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Una vida dedicada a proteger, acompañar y devolver esperanza.

Betriz Aké

Hombres: La crisis de la mitad de la vida

¿Porqué se cae la vejiga en las mujeres?

La IA reemplazará a tu médico

Tu intestino está afectando tu estado de ánimo

¿Tu cara se pone roja con el calor?
La revista de

Dr. Williams Niño Nájera

Director General

UroLife

Una revista de salud y estilo de vida

Cada avance médico comienza con una idea, pero toda transformación en salud comienza con las personas.

En esta segunda edición de UroLife reunimos historias que inspiran, conocimiento médico y nuevas formas de entender el bienestar. Porque la salud no se limita al diagnóstico o al tratamiento; también está presente en la prevención, la tecnología, la investigación, la rehabilitación, los hábitos cotidianos y, sobre todo, en quienes dedican su vida a mejorar la de los demás.

En estas páginas conocerás a profesionales, instituciones y personas cuya labor genera un impacto positivo en nuestra comunidad. También encontrarás artículos elaborados por especialistas que explican, con un lenguaje claro y accesible, temas médicos de interés para cualquier persona.

Nuestro objetivo sigue siendo el mismo: acercar la medicina al público desde una perspectiva responsable, comprensible y basada en evidencia. Creemos que cuando las personas entienden mejor su salud, también pueden participar de manera más activa en su cuidado y tomar decisiones con mayor confianza.

UroLife también evoluciona. Hoy incorpora nuevas secciones, entrevistas en formato multimedia, contenidos sobre innovación tecnológica, casos clínicos, prevención y estilo de vida, buscando ofrecer una experiencia cada vez más completa para nuestros lectores.

Gracias por acompañarnos en esta segunda edición. Esperamos que cada página despierte curiosidad, genere reflexión y, sobre todo, contribuya a construir una comunidad más informada y comprometida con la salud.

Bienvenido(a) a una nueva edición de UroLife.

El contenido de esta revista es informativo. No constituye recomendación específica de diagnóstico ni tratamiento.

Contenido

Salud & Lifestyle

Historias que inspiran

Una vida dedicada a proteger, acompañar y devolver esperanza.

Lo que necesitas saber de tu salud

¿Tu intestino está afectando tu estado de ánimo?

Avances médicos

¿La IA reemplazará a tu médico?

Tecnología en salud

¿Tu reloj inteligente realmente cuida tu salud?

Enfermedades de la mujer

¿Porqué de cae la vejiga en las mujeres?

Hombres:

El valor humano detrás de una cirugía

El Dr. Mario Estrada comparte la historia de un paciente cuya atención fue posible gracias a la solidaridad de colegas y al respaldo de Urosur.

Entre nosotras

¿Cómo prevenir infecciones urinarias?

Ginecología estética

Rejuvenecimiento vaginal

Skin trust: ¿Tu cara se pone roja con el calor?

Responsible editorial: Dra. Saraí Genoveva Ahumada Esparza

C. 60 x 29 y 27, Buenavista, 97127 Mérida, Yuc. Todos los derechos reservados. Las Marcas y nombres comerciales pertenecen a sus respectivos titulares. Se incluyen con fines exclusivamente informativos, sin implicar

Historias que inspiran

Recordemos que somos humanas: tenemos derecho a sentir, a llorar, a amarnos y a reconocer que somos únicas y poderosas

Beatríz Aké

Directora - Equre A.C

Los caballos me enseñaron a confiar en mí misma, a soltar lo que no me pertenece y a vivir el aquí y el ahora

Beatriz Aké descubrió desde muy pequeña que su vocación estaba en acompañar a quienes más lo necesitan. Nació en Cozumel y, desde los seis años, participó junto con su padre en labores altruistas dirigidas a jóvenes en situación de calle o con problemas de adicciones. El karate se convirtió entonces en una herramienta para acercarlos, fortalecer su disciplina y ayudarlos a encontrar nuevas oportunidades.

Aquellas experiencias marcaron profundamente su vida y despertaron su interés por comprender la conducta humana. Más adelante, mientras estudiaba psicopedagogía, conoció la equinoterapia y comenzó como voluntaria, sin imaginar que ese encuentro definiría su camino profesional. Durante dos años aprendió sobre el manejo de los caballos, su comportamiento y la forma en que pueden contribuir al desarrollo físico y emocional de las personas. Hoy, después de 25 años de trabajo en Équre A.C., Beatriz encabeza un equipo comprometido con la atención de niñas y niños con distintas condiciones, así como con el acompañamiento de sus familias. Para ella, escuchar a madres y padres es tan importante como cada sesión terapéutica: entiende que también necesitan apoyo, comprensión y momentos de descanso.

Los caballos transformaron su propia vida. Le enseñaron a confiar en sí misma, vivir el presente, comunicarse con sensibilidad y dejar atrás muchos temores. Esa experiencia guía una filosofía basada en el respeto hacia los animales, el trabajo pie a tierra y la creación de vínculos, más allá de la obediencia.

Beatriz define su labor como un liderazgo acompañado, construido con el respaldo de su familia, colaboradores, especialistas y voluntarios. Su invitación es a conservar la generosidad que distingue a Yucatán y continuar sumando esfuerzos en favor de las personas más vulnerables.

Una revista de
“En Equre, creemos que el movimiento sana.”

Somos un centro dedicado a la rehabilitación integral a través de la equinoterapia, una disciplina terapéutica que utiliza el caballo como co-terapeuta. No es montar por montar: es aprovechar su paso, su calor corporal y su vínculo noble para despertar en el paciente lo que la clínica tradicional a veces no alcanza.

El caballo transmite hasta 110 impulsos rítmicos por minuto al cuerpo del jinete.

Ese patrón tridimensional - idéntico al de la marcha humana - estimula el sistema neuromuscular, mejora el equilibrio, la postura, la coordinación y el tono muscular. Pero el impacto va más allá de lo físico.

En Equre atendemos a niñas, niños, adolescentes y adultos con autismo, TDAH, ansiedad, parálisis cerebral, lesiones neurológicas y alteraciones emocionales o conductuales. Cada sesión es guiada por un equipo interdisciplinario: terapeuta, cabestreador y el caballo, previamente preparado y valorado.

El proceso inicia con la ambientación: conocer al caballo, perder el miedo, generar confianza. Después vienen la hipoterapia pasiva y activa, la monta gemela y los ejercicios pie a tierra. Trabajamos fuerza, atención, comunicación, socialización y regulación emocional al aire libre.

Nuestro objetivo es claro: mejorar la calidad de vida. Ver a un niño decir su primera palabra arriba de un caballo, o a un adulto recuperar seguridad para caminar, es la prueba de que cuando el cuerpo se mueve con el caballo, el alma también avanza.

Una
Dra. Sarahí Ahumada

¿La IA reemplazará a tu médico?

Ya lee estudios, detecta lesiones, redacta consultas y responde preguntas. La inteligencia artificial entró al consultorio sin pedir cita. Ahora falta saber hasta dónde llegará.

Durante años imaginamos que la inteligencia artificial transformaría la medicina. El futuro ya llegó, pero no entró caminando como un robot con bata blanca. Se coló silenciosamente en una computadora: primero ordenó expedientes, después revisó imágenes y ahora incluso propone diagnósticos y tratamientos.

¿Significa que estamos cerca de una consulta sin médicos? No exactamente. La IA todavía no reemplaza al profesional completo, pero ya está sustituyendo varias de las tareas que ocupaban buena parte de su jornada.

¿DÓNDE ESTAMOS HOY?

Actualmente, la inteligencia artificial funciona mejor cuando recibe grandes cantidades de información y debe encontrar patrones: una mancha en una radiografía, una alteración en un electrocardiograma o una combinación de síntomas que merece atención.

En radiología puede señalar fracturas, hemorragias, nódulos pulmonares y otros hallazgos. En cardiología analiza electrocardiogramas y detecta posibles arritmias. En dermatología compara fotografías de lunares con miles de imágenes. Durante una colonoscopia observa el video en tiempo real y marca lesiones que podrían pasar inadvertidas.

También está entrando a la consulta general. Puede resumir un expediente, sugerir preguntas, elaborar una lista de posibles diagnósticos y revisar interacciones entre medicamentos.

Pero existe una diferencia importante: en la mayoría de los casos la IA todavía propone; el médico decide.

3. ¿QUÉ TAN RÁPIDO ESTÁ AVANZANDO?

Muy rápido, aunque no de manera uniforme.

Cada nueva versión analiza más información, comprende mejor el lenguaje y combina textos, imágenes, sonidos y resultados de laboratorio. La misma herramienta puede escuchar una consulta, revisar antecedentes, interpretar una fotografía y producir un resumen en segundos.

La Organización Mundial de la Salud reportó en 2026 que cerca de dos terceras partes de los países de su región europea ya utilizaban IA en diagnóstico. El problema es que solo una pequeña proporción contaba con estrategias sanitarias y reglas claras de responsabilidad.

La tecnología avanza más rápido que las leyes, los hospitales y la preparación de los profesionales.

Además, todavía se equivoca. Puede inventar datos, confundir pacientes, omitir señales importantes o funcionar peor en poblaciones diferentes de aquellas utilizadas durante su entrenamiento. También puede ofrecer una respuesta convincente y completamente incorrecta.

Ese es quizá su mayor peligro: no siempre parece estar equivocada cuando lo está.

4. ¿QUÉ FUTURO SE ESPERA?

El escenario más probable no es un hospital vacío ni una máquina atendiendo sola todos los problemas. Será una medicina con menos intervención humana en tareas rutinarias y una supervisión profesional concentrada en los casos complejos.

La IA realizará la primera revisión, organizará la información, propondrá alternativas y vigilará cambios. El médico tendrá que confirmar, corregir, explicar y decidir.

En el futuro cercano podríamos ver:

• Consultas preparadas antes de que el paciente entre.

• Estudios normales liberados mediante protocolos automatizados.

• Vigilancia continua desde relojes y dispositivos personales.

• Alertas tempranas antes de que aparezcan síntomas evidentes.

• Tratamientos ajustados con información individual.

• Expedientes que se actualizan mientras médico y paciente conversan.

Esto aumentará la productividad, pero también podría reducir la cantidad de profesionales necesarios para determinadas funciones. Si un radiólogo puede revisar muchos más estudios o un médico puede atender más consultas, los hospitales reorganizarán personal, horarios y responsabilidades.

Las especialidades no necesariamente desaparecerán; cambiará la manera de ejercerlas.

LO QUE NO DEBERÍAMOS ENTREGARLE

Una máquina puede encontrar una anomalía, pero no conoce realmente a la persona que la tiene. No comprende por completo sus temores, sus prioridades, su familia o sus posibilidades económicas.

Puede calcular riesgos, pero no asumir las consecuencias de una decisión. Puede redactar palabras empáticas, pero no sentir el peso de comunicar un diagnóstico difícil.

El médico del futuro no será quien memorice más datos, sino quien sepa interpretar mejor, hacer las preguntas correctas y reconocer cuándo la máquina está equivocada.

Así que quizá la pregunta no sea si la IA reemplazará a tu médico.

La pregunta verdaderamente importante es: ¿QUIERES UN MÉDICO QUE IGNORE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL O UNO QUE SEPA UTILIZARLA SIN DEJAR DE ESCUCHARTE?

Fuentes: Organización Mundial de la Salud, FDA, Nature Medicine, JAMA Network Open, The Lancet Digital Health, NPJ Digital Medicine y Annals of Internal Medicine. Información revisada hasta agosto de 2026.

Dr. Humberto Palomo

Enfermedades de la mujer

¿Porqué se cae la vejiga

en la mujer?

Una revista de

Un caso de prolapso fuera de lo común

Una experiencia durante la residencia del doctor Palomo muestra por qué una valoración completa puede cambiar el rumbo de un caso complejo.

El prolapso de órganos pélvicos ocurre cuando los tejidos que sostienen el útero, la vejiga o el recto pierden firmeza y uno o más órganos descienden hacia la vagina.

Puede causar pesadez pélvica, un bulto, escapes de orina o dificultad para vaciar la vejiga. Una valoración permite identificar qué estructura está afectada y si necesita tratamiento.

Un hallazgo inesperado

Durante su residencia en Urología, en Ciudad de México, el doctor Palomo participó en la atención de una mujer enviada al hospital por un prolapso uterino.

Al examinarla, el equipo descubrió una situación mucho menos frecuente: la paciente presentaba una anomalía congénita con duplicación de estructuras del aparato genital y urinario. Tenía dos conductos vaginales y dos uretras, además de una duplicación vulvar.

El útero descendía por uno de esos conductos. Esto cambiaba el abordaje y exigía comprender su anatomía antes de intervenir.

Estudiar antes de intervenir

La prioridad fue reunir toda la información necesaria. Se solicitaron estudios de imagen, incluida una resonancia magnética, para conocer la disposición de los órganos y preparar la cirugía.

El proceso requirió varias consultas. Algunos estudios se hicieron fuera del hospital y debían revisarse en nuevas citas. En lugar de aplicar una solución estándar, se diseñó un tratamiento para la paciente.

En los casos habituales, los síntomas y las necesidades de cada mujer también orientan el tratamiento. Tener un prolapso no significa automáticamente que sea necesario operar.

Las alternativas pueden incluir observación, rehabilitación del piso pélvico, dispositivos de soporte llamados pesarios o cirugía. La elección depende de las molestias, el tipo de prolapso, los antecedentes y las preferencias de cada paciente.

Una cirugía cuidadosamente planeada

Después de completar el protocolo de estudio, se realizó la intervención. De acuerdo con el relato del doctor Palomo, la cirugía fue exitosa a pesar de la complejidad ocasionada por la condición congénita.

El caso pudo documentarse con fines académicos, protegiendo la identidad de la paciente. Compartir experiencias poco frecuentes ayuda a otros especialistas a reconocer distintas formas de presentación y prepararse para situaciones semejantes. Pero el aprendizaje no estuvo únicamente en la técnica.

Conocer a la persona

El seguimiento permitió conocer mejor a la mujer, su familia y las circunstancias que acompañaban su problema de salud. Para el doctor, esa relación hizo el caso especialmente memorable.

La paciente dejó de ser solo un diagnóstico: era una persona con preocupaciones y expectativas. La experiencia confirmó el valor de los procedimientos, pero también de la escucha y el acompañamiento.

Aunque excepcional, el caso deja una enseñanza: sentir presión pélvica, notar un bulto o tener dificultad para orinar no debe asumirse como una consecuencia inevitable de la edad o de haber tenido hijos.

Antes de decidir un tratamiento, es necesario escuchar, explorar, estudiar y planear. Cuando cada mujer es atendida como una persona y no solamente como un diagnóstico, la medicina encuentra su verdadero sentido.

La identidad y los datos personales de la paciente se mantienen protegidos. Este contenido es informativo y no sustituye una valoración profesional.

“1 DE CADA 2 MUJERES PUEDE PRESENTAR ALGÚN GRADO DE PROLAPSO DE ÓRGANOS PÉLVICOS A LO LARGO DE SU VIDA. “

El piso pélvico sostiene la vejiga, el útero, la vagina y el recto. Cuando pierde firmeza, alguno de esos órganos puede descender hacia la vagina. A esto se le llama prolapso de órganos pélvicos.

No debe considerarse una consecuencia inevitable de la edad o de haber tenido hijos. Puede aparecer en distintas etapas de la vida.

¿Realmente afecta a una de cada dos mujeres?

La frecuencia depende de cómo se mida. Estudios basados en exploraciones físicas han identificado algún grado de prolapso en 41% a 50% de las mujeres. Sin embargo, muchas no presentan molestias y quizá nunca necesiten tratamiento.

Cuando se consideran solo los casos con síntomas, la proporción es menor: alrededor del 3% reporta un bulto o sensación de descenso vaginal. Decir que “una de cada dos” puede presentar algún grado de prolapso no significa que la mitad necesitará cirugía.

Señales que no deben normalizarse

Una manifestación característica es sentir o ver una “bolita” en la vagina. También puede haber presión, pesadez o sensación de descenso.

También pueden aparecer escapes de orina, dificultad para vaciar la vejiga, necesidad de orinar con frecuencia, estreñimiento o incomodidad durante las relaciones sexuales.

Estos síntomas no confirman por sí solos un prolapso. Otras condiciones pueden producir molestias similares, por lo que se requiere una valoración profesional.

la menopausia, el estreñimiento, la tos crónica, el sobrepeso y los esfuerzos repetidos.

Tener prolapso no significa que debas operarte

El tratamiento depende de los síntomas y de cuánto afectan la vida cotidiana. Si el prolapso es leve y no causa molestias, puede ser suficiente vigilarlo.

Las opciones no quirúrgicas incluyen rehabilitación del piso pélvico y pesarios, dispositivos vaginales de soporte. La cirugía se considera cuando las molestias son importantes o las demás alternativas no ofrecen el resultado esperado.

Una cifra que necesita contexto

Un estudio con información de más de diez millones de mujeres en Estados Unidos estimó que una de cada cinco se sometería antes de los 80 años a una cirugía por incontinencia urinaria de esfuerzo, prolapso o ambas condiciones. Para cirugía exclusivamente por prolapso, la estimación fue de 12.6%, cerca de una de cada ocho mujeres.

Estas cifras no deben trasladarse automáticamente a México, pero muestran la importancia de los trastornos del piso pélvico.

Muchas mujeres retrasan la consulta por vergüenza o porque creen que las molestias son normales. Una valoración especializada permite identificar la causa y elegir un manejo acorde con cada paciente.

Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica profesional.

El embarazo y el parto vaginal pueden debilitar los tejidos de soporte. También influyen la edad,

Fuentes: American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG); American Academy of Family Physicians; Wu J. M. y colaboradores, Obstetrics & Gynecology, 2014. DOI: 10.1097/AOG.0000000000000286.

¿SIENTES UNA “BOLITA”, PRESIÓN PÉLVICA O ESCAPES DE ORINA?

No tienes que acostumbrarte a vivir con estas molestias. Una valoración especializada permite identificar la causa y encontrar el tratamiento adecuado para ti.

Hombres La crisis de la mitad de la vida

Has trabajado durante años para llegar hasta aquí.

Construiste una carrera. Alcanzaste metas que hace tiempo parecían lejanas. Tal vez formaste una familia, desarrollaste un negocio, compraste una casa o encontraste la estabilidad que durante mucho tiempo buscaste.

Desde fuera, pareciera que todo está exactamente donde debería estar.

Sin embargo, algo cambia.

Comienzas a hacerte preguntas que antes no tenían espacio. Lo que durante años te motivó deja de producir la misma satisfacción.

Aparece el deseo de vivir experiencias nuevas, de recuperar sueños olvidados o simplemente de entender si el camino que has recorrido sigue siendo el que quieres continuar.

No siempre es tristeza.

No necesariamente es depresión.

Y tampoco significa que hayas fracasado. Paradójicamente, muchas veces esta etapa aparece precisamente en personas que han alcanzado gran parte de los objetivos que se propusieron.

Durante décadas, psicólogos, sociólogos y filósofos han intentado comprender este fenómeno conocido como la crisis de la mitad de la vida.

Pero ¿realmente existe?

Mucho más que un estereotipo

Cuando escuchamos este término solemos imaginar al mismo personaje: un hombre que cambia de automóvil, compra una motocicleta, comienza a practicar deportes extremos, modifica radicalmente su apariencia o inicia una relación con una mujer mucho más joven.

La cultura popular ha convertido estas imágenes en el símbolo de la llamada crisis de la mitad de la vida. Sin embargo, esos comportamientos no definen el fenómeno. En realidad, son solo algunas de las formas en que ciertas personas responden a un proceso mucho más profundo. Una idea que nació hace más de medio siglo

El término midlife crisis fue propuesto en 1965 por el psicoanalista Elliott Jaques, quien observó que muchas personas, al llegar a una determinada etapa de la vida, comenzaban a tomar conciencia de algo que durante años parecía lejano: el tiempo no es infinito. (CENIBiotecnología)

A partir de entonces, distintos autores desarrollaron esta idea desde perspectivas diferentes.

Carl Gustav Jung describía la primera mitad de la vida como una etapa dedicada a construir una identidad: estudiar, trabajar, formar una familia, alcanzar reconocimiento. La segunda mitad, en cambio, representaba el momento de preguntarse si esa identidad seguía teniendo sentido.

Otros investigadores, como Daniel Levinson, propusieron que la vida adulta está formada por distintas transiciones, y que una de las más importantes consiste precisamente en revisar quiénes somos y hacia dónde queremos dirigirnos. (OpenStax)

¿Le ocurre a todos los hombres?

No.

Y este es uno de los hallazgos más interesantes.

Aunque la expresión “crisis de la mitad de la vida” forma parte del lenguaje cotidiano, la evidencia científica actual muestra que no todas las personas atraviesan esta experiencia ni lo hacen de la misma manera. Algunos estudios incluso cuestionan que sea un fenómeno universal. (Nature)

Para algunos hombres representa una etapa de incertidumbre.

Para otros, simplemente es un periodo de crecimiento y de redefinición personal.

No existe una edad exacta ni un momento específico en el que deba aparecer.

Más que un acontecimiento puntual, parece tratarse de una transición cuya intensidad depende de la personalidad, las experiencias vividas, el contexto familiar y las circunstancias de cada individuo.

Entonces, ¿qué cambia?

Con frecuencia no cambia el mundo que rodea al hombre.

Cambia la forma en que comienza a verlo.

Aparecen preguntas que durante años permanecieron ocultas por las responsabilidades cotidianas.

¿He vivido la vida que realmente quería?

¿Qué quiero hacer con el tiempo que me queda?

¿Todavía soy la misma persona que hace veinte años?

¿Estoy viviendo por elección o por costumbre?

No son preguntas cómodas.

Pero tampoco son preguntas patológicas.

Son parte del desarrollo humano.

La crisis no siempre es una crisis

Quizá el nombre sea injusto.

Muchos especialistas consideran que hablar de “crisis” transmite la idea de un fracaso inevitable, cuando para muchas personas esta etapa representa exactamente lo contrario: una oportunidad para reorganizar prioridades, fortalecer relaciones, recuperar proyectos personales o descubrir nuevas formas de encontrar satisfacción. Es posible que desde fuera alguien solo vea un cambio de automóvil, una bicicleta nueva o el inicio de un pasatiempo diferente.

Pero detrás de esas decisiones puede existir algo mucho más profundo: la necesidad de construir una segunda etapa de la vida con mayor autenticidad.

Comprender antes que juzgar

Dr. Mario Estrada

El valor humano detrás de una cirugía

Una cirugía, muchas manos y una nueva oportunidad

El Dr. Mario Estrada comparte la historia de un paciente cuya atención fue posible gracias a la solidaridad de colegas y al respaldo de Urosur.

Un paciente que esperó lo necesario para volver a estar bien

Entre los casos que el doctor Mario Estrada recuerda con mayor afecto está el de un hombre de escasos recursos que vivía en una comunidad alejada de Mérida. El paciente tenía dificultades para orinar y necesitaba atención urológica, pero enfrentaba obstáculos que iban mucho más allá de sus síntomas.

No tenía teléfono ni una forma sencilla de comunicarse con la clínica. Había conocido UROSUR gracias a la recomendación de sus compañeros de trabajo, después de que uno de ellos encontrara un anuncio en un periódico o revista. Sin una cita confirmada, viajó hasta Mérida, explicó su problema en recepción y preguntó quién podía atenderlo. El personal lo orientó con el doctor Mario.

Como no tenía manera de saber a qué hora estaría disponible el especialista, decidió sentarse afuera y esperar. Permaneció ahí durante varias horas hasta que llegó su turno. Cuando entró al consultorio, el médico comprendió que se encontraba frente a una situación especialmente vulnerable: el hombre había llegado descalzo y usaba un mecate en lugar de cinturón.

Después de escucharlo y realizar una revisión, el doctor le explicó que requería tratamiento y que sería necesario organizar una cirugía. El paciente regresó a su comunidad con esa información.

Quince días después volvió a la clínica. Llegó desde las nueve de la mañana, aunque la consulta con el doctor sería hasta las seis de la tarde. Una vez más estaba dispuesto a esperar todo el día porque no tenía teléfono para coordinar la cita de otra manera.

Durante esa segunda conversación contó que su familia estaba reuniendo dinero y que planeaban vender algunas pertenencias para poder pagar la operación. Su objetivo era sencillo: recibir el tratamiento y recuperar su salud.

Una respuesta en equipo

La situación llevó al doctor Mario a conversar con sus colegas. Les explicó las condiciones del paciente y preguntó de qué manera podían ayudarlo. La respuesta fue colectiva.

Médicos, anestesiólogo, ayudante y personal de la clínica coordinaron esfuerzos para reducir distintos gastos relacionados con el procedimiento. Se condonaron costos de equipo y suturas, y cada integrante aceptó realizar ajustes para facilitar la atención.

El paciente todavía tuvo que cubrir una parte del tratamiento, pero el apoyo disminuyó considerablemente el monto y permitió que pudiera acceder a la cirugía que necesitaba.

Más que un procedimiento

El doctor Mario recuerda este caso porque muestra que una enfermedad no ocurre aislada de la realidad económica, familiar y social de una persona. Para algunos pacientes, llegar a una consulta implica viajar durante horas, perder un día de trabajo, reunir dinero o depender de la recomendación de otras personas.

También demuestra el valor de trabajar en equipo. La atención no dependió de una sola decisión, sino de la disposición de varias personas para encontrar una alternativa posible sin perder de vista la seguridad y las necesidades del paciente.

La experiencia dejó una enseñanza que continúa presente en la práctica del doctor: detrás de cada problema urológico hay una historia que merece ser escuchada. A veces, ayudar comienza con un diagnóstico; otras veces, también exige comprender las circunstancias que pueden impedir que una persona reciba el tratamiento que necesita.

*La identidad y algunos detalles del paciente se omiten para proteger su privacidad. El relato se basa en el testimonio del doctor Mario Estrada.*

¿Cómo prevenir infecciones urinarias?

¿Alguna vez has sentido un ardor al orinar que apareció de repente? ¿O esa necesidad de volver al baño apenas unos minutos después de haber salido? Quizá pensaste que era algo pasajero, tomaste más agua y esperaste a que desapareciera.

Si alguna vez te ocurrió, no estás sola.

Las infecciones urinarias son uno de los problemas más frecuentes en la salud de la mujer. Sin embargo, muchas pacientes llegan a consulta con la misma preocupación: “¿Hice algo mal?”. La respuesta casi siempre es no.

Como ginecóloga, me gusta hablar de este tema antes de que aparezca una infección. Porque la prevención comienza mucho antes del primer ardor y, en muchos casos, pequeños cambios en los hábitos diarios pueden marcar una diferencia importante.

¿Por qué son tan comunes?

La explicación está, sobre todo, en nuestra anatomía. La uretra femenina es más corta y está muy cerca de la vagina y del ano. Esto facilita que bacterias que normalmente viven en el intestino puedan llegar a la vejiga.

No significa que exista falta de higiene ni que usar un baño público provoque automáticamente una infección. Son ideas muy extendidas, pero no corresponden a lo que sabemos hoy gracias a la evidencia científica.

Lo que sí ayuda a prevenirlas

Una de las medidas más sencillas es mantener una buena hidratación. Cada vez que orinamos ayudamos a eliminar bacterias antes de que tengan oportunidad de multiplicarse. Incluso se ha demostrado que aumentar el consumo de agua reduce la aparición de nuevos episodios en mujeres con infecciones recurrentes.

También recomiendo no acostumbrarse a aguantar las ganas de orinar durante muchas horas. La rutina, el trabajo o un viaje largo pueden hacer que pospongamos ir al baño, pero cuando esto se vuelve frecuente favorece que la orina permanezca más tiempo en la vejiga.

Después de las relaciones sexuales, orinar es una medida sencilla que puede ayudar a algunas mujeres, aunque es importante entender que no ofrece una protección absoluta. Si las infecciones aparecen repetidamente después del contacto sexual, existen estrategias específicas que vale la pena valorar de manera individual.

Otro consejo importante es evitar las duchas vaginales, los desodorantes íntimos y los productos perfumados. La vagina tiene mecanismos naturales de protección y, muchas veces, intentar “limpiarla de más” altera ese equilibrio.

En mujeres después de la menopausia, la disminución de estrógenos también puede favorecer las infecciones urinarias. En algunos casos, el estrógeno vaginal puede reducir el riesgo de recurrencias, siempre después de una valoración médica.

No todo ardor es una infección

Este es uno de los errores más frecuentes.

El ardor al orinar, la urgencia para ir al baño o la sensación de que la vejiga no se vacía por completo también pueden deberse a resequedad vaginal, irritación, alteraciones del piso pélvico u otras enfermedades.

Por eso no recomiendo automedicarse ni tomar el antibiótico que sobró de una infección anterior o que le funcionó a alguien más. Cada episodio merece estudiarse de forma individual para ofrecer el tratamiento adecuado.

Cuando una mujer presenta dos infecciones en seis meses o tres durante un año, hablamos de infecciones recurrentes. En ese momento ya no basta con tratar cada episodio; necesitamos buscar la causa.

La valoración suele comenzar con una buena historia clínica, un examen general de orina y, cuando está indicado, un cultivo. Estudios como ultrasonidos o tomografías solo se solicitan cuando realmente aportan información para el diagnóstico.

¿Cuándo debes acudir a valoración?

No esperes si, además del ardor, presentas fiebre, escalofríos, vómito, dolor intenso en la espalda o en un costado, si observas sangre en la orina, estás embarazada o las infecciones regresan una y otra vez.

Mientras más pronto entendamos qué está ocurriendo, más sencillo será ofrecer un tratamiento adecuado y prevenir nuevas complicaciones.

Prevenir también es cuidar tu bienestar

No es necesario esperar a tener una infección para acudir a consulta. También podemos revisar tus hábitos, identificar factores de riesgo, valorar los cambios propios de cada etapa de la vida y diseñar estrategias de prevención adaptadas a ti.

La salud urinaria también forma parte de la salud integral de la mujer.

Conocer tu cuerpo, reconocer los primeros cambios y actuar a tiempo sigue siendo la mejor forma de cuidarte. Porque prevenir siempre será más sencillo que volver a tratar una infección.

¿Ya conoces nuestros tratamientos de bienestar y estética íntima femenina?

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Ginecología estética y funcional

Rejuvenecimiento vaginal

A muchas mujeres les cuesta hablar de los cambios que sienten en su zona íntima. Pueden notar resequedad, menor sensibilidad, escapes de orina, molestias durante las relaciones sexuales o la sensación de que su cuerpo ya no es el mismo después de los embarazos, los partos o la menopausia.

Otras consultan porque no se sienten cómodas con la apariencia de sus genitales o porque tienen alguna diferencia anatómica desde el nacimiento. Cualquiera que sea el motivo, hablarlo no

Como ginecóloga, lo primero que me gusta explicar es que “rejuvenecimiento vaginal” no es un procedimiento único. El término reúne tratamientos muy distintos y ninguno puede resolver todas las molestias. Tampoco se trata de regresar el cuerpo a una edad determinada, sino de entender qué ha cambiado y encontrar una alternativa segura para sentirte mejor.

Después de uno o varios partos, los músculos y tejidos del piso pélvico pueden perder fuerza. Esto puede ocasionar escapes de orina al toser o hacer ejercicio, sensación de amplitud vaginal, pesadez pélvica o cambios durante las relaciones sexuales. Entre los 40 y los 60 años también aparecen cambios hormonales. La disminución de estrógenos puede volver los tejidos vaginales más delgados, secos y sensibles. Algunas mujeres sienten ardor o dolor durante la penetración; otras presentan urgencia urinaria o

La vulva también puede cambiar con los años. Los labios pueden perder volumen, presentar asimetrías o hacerse más visibles. Sin embargo, existe una enorme variedad de tamaños, colores y formas normales. Una diferencia estética no significa automáticamente que exista una enfermedad.

Antes de recomendar un tratamiento necesitamos identificar si la molestia proviene de los músculos, las hormonas, una cicatriz del parto, un prolapso, una alteración anatómica o una inquietud

Cada necesidad requiere una solución diferente

Cuando existe debilidad muscular o dificultad para controlar la orina, la rehabilitación del piso pélvico suele ser una de las primeras opciones. No consiste solamente en hacer ejercicios de Kegel. Una fisioterapeuta especializada puede evaluar la fuerza y coordinación de los músculos para diseñar un programa individual.

Si el problema es la resequedad, pueden utilizarse hidratantes vaginales y lubricantes. Durante la menopausia, el estrógeno vaginal puede mejorar los tejidos y aliviar algunos síntomas

urinarios y sexuales, siempre después de revisar los antecedentes de la paciente.

Cuando existe una cicatriz dolorosa, una lesión del parto, un prolapso o una alteración que afecta la función, puede ser necesario considerar una cirugía reconstructiva. Las malformaciones vulvares o vaginales también requieren una valoración especializada; no deben tratarse con un procedimiento cosmético estandarizado.

La estética también merece honestidad

Sentirse incómoda con la apariencia de los genitales es una razón válida para solicitar información. Lo importante es no tomar decisiones a partir de fotografías alteradas o de la idea de que existe una sola forma “correcta” de vulva.

La labioplastia puede considerarse cuando el tejido produce dolor, irritación o molestias con la ropa, el ejercicio o las relaciones sexuales. Cuando el motivo es solamente estético, deben explicarse claramente las expectativas y los riesgos, como sangrado, infección, cicatrices, cambios de sensibilidad o dolor.

Una consulta responsable no comienza ofreciendo una cirugía. Comienza escuchando qué te incomoda y cómo afecta tu vida.

Láser y radiofrecuencia: expectativas realistas

El láser y la radiofrecuencia suelen promocionarse como tratamientos capaces de mejorar la resequedad, la firmeza, la incontinencia y la vida sexual al mismo tiempo.

Algunos estudios han encontrado mejorías temporales en ciertos síntomas, pero la evidencia continúa siendo limitada. La FDA no ha autorizado estos dispositivos específicamente para “rejuvenecimiento vaginal”, síntomas de la menopausia, incontinencia urinaria o mejoría sexual. Además, pueden ocasionar quemaduras, cicatrices y dolor persistente.

Esto no significa que toda tecnología sea perjudicial, sino que debe emplearse con indicaciones claras y después de explicar sus beneficios, limitaciones y riesgos.

Una valoración antes de decidir

Antes de realizar cualquier procedimiento conviene revisar la salud de los tejidos, el piso pélvico, las cicatrices, los cambios hormonales y los síntomas urinarios y sexuales.

La mejor opción puede ser rehabilitación, hidratantes, tratamiento hormonal local, una cirugía reconstructiva o simplemente la tranquilidad de saber que tu anatomía se encuentra dentro de la diversidad normal.

Cuidarlo no significa perseguir una juventud imposible, sino entender qué ha cambiado y elegir una solución que realmente te ayude a sentirte bien.

Dr. Noel Argáez Cimé Uro-Ginecólogo

Que tu piel se ponga roja todo el tiempo no es normal

Hay personas que llevan años pensando que simplemente tienen la piel sensible.

Otras creen que el clima de Mérida es el culpable, que se sonrojan con facilidad o que el café, el ejercicio o una copa de vino siempre les “suben el color”. Con el tiempo aprenden a vivir con ello, cambian de cremas, usan más maquillaje o simplemente dejan de prestarle atención.

Pero la realidad es que una piel que se enrojece constantemente no siempre es normal.

Cuando el enrojecimiento aparece una y otra vez, dura cada vez más tiempo o comienza a permanecer incluso en reposo, puede tratarse de rosácea, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente el rostro y que, sin tratamiento, suele progresar lentamente.

Más que un problema de apariencia

La mayoría de las personas consulta al dermatólogo porque no le gusta cómo se ve su piel. Sin embargo, el verdadero problema suele ir mucho más allá del espejo.

Muchas personas dejan de tomarse fotografías, evitan reuniones sociales, utilizan maquillaje todos los días para ocultar el enrojecimiento o incluso modifican su forma de convivir porque sienten que su rostro llama demasiado la atención.

esto se suman síntomas como sensación de calor, ardor, piel muy sensible, pequeños vasos sanguíneos visibles y, en algunos casos, brotes que pueden confundirse con acné.

Lo que comienza como un simple “me pongo rojo con facilidad” puede terminar afectando la seguridad, la autoestima y la calidad de vida.

¿Quién puede presentar rosácea?

La rosácea puede aparecer en cualquier persona, aunque es más frecuente entre los 30 y 50 años y suele afectar la parte central del rostro: mejillas, nariz, frente y mentón.

Existen factores que desencadenan o empeoran los episodios de enrojecimiento, entre ellos:

* El calor y la exposición al sol.

* El ejercicio intenso.

* Las bebidas calientes.

* El alcohol.

* Los alimentos picantes.

* Los cambios bruscos de temperatura.

* El estrés emocional.

En ciudades con clima cálido, como Mérida, muchas personas consideran normal vivir con la cara roja gran parte del tiempo y retrasan durante años la consulta médica. Esperar no suele ser la mejor decisión

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el problema desaparecerá por sí solo.

La rosácea es una enfermedad crónica. Aunque puede presentar periodos de mejoría, generalmente progresa cuando no recibe tratamiento. El enrojecimiento puede hacerse permanente, los vasos sanguíneos hacerse más visibles y la inflamación aumentar con el paso del tiempo.

Por eso el diagnóstico temprano es una de las herramientas más importantes para controlar la enfermedad y evitar que avance. Hoy existen tratamientos capaces de controlar la enfermedad

La buena noticia es que la rosácea sí tiene tratamiento.

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Promoción exclusiva para pacientes de primera vez, no aplica para pacientes con citas subsecuentes.

Aviso importante: Esta infografía tiene fines exclusivamente informativos y de educación para la salud. La información, los valores de referencia y las curvas mostradas son orientativos, se basan en la literatura científica disponible y no constituyen un diagnóstico ni sustituyen la valoración médica. La interpretación de una flujometría debe realizarse de forma individual por un médico especialista, considerando la edad, el sexo, el volumen miccionado, los síntomas, la historia clínica y, cuando esté indicado, otros estudios complementarios. Un resultado fuera de los valores de referencia no confirma una enfermedad y un resultado dentro de ellos no la descarta. Ante cualquier síntoma urinario o duda sobre sus resultados, consulte a su urólogo. Información elaborada con base en la literatura científica disponible y en las recomendaciones de la European Association of Urology (EAU) y la International Continence Society (ICS). Este material tiene fines exclusivamente educativos y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento indicados por un profesional de la salud.

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C. 60 x 29 y 27, Buenavista, 97127 Mérida, Yuc.
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