Año III - Número 131
3 diciembre 2010
Noticias Maristas 131 www.champagnat.org
Novedades 02/12/2010: Asamblea Semestral de la Unión de Superiores Generales
02/12/2010: H. Luis Manuel
- Ante mi profesión perpetua - El Salvador - Reportaje fotográfico
Hermanos Maristas - Casa General - Roma
Encuentro de antiguos hermanos maristas Guatemala
02/12/2010: Noticias Maristas N. 130
01/12/2010: El movimiento laical marista, Kenia
30/11/2010: Ad gentes en las
Unidades Hospitalarias maristas de Curitiba, Brasil
29/11/2010: Eco de la visita de Benedicto XVI a Barcelona
29/11/2010: Reportaje fotográfi-
co: Los hermanos Ernesto Sánchez y Antonio Ramalho visitan Ruanda, la Rep. Centroafricana y Kenya.
29/11/2010: Reportaje fotográfi-
co: Obras de reestructuración de la casa del Hermitage
29/11/2010: 100 años de los maristas en Chile
28/11/2010: La misión ad gentes y las Fraternidades Maristas del MChFM de Porto Alegre y Montenegro
26/11/2010: La participación de María en el misterio de amor de la Trinidad (2)
26/11/2010: ADEMAR Champagnat Santa Tecla - El Salvador
noticiaS MARISTAS N.º 131 – Año III – 3 diciembre 2010 Director técnico: H. AMEstaún Producción: Sr. Luiz da Rosa Redacción y Administración: Piazzale Marcellino Champagnat, 2 C.P. 10250 – 00144 ROMA Tel.: (31) 07 54 51 71 E-mail: publica@fms.it Sitio web: www. champagnat.org Edita: Instituto Hermanos Maristas Casa general – Roma
L
audetur Jesus Christus et Marie Mater eius. Con esta oración de
alabanza despertábamos a la jornada diaria. Así lo aprendimos desde nuestros primeros días en las casas de formación (Carrión, Pontós y Miranda de Ebro - España). Dando gracias al Buen Dios y a su Madre María que nos ha acompañado siempre, deseo saludar y agradecer a los hermanos maristas la invitación que nos hicieran el pasado día 17 de octubre para un día de encuentro y convivencia. En la casa marista aprendimos a amar y alabar a Dios. La formación que recibimos, las letras que aprendimos, la oración comunitaria y personal, el amor por el trabajo, que nos enseñaron aquellos hermanos de sotana y crucifijo en el pecho, que se entregaron y dieron su vida,
para que nosotros creciéramos, es sin duda el fundamento de nuestras vidas: vida de fe y de servicio a los demás. Sentimos a los hermanos como nuestros. Sentimos pertenencia. Sentimos el aire refrescante de la familia marista. Somos parte de esa gran red de la misión de los maristas en el mundo de hoy. Quienes un día formamos parte del Instituto llevamos en nuestro corazón y en nuestras vidas las enseñanzas de aquellos hombres ejemplares que nos educaron. Hemos adoptado y hecho nuestro, gracias a lo que vivimos en la vida marista, el mensaje cristiano de “quien quiera ser el primero sea el servidor de todos”, al modo de María y a la sombra de las virtudes marianas de sencillez, humildad y modestia.