VIERNES 30 DE ABRIL DE 2021 AÑO 5 / Nº 00998 TRUJILLO, VENEZUELA
EDICIÓN DIGITAL
Venezuela brilla con halo del beato trujillano/03
Actos de amor y fe honran la esencia de José Gregorio Hernández/05
El médico del alma nacido en el paraíso espiritual, Isnotú/08
2 ESPECIAL
CIUDAD TRUJILLO/VIERNES 30 DE ABRIL DE 2021
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HOMBRE TRUJILLANO QUE POR SUS VIRTUDES Y SERVICIO DE LOS DEMÁS LLEGÓ A LA SANTIDAD
JGH: Elevado a los altares un laico ejemplar
>En el año 1949 la Iglesia en Venezuela inició el proceso de beatificación y canonización, conducido por el Arzobispo de Caracas, Excmo. Mons. Lucas Guillermo Castillo BETANIA CASTELLANOS GRÁFICA: REFERENCIAL
José Gregorio Hernández Cisneros representa para los venezolanos un cristiano ejemplar, que por sus virtudes y labor en pro de los más desfavorecidos se ganó la santidad. La devoción a “Mano Goyo”, conocido así coloquialmente por los trujillanos, es muy numerosa, ya que en cada hogar atesoran figuras con la imagen del Doctor Hernández, para buscar la protección de los seres queridos. José Gregorio Hernández, murió atropellado por un carro en Caracas en 1919, y desde entonces se convirtió en un mito para la sociedad venezolana, que poco a poco le fue atribuyendo milagros; es por ello que para el año 1949, la iglesia católica en Venezuela inicia el proceso de beatificación y canonización, conducido por el Arzobispo de Caracas, Excmo. Monseñor Lucas Guillermo Castillo, ante la Santa Sede. PROCESO DE CANONIZACIÓN Es importante señalar que para una persona ser declarada “Siervo de Dios”, el obispo diocesano del lugar donde falleció, se encarga de recoger toda la información del candidato, luego piden a la Santa Sede iniciar el proceso de canonización. De ser comprobada toda la información, la Iglesia por medio de la Congregación de los Santos, procede a dar el primer paso para la santidad. La Canonización es la declaración oficial por parte del Papa, de la santidad de un beato, con la que se autoriza su culto en toda la iglesia católica. Para el año 1972, la Santa Sede reconoce que José Gregorio Hernández vivió una vida virtuosa
y ejemplar, por ello le concedió el primer título de “Siervo de Dios”. En el año 1975 sus restos son exhumados del cementerio del sur y son trasladados a la Iglesia de La Candelaria en Caracas. Después se da inicio a otra fase, en la que la congregación elabora un documento que incluye todos los aspectos de la vida del beato: sus obras, escritos, la veracidad de todos los testimonios e investigaciones sobre su vida y es algo que puede llevar años. Además el documento expone que la persona tuvo una vida de unión con Dios, que fue fiel a su doctrina y a las enseñanzas de la iglesia. Una vez que realizan las investigaciones y examinado la vida, la congregación aprueba el documento al que se le da el nombre de Positio (es un documento o conjunto de documentos utilizados en el proceso por el cual una persona es declarada Venerable, el segundo de los cuatro pasos a la santidad). Cuando la Congregación proclama que esta persona tuvo virtudes heroicas el candidato recibe el título de “Venerable”, es por ello que el 16 de enero de 1986, José Gregorio Hernández fue nombrado venerable por San Juan Pablo II. La tercera fase es la de “Beato” y se otorga este título cuando el venerable ha realizado un milagro
debido a la súplica que el pueblo de Dios ha tenido hacia Cristo Jesús por intercesión de él. El 9 de enero del año 2020 la Comisión Médica de la Congregación para la Causa de los Santos aprueba por unanimidad el milagro atribuido a su intercesión. Por otro lado el 27 de abril la Comisión Teológica de la Congregación para la Causa de los Santos afirma otro milagro a su intercesión. De esta manera en junio de 2020, una comisión teológica integrada por siete expertos concluyó que un milagro atribuido a Hernández, quien fue a la vez un ferviente católico que consideró ordenarse como sacerdote, salvó la vida de Yaxury Solórzano, una niña gravemente herida durante un asalto, en marzo de 2017, cuando tenía 10 años. Solórzano fue herida de bala en la cabeza cuando ladrones intentaron robarle la moto a su padre, y sufrió pérdida
de masa encefálica y fractura craneal. Los médicos tratantes advirtieron que de sobrevivir quedaría con secuelas permanentes, sin embargo, se recuperó por completo. “Durante la intervención quirúrgica, la madre de Yaxury pidió con fervor la intercesión del Dr. José Gregorio Hernández ante Dios, y ella misma afirma que percibió su presencia de forma inmediata, cuando sintió una mano en el hombro y una voz que le habló: ‘¡Quédese tranquila, todo irá bien!’” UN REQUISITO DEL VATICANO El 26 de octubre de 2020 bajo la supervisión del cardenal venezolano Baltazar Porras, fueron exhumados los restos del “médico de los pobres” de su tumba en la céntrica iglesia a donde llegaron en 1975, tras una primera exhumación del Cementerio General Sur. La exhumación, dijo Porras, es, además de un requisito del Vaticano para la verificación de la identidad, un proceso que acabará con la distribución de fragmentos de huesos, consideradas reli-
DIRECTOR DEL SICIP: LUZMAR ALEXANDER I DIRECCIÓN CIUDAD TRUJILLO:BANESA ANGULO JEFE DE CIERRE: IRMA BRICEÑO I EQUIPO PERIODÍSTICO: YELIMAR HIDALGO, YARLENIS ALBARRÁN, LUIS SUÁREZ, ROSSIEL HURTADO,BETANIA CASTELLANOS I REPORTERO GRÁFICO: SANNY BARRETO, DOUGLAS RIVAS, ALEJANDRO PUJOL, DIAGRAMACIÓN Y MONTAJE: MARÍA OVALLES,ABRIL NUÑEZ IMPRESO EN COMPLEJO EDITORIAL ALFREDO MANEIRO.
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quias de primer nivel, a cada diócesis y arquidiócesis del país y otras a Roma. De tal manera que luego de haberse realizado ese proceso, el Papa Francisco aprueba el decreto de beatificación del Doctor José Gregorio Hernández Cisneros. La beatificación es el último paso previo para la canonización como santo. Hoy en día no solo se vive el gozo de Beatificación por parte del pueblo trujillano, sino de un país entero que por muchos años ha esperado y anhelado este momento. El Dr. José Gregorio Hernández perdura y permanecerá en el altar de los hogares venezolanos, que con gran fe y devoción se eleva una oración para pedir por la salud de enfermos. Muchos milagros son recibidos por parte de nuestros trujillanos, llenando a nuestra gente de paz y alegría, sabiendo que uno de nosotros, de nuestras raíces, fue el elegido para este importante paso en la Iglesia Católica. ¡El beato de Venezuela! Hoy es un día histórico, en donde la humildad, trabajo y dedicación de “Médio de los Pobres” son protagonistas de su gran paso como médico, ayudando a los más pobres, dando todo de él para combatir enfermedades, pero no obstante, su fe y su gran devoción por Cristo lo caracterizó como un personaje inigualable, dando ejemplo de que con lo poco se puede hacer mucho, que lo que se hace con el corazón tiene grandes resultados. “Dios, ser infinitamente perfecto, ha debido forzosamente dejar al hombre, una guía infalible que le enseñe el verdadero camino para alcanzar su último fin”, José Gregorio Hernández Cisneros.
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HOY LAS PUERTAS DE LA SANTIDAD SE ABRIRÁN OFICIALMENTE PARA EL TRUJILLANO NOBLE Y ABNEGADO, EL DOCTOR JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ
Venezuela brilla con halo del beato trujillano
>Sus paisanos han embellecido cada uno de los espacios de la cuna del Médico de los Pobres especialmente en el Santuario Niño Jesús
YARLENIS ALBARRÁN/GRÁFICA: CORTESÍA
Llenos de orgullo y felicidad desbordada, los venezolanos, especialmente los trujillanos, aclamaban la llegada del 30 de abril, pues hoy las puertas de la santidad se abrirán oficialmente para el trujillano noble y abnegado, el doctor José Gregorio Hernández. Luego de tantos años de que los venezolanos se unieran en oración para la beatificación de su doctor, los fieles a JGH reciben con júbilo la elevación a los altares del Médico de los Pobres, ejemplo fiel de santidad que en vida demostró altos valores humanos en su preocupación por los más necesitados. Desde el terruño del doctor, sus paisanos han venido embelleciendo cada uno de los espacios de la cuna de José Gregorio, especialmente en el Santuario Niño Jesús, espacio atesorado por los fieles para la devoción al trujillano baluarte de la espiritualidad. Se trabajó en la transformación profunda del Santuario así como en su punto y círculo, con el embellecimiento de fachadas que dieron una nueva cara al núcleo de los recintos espirituales más emblemáticos de Venezuela. También se rehabilitaron los
espacios de la Iglesia Virgen del Rosario y la Plaza del Santo Negro para resaltar los sitios turísticos y de fe, además de ampliar el circuito religioso que recibe a los devotos dentro y fuera de las fronteras trujillanas, quienes de rodillas y con sus manos juntas agradecen los favores concedidos de un hombre que, con su impecable bata blanca, se caracterizó no solo por dejar recetas para recuperar la salud de sus enfermos, también por curar, desde lo más profundo, sus almas. MUESTRAS DE DEVOCIÓN La beatificación de José Gregorio representa el escenario ideal para la renovación de la fe hacia el Médico de los Pobres, propiciando que los creyentes en su santidad materialicen proyectos para honrar y agradecer sus intercesiones. En Isnotú, por ejemplo, elaboran una nueva imagen de JGH que será bendecida el venidero ocho de mayo, día del acto central que se celebrará en el estado Trujillo luego de la beatificación.
Según el portal de Últimas Noticias, esta escultura tiene como base la imagen de mármol ubicada en Isnotú que se venera desde los años 60 y busca reflejar las dimensiones humanas y espirituales del beato trujillano. A través del mismo medio se presentaron los retazos de madera de la antigua casa de José Gregorio Hernández, los cuales permanecieron en custodia de los vecinos de Isnotú durante años y ahora serán expuestos como reliquias no insignes del Venerable en el Santuario Niño Jesús. Las expresiones populares dedicadas a enaltecer la figura de “Mano Goyo” no se quedan atrás, por lo que en la tierra natal del doctor fue inaugurada la exposición permanente “Arte, Creatividad Popular y Devoción al Venerable”. La exposición cuenta con cientos de obras populares -pinturas al óleo, trabajos en madera, esculturas, imágenes del Venerable, maquetas, entre otros-, llevadas por los devotos, además de la muestra del mosaico gigante al Venerable elaborado por las manos talentosas del larense Luis Enrique Mogollón. LA FE TRASCIENDE LAS MONTAÑAS TRUJILLANAS Tras conocerse la noticia de la beatificación del Médico de los Pobres, diversos monumentos han sido levantados, valiosas galerías y exposiciones se inauguraron, diferentes sitios históricos fueron rehabilitados, se optimizaron las condiciones de los recintos religiosos de toda Venezuela, todo esto como parte de los proyectos que se establecieron para engalanar al país natal de JGH, quien fue reconocido como santo por el pueblo venezolano desde antes de la aprobación del milagro por parte del Vaticano. La vicepresidenta Sectorial para la Seguridad Ciudadana y la Paz, A/J Carmen Meléndez, devota del insigne venezolano, ha trabajado junto a las autoridades católicas para mejorar las condiciones de los centros de re-
ligiosidad, un ejemplo de ello ha sido la inspección a los espacios de la Iglesia Nuestra Señora de La Candelaria, en Caracas, donde estará ubicado el nuevo monumento en honor al beato. La Iglesia La Candelaria es uno de los templos más sagrados para el pueblo, ya que desde el 23 de octubre de 1975 resguarda los restos mortales del Siervo de Dios, por lo que durante años ha sido visitada por millones de personas atraídas especialmente por su fe en “Mano Goyo” y la admiración por su férrea voluntad para servir a los demás. El corazón llanero de los fieles al Médico de los Pobres se embargará de júbilo con la pronta inauguración del Santuario del Dr. José Gregorio Hernández, ubicado en el Parque La Victoria de San Juan de los Morros, estado Guárico, obra que busca honrar al doctor desde espacios llenos de espiritualidad. La obra del escultor guariqueño Mario Hernández se caracterizará por ser una de las más altas del país, ya que las medidas sobrepasan los 10.5 metros de altura (2 metros corresponden a la base y 8.5 metros a la escultura). El Santuario, trabajado con materiales como fibra de vidrio y resina, contará con tres monolitos que representan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, en el cual buscarán alcanzar, ambiciosamente, la unión de lo espiritual con lo terrenal y humanista. Además, en el proyecto se contempla la construcción de una casa de ofrenda que permitirá a la feligresía llanera y visitante colocar medallas y placas en reconocimiento a favores concedidos por el doctor. En el marco de la beatificación de JGH, en el estado Guárico se realizará la Ruta Peregrina Beato José Gregorio desde San Juan de los Morros, pasando por el municipio Ortiz, Francisco de Miranda, San Jerónimo de Guayabal, hasta llegar al sector Mangas Coveras, según reseña una nota de prensa de VTV. Cabe destacar que en este último lugar se hizo el primer jui-
cio eclesiástico para que el Médico de los Pobres pudiera ser beatificado. Las iniciativas para materializar las muestras de fe también han formado parte de la devoción merideña. En medio de un acto cargado de espiritualidad, en la población de Ejido se realizó la develación de la escultura del Dr. José Gregorio Hernández y la inauguración del Santuario, que será el centro de oración para los habitantes. El monumento mide más de 3 metros y fue colocado en un pedestal de 2.5 metros. El complejo religioso cuenta con un cafetín “Merendando con José Gregorio Hernández”, además de una capilla que cobijará la profunda fe católica de los ejidenses y que permitirá a los devotos dejar sus ofrendas en honor al beato trujillano. Así pues, en diversas partes del país se han dedicado a honrar, a través de cada monumento, cada escultura y cada proyecto, los milagros y favores concedidos por quién es y será siempre el médico de cabecera de las familias venezolanas.
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HOY ES LA BEATIFICACIÓN DEL DOCTOR JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ, UNA CELEBRACIÓN RELIGIOSA QUE HA SIDO ESPERADA POR MÁS DE 70 AÑOS
Trujillanos mantienen fe en “mano Goyo” >Muchos paisanos han sentido la curación de enfermedades a través de su fe al Médico de los Pobres y se alistan para celebrar el acto religioso REBECA VILORIA PEÑA/GRÁFICA: CORTESÍA
Hoy es la beatificación del doctor José Gregorio Hernández Cisneros, una celebración religiosa que ha sido esperada por más de 70 años no sólo por los pobladores de Isnotú sino por miles y miles de devotos del “Médico de los Pobres”. Para Manuel Octavio Sánchez López, nativo del estado Lara pero hijo adoptado de Isnotú desde hace cinco años, José Gregorio es un modelo a seguir para la humanidad, fue un hombre de fe, caridad, servicio, “un hombre que tenía su parte humana y su parte espiritual”. El señor Manuel atiende junto a su esposa una bodega frente al Santuario Niño Jesús y diariamente observa cómo ha crecido la fe del pueblo hacia el Venerable, “especialmente en estos tiempos de pandemia, a donde la gente ha venido a orar y pedir a José Gregorio Hernández que se acabe la covid-19”. Al consultarle sobre su creencia en el próximo beato, Sánchez aseguró que fue sembrada por su mamá, sobre todo cuando hace 40 años su papá fue sometido a una operación de las amígdalas y al parecer el anestesiólogo le perforó la garganta, con lo cual pasó un tiempo sufriendo hasta que los médicos decidieron someterlo nuevamente a una intervención quirúrgica. “Mi papá hacía tratamientos caseros, pero en las noches sufría mucho porque no podía dormir. Los médicos lo revisaron y vieron un bulto, nosotros pensábamos que era un cáncer. Los médicos decidieron que era de operación, prepararon a mi papá, mi mamá rezándole a José Gregorio y cuando pasaron cinco minutos de haber ingresado a mi papá al quirófano lo devolvieron al cuarto y el médi-
co le preguntó “¿A quién se encomendó usted, amigo?” Y mi papá sacó debajo de la almohada una estampita de José Gregorio Hernández “a este señor que está aquí me encomendé” y el doctor le dijo “pues te ha curado porque ya no tienes nada en la garganta”, recordó con emoción. Ante esto, manifestó que para él y su familia la beatificación de José Gregorio es un triunfo a la confianza de la feligresía y a la fe de una iglesia. UNO DE TANTOS MILAGROS En el municipio Pampanito, específicamente en el sector La Concepción, reside Pedro Luis Peña Briceño, quien a través de ÚN quiso compartir su testimonio de vida, porque hace 28 años sufrió un Accidente Cerebro Vascular (ACV), el cual, según los médicos, no le daban esperanzas de vida. “A la edad de 26 años sufrí un ACV. Fui hospitalizado en la Clínica María Edelmira Araujo en la ciudad de Valera y fui atendido por el médico neurólogo Germán Colls quien manifestó a mis familiares que era un caso grave de pocas esperanzas de vida, ya que en las tomografías se visualizaron varios coágulos de sangre en el cerebro. Mi madre nunca se cansó de orar y de pedir al doctor José Gregorio Hernández que intercediera con sus manos benditas por mi salud”, comentó. Más adelante, Peña recordó que fue trasladado al Hospital Militar de Caracas en compañía de su hermana mayor Livia Peña, quien no lo dejó solo ni un instante, y donde sintió la presencia del Siervo de Dios. “Aunque estaba poco consciente de las cosas porque perdí la memoria, recuerdo que un caballero vestido de médico salía de la habita-
ción y le pregunté ¿Doctor, por qué se retira? Y él me respondió ´porque lo que vine a hacer aquí ya está hecho´. Al día siguiente me realizaron la resonancia y los médicos quedaron sorprendidos porque no visualizaron los coágulos de sangre que aparecían en la tomografía”, reseñó. El señor Pedro Luis tiene 54 años de edad, logró graduarse de dos profesiones, trabaja en el sector salud, tiene una hermosa familia compuesta por su esposa y tres hijos y se muestra agradecido infinitamente al doctor José Gregorio Hernández por “gozar de buena salud”. PUEBLO DE JÚBILO Desde que se anunció la aprobación de la beatificación del Venerable, el pasado 19 de junio de 2020, por parte del Vaticano y en la voz del cardenal Baltazar Porras, el pueblo de Isnotú se ha mantenido a la expectativa y a su vez agradecido con Dios por concederle un nuevo escalón hacia la santidad a José Gregorio Hernández. María Alejandra Rondón vive en la calle San José de Isnotú, tiene 69 años de edad y desde niña ha crecido con la fe puesta en José Gregorio. “Para nosotros José Gregorio es un Santo y estamos muy alegres (…) mis padres siempre le pedían a José Gregorio por nuestra salud (…) siento una emoción muy grande por lo que está por suceder el 30 de abril. Y le pido a mi gente de Isnotú que nos aboquemos a la cele-
bración de la beatificación, con las medidas de bioseguridad por el covid-19 y pidiéndole a él que acabe con esta pandemia”, expresó. Por su parte, Osmary González recordó entre lágrimas que gracias al Médico de los Pobres hoy tiene con vida a sus cuatro hijos, “los tengo sanos, fuertes y a él le pido como doctor y como beato que nos siga alumbrando, que pro-
teja al mundo entero de esta pandemia y que nos dé fuerza de voluntad para seguir adelante ante las situaciones difíciles que estamos viviendo”. Así como ellos, muchos trujillanos han sentido la curación de enfermedades a través de su fe a José Gregorio Hernández y se preparan con alegría y devoción para celebrar junto al país la beatificación del “Médico de los Pobres” en la ciudad de Caracas y el acto central en Isnotú el venidero ocho de mayo.
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Actos de amor y fe honran la esencia de JGH JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ EN LO HISTÓRICO Y RELIGIOSO Desde la subcomisión de educación, cultura, turismo e historiadores son muchas las propuestas que han nacido para rendir tributo al Médico de los Pobres. Visibilizar al beato trujillano desde lo histórico, lo religioso y lo científico, a través de la promoción de su vida y obra, forma parte de los objetivos que persigue este equipo. Para ello se desarrollan diversas tareas en homenaje al Siervo de Dios, como la publicación de dos libros del Fondo Editorial Arturo Cardozo: “Un trujillano a los altares” y “Érase una vez el Doctor José Gregorio Hernández”, de los cuales se imprimirán mil ejemplares de cada uno. También se han desarrollado trabajos concernientes a la restauración del museo donde se guardan las reliquias del médico trujillano.
ATENCIÓN SOLIDARIA YELIMAR HIDALGO
Hernández.
GRÁFICAS: ARCHIVO
En cada rincón de Venezuela y, particularmente, de Trujillo, desborda la emoción y el regocijo ante la beatificación del Dr. José Gregorio Hernández, hijo predilecto de esta tierra bendita que supo combinar la ciencia y las artes con la religiosidad y el sentir humanista. “¡Se hará justicia!” es la expresión más común entre los fieles devotos del Siervo de Dios, quienes por años han esperado este momento trascendental en el que su médico de cabecera es elevado a los altares. El júbilo no podría ser mayor. Aflora la alegría y los deseos de festejar en grande; sin embargo, las medidas restrictivas orientadas por el Ejecutivo Nacional, producto de la pandemia del covid-19, imposibilitan realizar una celebración como lo desearía toda la feligresía. No obstante se ha programado una serie de actividades (sin dejar de lado las medidas de bioseguridad para prevenir el contagio por coronavirus) que permitan conmemorar por todo lo alto este hecho religioso que guarda un significado valioso, especialmente para el pueblo trujillano y más aún para los habitantes de Isnotú; terruño de José Gregorio
TRES ELEMENTOS CON REGOCIJO Iglesia, pueblo, gobierno: tres elementos que se han conjugado para hacer de esta celebración un acto litúrgico lleno de espiritualidad y devoción. En razón de esto, en Trujillo se conformó la Comisión Regional Organizadora de los actos con motivo a la beatificación del Dr. José Gregorio Hernández, con el firme propósito de realizar una ruta histórica que permita exaltar este hecho religioso. Son siete las subcomisiones que dentro de este equipo organizativo, encabezado por el gobernador Henry Rangel Silva, han trabajado y trabajan de manera conjunta en función de enaltecer la figura del Siervo de Dios como un hombre de fe y esperanza, sin dejar de lado el empeño de exaltar a Trujillo como un estado con potencialidad espiritual, cultural y turística. Cada acción realizada por las subcomisiones lleva consigo el amor y fervor trujillano, sumado al deseo de honrar la esencia de José Gregorio Hernández, esa que se desborda en la fe hacia Dios, la que se hizo manifiesta en sus hechos con sus semejantes y que se hace presente en cada milagro concedido a sus devotos.
La subcomisión social ha hecho lo propio en la parroquia José Gregorio Hernández, favoreciendo al pueblo con abordajes y jornadas de atención en diversas áreas, en las que se ha reflejado la visión humanista del santo sentimental, extendiendo su mano solidaria al más necesitado. Entrega de alimentos, medicamentos, enseres, ayudas técnicas y juguetes, han sido parte de las acciones que se han efectuado. Los abordajes realizados en los diversos sectores van acompañados del espíritu solidario de las diversas instituciones que integran este equipo. Más de mil 300 familias han sido impactadas por estos beneficios que se han entregado con el propósito de llevar bienestar a los pobladores de Isnotú.
EMBELLECIMIENTO AL PARAÍSO ESPIRITUAL La adecuación de los espacios en la tierra natal de JGH ha estado a cargo de la subcomisión de infraestructura, que ha hecho un trabajo importante en el Santuario Niño Jesús, en la Posada Turística de Isnotú y la Iglesia Nuestra Señora del Rosario. Las calles, las fachadas y los sitios de recreación de la parroquia José Gregorio Hernández, también han recibido el impacto de las labores de recuperación y embellecimiento, además del fortalecimiento de los servicios públicos. Todos estos trabajos han sido ejecutados con mucho esmero y voluntad para que la cuna del beato trujillano siga siendo el paraíso espiritual de Venezuela.
IGLESIA Y FELIGRESÍA La Iglesia Católica, mediante la Diócesis de Trujillo, se ha sumado a esta iniciativa promovida por la comisión organizadora, conformando así la subcomisión religiosa, mediante la cual se han planteado una serie de actividades que acompañarán las actos litúrgicos tanto del 30 de abril, día de la beatificación de JGH, como del 8 de mayo, fecha en que se tiene prevista la llegada de las reliquias del santo sentimental al pueblo de Isnotú. Desde esta subcomisión se preparó de manera especial un plan de acción que se ha ejecutado abarcando el antes, durante y después de la beatificación de José Gregorio Hernández.
VIRTUDES DE JGH PROYECTADAS La subcomisión de comunicación se ha dedicado a proyectar a JGH destacando su vida llena de virtudes y visualizándolo como un hombre ejemplar. A su vez, se ha buscado promover a Trujillo como una región llena de fe y devoción a través de un plan de medios nacional y regional. Entre los diferentes productos comunicacionales que se han presentado, destacan el diseño del logo oficial utilizado por la comisión organizativa y la iglesia trujillana. De igual manera, se llevó a cabo la producción de un material audiovisual conformado por una serie de cortometrajes en los que se muestra las virtudes del Médico de los Pobres. También se han presentado micros radiales que aluden a la vida y obra del trujillano universal.
RESGUARDO DEL PUEBLO La subcomisón de seguridad ha desarrollado una tarea fundamental dentro de la ruta religiosa, la cual ha estado abocada a la prevención y el resguardo de los habitantes a través de un plan diseñado en el marco de este hecho. Los funcionarios se han mantenido desplegados en diversos puntos del territorio realizando patrullajes. Además, se logró la inauguración del Centro de Coordinación Policial Trujillo y la reactivación de la Estación Policial Estadal Turística de Isnotú a fin de consolidar el fortalecimiento de un cuadrante que permita prestar servicio al pueblo e impulsar el turismo religioso en la zona.
VALORES Y PRINCIPIOS HUMANISTAS COMO EJEMPLO Desde la subcomisión política, se efectuó un plan de acción dirigido a destacar los valores y principios humanistas del Dr. JGH, enalteciendo su lucha por la igualdad y motivando a la población a seguir su ejemplo para la construcción de una nueva ciudadanía. Sus acciones van en función de visibilizar los actos del oriundo de Isnotú, para crear una conciencia colectiva en el pueblo sobre el deber ser de la persona. Se ha desarrollado una campaña de divulgación de reconocimiento de la vida y obra del Dr. JGH desde la perspectiva humanista y política, mediante conversatorios, videoforos y programas radiales.
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LUEGO DEL FALLECIMIENTO DEL VENERABLE INICIA EL PROCESO DE AGRADECIMIENTO POR LOS CIENTOS DE FAVORES CONCEDIDOS
José Gregorio Hernández nació para la santidad >En el hogar tuvo su primera iglesia doméstica, donde lo enseñaron a rezar breves oraciones al levantarse y al acostarse
LUIS GERARDO SUÁREZ GRÁFICA: REFERENCIAL
La santidad era el destino del Venerable, José Gregorio Hernández Cisneros, y es que la influencia de sus padres Benigno Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros Mansilla, devota de “San José”, además sus familiares fueron determinantes en su formación católica, lo que permitió que desde su nacimiento hasta el fin de sus días estuviera ligado a las costumbres religiosas. El 26 de octubre de 1864, nace José Gregorio en el pueblo de Isnotú, meses más tarde el lunes 30 de enero 1865 recibe el sacramento del Bautismo en la iglesia parroquial del “Santo
Nombre de Jesús de Escuque”, de la mano del presbítero Victoriano Briceño, dicho encuentro estuvo protagonizado por su papá Benigno, su madre Josefa Antonia y su tía María Luisa, los padrinos Don Tomás Lobo y Doña Perpetua Enríquez, además de varios amigos y trabajadores de la familia, según fragmentos del libro de Francisco González (2020). En su hogar tuvo su primera iglesia doméstica, donde lo enseñaron a rezar breves oraciones al levantarse y antes de acostarse; el Ángelus tres veces al día, y el Rosario al final de la tarde dirigido por su padre, así como también lo instruyeron a cultivar la fe, al igual que ellas advocaciones de Nuestra Señora de las Mercedes, San José y de la Virgen del Rosario. Además, su madre y su tía María Luisa lo iniciaron en la lectura, escritura, gramática, los números, Historia Sagrada y el catecismo, así lo reseña la Dirección de Información y Comunicaciones de la UCV (2020). También acostumbraban a llevarlo con frecuencia a la iglesia a oír la santa misa, y poco a poco le fueron enseñando el sentido de cada rito, las posturas que hay que adoptar, y el respeto que merece la Casa de Dios. Estas actividades durante su primera infancia sentaron las bases para las funciones cerebrales superiores, como la memoria, el razonamiento lógico, el lenguaje, la percepción espacial y visual, entre otras; e iniciaron la formación de ese cristiano consecuente hasta el último día de su vida, que supo distribuir su tiempo para cumplir con sus deberes religiosos y sus obligaciones. FERVOR RELIGIOSO Un 6 de diciembre del año 1867, como parte del fervor y las buenas costumbres religiosas que profesaban Benigno y Josefa, lograron que José Gregorio recibiera el sacramento de la Confirmación en la iglesia de San Juan Bautista de Betijoque de manos de Mons. Juan Hilario Bosset, obispo de Mérida, quien andaba de visita por estos lugares. Además su padrino fue el presbítero Francisco de Paula Moreno, para ese entonces las parroquias trujillanas eran dependientes de la Diócesis de Mérida hasta el 4 de junio de 1957 cuando
fue creada la Diócesis de Trujillo, la cual se instaló solemnemente el 9 de octubre de ese mismo año. Academia de Mérida (2020) Seguidamente ese mismo año, el padre del pequeño José Gregorio, Benigno dona en mayo un terreno y aporta dinero para edificar la Iglesia de Nuestra Sra. del Rosario, puesto que la población de Isnotú no contaba con un templo para el acopio y abrió de los fieles católicos, al tiempo que su madre Josefa Antonia se dedica con mucho esmero y profunda fe a bordar los que sería los ornamentos sacerdotales y los manteles de los altares del futuro templo. INFANCIA CONSAGRADA Más tarde, en 1871 José Gregorio Hernández hace su Primera Comunión, para lo cual había sido preparado por su madre Josefa Antonia y su tía María Luisa. Academia de Mérida (2020) Más delante, el 28 de agosto de 1872, José Gregorio con ocho años, terminando su primera infancia, fallece su madre, quien le dejó una profunda influencia en su formación, testimonio de ello es la conocida frase escrita por él recordando a su madre: “Mi madre, que me amaba, desde la cuna, me enseñó la virtud, me crió en la ciencia de Dios y me puso por guía la santa caridad”. Dirección de Información y Comunicaciones de la UCV (2020). Prof. María Isabel Giacopini de Zambrano Es por ello, que tras la ausencia de Josefa Antonia, pilar fundamental de aquel hogar, fue asumida por su tía paterna María Luisa, quien continuó con la labor iniciada por su cuñada la formación moral, religiosa e intelectual de José Gregorio y de sus hermanos menores. En 1874, dos años después de la muerte de la madre, cuando Guzmán Blanco decretó el cierre de los conventos, llegó a la casa de Don Benigno, su hermana Sor Ana Josefa del Sagrado Corazón de Jesús, quien ayudó a reforzar la enseñanza religiosa. En 1876, con solo diez años, escri-
be con bellísima letra, adquirida por la constante práctica de la caligrafía, un manuscrito, intitulado “Modo breve y fácil de oír misa con devoción”, su primera publicación, producto de la esmerada educación religiosa impartida por estas tres mujeres. Por febrero de 1878, José Gregorio con trece años, fue enviado por su padre al colegio entonces más acreditado de Caracas, el Colegio “Villegas”, regentado por el ilustre Dr. Guillermo Tell Villegas, ciudadano de ejemplares virtudes, para continuar la educación formal que había iniciado en la única escuela que existía en Isnotú. En el Colegio Villegas, José Gregorio realiza en calidad de interno sus estudios de bachillerato. Su dedicación al estudio y su voluntad de servir a los demás, despertó la atención de Doña Josefa Perozo de Villegas, mujer de la sociedad caraqueña distinguida por su inteligencia, cultura y vocación de servicio, esposa del Dr. Villegas, Director del Colegio. Ella mujer profundamente católica, observó que aquel adolescente tenía sólida formación religiosa y decidió hacerse acompañar por José Gregorio a la iglesia de las Mercedes y/o de San Mauricio actualmente Santa Capilla, iglesias cercanas al colegio, en el cumplimiento de los preceptos, la oración del Ángelus y la adoración al Santísimo. En la iglesia de San Mauricio, José Gregorio manifestó su advocación mariana a la virgen de la Guía, posiblemente inculcada por Doña Josefa o por su ascendencia canaria. También acompañaba a la Sra. Villegas a realizar sus obras de caridad, fortaleciendo sus valores cristianos y ese profundo amor al prójimo, que le habían inculcado su madre y sus tías en Isnotú. Doña Josefa de Villegas, fue su apoyo en la adolescencia, el momento más vulnerable e impresionable y en el que los adolescentes más necesitan y buscan modelos a seguir de las personas cercanas. Ella no sólo dio continuidad y consistencia al modelo de educación que le habían
impartido en su hogar, sino transformó aquel adolescente de Isnotú en un hombre que se destacó en la sociedad, no solo por sus conocimientos científicos, sino también por una amplia cultura, talento, modales y su caballerosidad. ORDEN DE LOS CARTUJOS Años más tarde, el 6 de octubre de 1907, Mons. Castro, amigo y consejero del Dr. Hernández le escribe al superior de La Cartuja de Farnetta recomendando la aceptación del profesor, científico y médico venezolano. Francisco González Cruz (2020) Es cuando el 3 de enero 1908, recibe una carta del maestro de novicios de La Cartuja Ettienne Arriat, comunicándole la autorización del reverendo padre. El 16 de julio ingresa a La Cartuja para su riguroso enclaustramiento. El 29 de agosto en ceremonia especial inicia su noviciado, viste los hábitos, recibe el nombre de Fray Marcelo y su lugar es la celda U. Posteriormente, el 22 de marzo de 1909 deja el monasterio por afecciones físicas. INICIO DE SU VENERACIÓN Es por ello que en el año 1919, luego de su trágica muerte y haber realizado una gran labor en favor de los más necesitados despertó conmoción ante su partida física, por los que lo conocieron y presenciaron su entrega por la medicina, la ciencia y la religiosidad. Por lo tanto, su fama de santidad se extiende y la imagen se hace popular. Tanto en el Cementerio General del Sur, como en Isnotú, se incrementan las visitas para solicitar o agradecer favores y cientos de testimonios se expanden en el país.
Diario Ciudad Trujillo
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CIUDAD TRUJILLO/VIERNES 30 DE ABRIL DE 2021
ESPECIAL 7
TAMBIÉN FUE UN HOMBRE LETRADO, AMANTE DEL BUEN ARTE, TOCABA PIANO, EL ARMONIO (INSTRUMENTO DE VIENTO Y TECLADO) Y EL VIOLÍN
José Gregorio Hernández: médico artista >Tomó pinceles y lienzos para agradar al Señor. Hizo dos cuadros: de la Virgen y el Corazón de Jesús, que representan su fe incansable
ELIPH CATALINA FERNÁNDEZ GRÁFICA: MARÍA OVALLES
El arte plástico ha visto a José Gregorio Hernández como un hombre bien vestido, apuesto, elegante. En ocasiones con su inmaculada bata de médico, y en otras, de traje negro y sombrero. Estatuas, bustos, cuadros, vitrales y hasta murales han representado al Médico de los Pobres. Pero ¿cómo veía José Gregorio Hernández al arte en general? Mucho se ha dicho del José Gregorio Hernández médico, laico y científico, pero también fue un hombre letrado, amante del buen arte. Tocaba piano, el armonio (instrumento de viento y teclado) y el violín. Publicó cuentos en la revista El Cojo Ilustrado, apreciaba bailar y hasta se atrevió a pintar dos cuadros. COMO ESCRITOR Fueron cuatro textos literarios publicados en El Cojo Ilustrado entre junio de 1893 y septiembre de 1912. Allí escribió de manera magistral textos con brillante pluma. “Dotado como los demás de mi nación, de ese mismo amor, publico hoy mi filosofía, la mía, la que yo he vivido; pensando que por ser yo tan venezolano en todo, puede ser que ella sea de utilidad para mis compatriotas, como me ha sido a mí, constituyendo la guía de mi inteligencia”, José Gregorio Hernández. Elementos de Filosofía. COMO PINTOR José Gregorio tomó también pinceles y lienzos para agradar al
Señor. Hizo dos cuadros: de la Virgen y el Corazón de Jesús, que representan su fe incansable. “En Isnotú desarrolló sus habilidades como pintor, allí pintó dos cuadros... Escribió obras de teatro, escribió ensayos literarios, escribió un libro de filosofía y escribió sus artículos científicos... un hombre virtuoso”, dice el profesor Francisco “Morocho” González, estudioso de la vida del trujillano universal. COMO MÚSICO Hernández apreciaba tocar piano, incluso hizo dúos en las tardes caraqueñas a cuatro manos, con el eminente músico Juan Vicente Lecuna. Uno de sus dos pianos, ahora considerada reliquia, reposa en el museo del Santuario Niño Jesús de Isnotú, su tierra natal. “Aquí en el Santuario de Isnotú, además de tener las reliquias que vendrán de Caracas, tenemos nuestras reliquias propias que serán expuestas... Son objetos sagrados que para nosotros tienen una gran validez desde el punto de vista espiritual y religioso”, opina el padre Magdaleno Álvarez, rector del Santuario Niño Jesús de Isnotú. Se sabe que en las noches se dedicaba a sus conversaciones en la casa, estudiar - de forma permanente-, tocar piano y orar. “Era muy músico, tocaba el piano con sentimiento y gusto: las piezas que con más frecuencia le oí eran composiciones de Louis Moreau Gottschalk, pianista y compositor norteamericano (que fue profesor de nuestra
magistral pianista Teresa Carreño). Más tarde instaló en su dormitorio un armonio en el cual del Salterio de David cantaba salmos al Señor”. Así lo escribió el doctor Santos Aníbal Dominici, médico y compañero de estudios de José Gregorio en la Universidad Central. El portal Reporte Católico Laico describe las características del instrumento de cuerda de Hernández: “-Fue- elaborado por C. Jean Baptiste Collin-Mezin quien está catalogado como uno de los mejores luthiers franceses, sus diseños siguen la tradición de los famosos luthieres italianos Stradivarius, Guarnerius y Amati, aunque él desarrolló su propio barniz único; sus violines son elaborados artesanalmente, trabajando muy finamente cada detalle”. Asimismo el Dr. Antonio Cacua Prada, biógrafo, relata que José Gregorio no solo interpretaba música clásica, sino también de otros géneros. “…También interpretó por supuesto música de compositores venezolanos como la de su amigo, el maestro Don Pedro Elías Gutiérrez, así como también de Doña Teresa Carreño; “Mi Teresita”, otras piezas musicales que según él decía que su ejecución era modesta fueron los valses de Don Ramón Delgado Palacios; “La dulzura de tu rostro” y del maestro Don Salvador N. Llamozas;“Nocturno Tropical”. José Gregorio fue un hombre virtuoso. Justamente sus talentos le permitieron incluso ver en París la inauguración de la Torre Eiffel, ícono de la arquitectura mundial. Esos recorridos lo for-
jaron como “un hombre de mundo”, conocedor de las artes y hasta inmerso en esta tierra. Sin embargo, no lo apartaron de la caridad de Dios y sin importarle ningún tipo de estatus, atendía a sus enfermos y entregó su vida, su cuerpo y alma al proyecto cristiano: hacer el bien. “Todas las bellas artes tienen por objeto la concepción y la realización de la belleza, pero en igualdad de las demás circunstancias no todas lo hacen con la misma perfección. Por este respecto se clasifican partiendo de
las más elevadas a las menos elevadas en perfección de la manera siguiente: la poesía, la música, la pintura, la escultura y la arquitectura”. José Gregorio Hernández. Elementos de filosofía.
VIERNES
30 DE ABRIL DE 2021 AÑO 5 / Nº 00998 TRUJILLO; VENEZUELA
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Participa En Ciudad Trujillo el lector también escribe correo: ciudadtrujillo2017@gmail.com
NO SOLO CURABA CUERPOS SINO TAMBIÉN EL ESPÍRITU SIENDO UN EFICAZ INTERCESOR DE LA OMNIPOTENCIA DE DIOS A TRAVÉS DE LA CIENCIA, VIRTUDES QUE LO PERFILAN Y DEFINEN
El médico del alma nacido en Isnotú
>Reflejó que la fe y la ciencia se asemejan a la Santisima Trinidad en la unidad de un solo cuerpo
ROSSIEL HURTADO GRÁFICA: MARÍA OVALLES
Científico y creyente piadoso, cualidades necesarias para un profesional de la medicina; eficaz intercesor de la omnipotencia de Dios, hombre que no solo curaba cuerpos sino también almas: son estas las virtudes que perfilan y definen al Dr. José Gregorio Hernández. El beato José Gregorio participó en la fe en Dios, a través de sus extraordinarias virtudes, por las cuales le atribuyen el nombre de Médico de los Pobres. Diariamente estudiaba su ciencia médica, pero al mismo tiempo vivía la doctrina de Cristo. Fue maestro de una de sus más grandes cátedras: la unidad de la ciencia y la fe. Nunca estuvo de acuerdo con la cultura de algunos científicos de su época, quienes expresaban que integraban la formación científica y no creían en la religión. El Dr. Hernández manifestaba su descontento con esa errante descripción. Desde su infancia tenía muy arraigadas sus virtudes espirituales, fortaleciéndolas en su juventud y profesión como médico.Un hombre virtuoso con dotes espirituales los cuales le llevarían a ser ejemplo de quienes lo admiraban . RELIGIOSIDAD DE CUNA Fue José Gregorio el segundo hijo del matrimonio Hernández Cisneros, llegando a la vida terrenal en el año de 1864. La religiosidad se denotaba en el hogar; su madre Doña Josefa se encargó de edificar el amor de Dios en su espíritu; y su padre, Don Benigno, buscó incentivar la ciencia en él, indicándole que la medicina era su profesión. El compromiso del Venerable de seguir a Cristo inició en 1865, cuando recibió su primer sacramento, del cual expresaría su hermano Cesar que él nunca perdió la gracia que percibió allí. En el libro “Nuestro Tío José Gregorio” se reseña que el Santo Bautismo fue un “árbol gigantesco” que se fue desarrollando en el Siervo de Dios. El cristiano Hernández, renovó su promesa del primer sacramento acompañado por dos padrinos, ambos sacerdotes; confirmándose para el año 1867. Doña Josefa fue guiando por los senderos de lo divino a José Gregorio, siendo ella ejemplo de solidaridad para sus hijos. Esta mujer con-
feccionaba con sus manos los ornamentos sacerdotales y de los altares para las celebraciones eucarísticas. La familia se caracterizaba por tan notable fervor ardiente a la fe católica. Dentro de su hogar un pequeño oratorio era el lugar de encuentro al levantarse y al acostarse, siendo Doña Josefa, quien le dibujara en la frente a sus hijos una cruz, permitiendo que el dedo pulgar de su mano fuera el punzón para que repetidamente realizara el signo característico de los católicos. Las enseñanzas de la madre de José Gregorio fueron innumerables en un tiempo efímero. Las primeras palabras que Jesús enseñó fueron las mismas que Dola Josefa hacía repetir a José Gregorio, al igual que las oraciones a Santa María Virgen. El Dr Natalio Dominguez Rivera en el libro “José Gregorio Hernández, el médico que cura desde el cielo”, comenta que en el hogar del humilde matrimonio ya era costumbre el rezo del Santo Rosario, el Ángelus y el Ángel de mi guarda dulce compañía, junto a la bendición diaria a la madre del cielo. El espíritu curioso y despierto por la fe del niño José Gregorio se regocijaba en la Virgen María, la cual visitaba todas las mañanas en el templo cercano a su casa y de rodillas a los pies de Nuestra Señora del Rosario elevaba su plegarias al cielo. Apegado a sus padres y su tía
María Luisa Hernández, se convirtió en amigo de la Iglesia y de los Libros. Su tía también era partícipe de sus enseñanzas, mostrándole que solo era necesario mirar el firmamento para concebir la sabiduría misericordiosa de Dios. Cincuenta y cuatro días antes de cumplirse los diez años de matrimonio de los padres de José Gregorio, un acto imprevisto embriaga a la familia: Doña Josefa había culminado el servicio encomendado de Dios en esta tierra para continuar su caridad junto al creador. ALFARERO DE LA FE Fue Doña Josefa el alfarero de la fe en su hijo segundogénito, a través de la sabiduría concedida. Desde entonces José Gregorio había heredado la gran caridad con los pobres y enfermos con la abnegación y fervor religioso, el cual practicaría hasta su último día terrenal. La muerte de su madre significó su primer desacierto. Convirtiéndose en el guía de sus hermanos, los atendió, pero al mismo tiempo, confiado de su con-
vicción de estudiar en Caracas, continuaba leyendo y escribiendo; preparándose así como un sabio a semejanza de su padre. El sueño se materializó y José Gregorio inició sus estudios en Caracas, fue el primer paso en su camino a la ciencia. Durante sus estudios fue un distinguido alumno, sus compañeros comentaban que era un modelo difícil de imitar, en su moral, virtudes y en el estricto cumplimiento del deber. Con tan solo 17 años de edad inicia su carrera en la medicina, dándole determinación al sueño que traía desde su terruño, Isnotu. Fue entonces cuando en 1888 se graduó de médico aplicando la pasión que describía que era: conocer y aprender. El oriundo de Isnotú obtuvo una beca otorgada por el gobierno de turno para conseguir los últimos conocimientos en la ciencia, perfeccionando así su formación académica. Fue la oportunidad que tantas veces rezó, para atribuir sus conocimientos a su querida Venezuela. ESPECIALIZACIÓN Se especializó en medicina avanzada e investigación científica en las Universidad de París en 1890. Así transcurrió gran parte de la vida del Beato Hernández, quien hizo de su profesión un verdadero apostolado, de-
dicado a los más desfavorecidos. La sabiduría del Dr. Hernández no sólo era académica, sino también espiritual. El gran médico de cabecera de numerosas personas detuvo su formación profesional para entregar su vida a Dios; convencido de su vocación, intentó en dos oportunidades formarse como discípulo del Señor, siendo el intercesor de la palabra de Cristo a través de la Santa Iglesia. José Gregorio Hernández, en su afán de ser sacerdote, viaja a Italia donde lo recibe Fray Marcelo, pero los quebrantos de salud que le aquejaban por el cambio de vida solo le permitieron su estadía por nueve meses obligándolo a regresar a Caracas. Su último intento por dedicar su vida al servicio de Dios lo hizo en España, en el Seminario Pío latinoamericano, sin embargo, slo permaneció cuatro meses debido a la tuberculosis pulmonar que le causó el retorno a su país de origen CONSULTORIO EN CASA Al regresar continuó dedicando su vida al servicio del pueblo, con sus grandes facetas de unir la ciencia y la fe, convirtiendo la sala de su casa en el consultorio donde recibía a los pacientes teniendo como prioridad a los más humildes de la ciudad. Diariamente recibía a las personas sin distinción de modalidad de pago, imitando los principios de su libro de cabecera: El Kempis, donde se centra en la fe humilde, pero mayormente en los pobres y enfermos. José Gregorio se encargaba de comprar las medicinas que él mismo recetaba como muestra de la misericordia divina. No le importaba lo que ganaba, este hombre buscaba hacer el bien ante Dios y la humanidad, demostrando que no tenía dificultad en conciliar lo científico con la fe. Él sabía que la ciencia era consecuencia directa de la fe. Sus pies eran el vehículo que lo transportaba para cumplir con la labor diaria: la consulta a sus pacientes y la cátedra que dictaba en la universidad. El libro de Valdemar Pérez lo describe como el atleta olímpico bien preparado en su ciencia y su espíritu. Con los hechos de su vida, finalmente demostró que la espiritualidad y lo científico tiene similitud a la Santísima Trinidad, que a pesar de ser personas distintas conforman un mismo cuerpo.