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La estadidad es para los pobres (1974)

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Por CARLOS ROMERO BARCELO


LA ESTADIDAD ES PARA LOS POBRES Por : Carlos RomeroBarce16

Primera Edtcl6n 18 de novlembrede 1973 SegundaEdlc16n (Revisada)30 de junlo d8 1974


Querido

Amigo

:

Siempre que le digo a alguien que la estadidad es para los pobres, noto en su rostro sorpresa o) por lo menos9 una sonrisa de inseguddad. Como si la persona casi no pudiera creerlo. Como si se tratara de algo que es demasiado bueno para ser verdad.

He pensado mucho sobre esta reacci6n de los buenos amigos, muchos de los cuales han sido defensores y creyentes del ideal de estadidad durante toda su vida. Y he llegado a la conclusi6n que los enemigos de la Estadidad Puertorriquena han lo©ado confundir a muchos con su campana de descr6dito a nuestro ideal. Por ejemplo, los Ifderes independentistas de altimo cuno –los de estos tiempos– han fabricado la frase de “ iArriba los de abajo! ” procurando asr identificar el status de su preferenciacon los pobres. Sin hablar mal de la estadidad,este grito de combate de los amigos independentistas casi dice que la estadidad es un status para los ricos de Puerto Rico. Casiparece 16gico que si la independencia es para los pobres, la estadidad, que muchos consideran –equivocadamente–lo contrario de la independencia, sea paralos Ncos.Los estadolibristas, por su lado, han venido dici6ndonosa los puertorriqueios9 sobre todo por los Oltimos veinte aHos, que el estadolibrismo es el -1


Onico status que garantiza que nuevas fabricas sigan abri6ndose en Puerto Rico para que tengamos mas empleos y podamos progresar. Esto, desde luego, es una gran mentira. Es posiblemente la mentira mgs grande que se haya dicho al Pueblode Puerto Rico a lo largo de toda su historia. Pero, desgraciadamente, la han dicho tantas veces y la han dicho con tanta fuerza que muchos han llegado a creerque es asf. Desde luego que, si uno llega a convencerse –o llegan a convencer a uno– de queel estadolibrismo es la anica manera de que sigan viniendo f£bricas a Puerto Rico, entonceslo mas 16gico es pensar que el estadolibrismo es la soluci6n de los pobres, la salvaci6n de los pobres de Puerto Rico. Por otro lado, el campe6n de la estadidaden nuestros dias ha sido don Luis A. Ferr6, un hombre millonario. Esc hecho quizas ha ayudado a que la estadidad quede identificada con la claserica. Pocos parecen pensar que la realidad es que don Luis Ferr6 no es un rico cualquiera; no es un rico como los dem5s; no es el rico tfpico. Es un rico excepcional. Un rico que ha sido generoso con sus bienes. Un rico con una gran conciencia social, que ha hecho justicia a sus empleados; un rico que se ha desprendido de granparte de sus riquezas para repartirlas o para ponerlas a trabajar en beneficio deI pueblo, para ayudar y recrear a su pueblo. Pocos parecen pensar tampoco en que mientras un rico muy conocido –sin duda el rico mis conocido,aunque no el hombre mas rico de todo Puerto Rico– defiende la estadidad,la gran mayorfa, la inmensa mayorfa de los ricos de Puerto Rico lo que defienden –y a brazo partido– es el estadolibrismo.Si pusi6ramos todos los ricos de Puerto Ricoque defienden el estadolibrismo en un lado de una gran balanza y en el otro

lado los ricos que defienden la estadidad,la balanza se inclinarfaaplastantemente del lado del estadolibrismo.

De todos modos, la infamia que se ha propagado en Puerto Rico acercade la estadidades que se trata de algo de los ricos para los ricos, La realidad, desde luego, es todo lo contrario. La Estadidad Puertorriquena sera una bendici6n precisamente para aquellos que estan en peores condiciones econ6micas. Y

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sera una carga mas pesada para aquellos que est£n en mejores condicionesecon6micas.Aunque, a fin de cuentas, ellos tambi6n se beneficiaran con el auge econ6micoque se propiciara cuando Puerto Rico logre convertirse en un estado de la Uni6n.

Cuando se conoce esa realidad resulta facil comprender porqu6es que los grandes intereses en Puerto Rico han militado y, en su inmensa mayorfa, siguen mihtando en favor del estadolibrismo. Comprende uno entonces el por qu6 con la campana plebiscitaria de 1967 se organiz6 aquel grupo de hombres acaudaladosque hizo posible la campana del Partido Popular a favor del estadolibirsmo, aquella entidad que se conoci6 como “Hombres de Empresa Pro EstadoLibre Asociado.” Comprende uno entonces por qu6don Luis Ferr6 es la gran excepci6n –un rico que defiende los pobres y defiende los intereses de los pobres de Puerto Rico; un rico que defiende la estadidad porque se ha dado cuenta de que la estadidad nos ayudara a conseguir los medios paraque los hijos de los puertorriquenos pobres tengan una oportunidad de alcanzar muchas de las cosas que los hijos de don Luis han tenido siempre y ellos no. Aquellos que lean las paginas que siguen, buscando disquisiciones de alta economfa que el pueblo no alcanza nunca a comprender, se van a encontrar defraudados. Este es un librito precisamenteescrito con palabras sencillas para que

lo entienda Ia buena gente puertorriquefiaque habla con palabras sencillas. Es un libro excrito para todos, porque la decisi6n sobre el futuro de Puerto Rico nos afectara a todos y, como tal, es responsabilidad de todos los puertorriqueios. Contrario a muchos de nuestros adversariosque se empenan en respaldar sus f6rmulas polfticas favoritas con argumentos complicados que la mayor parte del pueblo no entiende, he procurado que estas paginas est6n escritas en lenguaje sencillo y claro que todos entiendan. S6, de antemano, que algunos rechazaran este librito como algo demasiado sencillo. Son aquellos que le predican a1 Pueblo de Puerto Rico sobre cosas que el Pueblo no entiende y lo hacen a prop6sito porque, en 3


realidad, desprecian a ese mismo Pueblo y se omen superior a 61' Son Ios que! con muY raras excepciones, han dominado el es?enario politico puertorrique60. Son los que gustan de utilizar frases bonitas en la tribuna po]1’tica9 porque mu1..ha de nuestra gente, sin saber en realidad lo que le estan diciendo. apJaudenporque las frases son bonitas Ha llegado el momento de que al Pueblo de Puerto Rico se le hable claro sobre su destino poIItico. Ha llegado la bora di decir las cosas como son. Este buen Puebl8nuestro esti cansado desde hace muchos aHDSde la palabrerfa que s610 adormece el pensamiento y posterga la verdadera soluci6n de nuestros problemas, de los verdaderosproblemas que aquejan al Pueb19 Puertorriqueno.

-

’

’

No pretendo YO Y, por lo tanto, no pretende este libro. gecir la aItima palabra sobre la problem£ti£..adel PueblodJ Puerto Rico. Mucho se ha escrito yp antes de que-todos pongamosfin a Ios argumentoscon nuestra decisi6n de Pueblo, mucho mgs habra de escribirse y mucho mgs habr£ de decirse. Pero lo que sf pretendo hat.er es hablar claro sibri ps problemas de Puerto Rico y c6mo la estadidad) cuando el

Pueblo la pida Y los Estados Unidos la otorguen en obediencia al reclamo puertorriqueno,habr£de ayudarnos mejor a resolver nuestros propios problem.as. N6tese que hablo en t6rminos de que la estadidad nos a resolver nuestros propios problemas. No hay soluci6n

aY ude

mgdca paratodos Ios problemasde Puerto Rico.No hay soluci6n m£dca paranada en este mundo. Pero sf hay uni soluci6n al dilema de status que nos ayudarfa a los Fuertorriquenosa bregar mejor con nuestros problemas y a buscarles soluci6n. Esa soluci6n es la estadidad. Como estoy plenamente convencido de que la estadidad es la mejor manera de bregar con nuestros propios problemas9 he dedicado pan partede mis esfuerzos en la vida pablica hasta hoY –y seguir6 dedicandolos mientras viva– a hacer todo lo que pueda para que mgs y mgs de mis hermanos puertorrlquenos caigan en cuenta de esto. Solamente cuando la maYorfa de Ios puertorriqueios decidamospedir la estadidad en un refer6ndum o plebiscito estar4 Puerto Rico

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en el mejor camino parair resolviendo los problemaS que le agobian. Como esa es una decisi6n que nuestro pueblo tiene que hacer mayoritariamente,este modesto libro estg encaminado a lograr que mgs y mas puertorriqueflos lleguen a conocer las bondades de la estadidad y lo que esa f6rmula habrgde representar paraPuerto Rico.No hay que esperar que los industriales –los que se Iucran de la exenci6n contributiva– en Puerto Rico. . . digan esa verdad a nuestro Pueblo. Esa verdad va en contra de sus intereses y de sus bolsillos. Despu6s de todo, hombres ricos, desprendidos y generososcomo don Luis Ferr6 no nacen todos Ios dias.

Estoy casi seguro de que este peque60 libro creara controversia. La crear£ porque va en contra de los intereses econ6micos de los que viven del estadolibrismo. Alguien ha dicho con granacierto que la partemgs sensitiva del cuerpo humano es el bolsillo. Espero pues que este librito, que toca el bolsillo de tantos en Puerto Rico,sea atacado. No me extra6arfa que se organizara una campa6a de descr6dito financiada –abierta o secretamente– por esos hombres que necesitanel estadolibrismopara seguir engordando sus fortunas. Pero, al fin y al cabo, nada conseguir6n si el Pueblo despierta y reacciona.Despu6s de todo, en el sistema democrgtico de vida quienes votan son los ciudadanos y no las cuentas de cheques y las billeteras. Tengo gran fe en nuestra juventud puertorriquena. Tengo gran fe en la juventud porque86 que esa juventud tiene menos prejuicios, menos compromisos, menos ataduras fiscales. Y, lo que es mis importante,tiene una visi6namplia y un sueno generoso de lo que debe ser Puerto Rico. Por eso he querido dedicar este librito de modo especiala juventud puertorriquena. para concretizaresta dedicatoriaaun mas, he querido dedicarseIo a mis hijos –Carlos, Andr6s, Juan Carlos, y Melinda– con la esperanza de poder legarles un Puerto Rico mejor.

la

Y,

Carlos Romero

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Barce16


I

UN PUEBLO

Hay muchas personas que intEntan resolver sus problemas

sin darse cuenta cabal de la realidad. Todos conocernos personas que sue6an sueaos imposibles. Viven, como declan nuestros abuelos, de musara6as. Confrontados con sus problemas, idean soluciones que sencillamente no est£n a su alcance. Tomemos, por ejemplo, el caso de un matrimonio joven con tres hijos que vive en una peque6a casa de madera construidaen el patio de la casa del padredel joven esposo. La casa de madera es peque6a, demasiado peque6a para que los cinco (61, su esposa y los tres hijos) vivan c6modos.Si el joven esposo intenta resolver el problema mudando a su familia de cinco a un apartamiento cuyo alquiler C1 no puede pagar, tendrfamos que concluir que ha bregado con su problema sin tener en cuenta sus recursos econ6micos. Eso es lo que se llama bregar con los problemas de espaldasa la realidad. Desgraciadamente, en Puerto Rico hemos tenido demasiados polfticos que han tratado de bregar con los problemas de nuestra Isla sin hacerle caso a la realidad. iCugl es la realidad puertorrique6a? Una realidad de Puerto Rico es que somos un Pueblo debidamente constituido, con una cultura –una manna de

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ser– propla nuestra que es algo parecida a muchas otras pero no exactamente

igual.

Puerto Rico es un pueblo debidamente constituido. con

una manera de ser –lo que se llama una cultura– muy suya y bien definida. Cuando Crist6bal Co16n descubri6a Puerto Ricoen su seWndo viaje al Nuevo Mundo en el 1493, encontr6 aqul’ a unos cuantos miles de habitantes indios. Nadie sabfa a ciencia cleFta cugntos eran pero los historiadoresparecen estar bastante de acuerdo en que eran relativamente pocos. Esos indios vivian en tribus peque6as gobernadas por caciques. No existfa un gobierno central indfgena al nivel de toda la Isla. Los indios tenfan un lenguaje que quizas era el mismo para todas las tribus. Pero no escribfan. No habfan logrado todavl’a –qulzis porque no se les hat)I’a ocurrido_ p(.)ner sus pensarnrentos por escrito. Tampoco cono<.'1’an el metal como lnstrumento. Tenfanlo que los sociologos llaman una cultura o una sociedad muy primitiva. Es esta cultura indigena Ia que vienen a dterar profundamente los primeros colonizadores espa6oles que se establecen en 10 que hoy conocemos como el sector de Caparra en Guaynabo.

Naturalmente,a los pocos a6os de estar los espaaoles viviendo en Puerto Rico la cultura de los indios habl’a pr£icticamente desaparecido. Muchos de los espa6oles9que no hat)fan traido consigo mujeres al Nuevo Mundo, acabaron por Inezclarse rapidamente con los indios. El resultado fue que lnuY pronto, Ios que nacfan en Puerto Rico ya no eran espanoles como eran espanoles los nacidos en Espana. Los hijos Y Ios nietos de las indias casadas con los espanoles oridnales tenfan muy, pero muy poco de indios. Estos nacidos en Puerto Rico son lo que podrfamos llamar Ios primeros puertorrique6os.No hay que decir que se parccfan bastante a los espa6oles nacidos y criados en Espa6a. Como tampoco hay que decir que habfan adoptado algunas costumbrcs de los indios. Era natural, como de hecho rcsult69 que cstos primeros puertorrique6os tuvieran mgs de cspa6oles que de indios. Pero tambi6n hay que se6aldr que 8

tenfan unamanera de ser que se iba diferenciando mas y mas, con cada nueva generaci6n que nacfa, de la manera de ser de los espaioles. Ocurre entonces algo que viene profundamente a alterar aGn mgs la manera de ser de los puertorriqueaos de aquellos dias. Comienzan a traerse, de las costas de Africa, esclavos para trabajar en las grandes siembras de carta. Se introduce, pues, en Puerto Rico un nuevo elemento cultural : el africano. Con el correr de los aHos, los blancos (que,en cierta medida, ya eranuna mezcla de espaaoles e indios tafnos) comienzan a mezclar su sangre con los esclavos africanos. Uno no tiene nada mas que buscar en archivos que todavfa existen para encontrar esclavos descritos en los documentos oficiales como de tez mis clara que otros. Con el pasar de los argos, esta mezcla ocune con mgs y mas frecuenciahasta que llega el momento en que resulta dificil encontrar un puertorriquenoque no tenga mezcla de distintas razas en la sangre de sus venas. Nuestros abuelos acunaron la frase: “EI que no tiene dinga, tiene mandinga”. Esta mezcla puertorrique6a de tresrazas se ve claramente en uno de nuestros hombres mas ilustres, don Ram6n Emeterio Betances. Si uno va a la iglesia del pueblo de Cabo Rojo, donde naci6 Betances,y buscaallf eI acta original de su bautismo encuentra que dicha acta bautismal describe a Betances como “pardo”. Esa es una de las palabras con que normalmente se describfa en aquellos tiempos a las personas que eranevidentemente mestizos, Con la abolici6n, a mediadosdel siglo pasado, la mezcla de una raza con la otra, que entonces se convierte en la mezcla de personas legalmente libres, se hizo -mas frecuente atIn Mientras sucedfa esta maravillosa mezcla de razas en Puerto Rico, los puertorriqueios adquirfan una manera de ser que los distingufacada vez mas de sus hermanos espa6oles con los cuales compartianel mismo idioma y otros rasgos importantesde la misma cultura. Pero se sdntfan cada vez

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mis puertorriqueaos y menos espa6oles. Es entonces cuando comienza el movimiento para conseguir de Espana que le permita a los puertorriquenos mgs libertad para hacer sus propias leyesy bregar con sus propios problemas. No habia que pensar en aquellos tiempos en que Puerto Rico pasara a ser una parte integrante de Espana.La Madre Patria estabamuy lejos. De hecho el viaje tomaba semanasy habfa poco movimiento entre la Isla y Espaaa, Pero hay algo que sf es altamente significativoparalos que estudiamos la historia de Puerto Rico. Mientras otras colonias espaiolas en el Nuevo Mundo se desprendfan de Espaaa para constituirse en naciones independientes, Puerto Rico no parecia tener granentusiasmo por imitar esa ruta cl£sica de la independencia. De hecho, nos cuentan los historiadores,que muchos ciudadanos espanoles que no habian simpatizadocon las ideas pro-independencia en algunas colonias espanolas en el resto de Am6rica, se trasladarona Puerto Ricocuando esas coloniasproclamaron su independencia de Espaaa. q iCu£l es la situaci6n cuando llega a Puerto Ricoen el 1898 la invasi6n de los Estados Unidos como partede la guerra entre Espana y los Estados Unidos? La situaci6n es que Puerto Rico esti constituido en un Pueblo, con muchos rasgos culturalesque podriamos describir como espanoles y con muchos rasgosque tienen poco o nada de espanoles. La realidad es que para esa 6poca los puertorriquenos son eso precisamente:puertorrique6os. Hablan espaflol, como los espanoles. Pero no bailan como bailan los espaioles; no comen lo que comen los espa6oles; no piensan lo que piensan los espa6oles. Y eso altimo es lo

mgs importante; lo que nos dice claramenteque los puertorriquenos de entonces no eran en realidad espanoles. Y es por eso, que a pesar de que Espa6a es la naci6n de la cual eran ciudadanos, la mayor parte del Pueblo de Puerto Rico recibi6 a los invasores americanossin oposici6n y hasta jubilosamente.

Comienza entonces un capftulo equivocadoen las 10

l-clacionesde los Estados Unidos con Puerto Rico. Comienzan Ios americanos entonces a tratar de convertir a los I)uertorrique6os en americanos.Y, equivocadamente, algunos I)uertorrique6os de aquella 6poca comienzan a creer que tlcntro de poco los puertorrique6os se convertir£n en illnerlcanos. Unos treinta aHDS duraesc experimento. Y fracasa, como ten fa que fracasar. Porque los puertorriquenossomos

I)uertorriqueaosy no podrfamos convertirnosnunca en ilnglosajones sin volvernos locos. Igual hubiera sucedido si los puertorriquenos fu6ramos los que hubi6ramos ocupado militarmente a una isla itnglosajona.Tampoco hubi6ramospodido covertirlosen jluertorriquenos. Eso es asf por muchas razones. Primero, porque los })uertorriquenosde entonces,que erannuestros padres y lluestros abuelos, tenfan una manera de ser que no iban a c£lmbiar por ninguna otra manera de ser; y menos aun ilbruptamente y hasta casi violentamente. En segundo lugar9 los americanos no se trasladarona Puerto Rico en grandes llClmeros. La verdad es que no habfa, aun entonces9 gran cspacio y grandes oportunidadespara que lo hicieran. Algunos vinieron, sf. Pero esos, lejos de conseguir ;lmericanizarnos a los puertorriqueios Io que hicieron fue I)uertorriquenizarse ellos. Y asi tenemos hoy varias familias verdaderamente

puertorrique6as

con apellidos

anglosajones9

tales como los Parkhurst,los Kilgore, y los O’Neill. Y asl’ sigue ocurriendo hasta nuestros dias con los americanos que vienen aquf a abrir y a administrar f£bricas. Sus hijos, si n acen y viven aquf , se convierten verdaderamente en pu ertorriquenos. Hablan espanol. Piensan como puertorrique6os. Y eso altimo es lo mgs importante. Esos americanos de segunda y tercera generaci6n nacidos y criados en Puerto Rico son, en realidad, mgs puertorriquenos que los hijos y nietos de puertorrique6os nacidos en los Estados Unidos continentales Todo lo anterior solamente va encaminado a explicar una 11


pan verdad que todos sabemos y conocemos en lo mgs

llegado de los Estados Unidos. Y es una influencia que es

jntimo de nuestros corazones y nuestra manera de ser: que IPS puertorriquenos somos Io que somos y lo vamos a se;uir siendo.

I)uena y que ya es parte integrante de nuestra manera de ser I)uertorriquena. La primera granrealidad que hay que teneren mente es, I)or lo tanto, que los puertorriquenos tenemos una manera de scr puertorriqueaa que se llama cultura puertorrique6a; que t:sti cambiando y seguir£ cambiando; que le debe mucho a l;.spa6a, que le debe mucho a Africa, que le debe algo al indio taino, y al americano; pero que es, y seguirg siendo, algo

Sin

embargo9

algo

sf

hemos

adoptado

ya

de

los

americanos. Hemos adoptado una serie de valores queno eran puertorTiquenos hace, digamos, 70 argos atr£s. Algunos son valores buenos. Otros son valores indeseables Los hemos adoptado por muchas razones. Por nuestro contacto con los americanos1 con su cine) sus revistas su televisi6n, su comercio y sus negoc.'ios.Los hemos adopt£do> en parte, porquemuchos puertorrique6os han vivido alg(11; tiempo en Ios Estados Unidos continentales; porque muchos puertorriquenoshan servido en el Ej6r(.'ito de los E,stados Unidos pon muchos soldados american(.)s; y porque Io han aprendido

1)3sicamente puertorriqueno. Y que es algo que los I)uertorrique6os todos queremos conservar y mejorar, no importa qu6 soluci6n busquemosal dilema de status puertorriqueno. Como he dicho en otras ocasiones: inuestro idioma y nuestra cultura no son negociables!

en las escuelas.

Puerto Rico,sin embargo –y esto es lo importante_sigue siendo Puerto Rico- Y Ios puertorriqueios nacidos y criados en Puerto Rico siguen siendo puertorrique6os. Estoque ha ocurrido en Puerto Rico ocurreen todas las partes del mundo Y seguir£ ocuITiendo mas y mis a medid.a que las comunicaciones en este mundo se hagan mas y mis {aciles. Los mismos americanos –que nunca fueron un grupo iWal Y uniforme a trav6s de todo su territorio vastl’simo–han cambiado. Algunos americanos han recibido influen(,..iasde otros americanos; asl’ como tambi6n han recibido lnfluencias de otras partes del mundo. Algunas influencias son buenas Y ohas no tan buenas. La masica americana, por ejemplo) ha sido influenciada tremendamente por los ritmos africanos;Y el baile tambi6n. Y algunos americanos han aprendido de otros, y de muchos puertorrique6os tambi6n9 a

vivir Ios unos con los otros en armonia sin importar las diferencias

de razas

En Puerto Rico tambi6n han habido influencias arnericanas que han llegado y se han que(Iado. Nuestras mujeres de hoY, por ejemplo, no son las esclavas de la casa que eran nuestras abuelas. Esa es una influencia que nos ha 12 13


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MUCHA GENTE Y POCOS RECURSOS

Decfa anteriormente que no podemos vivir de espatdasa la realidad. Tenemos que darnos cuentade ella. Tenemos que tenerla en cuenta al pensar y al obrar. Y tenemos, inclusive, que aprovecharla paraquenos beneficie. Y decfa anteriormenteque la primera granverdad que tenemos que tener presente los puertoniquenoses que somos, precisamente, eso: puertorriqueHos. Que no somos espanoles, aunque debemos muchfsimoa Espana; que no somos africanos, aunque estamos sumamente orgullosos de las ricas influencias africanas que hannutrido nuestra cultura

puertorriquena; que no somos indios tafnos, aunque los indios fueron, en realidad, los primeros puertorriquenos y los puertorriquenos,- de hoy llevamos en nuestras venas alguna sangre de aquel pueblo noble tan amante de la naturaleza. Y que no somos anglosajones, aunque sr somos, y estamos orgullosos de ser, y vamos a continuar siendo, ciudadanos de los Estados Unidos –como tambi6n son ciudadanos 15


americanos los descendientes de los africanos que fueron trafdos a los Estados Unidos como esclavos, y como tambi6n son ciudadanos americanos los descendientes de los chinos y japoneses que vinieron a trabajar en las carreteras y los ferrocarriles,los restaurantes y las lavanderfas de ciudades como Nueva York y Los Angeles y San Francisco;como tambi6n son ciudadanos americanos los descendientes de los indios americanos que viven en las grandes ciudadeso en las reservas federales;como son tantos quehan venido a ser parte de los Estados Unidos y a hacer su aportaci6n a la democracia Y al modo de vida que hoy el mundo enteroconoce como americano”. Hay otra segunaa granverdad de la cual tenemos que estar conscientes los puertorrique6os. Esa gran verdad puede expresarse sencillamente con los siguientes t6rminos: somos muchos –muchfsimos– puertorriquenos. Cd

Yo he dicho en muchas ocasiones anteriores que uno de los problemas mgs b£sicos de Puerto Rico –si no el problema mis b£sico– es que somos muchos, muchfsimos. Es mas preciso hablar con nameros, pero a veces nadie entiende las cosas claras cuando se habla en t6rminos de nfrmeros. Creo que en nuestros dias le hemos perdido un poco el respeto a los nfrmeros. Hablamos de tomar millones prestados; hablamos de presupuestos de cientos de millones; escuchamos a los congresistas hablar de miles de millones de d61ares para enviar naves al espacio, para la defensa nacional o para gastar en planes de salud o en construcci6nde carreteras. Por eso he tratado de buscar una manera facil de que

todos podamos entender la magnitud del problema poblacional de Puerto Rico.

Los que estudian las poblaciones de los pueblos y parses del mundo, los dem6grafos, suelen siernpre tener en mente dos cosas: la cantidad de habitantes de un pars, isla, ciudad o regi6n; y la extensi6n territorial del rnismo sitio. Es la anica

“densidad poblacional”. Esa cifra mide cuan holgados o apretujados estan los habitantes del lugar, y se suele indicar en t6rminos de personaspor mina o ki16metro cuadrado. Si usamos las cifras del censo oficial llevado a cabo por el Gobierno Federal de los Estados Unidos hace escasarnente unos argos atras y si usamos los datos sobre la extensi6n territorial de Puerto Ricoque todos aprendimos en nuestra clase

de

geograffa

arribamos

a

la

cifra

de

densidad

poblacional para Puerto Rico. Esa cifra, como todas las cifras al fin, de nada sirve si no tenemos alg(in punto de referencia) algo con qu6 compararla.

Para entender cuan apretujadosvivimos los puertorriquenosen nuestra Isla tenemos que crear una situaci6n que en realidad no existe. Pero que si nos la rrnaginarnos vamos a tener una idea clarfsima de nuestro problema. Y debemos recordar que los problemas nunca se resuelvenignorandolos sino conoci6ndolos bien y haci6ndoles frente Pues bien. para tener una idea de la densidad poblacional tremenda que padece nuestraIsla, tenemos que imaginarnos a la poblaci6n de todo el globo terr£queo, de todo el mundo) metida dentro de los Ifmites territoriales de los 50 estados de Estados Unidos. Tendrfamosque colocar toda la poblaci6n de todos los pafses de Europa, toda la poblaci6n del enorme continente africano, toda la poblaci6n de Rusia9 de Canada! los cientos y millones de japoneses, chinos> hind tIes y todos los demgs asiaticos, dentro de los 50 estados que componen los Estados Unidos propiamente hablando. esa situaci6n ficticia y terrible de imaginar) nos daria unaEso, densidad poblacional parecida a la de nuestro Puerto Rico

manera de ver cu£les son las verdaderas condiciones del lugar. Usando tanto la poblaci6n como la e'xtensi6n territorial del pals, isla, ciudad o regi6n, Regan a la cifra que llaman

Puerto Rico tiene, pues, un problema grandey muy especial. Tiene que alimentar a muchh> mucha gente y9 como queremos los puertorriquenos, tiene que proveer a toda su gente una manera de vivir a que nos hemos acostumbrado los puertorriquenos. Esa manera de vivir no es otra que la mgs que se asemeja a como viven los dem£s ciudadanos

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arnericanos en otros lugares que no son Puerto Rico. Porque Ios puertorriquenosnos hemos acostumbradoa vivir en hogares con comodidadescon las cuales no vive la inmensa rnayorfa de esos moradores de ese resto del mundo que est£bamos tratando de colocar imaginariamente dentro de los Ifmites territoriales de los Estados Unidos. Los puertoniquenos aspiramos, como aspiran todos los ciudadanos de los Estados Unidos, a vivir en vivienda propia9 decente) decorosa Y hasta c6moda; a tenernuestro propio carro) si es posible; a vestir bien y hasta con cierta elegancia; a

comer tres comidas a1 dia, aunque sean humildes;a

entretenernos viendo televisi6n y oyendo radio y yendo de vez en cuando a1 cine o a bailes y fiestas; las muchachas a casarse con velo y corona y los caballeros con trajes elegantes; a celebrar Ios acontecimientos con fiestas familiares llenas de carhlo aunque con poco lujo; a tomarunas vacacionesde vez en cuando; a ir de paseo, inclusive a los Estados Unidos aunque sea paraver a los primos o a los nietos iPor qu6 estoy diciendo todo esto? Lo estoY diciendo porque esta tambi6n es una realidad que muchos pretenden olvidar cuando hablan sobre Puerto Rico. Esas aspiraciones tambi6n son parte de la manera de ser del pueblo puertoniquenode hoy. Son tambi6n partede la cultuFa puertoniqueaa. Porque, como se6a16 anteriormente. una cultura es, principalmente,une manera de ser: unas actitudes, unos valores, unos suenos) unas aspiraciones.

Todos aspiramos a conseguireso para tc)dos los

puertorTiqueilos. Porque todos somos buenos y humanitarios. Eso tambi6n es parte de la cultura, de la manera de ser,de los ptrertoITiquenos. Ningan puertorriqueao vive verdaderamente feliz –ni puede vivir rerdaderamente feliz– mientras haya otros hermanos puertoniqueaosque suenen con esta vida y no puedan disfrutarla. Nin®n puertoniquefio digno de llamarse boricua puede sentarse tranquilo a comer un plato de carne gpisada mientras sepa que hay otros puertorriquenos que no pueden hacerlo; ningan puertorriqueno bien nacido puede poner a su hOo un

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par de zapatos nuevos mientras wpa que hay otros puertorriqueaos pobres que no pueden dar a los hijos suyos lo mismo, Ningan puertorriqueno puede vivir en su casa c6moda, aunque no sea lujosa, y hacerlo tranquilamente mientras haya otros puertoniquefios que no puedan vivir en una casa decente, decorosamente.

Todo esto lo que quiere deck es que mientras haya un

puertorrjquefio con un problema social, todos los puertorriquenos tenemos ese problema social y sentimos la profunda responsabilidad de ayudar a resolverlo. iCon qu6 contamoslos puertorriquefios paramejorar la calidad de la vida en Puerto Rico? Ciertamente no contamos con grandes recursos naturales.

Puerto Rico es una tierra hermosa. Eso sf nos ha dado Dios. Nos ha dado una tierraque resulta ser la admkaci6n de cuantos la contemplan por primera vez, por su tremenda belleza natural.

Pero esta tierra puertorriquefla, esta isla que todos

queremos con el cariilo que se tiene a una madre, es una tierra que no oculta grandes riquezas naturales. Por argos se nos ha ense6ado en la escuela que en Puerto Rico no hay oro ni plata en cantidades explotables desde el punto de vista comercial. Ahora se ha comenzado a hablar de oro y plata en cantidades que –dada la escasezde estos metales preciosos en el mundo entero– podrfan, por fin, resultar explotables.Hay algunos que estan estudiandoen Puerto Rico la posibilidad de yacimientos de petr61eo. Y, desde luego, estan los tan discutidos yacimientos de cobre. Hasta donde sepamos no hay motivo parapensar que nuestro

suelo oculte grandes dep6sitosde hierro o estano. Ni

tampoco parece que las montaflasde Borinquen que tanto admiramos encierren grandes dep6sitos de carb6n de piedra. Pero, sea cual sea la realidad de posibles dep6sitos mineros en Puerto Rico, hay una realidad que no podemos pasar por alto: Puerto Ricoes tan pequeflo que aun los mismos que hablan de explotar yacimientos de mineralestienen miedo de

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que, al llevar a cabo tales explotaciones1se le haga demasiado

dario –da60 irreparable– a nuestra isla. Sf sabemos con certeza que no contamos con grandes extensiones de bosques como tienen Rusiay Canada que nos puedan converti; en ©andes productores de madera y de papel. iPara qua seguir? Todos sabemosque Puerto Rico no es. en realidad> un lugar en que abundan Io que normalmente se Haman recursos naturales. Si resumimos ambas realidades que hemos examinado aqu1 vemos que Ios problemas de Puerto Rico son enormes Se trata de una isla con muchfsimagente, uno de los lugares mas apretujados sobre la faz de la tierra. y se trata de una lsla donde9por prejuicios9ignorancias y falta de iniciativa Wbernamental suficiente, los puertorrique6os seguimos rada dIa multiplicandonosmas Y, al asi hacerlo, multiplicando nuestros problemas. Pero no tenemos solamente el problema de la mucha gerIte, que ya es un problema serio que acarrea otros problemas igualmente serioscomo consecuencia.Hay el problema adicional de que no tenemos suficientes recursos naturales con los cuales nuestro pueblo pueda siquiera mantenerse vivo, mucho ment)s lograr esas aspirat,.ion-esde que habIgbamos hace un momento. Sin embargo9 a pesar de todo, Puerto Rico goza de reIativa prosperidad si lo comparamos con la mayor parte del mundo. Cugl es esa reIativa prosperidad y a qt:6 se' debe es aIgo que amerita que consideremos detenidamente.

El

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PERO HEMOS PROGRESADO

No cabe duda de que Puerto Rico todavfd es una isla pobre

y

de que

muchos

puertorriquenos

todavr’a no

han

alcanzado el gradode progreso que nos gustarr’a a todos. Pero, tampoco cabe duda de que Puerto Rico ha progresado muchfsimo en comparaci6n a como era antes. En una ocasi6n, hace escasamente treinta a6os atr£s, vino a Puerto Rico de visita un funcionario federal. Venr’a visitando a todas las islas del Caribe. Dicen quecuando lleg6 a Puerto Rico qued6 tan impresionado con el t6trico cuadro de nuestra pobreza que dijo que sin duda Puerto Rico era “la

casa pobredel Caribe”. En verdad que aquel funcionario sencillamente estaba describiendo con exactitud la realidad del Puerto Rico de entonces. Por muchos aios despu6s de su

visita,Puerto Rico era conocidoen los Estados Unidos por los soci61ogos y por otros funcionarios federales como “la casa pobre del Carrbe”. La descripci6n que aquel funcionario habfa hecho de Puerto Rico era tan vivamente exacta que se convirti6 en una especie de apodo o sobrenombre de Puerto Rico 20

}i

I

21


li El

entre los cientos y cientos de millones de chinos, se da uno cuenta cabal de que no representa grancosa para los que viven en China, ya que son tantos y tantos los chinos que el ingreso “per capita” resulta relativamente pequeio. El ingreso “per capita” de Puerto Rico hoy es de alrededor de $2,225 anuales. Y si lo comparamos con los ingresos “per capita” de otros pafses y lugares del mundo vemos que Puerto Rico, a pesar de lo quepodamos pensar los puertoniquenos, compara bastante favorablemente. Ese ingreso “per capita” de Puerto Rico es, por ejemplo, el doble deI de M6jico y cinco veces el de PuG. Y es mgs alto que el de Italia y vez y media mgs alto que el de Irlanda y doce veces mas que el de Haiti –precisamenteuno de los lugares que aquel funcionario visit6 antes de decir que Puerto Ricoera entonces “la casa pobredel Caribe”. Ahora bien, esas gomparaciones, de por sf, son bastante impresionantes. Pero respltan aGn mas impresionantes cuando recordamosaquellas dos realidadesamargas sobre Puerto Ricoque consideramos anteriormente. Hay que recordar que decfamos que Puerto Rico tiene muchos habitantes –una de las densidadesPQblacionales mgs

Hoy nos parece incfefble –sobre todo a la presente generaci6n joven de puertoniqueflos– que aquel senor que habfa visto a Haiti y a la Repablica Dominicana habfa quedado impresionado con la extrema pobreza de las Antillas y era precisamentenuestra isla la que 61 habfa encontrado la mas pobre de todas las AntiIlas que visit6. AGnhay pobreza en Puerto Rico. Ain falta muchfsimo por hacer. AGn hay mucha injusticia socialque hay que conegir. Pero el Puerto Rico de hoy no es ni una sombra de aquei Puerto Ricoque fueradescrito con tanta lgstima por aquel funcionario federal. Es dificil creerque Puerto Ricono solamente ha dejado de ser “la casa pobredel Caribe” sino que, hoy por hoy, es uno de los lugares mas pr6speros de todo el Nuevo Mundo. Ciertamente Puerto Rico es el pueblo de habla espanola mgs rico de todo el mundo. Es mas rico que Espana y mgs rico que cualquier otro pafs de Centro y de Sur Am6rica. &Por qu6digo esto? Pues,sencillamente, hay una manera que tienen todos los economistas para medir las riquezas de los lugares. Suman todos los ingresos de todas las personas que trabajan en un lugar y entonces dividen ese grantotal entreel namero de habitantes que tiene el lugar. Esa sencilla operaci6n da lo que los economistas Haman el ingreso “percapita” –una expresi6n en antiguo latin que significa “percgpita” . Asl’ es que cuando uno escucha la expresi6n “ingreso per capita” sabe que se esti hablando deI total de ingresos de todos en el lugar dividido por el namero total de habitantes, incluyendo a los niflos. La cifra tiene cierto valor. Nos dice cual es la proporci6n entre la capacidad productivadel lugar y su poblaci6n. De nada nos valdrfa conocer todos los ingresos que podrfa generar un lugar si no conoci6ramos tambi6n la relaci6n de esos in©esos al namero total de habitantes. China podrfa impresionar a cualquiera como un pals de muchos millones de d61ares generados anualmente. Pero cuando uno se da cuenta de que esa enorme cifra de ingresos hay que dividirla

grandes

del

mundo

:

muchos

puertorriquenos

en

relativamente poco espacio. Y hay tambi6n que recordar que decfamos que Puerto Rico prgcticamente carecede recursos naturales. Cuando recordamos esas dos realidades adversascon las cuales vivimos los puertorriquenos,nos damos cuenta de cu£n impresionante resulta la comparaci6n de Puerto Rico con otros pafses en cuanto a ingreso “per capita”. Tenemos que tener en mente que mientras mas gente haya en un pifs o una regi6n, entremas gente habraque dividir la cifra total de ingresos anuales. Asi pues, cuando decimos que el ingreso “per capita” de Puerto Rico es de unos $2,225 anuales, tenemos que tener en cuenta que esa cifra es doblemente impresionanteporqueestamos hablando de un lugar donde hay tanta y tanta gente apretujada en tan poco espacio. y si a ese dato y a esa consideraci6n anadimos el hecho de

I

22 li

23


que Puerto Rico tiene pocos recursos naturales y mucha dificultad

en explotar los pocos que tiene, entonces el dato y

la comparaci6nresultan verdaderarnente impresionantes. Despu6s de todo, estamos hablando de pafses como Irlanda y como Italia, con estructuras econ6micas establecidas desde antes de que los espaaoles llegaran a nuestras playas. Y> por otro lado, estamos comparando a Puerto Rico con pafses como Brasil y como Venezuela con casi incalculables riquezas naturales que escasamentehan sido exploradas y catalogadas por el hombre. Y si a todo lo anterior anadimos el hecho impresionante de que hace pocos a6os, relativamente hablando, 6ramos “la casa pobre del Caribe” nos damos cuenta de que este adelanto econ6mico de que estamos hablando es algo que ha sucedidoen relativamentepoco tiempo. De la noche a la maiana Puerto Rico se ha convertidoen uno de los lugares modelos del mundo. Personalidades de otros pafses contfnuamente visitan a Puerto Rico para examinar de cerca este rapido adelanto econ6mico y para ver si es que pueden llevar el secreto de nuestro 6xito a su propia tierra para beneficio de sus compatriotas. Sin embargo, es necesario nuevamente que recordemos lo que en verdad quiere decir ingreso “per capita”. No se trata

tratar de bregar con nuestros problemas es que Puerto Rico tiene un enorrne potencial que debe desarrollar para beneficio de toda su gente; que Puerto Ricono esti ciertamente entre Ios lugares mas pobres del mundo, aunque dista mucho de ser el parafso econ6mico con que so6amos Ios puertorriqueios. Conviene ahora que consideremos de cerca qu6 es lo que ha ocunido en Puerto Rico: c6mo lleg6 Puerto Rico al grado relativo de prosperidad que tiene y que ha adquirido en tan poco tiempo.

de decir que en realidad cada hombre, mujer y nino puertorriqueno tiene unos $2,225 en su bolsillo todos los argos. Hay algunos puertorrique6os que tienen mucho mas y hay demasiadospuertorriqueios que tienen demasiado menos

que esa cifra paravivir cada a60. Ingreso “per capita”! por lo tanto, es solamente un indicio de la riqueza de la regi6n>del pa is

Todo lo cual quiere decir lo que ya sabemos los puertorTiquenos que vivimos preocupados por Puerto Rico: que haY unas grandes injusticias y unas grandes desigualdades en nuestra sociedad que todos tenemos la obligaci6n de ir eliminando. Siempre habra pobres (relativamente hablando) y siempre habra ricos; pero nuestrameta tiene queser que c.'ada dia haya en Puerto Rico menospobres y mas ric.os. La tercerarealidad que tenemos que teneren mente al

24

25


IV ZCOMO OCURRIO?

do', feSI)

La experiencia del 1898 tiene que habersido una experiencia chocante –tanto paraPuerto Ricocomo paralos Estados Unidos. Puerto Rico, un Pueblo de habla castellana y de costumbresy cultura mas bien hispanicos,aunque con importantesmodificaciones que lo caracterizaban como algo anico, se vio ck la noche a la maflana, y por fortuna de aquella guerra, ocupado por un ej6rcito oompuestode hombres de otra cultura y otro lenguaje completamente distintos a los que los puertorriqueaos conocfan. Los Estados Unidos, por su parte, se vieron de la noche a la maflana con unas nuevas responsabihdades que no estaban completamentepreparados para asumir bien. El Congreso hab£a recibido de los fundadores de la Naci6n Americana la autoridad paralegislar sobre cualquier territorio que cayera en manos de los Estados Unidos. Pero los hombres que redactaron esa constituci6n americana, que incl fIfa esa frase dando esa autoridad al Congreso, parece que nunca tuvieron en mente que los Estados Unidosse vieran administrando territories llenos de gente completamente distinta en cuanto a cultura y a lenguaje que el resto de los Estados Unidos. 27


Estados Unidos y Puerto Rico: hombres como Federico Degetau y Luis Mu6oz Rivera. Tuvieron que aprender y tuvieron que ense6ar. Aprendieronr£pidamentec6mo se gobernaba aquel inmenso pafs y tuvieron que empezar por cducar a muchos companeros congresistasy a muchos l’uncionarios federales sobre Puerto Rico y sobre los I)uertorriquenos. No es de extranar que se cometieran tantos crrores. Es casi un milagro que no se hubieran cometido mds, clada la realidad de la situaci6n

Parece bastante claro que lo que los redactores de la constituci6n americana tenran en mente al redactar esa frase dando esa autoridad al Congreso era que dic'ho Congreso

pasara leYes gobernando las nuevas tierras que fueran ocupadasY colonizadashacia el Oeste mientras dichos teFrltorlos se preparaban paraconstituirse en otros tantos estados mas de la Uni6n Americana.

Repito que la experiencia tiene que habersido chocante tanto paraIos puertorriqueioscomo paralos miembros del Congeso.N6tese que no digo paralos americanos sino para

Ning6n error fue mgs trggico que el afan de los

congresistas y los funcionarios federales de aquella 6poca de convertir a los puertorrique6os en anglosajones. Comenzaron por cambiar el nombre a nuestra isla. En vez de Puerto Rico IiI rebautizaron–o trataron de rebautizarla–“Porto Rico”, una manera de que nos pareci6ramosmis a un trocito de los I':stadosUnidos que ellos conocfan. Por su parte, el comisionado de instrucci6n p6blica era un

Ios miembros

del Conpeso. Inicialmente, aquellos americanos que lefan peri6dicos y tuvieron noticias de que Puerto Rico pas6 a ser un tenitorio de los Estados Unidos tienen que haberse pronto olvidado de ese hecho.

Es bastante probable que la gran mayorfa de los miembros del ConWeso tampoco estaban muy conscientes de que habfan adquirido de la noche a la ma6ana una nueva

continental nombrado por un gobernadorque era otro continental.El af£n n6mero uno de dicho funcionarioera el conseguir, lo mas rapidamenteposible, que todos los

autoridad sobre un Puebloque no cono(.'fan y con el t.ual tenlan muy poco en com(m. Los pueFtorriquenos, por su parte, tampo'co sabfan qu6 esperar de aquel Congreso ni qu6 esperaba el Congreso-de ellos. De hecho, no hay mgs que leer algunas de las cosas que dijeron los Ifderes puertorriqueios en los primer(.)s dl’as y 'los primeros a6os despu6s del cambio de soberanfa paradarse cuenta que aun el mismo liderato puertorrique60conocfa muY poco acerca de los Estados Unidos. En realidad> aquel liderato no estaba preparado para orientar a su propio Pueblo ?obrelas nuevas relaciones, las costumbres y leyes de la Naci6n de la cual Puerto Rico habfa pasado a ser un

})uertorrique6os adopt£ramos el ing16s como nuestro idioma tIe todos los dias. No hay que decir que todos aquellos errores, muchos a veces cometidosde la mejor buena fe y con las mejores ilrtenciones,fueron haciendo que las relaciones entre los

puertorrique6os y los Estados Unidos fueran cada vez deterior£ndose

territorio.

No es de extra6ar, pues, que aquellos primeros a6os de relaciones entre Puerto Rico y los Estados Unidos pasaran a ser una tragica cadena de errores entre los gobernantes y los gobernados. Fue una labor' verdaderamente titgnica la que realizaron aquellos primeros comisionados residentesque fueron a Washington en aquellos primeros dias de la relaci6n entre 28

I

.

Lo anico que vino en aquellos dias a mejorar un tanto las l-elaciones entre Puerto Rico y el Congreso fue la Primera (;uerra Mundial en la cual miles de puertorriquenos por I)rimera vez salieron fuera de Puerto Rico y muchos de ellos llegaron a conocer a los Estados Unidos y al pueblo ilmericano tal y como era. Conjuntamentecon la guerra, en el mismo ano 1917, el (-ongreso extendi6 a Puerto Rico la ciudadanfa americana. I-:se paso fue un significativo avance para los puertorrique6os. Nos abri6 las puertas de par en par a todas las oportunidades 29


Fi

y a todos los derechos y prerrogativas de que disfrutan los demasciudadanos de los Estados Unidos. (Incidentalmente,vale la pena aclarar aquf sobre uno de los infundiosque se han vertido por los enemigos de los Estados Unidos en Puerto Rico y en muchos lugares del mundo, de que el Congreso confirfo la ciudadania a los puertorriqueaos sencillamente para poder reclutarlos a servir en el ej6rcito durante la Primera Guerra Mundial. Hay miles de residentes dentro de los Estados Unidos que son llamados al sewicio militar no importa que sean ciudadanos o no, Esa es la normaque ha prevalecido y, teniendo para aquel entonces el Congreso poder absoluto sobre Puerto Rico como le habfa sido reconocido por el Tratado de Paris que puso fin a la guerra con Espa6a,bien pudo haber decidido el Congreso que los puertorriquenos tenfan queservir en el ej6rcito de los Estados Unidos, aunsin ser ciudadanos.) Despu6s de la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos se vieron sumidos en una de las crisis econ6micasmgs tenibles por las cuales ha tenido que atravesar la Naci6n. No es de extranar que, con los Estados Unidos continentales sumidos en esa crisis, sus efectos fueran aun mgs desastrosos en Puerto Rico. Apenas capaces de bregar con su propio proble'ma nacional, los Estados Unidos no estaban ni muy dispuestos ni muy en condiciones de mejorar la situaci6n aun peorde Puerto Rico.

Es cse el momento en que surge con mis fuerza el

independentismo en Puerto Rico. Aun el mas leal ciudadano americano –no importa que haya nacido en Puerto Rico o en el Estado de Kansas– tiene que comprender el por qu6 surge tan vigoroso en esos momentos el nacionalismo de hombres como Pedro Albizu

Campos.

El rencor y la falta de comprdsi6n era de partey parte. Esta es la 6poca en que comienzan a escucharse en el Congreso algunas voces a favor de conceder a Puerto Rico la independencia –algo que hubiera sido totalmenteextrano

pues nunca se ha independizadoun conglomeradode ciudadanos americanos con el consentimiento del Congreso. Pero entonces ocuni6 algo que cambi6 totalmenteel 30

p?.!rofama socioecon6mico de los mismos Estados Unidos y? Pa consecuencia, de Puerto Rico. El Presidente Franklir{ D: Roosevelt inici6 sus programas especialfsimos cx)nocidos como el Nuevo Trato, especialmente disenados parasat.ar a los Estados Unidos de las garras de la depresi6n econ6mica en que estabasumida la Naci6n. Esa nueva era de actividad econ6mica, propiciada por los !sfuerzos del Gobierno Federal) coincide con el redeso a Puerto Rico de un joven politico llamado Luis Munoz Marin. Durante sus argos en la ciudad de Washington) Munoz Marin habfa llegado a familiarizarse con algunas de las personalidadesmas allegadas al Presidente Roosevelt. Al fundarse el Partido Popular y al llegar Munoz Marin a la presidencia del Senado, el puesto mis alto a que podfa llegar entonces un puertorrique6op se hicieron extensivos a Puerto Rico muchos de los programas del Nuevo Trato del Presidente Roosevelt. Los puertorriquenos comenzaron a salir de la depresi6n al mismo tiempo que salfa de ella el resto de los ciudadanos americanos a trav6s de los Estados Unidos continentales. Para muchos puertorriquenos de aquena 6poca, muchos

de Ios cuales no conoc;fanlos esfuerzos que realizaba el

iI

Gobierno Federal en Puerto Rico, la obra de aqueUosaaos era atribuible a Munoz Marin. Lo demgs es historia mas reciente. Al mismo tiempo que colnenzaron a sentirse los efectos favorables del Nuevo Trato. se desat6 la SegundaGtierra Mundial, trayendo a Puerto Ric(; una prosperidadsin precedentes. La guerra eIimhr6 el desempleoentre todos los hombres de edad militar. El advenimiento a Puerto Rico de las bases de las fuerzas arrnadas de los Estados Unidos abri6 las puertas de la oportunidad econ6mica a miles de civiles puertorriquenos. No es la intenci6nde este capftulo minimizartodo el buen hderato que Puerto Rico tuvo durante esos primel-os aios del Gobierno del Partido Popular. Pero sf es pret'iso que9 en honora la verdad Y a la historia, la nueva generaci6n de puertonlquenos para quienes van especialmente dedicadas estas Ifneas conozca toda la verdad y pueda tracer un juR,io de 31


acuerdo a la realidad hist6rica de aquel importante momento parala vida de Puerto Rico. Una cosa sf se puede decir con toda certeza sobre la reciente historia de Puerto Rico: nuestro 6xito relativo, taI y como lo conocemos y vivimos hoy, no hubiera sido posible sin nuestra ciudadania americana y sin la uni6n permanente con los Estados Unidos que esa ciudadanfa ha garantizado. Pero de nada hubiera servido la ciudadanfa y la uni6n permanente si los puertorrique6os no la hubi6ramos sabido aprovechar y no la hubi6ramospuesto a trabajar para beneficio de nuestro pueblo. Muchos de los que me han ofdo hablar saben que a menudo digo que estoy sumamenteorgulloso como puertorriqueno de la laboridsidad y la dedicaci6n de nuestro Pueblo. Mi pregunta favorita por muchos argos siempre que estoy entre un grupo de compatriotas es:“Amigo, &cugl es la mayor ambici6n de su vida? ” Y la contestaci6n que escucho casi siempre es: “Yo lo que quiero es educar bien a mis

aspira siempre a lo mas alto y no ceja en su empeno por conseguirlo

.

La conclusi6n a que llego, por lo tanto) es que los pUertorriqueioshemos sabido valorizar y aprovechar las oportunidades que el sistema democratico de vida nos ha puesto a nuestro alcance ; que hemos tornado las oportunidadesque nos ponen delante nuestra ciudadanfa americanay nuestra uni6n permanentecon los Estados

Unidos paramejorar nuestra condici6n econ6mica.Y s6 entonces, en lo mis profundo de mi espr’ritu9 que nuestro

Pueblo, a la larga, sabr£ encontrar las verdaderas soluciones que lo pongan en la ruta franca de su prosperidad definitiva.

hij os.

Es una hermosa respuesta. La escucho en el Ca60 de MartIn Pena y en la Urbanizaci6n Pablica Llor6ns Torres en San Juan, en el Barrio Las Latas de la Playa de Ponce, y en las alturas de Aibonito. Y me llena el alma de orgullo porque con esa respuestacomprueboque lo anico que el puertorriqueno necesita para echar adelante es educaci6n y capacitaci6n. Y s6 tambi6n, por esa misma respuesta, que el Pueblo de Puerto Rico estima la educaci6n y la capacitaci6n porque sabe que s610 puede aspirar a poderse ayudar a sf mismo. Veo9 en esa hermosa y sabia respuesta en labios de personasque la mayor parte de las veces han carecido de las aebidas Qiortunidades) un deseo de superarse a trav6s de sus hijos; leo, en esas pocas palabras, el deseo de que sus hOo! all..ant..en niveles de prosperidad que ellos no conocieron nr jamgs, probablemente,conoceran;sd que esas palabras -encierran toda Ia gran sabidurfa de nuestro Pueblo; que encierran el orgullo quijotesco de nuestra raza hispanica que 32 33


V

LO QUE NOS FALTA

Cualquiera que venga de un lugar mucho mgs pobre que Puerto Rico podrfa pensar que los puertorrique6os deberfamos estar satisfechos con nuestra situaci6n. Despu6s de todo, como vimos, nos podemos incluir entre los lugares verdaderamente pr6speros del mundo. Y,

sin

embargo,

los

puertorriquenos

no

estamos

satisfechos con el progreso quehemos alcanzado, que ha sido

notable desde aquellos dias en que se nos IIamo “la casa pobre del Caribe”. Y es 16gico que no estemos satisfechos con

nuestra condici6n econ6mica. Y es bueno que no lo estemos. Y, si recuerdan ustedes, senalgbamoshacia el principio de cste librito, el por qu6 es que los puertorriquenos no estamos) lli podemos, ni debemos estar satisfechoscon lo que hemos lc)grado, que es muchisfmo.

No

estamos satisfechos ni podemos estar satisfechos

scncillamente porque tenemos una meta mis alta que nuestro actual progreso, por real que 6ste sea.

Y la raz6n esti en que los puertorrique6os de hoy ya no somos los puertorriquenos de hace 20 Mos. Los I)uertoITiquenos de hoy hemos incorporado muchas nuevas 35


asprracrones a nuestros suenos individuales y de pueblo. Muchas de estas aspiracioneslas hemos incorporado por nuestra asociaci6n de 75 argos con los Estados Unidos> 56 de ellos como ciudadanos de esa Naci6n. Hemos aprendido a vivir con ciertas comodidades; hemos conoclido cierto modo de vivir al cual aspiramosl c.ada uno _para s1 mlsmo Y para los suYos, y todos los puertorriquenos bien nacidos Y amantes de Puerto Rico paratodos los demgs puertorriqueios.

Ya no nos conformamoscon lo que se conformaron nuestros padres. Y, despu6s de todo> Zpor qu6 debemos conformarnos? iNo viven nuestros conciudadanos en los Estados Unidos bastante mejor de lo que vivimos los ciudadanos americanos puertorriquenos?ZPor qu6 no vivir asi los ciudadanosamericanos en Puerti) Rico? ZAcaso debemos aspirar a menos por haber nacido en Puerto Rico y por vivir en Puerto Rico? iEs posible que un puertorrique6i) que ha vivido parte de su vida en los E'stados Unidos continentalesquiera comer peor de lo que com fa alla? iPuedeun padre que vivi6 en los Estados Unidos y conoci6 aquel nivel de vida aspirar a criar a su hijo en Puerto Rico en peores condiciones? ZDebe un puertorriqueno que ve en el cine y en las revistas c6mo viven los ciudadanos americanos en Ios Estados Unidos continentalesconformmse con que los ciudadanos americanos nacidos y criados en Puert c; Rico vivan vidas con mgs privaciones? La constestaci6n 16gica a todas esas preguntas es un NO

del tamaio del Castillo de San Felipe del Mono. El puertorrique60que ha luchado en Frant..ia. en Italia.

en Corea o en Vietnam no puede aspirar a menos de lo que aspira el nativo de Kentucky que ha hecho los mismos sacrificios por la misma causa. Ese veterano puertorriqueio entiende –con toda la raz6n de la 16gica– que 61 merece la misma vida que el compaiero de armas que luch6 al lado suyo y tambi6n arriesg6 su vida de la misma manera9 pero que naci6 en algan lugar de los Estados Unidos continentales. La respuesta es sencilla. los puertorriquenos tienen un

16gico y perfecto derecho a soiar con la misma vida que disfrutan otros ciudadanos de los Estados Unidos en otros lugares don(ie tambi6n flota la bandera americana O, ies que, porque en Puerto Rico flota tambi6n orgullosamente nuestra bandera monoestrellada tenemos que conformarnos con menos?

Aq ue 11os que intentan decirnos –directa indirectamente–

que

debemos

que

o

debemos

buen puertorriqueno y decirle a los puertorriquenosque

deben ganar menos en Puerto Rico de lo que se gana en

California por el mismo trabajo. No se puede ser buen puertorriquenodici6ndole a la mujer puertorriquenaque las mujeres en Chicago pueden comprarse un traje nuevo todos los meses pero las mujeres puertorrique6as no pueden o no deben. No se puede ser buen puertorriquenoy decirle a los padres puertorrique6os que los hijos de los padres nacidos en Bostonpueden comer carne todos Ios dias peroque los hijos de los puertorriquenos no pueden hacerlo. Asi no se hace patria, como decfan nuestros padres. Se hace patria buscando la manera de que los puertorriquenos puedan aspirar, segan su talento y su laboriosidad, a tener las lnismas cosas y a disfrutar de los mismos beneficios que Llisfrutan sus demas conciudadanos. Puerto Rico ha progresado bastante. Pero no puede

cstancarse. Tiene que seguir progresando. Y los I)uertorrique6os tenemos que seguir elevando nuestro nivel de vida porque esa es la esencia de la democracia: que todos los llombres han nacido con los mismos derechos y merecen las lllismas oportunidades. i(:ual es la situaci6n de Puerto Ricohoy al compararnos cc)n los estados de los Estados Unidos? La realidad es que hay estados que decimos son ricos y

37 36

hacerlo,

conformarnos con menos, no son ni pueden considerarsea sr mismos buenos puertorrique6os. No se puede ser buen puertorriquenoy decirle a los boricuas que tienen que comer menos de los que se come, o vestir peor de lo quese viste, en Connecticut. No se puede ser


estados que decimos son pobres. Entre los mas ricos est£n New York y California. Entre los mis pobres est£n Alabama y Mississippi. Pero la realidad mas dura afIn es que Puerto Rico es aun mas pobreque el mas pobrede.los estados de los Estados Unidos: Mississippi. Pero la realidad mas aplastante de todas es que no hay puertorriquenobien nacido que pueda estar conforme con esa situaci6n. Tenemos que seguir buscando maneras de continuar nuestro progreso. Tenemos que levantar los niveles econ6micos de nuestro pueblo. Tenemos que alcanzar y, si posible, superar a estos estados “pobres” que son mis ricos que Puerto Rico. Y para hacerlo vamos a tener que echarle marIO a las f6rmulas que han significado progreso y adelanto paralos residentes de estos estados. Ning(in puertorrique60 que verdaderamente quiera a su Pueblo puede conformarse con menos.

VI EL MITO DEL ESTADOLIBRISMO

Una de las grandes mentiras que se le ha vendido al pueblo puertorriqueno es la de que el estadolibrismo es e] responsable por nuestro progreso y que9 por lo tantol tenemos que seguir aferrados al estadolibrismo o ese mismo progeso se detiene y hasta retrocede. El llamar a Puerto Rico un “Estado Libre Asociado” no tlene maYor significado Y maYor importancia queel llamarlo otra cosa.

El Gobierno de Puerto Rico estaba estructurado b£sicamente como esti estructurado ahora desde antes de redactarsela constituci6nen 1952 y bautizar al (.JObierno de Puerto Rico oficialmentecon el nombre de “Estado Libre Asociado”. LlamarsePuerto Rico oficialmente “Es Estado Libre Asociado” es como Brasil Ilamarse “Los Estados Unidos de Brasil” (como pe hec;ho es el nombre oficial)> o namarse Australia “La Mancomunidad de Australia” (como de hec.ho ?: llama)I o llamarse Ia China Comunista de Mao Tse Tung “La Rep6blica Popular China” (como de hecho se llama oficialmente), o llamarse Russia “La Uni6n de Repabhc..as Socialistas Sovi6ticas” (como de hec.ho es el nombr; ofi1.ial de Rusia). ,IOud es pues' “EI EstadoLibre Asociado de Puerto Rico”?

Es el nombre oficial que se Ie ha dado al Gobierno de

Puerto Rico a partir de la aprobaci6nde la constuci6n en 1952- De hec;ho, nada impediria que Puerto Rico se convlrtlera mariana en una naci6n independientecuyo nombre oficialsiguiera siendo “EI EstadoLibre Asociado he Puerto Rico”. De hecho, el estado. de Alabama se llama 38 39


oficialmente “EI Estado Soberanode Alabama” El Gobierno de Puerto Rico se llama oficialmente en ing16s “Commonwealth of Puerto Rico”. Pero los de

PennsYlvania, Massachusetts y Kentucky se Haman “Commonwealth of Pennsylvania”!“Commonwealthof Massachusetts” y “Commonwealth of Kentucky” Los abogadossabemos que en realidad Puerto Rico tenfa Ios mismos poderes basicamente desde antes de llarnarse como se llama ahora oficialmente. Y que) bgsicamente) carecfa de los mismos poderes de que carece ahora! desde antes de llamarse como oficialmente se llama ahora El bautizo oficial del Gobierno de Puerto Ricocon el nombre de “EI EstadoLibre Asociado de Puerto Rico” me

Libre Asociado de Puerto Rico”, es el anico que les puede ofrecer exenci6ncontributiva. Exenci6n contributivapuede ofrecer cualquier estado de la Uni6n Americana y cualquier

naci6n independiente. No es que el EstadoLibre Asociado ofrezca exenci6n sobre las contribuciones federales. Lo que

pasa es que en Puerto Ricono se imponen contribuciones

No crea usted la pamplina de que los inversionistas que traen las fabricas estan aquf porque el Gobierno de Puerto Rico se name oficialmente “EI EstadoLibre Asociado de Puerto Rico)). Ni siquiera crea usted la pamplina de que Ios lnversronis.tas que traen las fabricas est£n aquf porque el Gobierno de Puerto Rico,llamado oficialmente“EI Estado

federales porque no tenemos derechos polfticos iguales a los del continente. De hecho las fabricas que se han ido de Puerto Rico a otros lugares Io han hecho porquep en esos lugares, que no se Haman “Estado Libre Asociado” tambi6n les.estanofreciendo exenci6n contributiva. El presente sistema de relaciones entre Puerto Rico y los Estados Unidos lo que permite es que los residentes y las corporacionesen Puerto Rico no paguen contribuciones federales. A cambio de eso no se nos permite votar por el presidente ni el vicepresidente de los Estados Unidos ni enviar representaci6n proporcionalal Congreso con voz y voto. Y eso era asl desde antes que Puerto Rico pasara a llamarse oficialmente “EI Estado Libre Asociado de Puerto Rico”. Pero sepa usted, mi amigo, que muchos inversionistas est£n aquf porque aquf pueden fabricar productos con marIO de obra barata (pagando sueldos mis bajos que los que tienen que pagaren los Estados Unidos continentales porqueaquf no rige ain el salario mfnimo federal aunque pronto,muy pronto, va a regir). Y sepa adem£s que si algunos inversionistas no se llevan sus f£bricas de Puerto Rico para los Estados Unidos (como no lo est£n haciendo) es porque alla tienen que pagar contribuciones federales sobre las ganancias que hagan, aunque el estado donde se ubiquen les permita no pagar contribuciones estatales (como de hecho le permiten muchos estados). Y sepa usted que si algunos se llevan sus f£bricas de Puerto Rico para establecerlas en un pals extranjero (como estan haciendo) es porque Ia mario de obra (los sueldos) en ese pafs extranjero es tan y tan barata que permite a esos inversionistas hacer jugosas ganancias aunque para vender esos productos en los Estados Unidos tengan que pagar el tributo de la aduana. Pero sepa IIsted, adem£s, que el

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recuerda el dueno de un cafetfn que se llamaba antes “EI

Amanecer”.Un dia el dueno decidi6 pintarlo de otro color y le cambi6 el r6tulo por uno nuevo. El nuevo r6tulo decla: “EI Nuevo Amanecer Reformado”. Pero, al fin y al cabo9 el dueno segufa vendiendo cerveza, ron, cigarillos y uno que otro producto de colmado. Por eso es que cuando yo me refieroal “Estado Libre Asociado” me refiero al Gobierno debidamente constitudo de Puerto Rico. Por eso, en las dos ocasiones en que he prestado Juranlento como alcalde de San Juan, lo he hecho jurando lealtad al “Estado Libre Asociado”. Claro que sr. Ese es el nombre oficial del Gobierno debidamente constitufdode

Puerto Rico. Cuando me refiero, sin embargo, a las pretensiones

de algunos

conciudadanos

de perpetuar

esa

forma de gobierno como esti actualmente constitul’do.como soluci6n a nuestro dilema de status politico me refiero a ese rnovirniento como “estadolibrismo”, asl, con letras minasculas.


problema con llevarse las fabricas a un pal’s extranjero es que el inversionista nunca puede disfrutar de sus ganancias dentro de Ios Estados Unidos porquesi las entra en los Estados Unidos tiene que pagar impuestos federales tambi6n Esa, brevemente, es la realidad en torno al “Estado Libre Asociado de Puerto Rico” y sus “ventajas”. La verdad es que esas ventajas benefician directamente a los hombres de empresa que vienen a Puerto Rico a hacer dinero a base de pagar sueldos bajos y de no pagar contribuciones (ni estatales, ni federales), Ahora se explica usted el por qu6 de todos esos Hombres de Empresa pro-Estado Libre Asociado que conocimos en la prensa durante la campanaplebiscitaria de 1967 Y sepa usted que las contribuciones que esos se6ores “Hombres de Empresa”dejan de pagaral erariofederal son las responsables de que en Puerto Rico muchos programas federales de ayuda (ayuda que sr’ beneficiarr’a a los pobres de Puerto Rico) tengan un Ifmite mas alla del c'ual no pueden subir. Si a usted Ie va pareciendo que el estadolibrismo es una manera de que los Wandes intereses econ6micossigan creciendo mientras evaden responsabilidades tales como el

para los suyos, puede representar un sistema que esti levantado sobre la premisa de que unos deben siempre ganar menos para que otros ganen mas y no tengan que pagarlas contribuciones que permiten que el gobierno proporcione los servicios necesarios para quetodos vivamos mejor. Es posible que a usted se le haya ya ocunido eI por qu6 algunos peri6dicos que dependen de los anuncios de estos “Hombres de Empresa” siempre defienden el estadolibrismo. Pero si no se le ha ocunido, piense ahora. Y dele gracias a Dios que todavia hay periodismo en Puerto Rico queno esti al servicio de los interesesajenos a los verdaderosintereses de nuestro pueblo. Conozca aquellos que invierten su dinero en propaganda burdaparamantenerloa usted a ciegas, paraque usted no se ponga de pie y reclame un Puerto Rico mejor para sus hijos. Es posible que usted tambi6n haya crefdo en el mito del estadolibrismo. Pero piense tambi6n que ya es tiempo de liberarse de los mitos.

pago de contribucionesal erario sobre las ganancias que hacen en Puerto Rico, ya va sabiendo usted por qu6 al estadolibdsmo2 Y al Partido Popular que lo defiende, nunca le falta dinero parasus campanas. Piense ahora que los interesesde nuestro Pueblo no estgn

siendo defendidospor estos intereses econ6micosque no pagan las contribucionescon las que se construyen las escueIaspara nuestros hijos y los hospitales para nuestros enfermos.

Piense bien a qui6n favorece el estadolibrismoque pennite que Ios puertoniquenos ganen menos por el mismo trabajo que Ios residentes de Philadelphia. Los caudillos del estadolibrismo siempre han luchado a brazo partido paraque el salario mfnimo federal no aplique en Puerto Rico. Medite cuidadosamente sobre qu6 garantfa9 parausted y 42

43


VII ZINDEPENDENCIA?

“iArriba los de abajo ! ” es el grito de los

independentistas de nuestro dias. Como decfamos anteriormente,la implicaci6nes clara. Con ese gito lo que se quiere decir, la impresi6nque se quiere llevar a nuestro pueblo, es que la independencia habra de levantar el nivel de vida de la clases mgs necesitadasde Puerto Rico. Hace unos 40 aHDS atras, el movimiento independentista en Puerto Rico nunc;a, o casi nunca, hablaba a nuestro Pueblo sobre cf)mo habrfamos de sobrevivir todos en la eventualidad de que Puerto Rico se decidiera a buscar su independencia.

Poco se decfa sobre un plan que lograra que todos los puertoniquenos vivieran mejor de lo que entonces vivian. La raz6n era sencilla. Como decfamos antes, en aquellos momentos –precisamente los momentos en que el movimiento pro-independencia(entonces llamado

nacionalismo)lograba algo de auge en Puerto Rico– los Estados Unidos –y, por lo tanto, Puerto Rico tambi6n– estaban atravesando por una crisis econ6mica como nunca antes y como jamas hemosvisto en nuestros dias. Resultaba, pIles, rnnecesarroprorneter mejores tiempos conjuntamente con la independencia. La situaci6n era tan maIa entonces que nadie podfa concebir que pudiera empeorar. Con los Estados Unidos y su Congresototalmente envueltos en tratar de sacar a los 48 estados (que era entonces el nQmero) de la depresi6n, 4S


habfa pOGO tiempo y muy poco ambiente parapoderhacer algo por una isla que entonces se consideraba remota y casi sin esperanzasde mejoramiento. Todos los que crefan en la independencia entonces pensaban que los Estados Unidos no ofrecfa garantfa de progreso alguno paraPuerto Ricoy que nuestra isla estarfa mejor tratando de labrarse su destino por su cuenta como naci6n independiente.Hay que recordar que las naciones independientes vecinas a Puerto Rico en aquellos tiempos parecfan todas ser mas pr6speras. Hay que recordar que se tratabade los dias en que 6ramos “la casa pobredel Caribe”. Los independentistas de aquellos tiempos poco o nada declan acercade c6mo habrfan de estructurar la economfa una vez lograran convertir a Puerto Ricoen una repOblica independiente. No debemos olvidar, sin embargo, que aunque aquel fue “el momento de gloria” del independentismo puertorriqueno, el momento en queel movimiento independentista cont6 con lo que parecfa ser su mayor ntrmero de adeptos, cse independentismo nunca –ni aun entonces–ha constituido una mayorfa entre los puertorriqueaos. Se hablaba de independencia, sf. Pero, en realidad, no pasaba mas alla de eso: sencillamente hablar –por lo menos, parala inmensa mayorfa de nuestro Pueblo. Pero nunca floreci6 en serio. Muchos de los mismos que hablaban sobre la independencia hablaban de ella como una trltima alternativa, un trltimo recurso, si era que Washington y su Congresorealmente no hac fan nada por Puerto Rico.

de contar los votos aparecfan muy pocos a favor del Partido Nacionalista.

Esa es la raz6n por la cual digo que el sentimiento independentista de entonces no era nada mgs que una manera de protesta por las condicionesecon6micas por las cuales atravesaba Puerto Rico en aquellos momentos. Pero, que no se trataba de una alternativapolftica que nuestro Pueblo estuviese pronto a adoptar en serio. La gran prueba de que ello era asi es que con la llegada de

una promesa de relativa prosperidad1 con los grandes proYectos de reconstrucci6necon6micaque se conocieron

I

como el Nuevo Trato del Presidente Roosevelt, de disip6 “la gran amenaza” nacionalista en Puerto Rico En aquel momento, Luis Muioz Marin pidi6 una moratoria sobre toda la discusi6n de status polftico e invit6 al Pueblo Puertorrique60 a concentrarse en resolver su grave situaci6n econ6mica. Y es bueno notarque el que entonceslo hacfa era independentista confeso. Tan pronto Puerto Rico comenz6 a disfrutar de una “prosperidad”, que en realidad no era tal peroque era algo mu(;ho mejor de lo que el PuebloPuertorrique60 habfa conocido hasta entonces bajo la bandera americana, fueron desapareciendo los nacionalistas en Puerto Rico. Pronto hasta

11 11 liEl

el m ism o M uA oz Marin reapareci6 como un 'ex-independentista”.El mismo Munoz Marin ha dicho muchas veces que lleg6 entonces a convencerse de que el Pueblo

Puertorriqueno

en

realidad

no

aspiraba

a

la

manifestaciones del Partido Nacionalista se llenaban de gente dando vftores a “la reptrblica”, perocuando llegaba la hora

independencia como taI sino a una mejor vida. Su lucha por la independencia se convirti6 en lo que 61 mismo llam6 un 'error de juventud”. El liderato nacionalista de entonces, al verse abandonado por el mismo Pueblo, se lanz6 a la calle en un intento suicida por dar la impresi6n a1 mundo de que el Pueblo de Puerto Rico en realidad respaldaba sus gestiones. Los nacionalistas optaron por la violencia. Y el Pueblo, que nunca habl’a t.'rel’do lnucho en ellos, opt6 por creer menos. Con una profunda sabidurfa, nuestro Pueblo habfa

46

47

La indep endencia, para muchfsimos de los puertoniquenos•en aquella triste d6cada del treinta, era algo que habfa que tener “al rescoldo”, por si acaso habia que echar marlo de ella.

El

Una de las pruebas mgs claras de que esa era la actitud prevalecientees que para aquel entonces los mftines y

ii


razonado que lo importante no es el sistema politico en sf, sino lo que el sistema politico representa en t6rminos de su vida de cada dia. aDe qu6 vale, se preguntaba eI Pueblo Puertorrique60, la independencia como sistema politico si al cabo, sufrimos consecuencia de misma independencia? Los Ifderes independentistas –de entonces y de hoy– rechazan este racionamientocon el mote despectivo de

fin y al

a

la

Y por eso es que los independentistas de nuestros dias

han acunado la frase “ iArriba Ios de abajo! ” Quieren asr

If

“panzismo”, es decir, motivaci6n polftica por consideraciones econ6micas. Pero esto no solamente es incorrecto, sino que es un insulto a nuestro Pueblo Si el Pueblo de Puerto Rico, o cualquier otro pueblo, se viera privado de su libertad personal, si en Puerto Rico no se pudiera hablar Io que se quiera hablar o no se pudiera escribir lo que se quiera escribir, o votar como se quiera votar, o asistir a la iglesia a que se quiera asistir, o protestar cuando se quiera protestar, o asl aspirar cada cual o mejorar su propia vida con su propio esfuerzo y aun con la ayuda del gobierno; si no se pudieran hacer todas esas cosas o alguna de eIIas y el Pueblo de Puerto Rico, consciente de esa situaci6n, la tolerara

por

consideraciones

econ6micas,

entonces

estarfa

}]

El

justificado el mote de “panzismo”. Pero en Puerto Rico existe amplia. libertad personal. Existe en muchfsimo mayor grado que existe en muchfsimos otros lugares donde el sistema politico provee para unaindependdncia nacional. Y el Pueblo de Puerto Rico sabe eso. Y sabi6ndolo se ha dado cuenta de que lo esencial no es el gobierno y el sistema, la forma de gobierno que se adopte. Lo importante es el pueblo mismo, su felicidad, su bienestar, su libertad personal, su oportunidad de adelanto. Y, por fin, el independentismo de nuestros dias se ha dado cuenta de esa gran verdad. Por fin los independentistas de nuestros tiempos se han percatado de que lo que verdaderamente interesa a los puertorriquenos es la medida de libertad personal y de prosperidad personal que conozcan en sus propias vidas o a que puedan razonablemente aspirar. 48

I !! El

llevar a nuestro pueblo la impresi6n de que las clases menos privilegiadas de Puerto Rico habran de prosperar atIn mas con el advenimiento de la repablica. Tenemos mucha injusticia aan por corregir en Puerto Rico. Hay entre nosotros muchos pobres, de esos que los independentistas de hoy caracterizan como “los de abajo” y es a ellos a quienes el movimiento independentista de hoy promete una vida mejor. Pero muy pocos de “los de abajo” en Puerto Rico tienen fe en estas promesas, en estos cantos de sirena. Porque “los de abajo” en Puerto Rico saben que hace algunos argos estaban aGn mas “abajo” y tienen fe en que el sistema de vida de Puerto Rico y las oportunidades que cada dla se abren cada vez mgs a nuestro pueblo les permitir£n “subir”. Por eso, precisamente,es que los independentistas han logrado tener algan impacto en la juventud puertorrique6a. Nuestra juventud, como la juventud de todo el mundo en nuestros dIas, dene una profunda conciencia social. Esa juventud nuestra, como la juventud en todo el mundo, tiene poca paciencia con la injusticia. Y esa actitud es noble y digna del mayor encomio. Es una actitud quehabla muy bien de nuestra juventud. Y es una actitud que habla muy bien de nuestra juventud. Y es una actitud que promete grandes cosas para Puerto Ricoy paratodo el mundo a medida que esa juventud ejerza mas y mas su influencia en nuestra vida. Si es cierto que los viejos son, por naturaleza, conformes, no es menos cierto que los j6venes son, tambi6n por naturaleza, inconformes. Aprovechando esa natural inconformidad que existe en la juventud, los independentistas estan prometiendoa nuestra juventud un cambio en el orden de cosas. Se trata de un cambio que todos, desdeluego, deseamos paraPuerto Rico. Como decfamos antes, el puertorriquenoes, por su cultura, un individuo que no puede vivir feliz mientras sabe que otros puertorriquenos viven en miseria.

kg

49


Y los independentistas de nuestros dias est£n concentrando sus esfuerzosy su pfedica entre nuestra juventud sencillamenteporque la juventud, tambi6n por naturaleza,no ha vivido lo suficiente para tenersuficiente memoria. La mayor parte de nuestra juventud esti bien educada y, por lo tanto, ha leido sobre la miseria que padeci6 nuestro Pueblo en otros argos. Ha lefdo sobre ella9 pero no la ha vivido. Y, por lo tanto, no Ie ha impresionado. Y como no le ha impresionado la miseria de los dias de “la casa pobre del Caribe”, no le ha impresionadoel progreso enorme que Puerto Rico ha podido experimentar en los altimos aaos y no se ha dado cuentacabal de que ese progreso ha sido posrble gracias a la ciudadanfa americana, a la uni6n permanente y a nuestra laboriosidad y profunda sabidurfa de Pueblo al aprovechar las ventajas de esa ciudadanfa americana y de esa uni6n permanente. La juventud experimenta la miseria, la pobreza que hoy

existe ain en Puerto Rico. Y no esti conforme con esa situaci6n. Y hace bien en no estar conforme. Y hace bien en aspirar a cambiar esa injusta situaci6n, a poner fin a esa injusticia. Pero lo que los independentistas hacen con nuestra juventud es abusar de sus emociones y de su corta memoria) de su poca experiencia. Lo que hacen en verdad es “comerle el cerebro” a esa misma juventud, Quieren aprovechar la natural y buena– inconformidadde nuestrajuventud con las injusticiasque a(rn existen en Puerto Rico. Quieren aprovechar esa inconformidad parautilizarla en adelantar su ideal Por eso precisamentees que me he decidido a escribir este folleto. Y dedic£rselo a la juventud de Puerto Rico. Yo s6 que el los est£n inquietospor las injusticias que aOn ven a Puerto Rico. Yo s6 que ellos'aspiran a un nuevo orden de cosas. Yo 86 que ellos quieren que venga un cambio. Pero sd tambi6n que est£n abusando de ellos. Que los estgn engaaando.Que est£n aprovechando su natural

inconformidad con la situaci6n actual. Que les 50

estgn

li

prometiendo un nuevo orden de cosas que no es real. Que les, est£n vendiendo unos productos fatulos que nada habrgn de mejorar la situaci6n que a los mismos j6venes disgusta. Que les estgn vendiendo soluciones que lo que hargn sera empeorar la situaci6n y, por lo tanto, acabaran por destruir el espiritu Y muItiplica=r la agonfa de esa misma juventud. Todo el que tenga ojos para ver sabe que hemos progresado. Lo que estos seiores predican es que el los tienen un sistema que habrgde mejorar las cosas aGn mgs. y predican no solamente la independencia, sino el socialismo Pero ni la independencia ni el socialismo pueden hat-er desaparecer Ias dos grandes verdades sobre Puerto Rico: somos una isla con una tremenda densidad poblacional y somos una isla casi sin recursos naturales. Ni la independencia ni el socialisrno van a reducir la poblaci6n de Puerto Rico de la noche a la ma6ana.

Ni la independencia ni el socialismovan a crear> de la noche a la ma6ana, recursos naturales en Puerto Rico donde antes no existfan. Lo que harfamos con la independencia y el socialismo es alejar de aquf a todos los inversionistas que han venido a traer

su capital aquf Y asl han dado oportunidad a los

puertoFrique6os para mejorar nuestra condici6n econ6mica In independentIialos alejarfa sencillamente porque, no pudiendo entrar la manufactura a los Estados Unidos _el mercado mas rico del mundo– libre de arbitrios de aduana.

no podrfan venderla en los Estados Unidos a pret.'ios competitivos. El socialismo los alejarr’a porque estos se6ores9 como cualesquieraotros hombres de negoc.'iop no est£n dispuestos a perder sus intereses econ6micos y su propiedad. Es mgs, no habrfa ni siquiera que esperar hasta que llegase la jndependencia con el socialismo. La sola posibilidad de que

Puerto Rico comenzaraa pensar seriamenteen estas alternativas –la polftica y la econ6mica– bastarr’a para quese fuerande Puerto Rico.

Ahuyentada la inversi6n de Puerto Rico9 los puertorrlquenos tendrfamos que buscar otras opciones. 51


Podrfamosdedicarnos a ser –o a tratar de ser– una isla agraria, dedicada completamentea la agricultura. O podrfamos dedicarnos tambi6n a atraer inversi6n a Puerto Rico de otros lugares donde existiese. Pero, paraatraer esa

inversi6n tendr£amosque darle garantfa a esos otros inversionistasde que su dinero y su inversi6nno serra socializada: que no serfa nacionalizada por el gobierno de ese Puerto Rico independiente. Vamos a considerarun poco estas alternativas. &Est£ Puerto Rico mentalmente preparado en estos momentos para convertirsede nuevo en una sociedad casi exclusivarnente dedicada a la agricultura? Si nos dedic£ramos enteramente a vivir de la agricultura,ac6mo vivir{amos?No habria que

pensar en grandes oportunidadeseducativas para los puertorriqueAos. No habrfa que pensar en todas las comodidades a que nos hemos acostumbrado los puertorriqueios. No habrfa que pensar en comer lo que comemo's los pu'ertorriquenos. No habria que so6ar en vestir como vestimos los puertorriquenos. No habria que pensar en pasar nuestro tiempo de ocio como lo pasamos los puertorriquenos. Ho habria que pensar en las comodidades que muchos hogares puertorrique6os –aun los hogares en donde viven los mismos “de abajo” sobre los cuales tanto predican los Ifderes independentistas– ya tienen: neveras, televisores,radios, etc, Yo s6 que muchos Ifderes independentistas aspiran a que Puerto Rico se convierta en una isla que viva de la agricultura, aunque algunos no se atreven a decirlo. Pero yo sd tambi6n que muchos de los j6venes que entusiasmadamente gritan en una concentraci6n o en unamarcha a favor del socialismo no est£n dispuestos a irse a las fincas –y menos atIn a fincas colectivas donde el dueno es el gobierno– a cultivar batatas, plitanos y names. Muy pocos j6venes de nuestros pueblos peque6os y de nuestros campos aspiran a eso. Porque esa no es la aspiraci6n del puertorriqueio. Porque el puertorriqueno de hoy tiene otras aspiraciones queson parte de su manera de ser. Yo s6 que la juventud puertorrique6a,en su inmensa

maYoria>aspira a convertirseen un profesional:en un contable) en una secretaria, en un maestro de escuela. en un m6dico o en un abogado. Y aunque s6 que hay que tratar de cultivar la tierratodo lo que se pueda>porque debemos depender lo menosposible en la importaci6nde nuestros comestibles9 86 tambi6n que una isla pequeia Y demasiado poblada como Puerto Ricono puede asphar a un alto nivel de vida como al que aspiramos Ios puertorrique6osY vivir de la agricultura.Una isla con mucha poblaci6n Y poco espacio tiene que aspirar a convertlrse en una isla aItamente industrializada. Y9 ipor

qu6

desvincularnos

del

mercado

mgs rico

del

mundo? ZPor qu6 invitar a otros pafses, que sin duda !endrfan que ser otros pafses socialistas tambi6n, a invertir en !uerto Rico en vez de Ios Estados Unidos? aNo acabarfa esa sltuacl6n por convertirnosen una colonia econ6mica de los pafses socialistasque tuvieran ese capital de inversi6n

disponible, tales como Rusiay China? ZEs eso a lo qUi realmente aspira eI pueblo puertorriquei(;? No lo c1.eo: y por eso estoy convencido que lo ani(.'oque hay quehat'er es se6alar estas verdades para que nuestro Pueblo3 con su trernendasabidurra, las comprenda.YI al comprenderlas9 rechace la pr6dica en pro de la independencia y el socialismo Como, de he(;ho, hoy dla la rechaza nuestro Pueblo

abrumadoramente

.

A menudo, algunos de estos Ifderes independentistas y socialistas> Y algunos otros no declarados que simpatizan con ellos, hat)lan de las glorias del socialismo en otros pal’ses del mundo. Pero olvidan que esos pafses no han alcanzado los niveles de prosperidadque Puerto Rico ha alcanzado. y olvidan, a veces maliciosa y convenientemente9 que todos esos pafses socialistas no tienen los problemas b£sicos que tiene Puerto Rico. No tienen la densidad poblacional due tiene Puerto Rico. Ni tienen la falta de rec'urs(.)s naturales due tiene Puerto Rico.Chile,por ejemplo > que experiment6 Jon el socialismoY sufri6 tremendamente, tiene unas grandes riquezas naturales; tiene unos tremendosdep6sitos minerales.

52 53


Cuba, que hoy sufre bajo el socialismo desp6tico, tiene una gran extensi6nterritorial que constituye una granriqueza natural. Y no tiene el problema poblacional que tiene Puerto Rico.. Rusiay China son pafses tremendamente ricos en recursos naturales. La situaci6n de Puerto Rico exige otras soluciones. Y el Pueblo Puertorriqueio esti en vfas de encontrarlas.

VIII DESVENTAJAS DEL PRESENTE STATUS

En el momento de comprar parasu familia, toda ama de casa inteligente procura seleccionar cuidadosamente. Busca un producto que est6 al alcance de su bolsillo. Busca un producto que llene las necesidades de su familia. Y buscaun producto que le dun. Lo mismo ha de suceder al seleccionar Puerto Ricoel status politico con el cual ha de vivir. Tenemos que buscar uno que est6 ajustado a nuestrarealidad econ6mica, cultural, y polftica. Puerto Rico sabe ya que la independencia no ofrece garantfa alguna de progreso futuro. Ademas, la independencia, y el socialismo que con ella se predica, solamente

acabarfan

por

poner

fin

al

limitado

pero

importante progreso que el Pueblo Puertorriquenoha alcanzado hasta ahora Vamos por un momento a ver el presente status politico de Puerto Rico y a examinar algunas de las implicaciones que tiene para nuestro futuro desarrollo econ6mico y polftico.

Ya hemos dicho anteriormenteque “EI EstadoLibre

Asociado de Puerto Rico” es bgsicamente el mismo status que Puerto Rico ha tenido desde que se aprob6la Ley Jones que concedi6a Puerto Ricola ciudadanfa americana. Desde 54

55


cse 1917 para aca la Qnica revisi6n realmente importante y el anico significativo avance que ha experimentado Puerto Rico

ha sido el derecho reconocido por el Congresoa los puertorrique6os de elegir nuestro propio gobernador por voto directo. Han ocurrido algunos otros cambios9 pero de muy poca rmportancia. Todo eso ocurri6 antes de que el Pueblode Puerto Rico recibiera del Congreso la autorizaci6n pararedactar su propia constituci6n de gobierno propio –lo cual se hizo, siendo aprobada la constituci6n en 1952 y entrando en vigor ese mismo aio. Fue entonces, como dij6ramosantes, que se dio oficialmente al gobierno de Puerto Rico el nombre de “Estado Libre Asociado de Puerto Rico”.

Pero, al redactarse la constituci6nde Puerto Ricopor nuestra Asamblea Constituyente, al aprobarla primero el Congreso y luego nuestro Pueblo por su voto mayoriatio, no se dio un solo paso de avance importante para nuestro Pueblo; nuevos derechos o mayor participaci6n polr’tica. Puerto Rico, como antes, segufa siendo una comunidad de ciudadanos americanossin la la obligaci6n de pagar contribucionesal erariofederal. Puerto Rico segufa siendo una comunidadde ciudadanos americanos que no podr’an votar por el presidente ni por el vicepresidente de los Estados Unidos. Y Puerto Rico seguia siendo, como antes9 una comunidad de ciudadanos americanos que no podfan enviar representaci6n, con voz y voto, al Congreso en proporci6n a su poblaci6n,como lo hacen las dem£s comunidadesde ciudadanos americanos que residen en los 50 estados de la Uni6n.

Como consecuenciade todo lo anterior, hay un sinnamero de leyesfederales que no aplican en Puerto Rico.

No aplican, en algunos casos, porque el Congresoha dispuesto que no aphquen (muchas veces cumpliendo con una petici6n del Gobierno de Puerto Rico) y en otros casos sencillamente porque se trata de leyes que tienen que ver con cuestiones

(tales

como

las

contribuciones

precisamente)que no tienen vigencia en Puerto Rico.

federales

Perl.)>zqu6 suc.'edc? Que al no aplicarse en Puerto Rico las contribuciones federales el Congreso ha pensado, con lo que parece a sus miembros ser un pan sentido de 16gica> tampoco aphcan algunos proWamas de ayuda federal9 o aplican en forma limitada. El razonamiento de los miembros del Con©eso ha sido b£sicamente el siguiente: si los puertorrique6os est£n exentos de pagar contribuciones federales, no deben regir en Puerto Rico con el mismo vigor los progamas que se desarrollan gracias a esas mismas contribuciones federales. y ese razonamiento, que muchos pensamos es demasiado severo con Puerto Rico, perjudica a muchos puertorrique6os-

Favorece a los que no tienen que pagar contrlbuclones federales bajo el presente estado de cosas; pero perjudica a Ios que, por su condici6n econ6mica, no tendrian que pagar contribuciones y se beneficiarian de los efectos saludables de esos programas federalesen Puerto Rico. Por eso! en parte9 es que digo que el estadolibrismo esti het'ho para que aquellos que pueden pagarcontribuciones federales no tengan que hacerlo pero, al mismo tiempo, perjudica a aquellos que no tendrfan que pagar contribucionesfederales, pero cuyo nivel de vida mejorarfa notablemente con los beneficios que se derivarian en Puerto Rico de la plena participaci6n en los programas federales de ayuda.

Otra de las desventajas del estadolibrismo es en lo referente al salario mfnimo federal. Los salarios mfnlmos se supone que sean precisamente eso: el mfnimo que se debe pagar por un trabajo.Pero, acomo nadie se conforma nunc;a con lo absolutamente mfnimo en esta vida, el salario mfnlmo suele servir solamente de base para que las uniones reclamen mayores salarios para su gente. Es decir, que ese salarlo

mr’nimo es lo que se recibe sin esfuerzo alguno, sin

sindicalizaci6n de ninguna clase, sencillamente en virtud de la ley. Pero, como a menudo los obreros aanan sus esfuerzo mediante un sindicato en demanda de mejores condiciones de trabajo9 los salarios reales resultan ser mis altos que Ios salarios mfnimos. 57

56


En Puerto Rico una de las leyes federales que no ha aplicado igualmente es la del salario mrnimo que el Congreso qispone se pague por trabaio. Eso quiere decir que, a petici6n de nuestrd gobierno, se estan manteniendo los salarios de los puertorriqueios por debajo de los salarios que se perciben en los Estados Unidos continentales por la misma clase de trabaj o.

Y los gobernantes del Partido Popular siempre han lnsistido en el pasado en que Puerto Rico debe retener un control local sobre los salarios que se pagan en Puerto Rico Z,Paraqu6? ZPara hacerlos mas altos que en los Estados Unidos continentales? No. Obviamente no. Por el contrario. se proponen mantenerIos en nivelesmis bajos.

Por eso> consciente de lo que los salarios mfnimos representan para el trabajador puertorrique6o1 es que yo he venido abogando, conjuntamente con los representante; de la clase trabajadora de aqur y de alla! porque el salario mrnimo federal rija en Puerto Rico. Y el Congresoya ha aceptado mi tesis de que en Puerto Rico debe regir el mismo salario mlnimo que age en Ios Estados Unidos continentales. La nueva legislaci6n dispone que los salarios mfnimos federales se iran elevandoen Puerto Rico hasta quesean igua Ies que los salarios mfnimos que se pagan en los Estados Onidos continentales. Por

demasiado

tiempo,

Fomento

ha dic,ho

a

los

rnversronrstas continentales que una de las ventajas que encontrar£nal trasladarse a Puerto Ricoes que no solameite no tendran que pagar contribuciones locales y federaIes sino que podr£n pagar unos sueldos mis bajos a sus empleados que Tosque tendrfan que pagaren otros lugares en los E,stados Unidos continentales.Se trata de una condici6n que no debemos permitir Ios puertorriquenos que continae. Se trata. sencillamente> de poner el peso de nuestra industrializaci6n sobre los hombros de los trabajadores. Se trata de una injusticia. 58

aQu6 ha ocurrido en Puerto Rico con nuestra situaci6n

local en virtud de la cual los inversionistas no tienen que pagarcontribucionesen Puerto Rico yp al mismo tiemi)o! pagan salarios mgs bajos?

Sencillamenteque Fomento lo que ha hecho, en gran parte, es atraer a Puerto Rico muchas fgbricas que los economistas llaman “marginales”. Conviene un poco detenernos aqur, aprender lo que esta palabra significa, y meditar un poco sobre las implicaciones que esta nueva realidad puertorriqueaa tiene para todos nosotros. Una industria marginal es una industria que necesita unas condiciones especialfsimas para prosperar.

Veamos esto un poco mas a fondo con un ejemplo concreto. Vamos a suponer que usted es due60 de una fabric.a de ropa de mujer. Usted tiene esa fgbrica localizada en alg(in punto en los Estados Unidos. Cada pieza de ropainterior le cuesta a usted (entre materia prima, maquinariap gastos de operaci6n, salarios, alquiler de la f£brica, transportaci6n de la mercancfa,etc.) tres d61ares. Para usted ganarse algo en la operaci6n tiene que vender esa pieza de ropa de mujer en m,is de tres d61ares. Digamos que usted la vende en $3.50. Eso qulere decir que el maYorista que se la compra a usted tiene que venderla para adelante en, digamos, cuatro d61ares. Lo cual quiere decir que el detallista, quien tiene tambi6n sus gastos tales como su propia empleomanfa, su propio alquiler9 su propaganda, su factura de luz y otros “extras”9 tiene a lo rneJor que vender la pieza en cinco o seis d61ares.

Ahora supongamos que hay otra f£brica, digamos en Corea9 que esti produciendo ropa exactamente igual que la que usted esti produciendo pero que) por los-gast i)s de producci6n mas baratos) (por ejemplo7 jorque piga a sus operarias una miseria) cada pieza de ropa de mujer le cuesta producirla solamente$ 1.50. Usted esti en - peligro di 59


desaparecer del panorama. Porque nadie va a, comprar la ropa

de mujer que usted produce en los Estados Unidos sencillamenteporquequien la produce es usted. Mixime cuando puede comprar la misma ropa9 de la misma calidad) hecha en Corea,mas barata. Por eso es que los gobiernos tienen Io que se llama tarifas aduaneras.Para proteger sus industrias locales y sus empleos, los gobiernos imponen un tributo a todo lo que venga de afuera.

Vamos a suponer ahoraque existe una tarifa aduanera sobre la ropa de mujer. Y vamos a suponer que esa tarifa aduanera hace que la ropa producida en Corea sea casi tan cara o tan cara como la que usted produce en los Estados Unidos. Su industria se ha convertidoen lo que se llama una industria marginal. Es decir, sus ingresos est£n en peligro. Porque en cualquier momento en que suba la luz, o tenga

usted que conceder un aumento a sus empleados, sus costos de producci6n van a subir y usted no va 'a poder competir con la ropa de mu.jer fabricada en Corea.

Pero entonces en eso entra Puerto Rico.Fomento lo visita a usted y le dice que en Puerto Rico usted puede pagar sueldos mgs bajos que los que usted paga en los Estados Unidos, y que en Puerto Rico usted no tiene que pagar contribucionesperoque, contrario a lo que ocurreen Corea! usted puede enviar la ropa de mujer a los Estados Unidos (dondeesti el mercado) sin tenerque pagartarifa aduanera. Porque Puerto Rico es parte de los Estados Unidos. Entusiasmado por eso, usted cierra su f£brica en los Estados Unidos. Y trae su maquinariaa Puerto Rico. y la instala en uno de los edificios que ha construido Fomento. y

otros costos en Puerto Rico le obliga a llevarse Ia fabric'a a la Rep6blica Dominicana, o Haiti, o, quizis! a (,-orea.

El estadolibrismo, que permite sueldos mis bajos a los trabajadores, cero contribuciones, y la entrada al mercado de los Estados Unidos sin tenerque pagarel tributo aduanero, fue muy ventajoso paraPuerto Ricodurante los a6os en que el nivel de vida y los salarios en Puerto Ricoeranmuy bajos. Pero, segtrn han ido aumentandoel nivel de vida y los salarios, ha disminuido esa ventaja. Pero ya hoy di’a los salarios en Puerto Rico son mucho

mis altos que en otros lugares del Caribe y del resto del mundo. Y por eso es que Fomento esti experimentando tanta dificultad en atraer inversionaistas a Puerto Rico. Porque no encuentra tantas industrias de .manufactura que est6n margin£ndose en los Estados Unidos y que Puerto Rico les ofrezca unaventaja significativa.

Yp por otro lado, no tengo que decirle a Usted que se est£n cerrando muchas de esas fibricas que vinieron a Puerto Rico buscando alivio porqueestdban marginandose. Es que siguen margingndose aqui En otras palabras, las “ventajas” y la utilidad del presente

status de Puerto Rico, con sus particularescualidades de bajos sueldos y cero contribuciones, estin desapareciendo. De la Onica manera que la utilidad del presente status polftico continuaria serTa si se bajasen los sueldos en Puerto Rico aproxim£ndose a los niveles de jornales que se p,lg,in>

digamos, en la Repablica Dominicana. Pero, z,qui representariaeso en t6rminos de nuestra gente? aC-omo

paga sueldos bajos. Y sigue por un tiempo compitiendo en el mercado de ropa de mujer. Hasta que alg(in alza de salarios u

progresariamos? aQua serfa de nosotros los puertorrique6os) como dije antes, multiplicindonos cada dia mgs en nuestra pequeAaisla sin recursos naturales y multipli I.'ando asi nuestros problemas?

60

61


La actual f6rmula de status politico ya ha rendido su utilidad a Puerto Rico. Es hora de buscarotra. Como dije al comienzo de este capitulo, el ama de casa inteligentebusca comprar lo que mas le convenga:un producto que llene las necesidades de su familia, que est6 al alcance de su bolsillo, y un producto que Ie dun. (No tengo que decirle la impresi6n que causa a la buena

IX

gente del lugar de los Estados Unidos cuando se enteran de que su fabrica cen6 y se vino a Puerto Rico donde la gente quiere los beneficios de la ciudadaniaamericana, pero no quiere pagar contribuciones como pagan ellos alla. No tengo

VENTAJAS DE LA ESTADIDAD

que decirle que el congresista de ese lugar recibe cartas de sus representados quejandose de lo que ellos consideran una situaci6n desigual. Ese producto, en t6rminos del status politico de Puerto Rico, es la estadidad.

Es curioso leer en los peri6dicos que un funcionariodel Gobierno de Puerto Rico, dirigido en la actualidadpor un partido poIItico que no cree que Puerto Rico deba convertirse en un estado de la Uni6n, pide en Washington que la isla sea “tratada como un estado” paralos efectos de este u otro programade ayuda federal. Es ir6nico leer c6mo el comisionado residente, electo a su puesto en la papeleta de ese mismo partido politico solicita, digamos,que el programa de cupones de alimento sea extendidoa Puerto Rico sin limitaci6n alguna, “como si Puerto Rico fueraun estado”. Todo esto es muy curioso y a la vez es muy revelador. Porque es una admisi6n clara de que la estadidad es, por lo menos en este aspecto, algo ventajoso para Puerto Rico. Los mismos que pintan la estadidad como algo malo para nuestro Pueblo cuando hablan en Puerto Rico, van al Congreso y reclaman ana para nuestra isla las ventajas de la estadidad,

sin aspirar a conseguirla.

Son los mismos individuos que nos dicen en Puerto Rico

que Puerto Rico no debe nunca convertirseen un estado porque serfa un estado pobre, un estado mendigo. Sin embargo, cada vez que asoma en el Congresoun nuevo proyecto de ley concedi6ndole beneficios a los residentes de ;62

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loS estados, solicitan queesos beneficios sean extendidos a los puertorriquenos como si vivi6ramos en un estado. Es dw’ir, mendigan bajo el presente status politico. Cabe, pues, preguntarse cual es la verdadera motivaci6n de estos individuos que quieren que Puerto Rico disfrute solamente de aIgunos beneficios de la estadidad. Pero no de otros. Y, desde luego, que los puertorriqueios nunca asuman las responsabilidadesque tienen los demgs ciudadanos de los Estados Unidos. Unas paginas atras apuntabamos que son cuatro las diferen'cias b£sicas entre el presente status politico de Puerto Rico y la estadidad. Vamos a volver a enumerarlas.

B’yo el presente status Si Puerto Rico fueraun politico, los puertorriquenosque est ado 9 s 1’ pod r 1’ an los viv6nen Puerto Rico no pueden puertorriquenos residentes en votar en las elecciones en que se Puerto Ricoparticiparplenamente elige a1 pre sid en te Y al enesaimportante elecci6n. vicepresidente de los Estados Unidos.

Bajo el presente status politico,

Si Puerto Rico fueraun

los puertorriquenos que estado, los puertorriquenos que

vivenen su isla no puedenenviar vivimos en Puerto Ricopodrfamos al Congresorepresentantesa)n enviar al Congreso dos senadores voz y voto en proporci6ndirectaa (igual que cada uno de los dem£s su fuerza poblacional.

estados)

y

un

namero

de

representantes en proporci6n a nuestra poblaci6n. Generalmente se dalcula que , con nuestra present e poblaci6 n , los puertorriquenos podriamos enviar al Congresopor lo menossiete representantes.

Bajo el presente status Si fu6ramos un estadode la politico muchas de las leyesque Uni6n, los beneficios de esos disponen beneficiosfederalesde programas serl’an apli(.abIes a ayuda directaa los ciudadanos o Puerto Ricode la misma manera y de ayuda a Ios gobiernos locales utilizando

los mismos criterios

para desarrollat programas queen los otros 50 estados de la sencillamente no rigen en Puerto Union. Rico o rigen s610 parcialmente.

Con esto altimo se quiere decir que tienen un Ifmite mds alla del c:ual no puedensubir en Puerto Rico, irrespectivanlente de la necesidad que haya de egos programas en la isla.

Bajo el presente status

Si Puerto Rico fueraun

politico, un residenteen Puerto estado, los puertorriquenosque Rico quegane su dinero en Puerto tienen ingresos tendrfan que pagar Rico no tiene que pagar contribuciones federales a base de contribuciones federales sobre sus un porciento de esDSingresos. ganancias.

Vamos ahora a examinar cada una de estas cuatro diferencias entre el presente status politico y la estadidad, en lo que a Puerto

Rico respecta.

En el sistema federal, corresponde al presidente de los Estados Unidos proponer leyes para la aprobaci6n del Congreso. Y corresponde al presidente ver que los funcionarios de la Rama Ejecutiva del Gobierno Federal hagan cumplir esas leyes. Cuando los Estados Unidos fueron fundados, solamente existfan estados de la Uni6n. El escago territorio habitado que no era un estado de la Uni6n estabafrancamente siendo preparado para convertirse en un estado, o en varios estados, de la Uni6n. Por lo tanto, todo 'el concepto del Gobierno

Federal esti visualizadodesde el punto de vista de los derechos y obligacionesde los ciudadanosamericanos residentes en estados de dicha Uni6n.

El poderadministrativodel gobierno, por lo tanto, se puso en manos de un presidenteque fueraelecto por los

ciudadanos americanos residentes en estados de la Uni6n. Esa ordenaci6n segufa a1 pie de la le-tra el postulado b£sico de la

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democracia de que la fuente de la autoridad es el pueblo mismo; que el pueblo se gobierna a sf mismo, aunque lo hace, naturalmente, a trav6s de unos pocos ciudadanos queoperan en virtud de un mandato deI pueblo y a nombre deI pueblo. Se pens6, con perfecta 16gica, que un presidente electo por el voto del pueblo es responsable a ese pueblo, porque depende directamente del pueblo por medio del mecanismo

Estados Unidos y es tambi6n nuestro presidente con

presidente de los Estados Unidos es tambi6n el presidentede los puertoniqueios.Y, como tal, ejerce autoridad en Puerto Rico Pero –y aquf se trastoca la democracia y el sistema mismo– los puertorriquenos somos de los pocos ciudadanos americanos que quedan, que no ejercemos control alguno sobre el presidente. No votamos por 61. El es presidente de los

autoridad sobre nosotros, pero no tenemos nada quedecir en la elecci6n de nuestro presidente.Es casi curioso oir al comisionado residente, electo en la papeleta de un partido que oficialmenterechaza la idea de que los puertorriqueios puedan votar rDr el presidente,opinando sobre si el presidente debe o no hacer esto o lo otro. Y la elecci6n del presidentede los Estados Unidos esti reconocida en el mundo entero como la elecci6n del hombre mas poderoso sobre la faz de la tierra. Tan importante es esta elecci6n, que muchos de los mismos que en Puerto Rico dicen que dicha elecci6n no tiene suficiente important;ia para los puertorriquenos viajan a las convenciones de los partidos nacionales cada cuatro argos para poder participar en la selecci6n de los candidatos a la presidencia. El presente gobernador de Puerto Rico, electo en la papeleta de ese partido, que se ha opuesto tenazmente a que los puertorriquenospodamos votar en la elecci6n del presidente, estuvo en 1972 en Miami en la convenci6n del Partido Dem6crataNacional participandoy votando en la selecci6n del candidatode dicho partido politico nacional. Porque 61 sabe que se trata de un proceso importantfsimo. Pero luego dice a los puertorriqueiosen Puerto Ricoque dicha elecci6n y la participaci6n de los puertoniquenos en la misma es algo que realmente no debe tener prioridad. Alega aquf que hay otras cosas que tienen mayor urgencia y mayor importanciaparalos puertorriqueiosque el poder votar por el presidentede los Estados Unidos. Pero,a mitad de su campana polftica para la gobernaci6n de Puerto Rico, se traslada a Miami para poder participar, como uno de los miles de delegados, en la selecci6n del candidatode uno de los partidos polfticos nacionales. Si usted percibe una graninconsistencia entrelo que este seflor dice y lo que este senor hace, es porque, de hec;ho, hay una gran inconsistencia.Porque, o no creen en lo que 61 mismo dice sobre la importanciade esta elecci6n para los puertorriquenos, o no cree en la importancia de su propia

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del voto. Esa es la situaci6n en los Estados Unidos hoy. El presidentele responde a1 pueblo de los Estados Unidos

porque sabe que la fuente de su autoridad es el pueblo de los Estados Unidos. Un presidentetiene que cumplirlea1 pueblo, porquesabe que si no cumple perdera la pr6xima elecci6n o, si no puede ser reelecto por impedimento constitucional, la perderg su

partido politico.

Y el presidente de los Estados Unidos ha estado siempre muy consciente de que ejerce su autoridad en virtud de un mandato del pueblo de los Estados Unidos y que tiene que responderle y brindarle resultados positivos a ese pueblo. Un presidente es un politico y, como politico al fin, reacciona y responde a la opini6n pablica porque sabe que, por medio de las elecciones,el pueblo controla su futuro personal y el de su partido politico. Los puertorriquenos comprendemos esto muy bien porque nuestro gobernador es,

en t6rminos locales, el equivalenteal presidentede los

Estados Unidos en t6rminos nacionales. Ahora bien, la constituci6nde los Estados Unidos da al presidente la autoridad sobre todos los ciudadanos

americanos. Eso incluye tambi6n, desde Iuego, a los ciudadanosarnericanos residentesen Puerto Rico. El


acci6n al participar en la selecci6n de un candidatoa la presidencia. La realidad es', pues, que los puertorriquenos deberfamos

poder ejercer ese derecho de ayudar a elegir, como ciudadanos americanos, al presidente de todos los ciudadanos americanos; al hombre que propone al Congreso las leyes y los programas qlre afectan la vida de todos los ciudadanos

americanos (incluyendo, desde luego, la vida de los ciudadanos americanosque somos puertorriquenos de nacimiento);al hombre que determina si se envfan tropas o no a cualquier lugar del mundo (incluyendo a los puertorriquenos que sirven en el ej6rcito del cual esc mismo

presidente es, por mandato expreso de la constituci6n federal, el comandante en jefe); al hombre que determina, conjuntamente con los funcionarios de su RamaEjecutiva de gobierno, c6mo han de aplicarse las leyes que rigen los programas federales de ayuda –programas federales de ayuda en los cuales participan, aunque (como vimos) en forma limitada, los ciudadanos americanos nacidos en Puerto Rico y que viven en Puerto Rico. Y la realidad es que la manera mgs facil de que los puertorriquenoslogremos votar por el presidentey el vicepresidente de los Estados Unidos es logrando que Puerto Rico se convierta en un estadode la Uni6n. Si el presidentede los Estados Unidos tuviera que contar con la participaci6nde mas de un mil16n de electores en Puerto Rico, tendrfa que familiarizarse con los problemas y con la situaci6n de Puerto Rico de una manera como no tierie que hacerlo ahora.Tendria que venir a Puerto Ricodurante su campana y prometerle a1 Pueblo de Puerto Rico lo que Puerto Rico necesita y 61 pueda hacer por nosotros desde la primera magistratura de la naci6n mgs rica y mis poderosa del mundo. Y tendrfa que cumplirnos sus promesasporque sabrfa que, si no lo hace, los puertorriqueiosvotarfamosen contra suya o en contra de su partido en las pr6ximas eleccionespresidenciales. z Qua posible ventaja puede haber para los 68

puertorriquenos en no pa£ticipar en la elecci6n presidencial mgs importante en el mundo entero? Ninguna.Lo que los puertorriquenosestamos perdiendo a1 no participar en la elecci6n de este seior tan poderoso es incalculable Pasemos ahora a la segunda diferencia entre nuestro actual status politico

y la estadidad: el no poder participar

proporcionalmentecon voz y voto en las deliberaciones del Congreso. En la actualidad los puertorrique6os solamente podemos envrar un representante, con voz pero sin voto, a sentarse en la C£mata de Representantes del Congreso. Se trata de un representante con voz perosin voto, entre435. Cada vez que yo escucho al presente comisionado residente, quien dice no creer en las bondades de la estadidad )ara Puerto Rico, vanagloriarse de cualquier logro por 61 alcanzado en el Congreso, lo anico que pienso es cugnto mgs conseguirfa si estuviera acompa6ado de por los menos seis representantes mas y todos tuvieran el pleno derecho de participar en las deliberaciones de ese Congreso con voz y voto. Nadie puede decir con seriedad que es importante ir a sentarse en una entidad y escuchar y hablar pero no tener derecho al voto; y que no es importante poder sentarse acompanado de seis personas mgs con los mismos intereses y que todos puedanparticipar plenamente en las deliberaciones y en las decisiones. Pero, sin embargo, eso se le ha dicho –y se le sigue diciendo– al Pueblo de Puerto Rico.

Si Puerto Rico fueraun estado, tendrfa –precisamente por su poblaci6n–derecho a mis representaci6n (con voz y con voto) en. el Congreso que 25 de los 50 estados de la Uni6n actualmente. Si esa representaci6n es importante para esos 25 estados, cada uno de los cuales tiene menosnecesidad econ6mica que Puerto Rico, ic6mo puede decirse que esa representaci6n en esa forma no es buena y deseable para Puerto Rico? Y, sin embargo, eso se ha dicho –y se sigue diciendo– al Pueblo de Puerto Rico. 69


Si es importante poder votar por el presidente que ejecuta

las leyes, es tan importante o .mas poder votar por los congresistasque las redactan y las aprueban.

Ningan municipio de Puerto Rico tolerarfa que .fueral exclufda su representaci6n del Senado y de- la Camara de Representantes de nuestra Legislatura. Y ningan municipio de Puerto Rico tolerarfa que se le privara del derecho de votar en las elecciones por el gobernador de Puerto Rico. Y, sin embargo, se ha convencido .a much.os puertorriquenos que les convienemas no votar que votar por el presidente y por congresistas con plena autoridad. Absurdo, zverdad? Sf, absurdo. Pero tristemente cierto. Veamos ahorala tercera diferenciaque existe entre el presente status politico de Puerto Rico y la estadidad: la no aphcaci6n o la apbcaci6n limitada de las leyes y programas federales de ayuda en Puerto Rico. Casi no hay que decir mucho sobre esto. Los mismos

estado. Es altamente significativo que los programasfederales comenzaron a extenderse a Puerto Rico “como si la isla fuera un estado” precisamente cuando ostentaba la representaci6n de Puerto Ricoen el Congreso un ferviente defensor de la estadidad, don Jorge Luis C6rdova Dfaz. Es claro que los congresistas que den su voto paraque se extiendan a Puerto Rico los beneficios de tal o cual programa / de ayuda federal “igualmenteque si la isla fueraun estado” ' no van a hacerlo asi indefinidamente.Hay que pensar que cada d61arfederal que viene a Puerto Rico es un d61ar contribuido por los ciudadanosamericanosque pagan

contribuciones federales, un d61ar contribuido por los ciudadanos americanos que envfan estos representantes y senadores al Congreso–esos mismos mpresentantes y senadores que dan su voto paraque Puerto Ricogoce de tal o

Si de vez en cuando el Congresoextiende dichos programas a Puerto Rico “como si fuera un estado” lo hace porque muchos congresistas est£lr convencidos de quePuerto Rico debe Drepararse para ingresar a la Uni6n como un

cual programa de ayuda federal “como si fuera un estado”. P6ngase usted por un momento, mi amigo, en el lugar de uno de esos congresistasque da su voto para que las contrjbucionesde sus representados vayan a parar a Puerto Rico .“como si la isla fuera un estado”. Y piense un momento en un comisionadoresidente de Puerto Rico que le diga a usted directa o indirectamente,pues hay muchas maneras de decir las cosas– que Puerto Rico quiere que el Congreso indefinidamentele haga participar en programas de ayuda federal “como si la isla fueraun estado” pero que la isla nunca tiene la mgs mfnima intenci6n de ser un estado y asumir responsabilidad contributiva. Piense ahoratambi6n que cada d61ar en esos programas federales de ayuda que se extiende a Puerto Rico “como si la isla fueraun estado” representa un d61armenos que va a parar al distrito o al estado que usted representa. zC6mo reaccionarfa usted a la larga? zQu6 opini6n le merecerfan a usted unos ciudadanos americanos que quieren siempre disfrutar de beneficios del gobierno federal “como si vivieran en un estado” pero que jamgs tienen la intenci6n de asumir su responsabilidad contributiva “como si vivieran en un estado”? En una ocasi6n escuch6 en un barriode Puerto Ricoa un

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enemigos de la esta'didad para Puerto Rico, que se la pasan ahora sohcitando que los programas federales rijan en Puerto

Rico como si la isla fuera un estado, se han encargado de probar esta ventaja de la estadidad. No hay que decide a nadie que cada programa federal que

tiene un tope mas alla del cual no se puede ir, representa menosoportunidad para los puertorriquenos, menos empleos) menosayuda directa. La verdad es que con la estadidadPuerto Rico disfrutarfa de enormes cantidades de fondos federales que necesita para hacerle frente a sus probiemas. Pero la verdad es que esos fondos diffcilmente van a venir mientras Puerto Rico no se convierta en un estado. Uno que otro programasera extendidoa Puerto Rico “como si la isla fueraun estado” pero no hay que esperar ,que podamos disfrutar de los beneficios de la estadidadsin convertirnosen un estado


campesino que se expres6, desde la tribuna polftica, de la srgurente manera:

“Vamos a suponer que yo pueda vivir con una mujer en una casa>Y tenerhijos, y que mi mujer me haga todas las cosas de la casa pero que tambi6n trabaje para mantenerme.

Y vamos a suponer que yo siempre le est6 diciendo que quiero que todo siga asi “como si estuvi6ramos casa(los” pero que nunc;a me voy a casar con ella. Eso es lo que se pretende decide al Congeso a nombre deI Pueblo de Puerto Rico por parte de esos que no quieren la estadidad pero que quieren todas las ventajas de la ciudadanfa americana”.

X EL CUCO DE LAS CONTRIBUCIONES

AqueI campesino, con la profunda sabidurfa innata que caracteriza al hombre de nuestra tierra adentro, puso el dedo en la llaga. A pun te usted otra “ventaja” transitoria del estadolibrismo. Nos falta por analizar aGn la cuarta diferencia que existe

Y ahoravamos a ver detalladamentela Oltima gran

entreel actual status de Puerto Ricoy la estadidad: que los

diferencia que existe entre el actual status politico de Puerto Rico y la estadidad: el que los puertorrique6os no paguen contribuciones al erario federal.

puertorriqueios no pagamoscontribuciones federales. Cuando las trece colonias inglesas de Am6rica se separaron de Inglaterra para constituirse en los primeros trece Estados Unidos de Am&ica, una de las grandes quejas que tenfan contra la Corona Britanica era que se les imponfa contribuciones sin ellos tener nada que decir sobre la imposici6n de dichas contribuciones.

El ParlamentoBritanico imponfa contribucionespara todos los sabditos de la Corona Brit£nica, incluyendo

aquellos que vivian. en Am6rica. Sin embargo, los sabditos britanicos que vivian en Amaica no podfan enviar representantesal Parlamento Britanico. Esto lo consideraban aquellos residentes en las colonias una especie de tiranfa. No aceptar contribuciones sin representaci6n en el Parlamento se convirti6 pronto en el lema de batalla de los revolucionarios quese declararon independientes de Gran Bretana. De conformidadcon ese mismo principio, cuando los Estados Unidos, como resultado de la guerra con Espana, adquirierona Puerto Rico, no impusieron contribuciones federalesa los residentes de Puerto Rico. 72

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de miles de puertorriquenos que viven en distintos estados de

Asi las cosas, mientras Puerto Rico no tenga representaci6n con voz y voto en el Congreso en proporci6n a su poblaci6n de ciudadanos americanos, podemos estar relativamente seguros que no vamos a pagar contribuciones federales , a menos queel Pueblo Rico to autorice y recibamos algun derecho a cambio. Sin embargQ, es absolutamente seguro que al convertirnos en el EstadoSl de la Naci6nAmericana, tendremos que pagar contribuciones federales. Esto de las contribuciones federales es uno de los cucos con que los enemigos de la estadidad procuran atemorizar al Pueblo Puertorriqueno.

la Naci6n pagan contribuciones a sus gobiernos locales _tanto los municipalescomo los estatales– y, al mismo tiempo> pagan contribucionesal Gobierno Federal. Y ninguno de esos puertorriqueios, que pagan esas contribucionesfederales en adici6n a otras contribuciones

Se habla de que Puerto Rico no puede pagar

contribuciones estatales. Pero si tuvi6ramos la enorme ayuda del Gobierno Federal sin limitaciones de clasealguna, habrfa mas dinero en Puerto Rico parahacer las cosas que Puerto Rico tiene que hacer para resolver sus problemas. De hecho, el sistema federal de contribucionesy de programas de ayuda esti concebido precisamente para que aquellos que pueden pagarmas, paguen mas y para que aquellos que necesiten recibir mas, reciban mas. Los residentesmgs pobres de los estados mgs pobres pagan pocas o ningunas contribuciones federales y reciben mas ayuda del propio Gobierno Federal. Esa es la raz6n de ser, al fin y al cabo, de las contribuciones federales y de los programas de ayuda federales que se sostienen con esas contribuciones La realidad es, pues, que los pobres de Puerto Ricono tendrfan que pagar contribucionesfederales. Los que sf tendrfan que pagar contribucionesfederales son de la clase media, que pagarfan un poco y los ricos que pagarfan mas, paraque los pobres de toda la Naci6n –y especialmente los pobres y los de la clasemedia de Puerto Rico– recibieran mas beneficios. Las contribuciones, como hemos visto ya, son impuestas a base de un solo criterio: la habilidaddel contribuyente –habilidad que se demuestra en sus ingresos.

contribuciones federales. Y se dice asl’ a prop6sito. “puerto Rico no puede pagarcontribucionesfederales pues Puerto Rico es demasiado pobre”. Y al decirlo asi se esti diciendo

una granmentira. Otra granmentira de tantas que se Ie han dicho a1 Pueblo de Puerto Rico.

Puerto Rico no pagarfa contribuciones.Ning(rn estado paga contribuciones. Los que pagan contribucionesson los residentes

en los estados.

Y pagan contribuciones sobre el dinero que ganan. y si

no ganan dinero, no pagan contribuciones.Porque las contribuciones estan hechas para que las paguen aqueios que

ganan dinero. Los que no ganan dinero no pagan

contribuciones porque las contribuciones se imponen ; b-ase del dinero ganado. Los que no ganan no pa&n. Los que ganan poco> pagan poco. Los que ganan mas, pagan mgs. Y los que ganan mucho, pagan mucho. Por lo tanto no se trata de que “Puerto Rico pague contribuciones”. Se trata de que los residentesaqui que ganan, si ganan suficiente para pagarlas, paguen. Y nada mgs. Se tratarfa de que, en adici6n a las contribucionesal

Tesoro de Puerto Rico, los residentes en Puerto Ricoque ganen suficiente, tambi6n tengan que pagar contribuciones al Tesoro

Federal.

Pero eso no es una cosa imposible. De hecho, los cientos 74

locales3se ha muerto de hambre por tener que pagarlas. Lo mismo ocurrir fa en Puerto Rico.

El problema es que el Gobierno de Puerto Rico, precisamente porque los fondos federales que vienen a la isla ahora bajo el presente statuspolitico estan limitados, trata de

hacer todo lo que Puerto Rico tiene que hacer con

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Sin embargo, los programas de ayuda federal rigen a base de dos criterios: la poblaci6n del area o estado y la condici6n econ6mica de los residentes de dicha areao estado. Es natural que aquellos estados que tienen mas poblaci6n reciban mis ayuda que aquellos estados que tQngan menos poblaci6n. Es 16gico que las necesidades de desarrollo y de ayuda sean mayores en aquellos estados que tienen que dar servicio a mis ciudadanos. Como tambi6n es natural queaquellos estados que tengan mis gente necesitada, mis gente de escasos recursos, tambi6n reciban mas ayuda. El prop6sito de la ayuda es precisame-nte ese: ayudar. Y los que mis necesiten ayuda merecen mas ayuda. Bajo ambos criterios, que rigen los programas de ayuda federal, Puerto Rico resultarfa el beneficiario de mis ayuda. Como ya hemos visto, Puerto Ricotiene mas poblaci6n que la mayor parte de los estados de la Uni6n. Tenemos mgs habitantesque 25 de los estados de la Uni6n. Y como sabemos,a base de nuestro ingreso “per capita”, tenemos mas pobres, m4s personas necesitadas, en Puerto Rico que en 47 estados de la Uni6n. Es 16gico concluir que de Puerto Rico saldrfan menos contribuciones por habitante al Erario Federal que de cualquiera de los otros 50 estados de la Uni6n, si fueramos un estado. Y es 16gico concluir, igualmente, que en Puerto Rico se recibirfa mis ayuda federal por habitante que en cualquiera de los demis estados, si fueramos un estado de la Uni6n Y tendrfamos,adem£s, siete u ocho miembros con voz y voto en el Congreso ayudando a redactar y a aprobar la legislaci6nque pone en marcha esos programas de ayuda

isla fuera el Estado51 de la Uni(’)n? Los que mis dinero ganan Y muchos de Ios que ahora no pagan contribuciones ni siquiera al Erario de Puerto Rico. Los mismos grandes intereses econ6micos que pagan en Puerto Rico sueldos por debajo de Ios mfnimos que se pagan en los Estados Unidos continentalespor la misma clase de trabajo. Los mismos intereses econ6micos que constituyen los Hombres de

EmpresaPro EstadoLibre Asociado. Los mismos que han puesto su fe Y gu dinero ano tras allo en el partido poIItico que defiende el estadolibrismo y que se opone tenazmente a que los puertoniquenos puedan votar por el presidentede los Estados Unidos y puedan enviar representaci6n proporcional con voz Y voto al Congreso –los mismos que se oponen a la estadidad. ZPor qu6 se oponen? No porque la estadidad sea mala

para Puerto Rico y para la inmensa mayorfa de los puertorriqueios pobres. Sinoporque la estadidad es mala parasus bolsillos. Con6zcalos

usted.

federal.

iA qui6n perjudicaria el tener los residentes de Puerto Rico que pagarcontribucionesfederales?A aquellos que ganan suficiente en Puerto Rico para cualificar como contribuyentes federales en potencia. aQui6nes tendrfan que pagar esas contribuciones federales en Puerto Rico, si nuestra 76 77


XI ZY NUESTRA CULTURA?

Todos hemos escuchado la broma de que cuando Puerto Rico se convierta en el Estado 51 va a caer nieve en nuestra Isla Claro que es una broma. Pero. esta broma se utiliza para

puntualizar el temorque se han encargado de sembrar en alguna gente nuestra –ya usted sabe por qu6– algunos enemigos de la Estadidad Puertorriqueaa. Se ha dicho que Puerto Rico cambiarfa drasticamente si se convirtiera en un estadode los Estados Unidos. Se ha dicho que tendrfamos todos que empezar a hablar ing16s y olvidarnos del espanol. Se ha dicho que la isla que, como ya sabemos,tiene una densidadpoblacional asombrosa, se veria invadida por continentales de los otros 50 estados. Todas esas barbaridades y muchas otras mas se Ie han dicho a1 Pueblo de Puerto Rico abusando de su paciencia y confiando excesivamenteen su ingenuidad. El anico cambio, sin embargo, que se operar ra en Puerto Rico serfa el que podrfamos votar por el presidentede los Estados Unidos, que podriamos enviar representaci6n proporcional con voz y voto al Congreso y que las leyes federales, particularmente las contributivas y las que tienen que ver con programas de ayuda, tendrfan plena vigencia en Puerto Rico para beneficio de nuestros hermanos mas necesitados.


Vamos primero a examinar el infundio de que tendrfamos que echar a un lado nuestra cultura puertorriqueaa en cuanto nos convirtamos en el Estado 51. Nuestra cultura, como senalamosanteriormente,es nuestra manera de ser. iVa a cambiar nuestra manera de ser puertorriquena de la noche a la mariana cuando el Congreso nos convierta, a petici6n nuestra, en el Estado 51 ? Claro que no. zC6mo es posible que cambie? La manera de ser de las personas no es algo que se contrala por legisIaci6n. Cuando otra pieza Iegislativa del Congreso de los Estados Unidos hizo a los puertorriquenos ciudadanos americanos en 1917, nuestra cultura puertorriqueia –nuestra manera de ser– no cambi6 paranada. Seguimos entonces siendo los mismos que 6ramos. Seguimos vistiendo como vestfamos. Seguimos comiendo Io que comf.arnos. Seguimos teniendo la misma religi6n. Y seguimos hablando espaiol. No hay un solo rasgo de la cultura puertoniquena que, en contra de nuestra

Distrito en San Juan. Sf hay reglamentos quedeterminan que los debates en el Congreso hay que llevarlos a cabo en ing16s) como nuestro comisionadoresidente ahoratiene que hablar ing16s allf para que lo entiendan los congresistas que no hablan espa6ol. Serfamos unos tontos los puertorriqueios viviendo en el Estado 51 si envi£ramos a Washington como senador o como representante a un puertorriqueno que no pudiera expresarse en ing16s, el lenguaje que se habla en el Congreso. Ademas, haY que recordar que el Congreso nunca ha legislado para obligar a los ciudadanos americanos que residen en los mismos 50 estad'IS a hablar ing16s. De hecho) hay muchfsimos ciudadanos americanos en los 50 estados de la Uni6n que casi no saben hablar ing16s, Y nada puede hacer el Congreso sobre este particular, He dicho en muchas ocasiones que cuando el Congreso

voluntad colectiva, haya cambiadodesde 1917 como

pas6 Ia ley que nos hizo a los puertorrjquenos ciudadanos

consecuencia de habernos convertido los puertorriqueios, por legislaci6ndel Congreso, en ciudadanos americanos. Cuando el Congreso pase Ia ley que nos convierta en el Estado 51, los puertorriquenos continuaremos siendo, al otro dia de aprobarse tal legislaci6n, los mismos individuos que somos; seguiremos siendo el mismo Puebloque somos; hablando el mismo lenguaje quehablamos ahora, bailando los mismos bailes que bailamos ahora, y celebrando las mismas fiestas que celebramos ahora. Tambi6n se ha sembrado entre algunos de nuestros hermanos puertorrique6os el infundio de que el Congreso podrfa legislar paraquitarnos el espa6ol; paraprohibirnos hablarlo ; parahacernos aprender ing16s. El Congreso, desde luego, no puede hacer semejante cosa. No puede hacerla porqueno hay nada en la constituci6n

arnericanos nunca pregunt6 de antemano cu£l era el lenguaje que habl£bamos los puertorriquenos. No lo pregunt6 porque ya sabfa que habl£bamos es.paRol. Y para nada le importo al

federal que especifique que el ing16s es el lenguaje anico y oficiaI de los Estados Unidos. Sf hay leyes que disponen que en las cortes federales los procedimientos se tienen quellevar a cabo en ing16s, como se hace ahora en la Corte Federal de

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Congresoque habl£ramosespa6ol cuando se nos hizo ciudadanos americanos. Como tampoco se pregunt6 a los soldados reclutados en Puerto Rico para servir en el ej6rcito en la Primera Guerra Mundial, o en la SegundaGuerra Mudial, o en la GuerTa de Corea, o en la Guerra de Vietnam si sabfan hablar ing16s, antes de enviarlosa defender los interesesde la Naci6n de la cual somos ciudadanos. De la misma manera, tampoco va el Congresoni puede el

Congresoexigirle a un Puebloque ya ha alcanzado su ciudadanfa que hable ing16s parapoderdisfrutar de todos los derechos y prerrogativas de esa misma ciudadania.

La verdad es que, desde que se. nos hizo ciudadanos americanos, los puertoniqueios hemos hecho un esfuerzo por aprender mgs y mejor ing16s. Y la verdad adicional es que 81


al convertirnosen el Estado51 debemos redoblar esos esfuerzos por hablar mas y mejor ing16s. Pero1 al mismo tiempo, tenemos que 1lacer un esfuerzo por aprendery dominar mejor aGn nuestro idioma castellano.

Pero no puede negarsenos la estadidada base de que sigamos prefiriendo expresarnos en el lenguaje espanol due aprendimos de nuestras madres. Como no puede negarsenos ahora que ejercitemos los derechos y prerrogativas de la ciudadan fa americana que ahora ejercitan aquellos puertorriquenos que no saben ni pizca de ing16s> ni aquf en Puerto Rico, ni en ning(in estado de la Uni6n. Cabe repetirlo de nuevo porque la mentira que se ha

querido.propagates demasiado gande. Lo anico que habra

de cambiar en Puerto Rico con el advenimientode la

:stadidad es el hecho de que conseguiremos ejercitar una serie de derechos inherentes a nuestra ciudadania que ahL–ri- ii pc)demos ejercitar sencillamente porque no vi;imos en un estadode la Uni6n. No pc)demos aceptar tampoco los defensores de la

Estadidad Puertorriquenala tesis de que aqul’ habra de ocurrlr con nuestra cultura lo mismo que ocurri6 en otras

suficiente espacio para que nos veamos convertidosen minorfa cultural en nuestra propia isla.

Aquf no va a ocurrir lo que ocurri6 en esos lugares

sencillamente porque no puede ocurrir –aunque alguien

quisiera que ocurriera. No puede ocurrir porque los puertorriquenos tenemos un nivel cultural muchfsimo mgs avanzadoque el que tenfan los habitantes de origen hispanico en los lugares de que estamos hablando. Y porquesomos muchos puertorriqueaos, mientras los h£,bitantes hispanicos de otros lugares argos atras eran muy pocos.

Todo lo cual quiere decir que Puerto Ricosera un estado muy distinto a los dem£sestados de la Uni6n. Sera un estado con una cultura muy diferente a la cultura que prevalece en los demas estados de la Uni6n. Sera un estado cuyos residentes hablaran espanol y pensar£n de un modo un poco diferente deI modo en que piensa Ia mayor partede los residentes de los demasestados. Pero –-y esto es lo importante– sera un estadocon todos los derechos de que gozan los dem£s estados de la Uni6n. Sera un estado que en lo cultural sera bastante diferente pero en lo politico sera igual –y es a trav6s de lo politico que se puede proteger todo lo dem£s, incluyendo la cultura.

peas de Ios Estados Unidos continentales en donde antes de la estadidad prevalecr’a la cultura hispanic.a.

zC6mo garantizamoslos puertorriqueiosque esto sera asr?

Pu e r: = 1BI = e:T:e : :: :: : ra : : :as Legs: : e: e :: : :a1]:1 : :rt:s eE: : : escasamente poblados Y ese mismo espacio ffsico vacfo perTiti6 que los poblaran miles y miles de personas que habfen venido de Ios otros estados de la Uni(Sn y' cuya cultura era distinta a la que antes prevale1.'1’a en esas regi.)ne;. I

a

Pero9 en Puerto Rico, como hemos visto por las mismas estadfsticas que analizabamos antes en este Iib;o! no hay grai espaclo para poblar. No cabemos apenas aqul’ los puertorriquenos por muchos que somosj ment.)sva a haber

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Lo garantizamos sencillamente insistiendo en que seaasr ,

reclamandonuestros derechos sin rendir nuestra cultura. Insistiendo en convertirnos en ciudadanos con los mismos derechos que todos los demas ciudadanos de los Estados

Unidos, pero reteniendo al mismo tiempo esa serie de

caracterfsticas que nos definen como lo que somos: el Pueblo de Puerto Rico. S610 de esa manera lograremos asegurar nuestra futura felicidad. S610 de esa manera lograremos ser un ejemplo al 83


mundo entero: mostrando c6mo se puede ser un Pueblo diferente y estar comprometido con los mismos principios; mostrando c6mo los pueblos puedenvivir y trabajar juntos, en plena igualdad, pero al mismo tiempo conservando aquellos rasgos que los han hecho Io que son –pueblos. Tenemos que establecerclaramente que queremos la estadidad pero que ni rluestro idioma nl nuestra cultura son negociabtes. No permitamos que se nos lleve a renunciar a la igualdad

polftica a que somos acreedores, por un temorinfundado a

XII COMO LOGRAR LA ESTADIDAD

convertirnos en algo en que nunca podremos convertirnos: en otra cosa distinta de la que somos –el Pueblo de Puerto Rico.

Todo lo que vale la pena en este mundo requiere esfuerzo. iC6mo lograr la estadidad para Puerto Rico ya que estamos convencidos que es lo que mis conviene a nuestro Pueblo? La respuesta es la misma. Lo que vale .la pena se logra con esfuerzo, con sacrificio, con trabajo, y con dedicaci6n. Ese esfuerzo, ese sacrificio, ese trabajo, y esa dedicaci6n en favor de la Estadidad Puertorriquena tiene dos etapas. La primera en Puerto Rico; la segunda en el Congreso. Todos nos damos perfecta cuenta de que lo '£nico que hace falta para que Puerto Rico se convierta en el Estado 51 es legislaci6ndel Congreso. Una simple mayorfa del Senado federal y de la Cgmara de Representantes federal en el proyecto que se conoce como “ley habilitadora”, mas la nrma del presidente en dicho documento, convierte a Puerto Rico en el Estado 51. T6cnicamente hablando, el Congreso puede hacer eso cuando quiera. Lo puede hacer mariana mismo si desea. T6cnicamente hablando el Congreso puede hacer eso sin siquiera preguntarle su parecer a1 Pueblo de Puerto Rico.Es claro que el Congreso tiene plena autoridad sobre el Pueblode Puerto Rico.Precisamente porquetiene esa plena autoridad es que es tan importante parael Pueblo 84

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de Puerto Rico tener representaci6n plena y proporcional en ese Congresode los Estados Unidos. El Congresotiene esa facultad porque se la da la

instancia, reside en el Congreso.Es decir, la autoridad suprema sobre el destino politico de Puerto Rico esti, en

Congresopuede legislar como guste paratc.)doslos territorio; en donde viven ciudadanos americanos. Eso en cuanto se refiere a autoridad nacional. Pero el Congreso de los Estado; Uni(Ios, ademgs, tiene esa autoridad reconocida en el campo de la leY internacional. El Tratado de Paris, quepuso fin a la guerra entre Estados Unidos y Espana> expresamente reconoce al Congresode los Estados Unidos el derecho y la autoridad de legislar en todo lo referente a Puerto Rico ' Ese derecho lo reconocen aun Iosque quisieran negarlo y9 de hecht), pQblicamente lo niegan. Los mismos enemigosde ii

Por eso es todo derecho, en las deliberacionesde ese Congreso –algo que solamentepodra conseguircon el

Constituci6nfederal en la clausula que dispone que a

Estadidad Puertorriqueia saben que eso es asl'. y es'’por esi que estan siempre tratando, como lo est£n haciendo en estos

preclsos instantes, de conseguirque el C'ongreso diga

pablicamente que renuncia a ese derecho. Y es sumamente dudoso que el Congesorenuncie a ese derecho. Porque sencillamdnte no puede hacerlo. Los deberes expresos qu; la constituci6n especfficamente bone en manosdel Congreso no

pueden ser renunciadosni por el mismo Congreso.Ese

preclsanlente es el problema legal con que se confrontan los “culminadores”del estadolibrismo.El Congresono puede nunca renuncJar su derecho de Iegislar paraPuerto Rico como tampoco podrfa renunciar el derecho que tiene de declarar la guerra. Repito) Ios deberes que la constituci6n federal lmpone al Conpeso no pueden ser jamas renunciadosp ni siquiera por el mismo Congreso. Eso en el aspecto t6cnico. El Congreso podrfadecidir manana9s1 as1lo quisiera, que Puerto Rico se convierta en un estado de la Uni6n. De la misma manera como decidi6 que Ios puertorrlque6osnos convirti6ramos en 1917 en ciudadanos americanos. Por eso, en cierto modo, habrausted oido decir a ciertas personasque se expresan en t6rminos legales que Puerto Rico

altima instancia, en manos del Congreso que, en cualquier momento, podria, si asi lo quisiera, decidir cualquier cosa. advenimiento de la Estadidad Puertorriquena.

Pero todo lo anterior es una consideraci6nt6cnica Porque, en la practica, el Congreso no tomarfa ninguna determinaci6n sobre Puerto Rico sin antes escucharel parecer de los puertorriqueaos. Eso porque el Congreso hace tiempo se comprometi6consigo mismo a respetar el derecho, o el principio, de la autodeterminaci6n. La autodeterminaci6n significa que cada regi6n o pueblo debe decidir por sf mismo qu6 es lo que quiere. Y siguiendo esa misma Ifnea de respeto a la autodeterminaci6n –lfaea de conducta que el Congreso se ha trazado a sf mismo– los congresistas dispusieron que la constituci6nde gobierno propio que habfan autorizadoal Pueblo de Puerto Rico a redactar no entrara en vigor hasta que el mismo Pueblo de Puerto Rico asi lo decidiera con su voto libre. Este compromiso del Congreso consigo mismo a respetar el

derecho

de

la

autodeterminaci6n

esti

perfecta

y

no goza de soberanfa. La soberania de Puerto Rico9 en altima

claramente establecido en lo referentea la estadidad.El Congreso, aunque puede, sencillamente no va a aprobar una ley convirtiendo a Puerto Rico en un estado, si los propios puertorriqueaos no lo hemos solicitado. Por lo tanto, si nos preguntamos qu6 tenemos que hacer paraconseguirla estadidad,nos damos cuenta de que el primerpaso que hay que dar lo tenemos que dar nosotros los puertoniquenos. Tenemos nosotros que querer la estadidad Tenemos quepedirla sin lugar a dudas. Ahora bien, £,quiere el Pueblode Puerto Rico en estos momentos la estadidad? Si vamos a constestar esa pregunta sinceramentetenemos que constestar que no existe evidencia preponderante de que

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una clara maYorfa de nuestro Pueblo quiera la estadidad en estos momentos. P ue r t :

]RC :o

: F B: : a oa 5:

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1:rreqFoe q1: e:

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que FS. No ha aprendido bien todavfa qu6 es lo que la estadid qd representarfaen t6rminos de su felicidad-y su prosperidad. esf es. quE, c?minando un pOGO mis hacia atr£s, en t&rminos de prioridades de acci6n> lo primero que ten;;no; :re: o10:: ab : :: 1 : el: nBOITt od:( iI:o: s£aodj dl:da : : oH:::a cae: :: : : T: que cuando nuestro Pueblo la conoz(.'a.la quer1.i.

:ITaE! ! !as: oS3bd: /i

};11::: : a:: : :+ rV) y 1oqsu: n !];i?gnoq e:1: 1:

Esces pFecisamenteel prop6sito de este libro. Explicar en Ios t6rminos mis sencillos, pero mas contundentes posit,,les) ;srICO aa pune: : I: i J: sJ:dj :aI I[]re Lot:b; =rifi t: s £u£r: : P:: 1

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eeFI

La estadidad–sobre todo la Estadidad Puerton.iquena_ es para.Ios pobres. Y son los pobres de Puerto Rico que9 desgraciadamente, constituyen Ia mayor la) los que tienen-q= alzarse en defensa de esa soluci6n poll’tied que representarl'a nuestro bienestar' Pero para que puedan defenderla, tienen que conocerlaY tienen que conocer a los adversarios de la E?tadidad Puertorriqueaa Y las razones que mueven a esos adversarios. Este libro es un pequeno esfuerzo por comenzar a ilustrar a nuestro Pueblo sobre las ventajas de la estadidad. Habr6 de continuar con estos esfuerzos. Con otros libl.os. (--'on charlas pequenas en puPospequeios.Y con comparecencias ante las c£maras de la televisi6n puertorriqueaa. De todas las manera£ 88

en que yo pueda legitimamente hacerlo, voy a explicar a mi Pueblo las ventajas de la estadidad. Sin estridencias.Sin insultos. Pero con la verdad, por mas amarga que esa verdad pueda resultar para los bolsillos y los intereses de unos cuantos. No me importa que los grandes interesesecon6micos que inesponsablemente puedan querer mantener a nuestro Pueblo a ciegas sobre su propio destino, puedan hacerme la guerra. Estoy luchando por lo que es bueno y sano para mi Pueblo y, si cuento con el apoyo de mi Pueblo, no necesito ni aspiro a tener ningan otro apoyo. Estoy convencido de que la jornada no sera larga. Es facil comprender la verdad acercade nuestro destino y las ventajas de la Estadidad Puertorrique6a cuando esto se explique al Pueblo. Me propongo hacerlo. Estoy preparado para toda adversidad. Como dije antes, todo lo que vale la pena en la vida se logra con esfuerzo, con sacrificio, con trabajo, y con dedicaci6n. Los que me conocen bien saben queno le tengo miedo al esfuerzo, que no reparo en hacer cualquier sacdficio, que soy hombre de trabajo y de profunda dedicaci6n a las causas en las cuales creo. Siempre me he sentido orgulloso de ser un hombre de acci6n y de ser un hombre que habla claro. Me propongo llevar a cabo toda la acci6n orientadora que sea necesaria9 para que la mayorfa de mi Pueblo lleguea convencersede que la estadidades el modo en que Puerto Ricopuede mejor trabajar

para mejorar

su condici6n.

Una vez hayamos conseguido que la mayorfa de nuestro

Pueblo se convenzade las ventajas de la Estadidad

Puertorrique6a, lo pr6ximo que tenemos que conseguir es que esa mayorfa se exprese en esos t6rminos: que el Pueblo manifiesteclaramentey mayoritariamenteque quiere la estadidad

.

Esa expresi6n de nuestro Pueblo a favor de la estadidad

s610 puede canalizarse a trav6s de un refer6ndum, una votaci6n especial al efecto. Esa votaci6n tiene que seI separada de las eleccionesgenerales.

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Esto es especialmente cierto en momentoscomo el presente en que Puerto Rico se ve sumido en una crisis econ6mica, una crisis de desempleo, una crisis de altos precios; una crisis que se puede resumir en la frase “crisis de liderato”. Puerto Rico ha perdido su rumbo sencillamente porque aquellos que pretenden dirigir a Puerto Rico no saben, ni ellos mismos, a d6nde van. Al mismo tiempo en que sigamos orientando a1 Pueblo Puertorriqueno sobre las bondades de la estadidad, seguiremos hablando a1 Pueblo sobre los “issues” de todos los dias que siguen agobiandonos a todos, pobres y ricos –ahora mas que nunca.

:Festj6n de status en una campana eleccionariapues las elecciones no van a decidir el status de por Sr. r r LTS eleccionessi tendran algunainjuencia sobre e1 status

1 Pero el PTblo

tiene quetener la completa certeza de que

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: 1 :1:::1Lb;rnt Ta e : sPauldVd P T/eLo:

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tenemos que seguir orientando sobre ella.

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Y9 asr como tengo fe en que el Pueblo habrgde convencerse en su dia de las ventajas de la Estadidad Puertorriquena, asl tambi6n tengo fe en que nuestro Pueblo habrade hacerse justicia polftica sustituyendo en el podera aquellos que nos han sumido en la presente crisis por otros que sepan y puedan hacerle frente a la adversidad; que sepan y puedan asumir su responsabilidad y sepan encauzar a nuestro Pueblo por el camino del bienestar, el progreso y la seguridad quetodos anhelamos.

: El '’

l£ero, al mismo tiempo> no podemos olvidar los m61tiples problemas que tambi6n tiene este Pueblo dentro de1 status politico. - - 'presente -

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La estadidad es para los pobres (1974) by La Colección Puertorriqueña - Issuu