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CONSEJO SUPERIOR DE ENSEÑANZA
La Deaerc i on Escolar en Puerto Rico
DIVISION
DE INVESTIGACIONES PEDAGOGICAS CONSEJO SUPERIOR DE ENSEÑANZA
VNWERSIDAD, DE PUERTO RICO • RIOPIEDRAS.PUERTORICO
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CONSEJO SUPERIOR DE ENSEÑANZA DE PUERTO RICO
Cándido Oliveras, Presidente Manuel García Cabrera, Vicepresidente Roberto Busó Roberto de Jesús Toro José Trías Monge Adolf A. Berle, Jr. Ismael Rodríguez Bou, Secretario Permanente Jaime Benítez, Rector
PUBLICACIONES PEDAGOGICAS SERIE II
MCMLXIV
NUMERO XXV
LA DESERCION ESCOLAR EN PUERTO RICO
TRABAJOS DE INVESTIGACION AUSPICIADOS por el
CONSEJO SUPERIOR DE ENSEÑANZA bajo la dirección de
ISMAEL RODRIGUEZ BOU Secretario Permanente
LA
DESERCION ESCOLAR EN PUERTO RICO ~ h`e~ s m dP
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Universidad de Puerto Rico Río
Piedras,
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Derechos reservados del
Consejo Superior de Enseñanza
PBINTED IN SPAIN NUEVAS EDITORIALES UNIDAS-CUESTA DE SANTO DOMINGO, 24-➢iADRID
TRABAJOS DE INVESTIGACION AUSPICIADOS POR EL CONSEJO SUPERIOR DE ENSEÑANZA bajo la dirección de
ISMAEL RODRICUEZ BOU Secretario Permanente y la colaboración de
Rosa Celeste Marín Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico
Awilda Palau de López Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico
José Luis Soto Padín Consejo Superior de Enseñanza de Puerto Rico
Ishver S. Bangdiwala Consejo Superior de Enseñanza de Puerto Rico
Juana A. Méndez Consejo Superior de Enseñanza de Puerto Rico
María Teresa Serrano de Ayala Consejo Superior de Enseñanza de Puerto Rico
Aida Iris Pagán de Cortés Consejo Superior de Enseñanza de Puerto Rico
Universidad de Puerto Rico Río Piedras, Puerto Rico
INDICE Página Reconocimiento ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
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CAPÍTULO PRIMERO
Introducción El problema ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Implicaciones económicas y sociales de la deserción escolar ... ... ... Resultados de aquellos estudios que se han efectuado sobre este pro-
25 37 43
CAPÍTULO
II
Propósitos del estudio y metodología Propósitos ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Metodología ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Información básica ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Muestra de distritos escolares ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Muestra de los alumnos ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Prueba de significación ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Criterios usados para establecer algunas de las categorías ... 1. Edad de los progenitores ... ... ... ... ... ... ... ... 2. Escolaridad ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 3. Status de empleo del sostenedor ... ... ... ... ... ... 4. Hábitos de trabajo del sostenedor ... ... ... ... ... ... 5. IIacinamiento ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Indices para evaluar las relaciones familiares ... ... ... ... Relaciones del alumno con su padre, su madre y sus hermanos ... Tino de familia ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
47 49 50 52 52 56 57 57 57 57 58 58 59 60 60 9
Página Indice de insatisfacción con la escuela ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Razones para dejar la escuela ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Limitaciones del estudio ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
CAPÍTULO
61 61 62
III
Descripción de los alumnos del estudio Edad ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Ingresos ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Resumen ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
CAPÍTULO
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IV
Características de la familia Los progenitores ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 1. Edad y escolaridad ... ... ... ... ... ... ... ... ... Características de la familia ... ... ... ... ... ... ... ... ... 1. Estructura familiar ... ... ... ... ... ... ... ... ... 2. Número de miembros de la familia ... ... ... ... 3. Hacinamiento ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Situación económica ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Ocupación de los progenitores ... ... ... ... ... ... ... Status y regularidad del empleo del sostenedor ... ... Hábitos de trabajo del sostenedor ... ... ... ... ... ...
Movilidad ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Relaciones familiares ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Enfermedades incapacitantes en la familia ... ... ... ... ... ... ... Antes de la entrevista ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Enfermedades incapacitantes en la familia al tiempo de la entrevista ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Condiciones que causan desbalance en el ritmo normal de la vida familiar ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
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Página CAPITULO V
El alumno en la familia y la comunidad Posición del alumno en el núcleo familiar ... ... ... ... ... Relaciones con los familiares ... ... ... ... ... ... ... ... ... 1. Relaciones entre las madres y los alumnos ... ... ... Relaciones de la madre con el alumno ... ... ... Relaciones del alumno con la madre ... ... ... ... 2. Relaciones entre los padres y los alumnos ... ... ... Relaciones de los padres con los alumnos ... ... ... Relaciones de los alumnos con los padres ... ... ... Relaciones de los alumnos con los hermanos ... ... Diferencias entre la información ofrecida por los alumnos y la ofrecida por sus padres ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Problemas con la policía ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Planes de matrimonio ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Resumen ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
CAPÍTULO
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VI
El alumno y la escuela Escuelas a las que ha asistido ... ... ... ... ... ... ... ... ... Número de escuelas a las que ha asistido ... ... ... ... ... Razones para cambios de escuela ... ... ... ... ... ... ... ... Insatisfacción con la escuela ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Indice de insatisfacción ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Insatisfacción con la escuela ... ... ... ... ... ... ... ... ... Evaluación por los maestros ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Asistencia a clases ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Participación en las actividades del salón de clases ... ... Conducta ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Interés por la escuela ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Aprovechamiento ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Fracasos y dificultad en las clases ... ... ... ... ... ... ... ... Fracasos ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Dificultad de las clases ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Aspiraciones académicas ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Aspiraciones vocacionales ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Deseos de asistir a una escuela vocacional ... ... ... ... ... Interés en cursos vocacionales específicos ... ... ... ... ...
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Página Aspiraciones de trabajo ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... umen ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
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CAPÍTULO VII
Los desertores Razones para la deserción ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Cómo se sintió el alumno al dejar la escuela y cómo se sentía al momento de la entrevista ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Opinión de los padres y los alumnos sobre la deserción ... ... ... ... ... Uso del tiempo que antes dedicaban a la escuela ... ... ... ... ... ... ... Planes de volver a la escuela ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
CAPÍTULO
VIII. Conclusiones y recomendaciones ... ... ... ... ... ...
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INDICE DE TABLAS Tabla número 1
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Página
Estudiantes matriculados y estudiantes dados de baja en las escuelas públicas diurnas de Puerto Rico por grado y zona para el año 1955.56 ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Estudiantes matriculados y estudiantes dados de baja en las escuelas públicas diurnas de Puerto Rico por grado y zona para el año 1956.57 ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Estudiantes matriculados y estudiantes dados de baja en las escuelas públicas diurnas de Puerto Rico por grado y zona para el año 1957-58 ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Estudiantes matriculados y estudiantes dados de baja en las escuelas públicas diurnas de Puerto Rico por grado y zona para el año 1958-59 ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Alumnos dados de baja en las escuelas públicas de Puerto Rico (en por ciento). por municipalidad, zona y nivel de instrucción, para el año escolar 1956.57 ... ... ... ... ... Tasa de retención de los alumnos que ingresaron en primer grado en las escuelas públicas diurnas de Puerto Rico en los años 1945.46 a 1949-50, por zonas ... ... ... ... ... ... Tasas de retención en las escuelas públicas diurnas de Estados Unidos continentales y de Puerto Rico, para 1956-57 a 1957-58, por grado y zona ... ... ... ... ... ... ... ... ...
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Página
Tabla número 8
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Tasas de retención en la escuela pública diurna de Puerto Rico. por grado para los años 1957-58 a 1958-59, 1958.59 a 1959-60 y 1959-60 a 1960-61 ... ... ... ... ... ... ... .... Población de Puerto Rico en los grupos 6-12, 13-15 y 16-18 años. y por ciento de le población de cada grupo matriculada en los niveles elemental, intermedio y superior de las escuelas públicas y privadas diurnas, para los años 1955-56 a 1958-59, inclusive ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Alumnos que dejaron la escuela en los tres niveles escolares desde agosto de 1957 hasta febrero de 1958, en los seis distritos de la muestra ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por ciento de los alumnos de la muestra por nivel, grado y sexo ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución de los alumnos de la muestra por edad y sexo ... Distribución de los alumnos desertores, por edad y grado ... Por ciento de estudiantes sobre la edad normal para el grado. Edad mediana por grado; de la matrícula total de las escuelas públicas de Puerto Rico, del total de desertores, y de los desertores que no pudieron parearse, para el año esto-
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Distribución de los alumnos de la muestra por ingresos anua-
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Distribución en por cientos de los padres de los alumnos en la zona urbana. por edad ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de la escolaridad de las madres., por zona y por nivel escolar de los alumnos ... ... ... ... Distribución en por cientos de la escolaridad de las madres de cada zona por nivel escolar de los alumnos ... ... ... Distribución en por cientos de la adecuacidad de la estructura familiar por zona y nivel escolar ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos del número de personas por habitación dornritorio por zona y por nivel escolar ... ... ... Distribución en por cientos del número de personas por ha• bitación dormitorio, por nivel escolar y zona ... ... ... ... Distribución en por cientos del estado de empleo del sostenedor por zona y nivel escolar ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos del estado de empleo del sostenedor en cada zona por nivel escolar ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de la regularidad del empleo del sostenedor, por zona y distribución por nivel escolar ... Distribución en por cientos de la regularidad del empleo del sostenedor en cada zona por nivel escolar ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los hábitos de trabajo del sostenedor por zona y nivel escolar ... ... ... ... ... ... ...
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Página
Tabla número
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Distribución de los hábitos de trabajo del sostenedor en cada zona por nivel escolar ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Razones para mudarse de las familias de los alumnos del nivel elemental urbano ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los problemas de relaciones familiares al momento de la entrevista por zona y nivel
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Distribución en por cientos de los problemas de relaciones familiares en el momento de la entrevista por zona y nivel escolar ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de las enfermedades incapacitantes en la familia antes de la entrevista por zona y nivel escolar ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución de los por cientos de los alumnos estudiados por zona dentro de cada nivel y por el variable enfermedades incapacitantes en la familia antes de la entrevista ... ... Distribución en por cientos de los alumnos por zona y nivel escolar y por las relaciones de las madres con ellos ... Distribución en por cientos de los alumnos por zona y nivel escolar y por las relaciones de ellos con las madres ... ... Distribución en por cientos de los alumnos por zona y nivel escolar y por el estado de las relaciones de los padres con ellos ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los alumnos por zona y nivel escolar y por el estado de las relaciones de ellos con sus padres ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los alumnos, por zona y nivel escolar y por el estado de las relaciones con sus hermanos, de acuerdo con la información ofrecida por los padres. Distribución en por cientos de los alumnos por zona y nivel escolar. y por la ocurrencia de problemas con la policía ... Distribución en por cientos de los alumnos por zona para cada nivel y por la ocurrencia de problemas con la policía ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los alumnos. por zona y nivel escolar y por planes de matrimonio ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los alunmos. por zona para cada nivel y por planes de matrimonio ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los alumnos por zona y nivel escolar y por el grado de insatisfacción con la escuela, de acuerdo con la información ofrecida por los padres ... Distribución en por cientos de los alumnos por zona para cada nivel y por el grado de insatisfacción con la escuela, de acuerdo con la información ofrecida por los padres ...
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Tabla número 45
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Página
Distribución en por cientos de los alumnos por nivel escolar y por asistencia a clases, de acuerdo con la información ofrecida por los padres ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los alumnos por nivel escolar y por participación en clase, según informaron los maestros. Distribución en por cientos de los alumnos por nivel escolar y por conducta en la escuela, según informaron los maestros ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los alumnos por nivel escolar y por interés en la escuela, según informaron los
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Distribución en por cientos de los alumnos por nivel escolar y por aprovechamiento en la escuela, según informaron los maestros ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Fracasos por grado de los alumnos del estudio ... ... ... ... Distribución en por cientos de los fracasos del total de los alumnos del estudio ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los alumnos por zona y nivel escolar y por aspiraciones académicas ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los alumnos por zona para cada nivel y por aspiraciones académicas, según informaro n los padres ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de las opiniones de los padres de los desertores sobre el abandono de la escuela por sus hijos, por nivel escolar ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos del uso que daban los alumnos desertores al tiempo que antes dedicaban a la escuela, por nivel escolar ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos del uso del tiempo libre que antes dedicaban a la escuela los alumnos desertores, por razones para haberse dado de baja ... ... ... ... ... ... ... Distribución en por cientos de los planes de volver a la escuela de los alumnos desertores por nivel escolar ... , .. Distribución en por cientos de planes de volver a la escuela de los alumnos desertores por razones para haberse dado de baja ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
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INDICE DE GRAFICAS Página
Gráfica número I
Alumnos de las escuelas públicas diurnas de Puerto Rico matriculados en primer grado en las zonas urbanas y rural durante los años 1947.48, 1948.49, 1949-50 y por ciento de retención para cada grado sucesivo hasta el 1958.59 ...
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Gráfica número II
III
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Página Alumnos de las escuelas públicas diurnas de Puerto Rico matriculados en primer grado en la zona urbana durante los años 1947-48, 1948-49, 1949.50 y por ciento de retención para cada grado sucesivo hasta el 1958.59 ... ... Alumnos de las escuelas públicas diurnas de Puerto Rico matriculados en primer grado en la zona rural durante los años 1947-48, 1948-49, 1949.50 y por ciento de retención para cada grado sucesivo hasta el 1958-59 ... ... ...
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RECONOCIMIENTO La deserción escolar es un problema que afecta seriamente la instrucción pública en Puerto Rico. El abandono de la escuela por grandes números de alumnos no es motivo de preocupación exclusivamente en el País; es de connotaciones inquietantes en todos los países de América Latina y en Estados Unidos. Los estudios que continuamente se llevan a cabo señalan las grandes consecuencias que se producirían en diversas actividades de la vida comunal si no se proveen los correctivos adecuados. Es evidente la necesidad de que se esclarezca la situación con respecto a los factores que contribuyen a crear el problema, que se señale el peso de cada uno en el conjunto y la parte de responsabilidad preventiva y remediativa que corresponde a cada sector individual e institucional del conglomerado social. La Oficina de Investigaciones Pedagógicas del Consejo Superior de Enseñanza, con la efectiva colaboración y apoyo del Departamento de Instrucción Pública, ha llevado a cabo un estudio sobre este importante aspecto de nuestro quehacer educativo. En la realización de un estudio de esta naturaleza colaboran muchas personas en diversidad de fases. Investigaciones que envuelven cientos de alumnos, maestros y padres requieren un alto grado de cooperación. La hemos tenido tanto de padres, alumnos y maestros como de la alta dirección del Departamento de Instrucción Pública. Así lo consignamos. La ardua tarea de campo realizada por un grupo de trabajadoras sociales y maestras visitantes cedidas por el Departamento de Instrucción hizo viable la recopilación de los datos básicos de este estudio. Tomaron también parte activa en el análisis e interpretación de la información recopilada. Fueron ellas la señorita Emma 17 2
A. Gracia, la señora Carmen Fidelina Quiñones de Rodríguez, la señora Rosalina Rosado, la señora Teresa Méndez de Torres y la señorita Ruth D. González. Otro grupo de maestras visitantes colaboró en la recopilación de datos: la señora Julia M. Cruz de Christian, la señorita Carmen Olivencia, la señora Aida M. Herrero, la señora Ana M. Olivero de López, la señora Vidalina Hernández, la señora Margarita Morales de Aponte y la señorita Luz Ronda. Reconocemos en ambos grupos su encomiable espíritu profesional y su preocupación genuina por coadyuvar en la búsqueda de luz en la solución de estos problemas educativos y sociales. Es de especial interés reconocer la colaboración prestada por las señoras Ada Aponte de Gómez, Adelaida Laguna de Sold, Ramonita Paradís de Mejía y la señorita Carmen Cintrón. Agradecemos, además, la valiosa aportación del panel de jueces que utilizamos en la clasificación de los tipos de familias según el formulario que se les sometió. Cooperaron eficazmente con nosotros en esta fase del trabajo la señora Celia Núñez de Bunker, la doctora Abigail Díaz de Concepción, la señorita Rosa M. Cesani, la señorita Felicidad Cátala y el doctor Ramón Ramírez López. Confiamos en que la aportación de todas estas personas pueda redundar, a través del presente estudio, en beneficio de nuestro sistema escolar. Abrigamos la esperanza, además, de que el esfuerzo hecho por estas personas en las diversas fases de este estudio quede compensado por los efectos positivos que su contribución pueda producir en el mejoramiento de los procesos educativos del País.
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CAPITULO PRIMERO INTRODUCCION La escuela pública, en su calidad de institución democrática, tiene contraídas serias responsabilidades con la comunidad, muy particularmente con la niñez y la juventud. Estas responsabilidades incluyen, entre otras, la de guiar los pasos de los alumnos por el camino de la buena ciudadanía y la de facilitar a los niños y jóvenes un nivel de escolaridad que los capacite para desenvolverse adecuadamente en los diversos campos de la competencia económica, máxime cuando el desarrollo tecnológico, el automatismo, la rápida industrialización, el auge comercial, la emigración, demandan un más alto grado de especialización y cultura. Los compromisos de la escuela para con los alumnos han quedado establecidos en las leyes y estatutos que están en vigor. Estas leyes señalan los límites de edad hasta donde han de extenderse obligatoriamente los servicios educativos; describen las penalidades que han de imponerse a los ciudadanos que dejen de cumplir con ellas; condicionan las circunstancias bajo las cuales han de emplearse los niños de edad escolar y crean las instituciones que han de implementar y sostener las reglamentaciones dispuestas por el Estado. Cada día se acentúa más la responsabilidad de la escuela en ofrecer a cada niño el grado máximo de escolaridad, de suerte que se facilite su ingreso a su permanencia en el mundo económico y cultural en el cual necesariamente habrá de desempeñarse. El Ex-presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, durante su incumbencia, expresó lo siguiente: 19
«Todo joven americano debe a sí mismo y a su patria el prepararse adecuadamente para poder afrontar con éxito las demandas del futuro y aprovecharse de todas' las oportunidades de progreso que han de presentársele. La educación y el entrenamiento son esenciales para el logro de estos objetivos. Nuestras escuelas proveen las bases para un mañana mejor. Yo le pido a todo niño o niña en este país que continúe en la escuela hasta que desarrolle a su máximo las potencialidades que Dios le ha dado. Solamente así podrá hacer su máxima contribución a la fortaleza de nuestra nación y gozar de una vida plena y fructífera»'.
el
En el mensaje sobre educación dirigido al Congreso por el Presidenté Kennedy en enero de 1963 reafirma éste la importancia que tiene para la seguridad y el dinamismo de la nación el aumento en la calidad y la cantidad de las facilidades educativas. Señala que los trastornos que sufre nuestro sistema económico y social obedecen en buena medida a la presencia en el sistema educativo de problemas como la ignorancia e iliteracia, la abundancia de empleados no diestros y la deserción escolar. Procede a sugerir los medios para enfrentarse a estas y otras dificultades en campo de la educación a. El Exclusivo de Washington, en la edición correspondiente al 1.0 de agosto de 1963, comenta: «A tono con un urgente mensaje del Presidente Kennedy se está organizando un gran esfuerzo nacional para conseguir que el mayor número posible de estudiantes regrese a las aulas en septiembre. El problema de los estudiantes que abandonan la escuela antes de terminar ha recibido mucha atención en los Estados Unidos, ya que afecta directamente numerosos otros problemas como la delincuencia juvenil, la escasez de empleados diestros y la dependencia de familias que no pueden sostenerse a sí mismas por falta de instrucción necesaria. Ellen Winston, Comisionada de Bienestar de los Estados Unidos, ha enviado cartas a los directores estatales proponiendo que se efectúen visitas a todos los estudiantes de nivel intermedio en adelante, que de algún modo u otro estén vinculados a los programas de bienestar social. Además, se está instruyendo a todas las agencias de bienestar en cuanto a fondos federales disponibles para estas actividades. Un estudio reciente de las familias que dependen del Estado para su sostenimiento reveló que el 84 por ciento de las madres, y el 91 por ciento de los padres desempleados no habían terminado la escuela superior, y que la falta de instrucción y preparación son las principales razones por las cuales no pueden sostener a sus familias. 1 Citado por el Departamento de Instrucción Pública en Campaña pro Retención Escolar, Manual para la Comunidad, p. 2. ' «The President's Message on Education,» Higher Education 19:3-12, March 1963.
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Entre las medidas que se están considerando figuran pequeñas ebecas' para estudiantes adolescentes; aumentos en la ayuda para gastos escolares y de ropa; y permitir que los niños retengan el dinero que ganan en distintos trabajos, sin reducir la ayuda de beneficencia a sus familias. En este esfuerzo cooperan las escuelas públicas, las cortes juveniles, las distintas iglesias, la prensa, grupos voluntarios y numerosas otras instituciones» 3.
El gobernador de Puerto Rico, don Luis Muñoz Marín, se ha pronunciado también con relación a la importancia de la escolaridad en nuestro medio social: «Durante los últimos años hemos asignado una porción considerable de los recursos gubernamentales para la instrucción pública, debido a nuestra convicción de que la felicidad y libertad individual descansan en gran parte en el grado de educación de las gentes. Esa fe en la educación la justifica también ahora el informe de necesidades educativas para el futuro, sometido recientemente por el Comité de Recursos Humanos que establecí hace algún tiempo. Dicho informe demuestra cuán ligado está nuestro crecimiento económico futuro con la ampliación e intensificación de la educación en los próximos quince años. Los nuevos empleos que genera la expansión económica son estables y productivos y se anticipa que para 1975 haya desaparecido el desempleo, produciendo niveles de ingreso similares a los que hoy prevalecen en Estados Unidos. Pero esos empleos requieren, principalmente, personas con preparación de por lo menos escuela elemental, o graduados de niveles más altos aún. Todavía encaramos el problema de que muchos de nuestros estudiantes dejan la escuela antes de completar el sexto grado. Si no nos esforzamos por retener nuestros niños en la escuela y atraer la población adulta a los programas de adultos, nuestros esfuerzos de expansión económica se verán entorpecidos y hasta paralizados en un futuro no muy lejano»'.
A juzgar por los datos que obtenemos de los informes y estudios de asuntos escolares que se publican continuamente, la escuela puertorriqueña no ha tenido dificultades mayores en allegar una matrícula creciente año tras año. Y esto se ha logrado no obstante la presencia de situaciones limitantes, como lo han sido, en ocasiones, la escasez de maestros, las deficiencias de la planta física, la escasez y a veces carencia de libros de texto, los cambios súbitos en el currículo. Ninguno de estos problemas, a algunos de ' «Organizan esfuerzo para retorno a la escuela», Exclusivo de Washington, (Publicación de la Oficina en Washington del Estado Libre Asociado de Puerto Rico) 5 : /3/, 1.° de agosto de 1963. Citado por el Departamento de Instrucción Pública en Campaña pro Retención Escolar, Manual para la Comunidad, p. 3-4. 21
los cuales se les ha ido buscando solución, han impedido que la escuela continúe allegando matrículas cada vez más numerosas. Pero el alza en matrícula sigue siendo entorpecido por la presencia de dificultades y problemas, como lo son, entre otros, la retardación escolar, los fracasos y la deserción escolar. No cabe duda de que la escuela no puede conformarse con matricular alumnos; es necesario continuar esforzándose por mantener alta la calidad de la labor que con esos alumnos se realiza. Se necesita también retenerlos el mayor tiempo posible si es que la escuela quiere cumplir más cabalmente con sus propósitos. Los alumnos que abandonan las aulas sin terminar su educación constituyen uno de esos grupos que en la sociedad pasan a convertirse, sin que ellos se lo hayan propuesto, en elementos de contrapeso al progreso y al adelanto. Como un motivo de preocupación al fin, la deserción escolar ha merecido atención y estudio en más de una ocasión, siempre con miras a buscarle una solución pronta y adecuada. En el Manual para la Comunidad publicado en 1958 por la Campaña pro Retención Escolar del Departamento de Instrucción se mencionan algunas de las razones por las cuales es necesario retener a nuestros niños en la escuela. Entre estas razones están las del creciente desarrollo industrial y comercial del País, la consiguiente creación de oportunidades de empleo para las personas debidamente preparadas en oficios y profesiones, así como en otras ramas del saber y la complejidad que se experimenta en la vida y en la industria S. Otra publicación del Departamento de Instrucción Pública —Qué pueden hacer los maestros para retener los estudiantes en la escuela— señala que: «Estudios recientes realizados sobre la materia demuestran que: 1) Los que dejan la escuela antes de tiempo entran al mundo del trabajo sin una preparación adecuada. Este hecho puede llevarlos a decepciones adicionales a las que experimentan en la escuela por no poder lograr sus objetivos. 2) A muchos de los que abandonan la escuela se les hace casi imposible reanudar sus estudios por razones económicas, familiares, de salud, de empleo y otras. 3) Un gran número de patronos consideran la educación secundaria imprescindible en el desempeño de las ocupaciones. 4) Por lo general, el que abandona la escuela antes de tiempo se coloca en ocupaciones que no requieren adiestramiento. El mercado de trabajo ofrece cada vez menos oportunidades de empleo para el que no tiene escuela superior. 5) El graduado ° Citado por el Departamento de Instrucción Pública en Campaña pro Retención Escolar, Manual para la Comunidad, p. 5-6. 22
de escuela superior consigue los mejores empleos y entre las edades de cuarenta y cinco a sesenta y cuatro años gana 30 por ciento más que los que abandonaron la escuela sin graduarse 8 . 6) En las Fuerzas Armadas los graduados de escuela superior asimilan mejor el adiestramiento técnico militar, tienen mejores oportunidades de ser seleccionados para escuelas de adiestramiento, ascienden más y están mucho mejor equipados para asumir posiaáones de mando y de liderato que los que no se gradúan»'.
Desde los primeros estudios publicados por la Oficina de Investigaciones Pedagógicas del Consejo Superior de Enseñanza en 1947, hemos venido preocupándonos por este asunto de la deserción escolar. Hemos seguido la trayectoria del problema desde 1920, y aunque por fortuna debemos anotar que la mencionada trayectoria ha sido descendente, estamos seguros de que aún la deserción es un problema de gran magnitud en Puerto Rico, que ocasiona una pérdida sustancial en la matrícula de las escuelas públicas del País. Es decir, que aun cuando la deserción se ha reducido en forma apreciable, sus efectos se dejan sentir todavía marcadamente sobre nuestro sistema escolar. Una breve relación de los resultados de algunas de nuestras investigaciones en esta área nos indicará la forma en que ha ido variando el panorama de la deserción escolar en Puerto Rico. El estudio Problemas de educación en Puerto Rico, publicado en 1947, expone los datos sobre la deserción escolar en la Isla, indicándose en el mismo que de cada 100 alumnos que habían ingresado a primer grado en 1933-34, solamente siete llegaron a duodécimo grado en 1944-45. Se indicaba en el mencionado estudio la situación alarmante de la deserción del primero al noveno grado entre los alumnos de la zona rural. Otro estudio nuestro, Facilidades educativas del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, publicado en 1957, considera los datos correspondientes para años posteriores, y señala un aumento en el poder de retención de las escuelas públicas; así, mientras en 1947-48 llegaron a duodécimo grado 12 de cada 100 alumnos U. S. Department of Labor and U. S. Department of Health, Education, and Welfare, Office of Education. National-in-School Campaign. Handbook for Commui:ities. Washington, D. C., Superintendent of Documents. 1957, p. 10-11. (Citado en: FÉLIx P. CORNIER, Qué pueden hacer los maestros para retener los estudiantes en la escuela, p. 1.) ' FÉLIX P. CORNIER, Qué pueden hacer los maestros para retener los estudiantes en la escuela, p. 1. 23
ingresados a primer grado doce años antes, en 1955-56 llegaron 14. Vista desde el ángulo de la deserción, esta última cifra indica que 86 de cada 100 alumnos iniciados en primer grado abandonaron la escuela sin completar sus estudios de escuela superior. El estudio del sistema educativo de Puerto Rico, realizado más adelante por la Oficina de Investigaciones Pedagógicas, señala que en 1956-57 el por ciento de retención entre primero y duodécimo grados había aumentado a 15; en 1957-58 a 16 y en 1958-59 a 18. Tomada la deserción por niveles escolares, en el año lectivo de 1958-59, alrededor de 11 estudiantes de cada 100 en el nivel superior abandonaron la escuela antes de completar el año; en el nivel intermedio ocho de cada 100 y en el nivel elemental cuatro de cada 100. Estas cifras comparan favorablemente con las correspondientes para años anteriores, o sea, que el número de estudiantes que se gradúan de los distintos niveles aumenta gradualmente cada año, pero todavía no se ha llegado a las metas que se necesitan para el desarrollo económico y social de Puerto Rico, según los planes que ha elaborado el Comité de Recursos Humanos. No hay duda de que la deserción escolar es un problema que requiere la atención seria de educadores, orientadores y trabajadores sociales en Puerto Rico. La escuela sola no puede abordar el problema con eficacia. Concierne a muchas agencias e instituciones, así como a los hogares de donde proceden estos alumnos. De hecho, el Departamento de Instrucción ha organizado actividades —como la Campaña pro Retención Escolar— encaminadas a discutir los alcances del problema y a señalar la participación que deben tener en la solución del mismo los distintos sectores de la comunidad. En estas actividades han tomado parte los miembros del Comité de Recursos Humanos, organismo que ha estudiado la situación en cuanto a recursos humanos en el País, proyectando hasta 1975 la demanda y oferta en este aspecto de nuestra economía. Siguiendo, pues, una línea de interés iniciada años atrás, y respondiendo a la convicción de que el problema de la deserción escolar amerita estudio continuo, realizamos en 1957-58, en colaboración con el Departamento de Instrucción Pública, un estudio sobre la deserción escolar en las escuelas públicas de Puerto Rico. El propósito que nos guiaba era principalmente el de identificar algunos de los factores que estaban influyendo en la creación del 24
problema y tratar de buscar al mismo los remedios adecuados. Deseábamos también conocer algunas de las características de los alumnos desertores, y obtener datos en cuanto a otros aspectos de la deserción, por ejemplo, si esos alumnos habían logrado ajustes satisfactorios después de dejar la escuela, si deseaban volver a ella y cómo se sentían hacia la escuela una vez que la habían abandonado. A pesar de que continuamente se mencionan diversas causas para explicar por qué los estudiantes de las escuelas públicas de Puerto Rico abandonan las aulas antes de terminar el año escolar, nunca se ha tenido seguridad de que tales sean las verdaderas, ni se ha determinado si existen otras más importantes y significativas. Se desconoce igualmente la magnitud de dichas causas. El presente estudio tiene como uno de sus fines esclarecer un tanto la situación con respecto a los factores que intervienen en la creación del problema de deserción, a fin de contribuir en la medida en que sea posible a planear medidas preventivas y remediativas. En el estudio usaremos el término deserción escolar para significar el abandono de la escuela antes de terminar el año lectivo por parte de los alumnos que se matricularon al iniciarse el curso. EL PROBLEMA Los estudiantes que se matriculan en la escuela y la abandonan antes de completar el año escolar están ocasionando una pérdida de importancia en la matrícula de las escuelas públicas de Puerto Rico. Por ejemplo, para el año escolar 1955-56 esta pérdida ascendió al 5.44 por ciento de la matrícula total, o sea, que abandonaron la escuela después de haberse iniciado en el curso escolar unos 29,642 estudiantes de 545,195 que se habían matriculado. (Véase Tabla número 1). Desde el punto de vista de los niveles escolares, la pérdida mayor, en términos porcentuales, se registró en la escuela superior, en la que abandonaron la escuela 4,571 estudiantes, o sea, el 10.60 por ciento de la matrícula en ese nivel. A la escuela superior le siguió la escuela intermedia, que perdió 8,312 estudiantes, o sea, el 8.96 por ciento de la matrícula. En tercer lugar quedó la escuela elemental con una pérdida de 16,759 estudiantes, que representaron el 4.09 por ciento de la matrícula en este nivel escolar. 25
TABLA NÚMERO
1
ESTUDIANTES MATRICULADOS Y ESTUDIANTES DADOS DE BAJA EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DIURNAS DE PUERTO RICO POR GRADO Y ZONA PARA EL AÑO 1955-56 (a) MATRICULA
r
BAJAS URBAN♦
RURAL
GRADO Total
TOTAL
Duodécimo Undécimo Décimo TOTAL ESCUELA SUPERIOR
Noveno Octavo Séptimo TOTAL ESCUELA INTERMEDIA
Sexto Quinto Cuarto Tercero Segundo Primero TOTAL ESCUELA ELEMENTAL...
Urbana
Rural Número
Por ciento de matrícula
Número
Por ciento de matrícula
Número total
Por ciento de matrícula
545,195
289,916
255,279
16,615
5.73
13,027
5.10
29,642
5.44
10,283 14,077 18,774
10,283 14,077 18,774
— -
709 1,386 2,476
6.89 9.85 13.19
— -
— -
709 1,386 2,476
6.89 9.85 13.19
43,134
43,134
-
4,571
10.60
-
-
4,571
10.60
24,027 29,873 38,860
18,142 21,891 27,522
5,885 7,982 11,338
1,341 1,942 2,523
7.39 8.87 9.17
425 739 1,342
7.22 9.26 11.84
1,766 2,681 3,865
7.35 8.97 9.95
92,760
67,555
25,205
5,806
8.59
2,506
9.94
8,312
8.96
50,069 56,095 70,071 83,106 74,138 75,822
26,398 27,464 31,697 34,583 29,519 29,566
23,671 28,631 38,374 48 3 523 44,619 46,256
1,295 1,135 1,090 807 707 1,204
4.91 4.13 3.44 2.33 2.40 4.07
1,452 1,555 1,678 1,704 1,492 2,640
6.13 5.43 4.37 3.51 3.34 5.71
2,747 2,690 2,768 2,511 2,199 3,844
5.49 4.80 3.95 3.02 2.97 5.07
409,301
179,227
230,074
6,238
3.48
10,521
4,57
16,759
4.09
(a) Información balada en loº datos del Departamento de Inatrucción Pública, Informe anual del Secretario de Instrucción Pública, 1955-56, Informa eetadíatko, Tabla número 25, (no cató numerado.) 1 Matrícula para fin de aiio.
Los datos sobre la deserción en el año escolar 1956.57 son poco halagadores. Como lo demuestra la Tabla número 2, la tasa de deserción ascendió a 5.67 por ciento de la matrícula total, o sea, que de los 553,683 estudiantes que se matricularon en la escuela en ese año, 31,402 la abandonaron antes de terminar el curso. La pérdida mayor en términos numéricos se registró en la zona urbana —17,864 estudiantes (6.07 por ciento). Lo mismo que en el 1955-56, el porcentaje mayor de deserción se registró en la escuela secundaria (11.14 por ciento); le siguió la escuela intermedia, con 9.16 por ciento, y en tercer lugar quedó la escuela elemental con 4.20 por ciento. En los años escolares de 1957-58 y 1958.59 se registró aproxirnadamente igual número de bajas, como lo demuestran las Tablas números 3 y 4. En ambos casos la proporción de bajas fue mayor en la escuela superior, seguida de la escuela intermedia y la escuela elemental. La Tabla número 5 indica cómo varía la tasa de deserción en cada municipio según la zona y el nivel escolar durante el año 1955-56. Por ejemplo, en el nivel de escuela superior la tasa de deserción más baja (2.83 por ciento) se registró en Lajas y la más alta (25.20 por ciento) en Morovis. En el nivel de escuela intermedia, Añasco y Comerío ocuparon los extremos con 4.37 y 17.45 por ciento, respectivamente. En el nivel elemental la tasa más baja (2.01 por ciento) se registró en Guaynabo y la más alta (8.44 por ciento) en Jayuya. En la zona rural la tasa de deserción más baja (2.21 por ciento) se registró en el municipio de Yauco y la más alta (10.18 por ciento) en el de Jayuya. En la zona urbana, Dorado e Isabela ocuparon los extremos con tasas de deserción de 2.40 por ciento y 10.62 por ciento, respectivamente. Si se toma en cuenta qué proporción de los alumnos que se inician en primer grado en un año determinado logra obtener diploma de escuela elemental, de escuela intermedia y de escuela superior, respectivamente, se encontrará que de cada 100 estudiantes que empezaron en primer grado en la escuela diurna en 1945-46, sólo 48 se graduaron de sexto grado en el año 1950-51; 29 lograron obtener el diploma de noveno grado en 1953-54 y 15 obtuvieron el diploma de escuela superior en 1956.57. (Véase Tabla número 6.) Como se puede ver en esta tabla, la situación mejoró 27
TABLA N{7MERO 2
ESTUDIANTES MATRICULADOS Y ESTUDIANTES DADOS DE BAJA EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DIURNAS DE PUERTO RICO POR GRADO Y ZONA PARA EL AÑO 1956-57 (a) BAJ AS
MATRICULA I URBANA
RURAL
GRADO Total
Urbana
Rural Número
Por ciento de matrícula
Número
Por ciento de matrícula
Número total
Por ciento de matrícula
TOTAL
553,683
294,429
259,254
17,864
6.07
13,538
5.22
31,402
5.67
Duodécimo Undécimo Décimo
10,970 14,821 20,054
10,950 14,792 19,783
20 29 271
761 1,624 2,691
6.95 10.98 13.60
— 4 28
— 13.79 10.33
761 1,628 2,719
6.94 10.98 13.56
45,845
45,525
320
5,076
11.15
32
10.00
5,108
11.14
25,227 32,172 42,642
18,816 23,401 29,776
6,411 8,771 12,866
1,477 2,063 2,875
7.85 8.82 9.66
474 918 1,353
7.39 10.47 10.52
1,951 2,981 4,228
7.33 9.27 9.92
100,041
71,993
28,048
6,415
8.91
2,745
9.79
9,160
9.16
49,491 61,985 75,327 75,985 70,918 74,091
25,552 30,064 33,580 31,554 28,632 27,529
23,939 31,921 41,747 44,431 42,286 46,562
1,257 1,228 1,490 659 671 1,068
4.92 4.08 4.44 2.09 3.34 3.88
1,503 1,645 1,789 1,491 1,524 2,809
6.28 5.15 4.29 3.36 3.60 6.03
2,760 2,873 3,279 2,150 2,195 3,877
5.58 4.63 4.35 2.83 3.10 5.23
407,797
176,911
230,886
6,373
3.60
10,761
4.66
17,134
4.20
TOTAL ESCUELA SUPERIOR
Noveno Octavo Séptimo TOTAL ESCUELA INTERMEDIA
Sexto Quinto Cuarto Tercero Segundo Primero TOTAL ESCUELA ELEMENTAL
(a) Información basada en los datos del Departamento de Instrucción Pública, parte II, Tabla número 25. 1 Matrícula para fin de afilo.
Informe
ro ao
anual del Secretario de Instrucción Pública, 1956-57, Informe estadístico,
TABLA NÚMERO 3
ESTUDIANTES MATRICULADOS Y ESTUDIANTES DADOS DE BAJA EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DIURNAS DE PUERTO RICO POR GRADO Y ZONA PARA EL AÑO 1957-58 (a) BAJAS
MATRICULA 1 URBANA
RURAL
GRADO Total
Urbana
Rural Número
Por ciento de matrícula
Número
Por ciento de matrícula
Número total
Por ciento de matrícula
TOTAL
564,443
300,363
264,080
15,477
5.15
11,320
4,29
26,797
4.75
Duodécimo Undécimo Décimo
11,548 16,024 21,231
11,523 25,821 21,025
25 203 206
541 1,491 2,514
4.69 9.42 11.96
4 21 23
16.00 10.34 11.17
545 1,512 2,537
4.72 9.44 11.96
48,803
48,369
434
4,546
9.40
48
11.06
4,594
9.41
26,971 35,220 43,935
20,063 25,165 29,284
6,908 10,055 14,651
1,505 1,931 2,407
7.50 7.67 8.22
399 851 1,348
5.78 8.46 9.20
1,904 2,782 3,755
7.06 7.90 8.55
106,126
74,512
31,614
5,843
7.84
2,598
8.22
8,441
7.95
54,923 67,780 71,397 71,270 70,386 73,758
27,967 32,415 31,432 30,178 27,244 28,246
26,956 35,365 39,965 41,092 43,142 45,512
1,004 977 907 599 487 1,114
3.59 3.01 2.89 1.98 1.79 3.94
1,347 1,458 1,289 1,098 1,098 2,384
5.00 4.12 3.23 2.67 2.55 5.24
2,351 2,435 2,196 1,697 1,585 3,498
4.28 3.59 3.08 2.38 2.25 4.74
409,514
177,482
232,032
5,088
2.87
8,674
3.74
13,762
3.36
TOTAL ESCUELA SUPERIOR
Noveno Octavo Séptimo TOTAL ESCUELA INTERMEDIA
Sexto Quinto Cuarto.. Tercero Segundo Primero TOTAL ESCUELA ELEMENTAL
(a) Información basada en los datos del Departamento de Instrucción Pública, Informe anual del Secretario de Instrucción Pública, 1957-58, Informe estadístico, Parte ll, Tabla número 27 S. 1 Matrícula para fin de año.
c
TABLA NÚMERO 4
ESTUDIANTES MATRICULADOS Y ESTUDIANTES DADOS DE BAJA EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DIURNAS DE PUERTO RICO POR GRADO Y ZONA PARA EL AÑO 1958-59 (a) BAJAS
MATRICULA I URBANA
RURAL
GRADO Total
Urbana
Rural Número
Por ciento de matrícula
Número
Por mento de matrícula
Número total
Por ciento de matrícula
TOTAL
569,199
305,728
263,471
17,410
5.69
12,966
4.92
30,376
5.34
Duodécimo Undécimo Décimo
13,435 17,514 23,024
13,286 17,369 22,825
149 145 199
798 1,751 3,119
6.01 10.08 13.66
6 14 22
4.03 9.66 11.06
804 1,765 3,141
5.98 10.08 13.64
53,973
53,480
493
5,668
10.60
42
8.52
5,710
10.58
29,376 35,958 48,165
21,591 25,289 32,244
7,785 10,669 15,921
1,631 2,049 2,738
7.55 8.10 8.49
568 991 1,603
7.30 9.29 10.07
2,199 3,040 4,341
7.49 8.45 9.01
113,499
79,124
34,375
6,418
8.11
3,162
9.20
9,580
8.44
59,179 64,926 67,246 69,710 69,075 71,591
29,887 30,543 29,674 28,499 27,360 27,161
29,292 34,383 37,572 41,211 41,715 44,430
1,117 1,100 816 595 527 1,169
3.74 3.60 2.75 2.09 1.93 4.30
1,660 1,755 1,434 1,276 1,203 2,434
5.67 5.10 3.82 3.10 2.88 5.48
2,777 2,855 2,25.0 1,871 1,730 3,603
4.69 4.40 3.35 2.69 2.50 5.03
401,727
173,124
228,603
5,324
3.08
9,762
4.27
15,086
3.76
TOTAL ESCUELA SUPERIOR
Noveno Octavo Séptimo TOTAL ESCUELA INTERMEDIA
Sexto Quinto Cuarto Tercero Segundo Primero TOTAL ESCUELA ELEMENTAL (a) I
Información obtenida de la División de Evaluación y Estadísticas del Departamento de Instrucción Pública el día 30 de noviembre de 1959, Matrícula para fin de año.
TABLA NÚMERO 5 ALUMNOS DADOS DE BAJA EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DE PUERTO RICO (a) (EN POR CIENTO) POR MUNICIPALIDAD, ZONA Y NIVEL DE INSTRUCCION PARA EL AÑO ESCOLAR 1956-57 ZONA AMBAS
MUNICIPALIDADES
ZONAS
NIVEL DE INSTRUCCION
R U R A L
UR BA N A
Bajas Bajas Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula de _ de matrícula) matrícula)
ELEMENTAL
INTERMEDIO
SUPERIOR
Bajas Bajas Bajas Bajas (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por cienta de de de de matrícula) matrícula) matrícula) matrícula)
TOTAL
553,683
5.67
259,254
5.22
294,429
6.07
407,797
4.20
100,041
9.16
45,845
11.14
1. 2. 3. 4. 5.
Adjuntas Aguada Aguadilla Aguas Buenas Aibonito
4,786 5,479 10,658 4,248 4,571
4.35 4.93 6.60 6.80 4.27
2,751 3,864 5,029 2,932 2,783
4.00 4.17 6.18 6.04 3.09
2,035 1,615 5,629 1,316 1,788
4.82 6.75 6.98 8.51 6.10
3,810 4,303 7,723 3,338 3,302
3,25 3.25 4.80 5.00 2.97
697 909 1,770 745 904
9.04 9.35 9.94 12.75 7.41
279 267 1,165 165 365
7.53 16.85 13.48 16.36 8.22
6. 7. 8. 9. 10.
Añasco Arecibo Arroyo Barceloneta . Barranquitas
4,380 18,046 3,548 5,302 5,133
5.57 6.38 7.36 4.22 4.87
2,719 10,180 1,572 3,447 3,642
6.47 6.11 8.27 3.39 3.49
1,661 7,866 1,976 1,855 1,491
4.09 6.74 6.63 5.77 8.25
3,582 13,036 2,566 3,913 3,711
5.36 5.17 5.96 3.12 3.50
595 3,182 620 983 1,145
4.37 8.01 10.32 7.12 6.11
203 1.828 362 406 277
12.81 12.20 12.15 7.88 18.05
11. 12. 13. 14. 15.
Bayamón Cabo Rojo. Caguas Camuy Carolina
12,278 6,556 16,281 5,594 8,711
4.04 6.73 5.99 3.65 4.97
5,731 4,150 6,967 3,965 5,879
3.79 6.38 5.97 2.82 4.44
6,547 2,406 9,314 1,629 2,832
4.26 7.32 6.01 5.65 6.07
8,336 4,909 11,602 4,318 6,122
2.94 5.68 3.91 2.45 3.56
2,294 1,181 2,855 914 1,905
7.67 9.91 10.19 7.11 8.71
1,648 466 1,824 362 684
4.55 9.66 12.66 9.12 7.16
(a)
r.
Bajas de alumnos no transferidos.
TABLA NÚMERO 5 (Continuación)
W
ALUMNOS DADOS DE BAJA EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DE PUERTO RICO (a) (EN POR CIENTO) POR MUNICIPALIDAD, ZONA Y NIVEL DE INSTRUCCION PARA EL AÑO ESCOLAR 1956-57 NIVEL DE INSTRUCCION
ZONA AMBAS ZONAS
MUNICIPALIDADES
R U R A L
UR BANA
ELEMENTAL
SUPERIOR
INTERMEDIO
Bajas Bajas Bajas Bajas Bajas Bajas Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento de de de de de de matrícula) matrícula) matrícula) matrícula) matrícula) matrícula)
16. 17. 18. 19. 20.
Cataño Cayey Ceiba Ciales Cidra
6,176 9,687 1,892 5,106 4,991
6.10 5.94 6.08 5.64 5.11
490 4,320 773 3,398 2,765
5.92 5.09 5.30 3.97 3.33
5,686 5,367 1,119 1,708 2,226
6.12 6.61 6.61 8.96 7.32
4,787 6,887 1,383 3,933 4,129
3.47 3.96 5.06 3.46 3.83
1,029 1,969 379 848 653
13.12 9.55 8.18 9.55 10.26
360 831 130 325 209
21.11 13.72 10.77 21.85 14.35
21. 22. 23. 24. 25.
Coamo Comerlo Corozal Culebra Dorado
7,087 4,630 6,329 158 3,217
5.45 6.54 7.28 2.53 3.85
3,168 2,596 4,352 — 2,048
4.10 4.66 8.16 — 4.69
3,919 2,034 1,977 158 1,169
6.53 8.95 5.36 2.53 2.40
5,448 3,419 4,690 121 2,630
4.07 3.98 6.67 3.30 3.23
1,165 808 1,167 37 587
8.58 17.45 10.71 6.64
474 353 472 -
13.50 7.36 4.87 -
26. 27. 28. 29. 30.
Fajardo Guánica Guayama Guayanilla Guaynabo
5,346 4,186 8,700 4,728 8,028
4.94 4.99 5.47 4.46 3.35
1,119 792 3,244 2,689 2,847
3.04 6.19 4.32 3.50 3.06
4,227 3,394 5,456 2,039 5,181
5.44 4.71 6.16 5.74 3.51
3,321 3,093 5,909 3,584 6,273
2.53 3.68 3.40 3.04 2.01
1,116 748 1,540 735 1,595
7.44 7.35 9.42 8.03 7.21
909 345 1,251 409 160
10.67 11.59 10.39 10.51 17.50
(a)
Bajas de alumnos no transferidos.
TABLA NÚMERO 5 (Continuación)
W
ALUMNOS DADOS DE BAJA EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DE PUERTO RICO (a) (EN POR CIENTO) POR MUNICIPALIDAD, ZONA Y NIVEL DE INSTRUCCION, PARA EL AÑO ESCOLAR 1956-57 NIVEL DE INSTRUCCION
ZONA AMBAS ZONAS
MUNICIPALIDADES
w w
U R BA N A
BU RAL
ELEMENTAL
INTERMEDIO
SUPERIOR
Bajas Bajas Bajas Bajas Bajas Bajas Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento de de de de de de matrícula) matrícula) matrícula) matrícula) matrícula) matrícula)
31. 32. 33. 34. 35.
Gurabo Hatillo Hormigueros Humacao Isabela
4,583 4,684 1,863 9,474 6,818
7.88 5.49 8.91 5.82 8.78
2,546 3,745 664 3,933 4,098
7.66 5.85 9.49 5.42 7.56
2,037 939 1,199 5,541 2,720
8.15 4.05 8.59 6.10 10.62
3,449 3,888 1,339 6,357 5,129
6.06 4.94 7.09 3.96 5.93
833 796 383 1,692 1,246
14.88 8.16 13.58 8.45 16.45
141 1,425 443
9.30 13.48 10.95 20.32
36. 37. 38. 39. 40.
Jayuya Juana Díaz Juncos Lajas Lares
4,126 6,969 5,762 3,915 8,181
9.16 4.35 5.15 4.55 4.84
2,632 4,425 3,049 2,734 5,991
10.18 3.37 4.07 4.46 4.24
1,494 2,544 2,713 1,181 2,190
7.36 6.05 6.38 4.74 6.48
3,198 5,443 4,310 3,093 6,342
8.44 2.94 3.16 4.24 3.80
673 1,190 1,130 716 1,239
10.40 8.07 11.15 6.14 7.51
255 336 322 106 600
14.90 13.99 10.87 2.83 10.33
41. 42. 43. 44. 45.
Las Marías Las Piedras. Loíza Luquillo Manatí
2,626 4,115 7,222 2,477 7,367
8.19 4.64 7.57 7.10 5.65
1,955 2,407 4,386 1,465 3,476
8.24 4.49 7.23 5.46 5.29
671 1,708 2,836 1,012 3,891
8.05 4.86 8.11 9.49 5.96
2,213 3,421 .5,412 1,784 5,321
7.23 3.86 6.15 4.82 4.23
296 694 1,269 450 1,365
12.84 8.50 10.56 10.00 11.58
117
14.53 14.79 18.52 4.84
(a) Bajas de alumnos no transferidos.
301 -
541 243 681
TABLA NÚMERO 5
W
(Continuación)
ALUMNOS DADOS DE BAJA EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DE PUERTO RICO (a) (EN POR CIENTO) POR MUNICIPALIDAD, ZONA Y NIVEL DE INSTRUCCION PARA EL AÑO ESCOLAR 1956-57 NIVEL DE INSTRUCCION
ZONA AMBAS ZONAS
MUNICIPALIDADES
R UR A L
U R BAN A
ELEMENTAL
INTERMEDIO
SUPERIOR
Bajas Bajas Bajas Bajas Bajas Bajas Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento de de de de de de matrícula) matrícula) matrícula) matrícula) matrícula) matrícula)
46. 47. 48. 49. 50.
Maricao Maunabo Mayagüez Moca Morovis
1,716 3,165 19,085 5,233 5,073
7.17 4.01 4.88 6.73 6.60
869 2,130 4,626 3,869 3,393
8.98 3.52 3.65 7.39 5.81
847 1,035 14,459 1,364 1,680
5.31 5.02 5.28 4.84 8.21
1,339 2,480 13,276 4,448 3,976
6.87 3.06 2.95 6.09 4.70
254 610 3,548 644 851
9.06 6.72 6.67 11.34 10.10
123 75 2,225 141 246
6.50 13.33 13.53 5.67 25.20
51. 52. 53. 54. 55.
Naguabo Naranjito Orocovis Patillas Peñuelas
5,358 4,554 5,673 4,762 3,607
8.04 4.15 6.38 6.80 5.74
3,575 2,931 4,081 3,463 2,189
8.50 2.80 5.27 7.25 5.12
1,783 1,623 1,592 1,299 1,418
7.12 6.59 9.23 5.62 6.70
3,903 3,616 4,562 3,871 2,651
6.92 2.54 4.69 6.30 3.58
1,069 730 852 776 728
11.41 8.49 11.74 7.73 12.22
386 208 259 115 228
10.10 16.83 18.53 17.39 10.09
56. Ponce 57. Quebradillas 58. Rincón 59. Río Grande. 60. Río Piedras
30,517 3,143 2,373 5,082 39,011
6.23 5.89 4.85 6.47 4.68
7,071 1,864 1,533 3,409 3,323
6.76 3.22 3.52 5.78 4.18
23,446 1,279 840 1,673 35,688
6.05 9.77 7.26 7.89 4.73
21,657 2,417 1,776 3,734 26,150
4.91 3.60 2.98 3.72 3.20
5,590 516 483 1,003 8,031
9.48 12.98 11.18 14.26 6.84
3,270 210 114 345 4,830
9.33 14.76 7.02 13.62 9.17
(a)
Bajas de alumnos no trasferido.
TABLA NGMERO 5 (Conclusión)
ALUMNOS DADOS DE BAJA EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DE PUERTO RICO (a) (EN POR CIENTO) POR MUNICIPALIDAD, ZONA Y NIVEL DE INSTRUCCION PARA EL AÑO ESCOLAR 1956-57 ZONA AMBAS ZONAS
MUNICIPALIDADES
R UR A L
NIVEL U R B AN A
ELEMENTAL
DE
INSTRUCCION
INTERMEDIO
SUPERIOR
Bajas Bajas Bajas Bajas Bajas Bajas Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento Matrícula (Por ciento de de de de de de matrícula) matrícula) matrícula) matrícula) matricula) matrícula)
61. 62. 63. 64. 65.
Sabana Grande Salinas San Germán San Juan San Lorenzo
4,408 6,753 6,964 39,686 6,594
5.01 7.08 5.61 5.72 7.16
2,260 4,017 4,105 — 4.258
5.40 5.15 5.63 — 6,76
2,148 2,736 2,859 39,686 2,336
4.61 9.90 5.60 5.72 7.88
3,296 5,154 5,071 26,986 5,288
3.85 4.64 4.58 4.34 5.94
752 1,181 1,321 8,510 953
8.64 14.14 8.02 7.90 12.70
360 418 572 4,190 353
8.06 17.22 9.26 10.21 10.48
66. 67. 68. 69. 70.
San Sebastián Santa Isabel Toa Alta Toa Baja Trujillo Alto
9,725 4,139 3,485 4,879 3,682
6.10 6.55 5.91 5.45 5.16
6,658 1,954 2,347 3,506 2,638
5.14 5.88 5.79 4.25 3.94
3,067 2,185 1,138 1,373 1,044
8.18 7.14 6.15 8.52 8.24
7,636 3,065 2,787 3,515 2,861
4.50 4.96 5.63 3.73 3.74
1,478 797 698 847 597
11.43 10.54 7.02 9.21 11.06
611 277 517 224
13.09 12.64 11.02 7.59
71. 72. 73. 74. 75.
Utuado Vega Alta Vega Baja Vieques Villalba
11,538 4,341 8,241 2,371 4,402
6.91 3.82 4.64 4.76 5.75
7,933 2,463 4,711 923 2,703
6.13 3.45 3.99 4.55 4.25
3,605 1,878 3,530 1,448 1,699
8.63 4.31 5.50 4.90 8.12
8,936 3,438 6,063 1,448 3,386
5.35 3.05 3.17 3.18 3.42
1,824 640 1,578 554 764
10.58 6.41 7.54 8.12 13.61
778 263 600 369 252
16.20 7.60 11.83 5.96 13.10
9,117 8,992
5.97 3.96
7,120 5,614
6.02 2.21
1,997 3,378
5.76 6.87
7,130 6,954
5.22 2.07
1,443 1,336
9.22 8.08
544 702
7.17 14.81
76. Yabucoa 77. Yauco (a)
Bajas de alumnos no transferidos.
-
TABLA N1 MERO 6 TASA DE RETENCION DE LOS ALUMNOS QUE INGRESARON EN PRIMER GRADO EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DIURNAS DE PUERTO RICO EN LOS AÑOS 1945-46 A 1949-50, POR ZONAS
GRADO
AMBAS ZONAS
ZONA URBANA
AÑO DE INGRESO
AÑO DE INGRESO
1945-46 1946-47 1947-48 1948-49 1949-50 1945.46 1946-47 1947-48 1948-49
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 (a)
ZONA RURAL AÑO DE INGRESO
1949-50 1945-46
1946-47 1947-48 1948-49
1949-50
100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 81.59 83.39 84.41 88.02 91.08 87.22 89.47 88.36 93.57 98.46 78.63 80.22 82.36 85.13 87.32 71.71 74.17 77.09 82.26 84.30 89.43 90.10 90.69 98.98 102.24 62.42 65.87 70.04 73.55 75.19 60.62 65.70 69.23 72.94 96.64 84.74 89.54 90.99 96.11 100.49 47.98 53.57 57.95 60.87 64.51 53.34 58.17 60.27 64.90 67.78 85.73 89.26 90.30 96.05 100.09 36.37 41.96 44.70 48.66 51.36 48.27 51.49 53.04 57.10 60.56 81.89 84.81 85.11 91.29 95.56 30.65 34.12 36.41 39.27 42.78 40.72 43.92 45.47 49.63 51.69 85.22 91.92 96.47 102.94 108.64 17.40 18.90 19.03 21.84 22.74 34.24 36.37 38.14 40.78 42.79 74.51 79.50 83.02 87.22 92.37 13.13 13.88 14.88 16.57 17.59 28.79 30.74 32.28 34.44 35.87 63.88 67.80 71.38 74.97 79.20 10.41 11.42 12.00 13.31 13.89 (a) 0.55 0.43 0.39 23.99 25.34 26.94 28.98 30.44 69.78 73.95 77.84 83.77 89,57 (a) (a) (a) 0.41 0.30 19.14 20.01 21.52 23.61 55.69 58.29 62.25 68.34 (a) (a) 0.30 14.92 15.59 17.81 43.32 45.39 51.60 La escuela rural no tuvo nivel superior hasta el año 1956-51.
un poco en los dos años siguientes. En 1958-59, 18 estudiantes se graduaron de la escuela superior por cada 100 que se habían matriculado en el primer grado doce años antes. Considerando la zona y el grado, se observa que la tasa de deserción escolar más alta se registra en la zona rural entre los estudiantes que pasan del sexto al séptimo grado. Las tasas de deserción entre los estudiantes que pasan del séptimo al octavo y del octavo al noveno grado son bastante altas si las comparamos con las que se registran en los Estados Unidos continentales en esos mismos grados. (Véase Tabla número 7.) Otros grados en que se consideran altas las tasas de deserción en las escuelas de Puerto Rico son del cuarto al quinto, del quinto al sexto y del tercero al cuarto. En los años escolares de 1958-59, 1959.60 y 1960-61 las tasas de retención aumentaron, como se puede ver en la Tabla número 8. La Gráfica I demuestra la retención de los últimos tres años considerados en el estudio. La tasa de retención en la zona rural es mucho más baja que en la zona urbana. (Gráficas II y III). IMPLICACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES DE LA DESERCIÓN ESCOLAR El impacto desfavorable de la deserción escolar sobre las metas de crecimiento económico de Puerto Rico hasta el año 1975, según las ha esbozado la junta de Planificación, ha sido demostrado por el Comité de Recursos Humanos en su estudio titulado Proyección de la demanda y la oferta de recursos humanos en Puerto Rico, publicado en el mes de noviembre de 1957. Según los hallazgos y las conclusiones de dicho estudio, tanto en el presente como en el futuro es evidente una deficiencia en los niveles de educación que debe poseer la fuerza trabajadora de Puerto Rico, si es que se desea que el desarrollo económico iniciado en nuestro medio continúe su auge hasta alcanzar para el año 1975 metas de productividad por trabajador comparables a las logradas por los Estados Unidos en el año 1950. Uno de los medios que sugiere el referido estudio para remediar esta deficiencia educativa de nuestra fuerza trabajadora y de la población en general es evitar la deserción de los estudiantes que se matriculen en nuestras escuelas. Un aumento en la tasa de retención de nuestras escuelas hasta el sexto grado, del 65 por ciento 37
TABLA NÚMERO
7
TASAS DE RETENCION EN LAS ESCUELAS PUBLICAS DIURNAS DE ESTADOS UNIDOS CONTINENTALES Y DE PUERTO RICO, PARA 1956-57 A 1957-58, POR GRADO Y ZONA
GRADOS
1- 2 2-3 3- 4 4- 5 5- 6 6- 7 7- 8 8- 9 9-10 10-11 11-12
Tasas de retención en Estados Unidos de 195657 a 1957-58 (a)
Total
Urbana
Rural
92.73 98.18 98,39 98.60 98.47 100.24 96.77 100.47 92.11 87.34 87.43
95.01 100.49 93.96 90.01 88.67 88.64 82.54 83.79 84.17 79.87 77.89
99.02 105.37 99.67 96.61 93.22 114.40 84.53 85.72 111.61 79.94 77.88
92.63 97.18 89.90 84.70 84.40 61.11 77.94 78.66 3.18 74.91 86.21
TASAS DE RETENCION EN PUERTO RICO DE 1956-57 a 1957-58 (b)
(a) Información basada en la Tabla número 155 de Statistical Abstract of the United States, 1962, publicado por U. S. Deparment of Commerce, Bureau of the Census. (6) Información tomada de la tabla número 265 del Informe anual del Secretario de Instrucción Pública, 1957-58, Informe estadístico, Parte II, P. 167-170.
TABLA NÚMERO 8
TASAS DE RETENCION EN LA ESCUELA PUBLICA DIURNA DE PUERTO RICO POR GRADO PARA LOS AÑOS 1957-58 A 1958-59, 1958-59 A 1959-60 y 1959-60 A 1960-61(a) GRADOS
1- 2 2- 3 3- 4 4- 5 5- 6 6- 7 7- 8 8- 9 9-10 10-11 11-12
1957-58 a 1958-59
1958-59 a 1959-60
1959-60 a 1960-61
93.69 99.05 94.30 90.93 87.30 87.72 81.82 83.45 85.42 82.48 83.84
92.31 97.63 94.93 91.74 86.94 87.93 80.39 83.24 86.36 80.25 79.36
90.00 97.97 95.26 91.74 87.44 89.15 81.95 83.69 85.74 79.35 80.07
(a) Información obtenida de la Tabla número 26, Informe anual estadístico del Secretario de Instrucción Pública, 1960-61, p. 107 -111.
38
GRÁFICO NUMERO 1
Alumnos de las escuelas póbliccs diurnas de Puerto Rico matriculados en primer grado en la zona njral durante los años 1947-48, 1948-49, 1949-50 y por ciento de retención para cada grado sucesivo bosta el 1958-59 Por ciento ..100
or ciento 100 90
90
80
80 70
70
60
60
50
50
40
40 30 20
30
LE PENDA 20
—1947-48 •.-••-•• 1948-49
10
10
- • —.1949-50
3
y
5
G
c
6 A
7 ~
8 0
9 S
10
11
39
120
GRAFICO NUMERO 2
Alumnos de los escuelas póblicas diurnas de Puerto Rico matriculados en primer grado en lo zona urbana durante los anos 1947-48, 1948-49, 1949-50 y por ciento de retención para cada grado sucesivo hasta el 1958-59
a
Por ciento 110 100
-90 -80 -70 -60 -50 -40 -30 -
1947-48 ••••••• 1948-49 -. - 1949-50
2
40
-20 -10
I
I
I
t
3
y G
5
6
i
7
8
9 S
JO
II
12
GRAFICO NUMERO 3
Alumnos de los escuelas póblicas diurnas de Puerto Rico matriculados en primer grado en las zonas urbana y rural durante los años 1947-48, 1948-49, 1949-50 y por ciento de retención paro coda grado sucesivo hasta el 1958-59
Por ciento
Por ciento 100
100 ~ 90-
90
80
80 .... ' `' . \ ~~\
70
70
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60
60
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50
50 S.
40-
30-
40
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30
LEYENDA:
20
-
1947-48
20
10
....~ 1948-49 _ ._ 1949-50
10
1
1
1
1
i
2
3
y G
5 R
6 A
1 7 ~
L 8 O
I 9 ~
I
l0
II
41
o 12
que era a la fecha del estudio, al 85 por ciento, cubrirá una tercera parte de la deficiencia de 450,000 graduados de sexto grado que indica el informe habremos de tener si no se toman las medidas pertinentes, que se sugieren en el mismo informe $. Lo anterior equivaldría a fijar una meta para disminuir la deserción escolar hasta el sexto grado, del 35 por ciento que era según dicho informe, al 15 por ciento. De acuerdo con la proyección hecha por la División de Investigaciones del Consejo Superior de Enseñanza 9, se esperan alrededor de 1,065,000 graduados de la escuela elemental hasta el año 1975. Este cálculo representa aproximadamente unos 67,000 graduados más que los que estima el Comité de Recursos Humanos y reduciría la deficiencia señalada por dicho Comité a dos quintas partes (2/5) en lugar de una tercera parte (1/3) si se lograse la meta de subir la retención al 85 por ciento. Además de las implicaciones puramente económicas de la deserción escolar están las implicaciones sociales de ésta. Aunque sobre este último aspecto no se ha hecho un estudio tan abarcador como sobre el primero, tenemos algunos indicios en los datos que publicó la Junta de Planificación de Puerto Rico en su Anuario estadístico de 1958 '1e sobre los casos referidos al Registro Central de Menores. De acuerdo con la referida publicación, en el año natural 1956, de 3,350 casos que fueron referidos al Registro Central de Menores, 1,302 habían asistido a la escuela en el pasado, en otras palabras, eran desertores escolares, y 119 eran analfabetos, o sea, que más del 42 por ciento de este grupo de menores se puede clasificar como desertores escolares si consideramos los 1,302 desertores de hecho y los 119 que ni siquiera habían asistido a la escuela. Para el año 1957-58 hubo 2,337 menores para los cuales se registraron querellas en el tribunal de menores. Observaciones 8 Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Departamento del Trabajo de Puerto Rico, et al., Proyección de la demanda y la oferta de los recursos humanos en Puerto Rico, Capitulo V, noviembre de 1957, P. 97-100. División de Investigaciones Pedagógicas, Consejo Superior de Enseñanza, Estudio del sistema educativo de Puerto Rico, Informe a la Comisión de Instrucción de la Cámara de Representantes, Capítulo 24, «Proyección de matrícula escolar». 30 Junta de Planificación de Puerto Rico, Anuario estadístico de 1958, Tabla número 30 —Delincuencia juvenil — Características de los menores referidos al Registro Central de Menores—, Años naturales 1956 y 1957, p. 38.
42
hechas en relación con estos menores demostraron 11 que de 2,290 sobre los cuales se obtuvo información en lo que atañe a la asistencia a la escuela, había 1,620 (70.8 por ciento) fuera de las aulas. Este por ciento es casi igual al que revelaron las cifras del año anterior (70.7 por ciento). De los 1,620 menores fuera de aulas, había un pequeño grupo, 322, que tenía algún empleo. El resto permaneció ocioso todo el tiempo. Al comparar la matrícula de las escuelas con la población de edad escolar, vemos en la Tabla número 9 que hay un gran número de los individuos en edad escolar que no están matriculados y, de otro lado, que hay muchos en la escuela que están matriculados en un nivel bajo para su edad. El hecho de que toda la población escolar no se matricula y la probabilidad de que los estudiantes con más edad que la normal para el grado Se den de baja, pueden afectar al individuo como persona, avocarlo a delitos por estar ocioso y rebajar el nivel cultural de la comunidad. RESULTADOS DE AQUELLOS ESTUDIOS QUE SE HAN EFECTUADO SOBRE ESTE PROBLEMA Como se ha dicho antes, no se conoce ningún estudio que se haya hecho en Puerto Rico para investigar de manera concienzuda los factores que afectan la deserción. En Estados Unidos, sin embargo, hay varios estudios que señalan una multiplicidad de factores como causas probables de la deserción. Por ejemplo, Edward S. Cook 12, en un estudio sobre 95 estudiantes que abandonaron una escuela metropolitana y un grupo de 200 estudiantes que permanecieron en la misma escuela, sostiene que hay diferencias significativas entre los estudiantes que Se han dado de baja y el grupo que se ha quedado en la escuela, aunque no hay un solo factor que pueda distinguirse absolutamente entre los dos grupos. Las bajas en la escuela son el resultado de un sinnúmero de factores que al operar juntos le presentan al estudiante individual problemas que " Oficina de Administración de los Tribunales, Tribunal General de Justicia, Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Sexto informe anual del Director Administrativo de los Tribunales, 1957-58, p. 45. 12 EDWARD S. COOK, ((An Analysis of Factors Related to Withdrawal from High School Prior to Graduation,,, Journal of Educational Research 50 : 191-196, November 1956. 43
TABLA NÚMERO 9 POBLACION DE PUERTO RICO EN LOS GRUPOS 6-12,13-15 Y 16-18 AÑOS Y POR CIENTO DE LA POBLACION DE CADA GRUPO MATRICULADA EN LOS NIVELES ELEMENTAL, INTERMEDIO Y SUPERIOR DE LAS ESCUELAS PUBLICAS Y PRIVADAS DIURNAS PARA LOS AÑOS 1955-56 A 1958-59, INCLUSIVE
GRUPO DE EDAD
POR CIENTO DE LA POBLACION EN ESCUELA
Población de este gris po de edad
LA TOTAL
Nivel elemental
Nivel intermedio
Nivel euperior
1958-59 6-12 13-15 16-18
443,392 155,523 124,381
87.3 27.2 2.1
4.2 54.7 14.9
7.7 35.0
91.5 89.5 52.0
6-18
723,296
50.7
16.9
7.7
84.3
1957-58 6-12 13-15 16-18
428,386 156,471 129,687
91.9 26.2 2.1
3.8 51.1 13.7
7.2 30.1
95.7 84.5 45.9
6-18
714,544
61.2
16.0
7.0
84.2
1956-57 6-12 13-15 16-18
423,569 158,668 137,969
91.5 26.3 2.2
3.5 47.2 12.8
6.0 26.0
95.0 79.5 41.0
6-18
720,706
60.0
14.9
6.3
81.2
1955-56 6-12 13-15 16-18
423,287 158,055 139,361
90.5 292 2.4
3.0 43.7 12.5
5.4 25.2
93.5 78.2 40.1
6-18
720,703
59.9
13.8
6.1
79.8
44
parecen no tener solución y que él puede enfrentar con más facilidad dejando la escuela. Al comparar los alumnos que se mantenían en la escuela con los que la habían abandonado, Cook encontró que los alumnos del segundo grupo se habían transferido a más escuelas, eran más retardados en edad, habían obtenido peores notas, habían estado ausentes mayor número de veces y habían fracasado en más cursos. Los que no habían abandonado la escuela tenían cocientes de inteligencia más altos. El ajuste personal de los desertores a la escuela, el hogar y la familia, y la salud eran. peores. Un estudio del Departamento del Trabajo de Estados Unidos ns sobre los jóvenes que estaban fuera de la escuela de Louisville, Kentucky, reveló que la mayoría de las razones para dejar la escuela se podían agrupar en cinco categorías generales: 1) insatisfacción con la escuela; 2) presión económica; 3) deseo de ganar un salario; 4) matrimonio, o, en el caso de muchachas, preñez y 5) emergencias personales o familiares. De acuerdo con F. A. Mullen lh los niños que prefieren faltar a clases a venir a la escuela y desordenar en los salones de clase como un medio de escapar de la tensión de la situación escolar, tienen más problemas en el hogar, tales como hogares destruidos, vivienda pequeña para una familia numerosa, familias que viven de la ayuda que les da el Gobierno, padres delincuentes, padrastros o madrastras en el hogar, etc. El NEA Research Bulletin 15 informó acerca de un estudio sobre asistencia escolar llevado a cabo en ciudades grandes y pequeñas en los niveles elemental y superior durante períodos comparables de un mes entre 1949 y 1951. Reveló el estudio que la asistencia escolar ha sido más suceptible a los cambios en las condiciones económicas y sociales que la duración del curso escolar y que las ciudades grandes han sido más afectadas que las pequeñas. Un informe publicado en 1962 18, bajo las firmas de Solomon U. S. Department of Labor, Bureau of Labor Standards, Hunting a Career—A Study of Out-of-School Youth, Louisville, Kentucky, Washington, 1947, Bulletin No. 115. 13 F. A. MULLEN, «Truancy and Classroom Disorders as Symptoms of Personality Problems,» Journal of Educational Psychology 41 : 97, 109, February 1950. 1° National Education Association Research Bulletin, «School Attendance,» October 1952. 16 SOLOMON O. LICHTER, ELSIE B. RAPIEN, FRANCES M. SEIBERT and MORRIS A. SLANSKY, The Drop-Outs, p. 245-253. 45
O. Lichter, Elsie B. Rapien, Frances M. Seibert y Morris A. Slansky, M. D., miembros de la agrupación nacional The Scholarship and Guidance Association, está basado en el estudio intenso de 105 casos de alumnos de escuela superior que eran candidatos potenciales a la deserción escolar. Todos poseían habilidad mental promedio, pero estaban a punto de abandonar la escuela superior sin haberla completado. Aunque los alumnos que se estudiaron presentaban diferencias de carácter y personalidad, tenían determinadas características comunes, entre ellas, la de haber tenido experiencias escolares desagradables, la falta de planes constructivos para el futuro inmediato y la presencia en muchos casos de problemas emocionales severos. Mediante la administración del tratamiento pertinente se consiguió retener en la escuela a más de la mitad de los que pensaban abandonarla e igualmente se mejoró la situación de éstos que permanecieron. Hay varios otros estudios que mencionamos en la bibliografía, en los cuales se indican múltiples causas para la deserción escolar. En el presente estudio hemos tratado de buscar los factores que intervienen en la creación del problema en Puerto Rico, donde la situación, aunque distinta a la que prevalece en los Estados Unidos, es probable que haya estado influida por los asuntos de carácter económico y social, y por condiciones ambientales de relaciones familiares, interpersonales y de convivencia.
46
CAPÍTULO
II
PROPOSITOS DEL ESTUDIO Y METODOLOGIA PROPÓSITOS
Como se ha señalado en el primer capítulo, el problema de la deserción en Puerto Rico no ha sido estudiado en detalle en cuanto a los factores que lo afectan. El propósito principal de nuestro estudio era, pues, conocer los factores socioeconómicos y escolares presentes en la deserción. Se deseaba saber quiénes eran los alumnos que dejaban la escuela; de dónde procedían; cómo se sentían hacia la escuela; si habían logrado hacer ajustes satisfactorios después de dejar la escuela; si deseaban volver a ella. Se proponía el estudio, además, identificar aquellos factores relacionados con la deserción de estudiantes en los diferentes niveles y zonas de la Isla para poder determinar si el problema revestía en estas zonas y niveles las mismas características o si éstas eran distintas. Este conocimiento de los problemas y situaciones relacionados con la deserción en la escuela pública se consideraba como el primer paso en la búsqueda de soluciones satisfactorias y en el aumento de la retención de estudiantes. Se pensaba que había problemas y factores diferentes que estaban afectando la deserción en los varios niveles y zonas; así se establecieron nueve hipótesis: 1. Que problemas en el hogar, excluyendo el de presiones económicas, son los factores principales positivamente relacionados con la deserción en los niveles de intrucción 47
elemental e intermedio de la zona rural de Puerto Rico. 2. Que niveles subestandard de vida que se originan en empleo estacional, desempleo y empleo parcial de los padres son los factores principales positivamente relacionados con las bajas escolares en la zona rural de Puerte Rico. 3. Que la insatisfacción con la escuela y la atracción por ganar salarios son los factores principales relacionados con las bajas en las escuelas superiores de Puerto Rico. 4. Que un factor de importancia relacionado positivamente con las bajas en los niveles intermedio y elemental es la movilidad de la población. 5. Que el grado de instrucción y la ocupación de los padres están negativamente relacionados con la propensión a las bajas de los niños. 6. Que la mala salud de los sujetos y sus familiares es un factor positivamente relacionado con la deserción en las zonas rurales y las zonas de arrabal en el nivel elemental. 7. Que los alumnos desertores tienen más problemas de disciplina y aprendizaje que los no desertores. 8. Que los alumnos que han dejado la escuela por razones ajenas a su voluntad tienen planes de regresar a ella, mientras que los que la dejaron por insatisfacción o problemas personales no tienen planes de regresar y han hecho ajustes relativamente satisfactorios afuera. 9. Que la mayoría de los alumnos desertores de escuela intermedia y escuela superior que dejaron la escuela por razones personales de ellos o por problemas de aprendizaje no manifestaban tener aspiraciones académicas o vocacionales, y sí de trabajo. Para buscar las contestaciones a estas hipótesis, los siguientes factores fueron seleccionados para estudio: L Edad de los alumnos. 2. Sexo de los alumnos. 3. Edad y escolaridad de los progenitores. 48
4. Situación económica según puede reflejarse en: a) Ocupación del sostenedor. b) Status del empleo del sostenedor. e) Hábitos de trabajo del sostenedor. d) Ingresos y egresos del sostenedor. e) Fuentes de ingresos y asistencia económica. 5. Tipo de familia. 6. Hacinamiento. 7. Problemas de la familia: a) Movilidad. b) Relaciones familiares. e) Enfermedades. d) Situaciones que causan desbalance en el ritmo normal de la vida familiar. 8. Posición del alumno en el núcleo familiar. 9. Relaciones del alumno con los familiares: a) Con la madre. b) Con el padre. c) Con los hermanos. 10. Problemas con la policía. 11. Planes de trabajo y matrimonio. 12. Problemas relacionados con la escuela: a) Escuelas en que ha estado y razones para cambios. b) Insatisfacción con la escuela. c) Conducta en la escuela. d) Aspiraciones académicas. e) Aspiraciones vocacionales. /) Razones para la deserción. g) Ajustes hechos después de la deserción. Estos factores se han estudiado tomando en cuenta distintas características, como edad y sexo de los alumnos, zonas y niveles escolares. METODOLOGÍA Antes de explicar la metodología utilizada para conseguir la
4
From
jp 1 .ih '1.''v
I.shver S. Bangdiwala, Ph. D. Universidad de Puerto Rico
49
información y analizar los datos sería conveniente definir algunos de los términos más usados en este estudio. Estos son, a saber: 1. Desertor. Niño o joven estudiante que fue dado de baja en la escuela pública diurna de Puerto Rico durante el año escolar por razones distintas a traslado a otra escuela, emigración, mudanza a otro domicilio, ingreso al servicio militar o muerte. 2. Control o estudiante no desertor. Niño o joven activo en la escuela pública diurna de Puerto Rico durante el año escolar 1957-58, cuyas características de sexo, edad, grado, zona, nivel económico y municipio eran similares a las de uno de los estudiantes desertores incluidos en el estudio. 3. Zona. Se refiere generalmente al lugar donde radicaba la escuela del alumno objeto de estudio, y en algunos casos a la zona de residencia. En cada caso especifico se indica a cuál de las clasificaciones de zona se hace referencia. Para diferenciar entre zonas urbana y rural se usaron los mismos criterios empleados por el Censo de los Estados Unidos 1. 4. Nivel. Se consideraron los tres niveles de escolaridad existentes en la escuela pública de la Isla, a saber: nivel elemental (primero a sexto grado), nivel intermedio (séptimo a noveno grado) y nivel superior (décimo a duodécimo grado). Para efectos del estudio se clasificó a cada alumno desertor en el nivel a que pertenecía en el momento en que abandonó la escuela. Los no-desertores se clasificaron de acuerdo con el nivel escolar a que pertenecían en el momento de la entrevista. INFORMACIÓN BÁSICA Para poder llevar a cabo los propósitos del estudio se elaboró una planilla donde se recogía toda la información básica relacionada ' U. S. Bureau of the Census, U. S. Census of Population: 1950, Vol. II, Characteristics of the Population, Part 53, Puerto Rico, Chapter B, U. S. Government Printing Office, Washington. D. C., 1952, p. vi. 50
con los alumnos desertores y controles. Esta planilla, que para efectos del presente estudio denominaremos de aquí en adelante Planilla A, la llenaban los trabajadores sociales que actuaron de enumeradores mediante entrevistas personales con el padre o la madre de los alumnos. La entrevista se llevaba a cabo en el hogar. Se preparó, además, otra planilla para confirmar alguna de la información de la Planilla A. Esta segunda planilla, denominada Planilla B, se llenó mediante entrevista con los propios desertores en aquellos casos en que la edad de éstos permitía llevar a cabo las entrevistas. Hubo una tercera planilla para recoger la información quedos maestros ofrecieron con relación a la conducta de los alumnos en la escuela (Planilla C). El análisis preliminar de la información recogida en esta planilla nos ha hecho pensar en la posibilidad —y tal vez la necesidad— de realizar más adelante un estudio encaminado a determinar hasta qué punto la preparación y experiencia de los maestros, el currículo y la organización escolar, y los métodos de enseñanza, sean factores determinantes de la deserción escolar. Una investigación de esta índole nos permitiría contestar preguntas que el presente estudio deja fuera: ¿Intervienen esos factores, aisladamente o en conjunto, en el aumento de la deserción escolar? ¿Están nuestros maestros preparados, y cuentan con facilidades y recursos, para contrarrestar la tendencia hacia la desee ción escolar cuyo origen radique en deficiencias académicas de los alumnos? ¿Ofrece la escuela pública un programa lo suficientemente variado como para estimular la permanencia en las aulas de aquellos alumnos de escasos intereses académicos? ¿Tiene cabida nuestro currículo para efectuar las adaptaciones pertinentes en materia de métodos cuando se compruebe que éstos están afectando la retención escolar? La contestación a estas y otras interrogantes podría arrojar luz sobre otro aspecto de la deserción escolar que no hemos incluido en el presente trabajo. Se envió también una planilla a un grupo de personas que fueron utilizadas como jueces en la evaluación de algunas preguntas (Planilla D). En la mencionada planilla se les proveían las preguntas que se interesaba que evaluaran, conjuntamente con las instrucciones sobre la forma de hacerlo.
51
MUESTRA DE DISTRITOS ESCOLARES Para fines del estudio se decidió seleccionar una muestra de seis distritos escolares que fueran representativos de la población de las escuelas públicas de Puerto Rico. Se escogieron estos distritos de entre el grupo de aquellos que tenían los por cientos de deserción más altos en la Isla y se tomó en cuenta que fuesen representativos de la Isla desde el punto de vista geográfico y económico. Los seis distritos escolares seleccionados fueron Cabo Rojo, Caguas, Jayuya, Naguabo, San Juan y Utuado. El por ciento de deserción en estos distritos escolares en el año 1956.57, al tiempo de comenzarse este estudio, era como sigue:
Dietritoe eseolaree en la muestra
Jayuya Naguabo Utuado Cabo rojo Caguas San Juan
Por ciento de deserción en 1956-57
..
9.16 8.04 6.91 6.73 5.99 5.72
MUESTRA DE LOS ALUMNOS Se obtuvieron las listas de alumnos que dejaron la escuela en los tres niveles desde agosto de 1957 hasta febrero de 1958, en los seis distritos escolares de la muestra. Los desertores hasta ese momento se distribuían por distrito escolar en la forma que demuestra la tabla siguiente:
52
TABLA NÚMERO 10
ALUMNOS QUE DEJARON LA ESCUELA EN LOS TRES NIVELES ESCOLARES DESDE AGOSTO DE 1957 HASTA FEBRERO DE 1958 EN LOS SEIS DISTRITOS DE LA MUESTRA
BAJAS TOTALES
DISTRITO ESCOLAR
TOTAL
San Juan Caguas Utuado Cabo rojo Naguabo Jayuya
Matrícula
total Número de bajas
(a)
Por ciento de la matrícula
83,957
2,956
3.52
40,022 16,947 11,282 6,463 5,257 3,986
1,431 (b) 505 (c) 372 (c) 235 (d) 197 (e) 216 (e)
3.58 2.98 3.30 3.64 3.75 5.42
(a) No se incluyen los alumnos de las escuelas de San Juan, Caguas y Naguabo que fueron dados de baja por la escuela por deficiencias académicas; tampoco los de San Juan que ingresaron al Ejército porque no se tenían los datos. (8) Bajas hasta el 19 de febrero de 1958. (e) Bajas hasta el 28 de febrero de 1958. (d) Bajas hasta el 25 de febrero de 1958. (e) Bajas hasta el 14 de febrero de 1958.
Puede notarse que el distrito escolar de Jayuya era, como en el año escolar previo, el de más elevado por ciento de deserción. Se eliminaron de la lista de desertores todos aquellos que, por distintas razones, no estarían disponibles para ser entrevistados. La selección de los alumnos se hizo por escuela dentro de cada distrito escolar. Cuando no se conseguía al alumno seleccionado se sustituía éste por el que le seguía inmediatamente después en la lista. Se obtuvo finalmente una lista total de 661 desertores. Los desertores entrevistados, de acuerdo con el distrito escolar a que pertenecían y el por ciento que representaban del número de bajas netas, sé distribuyeron como sigue:
53
DESEBTOBES EN LA MUESTRA
DISTRITO ESCOLAR
Bajas netas o desertores
TOTAL
San Juan Caguas Utuado Cabo rojo Jayuya Naguabo
-
Número
Por ciento de las bajas netas
2,197
661
30.08
915 456 331 156 153 186
253 158 66 52 80 62
27.65 32.46 19.94 33.33 52.28 33.33
Para poder comparar la forma en que los factores a estudiarse afectan a los alumnos que abandonan la escuela y a los que no la abandonan, se decidió parear los desertores de cada grado, zona y distrito escolar por el método de pareo por precisión, caso por caso. Se escogieron para parear las siguientes variables o atributos: edad, sexo, nivel económico, zona, nivel escolar y grado. Se inició la búsqueda de los controles utilizando las listas de todos los alumnos activos en todos los niveles de ambas zonas en las escuelas públicas de los seis distritos escolares comprendidos en la muestra. Con estas listas se parearon los alumnos para las seis variables mencionadas, y hasta donde fue posible, el alumno control se seleccionó de la misma escuela de la cual había sido dado de baja el alumno desertor. El pareo por situación económica se hizo a base de que los ingresos estimados pertenecieran en los dos casos al mismo nivel económico, aunque no fuesen necesariamente idénticos. La medida que se usó para esta variable fue el ingreso per capita de los miembros de la familia. Para estimar ese ingreso per capita se incluyeron todos los miembros del núcleo familiar tomando en consideración los que estaban en colegios e instituciones, siempre que éstos afectaran el ingreso familiar. Para la variable edad se decidió considerar la edad en años cumplidos para el 31 de diciembre de 1957. Cuando no fue posible conseguir un alumno control dentro del mismo distrito, se buscó éste en otro de los distritos de la muestra. En estos casos, se trató de usar el distrito más parecido al del alumno 54
desertor. A pesar de esto, quedaron 71 alumnos para quienes no fue posible conseguir estudiantes controles. Una vez seleccionada la muestra e identificados los alumnos se procedió a visitar los hogares de éstos. En la visita se llenaba la planilla para los padres y, si el alumno estaba en el hogar en esos momentos, se llenaba también la planilla para los alumnos. Esto se hacía con la mayor privacidad posible, tratando de evitar que los alumnos estuvieran presentes mientras los padres contestaban su planilla y viceversa. Con respecto a las planillas de los padres, las informantes fueron en su mayoría las madres, que eran las que generalmente se encontraban en el hogar al momento de la entrevista. Siempre que fue posible, sin embargo, se entrevistó al padre y a la madre separadamente sobre algunas preguntas relacionadas con el trato que recibían de su cónyuge. Se observarán ciertas diferencias en los números que se utilizan en varias tablas del informe para referirse al total de alumnos que se estudiaron. Esto es así por diferentes razones, a saber: Se proponía el estudio administrar la Planilla A a los padres de todos los alumnos considerados en el estudio y la Planilla B a todos esos alumnos en los seis distritos de la muestra. No fue posible llenar la Planilla B a un total de 27 desertores y cuatro controles. La muestra total de alumnos a quienes se les llenó la Planilla A es, por lo tanto, de 661 desertores y 590 controles. La muestra de aquellos a quienes se les llenó la Planilla B, la constituyen 634 desertores y 586 controles. Se interesaba conocer la opinión de los maestros de los sujetos en cuanto a conducta e interés de éstos en la escuela. No fue posible obtener las contestaciones de todos los maestros, pero se entrevistó al mayor número posible de ellos en el tiempo de que se dispuso para esta labor. Se entrevistaron aquellos maestros que estuvieron más accesibles en términos de facilidades para comunicarse con ellos y los que estaban en núcleos donde pudiera obtenerse información para varios sujetos de una vez. Un total de 99 maestros de desertores y 78 maestros de controles de los municipios de San Juan y Caguas contestaron la planilla. Los casos para los cuales se logró información se distribuyen en la siguiente forma: 55
TOTAL
Elemental Intermedio Superior
'retal
Desertores
Controles
177
.99
78
51 88 38
30 49 20
21 39 18
En la consideración de los datos obtenidos para este fin, debe tenerse presente que los maestros entrevistados no constituyen una muestra representativa de todos los maestros de los sujetos del estur',io. PRUEBA DE SIGNIFICACIÓN Para saber si las diferencias que se encuentran entre dos o más grupos comparables en relación con alguna variable se deben al azar (ocurren por casualidad), o se deben a que realmente los grupos son distintos, usamos los métodos apropiados de pruebas estadísticas: Chi al cuadrado v análisis de variancia. Estos métodos calculan, en términos generales, la probabilidad de obtener esta diferencia debido a mera casualidad. La práctica común es considerar la diferencia como debida al azar si la probabilidad calculada es más del nivel de cinco por ciento. Si la probabilidad es igual o menos del nivel de cinco por ciento, en términos generales, se consideran las diferencias como reales o significativas estadísticamente. El nivel de este por ciento de probabilidad depende de la confiabilidad que se desee en cada estudio. En algunos casos es tan alto como 20 por ciento y a veces tan bajo como un décimo del uno por ciento. En nuestro estudio usamos dos niveles de esta probabilidad: 1. Cuando la probabilidad es menos de cinco por ciento, pero más de uno por ciento, consideramos la diferencia como significativa.
2. Cuando la probabilidad es uno por ciento o menos la diferencia se considera como altamente significativa. Además de la magnitud de las diferencias observadas en términos 56
absolutos, en por ciento o en promedios, las pruebas estadísticas toman en consideración el número total de casos en los grupos objeto de comparación. Mientras menores son los grupos en cuestión, mayores deben ser las diferencias observadas para que la prueba resulte significativa. El valor práctico de la aplicación de las pruebas estadísticas a los datos obtenidos es que elimina las conjeturas sobre falsas diferencias o similaridades entre los grupos, permitiendo señalar aquellas que pueden tener mayor peso. En el caso específico de este estudio, el uso de estos métodos ha permitido establecer cuáles son aquellos factores que están presentes en los desertores de una manera distinta a como lo están en los controles. Para referirnos a estas diferencias, además del término estadístico de diferencia significativa, en este estudio se usan como equivalentes los términos diferencia importante y digna de consideración, y los grupos resultaron distintos. Para indicar que la prueba demostró que no había diferencias significativas entre los grupos, se utilizan términos como los grupos resultaron iguales, no se encontró diferencia de importancia y las diferencias encontradas no se debían u que los grupos fueran distintos.
CRITERIOS USADOS PARA ESTABLECER ALGUNAS DE LAS CATEGORÍAS 1. Edad de los progenitores. Se agruparon las edades de los progenitores usando intervalos de cinco años, según la práctica del Negociado del Censo, empezando con el intervalo de veinte a veinticuatro años de edad, pues los progenitores más jóvenes caían en ese intervalo. 2. Escolaridad. La escolaridad de. los padres de los sujetos que se estudiaron se clasificó igualmente de acuerdo con los criterios utilizados por el Censo de los Estados Unidos 2, con una sola diferencia: se unieron en un solo grupo los grados de primero a cuarto para tener juntos a todos los individuos considerados como analfabetos funcionales 3. 3. Status de empleo del sostenedor. Se usaron las tres
2
U. S. Department of Commerce, Bureau of the Census, United States Census
of Population, 1950, Puerto Rico: General Characteristics, P-B 53, p. X. IsMAEL RODRÍGUEZ
Bou, El analfabetismo en Puerto Rico, p. 11. 57
clasificaciones básicas del Departamento del Trabajo de Puerto Rico, a saber: empleado plenamente, subempleado y desempleado 4. Además de la clasificación antes mencionada, la cual establece gradaciones de acuerdo con el número de horas que se trabajan, se usó una clasificación adicional tomando en cuenta la permanencia del empleo. Se utilizaron las siguientes clasificaciones: permanente, probatorio, provisional, ocasional y estacional. Además, se incluyó la clasificación de es su propio patrono que no tiene implicaciones de permanencia en el empleo. Se dejó al propio entrevistado que escogiera una de esas categorías sin ofrecerle definición de las mismas, ya que sólo se interesaba conocer cómo el sostenedor se catalogaba a sí mismo en cuanto al status de su empleo, independientemente de la forma en que pudieran catalogarlo diferentes patronos. 4. Hábitos de trabajo del sostenedor. Se clasificaron los casos tomando en consideración la incidencia de momentos en que estaban empleados. 5. Hacinamiento. Para determinar la situación con respecto al hacinamiento se agruparon los casos en tres categorías, a saber: a) Una o dos personas por habitación dormitorio. b) Tres a cuatro personas por habitación dormitorio, y e) Cinco a diez o más personas por habitación dormitorio. La primera categoría, o sea, una o dos personas por habitación dormitorio, es la que generalmente se considera deseable 5. Las otras dos categorías se consideran como casos de hacinamiento, pero se estableció diferencia entre ambas para poder ofrecer una idea más clara del número de familias donde el hacinamiento era menor y el número de familias donde el hacinamiento era extremo. En vista de que la información que se deseaba obtener para el estudio era de naturaleza más bien social y económica, se decidió utilizar como jueces a un grupo de personas destacadas en el campo de la psicología y el trabajo social, para que enjuiciaran los datos obtenidos y establecieran categorías para la evaluación de las distintas situaciones. Se pedía a los jueces, por ejemplo, que
s
' Departamento del Trabajo, Negociado de Estadísticas del Trabajo, Empleo pleno y subempleo en Puerto Rico: 1955 a 1958, Informe especial número 22 sobre el grupo trabajador, p. 1-2. LYDIA J. ROBERTS and ROSA LUISA STEFANI, Patterns of Living in Puerto Rican Families, p. 81. 58
evaluaran la posición del alumno en el núcleo familiar en términos de si era o no más adecuado ser hijo único que tener dos o tres hermanos. Se les pedía también que evaluaran los diferentes tipos de familia (extendida o nuclear), los problemas familiares (divorcio, abandono, maltrato), las relaciones de los sujetos con sus padres, madres y hermanos, y la conducta en la escuela. El propósito de esto era determinar en qué tipos de relaciones familiares prevalece la deserción escolar. Una vez establecidas estas categorías, se clasificaron los tipos de conducta enjuiciados en dos grupos: inadecuada (o sea, que pudiera facilitar la deserción) y adecuada (o sea, que, en opinión de los jueces, no debería causar deserción). Con estas clasificaciones en mente se establecieron índices o categorías para las diferentes preguntas de la planilla.
INDICES PARA EVALUAR LAS RELACIONES FAMILIARES Las relaciones de los sujetos con sus padres y hermanos se evaluaron en términos de aquellas que podrían seííalarse como buenas y aquellas que podrían indicar la presencia de problemas. Se le asignó un valor de más uno (+ 1) a cada característica que indicaba buenas relaciones que hubiera sido informada como presente frecuentemente, así como a cada característica que indicaba problemas que hubiera sido informada como ausente por completo nunca. Por el contrario, se le asignaba un valor de menos uno (-1) a toda característica positiva que estuviera ausente y a toda característica negativa que estuviera presente frecuentemente. Se le asignaba valor de cero (0) a todas aquellas características que eran informadas como presentes a veces, por considerar que en estos casos no era posible precisar si la situación favorecía las buenas o las malas relaciones. Este procedimiento llevaba un valor mínimo posible que representaba la ausencia total de buenas relaciones y la presencia total de problemas. El valor máximo posible representaba la presencia total de buenas relaciones y la ausencia total de problemas. Había, además, un neutro o cero (0) cuando todas las características caían en a veces.
59
RELACIONES DEL ALUMNO CON SU PADRE, SU MADRE Y SUS HERMANOS Se incluyeron en la planilla ítems sobre relaciones de los alumios con los padres y los hermanos. Estos ítems fueron evaluados por los jueces en términos de si indicaban o no conducta apropiada, es decir, si podrían contribuir o no a la creación de malas relaciones. TIPO DE FAMILIA Los jueces determinaron que de los varios tipos de estructura de las familias de los sujetos, solamente dos podían considerarse adecuados para el desarrollo normal del niño. Estos dos tipos de estructuras familiares eran aquellos donde cohabitaban el padre y la madre con sus hijos, y aquellas donde además de los padres y los hijos, algún familiar cohabitaba con ellos. Todos los otros tipos fueron considerados inadecuados por los jueces. Entre éstos se encontraban aquellas familias donde solamente uno de los padres vivía con los hijos y aquellas donde no existía ninguno de los dos padres. INDICE DE INSATISFACCIÓN CON LA ESCUELA Se preguntó a los padres y a los alumnos acerca de varios aspectos de la conducta de estos últimos en la escuela y acerca de la asistencia, responsabilidad e interés en la misma. Ellos debían contestar en términos de frecuencia con que los alumnos se comportaban de diferentes maneras en la escuela. Luego, se pidió a los jueces que evaluaran la presencia o ausencia de cada una de las características, en términos de si parecían ser o no índices de una conducta apropiada de los alumnos en la escuela. De las 22 características presentes los jueces señalaron nueve como adecuadas. Estas fueron las siguientes:
60
a)
Hacía las asignaciones.
b)
Era servicial con los maestros.
c)
Era servicial con los compañeros.
d) e) f) g) h) i)
Era muy serio en la escuela. Era muy alegre en la escuela. Tenía buenas notas. Iba con gusto a la escuela. Le gustaba la escuela. Se enfermaba en la escuela.
Las otras trece fueron catalogadas por los jueces como inadecuadas: a) Faltaba a la escuela. b) Lo «botaban» de clases. e) «Cortaban clases. d) Llegaba tarde. e) Peleaba en la escuela. f) Era malcriado en el salón. g) Se hacía el enfermo para no ir a clases. h) Se quejaba de que no le gustaba la escuela. i) Se quejaba de sus maestros. j) Se quejaba de sus compañeros de clases. k) Se quejaba de estar perdiendo el tiempo en la escuela, en vez de estar trabajando. 1) Se quejaba de que las clases eran muy elementales (sencillas). m) Era tímido. Se tomó el número de estas características inadecuadas que aparecían en cada alumno como un índice tosco de su insatisfacción con la escuela. Se establecieron las siguientes cinco categorías a base del número de características presentes: 1. Completamente insatisfecho. 2. Bastante insatisfecho. 3. Insatisfecho. 4. No muy insatisfecho. 5. Satisfecho.
RAZONES PARA DEJAR LA ESCUELA Se sometieron 22 posibles razones para haber dejado la escuela, para que los entrevistados, tanto los padres como los alumnos, 61
seleccionaran aquellas que habían tenido que ver con su caso. Además se daba cabida para que se adujeran cualesquiera otras razones que pudieran existir y para los casos en que el alumno hubiese sido dado de baja porque la escuela consideró conveniente hacerlo así. Para efectos de análisis se clasificaron las razones en cuatro categorías, a saber: 1. Casos en que la baja obedeció a iniciativa de la escuela. 2. Razones escolares, pero sin que la baja fuese por iniciativa de la escuela. 3. Razones ajenas a la voluntad del alumno. 4. Razones personales del alumno.
LIMITACIONES DEL ESTUDIO Este estudio toma en cuenta la deserción escolar en los niveles elemental, intermedio y superior de las escuelas públicas de Puerto Rico. La fase universitaria del problema, que sin duda tiene repercusiones de importancia, se considera en otro de los trabajos de esta Oficina de Investigaciones Pedagógicas ". El presente estudio tiene algunas limitaciones que mencionaremos a continuación: 1. No fue posible administrar a los sujetos desertores y controles un examen de inteligencia por lo tanto no pudieron establecerse comparaciones entre el nivel intelectual de los sujetos desertores y el de los sujetos controles ni determinar si el factor retardación mental influyó o no en los alumnos para que dejaran la escuela. De haberse ofrecido esta prueba, hubiera sido necesario administrarla individualmente tanto a les desertores como a los controles, y para ello se requerirían inversiones mayores de tiempo, presupuesto y personal. A falta de este instrumento, se utilizaron métodos indirectos para obtener información con respecto a la capacidad intelectual de los desertores y los controles: por ejemplo, se comparó el número de fracasos entre ambos grupos de la muestra. ° Estudio sobre deserción de estudiantes universitarios.
62
2. Al definir los sujetos que serían objeto de estudio se excluyeron dos tipos de alumnos desertores: aquellos que ingresaron voluntariamente al Ejército y los que se fueron a otros municipios de la Isla o al exterior por voluntad propia. A juicio de los investigadores éstos eran también desertores porque habían dejado la escuela. Sin embargo, se excluyeron del estudio porque no hubiera sido posible entrevistarlos. Esta exclusión trajo como consecuencia la ausencia total de información sobre estos dos tipos de desertores. 3. En la tabulación de los datos no se proveyó medio alguno para establecer diferencia entre aquellos alumnos que eran hijos únicos porque no tenían ningún otro hermano y aquellos que lo eran porque los otros hermanos vivían fuera del hogar. Por lo tanto, el análisis posterior considera como hijos únicos a ambos tipos. 4. El estudio no tomó en cuenta la posible influencia de determinados factores escolares sobre la deserción, como lo son, por ejemplo, la preparación y experiencia de los maestros, el currículo, la organización escolar y los métodos de enseñanza.
63
CAPÍTULO III
DESCRIPCION DE LOS ALUMNOS DEL ESTUDIO Antes de entrar en el análisis detallado de los factores que afectan la deserción escolar, sería conveniente examinar la composición de la muestra que se utilizó en el estudio. Como se indicó antes, cada alumno desertor fue pareado con un estudiante matriculado en la escuela que le correspondiese en grado, zona, distrito escolar, edad, sexo y nivel económico. En este capítulo se presentan las distribuciones de todos los desertores y los controles de acuerdo con las variables mencionadas. El número total de alumnos incluidos en la muestra fue de 1,251, de los cuales 661, o sea, el 52.8 por ciento, eran desertores, y 590, el 47.2 por ciento, eran controles. La distribución de los alumnos desertores de acuerdo con la zona fue de 62.3 por ciento en la zona urbana y 37.7 por ciento en la zona rural. Entre los controles la distribución fue de 63.4 por ciento para la zona urbana y 36.6 por ciento para la rural. En las relaciones que acompañan el texto se ofrecen más detalles con respecto a la composición de la muestra desde el punto de vista de los distritos escolares y los niveles de instrucción. Puede verse en estas tablas que con excepción de San Juan, que no tiene zona rural, en los demás distritos se incluyeron en la muestra más alumnos procedentes de la zona rural que de la urbana. Se observa también que la proporción de alumnos desertores en los niveles elemental e intermedio es más alta que en el nivel superior. Estas diferencias en las proporciones para las 65 5
distintas zonas y niveles escolares corresponden con la realidad de las proporciones de la matrículas en esas zonas y niveles. La distribución de los alumnos desertores y controles estudiados, de acuerdo con el distrito escolar, es la siguiente:
DESERTORES
TOTAL
DISTRITO ESCOLAR
Total
DE NÚMERO ALUMNOS
1,251
POR CIENTO
San Juan Caguas Jayuya Utuado N aguabo Cabo Rojo
CONTROLES
Número
Por ciento del total
Número
Por ciento del total
-
661
-
590
-
-
100.0
-
100.0
-
100,0
480 277 147 129 118 100
38.4 22,1 11,8 10.3 9.4 8.0
253 148 80 66 62 52
38.2 22.4 12.1 10,0 9.4 7,9
227 129 67 63 56 48
38.4 21,9 11.4 10.7 9.5 8,1
Por ciento del total
La distribución de alumnos por zonas en cada distrito escolar fue la siguiente:
ZONA URBANA
DISTRITO
ESCOLAR
NÚMERO DE ALUMNOS.
San Juan Caguas Jayuya Utuado Naguabo Cabo Rojo
56
ZONA
RURAL
Total Desertor
Control
Desertor
Control
1,251
412
374
249
216
480 277 147 129 118 100
253 68 32 27 18 14
227 60 28 29 18 12
80 48 39 44 38
69 39 34 38 36
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS ZONA URBANA
DISTRITO ESCOLAR
ZONA
RURAL
Total
TOTAL
Desertor
Control
Desertor
Control
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
38.4 22.1 11.8 10.3 9.4 8,0
61.4 16.5 7.8 6,6 4.4 3.4
60.7 16.0 7.5 7.8 4.8 3.2
— 32.0 19,3 15,7 17.7 15.3
— 31,9 18,1 15.7 17.6 16.7
San Juan Caguas Jayuya Utuado Naguabo Cabo Rojo
La relación entre el nivel y zona escolar se detalla a continuación: ZONA AMBAS ZONAS URBANA
NIVEL
TOTAL
Elemental Intermedio Superior
RURAL
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
661
590
412
374
249
216
344 230 87
313 198 79
167 160 85
158 138 78
177 70 2
155 60 1
La distribución por sexo de los alumnos estudiados fue como sigue: DESERTORES
TOTAL
CONTROLES
SEXO
TOTAL
Varones Hembras
Número
Por ciento
Número
Por ciento
Número
Por ciento
1,251
100.0
661
100.0
590
100,0
872 479
61.7 38,3
405 256
61,3 38,7
367 223
62,2 37,8
67
Había, como se observa en la relación anterior, 61 por ciento de varones desertores y solamente 39 por ciento de hembras, o sea, aproximadamente tres varones por cada dos hembras. Esta proporción corresponde con la realidad para la época del estudio, de acuerdo con los informes estadísticos del Departamento de Instrucción. Entre los desertores se observa que una proporción mayor de hembras que de varones deja la escuela en el primer grado y de noveno en adelante. (Véase Tabla número 11). En todos los otros grados la proporción de desertores varones es mayor. TABLA NÚMERO 11 DISTRIBUCION EN POR CIENTO DE LOS ALUMNOS DE LA MUESTRA, POR NIVEL, GRADO Y SEXO TOTAL SEXO NIVEL Y GRADO
MASCULINO
Ambos grupos
Desertor
NÚMERO BASE POR CIENTO
1,251 100.0
661 100.0
Elemental
52.52
1 2 3 4 5 6
FEMENINO
Control Desertor
Control
Desertor
Control
590 100.0
405 100.0
367 100.0
256 100.0
223 100.0
52.04
53.05
55.31
56.95
46.87
46.64
12,95 5.52 6.47 9.43 10.31 7.83
12.71 5.60 6.50 9.23 10.29 7.72
13.22 5.42 6.44 9.66 10.34 7.97
10.62 6.42 7.65 10.62 11,85 8.15
11.17 6.54 7.63 10.90 11.99 8.72
16.02 4,30 4,69 7.03 7.81 7.03
16.59 3.59 4.48 7.62 7.62 6.73
Intermedia
34.21
34.80
33.56
34.81
32.97
34.77
34.53
7 8 9
1551 11.51 7.19
15.58 1180 7.41
15.42 11.19 6.95
16.05 12.10 6.67
15.53 11.99 5.45
1484 11:33 8.59
15.25 9:86 9.42
Superior
13.27
13.16
13.39
9.88
10.08
18.36
18.83
10 11 12
8.55 3.44 1.28
8.32 3.48 1.36
8.81 3.39 1.19
6.17 3.21 0.49
6.54 3.27 0.27
11.72 3.91 2.73
12,56 3.59 2.69
68
EDAD La edad de los desertores fluctuaba desde cuatro años hasta más de veintiún años. Sin embargo, la casi totalidad de los casos estaba dentro de los límites de las edades escolares, esto es, entre los seis y los dieciocho años. (Véase Tabla número 12.) Si nos fijamos en la distribución de edades en los diferentes grados podremos apreciar que en todos los grados hubo desertores
TABLA NÚMERO 12 DISTRIBUCION DE LOS ALUMNOS DE LA MUESTRA POR EDAD Y SEXO
SEXO TOTAL EDAD (a)
(a)
Total
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
1,251
661
590
405
367
256
223
1 14 48 71 28 48 43 75 108 129 144 170 178 112 54 24 1 1 2 13.9
1 7 24 37 14 24 22 38 57 66 76 89 95 61 32 14 1 1 2 14.0
7 24 34 14 24 21 37 51 63 68 81 83 51 22 10
1 2 10 21 9 17 13 20 32 47 46 60 63 35 21 8
2 10 21 9 17 13 20 29 46 41 54 59 27 13 6
5 14 16 5 7 9 18 25 19 30 29 32 26 11 6
5 14 13 5 7 8 17 22 17 27 27 24 24 9 4
13.9
1 2 13.8
13.8
14.2
-
4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 Más de 21 años Edad mediana
FEMENINO
i
TOTAL
MASCULINO
— — 13.6
Edad en años cumplidos para el 31 de diciembre de 1957.
69
sobre la edad normal para el grado. (Véanse Tablas números 13 y 14). Se tomó con la edad normal para el grado la de 6-7 años para primer grado, 7.8 para segundo, y así sucesivamente hasta llegar a duodécimo, donde se usó la de 17-18. Entre los alumnos de la muestra, solamente en primer grado hay una proporción considerable (cerca del 10 por ciento) bajo la edad normal para el grado. La distribución de desertores por edad y grado demuestra que, con excepción del duodécimo grado, la edad promedio para cada grado es más alta entre los desertores que en la matrícula escolar total de la Isla. Se observa que en la matrícula escolar total, entre el 20 y el 40 TABLA NÚMERO 13 DISTRIBUCION DE LOS ALUMNOS DESERTORES POR EDAD Y GRADO
GRADO
EDAD (a)
TOTAL
4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21
(a)
70
TOTAL
1
661
2
3
4
S
6
7
8
9
10
11 12
84 37 43 61 68 51 103 78 49 55 23
1 1 7 7 24 24 37 31 5 1 14 5 7 2 24 7 6 8 3 22 2 5 8 4 3 38 4 4 7 11 8 3 1 57 1 5 8 16 14 9 4 — — 66 1 1 5 12 15 9 19 4 — 76 1 2— 8 16 6 22 15 4 89— 1 3 5 8 18 21 20 8 95 — 1 — 1 4 4 26 21 15 61 — — 1 1 — 1 7 10 12 32 1 3 5 6 14 1 4 1 1 3 1 —
Edad en aaos cumplidos para el 31 de diciembre de 1957.
9
— — — — — — 1 15 — — 17 5 1 20 6 3 9 4 4 3 5 1 —
2—
TABLA NÚMERO 14
(a)
POR CIENTO DE ESTUDIANTES SOBRE LA EDAD NORMAL PARA EL GRADO
GRADO
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
Matrícula encolar en general (6)
Desertores
23.89 27.54 33.18 37.37 39.58 39.15 41.13 39.09 35.45 29.64 28.15 25.45
25.00 67,57 74.42 88.52 83.82 76.47 74.76 75.64 75.51 58.18 47.83 11.11
(a) Se tomó como edad normal para el grado la de 6-7 aiíoa para primer grado, 7-8 para segundo, 8-9 para tercero, etc. (6) Datoe calculado, a base de la información de las Tablaa 29 S a 34 S. inelusive, del Informe anual del Secretario de Instrucción Pública, 1957-58, Informe eatadfatico, Parte II, P. 177-194.
por ciento de la matrícula está sobre la edad normal para el grado. En la muestra del estudio, entre el 60 y el 80 por ciento está sobre la edad normal. La proporción por grado entre desertores sobre la edad normal y estudiantes de la matrícula escolar en general en •esas condiciones es de dos a uno en seis de los 12 grados. Se encontró, además, una alta proporción de desertores con más edad que la mediana para su grado. Esta característica resultó tan extrema que convirtió en atípicos a 59 de los casos. Se notará en la Tabla número 15 cómo, para todos los grados, el grupo de desertores sin parear sobrepasa la mediana de edad correspondiente, tanto para el total de los desertores como para la matrícula total de la escuela pública diurna. Asimismo, puede observarse que el grupo total de desertores está también ligeramente sobre la mediana de edad correspondiente a cada grado en la matrícula de escuela pública diurna, excepto en el duodécimo.
71
TABLA NÚMERO 15
(a),
EDAD MEDIANA POR GRADO DE LA MATRICULA TOTAL DE LAS ESDEL TOTAL DE DESERTORES, CUELAS PUBLICAS DE PUERTO RICO Y DE LOS DESERTORES QUE NO PUDIERON PAREARSE, PARA EL AÑO ESCOLAR 1957-58 EDAD
GRADO
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
MEDIANA
Total matricula escuela pública
Total de desertores
Desertores sin parear (aproximadamente)
6.7 7.8 9.0 10.1 11.2 12.2 13.2 14.3 15.1 15.9 16.9 17.8
6.8 9.6 10.9 12.3 13.1 14,2 14.8 15.5 16.3 16.7 17.4 17.6
7 14 15 14 15 16 16 18 18 18 20 18
(a) Cálculo, basados en dato, de las Tablas 29 S a 34 S. inclusive, del lo/orine anual del Secretario de In,trucci6n Pública, 1957.58, Informe e,tadístico, parte II, P. 177.194.
INGRESOS Como se indicó antes, ambos grupos fueron pareados utilizando el ingreso per capita como índice de nivel económico. La distribución de ingreso por familia resultó también similar en ambos grupos. La Tabla número 16 presenta la forma en que se distribuyeron los alumnos de acuerdo con los ingresos por familia.
RESUMEN En resumen, los alumnos que estudiaron en cada uno de los distritos escolares incluidos en la muestra guardan proporción con el total correspondiente a su grupo, desertor o control. En la misma forma se controlaron las proporciones de casos por zona en cada uno de los grupos por distrito escolar. Los pareos de desertores 72
TABLA NÚMERO 16
DISTRIBUCION DE LOS ALUMNOS DE LA MUESTRA POR INGRESOS ANUALES DE LA FAMILIA
DESERTORES
C O N T R O L E S
NIVEL DE INGRESO Número
TOTAL
645
Ninguno Hasta 99 100-299 . . . 300-499 . . . 500-749 . . . 750-999 . . . 1,000-1,999 2,000-2,999 3,000 o más
12 2 30 75 107 111 190 78 40
PROMEDIO
Por ciento
Número
Por ciento
586
1.86 31 4.65 11.63 16.59 17.21 29.46 12.09 6.20 $ 1,361
2 12 54 116 80 210 81 31
34 2.05 9.22 19.79 13.65 35.84 13.82 5.29 $1,389
y controles por grado, edad y sexo se mantuvieron. En cada grupo había más varones que hembras. El ingreso también se controló. Las edades de los sujetos fluctúan entre cuatro y más de veintiún años. Las edades por grado mostraron que hay estudiantes desertores mayores que la edad normal para el grado en casi todos los grados. Entre los desertores había más cuya edad era sobre la normal para el grado que entre los estudiantes de la matrícula escolar de la Isla en general. El ingreso promedio por familia entre los grupos desertor y control fue de $ 1,361 y $ 1,389, respectivamente.
73
CAPÍTULO IV
CARACTERISTICAS DE LA FAMILIA Entre las hipótesis establecidas al iniciarse el presente estudio, con respecto a los problemas y factores posiblemente relacionados con la deserción escolar, hay varias que tienen que ver con la posición del alumno desertor dentro del núcleo familiar: la composición de ese núcleo, la situación económica del mismo, las condiciones de salud y vivienda, las relaciones entre el alumno y el resto de los miembros de la familia, entre otras. Al efecto se obtuvo información sobre estos asuntos a través de la administración de las Planillas A y B, que, como se indica en el Capítulo II, se llenaron en entrevistas con los progenitores de los alumnos y con los propios alumnos. Las características de la familia que revelan las mencionadas planillas se refieren a variables tales como edad e instrucción de los progenitores, nivel económico de la familia y los problemas que afectan usualmente a la familia puertorriqueña. LOS PROGENITORES 1. Edad y escolaridad. Tanto la edad como la escolaridad de los padres del alumno son factores dignos de consideración, ya que ambos pueden afectar en alguna forma la cultura y la educación general del niño. En la distribución que sigue puede verse que, tanto entre los progenitores de los desertores como entre los de los controles, había más madres que padres en los grupos más bajos de edad, es decir, 75
que había más madres que padres jóvenes. No se encontró diferencia alguna entre la edad de las madres de los desertores y la de las madres de los controles, ni en conjunto, ni por nivel. Tampoco se encontraron diferencias en conjunto ni por nivel entre las edades de los padres de ambos grupos. DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS PADRES Y LAS MADRES DE LOS ALUMNOS POR EDAD
PADRES
MADRES
EDAD
NÚMERO POR CIENTO
20-24 25-29 30-34 35-39 40-44 45-49 50-54 55-59 60-64 Más de 64 No se conoce la edad
Desertor
Control
Desertor
Control
661 100.00
590 100.00
661 100.00
590 100.00
0.3 0.5 4.5 10.7 20.8 16.3 13.6 12.6 5.3 7.1 8.3
1.0 5.6 12.9 16.4 18.6 15.8 9.7 6.4 5.8 7.8
0.5 5.3 13.0 23.3 20.4 14.5 10.6 4.1 1.7 2.4 4.2
0.3 4.7 14.2 21.7 22.2 17.1 10.5 4.4 1.0 1.5 2.4
Hubo, sin embargo, una diferencia importante entre la edad de los padres de los desertores y la de los padres de los controles de la zona urbana: los padres de los controles eran ligeramente menores. (Véase' Tabla número 17). No hubo diferencias importantes entre la escolaridad de los padres de los alumnos desertores y la de los padres de los controles en conjunto. En el análisis del factor de escolaridad de los padres por zonas de residencia y niveles de instrucción de los alumnos tampoco se notaron diferencias de importancia. En cuanto a las madres, en general, la escolaridad era igual para las de desertores y controles. Sin embargo, es de notarse que en la zona rural, mientras el 42.4 por ciento de las madres de los 76
TABLA NÚMERO 17 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS PADRES DE LOS ALUMNOS EN LA ZONA URBANA POR EDAD
EDAD
NÚMERO POR CIENTO
20-24 25-29 30-34 35-39 40-44 45-49 50-54 55-59 60-64 Más de 64 No se sabe o no aplica
ZONA URBANA (a)
Desertor
Control
412 100.00
374 110.00
0.49 0.73 3.88 9.22 24,51 14,08 12,86 12.14 4,61 7.52 9.95
0.80 5.61 14.44 16.31 17.38 15.78 8.56 6.42 5.88 8.82
(a) La diferencia entre los grupos desertor y control result6 significativa al nivel del cinco por ciento.
desertores nunca había asistido a la escuela, en el grupo de las madres de los controles el por ciento era muchísimo menor, 25.7. (Véanse Tablas números 18 y 19). En la zona urbana, aun cuando las diferencias entre los dos grupos de madres no fueron significativas, predominaba la misma tendencia. El análisis de los datos revela que la escolaridad de la mayor parte de las madres de los alumnos fluctuaba entre el primero y el cuarto grado. La escolaridad más alta la poseían las madres de los controles, y ésta se extendía desde el quinto hasta el séptimo grado. Muy pocas madres habían alcanzado un nivel de escolaridad superior al octavo grado. Como vemos, no hubo diferencias importantes entre la escolaridad de los padres (padres y madres) de los alumnos desertores y controles. Esto era de esperarse, toda vez que el ingreso de las familias se consideró como factor de pareo entre los grupos desertor y control y el ingreso tiene que ver en forma bastante directa con la escolaridad. Sin embargo, al comparar la escolaridad de los 77
TABLA NÚMERO 18
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LA ESCOLARIDAD DE LAS MADRES POR ZONA Y POR NIVEL ESCOLAR DE LOS ALUMNOS NIVEL
ZONA TOTAL
ESCOLARIDAD
NÚMERO
DE
Ninguna
1-4 años 5-7 años 8 años 9-11 años 12 años 13-15 años 16 años o más (a)
ELEMENTAL
RURAL (a)
INTERMEDIO
SUPERIOR
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
632
579
396
369
236
210
332
306
216
196
84
77
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
32.1 44.2 16.1 5.2 1.3 0.6 0.3 0.2
24.4 48.9 18.8 4.8 1.7 1.0 0.2 0.2
26.0 42.3 21.0 7.1 1.8 1.0 0.5 0.3
23.6 43.5 21.4 6.8 2.7 1.4 0.3 0.3
42.4 47.0 8.1 2.1 0.4 -
25.7 58.1 14.3 1.4 0.5 -
34.0 44.3 14.8 4.8 1.5 0.3 0.3 -
27.1 52.3 15.7 3.6 0.7 0.3 0.3 -
33.8 44.4 14.4 5.1 0.9 0.9 0.5 -
23.5 45.4 20.9 5.6 3.1 1.5 -
20.2 42.9 26.2 7.1 1.2 1.2 1.2
15,6 44.1 26.0 7.8 2.6 2.6 1.3
ALUMNOS
QUE INFORMARON POR CIENTO
U R BA N A
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento.
TABLA NÚMERO 19 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LA ESCOLARIDAD DE LAS MADRES DE CADA ZONA POR NIVEL ESCOLAR DE LOS ALUMNOS
NIVEL INTERMEDIO
NIVEL ELEMENTAL ESCOLARIDAD
RURAL
URBANA
(a)
URBANA
NIVEL SUPERIOR
RURAL
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
NÚMERO DE ALUMNOS QUE INFORMARON
162
156
170
150
152
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
Ninguna 1-4 años 5-7 años 8 años 9-11 años 12 años 13-15 años 16 añoso más
22.8 42,7 21,6 8.6 3,1 0,6 0,6 -
32,7 43.0 17,3 5.1 1.3 0.6 -
44.7 45.9 8.2 1.2 -
21,3 62,0 14,0 2.0 0,7 -
URBANA
Desertor
Control
Desertor
Control
137
64
59
82
76
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
32.2 42,9 17.1 5.3 0.6 1.3 0,6 -
17.5 44.6 23,3 8.0 4.4 2,2 -
37.5 48,4 7.8 4.7 1.6 -
37.3 47,5 15.2 -
20,7 41,6 26,8 7,3 1.2 1.2 1.2
15.8 43,5 26,3 7,9 2,6 2.6 1,3
(a) La diferencia entre los grupos desertor y control resultó siguiicativa al nivel del uno por ciento
padres de los desertores con la mediana de escolaridad estimada para Puerto Rico en ese año (1957.58) se encontró que tanto la mediana de escolaridad de los padres (3.0 grados) como la de las madres (2.8 grados) estaban muy por debajo de la mediana para los sexos correspondientes en la Isla (4.7 grados y 4.1 grados para varones y hembras, respectivamente). CARACTERÍSTICAS DE LA FAMILIA 1. Estructura familiar. Conforme a los criterios establecidos por el grupo de jueces, solamente dos de los tipos de estructura familiar encontrados en el estudio podían considerarse adecuados para el desarrollo normal del niño. Estos dos fueron: a) Familias donde solamente cohabitan el padre y la madre con sus hijos. b) Familias donde el padre y la madre cohabitan con los hijos, pero con la presencia de algún familiar. Otros tipos de estructura encontrados fueron considerados como inadecuados. Al someter los datos a los diversos análisis, se encontró que con relación a esta variable había una diferencia entre los désertores y controles en total y entre los desertores y controles de la zona urbana. Una proporción un poco mayor de los controles de la zona urbana tenía una estructura familiar adecuada. La diferencia, sin embargo, no era muy pronunciada. En la zona rural y en los distintos niveles las proporciones no revelaron diferencias de importancia. Sin embargo, pudo notarse que, en general, alrededor de una tercera parte de los alumnos no son miembros de estructuras familiares que puedan considerarse adecuadas. (Véase Tabla número 20). No se encontró ninguna otra diferencia de importancia con relación al tipo de estructura familiar. 2. Número de miembros de la familia. No se encontraron diferencias de importancia entre el grupo de los desertores y el de los controles en cuanto al número de miembros de la familia, por lo cual puede llegarse a la conclusión de que este factor no parece estar relacionado con la deserción escolar. 3. Hacinamiento. El número de personas que pueden 80
Cs
TABLA NÚMERO 20
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LA ADECUACION DE LA ESTRUCTURA FAMILIAR POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR ZONA ADECUACION DE LA ESTRUCTURA FAMILIAR
TOTAL
NIVEL
(a) UREANA(a)
RURAL
ELEMENTAL
INTERMEDIO
SUPERIOR
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
661
590
412
374
249
216
344
313
230
198
87
79
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Adecuada
58.5
64.6
54.1
62.6
65.9
68.1
60.5
64.9
56.5
62.6
56.3
68.4
Inadecuada
41.5
35.4
45.9
37.4
34.1
31.9
39.5
35.1
43.5
37.4
43.7
31.6
NÚMERO
DE
ALUMNOS
QUE INFORMARON POR CIENTO
(a)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento.
compartir adecuadamente una habitación dormitorio depende de la edad y sexo de las personas, así como del tamaño de la habitación, pero se considera, en general, que una o dos personas por habitación dormitorio es el número deseable 1. Los datos revelaron que solamente alrededor de tres familias de cada diez en ambos grupos estudiados no vivían en hacinamiento, o sea, siete de cada diez familias vivían hacinadas. Los desertores así como los controles de la zona urbana vivían más hacinados que los de la zona rural. El hacinamiento era mayor, sin embargo, entre las familias de los desertores, donde se dio el caso extremo de que 12 de las familias estudiadas no tenían ninguna habitación dormitorio, ya que sus viviendas carecían de espacio destinado específicamente a este fin. El análisis de los datos reveló que existían diferencias estadísticamente importantes en este aspecto entre el número total de desertores y controles, encontrándose que los desertores vivían en mayor hacinamiento. Se encontraron, además, diferencias de importancia entre los desertores y los controles de la zona urbana y también entre los del nivel elemental. En todos los casos el grupo desertor se hallaba en las peores condiciones. (Véase Tabla número 21). Las diferencias que se acaban de señalar correspondieron mayormente al nivel elemental de la zona urbana. Esto puede observarse en la Tabla número 22. En resumen, puede decirse que los hallazgos revelan que existe hacinamiento en la mayoría de las familias de los alumnos del estudio y que éste es mayor entre los alumnos de la zona urbana. Las familias de los controles de la zona urbana viven menos hacinadas que las de los desertores; los controles del nivel elemental también viven en menos hacinamiento que los desertores, y los controles del nivel elemental de la zona urbana viven menos hacinados que los desertores de ese nivel y esa zona. De las tres características estudiadas en las familias, estructura, número de miembros y hacinamiento, fue esta última la que 1 LYDIA J. ROBERTS and ROSA LUISA STEFANI, Patterns of Living in Puerta Rican Fannily, p. 81.
82
TABLA NÚMERO 21
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DEL NUMERO DE PERSONAS POR HABITACION DORMITORIO, POR ZONA Y POR NIVEL ESCOLAR ZONA NUMERO DE PERSONAS POR HABITACION DORMITORIO
NIVEL
TOTAL IrRBANA(a)
RURAL
ELEMENTAL (a)
INTERMEDIO
SUPERIOR
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
661
589
412
374
249
215
344
312
230
198
87
79
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
1-2
27.1
31.1
34.5
394
14.9
16.7
18.6
22.8
33.0
37.4
44.8
48.1
3-4
35.4
42.4
36.9
43.0
32.9
41.4
30.8
42.9
39.2
43.4
43.7
38.0
5 o más
37.5
26.5
28.6
17:6
52.2
41.9
50.6
34.3
27.8
19.2
11.5
13.9
NÚMERO
DE
FAMILIAS
QUE INFORMARON POR CIENTO
(a)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento.
TABLA NÚMERO 22 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DEL NUMERO DE PERSONAS POR HABITACION DORMITORIO, POR NIVEL ESCOLAR Y ZONA NIVEL ELEMENTAL NUMERO DE PERSONAS POR HABITACION DORMITORIO
URBANA
(a)
URBANA
RURAL
URBANA
RURAL
Desertor
Control
Desertor
Control
138
70
60
85
78
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
14.3
36.2
43.5
25.7
23.3
44.7
48.7
32.8
43.5
41.9
47.1
32.8
35.0
43.5
37.2
57.0
42.2
21.9
9.4
41.5
41.7
11.8
14.1
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
NÚMERO DE ALUMNOS QUE INFORMARON
167
158
177
154
160
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
1-2
27.5
31.0
10.2
3-4
28.7
42.5
5 o más
43.8
26.5
a)
NIVEL SUPERIOR
NIVEL INTERMEDIO
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
más pareció afectar la deserción en general. La estructura familiar parece afectar más la deserción de la zona urbana. El número de miembros en la familia no parece guardar relación alguna con el problema de la deserción. SITUACIÓN ECONÓMICA El nivel socioeconómico de la familia puede tener gran importancia como factor influyente en la deserción escolar. El jefe de la familia es en la mayor parte de los casos el único sostenedor. A veces se hace a los niños abandonar la escuela para que se dediquen a ganar dinero durante las cosechas y otros períodos en que sus labores pueden ser remuneradas. Los efectos de la situación económica de las familias sobre las labores escolares tienen repercusiones serias sobre nuestro sistema educativo. La información que se solicitaba con respecto a situación económica iba encaminada a facilitar el estudio de los problemas económicos a través de la consideración de factores como la ocupación, la estabilidad en el empleo, los hábitos de trabajo y las fuentes de ingreso del jefe del hogar. Debe recordarse que los alumnos estaban ya pareados a base de la cantidad de sus ingresos, por lo tanto, este aspecto no tenía que ser sometido a análisis de comparación. Ocupación de los progenitores. El grupo mayor de los padres de ambos, desertores y controles, se dedicaba a las faenas agrícolas. Le siguió en frecuencia el grupo de artesanos y luego los de obreros y vendedores. Solamente tres padres en el grupo desertor y cuatro en el control eran profesionales. Un 86 por ciento de las madres eran amas de casa, lo que puede considerarse como un factor positivo para el mejor desarrollo de los niños. Es de esperarse que bajo estas circunstancias los alumnos puedan contar con la supervisión y guía de las madres durante un número mayor de horas que cuando éstas trabajan fuera. Había menos incidencia en las categorías de ocupación más altas (profesionales, administradores y oficinistas) entre los padres y las madres de ambos grupos que las correspondientes para el total de personas en la fuerza trabajadora de sus respectivos sexos en Puerto Rico, según los datos del censo de 1950. 85
No se encontraron diferencias de importancia entre la ocupación de los progenitores de los dos grupos estudiados, ni en conjunto, ni por las variables nivel de instrucción de los sujetos y zona de residencia. Status y regularidad del empleo del sostenedor. Los análisis efectuados ,en relación con el status de empleo del sostenedor según la clasificación usada por el Departamento del Trabajo de Puerto Rico 2 (empleado plenamente, subempleado y desempleado), mostraron., que no existían diferencias entre los grupos desertor y control en total. Sin embargo, en las comparaciones de los grupos por zona, se encontró que en la zona urbana el status de empleo de los padres de los desertores era inferior al de los padres de los controles. Se notaba esta situación con mayor intensidad en los niveles superior urbano y elemental urbano. Según puede observarse en la Tabla número 23, en la clasificación de empleo pleno el grupo control de la zona urbana aventajaba al grupo desertor de la misma zona en un 7.5 por ciento. En la categoría de subempleados la proporción de padres del grupo control urbano era también mayor que la de los desertores, aunque sólo en un 2.3 por ciento. Entre los desempleados, por el contrario, el grupo desertor está sobre el grupo control en un 9.7 por ciento. Las diferencias en cuanto a categoría de empleo son mucho más acentuadas en el nivel superior: en la categoría de empleo pleno 29.4 por ciento a favor del grupo control, en la de desempleados 14.9 por ciento a favor de los desertores. En la Tabla número 24 puede verse que las proporciones entre ambos grupos desertor y control, varían bastante. En todos los casos el grupo control aventaja al desertor en las categorías más altas de status de empleo. Podría pensarse que debido al desempleo o subempleo de los padres, el estudiante de escuela superior se ve obligado a abandonar la escuela, ya sea para buscar un trabajo y ayudar a la familia, o sencillamente porque no tiene dinero para los gastos que conlleva la escuela superior. Estos gastos son generalmente Departamento del Trabajo, Negociado de Estadísticas del Trabajo, Empleo pleno y subempleo en Puerto Rico: 1955-1958, Informe especial número 22 sobre el grupo trabajador, p. 1-2 I 8 1. 86
TABLA NÚMERO 23 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DEL ESTADO DE EMPLEO DEL SOSTENEDOR POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR
ZONA
NIVEL
TOTAL
ESTADO DE EMPLEO DEL SOSTENEDOR
URBANA
(a)
ELEMENTAL
RURAL
INTERMEDIO
SUPERIOR
(6)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
651
586
407
371
244
215
340
310
225
197
86
79
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Empleo pleno
39.5
44.2
42.5
49.9
34.4
34.4
36.5
38.7
46.6
45.7
32.6
62.0
Subempleo
26.6
27.8
20.9
23.2
36.1
35.8
26.8
31.6
22.7
24.4
36.0
21.5
Desempleo
33.9
28.0
36.6
26.9
29.5
29.8
36.7
29.7
30.7
29.9
31.4
16.5
NÚMERO
DE
ALUMNOS
QUE INFORMARON
(a)
(6)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento. La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
TABLA NÚMERO 24
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DEL ESTADO DE EMPLEO DEL SOSTENEDOR EN CADA ZONA POR NIVEL ESCOLAR NIVEL ESTADO DE EMPLEO DEL SOSTENEDOR
ELEMENTAL
URBANA
RURAL
URBANA
RURAL
URBANA (a)
NIVEL SUPERIOR
NIVEL INTERMEDIO
(a)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
167
156
173
154
156
137
69
60
84
78
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
10.00
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Empleo pleno
40,1
43,6
32.9
33.8
50.0
50.4
39.2
35.0
33.3
61,5
Subempleo
13,8
25,0
39.4
38.3
20.5
21,9
27.5
30.0
35.7
21.8
Desempleo
46,1
31.4
27.7
27,9
29,5
27,7
33.3
35.0
31.0
16.7
NÚMERO
DE
ALUMNOS
QUE INFORMARON....
(a)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
mayores que en los otros niveles porque el estudiante ya está en una edad en que le gusta presentarse bien vestido y, además, necesita dinero para gastos adicionales. Además de la clasificación del Departamento del Trabajo que establece gradaciones de acuerdo con el número de horas que se trabajan, se usó una clasificación adicional tomando en cuenta el estado de permanencia del empleo: permanente, probatorio, provisional, ocasional y estacional y la clasificación de «es su propio patrono)). Utilizando esta clasificación adicional para el status del empleo del sostenedor, también se encontró que la diferencia entre los grupos desertor y control era significativa. Véase la Tabla número 25, donde se notará que en términos generales la diferencia mayor entre los dos grupos estaba en la categoría de empleados permanentes. Al comparar la totalidad de los casos, en esa categoría el grupo control obtuvo el por ciento mayór con una diferencia a su favor de 7.8 por ciento. En el grupo de desempleados los desertores obtuvieron el por ciento más alto. La diferencia en su contra en este caso fue de 5.6 por ciento. El análisis por zonas reveló una diferencia importante en el status de empleo del sostenedor entre el grupo desertor y el control en la zona urbana, pero no así en la zona rural. En la zona urbana se encontró que el 27.3 por ciento de los sostenedores del grupo desertor eran empleados permanentes; el porcentaje era 8.4 mayor para el grupo control. El 36.4 por ciento en el grupo desertor estaba en la categoría de desempleados y en este caso el porcentaje fue un 9.6 por ciento menor en el grupo control. En la Tabla número 26 puede verse que la diferencia encontrada en la zona urbana parecía concentrarse en el nivel elemental. Hábitos de trabajo del sostenedor. Los hábitos de trabajo del sostenedor de las familias de los desertores y controles fueron informados según se expone en la Tabla número 27. Estos datos revelan que los padres o encargados de los estudiantes desertores trabajaban regularmente en una proporción menor que los del grupo control. Esta diferencia de hábitos de trabajo resultó significativa. Al compararse por zona los hábitos de trabajo de los jefes 89
TABLA NÚMERO 25
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LA REGULARIDAD DEL EMPLEO DEL SOSTENEDOR POR ZONA Y DISTRIBUCION POR NIVEL ESCOLAR ZONA REGULARIDAD DEL EMPLEO DEL SOSTENEDOR
TOTAL
NIVEL
(a) URBANA
(a)
RURAL
ELEMENTAL
(a)
INTERMEDIO
SUPERIOR (a)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
ALUMNOS SOBRE QUIENES HAY INFORMACIÓN
659
588
410
373
249
215
344
311
228
198
87
79
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Permanente (b)
20.6
28.4
27:3
35.7
9.6
15.8
16.9
24.4
25.0
29.8
24.1
40.6
No permanente
31.8
29.3
21.7
23.3
48.2
39.5
36.6
31.8
29.4
26.3
18.3
26.6
Es su propio patrono
14.1
14.4
14.6
14.2
13.3
14.9
10.2
14.1
15.3
14.1
26.5
16.4
Desempleado
33.5
27.9
36.4
26.8
28.9
29.8
36.3
29.7
30.3
29.8
31.1
16.4
(a) La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento. (b) Este término significa que el entrevistado consideró su trabajo estable. No se trata de categoría de permanencia según se define el término en las plazas de empleos gubern amentales.
TABLA NÚMERO 26
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LA REGULARIDAD DEL EMPLEO DEL SOSTENEDOR EN CADA ZONA POR NIVEL ESCOLAR NIVEL REGULARIDAD DEL EMPLEO DEL SOSTENEDOR
URBANA
ELEMENTAL
NIVEL URBANA
RURAL
(a)
INTERMEDIO
Desertor
Control
Desertor
Control
167
157
177
100.0
100.0
Permanente (b)
25,1
No permanente
RURAL
Desertor
Control
154
158
100.0
100.0
31.2
9.0
22,8
20.9
Es su propio patrono
6.0
Desempleado
46,1
POR CIENTO
URBANA
(a)
Desertor
Control
Desertor
Control
138
70
60
85
78
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
17.5
31.7
37.8
10.0
11,7
23.5
41.0
49.8
42.8
22.1
24.6
45.7
29.9
18,8
25,6
16,7
14,1
11.7
17.1
10.1
11.4
23,3
27.1
16.7
31.2
27.1
28,0
29.1
27.5
32.9
35,1
30.6
16.7
ALUMNOS SOBRE QUIENESIIAYINFORMACI6N
NIVEL SUPERIOR
'
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento. (6) Este término significa que el entrevistado consideró que su ocupación era estable. No se trata de categoría de permanencia según se define el término en las plazas de empleos gubernamentales. (a)
TABLA NÚMERO 27
DISTRIBUC ION EN POR CIENTOS DE LOS HÁBITOS DE TRABAJO DEL SOSTENEDOR POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR Z HÁBITOS DE TRABAJO DEL SOSTENEDOR
NÚMERO
DE
O
N A
N I
V
E
L
(a) URBANA
(a)
RURAL
ELEMENTAL
(6)
INTERMEDIO
SUPERIOR
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
660
586
411
372
249
214
343
309
230
198
87
79
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
65.5
75.0
64.5
75.9
67.2
63.4
62.7
74.7
69.2
71.8
66.7
83.5
4.8
3.4
4.9
4.0
4.8
2.3
5.8
4.2
3.5
2.0
4.6
3.8
0.4 12.0
7.5
0.3 16.9
-
8.03
7.8
13.0
10.1
11.5
ALUMNOS
QUE INFORMARON POR CIENTO
Trabaja regularmente Trabaja esporádicamente Trabaja muy raras veces Nunca trabaja No trabaja por incapacidad física comprobada No trabaja por alegada incapacidad física Otros (a) (6)
TOTAL
-
-
0.2 14.8
8.0
16.2
9.7
10.4
10.2
9.1
8.8
12.6
9.0
10.4
9.1
13.1
13.8
3.8
4.4 0.6
2.7 0.5
3.4 0.5
1.9 0.8
6.0 0.8
4.2
5.0 0.3
2.9
-
-
4.8 0.4
2.0 1.0
1.1 2.3
3.8 1.3
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento. La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
3.8
de familias de los desertores y los controles, se encontró una diferencia importante en la zona urbana. El 64.5 por ciento de los encargados de los desertores y el 75.9 por ciento de los encargados de los controles trabajaban regularmente; hay por lo tanto una diferencia de 11.3 por ciento a favor de este último grupo. En el grupo desertor hubo un porcentaje mayor de encargados que no trabajaban por alguna razón (30.1 contra 19.3 para desertores y controles, respectivamente). No hubo diferencia significativa en este aspecto para la zona rural. La diferencia en hábitos de trabajo del sostenedor entre los encargados de los desertores y los de los controles de la escuela elemental también resultó ser importante. Los datos obtenidos revelaron que los padres de los estudiantes de nivel elemental que abandonaron la escuela, trabajaban regularmente en una proporción menor que los del grupo control. El grupo de los que no trabajaba por una u otra razón fue mayor para los desertores. Esta diferencia en el nivel elemental se concentraba en la zona urbana, como puede observarse en la Tabla número 28. En ningún otro nivel o zona hubo diferencias de importancia entre ambos grupos. Ingresos. Toda vez que los grupos desertor y control estaban pareados en cuanto a ingreso de la familia se procedió a comparar este ingreso (representativo de familias de desertores) con el ingreso promedio por familia en Puerto Rico en el mismo año (1957.58). Como puede verse por los promedios correspondientes ($ 1,361 las familias de los desertores y $ 2,473 las familias de Puerto Rico, en general), es evidente que las limitaciones económicas tienen algún peso en el problema de la deserción. Fuentes de ingreso. No se encontró diferencia significativa entre las fuentes de ingreso de los desertores y las de los no-desertores. Resulta interesante el hecho de que en ambos grupos aproximadamente el 45 por ciento de las familias dependía de sueldos exclusivamente y además, en otro 15 por ciento el sueldo constituía una de las fuentes de ingreso. Del total de 661 familias de desertores estudiadas, 159, o sea, el 24 por ciento, contaba con la asistencia económica como una de sus fuentes de ingreso. De ese 24 por ciento, más de la mitad, o sea, 13 por ciento, dependía exclusivamente de esa fuente. En el grupo control el 21 por ciento 93
TABLA NÚMERO 28
DISTRIBUCION DE LOS HÁBITOS DE TRABAJO DEL SOSTENEDOR EN CADA ZONA POR NIVEL ESCOLAR NIVEL INTERMEDIO
NIVEL ELEMENTAL HABITOSDE TRABAJO DEL SOSTENEDOR
NÚMERO
DE
RURAL
(a)
URBANA
RURAL
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
166
156
177
154
160
100.0
100.0
100.0
100.0
56.6
74.4
68.4
6.0 23.0
5.1 7.7
10.2 4.2 —
URBANA
Desertor
Control
Desertor
Control
138
70
60
85
78
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
74.8
71.2
73.3
64.4
68.3
67.1
83.5
5.6 0.6 11.3
3.2 7.8
3.8 13.1
2.9 11.6
2.8 12.9
6.7
4.7 10.6
3.8 3.8
10.9
7.9
9.7
8.1
10.1
11.4
20.0
14.1
3.8
1.9 —
5.6 0.6
3.9 0.6
3.8 —
0.7 1.4
7.1 1.4
5.0 —
1.2 2.3
3.8 1.3
ALUMNOS
QUE INFORMARON POR CIENTO
Trabaja regularmente Trabaja esporádicamente Trabaja muy raras veces Nunca trabaja No trabaja por incapacidad física comprobada No trabaja por alegada incapacidad física Otros (a)
URBANA
NIVEL SUPERIOR
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
de las familias recibía asistencia económica y el 13 por ciento dependía exclusivamente de esa fuente, igual que en el grupo de los desertores. En general puede decirse que la desventaja de los desertores con relación a los controles en materia de ingresos estriba, no en la cantidad de los ingresos, que como se sabe estaba controlada para fines del estudio, sino más bien en la actitud de sus padres hacia el trabajo, según se refleja en sus hábitos de trabajo y en su capacidad para trabajar. PROBLEMAS DE FAMILIA
v
Además del nivel económico de la familia hay otros factores relacionados con la vida familiar que es probable que afecten la permanencia de los niños en la escuela. Entre estos factores se encuentran los de movilidad de la familia, relaciones familiares, presencia de enfermedades incapacitantes y desbalance en el ritmo normal de funcionamiento del hogar. Ciertamente, en muchos de los casos existe íntima relación entre estos factores el nivel económico, ya que las limitaciones monetarias determinan en buena medida la movilidad de la familia, y la persistencia de enfermedades promueven toda índole de alteraciones en el funcionamiento normal de las relaciones familiares. No obstante, en el estudio se han considerado independientemente de las cuestiones económicas estos problemas de familia. Movilidad. Se estudió la movilidad de las familias de los alumnos y se estableció diferencia entre las mudanzas dentro del mismo municipio de residencia y las mudanzas hacia otros municipios. Además se estudiaron las áreas geográficas hacia donde se dirigían las familias que se mudaban y las razones que tenían para mudarse. Los hallazgos demostraron que ambos grupos, desertor y control, en todos los niveles, en ambas zonas por separado y en total, se habían mudado con igual frecuencia dentro del mismo municipio. No obstante, el número de mudanzas fuera del municipio, y las razones para éstas, diferenciaron a los grupos desertor y control en el nivel elemental urbano. En estas mudanzas fuera del municipio no se encontraron diferencias en cuanto a los sectores hacia donde se dirigían las familias de los grupos comparados. 95
Indica esto que las distintas áreas, a saber, centros metropolitanos (como San Juan, Ponce, Mayagüez), municipalidades adyacentes, municipios más distantes, y el extranjero, ejercían atracción sobre ambos grupos en igual proporción. Las diferencias que se encontraron con respecto a la frecuencia de las mudanzas pueden apreciarse en la siguiente presentación:
NUMERO Y POR CIENTO DE MUDANZAS FUERA DEL MUNICIPIO DE LAS FAMILIAS DE LOS ALUMNOS DEL NIVEL ELEMENTAL URBANO
NUMERO DE MUDANZAS FUERA DEL MUNICIPIO DONDE RESIDIAN
NIVEL
ELEMENTAL
URBANO
Desertor
Control
NÚMERO
167
158
POR CIENTO
100.0
100.0
74.85 11.98 10.78 2.40
70.89 22.15 3.16 3.79
Nunca Una vez Dos veces Tres veces o más
Puede verse que en el nivel elemental urbano la proporción de familias de alumnos desertores que nunca se mudaron es mayor entre los desertores que entre los controles en un cuatro por ciento. Sin embargo, en el grupo desertor había un 13 por ciento que se había mudado dos veces o más, mientras que los controles que se habían mudado dos o más veces representaban solamente un siete por ciento. Esto indica que los desertores que se mudaban tendían a hacerlo con mayor frecuencia que los controles. Puede notarse en la Tabla número 29 que las familias de los controles se mudaban más que las de los desertores por razones de empleo, ya fuera por traslado en el empleo o para buscar uno mejor. Esto corrobora la información obtenida sobre empleos, pues como ya hemos indicado, se encontró que un por ciento menor de padres de controles estaban desempleados. Por otro lado, un mayor número de familias de los desertores 96
se mudaban por razones de vivienda, especialmente porque compraban casa propia.
TABLA NÚMERO 29 RAZONES PARA MUDARSE DE LAS FAMILIAS DE LOS ALUMNOS DEL NIVEL ELEMENTAL URBANO NIVEL
ELEMENTAL
URBANO
RAZONES PARA MUDARSE
NÚMERO POR CIENTO
Busca empleo para mejorar económicamente . Traslado por razones de empleo Busca empleo por trabajo estacional Para cambiar de ambiente Para facilitar estudio y recreación Mejorar facilidades de viviendas Compraron casa propia Lo desahuciaron para eliminar el arrabal ... . Lo mandaron a desocupar la casa por otras razones Condiciones de salud Otras
Desertor
Control
195 (a) 100.00
201 (a) 100.00
8.72 5.64 0.51 14.36 22.56 20.00 2.56 13.85
14.92 9.95 0.50 12.44 1.99 20.40 9.45 4.98 10.94
2.56 9.23
4.98 9.45
(a) Los números significan incidencia y no sujetos.
Relaciones familiares. Se estudiaron aspectos de las relaciones de los progenitores entre sí y las de éstos y los demás miembros del grupo familiar, dándole énfasis a las situaciones que en alguna forma reflejasen la existencia de problemas. De la información ofrecida por los padres (Planilla A), así como de la que ofrecieron los propios alumnos (Planilla B), se desprende que las relaciones familiares antes de la entrevista eran iguales en ambos grupos. Al momento de la entrevista, sin en►bargo, la situación era distinta entre ambos grupos, de acuerdo con la información ofrecida por los padres y según se observa en la Tabla número 30. Aproximadamente el mismo por ciento de desertores que de controles no tenía ningún problema familiar. Sin embargo, entre 97 7
TABLA NÚMERO 30
cp 00
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS PROBLEMAS DE RELACIONES FAMILIARES AL MOMENTO DE LA ENTREVISTA POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR ZONA PROBLEMAS DE RELACIONES FAMILIARES
NIVEL
TOTAL (a) URBA NA
(b)
R U R AL (b)
ELEMENTAL
(a)
SUPERIOR
INTERMEDIO
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
649
570
407
368
242
202
335
302
227
191
87
79
74.6 16.3
80.2 11.2
69.8 19.9
78.5 11.1
82.6 10.3
83.2 11.4
71.9 18.5
80.1 11.9
77.1 12.8
79.1 11.5
78.2 17.2
81.0 7.6
6.0 4.9 3.2
5.3 4.0 0.5
6.6 5.9 3.2
6.5 4.9 0.8
5.0 3.3 3.3
3.0 2.5
7.5 4.5 4.5
5.0 4.3 0.3
5.3 6.6 2.2
5.8 3.1 1.0
2.3 2.3 1.1
5.1 5.1
3.1 2.3 1.1
0.9 0.5 3.7
3.9 2.7 1.2
1.4 0.8 4.3
1.7 1.7 0.8
1.0 0.3 3.6
3.1 1.3
0.5 -
2.5
3.0 3.3 1.5
3.7
3.4 1.1 2.3
0.9
0.4
1.2
0.3
0.4
0.5
0.9
0.7
0.9
-
1.1
0.9
0.9
0.7
1.1
1.2
0.5
1.5
0.7
0.4
ALUMNOS SOBRE QUIENES HAY INFORMACIÓN
Ninguno Abandono por el padre. Relaciones tirantes entre esposos Abandono por la madre Maltrato de cónyuges Relaciones tirantes entre padre y alumno Maltrato de hijos Divorcio Relaciones tirantes entre madre y alumno Relaciones tirantes entre uno o ambos progenitores y tino o más hijos, excepto el alumno (a) (b)
-
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento. ' La diferencia entre los ru~oa desertor Y control resultó si~nificotiv nivel del cinco vor ciento.
-
0.5
-
1.3 2.5 3.8 -
2.5
los casos que sí tenían problemas en ambos grupos los desertores demostraban estar más afectados que los controles. Puede observarse que la diferencia mayor entre los grupos en esta distribución ocurre en el renglón abandono por el padre. Esta diferencia resulta tan significativa que puede pensarse que guarda relación con la deserción escolar. Entre los desertores había también más problemas de abandono por la madre, de maltrato entre los cónyuges, de maltrato de hijos y de relaciones tirantes entre padres e hijos. Las diferencias pudieron observarse en ambas zonas, pero demostraban una tendencia a ser más fuertes en la zona urbana. Tanto en la zona urbana como en la rural el por ciento total de familias que informaron hallarse libres de esos problemas era mayor para el grupo control. Análisis más detallados demostraron que el nivel escolar más afectado en cuanto a problemas en las relaciones familiares era el elemental, y era la zona urbana de ese nivel la que llevaba el mayor peso, como se desprende de la Tabla número 31. Cerca del 40 por ciento de los hogares de los desertores del nivel elemental urbano estaban afectados en una u otra forma; en el grupo control, los alumnos afectados no alcanzaron al 25 por ciento. La información ofrecida por los alumnos mismos no presenta diferencias tan pronunciadas entre los grupos desertor y control. De hecho, aunque al analizar el total de los casos se encontró diferencia entre los grupos, ésta sólo se refleja en el nivel elemental; dentro de ese nivel, al hacer un análisis por zonas, no se encontró diferencia. Puede decirse, en resumen, que el estado de las relaciones en el núcleo familiar parece estar relacionado con el problema de deserción, mayormente en la zona urbana y sobre todo en el nivel elemental de esa zona. El problema que más parece afectar es el de abandono de los hijos por parte del padre. Enfermedades incapacitantes en la familia. Para análisis de este tópico también se tomaron en cuenta dos momentos en la vida del núcleo familiar: el anterior a la época del estudio y el momento preciso de la toma de los datos. Antes de la entrevista. En relación con las condiciones de salud del núcleo familiar antes de la entrevista, según la información ofrecida por los padres, se encontró que el alcoholismo, la locura 99
o 0
TABLA NÚMERO 31 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS PROBLEMAS DE RELACIONES FAMILIARES EN EL MOMENTO DE LA ENTREVISTA POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR NIVEL
PROBLEMAS RELACIONES FAMILLIARES
ALUMNOS SOBRE QUIENESIIAYINFORMACIÓN Ninguno Abandono por elpadre. Relaciones tirantes entre esposos Abandono porla madre Maltrato de cónyuges Relaciones tirantes entre padre y sujeto Maltrato de hijos Divorcio Relaciones tirantes entre madre y sujeto Relaciones tirantes entre uno o ambos progenitores y uno o más hijos, excepto sujeto.
URBANA
ELEMENTAL
(a)
NIVEL SUPERIOR
NIVEL INTERMEDIO RURAL
URBANA
RURAL
URBANA
Desertor
Control
Desertor
Control
135
68
56
85
76
72.3 15.1
75.6 13.3
88.2 7.4
87.5 7.1
77.6 17.7
84.2 6.6
3.4 2.8 -
5.7 8.8 1.9
7.4 4.4 1.5
4.4 1.5 2.9
1.8 -
2.4 2.4 1.2
5.3 2.6 -
1.7 1.7 1.2
2.1
3.8 1.3 -
0.7 3.7
1.5 1.5 -
3.5
3.5 1.2 2.4
1.3 2.6 3.9
0.6
0.6
0.7
1.3
-
-
-
1.2
-
0.6
1.7
0.7
-
0.7
1.5
-
-
2.6
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
163
157
172
145
159
63.2 25.8
78.3 11.5
80.2 11.6
82.1 12.4
9.8 4.9 5.5
6.4 5.7 0.6
5.2 4.1 3.5
4.3 4.9 1.8
1.9 0.6 5.1
1.2
1.8
(a) La diferencia entre loe grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
lot
y la tuberculosis fueron las enfermedades de mayor incidencia en ambos grupos. Las diferencias en la incidencia de enfermedades incapacitantes en ambos grupos fueron significativas. En la Tabla número 32 puede verse que el grupo desertor había padecido casi todas las enfermedades en proporción mayor a la de los controles. El 36 por ciento de los hogares de los desertores estuvieron afectados por una o más de esas enfermedades. Esta proporción fue casi el doble de la que se encontró para el grupo control. La misma tendencia observada en el total de los casos se encontró en los análisis por zonas. En la zona urbana el 35 por ciento de los hogares de los desertores fue afectado por una o más enfermedades incapacitantes. En el grupo control sólo se afectó alrededor de la quinta parte. En la zona rural, el 39 por ciento de los hogares de los desertores fue afectado por alguna enfermedad, mientras que entre los controles sólo se afectó cerca de un 18 por ciento. Los análisis por niveles produjeron resultados igualmente significativos, excepto en el nivel superior. Las diferencias que se encontraron en cada zona de los niveles elemental e intermedio son importantes. El 42 por ciento de los hogares de los desertores de la zona urbana del nivel elemental se vieron afectados por alguna de las enfermedades, mientras que en el grupo control los afectados constituyen sólo el 24 por ciento. (Véase Tabla número 33). Se registró en esta zona urbana del nivel elemental una alta incidencia de alcoholismo en ambos grupos, aunque algo mayor entre los desertores. Fueron la locura y la tuberculosis, sin embargo, las enfermedades que más diferenciaron a ambos grupos, y la incidencia de ambas enfermedades fue más alta entre los desertores. En la zona rural se encontró una situación similar. Igualmente, según puede verse en la Tabla número 33, ocurrió en el nivel intermedio. La información ofrecida por los alumnos, sin embargo, no señaló que existieran diferencias entre los grupos desertor y control. Enfermedades incapacitantes en la familia al tiempo de la entrevista. De acuerdo con la información ofrecida por los padres, las condiciones de salud no eran tan distintas entre las familias de
TABLA NÚMERO 32
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LAS ENFERMEDADES INCAPACITANTES EN LA FAMILIA ANTES DE LA ENTREVISTA POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR NIVEL
ZONA ENFERMEDADES INCAPACITANTES EN LA FAMILIA ANTES DE LA ENTREVISTA
TOTAL
(a) U R BANA
(a)
R U R A L
(a)
ELEMENTAL
(a)
INTERMEDIO
(a)
SUPERIOR
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
661
590
412
374
249
216
344
313
230
198
87
79
63.8 14.2 13.6 12.9 5.4 0.5 0.2 0.5
80.5 5.4 8.5 4.9 1.9 0.2 0.3 0.8
65.3 14.8 13.1 10.2 4.6 0.5 0.2 0.5
79.4 8.8 9.4 3.7 1.9 0.3 0.3 1.3
61.4 13.3 14.5 17.3 6.8 0.4 0.4
82.4 4.2 6.9 6.9 1.9 0.5 -
63.4 12.2 14.2 14.5 4.7 0.6 -
80.5 5.8 9.9 5.1 0.6 0.3 0.3 1.0
62.2 17.4 15.2 11.7 6.1 0.4 0.4 0.9
79.8 4.5 8.1 4.0 4.0 0.5 1.0
70.1 13.8 6.9 9.2 6.9 1.1
82.3 6.3 3.8 6.3 3.8 -
ALUMNOS SOBRE QUIENES HAY INFORMACIÓN
Ninguna Tuberculosis Alcoholismo Locura Cáncer Poliomielitis Epilepsia Otras (a)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
TABLA NÚMERO 33
DISTRIBUCION DE LOS POR CIENTOS (a) DE LOS ALUMNOS ESTUDIADOS POR ZONA DENTRO DE CADA NIVEL Y POR EL VARIABLE ENFERMEDADES INCAPACITANTES EN LA FAMILIA ANTES DE LA ENTREVISTA NIVEL EMFERMEDADES INCAPACITANTES EN LA FAMILIA ANTES DE LA ENTREVISTA
URBANA
(6)
ELEMENTAL RURAL
NIVEL INTERMEDIO (6)
URBANA
(c)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
167
158
177
155
160
63.5 12.6 15.6 12.0 4.8 0.6 -
78.5 7.0 11.4 3.2 0.6 0.6 1.9
63.3 11.9 13.0 16.9 4.5 0.6 -
82.6 4.5 8.4 7.1 0.6 0.6 -
65.0 17.5 13.8 8.8 3.1 0.6 0.6 0.6
RURAL
NIVEL SUPERIOR (6)
URBANA
Desertor
Control
Desertor
Control
138
70
60
85
78
79.0 5.1 10.1 2.9 2.2 0.7 1.4
55.7 17.1 18.6 18.6 12.6 1.4
81.7 3.3 3.3 6.7 5.0 -
69.4 14.1 7.1 9.4 7.1 1.2
82.1 6.4 3.8 6.7 3.8 -
ALUMNOS SOBRE QUIENES HAYINFORMACIÓN
Ninguna Tuberculosis Alcoholismo Locura Cáncer Poliomielitis Epilepsia Otras
(a) Los por cientos para las alternativas representan incidencia del variable en los alumnos sobre quienes hay información y no los alumnos sin duplicar. Por eso no suman 100. (6) Diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento. (e) Diferencia entre los grupos desertor y control resultó signiSeativa al nivel del cinco por ciento.
los desertores y los controles para el tiempo de la entrevista como lo fueron para antes de la entrevista. En ambos grupos había menos enfermedades en el momento de la entrevista que antes. A pesar de eso se encontraron diferencias importantes. Al comparar ambos grupos en total y en el nivel elemental se encontró que las familias de los desertores tenían más enfermedades incapacitantes. Las diferencias prevalecían en el nivel elemental de la zona urbana y en el nivel intermedio de la zona rural. La información ofrecida por los alumnos no deja ver diferencias significativas entre los grupos desertor y control. Esto mismo ocurrió con la información ofrecida por ellos para el período anterior a la entrevista. Condiciones que causan desbalance en el ritmo normal de la vida familiar. En relación con este tópico también se solicitó información para el momento de la entrevista y para antes de la entrevista. En ambos casos se encontró que existían diferencias entre los grupos estudiados. De acuerdo con la información ofrecida por los padres, durante el período anterior a la entrevista existían diferencias entre los grupos desertor y control en la zona urbana. Es necesario aclarar en este caso que las diferencias encontradas no colocan específicamente a uno de los grupos (desertor o control) en peores condiciones que el otro, sino que algunas situaciones están presentes en mayor proporción en el grupo desertor y otras en el grupo control. Conviene tener esto presente también para la información obtenida en relación con este tópico para el momento de la entrevista. A primera vista puede observarse el hecho de que en el pasado hubo mayor incidencia de hospitalizaciones prolongadas entre los progenitores de los estudiantes controles. Es bueno recordar aquí el hecho indicado en el tópico sobre enfermedades incapacitantes discutido anteriormente: que el grupo desertor resultó mucho más afectado. Esto puede implicar que las hospitalizaciones prolongadas que mencionaron los individuos en las entrevistas se refieran a casos de naturaleza distinta a la de las verdaderas enfermedades incapacitantes. Otra situación que señaló hacia diferencias de importancia fue la encarcelación de alguno de los progenitores. En este caso el análisis demostró que se afectó más el grupo desertor. 104
Los análisis de la información sobre las condiciones que existían para el tiempo de la entrevista también mostraron diferencias importantes, según se indicó antes. Estas diferencias se encontraron al comparar el total de los casos en ambos grupos, en la zona urbana y en el nivel intermedio. Las diferencias benefician a los desertores en algunas situaciones y a los controles en otras, lo mismo que ocurre con la información relacionada con el período anterior a la entrevista. La información ofrecida por los alumnos mismos también señala hacia diferencias entre los grupos estudiados, tanto para antes de la entrevista como para el tiempo en que ésta se llevó a cabo. La situación señalada por ellos para antes de la entrevista presenta al grupo control ligeramente en peores condiciones. Para el tiempo de la entrevista, sin embargo, la situación es distinta y son entonces los desertores los que aparecen en peores condiciones. La condición resulta más pronunciada en la zona urbana, y mayormente en el nivel elemental de esa zona.
RESUMEN En este capítulo se consideraron las características de las familias de los alumnos del estudio, con miras a establecer relaciones entre éstas y la deserción escolar. La información al respecto se obtuvo a través de la administración de planillas que se llenaron en entrevistas con los progenitores de los alumnos y con los alumnos mismos. El análisis de la información sobre la edad de los padres y las madres demostró que no hay diferencias notables entre las edades de las madres ni de los padres de ambos grupos. Tampoco hay diferencias significativas entre la escolaridad de los padres de los alumnos desertores y la de los padres de los controles. Lo mismo es cierto con respecto a las madres. De las características del núcleo familiar que se estudiaron —estructura, número de miembros y hacinamiento— la última es la que parece afectar más la deserción en general. En materia de ingresos los desertores se hallan en peores condiciones que los controles, y la diferencia radica, no en la cantidad 105
e
de ingresos, que estuvo controlada para fines del estudio, sino en la actitud de los padres de los desertores hacia el trabajo, según lo demuestran sus hábitos de trabajo y su capacidad para trabajar. Otros factores relacionados con la vida familiar que se consideraron en este estudio de la deserción escolar fueron los de movilidad, relaciones familiares, presencia de enfermedades incapacitan. tea y desbalance en el ritmo normal de funcionamiento del hogar. Los desertores que se mudaban lo hacían con más frecuencia que los controles. Los controles se mudaban más por razones de empleo. Las relaciones familiares eran peores entre los desertores, particularmente en la zona urbana y en el nivel elemental. El problema que más parece afectar la deserción escolar es el de abandono de los hijos por parte del padre. Se observa una proporción mayor de enfermedades incapacitantes entre las familias de los desertores que las de los controles; y esto se percibe mayormente en los niveles elemental urbano intermedio rural. Con respecto a la presencia de condiciones que causan desbalance en el ritmo normal de la vida familiar las diferencias encontradas entre los dos grupos estudiados no colocan específicamente a uno en peores condiciones que el otro, sino que algunas situaciones están presentes en mayor escala en el grupo control y otras lo están en el grupo desertor.
106
CAPÍTULO V
EL ALUMNO EN LA FAMILIA Y LA COMUNIDAD Ya que conocemos los efectos de los problemas generales de la familia sobre la conducta del alumno desertor, procede que averigüemos qué lugar ocupa él en relación con miembros específicos del grupo familiar y que determinemos si esa posición afecta en alguna forma sus deseos de permanecer en la escuela. Con este fin se obtuvo información sobre las relaciones entre los miembros más inmediatos de la familia, a saber: el padre, la madre y los hermanos. Además de los problemas familiares, es bueno saber también si el alumno tuvo algunos problemas en la comunidad. Es probable que dificultades de esa clase puedan inducir a un estudiante a abandonar la escuela.
POSICIÓN DEL ALUMNO EN EL NÚCLEO FAMILIAR De acuerdo con la evaluación hecha por los jueces, la categoría de hijo único era, en términos generales, la única que podría considerarse inadecuada para el desarrollo normal de los niños. En el análisis de los datos de este estudio se incluyeron en esta categoría de hijo único alumnos de dos tipos: aquellos que eran únicos porque nunca tuvieron hermanos y aquellos que, en el momento en que se tomaron los datos, eran los únicos que vivían con sus padres, aunque tuvieran otros hermanos fuera del hogar. El análisis llevado a cabo demostró que solamente en el nivel de escuela 107
superior puede relacionarse la posición de hijo único con la deserción escolar. De los 77 casos que dejaron la escuela en ese nivel, para los cuales se logró información, el 13 por ciento resultaron ser hijos únicos. Entre los 79 que contestaron en el grupo control, sólo el cuatro por ciento correspondió a esa categoría. En los demás niveles, en ambas zonas, las diferencias no resultaron de importancia. Esto significa que solamente en el nivel superior pudo en nuestro estudio asociarse la deserción escolar con la posición del alumno en el núcleo familiar. RELACIONES CON LOS FAMILIARES Se estudiaron cinco aspectos de las relaciones de los alumnos dentro del núcleo familiar: las relaciones de los alumnos con sus padres; las de los alumnos con sus madres; las de sus padres con ellos; las de sus madres con ellos, y las relaciones de ellos con sus hermanos. Para medir estas relaciones se enumeraron varias situaciones y se preguntó a los informantes con qué frecuencia éstas ocurrían. Se hicieron estas preguntas por separado a los padres y a los alumnos. Luego se evaluaron las respuestas, considerando si la ocurrencia de la situación indicaba o no la presencia de buenas o malas relaciones. A base de la incidencia de cada tipo de relaciones se establecieron, como ya se indicó en el Capítulo II, cinco categorías. Estas categorías variaban desde aquellas con preponderancia de buenas relaciones hasta aquellas con predominio de malas relaciones. Se clasificó a cada individuo en la categoría correspondiente para cada una de las cinco clases de relaciones. Luego se compararon las distribuciones respectivas correspondientes a los desertores y controles, habiéndose encontrado evidencia de grandes diferencias entre ambos grupos. También se encontraron diferencias entre las respuestas ofrecidas por los padres y por los alumnos sobre un mismo aspecto. Esto no es raro en un estudio de esta naturaleza, y no debe pensarse que se trate de hechos falseados por una o ambas fuentes. Por el contrario, hay que considerar que la apreciación de un adulto no es igual que la de un niño o un adolescente. Posiblemente los hijos hayan considerado normales las formas de conducta que sus 108
padres consideran inadecuadas. Por ejemplo, fue en el aspecto de las relaciones del alumno con sus hermanos donde las opiniones de padres y alumnos se diferenciaron más. Puede presumirse que una madre que trata de apaciguar a los niños que están enfrascados en una discusión no evaluará la situación en igual forma que los hijos, que ni siquiera están conscientes del ruido que producen. Esto nos demuestra que las opiniones de los alumnos no siempre coinciden con las de los padres y que estas diferencias de criterio son de esperarse en grupos que no tienen los mismos sistemas de valores.
1. Relaciones entre las madres y los alumnos Relaciones de la madre con el alumno. Aun cuando se proveían cinco categorías para medir la naturaleza de las relaciones de las madres con los alumnos, se encontró que ni en el grupo desertor ni en el control había madres cuyas relaciones con los alumnos fueran de más problemas que buenas relaciones o fueran predominantemente de problemas. Es decir, que en general, las relaciones de las madres con los alumnos eran más positivas que negativas. A pesar de esto, se encontraron diferencias de importancia entre ambos grupos, favoreciendo éstas a los controles. El análisis de la información obtenida de los padres arroja diferencias en el conjunto total de casos, en la zona urbana y la zona rural, en los niveles elemental y superior y en las zonas urbana y rural del nivel elemental. Solamente en el nivel intermedio (ambas zonas separadas y en conjunto) no se encontraron diferencias entre los grupos en lo que respecta a las relaciones de las madres con los alumnos. En la Tabla número 34 pueden verse los hallazgos en términos por ciento para el total de casos, así como su distribución por de zona y nivel. Puede observarse que en el total de casos el grupo desertor tiene un 8.4 por ciento más que el grupo control en la categoría menos adecuada de las tres entre las que se distribuyeron los casos. En la categoría más adecuada, sin embargo, el por ciento de casos en ambos grupos es similar. 109
TABLA NÚMERO 34 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR MADRES CON ELLOS
NIVEL
ZONA ESTADO DE LAS RELACIONES DE LAS MADRES CON LOS ALUMNOS
Y POR LAS RELACIONES DE LAS
TOTAL URBANA
(a)
RURAL
ELEMENTAL (a)
(a)
SUPERIOR (a)
INTERMEDIO
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
NÚMERO DE ALUMNOS QUE INFORMARON
633
577
397
368
236
209
331
307
219
194
83
76
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Predominantemente buenas
14.2
13.7
13.6
15.5
15.3
10.5
12.1
7.8
16.0
18.5
18.1
25.0
71.0
79.9
70.3
77.2
72.0
84.7
72.5
86.3
69.4
72.2
68.7
73.7
14.8
6.4
16.1
7.3
12.7
4.8
15.4
5.9
14.6
9.3
13.2
1.3
Más buenas relaciones
que problemas Tantos problemas como buenas relaciones
(a) La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento.
Al analizar cada zona separadamente se encontró que tanto en la urbana como en la rural las relaciones de las madres con los desertores son menos adecuadas que las de las madres de los controles con éstos. Es de notarse el hecho de que en la categoría más alta de relaciones, en ambos grupos del nivel de escuela superior hay un por ciento mayor de alumnos que en los niveles elemental e intermedio. Entre los alumnos controles de nivel superior, solamente en el 1.3 por ciento de los casos se encontró que una situación reflejara tantos problemas como buenas relaciones. Estos datos tienden a señalar que entre los alumnos de escuela superior de ambos grupos predominan las buenas relaciones de las madres con los hijos, aunque entre los controles las relaciones eran generalmente mejores. La información obtenida de los alumnos tiende a corroborar una tendencia que ya se señaló antes: que las madres de los desertores tenían peores relaciones con ellos que las madres de los controles. Sin embargo, de acuerdo con la información ofrecida por los alumnos, las diferencias significativas en este respecto se encuentran en zonas y niveles distintos de los que indica la información ofrecida por los padres. De acuerdo con los alumnos, las madres tenían peores relaciones con los desertores de la zona urbana y con los del nivel intermedio. En la zona rural, aunque la diferencia no fue significativa, se observaba siempre una tendencia hacia peores relaciones de las madres con los desertores que con los controles. Relaciones del alumno con la madre. Se interesaba conocer, no solamente cómo eran las relaciones de la madre con el alumno, sino también cómo eran las de éste con ella. Cualquiera relación incluye un intercambio entre las personas envueltas y tiene, por lo tanto, dos puntos de vista o de referencia. Se encontró que, aun cuando en la relación de las madres con los alumnos había incidencia solamente en las tres categorías más favorables, en la relación de los alumnos con éstas, de acuerdo con nformación ofrecida por los padres, había incidencia también en dos categorías desfavorables. Esto resultó así tanto entre los desertores como entre los controles. Sin embargo, como lo indican los datos que aparecen en la Tabla número 35, es fácil observar la misma tendencia indicada 111
TABLA NÚMERO 35 ZV
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR Y POR LAS RELACIONES DE ELLOS CON LAS MADRES Z ESTADO DE LAS REZACIONES DE LOS ALUMNOS CON LAS MADRES
DE ALUMNOS SOBRE QUIENES MAY INFORMACIÓN
TOTAL
N
O N A
I V
E
L
(a) URBANA
(a)
R U R A L
ELEMENTAL
(a)
(a)
INTERMEDIO (a)
SUPERIOR
' Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
636
579
399
370
237
209
330
308
220
193
86
78
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
33.6
50.1
31.1
48.7
38.0
52.7
31.8
43.2
31.8
58.0
45.3
57.7
NÚMERO
POR CIENTO
Predominantemente buenas Más buenas relaciones que problemas Tantos problemas como buenas relaciones
46.3
40.4
44.6
38.6
48.9
43.5
47.0
44.5
48.2
35.8
38.4
35.9
15.7
8.5
18.3
11.1
11.4
3.8
17.3
11.0
15.5
5.2
10.5
—
Más problemas que buenas relaciones.
4.4(b)
1.0(b)
6.0(b)
1.6(b)
1.7
—
3.9
1.3
4.5(b)
1.0(b)
5.8
6.4
(a)
(b)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultd significativa al nivel del cinco por ciento. Incluye dos casos desertores y un control que cayeron en la categoría «predominantemente tienen problemas».
anteriormente en el sentido de que el grupo desertor mantiene relaciones menos adecuadas con las madres que el grupo control. Se encontró que, además de que había diferencias importantes entre ambos grupos en el total de los casos y en las dos zonas, las había también en los niveles elemental e intermedio. Del mismo modo se observaron diferencias entre ambos grupos en la zona rural del nivel elemental y en ambas zonas del nivel intermedio por separado. En todos estos casos, eran siempre los alumnos desertores los que mantenían peores relaciones con las madres. La información obtenida de los alumnos mostró la misma tendencia que la obtenida de los padres, o sea, que las relaciones de los desertores con las madres eran peores que las de los controles. La única diferencia significativa encontrada, sin embargo, fue en el nivel superior. Esto puede explicarse, tal vez, porque los alumnos del nivel superior están en la etapa en que empiezan a evaluar a los padres y sus relaciones con ellos y empiezan a encontrarles defectos que antes no habían visto.
2. Relaciones entre los padres y los alumnos Relaciones de los padres con los alumnos. Los resultados en este caso fueron similares a los que se obtuvieron con respecto a las relaciones de las madres con los alumnos. O sea, que de acuerdo con la opinión de los padres informantes, las relaciones de los padres con los alumnos desertores eran peores que con los controles en el total de los casos, en las zonas urbana y rural, en el nivel elemental en general y en ambas zonas de este nivel. Pero, distinto de lo encontrado con relación a las madres, los desertores del nivel intermedio se diferenciaban de los controles de ese nivel, ya que entre los alumnos del nivel intermedio urbano, los padres de los desertores tenían peores relaciones con ellos que los padres de los controles. Al comparar la Tabla número 36 con la Tabla número 34 podrá notarse que en las relaciones de los padres con los alumnos hubo mayor incidencia de malas relaciones que en el caso de las madres. Esto podría tal vez deberse a que, habiendo sido los informantes en su gran mayoría madres, éstas hayan sido más subjetivas H3 8
TABLA NÚMERO 36
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR
Y POR EL ESTADO DE LAS
RELACIONES DE LOS PADRES CON ELLOS ZONA ESTADO DE LAS RELACIONES DE LOS PADRES CON LOS ALUMNOS
NÚMERO SOBRE
DE
NIVEL
(a) URBANA
(a)
RURAL
(a)
ELEMENTAL (a)
INTERMEDIO
(a)
SUPERIOR
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
558
513
334
313
224
200
294
275
194
168
70
70
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
8.4
9.6
8.4
10.5
8.5
8.0
6.1
4.4
9.3
13.7
8.4
9.6
70.2
80.4
67.7
77.7
73.7
85.0
69.5
82.8
70.6
79.2
70.2
80.4
20.2
9.8
22.1
11.5
17.4
7.0
22.4
12.4
19.6
7.1
20.2
9.8
1.2
0.2
1.8
0.3
0.4
2.0
0.4
0.5
1.2
0.2
ALUMNOS
QUIENES HAY
INFORMACIÓN POR CIENTO
..
Predominantemente buenas Más buenas relaciones que problemas Tantos problemas como buenas relaciones Más problemas que buenas relaciones.
(a)
TOTAL
-
La diferencia entre los grupos desertor y conttgl Feeu]td significativa al nivel del cinco por ciento.
-
al dar la información sobre las relaciones con los hijos que cuando hablaron sobre las de los padres. La tendencia común en los hallazgos sobre los niveles y zonas, según la información ofrecida por los padres, es la misma observada para el total, o sea, que el grupo desertor está en peores condiciones que el grupo control. Puede verse en esta tabla (sobre relaciones de padres con alumnos) cómo el grupo desertor tiene de un 10 a un 14 por ciento más de alumnos que el grupo control en las dos categorías que reflejan relaciones menos adecuadas. La información ofrecida por los alumnos lleva a conclusiones similares. De acuerdo con esta información, las relaciones de los padres con los alumnos eran peores para los desertores de ambas zonas, para los del nivel elemental en la zona rural y para los del nivel intermedio en general. En las otras zonas y niveles, aunque la diferencia no resultó de importancia, la tendencia fue siempre a informar peores relaciones de los padres con los alumnos desertores que con los controles. Estos hallazgos demuestran que aparentemente el estado de las relaciones de los padres con los alumnos tiene que ver con la decisión de éstos de abandonar la escuela. Relaciones de los alumnos con los padres. Además de obtener información sobre las relaciones de los padres con sus hijos, se creyó conveniente examinar también las relaciones de los hijos con aquéllos. Se obtuvieron datos muy interesantes entre ambos grupos de informantes, que corroboran la tendencia ya observada de que las relaciones familiares son peores en el grupo desertor que en el grupo control. Según la información ofrecida por los padres, tanto eñ el total de los casos como en su desglose por zonas, los desertores tenían peores relaciones con sus padres que los controles. Esta situación se observó en los niveles elemental e intermedio en la zona urbana, en el nivel elemental de la zona urbana y en el nivel elemental de la zona rural, donde los grupos demostraban tener diferencias importantes. En la Tabla número 37 puede verse que, para el total de los casos, la categoría que refleja mejores relaciones tiene un 12 por ciento más de controles que de desertores. A la inversa, en las dos categorías inferiores hay un 13 por ciento más de desertores 115
TABLA NÚMERO 37 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR Y POR EL ESTADO DE LAS RELACIONES DE ELLOS CON SUS PADRES NIVEL
ZONA
ESTADO DE LAS REZACIONES DE LOS ALUMNOS CON SUS PADRES
TOTAL
(a) URBANA
(a)
R U R AL
(a)
ELEMENTAL
SUPERIOR
INTERMEDIO
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE QUIENES HAY INFORMACIÓN ...
558
514
334
314
224
200
293
276
196
168
69
70
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
23.1
35.3
23.4
32.8
22.7
39.3
21.2
30.4
21.4
39.9
34.8
44.3
51.9
52.2
47.2
51.2
58.6
53.7
51.5
55.8
54.1
50.0
47.8
42.8
20.4
11.9
22.8
15.0
16.9
7.0
22.2
13.4
19.9
8.9
14.5
12.9
4.6
0,6(b)
6.6
1,0(b)
1.8
—
5.1
0.4
4.6
1,2(b)
2.9
—
Predominantemente buenas Más buenas relaciones que problemas Tantos problemas como buenas relaciones Más problemas que buenas relaciones (b) (a) (b)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó signiScstiva al nivel del cinco por ciento. Se incluye un caso correspondiente a la categoría «predominantemente tienen problemas».
que de controles. Situaciones similares se encuentran en los diferentes niveles y zonas. La información ofrecida por los alumnos, aunque en forma no tan concluyente, señala, sin embargo, hacia la misma tendencia: peores relaciones de los alumnos desertores con sus padres. El grupo desertor se diferenciaba significativamente del grupo control en el nivel superior, en el nivel elemental y en la zona rural de ese nivel. En resumen, puede decirse que las relaciones de los alumnos tanto con los padres como con las madres resultan menos adecuadas para el grupo desertor que para el grupo control. Relaciones de los alumnos con los hermanos. Las relaciones de los alumnos desertores y controles con sus hermanos proporcionan información adicional para completar el cuadro de las relaciones familiares. Estos datos confirman, de acuerdo con los padres informantes, que las relaciones dentro del núcleo familiar en el grupo desertor son menos adecuadas que en el grupo control. En las relaciones con los hermanos se encontraron diferencias de importancia al comparar ambos grupos en total y esas diferencias existen también en ambas zonas y en todos los niveles de cada zona, excepto en la intermedia rural. En la Tabla número 38 pueden apreciarse los datos para los dos grupos, según la información ofrecida por los padres. La distribución en general muestra que son menos adecuadas las relaciones entre los desertores. De acuerdo con los alumnos, sin embargo, solamente en la zona urbana tenían los desertores peores relaciones con sus hermanos que los controles. Esto tal vez puede deberse a que lo que un padre señala como malas relaciones entre los hermanos, para los alumnos resulte completamente normal. Lo mismo probablemente ocurre en el caso de las relaciones de los alumnos con sus padres y madres, y viceversa. Diferencias entre la información ofrecida por los alumnos y la ofrecida por sus padres. La información ofrecida por los alumnos mismos sobre las relaciones con sus padres y sus hermanos no señaló diferencias entre desertores y controles con tanta frecuencia como lo indicó la información dada por los padres. Esto sugiere una de dos situaciones: Si lo informado por los padres es la realidad, puede ser que las 117
N.
TABLA NÚMERO 38
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR Y POR EL ESTADO DE LAS RELACIONES CON SUS HERMANOS, DE ACUERDO CON LA INFORMACION OFRECIDA POR LOS PADRES NIVEL
ZONA TOTAL
(a)
ESTADO DE LAS RELACIONES CON SUS HERMANOS
Ua BANA
(a)
a u a AL
(a)
ELEMENTAL
(a)
INTERMEDIO
(a)
SUPERIOR (a)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
620
562
385
355
235
207
325
294
218
191
77
77
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Predominantemente buenas
57.1
77.6
53.5
73.2
62.9
85.0
53.3
76,8
60.6
76.5
63.6
83.1
Más buenas relaciones que problemas
35.0
20.1
38.2
23.7
29.8
14.0
36.6
20,8
33.0
20.9
33.8
15.6
Tantos problemas como buenas relaciones
7.1
2.1
7.5
2.8
6.4
1.0
9.2
2,4
5.5
2.1
2.6
1.3
Más problemas que buenas relaciones
0.8
0.2
0.8
0.3
0.9
-
0.9
0.9
0.5
NÚMERO
DE
ALUMNOS
SOBRE QUIENES HAY INFORMACION
(a)
La diferencia entre loe grupos desertor y control resultó eignificativa al nivel del cinco por ciento,
-
-
-
respuestas sean una demostración de que los alumnos desertores carecen de suficiente autopercepción para poder evaluar adecuadamente su propia conducta y las relaciones con sus padres y hermanos. Véase, por ejemplo, cómo en el tópico sobre relación del alumno con la madre, las madres de los desertores informaron relaciones que se diferenciaban significativamente de las ofrecidas por las madres de los controles en el total de los casos, en todas las zonas y en todos los niveles, excepto el superior. Sin embargo, la información que ofrecen los propios alumnos indica que solamente los desertores del nivel superior se diferencian de los controles respectivos. O sea, donde las madres encuentran diferencias de importancia, los alumnos no las encuentran, y a la inversa, donde los alumnos las encuentran, las madres no. Si es que las madres están siendo más realistas que los hijos al evaluar la situación, entonces la información ofrecida por ellas denota una gran dificultad de parte de los alumnos desertores para evaluar propiamente el área de sus relaciones familiares. Por otro lado, podría darse el caso de que los desertores estuvieran evaluando correctamente sus relaciones familiares y que fueran sus padres los que estuvieran viendo problemas donde en realidad no los había. Resumiendo, las diferencias que se encontraron entre la información que dan los padres y la que dan los alumnos tiende a señalar que en los casos de los desertores, parece haber discrepancia entre la forma en que los padres ven la situación y la forma en que la ven los alumnos.
PROBLEMAS CON LA POLICÍA En condiciones normales, no es de esperarse que un niño de edad escolar tenga dificultades ni problemas con la policía y la justicia. No obstante, la realidad en Puerto Rico y fuera de aquí es que, dependiendo de distintas circunstancias, los niños y jóvenes de edad escolar se ven en ocasiones envueltos en situaciones que requieren la intervención de las autoridades policiacas. Esto ha dado lugar a que, entre los servicios ofrecidos por el Gobierno, se incluyan cortes juveniles y de menores, campamentos y granjas 119
penales para individuos que aún no han alcanzado mayoría de edad, trabajo social y psiquiátrico para niños y adolescentes que violan las leyes, facilidades educativas para menores confinados en instituciones especiales. Se encontró que existía una diferencia notable entre los grupos estudiados con relación a la frecuencia con que sus miembros habían tenido alguna clase de problema con la policía. En poco más de la mitad de los casos de desertores que tuvieron que ver con la policía (36 del total de casos), no se llegó a proceder judicialmente contra ellos, sino que las autoridades se limitaron a darles una amonestación. En otro 20 por ciento de los casos de desertores que tuvieron problemas con la policía no fue posible definir la gravedad del problema. Entre los controles sólo un 2.5 por ciento tuvo problemas con la policía, mientras que el 10.2 por ciento de los desertores los había tenido. Las diferencias resultan más pronunciadas en la zona urbana en los niveles elemental e intermedio, como puede apreciarse en las Tablas números 39 y 40. Entre los desertores, un total de 66 tuvieron problemas con la policía. De éstos, 46, o sea, cerca de siete de cada diez, tuvieron estos problemas antes de abandonar la escuela. En el restante 30 por ciento (20 casos), los problemas con la policía ocurrieron en el período comprendido entre el momento en que dejaron la escuela y el momento de la entrevista. Si se piensa que las visitas para este estudio, como promedio, se realizaron aproximadamente cinco meses después de haberse dado de baja los alumnos, se notará que esta proporción es bastante crecida. La información que ofrecieron los alumnos acerca de los problemas con la policía coincidió en todas sus partes con la que brindaron los padres.
PLANES DE MATRIMONIO Se consultó a los padres acerca de los planes de matrimonio de los alumnos de catorce años de edad o más, así como de algunos menores de catorce años, pero cuyo desarrollo físico, según apreciación del entrevistador, justificaba la pregunta. Se encontró 120
TABLA NÚMERO 39 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR PROBLEMAS CON LA POLICIA ZONA TOTAL
Y POR LA OCURRENCIA DE NIVEL
(a)
PROBLEMAS CON LA POLICIA
URBANA
(a)
RURAL
(6)
ELEMENTAL (a)
INTERMEDIO
(a)
SUPERIOR
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE QUIENES RAY INFORMACIÓN
660
590
411
374
249
216
343
313
230
198
98
79
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
No tuvieron
89.8
97.5
86.1
96.5
96.0
99.1
89.2
97.1
91.3
98.5
88.5
96.2
Tuvieron
10.2
2.5
13.9
3.5
4.0
0.9
10.8
2.9
8.7
1.5
11.5
3.8
(a)
(6)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento. La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento.
TABLA NÚMERO 40
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA PARA CADA NIVEL Y POR LA OCURRENCIA DE PROBLEMAS CON LA POLICIA NIVEL PROBLEMAS CON LA POLICIA
URBANA
URBANA
RURAL
(a)
NIVEL SUPERIOR
NIVEL INTERMEDIO
ELEMENTAL
(a)
URBANA
RURAL
Desertor
Control
Desertor
Control
138
70
60
85
78
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
98.7
88.8
97.8
97.1
100.0
88.2
96.2
1.3
11.2
2.2
2.9
—
11.8
3.8
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
166
158
177
155
160
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
No tuvieron
82.5
95.6
95.5
17.5
4.4
4.5
NÚMERO
DE ALUMNOS SOBRE QUIENES RAY
INFORMACIÓN
Tuvieron
(a)
..
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
que 33 desertores y sólo uno de los controles tenían planes en ese sentido. Estos números corresponden al nueve por ciento y 0.3 por ciento, respectivamente, del total de alumnos cuya edad o desarrollo físico hacían que se les considerara posibles candidatos al matrimonio. El peso mayor entre los desertores lo llevaban los niveles intermedio y superior, siendo mucho mayor en este último, como era de esperarse, debido a la edad de los alumnos. En el nivel superior el 17 por ciento de los desertores tenía planes matrimoniales, contra poco más del uno por ciento de los controles. El análisis demostró que todas estas diferencias eran estadísticamente importantes. Sólo en el nivel elemental no se encontró diferencia entre los grupos, cosa que puede explicarse a base de los pocos alumnos de este nivel a quienes era aplicable la pregunta. En los niveles intermedio y superior, y mayormente en la zona urbana, resultaron significativas las diferencias. Las Tablas números 41 y 42 muestran los por cientos en cada uno de los grupos. Los alumnos ofrecieron información fundamentalmente similar a la que brindaron los padres en cuanto a planes de matrimonio, lo que tiende a confirmar la información obtenida de éstos. Puede llegarse a la conclusión de que la existencia de planes matrimoniales entre los alumnos parece guardar relación con la deserción escolar, mayormente en los niveles intermedio y superior de la zona urbana.
RESUMEN El estudio de los alumnos desertores y controles dentro del marco familiar demostró la existencia de diferencias notables. Las relaciones de los alumnos desertores con los padres y las madres, así como las de los padres y las madres con los sujetos desertores, resultaron menos adecuadas que las que se encontraron en el grupo control. Una situación similar se encontró con respecto a las relaciones entre los alumnos y sus hermanos. En algunos casos la información ofrecida por los padres no coincide exactamente con la ofrecida por los alumnos. Entre los alumnos desertores había mayor incidencia de 123
TABLA NÚMERO 41 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR Y POR PLANES DE MATRIMONIO ZONA
NIVEL
TOTAL (a)
PLANES DE MATRIMONIO
v R B A N A (a)
R URA L
(a)
ELEMENTAL
INTERMEDIO (a)
SUPERIOR (a)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE QUIENES BAY INFORMACIÓN
375
316
269
235
106
81
85
69
204
168
86
79
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
No
91.2
99.7
90.0
99.6
94.3
100.0
98.8
100.0
91.7
100.0
82.6
98.7
Sí
8.8
0.3
10.0
0.4
5.7
-
1.2
-
8.3
-
17.4
1.3
(a)
La diferencia entre los grupos desertor y control resu't6 aignificativa al nivel del uno por ciento.
TABLA NÚMERO 42
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA PARA CADA NIVEL Y POR PLANES DE MATRIMONIO NIVEL PLANES DE MATRIMONIO
URBANA
BURAL
URBANA
64
52
84
78
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
90.7
100.0
93.8
100.0
83.3
98.7
16.7
1.3
97.5
100.0
40
POR CIENTO
100.0
100.0
No
100.0
100.0
2.5
(a)
116
100.0
41
ALUMNOS
QUIENES HAY
INFORMACIÓN
Sí
Control
100.0
45
DE
Desertor
140
Control
SOBRE
Control
28
Desertor
(a)
Desertor
Control
Control
URBANA
RURAL
(a)
Desertor
Desertor
NÚMERO
NIVEL SUPERIOR
NIVEL INTERMEDIO
ELEMENTAL
9.3
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
6.2
problemas con la policía. También se encontró que abundaban más' entre los desertores que entre los controles los alumnos interesados en contraer matrimonio. En estas dos áreas —problemas con la policía y planes de matrimonio— la información de padres y alumnos coincide en su totalidad.
126
CAPÍTULO VI
EL ALUMNO Y LA ESCUELA Existen diversas situaciones que pueden inducir a un alumno a desertar las aulas. A veces la deserción tiene su raíz en problemas de índole personal, es decir, que la dificultad que conduce a la deserción puede residir en el propio alumno. Otras veces, la situación que induce al abandono de la escuela puede radicar en el ambiente que rodea al alumno, en sus relaciones familiares, o en sus contactos con la escuela. En el Capítulo V estudiamos los efectos de las relaciones familiares sobre el problema de la deserción. Veamos en este capítulo qué efectos tienen sobre la deserción las relaciones del niño con la escuela. Entre las razones para la deserción que pueden catalogarse como escolares se cuentan, entre otras, la insatisfacción general del alumno con la escuela, la observación de mala conducta en el salón de clases, la falta de interés en las actividades escolares, el aprovechamiento académico deficiente, las calificaciones pobres que obtiene, los fracasos que tiene en sus labores escolares. Hay, además, otros factores más difíciles de precisar, como por ejemplo las aspiraciones académicas y profesionales del estudiante. Con el propósito de conocer hasta qué punto influyen estos factores sobre la deserción escolar se analizaron datos para ambos grupos de alumnos, desertores y controles, y los resultados se exponen a continuación. 127
ESCUELAS A LAS QUE HA ASISTIDO Número de escuelas a las que ha asistido. Los hallazgos demostraron que los grupos bajo estudio estaban en las mismas condiciones en cuanto al número de escuelas a las cuales habían asistido los alumnos, tanto desde el punto de vista del total de cada grupo como desde el punto de vista de los distintos niveles escolares. Esto parece indicar que no existe relación alguna entre el número de escuelas a que ha asistido un estudiante y la deserción escolar. Razones para cambios de escuela. Tampoco se señalaron diferencias entre los dos grupos, ni en total ni por niveles, en cuanto a las razones que tuvieron los alumnos para cambiar de escuela. Entre las razones para los traslados de escuela, las dos que obtuvieron las frecuencias más altas fueron la de que la escuela no ofrecía el grado al cual debería asistir el alumno y la de cambios de residencia.
FRECUENCIA CON QUE FUE MENCIONADA (a)
RAZONES PARA CAMBIOS DE ESCUELA
La escuela no ofrecía el grado a que pasó el alumno Se mudaron de casa La escuela quedaba lejos Deseaba mejorar las notas Observaba mala conducta Era grande o pequeño en comparación con los compañeros de clase Tenía miedo a maestros y compañeros. Los niños de la escuela pertenecían a un nivel social distinto al del alumno Lo dieron de baja Otras (a)
Desertor
Control
207 109 29 4 3
154 102 12 2 2
1 2
3
1 1 39
1 1 41
Representa número de vetee que se mencion6 cada razón y no número de alumnos.
INSATISFACCIÓN CON LA ESCUELA Indice de insatisfacción. Con el propósito de conocer mejor cómo eran los alumnos en la escuela, se allegó información sobre 128
varios aspectos relacionados con la conducta, la asistencia, la res• ponsabilidad y el interés de éstos. Luego se evaluó la presencia o ausencia de cada una de las características estudiadas en términos de si éstas parecían ser índices de una conducta apropiada. De las 22 características que aparecían, se señalaron 13 como inadecuadas. Se tomó el número de estas características inadecuadas que estaban presentes en cada alumno como un índice tosco de su insatisfacción con la escuela, y se clasificó a cada alumno en una de cinco categorías: completamente insatisfecho, bastante insatisfecho, insatisfecho, no muy insatisfecho o satisfecho. Se eliminaron, en la presentación de los resultados en las Tablas números 43 y 44, las dos primeras categorías, porque ningún alumno fue clasificado en ellas. Insatisfacción con la escuela. Del análisis de la información ofrecida por los padres se desprende que había diferencias de importancia entre el total de desertores y el total de controles con respecto a la distribución entre las tres diferentes categorías de insatisfacción. Esto puede observarse en la Tabla número 43. Los estudiantes del grupo control que resultaron satisfechos con la escuela constituyen cerca de un 21 por ciento más que el grupo desertor, en esa categoría. Esta tendencia del grupo desertor a estar mucho menos satisfecho con la escuela que el grupo control se observó en ambas zonas y en todos los niveles. Puede verse que la proporción del grupo control satisfecho es siempre mayor a la proporción del grupo desertor satisfecho. En conclusión, lo antes expuesto es indicativo de que, de acuercon la opinión de los padres, aparentemente existe una relación do directa entre la insatisfacción con la escuela y la deserción escolar. La tendencia es significativa para todos los niveles y zonas. (Véanse Tablas números 43 y 44). Es curioso notar, sin embargo, que de acuerdo con la opinión de los padres, el por ciento de estudiantes insatisfechos con la escuela era muy pequeño en ambos grupos. Más aún, según ellos en el nivel superior no había ningún estudiante insatisfecho con la escuela. 0 sea, que aun cuando los desertores estaban menos satisfechos con la escuela que los controles, su insatisfacción no era total, salvo en un pequeño por ciento de los casos. En los niveles intermedio y superior la información que 129 9
TABLA NÚMERO 43 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR, Y POR EL GRADO DE INSATISFACCION CON LA ESCUELA, DE ACUERDO CON LA INFORMACION OFRECIDA POR LOS PADRES NIVEL
ZONA
GRADO DE INSATISFACCION CON LA ESCUELA
TOTAL
(a) V B BA N A
(a)
RURAL
(a)
ELEMENTAL
(a)
INTERMEDIO
(a)
SUPERIOR
(a)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE LOS CUALES SE OBTUVO INFORMACIÓN
649
586
401
369
248
217
334
313
228
199
87
74
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Satisfecho
71.1
91.8
69.9
91.3
73.4
92.6
70.9
88.5
69.3
95.0
77.0
97.3
No muy insatisfecho ..
25.0
7.5
25.9
7.9
23.4
6.9
24.9
10.9
25.9
4.0
23.0
2.7
Insatisfecho
3.9
0.7
4.2
0.8
3.2
0.5
4.2
0.6
4.8
1.0
-
(a)
La diferencia entre los grupos desertor y control result6 significativa al nivel del uno por ciento.
-
TABLA NÚMERO 44 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA PARA CADA NIVEL Y POR EL GRADO DE INSATISFACCION CON LA ESCUELA, DE ACUERDO CON LA INFORMACION OFRECIDA POR LOS PADRES NIVEL ELEMENTAL GRADO DE INSATISFACCION CON LA ESCUELA
URBANA
(a)
RURAL
NIVEL INTERMEDIO (a)
URBANA
(a)
RURAL
NIVEL SUPERIOR (a)
URBANA
(a)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE LOS CUALES SE OBTUVO INFORMACIÓN
256
153
178
160
158
142
70
57
87
74
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Satisfecho
67.3
85.6
74.1
91.3
68.4
94.4
71.4
96.5
77.0
97.3
No muy insatisfecho .. .
27.6
13.7
22.5
8.1
25.9
4.2
25.7
3.5
23.0
2.7
Insatisfecho
5.1
0.7
3.4
0.6
5.7
1.4
2.9
—
—
—
(a)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
ofrecieron los alumnos contrasta con la que ofrecieron los padres. En el nivel elemental y en las zonas urbana y rural, aunque en términos generales un por ciento mayor de alumnos informó estar satisfeclio con la escuela, desertores y controles se diferencian entre sí, resultando los desertores los menos satisfechos. Sin embargo, en el nivel superior ambos grupos obtienen por cientos similares en las diferentes categorías. 0 sea, que no presentan diferencias de importancia. La discrepancia con la información ofrecida por los padres radica en que alrededor de un 13 por ciento más de desertores que de padres informaron que los alumnos estaban satisfechos con la escuela. Mientras que, según los padres, solamente ocho de cada diez desertores de escuela superior estaban satisfechos con la escuela, según los alumnos, nueve de cada diez lo estaban. Vuelve a encontrarse aquí una diferencia de apreciación entre padres y alumnos desertores, lo mismo que ocurrió en el área de relaciones familiares, como se indica en el capítulo anterior. De nuevo se observa esta situación mayormente entre los sujetos del nivel superior, que son los que se espera estén en mejores condiciones para evaluar sus propios sentimientos, por ser mayores en edad que los de los otros niveles.
EVALUACIÓN POR LOS MAESTROS Con el fin de conocer un poco más a fondo la conducta escolar de los alumnos y el interés de éstos en la escuela, se seleccionaron 179 alumnos de ambos grupos (102 desertores y 77 controles), y se entrevistó a sus maestros y exmaestros. Se pidió a los profesores entrevistados que clasificaran la asistencia a clases, la participación en éstas, el interés por la escuela, la conducta y el aprovechamiento de los alumnos, en una de cinco categorías arbitrarias: excelente, buena, regular, deficiente y mala. Los resultados del análisis de estos datos se exponen a continuación: Asistencia a clases. Como puede notarse en la Tabla número 45, en la comparación del total de ambos grupos los controles sobrepasan a los desertores en un 12 por ciento en la categoría excelente. En la categoría que le sigue, buena, el grupo control tiene 33 por ciento más de alumnos que el grupo desertor. En las categorías inferiores —deficiente y mala— el por ciento de desertores es mayor. 132
TABLA NÚMERO 45
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR NIVEL ESCOLAR Y POR ASISTENCIA A CLASES, DE ACUERDO CON LA INFORMACION OFRECIDA POR LOS PADRES NIVEL TOTAL
(a)
ASISTENCIA A CLASES
ELEMENTAL
INTERMEDIO
(a)
SUPERIOR
(6)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
98
77
29
21
49
39
20
17
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Excelente
1.0
13.0
3.4
14.3
-
12.8
-
11.8
Buena
10.2
42.9
17.2
33.3
8.2
48.7
5.0
41.2
Regular
18.4
22.1
24.1
23.8
12.2
23.1
25.0
17.6
Deficiente
39.8
13.0
24.1
14.3
38.8
7.7
65.0
23.5
Mala
30.6
9.1
31.0
14.3
40.8
7.7
5.0
5.9
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE LOS CUALES SE OBTUVO INFORMACIÓN
,.a W W
(a) (6)
La diferencia entre los grupos desertor y control result6 significativa al nivel del uno por ciento. La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento.
Si se observa detalladamente esta tabla se podrá notar que las diferencias mayores se encuentran en los niveles intermedio y superior. Participación en las actividades del salón de clases. Los datos que aparecen en la Tabla número 46 indican que, en el total de los casos, el grupo control tiene una proporción mucho más alta que el grupo desertor en la categoría de buena participación en el salón de clases. También hay más controles que desertores en las categorías excelente y regular. A la inversa, el grupo desertor tiene más del 65 por ciento de sus casos en las categorías deficiente o mala, contra menos del 30 por ciento del grupo control. El análisis por niveles demostró que los grupos eran diferentes y que la participación de los controles era mejor en cada uno de los tres niveles: elemental, intermedio y superior. Conducta. Las diferencias que se encontraron entre ambos grupos en cuanto a la conducta de los alumnos en la escuela señalaron nuevamente que los desertores tenían peor disciplina que los controles. Estas diferencias, sin embargo, no se concentraban en ningún nivel en particular, sino que se debían a una acumulación de pequeñas diferencias en todos los niveles. Véase la distribución para conducta en la Tabla número 47. Interés por la escuela. Resultados similares a los que se obtuvieron al analizar el grado de insatisfacción con la escuela se encontraron al analizar las respuestas de los maestros en cuanto al grado de interés de los alumnos por la escuela. Los estudiantes del grupo control, conforme a la opinión de los maestros, demostraron estar más interesados en la escuela que los del grupo desertor. Como puede verse en la Tabla número 48, el 66 por ciento de los desertores fueron clasificados en las categorías de interés deficiente y malo. Esta proporción sobrepasa a la del grupo control correspondiente a esas categorías en más de 40 por ciento. Por otro lado, en la categoría más adecuada —excelente— no fue clasificado ningún desertor, pero sí el 12 por ciento de los controles. La diferencia en por cientos a favor del grupo control es aún mayor para la categoría que le sigue: bueno. Las diferencias más notables que se encontraron entre los dos grupos en cuanto a interés se observaron en el nivel intermedio, pues al analizar cada uno de las tres niveles por separado no se 134
TABLA NÚMERO 46 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR NIVEL ESCOLAR Y POR PARTICIPACION EN CLASE, SEGUN INFORMARON LOS MAESTROS NIVEL TOTAL
(a)
PARTICIPACION EN CLASE
ELEMENTAL
(a)
INTERMEDIO
(u)
SU P E R
O R
(a)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE LOS CUALES SE OBTUVO INFORMACIÓN
98
77
30
21
48
39
20
17
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Excelente
2.0
5.2
3.3
4.8
2.1
7.7
-
-
Buena
11.2
41.6
10.0
38.1
12.5
35.9
10.0
47.1
Regular
20.4
24.7
20.0
33.3
16.7
25.6
30.0
29.4
Deficiente
29.6
24.7
30.0
23.8
20.1
28.2
50.0
11.8
Mala
36.7
3.9
36.7
-
47.9
2.6
10.0
11.8
(a) La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del cinco por ciento.
TABLA NÚMERO 47 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR NIVEL ESCOLAR Y POR CONDUCTA EN LA ESCUELA, SEGUN INFORMARON LOS MAESTROS NIVEL TOTAL
(a)
CONDUCTA EN LA ESCUELA
ELEMENTAL
SUPERIOR
INTERMEDIO
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE LOS CUALES SE OBTUVO INFORMACIÓN
96
77
28
21
48
39
20
17
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Excelente
7.3
26.0
10.7
28.6
4.2
20.5
10.0
35.3
Buena
62.6
53.2
50.0
57.1
60.4
51.3
85.0
52.9
Regular
13.5
14.3
14.3
9.5
16.7
15.4
5.0
11.8
Deficiente
8.3
3.9
7.1
4.8
12.5
7.7
—
—
Mala
8.3
2.6
17.9
—
6.2
5.1
—
—
(a) La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
encontró diferencia alguna entre desertores y controles en los niveles elemental ni superior. En el nivel intermedio no se clasificó a ningún desertor en la categoría excelente, y sí a más del 10 por ciento de los controles. En la categoría bueno, en este nivel, el grupo control aventaja al desertor en más de 25 por ciento. Por el contrario, más de 70 por ciento del grupo desertor del nivel intermedio fue clasificado en las categorías deficiente y malo. En estas categorías el grupo control no alcanza a 25 por ciento. Aprovechamiento. De acuerdo con la opinión de los maestros, el aprovechamiento del grupo desertor era, en términos generales, inferior al del grupo control. En la Tabla número 49 puede verse cómo, por ejemplo, mientras más de un 32 por ciento de los controles estaba en las dos categorías más adecuadas de aprovechamiento, solamente un 11 por ciento de los desertores estaba clasificado en ellas. Las diferencias encontradas entre ambos grupos son más notables en el nivel intermedio. En resumen, la información ofrecida por los maestros con respecto al aprovechamiento de los alumnos establece diferencias entre los grupos desertor y control. Según los maestros, el grupo control, en términos generales, se desempeña mejor en la escuela que el grupo desertor. La diferencia mayor se observa en el nivel intermedio.
FRACASOS Y DIFICULTAD EN LAS CLASES Fracasos. En los dos grupos estudiados, la proporción de estudiantes que nunca fracasó en todos sus años escolares resultó casi la misma: 68.2 por ciento entre los desertores y 68.1 por ciento entre los controles. Además de esto, al examinar los fracasos por grado entre aquellos alumnos que habían fracasado alguna vez, se encontró que los dos grupos estaban en condiciones similares. Las Tablas números 50 y 51 presentan la distribución completa. En este punto no debe perderse de vista el hecho de que los alumnos del estudio, tanto desertores como controles, estuvieron sujetos en los primeros tres años escolares a una política de promoción que reducía a un 137
TABLA NÚMERO 48
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR NIVEL ESCOLAR Y POR INTERES EN LA ESCUELA, SEGUN INFORMARON LOS MAESTROS NIVEL TOTAL
(a)
INTERES EN LA ESCUELA
ELEMENTAL
SUPERIOR
INTERMEDIO
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
97
76
29
21
48
38
20
17
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Excelente
-
11.8
3.4
9.5
-
10.5
-
17.6
Bueno
14.4
35.6
17.2
38.1
8.3
34.2
20.0
35.3
Regular
19.6
27.6
13.8
19.0
18.7
31.6
30.0
29.4
Deficiente
27.8
17.1
20.7
23.8
27.1
15.8
40.0
11.8
Malo
38.2
7.9
44.8
9.5
45.8
7.9
10.0
5.9
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE LOS CUALES SE OBTUVO INFORMACIÓN
(a)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
TABLA NÚMERO 49
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS, POR NIVEL ESCOLAR Y POR APROVECHAMIENTO EN LA ESCUELA, SEGUN INFORMARON LOS MAESTROS NIVEL TOTAL
(a)
APROVECHAMIENTO
ELEMENTAL
INTERMEDIO
(a)
SUPERIOR
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
92
77
26
21
47
39
19
17
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Excelente
2.2
6.5
-
4.8
2.1
10.3
5.3
-
Bueno
8.7
26.0
11.5
23.8
4.3
23.1
15.8
29.4
Regular
20.7
30.0
23.1
42.9
17.0
23.1
26.3
35.3
Deficiente
23.9
20.8
19.2
19.0
27.7
33.3
36.8
23.5
Malo
44.6
16.9
46.2
9.5
48.9
10.3
15.8
11.8
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE LOS CUALES SE OBTUVO INFORMACIÓN POR CIENTO
(a)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
mínimo los fracasos entre el primero y el tercer grados. La presencia de este factor puede haber determinado en buena medida la semejanza entre la cantidad de alumnos fracasados en uno y otro grupo en los distintos grados. Toda vez que nuestro estudio no incluyó la medición de capacidades mentales de los alumnos, no podríamos tomar como índice de igualdad en inteligencia el hecho de que hubiera semejanza en los porcentajes de desertores y controles fracasados o promovidos en determinados grados o niveles. TABLA NÚMERO 50 FRACASOS POR GRADO DE LOS ALUMNOS DEL ESTUDIO NUMERO DE FRACASOS POR GRADO (a)
TOTAL
Desertores
Controles
Ninguno
853
451
402
Primero: Una vez Dos veces Tres o más
90 6 8
43 4 4
47 2 4
Segundo: Una vez Dos veces Tres o más
58 4 1
32 3 —
26 1 1
Tercero: Una vez Dos o más
79 13
45 8
34 5
Cuarto: Una vez Dos o más
50 15
32 8
18 7
Quinto: Una vez Dos o más
44 5
18 1
26 4
Sexto Séptimo Octavo Noveno Décimo
21 32 28 7 1
9 13 14 5 —
12 19 14 2 1
3
3
—
Fracasó pero no se sabe el grado.
(a) Ninguno de los alumnos fracasé en undécimo u duodécimo grado.
140
Al comparar las edades de los alumnos del estudio con la edad promedio para cada grado en la matrícula total de la escuela pública diurna, se encuentran diferencias entre esa edad promedio y las edades de los desertores. Ya se ha indicado antes que la mayor parte de los estudiantes desertores a quienes no fue posible conseguirles pares o testigos estuvieron afectados por el factor edad, es decir, que eran tan altas las edades de los desertores que no se consiguieron controles de edades comparables. TABLA NÚMERO 51 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS FRACASOS DEL TOTAL DE LOS ALUMNOS DEL ESTUDIO NUMERO DE FRACASOS POR GRADO (a)
Desertores (6)
Controles (6)
Ninguno
68.2
68.1
Primero: Una vez Dos veces Tres o más
6.5 0.6 0.6
8.0 0.3 0.5
4.8
4.4
0.4 -
0.2 0.2
Tercero: Una vez Dos veces o más
6.8 1.2
5.8 0.8
Cuarto: Una vez Dos o más
4.8 1.2
3.0 1.2
Quinto: Una vez Dos o más
2.7 0.2
4.4 0.7
Sexto Séptimo Octavo Noveno Décimo
1.4 2.0 2.1 0.8 -
2.0 3.2 2.4 0.3 0.2
0.4
-
Segundo: Una vez Dos veces Tres o más
Fracasó pero no se sabe el grado
(a) Ninguno de los alumnos fracasó en undécimo o duodécimo grado. (6) Los totales no suman por ciento porque se refieren a incidencias y no a sujetos.
loo
141
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS FRACASOS POR GRADO DE LOS ALUMNOS DEL ESTUDIO T OT AL
Desertores
Controles
Ninguno
100.0
52.9.
47.1
Primero: Una vez Dos veces Tres o más
100.0 100.0 100.0
47.8 66.7 57.1
52.2 33.3 42.9
Segundo: Una vez Dos veces Tres o más
100.0 100.0 100.0
55.2 75.0 —
44.8 25.0 100.0
Tercero: Una vez Dos o más
100.0 100.0
57.0 61.5
43.0 38.5
Cuarto: Una vez Dos o más
100.0 100.0
64.0 53.3
36.0 46.7
Quinto: Una vez Dos o más
100.0 100.0
40.9 20.0
59.1 80.0
Sexto Séptimo Octavo Noveno Décimo
100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
42.9 40.6 50.0 71.4 —
57.1 59.4 50.0 28.6 100.0
100.0
100.0
—
NUMERO DE FRACASOS POR GRADO (a)
Fracasé pero no se sabe el grado
(a) Ninguno de los alumnos fracasó en undécimo o duodécimo grado.
Si los desertores son en promedio mayores que los controles, y no han fracasado más que ellos, puede pensarse en la posibilidad de que se hubieran matriculado en primer grado con mayor edad para el grado o que por alguna razón hayan abandonado la escuela y reingresado más adelante. Con respecto a la primera de las posibilidades —la de ingreso tardío al primer grado— esta División de Investigaciones ha venido realizando estudios desde 1945. El estudio Problemas de educación en Puerto Rico señala que, para 142
el año escolar 1944-45, de cada 100 alumnos que ingresaron en la escuela elemental urbana, 51 sobrepasaban el nivel de edad estipulado para el grado, y en la escuela elemental rural esa cifra ascendía a 50. Se indicaba en el mencionado informe que «a pesar de que el Departamento de Instrucción acepta que la edad normal para el primer grado es de seis a siete años, en muchos municipios, por la congestión en la matrícula, no se aceptan niños menores de siete años en el primer grado» 1. Otro estudio publicado en 1957, Facilidades educativas del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, al anotar el progreso alcanzado en distintas fases de la educación en el País, dice en cuanto a retardación que aen la organización de grupos nuevos se da prioridad al primer grado a fin de dar ingreso al mayor número posible de niños a una temprana edad. ... También se ha seguido la práctica de no organizar grupos nuevos en la escuela intermedia ni en la escuela superior mientras haya niños de primer grado que solicitan admisión» 2. En aquel momento, el por ciento de alumnos que sobrepasaban la edad normal para el grado en las escuelas elementales de la Isla era alrededor de un 34 por ciento, o sea, había ocurrido una disminución considerable en ese renglón. Un estudio posterior, el Estudio del sistema educativo de Puerto Rico, contiene un análisis detallado del rumbo que ha seguido el problema de la retardación en nuestras escuelas. Se indica que para el año escolar de 1958-59 el por ciento de alumnos de escuela elemental con edad sobre lo normal ascendía a 34.05. Después del análisis de los datos sobre el particular, se hacen en el informe las siguientes observaciones: «De todo este análisis se desprende que ha habido en los últimos años una gran disminución en retardación escolar. Pero todavía el problema no se ha resuelto en medida satisfactoria. Es de esperarse que los esfuerzos por proveer facilidades escolares que permitan al 94 por ciento de los alumnos de las edades de seis a doce años ingresar en las aulas, y muy especialmente las que se ofrezcan para admitir a las escuelas a todos los niños educables, contribuirán en gran medida a reducir al mínimo la retardación escolar. Es imprescindible que el empeño por la casi total eliminación de este problema se logre lo antes posible para beneficio de los alumnos, que así podrán disfrutar plenamente de un currículo y unos materiales que han sido preparados teniendo en cuenta las características e intereses del grupo de niños con edades normales en cada grado))'. ISMAEL RODRÍGUEZ BOU, Problemas de educación en Puerto Rico, p. 33. Facilidades educativas del Estado Libre .4sociado de Puerto Rico, p. 139. División de Investigaciones Pedagógicas, Consejo Superior de Enseñanza, Estudio del sistema educativo de Puerto Rico, Informe a la Comisión de Instrucción de la Cámara de Representantes, Vol. I, p. 915. -,
s
3 2
143
Un alumno mayor que sus compañeros de clase puede perder interés en la escuela, ya que los materiales de enseñanza se han preparado para niños de edad normal. Este factor puede ejercer influencia para que el estudiante deserte las aulas. Podría conjeturarse, por lo tanto, que si bien los desertores fracasaron en igual proporción que los controles, la edad más alta para el grado de los desertores pudo haberlos llevado a abandonar la escuela. Dificultad de las clases. Una proporción casi igual del total de los alumnos desertores y de los controles —46 por ciento de los desertores y 49 por ciento de los controles— indicó que ninguna de las clases le pareció difícil. De los estudiantes en cada grupo que informaron haber encontrado alguna clase difícil, la mayor parte informó la clase de inglés como la más difícil. Entre los desertores, 31 por ciento señaló esa clase como la más difícil y de los controles, 29 por ciento indicaron lo mismo. Ambos grupos .señalaron la aritmética como la segunda clase en dificultad. Aunque se encontró una diferencia importante al analizar la distribución por clases difíciles para ambos grupos en total, en la zona urbana y en el nivel intermedio de esa zona, se observó que en casi todas las asignaturas la proporción de desertores que la encontraba difícil era ligeramente mayor que la proporción de controles. Aspiraciones académicas. El análisis de los datos sobre el interés de los alumnos por completar determinados niveles de escolaridad, de acuerdo con la información ofrecida por los padres, mostró que el grupo desertor y el control se diferenciaban bastante. En todos los niveles en ambas zonas, así como en las combinaciones de cada nivel por zona, y en el total de los casos, es mucho mayor la proporción de sujetos desertores que no tiene aspiración académica alguna. En promedio, por cada estudiante control que no tenía aspiración académica había dos estudiantes desertores en esa situación. En la misma forma, el grupo control aventaja al desertor en las dos categorías más altas de aspiraciones académicas que se proveyeron en la planilla. Solamente los desertores de escuela superior presentan una pequeña diferencia a su favor en la categoría terminar escuela superior. Sin embargo, en la categoría ir a la Universidad, la diferencia es muy considerable a favor de los controles. Por cada tres desertores que aspiraban a terminar la escuela superior sólo había dos controles, y sólo cuatro 144
desertores que deseaban ir a la Universidad por cada nueve controles con esa aspiración. Las diferencias en todos estos casos fueron tan pronunciadas que resultaron altamente significativas en todos los niveles. Esto puede observarse en las Tablas números 52 y 53. Aproximadamente igual por ciento de controles que de desertores deseaba terminar la escuela elemental e intermedia. La información obtenida de los propios alumnos resultó igual en todas sus partes a la que ofrecieron los padres.
ASPIRACIONES VOCACIONALES Deseos de asistir a una escuela vocacional. En relación con los deseos de los alumnos de este estudio de ir a una escuela vocacional, los hallazgos mostraron que el grupo de estudiantes desertores del nivel superior se diferenciaba significativamente del de los controles. De acuerdo con la opinión de los padres, la proporción de estudiantes desertores de ese nivel que interesaban ir a una escuela vocacional era de más de 46 por ciento. El por ciento correspondiente para los controles era de 21.5. Debe señalarse que sólo en el nivel superior se encuentra una diferencia notable entre los dos grupos estudiados y que ésta es significativa. La información ofrecida por los padres coincidió con la que ofrecieron los estudiantes. Es posible que algunos alumnos, después que están matriculados en el curso académico de escuela superior, descubran que prefieren la escuela vocacional, y procedan a darse de baja. También es posible que muchos estudiantes que llegan hasta el noveno grado con la idea de completar estudios vocacionales, al no encontrar sitio en la escuela vocacional, decidan matricularse en la escuela académica. Es posible que una proporción grande de los que se decidieron por la escuela académica, bajo estas circunstancias muy pronto se vuelvan atrás y opten por desertar la escuela superior. Además, era de esperarse que menos controles que desertores desearan ir a la escuela vocacional, puesto que ya habían manifestado en propórción mayor su deseo de ir a la Universidad. Interés en cursos vocacionales específicos. Al estudiar los tipos de cursos vocacionales que más interesaban a los estudiantes se encontró que, lo mismo cuando los padres informaron que cuando 145 io
TABLA NÚMERO 52
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA Y NIVEL ESCOLAR Y POR ASPIRACIONES ACADEMICAS NIVEL
ZONA ASPIRACIONES ACADE. MICAS
NÚMERO
DE
T o TAL (a) UR BA NA
(a)
R U R AL
ELEMENTAL
(a)
(a)
INTERMEDIO
(a)
SUPERIOR (a)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
589
511
371
317
218
194
285
241
219
191
85
77
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
53.5
27.4
48.8
22.7
61.5
35.1
71.9
45.2
41.1
14.7
23.5
3.9
3.7
5.1
1.6
2.5
7.3
9.3
7.7
10.4
-
-
-
-
12.7
13.7
11.9
11.4
14.2
17.5
5.3
14.1
27.4
18.3
-
-
21.9 8.2
34.8 18.6
28.8 8.9
41.3 21.5
10.1 6.9
24.2 13.9
7.4 7.7
19.1 11.2
24.2 7.3
45.0 21.5
64.7 11.8
59.7 35.1
—
0.4
—
0.6
—
—
—
—
—
0.5
—
1.3
ALUMNOS
SOBRE LOS CUALES SE OBTUVO INFORMACIÓN POR CIENTO
No tenía aspiraciones académicas Terminar escuela elemental Terminar escuela intermedia Terminar escuela superior Ir a la Universidad Estudiar cursos técnicos después de escuela superior (a)
La diferencia entre loa ¢rudos desertor y coistrol resultó si~niScativn al nivel del uno por cientq,
TABLA NÚMERO 53 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS ALUMNOS POR ZONA PARA CADA NIVEL Y POR ASPIRACIONES ACADE.. MICAS, SEGUN INFORMARON NIVEL ASPIRACIONES ACADEMICAS
URBANA
(a)
LOS PADRES
ELEMENTAL RURAL
NIVEL INTERMEDIO (a)
URBANA
(a)
Desertor
Control
Desertor
Control
Desertor
Control
135
108
150
133
153
100.0
100.0
100.0
100.0
69.7
44.4
73.9
4.4
6.5
5.9
RURAL
NIVEL SUPERIOR (a)
URBANA
(a)
Desertor
Control
Desertor
Control
131
66
60
83
76
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
45.9
43.8
16.0
34.8
11.7
24.1
3.9
10.7
13.5
-
-
-
-
-
-
13.0
4.7
15.0
23.5
16.0
36.4
23.3
-
-
8.9 11.1
20.4 15.7
6.0 4.7
18.1 7.5
27.5 5.2
48.1 19.1
16.7 12.1
38.3 26.7
63.9 12.0
60.6 34.2
—
—
—
—
—
0.8
—
—
—
1.3
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE LOS CUALES SE OBTUVO INFORMACIÓN POR CIENTO
No tenía aspiraciones académicas Terminar escuela elemental Terminar escuela intermedia Terminar escuela superior Ir ala Universidad Estudiar cursos técnicos después de escuela superior (a)
La diferencia entre los grupos desertor y control resultó significativa al nivel del uno por ciento.
lo hicieron los propios alumnos, los estudiantes de ambos grupos tenían preferencias similares. Esto quiere decir que los estudiantes de ambos grupos que indicaron tener interés vocacional señalaron los mismos cursos en igual proporción. En términos generales, tanto los desertores como los controles señalaron los siguientes como los cursos que más les interesaban: entre los cursos propios para varones, mecánica, radiotécnica, relojería, imprenta, hojalatería, refrigeración y ebanistería; y entre los propios para muchachas, costura, bordado, cosmetología, enfermería y cursos secretariales. Puede decirse, en resumen, que en el nivel superior, mientras el grupo de los controles aspira a terminar la escuela superior e ir a la Universidad, el grupo de los desertores parece estar más interesado en las escuelas vocacionales. Esto puede ser un índice de la insatisfacción del desertor con el programa escolar que seguía, e igualmente índice de su deseo de prepararse en un campo que le permita ganar dinero pronto. Aspiraciones de trabajo. Según la información ofrecida por los padres, la comparación de los dos grupos en total ¢ no mostró la existencia de diferencias significativas en cuanto al interés por trabajar fuera de horas de clase. De acuerdo con la información obtenida de los alumnos, sin embargo, en la zona urbana y el nivel elemental, los desertores demostraron que deseaban trabajar fuera de horas de clase en proporción mayor que los controles. El peso mayor se concentraba en la zona urbana del nivel elemental. Este contraste puede ser una demostración de que los alumnos sienten mayor deseo de trabajar que el que sus padres reconocen en ellos. Además de estudiar el interés inmediato que los alumnos mostraban por trabajar fuera de horas de clase, se deseaba saber qué aspiraciones de trabajo tenían ellos para el futuro. Los datos obtenidos de los padres señalaron hacia algunas diferencias entre los desertores y los controles, pero solamente en la zona urbana, y se nota entre los desertores un mayor deseo de trabajar que entre los controles. Sin embargo, de acuerdo con la información dada por los alumnos, ni desertores ni controles demostraban tener aspiración alguna ' 148
Esta pregunta sólo se analizó para los sujetos de diez años o más.
sobre trabajo. De los que tenían alguna aspiración, la mayor parte indicaron que aspiraban a trabajar en cualquier cosa, término que resulta demasiado impreciso. Es en esta categoría donde se encuentra la diferencia mayor entre controles y desertores.
RESUMEN En general, puede decirse que los alumnos desertores demostraron estar menos satisfechos con la escuela que los controles y que, además, las aspiraciones académicas de los desertores eran inferiores. Los desertores del nivel superior resultaron más interesados en los estudios vocacionales que los controles. Hay además un mayor deseo entre los desertores de la zona urbana de trabajar fuera de horas de clase. En el análisis de la información obtenida de los maestros a quienes se entrevistó, se encontró que los maestros consideran el grupo desertor inferior al control en asistencia, participación en clase, aprovechamiento, conducta e interés por la escuela. Por otro lado, se encontró que los desertores y los controles habían cambiado de escuela en igual proporción y las razones para ello habían sido similares. También habían fracasado en igual proporción.
149
CAPÍTULO V11
LOS DESERTORES En los capítulos anteriores se han comparado los alumnos desertores y los controles desde el punto de vista de diferentes variables. Estas variables tienen que ver con problemas familiares, de la comunidad, escolares, entre otros. El análisis estuvo encaminado a señalar cuáles de las variables tenían importancia como determinantes de la deserción escolar. En el presente capítulo se analizan aquellas variables que están directamente relacionadas con el grupo de los desertores solamente. Se estudian en este caso las razones para el abandono de la escuela, el sentir del alumno y de sus padres hacia el hecho de que el niño haya abandonado la escuela, la forma en que el alumno emplea su tiempo desde que abandonó la escuela y los planes del alumno para retornar a las aulas. El estudio de los efectos de estas variables sobre los desertores exclusivamente puede contribuir, en términos generales, a determinar las causas probables o factores que conducen a la deserción y podría sugerir posibles soluciones.
RAZONES PARA LA DESERCIÓN Las razones que tuvieron los desertores estudiados para dejar la escuela aparecen desglosadas en la distribución que sigue. Estas razones fueron clasificadas en tres grupos, a saber: ajenas al 151
alumno, personales y escolares. Se consideraron aparte los alumnos a quienes la escuela dio de baja. Número de alumnos
RAZONES AJENAS AL ALUMNO La situación económica era tan mala que no le permitía continuar asistiendo a la escuela Se enfermaba a menudo La escuela estaba demasiado lejos Tuvo que hacerse cargo de los quehaceres de la casa Se enfermó de gravedad Tuvo que irse a trabajar para ayudar a la familia No podía estudiar debido a problemas en el hogar Los compañeros se burlaban de su defecto fisico No veía bien No oía bien
167 83 50 40 37 26 14 11 9 4
ESCOLARES No le gustaba la escuela Se cansó de la escuela No le veía utilidad a estar en la escuela Sus notas (sil aprovechamiento) eran tan bajas que no valía la pena permitir que continuara en la escuela Tenía muchos problemas en la escuela No estaba aprendiendo nada No podía aprender a leer
182 173 96 95 62 54 18
PERSONALES Deseaba trabajar para ganar dinero e independizarse Se sentía infeliz Se sentía inferior Deseaba casarse Deseaba irse del lado de los padres
55 26 26 24 5
En la relación que aparece en la página siguiente se presentan las frecuencias —con sus equivalentes en por ciento— de las razones que ofrecieron los padres de los desertores para la deserción de sus hijos. Puede observarse que para más del 62 por ciento de los casos los padres opinaron que las razones para la baja fueron o ajenas exclusivamente o una combinación de ajenas con otra. Del resto de los alumnos que se dieron de baja, 22.2 por ciento lo hicieron por razones escolares. Si se añade el grupo de los que la escuela 152
ALUMNOS
RAZONES PARA DEJAR LA ESCUELA
TOTAL Ajenas Escolares Ajenas y escolares Ajenas, personales y escolares La escuela los dio de baja Personales Ajenas y personales Personales y escolares No se sabe
Número
Por ciento de total
661
100.0
231 147 110 52 43 36 19 18 5
35.0 22.2 16.6 7.9 6.5 5.4 2.9 2.7 0.8
misma dio de baja (6.5 por ciento) puede verse que el grupo que abandonó la escuela por razones personales o por combinación de razones personales con otras constituye menos de una tercera parte del total. Puede llegarse a la conclusión de que, en opinión de los padres, muy pocos alumnos dejaron la escuela por razones personales; según ellos, las razones predominantes fueron ajenas al alumno y escolares. Al indagar con los propios alumnos sobre las razones que tuvieron para darse de baja, éstos confirmaron la información ofrecida por los padres. Esto demuestra que, a pesar de las diferencias de opinión entre los desertores y sus padres en las áreas de relaciones personales y de interés por trabajar, en cuanto a los factores que creen que han motivado la deserción, alumnos y padres están de acuerdo. Las razones predominantes no parecen ser de índole personal, sino ajenas a la voluntad del alumno. Los padres de 613 del total de 656 alumnos desertores para los que se consiguió información indicaron que la baja no fue por iniciativa de la escuela. En 25 de los 43 casos restantes, una de las razones para que la escuela los diera de baja fue la de ausencias excesivas. Otras razones fueron problemas de disciplina, de ajuste y de salud. 153
CÓMO SE SINTIÓ EL ALUMNO AL DEJAR LA ESCUELA Y CÓMO SE SENTÍA AL MOMENTO DE LA ENTREVISTA
falta
con
pesar
tristes
hacerles
parecía
El 27 por ciento de los alumnos se sintieron contentos al dejar la escuela, según la información ofrecida por los padres. En el período transcurrido entre el momento de dejar la escuela y el momento de la entrevista esta proporción había disminuido solamente en cuatro puntos, es decir, se había reducido a 23 por ciento. También se encontró que 29 por ciento de los alumnos se mostraron indiferentes al dejar la escuela. Había 192 alumnos, o sea, 29 por en ciento, que demostraban que la escuela no el momento en que se tomaron los datos para este estudio. Por al otro lado, el 41 por ciento de los alumnos se sintieron dejar la escuela. Al momento de la entrevista había 48 por ciento que, según los padres, se sentía por haber dejado la escuela. También los alumnos ofrecieron información similar, con iguales tendencias que la que brindaron los padres en cuanto a cómo se sintieron los estudiantes al dejar la escuela y cómo se sentían al momento de la entrevista. Como, en promedio, el tiempo transcurrido entre el darse de baja y el momento de la entrevitsa fue de menos de seis meses, cabe la posibilidad de que algunos alumnos aún no hubieran tenido tiempo de reflexionar y decidir si les hacía falta o no la escuela. Por tal motivo, aunque la tendencia predominante entre los alumnos desertores es hacia sentirse apesadumbrados, podría esperarse que cuando haya transcurrido más tiempo ese pesar aumente, más aún si consideramos que irán adquiriendo más madurez y quizás más conciencia de la utilidad del estudio y el conocimiento.
OPINIÓN DE LOS PADRES Y LOS ALUMNOS SOBRE LA DESERCIÓN Se preguntó directamente a los padres y a los alumnos si creían que el alumno había hecho bien o no en dejar la escuela. El 86 por ciento de los padres opinó que no había hecho bien y el 13 por ciento que hizo bien. El restante uno por ciento se manifestó indeciso al respecto. La distribución por niveles escolares indicó que la proporción I
mayor de padres que creían que los hijos no habían hecho bien al dejar la escuela se encontraba entre el grupo de padres del nivel intermedio. OPINION DE LOS PADRES DE LOS DESERTORES SOBRE SI SUS HIJOS HICIERON BIEN O NO EN DARSE DE BAJA
NIVEL ESCOLAR TOTAL
Elemental
Intermedio
Superior
NÚMERO
661
344
230
87
POR CIENTO
100.0
100.0
100.0
100.0
85.78 12.71 1.06 0.45
81.98 16.57 0.58 0.87
90.87 7.39 1.74
87.36 11.49 1.15
No hicieron bien Hicieron bien Indeciso No se sabe
Se les pidió, tanto a los padres como a los alumnos, su opinión sobre el haber dejado la escuela. Se obtuvieron las siguientes respuestas: 357 padres, o sea, el 54 por ciento, consideraron definitivamente que estuvo mal el que el alumno hubiera dejado la escuela. (Véase Tabla número 54). Hubo otro grupo de 175 (o sea, el 26.5 por ciento) que, aunque consideraba lamentable el que el alumno hubiera dejado la escuela, sin embargo admitía que había existido una razón de peso para hacerlo, ya fuera ésta una razón económica, de salud o de cualquiera otra índole. Algunos padres opinaron que había estado bien cl que el alumno dejase la escuela; y en estos casos se trataba casi siempre de niños pequeños para el primer grado que no lograron ajustarse. Hubo, además, un 14 por ciento de padres que se limitaron a ofrecer la razón por la cual el alumno se había dado de baja sin evaluar si esta razón había estado o no justificada. En este aspecto los alumnos ofrecieron información un tanto distinta a la de los padres. Mientras que el 54 por ciento de los padres opina que la baja estuvo mal, solamente el 40 por ciento de los alumnos lo cree así. Por otro lado, mientras el 26.5 por ciento de los padres creen la baja indeseable, pero ofrecen una justificación para ella, hay un 41.3 por ciento de los alumnos que sostienen esa misma opinión, es decir, que justifican la baja. En fin, 155
TABLA NÚMERO 54
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LAS OPINIONES DE LOS PADRES DE LOS DESERTORES SOBRE EL ABANDONO DE LA ESCUELA POR SUS HIJOS, POR NIVEL ESCOLAR NIVEL ESCOLAR (a)
OPINION DE LOS PADRES SOBRE LA BAJA
TOTAL
Elemental
Intermedio
Superior
661
344
230
87
43.7 7.6
38.4 8.4
49.6 6.1
49.4 8.0
2.7 26.5 3.6 1.7 8.5 5.1
3.5 23.8 4.9 3.2 10.7 7.0
2.2 30.4 2.6 5.6 2.2
1.2 26.4 1.2 6.9 5.8
0.4 0.9
0.3 0.6
0.4 1.8
1.1 -
NÚMERO DE ALUMNOS SOBRE LOS CUALES SE OBTUVO INFORMACION
Mal, se necesita preparación para competir por trabajo Mal, fuera de la escuela pierde tiempo.. Mal, fuera de la escuela hay peligro de delincuencia Indeseable, pero justificada (b) Bien, pues no aprendía Bien, pues era muy pequeño Enfermedad del alumno Necesidad económica Enfermedad de algún miembro de la familia lVo se sabe o no se aplica
(a) Los por cientos para las alternativas representan incidencias de la variable en loe alumnos que informaron. Por eso no suman 1000. (b) Incluye mayormente los casos en que, aunque los padres consideraban la baja indeseable, la creyeron prudente por alguna razón específica, ya fuere económica, de salud, problemas de familia u otra. Incluye, también, tres casos en que los padres opinaron que la escuela era un peligro.
que los alumnos mostraron mayor tendencia que los padres a justificar la baja, lo cual era de esperarse, pues se sienten mejor justificando la baja que reprochándose el haberse ido de la escuela.
USO DEL TIEMPO QUE ANTES DEDICABAN A LA ESCUELA La mayoría de los alumnos, en opinión de los padres, ocupaban el tiempo que antes dedicaban a la escuela ayudando en la casa y/u holgazaneando (52.7 y 25.1 por ciento, respectivamente), según puede verse en la Tabla número 55. Los alumnos ofrecieron 156
información similar a los padres, lo cual confirma los datos ofrecidos por los padres. Para saber si los alumnos que se habían ido de la escuela por razones personales habían hecho mejores ajustes fuera de la escuela que aquellos que se fueron por razones ajenas a su voluntad se comparó la información ofrecida por los alumnos en cuanto al TABLA NÚMERO 55
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DEL USO QUE DABAN LOS ALUMNOS DESERTORES AL TIEMPO QUE ANTES DEDICABAN A LA ESCUELA, POR NIVEL ESCOLAR NIVEL ESCOLAR
USO DEL TIEMPO QUE ANTES DEDI CABAN A LA ESCUELA
NÚMERO (a)
Ayudando en la casa Holgazaneando o paseando. Trabajando fuera (6) Jugando (no hace nada) Ingresó en institución del Gobierno o privada Estudiando en la casa Otros (c)
TOTAL
Elemental
Intermedio
Superior
658
341
230
87
52.7 25.1 15.0 10.0
54.3 26.4 5.3 16.4
50.4 27.4 23.5 3.9
52.9 13.8 31.0 1.1
0.7 0.2 5.5
0.6 — 3.9
0.9 0.4 6.0
— — 10.3
(a) Estos son los casos que informaron sobre este particular. La diferencia cutre estos números y la Tabla número 54 son los casos que no informaron. (b) Incluye alumnos con trabajo regular, casos en el Ejército, aprendices con pequefsa paga, limpiabotas ocasionales y el alumno que ayuda en un cine solamente por ver la película. (e) Se incluyen aquí también alumnos que estaban enfermos y aquellos para los cuales no se obtuvo in• f ormación específica con respecto al uso del tiempo que antes dedicaban ala escuela.
uso del tiempo con las razones dadas por ellos para haber dejado la escuela. Se encontró que, en general, los que se fueron por razones escolares estaban holgazaneando en proporción mayor que los demás y los que se fueron por razones ajenas a su voluntad estaban ayudando más en la casa y holgazaneando menos. Los que se fueron por razones personales se habían casado en mayor proporción que los demás. Los alumnos que estaban trabajando fuera eran, en su mayoría, aquellos que se habían ido de la escuela por una combinación de 157
TABLA NÚMERO 56 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DEL USO DEL TIEMPO LIBRE QUE ANTES DEDICABAN A LA ESCUELA LOS ALUMNOS DESERTORES POR RAZONES PARA HABERSE DADO DE BAJA RAZONES PARA DEJAR LA
USO DEL TIEMPO QUE
ANTES DEDICABA A LA ESCUELA
ESCUELA
TOTAL
Ajenas
Escolares
Encolares y ajenas
Escolares y personales
Escolares, ajenas y personales
Personales
Personales y ajenas
dio de baja
NÚMERO DE ALUMNOS QUE INFORMARON
601
189
147
79
46
41
34
25
40
Ayudando en ta casa
57.9
73.5
51.0
65.8
41.3
39.0
61.8
36.0
42.5
Holgazaneando o paseando
29.8
14.3
41.5
27.8
43.5
39.0
23.5
24.0
47.5
Trabajando fuera
14.6
10.6
12.2
11.4
15.2
34.1
11.8
40.0
15.0
Otros
4.2
4.2
2.0
-
6.5
2.4
11.7
12.0
7.5
Escuela ]o
razones ajenas y personales. La Tabla número 56 ilustra los datos antes mencionados. Estas diferencias resultaron altamente significativas.
PLANES DE VOLVER A LA ESCUELA Puede observarse en la Tabla número 57 que, de acuerdo con la información ofrecida por los padres, el grupo mayor de los alumnos pensaba volver muy pronto a la escuela. Los que más interés tenían por regresar a la escuela, según opinión de los progenitores, eran los de la escuela elemental; les seguían los de escuela superior y por último los de la escuela intermedia. TABLA NÚMERO 57 DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE LOS PLANES DE VOLVER A LA ESCUELA DE LOS ALUMNOS DESERTORES POR NIVEL ESCOLAR NIVEL ESCOLAR
INTERES EN VOLVER A LA ESCUELA
NÚMERO
POR CIENTO
Sí, muy pronto Sí, algún día No por ahora No piensa volver No se sabe
TOTAL
Elemental
Intermedio
Superior
661
344
230
87
100.0
100.0
100.0
100.0
43.6 19.8 12.6 21.8 2.3
53.3 18.6 12.2 14.2
30.4 22.2 13.5 31.7 2.2
40.2 18.4 11.5 25.3 4.6
1.7
Los alumnos del nivel elemental dieron una información similar a la de los padres. Sin embargo, una proporción mayor de alumnos que de padres de las escuelas intermedia y superior indicaron e] deseo de los alumnos de volver a la escuela. A la inversa, menos alumnos que padres indicaron que los alumnos no tenían planes de volver. Esta diferencia puede explicarse, bien porque los padres no supieran interpretar el verdadero sentir de sus hijos, o porque 159
estos últimos informaron a los enumeradores intenciones de regresar a la escuela porque creyeran que era lo que se esperaba que contestaran sin que realmente tuvieran esos planes. Se realizó un análisis adicional encaminado a comparar las respuestas que ofrecieron los desertores en cuanto a planes de regresar a la escuela con las razones ofrecidas por ellos para dejar la escuela. (Véase Tabla número 58). Los que tenían planes de regresar (ya fuese muy pronto o algún día) eran mayormente los que habían dejado la escuela por razones ajenas a su voluntad y aquellos a quienes la escuela había dado de baja. Luego les siguen los que se habían dado de baja por razones personales, o por combinación de razones: ajenas y personales o ajenas y escolares. Los que menos intenciones tenían de regresar a la escuela eran aquellos que se habían dado de baja por razones escolares o por combinación de éstas con alguna otra. O sea, mientras que de 70 a 80 por ciento de los desertores que se salieron de la escuela por razones ajenas o personales, o porque la escuela los dio de baja, mostraban interés por regresar a la escuela, solamente el 55 por ciento de los que se dieron de baja por razones escolares pensaban de ese modo. Este dato puede muy bien explicarse a base de que los que se dieron de baja por razones escolares habían tenido dificultades con el aprendizaje o no tenían interés en la escuela, por lo que es explicable su escaso interés en regresar a las aulas. Las diferencias antes señaladas resultaron altamente importantes.
RESUMEN En general, los desertores se dieron de baja mayormente por razones ajenas a su voluntad, razones escolares o una combinación de éstas. Los casos que la escuela dio de baja se debieron principalmente a ausencias excesivas. Sólo alrededor de uno de cada cuatro alumnos demostró sentirse contento por haberse dado de baja de la escuela y uno de cada cuatro permaneció indiferente. Alrededor de 80 por ciento de los padres y de los alumnos creen que estos últimos no hicieron bien al dejar la escuela. Sin embargo, alrededor de un 25 por ciento, aunque cree que no hizo bien 160
~ TABLA NÚMERO 58
DISTRIBUCION EN POR CIENTOS DE PLANES DE VOLVER A LA ESCUELA DE LOS ALUMNOS DESERTORES POR RAZONES PARA HABERSE DADO DE BAJA RAZONES PARA DEJAR LA
PLANES DE REGRESAR
ESCUELA
TOTAL
Ajenas
Escolares
Escolares y ajenas
Escolares y personales
Ajenas, escolares y personales
Personales
Personales y ajenas
Escuela lo dio de baja
615
194
150
82
49
41
33
26
40
Sí, muy pronto
48.3
61.9
38.6
45.1
30.6
26.8
51.6
46.1
67.5
Sí, algún día
22.3
21.1
16.7
30.5
24.5
29.3
24.2
23.1
20.0
No por ahora
11.0
8.8
16.7
12.2
8.2
12.2
9.1
15.4
-
No piensa volver
18.4
8.2
28.0
12.2
36.7
31.7
15.1
15.4
12.5
NÚMERO DE ALUMNOS QUE INFORMARON
en darse de baja, justifica la deserción con alguna causa fuera de su control. Los alumnos que se fueron de la escuela por razones escolares están haciendo peor uso de su tiempo que los demás (están más tiempo ociosos, ayudan menos en el hogar y trabajan menos fuera). Además, tenían menos interés que los demás en regresar a la escuela. Los que según los informantes dio de baja la propia escuela también hacían mal uso de su tiempo, pero deseaban más que ningún otro grupo regresar a la escuela. Los que se fueron de la escuela por razones ajenas a su voluntad hacían mejor uso que los demás de su tiempo libre, ayudando en la casa, y más del 80 por ciento deseaba volver a la escuela. Los alumnos que abandonaron la escuela por razones personales hacían buen uso de su tiempo libre y la mitad de ellos deseaba regresar a la escuela.
162
CAPÍTULO VIII
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES En los capítulos anteriores se han presentado, a la luz de los objetivos trazados para el estudio, los resultados del análisis de los distintos aspectos de la deserción escolar que se tomaron en consideración. Los hallazgos sobresalientes, con sus implicaciones educativas y sociales en general, se ofrecen a continuación, no sin mencionar antes los factores que a juicio del educador norteamericano John H. O'Neill conducen a la deserción escolar. Podrá notarse de inmediato la forma en que los hallazgos de nuestro estudio responden a las aseveraciones del informe del señor O'Neill. Señala el mencionado informe: «Ha quedado definitivamente establecido que existen factores específicos que conducen a la deserción escolar, tales como los siguientes: 1. El bajo nivel socioeconómico de la familia del alumno. 2. El bajo grado de inteligencia del desertor, y más importante aún, su falta de motivación y la consiguiente deficiencia escolar producida por los continuos fracasos. 3. La inestabilidad emocional y los defectos de personalidad del desertor. 4. El número excesivo de transferencias de una escuela a otra. 5. La inefectividad en el ajuste de la enseñanza y las asignaturas a las necesidades de los alumnos»'.
El autor O'Neill propone también algunas medidas para atender al problema de la deserción, y éstas son el producto de sus discusiones con profesionales entendidos en el asunto:
' Joan H. O'NEILL, «High School Drop.Outs,» Education 84 :3, Novem. her 1963, p. 156. Reprint from November, 1963, issue of Education. Copyright, 1963, by the Bobbs-Merrill Co., Inc., Indianapolis, Indiana. i63
«1. Pasar inventarios frecuentes de la habilidad y el aprovechamiento de los alumnos en la escuela elemental. No es demasiado prematuro el comenzar esta labor en los grados primarios. Las clases deben organizarse anualmente a base de aprovechamiento. Esto permitiría atender a los alumnos lentos, los superdotados, los normales y otros grupos especiales. 2. El ritmo de la enseñanza y el contenido de las asignaturas deben ajustarse para que se adapten a la habilidad y otras necesidades de los distintos niveles dentro del grupo. Los alumnos lentos podrán permanecer más tiempo en la escuela elemental, pero sentirán que han triunfado en lo que hacen. Las implicaciones de esto para el futuro son considerables. 3. Deben establecerse comparaciones entre la actuación en clase y la habilidad, según pueda derivarse de las puntuaciones obtenidas en las pruebas y de las observaciones de los maestros. 4. El localizar temprano los rezagos de importancia entre aprovechamiento y habilidad hace posible que el maestro, los orientadores y los padres puedan realizar a tiempo el análisis de la situación y abre el camino para la eliminación de las causas de ese rezago. 5. El tamaño de las clases para grupos normales debe mantenerse a un nivel razonable. Para alumnos lentos es necesario reducir ese tamaño. 6. En la escuela superior hace falta ampliar los servicios de personal, no sólo para ayudar al alumno a desempeñarse a tono con su habilidad, sino también para proveerle a éste información, de modo cue pueda seleccionar las asignaturas que le sean más útiles de acuerdo con sus áreas de interés y sus capacidades. El desertor potencial necesita más de estos servicios que el alumno promedio))'.
Procedemos a enumerar los hallazgos principales de nuestro estudio: 1. Se encontró que entre los desertores la proporción de varones y hembras era de 61 a 39, lo que demuestra que, en conjunto, más varones que hembras habían dejado la escuela. Se observó que en el nivel elemental desertaron más varones que hembras y del noveno grado en adelante dejaron la escuela más hembras que varones. Si apreciamos en toda su amplitud esta situación, podemos darnos cuenta de que, a la larga, la población masculina se ve más afectada por el problema de la deserción que la población femenina, ya que, en primer lugar, se van en conjunto más varones que hembras y en segundo lugar, los varones se comienzan a ir desde los grados más bajos, de modo que en el nivel elemental va quedando fuera de la escuela un grupo mayor de varones con una escolaridad inferior a la de las hembras.
JOHN H. O'NEILL, ((High School Drop-Outs», Education 84: 3, Novem2 ber .1963, p. 158. Reprint from November, 1963, issue of Education. Copyright, 1963, by the Bobbs-Merrill Co., Inc., Indianapolis, Indiana. 164
Esta tendencia podría tener considerables repercusiones en las relaciones sociales, económicas y culturales del futuro, si la misma es consistente a través de los distintos niveles escolares. La mayor deserción de hembras del noveno grado en adelante señala inevitablemente hacia la necesidad de programas; de que se ofrezca orientación a estas adolescentes; de que se les provean cursos que puedan habilitarlas para el manejo del hogar, y de que se revitalice la enseñanza, a fin de prolongar la escolaridad. 2. Los alumnos desertores de segundo a séptimo grado eran, en promedio, dos años mayores que los alumnos de edad normal para esos grados. Los desertores en los demás grados eran en promedio un año mayores que los alumnos de edad normal para esos grados. Es evidente la dificultad que acarrea a un sistema escolar planeado a base de grados el ajustar el currículo para que puedan atenderse las necesidades de niños con un retardo en edad escolar de uno o dos años. Si no se hacen estos ajustes y adaptaciones resulta explicable la influencia de la edad de los alumnos sobre la deserción escolar. Los alumnos mayores pierden fácilmente interés en programas, libros y materiales diseñados para alumnos menores. En esta fase el adecuado adiestramiento de maestros juega un papel muy importante. Merece considerarse en este punto la posibilidad de experimentar con sistemas más flexibles de organización escolar, con clases especiales y con trabajo de grupos que permitan una más efectiva atención a las diferencias individuales. Puede ser útil, digamos, la experimentación controlada, con la organización de la unidad primaria (l, 2, 3) sin asignación a grados específicos (ungraded plan) en aquellos planteles que reúnan las condiciones adecuadas para este tipo de experimento. 3. Con relación a la edad de los progenitores, se encontró en este estudio que la edad de las madres era igual en los casos de los desertores y los controles. Parece, pues, no haber relación entre la edad de la madre del alumno y el hecho de que éste abandone la escuela. 4. En general, se encontró que la escolaridad del padre del desertor era más o menos igual que la del padre del alumno activo. Esto puede deberse en parte al hecho de que en el estudio se controló el factor económico. Pero se notó que la madre del desertor de la zona rural tenía menos preparación académica que la madre 165
del alumno activo de esta zona. Las madres de 42 por ciento de los desertores de la zona rural nunca asistieron a la escuela. Este era el caso también en el 26 por ciento de las madres de los alumnos activos. La tendencia hacia una deficiente preparación académica se observó igualmente en el caso de las madres de los alumnos de la zona urbana. Este dato adquiere prominencia cuando se analiza a la luz de los informes del censo de 1960, en que se revela que el promedio de escolaridad de las personas de veinticinco años en adelante es de 4.6 (4.8 para varones y 4.3 para hembras). El hecho de que las madres, que en nuestro patrón cultural desempeñan un papel tan significativo en la formación y desarrollo del carácter de los niños, tengan una preparación académica deficiente, puede tener serias implicaciones para la vida en familia y para la educación. Cabe preguntarse hasta qué punto una madre que no tuvo instrucción sea capaz de comunicar a sus hijos el aprecio por la utilidad de la educación. Se corre el riesgo de que se transmita de madres a hijos una apatía hacia la educación que no es habitual entre nosotros en Puerto Rico, donde, por el contrario, la gente ha demostrado una continua y creciente fe en los procesos educativos. La complejidad de la vida moderna requiere que ahora, más que nunca, se dé énfasis a la educación. Informes y observaciones de los distritos escolares en torno a los programas de alfabetización y educación de adultos tendían a demostrar que según aumentaba el nivel de educación de los padres, aumentaba el interés de sus hijos por la escuela y disminuían las ausencias. Es de esperarse que a mayor escolaridad de los padres, más alto sea el nivel de aspiraciones de los hijos y más estímulos reciban éstos para continuar estudiando. 5. En este estudio se tomó en cuenta la adecuación de la estructura familiar en que vivían los alumnos. Se consideró como una estructura familiar adecuada aquella en que ambos padres vivían junto con sus hijos o acompañados por otros familiares. Se observó que una mayor proporción de desertores que de controles formaban parte de una estructura familiar inadecuada. Esta proporción era más notable en el caso de los alumnos desertores de la zona urbana. Sin embargo, es bueno señalar que el problema no se limitaba a los alumnos desertores, sino que estaba presente también entre los alumnos activos. En general, alrededor de una 166
tercera parte de los alumnos de ambos grupos no eran miembros de estructuras familiares que pudieran considerarse adecuadas. La señora Isabel S. de Judkin, jefe de la División de Servicios Sociales, en Algunos datos estadísticos sobre la delincuencia juvenil en Puerto Rico a dice que, de los 2,290 menores a quienes se les radicaron querellas durante el año 1960-61, «1,064 vivían con ambos padres, o sea, aproximadamente el 47 por ciento y aproximadamente el 35 por ciento, o sea, 808 menores, vivían con uno de los padres. Sólo el 12 por ciento vivía con otros parientes y el uno por ciento `ambulantes'». Es decir, que el 48 por ciento con toda probabilidad no vivían en una estructura familiar considerada adecuada según los criterios establecidos por los jueces que intervinieron en este estudio. Esto, sin tomar en cuenta 50 casos adicionales de los cuales no se obtuvo información. Nótese la interrelación de este factor con la incidencia de la delincuencia juvenil y la incidencia de la deserción escolar. El mismo informe de la señora Judkin revela que, de 2,444 menores en libertad supervisada, 50 por ciento vivían o con uno de los padres o con otros parientes. Estos datos añaden elementos que corroboran las interrelaciones a que hemos aludido. A pesar de que las personas que sirvieron de jueces en el estudio consideran como estructura familiar adecuada la presencia de ambos padres y otros familiares, el hecho de que más del 50 por ciento de los desertores vivieran con ambos padres, puede significar que existen otros factores de calidad, actitud, sistemas de valores, niveles de aspiración, entre otros, que afectan no sólo la permanencia en la escuela, sino la estabilidad, salud mental y hábitos de conducta de los niños. Esta situación se relaciona también con otros factores, por ejemplo, la cantidad de puertorriqueños que reciben ayuda de Bienestar Público y comestibles gratuitos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Un artículo publicado en el periódico El Mundo del 19 de septiembre de 1963 señala, con respecto a un estudio llevado a cabo por tres agencias gubernamentales de Puerto Rico, lo siguiente:
a
ISABEL S. DE JUDKIN, «Algunos datos estadísticos sobre la delincuencia juvenil en Puerto Rico», Pedagogía 10: 69, julio-diciembre 1962. 167
«Entre los problemas fundamentales analizados figuran el que como un 35 por ciento de estas familias están constituidas en forma artificial, esto es: casos de mujeres solas que atienden hijos menores de edad; casos de mujeres abandonadas por los padres de sus hijos; la mujer con niños que no llegaron a conocer al padre; la pareja con hijos donde el padre está incapacitado para el trabajo y la madre debe cuidar de los niños; matrimonios ancianos, o solos, y otros grupos con serios problemas sociales. Hay como 40.000 casos en este grupo, y no hay miembros empleables que puedan aprovechar, por lo tanto, el creciente progreso económico del país. En el resto del grupo prevalecen estos factores también, pero las familias reciben el alivio de contar con miembros empleables. Sin embargo, existe el problema de que los que trabajan para allegar ingresos, tienen una baja escolaridad, no tienen experiencias ni conocimientos en labores diestras, razones, entre otras, por las cuales ganan por debajo del promedio para la familia trabajadora en Puerto Rico. Por otro lado ... son familias de muchos hijos, y aun cuando algún miembro trabaja, el ingreso no cubre sus necesidades, por lo cual cualifican para recibir ayuda pública»'.
Vale destacar que nuestro estudio de la deserción revela el gran caudal de problemas que existe aun entre los alumnos activos que viven en estructuras familiares inadecuadas. Para este sector es necesario que se lleve a cabo labor preventiva. 6. Se encontró en el estudio que no había diferencia entre el número de miembros de las familias de los desertores y el de las familias de los alumnos activos. Sin embargo, las familias de los desertores vivían más hacinadas, ya que el promedio de personas por habitación era más alto. La mitad de las familias de los desertores del nivel elemental en ambas zonas vivían hacinadas. Los problemas que surgen como resultado del hacinamiento son numerosos y complicados, y generalmente tienden a ejercer influencias nocivas sobre el alumno y, a la larga, sobre el funcionamiento del sistema escolar. La deserción es uno de sus efectos, y surge como consecuencia de una serie de situaciones provocadas por el roce de las personas: falta de privacidad, inseguridad, promiscuidad, amén de los problemas físicos de salud e incomodidad. Estas situaciones, aisladamente, o en conjunto, contribuyen a que el niño pierda el interés en una escuela, a la cual le resulta difícil asistir y cumplir con sus exigencias. Es de esperarse que la influencia del hacinamiento sobre la deserción y otros problemas escolares siga disminuyendo a medida que se hacen realidad los efectos de los programas de renovación
` «Tratarán de reducir total recibe emantengo' aquí», El Mundo, jueves, 19 de septiembre de 1963, primera edición. 168
urbana y viviendas, y de ayuda mutua establecidos por el Estado. Nótese que el problema de hacinamiento como factor contributivo a la deserción no puede resolverlo la escuela. He aquí un ejemplo adicional que apunta hacia la necesidad de programas coordinados y ensamblados que puedan bregar unitariamente con problemas que por tradición se le han echado encima a la escuela como si éstos fueran responsabilidad única de esta agencia social. 7. Los padres o sostenedores del hogar de los alumnos desertores y activos tenían ocupaciones similares. No se encontraron diferencias significativas en la proporción de los padres de los dos grupos en distintas ocupaciones. La mayoría de los padres de los dos grupos realizaban faenas agrícolas. Algunos eran artesanos y otros obreros y vendedores, y muy pocos eran profesionales. Debe anotarse que los resultados de esta fase del estudio pueden haber estado influidos por el hecho de que se controló el factor de in. greso, y esto pudo muy bien limitar las áreas de las ocupaciones; es decir, que las personas que pertenecen a un mismo nivel económico es probable que se desempeñen en tareas similares o parecidas. En cuanto a la ocupación de la madre, nueve de cada diez madres eran amas de casa. Este hallazgo, que coloca a las madres —tanto las de los desertores como las de los controles— en el hogar todo el tiempo, resulta significativo en extremo. En el caso de los alumnos desertores, era de esperarse que si la madre está todo el tiempo en la casa, pueda ejercer alguna influencia para impedir que sus hijos deserten la escuela. Eso, sin embargo, no es lo que ha ocurrido. Por el contrario, cuando estudiamos más detenidamente la actitud de las madres de los desertores hacia la escuela, encontramos que éstas, en comparación con las de los controles, contribuyen más a la deserción escolar entre sus hijos: dudan de la capacidad de ellos para realizar el trabajo escolar, les preocupa muy poco o nada que hagan las tareas escolares, no les exigen que obtengan buenas calificaciones, no les estimulan para que realicen buen trabajo en la escuela. Entramos aquí en una área que ha venido preocupando en estos últimos años a los estudiosos de nuestros problemas sociales, y es la que se relaciona con el trabajo de la madre fuera del hogar. Se ha venido sosteniendo, aparentemente sin fundamentar la opinión en estudios de carácter científico, que el trabajo de la madre 169
fuera del hogar afecta negativamente la integridad y el buen funcionamiento de la familia. Sin embargo, algunas investigaciones llevadas a cabo recientemente en los Estados Unidos demuestran que no parece haber influencia directa —ni benéfica ni perniciosa— del status de la madre como trabajadora sobre la salud mental de la familia. Los estudios que sobre el particular se vienen realizando arrojarán más luz sobre el asunto. En lo que a nuestro estudio respecta, los resultados que tenemos a la mano nos hacen cuestionarnos hasta qué punto es la actitud de la madre hacia los hijos y la familia, y no precisamente su presencia física en el hogar, lo que contribuye realmente al bienestar de los componentes de la familia. En otras palabras: ¿es la cantidad del tiempo que invierta la madre en el hogar, o la calidad de las horas que dedica a su familia, lo verdaderamente importante? ¿Es la prolongada presencia física, o es la adecuada e inspiradora imagen de la madre, lo significativo? Hasta tanto los estudios que se realizan sobre esta materia demuestren lo contrario, abogamos por la presencia de la madre en el hogar, pero igualmente abogamos por que se mejore la calidad de su función, el nivel de aspiraciones, la fibra moral y el sentido de responsabilidad cívica. Ciertamente, la calidad de las horas y no las prolongadas horas sin calidad debe constituir lo verdaderamente significativo en las relaciones familiares. 8. Con relación al status del empleo del sostenedor, se encontró que hay una mayor proporción de desempleo entre los sostenedores del hogar de los desertores, mientras que la proporción de empleo pleno es mayor entre los sostenedores del hogar de los controles. El dato resulta revelador cuando se considera que en el estudio se trabajó con sostenedores pertenecientes a un mismo nivel económico, sin embargo, una vez que se entra en detalles como el de status del empleo se encuentra que la falta de trabajo del padre durante determinados períodos afecta de modo muy directo la situación del alumno en la escuela, tanto que contribuye a que se ausente definitivamente de ella. 9. Con relación a la regularidad del empleo del sostenedor, el estudio reveló que los padres o encargados de los alumnos desertores trabajaban con menos regularidad que los padres de los controles, especialmente en la zona urbana. Este hallazgo sostiene con más fuerza el punto que anotamos antes con relación al status de 170
empleo: el hecho de que el sostenedor se halle desempleado durante determinados períodos del año puede afectar negativamente el status del alumno en la escuela, es decir, que no queda duda en cuanto a que es fuerte el impacto de lo económico sobre lo escolar. En este aspecto es propio recordar un estudio que hizo la señora Dorothy Hinds Callicut 5 sobre el status socioeconómico de los escolares de Puerto Rico, que en parte confirmó investigaciones realizadas anteriormente con niños del suroeste de Estados Unidos, de extracción mexicana. Un resumen de aquellos estudios indica que: <(En general se ha encontrado que la inteligencia y el éxito escolar son superiores en los grupos socialmente favorecidos e inferiores en los menos favorecidos, no importa qué método se use para determinar el nivel económico)) 8. Y esto es así porque en los hogares de los estudiantes de mayores recursos socioeconómicos es donde generalmente prevalece un ambiente cultural de mayor incentivo e interés, y donde se ofrece, en consecuencia, una más variada y rica experiencia formativa. La señora Callicut llegó a la conclusión de que «existe una correlación positiva entre el nivel socioeconómico de los niños y las puntuaciones obtenidas en exámenes de habilidad general y aprovechamiento. Además dice: «Los hechos indican una relación positiva entre un aprovechamiento escolar pobre y un bajo nivel socioeconómico». No es de extrañar, pues, que niños presionados económicamente tiendan a abandonar la escuela con mayor frecuencia que los que gozan de ventajas socioeconómicas. 10. Aunque no había diferencias significativas en cuanto a la fuente de ingreso en ambos grupos, se notó que en el 45 por ciento de las familias el sueldo era la fuente principal de ingreso. El 24 por ciento de las familias de los desertores y el 21 por ciento de
e
s
DOROTHY HINDS CALLICUT, A Study of the Socio-economic Status of Puerto Rican School Children, unpublished Master's thesis of the University of Texas, 1944, p. 47-48. CHRISTINE EVANGELINE ELLIS, The Relation of Socio-economic Status to Intelligence and School Success of Mexican Children, unpublished Master's thesis of the University of Texas, 1932, p. 31.32. Quoted by DOROTHY HINDS CALLICUT, op. cit., p. 34. 171
las familias de los controles recibían asistencia económica de Bienestar Público. De esos, el 13 por ciento de los desertores, e igualmente el 13 por ciento de los controles, dependían exclusivamente de esa fuente de ingresos. Surge la interrogante de hasta qué punto sería aconsejable que a esas familias que reciben ayuda económica del Estado se les impusiesen ciertas exigencias en cuanto a la asistencia de los niños a la escuela. Sería justo que el Estado, que acepta y cumple sus responsabilidades para con los padres, pudiera exigir de éstos que, por lo menos, aceptasen sus responsabilidades para con sus hijos. 11. En el aspecto de la movilidad de la familia, se observó una tendencia entre las familias de ambos grupos a moverse hacia los centros metropolitanos como San Juan, Ponce y Mayagüez; a municipalidades adyacentes y al extranjero. Los desertores de la escuela elemental urbana, sin embargo, se mudaban con mayor frecuencia que los controles. Las familias de los desertores informaron que se mudaban mayormente para cambiar de ambiente, mejorar facilidades de vivienda, vivir en casa propia o porque habían tenido que desocupar la casa que habitaban. Los controles se mudaron para mejorar económica y profesionalmente. La proporción mayor de mudanzas entre los desertores parece indicar que, para efectos de la estabilidad del alumno en el sistema escolar, las mudanzas frecuentes son perjudiciales. Podemos explicarnos la relación entre mudanzas frecuentes y deserción escolar: el alumno no tiene tiempo suficiente para adaptarse a las nuevas situaciones escolares creadas por cada mudanza; se crea desasosiego por la falta de empleo de los padres, contrario a los padres del grupo de control que se muda para mejorar económica y profesionalmente. Es posible que el alumno no encuentre acomodo rápidamente en el sitio a donde se muda, lo que puede hacer que se desaliente y prefiera no asistir a clases. Estas son, entre otras, algunas de las razones que podrían inducir a un alumno que se muda con frecuencia a convertirse en un desertor escolar. Debe observarse, no obstante, que tanto en el caso de los desertores como en el de los controles, la mudanza obedece al deseo de la familia de progresar en alguna forma, pero estos últimos tienen más seguridad y confianza. 12. De la información obtenida se desprende que las relaciones familiares en el pasado eran iguales en ambos grupos. Sin 172
embargo, al momento de la entrevista para este estudio había muchos más problemas entre las familias de los desertores de ambas zonas. El principal problema encontrado en la zona urbana fue el de abandono por el padre. En esta zona el 21 por ciento de los alumnos desertores habían sido abandonados por los padres; lo mismo había ocurrido en el 11 por ciento de los alumnos controles. En el nivel elemental urbano el 26 por ciento de los desertores habían sido abandonados por los padres mientras al 12 por ciento de los controles les había ocurrido lo mismo. En el nivel superior la proporción de alumnos abandonados por los padres fue de 17 por ciento entre los desertores contra ocho por ciento entre los controles. En el nivel superior fue donde también se encontró con más frecuencia el problema de relaciones tirantes entre ambos padres y el alumno, pero en el nivel elemental urbano había problemas de relaciones tirantes entre esposos, relaciones tirantes entre los padres y el alumno, y maltrato de cónyuges y de hijos. En general, cerca del 40 por ciento de las familias de los desertores tenían problemas de relaciones comparados con menos del 25 por ciento de los alumnos controles. Los problemas familiares que predominaban en la zona rural eran los de relaciones tirantes entre esposos, abandono por la madre, relaciones tirantes entre padre y alumno, y maltrato de hijos. Es de esperarse que las relaciones tirantes en una familia ejerzan efectos nocivos sobre la salud mental de todos y cada uno de los miembros. Es necesario, para preservar esa salud mental, que el individuo tenga la oportunidad de satisfacer ciertas necesidades básicas, como lo son, entre otras, las fisiológicas, la de seguridad, la de cariño. Sobre los niños, estas necesidades son tan presionan. tes como sobre los adultos, y tal vez más, dado el caso de que los niños tienen que enfrentarse a la misma vez a los problemas inherentes al crecimiento, con todas sus inseguridades y todas sus exigencias. El hogar debe de contribuir en buena medida para que el niño pueda afrontar debidamente esa compleja situación. Las relaciones tirantes que experimentan los niños desertores en sus hogares entorpecen la satisfacción de esas necesidades básicas ya señaladas y no hay duda de que los podrían precipitar al abandono de la escuela. Esta es, sin duda otra responsabilidad que recae 173
en los hogares y no en la escuela en el encaramiento del problema de la deserción. 13. También se encontraron diferencias entre los dos grupos en cuanto a las enfermedades de posibles consecuencias incapacitantes sufridas por miembros de la familia antes y después de la deserción del alumno. Hubo más enfermedades de este tipo entre los desertores. Había muchas más enfermedades antes de ocurrir la deserción que después. Estas diferencias entre los desertores y controles en cuanto a enfermedades de posibles consecuencias incapacitantes antes de la deserción se encontraron en el total de los casos y entre las familias de ambas zonas. Las enfermedades que los afectaban principalmente eran tuberculosis, alcoholismo y locura. También hubo incidencia de cáncer y polio. Las diferencias entre las familias de los desertores y controles en cuanto a enfermedades de posibles consecuencias incapacitantes presentes en el momento en que se tomaron los datos para el estudio (después de la deserción ) se encontraron también en el total de los casos, en eI nivel elemental, especialmente en el nivel elemental urbano, y en el nivel intermedio rural. El hecho de que las enfermedades de posibles consecuencias incapacitantes fuesen más frecuentes antes de la deserción que después puede revelar que hay alguna relación entre enfermedad y deserción; es decir, que podría pensarse que la presencia de la enfermedad en uno de los miembros de la familia, especialmente si se trata de uno de los sostenedores, puede inducir a un alumno a abandonar la escuela. 14. Las condiciones que causan desbalance en el ritmo normal de la vida familiar, como falta de ingresos, enearcelación, hospitalización, desempleo y emigración, diferenciaron a los dos grupos antes de la entrevista. Sobre todo, había habido más encarcelaciones en las familias de los desertores de la zona urbana. Un factor que debe tenerse muy en cuenta cuando de emigración se trata es cómo propende a debilitar los nexos familiares, a crear ambiente propicio al abandono de hijos y esposas y a abrir cauces a la delincuencia conyugal. Todos estos son ingredientes que pueden entrar en el cuadro de la incidencia de la deserción escolar. Al momento de la entrevista también se diferenciaron los dos grupos en cuanto a las condiciones que causan desbalance en el ritmo normal de la vida familiar. Estas diferencias estaban 174
presentes, más que nada, entre los alumnos de la zona urbana y los del nivel intermedio. En ambos momentos, antes de la deserción y al tiempo de la entrevista, había situaciones que ocurrían principalmente en el caso de los desertores y había otras que ocurrían principalmente en el caso de los controles. Por ejemplo, al tiempo de la entrevista había más desertores cuyos padres habían sido objeto de hospitalización prolongada, mientras que había más controles cuyos padres habían emigrado. Es significativo el número de aspectos en que aún con los controles habría que realizar importante labor preventiva. 15. En cuanto a las relaciones de los alumnos con sus familiares (padre, madre y hermanos) se encontraron diferencias significativas entre las proporciones de los desertores y los controles en distintas categorías. Las madres de los desertores, según la información obtenida en las entrevistas con los progenitores, tenían problemas con sus hijos en 15 por ciento de los casos, comparado con el seis por ciento de los casos de los alumnos controles. Esta tendencia se observó en los estudiantes de ambas zonas y de los distintos niveles. En el nivel superior se encontró que solamente 1.3 por ciento de los controles tenía problemas, contra 13 por ciento de los desertores. En ambos grupos el 14 por ciento de las madres mantenían predominantemente buenas relaciones con los hijos. Fue muy revelador el hecho de que, al preguntárseles a los alumnos por sus relaciones familiares, aunque los desertores siempre demostraron la tendencia a indicar peores relaciones que los controles, los alumnos ofrecieron información distinta a la ofrecida por los padres. Esto es, aunque la tendencia es siempre hacia peores relaciones en el caso de los alumnos desertores, los alumnos en general, evaluaban la situación en forma distinta a como lo hacían sus padres. En las relaciones de la madre con el alumno, en que los progenitores de los desertores en todas las zonas y niveles, menos en el nivel intermedio, informaron malas relaciones, los alumnos informaron las peores relaciones únicamente en ese nivel intermedio. En la relaciones de los alumnos con las madres, mientras los progenitores de los desertores en todos los niveles y zonas menos en el nivel superior informaban peores relaciones, los alumnos informaron peores relaciones precisamente nada más que en ese nivel superior. En general, según los padres, solamente una quinta parte of From de I,ibrary Ph. D. Ishver S. f3a,gdlwala, itnivexsidact de Fserto F.io'3
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de los desertores tenían problemas de relaciones con la madre, y solamente nueve por ciento de los controles tenían esta misma situación. En las relaciones de los alumnos con los padres los estudiantes del nivel superior y elemental indicaron peores relaciones. Los padres de los estudiantes de la zona urbana y la zona rural informaron peores relaciones. Fue en el área de relaciones de padres con álumnos donde mayor correspondencia se encontró entre la información ofrecida por los padres y la ofrecida por los estudiantes, ya que, según los padres, había peores relaciones de éstos con sus hijos en todos los niveles y zonas, y según los alumnos de ambas zonas en el nivel elemental rural y en el nivel intermedio había peores relaciones. En el área de las relaciones con los hermanos, mientras los padres de los desertores en todos los niveles y zonas informaron relaciones tirantes, solamente los alumnos desertores de la zona urbana informaron este tipo de relaciones. Se nota en estas discrepancias que hay diferencias fundamentales de opinión entre los padres y los desertores. Estas diferencias parecen concentrarse mayormente en las madres, toda vez que ellas fueron, en su mayoría, las informantes. En resumen, la información ofrecida por los alumnos mismos sobre las relaciones con sus progenitores y sus hermanos no señaló diferencias entre desertores y controles con tanta frecuencia como indicaron los progenitores cuando se les consultó. Esto nos deja ver que padres y alumnos utilizaron distintos criterios para evaluar las relaciones, lo que se debe probablemente a las naturales diferencias entre niños y adultos en los patrones de conducta y los códigos de valores. Si bien es cierto que los niños tienden a seguir los patrones de sus padres, por otro lado, la diferencia en edades y en experiencias puede hacer que los alumnos no estén aún capacitados para responder en igual forma que sus progenitores frente a una situación que requiera ser evaluada. Debe considerarse, además, que los frecuentes cambios en una sociedad dinámica crea nuevos valores, hábitos y actitudes en los niños y jóvenes que son fuente de choque y discrepancias con los valores, hábitos y actitudes de los mayores. En el plano de las relaciones humanas es de interés citar unas 176
palabras del doctor Maurice Levin tomadas de su libro Psychotherapy in Medical Practice y que leen de la siguiente manera: «Los niños cuyas tempranas experiencias han sido agradables, tienen una buena oportunidad de vivir vidas felices y productivas, bastante libres de esos síntomas médicos que surgen de tales emociones como el miedo, la ira, el odio, el resentimiento, la envidia, le sospecha y los sentimientos de inferioridad y cosas por el estilo. Más aún, se puede esperar que este buen ajuste inicial haga más posible que el individuo se vea luego libre de emociones deformadas o pervertidas que son la base de la fricción entre las personas, de las injusticias sociales, del crimen y de la destrucción internacional. Si la liberación de esas emociones deformadas ocurre en grado ascendente en más y más seres humanos cada día, a través de un número de generaciones, nuestra civilización puede cambiar en muchos sentidos» ~.
16. Tanto los padres como los alumnos informantes estuvieron de acuerdo en que los desertores habían tenido más problemas con la policía que los controles. Se notó que los desertores que tenían problemas con la policía constituían el 10 por ciento mientras solamente el uno por ciento de los controles tenía este tipo de problemas. Los problemas predominaron en el caso de los desertores de todos los niveles en la zona urbana. Resulta significativo que en el 30 por ciento de los casos en que alumnos desertores habían tenido problemas con la policía las situaciones habían ocurrido entre el momento en que los alumnos dejaron la escuela y el momento de la entrevista para este estudio, intervalo que comprende aproximadamente sólo cinco meses. Es decir, que los delitos fueron cometidos poco después de la deserción. Los datos de que dispone la Oficina de Administración de los Tribunales señalan que, para el año fiscal de 1957-58, de un total de 2,290 menores envueltos en querellas, y sobre cuya asistencia a la escuela se obtuvo información, había 70.8 por ciento fuera de las aulas s. Estos datos indican con toda claridad que la delincuencia de menores es mucho mayor entre aquellos que se encuentran fuera de la escuela. 17. Se preparó un índice de insatisfacción de los alumnos con la escuela basado en la información que ofrecieron ellos y sus padres sobre aspectos de la conducta, asistencia, responsabilidad e
Reprinted from Psychotherapy in Medical Practice by MAURICE LEVIN, p. 250-251. Copyright, 1945, The Macmillan Company, New York. $ Oficina de Administración de los Tribunales, Tribunal General de Justicia, op. cit., p. 45. 177 12
por
interés de los alumnos en la escuela. El análisis de este índice demostró grandes diferencias entre el comportamiento de los alumnos desertores y los controles. En general, el 29 por ciento de los desertores parecían no estar satisfechos con la escuela, comparado con el ocho por ciento de los alumnos controles. Se notó esta tendencia entre los alumnos de ambas zonas y de todos los niveles. Más alumnos desertores que controles de la escuela intermedia urbana indicaron estar insatisfechos con la escuela. Los datos corroboran una verdad muy conocida: que es de esperarse que abandonen la escuela en proporción mayor aquellos alumnos que se hallen más insatisfechos con la misma. Este es un aspecto del problema en que la responsabilidad de mejoramiento recae mayormente en la escuela, en las facilidades con que ésta cuente y en las agencias que preparan a las personas que regentean el sistema escolar. Hubo en este caso, como en el de las relaciones familiares, diferencias de apreciación entre los alumnos y los padres con respecto a la insatisfacción del alumno con la escuela, y ello puede atribuirse a las mismas razones que señalamos antes. 18. Según el análisis de la información que sobre los alumnos brindaron los maestros entrevistados en dos de los distritos de la muestra, el 70 por ciento del total de los desertores tenían asistencia deficiente o mala, comparada con el 22 ciento de los alumnos controles. Esta misma proporción se registró entre los estudiantes de todos los niveles, muy pronunciadamente entre los desertores del nivel intermedio (80 por ciento en los desertores y 15 por ciento en los controles). La irregularidad mayor en la asistencia de los alumnos desertores es también explicable a base de lógica. Sabemos, por nuestra experiencia como maestros, que el alumno que se da de baja no siempre lo hace súbitamente, sino que por lo general, comienza con anticipación a dar indicios de sus intenciones, y la irregularidad en la asistencia es una de esas señales que ya conocemos. No es raro que en vista de los atrasos que ocasionan las ausencias, hasta el maestro, por bien de los que asisten asiduamente, haga fácil la eliminación de la escuela de estos alumnos. El excesivo trabajo que se asigna a las pocas maestras visitantes con que se cuenta limita lamentablemente la labor preventiva en esta situación. En cuanto a la participación en clase, los maestros informaron que el 66 por ciento de los alumnos desertores y el 28 por ciento 178
de los controles participaban en clase deficientemente. Sólo el 13 por ciento de los desertores, contra el 47 por ciento de los controles, tenían una participación buena o excelente. Se observaron estas mismas proporciones entre los alumnos de los distintos niveles. Según los maestros, la mayoría de los desertores y de los alumnos controles tenían buena conducta en la escuela, aunque el 17 por ciento de los desertores y el seis por ciento de los controles tenían conducta deficiente o mala. Solamente el siete por ciento de los desertores tenían conducta excelente, contra el 26 por ciento de los controles que observaban este tipo de conducta. El análisis de la información ofrecida por los maestros también dejó ver que solamente el 14 por ciento de los desertores tenían interés satisfactorio en la escuela, mientras el 47 por ciento de los controles estaban sumamente interesados en la escuela. La mayoría de los desertores no tenían casi ningún interés en la escuela. La falta de interés se notaba mucho más entre los desertores del nivel intermedio (73 por ciento contra 12 por ciento de los controles). Más de dos terceras partes de los desertores, según la información de los maestros, tenía un grado de aprovechamiento deficiente o malo, y solamente 11" por ciento podían clasificarse en una categoría buena o excelente. Entre los alumnos controles solamente el 37 por ciento demostraba tener aprovechamiento deficiente. Los desertores del nivel intermedio eran, en opinión de los maestros, los más deficientes en su aprovechamiento. Como puede verse, según la opinión de los maestros entrevistados, los desertores estaban siempre en desventaja con los controles; es decir, las características de ellos, sus rasgos de conducta y la calidad de su trabajo escolar los señalaban como desertores potenciales. Gran parte de la ayuda que vaya a ofrecerse en el problema de la deserción escolar debe darse antes de que el niño se vaya de la escuela. 19. El análisis de los fracasos de los alumnos en los grados señaló que un 68 por ciento de los desertores y ese mismo por ciento de los controles nunca fracasaron. Entre los por cientos de desertores y de controles que habían fracasado una o más veces en distintos grados no había ninguna diferencia. Pudiera ser que la anterior política de promoción de las escuelas públicas fuese responsable en parte de este resultado. 179
20. En cuanto a las dificultades para realizar el trabajo escolar, se notó que no había diferencia significativa entre las proporciones de los alumnos que dejaron la escuela y los controles. Tres de cada diez alumnos de ambos grupos señalaron la clase de inglés como la más difícil. La aritmética fue señalada como la segunda en dificultad. En general, el análisis indicó que más desertores que alumnos controles encontraban las asignaturas difíciles. Si relacionamos los hallazgos anteriores (17 a 20) con los resultados de un estudio nuestro sobre el aprovechamiento en lectura en los grados cuarto, quinto y sexto, no podremos evadir la implicación que seguramente se deriva de la falta de habilidad y destreza en lectura con la deserción escolar. En el año escolar 1956-57 administramos una prueba de comprensión de lectura a 7,623 alumnos de 17 municipalidades de la Isla, incluyendo las zonas urbana y rural. Estos alumnos constituyen una muestra representativa de la población escolar de esos grados en Puerto Rico. El resumen de los resultados de las pruebas de cada uno de los tres grados elementales incluidos señala lo siguiente: POR CIENTO DE ALUMNOS QUE HACIA TRABAJO
Cuarto Quinto Sexto
Inferior al grado
Al nivel del grado
S.Iperior al grado
66.18 57.03 59.18
17.93 26.36 17.69
15.89 16.61 23.13
21. Los grupos de desertores y de alumnos controles se diferenciaron significativamente en cuanto a las aspiraciones académicas. En general, más de la mitad de los desertores no tenían aspiración académica alguna, mientras que sólo una cuarta parte de los controles tampoco las tenían. Esta diferencia se notó en los grupos de ambas zonas y también en todos los niveles. Muy pocos estudiantes desertores tenían aspiraciones de ir a la Universidad. El deseo de lograr una aspiración indudablemente contribuye a retener al alumno en la escuela. Esto señala hacia la necesidad de que, bien temprano en la vida escolar de nuestros niños, se estimule 180
en ellos el deseo de alcanzar una meta definida, y se les oriente en cuanto a los medios que han de utilizar para lograrla. Los padres, con su actitud, con su preparación y hábitos, son factores de mayor importancia en el desarrollo de niveles altos de aspiración en sus hijos. Por lo general, los padres que no han experimentado las ventajas de la educación no pueden contribuir significativamente al desarrollo de aspiraciones académicas y culturales en sus hijos. Las implicaciones de estos hechos deben ser motivo de preocupación en época de tantos cambios sociales y tecnológicos. «...vivimos una época de revisión de conceptos fundamentales, hasta ayer mirados como inmutablemente válidos, y de nuevas y audaces formulaciones en el campo de las ciencias exactas, naturales, y sociales, que presentan bajo un nuevo prisma el contenido y la forma de las relaciones humanas» °.
El análisis de los datos sobre la aspiración de ir a una escuela vocacional indicó que el 46 por ciento de los desertores y el 21 por ciento de los controles interesaban ir a una escuela vocacional. En la preferencia de los desertores por asistir a un curso vocacional puede verse el deseo de éstos de obtener con rapidez una preparación que les permita emplearse pronto. Sin embargo, si se considera que estos niños terminaron por abandonar la escuela, es para preguntarse cuán fuertes y verdaderas eran sus aspiraciones, cuán bien motivados y orientados estaban para ello. En esta área de la instrucción vocacional también hace falta que se motive a los alumnos debidamente si se desea que sus aspiraciones arraiguen de veras. 22. Más desertores que controles de la zona urbana expresaron deseos de trabajar fuera de horas de clase. 23. En cuanto a las aspiraciones de trabajo para el futuro, la mayoría de los alumnos en ambos grupos no demostraron interés en trabajar en ninguna tarea específica. Los desertores que tenían aspiraciones en este sentido, no habían decidido aún qué clase de trabajo les interesaba. Esta proporción era significativamente más alta que la de los controles. 24. Al indagar con los estudiantes que se habían dado de baja de las escuelas públicas diurnas de Puerto Rico sobre las razones que habían tenido para ello, se encontró que principalmente
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habían sido razones ajenas a su voluntad (35 por ciento), razones escolares (22 por ciento), o una combinación de éstas (17 por ciento). Las razones ajenas eran principalmente las de mala situación económica y que se enfermaban a menudo. Las razones escolares eran mayormente las de que ano le gustaba la escuela» y «se cansó de la escuela», «que tenía malas notas» o «que no le veía las ventajas a estar en la escuela». Entre las razones personales, la mayoría de los desertores ofrecían la de que deseaban ganar dinero; los otros se sentían infelices o inferiores. Por iniciativa de la escuela se dio de baja a muy pocos estudiantes de los de la muestra, y en los casos en que esto ocurrió, la razón fue casi siempre la de ausencias excesivas. 25. Una proporción considerable de los alumnos desertores (41 por ciento) se sentían tristes por haber dejado la escuela y creían que no habían hecho bien. Sin embargo, alrededor de uno de cada cuatro, aunque no creía que había actuado bien, justificaba la deserción con alguna causa ajena a su voluntad. A juzgar por la experiencia de los directores de los campamentos que auspicia el Departamento de Instrucción, un número considerable de los niños desertores, adecuadamente estimulados, volverían a la escuela, pero hay que trabajar para romper la resistencia de algunas autoridades escolares locales que le temen a los problemas que puedan causar los desertores, especialmente los que se fueron por razones de disciplina. Es justo también, sin embargo, que a esas autoridades escolares se les brinde ayuda para bregar adecuadamente con las condiciones que llevan a esos niños a convertirse en problemas de disciplina. La mayoría de los padres de los alumnos desertores (54 por ciento) opinaron que estuvo mal el que el alumno se hubiera dado de baja de la escuela. Sin embargo, también consideraron que el alumno estuvo justificado en hacerlo. En los otros casos las opiniones llevaban a justificar individualmente la baja por razón de enfermedad, ajustes en la escuela, problemas económicos, entre otros. Si los alumnos tanto como sus padres estuvieron prestos a justificar la deserción, se explica la facilidad con que ocurrieron las bajas. 26. Los ajustes hechos por los desertores fuera de la escuela no eran del todo deseables en el caso de aquellos que se fueron por 182
razones escolares (falta de interés en la escuela, malas notas, inhabilidad para aprender a leer y escribir) ni en los casos de los que se dieron de baja por iniciativa de la escuela. Más de la mitad de los desertores, una vez que abandonaron la escuela, ayudaban en la casa y más de una tercera parte holgazaneaban, no hacían nada. La otra parte (15 por ciento) trabaja. La mayoría (74 por ciento) de los que se fueron de la escuela por razones ajenas a su voluntad hacían mejor uso de su tiempo libre ayudando en la casa, mientras que el 42 por ciento de los que se fueron por alguna razón escolar dedicaban el tiempo a holgazanear o a pasear. También holgazaneaban los estudiantes a quienes la escuela dio de baja. Un 40 por ciento de los desertores que se fueron por razones personales y ajenas a su voluntad se dedicaban a trabajar fuera del hogar. Los datos de la Oficina de Administración de los Tribunales, aunque no establecen razones por las cuales los alumnos desertaron las escuelas, señalan que dos terceras partes de los menores referidos al Tribunal que estaban fuera de las aulas permanecían ociosos todo el tiempo. ¿Qué puede esperarse que ocurra con niños en plena actividad física a quienes no se les proporciona oportunidad positiva para emplear su talento y energías? 27. Más de ocho de cada diez de los que se fueron de la escuela por razones ajenas a su voluntad deseaban volver a la escuela. Los que se fueron por razones personales deseaban regresar a la escuela en una alta proporción también. Este deseo es, a todas luces, un buen indicio. Prácticamente, todos los alumnos que por una u otra causa están fuera de la escuela, tienen la voluntad de volver a ella. ¿A quién corresponde hacerlos volver? La escuela tiene su parte —grande— en la tarea. Para ello, sin embargo, esa escuela necesita estar equipada con determinados medios y facilidades que' le permitan, por ejemplo, ofrecer diferenciación en el currículo, a base de las diferencias en edad e intereses, en aprovechamiento. El maestro de esa escuela debe contar con orientación suficiente sobre la manera de bregar con los problemas que apuntan hacia la deserción escolar. Debe haber más maestras visitantes y más orientadores al servicio de esa escuela. Las asociaciones de padres y maestros tendrán que fortalecerse, de modo que se estreche cada vez más la relación entre escuela y comunidad, entre la escuela y el hogar. Y ante todo, esa 183
escuela ha de tener el respaldo real de las leyes escolares vigentes. ¿O es que van a ser las leyes escolares letra muerta? Pero hay otras instituciones y agencias que necesariamente han de contribuir. El hogar, más que ninguna, tiene la responsabilidad de conseguir que los alumnos hagan el mejor uso de las facilidades que el Estado ha dispuesto para sus hijos. Ciertamente, ese hogar necesita de la orientación de otras agencias que —de manera coordinada— pueden brindarle servicios especializados. Y no son sólo los hogares de los desertores los que necesitan de estas ayudas; los hogares de los alumnos controles demuestran tener, según lo revela el estudio, necesidades semejantes a las de los desertores. Si deseamos evitar que un número indeterminado de los alumnos que hoy están activos en nuestras escuelas pasen a engrosar las filas de la deserción escolar, hagamos realidad el muy sabido adagio nuestro: ((Más vale prevenir que tener que remediar)). Hay muchas agencias que se dividen el trabajo relacionado con los problemas de la familia, hay muchas divisiones dentro de determinadas agencias que también bregan con distintas fases de esos problemas. A veces se recibe la impresión de que, aun inspirados de los mejores deseos, puede estarse contribuyendo a disgregar, más que a agregar, en el adecuado enfoque conducente a resolver los conflictos, las inseguridades, la insalubridad, el desempleo, el hacinamiento, el vicio que corroe la vida familiar en no pocas ocasiones. ¿No estaremos todavía a tiempo para crear los instrumentos, los mecanismos que global o unitariamente enfoquen y analicen, diagnostiquen y sugieran medios y remedios eficaces que fortalezcan la institución familia, base de nuestra sociedad y de nuestra civilización y cultura? Este estudio ha enfocado algunas fases cualitativas de la deserción escolar. Hay otros aspectos que requieren continuada investigación y estudios adicionales; entre éstos se encuentra la parte que corresponde a la habilidad general de los estudiantes, al nivel de preparación de los maestros y a los estímulos extraescolares. El adecuado estudio de esas diversas fases de la deserción escolar podrá proporcionarnos las contestaciones a muchas de esas interrogantes.
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