Año III - Número 133
16 diciembre 2010
Noticias Maristas 133 www.champagnat.org
Novedades 15/12/2010: Hermano fallecido: Carlos Villalobos Padilla (México Central)
15/12/2010: Un marista en el Comité Ejecutivo de SEDOS
14/12/2010: Hermano fallecido: Benjamín Simón Gómez López (México Occidental)
14/12/2010: Nuevo enlace:
Promoción 1975 del Colegio San José (Perú)
14/12/2010: La elección del
CONANDA reafirma la confianza en el trabajo del Brasil marista
13/12/2010: Hermano fallecido:
Felipe Fuente Castilla (Compostela); Lamberto Gioia (Mediterránea)
13/12/2010: Primera Profesión en Matola
10/12/2010: María Esposa del Verbo
09/12/2010: Reportaje fotográfi-
co: Obras de reestructuración de la casa del Hermitage
09/12/2010: La vida consagra-
da en la que creo con futuro para Europa
07/12/2010: MChFM de la Provincia de Rio Grande do Sul
06/12/2010: Nigeria ha comen-
zado un programa de un año para la educación y el bienestar de los niños
noticiaS MARISTAS N.º 133 – Año III – 16 diciembre 2010 Director técnico: H. AMEstaún Producción: Sr. Luiz da Rosa Redacción y Administración: Piazzale Marcellino Champagnat, 2 C.P. 10250 – 00144 ROMA Tel.: (31) 07 54 51 71 E-mail: publica@fms.it Sitio web: www. champagnat.org Edita: Instituto Hermanos Maristas Casa general – Roma
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¿Por quién doblan las campanas? Mensaje de Navidad 2010 del H. Superior general
E
n estos días en que celebramos el nacimiento de Jesús, me parece que es bueno preguntarse por el sentido de esta fiesta. Nos ayuda San Atanasio de Alejandría, un Padre de la Iglesia oriental del siglo IV, quien afirmaba con audacia que “el Verbo de Dios se hizo hombre para que nosotros llegáramos a ser Dios”. San Atanasio nos transmite una visión cristiana de Dios, pero también una determinada manera de ver a la persona humana. Dios se hizo hombre para que el hombre llegue a ser Dios. ¡Qué sublime dignidad de la persona humana, llamada a tan alta vocación! Nos reconocemos peregrinos hacia Dios, junto con todos los hombres y mujeres del planeta. Nos sentimos hermanos y hermanas, compartiendo no sólo nuestra común humanidad, sino también nuestro futuro. Pero cuando meditamos en la maravillosa dignidad de la persona humana, enseguida nos interpela la realidad de nuestras sociedades. Resulta difícil hablar de dignidad cuando 1.400 millones de personas deben vivir con menos de un dólar al día. O cuando los derechos se ven pisoteados continuamente. O cuando la violencia arrastra con su espiral de odio a personas inocentes… Como creyentes en Jesucristo, nos sentimos no sólo interpelados, sino comprometidos ante el dolor ajeno. Así lo recordaba John Donne, un poeta inglés de finales del siglo XVI: “Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes
por quién doblan las campanas; doblan por ti”. El mensaje de Navidad es que hay lugar para la esperanza, pese a tantos signos en contra. Los datos de que disponemos sobre la realidad social nos abruman, pero una mirada más profunda nos abre a la esperanza. Por todas partes se ven brotar signos de fraternidad universal: personas