PUERTO RICO
CULTURA
MINERIA
AGRICULTURA
DOS ENSAYOS SOBRE LOS ASPECTOS CULTURALES DE LA PROPUESTA OPERACION MINERIA Y LAS POSIBILIDADES AGRICOLAS PARA EL AREA
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Misión Industrial de Puerto Rico
Misión Industrial es una organización con fines no
pecuniarios, relacionada con las iglesias y dedicada al servicio público. Su propósito primordial es trabajar por cambios sociales
constructivos en el sector socio
económico de la sociedad puertorriqueña. Su preocupa
ción surge del convencimiento de que el rápido cambio industrial y tecnológico que ha ocurrido en nuestra Isla en las dos últimas décadas no ha beneficiado uniforme
mente al pueblo de Puerto Rico. Su convicción es que nuestras instituciones tanto púbHcas como privadas
deben dar forma a sus objetivos de manera que den una respuesta a la justicia social y económica de todo el pueblo, así como hacerce nuevamente concientes de que la clase de vida y la dignidad del individuo son ingredientes indispensables para una sociedad estable y saludable.
INTRODUCCION
Misión Industrial de Puerto Rico tiene el privilegio de publicar aquí dos "artículos" destacados los cuales, es de esperar, contribuirán al debate público sobre si se debe o no conceder a dos compañías norteamericanas, en la forma
que ellas la proponen, los derechos a extraer el cobre en la región oeste central de Puerto Rico. Son "Los Aspectos Culturales del Desarrollo Minero en Puerto
Rico," por Rafael L. Ramírez, del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras; y el resumen del estudio,"Un Plan para Desarrollar Fincas Familiares Tecnificadas y Comerciales en la Región Cafetalera de Puerto Rico," hecho en 1970 por la Estación Experimental Agrícola de la Universidad de Puerto Rico. Creemos que ambos ensayos merecen una lectura y un estudio amplio por todos aquellos que se
preocupean por el bienestar social del pueblo de Puerto Rico y su desarrollo económico a tono con una justicia social y humanizante. El Artículo del Prof. Ramírez llama la atención a la importancia de mantener
la identidad cultural en un país, y advierte sobre lo que pueda ocurrir,^ en términos socio-culturales, si se fuera a establecer una operación minera en el area
Lares-Adjuntas-Utuado. Habla del desplazamiento físico de muchos de los residentes del área y de la patología social que pueda ocurrir como resultado de dicha operación. Y habla de la desorientación cultural y del disturbio de la identidad del puertorriqueño, como posibles resultados de la operación minera actualmente contemplada.
Es importante señalar que aquí no se está abogando para la preservación de unos valores románticos y sentimentales, los cuales no tienen mucho peso en el "mundo real de hoy" de la industria, el progreso y el trabajo duro del hombre moderno. Al contrario: consideramos que el término "progreso," especialmente en los últimos años en Puerto Rico ha llegado a significar más bien "progreso económico;" y aún así usado ha significado el progreso económico de un sector
nada más, de nuestra sociedad. Nosotros creemos que un progreso verdadero de un pueblo o un país, consiste en el progreso económico para la sociedad como un todo, pero también en el progreso social y cultural de esa sociedad. En este
sentido la palabra "progreso" debe significar también—y con igual énfasis—el mantenimiento de las costumbres, tradiciones y la identidad cultural del pueblo, de manera que dicho pueblo encuentre su razón de ser, no solamente en su trabajo sino también en su recreo, su música y arte, en fím, su vida como un todo. Sí, hay que buscar con toda urgencia, los remedios económicos para
eÜminar el desempleo desastroso del área de la propuesta operación. Pero hay
que buscar los remedios que, a la misma vez, más tiendan a preservar las tradiciones y la cultura del área, y que menos resulten en trastornos sociales. Y esto nos conduce a enfatizar la importancia de presentar una alternativa agrícola a la operación minera para el área. En el plan de desarrollar fincas fanühares, la Estación Experimental Agrícola presenta en forma detallada y bien
pensada, una alternativa, a nuestro juicio muy positiva y a la vez realizable, que
incluye al mismo área donde se contempla abrir las minas. Es de notar que, al poner en pleno vigor este plan, el gobierno no solamente crearía más empleos
para la región que pretende crear la operación minera (la cual ofrecería solamente unos 800 trabajos permanentes), sino también devengaría, después de los primeros cinco años, más ingresos al gobierno al año que dicha operación minera (la última propuesta de las compañías habla de un ingreso anual al gobierno de solamente $6.7 millones). Y esto a menos "costo social y cultural," pues el establecimiento del programa agrícola armonizaría con la vida y
economía esencialmente agrícola de esa región. En otras palabras, el desplaza miento social y daño cultural, del cual nos advierte el Prof. Ramírez, serán mínimos bajo un plan de desarrollo agrícola como este. Tampoco nos parece cierto que se pueda operar las minas y desarrollar este u otro plan agrícola en el área indicada a la misma vez, puesto que ya es de información púbUca que las compañías han solicitado unos 36,000 acres de terreno aUí, pidiendo a la vez,según el periódico el San Juan Star,que se les concedan 48,000 acres adicionales para explorar.
Finalmente, queremos señalar una cosa que para nosotros tiene mucha importancia. Con la publicación de estos dos artículos queremos cuestionar la suposición, de mucha creencia en Puerto Rico, que solamente una industrializa ción cada vez más acelerada e intensiva, podrá poner nuestra economía en buenas condiciones y disminuir significativamente, el desempleo. El desarrollo agrícola, aunque ha sufrido muchas derrotas en los últimos años, sigue teniendo un potencial económico muy halagador, aunque solamente un énfasis guberna mental muy fuerte y constante le podrá restaurar a su lugar merecido. Se ha visto en los últimos años que la política de promover la industriahzación acelerada no solamente no ha podido resolver de manera significativa el desempleo en nuestra Isla, sino ahora trae consigo un potencial verdaderamente alarmante de contaminación ambiental. Por lo tanto, queremos enfatizar lo que
nos parece la importancia de este plan agrícola para el desarrollo social potencial de nuestra sociedad, a la vez enfatizando su armonía básica con los señala mientos del Prof. Ramírez en su artículo. A nuestro juicio, estas consideraciones
tienen que ser tomadas en serio por cualquier ciudadano puertorriqueño quien quiere medir el progreso de su Isla tanto en términos económicos como en términos humanos y espirituales.
Queremos expresar aquí nuestro agradecimiento al Senador Justo Mendez, quien nos informó hace varios meses del estudio agrícola aquí publicado y nos
facilitó copia del mismo. Dicho estudio fue hecho por la Estación Experimental Agrícola a petición del Senador Méndez.
Se debe aclarar que el uso que aquí hacemos de dicho estudio no implica, ni por parte del Senador ni por parte de la Estación Experimental Agrícola, una opinión ni a favor ni en contra de la propuesta operación minera. (Rdo.) Ricardo W. Gillett Director
Misión Industrial de Puerto Rico
18 de marzo de 1971
ASPECTOS CULTURALES DEL DESARROLLO MINERO EN PUERTO RICO
Rafael L. Ramírez
Departamento de Sociología y Antropología Universidad de Puerto Rico
El descubriiTüento de yacimientos de cobre y otros minerales en la zona montañosa de la isla ha desatado un gran debate público sobre las consecuencias de su explotación y sus efectos sobre la sociedad puertorriqueña. Aunque los cambios ecológicos, los aspectos económicos y las consecuencias políticas han sido ampliamente destacados, las implicaciones culturales de esa empresa no han recibido suficiente atención. Una carta pastoral del Obispo Episcopal de Puerto
Rico!/ y varias ponencias en las vistas púbUcas auspiciadas por el Panel Eclesiástico Sobre las Minas de Cobre en Puerto Rico2/ señalan la importancia de analizar las implicaciones culturales del propuesto plan de desarrollo minero. Estas implicaciones deben ser consideradas en sus dos dimensiones, a saber: (1) el impacto sobre las comunidades en el área alrededor de la zona minera, y
(2)sus posibles efectos sobre la cultura puertorriqueña en general. En la región en la cual se encuentran los depósitos de cobre, los rasgos tradicionales de la cultura campesina puertorriqueña han experimentado menos cambios que en otras zonas de Puerto Rico en las cuales la industrialización y el crecimiento urbano han modificado sustancialmente los valores y rasgos
definidores de nuestro campesinado. La preservación de muchos aspectos de un modo de vida ya desaparecido en gran parte de la isla; la belleza escénica del lugar; su potencial agrícola^/ y su valor histórico en el desarrollo de nuestra nacionahdad hacen que muchos puertorriqueños confieran un importante contenido simbólico a esta región.
La explotación minera, tal y como se proyecta hasta el presente,conlleva la transformación ecológica de un sector significativo de la región y el cambio drástico de una sociedad agrícola a una de tipo minero. Existe también la posibilidad de que algunas de las áreas adquieran características del "company town" de las zonas mineras de otros países. La transformación del área a zona minera conlleva la desaparición del contenido simbólico de la región. También se
afectarán los valores culturales predominantes y la estructuración de las relaciones sociales, ya que la dinámica del comportamiento social del pueblo pequeño y la comunidad rural se verá altamente influenciada por los nuevos
valores que están inevitablemente asociados con el desarrollo minero. El
desarrollo de la región es necesario pero no se han destacado las alternativas a la Ip. Reus - Froylán. "Carta Pastoral a las Congregaciones Episcopales de Puerto Rico." 13 de noviembre de 1970.
2Celebradas en el Colegio de Abogados en San Juan de Puerto Rico los días 21 y 22 de enero de 1971.
^En las vistas públicas se mencionó un estudio de la Estación Experimental Agrícola y se sometió un resumen del mismo que señala que el área tiene gran potencial agrícola.
empresa minera y los habitantes no han tenido una participación efectiva en los planes de desarrollo. Además existen grandes dudas de que luego de establecidas las compañías mineras los ciudadanos puedan tener influencia en las decisiones de éstas y algún control sobre la dirección de los cambios culturales que les afectarán.
Para el área alrededor de la zona de explotación minera y muy probablemente para pueblos y comunidades adyacentes se pueden preveer por lo menos dos hechos que afectarán las características culturales que definen a los habitantes. El primer efecto consiste en el impacto que puede tener el desplazamiento de famüias. Hasta la fecha los defensores de la explotación minera no han presentado un plan de trasplante de las familias afectadas y se considera que muchas de eUas que actualmente viven en pequeñas fincas o en comunidades rurales se mudarán a otras zonas por iniciativa individual. No podemos descartar la posibilidad de un éxodo hacia zonas de arrabal en las ciudades cercanas
(Arecibo, Mayagüez, Ponce) que aumentaría el problema de hacinamiento en los arrabales. Esta aseveración se fundamenta en el hecho de que el bajo nivel
educativo y la falta de destrezas técnicas de esta población harán difícil que una
mayoría pueda obtener empleos en las minas. La limitación territorial y la alta densidad poblacional de Puerto Rico, imposibilitan la alternativa de reconstruir un modo de vida similar en otro lugar del pais. Como la orientación normativa de los individuos de las zonas rurales no será funcional bajo estas condiciones
sociales, los emigrantes experimentarán cambio en muchos de sus valores para ajustarse a las nuevas circunstancias en que vivan. Esto impUca un cambio cultural.
El segundo efecto lo constituye la rápida transculturación de los que permanezcan en el área. Nuevos valores y orientaciones congruentes con las
comunidades mineras, extrañas a la cultura puertorriqueña, llegarán a la región con el agravante de que parte importante del personal técnico de las empresas serán norteamericanos que tratarán de imponer sus valores sobre los puerto rriqueños,(la historia de Puerto Rico en los últimos 72 años es un claro ejemplo de esa tendencia). Esto es un cambio cultural, ya que no solo se sustituirán valores agrícolas por valores mineros sino que aumentará la americanización. El tercer efecto no es privativo a la zona minera sino que abarca a toda la sociedad puertorriqueña. La dependencia política y económica hacia los Estados Unidos crea en la mayoría de los puertorriqueños un sentido de impotencia y subestimación. El desarrollo minero y el gran control de las compañías sobre esas áreas y su efecto cumulativo sobre la economía del país podrán contribuir a
aumentar la impotencia del puertorriqueño como consecuencia de la depen
dencia económica. Las implicaciones psicológicas y culturales de ese efecto que se manifiestan actualmente en Puerto Rico son alarmantes ya que se limita la
capacidad creadora y el desarrollo de un ser humano verdaderamente libre.
PLAN PARA DESARROLLAR FINCAS FAMILIARES TECNIFICADAS Y COMERCIALES EN LA REGION CAFETALERA DE PUERTO RICO
Preparado por la Estación Experimental Agrícola de la Universidad de Puerto Rico
RESUMEN
Está ocurriendo un gran éxodo poblacional de la región oeste central de Puerto Rico. Unas 55,000 personas, de las más productivas, han emigrado de esa zona en los últimos diez años resultando en el abandono de los recursos naturales
del área y en la creación de múltiples problemas sociales. Existen, en esa misma región, muchos terrenos de alta y favorable precipitación pluvial y de excelente condición física en haciendas grandes que están improductivas. Estos terrenos pueden adquirirse a un costo promedio de unos $300 la cuerda para establecer en ellos fincas familiares tecnificadas y comerciales basadas en empresas agrícolas que se adaptan perfectamente a esos terrenos.
Mediante el uso de las técnicas desarrolladas por la Estación Experimental y
siguiendo la organización recomendada una familia operando una de estas fincas puede obtener un ingreso en efectivo de alrededor de $5,000 al año en tan sólo 6 cuerdas de café y 4 cuerdas de guineos o cítricas, en 25 de pastos para
producción de leche, en 40 de pastos para producción de destetes para engorde o reemplazos de vaquerías combinados con 6 de plátanos y en 50 cuerdas de pastos para la crianza de novillas de reemplazo combinadas también con 6 cuerdas de plátanos. El establecimiento de tales fincas traería un desarrollo de alta intensidad
agrícola, aumentando la producción local para un mercado creciente, mejoraría la balanza de pagos y aumentaría el ingreso bruto nacional marcadamente. Pero más importante aún sería que le proveería seguridad en el campo a famihas que de otro modo se convertirían en problemas sociales.
Se propone establecer 2,350 fincas de tipo familiar tecnificadas y comerciales en la región con todas las facilidades tales como casas, agua, luz, caminos, etc.
Unas 1,000 serían de café; 800 hatos lecheros (100 salas de ordeño); 550 ganaderías de crianza. Plátanos, guineos y cítricas se producirían también en estas fincas proveyendo así diversificación de empresas. Los agricultores pagarían todos los costos más intereses de los préstamos. Las tierras se pagarían a través de un período de 30 años.
El establecimiento de las 2,350 fincas tomaría 5 años,la inversión total sería de $99 millones de los cuales se recobrarían $23 millones durante los primeros
cinco años para una inversión neta de $76 millones en los cinco años. Se requeriría la compra de 89,000 cuerdas de terreno.
Para financiar el proyecto se propone la venta de terrenos no agrícolas propiedad del Gobierno y que tienen un alto valor en el mercado. Por este medio se propone producir $26 millones. Se propone también la asignación de $25
millones por el gobierno en cinco años, a un promedio de $5 millones por año. Este dinero invertido en los terrenos de las fincas y en mejoras serviría de
garantía colateral para adquirir otros $25 nüUones a préstamos para alcanzar el monto total de la inversión neta.
Después del quinto año el Programa se sostendría con su propios ingresos
provenientes de los pagos de principal e intereses y podría expandirse en forma modesta sin necesidad de asignaciones adicionales. Si se interesara que el mismo
siguiera expandiéndose aceleradamente los recursos adicionales necesarios serían menores porque el recobro de las inversiones originales ayudaría al financiamiento de la expansión.
De la operación de las 2,350 fincas se obtendría: 1. Un ingreso agrícola de $34 millones.
2. Un aumento en el ingreso bruto de la economía de $121 millones al año.
3. Un incremento en ingresos al gobierno por conceptos contributivos de $20 mülones al año.
Unas 2,350 familias de agricultores y buen número de trabajadores de la
agricultura tendrían trabajo permanente y adecuadamente remunerado en las fincas.
Se incrementaría la producción local de alimentos para suplir una demanda creciente por motivo del aumento poblacional de la Isla y del aumento en el ingreso personal. El aumento en producción como resultado del plan sería de 52.6 millones de cuartülos de leche al año; 12,000 destetes para engorde (3.6
mUlones libras peso vivo) 12,000 quintales de guineos y 60 millones de frutas cítricas. Además las fincas producirían 120,000 quintales de café para mantener la producción de esta cosecha que de otro modo está llamada a reducirse. De esta manera se convertirían en productivos de bienestar social unas 89,000
cuerdas de terreno que ahora son de poco o ningún provecho, organizándose en ellas fincas operadas y administradas por agricultores bonafide, jóvenes, emprendedores, interesados en la agricultura y bien entrenados y dirigidos para
crear una agricultura intensiva y comercializada, donde el trabajo del propio agricultor y de los miembros de su familia sea factor determinante de su éxito. Para la implementación del plan se recomienda la creación de un organismo
corporativo con los poderes y flexibilidad necesarios para poder bregar con los difíciles y complejos problemas de la agricultura. Se recomienda también una estrecha unión entre el instrumento corporativo y la Estación Experimental Agrícola para asegurar la aplicación de la más avanzada tecnología en la operación de las fincas.
Con este plan se propone introducir una nueva estrategia de desarrollo, un ensayo en grande para producir algo nuevo en la agricultura de Puerto Rico mediante técnicas y métodos diferentes a los que se han venido usando. El plan serviría no sólo para alcanzar los resultados que de él se esperan sino que también para comparar su efectividad con los programas tradicionales existentes.
Predominará en el desarrollo del plan la implementación de lo nuevo, la integración de prácticas modernas de producción y mercadeo, el uso de la finca familiar para el desarrollo agrícola, y la integración vertical de las fincas a través de un instrumento corporativo. Se espera probar que con deseo e interés
genuinos, con recursos adecuados y orientación bien dirigida puede impartírsele a nuestra agricultura una dinámica que la mantenga al día con el progreso en las demás actividades de Puerto Rico.
Se enfatiza que el plan está basado en iversiones a recobrarse totalmente mediante pagos por los agricultores del principal e intereses al 8 porciento anual.
Si interesa más información escribo o llamea: Misión Industrial de Puerto Rico
Condominio Darlington, Suite 604 Río Piedras,P. R.00925 Tel: 765-4395