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Guinarlda Puertorriqueña (10 abr. 1856)

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CilJIRNALDA

^ERIODICO DE IHENA LITERATURA T MORAS.

ASO 1.0

ABRIL 10 DE 1856.

Las bellas lectoras'lSe la Guirnalia, no tendr&n & mal que dediquemos hoy lus primeras columnas de su peri6dico a un asunto que toda persona culta debe desear no se eche en olvido; bablamos de la cortesia, tan necesaria en la buena sociedad. Asi pues reasumiendo lomucho que se ha escrito sobre esta parte de la educacion, yainos & trasmitirles algunas ideas quo deseariamos ver generalizadas. La sociedad es una especie de baile de mascara, en el que por diferentcs que sean los disfraces,- se ha convenido espresamente en que todos lleven una misma careta, y qne esta sen la de la corte­ sia. La cortesia se aprende con el trato del mundo, y se diferencia de la gi'acia, el talento, el gusto, el genio y de ciertns prendns sociales que nacen con nosotros, y que se desarrollan en coda uno con el tiernpo y las circustancias. El trato del mundo hace en nuestro lenguage y costumbres lo que el cepillo y la lima en las maderasy metales, las pulon, y asi esque el nombre de politico en el sentido de iirbanidad y cortesia viene de pulir, tanto en el sentidcTpropio como en el figurado. Obrur y hablar de modo que satisfaga al amor propio de todos, lener una oficiosidad agasajadora para con los iguales, no ser ni estremadamente familiar ni escesivamente bajo con los superiorcs, no manifestar un altauero desden para con

K.o 7.

los inferiores, observar en fin con escrupulosidad las reglns del buen parecer, es lo que constituye la verdadpra cortesia. La cortesia es un freno que reprime nuestros defectos, y un barniz que realza nuestras buenas cualidades. Es una dcsgraeia no ser humano, generoso y complaciente; es una falta el el no ser cortes. Puode muy bien no tener el hombre cortds virtud alguna; pero tieno cuando mdnos la ventaja, de que la cortesia le da la apariencia de todas ellas. La cortesia varia segun los paises y costumbres; pero en niuguna parte es permitido el ser grosero. La cortesia atrae y seduce; la groseria repugna y embiste. El hombre cortes os el adorno de una sociedad: el incivil su borron. j Si me viese precisado a pasar horns entcras con un necio 6 con un grosero, no vacilaria un inomento en elegir al primero: por que puede uno divertirae con un necio, mas jquii partido es pOsible sacar de nn grosero? Debe toner un merito muy estraordinnrio un hombre para perdonarle la falta de oortesia; y aun cuando fuese dable esto, puede asegurarse que visto una vez, no escitara el desco de volver li ver-

Ic.

Disese qne las letras suavizan lus costtiinbi-ps; pero si es cierto icomo es que los literatos sc manifiestan tan poco cor-


OUIRNALDA PUERTO-RIQUEfJA. teses unos conotros? Esto consiste en mie la cortesia, como va dicho, se aprende, yen que no todos los literates la apienden: consiste tambien eu que entre eilos es el amor propio un sentimiento dominante y esclusivo. Hay quien no puede sufrir d «n rival, y quien sabiendo que no se opi»a bien de su talento, se ineomoda de que se crea que otro le tiene. De aqiii provienen los epigramas, satiras, injurias, libelos, y a menudo basta el lenguaje de las verduleras. Tambien hay hombres a quienes los honores y riquezas trastornan la cabeza, y estos son los mas. Corteses mientras nada fueron, dejan de serlo desde el memen­ to en que hacen fortune 6 son algo. jPero ignoran estos que nuuca es mas necesaria la cortesia que cuando uno es feliz, para que le perdonen los demas la felicidad de que goza? Hay una cortesia afable y simple, y otra fria y compuesta. La primera se manifiesta de igual & igual; la segunda de un superior a un inferior. Tiempo hubo en que un hombre 0 una raujer, cualqniera que fuese su estado, edad y merito perso­ nal, no se acercaba a ningun titulo 6 empleado de gran categoria sin “rendirle el tribute de su respeto y veneracion,” d lo que contestaba el personage con “buenos dias, Caballero; 6 buenos dias sefiora.” A estas dos palabras se afladia a veces el nombre del individuo, y en otras ocasiones no eran estas espresiones las mismas. Si el personage se prometia del inferior algun servicio 6 pensaba en pedirle dinero prestado, ya decia “buenos dias mi querido D. Fulano; 6 buenos dias mi apreciable Dofia Zutana.” Si se observe la cortesia bajo todos BUS aspectos, se conocera desde luego que hay en ella un aislamiento protector, y este es el del orgullo; y otro afectuoso, agasajador y amable, que es el de la bondad, y de buena gana intitularia yo & esta “cortesia del corazon.” Se ha fijado una distincion entre la cortesia y la cortesania; y con efecto un hombre cortds siempre es cortesano y no siempre un hombre cortesano es cortds. La cortesia reside en el caracter, siendo el fruto de una buena educacion y de un trato habitual con gentes bien oriadas: la cortesania consiste en ^ buen

tone, en la manifestacion esteriordecicrtas deferenciss y miramientos para con los demas, y sobre todo para con aquellos & quienes se considere como superiores. La cortesia no es ceremoniosa; la cortosania lo es infiuitamente. El lenguage ife la cortseia es fine, delicadb y medido, y la cortesania duda de la eleccion de bus espresiones y del punto en que debe detenerse. La cortesia es siempre sencilla, desembarazada, noble, franca en sus modales; la cortesania es frecuantemente aparente, atada y comun en los suyos.— Un hombre cortes nos dejaen libertad; un hombre cortesano nos violenta y cansa. El hombre desinteresado es cortds;, el interesad'o es cortesano. Un amo es cortds con sus criadoq, y estos son cortesanos con su amo.

ARTISTAS CELEBRES. LA UALIBRAn OARCIA. Tonto niido ha hocho en Europe la ci^lobre oantarina de orfgon espafiol quo no estard de mas dar algunos noticias suyas. En todos los grandos teatros de Europe, ante todos los per­ sonages que ban figurado en el muudo ha mostradb sus maravUlosos faoultadcs oquella inimi­ table artista cuya yiveza de oardoter, cuya fi­ gure misma acusabon la sangre andduza mas bien quo la cducacion franoesa. Y sin em­ bargo, por una escepoion pooo yent^osa, uingun tcatro de Ma^d ha podido oonvidarla on su lar^ correra: y con todo aeusamos d los artistes ospaOoles porque prefieren los aplausos del ostran^ero y olvidan su patria. Tomamos los datos siguieutes de los escritos do litcratos contempordnoos que ban tenido ocasion do tratoE Cntimaiuento d la odlobre contora. Maria Ventura Garcia nacid en Paris cjano de 1608. Su padre, Manuel Garcia, com positor distinguido, gran actor, gran cantor, ysobro todo gran maestro de canto bizo por sf mismo la oducaoion mfisica de su hija. Como Rossini, d quien su padre tuvo que poner de aprondiz on cl taller de un herrero para hacerlo preferir la mdsioa d otro oualquier estado. Marfa no manifestd do pronto grandes disposiclones bdoia el arte on quo debia brillar con un esplendor dnico y sin igual. Lo roro os que la uaturaloza no la babia dotado bion en osta porto. Si. poseia el sentido mdaioo, lo quo se Hama buen oido y quo el trabajo no. puodo dar nunca, en cambio tenia un drgano muy defeotuoso, una vi>z ruda, sorda, dspera. Mucos padres y muchos maostros bubieron


GUIRNALDA PUERTO-RIQUENA. (Icclarado que nunoa oonsegutria cantar media* nomoiite. Garcia no so desoonsold, pero la po* bro uifta pagd caras las prooiosos lecciones que rocibid en la caaa pntema. >us primeros affos do ostudio fucron muy ponosos: mas de una VC2 acabd su Iccoion Uorando, pues mas de una vez le hioieron aplioacion del antiguo prover* bio Castellano: la lotra con sangre entra. Ape* uas bubo salido do la infuncia, cuando la hicieron salir d las tablas: se estrend en Londres, con papelos insignificantcs, sin esplendor, sin mido, pues su talonto acababa de nacer; y Lon­ dres que por otxa parte recompensa con tonta magnificencia las reputaciones adquiridas, no es ol pais en quo so desarrolla y so adivina el tulonto. Poco dospues Maria siguld d su padre a New-York. AUi, sin toner mas do diez y seis anost so oasd, obediento siompro, con un comoroianto ^oncds do odad madura, pero que pnsaba por opulonto, y quo dobia, al sacila del seno do su furailia, sacarla tambion del teatro. Dichosamento para el arte no sucedid asf. Alcanzado por roveses do fortune, M. Ma* libran declard prontoA su jdvon esposa que su suoilo de gran sefiora habia acubado, y que ora nocosari(> volvcr d »er artista. Entoncos, con eso uuovo nombro quo debia kacor tan odlobre; Ma­ ria aparecid otoa voz en el teatro do New-York nl lado de su padre. Un trabajo tonaz, el een* timiento^ de su fuerza y la uecesidad do lu glo­ ria; hocinn crocor cada dia y ensoncharso eu tulonto. Conooid quo podia brillar on escona mas vosta; ante un publico mas amigo de »u arto; marchd d Paris. RosBiui que la habia oido, aun nifla, tarta* mudear sus primerns esoalas en el piano de Garcia, reconocid al punto la altura de su ta­ lonto, y predijo el porvcnir que la aguardaba. Despues de huberse ensayado en ol salon do la seflora do Merlin, ante un auditono escojido, la Malibran subid d la osoena do Paris, al tea* tro temido por los mas consumados artistas, Era sino mo engafio en 1827: tenia entoncos diez y nuevo afios. Tuvo lugar su estrcno en lu sola de la dpera fruncesa en quo se representaba la Semiramis, d beuoficio de la Gnlli. La jdven cantora, aplaudida con arrobutados tronsportes desde quo atravesd cl teatro con un paso noble y graoioso, desde que hubo hecho uir los primeros acontos de su voz podorosa, BO levontd d nuevas alturas, y tomd asionto con acuordo unduimo outro los talontos do pri­ mer drden. Iniuodiatainoute fud eoiitratuda coino prima donna en el teatro italiono. Dosdo entoncos su vida ortistioa no os mas que una sdrio no interrumpida do triuufus coda voz mas Bofiolados. 2:iostenidu, dlrigida por los sufra^os de un publico ilustmdo, apasiouadu por su arte tanto oomo por la gloria que on dl adquiria, aloanzd d sus mas ilustros rivolos, y hallando on ^u alma ondrgioa nuevos recursos y nuovos secretos, »e adelantd d todas, las eolipsd d todos, dejd d mucba distancia la admiracion do los' hombres, las quo viviou y las que vivioron. La Malibran es indudablemonto la mayor oolobridad tcatral del mundo. Ha recorrido triuufon^e la Francia, la Italia, la Inglatorra, y una Parto de Alomania. En todos lus paisos lo hon

prodi^do honores inauditos: se llonarian tomos en fmio con los versos oscritos en su alabanza: ban dosenganchado sQs caballos, la ban llevado en bruzos do la turbo, tropas formadas en batalla la ban presontado lus armas: subida en fin, sobre. el trono del arte, ha rccibido lus honores quo so reservan dla diguidad real. Su carrera tan corta y tan briilanto estuvo tan Ilona de trabajo como de gloria. Apenns puedo esplicarso como hu podido tenor faculta* des para tantos Wages, tantoa cstu^os, tantas representaoiones. Se la ha visto en Paris concluir con el roj^rtorio del teatro italiono: se la ha visto tomar indistintamento ol papcl de iSVmiramU 6 el de Arsace, ol papol do Zerlina 6 cl de Ana: ser altcmativuincnto viva y graciosa en el Barbero de Sevilla, scncilla c inocento en la Cenertntola, noble y drgullosa on Tancredo, patdtica en la Gazza Ladra, sublime on Otelo, tan tnigica como Talma, tan bufonu co­ mo Lablacho Desdu quo dejd d Pari.s hab'a aprendido d mas l)iou croado muchos pupolcs nuovos, Norma, Borneo, lu Somiinbula. Pronta d volvcr nl redi!, d aqnol Paris que lu habia visto nacer y engnmdocerse, ensaiichondo ol circulo do su tulonto, ibu d poner el scllo d su reputaoion, justifiodndolu en la capital de las ortos, d vor realizor en fiji ol uuieo deseo quo no hnbiu podido conseguir; ol de fuudur un ciu-deter pttrtndo paru ellu pur R >s6ini, on cumpafim do los escojidos artistas quo reuuo el teatro italiauu. Su muerio bn scpultudu on la tumba tnn hermosas osporonzas. f Condaird.)

POE SIAS. EL NIAO CIEOO, Hu»?rfuno ciego y pobro Conozco d un niflu A quien nognba ol cielo Luz y curino. Nunca on su monto Penetroron los rayos Dol sol nuoiente. Luz implora eu sus quejas, Luz quo le diga Los secretes eucantos Quo el mundo abrign: Luz con que voa Lu inmensidud de soros Quo lo rodoa. Cabo soiioru fuonto Llorando un dia Oy6 un nconto suave Quo lo decia: “Vista to diern, Pero torao enrarto Do tu coguera.” “Damo luz, dijo W nifio, Quien quior quo fuores: Ddmo la vista y logro

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GUIRNALDA PUERTO-RIQUERA.. Saber quien ores. Soy pobre y niflo Y mo uiegon los cielos Luz y corino. Xtmca voz tan galana. Lleg<5 ami oido: Si en amparar to gozaa. A1 desvalido.... D^jame verte Y despue^ de mirarta Venga la muerte. Vivo con tantas penas £q esto mnndo, Ea mi dolor tan grandeY tan prjo^ndo Quo en el sol creo; Siento in llama.... miro^ Y no lo veo. Eigdrate el tormento De un alma looa Que la supreme dicba Cercana toca: Miratla quiere Y entre horribles congojas Sin verla muere.” “Yo te dar^ la vista, La voz le dijo: Pero que alegre vivas Con ella exijo. Verdn tus ojos; Mas {ay! si lo que vieres Te cause enojos!” No refiero la historia De que monera Curd la .voz al niSo De 6u ceguera; Pero evidente Es que se vid curado Radicalmente. Vid cubierto de flores £1 verde suelo, De pdjaros el {ure^ De luz el oielo, Y vid d su lado Unser de la bermosura.. Puro deohado. “^Quien eres, dijo ei pobre, Angel divino, Muger que iluminando Vas mi oamino? Tuya es mi suerte, Que vivir es mirarte, •

Morir no verte. Antes... .ouando en las sombsas Triate vogaba De la luz de tus qjoeRazon me daba Y es que sentfa Abrasarse en tus rayoa £1 alma mia Si entonces te adoraba. Sin conocorte iComo no idolatrarte Despues de verte? Calma mi ^ego Y; si no has de adorarme Vudlveme ojego.” Pero la voz sonora Rauda se aleja Y entre amargos pesares Al nino deja. {Que tiranfa! Dejar que un oiego vea. La luz del dia, Pennitirleque admire A quien adora Para deoirle luego “Padece y Uora.” iTrietes enojos! Mas te vallera, niflo, No tener ojos! Yo oomotd lloraba, Mi desoonsuelo, Viendo ooulta mi gloria Trds denso velo, Y dmi hennOBura Hogudqueme mdstrase 8u frente pura. Tanto llord que al cabo Corridseel velo Ytlogrd veral dngel Que era mi anhelo, Le amd......... Y en vano: Cual el tuyo alejdse • Mi bien tirano. > Pobre niflo inooente, Vente oonmigo. Que es el llanto en la tierra Del llanto amigoJuntos Uoremos Y si piedad no ballamot. * Juntos oegaemos. XC.


GUrRN'ALDA PUEETO-KIQUEJTA. ESTANCIAS. [T^doocioo] ‘

Aunque se halle la iglesia abandonada Orod quo el cielo os £1 alma est^ on la tierra dosterrada Y vive por la fd. Rogad al Dio* dopaz.y de esperauza Cou fd y recogimioDto: £1 oye en su. santuario la* alabanza Quo eleva el sontiiniento. Mar Ueno de naufragtos es el mundo Do vemoB quo fraoasan Y se pierden del vioio en lo profundo Los ciegos quo le pasan. Mas la iglesia es nn pnerto deventura, Do se refugia el alma: £n vono el note atuca su hermosura, Fues reina alii la calma.. La dioha es en la tierra una ilusion Tias de la coal corremos; Juzgamos que la aloanza el oorazont Mas siempre la perdemos. Jdven, so suefiaun mundo dequimeras Que pneblan mil visiones; Marchitanse esas floros pasageras Y adio* las ilutiones. Llorati suMti penar, e*ta es la saerte» Que el tiriste Adan legd. Mas Dios para aliviamos de la muerte La etemidad no* did. Aunque se halle la iglesia abaudunada Orad quo el Cielo o* vd: £1 alma o*t^ en la tierra dosterrada Y vive por la fd* Zeugma.

LETENDAS. EL AORAOECimiEIITO.. A la caula de una Uuviosa tarde del mes de diciembre, algunos mariseros ingleaes estaban hablando juntos sobre la costa. La mayor parte de ellos pertenecia al equipage de unos pontones que, para la oustodia de los prlsioneros, se babiau establecido & oorta di^anoia,

y la conversacion giraba sobre la tontativa de evasion que babiau beebo la vispera al— gunos de ellos. —Tres ban conseguido eseaparse, decian, pero benios cogido al mas furioso de todos, un J6ven frances que nadando con una inano y defendii'ndose con la otra con im remo, no queria absolutamente rendirso gritando que mejor queria irse & fondo que ceder. —iCdmo se llama? preguntd uno. —Se llama Jose JIaiilard, demonio de bombre, ya es esta la cuarta vez que ba intentado eseaparse. Le ban disparado mas de treinta fusilasos; pero ibab!, est4 beebizado sin dudaLa conversacion se prolongo durante algun tiempo, basta que los marine ros se despidieron, unos para entrar en los pontones y otros para recojerse a sus babitaciones del puerto, porque la noebe se acercaba. Cuanto babian dlobo los marineros de los pontones babia becho profunda impresion en el dnimo de uno de los oyentes por lo menos, y ann debia ejercer grande influencia en su porveuir. Era un marinero llamado Hawkins; pa­ ra saber por que se interesa tanto en la tentativa de evasion de los prisioneros franceses, vamos & usar del privilegio de los compositores de novelas y entrar con 41 en su casa dondo abraza 4 su madre y su hermana. Desde que babia muerto su padre estas dos mujeres cemponian toda su familia. —Alegraos, dijo 41', creo que al fin vamos 4 pagar la deuda del agradecimiento que mi padre ba contraido con aquel frances que le salvd la vida en la guerra de America. John y Tony, me ban asogurado esta noche que habia en los pontones un prisionero que se llamaJos4 Maillard. Este es ciertamente el nombre que mi pobre padre dos ha repetido tantas veces en ios trasportes de su ^radecimiento, enoargfindonos que le ofreci4semo3 una mano amiga, si le lleg4bamos 4 encontrar en posicion que le hicieseu falta nuestros auxilios. —iOh! tanto mejor, dijo la jdven, es pre­ cise salvarle, hermano mio. La madre no tenia igual entusiasmo en fa­ vor del marinero frauc4s, porque para salvarle 4 41 era precise que su hijo espusiese su vida, y esta reflexion helaba todo su valor. Procurando disuadirle de su proyeoto, le deoia: __jQu4 sabes tfl si ese prisionero es el mismo que se espuso tan generosamente por tu ^*^"^tlEn efecto, contestd el marine como detenido con una idea subita, me ban dioho que el tal prisionero era un jdven, y contbind riendo, y si hubiera estado en la guerra de Am4rica ya no se podrla tener de viejo. Tal vez ser4 ebbljo del bienheebor de mi padre..


GUIRNALDA PUEETO-RIQUESA. Yo me inforuiar^, y si lo fucso algo he de haoer per el en memoria de su padre y el mio. La madre no contesto nada mas, pero cn secreto deseaba que an liijo descubriese so habia enganado eu sus sospechas. No ae lograron aus deaeos, pueato que los presentimicntos de Hawkins cran fundados, aegun reaulto do loa informes que se tomaron. Jose Halliard se encontraba sin saber nada con un protector que todo lo puso por obra para proporcionarle ma­ de eacapar. Kmpresa era eata tan peligrosa como dilioil. • No hay con quo comparar la infelicidad de los pobrea priaioneros de loa pontones, y al mismo tiempo la imposibilidad en que estau de escaparse. Durante toda la noche barcas llenas de gente armada, cruzan al rededor de estoa navios y loa soldados llevan orden de disparar i todoa los que intenten es­ caparse. As! se comprenderSn las difioultades que Hawkins tenia que superar, pero tenia de su parte aigunos marinos do loa ponto­ nes que le babiau prometido dejarle pasar con su protegido el dia que lea tucase de guardia. Ya tranqiiilo sobro estc particular el valientejdven hizo avisar djose Maillard que un amigo desconocldo velaba en favor suyo y que estuviose diapueste para escaparse en la primer noebe sombria y tempestuosa y venir d nado hasta llegar & un barquiohuelo en que podria escaparse. Quo sin embargo do esto, se le daria un aviso mas positivo el mismo dia en quo debiera verificarse la tentativa de evasion. Josd Maillard no podia comprender, cdrao habia merecido que un ingles so interosase tanto en su favor sin conocerle. Esperaba con impaciencia la noche en que pudiera abrazar 4 su protector y tal vez recobrar su libertad. Eu fin, al oabo de un mes recibid un aviso que estuviese dispuesto para . aquella noebe indicdndole al mismo tiempo el momento cn que debia arrojarse al agua y el punto en que encontraria el baroo libertador. Debe ser una emocion llena d la voz de terror y atractivo irresistible, la que esperimenta un prisionero en el acto de esoaparse. Una pequena cirounstancia, el menor contratiempo y ya estd perdido, un pooo de felicidad y ya estd salvo. Josd Maillar y su libertador pasaron ambos por esta cruel prueba, mas al fin despnes de muohos torrores y angustias estuvieroii fucra del alcanoe de los caiiones do la embarcacion. Las dejaremos bogar en alta mar, para volver d la madre y 4 la henuana de Hawkins. Triste habia side la despedida entre los tres, y mas tristes los peligros que su imaginacion les representaba, considerando una d su hijo y otra d su hermano, en alta mar en ima embar­

cacion tan fragil, y sujeto 4 la terrible responsabHidad que las leyes inglesas harian pesar sobro cl, si cuando volviese se llegaba d traducir el motive de su ansencia. Desde el dia siguiente d la partida de Hawkins, iban las dos juntas d la orilla de la mar. El que esperaban no podia volver tan pronto; pero ellas esperimentaban una especie de placer en fijar la vista en el iejano horizonte de aquei inmenso oceano. Volvieron al otro dia, y d los siguientes tambicn, mas no vieron la pequeSa baroa, cnyas veins reconocian elUs d mas de dos leguas de distancia, ni tuvieron noticia alguna de Hawkins. Entre tanto se las podia ver todos los dias d la orilla del mar, sin cansarse de esperar, y diciendo todos los dias al retirarse; “tal vez sera manana:” la pobre anciana madre, que estaba muy ddbil para andar, se sentaba en un pedazo do roca. Su hija no se hartaba do fijar sus miradas en la inmensa estenciou del mar, y do concebir esperanza d oada punto negi'o que divisaba d lo lejos. Su constancia no se hubiera aoabado, y esta costumbre de pasar su vlda en la playa, se habia hecho el unico consuelo de las dos mugeres; pero las enfennedades de la madre de Hawkins no la dejaban ya salir de su casa. Un dia que habia padecido mas que nunca, su hija, en un acceso de desesperacion, decia para si misma, pero en im tone tan bajo, que no lo pudiera oir su madre enferma: —Si yo plerdo d mi pobre madre, tquien me protegerd en i ste mundol —Dios, quo nunca deja un beneficio sin recompensa, respondid una voz d su espalda. Volvio la eabeza, y se halld en brazos de su hermano. Yo no intentare pintar la felicidad de loa tres. Hawkins, despues de haberso escapa­ de do la guards de los pontones. habia tenido la dicha de hallar asilo en alta mar d bordo de un navio frances; do otro mode lo hubiera sumergido la borrasca. Aquei navio iba d las Indian, y esta cirounstancia feliz, puesto que le salvaba la vida, file tambien la causa de alejarle por tanto tiempo de Inglaterra. Su madre vivid todavia algun tiempo, pa­ ra gozar de la felicidad do habor recobrado su hijo, y Hawkins repitid muchas voces 4 sus hijos: “Si quereia ser felices.no seais ingratos.”

Os dije en mi dltima, mis quoridas amiguitaa, quo lu Ouinalda os daria hoy un precioso figurin y en efeoto es asf. Nunca mas 4 propdsitoqne ohora que los matrimonios abundan tan­ to. La Ouimalda os prueba con esto que siem-


GUIENALDA PUERTO-EIQUESA. pro Odtd atcnta d todas vueBtras liecosidades y novcdadcs: vcsotraa sois bastanto amables para sabor ugradeoer estas atenoiones. £1 miBino iigurin prcscnta un modclo de traje do baile dol mayor gusto y quo no duilo adoptarcis, si ITegan d efectuarse las funcToncs de esto gdnero qoe se ununclan por algunos. Mienti as tanto os puedo dectr quo el alu®bramiento do la Emperatriz de los iranoeses habru ocasionado grandos fiestas en Paris y como os natural la moda faabrd aprovechado esta ooagion para ostcntar nuevaa galas y adomos que d BU tiempo os trasmitird, segun In ho hecho Imsta ohora con todas las variaciones que os bo nnunciado. Hoy ol fignrin represcnta una Ibda joven on trage de dosposado, que pronta d pronunotar el dulce. 6 aterrador sf, en interesante pldtioa con una amigaf mata los instantos que la separan do BU futura fclicidad, 6 quizd de su desgrada. Dejdmosla discutir coasu amiga las dulzurus del matrimonio y contemplemos su traje. Es este de moard antique bianco abridndose sobre uua ^ doble eaya de t^etan bianco, adbmodo de un rico delantal cqpik.TQlantes y entre dos de punto de Venecia. Los ^os lados de la abertura estan gpiamecidos de un gran volante de punto de Venecia. El corpiBo es de moard antique, y ^ tiene igualmente un peto de tafetan cubierto de encajesv ol estato de la saya. La parte superior remata en un gran ouello de encaje. Las man­ gas formadas con dos grandes volantes de pun­ to de Venecia, el primero plegado en la sisa; por debajo del segundo aparoce un onca> abuchado que termina ajustado y con vuelta. Buqud y guimalda de flores de naranjo. Guantos blancoB abotonados con diamontea, velo largo do punto de Venecia Como el punto de Venecia 08 un encaje mny lujoso y muy caro puode reemplazarse con aplicacion de Inglaterra 6 de Brusolas. Libro de casomiento con oubierta do marfil, nacar. dpalo y orabescos de plato. Zapatos de moard blanoos La segunda figura lleva traje de gosa granadina sobre viso de tafetan uzul, con tres vo­ lantes d disposicion de ro.*as pintados sobro la gasa: pero tan bion pintados, ton lindas y tan naturoles, que parecen una ucuarela. Corpiflo liso de gasa adomado con rosas do miniaturaSobre la espalda y a lo bnjo de la manga corta se abre una rosa Banda de gasa oriental tonninada por fiequillos de felpa blanca. Tocado Phi­

dias con racimos de uras de oro y follaje de terciopclo verde. Uicos braceletes y guuntes co lor lilu bnjo. La tercera figura ticno traje de terciopelo negro, la saya no tiene ningun adomo, El corpifto monta sobre la saya y tiene una boita compuesta do una franja de flecos do plumas y folpilla negro. Esta inisma f anja adorna las man­ gas y si so quieie la s ya. G an cuello de M^diois do blonda de eeda. Tocado ninfa con fo­ llaje cspeso> En atencion d lO mucho que se ha estendido esteartfculomedispensareis que lo concluya prometiendo Itabla oa mas estensamente on el proximo uumeioVuertra amiga Luz T.,.. Sl&XIMAS r FENSAlVnENTOS. —Losenemigos*sonavecesmas utiles que los amigos, pues mantienen enconos en guardia contra nosotros mismos; nos privan de ofrecerles armas en dano nuestrov —iQuereis conocer la politica y la condition moral de un pueblo? Obser^'ad qu^ lugar ocupan en ^1 las mujeres. —La- educacion delas mujeres es mas importante que la de los hombres, porque esta ultima esengran parte obra de aquellas. —Haz el bien y arrojalo en el mar humano: si los hombres no lo aprecian, tu conciencia quedard tranquila. —La belleza es una recomendacion, cuyo valor dura muy poco. —Nadie tendra porque arrepentirse de ser sincero. , —Losmueblesmaspreciosos pierden toda su hermosura cuando nos amenazan con ellos. —>La muger que trueca la modestia por el descoco se despoja de la mitad de BUS gracias. —La austeridad es el orgullo de la virtud: cumplaraos religiosamente con nuestros deberes y no tratemos de imponernos leyes mas severas que ellas, por que si tiramos demasiado de la cuerda nos esponemos i romperla. __La muger que ostenta su belleza como un mdrite descubre que carece de todos los demas.


GUIRNALDA RUERTO-RIQUENA. eONVERSAflOM. Al dirigirme A vos{»tr.''8, hcrmosas que formais la t-erna jnvcntuU <le e^te bfllu pni->, y para quienes def>eo to la oIiiac de ft^licidudesi A vusotraa que Ruis la eRponuiza dc usa genemcii-n que t«>ca ya en su ucaao, micntras que estois dispuestoa d ser el AUntor de otru gciierari^n quo ya cumiciiza d as<-mar por el on'ente, no he j>oiliiJn mdnos que daros d conocur un precioso pensnmiento do Sturm, el aiitnr dc las Leceiontt iU In naturaleta. que puhlica el Boletin. y que tal vez liayu pasado desapcrciLido para vo.sutr.is. noobstan to la iinportanci i que eu > i tieiiu. AI hab'tir dc los ca> pulloa de lus florca, cl sdUo aleiiua dice aai, Ah! 81 o« poseaU por el campo 6 loa jaidines. mirad e os miun los ilo fltires, y decid en vue-trointerior, ‘‘pardAcamo d esoa tiernos piinpoiloa, y aquo llos a quicncs encargu el cielo mi infaiicia aguarJan con tcmcro* Raesperanzn d que so dcs;ir>ollen mis fucultades. No lierdonan gnsto ni trabajo p-»ra formanne d instruirme, velan 8<»)icito8 por mi educacion. y auliftlnn ver el me­ mento feliz en que n las flores tie mi juvoiitud sucedan Ins frutos de la edad madura, y en que recompensando sus deavelua y sietidu util d la a ■ciedad, furme su cunbuelo y 6U may. r a'ogria. He de Iteiiar tin dulces esperanzas, pogarS A ml niadre c< n nsura el amor que me prediga y co)mnr6 ins votoa de mi padre haci4ndole ver que cada dia s iy nms prudente. iiirtrt ida y umabio, no dard entrnda en mi pecho d la-« fogo as pusiones de la juvciitud. tnn fuuestus d la inorencin, y que tan Hsrn^'cios ospuranzas frustmu. Flnrezco en lamaQana <ie mi vida como cl Ixiton quo maeusibiemente se abre y palpita ini pecho de alogihi. no entreviendo mas que una rieueSa pcrspectiva; al contrariu si diese eotrada d iiueusatos dcseos y deleites, pucs no taHaria en raarchiterse y oorromperae mi tierno rorozon ” Ya veis cuan de cerca os toca oate belhi rasgo del escritnr de la natura'cza; vosotros habcia de aer la semilia de una nueva genoracion, y para quo esta se levante noble y pura, eiondo el orgullo del pais y de voaotraa mismas, la flor debe no estar marchita ni corrompida. Y, volvi*-ndo 4 mi ac<«tumbr«do catUo, poco gra­ ve d la verdod, creo que mientraa ma> licrmoaa de inocencia y de pureza y mas odornnte de virtudea sea la flor dc vuestru corazon, mas udmiradores tendrd quo se apresureu 4 recogerla —Cuidad pucs bien la flor del enrazon, siquiera sea por si tropicza con ella este vucstro admirador; pero no la negueis el rtpgo de la vida mie necesita; laju ventud es amante de las fiestas y i^acerea, por quo son como los ra^os del sul que si bleu marcliit:m las flores y las matan cuando son fuortesy la< alumbran por mucho tiempo, cuando son puros y las ilumioan por poco las vuelven mas lozanaa, alcgres y hermnsm; y.... puntn y apartc. —Yb que de ploccrea y fiestas hablo dejemos las pliiticas Boveras p-ra los papds y m ;mas y convorsomos de las que lia habi lo 6 bnbrd, quo 4 la verdnd1 esnn muy pocas. La Suciedad conscr*'ado- a nus h:i dado utra funcion clmmfitica y noi tiene nnunciada otn mas para es­ ta noche; la del jutn’es poaado, ai bien no muy concurrida, proaentalm una reunion b iliante; se ojecntd cl precioao drama de Ilubi Hepitbliea eonyutjal que voautraa ya conoccis; ea una leccion do mano mnestra accrcj de itna de laa fasea mas sobn^sulientoa Jo la vi­ da, anbre todo de la muger y deapues le proaenciarla me ran ganas dc deciros como el puota aiitiguo Juan de ia Cuevo. Ahor.1 sabca Ricardo, Quo ea la comod^a un espejo, Kn que el necio. ol aabio, el viijo, Kl mozo, el fuertc, ol gallanlu, El Key, el gobernador,

La doncella. la cas .da, 8-endo al ejempio oaouchada De la vida y del honor, lieti-aU nuestras costumbres, O livitnaa. 6 severus, Mozclando burlaa y voras, Doiiairea y posadumbrea. —Ninguiia otra funcion ha habldo hasta el pre­ sente. pero en pago (a aiegria ao ha ro«tablecido completamente, y los C(U»t nuos s.iKiilos <le articulos i luio qua vemos introdiioir, uos preaagian bien para t.. aJcLnte, tan bien que haata yo miamo me voy u hncer coinerciante y tendre generos esquiaito* y enterameute nuevos, de una eapecialidad origiivil, pero qtie no os diagiwtanin; generos tan aui generi quo no estu muy divulgada au veiita; jj>7UOIUO generos 1|UU quo MIP no s'do lUl furraaran ------ —o llllirUU vooatra gala y compastura. 81 o vucstra fe'icidad, vuestra m.sma folicida ;j y co no que os guatan. por eso^establozco aqui mi mercado, quo oa deacifrarfi con'los siguientes versos que oi a un mascara perfuminta en cierto camabal qua pas6, no me acuerdo en qu6 lugaf. Venid todos y comprad lo que por poco tendreU; COSOS sun ue no hallareis, de venta e t la suciedad. Con todn seguridad oa ofrezco esta invencinn; poco precio y perfoccion; todo es rico, nuevo y bello; conque.... si pensms en el!o ap ovechad la < casion. Ea, rouchaebaa, comprad te»oro8 del toendor; vendo roaas de p'idor y carmin de honestidadt polvos do Jidelidrd, eVmr do Juventud 6 inveutadff por Mahamud, c61ebre alquimista more, ca dare en cajiliaa de ore la esencia do la virtud. ' Cosm4ticoa subrehumai^lp^ de la inoecncia, on pastillao; que dan brillo d his megillra y luavidad & las manos; y tcugo en polvo, gusanos Ilamados do la concieneia; tiaar.a de la esperieneid para cuidarse la boc^ y juieio para la loca; pira la vieja pacienciA Tambicn por una bicora p-’os que quiero hicer barato, vendo finura y buen trato y ol cor>znn en la b‘»ca; tengo vorguonzR aunuue poca, y en cuartoa c«m>o la luna; lain pero no os poca fertuna. *i a las nmnna solo viene, aquel quo niiigiina tlone cncontrarsc eon alguns. biz que estaa coeas se usaroh alU cuando cl rey rabi6; lo receta sc purdi6, mai algunos la en -ontraron, hscoi’so ricos peusaron pero fu6 ntcio pensan y so puude asogurur y decir 4 boca llena, quo por sor ersa tan buena nadio la quiero comprar. Kl cajista me impido continuar. —YO. Estab. tipogrdfico de V. i. (iuasp, Director.


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Guinarlda Puertorriqueña (10 abr. 1856) by La Colección Puertorriqueña - Issuu