Dra. Linda Colón Reyes
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LA INMIGRACION O EL REGRESO DE MIGRANTES A PUERTO RICO
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES-UPR-RIO PIEDRAS
CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIALES Universidad de Puerto Rico
LA INMIGRACION O EL REGRESO DE LOS MIGRANTES A PUERTO RICO
Dra. Linda Colón Reyes
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Río Piedras 1984
I.
La inmigración o el regreso de los migrantes a Puerto Rico.
Introducción: El regreso de los emigrantes a nuestra isla se ha convertido durante la década pasada y presente, en un tema de discusión y análisis.
Al respecto se han hecho diversos planteamientos
que van desde establecer la figura del inmigrante como un individuo de características superiores, hasta catalogarlos como una amenaza para nuestra estabilidad y desarrollo. El presente ensayo tiene como propósito sintetizar críticamente algunos de los planteamientos teóricos y de los hallazgos de los estudios más relevantes que se han realizado sobre este tema.
Es el resultado de un esfuerzo combinado del Centro
de Investigaciones Sociales, U.P.R. y la Universidad de Fordham (1981) por mantener activo el estudio de la migración.
Esta mo-
nografía no intenta plantear nuevos resultados investigativos sino que se centra en hacer una síntesis que pueda ser utilizada para el estudio de la migración de retorno por profesores y estudiantes interesados en el tema.
Además, se plantearán algunas
de las preguntas que quedan sin contestar y qué será necesario responder en futuras investigaciones. Para explicar el proceso inmigratorio de los puertorriqueñas durante el presente siglo debemos considerar los siguientes aspectos:
2
1.
que la migración de retorno tiene que ser entendida como parte de un proceso dual migratorio, donde el regreso es sólo la segunda manifestación de una primera etapa.
Por esta razón, previo a abordar el aná-
lisis de los trabajos de investigación sobre los puertorriqueños que proceden de E.U., será necesario brindar un panorama general de la fase que antecede el regreso. 2.
que el proceso migratorio del presente siglo tiene que ser analizado a la luz de las transformaciones económicas y sociales de nuestra relación colonial con los Estados Unidos.
3.
que este proceso, aunque tiene características
parti-
culares, no es un proceso único en el Caribe, ni en América Latina y en este sentido forma parte, de por lo menos, un proceso regional. 4.
que el posible análisis del problema migratorio está determinado (y éstas son algunas de sus restricciones), por el tipo de estadísticas y estudios oficiales realizados sobre el tema en cuestión.
Problemas como la
ausencia de un cómputo real del número de puertorriqueños que anualmente emigran o inmigran del país son algunas de estas barreras.
3
Emigración
siglos en nuestra historia y sus efectos en nuestra economía conformación social no pueden ser subestimados.
y
El proceso migratorio se ha venido registrando durante
Este no ha
sido homogéneo en el tiempo, ni en términos de la cantidad y características de los migrantes.
Investigadores del tema
(Campos, Badillo, Maldonado), han señalado que el movimiento migratorio de los puertorriqueños puede ser dividido en varias etapas, con sus propias oscilaciones internas.
Diferen-
ciaremos el proceso migratorio del presente siglo en dos grandes etapas:
la primera comienza a principios del siglo y se
extiende hasta 1945 (el corte se establece aquí debido al aumento en el número de emigrantes y a circunstancias históricas que abordaremos más adelante); y la segunda se extiende desde 1945 hasta nuestros días.
En cada una de éstas podemos hacer
cortes distintos, y a cada una de ellas le corresponde un proceso de emigración y otro de migración de regreso. Desde comienzos del siglo el tema poblacional ha sido visto como un problema de sobrepoblación.
A tono con este punto
de vista se han elaborado políticas emigratorias encaminadas a conseguir un "equilibrio" entre los recursos económicos y la población.
Ya en 1901 el gobierno norteamericano en la isla
comenzó a delimitar la que sería su política migratoria. este respecto señalaba el gobernador Allen:
A
4
"Hasta ahora casi se desconocía la emiemigración Algunos..., habían tenido dificultades para ganarse la vida. .... el agente a cargo de la emigración encontró un campo excelente para su empresa... Se necesitan trabajadores en Hawaii, .., y en Cuba... Se ofrece y se convence a muchos que emigren 1. La economía de la isla durante la primera parte del siglo se caracterizó por el avance de la penetración capitalista norteamericana que transformó la economía puertorriqueña en una basada en la producción agrícola de caña de azúcar y tabaco, con el consecuente empleo estacional.
A su vez, la industria manu-
facturera a domicilio penetró el área rural y se nutrió de la mano de obra barata de nuestras mujeres.
Esta situación econó-
mica unida a la política de fomento emigratorio fueron caracterizando nuestro proceso migratorio.
Jíbaros desplazados y so-
metidos al hambre,el trabajo agrícola estacional, y artesanos en distintos grados de proletarización, engrosaron las primeras oleadas migratorias* En 1917 tras la imposición de la ciudadanía norteamericana, miles de nuestros hombres fueron reclutados en el ejército de Estados Unidos.
Obligados a dejar nuestras costas, constituyeron
la primera gran oleada que abandonó el país y regresó nuevamente.
1 Charles Allen. Governor of Puerto Rico, First Annual Report coverinq the period from MaL 1 1 1900 to May 1 1901. Goverment Printing Office, 1901, pp. 74-75. * Véase: Taller de Migración Conferencia de Historiografía, 1974. Centro de Estudios Puertorriqueños. CUNY. New York. 1974. y César Andreu Iglesia. Las Memorias de Bernardo Vega. Ed. Huracán, P.R.
5
Posteriormente la política de migración -panacea que solucionaría los problemas de la sobrepoblación- continuó en marcha. En 1919 se creó la Ley 19 para regular las migraciones en Puerto Rico
y se sumaron distintos ofrecimientos de trabajo agrícola
para migrantes.
Entre 1925 y 1930 alrededor de 30 mii obreros
salieron de Puerto Rico principalmente hacia Estados Unidos.
señaló
la
En la década de 1930, el Informe del Instituto Brookings, necesidad de abrir el mercado de trabajo en Estados
Unidos para la mano de obra no diestra de Puerto Rico e informó sobre la existencia de varias propuestas que facilitarían el éxodo, entre ellas, el subsidiar los fletes de los barcos y el usar transportes de la armada para llevar los puertorriqueños. Posteriormente, aunque los líderes del Estado Libre Asociado han negado enfáticamente su participación en la promoción de laemigración, hay documentos que confirman lo contrario.
En 1950
Luis Muñoz Marín en una carta dirigida al presidente Truman señalaba lo siguiente:
"Es, sin embargo, en el campo de la mano de obra donde Puerto Rico puede hacer una contribución significativa. portara', mientras dure esta crisis y tal como lo ha hecho en el pasado, una cuotc mayor de la que le corresponde de jóvenes para las fuerzas armadas. Pero las necesidades de la nación son aún más apremiantes en el manejo de una economía dirigida hacia la defensa de nuestra democracia que en el frente militar. En este sentido, el problema poblacional de Puerto Rico, con el
6
cual usted se ha familiarizado, representa un bien nacional. Tenemos una cuantiosa fuerza laboral, compuesta de hombres y mujeres jóvenes, capacitados y bien dispuestos, los cuales pueden ser reclutados para cubrir los déficits en el empleo que ciertamente van a ocurrir en el futuro cercano.., no existen barreras que impidan su movilización a donde más sean necesitadas... Si Puerto Rico va a poder contribuir en la mayor medida posible a la nación en esta época de crisis, el "puente" hacia el continente debe mantenerse abierto..,2, Tras la primera guerra el desbalance entre las emigraciones comenzó a hacerse negativo para Puerto Rico, y se agudizó en la década de 1920.
Durante la etapa de la Gran Recesión,
la emigración decae, para retomar impulso de 1935 en adelante. No obstante, hasta 1945 el movimiento emigratorio había mantenido un flujo oscilatorio, y relativamente bajo; 71,001 personas habían emigrado a Estados Unidos entre 1909 y 1940 3. Es a partir de 1945 cuando las cifras de emigración comenzaron a elevarse dramáticamente, manteniendo un ritmo de crecimiento anual de miles de emigrantes durante las décadas de 1940, 50 ? 6.0.4
Durante las décadas del 60 y 70 las fluctuaciones en el
movimiento poblacional se agudizaron.
2 Carta de Muñoz a Truman, 1950. Archivo Proyecto Paz y Justicia. Puerto Rico. Traducción M. E. Estades. 3 Cuny,
Op. cit., pág. 146.
4 Ibid, Pag. 146
7
En la década del 1960 comenzó a experimentarse un descenso en la tasa de emigración.
Dicho descenso aumentó dra-
máticamente con la crisis económica que azotó a Estados Unidos a comienzos de la década del setenta.
En 1971 la emigración
fue de 2,525 y en 1972 el regreso superó la emigración en 23,648 personas.
No obstante, en 1973 retomó impulso la emi-
gración , registrándose un regreso masivo sólo en 1976, + 36, 201.
En la década del ochenta la tendencia a la emigración con-
tinua en ascenso. En la década del 70', el balance neto de la emigración fue de 85, 199; no obstante se estima que el movimiento migratorio sobrepasó las 450,000 personas, cifra que sólo compara con la observada durante la década de 1950.
De las cifras se desprende
que en momentos en que la recesión se agudiza en Estados Unidos y en Puerto Rico, la tendencia al movimiento espacial entre ambos puntos se fortalece 5.
Año 1940-1950 1950-1960 1960-1970 1970-1980 1981 1982 1983
Emigración, balance en Puerto Ricos 150,000 470,000 239,000 85,199 10,460 33,297 44,433
5 Junta Planificación Perfil Demográfico y Económico de la Población Inmigrante en Puerto Rico, 1982. 6 CIDE. Cambios en la Población de Puerto Rico según Censo de 1980. y Balance Neto Migratorio de Puerto Rico 1970-80. Junta de Planificación, 1984.
8 Hasta 1945 la emigración de puertorriqueños a Estados Unidos y su regreso a la isla, pese a estar acompañada de graves situaciones de injusticia social, no representaban un problema de grandes dimensiones.
Es a partir de entonces,
pero principalmente en la década de 1950, cuando la emigración: y
y el consecuente regreso de los puertorriqueños emigrantes sus familiares, adquiere dimensiones de gran relevancia. Durante la década de 1940 en Puerto Rico comenzaron a darse cambios significativos en el ordenamiento político-económico, conducentes a la implementación de un nuevo esquema de desarrollo cuyo resultado fue el establecimiento del Estado Libre Asociado y una política económica de industrialización.
Estos
elementos, unidos a la hegemonía mundial de Estados Unidos determinaron la forma en que Puerto Rico se insertó en el marco internacional y la política poblacional que hubo de seguirse. Durante este período, tanto Puerto Rico, como muchos de los paises latinoamericanos, entraron en la fase de lo que se ha conocido como el desarrollismo, o esquemas modernizantes de industrialización conducentes a "liberarnos" del subdesarrollo. Existe pues gran similitud entre las políticas de población e industrialización seguidas en Puerto Rico y muchos paises latinoamericanos. Finalizada la Segunda Guerra Mundial el modelo de sustitución de importaciones, establecido en muchos paises latinoamericanos, entró en crisis, pero no así la industrialización
9 que pasó a manos del capital extranjero 7.
De acuerdo a la
CEPAL, en 1966 el capital norteamericano controlaba el 80% del capital internacional invertido en América Latina 8. El desarrollo industrial exigió excedentes agro-pecuarios, por lo que se introdujeron reformas agrarias que intentaron modernizar el agro y aplacar los movimientos sociales en la zona Estos elementos unidos al factor atrayente (pull) de
población
que
rural.
es la ciudad, contribuyeron a fomentar la emigra-
ción del campo y a transformar las necesidades de mano de obra en la región.
El carácter mono-exportador de las economías la-
tinoamericanas se extiende' hasta la actualidad, pero con un peso menor a causa de una creciente exportación de productos industrializados a partir de 1960. En América Latina, se crearon organismos internacionales, como la Alianza para el Progreso, la CEPAL, el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y el Banco Internacional de Desarrollo, (entre otras), que tuvieron la tarea de analizar la realidad económica de la región y de asesorar y planificar las directrices que habrían de seguirse para salir del subdesa-
7
8
Cardoso y Faletto. Dependencia Y Desarrollo en América Latina, Ed. Siglo XXI. Fucaraccio, Angel. "Población, Fuerza de Trabajo y Desarrollo Económico" Población. Y Desarrollo en América Latina. México Ed. El Colegio de México, 1979. pág. 42.
10
rrollo 9.
El tema de la población fue obligatorio en estas de-
cisiones y se plantearon diversas políticas económicas y poblacionales acordes con el proceso. Al igual que en Puerto Rico, durante las décadas de los años 50 y 60 el problema poblacional de América Latina se planteó en términos de sobrepcblación.
En la mayor parte de los
países con un fuerte crecimiento demográfico se consideraba la población como un elemento que podría agravar las presiones sobre los recursos existentes.
Se requería entonces de una po-
lítica de crecimiento económico que fomentara las inversiones y aumentara el ingreso; ambos elementos unidos al control de la natalidad, deberían traer aparejados automáticamente una disminución en las tasas de natalidad.
De esta forma el crecimiento
poblacional se supeditó al desarrollo económico industrial.
In-
dustrializar y aumentar el producto nacional bruto resolverían el problema poblacional. Las teorías en boga planteaban la educación como mecanismo que resolvería tanto el problema de la mano de obra adiestrada, como, el de nuevas actitudes, necesarias para detener el ritmo de crecimiento poblacional. En los años sesenta se hizo evidente que las políticas implementadas no resolvían los problemas.
Por el contrario, la
desigualdad social se acentuó conforme aumentó la emigración a las ciudades y crecieron los barrios marginales.
9
El fracaso
Furtado, Celso, La Economía Latinoamericana desde la conquista hasta la revolución cubana: Ed. S. XXI.
11
de las políticas se atribuyó a la limitada capacidad de absorción de mano de obra de los sectores dinámicos de la economía, a las altas tasas de crecimiento y a los patrones de distribución espacial de la población
10
En Puerto Rico, el modelo de superación del subdesarrollo a través de la inyección de capital y tecnología utilizado por el Estado Libre Asociado, creó una estructura productiva orientada hacia la satisfacción de las necesidades del mercado norteamericano.
En este proyecto se relegó el mercado interno, agrícola e
industrial y en vez de buscarse "pleno empleo" se procedió a exportar trabajadores que sirvieron de mano de obra barata principalmente, a los sectores agrícolas y a la manufactura textil del Este de Estados Unidos.
Se promovió, además, una mayor dependen-
cia del capital y el gobierno federal norteamericano. Ello se evidencia en los siguientes datos.
En 1950 las cor-
poraciones eran acreedoras del 24% de los activos reproducibles, en 1974 lo eran del 60%; los "donativos federales"aumentaron de $9 millones en 1950 a $845 millones en 1977, correspondiente al 27% del ingreso del E.L.A.; la deuda púb1ioa del Estadó Libré Asociado aumentó a $8 billonés en 1983 y finalmente los ingresos
10Eliazaga, Juan.
"Inserción de las variables demográficas en la programación económica y social". Población y .... Op. Cit. p. 446.
12
del E.L.A. crecieron al 15.1% anual mientras sus gastos lo hacían al 16.5%
11.
Todos estos elementos han estrechado más la relación entre Puerto Rico y E.U. y son base para que algunos analistas planteen la absorción total de la economía de la colonia a la metrópoli y con ella la rotación de los trabajadores de un lugar a otro. En el presente, el crecimiento poblacional latinoamericano continúa enfrentando altas tasas, frente a una declinación en las tasas de crecimiento económico que acentuadas durante la década del 70, agudiza la separación económica inter-clase.
El modelo
de desarrollismo, iniciado en décadas pasadas se encuentra en crisis en muchos lugares y sólo es "aliviado" por la rotación del capital emprendida por las corporaciones americanas en la re-' . . 12 gion . Dentro de esta configuración económica la tendencia poblacional ha estado encaminada hacia concentrar trabajadores industriales, de servicios y de comercio en las ciudades e introducir tecnología liberadora de mano de obra, en el agro. El efecto de este
proceso regional se ha dejado sentir en
el proyecto desa.rrollista de Puerto Rico.
La tendencia a la
rotación del capital ha contribuido al desplazamiento de las industrias manufactureras establecidas en la isla y en la región este de Estados Unidos hacia lugares de mayor rentabilidad del
11. Corrada Guerrero, Rafael. "Crítica del desarrollo económico de P.R.". Crisis Y crítica en las Ciencias Sociales en
12
P.R. , .
C.I.S.
,
u.F'.ii.
,
1980,
Fucaraccio. Op. Cit. p. 43.
p•
fg~-144.
13
capital.
Como consecuencia, miles de trabajadores puertorri-
queños que encontraban empleo en esta rama han sido desempleados y a su vez gran parte de ellos se han visto forzados a regresar o salir de la isla.
Por otra parte, el sector agrícola
de Puerto Rico en algunas áreas se ha industrializado y en otras ha desaparecido como proveedor de empleo. Frente a esta realidad económico social se han desarrollado, por lo menos dos marcos teóricos generales, (con diferentes variantes), de interpretación del problema poblacional y los procesos migratorios.
Uno, el esbozado por los analis-
tas gubernamentales, oficialistas a tono con las directrices de las políticas de modernización y en consonancia con el análisis funcionalista en las Ciencias Sociales.
Otro, el desarrollado
por
analistas críticos de la realidad socio-económica que vive América Latina y en muchos casos, enlazado con la corriente del análisis materialista histórico en las Ciencias Sociales. El estudio de la población y los procesos migratorios en Puerto Rico cobró auge durante las décadas de los años 50 y 60 como parte de la planificación del desarrollo entonces emprendida.
En su mayoría los estudios de esta etapa se inscriben
dentro de la corriente gubernamental, funcionalista. Gran parte de ellos fueron auspiciados por organismos del gobierno, en especial la Junta de Planificación, la División de Migración del Departamento del Trabajo y universidades cuya directriz era hacer análisis que fueran útiles a la política pública.
Otros investi-
gadores independientes trataron de analizar la situación de los
14
puertorriqueños en Estados Unidos vinculándola a problemas raciales y étnicos y cuestionando el efecto que sobre la comunidad puertorriqueña tenia la migración. El primer conjunto de escritos oficialistas (C. Senior, Fitzpatrick) se
inscriben dentro de la dinámica de la moder-
nización antes señalada y responden al planteamiento del problema poblacional como uno de sobrepoblación donde la emigración constituye un proceso positivo para su solución.
La po-
breza, el desempleo y el subdesarrollo son consecuencias del desbalance entre población y recursos.
La emigración se plan-
teó entonces como un proceso racional donde los individuos mejor preparados y con iniciativa son aquellos que se ponen en movimiento en búsqueda de mejores oportunidades de empleo. Se creó la imagen de la superioridad del emigrante y los problemas que confrontaban en los Estados Unidos se achacaron a los desajustes necesarios que envuelve la emigración.
El estudio
de 1948 de la población puertorriqueña en Nueva York, es el primero que sienta las bases de esta interpretación l3. Durante la década del 60 el cuadro positivo de la emigración empezó a empañarse.
Los datos de los censes arrojaban una rea-
lidad distinta a la programada.
El crecimiento poblacional no
se había detenido, el modelo desarrollista comenzó a resquebrarse
13CUNY, Op. Cit., p.p. 5-11.
15
y la gran masa de puertorriqueños en Estados Unidos no había logrado incorporarse al "melting pot" norteamericano y amenazaba con regresar masivamente a la isla. Nuevos estudios en la década del 7Q' evidenciaron que los puertorriqueños en Nueva York en su mayoría estaban empleados en las ocupaciones de menor destreza y peor remuneradas; tenian la mayor tasa de desempleo, el ingreso medio más bajo de Estados Unidos y las peores condiciones de vida
14.
Durante la década del setenta aparecieron los primeros análisis de la migración que utilizaron la conceptualización del materialismo histórico para tratar de explicar el fenómeno.
Este
punto de vista criticó las explicaciones que hasta entonces se habían dado sobre la emigración en Puerto Rico y planteó nuevas interrogantes sobre el proceso.
Comenzó por mostrar que la forma
usual de explicarse los problemas migratorios se ha basado en planteamientos teóricos
que sobrevaloran las motivaciones indi-
viduales y sito-sociales envueltas en la emigración, negándole a ésta su carácter de proceso histórico y despojándola de toda relación social.
En lugar de las migraciones se estudian las ca-
racterísticas de los migrantes y los datos censales se presentan desarticulados de su realidad, de su significación histórica y de las clases sociales que toman parte en el proceso.
14 Comisión de Derechos Civiles de E.U. Puertorriqueños en los Estados Unidos Continentales. Un futuro incierto, Ed. Comisión, 1976.
16
Se señala,además,que ninguno de los estudios consideran los procesos migratorios que antecedieron al período que se estudia, desvinculando de esta forma el fenómeno de sus causas, sus efectos y su carácter social e histórico.
Este enfoque di-
rigió sus esfuerzos hacia la elaboración de un marco teórico articulado en torno a un cuestionamiento básico. ¿cuáles
son
las conexiones existentes entre la demanda de mano de obra y la dinámica demográfica?
Se privilegió, entonces, la reproduc-
ción de la sociedad más que los inviduos.
Y en la medida en
que se trataba de estudiar una sociedad de clases se enfatizó el análisis de las migraciones desde el punto de vista del movimiento de clases en una formación histórica determinada
15.
La migración pasó a ser entendida como parte de la circulación acelerada de la fuerza de trabajo en los niveles de la división internacional del trabajo del régimen capitalista y en la interrelación colonial de Puerto Rico con Estados Unidos.
15
Américo Badillo "Apuntes para una crítica de los estudios de migración en Puerto Rico". Crisis Y crítica. Op. Cit. 1980.
17
II.
El regreso de los emigrantes
Hasta el presente este ensayo ha intentando mostrar en forma muy general, la interrelación existente entre el proceso migratorio, las políticas pob.lacionales y la estructura económica nacional y regional.
De otra parte,se han esbozado los plan-
teamientos generales de los análisis teóricos que se han hecho sobre la emigración.
Toca ahora integrar el segundo elemento
de los estudios de migración, el regreso de los emigrantes y sus familias a Puerto Rico. Este comenzó a ser estudiado durante la década de los años 60.
Las primeras referencias explicativas de el proceso, se
hacen en el estudio de la Junta de Planificación, La Emigración Y sus Características, 1963.
En este trabajo el regreso de los
migrantes es analizado como parte del proceso migratorio y no se define como un objeto de estudio separado.
El primer estudio que
centra su investigación en el análisis de las características de los que regresaron es Return Migration to Puerto Rico de José Hernández. Gran parte de los estudios que hasta ahora se han realizado sobre el
tema han contado con tres fuentes de datos:
1) los
Censos de 1960 y 1970; 2) el "ramp survey" realizado entre 1957 y 1964 en el aeropuerto de Puerto Rico y 3) las encuestas anuales que lleva a cabo la Junta de Planificación en colaboración con el Departamento del Trabajo.
18
Durante las últimas dos décadas, el interés por conocer las características de los puertorriqueños que regresaron ha ido creciendo a la par que aumenta el número de regresados. Diversas agencias de gobierno, corno la Junta de Planificación, el Departamento del Trabajo,
Instrucción Pública,
la Univer-
sidad de Puerto Rico y un gran número de investigadores individuales se han dado a esta tarea investigativa.
El creciente in-
terés en esta problemática preocupa a las autoridades, por lo menos, por dos razones:
1) porque el regreso ha estado acompa-
ñado en períodos, con una reducción del número de emigrantes, pues aunque la emigración en 1980 continuó arrojando un saldo negativo de más de 88 mil emigrantes, el regreso de los emigrantes constituye una seria amenaza para el proyecto desarrollista, basado en la transferencia poblacional a la metrópoli.
Ello
resalta cuando se considera que la emigración a Estados Unidos entre 1950 y 1970 redujo la población de la isla en un 34%
16.
2) porque el regreso implica la prestación de servicios de las agencias del gobierno a personas que en muchos casos (como los niños en edad escolar) necesitan servicios especiales y porque se argumenta en torno a los efectos desfavorables que tienen los migrantes sobre las tasas de desempleo y condiciones sociales. No debemos olvidar que, según el censo, entre 1965-1970 regresaron 225,000
y
que de acuerdo al censo 1980; entre 1970-80
283,223 regresaron a Puerto Rico
17.
16
Vázquez y Morales. Población de ascendencia puertorriquena nacida en el exterior. fmimeó) p. 1.
17
Torruelias y Vázquez. Labor Force Characteristics and
19 Los estudios del regreso de los migrantes confrontan varias dificultades para determinar la totalidad de regresados.
Ello es así debido a la falta de control sobre
el departamento de migración, y a que las estadísticas que se obtienen dependen de .las cifras de pasajeros informadas por las líneas aéreas o de los datos proporcionados por el censo de población que también presentan dificultades en lo relativo a la definición del migrante dentro de un espacio de tiempo que ellos determinan, a la vez que deja fuera del conteo todos aquellos que no estén en dicho espacio temporal. ¿Qué se entiende por migración de retorno?
Los estudios
realizados explican la migración de retorno conforme a variables distintas de tiempo de permanencia en Estados Unidos. Todos entienden por migrante de retorno aquel puertorriqueño que regresa a la isla tras haber residido tres, seis meses, o en una fecha explicitada, en el exterior.
Es aquí donde
se presenta la primera dificultad conceptual de estos estudios.
Veamos algunos ejemplos:
Migration Experience of
the Puerto Ricans.
Fordham,
N.Y., 1976, pág. 2 y Censo 1980 Summary Tape, File a-3 P.R. pág. 1-D.
20 1)
En 1963 la Junta de Planificación definía a los
puertorriqueños que regresaban, junto con sus hijos nacidos en Estados Unidos como inmigrantes puertorriqueños. 2)
En 1967 el estudio de Hernández Alvarez, definió
a los migrantes de retorno como las personas nacidas en Puerto Rico que estuvieron viviendo en Estados Unidos cinco años antes del censo y que regresaron antes de abril de 1960. Excluía este estudio a los que habían regresado antes de abril de 1955 o después de abril de 1960 y a los hijos de los emigrantes nacidos en Estados Unidos 3)
18,
En 1972 el estudio de Steven Zell para la Junta de
Planificación critica la posición asumida por Hernández para definir el migrante de retorno y le define como aquel que ha nacido en Puerto Rico de por lo menos un padre puertorriqueño, y que ha vivido por lo menos 3 meses en el exterior, les clasifica por el año de regreso, pero sólo toma en cuenta aquellos que aparecen en las listas de seguro social 4)
19.
En 1974, el estudio de Cintrón y Vales los definía
como aquellos puertorriqueños nacidos en Puerto Rico o de padres puertorriqueños que han vivido fuera de Puerto Rico por lo menos tres meses y regresaron antes de 1965 5)
20.
A partir de 1972 el "Inmigration Survey", de la
18
Hernández Alvarez.
19 20
Zell, Steven. A Comparative Study...
Return Migration to
Cintrón y Vales. A Pilot Study: P.R., 1974, p. 3.
P.R., 1967, p. 9.
1973, p. 28.
Return
Migration to
21 Junta de Planificación incorpora la variable de haber residido 3 meses o más fuera de Puerto Rico para considerarse migrante de retorno e identificar como emigrante puertorriqueño a las personas nacidas fuera de Puerto Rico de padres puertorriqueños
21.
Interpretaciones distintas de lo que es un migrante de retorno dificultan realizar comparaciones de datos recogidos con distinto criterio conceptual; de otra parte, la definición de un migrante a
base al criterio de tiempo en el ex-
terior (3 meses / 6 meses) sin hacer ninguna otra cualificación resulta ser un criterio muy pobre de definición.
Así
por ejemplo, no nos permite diferenciar entre un trabajador estacional agrícola y alguien que estuviera fuera en viaje de vacaciones, estudios, negocios o en la solución de problemas personales. Los migrant%de retorno no constituyen un grupo homogéneo. Encontramos varios tipos de migrantes:
el migrante puerto-
rriqueño que ha estado durante muchos años en Estados Unidos; el hijo de migrante puertorriqueño nacido y/o criado en Estados Unidos; el migrante agrícola de diferentes generaciones que viaja por periodos estacionalesy el migrante puertorriqueño que se desplaza frecuentemente entre los dos puntos, por
21 Junta de Planificación. Características Generales de los Migrantes, 1973-74 y 75, marzo 1978. p. 1.
22 temporadas de tiempo cortas.
Estas tipologías de emigran-
tes se inscriben en un periodo histórico, en una estructura de clase y en una realidad económico social, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico.
El cómo se insertan los
migrantes en la estructura social y económica va a estar determinado por estos elementos.
No obstante, hasta la
fecha ninguno de los estudios realizadas utiliza todas estas variables en el análisis. Señalábamos
que el proceso migratorio y los estudios
que sobre él se han realizado pueden ser divididos en dos grandes etapasd900-1945 y 1946--83.
De la primera de éstas
hay gran escasez de datos e investigación y del regreso de los migrantes de esta etapa no tenemos, pues, información. En la segunda fase de la migración podemos diferenciar varios tipos de estudios. El primer tipo corresponde a los realizados durante la década del 1960 que afirmaban la superioridad del migrante de retorno.
Se inscriben éstos en
la fase del "boom" del desarrollismo en. Puerto Rico y forman parte de la posición que justificaba la emigración a Estados Unidos como un proceso positivo, selectivo y racional.
Desde esta perspectiva, el migrante que regresaba era
aquel que logró realizar sus metas y regresó triunfador. estudio de Hernández Alvarez, es el prototipo más sobresaliente dé estos estudios.
El
23
En segundo lugar podemos establecer otra categoría de estudios donde empieza a plantearse una gran preocupación por el regreso masivo de los migrantes.
Dichos
estudios corresponden en su mayoría a la década del 1970 y se inscriben en el marco socio-económico de un Puerto Rico que experimenta los efectos de la crisis económica norteamericana y los de su propia crisist ya para entonces, el modelo desarrollista del E.L.A. daba muestra de su dependencia e imposibilidad de mantener el ritmo de crecimiento que había sostenido en décadas anteriores.
Por otra parte,
las condiciones de vida de los puertorriqueños en E.U. y la rotación del capital bajo la crisis, son alguna de los elementos que han estado empujando el regreso de miles de puertorriqueños con sus familias. En unos años el efecto de los regresados se ha tir.
dejado sen-
Instrucción Pública se vio precisada a instaurar pro-
gramas especiales que trabajaran con estudiantes regresados que en muchos casos no sabían español; el Depto. del Trabajo debió de pagar miles de dólares
en compensaciones por de-
sempleo a trabajadores regresados y la comunidad en general
estilos de vida distintos a los nuestros
del que regresa con *
ha tenido que lidiar con la comprensión
Ante
esta rea-
lidad el gobierno de Puerto Rico y algunos investigadores
*
En 1972, Puerto Rico tuvo más reclamaciones interestatales de seguro por desempleo que ninguno otro estado a excepción de California, Florida y New Jersey; 36,026 - 1971. Ze1L Op. cit. 130.
24
independientes comenzaron a analizar el regreso desde otra perspectiva.
Ahora no se trata de resaltar las caracterís-
ticas positivas del regresado, sino de explicar porqué estos constituyen un factor cuando no negativo, que por lo menos no puede ser sub-estimado. En el presente los planteamientos hechos por el Prof. Elías Gutiérrez continuán de alguna forma la trayectoria de esta interpretación negativa del retorno.
Los planteamientos
del Prof. Gutiérrez están fundamentados en un serio análisis de las transformaciones de nuestra economía y de la de los E.E.UU.
Este plantea nuevamente la superioridad del emi-
grante.
En este caso la oleada emigratoria está constituída
por jóvenes profesionales que dado nuestro desarrollo educativo y económico se ven precisados a desplazarse hacia los mercados de trabajo norteamericanos.
Por otra parte, se se-
ñala que unido a esta emigración de los mejores, la inmigración está constituída por elementos de cualificaciones inferiores a los que se van. Obviamente los planteamientos de Gutiérrez son de gran importancia.
No obstante, no hay que sorprenderse tanto por
el hecho de que los emigrantes estén constituidos por parte del mejor recurso humano que no encuentra trabajo en la isla, pues siempre ha sido así.
La cualificación distinta de estos
emigrantes responde a circunstancias históricas de promoción de educación en las últimas décadas.
25 A continuación resumiremos algunos de los hallazgos de los estudios de las dos vertientes que hemos mencionado. Para efectos de la exposición, he agrupado los estudios de acuerdo a la institución donde fueron realizados. A.
Junta de Planificación La Junta de Planificación es la institución gubernamental
que mayor atención le ha prestado al acopio de datos de los migrantes que regresan.
Durante la década del 70 sufragó varios
estudios sobre inmigración y estableció la encuesta anual de inmigración en colaboración con el Depto. del Trabajo. En 1963 la Junta de Planificación publicó el estudio, La emigración
sus
características.
Este se inscribe en el
primer tipo de estudios que analiza la inmigración en función de la emigración y que plantea la superioridad del inmigrante. La superioridad del inmigrante se planteaba aquí de la siguiente forma:
"Aún cuando no hubiera diferencia en el nivel educativo entre ambas corrientes de la emigración, la diferencia de edades supondría para Puerto Rico una ganancia neta de destrezas y conocimientos adquiridos por la experiencia, los varones que vienen después de haber trabajado en E.U. traen consigo la especialización y conocimiento de trabajo adquirido allá. Por el contrario los jóvenes de menos de 24 años que emigran carecen del mismo grado de experiencia. En adición, hay que tener en cuenta que ~ .~--t ,~ t n aparentemente la emigración fue cuanto a edad por haber succionado... a la población joven y fue selectiva también en
26 cuanto a la educación porque, de las personas de una misma edad se llevó en mayor proporción a las de más alta educación" 22. y sí, es cierto
la emigración fue selectiva, en 1960
el 9.2% de los varones en Puerto Rico entre 25-34 años era analfabeta, mientras que entre los puertorriqueños en E.U. el porciento era de 5.3% 23
Pero esto no nos dice nada
sobre las destrezas de estos puertorriqueños, aunque si sirve para justificar la migración como un proceso que deviene automáticamente en el enriquecimiento del emigrante. Nada se dice tampoco sobre las condiciones sociales y económicas en que se da el proceso. A su vez, el estudio provee algunos datos sobre la ocupación de los inmigrantes.
Se señala que entre 1955 y 1960
el 58% de los inmigrantes se ubicaron en las ramas de la manufactura, comercio, restaurantes y servicios profesionales. No es de sorprender que así fuera pues en esta época estas tres ramas proporcionaban el 42% de todos los empleos de Puerto Rico
24.
"Una característica que se pone claramente de manifiesto es la falta de inclinación a trabajar en la agricultura. Aún cuando en dicho mes de abril, que es cuando la zafra de caña está en su apogeo, trabajan en la agricultura la cuarta parte de todos los empleados de Puerto Rico, solamente un 5% de los inmigrantes empleados figuraban en esta actividad" 25. 22. La emigración Op. Cit, p. 11-12 23. Ibid. p.12 24. Ibiü. p.13 25. Ibid. p. 13
27 Esta cita evidencia la problemática de la relación entre la agricultura y la migración.
Se observa ya,
que el pro-
ceso de migración se convierte en un factor que saca población de las tareas agrícolas de la isla y no la restituye. Para entonces las características de la edad de la población inmigrante tendían a concentrarse entre las edades de 25-44 años (33.4) y en el grupo de los niños de 0-14 años (39%) dando indicios del carácter de trabajador que tiene .el grupo migrante y de la cifra elevada de niños nacidos en E.E.U.U. (Vea tabla Op. Cit.
La emigración.. p. 10).
Durante la década de 1970 la tendencia a entender la inmigración como un problema y a plantear sus efectos negativos fue expuesta por un consultor norteamericano que trabajó para la Junta de Planificación, Steven Zell, en sus propuesta de estudio,
"Some Preliminary Aspects of a Research Design to
Study Puerto Rican Migration".
Planteó su posición de la si-
guiente forma: "The improvement in the economic status of Puerto Ricans and the growth of the economy will be the result of influencing the migration process. Unemployment and migration are so interelated that to concentrate the Planning Board's efforts on reducing unemployment without influencing migration will result in waste, inefficiency and failure" 26. La propuesta tuvo por resultado del estudio, A comparative study of the labor market characteristics of return migrants and non migrants in P.R. de 1973.
26
Ze11.
En éste se planteó una
Some Preliminary Aspects of a Research Desing to Study Puertorican Migration. 1971. J.P.
28
crítica al estudio de Hernández, a las .fuentes de datos provistas por los censos y el aeropuerto; pero sobre todo a la posición que mostraba al inmigrante como un grupo poblacional superior.
La crítica se fundamentó en las altas ta-
sas de desempleo de los inmigrantes y su efecto sobre las ya altas tasas de desempleo de la isla .
Veamos algunos de sus
hallazgos. El estudio de Zell reflejó similares características de edad y educación que en 1963.
La muestra estudiada reflejó
que los migrantes que regresaron poseían mayor educación que los no migrantes en su grupo de edad.
El promedio de educa-
ción era séptimo grado, contra quinto
entre los residentes
no emigrantes; 10% de los varones y 8% de las mujeres poseían
tes
27
.
algunos años universitarios, vs. 6.4 y 7.1 de los no migran-
En términos de la edad los migrantes se concentraron en los grupos de edad productiva de 20-44 años; siendo el grupo de mayor concentración el correspondiente a 35-44 años. Zell dividió los migrantes por la fecha en que habían regresado a la isla.
A través de esta subdivisión entre los
que regresaron temprano durante 1960's y los que regresaron en 1970, encontró que los primeros tenían un nivel de educación superior, residían en mayor número en la zona urbana, y
27 Zell.
Op. Cit., p. 40.
29
tenían menores tasas de desempleo que los segundos.
Las
tasas de desempl~r, tendían a decrecer conforme aumentaba el tiempo
que llevaba el migrante en la isla.
Zell recalcó. además, que aún cuando los migrantes que regresaron demostraban tener una mejor posición ocupacional a los puertorriqueños en E.U. ello no significaba que elevaran su status en la isla. El estudio de Zell es uno de carácter sumamente descriptivo donde se hace gala del uso de las fórmulas estadísticas. Finalmente, Zell aconseja
como política poblacional el estí-
mulo a la emigración para la solución del problema de desempleo en la isla. La Junta de Planificación en colaboración con el Depto. del Trabajo,comienaan a hacer encuestas en 1971. Son de carácter descriptivo estadístico y se llevan a cabo en el mes de abril a través de una muestra de toda la isla.
Se miden caracterís-
ticas como desempleo, edad, educación, área de trabajo y zona residencial. A partir de 1973 se definió el migrante puertorriqueño como aquel nacido en la isla que regresa tras haber residido tres meses o más fuera de P.R., y se separaron hijos de los migrantes nacidos en el exterior como una categoría distinta a la que se le dio el nombre de inmigrantes puertorriqueños. Además, en estas encuestas se incluyeron preguntas sobre la causa de regreso.
Veamos algunos datos de las encuestas
de 1973, 1974, 1975, 1978 y 1979.
30 En 1972 se estimó un balance migratorio de 38,500 inmigrantes promedio anual, como consecuencia se comenzó
a hablar
en forma alarmante sobre el regreso de los migrantes.
Poste-
riormente se comprobó un error en los cálculos y la evidencia mostró que sólo en 1972 (+24,648) y en 1976 (+36,201) hubo una tasa positiva de migración. En 1975 se estimó que el 69% de los migrantes eran puertorriqueños que regresaron y un 18% inmigrantes puertorriqueños. Nuevamente de acuerdo a las características de edad la población se concentraba entre 25 y 44 años, pero entre los iwt,i r;3ntes puertorriqueños la concentración fue en edades menor de 20 años (media 12 años). En términos de escolaridad estas encuestas reflejaron un aumento en el número de años de escuela completados entre los inmigrantes puertorriqueños.
Estos se concentraron entre 1973
y 1974 y en las edades de 14 años y más, la mediana era de 10.1 grados completados; mientras que entre los migrantes, el 42% tenía sexto grado o menos. Las zonas de asentamiento residencial entre 1973 y 1975 evidenciaron la dispersión de los migrantes por la isla.
El
26.5% de dos migrantes de retorno vivía en el área metropolitana y el 73.4% en el resto de la isla, contrario a 1960 cuando el 42% vivía en San Juan. Las razones de regreso, (en orden de importancia), señaladas por los entrevistados fueron:
el regreso de la familia,
disgusto con el clima y la vivienda en E.ü., y haber alcanzado objetivos.
31
La encuesta de 1978 es la más acabada y mejor presentada de todas.
Algunos de sus hallazgos reflejan que los migrantes
que regresaron se concentraron en edades productivas y poseen una educación superior (10 años) a los que permanecen (8 años). Al señalar las causas de regreso destacan las económicas, el regreso de la familia y razones personales. De acuerdo a los datos obtenidos a través de la encuesta de mayo de 1979 las cifras de población de migrante que tenemos son las siguientes: Población
3,134.00
No migrantes
2,429,900
Inmigrantes*- -
655,100
Migrantes que regresan
447,900
Inmigrantes Puertorriqueños nacidos fuera
149,200
Fuente:
Junta de Planificación.
Perfil demográfico y económico
de la población inmigrante en Puerto Rico, 1982, p. 9
Para datos exactos ver: Censo 1980. Summary Tape File 3a p. 1-F3 . *Está constituida por todos los nacidos fuera de Puerto Rico.
32
Otras de las instituciones que se ha preocupado por el estudio de la migración de retorno lo ha sido el Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad de Puerto Rico. Este, en colaboración con la Universidad de Fordham y la Junta de Planificación ha realizado tres extensos estudios sobre el tema. El primero de ellos lo es el estudio de José Hernández Alvarez, ya mencionado.
Posteriormente se llevaron a cabo
los estudios de Celia Cintrón y Pedro Vales, A Pilot Study Return Migration to Puerto Rico y el de Luz Torruellas y Vázquez Calzada, Labor Force Characteristics and Migration Experience of the Puerto Ricans.
A continuación detallaremos
los ha1lazgosde cada uno de estos estudios. La investigación de José Hernández
Alvarez, "Return Mi-
gration to Puerto Rico", es de importancia especial por dos razones:
1) es la primera investigación que centra su ob-
jeto de estudio en la migración de retorno y 2) por que plantea en forma sistemática y analítica la tesis de la superioridad del migrante. Hernández comienza su estudio dando una explicación de la "naturalidad" del fenómeno migratorio en la sociedad puertorriqueña.
En sus propias palabras, este es definido como
"an integral component of Puerto Rican tradition".
En el
marco de esta "naturalidad" de la migración la estructura social
33 se atantine fuerte
pero, "its continual flux has produced a
variety of social identities that make difficult to formulate "stereotype" of the Puerto Rican"2B. Hernández se debate entre su lealtad a la "revolución social" del Partido Popular, donde la migración es vista como una forma de emancipación, y la realidad cotidiana de vida del puertorriqueño en E.U., estereotipado, marginado y discriminado. El autor está consciente de que uno de los factores económicos que promovió la emigración masiva de puertorriqueños en 1950 fue el aumento de la demanda de trabajadores especializados y semiespecializados durante el periodo de la posguerra. Pero por otra parte, justifica la "naturalidad" de la emigración en el proceso que transcurría en P.R. durante esta etapa: "Indeed, it appears that many, if not most of those who emigrated in 1950's had never lived in cities and large towns, suggesting that migration as an alternative to one's life chances in Puerto Rico had filtered down to the "grass roots" of the Islands' society. It appears to have been inextricably bound up with a social revolution which reached its peak of popular involvement during the early 1950's. Migration was one form of emancipation from sem.ifeudal system of social organization which had rigidly governed the destiny of most Puerto Ricans for centuries.29. En su interpretación no sólo se justifica la emigración, sino que se le da carácter de libertadora de individuos de un sistema semi-feudal.
28 29
Claro está, el autor no explica to que
Hernández,J. Return migration to P.R. University of California. 1967 Ibid. p.41
34 entiende por sistema semi-feudal, pues de hacerlo, habría tenido que reconocer que el sistema "semi-feudal", no era otra cosa que las condiciones económico-sociales resultantes del sistema capitalista de la plantación azucarera y que "el viaje de liberación" no era otra cosa que el resultante de la puesta en marcha de una Reforma Agraria poco funcional en conjunto con un proyecto de modernización industrial y su consecuente política poblacional. Al plantearse el regreso de los emigrantes el esquema
de
la "revolución social" de P.R. y lo positivo de la emigración quedan inalterados.
El regreso de los migrantes se debe a la
posibilidad o no de éxito que tuvieron los migrantes.
Veamos
en sus propias palabras su explicación" "... a steadily increasing number of migrants are returning to Puerto Rico, a reverse movement which cancels the net gain in the population on the mainland by way of migration. Hence, the mainland community has ceased to be augmented in a significant manner by new arrivals, and the Puerto Rican migration northward appears to be nearing an end. Nor is a large-scale renewal of emigration likely in the immediate future. The present curtailment derives from a lack of opportunities for employment at various levels of unskilled and semiskilled work oportunities which may have existed only in a by gone era. Due to the rapid development of mechanization and automatization, the demand for blue collar workers has diminished considerably. The consequent displacement of workers has been reinforced by a notable "leveling up" of requirements for job placement. As employment becomes scarcer, new criteria of education and experience render former opportunities beyond the reach of the mayority of Puerto Ricans 30.
30
Hernández, Op. Cit., p. 6-7.
35 La equivocación de las predicciones de Hernández es obvia. La emigración continúa lejos de tocar a su fin, al igual que lo están el tipo de trabajo en el que se emplea a los puertorriqueños en E.U.
Las afirmaciones que hizo Hernández emanan
de su incomprensión de las estructuras socio económicas en las que se generó el proceso migratorio,de la incomprensión de relación colonial entre P.R. y E.U. y de características distintas de la población en cuanto a educación y destrezas de trabajo. Igualmente deja de tomar en consideración la constante necesidad de mano de obra barata del sistema capitalista. Hernández diferencia los migrantes de retorno entre migrantes no triunfadores, medianamente triunfadores y triunfadores. Los primeros incluyen aquellas personas cuya posición económica es de bajos ingresos, localizada en áreas de arrabal, con altas tasas de fertilidad, desempleo crónico, poca educación e inestabilidad familiar.
Estas personas pertenecen a fami-
lias con un ingreso menor de $1,000 anuales, constituían el 19.0% de las familias y el 24.9
de los individuos entrevistados.
Los triunfadores eran los individuos con una posición eeconómica superior al promedio de P.R., buena educación, habilidad para hablar inglés y casados.
Tres cuartas partes de
ellos estaban empleados como trabajadores de cuello blanco. Sus ingresos eran de $4,000 o más y constituían el 26.4% de las familias y el 12.2% de los invididuos. Finalmente, el grupo
36 intermedio, incliia aquellos con ingresos entre $1,000-3,900 y constituía el 54.E de las familias y el 62.9% de los individuos. La diferenciación que acabamos de explicar tienen varias limitaciones:
el autor no explora las características de la
población previo a su emigración, para determinar si su regreso constituye un éxito o no; los determinantes de ingresos salariales, vivienda, etc., no son criterio suficiente para hacer una diferenciación de esta naturaleza, sobre todo cuando no se toman en consideración las condiciones imperantes en la isla y finalmente; esta posición no toma en cuenta que casi la mitad de los entrevistados explicó que habla regresado a la isla por falta de trabajo en Estados Unidos 31. El segundo estudio realizado en el C.I.S. fue el dirigido por Celia Cintrón y Pedro Vales, A pilot Study: Return Migration to
P.R.
Se llevó a cabo en colaboración con la
Junta de Planificación en 1972 y estuvo basado en una muestra de la encuesta del Depto. del Trabajo.
Su propósito fue in-
vestigar las características de los migrantes a fin de asesorar la Junta de Planificación.
En su introducción se plan-
tean una diversidad de propósitos y preguntas tales como quiénes son los migrantes, qué los motivó a emigrar, dónde se establecieron tras su regreso, etc.
En el informe final
la mayor parte de éstas preguntas no son respondidas y en
31
Hernández Op. Cit., p. 91.
37
aquellas en las que hay respuestas, éstas, no permiten profundizar en las causas y consecuencias 32. Sin embargo, el estudio aporta algunos datos que resulta interesante resumir.
A través de los datos se demuestra
(aunque no se explica) que el 52% de la muestra tenía como lugar de origen las áreas rural y urbana de la costa.
La
mayor parte de este grupo de emigrantes, provenía de la zona costera rural (61.4%) antigua productora de azúcar.
Antes
de emigrar, residían en áreas rurales o áreas de arrabal (72.4%) y sólo el 33.1% estaba trabajando antes de su primer viaje. interesante que tras su regreso no se
Es
observa una gran dismi-
nución en el número de personas reestablecidas en el área rural (52.1%) y que además hubo un gran aumento en los "rural land granted", (no se explica éste último concepto).
Se re-
vela además, que distinto a los resultados de 1960 , el 77.5 de los migrantes regresaron a su residencia municipal de nacimiento.
Igualmente, mientras en 1960, el 74.6% de los re-
gresados provenía de N.Y., en este estudio ese porciento había disminuido al 52%.
Ello podría ser consecuencia del dis-
tinto tipo de muestra, pero también podría ser reflejo de un cambio en las características del movimiento migratorio.
32
Cintrón y Vales.
Op. Cit., pág. 4.
38
Por otra parte, el estudio demuestra que los migrantes de retorno tuvieron un aumento en su salario mensual de 27.8% desde su primer viaje a su regreso.
No obstante, los autores
no señalan si este aumento fue lo suficientemente significativo como para implicar un cambio en su estrato social.
La
última parte de la investigación está dedicada al análisis de las motivaciones para la migración.
Los entrevistados en
su mayoría, alegaron motivaciones personales tanto para emigrar, como para regresar.
Como muy bien señala Badillo, los
autores no se sorprenden de las razones que alegan los migrantes, no explican los datos, ni recogen el hecho social que los motiva 33 El último estudio auspiciado por el C.I.S., fue el realizado por Luz Torruellas y Vázquez Calzada, Labor Force Characteristics and Migration Experience of the Puerto Ricans.
Esta
investigación fue preparada en colaboración con el Depto. del Trabajo de E.U. y estuvo basada en los datos provistos por el Censo de Población de 1970.
El análisis fue hecho entre los
migrantes regresados en el periodo que comprende de 1965-70. Se inscribe dentro de la categoría del tipo de estudio preocupado por el impacto que puede tener la migración de retorno sobre el total de la población trabajadora.
33
Badillo. Op. Cit., p. 236.
39
Los autores se muestran conscientes de las limitaciones que encierren los datos del censo al excluir las personas que caen fuera de las fechas especificadas.
Igualmente, señalan
que los datos no proveen elementos sobre el trabajo que realizaban los migrantes antes de regresar a P.R., lo que impide establecer diferencias entre los sub-grupos e identificar los factores socio históricos relacionados con el proceso de reincorporación de los puertorriqueños.
Con estas limitaciones en
mente los autores plantean entre otros, los siguientes propósitos para su estudio: "... the study was directed to provide answers to questions such as: What share of the Puerto Ricans living on the Island in 1970 returned from the U.S. between 1965 and 1970?... What is the recent labor force behavior of these two groups associated with the degree of recency of their migration experience? How well both.groups of migrants adjusted to labor market conditions upon return to P.R.? 34. El estudio logra contestar estas preguntas y es tal vez, el más completo y mejor eructurado que se ha realizado sobre las características de trabajo de los migrantes de retorno. No obstante, carece de una teorización que haga posible la integración de estos datos a la totalidad en que se originan. Por otra parte, los autores hacen constantes divisiones estadísticas en sub-grupos que no nos permiten tener un cuadro claro de las
características de la totalidad.
Ello trae
como consecuencia una gran profusión de tablas y análisis
34
Torruellas y Vázquez.
Op. Cit., p. 5.
40 cruzado de datos que no son, en ocasiones, de gran utilidad. A continuación resumimos en algunos datos de importancia que se desprenden del estudio. En 1970, 226,614 personas que vivían en P.R. habían vivido en E.U. 6 meses o más y habían regresado entre 1965-70. Este grupo representaba entonces el 10% de la población total de P.R. de 5 años o más.
El autor divide la población total
entre los migrantes que estaban viviendo en E.U. en 1965 (102,362 -45.3%) y los que estaban viviendo en P.R. en esa fecha (123,982 - 54.%). La edad promedio de los migrantes se mantuvo similar a la década anterior, 29.1 años.
El 68.% de los migrantes na-
cidos en P.R. estaban entre 15-44 años. Es evidente que el regreso de estos puertorriqueños en edad productiva, alarme al gobierno pues ellos están constituidos por una gran proporción de familias y mujeres divorciadas con niños que requieren servicios de todo tipo y que afectan el "equilibrio de la estructura social". Al igual que el estudio de Cintrón y Vales, éste reflejó una dispersión de los regresados a través de la isla, aún cuando tienden a concentrarse en áreas urbanas. Los migrantes regresados tenían una fuerza laboral de 47.8% y mientras más tarde habían regresado mayor era la incidencia del desempleo. blanco y.cuello azul.
Se concentraban en ocupaciones de cuello
.
41
En términos generales la población migrante mostró tener un nivel educativo más alto que la no migrante.
La
mediana de años completados de entre los no migrantes fue de 6.5 años, mientras que entre los migrantes fue 8.3.
Se
observa que entre los migrantes la tendencia a permanecer de 5 a 12 años en la escuela fue mayor.
Ello podría ser indica-
tivo de que los que deciden emigrar son aquellos que dentro de las escalas más bajas de empleo y educación, están más preparados y optan por la búsqueda de mejor oportunidades; o de que tras su emigración se vieron precisados a elevar el número de años de educación a fin de competir mejor en el mercado de trabajo norteamericano.
El estudio no responde
a estas y otras interrogantes. Los autores, (haciendo la salvedad de que por la ausencia de datos históricos no pueden concluirlo) señalan una tendencia
hacia una movilídad ocupacional ascendente entre los
migrantes tras haber adquirido experiencia en E.E. U.U.
Desde
este punto de vista la emigración se convierte en un factor "positivo" que provee una experiencia de trabajo que le abre las puertas al migrante al regresar a la isla.
Este análisis
no puntualiza que aunque esto puede ser "cierto" a nivel individual, también puede ser consecuencia de la transformación en el mercado de empleos en el sector terciario en P.R. que cada día, se
alimenta,
más
de
los
trabajadores
migrantes, bilingües y entrenados en las prácticas de trabajo norteamericanas.
42
Las posiciones que ocupan los regresados corresponden a la estructura de trabajo existente en P.R., donde la mayor concentración de empleos es en las áreas manufacturera, comercial y de servicios 34.
Los autores tienden a asumir que
porque los regresados no se concentraron en la agricultura, ello es sinónimo de un ascenso en la movilidad ocupacional, aún cuando esto es consistente con una estructura agraria poco desarrollada. Uno de los sectores que merece mayor consideración lo es el de los hijos de migrantes nacidos y criados en E.U.
Diversos
factores convergen para llamar particularmente la atención sobre este grupo.
En primer lugar el alto número de puertorriqueños
nacidos en E.U. (106,947 en 1970) y (199,524 - 1980) que residen en la isla
35
En segundo lugar, se destacan los elementos
relativos a la socialización de muchas de estas personas en una cultura distinta donde adquieren rasgos y formas de entender e insertarse en la realidad cualitativamente diferentes.
(Los
censos de 1970 y 1980 definen como población de ascendencia puertorriqueña a todas aquellas personas nacidas fuera de P.R. con padre o madre puertorriqueño).
34 35
Torruellas y Vázquez. Op. Cit. p. 134° Censo 1980.
Summary. Tape File 3a p. 1-B.
43 El número de migrantes nacidos en el exterior se torna aún más importante cuando evaluamos la cantidad de los migrantes dentro de ciertas edades.
Dicho grupo en 1970 cons-
tituía el 4.5% de la población total de P.R.
El 60% de ellos
residía en la zona urbana, 64% eran menores de 15 años y 76% menores de 20 años 36.
Estos datos podrían ser indicativos de
que los puertorriqueños que han estado regresando a la isla, en su mayoría pertenecen al grupo que emigró en los años 1950 y 1960 a temprana edad y que regresan con sus hijos en edad escolar. El grupo inmigrante es de gran importancia en la planificación escolar. 5 y 14 años.
Constituyen el 9.4% de los estudiantes entre
En 1970 la matrícula escolar en P.R, era de 758,332
niños de 5-19 años, de éstos 68,221 eran de ascendencia puertorriqueña nacidos en el exterior. El sistema de Instrucción Pública ha tenido que absorber el 90% de estos estudiantes y ha tenido que crear programas especiales para bregar con esta problemática.
En 1981 el Depto.
de Instrucción Pública contaba con seis proyectos de educación bilingüe, subvencionados con fondos federales.
La implementa-
ción de estos programas ha sido el resultado de su establecimiento en E.U.; de la presión que ejercen sobre la matrícula escolar milesde niños (que en algunos casos no saben español), de una política de adiestramiento del puertorriqueño en el bilingüismo y del planteamiento de la migración como un fenómeno "natural".
36
Vázquez y Morales. "Población de Ascendencia puertorriqueña nacida en el exterior". p. 4. (Mimeo).
44
De acuerdo a los resultados de un censo realizado por el Departamento de Instrucción Pública en 1978, este atendió 727,718 estudiantes de kindergarten al duodécimo grado. Del total de esta matrícula, 67,391 habían residido en E.U. durante alguna época de sus vidas.
Un dato relevante es que 11, 517
(17%) residieron tres años o menos y 55,874 (83%) residieron por más de tres años, y de éstos, 45,084 lo hicieron por más de cinco años37•
(Para datos referentes al 1979, consulte apéndice.)
El patrón de dispersión geográfica de estos estudiantes es bastante uniforme en la isla aunque se concentran en las zonas urbanas, (63.6%) - rural (36.4%). en la zona de San Juan.
El 26%, (17,437) se matriculó
Fuera de la región de San Juan, la mayor
concentración estuvo en la zona urbana de Caguas (7,138 - 11%) y en la zona rural de Arecibo (49.8%).
La dispersión geográfica de
los migrantes se hace más relevante al tomar en cuenta que hay más de 28 distritos escolares
en que más del 10% de sus matrí-
culas proceden de E.U. El mayor número de estudiantes se encuentra en la escuela elemental (52 %)
e intermedia (30%); ello podría ser un dato indica-
tivo de padres jóvenes migrantes, de primera o segunda generación 38. Al igual que en el estudio de Cintrón y Vales, la mayor concentración de estos migrantes es en la región nordeste de P.R., en especial en los distritos de San Juan (28%), Arecibo (16%) y Mayagüez (20 %).
37 38
Un estudio más detallado nos podría
Departamento de Instrucción Pública. Censo de Estudiantes. 1978. Ibid., p. 3.
45
llevar a establecer una interrelación entre distintas oleadas de migrantes regresados y la realidad económica de dónde salieron y a dónde regresan éstos. La política del D.I.P. ha sido consecuente con la política de asimilación seguida por el estado durante los últimos años.
En esta perspectiva el bilingüismo se ha convertido
en una piedra angular de inserción del puertorriqueño en E.U. El manejo del idioma inglés, aunque en la mayor parte de los casos no es un instrumento de ascenso social, sí le imprime unas características distintas a nuestros migrantes. Del total de estudiantes procedentes de E.U., 57,113 tenían las destrezas básicas de leer, escribir y hablar español y alrededor de 20 mil puertorriqueños no conocían su idioma natal; 41,542 tenían las mismas destrezas en el inglés 39.
Aquí nos
topamos con uno de los elementos más problemáticos de la emigración, la falta de dominio del idioma del país al que se emigra, pese a que la mayoría tenía las destrezas básicas en ambos idiomas.
Y es aquí donde la joven generación migrante
comienza a hacerse cualitativamente diferente a la de sus padres y abuelos.
Continúa haciéndose diferente cuando nos de-
tenemos a examinar las tasas de analfabetismo entre los inmigrantes puertorriqueños que disminuyen en relación a los no inmigrantes y en relación al número de años de educación.
39
D.I.P. Op. Cit., p. 3
46 En 1970, 38.7% de los inmigrantes de 25 años o más eran graduados de escuela superior y el 20% tenia un año de universidad.
En contraste, entre los no migrantes la cifra
correspondiente era de 27% y 12% respectivamente 40_ Lo que parece ser una ventaja educativa para este grupo no se traduce en una ventaja económica.
Sólo el 39% de los
varones y el 22% de las mujeres del grupo inmigrant?s productiva estaba económicamente activo.
en edad
Igualmente, 21 de
cada 100 varones graduados de universidad del grupo inmigrante estaba desempleado.
En relación a las generaciones ante-
riores de migrantes, los inmigrantes empleados (15,000) parecen haber experimentado una transformación en el tipo de empleo.
El 50% de los inmigrantes empleados tenían ocupacio-
nes de cuello blanco, comparado con el 39% para la isla. En términos de ingresos los inmigrantes poseían ingresos de más de $2,000 anuales en su mayoría.
No obstante, la
transformación no había sido lo suficientemente grande como para permitirles un salto cualitativo de la pobreza a los sectores medios.
Más dei 50% vivía en la pobreza y el 28%
en la extrema pobreza.
40
Vázquez y Morales. Op. Cit., p. 14
•
47 Hasta aquí el resumen crítico de algunos hallazgos de los estudios más relevantes sobre la migración de retorno examinados.
Todos estos estudios con sus diferentes variantes
se inscriben en el marco de los análisis descriptivos, funcionales de las características individuales de los migrantes. En términos de la corriente crítica el análisis profundo de la migración de retorno, está aún por realizarse.
Existen
algunos ensayos, como los escrito por Maldonado Denis, Nieves Falcón, el Centro de Estudios Puertorriqueños y otros, que abordan la problemática dentro de su vinculación a la emigración y que plantean algunas interrogantes que a falta de investigación, o no se han contestado osolo se han planteado respuestas hipotéticas.
Uno de los puntos de vista que mayor
difusión ha alcanzado en la explicación del regreso desde el punto de vista crítico lo es el que explica el movimiento migratorio como parte de un proceso de circulación de trabajadores entre las partes de un mercado de trabajo integrado. La población migrante puertorriqueña aparece aquí
como una
población sobrante (marginada?) que es desplazada de acuerdo a las necesidades y cambios estructurales del sistema capitalista norteamericano; ya sea esta necesidad en la metrópoli o en la colonia.
Desde este punto de vista se cuestiona el
que se hable de migración de retorno y se sustituye el concepto por circulación de trabajadores (Ver "Migración de Retorno o Circulación de Obreros Boricuas? Cruz).
Prof. Hernández
48
Por otra parte, si bien este enfoque teórico ha concentrado sus esfuerzos en construir un análisis macro económico y social de la dinámica de la migración, hasta la fecha, está ausente el estudio de esta dinámica en sus elementos microsociales.
Se hace necesario pues, un esfuerzo i_nvestigativo
que nos permita recoger los aspectos vivenciales y sicosoviales de los "actores" representativos del drama migratorio. La integración de los macro
y micro procesos nos permitirán
entender más claramente la manera como las relaciones sociales se individualizan en las acciones de las personas que viven estas relaciones sociales y viceversa. El nuevo enfoque introduce elementos de discusión que van más allá de la mera caracterización del emigrante y que colocan la discusión en el plano de la interrelación de lo político y lo económico.
Las definiciones clásicas de los
conceptos de emigración, inmigración, nación y cultura puertorriqueña cobran un carácter distinto y se hace necesario su redefinición teórica.
En este sentido es necesario establecer
las fronteras entre cómo se incorporarán los datos obtenidos por las teorías y estudios tradicionales y cómo se construirán los datos e instrumentos necesarios para validar la nueva teoría.
En el presente es en estos elementos donde se le presen-
ta una de sus mayores dificultades a la nueva teoría.
Por
otra parte, algunos autores han señalado la relevancia que cobran los aspectos sociológicos, culturales y políticos vinculados al regreso de los puertorriqueños a la isla.
Sobre
49 este último elemento, por ejemplo, un estudio realizado por Saúl Pratts, acerca de los migrantes, demuestra una correlación ente las áreas de gran concentración de migrantes y el ¿Podría ello significar una ma-
ascenso del P.N.P. al poder.
yor tendencia hacia el apoyo a la estadidad por los migrantes o habrá otros factores de ajuste social y cultural que influyen en esta posición política?
¿Qué importancia tienen los migran-
tes en los movimientos organizados de protesta cívica que han cobrado fuerza en P.R. durante los últimos años? ¿Es resultado, también de una experiencia de organización y de lucha de los puertorriqueños que regresan y, no únicamente
de las condi-
ciones reinantes en las isla? Para finalizar trataré de resumir algunas de las ideas más importantes que se desprenden de la exposición en este ensayo. La migración es un proceso histórico que cuenta con dos emigración e inmigración.
partes:
La forma como se produce éste en
nuestra sociedad no puede ser analizada adecuadamente si no la ubicamos, por lo menos en su relación con el proceso económico social en el que se genera.
Hasta el presente, el estudio
de la emigración tanto desde el punto de vista funcionalista, como crítico, se ha concentrado en el análisis macro del proceso. Las características económicas del migrante y del proceso han sido resaltadas de una forma u otra, en todos los estudios, falta pues, "humanizar" la investigación de la migración. Detenerse a recoger los elementos sociológicos y vivenciales que genera este proceso.
50 A través de los datos recogidos se hace evidente que la migración en P.R. hasta 1970, había estado fundamentalmente compuesta por el sector trabajador más pobre de nuestra sociedad.
El efecto de los migrantes en nuestra sociedad está
aún por estudiarse.
En 1970 vimos como este proceso cobró carac-
terísticas distintas a las décadas anteriores.
Los niños de
1970, en 1980 ya son adultos y habrá que ver cómo se han incorporado a la estructura económico-social del país.
Y aquí no se
trata únicamente de analizar las nuevas cifras del Censo, sino de investigar
además cómo la estructrua social y económica de P.R.
se ha ajustado para recibir los migrantes. ya el temor a los regresados
¿Se ha trascendido
frente a la política
de asimila-
ción del gobierno actual, recobra este proceso un carácter natural, en el que ser bilingüe es el elemento que permite la absorción del puertorriqueño en cualquiera de los dos mercados de trabajo?
Siguiendo esta línea de pensamiento habri a que investi-
gar si en la actualidad, en ciertas áreas de la economía (como el comercio y servicios profesionales), se privilegia el
ser
bilingüe para recibir empleo y si este factor puede ser un elemento que empuje y a la vez atraiga migrantes. Quedan además, grandes interrogantes en el ámbito de lo político y lo cultural sobre el efecto de la migración.
En algún
momento será necesario incluso preguntarse si es válido diferenciar simplemente entre migrantes y no migrantes en un país donde dos de cada tres han emigrado, o si será más importante tratar de caracterizar las diferenciaciones internas de estos migrantes.
51 Por otra parte, se hace imprescindible estudiar la relación de la
migración,el agro y la zona rural.
¿Qué efecto
ha tenido la migración enladesaparición del pequeño agricultor? ¿Cómo ésta ha contribuido a la forjación de un proletariado rural que para efectos de la estructura económica de nuestro país "no existe", que en muchos casos no es tomado en cuenta estadisticamente, pero que está en continuo movimiento entre E.U. y P.R.?
¿Cómo se vinculan los migrantes al agro y a la
estructura productiva en la zona rural? Los estudios de migración, hasta el presente, han dado por sentado que la zona rural es un lugar que pierde población, pero la magnitud de la población rural que se incorpora a la migración y las áreas de donde sale y a donde se establecen en su proceso migratorio no han sido estudiadas y analizadas.
El es-
tudio del sector agro-rural inmigrante debe ser atendido en por lo menos dos aspectos:
1) el rápido proceso tecnológico
que se ha dado en el agro nacional y norteamericano, que ha tenido como resultado la apertura de nuevas oportunidades comerciales para determinados productos, pero que deja en desuso otros;
2) los profundos cambios en los valores
sociales, aspi-
raciones y expectativas de la población rural. Son muchas las cuestiones relativas a los migrantes a las que habrá que ir respondiendo en el futuro.
En el presente la
política económica y poblacional de E.U. son factores que ponen en marcha nuevas facetas del proceso.
La emigración no es un
proceso que esté pronto a finalizar o revertirse, pero si es es un proceso que se transforma.
Miles de profesionales y
52
y trabajadores agrícolas puertorriqueños emigran anualmente; otros elementos como la agudización de los prejuicios raciales, puede ser acontecimiento que empuje el regreso de puertorriqueños.
Por otra parte, la definición política y cul-
tural del migrante cobra gran importancia en momentos en que la definición del status de la isla se revaloriza.
Contradic-
ciones entre puertorriqueños de la isla que nunca han emigrado y desean ser estado de la unión americana y puertorriqueños que nunca han venido a P.R. y desean la independencia son algunos de los factores que habrá que estudiar y tratar de definir. La migración de retorno de una parte está compuesta por miles de puertorriqueños que abandonaron la isla durante muchos años, buscando elevar su posición económica y social. Paradógicamente, para muchos de ellos este ascenso se da al regresar a la isla, para otros de menos educación y "fortuna" el regreso encierra la frustración y el fracaso.
Emigrar ha representado
como mucho, conseguir un trabajo poco remunerado, en oposición al desempleo en la isla.
Podría conjeturarse que es este uno
de los factores que hace al migrante visualizar a E.U. como un país superior y lleno de oportunidades para todos. 41 De otra parte, el retorno está compuesto por miles de jóvenes puertorriqueños educados en E.U., enfrentados al rechazo con que se les acoge en la isla, pero a su vez con unas experiencias de vida que en algunos casos puede resultar en una ventaja frente al no migrante.
El ajuste social de esta generación
41 Pacheco otros "La mi r ció com une transiciói,crítica para la persona en su ammiente: Una interpretacion organzsmico evolutiva" Rev. Ciencias Sociales Vol. XXI marzo-junio 1979. U.P.R. 1979.
53
es más problemático que el de sus padres.
Muy poco es lo que
conocen de la historia del país, de su historia trashumante, pero se entiende a sí mismo como "puertorriqueños de Nueva York", que no es lo mismo que ser puertorriqueño de Puerto Rico. ¿Significa esto que nuestra población en su masivo tráfico de los últimos treinta años ha terminado dividiéndose entre los de aquí y los de allá? A continuación se inluye un apéndice de algunos de los resultados del Censo de 1980 relativos a los migrantes que regresan.
54 APENDICE CENSO DE PUERTO RICO 1980
Personas de 5 años de edad o más que vivieron en E.U. por seis meses consecutivos o más entre 1970 y 1980, por sexo, tiempo de la estadía en E.U., por grupo de edad. (Ambos sexos)*
Edad
6m-2 años
3-5 años
60 + años
No informaron Tiempo estadía
Menos de 15 años
23,954
18,780
22,111
16,653
15-24
29,287
10,851
37,084
3,640
25-34
37,592
17,832
36,277
1,320
35-44
15,039
7,839
38,457
781
45 y más
19,431
6,928
50,401
1,451
Personas de 5 años o más que vivieron en E.U. por seis o más meses consecutivos entre 1970 y 1980 por sexo y asistencia a la escuela en los últimos seis de residencia en E.U.
Asistiendo a escuela o colegio
80,670
No asistiendo a escuela o colegio
264,567
No informaron
50,471
Censo 1980.
*
Summary Tape file 3a, pág. 1-F.
Listado del Censo incluye datos de mujeres.
55
Personas de 16 años o más que vivieron en E.U. por lo menos 6 meses consecutivos entre 1970 y 1980, por sexo y actividad durante los seis meses de residencia en E.U. (14,56).
1.
Total
Mujeres
Hombres *
137,975
44,239
93,736
148,123
95,234
42,909
15,470
1,113
14,357
Trabajando empleado o en negocios No estaban empleados o en negocio Fuerzas armadas de E.U.
Personas de cinco años o más que residían en E.U. en 1975137,474. *
Columna añadida por. L.C.
Censo 1980 Summary. Tape File 3a p. 1-E y p. 1-B.
56
Personas que vivieron por seis meses consecutivos o más entre 1970 y 1979,por lugar de nacimiento,y año de regreso a P.R.
Nacidos en P.R. regresados en
Total
Hembras
1980
11,377
5,264
1979
41,616
19,411
1978
29,928
14,752
1977
27,355
13,538
1976
26,744
13,081
1975
28,399
13,747
1974
25,920
12,511
1973
21,141
10,054
1970-72
65,404
31,000 133,358
Año no reportado Total
5,359
2,348
283,223
135,706
147,517 (hombres)
Summary Tape File 3a p. 1-D.
Personas en P.R. nacidas en E.U. Nacidas en P.R. Personas nacidas fuera de P.R. que llegaron entre 1970-1980 Ibid.
Pág. 1-D y pág. 1-B.
199,524 2,881,641
108,611.
57 BALANCE NETO MIGRATORIO 1/ PUERTO RICO: 1979-1980
Años Fiscales
Balance Neto 1M Uratnri n 2/
1970
- 44,082
1971
-
1972
+ 23,648
1973
- 37,069
1974
- 24,971
1975
-
1976
+ 36,201
1977
-
1978
- 20,282
1979
-
1980
- 16,101
1981
- 10,460
1982
- 33,297
1983
- 44,433
2,525
5,430
4,610
6,078
1/
Balance neto del movimiento de pasajeros. Diferencia entre salidas y llegadas de pasajeros según informado por las lineas aéreas.
2/
Signo positivo representa balance inmigratorio; signo negativo representa balance emigratorio.
Fuente:
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Biblioteca del Centro de Investigaciones Sociales, Universidad de PUerto Rico, Recinto de Río Piedras
B.D.I.P.
Biblioteca Departamento de Instrucción Pública Hato Rey, Puerto Rico
Z.F.P.
Instituto de la Familia Puertorriqueña Río Piedras, Puerto Rico
D.T.
Departamento del Trabajo, Hato Rey, Puerto Rico
B.J.P.
Biblioteca Junta de Planificación Santurce, Puerto Rico
B.G.
Biblioteca General Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras (Sala Puertorriqueña)
B.S.P.
Biblioteca Escuela Graduada de Salud Pública, Universidad de Puerto Rico.
D.E.P.
Biblioteca Escuela Graduada de Planificación Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras
B.L.
Biblioteca Escuela de Leyes, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras
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