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Volum. 5.
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GACETA DEL GOBIERNO DE PUERTO-RICO. BEL SABADO 25 DE JUNIO DE 1836. ■
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la tarde anterior, ó despreciándola, pensaba envolverme en las
MadHd \l d» Abril,
estuviese empeñado en sus asperezas, en donde creia batirme.
montaña.« con las fuerzas cuádruples que llevaba cuando yo
Parte recibo en la secretaría de Estado y del Despacho de la Guerra,
Capitanía general de los reinos de Valencia y Murcia.— Exctno. Sr.: Sope en Onda el 29 de Marzo anterior la pre sencia de las avanzadas del cabecilla Cabrera, y el pedido de raciones á los pueblos de Viver, Candiel y Jerica. Sos pechando tratase de atacar á Segorve y devastar ios pue blos "leales y decididos por la justa causa, situados sobre el
rio Palanque, marché inmediatamente con mi pdíjueña colum na de 1100 infantes y 90 caballos del regimiento del Rey, 19 de línea. Antes de llegar á dicha ciudad, supe que los
rebeldes se habian dirigido hacia Bejís, y sin entrar en él hablan tomado corno en dirección de Alcublas. Me persuadí que su plan era bajar aJ campo de Liria, y aun á la huerta
de Valencia á robar sus pueblos indefensos y aumentar su cabaUena por no haber tropa alguna ni aun en la capital
de dicha provincia. Para cubrirla en lo posible, y evitar los mates qdy "pUflltese, después de dar unas pocas horas de des canso á las tropas de A\gar, me dirigí- la mañana del 30 hacia Betera andando por los rodeos que di desde Onda, 22 horas de camino en 26 de marcha: Cabrera habia ya sorprendido "a Liria y la habia saqueado, muerto varios de sus vecinos y preso hasta 27 Guardias nacionales ó personas visibles del pue blo, y se habia retirado al Villar del Arzobispo con la fac ción, flue lodos los partes contestes hacían exceder de 4ÜÜI) infantes y 300 caballos. El dia 31 por Cbestalgar, Bnjurra y Pedralva, pasando por el puente de este el rio Tnria, se di rigió el cabecilla a Chiva. Yo hice presente aquella tarde al general D. Mariano Bresson, comandante general interino de
Apenas había hecho alto con mi columna para formar los batallones en columnas de ataque, cuando se vieron las de la facción, que habiendo dejado el camino real de Requena á Chiva, tomaban la falda de las montañas de mi derecha, después de haberse formado al amparo de unas alturas que
nos habian ocultado su marcha, siguiendo por las primera» avanzando sobre mi derecha. Sin vacilar un momento formé eu una línea tres colum
nas, la de la derecha compuesta del provincial de Lorca y 42 provinciales de León que estaban en Valencia, con fuerza ape nas de 300 hombres, al mando del coronel del 19 D. Gonzalo
de Cánovas; la del centro compuesta de la compañía de gra naderos del 29 batallón de Ceuta, 5"* del mismo, y dos compa ñías del tercer batallen, al mando del capitán graduado de te niente coronel D. José Baltorna; y la tercera compuesta de la de granaderos del 39, y las restantes de fusileros del mismo, al mando de su primer comandante el coronel D. Pablo Trias. La columna de la Guardia nacional de Valencia, compuesta de la compañía de cazadores, de la de granaderos y 4'^ de fusilero# de] primer batallan; de ¡a de cazadores, P, 2'^ y 3' del 29, y de
la 3"^ y 4"^ del batallón de artillería; todas al mando del coronel D. Pedro Antonio Hidalgo, comandante del provincial.de León, ejerciendo las funciones de gefe de la plana mayor de la divi sión, el cual tenia como su segundo para el mando de la Guar dia nacional al capitán de la 2^ de cazadores de la misma, le liiibiii mandado tomar posiciou en batalla en el cerro déla Cea-
linela, á la derecba del camino y á nuestra retaguardia. La caballería, compuesta de 80 caballos del regimiento del Rey, 19 de línea, 65 del primer escuadrón de la Guardia nacional
de Valencia, 52 del 29 y IQ del 3?, estaban formadas en ba talla á la izquierda de toda la infantería para acudir adonde
estos reinos, la necesidad de reforzar mi coluir^ia para po
conviniese. Mandé dar un cambio de dirección sobre mi dere
der ir á buscar debidamente á los rebeldes, aunque solo fuese eon Guardias nacionales- de la misma capital en número de 800 infantes y 100 caballos, pues con tan poca fuerza como ,-ila que yo tenia, era comprometer demasiado las armas leaíes, Para recibir la fuerza que se me diese, é impedir que en una marcha nocturna pasasen los rebeldes por entre el punto que yo ocupaba y Valencia, y recorrie.sen todos los pueblos de la llanura desde esta capital á la de Castellón, y para cubrir el grande almacén de pólvora situado á las inmedia ciones de Burjarot, bajé á pernoctar á esta villa cuando solo
cha á las tres columnas, coloqué toda la caballería en batalla,
sabia que la facion habia pasado el rio por Pedralva. El 1? de Abril por la mañana me trasladé yo también á la derecha del rio por el puente de Paterna, y me situé en Manises para cubrir á Valencia, y acercarme al enemigo, que habia teni do atrevimiento de pedir raciones & este pueblo y al de Cuar-
y como en número de 240 caballos, en el centro, detras de
á la izquierda, y me dirigí de frente á la montaña que ocu
paban los rebeldes. Mientras se verificaba el cambio de direc ción, mandé formar toda la Guardia nacional de infantería en
colutnna cerrada por compañías, y que se colocase á nuestra retaguardia para ser la reserva de las tres primeras. El enemigo se habia situado en posiciones escogidas en tres' trozos, y el número total de 4000 hombres escasos por haber dejado la gente peor para ocultar sus numerosos equi
pajes á retaguardia. Tenia la mayor parte de su caballería, una fuerte posición de bastante extensión, para contener como unos 600 hombres de sus compañías de preferencia toda gente robusta y aguerrida, sostenidas por fuertes guerrillas á dere cha é izquierda, y cubiertos y casi parapetados enteramente
te. Por la tarde á las cuatro se me incorporaron ios Nacionales
por los accidentes dél terreno que lo hacían parecer un re
de Valencia y marchaba á pernoctar á Chiva; pero sabiendo
ducto de no fácil acceso. Tenían en escalones otro batallón
que este pueblo estaba enteramente desierto y saqueado por
muy inmediato, y en segunda línea como unos 1000 hombres
éstos nuevos bandidos, me ladeé á Cheste, á media hora de
á medio tiro de fusil de la primera. Los restantes á derecha
aquel, donde llegué á las doce de la noche, y la Guardia
é izquierda en una sola línea y á mas de tiro de fusil do
aacional de infantería y parte de su caballería á la una dada,
y sabedor en el camino de que Cabrera, con toda la fac
distancia, pero avanzando todos fuertes guerrillas. Sin dete nerme mas que lo necesario para rectificar bien la dirección de las tres primeras columnas, principiamos á marchar todoá
ción, regresaba hacia Chiva, fui á encontrarle pasando por esta
decididamente hácia ellos, llevando cada una de ellas su com
A las ocho de la mañana del 2 salí de Cheste para Chiva,
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villa, eiftrañando tuviese tanta osadía; pero he sabido después,
pañía de cazadores delante, con la orden de no hacer fuego
<que teniendo noticias exactas déla corta columna de tropas del ejército que yo traía, y del refuerzo que habia recibido
hasta qué yo lo mandase, y la de que cuando Cargásemos
á la bayoneta se colocasen sn los claros de ellas, y lo veri-
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