesia a darle gracias al Señor por las mercedes recibidas. ¡Me indigno al pensar que a mí, y como a mí, a millares y millares de puertorriqueños, se nos enseñó en las escuelas de Puerto Rico que el Grito de Lares había sido tan sólo una raquítica algarada! LARES: su INFLUENCIA EN PUEBLO

NUESTRO DESARROLLO DE

El propio desarrollo de los acontecimientos políticos posteriores a los sucesos del 68 se encarga de desmentir tan falsa e injusta calificación. Sin

Lares, es muy probable que no se hubiesen obtenido tan rápidamente para Puerto Rico: el restablecimiento de la representación del país en las Cortes españolas; la abolición de la esclavitud; la extension a la isla del Titulo I de la Constitución española, con la libertad de cultos, de palabra, de reunión y de asociación; la acuñación de moneda provincial puertorriqueña, y la propia Constitución autonómica de 1897. Lares es la afirmación heroica y anticipada de las inmortales palabras de Baldorioty pronunciadas en las Cortes españolas: "Odio el sistema colonial porque ese sistema es la degradación del hombre por el hombre y la muerte del espíritu." Lares fue -a pesar de su aparente fracas~ la sacudida que puso en marcha la voluntad de muchos puertorriqueños en la lucha por la conquista de nuestros derechos c'!.mo pueblo.

LARES y EL ATENEO PUERTORRIQUEÑO

A veces me he preguntado si hubiese sido posible fundar en 1876 el Ateneo Puertorriqueño -la institución que me honro en representar- de no haberse producido el Grito de Lares. Recordemos que el Ateneo se constituyó sólo ocho años después de los sucesos, como parte del movimiento general que se desarrollaba en el país para afirmar la personalidad puertorriqueña frente a las injustas pretensiones de España. Los fundadores de la Docta Casa -Elzaburu,' Tapia, Acosta, Acuña, entre otros- a pesar de las circunstanciales ubicaciones políticas de algunos de ellos, amaban entrañablemente a su patria y estaban plenamente conscientes de la existencia de' nuestra personalidad de pueblo. A la afirmac;ión de esa personalidad dedicaron gran parte de sus vidas. Fueron en el campo cultural lo que Baldorioty en el político: altos defensores de la puertorriqueñidad. Pero, ¿hubiese madurado tan prontamente en estos hombres la conciencia de su deber patrióticocultural, de no haberse producido el Grito de Lares? Sospecho que no, que sin Lares, el crecimiento de nuestro pueblo, tanto en el orden político como en el cultural, no hubiese tenido el rápido desarrollo que condujo al claro entendimiento de la diferencia de carácter y de, intereses entre los puertorriqueños y los españoles, y finalmente a la obtención de la Carta AutQnómica del 1897. Sospecho también que el Ateneo no hubiere surgido en tan temprana fecha, 1876, como institución gen~ina­ mente representativa de la personalidad cultural puertorriqueña. El Ateneo Puertorriqueño ha venido hoy a Lares a rendir tributo de respeto y admiración a los hombres que hicieron posible con su sacrificio que nuestro siglo XIX no transcurriera sin- una

2S


El Presidente del Ateneo Puertorriqueño, Ledo. Eladio Rodríguez Otero, entrega la réplica de la bandera de Lares al Alcalde de diclfa población, sellar Antonio Olíver

suprema afirmación de dignidad colectiva. Y porque todavía nuestra patria no ha podido hacer efectivo el gobierno de Puerto Rico por y para los puertorriqueños; porque en el momento presente, a diferencia de hace cien años, intereses extraños ponen en grave peligro nuestro idioma y nuestra personalidad cultural; porque nuestra patria vive momentos de angustia ante el peligro que amenaza su destino histórico, por todo ello hemos venido hoy aquí a rendir nuestro tributo de admiración y grao titud a los héroes del 1868.

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Para dar testimonio elocuente de estos sentimientos en la celebración del centenario, el Ateneo ha traído como obsequio a este digno Ayuntamiento, una réplica de la histórica bandera de Lares, cuyo diseño se atribuye a Betances y que según la tradición fue bordada por Mariana Bracetti. ¡Que esta bandera, grande por su belleza, noble por los ideales que representa, y sagrada por haber amparado el heroísmo de los que todo lo ofrendaron por su patria, sirva de inspiración y de guía a los que aquí vengan a venerarla y a admirarla!


Brazo de Oro * Por

JOSÉ MANUEL TORRES SANTIAGO

I

SE

LLAM6 BRAZO DE ORO

porque con fuego encarnó el paño que iluminó del héroe el Grito sonoro. Ella fue rico tesoro en la entraña del solar. Morir sabía o triunfar en la patriótica hazaña y se fajó contra .España por la patria libertar. 11

Sus puños eran ciclones de ira revolucionaria. Era viva pasionaria arropada de pas.iones. Era azahar en canciones y ungüento fértil de altura. Delicada y con bravura en Lares se consagró. y patria roja incendió de coraje y de ternura.

III Fue el ígneo cafetal que su heroísmo nació y en su cendal floreció aquella llama inmortal. Cuando la España fatal plantaba botas mortales, Mariana en los cafetales los patrios fuegos hervía y en roja historia exponía nuestras auroras boreales.

IV De la bandera lareña ella fue la tejedora. La patria trabajadora en oro su brazo sueña. Fue la más noble riqueña, la rebelde mariposa. En el fusil o la rosa era siempre voluntad. Mariana fue libertad en nuestra gesta gloriosa. 14 de enero de 1968

.. Del poemario Trovas Lareñas (1968).

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Betances y Voltaire Por CARMEN LUGO

EN

RAMÓN EMETERIO BETANCES COEXISTEN DOS TEN-

dencias admirables, dos actitudes ante la vida que en lugar de estar reñidas se dan la mano amistosamente y se confunden en un abrazo fraternal. Por un lado, Betances sin rechazar los valores antillanos y sin dejar de ser profundamente puertorriqueño, logra reunir armoniosamente en su carácter el sentimiento regionalista puertorriqueño y la reflexión universalista del mejor espíritu europeo. La historia insular nos lo presenta como un luchador infatigable que se entregó totalmente a la tarea de libertar a su patria. Consagró en esa noble lucha los mejores años de su vida. Luis Bonafoux ha resumido la labor de Betances en esta corta y significativa oración: "La libertad de las Antillas españolas, sobre todo, la libertad de Puerto Rico fue una idea fija en su cerebro. I JI

Si· fuéramos a hacer un recuento de la activi· dad política de Betances desde el 1855 hasta el año de su muerte, llenaríamos numerosas cuartillas. Este corto trabajo no pretende hacer un análisis de la vida política de Betances. Nos proponemos, primordialmente, hacer un estudio de una de las obras literarias del doctor Betances que fue escrita en francés y que arroja luz sobre la personalidad literaria, humanística y política del prócer puertorriqueño. Por esta razón, haremos a 10 largo del trabajo referencias a su vida política. puesto que en este caso específico, no podemos separar al escritor del patriota preocupado por una situación injusta y opresiva. Betances fue,--según Bonafoux, uno de los hombres de quienes puede repetirse que son superiores a su pueblo y a su tiempo. Compartimos la 1.

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Luis Bonaloux: &tances, p. 22.

FILIPPI

idea de Bonafoux y nos atrevemos, señalar que fue un ser incomprendido, un extemporáneo en su tiempo. Al llamarlo extemporáneo recordamos las teorias de Pedro Salinas sobre los hombres de genio. Según Salinas existen, aunque· parezca pleonástico, personas que son los contemporáneos' de su tiempo; en éstas el organismo psicológico se ajusta naturalmente a lo que les rodea; las circunstancias no presentan problemas para este tipo humano. Su razón de ser, de existir, de vivir, se ajusta cómodamente al medio que le rodea. Sin embargo, hay otras criaturas que nacen adelantadas y vienen al mundo antes de que se haya actualizado el momento más propicio o el más apto para su entera realización humana. Viven materialmente en su tiempo, pero tienen ideales, metas, sueños que trascienden su momento histórico. Estos son los extemporáneos,. que viven a contra tiempo. En estos tipos, según Salinas, la extemporaneidad puede desembocar en la grandeza, grandeza crítica o grandeza profética. El ser humano con tales capacidades es rebelde, reformista, inconforme. Se percata de los defectos y de los errores de la sociedad y quiere advertir, aun a costa de su vida, los peligros que acechan a la humanidad si ésta persiste en su actitud pasiva y acomodaJicia. Este tipo de extemporáneo es heroico y sublime y en ningún momento es conformista. Podríamos clasificar a Betances dentro de esta clase de hombres extraordinarios. Su vida fue una constante lucha por alcanzar el hermoso ideal de una confederación antillana. Señala CoIl y Toste que su diyisa era: "América para los americanos, pero las Antillas para los antillanos." 2 2. Cayctano ColI y Toste: Puertorriqueños lIuJtres, p. 185.


Ramテ的l Emelerio Betaltces. Oleo de Jorge Rechany. Colecciテウn del Instituto de Cultura Puertorriqueテアa

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¿Qué factores influyeron en la personalidad extraordinaria de Betances que lo hacen ser un hombre de tantos quilates humanos? Sin duda alguna la educación esmerada que recibió conjuntamente con su naturaleza generosa y compasiva contribuyeron. a su carácter humanitario, amante de la libertad, de la justicia y de la verdad. Es necesario sañalar para el propósito de este trabajo que Betances marchó a Francia a estudiar a la edad de nueve años. Cursó estudios en París y Toulouse. Aprendió griego y latín. Logró graduarse de doctor en medicina en el año 1853. En sus estudios secundarios y superiores leyó no solamente a los clásicos fran,ceses, sino también a los enciclopedistas y románticos. Notamos en su obra constantes alusiones a los grandes pensa· dores del siglo XVIII. De la literatura neoclásica leyó, sin duda alguna, a Montesquieu, Diderot, Voltaire, Condorcet, Buffon, Jurgot y otros. Sobre todo, estudió y admiró al genial Fran~ois Marie Arouet (Voltaire). De los románticos prefirió a Vi· gny, Musset y Hugo. Su contacto con la cultura francesa no se limi· tó a estos años de estudio. Regresó a París en el año 1857, cuando fue desterrado· como elemento peligros~ para el gobierno español, por el gobemacor Fet:nando Cotoner. Allí en Francia nuestro es· critor no se cruzó de brazos y continuó su lucha patriótica mediante su pluma. Criticó duramente la injusticia del gobierno español en las Antillas y también la esclavitud, mediante artículos periodísticos. Reiteradas veces Betances volvió al escenario de sns luchas. No permaneció en París indefinida· mente; regresó a la isla en 1860, continuando su labor emancipadora y. separatista. En el año 1867 lue nuevamente desterrado de la isla por el gober· nadar Félix María Messina. Durante el 1867 vivió en Santo Domingo y en Nueva York. En esta últi· ma ciudad fundó el Comité Revolucionario de Puerto Rico y se dio a organizar una rebelión armada contra los españoles. Pero, debido a varias indiscreciones el golpe falló, quedando solamente como un desesperado intento que se conoce en nuestra historia como el Grito de Lares (1868). Luego de este golpe fallido, Betances se trasladó definitivamente a París. Allí se dio de lleno a la tarea' de escribir artículos y estudios sobre la me· dicina y el tema revolucionario. Fue condecorado con la Legión de Honor. Vemos que París es para Betances un remanso, un refugio, un lugar donde encuentra comprensión y a la vez admiración. En los momentos trágicos d~ su vida regresa a la "Ciudad Luz" y desde alli continúa su labor revolucionaria. Nunca dejó de pensar en Puerto Rico; constantemente alude a la isla en los banquetes a los cuales era invitado y 30

en los periódicos donde escribía. La prensa llamada Le XIX Siecle recoge en el 1876 un artículo de Betances donde habla de Puerto Rico y trata de que los franceses conozcan la isla: L'i1e compte pres de sept cent mille habitants. La terre y est d'une fertilité extraordinaire. Les enfants y pullulent et leurs parents ne désirent

rien tant que de les envoyer

a

l'école.J

Este ilustre médico fue altamente estimado por la clase intelectual francesa de la época. Al re· gresar a Francia después de la frustrada revolución de Lares de 1868, Betances se dio a conocer en varios periódicos parisinos importantes. Fue tan honda la huella que imprimió a su paso que Le Revue Diplomatique, Le moniteur des Consulats y Le Travail publicaron biografías del ilustre puertorriqueño. Nos llama la atención especialmente el artículo que publicara El ecko polyglotte, diario de prestigio. Es importante ver con atención 10 que señala el periodista francés Monsieur E. Platy sobre Be-' tances, ya que encontramos en su reseña un detalle curioso que más tarde aparecerá en el cuento que sometemos a estudio. Dice así Monsieur E. Platy: ell conquit aussi vers 1856 un autre glorieux. surnom, celui de "El Antillano", dí¡ a l'active propagande qu'iI faisait de ses idées politiques pour l'indépendence des Antilles, dont il voulait faire une confédération libre. Cela lui valut l'e· xii de 1858. 11 revint a Paris ou il reprit ses études scientifiques et littéraires. 11 publia suco cessivement La vierge de Barinquen, Les vayages de Scaldado..,.4 El seudónimo que utiliza Betances desde 1856 lo hará famoso no sólo en Francia sino también en Hispanoamérica. "El Antillano" será conocido como un batallador incansable que critica la polí. tica colonialista opresiva de España en las Antillas. El cuento que hemos seleccionado para análisis en este trabajo se titula Voyages de Scaldado. Es un cuento que no ha sido estudiado y que merece atención. Desde el principio del mismo, Betances hace claro que la historia fue recogida y redactada por "El Antillano". El relato es extenso; podríamos catalogarlo como cuento largo. Notamos inmediatamente después de su lectura que la narración es de corte volteriano. Su título, su técnica y su contenido nos recuerda a Voltaire. Primeramente analicemos el título: Voyages de Scaldado. Tiene este título estrecha relación con una historia de Voltaire que se titula Voyages de Scarmentado, la cual apareció en el 1756. El término "Scarmentado" es de invención volteriana porque l. Ram6n E. Betances: Le XIX Síecle, en el Ubro Setanc:cs de Bonafoux. p. 23. 4. E. Platy. Seranees, en el libro de LuIs Bonafoux. p. 28.


no hay un término en francés de este tipo. Probablemente VoItaire se basó en el vocablo escarmentado que en español significa -el haber sido corregido con rigor. Una persona "escarmentada" es aquella que toma enseñanza de lo-que ha visto y experimentado en sí o en otros. Ya por el nombre del protagonista intuimos que su vida no ha sido muy 'agradable. ' En la historia de Betances el nombre del protagonista es "Scaldado". El término en francés correspondería a "échaudé" y significa en sentido literal "bañado con agua caliente". El Diccionario Hispánico Universal y el Vox señalan que en sentido figurado, "escaldado" corresponde a estar "escarmentado o receloso". Vemos, por tanto, que ambos protagonistas, tanto el de Voltaire como el de Betances, están "curados de espanto" y que han experimentado en carne viva experiencias desagradables. La historia volteriana tiene ese corte personal, ese sello definido y único que hacía de Voltaire el cuentista más leído y comentado en su época. Están aIli vertidos los puntos de vista religiosos, sociaJes y políticos del filósofo. enciclopedista. Recordemos que la prédica mayor de Jean Marie Arouet durante toda su vida fue la de hacer prevalecer la tolerancia entre los hombres. Voltaire criticó el fanatismo en todos los órdenes porque éste impe. día que los hombres se amaran como hermanos. Condenó las guerras civiles, las injusticias, los asesinatos dictados por el espíritu de secta que dañan tanto a 'las víctimas como a sus perseguidores. Sobre todo, el pensador francés condenó el dogma· tismo religioso engendrador de la intolerancia. Re· cardemos sus comentarios en el famoso ensayo Essaie sur les moeurs: "Une autre source qui a fait couler tant de sang a été la fureur dogmatique; elle a boule· versé plus d'un Etat, depuis les massacres des Albigeais aU~I11 siec1e, jusqu'a la petite guerre des Cévennes au cammencement du XVIII. Le sang a caulé dans les campagnes et sur lesechaufauds, pour des arguments de théologie, tant6t daos un pays, tantot dans un autré, pendant cinq cent années, presque sans interruption." En las famosas historias volterianas se ataca sin piedad toda clase de instituciones sociales, especialmente la iglesia católica y las sectas protestan· tes. Los adversarios de Voltaire quedan destruidos en esas narraciones humorfsticas-ligeras cargadas de ironía o de sátira. El cuento es el género volteriano por excelencia porque el filósofo francés posee una gracia personal para' narrar entretenien· do y a la vez clavando finos dardos irónicos, al mostrar la incongruencia de este mundo que no 5.

Voltalre,

EssllÍ~ ~lIr

les moeur~, p. 155.

es el "mejor de los mundos como aseguraba el cómodo Pangloss. La narración y el diálogo se desarrollan con facilidad en un ambiente, que en el ma· yor de los casos, es levemente exótico. Los prota· gonistas sufren aventuras inusitadas y desagrada· bIes. Los personajes volterianos no son caracteres, puesto que no hay análisis interior profundo. Son más bien caricaturas que provocan risa y que terminan por encarnar ideas y, por tanto, se- convierten en tipos humanos. Es importante señaiar que el humorismo prevalece mezclado con los miles ma· tices de una ironla que raya en la sátira. Todas las características señaladas anteriomente aparecen en el cuento Histoire des voyages de Scarmentado de Voltaire. El protagonista del re· lato, oriundo de una ciudad de Creta, llega a Roma a la edad de quince años con el propósito de aprender todas las verdades religiosas y humanas: Mon pere m'envaya a I'age de quinze ans, étu· dier aRome.' No obstante, Scarmentado se lleva una gran desilusión. Roma no era como se la había imaginado. El desorden y la inmoralidad eran frecuentes en la gran ciudad. Voltaire se dedica a criticar al clero católico romano. Habla de la conducta libertina de dos sao cerdotes "le réverend P. Poignardini y el P. Aconiti", . Cansado de Roma Scarmentado va a Francia. Allí es peor; las luchas políticas y religiosas no se daban tregua. En Inglaterra el protagonista se encuentra en· tre dos fuegos: las luchas de los católicos contra los anglicanos. Scarmentado observa "bien e~car­ mentado" cómo la reina María quema más de 500 súbditos acusados de herejía. Con un gran sen· tido del humor VoItaire pone en labios de su atónito héroe: Un pretre s'étannait surtout que la reine Ma· rie ne fút pas encare canonisée.T En Holanda Scarmentado esperaba encontrar paz. Pero, ¡oh tragedia! El primer incidente con el cual se topó fue con el asesinato de un pobre viejo. Se le cortaba "la cabeza por no compartir una idea religiosa sustentada por los teólogos. En todos los lugares que recamó Scannentado encontró desdichas, injusticias y fanatismos. En España se enfrentó con la Inquisición y él mismo se vio acusado por el gran Inquisidor. Logró salir con vida de su aventura y creyendo encontrar otro tipo de vida en el oriente se marchó al Irán y después a la India. La crueldad refinada. el ase6. Voltalre, 7. Voltaire,

Histoir~ d#!~ VOJlal~~ d~ VOl/aa~~ d~

Searmentado p. 371. Searmentado, p. 311.

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sinato y·los envenenamientos abundaban en la corte del gran' Aureng-Zeb de la India. Decepcionado Scarmentado, aprendió su lección. Dt:cidió ir a Africa y durante el viaje vio el . colmo de la insensatez humana: el odio de las razas. Los negros atacaron a los blancos para vengarse de la esclavitud a que los teman sujetos. Tras 'muchas vicisitudes nuestro protagonista cansado y maltrecho regresó a su país, se casó y vivió una vida relativamente feliz, pues fue un marido "coronado", ya que su mujer le era infiel: Je me mariai chez moi: je fus cocu, et je vis que c'était l'état le plus doux de la vie.' En esta forma de~nvuelta y humorística Voltaire finaliza su historia. El cuento de Betances Voyages de Scaldado sigue la misma técnica y estilo del cuento volteriano. Tiene, sin embargo, una nota.originalísima al final, que lo hace distinto de la historia volteriana. Más adelante la señalaremos. Las tangencias del cuento con el relato de Voltaire son obvias. En primer lugar, el mismo personaje .hace saber que es descendiente de aquel Scannentado, famoso por sus viajes: Je descends en ligne droite, par les femmes .du seigneur Scarmentado, ce fils du gouver~ neur de Candie qui, m~me apres cent ans, est resté célébre par ses voyages.' Scaldado es venezolano. Marcha joven a París para educarse en las ciencias y en las artes. En su país sólo había visto injusticias, guerras, tiranos, déspotas, masacres y en París esperaba encontrar un paraíso de' civilización. Creemos que Betances se identifica con Scaldarlo ya que hay 'reminiscencias de su vida. personal en la vida del simpá. tico hispanoamericano. \ Las experiencias del protagonista son trágicas. Conoce un periodista demagogo demasiado suscep· tibIe que se ofende por un comentario suyo y que le reta a UD duelo del cual sale mal herido. En París le ocurren los sucesos más increíbles. Al asistir a una reunión política, Scaldado presencia una -agria discusión entre anarquistas y bur" gueses. Los anarquistas desean eHminar a todos los burgueses y acusan al pobre venezolano de ser uno de ellos. Scaldado es golpeado y herido con furor. Temeroso y cansado se decide ir a Inglaterra por parecerle lugar seguro ya que los ingleses por su carácter flemático no son inclinados al desorden y a la violencia. Pero he aquí que nuestro hé· roe se ve envuelto en una discusión entre irlandel. Vohalre, VOflq~s d~ St:orm~nflUlo. p. 374. 9. Betanc:ea,. VOl/q~s d~ SealdGdo, p. 1 (Mor~eallX cholsls).

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ses y británicos. Sale mal parado, pierde su reloj y es encarcelado. Más tarde en Nueva Orleans, Scaldado presencia un acto degradante e injusto que 10 mueve a compasión. Un negro era castigado cruelmente por haber osado amar a una blanca. El venezolano no puede permitir tamaña injusticia y al ir a defender, al negro es encarcelado y castigado severamente. -Nuestro protagonista mediante estas lamentables experiencias conoce las lacras del género humano. En todas partes el hombre es problemático. Solamente le queda una esperanza: ir a visitar un lugar paradisíaco del cual había oído hablar en su país. En esta parte del cuento es que la origi· nalidad de Betances sobresale. Utilizó el viejo método volteriano para presentar un problema de su actualidad histórica. No cabe duda que el cuen· to cobra interés en esta última parte y nos sonreímos a1' presentir la situación que nos será presentada. El lugar paradisíaco del que se nos habla es nada menos que de nuestra querida isla: J'¡lvais entendu parler au Venezuela d'une petite He fortunée, sorte de petit paradis terrestre ou les armes de la provinee sont représentées sur le drapeau d'un agneau, ou, de mémoire d'homme, on n'a vu un taureau fondre sur hom· me ni femme, meme v~tus de rouge, ou les serpents eux mémes ne mordent pas et ou les hommes qui ne sont jamais battus pour la lí- , berté s'ocupent surtout a faire des enfants.'o La isla promete ser para Scaldado un jardín celestial donde no abundan ni las fieras ni las alimañas. (Recuérdese la visión paradisíaca que se ha tenido de Puerto Rico y la descripción parecida que hizo Rodríguez Calderón de la naturaleZa borinqueña.) Nuestro héroe pasea por la capital y al ir a comer algunos dulces a un café le ocurre un incidente gracioso. Alguien le pregunta si es partidario de los "secos" o de los "mojados ". Scaldado ignora qué quiere decir esto y responde inocentemente que lo mismo le daba ser seco o mojado siempre y cuando los dulces fueran frescos. Al decir estas frases candorosas se le acusa de burlarse de la política del país y es "componteado" sin misericordia. Vemos en este incidente una alusión directa a un momento en nuestra historia insular. El famoso año del 87, llamado el año terrible o del terror, dejó tristes recuerdos en el pueblo puertorriqueño. El famoso gobernador Romualdo Palacios, influido por los conservadores que le hacían temer una re· vol~ción decidió aniquilar a los autonomistas. Creyendo los rumores sobre la existencia de una so10. Betllllc:es.

VOI/<II~S

de Sc"'d<ldo, p. 4.


ciedad de carácter revolucionario . llamada La To· rre del Viejo, que separaba a los españoles de los puertorriqueños )Jamando a los primeros "mojados" y a los segundos "secos", Palacios creó una serie de suplicios que se llamaron "campantes". La Asociación La Torre del Viejo existía realmente y luchó en contra de los abusos y el discrimen come· tidos por el gobierno español. Sabemos que Betances desde Europa esgrimía su pluma como espada afilada para combatir los desmanes de Palacios. Carlos N. Carreras hace alusión a este hecho en su libro sobre Betances: "Cuando en el 1887 el general Palacios empren· de la época terrible de los campantes, la pri. mera protesta que se levanta en Europa desde las columnas del periódico Voltaire, de París, es la suya, que combinada con los dibujos de Oller, por entonces residente éste en la capital de Francia, emprenden ambos la campaña denunciando los atropellos del déspota gobernan· te en la isla de Puerto Rico." Il Nuestro protagonista Scaldado sufrió los rigores del campante en forma patética. De estas escenas se vale Betances para criticar los abusos sin límites de un régimen absolutista e injusto. El pobre héroe vejado fue golpeado y, además, marti· rizado. Oigamos sus quejas: Pendand qu'on me martyrisait, on m'ordonnait d'avouer que je faisais partie de la Conspiration des secs et des mouillés u ••• Por suerte nuestro magullado héroe logró salir con vida de los tormentos y fue puesto en libertad. Airado e indignado, Scaldado marchó a Madrid a dar la queja a las autoridades pertinentes. Nadie lJ.

12.

Carlos N. Carreras, Belances, e/ Antillano proscrito, p. 167. Betances, VOl/alles de Sea/dado p. 4.

le prestó atención. Le señalaron que, justa o injusta, esa era la autoridad de la isla a la cual había que obedecer: On me répondit que le ministre se préoccu.pait surtout de conserver a l'autorité taut son prestige, que justes ou injustes, légaux ou illégaux, les ordres de l'autorité et meme ses caprices devaient etre obéis.u Triste y decepcionado Scaldado regresó a su país y se dedicó a la crianza de animales en el campo. Por lo menos en la soledad podía vivir tranquilo. Simbólicamente, Scaldado escogió doce· clases de animales que por sus naturalezas repre· sentaban las doce virtudes que no había encontra· en el mundo: la temperancia, el silencio, el orden, la resolución, la economía, el trabajo, la sinceridad, la moderación, la limpieza, la tranquilidad, la caso tidad y la humildad. Estas criaturas le recordaban las cualidades que el hombre debe poseer. Hemos visto a través de esta exposición, cómo Betances, valiéndose de la técnica del cuento volteriano, aprovecha la ocasión para señalar llagas purulentas de la sociedad puertorriqueña de su época. El valor del cuento reside en su actualidad histórica; en ser arma efectiva para combatir una sociedad corrupta y un sistema opresivo. El cuento es, además, por su estilo claro y correcto, un ejemplo de prosa francesa de gran calidad. Betances maneja los recursos humorístidOS con gran finura y el t9no irónico prevalece creando una atmósfera propicia para la crítica satírica. Creemos que el resto de la obra de Betances escrita en francés amerita ser estudiada, puesto que por esta pieza se demuestra el innegable valor del escritor y el crítico que maneja con gran fi· nura y dominio la lengua francesa. 13.

Retances. VOl/d1l4!S dI! Sea/dado, p. S.

BtBLIOGRAFíA

Babín, María Teresa. Pandrama de la Cultura Puertorriqueña, Biblioteca Puertorriqueña, Las Amérkas Publishing Ca. New York, 1960. Bonafoux, Lws. Betances, Imprenta Modelo, Barcelona, 1901. Carreras, Carlos: Betances, El Antillano Proscrito, Edi· ción Club de la Prensa, 1961. CoIl y Toste, Cayetano: Puertorriqueños Ilustres, Las Américas Publishing Ca., New York, 1957.

Santana, Miguel Angel: Morfeawc Choisis de Betances (escritos a maquinilla), 1960. Voltaire: Oeuvres Completes, T. 8, Fermin Didot Fre· res, Paris,."t965. Voltaire, en Lagarde et Micharde, XVIII Siecle, pp. 154159, Editions Bardas, Francia, 1965. Zequeira Cuevas, Sergio: Pláticas agridulces, Imprenta P. Fernández y Ca., La Habana, 1906. 33


Lares * Por FRANCISCO MATOS PAOLI

LARES, QUE EN VUELO VERDE SE LEVANTA

una unción, un silencio de la tierra. Rige la rosa y la espina en guerra da una nueva belleza a la garganta. y la sangre se acerca hasta la planta

del peregrino en Dios que el paso cierra en marcha constelada por la sierra donde el cielo se posa en lluvia tanta. i Lluvia del ruiseñor sobre la rosa! Haz que el iris del hombre en savia lleve su estrella ante el Altar, su voz en alto.

Lares que ardiste en madre generosa. Sobre el fuego y la sed, el aire llueve ternura de paloma en sobresalto.

• Del libro Luz de los héroes (1954).

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Constitución provisora de la Revolución Puertorriqueña *

CAPiTULO PRIMERO

1." EL GOBIERNO DB LA REVOLUCIÓN PUERtorriqueña se ha constituido con el nombre de Comité Revolucionario de Puerto Rico. ARTiCULO

Art. 2.° El Comité tiene por objeto la independencia de Puerto Rico bajo la forma democrática republicana. Art. 3.° El Comité se compone de tres miembros y un secretario con voz y sin voto y del número necesario de suplentes. Art. 4.° El Comité se completará cada vez que sea necesario llamando a sí algunos de los presidentes de las Juntas o Legaciones.

CAPiTULO 11

Son deberes y atribuciones del Comité: 1.0 Fundar en la Isla Juntas y Legaciones revolucionarias y reconocer las que espontáneamente se constituyan, expidiendo para ello los títulos correspondientes. 2." Llevar la dirección e iniciativa en todos los asuntos fundamentales y orgánicos de la Revolución. 3.° Exigir de las Juntas y Legaciones el exacto cumplimiento de sus mandatos, conforme con los artículos de esta Constitución. 4.° Delegar parte de sus poderes en alguno o algunos de sus miembros y nombrar los agentes especiales que se necesiten 'para el buen éxito de la causa. 5.° Recaudar de las Juntas, Legaciones, delegados y agentes especiales los fondos que éstos hayan reunido.

6.° Responder a su debido tiempo de las sumas que se le entregen invirtiéndolas en la compra de armas y municiones y en gastos que origine la empresa. 7.° Recibir, atender y contestar los avisos de las Juntas, Legaciones, delegados y agentes especiales. 8.° Desaprobar los actos de las Juntas y Legaciones contrarias a esta Constitución, explicar y decidir las dudas que ocurran sobre la inteligencia de cualquier artículo de ella. 9.° No admitir de parte de sus agentes (Juntas, Legaciones, delegados y agentes especiales), ninguna comisión limitativa de sus trabajos revolucionarios.

CAPiTULO 111

Artículo 1.° Las juntas tienen por objeto con· tribuir activamente a la propaganda revolucionaria y crear por medio de suscripciones o por otros me· dios que estén a su alcance, los fondos necesarios a la realización de la independencia borinqueña. Art. 2." Las juntas revolucionarias se formarán' una en cada pueblo de la Isla y se compondrán de tres o cinco individuos con igual número de suplentes, sin distinción de clases. Art. 3.° Cada Junta nombrará su presidente y su secretario y adoptará su reglamento interior conforme en todo con los artículos de esta Constitución. CAPiTULO

IV

Son deberes y atribuciones de cada Junta: 1.0 Instituir legaciones en todos los barrios

•

Bonafowr. Bfltanccs, pp. 126-125.

y reconocer las que oportunamente se formen, dan-

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do parte al Comité Revolucionario para que le expida el titulo de formación. 2.° Cumplir y hacer que se cumplan por sus le· gaciones, delegados y agentes especiales las órdenes del Comité, con objeto de obtener la unidad de acción.

Art. 2.0 No le deben cuenta de sus actos sino al Comité Revolucionario, pero no pueden contravenir a las órdenes escritas de este Comité y han de pro· curar obrar siempre de acuerdo con las Juntas, Le· gaciones y delegados.

3.° Entregar los fondos recaudados al Comité o sus delegados.

Art. 3.0 No tienen voz ni voto ni pueden asistir a ninguna Junta sin el consentimiento de ella y después de haberla presentado sus titulos.

4.° Ponerse en comunicación y obrar de acuer· do con las demás Juntas de la Isla.

Art. 4.0 No pueden violar en ningún caso ningún artículo de esta Constitución.

5.° Dar al Comité los avisos que crea conveniente y comunicarle por lo menos dos veces al mes, el estado de la propaganda y de las suscripciones.

Art. 5.0 Deben comunicar dos veces al mes al Comité cuanto hagan u observen en la marcha de la Revolución.

6.° Tener para cada uno de sus miembros las armas de guerra que sean necesarias y procurar que cada cual haga la adquisición de fusiles, revólveres, machetes, pólvora, etcétera.

Disposiciones Complemeutarias

7.° Decidir sus acuerdos por mayoría y someterse estrictamente a ellos, haciéndolos obedecer también por las Legaciones. CAPITULO

V

Las Legaciones Revolucionarias Artículo 1.0 Las legaciones son para las Juntas lo que son éstas para el Comité Revolucionario. Art. 2.° Tienen el derecho de cumunicar directamente con el Comité, después de haber sido c~ municado a éste por la Junta que las haya fundado o reconocido. CAPiTULO

VI

Artículo 1.0 El Comité, las Juntas, las Legaci~ nes, los delegados y los agentes especiales se deben mutuamente y le deben a todos los patriotas, ap~ yo, auxilio y protección en caso de necesidad o desgracia. Art. 2.0 Todos los miembros de esta sociedad le deben al Comité, a las Legaciones, a las Juntas, a los delegados y agentes especiales, inmediato aviso de cualquier descubrimiento que pueda favorecer o perjudicar la causa y han de poner oportunamente los medios que estén en su poder para evitar cualquier perjuicio. Sant? Domingo, enero 10 de 1868. (Firmado): R. Betances.- C. E. Lacroix.- R. Mella. El Secretario del Comité: M. Ruiz Quiñones.

Delegados Artículo 1.0 Sólo podrán ser delegados del C~ mité· los individuos y suplentes que lo forman y éstos se ceñirán en un todo a la letra de los poderes que lleven. Art. 2.° Tienen el derecho de convocar y presidir las Juntas con voz y voto.

CAPiTULO

VII

Agentes especiales Artículo 1.0 Sólo podrán ser agentes especiales los que de sus propios bienes o por medio de suscripciones, hayan depositado en manos del C~ mité Revolucionario, para ser empleados en el servicio de la revolución, la cantidad de cuatr~ cientos pesos por lo menos.

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Juramento acordado por el Comité Revoluci~ nario de Puerto Rico para ser exigido de sus miem· bros, delegados, juntas, legaciones, agentes especiales y todos los patriotas en el acto de tomar posesión de algún título, los primeros y los últimos en el de su iniciación:

"JURO POR MI HONOR:

Llenar bien y fielmente las obligaciones que me impone el cargo que me confiere el Comité Rev~ lucionario de Puerto Rico; someterme a la Constitución y defenderla contra todo ataque; trabajar en la independencia de Puerto Rico mientras me quede un átomo de vida. Merezca yo la reproba· ción de todos los hombres honrados si falto a mis juramentos."


Reglamento formado por nosotros los fundadores de la Asociación para la libertad e independencia de la isla de Puerto Rico *

L A ASOCIACIÓN CONSTARÁ DE

HERMANOS, PRIORES Y maestres. En cada pueblo de la Isla habrá un maestre y en la capital o en el pueblo que se acordare se establecerá un maestre·director.

De los hermanos Son hermanos de esta Asociación todos los hom· bres de buena vida y costumbres con arreglo a nuestro manifiesto de..................• pero no podrán pertenecer a ella los españoles por regla general. exceptuándose los que a juicio de los maestres y priores sean considerados dignos de entrar en la Asociación; no entrarán en ella por ningún motivo los que ejerzan cargos públicos, cualesquiera que Sea su procedencia, los abogados, procuradores y jueces, ni los alcaldes, jueces de paz y sus. secretarios. ni tampoco los que estén en contacto con estas clases, recibiendo de ellas beneficios directos o lucrándose indirectamente en negocios y manejos. Acerca de la admisión de hermanos debe procederse con toda prudencia y consultando siempre entre sí los priores y el maestre. ARTícULO... Acordada la admisión de hermano, el prior le leerá nuestro manifiesto de............ y las obligaciones que a los hermanos impone el actual Reglamento, y en presencia de cuatro hermanos por lo menos de la jurisdicción del prior. le hará jurar sobre el libro de los Evangelios: 1.1} que cumplir~n exactamente las obligaciones que el presente Reglamento les impone; 2.° que observarán • Reglamento que se ocupó :1\ presidente de la Sociedad Lan. zador del Norte. Pérez Morris. ,.: Historia de la Insurrección de LaTes. pp. 90-94.

en todo y por todo los prinCipIOS consignados en nuestro manifiesto; 3. que propagarán y harán toda clase de esfuerzos prudentes para conseguir el aumento en el número de los hermanos; 4.° que servirán la causa de la libertad e independencia con toda actividad y sin esquivar fatigas ni sacrificios de ninguna especie; 5." que prestarán absoluta obediencia a las órdenes de su prior, cumpliéndolas desde luego sin replicar ni pedir explicaciones; 6.° que nunca pondrán excusa cuando se trate de prestar algún servicio extraordinario, para cuyo ca...o deben contribuir con su persona y bienes; 7.0 que cuando llegue la hora del conflicto están en la obligación de concurrir al puesto que se les señale sin perder un momento y que desde entonces no se ocuparán de otra cosa que de hacer el ser· vicio y obedecer estrictamente a ios jefes que se les señalen. dejando sus familias al cuidado de la Asociación encargada de proveer a su seguridad y mantenimiento. y sin licencia expresa de su superior no podrán abandonar su puesto; 8.° que tanto antes como después del conflicto si cometieran alguna infracción del presente juramento, se someterán a las penas que los priores y el maestre crean justo aplicarles y las sufrirán humildemente y sin murmurar. 0

ARTIcULO... Concluida que sea la ceremonia del juramento. los hermanos presentes darán un abrazo al recién afiliado y jurarán defenderle, tratarle como hermano y remediarse mutuamente sus necesidades, prestándose mutua ayuda y dando al olvido toda diferencia y disgusto anterior; y si sucediera entre ellos alguna' desavenencia estarán obligados a ponerlo en conocimiento del prior, quien, si el asunto es sencillo. ~esolverá por sí, y si fuere .de alguna importancia lo consultará con

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tres o cuatro priores y el acuerdo que se tome será obligatorio para los interesados y tendrán que con· formarse y pasar por. él. Todos los hermanos tendrán obligación de reunirse una vez por semana en el lugar, día y hora que de antemano le señalará el prior. El no asistir a estas reuniones sin causa legítima, se considerará como una falta y grave desatención y será bastante motivo para que el her· mano que la cometa pierda de algún modo el aprecio y confianza de toda la Asociación..Ningún hermano está exento de contribuir semanalmente con algunas monedas de cobre o de plata, según sus facultades; este dinero se entregará al prior, que anotará en una libreta la cantidad con que cada uno contribuya. ARTiCULO... - Todo hermano tendrá obligación, cuando le toque el turno, de hacer una guardia de 24 horas en casa del maestre o donde éste le señale: ha·de ir a caballo y dispuesto a ponerse en marcha donde quiera que el maestre le mande. Los hermanos que tengan caballos de su propiedad, no haráil la guardia personalmente y sí sólo facili· tarán caballo al que no lo tenga y por cada servicio personal tendrán que prestar dos servicios de caba· 1I0s, que se harán en turnos de la manera menos gravosa posible. Cualquier hermano que haya proporcionado a la Aspciación el ingreso de otros diez hermanos, será reconocido a voluntad de éstos como prior y desde ese día entrará en el número y ejercicio, gozará las consideraciones de tal y desempeñará los debidos servicios. ARTíCULO... Ningún hermano podrá ausentarse del partido sin ponerlo en conocimiento de su prior, y cuando necesi te para sus negocios ir a cualquier otro pueblo, tendrá la obligación de presentarse a la persona que su prior le designe, conduciendo a ida y vuelta los pliegos que se le encomienden. Los hermanos cuidarán de conservar en el mejor estado las armas que se les entregaren, cui· dando de no malgastar las municiones sin necesidad. ARTicuJ.o... Cuando algún hermano fallezca. será obligación de los demás asistir a su entierro y auxiliarle en la enfermedad con lo que sea posi. ble, si lo necesitan; pero en todo caso establecerán un turno para que un hermano se encuentre cada día en casa del' enfermo y pueda prestar su asistencia, si se hiciese necesario. De los priores

ARdcULO... Serán priores en esta Asociación todos los que hayan conseguido el ingreso de diez

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hermanos por lo menos. Los priores a su ingreso presentarán al maestre una lista firmada con el nombre y' apellido de los hermanos de su jurisdicción, dando cuenta al mismo del aumento en el número de los hermanos y de la baja que suceda cuando alguno de ellos fallezca, enferme o mude de domicilio. ARTiCULO... Cada prior está obligado a reunir los hermanos de su jurisdicción, una vez por se· mana, a recaudar las cantidades con que éstos con· tribuyan semanalmente, a contribuir también con la suya, a pasar semanalmente al maestre una re· lación de lo recaudado, acompañando su importe, a revistar en cada semana el estado del armamento de los hermanos; a cuidar con toda eficacia de que entre los hermanos reine y se conserve siempre la mejor armonía, mediando prudentemente en todas sus desavenencias. ARTtcULO... Los priores en las reuniones semanales procurarán fortalecer el sostenimiento del patriotismo en los hermanos de su jurisdicción, haciéndoles conocer las ventajas que a ellos y a sus hijos les resultará de salir del miserable estado de opresión en que todos nos encontramos; les


exhortará a que cuando llegue el caso, nadie piense en otra cosa que en salvar el país aunque sea con peligro de su vida; les dará seguridades de que en caso de alguna desgracia, la familia de ningún hennano quedará desamparada, porque con los fondos que se recaudaban, se atenderá a estas necesidades, con tanto ahínco como a la adquisición de annas y cualquier otra extraordinaria que ocurra. ARTICULO... Tan luego como en cualquier partido se encuentren organizados tres priores. se reu· nirán éstos y acordarán entre sí el nombramiento de maestre, y si ninguno de los tres quisiese aceptar el cargo, se echarán suertes y será obligatorio para el designado. Cada vez que se doble el núme· ro de los priores se confinnará por todos el nomo bramiento del mismo o se nombrará otro maestre en su lugar, observándose en todo caso como obli· gatoria la mayoría de votos, debiéndose observar las mismas fonnalidades para nombramiento de depositario. ARTicULO... Cuando algún maestre fuese removido volverá a ejercer su cargo de prior y entrarán otra vez a su jurisdicción los hennanos que estaban a su cuidado en la f~cha en que fue promovido al grado de maestre. ~ ARTICULO.:. Cuando algún prior fuese promovi· do al grado de maestre, los hennanos que se en· cuentren bajo su jurisdicción escogerán a su arbi· trio entre los existentes, el nuevo prior a que quie. ran pertenecer y éste dará cuenta al maestre del ~úmero de hennanos con que por este motivo se haya aumentado la hennandad de su jurisdicción.

De los maestres ARTICULO... El maestre de cada partido tendrá obligación de llevar un registro en que conste el número y nombre de los hennanos y priores. ARTICULO... Será de su deber llevar correspon· dencia con los maestres de los partidos y pres taro se mutuamente cuantos auxilios fueren necesarios. ARTICULO... Nombrarán 'entre sí el maestre-di. rector, para lo cual celebrarán reuniones parCiales o generales, y cuando esto no pueda ser, se practicará por medio de votos cerrados que se dirigirán a! maestre del p'ueblo que se conozca como centro, el cual hará el escrutinio, y el resultado, con la documentación original, lo hará circular entre

todos los maestres y lo remitirá al elegido, quien inmediatamente pondrá en conocimiento de todos por medio de circulares el haber entrado en el ejercicio de su cargo. ARdcULO... El maestre·director 6e entenderá en la correspondencia con todos los maestres de los pueblos: éstos cumplirán sin tardanza todas sus disposiciones y circulares, despachándolas inme· diatamente por la ruta de maestre en maestre de las cabezas de partido o de cualquier otro punto, retendrá copia y la hará circular por los pueblos que estén fuera de la ruta que en la misma cir· cular haya designado el director. ARTICULO... El maestre dispondrá de la guardia de que trata el articulo debiendo cuidar de que este servicio se preste por riguroso turno. ARTICULO... El maestre de cada pueblo celebra· rá junta asociada de los priores de su jurisdicción cada vez que 10 crea conveniente, y en sus deliberaciones todos serán iguales en voto, preva· leciendo el de la mayoría. ARTIcULO... Serán tratados en junta todos los asuntos que interesen a la Asociación y con especialidad aquellos en que se trate de invertir los fondos que existan en poder del depositario, quien estará obligado a dar cuenta de los fondos cada vez que se lo exija la junta o cualquiera de sus individuos. ARTícULO... El maestre·director llevará cuen· ta exacta del número de hennanos con que cuente la Asociación en toda la Isla, para cuyo efecto tan luego como haya entrado en ejercicio, los maestres de los pueblos le remitirán un estado de los hom· bres y pertrechos que cada uno cuente en su jurisdicción, y cada quince días pondrán en su conoci· miento las altas y bajas que ocurran.' ARTIcULO... Tan luego como el maestre-director juzge que la Asociación ha adquirido el desarrollo necesario, 10 hará saber por circular a todos los maestres, acompañándoles las noticias y datos que tenga para ello, y después que sus circulares estén devueltas, señalará con prudencia el día y hora en que simultáneamente ha de darse a todos los pue· blos el grito de libertad e independencia, cuya orden debe ser cumplida con exactitud, energía y confianza por todas las personas de la. Asociación, invocando al mismo tiempo al Dios de los oprimidos para que se digne protegemos en nuestra santa .empresa."

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Elegía heroica eIn Memoriam». A cien años de Joaquln Parrilla

Por ELENA AYALA

¡Sí! PORQUE

TE QUIERO, ¡CANTO! Patria, enflautada de cañas, vereda de jazmines y cafetos, tabacal bendecido, punto de cruz de Manolo, el Leñero... Ternura heroica, tornándose en achiote por los cerros mientras a mi memoria vuelve Mariana a darme luz con su recuerdo y Ramón Emeterio Betances me hinca en el espíritu la angustia de su gesta. ¡No hay nada que no tengas para 'no ser feliz, sin ser esclava! Patria, tiempo y nostalgia sufro porque no eres tan propiamente tuya sin maridaje ni condición vasalla. Sueño y carisma son tus tierras, pulso y canción tus hombres y resplandor de ángeles tus montes...

Glacis tu cielo de farallón y nieblas y los rostros sencillos de tus gentes

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son como las ventanas por donde cuela el aire la épica ensoñación de nuestra raza. Tú, desde el altar, -Tú, Larescuando te llamo, Patria, reverdeces de encanto. Te quiero, así, y más, cuando el Amado como en cantar de los cantares no escrito, regodea sus ojos en tu templo y la empinada cumbre recibe las endechas de "unas siete palabras de la Patria". que nunca había oído... Melancólicamente el viento gime bajo el palio dorado de ese Lares y añora patriotas venerados que amamantó la leche de esa razón de amor que se traduce en credo, en cariño y pasión, en este Centenario de tu Grito de Lares. Yo te siento, Patria, como más Patria, como más mía, y más, hasta más allá de los cielos. ¡Ya comenzó otra alba de hombres, de ideas y de pueblos! Tu heroísmo, sintaxis por los siglos recoge como entonces la bendición de Dios sin temores ni celos. Tú, Patria, gimes ante el cobarde abrazo de tus hijos que no saben quererte sino que se aman ellos. Sin embargo, ¡vendrán! Cuando les duela el largo bostezar de las épocas y se les suba al corazón ahíto la amargura y la infamia. La libertad, como madre amorosa deambula por tus campos, esos campos de Lares, donde lobezna de robustas uores

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te esparces, Patria, en tabacal, en río, y en lecho pasional de flamboyanes. Trasnochadora esperas que uno de Tus amantes, pose sobre Tus"labios redentoras caricias... Sientes mujer la entrega en los brazos sensuales de los mares bohemios que te han hecho tan suya y que son libres, libres como esta. canción mía, paloma desatada de mi cuerpo, en tu destierro del alma de los pueblos autónomos. Estos versos que sólo por ti canto son recordación de angustia... Tierra de pan amargo, la que espera con las manos abiertas un milagro y con los ojos cerrados Su Profeta.

Septiembre de 1968, San Juan

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Lares * (Desde una tierra extraña)

Por JOSÉ EMILIO GONZÁLEZ

LARES, LEJANA ISLA, ALDEA PURA.

Aquí tu luna, aquí tu monte hervido. Aquí tu gesta, tu héroe no vencido: Manolo, fundador de las alturas. Lares, mi mano aquí: bandera dura, viento de niebla, árbol derretido. Fronda de muertC?s. Ojo redimido. De libertad, perpetua luz madura. Distante .voz de nostálgicas nubes, como pájaro en busca de amapolas, vuela a tu soledad de noche ardiente. Del llanto oscuro a tu memoria sube más allá del delirio de tu ola, hasta el héroe nacido de tu frente. * Del libro

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Profecía de Puerto Rico (1954).


Captura de Manuel Rojas y otros cabecillas de la Revolución *

E

XCMO. SEÑOR: -

AL DAR CUENTA A

V. E.,

EN EL

día de anteayer, de la captura verificada por la columna de mi mando y el del comandante don Manuel Iglesias, de los cabecillas insurrectos Manuel Rojas, Manuel Cebollero, Rodulfo Echevarría y Clemente Millán, me reservé, según indiqué a V. E., darle los detalles de la combinada batida que, por las acordes confidencias que habíamos tenido el capitán Prats y yo por diferentes conductos, teníamos preparada para la madrugada del S, yo a cuyo fin acordé oficiar a todos los comisarios de los barrios colindantes al sitio que debía explorarse, y que lo era el de la hacienda de los Nigaglioni y cerros de Guilarte, para que levantan· do fuertes patrullas con todos los hombres útiles y armados al efecto de sus distritos, vigilasen en la noche todos los caminos, sendas y veredas que partiesen del mencionado punto, yendo avanzando hasta aparecer al amanecer del día en sus alturas, a las que concurriría yo con mi columna posesionándome de las casas de la referida hacienda Nigaglioni, en cuya hora también debía aparecer por mi derecha subiendo desde Guayanilla el camino de Guilarte y casas de Méndez a e?,plorar los mono tes de Río-Prieto, cerrándoles aquellos desfiladeros y estrechándoles la conca donde se consideraban estar ocultos los citados cabecillas.-A las cinco de la tarde del día 4 llegó a este punto la columna del comandante Iglesias, quien informado también por un negro que aprehendió y que había estado con los citados insurrectos, le prometió llevarle directamente' a la ranchería en que se ocultaban, como a unas cuatrocientas varas de las susodichas casas de los Nigaglioni, cuyo número decía ascender, el día que se separó de ellos, al de veinte armados y montados, por cuya revelación se decició a efectuar, cual nosotros teníamos acordado, .:.J

• Parte del Tenlenle Coronel Franc:lsco Marllnez al Gobernador Pavla, Informándole del resultado de su misIón. Pt!rez Morrls, Jost!: Historid de Id lnsurrecci6n de LdTes. pp. 174-176.

la batida y exploración del susodicho punto con la asistencia de nuestras columnas, practicando para ello una dificilísima y larga marcha que realizó en el menor tiempo posible, como igualmente el capitán don Luis Prats en el movimiento que el mismo día practicó para envolver por mi derecha, como dejo hecho mérito, a los insurrectos en el caso de salir verídicas nuestras confidencias.Entre dos y tres de la mañana del S nos pusimos en movimiento las columnas del comandante Igle. sias y la mía, cayendo como habíamos calculado sobre la hacienda Nigaglioni, próximo !l amanecer, como asimismo por los desfiladeros y el citado bosque de Río-Prieto el capitán Prats con una parte de su columna, de la que se separó en la casa de Franceschini, ordenando al teniente don Isidro Pablo Costa se dirigiese con el resto por las casas de Méndez o concurrir a las citadas de Nigaglioni, destacando, una .vez posesionados de todos los edificios de aquella finca, cinco secciones al mando de capitanes y oficiales subalternos, con los prácticos del terreno que al efecto nos acompañaban para dar principio a la batida, cual se verificó, yendo con la primera, mandada por el capitán don Vicente La-Roche, el negro citado, quien efectivamente les condujo sin detenerse a la guarida de los inliurrectos, a quienes no encontraron, pero sí doce caballos con varias monturas, un saco con pólvora, cartuchos y balas, aunque en corta cantidad, que tenían escondido bajo unas yaguas y matas; registrado con la mayor escrupulosidad e interés por dichas secciones, que se desplegaron en gllerrilJa, todo el bosque que tenían a su frente, hasta llegar a la cúspide de las montañas, perdieron la esperanza de tocar con los dispersos insurrectos, pero la suerte quiso que no fueran infructuosos nuestros desvelos recompensándolos con el hallazgo de aquéllos como a las dos de la tarde, que ahuyentados por la oportuna aparición de la patrulla del barrio de Limani, se tocaron con la gue·

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rrilla del centro que del ala mandaba el capitán graduado teniente de la 5.a compañía del batallón de Madrid don BIas L6pez, en la que iba el alférez de Milicias don José Serrano y el cadete don Ma· nuel Santaella, cabiéndoles la suerte de hacer pri· sioneros a los cuatro cabecillas mencionados arriba, . arrojándose por un despeñadero Francisco Santana, a lo que debió su fuga por aquellos momentos, pues ya ha sido capturado, según parte que he recibido del Alcalde de Adjuntas, por dos partidas del barrio de Guayo.-Si la debilidad que demostraron aquellos rebeldes no dio lugar ni ocasión a que ninguno de los individuos que se hallaban a mis órdenes tuvieran oportunidad de distinguirse con algún hecho 'de armas, no puedo por menos de significar a V. E. el entusiasmo, abnegación y decisión con que todos a porfía han arrostrado y superado las extraordinarias fatigas y penalidades por que han pasado y que han dado por resul· tado tan favorable éxito; y como quiera que el capitán de las reservas de Santo Domingo don Osvaldo Guasp y su asistente, de ignal procedencia, Manuel Jesús Beltrés, y el miliciano Isidoro Lugo,

del 5.0 de Milicias, vecino de Adjuntas, quienes desde' el día que salió a operaciones la columna del comandante Iglesias le acompañan voluntaria· mente, prestaron los mejores servicios en el e."q)resado día, como asimismo los paisanos, don Juan Bartoloméy, corso y hacendado de Café del Barrio de Guayo, y don Manuel Cirilo Irisarri, del mismo, me permito recomen~arlos a la consideración de V. E., en unión de don Domingo Mariani, por el patriotismo y desinterés que ha demostrado, y los recursos y auxilios que en todos conceptos nos está prestando al tomar por punto d~ residencia de !a colu'mna a mi mando y base de operaciones la casa de su finca Santa Clara, que habita en este barrio. Todo 10 que tengo el honor de poner en el superior conocimiento de V. E. a los fines que considere convenientes, acompañándole al mismo tiempo la declaración espontánea que ha prestado uno de los cuatro citados cabecillas don Manuel Cebollero.-Dios guarde a V. E. muchos años.-RíoPrieto 6 de octubre de 1868.-FRo\NClSCO MARTfNEZ. -Excmo. Sr. Capitán General de esta bla."

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1968 Placa conmemorativa colocada por el Instituto de Cultura Puertorriqueña en las ruinas de la casa-ha· cienda de don Manuel Rojas, caudillo de las fuert.as insurrectas


V ámonos con Lares * Por ANDRÉS CASTRO Ríos

1

Aouí CANTARON FUSILES homenajes de victoria, se precipitó la historia sobre los huesos serviles. y aunque de cientos en miles no fuera la marcha aquella, bajó una roja centella hasta la tierra caída y en el medio de su herida fue dibujando una estrella.

III

Siempre nos c;anta y veremos un día definitivo el triunfo certero y vivo de lo que a fuerza queremos. Con los puños venceremos a los traidores de talla, que diga el que no se calla cómo será su derrota: volverá la antigua nota a dirigir la batalla. IV

Lares nació en el camino a sangre y fuego valientes con los disparos ardientes que llegaron a El Pepino. Se abrió un hermoso destino que aún la sangre levanta, se escucha por la garganta un himno lleno de amores porque sepan los traidores que Lares siempre nos canta.

Manolo y Parrilla juntos, los Rojas, Brazo de Oro, dieron el golpe sonoro donde marcaron los puntos. Nunca el vocablo difuntos podrá servirles de juicio, fue de valientes' su oficio y esto lo afirma Betances, porque la patria en sus lances es valor y sacrificio.

• Primeras cuatro décimas del poemario Trovas Lareñas (1%8).

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Día y noche de Betances Por CONe H A MEL~NDEZ

1. EN PARfs, EL TRES DE SEPTIEMBRE DE 1894, un hombre de faz trigueña y larga barba gris, ha abierto sobre su escritorio un álbum encuaderna· do en piel broncínea. Las tapas del álbum están forradas de lustroso papel castaño, con menudos dibujos de flores geométricas. El canto dorado de las páginas es orilla leve para los pensamientos. Las nueve primeras páginas están ya escritas y fechadas en París y Vichy en 1894. Es el álbum de autógrafos de Angelita Cabrera Paz, quien corno muchas de las niñas de entonces, guardaba ala· banzas, bendiciones, consejos y -seguridades de amistad en esos álbumes que a veces corno éste, son verdaderas piezas de museo. Asombro deleitoso y conmovedor son también para los que reverenciamos y queremos confrontar retratos imaginarios de figuras admiradas. con lo que ellas mismas revelan cuando escribieron poesía o prosa, sin más propósito. que un condescendiente deseo de complacer. Ah. pero el que ahora escribe se llama Ramón Emeterio Betances. El heroico jinete de ojos dulces y barba .de viejo Abraham que cantó José de Diego en el soneto Ida y vuelta; el romántico autor de la novela corta La Virgen de Borinquen,' el ausente nostálgico de la patria que quiso libertar de la injusticia y la represión. Las páginas que preceden a las suyas en el ál.: bum, expresan deseos de felicidad para Angelita Cabrera; alabanzas para sus negros ojos, para el amor sonriente que llegará "cual" nuevo Leandro en busca de su Rero". Entre esas págin-as hay una escrita por Simplicia Jiménez el 31 de agosto de 1894, la mujer con quien Betances se había casado, nostálgica también de la patria que los ojos bellos de Angelita le recuerdan.

2. ¿Quién fue Angelita Cabrera? Miro su retra· to ahora dentro de pequeño marco ovalado, sobre fondo azul pálido; rostro fino, cabellos oscuros, 48

ojos de intensa mirada, nariz y boca de perfecto dibujo. todo el semblante sonrosado que aviva una seria dulzura. Es un retrato de frente y de busto que sólo deja ver el gran escote del blanco traje de encaje. juvenil, con dos graciosos lazos color de rosa acentuando el matiz de la piel. Ninguna joya turba la sencillez de esta imagen en adolescente expectación. Angeles Cabrera Paz había nacido en Ponce en 1877. Era la menor de los nueve hijos de Carlos Cabrera y Francisca Paz. Su padre murió siendo ella muy niña, pero -la familia entera se extremó en rodearla de cuidados y amor. A los catorce años fue internada en el Colegio de San José de los Pinos en Brentwood, Long Island, y a los diecisiete viajó con su madre en Europa durante dos años: el primero en París, el segundo en Madrid. Al regresar a Puerto Rico, casó en 1897 con el doctor José Vidal Vilaret. Murió en 1905 al nacer su tercera hija. Fue en París donde conoció a Betances, que había sido amigo de sus padres en Puerto Rico. Para ella, el tres de septiembre de 1894 escribió en francés los dos poemas que motivan estas páginas. Escritos cuatro años antes de su muerte, casi al final de su lucha de cincuenta años por la libertad de las Antillas -la suya. amada hasta el fin con radiante, doloroso amor; Santo Domingo, Cuba-, estos poemas son un testimonio más de que, como en Martí, la patria no fue nunca triunfo para Betances, sino "agoní~ y deber". 3. El primer poema, Día y noche, dedicado .. a la tierna borinqueña Angelita Cabrera" voy a insertarlo aquí en la traducción, siempre insatisfactoria- como todas las traducciones, que hice de él con reverente emoción: Centelleante riachuelo. Las flores se bañaban en límpidas aguas


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y tímidas libélulas en la sombra evadían los calores. Sobre las yerbas de la pradera chorreaba cdlido el oro del sol; pasaba el viento dando el alerta...

y con la patria soñaba yo.

La brisa en los naranjos florecidos al pasar sus caricias entregaba; la luna, tan propicia a la tristeza en fondo gris de cielo se velaba. Bajo el bosque, profundamente herida corría un alma tras un fuego fatuo y desapareció... Soplaba el viento...

Esta visión, ¿representa su propia alma herida corriendo tras 10 inalcanzable? Un pasaje citado por Ada Suárez Diaz parece comprobarlo: "¿Sabe usted lo que es andar durante cincuenta años la vista fija en una estrella -mi ideal- siempre por el mismo camino, sin desviarme ni un paso y en el momento de alcanzarla, verla desaparecer en medio de la gritería y los aplausos de una muchedumbre insensible?" (Betances: su vida y su obra, Ateneo Puertorriqueño, San Juan de Puerto Rico, 1968, pág. 52). La repetición del verso "y con la patria soñaba yo" al final de cada estrofa, refuerza el sentido del título y es enlace final del tema que avanza" sin desviar un paso" hacia un eficaz desenvolvimiento. 4. Betances vuelve la página ese mismo día, al terminar sus versos, y se queda pensativo. Se da cuenta de que nada ha escrito acerca de la niña que ha recibido tantas alabanzas y tantos votos por su felicidad. Y escribe otro poema, Consejo:

y con la patria soñaba yo.

El título del poema es expresión cabal del incesante anhelo -cada minuto, cada hora, noche y dia- en que Betances centró su existencia. Lo conservó encendido contra la desilusión, hasta el final derrumbamiento que le quitó, como dice Ada Suárez con sencillez y verdad, la voluntad de vivir. La niña del álbum es p.retexto para la confidencia íntima, de una profunda nostalgia contemplativa expresada en el contraste de dos paisajes. En el primero, las visiones alegres: centelleante riachuelo, límpidas aguas, libélulas, praderas bajo el cálido oro del sol; ni aun el viento dando el alerta de vida, logran distraer al contemplador de su ensueño perenne. El segundo paisaje empieza con un llamamiento irresistible a olvidar, a gozar aunque sea por un instante, del perfume de los naranjos florecidos. Pero entonces la luna, velada por el fondo gris del cielo, es preludio de Jo sobrenatural: el poeta ve un fuego fatuo corriendo bajo el bosque y afirma que un alma "profundamente herida", corría tras él hasta que desapareció.

Niña tan bella, hay que saber que el sufrimiento bautismo es. Mas por la tierra que se ama de ningún modo es pesado deber. y si galante, con voz florida alguien se acerca y te habla de amor, antes que nada pregunta a tu vez: "¿Qué harás tú por la patria mía?" Habla a una niña que desconoce aún el bautis· mo del sufrimiento. Pero hay que saber la ineludible verdad: hay purificación en ese bautismo. Se vuelve liviano deber, "yugo fácil y carga ligera", cuando es por la patria que se ama. El consejo para esta niña bella es una condición que ha de imponer al que le hable de amor; una condición que no debe olvidar, no importa cuán galante y florida sea la voz del que intente conquistarla. Y aquí el consejo vuelve de nuevo a ser el día y la noche de Betances.

Santurce, Puerto Rico Abril de 1969.


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Gráficas de Lares

1868-1968

Doña Mariana Bracetti, a quien la tradición atribuye el haber bordado la bandera de la República de Puerto Rico, conocida hoy como bandera de Lares. Perteneció a la Junta Centro Bravo número Z y usó el pseudónimo revolucionario de .Brazo de Oro». Con motivo de la insurrección de 1868 estuvo presa en la cárcel de Arecibo

Miembros de la Junta Centro Bravo número Z. de Lares, reunidos en víspera de la revolución. Entre ellos figuran don Manuel Rojas y don Federico Medina Ramírez


Don Manuel Rojas LUl.ardo, jefe de las flo!rl.as revolucionarias que en 1868 ocuparon el pueblo de

Lares para proclamar allí la independencia de Puerto Rico

Fotografía de la iglesia parroquial de Lares hacia el mio 1900. En la primitiva iglesia el Go· bierno provisorio de la Repúbli. ca de Puerto Rico "izo celebra,. un Te Deum en acción de gracias por la proclamación de la indcpcndencia

Don Francisco Ramírez Medina, presidente del Gobierno provisional de la República de Puerto Rico (1868)


Lares • Por

JOSÉ ENAMORADO CUESTA

LARES. TE DEUM. REVUELTA. LA ODISEA de un pueblo altivo que en el pecho esconde el ansia de ser libre. Gesta donde encarna, heroica, ]a sublime Idea.

El jíbaro se apresta a la pelea y a] grito audaz de libertad responde.

¡Que en sus entrañas el acero ahonde para que libre al fin la patria sea! Brazo de Oro borda una bandera, que una mano tremola, herida y fiera de la montaña en el cimero linde; y contesta una voz en lontananza al fusil opresor -voz de esperanza¡Fuego: Joaquín Parrilla no se rinde!

.. Del libro Con Sangre Roja (1946).

S4


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Sobrecanto * (Epitafio para los héroes de la Revolución de Lares. 23 de septiembre de 1868.)

Por

LUIS HERNÁNDEZ AOUINO

AQul YACEN, ENTRE LAS ESTACIONES mezcla de sueño y polvo, dorados por el sol de junio, acunados de noche por el viento, cantados por la lluvia, hechos página heroica de la historia. Este es su epitafio, para decirse a contracanto o a contra vida, porque no existe ya la oscura muerte. El polvo es polen que con el ala vuela y tornasola el iris de su año noventa y nueve. Cupieron en la forma de la luz y fluyen dulcemente por el tiempo hacia una sola eternidad. Este es su epitafio para que grabe en él su paso la cigarra, y su sueño la hormiga, y su estrella la patria. .. Este poema fue publicado en la revista Bayodn (1967).

ss


23 de septielnbre de 1968

Aspectos de la concentraci贸n patri贸tica que tuvo lugar en el pueblo de Lares el 23 de septiembre de 1968. con motivo de la celebraci贸n del centenario de la gloriosa gesta


EN LA ANTIGUA ALCALDIA DE LARES UBICADA EN ESTE lUGAR. FUE PROCLAMADA LA INDEPENDENCIA DE PUERTO RICO YCONSTITUIDO EL GOBIERNO-PR.OVISIONAL DE LA IlEPUBLICA EN HORAS DE' LA MADR.UGADA DEL 24 DE SEPTIEMBRE DE 1868. EN EL CENTENARIO DEL If1STÓ~ICO ACONTECIMIENTO , , . COLOCO ESTA LAPIDA EL AYUNTAMIENTO DE LARES. 1968 Placa de mármol colocada por el Ayulltamiento de Lares en el lugar que ocupó la antigua alcaldía del pueblo


Siempre con Lares * Por

VICENTE RODRfGUEZ NIETZCHE

1

III

músicos y hasta escultores y todos nuestros pintores tomad en mano paletas. A describir las secretas claves de la Libertad que en Lares grandiosidad dieron a este lar riqueño. ¡Todos los puertorriqueños por Lares cantad, cantad!

Lares rodeado en montañas. Cumbre de la rebelión; canta por ti el corazón de tus hijos las hazañas. Machete de cortar cañas y libretas de jornales. Lares tus héroes triunfales no ganaron la batalla pero sembraron muralla gloriosa de cafetales.

11

IV

Hay un siglo en el camino que Lares trazó en un día. Tres siglos antes había la Patria empezado sino. Lares le dio al asesino; al explotador imperio, que ha tenido en cautiverio de esta parte americana la Libertad soberana; un golpe firme y en serio.

Dicen que en Lares surgió el primer grito guerrero y siendo aquél el primero la gloria bien le tocó. Por eso aquí vengo yo a brindar honra y amor al pueblo que lleva honor de haber salvado mi tierra con aquel grito de guerra que dio Manolo al traidor.

HISTORIADORES, POETAS,

. • Primeras cuatro décimas del poema Trovas Lareñas (1968).

58

.


Proclama que circuló en Puerto Rico ~obre la muerte de Ruiz Belvis *

PUERTORRIOUEÑOS: EL CIELO DE CHILE HA RECIBI·

do en su seno el alma esclarecida de Segun· do Ruiz Víctima dt'l colonial despotismo español, ha muerto lejos de la patria en el triste aislamiento del destierro, sin encontrar siquiera al lado de su lecho de dolor una mano amIga en que apoyar la suya trémula para bajar a: sepulcro...... Ocupado con más interés que nunca en abreviar el tiempo de nuestra libertad, se dirigió a aquella República llevando en su corazón de hermano todos nuestros gemidos. El destino, empero, siempre cruel con los que sufren, se apresuró a helar en sus labios la voz del patriota que había vibrado con toda elocuencia en aquel santuario de la Independencia HispanoAmericana, al revelar la lenta agonía de los hijos de este pueblo tiranizado Sin embargo, otros dignos compañeros de tan ilustre como desventurado compatriota, unido:; a él en el pensamiento y con no menos interés y abnegación, están igualmente consagrados a la misma noble causa, y se

hacen oír de algunas repúblicas que a su oportunidad nos prestarán apoyo. ¡Puertorriqueños!, los hombres pasan, pero Jos principios quedan y triun· fan. Segundo Ruiz, .verdadero mártir de la santa causa de nuestra libertad, nos ha legado, al morir, las ideas que inflamaron su espíritu y las esperanzas que henchían su corazón de republicano y héroe. Su sombra veneranda vaga de uno a otro extremo de la Isla invitándonos a destrozar las cadenas de servidumbre que tienen a nuestra patria encorva· da a los pies de sus mismos opresores. ¡Puertorriqueñosl, no más dominio español en el bello mundo de Colón. Alcemos b frente, esta frente de hombres americanos nunca más noble y más activa que cuando ha sido lQ.itada al sol de los combates, y al santo grito de ¡Independencia! volemos al campo del honor a conquistar los laureles que nos ha de ceñir la victoria. ¡Guerra al Ibero! ¡Viva la In· dependencia!-Puerto Rico 12 de dici~mbre de 1867.-EL COMIT~ DEL OESTE.-COMIT~ REVOLUCIONA-

•

Tomada de losé

Larf!s, pp. 273·274.

Pére~

Monis: HutotW de /12 lnsurreccidn de

RIO DE PUERTO RICO.


Lares * A Juan Antonio Corretjer

Po.r

OBDULIO BAUZÁ

PUEBLO INMORTAL: CIUDAD DE RESPLANDORES.

Dos veces mártir, para ser amada. Los brazos de la cruz de tus dolores, . los envuelve una luz de llamarada. (Pueblo inmortal que a la esperanza ora al doblar sus campanas en la Historia.) La Patria toda se arrodilla y llora ante el rosal marchito de tu Gloria. Pueblo inmortal que hicieras un sudario para envolver los sueños del "Leñero" en la cumbre sin par de tu calvario... Pueblo inmortal que fueras el primero en lavar de la Patria las heridas: por ti tus hijos... ¡jugarán sus vidas! • Del libro Las Hogueras de Cal (1947).

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Figuras del Centenario Manuel Rojas: Un Precursor Inolvidable de la Independencia Puertorriqueña Por LUIS HERNÁNDEZ AQUINO

E

LAres se oía por montes y llanos de Puerto Rico una copla alusiva a la gesta heroica que, si frustrada materialmente, seguía iluminando el espíritu y el pensamiento de los puertorriqueños. Muertos algunos de los revolucionarios, perseguidos muchos otros por el tiránico gobernador José Laureano Sauz, a pesar de la amnistía decretada, la cantaba el pueblo. También la musitaba en su exilio don Ramón Emeterio Betances, el Antillano, gestor del Grito de Lares y apasionado de la libertad de las Islas, quien seguía conspirando y lanzando procla. mas al país para que se levantara en armas. Era una copla sencilla, popular, esperanzadora, que como saeta cortante, rompía los aires de la tierra nativa: N TIEMPOS POSTERIORES A LA REVOLUCIÓN DE

El grito de Lares se Ila de repetir y sabremos todos vencer o morir.

En la Venezuela de fines del siglo XIX, en un pueblo de Mérida o Trujillo, cruza ~a calle un caballero alto, bien vestido, fornido y trigueño, que luce bigote y barba, usa lentes y porta un bastón de empuñadura de marfil o de metal. Puede tener este caballero cincuenta y cinco o cincuenta y ocho años. Va distraído y tararea una canción que siempre ha tenido a flor de sus recuerdos. Es también una canción alusiva a Puerto Rico. Es una canción sobre la libertad, pero parece más un himno de lucha y de protesta, que pide acción: Borinquen, bello florón de la decrépita España, ¿cuándo arrojareIs con saiia el yugo de la opresión?

¡Alza tu oprimida frente, rompe tu férrea cadena, lánzate sobre la arena, pueblo ent~siasta y valiente!

El caballero distraído que tararea la canción es un personaje importante. Puede ser Ministro de la Suprema Corte o Registrador Principal. A pe· sar de sus obligaciones y de sus altos cargos suele distraerse, rememorando a menudo, su pasado. La canción le sale siempre a flor de labios. Las imágenes del pasado, su pasado ardiente y romántico, desfilan nítidas por la pantalla de su memoria. El caballero de la canción, el importante personaje, se llama don Manuel Rojas Luzardo. El caballero Rojas, quien suele contar a sus hijos durante las veladas nocturnas sus andanzas por las Antillas, su pasión por la libertad y sus días de revolucionario en Puerto Rico, tiene siempre a su lado a una bella dama. La bella' dama sonríe tristemente al escuchar los relatos de su esposo. De vez en cuando corrije algún detalle, porque ella vivió la revolución y conspiró juntamente con las heroínas del Grito de Lares: Doña Eduvigis Beauchamp, doña Dolores Cos y la apasionada Brazo de Oro, doña Mariana Bracetti. La bella da· ma, la esposa fiel, se llama doña Obdulia. El caballero Rojas, quien se ha carteado todos esos años con don Ramón Emeterio Betances, su amigo personal, se obstina en no dejar por escri· to sus aventuras y andanzas revolucionarias, a pesar de su facilidad para escribir y su gran amor por los libros. Sin embargo, la historia se encar~ gaJ:á de ir recogiendo parte de ellas. El cronista, natural de Lares, el pueblo de la gesta heroica, tiene como puertorriqueño una deuda de gratitud con los héroes de la primera inde61


Don Manuel Rojas Luzardo, jefe de la.Revolución de Lares, acompaiiado de su esposa doña Obdulia Serrano Ríos. Fotografia tomada en Venezuela, a fines del siglo XIX


pendencia. Apoyándose ahora en la historia y en la correspondencia epistolar mantenida hace años con dos hijos y un biznieto del caballero Rojas, en ocasión en que empezó a interesarse por la vida del prócer de Lares para escribir su biografía, pre· senta como anticipo, en este año dei Centenario del Grito, las páginas que siguen. Nació Manuel Rojas Luzardo en la población de Obispos, del Estado de Barinas, Venezuela. Fueron sus padres don Antonio Rojas y doña Bruna Luzardo. A raíz de una de las guerras venezolanas de la segunda parte del siglo XIX, emigró a Puerto Rico, como otros muchos venezolanos, entre los cuales figuró su hermano Miguel Rojas, quien casó con doña Mariana Bracetti. Los hermano,; Rojas residieron en la parte occidental de la Isla. Don Manuel vivió en "Lares, donde adquirió en el barrio de Pezuela, a una legua de la población, un fundo cafetero de trescientas cuerdas. Allí construyó la casa·hacienda de maderas, techada de tejamaní, con amplio glacis al frente. Llamó a su hacienda El Triunfo. El fundo cafetero fue muy productivo y se convirtió don Manuel en un ciudadano solvente, figurando como uno de los mayores contribuyentes al fisco. Don Manuel Rojas, su hermano, vivió en la población de Añasco, de donde se trasladó a Lares, con su esposa doña Mariana y sus hiJos, en fecha previa a la de 1868. Fueron días felices los del matrimonio de don Manuel y doña Obdulia Serrano, a quien conoció en la población de Lares un día afortunado. Les ha nacido una primera hija que fue bautizada con el nombre de Narcisa. Es don Manuel un hombre de muy buen carácter. No fuma ni usa licor. Gusta de leer mucho, especialmente la prensa periódica. Trata afablemente a sus peones, a los que paga buenos jornales. Ha conocido a don Ramón Eme· terio Betances durante un viaje a Mayagüez. Be· tances influirá en sus ideas y su vida. Es don Manuel amante del baile y de las fiestas sociales y su casa-hacienda será centro ocasional de feste· jos y bailes. Su admiración por Betances convierte a Rojas en laborante. Su casa-hacienda y su familia se convierten en el centro del laborantismo en Lares. Las cinco hermanas de doña Obdulia casan con otros tantos laborantes que habrán de ser figuras de suma importancia durante la revolución y proclamación de la República. Son sus esposos -fu· turos secretarios y ministros del gobierno- don Andrés Poi, General de División; Bernabé PoI, Se· cretario de Gobernación; don Francisco Ramírez, Presidente de la República; don Clemente Millán, Ministro de Gracia y Justicia y don Aurelio Méndez, Ministro de Gobernación. Doña Mariana Bracetti, la esposa de don Miguel Rojas, también conspira, como su esposo. Ella borda la bandera de La·

res, ideada por el doctor Betances, que habrá de sustituir a la enseña española al proclamarse la República. Es el año 1867. Betances arde en deseos de ver libre a Puerto Rico. Sale de Nueva York, donde está exiliado, para la ciudad de Santo Domingo. Constituye allí el Comité Revolucionario de Puer· to Rico en compañía de los señores Carlos Elio Lacroix, Mariano Ruiz Quiñones y Ramón Mella. Es su propósito constituir a Puerto Rico en "una república independiente de forma democrática". El Comité, como organismo supremo de la revolución, inicia la formación de juntas y legaciones y nomo bra delegados y agentes, para recaudar fondos, hacer propaganda y comprar armas y municiones. En la población de Mayagüez quedó constituido el primer comité de la revolución. Se le designa con el criollo nombre de Capá Prieto y queda bajo la dirección de don Matias Brugman, quien nació en Nueva Orleans, Estados Unidos, de padres de ascendencia holandesa y vino a los cinco años de edad a Puerto Rico. En Lares se funda otra junta que lleva el nombre de Centro Bravo y es presidida por don Manuel Rojas. Otras juntas son organizadas en San Sebastián (Porvenir), Camuy (Lan· zador del Norte) y en Ponce (Lanzador del Sur). Se activa la propaganda revolucionaria. Aprovechan los laborantes toda ocasión para divulgar sus ideas. La casa-hacienda El Triunfo es centro de reuniones, comidas y fiestas. Se aprovecha el período de las fiestas patronales para este propósito. El 28 de junio de 1868 se celebran las alboradas de San Juan con máscaras, y comparsa de los barrios de Lares, que recorrerán las calles de la población. Las comparsas de los barrios Mirasol y Pezuela, el barrio de Rojas, llevan banderas vistosas, entre ellas la española. Dan vivas -sarcásticos a Isabel 11, la reina de los tristes destinos, pero también se han oído gritos de vivas a la Constitución republicana y a la libertad. Se dice que Rojas anda detrás de todo esto. Se hace muy evidente y visible la propaganda. Surge un delator y es apresado don Manuel María González, compatriota de Rojas, presidente de la Junta Lanzador del Norte. de Camuy. Don Manuel Rojas es el primero en recibir secretamente las infaustas nuevas y transmitirlas a Brugman. el presi· dente de la Junta Capá Prieto. Don Manuel hace sugestiones, en vista de la situación, a Brugman, sobre lo que ha de hacerse y traza el plan a se· guirse: Adelantar la fecha de la revolución para el 23 de septiembre; caer sobre los pueblos de La· res, San Sebastián, Moca, Quebradillas, Camuy y Arecibo; reunir a los revolucionarios en su casahacienda, desde donde partirán para la toma de Lares, primer pueblo a ser ocupado'l y donde se declarará la República de Puerto Rico. 63


El 23 de septiembre de 1868 se reúnen los presidentes de todas las Ju~tas revolucionarias en la casa-hacienda de don Manuel Rojas. Han traído a sus hombres. Hay listos alrededor de cuatrocien· tos revolucionarios. Urge el nombramiento de un jefe militar. Se discute el asunto y hay quienes fa· vorecen para la jefatura al Comandante de Milicias de San Sebastián, don Manuel Cebollero Aguilar, presidente de la Junta Porvenir. Brugman elogia a don Manuel Rojas y señala que en vista de que el plan que debía ponerse en ejecución es el de Rojas, éste es el llamado a dirigir las huestes revolucionarias. Tomado el acuerdo en favor de Rojas, se otorgan diversos cargos o rangos auxiliares a otros tantos revolucionarios. Repartidas las armas a los insurrectos organiza don Manuel Rojas las fuerzas revolucionarias. La caballería al frente, dirigida por don Pablo Rivera. Luego él portando una bandera roja. A su .mano izquierda don Clemente Millán, llevando una ban· dera blanca, terminada en dos puntas, con la ins· cripción siguiente: .. ¡Muerte o libertad! ¡Viva Puerto Rico Libre! ¡Año 1868!". Detrás siguen los lugartenientes y los hombres de infantería. Estos son de todas las condiciones sociales, entre ellos numerosos es~lavos que han quedado libres por sus amos. Como cuadra a su condición de jefe va don Manuel a caballo, vistiendo camisa roja, chaqueta negra, pantalón de casimir con botas de montar, faja negra al cinto y escarapela tricolor en el somo brero. Por armas lleva una espada, un revólver al cinto y un fusil. Antes de la partida ha arengado a las huestes revolucionarias. Son las nueve de la noche cuando parte el pequeño ejército por la Cuesta de Rojas en pos de la libertad de Puerto Rico. Tomado el pueblo de Lares al filo de la medianoche, al grito de ¡Viva Puerto Rico Libre! y otras manifestaciones, ocupan los revolucionarios el Ayuntamiento, donde sustituyen los símbolos de la monarquía española por los de la revolución. Es a instancias de don Manuel Rojas que se proclama la independenCia, entre el regocijo de los revolucionarios y la muchedumbre que ha invadido el local. Queda constituida la República por un Gobierno Provisorio que decreta la obligación de los puertorriqueños de tomar las armas en favor de la independencia, la abolición. de los esclavos que tomen las armas contra .España, y la abolición del oneroso sistema de las libretas de jornaleros. Una ceremonia solemne sella la libertad. Se celebra el Tedeum en la Iglesia parroquial, dando gracias a Dios por el buen éxito de la revolución. Asisten los miembros del Gobierno Provisorio y una gran ~uchedumbre ciudadana que está de fiesta. En esta solemne ocasión ha sido adornado el altar 64

con la bandera de Lares, bordada por Brazo de Oro. Termin{lda la emocionante ceremonia organiza el jefe Rojas una fuerza de cien o más hombres, para la toma del pueblo de San Sebastián, distante más de una legua de Lares. En esta ocasión camina junto al jefe un humilde hombre del pueblo, don Manuel Rosado, conocido como Manolo el Leñero, quien porta la bandera blanca. A medida que cami· nan los revolucionarios hacia su destino, se les unen simpatizantes de la causa, procedentes de diversos barrios. Cerca de las nueve y media de la mañana avistan los revolucionarios la población de San Sebas· tián. El jefe Rojas traza el plan a seguirse: una patrulla montada de seis hombres reconocerá la si· tuación, tras 10 cual se procederá al ataque total. La ·patrulla llega hasta la plaza del pueblo, donde es recibida con una granizada de tiros de parte de los milicianos, que comanda un teniente, un corregidor y el alcalde, quienes habían sido avisados pre· viamente por emisarios secretos, de los sucesos de Lares. Se obstina el jefe Rojas en entrar al pueblo con sus fuerzas, a fin de ocupar el almacén de armas y municiones de los milicianos. Entra con sus hombres por la calle principal. recibiendo de momento descargas desde los balcones, techos vecinos e interior de las casas. Resisten los revolucionarios el ataque enemigo y llegan hasta el borde de la Iglesia, posición que sostienen por largo rato. Después de perder dos hombres se ven forzados a una reti· rada. Vuelve el jefe Rojas a la carga después de reorganizar sus fuerzas y dar la impresión. mediante algún tiempo de inactividad, de que habia cedido en la lucha. Otra vez· vuelven los revolucionarios a penetrar en el pueblo por la calle principal, ocupan· do las posiciones anteriores. Tratan en vano de que los milicianos de San Sebastián se unan a la causa de la revolución. Inician un tiroteo continuo que se mantiene largo tiempo, y al parecer tienen en sus manos la victoria, tras silenciar a los milicianos. El punto culminante de la situación es cuando llega la tropa veterana española, del vecino pueblo de Moca, donde acampaba, sabedores sus jefes de los acontecimientos de Lares y lo que ocurría desde temprano en San Sebastián. Tras dejar cuatro muer· tos, cuatro heridos, siete prisioneros, armas y ca· ballos, se retiran las fuerzas revolucionarias, ante la superioridad de las armas españolas. Envía el jefe Rojas un parte de la situación al Gobierno Provisorio de la República, pidiéndole su traslado a la casa·hacienda en Pezuela. Reuni· dos allí, esperan en vano saber si han ocurrido . levantamientos en el resto de la Isla, donde pudieran prestar su ayuda. La situación había sido pre· caria, puesto que no se recibieron armas en la Isla


para enfrentarse a las fuerzas españolas. El único remedio de los insurrectos ahora es la manigua de la Indiera, Bucarabones, la silla de Calderón y la montaña abierta. Todo el mes de octubre estuvieron las fuerzas militares españolas persiguiendo a los insurrectos por la manigua puertorriqueña, dando muerte a algunos de ellos y apresando a otros. El caudillo Rojas fue apresado en una batida realizada por un comandante y tres capitanes españoles, en el barrio Río Prieto de Lares, el 5 de octubre de 1868. Hechas las investigaciones por parte del Gobierno e iniciados los procesos correspondientes, durante los cuales murieron ochenta presos con motivo de una epidemia de vómito negro, debido a las malas condiciones de las cárceles, un Consejo de Guerra juzgó a ocho de los revolucionarios, entre ellos a don Manuel Rojas, quien fue condenado a muerte mediante el garrote vil. Un incidente de jurisdicción entre el poder militar y el civil, obligó a la suspensión de la sentencia contra Rojas. La revolución de septiembre de 1868 en España en que quedó destronada la Reina Isabel 11, dio paso al poder a un gobierno provisional que pro. vacó cambios en Puerto Rico. Seleccionado como Gobernador, substituyó en el mando al General losé Julián Pavía, el General don José Laureano Sanz. Este nuevo gobernador conmutó la pena de muerte a don Manuel Rojas, por una sentencia de diez años de prisión a cumplirse en un presidio peninsular, pero el 20 de enero de 1869 el Gobierno Supremo de España dictó un Decreto general de amnistía en favor de los procesados y sentenciados por los sucesos de Lares. Mientras tanto el Gobernador Sanz trataba de - atraer a don Manuel Rojas para el servicio de espionaje en cuanto a los movimientos políticos liberales que continuaban en el país, después de la revolución de Lares. En vista de la negativa de Rojas, solicitó el General Sanz, en enero de 1869, del Gobierno Central de la metrópoli, la exclusión de Rojas y otros jefes de la revolución de Lares, del decreto de amnistía promulgado. Perseguido por el Gobernador Sanz, vagó don Manuel Rojas por algunos pueblos del oeste de

Puerto Rico, logrando embarcar para Nueva York, disfrazado de pescador. Se decía de Rojas que se había hecho cabecilla de la revolución de Haití. Circulaban otros rumores, en el sentido de que ha· bía embarcado hacia Cuba para participar en la revolución cubana. Se temía de que volviera a Puer· to Rico con nuevas fuerzas militares a dirigir otro movimiento revolucionario. No se sabe si Rojas siguió conspirando con el doctor Betances, quien durante el año 1869 y parte del 1870 trazó otros planes de revolución, consiguiendo la promesa de armas en Estados Unidos, para dar otro golpe en Puerto Rico. Nuevas proclamas incendiarias llegaban secretamente a la Isla, que en esta ocasión no respondió adecuadamente, debido a las precauciones tomadas por el Gobernador General Sanz, a quien el pueblo había sacado muchos motes, por su despotismo y desplantes, entre los cuales figuraba el de Macabí, nombre de un pobre demente que andaba por las· calles de San Juan lanzando piedras e improperios contra todo el mundo. Lo cierto es que don Manuel Rojas permaneció algún tiempo en Nueva York, desde donde volvió a embarcar para Santo Domingo, en el año 1873. Allí se le reunió su esposa doña Obdulia y le nació en Samaná su hija Filomena, en el año 1874. Hacia el año 1875 se trasladó con su familia al pueblo de Boconó, en el Estado Trujillo, de Venezuela, donde nacieron sus otros hijos: Lastenia, Obdulia, Manuel y Ramón Rojas. En el año 1890 se trasladó don Manuel Rojas con su familia a la ciudad de Mérida, donde actuó de ministro de la Corte Suprema y luego de Registrador Principal. En el año 1892 estalló una guerra civil en In que tomó parte, siendo hecho preso y trasladado a Caracas. Reintegrado a Boconó, murió el 15 de octubre de 1902, en estado de pobreza. Su esposa, doña Obdulia Serrano, murió el 19 de abril de 1912, también en Boconó, donde ambos fueron enterrados en un panteón familiar. Así pasó a la eternidad de la historia el caudillo Manuel Rojas. a quien el doctor Ramón Emeterio Betances denominó "precursor inolvidable" de la independencia de Puerto Rico.

FUENTES DE ESTE TRABAJO 1. Historia de Puerto Rico, siglo

XIX, tomos 1 y II, primera parte. por Lidio Cruz Monclova. ' 2. Carta de doña Obdulia Rojas de Fernández, dirigida desde Tovar, Venezuela, al autor de este trabajo el 28 de noviembre de 1946. 3. Carta de don Ramón Rojas, dirigida desde Tovar, Estado de Mérida, Venezuela, al autor el 19 de abril de 1947. 4. Carta de don Antonio Pinto Salinas, biznieto de don Manuel Rojas, desde Caracas, Venezuela, el 18 de

octubre de 1947. El señor Pinto Salinas era a la sazón Diputado en el Congreso Nacional de Vene· zuela. s.. Epistolario del Doctor Betances, por el Dr. Manuel Guzmán Rodríguez, Tipografía Comercial, Mayagüez, Puerto Rico, 1943. 6. Historia de la Insurrección de Lares, José Pérez Morís y Luis Cueto, 1872. 7. Conversación con la doctora Ada Suárez, sobre los orígenes de Matfas Brugman, septiembre de 1968. 65


La abortada rebelión de Lares en Puerto Rico *

L

A REBELIÓN QUE DEBtA ESTALLAR SIMULTÁNEAMENTE

en varios puntos de la provincia de Puerto Rico el 29 del mes de septiembre de 1868, abortó por causa independiente a la voluntad de sus autores el día 23, presentándose sus efectos en las jurisdiccione.s de Lares y El Pepino y en los campos de Mayagüez y Camuy. La índole de la rebelión y sus fines eran indudablemente los de la independencia de la isla y separación . de la Metrópoli, como veremos después, y debió prepararse en Madrid, puesto que a poco de regresar de la Península los comisionados de la Junta informativa se indicaron sus trabajos revolucionarios en un acto de insubordinación del Regimiento de Artillería que guarnecía la capital de Puerto Rico; acto al que los insulares le dieron simultáneamente el carácter de sedición; pero que fue motivo para que el Gobernador superior de la isla, General D. José Marchessi, no considerándolo así, acordase la salida del territorio de varias personas de las cuales unas obedecieron, presentándose de su orden en Madrid al Ministro de Ultramar, y otros, como el abogado D. Segundo Ruiz Belvis y el médico D. Ramón Emeterio Betances, rehusaron obedecer y desaparecieron furtivamente de la villa de Mayagüez, estableciéndose ya en San Thomas, ora en Santo Domingo o en Venezuela, cuya permanencia en aquellos puntos coincidió con la profusa circulación en la isla de impresos subversivos eh los cuales se denostaba, injuriaba y calumniaba a la nación española en las disposiciones y funcionarios y se infamaba a la mayor parte de los esclarecidos. hijos de Puerto Rico. En el primero de aquellos libelos se afirmó terminantemente por sus a\ltores que los hijos de la Antilla habían conspirado, conspiraban y cons• Este memorial, sIn firma, poslblemenle debido a la pluma de Jos!! Pl!re:l: Morris, fue encontnldo en la Blbllote<:a Naclonal de Madrid (LePlo 20 - 128 - Expediente 17>. Se publica por primera vez. R. E. Alearla.

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pirarían sin descanso hasta lograr la independencia de las islas sacudiendo el régimen colonial que les abrumaba; y en todos los escritos llamábase a los cubanos y puertorriqueños a la rebelión colocando como bandera a las personas que el General Marchessi expulsó recientemente, cuyas personas debieron prestar previa aquiescencia a esta declaración puesto que ninguna de ellas protestó contra tales afirmaciones. En Mayagüez, villa conocida como la más insurrecta de la isla, empezaron a hacerse suscripciones periódicas de dinero a poco de trasladarse Betances a San Thomas. en donde, unido éste al abogado Ruiz Belvis, Juez de paz y comisionado que había sido por aquella villa en la Junta informativa reunida en Madrid, trabajaban incesantemente para perturbar la pequeña Antilla, auxiliados con los. fondos que recibían de las suscripciones. Las maquinaciones de estos dos prófugos en San Thomas llegaron a noticia del Corregidor de Mayagüez, Coronel del Ejército D. Antonio Balboa, quien pudo sorprender, en el mes de marzo del año 1868, al vecino Pedro García haciendo una subscripción para enviar al citado Betances los fondos que produjera; formado el oportuno expediente, puso a este vecino a disposición del Capitán General D. Julián Juan Pavía, llamándole la atención sobre un tal Ayala, de la misma población, que aparecía complicado y que se fugó al saber que iba el Corregidor a detenerle; pero el general, con ligereza indisculpable y desprestigiando a dicho Corregidor, ordenó la libertad y regreso a su casa del delincuente García; no trató de perseguir a Ayala como debiera, y sólo consiguió levantar con estos actos a grande altura los sentimientos de rebelión en aquel territorio. Por aquellos días también recorría la capital con el propio objeto de reunir fondos un comisionado de Betanees encargado de adquirir dinero por subscripción mensual o en forma de situado, para atender a la compra de armas y de los necesarios efee-


tos para hacer la revolución en la isla. Aquel comisionado se avistó con D. Calixto Romero, y éste, rechazadas sus instigaciones, lo puso en conocimiento de aquella autoridad, que tampoco sobre este hecho adoptó ninguna medida. En tanto corrían los meses de julio y- agosto, durante los cuales se notaron tan claros síntomas de conspiración en los importantes departamentos de Mayagüez, Ponce, Aguadilla y Arecibo que los peninsulares que más temían el movimiento que se acercaba y las venganzas de los comprometidos en la conspiración, se embarcaron para la Península dejando abandonados sus intereses a una administración insegura. En las jurisdicciones de Mayagüez, Lares, Pepino y Camuy se celebraban casi públicas y diarias reuniones por los insulares a altas horas de la noche con exclusión del elemento peninsular, en las cuales se brindaba por la emancipación e independencia de la isla. En aquellos meses también se pusieron de acuerdo ciertos pueblos para oponer una resiso tencia pasiva al pago de las contribuciones directas; circularon con más abundancia que antes las proclamas subversivas y, por fin, en la noche del 20 de ·septiembre se tuvo ya noticia por el comandante militar del Departamento y Corregidor de Arecibo, don Manuel Yturriaga, de que en el camino que de Quebradillas conduce a Camuy hablaban dos personas desconocidas, del movimiento que contra España debía inmediatamente operarse en toda la costa de abajo, o sea lo que comprende los departamentos de Arecibo, Aguadilla, Mayagüez y Ponce, y deben ser muchas las personas que en varios pueblos del distrito de Arecibo habían firmado tal compromiso con el encargado de recaudar fondos, don Manuel María González. Sabedora la autoridad local de este peligro se apresuró a practicar un escrupuloso reconocimiento en la casa de González, acompañado de su hijo, el Alférez de Infantería D. Rafael Yturriaga, del Secretario de la Comandancia Militar y del Alcalde de Camuy, cuya presencia requirió a su paso por aquel pueblo; y cuando en aquel acto desconfiaban ya de todo buen resultado, se hallaron entre las hojas de un libro viejo destinado a hacer anota· ciones mercantiles un cuaderno manuscrito, cuyo epígrafe era "Reglamento formado por nosotros, los fundadores de la asociación, para la libertad e independencia de la Isla de Puerto Rico", en-contrándose también varios apuntes en papeles sueltos que decían: "El 18 se reunieron doce, cuatro del exterior y ocho del Capá Prieto en casa de don Pablo Beauchamp, hubo debates sobre no convenir el 29." "Acta sobre si es o no conveniente el pronunciamiento por parte o simultáneamente y de consuno." "Les instruirá de la necesidad de armarse y equiparse." "Ver armas tiene cada uno, tomando

nota de ellas, así como de los individuos con que cuenta." "Les avisará para una reunión importante." "Verse en Mayagüez con José MarIa Gonze y tomar informes sobre el importante negocio." Descubriendo la autoridad en aquellos documentos la llave de un verdadero complot contra el poder de España, prendió e incomunicó a D. Ma· nuel MarIa González después de ocupar, rubricar e inventariar a su presencia los papeles encontrados y dispuso su traslación a Arecibo en la tarde del día 21. Tan luego como tuvieron noticia de la prisión de González y de la ocupación de los documentos, su hermano interino D. Carlos Martí· nez, D. Ramón Estrella, don Marcelino Vega, don Juan Antonio Hernández y otra porción de personas que después resultaron afiliadas en la asociación que aquél presidía, principiaron a levantar gente por el barrio de Camuy, a la que armaron de machetes y comunicaron el suceso al venezolano D. Manuel Rojas, habitante en el barrio de Pezuela, jurisdicción de Lares, quien a su vez se encargó de transmitir la noticia a míster Matías Brugman, americano dueño de una estancia de café en el barrio de Furnias, jurisdicción de Mayagüez, y a los alféreces de Milicias disciplinadas del destacamento del Pepino, D. Manuel Cebollero y D. Eusebio Ybarra, todos complicados en aquella vasta conspiración. Estas personas se agitaron en todas direcciones durante los días 21 y 22 del expresado septiembre, celebraron una reunión numerosa en casa de míster Brugman, despacharon expresos a varios puntos de la isla y quedaron todos conformes en que el día siguiente. por la mañana, se ejecutaría el movimiento revolucionaÍ'io, concurriendo cada cual con la partida de criados y jornaleros que pudiera alle· gar, provistos de machete, debiendo los jefes y cabecillas armarse de revólveres, escopeta o rifle y sable. En efecto, en la mañana del 23 fueron llegando sucesivamente a la casa de míster Brugman, con algunos esclavos y varios jornaleros, treinta y cuatro de los conjurados más próximos, armados la mayor parte de revólver y sable, otros de escopeta o rifle, y después de armar a los jornaleros y a los esclavos con machetes, cuchillos y hasta con formones montaron a caballo los expresados treinta y cuatro caudillos, poniéndose al frente de unos 250 a 300 hombres, divididos en dos grupos, que bajo la dirección de D. Juan Terrefort marcharon a la jurisdicción de Lares, barrio de Pezuela y hacienda de café de don Manuel Rojas, habiéndose quedado míster Brugman en su casa acompañado del Comisario D. Bruno Chavrier, con el objeto de ir a~ Pepino al siguiente día después de saber si la indicada fuerza había tomado este pueblo y apoderado del de Lares. 67


En el trayecto que media entre el barrio de Furnias, jurisdicción de Mayagüez y la hacienda de Rojas, -situada en la de Lares, la fuerza insurrecta penetró violentamente en la tienda de un tal CoIl al grito de Viva la libertad; los jinetes o sea los cabecillas, dispararon sus armas de fuego contra aquella casa, entrando en ella a saco y arrebatando todas las telas y efectos que encontraron, incluso

da empuñando una bandera encarnada y don Clemente Millán con otra bandera blanca, en la que el alférez de Milicias, Cebollero, había puesto la inscripción de "Muerte o libertad", "Viva Puerto Rico libre", "Año de 1868", y dirigiendo Rojas la palabra a aquellas huestes se declaró general de las mismas, vitoreó a la Libertad, a la RepÚblica y al doctor Betances, profiriendo mueras contra Es-

El Grito de Lares. Oleo de Augusto Marin. (Colecciotl del lnstiwlO de Cultura Pllertorriqlletia.)

el dinero en los cajones del mostrador, en cuyo vandálico acto se distinguieron particularmente los esclavos de Beauchamp, Mus, Bernal y Angleró, excitados por los de a caballo, que dispusieron también la prisión del único dependiente que había en dicha tienda. Después de aquel indigno atropello trasladáronse los sublevados a la hacienda de Rojas, según estaba convenido, donde los jinetes se municionaron y tamaron nuevas armas y los de a pie descansaron y comieron un ligero rancho con las partidas que allí habían conducido otros veintisiete asociados, de los cuales algunos desempeñaban cargos en las milicias disciplinadas o en los municipios y otros se presentaron hasta con sus propias hijas. Reunida toda la gente y formada en filas apareció 'D. Manuel Rojas a la puerta de su casa·hacien· 68

paña, su Gobierno, la Señora que ocupaba el trono y los peninsulares, cuyas voces se repetían calurosamente por los jinetes y la gente de a pie levantando al aire los revólveres, sables, machetes y cada cual el arma que llevaba. Allí en la casa de Rojas recibió la rebelión este bautismo y después dispuso aquél, como el general en jefe, la división de la fuerza en dos grupos que comprendieron luego que tenían que marchar para el pueblo de Lares, situado entre escarpadas montañas en el centro de la isla. En el caminu, y para dejar huellas de su 'paso, saquearon las casas de Arana, Márquez y Llinás, habiendo disparado el cabecilla Arroyo contra el hombre de color Agustín Venero, por haberse neo gado a seguirles, el cual de la herida murió a los pocos días; también, y a la fuerza, fueron allanadas


las casas de los Gandarillas por otro grupo que capitaneaban los Plumey, hermanos políticos de aquéllos, apoderándose éstos de los caballos y armas que encontraron y sacando desnudos de sus casas a dos de los Gandarillas. sus parientes, fueron atados y conducidos a las cárceles de Lares, donde colocados en el cepo fueron amenazados de muerte y recibieron varios golpes de sable. En el pueblo de Lares se observó aquel día más movimiento que el de costumbre, llamando la aten· ción de los peninsulares esta circunstancia y el haberse presentado a las ocho de la noche cuatro ji· netes desconocidos que estuvieron unos instantes en casa del juez de paz Méndez y se marcharon en seguida acompañados del mismo y del escribiente del juzgado a casa de D. Manuel Ramírez, y después de unirse a las huestes invasoras. Entre once y doce de la noche del 23 de septiembre llegó la gente armada 3 Lare~, posesionándose del pueblo sin resistencia ni inconveniente alguno, al ruido de los vivas a la República, la libertad y la independen· cia de Puerto Rico, y de los mueras a España, a su Gobierno y a los peninsulares; aumentando el escándalo de la gritería con el correr de los caballos y las detonaciones de las armas de fuego, que despertaron a la mayoría de los vecinos pacíficos del pueblo no iniciados en el movimiento. El número limitado de los conspiradores avisados pocas horas antes esperaban impacientes y salieron solícitos al encuentro de la gente de Rojas. J:.ste, acompañado de muchos cabecillas y de la gente de a pie, prendieron, así que se posesionaron del pueblo, al Alcalde y a su Secretario, conduciéndoles sin inferirles ningún daño a la casa del Rey o del Ayuntamiento; luego extendieron las prisiones a diez personas más que con los insultos y amenazas llevaron a la cárcel, colocándolas en el cepo junto a los Garandillas en el calabozo más lóbrego, después de robarles sus caballos, monturas y aro mas; y mientras los grupos armados recorrían la población alborotando con los vivas y mueras, disparando tiros contra las casas y tiendas de los pe· ninsulares, destrozando las puertas de éstas a gol· pes de hacha y de machete, saqueando algunos es· tablecimientos mercantiles y exigiendo a los vecinos no rebelados los caballos y monturas que poseyeran. El mismo Rojas, capitaneando el grupo de ca· becillas se dirigió a la casa del Síndico de aquella Junta municipal D. Frutos Caloca y la puso cerco para que nadie escapase, ínterin sus secuaces fracturaban las puertas y ventanas y las turbas asalta· ban en medio de la mayor gritería pidiendo la cabeza de Caloca. Decidido éste a salvar su existencia a toda costa, descalzo y en calzoncillos, con revól· ver en mano tenía que fugarse por una ventana atravesando el cordón de gente armada que espe-

raba presenciar su muerte y abandonando a su propia esposa, D.a Vitalia Cueto, recién parida, que en la misma cama era atropellada y maltratada por los bandidos que al verse burlados con la fuga del síndico, exigían de la enferma que dijera dónde estaba el pillo español, su marido, y saqueaban la casa llevándose en dijes y alhajas por valor de más de 400 pesos. Después de estos feroces atropellos pensaron los rebeldes en atender a su seguridad y colocaron ceno tinel3;s en las afUeras del pueblo con la consigna de no dejar entrar n~ salir a ningún peninsular ni permitir que a la voz de "quién vive" se contestara de otra manera que "Puerto Rico libre"; se posesionaron luego de la Casa del Rey; destituyeron al Alcal· de y Secretario; arrojaron al suelo el retrato de la Señora que ocupaba el trono, y proclamaron la Re· pública formando un "Gobierno provisorio" del que aclamaron Presidente a D. Francisco Ramírez, de origen mulato, corto propietario y dueño de una pequeña tienda de pulpería, y Ministros de Hacienda a D. Federico Valencia, escribiente del juzgado de paz; de la Guerra a D. Aurelio Méndez, juez de paz de Lares; de Justicia a D. Clemente Millán, de· pendiente de una casa de comercio; y Secretario de dicho Gobierno a D. Bernabé Poi, propietario en pequeña escala y deudor de varias cantidades. Por encargo de Rojas se extendió un acta en que constaba la creación del Gobierno provisional y la aceptación de los que habían sido elegidos para foro marle, y empezaron éstos a ejercer sus funciones a excitación del mismo Rojas, siendo uno de sus primeros actos la redacción y publicación de varios manifiestos cuyos originales, fijados en las paredes del pueblo fueron ocupados en la tarde del 24 por el alcalde Mediavilla. En seguida comunicó aquel flamante Gobierno órdenes a los propietarios resi· dentes en los campos, pidiéndoles gentes y caballos para engrosar las filas rebeldes, y reses para sustentar aquéllos; otras órdenes convocando a los jornaleros para recogerles las libretas, o sea el documento oficial en que· constan los días que trabajan y el importe del jornal que devengan, y otras al cura del pueblo obligándole, por disposición del Presidente, a cantar un Tedeum: no pudiéndose por falta de tiempo llevar a efecto la exacción al comercio peninsular. de un empréstito forzoso, ni la ocupación y usurpación de los fondos públicos. según se tenía proyectado. Aquellas proclamas, que daban clara idea de la índole del movimiento, decían entre otras cosas: "Los patriotas borinqueños, están resueltos a morir antes que conti,nuar bajo el dominio español.. ... "Será obligación ineludible de todos los individuos hijos del país tomar las armas para defender la in· dependencia de Puerto Rico... " "Los· extranjeros que quieran tomarlas serán considerados como pa·

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triotas ..... "Los esclavos que las tomaren se declararán libres, lo mismo que los que estén imposibilitados... ", etc., etc., y en ellas se amenazaba con la muerte, declarando traidor a todo puertorriqueño que no se prestase a engrosar las filas de los rebeldes bajo la bandera de Patria, Justicia y Libertad con que el nuevo Gobierno empezaba a ejercer la soberanía. El Jefe de la fuerza armada, compuesta de unos 700 hombres, dejó al Gobierno desenvolviendo su programa en Lares y se dirigió con los cabecillas al inmediato pueblo del Pepino con el objeto de establecer en él otro Gobierno, llevando a su lado al comandante de aquel cuartel de milicias D. Manuel Cebollero y al alférez de las mismas, D. Eusebio Ybarra, para que le ayudasen a sublevar el pequeño destacamento que guarnecía aquel punto y apoderarse de las armas existentes en el mismo. A los jornaleros que encontraban en el tránsito de un pueblo a otro les obligaron a formar parte de la expedición; las casas del camino eran allanadas y entre ellas saquearon el establecimiento mercantil del comerciante de origen peninsular D. Juan Orfila, juez de paz del Pepino, en la cual ni la ropa de su dependiente pudo librarse de ser ocupada por los rebeldes; ni salvar siquiera los libros de comercio que se rasgaron e inutilizaron por completo al grito de "viva la libertad y la independencia... ". El cabecilla Cesáreo Martínez, el mismo que disparó en Lares deis tiros de revólver al español D. Antonio ferrer, se dirigía a las próximas haciendas de Alers y Serrano, ordenando a los dueños que remitieran sus esclavos a las once de la mañana a la casa consistorial del Pepino para darles libertad, y amenazándoles con la pérdida de sus vidas y haciendas si no cumplían la orden. Sobre las ocho de la mañana del 24 de septiembre llegaron a este pueblo el Jefe de las tropas, don Manuel Rojas, y dos cabecillas con 40 ó 50 jinetes más, quedando los restantes y la fuerza de a pie en inmediaciones del Pepino; entraron por las calles de esta población dando vivas a Prim, a la libertad y a la independencia, y mueras a España y a su Gobierno; disparando las armas contra las casas y haciendo comprender al vecindario y a la pequeña guardia de Milicias que custodiaba el cuartel establecido en la Casa del Rey que se trataba. de llevarse a efecto una rebelión radical. Los rebeldes alféreces de Milicias Cebollero e Ybarra arengaron a los milicianos para que se les unieran; los tenientes leales D. Pedro San Antonio y D. Pablo Chavarri les animaron por el contrario a que permanecieran fieles en sus puestos; el Corregidor de Aguadilla que enterado de los rumores se había dirigido al Pepino, donde acababa de llegar, agitaba sus revólveres dando vivas a España, y por fin los jinetes sublevados, viendo aquella contrariedad, empeza70

ron a hacer disparos que fueron contestados por los milicianos y el corregidor. La muerte instantánea que le produjo una bala al titulado brigadier de los rebeldes, D. Manuel León; las heridas graves que recibieron el miliciano insurrecto Venancio Román, el portabandera y otro sublevado, y la resuelta actitud de los milicianos del cuartel, obligaron a los rebeldes a una precipitada fuga en la cual atropellaron a su propia gente de a pie, que al grito de traición se dispersó abandonando las armas. El Jefe Rojas, con sus jinetes, se repuso en las afueras del pueblo e intentó repetir la agresión, pero sus parciales se opusieron, y decididos a aban· donar el pueblo regresaron por distintos caminos a la casa de aquél con el objeto de deliberar lo que convenía hacer en situación tan crítica. Desde la noche del 22 se hallaban también reunidos en el barrio de Hato-Arriba, jurisdicción del Pepino sobre 200 ó 300 hombres invocando el nombre del alférez D. Eusebio Ybarra a quien aclamaban jefe y esperando la orden de éste para dirigirse a aquella población. La ausencia de Ybarra y la falta de aviso fueron causa de que no realizaran su propósito, ni se unieran a los rebelados de Lares. Derrotado Rojas, ordenó al Gobierno provisional, por conducto de varias personas, que se retirara de Lares con los presos y fuese a su hacienda del barrio de la Pezuela; pero los encargados de transmitir la orden, entre los cuales se encontraba Pablo Ribera, hijo del alcalde de Camuy, joven de 16 años de edad que se titulaba Capitán de Caba· lIería, la equivocaron o transmitieron mal, y el Presidente Ramírez puso desde luego los presos en li· bertad, y éstos temiendo por su existencia si se renovaban las pasadas escenas abandonaron sus casas y familias y marcharon a las cabezas de partido de Ponce, Arecibo y otros pueblos importantes. Obedeciendo la consigna dada por Rojas fueron llegando a su hacienda los cabecillas de la rebelión, y Ramírez con otros individuos del Gobierno provisional; y ya reunidos, insistiendo el Jefe de las fuerzas en su creencia de que en Mayagüez, Ponce y San Germán había de secundarse el movimiento revolucionario, propuso a sus parciales continuar en son de guerra por los escarpados montes y bosques que tan propiciamente les brindaba el terreno. MI'. Brugman, que en la casa de Rojas esperaba noticias favorables del triunfo de los insurrectos en el Pepino, al verse defraudado, calificó a Rojas de cobarde reconviniéndole acremente por no haberse apoderado de aquel pueblo aun cuando hubiera sido necesario perder la mitad de la fuerza que llevaba; y los cabecillas, al ver aquel descontento, desconcierto y falta de avenencia, fueron separándose en grupos y marchándose muchos a sus casas y otros a ocultarse en las montañas a esperar que se repi-


tiera el grito de rebelión en los sitios donde había establecidas sociedades secretas. La autoridad dispuso que varias columnas volantes salieran de diversos sitios en persecución de los rebeldes, los cuales en su mayor parte fueron capturados en San Germán, Ponce. Mayagüez y Arecibo; otros se presentaron a las autoridades considerando su delincuencia y muchos peones y jornaleros se aprehendieron en las jurisdicciones de La· res, Mayagüez, Camuy y el Pepino en virtud de los autos de prisión de los Alcaldes Mayores, o de los Corregidores y Alcaldes Municipales de aquellos pueblos. Mr. Matias Brugman. Baldomero Baurén (a) Guayubín, un tal Toledo y Joaquín Parrilla se resistieron a las tropas que los perseguían y fueron muertos en el acto; continuando éstos sus fatigosas marchas hasta lograr la aprehensión de los de· más rebeldes; los cuales según el decreto del Capitán General de 27 del mismo mes de septiembre. al ser aprehendidos debían ponerse a disposición de la jurisdicción ordinaria, exceptuándose sólo los sorprendidos con armas haciendo resistencia. La audiencia del territorio, comprendiendo que la rebelión estaba extendida por toda la isla acordó en 29 del mismo confiar el conocimiento de la causa a un solo Alcalde mayor, designando al de Ponce, D. Nicasio Navascués y Aisa. quien tuvo los pre· sos a su disposición en aquella cárcel y en las de Lares, Aguadilla y Arecibo. El Capitán General dictó otra disposición aclarando la expresada del día 27 y ordenando que los que hubieran hecho resistencia con las armas en la mano, comprendiéndose en este caso a cuantos concurrieron al pueblo del Pepino, se les juzgase por la autoridad militar y a los demás por los tribunales ordinarios. Encargado el expresado juez de averiguar prin· cipalmente los hechos, preparativos y constitución de la rebelión. su origen y causas que le habían dado animación y vida, se trasladó, así que hubo ultimado las actuaciones formadas en Ponce, a los pueblos de Arecibo y Lares donde, y especialmente en este último, se hallaban aglomerados la mayor parte de los presos, y esperaba datos y pruebas más importantes. En aquel procedimiento se consignaron los he· chos punibles; unos procesados hicieron revela· ciones de los nombres que habían sonado como complicados en el complot revolucionario; otros confesaban la parte que habían tomado en el movimiento o determinaban la perteneciente a sus compañeros y muchos indicaron las sociedades secretas establecidas en distintos puntos de la isla como origen y causa de la rebelión. De las declaraciones resultó: que en Camuy y en casa de D. Manuel María González existía la saciedad secreta presidida por él mismo bajo la denominación de "Lanzador del Norte"; que en La-

res funcionaba otra sociedad también secreta titulada "Centro bravo número 2" presidida por el Jefe de los rebeldes D. Manuel Rojas; que en el pueblo del Pepino y en su cuartel de milicias había otra sociedad bajo el nombre de "El Porvenir" cuyo presidente era el comandante de aquel puesto, D. Manuel Cebollero; que en el barrio de Buena Vista, jurisdicción de Mayagüez, casa de Mr. Matías Brugman, se había formado otra, llamada "Capá Prieto número 1.0"; que en Arecibo se trabajaba por D. Gerardo Méndez con el fin de estable· cer otra sociedad; que en Ysabela. pueblo del departamento de Aguadilla no hubo ocasión de fundar la que había proyectada aunque se contaba ya con varios afiliados en la causa revolucionaria, entre ellos el juez de paz, que había dado dinero al efecto, y el subdelegado de Marina y el cura pá· rroco de hacer la propaganda; que en Mayagüez se había establecido un consejo de convivencia con dichas sociedades, entre cuyos afiliados figuraban un propietario de origen mulato, otro de proceden. cia venezolana, un médico llamado Carbonell, amigo de Betances, y algunas otras personas; que en Aguada. jurisdicción de Aguadilla, se hallaba en· cargado de formar otro comité dependiente de la sociedad de Lares un empleado cesante del ramo de correos; que en Aguadilla aparecían comprometidos en la causa de la independencia varios vecinos comerciantes e industriales y entre ellos algu· no de origen venezolano; que en Yauco. jurisdicción de Ponce, se indicaba como presidente de un comité dependiente del indicado club a un comer· ciante hermano del referido Betances; que en el mismo Ponce se tenía por segura la existencia de otro club presidido por D. Carlos Elio Lacroix, natural de aquella villa. pero súbdito francés. y dirigido por el médico Pujalen. natural de San Thomas; y finalmente que en la misma capital, según manifestación de varios procesados. existían los principales hombres de la causa separatista reunidos en otra sociedad secreta, los cuales remitían a los presidentes de las subalternas sociedades de la isla las proclamas y papeles subversivos y comunicaban las noticias de acontecimientos políticos. Esta sociedad central era constituida se· gún declaraciones de los cabecillas importantes, por el agente de negocios puertorriqueño D. José Julián Blanco; el propietario y almacenista de origen venezolano D. Rufino Goenaga; el licenciado en ciencias físico-matemáticas, impresor y librero de la capital. comisionado que fue por la misma en la Junta informativa, D. José Julián Acosta y los médicos D. Pedro Gerónimo Goico Sabaneta y D. Calixto Romero. En Vega Baja figuraban como propagandistas otro médico llamado D. José Gualberto Padilla; el ayudante de Obras públicas D. Juan Montes de 71


Oca, mejicano de naClon; en Añasco, pueblo del departamento de Mayagüez, aparecían comprometidos los llamados Cebollero y Matle y otros en la Aguada y la Ysabela y en todas las sociedades se· cretas se hablaba de una señora que con su palabra, halagos y seducciones hacía prosélitos en grande escala y era conocida con el nombre de "Brazo· de Oro".

levantaban para la admisión de cada socio; la instrucción que recibían en el toque, el santo y seña para poder entenderse con los de otras sociedades, desarrollando de este modo la propaganda revolucionaria; las reuniones frecuentes que celebra· ban, en las que se'leían todas las proclamas y pa· peles subversivos dándose cuenta de los adelantos que se hacían; la ocupación del proyecto de re·

Bandera de Lares tomada en la iglesia parroquial del mismo ptleblo, a raíz de los sucesos, por el capítál! Perignat, del ejército español. Fue donada por los descendientes de éste a la Universidad de Ford1fam (Nell' York) y por ésta a la Universidad de Puerto Rico. (Museo de la Universidad.)

Las unánimes manifestaciones de casi la tot3lidad de los afiliados en las sociedades "Lanzador del Norte", "Centro Bravo", "Porvenir" y "Capá Prieto n. 1", respecto al juramento que prestaban, extensivo hasta clavar el puñal homicida do quie· ra se les mandase o la suerte designara, y a salir al campo armados cuando se les diera tal orden; la designación que hacían todos de las personas qúe formaban las juntas directivas de las mismas, compuestas de un presidente, un secretario, un tesorero y un hermano instructor, así como de un agente· de noticias; la conformidad de los afiliados en las cantidades con que contribuían para el sostenimiento de las sociedades y la adquisición de armas y otros efectos de guerra; las actas que se U

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glamento para el régimen de la asociación a fin de proclamar la libertad e independencia de Puerto Rico, encontrado en casa del.presidente de "Lanza· <;lar del Norte"; el conocimiento que todos los sacios que sabían leer y escribir tenían de los alfa· betos convencionales empleados en la correspon· dencia; el hallazgo de las claves que usaban y de los nombres adoptados a excitación de Betances, por muchos de los socios de aquellos centros, los cuales se conocían con los seudónimos de Missisipi, Tacoma, Rápido, Espegono, Alconero, Revólver, Fogonazo, Guacamayo, Ya es tiempo, Bronce, etcétera, etcétera; LA CONVIVENCIA Y COMUNI· CACION establecidas entre dichas sociedades; LA OCUPACION que se hizo de mil cartuchos en casa


de un socio del "Lanzador del Norte" y de 905 balas en la de Mr. Brugman; EL ACUERDO habido entre los centros de efectuar el movimiento revolucionario el 29 de septiembre simultáneamente en Lares, Arecibo, Aguadilla, Mayagüez, San Germán, Yauco, Cabo Rojo y Ponce, dando la libertad a las esclavitudes; el haberse emancipado tal movimien· to por los afiliados en las sociedades "Lanzador del Norte", "Centro Bravo", "Porvenir" y "Capá Prieto", realizándolo el 23 a consecuencia de la inesperada prisión del presidente de la primera de estas sociedades y la conformidad de todos los afio liados en la certeza y comunicación de los hechos aducidos, demuestran de una manera inconcusa que la creación de dichas sociedades tenía por objeto alimentar la conspiración para proclamar en su día la república y la independencia de Puerto Rico, La distinción de los nombres y numeración de las sociedades descubiertas hacía suponer la existencia de otras; pues si había "Capá Prieto n.O 1" esto implicaba la existencia de otras del mismo nombre con numeración distinta; y lógicamente podía hacerse igual deducción respecto de "Cen· tro Bravo n.O 2.0 " que supone un número primero y del "Lanzador del Norte" que parece indicar otros Lanzadores del Sur, del Este o del Oeste; y no otra cosa dedújose del Reglamento encontrado en casa de González en el cual se consignaba que en todos los pueblos importantes de la isla debían establecerse tales centros de conspiración, y de las declaraciones mismas de los procesados que hacían presumir la complicidad de la mayor parte de los habitantes de la isla en el movimiento se· paratista, No es por otra parte racional creer que los hombres de Lares, Camuy, Mayagüez y el Pepino, contasen por sí solos con la f\.l.erza necesaria para llevar a efecto la revolución que iniciaron, erigiéndose en directores de la misma, sin olvidar que en la primera proclama ostentaba como bandera de la rebelión a muchas personas citadas por los presos de las cuales ninguna protestó contra tal afirmación. Esto basta para creer con el r~guroso raciocinio que aconseja la lógica y con el recto juicio de una sana crítica, que no solamente existían "las cuatro sociedades referidas y los dos centros de conspiración en Ysabela y Arecibo, sino que también en la Capital y demás puntos designados por los procesados habían tomado asiento otras sociedades de la misma índole y tendencias. Después de averiguado el foro y origen de la rebelión por las disposiciones de los 475 individuos que apresaron los jefes de las columnas, cuyos presos se negaban en un principio a declarar y poco a poco fueron confesando que cada uno había tomado parte en el movimiento; muchos de ellos ex-

plicaron hasta el origen del pensamiento punibl~, conviniendo los demás en el movimiento que debía operarse el día 29 de septiembre simultáneamente en varios puntos de la isla aprovechando la cir· cunstancia de estar en tal día los esclavos de asue· to y de celebrarse en Cabo Rojo una concurrida fiesta a la que asistían los vecinos de los pueblos inmediatos, pero la inesperada prisión de D, Ma· nuel "M.a González, y la ocupación de sus papeles lo anticiparon :11 día 23 del citado mes de septiem· bre y "estando todos unánimes y conformes de que la índole y el carácter distintivo de la rebelión era la independencia y emancipación de la isla; cuyas manifestaciones confirmaron infinidad de pruebas todas independientes, entre ellas las proclamas que expresaban el porqué se conspiraba; la crea· ción de las sociedades secretas, cuyo objeto no era otro que el de allegar fondos para realizar aquella id€!a, y finalmente la consigna circulada y obede· cida de perseguir a los peninsulares prendiéndoles y saqueándoles sus casas, y el grito de muera España, mueran los españoles, viva Puerto Rico libre, lanzado desde la casa de Rojas y extendido por los campos, donde a la vez pregonaba el exterminio de todo lo que era español. Por eso fija· ron en las paredes de Lares los manifiestos reco· nacidos después por el presidente Ramírez y el secretario Poi; y por eso se proyectó el emprésti· to forzoso extensivo tan sólo a los peninsulares; por eso no fue ningún puertorriqueño perjudicado en aquel movimiento, a excepción del comisario D. Felipe Arana, a quien se le ocuparon las armas que tenía, pero ofreciéndole la indemnización neo cesaria. Algunos procesados dijeron que se había efectuado el movimiento al tener noticias de la revo· lución de la Península y en armonía con la verifi· cación hecha en la Madre patria; pero esta supo· sición no podía admitirse desde que se demostró la existencia de las sociedades secretas y el objeto de su creación, }' desde que Rojas dio nombre a la rebelión proclamando la República y la independencia de Puerto Rico, y profiriendo mueras contra España y su Gobierno; desde que se humillaba el pendón de Castilla creando el gobierno provisional en Lares, y procurando establecer otros; desde que aquellos patriotas estaban dispuestos a morir antes que permanecer bajo el dominio español, y al verse que todos los presos comprometidos sancionaban y aprobaban con su silencio y aquiescencia la prisión, a excepción de uno solo, que interpuso el recurso de alzada pocos días ano tes de concederse la amnistía. Las causas que motivaron y produjeron aquella rebelión se encuentran en las declaraciones del proceso que en consecuencia se formó. 73


Unos procesados anunciaban que se habían levantado por el excesivo recargo de las contribu· ciones, otros que era el objeto de crear universi· dades y colegios para educar a sus hijos; pero de éstos los había que ni pagaban la contribución que debían pagar, ni siquiera atendían con ninguna cantidad al sostenimiento de las cargas del Estado y no tenían familia que educar. Los más sinceros decían que el objeto era gobernarse y administrarse por sí mismos y que el tener una patria independiente era <ll único móvil que les había lanzado a rebelarse contra la Madre patria y contra todo lo que era español. Ninguno alegó agravios que vengar ni resentimientos que satisfacer ni hay tampoco que buscar el germen de aquella idea re· volucionaria en la aspiración de obtener libertades políticas y administrativas dentro de la bandera española, pues para esto era preciso que no se hubieran inscrito en la bandera sublevada los lemas que contenía; que no existieran las sociedades secretas y que no se hubieran practicado ninguno de los actos preparatorios ni constitutivos de la rebelión. Nada significa que en el Pepino se invocase una sola vez el nombre de Prim, pues si se hubiese vitoreado de buena fe no era posi. ble que dejase de figurar en los manifiestos de aquel gobierno provisional y en los demás actos que caracterizaron el movimiento, por lo cual hay que creer que ningún vínculo existía entre aquel personaje y la rebelión. Preciso es buscar las cau· sas de ésta en otras esferas. No admite duda que existía connivencia entre los jefes de la rebelión .de Puerto Rico y los de Cuba. Betances se hallaba en correspondencia con Aldama, capitalista de la Habana, según decía a Mr. Brugman y a Rojas, pre· sidentes de las sociedades "Capá Prieto" y "Centro Bravo". Los movimientos casi simultáneos que se verificaron en una y otra isla al grito de viva la libertad y la independencia y el lazo común que en las proclamas sediciosas establecían entre sí ambas Antillas justificaba mancomunidad entre los rebeldes de uno )' otro punto. Betances, que desde San Thomas dirigía la conspiración, ofreció a sus hermanos de Put:'rto Rico presentarse a vencer o morir con ellos trayendo consigo de 1,500 a 3,000 rifles y una expedición de negros que le proporcionaba el general Cabral y sus secuaces de Santo Domingo. La circulación de las proclamas, cuya lectura derramaba la odiosidad más profunda contra el sentimiento nacional, y contra todo lo español, y las sociedades secretas con la prodigiosa propaganda que ejercían, fueron preparando el ánimo de 105 puertorriqueños para producir la revolución que más tarde abortó. Aquel pueblo que en su mayor parte ha dejado enfriar los sentimientos religiosos; allí donde mu-

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chos de los habitantes carecen de los vinculas de familia, ignorando quién es su padre, y que la educación no reconoce como base el origen y recuerdos históricos de España; donde los curas de al· mas son en su totalidad hijos del país o extranje. ros procedentes de Méjico, Venezuela y Santo Domingo; y los maestros de primera enseñanza reconocen el mismo origen; lógico y racional era que con un terreno tan a propósito germinara la idea de la independencia con gran fuerza y extensión. Los corregidores. por otra parte, podían hacer la propaganda revolucionaria impunemente. Tres cuartas partes de los habitantes de Puerto Rico residen en los campos, donde tenían sus antros las sociedades secretas descubiertas: allí la autoridad está huérfana, sin que se haya conocido hasta ahora ni aun la policía política, pues solamente un funcionario llamado comisario de barrio es el que vigila a sus convecinos, y representa el principio del orden, y estos comisarios ni cuentan con ningún auxiliar que secunde sus propósitos, ni tienen fuerza moral y material, ni acostumbran dar conocimiento de lo que en sus respectivos barrios pasa ni denunciar ante las autoridades locales de que dependen, las faltas e infracciones de sus vecinos, unas veces por temor, otras por afecciones, algunas por intereses bastardos y muchas por condescendencias nacidas del paisanaje y la amistad. Las au· toridades locales no pueden por lo mismo saber cuál es la conducta política y moral de los que residen en cuatro o seis leguas de distancia del centro de la población y solamente así se concibe que sin conocimiento de la autoridad hayan funcionado las sociedades secretas durante dos años en varios puntos de la isla. La instrucción del proceso de Lares no fue bastante para secar por completo la semilla revolucionaria, siendo necesaria la aplicación de otros medios más eficaces para curar radicalmente el mal producido por las sociedades secretas. La consideración de que siete comisarios de barrio fueran objeto de las actuaciones; que dos jueces de paz y un suplente figuraran en el procedimiento, por haber formado parte del Gobierno de Lares uno de lo,; que ejercían aquel cargo; que el alcalde de Camuy apareciera también complicado y un hijo suyo de 16 años, titulado capitán de ca· ballería, fuese el que más se distinguió amenazan· do y apuntando con las armas de fuego a muchos peninsulares; que los amanuenses de las escribanías del juzgado de paz y de la alcaldía de dicho pue· blo tuvieran sus representantes en la rebelión, encontrándose en tal caso los alféreces y oficiales de milicias; que mucha parte de los afiliados en fas sociedades secretas correspondieran a la clase de propietarios. habiendo algunos que debían más cantidades que el importe de lo que poseían, y otros,


por el contrario (aunque los menos), gozaban de una posición holgada; que no faltaran tampoco comerciantes al por menor, conocidos vulgarmente con el nombre de pulperos, que dejasen de tener un puesto en los clubs de la conjuración y sus números en las filas de los rebeldes; que siete médicos fueran también procesados, considerándose a seis de ellos afiliados en las sociedades secretas; que dos abogados aparecieran también como iniciados en la causa revolucionaria, el uno de ellos D. Segundo Ruiz Belvis, de quien no se sabía si murió meses atrás en Chile a donde fue en demanda de recursos para ayudar la obra comenzada por Betances; que no faltaran tampoco entre los afiliados los llamados papelistas, conocidos vulgarmente en la isla con el nombre de picapleitos; que dos curas párrocos y dos maestros nacionales de primera enseñanza se iniciaran en el procedimiento, los primeros como conspiradores y los segundos al igual que los anteriores y como cabecillas de los rebeldes; que las milicias disciplinadas, llevaran su óbolo a la obra revolucionaria por tomar parte muy activa, además de los alféreces citados, varios soldados que figuraron en ella, sin contar el teniente D. Matias Pérez y el sargento Suárez, que aparecían citados como adictos; y que las hueso tes de a pie la3 compusieran los jornaleros del campo y algunos esclavos procedentes en su mayor parte de los barrios de Mayagüez y Lares, llamando particularmente la atención el hecho de que los procesados D. Pedro Beauchamp y D. Eugenio Bernal declararon libres a los cuatro escla· vos únicos que poseían, conducidos por cada uno de ellos a las fila~ de los rebeldes, tan luego como tomaron puesto en las mismas; todos estos actos representan graves hechos; no puede menos de ser importante el hecho de que individuos de todas las clases que componen aquella sociedad tuvieran participación en una revolución radical, que proclamaba la independencia de la isla y cuyos primeros pasos se iniciaron con el robo, con el saqueo y con la destrucción de los intereses peninsulares. No puede calcularse la extensión de aquélla porque abortó y vino al mundo sin las condiciones necesarias de viabilidad, ni pueden tampoco medirse los efectos que hubiera producido en el caso de haber estallado simultáneamente en los puntos más importantes de la isla, dando libertad a las esclavitudes, recibiendo los auxilios que Betances debía . suministrar e imposibilitando la acción de las tropas mediante el envenenamiento que del pan que habían de comer se tenía pensado efectuar, según refieren algunos procesados. Ni es fácil deducir el número de los que hubieran hecho armas y los medios que para lograr el triunfo pudieran adoptar. Entraba en el plan de los rebeldes ir apoderándose del Pepino, Ysabela, Aguadilla, Arecibo y otros

pueblos, como se habían apoderado antes de Lares, creando en cada uno de aquéllos un gobierno provisional, para lo cual era necesaria la cooperación de los habitantes, o por menos su tácito consentimiento, pues de otro modo no es ni aun presumible que hubieran comenzado tal obra. Los rebeldes contaban con muchos medios de acción en el caso de que el movimiento se hubiera efectuado en varios puntos, no pudiendo las esca· sas fuerzas del ejército oponerles una formal resiso tencia, si se llamaba su atención a la vez en sitios diversos, ni los pueblos entrar tampoco en lucha con sus amigos paisanos y hermanos; y cuando la victoria se hubiera decidido es seguro que la generalidad habría aportado sus armas e intereses a favor de los vencedores, como lo efectuó el conspirador Juan Nepomuceno Méndez, que para disimular y ocultar la participación que tenía en la sociedad secreta titulada "El Porvenir" se prestó a ir a perseguir a los rebeldes, cuando supo que aquéllos se habían dispersado. Es indudable que la variedad de causas han venido contribuyendo a que el sentimiento de amor a la Madre patria se haya entibiado en aquellos naturales, y de aquí el que sean bastantes los que se ponen enfrente de la misma por indiferentes muo chos, y escasos en número los resueltos a combatir por la gloria nacional. No es nuevo, desgraciadamente, en la América española que 'los hijos se hayan brindado a ser los ejecutores de sus padres en el día de la emancipación. En el mismo Puerto Rico se han instruido causas a consecuencia de haberse abierto un criollo las venas por no querer conser· var la sangre española. El procedimiento de Lares registra el hecho de que los cuñados y amigos más íntimos eran los que se encargaban de prender, amenazar, maniatar y colocar en el cepo a los que con ellos tenían tales vínculos de parentesco y amistad. Es evidente que los puertorriqueños, renunciando a la nacionalidad española. representarían en el mundo político un papel más pobre y triste que )a más pequeña de las repúblicas hispanoamericanas, más es cierto que las propiedades, su industria, su comercio y su riqueza en fin quedarían reducidas a una centésima parte de lo que hoy importan; es verdad que no podían ejercitar sus derechos individuales, ni tampoco la sociedad que formasen los que llevan en pos de sí el poder y toda autoridad; ni admite tampoco duda que con los elementos existentes en aquella isla no puede crearse una nación, un Gobierno, ni una sociedad que por sí sola llene los destinos a que están llamados todos los pueblos. La diversidad de razas por una parte, lo poco desarrollado que se halla el sentimiento religioso, la educación que reciben ha mucho tiempo aquellos naturales, el abandono por )0 menos en que se encuentran los muchos hijos naturales y demás ilegí75


timos, la desaplicación que produce lo cálido del clima; la perversión del sentimiento moral en que se hallan y finalmente el materialismo, que erigido en sistema corroe el cuerpo $ocial, y el individualismo que a todo se opone y que todo lo invade, impiden que Puerto Rico pueda vivir por si solo e independiente; pero a pesar de todo, sensible es reconocerlo, existen hombres que trabajan para consumar la obra separatista y de .la emancipación. Los que dedican sus fuerzas, unas veces invocando hipócritamente la palabra libertad, otras vergonzosa· mente la Independencia según les conviene para lograr aquel fin, son por demás ingratos; olvidan su origen, no tienen presente la religión bajo la cual viven, el lenguaje que emplean, las costumbres que tienen, las leyes que los amparan, la literatura que poseen, el comercio que ejercen, las artes e industria que disfrutan y la civilización, en fin, de que gozan; todo, absolutamente todo es espafiol y lo deben a la Metrópoli. Los cubanos y puertorriqueños se creen propietarios exclusivos y absolutos con todos los derechos que lleva consigo el dominio eminente de aquellos paises; consideran que la circunstancia de haber nacido y vivido en las Antillas les concede aquei titulo; han olvidado que la raza india pobló aquellos territorios con anterioridad a Colón; no recuerdan que aquélla desapareció por completo y que ellos mismos, con todo lo que hoy existe, son españoles. La historia de la nación patria es la de Puerto Rico; a aquélla 10 mismo que a cualquiera otra provincia de la Península corresponde y pertenecen todas las glorias y todas las desgracias de la Metrópoli. Para evitar que la traición haga prosélitos; es necesario que el principio de Autoridad como representante de la Madre patria esté siempre a muo cha altura. Las libertades, que en lo político y administrativo se concedan no deben nunca ponerse en· frente de aquel principio; todas las fuerzas sociales deben de consuno acuerdo protegerlo, dándole vigor y prestigio. Para que la Autoridad pueda con: servar incólume la integridad del territorio, ahuyentando, y evitando peligros interiores y exteriores, es indispensable que cuente con un cuerpo de ejército que en todo caso reprima instantáneamente cualquier acto revolucionario. Precisa es también la creación de la policía po]ftica que inspeccione y vigile la conducta de los habitantes de aquella Antilla empleando 10i medios preventivos antes que los represivos (para ello se ha propuesto la Guardia civil). No puede olvidarse que la mayoría de los cons' piradores y rebeldes de Lares se encuentran en la isla, habiendo marchado algunos a los Estados Unidos y Santo Domingo sin que presentaran ni fuera posible recogerles las armas de que se habían servido en la insurrección. La Junta revolucionaria de Cuba y Puerto Rico establecida en Nueva York hace esfuerzos supremos para que la chispa revolucio-

76

naria prenda en la pequeña Antilla, y noticias oficiales confirman el hecho de que se han preparado expediciones para invadirla. La instrucción religiosa y la civil debe fiarse a los curas y maestros peninsulares a fin de evitar en lo sucesivo que se alimente a la juventud con las máximas hasta aquí difundidas. La administración civil y económica debe ser poco costosa, simplificándola cuanto posible sea a fin de que las cargas' del Estado se satisfagan sin grandes sacrificios. Los empleados públicos que sirvan destinos en las Antillas deben escogerse entre los más probos, morales, idóneos e inteligentes de la Península, no incurriendo en el peligro de que los hijos del país de· sempeñen puestos de confianza que sin inconve· niente alguno podrían ejercer satisfactoriamente en la metrópoli. La proximidad de Puerto Rico a Santo Domingo, Venezuela, San Thomas y otras islas de Barlovento y Sotavento, no puede menos de comunicar a los habitantes de aquellas Antillas las ideas y hábitos po]fticos que en aquéllas se practican, de aquí que las luchas políticas que en Puerto Rico han de te· ner lugar entrañen siempre el principio de la emancipación y segregación de la Metrópoli, por más que se les vista con el espléndido manto de la libertad. Así se explica que se hayan visto con glacial indiferencia todas las ocurridas en la Península y los cambios en ella efectuados. Aquí debían terminar la relación y consideraciones sobre los acontecimientos de Lares, dice el señor Nflvascués en su informe, si no fuera conveniente referir la tramitación que se dio a la causa de donde emanan; tratándose de una rebelión armada, indispensable, es aplicar la Ley de 17 de abril de 1821, vigent~ en la isla de Puerto Rico por disposiciones recientes. Las _primeras actuaciones demostraron que la rebelión tenía por objeto atentar contra la integridad del territorio. La autoridad supetior civil no podía ignorar cuál era el lema de la bandera rebelde, ní' tampoco el siniestro objeto que se proponían los que la tremolaban. Natural parecía en su virtud que se hubiera declarado la provino cia en estado de sitio, o por lo menos el territorio invadido por los insurgentes; indispensable era que la autoridad politica publicara el bando a que se contraen los articulas 4.° y 5. de la precitada Ley, que le imponen tal obligación bajo su más estrecha responsabilidad; no es fácil adivinar las cau· sas que mediaron para la franca ignorancia del cumplimiento de preceptos legales tan terminantes, pero es lo cierto que no se declaró el estado de guerra ni el bando se publicó. Grandes y de trascendental importancia fueron los efectos de aquella omisión, el primero, el de más valía que produjo, fue el de la impunidad. pues desde el momento que los rebeldes y conspiradores aprehendidos por las fuerzas del ejército no se entregaron a la D


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Cartel del Centenario. Obra de Lorenzo Homar

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acclon de las comisiones militares, no pudo tener lugar la aplicación del inmediato y ejemplar castigo que aquéllos merecían. Los casos de desafuero prescritos en los Decretos de la autoridad militar, fecha 25 de septiembre y de 5 de octubre, era casi imposible que llegaran a efectuarse, porque desde el momento que los rebeldes se dispersaron en el Pepino, no pensaron en resistir a las fuerzas que habían de perseguirlos y sí sólo en fugarse mientras en otros puntos no se repitiera el grito de la insurrección. Aprehenderlos con las armas era también dificil pues el hallazgo de las mismas en su poder constituía un indicio grave de la delincuencia que a todo evento querían evitar. La averiguación de quiénes eran los que habían entrado en el Pepino resistiendo al destacamento que guarnecía el cuartel de milicias. no podía llevarse a efecto con la perentoriedad que exigía la inmediata aplicación y ejemplaridad de la sanción penal. El juez comisionado no podía excusarse de indagar a todos los reos ampliamente; tenía la obligación de averiguar la existencia de los hechos criminales que habían dado vida a la rebelión y eran constituidos para las mismas; no podía prescindir de buscar su origen y las pruebas morales y materiales que lo justificaran; era un deber ineludible para él mismo consignar y determinar la participa· ción punible que alcanzaba a cada uno de los proce· sados; tenía necesidad de señalar los que habían quedado desaforados; y finalmente debía practicar con la mayor urgencia todas las diligencias que reclamaba la instrucción del procedimiento. Para realizarlo no contaba más que con la asidua asistencia del celoso Promotor fiscal. y con la cooperación del escribano auxiliar, que era un escribiente de origen peninsular. Durante el espacio de un mes, no pudo lograr el auxilio de otros amanuenses; todos se excusaban de intervenir en el proceso y. cuando transcurrido cierto tiempo, impuso a los escribanos del juzgado de Ponce de la obligación de facilitarle tres escribientes, sucesivamente fueron marchándose dos de aquéllos, so pretexto de enfer· medades, siendo la verdadera causa de su ausencia no querer trabajar, contra los que ellos llamaban sus hermanos, refiriéndose a los procesados. El escribano propietario, por otra parte, se negó desde la Península, y también después de su regreso, a satisfacer los gastos del material del proceso y pago de amanuenses, que en aras del servicio público satis· fizo el juez y de cuyo importe ha de indemnizársele, según lo resuelto por la Audiencia del territorio, mediante un pleito que ha de seguir con el escribano. A pesar de las dificultades que tan angustiosa situación creaba, el procedimiento siguió su curso rápido atendido el número de los procesados y la índole de aquél. Rojas, jefe de los rebeldes y ocho cabecillas más quedaron a disposición de la autoridad militar en 78

virlud de aulo inhibitorio dictado por la jurisdic. ción ordinaria, fundada en que aquéllos habían he· cho resistencia al destacamento del Pepino. Igual providencia Se hubiese adoptado con los confesos o convictos de haber maquinado contra la seguridad interior o exterior de la isla que habían sido apre· hendidos por la fuerza del ejército, destinada expre· samente, por mandato de la autoridad competente, a su persecución. Si en lugar de haber encomendado a un juez el conocimiento de la causa que desde luego pudo calcularse debía comprender a más de quinientos procesados, la jurisdicción militar no hubiese abdi· cado sus funciones, y desde un principio las comisiones por la misma creadas, hubieran comenzado a aplicar la ley a todos los rebeldes aprehendidos por las columnas volantes -la del 17 de abril-, habría tenido el debido cumplimiento, los reos su ejemplar y oportuno castigo, y la honra nacional el conveniente desagravio. Entre tanto en las cárceles de Arecibo y AguadilIa se desarrolló, según previó el juez de la causa. la fiebre amarilla y 79 presos fueron víctimas de aquella enfermedad a pesar del esmerado cuidado y asis· tencia facultativa que se les prodigó. Si en la capital. con sus espaciosos cuarteles y castillos, se hubieran constituido los presos conforme lo exigía la natura· leza e importancia de la causa y la seguridad de aquéllos, según en la fecha indicada propuso dicho juez, más que probable es que no hubieran tenido lugar acontecimientos tan lamentables. De haberse publicado el bando aludido es más que posible que aquéllos no hubieran ingresado en las cárceles o lo más permanecido en ellas tan sólo para los efectos. y por el tiempo necesario para la indagación, porque de haberse presentado a la autoridad o de retirarse a sus casas deponiendo las armas dentro del terri· torio señalado en el prescrito bando, la Ley les indultaba de toda pena, es decir, a los que tan sólo fueron meros ejecutores de la rebelión. jA conflictos semejantes dan siempre lugar las omisiones y trasgresiones legales!, y por ellos se exije la respon· sabilidad a los que la ejecutan. En tal estado, no ofreciendo las cárceles seguri· dad alguna; no pudiendo ser vigilados competentemente, ni siendo posible hacer aplicación del regla. mento que rige a aquéllas; siendo las mismas centro de reuniones sospechosas que ponían en alarpla la tranquilidad pública; habiéndose proferido enl áquelIas casas palabras subversivas contra la niadre Patria. el único día que se indultaba de la pena de muerte a D. Manuel Rojas, jefe de los rebeldes; observándose la intranquilidad que siempre produce un proceso como el de Lares; constituidos los pue. blos en una resistencia pasiva sin satisfacer el pago de las contribuciones; extraviada la opinión respecto a la naturaleza del procedimiento con las correspon·


dencias que insertaban en Madrid los periódicos republicanos; amnistiados en absoluto los rebeldes de Cuba, cuando el plomo y el hierro eran sus auxiliares; en tal situación, pues, creyó el señor Navascués satisfacer una necesidad imperiosa altamente política y provechosa haciendo extensivo el decreto de amnistía de 25 de enero, a todos los sentenciados y con causa pendiente por delitos políticos. Con tal disposición se cortaban los inconvenientes que que· dan señalados, ofreciendo a los procesados y sus familias un rasgo de magnánima clemencia y generosidad, que bien interpretado, debía separar a

todos de la senda revolucionaria, abrazándose de nuevo a la Madre Patria. El sentimiento nacional, apocado con la ocasión de los sucesos de Cuba y de Puerto Rico, recobraba con aquella medida su primitivo brío, colocándose a la altura en que estar debe, rodeado del prestigio que le proporcionaba acción tan generosa. Puerto Rico, 4 de julio de 1869. Biblioteca Nacional, Madrid. Legajo 20 - 128. - Expediente N.o 17.

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Lares en el tiempo Por

CIEN AÑOS HACE QUE EN ESTA TIERRA

lució el machete llamando a guerra y abriendo surcos de dignidad; y por el valle y en la pradera, y en la montaña por vez primera resonó el grito de libertad. La época era cuando de España la férrea bota de gente extraña regía el destino de Borinquén, y este pedazo de tierra nuestra al margen mismo de la palestra iba del tiempo siempre al vaivén. Gente criolla de incuestionable moral postura e inquebrantable fe en los principios de redención, 80

ARMANDO TORRES VEGA

de las riquezas del mundo necio con estoicismo hace desprecio yendo del campo firme a la acción. La noche alumbra rojiza tea cuando camino va de la aldea el arma en alto, la tropa audaz. que a la contienda libertadora resuelta avanza cimentadora de un entusiasmo marcial tenaz. Al centro mismo de la aldehuela, llegar la tropa desde Pezuela busca al amparo del cafetal; y en los ramajes, despavoridos los ruiseñores dejan sus nidos para entonarles un madrigal.


La plaza toman sin resistencia yen el instante forman audiencia que al pueblo libre pueda regir; y a los albores del día siguiente cubren los cielos a la naciente nación boricua con su zafiro

Tiene ya un hiRmo que alegre entona, del que se ufana, del que blasona, y en que perfila su identidad; himno que tiene clamores graves; batir de alas de heridas aves y del ensueño la majestad.

La lucha siguen a otras regiones entre los vítores y canciones al punto mismo de amanecer; y el nuevo día que alegre brota llora a los héroes en la derrota antes, muy antes de atardecer.

La gesta heroica vendimia frutos por que rendimos nuestros tributos a los patriotas en gratitud; tuvo en el orden tal trascendencia que como lógica consecuencia el negro salva su esclavitud.

Fue un desaliento la vida breve de la República bajo aleve golpe que en vilo la hizo rodar; pero el ejemplo de los patriotas que sucumbieron sus armas rotas quedó en la historia para emular. Ya no podría ser adelante sumisa tierra que agonizante el yugo besa de la opresión; que de unos hombres el sacrificio señala al pueblo cuán sano juicio es al discrimen la rebelión. Ya como pueblo tenía estatura y por su talla y envergadura entre otros pueblos busca un sitial; la vida mansa y holgada deja y ante el tirano ya jamás ceja ni le tolera más su dogal. Una bandera le presta sombra con que su suelo feraz alfombra; con que se cubre como dosel; esa es la enseña que estuvo en Lares flotando sola sobre pilares de honor, y gloria, fama y laurel.

Como secuela del patriotismo surge triunfante liberalismo frente al sistema cuasi feudal; y en una especie de rebeldía se plasma un orden de autonomía libre en esencia del orden Real. Ese es el orden que ayer vulnera bajo pretexto de justiciera la invicta espada de otra nación; y los jerarcas que el mando ostentan en esta tierra, prestos aceptan de inferior orden la humillación. Cien años hace que en esta tierra lució el machete llamando a guerra y ab'riendo surcos de dignidad: y aunque del noble pueblo el decoro protesta altivo del vil desdoro, no se ha plasmado la libertad.

San Juan de Puerto Rico, J5 de septiembre de 1968

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Proclama de Betances a los puertorriqueños * Patria, Justicia, Libertad

PUERTo-RIQUEÑOS

VOlÓ COMO UN SUEÑO EL AÑO

69 y TODAVfA SOMOS

esclavos. Los hijos de Cuba, pasando por encima de todos los dolores, marchan, cubiertos de gloria, a la inmortalidad. Ni la tenacidad y crueldades de España los arredran, ni el apoyo y los socorros que prestan a la tiranía los gobiernos egoístas son capaces de contener el impulso indomable de su revolución. Ellos serán libres. i Puerto-riqueños!: ¿ Permaneceremos impasibles espectadores de una lucha sublime en que nuestros hermanos inmolados o vencedores, mártires o héroes, excitan a cada paso la admiración del mundo Iiber~l? Al recibir una constitución ilusoria, ¿nos dejaremos engañar por las frases vanas de un mi· • El Capitán General de Puerto Rko. don José Laureano Sanz:, dtcla en carta de 11 de mano al ex-ministro sellar Ayala que la proclama orIginal impresa la remltla al mInistro de Ultramar. sellar Ikcena, para que se conociera. convenciéndose de que su COIIUitucidn no ha/alZa a los enemillos de nuest,a Patria /1 desalZ,ada a /0< partidarios de ESP4ila. BIblioteca Nacional - Madrid. LesaJo 20 - 128. Expediente N.' 27.

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nistro sin fe y sin conciencia? Constitución, nos dicen. Una sola cosa, notadlo bien, consta en ella claramente: ".la imposibilidad de dar a una provincia tan apartada de la metrópoli como la nuestra, las mismas libertades que a las provincias españolas;" ¡las facultades excepcionales y siempre omní. modas de nuestros Gobernadores! ¡Elevemos nuestra alma que se degrada en la servidumbre! Si el amor a la libertad, como lo dicen con desprecio nuestros opresores, no tiene ya en nuestra Borinquen amada otro refugio que el corazón del más infortunado de todos, el del africano, esclavo de los esclavos, sacudamos el yugo de deshonra que nos dobla, y sepamos combatir por conquistar siquiera nuestro honor y nuestra dignidad. Sólo así, en el año 70, podremos en breve saludar a Cuba y a Borinquen independientes. ¡Viva la república cubana! ¡Viva la independencia! R. E. Betances. 1.0 de enero de 1870.


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