Skip to main content

Centenario dela Abolición de la Esclavitud (1973)

Page 1

RRE REVISTA

G' N E R A L DELA UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO

CENTENARIO DE LA ABOLICION . DE LA ESCLAVITUD

Año XXI Núms. 81-82

Julio-diciembre 1973


V s •

V V

© Copyright, 1977 Edición de la Universidad de Puerto Rico San Juan, Puerto Rico PRINTED IN PUERTO RICO Ramallo Bros. Printing Inc.

II


LA

TORRE

lll


Zum Sehen geboren, Zutn Schuuen bestellt, Detn Turme geschworen, Gefüllt mir die Welt. Ich blick' in die Ferne, Ich seh' in der Niil:' Den Mond and die Sterne, Den Wald and das Reh. Nací para ver, mi sino es mirar; jurado a mi torre, el mundo me gusta. Lo lejano miro, miro lo cercano, la luna y la estrella, la selva y el corzo.

Linceo el Torrero en Goethe, Fausto.

V


Y Y V

PUBLICACION TRIMESTRAL

CONDICIONES DE VENTA Y SUSCRIPCION

Suscripción anual (4 números): Para Puerto Rico y países de América Para el resto del mundo Número suelto sencillo Número suelto doble

$6.00 $7.00 $2.00 $4.00

Pedidos a: Revista La Torre, Apartado X (Universidad) Río Piedras, Puerto Rico 00931

VI


= LA.. TORRE REVISTA GENERAL DE LA UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO

Director: ARTURO MORALES CARRIÓN Editor MANUEL MILLARES VAZQUEZ

AÑO XXI Núms. 81-82

Julio —diciembre 1973

VII


SUMARIO Monografías DR. ARTURO MORALES CARRION. El Centenario de la Abolición: Una Visión Histórica. • DR. MANUEL. ALVAREZ NAZARIO. Nuevos Datos sobre las Procedencias de los Antiguos Esclavos de Puerto Rico. • DR. ARTURO V. DAVILA. Aspectos de una Pastoral de Esclavitudes en Puerto Rico durante el siglo diecinueve: 1803-1873. • DRA. AIDA R. CARO COSTAS. La Real Cédula de 1789 y Dos Reglamentos Antillanos Sobre la Educación, Trato y Ocupación de los Esclavos. • DR. ARTURO V. DAVILA. Don Jerónimo Mariano Usera y Alarcón, deán de Puerto Rico (1853-1863), en la Crisis del Sistema Esclavista. • DR. LUIS MANUEL DIAZ SOLER. Participación de Eugenio María de Hostos en el Movimiento Abolicionista Puertorriqueño.

Ponencias DR. LESLIE F. MANIGAT. La Experiencia Histórica de la Abolición de la Esclavitud en Haití. • DR. FRANK MOYA PONS. Notas sobre la Primera Abolición de la Esclavitud en Santo Domingo. • DR. EDUARDO ARCILA FARIAS. La Abolición de la Esclavitud en Venezuela. • DR. ROBERT J. MOORE. La Abolición de la Esclavitud en el Caribe Británico: Supuestos y Respuestas. • DR.. HARMMANUS HOETINK. La Abolición de la Esclavitud en las Antillas Holandesas. • DR. LUIS M. DIAZ SOLER. La Experiencia Abolicionista de Puerto Rico. • DR. HERBERT S. KLEIN. Consideraciones sobre la Viabilidad de la Esclavitud y las Causas de la Abolición en la Cuba del Siglo Diecinueve.

81-º 2 Julio-diciembre 1973

IX


PRESENTACION El año de 1973 marcó en los fastos de la historia del pueblo puertorriqueño el primer centenario de la abolición de la esclavitud africana. Tan señalado hecho de nuestro acontecer histórico que significó, desde el último cuarto del siglo diecinueve, concretamente, desde el 22 de marzo de 1873, la erradicación jurídica de un régimen que en su vigencia multisecular había sido atentatorio a los derechos naturales del hombre africano, no podía menos que ameritar una honrosa conmemoración al filo de sus cien años de realidad insular. Inspirado en este noble como justo propósito, el doctor Arturo Morales Carrión, entonces director del Centro de Investigaciones Históricas de la Facultad de Humanidades del Recinto Universitario de Río Piedras, tuvo la feliz iniciativa de diseñar un amplio programa de actividades culturales que, auspiciadas por el Centro que dirigía, constituirían , el nervio del centenario de la relevante efeméride isleña. Fue de su interés particular el imprimir en aquéllas un sello diferenciador que las significase .por su contenido y alcance. No habrían de contraerse al mero recordar del evento histórico en sí antes bien debían quedar orientadas a develar facetas desconocidas de la dinámica de la institución de la esclavitud y de su proceso abolicionista en el contexto insular. Unido a ello un propósito de no menor altura histórico-cultural debía cumplimentarse, cual era, el de examinar la problemática esclavista africana y su solución en el tiempo en el resto de los países que conforman el área del Caribe al efecto de establecer las atingencias y peculiaridades que ofrecieron respecto a la puertorriqueña. Respondiendo a dichas directrices y con el respaldo moral y económico de la administración universitaria de Río Piedras, del Instituto de Cultura Puertorriqueña y de la Fundación Nacional para las Humanidades de los Estados Unidos de Norte América, las actividades concebidas por el doctor Arturo Morales Carrión se tradujeron en palpable realidad. Iniciadas en el año de 1973 e integradas en su núcleo básico por foros, conferencias, acopio de fuentes documentales y redacción de monografías, culminaron felizmente en 1974 con la celebración del Seminario Inter-

XI


nacional sobre las Experiencias Diversas del Abolicionismo en el Caribe y la publicación del primer volumen de la serie documental El Proceso Abolicionista en Puerto Rico: Documentos para su Estudio. Vol. I. La Institución de la Esclavitud y su Crisis: 1823-1873.

Del variado quehacer cultural que informara y presidiera la conmemoración del primer centenario de la emancipación de los esclavos africanos en Puerto Rico da cumplido testimonio la Revista La forre al acoger bajo su sello editorial en el presente volumen, que dedica a tan significativo hito del proceso histórico puertorriqueño, un conjunto de trabajos que fueron generados como contribuciones al enunciado acontecimiento. Quedan comprendidos en ellos monografías o estudios especializados de autores puertorriqueños en que se examinan aspectos generales o particulares de la institución esclavista y de la gesta liberadora en el ámbito insular. Asimismo se incluyen las ponencias que sobre la experiencia abolicionista en el área del Caribe fueron presentadas por estudiosos extranjeros que prestigiaron con su presencia y colaboración el Seminario Internacional. Dra. Aida R. Caro Costas Directora Centro de Investigaciones Históricas Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras

Xll


A

22 de marzo de 1873: Abolición de la Esclavitud "Esa fecha, grabada en nuestros corazones por el amor y la gratitud, la recordarán nuestros hijos como el instante solemne en que Puerto Rico ha entrado definitivamente dentro de la civilización cristiana que hace iguales a todos los hombres y hombres a todos los españoles. De hoy más, podemos levantar nuestra frente con orgullo, que ya no la enrojece la vergüenza de una institución maldecida por Dios y condenada por el mundo civilizado". Angel Acosta Quintero. José J. Acosta y su tiempo. Estudio Histórico. Tomo I. (Puerto Rico, Sucesión dei. J. Acosta. 1899), p. 465.

XIII


LA

TORRE

GENERAL DE LA R E VISTA UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO

EL CENTENARIO DE LA ABOLICION : UNA VISION HISTORICA

Trabajo leído por el Dr. Arturo Morales Carrión ante la Asamblea Legislativa de Puerto Rico, en la Sesión Solemne celebrada el 29 de marzo de 1973, en conmemoración del Primer Centenario de la Abolición de la Esclavitud en Puerto Rico. Sean mis primeras palabras de honda gratitud a la Asamblea Legislativa de Puerto Rico que me ha pedido que les hable en esta solemne sesión que conmemora el Primer Centenario de la Abolición de la Esclavitud Africana en nuestra tierra. Representan ustedes las diversas corrientes ideológicas que chocan con calor y brío en el país, así como el poder constitucional más entroncado directamente con las aspiraciones del pueblo, y esa representación y ese entronque les confiere colectivamente la majestad de la voluntad popular. Así les contemplo al comparecer ante esta Asamblea

1


A

T

O

R

R

E.

'el

en mi calidad de simple ciudadano. Saludo en ustedes la manifestación de nuestra conciencia democrática y les saludo con un título aún más valioso que el de senadores o representantes. Les saludo como compatriotas y como puertorriqueños. Permítanme que al evocar el hecho memorable que nos reúne esta noche, recuerde también otra fecha que no debe pasar inadvertida. Hace 75 años, lo. de marzo de 1898, se convocó a las elecciones para el primer parlamento autonómico puertorriqueño. En la existencia de un parlamento tal, con los amplísimos poderes que poseía, se cifraron muchas de las esperanzas de hombres que aquí batallaron a lo largo del Siglo XIX, porque ésta fuera tierra de decoro y libertad. A aquel parlamento le negó la historia su hora esencial, su momento de pasión y de acción. Queda hoy tan sólo el difuso esbozo de lo que pudo haber sido y no fue. Pero los hechos fallidos en la historia no son meras fantasmagorías cuando llevan dentro de sí un principio vital. Aquel parlamento, disuelto en el fragor de una guerra, marcaba el camino hacia una democracia funcional puertorriqueña, hacia la intervención real del pueblo en su destino, y ustedes hoy, en otros tiempos y circunstancias, recogen la herencia de aquel momento y tienen la responsabilidad de asegurar que en cada hora, en cada minuto, estén aquí, siempre presentes, las voces plurales de lo que es comienzo y fin de nuestra democracia: el pueblo puertorriqueño. Valor de la Conciencia Histórica Hacen ustedes un alto en sus tareas para recordar un suceso histórico que no es un hecho contemporáneo, sino centenario. Bien sabemos todos los mil problemas del presente que acosan a esta Asamblea Legislativa. No vivimos en tiempos de sosiego, ;sino de grito y protesta. La enorme carga de demandas y confrademandas, de conflictos de grupos de presión, la multitud de problemas nuevos son tan visibles que cabría preguntarse —como se preguntan algunos— • ¿por qué mirar al pasado cuando hay tanto que atender en el presente? Nada más fácil que entregarnos totalmente a lo

2


EL CENTENARIO DE LA ABOLICION. . ,

que tenemos de inmediato, por delante. Nada también más ingenuo cuando no más peligroso, sobre todo si de la trama social se trata. Nos ha indicado sagazmente el filósofo Jorge Santayana — que el que "no recuerde la historia del pasado está condenado a repetirla". (1) Y el profundo historiador francés, Marc Bloch, nos ha señalado con razón que "La incomprensión del presente es la consecuencia inevitable del desconocimiento del pasado". (2) Los apóstoles del presente que dan la espalda al pasado, fascinados por los retos del acelerado cambio social y de la revolución tecnológica, harían bien en recordar que las transformaciones de hoy surgieron de ideas, fuerzas y procesos que tuvieron gestación histórica, que responden a complejísimos movimientos que no los inventó la contemporaneidad. Usufructuamos en este siglo en política como en ciencia, en la expresión cultural como en la filosofía social, lo que fue fruto de largo esfuerzo, de pensamiento batallador, creador y angustioso, de proceso social lento, difuso, a veces imperceptible. El que quiera mirar lejos hacia adelante, que aprenda a mirar lejos hacia atrás. Pueblo con carácter y personalidad es pueblo que conoce el nexo vital entre el pasado y el presente, y así entiende mejor los rumbos del futuro. ¡Y así queremos que sea siempre el pueblo de Puerto Rico! El Marco Español Desde este punto de mira, ofrezco unas breves reflexiones, sobre el centenario que celebramos. Hace cien años, el día 22 de marzo de 1873, ocurrió un drama en la Asamblea Nacional de la Primera República Española, zarandeada en esos momentos por mil apremios y menesteres. La República era un hecho, pero un hecho precario, dese el 12. de . . .. . ._ . . febrero de.J. 7.3 Había sido un ideal más cargado de esperanza utopista que de eficacia práctica. Abrazaba con el federalismo una tesis moderna, grata a grandes corrientes revolucionarias (1) George Santayana, The Life of Reason, Book I, "Reason in Common Sense", (New York, 1955), 82. (2) Marc Bloch, The Historian's Craft, (New York, 1953), 4a..

3


L

A

T

O

R

R

E

del Siglo XIX. No se trataba tan sólo de una postura doctrinaria. Era también en gran medida la protesta histórica de lo que modernos historiadores españoles llaman con aguda frase gráfica: "la periferia"; esto es, el arco —encabezado por Cataluña— de provincias y pueblos sometidos en tarea secular al predominio político de Castilla y al centralismo de Madrid. (3) Pero la "periferia" no era sólo la circunferencia peninsular. Había —si se me permite acuñar el concepto— una "periferia -trasatlántica", ultramarina, colonial, —Cuba, P 1erto Rico, Filipinas— restos del más imponente imperio que Occidente había conocido desde la caída de Roma. La "periferia trasatlántica" había levantado también su voz de protesta y ya en Cuba esa voz era voz de ruptura.y voz de sangre en la manigua. Frente a la República, estaban sus enemigos: la rancia aristocracia española tan orgullosa de linaje como horra de talento político; el ejército, minado de rencillas, y el cual había perdido, á. manos de asesinos, a su figura más popular, el General Juan Prim, Conde de Reus. Contra la República estaban el rico estanciero andaluz, el nuevo industrial de Cataluña y el cerealista de Castilla. Y contra la República estaba ese grupo, esa altanera oligarquía de poder, que en las Islas —y sobre todo en Cuba— era casi como estado aparte, disfrazado con su españolismo a ultranza: los puros, los integristas, los incondicionales, los dueños de los diarios influyentes como El Diario de la Marina y El Boletín Mercantil, para quienes era fácil la entrada a Palacio, el acceso a la camarilla de turno, la palabra al oído del general transitorio poco dado a los usos tropicales y convertido en amo y señor del pueblo por las leyes omnímodas. La República podía querer decir la negación de todo esto y contra la República estaban, porque ellos eran dueños y señores —aún más que los pulidos políticos de Madrid— de la (3) Al referirse al período de Isabel II, el historiador J. Vicens Vives escribe: "Únicamente algunas regiones de la periferia conocieron una existencia de estilo nuevo, francamente europeo. Entre ellas y el centro —entre lo que vive y lo que vegeta— los contrastes se dibujaron, se acentuaron y permitieron preveer claramente la crisis de 1898". J. Vicens Vives, "España, 1868-1917", en Coyuntura Económica y Reformismo Burgués; (Barcelona, 1969), 160.

4


EL CENTENARIO DE LA ABOLICION. . .

"periferia trasatlántica" y usufructuaban el poder militar, civil y, sobre todo, presupuestario. La República tenía sus defensores y sus amigos. Un grupo ilustre de españoles, que hubieran honrado cualquier parlamento o gobierno de su época, querían la regeneración de España por la vía republicana, y practicaban un liberalismo influido por las ideas francesas, norteamericanas o inglesas. Eran hombres de pluma y de palabra, más que burócratas de oficio o gente de eficaz mando. Nicolás Salmerón, Francisco Pi y Margall, Rafael María de Labra, Manuel Ruiz Zorrilla y el de mayor registro sonoro —Emilio Castelar— dejarían una estela en la oratoria olas letras junto a tanto otros hombres de voz y talento. Sus nombres quedarían vinculados en diversos momentos a la lucha por la abolición de la esclavitud en Puerto Rico. No pudieron, sin embargo, lograr la regeneración de España. No lograron imponerse ni sobre el tradicionalismo ni sobre el cantonalismo. La hora de su triunfo fue breve y efímera, pero fue suficiente para que se aprobara la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, con una ley imperfecta y fruto de componendas de última hora, pero una ley al fin, que decretó la muerte jurídica de la institución y que honró con sello indeleble a la Primera República Española. Raíces del Abolicionismo El drama ocurrido en la Asamblea Nacional fue sólo parte de un complejísimo proceso que respecto de Puerto Rico logró aprovechar una corta y feliz coyuntura. Ahondemos un poco en el marco histórico. El abolicionismo constituyó uno de los grandes movimientos del Siglo XIX que tuvo tres continentes como escenarios: Europa, América y Africa. Se centró en dos grandes etapas: 1) la supresión de la trata negrera; 2) la abolición de la esclavitud como institución social y sistema de trabajo. Hubo abolicionistas de todas las gamas y matices. Entre ellos, había filósofos racionalistas como el Barón de Montesquieu, quien no sólo afirmó que la esclavitud está contra el Derecho. Natural, "por el que todos los hombres nacen libres e independientes", sino que aventuró la predicción: "En vano las leyes civiles crean

5


L

A

T

O

R

R

E

su

cadenas; la Ley Natural las romperá siempre", o como Voltaire que ayudó a popularizar la idea en Cándido o El Optimista, de que el azúcar estaba manchada con la sangre y las lágrimas de los esclavos; o como Condorcet, el filósofo del progreso, quien al señalar que el esclavo había sido reducido a bestia de carga, agregaría: ¡"Y nos llamamos razonables y pretendemos ser cristianos"! (4) Junto a estos hombres racionalista, exaltados defensores del Derecho Natural como base de la libertad humana, conviene colocar a los Cuáqueros, a la famosa Society of Friends, que hacia mediados del siglo XVIII, tendrá un renacimiento religioso en Inglaterra. No alzarán su voz con la prosa académica de Montesquieu o la fina sátira de Voltaire, sino más bien con acentos que recuerdan los ardientes profetas bíblicos. En 1736, por ejemplo, para el Cuáquero inglés Benjamín Lay, el sentimiento antiesclavista es la prueba decisiva de la pureza religiosa. El traficante en esclavos, el odiado negrero, era hijo del mismísimo demonio, y la esclavitud "el mayor Pecado del Mundo, hecho de la propia naturaleza infernal, el mismísimo Vientre del Infierno". (5) Al pensamiento abolicionista, enderezado primero a la supresión de la trata, no le bastaría esgrimir argumentos racionalistas o humanitarios. Estarían a su lado pensadores romo David -1ume, Adam Smith, el mismo Benjamín Franklin, interesados también en asuntos demográficos y económicos, quienes habían hecho cuentas para demostrar que el trabajo esclavo resultaba a la postre más costoso que el trabajo libre. A la indignación humanitaria, al fuego religioso, se añadiría también el cálculo frío de los que barajando libras esterlinas y chelines, también eran capaces de atacar al sistema.

(4) Sobre la lucha de ideas, ver el interesante libro de Davis Brion Davis, The Problem of Slavery in Western Culture, (Nueva Edición, Londres, 1970). Las citas mencionadas están en las páginas 439, 443-444. (5) ¡bid, 319.

6


EL CENTENARIO DE LA ABOLICION. . .

El Pensamiento Esclavista Esta panoplia de ideas entra con vigor inusitado en el Siglo XIX, alentada por dos revoluciones de distinta expresión: la Revolución Francesa y la Revolución Industrial. Pero tendrá muy poderosos enemigos. El pensamiento esclavista, tanto en el Caribe como en el sur de los Estados Unidos y en el Brasil, se apoya en un hecho evidente: el esclavo es en muchos sitios la mano de obra que hace posible el florecimiento del tabaco en Virginia, del algodón en el Sur, y del azúcar en las Antillas y el Brasil. Ese pensamiento es maestro en racionalizaciones para defender el hecho económico y la institución social. Alegará que el africano era un salvaje, que la esclavitud tenía sus aspectos negativos, pero que brindaba al esclavo la oportunidad de una-vida más llevadera. El negro —dirá— estaba más preparado que el blanco para ciertos climas y trabajos. La Providencia —según algunos— había señalado a ciertas regiones como Georgia como las más propia's para los esclavos, e igual se afirmará de las islas soleadas del Caribe. A lós racionalistas, se les recordará la esclavitud sancionada nada menos que por el filósofo Platón y por Tomás Moro. A los Cuáqueros, se le citará la Biblia, y a los utilitarios se les enmendarán las cuentas. Había, para la defensa de la esclavitud filósofos, religiosos y economistas a la mano, y había mucha bolsa llena y muchos amigos en posición de poder y de mando. (6)

un

El Marco Puertorriqueño siglo, pero a nosotros nos Esta batalla llenará todo compete contraer nuesta mirada a Puerto Rico. Mientras arrecia la tormenta entre abolicionistas y antiabolicionistas, crece el pueblo de Puerto Rico. Y crece en una forma peculiar. No es ésta en el XVIII una Antilla de inmensos y florecientes cañaverales, con hacendados llevando vida fácil y dispendiosa en Londres como lós de Barbadas y Jamaica, o (6) Aparte del libro de David Brion Davis ya citado, ver los interesantes puntos de vista de Eugene D. Genovese, The World the Slaveholders Made, (Nueva York, 1969).

7


L

A

T

O

R

R

E

os,

an

convertidos en grandes señores, en "grands blancs", como en el Saint Domingue francés. Sin embargo, no se escapó la Isla de la esclavitud; aquí prendió, aquí tuvo su momento, y fue tarea dura y valerosa extirparla. Pero la abolición hay que verla a la luz del proceso social característico nuestro. No es mi propósito relatar aquí hechos que están en los eruditos libros de mis colegas y amigos, Luis Manuel Díaz Soler y Lidio Cruz Monclova, con quienes estamos en un equipo universitario deuda ( 7 ) En los últimos dos bajo mi dirección ha logrado acumular nuevas fuentes para el estudio de la institución esclavista en sus últimos años y del proceso abolicionista y sus consecuencias. Un donativo de la Fundación Nacional de las Humanidades de los Estados Unidos nos facilitó la labor. Confiamos en que para fines de 1973, gracias a la colaboración del Instituto de Cultura Puertorriqueña, salgan a la luz dos tomos de documentos. Estos documentos proceden de los archivos de España, Inglaterra ,r Estados Unidos, pero más aún de nuestro propio Archivo General y de los papeles que manos estudiantiles rescataron metódica y pacientemente de nuestro archivos pueblerinos. En estos momentos, en que está de moda denigrar a la Universidad, yo evoco ante ustedes con emoción y respeto al grupo juvenil universitario que trabajó horas largas y silenciosas salvando de la polilla, del comején y del olvido público, documentos que ayudarán a afirmar nuestra conciencia histórica, sin la cual no seremos un pueblo con voluntad de ser sino una muchedumbre atolondrada por la transformación contemporánea. Creo que muchos de los que en una u otra forma hemos estado vinculados al proyecto, hemos sentido la vivencia histórica del proceso abolicionista, visto no tanto desde los pasillos elegantes de las Cortes Españolas, sino en los hechos diarios, de la historia menuda de Puerto Rico, de esa infra-historia que va fraguando a los pueblos conjuntamente (7) Luis Manuel Díaz Soler, Historia de la Esclavitud Negra en Puerto Rico, (Río Piedras, 1965, nueva ed.) y Lidio Cruz Monclova, Historia de Puerto Rico (Siglo XIX), (Universidad de Puerto Rico, 1957) Tomo II, Primera Parte, 1868-1874.

8


EL CENTENARIO DE LA ABOLICION. . .

con aquella macro-historia: la de las ideas dominantes, las fuerzas profundas, las corrientes universales. La Generación Abolicionista Se espera aquí esta noche que hagamos elogio de las grandes figuras abolicionistas de Puerto Rico, y ciertamente pecaríamos de ingratos si no les diéramos el relieve que merecen. Segundo Ruiz Belvis, José Julián Acosta, Francisco Mariano Quiñones, Ramón Emeterio Betances, Román Baldorioty de Castro, Eugenio María de Hostos, Julio Vizcarrondo, Luis Padial, José Facundo Cintrón y tantos otros que deberíamos nombrar, constituyeron una generación que honra por su pensamiento, su dedicación tenaz, su espíritu de justicia, su pasión de libertad, no sólo a Puerto Rico sino a la América toda. Ha habido, en tiempos recientes, la tendencia deplorable de ver a algunos de ellos como santones de ciertas capillas políticas. Yo prefiero evocarlos como hombres de carne y hueso, como hombres que vivieron apasionadamente, con intensa energía vital, las ideas de su tiempo. Tuvieron sus diferencias ideológicas, se fueron luego por distintas rutas geográficas e históricas, pero la abolición de la esclavitud fue la pasión dominante, la obra común, a la que todos aportaron, en formas y medios distintos, su ingente esfuerzo. Sin la abolición de la exclavitud, no entendíán ninguna otra forma de libertad en Puerto Rico.. Con toda la gran obra de la generación abolicionista, hay que reconocer que frente a poderosos enemigos, tuvo también fuerzas históricas a su favor. Como hemos expresado antes, experimentamos nosotros una evolución social, de características propias. La gran batalla a que aludimos se dio aquí dentro de un marco de dimensiones singulares. La esclavitud tuvo sus defensores: el reformismo borbón, con el Mariscal O'Reilly a la cabeza creyó en 1765 que el desarrollo de la isla necesitaba repetir el ejemplo de productivas islas esclavistas como Santa Cruz. En 1789, se determinó el comercio libre de esclavos. A los emprendedores irlandeses y franceses que aquí recalaron se les permitió traer siervos para que desarrollasen un capitalismo agrario de rico rendimiento

9


L

A

T

O

R

R

E

~ azucarero. Las famosa Cédula de Gracias de 1815 dio 4 generosos incentivos al que trajera esclavos. El General Don Miguel de La Torre, quien dominó la vida puertorriqueña desde 1823 hasta 1837, otorgó licencias a granel para la importación de bozales y no tuvo reparo en incurrir en la ira británica, empeñada esta última en la supresión de la trata.(8) Hubo una mentalidad esclavista que proclamó la inferioridad supuesta del esclavo, que quiso mantener en los Cabildos, sede de la incipiente oligarquía criolla, los requisitos de .la supuesta "limpieza" de sangre. Sé pretendió afirmar una jerarquización social, que anhelaba establecer distancias entre el blanco y el negro y el mulato. Se vio la esclavitud como un mal dispuesto por la Divina Providencia que requería la sumisa aceptación del esclavo. Hubo, pues, una dura costra proesclavista en la cultura social que generó diversas clases de acendrados prejuicios, no del todo desaparecidos en nuestra tierra. El Proceso Social Pero no llegó aquí a los extremos de otras partes. Se enfrentó a enemigos que la fueron minando, debilitando, vulnerando. Antes de que surgieran los hombres que sabrían esgrimar con vigor las ideas a que he hecho referencia, un oscuro, cotidiano proceso social creó la erosión del odioso sistema. Uno de sus primeros enemigos en el Siglo XVIII fue el corso boricua, actividad que iniciada aquí por los vizcaínos, hacia fines del siglo XVIII, constituyó entre otras cosas, una fuerza de movilidad social, de escala ascendente, en la que entraron mulatos y negros; y un mulato Miguel Henríquez, fue de los más ricos e influyentes puertorriqueños en la primera mitad del Siglo XVIII. Los orgullosos poseedores de título de limpieza de sangre tuvieron que aceptar que un mulato zapatero, por su intrepidez de corsario, llegara a ser por orden de Su Majestad, nada menos que Capitán de Mar y Tierra, y Armador de los Corsos de

(8) Preparamos en estos momentos un extenso trabajo que versará, en parte, sobre este tema.

10


EL CENTENARIO DE LA ABOLICION. . .

•

Puerto Rico. Mulatos, cuarterones y negros vivieron del corso en las luchas del XVIII, y cuando el corso se volvió en piratería franca, junto a Roberto Cofresí, su figura más legendaria y popular, figuraron ex-esclavos. Otro factor fue la lenidad hacia el esclavo fugitivo, que aquí nos llegó, vía Culebra y Vieques, y a quien se le dio tierras en Cangrejos y se le concedía la manumisión al año si abrazaba la fe católica. Esta colonia constituyó un experimento vivo de cómo el ex-esclavo podía vivir morigeradamente, y no sólo pertenecer a un grupo social productivo y pacífico, sino convertirse en hombre valiente en la guerra cuando se trataba de defender, como en el 1797, el país frente a la invasión británica. Pero acaso el factor irás importante, el enemigo biológico más firme y constante de la esclavitud, fue la mezcla étnica que aquí se produjo en el pueblo. "Los blancos —afirmará O'Reilly en 1765— ninguna repugnancia hallan en estar mezclados con los pardos".( 9) Y el naturalista francés, André Pierre Ledrú, observaría algunos años después: "Las razas están tan cruzadas que lo que más abundan son los rostros atezados". (10) Estos rostros atezados negaban el rígido distanciamiento jerárquico, y habrían de ir creando una lenta propensión hacia una cohesión social, enemiga por antonomasia de la posición esclavista. Las leyes de manumisión brindaban también un camino, una salida hacia la incorporación del esclavo en las filas del liberto; las de coartación, la compra de su libertad. Había también los que, sin abandonar los prejuicios de casta, comenzaron a temer que un fuerte sistema esclavista repitiera la existencia de un Haití revolucionario, con la asolación de propiedades y el exterminio del blanco. Preferían "blanquear" al país —verbo de moda en la primera mitad del Xix— antes de que prosiguiera la trata negrera.

(9) "Memoria de D. Alexandro O'Reylly sobre la Isla de Puerto Rico", Alejandro Tapia, ed. Biblioteca Histórica de Puerto Rico, (Puerto Rico, 1854), 519. (10) André Pierre Ledrú, Viaje a la Isla de Puerto Rico en el año 1797 (traducción de Julio L. de Vizcarrondo, nueva ed., San Juan, 1971), 112.

11


L

A

T

O

R

R

E

a

Contrario a Cuba, al Saint Domingue francés, a Barbadas y Jamaica —los imperios antillanos del azúcar— Puerto Rico, en su rápido crecimiento poblacional, mantuvo a la esclavitud como una institución muy minoritaria en el perfil demográfico. En 1765, de una población de cerca de 45,000 almas, habría tan sólo 5,000 esclavos; en 1860 llegaríamos a 583,000 y los esclavos no llegarían a 42,000. La experiencia social demostró que el blanco, el mulato y el negro podían convivir sin verse como enem igos a muerte. La generación abolicionista tuvo el ejemplo del pensamiento inglés y francés. Del Norte les llegó el eco de la tremenda batalla de un abolicionismo que recogiendo las tendencias del siglo, echó a un lado todo gradualismo e insistió en la tesis radical: la inmediata abolición del odiado sistema. Todo esto influye en sus escritos. Dispararon el arsenal de ideas contra el común adversario que les ripostó acusándoles de anti-españoles y filibusteros. Pero les ayudó la experiencia social, profunda y cotidiana. Si el sistema degradante permitía que un esclavo se le trocara por un caballo, ofrecía / por otro lado la oportunidad de que el esclavo lograra la libertad y tuviese como descendiente a un Henríquez, bravo entre los corsarios, o a un Campeche, creador del primer arte pictórico puertorriqueño, o un Maestro Rafael Cordero, educador de blancos cuando se creía que solo el blanco sabía educar. En Puerto Rico, la esclavitud la debilitó Henríquez, la vulneró Campeche, le mostró su falacia el Maestro Cordero, no con teorías académicas sino en el vivo ejemplo de hombres que no aceptaron una condición de inferioridad y supieron honrar la tradición de una patria. La tesis esclavista estaría frente a una brillante generación, pero estaría además, frente a un difuso hecho social, más que centenario. Si había quien usara las leyes para mantener la afrenta del sistema, habría quien les buscaría la vuelta para favorecer al esclavo. Son muchos los testimonios que hemos encontrado de esa ambivalencia, en la que pugnaba por afirmarse una conciencia de justicia y tolerancia humana frente a hechos de crueldad y opresión. Acaso trabajaba en la subconciencia colectiva aquel hondo sentido 12


EL CENTENARIO DE LA ABOLICION. . .

•

hispánico, de remota raíz cristiana, que desde las Siete Partidas de Alfonso el Sabio afirmaba como fundamental principio: "Servidumbre es postura et establescimiento que hicieron antiguamente las gentes, por la cual los homes, que eran naturalmiente libres se facien siervos et se sometien á señorio de otri contra razon de natura". (11) ¡Contra razón de natura! El principio lo mencionarían los Comisionados puertorriqueños como pórtico a su famoso Informe de 1866.• Los Aliados Externos Otros aliados tendría la generación abolicionista: la presión inglesa y . norteamericana; temprana y firme la primera, tardía pero insistente la segunda, después de la Guerra Civil. Inglaterra, que había sido la primera potencia negrera en el Siglo XVIII se convirtió, en el XIX, en la abanderada de la supresión de la trata. Complejos intereses económicos y humanitarios la impulsaron por este rumbo. En 1817 obligó a España a firmar un tratado justamente cuando la política española en las islas, y sobre todo en Cuba, contemplaba el rápido incremento de la población africana. Se entró entonces en un duelo con la Gran Bretaña; la voluntad de burlar el tratado chocaba con las dos armas que empleó Inglaterra en la batalla: su Marina Real y su diplomacia. El gran centro de la lucha fue Cuba; nosotros fuimos un escenario secundario, pero aquí también ocurrieron hechos graves que llevaron a enconadas disputas diplomáticas. Para 1840, la presión inglesa hizo precario el régimen de licencias que era fuerte estímulo de la trata en Puerto Rico. Años más tarde, en 1844 llegó el primer cónsul británico, John Lindegren, con instrucciones de mantener ojo avizor al contrabando de esclavos. Las autoridades cubanas buscaron mil maneras para burlar la vigilancia que allí estableció Inglaterra. Persistió el contrabando negrero en Cuba como un escándalo internacional, pero en Puerto Rico sufrió conside(11) Las Siete Partidas del Rey Don Alfonso el Sabio, Cotejadas con varios Códices Antiguos por la Real Academia de la Historia, (Madrid, 1807), Vol. III, Partida IV, Título XXI, Ley I, 117:

13


L

A

T

O

R

R

E

rable merma. Las autoridades recurrieron entonces, para asegurar la mano de obra en las haciendas, a imponer el sistema de libretas a la gran masa de la población libre. Era este sistema una forma de trabajo compulsorio que mantenía la libertad formal del jornalero, pero, en verdad, creaba un peonaje en servidumbre contra el cual se alzaría también la voz del liberalismo criollo. La emancipación de los esclavos por la Segunda República Francesa en 1848, así como el intenso desarrollo del abolicionismo norteamericano, con sus figuras sobresalientes como Wendell Phillips y William Lloyd Garrison, orientados ambos movimientos hacia el abolicionismo inmediato, radical, influyeron sin duda en el pensamiento abolicionista puertorriqueño. Valiéndose de las disposiciones de las leyes de manumisión, Betances, quien vio de cerca el drama del `48 en Francia y habría de traducir más tarde a Wendell Phillips, organiza la sociedad que ha de allegar fondos para liberar a los recién nacidos negros en la pila bautismal, hecho de ejemplar humanitarismo. La emancipación de los esclavos por Abraham Lincoln en 1863 es una clarinada de entusiasmo. Al morir asesinado el Presidente, expresan desde España su pesar en mensaje oficial al Presidente Andrew Johnson, el 31 de mayo de 1865, un grupo de puertorriqueños y cubanos en Madrid, entre los que hallamos a Eugenio María de Hostos, Tulio Larrínaga y Julio Vizcarrondo — "Hombres, lloramos a Lincoln", —escribirán— "la alevosía que le ha privado de la existencia terrenal repugna al corazón del hombre. Enemigos de esa infamia social que, con el nombre de esclavitud, manchaba la tierra de libertad como mancha el suelo querido en que nacimos, experimentábamos con Lincoln la santa emoción que él sintió al ver terminada su inmensa tarea. Cubanos y puertorriqueños caminando por destino providencial hacia el porvenir de América nos hemos estremecido con la última convulsión del grande hombre...".(12) (12) El mensaje figura como anexo a la comunicación de Horatio J. Perry a William H. Seward, Madrid, 8 de junio de 1865, Archivos Nacionales, Washington, Diplomatic Dispatches, Spain, Vol. 48.

14


EL CENTENARIO DE LA ABOLICION. . .

"

En 1865, se convoca a la Junta Informativa que ha de deliberar con comisionados antillanos y de la península sobre las reformas de Ultramar, prometidas por tanto tiempo. Aún antes de que se reúnan los Comisionados, ya Julio Vizcarrondo ha logrado constituir la Sociedad Abolicionista Española, cuyo primerísimo objetivo abraza la tésis radical del inmediatismo. La Sociedad tiene por objeto "propagar el principio de la Abolición Inmediata (así con mayúscula) de los negros". (13) Para que calibremos bien lo que ha de suceder, deseo recordar que el abolicionismo en las Antillas inglesas, vino de Londres, no de las islas; que el abolicionismo en las Islas Francesas en el 1848, fue fruto de la tenacidad y habilidad del gran abolicionista, Víctor Schoelcher, pero la batalla que hacia 1865 comienza en España, y que tenía su precursor antillano en el Padre Félix Varela la provocan en gran medida los puertorriqueños. Cuando llegan los comisionados, la Corona espera cautelosos discursos, soslayando la llamada "cuestión social" de la esclavitud. Ruiz Belvis y Acosta seguidos de Quiñones, plantean en cambio no ya el abolicionismo gradual, sino el abolicionismo en su fase más tajante y radical, el abolicionismo inmediatista, "con indemnización o sin ella". (14) La irritación del esclavismo español es general; se busca alianza entre los cubanos, hombres más conocidos e influyentes en los medios madrileños que los puertorriqueños. Se les sabe partidarios, a lo sumo, de un cuidadoso gradualismo. Pero gracias a José Morales Lemus, jefe de la delegación habanera, no se logra la alianza y los cubanos, sin acompañar enteramente a los puertorriqueños, respetan el inmediatismo radical de Ruiz Belvis, Acosta y Quiñones. La Junta Informativa como sabemos no rindió frutos directos. Se disolvió en las postrimerías del reinado de Isabel II. Dentro de nuestra perspectiva histórica, la vemos hoy, sin embargo, como un hecho portentoso. Con justeza escribiría (13) Ver El Abolicionista, Año I, No. 1, lro. de octubre de 1872. (14) Ver el Proyecto para la Abolición de la Esclavitud en Puerto Rico, (San Juan, 1959). Este proyecto tiene una útil introducción del Dr. Luis Manuel Díaz Soler.

15


L

A

T

O

R

R

E

al

Acosta:"Nosotros no hicimos más que clavarle el arpón a la ballena, seguros de que iría a morir a la orilla..." (15) Pero fue, señores, un tremendo arponazo. La Sociedad Abolicionista Española recogería la tesis para su incansable labor tras la llamada Revolución Gloriosa de 1868 que destronó régimen isabelino. Entretanto, bajo la influencia betancista, el primer decreto de la Revolución de Lares afirmaría el 23 de septiembre de 1868: "Todo esclavo que tomare las armas será libre per este hecho y también lo serán todos los que estén imposibilitados."(16) Al día siguiente, se condenaría por igual el odiado régimen de libretas. La guerra abierta contra la institución entraba en su fase decisiva tanto en España como en Puerto Rico. Otras fuerzas, de naturaleza externa, comenzarían a coaligar esfuerzos. El gobierno de los Estados Unidos el 23 de mayo de 1866, señalaría por primera vez a España la conveniencia de la abolición y el Gobierno británico mantendría una gestión intensa, persistente, en igual sentido, urgido por los Cuáqueros y los abolicionistas ingleses. Sobre las Cortes españolas, convergía, pues, este conglomerado de fuerzas y surgirían en ella las voces que librarían una aguda batalla de cinco años. La Cuestión Cubana Esta batalla tuvo un gran y fundamental escollo: la cuestión cubana. Para el negrero peninsular o cubano, la esclavitud era la base del sistema económico. Cuando en la revolución cubana Carlos Manuel de Céspedes promete en diciembre de 1868 en la región oriental la eventual abolición de la esclavitud, se harán urgentes esfuerzos para que el Gabinete de Madrid no adopte medidas reformistas. Los conservadores esclavistas puertorriqueños tenían sus amigos, pero su influjo y poder no eran comparables al del sector cubano. A medida que nos acercamos al `73, se hace evidente (15) Citado por Luis Manuel Díaz Soler, Historia de la Esclavitud. . ., 285. (16) José Pérez Monis, Historia de la Insurrección de Lares, (Barcelona, 1872), 137.

16


EL CENTENARIO DE LA ABOLICION. . .

'

la hostilidad del esclavismo a toda medida que favorezca la abolición en Puerto Rico. La guerra en la manigua se esgrimió como excusa fundamental para paralizar la voluntad del liberalismo español respecto de la Antilla Menor. Detrás del hecho del 23 de marzo, hay una extensa contienda entre poderosas fuerzas, que rebasan el marco insular. Después de la Guerra Civil, con el triunfo de la Unión, varios hacendados en Puerto Rico comenzaron a ver la escritura en la pared. Si la cuestión hubiese sido solamente isleña, probablemente hubiera encontrado solución más temprana. En 1873, habrá menos de 30,000 esclavos afectados por la ley. Pero en Cuba había 400,000; había grandes intereses mercantiles con poderosas ramificaciones en España. El abolicionismo era para ellos el laborantismo; y el laborantismo equivalía al fin de una orgullosa casta, españolista a ultranza y dominada , por los tristemente célebres Voluntarios. Su ,conclusión era tajante. Mientras hubiere insurrectos en Cuba, no habría reformas en Puerto Rico. La ballena era poderosa, pero llevaba ya en el lomo más de un agudo arpón. En las elecciones a Cortes de 1869, irán al parlamento tres puertorriqueños notables: Luis Padial, Juan A. Hernández Arbizu y José de Escoriaza. La tesis abolicionista pasará entonces de la opinión pública, donde la había sembrado el infatigable Vizcarrondo; de los gabinetes ministeriales, donde la había afirmado la impetuosa idealidad de Ruiz Belvis y la erudición de Acosta; al corazón mismo de las Cortes, en la interpelación de Padial del 13 de noviembre de 1869. Al urgir la "abolición inmediata y simultánea de la esclavitud y la indemnización a los dueños de esclavos por pura equidad y conveniencia del momento..." Padial dará la fórmula política que cuatro años más tarde encontrará su día. (17) En 1870, el grupo liberal reformista adquiere mayor fuerza en la Isla y esta vez estará en las Cortes Baldorioty de Castro, y su verbo será duro e incandescente. "Los que niegan la libertad al esclavo —afirmará airadamente— los que se (17) Díaz Soler, Historia de la Esclavitud..., 297.

17


L

A

T

O

R

R

E

el

complacen en remachar sus cadenas, podrán tener una piel muy blanca; pero sus conciencias, señores diputados, son más negras que la piel del etíope a quien se niegan a redimir". (18) El 10 de mayo de 1870, en unión de Padial, de Castelar y otros abolicionistas, presentará un proyecto declarando abolida la esclavitud en Puerto Rico, con indemnización para los dueños. Pero hay algo más que este fogoso verbo antillano que crea preocupación en el gobierno español. La vieja presión inglesa se hace más exigente cada día en la persona del Ministro inglés, Austen Layard, consumado diplomático de la era victoriana. Y como si esto no fuera poco, Daniel Sickles, el nuevo ministro norteamericano en Madrid, es incansable partidario del abolicionismo. Con mucha reserva y suspicacia se ven Washington y Londres. Son rivales por la preponderancia en el Caribe y en la América Central. Pero hay una meta común que perseguirán en incontables conversaciones y notas diplomáticas: la abolición de la esclavitud en Puerto Rico como primer paso para hallar solución al caso cubano. La presión extranjera irritará al esclavismo reaccionario y la denunciará, pero los Gabinetes que la sufren no pueden esquivarla. La Ley Moret de 1870 pretende detener la corriente: una componenda, como reconocerá el propio Moret, entre los dos bandos. Todos los esclavos nacidos después de la Revolución Gloriosa serán libres y se eliminarán los castigos corporales; todos los que hayan cumplido 60 años también lograrán la libertad, y los dueños dé esclavos serán indemnizados. Para la Sociedad Abolicionista, la Ley Moret es un medio astuto de impedir la abolición definitiva. Y la combatirá con firme energía. Pero más serios para Gabinete español son los resultados externos: la Ley Moret es mal vista en Washington y Londres, y en Cuba hay definitiva resistencia a implantarla. En 1872, ya era evidente que ni la situación interna en las Cortes ni la situación internacional podrían evitar un intento mayor del abolicionismo puertorriqueño e hispánico. España (18) ¡bid, 304.

18


EL CENTENARIO DE LA ABOLICION. . .

tenía una efímera dinastía: la de Amadeo de Saboya. En el verano, logró el poder el dirigente progresista, Manuel Ruiz Zorrilla. Poseía un compromiso con los ingleses y norteamericanos de traer a las Cortes el proyecto de abolición definitiva en Puerto Rico. Hombre de ideas avanzadas, Ruiz Zorrilla, decidió jugarse una arriesgada carta. El 19 de noviembre, el diputado Joaquín María Sanromá, había presentado un proyecto con indemnización para los dueños. Ruiz Zorrilla, con el consentimiento del Rey Amadeo, radicó el proyecto del Gobierno el 23 de diciembre de 1872. Las ideas centrales eran: la abolición casi inmediata y la indemnización. El proyecto dividió al gobierno y sirvió para movilizar aún más a las fuerzas conservadoras. Fue en tan complejos momentos, un factor importante, entre otros, en la caída de Amadeo de Saboya. El Rey abdicó el 11 de febrero de 1873. Al día siguiente, se proclamó la República y un día mas tarde, en un gesto dramático, el ministro norteamericano Sickles le extendió el reconocimiento de los Estados Unidos. El compromiso de aprobar la ley fue atacado por los viejos enemigos. De Cuba habían llegado agentes con bolsa abierta para comprar periódicos y diputados. La oligarquía mercantil había movilizado sus aliados en varias regiones de España, a través de la Liga Ultramarina.. Se trató de demorar la cuestion. Se acusó a los diputados puertorriqueños de antiespañoles, y hasta de anticristianos. En respuesta, terciaron Labra, Padial, José Facundo Cintrón y el diputado José Antonio Alvarez Peralta. Mientras se debatía en las Cortes, creció la presión internacional. La larga lucha tocaba a su fin, por lo menos en la fase jurídica. Sanromá y otros abolicionistas, ante el temor de que las Cortes decidieran recesar, llegaron a una transacción: la esclavitud sería abolida para siempre; los libertos, sin embargo, quedaban obligados a celebrar contratos con sus actuales poseedores, con otras personas o con el Estado por unos tres años. Fue una concesión al gradualismo, más la causa se había ganado. La votación en la Asamblea General de la República resultó unánime. Los abolicionistas ingleses se sentirían satisfechos. Sickles, por su parte, solicitaría una entrevista del Presidente

19


L

A

T

O

R

R

E

de la República, Estanislao Figueras, para presentarle una Resolución del Senado de los Estados Unidos, aprobada el 25 de marzo, felicitando al pueblo de España por haber dado "una nueva seguridad al mundo de que el establecer las instituciones republicanas ha procedido por un amor de libertad y por un respeto sincero a los derechos naturales de todos los hombres..." (19) La ballena había al fin llegado a morir en la orilla; y muchos eran los arponazos recibidos, pero el más firme y hondo de sus arpones era el arpón puertorriqueño. Señores Senadores y Representantes: El 22 de marzo de 1873 se decretó la muerte jurídica de la esclavitud. El proceso abolicionista no terminó ahí; comenzó, en verdad la etapa difícil de borrar la afrentosa herencia de la institución y de extirpar su carga multisecular de prejuicios. Sería abusar de la benevolencia de ustedes, el describir los subterfugios que se usaron para prolongar una servidumbre disfrazada de "trabajo libre" o todas las especulaciones, algunas de turbia raíz, que motivó la indemnización. Señores compatriotas: parte de la vieja lucha siguió en pie por los cauces pacíficos, entre los que quisieron aquí una jerarquización social, basada en el pigmento de la piel, y aquella antigua corriente que venía derrumbando vallas y abriendo nuevas rutas de entendimiento entre los grupos étnicos. Hacia fines del Siglo, tendremos el gran talento musical de un Morell Campos y el hecho notable de que un partido de oligarquía blanca acepte como uno.de sus jefes máximos a un hombre de color: José Celso Barbosa. Con la esclavitud se fue la libreta, formas extremas ambas del peonaje, pero éste bajo otras formas, había de reaparecer y subsistir hasta el propio Siglo Veinte. La abolición, amigos míos, nació de una pasión encendida de igualdad, de raíz cristiana y de un profundo pensamiento racionalista que no creyó en superioridades de castas. Su misión no . ha terminado mientras haya derechos humanos y libertades que afirmar y nadie tiene mayor responsabilidad

(19) Daniel Sickles a Hamilton Fish, Madrid, 10 de mayo de 1873, Archivos Nacionales, Washington, Diplomatic Dispatches, Skin, Vol. 63.

20

e


EL CENTENARIO DE LA ABOLICION. . .

•

respecto de ella que ustedes que tan gentilmente me han invitado a hablarles. Por esta Asamblea Legislativa han pasado muchos hombre que entendieron esa misión y la honraron. Yo voy a evocar a uno solo que la vivió corazón adentro como pasión propia, y la sirvió con su razón y su oratoria incomparable. Fue un hombre que dejó su preocupación en leyes de hondo conte nido social y que poco antes de morir en una alocución a jóvenes universitarios, dijo estas palabras: "Sabemos de dónde venimos y sabemos quiénes somos. Pero ¿a dónde vamos? Para saber a dónde se va hay que tener primero la voluntad y la determinación de seguir siendo quien se es. De otro modo el que llega es otro, si es que llega alguien. Quien deja de ser no llega". (20) Ese hombre que fue quien fue: un gran puertorriqueño capaz de dar a tantos como me dio a mí la fina flor de su amistad, se llamó Ernesto Ramos Antonini y a su memoria como arquetipo de legislador puertorriqueño dedico yo esta noche mis modestas e insuficientes palabras. Muchas gracias.

(20) Discurso de Ernesto Ramos Antonini en la colación de grados de la Universidad Interamericana el 29 de abril de 1962. El autor agradece el envío de esta cita, que le proporcionó el Presidente de la Cámara, Dr. Luis Ernesto Ramos Yordán, sobrino del ilustre hombre público.

21


NUEVOS DATOS SOBRE LAS PROCEDENCIAS DE LOS ANTIGUOS ESCLAVOS DE PUERTO RICO Dr. Manuel Alvarez Nazario El punto de origen primero en Africa de los bozales que transportó al Nuevo Mundo la trata negrera entre los siglos XVI y XIX es asunto que ha subyugado repetidas veces la atención y el esfuerzo investigador de numerosos estudiosos de la historia y la cultura en nuestros países americanos: Nina Rodríguez, Arthur Ramos y Gilberto Freyre, en Brasil; Fernando Ortiz y Juan Luis Martín, en Cuba; Gonzalo Aguirre Beltrán, en México; Ildefonso Pereda Valdés, en Uruguay; José Rafael Arboleda, en Colombia; Miguel Acosta Saignes, en Venezuela; Carlos Larrazábal Blanco, en Santo Domingo; Melville J. Herskovits, en los Estados Unidos; etc.' 1. Se deben en particular al norteamericano Herskovits rigurosos trabajos de investigación de campo en Africa en torno al problema de orígenes tribales de los esclavos de antaño, v, gr.: "On the Provenience of New World Negroes", Social Forces, Chapel Hill, 1933, XII, núm. 2, pp. 247-262, y el capítulo II, "The Search for Tribal Origins", de su libro The Myth of the Negro Past, New York, 1941, pp. 33-53; nueva ed., Boston, 1962. También han trabajado con detenimiento este aspecto de la historia de la esclavitud negroafricana en América el méxicano G. Aguirre Beltrán, en el libro La población negra de México. 1519-1810; estudio etnohistórico, México, D. F., 1946, y el colombiano J. R. Arboleda, cuyo libro Histoire et anthropologie du noir en Colombie, se publica en 1968, en traducción francesa que realiza el Centro de Hautes Etudes Afro-Ibero-Américaines, de la Universidad de Dakar, Senegal. Véase asimismo otros autores y libros que abordan con mayor o menor amplitud igual tema de orígenes respecto del negro que se trae como esclavo al Nuevo Mundo de lengua española y portuguesa: F. Ortiz, Hampa afro-cubana. Los negros esclavos; estudio sociológico y de Derecho público, La Habana. 1916; J. L. Martín, De dónde vinieron los negros de Cuba; los mandingas, gangas, carabal íes y ararás: su historia antes de la esclavitud, La Habana, 1939; A. Ramos, Las culturas negras en el Nuevo Mundo, versión española, México, D. F., 1943; N. Rodrigues, Os africanos no Brasil, 3ra. ed., Río de Janeiro, 1945; G. Freyre, Casa-Grande & Senzala; formacao da familia brasileira sub o regime de economía patriarcal, 8va. ed., Río de Janeiro, 1954, 2 vols.; C. Larrazábal Blanco, Los negros y la esclavitud en Santo Domingo, Santo Domingo, R. D., 1967; M. Acosta Saignes, Vida de los esclavos en Venezuela, Caracas, 1967.

23


L

A

T

O

R

R

E

En Puerto Rico, siguiendo la trayectoria de trabajo que nos señalan en el exterior tan ilustres escritores, nos ha correspondido personalmente iniciar y desarrollar esta clase de estudios., no como objeto per se de investigación histórica, sino más bien como adecuado trasfondo y obligado punto de partida en el camino de nuestras labores de señalamiento y precisión de la huella lingüística de raíces africanas y afroamericanas en el habla viva del país en tiempos pasados y presentes. Los materiales que sobre estos particulares . pudimos reunir, coordinar e interpretar en un principio quedan expuestos en el libro El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico, ira. ed., Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan de Puerto Rico, 1961, pp. 15-88, retocados y ampliados en la segunda edición révisada y aumentada de dicha obra que sale de prensas en 1974 como homenaje al primer centenario de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico. Otro volumen que también se publica recientemente con motivo de celebrarse en el país el citado centenario, El proceso abolicionista en Puerto Rico: documentos para su estudio — Vol. 1: La institución de la esclavitud y su crisis: 1823-1873, edición conjunta del Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y del Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan de P. R., 1974, nos aporta ahora, en los documentos que congrega, nuevos datos que vienen a iluminar y a enriquecer en diversos extremos el cuadro de procedencia de los antiguos esclavos que antes nos fuera dable esbozar. Los siervos de color que en siglos pasados se trajeron a Puerto Rico enmarcan por .sus orígenes inmediatos en cuatro encasillados principales: (1) negros ladinos, nacidos y/o criados en Portugal o en España (incluidas las Islas Canarias), o residentes en dichos territorios por tiempo suficiente para haber logrado europeizarse parcial o totalmente; (2) negros bozales pertenecientes a pueblos y tribus diversas en el Sudán occidental, de territorios costaneros e interiores que van desde Senegal y Gambia hasta Nigeria; (3) negros bozales del Africa bantú, de variadas procedencias tribales en territorios dAl Camerún suroccidental, el antiguo Congo francés, hoy República del Congo (Brazzaville); el antiguo Congo belga,

24


NUEVOS DATOS SOBRE LAS PROCEDENCIAS DE LOS. . .

'

hoy República del Zaire; Angola, Mozambique; (4) negros de cuna africana o afroamericana, procedentes de distintos puntos en el mapa colonial español o extranjero del mar Caribe. Las nuevas fuentes documentales objeto ahora de nuestro análisis nos traen noticias pertinentes principalmente a esclavos de raíces en el Africa sudanesa occidental y bantú (encasillados anteriores 2 y 3), y, en menor medida, de esclavos que llegan a Puerto Rico desde otras tierras coloniales en el mar de las Antillas (anterior encasillado 4). NEGROS DE PROCEDENCIA SUDANESA OCCIDENTAL O GUINEOSUDANESA. El comercio de bozales originarios del Sudán occidental y de las tierras africanas lindantes con el golfo de Guinea corresponde en su mayor bulto a las etapas más antiguas del tráfico negrero, durante los siglos que van del XVI al XVIII. La gradual proscripción de la trata, ya entrado el XIX, por parte de varias de las naciones civilizadas que antes la permitieron —Dinamarca, Inglaterra, Holanda, Francia, los Estados Unidos, España— 2 , reforzada esta prohibición por la presencia frente atlas costas africanas supraecuatoriales de las patrullas navales que hacían mantener por allí los antiesclavistas ingleses, iría reduciendo aceleradamente el tráfico esclavista, a lo largo de la primera mitad de la pasada centuria, en aguas de los litorales africanos del oeste y del golfo de Guinea, si bien la acción de varios traficantes situados al margen de las leyes lograba burlar la susodicha prohibición internacional. El testimonio del negrero contrabandista capitán Theodore Canot, quien escribe en 1854 las memorias de sus aventuras, nos permite enterarnos del estado 2. El Gobierno de Madrid, por ejemplo, por Real Cédula del 19 de diciembre de 1817, prohíbe a los vasallos españoles peninsulares y americanos, a partir de la fecha del decreto, "que vayan a comprar negros en las costas de Africa que están al norte del Ecuador", anunciando además que igual prohibición de comercio regirá, desde el 30 de mayo de 1820, respecto de "las costas de Africa que están al sur del Ecuador". (V. C. Coll y Toste, "Para la historia de la esclavitud en Puerto Rico. Real Cédula aboliendo el tráfico de negros con esta isla", Boletín Histórico de Puerto Rico, San Juan, 1917, V, pp. 90-93).

25


L

A

T

O

R

R

E

loo

a que se había reducido el antiguo comercio de esclavos, por los mediados del XIX, en las costas superecuatoriales del occidente africano. Al noroeste del cabo Palmas —dice— sólo en el Senegal, la Guinea portuguesa y Liberia continuaba el comercio de bozales. Desde Nueva Sestros y varias factorías menores que había erigido a pocas millas de la frontera sur de Liberia, enviaba Canot a las Antillas cargamentos de muleques y mulecones destinados a los mercados de contrabando en Cuba y en Puerto Rico, en cuyas islas —agrega ufano— era conocida la diligencia comercial con que solía atender las necesidades de sus clientes. s A la luz de los anteriores informes históricos, pues, no resultan extrañas las indicaciones que derivan de los documentos bajo estudio sobre la introducción en el medio esclavista puertorriqueño del XIX de siervos africanos de origen sudanés o guineosudanés. Así, el documento núm. 1, fechado el 7 de mayo de 1818, comunica que el bergantín español "Jacinta", procedente de Boni, "en la Costa de Africa", entra al puerto de San Juan con un cargamento de negros, luego de haber perdido por muerte otros 115 durante la travesía, por efecto de una epidemia de viruelas. Con toda seguridad, los africanos que arriban al país con este embarque que saliera del puerto nigeriano de Boni o Bonny (población situada junto al río de igual nombre, brazo el más oriental del Niger, la cual población fue hasta 1819 un importante centro esclavista de la región, y cuyo topónimo y el del citado río derivan del gentilicio de la tribu boni, rama de la familia ibo) son de origen carabalí, asimismo conocidos en las colonias del Nuevo Mundo, aparte de la denominación más general de cara balí, por otros nombres varios, algunos tribales, otros relativos a los puntos de su salida en aquella región de Africa: iho, bibí, bras, eluyo, brícamo, efí,, benín o van in, boni. El tráfico de carabalíes, explotado desde el siglo XVI, principalmente en manos de portugueses, ya por vía directa desde puntos varios en el golfo de Benín y en las bocas del río Níger y en el Viejo y Nuevo Calabar —Benin, 3. V. Th. Canot, Adventures of an African Slaver. .., New York. 1928. pp. 330-331.

26


NUEVOS DATOS SOBRE LAS PROCEDENCIAS DE LOS. . .

Calabar, Efik, Andony—, ya por ruta indirecta, a través de la factoría lusitana en la isla de Santo Tomé, atraerá con el tiempo a otros mercaderes europeos -holandeses, ingleses, franceses—, quienes vendrían a desafiar el monopolio portugués en los Calabares, desarrollándose en consecuencia por dichas costas una intensa actividad ésclavista que alcanzaría hasta épocas tempranas en el XIX. a El documento núm. 40, del 23 de febrero de 1824, da cuenta de la fuga de once esclavos, cuyos nombres y otras señas se especifican, pertenecientes a la hacienda de Don Juan Sánchez, en el partido de Bayamón, de la propiedad de Don Francisco Cepero. Entre estos siervos huidos, los llamados Antonio, Miguel, Manuel Chiquito y Gerónimo, de edades que fluctúan entre los 15 6 16 a 22 6 23 años, aparecen clasificados como "de nación Mandinga". Procedían los mandingas de vastas regiones en él Sudáñ occidental interior, situadas en las márgenes altas de los ríos Senegal y Gambia, hasta el este de la actual república de Guinea y de Sierra Leona y noreste de Liberia, en tierras que riega el Níger superior. Su introducción en las colonias del Nuevo Mundo, desde la factoría portuguesa de Cabo Verde, se remonta en un principio al siglo XVI, reactivada a fines del XVII, cuando cae el antiguo imperio sudanés que llegó a constituir este pueblo africano. Para fines del segundo tercio del XVIII parece haber cesado su importación en grande en Puerto Rico, al expirar el asiento esclavista de Don Miguel de Uriarte y adquirir mayor boga en las épocas subsiguientes la introducción de bozales de origen bantú. En la región de Bahía, Brasil, sin embargo, se conoció el tráfico de mandingas hasta el siglo XIX, y a todas luces el mismo comercio negrero portugués debió de seguir trayendo a nuestro país esta clase de bozales por las épocas tempranas de la pasada centuria, según se puede deducir con juicio a base de las edades que se informan para los cuatro cimarrones de la citada hacienda bayamonesa. Todavía a mediados del XIX, según el escritor costumbrista 4. El proceso abolicionista en Puerto Rico: documentos para su estudio, p. 7. Ver también F. Ortiz, Los negros esclavos, pp. 28, 29, 30, 33.

27


A

T

O

R

R

E

José A. Daubón, figuraban los mandingas entre las naciones de negros bozales que desfilaban por las calles de San Juan en ocasión de las fiestas de San Miguel, s El mismo documento 40, del año de 1824, que informa sobre la huida de once negros de una hacienda de Bayamón, incluye en la lista de estos cimarrones al esclavo llamado Ramón, "de nación Carabalí", y a las siervas que responden a los nombres respectivos de Ramona y María del Carmen, ambas "de nación Ulló". Ya antes hemos visto cómo todavía en 1818 llegaban al puerto de San Juan bozales de origen carabalí, lo que explica la presencia en la Isla, seis años después, de esclavos negros de tal procedencia como el aludido Ramón. Sobre las dos esclavas clasificadas como "de nación Ulló" cabe pensar con seguridad casi absoluta que el tal gentilicio ulló no es más que variante fonética de oyó, que juntamente con la otra forma afín eyó, y aún con otros nombres y adjetivos equivalentes como epá, vagó, lucumí, ajudá, se empleó en las colonias de España y de Portugal para referirse a los bozales que procedían del antiguo reino de Yoruba, el cual estuvo situado en su tiempo entre el Dahomey oriental y la Nigeria occidental. La exportación de esta vena tribal de africanos para América partió principalmente de las ciudades de Ouidah, Whydah o Ajudá y de Lagos, pero también se les sacó por otros puntos, según hace notar Ramos —Oyó, la vieja capital del reino de Yoruba (topónimo que aporta la exacta base para el antes citado nombre y adjetivo de oyó, eyó o ulló), Ilorín, Ijexá, Ibadán, Ifé, Yebú, Egbá—, denominaciones toponímicas que luego se tomaron como gentilicios de los yorubas importados. 6 Otro indicio sobe el origen sudanés occidental de antiguos esclavos en el Puerto Rico decimonónico lo ofrece el documento núm. 46 de la colección que nos ocupa, el cual trae una petición que con fecha del 26 de julio de 1862 dirige 5. El proceso abolicionista en Puerto Rico, pp. 132, 134. Véanse también G. Aguirre Beltrán, La población negra de México, p. 104; J. A. Daubón, Cosas de Puerto Rico, San Juan, 1904, I, p. 26. 6. El proceso abolicionista en Puerto Rico, pp. 166-168. Véanse también F. Ortiz, op. cit., p. 33;A. Ramos, op. cit., p. 247.

28


NUEVOS DATOS SOBRE LAS PROCEDENCIAS DE LOS. . .

a

a

al Cónsul de Su Majestad Británica en Puerto Rico un grupo de veintitrés africanos libertos, rogándole a este funcionario que vea de hacer posible su regreso a su tierra natal de Cangá. Había sido precisamente por acción de los británicos, dueños del asiento esclavista partir de 1713, que se trajo a las colonias españolas del Nuevo Mundo, desde épocas tempranas en el XVIII, a los llamados negros gangá, mejor conocidos en Puerto Rico por cangá. Procedían dichos bozales de las costas y regiones interiores de Sierra Leona y de los territorios que en el siglo siguiente quedarían comprendidos en el interior septentrional de Liberia. Bajo el nombre general de gangá quedaban incluidas gentes de cinco tribus sudanesas diferentes: val, mendé, kono, kissi y gola. La mención mas antigua de los negros cangá en nuestro país data de mediados del XIX, en unos versos escritos en lenguaje campesino que incluye Manuel A. Alonso en su libro El Jíbaro (1849), alusivos la presencia de éstos y otros africanos en el medio colonial puertorriqueño: "Y se ponga a beriguay / si soy cristiano, judío, / tuico, mandinga o cangá". La particular concentración de bozales de tal origen en el ambiente de la esclavitud en Puerto Rico durante el XVIII y XIX dio origen en el país a la frase peyorativa hablar en cangá, alusiva a la media lengua afrohispana, no sólo de los cangá, sino también, con sentido generalizador, de los negros bozales de procedencias diversas que había en la Isla. ' NEGROS DE PROCEDENCIA EN EL AFRICA BANTU. Los bozales de origen bantú salían para el Nuevo Mundo

y

al

desde puertos supraecuatoriales en las costas del Camerún y en las regiones del río Muni (en la Guinea española que fue); por el litoral del Gabón, cuyas tierras atraviesa la línea sur de ésta, de las vastas extensiones ecuatorial; costaneras e interiores del Congo y de Angola, en la parte

7. El proceso abolicionista en Puerto Rico, pp. 166-168. Véanse además F. Ortiz, op. cit., pp. 35-37; G. Agruirre Beltrán, op. cit., pp. 116-120;M. A. Alonso, El Jíbaro, Río Piedras, ed. de 1949, p. 88.

29


L

A

T

O

R

R

E

occidental del continente africano, y de las de Mozambiqué, en la parte oriental. Se sacaron esclavos bantús, además, de las varias islas del golfo de Guinea: Fernando Poo, Annobón, Corisco, Elobey, Santo Tomé, en la última de las cuales existía desde mediados del XVI una importante factoría portuguesa dedicada al tráfico de negros, tanto guineosudaneses como bantús. Desde fines del XVIII, y en especial para las épocas últimas de la trata durante el XIX, la importación de esclavos en los países de América dependió en buena medida del comercio portugués en los puertos del sur del Ecuador, donde se ofrecía hospitalidad y toda clase de facilidades a los buques negreros ya impedidos de realizar su negocio, en la escala de otros tiempos, por las aguas del golfo de Guinea y del occidente africano supraecuatorial. La colección documental que estudiamos confirma con nuevas evidencias algunos de los orígenes en el Africa bantú ya desde antes establecidos en nuestras investigaciones, pero también señala hacia otras procedencias tribales específicas no tenidas en cuenta previamente. Pertenecen al primer caso las posibles indicaciones a orígenes en los pueblos denominados, respectivamente, ngumbá o ngumbí, del Camerún suroccidental y de la antigua Guinea española, y matamba, del norte de Angola (donde se proyecta este gentilicio en el topónimo de Santa María de Matamba, capital del antiguo reino de Matamba), que se desprenden de los nombres personales de los esclavos Calixto Nangobá y Vicente Matamba, que trae el documento núm. 117, fechado el 29 de marzo de 1873, contentivo de un acta de venta de la hacienda de moler cañas llamada "Carmen", en la jurisdicción municipal de Vega Alta, y en cuyo instrumento se hace el inventario completo de los bienes que constituyen la citada propiedad, incluidos los siervos de color. El origen tribal que se registra en Puerto Rico como nangobaa o nangobá ngumbá ) nos resultaba conocido de antes por su reflejo en determinados textos literarios costumbristas del XIX y años tempranos del XX, de las plumas de• José A. Daubón —en su obra ya citada: "era el tal Gabriel, rey de los nangobaas", "Juana Conga. . ., reina de los nangobaas"— y de Rafael E. Escalona, quien en su comedia Amor a la Pompadour (1883) 30


NUEVOS DATOS SOBRE LAS PROCEDENCIAS DE LOS. . .

los

por

alude a un "negro nangobá". El gentilicio matamba nos pareció sugerido antes a través de la clasificación tribal de "matan" que figura en el documento titulado Negros emancipados: Filiaciónes, preparado el día final de 1859 para registrar las filiaciones de 434 negros bozales que arribaron por entonces a Humacao en la barca "Majesty", que las autoridades españolas acababan de confiscar a traficantes contrabandistas; y algunos de cuyos folios nos fue posible examinar en fotocopias hace ya varios años. Como nombre de lugar, ademas, Matamba pervive hasta el presente en el municipio de Vega Baja, uno de los. pocos topónimos de origen africano en nuestra geografía insular. 8 El documento núm. 4 de la colección que manejamos recoge, por lo que parece, otros folios que no conocíamos pertenecientes al mismo registro de 1859 arriba citado, titulado Negros emancipados: Filiaciones, agregando ahora once filiaciones numeradas que corren desde el 435 al 446, pero con omisión de la correspondiente al 442. Es sin duda este documento, entre todos los viejos papeles sobre la esclavitud africana de antaño en el país que se r^únen en el libro El proceso abolicionista en Puerto Rico, que trae mayor abundancia de datos específicos sobre el tema histórico de las procedencias de los bozales. Las filiaciones que contiene corresponden en su conjunto total a negros de cultura congolesa, reunidos y expedidos para las Antillas (si es que ésta era, como puede deducirse, su consignación en el Nuevo Mundo) en un solo embarque; el cual debió de salir de algún puerto en el litoral del Congo inferior (el Bas-Congo, en la geografía y toponimia zairenses de hoy día), muy posiblemente el de Boma, importante mercado de esclavos mediados del XIX, establecido en el estuario del río Congo o Zaire, y al presente capital de la citada provincia o departamento del Bajo Congo en la república del Zaire. Señalan con fuerza hacia dicho punto de partida en Africa de la Bricbarca "Majesty" (cuyo destino último, impuesto por las autori8. El proceso abolicionista en Puerto Rico, pp. 376-385, y en particular, p. 379. Véanse también J. A. Daubón, op. cit., I, pp. 21, 23;R. E. Escalona, op. cit., p. 10.

31


L

T

A

O

R

R

E

los

dades españolas en cuyo poder hubo de caer al acercarse a las aguas territoriales de la Isla, lo sería el Puerto del Francés, en la playa y jurisdicción de Humacao) las procedencias tribales específicas de los bozales embarcados, localizables todas, según hemos podido reconstruirlas en su esencia primera, a base de los informes de geografía y lingüística congolesas con que trabajamos, en regiones que caen con mayor o menor distancia dentro del término periférico de la tal población de Boma, cuya influencia y dominio comercial como centro de la trata se dejarían sentir sin duda en comarcas mucho más alejadas aún, pero de ella dependientes para la liquidación mercantil de las piezas esclavas capturadas en sus territorios. Los escribanos del país que asientan en el documento de Humacao que nos ocupa el dato pertinente a la "nación a que pertenece" cada bozal toman al oído éste y otros informes de labios del propio africano, por lo que la transcripción de los extraños gentilicios, captada defectuosamente por lo común, vendrá a representar las más de las veces sólo una aproximación a la correspondiente realidad denominativa en lengua bantú. Podemos hoy, sin embargo, superando tales defectos de registro, precisar la exacta naturaleza fonética y ortográfica de los citados gentilicios africanos, valiéndonos para ello de la clasificación de lenguas pertenecientes al grupo congo o koongo de la subfamilia bantú que prepara el belga G. van Bulck para el abarcador estudio de las lenguas del mundo que edita el Centro Nacional de la Investigación, de París, bajo la dirección de lingüistas Meillet y Cohen, y manejando a la par el mapa acompañante de dicha clasificación (mapa Xv), en el cual se proyecta la localización territorial de cada pueblo o tribu comprendida en el dominio expresivo bantú. 9 9. V. G. van Buick, "Classification des langues bantoues", en Les langues du monde par un groupe de linguistes sous la direction de A. Meiliet et Marcel Cohen, nouvelle éd., París, 1952, pp. 880-903. Las hablas bantús de occidente relativas a los territorios congoleses y angolanos que dieron esclavos al Nuevo Mundo se detallan bajo el título general de "Section de la cote occidentale ou de la Conquista portugaise" (pp. 893-895), a cuya sección pertenece el "Groupe Koongo" (pp. 894-895) que nos interesa específicamente para los efectos del presente trabajo.

32


NUEVOS DATOS SOBRE LAS PROCEDENCIAS DE LOS. . .

Anota nuestro documento, con el número 443, la filiación del negro emancipado que responde al "nombre de su nación" de Jutela [ ? ], redenominado Carlos, y a quien por la "nación a que pertenece" se le clasifica como "Bomo", indicación pr©hable de que procede de la tribu baMboma, de habla bantú kiMboma, en la cercanía de cuyo territorio —extendido tierra adentro por la ribera norte del Zaire, al este de la desembocadura atlántica de dicho río— se encuentra enclavado el antes mencionado puerto de Boma.'° El negro de nombre de origen Manduelo (Juan), filiación núm. 439, de nación que se indica como "Congo-SingaSambe", procede probablemente de la tribu maZingaBeembe, situada en territorio vecino del dominio del antedicho pueblo baMboma. 11 Al norte de esta misma tribu, más allá de la frontera con el antiguo Congo francés; radica la situación geográfica de los mboka, de cuyo ámbito es posible que saliera el bozal llamado Mandera (Manuel), filiación núm. 445, y cuya nación se indica, con grafía dudosa, como "Ambró". 12 De tierras al este de la tribu mboka, también situadas en comarca del viejo Congo francés inmediata a la frontera con lo que fue el Congo belga, debió de extraerse a Simbo (Gumersindo), filiación núm. 441, de nación declarada como "Moembe", que corresponde, por lo que parece, al nombre de la tribu de habla kiBeembe, o a los vecinos de ésta, los kaBwende, hablantes del kiBwende. 13 La filiación núm. 436, pertinente al bozal llamado Lefna [ ? ] (Jacinto), le señala a éste un origen tribal de "Congo de Antotel",, evidente deformación fonética de lo que sería más propiamente Koongo de la Toungila, es decir, de nacimiento en la región fronteriza del viejo Congo belga con Angola, al este del río Kwango (la pronunciación, con las resonancias nasales características del bantú, del topónimo afrancesado o aportuguesado de la Toungila, en términos de [lántiii ila], o con apócope de /-al, [lántúnzil], nos acercaría al registro 10. El proceso abolicionista en Puerto Rico, pp. 17-18. 11. Ibid., p. 15. 12. Ibid., p. 19. 13. Ibid., pp. 16-17.

33


E

A

T

O

R

R

E

gráfico de Antotel que aparece en nuestro documento, el cual, por otra parte, aparenta ser variante afín del gentilicio de procedencia conga, "tierra adentro", de entotera que se anota en Cuba). 14 Los bozales Zongo (Blas) y Lequelo (Francisco), filiaciones núms. 435 y 440, respectivamente, quedan clasificados por su origen bajo el gentilicio de "Congo-Dingonga", correspondiente en verdad, por lo que entendemos, a la procedencia tribal de Koongo baNgoongo, pueblo hablante de la lengua bantú kiNgoongo, situada esta tribu en territorio congolés al este de la región de la Toungila y sur y oeste del río Djuma. 15 El africano llamado Songua en su tierra (bautizado como Modesto en Puerto Rico), filiación núm. 438, figura con la clasificación de procedencia de "Congo-Lingoyo", aparente deformación del gentilicio de LiBongo, de tribu del tronco Koongo, localizada en territorio al sur de la frontera congolesa, en la meseta angolana de Madimba. 16 Otros bozales del cargamento de la barca "Majesty", Limí ' (Federico), Paca (Patricio) y Sumbo (Aniceto), filiaciones núms. 437; 444 y 446, respectivamente, sólo quedan asentados con la indicación de origen africano de "Congo", la cual, de no señalar también, por registro incompleto, hacia cualquiera de las clasificaciones tribales específicas del grupo Koongo que antes hemos apuntado, o hacia otra u otras que no se consideran en estas páginas, bien podría ser indicio de una procedencia conga dentro del complejo tribal ba-kongo,extendido por territorios costaneros inmediatamente al norte de la desembocadura del Zaire (hablantes del kaKoongo), por tierras zairenses interiores lindantes con la frontera de Angola, en la región del río Kwango (hablantes del llamado kiKoongo de Angola), y por la comarca del norte central de Angola que domina la población interior de San Salvador (hablantes del denominado kichiKoongo de San Salvador). 17

14. Ibid., pp. 12-13. Véase también F. Ortiz, op. cit., p. 34. 15. Ibid., pp. 12, 15-16. 16. Ibid., p. 14. 17. Ibid., pp. 13-14, 18, 19-20.

34


NUEVOS DATOS SOBRE LAS PROCEDENCIAS DE LOS. . .

`

Aparte del incuestionable valor histórico que representa el conjunto de filiaciones de negros congos que recoge el documento humacaeño de 1859 que nos ha ocupado, resulta también de gran interés filológico en el mismo, como pocas veces se logra en los viejos papeles de la trata negrera (por lo común tan impersonales, a tono con su carácter mercantil), la documentación de los nombres africanos de los bozales introducidos, el "nombre de nación" a que alude cada filiación —Zongo, Lefna [ ? ], Limí, Songua, Manduelo, Lequelo, Simbo, Jutela [ ? ], Paca, Mandera, Sumbo—, ya sustituidos tales antropónimos africanos, desde el momento mismo del arribo de los bozales al suelo español de Puerto Rico, por los nombres derivados del santoral cristiano que les imponía en sus inicios el proceso de transculturación hispanizante así puesto en marcha. Negros procedentes de otras colonias en la zona del mar Caribe. La población esclava de Puerto Rico en siglos pasados aumentó también sus números por la llegada al país en distintas épocas, pero más intensamente luego de mediar el siglo XVII, de gentes de color provenientes de otras tierr ,s en la cuenca del mar de las Antillas. Estos negros y mulatos que así vinieron a incorporarse a nuestra población pertenecieron a una de dos clasificaciones: (a) la de los esclavos que se fugaban desde islas cercanas y llegaban a la nuestra con la esperanza de lograr aquí su libertad, práctica que todavía se cumplía por los años iniciales del XIX, pero que mas adelante en este siglo perderá su razón de ser a medida que las otras potencias coloniales europeas con intereses en el Caribe van aboliendo una a una la esclavitud africana; lE y (b) la de los esclavos africanos o criollos que luego de residir durante determinado tiempo en otros puntos de las colonias españolas o extranjeras en las Antillas o en la Tierra Firme aledaña del Caribe pasaban a Puerto Rico como mercancía legal o de 18. V. nuestro libro El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico, 2da. ed. rev, y aum., 1974, pp. 62-63.

35


~

L

O

A

R

R

E

contrabando, o como propiedad de nuevos colonos que aquí venían a establecerse. 19 La colección de papeles históricos que reúne el libro El proceso abolicionista en Puerto Rico sólo trae un documento, el núm. 3, que aporta informes sobre la llegada al país de esclavos africanos procedentes de otros puntos en el mar Caribe. Se trata de una comunicación reservada que se dirige al Ilustrísimo Señor Regente Decano de la Junta Superior Contenciosa de Hacienda, en San Juan de Puerto Rico, con fecha del 25 de febrero de 1837, participándole sobre la introducción clandestina por el puerto de Guayama, en abril o principios de mayo de 1836, de unos once esclavos procedentes "de las colonias extranjeras", pertenecientes a ambos sexos, y entre ellos una criatura de pecho.20 Estos y otros negros que de diversas maneras entraron a Puerto Rico desde otros territorios en las Antillas y Tierra Firme próxima, de no ser de cuna criolla afroamericana, arrancaban en sus orígenes primeros en Africa de todos los puntos principales del litoral y del interior, desde Senegal y Gambia hasta Mozambique, que aportaron esclavos en los viejos tiempos a las colonias del Núevo Mundo. En las islas del Caribe no hispánico, aunque fueron más numerosos antaño los esclavos naturales de la Costa del Oro y la Costa de los Esclavos, traídos hasta Curazao, Jamaica, Haití, Santomas, etc., en barcos de Holanda, Inglaterra, Dinamarca, Francia, Brandenburgo, también se importaron en algunas cantidades bozales sacados de otros puntos en el Africa al norte y al sur del Ecuador.. Los holandeses, dueños temporeros durante el XVII de las factorías portuguesas en el Congo y Angola, llegaron a exportar desde allí, rumbo .a Curazao, negros de cultura bantu. Igualmente los inglesesy .franceses, desde sus factorías respectivas, los primeros, en Banana, en la desembocadura del Zaire; los segundos, en Loango, ene! Congo francés. Además, los negreros de las dos últimas nacionalidades poseían también mercados esclavistas, desde el XVII, en las costas super19. ibid., pp. 64-69. 20. El proceso abolicionista en Puerto Rico, pp. 9-11.

36


NUEVOS DATOS SOBRE LAS PROCEDENCIAS DE LOS. . .

ecuatoriales del oeste y suroeste del Sudán: los británicos, en Gambia y Sierra Leona; los galos, en el Senegal.Los daneses, por su parte, quienes no tenían centros de la trata fuera de la Costa del Oro, durante los siglos XVII y XVIII compraron a los portugueses, en distintas ocasiones, bozales que venían de Angola, Mozambique y hasta de Madagascar, los cuales revendían luego en el Caribe desde su base de operaciones en Santomas. ºt A la luz de lo antes expuesto, pues, entre los negros que pasaron a Puerto Rico desde Curazao, Jamaica y Santomas, así como desde las demás islas pertenecientes a Holanda, Inglaterra y Dinamarca, debió de predominar la sangre de los fanti y los ashanti, de la Costa del Oro, y en menor grado, de los carabalíes, de Nigeria. Por otra parte, entre los negros de las islas de Francia recibidos en el país, abundarían los elementos tribales yoruba y ewe, de Dahomey, y en segundo término, jelofe y fula y otros, del Senegal y Gambia. En último lugar, por comparación con la importancia que llegaron a tener las aportaciones de otros pueblos africanos, figuraría contribución de sangre bantú que llegó a nuestro país por la vía indirecta de las islas antillanas antes citadas repetidas veces, si bien no era tampoco infrecuente que aparecieran esclavos de este origen africano subecuatorial entre los negros que se trajeron Puerto Rico desde dichas ínsulas. a

la

•

21. Véanse A. Ramos, op. cit., pp. 143, 174, 179, 180-189; E. Donnan, Documents Illustrative of the History of the Slave Trade to America, Washington, D. C., vol. II, 1931, pp. XIV-XVI.

37


•

ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES EN PUERTO RICO DURANTE EL SIGLO DIECINUEVE: 1803-1873


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUD EN PUERTO RICO DURANTE EL SIGLO DIECINUEVE: 1803-1873 Dr. Arturo V. Dávila

Tres siglos de economía esclavista a las puertas del siglo diecinueve significan para el tiempo que historiamos una considerable suma de experiencias pastorales. Regían la Iglesia de Puerto Rico por entonces las constituciones sinodales de 1645, cuya vigencia ha durado hasta el presente.' Recogen explícitamente sus cánones el espíritu del Concilio Provincial de Santo Domingo (1622-1623) y en ellos se configura un orden pastoral que permanecerá sustancialmente inalterable en muchos aspectos hasta el siglo veinte. Las citas de los mismos, en efecto, son abundantes y expresas en la documentación del pasado siglo y llegan a alcanzar dos ediciones: la de 1818, prescrita por el Obispo D. Francisco Mariano Rodríguez de Olmedo y la que apenas inaugurada la publicación del Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Puerto Rico (1859), inicia por entregas el Illmo. Sr. D. Fr. Pablo Benigno Carrión de Málaga. A la catequesis de negros se dedican cuatro constituciones: de la XXXIV a la XXXVIII, cuya observancia, salvo los desmayos conocidos o presumibles, permanece inalterable en sustancia hasta la abolición. Las actas de bautismo de africanos adultos, tan frecuentes entre los siglos diecisiete al dieciocho, se vuelven más espaciadas pero siempre que aparecen se lee en ellas, a excepción de casos probables de omisión involuntaria, la fórmula clásica originada en el espíritu de la constitución treinta y cuatro de López de Haro: . . ."previa aprobación en Doctrina Cristiana y demás rituales requisitos ",(Z)

39


L

A

T

O

R

R

E

Presidió en todo tiempo esta catequesis de las arribadas de armazones de Africa un minimalismo indulgente, de concretez hispánica, que se explicita con toda claridad en la constitución citada y transcribimos aquí: si sucediere: empero que algunos Indios ó Negros. por su rudeza y barbaridad no pudieren comprender, ni penetrar la dicha Doctrina Christiana habiendo sido enseñados con toda solicitud y cuidado por espacio de dos o tres. meses, constando con juramento, de la declaración de sus dueños, podrá el Párroco administrar el Sacramento del Bautismo, como tengan conocimiento, . aunque sea implícito, de aquellos misterios y medios únicos, que son necesarios para su salvación y doliéndose de sus pecados dén señales de su dolor, y en alguna manera conozcan el efecto del Sacramento del Bautismo. . .~3~ Del texto citado y de la documentación existente se deduce que en Puerto Rico no se dieron las actitudes escrupulantes que retardaban la administración del Bautismo en las Antillas francesas. El motivo también se expresa con suma claridad. En la Constitución XXXVII: Qué se ha de hacer cuando hubiere duda probable sobre el Bautismo de los Negros, se lee al final: .el qual (el bautismo) se celebrará también con todos los ritos, y ceremonias de la Iglesia, aunque sea debajo de la dicha condición que por este medio se dé el debido culto a este Sacramento y los negros reconocerán que están bautizados como los otros fieles que cada día ven reengendrar en la Iglesia con el Santo Bautismo. . . (4) El final elocuente de esta norma nos dá la clave del interés —de corte tan tridentino— en franquear la puerta del Bautismo a los africanos: su asunción en el cuerpo de la Iglesia, mediante un acto solemne que los parificaba con el resto de la sociedad. Ignoramos si la importante innovación introducida por el Vice Real Patrono en 1826, ampliando a un año o a lo sumo a dos la catequesis del Bautismo, se puso en práctica. Acaso

40


JOSE CAMPECHE Exvoto de la Sagrada Familia - Detalle. Tabla 25, 5 x 20,5. Ca. 1809. Coleccioñ del Instituto de Cultura Puertorriqueña. La monja retratada, religiosa Carmelita, es probablemente Sor Margarita de la Concepción Calderón, acompañada de tres esclavos o criados negros.


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

w

se trata de un plazo de gracia para los amos morosos sugerido por las experiencias vividas en Cuba por el Obispo D. Pedro Gutiérrez de Cos, que tomó posesión el 18 de julio de 1826, fechándose el Reglamento el 12 de agosto siguiente. El contexto no sugiere en modo alguno una variación importante del sistema existente. En el Reglamento, establece el Gobernador don Miguel de la Torre el horario máximo de trabajo dominical y otros días de precepto, fijándolo en dos horas que habrían de dedicarse a lo sumo, a labores domésticas, o a tareas improrrogables del campo. Este detalle, al parecer marginal, cobra verdadera dimensión al comprobar que se trata de la licencia común que concede para el trabajo corporal en día de fiesta el texto de moral vigente en Puerto Rico por aquel entonces: el "Prontuario de la Teología Moral del dominico fray Francisco Lárraga,s> recomendado en 1817 por el Obispo Rodríguez de Olmedo para su empleo en las conferencias de eclesiásticos que instituyera en aquel año'> . La norma, por lo tanto, es general y aplicada sin distinciones. De aquí que no podemos hablar—al menos mientras no pruebe lo contrario una documentación explícita,—que no ha aparecido—de dos regímenes pastorales: uno para españoles y criollos, negros, mulatos y pardos libres, de acuerdo a las castas al uso a principios del siglo diecinueve, y otro para las esclavitudes domésticas y de tala. El elemento principal de juicio: los libros sacramentales y los autos de visita y decretos de los Sres. Obispos, nada indican que pueda inducir a otra conclusión. La integración del africano y del esclavo natural de la tierra dentro de una catequesis post-bautismal común y la recepción consiguiente de sacramentos, ha quedado asegurada desde las fechas lejanas del siglo XVII y ni siquiera podrá hablarse de una segregación material impuesta por la sociedad de castas dentro del templo, pues hasta los bancos que en 1645 prescriben las constituciones de López de Haro, se destinan a los varones para separar los sexos durante los oficios (constitución LXXI). Sobre estas normas pastorales de carácter unitario que llevan más de ciento cincuenta años de vigencia al abrirse el siglo diecinueve, se impostarán los cambios explícitos de actitud que en los años centrales de la 43


centuria, prepararán la desaparición de los últimos aspectos ingratos que imponía a la Iglesia en relación con los esclavos su estrecha unión al Estado. El episcopado del Dr. D. Juan Alejo de Arizmendi, (1803-1814) que abre el siglo, parece confirmar las aseveraciones anteriores en cuanto a la unidad y persistencia del régimen pastoral heredado. Nada nuevo puede esperarse de un Prelado criado en el ambiente esclavista del área circumcaribe en que transcurre su vida: Puerto Rico, Santo Domingo, Caracas, (8) Como tampoco puede esperarse variación alguna en las actitudes de su sucesor, el Ilmo. Sr. D. Francisco Mariano Rodríguez de Olmedo (1816-1824), quien como D. Pedro Gutiérrez de Cos (1826-1833), procede del Perú y antes de llegar a Puerto Rico ha conocido las áreas de esclavitud negra que existían a principios del siglo en su patria. Suspendido prácticamente el primero en el ejercicio de su dignidad por las medidas punitivas que le fueron aplicadas después. de 1820-figuraba entre los firmantes. del célebre Manifiesto de. los Persas— pudo al menos confirmar en 1818 las Si'nadales con la edición mencionada~9' El fidelismo fernardino profesado por ambos obispos peruanos, su formación regalista y sus peculiares reacciones y circunstancias personales en la coyuntura de la Independencia de su país, no podían producir otra doctrina que la expresada en sus exhortaciones pastorales a la paz y a la conservación del orden establécido~l0 Comprometidos generacional e ideológicamente con una sociedad y unas estructuras diechiochescas, las castas y la esclavitud son aspectos necesarios e indiscutidos del mundo en cuya conservación se interesan, sin olvidar el poderoso elemento de nostalgia que tan fuertemente actúa en los emigrados. Es a esta luz que adquiere perfecta coherencia el comunicado aparecido en la Gaceta de Puerto Rico, del 14 de marzo de 1831, que reproduce Pedro Tomás de Córdova en sus Memorias 1) y que merece la entera transcripción del fragmento que nos interesa. Sobre la visita pastoral del Obispo Gutiérrez de Cos se expresa el autor en los términos siguientes:

44


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

.Muchos hacendados se habían descuidado en instruir a sus siervos en los rudimentos de la religión, privándolos de la regeneración en el ser espiritual: S.E.I. aplica sus esfuerzos y todos quedan alistados en las milicias del cristianismo para ser mejores esclavos, y con esto más útiles a sus amos, más convenientes al Estado y más conformes a la reformada naturaleza. . .

nos

Enagenadas definitivamente pocos años después de la muerte de don Pedro Gutiérrez de Cos, fallecido en 1833, las fincas urbanas y rurales de los regulares, no contamos—hasta ahora —con testimonios explícitos sobre su régimen económico, el papel que en el mismo jugaban los esclavos y el trato que recibían de los religiosos. Las prospecciones preliminares sobre los esclavos del convento de las Carmelitas, en su propio archivo y en el del Arzobispado, tal vez permitan la elaboración de un . estudio autorizado. El rico ha proporarchivo del Seminario de Sañ Ildefonso cionado, en cambio, un interesante expediente que expresa con lujo de detalles lo que podía ser el cuadro de oferta y demanda de un esclavo al servicio de una institución eclesiástica en Puerto Rico durante los últimos años del reinado de Fernando VII. En abril de 1833, a los pocos días de la muerte del Fundador, el primer Rector del Seminario, don Angel de la Concepción Vázquez, insta al Vicario Capitular Licdo. D. Nicolás Alonso Andrade y San Juan, Gobernador eclesiástico en sede vacante, para que le autorice a adquirir con cargo a los fondos del Seminario, un esclavo cocinero, por enfermedad del anterior e imposibilidad de atender a treinta y seis y más personas que forman comunidad. El gasto diario de seis reales en un suplente se enjugará con la compra del nuevo cocinero, cuyas circunstancias físicas y aún morales se describen. La propietaria lo vende "por necesidad que tiene del dinero La posesión de esclavos en la Ciudad de Puerto Rico durante la primera mitad del siglo diecinueve, es al parecer an general entre eclesiásticos como lo fuera en el siglo ieciocho. Así parece demostrarlo el hecho de que aparezcan como dueños no sólo varios miembros del clero catedralicio, 45


L

A

T

O

R

R

E

sino sacerdotes tenidos en gran estima en la Ciudad por su vida abnegada. Entre estos se halla D. Juan Francisco Jiménez, de quien nos cuenta el Dr. Alonso en El Jíbaro una sabrosa anécdota que ilumina de golpe el carácter patriarcal y paternalista de la relación amo-esclavo en los mejores casos. Cedemos el lugar a la pluma del celebrado autor puertorriqueño. Tenía el padre Jiménez un esclavo, adquirido por herencia, que se burlaba de su bondad y cometía todo género de faltas. Al principio se las perdonó, le dió buenos y muy repetidos consejos: después empezó a amenazarlo con un castigo terrible, si no se enmendaba. Si los consejos fueron inútiles, las amenazas no dieron mejor resultado: hasta que por fin un día resolvió el padre Jiménez ponerlas por obra: lo cual realizó llamando al mulato y diciéndole: Te llamo para decirte que no puedo tolerarte más: te he dicho y repetido muchas veces que si no te corregías, ibas a dar lugar a que te castigara de un modo ejemplar. Pues bien: el día de ese castigo ha llegado, desde hoy, eres el único responsable de tus acciones, trabajarás para ganar el sustento, y si delinques, te corregirá la justicia de los hombres en esta vida y la de Dios en la eterna. Toma este papel que es la escritura en que te declaro libre. Procura ser honrado y si la miseria o la enfermedad te agobian, ciar acude a mí y te socorreré en cuanto pueda La Isla de los años del Deseado, sacudida por las tensiones de la política peninsular, experimentará el natural quebranto en la vida de una Iglesia que era por entonces Puerto Rico. En 1833 muere el último Obispo del antiguo régimen, don Pedro Gutiérrez de Cos, y reside desde entonces el vicariato capitular y el gobierno eclesiástico en la persona del Lcdo. Andrade y San Juan, por quien se prolonga la fisonomía inmovilista y dieciochesca de la Iglesia de Puerto Rico durante doce años, . hasta su muerte ocurrida en agosto de 1845. Poseedor de estancias y dueño de esclavos de los que se despoja al parecer en las postrimerías de su vida,~14> su

46


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

invariable actitud régalista y sus intereses personales no debieron inquietar su conciencia cuando en 1840 negó la Regencia el exequatur a la carta apostólica In supremo apostolatus del 3 de diciembre de 1839, donde en forma tan absoluta se condenan la trata de negros y la esclavitud, prohibiéndolas explícitamente a los clérigos, si es que llegó a enterarse de su contenido. De su estado en los últimos años, dá una idea cabal el Conde de Mirasol en su carta al Secretario de Estado de 18 de septiembre de 1845: La primera dignidad de esta Iglesia, que lo era el deán D. Nicolás Alonso de Andrade, fallecido en 21 de agosto próximo pasado, era un octogenario cuasi caduco, que dispensándome V. E. lo vulgar de la expresión, concurría como una máquina a algunos actos de la Iglesia sin tomar parte en sus disposiciones, y entregado en cuanto ¶15) concernía á su gobierno al notario de la Curia. .

Bajo su gobierno, debió ocuparse la Real Audiencia—acuerdo ordinario del 13 de mayo de 1835 —del cumplimiento del Reglamento de 1826, en las partes que disponían el bautismo e instrucción religiosa de los esclavos. (16) Ignoramos si en aquella ocasión obedeció el acuerdo, entre otros motivos, a una denuncia explícita del Vicario capitular. La circular del 19 de diciembre de 1844 —uno de los últimos documentos firmados por el valetudinario Deán—indica que es la Audiencia la que oficia sobre la materia a la autoridad eclesiástica, al menos esta vez. El párrafo primero resume todo el texto: La Real Audiencia territorial en oficio de 3 del corriente me ha pedido excite el celo de los párrocos para evitar que en las haciendas tengan los esclavos en abandono sin recibir el Santo Bautismo y sin instruirlos en la Doctrina, y máximas de la moral cristiana. . .

El programa de la Ilustración asoma más adelante: Los males que son consiguientes de ver pueblo sin fé, sin creencia alguna y sin costumbres, nadie los ignora y

47


A

T

O

R

R

E

no debemos mirar con abandono un negocio que nos toca tan de cerca, porque la Sociedad toda sentiría los funestos efectos de ella. . . c17~ La situación, por lo tanto, es la misma que motivara en 1835, nueve años antes, el acuerdo citado. No debió ser extraña a esta invencible negligencia—junto a la indiferencia de los amos y la desidia de los pastores—el habitat disperso del campo puertorriqueño que asoma continuamente en las resultas de Visita, y la consiguiente ocupación del escaso clero rural en tareas ministeriales por las trochas y caminos vecinales anegados por lluvias frecuentes, sobre todo en las llanadas del norte, entre las que se encuentra precisamente Toa Baja, en cuyo libro de circulares hallamos la citada. Otra, como siempre, debió ser la suerte del esclavo domestico, sobre todo en la Ciudad de Puerto Rico, sede episcopal y cabeza de la Capitanía General. Sin pretender generalización alguna, dada la condición singular de los documentos, es interesante el recurso de una liberta a la autoridad del Tribunal Eclesiástico por los mismos años finales de la vida del Licdo. Andrade. En enero de 1842, acudía al Gobernador del Obispado María de los Dolores Capdevila, africana de natüraleza, bautizada' y liberta en San Juan, quien habiendo concertado esponsales con Santiago Pichoni, vecino de la misma ciudad, natural de .África y liberto corno la pretendiente, hallaba contradicción por parte de Antonio Pacheco,. que 1e había puesto impedimento pretextando que Xa había libertado con el propósito de tener trato ilícito can ella. Deshecho a continuación el falso argumento de Pacheco, pedía ` la interesada . exploración de' . voluntades, proclamas y casamiento, " .si , de .aquellas' no resulta reingúrz impedimento canónico. . K18~La instancia revela, entre otros interesantes extremos, un conflicto moral que encuentra vía ordinaria de solución mediante el recurso al tribunal que, en su dictamen, atiende sólo a que se exploren las voluntades de los oradores: "y estando conforme los proclamen y casen, si de aquellas no resulta impedimento alguno canónico. . ." La interna libertad de la conciencia que debió garantizar también

48


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

w

la emancipación de la interesada, es ahora el eje de la decisión. Cumplióse puntualmente lo exigido por el Tribunal y precedidas las proclamas, contrajeron matrimonio el 7 de febrero del mismo año.~19'A pesar de su condición singular, repetimos, tiene un carácter particularmente significativo la rápida integración de esta pareja de africanos en el régimen de legitimidad de la sociedad puertorriqueña. En un solo tiempo generacional han escalado los grados de asimilación a la sociedad, en cuya base les había colocado la trata. Establecidos los preliminares del Concordato de 1851, se abre para las Iglesias de las Antillas españolas, como para las mismas de la Península un período de adecuación al siglo presente, con los nombramientos de nuevos prelados enlas sedes vacantes, que lo eran casi todas. En Puerto Rico, el breve pontificado de D. Fr. Francisco de la Puente (1847-48) no ha dejado huella alguna sensible del cambio, no sólo por ser el Obispo hombre vencido por la edad, sino también por abarcar su corta estancia el .período de mando del entonces Mariscal D. Juan Prim y Prats, de quien como Real Vice Patrono nada tuvieron que esperar los destinatarios del Bando Negro. No obstante, el Obispo, cecuciente y achacoso, se ocupará, recién abierta su visita, de la instrucción catequística de los siervos. En 28 de mayo de 1847 firma los capítulos de Visita de la parroquial de. Río Piedras y se expresa en estos términos: . .Encargamos al mismo Párroco que contraiga todo el celo pastoral que debe animarle en bien de sus feligreses,: por que tanto los niñós como los esclavos y demás personas de esta Parroquia sepan bien la Doctrina Cristiana, que les explicará con frecuencia, principalmente aquellas cosas que deben saber con necesidad de medio para salvarse, teniendo presente que por su poca civilidad son rudos y debe con paciencia y dulzura enseñárseles cosas que importan para salvar sus almas. , czo>

49


L

A

T

O

R

R

E

La fugaz mención de los esclavos, a quienes se equipara significativamente a los párvulos, es cuanto sobre ellos nos dice el prelado castellano, que cambiará al año siguiente por la mitra de Segovia el gobierno de su sede antillana. A su partida recayó la designación de gobernador eclesiástico y vicario Capitular en uno de sus familiares, don Dionisio González de Mendoza, a quien debemos las primeras noticias—así al menos parece —que recibiera un dicasterio pontificio sobre la condición de los esclavos de Puerto Rico en el curso del siglo diecinueve. A petición, probablemente del nuncio Monseñor Brunelli, redactó por marzo de 1852 un Informe sobre algunos puntos concernientes al Obispado de Puerto Rico, en el que expresándose con la vehemencia y concretez que caracterizó su estilo, dice lo que sigue sobre la suerte de los esclavos bajo el epígrafe Fieles: *La incontinencia, que es uno de los vicios más dominantes en aquel país, no proviene solamente de las influencias del clima. . . la preocupación que existe entre aquellos moradores de que el trabajar es propio de negros y esclavos y, finalmente, el lujo extraordinario que reina en aquella Isla, son otras tantas causas ocasionales de la incontinencia de sus habitantes. Pero entre todas ellas ocupan un lugar preferente en mi concepto la ignorancia de la religión y la esclavitud. Esta última induce á los esclavos á ser incontinentes y proporciona a los libres la ocasión de serlo. Los que viven en la esclavitud no rehusan faltar á la continencia siempre que por este medio faciliten la consecución de la libertad, único y constante objeto de sus deseos, ó adquieran los recursos necesarios para redimirse: Y los libres pueden ser incontinentes sin dificultad ni gravamen de ninguna clase, habiendo esclavos, pues aunque la religión y nuestras leyes han señalado límites al dominio de los amos, cualquiera comprenderá, sin embargo, que los esclavos no pueden menos de acceder á sus exigencias por indebidas ó ~zi> inmorales que sean. . , La cruda descripción obedece fundamentalmente a la franqueza castellana del autor, sin compromisos ni vínculos

50


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

su

que pudieran hacerle enmudecer y que le valieron un tormentoso cursus honorum. Trasladado en breve a la canongía Doctoral de Santiago de Cuba, su intervención en los asuntos de la Iglesia de Puerto Rico cesa para siempre, reservándose su denuncia secreta—que probablemente se hizo pública mas de una vez durante su estancia en el País—el mérito de señalar directamente como un mal intrínseco a la institución de la esclavitud, siquiera bajo el prisma de consideraciones morales que marginaban la totalidad del problema t2a> Tras la corta sede vacante, fue preconizado y tomó posesión de la Diócesis en 1849 don Gil Esteve y Tomás, quien a pesar de corta permanencia en el País, inicia reformas fundamentales que llevará a cabo el Obispo Carrión, su sucesor. Al igual que en Cuba, donde regía la arquidiócesis de Santiago San Antonio María Claret, otro prelado catalán viene destinado a las Antillas. Esta última circunstancia merece una consideración detenida. El nuevo Obispo procede de un área fabril tempranamente industrializada donde los problemas laborales han asomado en 1848 y aún antes con carácter agudo, y aunque no tiene en su haber la experiencia del trabajo mecanizado que conoció de cerca el Padre Claret, obrero de hilaturas en su juventud, ha de experimentar por fuerza un cierto grado de asombro ante el régimen de servidumbre africana que prevalece en Puerto Rico y que conoce por vez primera. Un borrador de estos años hallado entre la correspondencia del Santo Arzobispo de Santiago, metropolitano de Puerto Rico, nos pone al tanto de la situación prevaleciente en su arzobispado. La carta viene dirigida al Ilmo. Sr. Obispo de Puerto Rico y en ella consulta con su acostumbrada sencillez cuál debe ser su conducta en cuanto a los problemas pastorales que plantean las esclavitudes: Hasta el presente no me he metido con esclavos, sólo he recogido á los que espontáneaménte se me han presentado. En algunos lugares de esta Diócesis la esclavitud está en el mayor relajo, sólo se les hace bautizar y esto si les place a los amos, y cuando les place: 51


O

R

R

E

pero casamientos y demás sacramentos no se reciben en muchas haciendas. . . . . . Yo quisiera merecer de V. que me dijera ya si en los ingenios, haciendas, fincas, etc., etc., de su Obispado, hay semejante relajación en los esclavos, y cómo se porta con ellos y cómo me debo portar yo. . (23) Los capítulos de Visita del Obispo Esteve en el Santuario de Hormigueros, fechados el 13 de febrero de 1851, nos dan la clave del documento en cuestión. El artículo décimo lee como sigue: Se encarga al Cura Teniente, bajo la más estrecha responsabilidad, el asiduo cuidado y vigilancia sobre el trato que se dá a los esclavos de las haciendas de su territorio. Que reciban los santos sacramentos, que cumplan con la santa misa en los días de precepto, que no se les obligue a trabajar en ellos y finalmente, que se guarde y cumpla cuanto las leyes civiles y eclesiásticas prescriben sobre tan importante objeto, dándonos parte de cualesquiera omisión, caso que sus advertencias no bastaran a remediarlo. . . (24) Es obvia la preocupación del Obispo por la suerte de las esclavitudes. Pero no trasciende la letra del Reglamento de 1826, de acuerdo con una línea de conducta realista, que. reconoce en la vigencia legal del código existente el único medio de obligar a los amos morosos o renuentes a cumplir con unas normas mínimas de humanidad para con sus siervos. El ánimo de pastor del Padre Claret se había adelantado al consejo que solicitaba cuando decía en la misma carta: .Me parece que este resorte del perjuicio que se sigue a la Real Hacienda es el que se debe tocar, para que las autoridades manden quitar este relajo, mayormente de las haciendas y fincas de los franceses. . . (25) practicando de antemano la misma conducta minimalista que su sufragáneo de Puerto Rico, producto de las circunstancias históricas de ambos países.

52


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

•

Otras dos medidas encontramos relacionadas con los esclavos en el pontificado del Sr. Esteve, una administrativa y directa y otra más amplia en su objeto, pero no por eso menos relacionada con el asunto. La fe judicial otorgada a los libros sacramentales, único archivo demográfico en España y sus posesiones de Ultramar hasta 1870 y 1884 respectivamente,( 2s) comenzó a plantear en los años medios del siglo diecinueve graves y delicados problemas en Puerto Rico. Hasta 1851 solían llevarse en la Isla los libros bautismales y de matrimonios de morenos, pardos libres y negros esclavos con separación de los libros de blancos. Como un ensayo preliminar de las soluciones que a los problemas citados propondrá más adelante el Obispo Carrión, hemos encontrado dos decretos de visita de los libros sacramentales de la Catedral de Puerto Rico expedidos por el Dr. D. Gil Esteve el 10 de julio de 1852, donde dispone que a se describan en un sólo libro partir de la fecha indicada todas las (partidas) de las personas blancas y pardas, separándóse tan sólo de él las de los esclavos. . . "(27) Lo que en apariencia pudiera creerse un signo más de segregacionismo y amixia, es en realidad una decisión oficial de la autoridad eclesiástica que integra al negro y al mestizo libres por un grado más a la sociedad en que viven, aunque sea a través, de la medida tímida expresada en el auto de visita citado. El cerco que el siglo pone a la institución de la esclavitud se estrecha lentamente. La segunda es la iniciativa de formar un catecismo de la Diócesis, tarea encomendada al parecer al que luego fuera su sucesor y era por entonces el capuchino exclaustrado don Benigno Luis Carrión (en religión fray Pablo de Málaga) y otro innominado compañero.~28' En sus primeras páginas, sigue la estructura del contenido al principio de las Sinodales de López de Haro, extendiéndose luego en explicitaciones de este núcleo primero. Su publicación, hecha con el propósito de unificar la enseñanza en todo el Obispado y la creación simultánea de la Obra de la Doctrina Cristiana, revelan una vez más el acento parificador de la pastoral de don Gil Esteve, 29> obediente en todo a la normativa del episcopado isabelino~ En sus cuarenta y tres lecciones no hay una sola pregunta

53


L

A

T

O

R

R

E

que, entrando en comentarios morales, haga alusión a los esclavos, salvo una referencia al trabajo de los siervos en días festivos,'30 Esta práctica eliminación de la voz esclavo, signo tal vez de una sensibilidad nueva, la encontramos también en los documentos del pontificado del Padre Carrión. Todas las exposiciones morales, por otra parte, se han deducido de la Regula Aurea, que no está contenida en el catecismo sinodal, por razones obvias de clima postridentino.. Será preciso aguardar a la provisión de la mitra de Puerto Rico en el Padre Málaga (1858) para ver aparecer los rasgos básicos de un ambiente de cambio previo a la emancipación de los esclavos, donde la condenación abierta del sistema no aflora por consideraciones de orden público en los años que preceden a la Gloriosa, cuando el episcopado isabelino cierra filas en torno al Gobierno de Isabel II, pero la indignación se deja sentir a ratos y el reconocimiento de una injusticia (la del régimen servil) se hace ya a la par con otra: la explotación del trabajador libre. Los años que corren entre 1858 y 1871 no han sido aún estudiados en Puerto Rico desde el punto de vista del proceso de formación de una conciencia nueva, en los que se desacraliza lentamente la sociedad puertorriqueña y aparecen las señales irreversibles del pluralismo que culminará en el 98. En esa década tormentosa—los años sesenta— incluída entre las fechas expresadas, ocupó la sede de Puerto Rico el capuchino andaluz a quien ya hemos hecho referencia, conocido en los catálogos episcopales como Don Fray Pablo Benigno Carrión de Málaga. Vocación tardía al orden de capuchinos, confesor del célebre Fr. Rafael de Vélez-Málaga, Arzobispo de Santiago de Compostela y autor de la Apología del altar y el trono,(31) el Padre Carrión había escuchado más de una vez los acordes del himno de Riego, conocido fa peregrina condición de la Pepa y oído las truculentas estrofas del Trágala como para llegar a Puerto Rico en 1842 lo suficientemente desengañado de arbitrismos fáciles, recetarios constitucionales ,y demás espejismos politicantes al uso. De ahí el juicio independiente, la franca manifestación de criterios y la consiguiente actividad reformadora que en los 54


Fotografía O. Fray Pablo Benigno Carrión de Málaga, Obispo de Puerto Rico. tomada en los últimos años de su vida, c. 1868. Original en el Archivo de los PP. Capuchinos de la Provincia de Castilla. Madrid, Plaza de Jesus.


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . . años de su pontificado incorpora a la coyuntura histórica de su tiempo la Iglesia de Puerto Rico, rezagada hasta 1843 en el perezoso inmovilismo de la gran sede vacante que corre de 1833 al 1848. A su muerte en 1871, el Padre Carrión dejaba establecido el conocido sistema francés décimonónico de oeuvres e institucionalizados los resortes básicos de la vida de la Iglesia portorricense por cerca de un siglo. En sus estancias en' la ciudad de San Juan, en San Germán y en Vieques y en sus viajes de misión en compañía del Obispo don Gil Esteve, tuvo ocasión de conocer la suerte de los esclavos en los años críticos del siglo. Del conocimiento directo que por propia experiencia había adquirido en Puerto Rico del espinoso cuadro de la Administración, no puede esperarse una actitud a la francesa, antiesclavagiste, retórica y brillante. En los momentos en que se ofrecía al jornalero andaluz la resignación cristiana como remedio a su situación 32' no era posible pedir a un Obispo de desesperada~ Ultramar, preso en la malla solemne del juramento de fidelidad, que hiciera declaraciones o procediera a actos que turbaran de alguna manera el equilibrio siempre difícil de la Capitanía General. Así nos explicamos los párrafos que en la pastoral del 26 de mayo de 1861 dedica a los esclavos, a quienes exhorta a la paciencia y resignación ante las arbitrariedades de los amos, salvo en aquellas cosas que tocaren a la conciencia, poniéndoles como ejemplo significativo el episodio bíblico de José y la mujer de Putifar. 33~En los párrafos anteriores y valiéndose de textos paulinos, expone la tesis de la filiación vicaria de los criados respecto a sus amos, recordando a los últimos la estrecha responsabilidad de la educación cristiana y el ejemplo que deben a los que les sirven. No vacila en pintar con términos claros e inequívocos la condición del criado y el esclavo: . .Penoso es recibir cargos severos y acaso inmerecidos de hombres que, aunque superiores, muchas veces carecen de la prudencia y talento que debe tener el que manda, penoso es haber de renunciar a cada paso a la inclinación natural y subordinar la propia voluntad a la ajena. . .

57


L

A

T

O

R

R

E

Seguidamente, al igual que su antecesor, recuerda a los amos el Reglamento de 1826 y los capítulos que se refieren a la "educación, trato y ocupaciones" de los esclavos. El paternalismo que señalábamos en el relato del P. Jiménez (D. Juan Francisco) asoma en esta exhortación: . . .En todas estas vicisitudes de vuestra vida encontraréis ocasiones de atesorar méritos para conseguir la vida eterna con menos trabajo y más seguridad que si os halláseis en una posición encumbrada. . . La santificación del alma, como voluntad de Dios, reflejo directo de una soteriología postridentina, rige el largo discurso hasta manifestarse en los párrafos finales como resumen epilogal de la exhortación. Aquí se revela el fundamento paulino de la pastoral de esclavitudes durante los casi cuatro siglos de su existencia en Puerto Rico: .El que verdaderamente ama a Dios. . . sabe que el

primero de sus deberes consiste en hacer que todos cumplan la voluntad del Señor y como ésta no es otra que la santificación de nuestras almas, reconoce que en cualquier estado o condición en que se halle, ha de ser templado en la prosperidad, resignado en las adversidades y trabajos, sumiso a sus superiores, atento con sus iguales. . .

Mas

La esclavitud es un estado, no por duro menos transitorio y contingente. Por lo tanto, es reversible como suerte, puede desaparecer en esta vida y definitivamente con esta vida. La parenética paulina, especialmente el llamado Código familiar de Colosenses, 3, 18-4, 1. asoma sin disimulo en los párrafos citados, concebidos en el estilo llano que caracterizó al Padre Carrión. de un año después, el 15 de octubre de 1862, eleva al Gobernador una larga representación en que expone con riqueza de pormenores los inconvenientes que se originan en, la fe judicial otorgada a las actas de los libros sacramentales, cuyo valor conjetural pone de manifiesto:

58


ASPECTOS DE UNA PAS1

•

AL DE ESCLAVITUDES. . .

.Presentados en juicios estos certificados, han dado lugar a pleitos y causas criminales contra seglares y sacerdotes por la sola razón de haber dado más importancia legal de la que en sí tienen á las circunstancias de paternidad, clase ó condición de la persona a que se refieren las partidas parroquiales y de cuyas circunstancias no dá fé el párroco en modo alguno. (34) El documento, cuyo valor para la historia de las instituciones en Puerto Rico es de primer orden, se extiende sin prisas sobre un punto de capital importancia para estas notas; la distinción de libres y esclavos: Esta distinción, hoy necesaria en los libros parroquiales porque se ha autorizado que sea el certificado del bautismo el único medio de conocer la condición de las personas, ofrece graves inconvenientes dignos de la atención de la autoridad civil á la que toca entender en el sin número de cuestiones que a cada paso se originan. Ningún título de propiedad debiera reunir más requisitos que el de los siervos por la misma razón de que se trata de la oposición a la libertad a la que siempre la ley favorece. . . Unos párrafos más adelante, después de haber expuesto la nulidad efectiva del acta de bautismo como carta de esclavitud y la lógica conveniencia de la creación de un certificado civil, revela el verdadero motivo de su protesta: Y por último cesaría la necesidad de que en el libro de Bautismo se haga una clarificación tan agena al acto sagrado y solemne que se celebra cuando no mediaran las razones poderosísimas que he apuntado y que destruyen todo el valor que equivocadamente se concede á un certificado parroquial en que tan sólo se da fe de haberse administrado el santo sacramento del bautismo á un individuo, que de otra que debe pesar en el ánimo de todo católico. La partida que extiende el párroco después de bautizado un niño, es con el objeto de que conste en todo tiempo que aquel ha recibido el agua del bautismo y

59


L

A

T

O

R

R

E

ha ingresado en el gremio de la Iglesia, y para que acredite en toda edad y en todos los países que recorra, que pertenece a la única y verdadera religión de Jesucristo. ¿ Y es este el documento más a propósito para el objeto que se autoriza su uso? Ofendería la reconocida piedad de V. E. si añadiera una sola consideración a esta idea. . . La condenación de la práctica, expresa la repugnancia que experimenta el obispo ante la condición de los siervos y lo odioso de una costumbre que por la fuerza de la ley le había obligado a entender en 1859 en la reducción a servidumbre de una mujer de Toa Baja, María Antonia, y de sus hijos, por no haber podido probar suficientemente su condición de libertad, expresada en el acta de bautismo de uno de ellos. Cinco años después, en ausencia del prelado, el Deán y Gobernador eclesiástico don Jaime Agustí y Milá, se enfrentará al clima abolicionista del sesenta y siete de la manera que pasamos a historiar. Se trata de un revelador episodio. El 4 de febrero del mismo año el Gobernador Civil había remitido al deán Agustí un oficio donde le hablaba de la difusión en la Isla del conocido opúsculo de Mons. Dupanloup, Obispo de Orleáns, sobre la abolición de .la esclavitud y le sugería que ayudara a recoger los ejemplares que corrían por el País. el 6 contestaba el Deán en los términos siguientes: Excmo. Sr.: Con esta fecha expido mis ordenes á los párrocos de la Diócesis para que recojan y remitan á mi autoridad, para yo hacerlo luego á la superior de V.E., todos los ejemplares de la Pastoral del Obispo de Orlean (sic) sobre emancipación de la esclavitud de la que tengan 6 tuviesen conocimiento, á cuyo efecto les recomiendo la mayor eficacia y prudencia, por abundar este Gobierno eclesiástico en los mismos sentimientos de V.E. —Y tengo el honor de participárselo en contestación á su atento oficio de 4 de los corrientes, reservándome no obstante para su oportunidad el dar cuenta con el resultado Dios, etc. . . (ss>

60


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

•

Lo que pudiera parecer obsequiosa condescendencia en esta ocasión, no es otra cosa que el reflejo del clima exaltado de aquellos días y de los temores no infundados de que el estilo flamboyant de Monseñor de Orleáns pudiera inquietar la opinión más de lo conveniente. No tardará el futuro Deán de la Habana en demostrar que es este principio de gobierno el que le inclina a una prudente reserva, aunque. reconozca plenamente las injusticias del régimen laboral vigente en el País. El 7 de octubre de 1867 remitía el Gobernador a Agustí "un proyecto para la educación de pobres, negros y chinos" obra del Deán de la Habana, Don Jerónimo Mariano Usera y Alarcón, vocal de la Junta Consultiva para la reforma de las Antillas, suscrito entre otros por los puertorriqueños José Julián Acosta y Segundo Ruiz Belvis (39) El Sr. Usera, deán que fue de la Catedral de Puerto Rico al tiempo de la llegada del célebre barco negrero Mayesty a sus costas (1859), se había ocupado con abnegación de la suerte de su cargamento en el depósito de Cataño y poseía un conocimiento directo de la miseria de la trata por haber formado parte de la expedición Manterola a Fernando Poo en 1845.$38) Consistía el plan en una hora diaria de lección que impartirían los religiosos de la Doctrina Cristiana, a obreros libres y esclavos en los ingenios y otras tierras de labor. El Dr. Agustí expone. de inmediato las dificultades, basado en los abusos de los dueños con los jornaleros libres o con sus esclavos: Los dueños de esos mismos establecimientos permiten á sus dependientes, criados ó esclavos, el menor tiempo posible para descanso de las rudas faenas á que de continuo están entregados y fatigados los infelices y apeteciendo la reparación que necesariamente exigen las gastadas fuerzas de su cuerpo para cuando suena la hora de volver á sus tareas, ¿podrán entretenerse á oír y escuchar y entender cual corresponde á los hombres que con tanto celo suspiran y ofrecen desvivirse por su bien, y haciendo forzosa en tales puntos esta enseñanza y disponiendo por consiguiente que cada día a una hora

61


L

A

T

O

R

R

E

dada el dueño del establecimiento conceda el tiempo necesario a sus dependientes para aplicarse á la enseñanza que se pretende en el proyecto, políticamente hablando, dará buenos resultados? Lo dejo al ilustrado criterio de V.E., no dudando que dirá: así debiéranlo hacer, una obligación á que lo hagan, por ahora no is posible. El texto nos introduce en los motivos de la conducta pastoral del Obispo Carrión y sus colaboradores inmediatos ante los problemas morales que plantea el campo puertorriqueño. Se presentan ya sobre un mismo plano el jornalero libre y el esclavo. Pero la coyuntura histórica del sesenta y siete, con la Gloriosa a las puertas, no permite variar la línea de conducta practicada por el Prelado. Una circular del Gobernador eclesiástico del 26 de octubre de 1867,(40) disponiendo que los Párrocos cumplan con el artículo 69 del Reglamento para la aplicación de la ley sobre la represión y castigo del tráfico de negros dando parte "dentro del cuarto día de las defunciones, matrimonios y nacimientos de esclavos que ocurran" y otras dos de 15 de febrero y 10 de marzo de 1868 c41~que regulan su cumplimiento, son las últimas normas de carácter oficial que se publican en el Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Puerto Rico sobre las esclavitudes con anterioridad a su abolición. Seguimos con un breve comentario a una pieza de oratoria sagrada que, manuscrita e inédita, figuraba entre la corta colección de sermones del Archivo del Arzobispado. Seis cuartillas escritas por ambas caras en menuda letra inglesa, sobre folios de papel sellado de pobres del año 1869, contienen lo que podríamos considerar una síntesis de la doctrina sobre las relaciones entre operarios-libres o esclavos-y amos, durante el pontificado del P. Carrión. Con toda probabilidad ha sido predicado por algún cuaresmero en la misma Catedral, con anterioridad a la abolición. Nos basamos para formular esta hipótesis en el hecho de que su lenguaje —se habla de criados y domésticos sin mención expresa de esclavos y sí muy rara de la palabra siervos— es sorprendentemente parecido al de la pastoral del 26 de mayo de 1861 ya citada. Desde el exordio y a través del cuerpo del

62


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

sermón, se desarrolla un comentario circunstanciado a la célebre exhortación paulina a los amos contenida en el texto de Colosenses 4-1 que figura como epígrafe. La necesidad de un principio jerárquico en la sociedad convierte a la condición servil en una cuestión de grado, hasta llegar a lo alto de la pirámide ". . .donde también encontramos siervos, que a lo menos lo han de ser de Dios. . ." De esta relación de servicio de la que nadie escapa, se deducen las obligaciones de los amos. La diatriba contra los abusos y negligencias de los señores y amos nos ofrece un cuadro animado con el colorido impresionista del predicador popular, evocador de escenas de la vida diaria en el Puerto Rico de los años sesenta. La corrupción, la negligencia respecto a la suerte moral del esclavo y del criado, las cargas de un horario de trabajo agotador, aparecen descritos con rasgos grandes y seguros y el anónimo orador no anda remiso en amenazas. El sermón es una síntesis de la moral estamental y por lo tanto inmovilista, sobre la que se asentó durante siglos la institución de la esclavitud en Puerto Rico. Ciertamente no aporta nada nuevo sobre lo que los sermonarios del siglo diecinueve contenían acerca del tema, pero no cabe duda de su inconfundible acento local. Por el interés que reviste como pieza infrecuénté en nuestras colecciones documentales conocidas, la incluimos en su integridad en el apéndice. 42 Destruido por la Gloriosa el proyecto de Colegio de Misioneros capuchinos de Ultramar que pensó establecer en Loja el Obispo Carrión, regresó a su diócesis, desembarcando el 16 de noviembre de 1868 en Puerto Rico. A pesar de su edad y su estado su salud, no pudieron disuadirle de emprender a principios de 1871 su tercera visita pastoral, que ningún prelado portorricense había llegado a realizar. El 10 de febrero visitaba los libros parroquiales de Nuestra Señora del Pilar de Río Piedras, estampando en el 1° de bautismos de esclavos(43)el decreto que sigue: . .Santa Pastoral Visita de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Río Piedras á 10 de Febrero de 1871. Vistas y examinadas las 71 partidas de bautismos contenidas en este libro desde el folio 33 hasta el 47 63


A

T

O

R

R

E

inclusive les damos nuestra aprobación y atendiendo á que por Decreto Superior de cuatro de Julio del año próximo pasado, y publicado en esta Isla el primero de noviembre último sobre Abolición parcial de la esclavitud, desde el veintisiete de septiembre de mil ochocientos sesenta y ocho todos los nacidos de esclava quedan, libres, mandamos al Sr. Cura Regente que en lo sucesivo no haya más que un libro para todos los que se bauticen, dando por concluido el presente, y advertírnosle que al asentar las partiLis omita la circunstancia de si son blancos ó de color. Fr. Pablo Benigno Obispo de Puerto Rico (rubricado) sello del Obispado de Puerto Rico Por mandado de S.E. el Obispo mi Señor Pedro María Berríos Presbítero Secretario , (44) (rubricado) La Ley Moret reservaba al Obispo de Puerto Rico la satisfacción de abolir la segregación de los libros sacramentales de bautismo y su condición de fé testimonial de esclavitud, que con tanto empeño había combatido. No se limitaba solamente a abolir la práctica sino que añadía esta importante claúsula: . . . Y advertírnosle que al asentar las partidas omita la circunstancia de si son blancos ó de color. . . La tacha quedaba suprimida y el prejuicio, privado de un poderoso instrumento. Sorprendió la muerte al Padre Carrión en el curso de la Visita, falleciendo el 29 de noviembre del mismo año en 64

w

L


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

w

Fajardo de resultas del accidente fatal sufrido el día trece del mismo mes~ 45> Por este motivo la nueva disposición no prosperó. Pero queda la constancia de su existencia, adelantándose el Prelado con impaciencia notoria a la abolición definitiva. Al considerar la notable diferencia entre su decreto de abolición de la tacha y el gradualismo minimalista del Gobernador eclesiástico D. Bernardo Molera sobre la misma materia dos años después;46> pensamos que debió recordar el Obispo con frecuencia aquella doble condenación de la esclavitud y el prejuicio que hacía el capuchino fray Miguel de Santander a fines del siglo dieciocho en su Doctrina XVI — de las obligaciones de los amos para con los criados: .Entended, señores, que aunque tenéis, como ya he dicho, una potestad dominativa sobre vuestra familia, no es lo mismo un criado o una criada que un esclavo. Aquel y aquella pueden buscar nuevos amos, este no puede: aquellos son personas libres, este infeliz por la tiranía de los otros hombres no lo es, debiendo también serlo. Porque á la verdad, ¿qué hace el color blanco o negro para privar al hombre de su mayor bien, que es la libertad? Esta es un derecho inagenable del mismo hombre, y sólo la prepotencia, el despotismo, ó más bien la tiranía, ha podido establecer una cosa tan repugnante á la razón y a la divina ley. . <47> Las fechas de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico sorprendieron a la Diócesis en un difícil período de sede vacante, la consiguiente a la muerte del Padre Carrión. A ello debemos la ausencia de una carta pastoral que no habría faltado de haber sobrevivido el Obispo al accidente que le condujo al sepulcro. Entre las solemnidades religiosas reseñadas ya por los historiadores, se encuentra el Te-Deum, que a instancias del Ayuntamiento de San Juan, se cantó en la Iglesia Catedral, con la anuencia rutinaria del Cabildo, otorgada el 4 de abril de 1873, en una sesión ordinaria'48> Cantóse, en efecto el himno ambrosiano en medio del regocijo general, y sus notas solemnes, moduladas por la

65


L

A

T

O

R

R

E

Capilla de Música, integrada en gran parte por morenos y pardos libres, descendientes de esclavos africanos cerraron un capítulo de historia cuyos orígenes se confunden con los de Puerto Rico. Unos meses después, el Gobernador eclesiástico Licdo. don Bernardo Molera y Murillo, ponía fin al último vestigio legalista de la situación anterior al suprimir la doble clasificación de libros sacramentales de libres y de esclavos mediante una circular del 8 de junio publicada en el Boletín (49) Eclesiástico del 15 del mismo mes y año. Damos fin a estas notas insistiendo en su carácter fragmentario, que deben completar estudios de medición éstadística. Hemos excluido conscientemente por este motivo problemas pastorales y sociales del agro puertorriqueño señalados por igual para libres y esclavos por los Obispos del siglo diecinueve, como lo es el de las uniones llamadas naturales, que presumimos numéricamente mayores entre los esclavos de las haciendas. Su amplitud e importancia nos inclinó a reservar nuestros juicios sobre la materia por la razón expuesta. Quedan también por examinar con más detenimiento los fondos documentales de la Vicaría de San Germán, donde nos prometemos noticias que amplíen el campo de visión que limita este trabajo en gran parte al área de la Capital y a los documentos de carácter circular emitidos por la Mitra. Pretendimos abrir un camino cerrado hasta ahora en nuestra historiografía por lo inaccesible de las fuentes. Al franquear a los estudiosos la documentación que por primera vez aparece, esperamos haber contribuido aún con las limitaciones que señalamos ya en el título, al conocimiento de la compleja realidad de la esclavitud en la historia de Puerto Rico.

66


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . . Notas

o

an

1. El Sínodo de 1919 celebrado en San Juan de Puerto Rico no abrogó explícitamente las Constituciones sinodales de 1645 e incluso en el curso del siguiente se hizo una edición — la tercera de Puerto Rico — por mandato del Obispo Guillermo Ambrosio Jones, O.H.S.A. 2. Aunque la fórmula es generalísima, citamos al azar un texto concreto, el contenido en la partida de Isidro González, esclavo que fué de don Alejandro González, sexagenario bautizado en la Catedral de Puerto Rico el 21 de mayo de 1852. Libro 27 de morenos y pardos libres y esclavos, folios 232v. y 233. Archivo de la S. I. Catedral Metropolitana de Puerto Rico. 3. López de Haro, D. Fr. Damián: Constituciones sinodales hechas por el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Don Fray Damián López de Haro, Obispo de la ciudad de San Juan de Puerto Rico, islas de Barlovento, provincia de Cumaná y demás anexas a ella. Impresas con licencia en Madrid por Catalina de Barrio y Ángulo, año de mil seiscientos cuarenta y siete. Reimpresas por mandato del Ilmo. y Revdmo. Sr. Dr. D. Guillermo A. Jones, O.S.A., Obispo de Puerto Rico. Imprenta del Seminario, 1920, p. 48. 4. O.C., p. 49. 5. Coll y Toste, Cayetano: Boletín Histórico de Puerto Rico, Tomo X, San Juan, Puerto Rico, 1923, pp. 262-273. 6. Lárraga, Francisco, P. Fr.: Prontuario de la Teología, compuesto primeramente por el P. Fr. Francisco Lárraga, del Sagrado Orden de Predicadores. . . y ahora últimamente acabado de reformar, añadir y reducir a mejor método. . . por D. Francisca Santos y Grosín, Presbítero y profesor de Teología . . . Madrid: Imprenta Calle de la Greda, 1819, p. 400. 7. Circular impresa en Puerto Rico el 29 de octubre de 1817, 3 hojas sin numeración. Archivo del Arzobispado, Impresos. 8. Gutiérrez del Arroyo, Isabel: "Juan Alejo de Arizmendi, primer obispo puertorriqueño" e "Itinerario de la segunda visita pastoral de Su Ilmo., el Dr. D. Juan Alejo de Arizmendi (1803-1814): Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan de Puerto Rico, número 9, octubre-diciembre`1960, pp. 36-45. 9. Ejemplar en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, Ultramar, Gracia y Justicia, Legajo 2030, Exp. 6. ,0. Córdova, Pedro Tomás de: Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la Isla de Puerto Rico, por Don . . . Secretario Honorario de S. M. y del gobierno de la misma. Tomo V. año de 1833. En la oficina del Gobierno: a cargo de D. Valeriano de Sanmillan. Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan de Puerto Rico, 1968, pp. 92-99. Dávila, Arturo V.: Las encíclicas de Pío VII y León XII sobre la revolución hispanoamericana y su divulgación en Puerto Rico. Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan de Puerto Rico, 1965, pp. 92-99. 11. Córdova, Pedro Tomas de: O.C., T. VI, 147-148. 12. Apéndice documental: Documento I. 13. Alonso, Manuel A.: El Jíbaro, Editorial Cultural, Río Piedras, Puerto Rico, s.a., página 217. 14. En su testamento cerrado firmado en Río Piedras, el 28 de mayo de 1845 (Archivo General de Puerto Rico, Fondo de protocolos notariales, serie: San Juan, escribano: Martínez, Joaquín, año 1845. tomo II, no 72, caja 450) no

67


T

O

R

R

E

o

an

aparecen ya esclavos. Entre 1808 y 1811 actuó como agente de ventas de africanos, v.: Szásdi, Adam: "Apuntes sobre la esclavitud en San Juan de Puerto Rico: 1800-1811." :Anuario de Estudios Americanos,T. XXIII, Sevilla, 1966, p. 1456, nota 59. 15. Archivo Histórico Nacional, Madrid, Ultramar, Gracia y Justicia. Legajo 2017, expediente no. 1, oficio no. 57. 16: Coil y Toste, Cayetano: O.C., ano XII, núm. i V. 2, San Juan, Puerto Rico, 1925, pp. 56-57. 17. Apéndice documental: documento II. 18. Apéndice documental: documento III. 19. Apéndice documental: documento IV. 20. Libro de circulares y visitas de la Parroquia de Río Piedras, 1812-1918 folio 68 v., Archivo del Arzobispado. San Juan de Puerto Rico. 21. Archivo Secreto Vaticano: Expediente 9, Caja 1, Carpeta 3,: Fotocopias en el Archivo General de Puerto Rico. San Juan de Puerto Rico. 22. Fernández Cristobal, C.M.F.: El Beato Padre Antonio María Claret. Historia documentada de su vida y empresas. Editorial Coculsa, Madrid, 1941, I, pp. 911-913 y II, s.a., p. 794. 23. Ob. Cit., I, pp. 764-765. 24. Libro de circulares. Archivo del Santuario de Hormigueros. El mismo texto se repite literalmente en el libro de circulares y resultas de visita de la Parroquial de Toa Baja el 17 de marzo de 1852, un después,, lo que demuestra que se trata de una norma general. Y con fecha de 13 de diciembre de 1852 se edita en una circular remitida a las parroquias (Archivo del Arzobispado. Impresos). 25. Fernández, Cristóbal: Ob.Cit., I, p. 765. 26. Carreras. Ramón: "Primer censo de Puerto Rico bajo la bandera americana", Diario El Mundo, San Juan, Puerto Rico, domingo 21 de abril de 1940. no. 8563, p. 5.

van

27. Ambos decretos se encuentran en los libros 27 de bautismos de pardos y morenos libres y esclavos (folio 238) y 7 de matrimonios de ". ..personas pardas, morenos, libres y esclavos" (folio 194). Archivo. S. I. Catedral Metropolitana de Puerto Rico. 28. Hasta ahora se tuvo el catecismo por obra del Obispo Esteve a cuyo nombre aparecen todas las ediciones pero un informe confidencial de D. Dionisio González de Mendoza fechado en Madrid a 17 de octubre de 1854 dirigido al Pro nuncio (¿Mons. Brunelli?) señala como autor al P. Carrión". . . en unión de otro ex-capuchino .. .": A.G.P.R., fondo A.R., Serie: A.S.V., Subserie: A.N.M. Brunelli, Exp 2, Carpeta 1, Caja 1. 29. Cuenca Toribio, José Manuel: La Iglesia española ante la Revolución Liberal. Ediciones Rialp, Madrid, 1971, pp. 70-107. 30. Catecismo de la Doctrina Cristiana ordenado por el Excmo. e limo. Sr. Dr. D. Gil Esteve Obispo de Puerto Rico. Para el uso de los fieles de su diócesis. Puerto Rico, Establecimiento tipográfico de D. I. Guasp, 1849, p. 37 (lección 4a. Del tercer mandamiento.) En la la. edición ni siquiera se menciona la palabra al definir el término trabajos serviles. Una corrección posterior, cuya fecha no podemos determinar por qué aparece en la edición de Barcelona de 1896 (José González Font, editor, calle de Balmes no. 84, p. 38), la incluye. 31. Vecilla de las Heras, Delfín: Fray Pablo Benigno Carrión de Málaga, Obispo de Puerto Rico, Vida, Obras y Escritos. I. Editorial Plus Ultra, Río Piedras, Puerto Rico, 1960, pp. 19-33. 32. Nos referimos a las conocidas narraciones del P. Coloma: Mal-alma, Juan Miseria y La resignación perfecta,_ ambientadas en los años que de las campanas de Africa a la Restauración (1874). Coloma, Luis: Obras Completas . Editorial Razón y Fe. Madrid, 1952, 3ra, edición.

68

•

A


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

•

33. Vecilla de las Heras, Ob. Cit., II, pp. 151-188, la reproduce en su integridad. 34. Apéndice documental: Documento V. 35. Apéndice documental: Documento VI. 36. Correspondencia con el Excmo. Sr. Vice Real Patrono y autoridades de la Isla. 1861-1868, folio 168. Archivo del Arzobispado. 37. Garmendía de Otaola, O., S. J.: D. Jerónimo Mariano de Usera y Alarcón, misionero y fundador de las Religiosas del Amor de Dios. Zamora. 1970. pp. 252-254. 38. V. Supra., pp. 51-71. 39. Apéndice documental: documento VII. 40. Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Puerto Rico. Año IX. nov. 1 de 1867, núm. 21, p. 249. 41. Ibid., febrero 15 de 1868, año X, núm. 4, p. 38 y marzo 15 de 1868, no. 6, pp. 63-65 respectivamente. 42. Apéndice documental: documento VIII. 43. El libro se había iniciado en virtud del decreto de visita del Obispo Gil Esteve del año 1852, del que hablamos en la nota no. 27. 44. Libro I de esclavos-1852-1871-folio 47 v. Archivo Parroquial de Nuestra Señora del Pilar de Río Piedras. 45. Jones, Guillermo A. Dr., O.S. A.: Ob..Cit., p. 153. 46. Apéndice documental: documento IX. 47. Santander, P. Fr. Miguel de: Doctrinas y Sermones para Misión del P. Fr. Miguel de Santander, religioso capuchino en el Convento de misioneros de la Ciudad de Toro, Custodio de la Provincia de Castilla, Calificador del Santo Oficio, Examinador sinodal del Arzobispado de Toledo, y Misionero apostólico. Segunda edición, con licencia en Madrid. En la imprenta de la Administración del Real Arbitrio de Beneficencia. Año de 1802. (tomo I, p. 208). El Padre Carrión ha debido leer con frecuencia los Sermones de Santander, editados a instancias del Beato Diego José de Cádiz y empleados por los capuchinos andaluces en sus misiones. 48. Libro 23 de acuerdos capitulares, folio 93, Cabildo eclesiástico. Archivo del Arzobispado, San Juan de Puerto Rico. 49. Apéndice documental: documento IX.


A

L

O

R

R

E

DOCUMENTO I Expediente de compra del esclavo Hilario para el Seminario Conciliar de San Ildefonso./ Archivo del Arzobispado, dan Juan de Puerto Rico. Fondo: Seminario Conciliar. Puerta Rico, 17 de abril a 13 de julio de 1833. Señor Provisor Gobernador del Obispado Sede vacante

el

Presbítero don Angel de la Concepción Vázquez, Rector y Administrador de este Seminario Conciliar de San Ildefonso, Arzobispo de Toledo, á V. S. con la veneración debida, dice: que habiéndose abierto dicho Seminario con sólo en los primeros días cinco ó seis colegiales, por lo pronto se proveyó su cocina, por orden de su fundador, el ya difunto Excmo. é Ilmo. Sr. Dr. D. Pedro Gutiérrez de Cos, dignísimo Obispo de esta Diócesis, con un cocinero y dos sirvientes, por ser entonces bastante este número de oficiales para su servicio. Con el mismo se ha mantenido durante seis meses que han transcurrido, aunque con mayor aumento de trabajo en los tales sirvientes por haberse ido recibiendo cada día más y más colegiales, principalmente en el cocinero, de modo que habiendo llegado ya el número de estos al de treinta y seis, con los acabados de recibir por su Excmo. e Ilmo. Fundador, al que se agregan los dos sirvientes y comprador suplente, es ya casi imposible el cumplimiento en el cocinero que hay, por ser solo y especialmente estando este lisiado de quebradura desde su compra, y siendo bien escaso en el conocimiento de su oficjo. Esto ha dado motivo a que enferme, como actualmente está, en manos de facultativo, pagando diariamente el Seminario seis reales á otro cocinero que suple sus veces, lo que, como se vé, obra gravosamente contra mismo establecimiento, el que teniendo como tiene, con que comprar otro buen cocinero, se evitará este gasto supernumerario a que está sujeto, verificándose dicha compra. Esta misma necesidad procuré representar varias veces en sus últimos días al Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo que acaba de

70


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

morir, pero no habiéndome dado lugar á ello las continuas 'molestias que padecía en su larga enfermedad, lo omití hasta ahora y no permitiéndome la premura en que me hayo por falta de cocinero para llenar mi encargo, esperar más tiempo en su provisión, en esta virtud. A. V. S. reverentemente ocurro, haciéndolo presente, á fin de que se sirva en su vista, permitirme por medio de su decreto la mencionada compra del cocinero que necesito por las razones ya indicadas por ser así de hacerse, jurando no proceder de malicia, etc. Angel de la Concepción Vázquez (rubricado)

Puerto Rico y Abril 17 de 1833 Considerando atentamente lo que expone el Sr. Rector del Seminario Conciliar en la precedente representación y deseando proveer de remedio en una de las principales atenciones del establecimiento, al mismo tiempo que es conocida la imposibilidad de que un sólo cocinero dé abasto y desempeñe la del Seminario, permítese que el mismo Rector solicite un esclávo buen cocinero para comprarlo con las rentas del Seminario y destinarlo á su servicio, y luego que lo haya encontrado con noticia de su habilidad, edad, cualidades y conducta, como también del precio en que estuviere, informará á este tribunal para hacerlo examinar teórica y prácticamente en su oficio, á fin de determinar su compra, si adaptare á las miras que se desean por este tribunal y el mismo Rector se informará por sí mismo del título con que lo posea su dueño para asegurar de un modo indudable qualquiera propiedad que adquiera el Seminario. Licdo. Nicolás Alonso Andrade y San Juan (rubricado) 71


L

A

T

O

R

R

E

Ante mí, José Antonio Loredo Notario mayor (rubricado) El mismo día hice saber al Rector del Seminario y le entregué este original, á los efectos que convengan= doy fe. Loredo (rubricado)

Señor Provisor Gobernador del Obispado sede vacante El Rector de este Seminario Conciliar de San Ildefonso de esta Ciudad, en cumplimiento de lo que se le ordena en el precedente decreto, dice á V.S.: Que después de haber hecho eficaces diligencias para el buen cocinero que tanto necesita este Colegio que está a su cargo, ha encontrado un negro de color algo achocolatado nombrado Hilario, de edad como de treinta á treinta y cuatro años, robusto, de cuya habilidad para la cocina tiene buenos informes, no sólo por otras personas, sino también por su propia experiencia pues ha estado cocinando en el mismo Seminario, durante la enfermedad de quince ó diez y siete días que padeció en días anteriores el cocinero actual del propio seminario, en cuyo tiempo también observó algo que su conducta moral era buena, y ha acabado de confirmarse en que toda es buena por las noticias que ha tomado, aún de su mismo dueño, que es la Sra. Da. Escolástica Astarloa, legítima esposa de don José Aranzamendi, á cuya presencia pasó el Rector en persona á certificarse más, así del proceder y estado de salud del dicho negro como de la propiedad que tiene en él. Dicha señora le ha hecho ver que lo compró de una sobrina que lo hubo del señor Capitán General de esta Isla don Miguel de la Torre, sin tacha alguna, por escritura que está protocolizada en el oficio del escribano público don Julián García y que lo vende del

72


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

mismo modo por necesidad que tiene del dinero en la cantidad de trescientos cincuenta pesos en la plata corriente que fué en lo que compró. Con estos informes y noticias condujo el Rector al referido negro á la inspección del médico de Sanidad de esta capital don Emidgio Antique y este, habiéndolo reconocido, dijo estar dicho negro bueno y sano y en buena disposición para ser comprado. Es cuanto el Rector puede elevar á la consideración de V. S. en este asunto. Puerto Rico, 12 de Julio de 1833. enmend= Escolástica Astarloa=vale. Angel de la Concepción Vázquez (rubricado)

Puerto Rico y Julio 13 de 1833. Visto el anterior informe del Rector del Seminario de esta Ciudad, se le autoriza para que realice la compra del criado Hilario de oficio cocinero en cantidad de trescientos cincuenta pesos macuquinos, cuyo costo hará de los fondos del Seminario, pero deberá otorgársele escritura de propiedad á favor del Seminario, con las cláusulas en derecho necesarias, debiendo obligarse precisamente el vendedor á la vicción y saneamiento de la venta, la cual aceptará en estos términos, pues se le habilita al efecto, sacando testimonio de ella y conservándolo en el archivo del Seminario, para seguridad de los derechos del propio Seminario. Y para que pueda comprobar en sus cuentas este gasto extraordinario, entréguesele estas diligencias originales al mismo Rector. Licdo. Nicolás Alonso Andrade (rubricado) Ante mí José Antonio Loredo Secretario y Notario mayor (rubricado)

73

i

•


L

A

T

O

R

R

E

Seguidamente notifiqué el auto anterior. al Rector del Seminario don Angel de la Concepción Vázquez, y le entregué esta como se manda. Doy fé. Loredo (rubricado)

74


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

DOCUMENTO II Circular del deán don Nicolás Alonso Andrade dirigida a las parroquias de la Isla sobre instrucción religiosa y bautismos de los esclavos. Libro de circulares y resultas de Visita de Toa Baja, 1823-1917. Archivo del Arzobispado. San Juan de Puerto Rico. Puerto Rico, 19 de diciembre de 1844.

Señores Curas: La Real Audiencia territorial en oficio de 13 de corriente me ha pedido excite el celo de los parrocos para evitar que en las haciendas tengan los esclavos en abandono sin recibir e] Santo Bautismo y sin intruírlos en la Doctrina y máximas de la moral cristiana. Uno de los principales deberes del párroco es vigilar sobre este punto, por que de todas las almas de su rebaño que se pierdan le pedirá estrecha cuenta e] Juez Supremo de vivos y muertos. Los males que son consiguientes de ver pueblo sin fé, sin creencia alguna y sin costumbres, nadie los ignora y no debemos mirar con abandono un negocio que nos toca tan de cerca, porque la Sociedad toda sentiría los funestos efectos de ella. Así pues encargo a ustedes procuren con la mayor diligencia informarse de los esclavos que haya en las haciendas de su feligresía que no hayan recibido el Santo Bautismo para que reconvengan á sus dueños a fin de que les dén la instrucción necesaria y sean sugetos capaces para aquel Sacramento, aplazándolos a fin de que cumplan con este deber y poniendo de su parte la diligencia que les cabe para que tengan efecto, dando cuenta si después de transcurrido el tiempo que juzguen prudente, no lo hubieren hecho, para acordar otras medidas. Siga la ruta del margen con prontitud, copiándose e[sta] en cada parroquia y diligenciada según costumbre, se volverá a Secretaría. Dios guarde á uds. muchos años

Sobre bautismos de esclavos

75


L

A

T

O

R

R

E

Puerto Rico, 19 de diciembre de 1844 = Nicolás Alonso Andrade = Recibida y copiada, sigue al pueblo inmediato de Toa Alta = Toa Baja y diciembre 27 de 1844. Diego José Martínez (rúbrica)

76


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

DOCUMENTO III Instancia de María de los Dolores Capdevila, liberta natural de Africa, dirigida al Gobernador del Obispado, en demanda de licencia para contraer matrimonio con Santiago Pichoni, y diligencias consiguientes./ Archivo del Arzobispado, Licencias matrimoniales 1842, San Juan de Puerto Rico, Puerto Rico, 29 de enero de 1842. Señor Gobernador del Obispado: María de los Dolores Capdebila, natural de Africa, bautizada y liberta en esta Capital, ante V.S. como sea más conforme parezco y digo: que tengo contratado esponsales con Santiago Pichoni, de la misma naturaleza, condición y vecindad y ya los hubiéramos llevado á efecto á no ser por el impedimento que puso Antonio Pacheco so pretexto de que me había libertado de la esclavitud para tener trato ilícito conmigo. Ni este es impedimento, ni ningún tribunal atendería su pretensión, porque á más de que él ha puesto sus miras en otra mujer, ni yo estoy comprometida con él, ni quiero tampoco contraer matrimonio sino con Pichoni. En esta atención, A.V.S. suplico se sirva mandar al Padre Cura de la Catedral proceda á explorar nuestras voluntades, á proclamarnos, y á casarnos si de aquellas no resulta ningún impedimiento canónico, en lo que recibiré particular gracia y merced que imploro y juro etc. A ruego de la parte por no saber escribir Luis María Casenave (rubricado) Puerto Rico y enero 29 de 1842. Diríjase este al padre cura teniente semanero de esta Santa Iglesia catedral para que explore las voluntades á 77


L

A

T

O

R

R

E

Santiago Pichoni y á María de los Dolores Capdevila y estando conforme los proclamen y casen, si de aquellas no resulta impedimento alguno canónico. Licdo. Andrade (rubricado)

Ante mí José Antonio Loredo Notario Mayor (rubricado) . El mismo día lo notifiqué á la parte = doy fé. Loredo (rubricado) Seguidamente lo pasé al Cura Teniente semanero de esta Catedral. Loredo (rubricado)

78


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

DOCUMENTO IV Acta de matrimonio de Santiago Pichón y María Dolores Capdevila./ Libro 7 de matrimonios de pardos, morenos libres y esclavos, folio 66. Archivo, S.I. Catedral Metropolitana de Puerto Rico, Puerto Rico, 7 de febrero de 1842. 66 velados simul

Santiago Pichoni y María Dolores Capdevila.

Ecclesi

infacie

En la muy noble y muy leal Ciudad de San Juan Bautista de Puerto Rico, á los siete días del mes de febrero de mil ochocientos cuarenta y dos años, yo el presbítero don Basilio Rodríguez, cura teniente de esta santa iglesia catedral, habiendo explorado las voluntades para efecto de contraer matrimonio á Santiago Pichon, viudo de Teresa Martínez y á María Dolores Capdevila, naturales de la costa de Africa, ambos morenos libertos vecinos de esta capital, hallándolas conformes previo examen en doctrina cristiana y las tres canónicas moniciones dispuestas por el santo concilio de Trento, de las que no resultó impedimento alguno, y previo as í m is m o los demás requisitos rituales, presencié el [ae con] trajeron por palabras matrimonio que de presente expresivas de su mutuo consentimiento, los referidos Santiago Pichon y María Dolores Capdevila, á quienes dí símul las bendiciones nupciales, siendo testigos Ventura Moraga, Carlos Quesada, D. Alejandro g[onzá]lez, y otros presentes d[e] que doy fé. Basilio Rodtíguez (rubricado)

79


r

L

A

T

O

R

~r

R

E

DOCUMENTO V Exposición dirigida al Gobernador Superior Civil por el Obispo Carrión sobre la fe judicial otorgada a los libros parroquiales Correspondencia con el Excmo. Sr. Vice Real Patrono y autoridades de la Isla. 1861-1868. folios 55 v. á 58 v. Archivo del Arzobispado, San Juan de Puerto Rico. Puerto Rico, 15 de octubre de 1862.

El Gobernador Superior Civil en 15 de

Excmo. Sr.: Los libros parroquiales en que los párrocos

asientan las partidas de bautismos, matrimonios y defunciones de sus feligreses ha .sido el constante objeto de la atención de este Gobierno eclesiástico, habiéndose dictado en todas épocas disposiciones que han ido corrigiendo en gran parte las prácticas abusivas que se introducían en el modo y forma de extender las partidas y se ha regularizado el sistema que se ha de observar en su asentamiento: Una de las últimas circulares que, entre otras, expedí a poco de haber ocupado el gobierno de la Diócesis, fue la de hacer que los libros de todas las parroquias se ajustasen á un modelo encuadernado y foliado con números impresos que para la más fácil adquisición de Octubre de 1862

aquéllos, existe en un establecimiento de encuadernación de esta capital, 'disponiendo además que no pudiesen usarse dichos libros sin llevar en el primer folio una certificación del secretario del Gobierno Eclesiástico de hallarse el libro conforme al modelo establecidD. Pero estas disposiciones que

son más que suficientes tratándose de documentos sencillos en que un párroco certifica exclusivamente el ejercicio de un acto de su ministerio parroquial, no tiene ningún valor si se atiende a que, presentados en juicios estos certificados, han dado lugar á pleitos y causas criminales contra seglares y sacerdotes, por la sola razón de haber dado más importancia legal de la que en sí tienen a las circunstancias de paternidad, clase ó condición de la persona a que se refieren la partidas parroquiales y de cuyas circunstancias no dá fé el párroco de

80


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE. ESCLAVITUDES; . . modo alguno. El reconocimiento de un hijo, por ejemplo, que es un acto puramente civil y que crea derechos familiares estampados en las partidas de bautismo en la forma que hoy se practica con la sola condición de que se presente al párroco el que se dice su padre natural y manifestar que el bautizado es hijo suyo, es un reconocimiento ilegal para los efectos civiles. Es una declaratoria que por no firmarla el interesado ni hacerse ante testigos, puede muy bien negarla el padre en la época que se le antoje y declararla nula y de ningún valor hasta alegar que no ha autorizado al párroco para la anotación de la partida bautismal. Y sin embargo, con esa sola partida presentada en juicio hay bastante para promover un testigo entre una sucesión porque no se tiene en cuenta que este documento no es el que la ley exige para que un individuo sea tenido y reputado por hijo y participe de los derechos de apellido, sucesión y demás que se le conceden. He hecho mérito al caso de una de las muchas circunstancias que, anotadas en las partidas parroquiales, son atendidas como si de aquellas diese fé el párroco. Y mucho prueba la nulidad del valor que se les ;dá en algunos casos a dichas anotaciones ó adiciones cuando en otros se hace caso Omiso de ellas y no se dán por bastantes. A nadie se eximiría de la justificación de limpieza de sangre cuando la ley lo exija aunque presentasen como prueba las partidas de bautismo de toda su ascendencia, con la expresión que en algunos se añade de que son personas blancas de notoria y limpia calidad sin mezcla de mala raza. Tampoco sería atendido él que reclamare honores y preeminencias fundando su derecho tan sólo en su partida de bautismo en la que constare que tienen títulos de nobleza, empleo, distinción ó condecoración, cuyas circunstancias exigen muchos que se anoten en las partidas y el párroco lo verifica por complacencia y sin examinar la legitimidad y certeza de lo que se le dice por que no es de su incumbencia el averiguarlo. Ni menos ofrecen lós libros parroquiales la suficiente garantía para que lo que en ellos se escriba, aparte de lo que sea acto ministerial, cree derechos de tanta consideración. Los párrocos asientan las partidas en lo.& libros según las noticias que los interesados les dan en una papeleta, las más de las veces escritas en caracteres ilegibles

81

~,


L

.

A

T

O

R

R

E

sin que se pueda exigir de aquellos que sean responsables de la exactitud de dichas noticias puesto que á menudo sucede que los párrocos vienen á conocer á sus feligreses cuando desde muchas leguas de distancia vienen al pueblo a algún bautismo, casamiento ó entierro, además de que no son los párrocos las personas llamadas por la ley á certificar acerca de la condición, posición social ú otras circunstancias de los vecinos del pueblo, ni puede obligárseles á otra cosa que á ejercer actos del ministerio parroquial y dar fé exclusiva de ellos. Una de las más trascendentales clasificaciones que se exige á los párrocos en el asentamiento de partidas es la de libres y esclavos. Esta distinción, hoy necesaria en los libros parroquiales porque se ha autorizado que sea el certificado del bautismo el único medio de conocer la condición de las personas, ofrece graves inconvenientes dignos de la atención de la autoridad civil, á la que toca entender en el sinnúmero de cuestiones que á cada paso se originan. Ningún título de propiedad debiera reunir más requisitos que el de los siervos por la misma razón que se trata de la oposición á la libertad, á la que siempre la ley favorece y sin embargo, ningún título es más suceptible de errores involuntarios, de abusos y falsedades con más o menos mala fé que el de propiedad del siervo fundado en una partida de bautismo. No se concibe que un documento suscrito por sólo el párroco, extendido en un libro que carece de todo sello ó signo que legalice en debida forma cuanto en él se extiende, que no se otorga por persona competente autorizada con el carácter legal de la fé pública ni con el número de testigos que la ley requiere para otros instrumentos de menor entidad, un certificado, en fin, en que se dá fé de otra cosa distinta del objeto para que se quiere hacer servir, sea un título de dominio y el único papel que exige un escribano para traspasar dicho dominio a otro dueño. De aquí nace el sinnúmero de cuestiones y pleitos ruidosos fundados en aquellos documentos ilegales, pero que por no haber otros mejor autorizados, se vén los tribunales en el caso -de pasar por ellos y darlos por bastantes como si se hallasen revestidos de todos los requisitos que las leyes determinan para los instrumentos públicos. No se me oculta la gravedad de la cuestión y las dificultades que habrán de 82


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

a

vencerse para reformar esta práctica, pero no se dirá que es imposible adoptar otro sistema más legal. La dificultad de la aplicación de remedio no es causa suficiente para dejar de correjir el mal. No me sería difícil probar cuántos abusos pleitos se evitarían si variase un sistema que compromete los párrocos á cada paso, y deja un campo vastísimo al dolo, la suplantación y otros delitos. Cualquier otro método organizado en debida forma en todos los pueblos daría mejores resultados y pondría un término á los conflictos y abusos que hoy realmente existen. Certificados de servidumbres expedidos por un funcionario civil competente, tendrían un carácter más adecuado al uso que de ellos harían los dueños ante la jurisdicción real ordinaria, El Superior Gobierno de la Isla, con esta medida, reuniría datos importantes de aquella clase con una exactitud que hoy quizás desconoce. Y por último, cesaría la necesidad de que en el libro de bautismos se haga una clasificación tan agena al acto sagrado y solemne que se celebra. Cuando no mediaran las razones poderosísimas que he apuntado y que destruyen todo el valor que equivocadamente se concede á un certificado parroquial en que tan sólo se dá fé de haberse administrado el Santo Sacramento del Bautismo á un individuo, que de otra que debe pesar en el ánimo de todo católico. La partida que extiende el párroco después de bautizado un niño, es con el objeto de que conste en todo tiempo que aquel ha recibido el agua del bautismo y ha ingresado en el gremio de la Iglesia y para que acredite en toda edad y en todos los países que recorra que pertenece á la única y verdadera religión de Jesucristo. ¿Y es este el documento más a propósito para el objeto que se autoriza su uso? Ofendería la reconocida piedad de V. E. si añadiera una sola consideración á esta idea. Por todo lo expuesto, pues, suplico a V. E. que, oyendo a las autoridades y corporación que más directamente le corresponda entender en este asunto, eleve á la consideración del Gobierno de S. M. el expediente que con este objeto se forme á fin de que caiga una soberana resolución que varíe el sistema hasta hoy. seguido y declare que las partidas parroquiales que asientan los párrocos en sus libros justifiquen y den fé única y 83


A

T

O

R

R

E

Dios

exclusivamente de los actos ministeriales del bautismo, matrimonio ó defunción, sin que se atienda á las demás circunstancias que se añaden en las partidas, de paternidad, condición y otras, que sólo se especifican para mejor venir en conocimiento de los individuos á que se refieren las partidas. Espero que V. E. accederá á esta solicitud si, así como he mirado yo la cuestión bajo el aspecto religioso, atiende V. E. que la variación de aquella práctica afirmará más y más el derecho de las personas y el de la propiedad. guarde á V.E. muchos años. Puerto Rico 15 de octubre de 1862. Excmo. Sr. fr. Pablo etc. Excmo. Sr. Gobernador Civil y Capitán General de la Isla.

84


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

DOCUMENTO VI

Decreto del Obispo Carrión disponiendo la enmienda del acta de bautismo de Francisco, hijo de Antonia, esclava de don José Marzán, bautizado en Toa Baja el 7 de mayo de 1837 y documentación aneja. Archivo. Iglesia Parroquial de San Pedro y San Matías Apóstoles de Toabaja. Libro 8 de bautismos de pardos libres, morenos y esclavos. El oficio se cosió entre los folios 56 y 57. 23 de marzo de 1859. A consecuencia de un exorto que me ha dirigido el Sr. Juez de primera instancia de esta Capital, trasladando una sentencia de S. A. la Real Audiencia, por la cual se declara á María Antonia, esclava, por no haber justificado plenamente la condición de liberta, como equivocadamente expresa la partida de bautismo de su hijo Francisco, vengo en dirigir a V. la presente orden a fin de que al margen de dicha partida de bautismo de Francisco, hijo natural de dicha Antonia, bautizado en esa parroquia en siete de mayo de mil ochocientos treinta y siete, ponga nota de que esta no era liberta como equivocadamente se expresa sino esclava, siéndolo en la actualidad de D. Juan Pons, y añada al mismo tiempo que procede en virtud de la presente y por la sentencia de dicho tribunal superior. Lo digo á V. para su cumplimiento guardando este oficio en su archivo para la debida constancia. Dios guarde á V. muchos años. Puerto Rico, marzo 23 del 1859.

El Obispo (rubricado) Sr. Cura Párroco de Toabaja

85


;iif

L

A

O

Francisco párvulo moreno libre

R

R

E

Santiago María María Olaya Sosa

58

En este pueblo del Apóstol San Pedro de Toabaja, día siete de mayo de mil ochocientos treinta y siete, yo el infrascrito cura rector bautizé solemnemente, puse óleo, crisma y el nombre de Francisco, á un niño que nació día quince del próximo pasado, hijo natural de Antonia, liberta de don José Marzán. Fueron sus padrinos Santiago María y María Olaya Sosa, á quienes advertí el parentesco espiritual y sus obligaciones, de que doy fe. José Casimiro Marrero (rubricado)

Al margen se lee: Por oficio de S. E. I. el Sr. Obispo Diocesano fecha veintitrés de marzo de mil ochocientos cincuenta y nueve, se me manda ponga esta nota, declarando nula la condición de libre que equivocadamente se puso en esta partida á Antonia esclava que era de don José Marzán y últimamente por sentencia de S. A. la Real Audiencia, ha resultado esclava de don Juan Pons, vecino de Toalta, como también Francisco y demás hijos. Toabaja, 2 de marzo de 1859. José de Santiago (rubricado)

Libro 8 de bautismos de pardos libres, morenos y esclavos, folio 56 v. Archivo Sacramental. Iglesia Parroquial dé San Pedro y San Matías Apóstoles de Toabaja. 86


ASPECTOS DE UNA PASTORAL EJE ESCLAVITUDES. . .

DOCUMENTO VII Informe del Gobernador eclesiástico al Vice real patrono sobre el Proyecto de educación de los pobres de Cuba y Puerto Rico. Libro de Comunicaciones del Obispado de Puerto Rico, 1861-1868. Folios 214-215. Archivo del Arzobispado, San Juan de Puerto Rico, Puerto Rico, 11 de octubre de 1867.

11 de octubre de 1867 Excmo. Sr. Vice Patrono.

Excmo. Sr.: Impuesto este gobierno eclesiástico del Proyecto de educación de los pobres de Cuba y Puerto Rico, en vista del original que a condición devolutiva se ha servido pasarle V. E. con su superior comunicación de 7 del que rige, ricibida ayer, para que informe acerca de él cuanto se le ofrezca y parezca, debo manifestar a V. E. que, pudiendo llevarse á la realidad cuanto en él se expone por su ilustrado y celoso autor, sería una de las mejores obras salidas de la mano del hombre para conseguir dentro de un breve plazo lo que tan necesario es en este suelo, ó sea, la educación religioso-moral-social de las clases menesterosas que en el mismo se expresan. Más, al considerar que para realizar semejante pensamiento, atendida la índole y carácter nada constante de esas mismas personas, será necesario de todo punto se haga legalmente obligatoria esta educación, porque de lo contrario, atendida su volubilidad, abandonando hoy y á cada momento el estudio y la clase los que ayer entraron con propósito firme de seguir adelante para su bienestar moral y social, harán ilusorios todos los esfuerzos de los Sacerdotes y Coadjutores de la Doctrina Cristiana. Esto, Exmo. Sr., es lo que se ve prácticamente y lo que pasa en las Escuelas de las Conferencias de San Vicente de Paul, que en esta capital y en otros

87


L

A

T

O

It

E

pueblos de la Isla están abiertas á los mismos fines que intenta realizar la piadosa asociación de la Doctrina Cristiana, debiendo tenerse en consideración que para conseguir concurriesen a estas escuelas, no sólo no pagaban nada, sino que para estimularlos a que asistiesen, se premiaban con estampas y libritos, medallas y dulces a los menores y con prendas de ropas a los mayores ó sea á los artesanos. La enseñanza obligatoria de que antes se ha hablado se hace mucho más necesaria para que los individuos de la ameritada Asociación puedan entrar a adoctrinar en los ingenios y demás puntos de labranza, porque de otro modo no es muy fácil conseguir que los dueños de los establecimientos permitan muy a menudo ó a lo menos una vez cada día, que es como debiera ser, la entrada en sus haciendas a los religiosos de la doctrina cristiana. La razón no es desconocida de V. E.: los dueños de esos mismos establecimientos permiten á sus dependientes criados ó esclavos el menor tiempo posible para descanso de las rudas faenas a que de continuo están entregados, y fatigados los infelices y apeteciendo la reparación que necesariamente exigen las gastadas fuerzas de su cuerpo para cuando suene la hora de volver a sus tareas, ¿podrán entretenerse á oír y escuchar cual corresponde á los hombres que con tanto celo suspiran y ofrecen desvivirse por su bien y haciendo forzosa en tales puntos esta enseñanza y disponiendo por consiguiente que cada día, á una hora dada, el dueño del establecimiento conceda el tiempo necesario a sus dependientes para aplicarse á la enseñanza que se pretende en el proyecto, políticamente hablando, dará buenos resultados? Lo dejo al ilustrado criterio de V. E., no dudando que dirá: así debiéranlo hacer, más obligarle a que lo hagan, por ahora no es posible. Las consideraciones apuntadas descubren á V. E. con toda latitud lo moralmente imposible que es, pues, se sostenga la piadosa asociación teniendo que pagar cada asociado educando la suma de medio real sencillo ni otra alguna por insignifica 1te que sea, y por lo mismo cuán poca estabilidad ofrece también contar con su mayor generosidad de la cual tanto, al parecer, se promete su distinguido autor. En vista, pues, de todo lo expuesto, el que suscribe tiene el sentimiento de manifestar a 88


r

ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

por

su

V. E. que por muy buena que sea la obra acerca de lá cual se le pide su dictámen, y por mucho que deseara verla planteada en esta religiosa y fiel antilla, la considero totalmente imposible de realizar, 1o.: si enseñanza no se declara el gobierno forzosa para las' clases menesterosas libres ó esclavos, blancos y de color, 2o. : si del propio modo no se declara para las haciendas o ingenios y últimamente si no está sustentada o subvencionada por el Estado ínterin no pueda contar con otros medios que los indicados por el ilustrado autor del proyecto. Este es el parecer humilde del que, al ponerlo en el superior conocimiento de V. E., devuelve el ameritado proyecto en cumplimiento de lo que se le tiene prevenido. Dios etc. . .

89


L

A

T

O

R

R

E

DOCUMENTO VIII Sermón sobre los deberes mutuos de amos, siervos y criados. Archivo del Arzobispado. San Juan de Puerto Rico. Fondo: Sermones. Cuadernillo de 8 hojas, siete de ellas manuscritas. 16 x 22 cros. Puerto Rico. c. 1869. Domini, quod justum est et aequum, servís praestate: scientes quod et vos Dominum habetis in coelo. Coloss. 4, V.1. Amos, tratad á los criados según lo que dictan la justicia y la equidad: sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en el cielo. Exordio Nadie en la sociedad puede prescindir de la ayuda, cooperación ó servicio de los demás, así como en el cuerpo humano ningún miembro puede decir que no ha menester de los otros. La cabeza necesita de los piés, y los piés necesitan de la cabeza. De esta necesidad surgen los diferentes estados y condiciones que hay en la sociedad y que se prestan un mutuo apoyo para que resulte el equilibrio, indispensable condición de la vida social. Siempre habrá amos y criados en el mundo como habrá gobernantes y súbditos y en algún modo podemos decir que todos somos criados o servidores, porque unos lo son de estos señores, y estos señores lo son de otros y así va subiéndose hasta el último eslabón de la jerarquía social, donde también encontramos siervos, que cuando menos, lo han de ser de Dios. Si, pues, á todos nos corresponde servir, á todos nos interesa que se sepa cómo deben tratarnos aquellos á quienes hemos de servir. Esto es lo que me propongo manifestar, pues no son los amos los que más instruidos se hallan acerca de los deberes que tienen con los criados. La experiencia nos enseña que en este punto hay una lamentable y casi general ignorancia, que trae en pos de sí resultados ó consecuencias desastrosas. Desvanezcamos, 90


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . . pues, estas tinieblas y difundamos alguna luz sobre ellas. He aquí mi objeto y por esto voy á manifestaros que una de las obligaciones más justas y esenciales de los amos es procurar la salvación eterna de los criados y si dejan de procurarla son reos delante de Dios y dignos de castigo. Vosotros convendréis en esto, si consideráis conmigo esta obligación bajo tres diferentes aspectos: el 1°. en órden á los sirvientes de que estáis encargados, el 2°. en orden á Dios que os los ha encargado, el 3°. en orden a vosotros mismos, que tenéis el encargo. Fundado en estos principios, sostengo que tres motivos muy interesantes os imponen el deber estrecho de ocuparos en procurar la salvación de vuestros criados. Estos son: el interés de vuestros sirvientes, el interés de Dios y por último, vuestro propio interés. He aquí en pocas palabras manifestado mi designio, que contiene instrucciones tanto más necesarias, cuanto son menos conocidas y menos practicadas. Pidamos los auxilios de la divina gracia. Ave María. Los amos son responsables de la salvación de sus criados y domésticos. Preciso es confesar que es una carga pesada y dura para los amos ser responsables de la salvación de sus criados y domésticos, y haber de dar una cuenta exacta de aquellos que, por una vocación particular del cielo, están sujetos a su autoridad y dominio. No dejamos de conocer el trabajo y las consecuencias de esta obligación. Ella sin disputa es grande y está sujeta a cuidados penosos y pesados, pero considerando únicamente el sólo interés de estos domésticos de que os halláis encargados, es justo. El orden de las cosas pide, y es justicia que se debe á todos los que viven dependientes de un superior, que así como éste tiene autoridad y derecho sobre sus personas, del mismo modo debe de observar y cuidar que su conducta sea la más arreglada particularmente con lo que conduce á su salvación. ¿Cuál es la razón, me diréis? Porque todo gobierno, aún el temporal, lo ha instituido Dios en la tierra para conducir á los hombres á su último fin y felicidad soberana. Y como esta felicidad y último fin del hombre no es otra cosa que la eterna salvación, se infiere que estos superiores, á quienes Dios ha dado en el mundo la autoridad 91


L

A

T

O

R

R

E

y potestad de mandar, están recíproca é indispensablemente obligados á emplearse en procurar que se salven aquellos que deben obedecerles. (Los criados no deben rehusar ejecutar las órdenes de sus

amos, atendido á que éstos deben algún día dar cuenta de la conducta de ellos) Por esto el Apóstol dice á los criados en su carta á los hebreos: Obedite praepositis vestris et subiacete eis. Ipsi enim pervigilant quasi rationem pro animabus vestris reddituris. Mis hermanos, si vuestro estado os obliga á servir á los hombres, no rehuséis sujetaros á ellos y estad prontos á ejecutar sus órdenes, porque vuestros superiores cuidan de vosotros y velan sobre vuestra conducta. Velan como deben algún día parecer ante el Santo tribunal de Dios á dar de ellos estrecha cuenta. Velan, como que deben ser examinados en este tremendo tribunal del cuidado que han tenido en procurar la salvación de vuestras almas. Velan, finalmente, porque si así no lo ejecutan, sabrá Dios averiguar los motivos y proporcionar las penas en la terrible cuenta que de ello les pedirá. (Los amos deben á sus domésticos ejemplo, intrucción y

corrección) Ello es cierto que es una obligación unida al carácter de superior y para daros de ella una idea más justa y un conocimiento más profundo y particular, es preciso advertir que un superior desde que es reconocido como tal, debe á sus domésticos tres cosas sobre todas las demás: estas son el ejemplo, la instrucción y una corrección de caridad en los lances que puedan ocurrir y sea necesaria. El ejemplo es preciso para edificarlos y para preservarlos de la mayor de las tentaciones, cual es el escándalo. La instrucción es forzosa para no dejarlos como regularmente se les vé, con una ignorancia grosera de las más esenciales obligaciones de cristianos. Una corrección de caridad es necesaria para conservar en ellos la inocencia y reprimir el vicio. (Muchos amos, lejos de ser los tutores de sus criados y domésticos, son sus corruptores.)

92


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . .

Todo esto es cierto y evidente, pero al mismo tiempo es lo que no podemos llorar bastantemente y según es justo, en el siglo en que vivimos. Mis sentimientos son que muchos, bien lejos de contribuir a la salvación de aquellos que ha querido Dios encomendar á su vigilancia, son causa muchas veces de su perdición y reprobación. Muchos, bien lejos de apartar a sus domésticos de sus extravíos para conducirlos y guiarlos por el camino recto de la vitud, los separan de este en que caminaban para pervertirlos y corromperlos. Muchos, finalmente, bien lejos de ser tutores y pastores de sus almas, son seductores y corruptores de ellas, ya por las amistades y ocasiones de pecar en que los ponéis, haciéndoles cómplices de vuestros desórdenes, ya por los ejemplos perniciosos que les dáis, ya por una ignorancia culpable en que vivís del modo con que ellos se manejan, de la que saben valerse para llevar una vida licenciosa, ya finalmente por una indulgencia reprensible y una cobarde tolerancia que los autoriza en todos sus vicios. Continuación del mismo asunto

es

Yo intento convenceros de que vosotros contribuís y aún causáis la condenación de vuestros domésticos y criados por las ocasiones de pecar muchas veces continuas en que los ponéis, pues no se puede comprender que vosotros viváis licenciosamente sin que ellos vivan de igual manera. Porque este hombre de quien os servís y que no tiene horror de ofender y desagradar a Dios, con tal que os dé gusto, ¿en qué lo empleáis? A que sea el instrumento de vuestros excesos, el confidente de vuestros designios, el ejecutor de vuestras injusticias, el que sirve de medio para mantener las más vergonzosas y abominables comunicaciones. Pero aún no esto todo: porque pervirtiendo estos domésticos y criados por las ocasiones de pecar en que vuestras costumbres viciosas los exponen, los pervertéis también y corrompéis por vuestros ejemplos. Bien notorio es cuánto influjo y poder tiene el ejemplo y particularmente el mal ejemplo, porque este es más conforme á la inclinación depravada de nuestra naturaleza. Pero de todos los ejemplos se puede decir que ninguno es más

93


L

A

T

O

R

R

E

contagioso que el de un superior, que vive siempre á la vista de un doméstico ó criado que le acompaña á todas partes y qué todo lo observa y repara.

las

(Las más veces son la causa de la perdición de sus criados y domésticos por la ignorancia voluntaria en que viven de sus acciones). más veces sois Pero aún paso más adelante, y digo que causa de la perdición de vuestros domésticos y criados, por una ignorancia voluntaria en que vivís de sus acciones y del modo con que se manejan. No queréis ocuparos en este punto en averiguaciones enfadosas y molestas y los criados que conocen este descuido, abandonan todas las obligaciones de la religión, quebrantan impunemente y con libertad todos los preceptos de la Iglesia, no oyen misa, no reciben los Sacramentos y de aquí tiene origen que se entregan a todos los excesos hasta que cometen algo tan público que su señor al fin no lo puede ignorar. Si lo tuviéramos sabido, decís entonces, hubiéramos en el momento puesto el remedio. Y vosotros, os preguntaré con S. Bernardo, ¿No teníais obligación de informaros del modo con que vivía? Cosa es bien extraña, prosigue el Santo, que todo esto pase en el corto recinto de vuestra casa y que sin embargo seáis vosotros los últimos que lleguéis á tener de ello conocimiento. Ut visia domus tuae ultimum scias. Teniendo todas las potestades su origen en Dios, no hay una siquiera que no deba emplearse por una obligación indispensable, en respetar y conformarse con Dios y mirar por su interés y fundado en esta verdad, pregunto: ¿cuál es el interés que Dios tiene en una familia cristiana? Es que en ella le honren y veneren y ser glorificado por la arreglada y buena vida de los que la componen. Luego es preciso que el superior de ella se considere siempre como el ejecutor de las órdenes de Dios, como el hombre de Dios en la casa. Dios dice al padre de familias: Yo te he hecho lo que eres y te he dado la autoridad que posees. Tú no tienes otra potestad más que la mía y he querido dividirla contigo pero intento que en el ejercicio que harás de ella, sea yo el 1° a quien atiendas y

94


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . . veneres. Dos intereses hay que procurar y conservar: el tuyo y el mío. El tuyo es el servicio y asistencia que a tus criados debes darle y el mío son las obligaciones de religión que ellos deben cumplir y con las que me deben venerar como cristianos. Sírvete de tu autoridad para exigir de ellos lo que te deben, pero nunca olvides que me debes a mí más que a tí, y que tú debes ser responsable y darme cuenta de ello mientras estén sujetos á tus órdenes.. Este es el modo, amados oyentes, con que Dios habla. Pero reflexiona cuánta es en este punto la injusticia del hombre. ¿Qué hace este revestido de su poder y de la autoridad de su soberano Señor? Por un abuso intolerable la dirige toda á la misma persona y la hace servir á la propia autoridad. Este derecho de gobernar se le había confiado para que mirase por el interés de Dios pero él deja á un lado este interés y no piensa sino en el suyo propio. Aunque en algunas casas haya escándalos y se tengan comunicaciones abominables, si por otra parte se está en ellas puntualmente servido, se dice que las cosas van bien dirigidas. ¿No es esto, hermanos míos, una profanación de los intereses de Dios? El Apóstol, escribiendo a su discípulo Timoteo, dice que cualquiera que desprecia ó abandona el cuidado de los criados y domésticos, no se aplica a formarlos según el espíritu de Dios, debe ser mirado como un hombre que ha renunciado la fé y que es peor aún, que un infiel. Si quis servorum maxime domesticorum, curam non habet, fidem negavit, et est infideli deterior. Vosotros me diréis que no os escucharán vuestros avisos y consejos. Esto será cierto cuando en lugar de procurarles los medios de dejarles tiempo proporcionado para que cumplan las obligaciones que tienen para con Dios, no les 'dejéis desocupados un momento en todo el día, y sin distinguir los días festivos de los otros, los empleéis en cosas del todo profanas, sin dejarlos descansar. Pero sin con una caridad sostenida y fundada en la autoridad y poder, les representáis los derechos que tiene el Soberano Señor a quien debemos servir, silos exhortáis a que le sean fieles cuando se trata de los deberes de la Iglesia que deben guardar, de las fiestas que deben santificar, del sacrificio de la misa a que deben asistir, de los vicios y desórdenes de que deben 95


L

A

T

O

R

R

E

preservarse o corregirse, si advierten que en vuestras instrucciones y reprensiones no tenéis otro fin que el honor de Dios y utilidad de ellos mismos, estoy cierto que los hallareis dóciles y atenderán vuestras palabras. Pero digamos la verdad y recurramos a conocer el principio de este mal. Este es que el celo de los intereses de Dios casi no tiene actividad ni calor en vuestros corazones y también que nosotros no os alteráis porque Dios sea ó no sea servido en vuestras casas. Pero aunque nada de esto os mueva, atended á lo menos á vuestro propio interés que es del que me resta hablaros. (Dios, al imponer la obligación de velar sobre la conducta de los criados, tuvo presente la utilidad de sus amos). Imponiéndo Dios la obligación de que veléis la conducta de vuestros domésticos y criados, ha tenido presente vuestra propia utilidad espiritual y la temporal. Desde el punto que vuestros domésticos fueran buenos cristianos, serían vigilantes y cuidadosos, recibirían vuestros mandatos como preceptos del mismo Dios. Os tendrían y conservarían todo el respeto que os deben y os darían pruebas de él en todas las ocasiones que se presentaran. Hablarían con reflexión cuando se viesen obligados a responder, reconocerían sus faltas cuando las hubieran hecho, escucharían con docilidad las advertencias y consejos que les diérais y se aprovecharían de ellos. Desde el momento que fueran buenos cristianos se dedicarían con aplicación y fidelidad á las diversas ocupaciones a que los quisiérais destinar para lograr un feliz éxito en vuestros proyectos y negocios. Ellos no reservarían en su poder ni desperdiciarían cosa alguna de cuanto les entregáseis y confiáseis, no pensarían en enriquecerse con lo que os usurpaban ni harían gastos aparentes y falsos ahorros con que aumentara su salario. Atenderían y cumplirían vuestros preceptos según todo el rigor de la expresión 'con que se los diéseis. Entonces, amados oyentes, se podría decir en alguna manera de vuestra casa lo que el (sic) Jesucristo dijo de la de Zaqueo al entrar en ella: Hodie salas huic domui facaa est. Aquí es donde reina la paz y donde todo concurre a promoverla y conservarla. Señores y criados están todos acordes y en una unión que forma una perfecta armonía. Por 96


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . . eso no se oyen murmuraciones ni hay discordias ni disputas. Los domésticos están contentos con obedecer y los superiores casi no tienen necesidad de mandar porque cada uno por sí mismo procura desempeñar su obligación y por este medio lo que es cierto de la Sabiduría (según la expresión del Espíritu Santo) lo es también de ésta porque pone juntos y une los miembros de una casa con el superior y con la cabeza de ella. Venerunt omnia bona pariter cum illa. Pues es un manantial y origen de bendiciones y todos los bienes vienen con ella y por ella. La piedad florece, la vida entonces es dulce, el trato y comunicación es cómodo, la confianza es entera, los domésticos se miran casi como á hijos, los superiores se consideran como padres y la felicidad es en todo perfecta. Pero ¿cuántas de estas cosas pueden contarse? Vosotros sábeis muy bien la razón y si alguno no ha llegado a comprenderla, no puedo hacer más que repetíroslas: es porque vosotros no mantenéis ni conserváis en vuestras casas el culto de Dios ni las buenas costumbres. ¡Padres de familia! , muy ciegos sois y declarados enemigos de vosotros mismos si no trabajáis en que vuestros criados y domésticos vivan cristianamente. ¡Oh, si vosotros imitárais a la mujer fuerte que el Espíritu Santo os propone como modelo! Vela, dice, sobre la conducta de su familia: consideravit semitas domus suae. ¡Oh, quiera el cielo que de hoy en adelante, al propio tiempo que atendáis a las necesidades temporales de vuestros criados y domésticos, atendáis también a su santificación! El cielo recompensará vuestros trabajos. Si les salváis con vuestros ejemplos y exhortaciones, además de las ventajas que tendréis en este mundo, recibiréis, como os lo asegura el Apóstol, por fruto de vuestro celo, una dichosa eternidad que es la que os deseo. Amén.

97


i

A

L

O

T

R

E

DOCUMENTO IX Circular del Gobernador eclesiástico de Puerto Rico, Dr. D. Bernardo Molera y Murillo, suprimiendo la clasificación de libros parroquiales de libres y de esclavos./ Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Puerto Rico. Año XV, junio 15 de 1873, número 12, pp. 133-134. Puerto Rico 8 de junio de 1873. CIRCULAR Considerando que publicada oficialmente la abolición de la esclavitud en esta Isla no existe motivo para que en las partidas de bautismos, matrimonios y defunciones de los que hoy son libertos, conste la condición a que antes se hallaban sugetos por la ley, he venido en resolver que los Párrocos al expedir testimonio de los citados documentos se atengan a las disposiciones siguientes: 1.

Se suprime la clasificación de libros parroquiales de libres y de esclavos, finalizándose estos últimos con la copia íntegra de la presente circular, y el índice alfabético de las partidas que el libro contenga. 2. Para no alterar la numeración que tienen los libros denominados de esclavos y distinguirlos de los de personas libres que tengan igual número, se rotularán aquellos en el lomo del libro y en el primer folio del mismo, en esta forma: "Libro número tantos de bautismos ó defunciones. Segunda parte". De este mismo modo se designará en las copias de las partidas, cuando se haya de hacer mención del libro y folio de donde éstas se saquen. Los Párrocos en los testimonios que dieren de esta 3. clase de partidas suprimirán todas las palabras que espresen la condición de esclavitud de los interesados, cuidando empero de no omitir frase alguna, ni palabra, que no sea sobre dicha circunstancia.

98


ASPECTOS DE UNA PASTORAL DE ESCLAVITUDES. . . En caso de que las partes legítimas por convenirasí, solicitaren el testimonio de las partidas sin les omitir la condición de servidumbre, lo librarán los Párrocos tal cual se encuentran aquellas en los libros parroquiales. 5. Quedando salvadas con las presentes disposiciones todas las dificultades que en lo sucesivo se ofrezcan a los interesados por la condición antes mencionada, se prohibe hacer variación ni enmienda alguna en dichas partidas en los que haga referencia a la esclavitud. Lo que se hace saber a los Venerables Vicarios, Párrocos, Ecónomos y Regentes para su cumplimiento. Puerto Rico, junio 8 de 1873. Lcdo.

4.

Bernardo Molera y Murillo.

99


BIBLIOGRAFIA I. fuentes Primarias Manuscritos Archivo del Arzobispado (San Juan de Puerto Rico). Cabildo Eclesiástico: l.ihro 23 de acuerdos. Correspondencia con el Excmo. Sr. Vice Real ¡'a/rufo y autoridades de la Isla. 1861-1868. 1:xpedicntes Matrimoniales. 1843. Parroquias: Nuestra Señora dcl Pilar de Río Piedras. labro de Circulares y Visitas de la Parroquia de Río Piedras. 1812-1918. San Pedro y San Matías de Toa Baja. libro de Circulares y Resultas de Visitas. 1823-1917. Seminario Conciliar de San Ildefonso: Administración. Archivo de la Catedral Metropolitana (San Juan de Puerto Rico). Lihro 27 de Bautismos de Morenos y Pardos, l.ibres y l;'sclavo.c. 1848-1857. Lihro 7 de matrimonios de pardos morenos libres y esclavos. 1836-1858. (San luan).

Rico.

Archivo General de Puerto

Fondo: Archivo Romano. Serie: Archivo Secreto Vaticano Subserie: A.N.M. Brunelli, Expediente 2. fotocopias Fondo: Archivo Secreto Vaticano Expediente 9. Fotocopia fondo: Protocolos Notariales. Serie: San Juan Escribano: Martínez, Joaquín. Año de 1845, tomo I1, caja 450. Archivo Histórico Nacional de Madrid. Sección de Ultramar. Serie: Gracia y Justicia Legajo 2017, expediente 1. Legajo 2030, expediente 6. Archivo Parroquial de Nuestra Señora del Pilar de Río Piedras. Libro I de bautismos de esclavos: 1852-1871. Archivo Parroquial de San Pedro y San Matías de Toa Baja. Libro 8 de bautismos de Pardos libres, Morenos y Esclavos. Archivo Parroquial dcl Santuario de Hormigueros. Libro de Circulares. Impresos Archivo del Arzobispado (San Juan de Puerto Rico). Impresos. Edicto de institución de una Academia de Ciencias sagradas en la Ciudad de Puerto Rico y conferencias de eclesiásticos en los demás curatos del Obispado, por el Ilmo. Sr. Obispo D. D. Mariano Rodríguez de Olmedo. Puerto Rico, 29 de octubre de 1817. 3 hojass.n. •t

.

Artículos de la Visita general de la Diócesis mandados imprimir por el Ilmo. Sr. D. D. Gil Esteve, Obispo de Puerto Rico. 13 de diciembre de 1852, 2 hojas. s.n.


H. Obras impresas. Alonso, Manuel: El Jíbaro. Editorial Cultural, Río Piedras, Puerto Rico, s.a. Armellada, P. Fray Cesáreo de: O. F. M. Cap. Actas del Concilio Provincial de Santo Domingo (1622-1623). Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Católica "Andrés Bello", Caracas, Venezuela, 1970. Boletín Eclésiást leo de la Diócesis de Puerto Rico. Año IX, 1867, No. 21 y Año XV, 1873, no. 12. Carreras, Ramón: "Primer censo de Puerto Rico bajo la bandera americana "Diario El Mundo, San Juan, Puerto Rico, domingo 21 de abril de 1940, no. 8563, p. 5. Coll y Toste, Cayetano: Boletín Histórico de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico 1914-1928, 14 volúmenes. Coloma, Luis: Obras completas. Editorial Razón y Fé. Madrid. 1952. 3a. edición. Córdova, Pedro Tomás de: Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la Isla de Puerto Rico, por Don, Pedro Tomás de Córdova, Secretario Honorario de S. M. y del gobierno de la misma. 1831-1833. En la oficina del Gobierno a cargo de D. Valeriano de Sanmillán. Seis volúmenes. Edición anastática del Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1968. Cuenca, Toribio, José Manuel: La Iglesia española ante la Revolución liberal. Ediciones Rialp, Madrid, 1971. Dávila, Arturo: Las encíclicas de Pío VII y León XII sobre la revolución hispanoamericana y su divulgación en Puerto Rico. Instituto de Cultura Puertorriqueña. San Juan de Puerto Rico. 1965.

fue

Esteve, Gil: •Catecismo de la Doctrina Cristiana ordenado por el Excmo. e Ilmo. Sr. D. Gil Esteve, Obispo de Puerto Rico. Para el uso de los fieles de su diócesis. Puerto Rico. Establecimiento tipográfico de D. I. Guasp. 1849. __ Catecismo de la Doctrina Cristiana ordenado por el Excmo. e de Puerto Rico para uso de los fieles de Ilmo. Sr. D. Gil Esteve, Obispo que su diócesis. Edición corregida por orden del Excmo. e Ilmo. Prelado Diocesano. Barcelona, José González Font, Editor. Calle de Balmes, no. 84, 1896. Fernández, Cristóbal; C.M.F.: El Beato Padre Antonio María Claret. Historia documentada de su vida y empresas, Editorial Coculsa, Madrid, 1941, Tomos I y II. Garmendía de Otaola, O.,S.J.: D. Jerónimo Mariano de Usera y Alarcón, misionero y fundador de las religiosas del Amor de Dios. Zamora, 1970. Jones, Guillermo, A., Dr. O. S.A.: Sínodo diocesano del Obispado de Puerto Rico, celebrado en los días 9, 10 y 11 de enero del año 1917 por el Ilmo. y Revdmo. Sr. Obispo Dr. D. Guillermo A. Jones O. S. A., Puerto Rico, Tip. Cantero Fernández y Co. 1917. Gutiérrez del Arroyo, Isabel: "Juan Alejo de Arizmendi, primer obispo puertorriqueño" "Itinerario de la segunda visita pastoral de Su Ilmo. el Dr. D. Juan Alejo de Arizmendi. (1803-1814)" Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan de Puerto Rico, número 9, octubre-diciembre 1960, pp. 36-45. Lárraga, Francisco, P. Fr.: Prontuario 'de la Teología Moral, compuesto primeramente por el Dr. Fr. Francisco Lárraga, del sagrado Orden de

101


Predicadores, después reformado y corregido en algunas de sus opiniones e ilustrado con la explicación de varias Constituciones de N. S. S. padre Benedicto XIV, en especial de las que hablan del Solicitante in Confessione, del Ayuno etc., por el Convento de Santiago del mismo Orden. Y ahora últimamente acabado de reformar, añadir y reducir á mejor método, orden y concesión de doctrinas en todos los demás tratados y materias por D. Francisco Santos y Grosin, Presb itero y profesor de Teología. Nuevamente corregido, retocado y añadido por el mismo autor. Madrid, Imprenta calle de la Greda, 1819. López de Haro, D. Fr. Damián: Constituciones sinodales hechas por el Ilmo. Señor D. Fr. Damián López de Haro, Obispo de la Ciudad de San Juan de Puerto Rico, Islas de Barlovento, Provincia de Cumaná, y demás anexas a ella: impresas con licencia en Madrid por Catalina de Barrio y Ángulo, año de 1646 y reirripresas en Puerto Rico de orden y a expensas de su actual Obispo el Ilmo. Sr. D. D. Mariano Rodríguez de Olmedo y Valle. Año de 1818. Constituciones sinodales hechas por el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Don Fray Damián López de Haro, Obispo de la ciudad de San Juan de Puerto Rico, islas de Barlovento, provincia de Cumaná y demás anexas a ella. Impresas con licencia en Madrid por Catalina de Barrio y Angulo, año de mil seiscientos cuarenta y siete. Reimpresas por mandato del Ilmo. y Revdmo. Sr. D. D. Guillermo A. Jones, O. S. A., Obispo de Puerto Rico. Imprenta del Seminario. 1920. Santander, P. Fr. Miguel de: Doctrinas y Sermones para Misión del P. Fr. Miguel de Santander, religioso capuchino en el convento de misioneros de la Ciudad de Toro, custodio de la Provincia de Castilla, calificador del Santo Oficio, Examinador sinodal del Arzobispado de Toledo, y Misionero apostólico. Segunda edición con licencia en Madrid. En la imprenta de la Administración del Real Arbitrio de Beneficencia. Años de 1802-1808. V Tomos. Szasdi, Adam: "Apuntes sobre la esclavitud en San Juan de Puerto Rico. 1800-1811". Anuario de Estudios Americanos, Sevilla, 1966, T. XXIII, pp. 1433-1477.

102


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS ANTILLANOS SOBRE LA EDUCACION, TRATO Y OCUPACION DE LOS ESCLAVOS. Dra. Aida R. Caro Costas INTRODUCCION Dos hechos o circunstancias de importancia capital indujeron al monarca español Carlos IV a expedir, el 31 de mayo de 1789, la Real Cédula de Su Majestad sobre la Educación, Trato y Ocupación de los Esclavos en todos sus dominios de Indias e Islas Filipinas, bajo las Reglas que se expresan. (a) Es de rigor señalar que esta pieza legislativa no constituyó el orto o génesis de la reglamentación de las enunciadas materias. Conoció aquélla honrosos antecedentes, preceptos reguladores de dichos aspectos que hábían sido insertados tanto en ordenamientos legales de tipo general como de carácter particular indiano.() Pero, el hecho cierto de hallarse tales normas dispersas en diversas fuentes, lo que planteaba para los dueños y mayordomos de esclavos el gravísimo inconveniente de su debido conocimiento y correspondiente cumplimiento, operó como una fuerza motriz para el otorgamiento de la Cédula.() A esto añádase, y ello como el segundo factor que pesó en el ánimo del monarca para dar aquélla, la incrementación que se esperaba habría de experimentar la población africana en Indias como (a) El texto íntegro de la Real Cédula queda reproducido en este trabajo. El ejemplar impreso que hemos utilizado es el que está en fotocopia en el Centro de Investigaciones Históricas, Facultad de Humanidades, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras; y el cual a su vez procede del Archivo Histórico Nacional, Madrid. Estado, Leg. 8038, Exp. 32. (b) Véase las referencias concretas al respecto en la exposición de motivos de la propia Real Cédula. (c) Ibid.

103


T

A

O

R

R

E

la

resultado directo de la libertad que en el comercio de esclavos se había decretado por el artículo primero .de la real cédula de 28 de febrero de 1789..(d) Al efecto de conjurar el problema ya apuntado del desconocimiento de las normas — situación que había entrañado cruentas incidencias de abusos(e) — así como para proteger a la ya existente • comunidad africana y a los nuevos esclavos que habrían de sumarse a aquélla, el. rey procedió a articular en forma orgánica en referida Cédula las disposiciones atinentes a las predichas materias, imprimiéndole el carácter de Instrucción que venían llamadas a cumplimentar y a hacer observar en los dominios americanos sus correspondientes autoridades, ello hasta tanto se proveyese un código general al respecto. Aun cuando la Cédula fue otorgada en 1789, sin embargo, las directrices por ella establecidas para gobernar los particulares extremos del trato, educación y ocupación de los esclavos quedaron eventualmente adoptadas en el siglo XIX como bases para la redacción de dos Reglamentos sobre las referidas materias, cuales fueron, el de Puerto Rico y el de Cuba. En el caso concreto de Puerto Rico se podría afirmar que el proyecto de Doucoudray Holstein para establecer en 1822 la república de Boricua, ello con la ayuda del elemento esclavo de la isla, (f) y la delatada conspiración de negros del barrio Capitanejos de Ponce, .en 1826,(g) motivaron que el gobernador don Miguel de la Torre en el último año mencionado se interesara en la formación de un reglamento para la clase africana en la isla. Consideró este primer mandatario —a quien debemos acreditar el haber dictado, por capítulos de Bando y circulares, disposiciones orientadas a proteger al elemento africano, las mismas inspiradas en la

(d) Ibid. (e) Ibid. (1) Pedro Tomás de Córdova, Memorias Geográficas, Históricas, Económicas y Estadísticas de ¡aísla de Puerto Rico. 2a. ed. (México, Editorial Libros de México, S. A., 1968), Tomo III, pp. 480-481. Véase Proclama de Doucoudray Holstein "A los Habitantes de Portorico" en Ibid., pp. 483-486. (g) Ibid., Tomo V, pp. 106-112.

104


LA REAL CEDÚLA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . .

real cédula de 1789(') — que simultáneo a tratar con mano fuerte a los esclavos que pretendieran insurreccionarse se hacía necesario el proveimiento de un reglamento que asegurara "el sosiego de las esclavitudes que no dudarían en adelante sus derechos y los amos hasta donde podían extender su autoridad". (i) Respondiendo pues a esta finalidad el referido gobernador encomendó al oidor honorario don Francisco Marcos Santaella la formulación de aquél, "con presencia de la real cédula sobre la materia". U) La tarea quedó debidamente cumplimentada y el 12 de agosto de 1826 se promulgó el Reglamento sobre la Educación, Trato y Ocupaciones que deben dar a sus Esclavos los Dueños y Mayordomos en esta Isla. (k) Este ordena-

miento, que acopló a las particulares exigencias locales el cuerpo doctrinario de la Cédula de 1789, ameritó la sanción del monarca, la cual le fue impartida por real resolución de 6 de abril de 1829. (l) Este Reglamento básicamente se mantuvo en su fuerza y vigor hasta la octava década del siglo diecinueve en que se decretó la manumisión de los esclavos para la isla de Puerto Rico. (m)

(h) Por el art. 52 del Bando de Policía y Buen Gobierno de 1824, el gobernador don Miguel de la Torre exigió el cabal cumplimiento de lo establecido para que a los negros bozales se les impartiera la enseñanza religiosa y se les proveyera el correspondiente vestuario y alimentación así como la asistencia necesaria en sus enfermedades; y por el art. 60 del mismo prescribió que los amos podrían redimir de la cárcel a sus siervos de estimación. Véase texto del Bando en Cayetano Coll y Toste, Boletín Histórico de Puerto Rico, (San Juan, Puerto Rico, Tip. Cantero, Fernández y Co., 1915), Tomo II, pp. 32-43. Sobre los particulares de alimentación, vestuario, trato y trabajo de los esclavos dictó una circular el 5 de septiembre de 1825. Véase la misma en Francisco Ramos, Prontuario de Disposiciones Oficiales, Puerto Rico, Imprenta de González, 1866), pp. 168-169. (i) Pedro Tomás de Córdova, op, cit, Tomo V, p. 115. (j) Ibid. (k) Véase texto en: Francisco Ramos, op. cit., pp. 164-168. (1) Ibid. pp. 169-170 Pedro Tomás de Córdova, op. cit., Tomo V, p. 115, erróneamente señala que la aprobación real fue dada el 6 de mayo de 1829. (m) Por circular reservada de 20 de febrero de 1870 y ante los crímenes cometidos por los esclavos en Maunabo. Ponce y Dorado, se requirió el exacto cumplimiento del Reglamento. A.H.N. Ultramar, Leg. 5096, Exp. 3, Docs. 1-5, Fotocopias en el Centro de Investigaciones Históricas, Facultad de Humanidades. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

105


L

A

T

O

R

R

E

los

Dieciséis años después de haberse publicado en la isla de Puerto Rico el susodicho Reglamento, exactamente el 14 de noviembre de 1842, en Cuba se promulgó el Reglamento de Esclavos el cual tomó como su patrón o modelo inmediato el de Puerto Rico. (n) En las páginas que siguen ofrecemos la reproducción íntegra de la Real Cédula de 1789, anotando capítulo por lineamientos generales como los ajustes que de capítulo sus principios rectores quedaron materializados en los dos mencionados Reglamentos. Así también consignamos otros asuntos que fueron objeto de particular regulación en aquéllos.

REAL CÉDULA DE SUMAJESTAD - Sobre La Educación, Trato y Ocupación De los Esclavos En Todos Sus Dominios de Indias E Islas Filipinas Baxo Las Reglas Que Se Expresan.

El Rey.

En el Código de las Leyes de Partida, y demás cuerpos de la legislación de estos reinos, en el de la Recopilación de Indias, cédulas generales y particulares comunicadas a mis dominios de América desde su descubrimiento, y en las Ordenanzas que, examinadas por mi Consejo de las Indias, han merecido mi real aprobación, se halla establecido, observado y seguido constantemente el sistema de hacer

(n) Véase texto en: Joaquín Rodríguez San Pedro, Legislación Ultramarina Concordada y Anotada, (Madrid, Imp. Viota, Cubas y Vicente. 1865), Tomo Segundo, pp. 565-568.

106


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . .

útiles a los esclavos, y proveído lo conveniente a su educación, trato y a la ocupación que deben darles sus dueños conforme a los principios y reglas que dictan la Religión, la humanidad y el bien del Estado, compatibles con la esclavitud y tranquilidad pública: sin embargo, como no sea fácil a todos mis vasallos de América, que poseen esclavos, instruirse suficientemente en todas las disposiciones de las leyes insertas en dichas colecciones, y mucho menos en las cédulas generales y particulares y ordenanzas municipales aprobadas para diversas provincias; teniendo presente que por esta causa, no obstante lo mandado por mis augustos predecesores sobre la educación, trato y ocupación de los esclavos, se han introducido por sus dueños y mayordomos algunos abusos poco conformes y aun opuestos al sistema de la legislación y demás providencias generales y particulares tomadas en el asunto. Con el fin de remediar semejantes desórdenes y teniendo en consideración que con la libertad, que para el comercio de negros he concedido á mis vasallos por el artículo primero de la real cédula de veinte y ocho de febrero próximo pasado, se aumentará considerablemente el número de esclavos en ambas Américas, mereciéndome la debida atención esta clase de individuos del género humano, en el ínterin que en el código general, que se está formando para los dominios de Indias, se establecen y promulgan las leyes correspondientes a este importante objeto: He resuelto que por ahora se observe puntualmente por todos los dueños y poseedores de esclavos de aquellos dominios la Instrucción siguiente:

CAPITULO PRIMERO Educación.

Todo poseedor de esclavos, de cualquier clase y condición que sea, deberá instruirlos en los principios de la Religión 107


L

A

T

O

R

R

E

Católica (1) y en las verdades necesarias para que puedan ser bautizados dentro del año ( 2 ) de su residencia en mis dominios, cuidando que se les explique la doctrina cristiana todos los días de fiesta de precepto, (3) en que no se les obligará ni permitirá trabajar para sí ni para sus dueños, excepto en los tiempos de la recolección de frutos, en que se acostumbra conceder licencia para trabajar en los días festivos. (4) En éstos y en los demás en que obliga el precepto de oir misa ( 5) deberán los dueños de haciendas costear sacerdote, ( 6) que en unos y en otros les diga misa, y en los. primeros, les explique la doctrina cristiana y administre los santos sacramentos, así en tiempo de cumplimiento de iglesia como en los demás que los pidan o necesiten; ( 7) cuidando, asimismo, de que todos los días de la semana, después de concluido el trabajo, recen el rosario a su presencia o la de su mayordomo, con la mayor compostura y devoción. (8)

a

(1) La referida enseñanza quedaba prescrita por el art. 1, Cap. II del Reglamento sobre la Educación, Trato y Ocupaciones que deben dar a sus Esclavos los Dueños y Mayordomos en esta Isla. [Puerto Rico]. Análoga disposición quedaba establecida por el art. 1 del Reglamento de Esclavos. [Cuba]. (2) Por el art. 1, Cap. II del Reglamento... de Puerto Rico se disponía "o a lo sumo dentro de dos" y en el art. 4 del referido Cap. se estatuía que era de la obligación del amo hacer que los negros "aun bozales" se les administrara el bautismo en "caso de necesidad", lo que entendemos se refería en circunstancias de peligro de muerte. En el Reglamento... de Cuba no se establece término alguno para el bautismo, quedaba prescrito sin embargo por el art. 1 el que habría de proveérsele en "caso de necesidad". (3) El Reglamento... de Puerto Rico ordenaba por su art. 2, Cap. II, que la instrucción religiosa fuera provista todas las noches, después del toque de oraciones, disposición esta que sólo alcanzaba a los no bautizados pues para los que ya hubiesen recibido este sacramento quedaba prescrito por el art. 3 del mismo Cap. que oyeran la explicación de la doctrina cristiana los domingos y en los días de precepto. El Reglamento... de Cuba en el art. 2 disponía que dicha enseñanza debía darse "por las noches después de concluido el trabajo". (4) Por el art. 3, Cap. II del Reglamento... de Puerto Rico la prohibición de trabajo en las haciendas en los días de precepto se hizo extensiva a los domingos permitiéndose sin embargo que en dichos días los esclavos pudieran ser utilizados por dos horas en el barrido y aseo de las casas y de las oficinas, y aun por un tiempo mayor en la época de cosecha para la recolección de frutos u otros

menesteres que no permitieran demora.

108


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . . Igual prohibición aparece en el art. 3, del Reglamento... de Cuba pero se indica en lo referente al trabajo de limpieza que se le permite en dichos días, que aquél no podrá excederse al tiempo prefijado de dos horas mientras que en el período de cosecha la jornada de trabajo será "como en los días de labor". En ambas tareas debían ejercitarse "después de llenar las prácticas religiosas". (5) En el art. 3, Cap. II del Reglamento... de Puerto Rico se establecía que en los domingos y fiestas de precepto los esclavos ya bautizados • oyeran misa y la explicación de la doctrina cristiana. Por el art. 3 del Reglamento... de Cuba se hace mera referencia al cumplimiento de "las prácticas religiosas". (6) En los Reglamentos no hemos encontrado disposición al respecto. (7) La administración de los sacramentos en los indicados momentos se prescribía — por el art. 5, Cap. II del Reglamento... de Puerto Rico para los ya bautizados y que tuvieran las "edades competentes". El art. 4 del Reglamento... de Cuba concuerda con éste. (8) El art. 2, _Cap. II del Reglamento... de Puerto Rico disponía el rezo del Rosario, cuya devoción, se indicaba, "está generalizada en toda la isla". Tal rezo o el de "algunas otras oraciones devotas" quedaba establecido por el art. 2 del Reglamento... de Cuba. Por vía de adición a las normas preceptuadas en la Real Cédula, el Reglamento... de Puerto Rico 'insertaba en el art. 6, Cap. lila siguiente: "Aplicarán los amos todo su conato, esmero y eficacia en hacer comprender a los esctavos la obediencia que deben prestar a las autoridades constituidas, dándoseles a conocer: la obligación que tienen de reverenciar a los sacerdotes: de respetar a los blancos: de comportarse con moderación con las gentes de color y afablemente con sus iguales". El art. 5 del Reglamento... de Cuba concuerda con éste.

CAPITULO II De los alimentos y vestuarios. Siendo constante la obligación en que se constituyen los dueños de esclavos de alimentarlos y vestirlos y a sus mujeres e hijos, ya sean éstos de la misma condición o ya libres, hasta que puedan ganar por sí con qué mantenerse, que se presume poderlo hacer en llegando a la edad de doce años en las mujeres, y catorce en los varones; y no pudiéndose dar regla fija sobre la quantidad y qualidad de los alimentos y clase de ropas que les deben suministrar por la diversidad de provincias, climas, temperamentos y otras causas particulares; se previene que, en quanto a estos puntos, las justicias del distrito de las haciendas con acuerdo del ayuntamiento y audiencia del procurador síndico, en calidad de protector de los esclavos, señalen y determinen la quantidad y qualidad de alimentos y vestuario, que proporcionalmente, según sus

109

,..


L

1

T

O

R

R

E

edades y sexos, deban suministrarse a los esclavos por sus dueños diariamente, conforme a la costumbre del país y a los que comúnmente se dan a los jornaleros, y ropas de que usan los trabajadores libres; cuyo reglamento, después de aprobado por la Audiencia del distrito, se fixará mensualmente en las puertas del ayuntamiento y de las iglesias de cada pueblo y en las de los oratorios o ermitas de las haciendas para que llegue a noticia de todos y nadie pueda alegar ignorancia. (9)

(9) En el Cap. III del Reglamento... de Puerto Rico ya en forma precisa se fijan los alimentos y el vestuario. En cuanto a la alimentación se estatuye por el art. 1 que los amos deben proveerle a sus esclavos dos o tres comidas al día "como mejor les parezca" pero que sean suficientes para su conservación como para "reponerlos de sus fatigas". Como alimento diario y de "absoluta necesidad" para cada esclavo se estableció el siguiente: seis u ocho plátanos o su equivalencia en batatas, ñames u otras raíces; ocho onzas de came, bacalao o macarelas; y cuatro onzas de arroz o de otra miniestra ordinaria. La alimentación de los negros recién nacidos o pequeños cuyas madres trabajaran en las haciendas quedó particularmente señalada por el art. 3, ordenándose por éste que fuera muy ligera — como sopas, atoles, leche — hasta terminado el período de la lactancia o los destetaren sus madres, y se vieran exentos "de los ataques que sufren los niños para eohar los dientes". En la eventualidad de enfermarse las' criaturas durante el tiempo de la lactancia se ordenaba, por el art. 5, que la alimentación a proveérseles sería la leche maternal, disponiéndose que en dicha circunstancia las madres quedaran relevadas de las labores o tareas del campo y asignadas a otras ocupaciones domésticas. Para el cuidado de los niños mientras sus madres trabajaban se mandaba, por el art. 4, quedasen destinadas una o dos negras — "las que se consideren más a propósito y necesarias por el amo o mayordomo" — quienes los atenderían en un ranchón o bohío proporcionado al efecto. Los arts. 6, 8 y 10, del Reglamento... de Cuba concuerdan con lo provisto sobre alimentación, añadiéndose sin embargo la yuca en los renglones equivalentes al plátano, y la harina por el arroz. Como sustituto de carne no, aparecen las macarelas. Art. 6. Para la alimentación de los recién nacidos o pequeños se disponerlo mismo "u otras semejantes" Art. 8. Lo provisto para la alimentación de los niños enfermos durante la lactancia es igual, Art. 10. El cuidado de los chiquillos se dispone se haga en una "casa o habitación que deberá haber en todos los ingenios o cafetales, la cual estará al cuidado de una o más negras.., según el número de aquéllos". Art. 9. En punto a vestuario para adultos quedaba estipulado, por el art. 2, Cap. III del Reglamento... de Puerto Rico que los amos debían suministrarles tres al año, precisándose las piezas correspondientes, tales, camisas y calzón de coleta, un gorro o sombrero, un pañuelo y una camisa o chaqueta de bayeta para el "invierno". Se declaraba por conveniente que al principio de año o desde el momento en que se compraran los esclavos, de éstos hallarse desnudos, se les hicieran dos camisas y calzones, dejándose para ocho meses más tarde el suministro de la tercera vestimenta. Esta distribución se orientaba a asegurar para los esclavos el que tuvieran ropas para cambiarse "especialmente cuando se mojen en los trabajos y con qué dormir siempre abrigados, evitándose de este modo que

110


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . . experimenten enfermedades", las que habrían de perjudicar a los amos por "carecer de sus obras y gastar en sus curaciones". El art. 7 del Reglamento... de Cuba disponía se le dieran "dos esquifaciones" al ano, concretamente, en diciembre y en mayo, compuesta cada una de camisa y calzón de coleta o rucia, un gorro o sombrero y usE pañuelo; a la indumentaria a proveerse en el mes de diciembre se le debía agregar, en forma alternada, en un ano, una camisa o chaqueta de bayeta y en el otro ano, o sea al siguiente, una frazada. La vestimenta anual para los niños — varones o hembras — quedaba fijada por el art. 6 Cap. III del Reglamento... de Puerto Rico, cual era, cuatro o seis camisitas de listado para los recién nacidos y demás niños hasta la edad de tres años; las mismas pero en material de coleta para los de tres a seis años; de los seis a los catorce anos, a los varones también debía suministrárseles calzones, mientras que de seis a doce anos, las niñas debían llevar sayas o camisas largas. A partir de los catorce anos los varones, y las niñas desde los doce debían vestir como adultos. En el Reglamento... de Cuba, el art. 11 fija la misma vestimenta y edades correspondientes pero no precisa la cantidad de "camisillas de listado" para los niños hasta la edad de tres años.

CAPITULO III Ocupación de los Esclavos.

La primera y principal ocupación de los esclavos debe ser la agricultura y demás labores del campo y no los oficios de vida sedentaria; y así para que los dueños y el Estado consigan la debida utilidad de sus, trabajos, y aquéllos los desempeñen como corresponde, las justicias de las ciudades y villas, en la misma forma que en el capítulo antecedente, arreglarán las tareas del trabajo diario de los esclavos (10) proporcionadas a sus edades, fuerzas y robustez: (11) de forma que, debiendo principiar y concluir el trabajo de sol a sol, les queden en este mismo tiempo dos horas en el día para que las empleen en manufacturas u ocupaciones que cedan en su personal beneficio y utilidad; (12 ) sin que puedan los dueños o mayordomos obligar a trabajar por tareas a los mayores de sesenta años ni menores de diez y siete, (13) como tampoco a las esclavas ni emplear a éstas en trabajos no conformes con su sexo, (14) o en los que tengan que mezclarse con los varones ni destinar a aquéllas a jornaleras; (15) 111


A

T

O

R

R

E

y por los que apliquen al servicio doméstico contribuirán con los dos pesos anuales prevenidos en el capítulo octavo de la real cédula de veinte y ocho de febrero último que queda' citada. (16)

(10) La jornada de trabajo diario prescrita por el art. 1, Cap. IV del Reglamento... de Puerto Rico fue: nueve horas en tiempo ordinario "arreglándólas el amo de modo que mejor le parezca"; y trece en el período de zafra "en que es preciso madrugar y continuar las tareas hasta la noche.., repartidas de manera que el esclavo tenga a lo menos once horas de descanso cada día." El Reglamento... de Cuba fijó por el art. 12, nueve o diez horas diarias en tiempo ordinario y durante la zafra o recolección, dieciséis, repartidas al efecto de que tengan "dos de descanso durante el día y seis en la noche para dormir.". (11) Tanto el Reglamento... de Puerto Rico en el art. 3, Cap. IV como el Reglamento... de Cuba ene! art. 14 adicionan "sexo." (12) Queda ordenado por el art. 2, Cap. IV, dei Reglamento... de Puerto Rico que todos los días durante las horas de descanso así como en los días festivos se permita, dentro de la hacienda y sin perjudicar al amo, el que los esclavos dediquen dos horas a "las manufacturas u ocupaciones que cedan en su personal beneficio y utilidad para que puedan adquirir peculio y proporcionarse la libertad, cuyas legítimas adquisiciones se respetarán por los amos y aun auxiliarán en cuanto puedan a los siervos, especialmente a los de buena conducta y laboriosos para tan benéfico fin." El Reglamento... de Cuba en el art. 13 no establece límite de horas ni exige del amo el respeto, correspondiente a lo adquirido por los esclavos en dichas tareas como tampoco prescribe la ayuda de los amos para la obtención de la libertad. (13) Dicho principio se consagra en el art. 3, Cap. IV del Reglamento. . . de Puerto Rico y en el art. 14 del Reglamento. . . de Cuba. (14) En el art. 3, Cap. IV del Reglamento.... de Puerto Rico y en el art. 14 del Reglamento... de Cuba queda adicionado "edades, fuerzas y robustez." (15) Así se preceptúa por el art. 3, Cap. IV del Reglamento... de Puerto Rico. Nada se dispone al respecto por el art. 14 del Reglamento... de Cuba (16) Nada se prescribe sobre el particular en los dos Reglamentos.

CAPITULO IV Diversiones. no

En los días de fiesta de precepto, en que los dueños pueden obligar ni permitir que trabajen los esclavos, después que éstos hayan oido misa y asistido a la explicación de la doctrina cristiana, procurarán los amos y eñ su. defecto los mayordomos que los esclavos de sus haciendas, sin que se

112


LA REAL CÉDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . .

junten con los de las otras y con scpar.tción cíe los (los sexos, se ocupen en diversiones simples y sencillas, que deberán presenciar los mismos dueños o mayordomos, evitando que se excedan en beber, (17) y haciendo que estas diversiones se concluyan antes del toque de oraciones. 1 (17) Tales disposiciones se recogen en los arts. 1, 2, y 4, Cap. VII del Reglamento... de Puerto Rico, en donde se establece por el art. 1 que los esclavos se habrán de divertir honestamente y "en lugar abierto a la vista de sus mismos amos, mayordomos y capataces". Las diversiones quedan señaladas.separadamente para los hombres y mujeres en el art. 2 del referido Cap. VII, y las constituían, para los varones: juegos de fuerza, canto, la barra, la pelota y las bochas; y para las mujeres: juegos de prendas, meriendas "u otros semejantes". Así también otra diversión permitida para ambos sexos bien que separadamente lo fueron los "bailes de bombas de pellejo u otras sonajas de que usan los bozales, o de guitarra y vihuela que suelen tocar los criollos." Por el art. 4 se encarga a los dueños y mayordomos la cumplida vigilancia para no permitir en dichas diversiones la reunión de ambos sexos, el exceso en la bebida y la introducción de esclavos de otras haciendas o de libertos. Por el art. 23 del Reglamento... de Cuba se consagran dichos principios pero no se precisa el tipo de diversiones, y por el art. 24 se ordena la vigilancia antes indicada. (18) El art. 3, Cap. VII del Reglamento... de Puerto Rico establece la duración de dichas diversiones: "desde las tres de la tarde hasta ponerse el sol o toque de oraciones nada más." El Reglamento... de Cuba en el art. 23 no prescribe la hora de inicio de las diversiones pero sí indica su término "hasta ponerse el sol o toque de oraciones y no más.

CAPITULO V De las habitaciones y enfermería.

Todos los dueños de esclavos deberán darles habitaciones distintas para los dos sexos, no siendo casados, y que sean cómodas y suficientes para que se liberten de las intemperies, con camas en alto, mantas, o ropa necesaria, y con separación para cada uno y guando más dos en un quarto, (19) y destinarán otra pieza o habitación separada, abrigada y cómoda, para los enfermos, (20) que deberán ser asistidos de todo lo necesario por sus dueños; y en caso que éstos, por no haber

113


L

A

T

O

R

R

E

proporción en las haciendas o por estar éstas inmediatas a las poblaciones, quieran pasarlos al hospital, deberá contribuir el dueño para su asistencia con la quota diaria que señale la justicia, en el modo y forma prevenido en el capítulo segundo; (21) siendo asimismo de obligación del dueño costear el entierro del que falleciere. (22)

la

(19) Por el art. 1, Cap. VIII del Reglamento... de Puerto Rico se ordena que dichas habitaciones sean "espaciosas, en lugar seco y ventilado, cerradas y bien seguras con separación para los dos sexos y con fuertes cerraduras y llave." Dispúsose por el art. 2 que a la hora de retirarse a dormir los esclavos — a las ocho, en noches largas y a las nueve en noches cortas o en meses en que oscureciera más tarde — se pasara lista "para que ninguno quede fuera de habitación o cuartel", excepción hecha de aquéllos a quienes los amos destinaren para efectuar la ronda en la hacienda. Quedó mandado por el art. 3 que en la habitación o cuartel se mantuviera una luz en alto durante toda la noche y que uno o dos vigilantes cuidaran. de hacer guardar silencio y que los esclavos se mantuvieran quietos en sus camas, viniendo obligados dichos vigilantes a informar "inmediatamente de cualquiera novedad, bien sea algún movimiento de los mismos esclavos o de otras gentes que lleguen de fuera, o de cualquier accidente desgraciado que exija pronto socorro." Nada se establece respecto al número de esclavos a alojarse en cada habitación. En términos casi similares a los arriba enunciados se redactaron los arts. 25 y 26 del Reglamento... de Cuba, especificándose, sin embargo, por el art. 25 que dichas habitaciones separadas serían para los esclavos solteros, y prescribiéndose por otra parte el que "permitiéndoselo sus facultades [de los amos] harán una habitación aislada para cada matrimonio". Con referencia a los vigilantes, que en este Reglamento.., de Cuba se denominan "guardieros" no se precisa el número de ellos, pero sí se ordena por el art. 26 que "uno deberá destinarse para vigilar que todos guarden silencio y dar parte inmediatamente al amo o mayordomo de cualquier movimiento de los mismos compañeros, de las gentes que llegaren de fuera, o de cualquier otro acaecimiento interesante que ocurriere". El Reglamento nada dispone sobre el número de esclavos por cada habitación. (20) El art. 4, Cap. VIII del Reglamento... de Puerto Rico dispone al respecto "una pieza cerrada para los enfermos con la misma y mayor comodidad, seguridad -y precaución, que para los sanos", ordenándose que aquéllos fueran colocados "en cama alta, separado uno de otro, si hay comodidad o en un tablado que preste el desahogo suficiente para las curaciones de los enfermos que en él se reúnan" debiéndosele proveer a cada esclavo "un jergón, estera o petate, cabezal, manta y sábana." Por su parte, el Reglamento... de Cuba en el art. 27 ordena "habrá en cada finca una pieza cerrada y asegurada con la división oportuna para cada sexo y otras dos además para los casos de enfermedades contagiosas", y en el art. 28 prescribe que "a ser posible" los enfermos deberán quedar colocados en camas separadas, dotadas correspondientemente de un jergón, estera o petate, etc., o en un tablado análogo al indicado en el párrafo anterior y con la condición expresa de "siempre en alto". (21) El Reglamento.., de Puerto Rico estatuye en el art. 5, Cap. VIII, que "no solo por su propio interés sino por su riguroso deber de justicia y humanidad" los amos "asistirán con facultativos en las enfermedades agudas y con remedios

114


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . . caseros en las que no sean de cuidado; pero siempre con buenos caldos y alimentos con el mayor aseo." En el art. 27 del Reglamento... de Cuba se consagra el mismo principio de asistencia médica en los "casos graves", mientras que para enfermos de los "males leves en que solo se necesita de remedios caseros" se hace mandatorio queden atendidos por enfermeros o enfermeras. En ambos casos a los enfermos se les debería suministrar "buenas medicinas, alimentos adecuados y con el mayor aseo." (22) Nada queda prescrito en los Reglamentos sobre el particular.

CAPITULO VI De los viejos y enfermos habituales. Los esclavos que por su mucha edad o por enfermedad no

se hallen en estado de trabajar, y lo mismo los niños y menores de qualquiera de los dos sexos, deberán ser alimentados por los dueños, sin que éstos puedan concederles la libertad por descargarse de ellos, a no ser proveyéndole del peculio suficiente a satisfacción de la justicia con audiencia del procurador síndico para que puedan mantenerse sin necesidad de otro auxiliar. (2 3) (23) Esta disposición queda textualmente reproducida en el art. 4, Cap. IV del Reglamento... de Puerto Rico. En el art. 15 del Reglamento... de Cuba se recoge el mismo principio omitiéndose, sin embargo, su aplicación a los niños y menores de cualesquiera de los dos sexos.

CAPITULO VII Matrimonios de Esclavos. Los dueños de esclavos deberán evitar los tratos (24)

ilícitos de los dos sexos fomentando los matrimonios, sin impedir el que se casen con los de otros dueños; (25) en cuyo caso, si las haciendas estuviesen distantes, de modo que no puedan cumplir los consortes con el fin del matrimonio,

115


A

T

O

R

R

E

el

seguirá la mujer al marido, comprándola el dueño de éste (26) a justa„ tasación de peritos nombrados por las partes, y por el tercero, que en caso de discordia nombrará la justicia; y si el dueño del marido no se conviene en la compra tendrá la misma acción que lo fuere de la mujer.( 27) (24) En el art. 1, Cap. IX del Reglamento... de Puerto Rico se adiciona "o accesos". (25) Análoga disposición queda insertada en el art. 1, Cap. IX del Reglamento... de Puerto Rico, y en el art. 29 del Reglamento... de Cuba, estableciéndose, asimismo, que al efectuarse dichos matrimonios se les proporcionará la reunión "bajo un mismo techo", agregándose en el Reglamento... de Puerto Rico la cláusula "la reunión en una casa". (26) La susodicha compra queda preceptuada por el art. 2, Cap. IX del Reglamento... de Puerto Rico y por el art. 30 del Reglamento... de Cuba. (27) En el art. 2, Cap. IX del Reglamento... de Puerto Rico, y en el art. 30 del Reglamento... de Cuba se reproduce igual disposición, empero, se establece como primera alternativa de precio de compra el que fuera covenido entre lbs amos, y en defecto de éste el que fuera señalado por la tasación indicada. En el Reglamento... de Cuba, art. 30, se adiciona: "En el evento de que ni uno ni otro dueño se hallaren en disposición de hacer la compra que le incumba, se venderá el matrimonio esclavo reunido a un tercero". Tanto el Reglamento..' de Puerto Rico en el arf. 3, Cap. IX como el Reglamento... de Cuba en el art. 31, establecen que cuando el amo del marido comprara la cónyugue de éste, venía obligado asimismo a comprar los hijos de aquélla que fueran menores de tres años, ello así porque dichos hijos debían ser criados por la madre durante esa primera etapa de la infarcia.

CAPITULO VIII Obligaciones de los Esclavos y penas correccionales. Debiendo los dueños de esclavos sustentarlos, educarlos y emplearlos en los trabajos útiles y proporcionados a sus fuerzas, edades y sexos, sin desamparar a los menores, viejos o enfermos, se sigue también la obligación en que por lo mismo se hallan constituídos los esclavos de obedecer y respetar a sus dueños y mayordomos, desempeñar las tareas y trabajos que se les señalen conforme a sus fuerzas, y venerarlos como a padres de familias, y así el que faltare a alguna de estas obligaciones podrá y deberá ser castigado correccionalmente por los excesos que cometa, ya por el dueño de 116


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . .

la hacienda, o ya por su mayordomo, según la qualidad del defecto o exceso, con prisión, grillete, cadena, maza o zepo, con que no sea poniéndolo en éste de cabeza, o con azotes que no puedan pasar de veinte y cinco,(28) y con instrumentos suaves, que no les causen contusión grave, o efusión de sangre; (29) cuyas penas correccionales no podrán imponerse a los esclavos por otras personas que por sus dueños o mayordomos. (30)

(28) Casi literalmente se reproduce esta disposición en el art. I. Cap. XIII del Reglamento... de Puerto Rico. El art. 41 del Reglamento... de Cuba consagra los mismos principios y precisa respecto al cepo "donde se le pondrá por los pies y nunca de cabeza". (29) Nada se prescribe al respecto en los Reglamentos. (30) El principio queda establecido en el art. 1, Cap. XIV del Reglamento... de Puerto Rico y en el art. 43 del Reglamento... de Cuba.

CAPITULO IX De la imposición de penas mayores. los

esclavos cometieren excesos, defectos o Quando delitos contra sus amos, mujer o hijos, mayordomos u otra qualquiera persona, para cuyo castigo y escarmiento no sean suficientes las penas correccionales de que trata el capítulo antecedente, asegurado el delinquente por el dueño o mayordomo de la hacienda o por quien se halle presente a la comisión del delito, deberá el injuriado o persona que lo represente dar parte a la justicia para que con audiencia del dueño del esclavo, si no lo desampara antes de constestar la demanda, y no es interesado en la acusación, (31) y en todos casos con la del procurador síndico,(32) en calidad de 'protector de los esclavos., (33) se proceda con arreglo a lo determinado por las leyes (34) a la formación y determinación del proceso e imposición de la pena correspondiente, (35) según la gravedad y circunstancias del delito; observándose en todo lo que las mismas leyes disponen sobre las causas de los delinquentes de estado libre. (36) Y guando el dueño no 117

s


L

A

T

O

R

R

E

desampare al esclavo, y sea éste condenado a la satisfacción de daños y perjuicios en favor de un tercero, deberá respgnder de ellos el dueño, además de la pena corporal, que según la gravedad del delito sufrirá el esclavo delinquente, (37) después de aprobada por la Audiencia del distrito, si fuere de muerte o mutilación de miembro. (38) (31) Esta disposición se reproduce casi literalmente en el art. 2, Cap. XIII del Reglamento... de Puerto Rico y en principio queda recogida en el art. 42 del Reglamento... de Cuba. (32) Tanto el art. 2, Cap. XIII del Reglamento.., de Puerto Rico como el art. 42 del Reglamento... de Cuba establecen "o con la del síndico procurador." (33) En el art. 2, Cap. XIV del Reglamento... de Puerto Rico y en el art. 43 del Reglamento... de Cuba se le reconoce tal categoría al procurador síndico. (34) El art. 2, Cap. XIII del Reglamento... de Puerto Rico adiciona "y reales cédulas u órdenes". El art. 42 del Reglamento... de Cuba establece "se proceda a lo que haya lugar en derecho". (35) El art. 2, Cap. XIII del Reglamento... de Puerto Rico inserta análoga disposición. El Reglamento... de Cuba omite dicha cláusula en el art. 42. (36) Los Reglamentos.., no registran dichas cláusulas. (37) El art. 2, Cap. XIII del Reglamento. . . de Puerto Rico reproduce literalmente la disposición. El art. 42 del Reglamento... de Cuba consagra eI mismo principio pero ofrece la alternativa de "pena corporal o de otra clase que merezca el delito". (38) Tal disposición no queda registrada en los Reglamentos.

CAPITULO X Defectos o excesos de los Dueños o Mayordomos. El dueño de esclavos o mayordomos de hacienda que no cumpla con lo prevenido en los capítulos de esta Instrucción sobre la educación de los esclavos, alimentos, vestuario, moderación de trabajos y tareas, asistencia a las diversiones honestas, señalamiento de habitaciones y enfermería, o que desampare a los menores, viejos o impedidos; por la primera vez incurrirá en la multa de cincuenta pesos, (39) por la segunda, de ciento, ( 40) y por la tercera, de doscientos, ( 41) cuyas multas deberá satisfacer el dueño, aun en el caso de que sólo sea culpado el mayordomo, si éste no tuviese de qué pagar, (42) distribuyéndose su importe por terceras parte,

118


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . .

denunciador, juez y caxa de multas, de que después se tratará. .(43) Y en caso de que las multas antecedentes no produzcan el debido efecto, y se verificase reincidencia, se procederá contra el culpado a la imposición de otras penas mayores, como inobedientes a mis reales órdenes, y se me dará cuenta con justificación para que tome la condigna providencia.(44) Quando los defectos de los dueños o mayordomos fuesen por exceso en las penas correccionales, causando a los esclavos contusión grave, efusión de sangre o mutilación de miembro, además de sufrir las mismas multas pecuniarias citadas, se procederá contra el dueño o mayordomo criminalmente a instancia del procurador :síndico,, substanciando la causa conforme a derecho, y se le impondrá la pena correspondiente al delito cometido,(45) como si fuese libre el injuriado,(46) confiscándose (47) además el esclavo para que se venda a otro dueño, si quedare hábil para trabajar, (48) aplicando su importe a la caxa de multas; (49) y quando el esclavo quedase inhábil para ser vendido, (50) sin volvérselo al dueño ni mayordomo que se excedió en el castigo, (51) deberá contribuir el primero con la quota diaria que se señalase por la justicia (52) para su manutención y vestuario por todo el tiempo de la vida del esclavo, pagándola por tercios adelantados. (53)

(39) Análoga disposición se encuentra en el art. 1, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico. El art. 44 del Reglamento... de Cuba establece la multa "de veinte a cincuenta pesos." (40) Igual multa queda prescrita por el art. 1, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico. El art. 44 del Reglamento... de Cuba la fija "de cuarenta a ciento". (41) Dicha multa fue establecida por el art. 1, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico. El Reglamento... de Cuba prescribía en su art. 44 la multa de "ochenta o doscientos según la mayor o menor importancia del artículo infringido". (42) Literalmente queda incorporada dicha cláusula en el art. 1, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico. El art. 45 del Reglamento... de Cuba ordenaba que las multas fueran pagadas "por el dueño de la finca o personas que fuere culpable de la comisión o infracción y en caso de no poderlas satisfacer por falta de numerario sufrirá un día de cárcel por cada peso de lo que importe la multa".

119


L

A

T

O

R

R

E

(43) Por el art. 1, Cap. XV del Reglamento.., de Puerto Rico se estatuía que el importe de las multas fuera enviado al gobierno al efecto de hacer la correspondiente distribución por tercias partes: denunciador, juez y fondo o caja que habría de destinarse para tal fin. ~1 art. 47 del Reglamento... de Cuba determinaba la aplicación de las multas: "una tercera parte de su importe a la justicia o pedáneo que las imponga y las dos restantes al fondo que ha de formarse en el gobierno político de"cada distrito para los casos de que ttata el art. 38, a cuyo fin se entregarán bajo recibo a la Secretaría de aquél" (44) Tal disposicion no queda incluida en los Reglamentos. (45) Igual precepto fue incorporado en el art. 2, Cap. XV dei Reglamento... de Puerto Rico y en el art. 46 del Reglamento... de Cuba. (46) La cláusula no aparece en los Reglamentos. (47) No queda provisto por los Reglamentos, pero sí se obliga al dueño a la venta del esclavo por el art. 2, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico y por el art. 46 del Reglamento... de Cuba. (48) La disposición se inserta en el art. 2, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico. Ei Reglamento... de Cuba consagra el principio en el art. 46. Sobre la venta del esclavo en tal eventualidad se prescribe en el art. 1, Cap. X del Reglamento... de Puerto Rico: "Así como los amos tienen la libertad de vender o ceder por pura voluntad y conveniencia sus esclavos, también podrán ser obligados por las justicias a, venderlos cuando intervengan justas causas de vejación, malos tratamientos u otras en que se falte a la humanidad y racionales modos con que deben tratarlos". En el art. 3, Cap. X del referido Reglamento se dispone: "Cuando los amos sean obligados por autoridad de las justicias a vender sus esclavos enteros, será por el precio que se tasaren judicialmente por peritos y el tercero, que en caso de discordia nombrará el juez, según el valor que tenga en aquella actualidad; pero si hubiere comprador que los quiera tomar sin tasación, conviniéndose para ello con el dueño, en tal caso pueden celebrar su ajuste, sin que sea lícito a la justicia impedirlo; no obstante que por ella se haya obligado al dueño a venderlos." El art. 32 del Reglamento... de Cuba dispone: "Los amos podrán ser obligados por las justicias a vender sus esclavos cuando les causen vejaciones, les dén mal trato o cometan con ellos otros excesos contrarios a la humanidad y racionales modos con que deben tratarlos. "La venta se hará en estos casos por el precio que tasaren peritos de ambas partes o la justicia en el caso de que alguno de ellos rehusare hacer nombramiento, y un tercero en discordia cuando fuere necesario, pero si hubiere comprador que quiera tomarlos sin tasación por el precio que exija el amo, no podrá la justicia impedir que se haga la venta a su favor". (49) No se incluye la disposición en los Reglamentos. (50) El Reglamento... de Puerto Rico en el art. 2 Cap. XV y el Reglamento... de Cuba en el art. 46 preceptúan se le otorgue la libertad. (51) Los Reglamentos no registran dicha cláusula. (52) El art. 2, Cap. XV. del Reglamento... de Puerto Rico establece "por el gobierno o juez de la causa". (5"3) El art. 2, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico consagra igual disposición. El art. 46 del Reglamento... de Cuba, dispone "pagadera por meses adelantados".

120


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . . CAPITULO XI De los que injurian a los Esclavos. Como solo los dueños y mayordomos (54) pueden castigar correccionalmente a los esclavos con la moderación que queda prevenida, qualquiera otra persona que no sea su dueño o mayordomo (55) no les podrá injuriar, castigar, herir ni matar sin incurrir en las penas establecidas por las leyes para los que cometen semejantes excesos o delitos contra las personas de estado libre, (56) siguiéndose, substanciándose y determinándose la causa a instancia del dueño del esclavo que hubiese sido injuriado, castigado o muerto; en su defecto, de oficio por el procurador síndico, en calidad de protector de los esclavos, (57) que como tal protector tendrá también intervención en el primer caso, aunque haya acusador. (~8)

(54) El Reglamento... de Cuba en el art. 43 adiciona "o mayorales". (55) El Reglamento... de Cuba en el art. 43 dispone "y cualquier otro que lo hiciere sin madato expreso del dueño o contra su voluntad o le causare otra lesión o daño". (56) La disposición, omitiendo "injuriar", se reproduce en el art. 1, Cap. XIV del Reglamento... de Puerto Rico. (57) El principio queda recogido en el art. 2, Cap. XIV del Reglamento... de_ Puerto Rico, adicionándose "a excepción de aquellos casos en que por la gravedad del delito y vindicta pública corresponda al ministro fiscal." El Reglamento... de Cuba en el art. 43 consagra el mismo principio y añade "si el exceso no es de aquéllos que interesen a la vindicta pública o de oficios si fuere de esta última clase." (58) Nada se prescribe al efecto en los Reglamentos.

CAPITULO XII

Lista de Esclavos. Los dueños de esclavos anualmente deberán presentar lista firmada y jurada a la justicia de la ciudad o villa, en cuya jurisdicción se hallen situadas sus haciendas, de los esclavos que tengan en ellas, con distinción de sexos y edades, para que se tome razón por el escribano de ayuntamiento en un libro particular, que se formará para este fin, y que se conser-

121


L

A

T

O

R

R

E

vará en el mismo ayuntamiento con la lista presentada por el dueño, ( 59) y éste luego que se muera o ausente alguno de la hacienda, y dentro del término de tres días, deberá dar parte a la justicia para que con citación del procurador síndico (60) se anote en el libro, a fin de evitar toda sospecha de haberle dado muerte violenta; y guando el dueño faltare a este requisito, será de su obligación justificar plenamente o la ausencia del esclavo o su muerte natural, pues de lo contrario se procederá a instancia del procurador síndico (61) a formarle la causa correspondiente. (59) El art. 4, Cap. I del Reglamento... de Puerto Rico dispone: "En los primeros días de los meses de enero, mayo y septiembre, presentarán los dueños de hacienda a sus respectivos ayuntamientos o jueces locales, en los pueblos que no hubiere aquéllos, una relación circunstanciada, jurada y suscrita por ellos, de los esclavos de su servicio, con expresión de sexos, edades, altas y bajas que hayan ocurrido en el último período, para que se tome razón en un libro particular que se formará para este fin, y conservará con la lista presentada por el dueño." El Reglamento... de Cuba nada provee al respecto. (60) El art. 5, Cap. I del Reglamento... de Puerto Rico consagra la norma pero no dispone tal citación del procurador síndico. El Reglamento... de Cuba no establece disposición alguna. (61) La disposición se reproduce literalmente en el art. 5, Cap. I del Reglamento... de Puerto Rico, excluyéndose "a instancia del procurador síndico". El Reglamento... de Cuba nada provee al respecto.

CAPITULO XIII Modo de averiguar los excesos de los Dueños y Mayordomos. Las distancias que median de las haciendas a las poblaciones, los inconvenientes que se seguirían de que con el pretexto de quejarse se permitiese a los esclavos que saliesen de aquéllas sin cédula del dueño o mayordomo, con expresión del fin de su salida,(62) y las justas .disposiciones de las leyes (63) para que no se auxilie, proteja y oculte a los esclavos fugitivos, (64) precisa a facilitar los medios más proporcionados a todas estas circunstancias para que se puedan adquirir noticias del modo con que se les trata en las haciendas, (65) siendo uno de éstos, que los eclesiásticos que pasen a ellas a explicarles la doctrina y decirles misa se

122


~

LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . . puedan instruir, por sí y por los mismos esclavos, del ¡nodo de proceder de los dueños o mayordomos, y de cómo se observa lo prevenido en esta Instrucción, para que, dando noticia secreta y reservada al procurador síndico de la ciudad o villa respectiva, promueva el que se indague si los amos o mayordomos faltan en todo o en parte a sus respectivas obligaciones, sin que por defecto de justificación de la noticia o denuncia reservada dada por el eclesiástico por razón de su ministerio o por queja de los esclavos, quede responsable aquél a cosa alguna, pues su noticia sólo debe servir de fundamento para que el procurador síndico promueva y pida ante la justicia que se nombre un individuo del ayuntamiento u otra persona de arreglada conducta que pase a la averiguación, formando la competente sumaria y entregándola a la misma justicia, sustancie y determine la causa conforme a derecho, oyendo al procurador síndico y dando cuenta en los casos prevenidos por las leyes y esta Instrucción a la Audiencia del distrito, y admitiendo los recursos de apelación en los que haya lugar de derecho. (66) Además de este medio convendrá que por las justicias, con acuerdo del ayuntamiento, y asistencia del procurador síndico, se nombre una persona o personas de carácter y conducta, (67) que tres veces en el año visiten y reconozcan las haciendas y se informen de si se observa lo prevenido en esta Instrucción, dando parte (68) de los que noten, para que, actuada la competente justificación, se ponga remedio con audiencia del procurador síndico, declarándose támbién por acción popular la de denunciar los defectos o falta de • cumplimiento de todos o cada uno de los capítulos anteriores, y en el concepto de que se reservará siempre el nombre del denunciador, y se le aplicará la parte de multa que se dexa señalada sin responsabilidad en otro caso que en el de justificarse notoria y plenísimaniente, que la delación o denuncia fue calumniosa. (69) Y últimamente se declara también que en los juicios de residencia se hará cargo a las justicias y a los procuradores síndicos, en calidad de protectores de los esclavos, de los defectos de omisión o comisión en que hayan incurrido por

123


L

A

T

O

E

no haber puesto los medios necesarios para que tengan el debido efecto mis reales intenciones explicadas en esta Instrucción. ( 70)

(62) El art. 3, Gap. XV del Reglamento... de Puerto Rico señala: "Como las distancias que median de las haciendas a las poblaciones, el no poder salir los esclavos de aquéllas sin licencia del dueño o mayordomo con expresión del fin de su salida y demás requisitos prevenidos en el artículo 1 del capítulo 6". El Reglamento... de Cuba nada consigna. (63) En el art. 3, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico se adiciona "y circulares". El Reglamento... de Cuba nada provee. (64) La cláusula queda integrada en el art. 3, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico. El Reglamento... de Cuba nada señala. (65) En el art. 3, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico no se incorpora esta cláusula, en su lugar se establece "dificultará a éstos sus quejas por los excesos de los dueños o mayordomos para facilitar su averiguación se ordena:" El Reglamento... de Cuba nada estatuye. (66) Dicho recurso o medio de averiguación no queda establecido en el Reglamento... de Puerto Rico. El Reglamento... de Cuba nada provee. (67) El art. 3, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico dispone: "que los jueces locales por sí o por personas de carácter y conducta que nombren". El Reglamento... de Cuba nada estatuye. (68) El art. 3, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico adiciona "a este gobierno". El Reglamento... de Cuba nada prescribe. (69) La disposición queda casi literalmente reproducida en el art. 3, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico. El Reglamento... de Cuba nada establece. (70) Tal declaración queda omitida en el art. 3, Cap. XV del Reglamento... de Puerto Rico. El Reglamento... de Cuba nada dispone.

CAPITULO XIV

Caxa de Multas. En las ciudades y villas, que es donde deben formarse los reglamentos citados, y cuyas justicias y cabildos se componen de individuos españoles, (71) se hará y tendrá en el ayuntamiento un arca de tres llaves, de las que se entregarán el alcalde de primer voto, el regidor decano y el procurador síndico, para custodiar en ella el producto de las multas, penas y condenaciones que se deben aplicar en todas las clases de causas que procedan de esta Instrucción, (72) 124


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . .

a

invirtiéndose precisamente su producto en los medios necesarios para su observancia en todas sus partes, no pudiéndose sacar de ella maravedies algunos para otro fin, (73) y con libramiento firmado de los tres claveros, con expresión del destino, e inversión, quedando responsables y obligados a reintegrar lo gastado o distribuido en otros fines, para en el caso de que por alguna de estas causas o por otras (74) no se aprueben las cuentas de este ramo por el intendente de la provincia, a quien anualmente se le deberán remitir, acompañándole testimonio del producto de las multas y de su inversión con los documentos justificativos de cargo y data. (75) Para que tengan el debido y puntual cumplimiento todas las reglas prescriptas en esta Instrucción, derogo qualquiera leyes, cédulas, reales órdenes, usos y costumbres que se opongan a ellas; y mando a mi Consejo Supremo de las Indias, virreyes, presidentes, audiencias, gobernadores, intendentes, justicias, ministros de mi real hacienda y a qualquiera otros tribunales quienes corresponda o puedan corresponder, que guarden, cumplan, hagan guardar, cumplir y executar quanto en ésta, mi real cédula, se previene, que así es mi voluntad. (76) Dada en Aranjuez, a treinta y uno de mayo de. mil setecientos ochenta y nueve. =YO, EL REY.= D. Antonio Porlier. Es copia de su origina]. Porlier.

Rico

(71) El Cap. XVI del Reglamento... de Puerto Rico dispone "En esta Capital". El Reglamento... de Cuba nada provee. (72) El Cap. XVI del Reglamento... de Puerto Rico establece "de este Reglamento". El Reglamento... de Cuba nada dispone. en el Cap. XVI adiciona "y ni aún para (73) El Reglamento... de Puerto éste, sin conocimiento del gobierno." El Reglamento... de Cuba nada establece. (74) El Reglamento. . . de Puerto Rico en el Cap. XVI adiciona "que sean justas". El Reglamento. . . de Cuba nada provee. (75) La disposición se reproduce casi literalmente en el Cap. XVI del Reglamento. . . de Puerto Rico. (76) El mandato de cumplimiento queda reemplazado en el Cap. XVI del Reglamento. . . de Puerto Rico por: "Y para que llegue a noticia de todos y en tiempo alguno pueda alegarse ignorancia por los dueños o mayordomos de hacienda, se publicará en la forma acostumbrada, tanto en esta Capital como en los demás pueblos y villas, estando muy atentos íos jueces territoriales a su más escrupulosa observancia, cooperando unánimemente con este Gobierno a su exacto cumplimiento en beneficio de la Religión, Estado, humanidad y tranquilidad pública".

125


~

t

El Reglamentó. . . de Cuba dispone en su art. 48 "Los tenientes de gobernador, justicias y pedáneos cuidarán de la puntual observancia de este Reglamento, y de sus omisiones o excesos serán inevitablemente responsables." El Reglamento... de Puerto Rico dispone en el Capítulo I titulado: De la matrícula de hacendados: títulos legítimos a la adquisición de su dominio en la Esclavitud y relaciones y avisos que deben dar a las Justicias.

Independientemente de reproducir y ajustar a las realidades de Puerto Rico y Cuba los preceptos contenidos en la Real Cédula de 31 de mayo de 1789, los Reglamentos de Esclavos de dichas islas incorporaron y regularon otras materias de interés. El Reglamento... de Puerto Rico a diferencia del de Cuba estableció normas atinentes a la matrícula de hacendados y a los títulos de propiedad de los esclavos; y en ambos Reglamentos se adicionaron disposiciones referentes a: depósito y' uso de los instrumentos de labranza; relaciones de los esclavos con los de otras haciendas; ventas de esclavos; modo dé adquirir la libertad y premiación de esclavos. Lo estatuido en cada una de estas materias queda textualmente reproducido a continuación. Art. 1°. Los hacendados* que merezcan este título, cuya calificación harán los Ayuntamientos de los pueblos donde los hubiere, y donde no, los Alcaides respectivos, serán inscriptos por éstos en el libro o matrícula que conservarán en sus archivos, remitiendo todos dentro de un mes una copia a este Gobierno para el mismo fm. Art. 2°. Los hacendados conservarán en su poder los títulos de propiedad de todos los esclavos que mantengan en su servicio para presentarlos a la autoridad legítima cuando esta quiera reconocerlos, y no se dude de su legítima adquisición y dominio, ni se expongan a perderlos reputándose de clandestina introducción. Art. 3°. Son títulos legítimos las escrituras públicas de compra y venta, permuta o de otro cualquier contrato traslativo de dominio, la hijuela que comprenda el esclavo adjudicado en la divisoria de bienes por testamento o ab intestato, y la partida parroquial del bautismo del niño nacido de esclavo. Una información de testigos con citación y audiencia del síndico procurador general y aprobación judicial suplirá la falta de cualquiera de estos títulos. El Reglamento... de Puerto Rico establece en el Capítulo V titulado De los Instrumentos de labor y pieza donde deben custodiarse con el mayor celo. "Art. 1°. En todas las haciendas habrá una pieza segura con buena llave, en que se depositen los instrumentos de labor. Este depósito estará al cargo exclusivo del amo o mayordomo que no podrán confiarlo a ningún esclavo." El Reglamento... de Cuba en el art. 16 dispone: "En toda finca habra una pieza segura destinada para depósito de los instrumentos de labor, cuya llave no se confiará jamás a ningún esclavo."

* Por la real resolución de 6 de abril de 1829 que aprueba el Reglamento se ordenó la adición "y demás dueños de esclavos". Véase el texto de la misma en: Francisco Ramos, Prontuario de Disposiciones Oficiales. (Puerto Rico, Imprenta de González, 1866), pp. 169-170.

126


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . . "Art. 2°. A la salida para el trabajo se dará a cada esclavo el instrumento de que se haya de servir en la ocupación del día, y s le recogerá y volverá al depósito cuando haya dado de mano al trabajo." El Reglamento... de Cuba en el art. 17 establece igual principio. "Art. 3°. Fuera de la hacienda no saldrá jamás el esclavo con ningún instrumento de labor y menos con armas de ninguna clase, a no ser que vaya acompañando al amo, al mayordomo o a la familia de éstos, que entonces podrá llevar su machete de trabajar." El Reglamento... de Cuba en el art. 18 consagra igual principio. El Reglamento... de Puerto Rico establece en el Capítulo VI titulado: Prohibición del trato de los Esclavos con los de otras haciendas; licencia que han de obtener para salir de la suya, y aprehensión de los que salgan sin ella. Art. lo. Ningún amo o mayordomo de hacienda permitirá visita de los esclavos pertenecientes a otra; y cuando tengan que ir a hacienda agena o salir de la suya deberán llevar licencia escrita de su propio amo o mayordomo, con fecha del día, mes y año, expresando el lugar a que se dirige, y término por que se le concede. El Reglamento... de Cuba dispone en su art. 19: Los esclavos de una finca no podrán visitar a los de otra sin el consentimiento expreso de los amos o mayordomos de ambas; y cuando tengan que ir a finca agena o salir de la suya, llevarán, licencia escrita de su propio dueño o mayordomo con las señas del esclavo, fecha del día, mes y año, expresión del punto a que se dirijan y término porque se les ha concedido. El Reglamento... de Puerto Rico establece en el art. 2°., Cap. VI.: Los dueños de haciendas y los que no lo sean, las gentes blanca y de color, y hasta los mismos esclavos, están autorizados para detener a todo siervo que se encuentre fuera de la casa y terrenos de su amo, pedirle la licencia que deberá llevar por escrito, y no presentándola o habiendo variado el rumbo y dirección del lugar a que se dirige, o estando vencido el término en ella concedido, arrestarlo y conducirlo a la hacienda más cercana (o a la cárcel), cuyo dueño o mayordomo recibirá el preso, lo asegurará y avisará inmediatamente al amo del esclavo, si es del mismo pueblo, o al alcalde, para que este oficie a quien corresponda, hasta lograr que el amo tenga noticia de su esclavo fugitivo. El Reglamento... de Cuba preceptúa en su art. 20: Todo individúo de cualquier clase, color y condición que sea, está autorizado pasa detener al esclavo que encuentre fuera de la casa o terreno de su amo, si no le presenta la licencia escrita que debe llevar o presentándola advierte que ha variado notoriamente el rumbo o dirección del punto a que debía encaminarse o que está vencido el término por el cual se le concedió; y le deberá conducir a la finca más inmediata, cuyo dueño le recibirá y asegurará dando aviso al amo del esclavo si fuere del mismo partido, o al pedáneo para que oficie a quien corresponda a fin de que pueda ser recogido el fugitivo por la persona a quien pertenezca. El Reglamento... de Puerto Rico dispone en el art. 3° ., Cap. VI: Los dueños de haciendas no tomarán gratificación alguna por la aprehensión y depósito de los esclavos prófugos o que no presenten la licencia prevenida en los dos artículos anteriores, por ser un servicio que recíprocamente se prestan, y redunda en la privativa utilidad de ellos mismos. Los demás aprehensores serán gratificados o remunerados por los dueños de los esclavos prófugos con las cuotas que están designadas en el Reglamento de policía vigente. El Reglamento... de Cuba ordena en su art. 21: Los dueños o mayordomos de fincas, no recibirán gratificación alguna por los esclavos prófugos que aprehendieren o les fueren entregados, a virtud de lo dispuesto en el artículo anterior, en atención a ser un servicio que recíprocamente se deben prestar los hacendados y redunda en su privativa utilidad. Los demás aprehensores serán remunerados por el amo del esclavo con la cuota de cuatro pesos señalada por la captura en el Reglamento de Cimarrones.

127


A

T

O

R

R

E

El Reglamento... de Puerto Rico establece por el art. 4, Cap. VI: Tendrá el amo además que pagar los gastos de alimentos, de curación y otros necesarios que haya causado el esclavo durante su detención; disponiendo la conducción del fugitivo a su casa a costas y del modo que estime más conveniente. El Reglamento... de Cuba dispone en el art. 22: Tendrá el amo que satisfacer además los gastos de alimentos, curación si hubiese sido necesario hacerla, y los demás que previene el mismo Reglamento de Cimarrones. El Reglamento. . . de Puerto Rico consagra el Capítulo X a: De la venta de los esclavos y su precio; omitiéndose hablar de su alcabala y a quien corresponde pagarla según los casos por hallarse en el día exentos de ella en esta Isla. [Arts. 1 y 3 están reproducidos en nota 48 ] Art. 20. Cuando los amos vendan sus esclavos por conveniencia o voluntad propia, tendrán la libertad de venderlos (sino estuvieren coartados) por el precio en que convinieren los compradores, según la mayor o menor estimación que tuvieren. El Reglamento... de Cuba dispone en su art. 33: Cuando los amos vendan sus esclavos por conveniencia o voluntad propia, estarán en libertad de hacerlo por el precio que les acomode, según la mayor o menor estimación en que los tuvieren. El Reglamento... de Puerto Rico establece en el art. 4O., Cap. X: Los esclavos coartados no se pueden vender en más precio que el que se fijó al tiempo de la coartación, pagándose únicamente el del resto de ella pasando con este mismo gravamen al comprador. ' El Reglamento... de Cuba dispone en el art. 34: Ningún amo podrá resistirse a coartar sus esclavos siempre que se les exhiban al menos cincuenta pesos a cuenta de su precio. Y en el art., 35, ordena: Los esclavos coartados no podrán ser vendidos en más precio que el que se les hubiere fijado en su última coartación y con esta condición pasarán de comprador a comprador. Sin embargo; si el esclavo quisiere ser vendido contra la voluntad, de su amo sin justo motivo para ello o diere margen con su mal proceder a la enagenación, podrá el amo aumentar al precio de la coartación el importe de la alcabala y los derechos de la escritura que causare su venta. El Reglamento... de Puerto Rico fija en el art. 50., Cap. X: Los hijos de madres coartadas no gozan del beneficio de la coartación de aquéllas por ser personalísimo e intrasmisible, y pueden ser vendidos por .todo el valor en que convenga el amo con el comprador o en el que le dén peritos y tercero en discordia, según los casos y en los mismos términos expresados en los artículos 3O. y 4 0. de este capítulo. El Reglamento... de Cuba establece en el art. 36: Siendo el beneficio de la coartación personalísimo, no gozarán de él los hijos de madres coartadas, y así podrán ser vendidos como los otros esclavos enteros. El Reglamento... de Puerto Rico dedica el Capítulo XI a De la libertad de los esclavos y modo de adquirirla. "Art. 1O. Los dueños darán libertad a sus esclavos en el momento que éstos apronten el precio de su estimación adquirido legítimamente. Si el amo y el esclavo no se conformaren en el precio de la libertad, dos peritos nombrados, uno por el primero y otro por el síndico del Ayuntamiento, como protector de esclavos, harán el justiprecio del que pretende ser ahorrado o manumitido. Si discordaren los peritos, el alcalde nombrará un tercero que dirima la discordia." El Reglamento... de Cuba en el art. 37 consagra la misma disposición, adicionando en el caso de la designación del perito por el amo que en defecto de éste lo nombre la justicia.

128


LA REAL CEDULA DE 1789 Y DOS REGLAMENTOS. . .

el

por

"Art. 20. Ganará la libertad el esclavo que descubra cualquiera conspiración tramada por otro de su clase o por personas libres, bien sea para trastornar el orden público o solamente para matar al amo, mujer de éste, hijo o padre. En el primer caso pagará el precio de la libertad todo el cuerpo de hacendados y hará además una regalía de quinientos pesos al denunciador, expresándose en la carta o escritura pública que se le otorgue el motivo de adquirir la libertad y esta demostración. Si fueren muchos los denunciadores a todos se dará la libertad, y los quinientos pesos se dividirán entre todos ellos por iguales partes. En el segundo caso sufrirán el costó de la libertad y nada más, los sujetos librados de sus perseguidores o asesinos." El Reglamento... de Cuba recoge en el art. 38 análoga disposición referente a la libertad, agregando, que: "Si los denunciadores fueren muchos y se presentaren a la vez a hacer la denuncia, o de una manera que no deje la menor duda de que el último o últimos que se hubieren presentado, no podían tener idea de que la conspiración estaba ya denunciada, ganarán todos la libertad y repartirán entre sí a prorata los quinientos pesos de la gratificación asignada. Cuando la denuncia tuviere por objeto revelar una confabulación o el proyecto de algún atentado de esclavo u hombre libre contra el dueño, su mujer, hijo, padres, administrador o mayorial de finca, se recomienda.al dueño el uso de la generosidad con el siervo o siervos que tan bien han llenado los deberes de fieles lo mucho que les interesa ofrecer estímulos a la lealtad." y buenos servidores, En el art. 39 dicho Reglamento dispone: "El precio de la libertad y el premio a que se refiere párrafo primero del precedente artículo, serán satisfechos del fondo que ha de formarse de las multas que se exijan por las infracciones de este Reglamento o de cualquier otro de los que pertenecen al gobierno". "Art. 30. Para que estos premios lleguen a tener efecto precederá información judicial en que se compruebe legalmente la verdad de la denuncia; y si ésta resultare falsa, el esclavo será entregado al juez para que le imponga la pena de falso calumniador conforme a derecho". El Reglamento... de Cuba nada provee al respecto. "Art. 40. También puede adquirirse la libertad el esclavo por testamento o donación, u otros de los modos con que los hombres libres ganan el dominio de las cosas." El Reglamento... de Cuba consagra en cl art. 40 el principio de la libertad por testamento "o de cualquier otro modo legalmente justificado y precedente de motivo honesto u laudable." El Reglamento... de Puerto Rico dedica el Capítulo XII a: Del premio a que son acreedores los esclavos por su buen servicio, y tiempo para acreditarlo. "Art. 10. El esclavo que sirviere en una hacienda con fidelidad y constancia por espacio de treinta y cinco años, que empezarán a contarse desde que haya cumplido la edad de quince, ganará el premio de no trabajar en el primer cuarto día. El que en iguales términos continuase su servicio por diez años más, solo trabajará la mitad del día, pudiendo hacerlo el esclavo de premio para su privativo beneficio en las horas de su descanso. Y el que perseverase en el servicio también sin nota por cinco años más; que viene a ser a los sesenta y cinco de su edad, obtendrá una absoluta libertad; pero el amo quedará en la obligación de recogerlo en su hacienda, asistirlo y alimentarlo, si vuelve a ella, o le envía la autoridad por faltarle los medios de subsistir. El Reglamento... de Cuba nada dispone sobre el particular.

129


L

T

A

O

R

R

E

BIBLIOGRAFIA FUENTES PRIMARIAS A. Manuscritas Archivo Histórico Nacional. Madrid. Ultramar. Leg. 5096. Exp. 3. Docs. 1-2, 4-5. Fotocopias en Centro de Investigaciones Históricas. Facultad de Humanidades, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. B. Impresas Córdova, Pedro Tomás de, Memorias Geográficas, Históricas, Económicas y Estadísticas de la Isla de Puerto Rico. 2a. ed. Tomos III y V. México, Editorial Libros de México, S.A., 1968. Real Cédula de su Majestad sobre la Educación, Trato y Ocupación de los Esclavos en todos sus Dominios de Indias e Islas Filipinas, balo las Reglas que se expresan. Madrid, Imprenta de la Viuda de Ibarra, 1789 Archivo Histórico Nacional, Madrid. Estado, Leg. 8038. Exp. 32. Fotocopia en Centro de Investigaciones Históricas, Facultad de Humanidades, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. "Reglamento de Esclavos" [de Cuba] en Rodríguez San Pedro, Joaquín, Legislación Ultramarina Concordada y Anotada. Tomo Segundo. Madrid, Imp. Viota, Cubas y Vicente, 1865. "Reglamento sobre la Educación, Trato y Ocupaciones que deben dar a sus Esclavos los Dueños y Mayordomos en esta Isla." en Ramos, Francisco, Prontuario de Disposiciones Oficiales. Puerto Rico, Imprenta de González, 1866. Torre, Miguel de la, "Bando de Policía y Buen Gobierno de 1824" en Coll y Toste, Cayetano, Boletín Histórico de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico, Tip. Cantero, Fernández y Co., 1915. Tomó II, pp. 32-43. "Circular de 5 de septiembre de 1825" en Ramos, Francisco, Prontuario de Disposiciones Oficiales. Puerto Rico, Imprenta de González, 1866. Dl). 168-169.

130


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN DE PUERTO RICO (1853-1863) EN LA CRISIS DEL SISTEMA ESCLAVISTA Dr. Arturo V. Dávila

El difícil acceso a las fuentes documentales de los archivos de la Iglesia de Puerto Rico determinó hasta ahora, como en tantas otras áreas de nuestra historia, la ausencia de estudios, siquiera parciales, sobre las funciones pastorales del Cabildo de la Catedral de Puerto Rico, ignorancia de la que apenas nos salva, rebasando por" intuición el nivel de la crónica, la conocida obra del P. Cuesta Mendoza. (1) Las solemnidades del centenario de la abolición de la esclavitud han desvelado una vez más esta sensible laguna al comprobar que no existe siquiera un estudio preliminar sobre los procesos de cambio que, acompañando a las mutaciones económicas, han desplazado las bases de la moral social en Puerto Rico en los años centrales del siglo diecinueve, para crear un ámbito de crisis. Disimulada en el primer tercio del siglo, mientras se monta el engranaje del lucro y aparece ya con todas sus señales en el segundo, nos encontramos en Puerto Rico con la nueva moral nacida de la economía de la Ilustración y el propietario "útil", enriquecido por su personal actividad, que desplaza al hacendado criado en el tempo lento de una economía de subsistencia. Con la fe depositada en su industria, decidido a hacer rendir a la tierra su fruto y al bracero —libre o esclavo— que la cultiva todo su esfuerzo, la visión consiguiente de hombre y mundo que le caracteriza reciben un giro que en la geografía pastoral del País tiene más de un elemento claramente discernible$2 Frente a su indiferencia religiosa, que en ocasiones llega hasta la hostilidad (3) obispos, gobernadores eclesiásticos, capitanes generales y oidores se ocuparán, unos en función ministerial directa y 131


L

•A

T

O

R

R

E

otros en el ejercicio de los compromisos del Patronato, de hacer cumplir las normas mínimas de catequesis bautismal para los esclavos hasta las fechas de la abolición (1873), dando en ocasiones la impresión —durante la sede vacante de 1833 a 1848— de que la Audiencia se adelanta en celo al Vicario capitular~4 Nada nuevo hay —a no ser la presencia de los oidores— sobre cuanto conocemos de los siglos anteriores. Pero sí hay un nuevo tipo humano: el hombre "útil'' que hemos descrito, protagonista en parte no escasa de los sucesos que vamos a historiar a continuación. El 3 de diciembre de 1853 tomaba posesión del Deanato de la Catedral de Puerto Rico el doctor don Jerónimo Mariano de Usera y Alarcón, habiendo presentado el real despacho en la forma consueta. Sentóle en la silla de coro —primera post pontificalem— el Dr. D. Rufo Manuel. Fernández, arcediano, poniéndole un bonete sobre su cabeza y pasando a la sala capitular, le dió el asiento correspondiente: . . .Y puesto en él, mandó el referido Dr. Dn. Mariano Usera y Alarcón. . . hacer una cajonería para la sacristía de los Sres. Canónigos. . . .~5j Era el colacionado un hombre excepcional en. el Puerto Rico de los años cincuenta, pues las circunstancias de su vida no solían reunirse de ordinario en los sacerdotes peninsulares que en busca de fortuna unos.o exclaustrados en busca de sosiego los otros, pasaban en aquellos años a esta Antilla cs~ Vióse envuelto al poco tiempo en las incidencias de lo que se ha venido llamando en el lenguaje jurisdiccionalista del siglo, el Cisma de Puerto Rico, comenzado con más visos de intriga menuda de sala de Cabildo que del grave apelativo que hasta ahora lo describe . 7 Coincidieron las fechas (eneroagosto de 1856) en que ejerció don Jerónimo Usera el vicariato capitular y gobierno eclesiástico llamado cismático, con la marcha lenta del cólera morbo asiático que entró por Naguabo en noviembre de 1855 y alcanzaba el oeste en el verano del año siguiente. Atendió el Deán a los coléricos, así como a los contagiados de fiebre amarilla, —casi todos los

132


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON. DEAN. . . europeos residentes en la Capital, según afirmaba en 1864 (8_ y al ceder las epidemias, debió entender en un revelador asunto de intereses suscitado entre los propietarios de esclavos y los párrocos de la Isla. De ello trata por extenso un expediente de la Real Audiencia publicado hace poco(9) pero faltan en él tres piezas fundamentales: el dictamen del Deán Usera de 20 de junio de 1856, y las circulares del Gobernador eclesiástico Dr. D. Antonio Zerezano de 2 de octubre y 27 de noviembre del mismo año~10~que completan la visión del tema. Al reclamar algunos párrocos los derechos de entierro de esclavos fallecidos durante la epidemia, pretextaron los dueños el perjuicio que les causaba la mortandad que diezmaba sus haciendas para negarse al pago de los derechos del arancel vigente. Debió originarse la protesta, al parecer, en Bayamón, donde cedió tempranamente el mal, ya que en 21 de febrero se fecha el primer documento que conocemos sobre el asunto (11) Consultado el Gobierno eclesiástico, el 20 de junio emitía su dictamen el Deán Usera, concebido en tales términos que se tocan todos los extremos posibles de la cuestión. Prescindimos por el momento del tema del arancel y los ingratos aspectos de aquella ordenación estipendiar, cuya inadecuación a mediados del siglo había reconocido don Jerónimo Usera en la Metropolitana de Cuba y a la que responsabilizaba por sus efectos negativos.(12) Nos interesa su visión del esclavo de plantación o tala y su actitud abolicionista práctica, manifestada ya en la Memoria de la Isla de Fernando Póo, que publicara en Madrid en 1848.(13) Conocedor de la vida de los esclavos en el Oriente de Cuba y en Puerto Rico, puede hablar con autoridad cuando revela determinados aspectos de ella, como el ejercicio del derecho de percepción de peculio por parte de los amos. después que el amo ha sacado en vida del esclavo todo el provecho que ha podido de sus fuerzas, justa es que al morir el infeliz esclavo sepa que ha adquirido un derecho para ser enterrado con cierto decoro y con los sufragios prevenidos para cualquier otro hijo de la Iglesia, mucho más cuando raro es el esclavo que al morir no deja

133


L

A

T

O

R

R

E

á su amo una parte de sus economías y ahorros, que si las más veces no son de consideración, hay ocasiones sin embargo en que aquellos constituyen un pequeño capital. . . <14> Es preciso medir lo angustioso del planteamiento dentro del clima romántico —o post-romántico— de los años cincuenta y sesenta del siglo diecinueve. La importancia que se concede por entonces a sufragios y funerales tiene por índice en Puerto Rico la aparición contemporánea del tren fúnebre en las cofradías y otras manifestaciones dignas de nota~15> Prescindiendo tanto de este asunto sugerente como del no menos interesante del arancel de derechos parroquiales, examinemos uno de los puntos planteados por el Deán Usera: lo insólito de la argumentación de D. José Manuel Fernández y del Auditor Dueño. Dice así: hasta ahora a nadie se le había ocurrido decir que los esclavos deben ser considerados como pobres de solemnidad para el pago de los derechos de entierro. Ni al mismo D. Manuel Fernández que tan celoso se ha mostrado en defender sus derechos en esta parte. . , (16) Y es que, al margen del motivo, tal vez personal, que originó la protesta en Bayamón, el asunto inicial ha evolucionado hasta convertirse en exponente de su aspecto económico y en testimonio de la total cosificación del esclavo en el régimen de lucro. El voto disidente emitido por el oidor don José de Medina y Rodríguez, explica en términos inconfundibles lo que para él es el fondo del asunto: intereses. Los de las fábricas parroquiales y los de los hacendados. En pocas palabras expone su punto de vista: es argumento especioso el fundado en la adquisición por el dueño de los productos del esclavo, lo que el amo adquiere es el producto de los cuatrocientos pesos que le costó: y si es razonable que invierta una parte en la seguridad y conservación de capital e intereses, no hay

134


DON JERONIMO MARIANO OSERA Y ALARCON, DEAN. . . razón para que se le obligue a costear funeral cuando no sólo han cesado los productos sino que ha perecido el capital. . ..

(17)

Establecida la equivalencia esclavo-capital, queda separada la instancia de la muerte del proceso de la vida. Lo reitera incluso el oidor de Medina al decir unas líneas más adelante que ". . .es duro pague el amo por el esclavo después de muerto. . . " Volvemos a encontrar al hombre "útil" a que antes nos referíamos. Existía ya en la década de los treinta y su fisonomía moral se reconoce también en el Oriente cubano por esos años. Allá, el emigrado francés del Guarico encarna el tipo humano nuevo (18) Aquí, el logrero peninsular que hace competencia al hacendado criollo con éxito, aparece descrito con tal fidelidad en documentación contemporánea que nada tiene que envidiar a algún personaje de novela de costumbres bajo-andaluza, que por aquellos años retrataba Fernán Caballero.(ls) Enfrentado a parecidas circunstancias en ambos países —Cuba y Puerto Rico— el Deán ha escogido en el último una línea de compromiso, sosteniendo la vigencia del arancel, cuya caducidad reconoce al tiempo que recomienda soluciones concretas en casos de grave quebranto económico, ocurridos al paso de la epidemia, que meses adelante diezmará localidades concretas del Oeste como el valle de Hormigueros, señorío de los Belvís y Fajardo.~20~ El 2 de octubre del mismo año (1856) el nuevo Gobernador eclesiástico, doctor don Antonio Zerezano, remitía a las parroquias una circular autorizando a los curas al cobro de los derechos según arancel por los entierros de esclavos que hubieran efectuado durante la epidemia~2"y al mes siguiente, el 27 de noviembre, enviaba otra conteniendo un decreto del Gobernador del día 26 sobre la materia, que confirmaba lo ordenado con anterioridad por él mismo. En caso de que los dueños no dispusieran clase alguna de entierro para sus esclavos, debían hacérseles los oficios de "entierro llano de pecador con la cera que corresponda" y reclamar k

135


L

A

T

O

R

R

E

derechos convenientes del arance1~22 La fase contenciosa del asunto pasaba a ser res iudicata. Pero el lenguaje empleado por el Deán al referirse a los_ esclavos, a quienes describe sucesivamente como ". . .hartos de trabajar. . ." en beneficio de los amos, ". . .infelices. . ." privados del derecho ". . .a ser enterrados con todo el decoro posible . . .pagando los gastos del funeral los amos en cuyo servicio y utilidad gastaron aquellos sus fuerzas. . ", no deja lugar a dudas sobre sus sentimientos abolicionistas, cimentados en la aceptación de la coyuntura histórica de la década de los cuarenta;23) cuando no lo estuvieran en la personal vocación a "defender los derechos de la raza negra" a la que se consideraba llamado.' 24> Libre del peso del gobierno eclesiástico, don Jerónimo Usera se dedicó a recorrer la Isla, en plan de misiones populares. La breve noticia de estos viajes ni siquiera nos permite seguirle en su itinerario (25) La experiencia adquirida en ellos le valió seguramente un conocimiento experimental de la realidad del País que no podía alcanzar confinado intramuros de la Ciudad. En 1858 se ocupa en la fundación de la Casa de Caridad de San Ildefonso, preocupado siempre por la instrucción. Y en 1859 le tocará en suerte un ministerio único en la historia de la pastoral de africanos en Puerto Rico. El cinco de febrero de ese año y en. el Puerto del francés, cerca de Humacao, fue apresado el brick-barca Majesty, velero norteamericano que había salido de Santiago de Cuba en demanda de la costa de Africa y regresaba a su destino con una armazón de novecientos bozales (26) Las autoridades trasladaron a San Juan de Puerto Rico a los negros, declarados emancipados, depositándolos en Cataño para ser desde allí distribuídos entre los hacendados con los que habían de permanecer los cinco años que marcaba la ley, reducidos a tres en el caso de los colonos. 27 Tocáronle en suerte nueve emancipados a Don Gervasio de Medina, de Manatí, y llegada la noticia al párroco, preguntó al hacendado si estaban o no bautizados los negros. Dijo Medina que sí y acabó de cerciorarse don Juan López y Aguás —el párroco— al

136


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . . enterarse posteriormente que el Deán Usera en persona había administrado el Sacramento a los emancipados en el depósito de Cataño. Pasado cuatro años y expresándose ya con claridad y propiedad en castellano los africanos de que tratamos, manifestaron a su dueños o curadores —había cedido Medina dos de ellos a!otro propietario cuyo nombre ha devorado la polilla— que querían ser bautizados, ". . .porque . . .según ellos . . .en Cataño no los bautizaron uno por uno sino a todos en general. . . " Ocurrió de inmediato la duda e interrogado el más avisado de los nueve, dió a entender acompañándose de ademanes, que fueron bautizados todos por aspersión, hallándose enfermos. Tropezó en este punto la diligencia del Párroco de Manatí con las previsiones administrativas del gobierno, que atribuía a los emancipados un nombre de santo, figurando así en la cédula o póliza que a modo de identificación y control, se entregaba a cada uno. La confusión que esta medida engendraba en el caso, determinó a don Juan López Aguás a pedir al Provisor D. Diego de Alba en 17 de mayo de 1864 que entendiera en el asunto para resolver la duda, pues los dos emancipados aludidos pedían instantemente el bautismo.~28~ Pidiéronse al párroco de Santa María de los Remedios, que lo era por entonces don Juan Antonio Puig y Montserrat, las partidas de los bautizados del depósito cuyas listas sabía entregado al Deán Usera, pero confrontados con los nombres de los encomendados a Medina, sus números de registro y póliza, ninguno de ellos apareció en los libros de bautismo del (29) En su última Sagrario de la Catedral de Puerto Rico respuesta del 19 de julio, aconsejó el Párroco de los Remedios que se examinara el archivo de Bayamón por pertenecer Cataño en aquel tiempo a aquella jtrisdicción. Pero las diligencias fueron igualmente infructuosas y el cura párroco don Mariano López sólo pudo responder que recordaban en el pueblo el arribo de los negros del Majesty a Cataño y cómo enfermaron muchos de ellos. Presumía, finalmente que por su ignorancia, los bautizados lo fueron in articulo mortis. Autorizó entonces el Provisor el bautismo sub condicione y en una larga instrucción dirigida al párroco de Manatí

137


L

A

T

O

R

R

E

resolvía la duda suscitada por los nombres cristianos de los emancipados de la siguiente manera: . . . La sola razón que aún hace dudar, es que, los dichos nueve negros tienen todos nombres de Santos, lo que parece dar á entender que han sido bautizados, porque de otro modo conservarían los nombres que trajeron de su país. Mas esta razón pierde toda su fuerza, si se. tiene presente lo que aconteció con los negros emancipados a su llegada a este puerto. A fin de que pudieran distinguirse y conocerse cada uno de ellos, los numeró el Superior Gobierno y a más ofició a este Gobierno Eclesiástico para que le remitiese como lo efectuó, una lista de nombres de Santos y de Santas, igual al número de negros varones y hembras que había, y el mismo Gobierno puso los nombres, no obstante de no estar aún bautizados. También sucedió que, antes de que fuesen bautizados, muchos de ellos se entregaron á algunas personas en calidad de emancipados, con los números y nombres de Santos con que los había distinguido el Superior Gobierno de la Isla; en cuyo caso ciertamente ~30> estarán los nueve negros de D. Gervasio Medina. . Corría ya el año 65 y habían transcurrido más de ocho meses desde que remitiera D. Juan López y Aguás el estado o elenco de los emancipados del Sr. Medina, cuando recibió la instrucción citada arriba y fechada el 25 de marzo. El 4 de abril contestaba informando que, cumplidos los cinco años del término legal para entrar en la clase de colonos libres el 7 de noviembre de 1864, el Alcalde municipal de Manatí los había remitido el 9 de noviembre del mismo año ". . .a disposición del Exmo. Sor. Gobernador y Capitán General de la Isla. . , ,(31) Resulta extraña la inusitada tardanza en la respuesta del Provisor, cuando tan vivo interés demuestra su contenido. Pero aún más extraño es que el oficio dirigido al Gobernador Superior Civil en demanda del paradero de los nueve africanos para proceder a su catequesis y bautismo, aparezca fechado un año después, en marzo de 1866. Tal vez explique

138


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . . tan sensible plazo una nota que al dorso del oficio de don Juan López y Aguás del 4 de abril de 1865, dice así, rasgueada con un finísimo cálamo por el mismo minutante del Provisorato: .Oculto-1865 Aguás. . . No se hizo esperar la respuesta de la Secretaría del Gobierno Civil. El 14 de marzo, comunicaba D. Rafael Bailes al Provisor que se cursaba en el día de la fecha una orden al Corregidor de la Capital para que averiguara el paradero de los emancipados consignados a la tutela de D. Gervasio de Medina, anticipándole que los que correspondían a los nombres de Marcelino y Cleto habían fallecido en 1859. Era

el total de once, según se desprende de la nueva relación hecha por el Corregidor. Cuatro de ellos, Antonio, José María, Agapito y Julián, residían en San Juan. Manuel, José y Felipe se habían bautizado en Río Piedras, Cangrejos y la Villa de Mayagüez respectivamente. Eusebio y Vicente se encontraban en el pueblo de Loíza y al parecer sin bautizar.~32> El expediente que resumimos termina con dos oficios del Gobierno eclesiástico a los párrocos de Santa María de los Remedios y Loíza para que, hechas las averiguaciones del caso, se procediera a la catequesis preceptiva, si no estaban ya instruidos y a continuación se les bautizara con el 33> ritual de adultos.~ ¿Qué había sucedido en realidad? Informado el Obispo de la llegada de los bozales por el Gobierno, encomendó al Deán su catequesis, por la razón obvia del conocimiento de lenguas africanas. El mandato episcopal se deduce claramente del contexto de los documentos: . .Cuando los referidos negros procedentes de Africa llegaron a este puerto con sus demás compañeros, fueron colocados en el barrio de Cataño, donde permanecieron algunos días mientras el Superior Gobierno de la Isla iba entregándolos en clase de emancipados a varios particulares. Durante este tiempo se autorizó al Deán que era de esta Catedral D. Jerónimo Mariano Usera, para que los

139


L

A

T

O

R

R

E

instruyera y catequizara y les fuera administrando el Sacramento del bautismo según que los encontrara capaces de recibirlo. . A este texto se añade el hecho de que el Obispo don Fray Pablo Benigno Carrión de Málaga no se ausentó de su Catedral desde enero de 1859 hasta el 4 de mayo del mismo 35> año, en que salió por primera vez de visita~ Por lo tanto, no medió la intervención delegada del Provisor o del Gobernador eclesiástico, sino la directa del Ordinario. Se trata, pues, de 'ma función ministerial perfectamente definida. Del estado de miseria en que se encontraban los negros del Majesty a su llegada a Cataño, dá el Padre Usera el testimonio patético que copiamos: .Aquellos infelices habían sido encontrados en un buque negrero, que en una larga travesía desde el Africa, los había traído hacinados y mal alimentados, y con el descuido que pudiera traerse la más vil mercancía. Desembarcaron, como era consiguiente,. desnudos, demacrados, cubiertos de inmundicia y de miseria: calenturientos muchos, llenos de lepra los más y todos —cuál más, cuál menos— escorbutados en términos que temiendo que pudieran infectar a la población, se les acampó a una legua de la Capital de Puerto Rico, al otro lado de la bahía, en grandes barracas construidas al efecto. . . ~ac> La instrucción, que duró lo que la estancia de los congos antes de repartirse por las haciendas y áreas urbanas —dos meses según el Deán— se hizo de continuo, bautizando con agua de socorro á más de ciento cincuenta que murieron. Procedió a muchos bautizos solemnes. Pero, sin embargo, solo doce emancipados aparecen en el libro 20 de bautismos de la Catedral de Puerto Rico, bautizados por ministerio de don Jerónimo Mariano Usera el 16 de marzo de 1859.' Como nota de interés ponemos a continuación la lista de sus nombres, con la edad de los tres primeros, dato que no aparece en las otras nueve partidas y el número de emancipación:

140


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . . Jonatás María Domingo Longinos María Beinba Magno María Lebambú Narses María Pindi Juando (sic) María Bongotolo Lucio María Cabungo Jucundiano María Gonga Lino María Ysalila Martín María Magansa Paramón María Suiguídilo Lupercio María Lenza Niniano María Kansa

8 años no. 238 8 años no. 88 7 años no. 313 no. 340 no. 246 no. 296 no. 245 no. 285 no. 328 no. 386 no. 299 no. 354

A todos se les llama "naturales del Congo en Africa". Sólo eti el caso del primero, Jonatás, ocurre el abandonó del apellido congo, sustituyéndose por el del padrino del grupo, don Félix Barasoain.~38? Como puede apreciarse, la relación del párroco de Manatí y el texto del Deán que citamos, se complementan. La declaración de los negros de D. Gervasio Medina es verídica. Han visto bautizar in extremis en Cataño a unos ciento cincuenta de ellos, a lo que deben la memoria de unas ceremonias practicadas en su presencia. El texto de las partidas conocidas, donde el Párroco de Santa María de los Remedios dice que el Deán procedió a los bautizos del 16 de marzo con su conocimiento, es impreciso en cuanto al lugar, por lo que suponemos que los solemnes también pudieron ser administrados en Cataño y a la vista de todos. Y por último, don Jerónimo Usera sólo dice que bautizó a muchos, pero en manera alguna a todos. La fase terminal de la instrucción de sus catecúmenos no se limitó a la catequesis prebautismal. Acaba con la noticia de la creación de un recurso normal, pero —que sepamos— nunca empleado hasta esas fechas en Puerto Rico: la preparación de un catecismo en una lengua africana. Lo dice el propio autor —el deán Usera, por supuesto— en la exposición que presenta a la reina doña Isabel II en 1 de junio de 1864, que venimos citando. Dice así, al concluir la relación de lo sucedido en Cataño:

141


L

A

T

O

R

R

E

. . .Y a fin de que todos tuvieran siempre presente las santas verdades que les había enseñado, compuso el exponente un catecismo en idioma congo, que publicado a expensas de la Capiianía General de aquella isla, se distribuyó después entre los alcaldes, curas párrocos y propietarios a cuyos respectivos distritos, feligresías y haciendas fueron distribuidos los expresados africanos. ) El impreso, de valor único en Puerto Rico y acaso en toda el área del Caribe donde prevaleció la esclavitud hasta su abolición en el curso del siglo diecinueve, no fue catalogado por Geigel y Morales ni por Pedreira en sus Bibliografías respectivas (4°) Tal vez exista algún ejemplar, extraviado entre los expedientes de parroquias de los archivos de la Iglesia o en los legajos de ayuntamientos del Archivo General de Puerto Rico. Pero el sólo hecho de conocer su existencia es suficiente para calibrar la conducta del Deán de Puerto Rico con los bozales del Majesty, de quienes fue también intérprete y hasta enfermero, según declaración propia. Puede incluso que al decir don Jerónimo Usera que ".. .no dudó un momento en establecerse en medio de esos desgraciados. . . ", se refiere literalmente a hacer mansión en el depósito de Cataño <41) Hace falta conocer más de cerca el proceso de formación intelectual del Deán. Sin duda lo prepara el clima del hógar paterno. Y debió tal vez existir un ambiente de ilustración dieciochesca, moderado acaso por la influencia de los benedictinos Feijóo y Sarmiento en Meira, Alcalá y San Martín de Castañeda, colegios todos de los Bernardos de Castilla donde cursó sus estudios. De hecho lo declara su condición de miembro activo de la Sociedad Económica Maatritense de Amigos del País~42~Positivamen.te —repetimos— era ya abolicionista convencido en 1847,~43~ afirmándose probablemente en sus convicciones con el conocimiento de la realidad antillana en los años siguientes. En una sociedad y en medio de un cabildo donde una figura de la talla del Padre Rufo Manuel Fernández Carballido, educador del equipo abolicionista de Puerto Rico, cedió a la presión casi invencible del ambiente local y se comprometió con una economía escla-

142


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . . vista,~44> donde en 1867 el Cura regente del Sagrario de la Catedral será todavía poseedor de esclavos;45 los criterios y la conducta del hombre investido de la primera dignidad post pontificalem —el Deán— debió volverse a ratos un insufrible testimonio. A él debe Ptierto Rico, en los años en que se liquida la institución de la esclavitud, el servicio inapreciable de una condenación práctica de la trata y sus consecuencias. Los emancipados del Majesty recordaron probablemente hasta su muerte al hombre que hizo inútil entre ellos aquella prevención que un siglo antes consideraba natural en los bozales el Padre Feijóo, cuando al referirse a su precipitada conversión al llegar a América, la atribuía a la falta de reflexión: .pues a un hombre advertido es natural que le haga más fuerza el exemplo de los que le -dieron el ser, que el c4s> de los que le robaron la libertad. .

NOTAS 1. Cuesta Mendoza, Antonio: Historia eclesiástica del Puerto Rico colonial. volumen I, 1508-1700. República Dominicana. 194$. 2. El 3 de enero de 1841 se presentaron ante el Alcalde del pueblo de Isabela treinta y cinco esclavos de la hacienda de caña del catalán Tomás Pamias y Donato (v.: ,Cifre de Loubriel, Estela:, La formación del pueblo puertorriqueño. La contribución de -los catalanes, baleáricos y valencianos. I. C. P., San Juan de Puerto Rico, 1975, p.. 240) exponiendo, junto a otras quejas, que se les hacía trabajar en días de fiesta. De la investigación consiguiente resultó también que, según declaración del mismo Párroco, sus esclavos asistían anualmente a la Iglesia el Viernes Santo, no haciéndolo todos los domingos a causa de su enemistad con el Cura. En la información se le llama ". . :hombre sumamente laborioso y útil a la sociedad. . . " El proceso abolicionista en Puerto Rico: Documentos para su estudio. volumen I: La institución de la esclavitud y su crisis: 1823-1873. San Juan de Puerto Rico, 1974, pp. 142-166. 3. v. Supra. 4. Díaz Soler, Luis M.: Historia de la Esclavitud negra en Puerto Rico. Editorial Universitaria. Universidad de Puerto Rico, 1970, p. 170. 5. Libro 19 de acuerdos capitulados de la Catedral de Puerto Rico. 1852-1857. folios 64 y ss. . Archivo del Arzobispado, San Juan de Puerto Rico: sección Cabildo. 6. Nació en Madrid en 1810., en un medio familiar vinculado a la Corte. En 1824 ingresó en la Congregación de San Bernardo de Castilla. Cursó en Alcalá y en los Colegios de la Orden los estudios del sacerdocio y ordenado en 1831, fue

143


A

L

T

O

R

R

E

Poo,

o

an

la'expedición

párroco y misionero rural en la jurisdicción del monasterio de San Martín de Castañeda. Exclaustrado én 1837, vuelve a Madrid donde regenta cátedras de griego y hebreo en la Universidad. En 1845 va a Fernando Póo como capellán de Manterola. Publica a su regreso un Ensayo gramatical del idioma cruman, un Catecismo, el Pequeño diccionario Bubi y una Memoria de la Isla de Fernando Póo (1848) a la que añade un Proyecto de Misiones. En 1848 es designado racionero de la Metropolitana de Cuba y se le confían sucesivamente en 1849 los cargos de Director del Seminario, Vicario General y Gobernador eclesiástico. Posesionado de la Penitenciaría de la Catedral en 1850, sale de Cuba al siguiente para tramitar en Madrid la dotación de culto y clero. Encontrándose en España es, ascendido al deanato de Puerto Rico. Garmendía de Otaola, A., S.J.: "D. Jerónimo Mariano de Usera y Alarcón, misionero y fundador de las Religiosas del Amor de Dios. " Zamora, 1970, pp. 33-118. 7. El P. Cristóbal Fernández, C.M.F., en su conocida obra El Beato Padre Antonio María Claret, Historia documentada de su vida y empresas, Madrid, 1941, I, pp. 928-936, trató el asunto con el rigor crítico que caracterizaba su juicio. Otra es la versión de Garmendía en la biografía citada (v. nota 6), pp. 142-147. 8. Garmendía de Otaola, A.: OC.cit., p. 175. 9. El proceso abolicionista óh Puerto Rico: documentos para su estudio, volumen I: La institución de la Esclavitud y su crisis 1823-1873. San Juan, Puerto Rico. 1974, Doc. no. 51, pp. 206-216. 10. Apéndice documental, documentos I, II y III. 11. v. nota 9, Ob.Cit., p. 206. 12. v. supra, O.C.,p.111. 13. ". . .Allí podrían fundarse grandes establecimientos en donde se educasen todos aquellos infelices negros que errantes ahora unos por los bosques y víctimas otros de sus compatriotas, o los mantienen en odiosa servidumbre o los sacrifican inhumanamente a sus caprichos. Todos estos podrían ser rescatados a cambio de telas de algodón, y otros efectos de poquísimo valor e importancia. Y libres ya e instruidos en nuestro idioma, religión y costumbres, pasarán gustosos a nuestras ,antillas como país muy análogo al suyo, a tener una ocupación llevadera con sus fuerzas y natural contextura. .. " Usera y Alarcón, Jerónimo Mariano, Licenciado D.: Memoria de la Isla de Fernando 2a. edición, s.a., p. 53. 14. Apéndice documental: Documento I. 15. La preocupación comienza por el mismo clero. En el Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Puerto Rico del lo. de junio de 1859 (p. 180 y ss.) se publica la institución de una Congregación sacerdotal de sufragios mutuos, porque". . .Sólo de los sacerdotes. . .apenas hay quien se acuerde, si no tienen familia y de estos hai muchos en este Obispado. .." En cuanto a las Cofradías, la Orden Tercera de San Francisco en la Ciudad de Puerto Rico acordó en la Junta General de 28 de abril de 1867 que mediante el pago de cuatro pesos veintiocho centavos adquirirían los hermanos el derecho después de facilitársele caja de lujo con todo lo accesorio, mesa, paño blanco y faldones de paño negro, doce achas y seis velas de a media libra, caja blanca para enterrarse, las tres misas de alma y cargándose, a la diferencia desde $10.50 centavos que importa el presupuesto á la de $22 á que viene a reducirse el de 2a clase que es el otro aprobado por la Corporación, deducidas las tres misas y caja blanca. .. "V.O. T. de Nuestro Seráfico Padre San Francisco de Asís. Memoria y Reglamento para el suministro del socorro a los hermanos que enfermen en esta V.O.T. de San Francisco, aprobados en Junta generalísima celebrada el día 7 de noviembre dé 1867. Puerto Rico. Imprenta del Comercio. 1870 pp. 99-100. La Cofradía de Jesús Crucificado y Santa Rosa de Lima, en sus Reglas y Estatutos (Puerto Rico, 1889) pp. 7 y 8, Garantiza un tren parecido a sus asociados. 16. Apéndice documental. Documento I. 17. El Proceso abolicionista en Puerto Rico: Documentos para su estudio.

144


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . .

o

se

an

al

volumen I La Institución de la Esclavitud y su crisis: 1823-1873. San Juan, Puerto Rico. 1974, P. 215. 18. El Arzobispo de Cuba, San Antonio María Claret, en carta al Obispo de Puerto Rico, don Gil Esteve y Tomás remitida parecer ca. 1851, data la indiferencia religiosa y el descuido de la instrucción de los esclavos en las haciendas `:..desde que vinieron los franceses de la Isla de Santo Domingo y de las revoluciones de España. . . " Fernández, Cristóbal, C.M.F., Ob. cit., I, P. 764. 19. Caballero, Fernán: "Vulgaridad y Nobleza" Biblioteca de Autores Españoles desde la formación del lenguaje hasta nuestros días, Madrid, 1961, V. CXXXVIII, pp. 400-405. Nos referimos al retrato que del indiano don Anacleto Ripio, Asturiano de origen, hace Fernán en este relato. Es de notarse que no falta el viaje a los Estados Unidos en la fase americana de la vida de don Anacleto. 20. Del 10 al 27 de agosto de 1856 se sepultan en el Santuario de Hormigueros doscientas dos personas, de las cuales ochenta son esclavos, casi la mitad del total. Libro de entierros del Santuario y ayuda de parroquia -de N. Sra. de Monserrate de Hormigueros, años de 1842— folios 221-250. El mes de septiembre toca el turno a las esclavitudes de don Carlos Manuel Fajardo (Ibid). 21. Apéndice documental: Documento II. 22. Ibid., Documento III. 23. v. nota 13. 24. Garmendía de Otaola, A., S.J.: Ob: Cit., p. 57. 25. Ibid., P. 147. 26. El deán Usera en su Memorial a la Reina firmado en Toro, el 19 :de junio de 1864, dá esta cifra (Garmendía, Ob.Cit.,p.175). Un comunicado del consulado inglés de la Habana del 12 de marzo de 1859 dirigido al Earl of Malmesbury (British Parliamentary papers, Slave Trade, 46, session 1860, Irish University Press, Shannon, Ireland, 1969, p. 9) dá la cifra de ochocientos:. . . "(some 800)..." Debemos esta última noticia a la Sra. Matilde. . . de Carbonen, que amablemente nos dió nota bibliográfica de los B.P.P. Prepara su memoria de maestría en Historia sobre el tema del Majesty. 27. Díaz' Soler, Luis M.: Historia de la Esclavitud negra en Puerto Rico, segunda edición, Editorial Universitaria, Universidad de Puerto Rico, 1970, pp. 237-238. 28. Apéndice documental: documento IV. 29. Ibid., documento IV. 30. Ibid., documento V. 31. Ibid., documento VI. 32. Ibid., documento VIII. 33. Ibid., documentos IX y X respectivamente. 34. Ibid., documento V. 35. Vecilla de las Heras, Delfín: Fray Pablo Benigno Carrión de Málaga, Obispo de Puerto Rico. . . Vida y Obra y Escritos. Tomo I, Editorial Plus Ultra, Río Piedras, Puerto Rico, 1960, p. 387. 36. Garmendía, Ob. Cit., p. 175. 37. Libro 20 de bautismos de la Catedral Metropolitana de Puerto Rico, 1858-1863, páginas 41-46. Las partidas se asientan en un libro de personas libres, por considerarse tales a los emancipados y colonos del Majesty. Desde 1852 y por . decreto del Obispo don Gil Esteve y Tomas, del mes de julio del mismo (Libro 27 de bautismos de pardos y morenos libres y esclavos 1848-1857, Archivo consigSacramental, Catedral Metropolitana de Puerto Rico, folio 238) sólo naban en libro aparte las partidas de los esclavos, figurando juntas las de blancos, pardos y morenos libres. La devoción del Deán a María se transparenta en la adición del nombre a todos los bautizados.

145


A

T

O

R

R

E

r

la

38. Don Félix Bernardino Barasoain, era natural de la Ciudad de Puerto Rico, hijo de Don Francisco y de doña Francisca Fernández. Falleció a los 26 años de edad y fue sepultado el 31 de diciembre de 1859. Libro 37 de defunciones, p.212. Catedral Metropolitana de Puerto Rico. Archivo Sacramental. 39. Garmendía, Ob cit., p. 176. 40. Geigel, Zenón, José y Morales Ferrer, Abelardo: Bibliografía puertorriqueña, Editorial Araluce, Barcelona, 1934 y Pedreira, Antonio S.: Bibliografía puertorriqueña. Madrid, 1932. Citamos en primer lugar la de Géigel-Morales, a pesar de editarse dos años después de la de Pedreira, por haber sido compuesta en 1892-1894. 41. El Deán hace acto de presencia en todos los cabildos de enero a mayo de 1859 (Libro 20 de acuerdos capitulares, 1857-1859, folios 221 a 243 v., sección Cabildo. Archivo del Arzobispado) pero tratándose de asambleas semanales, cabe la posibilidad de que permaneciera en el depósito salvó los días indicados. 42. Garmendia, Ob. cit., pp. 52-56. 43. v. nota 13. 44. En el Ymbentario de los bienes quedados por fallecimiento del Dr. D. Rufo Ma. Fernández (Gurabo, 2 de enero de 1856, 4 folios Archivo particular del Licdo. Arjona Siaca), aparecen once esclavos, de los cuales ninguno fue manumitido por disposición testamentaria. Pertenecían todos a dotación de una estancia. 45. El 21 de junio de 1867 se bautiza en la Catedral de Puerto Rico un niño, José Bonifacio, nacido el 14 de mayo del mismo año, ". . .hijo natural de Angelina Dávila, esclava de la propiedad del Presbítero don Guillermo Ferrer que suscribe esta partida..." (Libro 28 de bautismos de esclavos, 1857-1870, p. 113). El Pbro. Ferrer ejercía el cargo indicado. 46. Feijóo, Benito Jerónimo, Fray: Teatro crítico universal. . .IV, discurso segundo, 32-33. Madrid, 1777, pp. 40-41.

146


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN, . .

APENDICE DOCUMENTAL DOCUMENTO I Puerto Rico, junio 20 de 1856. El Deán y Gobernador eclesiástico de Puerto Rico, Don ,Jerónimo Mariano Usera y Alarcón, al Vice Real Patrono sobre el cobro de derechos de entierro a los dueños de esclavos. Archivo del Arzobispado. Sección de Cabildo. Correspondencia. Dos cuartillas. Exmo. Señor —

por

Evacuando el informe que V. E. se ha servido pedirme nuevamente en el expediente formado con motivo de reclamaciones hechas por don Manuel Fernández contra el párroco de Bayamón por cobro que este hizo á aquél de derechos de entierro de sus esclavos, debo manifestar á V. E.. que á los amos corresponde pagar los derechos parroquiales por sus esclavos así como pagar al médico que lo visita cuando están enfermos, cuando el médico está contratado para visitar á los pobres de solemnidad, así como los sufragan los gastos del pasaporte 6 pase si deben trasladarse de un punto á otro, así comó pagan por ellos los daños, 6 perjuicios y costas que causaren, á no renunciar á la propiedad del sus esclavo. En una palabra, así como pagan los amos esclavos todos los gastos que trae consigo la vida social, á la manera que si fueran unos hijos de familia. Con más razón deben pagar los amos los derechos parroquiales por sus esclavos principalmente el entierro, por que después que el amo ha sacado en vida del esclavo todo el provecho que ha podido de sus fuerzas, justo es que al morir el infeliz esclavo, sepa que ha adquirido un derecho para ser enterrado con cierto decoro y con los sufragios prevenidos para cualquier otro hijo de la Iglesia, mucho más cuando raro es el esclavo que al morir no deja á su amo una parte de sus economías y ahorros, bien sea en dinero, bien en frutos, animales 6 efectos. Ahorros que si las más veces no son de consideración, hay ocasiónes sin embargo en que aquellos constituyen un pequeño capital: pues no es nuevo ni extraño 1.47


L

A

T

O

R

R

E

encontrar esclavos que no han querido abandonar a sus amos aun cuando ha podido comprar su libertad. De manera que la exención de derechos de fúnera en los esclavos no sería en beneficio de estos infelices sino de sus amos por las razones que llevo expresadas. En semejante caso el amo ahorraría los cuatro pesos del funeral, aprovechándose además de lo que dejará a su muerte el esclavo y éste quedaría privado de los sufragios de la Iglesia, después de morir harto de trabajar en beneficio de aquél. Y esos sufragios consisten no solamente en las preces que se cantan ni en la misa que se dice, sino también en la cera con que se contribuye para el culto, pues la cera de los entierros es uno de los medios con que cuentan las fábricas de las iglesias para sostener el alumbrado de las mismas, por que en el acto del entierro, no se consume más que parte de ella. El resto queda á beneficio de la fábrica, con cuya entrada se calcula ya para el alumbrado del Santísimo. Por todas estas razones ni el arancel ni la circular que hablan de derechos parroquiales cuando dicen que los pobres deberán ser enterrados de limosna ó gratis no se refieren á los esclavos, no podían referirse, pues hasta ahora nada se ha pedido al esclavo, sino al amo. Así se explica que los tales derechos, se han pagado constantemente por los amos de los esclavos á ciencia y presencia de ilustres Prelados, inclusos los que publicaron el arancel y la circular en cuestión y sin la reclamación en contrario no solo en esta Diócesis de Puerto Rico, de la manera que se hace, sino también en las de Cuba y la Habana y aun en toda la antigua América Española. En una palabra, hasta ahora a nadie se le había ocurrido decir que los esclavos deben ser considerados como pobres de solemnidad por el pago de los derechos de entierro, ni al mismo D. Manuel Fernández, que tan celoso se ha mostrado en defender sus derechos en esta parte. Así que acordar lo que propone el Sr. Auditor sería no cumplir ni el arancel ni la circular sobre pago de derechos parroquiales, sino lo contrario, echando al mismo tiempo por tierra una costumbre general y constantemente admitida y observada, se perjudicaría á las fábricas de las iglesias

148


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . .

privándolas de derechos adquiridos. Y por último, y es lo más grave, se despojaría a los infelices esclavos del derecho que tienen á ser enterrados por sus amos con pago de derechos, privándolos á la vez de los sufragios de la Iglesia. De aquí la razón por que en vez de invocar la piedad de la Iglesia para hacer que el esclavo sea enterrado sin pago de derechos, invoco esa misma piedad y las entrañas de Jesucristo para suplicar á V. E. que sostenga el derecho que tienen esos infelices á ser enterrados con todo el decoro posible según es costumbre, pagando los gastos del funeral los amos en cuyo servicio y utilidad gastaron aquellos sus fuerzas y su vida. Sentada la obligación que tienen los amos de pagar el funeral á sus esclavos, semejante obligación subsiste aun cuando el esclavo muera en tiempo de epidemia, pues si circunstancias especiales impiden alguna vez hacer el entierro en la forma ordinaria y acostumbrada, es decir, con el cadáver presente, no es de necesidad esta materialidad para hacer el entierro que llama la Iglesia de cuerpo presente después que pasaron las circunstancias que impidieron hacerle a su tiempo, por que los sufragios de la Iglesia nunca vienen tarde y siempre vendrá en "bien á los infelices esclavos que durante su vida adquirieron el derecho de ser enterrados con aquellos sufragios, según queda dicho más arriba. Asimismo se debe tener presente que los derechos parroquiales que se pagan por el bautismo, matrimonio, entierro, etc., no representan precisamente la paga del trabajo material que traen consigo aquellos actos. Se consideran también por los canonistas como unas oblaciones forzosas que contribuyen á f [orm] ar la congrua sustentación del párroco, y como paga de los demás servicios que este tiene obligación de prestar á sus feligreses. Sin embargo de lo dicho últimamente en circunstancias "tan desgraciadas como las que acabamos de presenciar con motivo de la invasión del cólera, atendiendo á las graves pérdidas que con la falta de brazos han sufrido los hacendados, y por consiguiente la riqueza del país, hay una razón de equidad para que los párrocos no sean exigentes en la cobranza de los entierros de los esclavos. Al cobrar estos debe 149


L

A

T

O

R

R

E

entenderse a las particulares circunstancias del hacendado, y como regla general, debería limitarse á cobrar lo que sea puramente de sufragio por el alma del esclavo difunto, y lo que pertenezca á la fábrica de las iglesias. Esto, digo, me parece deberá hacer un párroco caritativo, usando de caridad y cediendo un amo de justicia y me cuesta trabajo creer que haya uno que no lo haga [siempre que se lo permitan las circunstancias en que se encuentre el párroco]. Concluyo, Excmo. Sr. nadie puede poner en duda la necesidad que hay de formar un nuevo arancel que fije y uniforme los derechos parroquiales en toda la Diócesis; pero entretanto sería peligrosísimo cualquier innovación que se separe de la costumbre constantemente recibida y observada, mucho más si esa innovación viene en daño y perjuicio de las fábricas de las iglesias y de los infelices esclavos, en favor de cuya clase V. E. tiene dadas repetidas pruebas de paternal solicitud y deferencia. Tal es lo que me ha parecido informar en virtud de la superior determinación de V. S., quien resolverá siempre lo más justo y acertado. Puerto Rico, junio 20 de 1856.

150


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . .

DOCUMENTO II Puerto Rico, 2 de octubre de 1856. Circular del Gobernador eclesiástico, Dr. D. Antonio Zerezano, a los Párrocos de la Isla. Libro de circulares y resultas de visita. Parroquia de San Pedro Apóstol de Toa baja. Archivo del Arzobispado. Parroquias. Toa baja. Algunos párrocos han reclamado inútilmente los Señores Curas derechos que les corresponden por los entierros que han efectuado, especialmente a los dueños de esclavos fallecidos del cólera, pretextando al negarse al pago ser bastante el perjuicio que les ocasiona la invasión de aquella enfermedad a esta isla. Mas teniendo en consideración que estas razones no deben pesar tampoco sobre los encargados de la cura de almas quienes en estas circunstancias han cumplido con exceso con las obligaciones que les impone su ministerio, sin retribución alguna extraordinaria, he dispuesto prevenir a los párrocos que puedan cobrar los referidos derechos con arreglo á arancel, por los individuos ó esclavos pertenecientes á familias ó personas que no sean verdaderamente pobres, siempre que hayan hecho los oficios de sepultura y asentado las partidas de obitu en los libros parroquiales, á su cargo como es su deber. Y lo traslado á Uds. para su inteligencia y á fin de que copiado en el libro de circulares, siga la ruta del margen con la mayor brevedad y puntualidad en la circulación, devolviendo el último párroco deligenciada. Dios guarde á Ud. muchos años. Puerto Rico, octubre 2 de 1856. Doctor Antonio Zerezano. Toa baja 20 de octubre de 1856. Recibida en esta fecha y copiada en el libro de circulares, pasa inmediatamente al Superior Tribunal de su procedencia como está mandado. José de Santiago (rubricado)

151


L

A

T

O

R

R

E

DOCUMENTO III

Puerto Rico, 27 de noviembre de 1856. Circular del Gobernador eclesiástico, doctor don Antonio Zerezano, a los Párrocos de la isla. Libro de circulares y resultas de visita. Parroquia de San Pedro Apóstol de Toa Baja. Archivo del Arzobispado. Sección: Parroquia. Toa Baja Circulares sobre derechos parroquiales El Excmo— Sr. Gobernador Capitán Sres. Curas General de la isla con fecha de ayer me dice de Guaynabo Bayamón lo siguiente: con esta fecha dirijo a los correjidores y alcaldes, de la Isla la circular Toa alta Naranjito que sigue: instruido el oportuno expediente con motivo de reclamaciones hechas á este Corozal superior gobierno acerca de los derechos Vega alta parroquiales que se han cobrado por Vega baja Dorado entierros de esclavos fallecidos durante la Toa baja epidemia del cólera morbo en esta isla y oido sobre el particular el informe del Gobierno eclesiástico de esta diócesis y el voto consultivo de la Real Audiencia y resultando ser conveniente adoptar una disposición general no se reformen los aranceles de derechos parroquiales hoy vigentes y que están contenidos en la circular de 7 de abril de 1840 y con el fin de evitar en lo sucesivo la repetición de iguales reclamaciones, he venido en resolver de conformidad con el parecer del Real Acuerdo, que los dueños de los esclavos que fallecieren, no siendo aquellos notoriamente pobres de solemnidad, deben pagar los derechos que marca el arancel según la clase de entierro que dispongan los amos y no haciéndolo, los que están señalados á un entierro llano de pecador con la cera que corresponda y a fin de que tenga un más exacto cumplimiento, lo comunicó á Uds. para su conocimiento y efectos consiguientes= y lo traslado a V.S. para conocimiento de su Gobierno Eclesiástico y lo traslado á Uds. para su conocimiento y á fin de que sea copiado en el libro de circulares de cada parroquia_ Siga la ruta de las parroquias del margen, recomendándose la posible brevedad y

152


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . .

puntualidad en la circulación de la presente que devolverá el último diligenciada. Dios guarde á Uds. muchos años. Puerto Rico 27 de noviembre de 1856. Dr. Antonio Zerezano. Recibida y copiada sigue inmediatamente a superior Tribunal de su procedencia como se previene. Toa baja, 19 de diciembre de 1856. José de Santiago (rubricado)

153


L

A

T

O

R

R

E

DOCUMENTO IV Manatí, San Juan de Puerto Rico y Bayamón, 17 de mayo a 22 de julio de 1864, correspondencia de los curas párrocos de Manatí, Sagrario de la Catedral y Bayamón con el Sr. Provisor y Vicario General D. Diego de Alba sobre los emancipados que se entregaron a D. Gervasio Medina en Manatí. 6 cuartillas. Archivo del Arzobispado. San Juan de Puerto Rico. Parroquias. Manatí. 1864. Sobre esclarecer si están o no bautizados nueve negros emancipados que se entregaron a D. Gervasio Medina, vecino de Manatí. Legajo No. 4 Señor Provisor Vicario General. En el año del cincuenta y nueve, el Sr. D. Gervasio de Medina, hacendado de este pueblo, trajo a su hacienda unos negros emancipados que le entregó al Superior Gobierno. Al informarme de si estaban o no bautizados, me contestó dicho Señor Medina afirmativamente, y después llegó a mi noticia que el Sr. Deán de esta Catedral, había conferido el Sacramento del bautismo a los referidos dos negros, cuando se hallaban en Cataño. Hoy, que los dichos negros hablan ya nuestro idioma de una manera muy comprensible, han manifestado al Sr. de , que tiene dos de los negros de que Medina y a D se hiciera cargo Medina en aquella fecha, quieren ser bautizados, por que según ellos dicen, en Cataño, no los bautizaron uno por uno sino a todos en general. Como V.S. supone, he hecho comparecer a nueve negros emancipados y de la pregunta que les he dirigido he podido sacar en claro por el dicho de uno de ellos que es el más dispuesto y a cuyo dicho asienten los demás, que en Cataño fueron bautizados porque estaban la mayor parte enfermos, deduciéndose por los ademanes del negro a quien detenidamente he interrogado que fueron bautizados por aspersión. Antes de consultar a V.S. sobre esta materia, he pedido la póliza de los referidos emancipados, y en cada una de ellas, se

154


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . .

designa con el nombre de un Santo, al individuo a quien la póliza se refiere. Como no sé de una manera positiva si estos negros están o no bautizados, y silo están en la manera y forma en que se les confirió el Santo Sacramento del Bautismo. Y como por otra parte piden éstos con instancia se les administre dicho sacramento; es de mi deber ocurrir a V.S. al efecto. . . ilustrarme en una materia, tan delicada y de la que V.S. debe. . . conocimiento perfecto, . . . rando q. . . en el caso de considerar necesario el que se les administre el. . . del bautismo, sed. . . nifestaron. . . debe hacer absoluta. . . ondicionalmente. Dios guarde a V.S. muchos años. Manatí Mayo 17 de 1864,

Señor Provis. . . Sr. Provisor Vicario General de este Obispado de Puerto Rico

Juan López y Aguas (rubricado)

Señor Provisor Para poder manifestar a V.S. si las partidas de bautismo de los negros a que se refiere el anterior oficio están asentadas en los libros parroquiales de este archivo, se hace absolutamente indispensable que el Venerable Cura Párroco de Manatí exprese el nombre que lleva cada uno de ellos en la póliza respectiva, lo mismo que el número con que están designados en la misma, pues así aparecen los que están bautizados y están en los libros parroquiales. Dios guarde a V.S. muchos años,

Puerto Rico, Julio 2 de 1864 Juan Antonio Puig (rubricado)

155


L

A

T

D

R

E

Se lee en el margen izquierdo lo que sigue: Julio 4 de 1864 Pase original al Párroco de Manatí para que informe sobre los extremos del decreto de veinte y ocho de Junio anterior y lo expuesto por el Párroco de Santa María de los Remedios, para lo cual pedirá a los dueños de los negros los documentos referentes. . . y número. . . ocupan en la relación que se formó cuando fueron bautizados a su ingreso en esta Plaza. Alba (rubricado) Señor Provisor Vicario General. Cumpliendo con lo que V.S. se digna disponer, acompaño a V.S. el adjunto estado que comprende el nombre del Santo que a cada uno de los negros que se entregaron a D. Gervasio de Medina, se les dió en el depósito y el número de registro y póliza. Dios guarde a V.S. muchos años Manatí, Julio 10 de 1864. Pbro. Juan López y Aguas (rubricado)

Se lee en el margen izquierdo lo que sigue: Julio 11 de 1864 Pase original al V. Cura Párroco de Santa María de los Remedios para que confronte la. . . que. . . acompaña con. . . asientos de los libros parroquiales y rem. . . a este G. . . Ecco las presentes diligencias con sus. . . Alba (rubricado) Estado que por orden del Señor Provisor forma el Cura Párroco de Manatí de los negros emancipados que se entregaron a D. Gervasio de Medina con expresión del nombre del

156


DON JERONIMO MARIANO USERA I ALARGON, DEAN. . . Santo que se les diera en el depósito y número del registro y póliza. Nombre del Santo Marcelino Grivoaldo Bruno Elías Palemón Bernardino Cleto Mauricio Juarino

Núm. del registro

id. de la póliza

321 209 34 121 401 27

196 195 67 201 202 65 63 . . . 97 198

210

Parroquia de Manatí 16 de Julio de 1864. Pbro. Juan López y Aguas (rubricado)

Señor Provisor Se han registrado los libros parroquiales de este archivo y no se han encontrado las partidas de bautismo de los negros expresados en el adjunto estado, formado por el Cura párroco de Manatí; debiendo solo manifestar que perteneciendo Cataño a la parroquia de Bayamón, puede ser que dichas partidas se encuentren en aquel archivo, caso que se efectuase el bautismo de ellos en aquel punto como se dice en la comunicación del mencionado Párroco de Manatí. Puerto Rico Julio 19 de 1864. Juan Antonio Puig (rubricado)

157 ~


L

A

T

O

R

R

E

Se lee en el margen izquierdo lo que sigue: Julio 20 de 1864 Remítase original al Párroco de Bayamón, para que enterándose de su contenido, informe a continuación lo que aparezca en los libros parroquiales acerca de los bautismos, para cuyo esclarecimiento se instruye este expediente. Alba (rubricado)

Señor Provisor En cumplimiento al anterior decreto de V.S. he registrado detenidamente los libros parroquiales de mi cargo y no aparecen las partidas bautismales que se solicitan. Mas para poder ilustrar a V.S., sobre este asunto, he preguntado a algunas personas, y me dicen que efectivamente estuvieron ese año en Cataño muchos negros cogidos en un buque, que muchos estaban enfermos pero que no saben se hubieran bautizado y mucho menos no estando instruidos en los misterios de la Religión; por cuya razón se puede deducir que si alguno fue bautizado por el Sr. Deán, como manifiesta el Párroco de Manatí sería aquel que estuviera in artículo mortis. Es cuanto puedo participar a V.S. Dios guarde a V.S. muchos años, Bayamón, Julio 22 de 1864. Mariano López (rubricado)

158


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . .

Se lee en el margen izquierdo lo que sigue: Marzo 23 de 1865 Visto lo informado por los párrocos de Santa María de los Remedios y de Bayamón y resultando que ni en una ni otra parroquia consta en sus libros que se haya administrado el Sacramento del Bautismo a los negros emancipados que se expresan en la relación remitida por el párroco de Manatí, ofíciese a éste para que desde luego proceda a administrarles dicho sacramento sub conditione; pues siempre queda la duda de si han sido o no bautizados, atendido a que todos ellos tienen nombres de santos y a que por el Gobierno Eclesiástico se facultó al Señor Deán D. Jerónimo Mariano Usera para que los bautizara cuando estaban en Cataño. Alba (rubricado)

159


L

A

T

O

R

R

E

DOCUMENTO V Puerto Rico, 27 de marzo de 1865. Oficio del Provisor al Párroco de Manatí, D. Juan López Aguás, indicándole que proceda a la catequesis y bautismo de los emancipados de D. Gervasio Medina. 3 cuartillas. Archivo del Arzobispado. San Juan de Puerto Rico. Parroquia. Manatí. Al Párroco de Manatí 27 de Marzo 1865. Consiguiente á la comunicación de ud. de 17 de Mayo último, se ha instruido en este Gobierno Eclesiástico el oportuno expediente para esclarecer la duda que Ud. proponía de si estaban ó no bautizados los nueve negros emancipados que se entregaron á D. Gervasio Medina de ese vecindario y nada ha podido averiguarse con certeza sobre el particular. Cuando los referidos negros procedentes de Africa llegaron á este puerto con sus demás compañeros, fueron colocados en el barrio de Cataño, donde permanecieron algunos días mientras el Superior Gobierno de la Isla iba entregándolos en clase de emancipados a varios particulares. Durante este tiempo se autorizó al Deán que era de esta Catedral D. Gerónimo Mariano Usera, para que los instruyera y catequizara y les fuera administrando el Sacramento del bautismo según que los encontrara capaces para recibirlo. Mas dicho Señor Deán terminó su Co-misión por haberse distribuido los negros y nada participó á este Gobierno Eclesiástico del resultado y por tanto no hay ya antecedentes ciertos en que fundarse para saber si fueron bautizados todos los negros, o solamente algunos de ellos, ni en cuales puedan estar incluidos los nueve de D. Gervasio Medina. A fin de esclarecer en lo posible esta duda se remitió al Párroco de Santa María de los Remedios de esta Capital el estado o relación de los nueve negros emancipados del Señor Medina para que confrontase sus nombres con las partidas de los libros bautismales por cuanto el Deán Usera remitió a

160


DON ]ERONIMO MARIANO USE

ALARCON, DEAN. . .

dicha parroquia la lista de todos los negros . que había bautizado, y el Párroco informó que ninguno de los nueve negros de D. Gervasio Medina figura por sus nombres, según la relación remitida por y, entre las partidas asentadas en sus libros de los negros emancipados que se bautizaron durante su permanencia en Cataño. También se ha oficiado al mismo efecto al Párroco de Bayamón atendido á que correspondiendo á dicha Parroquia el barrio de Cataño pudieran haberse asentado algunas partidas bautismales de los referidos negros en los libros de su cargo y ha manifestado dicho Párroco igualmente que no hay partida alguna en sus libros bautismales de los nueve negros de D. Gervasio Medina, ni de ningún otro de los que estuvieron en Cataño. En vista de estos informes tiene grande fundamento la duda consultada por Ud. pues si los nueve negros de D. Gervasio Medina hubieran sido bautizados, habrían sido asentadas sus partidas bautismales en los libros de Santa María de los Remedios, como lo están las de otros muchos. Esto unido á que, según Ud. manifiesta, los mismos negros dicen que no fueron bautizados en Cataño y que por tanto desean recibir el Santo bautismo, produce casi el convencimiento de que no están bautizados. La sola razón que aún hace dudar es, que los dichos nueve negros tienen todos nombres de Santos, lo que parece dar a entender que han sido bautizados, porque de otro modo conservarían los nombres que trajeron de su país. Más esta razón pierde toda su fuerza, si se tienen presente lo que aconteció con los negros emancipados a su llegada a este puerto. A fin de que pudieran distinguirse y conocerse cada uno de ellos los numeró el Superior Gobierno y a más ofició a este Gobierno Eclesiástico para que le remitiere como lo efectuó, una lista de nombres de Santos y de Santas, igual al número de negros varones y hembras que había, y el mismo Gobierno puso los nombres, no obstante de no estar aún bautizados. También sucedió que antes de que fuesen bautizados, muchos de ellos se entregaron a algunas personas en calidad de emancipados, con los números y nombres de Santos, con que los había distinguido el Superior Gobierno 161


L

A

T

O

R

R

E

de la Isla, en cuyo caso ciertamente estarán los nueve negros de D. Geruasio Medina. No habiendo, como no hay, total certeza y seguridad de que los referidos nueve negros fuesen bautizados, y existiendo por el contrario presunciones muy fundadas para creer que no lo estén, atendida la necesidad de la recepción de este sacramento, se faculta á Ud. para que proceda a catequizar á los mencionados nueve negros y cuando los encuentre con los conocimientos necesarios, les administre sub-condicione el Sacramento del bautismo, con las solemnidades dispuestas en el Ritual Romano para el bautismo de los adultos, encargando a Ud. que no les varíe los nombres que hoy tienen pues con ellos son distinguidos y conocidos en la relación formada por el Superior Gobierno de la Isla, y de poner los otros se seguirían grandes perjuicios a los mismos negros, por la confusión a que ésto daría lugar. Y lo digo a Ud. en contestación para su conocimiento y fines expresados. Dios guarde a V.S. muchos años.

162


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . .

DOCUMENTO VI Manatí, 4 de abril de 1865. El Párroco D. Juan López y Aguas, informa al Provisor que desde el 7 de noviembre anterior, los emancipados de D. Gervasio Medina, declarados colonos libres, salieron de la jurisdicción parroquial. 2 cuartillas. Archivo del Arzobispado. San Juan de Puerto Rico Parroquias. Manatí. Sr. Provisor Vicario General. Para cumplir lo que V.S. se dignara disponer con relación al bautismo de los negros emancipados que el Superior Gobierno entregara al hacendado de este pueblo Don Gervasio de Medina, me he dirigido al Señor Alcalde Municipal a fin de enterarme en qué hacienda de esta jurisdicción se encontraban en el día los referidos negros emancipados y dicha Autoridad me contesta con fecha de ayer lo que a la letra copio. "En contestación al oficio de V. de esta fecha, debo manifestarle que por resolución del Superior Gobierno de 25 de octubre del pasado año de 1864, debían desde el día 7 del siguiente mes de Noviembre entrar en la clase de colonos libres los negros emancipados que existían en la Isla, quedando en aptitud de contratar sus servicios por sí solos, según el reglamento publicado en la Gaceta No. 176 de Octubre de 1864. Que llegada la época dispuesta precedió esta Alcaldía al cumplimiento de dicha Superior disposición y en nueve de Noviembre se remitieron á disposición del Exmo. Señor Gobernador y Capitán General de la Isla." Lo que cumpliendo con mi obligación tengo el honor de transcribir á V.S. para los efectos que crea V.S. convenientes. Dios guarde a V.S. muchos años, Manatí 4 de abril de 1865 Oculto 1865 Aguas Señor Provisor Pbro. Juan López y Aguas (rubricado) Sr. Provisor Vicario General de este Obispado de Puerto Rico 163


L

A

T

O

R

R

E

DOCUMENTO VII Puerto Rico, marzo de 1866. El Provisor solicita la ayuda del Gobierno Superior Civil para localizar a los emancipados del Majesty que permanecieron bajo la custodia de D. Gervasio Medina en Manatí hasta 1864, y poder administrarles el bautismo. 2 cuartillas. Archivo del Arzobispado. San Juan de Puerto Rico. Parroquias, Manatí. Al Exmo. Señor Gobernador Superior Civil Marzo 66 En 17 de Mayo de 1864 dió parte el Párroco de Manatí á este Gobierno Ecco de que el hacendado D. Gervasio de Medina había llevado desde el año 1859 a su posesión unos negros emancipados que le fueron entregados por ese Superior Gobierno de los que conducía una fragata cogida en nuestras costas, y que por-declaración de ellos mismos y otras diligencias, creía no estuvieran bautizados. Instruído el oportuno expediente para la averiguación del caso, se proveyó en definitiva que el Párroco de Manatí procediese al bautismo sub conditione de los negros, cuyos nombres se expresan en la adjunta nota con los números de su registro y póliza respectivos; más al recibir el Párroco el oficio en que esto se ha comunicado á 27 de Marzo de 1865, expuso que por resolución de ese Superior Gobierno de 25 de octubre de 1864 los referidos negros debían entrar en clase de colonos libres desde el 7 del siguiente noviembre, y el día 9 del mismo fueron efectivamente puestos por la Alcaldía municipal á disposición del Exmo. Señor Gobernador Superior Civil. Ignorándose por lo tanto el paradero de los negros para llevar á efecto su bautismo, elevo á V.E. la presente consulta para ver si hay algún medio de encontrarles á fin de que pueda prestárseles un favor de tanta trascendencia. Dios etc. . . .

164


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . . Secretaría de Cámara y Gobierno del Obispado de Puerto Rico Nota de los nueve negros emancipados que en 1859 se entregaron á Don Gervasio Medina hacendado de Manatí, con expresión del nombre que se les diera en el depósito y números del registro y póliza respectivos. Nombre

Núm. del registro

Marcelino (falleció) 1859 Griboaldo Bruno Elías Florencio Bernardino aleto (falleció en 1859) Mauricio Jua n ino

321 209 34 121 401 27 30 670 331 210

Puerto Rico 9 de marzo de 1866 El Secretario Interino Rafael Romeu (rubricado)

165

Núm. de la póliza 196 195 67 201 202 65 63 197 198


L

A

T

O

R

R

E

DOCUMENTO VIII Puerto Rico, 13 a 23 de marzo de 1866. Dos oficios de la Secretaría de Gobierno al gobernador eclesiástico informando sobre el paradero de los emancipados de D. Gervasio Medina. 5 cuartillas. Archivo del Arzobispado. San Juan de Puerto Rico. Parroquias. Manatí. Gobierno Superior Civil de la Isla de Puerto Rico Secretaría de Gobierno De conformidad con lo solicitado por V.S. en su oficio de 9 del corriente, expido hoy la órden oportuna al Corregidor de la Capital, á fin de que averigüe el paradero de los negros africanos que procedentes de la clase de emancipados, tuvo en consignación D. Gervasio Medina, vecino de Manatí, desde el año de 1859 hasta noviembre de 1864 en que fueron declarados Colonos libres, previniéndole además que, adquirida esta noticia, la ponga en conocimiento de ese Gobierno Eclesiástico con expresión de los barrios y casas en que aquellos viven á fin de que por los respectivos Párrocos se les administre el Sacramento del Bautismo, en virtud á (sic) no haberse hecho durante la época expresada; y lo digo á V.S. para su conocimiento y fines que juzgue oportunos, en el concepto de que ha bién dose dado á los referidos negros nombres distintos de los que se les pusieron en el depósito, le remito adjunta relación en que constan los que tenían al ser remitidos á esta Capital por el Alcalde de Manatí, advirtiéndole al propio tiempo que los que aparecen con los nombres de Marcelino y Cleto en la que V.S. acompañó á su citado oficio, consta en este Gobierno que fallecieron en el año de 1859. Dios guarde a V.S. muchos años, Puerto Rico, 14 de marzo de 1866. P.A. del E. S. G. G. El General 2° Cabo Rafael L. Baile (. . . ) (rubricado) Señor Gobernador Eclesiástico de esta Diócesis. 166


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . .

Secretaría del Gobierno Superior Civil de la Isla de Puerto Rico Relación de los negros emancipados que pertenecientes á consignación hecha á D. Gervasio Medina, vecino de la Manatí, fueron remitidos en 11 dé Noviembre y 10 de Diciembre de 1864, por el Alcalde de dicho pueblo, después de haber sido declarados Colonos libres. Nombres Antonio Manuel Vicente Julián José Eusebio Felipe José María Agapito Puerto Rico, 13 de marzo de 1866. P.A. del Señor General El Jefe de Sección Juan A. Díaz (rubricado) (hay un sello ilegible) En cumplimiento de lo que el Exmo. Sr. Gobernador Superior Civil se sirve manifestarme en su respetable comunicación de 14 del actual, referente á lo solicitado por ese Gobierno Eclesiástico, de la necesidad (de) que se administre el Sacramento del bautizmo (sic) á los negros africanos que aparecen en la época en que pertenecían á la clase de emancipados; tengo el . gusto de expresar á V.S. en la indicada

167


L

A

T

O

R

R

E

relación los barrios y casas en que los referidos negros se hallan residiendo. Dios guarde a V.S. muchos años, Puerto Rico, 23 de Marzo de 1866. Rosendo Marín de la Vega (rubricado) Provisor y Vicario General del Obispado de esta Isla. Relación de los emancipados que no se hallan con el Sacramento del bautismo. Nombres Calle de San Francisco en la casa de D. Antonio Aldrey barrio No. 4

Antonio

Calle de la Luna casa No. 39 barrio No. 2

José María Agapito

Calle de San Justo Casa Número 29 barrio No.4

Julián

Calle de Tetuan casa D. José Antonio Calderón barrio No. 4 Se bautizó en el pueblo de Río Piedras Idém, en el barrio de Cangrejos Id en la Villa de Mayagüez Se encuentra en el pueblo de Loíza

Manuel José Felipe Eusebio Vicente 6 David

Id. id. . . id. . . id. . .

Puerto Rico 23 de Marzo de 1866 Rosendo María de la Vega (rubricado)

168


DON ]ERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . .

DOCUMENTO IX Puerto Rico, 24 de marzo de 1866. El gobierno eclesiástico al Párroco de Santa María de los Remedios, ordenándole que proceda a la catequesis y bautismo de los colonos libres del Majesty que según la relación del gobierno civil residen en la ciudad, en el caso de que no hayan recibido el sacramento. 1 cuartilla. Archivo del Arzobispado. Parroquias. Manatí. Al Párroco de Santa María de los remedios.

Marzo 24 de 1866. De un expediente que se ha seguido en este Gobierno Eclesiástico resulta que los individuos contenidos en la adjunta nota, expresiva del sitio de su residencia en esta Ciudad, y que son procedentes de Africa venidos á esta Isla en la fragata negrera apresada por el Gobierno en 1859, no consta que hayan sido bautizados. En su consecuencia, hallado su paradero, he dispuesto se comunique á V. para que llamándoles á su morada y certificándose por ellos mismos de que no han recibido el Sacramento, produce se instruyan cuanto antes, si ya no lo estuvieron en los principios de la Religión y luego proceda á bautizarlos en la forma que el Ritual Romano establece para los adultos: Si alguno de los individuos perteneciese á la Parroquia de San Francisco, no por eso dejará de hacer lo que se le previene cuidando empero de ponerlo en conocimiento del Párroco. De esta suerte habremos contribuido á hacer gozar á esos infelices de las gracias de Nuestra Santa Religión. Dios etc.

169


L

A

T

O

R

R

DOCUMENTO X Puerto Rico, 24 de marzo de 1866. El Gobernador eclesiástico remite al Párroco de Loíza la relación de los colonos libres del Majesty residentes en su parroquia para que se cerciore si están o no bautizados, procediendo a su instrucción y bautismo en el último caso. 1 cuartilla. Archivo del Arzobispado. Parroquias. Manatí. Al Párroco de Loíza Marzo 24 / 1866. De un expediente que se ha seguido en este Gobierno Eclesiástico resulta que los dos negros africanos Vicente ó David y Eusebio, venidos en la fragata capturada por el Gobierno hacia 1859, no han recibido el bautismo. Y habiéndoseme manifestado por el Corregimiento de esta Ciudad que los tales son vecinos de ese pueblo de Loíza, he resuelto comunicarlo á V. para que, auxiliado, si es necesario, de la autoridad local, encuentre su paradero; y certificándose por ellos mismos de que no están bautizados, procurará se instruyan cuanto antes en los principios de Nuestra Santa Religión y luego les administrará el Sacramento en la forma y modo que el Ritual Romano establece para estos casos. De esta suerte contribuiremos á que esos infelices pertenezcan al gremio de la verdadera Religión. Dios etc.

170


DON JERONIMO MARIANO OSERA Y ALARCON, DEAN. . . BIBLIOGRAFIA Fuentes primarias: Manuscritos Archivo del Arzobispado de Puerto Rico. Sección de Cabildo: Acuerdos Libro 19 de Acuerdos Capitulares de la Catedral de Puerto Rico. 1852-1857. Libro 20 de Acuerdos Capitulares de la Catedral de Puerto Rico. 1857-1859. Correspondencia. Puerto Rico, 20 de junio de 1856. El Deán y Gobernador eclesiástico de Puerto Rico, D. Jerónimo Mariano Usera y Alarcón, al Vice Real Patrono sobre cobro de derechos de entierro a los dueños de esclavos. Dos cuartillas. Sección de Parroquias: Nuestra Señora de la Candelaria y San Matías Apóstol de Manatí. Manatí, San Juan de Puerto Rico y Bayamón, 17 de mayo a 22 de julio de 1864. Correspondencia de los curas párrocos de Manatí, Sagrario de la Catedral y Bayamón con el Sr. Provisor y Vicario General D. Diego de Alba sobre los emancipados que se entregaron a D. Gervasio Medina en Manatí. 6 cuartillas. Puerto Rico, 27 de marzo de 1865. Oficio del Provisor al Párroco de Manatí D. Juan López y Aguas, indicándole que proceda a la catequesis y bautismo de los emancipados de D. Gervasio Medina. 3 cuartillas. Manatí, 4 de abril de 1865. El Párroco D. Juan López y Aguas, informa al Provisor que desde el 7 de noviembre anterior los emancipados de D. Gervasio Medina, declarados colonos libres, salieron de la jurisdicción parroquial. 2 cuartillas. Puerto Rico, marzo de 1866. El Provisor solicita la ayuda del Gobierno Superior Civil para localizar a los emancipados del Majesty, que permanecieron bajo la custodia de D. Gervasio Medina en Manatí hasta 1864, y poder administrarles el bautismo. 2 cuartillas. a

Puerto Rico, 13 23 de marzo de 1866. Dos oficios de la Secretaría de Gobierno al gobernador eclesiástico informando sobre el paradero de los emancipados de D. Gervasio Medina. 5 cuartillas. Puerto Rico, 24 de marzo de 1866. El Gobierno eclesiástico al Párroco de Santa María de los Remedios, ordenándole que proceda a la catequesis y bautismo de los colonos libres del Majesty que según la relación del gobierno civil residen en la ciudad, en el caso de que no hayan recibido el sacramento. 1 cuartilla. Puerto Rico, 24 de marzo de 1866. El Gobernador eclesiástico remite al Párroco de Loíza la relación de los colonos libres del Majesty residentes en su parroquia para que se cerciore si están ó no bautizados, procediendo a su instrucción y bautismo en el último cano. 1 cuartilla. Parroquia de San Pedro y San Matías Apóstoles de Toa Baja. Libro de circulares y resultas de visita. 1823-1917.

171


L

A

T

O

R

R

Puerto Rico, 2 de octubre de 1856. Circular del Gobernador eclesiástico Dr. D. Antonio Cerezano, a los Párrocos de la Isla. Puerto Rico, 27 de noviembre de 1856. Circular del Gobernador eclesiástico, Dr. D. Antonio Cerezano, a los Párrocos de la Isla. Catedral Metropolitana de Puerto Rico Archivo de la Parroquia del Sagrario. Libro 27 de bautismos de pardos y morenos libres y esclavos. 1848-1857. Libro 20 de bautismos. 1858-1863. Libro 37 de defunciones. Parroquia de Nuestra Señora de Monserrate de Hormigueros. Libro de entierros del Santuario y ayuda de parroquia de Nuestra Señora de Monserrate de Hormigueros. Años de 1842. Archivos Particulares Archivo particular del Lcdo. Rafael Arjona Siaca. Gurabo, 2 de enero de 1856. Inventario de los bienes quedados por fallecimiento del Dr. D. Rufo Ma. Fernández. 4 folios. Fuentes primarias: Impresas: Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Puerto Rico. 1859-1899: 39 vols. British Parliamentary Papers. Slave Trade, 46, Session 1860, Irish University Press, Shannon, Ireland, 1969. El proceso abolicionista en Puerto Rico:: Documentos para su estudio. Volumen I: La institución de la esclavitud y su crisis: 1823-1873. San Juan de Puerto Rico, 1974. Reglas y Estatutos de la Ilustre Cofradía de Jesús Crucificado y Santa Rosa de Lima. Gracias y beneficios, así espirituales como temporales que gozan los hermanos de dicha (ilustre) Cofradía. Puerto Rico. Imprenta de González y Co., 1889. V.O. T. de Nuestro Seráfico Padre San Francisco de Asís. Memoria y reglamento para el suministro del socorro de los hermanos que enfermen en esta V.O. T. de San Francisco, aprobados en Junta generalísima celebrada el día 7 de noviembre de 1869. Puerto Rico. Imprenta del Comercio. 1870. Fuentes secundarias: Caballero, Fernán: "Vulgaridad y Nobleza". Biblioteca de Autores Españoles desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. Madrid, 1961, V. CXXXVIII pp. 400-405. Cifre de Loubriel, Estela: La formación del pueblo puertorriqueño. La contribución de los catalanes, baleáricos y valencianos. Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan de Puerto Rico, 1975. Cuesta Mendoza, Antonio: Historia eclesiástica del Puerto Rico colonial. Volumen I. 1508-1700. República Dominicana, 1948. Díaz Soler, Luis M.: Historia de la exclavitud negra en Puerto Rico. Segunda edición. Editorial Universitaria, Universidad de Puerto Rico. 1970. Fernández Cristóbal: El Beato Padre Antonio María Claret, Historia documentada de su vida y empresas. Madrid, 1941, dos tomos.

172


DON JERONIMO MARIANO USERA Y ALARCON, DEAN. . .

v

Feyjoó, Benito Jerónimo, Fray: Teatro crítico universal, ú discursos varios en todo género de materias, para desengaño de errores comunes: escrito por el muy ilustre señor D. Fr. Benito Gerónimo Fevjoó y Montenegro, Maestro Consejo de S. M. etc. Nueva impresión, General del Orden de San Benito, en la cual van puestas las adiciones del suplemento en sus lugares. 18 tomos, 1941, 1, pp. Madrid, 1777-1779. Géigel Zenón, José y Morales Ferrer, Abelardo: Bibliografía puertorriqueña escrita en 1892-1894. Premiada con medalla de Oro en la Exposición Regional de Puerto Rico del 1893 para conmemorar el cuarto centenario del descubrimiento. Publicada este primera edición por Fernando J. Géigel y Sabat. ilustrada con 32 láminas. Editorial Araluce: Cortes 392: Barcelona. 1934. Pedreira, Antonio S.: Bibliografía puertorriqueña. Madrid, 1932. Vecilla de las Heras, Delfín: Fray Pablo Benigno Camión de Málaga, Obispo de Puerto Rico. (Málaga, 1798. Fajardo, 1871) Vida, Obra y escritos. Editorial Plus Ultra. Río Piedras, Puerto Rico. 1960- 2 tomos.

173


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS EN EL MOVIMIENTO ABOLICIONISTA PUERTORRIQUENO. Dr. Luis M. Díaz Soler

Con motivo de la celebración del Centenario de la Abolición de la Esclavitud en Puerto Rico, ha parecido interesante estudiar la participación de Eugenio María de Hostos y Bonilla en el movimiento que desembocó en la liberación de los esclavos el 22 de marzo de 1873. Síntesis biográfica Nació Hostos el 11 de enero de 1839, en la hacienda de sus progenitores ubicada en el Barrio Río Cañas de la jurisdicción de Mayagüez. (1) Allí transcurrieron sus años de infancia; de ellos recordaba los juegos y travesuras propios de esa edad. Rememoraba los pellizcos que propinaba a las esclavas domésticas, los alfilerazos que hundía en la carne de la lavandera Josefa, sus terrores nocturnos menguados por los mimos de su niñera negra Mercedes. Jamás podría ;olvidar a "Adolfo, el querido negro de nuestra casa a quien debo por su reconocimiento el servicio de haber desarrollado todo el odio que tengo desde mi infancia a la esclavitud..." (2) Cursó sus primeras letras en Mayagüez, pasando al Liceo de San Juan que dirigía Don Jerónimo Gómez de Sotomayor, donde comenzó a dar fe de los rasgos más destacados de su personalidad. Ab s 13 años (1852), se trasladó a España para cursar el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de (1) Libro 18 de Bautismo, Iglesia Parroquial de Mayagüez, folio 44, vuelto, siendo el presbítero Don Antonio Alemán. Hostos era el sexto vástago de los esposos Eugenio de Hostos y Rodríguez y Doña María Hilarla de Bonilla. Antonio S. Pedreira, Hostos, Ciudadano de América, Instituto de Cultura Puertorriqueña, San luan, 1964, p. 32. Adelaida Lugo Guernelli, Eugenio María de Hostos, Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan, 1970, p. 10. (2) Diario, Nueva York, 19 de sept. de 1874. Obras Completas de Eugenio María de Hostos, Cultura, S,A., Habana, Cuba, 1939, II, 157.

175


L

A

T

O

R

R

Bilbao. En 1860, ingresó. en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid; luego de seis años de estudios abandonó dicha institución sin alcanzar el título de abogado. Los años de permanencia en la Península contribuyeron a su crecimiento intelectual, despertaron su interés en la política, desarrollando en Hostos ideas y aspiraciones propias de un reformador político de su tiempo. Los primeros atisbos de sus más caros ideales aparecieron en su Peregrinación de Bayoán, escrito en 1863. De la Capital española pasó (en 1868) a Barcelona y de allí a París; al año siguiente, viajó a Nueva York, donde continuó luchando por el ideal de' independencia para Puerto Rico. En la urbe neoyorkina trabajó de traductor para la Casa Appleton y vivió días dolorosos que le ayudaron en su crecimiento espiritual. En 1871, viajó a América del Sur —Colombia, Perú, Argentina, Chile, Brasil— dejando huellas inconfundibles de su sabiduría. Regresó a Nueva York por corto tiempo, trasladándose a Santo Domingo en 1875 para encargarse de la fundación y dirección del periódico Las Tres Antillas. Al añó estaba de vuelta en la ciudad del Hudson; en 1877, arribó a Venezuela, donde contrajo matrimonio con una dama de nacionalidad cubana que respondía al nombre de Doña Belinda de «Ayala. Fue en Caracas, tal vez por motivo de su enlace matrimonial, donde Hostos formalizó su labor pedagógica. De la República Venezolana pasó en 1880 a Santo Domingo, donde fundó la Escuela Normal. Un tremendo salto lo llevó a la República de Chile, donde ocupó la rectoría del Liceo de Chillán y más tarde la dirección del Liceo Miguel Luis Amunátegui. No fue hasta 1899, que regresó a Puerto Rico; luego de 47 años de ausencia Hostos era un desconocido en su propia tierra. Se había desarraigado totalmente, lo que contribuyó decisivamente a su fracaso en la organización de las Ligas de Patriotas, que intentaban ofrecer orientación al pueblo puertorriqueño en el momento en que pasaba a manos de los Estados Unidos. En 1900, regresó Hostos a Santo Domingo, donde falleció tres años después, a la edad de 64 años. Allí reposan sus restos venerados por un pueblo agradecido. (3) (3) Lugo Guernelli, ob. cit., pp. 10-11; Pedreira, ob. cit., pp. 34-80 passim.

176


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. . .

Conciencia histórica La formación europea de Hostos contribuyó a desarrollar en él plena conciencia del devenir histórico y de la necesidad de acudir a la investigación para ordenar adecuadamente el pensamiento. En su Tratado de Sociología, publicado en Madrid en 1904 a base de las notas tomadas por estudiantes que asistieron a sus cursos, señalaba Hostos que como del estudio de la historia es de donde efectivamente surgió ... la idea de una ciencia social, completemos esta busca de hechos llamados a patentizarnos la realidad de la vida de las sociedades, con el examen del movimiento de la historia en la evolución general de los conocimientos humanos. De ese modo, al par que veremos consagrada en la historia la indudable existencia del ser uno y varios que llamamos sociedad, veremos también los cambios de método en la historia que han servido para sugerir la realidad de la ciencia social. La vida humana.. .se nos presenta primero en la historia narrativa que se contenta con narrar lo que se cuenta sin más averiguación de exactitud y autenticidad de hechos [y] está plagada de errores, inexactitudes, mentiras, .. juicios a priori, leyendas, consejos y supersticiones, que desorientan a la razón y que la hacen incapaz de resolver por la verdad o la mentira de las narraciones que jáctanse de históricas. (4)

Para juzgar a un pueblo, escribía Hostos, es necesario conocer su historia, "que equivale a conocer su formación, desarrollo y estado actual de la vida en el pueblo juzgado. Los fáciles de juicio no la conocen." ( 5) Hasta el siglo XV, ninguna de las sociedades europeas "había logrado fundir los diversos matices etnográficos que constituyen desde entonces la unidad de la raza y de carácter en las varias naciones del Viejo Continente: habían empleado quince siglos en esa operación de la química social." Quince siglos habían consagrado a crear el sentimiento de unidad nacional.(6) Todos los cambios de fortuna material que se han observado en las

(4) Hostos, Tratado de Sociología, en Obras Completas, XVII, 22. (5) Hostos, Temas Sudamericanos, en Obras Completas, VII, 113. (6) Ibid., 11.

177


L

A

T

O

R

R

E

sociedades humanas, apuntaba Hostos, "han dependido muy principalmente de la actividad de la producción de la riqueza individual y colectiva, de la mayor adaptación del trabajo libre a la producción ... y de la correspondencia entre la producción y el consumo, y entre el consumo y la prosperidad social."( ) Esta relación de causas y efectos, "que es de donde en definitiva emana la Ley del Trabajo, habría evitado a los hombres casi todas las organizaciones artificiales del trabajo, así las basadas en la clasificación de castas como las fundadas en la esclavitud, en la servidumbre o en el vasallaje, y como los que artificialmente ha soñado el socialismo de todos los tiempos." (8) Sobre la esclavitud La comprimida síntesis biográfica que preside este trabajo intenta explicar la informal y esporádica conexión que tuvo Hostos con el movimiento abolicionista puertorriqueño, aunque no se desentendió de él totalmente. El problema no le tocó de cerca, como a otros abolicionistas del país, pero en sus escritos hay evidencia suficiente de su constante preocupación por la existencia de aquella desgraciada institución. Cuando su pensamiento se contraía a los síntomas que aquejaban el organismo social de Puerto Rico, señalaba que "las dificultades del trabajo libre, violación de las leyes económicas; absorción de la pequeña por la grande propiedad; del cultivo en grande —empleo y crecimiento de grandes capitales— por el cultivo en pequeño —inercia o muerte de los pequeños capitales—; trae por resultado [eli abandono del cultivo de los frutos menores; desproporción entre la subsistencia y la población"(9). Se preguntaba Hostos sobre las causas de aquel abandono voluntario de la vida y señalaba que eran tres: "la esclavitud, la miseria y la ignorancia ... en todas partes la misma punzante relación del funesto estado social de aquel país..." (10) Por considerar que (7) Hostos, Tratado de Sociología, Obras Completas, XVII, 71. (8) Ibid. (9) Hostos, "La estadística criminal de Puerto Rico", Las Antillas, Barcelona, 25 de enero de 1867, en Obras Completas, XIV, 196-197. (10) -Ibid, 197.

178


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. . .

la esclavitud era la causa principal del atraso de los pueblos, Hostos atacó todas las formas en que ésta se presentaba. En Perú, en Cuba, en Brasil, dondequiera que vio hombres al servicio de otros en condiciones de inferioridad, defendió la abolición de toda forma de esclavitud. Para que exista una sociedad coherente no puede existir el dominio de una raza sobre otras que se dejen dominar. Hostos buscaba la justicia para todo problema social y la esclavitud "establece fatalmente los desniveles más contarios al desarrollo de las sociedades ...es una deshonra para los pueblos que la aceptan... Para que un trabajador sea bueno, es necesario que goce por completo del fruto de su trabajo... para que ese fruto del trabajo aumente la prosperidad personal y colectiva, es necesario que el trabajador se sienta dueño de sí mismo, de su actividad, de su inteligencia, de su trabajo, y sepa que puede mediante él y el derecho de disponer de él mejorar las condiciones de su vida." (11) No concebía el triunfo de la justicia en el Nuevo Mundo sino "mediante la rehabilitación de la raza abrumada por la conquista."( 12) En las Antillas "se viola la justicia; violación contumaz en la subsistencia de la esclavitud: violación irritante en la gestión económica..." (13) En su Tratado de Moral, recordaba Hostos al Padre Bartolomé de Las Casas, aquel batallador de la justicia ...defensor de los derechos del hombre en una época en que el derecho era un escarnio.., apóstol de la caridad sin exclusiones que [acudía] al desventurado y que lo ama por ser hombre, ese Las Casas el bueno, puso en su mismo corazón, en su misma conciencia, al lado de un sentimiento y un deber tan elevado como los que la animaban, una ceguera de sentimiento y de deber tan grande como la que le indujo a aconsejar la esclavitud del africano para salvar la esclavitud del indio. Ese Las Casas... fue quien propuso que se sustituyeran las encomiendas de los indios con la .trata ignominiosa de los negros. ...si ha habido en la historia un crimen inconsciente fue el que cometió el Obispo de Chiapas al preferir que se cambiara una esclavitud por otra. No se le excusa; hizo mal; la virtud no excluye la virtud, antes la incluye, y ningún fin es virtuoso (11) Hostos, "Los chinos", Obras Completas, VII, 173. (12) Hostos, "El Cholo", Obras Completas, VII, 154. (13) Hostos, Diario, 30 de mayo de 1869, Obras Completas, I, 120.

179


L

T

O

R

R

E

mientras no sean virtuosos los medios que a él conducen... Las Casas merece perdón: aún mas, merece admiración, pues que murió arrepentido de haber contribuido a un mal por haber querido un bien... (14)

~.

Hostos juzgaba que el establecimiento de la esclavitud en América había sido el daño mayor que se había hecho al Nuevo Mundo, pero no culpaba a España. Esta no podría proveer la población de un continente y se vio precisada a . hacer un mal con propósito de bien. Estaba destinado el Nuevo Mundo a constituirse en el horno donde habrían de fundirse todas las razas; para Hostos "fundir razas es fundir almas, caracteres, vocaciones, aptitudes. Por lo tanto, es completar. Completar es mejorar... "(15) En su Diario, Hostos señalaba que "Cuando Jesús predica que todos los hombres son hermanos, convierte esa fraternidad universal en un principio de cohesión para la humanidad entera. Cuando Martín Lutero protesta que sólo en el libre examen de la conciencia individual están la evidencia y la fuerza de las creencias, convierte el libre examen en un principio de •independencia para todos los; seres de conciencia. El principio de responsabilidad establece la moral individual; el principio de cohesión establece la benevolencia universal y la moral social; el principio del libre examen establece la dignidad y la personalidad del ser humano."(16) Enfatizaba el ilustre mayagüezano que "el hombre no deja de ser hombre por ser de color oscuro, o lo que es idé.ntico, porque procede del tronco caucásico o mongólico, etíope o americano o malayo de la especie humana... Cualquiera [que] sea su color ...es el mismo ser racional el ser humano." (17) Las experiencias vividas por Hostos en otras Antillas y en América del Sur, revelan no sólo sus ideas sobre la esclavitud, sino su convencimiento sobre la viabilidad y conveniencia de la abolición. Para el.21 de marzo de 1874, se encontraba en Santos, Brasil, cuando presencia el espectáculo de un con(14) Hostos. Tratado de Moral, Obras Completas, XVI, 385-387. (15) Hostos, "El Cholo", Obras Completas, VII, 152. (16) Hostos, Diario, Obras Completas, II, 220-221.

(17) Ibid., 241.

180 ~.:


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. . .

tingente de esclavos que eran transportados de Pernambuco a Sao Paulo. Una iniquidad como la esclavitud en medio de aquella armonía de la naturaleza, me parecía una monstruosidad disonante.., pero era una realidad... ¡Esclavos en una patria independiente que reconoce los derechos connaturales de sus hijos! ¡Esclavos en medio de una naturaleza libertadora que hace libres a cuantos se amparan en su asilo impenetrable! ... ¡esclavos de los años posteriores a la revolución abolicionista de los Estados Unidos! ¡...esclavos en una situación económica que impone la competencia del trabajo libre ...en una situación sociológica qque impone como un deber la fusión de individuos y derechos!... (1$)

De Santos, pasó Hostos a Sao Paulo, donde se enardece aún más su idea abolicionista. "No es necesario haber nacido bajo el peso de la maldición de un colono.., para apreciar en toda su horrenda inmensidad los males que procrea la institución servil, las desigualdades monstruosas que crea entre seres de una misma especie, los privilegios tiránicos de las clases libres, el inicuo menosprecio en que se sume a la casta esclavizada, la guerra sorda en que necesariamente viven los privilegiados del color: basta imaginar un estado social que resulte de la institución legal de la esclavitud para comprender sus males, sus desigualdades, sus horrores." (19) Percibía en el ambiente de Sao Paulo un deseo por ver abolida la esclavitud, adelantándose una señalada interrelación entre los grupos sociales integrados por blancos, negros, pardos y mestizos, "prueba [de] que la evolución democrática se realiza... La emancipación y la industria fabril", aseguraba Hostos, "acabará por matar la esclavocracia... La esclavitud no durará mucho tiempo en Brasil ni seguirá infamando el nombre de una sociedad joven, inteligente y progresiva." (20) Sus viajes por América del Sur le dieron una idea más cabal del papel que desempeñaba el mulato en aquellas sociedades. El mulato, "que de todas las variedades del cruzamiento de la raza etiópica con la europea y la (18) "Mi viaje al Sur", en Obras Completas, VI, 380: (19) Ibid., 391-392. (20) Ibid., 395; 437.

181


L

A

T

O

R

R

E

americana, es el que más bulle, se agita y demuestra más individualidad o más ansia de tenerla, lucha con éxito creciente contra los obstáculos de la preocupación y todavía no ha logrado superarlos. El africano de origen o color es factor de tráfico mercantil y de las asonadas políticas; pero no tiene ninguna otra representación social. Una raza que domina ...y otras razas que se dejan dominar, aunque no lo sepan, viven dominadas, no pueden formar una sociedad coherente..." (21) En sus "Temas Cubanos", Hostos presentaba a Plácido (Gabriel de la Concepción Valdés), símbolo del pardo cubano, sobre quien pesaba la maldición de su color viviendo "tanto más humillado cuanto más vivo era el sentimiento de su personalidad ...encarcelado en medio de una sociedad esclavista... [que perseguía] hasta la cuarta generación con la ley, con la burla, con la injusticia, con el aislamiento, al negro que se transformaba en mulato, en pardo, o en cuarterón..."( 22) Planteamiento del problema social Con esas hermosas ideas hostosianas de trasfondo, puede pasarse al análisis de la trayectoria del abolicionismo puertorriqueño, que aquel pensador juzgó a distancia, sin que jamás se envolviese en el proceso. En La Peregrinación de Bayoán, publicado en 1863, Hostos presenta una parábola que fue mal interpretada por algunos puertorriqueños, que creían que el escrito revelaba una situación verídica de extrema crueldad; para el gobierno constituía una amenaza de independencia. Presentaba Hostos una hacienda cerca de Bayamón, cuyo dueño habría de resistir toda tentativa de que se le arrebatasen sus esclavos. Nada lograría conmoverlo; sería su actitud una de crueldad o de ceguera. Hostos sostenía que aquello era crueldad y ceguera a la vez, "ciego, porque no ve que el látigo mina lentamente, pero mina; porque no ve que enferma y mata la llaga que produce, porque no ve que el esclavo, convertido en amigo por cariño, se convierte en enemigo tenebroso", como se convierte el perro leal y manso, en uno (21) "Temas Sudamericanos", Obras Completas, VII, 53. (22) "Temas cubanos", Obras Completas, IX, 35.

182


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE IIOSTOS. . .

que muerde, hidrófobo. "Es cruel el hacendado porque se olvida del infeliz que le da oro, y deja que lo veje un mayordomo. Es cruel el mayordomo porque es ciego: los ojos ven los efectos de la crueldad y la justicia y puede remediarlos, la ceguedad no ve. Es ciego el hacendado, porque es cruel: la costumbre de ser obedecido, la costumbre de querer a toda costa sumisión y silencio, la costumbre de la arbitrariedad y la injusticia, que engendran la crueldad, quitan la vista: el hombre se acostumbra a las tinieblas, se complace en ellas, teme la luz: si llega un día en que la ve y comprende mejor cuanto mejor es la luz que las tinieblas, ve con terror que ha visto tarde. Hacendado, sé justo; abre los ojos."x(23) Esta parábola condenaba a España, que aparece personalizada por el dueño de esclavos. Los esclavos constituían una clase abyecta dominados por una privilegiada. Aunque Hostos se refería a Santo Domingo, el razonamiento era aplicable a Puerto Rico, cuando apreciaba que "la falta de estímulos había reducido la producción industrial del país al espontáneo crecer de greyes y rebaños de los hatos, y a la siembra y cosecha de algunas plantas de alimentación, y el trabajo de los esclavos era blando, las dos clases sociales vivían en recíproca estimación, contenta del buen trato de la raza blanca la clase esclava, contentos de los servicios humildes de los negros, sus señores."( 24) De las colonias españolas, Puerto Rico ofrecía el ambiente más favorable a la asimilación de una ley abolicionista. Integrada casi en su totalidad por una sociedad de hombres libres, había resuelto algunos de los problemas creados en torno a la esclavitud y al trabajo. Su población esclava, relativamente pequeña, se había acostumbrado a una estrecha convivencia con la población libre trabajadora, lo que habría de facilitar el arraigo de la idea abolicionista en la mentalidad puertorriqueña. Un primer paso hacia la extinción de la esclavitud se había dado al restringirse el comercio negrero como resultado de los tratados firmados entre Inglaterra y España en 1817, 1835 y 1842; un segundo paso (23) Hostos, La Peregrinación de Bnvoán, Obras Completas, VIII, 145. (24) Hostos, La Cuna de América, Obras Completas, X, 182.

183


L

T

A

O

R

R

E

la

se dio en 1866, al decretarse abolida la trata y declarada la introducción clandestina de esclavos un acto de piratería que aparejaba la pena de muerte. A pesar de que el clima social en Puerto Rico era propicio a las ideas abolicionistas, la obra emancipadora se vio constantemente interrumpida por una serie de obstáculos propios de la política colonial. Entre ellos, cabe destacar la ausencia de representación antillana en las Cortes españolas desde 1837. Era precisamente en el seno de aquella asamblea legislativa donde tendría que ventilarse la cuestión de la abolición. Hubo en aquellas Cortes de 1837, quien no se desentendió del problema: el diputado español Sancho Vicente expresó en la sesión de 5 de abril, la conveniencia de una abolición con indemnización. (25) Las objeciones de las Cortes a un decreto abolicionista se fundaban en el razonamiento de que sería necesaria. "una indemnización tan cuantiosa que quizás no sería posible ,..cubrirla ...produciría una gran perturbación ...de las condiciones del trabajo y presentaría el peligro que sobrevendría de la gran masa de emancipados en medio de una población que había sido dominada si ésta no era excesivamente superior en número." (26) Se sugirió la promoción de una inmigración blanca, capaz de aumentar la población libre; ello habría de contribuir, al "blanqueamiento" de la sociedad insular. Tales manifestaciones, lanzadas en el seno de las Cortes con la ausencia total de representación antillana, daban idea de hasta qué punto había progresado el abolicionismo en España. Cuando Jorge Flinter visitó la Isla en 1832, calculó que se necesitaba medio siglo de preparación para asegurar el éxito de un decreto abolicionista. En los Estados Unidos se intensificaba campaña abolicionista a raíz de la organización del movimiento emancipador en 1831. En 1838, quedó definitivamente abolida la esclavitud en las colonias inglesas del Caribe; en 1848, Francia seguía el ejemplo británico al (25) Angel Acosta Quintero, José Julián Acosta y su Tiempo, San Juan, Puerto Rico, 1899, p. 154. (26) Apuntes sobre reforma política de Cuba y Puerto Rico, pp. 198, 223; 235-36.

184


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. . .

al

emancipar a los esclavos de sus colonias antillanas. No podría hacerse esperar por mucho tiempo más el decreto emancipador para los esclavos de Puerto Rico, donde la clase trabajadora libre era mayormente responsable del cultivo de las tierras. La determinación tomada en las Cortes españolas de 1837 de poner fin a la representación antillana, movió a cubanos y puertorriqueños a iniciar un proceso de orientación política, social y económica, que pudiese desembocar en la libre determinación de los pueblos coloniales. Mientras Cuba buscaba en la separación de España la solución a su problema político, en Puerto Rico se generaron tres corrientes ideológicas: la conservadora, integrada por españoles y españolizados; la liberal-reformista que buscaba la solución del problema socio-económico de la isla sobre la base de la abolición de la esclavitud; y la radical que, como Cuba, se inspiraba en la separación apoyando el movimiento abolicionista como paso a la liberación política. En un artículo escrito por Hostos, titulado "Recuerdos de Betances", rememoraba que conoció adalid de la independencia de Puerto Rico allá para 1862, cuando éste tendría alrededor de treinta años y Hostos veintitres . Por aquellos días, Betances acababa de repatriar los restos de su malograda novia. Junto con Segundo Ruiz Belvis, Basora, Paradis y algunos amigos más, se dedicaba a rescatar esclavos y "ya se le reconocía en silencio como el centro de atracción de los capaces de aborrecer por instinto la doble esclavitud en que gemía la triste tierra nativa. . .(27) lo dejé yo para volver a España a mis estudios cuando supe de su expulsión del suelo que jamás ha sido nuestro." (28) Años más tarde, recibió Hostos una carta de Betances escrita en París,. en la que reaccionaba a la propuesta confederación de la familia hispanoamericana que propulsaba Hostos en La peregrinación de Bayoán. Hostos no creía posible cambiar su ideal por el de Betances y así se lo hizo saber por carta. A esa nota epistolar, contestó Betances con otra, en la que se presentaba de alma entera, cuando en (27) "Hombres e Ideas", Obras Completas, XIV, 69. (28) Ibid., 70.

185


L

A

T

O

R

R

E

tono grave le aseguraba que "cuando se quiere una tortilla, hay que romper los huevos: tortillas sin huevos rotos o revolución sin revoltura no se ven. Como yo estaba en la edad en que esos imposibles se ven posibles . . .éramos inaccesibles uno a otro, y ya no volví a saber de Betances hasta que cometí el error de buscar la independencia de Puerto Rico y la Confederación de las Antillas por el camino de la revolución de Cuba. Era persistir en la ilusión de hacer tortilla sin romper los huevos. . ." (29) Cuando Hostos se presentó en Nueva York en 1869 y se encontró con Betances, sus mutuos amigos se ocuparon de sembrar la discordia entre ellos. Pronto habría de convencerse Betances de que no podía contar con la Junta Revolucionaria Cubana para romper los huevos. "Me roía la tristeza de que él, Basora y yo íbamos a ser víctimas inútiles." La muerte de Betances, comentaba Hostos, comenzó con su desilusión "cuando me escribía desesperado que no había de contar para nada con una revolución de independencia en Puerto Rico. . ." (30) Concreción del movimiento abolicionista El 7 de diciembre de 1864, comenzó a tomar forma el proceso emancipador, cuando a iniciativas de Don Julio Vizcarrondo Coronado, se convocó a una reunión en su residencia de Madrid con el propósito de crear una sociedad abolicionista. Cubanos, españoles y puertorriqueños presentes, acordaron celebrar una asamblea constituyente, que tuvo lugar el 2 de abril de 1865, fundando en esa ocasión la Sociedad Abolicionista Española. La nueva organización habría de dedicar sus esfuerzos a estudiar los medios para llevar a feliz realización la emancipación de los esclavos en las Antillas españolas. El 15 de julio, hizo su aparición en Madrid El Abolicionista Español, órgano de la Sociedad, que veía la luz pública precisamente en los momentos en que se debatía en España la conveniencia de abolir el tráfico negrero. En el recinto de las Cortes se dejaba oír la voz del economista Don Luis María Pastor; fuera de la Península, se contaba con la (29) Ibid., 71. (30) Ibid., 71-72.

186


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. . .

estimable colaboración de Agustín Cochin y Víctor Hugo. En Puerto Rico militaban activamente Ramón Emeterio Betances, Segundo Ruiz Belvis, José Julián Acosta, Francisco Mariano Quiñones y otros. Ante la intensidad de la campaña abolicionista, se organizaron las fuerzas esclavistas que, respaldadas por el Gobierno, lograban disminuir la efectividad de la propaganda reformista. (31) La Junta Informativa, 1866-67 La labor iniciada por la Sociedad Abolicionista Española habría de recoger sus primeros frutos como consecuencia de las deliberaciones de la Junta de Información. Por decreto de 25 de noviembre de 1865, el Ministro de Ultramar Antonio Cánovas del Castillo bajo el gabinete de Unión-Liberal que dirigía el General José María Narváez, expidió una convocatoria a una Junta que habría de reunirse en Madrid para oír por voz de los Comisionados electos que enviaran las islas de Cuba y Puerto Rico, los problemas que aquejaban a dichas colonias. El decreto fue acogido con beneplácito por los aspirantes a reformas, pero suscitó recelos entre los defensores del status quo. Por no existir partidos políticos en Puerto Rico, las fuerzas quedaron agrupadas de acuerdo con las tendencias de la época, en reformistas y anti-reformistas. La fórmula reformista resultó triunfante: en San Juán, la victoria correspondió a Don José Julián Acosta; en Mayagüez triunfó Don Segundo Ruiz Belvis, respaldado por el Dr. Ramón Emeterio Betances; en San Germán fue elegido Don Francisco Mariano Quiñones. Derrotados los conservadores, solicitaron del gobernador Félix María de Messina la anulación de las elecciones. La petición fue denegada. La negativa gubernamental provocó la renuncia de los Comisionados conservadores designados por el gobierno con la excepción del Comisionado conservador elegido por (31) Luis M. Díaz Soler, Historia de la esclavitud negra en Puerto Rico, ara. ed. (Editorial Universitaria, Río Piedras, 1970), págs. 269-272. Porfirio Valiente, Reformes dans les Iles de Cuba et de Porto-Rico, (París, 1869), p. 248 y sig. Rafael María de Labra, Fernando de Castro, Madrid, 1888, p. 67, Coil y Toste (ed.), Boletín Histórico, IV, 367-68; VI, 200-201.

187


L

A

T

O

R

R

E

Arecibo, Don Manuel Zeno y Correa, quien asumió la responsabilidad de cumplir con el mandato de sus electores. (32) Cuando todo parecía favorable a la fórmula reformista, cayó el gabinete de Unión-Liberal y asumió el poder un grupo moderado que no tenía particular interés en la celebración de la Junta de Información. Así lo captaron los Comisionados reformistas a su arribo a la Península en 1866, (33) confirmándolo luego que una Comisión de Encuesta aprobó el 27 de octubre, un Interrogatorio que debía regir sobre la agenda de la Junta. Esta última estaba programada para inaugurarse tres días más tarde. El Interrogatorio marginaba el problema social, dando por sentado la existencia de la esclavitud y proveyendo para su perpetuidad. Con tal atmósfera, los comisionados reformistas comenzaban a descartar la posibilidad de que sus propuestas recibieran la debida atención por parte del gobierno. (34) El 30 de octubre de 1866, se iniciaron los trabajos de la Junta de Información. Las Antillas estaban representadas por 19 comisionados; España contaba con 20 representantes, lo que inclinaba la balanza a favor del gobierno en asuntos de interés especial para los reformistas. Las reuniones se celebraron en el Ministerio de Ultramar, a puerta cerrada, con ausencia total de la prensa y bajo la prohibición expresa de entrar en asuntos relacionados con la unidad nacional y con cuestiones de índole político-religioso. Tampoco hubo secretarios para llevar actas oficiales de las deliberaciones. En aquellos días se encontraba Eugenio María de Hostos en Madrid; dejaba consignado en su Diario el trauma que le ocasionaba la situación de los Comisionados reformistas y su impotencia ante la misma.

(32) Acosta Quintero, Acosta y su Tiempo, p. 163, Díaz Soler, ob. cit., p. 273. (33) Carta de Acosta a Don Manuel Alonso, 3 de enero de 1866. Acosta Quintero, Acosta y su Tiempo, p. 175. (34) Información sobre reformas en Cuba y Puerto Rico, 2 tomos, (New York, 1867), passim.

188


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. . . Anoche experimenté un desasosiego elocuentísimo. Habíanse inaugurado las conferencias de los Comisionados, y yo que tan activa parte quiero tomar en los negocios de mi país, me encontraba solo, ignorante de lo que pasaba, de lo que tanto me interesa, cuando todos los que más o menos meritoriamente son tenidos por defensores de nuestra idea, bullían, se agitaban, pensaban, discutían. Me pregunté la causa de aquella soledad aterradora, la razón de aquella impotencia, del aislamiento, y me culpé. Por eficaz que haya sido sobre mí la acción funesta de las contrariedades, mi conciencia no está satisfecha: la fuerza de inercia me paraliza, me incapacita para todo. Acción, acción es lo que pide mi espíritu, y yo se la doy. ¿Es por pereza? No conozco ese deleite de los organismos pasivos. Es por incertidumbre, es por vacilación, es por inconstancia: es por causas que dependen de mí y de causas que estén fuera de mí. Es porque el tiempo que pudiera emplear en combatir con lo que fuera, lo pierdo (¿o lo gano?) en combatir conmigo mismo. Estoy mal, estoy mal. Loco o suicida. (35) Los comisionados puertorriqueños fueron citados para el 4 de noviembre de 1866; el Interrogatorio correspondiente a

a

esa reunión que les fue remitido, no incluía la cuestión esclavista; tampoco el problema administrativo aparecía en agenda. Los tres comisionados reformistas —Acosta, Ruiz Belvis y Quiñones— se adelantaron a toda discusión y a la crítica, afirmando categóricamente que "la tendencia a conservar la esclavitud de un modo indefinido era absolutamente opuesta, contraria a la felicidad de Puerto Rico y al buen nombre de la nación española".( 36) Convencidos los tres comisionados de la inutilidad de debatir sin orientación alguna, decidieron abstenerse de participar en las discusiones, pero advirtieron sobre la conveniencia de que se efectuara la pronta extinción de la institución esclavista, ya fuera ésta con indemnización o sin ella, con o sin reglamentación del trabajo la concurrencia que en reuniones libre, anunciando presentar su plan completo de de sucesivas habrían abolición. (37) Causó sorpresa entre los gubernamentalistas (35) Diario, 31 de octubre de 1866, Obras Completas, I, 43. (36) Acosta Quintero, Acosta y su Tiempo, pp. 180-181. (37) Ibid.

189


L

A

T

O

R

R

E

que la idea abolicionista estuviese tan arraigada en Puerto Rico como para alentar a los tres comisionados a expresarse en aquellos términos. Los miembros del partido español en el poder, y con ellos Don Manuel Zeno y Correa, declararon que el gesto es "peligroso por su sola manifestación y atentatorio a la paz ultramarina."(38) Zeno y Correa se sorprendió con el radicalismo de sus compañeros reformistas. En un extenso informe presentado el 20 de noviembre de 1866, presagiaba que a un decreto abolicionista seguiría el disloque económico y social de la Isla, presidido por una etapa de excesos y libertinaje, la intensificación de los odios raciales, la desaparición de la propiedad y la riqueza, viéndose los amos despojados súbitamente por los libertos al momento de proclamarse la abolición. Zeno aconsejaba una emancipación gradual, un período preparativo previo que capacitase al esclavo para comprender los deberes y derechos del hombre libre. Consideraba más desgraciada la situación del jornalero de Puerto Rico que la del esclavo. Don José Julián Acosta consumió un turno de refutación, asegurando que los compañeros reformistas favorecían una indemnización para los dueños de los esclavos emancipados, pero si ello resultaba imposible, la emancipación no podía diferirse por más tiempo como cuestión de principio. (39) Los comisionados reformistas rechazaron las tentativas de la oposición de involucrar el problema esclavista de Cuba con el de Puerto Rico. La delegación cubana veía con simpatía la posición de los abolicionistas puertorriqueños pero no podía favorecer iguales medidas para su país, porque en Cuba el problema esclavista era mucho más complejo. (40) Los electores cubanos les habían limitado sus prerrogativas para el caso que se planteara la cuestión de la emancipación: en tales circunstancias, apoyar a los reformistas puertorriqueños hubiese significado traición para con sus electores. ( 41) Una vigorosa campaña esclavista, secundada por el Gobierno, (38) Información sobre reformas en Cuba y Puerto Rico, I. 54-57. (39) Valiente. Reformes, 52-59. (40) Valiente, Reformes, 52-59. (41) Información sobre reformas en Cuba y Puerto Rico, I, 73-74.

190


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. . .

trataba de ahogar el clamor de los tres comisionados. No se les permitía entrar en consideraciones ajenas a los Interrogatorios, mientras Acosta, Ruiz Belvis y Quiñones se abstenían de toda intervención que no condujese a la extinción de la esclavitud. Hostos confesaba en 1870, que hace pocos años, poco o nada sabía yo de cuestiones coloniales. Sólo sabía que florecía la esclavitud en las colonias y el generoso espíritu del tiempo me hizo aborrecer y maldecir nuestro infante sistema colonial. . . vi que España sostenía en las Antillas un crimen bochornoso. . . me convencí de que los asuntos políticos. . . no eran otra cosa que un pretexto para la abolición o el mantenimiento de la esclavitud. . . La minoría estaba espantada de las acusaciones que en aquella época dirigían los piratas negreros, amos de esclavos, y vendedores de esclavos, contra todos los que intentábamos abogar por el derecho y la justicia, y aquel terrible silencio, traducido como complicidad o consentimiento, dio enorme fuerza a traficantes de carne y sangre negras y ocurrió una exacerbación del mal entonces imposible de creer. (42)

Los meses iniciales de 1867, transcurrían sin que se planteara la cuestión de la abolición; viendo acercarse la fecha de clausura de la Junta Informativa, los tres comisionados dejaron consignado por escrito su posición en un extenso Informe sobre la abolición inmediata de la esclavitud en la Isla de Puerto Rico. Este trabajo posiblemente constituye_ el documento más importante y mejor elaborado por puertorriqueños en el siglo 19. Esta trascendental pieza rechazaba de plano toda idea de abolición gradual porque, en esencia, sólo aseguraba un período de transición entre la esclavitud y la libertad que tendía a garantizar a los propietarios el número de trabajadores necesarios para el cultivo de las tierras. Por el contrario, una abolición inmediata, sobre todo cuando el sector blanco y los libres han sido más fuertes y numerosos que la clase esclava, ha dado resultados que han excedido a las más lisonjeras esperanzas. "No hay ni puede haber estado intermedio entre la esclavitud y la libertad. . . Los sentimientos generosos que en el alma del esclavo (42) Hostos, "Temas Cubanos", Obras Completas, IX, 331.

191


L

T

A

O

R

R

la

a

la

despierta libertad. . . el aprecio con que contempla su nueva situación, . . .el respeto que conserva sus amos, porque no ha habido tiempo ni motivo para que desaparezca; los nuevos horizontes . . .que se abren ante su vista y en los cuales entrevé como seguros e inmediatos el respeto a su propiedad, la seguridad de su persona y la santa paz de la familia." (43) Los comisionados reformistas esperaban algunos inconvenientes como resultado de la abolición pero éstos serían menores y pasajeros. Favorecían la indemnización porque sin ella la abolición reduciría a la ruina a los amos carentes de capital suficiente para pagar jornales a los negros liberados. Había que evitar que éstos quedaran sin albergue y que se paralizaran las industrias que constituían fuentes de trabajo y subsistencia para los libertos. La ausencia de tales seguridades de vida podrían provocar rebeliones y actos de delincuencia por parte de los emancipados. Si la indemnización se justificaba en casos de expropiación forzosa para utilidad pública, también debería considerarse justa, en el caso de la emancipación, donde además de privarse al dueño de una propiedad, se estaban comprometiendo intereses políticos, económicos y sociales. En el caso de Puerto Rico, la indemnización era conveniente y equitativa; el Estado, la Provincia y el amo debían contribuir a la indemnización, porque todos eran beneficiarios del cambio. Ahora bien, si hubiese que escoger entre la continuidad del sistema esclavista o una abolición sin indemnización, los tres comisionados hicieron claro que la esclavitud no debía durar un día más. En suma, declaraban "queremos y pedimos en nombre de la honra y el porvenir de nuestro país, la abolición inmediata, radical y definitiva de esclavitud. [ Puerto Rico tiene] pleno derecho a ser, escuchado y atendido independientemente de Cuba". Planteada en esos términos la cuestión, quedaba descansando en la metrópoli la responsabilidad de tomar la acción definitiva. El 27 de abril de 1867, concluyeron los (43) El Informe lleva fecha de 10 de abril de 1867. Información sobre reformas en Cuba y Puerto Rico, I, 206-253. C. y T., Boletín Histórico, IV, 350-52; 361-64.

192


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. . .

su

trabajos de la Junta Informativa. Acosta comentaba sobre la gestión reformista, declarando que "Nosotros no hicimos más que clavarle el arpón a la ballena, seguros de que iría a morir a la orilla". . . (44) Mientras en España se ventilaba la idea de la abolición, en Puerto Rico se agitaban los ánimos; los afectos al Gobierno, unidos a los esclavistas, se desataban en críticas y acusaciones contra los abolicionistas. En 1867, el Gobernador José María Marchessi envió al destierro a Pedro Gerónimo Goico, Ramón Emeterio Betances, Vicente María Quiñones, José de Celis Aguilera, Rufino de Goenaga, Calixto Romero Togores, Carlos Elio Lacroix, Julián Blanco y Segundo Ruiz .Belvis. Betances se refugió en Saint Thomas, desde donde envió clandestinamente sus Diez Mandamientos de los Hombres Libres, encabezados por la abolición de la esclavitud. Ruiz Belvis, que se había fugado al conocer las intenciones de Marchessi, fue a tierras de Chile, donde desgraciadamente terminó sus días a los 37 años de edad. Acosta quedó en Madrid, donde esperaba un salvoconducto que le garantizara el regreso a tierra. Las Revoluciones del '68 Cuando la acción gubernamental parecía tener éxito en su propósito de detener la corriente abolicionista, estalló en España la revolución del 17 de septiembre de 1868. La revolución septembrina significaba para los antillanos la consagración de los derechos humanos que legaron a las democracias los revolucionarios franceses de 1789. (45) Seis días después, se dio en Puerto Rico el Grito de Lares y en la Isla de Cuba se escuchaba poco después , el Grito de Yara, que dio principio a la Guerra de los Diez Años. El Gobierno logró ahogar prontamente el movimiento revolucionario de Lares pero la guerra en Cuba fue larga, sangrienta y agotadora. Con el triunfo del liberalismo en España, reanudó sus actividades la Sociedad Abolicionista Española. Uno de sus socios más distinguidos, Don Rafael María de Labra, (44) Acosta Quintero, Acosta y su Tiempo, 198-199. (45) Rafael María de Labra, La Cuestión de Puerto Rico (Madrid, 1870). 55.

193


~, ..a

L

A

T

O

R

R

E

redactó un documento en el cual pedía que se proclamasen libres todos los esclavos nacidos a partir del 17 de septiembre de 1868. ( 46) La Junta Superior Revolucionaria de Madrid hizo suya la propuesta de Labra y Don Eugenio María de Hostos fue el proponente de la sabia y justa medida ante el Gobierno Provisional. En su petición, Hostos solicitó del Gobierno que "acepte inmediatamente para Puerto Rico y la ejecute allí, la proposición en que la Junta Revolucionaria Superior aboga por la libertad de vientre". (47) La medida fue aprobada por el Gobierno en su texto original y entró en vigor inmediatamente. Se solicitó del Gobierno que se procediera a llamar a Cortes a los diputados de ultramar, quienes deberían ser elegidos a base de sufragio universal, asegurando que todos tendrían derecho a voto sin importar la raza o color. (48) Hostos aconsejaba que el Gobierno fijara "un plazo para la abolición de la esclavitud en Puerto Rico." (49) En carta que dirigía al Director de El Universal, el ilustre pensador puertorriqueño le señalaba que así como anteriormente había deseado dignidad para España ahora la exigía para Puerto Rico y Cuba; ."por eso creo, por eso sé que Cuba y Puerto Rico no pueden estar contentos de su Madre Patria ni de sí mismos, hasta que se haya abolido la esclavitud y constituido en cada una de ellas un gobierno propio: Sin igualdad civil, sin libertad política no hay dignidad; sin dignidad no hay vida". (50) En un discurso que pronunciara Hostos en el Ateneo de Madrid el sábado 20 de diciembre de 1868, pedía "¡En el nombre de Dios y obedeciendo a la razón y a la justicia, que ni para los individuos, ni para los pueblos quieren la esclavitud, liguémonos con los vínculos de la libertad; sed libres dentro de vosotros mismos. . ."(51)

(46) Rafael María de Labra, La República y las Libertades de Ultramar (Madrid, 1897), 22-23. (47) Hostos, Diarió, Obras Completas, I, 93. (48) Rafael María de Labra, La pérdida de las Américas, pp. 239-240. (49) Hostos, Diario, Obras Completas, I, 93. (50) La carta fue reproducida en el periódico de Bilbao, Irurac Bac, el 24 de octubre de 1868. Hostos, Diario, Obras Completas, I, 90. (51) Hostos, Diario, Obras Completas, I, 104.

194


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. .

La persistente actitud de los abolicionistas obligó al Gobierno Provisional a llamar a elecciones para diputados a Cortes en las colonias antillanas españolas a base del sufragio electoral. Subsanaba en esa forma el error cometido en 1837; Puerto Rico tenía derecho a 11 diputados, mientras Cuba revolucionada podía enviar 18. La Sociedad Abolicionista Española, reanudó sus actividades. Reapareció El Abolicionista Español, para quedar prontamente sustituido por La Propaganda, que dirigía Don Luis Giner de los Ríos; más tarde se hizo cargo de su publicación Don Rafael María de Labra. Las elecciones para diputados fueron confusas; todos se consideraban liberales y sostenedores del régimen triunfante en la metrópoli. Don José Julián Acosta, el más conservador dentro del liberalismo insular, fue derrotado por su "radicalismo", mientras había quienes se •llamaban "liberales" que se oponían a la abolición de la esclavitud. De aquella confusión surgió la egregia figura de Román. Baldorioty de Castro, paladín de la unidad puertorriqueña,. posiblemente el hombre más útil de la Isla en el siglo XIX. Baldorioty llamaba a la conciliación de todos los grupos para enviar a las Cortes españolas "la voz de lo pasado juntamente con la voz del porvenir." (52) La libertad de los esclavos ante las Cortes Las Cortes de 1869 fueron un fiasco. Los hombres de la Revolución estaban lejos de ser liberales; la crítica al abolicionismo fue tan agria como en tiempos en que ostentaban el poder los conservadores. Don Rafael María de Labra se vio objigado a rebatir argumentos del eminente sociólogo cubano José Antonio Saco, que atacaba la idea de una abolición inmediata de la esclavitud en Cuba, pero que desconocía la situación esclavista de Puerto Rico. Los conservadores trataban de difundir la idea de que los negros de Puerto Rico ignoraban lo que se discutía en España. Precisamente, los esclavos de la Isla eran los que mayor (52) José de Celis Aguilera, "Mi grano de arena", en Coll y Toste, Boletín Histórico, IX, 151-262. Acosta Quintero, Acosta y su Tiempo, 363.

195


L

A

T

O

R

R

E

preocupación demostraban ante los acontecimientos. El argumento de que la emancipación conllevaría el disloque de la producción no podía esgrimirse, ya que esa responsabilidad recaía principalmente sobre el elemento libre. Para 1870, el esclavo representaba sólo el 6.6% de la población total de la Isla. El diputado por Aguadilla, Don Luis Ricardo Padial, abordó el tema abolicionista el 13 de noviembre de 1869, próximo a clausurarse los trabajos de las Cortes, atacando a quienes se oponían a tan justiciera medida. Todo fue inútil; los esfuerzos realizados no convencieron a la mayoría. Terminados los trabajos parlamentarios de 1869, se dispusieron los abolicionistas a preparar la campaña para la sesión de 1870. Hostos se había trasladado a los Estados Unidos, donde habría de tomar parte activa en las gestiones revolucionarias que se planeaban en la urbe neoyorkina. En su Diario, Hostos dejó consignado que el domingo 2 de enero de 1870, pasó una hora en la Iglesia Episcopal de los africanos, pero "todas mis reflexiones tenían por meta el deseo de ver libres a los negros puertorriqueños, de verlos tomar posesión completa de la vida. Como todo nacimiento, el de esa raza a la vida total es digno de profundísima atención, de enternecimiento íntimo, de estímulos activos. . , pensaba en Puerto Rico . . .y me prometía que, pues la determinación reflexiva parece inútil, si la casualidad me da medios de triunfo en la revolución armada, de gobierno en la revolución de las ideas, yo podría ayudar a . . .ordenar aquella sociedad, unir aquellas razas. . ." ( 53) Se disponía Hostos a constituir el Comité Revolucionario de Puerto Rico. Con fecha de lunes 7 de mayo de 1870, Hostos señalaba en su Diario que como Sancho he visto la realidad desnuda: un pueblo de esclavos blancos y de esclavos negros. Estos, envilecidos por la esclavitud social; aquéllos por la política; los últimos madurando su odio contra los déspotas; los primeros, rumiando su venganza contra los amos; injustos los unos con los que quieren salvarlos de la ignominia, y justos los otros con los que no han podido impedir su esclavitud; ingratos como todos los ingratos, enemigos de sus (53) Hostos, Diario, Obras Completas, I. 197, 198.

196


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. . . bienhechores. He pasado toda mi vida pensando en el modo de libertarlos, de mejorarlos, de hacerlos felices, y soy el único hombre a quien ellos no conocen, el único de quien prescinden, el primero de quien dudan. Y es que el despotismo, que los ha incapacitado para toda acción que no derive del odio que ha engendrado en ellos, les ha dado todas las supersticiones de la autoridad, cualquiera que sea la forma que ella revista, y como yo carezco absolutamente de la autoridad de la riqueza, y todo el Puerto Rico que ha ido a Madrid, me ha visto pobre, en vez de pensar que mi pobreza era por ellos, han pensado que un pobre era impotente para todo. . . (54)

La campaña parlamentaria de 1870, comenzó temprano y vigorosa; contaba la Isla con el concurso de Román Baldorioty de Castro. Su elección, combatida por sus enemigos políticos, fue garantizada por el gobierno metropolítico y "el gran diputado" fue a formar, junto con Luis Ricardo Padial y José Pascasio Escoriaza, el triunvirato más temido por los esclavistas. En Puerto Rico se había decretado la libertad de imprenta y José Julián Acosta aprovechó para fundar El Progreso, que sería el órgano abolicionista en la Isla, defensor de la asimilación y de la extensión a la Isla de la Constitución española. En Mayagüez, apareció La Razón, también abolicionista. Los diputados abolicionistas estaban esperanzados en dar la estocada final a la esclavitud. El 23 de mayo de 1870, Baldorioty pronunció un elocuente discurso presentando las quejas de la Isla. Fue tomado por la oposición como una defensa del separatismo. Persuadido de que se había excedido en el uso de la palabra, Baldorioty explicó que su único objeto era "traer a esta Cámara un lamento justo de la Isla de puerto Rico; lo he conseguido, y espero . . . del criterio y previsión del gobierno . . . justicia para mi país, justicia; y justicia a pesar de los que no la quieran". (55) La prensa gubernamental criticó fuertemente al diputado boricua pero "el filibustero", como le llamaban los españoles y españolizados de Puerto Rico, jamás claudicó ante ataques del Gobierno. Desde Nueva York, Betances (54) Ibid., 273-274. (55) Coll y Toste, Boletín Histórico, III, 359-361.

197


L

A

T

O

R

R

E

seguía los debates abolicionistas en el seno de las Cortes españolas, admirando la agresividad de aquel gran tribuno que fue Baldorioty. La Eminencia Prieta, como le llamaba el adalid independentista a Baldorioty, no se había ligado al movimiento revolucionario de Lares pero ello no le restaba patriotismo ni méritos. Hostos mostró sorpresa de que Betances llamara a Castro con aquel epíteto y consignó en su diario que "si Castro es de color, no lo es menos Betances. Y sin embargo, Betances necesariamente enemigo de la esclavitud, necesariamente amigo de la igualdad política y social de las razas, da a un hombre de color, por odio político, un apodo que ridiculiza la igualdad de condiciones y derechos que desea. . ." ( 56) Tal vez Hostos, cuyas relaciones con Betances eran sumamente frías, malinterpretaba las ideas del gran separatista. En el Congreso de los Estados Unidos, el Senador Charles Sumner había presentado resoluciones demandando de España acción positiva en dirección abolicionista. Hostos comentaba que el pueblo de los Estados Unidos es quien habla y quien por medio de su Senado condena en el Gobierno, español el mantenimiento de la esclavitud, el designio de reducir por la fuerza a la colonia [Cuba] que quiere emanciparse, y las crueldades que comete. Esta condenación, que no excluye la más viva simpatía por el pueblo español, está basada en tres principios: el de la abolición o el de que el hombre no puede ser propiedad del hombre; el de la independencia entre el continente europeo y el americano; el de humanidad, recientemente consagrado por la guerra civilizada de los cuatro años. Los pueblos jóvenes no aman los principios; aman sus consecuencias, con las cuales se contentan. Esta es probablemente la razón de la extraña hostilidad que ha encontrado la resolución de Sumner en casi todos los americanos y casi toda la emigración cubana. (57)

El respaldo moral que en el orden internacional le ofrecía la nación estadounidense, que recién salía de su guerra entre los Estados, junto con la actitud firme y resuelta de los abolicionistas, obligó a las Cortes a aprobar el 4 de julio de (56) Hostos, Diario, Obras Completas, I, 198. (57) Hostos, Diario, jueves 29 de junio de 1870. Obras Completas, I, 332.

198


PARTICIPACION DE EUGENIO -MARIA DE HOSTOS. . . 1870, la Ley Moret o Ley Preparatoria de la Abolición de la Esclavitud en Puerto Rico, presentada por el Ministro de

Ultramar, Don Segismundo Moret, abolicionista militante. Este era el tercer golpe que se asestaba a la esclavitud en el camino de la emancipación total. Dicha Ley era un paliativo que estaba lejos de satisfacer las aspiraciones abolicionistas. Proveía dicha legislación para que se declarasen libres los nacidos de mujer esclava luego de promulgada la misma; prohibió los castigos corporales y la separación de la familia esclava; libertaba a los esclavos mayores de 60 años y a aquéllos que no aparecían inscritos en el censo de Puerto Rico tomado el 31 de diciembre de 1869. A pesar de los errores y limitaciones de dicha legislación, la Ley Moret constituyó una etapa muy importante en la lucha para la abolición definitiva y una panacea para aplacar los ánimos en Puerto Rico. Afortunadamente, su aplicación no fue lo rigurosa que se esperaba y fue eclipsada por la acción abolicionista cada vez más efectiva. Abolición con indemnización y contratación forzosa A los abolicionistas les alentaba la fe; veían acercarse el momento de la abolición definitiva. Aquella fe y esperanza se vieron fortalecidas por las declaraciones del Presidente Ulises S. Grant en su Mensaje Anual al Congreso, que llevaba fecha de 5 de diciembre de 1870, en el que señaló que "Porto-Rico and Cuba will have to abolish slavery, as a measure of self-preservation. . ." (58) A fines de 1870, en víspera de convocarse a unas nuevas Cortes, la Sociedad Abolicionista Española recordaba al electorado el deber de elegir diputados abolicionistas. En Puerto Rico quedó organizada la primera agrupación política del país —el Partido Liberal-Reformista— comprometido a luchar por la abolición de la esclavitud. Mientras los candidatos a Diputados a las Cortes de 1871 aceptaban las bases de la nueva organización, en España se acordó ofrecer la corona del Reino a Don Amadeo de Saboya. El cambio que se operaba (58) James W. Richardson, A compilation of the messages and papers of the Presidents, 10 vols., (Washington, D.C., 1896-1900), VII, 102.

199


L

A

T

O

R

E

R

el

en España podía ser peligroso a los intereses abolicionistas. Dichos intereses habrían de ser defendidos a toda costa por los diputados que resultaran electos por el Partido Liberal-Reformista. Los Estados Unidos continuaban ejerciendo presión diplomática sobre España; de todos los sectores de opinión, de dentro y de fuera de España, se recibían mensajes de adhesión a la causa abolicionista. La representación puertorriqueña visitó al nuevo gobernante español para hacerle partícipe de las ideas que habrían de propulsar en el seno de las Cortes. Con Cuba aún en guerra contra España, Puerto Rico recibiría mayor atención por su probada lealtad y patriotismo. Un buen sector de la prensa nacional favorecía la abolición de la esclavitud en la pequeña Antilla. El portavoz de la causa abolicionista en las Cortes de 1872 lo fue Joaquín María Sanromá. El 19 de noviembre, presentó Sanromá su proyecto de emancipación, obligando al Presidente del Consejo de Ministros a declarar que el Gabinete que presidía habría de proponer a su debido tiempo la emancipación de los esclavos de Puerto Rico. El Ministro de Ultramar secundó la idea pero la prensa conservadora de España —El Debate, El Correo de las Antillas, La Epoca, El Imparcial— presagiaban en editoriales y artículos la pérdida de Puerto Rico. Frente a los que menospreciaban la labor de los puertorriqueños en las Cortes, se levantó el Marqués de Sardoal para declarar que éstos eran dignos de la gratitud de la patria. El 23 de diciembre de 1872, El Ministro de Estado, Don Cristino Martos, anunció que presentaría un proyecto de abolición y pedía para el mismo la aprobación unánime de las Cortes. A pesar de la trama concertada para dilatar la acción del Ministro Martos, éste hizo buena su prorpesa. Al momento de retesar para el período navideño de 1872, quedó sobre la mesa el proyecto de abolición. Visiblemente emocionados, los puertorriqueños veían acercarse la hora del triunfo luego de seis años de incesante lucha. Para la reapertura de las Cortes, los españoles incondicionales, los esclavistas y la Guardia Civil de Puerto Rico, trataban de provocar un estado de intranquilidad en la Isla. Al Motín de las Pedradas de 1871 en San Juan, siguió de 200


PARTICIPACION DE EUGENIO MARIA DE HOSTOS. . .

Yabucoa en 1872 y se acababa de fraguar el Motín de Camuy o la Estrellada por el Marqués de la Esperanza, y por el Alcalde de Arecibo, Don Pedro Puig, respaldados por la Guardia Civil. Afortunadamente, la farsa quedó al descubierto y la causa abolicionista no sufrió revés alguno. En la Península, las Cortes obligaron a Don Amadeo de Saboya a abdicar el 11 de febrero de 1873, y se proclamó la República. La noticia estremeció a los poseedores de esclavos, quienes entendían que el nuevo gobierno venía comprometido a efectuar la abolición en Puerto Rico. En efecto, el decreto de convocatoria a Cortes expedido por el Gobierno de la República, leía en su apartado 4°. que "las actuales Cortes seguirán deliberando hasta que quede votado definitivamente el proyecto de abolición de la esclavitud en Puerto Rico". En un trabajo preparado por Hostos, éste recordaba que la República "aceptó sin vacilar algunas reformas, inspiró la más trascendental y más humana, la abolición de la esclavitud, se sometió a la iniciativa de los ministros responsables. . ." (59) Aún cuando la República había contraído aquel sagrado compromiso, se acercaba el momento de clausurar las Cortes sin que se tomara acción alguna. Temeroso Sanromá de que no se cumpliera la palabra empeñada, propuso que en caso de que por falta de quórum, no se aprobara la Ley de Abolición, esta debería considerarse promulgada a base de los dictámenes favorables emitidos por las comisiones respectivas. Dicha propuesta contaba con el respaldo de los votos de todos los diputados que representaban a la Isla. La extraña proposición causó el consabido revuelo entre los conservadores, que consideraban aquel un gesto revolucionario de sus propulsores. Pero el 22 de marzo de 1873, día en que se clausuraban los trabajos de las Cortes, quedó aprobada la Ley de Abolición de la Esclavitud en Puerto Rico con el voto unánime de la legislatura española. La noticia fue rápidamente trasmitida a Puerto Rico. El Progreso editorializaba el acontecimiento, asegurando que aquella fecha "la recordarán nuestros hijos como el instante (59) "La República en España", trabajo leído por Hostos en la Academia de Bellas Artes. Hostos, Hombres e Ideas, Obras Completas, XIV, 232.

201


L

A

T

O

R

R

E

solemne en que Puerto Rico ha entrado definitivamente dentro de la civilización cristiana que hace iguales a todos los hombres y hombres a todos los españoles. . , podemos levantar nuestra frente con orgullo, que ya no la enrojece la vergüenza de una institución maldecida por Dios y condenada por el mundo civilizado. Jamás en nuestras vidas hemos cogido la pluma con tanto placer como en este momento en que se realiza la aspiración constante de nuestra vida."(60) El periódico reformista exhortaba a la población a colaborar para obviar los obstáculos que podrían quebrantar los resultados de la medida aprobada. Ciudades, pueblos y ciudadanía celebraron con verdadera emoción el acontecimiento, ya con fiestas, con actos religiosos o públicos. También se enlutaron algunos hogares de prominentes esclavistas. Los ex-esclavos, naturalmente regocijados, permanecieron en sus haciendas, dispuestos a coadyuvar al éxito de la aplicabilidad del decreto abolicionista. Tres años después, Eugenio María de Hostos apuntaba en su Diario que Puerto Rico era un laboratorio de fusión de elementos humanos que, unidos, han de formar en lo futuro la verdadera raza de las Antillas. A esa obra de fusión racial es que deben dedicar sus esfuerzos los que contraigan la obligación de gobernar en. .. Puerto Rico." (61)

(60) Acosta Quintero, Acosta y su Tiempo, pp. 464-466. Cita el número del periódico correspondiente al 31 de marzo de 1873. (61) Hostos, Diario, Obras Completas, II, 250.

202


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN HAITI* Dr. Leslie F. Manigat

El caso haitiano, comparado con la abolición de la esclavitud en otras islas del Caribe, es original no sólo con respecto a los hechos explosivos que tuvieron lugar en la entonces colonia francesa de Santo Domingo y las circunstancias críticas especiales bajo las cuales estallaron, llevando a una abolición que se logró mediante la revolución, sino en muchos aspectos fundamentales al nivel estructural de la "historia de larga duración"~l ~ He encontrado interesante el ejercicio intelectual de subrayar esta originalidad, al señalar una serie de puntos por los cuales, cronológica y cualitativamente, la experiencia histórica de la abolición de la esclavitud en Haití es única. Establecería este notable hecho enumerando los nueve sucesos históricos a continuación: (1) Fue la primera revolución esclava violenta en la historia que tuvo éxito y que llevó al rompimiento y a la destrucción de una sociedad esclava que pereció, no mediante un proceso de muerte lenta y natural, sino mediante el asesinato. Esta declaración evidentemente cierta no menoscaba la posibilidad de que, en este caso, se haya perpetrado el asesinato contra un cuerpo con vida, el cual, sin embargo, como sistema de plantación esclavista, se consumía por el cáncer y al cual se pronosticaba una muerte rápida de una manera u otra, pero que quizás, tardaría en producirse. De esto surge la famosa pregunta: ¿Fue "prematura" esta exitosa revolución? (2) Fue la primera revelación del dilema histórico entre clase y/o raza como la fuerza o el motivo más eficiente para poner un fin revolucionario a la explotación de una •Traducción efectuada por la Sra. Josefina A. de Tanner y revisada por el Autor.

203


L

A

T

O

R

R

E

"raza-clase" (una raza a la cual se explota como clase) por otra raza que es la clase dominante en una sociedad multi-racial~2~ (3) Fue la primera ocasión en que el negro se levantó en forma decisiva en una lucha etno-nacional por la emancipación política de lo que surgió como el primer estado independiente de Latinoamérica y del Caribe. Esto plantea el problema del por qué y el cómo se convirtió la independencia nacional, en ese momento y en esa situación, en la única manera de consolidar y de garantizar finalmente la recién adquirida libertad personal para todos. (4) Fue el primer ejemplo moderno del obtener la independencia política mediante un estallido de toma de conciencia e identidad etno-cultural, a través del lenguaje y la religión, por ejemplo, adoptados a conciencia por ser distintos de, y opuestos a, las pautas culturales de los amos europeos. (5) Fue el primer juego de tácticas fructuoso en abrir las puertas al proceso de la abolición y en preparar el terreno para la descolonización de los negros, valiéndose de las rivalidades y los antagonismos internacionales entre las grandes potencias y de la multipolaridad del sistema internacional en un momento de crisis general dentro de este sistema (ilustrado por la emancipación en Norte América, la Revolución Francesa y la inminente liberación latinoamericana). (6) Fue el . primer precedente histórico en imponer dramáticamente la elección entre la libertad personal y política dentro de un marco de independencia nacional, y por otro lado, el sostenimiento (y la preservación) dentro de, y a través de un enlace de dependencia estructural, una estructura técnicamente ,avanzada, cuya destrucción (o la incapacidad de mantenerla y mejorarla) provocó un retroceso técnico y económico como el precio a pagarse por obtener una libertad fundamental. (7) Fue el primer experimento revolucionario, fuera de Europa, en darse cuenta de la necesidad de una solidaridad internacional contra la dominación y/o explotación europeas (hoy día diríamos "solidaridad del tercer mundo") y en

204


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE.

plantear específicamente el problema de ofrecer un centro y una patria a los pueblos de Latinoamérica, Africa y Asia. En lo que respecta a Latinoamérica, Dessalines, el fundador de la independencia de Haití, recibió, confortó, aconsejó y ayudó a Miranda, el precursor de la independencia latinoamericana, quien llegó a Haití en 1805. Diez años después, Petión, el Presidente de Haití, no sólo recibió a Bolívar en dos ocasiones, sino que abiertamente lo estableció en una de las más grandes planta ;iones del estado para recuperarse y reorganizar su ejército, le permitió reclutar hombres y abastecerse de armas y municiones de los arsenales haitianos, y suministró los fondos para la última expedición victoriosa (1816) del Libertador. Esta decisiva ayuda haitiana es un capítulo bien conocido de la solidaridad de Latinoamérica y del Caribe(3)Menos conocido es el hecho de que, con respecto de Africa y Asia, la primera Constitución Nacional haitiana de 1805 proclamó la ciudadanía haitiana para cualquier descendiente de africanos o asiáticos que fuera a residir en Haití (4) El añadir a los "asiáticos" es algo notable para esa época. (8) Fue el primer experimento histórico en demostrar, en la práctica, cómo, al crearse una nueva estructura socio-política-económica, una nueva élite, principal y conscientemente de piel clara (los antiguos "hombres-libres") benefició al máximo de la independencia política y se ingenió para conceder a las exigentes masas, predominantemente negras (los antiguos esclavos), el mínimo de las conquistas de la revolución:. (a) libertad personal limitada; (b) propiedades pequeñas; (c) representación de negros en la jerarquía militar, y (d) un proceso deliberadamente lento de movilidad social, principalmente una lenta "capilaridad" social de los negros, capaz de evitar por un lado, el ser dominada por el hervidero de injusticias sociales (cuya válvula de seguridad era el asociar algunas "figuras" negras a una especie de integración simbólica dentro de la hegemonía de la oligarquía), y por otro lado, cualquier formación rápida y ascensión de grandes grupos de clase media negros. De esa manera, esta élite logró garantizarse el dominio económico (reteniendo grandes propiedades, el comercio de importación y exportación, y el 205


L

A

T

O

R

R

E

comercio interno), la hegemonía socio-cultural (adopción e imitación de las normas francesas) y el control político (directo o indirecto). Esta nueva tendencia que surgió de la abolición de la esclavitud, consolida, dentro de la nueva sociedad nacional, una compleja estructura etno-socio-económica cón una doble línea divisoria: la horizontal, que es la de "clase", y la vertical, que corresponde a la división del "color" como producto derivado del racismo blanco respecto del esclavo negro. (9) Fue el primero en plantear, en términos prácticos, la complejidad ambigua y polivalente de la naturaleza de cualquier sociedad post-esclavista en la época contemporánea. Quiero decir que la desmembración o el pasar del sistema de plantación esclavista conduce a una nueva formación social en la cual: (a) la abolición de la esclavitud como una de las bases del sistema anterior puede llevar a un tipo de sociedad "parafeudal"; (b) la revolución en contra de los hacendados "feudales" como "barones" aristócratas del sistema anterior puede conducir a un tipo de clase gobernante "burguesa"; y (c) el resquebrajamiento de la estructura y el contenido capitalista del sistema de plantación puede llevar a ciertas aspiraciones embriónicas y genuinas de ideales socialistas. Por lo tanto, la complejidad del sistema explica la polivalencia de la revolución, lo que explica a su vez la ambigüedad de la nueva formación social hasta que finalmente surje una dominante (por ejemplo, he descubierto que el salario como tal, relacionado con la producción, apareció en la zona rural durante los últimos años de la década del 1830 y los primeros años de la década del 1840;5 mientras que la abolición de la esclavitud ocurrió en 1793). Estos son, en mi opinión, los nueve "primeros sucesos" producidos por la revolucionaria abolición de la esclavitud en Haití. Mientras estos nueve puntos me parecen todos exactos y obvios, la naturaleza misma de esta lista sin embargo, me hace preguntar, si el ser primero en tantos aspectos, en lugar de significar globalmente que es único en la historia, podría significar, por lo contrario, que pudieron haber ocurrido otras variantes en otros lugares, un poco más tarde, que hicieron 206


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE.

del caso haitiano mas bien uno pionero o típico o hasta ejemplar. Ciertamente, a pesar de las diferencias en épocas y en contenido, el análisis de la evolución estructural, como yo lo visualizo, tiende a apoyar el supuesto de que hay un modelo general y de que existen varias corrientes comunes de fuerzas motrices que convierten en "una" la historia del Caribe. La historia comparada, es, por lo tanto, la mejor forma para hallar las "constantes" y las "invariables" de las realidades del Caribe, al igual que las semejanzas o diferencias en los ritmos y procesos de cambio.

c

Debido a que el propósito de esta monografía es el de introducir brevemente la discusión sobre la abolición de la esclavitud en Haití a la luz de una evaluación global y comparativa de "Las Varias Experiencias de la Abolición en el Caribe", no describiré con hechos el caso haitiano, sino que trataré de analizar las características principales, las circunstancias y modalidades básicas, y las "aportaciones" históricas de la abolición de la esclavitud en Haití. Discutiré seis puntos: (1) las fuerzas motrices fundamentales y multidimensionales que afectaron la estructura misma del sistema esclavo-capitalista de la colonia francesa de Santo Domingo durante el siglo dieciocho siendo la esclavitud la base de esa sociedad; (2) el proceso cumulativo de experimentos históricos conduciendo a una nueva etapa posible de acción revolucionaria por las masas, con una alta probabilidad de éxito en lo que se refiere al cambio estructural socio-económico en Haití y Santo Domingo, que es la abolición de la esclavitud; (3) la. coyuntura de esa abolición revolucionaria y algunas referencias cronológicas a la historia de esta abolición mediante la acción decisiva y bien dirigida de las masas; (4) una tipología tentativa de los grupos y líderes cip antes, y el papel que desempeñaron las inicia individuales como agentes eficientes de la abolición de la esclavitud;

207


L

A

T

b

R

R

E

(5) las posiciones y políticas de la Metrópoli y las grandes potencias extranjeras a lo largo del proceso abolicionario; (6) el resultado de la abolición de la esclavitud en Haití.

I. Las fuerzas motrices que debilitaron la estructura del sistema de plantaciones esclavistas en Santo Domingo durante el siglo dieciocho En primer lugar, se debe recordar que, a mediados del siglo dieciocho, el sistema de plantaciones esclavistas en Santo Domingo, a pesar de su complejidad, era bastante coherente y consistente en lo que a sus principales elementos estructurales socio-económicos se refiere: las plantaciones azucareras, que era el régimen dominante, y quizás hasta el único (las grandes haciendas), los hacendados (los amos blancos) y los esclavos (los negros africanos). Durante la segunda mitad del siglo dieciocho, ciertas fuerzas motrices que tendían a debilitar los pilares del sistema en el momento en que éste se encontraba en su etapa más dinámica, expansionista y próspera, comenzaron a retar esta triple estructura gradualmente pero aumentando cada vez más en intensidad. (a) La división de las tierras en parcelas. Una serie de factores había puesto en peligro el régimen de las grandes haciendas: (1) erosión — según lo informado en diferentes testimonios de cierto número dehacendados,(6 ) ésto conducía hacia una "inevitable degradación" de las plantaciones más grandes (según el hacendado Jean Layrac); (2) el aumento en la adquisición de tierras pa a el cultivo mediante el acondicionamiento de colinas y montañas donde las grandes haciendas azucareras eran menos apropiadas o hasta inadecuadas y donde los minifundios eran más convenientes; (3) el aumento en la posesión de tierras por parte de 208


v

LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE.

los

los hombres libres, en su mayoría mulatos. De acuerdo con Beaubrun Ardouin, los hombres libres poseían una tercera parte de todas las tierras en Santo Domingo ('' ) y controlaban aún más. En casos excepcionales, según señala Castonnet des Fosses, algunos esclavos ocupaban ciertas tierras y luego se convertían en pequeños propietarios. "A menudo, algunos labradores negros se asociaban para comprar pequeñas parcelas';($) De este modo se estaba formando el régimen de minifundios que comenzaba a sustituir el régimen de grandes haciendas del sistema de plantaciones. El historiador Castonnet des Fosses ha analizado con claridad e interpretado correctamente este movimiento continuo hacia la división de las tierras en parcelas como una• evolución inevitable: "Todo indicaba que el régimen de propiedades estaba sufriendo un cambio. Se había puesto en peligro las grandes haciendas, se habían vendido las fincas en parcelas y al pormenor. . . Existía allí una tendencia que progresaba. Se difundía el sistema de pequeñas propiedades. La situación en Santo Domingo sufría un cambio completo':( 9) (b) La triple evolución demográfica en la colonia: (1) la forma global: la población de Santo Domingo aumentaba rápidamente antes de la revolución, creando nuevos problemas aún sin resolver. Por ejemplo, entre 1775 y 1788, la población de Cap Francais pasó de un total de 6,143 a un total de 12,151. No obstante, entre 1764 y 1785, el número de agentes policíacos permaneció igual en la ciudad; (10) (2) en sectores: en las zonas rurales donde estaban localizadas las plantaciones, el número de negros esclavos aumentaba con más rapidez que los amos blancos. La cantidad promedio de negros que llegaban anualmente a la colonia durante últimos años previos a la revolución (aproximadamente 31,000) sobrepasaba el total de la población local de blancos (30,000);(11) (3) por lo tanto, se produjo tal desequilibrio en la proporción numérica como para amenazar el control fácil y 209


A

T

O

R

R

E

total. Una carta de un hacendado al Conde de Langeron con fecha del 7 de junio de 1767, llama la atención al hecho de 'que en las grandes plantaciones había una proporción de 3 blancos por cada 300 a 400 negros, y que en las plantaciones de tamaño mediano la proporción era peor aún: 1 ó 2 blancos por cada 300 ó 400 negros. Esta situación parecía haber alcanzado un nivel crítico durante los años previos a la revolución: la proporción numérica del poder estaba muy (aunque sólo potencialmente por sí sola) y "peligrosamente" a favor de los esclavos. (c) La evolución de la producción misma:

(1) el surgimiento del café respecto del azúcar anunció una nueva época, la época del café, que se colocaría en la posición de rival e iniciaría un proceso de sustitución. La "ofensiva" del café queda ilustrada por las siguientes estadísticas de las exportaciones que señalan las diferentes etapas de su progreso rápido: en 1755, 7 millones de libras; en 1783, 44 millones de libras, y en 1789, 68 millones de libras.(12) Ya no se requería necesariamente las grandes haciendas, densamente pobladas de esclavos para las cosechas, y admitía colonos libres. Ahora, desde 1770, el café esta-. bleció su supremacía cuantitativa (en volumen pero no en valor) sobre el azúcar. Por lo tanto, se desafió a las grandes plantaciones azucareras capitalistas y se abrió la posibilidad de la explotación del café a pequeña escala. (2) la decadencia en la productividad de la tierra, según observó Wurtz: "La tierra en Santo Domingo, la cual no han dejado en barbecho por casi dos 'siglos, comienza a agotarse: las cosechas son menos abundantes", debido en parte a la erosión y el desgaste, según lo mencionado anteriormente, también se relacionaría con la merma en la producti vidad de los esclavos y de la esclavitud en Santo Domingo. Si las evaluaciones estadísticas son correctas y consistentes, parece que, desde los últimos años de la década del 1730 hasta fines de la década del 1760, la tasa de las ganancias alcanzó de un 15% a un 18%; para fines de la década del 1770, alcanzó entre un 10% y un 15% y, en 1788-1789, con 500,000 esclavos que produjeron 163 millones de libras de azúcar y 68 millones de libras de café, la tasa de ganancias 210


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE.

decayó a "sólo un modesto" 8% a 12% ; 3) (3) el número creciente de esclavos en comparación con la disponibilidad de comestibles, produjo un aumento en las "places a vivres" (tierras destinadas al cultivo de comestibles) de las plantaciones creando secciones mayores a la disposición de los esclavos para que éstos cosecharan sus propios alimentos; (4) En la víspera de la revolución, el alza en el precio de los esclavos se había convertido en motivo de preocupación para los hacendados. Se estaba desarrollando una inflación en el mercado de esclavos. El precio de adquisición promedio de un esclavo, aumentaba, sin duda alguna, progresivamente y, durante los veinte años previos al levantamiento general de los negros, subía con más rapidez. Entre 1730 y 1750, el precio promedio era de unas £1,000. Entre 1750 y 1770, subió a £1,300. En 1784 había subido a £1,968. En 1788, se fijó el precio de venta en £2,100 y e;i 1791 ascendió a £2,500. ¡el esclavo especializado podía alcanzar un máximo de ±15,000 cada uno!(14) Por lo tanto, la mano de obra esclava era cada vez más costosa para los hacendados adeudados, y algunos, como Belin de Villeneuve o Barre de Saint Venant, tuvieron que pensar en una nueva era para Santo Domingo basada en nuevos desarrollos tecnológicos.(15) Una evolución irreversible ponía en peligro la estructura de la producción y lo relacionado con la producción en Santo Domingo, haciendo obsoleto el viejo sistema tradicional de plantaciones. (d). La evolución de la estructura social en la colonia. Los dos nuevos elementos poblacionales que aumentaban con rapidez tuvieron que buscar su lugar en una rígida estructura social de amos blancos esclavos negros: (1) los hombres libres, principalmente mulatos, aumentaban en número (como unos 15,000 en 1700; y se calculó unos 38,000 en 1788) y en riquezas (según se mencionó anteriormente). Como una categoría social intermediaria, debido a que sobresalían dentro de una sociedad lógicamente bipolar, constituían un elemento destructor que abría una brecha por la cual las personas que no eran blancas 211


L

A

T-

O

R

R

E

lograban acceso ala libertad, la educación y la propiedad; (2) los esclavos "libres de facto" llamados algunas veces "hombres libres de facto" (poco apropiado, en mi opinión, ya que no eran hombres-libres sino esclavos con libertad), numerosos en la ciudad y aumentando en número en las plantaciones. Constituían una anomalía tolerable en la sociedad y su condición era muy, atrayente para sus hermanos sumidos en la miseria. (e) La evolución de las mentalidades colectivas. Este es, ciertamente, un buen ejemplo para los sicólogos bio-sociales, que demuestra cómo una minoría militante de esclavos -que rechazaba la esclavitud debido a una inclinación natural hacia la libertad, estableció contacto y complicidad con una mayoría pasiva de esclavos que la aceptaba en sumisión resignada. La "comunicación" usual se convirtió en "reciprocidad" y la "reciprocidad" llevó a un "acuerdo". Surgía firme y lentamente, una nueva mentalidad negra, a veces ambigua o ambivalente, una mentalidad crítica de sus amos. En la ciudad, ciertas áreas se consideraban poco seguras debido a grupos peligrosos de esclavos. En la zona rural, eran los "cimarrones" quienes llevaban a cabo la lucha social. Todo esto parece indicar que estas fuerzas motrices que corroían la estructura socio-económica "normal" de la colonia y que alteraban el orden básico de la sociedad, habían colocado al sistema al borde de una catástrofe, en un umbral crítico en la víspera de la Revolución Francesa de 1789. Se cuestionaba estructuralmente la esclavitud. TI El Proceso Cumulativo de Experimentos Históricos del Conflicto Revolucionario Se puso en tela de juicio la esclavitud, realmente, a lo largo de un proceso cumulativo de experiencias históricas de los conflictos revolucionarios en las filas de los esclavos negros en Santo Domingo. Tres aspectos de este proceso son dignos de mención: 212


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE. (a) un trasfondo histórico de rechazo de la esclavitud. Este rechazo se puede hallar en la incidencia de crímenes (asesinatos, envenenamientos, suicidios) o de delincuencia (robos, mala conducta, mentiras) o en la resistencia pasiva mediante la demostración de atonía durante el día en contraste con la mobilidad sicológica observada durante las reuniones nocturnas. (b) varios antecedentes de rebeliones de los esclavos. Estas rebeliones — como las de 1679, 1691, 1718, por ejemplo — constituyeron una serie de precedentes sobre las cuales los relatos se han transmitido, adornados, convertidos en mitos, como la que dirigió el Padre Jean. La preparación general y concertada de la Rebelión de MacandaP ls~se puede considerar como un "ensayo general" para el levantamiento revolucionario de 1791 y también como una indicación de que, ya que todo esto fue posible hasta el último momento, para la próxima vez podrían estar presentes las condiciones necesarias para lograr el éxito, si se presentaba una mejor oportunidad. (c) una continua tradición militante de rechazo: los cimarrones. Este asunto se ha convertido en un tema favorito para los historiadores. Estos "rebeldes primitivos", que deliberadamente se colocaban fuera del sistema de la esclavitud y, por consiguiente considerados como proscritos por la sociedad, aumentaron en número, . en importancia, en la calidad de acción y organización. Si los cimarrones nunca pudieron lograr que sus acciones culminaran en un movimiento de protesta general, no obstante, lograron preparar el terreno, objetivamente, y en algunos casos, a conciencia, para la revolución general de la abolición. Hablando en calidad de . exilado haitiano, si hubo algo que obtuviera la unanimidad de los haitianos durante la época de Duvalier, debe haber sido el "Monumento al Cimarron Desconocido" que se construyó recientemente. Por lo tanto, mediante el proceso de aprendizaje en los levantamientos, la acumulación creativa hizo posible un "salto cualitativo" de rebeliones a la revolución.

213


L

A

T

O

R

R

E

III

La coyuntura de la abolición y algunas referencias cronológicas Para que se pueda comprender, el repentino estallido de la revolución de los esclavos en pro de la abolición se debe explorar dentro del conjunto de circunstancias que la rodeó, quince años después de la Guerra de Independencia Norteamericana, dos años antes del comienzo de la Revolución Francesa de 1789 y, en medio del desasosiego social en la colonia, incitado, primero por la lucha de los hacendados por obtener su autonomía respecto de la metrópoli, luego por los hombres-libres que luchaban por su igualdad frente a los hacendados, y sólo después, por los esclavos luchando por su libertad, pero fue final, masiva, irrumpiendo como el retundar de los truenos y esparciéndose como un terremoto devastador. (17) (a) Puede parecer un poco curioso el mencionar a la Guerra de Independencia Norteamericana como uno de los elementos del "conjunto de circunstancias" que rodeó a la abolición de la esclavitud en Haití. Esta paradoja es, sin embargo, la verdad histórica, debido al hecho de que Francia decidió utilizar plenamente los recursos de su colonia de Santo Domingo para ayudar a los colonos americanos en contra de Gran Bretaña. Santo Domingo se convirtió en un punto de partida para la intervención militar francesa y se estableció un canal de comunicación entre Santo Domingo y Norte América, un canal a través del cual circulaban intensamente armas y municiones, dinero y mercancías, y además hombres e ideas. Los habitantes de Santo Domingo estuvieron en contacto directo con la ideología de la Guerra de Independencia Norteamericana, principalmente con la Declaración de Derechos, y algunos, incluso negros, participaron en la misma.U8) Al regresar, después de haber luchado en los campos de batalla de Norte América (particularmente en Savannah) se habían convertido en unos veteranos luchadores por la libertad, con todo lo que eso implica como vectores para el cambio. 214


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE. . . (b) La abolición de la esclavitud está relacionada más directa y estructuralmente con los comienzos de la Revolución Francesa de 1789. Según lo expresan los historiadores, la Revolución Haitiana fue hija de la francesa, pero la hija se emancipó y se hizo autónoma y precisamente consistente por A pesar de que el famoso lema su propia cuenta~1 "Libertad, Igualdad y Fraternidad" y que el primer artículo de la Declaración de los Derechos Humanos afirma: "Todos los hombres nacen libres e iguales ante la ley" no fueron concebidos para los esclavos, tuvieron un impacto ideológico explosivo en ellos y fue un fuerte incentivo político con una resonancia tremenda. (c) Las exigencias políticas de los rebeldes hacendados blancos (amplia libertad económica y autonomía administrativa, de no ser independencia) como su propia forma de aprovecharse de la oportunidad creada por la revolución en la Metrópoli, atizó los reclamos de igualdad de los hombreslibres militantes (igualdad de deréchos y participación en las demandas de hegemonía social con los hacendados). Estas dos luchas políticas fueron en realidad las que desataron la revolución social lanzada por los esclavos negros, ya que ambos grupos intentaron manipular a los esclavos, como fuerzas auxiliares y aliados ocasionales utilizando calculadas tácticas maquiavélicas. A los esclavos los buscaban, los inducían y los reclutaban en los ejércitos de ambos grupos, pero cuando demandaban para sí mismos, ambas facciones se deshacían de ellos y los esclavos se convertían en. el "enemigo común"~20 de los amos (los hacendados blancos y los hombres-libres mulatos). Era demasiado tarde: el mal ya estaba hecho. (d) Se pueden presentar las fases de la abolición de la siguiente manera: (1) 1789 — 1791: antecedentes a los levantamientos generales de los esclavos que ocurrieron en 1791; (2) 1791 — 1793: operaciones militares de guerrilleros en pro de la libertad hasta lograr la victoria política al proclamarse la abolición de la esclavitud en Santo Domingo; (3) 1793 — 1804: desde la abolición hasta la independencia, durante la época de Toussaint L'Ouverture. En cada fase, el papel que desempeñaron las masas fue, ciertamente, decisivo debido a la

215


L

A

T

O

R

R

E

"concientización" y a la "movilización". Se deben subrayar tres ocasiones: agosto de 1791, agosto de 1793 y noviembre de 1803. (1) agosto de 1791 — en la noche del 22 de agosto comenzaron los levantamientos masivos y violentos en las planicies del norte. Lo repentino y lo general de este levantamiento implican que hubo para este día — D, una preparación clandestina bien concebida además de una organización efectiva dirigida por un "cerebro creador" (un individuo o un pequeño grupo). Más tarde, Toussaint L'Ouverture alegó ser el organizador secreto de todo el asunto, y esto es muy probable, a pesar de que otros líderes, como Boukman, parecían haber estado más activos, y que algunos como Biassou, disfrutaban de posiciones de mayor jerarquía al comienzo. De cualquier modo, existía una red clandestina fuertemente establecida para dirigir las comunicaciones del movimiento de la resistencia. Por ejemplo, en la ciudad de Cap Francais, los negros robaron del Arsenal Real una gran cantidad de pólvora y municiones y las entregaron secretamente a los rebeldes. En pocas horas, los esclavos pusieron al país a fuego y machete. (2) Agosto de 1793 — el 29 de ese mes, el Comisionado francés, Sonthonax, enviado a Santo Domingo por la "Convención Nacional", estando sobre el terreno, proclamó bajo su propia responsabilidad, la liberación general de los esclavos. Este fue, ciertamente, el resultado de dos años de guerrillas y batallas realizadas por las masas. En 1793, se calcularon las pérdidas entre los esclavos en más de 100,000 muertes (causadas por batallas, enfermedades y hambre), o sea, más del veinte por ciento del total de la población esclava en dos años. (3) noviembre de 1803 -- el 18 de este mes, los antiguos esclavos y hombres-libres, unidos finalmente en un frente común, ganaron la última batalla por la independencia nacional. (a) A este respecto, se debe mencionar que esa unión, basada más bien en el elemento racial que en el elemento de clase, no fue fácil de lograr. El antagonismo entre los antiguos hombres-libres y los antiguos esclavos culminó en 1799-1800, en una sangrienta guerra civil durante la cual el líder de los antiguos hombres-libres, Rigaud, un 216


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE. . .

la

mulato, luchó infructuosamente por evitar la subida de Toussaint L'Ouverture, el líder negro de los antiguos esclavos. Este persistente antagonismo había hasta llevado a que los líderes de los antiguos hombres-libres se alistaran en el ejército expedicionario francés enviado por Bonaparte para reconquistar a Santo Domingo del dominio de Toussaint L'Ouverture y reestablecer la esclavitud. Esto explica porqué durante primera fase de la guerra por la independencia nacional, Petión, teniente de Rigaud, era un oficial del ejército francés en el momento en que éste atacaba la fortaleza de "La Crete a Pierrot" defendida valerosamente por Dessalines, teniente de Toussaint L'Ouverture. Por lo tanto, la alianza entre Petión y Dessalines bajo el mando supremo de éste último, que simbolizaba la unión entre los antiguos hombres-libres y los antiguos esclavos, fue una asociación a última hora en oposición a la política francesa dirigida contra los antiguos hombres-libres y esclavos — un matrimonio de conveniencia en lugar de un matrimonio por intérés, de todos modos, no fue matrimonio por amor. 21 (b) Otro punto importante es que las últimas batallas de la guerra por la independencia, en las cuales Petión y Dessalines representaron un papel importante y más eficiente, fueron únicamente la etapa final de las operaciones de guerrilla realizadas por los antiguos esclavos, quienes habían logrado mantener en jaque a las tropas francesas y liberar la mayor parte de la zona rural,22) después de la cual las operaciones de guerrilla se transformaron en una guerra regular, dando así preeminencia a los dos oficiales militares. Por lo tanto, mientras se atribuye gran valor e importancia ala victoria militar de Dessalines sobre el ejército napoleónico, no debemos subestimar el tremendo y exitoso heroismo de los antiguos esclavos como los auténticos mantenedores de la gloriosa tradición de guerrillas y cimarrones.(28) Las masas, no cabe duda alguna, han hecho esta historia. Sin ellos, no se hubiera logrado la abolición de la esclavitud en 1793 ni la independencia en 1804.

217


L

A

T

O

R

R

E

Iv Una tipología tentativa de los grupos y los líderes que desempeñaron un papel decisivo en la Abolición de la Esclavitud La abolición de la esclavitud en Haití ofrece un campo de experimentación histórica para examinar la conocida teoría, de acuerdo a la cual, el liderato surje principalmente entre los "hombres relacionales", aquellos que ocupaban posiciones o funciones de comunicación directa cor► y desde afuera. En mi opinión, el factor "relacional" es la explicación común, el denominador común, para los diferentes tipos de grupos o individuos que surgieron como líderes: (_1) los esclavos domésticos quienes como sirvientes, compartían hasta cierto punto, la vida de sus amos, o estaban en contacto directo día tras día con sus amos, aún en su intimidad. Por otra parte, como esclavos, compartían con los otros esclavos una condición básica común, aunque formalmente diferente, en una sociedad esclavista. Ya que para estos esclavos la vida privada de sus amos y el estado de sus negocios no era ningún secreto, eran los críticos mejor enterados sobre las personas y el papel que desempeñaban los blancos. Los informadores, los intermediarios, naturalmente surgieron como líderes; (2) los "commandeurs", a pesar de su mala relación con los esclavos por ser agentes de los amos, en lo que se refiere a mantener la "ley y el orden" entre los esclavos que trabajaban en las plantaciones, beneficiaron del factor "relational" combinado con la función de "autoridad", para surgir también como líderes. La condición relaciona) y la posición de mando fueron las dos cartas de triunfo de los "commandeurs" para ganarse el liderato. (3) los esclavos libres "de facto" y los esclavos artesanos porque disfrutaban de una condición de movilidad y estaban en la posición de poder circular libremente dentro de la sociedad esclavista. Llevaban noticias de un lado a otro y su condición era de relacionales y los utilizaban como intermediarios. Por lo tanto pudieron surgir como líderes. 218


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE. . . (4) los "houngans" (sacerdotes del vudú) quienes, ciertamente, desempeñaron un papel decisivo en el levantamiento de los esclavos. Disfrutaban de una función "relaciona)", ejercían poder moral y religioso, actuaban como médicos brujos y consejeros sociales para los miembros de la comunidad esclava, la cual tenían bajo su control total. No fue casualidad el que la mayoría de los líderes de los levantamientos, incluso los más famosos, fueran "houngans" y que el levantamiento general de los esclavos comenzara con una fascinante ceremonia del vudú según relatan los historiadores;~ 24> (5) los jefes de grupos cimarrones, como luchadores por la libertad, acostumbrados a asumir el liderato y quienes, naturalmente, instigaron y dirigieron el levantamiento. Tenían experiencia en el tipo de operaciones militares de guerrilla escondite que en ese momento los rebeldes tuvieron que adoptar. Existieron otras iniciativas individuales, fuera de lo común, que fueron decisivas en el advenimiento de la abolición, como por ejemplo, el papel que desempeñó Toussaint L'Ouverture como líder supremo de los esclavos, y el papel de Sonthonax, jacobino revolucionario francés, enviado a la colonia como Comisionado Político. (1) Toussaint L'Ouverture se identificó con la causa de la libertad para los esclavos. Al explicar su surgimiento como líder, sin negar los geniales talentos multifacéticos de este héroe, quien resultó ser un gran estadista, no se debe olvidar el hecho de que se alegaba que era nieto de Gaou-Guinou, rey de la tribu Aradas; de que era un esclavo doméstico (el cochero de un hacendado de las planicies del norte en la vecindad de la ciudad de Cap Francais, a la cual debió haber llevado a sus amos con frecuencia) y de que se le conocía y se le consultaba como médico brujo (probablemente también era del tipo "houngan", a pesar de que más tarde manifestó un ardiente fervor católico). Por lo tanto, cabe perfectamente en nuestra tipología. Sin embargo, su caso plantea el problema histórico de la encarnación de una revolución en un hombre que en cierto momento logró una simbiosis entre las masas y su persona. A través de sú carrera pública, perso-

219


L

A

T

O

R

R

E

nificó constantemente la causa de la libertad para los negros. (2) Sonthonax desempeñó un papel significativo en la implementación formal de la abolición. Como jacobino había expresado su opinión a favor de la libertad de los negros antes de qué lo enviaran a la colonia. Era entonces una posición personal e ideológica. Como comisionado, sin embargo, no recibió instrucciones de proclamar esta libertad que la Metrópoli no contemplaba en ese momento. Enfrentado con una situación casi desesperada para Francia en la colonia, cuando España e Inglaterra estuvieron a punto de apoderarse de ella, sin poder depender de la dudosa lealtad de los hombres-libres y opuesto a la militancia hostil de los hacendados aristócratas, Sonthonax tomó la atrevida decisión de proclamar la libertad general para los esclavos el 29 de agosto de 1793. De este modo, hizo nuevos aliados y soldados para la causa francesa y, a la vez, encontró la oportunidad para poner en práctica sus viejas ideas. La Metrópoli endosó y generalizó su decisión mediante el decreto de la Convención Nacional del 5 de febrero de 1794, aunque con ciertas reservas de varios diputados en Francia. La iniciativa del Comisionado, tomada en el momento, fue ratificada legalmente y una medida, debida a una emergencia, pasó a ser el reconocimiento de un principio revolucionario inmortal. Nó obstante, se debe mencionar que otro Comisionado en la colonia tuvo sus dudas sobre la decisión de Sonthonax y un tercero se opuso rotundamente. Por lo tanto, el caso de Sonthonax, como instrumento para llevar a cabo la entonces necesaria abolición, ilustra el dilema histórico de la relación entre la iniciativa individual y la necesidad social. El luchador revolucionario, el hombre de decisión y de acción, el brillante oportunista, eran tres aspectos de la personalidad de Sonthonax que pudieron estar envueltos en su iniciativa de proclamar, bajo las presiones de las circunstancias, la abolición general de la esclavitud en Santo Domingo-Haití en agosto de 1793.(25>


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE. . . V El ambiente internacional de la abolición. La dimensión internacional de la abolición de la esclavitud en Haití comprende la política y la acción de Francia (y los ciudadanos franceses), Inglaterra (y sus enviados), los Estados Unidos (y sus intereses) y España (y las tropas españolas). En el momento en que los esclavos decidieron levantarse en masa, estaban en contacto con la parte española de la isla. El informe original de un hacendado, Raboteau, quien se había refugiado en Jamaica en octubre de 1792, reveló que los españoles no sólo enviaron armas y municiones a los esclavos rebeldes, sino que llegaron hasta a entregar los blancos a los negros rebeldes. Aunque la última parte del testimonio fuera sospechosa, sin embargo, es cierto que los españoles instigaron, armaron y reclutaron a los negros rebeldes. Los líderes más dinámicos de la revolución se unieron al ejército español y lucharon por España contra Francia, por lo menos durante dos años, precisamente los años entre el levantamiento general de los negros (1791) y la proclamación de la libertad para todos los esclavos (1793). Los norteamericanos fueron de los primeros en ajustarse a la nueva situación y en acomodarse a la misma. Desde ese momento en adelante, las embarcaciones americanas comenzaron a vender armas y municiones y a comprar azúcar y ron en un comercio lucrativo con los negros de Santo Domingo. Más tarde adoptaron la misma política respecto de Toussaint L'Ouverture, con quien los americanos llegaron hasta a negociar una alianza de facto para estimularlo en su lucha por alcanzar su meta de autonomía total como un paso hacia su independencia de Francia~ 26 Por lo tanto, paradójicamente, los americanos, a pesar de mantener la esclavitud en su país, se convirtieron en los aliados objetivos de los esclavos rebeldes y del liderato esclavista. Inglaterra fue aún más lejos y tomó partidos en el asunto de la liberación de los esclavos, al invadir a Santo Domingo, a petición de los terratenientes blancos y mulatos particularmente en el sur de la colonia. La posesión de Jamaica en

221


L

A

T

R

O

R

E

su

el

esa zona explica en gran medida la situación. Antiabolicionista en Santo Domingo en aquel momento, Inglaterra fue lo suficiente realista como para evacuar la colonia más tarde, en tal forma, que al abandonar lugar permitió tomar el mando a un antiguo esclavo, el mismo que alegaba haber instigado la revolución general de los esclavos unos años antes. La abolición de la esclavitud en Santo Domingo a fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve, hizo posible una negociación diplomática entre . el General Maitland, debidamente autorizado por Inglaterra, y el General Toussaint L'Ouverture, para estimular a este último a proclamar la independencia. Brindaron a Toussaint los honores y privilegios reservados para los jefes de estado. En cuanto a Francia, ésta libró muchas batallas, primero contra los negros rebeldes, luego contra los adversarios locales de los negros liberados; y luego, luchó contra los líderes de los negros liberados dirigidos por Toussaint L:Ouverture para restablecer la esclavitud. Estas tácticas tuvieron un sólo dominio a la joya de su imperio objetivo: mantener bajo del mundo en ese momento, colonia más rica colonialista, la Santo Domingo. Por lo tanto, el asunto de la abolición de la esclavitud en Santo Domingo dio origen a varias y rivales políticas extranjeras de las grandes potencias de aquella época. Esto se manifestó a través de cierta ansiedad por sus colonias — Jamaica, en el caso de Inglaterra; Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico, en el caso de España. En los Estados Unidos fue en cuanto al problema doméstico de los negros en el sur. Esta ansiedad no impidió a estas grandes potencias el manipular a los antiguos socios esclavos, a pesar de considerar las revueltas de los esclavos en Santo Domingo contra la supremacía y posesión de los blancos como "una anomalía, un reto y una amenaza".

222


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE. . . VI Los resultados de la abolición de la esclavitud en Haití. La abolición de la esclavitud en Haití está vinculada estructuralmente con las siguientes repercusiones: en el cuadro interno, el nacionalismo negro, la reforma agraria, la autarcía; y en el cuadro externo, "deberes internacionales" respecto del Caribe, Latinoamérica y lo que llamamos hoy día el "Tercer Mundo". (a) La abolición de la esclavitud obtenida mediante la vía revolucionaria produjo, naturalmente, un nacionalismo negro en Haití. El levantamiento de los esclavos había sido, a la vez, el levantamiento de una raza. La determinación de rechazar el dominio de los amos blancos produjo una etno-política que llevó al nacionalismo negro. El estado que surgió fue una república de antiguos esclavos negros, una república negra. La lógica política de Dessalines llegó, hasta llamar genéricamente "negro" a cualquier blanco que aceptara la ciudadanía haitiana~27 Haití, en los comienzos mismos, se quiso convertir en la madre patria de la "negritud". (b) La abolición de la esclavitud preparó el terreno para la reforma agraria. El levantamiento de los esclavos explotados fue el levantamiento de una clase. La determinación de rechazar el ser explotados por sus amos, produjo demandas de tierras que sólo podía satisfacer una reforma agraria. Esta es la razón por la cual el segundo comisionado francés quiso asociar la tierra y la libertad distribuyendo tierras a los esclavos liberados en 1793. Cuando en 1805, Dessalines comenzó a planificar una redistribución general y sistemática de las tierras, fue asesinado. Menos de diez años después, el Presidente Petión tuvo que ceder ante la necesidad, e implementó una reforma agraria parcial~2B La división de las haciendas en parcelas cambió las relaciones de producción en el país y los antiguos esclavos se convirtieron en pequeños campesinos. (c) La abolición de la esclavitud por medios revolucionarios obligó al mundo exterior a aislar a los haitianos a la misma vez que ellos tendían a orientarse hacia adentro. Al

223


L

A

T

O

R

R

E

tener que depender únicamente de sí mismos, los haitianos se adaptaron a un estado de autarcia con todas sus implicaciones: un débil contacto superficial con el mundo exterior a través del comercio. Cuando Talleyrand quiso obtener la ayuda y el apoyo de las grandes potencias para intensificar el castigo mediante una cuarentena y neutralizar la amenaza mediante un bloqueo, invocó el hecho de que los haitianos eran antiguos esclavos que se habían levantado contra sus amos europeos. El general francés, Ferrand, desde Santo Domingo, no vaciló en aplicar la sentencia de muerte a todo aquel que comerciara con Haití. 29 El retroceso técnico y los aspectos destructivos de la revolución crearon para los antiguos esclavos, un comienzo difícil hacia el desarrollo y el progreso dentro del marco de la autarcia. (d) Pero la manera revolucionaria en que se abolió la esclavitud en Haití suscitó el problema de cualquier revolución exitosa: evitar el proselitismo en el extranjero (la revolución ocurrió en un país) o cumplir con un "deber internacional" respecto del mundo exterior. Mientras protestaba contra cualquier exportación de la revolución haitiana, Dessalines llevaba a cabo una política de instigar levantamientos de esclavos similares en el Caribe. En varios lugares se denunciaba la presencia de estos "misioneros de la revolución esclava" haitianos: en Cuba, Jamaica, Martinica, etc. Consideraban haitiano a todo rebelde negro anónimo. La exageración es evidente, pero, ciertamente, los emisarios de Dessalines viajaron por toda el área esparciendo las semillas de la revolución en el Caribe: ¡No más esclavos! La liberación revolucionaria de los esclavos fue el consejo que dio y la condición que puso Dessalines a Miranda, el precursor de la independencia de Latinoamérica, para brindarle su ayuda. Más tarde, cuando Petión ayudó a Bolívar, le pidió que libertara a los esclavos por dondequiera que fuera. Por último, según se mencionó anteriormente, cuando los antiguos esclavos se convirtieron en ciudadanos negros, abrieron y ofrecieron su país para que fuera la madre patria de cualquier recién llegado "tricontinental" (de ascendencia africana o asiática). De esta práctica surgió de antemano, el 224


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE. . .

concepto del Tercer Mundo. Este es el aspecto más trascendental de la experiencia histórica haitiana de la abolición de la esclavitud. NOTAS 1. El término "historia de larga duración" (traducida del francés "histoire de longue durée) se utiliza para establecer que se ha escrito este trabajo siguiendo la línea de pensamiento en la Escuela Francesa de la Historia, "Les Annales, Economies, Societes, Civilisations", fundada por Marc Bloch y Lucien Febvre. En realidad, esta expresión cubre una de las contribuciones más esclarecedoras al campo de la teoría y la metodología de la historia, de Fernand Braudel, el sucesor de Lucien Febvre, como líder de la Escuela, "Les Annales". 2. El término "raza-clase" ha sido cuestionado, opuesto fuertemente y hasta rechazado por algunos "supuestos" marxistas quienes declaran, a priori, tener que bregar únicamente con la estructura de clases y la lucha de clases, aún al analizar sociedades multiraciales. No obstante, me parece que, cada vez más, otros marxistas se dan cuenta de que por lo menos existe un "problema" serio el cual no se puede descartar meramente citando a Marx o a Engels. El marxista peruano, Carlos Mariategui, parece haber sido uno de los primeros en visualizarlo como un "problema" al escribir en uno de sus Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana: "el progreso [socialismo] del Perú será ficticio, o por lo menos no será peruano, mientras no constituya la obra y no signifique el bienestar de la masa peruana que en sus cuatro quintas partes es indígena y campesina". Biblioteca Amauti, Lima, 1952, pág. 38. Por lo tanto, estaba conciente del dilema entre clase y raza. Por lo menos, así es que yo interpreto su posición. Cf. Leslie F. Manigat, Evolution et Revolution: L'Amerique Latine au XXeme siécle 1889-1929, París, Collection L'Univers Contemporain, Publications de la Sorbonne, Editions Richelieu, Diffusion Bordas, 1973, págs. 300-302. Hoy día, una nueva escuela de historiadores marxistas está ocupada tratando de desenredar las relaciones complejas entre clase y raza (o color) y no se precipitan a descartarla como un problema supuestamente "falso". (3) Los primeros historiadores haitianos (Thomas Madiou, Beaubrun Ardouin, St. Remy des Cayes, etc.) presentan recuentos detallados sobre estos famosos episodios. Desde entonces, la correspondencia entre Petión y Bolívar se ha publicado muchas veces en Haití al igual que en Caracas, particularmente la tan conocida carta en la cual un Bolívar agradecido, hasta pidió a Petión que le permitiera llamarle "el autor de nuestra libertad". 4. Cf. Louis Joseph Janvier, Les Constitutions d'Haiti, París, Marpon et Flammarion, 1886. 5. Trataré más intensivamente este importante hallazgo sobre el surgimiento del salario y la extensión del sistema salarial en las relaciones de producción en la vida rural agrícola de Haití, en una próximo edición revisada y ampliada de mi publicación La Revolution Haitienne de 1843. Essai d'Analyse Historique dune Conjoncture de Crise, Editions Le Normalien, Ecole Normale Superieure, Université d'Haiti, 1959. 6. Por ejemplo, uno de los hacendados de la parroquia de Limbe, escribió: "Era un hecho admitido de todos los hacendados; las viejas plantaciones en donde se realizó un desmonte total, se consideraban agotados". En relación con el testimonio de Jean Layrac, véase su Memoire sur les Colonies et principalement sur Sairit Dominge", Arch. Col. St. Dom., 1807, Caja 82. 7. Beaubrun Ardouin, Etudes sur 1'Histoire d'Haiti, París, Tome 7, 1856, pág. 29.

225


L

A

T

O

R

R

E

an

os

o

an

8. H. Castonnet des Fosses, La Perte d'une Colonie: La Revolution de St. Domingue, Paris, A. Faivre, 1893, pág. 237. 9. Ibid, H. Castonnet des Fosses llega a esta conclusión al acentuarse la evolución, es decir, después de 1793. Pero en la historia, por lo regular resulta que el "nacimiento inicial" es el más interesante y revelador. 10. Moreau de Saint Mery, Description topographique, physique, civile, politique et historique de la pantie francaise de !'isle Saint Domingue, Ed. Maurell Taillemite, Tome 1, pág. 476. 11. Bryan Edwards, en su An Historical Survey of the French Colony in the island of St. Domingue, Londres, 1797, da el número oficial de 30,839 esclavos importados a Santo Domingo durante el 1787. Hoy día se sabe que las cifras oficiales eran inferiores a las cifras verdaderas en la práctica de los traficantes y los hacendados de la colonia. 1755 y 1783 se 12. Las cifras sobre la exportación del café durante los han citado de Paul Moral, Le Paysan Haitien (Etude sur la vie rurale en Haiti), Paris, 1961, págs. 259 y 264. 13. Se ha reconstruido la evolución de la tasa de ganancias mediante datos obtenidos de diferentes fuentes y cálculos, tales como: Malouet Collection de Mémoires sur les colonies et particulierement sur Saint Domingue, Paris, an X, Tome IV, pág. 119; R. Massio, Un dossier de plantation de Saint Domingue 1745-1829" en Revue d'Histoire de l'Amerique Francaise, 1952, No. 4, pág. 562; L. Peytraud, L'Esclavage aux Antilles Francaises avant 1789, Paris, 1897, pág. 458; y E. Williams, Capitalism and Slavery, Londres, Deutsch, 1964, págs. 113-114. 14. La evaluación del costo de los esclavos durante el siglo dieciocho se ha hecho tomando' como base unas notas personales tomadas en una serie de conferencias dictadas por el Profesor Charles Andre Julien en la Sorbonne (Universidad de Paris) sobre la Revolución en Santo Domingo, Paris, Les Cours de Sorbonne, C.D.U., 1949, y cierta información suplementaria presentada por Jean Fouchard en su último libro Les Marron de la Liberte, Paris, Editions de 1'Ecole, 1972, págs. 123-125. 15. Barre de Saint Venant, en su entusiasmo, llamó a los hallazgos de .su investigación sobre formas "nuevas y poco costosas" para desarrollar a Santo Domingo "el complemento al descubrimiento de Cristóbal Colón", Arch. Col., St. Domingue, 1805, Caja 79. 16. A mediados del siglo dieciocho se planificó y se preparó esta revuelta como un movimiento general de los esclavos para envenenar a todos los amos y los fieles seguidores de la esclavitud. La descubrieron en el último momento, en 1757. Antoine Gisler cita interesantes relatos sobre la revuelta Macandal hechos por testigos oculares en L'Esclavage aux A,tilles francaises (XVII au XIXe siécles), Fribourg, 1965. 17. C.L.R. James, Les Jacobins noirs. Toussaint L'Ouverture et la revolution de Saint Domingue, Paris, 1949, pág. 79. Los primeros informes alarmantes en llegar al mundo exterior describieron el levantamiento general de los esclavos como un apocalipsis (cf. Adolphe Cabon, Histoire d'Haiti,Tome III, pág. 80, y José Luciano Franco, Documentos para la Historia de Haiti, La Habana, 1954, págs. 69-70) y decían que el resplandor de los incendios en las plantaciones se podía ver hasta en Bermuda. ¡El cielo estaba en llamas! 18. La historia tradicional de Haití menciona a Henri Christophe (futuro héroe y rey) •entre aquéllos que participaron en las tropas expedicionarias francesas enviadas desde Santo Domingo a los campos de batalla de Georgia. Para la influencia de la Revolución y la Guerra de Independencia Norteamericanas sobre Santo Domingo, véase Alfred Nemours, Haiti et la guerre de L'independance americaine, Port-au Prince, 1952. 19. Cf., entre los más recientes, Aime Cesaire, Toussaint L'Ouverture: La

226


LA EXPERIENCIA HISTORICA DE LA ABOLICION DE. . .

revolution francaise et le probleme colonial, Paris, Club du livre, 1960. 20. Esta expresión es precisamente la utilizada en el texto del "Concordat de la Croix deS Bouquets", confirmado por la "Paix de Damiens", el acuerdo de paz firmado por los hacendados blancos y los hombres-libres mulatos al enterarse del levantamiento general de los esclavos. Según este acuerdo de paz, "los mulatos y los blancos decidieron unirse contra el enemigo común", Adolphe Cabon, Op. Cit., Tome III, págs. 64-65. 21. La contradicción en los mulatos como la facción dominante de la clase minoritaria de los antiguos hombres libres, entre su conciencia de clase-casta (expresado mediante la solidaridad y el prejuicio debido al color contra los antiguos esclavos negros) y su conciencia nacional (expresada mediante la solidaridad racial con los mismos negros) explica, en gran medida, las idas y venidas de los antiguos hombres-libres respecto de los antiguos esclavos, no sólo durante el período revolucionario de 1789-1804, sino también, después de la independencia cuando no siempre estaban libres del temor, las vacilaciones y renuencias al considerar la vida común con las masas mayoritarias negras. Se ha analizado una de estas coyunturas de duda y de fragilidad nacional en Leslie F. Manigat, Le Delieat Probléme de la Critique Historique: les sentiments de Pellón et de Boyer vis-a-vis de 1'Independance rationale en 1809-1814, Port-au-Prince, Imp. de 1'Etat, 1954. Aún hasta fines del siglo diecinueve, algunas familias de mulatos aparentaban estar matriculadas en la embajada francesa en Port-au-Prince para mantener sus reclamos de ser puros ciudadanos franceses de largo tiempo: muy pocos, a decir verdad, pero es significativo como una preocupación continua o una mentalidad duradera. 22. Así como el mismo General Leclerc ha tenido que admitir repetidamente en sus informes militares a Bonaparte, cf. Paul Roussier, Lettres du general Leclerc au Premier Consul, Paris, 1937. 23. A pesar de que se registró un aumento en el número de cimarrones relacionado con las rebeliones locales en 1785, (Esprit colon et esprit d'autonomie a Saint Domingue au XVIIie siécle, Paris, 1954, pág. 37), Gabriel Debien no lo interpreta como un énfasis en la creciente importancia de los cimarrones y escribió que la existencia de éstos no consistía un peligro para el establecimiento colonial. (cf. "Les Travaux d'Histoire sur Saint Domingue 1938-1946 — Essai de mise au point" en Revue d'Histoire des Colonies, Tome XXXIV, 1947, pág. 45). Por el contrario, desde entonces, Etienne Charlier, Apercu sur la formation historique de la Nation Hºitienne, Port-au-Prince, 1954; Aime Cesaire, Op. Cit.; Roger Dorsinville, Toussaint L'Ouverture, Paris, 1965; Jean Fouchard, Op. Cit., y principalmente, Edner Brutus, Revolution dans Saint Domingue, sacan a relucir el importante papel, aunque quizás no decisivo, que desempeñaron los cimarrones renovando una línea de interpretación presentada por Beaubrun Ardouin, Op. Cit.; C.L.R. James, Op. Cit.; al igual que Dr. Jean Price Mars, y Lorimer Denis y Francois Duvalier en su enfoque étno-histórico al estudio de la revolución haitiana. 24. Por ejemplo, J.C. Dorsainvil (avec la collaboration des Fréres de l'Instruction Chretienne) Manual d'Histoire d'Haiti, Port-au-Prince, (many editions since 1934) y Horace Pauleus Sannon, Histoire de Toussaint L'Ouverture, Vol. I, Port-au-Prince, 1932, pág. 89. 25. Entre los historiadores haitianos, es a Gerard M. Laurent a quien más le ha fascinado el personaje de Sonthonax y le ha dedicado cuatro volúmenes con el título general de Le Commissaire Sonthonax a Saint Domingue, Port-au-Prince, Imp. La Phalange, 1965. 26. Cf. Rayford Logan, The Diplomatic Relations of the United States with Haiti 1776-1891, Chapel Hill, North Carolina, 1941. 27. De acuerdo con el Artículo 14 de la Constitución de 1805, se tenía que llamar genéricamente "negros" a todos los haitianos. Cf. Louis Joseph Janvier,

227


L

O

A

R

R

E

Op. cit., pág. 32. Para comentarios sobre este artículo en particular, véase Beaubrun Ardouin, Op. Cit.. Tome 6, págs. 148-149. 28. Cf. Leslie F. Manigat, La Politique Agraire du Gouvernement d'Alexandre Petión 1807-1818, Port-au-Prince, Imp. La Phalange, 1962. 29. Para todos los aspectos de esta política francesa de aislar, excluir y neutralizar al Haití revolucionario e independiente, cf. Primera Parte del libro de Leslie F. Manigat, La Naissance d'Haiti a la Vie Internationale, Paris, 1953, Ms. (Tesis para el D.E.S. d'Histoire en la Sorbonne con el título de La Liquidation de Saint Domingue comme colonie francaise 1804-1830). Rayford Logan, Op. Cit., compara la actitud de las grandes potencias colonialistas hacia la revolución de tos esclavos y la independencia nacional haitianas con la actitud de los grandes países capitalistas hacia la Revolución Soviética de 1917.. C.L.R. James, en la nueva edición de su libro The Black Jacobins hace el mismo tipo de comparación, pero con la actitud hacia la revolución socialista cubana de Castro como la primera en las Américas.

228


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN SANTO DOMINGO Dr. Frank Moya Pons

Permítanme, para comenzar, hacer la siguiente observación que de seguro todos ustedes conocen, pero que me parece conveniente manifestarla desde el principio: en el territorio de la Isla Española que a partir de 1844 se ha venido llamando la República Dominicana no es posible hablar de la abolición de la esclavitud, sino de las aboliciones que fueron llevadas a cabo en los años de 1801 y 1822, pues no hubo allí una sino dos aboliciones. Y cosa curiosa, esas aboliciones no fueron el resultado de ninguna campaña iniciada o financiada por ninguna de las sociedades abolicionistas tan en boga en las Antillas y en Europa en ese entonces, sino que, por el contrario, fueron el resultado de dos invasiones militares llevadas a cabo bajo el liderazgo. de Toussaint L'Overture, una, y bajo la dirección de Jean Pierre Boyer, la otra, con el propósito de unificar la Isla bajo un solo gobierno y proteger la libertad de los negros haitianos adquirida después de una sangrienta revolución que costó decenas de miles de vidas. Aunque no pretendo presentar ninguna tesis en el curso de esta ponencia y es muy temprano para avanzar conclusiones, me parece que no está demás que diga desde ahora que en sus dos momentos, esto es, 1801 y 1822, la abolición de la esclavitud en la colonia española de Santo Domingo fue la obra de intereses extranjeros que obraron en contradicción con importantes intereses y fuerzas sociales existentes en la sociedad dominicana de aquellos tiempos. Ahora bien, el caso dominicano es un caso de matices y de acontecimientos sinuosos y cambiantes dentro de una dinámica sumamente contradictoria, sobre todo cuando se le contrasta con las demás luchas por la liquidación de la

229


L

A

T

O

R

R

E

esclavitud en otras partes de América y, particularmente, del Caribe. Pues resulta que desde dos décadas antes de terminar el siglo XVII surgió en Santo Domingo una doble política relativa a la presencia de los negros en la Colonia que se mantendría durante casi un siglo. Me refiero a una especie de "abolición permanente" de la esclavitud que afectaba a los esclavos que se fugaban de la parte francesa de la Isla e iban a parar a Santo Domingo buscando auxilio, pues aquí las autoridades españolas, en su empeño por restarle fuerza de trabajo a los franceses, optaron por dejar libre automáticamente a todo esclavo que desertara de sus plantaciones dejándolo gozar de la mas plena de las libertades. Por otra parte, sin embargo, los negros que trabajaban al servicio de sus amos españoles debían seguir siendo esclavos y para obtener su manumisión debían proceder conforme lo establecían las leyes españolas, esto es, reuniendo los célebres 300 pesos necesarios para pagar a su§ amos por su libertad. Esa doble política se inició en 1677 en ocasión de haber pasado a Santo Domingo unos doce esclavos negros que escaparon de las posesiones francesas y al llegar el Gobernador interino Don Juan Padilla y Guardiola los acogió favorablemente dejándolos vivir a sus anchas en los alrededores de la Capital. Esa medida tenía una razón política que consistía en perjudicar a los franceses que usurpaban las tierras occidentales de la Isla en forma cada vez más creciente y que a medida que iba aumentando su población servil les iba siendo más difícil controlarla. "Se consideró, declaró el Gobernador de Santo Domingo en una carta, que con el medio de darles livertad se invitaria a los demas que pueblan y cultivan la vanda de el norte para que la desamparasen, y el enemigo experimentase este modo de hostilidad". En muy •poco tiempo el número de negros huidos alcanzó la cifra de cincuenta y todos juntos fueron asentados en unas tierras baldías del lado oriental del río Ozama "que distan aun no una legua de esta ciudad para que hagan población que ya la an comenzado con el nombre de San Lorenzo". 1 Desde entonces, en 1678, se convirtió en norma política de las

230


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . .

autoridades de Santo Domingo agasajar a todos los negros que huían de las plantaciones francesas y se creó incluso una patrulla especial para buscarlos donde quiera que se encontraran escondidos de los franceses atraerlos a residir al pueblo de San Lorenzo de los Minas, como se le llamó a esta población en virtud de que los primeros negros asentados eran del grupo Minas, de Angola, posesión portuguesa en Africa. La Corona española apoyó estas medidas de sus funcionarios coloniales en Santo Domingo. Lo más curioso de todo fue que el antagonismo político con Francia pudo más que el deseo de algunos vecinos de apropiarse de esos negros para sí pues en esos momentos casi no había esclavos en la colonia española. El último cargamento había llegado hacía más de diez años en un período de extrema miseria y el precio de los esclavos había sido demasiado alto para la pobreza de la tierra. 2 Los vecinos tuvieron que contentarse con esta nueva política que los dejaba nada más que con los pocos esclavos que habían podido conservar y los obligaba a contemplar cómo todo esclavo escapado de la parte francesa quedaba automáticamente libre al acogerse a la protección de las autoridades españolas. Las autoridades francesas, por su parte, no se quedaron tranquilas frente a esa política sin precedentes e hicieron todo lo posible por conseguir que los españoles les devolvieran sus esclavos fugitivos enviando emisarios que en 1697 lograron aprovechar la coyuntura de la Paz de Ryswick y convencer al entonces gobernador español Don Ignacio Pérez Caro para que firmara un acuerdo por medio del cual los franceses se comprometían a pagar a los españoles la suma de 25 pesos por cada esclavo devuelto a sus antiguos dueños. Sin embargo, este acuerdo no fue nunca cumplido por los españoles pues éstos siempre argumentaron múltiples pretextos para no devolver esos esclavos, convertidos ahora en trabajadores libres o en peones de los principales propietarios de la Colonia. Si hubo un problema que mantuvo un punto de irritación permanente en las relaciones entre franceses y españoles a lb largo del siglo XVIII en la Isla de

231


L

A

T

O

R

R

E

Santo Domingo, además de la cuestión de los límites fronterizos, puede decirse que éste fue el problema de los esclavos huidos de la parte occidental. 3 En 1709 los franceses intentaron hacer cumplir el acuerdo nombrando un Comisionado para que residiera en Santo Domingo y tuviera a su cargo recibir los negros fugitivos a cambio de los 25 pesos mencionados, pero esta medida probó ser infructuosa pues con la gran escasez de mano de obra negra que siempre hubo en Santo Domingo nadie estaba dispuesto a ceder los negros que ya trabajaban como peones en su favor, a cambio de una cantidad de dinero que era una suma mínima en relación con el precio de un esclavo en aquellos días. Por ello en 1711 el Gobernador español Guillermo de Morfi, lejos de obligar a los vecinos a devolver a los esclavos huidós de la parte francesa, favoreció su apropiación y retención en calidad de hombres libres en la parte española. Sin embargo, en unos momentos en que España se encontraba, diplomáticamente dominada por Luis XIV, debido a la presencia de su nieto Felipe V en el trono español, las presiones francesas hicieron que la Corona española reprobara la decisión de sus autoridades en Santo Domingo y ordenara a su Gobernador que hiciera lo posible para que los negros fueran devueltos a sus dueños. En 1715 las autoridades francesas nombraron un funcionario para que fuese a Santo Domingo a recibir los negros fugitivos que supuestamente le serían entregados, pero este comisionado no tuvo ningún éxito al no obtener ninguna colaboración de las autoridades españolas. 4 Dos años más tarde, en 1717, los franceses se quejaban de la reticencia de los españoles a cumplir con el acuerdo y observaban que "cerca de 1,000 negros cimarrones han desertado a vuestras regiones y no han sido restituidos más que dos y a quien ellos pertenecían ha tenido que pagar 212 piastras; el acuerdo de las 25 piastras ha sido olvidado" . 5 A pesar de las continuas demandas francesas, el entonces Presidente español Don Fernando Constanzo y Ramírez declaró a principios de 1721 que no devolvería ningún negro como no fuese con la orden expresa de su Corona.

232


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . .

los

Como en ese año los gobiernos de Francia y España habían llegado a un acuerdo de paz y amistad en Europa, franceses aprovecharon el deseo de España de no ofender a Francia y obtuvieron que Felipe V ordenara al Gobernador Constanzo y Ramírez, en agosto de 1722, que devolviera sin tardanza los referidos negros. 6 Esta orden expresa hizo que Constanzo y Ramírez, de muy mala gana, hiciera arrestar unos 128 negros que había en Santo Domingo y diera órdenes de arrestar a todos los que convivían libremente con el resto de la población española en los demás pueblos del interior de la Isla, entre ellos La Vega, Santiago y Cotuí, para entregarlos a los franceses. Y aunque los franceses enviaron en 1723 un buque que fondeó en la Bahía de Ocoa para trasladar en él a los negros, la oposición de la población española a la repatriación de los fugitivos fue tal que bien pronto estalló una rebelión. Los españoles se opusieron a viva fuerza al embarque y entregaron armas a los negros, sosteniendo que eran libres. Poco faltó para que los comisionados encargados del traslado perdiesen la vida. 7 Con este incidente las relaciones entre los gobiernos de ambas colonias se hicieron tensas en lo que respecta a los esclavos huidos de Saint Domingue, pues los españoles habían descubierto una fuente de aprovisionamiento de mano de obra barata y no estaban dispuestos a perderla. Ahora bien, el problema no cesó y los esclavos de la parte francesa siguieron huyendo y penetrando dentro de la colonia española donde se asimilaban a la población con una categoría de hombres libres, pero de ciudadanos de segunda clase que los obligaba a servir a los españoles en calidad de peones o de trabajadores manuales. Como tales, los españoles sacaban mucho partido de esos negros haciéndolos trabajar en las obras públicas de Santo Domingo y de los demás pueblos del interior, haciéndolos servir en las milicias algunas veces contra los mismos establecimientos franceses, o haciéndolos trabajar como peones en sus hatos. Pero a juzgar por el interés de los negros franceses por permanecer en la parte española de la Isla, se puede decir que ellos preferían esta condición de hombres libres de segunda categoría, a la de esclavos sin ningún tipo de derechos, que era su situación 233

1


L

A

T

O

R

R

E

a

se

cuando estuvieron sometidos a la servidumbre en la parte francesa donde, como se sabe, las condiciones de la esclavitud eran mucho más duras que las de la parte española. Andando el tiempo los franceses quisieron resolver el asunto nombrando encargados de recibir a los negros en ciertos sitios de la frontera de manos de otros encargados españoles nombrado para estos fines, pero también esto fracasó y el problema mantuvo vivo hasta 1777, fecha en que se firmó un acuerdo definitivo de límites entre Francia y España para zanjar de una vez por todas los diversos problemas que acarreaba la presencia de dos colonias tan disímiles disputándose las tierras de una Isla tan pequeña. El Tratado de Aranjuez, que así se le llamó ese acuerdo, definió las fronteras y, al mismo tiempo, estableció que de ahora en adelante las autoridades españolas se comprometían solemnemente a devolver a todo negro que cruzara los límites huyendo de las plantaciones francesas. 8 Esta vez el acuerdo sería respetado, y una prueba de ello la encontramos en julio de 1790 cuando los mulatos Vicente Ogé y Jean Baptiste Chavannes cruzaron la frontera buscando refugio en la parte española luego que su movimiento en favor del reconocimiento de la gente de color en Saint Domingue fracasara. Ogé y Chavannes fueron atrapados por las autoridades españolas y, pese a la oposición que hubo en Santo Domingo, fueron devueltos a la parte francesa en donde fueron ahorcados.9 La documentación sobre este particular es larga y merece un estudio aparte. Sin embargo, conviene decir que el Tratado de Aranjuez y sus artículos sobre la devolución de los negros fugitivos estuvo vigente mientras Francia y España mantuvieron las paces, pues no bien estalló la guerra entre ellas en marzo de 1793, las autoridades españolas de Santo Domingo variaron su política de los últimos años e hicieron pública la decisión de acoger a los negros esclavos rebelados. La confusión existente en la parte francesa a consecuencia de la rebelión de los esclavos en 1791 proporcionaba la posibilidad de que, ayudando a los líderes de los esclavos rebelados, los franceses pudieran ser expulsados de la Isla y España recobraría las tierras del oeste perdidas hacía más. de 234


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . .

cien años. Así fueron atraídos Jean Francois, Biassou y Toussaint al servicio de los españoles aceptando estos líderes la ayuda de los comandantes españoles de la frontera. Durante los meses siguientes los esclavos rebelados y las tropas españolas lucharon aliados contra los franceses hasta que se produjo la invasión inglesa en Saint Domingue. Entonces fue cuando el Comisario Santhonax, consciente de que sin el apoyo de las mayorías negras no podía expulsar a los ingleses del país, decretó el 29 de agosto de 1793 la abolición de la esclavitud en la colonia francesa de una vez y para siempre. Como se sabe, en mayo de 1794 Toussaint abandonó a los españoles y fue a Saint Domingue con toda su gente, que sumaba unos 4,000 hombres, a dar apoyo a la causa de la libertad de los negros en donde él creía que podía hacerse más efectiva eventualmente. Los negros se dividieron, pues una parte quedó luchando al lado de los españoles formando una curiosa categoría de soldados y, desde luego, de hombres libres llamados "negros auxiliares". Las fuerzas francesas, compuestas ahora en gran medida por las masas de Toussaint, obligaron a los españoles a evacuar los importantes puestos fronterizos de San Rafael, San Miguel de la Atalaya e Hincha y andando el tiempo ocuparían militarmente los poblados de las Caobas y Bánica, de donde los vecinos españoles salieron huyendo con lo poco que tenían. En 1795 la posición de España en la guerra de Europa, lo mismo que en la de Santo Domingo, no podía ser más crítica y lo que vino a impedir el avance de las tropas de Toussaint fue la firma de un Tratado de Paz entre Francia y España en julio de 1795, por medio del cual España cedió a Francia colonia de Santo Domingo a cambio de sus territorios perdidos en la Península. lo A partir del momento en que se aplicara el Tratado, Francia gobernaría a los pobladores de Santo Domingo. A esos mismos pobladores que habían pasado más de un siglo en constante lucha contra la penetración francesa. Esa noticia, como es de imaginar, produjo la mayor de las consternaciones y la población protestó contra la cesión en las más diversas maneras. Como la cesión era definitiva, varios 235


L

T

A

O

R

R

las

miles de personas optaron por emigrar e ir a vivir a otras partes de las Antillas, especialmente, Caracas, Puerto Rico y Cuba. El abandono de las propiedades era preferible a ser francés, sobre todo si el gobierno francés de Saint Domingue, que sería el encargado de regir la cedida colonia española, iba a arruinar a los propietarios despojándolos de sus esclavos, tal como había hecho en la parte francesa. Este, desde luego, era el razonamiento de los propietarios de Santo Domingo. A partir de 1795 mucha gente salió de Santo Domingo, unos por las buenas, como los más recalcitrantes funcionarios coloniales cuyo hispanismo los hacía repugnar a los franceses, otros por malas, como fue el caso las órdenes religiosas, parte del clero y muchos propietarios que en ningún momento quisieron abandonar sus propiedades en Santo Domingo hasta no tener tiempo de venderlas y de cobrar todas las deudas pendientes. 11 De todos los emigrados, los que tenían esclavos hicieron todo lo posible por llevárselos consigo a sus nuevos lugares de residencia. Los esclavos eran considerados bienes y, como tales, el Tratado de Basilea, según la interpretación española, permitía su extracción y mudanza de la colonia de Santo Domingo. 12 Sin embargo, los franceses pensaban de otro modo. No debemos olvidar que ahora gobernaba en Saint Domingue el General Juan Esteban Laveaux, un jacobino radical que creía fervientemente en los principios igualitarios de la revolución y que, además, sabía que la garantía de su poder residía en el apoyo de las masas libertas encabezadas por Toussaint L'Overture. Las noticias del Tratado que Laveaux recibió de Francia le indicaban que él debía prepararse para tomar posesión de la parte española en cuanto la Convención enviara fuerzas suficientes para auxiliarlo en esa operación, o en cuanto el Gobierno francés lo considerara conveniente. La interpretación de Laveaux al Tratado de Basilea, así como la de los comisionados enviados a Santo Domingo a preparar la transferencia de mando, era de que las leyes francesas que regirían en la parte española, debían ser divulgadas entre la población de Santo Domingo para ilustración de los esclavos y de sus propietarios. 13 236


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . .

no

De ahí que Laveaux enviara comisiones a la parte española con el encargo de hacer correr impresos en donde se publicaba y se hacía conocer el Decreto sobre la libertad de los esclavos del 29 de agosto de 1793. Esas comisiones, lo mismo que la literatura que hicieron circular abundantemente por todos los campos y ciudades de Santo Domingo, fueron grandemente repudiadas por los principales propietarios y funcionarios de la Colonia. El Gobernador Don Joaquín García y Moreno escribió al General Laveaux protestando por esa intervención en los asuntos internos de la colonia española antes de que los franceses tomaran posesión de ella. 14 Laveaux no se dejó amedrentar ponlas protestas del Gobernador y en noviembre de 1795 le escribió una extensa carta en la que le decía, entre otras cosas, que "Vos os quejais de que la Diputación que os he enviado ha hecho correr impresos sin vuestra participación, que ella ha extendido con abundancia el Decreto de la Livertad general y ella ha divulgado que los Esclavos que se hallan en la parte Española, desde el momento en que la República estaria en posesion, gozarian de la Livertad". "Vos me decís que el tratado concede . un año para determinarse a la permanencia, que los subditos de vuestro Rey tienen la mayor parte de sus bienes en esclavos, que las han abolido la Esclavitud, y que violando Leyes Españolas esta consideración, yo he procurado la ruina de los subditos de vuestro Rey". A pesar de eso, decía Laveaux, "en todo lo que yo he dicho y en todo lo que ha hecho mi Diputación nada veo que no sea legal, y justo; Yo voy a provarselo". Y entonces entraba una serie de consideraciones de orden legal y político sobre la nueva condición de los habitantes de la parte oriental de la Isla a partir de la aplicación del Tratado. En un párrafo posterior Laveaux argumentaba diciendo que "los españoles que han venido a Fuerte Delfin en Diputación a mi me han solicitado vivamente para hacer vna Proclamación que tranquilizase a todos los Españoles: con prontitud les he expresado los sentimientos de los verdaderos Republicanos, yo les he hecho conocer nuestros principios para atraerlos a adoptar nuestras costumbres, nuestros usos, la Amistad, y la fraternidad que nosotros ofrecemos con 237


L

A

T

O

R

R

E

anticipación a todos los que quedarán con nosotros aun más se me ha hecho explicar sobre la libertad del Culto, sobre la Libertad de Elección de los Clerigos; Yo lo he hecho con presteza para tranquilizar a los habitantes.—Si los unos. estaban inquietos sobre la Libertad del Culto si ellos querían para determinarse a quedar con nosotros, conocer esta Libertad del Culto, si yo les he satisfecho ¿no era mi obligación satisfacer tambien a los habitantes que Esclavos sobre la tierra Española se hacian libres por la concedion de esta tierra a la Francia, y por el año que les está concedido para determinarse a quedar o salir? "Yo debía instruirles, continuaba Laveaux, de las ventajas que ellos hallarian en quedar, yo debia decirles que la Libertad del culto, y la Libertad del Cuerpo, y del pensamiento serian religiosamente observados por los franceses Republicanos". Más adelante Laveaux afirmaba que "el tratado es positivo. Los habitantes podran trasladarse con sus bienes, la Republica ha decretado que el hombre no puede ser la propiedad de otro: luego desde el dia de la notificación del tratado de la Paz ningun español ha podido ni puede sacar por la fuerza un solo individuo de la Isla de Santo Domingo, no hay sino su voluntad, su eleccion que puedan determinarle a preferir las Posesiones de S.M.C." "Durante la guerra vos quenas soldados y vos dabais idealmente la Libertad: hoy que la Paz esta hecha vos quereis esclavos. Vos no podeis reconocerlos mas en la Isla de Santo Domingo, nuestros principios se oponen y ellos pruevan que la República executa fielmente su Constitución". En consecuencia, concluía Laveaux, "en mi calidad de General de división, de Goverr►ador de la Isla de Santo Domingo, yo os prevengo que en nombre de la Nacion francesa, en nombre de esta Republica, una é indivisible, yo protesto contra la salida de la Isla de todos los hombres negros que vos mirais como esclavos, y que son habitantes. Yo pido a la Convencion Nacional que mire como infracción al Tratado la saca de uno solo de estos hombres que han sido tan desgraciados, y que tocan en la dicha, fruto de los trabajos de los republicanos. Salud en la República-Esteban Laveaux, etc." 15 238


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . .

Con esta comunicación quedaba definido el problema de la esclavitud en Santo Domingo para el resto de los cinco años que transcurrieron a partir de la firma del Tratado de Basilea hasta la toma de posesión de la parte española. Ni Laveaux, ni el Comisario Roume, ni el General Antonio Chanlatte, ni el General Hedouville, ni el Comisario Santhonax, que fueron los hombres que en diversas ocasiones envió el Gobierno francés a manejar en alguna forma los negocios de la colonia, pudieron dominar los acontecimientos que produjeron la ascención militar y política de Toussaint. En cinco años de intentos, esos acontecimientos obligaron al Gobierno francés a posponer la ocupación de la parte española de Santo Domingo, pues hacerlo hubiera significado poner en manos de Toussaint L'Overture un territorio y unos recursos que de seguro hubieran servido únicamente al logro y engrandecimiento de sus fines particulares. Además, la población española continuamente daba muestras de su oposición a que la toma de posesión se llevara a cabo con tropas negras, pues durante la campaña contra los ingleses, las tropas de Toussaint habían ocupado y saqueado varias localidades fronterizas con tal violencia que a partir de entonces sus habitantes españoles las evacuaron totalmente. Mencionar el nombre de Toussaint L'Overture entre la población española de aquel entonces era decir poco menos que una mala palabra. De esta oposición a Toussaint se conservan numerosas evidencias. Ahora bien, no olvidemos que dejamos nuestra conversación con las discusiones entre el General Laveaux y el Gobernador García en noviembre y diciembre de 1795. A lo que temía García, de la propaganda de los franceses en favor de la libertad de los esclavos era a las inquietudes que pudieran aparecer entre las masas trabajadoras de los pocos ingenios del sur de la Colonia y al disgusto de los propietarios quienes ya comenzaban a hacer contactos con los ingleses pues éstos prometían que si ellos, y no los franceses, ocupaban a Santo Domingo, la esclavitud sería mantenida. En una carta de diciembre de 1795 García se quejaba de que los impresos y promesas de los franceses "han causado vnos trastornos en los Esclavos que me han ocasionado el mayor 239


T

A

L

O

R

R

E

a

e

los

recelo, precaución y cautela"(y) "Ha sido necesario vertir especies contrarias a las suyas con que pretenden que todos los esclavos se escapen o incendien los canaverales y Edificios de Campo". Y decía que pese a la oposición y protestas de propietarios seguían sacando sus esclavos de los franceses la Colonia y los llevaban a otras partes: "Ellos (los Diputados) se manifiestan violentos al ver la Saca de negros Esclavos que se van transportando poco a poco". 16 Con todo, la propaganda francesa tuvo sus efectos, pues en octubre de 1796 estalló una rebelión de esclavos en el principal ingenio de la parte española, llamado el ingenio de Boca de Nigua, propiedad de don Juan de Oyarzabal. Aquí se levantaron en armas unos 200 negros haciendo huir a su propietario, destrozando incendiando los cañaverales y los edificios y matando los animales que encontraban a su paso. Pese la violencia inicial de los esclavos, esta revuelta fue prontamente sofocada perdiendo la vida un buen número de esclavos tanto en combate como ahorcados y descuartizados. 17 Pero el temor a que esas rebeliones continuaran, con el apoyo de los negros de Toussaint y de las autoridades francesas, hizo que muchas otras personas continuaran emigrando.18 El Gobernador español, pese a que preveía la rebelión desde hacía casi un año declaró: "No creí tan cerca esta esplosión. Nuestra esclavitud bien tratada y ninguna mejor que la Oyarzabal, parecia vivir felizmente bajo nuestro Govierno, Leyes, y Economia. No se conocia la dureza, y ellos parecian hallarse satisfechos. Son una maquina que cede á cualquier movimiento ó impresión. Hay mucha gente mala, hay negros libres por este funesto orden y como tengo dicho la cesion, el estado de evacuacion, la venida del Agente, y muchos otros accidentes", que imposibilitaban, decía el Gobernador, el mantenimiento de la tranquilidad. 19 En efecto, la llegada del Agente Roume con instrucciones de preparar la situación y los ánimos a la próxima incorporación de la parte francesa creó un gran estado de inquietud tanto entre propietarios y como entre los esclavos de la parte española. Roume tenía órdenes de hacerles saber a los negros de Santo Domingo que "el primero de los grandes beneficios que ofrece una revolución es y será el restablecimiento de la 240


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . .

libertad acompañada de una igualdad general". 20 De ahí las innumerables protestas contra la presencia del Agente francés en Santo Domingo durante los años que siguieron al Tratado de Basilea, sobre todo cuando éste, siguiendo indicaciones de Laveaux, quiso impedir que continuaran sacándose los esclavos, de quienes se esperaba que serían los más entusiastas de los nuevos ciudadanos. Se sabe que todo el que podía sacaba sus esclavos de la Isla. Los sacaron las monjas y frailes de los conventos, los burócratas y otros funcionarios coloniales, los militares y, principalmente, los hacendados. A principios de 1796 el Gobernador García reconocía que "hay haciendas de las mas fuertes que han sacado sus negradas para transportarlas resueltos sus dueños al mayor sacrificio", 21 y todavía cinco años más tarde esa situación continuaría. 22 Ahora bien, había esclavos que no querían salir de la Isla para seguir en su misma situación en otras colonias de las Antillas. De ahí que conjuntamente con la emigración y la .saca de negros, se produjera un movimiento de huida de esclavos españoles hacia -la parte francesa en donde estaban seguros de que sí obtendrían su libertad. Por ejemplo, el Comandante del pueblo fronterizo de Dajabón escribía en agosto de 1796 que "son varios los esclavos de estos vecinos que profugan a la parte francesa, llevados de la voz de livertad de aquella Republica. Además de la perdida que sus amos experimentan de su verdadero valor, se sigue en perjuicio que estos sirben de practicos a los de aquella parte, y unidos pasan por mar y tierra a estas haciendas donde hacen robos diarios, seduciendo y persuadiendo a los demas para los mismos fines; con este motivo se hallan destruídas las crianzas de todo ganado, especialmente en el partido de Dajabón". 23 Para resarcirse de esas pérdidas los españoles, por su parte, procedían a hacer prisioneros a los negros de la parte francesa que eran aprehendidos en la parte española convirtiéndolos nuevamente en esclavos. 24 Así pasó el tiempo hasta que en diciembre de 1799 empezaron a llegar a Santo Domingo los rumores de que Toussaint L'Overture nada más esperaba la terminación de la guerra con Rigaud para ocupar con gente suya la parte española de la Isla, a pesar de la oposición oficial del 241


L

A

T

O

R

R

E

Gobierno francés. Con estas noticias mucha gente se alarmó con la seguridad de que perderían sus esclavos tan pronto la llegada de Toussaint se realizara. En mayo de 1800, el Gobernador español comunicaba en una carta a su Gobierno que entre la gente que quedaba en Santo Domingo "hay muchas familias y considerable número de esclavos", y decía también que siendo tan inminente ahora la entrega de la plaza "el esclavo que no se saque antes, será perdido el día de. ella". 25 En efecto, después de una dramática serie de incidentes en el curso de los cuales los vecinos de Santo Domingo hicieron resistencia a la entrega de su colonia a unos representantes enviados por Toussaint, éste decidió pasar personalmente a la parte española a tomar posesión en nombre de Francia. El día 6 de enero de 1801 .recibía el Gobernador español la comunicación de Toussaint anunciando su llegada. Y aunque lós vecinos de la Capital y del resto de la Colonia se pusieron en armas para resistir el avance de las tropas de la parte francesa, toda resistencia fue prontamente aplastada y el día 26 de enero de 1801 el general Louverture obligaba al Gobernador español a hacerle formal entrega de la plaza, que ahora quedaba incorporada a los territorios de Francia. 26 Los incidentes que siguen son sumamente interesantes pues a partir de ese momento, quedaba claro, todos los esclavos pasaban a ser hombres libres. Los historiadores dominicanos siempre han dicho que Toussaint lanzó una proclama decretando la abolición de la esclavitud. Es posible que así fuera. Sin embargo, yo he tenido la oportunidad de ver los legajos y expedientes relativos a la llegada de Toussaint a Santo Domingo y en ninguna parte aparece esa proclama. A lo mejor se ha perdido y es probable que esa sea la proclama Núm. 2 que falta en un expediente de la Sección Estado 59 del Archivo General de Indias que contiene una serie de decretos y proclamas de Toussaint para la organización y el gobierno de la parte española de Santo Domingo. 27 Pero en cualquier caso, lo importante no es que se proclamara o no la abolición, sino que tanto Toussaint 242


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . .

como los habitantes de Santo Domingo estaban de acuerdo en que con su llegada quedaría abolida la esclavitud y de entonces en adelante todos los hombres y mujeres de la parte española serían tan libres como los de la parte francesa. Se sabe que uno de los varios pretextos que levantó Toussaint para pasar a la parte española a tornar posesión de la misma en nombre de Francia, aunque en contra de la voluntad de las autoridades francesas, fue el hecho de que existían denuncias de que los españoles robaban negros libres provenientes de la parte francesa y los estaban vendiendo como esclavos a los que se embarcaban. En noviembre del año de 1800 hubo un importante escándalo con motivo de haberse descubierto en las vecindades de Cotuí a "tres ciudadanos negros cultivadores franceses" atados con las manos en las espaldas y vigilados por seis españoles que los llevaban a vender. Y aunque los españoles dijeron que ésos eran esclavos que antes les pertenecían, los negros declararon a un General de Brigada francés que descubrió casualmente la operación que "nosotros somos franceses, se nos roba diariamente para llevarnos a vender". 28 Este General comunicó el incidente al Comisario Roume quien se encontraba en la parte francesa, y éste se lo hizo saber a Toussaint quien montó en cólera al enterarse de que todavía continuaba el tráfico de negros en la parte española. Róume declaró que Toussaint deseaba muy vivamente tomar posesión de Santo Domingo "para hacer cesar inmediatamente el abominable tráfico de carne humana", y que de continuar ese comercio nadie podría evitar que las masas negras de la parte francesa se levantaran en armas para obligar a sus líderes a pasar a la española a acabar con ese tráfico de raíz. 29 En realidad Roume estaba casi repitiendo lo que Toussaint diría en Santo Domingo una vez tomara posesión de la plaza, pues resulta que el mismo día en que llegó con sus tropas a Santo Domingo salía del puerto de la ciudad un barco con familias acompañadas de sus esclavos. El día 28 de enero, esto es, dos días más tarde, Toussaint le hacía saber al Gobernador García que él no toleraría que los propietarios siguieran sacando sus sirvientes pues desde su llegada los 243


L

A

T

O

R

R

esclavos habían quedado en condición de ciudadanos libres. En esa carta Toussaint decía, entre otras cosas: que "desde la epoca en que esta cesion fue decretada entre las dos Potencias no solamente ha salido de este Pais una infinidad de familias españolas, sino que lo que es contrario al verdadero espíritu del tratado, ellas han llevado consigo sus esclavos que por la mayor parte eran negros robados en la parte Francesa y vendidos a esta, o que se han hallado trasplantados por los efectos de la Guerra. Esta decersion y estas sacas se han continuado hasta hoy de tal suerte que puede decirse que son la causa primera de la toma de posesion que acabo de hacer en nombre de la republica Francesa y se han multiplicado principalmente cuando yo tube el honor de haceros conocer señor Presidente mi resolucion irrebocable de hacer (detener) estos abusos y otros semejantes por la Poma de posesion que os he pedido este Pais". 30 En otra parte de su carta Toussaint L'Overture decía que "la Republica Francesa no verá sin pena que se le hayan quitado bajo vuestra autoridad mas de tres mil cultivadores que estoy instruido se han hecho pasar ya a otros paises españoles . . . La habitación de Oyarzabal ofrece un exemplo chocante de las suertes que estas sacas causaban a este Pais, los negros que la cultivaban han sido embarcados a vuestra vista y la havitación mas bella de la parte española, va a caer en Ruina y combertirse en bosque. Hay infinidad de otras que estan en el mismo caso y en un estado de abandono que causa horror". "Yo os suplico señor Presidente de dar ordenes precisas para que estas sacas no se continuen mas". "Yo estoy instruido de que la Fragata que en este momento esta fondeada en este Puerto y que esta pronta a partir tiene una infinidad de negros a bordo que han sido embarcados por fuerza los quales bien lejos de ser a las bentajas de los particulares que los lleban serán la presa de los ingleses entonces serán perdidos para la España y para la Francia porque en los canjes que se hacen respectivamente las Naciones los exclavos no estan comprehendidos. Tambien está prohibido en la parte francesa el embarcar consigo, ni domestico ni cultivador a fin de conservar a la cultura los 244


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . . brazos que le están destinados, e impedirles caber en las manos extrangeras y enemigas que se aprovecharían". 31 El Gobernador español respondió que la petición de Toussaint sería satisfecha en el acto y, efectivamente, hizo desembarcar a los esclavos de labor que se hallaban en la mencionada fragata. Ahora bien, en cuanto a los domésticos, García pidió a Toussaint que los dejara acompañar a sus amos. Que Toussaint los dejara salir es algo difícil de creer, pues el día 2 de febrero los hechos le dieron la razón cuando,se supo que uno de los barcos que habían salido inmediatamente antes de su llegada había sido perseguido vivamente por los ingleses, y sus pasajeros sólo pudieron salvarse luego de tirarse a la costa con los quince negros domésticos que les acompañaban, los cuales, decía Toussaint, "si , estos infelices no se hubieran salvado hubieran vuelto a caher en la esclavitud". 32 Así concluyó el régimen de la esclavitud por primera vez en Santo Domingo. En esta ocasión todos los esclavos y no solamente los franceses quedaron libres de una vez y para siempre, según fue ratificado en agosto de 1801, en ocasión de publicarse en Santo Domingo la nueva Constitución Política de la Colonia de Saint Domingue, en cuyo Título 2°, Artículo 3° se hacía constar que "en este territorio no pueden subsistir Esclavos, la serbidumbre está allí abolida para siempre, todos nacen, viven y mueren libres y Franceses". 33 Pero todo fue en vano, pues ya en febrero de 1802 llegaba la célebre invasión enviada por Napoleón Bonaparte para colocar la Colonia en una situación similar a la que ocupaba antes de la revolución de 1789. Con la expedición llegó a la parte francesa la guerra y la destrucción. La parte española, aunque inicialmente menos afectada, también sufriría las consecuencias de la ambición francesa para dominar totalmente la Isla de Santo Domingo y someter a los esclavos nuevamente a la esclavitud. La llegada de Toussaint a Santo Domingo había significado el fin de la esclavitud en la parte española pues Toussaint gobernó con el propósito de aplicar las leyes francesas, en especial el decreto de abolición de la esclavitud del 29 de agosto de 1793, el cual nunca fue reconocido por las autoridades españolas después de la firma del Tratado de 245

~


L

A

T

O

R

R

E

Basilea, a pesar de las reiteradas peticiones en ese sentido que el Gobernador de la parte francesa le hiciera en ese sentido al Gobernador español Don Joaquín García y Morena. Este siempre argumentó que hasta que Francia no ocupara efectivamente la parte oriental de la Isla la situación jurídica de los esclavos continuaría como en el pasado. De manera que la esclavitud fue abolida automáticamente por Toussaint a su llegada y esa abolición fue ratificada para siempre por la Constitución Política de la Colonia promulgada en Santo Domingo el día 27 de agosto de 1801. La gigantesca expedición francesa echó por el suelo la dominación de los antiguos esclavos en la parte española de Santo Domingo y nuevamente la esclavitud fue instituida por los generales franceses que ocuparon la Capital el 25 de febrero de 1802 luego de diversos incidentes militares entre los invasores europeos y los ocupantes de la parte francesa. Por ejemplo, una vez tuvieron control firme de la situación militar en Santo Domingo, las tropas francesas fueron puestas en operación junto con otras tropas criollas para liquidar un brote de resistencia de los esclavos de unas haciendas de los alrededores del río Nigua, quienes no querían volver a la antigua servidumbre. Los propietarios de Santo Domingo nunca habían estado en favor de una revolución social que había dado la libertad a los esclavos y por eso apoyaron a las tropas francesas. No era coincidencia que fuera un militar criollo llamado Don Juan Barón quien dirigiera las operaciones militares para expulsar de Santo Domingo las tropas de Toussaint Louverture y facilitar la entrada de los soldados franceses dirigidos por el General Kerversau. Desde hacía varios años se sabía que la principal causa "por la cual los habitantes de Santo Domingo se oponían a la ocupación francesa y no estaban interesados en volverse republicanos era su temor a la libertad de los esclavos: "eso es lo que los determina, decía en 1798 el señor Pedron, un funcionario francés, a vender la mayor cantidad de animales que pueden". 34 Los propietarios de la parte española solamente aceptaron a los franceses, cuando descubrieron que éstos habían cambiado de .política con respecto a la esclavitud una vez Napoléon había decidido lanzar su expedición contra 246


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . .

Toussaint. Por ello, todo el que pudo colaboró en la expulsión de las tropas de Toussaint. Aunque es cierto que hubo un hecho de orden socio-cultural que también contribuyó a que los criollos de Santo Domingo simpatizaran en 1802 con unos extranjeros, como eran los franceses, y no con los antiguos esclavos de Saint Domingue. Ese hecho tenía mucho que ver con la autopercepción racial de los habitantes de la parte española quienes, a pesar de ser en su mayoría gente de color, esto es, mulatos descendientes de los antiguos esclavos, siempre se percibieron a sí mismos como españoles. Como se sabe, en Santo Domingo prácticamente todas las fortunas sucumbieron bajo la crisis económica que abarcó todo el siglo XVII. Las familias blancas que pudieron conservar sus fortunas durante ese período fueron muy pocas y apenas lograron mantener una posición social relativamente asegurada gracias a su vinculación con los altos funcionarios que controlaban la vida política y económica de la Colonia. Muchas de las familias que presumían de nobles, pero que se arruinaron, tuvieron que irse a vivir a los campos para no dejarse ver sin ropas adecuadas a su condición social. Hubo otras que, menos apegadas a estas cuestiones, se dejaron absorber por el medio social en que vivían mezclándose con el resto de la población que, como se sabe, era de color. Las noticias de finales del siglo XVII destacan que la población en esta época era mulata en su mayoría. Ser mulato significaba, de acuerdo con las normas sociales de España y de la Colonia, no ser noble. De manera que ser persona de color era un factor que oficialmente impedía a los vecinos ocupar ciertos puestos importantes dentro de la administración pública. Ahora bien, como a medida que pasaba el tiempo la gente blanca escaseaba cada día más, los gobiernos coloniales del siglo XVIII dejaron esas consideraciones discriminatorias a un lado y en su empeño por aglutinar gente en las operaciones de defensa de la frontera comenzaron, a partir de la tercera década del siglo XVIII, a incorporar a los altos rangos militares personas cuyo color de la piel les había impedido hasta entonces ser tomadas en cuenta. s5 En un caso como el 247


L

A

T

O

R

R

E

el

de la ciudad de Santiago, en donde en 1723, por ejemplo, había ochocientas familias "en las quales apenas hay diez, que no sean de mulatas y negros", 36 los empleos tenían forzosamente que recaer sobre gente de color. Y lo mismo ocurriría en Santo Domingo en 1740 en donde "los vecinos de este pueblo son 1,800, el mayor número de negros y mulatos libres, y esclavos, y es muy corto de blancos"; 37 e igualmente acontecía en Azua, cuyo vecindario se componía "de 500 personas de ínfima calidad"; 38 y en el Seibo y en Higuey, ciudad esta última donde de las 318 personas que había en 1740 "havrá entre ellas diez o doze personas blancas y el resto mulatos y negros". 39 A pesar de su color, los pobladores de la colonia de Santo Domingo, la mayoría de ellos gente libre, en su lucha de todo un siglo contra los franceses no pudieron evitar definirse a sí mismos como españoles y como defensores de la soberanía de España en las primeras tierras pobladas en el Nuevo Mundo. Ahora bien, los habitantes de Santo Domingo componían un tipo muy singular de españoles: mulatos libres y blancos pobres a quienes la miseria había igualado socialmente. El problema racial en Santo Domingo fue echado a un lado mientras la población francesa crecía al otro lado de las fronteras y junto con ella también crecía por millares anualmente la población de esclavos negros. Los gobernadores españoles, presionados por las circunstancias de las luchas fronterizas, dejaron a un lado los escrúpulos legales que creaba la legislación colonial relativa a la gente de color utilizando y dando cabida a los vecinos de la Colonia en todo lo que fuese posible, siempre y cuando su mestizaje pudiese ser debidamente explicado. En Santo Domingo, aquella sociedad empobrecida y desennoblecida, 40 lo importante era no ser totalmente negro o demasiado negro. Con esta única salvedad se adquiría una categoría social bastante cercana a la de la gente blanca, aunque no del todo igual. Así andando el tiempo, surgió el término "blanco de la tierra", que venía significando dominicano o español criollo de Santo Domingo. 41 Así poco a poco, el esclavo fue identificándose casi exclusivamente con el negro, pues un mulato difícilmente pasaba toda su vida 248


~

NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. siendo esclavo. Se sabe que el mulato no quería ni remotamente ser considerado como negro porque ello podía llevarlo a ser esclavo nuevamente. Ese desdén del mulato hacia el negro fue tan universal como la misma esclavitud y tuvo lugar no solamente en Santo Domingo sino también en la misma colonia francesa en donde la cacería de negros cimarrones era llevada a cabo casi exclusivamente con mulatos. El mulato quería ser blanco o, por lo menos ser considerado como tal. En Santo Domingo, particularmente, esa "desvinculación del negro" 42 también fue producida por otro factor y éste fue la presencia de familias canarias importadas durante el siglo XVIII para oponerlas a la penetración francesa en las fronteras y costas de la Isla, . pero al mismo tiempo para reforzar a los casi extinguidos grupos de familias hispánicas puras que habían quedado. 43 Acostumbradas a pensar en el hombre de color como un esclavo o, al menos, como un ser inferior, los canarios se mostraron desde el principio reticentes a mezclarse con el resto de la población y muchos de ellos desarrollaron un rígido espíritu endogámico, como llegó a ser el caso de los pobladores de la Villa de San Carlos, en las afueras de la Capital, quienes se opusieron a mediados del siglo XVIII a un proyecto de incorporarlos a la población de la ciudad de Santo Domingo pues ellos no querían exponerse "a mezclarse sus familias con las de los Mulatos y Negros de ella (de que siempre se han procurado preservar)". 44 Aunque esto ofendía a la gente de color, lo cierto es que muchos, olvidados ya de sus orígenes y considerándose a sí mismos "blancos de la tierra", consideraron digna de imitar la actitud de los canarios hacia los negros. En cincuenta años, esto es, durante la segunda mitad del siglo XVIII, la población de la colonia española, además de sentirse profundamente hispánica por haber sido capaces de preservar su nacionalidad frente al empuje de los franceses, también se consideraba a sí misma blanca. Por ello hubo tanto miedo cuando se supo que en la parte francesa los esclavos se habían rebelado en 1791. Y por ello hubo tanta angustia cuando llegaron las noticias de que la parte española quedaría unida a la francesa luego del Tratado de,Basilea. Por ello, también, el terror se apoderó de tanta gente cuando se

249


I,

A

T

O

R

R

supo que era Toussaint con sus tropas negras, las mismas tropas que habían saqueado los poblados fronterizos de Hincha, Bánica y Las Caobas, quienes venían a tomar posesión y a gobernar a Santo Domingo en 1801. Por ello hubo tanta oposición al régimen de Toussaint L'Overture durante ese año. Y por ello, finalmente, fue que muchos criollos dominicanos arriesgaron sus vidas para ayudar a las tropas francesas de la expedición de Leclerc a expulsar a los negros occidentales y a restituir a la vieja servidumbre a los pocos miles de esclavos que quedaban. Sin estas consideraciones en mente, es difícil entender por qué los dominicanos, siendo una población mayoritariamente de color, nunca quisieron apoyar la lucha abolicionista de los esclavos de la parte francesa. Y con estas consideraciones en mente es que hay que estudiar la segunda abolición de la esclavitud que llevó a cabo el Presidente haitiano Jean Pierre Boyer veinte años más tarde, en especial las reacciones de la población dominicana que en su mayoría repudió desde el principio la ocupación de Santo Domingo por sus vecinos el 9 de febrero de 1822. Ahora bien, yo creo que hace ya mucho rato que estoy pasado del tiempo que me correspondía para hablar ante ustedes en esta ocasión y me parece que la discusión de esta nueva abolición tendremos que dejarla para otra ocasión. Ya he tenido la oportunidad de esclarecer un poco sus antecedentes en mi obra sobre la Dominación Haitiana de Santo Domingo, publicada hace un par de años, 45 y ciertamente que me gustaría poder exponer a ustedes sus consecuencias, que sin duda fueron bastante interesantes por las transformaciones espirituales que sufrió la sociedad dominicana durante los veintidos años de ocupación haitiana. Pero debo concluir. Aunque quiero decirles que la más importante de esas consecuencias fue el descubrimiento de muchos de los dominicanos de que ellos ya no podían sentirse españoles como lo habían estado haciendo durante más de trescientos años y, más particularmente aún, que ellos ya sabían cuál era la diferencia entre ser libre y ser esclavo y no tolerarían volver a la servidumbre de ninguna manera.

250


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . .

Por ello, no bien se proclamó la República Dominicana en 1844 y fue derrocado el régimen haitiano un grupo de gentes de color de los alrededores de Santo Domingo que habían sido anteriormente esclavos, se pusieron casi en pié de guerra hasta que se les convenció de que en el nuevo Estado que acababa de surgir la esclavitud no sería resucitada. Pues resulta que entre la propaganda que hubo por los defensores del régimen haitiano en Santo Domingo en los momentos en que se luchaba por la independencia dominicana estuvo la de acusar a los nacionalistas de ser partidarios de la anexión a Colombia, país en donde todavía había esclavos, lo que quería decir que los nacionalistas eran esclavistas. 46 Algo por el estilo ocurrió en 1861, en ocasión de la Anexión de la República Dominicana a España, país esclavista con posesiones vecinas como Cuba y Puerto Rico en donde la esclavitud se mantenía. En esta ocasión muchos dominicanos de color pensaron que España restituiría la esclavitud en Santo Domingo. Es bien conocido en mi país el caso de una rebelión de gente negra que tuvo lugar en el poblado de Moca apenas dos meses y medio después de proclamada la Anexión cuando oyeron los rumores de que los españoles habían vuelto a la Isla a restablecer la esclavitud. Dos años más tarde, en 1863, el tema de la esclavitud seguía vivo entre la gente de color de Santo Domingo a quienes los españoles procedentes de Cuba ofendían continuamente con sus insinuaciones maliciosas a su color y a su posible precio como esclavos en las colonias de Cuba o Puerto Rico. Felizmente, este fue uno de los catalizadores de la rebelión que se convirtió en la famosa Guerra de la Restauración que sirvió para expulsar a los españoles y desterrar la sombra de la esclavitud de una vez y para siempre de la República Dominicana.47 De la esclavitud formal, debo decir. Porque todavía en mi país subsisten formas sutiles —y groseras, ¿por qué no? — de esclavitud. Pero ese es otro tema. Muchas Gracias.

251


L

A

T

O

R

R

E

os

an

1 "El Gobernador Interino D. Juan de Padilla Guardiola: Dá cuenta del estado en que se hallan los negros fugitivos de los franceses, que los vecinos no han cumplido lo ordenado de pago de jornales a los negros, y que andaban perdidos, les señaló unas tierras valdias para que hicieran población que ya la han comenzado". 25 de octubre de 1677. Archivo General de Indias, Audiencia de Santo Domingo. Legajo 63. 2 "Carta a S.M. del Presidente Pedro de Carvajal y Cobos: Dá cuenta del miserable estado de la isla, que en varias ocasiones lo ha dicho; que se cumple el término de su gobierno, que en ocho que lo ha tenido no ha recibido tres situados, etc. Corre unida.— Carta de la ciudad sobre la misma materia". 20 de julio de 1669. Archivo General de Indias. Audiencia de Santo Domingo. Legajo 273. 3 Sobre el problema de los límites fronterizos, cf. Frank Moya Pons, "Diplomacia y Política en el Siglo XVIII: Tensiones y Conflictos en la Frontera, 1697-1777", Renovación CCXLII (15 de marzo de 1974), 34-37. Sobre el problema de los esclavos fugitivos de la parte francesa, solamente Moreau de Saint Méry, Descripción de la Parte Española de Santo Domingo, (Ciudad Trujillo, 194);413-426, ha dado detalles hasta ahora. 4 Saint Méry, Descripción, pp. 419-420. 5 "Copie de la lettre écritte par Monsieur le Marquis de Chateaumorant a Mr. le Présidente de St. Domingue du 22 février 1717", Colección Lugo, Recopilación Diplomática Relativa a las Colonias Española y Francesa de la Isla de Santo Domingo, Boletín del Archivo General de la Nación, LXXXVI (julio-septiembre, 1955), 273.. 6 Cf. "Carta a S.M. del Cabildo, Justicia y Regimiento de la Ciudad de Santo Domingo de la Española: Informa de los inconvenientes que se siguen de la entrega de los negros libres del Pueblo de San Lorenzo y demás que han desertado en tiempo de guerra a la Nación Francesa, procedimientos del Presidente D. Fernando Constanzo en esta materia". Archivo General de Indias, Santo Domingo. Legajo 257. Cf. la "Carta a S.M. del Presidente Gdor. etc. D. Fernando Constanzo Ramírez: Dá cuenta de la deserción que hicieron los negros que había presos en la carcel para reintegrarlos a los franceses, en cumplimiento R. Cédula, expedida a instancia del Rey de Francia, remite testimonios y otros de las cartas escritas en la Audiencia en esta razón y respuesta y testimonio de una carta del Comandante de las Milicias de la Ciudad de la Vega. —Corren Unidos. Documentos expresados". 20 de octubre de 1723. Archivo General de Indias, Santo Domingo. Legajo 257. 8 Cf. Saint Méry, Descripción, pp. 422423. 9 Los incidentes relativos a la trama, huida y captura de los mulatos Vicente Ogé y Jean Baptiste Chavannes son universalmente conocidos por todos los que en una forma o en otra han estudiado la Revolución Haitiana. De todos modos, conviene mencionar que existen documentos que prueban que en Santo Domingo hubo una oposición bastante fume para impedir que fueran entregados de vuelta a las autoridades francesas. Cf., poi ejemplo, "Acuerdo del Consejo de Indias sobre sublevación en la parte francesa de Santo Domingo por el mulato libre Vicente Ogé y otros, para resolución de S.M.", 15 de julio de 1791. Archivo General de Indias, Audiencia de Santo Domingo. Legajo 1029. 10 Cf. "El Tratado de Basilea", Boletín del Archivo General de la Nación, LXVIII (enero-marzo,) 1951), 86-119, aonae aparece reproducido el texto íntegro del Tratado, tanto en tiaricés corno en español

252


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . . 11 Las informaciones que siguen han sido extraídas de

a

la colección de documentos relativos a los efectos de la ejecución del Tratado de Basilea que fue publicada por Emilio Rodríguez Demorizi con el título Cesión de Santo Domingo a Francia Correspondencia de Godoy, García, Roume, Hedouville, Loueverture, Rigaud y otros, 1795-1802. (Ciudad Trujillo, 1958). Las notas citadas continua ción son aquéllas que por su relación directa con el tema de este trabajo merece que se les señale. El resto de las informaciones aparece ampliamente detallado en el capítulo XV de mi libro Historia Colonial de Santo Domingo, que saldrá de la imprenta a principios de julio de este año. 12 Cf. Carta "Del Gobernador García al Gobernador de la parte francesa", la Santo Domingo, diciembre 19 de 1795, ed. Rodríguez Demorizi, Cesión de Santo Domingo a Francia, pp. 49-51, citado de ahora en adelante como Cesión. Cf. además las cartas "Del Gobernador García a Mariano Urquijo", Maracaibo, marzo 8 de 1801, Cesión, pp. 621-623, en las cuales explicaba la posición española en relación con los esclavos a partir de la firma del Tratado de Basilea. 13 Véase, en este sentido, la carta "De Esteban Laveaux al Gobernador García", Puerto de Paz, noviembre, 1795, Cesión, pp. 17-20. 14 lbid., p. 17. 15 Ibid., 15-20. 16 "Del Gobernador García al Príncipe de la Paz", Santo Domingo, diciembre 7 de 1795, Cesión, pp. 26-29. 17 Cf. la Carta "Del Gobernador García al Príncipe de la Paz", Santo Domingo, noviembre 1 de 1796, Cesión, pp. 168-171. 18 Ibid., p.171. 19 Ibidem. 20 "Del Agente Provisionales, Roume'; Madrid, diciembre 24 de 1975, Cesión, p. 55. 21 Cf. la Carta "Del Gobernador García al Príncipe de la Paz", enero 4 de 1795, Cesión, pp. 57-58. 22 Cf. la Carta "Del Gobernador García a Mariano Urquijo", Maracaibo, marzo 8 de 1801, Cesión, 622. 23 Cf. Carta del Comandante de Dajabón y otros vecinos al Sr. Presidente y Capitán General Don Joaquín García, el 29 de agosto de 1796, Cesión, p. 138. 24 Cf. carta "De José Antonio de Urizar, Regente de la Real Audiencia de la Santo Domingo, al Príncipe de la Paz", Santo Domingo, abril 16 de 1796, Cesión, p. 86. 25 Carta "Del Gobernador García a Mariano Urquijo", Santo Domingo, mayo 28 de 1800, Cesión, pp. 534-535. 26 El Capitán General de Caracas, "Acompaña relaciones de las familias que han continuado emigrándose de Santo Domingo y han llegado a las Provincias de Maracaybo, Coro y Barcelona de aquella Capitanía General de su mando, incluye copia de las reflexiones que hazen los Generales de Francia Chanlatte y Kerversó sobre la entrega de dicha Ysla al Negro Tusen: de los manifiestos de éste: insultos hechos a los Governadores de España y Francia con lo demás que expresa sobre las exposiciones de dichos generales". Archivo General de Indias, Estado 60. Cf., además, A.G.I. Estado 59, con la parte complementaria a este expediente. 27 Ibidem. 28 Cf. la "Copia de la relación hecha por el General de Brigada Pageot al Ciudadano Roume Agente Particular del Gobierno Nacional francés en Santo Domingo, su data en el Guarico 20 Prairial año 8° (8 de junio de 1800) de la República Francesa una e indivisible", Cesión, p. 559 ss.

253


L

A

T

O

R

R

E

29 Cf. la Carta del Agente Particular del Gobierno Nacional Francés en Santo Domingo a S.E. el Sr. D. Joaquín García Mariscal de Campo de los Ejércitos de S.M.C. Governador y Capitán General de Santo Domingo, Cesión, p. 561-562. 30 Carta de Toussaint Louverture General en Gefe del Exercito de Santo Domingo A.S.E. don Joaquín García, Mariscal de Campo, Capitán General de las Tropas de S.M.C. y Presidente de la Audiencia Real de Santo Domingo, Santo Domingo, 28 de enero de 1801, Cesión, p. 624. 31 Ibid., 624-625. 32 Cf. la Carta de Toussaint Louverture General en Gefe del Exercito de Santo Domingo, a don Joaquín García Mariscal de Campo y Capitan General de servicio de S.M.C., Santo Domingo, 2 de febrero de 1801, Cesión, pp. 626-627. 33 Constitución de la Colonia Francesa de Santo Domingo. Archivo General de Indias, Estado 59. La acompaña un acta de la ceremonia de promulgación en la ciudad de Santo Domingo el día 27 de agosto de 1801. 34 "Memoria descriptiva de la parte española de Santo Domingo que contiene algunas ideas y pensamientos sobre diferentes materias, por Mr. Pedron, Ex Ordenador de Santo Domingo (1800)", ed. Emilio Rodríguez Demorizi, La Era de Francia en Santo Domingo (Ciudad Trujillo, 1955), p. 194. 35 Por eso cuando uno de aquellos gobernadores, el Presidente Francisco de la Rocha Ferrer fue acusado en su juicio de Residencia de haber incorporado gente de color,"mulatos, grifos y libertos", en los rangos militares de la guarnición y milicias de Santo Domingo, el Juez de Residencia no tomó en cuenta la acusación y desestimó los cargos como delaciones "falsas calumniosas e injuriosas". Cf. las "Sentencias de la Residencia tomada a Don Francisco de la Rocha Ferrer, Presidente, Gobernador y Capitán General de Santo Domingo", 1739. Archivo General de Indias, Escribanía de Cámara, Legajo 1, 194. 36 Cf. Pedro Andrés Pérez Cabral. "La Mulatización en Santo Domingo", La Comunidad Mulata, (Caracas, 1967), p. 123, n. 66. 37 Domingo Pantaleón Alvarez Abreu, "Compendiosa Noticia de la Ysla de Santo Domingo", ed. Emilio Rodríguez Demorizi, Relaciones Históricas de Santo Domingo, (Ciudad Trujillo, 1957), III, 259. 38 Ibid., p. 264. 39 Ibid., p. 269. 40 Una prueba de la falta de familias nobles en Santo Domingo lo constituye el acta de una sesión del Consejo de Indias: "Satisface R. Ordende S.M. e informa sobre lo expresado en carta de 17-12-1728 por el Presidente de Sto. Domingo D. Francisco de la Rocha Ferrer, sobre pocas familias nobles que hay en Sto. Domingo, causa que impide ocupar los empleos de la república, haciendo presente las providencias dadas sobre la despoblación de la Isla y otras materias que expresa", 19 de julio de 1730. Archivo General de Indias, Santo Domingo, Legajo 237. 41 Cf. Lemonier Delafosse, Segunda Campaña de Santo Domingo (Ciudad Trujillo, 1946), p. 151. Esta expresión era de uso corriente en Santo Domingo a finales del siglo XVIII y a principios del XIX según pudo constatar Delafosse, un Teniente de Artillería francés que vivió en Santo Domingo a partir de 1804. Quizás sea útil reproducir aquí su vivencia del problema racial en Santo Domingo: "Blanco, amarillo, cobrizo o negro, es un español que está orgulloso de sí mismo! Desgraciado de aquel que se atreva a darle su verdadera denominación, pues entonces monta en cólera reemplaza su paciencia y aunque sea negro como el ébano os contestará, golpeándose el pecho con un orgullo más grande todavía en las Indias Occidentales, que en Europa mismo: "Yo, soy yo blanco de la tierra! . . ." (Moi, moi, je suis blanc de cette terre! ) porque él había nacido criollo y no africano."

254


NOTAS SOBRE LA PRIMERA ABOLICION DE LA. . . 42 Utilizo esta expresión tomándola del interesante y polémico libro de Pedro Andrés Pérez Cabral, La Comunidad Mulata, p. 156. 43 Debo hacer referencia aquí al estudio sobre la inmigración canaria y la Frontera dominicana que aparece en el capítulo XIII de mi libro Historia Colonial de Santo Domingo que saldrá dentro de algunas semanas. 44 "Carta del Gobernador de Santo Domingo, comunica que R.O. de 16 de agosto de 1742 se le ordenaba la demolición del pueblo de isleños llamado San Carlos inmediato y dominante de esta plaza y ciudad, y expone las razones por las que se ha suspendido la práctica de esta orden", Santo Domingo, 15 de octu.bre de 1743. Archivo General de Indias, Audiencia de Santo Domingo, Legajo 281. 45 Cf. Frank Moya Pons, "La Invasión de Boyer", La Dominación Haitiana, (Santiago de los Caballeros, 1972), pp. 15-43. Véase también la "Proclama al Pueblo" del Presidente Jean Pierre Boyer el 9 de febrero de 1822, por medio de la cual anuncia que "Sobre este suelo de libertad ya no hay esclavos", dejando extinguida de esa manera la esclavitud en Ibid; p. 173. Es interesante, además, la. "Memoria presentada por D. Francisco Bienes sobre la situación política de la Isla de Santo Domingo" el 16 de septiembre de 1822, que fue publicada como "Una Carta sobre. la Abolición de la Esclavitud en 1822", EME-EME, Estudios Dominicanos X (enero-febrero 1974), 118-122. 46 Sobre estos detalles, Cf. Vetilio Alfau Durán, "En torno a Duarte y su Idea de Unidad de las Razas", Clio C (julio-septiembre, de 1954), 107-114. 47 Cf. Ramón González Tablas, Historia de la Dominación y Ultima Guerra de España en Santo Domingo, (Madrid, 1870), p. 52,55.

255


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN VENEZUELA Dr. Eduardo Archa Farías

El régimen de esclavitud se inició en Venezuela mucho más tarde que en la mayoría de los países hispanoamericanas. El descubrimiento de las costas venezolanas ocurrió hacia fines del siglo XV cuando el propio Cristóbal Colón se acercó a las tierras del oriente venezolano. Posteriormente otros descubridores, y más tarde los conquistadores, completarán el proceso de conocimiento y dominación de estas tierras. Sin embargo, tanto la empresa descubridora como la de ocupación y colonización, se detuvieron, y transcurrirían muchos años antes de que la inmensidad del territorio de esta colonia del imperio español, fuese totalmente conocido y dominado. La conquista tierra adentro no se realiza sino a partir de mediados del siglo XVII. Todavía a finales del siglo XVIII la conquista de las llanuras estaba en su appgeo. La presencia de los Welsers en la provincia de Coro no contribuyó al sometimiento de los naturales ni al afianzamiento de la obra de colonización. No será sino a partir de 1545 cuando efectivamente comience a afirmarse la gobernación española. En ese año se inician simultáneamente las dos instituciones básicas de la colonización española en América: la encomienda y la esclavitud negra. La provincia contaba apenas con un centenar de pobladores europeos y no proporcionaba fundamento económico alguno para el desarrollo del comercio esclavo; ni siquiera disponía de una base firme sobre la cual pudiera proyectarse el crecimiento de una economía local. Las escasas necesidades de mano de obra para una deficiente agricultura de subsistencia, la proporcionó el indígena reducido en comunidades obligadas a dar prestaciones personales, bajo un régimen muy particular que se llamó "encomienda de repartimiento", que ha sido analizado por nosotros en el libro "El régimen de la encomienda en Venezuela".

La mano de obra esclava era costosa considerada la falta absoluta de capital para todos los fines. Los primeros coloni-

257


L

A

T

O

R

R

E

al

zadores buscaron desesperadamente un punto de apoyo que sirviera de partida y de sostén a la empresa, tan difícil, de crear un establecimiento colonial donde no existían cultivos que pudieran llevarse a los mercados internacionales, ni especies ni minas de oro o plata que parecían ser la única fuente codiciada, y a falta de ellas el mito del Dorado con sus fabulosas riquezas, habría de servir de estímulo para mantener vivo el interés por estas tierras que parecían tan poco promisoras ante los descubrimientos de los enormes yacimientos, ya en explotación, en los vastos y ricos virreinatos del Perú y Nueva España. Unas lánguidas minas de rendimiento incierto, situadas en un lugar recóndito de aquel despoblado y profundo territorio, de una provincia que efectivamente no existía sino en los papeles oficiales. En un lugar nombrado Buria, allí se descubrirán unos pequeños rastros de oro, cuya importancia fue exagerada por los descubridores para levantar el entusiasmo de una población europea que no llegaba al centenar de personas; y para aquietar su impaciencia que ya había puesto a andar hacia la Nueva Granada a la mayoría de los primeros pobladores, desesperados éstos por tanto esfuerzo infráctuoso y por la dureza de un medio físico hostil, que pudo más que la propia resistencia indígena para alejar del suelo a los soldados que buscaban la aventura del poder y de la riqueza. A esas minas de Buria se conducen los primeros negros esclavos asentados en la tierra firme venezolana, aunque ya se habían llevado algunos a morir en el seno de los mares en torno de las islas de las perlas, cuyas aguas profundas sustentaron una fugaz riqueza de la que apenas quedan dispersos restos arqueológicos, y cuna también de la más negra leyenda de atrocidades movidas por la codicia y la rapiña. En aquellas minas de Buria unos ochenta negros bajo las órdenes directas de los gobernadores españoles, iniciaron la explotación de unas exiguas cantidades de oro arrancadas tras duros esfuerzos a un suelo que nada parecía prometer ni al minero, ni al agricultor, ni ganadero. Fueron los esclavos de estas minas los que se sublevaron en 1553, capitaneados por el negro Miguel, quien titulándose rey, pretendió fundar un pintoresco reinado de color en el propio corazón de América. 258


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN VENEZUELA. .

los

muy

Las ilusiones de la pretendida riqueza de este sitio se desvanecieron pronto y de ellas solo quedó, como recuerdo, la leyenda del efímero reinado y muerte del rey Miguel y de su mujer la reyna Guiomar, episodio sobre el cual tantas páginas se han escrito de buena y mala literatura histórica. Así se inicia la esclavitud negra en Venezuela. Durante todo el siglo XVI y del siguiente XVII, Venezuela continuaría siendo una colonia sin asidero económico. Su suelo no rico ofrecía pocos estímulos al agricultor y las posibilidades para desarrollar cultivos de plantación, para un mercado internacional tan lejano y de tan difícil acceso, parecían poco promisoras. Aquella pequeña agricultura destinada a un consumo doméstico estrechamente limitado, no presentaba ningún fundamento económico que justificase el empleo de mano de obra esclava, en labores de mínimo rendimiento. No habrá de ser sino a partir del desarrollo de los cultivos de cacao con destino al mercado de Nueva España, cuando la despoblada provincia habría de ver progresar las cifras de su población negra en las plantaciones cacaoteras, y posteriormente en las de caña de azúcar, aunque éstas jamás alcanzarían dimensiones comparables a las de Cuba, Santo Domingo o Puerto Rico. Las relaciones sobre el ingreso del negro en los puertos venezolanos por manos de traficantes franceses, ingleses, portugueses y aún españoles son insignificantes en el siglo XVII. Las pobres minas de cobre de Cocorote, que movieron las esperanzas de una riqueza minera en el territorio de la antigua colonia, ocuparon el mayor número de esclavos jamás logrado, hacia el año de 1653, pero no llegó al centenar de negros: la lista de esclavos empleados en esas labores apenas arroja la cifra de 99. Contando los niños, Ja población en aquellas minas de Cocorote solo llegaba a 122 personas. Fue tan insignificante el rendimiento minero en Venezuela, que la mayor fundición de oro, la de 1564, no llegó a 9.000 pesos en todo ese año. El desarrollo de la esclavitud negra en Venezuela corresponde al siglo XVIII, y justamente alcanza su apogeo en los años finales de esa centuria. A ese siglo, pues, debemos dedicar nuestra atención para explicar los alcances de la institución. 259


L

O

A

R

R

E

El cacao y la esclavitud negra. Al finalizar el siglo XVII, ya el comercio del cacao hallábase firmemente establecido y en manos de los criollos era conducido a los prósperos mercados de la Nueva España. Los cultivos, antiguamente reducidos a los términos de las comunidades indígenas y de algunas dispersas haciendas en la cordillera andina y en las serranías de la costa, comienzan a asentarse y a extenderse para convertirse en importantes plantaciones en las húmedas y calurosas tierras próximas al mar, en lugares insalubres de difícil acceso, donde constituyeron verdaderos enclaves cuya única puerta era el océano, pues tenían a sus espaldas las elevadas e impenetrables montañas. Eran sitios detestados .por el blanco, donde las fiebres y los malos "humores", el calor sofocante y el alto índice de la humedad, conspiraban contra la salud y dejaban huecos en la rala población. Los propietarios españoles, que se llamaban ellos mismos así, aunque eran criollos que se daban ínfulas de noble abolengo de dudoso origen, evitaban aun el paso rápido de visitas de inspección por aquellas ricas plantaciones de lo que hemos llamado "el árbol del dinero", porque los pequeños granos oscuros circularon a manera de monedas de firme valor, en sustitución de la menuda, aún en México donde abundaba la metálica. La ubicación de esas plantaciones determinó una distribución geográfica muy peculiar de la población negra en Venezuela, que aún es posible apreciar an nuestros días, pues aislada como estaba procreó y se multiplicó, constituyendo pueblos muy numerosos que, bajo la República, crecerían ya con pobladores libres en las zonas de'.Barlovento, de Yaracuy, de las costas de Caracas. Las otras regiones del país donde no tuvieron asiento las plantaciones cacaoteras, la existencia del esclavo negro fue débil y fue débil también la huella que dejó de su pasado. Apenas se encuentra con algún señalado relieve en las zonas donde alcanzó algún desarrollo la caña de azúcar. Aunque en todas partes se encuentra el testimonio de su presencia en el servicio doméstico, sobre todo en Caracas y en algunas otras de las pequeñas ciudades que lograron cierta prosperidad.

260


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN VENEZUELA. .

La población negra esclava en Venezuela, estaba concentrada en la antigua provincia de Caracas, donde, hacia 1800, había 60.800 de una población esclava negra total de 80.000 en todas las provincias que hoy constituyen la República de Venezuela. Sin embargo, la población negra y mestiza era tres veces mayor, como consecuencia del aislamiento en que se mantuvo en las plantaciones cacaoteras y de caña de azúcar, que permitió su reproducción aún sin cruce con indios o pardos. Considerado cuantitativamente este número total para las siete provincias de solo 80.000 esclavos negros, parece pequeña y hace pensar que como grupo étnico y como problema social, tenía una importancia mucho menor de lo que en términos generales, suele dársele. Pero la importancia de esta masa esclava no puede medirse tan solo por su número. Es preciso para medirla considerar su importancia en la producción. Estos esclavos eran utilizados, repetimos, en las plantaciones donde su empleo estaba económicamente justificado. El cacao fue el principal producto de exportación y comercio de Venezuela, en tanto que la caña de azúcar servía solo para atender las necesidades internas de este producto: los demás cultivos correspondían más a una economía de_ subsistencia que de mercado. El valor de una pieza de "negro" podía llegar hasta trescientos sesenta pesos, que representaba un capital muy importante. El precio promedio podía considerarse en trescientos pesos, equivalente aproximadamente a mil seiscientos jornales. A esta inversión inicial se sumaban ochenta pesos anuales de gastos de mantenimiento, que representaban mil noventa jornales. Vistas estas cifras, evidentemente el empleo de mano de obra esclava no se justificaba sino en aquellas labores que requiriesen un empleo continuo, suficientemente rentable, bajo circunstancias y número que no pudiese ofrecer otra clase de trabajadores. El cultivo y beneficio del cacao llenaba esas condiciones para el empleo de esclavos, ya que reclamaba un trabajo constante, labores duras, y la venta dejaba un beneficio muy elevado que podía cubrir fácilmente tanto la inversión como el capital de trabajo. Además, como ya también lo advertimos, esas plantaciones estaban situadas en lugares distantes de las 261


L

A

T

O

R

R

E

ciudades, en sitios de muy difícil acceso, donde no era casi posible encontrar otra clase de mano de obra como no fuese la que los propietarios de las plantaciones pudiesen adquirir en el mercado de esclavos para trasladarla a esos sitios húmedos y ardientes, generalmente azotado por endemias que hacían precaria una vida sin disfrute. Fue el cacao el principal fruto de exportación y la base de la riqueza de los criollos ennoblecidos mediante el poder de la fortuna labrada por el trabajo de los oscuros descendientes africanos. No hubo en toda América hispana un fruto agrícola que diese tan altos beneficios, al punto que en la escala de valores aparecía después de los metales preciosos. El área de cultivo de las plantaciones de cacao llegó, hacia finales del siglo XVIII, a unas quince mil fanegadas de tierra, calculando Humboldt en 16 millones el número de árboles. Su producción pasó largamente de las cien mil fanegas en la sola provincia de Caracas. Sumada a las otras que después se le agregarían para constituir la provincia, la producción total de este grano se acercaba a las doscientas mil fanegas, cuya venta podía dar un producto bruto de ocho a diez millones de pesos anuales. Hoy no tenemos una medida exacta, pero podrá tenerse una idea de lo que ya importaba, si pensamos que el presupuesto de la República en el último tercio del siglo XIX no alcanzaba a esa cantidad, que ingresaba a las árrcas de una clase terrateniente formada por una veintena de familias que constituyeron una poderosa y cerrada aristocracia local, contrariamente a esa supuesta pobreza de la provincia de Venezuela, versión que se repite muy a menudo en muchos aspectos de la .historia venezolana en un intento para dar justificación al movimiento emancipador, como si este necesitase de razones de tan elemental sentido crematístico. El café y la esclavitud negra: El desarrollo del cultivo del café, que se inicia a finales del siglo XVIII, vendría a constituir uno de los elementos que condujeron a la decadencia de la esclavitud como institución en Venezuela. El café, un cultivo que requiere mano de obra

262


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN VENEZUELA. .

en la temporada anual de la recolección y de su beneficio en los patios de las haciendas, no ofrecía fundamento económico para el empleo de la mano de obra esclava. El cultivo de este grano se establece en zonas elevadas, frescas, cerca de los centros poblados, en lugares salubres. Era fácil encontrar mano de obra asalariada, no muy costosa para aquellas labores de la recolección, que podían ocupar una mása muy importante de trabajadores agrícolas por soto seis u ocho semanas, sin ninguna otra inversión por parte de los empresarios agrícolas que el pago de esos jornales, sin el peso de responsabilidades, como en el caso de los esclavos, que eran personas dependientes del amo, sobre quien el Estado ejercía cierta vigilancia, imponiéndole algunas obligaciones. En cambio, el empleo del trabajador asalariado no conllevaba ninguna obligación ni pérdida de capital, como era la muerte o inutilidad por accidente o enfermedad del esclavo. El café desalojaría finalmente al cacao en la escala de valores de los frutos del comercio exterior; atrajo el interés de todos los agricultores que, lentamente, abandonaron el cultivo del cacao, por el atractivo de los beneficios crecientes y para aprovechar las tierras altas de sus haciendas, de las que solamente utilizaban una pequeña cantidad de suelo en la plantación cacaotera, estableciendo cultivos cafeteros en las partes montañosas que, hasta entonces, no tenían posibilidades de aprovechamiento agrícola y permanecían sin valor. Se inicia así un proceso de fijación de la mano de obra libre o semilibre dentro de las grandes propiedades, con el objetivo de asegurar una masa laboral suficiente para el momento de la recolección, sin que pesase sobre la fortuna de los propietarios. Es el comienzo de formas múltiples de explotación de la tierra por medio de colonos, pisatarios, arrendatarios, medianeros y otras maneras de asociación que, finalmente, condujeron al sistema de trabajo compulsivo por deudas, que hizo aún menos atractivo el empleo de la mano de obra esclava. Aún en aquellas plantaciones donde había un número apreciable de esclavos negros, los amos iniciaron un proceso de alivio de sus obligaciones haciendo recaer sobre el propio esclavo los gastos de sustento y conservación. El procedi263


L

A

T

O

R

R

E

miento era el de cederles alguna pequeña porción para que establecieran en ellas "arboledillas" de diferentes frutos, que le daban al propietario una ganancia marginal, puesto que adquirirían las cosechas, naturalmente al más bajo precio posible, obteniendo altos beneficios al venderlas en el mercado local o foráneo; además, ponían en producción tierras ociosas y lograban gratuitamente la deforestación de ellas. Mediante este proceso se va produciendo así la transferencia del esclavo en trabajador libre, pues mediante la permuta de sus frutos el amo le concede la libertad que, en la mayoría de los casos, era más ficticia que real pues obligaba al antiguo esclavo a permanecer dentro del fundo, y como presunto trabajador libre le producía la plusvalía muy superior a la que le rendía la mano de obra esclava. La cuenta era muy sencilla: con los solos gastos del mantenimiento anual del esclavo, el terrateniente podía contratar cuatro y hasta cinco trabajadores libres. La guerra de la Independencia y la esclavitud: La prolongada guerra de la independencia contribuyó a acelerar el proceso de decadencia de la esclavitud. El gobierno español es el que más contribuye a este paso, pues para combatir a los jefes republicanos que eran todos o casi todos miembros de aquellas familias terratenientes, ofreció garantías a los esclavos que se sublevasen contra sus amos o que los delatasen, o que se enrolasen en las filas monárquicas para constituir los ejércitos que marcharían contra las fuerzas republicanas que, sobre todo en un principio, fueron miradas con desconfianza y aún con aversión porque las capitaneaban muchos' de los dueños de las grandes propiedades que despojaron de tierras a las comunidades indígenas, o que despotizaron a los trabajadores campesinos asentados en tierras ajenas, fijados en ellas por deudas que pasaron de padres a hijos y nietos. A su vez, por represalia, los republicanos, sobre todo después de la caída de la segunda República, hicieron ofertas atractivas a los esclavos y a las clases populares para volverlas contra los monárquicos, criollos y españoles, que apoyaban el gobierno realista y quienes habían hinchado sus heredades 264


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN VENEZUELA. .

la

con los predios tomados a los republicanos. En esta segunda fase los líderes de la República estuvieron en mejores condiciones para atraerse el favor de los negros, esclavos y libres, pues como propietarios despojados que habían sido por los monárquicos, no tenían ya mucho que perder con sus ofertas para que los esclavos se volviesen contra sus amos. Lo cierto es que al final de la guerra de la independencia la esclavitud había descendido al más bajo grado de languidez. Era una institución agónica que subsistió veinte años, más por la terquedad de los pocos propietarios que por razón económica suficiente. Cuando el 23 de marzo de 1854 fue sancionada la ley de abolición de la esclavitud, apenas quedaban unos seis mil esclavos en todo el país, mayoría empleada en labores domésticas y su función económica puede calificarse de insignificante. La propiedad del esclavo se había desvalorizado de tal manera, que muchos amos se veían obligados a hacer sacrificios económicos para sostener a sus criados y abundaron terratenientes que liberaron a sus esclavos a sabiendas de que se deshacían de una propiedad que no les era útil y que, por el contrario, constituía una carga y una molestia. La ley de 1854, lejos de resultar un despojo en perjuicio de los escasos propietarios de esclavos que aún quedaban, vino a constituir para éstos una recuperación inesperada de unos bienes que carecían ya dé valor en el proceso de producción y menos aún en el mercado, donde no tenían ninguno. El hecho es que esta liberación no tuvo una consecuencia política ni social apreciable. En la mayoría de las haciendas los esclavos quedaron en el mismo suelo como trabajadores a jornal o colonos o pisatarios y otras formas precarias de tenencia de la tierra, y ninguno de ellos sintió que se hubiese operado un cambio en su condición de vida, pues no sería ésta en lo sucesivo menos dura, ni el patrón menos despiadado que el amo; peor aún, el patrón acreedor tendría más firmes y desconsiderados derechos sobre la vida y la hacienda del peón endeudado, que tuviera el amo sobre la vida y bienes del esclavo. Si en algunos fundos los documentos registran manifestaciones de júbilo de los esclavos al saber que ya eran libres, posteriormente otros documentos nos

265


L

A

T

O

R

R

E

mostraron el triste retorno de los mismos campesinos negros que volverán, como ciudadanos legalmente libres, para incorporarse a un ejército de peones sujetos a un jornal durante los días de la zafra y de la recolección, pero sobre quienes gravitará la segura amenaza de los llamados "días muertos" cuando habiendo cesado ya los períodos de labor, no tendrán más quehacer que el de vagar o refugiarse en sus conucos donde llevarán una vida miserable. Los tratadistas buscarán más tarde en vano huellas de una reacción de la masa de esclavos liberados o de los influyentes jefes locales afectados por la liberación. Gil Fortoul dirá asombrado: "no se nota ningún cambio social o político debido a la influencia de los nuevos ciudadanos".

266


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE BRITANICO: -SUPUESTOS Y RESPUESTAS*— Dr. Robert J. Moore

En 1834, el Parlamento Británico abolió la esclavitud en los Dominios Imperiales. Al hacer ésto, logró una revolución a tenor con los cánones constitucionales británicos: el cambio fundamental se impuso desde arriba y no desde abajo mediante un arranque de violencia. Fue decretada por la voluntad de la legislatura, no por la voluntad de los esclavos. Se deben analizar con cuidado los propósitos de los hombres que abolieron la esclavitud, si se han de comprender adecuadamente los ajustes subsiguientes en la sociedad antillana. La abolición de la esclavitud — que a la larga resultó ser fundamental y que a la sociedad hacendada pareció destructiva — fue "una revolución conservadora". Los hombres que votaron a favor de la abolición y aquéllos que tuvieron que implantarla desde la Oficina de Asuntos Coloniales en Londres no deseaban cambios abruptos ni una reorganización fundamental de la sociedad antillana. Tenían un objetivo en común: liberar a los negros; pero muy pocos de ellos deseaban ver un cambio serio en la estructura de clases de la sociedad, ni que se desafiara seriamente el centro del poder en la sociedad. Para estos hombres, la emancipación fue una "revolución de riesgos limitados". Existieron tres razones importantes para esto — razones que formaron parte de la mentalidad de la época, de los conceptos prevalecientes de la sociedad y del sentido de los intereses y la responsabilidad imperiales. *Traducción efectuada por la Sra. Josefina A. de Tanner.

267


L

A

O

R

R

E

el

La primera fue concepto del trabajo. Para el pequeño grupo de abolicionistas que por tanto tiempo había trabajado para lograr la emancipación de los esclavos, la esclavitud como institución no tenía defensa alguna porque era un mal moral. Para el grupo mayor de miembros del Parlamento que votó a favor de la muerte de la "Institución Peculiar", la esclavitud era un mal debido a que era una forma de trabajo improductiva. Se basaba en la coacción y no en el contrato. Para estos hombres, la idea del contrato se estaba convirtiendo en algo tan sagrado como la idea de la propiedad privada. El contrato implicaba la libertad del trabajador para escoger a su patrono; pero al hacer esto y al comprometerse por contrato a proporcionar su trabajo, quedaba obligado bajo ese contrato y era el deber y el interés de su patrono el asegurarse de que no rompiera el contrato. A estos hombres les parecía que la creciente hegemonía económica de Gran Bretaña en la década del 1830 se debía en parte a la idea del trabajo por contrato. El aumento poblacional de Inglaterra desde la década del 1760 y el traslado de la población desde el campo a los pueblos y zonas mineras, convirtió la idea del trabajador libre realizando un contrato con su patrono, no sólo deseable sino también inevitable. La presión para encontrar empleos era tan grande para los trabajadores y las ventajas que tenía el capital sobre el trabajo eran tan poderosas que la libertad para hacer contratos era un concepto conveniente el cual demostró ser una contraparte interesante a la idea del comercio libre que surgía en aquella época. Así como Inglaterra creía cada vez más en el comercio libre porque significaba que podía dejar atrás a sus competidores y prácticamente monopolizar los mercados de ultramar, los patronos creían en el trabajo libre contractual porque la libertad del trabajador significaba en realidad su entrega a manos del patrono.

se

Al proyectar estas ideas en las Antillas, los miembros del Parlamento que votaron a favor del fin de la esclavitud visualizaron que el trabajo contractual tomaría el lugar del trabajo coaccionado. Argumentaban que' el trabajo coaccionado rendía ineficientemente porque se realizaba con 268


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE. . .

a

y

lo

renuencia. Lo que el hacendado ganaba mediante el control total de sus trabajadores, lo perdía al éstos realizar mal su trabajo. Por tanto, la esclavitud era más bien una pérdida económica que una injusticia moral. Con la libertad, el hacendado tendría menos control sobre la movilidad de sus trabajadores; pero ahora el trabajador estaría en libertad de asumir obligaciones contractuales por las cuales recibiría paga las cuales estaría obligado. El segundo gran postulado que sostuvieron estos hombres en relación con la emancipación de los esclavos fue su sentido de jerarquía social. La emancipación tenía el propósito de robar a los hacendados su propiedad de esclavos; no tenía la intención de robarles su posición en la sociedad. El gran cambio no se proponía a echar abajo un viejo orden y sustituirlo por uno nuevo. Tenía el propósito de modificar el orden viejo gradualmente, permitiendo la introducción de una clase nueva en el medio, pero el privilegio y la influencia de la clase hacendada en lo alto de la sociedad permanecería intacta. De vez en cuando sería necesario evitar que el comportamiento político de los hacendados llegara a extremos desmedidos; pero se consideraba vital para la salud de la sociedad el que ellos continuaran en su posición y en su forma de ser. Tras este razonamiento yacen dos proposiciones: una racial y la otra económica. Ninguno de los hombres que votó a favor de la abolición de la esclavitud contemplaba una sociedad en el Caribe donde los mulatos o los negros reemplazarían a los blancos en posiciones de influencia y control. La sociedad permanecería multiracial con los blancos ocupando la posición de socios principales y permanentes y los negros y mulatos ocupando posiciones de socios menores con pocas probabilidades de ascender. El espectro de Haití aparecía en forma exagerada en sus pensamientos; y uno de los propósitos de la emancipación, según se llevó a cabo en 1834, fue el de apoderarse de antemano de la posibilidad de que ocurrieran otros casos como el de Haití en las islas británicas del Caribe. Henry Taylor de la Oficina de Asuntos Coloniales, cuya claridad de 269


L

A

T

O

R

R

E

pensamiento y lucidez de expresión sirven de guía para la forma de pensar de dicha Oficina, habría preferido un gobierno Colonial de la Corona ("Crown Colony Government") en todas las Antillas para evitar un comportamiento vindicativo por parte de la clase hacendada el cual él consideraba que los llevaría a constantes choques con los negros emancipados — un tipo de comportamiento permitido por las antiguas constituciones colonialesf aún existentes en todos lados excepto en Trinidad y Guyana. Pero su deseo de un Gobierno Colonial de la Corona (Crown Colony Government) no era el de destronar la clase de hacendados blancos sino más bien de regular su comportamiento para que ellos mismos contribuyeran a la estabilidad de un orden social en el cual ellos permanecerían a la cabeza. A menudo, se explicaba esta preferencia racial en términos culturales: el argumento de civilización de los esclavos. Una de las razones principales para la emancipación presentada por algunos de los abolicionistas más idealistas fue el efecto embrutecedor que producía la institución de la esclavitud en los mismos esclavos: les impedía subir en la "escala de civilización", y por lo tanto, participar en la más significativa de todas las bendiciones que los británicos podían ofrecer al mundo: su propia forma de vida y su propia escala de valores. El argumento sostenía que en tanto existiera la esclavitud, la sociedad antillana permanecería básicamente degradante pues, los negros, no importa cuanto imitaran algunos las posturas de sus amos, carecerían de razones apremiantes para desarrollar actitudes que no podrían expresar libremente; y los blancos, degradados por su proximidad a los "negros bárbaros" y por el uso corrupto de su propio gran poder, continuarían perdiendo las gracias y cualidades espirituales de los ingleses. Por lo tanto, la libertad significaría el comienzo de un proceso por el cual los negros serían civilizados y aprenderían a adquirir algunas de las artes y actitudes que distinguían a la civilización británica de aquellas sociedades menos ordenadas y menos vigorosas. Pero el proceso de civilizar a los negros no se podría lograr sin la presencia de los blancos — no sólo unos 270


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE. . .

pocos funcionarios y misioneros blancos, sino una clase alta blanca cuya presencia en la sociedad sería relativamente continua porque estaba dotada del prestigio y del dominio social que le daban el incentivo necesario para permanecer allí. Se argumentaba que su presencia y su contacto diario con los negros era una garantía de que los últimos tendrían modelos de comportamiento para seguir, y que la libertad de los negros era una garantía de que la clase hacendada blanca. la cual ya no estaba corrompida por su poder sobre los negros, al darse cuenta de que el mejoramiento y la elevación del nivel de la sociedad dependían de ella, igualaría su posición en la sociedad con un comportamiento gentil. En resumen, se argumentaba que los negros necesitaban la clase que ids había mantenido en la esclavitud para enseñarles a ser libres. El tercer postulado fue el corolario económico del segundo. La presencia de una clase alta blanca en el Caribe garantizaría el fluir continuo del capital británico: un argumento que surgió del deseo por parte de la Oficina de Asuntos Coloniales de mantener una conexión económica imperial. En las plantaciones antillanas se había invertido una gran cantidad de capital británico y debido a que los hacendados antillanos se endeudaban cada vez más con los capitalistas ingleses, se consideraba que los capitalistas ingleses seguirían invirtiendo en la economía antillana únicamente si las plantaciones continuaban en existencia. Para los miembros del Parlamento en 1834, la partida de los blancos de las Antillas equivalía a la partida del capital británico; pues se consideraba que los mulatos y los negros no podrían manejar las plantaciones ni podrían obtener el tipo de capital que recibirían los hacendados blancos debido a sus lazos con el Reino Unido. Pero el argumento iba más lejos aún: si la supervivencia de los blancos era necesaria para la entrada del capital británico, la supervivencia de las plantaciones era igualmente necesaria para la existencia de la elite blanca. Escasamente se podía concebir a las Antillas sin las plantaciones: posible271


I,

T

A

O

R

R

E

sin

sin

mente podrían existir otras actividades económicas, pero estarían subordinadas a estas grandes unidades. Las haciendas o plantaciones constituían el eje de la economía antillana y sin ellas las islas se convertirían en territorios del Africa negra economía, gobierno y sin civilización. Si las plantaciones eran necesarias para la supervivencia de los blancos, también las consideraban necesarias para la disciplina de los negros. Aquéllos que abolieron la esclavitud no deseaban liberar a los negros sólo para entregarlos a sus propias "inclinaciones"; querían a los negros disciplinados, libres quizás para escoger a sus patronos pero no libres para escoger el no tener patrono. En base al supuesto -de que un pueblo esclavizado, al ser liberado, podría recaer en una "haraganería bárbara", concluyeron que el trabajo continuo en las plantaciones inculcaría en los negros los hábitos de regularidad, disciplina, diferencia y laboriosidad — en resumen, las plantaciones serían una escuela del carácter, que convertirían a los negros libres en réplicas de la clase trabajadora inglesa. Para los victorianos, aquéllos que trabajaban para sus superiores eran los pobres industriosos: aquéllos que trabajaban para sí mismos eran los pobres ociosos. La "ociosidad" según la interpretaban ellos, eran una dé las características que no querían que tuvieran los negros; pues anularía el propósito de la emancipación. Por lo tanto, las plantaciones eran una necesidad absoluta, no sólo para la economía antillana sino también para el carácter antillano. Es más, no sólo era una institución económica, sino un valor moral: unificaba la sociedad desde adentro y unificaba las relaciones imperiales de afuera. Hacía posible la libertad sin el peligro de un caos, al preservar en el nuevo sistema algo de las características jerárquicas del antiguo. Este era el trasfondo cuando llegó la libertad teórica a los esclavos el lero. de agosto de 1834. Digo teórica porque pasaron, excepto en Antigua, no de la esclavitud total a la libertad total, sino de la esclavitud al aprendizaje, un arreglo típico británico entre dos irreconciliables — servidumbre y libertad. Los hechos del aprendizaje eran relativamente simples: la persona del trabajador de la hacienda ya no era propiedad de 272


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE. . .

su amo, pero siete horas y media de su trabajo diario sí lo eran. Se tendrían que prestar sin remuneración alguna. Pero el aspecto fundamental del Aprendizaje era que negaba movilidad al trabajador, y en este sentido no constituía un arreglo entre el viejo sistema y el nuevo sino una continuación de la esclavitud bajo otro nombre. Pues si uno de los atributos fundamentales de la libertad es el derecho a trasladarse a donde uno desea, entonces el Aprendizaje era su antítesis. No obstante, la justificación del Aprendizaje está a tenor con el supuesto en el cual se basaba la emancipación. Aquéllos que defendieron este sistema lo hicieron sobre las bases de que tanto los hacendados como los ex-esclavos necesitaban un período de ajuste antes de ser expuestos a una sociedad totalmente libre. Para el hacendado esto representaba la oportunidad de reorientar su línea de pensamiento, de reevaluar y reajustar su contabilidad y de reorganizar sus técnicas administrativas. Fundamentalmente, le daba la oportunidad de mirar alrededor en busca de fuentes alternas o complementarias de mano de obra en aquellas colonias donde fuera necesario. Para el trabajador significaba un período de entrenamiento para los rigores de la libertad. Si se recuerda lo mencionado anteriormente sobre el enfoque conservador implícito en la emancipación, no es sorprendente el encontrar al Parlamento ideando un plan que a su entender inculcara en los nuevos hombres libres aquellos hábitos de diferencia, regularidad y laboriosidad los cuales creían que la esclavitud había desalentado y sin los cuales la libertad sería una charada. En resumen, desde el punto de vista del trabajador, el Aprendizaje sería un severo comienzo para el proceso de civilización, y desde el punto de vista del hacendado, sería un período de cambio sicológico y de modernización económica. Se suponía que este punto medio o aprendizaje durara hasta 1840 para los esclavos que trabajaban en los campos, pues se había decidido -que los esclavos diestros serían libertados el lero. de agosto de 1838. Pero a principios de 1838, los Gobernadores de todas las colonias se dieron cuenta, aunque no estaba muy claro para los hacendados, de 273


~

L

A

T

O

R

R

E

que el otorgar libertad completa a algunos de los aprendices y negársela a otros traería más trastornos sociales que el otorgar completa libertad a todos. Por lo tanto, en las Antillas Británicas se conmemora el lero. de agosto de 1838 como el verdadero "día de la libertad", ya que los aprendices, a quienes no engañó en forma alguna la naturaleza del Aprendizaje, continuaron considerando los cuatro años después del 1834 como esclavitud. Trollope escribió una vez "El final de un pecado es el comienzo de una lucha" y a muchos hacendados les pareció que a partir de 1838 comenzaría una lucha fundamental entre el trabajador y el capital, al igual que una lucha social entre los negros, los mulatos y los blancos. Por lo tanto, la clase hacendada estaba decidida a buscar medios para anular los efectos de la libertad mientras se regodeaba en su terminología. Los negros estaban decididos a dar a su nueva libertad una dimensión económica y social al igual que una jurídica. Y los mulatos, si sus filas eran suficientes en cualquiera de las colonias, estaban decididos a utilizar su posición intermedia para adelantar su posición política y exigir de los gobernadores o asambleas nombramientos sustanciales o patronazgos. Era necesario que la Oficina de Asuntos Coloniales intentara regular el nuevo orden de la sociedad en el Caribe. Si puedo citar no textualmente a Churchill, el Parlamento no había abolido la esclavitud para presidir sobre la liquidación de una sociedad. Para los hombres de la Oficina de Asuntos Coloniales, tres asuntos parecían necesarios. El primero era que, en tanto fuera posible, las plantaciones deberían continuar funcionando usando los antiguós trabajadores aunque bajo las nuevas condiciones. En colonias como Barbados, Antigua y algunas de las pequeñas islas del Caribe, esto era inminentemente posible. En Barbados, por ejemplo, casi todas las tierras eran parte de las plantaciones. Por lo tanto, la 'geografía negaba a los trabajadores de Barbados la movilidad conferida por la libertad: podían cambiar de patronos, pero muy pocos podían realizar el profundo cambio de no trabajar en las haciendas de caña de azúcar. Algunos poblados libres sí

274


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE. . .

lucharon por lograr su existencia en aquella isla, pero no pudo ocurrir un éxodo de las plantaciones para crear una economía que no dependiera de las mismas y añadir así una nueva dimensión económica y social a la sociedad en Barbados. En una isla como Antigua, algunos de los ex-esclavos se trasladaron a las montañas donde la tierra les proporcionaba una independencia precaria y difícil y de las que tenían que regresar periódicamente para trabajar en las plantaciones. Pero en lugares como Jamaica, Trinidad y Guayana, la libertad presentó un reto sustancial a la clase hacendada. En Guayana y Trinidad particularmente, existían grandes áreas de tierra virgen que nunca se habían utilizado para plantaciones, o una gran cantidad de haciendas abandonadas que presentaban una tentación para que los esclavos las ocuparan. Por lo tanto, después de 1838 en estos tres territorios se desató una considerable lucha entre el capital y el trabajador. En Jamaica, la mano de obra era abundante si los hacendados podían evitar que los trabajadores adquirieran tierras o encontrar alguna forma de reducir al mínimo el potencial de regateo y así restablecer su control sobre ella. Intentaron hacer esto en un gran número de haciendas convirtiendo a los trabajadores en un proletariado sin tierras, expulsándolos de sus casas y de las parcelas de tierras que por lo regular estaban a su disposición durante la esclavitud y el Aprendizaje, reduciéndolos así a una posición desesperante desde la cual su único recurso sería aceptar trabajo bajo los términos del hacendado. En muchas ocasiones este recurso extremo resultó contraproducente. Los misioneros, en particular los Bautistas, quienes fueron los protagonistas principales de los negros libres, compraban tierras disponibles al gobierno o a los hacendados demasiado endeudados como para rechazar la oferta, y las revendían a los negros, creando así el sistema de aldeas libres de Jamaica. El sistema de.aldeas representó para los hacendados el retiro infame de la mano de obra necesaria de sus campos e ingenios y el establecimiento peligroso de una economía campesina alterna: el elemento que más temían como resultado de la emancipación. 275


L

A

T

R

R

E

loo

En Guayana, donde antes de la emancipación la población esclava no había sido suficiente para el trabajo en las plantaciones, los temores de los hacendados, según se acercaba la libertad total, eran graves y genuinos. Era obvio que ocurriría una intensa lucha entre el capital y la mano de obra; pues al libertarse a los trabajadores y al retirarse la mayoría de las mujeres y niños parcial o totalmente del trabajo en las plantaciones, se agudizaría la escasez de mano de obra. Esto significaba una competencia entre los hacendados para obtener mano de obra en lugar de una competencia entre los trabajadores para obtener empleos. Por lo tanto, no es sorprendente encontrar que en Guayana sólo un año después de la emancipación los hacendados habían entrado en fuerte competencia los unos con los otros utilizando todo recurso disponible, en particular altos jornales, para atraer trabajadores a su servicio. Obviamente, la apariencia monolítica de la clase hacendada se quebrantaba y para resolver este problema tendrían que aumentar la mano de obra o asegurarse de que la cantidad de trabajadores no se redujera mediante la venta de tierras a los negros. La política colonial había dificultado aunque no imposibilitado la adquisición de tierras por los negros en las Antillas: las tierras de la Corona sólo se podían comprar en parcelas de acres a un precio mínimo fijado en una libra por acre. El propósito era desalentar a los negros, excepto a los más industriosos y bien dotados, a abandonar el sistema de plantaciones por una existencia agraria independiente. Sin embargo, debido a que en Guayana existían numerosas plantaciones de algodón abandonadas que sus dueños no podían vender, varios hacendados estaban dispuestos a desprenderse de las mismas a precios que los ayudaran a pagar las elevadas hipotecas que aún se cernían sobre sus cabezas. Por lo tanto, la misma clase hacendada había derrotado el propósito de la política de privar de tierras a los negros. Aún desde 1839, había comenzado la compra de aldeas por grupos de negros en Guayana; y al darse cuenta los hacendados de los precios excesivamente altos que se 276


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE. . .

comprometían a pagar los hombres libres por estas tierras abandonadas, se desató una reacción en cadena y los hacendados, en lugar de desalentar la posesión de tierras por los negros, comenzaron a promover la venta de tierras. Así, uno de los resultados importantes de la libertad en Guayana, fue el intento por parte de los negros de establecer una economía independiente de las plantaciones, cumpliendo de esta manera con las implicaciones legales de la libertad.

los

En Jamaica como en Guayama y hasta cierto punto en Trinidad, fue necesario buscar medidas que, si no podían evitar la posesión de tierras por parte de los negros, hicieran a esas posesiones poco provechosas para crear así una dependencia, por lo menos, parcial en las plantaciones. Es en este contexto que el poder político de los hacendados, estructurado aún en base a las antiguas constituciones, es de gran importancia para comprender los resultados de la libertad. Pero es igualmente importante observar que hasta en aquellas colonias donde el poder de la Oficina de Asuntos Coloniales era mayor que el poder de los hacendados, como en Trinidad, o donde el poder de la Oficina de Asuntos Coloniales y el poder de los hacendados estaba en equilibrio, como en Guayana, el propósito era preservar el sistema de plantaciones a expensa, si era necesario, de la economía aldeana. Particularmente en Guayana, pero también en Trinidad y Jamaica, la historia de las aldeas después de 1838 es una de lucha por sobrevivir en lugar de un progreso ventajoso, y la explicación de ésto reside no en la indolencia del aldeano negro, según dirían los apologistas de los hacendados o de blancos, sino en la privación consciente de asistencia por parte del gobierno la cual las pudo haber convertido económicamente viable. El hecho de que las aldeas sobrevivieran en estos tres territorios extensos sin convertirse en una economía provechosa, también se relaciona con la supervivencia y el poder de la clase hacendada un siglo después de la emancipación. Esto me trae de nuevo al punto que establecí al principio: que la emancipación fue una revolución de riesgos limitados y que cualquier desarrollo en 277


L

A

T

O

R

R

E

contra de las plantaciones recibiría en la Oficina de Asuntos Coloniales, escasa prioridad y quizás ni tan siquiera lo considerarían. En aquellos territorios donde los trabajadores no tenían a donde ir no había necesidad de importar mano de obra adicional. Sin embargo, en Trinidad y en Guayana, y hasta cierto punto en Jamaica, donde los trabajadores podían recurrir a las tierras que no se utilizaban, los hacendados, antes de la emancipación, vieron la necesidad de importar inmigrantes. En estos tres territorios extensos, se consideraban la emancipación y la inmigración como complementarios. Pero la idea no era sólo aumentar la cantidad de trabajadores para así restaurar el control del capital sobre ellos, sino que al multiplicarse la mano de obra disponibles era necesario dividir la misma: en resumen, introducir personas de culturas y costumbres lo suficientemente distintas y en algunos casos cuyo color fuera lo suficientemente variado como para garantizar que no existiera solidaridad alguna entre la clase trabajadora y anular el aumento de sus números vis a vis las plantaciones. Existía en Guayana y en Trinidad una política premeditada de introducir inmigrantes blancos desde el Norte de Europa, Malta o Madeira; de introducir negros del Africa occidental cuyas costumbres de sus tribus los diferenciaban de sus hermanos antillanos y quienes durante la esclavitud sentían desprecio por los negros criollos; y de introducir indios asiáticos tan distintos en su cultura, religión y rituos sociales que no habría la menor posibilidad de que se unieran con los otros grupos en los campos o en las fábricas. La emancipación no eliminó el sentido de raza en el Caribe. Es más, parece haberlo agudizado. Pues no sólo levantaron los hacendados blancos mayores barreras sociales para conservar el prestigio y la pureza de su clase ahora que la movilidad social era posible; sino que la deliberada introducción de inmigrantes pertenecientes a distintos grupos raciales aumentó el sentido étnico en estas sociedades y acumuló así considerables presiones y problemas para el siglo 20. No faltaban señales de que los negros criollos resentían la presencia de los inmigrantes quienes además de ser distintos 278


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE. . .

la

en apariencia y cultura habían sido introducidos para fortalecer el sistema de plantaciones y reducir la poderosa situación para negociar en que se encontraron los negros inmediatamente después de la emancipación. Es más, en Guayana, durante los últimos años de la década del 1840 y a principios de la del 1850, ocurrieron motines entre los portugueses y los negros, especialmente en 1856 cuando los negros destruyeron casi todos los establecimientos comerciales portugueses con la esperanza de arruinarlos económicamente y obligarlos a abandonar el país. La presencia de esos elementos diversos reforzó el poder de los hacendados. Una vez más se puso en juego la antigua treta de dividir y gobernar, y la separación étnica que se podía observar, ya fuera en forma geográfica u ocupacional, durante los 20 años posteriores a emancipación fortaleció el control de la clase hacendada sobre toda la sociedad: un control que parecía estar perdiendo durante los 10 años después de la emancipación. Si la liberación de los negros fue en alguna manera una revolución que los comienzos de la economía aldeana pudieron haber extendido, entonces es evidente que a mediados de la década de 1850 ocurrió una contrarevolución mediante la cual la clase hacendada volvió a asumir un control firme y decidido sobre la sociedad en Guayana y Trinidad y, hasta cierto punto, en Jamaica. La entrada de Inglaterra en el comercio libre a mediados de la década del 1840 prácticamente echó a perder en casi todas las islas la economía basada en las plantaciones; y para 1848, muchas haciendas en Jamaica, Trinidad y Guayana habían cambiado de manos o habían sido abandonadas. Sin embargo, ya que la supervivencia de las Antillas, según lo deseaba la Oficina de Asuntos Coloniales, dependía de la supervivencia del sistema de plantaciones o por lo menos de la presencia continua de una elite blanca, la Madre Patria concedió asistencia a la economía basada en las plantaciones en Jamaica, Trinidad y Guayana con el propósito de reforzar el sistema y conservar así el orden de la sociedad el cual no tenían la intención de destruir al abolir la esclavitud. El incremento en la mecanización de la industria azucarera, particularmente en Guayana, y el sistema de servidumbre de 279


L

T

O

• R

E

trabajo por contrato (indenture system) al cual se sometió a los habitantes de las Indias Orientales en Guayana y Trinidad al igual que la continua preferencia política y social por los hacendados demostrada por las autoridades imperiales forman parte de la contrarrevolución. La servidumbre de trabajo por contrato de los indios asiáticos es un ejemplo excelente de ésto. La abolición de la esclavitud debió haber eliminado los contratos a largo plazo que, al anular la movilidad del trabajador, creaban de nuevo las condiciones de la esclavitud. No obstante, la necesidad de encontrar suficiente mano de obra para las plantaciones y de devolver a los hacendados el control casi total sobre la misma eventualmente suavizó la renuencia de la Oficina de Asuntos Coloniales a permitir la servidumbre de trabajo por contrato y para 1856 los indios asiáticos importados a Guayana y a Trinidad podían pasar hasta 10 años bajo el sistema de trabajo. El establecimiento final del sistema de servidumbre de trabajo por contrato (indenture system) completó la contrarrevolución. Las semejanzas entre este sistema y la esclavitud son notables: no sólo se le eliminaba al trabajador la movilidad durante la vigencia del contrato, sino que tampoco le permitía irse a la huelga, negociar por mejores salarios, y cualquier tipo de desobediencia a sus superiores podía ser castigable por la ley. No se le podía azotar; pero las leyes laborales que podía romper eran tan sutiles que, según ha señalado Eric Williams, en lugar del látigo existía la cárcel. Por lo regular se utilizaba la amenaza a ser encarcelados más que el encarcelamiento mismo como método disuasivo para evitar que los trabajadores indios protestaran por las condiciones en que vivían. Los estadistas victorianos, quienes eventualmente aprobaron el sistema, lo justificaron en términos de trabajo contractual. Argumentaban que era de beneficio mutuo para el trabajador y el patrono: el patrono aseguraba a sus trabajadores ciertos servicios sociales que les garantizaba la supervivencia y comodidad de su persona y el trabajador prestaba al hacendado ciertos servicios laborales que aseguraban la supervivencia y la productividad del sistema de 280


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE. . .

plantaciones. Esto representaba una reciprocidad perfecta y para los hacendados y los gobernadores este arreglo era el mejor posible ya que evitaba el estigma moral de la esclavitud sin alentar la amenaza de la libertad. Con el sistema de servidumbre de trabajo por contrato (indenture system) se ve finalmente el regreso del sistema de plantaciones antillano a una situación propia de la esclavitud. En el análisis final, aquéllos responsables de la política en Inglaterra tuvieron que tomar la decisión de convertir la libertad obtenida en 1838 en absoluta, a expensas del sistema de plantaciones, o reforzar el sistema de plantaciones a expensas de la libertad absoluta. Dados los supuestos que apoyaban la abolición de la esclavitud — supuestos que analicé al principio de este trabajo, la decisión es obvia. El sistema de plantaciones, que para los británicos era un concepto tan necesario para poder comprender su presencia en las Antillas, tenía prioridad sobre la idea de libertad. No es sorprendente que para 1865 cuando los negros y los mulatos desafiaban el control de los blancos de la sociedad jamaiquina, éstos últimos prefirieron sacrificar la autonomía de la Asamblea para proteger el gobierno colonial de la Corona. (Crown Colony government)

los

los

Era claro que la Oficina de Asuntos Coloniales no permitiría a los negros y a los mulatos dominar a blancos a través de las instituciones políticas que éstos invadían cada vez más. Después de todo, uno de los axiomas implícitos en la emancipación era que si el negro fuera a ser libre, su libertad debería estar templada por la supremacía del blanco; y si se fuera a civilizar al negro, entonces su civilización dependería de la presencia del blanco. Cuando treinta años después de la emancipación se desafiaron estos dos conceptos, la Oficina de Asuntos Coloniales intervino para hacerse cargo de la situación y regular la estructura social de tal manera que si los colonos blancos no tendrían poder alguno, los negros tampoco tendrían poder; y las afinidades raciales entre blancos locales y los blancos de la metrópolis dictarían el giro que tomaría la sociedad. Al hacer esto no atrasaban el reloj ni 281


L

A

T

O

R

R

E

derrotaban el propósito de la emancipación; meramente sonsacaban las implicaciones latentes de esta supuestamente grandiosa revolución siendo lógicos y consistentes desde el principio.

282


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN LAS ANTILLAS HOLANDESAS Dr. Harmmanus Hoetink

el

En el siglo 19, la atención del gobierno y . público holandés en cuanto a asuntos coloniales, fue mucho más orientada hacia las ricas posesiones del archipiélago indonesio, que hacia las Antillas Holandesas y Surinam, que para la época no representaban intereses económicos o políticos comparables, ni mucho menos, con los de las Indias Orientales. De ahí que el movimiento holandés pro-abolición de la esclavitud en las colonias americanas se formó tardíamente en los años cuarenta del siglo 19, mayormente bajo la influencia de movimientos similares en otros países de Europa Occidental, específicamente en la Gran Bretaña. Pocos libros se publicaron en aquellos años en torno al problema de la esclavitud y su abolición; de estos el del Baron Van Hoevell Slaven en Vrijen onder de Nederlandsche Wet (Esclavos y Libertos bajo la Ley Holandesa) (» tuvo el mayor éxito. Sin embargo, más que presión o publicaciones en el país metropolitano, parece haber sido un acontecimiento en el Caribe que llamó la atención del gobierno y parlamento holandés y les convenció de la necesidad de encontrar una solución al problema. Este acontecimiento fue la abolición de la esclavitud en las islas francesas en el 1848, hecho que, por lo demás, también tuvo fuertes repercusiones en las Islas Virgenes danesas y en Puerto Rico. En 1848 pues, los amos de esclavos en la parte holandesa de San Martin, temerosos de que sus esclavos huyeran a la parte francesa, pidieron al Gobierno de Holanda una inmediata abolición de la esclavitud con indemnización a los propietarios, lo cual fue rechazada. Estos propietarios de (1). Cf. articulo Emanciparte por M.P.H. Roessingh en Encyclopedie van de Nederlands Antillen (Red. por H. Hóetink), Amsterdam, 1969.

283


A

T

O

E

San Martin decidieron entonces tratar a sus esclavos como si fueran libres, es decir les dieron a sus esclavos una libertad de facto para así garantizar una factual igualdad de condiciones con los ex-esclavos de la parte francesa. Pocos años después, en 1851-52, el Gobierno holandés sometió al Parlamento una propuesta para una abolición escalonada pero tuvo que retractar la misma, porque la ausencia de un proyecto de indemnización provocó una crítica de mayores proporciones. En el 1853 se estableció una Comisión Gubernamental para estudiar este asunto. Tomó nueve años antes de que se aprobara la ley definitiva sobre la materia, y la abolición tuvo lugar tanto en Surinam como en las Antillas Holandesas, el 1 de julio de 1863. Aún cuando Surinam no está incluido en el área sobre la cual he sido tan gentilmente invitado de anotar estos breves apuntes, me permito hacer dos observaciones de tipo comparativo ( 2). Aún cuando la abolición se produjo en ambas colonias en el mismo momento y por la misma ley, sólo para Surinam se decretó un período de diez años durante los cuales los ex-esclavos estarían bajo supervisión del Estado y obligados a someterse a contratos de empleo. En segundo lugar: mientras que el número de esclavos abolidos en Surinam fue 33 mil en una población total de 49 mil, o sea que su porcentaje fue casi 66% de la población total, en las Antillas Holandesas el número de esclavos declarados libres en 1863 fue unos 11.500 sobre una población total de 33 mil, o sea un porcentaje de poco más de 33. Ambas diferencias se explican por el carácter económicamente diferente de ambas colonias. En Surinam se trataba de una típica economía de plantaciones, donde los esclavos proveían el factor trabajo. El proyecto de lQs diez años de supervisión después de la abolición debía garantizar la continuada labor de los emancipados en las plantaciones, para así evitar el colapso de (2). Para una elaboración de esta comparación, cf. H. Hoetink, Surinam and Curacao, en: David W. Cohen and Jack P. Greene (Eds.) Neither Slave nor Free: The Freedmen of African Descent in the Slave Societies of the New World, Baltimore and London. 1972.

284


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN LAS. . .

la economía agrícola. Después de estos diez años los ex-esclavos efectivamente comenzaron a migrar hacia la ciudad, tal como sus antiguos amos habían temido, y se comenzó a fomentar y acelerar la inmigración de trabajadores de la India Británica y de la isla de Java —entonces parte de la colonia holandesa en Asia— cuyos contratos les obligaban a trabajar cierto número de años en las plantaciones de Surinam. Sus descendientes forman hoy día una parte considerable de la población del país. En las Antillas Holandesas, por otro lado, la situación era radicalmente diferente. Si bien es cierto que en las pequeñas islas de San Martín, San Eústacio y Saba existían plantaciones o haciendas de tipo tradicional, no menos cierto es que en las islas mayores de Aruba, Curazao y Bonaire, bajo la costa de Venezuela, el clima árido había imposibilitado una verdadera agricultura tropical de plantaciones. Las tierras de Aruba y Bonaire durante la mayor parte de su historia fueron utilizadas por el Gobierno para alguna ganadería y agricultura de tipo poco intensivo, y en la isla principal de Curazao las plantaciones privadas tenían mucho menos importancia económica que las empresas comerciales. Curazao —para limitarnos desde ahora a esta isla— fue, en fin, un centro comercial y financiero (incluyendo durante gran parte de su historia la trata de esclavos en sus actividades comerciales) y no fue, como Surinam, una colonia de plantaciones de azúcar y café. Fue en Surinam, y no en Curazao, donde existían los recursos abiertos que el etnólogo holandés Nieboer en su clásico estudio Slavery as an Industrial System consideraba una de las precondiciones para el establecimiento de un sistema de trabajo involuntario. ( 3) En Curazao el número promedio de esclavos por amo fue bajo: en el 1863, la inmensa mayoría de los propietarios poseían menos de cinco esclavos cada uno; en el año 1735, para dar otra ilustración, de unos 376 propietarios de esclavos, sólo 8 poseían mas de 50 esclavos cada uno, y de estos ocho, el propietario de esclavos más grande poseía 120 (3). Nieboer, H.J., Slavery as an Industrial System; Ethnological Researches, The Hague, 1900.

285


L

A

T

O

R

R

E

-my

de ellrs. Compárense estos datos con los de Surinam, donde en el 1787 y en la parte rural del país había una proporción de 65 esclavos por cada blanco.(4) Por otra parte, como centro de la trata de esclavos, miles de ellos fueron llevados a Curazao. Para principios del siglo 18, se estima que un promedio de ocho mil esclavos por año entraban en la isla. Sin embargo, de éstos pocos se quedaban; la inmensa mayoría fue vendida hacia otros países de la cuenca del Caribe. Con la excepción de la parte occidental de Curazao, donde algunas plantaciones privadas se dedicaban al cultivo donde en el de sorghum (maíz chiquito) .y a la ganadería 1795 se produjo una importante rebelión de esclavos—, la propiedad de esclavos era por una parte considerable una cuestión de lujo, más que de productividad; es decir que muchos de los esclavos pertenecían al grupo del personal doméstico. Además habían esclavos artesanos cuya única obligación era entregar periódicamente una suma fija a su amo; al igual que en Puerto Rico existía lo que aquí se llamaba la coartación, es decir el derecho del esclavo de comprar su libertad mediante el pago de una suma previamente establecida; fueron especialmente los esclavos artesanos quienes podían aprovecharse de esta posibilidad de manumisión; en Curazao se les llamaba "buscadores de dinero". Es interesante observar, además, que en el siglo pasado habían también esclavos-marineros, trabajando en las goletas que conectaban la isla con el resto del Caribe. Tanto el hecho de que gran parte de los esclavos no desempeñaban funciones estrictamente indispensables para la economía, como el carácter comercial de esta economía, nos ayuda a explicar que en períodos de depresión económica, el número de manumisiones solía aumentar considerablemente, queriendo los amos deshacerse en esta forma barata de esclavos cuyo sostén económico ya no les convenía. Este dato, dicho sea de paso, nos muestra que la incidencia de manumisiones no debe ser considerada como un índice fiel del carácter ("benigno o cruel") de las relaciones entre amo y esclavo en un determinado sistema esclavista. (4). Cf. R.A.J. van Lier, Samenleving in een Grensgeóied: Een SociaalHistorische Studie van de Maatschappij in Suriname, DenHaag,l949.

286


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN LAS. . .

La alta frecuencia de manumisiones en Curazao, a su vez, tuvo como resultado que ya en las primeras décadas del siglo 19 el número de personas de color libre fuese mayor que el número de esclavos. Ya que gran parte de estos libertos vivían en situaciones económicas y socialmente deprimentes, lo que les convertía en un grupo socialmente intranquilo, tenemos el fenómeno que en Curazao la actitud de los blancos para con estos libertos fuese por lo general más desfavorable y temerosa que para con los mismos esclavos. (En Surinam, con proporciones drásticamente diferentes entre los números de esclavos, libertos y blancos, la actitud de estos últimos para con estos dos grupos era exactamente al revés). La siguiente tabla muestra las proporciones numéricas entre los diversos grupos en los años 1817 y 1833, entre las cuales fechas, el número de libertos llegó a sobrepasar el número de esclavos: blancos 1817 1833

2,780 2,602

libertos de color negros 2,240 2,701

2,309 3,830

total de libertos

esclavos

4,549 6,531

6,765 5,894 (5)

Si creyéramos que la frecuencia de rebeliones de esclavos guardara una relación directa con el trato que recibían, habría que esperar más de tales rebeliones en Surinam (donde el trato era por lo general tan severo que daba al esclavista holandés una mala reputación aún entre sus colegas extranjeros) que en Curazao. Sin embargo fue en Curazao y no en Surinam que se produjeron dos rebeliones de carácter extenso. La explicación de esta diferencia hay que buscarla quizás en el relativo aislamiento de las grandes plantaciones en Surinam, que hizo difícil el contacto entre sus esclavos para fines de conspiración, más en la presencia de una inmensa jungla en el interior del país donde esclavos fugados podían vivir como cimarrones en una separación bastante efectiva de la sociedad esclavista. (5). Datos de: H. Hoetink, Net Patroon van de Oude Curacaose Samenleving, Assen,1958, 3a ed. Aruba 1971.

287


.~.r

L

A

T

O

R

R

E

En una pequeña isla como Curazao, tales posibilidades de escape no existían (a parte de la fuga más arriesgada hacia la costa suramericana) y por otra parte las condiciones geográficas y demográficas facilitaban un contacto a menudo intenso entre los esclavos de las diferentes "plantaciones". La primera rebelión esclava en la isla se produjo en el 1750. Fue fomentada y limitada por esclavos llamados "Minas'; procedentes de San Jorge del Mina, factoría en la costa occidental africana cuyas reminiscencias a su recién perdida libertad parecen haber sido importante factor en su decisión de rebelarse. Más extensa aún fue la segunda y última rebelión curazoleña en el 1795. Sin abundar aquí en los detalles de esta revuelta, su considerable duración y su drástico y cruel aplastamiento, cabe señalar las motivaciones ideológicas que en combinación con quejas y críticas de carácter económico, inspiraron sus líderes y que muestran la intensidad de la comunicación de ideas a través del Mar Caribe en esa época. Fueron los ideales de la Revolución Francesa y el ejemplo de la Revolución Haitiana que les influyeron, trasmitidos estos ideales y noticias por personas libres de color, varias de ellas provenientes de las islas francesas. Los líderes rebeldes curazoleños se apodaban con nombres de generales haitianos y cantaban canciones francesas en su cuartel. A su vez., esta rebelión provocó otra entre los esclavos de Coro, en lo que hoy es Venezuela.(6) En este contexto hay que tomar en cuenta también que en el 1795 Holanda fue ocupada por los franceses, lo que' estimulaba las esperanzas de que los ideales franceses se realizarían también en las colonias holandesas. El grupo, blanco en Curazao también fue sujeto a estas influencias ideológicas, y las ideas democráticas francesas, inclusive sus consecuencias para la institución de la esclavitud, fueron recibidas con simpatía por algunos blancos por lo menos. Pero una vez que la rebelión fue dominada y sus líderes cruelmente castigados, duraría bastante tiempo antes de que (6). Sobre la rebelión del 1795 tiene en preparación un estudio el director del Archivo de Curazao, Dr. alejandro Paula.

288


i

LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN LAS. . .

los protagonistas de la abolición en la colonia volviesen a hacerse oir. De hecho, en las primeras décadas del siglo 19, se puede notar un esfuerzo de parte de las autoridades coloniales para disminuir el número de manumisiones y limitar las libertades de los manumisos. En el 1813 se decretó que después de ser manumitado, un ex-esclavo tenía que esperar dos años antes de poder ejercer sus derechos civiles (que en la práctica se limitaban a igualdad ante las cortes de justicia). En este mismo período se decretó que el amo que quisiera manumitir un esclavo tendría que pagar entre trescientos y quinientos florines al Gobierno, y probar, además, que la persona a manumitarse había sido aceptada como miembro por una organización religiosa oficialmente reconocida. Estas medidas parecen expresar temor ante una masa de libertos que, como vimos antes, en estos años había sobrepasado el número de esclavos. Por otra parte el temor de una falta de brazos puede haber sido la causa de un decreto de 1837, que prohibía a manumisos salir fuera de la colonia. Así vacilaba la actitud de las autoridades en estos años, a veces determinada por el interés económico, a veces por el temor a convulsiones sociales. La medida del 1837 contra los manimisos no fue, dicho sea de paso, la única que limitaba su comportamiento y les separaba en cuanto a sus derechos de los demás ciudadanos. Desde muy temprano en la época colonial, existía la obligación legal para el manumiso y sus descendientes de mostrar "todo honor,respeto y reverencia" a su antiguo amo, la esposa de éste, sus hijos y sus descendientes. Ofensas cometidas contra el antiguo amo podían resultar en que el manumiso fuese relegado de nuevo al estatus de esclavo. Aún cuando no hay indicios que esta espada de Dámocles fuese usada con mucha frecuencia, su mera presencia debe haber servido para limitar el radio de acción de los libertos. La institución que, en la primera mitad del siglo 19, más que otra se presentó como defensora de los intereses de los esclavos, fue la Iglesia Católica. Cabe observar que esta Iglesia en Curazao no era, como en las colonias hispanas, la iglesia oficial. Los grupos dominantes en Curazao pertenecían más 289


L

A

T

O

R

R

la

bien a la religión protestante o judía, y estas religiones nc habían mostrado mucho interés en expandir sus actividades entre los esclavos y sus descendientes. Dejaban este campo de actividad a la Iglesia Católica que, siendo ella misma una iglesia luchando por su emancipación en el Reino Holandés de la época, áceptó el reto con gusto, aunque con cautela.(7> Sin embargo, los permisos a los religiosos para predicar y enseñar entre los esclavos fueron concedidos por los propietarios y las autoridades con gran renuencia. Las autoridades, por ejemplo, insistían en que el matrimonio civil (prohibido para esclavos) tenía que preceder al matrimonic religioso. Este conflicto de intereses dió lugar a que los curas celebrasen matrimonios secretos entre esclavos, conocidos por el nombre de stempel cuero (sello en la piel). Fue mayormente gracias a los esfuerzos de Monseñor Joannes Niewindt (1796-1860), el primer vicario apostólico de Curazao, que en las dos últimas décadas antes de la Abolición se obtuvieron varias concesiones que mejoraron en algo la suerte de los esclavos. Hay que considerar, sin embargo, en este contexto, que en general abolición de la trata de los esclavos al principio del siglo 19, ya había producido tanto en las Antillas Holandesas y Surinam, como en otras colonias esclavistas, una notable mejora en el trato del esclavo, por interés propio del amo. Es interesante observar que hasta en el año anterior a la abolición de la esclavitud, cuando la fecha de ésta ya se había ppblicado, tuvieron lugar manumisiones de esclavos. Esto se debió probablemente a favores especiales extendidos a estos esclavos, ya que aquellos manumitidos antes de la Abolición podían contar con un mayor prestigio social que los que recibieron su libertad por decreto general. Dada la estructura económica de Curazao —con su énfasis en el comercio— las consecuencias económicas de la Abolición no fueron tan notables como, por ejemplo, en Surinam. Habrá habido alguna migración hacia el ambiente urbano; parte de los libertos se establecieron en terrenos (7). Cf. C. Ch. Goslinga, Emancipatie en Emancipator: De Geschiedenis van de Slavernq op de Benedenwindse Eilanden en van het Werk der Bevrijding, Assen, 1956.

290


LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN LAS. . .

la

gubernamentales, tratando de subsistir de la agricultura en sus áridos conucos;Pero muchos estaban obligados o dispuestos a continuar sirviendo a su antiguo amo. El cambio en su posición jurídica no significó una mejora inmediata en su posición económica o social. Se desarrolló un sistema según el cual el ex-esclavo tenía el usufructo de una parte de una plantación a cambio de parte de su cosecha, o de parte de su trabajo (paga Cera). Al principio del siglo veinte, cuando la situación económica de la isla fue notablemente mala, un jornalero de plantación no ganaba más de 30 centavos locales y un jarro de maíz por día. En esta misma época la emigración hacia Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico para cortar caña de azúcar llegó a proporciones considerables, indicio de la situación económicamente deprimente. Sólo • después del establecimiento de grandes refinerías de petróleo en Curazao (1918) y Aruba (1929) comenzó a cambiar la estructura económica de las Antillas holandesas de tal manera que en vez de emigración hacia las islas vecinas, comenzó una ola de inmigración de estas y otras partes del mundo, y que los descendientes de los esclavos podían comenzar, aunque en forma modesta, a beneficiarse de las mejoras económicas, educacionales y sociales que nueva, pero frágil, prosperidad produjo. Resumiendo estos breves apuntes podemos observar que ideas que nutrían el movimiento abolicionista, estaban las presentes bien temprano en la Isla, contribuyendo inclusive a una rebelión de esclavos; que la Iglesia Católica propagó estas ideas también, pero con cautela y concebidas en términos evolucionarios; que en Holanda el movimiento abolicionista se produjo bien tarde, y que más influencia que éste sobre Gobierno y Legislatura tuvo probablemente la Abolición en las colonias francesas; finalmente, que los problemas de carácter económico relacionados con la Abolición, fueron considerados como más serios en Surinam que en las Antillas Holandesas, especialmente en Curazao, donde la economía no dependía primordialmente de la agricultura de plantaciones.

291


I I ~

1

LA EXPERIENCIA ABOLICIONISTA DE PUERTO RICO Dr. Luis M. Díaz Soler Introducción: Las islas antillanas fueron las primeras tierras de América que sufrieron el impacto de aquel tremendo choque cultural ocasionado por el descubrimiento colombino. No estaba vencida la primera década del establecimiento de España en las Indias Occidentales, cuando se autorizó la importación de esclavos negros en La Española. De allí pasó el negro a Puerto Rico, a Cuba y a las otras zonas tropicales del Caribe acompañando a los inquietos exploradores españoles, que en menos de medio siglo habían caminado prácticamente todo el continente amerindio desde las praderas al sur del Río Misuri y la desembocadura del Río Columbia hasta el Estrecho de Magallanes. Pero no en todas las colonias españolas del Caribe tuvo la esclavitud africana la misma connotación y no digamos las enormes diferencias en el concepto y en la práctica que prevaleció entre el sistema esclavista español y los sistemas esclavistas establecidos por los rivales europeos de España que posteriormente se radicaron en el Caribe. La esclavitud de los negros de las Antillas estuvo íntimamente ligada a la producción azucarera, pero no todas las colonias españolas del Caribe cultivaron la caña de azúcar con igual intensidad. Cabe señalar que dicho cultivo y producción tuvo mayor relevancia para las colonias no hispánicas del Caribe, donde se desarrolló el sistema .de plantación que tanto fomentara el imperialismo europeo en las tierras tropicales propicias a una intensa explotación agrícola. No podríamos clasificar a las haciendas de los litorales de la isla de Puerto Rico como plantaciones; jamás llegaron a comprender grandes extensiones de tierra destinadas a ser explotadas por poderosos señores a base del uso intensivo de brazos esclavos. Eso fue así por varias

293


L

A

T

O

R

R

E

razones: Puerto Rico fue y es una isla pobre; la pobreza aurífera de las Antillas desalentaba la inmigración española y casi fue causa de la despoblación total de Puerto Rico para la tercera década del siglo dieciséis. Aquella pobreza frente a los reinos ricos descubiertos en tierra firme, dejó a Puerto Rico al margen de las corrientes colonizadoras y casi se convirtió en una mas de las "islas inútiles". Estas últimas, localizadas al este del Mar Caribe, fueron las que sirvieron de asentamiento y de puntos de avanzada a los rivales europeos de España, dedicadob al comercio negrero con las colonias españolas y decididos a eliminar a España del mediterráne., . mericano. La pobreza económica de Puerto Rico no le permitía la adquisición de grandes contingentes de esclavos y precisamente la escasez de esclavos era uno de los factores que impedía el desarrollo económico de la isla. No solo hubo escasez de trabajadores esclavos, sino también de colonos blancos. El primer censo tomado en 1530, presentaba un cuadro pavoroso para la incipiente colonia. Para una exigua población blanca de 327 personas había una igualmente exigua población de esclavos negros. Las cifras revelaban un peligroso desbalance poblacional dentro de las precarias condiciones de la Isla. Pronto las autoridades españo' tomaron cartas en el asunto ofreciendo créditos para levan: ingenios e incentivos para lograr que mayor número de colonos afluyeran a la pequeña Antilla, cuidando de ahí en adelante de que la población esclava jamás sobrepasara la población blanca. Lucha por sobrevivir España practicó entre los siglo 16 y 18, tres sistemas de tráfico negrero: licencias, asientos y compañías; en lc toca a Puerto Rico todos fracasaron en su empeño de supe. de brazos negros. La isla de Cuba, con sus llanuras y sú cercanía a tierras más prometedoras, con grandes contingentes de esclavos trabajando para una población blanca dominante, ofrecía una fuerte competencia agrícola a Puerto Rico. Para el últir o tercio del siglo dieciséis, la pequeña Antilla, e enfras '.ba esperanzada en la producción de

294


LA EXPERIENCIA ABOLICIONISTA DE PUERTO RICO. . .

jengibre. Cuba la desplazó prontamente del mercado dedicando parte de sus fértiles tierras a la misma producción. Puerto Rico cambió al cultivo del tabaco y Cuba repitió su hazaña de saturar el mercado europeo con tabaco cubano ayudado por el tabaco que comenzó a producirse en Virginia para el primer tercio del siglo diecisiéte. Para 1625, Puerto Rico cambia su atención hacia la ganadería, que prometía mejorar su economía, pero en esos momentos se veía acosada militarmente por los holandeses que, como los franceses e ingleses en épocas anteriores, ponían sus codiciosos ojos en la Antilla que bien podía servirles de trampolín para la conquista de las otras Antillas Mayores. Atrás se quedó la producción azucarera, amenazáda en el siglo 17 por el desarrollo que en Saint-Domingue propiciaba el Gobierno Francés y por la saturación de los mercados europeos que recibían azúcar de las "islas inútiles" que explotaban los rivales imperiales de España en el Caribe.

ur

Nuevas perspectivas en el siglo 18 La lucha por la supervivencia, agudizada por el abandono en que España mantuvo a sus colonias eñ el siglo 17, tocó a su fin allá para la segunda mitad del siglo 18. Puerto Rico comenzó a gozar de los beneficios que le deparaba la producción del café, aromático grano que gozó del aprecio de los europeos, quienes llegaron a preferir el café del país al de otros puntos de América. El azúcar, tanto relegada, vuelve a constituirse en uno de los productos básicos para el último tercio del siglo. La Guerra de las Trece Colonias contra Inglaterra, abrió los puertos de la Isla al comercio colonial norteamericano y por ellos se embarcaba azúcar, mieles, café y otros productos del país. Más tarde, la Revolución Francesa trae a Puerto Rico a numerosos refugiados realistas que llegaban con capitales y esclavos a contribuir a la producción azucarera de la Isla. Dos años después, la Revolución de Haití asoló con el fuego los cañaverales que constituían la razón de ser de la economía colonial, creando un aumento en la demanda de azúcares en el mercado mundial. De Santo Domingo llegan españoles que huían de la revolución haitiana

295


L

A

O

T

R

R

E

y de la Luisiana comenzaban a arribar para principios del siglo XIX los refugiados españoles que salieron de aquel territorio al ofrecerlo Napoleón en venta a la recién creada República de los Estados Unidos. El mejoramiento económico, lógicamente debió reflejarse en un aumento de la población esclava de Puerto Rico pero para fines del siglo 18, las ideas sustentadas por las mentalidades liberales de la época iban a afectar adversamente la trata de esclavos y amenazaban con dar al traste_ con la institución de la esclavitud. España proclamó en 1789 el comercio libre de esclavos con la idea de poder suplir de brazos trabajadores a sus colonias pero aquella fue una medida decretada a destiempo. Inglaterra, uno de los más destacados tratantes de esclavos, ahora se convertía en perseguidor de la trata y más tarde enarboló la bandera del abolicionismo. Las estadísticas revelan una constante En 1765, Carlos III había enviado a Don Alejandro O'Reilly a Puerto Rico para que le rindiese un informe sobre la situación interna de la Isla. O'Reilly ordenó un censo de población, que arrojó una población total de 44,883 habitantes, dentro de la cual se encontraban esclavizados 5,037 seres humanos. Obsérvese que la proporción era de 8 . libres por cada esclavo; aquél pudo haber sido el momento para dar el golpe final a la odiada institución pero no se pensaba aún en esos términos. Con el horizonte. económico más despejado, los Borbones se disponían a aumentar la producción con el empleo de mayor número de negros esclavos. El censo poblacional de 1775 reveló una totalidad de 70,260 personas. El desglose de las partes constituyentes de la población revelaba que había 29,263 blancos, 31,687 pardos, 2,823 negros libres y 7,487 esclavos. Esto es muy significante; era una prueba inequívoca del proceso de mestizaje que venía caracterizando a la Isla. A partir de 1776, se tomaron censos regularmente que arrojan mucha luz sobre la composición etnográfica de esta tierra. Tomemos algunos de ellos para tener una idea de la situación demográfica que permeó a través del siglo que media entre el censo de 1765 y

296


LA EXPERIENCIA ABOLICIONISTA DE PUERTO RICO. . .

la abolición de la esclavitud. Para 1794, había 17,500 esclavos; ello significa que entre 1765 y esa fecha, hubo un aumento de casi un 300% en la población esclava. Cabe apuntar que dicha cifra guarda proporción con el aumento poblacional que sufrió la Isla en el último tercio del siglo 18. Para 1802, la población esclava se calculó en 13,333 almas, disminución que se debió fundamentalmente al estado de guerra existente entre Francia e Inglaterra. La situación fue creada por la llegada de Napoleón al poder, lo que contribuyó a obstaculizar las actividades de negreros en la Isla. Para 1812, la población total de la Isla era de 183,014 habitantes de los cuales 79,662 eran blancos; 58,983 eran mulatos libres, 17,536 eran esclavos; 12,872 eran negros libres, 13,961 eran "agregados" de ambos sexos sin especificar matices de color. Se mantenía inalterada la proporción de 8 libres por cada esclavo. Para 1830, la población total de la •Isla había aumentado hasta alcanzar la cifra de 323,838 habitantes, de los cuales 162,311 eran blancos, 100,430 eran mulatos, 26,857 negros libres y 34,240 esclavos. El censo de 1846, que merece mucha confianza por la minuciosidad de los trabajos realizados, arrojó una población total de 443,139 personas, de los cuales 216,083 eran blancos; 154,300 eran pardos libres, 21,491 manos libres, 13,040 pardos esclavos y 38,225 morenos esclavos. La población de color realmente excedía a la población blanca en 10,973 personas. La situación poblacional fue dramáticamente alterada por la epidemia del cólera que hizo estragos en la Isla en 1855. La población de la isla en 1860 era de 580,329 almas, lo que representaba un aumento de 137,190 habitantes sobre el censo de 1846. Esa cifra se desglosaba en 300,430 blancos y 241,015 personas de color. Entre estos últimos había 41,736 esclavos. Ello significa que la población libre para 1860 era 13 veces mayor que la esclava. La población blanca excedía a la de color en sólo 17,679 personas. Según el censo de esclavos tomado el 30 de marzo de 1873, siete días después de abolida la esclavitud, la isla sólo tenía 29,335 esclavos; una reducción de 1,706 esclavos en relación al censo del año anterior. La proporción se mantenía más o menos en iguales términos que en 1860. 297


L

A

T

O

R

R

E

El siglo XIX: siglo de cambios fundamentales España había sufrido la invasión de las huestes napoleónicas en la primera década del siglo XIX. Se vio la Península enfrascada en una nueva lucha de reconquista. Los ingleses acuden al llamado de sus aliados portugueses y de las Juntas españolas. Las fuerzas de la resistencia peninsular le dieron a Napoleón la oportunidad de saborear el amargo fruto de su primera derrota como Emperador de Francia. La influencia británica se dejó sentir sobre los asuntos españoles, reflejándose primero sobre el régimen constitucional que se implantaba por vez primera en España; segundo, sobre los tratados anglo-españoles firmados en 1817, 1835 y 1845 para la abolición del tráfico negrero. Durante el período constitucional de 1812-13, Puerto Rico tuvo, junto con sus hermanos de América Española, la oportunidad de estar representado con voz y voto en las Cortes españolas. Allí se debatió la cuestión esclavista, se presentaron proyectos para poner fin a la trata y a la esclavitud. Desafortunadamente, aquellos proyectos murieron en el seno de las comisiones. Clausuradas las Cortes con el advenimiento del régimen absolutista, quedó pospuesta toda acción hasta mejores días. A lo largo del siglo 19, se realizaron esfuerzos por mantener el flujo negrero activo en el Caribe. Había que burlar el cerco inglés y la colonia danesa de Saint Thomas se constituyó en el centro de un nuevo comercio negrero inter-antillano. Los colonos cubanos fueron los más interesados en mantener vivo el comercio negrero; intentaron suplir de esclavos a Puerto Rico en varias ocasiones mediante propuestas formales que rechazó el gobierno de la pequeña Antilla. El tráfico negrero inter-antillano tuvo algún impacto sobre Puerto Rico pero no alcanzó la magnitud que tuvo en Cuba. Podríamos arriesgarnos a declarar que el tráfico negrero prácticamente finalizaba en lo que respecta a Puerto Rico. En un trabajo suscrito por los Comisionados de Cuba a a Junta Informativa de 1867, éstos afirmaron que "la supresión de la trata africana ha sido una verdad [en Puerto Rico] desde 1835". Las Cortes de 1837, que inauguraban el tercer régimen constitucional de España en el siglo 19,

298


LA EXPERIENCIA ABOLICIONISTA DE PUERTO RICO. . . resolvieron fomentar la inmigración blanca "con exclusión de toda otra raza" y propusieron medidas para extinguir radicalmente la trata. "La completa extinción de la trata es requisito sine qua non, a la emancipación total. . . " No fue hasta el año de 1866 que España, por acción de la Junta Informativa, declaró abolido el tráfico negrero. De ahí en adelante los culpables de hacer el comercio de negros serían considerados piratas y pasados por las armas. Extinguido el surtidor, sólo restaba segar la institución en sus raíces. Trabajo libre y rebeliones de esclavos El esclavo representaba un instrumento de producción mucho más costoso y menos productivo que el jornalero libre. Los amos preferían utilizar jornaleros libres en trabajos que pudiesen acarrear la muerte del esclavo. Hubo en Puerto Rico esclavos de tala, domésticos y jornaleros: los primeros eran destinados a las tareas agrícolas; los segundos, desempeñaban diversas tareas en la casa grande, y los jornaleros eran los que se utilizaban por los amos para hacer trabajos fuera de las haciendas derivando jornales que beneficiaban al amo. No hay duda de que los esclavos domésticos eran los mejor tratados y los que tenían la mayor oportunidad de aculturarse. Un jornalero libre rendía casi el doble del trabajo que realizaba un esclavo. La tarea de tres esclavos las podían desempeñar ventajosamente dos trabajadores libres. En el siglo 19, no existía en Puerto Rico una sola finca cultivada exclusivamente por trabajadores esclavos. La escasez de esclavos favoreció la movilidad de trabajadores en la isla, trasladándose de la costa a las zonas cafetaleras durante el período de "muerta" de la industria azucarera, que coincide con el recogido del café en la zona montañosa. Siendo ésta una isla con escasez de esclavos era de esperar que aquí se le tratara mejor que en tierras donde se podía disponer de grandes contingentes de esclavos. Aquí también trabajaron esclavos y jornaleros libres (blancos, mulatos o negros) hombro con hombro en las faenas agrícolas. David Turnbull, al relatar las experiencias vividas durante su estancia en Puerto Rico en 1838, destacaba que "The most remarkable fact connected with the history and the present 299


L

T

A

O

R

R

E

state of Porto-Rico is that the fields are cultivated and sugar manufactured by the hands of white men under a tropical sun. . , inveterate usage has reconciled the white labourer to the necessity of working, without a murmur in the same fields with his coloured brethren, of every variety of complexion and even with slaves. . ." Más de veinticinco haciendas del sudoeste de Puerto Rico, visitadas en 1853 por Don José Julián Acosta, utilizaban exclusivamente trabajadores libres pagando jornales que fluctuaban entre tres y seis reales diarios con almuerzo, considerados como jornales decentes para aquellos tiempos. Para 1860, una tercera parte de la población propietaria del país estaba constituida por negros; la clase esclava representaba una cuarta parte de la población libre jornalera. Para 1872, el trabajó esclavo representaba menos de un 2%.

los

Rebeliones de esclavos En Puerto Rico también el hombre esclavizado soñaba con el día en que lo alumbrase la aurora de la libertad, porque la libertad es el estado que aman y codician todas las criaturas del mundo. Las sublevaciones negras fueron más bien movimientos locales y aislados; pero no podrían pasarse por alto las ocasiones en que fueron inspiradas por rebeliones negras de pueblos vecinos. La fuga al monte en busca de libertad se presenció desde el momento mismo en que el negro arribó a tierras antillanas. Muchas fueron las cédulas que prohibían la entrada en las colonias españolas de negros. revoltosos. Se tomaron medidas contra los cimarrones y quienes los ocultaran, se recurrió a métodos aún más drásticos contra apalencados. En un mundo que se industrializaba rápidamente, resultaba incongruente la subsistencia de una institución retrógrada, antidemocrática y definitivamente atentoria a la dignidad humana y a todo sentimiento cristiano. El ambiente prevaleciente en el siglo XIX no toleraba una institución como la esclavitud. El temor de la extensión a Puerto Rico de los movimientos rebeldes de los esclavos haitianos se dejó sentir de inmediato. Al alborear el siglo XIX, siendo gobernador Don Toribio Montes, se circuló la noticia de que un joven 300


LA EXPERIENCIA ABOLICIONISTA DE PUERTO RICO. . .

mulato francés nombrado Chanlatte era un enviado de Jean Jacques Dessalines para subvertir el orden, sembrar la confusión, entronizar la crueldad y el horror en los pueblos. Se daban órdenes de perseguirlo "antes que derrame la maldita semilla en una Ysla que goza el más perfecto sosiego, lealtad y honor". El Gobierno Francés confirmaba al Gobierno de Madrid, en comunicación de 3 de septiembre de 1806, la noticia de que Dessalines había enviado emisarios a las colonias europeas del Caribe para fomentar y organizar rebeliones generales de esclavos en el área Antillana. Anunciaba el Gobierno Francés que emisarios enviados a Santo Tomás habían sido arrestados. El Gobierno Francés dio órdenes de que se apresara a todo hombre de color que arribara en las colonias españolas procedentes de Santo Domingo. En el Informe que en 1809 suscribe el Alcalde de la Capital Don Pedro Irizarry, destacaba la acción destructiva adoptada por los esclavos de Saint Domingue y la presencia en nuestra Nación y en las Españas de hombres ilustrados que acaloran y protejen con argumentos concluyentes el derecho a la libertad y a la detestación de la esclavitud. Durante la primera mitad del siglo 19, se descubrieron una serie de conspiraciones de negros esclavos propiciadas por los revolucionarios venezolanos en unos casos, por haitianos o por el propio gobierno de Haití en otros, como es natural, a iniciativas de adalides esclavos que aspiraban a la libertad a que es acreedor todo hombre bueno. Todas ellas fueron descubiertas por el Gobierno o denunciadas por los propios esclavos. La vigilancia gubernamental se redoblaba y medidas enérgicas eran anunciadas cuando ocurrían rebeliones de esclavos en islas adyacentes, como Saint Thomas, Saint Croix y San Martín. Hasta en 1855, se conectó la expedición filibustera de William Walker a Nicaragua con un supuesto plan paró libertar a los esclavos de Puerto Rico. Cuando tales temores asediaban a los blancos y a los gobernantes, se dictaban penas y se imponían reglamentos aplicables a la clase de color. Pero los negros libres no 301


L

A

T

O

R

R

E

conspiraban para libertar a los esclavos; más bien miraban con indiferencia el problema de sus hermanos de raza tratando de obtener reconocimiento de la clase dominadora.

302

vio

el

Un ambiente propicio para la abolición Con esas condiciones, la Isla presentaba un cuadro propicio para efectuar el cambio de la esclavitud a la libertad. Y fue en Puerto Rico donde se generó una corriente abolicionista que España trató de contener sin éxito. La idea de abolición gradual fue descartada por los defensores de la emancipación. La liberación de los esclavos de Haití, los decretos para las colonias inglesas y francesas del Caribe en 1838 y 1848, el decreto venezolano de 1854, el movimiento abolicionista norteamericano organizado desde 1831, la Guerra Civil en los Estados Unidos, que aunque no se peleó por los esclavos impulsó a Lincoln a decretar la emancipación, la Revolución Industrial en el mundo con los avances de la clase obrera hacia horizontes de mayor justicia social, el conocimiento que de todo esto tenía una juventud educada e inteligente que ya existía en Puerto Rico para mediados del siglo 19, los alentaba a luchar porque todos los nacer. Los hombres se sintieran libres en suelo que les intelectuales puertorriqueños Ramón Emeterio Betances, José Julián Acosta, Segundo Ruiz Belvis, Román Baldorioty de Castro, Francisco Mariano Quiñones y otros, ayudados por abolicionistas españoles, franceses y cubanos, aprovechaban toda oportunidad para liberar esclavos de las cadenas de la esclavitud. El nuestro no fue un movimiento inspirado en la fuerza, sino en la razón, en la justicia, aprovechando las corrientes políticas, sociales y económicas prevalecientes en la segunda mitad del siglo XIX. A partir de 1848, en los atrios de las iglesias parroquiales se apostaban Betances, Ruíz Belvis y sus amigos para pagar 25 pesos en la pila bautismal, lo que automáticamente convertía en libre al niño esclavo que acababa de recibir el Sacramento del Bautismo. En la Junta Informativa, José Julián Acosta, Segundo Ruiz Belvis y Francisco Mariano Quiñones pidieron y consiguieron la abolición del tráfico negrero; solicitaron y no lograron la


LA EXPERIENCIA ABOLICIONISTA DE PUERTO RICO. . .

abolición inmediata, definitiva y radical de la esclavitud. La emancipación de los esclavos encabezaba los "Diez Mandamientos de los Hombres Libres" que circuló el Dr. Ramón Emeterio Betances, desde su destierro en Saint Thomas. Baldorioty, Hostos y Rafael María de Labra planteaban a la triunfante Revolución Septemhrina de 1868 la conveniencia y la justicia de una abolición radical que libertara a los esclavos de Puerto Rico. Fue la acción concertada y persistente de los adalides puertorriqueños lo que obligó a las Cortes de la República Española a declarar libres a los esclavos de Puerto Rico en su última sesión legislativa celebrada el 22 de marzo de 1873. El día en que se recibió la noticia oficial, fue uno de júbilo general en Puerto Rico, aún para muchos poseedores de esclavos que creían en la justicia y la igualdad. Muchos esclavistas se sobrecogieron de temores y presagiaban una ruina económica, que la Isla no sufrió como resultado de la abolición. El decreto abolicionista obligaba a los libertos a celebrar contratos con sus amos, con otras personas o con el Estado, por un tiempo no menor de tres años. Esta contratación estaba supervisada por protectores de libertos nombrados por el Gobierno. El 46% de los trabajadores de tala y el 65% de los domésticos contrataron con los antiguos amos. Un capítulo de la Sociedad Abolicionista Española se constituyó en Puerto Rico en mayo de 1873, para velar por la contratación de los libertos, denunciando a las autoridades todo género de abusos que menoscabaran la ley del 22 de marzo. La Sociedad se comprometió a rendir un Informe cada seis meses sobre el estado general de la Isla, la producción agrícola y las condiciones de vida de los libertos, recomendando lo que estimara conveniente para el mejor cumplimiento de la ley. El Presidente de la Audiencia, Don Blas Mendivil, en su Informe Anual correspondiente al año 1873, apuntaba que se habían procesado 71 delincuentes menos que el año anterior. Comprendidos en los procedimientos judiciales hubo 1,383 individuos, de los cuales 622 eran blancos 660 pardos y 101 negros . . . No se informó un solo caso de homicidio o asesinato, delitos frecuentes durante

303


L

A

T

O

R

R

E

la existencia de la esclavitud. El General Primo de Rivera, al cesar en la gobernación de Puerto Rico el 2 de febrero de 1874, señaló que la paz y el orden habían permanecido inalterados. A los cuatro meses de decretada la abolición, el 92% de los esclavos inscritos en el censo se hallaban contratados.

por

La ley proveyó para que los poseedores de esclavos fueren indemnizados dentro de un término de seis meses después de su publicación. Incapacitado el Gobierno para corresponder al pago de 35 millones de pesetas, tuvo que recurrir en 1877 a la celebración de sorteos anuales para pagar cierta cantidad de dinero dentro de un plan de pagos anuales que se realizó a lo largo de trece años y que finalizó en 1890. Los libertos entraron en el pleno goce de sus derechos políticos a los cinco años de publicada la ley. La aplicación de ciertos aspectos de la ley de abolición tuvo contratiempos; éstos comenzaron a surgir como consecuencia de la vigencia de un Reglamento que lo ponía en operación. Al quedar promulgado el 30 de agosto de 1873 el título I de la Constitución española de 1869, que garantizaba los derechos civiles y políticos a los ciudadanos españoles de Puerto Rico, entró en contradicción con la ley de abolición que negaba a los libertos esos derechos por un período de cinco años. El Reglamento de 10 de abril de 1874, también entraba en conflicto con los derechos ciudadanos de los libertos porque negaba el derecho de rescisión de contratos, obligando a los libertos a obedecerlos tres años. Se forzaba al liberto a tener por patrono a una misma persona durante ese tiempo, quedando el primero en libertad de ceder los servicios del liberto a otra persona; ponía a merced del patrono el jornal del liberto cuando lo autorizaba a descontar los gastos de manutención y vestidos de éstos. El ex-esclavo no tenía libertad de comer y vestir a medida de su gusto; se obligaba al liberto a pernoctar en la finca del patrono, lo que constituía una limitación a su libertad de movimiento. Finalmente, quedaron establecidas las cédulas de tránsito y la prohibición de ir de un pueblo a otro sin autorización del patrono. El Reglamento de Esclavos

304


LA EXPERIENCIA ABOLICIONISTA DE PUERTO RICO. . .

vio

de 1874 trataba de restaurar las condiciones de vida de la época esclavista. La Sociedad Abolicionista salió en defensa del éxito de la ley abolicionista que el Gobernador José Laureano Sanz se empeñaba en llevar al fracaso. Los conservadores y esclavistas trataban de crear una imagen falsa, denunciando una supuesta desorganización en el servicio doméstico, pidiendo el establecimiento de cartillas, que no era sino un intento de restaurar el régimen de libretas de jornaleros. Enteradas las autoridades de Madrid, procedieron a ordenar al Gobernador Sanz el fiel cumplimiento de la ley de abolición, para lo cual quedaba autorizado a usar las facultades extraordinarias. El 20 de abril de 1876, terminó la contratación forzosa y los libertos entraron en el pleno goce de sus derechos civiles. Se le extendieron cédulas de vecindad idénticas a las de los trabajadores libres, fijando en dichas cédulas los apellidos que los libertos resolvieran adoptar para sí y para sus hijos. La fase industrial de la producción azucarera se afectada directamente. Los jornaleros libres se habían ocupado tradicionalmente de la 'fase agrícola, mientras los esclavos se utilizaban en el proceso de elaboración. Con tal motivo, los hacendados pedían libertad de impuestos sobre los azúcares enviados a España, ya que aPno poder satisfacer el Gobierno la indemnización a los amos, éstos no tenían medios económicos para adquirir las maquinarias necesarias para elaborar el producto. De ahí que los antiguos amos depositaron en los bancos sus Cédulas de Esclavos para usar por adelantado el efectivo en el pago de jornales y otros gastos relacionados con la industria. Fue por ese motivo que hubo una enérgica protesta de parte de los ex-amos ante la dilación del Gobierno en pagar la indemnización. No fue hasta finalizados los sorteos anuales en 1890 que quedaron definitivamente zanjados los problemas que diecisiete años antes se generarón con motivo del decreto abolicionista.

305


CONSIDERACIONES SOBRE LA VIABILIDAD DE LA ESCLAVITUD Y LAS CAUSAS DE LA ABOLICION EN LA CUBA DEL SIGLO DIECINUEVE

Dr. Herbert S. Klein

Desde el momento en que ocurrió la abolición en las sociedades esclavistas de América, surgió un debate sobre las causas que produjeron la destrucción de esta institución histórica en el siglo XIX. Debido a que la esclavitud había sido endémica en las sociedades humanas hasta esa época, se asumió que su abolición coincidió con un cambio fundamental en lo cultural, institucional y/o económico en la sociedad de occidente a partir de 1700. En la historia de occidente, el abolicionismo parece estar directamente relacionado con los cambios producidos por la Ilustración y la• Revolución Industrial. Por lo tanto, se han buscado las causas de la abolición en cualquier sociedad, en un cambio fundamental en sus bases culturales o políticas, o en el hecho de que el trabajo esclavo y la esclavitud ya no eran económicamente compatibles con las organizaciones económicas e institucionales de estas sociedades. Los primeros movimientos abolicionistas surgieron como resultado de, las rebeliones de esclavos y de las guerras civiles, las cuales estaban estrechamente relacionadas con la Ilustración y con una serie de conflictos políticos y sociales conocidos generalmente como las Revoluciones del Atlántico. *Traducción efectuada por la Sra. Josefina A. de Tanner. Favor de no citar ni reproducir sin la autorización del Autor.

307


L

A

T

O

R

R

E

Estas últimas, que ocurrieron entre el último tercio del siglo XVIII y la década de los 30 del siglo XIX, provocaron la

abolición de la esclavitud como secuela de los movimientos generales para obtener libertad política y social. Pero en aquellas sociedades esclavistas que evitaron las guerras de la revolución, o que aislaron aquellos elementos que amenazaban el orden esclavista, la emancipación fue mayormente un proceso de largos y encarnizados debates internos e internacionales en los cuales el abolicionismo fue el tema principal. Desde la' emancipación en las Antillas Británicas, durante las primeras décadas del siglo, hasta la abolición de la esclavitud en Brasil durante las últimas décadas, las sociedades esclavistas en América tuvieron que bregar directamente con el problema de la emancipación. En casi todas las áreas, los amos se resistieron hasta el final, aunque esa resistencia se manifestó de oposición pasiva a rebelión armada. No obstante, en la mayoría de los casos, la abolición ocurrió bajo condiciones de aceptación civil. Debido a esta aceptación final, ha permanecido el igterrogante fundamental: ¿fue la ideología únicamente lo _ que causó la abolición o fue realmente que la economía internacional del siglo XIX había transformado la esclavitud en una institución improductiva y fundamentalmente antimoderna y anticapitalista? Para aquellos que aceptan este último punto de vista, la resistencia final de todos los hacendados se basó siempre en sus intereses por recibir compensación y no en una necesidad fundamental de trabajo servil "improductivo". Así como se suponía que la Revolución Francesa destruyera las instituciones feudales que impedían el avance del capitalismo, también se considera que la emancipación fue el factor que desencadenó las fuerzas dinámicas del capitalismo americano y, por lo tanto, aquellos individuos de la clase hacendada con ideas más avanzadas la recibieron secretamente con regocijo. Desde el principio, los eruditos que han analizado las causas de la abolición en las sociedades esclavistas de América han sostenido el argumento de la viabilidad económica y la posición de la revolución ideológica. Especialmente en el caso de Cuba, este argumento ha tomado gran importancia. Cuba fue la sociedad esclavista del Caribe considerada como el 308


CONSIDERACIONES SOBRE LA VIABILIDAD DE LA. . .

ejemplo clásico de la llamada modernización de la agricultura, pues experimentó la rápida introducción del vapor y el acero para ser utilizados en la producción de una materia prima básica. Para 1860, el 91% de la azúcar molida se producía en ingenios de vapor y el azúcar cubana dominaba el mercado internacional. Al mismo tiempo, Cuba era la sociedad donde se ha asumido que los hacendados aceptaron la emancipación con muy poca resistencia, y parece que estaban preparados adecuadamente para este suceso. Los hacendados cubanos fueron los primeros en América en desarrollar sistemáticamente el trabajo por contrato, d sistema de colonos (sharecropping) y otras fuentes alternas de mano de obra antes de la abolición final. Por lo tanto, la mayoría de los eruditos cubanos de la actualidad mantienen que para la década de 1860, la esclavitud en Cuba se había convertido en una institución improductiva. Este argumento de la "improductividad", presentado tan enérgicamente por Julio Le Riverend Brusone, Raúl Cepero Bonilla y Manuel Moreno Fraginals (y respaldado cabalmente en la mayoría de las historias generales) mantiene que para mediados de siglo existían contradicciones sociales y económicas inherentes a la esclavitud cubana que convirtieron la abolición en un proceso inevitable y hasta deseado, por el cual los hacendados con ideas avanzadas pudieron librarse de una institución moribunda. Aunque generalmente se aceptan los principios básicos del argumento de la improductividad e incompatibilidad de la. esclavitud, varios eruditos han presentado diferentes explicaciones para justificar esta posición. El argumento tradicional ha sido el de una simple crisis demográfica. Este argumento, que provino de la literatura abolicionista del siglo XIX, ha tenido un impacto tremendo en los historiadores cubanos. Mantiene que la agricultura basada en el azúcar destruía la vida humana; que los hacendados, obrando "racionalmente" en pos de la economía hacían trabajar a sus esclavos hasta morir ya que éstos se podían conseguir a precios muy bajos y se podían reemplazar con facilidad mientras estuviera abierto el tráfico de esclavos. De acuerdo con este argumento, la infecundidad de los esclavos era la norma y sus resultados se

309


A

L

T

O

R

R

E

la,

reflejarían en el descenso precipitado en el número de esclavos después de 1841, a pesar de la importación continua de africanos durante, por lo menos, otros veinte años. El número de esclavos en la isla alcanzó un máximo de más de 436,000 en 1841, pero para 1861, este número se había reducido a 370,000 y a unos 287,000 en la víspera de la ley de libertad de vientre en 1871. Tomando en consideración estas estadísticas generales sobre la población y aceptando el argumento de la infecundidad de los esclavos, los historiadores con este enfoque sostienen que el tráfico de esclavos en el Atlántico fue lo único que mantuvo la esclavitud vigente en Cuba después de la década de 1840. Cuando termina este tráfico en' 1860, la esclavitud está destinada a desaparecer. Estos historiadores consideran que el alza en el precio de los esclavos después de 1860 no refleja el valor productivo potencial de los esclavos, escasez de mano de obra esclava. Por lo tanto, la sino escasez y los altos precios hacen de los esclavos una inversión poco remunerativa y lleva a los hacendados a abandonar la institución como una causa perdida. Pero todo este argumento se basa en varios supuestos demasiado tenues. A pesar de que es cierto que la continua llegada de esclavos africanos mantenía la población esclava de Cuba predominantemente masculina y adulta, no es cierto que las esclavas no eran fecundas o que no se reproducían. El demógrafo Jack Eblen ha demostrado recientemente que fueron las distorsiones sobre la edad y el sexo las que encubrieron la tasa de fecundidad del esclavo nativo de Cuba, que fue tan alta como la de los esclavos nacidos en los Estados Unidos. De ser ésto cierto, se podría argumentar que después de terminar el tráfico de esclavos, una generación habría sido suficiente para estabilizar la población esclava, así como los patrones normales de nacimiento resolvieron el desbalance de sexos, y crearon un potencial para el aumento de la población esclava. Además, casi todos los análisis demográficos se han concentrado en la población esclava y no han incluído a los negros libres. En realidad, entre 1774 y 1861, la población negra libre aumentó en un promedio "moderno" extraordinariamente alto de 2.3% anual. No 310


CONSIDERACIONES SOBRE LA VIABILIDAD DE LA. . .

obstante, para obtener el patrón completo, se debería calcular el descenso en la población esclava y restar los 450,000 esclavos africanos importados durante este período de 1774 y 1861. Realizando estos cálculos y utilizando el total de la población negra como base, se puede llegar a la conclusión de que la población negra experimentó un aumento poblacional natural de 0.78 % al año durante este período decisivo de 87 años. A pesar de que esta cifra es baja comparada con la tasa de crecimiento poblacional natural de toda la población de la isla, sí se puede comparar con el aumento en las tasas de crecimiento poblacional del grueso de las poblaciones nacionales europeas de la primera mitad del siglo XIX. Pero dada la calidad de la información publicada disponible y el hecho de que no se han realizado análisis detallados sobre las estadísticas demográficas de la población colonial de Cuba, mis cálculos, que demuestran un aumento poblacional natural positivo, sólo se pueden considerar como estimados preliminares. No obstante, es lo mejor que se puede hacer con la información publicada disponible, y más significativo aún, contradice casi todos los supuestos sobre el descenso en la población negra en general. En un análisis más detallado que he publicado, el cual examina la tasa de crecimiento poblacional natural de la población negra libre y esclava de la isla durante el período de 1774 a 1817, calculé que la población esclava realmente experimentó un crecimiento poblacional natural considerable de por lo menos 1.0% anual. Esta misma tasa de crecimiento continuó hasta 1841, cuando comenzó un descenso constante en el número de esclavos. Calculo que entre 1841 y 1861, esta reducción natural se produjo a un promedio de alrededor de 1.1% . A este nivel secundario de análisis es muy difícil determinar si el descenso en el número de esclavos refleja los problemas de la edad y el sexo de los últimos años del tráfico de esclavos, o si se debe al aumento en la manumisión. Pero el crecimiento general de la población negra esclava y libre (de 0.9% entre 1841 y 1861) estableció claramente que el descenso continuo de esclavos no fue producto de un cambio dramático y repentino en las cifras de fecundidad y morta311


L

A

T

O

R

R

E

lidad entre los esclavos. Si eventualmente se demostrara que el alto promedio de manumisión fue la causa de un descenso demográfico de la población esclava, y no sólo las distorsiones en las proporciones de la edad y el sexo, entonces aparentemente se estaría añadiendo pruebas a otros aspectos del argumento de la crisis económica. En este momento sólo quiero hacer la observación de que dadas las cifras aproximadas publicadas, se podría, cuando menos, poner en tela de juicio el argumento de la crisis demográfica y obligar a los historiadores a reevaluar algunos de los tenues supuestos que sirven de base a esta posición. Aún más difundido es el argumento de la viabilidad económica. Por lo general, se ha mantenido que la esclavitud como institución era improductiva y estaba fundamentalmente en oposición a la mecanización de la industria azucarera cubana. Se alega que los esclavos no estaban lo suficientemente adiestrados para rendir una labor productiva en la agricultura mecanizada, o que en ellos se congelaba una gran cantidad de capital tan necesitado en otras áreas. Otro punto estrechamente vinculado con el argumento anterior es que el capitalismo camina a la par con la mecanización de los ingenios, en especial con la introducción del vapor, y que existe una contradicción inherente entre los medios de producción capitalistas y las formas del trabajo esclavo. Es importante señalar que esta posición no es válida para todos los casos, y un breve examen de la industria azucarera de Luisiana en los Estados Unidos durante el siglo XIX lo demuestra claramente. Los hacendados azucareros de los Estados Unidos continental, que se enfrentaban a un clima y a unas condiciones menos favorables que las de las Antillas, mecanizaron sus ingenios casi tan rápidamente como los famosos hacendados cubanos. Para 1830, unos 100 ingenios, o el 14 % del total de ingenios en el Estado, funcionaban con vapor. Para 1844, esta cifra aumentó a 408 ingenios (o 54% del total), y para 1860, la molienda en gran escala se había convertido en la norma de la industria azucarera. Pero a la vez, la población esclava aumentó en el Estado y se integró 312


CONSIDERACIONES SOBRE LA VIABILIDAD DE LA. . .

completamente a la industria. . Cuando menos, la mecanización de la industria azucarera de Luisiana infundió una nueva vida a la institución de la esclavitud en esta región. Al examinar esta experiencia, surge la siguiente pregunta: ¿existe algo esencialmente antagónico entre la mecanización y la esclavitud? En lugar de importar y exigir la introducción de trabajadores adiestrados para sus haciendas, los hacendados azucareros cubanos de la región de occidente comenzaron a impcrtar "coolies" o peones chinos e indios mayas del Yucatán sin adiestramiento alguno para trabajar en los sembrados de caña a principios del 1840. Esto quiere decir que importaban trabajadores por contrato cuyo nivel de adiestramiento era igual o inferior al de la mano de obra esclava cubana. Esto, al parecer, comprueba el argumento de que los hacendados no encontraban fallas esenciales en las destrezas o habilidades de sus esclavos en relación con la nueva mecanización. De igual manera, según ha demostrado Fraginals, los hacendados podían muy bien contratar trabajadores asalariados para operar los aparatos técnicos e indica que se encontró un gran número de extranjeros en las haciendas. Más decisivo aún, según señala en el segundo tomo de El Ingenio, la mecanización de los ingenios tuvo muy poco impacto en las destrezas reqúeridas para la siembra de la caña. En realidad, no hubo gran cambio en la tecnología de la siembra y la cosecha de la caña antes de la abolición o ya entrado el siglo XX. A pesar de que Fraginals acepta que no habían problemas inherentes a la habilidad técnica de los esclavos en la nueva mecanización de la industria azucarera. . . y, de hecho, cita casos de negros que se desempeñaban en puestos administrativos . . .mantiene que la mecanización empeoró la vida de los esclavos y convirtió a la esclavitud en una institución improductiva. Al aumentar la productividad de los ingenios, aumentó también la demanda de azúcar. Esta demanda se satisfizo comprando más esclavos. Pero Fraginals considera que existía una cantidad máxima de mano de obra con la cual los hacendados podían operar y obtener ganancias y que los hacendados constantemente sobrepasaban dicha cantidad. 313


CONSIDERACIONES SOBRE LA VIABILIDAD DE LA. . .

Dado el hecho dé que más trabajadores en tierra virgen siempre producían el mismo rendimiento final por trabajador, no puedo concebir que existiera un problema en la limitación de la cantidad de trabajadores. El trabajo de cuadrillas estaba bien establecido, y según han señalado recientemente Fogel y Engerman, era quizás la forma de trabajo más sofisticada y productiva (y también menos aceptable para los trabajadores) en la agricultura norteamericana. Dado lo que considera Fraginals coma las ideologías de Taylor de "administración científica" (scientific management) de los hacendados cubanos, se puede asumir que éstos estaban conscientes de la racionalidad económica de dicho sistema en Cuba. Los conceptos sobre administración que aparecen en los famosos manuales de administración de los hacendados cubanos son muy parecidos a las guías e instrucciones de los hacendados que se promulgaron en los Estados Unidos. Por lo tanto, aparentemente no existían problemas,inherentes de administración en el uso de la mano de obra esclava. Tampoco se prohibía a los hacendados el poseer varias haciendas, creando así cinco haciendas con 300 esclavos en lugar de una con 1,500 trabajadores. No obstante, a pesar de los varios interrogantes que han surgido de los trabajos recientes de Fraginals, éste ha demostrado enfáticamente que la reacción inicial a la mecanización no fue la decadencia de la esclavitud, sino un incremento de la esclavitud en la producción azucarera. Este hecho se refleja en el aumento en la concentración de esclavos en las zonas azucareras y en el aumento en los precios de los esclavos. Si se puede argumentar que la esclavitud era productiva y que era una institución viable durante el período principal de la mecanización de la industria azucarera, entonces, ¿por qué se abolió la esclavitud en Cuba? Si se acepta la posición anterior, regresamos de nuevo a la arena de la ideología y la política, al igual que a la guerra civil y .a la conciencia de clase. Si la esclavitud estaba arraigada en el azúcar, entonces, solamente una solución política radical podría cambiarla. Si no se debilitaba o desaparecía por sí misma, habría que arrancarla de raíz. Así como una guerra civil fue necesaria 314


CONSIDERACIONES SOBRE LA VIABILIDAD DE LA. . .

para destruir la esclavitud en los Estados Unidos, 1- Guerra de los Diez Años eliminó la esclavitud en Cuba. En su l cha por la existencia, el liderato reformista del Grito de Yara se vio obligado a adoptar la causa de la abolición por pura necesidad. De haber triunfado, es evidente que se habría adelantado la abolición. Según ha demostrado Guerra y Sánchez, la guerra destruyó seriamente la esclavitud en las provincias de Oriente de la Isla. La violencia de la guerra y los continuos reclamos de la población esclava por su libertad, se combinaron para hacer que el poder de la metrópoli reaccionara ante las demandas de los abolicionistas liberales de que Cuba y el imperio español en general no podían continuar siendo uno de los últimos baluartes de la esclavitud africana en el mundo moderno. A la vez, la disponibilidad de fuentes alternas de trabajo semi-servil en las provincias de occidente, que experimentaban una expansión económica repentina, redujo los temores de los políticos y los mercaderes de la metrópoli de que la emancipación produciría una crisis económica. Este esquema de los argumentos sobre las causas de la abolición en Cuba ha suscitado más preguntas de las que ha podido contestar. No obstante, considero que vale la pena subrayar que mientras la tendencia de los estudios tradicionales y más recientes ha sido la de pulir los argumentos que respaldan la tesis de no-viabilidad e improductividad de la esclavitud, las investigaciones realizadas recientemente sobre otras sociedades esclavistas, conjunto con los índices de precio de los esclavos y la producción de azúcar, nos deberían indicar que este debate no se ha resuelto.

315


L

A

T

O

R

R

E

BIBLIOGRAFIA Aimes, Hubert H. S. 1907 A History of Slavery in Cuba Nueva York. Bourde, Guy 1972 "Sources et méthodes de 1'histoire demographique a Cuba (xvüie et xixe siécles)", Annales de Demographie Historique. París. Cepero Bonilla, Raúl 1971 Azúcar y abolición (2d ed.), La Habana Corwin, Arthur F. 1967 Spain and the Abolition of Slavery in Cuba, 1817-1886. Austin. The Cuban Economic Research Project 1965 A Study of Cuba. Coral Gables. Este estudio contiene un buen resumen de las fuentes estadísticas del siglo XIX sobre la población y la economía de autores clásicos como Humboldt, Pezuela, La Sangra y Rebello. Eblen, Jack E. 1974 "On the Natural Increase of Slave Populations: The Example of the Cuban Black Population, 1775-1900", en Engerman & Genovese, Race and Slavery in the Western Hemisphere. Princeton. Gray, Lewis Cecil 1933 A History of Agriculture in the Southern United States to 1860. 2 vols., Washington. Guerra y Sánchez, Ramón 1950 Guerra de los diez años, 1868-1878. La Habana. 1964 Sugar and Society in the Caribbean. New Haven. Klein, Herbert S. 1967 Slavery in the Americas, A Comparative Study of Cuba and Virginia. Chicago. 1970 "North American Competition and the Characteristics of the African Slave Trade to Cuba, 1790-1794", William & Mary Quarterly, (January), vol. xxviii, no. 1. 1974 "The Cuban Slave Trade in a Period of Transition, 1790-1843", trabajo presentado en el VI Congreso Internacional de Historia Económica. Copenhague. Knight, Franklin 1970 Slave Society in Cuba during the Nineteenth Century. Madeson. Le Riverend, Julio 1965 Historia económica de Cuba 2d ed., La Habana.

317


CONSIDERACIONES SOBRE LA VIABILIDAD DE LA. . .

Moreno Fraginals, Manuel 1964 El Ingenio. vol. 1, La Habana. 1970 "Desgarramiento azucarero e integración nacional", Casa de las Américas, no. 62 (septiembre-oct.). Sitterson, Joseph 1953 Sugar Country, The Cane Sugar Industry in the South, 1753-1950. Lexington.

318


TABLA DE CONTENIDO Página XI

Presentación Monografías El Centenario de la Abolición. Una Visión Histórica Dr. Arturo Morales Carrión

1

Nuevos Datos sobre las Procedencias de los Antiguos Esclavos de Puerto Rico Dr. Manuel Alvarez Nazario 23 Aspectos de una Pastoral de Esclavitudes en Puerto Rico durante el siglo diecinueve: 1803-1873 Dr. Arturo V. Dávila 39 La Real Cédula de 1789 y Dos Reglamentos Antillanos Sobre la Educación, Trato y Ocupación de los Esclavos 103 Dra. Aída R. Caro Costas Don Jerónimo Mariano Usera y Alarcón, deán de Puerto Rico (1853-1863), en la Crisis del Sistema Esclavista 131 Dr. Arturo V. Dávila Participación de Eugenio María de Hostos en el Movimiento Abolicionista Puertorriqueño Dr. Luis Manuel Díaz Soler

175

Ponencias La Experiencia Histórica de la Abolición de la Esclavitud en Haití Dr. Leslie F. Manigat

203

Notas sobre la Primera Abolición de la Esclavitud en Santo Domingo Dr. Frank Moya Pons

229

La Abolición de la Esclavitud en Venezuela Dr. Eduardo Arcila Farías

257

La Abolición de la Esclavitud en el Caribe Británico: Supuestos y Respuestas Dr. Robert J. Moore

267

319


La Abolición de la Esclavitud en las Antillas Holandesas Dr. Harmmanus Hoetink

283

La Experiencia Abolicionista de Puerto Rico Dr. Luis M. Díaz Soler

293

Consideraciones sobre la Viabilidad de la Esclavitud y las Causas de la Abolición en la Cuba del Siglo Diecinueve 307 Dr. Herbert S. Klein

320


COLABORADORES

Dr. Manuel Alvarez Nazario Catedrático Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas Universidad de Puerto Rico Recinto de Mayagüez Dr. Eduardo Arcila Farías Director Seminario de Estudios Latinoamericanos Facultad de Humanidades y Educación Universidad Central de Venezuela Dra. Aida R. Caro Costas Directora Centro de Investigaciones Históricas Facultad de Humanidades Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras Dr. Arturo V. Dávila Director Departamento de Bellas Artes Facultad de Humanidades Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras Dr. Luis Manuel Díaz Soler Ex-Decano Facultad de Humanidades Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras Dr. Harmmanus Hoetink Catedrático Departamento de Sociología y Antropología Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras Dr. Herbert S. Klein Catedrático Departamento de Historia Universidad de Columbia Nueva York, E.U.A. Dr. Leslie Manigat Director Instituto de Relaciones Internacionales Universidad de las Indias Occidentales San Agustín, Trinidad Dr. Robert J. Moore Embajador de Guyana en Canadá Otawa, Canadá

321


Arturo Moralas Carrión Presidente Universidad de Puerto Rico Dr. Frank Moya Pons Catedrático Centro de Estudios Dominicanos Universidad Católica Madre y Maestra Santiago de los Caballeros República Dominicana

o;

1

322


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Centenario dela Abolición de la Esclavitud (1973) by La Colección Puertorriqueña - Issuu