GUIBIIALDA
PERIODIfO DE AMEXA LITERATIRA Y MODAS.
AXO 1.0
MAKZO 1? DE lSo(i.
Reconocida la necesidad do la edncacion cn la mujer, como uiia de las tiieiitcs de la civilizacion, puea que lo ea en efecto, en cuanto que la mujer iiistruida forma hombres mas utiles para la soeiedad, al propio tiempo que ella misma conrribuye al adelanto general, veamos eual debe ser la educacion e instruceion que debe reeibir para que se llene el objeto que la sociedad se propone. La primera base de una y otra ensenanza, para que sean sblidas y en rea lidad aplicables al mejor estar de la vida, es sin duda alguiia la religion. “La reli gion,” lia dicho uu escntor del siglo pasado, Montesquieu, a quien a la verdad no puede refutarse por muy religioso, “cs siempre la mejor garantia que puede tencrse de las costumbres.” jY que otra cosa se pretende con la educacion sino el mejoramiento de esas mismas costum bres? He aqui por que debe estar fundada en la religion. Las maximas rcligiosas imbuidas en la temprana edad en el corazon, hacen al nifio respetuoso, humilde, amable, caritativo; seiuimientos que al descollar en la mujer se unen a la dulzura y a la pureza propias del sexo, v forman ese ser ideal que forma el ensueflo de los hombres. La religion enseita la obediencia de 1m hijas, la temura de las madres, la felicidad de los esposos, la pureza de las jiivenes; y todo con dulzura, sin violen-
N.o 3.
cia, por medio de las maximas que encierra ese libro santo que forma el orgullo de los cristianos: la Bihlia. Libro prodijipso (scgun dice Donoso Corti-s), en que el jeiiero humano comenzo a leer treinta y tree siglos lia, y con leer en el todos los dias, todas las noches y todas las boras, aun no ha acabado su lectura. Libro prodijioso en que se calcula todo antes de haberse inventado la cicncia de los calculos: en quo sin estudios liugu'isticos se da noticia del orijen de las lenguas: en que sin estudios astronomicos se computan las revoluciones de los astros: en que sin documentos historicos se cuenta la historia: en que sin estudios fisicos se revelan las leyes del mundo. Libro prodigioso que lo ve todo y que lo sabe todo: que sabe los pensamientos que se levantan en el corazon del hombre y los que estan presentee en la mente de Dios: que ve lo que pasa en los abismos del mar y lo que sucede en los abismos de la tierra: que cuenta u predice todas las catMtrofes de las jentes, V en donde se encierran y atesoran todos los tesoros de la misericordia, todos los tesoros de lajusticia y todos los tesoros de la venganza. Libro, en fin, que cuand(v loscielosse rcplicgen sobre si mismos como un abanico gigantesco, y cuando la tierra padezea desmayos, y el sol recoja su luz y se apaguen las estrellas, permanecera el solo con Dios porque es su eterna palabra, resonando eternamen-
CJUIRNALDA PUERTO-RIQUF.SA. tc Dll las altiiras. Auiique estos titiilos no tuviorn la religion para reclaniar el primer piiesto en la educaeion de la niiijer; esta debe concederselo gustosa, por quo la religion (liablanios de la C. A. K.) es la qiie le ha dado el distinguido lugar qne hoy oenpa: ella la que realzandola del desprecio y olyido en que yacia, la ha lieclio cl objeto prediiccto de la inisnia sociedad quo an tes la arrastraba. La religion ademas, scgiin homos dicho, es la niejor garantia de las costmnbres; es decir, que con la religion las costumbres son mas piiras y por consigiiiente la sociedad mas feliz; y no puede ser de otro inodo si se tienen on cueiita los sentiinientos que ella iiifundc. Ved aqni porqud la religion debe ocupar el primer lugar en la educaeion, y sobre todo en la educaeion de la muger, llamada como esta a formar corazones puros y nobles, que honren la so ciedad que ban de constituir. ;Cuanto y cuanto pudieramos afiadir en un asunto de por si tan lato! ^Qu6 corazon mas maternal y noble que el de la divina mujer que casi espirb de dolor almismo tiempo que espiraba su hijo en el calvario? La religion le formo: la reli gion forni6 tambien todos esos corazones sencillos y puros que eran todos para la sociedad en que vivian y nadapara ellos. Concluiremos sin embargo, porqud asi lo exigen los limites que nos homos propuesto, recomendando ii nuestro pais, y en especial a las madres de familia, cpmo llamadas a inculcar los primeros sentimientos, que no se descuiden los prineipios religiosos, sino se quiere que la educaeion sea viciada 6 imperfecta. Los conocimientos de religion deben irse desarrollando a la par del mismo nifloy de modo que la irnaginacion infantil comlu’endiendo [)aulntinamcntc cuanto la re ligion le cnsefia, pueda giiiar al corazon por el camino del bicnestar y de la dicha.
Li TERTIILIA T EL VELADOR. t AliTAS VARIA?;. INTROniTCION, Iziioro liasta quo punto pnedc agradar A
los denias, y may partieularmontc £ nnostrns hermosas, uiia corrospondoncia quo, A nil, nioro compilador do ella, me ha paiceido iiitorosanto por mas de un concopto. Y oierto, esta timidoz mia, esta vacilaoimi de mi espi'rilu al ])ub!icarla, no earoce, nioon mnohn, de fiindamento; son las mngere.s tan agudas )mr in.stiiito, tan dolioadas portomperumento, tun sensiblos S lo hello, y de tan OR(|nisito gnsto on la elooeimi de lo hnono, quo la dilieultad sube do pimlo, ciiando se trata do agradarlas jior mnoho tiom|io. I’or otra parte, teino tamhion que la prosonto corrospondoncia, no tonga li los ojos do mia leetoras, Io,s ooloros.vivos y anlmados que tiene a los inios: lostigo de la mayor |)arto do las sonoillas osconas quo le sirven de asunto, amigo sincero de unos porsonagos, adinirador do otros, y eonocedor do las cualidades buenas y malas, fisicas y morales de todos los que iignran en cstas cartas, oada palabra me roprosonta, no solauionte una Idea, sino un inovimienlo, un gesto impensado, nna de esas rovolaciones del alma en fin, que no se doscribon en nna carta, porque uaturalmento so supouou conocidas del lector; y sabido cseonquegozo se despiertan en cl corazon estos recuerdos fngaces, que nos pintan, £ veces con un solo monosflabo, una boldad, una situaeion, nn placer qne aim vihra en nuestras almas, d un dolor jiasado que nos mueve £ dulee y tranquila melancob'a. Como (|iiiera que sea, yo me deoido £ intentar la publicaeion de esta correspondencia, atonto sin embargo £ suspenderla, tan Inogo como advierta aintomas de dbsagrado; y mo decide licllo, porque juzgo que laGi'irxai.iia I’l-ERTo-RiQi nnA, est£ espeeialiuente dostinada a proporcionar £ nuestras bollas, no tanto profundus emociones, no y&mcuihmicntosfuer/vs y riolentos estertores de los nervios, aunquo todavia sea csto niiiy celobrado por algunos, cuanto un honesto reereo, sazonado deiitilenscuanza. Y cabalmente, la ensonanza, ya dircota, ya indirecta, que ostas cartas encierran, es lo quo me ha inspirado, despues do madiiras refloxiones, la idea de piiblicarlas. Una Terti - , LIA, dondo a|iarecen caracteres diversos, donde se revelan los misterios do la indole y los j ofootos de do la laodoonoioti: v un VELAnon, VELAnoR. inuo muo-' ofoctos educaeion; y bio al rededor del ciial se agriipa, dcspiies de la tertulia, una familia modesta, bicn gobernada, dcsoosa de instruirso y pondionte hoy de una csplicacion tcdrica, manana do una osporioncia priletica, do donde brota sienipre una idea litil, dun conocimiento nuevo, nplicahle a la Vida domdstiea d nccesario para ostonder los horizontos de la inleligoneia jnvonil, tal os ol fondo de estas cartas, y tal la causa de haberme parecido inlerosantes en si, y aun dig-
GUIRNALDA PUEUTO-RIQUESA. ims de figuraren la CiriUN.u.DA. En ollas he hallado fivciii'iiteraciite nocioncs ciiriosas del (irdeii fisieo, a|irpcinliilisinias iiai licularidades del entendiiiiiento huniano, y sanos raeiocinioH aeerea del immdo moral, si hii'n se eruzaii y enlazan, eon estas ideas apaeiblea, algunas pasioiies ngiladaa (pie son como lavida y el moviiniento do esta eacena. Xi, jei'imo pndiera ser de otro mode, oh bellas, donde voaotras inediaia? “Im inngor, ‘•eneanto universal y niiaterioao de laereaeion, “ensneno superior de la felicidad mas pnra, es “el (bin priniero (pie cl Cielo hizo li los lioiii“lires,” segnn diceii los linos: “la nniger, per“pc'diio soph) de la diseordia, dicen los oiros, “es la hidradel inal, la sirena de la fiilmla, “realizada y vivientc en el iniindo (piehaliita“iiios.” 1.0 primero es nna simple exageracioii que no deja de estraviar viiesira fantasia: lo segumlo niia exageracioii grosera quo os ealniimia, sin seros mas ' ntil (iiio sn aiilagonista. La nniger, segiin deduzco de vnestras inismas cartas, de vuestros lieehos, de vuestros sentimieiitus y raciocinios, es, ni mas ni iinuios que cl lioinbre, un ser complicado, capaz de inspirar fuertes pasiones y lie ser por ellas inspirada; pero eon un destino propio y grande que llcnar en el immdo. Si, por desgracia, no aiempre lo llenais dial eoiivieiie; si eon frecueuciaos distiiigiien del liombre algiinas peipiencees que amiblan vucstro nativo esplemlor, no es li la naturaleza, no, 4 ipiien debeis inculpar, sino a la edueacion que se os da eoniimmente desdc la edad mas tciiiprana, y al influjo continuo del medio social ipie, im placable li insensible, obra sin tregna ilesde la euna hasta cl scpulcro. En vano piles os cnsalzan sin mesiira los amantes ventiirosos: en vano tambien os depriinen sin miramiento los enamoriidos celosos I'l desdenados. b'liestra felicidad li viiestra desventura, la dicba 6 la desgracia de los ipie os rodean, depende, no de vagus i interesadas declainaciones, sino de la si'dida instruceion de vuestro enteiidiiniento, y del claro eoiincimiento de vuestros deberes. La correspondoiicia que vais 4 leer me ha confirmado muchas veees en estosjuicios aeerea del sexo, y me ha cnsefiado adcmas, do cuuuto es capaz vuestra tina inleligencia cuando se la oultiva con csnioro, y cuan hernioso espor naturaleza vuestro corazon, si una edueacion previsoru, os eseuda dusde tcmprano,contralas fn'volas aspiraeioues que con tanto imperio so apoderan 4 voces de toda vuestra vida. Lend plies con atencion estas cartas, ciiya mayor parte es obra de vuestro projiio sexo, y si tiallareis en ellas alguiios grunos de oro, algunas seinlllas fecundus, aplaudid 4 siis autoras quo bion lo hail nierccido; pero si desgraciadamonte no hallarebi placer ni instrue-
cion en sn lectiira, aeiisadmesido a ml, supnesto qne solo yo he eometido el error de piiblicarlas. Itceordnil empero, antes de pronunciiir el lallo, quo ban sido sanos mis deseos, y ipie las aiitoras de esta eorresponileneia no la destiuaron jamas 4 salir del eirciilo de la familia (j del seui) de una indulgeiito amistad. El Comjnluilor ile las cartas.
POE SIAS. Hejas de fipr^St I. Nubca do color sangrienb), Con tardo y sinicstro paso, Van invadiendo el Octwo Domic agoniza la luz. Y al respiandor inoribundo Del astro roy voii lo.s ojos, Uii niiciano quo de hinojos Orayjiiue ante una cruz. Por la dcrtierta llanura La brisa va Hollozaudo, Y por los aircs cautaudo Una avocilla su amor. Ht>rn dulco y misteriosa De vaga inelancolio, Tu ores el adios del dia Tu, lu hermautt del dolor. Tu despiertas las memorias Que donnitan en el alinu, Como GHtreinece ia]mitna El vieuto on la solcdad. Y acompaHas cl suspiro Quo anuostro duclo rospondo, I’unndo el lucero se osconde, Y nos dejucu borfaudad. Iliondc, pujaro canoro, La vaga roiion del viento, f^ln sentir lo queyo sionto Ni llt»rarcual lloro yo. V'uola y el alcon ignore Donde so inoco tu nido, Y cl maimntial escondido Que tu bollo sercopid. llucn nnciuno lloruis? Que scramado La imierto os arraiicd?... .Tal _ vez un hiio, Dios quo no.s did lagrinias bendijo Las do un padre inteliz.... —Ella morir! Ella del pobro lenerosa anipart), Ella quo li ini ve.ez sirviddo ubrigo; ^Quieu culdohl do ti, pobre mcudigol
GUIRNALDA PUERTO-RlQUEfTA. Tan joTou y cn lu tumba ya dormir! —^Podr^ salier el nombre de la hermosa Que causa vuestro lloro lustimero? —Su uombro^.... Carolina de Quintero Llaindse cu oste valle de pesar. La couocisteisL ... —S(, llorad, anciano, Pagad a su niemoria ese tribute, Biea lo inerecc: que recoja el fruto De la semilla que sembrd ul pasar. CORO DL MATROXAS. Sofior!___Laque lloramos am6 tu nombre santo, Keeibela eu tu seuo de iuagotiible amor, Y arrullen bus oidos con misterioso canto Los corns que sostienen el estrellado manfo Dc la que estd eu su trono de gloria y de candor. Derrama tus consueloa sobre el Esposo triste, Lu Madre sin ventura, y ol Pudro sin ho^ar, l-a bermatia desolada que gaeas negras viste, Lioraudo la memoria de la ^ue tu quisisto Que fuese eu tus jardines divinos i morar. Creced aquf & la orilla de su escondida tumba, Semilla de aquel drbol que amd su cornzon: iTteced!... Jamas alaoplo del vendabal quezumba, '/ueBtra futura copa florifera sucumba, Xi *n ellii entonc ol Carabo su lugubre cancion.
Madre de amor; Tu, de la tierra X^orte y consuolo Td, del Carmolo Divina flor; 0\'o en tu trono Depuroarmino, La voz del nifto Que e.spera en ti: Oyc su ruego, Culma su llouto Por la quo tanto Xos quiso aqui. VL EL ARPA jDicliosa tu, quo ya no peregriiias Por este mumlo do tristeza Mono, Donde la plantasolo huclhi espinus, y donde el Idbio solo hallo veneno: Tii, que pscuclms las citnraa diviuas Al la de Dios en el pafemo seno, Y on la 8olima bendeoida y santa De pciisil en ponsil mueves la plantu! Plensa eu los que tc amaron.... Mensujera fferd de la espresion detu tomurat La enOmorada brisa pasajera, Que al pid del trono do Jehovd murmum. Las perlas do su ilanto en la pradora Vierten iRs Silfos de la noohe oscura; As! al pensar on tu destino implo, Mis ojos te oonsagran su rocio. A. Lozano. (Caracas 1856)
CORO DE VIRJEXES. Colinas de la aurora Donde suspira el dia, (Qu^ fud do la armonfa Do la ouda y del turpial.’ j Y qud do los perfumes De vuestras ricus fiores. Y que de los amores Del aura y del rosal?---Callaron los favonios Y >ino el vendabal. Pasd, pas6 la hermosa Cual snmbra fujitiva, Cual tienia sensitivn Que al tacto sc durmidi • • • • ^ Quememos on su tumba Kocinas olorosas; &jou lugrimas prcclosas Que uu arbol derramd. Tal vez como nosotras Un caro sdr perdid. CORO DE NISAS. lleina del Cielo Quo ol Padre adora Madl-oTPcnora,
LETENDIS. La corona de flores, Ijcyenda etcrita eKfrancet por el Barm de Banzancourt. (coNCLnsioN) —Est4 bien asf, dijo despues do un me mento, asi' era comoestaba---- Jenny, dame ahora esa corona de florea que no ho vuelto & ponerme desde que ^1 partio, y ao^roame este espejo. Al llegar aquf, Wyld se detuvo; ese recuerdo pareoia conmover demasiado su corazon. Despues de algunos minutos continnu: Ab! que cspectSoulo aquel tan desgarrador! Figurese U. una jdven prdxima & morir, pdlida, ajada, casi sinfuerzaspatninoverse, yconsumida por el mal cruel que la minaba, colo'cando sobre su oadaverica frente una corona 4e florcs quo entretegia con los buoles de wis
cabellos! Pi li-'» hiibicra visto como yo, inciirporada delaiito do mi con aquplla aparienl ia do gozo quo tan doloroso oontrasto prodncia con todo lo quo la rodeaba! Si U. la Imi,iora visto procurando dar a aua niustios ojoa 1-1 lirillo quo Ionian otras voces, y A aua dcscotoridos liibios, una sunrisa quo ocultase an padocimiento! Ah! no lo dudo U„ la sangre do sus vcnaa hiibiera dcjado do correr. — iKstoy bienaai! ino pregiintd con una ,voz cnlrecortada; yo no pudo contostario, las bigrinias hubici-an abogado mia palabras. Y cmandoniaquinalmonte mia pincelea, ain saber o quo hacia, me puso A pintar. Mi mano tcmilaba como mi corazon, micntraa quo ella aoaeiiida por an deseo, por su amor, so mantenia rmidvil delante do mi. A voces ao notaba Jior a contraccion do an fisonomfa, la terrible vioencia con quo so dominaba, y la debilidad de aua uiiembroa, quo A an pcsar so doblaban por no poder aoportar el peso do su cuerpo. La iniVliz tcmblaba, pero aua lAbioa sonreian siemirepor no dcsmentir elbrillo delas flores quo a coronaban. Avista do tantosacrificio,detantopadecer, yo no podia dar ni unapincelada: Dila me oacedia on valor, cl mio me babia abandonado. — Senorita, lo dijo variaa vccea, TJ. padcce, U.estAfatigada,deacanso U. uninstante. —No___ no, reapondid oonun acentotan debil, quo apAnas llegd A mi. No de,ic XJ. sus )inoeles___ yo tengo fuerzaa todavia-------pe0 pinto U. pronto, amigo mio, pronto. Y la pobre, comprimia convulsivamonte con aua dcbilcs manoa el cobertor de au leoho, lerezando aumoribundo cuerpo, pero sonriendo siempre.— siempre sonriendo. Segui entdnees mi trabajo. La lucha de esta desdichada con su enfermedad era subli me; ora la vida del corazon quo dominaba la vida del cuerpo, y ouando aus trcmulos lAbioa oeaaban do sonreir, solo murmuraban estas palabras: Pinto U. pronto,___ pronto, A1 fin vino un momento en que la fuerza y la vida lo faltaron A la vez: au oabeza so inclind sobre su pecho y la corona de flores rodd por el snolo. El pinoel se me escapd de la mano, lanzd un grito involuntario, y me procipite hAcia la jdven jjEataba muertal! A mi grito acudid la anciana que desde un rincon del cuarto prescnciaba esta lucha entre ol amor ylamuerto. —jOh Dios miol! dijo, todo se acabdl y el llanto inundd au gastado rostro. Yo quede algunoa minutos oatatico; des pues me arrodilld, midntras quo la fiel auciana oubria con un velo bianco las faccioaea de la infeliz Aquien la vidaaoababadeabandonar; y sin poder reprimir mi llanto me alejd rApidaniente de aquella escena do dolor, llovAndome mi empezada obra.
Wyld cead d« hablar aellando con una lAgrima cl fin de su dosgraciada liistorin. — jY Arturo? le prcgunti- yo. — Ah! calle U , replied Wyld, lo que mo falta quo contar no os lo monos triste do esto amargo rocuerdo. llaco (luiuco diaa que Arturo vino A verme, euando aim no lo contalia do vuclta. Yo no me atrevi absolutamonte A liablarlo de este triste aconteoimiento por temor de afligirlo, pero dl tampoco se acordd de hacerlo: solo aloabo de baatantc tiempo y despues debabermeoatadorcfiricndolas agradablcs iinpreaioiiesde auaviajesy pondcrinidolnaitoHqm'jos que babia traido, se interruin|iio y me dijo: jali Wyld! jU. no sabe? la pobro Elodia quo conooid U. en los I’irineos hamuerto, infoliz criatura, era muy jdven todavia'! Y siguid hablAndome de an viaje y de loa nuevoa cuadros (|UO veia. Por dieba no percibid oato retrato: yo hubiera aentido en ei alma toner quo darado; oh! iiuncn, cato hubiera side una profanacion. (Trad. I. G.)
ua^tONTRADAm Jg/ Permitidme mif' (iuorid:is arnicas quo aprovechandomo del intdrvulo quo la moda me ofrece, y extrjilimitandomo on cierto modo del clrculo quo me ha sido trazado, me atrova hoy d hablaroa \u\ poco de musicat aunquo cou el rcoato que os necesario d una simple uficiounda, En cainbio os anunciomuclias novediides para las proximas fies tas; quo seria inoportuno detallarlas almra porquo porderiau su pracia y su atractivo. Ya os he dicbo que la moda es uuu uiila juguotona, quo, d la inunem de mi poquenito hennauo, desoaiisa un instnnto parn oinpronder con mas fuerza sus infantiIcs tarcas; dojemosla jiuos repoaar en estos momeiiT^a Guirnalda os regain hoy una contradanza, obra del Sr> antaolla: deciros que cs bonita no seria masque adelautarosun juicio que vosotrasmisinus formarois; elnombro delautor eslamejor garantiu do quo debchaher gusto y novodad enlacomposicion. jCual do vosotras no reouerda con placer los gratos instantesque nos ban hochopa«arlas lindas cuHiito variadas contradanzas del Sr. fcantaella? preciosos ensueno.s de ventura que guardamosen cl fondo do nuestro corazon y quo solo so OA'aporan en los moinontos do suprema cnlma, desp\u*s d»i hnbor sido agitadas por una desenfrenada alegrin. C por un profundo dolor. La contradanzuha sufridomuchasvariacifn ’s en Puerto-Rico; do grave y coinposada que x ra euando l>or primera vez sent! sus cncantos, aunque no se me pormitia gozarloa por mi poca edad, 80 ha vuelto ligera y l)uUicio.-^a, eual la vemqs hoy dia: hasta la mi.sina musica presentu semojantes alternutivas, comparad sind la musicu suave y mclodiosa de la Somhnbula y la alegro, Ujera y bulliciosa del Macetazo. Sin embargo, la composicibu de la Guirnal■ da Pfurlo-riqufiiia puede decirse que goza li la vez de lo puavo y molodioso Ale la Sondmbula y de )a
GUIRNALBA PUERT0-RIQUEJ7A. iilojV'fa y lipercza del Maeel.azo\ e-toy seprura do que os n^adara mucho, pues h estns cuulidadcs roime la de toner uii bonito acomp»i?ut«iiento on el piano, arreplado por td jdvon compositor musien 1). Felipe Gutierrez, ^ue no sor^ la unica flor del jurdin de su feeunda iinaginaclon quo regale a la (iuirnaltia. 'rendru un placer cspeoial en quo os agradc la eontradunzo, vucstra uiniga Luz T—.
Correspondencia de la Guirnalda. Una Sefiorita do Guayama nos ha favoreoida con la siguiente comunicacion. Muy Soflores mioa: Con placer tomo la plumu paramanifostarlcs el agradccimicnto cn quo les vivo, como parte intcgraiito quo soy del sexo temonino, dosdo que llcgd d mis manos el primer mimero de la Guirnalda Puerto-riquena, con cuyos amonos e instructivos materiales sc ha rceroado mas de una vcz mi inmginncioit y so ha ensanchado mi corozon, como so abro la dor d im* imlso del benefico rocio. Uda. no mo conocen, y por lo tanto debo suponer quo esa circunstancia no contribuird poco li quo Uds. dudon dc la sinooridud do uiis pala* bras: sin embargo, mi gratitud me impcle d dar> los cordiolmcnte la cuhorabuena, en mi nombre y oil ol de muchaa personas de mi sexo, d quionos mo Ugan los lozos do la amistad, por el pensamiento feliz quo han tenido Uds en dotar d nuoS' tra amoda putria dc una publicncion litoraria de quo carecia, y cuyo primer numoro, heraldo afortuiiado por la bucna ocogida quo haiierocido, manidesta evidentemontc que serd para honra do luiostra iiiicicnto literatura. No hacc mas ol quo coiuiorva uu drbol util ya formado, quo ol quo siembra la semilla y hacc prosporar el ddbil orbusto. Uds. han puesto la Guirnalda Puerto^ riqvctla bajo la proteccion do mi sexo, y esa proteocioii, nolo dudon Uds., serd tan dmplia y cdcaz como pudioran deseurla. Las cuerdas del sen sible coruzon de una muger (permitanmo Uds. oste dijsahogo) responden d todos los ecos do la literatura: podra no haber muebas Aspusins ontro uo.sotras, pero abundaruu las Safos, siquiera sea oil io dolioadode su organizacion, para saboraproeiar las Irellezas de la tlnrida imoglnacion de un bardo y celobrarla elegaiicia dc uu buon prosistn, consugrando al inismo tiompo una sonrisa 6 una Idgriin 4 d quion lo merozca. Ns. Aai lo sionto y asi lo espreso: criuda Idjos del Imllieio do las grande.s poblacioucs, odueada mas quo por muostros por el imnenso libro de la
naturalcza, domic bo nprendido los idiomas yn grandiosos y em'rgicos, ya suaves y molodiosos de las fuentes, dc losbosqucs y d(? sus uludos bnbitantes, so hn robiistecido on mf la inclinacion iI conocor igualmonto el cornzon bumano por sus acontos do niogrfa como por siis Inmentos d sus rugidos, y d valorizar el genio d el talento, douo.s divinos, por sus obras: y como quiora quo cada uno juzga d los dciims por si mismo, no estraflen Uds. si desde el fondo de mi retiro eampostro les prometo quo las personas dc mi sexo so apresurarun d adonmrse con las ricas y variudus flores intolectualcs de la GuiKNAi.nA Disponsen Uds. sobre todo, ol quo quizds Iiayamolostado su atcncion una persona dqiiicn acaso rogulan Uds. con cl dictado de hachillera 6 pretenciosa, poro quo no es on roulidad sluo una verdadora amanto do lo bueno en particular y de la.i glorias de su pais en general. Filomena.
Cuadros de la vida, en miniatura. Aunquo no es la primc'a voz quo so publicn n cstos pensamientos Zeugma, creemos dehor rcproducirlos, pucs casi estamos soguros quo no serdn conocidos do la mayor parte de nuestros lectoros- Por la filosddca verdad que ostos cuadros cnoiorran y la dclicadoza y buen gusto do la locucion, morocoii un lugar on el periodico dc nuostras bellas. LA INFANCIA. La alboroda siompro os clara y osplondento; ol coiTo do rosos do la aurora derrama sus porfu mes por do quiora, y ol ambiento so respira suave y odorante en todo ol dmbito torrestre. Tambion la alborada do la vida os pura y rosplandcoientc. El porvenir, cual huda de ventura, vela al nifio que BO aduormc, moviendo blondamonte la cuua con BUB soplos do osporanza El oiolo esdo tuly ol horizonto Umpido y screno: si cruza una nubo el azu* lado teebo, son do carmin y oro sus coiores. Flor que apenas oatreabro su cdliz, no puoden agotarse BUS porfuraos por que el cierzo no ha secodo la ' fuonto do que manan Las ilusionos son los perfu mes do la infancia. Jardloeros quo oultivuis csta hormosa flor, cuidad do quo el ambionte soapuroy quo ol cierzo no toque la fiiontc do perfumes. Cuidadla muebo que ol capullo abrira dontro do poe<> y ol aquilon do la sociodud arraucard sushojosuim d umv y Qgotard sus porfuinos prontaineute.
OUIRNALDA PUERTO-RIQUESA. LA JUVENTUD. La Mivciitiiil os mia fliir ouyo porfumo so ova>ra rapidainouto y cuya hollcza so maroliita, tan, con loa alirasadoroB rayoa dol oslio, eomo con ,,s holados vioiitos del inviorno El janlinoro quo ultiva csa flor <lobo 6jar on clla toilos sus ouiduosi qnizua la inns poquolSn falta do ntoncirai la agn porocor, tal voz ol oscosivo riogo la marcliito. il porfumo do In juvontud son los seutimiontos dlos quo ompiozan a innstrarso. Flores hay ou1 porfumo lo ngota ontro su niLsnio caliz ol cierzo osoludor; y otras quo vo ctan sin dhv ni un lltomo doriforoainmbiouto: ostns vivou y muoron dosnlercihidns sin quo mm mnno heudfiou las nuxilic in su dostiorro; pot ol contrnvio nquollns quo nos ognlnn cun prooioso aroma, so culdnn osinonidanonto; y van d llonnr con gloria el dinbito do los inloncs- Los salonos quo Ilona la juvontud con sus lorfumos son la sociedad: dichoso ol quo puedo ifrocor una horuiosa y adorable flor quo sea la onridia do los domus Jardinoros Zeugma.
ANECDOTAS. Annqne no nos prociamos de muy intcligontes traductorca, hemos vertido lasiguiente anecdotilla del francos, esperando qne nnestras hollas sabrdn apreciar la gracia do la jomposicion original. El cdlebre abad de Riviere, (Francia) limosnero do Gaston do Orleans, obispo deEangres, era hijo do uu sastre. Sin embargo, no bublaba mas quedes»»o4/eia y habiaformado su arliot gencaldgico, cuyas rainas bacia des cender del area de Eoe. Murid y dejd cion duros on su testamento, para cl que le hiciera cl nicjor epiUfio. Con este niotivo se colebrd un coneurso, en el que el poela la Monnoye presentd ios siguientes versos para ol obgeto. Aqui yace de alta cuna undlustre personajo, del quo nobleza ninguna oseurccid su linajo.. Jamas con mentira alguna llogd ,d maiichar su Icnguaje; virtudes, sabiduria, que acatd ol mundo admirado, todo sc cstinguid on un dia.... Jlas ya meiiti demasiado por cien duros quo me ban dado. Maximas.—Vivimos con nuestros defectos oomo con los perfumes que acostumbramos A
llevar; ya no loa sentimos, y solo incomoduu A los quo osliin A nuostro lado. I.a afectacion on el lenguaje, en los adc>manes d en el trajc, os oomo una luz por lii dial se deacubre inmediatamonte on nosotros la auscncia do gusto, de sensatez d de sinceridad. Muchas voces nos enfadamos contra los dosgraciados para dispensarnos de compadocernos. Mnohos desenganos y amarguras se aborra aquel cnyo pensamiento se inclina naturalmonte A roficximmr on lo iiuo debo a los domas, mas bion que oil lo (pie lo debon A ol. (O.WERS.UiOX. El Cardeiial Beutivoglio, lionibrc que por lo quo he visto le gustalm muclio conversar; y podia hacerlo, pues era uno de los mejores lingiiistico.s quo ban existido; deci'a, que para sonar no era iiecesario mas que reunirse con ingleses y para conversar unirsc con los franceses. Podeis estar segurisimas, mis queridas lectorns, de que este dicbo es un axioina; y la prueba dc ello soy yo raismo; yo, que si bleu no tengo inuchos puntos de semejanza con el citado Cardenal, puesto que no soy Cardenal ni hablo tainpoco mas que un idioma y eso mal, me parezco muebo a el en cuanto al dcseo de conversacion; el conversar cs para mi el alimento del alma, el sustciito del corazon; mo pasaria dia y noche conversando y nor eso es que siempre undo A caza de Franceses; y a caza tambien dc todos los medios que se me presentan para conversar; y ya que abora se me ofrece una ocasion favorable, agradablc, confortable y hasta admirable de conversar con vosotras mis amabilisimns lectoras, conversemos; que tambien A vosotras agrada la ocupacion. Conclui mi anterior conversacion recomendandoos las capotas y adornos de cabeza que tiene la Gnditana; hoypudiera contimiar las recomcndaciones de trages, mantcletas, adornos, &c. &c. quo ya empiezan a invadir las tiendas, pero iii soy yo para el caso, ni tampoco quiero abrogarme facultades de otraplumamas encantaehrra y propia para ello, que os ba hecho conocer las bellezas de a moda, en estilo mcnos macarrbnico que ol mio. Dejemos pues A la Sta. D? Luz T......los
GUIRNALDA PUERT0-PJQUI<:5fA. tragea y los adornos y las manteletas &c. y volvaraos a lo nucstro. __He visto, pero cuidado como vayais a publicarlo, he visto uu lindisimo trage dc novia; si, de uiia novia, amigas mias, quo timida, pudorosa y souiosada, cual la fragaiite rosa, cspera el moineuto de volver sus liojas al cefiro acariciador que las lialague: pero cuidado, repito; no vayais ri contav esto a nadic, pues todo es uii misterio, liasta el misino Trage Que un emblemaes deesperanza, y nn objeto de ilusion Y de dulce bienandanza, Que niautiene el corazon De una bella... Mas..., no es cbanza, 08 suplico que no divulgueis el secreto, tanto por que no me pertenece, cuanto porque causaria quiz-is algun lUscillo mas 6 menos compriraido por ahora, —Me ban contado la historia de unos amorea que ban tenido a la verdad un fin tragico, gracias al malefico c6lera morbo, que nuestra isla ba inyadido iperfido! causandonos tantas lagrimas. Es el caso que un jovencito, la bistoria no dice su edad; supo que se ballaba invadido el pueblo (no me ban dicbocual) enqueviviaoestabasuamada, Y lleno de miedo el misero Alii concurrib solicito Y en aquel aire diabOlico Terrible muerte encontrb. Mas ella con dolor borrido Al verle a sus pies exanime Cual si se tomara un tosigo Alii tambien perecib. jPobrecitos! iMorirtan jbvenes! como dice no se que autor de no sb que comedia. Separemos la vista de este triste cuadro y rairemos baciael porveuir: apenas falta un mes para las pascuas; uombre magico a cuyo poder fascinador se levantaran Tei-psicore y Talia; la una para brindarnos sus fiestasbrillantesy cncantadoras, enlas que las galas y las flores de vuestra bermosura, competiian con las galas y las flores que os brinden los salones; la otra para ol'recernos sus divertidos espectaculos, eu los que no solo encontrareis placer sino tambien eiisefianza: el teatro es la escuela de las costumbres, siempre que las producciones destinadas a el, sepan
castigar el vicio y no nos le presenten tan do.snudo, li la vez que rodcado de una au reola de atractivo, como lobace el bueno de Alejandro Dumas y otros dc su fascinadora escuela. —No puedo pasar por encima las flores, sin dccir a'gi) acerca do las de cera que e'abora e’ Sr. lliicte; es un trabajo prccioso, a la vcz quo esclusivo dci bel o sexo, y que por tanto vosotras no debeis dejarle pa.sartaiupocosiu conocerle. Ademas de !os atractivos quo rcune por su novedad y gusto, tiene el, irresistible pa ra vosotras, del objeto quo reprosenta: ias flores; /.cual de vosotras no ama lastlonjsV las flores son vuestras bcrmanas, bijas do la aurora, galas do la primavera, fuentes do los perfumes, adorno de vosotras mismas y amor do los pootas. (Jon cllas coronaban los antiguos las copas dc sus festinos y la cabcUora do los sabios; hoy pintamos nucstros afectos por sus coloiuss; la esperanza por su verdura, la inocencia por su b'ancura y ot pudor por sus hojas de color de rosa: bay pueblos cn que las flores sirveu do intbrpretcs a os scutimiontos; son un libro que no produce ni revucitas ni guerras y que solo consorva la bistoria de las revoluciones del co razon. — jCuantas bistorias dc estas leo yo cada dia eu las tertulias, en los paseos, en las retrotasy basta en los mismos adornos!, en todo aquollo, en fin, en que se halla impresa de algun mode vuestra buclla; pero ni tengo tiempo ni bumor tampoco para relataroslas. En Cambio la GuimalJti os da una poesia del I’ecundo poeta venezolaiio Abi gail Lozano y dedicada a una amab e familia que reside en nuestra Capital. — Os doy el parabien por vuestra constancia en concurrir al paSeo; la censtancia es una virtud quo empleada debidaniente forma la felicidad del corazon; y por esta vez bace el enoantode todos los que no teniendo la dicba dc pertenecer a vuestro sexo, concurrimos tambien al paseo, para despejar el dnimo, contemplaros y admiraros. Conti nuad tan amables y desde luego 08 doy las gracias en nombre de todos mis cosexaneos.— Yo. Es/al). tijwgrdjico de V. /. Guanp. Din'ctoi'.