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A Leopoldo Cano (1890)

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A RECIBO . I-mp1•m1t<& (Ü Cpmbell .

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1890.


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A LEOPOLDO CANO. - ~f--._

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-@~-~-Pues :i ntc1 de 111vcgar,

D rjl'! mi llr:a colguda A lu ¡iuc n a tic u1i hognr. CAXO.

HaC<I ya t iempo que un dolor profundo, D e esos que awtros In. exi 8tencia.' minan, •

Apartó ele uii lioga.r, a.11tes tranquilo, E l derecho (, las t iernas alegr'ias ! ::lii esposa idolatrnda, A.dornlile visitín del alma mia, Oay6 una tarde en mis aman tes brazos, Iuclin6 t1'istemente las pupilas, Buscó mis labio• con los suyos frios Pam dejar·rne el beso que aun palpita, Oual si del fondo mismo de lo eterno Lo avivara su afecto cada clia, Y se abismó " n el seno ele "lo ignoto •Desde la escelsa cumbre de la vida ! Desde entonces, vencido por la suerte, P ero no resignado ií sus perfidias, Sentí el abogo de implacable ·t.edio, Y abandoné mi lira !µútil ya pam el sonoro canto Y á la quej a pueril nada propicia l 1 Pero al estéril .centro ~n ·que veget¡l ro~ ~Ju¡~ dolorida,

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¡;:OPOLOO CANO.

R. UEL VALLE.

Insistente rumor de apoteosis Llega envuelto en gallardas armonías 1 Es tu voz ! más cercana .Q ue la que un tiempo ola, l<epercutiendo en la teatral e!fena Y por den entusiasmos aplaudida! . A la impresión, sacudo' . Mi insólita apatfa Y rebusco en el pulvo de mi estancia Las olvidadas cuer"dtu! de otros dia.t<. ¡Tal vez conserven, albergada en ellas, Alguna nota de cantarte digna l. .. . . . ¡ Tal Yez, siquiera á la primer estro fu Que module tu vo1~ logre la ruia Acompañar los ecos d ~I aplauso Y celebrar tu grata bienvenida 1 Jifas oh dolor ! escucho Que, al dirigirte. á la riqneña orilla, Las puertas de tu hogar entristecido Guardaron an tes tu inspirad" lira 1! ¿ L!I lira T E n·otros t iempos Su an siada rnelodfa Resonaba en los (lmbitos del orbe Oon sagrados acentos de Sibila 1

El alm a del poeta., tJ F o1jada en no se que (usión divina, Oonfülencias nocturn as escuchaba P or la estirpe nilgar desconocidas! Ouanto au hela el humano ~entimiento, Onant.o del hombre la razón fascina, Cuanto el mundo en sus términos envuelve, Ouant.o del éter en el seno gira Al férvido conjuro Sus profundos arcanos entreabrla ! ¡ Sublime trasparencia La creación divina Sus misterios recóndit.os desonbro

,1

A la in?msa mimda del artista, Que la engral!dece en cambio con los tonos Del ".'nodo-interno que en su _sé1· palpita! • Hoy, apesar del ,;vo cfamo~¡!O Que levantan l.as turbas egoístas, A pesar de.I:\ rn•ani indifereucia Que al pe1isamieuto asfixia, Los c.~nti cos del vate En el lmmauo corazóu se infiltran • Y los la\Jios en torno los repiten · Y jam{u; la memoria los ol • idn. I Oh ! tú lo s.'\\Jes ! al oirw.; cuántos Escuclmráu la rápida y concisa P altthra"dc Marcial exai<perada Contra. el ricio que ac.oje la. rutina:! ¡ Ou(mtos aqnl, donde late ntes quedan Las

vi~s

ignominias

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De aquella ley, de esclavos fo1jadora Aliad:. SCJ"\"il de !:. codicia, ' • Cuántos aqul, tu Trata recordando ' Senti rún azotadas l:ts mej illas Por in tcma. oleatla de vcrrriienza " Rom¡nit.lo de couciencias a~lormi(i:~s r ¡ 'rieuén Jos seres malos.s us rubores, 09mo el pantano etlúvios que ru tilan! .... ¡ P or qué, al de,jar las plácidas riberas Que el Betis fertilizo., Quieres lleg:.r á la ca11\le11te zomL Oon la\Jio mudo y exprnsión sombda t

.. .

¡ .C4mo {1 c.1llar se aviene L t1 pnderosa lirn Que en genero os lmpetus estalla Ountra el dolo social y las peffidias ?· ¡Qué vol untad detiene, Qué decisión domina l~ u tu frente ardorosa , El rugir d~ la osada fantasía r 1


1 1

-~ "LEOP6i..DO CÁNO.

R. DE(," VALLE.

Oh! Deja que remonte El vuelo audaz á la sidérea cima ! El ala vigoros.'\ 'Del ~gui13. c.-.uclal no fné nacida Parn. morar r.11 toq>e cautiverio: r Siente Ja fuerz" en sus potentes fibras, La tem1iestad su decisión alfenta, • Las distancias h• escita u Y asci1•nde incontrastable Hastt1 tocar l<t tl111bria De nácares y oro Que circuye las nu~es vespertinas!

1No ocult.'tr{t ia tierrn mn~·ic.wa . Al bardo ilu•trc que a1Ttbó á su ort lla Ni el fecundo raudal de sus grandems

Ni el aboga<lo gemi<lo de sus cuitas! i Aun es\{1 por C.'lntarse aquella ho1·a, De dioses sólo y de titanes digna, En que el hi¡;;fJi.\no esfu erzo, rebosanclo En loSllintles qne opreso le ccfiian,

Se desbordaba tras' la oscurn "enda, Delirios de Colt'm, y estremecla Las cúspides i11diarfüs Con 1:. eoseüa gloriosa de Castilla! i AIJ{1 q1ted6 Ja Alhambra, voluptuoso Sueüo de amor tallado en pr.1lrelfa1 llroebe que ciena el inmortal poema Que ab1·iú la reconquista!. - .- - _Ac(1 en salvaje P,abell6u ele frondas, ::lurgió el tem¡ilo fantástico del Inca, Oataro.tl\ de oro entre volutas Y arc.'tclas suspendida! Y entre est<i asombro :'l la.s audacias premi<> Y aquel triünfo de ciclópeas lidias, Eusaucbaba sus limites el globo Estrecho ya{• Ja hispana gerarqufa ! Aún cantores talt<in Para entonar las trlstes elegías

Que iqsplram ese imperio arrebatado Trozo t1·as trozo (\ la/española egida 1 !

•

No más violento el hnro.cáo del golfo En Jas espesas cima$ , Del Ande gigantesco Ruge, destroza, se 1"evuelve y silba, Dejando 'en pos de su iracundo soplo · Yermos parajes y dolieutes f uinas __ ._! ¡Es que marcaba de la· eterna historia La perenal clep~idr~, La hora eu que los pueblos De los puéblos atines se e mancipan, Cual se desgaja el f1¡uto R;tZQnado Del fuerte ramo que le diera vida P11rn reg11r en torno La no,·rl provisión de sus semillao T ¡Ser(1 qne prematuros Los gérmenes ca.ian De R(wi:. pobres al feroz empuje D e iguotas stLcudidas T.... No fné la libertad, no fué el derecho Quien afi 16 las armas parricidas ! ! Que mnl derecho y libertad se aVlenen

Oon la explosión rle populates iras! No fué h• libertad 1 He,¡·vor acaso De aquella sa ngre misma Que eu Vifütlar humea Inccu ~ndo los malles de Pa<lilla 1 "Crlm~n, tal vez, del tiempo," Del tiempo, que op9ula. 'fnpido m:into de sqmbrosas brumas Al paso de Ja luz h~rmosa y tibia 1 Y si, cansada de la ruda brega, Tu alma uecesita • Un punto de reposo Para tornar con nuevas energfas, 1Aparta de los homtlres La penetrante vista Y déjafa que v~gne¡ tí sus antojos . En la perpétua magestacl del olima 1 1

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- • A LEOPOJ.DO . CANO.

R . DEL VALLE .

Ouánto esplendor! 1 Galán enamorado El sol acude á la diurna cita Al través de Jos régios tafeta ne• Que el alba tiende en las lejanas cimas ; La tierra, alborbzada, desvanece '• El vaporo.so mtinto de ~eblin as . Y presenta la faz, como una virgen A. Ja amante caricia 1 Al misterioso beso, Fecundo be•o de Tit.<ín y Ondina, R ebosa basta \'erterse La exbnbernnte cop¡i. ele la vid." ! Es un incendio el Orto, La. altura una Sl•nri8"'\, -~ El agua centelleos, E l aire fuco de movibles cbispas; En cada ramo qne las auras mueve11 Un resflu11dor oscila; · Oada flor que cntrc•>bre la corola Al iris robtL ltLS galan¡>S tintas, Y el alma., en los linderos Del é xtasis mecída, Siente l:i clarifütd hel'!llosa y pura Que lo p rofuntlo de su sér iofiltrn ! Oh! I" luz es de Dios, baJa 1lel cielo y es siempre al bien y á la virtud propich ! !· Y cufm bella, en los IJ\mnoHque se cambian, La tiena abajo, la extensión aniba, Resonará Ja not.'1o fulgurante De tu inspirada lira! Voces del alma en Ja razón baí1adas Y en Jl\ vc rJad uogirl•l.~, Iiespla ndor del es1ilritu que afronta Oou viril magestad las injusticias, V ibrantes ecos, pene_trantes ritmos

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De 1.os que nunca la memoria olvida, Qué bien arrullarán el blando sueño De la gallarda N:infa ! ! , ' Oh ean~a ! canta 1 e'I mund°t.amerieano Al bardo ilustre que arribó á sn orilla, Ni ocultará sus mágic.wgrandezas, .. Ni el ahogado 1gemido de ~us ·cuitas ! 1 RAFAEL D EL VALLB.

·Arecibo, Junio de 1890.

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A Leopoldo Cano (1890) by La Colección Puertorriqueña - Issuu