Para la
vida
Empatía Conectar con el otro
Objetivo y/o propósito Reconocer la empatía como una capacidad fundamental en las relaciones interpersonales, así como su impacto en la construcción de vínculos basados en el respeto, para fortalecer la interacción con quienes nos rodean.
Introducción El entendimiento de la empatía como una habilidad y un valor que poseemos los seres humanos, donde partimos del conocimiento y reconocimiento del otro desde sus emociones, sus sensaciones, sus vivencia y experiencias individuales, nos permite comprender y respetar la individualidad de ese otro y de esta manera establecer relaciones humanas sanas, respetuosas y afectuosas, sin juzgar y aceptando las diferencias que poseemos, para así complementarnos y fortalecer los vínculos relacionales con nuestros compañeros, lideres, pacientes, usuarios e incluso con nuestras familias. En esta guía encontrarás información que te permitirá comprender el poder y el valor de esta habilidad, los beneficios de fortalecerla y así mismo, ejercicios para que puedas trabajarla y potenciarla.
La empatía es la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otra persona. Una persona empática se caracteriza por tener afinidades e identificarse con otras personas. Es saber escuchar a los demás, entender sus problemas y emociones.
Empatía cognitiva
Implica ponerse en el lugar de la otra persona y así ver cómo piensa para comunicarnos de manera efectiva. Esta empatía nos permite ver el estado interior de la otra persona, es decir, contemplar el mundo desde el marco de su ventana.
Empatía emocional
Acá se da una conexión instantánea: podemos sentir lo que el otro siente. En definitiva, experimentamos en nuestro propio cuerpo el eco de las emociones del otro. Nos permite comunicar nuestras emociones y sentimientos a otras personas. Esta nos facilita construir conexiones emocionales con otros.
Empatía compasiva
Es el nivel máximo de empatía. Implica preocuparse por lo que piensa y siente el otro, pero a su vez hacer algo para mejorarlo. Va más allá de simplemente entender lo que el otro siente y compartir las experiencias emocionales, es en realidad movernos a la acción para ayudar a quien requiera nuestra ayuda.
Empatía y simpatía: En muchos casos, se suele confundir el término empatía con el de simpatía. Sin embargo, estas dos palabras no son sinónimas, sino que aluden a cualidades distintas. Mientras la empatía es la capacidad que tiene una persona de percibir los sentimientos y emociones ajenas y busca la comprensión, la simpatía es la inclinación afectiva que siente una persona hacia otra, pero no necesariamente incluye la identificación con el sentir ajeno y se puede manifestar a través de gestos cordiales como un saludo, un apretón de manos, una sonrisa o un mensaje de agradecimiento.
Beneficios
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Te vuelves más receptivo y observador, y puedes captar con facilidad lo que para los demás pasa desapercibido.
Cuando eres empático eres más emocional. La emoción es un gran movilizador, por eso tendrás una mayor capacidad para movilizar a otras personas y ejercer influencia sobre ellas. Te vuelves más sensible y buscas cooperar y colaborar con los otros.
La empatía te hace más respetuoso con la forma de vida de las personas. Te facilita la conversación y el reconocer con mayor profundidad a los demás. Las personas muy empáticas son grandes catalizadores, capaces de detectar el malestar común de un grupo y sacarlo a la luz para que se busque una solución. La empatía te da la oportunidad de identificar el malestar emocional en tu grupo y/o equipo de trabajo, para orientar a este en la búsqueda de soluciones oportunas.
Otros beneficios que trae la empatía, parte del reconocimiento de tus fortalezas y oportunidades, y de esta forma te permite cuidarte y cuidar a otros, por eso la empatía:
Hace que las personas se ayuden entre sí, facilita la compresión del otro. Es importante que aprendas a manejar tus propias emociones, reconociendo lo que te mueve de las historias del otro. Te ayuda a valorar la vida de los otros, dándole trascendencia e importancia como a la tuya. Cuando eres empático con el otro provocas un efecto de satisfacción personal y social.
Ejercicios ¿Cómo puedo empezar a fortalecer la empatía? Inicia con unas acciones básicas que hacen parte de nuestras cotidianidades, solo que cambia el enfoque y sé más atento con las siguientes:
Aprende a escuchar una característica fundamental de la empatía. A las personas empáticas les gusta establecer relaciones enriquecedoras y constructivas. Siempre están dispuestas a escuchar al otro.
Comprende al otro La empatía es la capacidad de comprender los sentimientos, emociones e ideas de la otra persona; no solo lo que expresa con palabras, sino también todo lo que manifiesta con sus gestos, comportamientos y decisiones.
Vincúlate con el otro Ser empático es también ser capaz de ponerte en el lugar del otro, entender de manera profunda y sincera lo que piensa o cree, lo que siente o le preocupa, lo que lo hace sufrir o alegrarse.
Sé solidario Una persona empática tiene una elevada sensibilidad hacia lo que sienten o padecen las otras personas. Por eso, la empatía tiene mucho que ver con la solidaridad, con las ganas de ayudar al otro, especialmente cuando pasa por una situación difícil.
Sé respetuoso Ser empático también implica aceptar al otro desde sus sentimientos, ideas, comportamientos, decisiones, en su forma de ser y de afrontar la vida. 1. Realiza estas actividades y descubre cómo te vuelves más comprensivo con la forma de ser y pensar de otros. • Escucha cada palabra de una conversación con atención, no lo hagas solo para responder, sino que de verdad interésate por lo que te están diciendo. • Acepta y respeta los sentimientos y comportamientos del otro, aunque no estés de acuerdo con estos. • Comprende y analiza los motivos de los comportamientos de los demás. • Presta atención a la comunicación no verbal de los demás: aprende a leer los gestos, el tono de voz y los estados emocionales de otros. • Trabaja más en tus relaciones interpersonales, pon en práctica tu capacidad para la resolución de conflictos y el reconocimiento de tus propias emociones.
2. Hazte estas preguntas. Sé sincero y guárdalas para ti:
1 Incluso cuando tengo una postura diferente ¿soy capaz de escuchar la 2 opinión de los demás? ¿Intento tener en cuenta cada una de las opiniones en un conflicto antes 3 de tomar una decisión? ¿Pienso que las personas cuentan con posturas que pueden ser diferentes 4 a las mías? ¿Antes de hacer un juicio de algo o alguien, intento imaginar cómo me 4 sentiría si estuviera en su lugar? ¿Tengo la capacidad de comprender la manera en cómo los demás 5 afrontan las situaciones? ¿Tengo la capacidad de habilitar preguntas que conlleven a generar ideas 6 alrededor de las situaciones planteadas? Cuando tengo un conflicto, ¿realizo un esfuerzo por ponerme en el lugar del otro y comprender lo qué siente?
La burbuja Imagina que estás en una burbuja donde las palabras no se oyen, sólo puedes ver gestos, miradas, intenciones. Dale una oportunidad a la intuición, y deja que la razón aprenda de ella. Como persona sensible que eres, empezarás a fijarte en otras cosas que antes pasaban desapercibidas, verás una persona que pide ayuda, donde antes escuchabas palabras de ira; sonreirás a los gestos de cercanía imperceptibles cuando las palabras dominan una conversación. Todo esto te ayudará a comprender al otro, yendo más allá de él y de ti.
Interesarte por la otra persona En una conversación con alguien, interesarte por su persona, esto hará que la conexión entre los interlocutores mejore desde el primer momento, se fomenta la comunicación verbal y no verbal. Deja que se exprese, y piensa que si hace lo que hace o dice lo que dice, es porque tiene sus motivos, un mal día, presiones familiares, motivos económicos, preocupaciones de salud… Escucha, escucha, escucha… No juzgues, sólo escucha. Te sentirás bien al ver que la otra persona confía en ti y te cuenta todo lo que le preocupa, será el primer paso a un entendimiento entre ambos que deberás potenciar continuamente. Aprender a escuchar es fundamental.
Reconociendo a otro que no nos agrada y entendiendo porqué Escribe el nombre de una persona que no te agrade, y da detalles de aquello que no soportas o que no te gusta. Si es conocida es mejor, porque ayudará a concretar más los motivos del rechazo que produce. Una vez realizado esto, ponte en su lugar sin juzgarla, y describe su principal meta en positivo, piensa que como persona intenta sobrevivir como todos, y que tiene sus razones para actuar como lo hace, y para ser como es. Y por último, describe un comportamiento propio negativo, algo que no te guste de ti mismo, con la suficiente autocrítica para que el ejercicio tenga resultado.