LIOTECA D. CIENCIAS SOCIALES f
LO QUE DEBEN SABER LOS MIEMBROS DE LAS ASOCIACIONES DE PADRES Y MAESTROS SOBRE. . .
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DELI NCUENCIA JUVENIL
ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO DEPARTAMENTO DE INSTRUCCION PUBLICA SAN JUAN. PUERTO RICO
EXCESO DE COPIA PARA DONAR CPR UPR RP
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LO QUE DEBEN SABER LOS MIEMBROS DE LAS ASOCIACIONES DE PADRES Y MAESTROS SOBRE LA
DELINCUENCIA JUVENIL
UNA GUTA DE ACCION
"Copyright" 1957—Congreso Nacional de Padres y Maestros 700 North Rush Street Chicago, I1.
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NUESTROS OBJETIVOS * Promover el bienestar de niños y jóvenes en el hogar, en la escuela, en la iglesia y en la comunidad. *
Elevar los niveles de la vida de hogar.
* Conseguir leyes adecuadas para el cuidado y la protección de la niñez y de la juventud. * Estrechar más las relaciones entre el hogar y la escuela para que padres y maestros puedan cooperar sabiamente en la instrucción del niño. * Desarrollar entre los educadores y el público en general tal unión de esfuerzos que logre para cada niño las más grandes ventajas en la educación física, mental, social y espiritual.
RECONOCIMIENTO * E1 manucristo original de "Lo que Deben Saber los Miembros de las Asociaciones de Padres y Maestros Sobre la Delincuencia Juvenil" lo preparó la señora Vera J. Dieckhoff, primer ayudante del editor del Congreso Nacional de Padres y Maestros. * El contenido y el alcance de la publicación se prepararon después de consultar a la señora de Rollin Brown, presidenta, y a la señora de Newton P. Leonard, presidenta saliente inmediata, del Congreso Nacional y a los siguientes miembros del personal: Sra. Eva H. Grant, jefeeditora; Mary A. Ferré, gerente-editora y a Ruth A. Bottomly, ayudante administrativa de la presidenta. s
Las siguientes personas revisaron el manucristo e hicieron sugerencias para la redacción final: Sra. Brown, Sra. Grant, J. Paul Leonard, quien fue presidente del Colegio Estatal de San Francisco; William C. Kvaraceus, profesor de educación de la Universidad de Boston y consultor en 1954 del Subcomité Senatorial para Investigar la Delincuencia Juvenil; Robert L. Sutherland y Bernice Milburn Moore, director y ayudante del director, respectivamente, de la Fundación Hogg para la Higiene Mental de la Universidad de Tejas; Helen L. Witner, directora de la División de Investigación del Negociado del Niño del Departamento de Salud, Educación y Bienestar de Estados Unidos y miembro del Comité Especial de Publiéaciones del Congreso.
* También se le hace reconocimiento por las revisiones sugeridas a la Sra. E. L. Church, presidenta del Comité para la Protección Juvenil y miembro de redacción del Congreso Nacional.
S COMITE ESPECIAL PARA LAS PUBLICACIONES DEL CONGRESO, 1956-57 Sra. de L. E. Burr, presidenta Sra. de Joel L. Burkett Sra. de Ramón Lawrence Walter M. Loomer Sra. de Daniel W. Richardson Sra. de James P. Ryan
INDICE 1. ¿QUE ES LA DELINCUENCIA JUVENIL? Aspectos Populares Y Legales Hacia Un Concepto Práctico De Trabajo .
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2. ¿QUE ES LO QUE CAUSA LA DELINCUENCIA?
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Todo El Mundo Cree Tener La Contestación Producción En Masa - Arrabales De. La Ciudad . . Los Niveles Más Altos - Delincuencia . . A Escondidas Pájaros De Un Mismo Plumaje - La Pandilla Crecen Horribles Los Pastizales Delincuencia Rural No Hay Sitio Donde Jugar, No Hay Nada Que Hacer - Facilidades Recreativas . Ver, Oir Y Hacer Daño - Folletos "Cómicos", Cine, Radio Y TV . . . . . . . Según Se Tuerce la Rama - Vida de Hogar Y De Familia Los Padres De Los Delincuentes ._ ¿Castigar A Los Padres? . Hacer Lo Que Yo Haga O Hacer Lo Que Yo Diga El Modelo Que Ofrece La Sociedad Adulta ¿De Quién Es Este Dolor De Cabeza? - El Rol De La Escuela Otra Vez A La Pregunta ¿Qué Es Lo Que . Causa La Delincuencia?
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3. ¿QUE PODEMOS HACER?
Guías Para Un Programa Comunal El Rol De La Asociación De Padres Y Maestros Educación Propia . . . . Educación Al Público . ' . Cooperación Con Otras Organizaciones Proyectos Especiales 4. PRIORIDAD DE PROYECTOS PARA LAS ASOCIACIONES DE PADRES Y MAESTROS Trabajo En Cooperación Para El Bienestar Juvenil - Consejos Comunales Y De Vecindad ¿Quién Pertenece Al Consejo Comunal? La Función Del Consejo . . El Consejo O Comité De Vecindad Evaluando Su Comunidad . Educación A Padres Y Para La Vida De Familia . . . . Lo Que Puede Hacer La A.P.M El Comité La Revista National Parent-Teacher Sección Prescolar . . . . Educación En La Escuela Sobre La Vida De Familia . . Recursos Profesionales Llegando Hasta Los Padres Que Son Difíciles De Atraer . . . . Recreación Centralizada en La Familia Y El Hogar . . . . Obstáculos Que Hay Que Vencer Sugerencias Para Las A.P.M. Educación A Padres .
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Vivienda E Ingreso Familiar Facilidades Recreativas Públicas Actividades A Patrocinar Talleres A Patrocinar Reuniendo Ideas Compartiendo Ideas Por Medio Del Boletín Orientación Sobre Cine, Radio Y TV Servicios Sociales Para Los Niños Y Para Las Familias . . . . . Orientación a Niños, Consultoría Familiar Y Servicios Psiquiátricos Ayuda Económica . . Centros De Cuidado Diurno Para Niños De Madres Que Trabajan Servicios De Amas De Llaves . Adopción, Colocación De Niños y Agencias Para El Cuidado De Los Niños . Servicios De Protección . . Servicios Para Referir O Trasladar Casos Otros Servicios Servicios De Salud Maternal E Infantil Servicios A Niños Lisiados Servicios De Orientación De Entrenamiento Vocacional Y de Empleo . Se Necesita Acción De La A.P.M. . Buscando Y Ayudando A Niños Vulnerables Dificultades En Predecir La Delincuencia Ayuda Especial Para Niños Con Problemas Algunas Vías De Acción Comunal El Rol De La A.P.M. . . Servicios Para Niños Delincuentes ¿De Quién Es La Culpa? . Servicios Policíacos .
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4 Cuidado De Albergue Y Detención Cortes Juveniles Y Servicios Probatorios . . El Juez . . . Servicios De Probatoria Y Otros Servicios Para Las Cortes Cortes De Nivel Inferior Escuelas Industriales Servicios De Seguimiento (Libertad A Prueba) . .. . . . . . . Lo Que Puede Hacer La A.P.M Cooperando Con La Juventud . Peligros En Estereotipar A Los Adolescentes Datos Para Los Adultos Un Mundo Que Ellos No Hicieron Sugerencias Para Las A.P.M. .
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1. ¿QUE ES LA DELINCUENCIA JUVENIL?-
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Si vamos a hacer un esfuerzo por prevenir y controlar la delincuencia juvenil, necesitaremos tener un concepto del problema, tan definido como sea posible. ¿Qué es lo que quiere decir el término "delincuencia juvenil"? A un principal de escuelas en un pueblo de Tejas se le preguntó si había mucha delincuencia juvenil entre sus alumnos y contestó: "Sí, ciertamente." Cuando le preguntaron en que forma se manifestaba, respondió: "Bueno, abunda entre los que tienen el llavín. Son esos muchachones cuyas madres trabajan fuera. Tienen las llaves de la casa atadas al cuello con un cordón, porque no hay nadie que les abra la puerta cuando regresan de la escuela. No tienen adonde no tienen quien vele por ellos y hacen mil travesuras." He ahí, pues, un concepto, aunque vago, de la delincuencia; travesuras. Un ministró en una ciudad de Nueva Inglaterra dijo que no había delincuencia en su comunidad. Poco después, en su narración, contó que unos muchachos se habían metido de noche en su iglesia y habían robado la colecta dominical. Pero aclaró que, realmente, el propósito de entrar había sido para usar el billar que había en el salón de recreo. El problema "se resolvió" mudando la tentación a un sitio más custodiado en la casa parroquial. ¿Cuál era el concepto de este ministro sobre la delincuencia juvenil? ¿Es que para él significaba algo más serio que "forzar e irrumpir" y "hurtar"? Un maestro de escuelas de una urbanización al Este de ciudad dice que en su escuela intermedia hay delincuentes. Muchos de los alumnos son desobedientes y difíciles de manejar, fuman en los lavatorios, tienen licor en sus anaqueles y cometen faltas sexuales. La incidencia de 1
ausencia a clases sin permiso, es alta. El principal de una escuela superior vocacional en la ciudad de Nueva York informa que él no tiene tropiezos en su escuela; cuando un muchacho se "porta mal", él manda a buscar un agente a la estación del precinto policíaco. ASPECTOS POPULARES Y LEGALES Es obvio que el concepto popular que hay sobre la delincuencia juvenil es muy vago. La palabra delincuencia tiene un significado distinto para cada persona. Contiene variados aspectos sobre la conducta juvenil y las situaciones del medioambiente. Incluye distintas travesuras y el deambular de niños que no tienen supervisión alguna; asociaciones con pandillas callejeras; violación de leyes escolares; mofa a la autoridad; conducta ofensiva, desagradable o irritante hacia los adultos y actos de violación de las leyes y normas de moralidad de la comunidad. El concepto legal de la delincuencia se encuentra en los estatutos de las cortes juveniles de los distintos estados y ciudades. ¿Difiere de la noción popular? ¿Está más definido? Los estatutos especifican las edades sobre las cuales tienen jurisdicción las cortes juveniles. Por lo general no se establece edad mínima . alguna, pero se considera que es de siete años. En la mayoría de los estados, el límite superior de edad es de dieciocho años; en algunos es de diecisiete; en unos pocos es de veintiuno, pero la corte criminal tiene potestad concurrente para juzgar los casos más serios de delitos de mayor cuantía (felonies).*
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El Negociado Federal del Niño y la -Asociación Nacional de Libertad a Prueba y Bajo Palabra (National Probation and Parole Association) recomiendan que la edad máxima sea de dieciocho años. Esa es edad máxima en los procedimientos de la Corte. Federal.
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En algunos estados es más bien la naturaleza de la ofensa, que la edad del ofensor, la que determina si es jurisdicción de una corte juvenil o de una corte. criminal. En esos estados si un niño comete un delito que apareja cadena perpetua o sentencia de muerte para un adulto, o si comete otros delitos graves, cae bajo la jurisdicción de una corte criminal. Los estatutos generalmente definen a un niño delincuente como aquél que ha violado alguna ley estadual o local; o que ha cometido un acto que seria considerado un delito si lo cometiese un adulto; o aquél que consuetudinariamente se fuga de su hogar o del lugar donde reside; o que falta a clases sin excusa excesivamente; o es incorregible, indisciplinado, o imposible de controlar por su padre o tutor legal; o que habitualmente se asocia con personas viciosas e inmorales; o se conduce en forma tal que ofende perjudica a sí mismo o a otros. Además, los estatutos prohiben, con frecuencia, actos específicos, tales como mendigar, fumar, usar lenguaje obsceno, vagabundear o deambular por cercados o por las vías del ferrocarril. Por ejemplo,, la ley estadual de Michigan especifica unas dieciséis instancias de conducta prohibida, que incluye hasta disparar con rifles de aire en ciertos sitios. La mayoría de las leyes estatales contienen de ocho a nueve instancias. Según vemos, los estatutos tratan de definir la conducta, actuación y situación que la sociedad considera peligrosa y ofensiva, al niño y a la sociedad, o a la sociedad. Reflejan la opinión sobre la conducta que prevalecía corrientemente en la época en que fueron escritas. No hay duda de que algunas prohibiciones se eliminarían si se revisaran las leyes hoy en día. Se mencionan específicamente algunas ofensas —por ejemplo, fumar. Otras provisiones resultan ambiguas y el interpretarlas constituye una tarea pesada para el juez de la corte juvenil. Además, puede haber una diferencia de opinión notable entre distintos jueces, por ejemplo, en 3
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el caso de determinar si un niño "se comporta o no en forma peligrosa u ofensiva para él o para otros." Sin embargo, como los estatutos por lo general reflejan las ideas de la sociedad sobre lo que constituye conducta juvenil indeseable o peligrosa, éstos se ajustan bastante bien al concepto popular de delincuencia aunque escasamente mejor definidos. En años recientes, sin embargo, al revisar y enmendar los estatutos, hay la tendencia a eliminar cualquier definición precisa de lo que es delincuencia y a omitir la enumeración específica de ofensas ilegales. Por ejemplo, el Decreto Legal Sobre Cortes Juveniles * no define la delincuencia, sino que establece la jurisdicción de la corte juvenil sobre los niños que se clasifican a continuación: 1. Aquéllos cuya ocupación, conducta, ambiente o asociaciones son perjudiciales a su bienestar. 2. Aquéllos que abandonan su hogar o son habitualmente desobedientes o imposibles de controlar por sus padres o custodios. 3. Aquéllos que por ley deben asistir a la escuela y voluntariamente violan la regla o se ausentan de la escuela. 4. Aquéllos que violan cualquier ley estadual u ordenanza municipal. No obstante, el status legal del delincuente, existe. Basándose en la creencia de que el niño no tiene la madurez emocional e intelectual necesarias para ser totalmente responsable de su conducta, el estado de delincuente juvenil se creó por ley, para apartar del niño la clasificación vergonzosa de criminal o convicto y para proveer cortes • La Asociación Nacional de Libertad a Prueba y Bajo Palabra (National Probation and Parole Association) formuló el decreto y lo endosó como modelo de legislación, en un panel que presentó en 1946, sobre las leyes de cortes juveniles, en la Conferencia Nacional para la Prevención y el Control de la Delincuencia.
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especializadas que le pudieran brindar corrección y tratamiento en vez de -castigo. El niño delincuente no contrae récord criminal pierde los derechos de ciudadano como le ocurre a los criminales convictos. Por ejemplo, no será excluido del servicio militar ni se impedirá ejercer un cargo público. Pero, aparentemente, con el correr de los años, el público ha llegado a atribuir al status de delincuente, que tuvo el propósito de proteger, el mismo estigma que conlleva la criminalidad. Algunas personas rehuyen usar el vocablo "delincuencia". Hasta la inofensiva palabra "juvenil", ha llegado a cobrar para ellos un significado desagradable. Pero la delincuencia juvenil no desaparecerá porque rehuyamos las palabras o usemos otras sustitutas. Es una realidad que tenemos que encarar. Los mejores deseos no han de eliminarla, pero una meditación realista y un esfuerzo intenso, inteligente y cooperativo puede ayudar a prevenirla y controlarla. HACIA UN CONCEPTO PRACTICO DE TRABAJO "La delincuencia juvenil es lo que la ley especifica", pero aunque la ley es explícita en algunas cosas, en otras es ambigua. Más aún, los estatutos difieren en los distintos estados y lo que es delincuencia en Wyoming, puede no serlo en Illinois. Hay aún otra complicación más cuando hablamos de delincuentes. ¿Es que estamos hablando de niños que han sido juzgados por las cortes como delincuentes, o de aquéllos cuya conducta es delictiva aunque no los hayan cogido? Técnicamente, cualquier niño que viola una ley o una ordenanza, es un delincuente. Pero, ¿cuál es el niño que no ha probado fumar, o ha "comido jobos", o ha corrido en bicicleta por la acera, o se ha montado sin permiso en la parte trasera de un camión? El sentido común nos dice que una travesura de vez en cuando, o alguna pequeña falta, 5
no constituye delincuencia. Ciertamente, lo que se necesita ver es cuán frecuente y pertinaz es la mala conducta, y la seriedad del asunto, tanto en lo que concierne al niño como a la sociedad. El profesor Lowell Carr, de la Universidad de Michigan, dice que "moralmente la delincuencia puede tener un significado, legalmente otro, prácticamente un tercero y estadísticamente un cuarto significado. Por tanto, parece imposible poder dar al término una definición que satisfaga todos los aspectos. Lo mejor que puede hacerse es definirlo de acuerdo con el marco de referencia que se utilice para alguna discusión específica." * ¿Se nos hará posible estructurar un concepto práctico de la delincuencia, que nos sea útil mientras procuramos desarrollar en nuestras comunidades programas para su prevención y control? El sentido de la ley de cortes juveniles nos señala un camino. Los estatutos sobre. delincuencia tienen, a la vez, el propósito de proteger y de corregir. En mayor o menor grado, las distintas leyes al efecto, también señalan a las cortes juveniles una función preventiva. (A este respecto, algunos investigadores de la delincuencia juvenil, como por ejemplo, el profesor de sociología y conferenciante en leyes de la Universidad de Nueva York, Paul W. Tappan, creen que la función preventiva debe ser llevada a. cabo, más bien por las agencias sociales que por las cortes.) Según expresara un juez de una corte juvenil ante el Subcomité del. Senado que investigaba la delincuencia juvenil, las leyes de las cortes juveniles tratan de proteger a la vez a la comunidad y al niño. Tratan de proteger a la comunidad ~ * Permitida su reproducción de la pág. 90 del libro "Control de la Delincuencia" (Delinquency Control), por Lowell Julliard Carr. Derechos de propiedad de Harper and Brothers, New York. Edición revisada en 1950.
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contra aquellos actos que puede cometer un niño y que si los cometiese un adulto se considerarían delitos de mayor o menor cuantía ("felonies" o "misdemeanors"). Tratan de proveer tratamiento correctivo a los niños que cometen tales actos. Intentan corregir la conducta que, por mala, pueda ser nociva al desarrollo del niño, (como por ejemplo, ausencia a clases sin permiso, fugarse del hogar, o quedarse fuera de su casa tarde en la noche) y que puede conducir a delitos más graves si no se corrige. Algunas tratan de proteger a los menores de aquellos trabajos, asociaciones y ambientes que puedan fomentar la conducta antisocial. f La delincuencia es, en conclusión, un término que comprende un campo vasto de enfermedades y desórdenes sociales en los niños y en su medioambiente, qué necesitan tratamiento y corrección en beneficio del niño y de la sociedad. Para los fines de prevención y control, podemos ver la delincuencia como un desajuste personal y social que lleva a los menores a cometer actos prohibidos por ley; que los podrían inducir a carreras criminales si no se corrigiesen. El niño delincuente y el propenso a delinquir necesitan ayuda, protección y tratamiento especiales. Más importante que la definición de la delincuencia es nuestra actitud hacia ella. Si la vemos como mala conducta y delitos juveniles por los cuales los adultos deben castigar violentamente a los menores, no se progresará en su prevención y control. Si la vemos como un problema social que requiere estudio, comprensión y acción inteligente y sabia, hay esperanzas.
2. ¿QUE ES LO QUE CAUSA LA DELINCUENCIA? No hay nada que sea fácil en esto de la delincuencia. Si el problema de definirla resultó difícil, el de escudriñar sus 7
causas resulta complejo y confuso. Mientras menos sepa una persona sobre delincuencia, más dispuesta está a aventurar su opinión sobre cuáles son sus causas. La mayoría de los hombres y mujeres que han estado trabajando con el problema durante largos años, (sociólogos, psiquiatras, psicólogos clínicos, trabajadores sociales, jueces de las cortes juveniles y criminólogos) son mucho más cautelosos y se sienten menos seguros. Son más lentos y laboriosos para razonar sus teorías, que lo es el profano en formar su opinión. Y sustentan sus teorías en forma tentativa, listos a revisarlas según la investigación y la experiencia revelan más información sobre la conducta delictiva.
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TODO EL MUNDO CREE TENER LA CONTESTACION Al testificar ante el Subcomité Senatorial que investigaba la delincuencia, el Juez Thomas D. Gill, juez presidente de la corte juvenil de Connecticut, dijo: "Todos sabemos que si cogemos cualquier periódico o revista, encontraremos alguna persona diciendo que tales y más cuáles son las causas de la delincuencia juvenil y que, por tanto, tales y más cuáles son los remedios. Para demostrar al ridículo a que hemos llegado, baste decir que la semana pasada un oficial de distrito del estado se levantó y dijo que "la mejor forma de evitar la delincuencia juvenil era subiéndole el precio a la leche." Continuó el juez Gill diciendo, "aunque esto parezca confuso, el agente tenía cierto razonamiento para justificar su argumento. Según él, si se le subía dos centavos por cuartillo al precio de la leche, la agricultura resultaría más lucrativa y prometedora. Los muchachos se quedarían en las fincas y no los destrozaría el impacto destructor de la vida en la ciudad." "Bueno, esto parecerá tonto, pero esa es la forma en que se sigue pensando todo el tiempo y la gente sigue ras-
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treando razones peculiares que expliquen la delincuencia. Y como por lo general tienen un hacha que amolar, ofrecerán una solución que ayudará, no necesariamente a la delincuencia, sino al programa que están defendiendo." En la misma vena de humor, el Dr. George Gardner, psiquiatra y director de "Judge Baker Clinic" en Boston, dijo: "El Senador Hennings dió énfasis esta mañana al hecho de que no debemos aceptar una sola causa, una sola panacea. Las causas forman legión. Si encuentran a una persona defendiendo una sola causa y un solo tratamiento... podemos sospechar que tiene un interés especial en empujar ese factor principal como causa o tratamiento." Aun cuando no se tenga un interés creado en una panacea específica, la mayoría de nosotros, asustados por la ola ascendente de delincuencia, buscamos ansiosamente una causa única y una solución sencilla. (Si sólo hubiese necesidad de pelear en un solo frente, se vería más posible la victoria.) Por ese motivo resulta tentador achacar la delincuencia a un solo motivo; a los arrabales, o a la pobreza, o a hogares rotos, o a fallas en las relaciones entre padres e hijos, o a poca mentalidad, o a herencia, o a escuelas malas, o a conflictos de cultura, o a falta de facilidades recreativas, o a las publicaciones "cómicas", o a las películas, o a los programas de radio y televisión. Nadie negaría que cualquier cosa de éstas podría tener su efecto en producir la delincuencia o precipitar hacia ella. El asunto es que ninguna de ellas por sí sola, necesaria e inevitablemente, causa la delincuencia. PRODUCCION EN MASAARRABALES DE CIUDAD
No cabe duda de que los arrabales son nidales de conducta antisocial. Clifford B. Shaw y sus asociados en el Instituto de Investigación Juvenil, una división del Departamento de Bienestar Público del estado de Illinois, estudió 9
la distribución geográfica de la delincuencia en veintiuna ciudades americanas, durante un período de veinte años. Encontraron que los arrabales tenían una proporción tan alta de delincuentes, comparados con otras secciones de las ciudades, que bien podían llamárseles "áreas de delincuencia" o "áreas de tradición delictiva." En los arrabales, en viviendas apiñadas, sin divisiones, infestadas de ratas y zabandijas, por lo general sin calefacción ni agua caliente, sin facilidades individuales de excusados y baños; familias enteras arrastran una existencia miserable en una o dos habitaciones. Ni el niño ni el adulto gozan reserva alguna durante el día o la noche. Para muchos niños los parques y campos de juego públicos quedan muy distantes; el único sitio en que pueden jugar es la calle o el callejón. Los billares, las tabernas y los salones de baile de dudosa reputación que no se tolerarían en ningún otro sitio, abren allí sus puertas. A las escuelas les asignan las maestras más nuevas e inexpertas y son las escuelas que más cambio de personal tienen en toda la ciudad. La imposición de reglamentos de seguridad, incendio, construcción y saneamiento, son flojos y la recolección de basuras y otros servicios públicos, son deficientes. La mortalidad infantil, las enfermedades mentales y la tuberculosis, tienen una incidencia alta. Los ingresos son bajos y el desempleo es frecuente. Es en ellos que viven los inmigrantes que llegan de países extranjeros; de las fincas del Sur y de Puerto Rico, hasta que los más afortunados logran mudarse. En ellos fecundan los conflictos entre familias y entre grupos, debido al impacto entre los valores culturales y las costumbres del viejo y el nuevo mundo. En ellos los menores pueden iniciarse en pandillas de vecindad que buscan diversión y aventura en robos, guerrillas y otras formas de placer delictuosas. En ellos los menores pueden hallar sus héroes, no entre los ciudadanos que cumplen con las leyes,
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sino entre pillos, jugadores, raqueteros y maleantes que parecen conseguir dinero fácilmente. La maravilla no es que haya tanta delincuencia, sino que no halla aún más. Sin embargo, es un hecho real el que una mayoría abrumadora de los menores que crecen en los arrabales y en familias pobrísimas, no se convierten en delincuentes. LOS NIVELES MAS ALTOS— DELINCUENCIA A ESCONDIDAS
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Muchos investigadores se preguntan si, realmente, es tanto más alta la incidencia de la delincuencia en las zonas de arrabal que en mejores vecindarios. Señalan el hecho de que los padres más instruidos y con más influencia, pueden manejar solos la mala conducta de sus hijos y cuando resultan "incorregibles", prefieren mandarlos a escuelas privadas y a escuelas militares en vez de referirlos a la policía o a las cortes. También dicen que las autoridades policíacas y escolares refieren los delincuentes juveniles "menos privilegiados" a las cortes y los "privilegiados" a sus padres; quienes con frecuencia buscan para ellos educación especializada y ayuda psiquátrica. El Dr. George Gardner dijo ante el Subcomité Senatorial que por cada delincuente juvenil de una zona necesitada, él podría encontrar en un sitio residencial otro niño que hubiese cometido la misma falta; un niño "rodeado no sólo de todas las comunidades para vivir satisfecho, sino rodeado también de lujo." Más aún, dijo que en la misma calle del arrabal donde hubiese un delincuente, él podía hallar otro niño, expuesto al mismo nivel de vida socio-económico, que no hubiese cometido ningún acto delictivo." Richard Clendenen, quien fue el director ejecutivo del Subcomité Senatorial para Investigar la Delincuencia Juvenil, al informar sobre la investigación en un artículo del "Saturday Evening Post", dijo que "Queremos dejar impreso en el ánimo de cada padre de América, que es tiempo 11
de afrontar los hechos: el delincuente puede ser cualquier niño que usted conozca, incluyendo al suyo propio—pese a su condición social, a su situación económica o a sus buenas intenciones." El Dr. Fritz Redl, del Instituto Nacional de Higiene Mental, escribe en la revista "National ParentTeacher" de diciembre de 1955, lo siguiente: "Muchos padres todavía se avergüenzan de admitir a sí mismos el principio de rasgos de delincuencia que se pronuncian en sus propios hijos; porque todavía tienen la creencia de que la delincuencia sólo tiene que azotar a los menesterosos... Pero, como la generalidad de los males, la delincuencia ataca dondequiera." Un estudio que hizo el Profesor Austin L. Porterfield,* confirma la sospecha de que hay mucha delincuencia escondida o encubierta entre muchachos de niveles socioeconómicos altos. Su estudio reveló que el ciento por ciento (100%) de los trescientos treinta y siete (337) estudiantes (incluyendo varones y hembras) de los colegios del Norte de Tejas, habían cometido faltas iguales a las que habían sido cometidas por jovenzuelos de una sección de Fort Worth y por las cuáles habían sido referidos a las cortes juveniles. PAJAROS DE UN MISMO PLUMAJELA PANDILLA
Al hablar de arrabales; con frecuencia se le da énfasis a la influencia de las pandillas y de las malas compañías. En el estudio comparativo que hacen los Glueck sobre 500 niños delincuentes y 500 no delincuentes, informan que más de la mitad de los delincuentes pertenecían a pandillas, mientras que sólo tres de los no delincuentes habían ingre-
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Jóvenes en Dificultades (Youth in Trouble) págs. 87-51 Fort Worth, Tejas: Los Potishman Foundation, 1946.
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sado en pandillas. Por otro lado, le dan énfasis al hecho siguiente: "Los niños delincuentes, en términos generales, eran desajustados y delincuentes mucho antes de ingresar en pandillas. El asociarse con pandillas puede haber multiplicado sus actividades antisociales; pero rara vez fue origen de delincuencia persistente.* Otros investigadores de la materia le dan más importancia al grupo de compañeros de escuela que tiene el niño; consideran esto una influencia más importante que la escuela misma, o que la iglesia y creen que, después de la familia, ese es el segundo factor determinante de la conducta. El Dr. William Healy ofrece como ejemplo de la influencia de la pandilla, a un niño que la corte envió a su clínica. - El muchacho le dijo: "Doctor; ni usted ni la corte pueden hacer nada por mí." " Cuando la pandilla grita; Vengan, vamos a buscar plata; ¿quién quiere ser el cobarde de la calle?" "Le apuesto a que dentro de dos meses estaré de nuevo en la corte." Y efectivamente; así fue.** CRECEN HORRIBLES LOS PASTIZALES— DELINCUENCIA RURAL
Hay que hacer una observación con respecto al medioambiente. La delincuencia no se circunscribe a las ciudades; hay arrabales tanto en la .zona urbana, como en la zona rural. La mayoría de las autoridades están de acuerdo en que la delincuencia está aumentando tanto en los camGlueck, Sheldon y Eleanor, "Convirtiéndose en Delincuentes" (Delinquents the Making), pág. 88, New York, Harper and Brothers, 1952. "Consideraciones sobre las cortes juveniles." (Thoughts about Juvenile Courts) The Juvenile Offender-Perspective and Readings, Editado por Clyde B. Vedder. Garden City, N. Y. Doubleday, 1954. in
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pos, como en las aldeas, en los pueblos, en las urbanizaciones y en las grandes ciudades. El Subcomité Senatorial que investigó la delincuencia juvenil, dice: ". . . mientras la delincuencia juvenil aumentó en un 29% en toda la Nación, entre los años de 1948 al 1952, el número de delincuentes juveniles que comparecieron ante las cortes que sirven poblaciones de menos de 100,000 habitantes aumentó no menos de un .... . . Las comunidades han informado aumento varían desde rurales y semirurales hasta los grandes centros urbanos." El oficial del condado de Connecticut que veía el subir el precio de la leche como el medio de evitar la influencia destructora de la ciudad en los muchachos y las muchachas del campo, probablemente veía en su imaginación extensas praderas verdes y vacas contentas. No veía los destartalados campamentos de los obreros migratorios, ni las desmanteladas chozas de los arrendatarios de las fincas, ni las asquerosas casuchas que bordean nuestros pueblitos. El aire del campo, probablemente, le hizo olvidar las posadas que hay en los caminos; los garitos que a lo largo de la carretera expenden cerveza, las tabernas, los garajes y demás sitios en donde los jóvenes holgazanes pierden el tiempo, parados en la puerta riéndose tontamente y pitándole a las muchachas que pasan, las cuáles obviamente no tratan de pasar inadvertidas. "El sombrío hogar del arrimado, o del peón; la vida monótona de la aldea donde la muchachada no tiene nada que hacer durante su tiempo libre, si no es matar el tiempo, son semilleros de conducta antisocial", dice el Negociado Federal del Niño. "Aire fresco y vegas de pastos no son suficientes", termina diciendo el Negociado. "Las necesidades insatisfechas de los niños de los campos—las frustraciones y la infelicidad en el hogar, el abandono, la pobreza, la falta de oportunidades—lo mismo se ceban en seres desajustados, que en
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delincuentes juveniles no menos en muchachos de la ciudad."* NO HAY SITIO DONDE JUGAR, NO HAY NADA QUE HACERFACILIDADES RECREATIVAS
A menudo se dice que una de las causas de la delincuencia es la falta de recreación supervisada. Hay quienes han dicho que la delincuencia es una actividad en que se ejercitan los muchachos durante su tiempo libre, porque no encuentran nada más interesante que hacer y no tienen supervisión de los adultos. Los que sustentan esta teoría como causa de la delincuencia, tienen una solución relativamente sencilla, pero bastante costosa: Proporcionar más campos de juego, más clubes, más atletismo organizado y otras actividades más; proveer más líderes adultos (preferiblemente profesionales) para los niños y para la gente joven. Se ha generalizado mucho y se ha hecho una defensa muy ardiente de la recreación supervisada como vacuna contra la delincuencia y como cura para los niños que la padecen. Tal defensa ha provocado una reacción violenta e impaciente en muchos investigadores del problema de la delincuencia, pues consideran peligrosa esta manera de simplificar la cosa—peligrosa porque oculta al público la realidad sobre la delincuencia y por tanto entorpece un enfoque realista hacia su prevención y control. El señor Leonard Mayo, presidente del departamento de bienestar social del Consejo Nacional de Iglesias, con miras a ilustrar los peligros de esta simpleza, contó al Subcomité Entendiendo la Delincuencia Juvenil (Understanding Juvenile Delinquency) Publicación núm. 300 del Negociado Federal del Niño, Washington, D. C.: Oficina de Publicaciones del Gobierno de Estados Unidos. Edición revisada en 1949.
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del Senado la anécdota siguiente: Un ciudadano afirmaba que al establecer un parque de juegos en cierta jurisdicción, se había reducido allí la delincuencia en un 50%, a lo que un amigo le contestó: "¿Y por qué no hacen otro parque más y eliminan el problema en su totalidad?" ¿Por qué no? Es cierto que la mayoría de los actos delictivos son cometidos por los niños durante su tiempo libre. Pero la escuela no es una actividad para el tiempo libre y hay amplia evidencia de que ocurren actos delictivos en las escuelas y durante horas de clase. Pelear; jugar dados; fumar en los inodoros; escribir palabras obscenas en los lavatorios; abusar, insubordinarse en contra y hasta asaltar a los maestros; comportarse en forma que desorganiza la clase; vender narcóticos y materia pornográfica; andar armado; destruir maliciosamente la propiedad escolar y tomar licor—todas estas cosas han ocurrido en las escuelas cuando se presumía que los niños estaban atareados y bajo super-, visión. Es obvio que son otras causas y no la falta de recreación, las que están produciendo conducta delictiva en las escuelas. Y, ¿puede achacársele a falta de recreación el que un muchacho sea desobediente e imposible de gobernar en el hogar, o que "haga novillos", o que se fugue? Si echamos un vistazo a los estudios en cuanto a la actitud de los delincuentes hacia la recreación, aprenderemos unas cuantas cosas. Donde existen campos de juego, parques atléticos, centros comunales y clubes, los muchachos delincuentes o casi delincuentes los frecuentan o los rehuyen, al igual que los que no son delincuentes. Pero, en general, los niños delincuentes usan menos las facilidades recreativas, que los que no son delincuentes. También son los que menos buscan los concursos de competencia, o de recreación supervisada. Son, por lo común, muchachos excesivamente activos, inquietos y aventureros, a quienes les gusta el riesgo y la excitación. Hay que admitir que
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los programas de recreación corrientes no atraen a muchachos de este tipo. También tenemos que reconocer que hay muchachos cuyos trastornos de personalidad los hacen ser revoltosos y desordenados cuando se hallan en un grupo. Es inútil tratar de ajustar a muchachos de este tipo en programas corrientes. Hay que ofrecerles terapia individual o programas especializados de trabajo en grupos, para que puedan participar y beneficiarse de las actividades que se organizan corrientemente. Otro punto a considerar es que los niños disponen de una cantidad enorme de tiempo libre. Ni aún el programa más elaborado de recreación supervisada en una comunidad, podría ocupar todo el tiempo libre de un muchacho. Y tampoco debe ser así. Los muchachos tienen que, por lo menos, ir y venir a las actividades por su propia cuenta y hay otras ocasiones más en que no tienen que depender de nadie. Si se le da exceso de énfasis a la supervisión, fracasaremos en conseguir que el niño desarrolle su dominio propio. El profesor Tappan utiliza argumentos convincentes contra la confianza irreal de que la recreación supervisada y el atletismo restringen la delincuencia. El hace las siguientes generalizaciones: 1. Ser un buen atleta no es impedimento para delinquir. 2. Aprender a jugar en equipo, como medio recreativo, no conlleva necesariamente cambios notables en los rasgos característicos o en los patrones de conducta de un individuo. 3. Ni siquiera las actividades recreativas mejor organizadas pueden absorber ni toda la energía ni todo el tiempo de que dispone un muchacho, para lograr reducir en forma apreciable sus oportunidades de delinquir.
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4. De hecho, un grupo de compañeros de juego puede servir de estímulo a sus miembros para incurrir en actividades ilícitas, si se dedican a "darse gusto" después que terminan los juegos; sobre todo, hay grandes probabilidades de que esto ocurra si en el grupo hay muchachos delincuentes o casi delincuentes. En final de cuentas, muchos de los programas 5. recreativos no llegan a los muchachos que, por sus problemas de salud o delincuencia, se presume que los necesitan más. 6. Si un niño se siente inducido a violar la ley debido a la influencia de su familia, o del vecindario en que reside, o a la forma en que lo criaron, o a deformaciones de la personalidad, o a su actitud hacia la autoridad, se necesitaría mucho mis que juegos y deportes para conseguir alguna modificación efectiva. 7. Y si como ha ocurrido en muchas ocasiones—los niños han gozado con sus fechorías—las emociones que éstas les han proporcionado han sido, por lo general, más fuertes que las que pueda ofrecerles la recreación organizada. Esta última no incita por su atracción intrínseca de competencia, en h. cual está en desventaja, y sólo puede impulsarse en el terreno social y moral. Esto implica que se necesita hacer trabajo social de casos preliminar o suplementario, u ofrecer educación, para que la recreación organizada se admita como un sustituto aceptable.* Con esto no se quiere decir que los programas recreativos no son importantes. Todo lo contrario. Las autoridades
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• Reimpreso con permiso previo del libro "Delincuencia Juvenil" (Juvenile Delinquency) por Paul V. Tappan, pág. 150. Mc GrawHill Book Co. Inc. New York. Copyright 1950.
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en el campo del desarrollo de la niñez están contestes en que todos los niños necesitan oportunidades recreativas que le causen satisfacción y que sean productivas para su formación.. Pero una comunidad que dependa exclusivamente de la recreación para prevenir y eliminar la delincuencia, está abocada, a la frustración. En la necesidad real que existe de proveer oportunidades recreativas a los delincuentes o casi delincuentes, hay tres grandes retos: (1) desarrollar actividades que satisfagan a muchachos inquietos y activos que ansían excitación, aventura y riesgo; (2) llegar a atraer con sus programas de recreación supervisada a los muchachos y a las muchachas que los rehuyen; y (3) proveer programas especializados (terapéuticos) para niños con problemas graves de conducta. Ya se están llevando a cabo en esta dirección, programas con mucho sentido común. En . algunas ciudades, por ejemplo, se envían trabajadores especiales a que hagan amistades con las pandillas callejeras con el propósito de e&aminar las actividades de los individuos y de la pandilla por canales más satisfactorios y más aceptables para la sociedad. No se debe pasar por alto otra vía de acción. Las autoridades en el campo de la delincuencia están contestes en que la solidaridad familiar y los lazos de afecto fuertes entre padres e hijos, impiden la delincuencia. También están de acuerdo en que los ratos agradables en el hogar fortalecen los lazos de familia. Tenemos que dirigir nuestra atención y nuestro esfuerzo creador a estimular la recreación dentro del seno del hogar y la familia. VER, OIR Y HACER DAÑOFOLLETOS COMICOS, CINE, RADIO Y TELEVISION
¿Es que los folletos de crimen y horror, las películas, la radio y los programas de televisión, causan conducta delic19
tiva? Los expertos no están de acuerdo. Algunos consideran que las emociones espeluznantes que se presentan por estos medios sirven un buen propósito, porque proveen escapes inofensivos a los impulsos agresivos que tienen, en mayor o menor grado, todos los niños. Otros consideran que éstos estimulan al niño a expresar su hostilidad, en vez de controlarla. Aún hay otros que asumen una actitud intermedia; sostienen que la violencia descrita o representada, puede despertar o aquietar los sentimientos agresivos ya que cada niño responde en distinta forma a una misma cosa. Es un hecho que hay muchos niños que nunca se convierten en delincuentes y sin embargo, son lectores ávidos de folletos cómicos y asiduos telévidentes y asistentes a los cines. Con frecuencia se ha dicho que los muchachos aprenden a hacer cosas malas de los folletos cómicos; de las películas de cine y de los programas de televisión. Se han citado casos de delincuentes juveniles que le han echado la culpa de su mala conducta a algo que vieron en el cine, en un folleto cómico o en la televisión. Pero cualquiera que le haya preguntado a un niño, y de hecho, hasta a un adulto: "¿Por qué hiciste eso?", aceptará con recelo la explicación que de su proceder ofrezca el individuo. Las motivaciones para cualquier acción son, generalmente, complejas; no sencillas. Sin embargo, sería ridículo ignorar el hecho de que los muchachos son unos imitadores. Bien sabemos que lo que ven y lo que oyen les sirve de material para sus juegos y fantasías y de modelo para su conducta. Tomemos un caso que describió la Dra. Eleanor E. Maccoby, del departamento de relaciones sociales de la Universidad de Harvard, al testificar ante el Subcomité Senatorial para Investigar la Delincuencia. La doctora contó que dos muchachos habían visto en el cine una película en la cual uno de los personajes colgó a su enemigo por las manos para conseguir que confesara su culpa. Los dos muchachos 20
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habían estado sospechando que su hermanito más pequeño les robaba dinero de la alcancía; así es que cuando llegaron del cine a la casa, se llevaron al hermanito al sótano y lo colgaron por las manos de un tubo a ver si confesaba." ¿Podemos "culpar" a la película por la conducta de los muchachos? La Dra. Maccoby señala el hecho de que estos muchachos "tenían un motivo para tratar con dureza a su hermanito" y que si la película no les hubiese provisto la idea de cómo tratarlo, ya ellos se habrían ocupado de buscar en cualquier otro sitio el medio de hacerlo. Tomemos otro caso: el Dr. Robert Banay, psiquiatra investigador de la Universidad de Colombia, dijo al Subcomité que una muchacha de trece años, en el calor de la excitación cuando miraba en la televisión su programa favorito de historia del crimen, como tenía un gran resentimiento hacia su madre, apagó el televisor, agarró un cuchillo de cocina y trató de apuñalear a su madre, como consecuencia a la violencia que había presenciado en el programa." Este caso también ilustra el punto que trajo la Dra. Maccoby al Subcomité—que los sentimientos que terne el niño dent sí, contribuyen a la reaccióu *e' ueda roducir un folleto cómico, un .película de cine o un programa de televisión. Indiscutiblemente, la actuación de esta muchachita tuvo tanta motivación en el resentimiento que tenía hacia su madre, como en el acto de violencia que vió en el televisor, el cual excitó su hostilidad y sirvió de percursor a su conducta agresiva. No obstante, en estas dos ilustraciones se halla implícito otro aspecto: y es que con frecuencia, los medios de comunicación al público muestran la violencia como un método para lidiar con problemas. El Subcomité Senatorial estudió la relación que pudiese haber entre la comunicación a las masas y la delincuencia juvenil. En su investigación sobre folletos cómicos escuchó veintidós testimonios, entre quienes había representantes
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de la industria de folletos cómicos y tres psiquiatras, uno de los cuales era un consultor a sueldo de un publicista de folletos cómicos. Los hallazgos del estudio sobre este asunto se publicaron en 1955 en un informe provisional titulado: "Folletos Cómicos y Delincuencia Juvenil", que se basó en dichos testimonios; en cartas del Dr. Robert H. Felix, director del Instituto Nacional de Higiene Mental y del señor Carl H. Rush, ayudante ejecutivo de la Asociación Psicológica Americana; en un estudio que hizo el personal del Subcomité sobre la industria de los folletos cómicos y en un examen que hizo el personal de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos de artículos y estudios escritos alrededor del tema: "las películas de crimen, los libros cómicos de crimen y los programas de crimen en radio y televisión, como causa del crimen." Los hallazgos más importantes del Subcomité, fueron los siguientes: 1. La clase y el grado exacto de la influencia que ejercen los folletos cómicos en los niños, se desconocen. Hasta la fecha, los estudios que se han hecho son muy limitados y se necesita investigación científica cuidadosa y amplia. 2. Es difícil que la lectura de folletos cómicos sobre crimen y horror encaminen hacia la delincuencia a niños bien ajustados que normalmente cumplen con las leyes establecidas. El Subcomité señaló que, ` no obstante, el Dr. Frederick Werthram, director de la Clínica Lafargue y consultor psiquiátrico del Departamento de Hospitales de la ciudad de Nueva York, estaba en desacuerdo con la opinión de la mayoría. (De acuerdo con Dr. Werthram, los "cómicos" tienen el efecto más desastroso en los niños que se .catalogan como normales, los cuales son seducidos a un placer inconsciente hacia la violencia, la brutalidad y el sadismo, según se van familiarizando cada vez más con estos actos a través de la
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lectura de dichos folletos cómicos. El poeta Pope se anticipó a las observaciones de Werthram cuando escribió: El vicio es un monstruo de tan mala catadura que nos repugna a la vista; pero que si lo vemos con frecuencia y nos familiariza-
mos con su cara, a principio lo soportamos, luego lo compadece-
mos y por último lo aceptamos. El Dr. Werthram sostiene que los cómicos de horror y crimen son una infección insidiosa, en masa, que mina la salud mental de los niños y su desarrollo ético. Como medida de salud mental pública él aboga por legislación que prohiba la exhibición y venta de esos folletos a menores de quince años. El da a conocer sus puntos de vista en su libro, "Seduciendo al Inocente" (Seduction of the Innocent), New York: Rineheart 1954.) 3. El Subcomité cree que los niños delincuentes y los que tienen perturbaciones emocionales pueden encontrar sugerencias, sostén y aprobación para su mala conducta en los cómicos de crimen y horror. 4. Las investigaciones sobre los efectos de los folletos "cómicos" se deben estimular, pero no sería beneficioso para los niños "el posponer todas las medidas de precaución" hasta que se hayan hecho los estudios necesarios. La Nación no se puede exponer "al riesgo intrigante que envuelve el alimentar a sus niños, por medio de folletos "cómicos", con una dieta concentrada de crimen, horror y violencia." El Subcomité rechazó de plano toda proposición de censura gubernamental, por considerarla contraria a los conceptos básicos americanos de una prensa libre, funcionando en un país libre, para gente libre. El Subcomité puso directamente en las industrias que tienen comunicación con las masas, la responsabilidad de mantener sus producciones
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en un alto nivel de decencia y buen gusto. Señalando la responsabilidad de los padres en cuanto a las diversiones de sus hijos, elogió a los grupos de padres y de ciudadanos que llamaron la atención de los padres hacia toda clase de entretenimiento que cae por debajo de los niveles de decencia americanos. Posteriormente, el Subcomité llevó a cabo investigaciones sobre los programas de televisión y las películas de cine. Consternados con las ideas contradictorias que presentaron los expertos en las vistas sobre los efectos de la televisión, el subcomité decidió examinar las opiniones de los miembros de la Asociación Médica de Corrección (Medical Correctional Association) y de la Academia Americana de Ciencias Forenses (American Academy of Forensic Sciences), quienes son gente que se preocupan por los problemas de detección del crimen, su terapia y prevención. El subcomité solicitó de esos psicólogos clínicos, médicos y psiquiatras una declaración sobre sus opiniones basadas en el trabajo que ellos han hecho con delincuentes, sobre "el grado de influencia que ejercen en los patrones de conducta de la juventud de América, el crimen, la violencia, el sadismo y las prácticas sexuales ilícitas que hay en los medios públicos de comunicación." Sólo se habían recibido treinta y cuatro respuestas de los peritos, cuando el subcomité preparó su informe sobre la televisión. (Informe preliminar número 1466: La Televisión y la Delincuencia.) El subcomité prosiguió investigando la industria peliculera. Entretanto recibió cerca de 150 contestaciones más a su cuestionario sobre la televisión. En el informe preliminar núm. 2055: "Las Películas de Cine y la Delincuencia Juvenil", el Subcomité llegó a la conclusión siguiente: "Aunque otra vez más, como en el caso de los folletos "cómicos" y de la televisión, no se consigue abundancia de datos científicos sobre la relación causal entre la delincuencia y la comunicación a las masas; queda bien definido el 24
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punto de vista de los profesionales en general, en cuanto a que la presentación de la brutalidad y la violencia en estos vehículos de comunicación, son definitivamente ponsoñozos para el desarrollo normal de la personalidad de los niños, sean éstos normales, delincuentes o predelincuentes. Aunque informes preliminares sobre los vehículos de comunicación indicaban que se desconocía el volumen del riesgo que se tomaba; repetidas investigaciones han acumulado evidencia abrumadora de que ciertos tipos de materia impresa y visual son dañinos." El Subcomité ha hecho las generalizaciones siguientes: I. Los vehículos de comunicación como folletos "cómicos", televisión y películas de cine ejercen un alto grado de influencia en el desarrollo de las actividades de los niños. 2. Estos vehículos pueden ejercer poca influencia en las actitudes que ya están bien arraigadas, en niños emocionalmente estables que tienen relaciones apropiadas con sus padres. 3. El contacto frecuente con asuntos propalados por los vehículos de comunicación en los cuales se representa la violencia, la brutalidad y el sadismo, pueden llevar a las mentes jóvenes impresiones erróneas de que tal conducta es permisible. 4. Estas materias podrían, de hecho, despertar o acuciar una conducta violenta o brutal en muchachos que tengan trastornos emocionales y, además, les podrían _proveer patrones de conducta antisocial. 5. La influencia exacta que ejercen los medios de comunicación es un problema difícil en el cual los especialistas no logran llegar a un acuerdo unánime. • Hay que considerar otros factores al ponderar su impacto; tales como la constitución de la personalidad del niño y todo su medioambiente, en el que 25
4 se incluye la escuela, el vecindario, la pandilla, los periódicos y "sobre todo, la familia". SEGUN SE TUERCE LA RAMA— VIDA DE HOGAR Y DE FAMILIA
Tanto los expertos como los profanos en la materia están • or_ pletamente de acuerdo en que la familia es de primordial y capital importancia para prevenir o provocar la _:íncuencia juvenil. Se ha dicho una y otra vez que ningún niño nace delincuente. Pero también es cierto que hay un delincuente potencial en cada recién nacido. Los niños no nacen con el sentido del bien o del mal. Nacen con instintos y energías que tienen que aprender a controlar para poder convertirse en miembros aceptables de la sociedad. El amor del niño hacia sus padres hace que imite su conducta y que acepte sus normas como propias. El afecto y la aprobación de sus padres le permite aceptar restricciones a su conducta y desengaños a sus deseos. Si falta el amor, falta el medio principal para "socializar" al niño. Pero "el amor no lo es todo". El niño también necesita normas. Los padres deben ejercer disciplina firme y razonable para que el niño logre ciertas normas definidas de conducta y deben reforzar sus exigencias disciplinarias con firmeza y consistencia. Es obvio que las normas deben ser de acuerdo con la capacidad y etapa de desarrollo del niño. Sería poco razonable fijar las mismas normas para un niño de dos años que para un niño de nueve; como también sería injusto querer que un niño de quince años acepte las mismas restricciones que uno de doce. Normas imposibles y excesiva rigidez pueden producir tan mala conducta y tantos desajustes, como la falta de normas; o como una disciplina muy débil e inconstante. Son pocos los delincuentes que han tenido relaciones agradables y seguras con ambos padres, o que han tenido 26
una disciplina firme, jústa y consistente, o que han tenido una vida de familia armoniosa y estable. El profesor William C. Kvaraceus, de la Universidad de Boston, dice que "si hay algo en común en todos los estudios sobre delincuencia, se podría encontrar en los ambientes hogareños poco satisfactorios de los cuales provienen tantos delincuentes." Los delincuentes vienen de hogares destrozados por la discordia y las disputas maritales; de hogares abrumados por la pobreza y sus males concomitantes; de hogares en que abundan las comodidades y hasta el lujo, pero en los cuales falta el afecto y la comprensión; de hogares manchados por la inmoralidad y el crimen; de hogares rotos porque falta en ellos uno de los padres, ya sea debido a muerte, divorcio, abandono, hospitalización, encarcelamiento o servicio militar. En los historiales de delincuentes se encuentran muchos "huérfanos emocionales", como les llama el novelista William Faulkner; niños que se han sentido rechazados por sus padres, o que han visto que sus padres tienen predilección por otro de sus hijos. Encontramos niños que han sido mimados y protegidos excesivamente, y también niños a quienes se han descuidado y se les ha dejado hacer lo que se les antoje. Encontramos niños que no han conocido ningún freno y niños que han sido castigados y maltratados severamente. Encontramos niños que han sido sometidos a presiones intolerables por parte de los padres en su empeño de que sean conformes, tengan éxito, sean perfectos. Encontramos niños cuyos padres no pueden servir como un ideal del yo, o como modelo de conducta. Los Glueck consideran que las relaciones de afecto entre padres e hijos y los métodos disciplinarios que utilizan los padres son tan importantes para la formación del carácter, de la personalidad y de la conciencia del niño, que han basado una prueba para predecir la delincuencia en los
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factores siguientes: grado :de disciplina que ejerce el padre, supervisión que da la madre, cariño. del padre, cariño de la madre y lazos estrechos de unión familiar.* Sin embargo, no todos los niños que crecen en hogares rotos o deficientes, o que sufren "trato incorrecto", se convierten en delincuentes. La realidad es que la mayoría no se convierte en delincuentes. Uno de los milagros, de la naturaleza humana es el esfuerzo intenso y persistente .que hace el niño, aunque sea inconsciente, hacia un desarrollo y crecimiento saludable y normal. La misma familia que cría un delincuente, produce no delincuentes. La explicación de esto parece que radica en la particularidad .de la personalidad de cada niño; en la particularidad de su medioambiente, el cual incluye no sólo a sus padres y a su hogar, sino también a su vecindario, escuela, compañeros de juego, amigos adultos y a las muchas influencias a que se expone con sus lecturas y con su recreación. Los hermanos y las hermanas de una misma familia tienen relaciones distintas con sus padres y tienen experiencias distintas . en el hogar, en la escuela y en el vecindario. Los niños tienen diversos grados de tolerancia para las frustraciones y para las privaciones, .al igual que tienen distintas resistencias hacia las enfermedades físicas. Algunos niños que -no son felices en el seno de su propia familia encuentran fuera de ella relaciones sustitutas u otros medios de satisfacción emocional.
El departamento de investigación de la Junta Juvenil de la ciudad de Nueva York (New York City Youth Board), con la ayuda de un donativo de la Fundación Ford, ha comenzado un estudio para probar el instrumento de predicción desarrollado por los Glueck, en dos escuelas del Bronx, con dos grupos de muchachos de primer grado. Aunque el estudio comenzó en 1952, han de pasar muchos años antes de que pueda conocerse la validez de la prueba para predecir la delincuencia. (
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LOS PADRES DE LOS DELINCUENTES Los padres de los niños que están en aprietos son, por lo general, adultos que tienen dificultades Calificar, como es tan popular en estos días, a esos padres y a esas madres que se hallan perplejos y hostigados, como "padres delincuentes", es duro e injusto. Echarles la culpa, amenazarlos y solicitar que se les castigue como los "verdaderos culpables", en casos de delincuencia juvenil, no sólo es injusto y poco caritativo, sino generalmente inútil. La Dra. Martha M. Elliot, quien fue jefe del Negociado Federal del Niño, dice que "Las leyes punitivas pueden parecer la forma más económica y fácil de salir del asunto. De hecho, en muchos casos pueden hacer más daño que bien." Es cierto que hay padres ,r ..,malos - criminales 1}ue guían a sus hijos hacia la delincuen i . También hay p res egoístas que deliberadamente descuidan o abandonan a sus hijos. Pero éstos son pocos y existen leyes en ks estatutos para entenderse con ellos. La mayoría de los padres que fracasan en su deber de criar a sus hijos, fracasan, según dijo un juez, debido a "ignorancia, incomprensión y debilidad." No son viciosos, nt~íespoñsables, ni indiferentes al bienestar de sus hijos. Muchos de ellos están sufriendo fuertes frustraciones y privaciones, nunca han conocido afectos y son emocio ^ _na,~ te Algunos están tan abrumados por la lucha nr a i . conseguir comida y techo para la familia, que llevan para que nunca llegan a percatarse de los problemas emocionales r~pnncahilirlad de sus hijos. Otros hacia los hijos es la de proveerles comida, casa y ropa. Algunos son inmigrantes que tratan de hacer "buenos" muchachos y muchachas de sus hijos nacidos en América, obligándolos a vivir según las normas rígidas de la "madre patria" y se sienten preocupados y encolerizados cuando los jóvenes se rebelan. En algunos hogares donde no hay un padre, la madre, abrumada hasta el exceso, no tiene tiempo
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para supervisar a sus hijos. En otros hogares el padre está tan ofuscado buscando éxito en sus negocios o en su profesión, que deja la supervisión y la disciplina de los hijos completamente en las manos de la madre. En general, los llamados padres delincuentes tienen buenas intenciones. Lo que sucede es que muchos de ellos están totalmente desprevenidos del rol decisivo que tienen en el desarrollo de la personalidad, del carácter y de la conciencia del niño. No están conscientes de la importancia que tiene el que las relaciones de familia y sus propias actitudes sean ejemplares. Están completamente faltos de instrucción sobre los principios necesarios para criar niños mentalmente saludables y respetuosos de la ley. El Dr. Red! dice que "gran parte de la delincuencia es el resultado de la rebelión de una personalidad normal en contra de un trato incorrecto; es como el vómito de un bebé que se haya tragado unos imperdibles."
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¿CASTIGAR A LOS PADRES? ¿Podrá ayudar a que traten mejor a sus hijos el que se castigue a los padres que no saben serlo? Muchos profesionales con experiencia dicen: No. Por ejemplo, el Juez Alexander, en cuya corte se probó el castigo a los padres desde 1937 hasta 1946, dice que "no hemos encontrado evidencia alguna de que el castigo a los padres sirva para impedir la delincuencia juvenil" y el Juez Justine Wise Polier informa que una corte que impuso multas a los padres, después de estudiar los resultados, llegó a la conclusión de que "no encontramos que haya dado resultado castigar a los padres." Los psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y sociólogos que asistieron en 1954 a la conferencia sobre delincuencia y responsabilidad paternal que auspició el Negociado Federal del Niño, estuvieron de acuerdo en que las leyes que descargasen sobre los padres una responsabilidad absoluta por la delincuencia de sus
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hijos, serían injustas e inefectivas y hasta pondrían las cosas peores. Al decir esto, no quisieron decir, sin embargo, que sea siempre injustificado el uso de medidas legales para responsabilizar a los padres.* Los profesionales que encuentran inefectivo el castigar a los padres, citan para ello las siguientes razones; que tienen sentido común: (1) Si quedasen algunos buenos sentimientos en las relaciones ya trastornadas entre padre e hijo, éstas se aminorarían. (2) Algunas veces los padres se desquitan castigando más severamente a los hijos. (3) No se aumenta con esto el respeto del hijo hacia el padre; por el contrario, se debilita aún más la autoridad paterna. (4) Los padres a quienes se les echa la culpa, se les amenaza y se les castiga, frecuentemente se desaniman y no buscan la ayuda que necesitan. (5) El sentido de culpabilidad de los padres se aumenta, cuando lo que más necesitan es un sentido de confianza de que tienen capacidad para mejorar la situación. (6) Las multas y las sentencias de encarcelamiento pueden aumentar las presiones económicas y sociales contra las cuales ya se están debatiendo los padres. Ayudar a los padres a proveer mejores hogares y a hacerse mejores padres es una forma mucho más efectiva para reducir la delincuencia. Hay medidas económicas y sociales que ayudan a fortalecer la vida de familia—por ejemplo: eliminación de arrabales; mejores viviendas y mejores leyes de zonificación; terminar con el discrimen; ayuda adecuada a niños dependientes; asistencia pública adecuada; buen
• "Los Padres y la Delincuencia — Informe sobre una conferencia" (Parents and Delinquency — A Report of a Conference) pág. 18. Publicación núm. 349 del Negociado Federal del Niño. Editado por Helen L. Witner. Washington, D. C.: Oficina de Publicaciones del Cobierno de Estados Unidos, 1954. Véase también "No Funciona Castigar a los Padres" (Punishing Parents Do Not Work) por Jhan y June Robbins, en "This Week Magazine" del 3 de febrero de 1957.
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seguro contra el desempleo; provisión de trabajadores so• ciales escolares; orientación familiar; servicios de salud y otros servicios sociales; y delinear nuevas procedimientos de las cortes para salvar los matrimonios en vez de disolverlos. Por encima de todo. eso, si los padres han de convertirse en padres más eficientes, es necesario ofrecer amplias oportunidades educativas para la paternidad y para la vida de familia, babo un liderato competente y bien informado. Todas las comunidades necesitan muchos grupos informales de estudio y discusión en los cuales los padres puedan adquirir conocimientos sobre la forma en que se desarrollan los niños y puedan compenetrarse de la clase de vida de familia que nutre personalidades saludables y proporciona defensas contra la delincuencia. HACER LO QUE YO HAGA O HACER LO QUE YO DIGA— EL MODELO QUE OFRECE LA SOCIEDAD ADULTA
"¿Por qué he de ser honrado? Nadie más lo es," le dijo a un juez de una corte juvenil un niño que había sido acusado de robar. El juez de esta corte, que es una que sirve a un próspero condado rural del mediano oeste en el cual hay una gran universidad, informa que los niños que él ve están muy. conscientes de la falta de honradez que tienen y de las infracciones a las leyes que cometen los adultos. Y dice este mismo juez: "Si yo fuese a redactar una carta de derechos para los niños, una gran parte de la misma trataría de este asunto de la responsabilidad de la comunidad hacia los niños.., ellos tienen derecho a presenciar y a recibir inspiración del buen ejemplo de los mayores." ¿Qué clase de ejemplo están dando los mayores a los niños y a los jóvenes de América? Están tan generalizadas
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las infracciones a las leyes de tránsito que ya casi nadie se avergüenza de recibir una denuncia por haber violado el tránsito. Recientemente se encontraron en un estado del Este algunos policías de motocicletas que vendían "tarjetas de cortesía" a .los motoristas, que los eximían de comparecer ante las cortes por violaciones de las leyes de tránsito. Un dentista respetable y "cumplidor de la ley" que compró una de esas tarjetas, dijo: "y bien, ¿qué podía yo hacer? Ya tenía una denuncia y si me daban otra, me sería suspendida la licencia y no podría guiar. Aun cuando yo no fuese guiando a velocidad, si yo no tenía esa tarjeta uno de esos guardias podía darme una denuncia." Cuando algunos de los agentes de la ley están corrompidos, cuando "buenos" ciudadanos violan la ley o se someten a extorsión por parte de agentes corruptos, ¿podrá escapar nuestra juventud al contagio de la ilegalidad y falta de honradez? Los muchachos oyen a los mayores decir que han hecho un negocio fácil o suave. Oyen cuando preguntan a un nuevo conocido: "¿En qué te ocupas; cuál es tu "racket"? Los escuchan haciéndose cuentos mutuamente de cómo se zafaron de algo al pagar la contribución sobre ingresos, o de haber pasado por aduanas algunos artículos de contrabando. Algunos padres traen a la casa artículos de su trabajo; otros traen toallas y cubiertos de sus viajes. Un artículo que apareció recientemente en una revista hizo esta declaración sorprendente: "De acuerdo con las estadísticas de las compañías de seguro, los empleados americanos roban a sus patronos cada día que trabajan la friolera de $2 millones de dólares en efectivo o en materiales.* Algunos padres meten furtivamente a sus hijos en los
(The Hand in the Till) "La Mano en el Cajón del Dinero", por Arturo F. González, Jr. "The American Weekly", 3 de febrero de 1957.
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cines o en los trenes, mintiendo sobre la edad que tienen. Los muchachos oyen decir: "Hoy salí bien; el carnicero me cobró treinta centavos de menos." Durante la guerra, una niñita señaló una tienda a un pariente que los visitaba y le dijo: "Ese es el mercado negro en donde conseguimos la carne sin cupones de racionamiento." A los niños se les instruye para que le digan a algún visitante inoportuno que "Mamá no está en casa." ¿Debe, pues, extrañarnos que los niños mientan, o hagan trampas o roben? Los americanos adoramos los deportes—¿Acaso no enseñan a jugar limpio y a ser buenos ciudadanos? Los atletas son nuestros héroes y los héroes de nuestros hijos. Pero hace pocos años los "héroes" de los equipos de "basket ball" de varios colegios, aceptaron el soborno para influir en los resultados de los juegos. Un jugador de "baseball" retirado reveló en un artículo de una revista deportiva que durante su carrera de pelotero había usado una pelota ilegal. Otro jugador dijo: "Si mi abuela estuviese llegando a tercera y fuese a anotar, y yo pudiese tropezar con ella para evitarlo; lo haría." Tenemos que emplear guardianes de caza para evitar que nuestros deportistas cazen fuera de estación o cojan más peces de los que la ley permite. ¿Nos debe entonces sorprender que nuestros hijos se hallen confundidos con las reglas del juego? Los domingos por la mañana mandamos a nuestros hijos a la escuela dominical mientras papá descansa leyendo su periódico y mamá prepara la comida del domingo. ¿Nos debe sorprender que nuestros hijos consideren la religión como cosa de poca importancia; como algo que es solamente para chiquillos? El objetivo que los americanos se han propuesto para sí mismos y para su hijos es el éxito y nos inclinamos a medir el éxito, mayormente, en términos de bienes materiales. Cuenta más lo que un hombre tiene, que lo que es. Nuestros símbolos de logros son un gran carro, una casa 84
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nueva y una billetera abultada. Nuestros valores se pueden compendiar en la observación que hizo una señora que vió una licencia de médico en un automóvil que iba delante del de ella. La señora dijo: "Ese doctor no debe tener mucho éxito. No va guiando un Cadillac." Las presiones que sufrimos por tener éxito económico, por echar para adelante, son tremendas. Cuando el camino honrado es largo y penoso, alguna gente coge el atrecho del fraude, el soborno, la división de izquierdas y otros medios criminales o corruptos. ¿Nos debe sorprender si nuestros jóvenes desprecian un jornal de $35 semanales y buscan el "dólar rápido o fácil de ganar" que los acerque más a un Cadillac convertible? (Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que en los años más recientes mucha gente joven ha estado rechazando el objetivo de un éxito material conspicuo. Su objetivo parece ser más bien hacia una posición desahogada y segura—hacia seguridad material y espiritual. Este objetivo y la buena gana con que asumen las responsabilidades de tener familias numerosas puede parecer contradictorio. Es cierto que las familias grandes requieren sacrificios por parte de los padres jóvenes, pero hoy en día las preocupaciones por los riesgos que puedan ocurrir en la familia y las preocupaciones de ansiedad por el futuro, se reducen con el seguro hospitalario y por enfermedad; la compensación a obreros; el seguro contra el desempleo y los planes de pensiones. También es posible que una familia numerosa y unida encuentre en sí misma seguridad emocional, y éste puede ser el elemento más fiel y estable en las vidas de padres jóvenes dentro de una sociedad móvil.) Unos años atrás, las audiencias del Comité Investigador de Kefauver nos enteraron bien, no sólo de la extensión del crimen organizado, sino de las combinaciones que tenía con algunos oficiales de gobierno y con agentes de la ley y hasta de su infiltración en negocios honrados. Los escán35
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dalos del "cinco por ciento" en las carreras de caballos; de los fraudes de las viviendas, en forma de "golpes de suerte inesperados" y los sobornos en contratos militares, aún están frescos en nuestras mentes. Los titulares de los periódicos nos recuerdan diariamente que los gobiernos federade los dólares les, estaduales y locales están gastando investigar prácticas y conducta de los contribuyentes en dudosa de empleados públicos y de las personas con quienes negocian. También se investigan posibles enredos y fraudes en las uniones obreras. Se cita con frecuencia un estudio muy conocido, para demostrar el grado de ilegalidad y poca honradez que existe en nuestra sociedad. Los señores James S. Wallenstein y Clement J. Wyle * prepararon un cuestionario en el cual enumeraban 49 delitos que catisga el código penal del estado de Nueva York con una pena máxima no menor de número de personas que represenun año y la envió a taban una gran variedad de profesiones y ocupaciones. El noventa y nueve por ciento (99%) de los 1,020 hombres y cuestionario admide las 678 mujeres que contestaron tieron uno o más delitos; entre los cuales estaban robar y escalar, asaltar, hacer declaraciones falsas, violar leyes de juego, robar automóviles y evadir las contribuciones. Una investigación que hizo recientemente un club en uno de los estados del mediano oeste, reveló que la mitad conductores a quienes se les habían revocado sus de licencias, continuaban guiando en violación a la ley. En el estado en cuestión, las licencias quedan revocadas autocondena judicialmente por guiar máticamente cuando en estado de embriaguez, por homicidio involuntario, por accidente en el que huir del sitio en que ha ocurrido
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"Nuestros Infractores Cumplidores de la Ley" (Our Law-Abiding Law Breakers) Probation, Abril de 1947.
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alguien se ha lesionado y por cualquier delito de mayor cuantía en el que esté envuelto un automóvil. La falta de respeto a la ley y la falta de altos valores morales y espirituales en nuestra cultura, han hecho que el sociólogo Milton L. Barron, de la Universidad de Cornell, le haya puesto a su libro sobre delincuencia juvenil el título de "El Juvenil en una Sociedad Delincuente" (The Juvenile in Delinquent Society) y Albert Deutsch, en su libro "Nuestros Niños Rechazados" (Our Rejected Children) titula uno de sus capítulos "Nuestra Cultura Reproductora del Crimen" (Our Crime-breeding Culture). Ciertamente, al considerar las causas de la delincuencia juvenil no podemos omitir la influencia del ejemplo de los mayores. Los niños adquieren sus normas y valores de los adultos. Más aún, una verdad que no podemos pasar por alto si esperamos reducir la delincuencia, es que influye más en los muchachos y en las muchachas lo que hacen los adultos, que lo que dicen. Bertram M. Beck, director asociado de la Asociación Nacional de Trabajo Social (National Association of Social Work), dice que "Aún al psiquiatra mejor entrenado le cuesta mucho trabajo ayudar a un joven delincuente a ajustarse a una comunidad que en sí es delincuente." ¿DE QUIEN ES ESTE.DOLOR DE CABEZA?— EL ROL DE LA ESCUELA
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"La escuela tiene una triple relación con la delincuencia juvenil. Puede producir delincuencia, puede ayudar a prevenir la delincuencia y puede dar tratamiento a la conducta delictiva que haya dentro de sus cuatro paredes." Al citar este pasaje, tomado del Anuario de 1948 de la Sociedad Nacional para el Estudio de la Educación (Na:37
tional Society for the Study of Education),* el Dr. Samuel Miller Brownell, quien para esa época era Comisionado de Instrucción de Estados Unidos, dijo al Subcomité Senatorial que Investigaba la Delincuencia que "de esas tre's manifestaciones, la más alarmante es la de que la escuela pueda producir delincuencia." Y sin embargo, si lo pensamos bien, ¿por qué nos ha de sorprender más el que la escuela produzca delincuencia a que el hogar la produzca? Por supuesto, nos damos cuenta de que hay escuelas malas al igual que hay hogares malos y de que hay maestros que no sirven al igual que hay padres que tampoco sirven. El profesor Barron dice que "Hace tiempo que tenemos la sospecha de que, inconscientemente, muchos maestros ayudan a hacer delincuentes." El Juez Paul W. Alexander, de la Corte Juvenil y de Relaciones Domésticas de Toledo, Ohio, dice que él no tiene sospechas a este respecto, sino que está seguro de que así ocurre. Dice que las experiencias habidas en todo el país han demostrado que en nuestras escuelas se han desarrollado algunas "técnicas ya probadas para le enseñanza de la delincuencia." El Dr. Alexander menciona las siguientes: "ridiculizar al niño; ponerlo en aprietos; compararlo desfavorablemente con otro niño; avergonzarlo públicamente; desconfiar de él motivo; er e otros niñnc se mofen o aprovechen ch e e; imponerle constantemente tareas que son muy difí' cjjj spara él o que no se ajustan a su capad ; asomar d en cualquier forma; no darle, aunque sea_e S~ di , vez en cuando, una pQ tunidad.. de hacerL crear y si posible sobrealir__e_n alguna cosa; . proporcionarle pocas oportunidades_.de_hacer amigos; negarle p la ñt ni de
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s La Delincuencia. Juvenil y las Escuelas (Juvenile Delinquency and the Schools), pág. 10. Chicago: Imprenta de la Universidad de Chicago, 1948. I
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expresar su prnpia nPrsnnalirlatj DIOVeerle ocas O O ñidades de recreación y aventuras; deteriorar su sentido de seguridad º `d pertenecer"; ser va os e inconsistentes en mantener disci hna; Gonce ir a disciplina como.. . "el maestro vs. el discípulo" en vez de considerarla una empresa conjunta y especialmente, el no reconocer y reportar problemas de conducta en su etapa incipiente y ver que reciba tratamiento adecuado." # Ciertamente hay evidencia abundante de que la escuela resulta una experiencia frustrante, desgraciada e insatisfactoria para muchos niños delincuentes. Los historiales de los casos y los estudios de las investigaciones demuestran que los delincuentes, como grupo, están más atrasados en la escuela que otros compañeros de su misma edad; que tienen menos habilidad para leer y que obtienen notas bajas en su tarjeta escolar. En alguna que otra ocasión de su vida escolar los han puesto en clases especiales para niños retardados. Tienen un historial de faltar con mucha frecuencia a clases y son, por lo general, un dolor de cabeza para la escuela. La antipatía que sienten estos niños por la escuela y los maestros son indicio de que lo más probable es que la escuela sea para ellos un dolor de cabeza más intenso. En su catálogo de pecados pedagógicos, el Juez Alexander señala defectos en nuestro sistema escolar que los educadores han estado recalcando hace mucho tiempo. Los administradores de escuelas han estado advirtiendo una y otra vez que la falta de maestros buenos les hace emplear y retener maestros inferiores—maestros que ellos mismos es-
* Permitida su reproducción del artículo de Paul W. Alexander "Algunas Técnicas ya Probadas para la Enseñanza de la Delincuencia" (Some Tested Techniques in Teaching Delinquency) que apareció en el "Educational Forum" de noviembre de 1943, pág. 41. Derechos de la Kappa Delta Pi.
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tán inseguros, inestables e inmaduros emocionalmente; maestros que no tienen destreza alguna sobre las relaciones humanas; maestros que no han recibido el entrenamiento adecuado en la dinámica de la conducta del niño ni en los principios de higiene mental. Ante el Subcomité Senatorial, el Dr. Brownell acentuó la terrible necesidad que hay de maestros mejor preparados—maestros que estén equipados "para trabajar con los niños en forma creadora." El Dr. Brownell también insistió en que los padres y los líderes escolares deben reunirse para promover el apoyo del público hacia programas escolares que llenen las necesidades de los niños y de los jóvenes. A pesar de las mejoras en el currículo, algunas escuelas aún conservan programas rígidos que imponen las mismas tareas y las mismas normas inflexibles, lo mismo para el estudiante promedio que para el talentoso o el incapacitado; lo mismo para el que es lento en aprender como para el que aprende ligero. El no poder ajustarse a normas arbitrarias ha obligado a muchos niños a repetir el grado. Con estos fracasos repetidos, se aumenta el sentido de inferioridad y de incapacidad y con frecuencia también se aumenta la hostilidad y la rebeldía. En otros sistemas escolares a los muchachos se les pasa de grado automáticamente aunque no tengan las destrezas básicas. Si no se les ofrece instrucción correctiva, se encuentran atascados en tareas para las cuales no están preparados. El señor William Kottmeyer, superintendente auxiliar de escuelas de St. Louis, no tiene duda alguna de que "existe una relación entre la dificultad para leer y la delincuencia juvenil." El dice que "cuando se requiere de los niños que trabajen cinco horas diarias con libros de texto; necesitan obtener por lo menos un éxito regular pues, de lo contrario, la tensión y el esfuerzo inútil, agravado por la censura escolar, se vuelve intolerable y los muchachos tratan de compensar esa situación. Eso lo hacen tirando 40
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piedras a las ventanas o dándole de puños a otros chiquillos, pero cuando acaban con esas descargas emocionales se encaminan a conducta más espectacular e indeseable. . . " * Las clases especiales, que aminoran en el alumno la presión fuerte de las horas de clase, pueden convertirlo en motivo de ridículo por parte de sus compañeros cuando salen del salón de clase y pueden servir de crítica o ser motivo de presión en el hogar. Para muchos niños y niñas la escuela no tiene sentido; no le ven ningún propósito de utilidad a lo que les obligan a aprender. Algunos se las arreglan para sentarse durante largos y monótonos años, frustrados, malhumorados, agriados y resentidos. Otros sienten alivio faltando a clases. Otros se convierten en "el molestoso del salón"—revoltoso, desobediente, lento, peleón, desvergonzado y destructivo. No cabe duda de que hay escuelas que producen delincuencia y de que algunos maestros, "inconscientemente, contribuyen a formar delincuentes." Al igual que el Juez Alexander, el Dr. Brownell y otros educadores se sienten angustiados con el fracaso de la escuela "para reconocer y reportar problemas de conducta en su estado incipiente y para seguirlos hasta ver que reciban tratamiento adecuado." Las escuelas necesitan tener en su facultad a personas tales como (consejeros, asistentes, maestros visitantes o trabajadores sociales, psicólogos y psiquiatras), o acceso a especialistas que puedan estudiar el niño y si posible, hacer planes con los maestros y los padres para ayudarlo. Necesitan mantener relaciones con las agencias y los servicios que existen en la comunidad que pueden ayudar a los niños que tienen problemas que están fuera del alcance y de la responsabilidad de la
* "Perspectivas en la Prevención de la Delincuencia" (Perspectives on Delinquency Prevention) pág. 18. Ciudad de Nueva York, 1955. v
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escuela.# Esto no quiere decir, sin embargo, que la escuela tenga que asumir funciones nuevas o especiales con respecto al niño delincuente o casi delincuente. Él profesor Kvaraceus dice que "la responsabilidad de la escuela hacia el delincuente no es distinta a la que tiene por cualquier otro niño... La vía de acción directa, desde el punto de vista de la escuela, hacia el problema de la delincuencia, es hacer más y mejores escuelas." Debemos tener cuidado de no darle más importancia de la cuenta a la influencia que tiene la escuela en producir o controlar la delincuencia. El Dr. Brownell señaló ante el Subcomité Senatorial que la escuela tiene a un niño bajo su control menos de la quinta parte del tiempo que está despierto y solamente por un período de diez a doce años, mientras que el hogar y el vecindario controlan todas sus actividades durante todo el período formativo preescolar y durante sus años escolares controla más de cuatro quintas partes de su tiempo. Los Glueck han hecho una manifestación moderada sobre el rol de la escuela como sigue: Bajo el impacto de exploraciones clínicas intensas sobre las motivaciones y la conducta humana, se ha visto cada vez más claramente que la enseñanza escolar no juega un papel tan importante en el desarrollo del
* Si se desean descripciones de los servicios escolares para el estudio, tratamiento y transferencia de niños "problemas" y para la cooperación de la escuela con los servicios de la, comunidad y de bienestar del niño, véase: "Las Escuelas Hacen Frente al Problema de la Delincuencia" (Schools Face the Delinquency Problem) por Arthur S. Hill, Leonard M. Miller y Hazel F. Cabbard (Washington, D. C.: Negociado Federal del Niño, 1954) y el capitulo 10, "El Rol Central de las Escuelas", del libro "La Comunidad y el Delincuente" (The Community and the Delinquent), por William C. Kvaraceus (Yonkers-on-Hudson, New York: World Book Company, 1954.)
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carácter y de la conducta como se creía anteriormente.. , sin embargo,.. . aunque la educación no puede ser completamente responsable de la formación del carácter y de la motivación de la conducta, sí puede darle al estudiante un sentido de satisfacción emocional en el logro de destrezas; puede estimular ambiciones aceptables a la sociedad; puede ponerlo en contacto con personas con quienes pueda identificarse y a quienes él pueda esforzarse en emular. Por otro lado, también puede dejar cicatrices en la psiquis del niño que va creciendo y que muy bien pueden ser luego responsables del desarrollo de actitudes antisociales y esencialmente de una oposición obstinada a toda autoridad.* Tenemos que recordar, cuando consideramos las causas de la delincuencia, que (l) muchos muchachos sobreviven a experiencias escolares frustrantes y a maestros que no sirven (al igual que a hogares y a padres que tampoco sirven) y no se convierten en delincuentes; (2) que a pesar de que haya buenas escuelas y buenos maestros, habrá delincuentes y (3) que un gran número de muchachos se convierten en delincuentes mucho antes de haber estado en la escuela el tiempo suficiente para que ésta influya en una forma u otra. (Por ejemplo, los Glueck dijeron ante el Subcomité Senatorial que mitad de los 500 delincuentes que ellos estudiaron tenían siete años o menos cuando empezaron a hurtar y a cometer otros actos delictivos. Ese estudio también revela que aunque el 41% de los 500 delincuentes estaban atrasados de grado, también el 21.2%
* Permitida su reproducción de "Desenmarañando la Delincuencia Juvenil" (Unraveling Juvenile Delinquency), por Sheldon y Eleanor Glueck, pág. 185. New York. The Commonwealth Fund, 1950. Derechos de la Imprenta de la Universidad de Harvard, Cambridge, Mass. V
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de los 500 que no eran delincuentes eran retardados y el 10% habían tomado alguna que otra vez clases especiales. No obstante, sólo un 108 por ciento faltaba a clases sin excusa, ocasionalmente, mientras que las dos terceras partes de los delincuentes faltaban a clases sin excusas, en forma persistente). También sabemos que no todos los niños que no son delincuentes se encuentran felices y satisfechos con su vida escolar. La realidad es que sólo un estudio cuidadoso de cada niño individualmente, puede denotar el grado de influencia (hacia lo mejor o hacia lo peor) que hayan tenido sus experiencias escolares, sobre su conducta. 0 OTRA VEZ A LA PREGUNTA¿QUE ES LO QUE CAUSA LA DELINCUENCIA?
Hemos revisado algunos de los factores de los que se citan más corrientemente como causales de la delincuencia: arrabales y pobreza; pandillas; falta de oportunidades recreativas; películas de cine malas; folletos "cómicos"; programas de radio y televisión; el ejemplo inmoral y criminal que ofrece la sociedad adulta; la vida de hogar desbaratada; las relaciones familiares no satisfactorias y la falta de disciplina; los fracasos escolares y las experiencias escolares desalentadoras. Dos de las autoridades más prominentes en la materia, Sheldon y Eleanor Glueck, informaron al Subcomité Senatorial que los conocimientos actuales sobre la delincuencia están aproximadamente en la misma etapa que los conocimientos sobre las enfermedades del corazón.* Los Glueck
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Audiencias ante el Subcomité Senatorial que Investiga la De. lincuencia Juvenil (Hearings Before the Senate Sub-Committee to Investigate Juvenile Delinquency) Primera Parte, pág. 105. Washington, D. C.: Oficina de Impresos del Gobierno de É. U. 1954.
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citaron: una manifestación hecha por el Instituto Nacional del Corazón (National Heart Institute), que dice así: En los últimos años se ha progresado considerablemente, pero aún quedan grandes lagunas en nuestros conocimientos. Las causas primordiales de las enfermedades del corazón aún se desconocen. Todavía hay pocos tratamientos efectivos y aún no existe método curativo alguno para muchas enfermedades del corazón. La esperanza y la posibilidad de encontrarlos radica en las investigaciones y en los estudios.
Si sustituímos las palabras "delincuencia juvenil" por las Ole "enfermedades del corazón", esta misma manifestación
servirá para describir la situación con que nos confrontamos, dijeron los Glueck. Repitamos la cita, sustituyendo las frases: En los últimos años se ha progresado considerablemente pero aún quedan grandes lagunas en nuestros conocimientos. Las causas primordiales de la delincuencia juvenil aún se desconocen. Todavía hay pocos tratamientos efectivos y aún no existe método curativo alguno para muchos casos de delincuencia juvenil. La esperanza y la posibilidad de encontrarlos radica en las investigaciones y en los estudios.
Los Glueck ofrecieron una sugerencia para ser considerada: Tal vez la fuente primordial de la deformación de la personalidad y el carácter, que conlleva desajustes sociales, pueda hallarse en la fisiología, la endocrinología, la química del cuerpo y no en las relaciones de familia. Indiscutiblemente, hay lagunas en nuestros conocimientos y en nuestro entendimiento de lo que es la delincuencia. No obstanté, hay mucha más información disponible que que utilizan las comunidades en su esfuerzo por prevenir y controlar la delincuencia. La investigación amplia que han hecho y la experiencia que han acumulado muchos especialistas en la materia, podrían ser muy útiles la
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al planificar programase preventivos. Ellos ofrecen los causales siguientes: 1. No existe un factor único que' indefectiblemente cause la delincuencia. Las causas de. la delincuencia son múltiples; complejas y se relacionan entre sí. 2. Hay ciertos factores que se repiten en combinaciones diversas en los casos de delincuencia. Entre los factores que se repiten, según hemos visto, están: la residencia en zonas arrabaleras; la ruptura de la vida de familia; la disciplina inconsistente, floja o muy estricta; las relaciones infelices entre padres e hijos; los fracasos en la escuela y la ausencia a clases sin permiso; la falta de recreación saludable y satisfactoria y el juego no supervisado. En términos de las experiencias de los niños, se mencionan las siguientes: rechazo, tiranía, maltrato, frustraciones, fracasos; limitación de oportunidades y conflicto de culturas distintas.* 3. Ciertas características intelectuales y temperamentales que son comunes en los muchachos delincuentes.** Como grupo, tienen una inteligencia un poco más baja que el promedio, tienen menos habilidad para expresarse oralmente; menos capacidad para entender ideas abstractas y tienen menos método para resolver problemas. Tienden a ser muy activos, inquietos, agresivos, aventureros, impulsivos y egoístas. Están más libres de conflictos y tienden a obrar de acuerdo a sus hostilidades y conflictos, en vez de reprimirlos. * "Perspectivas para la Prevención de la Delincuencia" (Perspectives in Delinquency Prevention) pág. 9. ** Los Glueck creen haber encontrado diferencias físicas y de actitudes, así como intelectuales, temperamentales y culturales de importancia entre los grupos de muchachos delincuentes y no delincuentes que utilizaron para su estudio. Si se interesa un resumen de los hallazgos, véase "Convirtiéndose en Delincuentes" (Delinquents in the Making) pág. 185.
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Estos datos se basan en niños que son conocidos como delincuentes. Es un interrogante si existen estas mismas características en delincuentes que no han sido descubiertos. También hay que recordar que esas características no las tienen todos los delincuentes y por el contrario, hay niños son delincuentes. que las tienen 4. En el caso individual, también la delincuencia es resultado de una combinación de factores y no de uno sólo en particular. Varios autores utilizan el término, "red de factores" para dar énfasis a las múltiples causas que se hallan entrelazadas. 5. Cada caso representa, probablemente, un patrón único; porque cada niño, con su aptitud individual—física, mental y temperamental—es un ser singular que funciona recíprocamente en un ambiente específico. El profesor Kvaraceus ilustra este punto con una descripción de siete casos de robo y demuestra que, aunque el acto delictivo fue el mismo en todos los casos; las motivaciones que tuvieron los niños fueron distintas en cada uno de éstos.* La delincuencia, al igual que la fiebre, es una señal de que hay algo malo. Solamente un estudio concienzudo de las experiencias vividas por el niño, hechas por un perito, pueden arrojar luz sobre lo que está mal. 6. Casi siempre hay un cúmulo de fuertes privaciones y desalientos detrás de la conducta delictiva. Los niños tienen ciertas necesidades emocionales y sociales que son básicas—necesidades de seguridad, afecto, independencia, status, reconocimiento, logros y orientación consistente hacia objetivos sociales. En su esfuerzo por satisfacer esas necesidades, el niño delincuente generalmente ha encontrado escollos, fracasos, frustraciones. Como dice el Dr. Redl, "es un verdadero arte el producir un delincuente.
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"La Comunidad y el Delincuente" (The Community and the Delinquent), pág. 19 if.
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Se necesita persistencia y perseverancia para siempre cometer repetidamente 14s mismos errores; para amontonar el insulto sobre el daño, para combinar el rechazo personal con el mal trato, o el mimo excesivamente cariñoso con arranques violentos de castigo en demanda de rectitud." * 7. La mayoría de los delincuentes empiezan a serlo desde temprana edad. La edad en que comienzan su carrera los delincuentes es, por término medio, poco antes de los diez años. Según mencionamos anteriormente, la mitad de los niños delincuentes que utilizaron los Glueck para su estudio, comenzaron sus fechorías a los siete años de edad o antes. Todos sabemos que el hijo de un borrachón puede llegar a ser un adulto moderado o abstemio. Sabemos que un individuo humilde, criado por un predicador en su propio hogar, puede convertirse en la oveja negra. Sabemos que el que es un estúpido en la escuela no necesariamente, ni frecuentemente, se convierte en criminal. Sabemos que aún en zonas de arrabal, pese a todas las privaciones económicas, sociales, educativas y recreativas que son comunes en esos ambientes, puede crecer un niño y no ser delincuente. Sabemos que a pesar de que por un lado hay padres que miman y protejen exageradamente a sus hijos y por otro lado, otros padres los rechazan, los abandonan o los insultan; esos niños pueden llegar a ser ciudadanos responsables ante la sociedad y observadores de la ley y el orden. Sabemos que en hogares en que reina la inmoralidad y el crimen se han criado personas no delincuentes. Pero también sabemos que la combinación o la acumulación de esas situaciones y experiencias que causan daño moral, son excesivamente peligrosas para el crecimiento
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"Las Virtudes de los Niños Delincuentes" (The Virtues of Delinquent Children) de "Comprendiendo al Niño" (Understanding the Child) Abril de 1945.
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moral y social del niño. "Los hogares en que hay poca comprensión, poco afecto y estabilidad o poca fibra moral", las escuelas que ofrecen pocas oportunidades para logros satisfactorios, las comunidades que son indiferentes al bienestar de los niños y aquéllas en que los adultos no ofrecen ejemplos inspiradores proporcionan un campo fértil para la delincuencia. A pesar de que hay lagunas en nuestros conocimientos sobre la relación de causa y efecto, sabemos que los niños que crecen en esas circunstancias adversas son propensos a los trastornos que llamamos delincuencia. A pesar de que la información y comprensión que tenemos sobre los causales es insuficiente, podemos estructurar programas preventivos basados en los conocimientos antedichos.
3. ¿QUE PODEMOS HACER? El problema de la delincuencia es un problema de la comunidad misma. Aunque las agencias estaduales y federales ayuden, es la comunidad, localmente, la que debe estudiar los problemas y satisfacer las necesidades de los niños y los jóvenes que crecen en su jurisdicción. GUTAS PARA UN PROGRAMA COMUNAL Cualquier programa local_ para la prevención y el control de la delincuencia, si ha de ser efectivo, debe estar firmemente basado en los mejores conocimientos que estén disponibles sobre los motivos que la causan. Aunque nuestra revisión ha sido limitada, puede encaminarnos a una acción que dé resultados. El primer rótulo de señal que encontramos en la carretera es una señal de peligro. 1. Cuidado con un curalotodo único, con una panacea, con una solución fácil que descarte los resultados de las investigaciones. Debido a que las causas de la delincuencia
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I son múltiples y complejas, no hay una cura fácil y sencilla, como si dijésemos, un nuevo parque, una restricción en los folletos "cómicos", una ley de queda, el empleo de un psicólogo en la escuela, más asignaciones escolares para hacer en la casa, un día escolar más largo para niños que provienen de hogares rotos, o castigar a los padres—para mencionar unos pocos de esos llamados sanalotodo. 2. Debido a que hay ciertos factores conocidos que ocurren repetidas veces y se asocian con la delincuencia, se debe tomar acción en varios frentes. Al comentar el éxito que tuvo el Condado de Westchester en Nueva York en reducir su incidencia de delincuencia, el Juez George W. Smyth dijo que "Westchester ha podido proporcionar los elementos necesarios para prevenir la delincuencia—buenos hogares, iglesias activas, buen sistema escolar, cortes para niños, labor probatoria efectiva, policía inteligente, trabajo social bien organizado, facilidades recreativas y de salud pública." * Una comunidad puede progresar en su camino hacia la prevención de la delincuencia únicamente si provee los servicios necesarios a las familias y los niños, si fortalece las posibilidades creadoras en la jurisdicción y si controla y elimina las que son destructivas. 3. Como la delincuencia hay que atacarla por muchos frentes a la vez, la labor requiere los esfuerzos cooperativos de muchas agencias y organizaciones y también necesita planificación local y un organismo coordinador que sirva para integrar la labor de los distintos grupos. 4. Debido a que la conducta delictiva comienza a una edad temprana y que mientras más perdura más difícil se hace bregar con ella, un programa de prevención, para que sea efectivo, necesita que los esfuerzos sean sistemáticos y coordinados a fin de identificar los niños que "son pro* El "New York Times" Mayo 5 de 1955.
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pensos o vulnerables, o que están expuestos" a la delincuencia y debe ofrecer, además, ayuda especial a dichos niños. 5. Debido a que cada niño tiene su propio patrón de causales, la comunidad debe proveer (o debe tener acceso a) los medios y el personal preparado para estudiar los niños delincuentes y proporcionarles ayuda y tratamiento. Entre las facilidades a que hacemos mención se hallan los albergues de detención, las escuelas industriales y otras instituciones de corrección, clínicas médicas, clínicas de salud mental o de orientación a niños, facilidades recreativas, orientación vocacional y servicio de empleos. El personal debe incluir psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, consejeros vocacionales y oficiales de libertad a prueba y bajo palabra. 6. Es esencial que el público comprenda la situación. Si la comunidad no está informada, se le puede "vender" rápida y fácilmente la "cura" que podrá dar algunos resultados muy limitados, pero que a lo mejor resulta perjudicial. Los servicios preventivos y de tratamiento son costosos si es que han de dar resultado. Si la comunidad no comprende bien el valor que tienen dichos servicios preventivos, puede negarse a pagar tales gastos. 7. El último rótulo de señal, al igual que el primero, dice: "Cuidado." No hay duda de que las investigaciones que se están llevando a cabo hoy en día y las que se hagan en el futuro han de aumentar los conocimientos y los métodos para prevenir y tratar la delincuencia y dictarán cambios en los métodos actuales. Debemos mantenernos informados de los resultados de las investigaciones y debe-
mos estar preparados para utilizar información fundamentada y probada que provenga de fuentes confiables y capacitadas. No vayamos a creer que todo el que trabaja en el campo de la delincuencia nos puede ofrecer información correcta
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~ sobre la prevención y el tratamiento de la delincuencia. Todavía tenemos policías, oficiales probatorios, personal de escuelas correccionales y jueces de cortes juveniles que no están familiarizados con los descubrimientos que han hecho las ciencias sociales y del comportamiento, en lo que se refiere a su trabajo. Muchos de ellos no vacilan en recetar "curas", basándose únicamente en sus experiencias personales, las cuales no tienen validez científica. Por ejemplo, un alguacil recomienda que los policías usen una macana y que los padres usen la leñera (o la carbonera) y la pantufla; un oficial probatorio insiste en "una política de mano fuerte" con los jóvenes de "capirote" y un letrado de un Estado aboga porque se les dé a probar la cárcel a un buen número de muchachos delincuentes para que sirva de lección a todos. Tenemos que saber distinguir entre una opinión personal sin base científica, aunque esté basada en la experiencia, y los resultados de investigaciones que tienen validez por ser hechas por especialistas con autoridad en la materia. En resumen; un buen programa local (1) estará relacionado con los factores que causan el problema; (2) abarcará esfuerzos en muchos frentes para fortalecer las influencias constructivas y eliminar las influencias destructoras que se encuentren en la comunidad; (3) estará coordinado por un consejo o junta de la comunidad; (4) hará un esfuerzo sistemático para identificar aquellos niños que tengan problemas especiales y les proveerá ayuda especializada; (5) proporcionará facilidades y servicios para estudiar y tratar individualmente a los niños delincuentes; (6) envolverá a toda la comunidad y a sus recursos y (7) hará uso de los nuevos conocimientos según vayan estando disponibles. Lo anterior es un bosquejo general de un buen programa para una comunidad. Cualquier comunidad puede completar los detalles necesarios alrededor del bosquejo con el estudio de la situación y de las necesidades de la localidad. 52
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EL ROL DE LA ASOCIACION DE PADRES Y MAESTROS (A.P.M.) Ahora bien, ¿cuál es el rol de la Asociación de Padres y Maestros en el esfuerzo total que realice la comunidad en general? La Asociación de Padres y Maestros tiene un rol que envuelve tres responsabilidades principales y que siempre ha estado dispuesta a asumir: educación propia, educación al público y cooperación con otras agencias. 1. Educación propia: La primera obligación que tienen los miembros de las Asociaciones de Padres y Maestros es la de mantenerse siempre bien informados sobre el problema de la delincuencia. El Congreso Nacional de Padres y Maestros, utilizando para ello varias publicaciones, pero especialmente a través de su revista "National ParentTedcher", continuará enviando información formal a las A.P.M. y las familiarizará con otras fuentes de información confiables. 2. Educación al Público: La Asociación de Padres y Maestros puede compartir con el público la información que tenga y puede cooperar con otras agencias de la comuñidad para llevar a cabo programas, conferencias, foros y talleres que sirvan para aumentar el entendimiento del público con respecto al problema de la delincuencia. Por ejemplo, podría trabajar con los editores de los periódicos locales o con los directores de las estaciones de radio y televisión, para preparar programas que mantengan al público informado sobre la situación de la delincuencia y las necesidades de la comunidad. También podría ayudar a la biblioteca de la localidad a obtener libros y folletos sobre delincuencia, educación a padres, y salud mental; podría hacerse cargo de exhibir esas publicaciones y podría mandar listas de ellas a organizaciones que estén interesadas. Para que un_ programa de prevención llegue a ser verdaderamente efectivo, es necesario que toda la comunidad, padres, maestros y demás ciudadanos, compartan y com5~
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prendan los conocimientos que hay sobre la conducta humana y sobre las cosas que influyen y dan forma a la vida de los niños. 3. Cooperación con otras organizaciones: La A.P.M. debe cooperar con la agencia de la comunidad que ha de emprender el plan para coordinar la acción de la comunidad. Si no existe ningún consejo coordinador de la comunidad, la A.P.M. puede ayudar a organizarlo. En la medida en que todas las organizaciones de la comunidad participen en un esfuerzo colectivo para integrar sus actividades, que se logrará progreso en la prevención de la delincuencia. 4. Proyectos especiales: Desde hace mucho tiempo las A.P.M. han estado laborando en formas distintas con el propósito de fortalecer la vida de familia y mejorar las escuelas en cada comunidad, y ha de continuar trabajando en ello. Cualesquiera otras actividades que inicie en el programa de la comunidad para la prevención de la delincuencia juvenil, serán determinadas por la situación local y por la cooperación planificada con otras organizaciones y agencias de la comunidad, a fin de evitar duplicación innecesaria y esfuerzos duplicados. 4.
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PRIORIDAD DE PROYECTOS PARA LAS A.P.M. Hay ciertas áreas en la prevención y control de la delincuencia juvenil que necesitan esfuerzos especiales. Hay otras áreas, como la de educación a padres, en la cual las A.P.M. pueden hacer una contribución especial.. Se sugiere a las A.P.M. que estudien los proyectos que se mencionan más adelante, los lleven a la atención del consejo comunal (si existe), los discutan con otros grupos de la comunidad y adapten para su comunidad en particular aquéllos que les sean más provechosos y útiles. 54
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• Promover trabajo de equipo para el bienestar de la juventud, por medio de concilios de la comunidad o de un vecindario en particular. • Ofrecer educación a padres y educación sobre la vida de familia dentro de la misma asociación, estableciendo secciones para preescolares y grupos de discusión y estudio. • Impulsar la recreación en el seno de la familia y el hogar. • Sostener servicios sociales para niños y para familias. • Alentar los esfuerzos por identificar y ayudar a niños vulnerables. • Reforzar todos los servicios de la comunidad—policía, detención, cortes juveniles, libertad a prueba, escuelas industriales, libertad bajo palabra—que puedan ayudar al niño delincuente a vencer sus dificultades y a convertise en un miembro responsable de su comunidad y cumplidor de la ley. • Trabajar con la juventud a través de la A.P.M. y de otras agencias, para ayudar a los jóvenes a que consigan oportunidades para educarse, para trabajar, para divertirse y para ser útil a otros. La Dra. Eliot dice que "la delincuencia juvenil es el resultante final que se obtiene cuando los niños no encuentran en sus familias y en sus comunidades oportunidades para desarrollarse saludablemente. Tenemos que recordar constantemente que los niños viven dentro de una familia y que las familias viven dentro de una comunidad." • La señora de Rollin Brown, presidenta nacional, al enviar su mensaje a los miembros del Congreso Nacional de Padres y Maestros por medio de la revista de la A.P.M., en la edición de 1955 del "National Parent-Teacher", dijo que *
Audiencias ante el Subcomité Senatorial para Investigar la Delincuencia Juvenil, Parte II, pág. 402.
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~ "comenzamos un año nuevo de la A.P.M., una nueva administración, un nuevo capítulo en su historia. Hasta la fecha nuestra historia es una crónica ininterrumpida de lucha por mejores hogares, mejores escuelas y mejores coYnunidades. El capítulo que nosotros hemos de contribuir tratará primordialmente de las relaciones íntimas entre la familia y la comunidad—el impacto de la una sobre la otra y el servicio que presta la A.P.M. a cada una. Para la tónica de esta administración he seleccionado el tema: "La Familia y la Comunidad: Una Da Forma a la Otra—La A.P.M. sirve a las dos." Este tema expresa un propósito continuo que tiene la A.P.M. Aunque cambien los temas con los cambios de administraciones, el propósito sigue siendo el mismo, el de servir al niño por medio de servicios a la familia y a la comunidad. Según vayamos discutiendo cada uno de los proyectos que tienen prioridad, podremos ver cómo es que la A.P.M. puede fortalecer las defensas esenciales para combatir la delincuencia, sirviendo a la familia y a la comunidad. TRABAJO EN COOPERACION PARA EL BIENESTAR JUVENIL CONSEJOS COMUNALES Y DE VECINDAD
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Un consejo comunal no es un curalotodo, ni una fórmula mágica para acabar con la delincuencia. Es un medio por el cual los ciudadanos con espíritu cívico y las agencias y organizaciones de la comunidad, tanto públicas como privadas, pueden reunir toda la información, los recursos, las fuerzas y las destrezas que tengan en un propósito común de hacer de la comunidad un mejor sitio para vivir. Es un medio por el cual toda la comunidad puede compartir la responsabilidad hacia sus niños y sus jóvenes. Los organismos de planificación y coordinación ya existentes en las comunidades tienen una diversidad de nomt
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bres—consejo coordinador, consejo de bienestar comunal, concilio de salud y bienestar, federación benéfica, concilio de servicios a la comunidad, consejo de planificación social, concilio de agencias sociales y por ahí siguen. El nombre no es lo importante. Lo que importa es que exista en la comunidad un organismo central planificador y coordinador a través del cual todas las agencias públicas y privadas, cívicas y profesionales, puedan unir sus esfuerzos para el mejoramiento de la comunidad y puedan coordinar sus programas de servicio. ¿QUIEN PERTENECE AL CONSEJO COMUNAL?
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La participación en el consejo debe ser tan amplia como se pueda, con representación de todas las agencias e instituciones públicas y gubernamentales que existan en la comunidad. En éstas se incluyen las escuelas, las cortes juveniles y de relaciones de familia; las juntas escolares, agencias públicas de salud, bienestar y recreación, el departamento de la policía; las bibliotecas, los museos y demás agencias e instituciones. Deben estar representadas todas las agencias voluntarias, cívicas y profesionales. Típicas de esta clase de organizaciones son las Asociaciones de Padres y Maestros; las agencias que sirven a jóvenes, como las de Niños y Niñas Escuchas, Tropas de Niñas Exploradoras, Organizaciones de Juventud Católica, YMHA, YWHA, YMCA, YWCA; clubes 4 H y demás; agencias de servicio a familias, asociaciones de enfermeras visitantes, sociedades médicas y dentales, asociaciones de abogados, clubes de mujeres, uniones obreras, cámara de comercio, concilios de iglesias y otros grupos religiosos. La juventud debe estar representada en el consejo y debe tener participación en la planificación y en las actividades, pero no se le debe imponer responsabilidades que no estén de acuerdo con su competencia y experiencia. También es 57
aconsejable que sean miembros algunos ciudadanos particulares, hombres y mujeres que, aunque no representen ninguna organización en particular, se seleccionen por su liderato en la comunidad, por su habilidad e intereses y por la influencia que ejercen entre sus compatriotas. También se puede solicitar a otras personas que sirvan de recurso para asignaciones específicas. El núcleo de funcionamiento de un consejo consiste de los representantes de las organizaciones que son miembros del consejo y de los individuos que también pertenecen al mismo y se reunen regularmente o cuando son citados. Al igual que cualquier otra organización, un consejo necesita un reglamento, una junta de directores con sus oficiales y comités que lleven a cabo asignaciones específicas. Para obtener mejores resultados, un consejo debe pagar un secretario ejecutivo profesional, una persona diestra en trabajo administrativo y con entrenamiento en métodos de organización de la comunidad; una persona que tenga, además, algunos conocimientos sobre los servicios de salud, de bienestar y de servicios sociales. Un consejo pequeño puede utilizar junto con otro consejo que le quede cerca, los servicios de un ejecutivo a sueldo, o puede emplear por horas o por tiempo parcial los servicios de un consultor. Es posible obtener consejo profesional gratuito de alguna universidad o agencia estadual. Hay dos organizaciones nacionales que ofrecen . información y consejo. (Véase el último párrafo del próximo tópico, "La Función de un Consejo", págs. 60 y 61) LA FUNCION DEL CONSEJO Se ha dicho que la función de un consejo es ver que las cosas se hagan; no hacerlas. Un consejo no rinde servicios de salud y bienestar, aunque a veces puede emprender un proyecto de demostración. Su función es más bien la de tomar la acción que sea pertinente para conseguir los 58
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servicios que la comunidad necesite, para coordinar los servicios ya existentes y para mejorar su calidad. Es un organismo investigador que estudia las necesidades de la comunidad y los recursos necesarios para satisfacerlos. Por ejemplo, si sus estudios demuestran que faltan servicios de protección para los niños, no los provee él mismo. Lo que hace es ver si alguna de las agencias adecuadas para ello, de las que ya existen, puede proporcionarlos o trata de que se establezca una agencia de protección a la niñez. Sirve como oficina de intercambio de información e ideas entre el personal de las agencias, entre voluntarios y entre ciudadanos representativos de la comunidad. Es un organismo coordinador por medio del cual las agencias y las organizaciones hacen planes para rendir servicios eliminando duplicidad innecesaria e inútil. También es un medio para educar al público, creando conciencia pública y comprensión sobre las necesidades y los servicios de la comunidad. Un consejo puede ser un depósito de información sobre la comunidad y sus niños. Los conocimientos que tienen los representantes del cuerpo policíaco, de las escuelas, de las cortes, de las clínicas de orientación y de las agencias de servicio social sobre qué es lo que está contribuyendo a la delincuencia; arroja luz sobre lo malo que haya en la comunidad. Ayuda a entender qué es lo que debe hacerse para reducir la mala conducta. Por medio del consejo, la escuela, la policía y las cortes, se enteran de la existencia de las agencias y de los recursos que pueden ayudar a los muchachos delincuentes a resolver sus problemas. Por medio del intercambio y de la acumulación de información en el consejo y por medio de las investigaciones y censos que lleve a cabo el consejo; se pueden descubrir las lagunas que existen en los recursos y los servicios que tiene la comunidad. Por medio de una planificación y un esfuerzo unido se pueden obtener facilidades y servicios que sean necesarios. 59
Los consejos o concilios no obtienen éxito automáticamente. Se le presentan un sin fin de dificultades tales como intereses creados, rivalidad y celos entre las organizaciones que pertenecen al consejo, se le presentan conflictos entre los grupos profesionales y los no profesionales. Los consejos pueden fracasar por distintos motivos. Pueden buscar objetivos poco prácticos en vez de objetivos que se pueden lograr. Pueden ser autocráticos en vez de democráticos o pueden estimular la competencia en vez de la cooperación. Puede que les falte fondos o les falte liderato. Y si los grupos miembros no encuentran en los trabajos del consejo un mayor grado de satisfacciones que de disgustos, se retirarán de su matricula. Una Asociación de Padres y Maestros puede hacer mucho para ayudar al éxito de un consejo comunal. Consciente como está de las dificultades que implica una empresa cooperativa, puede servir de ejemplo concentrando su atención en lo que hay que hacer y no en el crédito que le vayan a dar por lo que haga. Por medio de su participación, una Asociación de Padres y Maestros puede ayudar a la comunidad a enfocar la vista en la niñez y la juventud y a procurar que se tome acción y se hagan planes democráticos para su bienestar. Por medio del consejo, se puede participar en un esfuerzo conjunto para cambiar las actitudes de la comunidad, levantar las normas y los valores de la comunidad y para crear una atmósfera conducente a la salud mental, moral, social y espiritual de los niños. Estos logros no se consiguen de la noche a la mañana. Se necesita paciencia, perseverancia y un esfuerzo continuo. ¡Pero vale lá pena! Si se desea más información sobre la organización y el funcionamiento de un consejo, véase "Trabajo de Equipo en Nuestro Pueblo a Través de un Consejo de Bienestar Comunal" (Teamwork in Our Town Through A Community Welfare Council) (New York: Community Chests 60
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and Councils of America, 1950.) y las páginas de la 9 a la 1$ de la Conferencia Nacional Sobre la Prevención y el Control de la Delincuencia Juvenil (The National Conference on Prevention and Control of Juvenile Delinquency) (Washington, D.C.: Oficina de Publicaciones del Gobierno de Estados Unidos, 1947. Precio: 30 centavos) Información y opiniones sobre el funcionamiento de los consejos se puede conseguir de "United Community Funds and Chests of America, 155 East Forty-Fourth Street, New. York 17, N.Y.; de "The National Probation and Parole Association, 1790 Broadway, New York 19, New York y de algunas agencias estaduales. EL CONSEJO O COMITE DE VECINDAD. En las grandes ciudades los problemas varían de acuerdo con. las distintas secciones de la comunidad. Por tanto, además del consejo comunal, que se interesa en el conjunto de los problemas, se pueden crear consejos o comités de vecindad para que trabajen en la solución de los problemas del vecindario. El comité de vecindad, distinto a lo que hace el consejo comunal al cual puede pertenecer, hace las cosas en vez de esperar a que se hagan. Por supuesto, necesita la ayuda de trabajadores sociales profesionales y la ayuda y el respaldo de las agencias públicas y privadas, pero en un plano de igualdad y cooperación. El propósito es interesar a los residentes de una zona en empresas de ayuda propia, por medio de las cuales puedan lograr un sentido de buen vecino y compartan la responsabilidad por sus niños y su ambiente. A este propósito es necesario conseguir y utilizar el liderato local. Una Asociación de Padres y Maestros puede muy bien tomarse la iniciativa de organizar un comité de vecindad con la ayuda de una liga o consejo de asociaciones de padres y maestros. El consejo daría un servicio muy im-
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portante a la asociación de padres y maestros ayudándolo a desarrollar la fortaleza y el liderato necesarios para llevar a cabo la empresa. También puede ayudar al comité a conseguir los auspicios y la orientación de una agencia social que le provea los conocimientos y las destrezas de trabajadores sociales profesionales cuando el comité vea que los necesita.
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EVALUANDO SU COMUNIDAD En una asamblea de Asociaciones de Padres y Maestros se puede celebrar un panel compuesto por los presidentes de las asociaciones mismas, para que cada uno de ellos describa los esfuerzos que está haciendo la comunidad para prevenir la delincuencia. El panel puede formarse con los presidentes de los comités de: educación a padres y para la vida de familia; formación del carácter y formación espiritual; educación escolar; protección juvenil; salud; salud mental y recreación. Estos presidentes pueden presentar una apreciación de los esfuerzos que hace y el éxito que tiene la comunidad para prever las cosas que el Juez Smyth considera que son necesarias para evitar la delincuencia. (Véase pág. 41.) También podrían discutir los elementos necesarios para formular un buen programa en la comunidad. (Véase Guías para un programa comunal en el capítulo 3 de este folleto pág. 49.) Se le puede pedir al público que asista a la reunión, que clasifique los distintos elementos que existen en la comunidad, usando los términos de excelente, regular, malo o no existente. En caso de que no pudieran juzgar algún punto por no tener suficiente información al respecto, podrían escribir, "no sé.". Estas calificaciones podrían mostrar la necesidad de hacer censos o estudios para conseguir los datos necesarios y también servirían para indicar los aspectos en que se hace más necesaria la acción de la A.P.M. para lograr solidaridad en la comunidad.
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(Ayuda de valor sobre cómo evaluar una comunidad se encuentra en el libro de Kvaraceus titulado "La Comunidad y el Delincuente" (The Community and the Delinquent), en el capítulo que se titula "Escala para Evaluar el Progreso de la Comunidad en la Prevención de la Delincuencia" (Scale for Appraisal of Community Progress in Delinquency Prevention), páginas 168-84 y en el libro de Carr titulado "Control de la Delincuencia" (Delinquency Control) en las páginas 551-62, "Formulario de Carr para Medir la Prevención de la Delincuencia" (Carr Delinquency Prevention Rating Form), edición revisada en 1950.
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EDUCACION A PADRES Y PARA LA VIDA DE FAMILIA Los padres juegan un papel decisivo en el desarrollo de la personalidad, del carácter y de la conciencia de los hijos. Los padres son la fuente primordial de su sentido de seguridad, de su confianza y valer; de su sentido de responsabilidad; de su respeto a la autoridad, a la ley y al orden; de sus ideales. La conducta de los padres es la que primero imitan y por tanto debe ser digna de imitarse. Es probable que tengan dificultades los niños cuyos padres no les pueden proveer esos puntales básicos para el desarrollo de su personalidad. Por tanto, uno de los primeros pasos para proteger a los niños contra la delincuencia es ayudar a los padres a que puedan hacer buenos hogares—hogares en donde disfruten de los niños y los guíen con sabiduría y amor. Para proveer una vida de familia cariñosa, estable, y armoniosa, los adultos necesitan entender, no solamente el desarrollo de los niños sino sus propias actitudes, necesidades y limitaciones. Necesitan compenetrarse de lo que es afecto y control, sano y consistente. Necesitan información sobre los fundamentos básicos para la crianza de los hijos que ya la experiencia y la investigación han probado que nutren personalidades saludables. 63 4
LO QUE PUEDE HACER LA A. P. M. La educación a padres y la educación sobre vida de familia han sido siempre una función primordial de las organizaciones de padres y maestros. Su propósito es ayudar a los padres y a los futuros padres a comprenderse a sí mismos y a comprender las responsabilidades de la paternidad; ayudarles a adquirir la información, la destreza y la comprensión necesarias y a aumentar en ellos su sentido de confianza y de capacidad. Las A. P. M. pueden seguir los pasos siguientes para estimular y ampliar los servicios a padres: 1. Mantener un comité fuerte; de educación a padres y de vida de familia, bajo un presidente dinámico que tenga mucha imaginación creativa. La tarea principal de dicho comité es la de planificar y organizar grupos de estudio y discusión para padres y conseguir para esos grupos liderato bien informado y adiestrado. Si posible, los grupos de estudio deben reunirse separadamente en: (1) padres de niños preescolares; (2) padres de niños de escuela elemental y (3) padres. de adolescentes. (El comité podrá encontrar sugerencias para otras actividades, al igual que orientación e información para su labor en el Manual de Padres y Maestros (Parent—Teacher Manual) Sección II y en "Técnicas de grupos de estudio y discusión para ser usado por Líderes de Educación a Padres" (Study Discussion Group Techniques for Parent Education Leaders). 2. Insistir constantemente en el valor y la utilidad que tiene la revista "National Parent—Teacher", tanto para los padres individualmente como para los grupos de estudio. Nuestra revista oficial contiene el mejor material educativo disponible para no profesionales, sobre educación a padres y vida de familia. Se encuentran en ella artículos sobre salud, disciplina, recreación, carácter y edu64
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cación espiritual, incorporados en principios sólidos de salud mental. Tiene artículos interesantes sobre películas de cine, televisión, radio, folletos "cómicos" y libros propios para- padres y niños. Además de esto, todos los años trae dos o tres series de artículos preparados especialmente para grupos de estudio sobre educación a padres y vida de familia. Esos artículos tienen su guía de estudio y discusión; sugerencias para preparar programas y listas de películas, libros, folletos, y artículos sobre el asunto que discute. Poner esta revista, que contiene información confiable y consejos sanos, en manos de los padres, es rendirle un servicio a los niños y a los jóvenes. Se debe organizar un comité de revista con el propósito de conseguir que todas las familias de la comunidad se suscriban a ella. Debido a que el propósito de la revista es el de ayudar a los padres; esta publicación tiene fines no pecuniarios y se vende al costo. (Información sobre cómo puede trabajar el comité de revista se puede encontrar en la sección II del "ParentTeacher Manual".) 3. Organizar una sección preescolar. No podemos esperar a que el niño llegue a la escuela para entonces ofrecer al padre orientación y ayuda. Los primeros años de la niñez son de una importancia vital en el desarrollo de personalidades sanas. Se debe establecer un comité de servicios a prescolares que pueda llegar a los padres de niños de edad prescolar y los atraiga a la sección de la A. P. M. que se dedique a sus intereses y problemas específicos. Los censos escolares, y parroquiales, las escuelas de párvulos y los centros de cuidado diurno pueden ayudar a localizar a esos padres. (El trabajo del comité de servicios a prescolares se bosqueja en la Sección II del Manual de Padres y Maestros). 4. Impulsar la idea de que el • sistema escolar emplee un especialista en educación a padres y vida de familia y si 65
4 esto fuese imposible, tener acceso a un consultor. Solicitar insistentemente que las escuelas y los colegios provean más y mejor educación para niños y niñas sobre la vida de familia y la formación del hogar e instar a las iglesias y a los grupos religiosos a que intensifiquen sus esfuerzos para que la juventud aclare y afirme sus creencias religiosas y éticas. Dos autoridades notables en el campo de la delincuencia, Sheldon y Eleanor Glueck, dicen que el círculo vicioso de que padres incapacitados produzcan hijos desajustados e incapaces sólo se podrá vencer cuando la comunidad establezca "un método sistemático y generalizado para proveer a cada generación de posibles padres, instrucción en conceptos éticos y religiosos, en principios de higiene mental y en los principios fundamentales que se han probado que producen familias saludables."* (Los comités de A. P. M. de instrucción escolar, carácter y educación espiritual, en cooperación con los colegios, puede ser de gran ayuda en esta labor. Véase en el Manual de Padres y Maestros, sección II, información sobre estos comités.) 5. Buscar personal profesional en la comunidad que se relaciona con los niños preescolares y con sus padres; por ejemplo, pediatras, médicos de la familia, enfermeras de salud pública, enfermeras visitantes, trabajadores de bienestar público, sacerdotes, maestros de escuelas de párvulos y empleados de centros de cuidado diurno. Si esas personas han tenido adiestramiento en psicología infantil y en salud mental, podrán dar orientación valiosa a los padres para que entiendan el desarrollo de los niños y aprendan a tratar sus problemas de conducta. Un buen
• Audiencias ante el Subcomité Senatorial para Investigar la Delincuencia Juvenil, Parte I, página 99.
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medio de llegar a esas personas es por medio de los líderes de los grupos de profesionales a que pertenecen o a través de los jefes de agencias y organizaciones. Por ejemplo, un miembro de una A. P. M. puede conferenciar con el presidente de una asociación médica de un distrito o condado, o con el jefe local de la unidad de salud pública, sobre un programa que sirva para estimular a los médicos y a las enfermeras a que le den a los padres ayuda y conocimientos sobre cómo encauzar la conducta de sus hijos. (Esta tarea se le puede asignar a los comités de salud e higiene mental. Información sobre estos comités se encuentra en la Sección II del Manual.) 6. Hacer un esfuerzo intenso y continuo para atraer a los padres indiferentes y que son difíciles de atraer, para que participen en las actividades y en los grupos de estudio que organice la A.P.M. Tanto los dirigentes escolares como los líderes de la A.P.M. informan que los padres que derivarían más beneficio de las actividades de padres y maestros son los que menos participan en ellas. Nuestra responsabilidad es averiguar por qué es que esto ocurre y eliminar todo lo que obstaculiza su participación. Es posible que la frase "educación a padres" sugiera equivocadamente, por supuesto, actividades a las cuales algunos padres crean que tienen muy poco que contribuir. Es posible que se sientan más cómodos en grupos de costura, reparación de muebles o de destrezas manuales. Pero cuando los padres se reunen, la conversación sobre los hijos surje espontáneamente y la idea de aprender más sobre la paternidad puede echar raíces en cualquier grupo que tenga una persona hábil que lo estimule y que guíe la discusión. Con frecuencia oímos decir que hay que comenzar en el punto en que está la gente, y eso es muy cierto. Pero el punto más importante es que, no importa quiénes compongan el grupo ni el propósito original que 67
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tuvieren, la mayoría de los padres desean, por sobre todas las cosas, criar a sus hijos sanos y saludables y que emprenderán con gusto cualquier aprendizaje que les permita ser y hacer lo mejor para sus familias. Con la ayuda del oficial escolar que tiene que ver con la asistencia, del maestro visitante o del trabajador social, se pueden organizar grupos de discusión, para padres que tengan problemas similares; por ejemplo, de niños que faltan a clases sin permiso o que se retrasan en la labor escolar. Otro medio más informal sería el de estimular reuniones matinales en las cuales se junten las mamás de un .edificio de apartamientos o de una manzana de casas a tomarse una taza de café. Aunque conseguir quién cuide al bebé es un problema para algunos padres, siempre se puede resolver. Lo más necesario es usar la imaginación para hacer planes que alcancen a todos los padres, a los que creen saberlo todo y a los que creen no saber nada y trabajan sin descanso para que todas las comunidades tengan un buen programa de educación a padres, que sea efectivo. Los comités de miembros, de hospitalidad, de educación a padres y de vida de familia, así como los representantes de cada salón, pueden cooperar investigando por qué algunos padres rehuyen la A.P.M. y buscando los medios para conseguir que ellos participen. (Sugerencias valiosas para estos comités pueden encontrarse en la sección II del Manual de Padres y Maestros, bajo el título de cada comité.)
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RECREACION CENTRALIZADA EN LA FAMILIA Y EL HOGAR Los miembros de una familia deben gozar al hacer cosas juntos. El hogar debe ser un sitio que los niños dis68
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fruten, un sitio donde se diviertan con otros miembros de la familia, un sitio al cual puedan traer a sus compañeros de clase y a sus amigos a pasar buenos ratos. Compartir la diversión de salir junta toda la familia o de pasar juntos buenos ratos en el hogar, desarrolla el compañerismo, la lealtad y la unión de la familia y todo esto presenta un gran impedimento a la delincuencia. En este asunto de recreación en el hogar y en la familia, los Glueck encontraron algunas diferencias marcadas entre las familias de los niños delincuentes y las familias de los que no lo son. Encontraron que en las familias de los delincuentes no había mucha disposición para diversiones recreativas en las que participase toda la familia en grupo, tales como jiras, excursiones a la playa, ir al cine o visitar amigos. También encontraron que los padres de niños delincuentes no trataban de hacer atractivos sus hogares ni estimulaban a sus hijos a traer sus amigos a la casa y les brindaban poca hospitalidad a los amiguitos de sus hijos que se acercaban. En los hogares de los delincuentes había menos oportunidades recreativas que en las de los no delincuentes, por ejemplo, no tenían juegos de salón, libros, iistrumentos musicales ni materiales para ocupaciones predilectas.* La recreación centralizada en el hogar y la familia no quiere decir que toda la familia tenga que hacerlo todo junto ni que todos los miembros de la misma tengan que participar en cada una de las actividades que emprendan. Algunos en la familia pueden tener un interés en común y otros tenerlos distintos. A algunos les puede gustar y pueden participar juntos en juegos de salón, otros pueden hacer otras cosas u discos, mientras otros pueden
* "Convirtiéndose en Delincuentes" (Delinquents in the Making) páginas 52-53.
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preferir tomar fotografías, coleccionar sellos o visitar el zoológico. Las salidas pueden ser en grupos distintos de la familia; por ejemplo, el papá con los muchachos varones, el papá y la mamá con los niños más pequeños o con los mayores. De acuerdo con la actividad, así será la combinación del grupo, de padre e hijo, madre e hija o cualquier otra. Pero hay ocasiones especiales que son de por sí celebraciones de familia, tales como la Navidad, el Día de Acción de Gracias y el cumpleaños del padre de familia y es alrededor de ellas que se forma la tradición de familia. Ciertos acontecimientos, por supuesto, se planean para un solo individuo en la familia y otros de su misma edad. Lo importante es que los niños tengan ratos agradables, ratos de memorable recordación con sus padres y en su propio hogar. El hogar debe proveer oportunidades para que toda la familia disfrute de recreación, cada uno de por sí, unos con otros, con compañeros de juego y con amigos.
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OBSTACULOS QUE HAY QUE VENCER La recreación con el hogar y la familia como centro tiene algunos obstáculos; pero todos se pueden vencer. Un grave obstáculo es la falta de comprensión e información. El médico-psiquiatra William C. Menninger dice que "La habilidad para jugar es una que se adquiere." Muchos padres no saben esto y no están conscientes de lo importante que es ser líderes en los juegos de sus hijos y darles ejemplo de cómo desarrollar intereses que los distraigan. Hay padres que no saben que el juego ejerce una función vital en el desarrollo de los hijos y en su salud mental y emocional. Algunos desconocen las necesidades recreativas de los niños durante las distintas etapas de su desarrollo. Unos no se dan cuenta de la importancia y el valor que tiene la recreación en el hogar. Otros tienen éxito con
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los hijos cuando son pequeños pero no saben adaptarse a las necesidades de los adolescentes. Hay padres que se quejan de que la vida moderna no deja tiempo para que la familia se divierta junta, ni siquiera para comer juntos regularmente. Los padres que tienen que viajar hasta su trabajo y regresan tarde de la oficina pueden encontrar que, noche tras noche, cuando ellos llegan ya sus hijos adolescentes han comido y han salido. Algunos padres dicen que las diversiones comerciales, los clubes y otras actividades sociales que hay fuera del hogar para niños y adultos; las obligaciones cívicas, los campamentos de verano y los viajes, limitan el tiempo que la familia puede estar reunida. Y por eso ni se molestan ni hacen el esfuerzo de buscar tiempo para tener actividades con la familia. Algunos padres tienen la mejor intención del mundo pero no tienen ingeniosidad ni habilidad para desarrollar actividades alrededor del hogar. Se lamentan de que a la familia no le gusta hacer nada junta y para divertirse descansan casi por completo en las recreaciones comerciales, el cine y la televisión y ni siquiera piensan en el mejor uso que pueda dársele a estas diversiones.. Cuando en un hogar tienen dos radios o dos televisores, uno para los mayores y otro para los hijos, casi nunca la familia disfruta reunida de un mismo programa. En algunos hogares no hay ningún sitio, (no digamos un sitio agradable) donde toda la familia pueda gozar reunida de ciertas horas de solaz. Nuestro país es rico; pero muchas familias habitan viviendas tan pequeñas y tan apiñadas que no hay lugar para pasatiempo alguno en grupo. Un trabajador social indicó que "hasta hay ciertas familias donde nunca han podido comer todos juntos porque sólo tienen uno o dos platos y no hay sillas ni mesas suficientes para acomodar a toda la familia." Esos no son hogares donde un jovencito pueda pasar un buen rato o ~
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pueda invitar a sus amigos a pasar un buen rato. Esos son hogares de los cuales se escapa, y el jovencito escapa de él para unirse a la pandilla callejera o al club del sótano o simplemente para ambular por la taberna o el billar de la esquina. SUGERENCIAS PARA LA A.P.M. ¿Cómo puede ayudar una Asociación de Padres y Maestros a remover los obstáculos que pueda haber en el hogar para la recreación dentro del seno familiar? Puede hacer lo siguiente: I. Ayudar a los padres, por medio de grupos de estudio o de programas de la Asociación a comprender (a) el rol vital que ejerce el juego en la vida del niño: (b) cómo varían las necesidades de juego y recreación en los niños durante las distintas etapas de crecimiento, desde la infancia hasta la adolescencia; (c) la importancia de la recreación para conservar la salud mental y emocional y (d) la responsabilidad de los padres en los cinco campos recreativos de fundamental importancia: juegos en el hogar y diversión familiar, actividades cuyo centro es la iglesia, diversión en el seno de la escuela, agencias de trabajo con grupos y recreación pública. 2. Cooperar con otros grupos de la comunidad o con el concilio coordinador de la comunidad para investigar cuán adecuadas son las viviendas, la asistencia pública, la ayuda a niños necesitados, el seguro contra el desempleo, las oportunidades de empleo y otros factores económicos que afectan la habilidad de los padres para proveer un hogar en el que se pueda jugar. Apoyar medidas que aseguren viviendas e ingresos adecuados a las familias. Insistir en que todos y cada uno de los proyectos de caseríos públicos tengan un centro social para las familias con un líder recreativo debidamente entrenado.
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3. Trabajar hacia el logro de facilidades públicas para la recreación familiar. Por ejemplo, si la escuela puede usarse como centro comunal, se pueden desarrollar muchas actividades recreativas para la familia. Las escuelas tienen, generalmente, algunas de las facilidades recreativas que se mencionan a continuación: gimnasio, piscina, salón de actos, salón de artes y oficios, equipo de economía doméstica, talleres y proyector de películas. Los parques, los zoológicos, los museos, los lugares de acampar, los terrenos para jiras, las facilidades para pasear en bote o nadar y las pistas de patinar son otros recursos físicos que la comunidad puede ofrecer para incitar la recreación familiar y para ayudar a que los padres gocen con sus hijos de un buen rato juntos sin gastar mucho dinero. El Dr. William C. Menninger nos dice que "un programa de recreación comunal efectivo es tan importante para la salud mental como lo es el saneamiento para la salud pública." 4. Auspiciar y estimular a los grupos religiosos y a otras organizaciones a que auspicien "noches de familia", programas para familias y reuniones sociales de familias. Entre otras posibilidades están las cenas, jiras, desayunos al aire libre, bailes populares por las noches, danzas de figuras o baile de rigodón, charadas, proyección de películas o de programas televisados propios para toda la familia, actividades atléticas, cantos populares, conciertos de bandas de música y horas sociales después de los servicios religiosos. La variedad de edades que está representada en la familia promedio crea problemas en los que hay que pensar al hacer planes, pero en ciertas ocasiones se pueden hacer arreglos con algún club de servicios de una escuela superior o con alguna otra organización juvenil para que proporcione quién cuide los niños en los hogares o quién se haga cargo de entretener a los nenes.
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5. Auspiciar talleres de trabajo en los que los padres puedan a desarrollar un plan "para según crezca" la familia; (b) adquirir destrezas e información sobre juegos dentro de la casa o en el patio de atrás, campamentos, cocina al aire libre, deportes, estudio de la naturaleza, labores manuales, ocupaciones que distraigan, música, juegos, arte de hacer cuentos y otras actividades culturales y estéticas para la familia y (c) aprender a hacer equipo recreativo a poco costo. 6. Proveer oportunidades, a través de grupos de estudio y de programas de la A.P.M. para que los padres expongan sus ideas y experiencias recreativas en el seno de la familia y el hogar. Los padres pueden estimularse unos a los otros pensando sobre el asunto y pueden hacer acopio de ideas. 7. Enviar ideas sobre recreación centralizada en el hogar y la familia al National Congress Bulletin, 700 North Rush Street, Chicago 11, Illinois. A través de esta publicación mensual, las A.P.M. pueden distribuir ideas por todo el país. 8. Acentuar la necesidad que hay de que los padres vean y discutan con sus hijos los programas de televisión para guiarlos en sus preferencias y desarrollarles el sentido moral. Esta fue una recomendación que hizo la Dra. Eleanor E. Maccoby, una de las expertas que fue llamada y testificó ante el Subcomité Senatorial que investigó la delincuencia juvenil. La doctora dijo que "los niños no pueden determinar si las cosas son buenas o son malas, o si tienen una moral sana ellos tienen que recibir instrucción al efecto de .. . sus padres." Familiarizar a los padres con la "Guía del Congreso Nacional para Evaluar los Folletos Cómicos, las Películas de Cine y los Programas de Televisión." En el National Parent-Teacher de marzo de 1956 apareció un artículo muy bueno, titulado (How Good Are You at Communication Shopping?) "¿Sabe usted seleccionar los medios de comunicación?", que contiene un formulario
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para evaluar el uso que da la familia a los medios de comunicación a las masas, el cuál podría reproducirse y utilizarse en reuniones de la A. P. M. Si los padres usan juiciosamente el cine, la radio y los programas de televisión para la recreación familiar, éstos pueden ser una influencia integradora de la familia y no una fuerza desorganizadora. (Los comités de recreación, legislación, educación a padres y de vida de familia, los de servicios audiovisuales y bibliotecarios y los de publicidad y programa, pueden ayudar a llevar a cabo las sugerencas antedichas. En el Manual de Padres y Maestros, Sección II, se puede encontrar orientación para el trabajo de cada comité.) SERVICIOS SOCIALES PARA LOS NIÑOS Y PARA LAS FAMILIAS Los servicios sociales para los niños y para las familias son parte esencial en cualquier programa de la comunidad para prevenir y controlar la delincuencia. La Dra. Eliot dijo al Subcomité Senatorial que investigó la Delincuencia que "los servicios de los trabajadores de bienestar del niño, si se adminikran en su etapa inicial, evitan que muchos niños se conviertan en delincuentes. También evitan a muchos niños experiencias dañinas que los pueden llevar a la delincuencia y ayudan a dar tratamiento a otros que ya son delincuentes."* Los servicios sociales a niños; (también conocidos como servicios de bienestar del niño) y los servicios sociales a familias los proveen las agencias estaduales y locales de bienestar público y un sinnúmero de agencias privadas tales como sociedades de ayuda a la niñez, sociedades para la • Audiencias ante el Subcomité Senatorial para Investigar la Delincuencia Juvenil, Parte II, p lgina 421.
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protección y el cuidado del niño o para la colocación o adopción de niños en hogares y las asociaciones de servicio a familias. Las clínicas de orientación a niños y las de salud mental, que pueden funcionar bajo auspicios públicos o privados, son otro recurso para ayudar a niños con dificultades y a sus padres. En las agencias de bienestar del niño el enfoque es en el niño; en las agencias de bienestar de la familia el enfoque es en la familia como unidad. Pero el bienestar de los niños y de los padres está tan íntimamente ligado que hay la tendencia a combinar estos dos tipas de agencias para ofrecer conjuntamente servicios a los niños y a sus familias. Los servicios que ofrezcan esas agencias deben darse a través de trabajadores sociales capacitados, personas que se hayan adiestrado en las escuelas de trabajo social para ayudar a los individuos que tengan dificultades, a que logren establecer relaciones satisfactorias con otras personas o a que puedan cumplir con sus responsabilidades. (Los trabajadores de casos en los programas de bienestar del niño se conocen a veces como trabajadores de bienestar del niño) . Trabajo de casos es servicio de ayuda. No puede resolverle los problemas a la gente; sólo puede ayudarles a encontrar sus propias soluciones y a utilizar en su ayuda los recursos de la comunidad. Los servicios sociales que deben estar disponibles para los niños y para las familias son los siguientes: 1. ORIENTACION A NIÑOS, CONSULTORIA FAMILIAR Y SERVICIOS PSIQUTATRICOS Todos los niños necesitan ayuda durante su crecimiento, pero algunos, debido a incapacidades individuales o a hogares desfavorables necesitan la atención y ayuda especializada que puede brindarles un trabajador de casos. Los niños con problemas leves de conducta o ajuste, los que 76
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tienen dificultad en la escuela, los que están en libertad a prueba por decisión de la corte juvenil, los que han sido colocados en hogares de crianza, o los que regresan al hogar propio después de haber estado en un hogar de crianza o en una institución de corrección, son niños que pueden beneficiarse con la ayuda comprensiva de un trabajador de casos. También algunos niños que tienen incapacidades físicas o mentales necesitan ayuda para hacer sus propios ajustes. Y también la necesitan generalmente los padres de niños que están en dificultades. Los trabajadores de casos diestros con frecuencia logran encontrar cuáles son las dificultades que está confrontando un niño o un joven en su hogar, en la escuela o en la comunidad; puede ayudar a mitigar las presiones que sobre él ejercen y puede ayudarlo a entender su problema y a buscarle la mejor solución. Con frecuencia logran ayudar a padres e hijos que son infelices unos con los otros, o que no se sienten felices con otros miembros de la familia. Otra de sus funciones es ayudar a madres solteras, muchas de las cuales son adolescentes, con sus problemas personales y pueden ayudarlas a hacer planes para el cuidado del hijo que va nacer. La Dra. Eliot informa que anualmente nacen 150,000 hijos a madres solteras y que 60,000 de esas madres tienen menos de veinte años de edad. Por lo general, a un niño le sucede lo mismo que le pasa a su familia o a sus padres. Por lo tanto, es importante ayudar a los padres a hacer frente a un sinnúmero de problemas que afectan la vida de familia —conflictos maritales, dificultades económicas, desempleo, enfermedad, inseguridad e infelicidad en el empleo, condiciones de vida no satisfactorias, emigración a otras comunidades y muchos más. El servicio de consultoría a familias puede evitar que muchos hogares se destruyan, puede disminuir el número de hogares rotos. Puede ayudar a algunos padres a 77
que logren una vida de familia más armoniosa y estable —como la necesitan los hijos. Las agencias de orientación o bienestar del niño pueden ofrecer servicios consultivos cuando el problema se relaciona directamente con el niño, pero por lo general, la agencia de servicio a familias es la que provee consejo a los adultos. Hay otras agencias que pueden proveer servicio social de casos a niños. Por ejemplo, la escuela puede tener un maestro visitante o trabajador social, un agente para investigar la asistencia a clases o un consejero para trabajar con los niños, con sus padres y con los maestros. Los servicios que prestan los departamentos de libertad a prueba que tienen las cortes deberían ser servicios de trabajo social de casos, aunque, desgraciadamente, no siempre lo son. Hay algunas clínicas, hospitales e iglesias que tienen departamentos de servicio social. Hay ocasiones en que los problemas y conflictos emocionales y los trastornos que sufren los clientes sobrepasan toda posible ayuda de servicio social. La comunidad debe tener a su disposición, si es que no lo tiene establecido, un recurso de ayuda psiquiátrica, tal como una clínica de higiene mental o de orientación a niños, al que se puedan referir los casos que necesitan de esos servicios. Hay un folleto, "Directorio - Clínicas Psiquiátricas y Otros Recursos en los Estados Unidos." (Directory - Psychiatric Clinics and Other Resources in the United States) que ha publicado la Asociación Nacional para la Salud Mental (National Association for Mental Health, 10 Colombus Circle, New York 19, N.Y.) por el precio de $1.25 que puede ser de utilidad. En él se encuentran anotadas las clínicas psiquiátricas, las sociedades_ de salud mental, los departamentos de los gobiernos estaduales y sus instituciones mentales, los hospitales mentales de la Administración de Veteranos y otros hospitales mentales del Gobierno Federal. 78
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2. AYUDA ECONOMICA El profesor Carr manifiesta que "gústenos o no, no se podrá acabar con los factores que producen desajustes, hasta que la gente acomodada de todas las comunidades se enfrenten al hecho real de que ellos mismos se tienen que imponer contribuciones en dinero, esfuerzo y tiempo para ayudar a los niños de los menos prósperos . . . Atención médica, ropa, libros de escuela, oportunidades de pertenecer a grupos de valer, la ocasión de ir a campamentos, la posibilidad de continuar en la escuela o de ir a colegio —son cosas que ya no deben determinarlas la riqueza o el infortunio de los padres. No debe ser si es que realmente América quiere darle un trato justo a sus niños.* A través de varios programas se ofrece asistencia pública a familias necesitadas para que los niños no se vean privados de tener un hogar o del cuidado de sus padres por falta de alimentación, albergue o ropa. Los estados y las localidades proveen asistencia pública (auxilio) en cantidades que varían notablemente en los distintos estados. También los niños se benefician de la ayuda a niños necesitados (ADC) y de las provisiones que tiene la ley federal de Seguridad Social para la vejez y los sobrevivientes. Además se benefician indirectamente de los programas de seguro contra el desempleo. Aunque esos programas federales son de gran ayuda, contienen muchas insuficiencias e injusticias. Los programas de seguros no cubren todas las ocupaciones y los beneficios varían de • Permitida su reproducción del libro "Control de la Delincuencia" (Delinquency Control) por Lowell Julliard Carr, pág. 304. Derechos reservados por Harper and Brothers, New York, Edición revisada en 1950.
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acuerdo con la contribución que cotice el trabajador. Los estados determinan sus propias normas de eligibilidad y la cantidad de ayuda que ha de darse a los niños dependientes. Por tanto, hay una variación enorme en todo el país en cuanto a la ayuda que reciben los niños y las familias, no sólo bajo los programa estaduales o locales, sí que también bajo los programas federales. Las agencias privadas que se sostienen por contribuciones voluntarias rara vez tienen recursos que le permitan dar más de un mínimo de ayuda temporera en una emergencia. En muchos estados los programas de asistencia pública no hacen provisión para gastos personales —para esas pequeñeces que tanto necesitan los niños menos privilegiados para no parecer muy diferentes a otros niños. Debemos reflexionar si está bien que meramente aseguremos la existencia a los niños necesitados. La madre de un niño delincuente de quince años dijo que "el socorro que dan no cubre las necesidades para vivir, mucho menos esas cosas extra para las cuales los muchachos piden dinero, esas cosas que realmente tienen que llevar a la escuela. Y yo no puedo dárselas. Eso me hace sentir mal e incómoda. Cuando los muchachos tienen tanta necesidad de dinero, se sienten empujados a conseguirlo de mala manera . .." • Debemos poner atención a unas palabras dichas por un adulto que estuvo a punto de convertirse en un delincuente cuando era muchacho. El dice que "hay ciertas épocas en la adolescencia en que la necesidad de usar cierta clase de corbata, o de gorra o de abrigo, igual a la indumentaria que usan otros muchachos, es tan desesperante,
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• "Los Padres y la Delincuencia" (Parents and Delinquency) Informe de una Conferencia, página 12.
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que pesa más que todo lo que pueda indicar al muchacho su juicio moral, aún inmaduro."** 3. CENTROS DE CUIDADO DIURNO PARA NIÑOS DE MADRES QUE TRABAJAN El Negociado de la Mujer del Departamento de Trabajo de Estado Unidos informa que en 1955, seis millones y medio (6.5) de las mujeres en la fuerza trabajadora tenían niños menores de dieciocho años de edad y que de éstas, dos millones y medio (2.5) tenían niños menores de seis años. Es obvia la necesidad de que hayan facilidades para cuidar durante todo el día a niños de edad prescolar y facilidades para cuidar después de las horas de clase a los niños de edad escolar. Son pocos los estados y las comunidades que asignan fondos públicos para cuidado diurno pero hay unos cuantos centros de cuidado diurno, escuelas de infantes y programas de cuidado diurno en hogares de crianza, que funcionan sin beneficio pecuniario alguno bajo los auspicios de agencias de voluntarios. Tanto los programas públicos como los privados cobran cuotas de acuerdo con los medios de los padres. Los programas públicos los administran generalmente los departamentos de educación o de bienestar público. 4. SERVICIOS DE AMAS DE LLAVES Si una madre se enferma o incapacita, tiene que ser hospitalizada, o se muere, la vida de familia se desorganiza y a veces peligra. Para ayudar a los padres a conservar sus hogares pese a estas circunstancias, las agencias
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Merrill, Kenneth, Griggs, "Un Maestro Hizo Ja Diferencia" (A Teacher Made the Difference) NEA Journal, Octubre de 1954, pág. 415.
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públicas y privadas están aumentando los servicios de amas de llaves para que desempeñen los deberes de las madres bajo la supervisión de un trabajador social. Las cuotas se asignan de acuerdo a los ingresos de las familias.
Deben existir agencias que sean responsables de tomar las providencias necesarias para colocar y cuidar niños huérfanos y otros niños que tienen que vivir apartados de sus familias —niños que nacen fuera de matrimonio, niños cuyos hogares están rotos o son perjudiciales a su bienestar, niños cuyas relaciones con los padres están demasiado trastornadas. En las colocaciones de niños hay implícito mucho más que el hecho de conseguir un albergue material. La falta de un sustituto adecuado para el cuidado y el cariño paternal puede afectar seriamente el desarrollo saludable de la personalidad. Es una tarea difícil y delicada la de buscar los padres adoptivos adecuados, el hogar de crianza, o la institución conveniente para un niño en particular y al mismo tiempo defender los derechos y el bienestar de todos los que están afectados por la situación que determina dicho proceder. Preparar al niño para su nuevo hogar, ayudarle a ajustarse a él, sostener y fortalecer sus relaciones con los padres si es que hay planes para que regrese al hogar en alguna ocasión, ayudar a los padres de crianza o a los padres adoptivos y a los verdaderos padres en sus relaciones mutuas y en sus relaciones con el niño, son servicios de trabajo social de casos esenciales para el bienestar del niño. El Subcomité Senatorial encontró que anualmente se colocan alrededor de 25,000 bebés sin recibir los servicios de las agencias de adopción establecidas de acuerdo con 82
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5. ADOPCION, COLOCACION DE NIÑOS Y AGENCIAS PARA EL CUIDADO DE LOS NIÑOS
la ley, con el propósito de proteger el bienestar de los niños y los derechos de los padres adoptivos y de los padres naturales. De acuerdo con el Subcomité, miles de esos bebés son vendidos por los médicos, los abogados, las comadronas y otras personas más, a parejas que desean niños, sin hacer investigación alguna para determinar si los padres o el niño son adecuados para el procedimiento de adopción. El Subcomité presentó un proyecto de ley con el propósito de eliminar el mercado negro de niños. 6. SERVICIOS DE PROTECCION Los servicios de protección a niños están encaminados a protegerlos contra el abandono, el maltrato o la explotación por parte de los padres y a protegerlos de ser expuestos a influencia corruptivas en el propio hogar. Estos servicios se inician cuando una agencia o un individuo da una queja y los proporciona una agencia social, una unidad pública de bienestar del niño, una corte juvenil o una corte de familias. Anteriormente esas agencias daban énfasis a la remoción del niño del ambiente dañino, a proveer cuidado en hogares sustitutos, a hacer cumplir las leyes de protección y a procesar judicialmente a los adultos responsables del abandono o maltrato al menor.' Es cierto que a veces es necesario sacar a los niños de los hogares que les son perjudiciales, pero no todo el abandono y maltrato de los padres es voluntario o malicioso. En ocasiones el servicio social de casos puede ayudar a los padres a entender mejor a sus hijos y a proveerles el cuidado, la orientación y la protección que necesitan. Por ese motivo las agencias de bienestar de la niñez tienden a ofrecer servicios de trabajo social de casos a padres inhábiles y las cortes también tienden a ordenar tales servicios. Por ejemplo, una corte puede poner a un 88
niño en un status legal de supervisión protecliva. En tal situación legal se le permite quedarse en su propio hogar por un término durante el cual se hace trabajo social de casos con sus padres a través del departamento de libertad a prueba que tenga la corte o por una agencia que la corte designe.
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7. SERVICIOS PARA REFERIR O TRASLADAR CASOS Con frecuencia se le hace imposible a una sola agencia proveer toda la ayuda que los niños o sus padres necesitan para resolver sus problemas. Una de las ventajas con que puede contar una agencia es con el conocimiento de los distintos recursos que hay en su comunidad o en las comunidades vecinas, a los cuales pueda referir sus clientes para alguna ayuda especial como, ayuda legal, ayuda económica, orientación y entrenamiento vocacional, o digamos, para servicios de salud, educación, psiquiatría o recreación. 8. OTROS SERVICIOS Una definición amplia de los servicios sociales incluiría además otras formas de ayudar a los niños y a las familias; como sigue: Servicios de salud maternal e infantil. Los departamentos de salud estatales y locales proveen servicios para conservar saludables a las madres y a sus hijos por medio de clínicas prenatales y de niños sanos, de conferencias sobre la salud del niño, servicios de inmunizaciones y servicios para niños de edad escolar. El gobierno federal, bajo las provisiones de la ley de Seguro Social ofrece subvenciones a los estados para esos servicios, pareando el estado los fondos, dólar por dólar. 84
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Servicios a niños lisiados. Todos los estados ofrecen servicios de diagnóstico para niños que tienen incapacidades físicas y también les proveen tratamiento dentro de los límites de su capacidad económica. La mayor parte de los niños que reciben ayuda son los que necesitan tratamiento ortopédico o de cirujía plástica, pero hay muchos estados que también tratan de ayudar a niños con impedimentos tales como fiebre reumática, perlesía cerebral, epilepsia y defectos de audición. Servicios de orientación, de entrenamiento vocacional y de empleo. Tanto las agencias públicas como las privadas ofrecen esos servicios. SE NECESITA ACCION DE LA A.P.M. Bajo el Título V de la Ley de Seguridad Social, según fue enmendado en 1950, el Congreso fue autorizado a brindar auxilio pecuniario a los estados hasta la cantidad de diez ($10) millones anualmente, para servicios de bienestar del niño, "en áreas predominantemente rurales o en áreas con necesidades especiales."* (Esta última frase permite que se ayuden algunas comunidades urbanas.) Pero el Congreso nunca ha hecho apropiaciones por el montante total. Su apropiación más alta fue de $8,361,000 en 1957 y el promedio ha sido de poco más de siete millones, específicamente, de $7,01 millones. Sin embargo, la Dra. Eliot informó al Subcomité Senatorial que "la necesidad de servicios de bienestar del niño es siempre mayor que la que está generalment disponible." "Casi el cincuenta por ciento de los condados de Estados Unidos no tienen los servicios de un trabajador social de • Una enmienda efectiva al lro. de julio de 1957 autorizó erogaciones anuales hasta $12 millones, comenzando el año fiscal de 1958.
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bienestar del niño el tiempo completo. Aun cuando los programas de bienestar del niño contribuyen grandemente a prevenir y tratar la delincuencia juvenil, existe una gran variación entre los estados en cuanto a la amplitud y la naturaleza de los servicios que proveen".* En ese aspecto de proporcionar servicios sociales a los niños y a sus familiares, hay pues, mucho que hacer por parte de las A.P.M. Por medio del consejo comunal coordinador o en cooperación con otras agencias de la comunidad si no existe el consejo, una A.P.M. o una liga o concilio de asociaciones de padres y maestros puede hacer lo siguiente: 1. Averiguar si en la comunidad existen o no los siguientes servicios _sociales: • Orientación a niños, orientación a familias, servicios psiquiátricos. • Servicios de cuidado diurno para madres que trabajan. • Servicios de amas de llaves para familias cuyas madres están enfermas o ausentes. • Servicios de protección para niños abandonados o maltratados. • Servicios de adopción y colocación de niños y servicios para el cuidado de niños incluyendo el de hogares de crianza. • Asistencia para madres solteras y sus hijos. • Servicios de salud maternal e infantil. • Servicios a niños lisiados. • Orientación y adiestramiento vocacional y servicios de empleo.
* Audiencias ante el Subcomité Senatorial que investiga la Delincuencia, Parte II, pág. 422.
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2. Ver si las agencias que ofrecen servicios tienen fondos suficientes y personal debidamente adiestrado para brindar los servicios apropiados. S. Auspiciar una asamblea pública para presentar los hallazgos, si faltasen servicios o no fuesen adecuados los existentes. Discutir los medios y la forma en que podrían conseguirse o mejorarse los servicios y los medios para proporcionarles los fondos y el personal necesario. (Información y avisos sobre el establecimiento y desarrollo de servicios se halla disponible en la División de Servicios Sociales del Negociado Federal del Niño, del Departamento de Salud, Educación y Bienestar de Estados Unidos), (Division of Social Services, Children's Bureau, U. S. Department of Health, Education and Welfare, Washington, D. C.) 4. Usar todos los medios de comunicación disponibles para informar al público sobre las necesidades de servicio social que tiene la comunidad y para promover interés público y sostén económico para suministrar buenos servicios. 5. Favorecer los esfuerzos de las distintas agencias por integrar y consolidar sus servicios si se encuentra que hay traslapo o duplicación de servicios. 6. Preparar un directorio de los servicios sociales generalmente disponibles en la comunidad y de las agencias que los rinden —escuela, agencias sociales privadas, departamento de bienestar público, unidades de salud pública, agencias para servir_ a niños lisiados, clínicas, hospitales e iglesias. Debe incluirse las direcciones y los números de los teléfonos de las agencias y cualquier otra información valiosa, como por ejemplo, una breve descripción de los servicios que ofrece,. honorarios que cobra, horas de consulta, y un mapa de la comunidad que muestre dondé están localizadas las agencias. El directorio se debe distribuir tan ampliamente como los fondos lo per87
mitan o tal vez venderse al costo. Como un servicio público tal vez se podría conseguir que un periódico local publique el directorio y de ahí puede recortarse para referencia. 7. Estudiar el programa de ayuda a niños necesitados (ADC) y otros programas de ayuda económica que existan en la comunidad. Averiguar si proveen suficientes medios para mantener unos niveles decentes de vida familiar. Trabajar para conseguir las mejoras necesarias. 8. Desarrollar un programa de ayuda a escolares que atienda a estudiantes necesitados sin lastimar su dignidad. Ayudar a conseguir empleos parciales y empleo durante los veranos a estudiantes que desean ganar dinero. 9. Mobilizar la comunidad para que preste su apoyo solicitando al Congreso que apropie la suma total autorizada por la ley de Seguridad Social para los servicios de salud maternal e infantil, a niños lisiados y de bienestar de la niñez. 10. Insistir en que la comunidad habilite presupuestos apropiados para las agencias estatales y locales de bienestar público. Enviar representantes a las vistas sobre el presupuesto. 11. Estudiar las leyes de adopción y tutores del estado y compararlas con las normas recomendadas en la publicación núm. 331 de 1949 del Negociado Federal del Niño, titulada "Factores Esenciales en los Procedimientos y en las Leyes de Adopción." (Essentials of Adoption Law and Procedures) y en la núm. 330 de 1949 titulada "Tutores — Un Medio de Cumplir con Una Responsabilidad Hacia los Niños" (Guardianship — A way of Fulfilling Public Responsability for Children) . Ambas publicaciones las distribuye la Oficina de Publicaciones del Gobierno de Estados Unidos al precio de 15 y 45 centavos respectivamente. (U. S. Government Printing Office, Washington 25, D.C.) Si hacen falta cambios a las leyes, se debe tra-
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bajar por conseguirlos. Si se•presenta legislación para eliminar el mercado negro en las adopciones se deben estudiar las medidas que se presenten y mantener a los miembros de la A.P.M. informados sobre las mismas. 12. Apoyar medidas para proveer aumento de salario a los trabajadores sociales. Los sueldos de los trabajadores sociales son, generalmente, bajos y hay una escasez seria de personal debidamente calificado. Se debe estimular a jóvenes preparados a entrar en la profesión de trabajo social. Se debe ayudar a establecer becas para jóvenes que deseen ser trabajadores sociales escolares o maestros visitantes. 13. Recalcar en la comunidad, por medio de las reuniones y de los programas de la A.P.M., los valores que se encierran en los servicios sociales para preservar y fortalecer los hogares y así evitar la delincuencia. Insistir con los padres para que usen los servicios de bienestar del niño y de orientación familiar para ayudarlos a resolver problemas familiares antes (le que causen trastornos serios. En las tareas que se acaban de mencionar pueden participar los siguientes comités de: protección juvenil, legislación, educación a padres y sobre la vida de familia, niños talentosos, salud mental, publicidad, programa, servicios audiovisuales. Información para estos comités se encuentra en la Sección II del Manual de Padres y Maestros. En lo posible, consígase la ayuda de estudiantes de escuela superior para llevar a cabo los proyectos que aparecen numerados bajo el 1, el 6 y el 8.) BUSCANDO Y AYUDANDO A NIÑOS VULNERABLES Se habla mucho hoy en día sobre identificar a tiempo, diagnosticar y tratar a los niños que puedan convertirse en delincuentes. Por supuesto que sería muy deseable 89
poder determinar la delincuencia con anticipación y prevenirla. Pero, ¿es que se puede predecir la delincuencia? ¿Sabemos con certeza cuáles son las medidas que detendrán la delincuencia? Alguien ha dicho que después de ocurridos los hechos, se ven perfectamente. Cuando un experto revisa el historial de un delincuente, lo más probable es que encuentre problemas de conducta que pudieron señalar el peligro que había por delante. El Dr. Redl dice que "el psiquiatra puede mostrar conexiones muy interesantes entre los hechos delictivos y los problemas habidos temprano en la vida. Algunas de estas trabazones no se pueden notar a simple vista y nadie lograría verlas sin el juicio microscópico de un psiquiatra. . . Predecir el efecto que tendrá lo que le pase a Juanito, o lo que pase con Juanito hoy en día, con lo que le pueda ocurrir de aquí a diez años sólo puede ocurrir en casos extremadamente obvios... En los promedios normales de vida, ningún experto concienzudo pretendería tener la destreza mágica de poder hacer predicciones sobre la vida de la familia y el vecindario. Esta realidad deben aceptarla sencilla y llanamente los profesionales. La única solución real al problema de cómo descubrir la delincuencia sigue siendo la misma que se utiliza para toda clase de enfermedades: esfuerzos cada vez más intensos hacia investigaciones completas y detalladas. '* La contestación al problema de tratamiento es la misma: investigación. Hasta la fecha los programas de tratamiento han sido evaluados en forma tan poco apropiada que hay muy poca información confiable en cuanto a la efectividad de los diversos tipos de tratamiento que se han usado.
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"¿Quién es Delincuente?" (Who is Delinquent?—National Parent Teacher) Diciembre de 1955.
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Esto no implica que se deban abandonar o posponer los esfuerzos por identificar y prestar ayuda a los niños que "son vulnerables, están expuestos o son propensos" a la delincuencia. "Las prácticas de tratamiento no pueden y no deben esperar hasta que se hayan hecho investigaciones, como tampoco las investigaciones deben esperar hasta que se hayan definido las prácticas", nos dicen los investigadores del Negociado Federal del Niño. Ellos dicen que "es más probable que se descubra la delincuencia si la investigación y el tratamiento se consideran partes inseparables de un mismo proceso."* Los programas que tengan el propósito de "encontrar y tratar niños predelincuentes" deben emprenderse con cautela y desde un punto de vista práctico, bien conscientes de que ni aún los expertos pueden predecir la conducta humana y de que a veces ni siquiera tienen éxito en corregir "problemas de conducta" aunque los hayan encontrado. Esos programas deben basarse en la mejor información de que dispongan las ciencias sobre el comportamiento y deben ser planificados, orientados y evaluados por expertos. DIFICULTADES EN PREDECIR LA DELINCUENCIA No hay exámenes, pruebas o instrumentos que puedan predecir con algún alto grado de precisión si un niño en particular se convertirá o no en un delincuente. Después
* Helen L. Witmer y Edith Tufts, "La Efectividad de los Programas para Prevenir la Delincuencia" (The Effectiveness of Delincuency Prevention Programs) pág. 50 de la publicación núm. 850 del Negociado Federal del Niño, Washington, D. C.
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de examinar informes sobre la materia,* el profesor _Kvaraceus informa que hay siete instrumentos de predicción que ofrecen algún porvenir y por tanto justifican que se investiguen y se experimente con ellos; pero él no prevé instrumento alguno que pueda predecir la delincuencia con mayor certeza que "los exámenes corrientes de inteligencia predicen el aprovechamiento escolar." El insiste en que los mejores instrumentos que puedan encontrarse en el futuro serán sólo un 20 ó 30 por ciento más acertados que la pura adivinanza. Sin embargo, eventualmente las pruebas podrán ser de alguna ayuda, especialmente las que están basadas en aquellos elementos en que los delincuentes han diferido significativamente de los no delincuentes. Por ejemplo, entre los instrumentos detectores que el mismo profesor Kvaraceus está desarrollando y probando hay una lista sencilla de comprobantes sobre "propensión a la delincuencia", para ser usada por los maestros** Consiste de dieciocho pormenores sobre experiencias, actitudes y conducta escolar. Un niño cuya lista apareciese saturada de "factores delictivos" no estaría necesariamente encaminado a delinquir pero sí seria un niño a quien el maestro debe dar atención especial, manteniéndose a la vez alerta a señales que le indicasen si el niño debe ser referido a manos expertas para que reciba ayuda. • "Diferencias en el funcionamiento de Pruebas a Delincuentes y No Delincuentes como Base para Identificarlos a Tiempo y Predecir su Situación." (Differences in Test Performance of Delinquents and Non Delinquents as a basis for Early Identification and Prediction.) Capítulo 5, "La Comunidad y el Delincuente." (The Community and the Delinquent.) •s Lista comprobante del maestro para Identificar los Posibles Delincuentes." (A Teacher's Check List for Identifying Potential Delinquents—Journal of Education) Febrero de 1955.
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Diseminar ampliamente la información sobre los factores que aparecen generalmente en los casos de delincuencia (véase pág. 43) es otra forma de abordar el problema de identificación. Si personas claves como maestros, padres, policías y trabajadores sociales se familiarizan con esos factores, podrán enfocar su atención en niños que sean vulnerables o se hallen expuestos a delinquir. Por ejemplo, un niño que tiene dificultad con su trabajo escolar siente una aversión intensa hacia la escuela y con frecuencia falta a clases. Su maestro o sus padres pueden advertir que ése es un niño que necesita ayuda especial._ Los policías pueden darse cuenta de los muchachos que están sin supervisión constantemente o pueden notar los que se pasan merodeando por fonduchos o garitos de mala reputación, o que están fuera de sus casas hasta tarde en la noche, o pertenecen a pandillas de revoltosos y pueden reconocer que estos tipos de niños necesitan ayuda y protección. Los trabajadores de casos de agencias sociales pueden vigilar los niños que viven con familias deshechas. Por supuesto, nadie puede decir con certeza que alguno de esos niños ha de convertirse en un delincuente, y de hecho sólo una minoría se convierte, pero todo el mundo está de acuerdo en que se les debe dar atención especial. Otra vía de acción para descubrir los niños que son "propensos a delinquir" recomienda que se identifiquen en su principio a todos los niños que tengan problemas de conducta, de personalidad o de ajuste. La premisa es que los problemas de la niñez que no se resuelven pueden traer serias consecuencias. La esperanza es que se puedan evitar muchas enfermedades mentales y mucha delincuencia, si se reconocen en sus comienzos los problemas de los niños y los estudian y tratan profesionales competentes. Repetimos, esto no quiere decir que todos los niños con problemas se convierten en enfermos mentales o en delin-
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~ cuentes. Es más, la gran mayoría se las ingenia para vencer sus dificultades aunque les cueste sufrimientos e infelicidad. Pero si un niño no es feliz, debe ayudársele por el mero hecho de que es infeliz, no porque pudiera convertirse algún día en un enfermo mental o en un delincuente; igual que un niño abandonado necesita ayuda por su condición de abandono. Por otro lado, identificar y tratar niños con problemas es tan difícil como identificar y tratar a los posibles delincuentes. El observador que no está adiestrado puede pasar desapercibidos los síntomas de desajuste emocional o social. O, puede no saber distinguir entre la "conducta inquieta" que se manifiesta durante el crecimiento normal del individuo y la "conducta inquieta" que es sintomática de trastornos que requieren atención especial. Si todos los médicos de familia y todos los pediatras fuesen médicos psiquiatras, si todas las escuelas tuviesen un psiquiatra especializado en niños o un psicólogo clínico que pudiese pasarse todos los días en la escuela observando a los niños, el problema no sería tan grande. Pero si no hay suficientes psiquiatras para darle tratamiento a todos los enfermos mentales graves, menos puede haber para descubrir los casos potenciales. ¿Hay alguna otra gente que pueda ayudar a descubrir los "niños con problemas"? Algunas autoridades en salud mental dicen que sí y abogan por que a todas las personas que en su trabajo tienen contacto frecuente con niños y jóvenes, se les ofrezca educación y adiestramiento especializado para que puedan reconocer los síntomas de trastornos emocionales y de desajustes sociales. Entre las personas que deben recibir esta educación están los maestros, íos trabajadores sociales, los médicos de familias, los pediatras, el personal de las clínicas de niños sanos, las enfermeras de salud pública, las maestras visitantes, los empleados de los centros de cuidado diurno, los sacerdo= 94
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tes, los líderes de grupos de jóvenes y los líderes recreativos. En cuanto a esto hay que hacer una advertencia. Aprender un poquito puede ser peligroso. . Los profanos en esa materia, aunque sean profesionales en otro campo, digamos, la enseñanza, no deben tratar de ser psiquiatras aficionados y meterse de lleno en asuntos en los cuales un psiquiatra entraría con temor. La psiquiatría no es cosa en la que deba entremeterse nadie que no tenga la preparación debida. Nunca será función de un profano en esa materia el • meterse a diagnosticar o a dar terapia. Lo único puede hacer y que ayudaría en vez de hacer daño, es informar sus observaciones a un profesional competente o a una agencia responsable, como por ejemplo, a un psicólogo escolar o. a una agencia social, quienes podrían decidir cómo se debe proceder. Una educación sólida en psicología y en salud mental puede y debe aumentar la conciencia de los peligros que hay .en que un aficionado en• la materia se inmiscuya en asuntos que sólo conciernen a un psiquiatra. AYUDA ESPECIAL PARA NIÑOS CON PROBLEMAS
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Está bien claro que de nada valdría encontrar los niños que tienen problemas si no se va a hacer nada por ayudarlos. ¿Qué ayuda puede dárseles? La contestación depende de los problemas, de los recursos de la comunidad y del cuidado que la comunidad determine que desea darle a sus niños. Algunas escuelas utilizan las conferencias de personal, conocidas como conferencias de orientación al niño o conferencias de casos, como un medio para ayudar a un niño en particular. En esta clase de conferencias se reunen el principal de la escuela, el maestro del niño, el trabajador social o--maestro visitante de escuela y otras personas 95
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que conozcan al niño a fin de reunir toda la información que haya a mano, discutirla y preparar un plan para darlo. El plan puede incluir un reajuste del programa escolar del niño, un cambio del grado que cursa u ofrecerle instrucción para que se corrija. Podría incluir entrevistas del maestro o del trabajador social escolar con los padres del niño para que éstos ayuden a localizar y suavizar las fuerzas que están causando el trastorno. Si las dificultades del niño sobrepasan la responsabilidad que pueda asumir la escuela y los recursos con los cuales cuenta, entonces puede surgir de la conferencia una recomendación a los padres de que busquen ayuda para el niño en una clínica de orientación a niños o en una agencia de servicio social para familias. Las clínicas de orientación a niños, por lo general tienen un psiquiatra, uno o más psicólogos, varios trabajadores sociales, además del personal secretarial y clerical. Es la agencia que está mejor equipada para estudiar niños, preparar programas de tratamiento y llevarlos, cabo con la ayuda de otras agencias de la comunidad tales como las escuelas, las clínicas de salud física y los grupos recreativos. Pero hay muy pocas comunidades que tienen una clínica de orientación a niños. Hay muy pocas comunidades que puedan sostenerlas y hay una gran escasez de profesionales para equiparlas. Algunas comunidades que no tienen una clínica de orientación a niños o una clínica de higiene mental se han buscado los medios para proveer ayuda psiquiátrica a sus niños cuando la necesitan. La unidad de salud pública o alguna agencia privada de servicio social emplea un psiquiatra ,por tiempo parcial para que venga a consultas periódicamente. Otras comunidades utilizan los servicios del equipo visitante de una clínica rodante de alguna universidad o agencia estadual de salud mental cercana. En otras ocasiones la comunidad hace arreglos para enviar al a
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niño a una clínica de un pueblo cercano cuando una agencia o un médico lo refiere con ese propósito. Los médicos de familia y los pediatras que han recibido adiestramiento especial en psiquiatría o salud mental pueden orientar a los padres sobre la forma de manejar algunos problemas de conducta de los hijos. El personal profesional adiestrado que hay en las agencias de bienestar público y en las agencias de servicio social a familias, los consejeros escolares, los maestros visitantes y los trabajadores sociales escolares con frecuencia pueden ayudar a algunos niños cuyas dificultades caen dentro del área de su competencia profesional. Y si realmente son competentes, ninguno de estos profesionales tratará de bregar con casos que requieran una ayuda más especializada como es la de un psiquiatra o un psicólogo clínico. ALGUNAS VIAS DE ACCION COMUNAL Debido a que las comunidades varían en cuanto a su tamaño y a los recursos económicos y profesionales que tienen a su disposición, los programas para identificar y tratar niños que tienen problemas varían de acuerdo con la comunidad. Más adelante se describen cuatro programas que llevan a cabo comunidades que tienen distintos tamaños y recursos. En términos generales las cuatro tienen por igual los objetivos que comúnmente se consideran deseables para ayudar a "niños con problemas". Tratan de (1) buscar los niños que necesitan ayuda especial, (2) proveer un centro que se conozca en la comunidad como el sitio al cual debe referirse este tipo de niños, (3) ofrecer o conseguir ayuda especializada para los niños que la necesitan y (4) aumentar, especialmente en los adultos que trabajan con niños y en los padres, los conocimientos que les permitan reconocer los problemas de conducta. 97
¿Puede su comunidad, en una escala que corresponda a su tamaño y a sus recursos, iniciar servicios similares a los que ofrecen las ciudades que se mencionan a continuación? Alameda, California.— Bajo la dirección de un consultor psiquiátrico del departamento de salud pública del estado, celebra cada mes una conferencia de grupo que dura toda una mañana. Los participantes, que generalmente fluctúan entre treinta y cuarenta, pertenecen a las distintas agencias de la comunidad, tales como escuelas, cortes juveniles, policía, salud, bienestar, libertad a prueba y rehabilitación vocacional. Cada sesión mensual es una conferencia de casos en la que se discuten situaciones individuales y se determina en forma coordinada el rol que desempeñarán las distintas agencias en el programa de tratamiento. Se da énfasis a que se trate de reconocer a tiempo los niños que tienen problemas para referirlos a la agencia o agencias que corresponda. St. Paul, Minnesota.— En 1937 el Negociado del Niño estableció un programa experimental de seis años en una parte de la ciudad en que la incidencia de la delincuencia era bastante elevada. El personal consistía de un psiquiátra, un trabajador social escolar y un trabajador de grupos. A fin de promover educación tendiente a identificar niños que tuviesen trastornos de conducta y de personalidad, estos profesionales hicieron dos cosas: (1) Conferenciaban con cualquier grupo de personas interesadas, sobre el propósito del proyecto y sobre "los síntomas que indican trastornos emocionales en los niños" y (2) celebraban conferencias sobre los niños que aceptaban para tratamiento, con las personas que los habían referido. Para localizar a los niños que necesitaban ayuda, el personal se mantenía en contacto con las escuelas y con la policía. En sólo el diez por ciento de los casos se utilizó tratamiento psiquiátrico. El resto del tratamiento incluyó esfuerzos para efectuar cambios favorables en el ambiente, trabajo
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en grupos y maestros particulares que ayudasen en el trabajo escolar. Se utilizaron los servicios de agencias fuera de la comunidad cuando se necesitaban otros servicios tales como atención fuera del hogar o servicios de salud. Ciudad de Nueva York.—En las catorce áreas con mayor incidencia de delincuencia en la ciudad se ha establecido un proyecto conjunto del New York City Youth Board y de la Junta Escolar, por medio del cual se han creado unidades para referir casos. Estas unidades sirven como "centros para encontrar y para ayudar a los muchachos desajustados o a los delincuentes potenciales." Cada Unidad tiene un supervisor y cuatro trabajadores sociales de casos. Considerando que la escuela es la mejor fuente de información sobre niños desajustados, cada uno de los trabajadores sociales visita semanalmente un mismo grupo de escuelas. Cinco de estas unidades tienen su base de operaciones en escuelas. La unidad busca toda la información posible sobre el niño y entonces le proporciona o le consigue el tratamiento que le corresponde y si es necesario, también le da tratamiento a los padres. Como ocurre con todos los programas de esta índole, una de las dificultades que confronta es que algunos padres rechazan o no ven la necesidad de la ayuda que se les ofrece. La Junta ha utilizado con bastante éxito un proyecto especial con trabajadores sociales diestros a quienes no les perturba que le tiren las puertas en las narices, los cuales visitan a las familias una y otra vez hasta que estén dispuestos a aceptar y utilizar la ayuda que se les ofrece. La Junta tiene otro proyecto con miras de ayudar a niños y jóvenes que son vulnerables o están expuestos a delinquir. A este fin envía jóvenes que han sido seleccionados cuidadosamente para que hagan amistad con las pandillas callejeras y ejerzan en ellas su influencia para que sustituyan las riñas, el vandalismo y cualquier otra conducta antisocial por actividades e intereses sanos y edi0
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ficantes. Estos jóvenes también ayudan a los miembros individuales de las pandillas en sus problemas personales o a conseguir la ayuda que necesiten para resolverles. Passaic, New Jersey.—Más o menos desde 1987, Passaic ha tenido un negociado del niño con el personal que sigue: un director, quien es a la vez superintendente de escuelas, tres hombres policías que usan ropas civiles, una mujer policía, un trabajador social, un psicólogo, un especialista en lectura, tres agentes de asistencia escolar y tres secretarias. Cuando necesitan servicios psiquiátricos los consiguen de otras fuentes, entre los recursos de la comunidad o del condado. El negociado utiliza el método de conferencias de casos y ofrece servicios de diagnóstico y tratamiento. Es una empresa cooperativa de las dos agencias de la comunidad que se consideran que están en mejor posición para descubrir niños con problemas: la escuela y la policía. Los sueldos de los policías los paga el departamento de seguridad pública y los otros sueldos los paga la Junta Escolar. Debido a que el negociada llama a conferencia a maestros y a otros individuos que trabajan con niños, ejerce también la función educativa de promover la comprensión sobre los problemas de conducta de los niños en un número de adultos que cada día va en aumento. No sabemos con exactitud la efectividad que puedan haber tenido estos programas en la prevención de la delincuencia, porque ninguno ha sido evaluado cuidadosamente. El personal del proyecto de St. Paul estimó que el 18 por ciento de los casos mostraron una mejoría notable y que en el 65 por ciento de los casos hubo alguna mejoría. Pero, señalan Helen Witmer y Edith Tufts, "desgraciadamente no se dice qué tipo de niños y con qué clase de problemas respondieron bien a los esfuerzos del proyecto como tampoco se dice en qué situaciones no tuvieron éxito." Como dice el Dr. Redl, tanto en la búsqueda como en el loo
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tratamiento de "niños con problemas" hay la necesidad evidente de "aumentar considerablemente los esfuerzos por realizar investigaciones completas y bien diseñadas." EL ROL DE LA A.P.M.
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¿Qué puede hacer la A.P.M. para estimular los mejores esfuerzos a fin de que se busquen y ayuden a los niños cuyos problemas ambientales, de personalidad, de aprendizaje o de conducta los pueden llevar a la delincuencia? Se sugieren las actividades que se mencionan a continuación: 1. Alentar y estimular a otros para que alienten a los gobiernos estatales y federales a que apropien fondos para llevar a cabo investigaciones sobre la identificación y el tratamiento de niños con problemas especiales. 2. Estimular a las autoridades escolares a que den una buena acogida a agencias investigadoras debidamente calificadas, digamos, por ejemplo, una universidad cercana que desee llevar a cabo un proyecto en sus escuelas. 8. Averiguar qué esfuerzos está haciendo la escuela para identificar niños que tengan problemas especiales y para proveerles ayuda. Por ejemplo, ver si la escuela: • Celebra regularmente conferencias de casos o de orientación para inducir un mejor entendimiento de los problemas de los niños y para proporcionarles ayuda para resolverlos. • Utiliza informes cumulativos con el mismo propósito. • Tiene un programa organizado de orientación. • Tiene algún personal especializado, como un maestro visitante o trabajador social, un psicólogo escolar, un consejero debidamente calificado o un especialista en lectura que pueda ayudar a los maestros a entender y trabajar con alumnos individualmente. 101
• Tiene un programa .de enseñanza correctiva. • Celebra reuniones de padres y maestros para intercambiar información y planes para -cada niño. 4. Consultar con el principal de escuelas sobre lo que puede hacer la A.P.M. para implementar o mejorar los servicios arriba descritos. Si su distrito escolar no puede sufragar los gastos de sostener personal y servicios especializados, se puede considerar la posibilidad de establecer una unidad intermedia para que rinda servicios a dos distritos escolares que sean vecinos. 5. Insistir con la junta escolar para que ofrezca un período de instrucción a los maestros y demás personal escolar sobre el desarrollo del niño y la salud mental. 6. Insistir con las instituciones que preparan maestros, para que ofrezcan a los estudiantes de pedagogía más oportunidades de observar niños. Insistir en que esta ob servación sea supervisada por psicólogos escolares, psiquiatras especializados en niños y otras personas que se destacan por su comprensión hacia la conducta de los niños. 7. Auspiciar por medio del consejo coordinador comunal o en cooperación cbn otros grupos cívicos, talleres e institutos para el personal que trabaja con niños, sobre el desarrollo del niño y sobre salud mental. Frecuentemente se consiguen líderes expertos en las agencias estatales de salud mental o en las universidades o colegios del estado. Material informativo se puede conseguir de la Asociación Nacional de Salud Mental (National Association for Mental Health, 10 Colombus Circle, New York 19, N. Y.) o de las sociedades afiliadas que existen en algunos estados. 8. Solicitar del consejo comunal coordinador o del concilio de agencias sociales: un directorio de los servicios que existen en . la comunidad :para ayudar: niños con pro-
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blemas especiales. Si no hubiese tal directorio, se debe preparar y distribuir uno. (Véase la descripción de un directorio en la página 87). 9. Estudiar los medios para mejorar los servicios que no sean adecuados o conseguir que se establezcan los que no existen. Por ejemplo, pueden conseguirse servicios que alguna comunidad vecina o universidad o agencia estatal de salud mental, tengan disponibles. Un grupo de comunidades vecinas podría establecer conjuntamente servicios que no podrían sostener separadamente. 10. Estimular el interés de la comunidad y el apoyo del público para que la comunidad provea o en alguna forma consiga los servicios que sean necesarios. 11. Discutir, informalmente el proyecto de Alameda, California, con personas conocidas de distintas agencias dé la comunidad que se preocupan por el bienestar del niño, si es que esas agencias no celebran conferencias conjuntas de casos." Sugerir la . técnica de conferencias de casos como un medio excelente de coordinar y fortalecer los esfuerzos de la comunidad para buscar y ayudar a los niños. que tienen trastornos. 12. Alentar a los estudiantes de escuela superior que tienen habilidad para que se preparen en las carreras del magisterio, trabajo social, orientación y psiquiatría. Mantener un programa de becas para ayudar a jóvenes que prometen y que de otra manera no podrían educarse en estas profesiones. * La descripción de este proyecto se encuentra en el American Journal of Public Health de agosto de 1950 bajo el título, "Un Departamento. de Salud Estimula a la Comunidad a Pensar en la Salud Mental" (A Health Department stimulates Community Thinking in Mental Health). Copias de este articulo se pueden conseguir en la Asociación Americana de Salud Pública (American Public Health Association, 1790 Broadway, New York 19, . N. Y.)
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(Las tareas descritas pueden compartirlas -los comités de protección juvenil, salud mental, niños excepcionales, legislación, educación y cooperación con los colegios de la A.P.M. Información sobre la labor de estos comités se encuentra en la Sección II del Manual.
¿Si un muchacho de su comunidad se convierte en delincuente, qué le pasa? ¿Recibe el cuidado especial, la orientación y el control que se le promete en nuestras leyes de cortes juveniles? Aunque nos dé vergüenza admitirlo, la verdad es que la mayoría de nosotros no lo sabemos. Estamos muy mal informados. Tenemos una idea vaga de que en la comunidad y en el estado hay ciertas autoridades que se dedican a bregar con asuntos de esa índole: los departamentos de la policía, las cortes juveniles y las escuelas industriales. Y es verdad. Pero estas autoridades son agencias públicas. Su función es una de carácter público y por tanto nos atañe. De nuestro interés y apoyo es que depende el que estas agencias den buenos servicios a los niños delincuentes. Si el público es indiferente, los servicios serán pasaderos.
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SERVICIOS PARA NIÑOS DELINCUENTES
¿DE QUIEN ES LA CULPA? ¿Es que hasta la fecha los servicios para niños delincuentes han sido un fracaso? Muchos niños que la policía detiene no reciben ayuda alguna. Como algunas comunidades no tienen recursos que puedan ayudarlos, la policía los deja ir para que continúen haciendo fechorías. Hay muchos jovencitos que vienen una y otra vez ante las cortes juveniles porque no "trabajó el tratamiento" que ordenó la corte. Es aterrador el número de muchachos que después de haber salido de escuelas industriales, son enviados de nuevo a las mismas instituciones que fracasaL
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ron en educarlo u orientarlo cuando fueron allí por primera vez. De acuerdo con el Negociado Federal ,del Niño, "más de la mitad de los confinados en nuestras prisiones de adultos fueron una vez delincuentes juveniles." Hay autoridades que estiman que la cantidad es aún mayor. No podemos echar la culpa de este fracaso a las agencias que bregan con los delincuentes juveniles. Les hemos dado una tarea enormemente difícil y compleja. Algunos fracasos son inevitables porque hasta el presente no tenemos conocimientos suficientes sobre la conducta humana y los medios de hacerla cambiar. Mas, sin embargo, ¿tenemos que fracasar tan estrepitosamente? Las agencias públicas podrían proveer a los niños delincuentes el cuidado y el tratamiento que necesitan si hubiese disponible el personal debidamente calificado y los medios y el equipo necesarios para ofrecerlos. La comunidad que fracasa en proporcionar buenos servicios o que permite que los servicios estén dominados por intereses políticos, es una comunidad delincuente. El público es responsable de que se establezcan las siguientes agencias y de que se provean los siguientes servicios: 1. Servicios policíacos. 2. Albergue de detención. 3. Corte Juvenil y Servicio de Libertad a Prueba. 4. Escuelas Industriales y servicios de libertad bajo palabra. Discutiremos esas agencias y esos servicios, dándole énfasis a sus defectos para indicar las áreas en que se hace necesario que mejoren. SERVICIOS POLICIACOS Son muy pocas las comunidades que tienen policías debidamente calificados y especialmente adiestrados para tra105
bajar con juveniles. Y sin embargo diariamente, en miles de comunidades, los policías toman decisiones que afectan seriamente a los niños. Por ejemplo, un policía que sorprende a un menor en un acto delictivo tiene que decidir lo que va a hacer con ese muchacho. ¿Lo llevará a la corte juvenil? ¿Deberá amonestarlo y dejarlo ir? ¿Deberá hablar con los padres del niño para ver si ellos están conscientes del problema del muchacho y si tienen capacidad para bregar con él? ¿Deberá referir al niño y a sus padres a una agencia social? ¿A qué agencia social? El deber del policía es seleccionar la medida de acción que ha de ser mejor, tanto para los intereses del niño como para los de la comunidad. Para hacer decisiones sabias necesita algo más que las calificaciones usuales para la labor policíaca. Debe de conocer la ley de cortes juveniles y la filosofía de protección y rehabilitación en que está basada. Necesita tener conocimientos sobre la conducta de los niños (especialmente sobre conducta delictiva) , necesita tener destreza en entrevistar y bregar con muchachos y necesita conocer los recursos existentes en la comunidad para ayudar niños y familias. También necesita establecer buenas relaciones de trabajo con las agencias locales de servicio social. En resumen, necesita entrenamiento especial. El Negociado Federal del Niño recomienda que todos los agentes de la policía reciban algún entrenamiento en labor con juveniles; que las ciudades que tienen una población de 25,000 personas o más deben tener dentro de su departamento de la policía una unidad o división entrenada especialmente para trabajar con juveniles y que las comunidades más pequeñas deben tener por lo menos un agente que tenga adiestramiento especializado en niños. Pero hay muchas comunidades donde no se consigue ese entrenamiento. Todavía hay muchos policías que tratan a los jóvenes delincuentes como si fuesen crimina-
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les adultos. Algunos policías tratan a todos los jóvenes como si fuesen delincuentes. Y todavía hay algunos que creen que la mejor pauta es la de "agarrarlos y darles un empujón", aunque luego hagan otra fechoría o cometan un crimen cuando sean adultos. CUIDADO DE ALBERGUE Y DETENCION A un niño que está esperando una vista o decisión de su caso por la corte juvenil, se le permite casi siempre quedarse en su hogar bajo la custodia de sus padres. Pero si el hogar del niño no es apropiado, o no es un sitio seguro, o si hay peligro de que el muchacho se fugue o se haga daño, o le haga daño a otros, será necesario llevarlo a algún sitio que no sea su propio hogar. Cuidado de detención y albergues u hogares de detención son los términos que se usan para el tipo y el lugar en que se ofrece custodia segura a un niño que se teme pueda escapar o hacer daño. Cuidado de albergue u hogar-albergue es el término que se usa para hablar del cuidado y las facilidades que se proveen a un niño que lo que necesita es un techo apropiado.* Nunca debe usarse innecesariamente el albergue de detención o el hogar-albergue. El sacar a un niño de su hogar, aunque sea malo, es una experiencia aterradora casi para cualquier criatura. Puede ser perjudicial, especialmente si el niño ya está enfermo de miedo, hostilidad o ansiedad. Lo menos que puede hacerse para que pueda soportar el cuidado de detención o albergue es proveerle
* La diferencia entre cuidado de detención y hogar-albergue se encuentra en la publicación del Negociado Federal del Niño que se titula, "Normas para Cortes Especiales que Bregan con Niños" (Standards for Specialized Courts Dealing With Children Washington, D. C.: U. S. Goverment Printing Office, 1954.)
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una vivienda física decente, un personal bien adiestrado y un programa de actividades creadoras. Sin embargo, todos los años 50,000 ó 100,000 niños son detenidos en las cárceles corrientes. Algunas de estas prisiones son sitios de mala reputación y con normas muy bajas. Algunas han sido calificadas como inservibles para prisioneros federales adultos por el Negociado Federal de Prisiones, y sin embargo encarcelan en ellas a muchachos de siete a dieciséis años. Sherwood Norman, un experto en el cuidado de detención, dice que "no sólo se detienen más niños de la cuenta, sino que el cuidado de detención que se ofrece es primitivo." El dice que las facilidades que hay en el país para la detención de niños "es una desgracia para la nación."* En verdad, las facilidades típicas de detención distan mucho de ser lo que recomienda el Negociado Federal del Niño, "un sitio en que se ayude al niño a empezar su reajuste." CORTES JUVENILES Y SERVICIOS PROBATORIOS En la corte juvenil no hay jurado y rara vez hay un abogado defensor. El juez es el único árbitro del destino del niño y tiene que desempeñar dos funciones importantes: (1) determinar si el niño es o no es un delincuente y (2) si se encuentra que el niño es delincuente, decidir la clase de cuidado, control, orientación o tratamiento que han de llenar mejor las necesidades del niño y proteger, además, la comunidad. El juez. ¿A qué jueces confiamos esos poderes y esas responsabilidades tan extraordinarias para el futuro de los niños? ¿Qué preparación tienen? .
E1 New York Times, Junio 22, 1955.
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Las calificaciones mínimas deben incluir entrenamiento legal, verdadero celo y preocupación por los derechos de los padres y de sus hijos, devoción por el bienestar de los niños, conocimiento de los recursos comunales y estaduales que existen para ayudar y tratar niños delincuentes y habilidad para entender, pesar y utilizar la psicología, la psiquiatría y el trabajo social. Hay algunos jueces que ni siquiera tienen la calificación básica de adiestramiento legal. Para un gran número de jueces, el trabajo de la corte juvenil es el menos importante en toda su labor y para algunos es la parte más desagradable y molestosa. Con frecuencia, su filiación política es la que ha determinado que sean seleccionados para el puesto, ya sea por designación o por elección. Solamente tres estados; Connecticut, Rhode Island y Utah tienen sistemas estaduales de cortes juveniles y todos los jueces juveniles trabajan todo el tiempo y son seleccionados especialmente para esa labor. En la mayoría de los condados, el juez de cualquier otra corte asume parte del tiempo el rol de juez de la corte juvenil. En cortes más grandes cuando hay varios jueces, el trabajo de la corte juvenil pasa en rotación por todos los jueces, durante periodos más largos o más cortos. En muchas áreas rurales los casos de los niños los atienden jueces de paz que no han tenido ninguna instrucción legal. El Comité de Ciudadanos de Colorado estimó que de 1952-53 la tercera parte de los jueces en los condados de dicho estado no tenían adiestramiento legal. Y de acuerdo con el Negociado Federal del Niño, hay localidades donde el trabajo de cortes juveniles se le asigna como un deber de poca importancia a un oficial cuya labor principal es la de supervisar la construcción de carreteras. Estos son los jueces que tienen nuestros niños. Algunos son ejemplares, capacitados y conscientes, pero muchos están mal adiestrados y mal calificados para hacer la 109
labor de las cortes juveniles. Algunos tienen tan poco interés en lo que están haciendo que ni siquiera se han molestado en visitar alguna vez las escuelas industriales a las que mandan a internar a los jóvenes.
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SERVICIOS DE PROBATORIA Y OTROS SERVICIOS PARA LAS CORTES' Aunque un juez tenga las más altas calificaciones para desempeñar su cometido, y aunque sea consciente, no puede hacer un buen trabajo si la corte no tiene un personal adecuado y competente. El juez necesita saber lo suficiente sobre un niño antes de hacer una decisión sabia sobre su futuro. El necesita saber todo cuanto sea posible sobre •las causas que han llevado al niño a delinquir, tiene que conocer la situación familiar, el ajuste escolar del niño y su condición física y mental. Lo ideal es que una corte tenga un personal probatorio bien calificado para hacer un estudio del niño, preparar las recomendaciones sobre el caso y hacerse cargo de su supervisión y guía si se le deja en libertad bajo palabra. El juez también debe tener a su disposición servicios médicos, psicológicos y psiquiátricos para llamarlos en caso de que sea necesario más estudio y orientación, antes de decidir el tratamiento que va a ordenar para el niño. Más de la mitad de los condados en Estados Unidos no tienen servicios de libertad a prueba. La Asociación Nacional de Libertad a Prueba y Bajo Palabra informa que en 1957 habían 9,222 oficiales probatorios en la nación. El Subcomité Senatorial que Investiga la Delincuencia Juvenil considera que se necesitan 40,000 oficiales probatorios. En donde tienen oficiales probatorios, éstos, por lo general, están tan sobrecargados de trabajo, que no pueden hacer labor efectiva. Muchos de ellos, al igual que los jueces a quienes sirven, son ahijados políticos sin prepa110
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ración alguna para la labor que: desempeñan. Aunque el trabajo de probatoria es esencialmente un trabajo social de casos, son pocos los oficiales probatorios que hoy en día tienen adiestramiento en trabajo social. Los salarios bajos también dificultan el poder reclutar personal idóneo. En 1956 la Asociación Nacional de Libertad a Prueba y Bajo Palabra hizo un, estudio y encontró que los sueldos no siguen una norma y que generalmente son bajos; encontró, que variaban desde un mínimo 'de $2,100 en un condado hasta un máximo de $7,350 en otro condado. Los servicios probatorios son, por lo general, inadecuados, pero en la mayoría de las comunidades los servicios psicológicos y psiquiátricos ni siquiera existen. Ya hemos hecho la observación de que en la mayoría de las cortes no existen facilidades apropiadas para la detención de los menores delincuentes. La Dra. Eliot escribió para la revista National Parent-Teacher en 1953 e informó que en los Estados Unidos sólo existen 174 hogares especiales para detención, aunque hay cerca de tres mil cortes que entienden en casos de delincuencia juvenil. CORTES DE NIVEL INFERIOR El hecho más chocante y desalentador es que una abrumadora mayoría de nuestras cortes juveniles son inferiores a las normas que para ellas rigen. Todos los aspectos —jueces, procedimientos, método de guardar los historiales, facilidades para arresto, personal probatorio y acceso a servicios clínicos- caen muy _por debajo de las normas qué recomienda el Negociado Federal del Niño, la Asociación Nacional de Libertad a Prueba y Bajo Palabra y el Consejo Nacional de Jueces de las Cortes Juveniles.*
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"Normas para Cortes Especializadas en Tratar Con Niños," (Standards for Specialized Courts Dealing With Children.)
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Esto no quiere decir que no haya algunas cortes juveniles buenas; es más, las hay excelentes. Sí, pero con raras excepciones, las cortes juveniles modelos se encuentran en las grandes ciudades. Casi todas las cortes rurales son cortes malas. El profesor Can analizó la situación suscintamente en un artículo titulado, "La Mayoría de las Cortes Tienen que Estar Bajo las Normas", (Most Courts Have to Be Substandard.)* Las cortes juveniles están casi siempre organizadas a base de condados. El profesor Carr indica que algunos condados rurales tienen poca población, sus recursos económicos y sociales son escasos para poder sostener una corte juvenil bien equipada y con personal adecuado, aunque afortunadamente su volumen de asuntos delictivos es muy bajo. Mientras nuestras cortes sigan a base de condados, tendrán que ser de un nivel inferior. No obstante, hay campesinos delincuentes y éstos van en aumento, de acuerdo con algunas autoridades. La pregunta que viene al caso es, ¿vamos a continuar descuidando a nuestros niños campesinos, o vamos a hacer un esfuerzo digno por proveerles la misma clase de servicios que tienen sus primos de la ciudad? Las cortes pueden reorganizarse, igual que se han reorganizado algunos distritos escolares, para que incluyan un area geográfica que pueda mantener los servicios necesarios. Se pueden establecer cortes para varios condados o cortes de distrito y hasta se puede crear un sistema de una corte juvenil que preste servicios a todo el estado. O, tal vez se pueda lograr establecer una corte de tamaño apropiado si se amplía su jurisdicción para que atienda casos de una naturaleza similar o de asuntos que se rela-
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"El Ofensor Juvenil", editado por Vedder, páginas 322-27, (The Juvenile Offender)
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cionen entre sí —por ejemplo, que incluya todos los casos que tienen que ver con la familia. Es probable que se pueda conseguir mejor calidad de trabajo social y más facilidades clínicas si se hacen arreglos para que tales servicios se presten en común a las cortes, las escuelas, los departamentos de bienestar y otras agencias que los necesiten. Nuestras mejores cortes, conscientes de las necesidades y de los problemas con que se confrontan, tienen comités de ciudadanos que pueden despertar conciencia pública en cuanto a la responsabilidad que tiene la comunidad de que haya una buena corte juvenil. Un comité de personas interesadas, si no son profesionales, no debe nunca dar consejo sobre los casos. Su función apropiada es la de interpretar a la comunidad las necesidades y los valores de la corte y estimular el fortalecimiento de los servicios así como los usos de la corte. Es posible que estemos en vías de tener mejores cortes, cuando todas las cortes juveniles tengan comités de ciudadanos. ESCUELAS INDUSTRIALES
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Escuela industrial es el término más generalizado hoy en día para designar las instituciones residenciales, incluso los campamentos, que se utilizan para el tratamiento y la reeducación de niños delincuentes. En 1825 se estableció la primer institución penal para niños, separada de la de adultos; la Casa Refugio de Nueva York (New York House of Refuge). Desde entonces las instituciones para delincuentes juveniles han tenido una diversidad de nombres: reformatorias, escuelas reformatorias, escuelas industriales, escuelas agrícolas e industriales y más recientemente, escuelas prácticas. Algunas llevan el nombre de personas o sitios, para disfrazar su naturaleza y proteger a sus graduados del estigma de haber asistido ellas. Esto es así porque
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muchas personas persisten en considerar la escuela industrial, si es que alguna vez piensan en ella, como una prisión para niños "malos", en vez de pensar que es una institución para educar a aquellos infortunados que tienen necesidades especiales. En cualquier año encontraremos cerca de 45,000 niños y niñas menores de veintiún años en las 129 escuelas públicas industriales que pertenecen a los distintos estados. En 1953, se hizo un cálculo de que habían, además de las escuelas estaduales, 133 instituciones privadas y 57 instituciones públicas locales. La mayoría de las escuelas están geográficamente aisladas; están fuera de la vista y de la mente del ciudadano promedio. Algunos de los niños y niñas que son enviados a este tipo de escuelas tienen una frase muy significativa, dicen que "están guardados." El aprendizaje en nuestras escuelas públicas industriales es bajo. La prueba mínima de su éxito consiste en que el niño no tenga más tropiezos después que sale de ella. Estudios de la carrera que han seguido posteriormente los delincuentes que han estado en instituciones indican que, a base de ellos, las escuelas industriales fracasan con un 65 a un 80 por ciento de sus alumnos, aproximadamente. ¿Por qué? Primero, no debemos apreciar en menos de lo que es, realmente, la difícil tarea que tienen que realizar las escuelas industriales. El delincuente que va a ellas es, casi siempre, aquél con quien han fracasado las otras agencias de la comunidad; la escuela industrial es el último recurso. El delincuente no se desprende de sus fechorías cuando pisa la entrada de la escuela. Su conducta desordenada puede continuar igual o peor, cuando menos por algún tiempo y la escuela industrial tiene un problema de disciplina que anonada a cualquiera. La escuela industrial tiene que proveer a los niños delincuentes todos los servicios que comúnmente ofrece la comunidad a todos los niños. En un plano ideal debe
de proporcionar enseñanza escolar, medidas de salubridad, recreación, servicios sociales y religiosos, orientación y entrenamiento vocacional, un sustituto para el hogar y la vida de familia, relaciones de cariño y de adultos comprensivos. Los niños delincuentes han menester de todo lo que necesita cualquier niño y aún más. El informe de la Conferencia Nacional Sobre Delincuencia Juvenil dice que "todas las fases del programa de esas instituciones debe de enriquecerse porque las necesidades de esos jovencitos son más grandes que las necesidades de otros niños." Los niños delincuentes requieren servicios especiales porque son niños que tienen problemas y trastornos especiales. Necesitan servicios de diagnóstico para explorar las causas de sus dificultades y servicios de orientación para ayudarlos a comprender, enfrentar y resolver sus problemas. Muchos de ellos están atrasados de grado en la escuela y necesitan instrucción correctiva en las destrezas básicas.)(A veces el niño y sus padres requieren servicios de trabajo de casos para ayudarlos a desarrollar mejores relaciones antes de que el niño regrese al hogar. O, en otras ocasiones, la familia necesita orientación para remediar una condición en el hogar que ha contribuido a la delincuencia del menor. Por último, hay que reconocer que el problema de cómo modificar la conducta humana todavía nos deja perplejos. Muchas de las técnicas y de los métodos que se usan para efectuar cambios están aún en su etapa experimental, o en proceso de desarrollo. Hay una escasez seria de personal calificado y entrenado para llevar a cabo tareas tan difíciles y delicadas. Hemos dado a las escuelas industriales la tarea Hercúlea de reeducar y reorientar muchachos que comenzaron mal, pero no les proporcionamos equipo, facilidades y personal para hacer la labor. No es de extrañarse que tengan 115
una anotación alta en fracasos. Casi todas las escuelas industriales están "apiñadas" de internos y tienen poco personal, o el personal que tienen no es bueno y está mal pagado. El Negociado Federal del Niño informa que menos de las dos quintas partes de nuestras escuelas estatales tienen los servicios de un psiquiatra a base de tiempo completo o tiempo parcial y más de la tercera parte ni siquiera tienen un trabajador social entre su personal. Si a las escuelas corrientes les da trabajo conseguir y retener maestros buenos, el problema de la escuela indus.. trial es obvio. El personal no profesional, como los supervisores de los talleres y las matronas o los padres de las casitas, deben ser personas bien ajustadas a quienes les guste entender a los niños, pero con frecuencia son incompetentes y desajustados que han fracasado en otros empleos. La politiquería en algunas instituciones hace imposible conguir personal a base de competencia. La opinión mejor informada, basada en la investigación y la experiencia, considera que tratamiento y no castigo es la mejor forma de rehabilitar al delincuente. Sin embargo, persiste la tradición punitiva. Albert Deutsch, en su libro "Nuestros Niños Rechazados" (Our Rejected Children) describe los castigos físicos crueles e increíbles que él encontró en las instituciones y en los estados, aún hasta en aquéllos en que existían reglas o leyes que prohi bían el castigo corporal. La escuela industrial a menudo tiene que dar de alta antes de tiempo a algunos niños; para hacer sitio á otros nuevos que tienen que entrar. El tiempo promedio de estada en una escuela industrial pública es de ocho meses y medio; un tiempo corto para poder lograr reeducar a un niño. En una de las instituciones privadas de mayor éxito el promedio de estada es de veintiún meses. Además, la gran mayoría de nuestras escuelas industriales se quedan muy cortas en cuanto a las normas que se
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recomiendan para esas instituciones y en cuanto a las "mejores prácticas" que se señalan para ellas, en todos respectos; planta física, equipo, programa y personal. ¿Cómo podemos esperar salvar más delincuentes sin aumentar el sostenimiento público de estas instituciones y sin un examen cuidadoso y continuo de las mismas por parte del público? SERVICIOS DE SEGUIMIENTO (LIBERTAD A PRUEBA) Un niño o una niña que sea dado de alta de una escuela industrial necesita ayuda y orientación para empezar de nuevo su vida. Algunos de los problemas que confrontan estos jóvenes que han sido liberados son los de regresar a su hogar y vecindario; volver a la escuela o buscar empleo; renovar viejas amistades o romper con ellas; hacer nuevas amistades, soportar las mofas, la hostilidad o la indiferencia de los vecinos. Cuidados ulteriores de libertad a prueba deben ayudarle a hacer sus ajustes y debe de proveérseles un trabajador social hábil, que esté adscrito a la escuela industrial o a la agencia local o estadual de bienestar público. Estos servicios se deben comenzar a dar antes de que el jovencito abandone la institución. Deben servir para ayudarle a hacer planes para su futuro. ¿Es que regresará a la escuela o es que ha de buscar un empleo? ¿Querrá trabajar en un empleo parcial? ¿Qué hará con su tiempo libre? Deben preparar a la familia y a la escuela para el retorno del niño a ellas. Si posible, estos servicios deben ayudar al joven, a sus padres y a su escuela a hacer planes conjuntamente para el bienestar del menor, guiándolo a que utilice los recursos educativos, de salud, religiosos y recreativos de la comunidad que puedan serle de ayuda. Deben continuarse estos servicios hasta que el 117
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muchacho haya mostrado su capacidad para seguir adelante sin más ayuda del trabajador social. Lo mismo que se ha dicho de los servicios de libertad a prueba puede decirse de los servicios de libertad bajo palabra.. Muchas veces se prestan a la _ligera, limitándose a visitas de rutina y a .obtener informes para ver -si el muchacho no se está metiendo en tropiezos. - Se prestan estos servicios por un tiempo determinado que a veces se termina precisamente cuando el muchacho más lo: necesita. Los trabajadores que dan tratamiento ,ulterior como oficiales probatorios o de libertad a prueba están casi siempre sobrecargados de casos, están mal remunerados y mal preparados para el trabajo que desempeñan. Los servicios para tratamiento posterior al que se ha dado en la institución es otro de los eslabones débiles en la cadena mohosa e inservible de servicios a niños delincuentes.
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I LO QUE PUEDE HACER LA A.P.M. 1. Estimular el interés en que se provean servicios adecuados a los niños delincuentes. Porr ejemplo: a. Preparar una reunión en la qué un juez de la corté juvenil, un representante de la escuela industrial y un representante de la policía describan cuáles son los servicios y las agencias de la comunidad que les son útiles o que podrían serles útiles en su labor con los delincuentes. Después de la presentación del asunto por los miembros del panel, prosígase con discusiones de los asistentes sobre la forma en que la comunidad podría establecer, expandir o mejorar los servicios útiles, tales como clínicas de salud mental, centros de salud, orientación familiar, enseñanza correctiva, líderes recreativos, facilidades recreativas y otros. 118
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panel compuesto por el principal de escuelas, un juez de la corte juvenil y un trabajador social discutan los medios que puede utilizar la comunidad para ayudar a delincuentes jóvenes a hacer, un buen reajuste personal y social. Conseguir que el moderador o el que presida la reunión lleve a los asistentes a discutir el rol que pueden desempeñar las agencias de servicio social, los grupos recreativos y los que sirven a jóvenes, las clínicas de orientación infantil, los servicios de orientación vocacional y de empleo, para lograr ese reajuste. Discutir cuáles servicios faltan y cuáles no son adecuados y cómo podrían suplirse los unos y mejorarse los otros. 2. Investigar si la comunidad tiene servicios adecuados para niños delincuentes. a. Consultar al consejo coordinador de la comunidad, al concilio de agencias sociales, a la corte juvenil y al departamento de bienestar público hasta averiguar si se ha hecho o se está haciendo algún estudio de los servicios que tiene la comunidad para los niños delincuentes. Si tal estudio se ha hecho, designar un comité de la A.P.M. para que entreviste al grupo que auspició el proyecto a fin de saber qué se ha hecho y en qué forma puede cooperar la A.P.M. Pedir al comité que rinda un informe. Desarrollar un plan para que la A.P.M. coopere con el grupo que llevó a cabo el estudio y participe en sus labores. b. Si el estudio no se ha hecho, se deberá nombrar un comité de la A.P.M. para que haga un censo de los servicios que tiene la comunidad para sus niños delincuentes. A este fin, el comité de la A.P.M. puede seguir los pasos siguientes:
b. Solicitar que
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4 • Estudiar el folleto del Negociado Federal del Niño que se titula, "¿Qué le está Ocurriendo a los Jóvenes Delincuentes de su Pueblo?" (What's Happening to Delinquent Children in Your Town?) (Este folleto es una guía excelente para planear y llevar a cabo un censo y familiarizará al comité con el tamaño del proyecto y los problemas que pueda encontrar.) • Organizar un comité que represente ampliamente todos los intereses de la comunidad para que haga el censo. Si hay un consejo comunal coordinador, solicitar del consejo que auspicie el proyecto y organice el comité. • Participar en el censo como representante de la A.P.M. • Indicar al comité comunal las publicaciones del Negociado Federal del Niño que serían de utilidad al hacer el censo y al evaluar los hallazgos. A continuación se mencionan los folletos que servirían tal propósito: " 2Qué le Está Ocurriendo a los Muchachos Delincuentes de su Pueblo?" (What's Hapenning to Delinquent Children in Your Town?) Precio: 15 centavos. Este folleto contiene una serie de preguntas que ayudarán a obtener los datos necesarios de las agencias que prestan servicios a niños delincuentes —policía, corte juvenil, departamento de libertad a prueba, facilidades de detención y escuelas industriales. "Ayudando a Niños Delincuentes" (Helping Delinquent Children) Precio: 15 centavos. Este folleto de 46 páginas describe, desde la página 10 hasta la página 45 la clase de servicios que debe dar la policía, el albergue de detención, la corte juvenil y la escuela industrial.
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"Servicios Policíacos Para Juveniles" (Police Services for Juveniles) Precio: 35 centavos. Un informe de 91 páginas que contiene información y opinión de actualidad sobre el rol que desempeña la policía y el que debería desempeñar. "Normas Para Cortes Especializadas En Tratar Con Niños" (Standards for Specialized Courts Dealing With Children) Precio: 35 centavos. Un folleto de 99 páginas que presenta las normas para cortes juveniles y para los servicios de detención y probatoria. Preparado por el Negociado Federal del Niño en cooperación con la Asociación Nacional de Libertad a Prueba y Bajo Palabra y con el Concilio Nacional de Jueces de Cortes Juveniles. (Estos folletos pueden conseguirse de la Oficina de Publicaciones del Gobierno de E.U.-U.S. Government Printing Office, Washington 25, D.C.) 3. Participar en la labor de desarrollar planes y acción para el logro de las mejoras que según muestre el censo, son deseables y necesarias. 4. Proponer que las ordenanzas locales y las leyes estatales que se relacionan a los delincuentes juveniles sean revisadas periódicamente por un comité compuesto de abogados, trabajadores sociales, educadores y otros ciudadanos nombrados por el alcalde u otra autoridad cívica. El propósito de estas revisiones sería determinar si las leyes necesitan revisarse y recomendar los cambios que fuesen necesarios. El comité deberá estar familiarizado con la Le}' que Reglamenta las Cortes Juveniles, la Ley que Regula las Cortes de Familia y los programas de las autoridades de jóvenes. 5. Proponer que un comité del congreso estadual visite las escuelas industriales del estado e informe sobre sus objetivos, programas, problemas y necesidades. 121
6. Impulsar las proposiciones que favorezcan apropiaciones adecuadas para: servicios policíacos a juveniles, cortes juveniles, cuidado de detención, personal de libertad a prueba y escuelas industriales. Enviar representantes a las vistas públicas del presupuesto. 7. Insistir en que haya comités de ciudadanos en los departamentos de la policía, en las cortes juveniles y en las escuelas industriales. Dar énfasis al valor que tienen estos comités para interpretar al público los propósitos de la policía, de las cortes y de las escuelas industriales y la necesidad que hay de personal. 8. Invitar policías, personal de las escuelas industriales, jueces de cortes juveniles y oficiales probatorios a que participen en los grupos de discusión y estudio sobre el desarrollo del niño y sobre la salud mental que auspicia la A.P.M. 9. Sugerir que se invite a todo el personal que trabaja con niños delincuentes a que participe en las conferencias, talleres e institutos que se celebren en la comunidad sobre el desarrollo del niño y sobre la salud mental. 10. Insistir para que todas las agencias que sirven a niños delincuentes estén representadas en el concilio comunal coordinador y así puedan conocerse las necesidades de los niños delincuentes. (Puede hacerse responsable de estas actividades al comité de protección juvenil, el cual podrá pedir ayuda a otros comités de la A.P.M.) COOPERANDO CON LA JUVENTUD Un policía que hacía su ronda a las dos de la madrugada vio a un adolescente sentado en un automóvil que estaba estacionado frente a un edificio de apartamientos. El policía abrió de un tirón la puerta del automóvil y rudamente preguntó: "¿Qué haces tú aquí?" El joven122
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cito, que se había quedado medio dormido esperando a que su desconsiderado tío hiciese desde el edificio una llamada a larga distancia, murmuró algo ininteligible. "Escucha, muchacho," lo amenazó el guardia, "yo puedo denunciarte, puedo hacerlo. Tú eres un juvenil." ¿Es un crimen ser juvenil? ¿Es que los adolescentes son por naturaleza maleantes y vándalos a quienes hay que tener a raya? ¿Es que son muchachos rebeldes, atolondrados, infractores de la ley, locos o trastornados en quienes no se puede confiar? ¿Es la adolescencia una etapa tenebrosa y temible durante la cual es normal la rebelión y la hostilidad? Los relatos sensacionales que aparecen en periódicos y revistas nos podrían hacer creer tal cosa. Los adolescentes reciben mala publicidad —se les saca partido a sus fechorías; son muy pocos los reportajes sobre las cosas buenas que hacen. Diríase que la prensa popular tiene por máxima: si los adolescentes se portan mal; saquémosle provecho a ello. De alguna manera se hace ver como típico del grupo, las delincuencias que cometen unos pocos y así se establece una asociación entre los adolescentes y el crimen. Los artículos que aparecen popularmente sobre la adolescencia aumentan este concepto erróneo. Dan énfasis al aspecto miserable del desarrollo del adolescente, presentan un cuadro de una época de turbulencia, de dificultad, llena de riesgos. PELIGROS EN ESTEREOTIPAR A LOS ADOLESCENTES Hay grandes peligros en presentar un cuadro deforme e inexacto de los adolescentes. Todos los seres humanos tratamos, en lo posible, de vivir de acuerdo con lo que se espera de nosotros. Si hemos llegado a alcanzar una reputación de que se puede confiar en nosotros, o de que so-
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mos puntuales, o de que somos el alma de una fiesta, tratamos de cumplir con lo que se espera de nosotros y tratamos de ser confiables, puntuales o animados. Uno de los peligros en crear al prototipo de la juventud como un atolondrado, irresponsable e infractor de la ley, es que los jóvenes puedan responder a esta expectativa. Durante una discusión sobre los problemas de la adolescencia, un muchacho listo, de trece años, comentó: "Yo todavía no le tengo odio a mis padres, pero es porque no tengo más que trece años. Me presumo que estallaré en odios dentro de uno o dos años." Y probablemente así sucederá; o tratará de parecer que así es, o se preocupará porque no es normal. Por lo que él ha leído y oído sobre la adolescencia, él espera que sea una época temible. Betsy Evans, a los diecisiete años escribía para el NEA Journal de marzo de 1955 que los muchachos de escuela superior guiaban sin cuidado porque eso era lo que se esperaba que ellos hicieran. Si forman peleas entre distintos grupos en los juegos de football y basketball es porque "eso es lo que se espera de los muchachos adolescentes, que sean pendencieros (tofes); eso se ve todos los días en los periódicos." Desde luego, esa no es la historia completa, pero bien puede ser parte de ella. El Dr. Redl ha señalado otros peligros en estereotipar a los adolescentes. Los padres que creen en la imagen deforme que se les presenta, consideran a sus hijos como una excepción si se portan bien. Cuando se portan mal, inmediatamente dejarán de ser "el muchacho" que ellos conocen y se convertirá en un temible ejemplo de "esa generación joven y terrible." Les entrará el pánico y meterán el freno con violencia. El prototipo del temible adolescente obstaculizará cualquier intento de comprender al jovencito y de bregar en forma sensata con su mala conducta. 124
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Los adultos que aceptan este prototipo mueven sus cabezas de un lado a otro y dicen que no pueden entender la juventud de hoy en día. Por supuesto que no pueden, no están viendo niños y niñas sino a una rara y sospechosa especie de la humanidad, creada por escritores que buscan lo sensacional, cuyos conocimientos sobre los adolescentes son muy limitados. O tal vez sólo ven a un grupo excepcional, al grupo de jóvenes que tienen personalidades enfermas y pervertidas, que cometen crímenes escandalosos e insensatos. Un cuadro deforme e inexacto de la juventud y del período de la adolescencia es dañino. La gente joven se pregunta por qué tienen que mirarlos como "a casta de sospechosos, mientras se prueba su inocencia." La actitud popular hacia ellos, que la tipifica la observación acusadora del policía: "Tú eres un juvenil.", los hace sentirse incómodos e inseguros de sí mismos y a la vez resentidos hacia los demás. Esa actitud hace a los adultos suspicaces, temerosos y restrictivos hacia los jóvenes. Hace estallar un campo de hostilidad entre los jóvenes y los adultos. Puede llevar a los adultos a comportarse en tal forma que más bien produzcan y no eviten la delincuencia entre los jóvenes. Los adolescentes necesitan y desean la ayuda y orientación de los adultos. Para que los adultos estén en posición de dárselas, es necesario que primero se desprendan de una falsa imagen del adolescente y de la adolescencia. DATOS PARA LOS ADULTOS ¿Cuál es el cuadro real? A pesar de que los adoles~emites vistan iguales, o traten de hacerlo, cada uno de ellos es un individuo _tinto a cualquier otro. Cada uno es un ser biológico, único, que ha estado en interacción on ambiente único pa él, durante doce años o más. Cada
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uno es y debe ser tratada..coma-uu-;ndivi iup. Si es que alguna generalización puede permitirse acerca de los adolescentes, sería la de que la mayor parte de ellos lleva una vida creadora, relativamente feliz y está progresando regularmente hacia la madurez. El período de la adolescencia no es tan negro como se pinta con frecuencia. La mayoría lo resiste sin sufrir catástrofe, a pesar de algunas tormentas. Sin embargo, es un período de cambios importantes —físicos, emocionales y sociales— que requieren muchos ajustes difíciles. El Negociado Federal del Niño dice que "cualquier período que envuelva tantos ajustes y dure tanto como dura el período de la adolescencia en nuestra cultura, tiene que tener alzas y bajas emocionales."* Los adultos, y aún los mismos adolescentes, tienen que entender esos cambios y sus efectos en la conducta y en sus relaciones interpersonales. Los adolescentes necesitan orientación para hacer un sinnúmero de ajustes y los adultos necesitan tener los conocimientos y las destrezas necesarias para poderlos orientar. Los adultos también necesitan entender algo sobre los cambios que han ocurrido en la sociedad desde que ellos fueron adolescentes. Hoy en día, aproximadamente el 80 por ciento de los muchachos entre las edades de 14 a 17 años, está en la escuela. Una generación atrás, en 1930, el 51 por ciento estaba en la escuela. Nuestros ideales democráticos nos impelen a desear que todo el mundo reciba tanta enseñanza escolar como sea posible. Nuestra riqueza nacional y nuestra habilidad para no necesitar que nuestra gente joven trabaje, nos ha permitido * "El Adolescente en Su Familia" (The Adolescent in Your Family) pág. 1 de la publicación número 847 del Negociado Federal del Niño, Washington, D. C. Oficina de Publicaciones del Gobierno de E. U., 1954.
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extender período de asistencia escolar obligatoria. Munuestros jóvenes están en la escuela hoy en día, chos de porque ellos quieran, sino porque tienen que estar. Para ellos la escuela es una prisión donde no les queda más remedio que estar. Otros se rebelan y nos dan en las escuelas superiores el equivalente a los tumultos y a las evasiones de las prisiones —nos dan el vandalismo en las escuelas y la ausencia a clases sin permiso. La población de la escuela superior grande de hoy en día, tiene una variedad de habilidades e intereses mucho más amplia que la del grupo de estudiantes de escuela superior de la generación pasada. Bajo las leyes de asistencia escolar que hoy existen, mucha de la gente joven que está en las escuelas en la actualidad habría fracasado bajo normas rígidas que estaban en vigor hace veinticinco años. Sin embargo, muchas de nuestras escuelas han hecho muy poco por ajustar su currículo o sus métodos de enseñanza al tipo de estudiantes que a ellas asiste. Para este tipo de niños y niñas, la escuela no tiene sentido de ser, no tienen éxito en ellas, y son una fuente de frustraciones. La ausencia a clases sin permiso, el vandalismo o cosas peores pueden resultar de esas frustraciones. La matrícula de escuela superior para los grados del noveno al duodécimo (9 a 12) durante el año 1956-57 se estimaba en 7.8 millones. Si no aumentamos el número de salones de clase y el número de maestros competentes y si no hacemos más interesante para los estudiantes el programa escolar, la situación será aún peor de la que es. UN MUNDO QUE ELLOS NO HICIERON Todas las escuelas superiores, con excepción de las que están en nuestras ciudades más grandes, sirven a varios vecindarios (a veces sirve a toda la ciudad, o a todo el pueblo y a sus zonas rurales adyacentes) y concentra gente 127
joven que tiene distintos antecedentes económicos y sociales. La escuela superior debería de ser la más democrática de todas las instituciones. En la práctica casi nunca lo es. Debido a su procedencia social, económica o étnica, algunos estudiantes se convierten en "ciudadanos de segunda categoría" en nuestras escuelas. Excluídos de las actividades estudiantiles, o cuando menos no bien acogidos en ellas, con frecuencia los desvían hacia los programas vocacionales, que carecen, con frecuencia, del reconocimiento que se les da al programa general o al académico. ¿Es de sorprenderse que esos estudiantes se unan o que formen pandillas que no estén supervisadas? En las pandillas de vecindario tienen el sentido de que pertenecen, el sentido de seguridad y una oportunidad de ganar reconocimiento y otras satisfacciones que se les niega en la escuela. Hoy, las normas morales y sociales son menos rígidas que una generación atrás. Nuestra gente joven busca a tientas los valores morales, espirituales y sociales que orienten su vida y lo que encuentran es una confusión en la generación adulta y una multiplicidad de normas. Encuentran que unos adultos predican unas cosas y hacen otras. Algunos se encuentran con adultos delincuentes que tratan de venderles drogas, folletines sexuales o de horror, vistas pornográficas y licor. Debido a que están obligados a asistir a la escuela y a que la sociedad los desalienta, para que no vayan a formar parte de la fuerza obrera adulta, los niños y las niñas adolescentes encuentran muy limitadas oportunidades de trabajar para ganar dinero. Al demorarse su independencia económica, los muchachos no pueden contemplar la idea de casarse, ya que esto depende, generalmente, de la capacidad para ganarse el sustento. El servicio militar obligatorio les impide aún más el poder lograr un 128
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medio de vida independiente, seleccionado por ellos libremente. El Rabbi Zev Zahary dice que "los adolescentes de hoy en día están pasando por una especie de purgatorio en este mundo. Ellos podrían asumir las responsabilidades de la vida pero se lo prohiben las normas de adiestramiento, experiencia y competencia que predominan en la sociedad moderna, las cuales impiden que la generación joven sea aceptada en la sociedad de hombres y mujeres responsables."* La Dra. Eliot dice que "en un sentido, la delincuencia juvenil es una evidencia de la protesta y el ruego que nos están haciendo muchos de nuestros jóvenes: una protesta contra las insuficiencias que hay en sus vidas y un ruego de ser queridos, de ser necesarios, útiles —no sólo a una persona o a una familia, sino también a la comunidad." Y continúa diciendo que "tal vez hemos protegido mucho a nuestros jóvenes; tal vemos hemos alargado los años antes de que se le pueda dar un empleo a un adolescente; sin proporcionarle oportunidades con suficientes actividades significativas que puedan reprimir en nuestros muchachos y muchachas las energías desbordantes, sus lealtades a la pandilla y su deseo vehemente de algo nuevo."** ¿Cómo podemos hacer la vida del adolescente más grata, para así reducir sus impulsos hacia la delincuencia? ¿Qué derechos y qué responsabilidades le podemos ayudar a conseguir que compensen a esos jóvenes las restricciones y las privaciones que les impone nuestra sociedad? Sólo podremos saberlo cooperando con la juventud. No pode-
* El New York Times, Enero 23 de 1955. ** "También Hay Jóvenes que No Son Delincuentes" (There Are Also Juvenile Non-Delinquents, The New York Times Magazine), Noviembre 7 de 1954.
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mos trabajar para los adolescentes; ya que su mayor preocupación es la de poder liberarse de la dependencia en los adultos. No podemos trabajar con ellos para explorar sus insatisfacciones y problemas y para buscarles solución. Consultar a la juventud sobre los asuntos de la juventud —desde los programas escolares hasta los servicios que la comunidad ofrece a los jóvenes— es un reconocimiento esencial a la creciente habilidad del adolescente para manejar sus propios asuntos y para participar en la responsabilidad de ellos hacia ellos mismos. Lo que la juventud necesita es más cooperación y menos crítica imprudente de parte de los adultos. SUGERENCIAS PARA LAS A.P.M. ¿Qué puede hacer una A.P.M.? 1. Organizar y fortalecer las asociaciones de padres y maestros de las escuelas superiores. A través de una A.P.M. de escuela superior o a través de una Liga de Asociaciones de Padres y Maestros de las escuelas superiores, los padres, los maestros y otros adultos interesados pueden laborar con los estudiantes en asuntos que sean de interés mutuo. Pueden trabajar juntos en cosas como las que siguen: a. Desarrollar programas escolares que se adapten a las necesidades, los intereses y las habilidades de todos los estudiantes —los que sean talentosos, los de nivel promedio y los de aprendizaje lento; los estudiantes que se están preparando para colegio o para estudios avanzados y los estudiantes para quienes la educación de la escuela superior es el final de su carrera escolar. b. Establecer o mejorar los servicios de orientación vocacional y de orientación general. Esos servicios pueden ayudar a cada estudiante a pensar en su futuro y en el efecto que sus actividades presentes y su educación han de tener en el curso de su vida. Pueden ayudarle a con-
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siderar cuáles son sus habilidades y sus intereses; a explorar las oportunidades ocupacionales que pueda haber y las oportunidades educativas y de entrenamiento adicional que se pueden conseguir, así como hacer selecciones sabias dentro del marco de la realidad. (Los Glueck encontraron en su estudio comparativo de niños delincuentes y no delincuentes que, los delincuentes como grupo "tenían menos interés que los no delincuentes en recibir instrucción formal o adiestramiento vocacional y que de hecho, no habían pensado mucho en hacer planes para su futuro."* Ellos consideran que una orientación hábil ayudaría a estos jovencitos a que le gustase más la escuela y encontrasen más razón para asistir a ella.) c. Establecer un clima democrático en la escuela para que todos los estudiantes se. sientan queridos y aceptados, sin importar sus antecedentes sociales, económicos o étnicos. d. Preparar cursos de educación sobre la vida de familia y grupos de discusión en los cuales los estudiantes puedan estudiar y discutir, bajo una orientación profesional competente, esos temas que constituyen una enorme preocupación para los estudiantes, como son la personalidad, el amor, el sexo y el matrimonio. Entre los tópicos que generalmente se incluyen en los cursos de vida de familia están las relaciones que deben existir entre niños y niñas, la ropa, la salud, la nutrición, la vivienda, el cuidado del niño, las relaciones de familia, los presupuestos individuales y los de toda la familia."**
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"Convirtiéndose en Delincuentes" (Delinquents in the Making), página 75. Si desea información sobre esos cursos, véase "Niños y Niñas Estudian Manejo del Hogar y Vida de Familia" (Boys and Girls Study Homemaking and Family Living, U. S. Office of Education, Home Economics Education Series no. 27, Washington, D. C.: U. S. Government Printing Office.)
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e. Proveer a los estudiantes oportunidades de ganar dinero y de obtener experiencia trabajando. f. Establecer la ayuda a los estudiantes y un fondo de préstamos para estudiantes. g. Desarrollar normas de conducta dentro y fuera de la escuela. Los anteriores son, por supuesto, sólo ejemplos de los muchos proyectos que pueden emprender juntos los jóvenes y los adultos. También pueden ser colaboradores en proyectos de servicio comunal, como estudios sobre el tránsito, censos de facilidades recreativas, censos de salud y otros. Si se desea una guía sobre la organización, los propósitos y el funcionamiento de una A.P.M. de escuela superior, consúltese el folleto "Trabajando Con Jóvenes a Través de la A.P.M. de Escuela Superior" (Working With Youth Through the High School P.T.A.), publicado por el Congreso Nacional de Padres y Maestros. 2. Organizar grupos de adultos para estudiar y discutir el crecimiento y desarrollo de los adolescentes. Para poder trabajar con los jóvenes en forma efectiva, los adultos necesitan entender la adolescencia. Todos los que bregan con niños —padres, maestros, líderes de grupos de jóvenes, policías, oficiales probatorios y agentes de asistencia escolar— pueden beneficiarse de los grupos de estudio y discusión sobre las necesidades y los problemas de los adolescentes y cómo hacerles frente. Para esta clase de grupos de estudio y discusión se publica anualmente material en una serie de ocho artículos que aparece en la revista de la A.P.M. — National ParentTeacher—. Cada artículo está acompañado de una lista de películas, folletos y otras referencias sobre el tema que se presenta en el artículo. 3. Estimular a las escuelas, las iglesias y las organizaciones y agencias comunales para que les faciliten a los . jóvenes, individualmente y en grupos, la oportunidad de 132
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servir a su comunidad y a otras personas. La gente joven de todo el país ha demostrado que puede hacer una verdadera contribución al mejoramiento de la comunidad; que pueden ayudar a otros y que sienten satisfacción cuando realizan actividades que son realmente de valor. Esta gente joven ha ajardinado terrenos de la escuela y de la comunidad, ha escrito cartas para pacientes de hospitales, ha participado en campañas de bonos en las escuelas, en campañas para insistir en que la gente vaya a votar; han llevado a cabo proyectos de reforestación y conservación de suelos, han prestado servicios en clínicas y en centros de ciudado diurno, han recolectado y reparado juguetes y han ejecutado un sinnúmero de otros servicios útiles. Si hay interés en compenetrarse en la variedad de proyectos que tienen valor y significado para los jóvenes, véase el artículo de Charles W. Ferguson que apareció en la revista National Parent-Teacher en enero de 1956, titulado "Lo Que Puede Hacer Una Juventud Emprendedora" (What Enterprising Youth Can Do) y el artículo de la Dra. Martha M. Eliot que apareció en la revista The New York Times Magazine del 7 de noviembre de 1954 que se titula: "También hay Juveniles que No Son Delincuentes" (There Are Also Juveniles Non-Delinquents). 4. Estimular a los periódicos a que publiquen noticias sobre las "excelencias de la juventud". Algunos periódicos dedican semanalmente una página a proyectos, actividades y habilidades de los adolescentes. Se puede conferenciar con los editores de la localidad sobre la posibilidad de que cubran bien la información sobre los logros de los adolescentes. 5. Auspiciar una conferencia de organizaciones y agencias de la comunidad para discutir el tema de la participación de los jóvenes en los grupos de adultos. La participación de jóvenes en los grupos de adultos no es fácil ni para los adultos ni para los jóvenes. Por ese motivo no
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es prudente dar participación a los jóvenes en los grupós de adultos sin darle previamente la debida consideración al asunto, hacer planes al efecto y preparar la situación. Hay organizaciones de adultos que no están preparadas para darle participación a los jóvenes en sus actividades y la gente joven, que tiende a preocuparse por los de su misma edad, encuentra difícil a veces poder interesarse por las necesidades y los derechos de niños más jóvenes que ellos o por los de los adultos. Discútase en la conferencia los valores y las dificultades que puede haber en darle participación a la gente joven, la forma en que ésta resultaría satisfactoria tanto para los jóvenes como para los adultos, los medios de determinar si una agencia está preparada para hacerlo y la clase de responsabilidades que puede asumir la gente joven de acuerdo con su competencia y experiencia. El artículo de Arnulf M. Pins que apareció en el número de junio de 1955 en Adult Leadership bajo el título, "Consígalos Para Su Equipo" (Get Them On Your Team), puede servir para iniciar la . discusión. Pueden celebrarse luego otras conferencias para promover el intercambio de información sobre las prácticas que han dado resultado. 6. Cooperar con otras organizaciones que auspicien talleres para el entrenamiento de líderes voluntarios para agrupaciones de jóvenes. Resulta una tarea delicada para los adultos la de dirigir grupos de jóvenes; se necesita para ello una clase especial de liderato. Gertrude Wilson dice que "el rol del adulto es el de estar. dentro del grupo como un recurso disponible para cuando haga falta usarlo. El liderato surge del grupo mismo y cambia según cambian las necesidades del grupo."*
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* "La Pandilla Decide" (The Gang Decides — Adult Leadership) Junio de 1955. Véase también en la misma edición el artículo de Agnes B. Leahy titulado "Líderes de la Juventud" (Leaders of Youth).
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Los trabajadores voluntarios necesitan adiestramiento si es que han de desempeñar con éxito sus roles como consejeros, como recursos y como consultores en los grupos de jóvenes. 7. Apoyar y estimular todos los esfuerzos más decididos por llegar hasta los jóvenes inalcanzables, para proveerles orientación adecuada. Es poco probable que los delincuentes y predelincuentes, que sienten desconfianza por los adultos, participen en la A.P.M. de la escuela superior o en actividades que auspicien organizaciones de adultos. Tampoco es probable que aprovechen la ayuda que le ofrezcan los maestros de la escuela superior, los consejeros de las escuelas o de las agrupaciones juveniles. Aunque estos niños se unan a alguna agrupación de jóvenes, participen de sus actividades recreativas y usen los centros comunales, la verdadera influencia sobre su conducta radicará en la pandilla a que pertenezcan. ¿Qué puede hacerse para llegar a ellos y ayudarlos? Una vía de acción que promete y que se está usando en varias ciudades es el proyecto del club callejero o el proyecto del trabajador por separado. El trabajador por separado es un hombre joven, empleado por una agencia social, sea privada, que se relaciona con los miembros de pública pandillas callejeras o con los clubes de la esquina de la calle, en sus propias guaridas o cuarteles. Su función es la de ganarse la confianza de los muchachos hasta el extremo de que busquen su ayuda cuando tengan problemas, sean éstos personales, de la escuela, del trabajo o de la pandilla. En esta forma el trabajador puede guiarlos y apartarlos de la conducta delictiva. Hasta la fecha, los proyectos parecen haber tenido un éxito considerable en reducir las guerras entre pandillas y en dirigir las energías de la pandilla hacia actividades constructivas. Parecen haber influido con mayor éxito en la conducta de grupos que en la conducta individual.
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(Si se desea más información sobre los proyectos de clubes callejeros, escríbase a "Los Angeles Youth Project", 729, South Figueroa, Los Angeles, California y al New York City Youth Board, 79 Madison Avenue, New York 16, N.Y.) Mediante el fortalecimiento y el mejoramiento de los servicios escolares de orientación y guía, se puede llegar a los jóvenes que ofrecen resistencia. La Asociación Americana de Personal y Gobierno (The American Personnel and Guidance Association) hizo un cálculo de que durante el año 1956-57 había cerca de 30,000 personas que servían como consejeros en las escuelas intermedias y superiores del país. Ese número daría un promedio de un consejero por cada 310 estudiantes, pero la Asociación señala que probablemente menos de la mitad de los 30,000 dedicaban todo su tiempo a dar orientación. También hay duda sobre la capacidad y el entrenamiento profesional de algunos consejeros. Los consejeros que, a todas luces están sobrecargados de trabajo y los que tienen un adiestramiento deficiente, no tienen ni el tiempo ni las destrezas para buscar a los "inalcanzables" y establecer con ellos relaciones que les resulten beneficiosas. Tenemos que estimular y apoyar toda clase de esfuerzos por llegar a los jóvenes que son de difícil acceso. Tenemos que trabajar con la fe de que tiene un valor infinito recobrar o salvar vidas jóvenes. "SI UN SOLO NIÑO SE PIERDE, ESO MENOS TIENE AMERICA."
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PUBLICACIONES QUE PUEDEN AYUDAR National Parent-Teacher: La Revista de la A.P.M. • Trae a sus lectores artículos sobre temas que interesan y preocupan a cada padre y a cada maestro. Figuran en él, además, artículos sobre temas de salud, disciplina, carácter, educación espiritual, cooperación entre el hogar y la escuela, recreación y asuntos locales y mundiales. • Publica artículos de primordial importancia sobre el cine, la televisión, la radio y los folletos "cómicos"; noticias de actualidad sobre educación escolar e información sobre libros de actualidad para los padres y para los niños. • Ofrece tres series de artículos de especial interés para padres de niños en edad preescolar, en edad escolar y adolescentes y jóvenes, así como para los miembros de los grupos de estudio y discusión sobre educación a padres y vida de familia. Las tarifas de suscripción (por diez números al año) son de $1.25 al año en Estados Unidos y sus posesiones; $1.50 al año para el Canadá y $1.75 al año para otros países. TRABAJANDO CON NIÑOS A TRAVES DE LA A.P.M. DE LA ESCUELA SUPERIOR (Working With Youth Through the High School P.T.A.) • Un manual que discute los valores que representa una A.P.M. en la escuela superior. Está preparado para usarse en escuelas intermedias, superiores y en las que conservan el plan de cuatro años; para los oficiales de escuelas superiores y para los padres y maestros que quieran organizar una A.P.M. en su escuela superior. Discute los cambios que se efectúan durante la adolescencia, la evolución en las relaciones con los adultos, las experiencias nuevas en •
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la escuela y la comunidad y los servicios que puede dar la A.P.M. a jóvenes, padres, maestros y administradores. Precio: 40 centavos el ejemplar. 64 páginas ilustradas. LA EDUCACION MORAL Y ESPIRITUAL EN EL HOGAR, LA ESCUELA Y LA COMUNIDAD (Moral and Spiritual Education iri Home, School and Community) • Incluye definiciones de valores morales y espirituales, nuevas perspectivas para entender y dar énfasis a esos valores, consejos para discusiones y un amplio resumen de recursos que contribuye a dar valor a este folleto para fines dé estudio y discusión. Precio: 25 centavos un ejemplar. 28 páginas ilustradas
CONGRESO NACIO=NAL DE PADRES Y MAESTROS National Congress of Parents and Teachers 700 North Rush Street, Chicago 11, Illinois. 138 ~ ~
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