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E.
BARREIRO DIRECTOR
EDITORES: CONTRERAS £ BARREIRO
A. CONTRERAS ADMINISTRADOR
s En
el campo,
la ufanía
de una aurora esplendorosa O
—
O-
que a la seda de la rosa dá un tono de paganía.
t.
Para Jesus
Mañana azul del abril que invita a pensar en alas, en
los montes,
en
sus galas,
y en las torres de marfil. Mañana dominical que alegra el gusto sen.illo del humilde pastorcillo y del rústico zagal; del obrero. de los niños que pueden mirar al cielo al través del claro velo de
sus sueños
como
armiños.
Fíbulas de pedrería pone
el sol en
brillante
esparcen
gratos murmulos
dia abrileño.
Hijos. son de algún obrero, y sus
rostros
de manzana
brillan en la azul mañana con regocijo sincero.
¡Cuánto piensan disfrutar corriendo por la arboleda bajo el ramaje de seda del balsámico pinar! Verán
ordeñar
la vaca,
beberán la deliciosa leche blanca y espumosa que tiene olores de albahaca. Llegan,
y por los oteros
se esparcen como embriagados tras los pájaros pintados y los frutos madrugneros
la pradera
generoso. a la manera de
que
en aquel
crestería.
Husmean
los recentales
aun de las madres
zagueres,
pers:guiendo a los corderos En la campiña. tesoro de sonidos y colores,
sobre el caliz de las flores hay temblor de gotas de oro. Y la abeja bordoneando en derredor del rosa! besa el botón virginal a su vuelo
columpiando.
Por la blanca carretera que une la ciudad al campo, del sol
con
bajo
el vivo lampo,
una carga hechicera
viene
un carrito pequeño
lleno de frescos capullos
cogen
retamas
pascuales,
hasta que la tarde pone en la campiña discreta ese tinte de violeta
que a soñar nos predispone. Entonces retornan
a la ciudad
entristecidos,
recordando
de los nidos
la dichosa
libertad....!
Y en el campo la ufanía queda de la luz dudosa que a la seda de la rosa dá vaga melancolía.
La Hija del Caribe
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