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La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella

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Este libro es parte del proyecto Fortalecimiento de las capacidades de La Cofradía del Espíritu Santo de Los Congos de Villa Mella y El Teatro Cocolo Danzante de Los Guloyas de San Pedro para salvaguardar su patrimonio, desarrollado con el apoyo de la Unesco y del Fondo del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Convención de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella La

Clenis Tavárez María

Tabla de contenido

Capítulo

Patrimonio cultural dominicano........................................................23

Capítulo II. La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella: orígenes y desarrollo de una expresión sociocltural afrodominicana.............49

Villa Mella: reseña histórica y cultural...............................................49

Villa Mella: datos geográficos............................................................53

Las cofradías en La Española: definición e historia.............................54

Orígenes de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella........................................................................................59 Música:

Estructura y jerarquía de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella...........................................................................................97

Membresía y criterios de pertenencia a la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella...........................................................98

Dimensión comunitaria...................................................................99

Organización social de la fiesta del Espíritu Santo...............................100

La fiesta de Nuestra Señora del Rosario...............................................116

Capítulo III. La muerte y su vinculación con la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella .................................................................119

Creencias sobre la muerte en Villa Mella..................................................121

Los rezos y la participación de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella......................................................................................124

Capítulo IV. La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa

Mella hoy ............................................................... ..............................135

La devoción al Espíritu Santo...........................................................139

La juventud y la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella........................................................................................140

Anexo: Un paseo en imágenes de La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella ...............159

Sobre la autora...............................................................

Prólogo

El Centro León presenta los resultados de esta investigación, que forma parte del proyecto de fortalecimiento de las capacidades de la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella, desarrollado entre 2024 y 2026, con el apoyo de la Unesco y del Fondo del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Convención de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

La Cofradía, reconocida por este organismo internacional como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es una viva expresión afrodominicana donde convergen tradiciones, saberes y formas de organización social transmitidos de generación en generación, que configuran un universo simbólico en el que la espiritualidad, la música, la danza y la vida comunitaria se entrelazan de manera indisoluble.

Más allá de su dimensión académica, el proyecto que dio origen a este libro se concibió como un espacio de diálogo y construcción conjunta, abordando los orígenes, características, mecanismos de transmisión y las propias transformaciones de la Cofradía a lo largo del tiempo. Por ello, la participación activa de los portadores resultó esencial, reafirmando el papel de las comunidades como protagonistas y transmisoras de su propio patrimonio.

El Centro León, expresa su más sincero agradecimiento a las comunidades portadoras de esta tradición, por su abierta y plena cooperación con la investigación y con nuestra institución. Asimismo, agradecemos a la Unesco por su auspicio y su cercano acompañamiento, a la Comisión Nacional Dominicana para la Unesco por depositar en nuestra institución la confianza y la responsabilidad para realizarlo, así como a los gestores culturales y líderes comunitarios que lo hicieron posible.

De manera especial, extendemos nuestro reconocimiento a Clenis Tavarez María, académica e investigadora a quien fue confiada la realización de este estudio, y cuyo conocimiento, rigurosidad y sensibilidad han dado forma a la obra que hoy se presenta.

En Villa Mella, donde el tambor convoca a la memoria y el canto acompaña los ciclos de la vida, la tradición persiste como un latido continuo. No es solo herencia, es práctica viva, conocimiento compartido, identidad en movimiento.

Que estas páginas contribuyan a que perdure ese sentimiento: el latido de una cultura que no se apaga, sino que encuentra siempre nuevas formas de expresarse, permanecer y trascender.

Introducción

En el plano de la diversidad cultural, la africanidad es una característica de la cultura dominicana. Villa Mella, en Santo Domingo Norte, cuenta con varias expresiones socioculturales de origen africano que, a pesar de no haber sido muy estudiadas, no dejan de ser importantes en la construcción cultural y patrimonial de la nación. Este trabajo sobre la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella contribuye con el reconocimiento de dicha expresión sociocultural con rasgos distintivos que la hacen única y da continuidad a otros estudios sobre la temática realizados en el país. La investigación que hace posible este manuscrito forma parte del proyecto Fortalecimiento de las capacidades de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo para salvaguardar su patrimonio , auspiciado por la Unesco y desarrollado por el Centro León.

La investigación tuvo el propósito de explicar el papel de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella desde sus orígenes, así como sus características y relevancia cultural en el tiempo. Con esto se proporciona una visión integral y actualizada como manifestación del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de Villa Mella, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como tal e inscrita en la Lista Representativa de la institución internacional.

PCI, según la Unesco (2003), «comprende tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía» (p. 8). Una declaratoria de este tipo por dicha organización internacional es un reconocimiento a la práctica de su valor cultural, lo que contribuye con su conocimiento por el mundo, como veremos más adelante en detalle. La Lista Representativa es el listado de esta institución de todas

las diversas expresiones culturales del mundo que ha reconocido como PCI, con lo cual se hace más visible a nivel mundial a la vez que se promueve su salvaguarda e importancia.

La Cofradía se considera una expresión sociocultural afrodominicana, dado su origen africano. En tal sentido, la autora se identifica con lo expresado por Carlos Hernández Soto (1996 - 2004) quien tituló su primer libro sobre la Cofradía de los Congos de Villa Mella Morir en Villa Mella. Ritos funerarios afrodominicanos y su segundo ¡Kalunga eh! . En ambos explica la raíz ancestral africana en la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella.

Al respecto, el propio Hernández (2004) afirmó: «Los ritos funerarios en que participa la Cofradía del Espíritu Santo de Villa Mella son ritos sincréticos en que se yuxtaponen y entrecruzan elementos de origen africano, preponderantemente de la región de Congo-Angola y del antiguo Dahomey (Hernández Soto, 1996), y elementos de origen ibérico…» (p.61). Como se verá más adelante, el elemento aborigen también está presente en el instrumento musical conocido como maraca.

La Cofradía es un legado ancestral, una expresión sociocultural compleja, referente de un espacio geográfico y bien cultural invaluable. Es más que música, músicos, canciones, danza, cofrades y rituales funerarios. Es una tradición que guarda un orden en cuanto a las actividades a desarrollar en sus festividades, contando necesariamente con la contribución efectiva de comunitarios y participantes entusiastas que ayudan a los cofrades y demás involucrados a mantenerla.

Antecedentes

La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella ha sido objeto de atención de diversos investigadores en múltiples ocasiones. El interés despertado por ella se debe al valor intrínseco de la misma como expresión sociocultural, el cual aumentó cuando fue acogida por la Unesco, declarándola Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Sin embargo, la producción de literatura de corte académico en torno a esta no ha sido profusa. Las obras dedicadas a su estudio son mayormente de corte etnográfico, mientras otras son solo breves menciones o comentarios.

Los siguientes autores han publicado sobre el tema: Fradique Lizardo (1974, 1988), Aida Cartagena Portalatín (1975), Emilio Rodríguez Demorizi (1975), Carlos Esteban Deive (1973, 1975, 1980, 1989, 2013, 2015), Martha Ellen Davis (1976, 1987, 2010); Carlos Hernández Soto (1996, 1997, 1998, 2004, 2005, 2009), Carlos Hernández y Edis Sánchez (1997, 1999). Además: Carlos Andújar (1997a, 1997b, 1999, 2002, 2006, 2010a, 2010b, 2014, 2022); Manuel Cruz Méndez (1998), Soraya Aracena (1999), José G. Guerrero (2005), Dagoberto Tejeda (2010, 2012), Edis Sánchez (1997, 2015, 2023), Edis Sánchez y Josué Santana (2022), Johanna Altagracia Poche (2021) y Jonathan D’ Oleo (2023).

También: Cristina Sánchez Carretero (2005), Teresa Cañedo-Agüelles (2006), Clara García (2008), José G. Guerrero (2012, 2013), Manuel Apodaca-Valdez (2012), João Da Cunha (2016, 2012), Celsa Albert (2012), Ildefonso Gutiérrez (2016), Bolívar Troncoso (2019), Gabriela Sosa (2019), Virginia Flores y Esteban Prieto (2021), Miguel Dongil (2021), Wilson Inoa (2025) y varios documentos de la Unesco (2011), entre otros.

En la bibliografía existente, las informaciones sobre esta expresión cultural versan en torno a:

1. La muerte y los rituales propios de la manifestación, incluyendo las creencias.

2. Su música, los instrumentos musicales, los toques, los bailes, las letras de sus cantos, la vestimenta, la gastronomía, las fechas de la festividad y las ocasiones en que participan.

3. Menciones y comentarios sobre las cofradías en general y sus orígenes, o solamente de la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella

Dado el carácter etnográfico de los estudios realizados, prevalecen descripciones de lo observado como diferente de lo conocido hasta ese momento. Lizardo (1974) describe lo que se llama la coreografía de esta expresión sociocultural acompañada de imágenes, lo cual constituye un valioso aporte como elemento comparativo. En el caso de Cartagena (1975), se trata de un trabajo pionero con descripciones de los distintos aspectos de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, así como aspectos del Banko o Banco, como suele escribirse indistintamente y el Cabo de año. Estas dos últimas son expresiones socioculturales vinculadas con la muerte. Señaló también que en el Banco los Congos tocan hasta el amanecer (esa actividad era nocturna antes). Su trabajo constituye un documento valioso para la comparación de cambios en el tiempo de dicha manifestación sociocultural.

Por su parte, Deive (1975), en su obra Vodú y Magia en Santo Domingo , también alude a las creencias y elementos rituales sobre la muerte en el campesino dominicano. Presta atención a las cofradías existentes en la isla en los siglos pasados; al novenario de rezos para un difunto e informa sobre la particularidad del último día, el 9, que cuenta con mayor ritualidad. Además, habla sobre el Banco, el Cabo de año y el velorio de niños o Baquiní. En su obra (1980) La esclavitud del negro en Santo Domingo 1822-1844, en dos volúmenes, y que es referente obligado para quienes trabajen el tema de la esclavitud, hay información sobre la espiritualidad, hermandades y cofradías en la isla La Española.

En otras dos obras del mismo autor Deive (1989): Los guerrilleros negros: esclavos fugitivos y Cimarrones en Santo Domingo , profundiza en el tema del cimarronaje y la vida cotidiana. Mientras que en Las culturas afrocaribeñas (2015), dentro de la diversa temática de las expresiones socioculturales afrocaribeñas, hay informaciones sobre la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. En ¿Y tu abuela dónde está? El negro en la historia y la cultura dominicana , Deive (2013) señala las ocasiones en las que la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella tiene participación y los instrumentos musicales que usa.

Por otra parte, los trabajos de Hernández (1996 y 2004): Morir en Villa Mella: Ritos funerarios afrodominicanos y ¡Kalunga eh! Los Congos de Villa Mella , son investigaciones meticulosas de gran rigor científico, estudios exhaustivos de dichas prácticas socioculturales sobre la muerte y la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. De igual manera, Carlos Andújar, autor prolijo en el tema, presenta diversos artículos publicados sobre aspectos variados de esta cofradía. Andújar adicionó nuevas informaciones sobre la naturaleza, ritualidad e importancia de esta expresión sociocultural.

Destacan también los trabajos de Edis Sánchez sobre la Cofradía, los instrumentos musicales y su música; los mismos constituyen un referente importante de consulta para cualquier interesado. Otro título referente sobre el tema de las cofradías del Espíritu Santo es De Óleo (2023): Cofradías dominicanas del Espíritu Santo . Se trata de un estudio de cuatro cofradías: Congos del Espíritu Santo de Villa Mella; la de Cotuí; la del Batey, en San Juan; y las de Comendador, en Elías Piña.

Los Congos, las creencias de los cofrades y la hermandad de Villa Mella despertaron la curiosidad científica por conocer sobre ella. La antigua tradición trascendió los límites territoriales. Mata Los Indios o Mata de Los Indios en Villa Mella, Santo Domingo Norte, sigue siendo frecuentada por investigadores

e interesados atraídos por este patrimonio cultural dominicano y mundial: los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella.

Abundan los videos documentales en redes sociales, sobre todo en YouTube, grabados por investigadores, estudiosos, aficionados, influencers o cualquier persona con interés en el tema. Dentro de estos videos destacan el realizado por la Secretaría de Estado de Cultura, Museo del Hombre Dominicano y Unesco (2000): Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella; el mismo acompañó la propuesta en la Unesco. Otros investigadores e instituciones han hecho documentales, entre ellos: Miguel Pérez (1988): Los Congos de Villa Mella ; Soraya Aracena (1998): Congos de Villa Mella ; El Archivo General de la Nación (2009): Historia Oral de Villa Mella; y Fundación Prensa Civil Quisqueyana (1998): Leyenda Congos de Villa Mella.

La investigación

El patrimonio cultural vincula el pasado, el presente y el futuro con el bien cultural. Genera interés, deleite, así como necesidad de protección y salvaguarda. En sus versiones material, inmaterial, arqueológico y otras, forma parte de la identidad de cualquier país. La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella trasciende el marco nacional tras su proclamación como PCI de la Unesco a nivel mundial. Esta expresión sociocultural fue la primera en obtener ese reconocimiento en el país. Actualmente, hay otras cinco expresiones culturales bajo la misma condición.

La presente investigación sobre la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, a sus casi tres décadas de ser reconocidos por la Unesco, constituyó una oportunidad para obtener información actualizada sobre esta manifestación. La misma trasciende por lo que representa en sí ese bien cultural estudiado, así como la necesidad de generar sobre el mismo información constante y frecuente que garantice su transmisión en el tiempo.

Su valoración y conocimiento proporciona las herramientas indispensables para su admiración, deleite, salvaguarda, promoción y difusión de generación en generación. Conocer a sus portadores, comunitarios, estudiosos e interesados, su trayectoria, así como las experiencias vividas en estas décadas del siglo XXI, es un referente que tomar en cuenta para actuar sobre las afectaciones que puede tener, y de cara al reconocimiento de otros posibles patrimonios.

Sin embargo, a pesar del reconocimiento mencionado, los estudios realizados sobre la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella no han fluido en proporción significativa como quizás se pudiera pensar y los mismos se encuentran dispersos, lo cual constituye una limitante para su conocimiento. En tal sentido, como patrimonio vivo que es, mediante este estudio se buscó conocer de posibles variaciones a través del tiempo en sus actividades, alcances y dimensiones. Además, sabiendo de la importancia de los portadores como los multiplicadores de conocimientos de la tradición, se tomaron en cuenta, dado que también forman los relevos potenciales, los nuevos portadores que garantizan la continuidad en el tiempo. La muerte de varios portadores tradicionales y de arraigo de esta expresión sin antes haber sido entrevistados en forma exhaustiva para quedar como fuente informática primaria, ha generado un vacío informativo. El relevo generacional necesita tener conocimiento de la tradición y rostros de sus portadores. Ha sido una baja sensible y una pérdida irrecuperable.

Con la presente investigación no solo se busca describir las características fundamentales de la expresión cultural objeto de estudio, incluyendo sus tradiciones, vestimenta y música; sino también identificar los desafíos actuales que enfrenta en cuanto a su preservación, desarrollo y promoción cultural. Para ello, fue preciso dirigir la mirada a los adultos mayores que se mantienen y a los jóvenes. Otro propósito del trabajo fue el de sistematizar la información disponible sobre la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, que permita a investigadores, académicos, comunitarios e interesados obtener conocimientos especializados sobre la manifestación.

Durante el período de la investigación se debieron observar dos fiestas del Espíritu Santo, que es la festividad principal, pero la coincidencia con la fecha de las elecciones presidenciales en 2024 limitó a una. Esto significó una pérdida de oportunidad para la observación, captura de información e imágenes fundamentales para uso comparativo.

Por otra parte, en este estudio de naturaleza histórico-antropológica se utilizaron las técnicas antropológicas de la observación participante, las

entrevistas abiertas, y la recopilación de información a través de la historia oral y documental. Su aplicación fue útil para el levantamiento de los datos socioculturales de este PCI, así como las informaciones relacionadas con la memoria social y las experiencias vividas a nivel personal y colectivo. La participación en algunos talleres y reuniones programados por el proyecto, bajo la coordinación de Edis Sánchez y Jerelee De La Rosa, permitió conocer aspectos fundamentales de los elementos rituales de la Cofradía en estudio, así como la música, cantos y danzas, decoración y elaboración del túmulo y altar, entre otros aspectos. Previo a la aplicación de estas técnicas, se realizó un levantamiento bibliográfico sobre la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. También se observó en YouTube documentales y videos sobre el tema, algunos con entrevistas hechas a los miembros de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella que partieron de este mundo, proporcionando informaciones relevantes de estos portadores.

Esta investigación cualitativa tuvo como criterios de selección de la muestra y su número lo siguiente: diez portadores de la tradición estudiada en el grupo de edad de 40 años en adelante. Con estas personas se obtuvieron datos precisos sobre la historia y los rituales de esta expresión sociocultural, así como informaciones relacionadas con la identificación o no de posibles cambios y la continuidad o no de la tradición. De los diez entrevistados, seis fueron mujeres y cuatro varones. Se entrevistaron a dos locales del entorno cercano a los portadores, correspondientes al grupo de edad de 18 a 25 años, un hombre y una mujer, enfatizando en su opinión sobre la sobrevivencia en el tiempo de la tradición. Por último, se aplicaron cuatro entrevistas abiertas a cuatro investigadores que trabajaron el tema, para precisar algunas informaciones históricas y otros datos afines. En total, la muestra fue de dieciséis entrevistados, siendo nueve del sexo femenino y siete del masculino. Los entrevistados fueron de Mata Los Indios en su mayoría, uno de Los Moreno, Cerro de Buena Vista II y El Mamey.

El presente estudio tuvo varias limitaciones durante su realización. Una de ellas fue la escasa literatura del tema que, además, tiene una mirada parcial sobre algunos aspectos específicos, salvo excepciones, así como la dispersión de dichas fuentes. Otra limitante fue la muerte de portadores tradicionales y de arraigo sin haber sido entrevistados exhaustivamente, perdiéndose así información necesaria para el relevo generacional. También fue otra limitante el hecho de solo haberse celebrado en el período de investigación una fiesta del Espíritu Santo y no dos, como correspondía, por coincidir en el primer año de estudio con la fecha de las elecciones presidenciales.

Composición del texto

El libro se compone de cuatro capítulos. El primero, titulado El patrimonio cultural dominicano , propone la definición general de patrimonio y los tipos de patrimonios existentes. También presenta el conjunto de patrimonios materiales e inmateriales dominicanos, ya sea con declaratoria nacional o los reconocidos por la Unesco a nivel mundial. El segundo capítulo se llama La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella: orígenes y desarrollo de una expresión sociocultural afroamericana. En este se presenta la génesis y el desarrollo de dicha expresión sociocultural afroamericana.

El tercer capítulo se denomina La muerte y su vinculación con la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. En él se explica el hecho de la muerte como fenómeno propio de las sociedades humanas. Posteriormente, se presentan los rituales funerarios que tienen lugar en la Cofradía, destacando su incidencia en los procesos simbólicos, rituales organizativos, e identitarios para los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. El cuarto capítulo tiene por nombre La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo hoy. Esta sección presenta el estado actual de la manifestación e indica cuáles son las prácticas que continúan vigentes en ella, así como los riesgos a los que se enfrenta.

Como conclusión, esta investigación propone que, para salvaguardar y fortalecer esta manifestación cultural en el tiempo, es necesario involucrar de forma significativa a las nuevas generaciones, sin que se pierda el sentido y la esencia de los rituales de la Cofradía de los Congos. Para ello se hace necesario garantizar que los jóvenes de la comunidad hagan suya la manifestación mediante la apropiación efectiva de rituales y significados. Para esto, es fundamental el apoyo de los portadores que pueden hacer las veces de formadores de aquellos que van a continuar con el legado y las prácticas de la cofradía. Esto se puede estimular mediante la enseñanza de la fabricación y ejecución de los instrumentos musicales que son clave en las interpretaciones y las prácticas rituales de los cófrades.

Agradecimientos

Este trabajo no sería posible sin la invaluable colaboración de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, Enrique Minier, su capitán; y Bienvenido Armando Brazobán, el rey. También Zoneida de la Cruz, Edis Sánchez, Andrés Ospina, Divaldo Gutiérrez, Edwin Espinal, Welner Feliz, Rafael Puello, Odalís Rosado, Carlos Andújar, Dagoberto Tejeda, José G. Guerrero, Jerelee de la Rosa, Teresa Minier, Vicente Martínez, Cornelio Nolasco, Soraya Aracena, Marcos Morales, Elisaury Suárez, el Instituto Geográfico Universitario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Ester Camarasa y muchos otros comunitarios, intelectuales y amigos. Gracias por sus aportes y acompañamiento a la investigación. Asimismo, extiendo mi gratitud a la Unesco, por el auspicio del proyecto, y al Centro León, por la implementación de esta iniciativa.

Capítulo I. El patrimonio cultural dominicano

Patrimonio cultural

Para hablar de patrimonio cultural es preciso tomar en consideración los planteamientos realizados por la institución mundialmente reconocida como especialista en el tema: la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Originada en 1946, la Unesco ha ido realizando una ardua labor hasta la fecha, en pro de la salvaguarda del patrimonio en el mundo, ya sea natural, cultural o de otro tipo. Particularmente, en el caso que nos atañe, el patrimonio cultural ha sido un tema objeto de retos permanentes, desde el significado propio del término hasta el manejo, la sostenibilidad, los estudios y una vastedad de temas vinculantes presentados en foros y eventos diversos.

Ha sido fecunda la producción de literatura por la Unesco sobre el patrimonio cultural tanto material como inmaterial. La misma está orientada a las instrucciones de cómo identificar, registrar, inventariar, investigar, valorar los bienes patrimoniales, así como su salvaguarda e importancia del relevo generacional para su continuación, dentro de otras tantas cuestiones. Esta investigación se acoge a los criterios de la Convención para la Salvaguarda del PCI celebrada en París 2003, divulgados en 2009 y actualizados en 2011 (Unesco, 2011). Ese es un material fundamental para abordar cualquier estudio de expresiones culturales del PCI. A través de la documentación producida por la Unesco se perciben los cambios en cuanto a las definiciones de términos relevantes, como son el de patrimonio cultural y patrimonio cultural inmaterial. Según el propio organismo internacional:

El patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional (Unesco, 2011, p. 3).

Indudablemente, las expresiones del patrimonio cultural son compartidas por una colectividad que las siente suya, haciendo de ellas un elemento de unidad y cohesión del grupo. Estas expresiones tradicionales deben ser transmitidas a las generaciones venideras, pues solo así puede garantizarse su permanencia en el colectivo identificado con ellas. Por tanto, es necesario conocerlas, estudiarlas, fomentarlas y preservarlas. En eso consiste su trascendencia y no solo en una característica de unicidad propia de ella. El patrimonio cultural, con el tiempo, sufre modificaciones en sus formas, contenidos y significados, como algo vivo que es, realizado por grupos sociales que viven en un mundo cada vez más cambiante. Portadores, comunitarios, seguidores, interesados deben ser compromisarios del mantenimiento de dichas expresiones socioculturales.

Estas expresiones se crean en el seno de un grupo social y continúan en el tiempo por generaciones, no porque fueran nacidas con esa intención, sino porque ejercen en la colectividad un sentimiento de pertenencia, arraigo, identidad y valoración. La Unesco tiene sus criterios definidos para seleccionar dentro de las sometidas por sus Estados miembros, las que cumplan con lo establecido con fines de reconocimiento como PCI.

La Unesco seleccionó el espacio cultural de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella como patrimonio cultural oral e intangible (en ese momento se usó intangible, no inmaterial) después de evaluar la propuesta y saber que esta corresponde a «una expresión cultural popular y tradicional de valor perdurable desde el punto de vista histórico, artístico, etnológico, sociológico, antropológico, lingüístico o literario» según afirma Hernández (2004, p. 17).

Los criterios que se deben cumplir para ser proclamado por Unesco como «obras maestras del patrimonio oral e intangible de la humanidad» son los siguientes:

a) Dar amplia evidencia de estar enraizadas en la tradición o en la historia cultural de la comunidad considerada.

b) Revelarse como medio para afirmar la identidad cultural de los pueblos o comunidades concernidas; como fuente de inspiración y de intercambio cultural; como instrumento para hacer a los pueblos y comunidades más estrechamente unidos; y, al mismo tiempo, evidenciar la importancia de su rol cultural y social en el seno de la comunidad.

c) Dar pruebas de excelencia en la aplicación de destrezas y cualidades artísticas y técnicas.

d) Afirmar su valor como testimonio singular de una tradición cultural viviente.

e) Correr el riesgo de desaparecer debido a la falta de medios para salvaguardarlas y protegerlas, o debido a los procesos de cambios rápidos, o de urbanización, o de aculturación. (Hernández, 2004, p. 17).

Una vez sea elegida una expresión sociocultural inmaterial, corresponde a las instituciones establecidas por ley en el país de origen velar por el mantenimiento del bien cultural a través de políticas públicas para la continuidad de esta. El organismo internacional asesora, colabora en aspectos técnicos, financia estudios, registros, planes de salvaguarda y transmisión de dicho bien cultural.

La proclamación como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco significa un reconocimiento a la expresión que el jurado experto para dicha selección ya ha estudiado con detenimiento y deliberado al respecto. La inclusión en lista es una distinción a esa tradición popular que por sus cualidades intrínsecas merecen la admiración mundial. Los efectos de la inclusión por parte de esta institución internacional van enfocados a la continuidad de tal expresión sociocultural en sus comunitarios, así como en sus continuadores para mantenerla viva.

La responsabilidad mayor recae sobre el Estado, que recibe el reconocimiento y tiene dentro de sus responsabilidades garantizar la permanencia de la

manifestación, facilitando todo lo necesario para lograrlo. Esta acción no demerita el hecho de que el regente natural del bien cultural son sus portadores y demás involucrados en ella.

2001

Reconocimiento de la Unesco en el 2008

Reconocimiento de la Unesco en el

Patrimonio cultural dominicano

La República Dominicana, con una extensión territorial de 48,442.23 km² (Troncoso, 2019, p. 23), 48,222.99 km² sin incluir el territorio marítimo (ONE, 2021, p. 12) o 48,670 km², 63.7 % del territorio insular (Aybar, 2016, p. 12) concentra una riqueza histórico-arqueológica de amplia variedad. Comparte con la República de Haití la isla La Española y es parte del archipiélago de las Antillas Mayores en el Caribe insular. La instalación de los primeros asentamientos españoles-europeos, a finales del siglo XV en su geografía, la convirtió en un escenario único tanto de los inicios de la colonización en América como de la conquista.

Esto significa que su territorio alberga una pluralidad étnica iniciada con los diferentes grupos aborígenes, primeros habitantes de la isla, los españoles, europeos y africanos que marcaron la presencia de una diversidad de grupos humanos hasta el presente. Las huellas de tantos seres humanos, sujetos de la historia y actores principales, quedaron evidenciadas tanto en la biología y la cultura como en distintos vestigios de épocas que conforman su patrimonio. Los procesos vividos durante esos siglos pasados forman parte del legado ancestral patrimonial dominicano.

Mediante el patrimonio cultural se expresa la identidad, la historia, las vivencias y representaciones de un país (Andújar, 2021, p. 11). El patrimonio cultural dominicano lo constituyen sus bienes culturales cuyas características así lo califican. En tal sentido, hay recursos patrimoniales en cualquiera de las categorías vigentes. Existen sitios arqueológicos de relevancia cultural, antiguas edificaciones coloniales, paisajes naturales, así como tradiciones culturales de singular relevancia, entre otras riquezas. Sin duda, muchos de ellos tienen un valor universal excepcional, así como las condiciones de unicidad, originalidad e integridad, entre otras características. De esto da cuenta la Constitución dominicana, que reconoce el patrimonio cultural material e inmaterial:

El patrimonio cultural de la Nación, material e inmaterial, está bajo la salvaguarda del Estado que garantizará su protección, enriquecimiento, conservación, restauración y puesta en valor. Los bienes del patrimonio cultural de la Nación, cuya propiedad sea estatal o hayan sido adquiridos por el Estado, son inalienables e inembargables y dicha titularidad, imprescriptible. Los bienes patrimoniales en manos privadas y los bienes

del patrimonio cultural subacuático serán igualmente protegidos ante la exportación ilícita y el expolio. La ley regulará la adquisición de los mismos (Constitución de la República Dominicana, 2024, artículo 64, numeral 4).

El país tiene su propio mecanismo para realizar declaratorias oficiales de patrimonio cultural nacional; dicha facultad corresponde al Congreso Nacional Dominicano. El presidente promulga la ley, aunque ha habido declaratorias realizadas por otras vías, pero según la Constitución deben ser realizadas por ley. La Ley 318 del 14 de junio de 1968 trata sobre el Patrimonio Cultural de la Nación. Según esta, en su artículo 1, el patrimonio cultural de la nación se subdivide en: a) patrimonio monumental, b) patrimonio artístico, c) patrimonio documental, y d) patrimonio folklórico. La misma explica cada uno de los tipos de patrimonio, así como todo lo relacionado con su salvaguarda e instituciones designadas para ello.

Sobre la parte legal del patrimonio cultural dominicano, entre 1870 y 2022, se promulgaron 30 leyes, 56 decretos, el Reglamento No. 4195 del año 1969, una orden ejecutiva, una resolución de la Unesco y tres designaciones como país signatario; el Decreto No. 1397-67 creó la Oficina de Patrimonio Cultural, actual Dirección Nacional de Patrimonio Monumental (Mubarak, 2024, p. 17). Designaciones nuevas, realizadas posterior a 2022, han modificado levemente algunas de las cantidades señaladas.

En el año 2000 fue promulgada la Ley 41 que crea la Secretaría de Estado de Cultura, la cual reconoce al patrimonio inmaterial como parte del patrimonio cultural. Dicha ley define patrimonio cultural de la siguiente manera: El patrimonio cultural de la Nación es el conjunto de todos los bienes culturales de naturaleza mueble o inmueble, incluidos los sumergidos en el agua, así como las manifestaciones culturales que son expresión de la Nación dominicana, incluidos los usos, tradiciones, costumbres, prácticas, hábitos y celebraciones, cuando poseen, entre otros, valor histórico, artístico, estético y/o simbólico. Es decir, el Patrimonio Cultural de la Nación se integra por el Patrimonio Cultural Material y por el Patrimonio Cultural Inmaterial, que podrán ser análogamente designados como Patrimonio Cultural Tangible o Patrimonio Cultural Intangible (Artículo 2).

De acuerdo con E. Espinal (comunicación personal, 4 de marzo de 2025), «debido a la modificación de dicha Ley 41 en el 2010 por efecto de la

Constitución del mismo año, la categoría de Patrimonio Cultural Intangible adquirió rango constitucional; además, se amplió la noción de patrimonio en el artículo 2, ya citado. Sin embargo, las declaratorias de bienes culturales como patrimonio inmaterial se realizan en el país desde el 2014, cuatro años más tarde».

El Tribunal Constitucional ha realizado aportes en torno al patrimonio cultural sobre aspectos esenciales, como afirma Espinal (2016):

(…) la declaratoria de un bien como patrimonio cultural implica una restricción al ejercicio del derecho de propiedad sobre el mismo (sentencia TC/0208/14, del 4 de septiembre de 2014); se causa un perjuicio cultural e histórico con la destrucción o transformación de un inmueble patrimonial (sentencia TC/0330/15, del 8 de octubre de 2015) y el art.11 de la Ley núm.318, del 14 de junio de 1968, consagra una prohibición expresa de destrucción o alteración de un bien patrimonial sin autorización de la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental (sentencia TC/0037/16, del 29 de enero de 2016).

La lista de bienes culturales declarados patrimonio cultural nacional es extensa, abarca diferentes categorías. La misma se amplía de acuerdo con las solicitudes recibidas y las condiciones de elegibilidad del bien cultural propuesto. Esta lista abarca patrimonios arqueológicos, incluyendo cuevas que reconoce la Ley 64-00, ley que también crea la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y que declara patrimonio natural:

Se declaran patrimonio natural de la nación las cuevas, cavernas y demás cavidades subterráneas naturales del territorio nacional. Se prohíbe toda alteración física de sus características naturales y culturales, así como la extracción de sus formaciones secundarias, materiales paleontológicos, arqueológicos o de cualquier clase, naturales o culturales de su interior, y la introducción de desechos y objetos de cualquier tipo que puedan alterar las condiciones del equilibrio ecológico existente (Artículo 160).

Por otra parte, también se cuenta a nivel nacional y mundial con declaratorias de patrimonio natural. Localmente, entre otras, se encuentra la Ley 121-04 que declara Área Protegida, Refugio de Vida Silvestre y Patrimonio Natural de la Nación, el Cañón del Río Gurabo del municipio de Mao, provincia Valverde. Fue promulgada el 5 de marzo de 2004; el sitio se conoce también como la Furnia de Gurabo. A nivel mundial, la Unesco declaró, en 2002, Reserva de

la Biosfera a Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, la primera realizada en el país. Luego, en 2024, también se declaró la Reserva de la Biosfera Madre de las Aguas. Dentro de la amplia lista de patrimonios culturales de la nación hay también patrimonios inmateriales, los cuales veremos más adelante. Pero, al momento de esta investigación, llama la atención que el espacio cultural de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella no haya sido declarado patrimonio cultural inmaterial dominicano siendo el primer bien patrimonial inmaterial dominicano proclamado por la Unesco a nivel mundial. Su caso no es único, hay otros que identificaremos .

La Ciudad Colonial de Santo Domingo fue el primer Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco en 1990. La misma fue construida en parte por Nicolás de Ovando, gobernador español de esta isla en el período de 1502-1508. El conjunto de edificaciones comprende casas, templos religiosos, y dentro de ellos la Catedral primada de América, realizada posterior a la fecha ovandina (Santa Iglesia Catedral Basílica Nuestra Señora de la Encarnación o Anunciación), el Alcázar de Colón, así como el Hospital San Nicolás de Bari, la Torre del Homenaje y la Fortaleza Ozama, dentro del amplio conjunto de edificaciones del siglo XVI.

Como afirma E. Espinal (comunicación personal, 12 de marzo de 2025), «el primer patrimonio cultural dominicano se remonta a 1870; se trata de la desaparecida columna de la Cuesta de San Diego».

El patrimonio inmueble dominicano declarado está registrado en numerosas leyes promulgadas por el poder ejecutivo en diferentes fechas. Abarca monumentos históricos, de interés nacional, así como monumentos nacionales, entre los cuales se encuentran monumentos arquitectónicos y yacimientos arqueológicos. A continuación, presentamos un listado especial de los bienes de patrimonio tangible e intangible declarados hasta el momento en el país. La información está tomada textualmente de las respectivas leyes, en una colaboración especial de E. Espinal, el 12 de marzo de 2025, y Welner Féliz. Ver tabla 1.

Tabla 1. Lista de Patrimonios Culturales y Naturales de la República Dominicana protegidos por la Legislación nacional e internacional

PATRIMONIO MONUMENTAL (Ley No. 318 del 19 de junio de 1968)

Monumentos, ruinas y enterratorios de la arqueología precolombina, edificios coloniales, conjuntos urbanos, otras construcciones de señalado interés histórico o artístico, así como las estatuas, columnas, pirámides, fuertes, coronas y tarjas destinadas a permanecer en un sitio público con carácter conmemorativo.

OBJETO PATRIMONIAL

Área Urbana de la Ciudad de Santo Domingo de Guzmán

Área Urbana de la Ciudad de Santo Domingo de Guzmán

Ruinas de la muralla de Santo Domingo de Guzmán, incluyendo sus puertas y fortines que no se encuentran dentro de los límites de la llamada Zona Monumental de Santo Domingo de Guzmán

Iglesia y Convento de San Lázaro Ermita de San Miguel

Ruinas del Fuerte de San Gil

Ruinas del Fuerte de San Gerónimo

PROVINCIA / UBICACIÓN

Distrito Nacional Distrito Nacional

Distrito Nacional

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Ciudad Colonial de Santo Domingo de Guzmán

Zona Monumental de Santo Domingo de Guzmán

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Distrito Nacional Distrito Nacional

Distrito Nacional

Monumento Nacional Monumento Nacional

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ruinas del Ingenio de Engombe, su residencia e instalaciones

Ruinas y vestigios del Fuerte del Virreinal de Haina

Yacimiento

Arqueológico La Caleta

Yacimiento

Arqueológico Jubei

Yacimiento

Arqueológico Boca Chica

Yacimiento

Arqueológico Andrés

Yacimiento

Arqueológico Los Paredones

Yacimiento

Arqueológico La Cucama

Sitio Histórico casa No. 64 de la calle Sánchez de la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, donde nació Matías Ramón Mella

Sitio Histórico casa No. 15 de la calle 19 de Marzo, donde nació

Francisco del Rosario Sánchez

PROVINCIA / UBICACIÓN

Distrito Nacional

CATEGORÍA DE PATRIMONIO LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Ciudad Colonial de Santo Domingo de Guzmán

Distrito Nacional

Distrito Nacional

Distrito Nacional

Distrito Nacional

Distrito Nacional

Distrito Nacional

Distrito Nacional

Distrito Nacional

Zona Monumental de Santo Domingo de Guzmán

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Ley No. 492

Distrito Nacional

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Sitio Histórico casa No. 51 de la calle arzobispo Nouel, donde se fundó la sociedad La Trinitaria

MonumentoMausoleo a los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, ubicado en el Centro de los Héroes

Cementerio de la Av. Independencia de Santo Domingo

Palacio Consistorial de Santo Domingo

Catedral de la Epifanía, iglesia Episcopal Dominicana

Ruinas de casas en Las Terronas

Iglesia y restos de poblado en Rosario

Ruinas del ingenio de la Acequia en el Cercado

Ruinas del ingenio de Sepi-Sepi en Las Charcas

Ruinas del Pueblo Viejo de Azua

PROVINCIA / UBICACIÓN

Distrito Nacional

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Monumento Nacional

Distrito Nacional

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA

Ley No. 492

FECHA DE DECLARACIÓN

27 de octubre de 1969

Distrito Nacional

Distrito Nacional

Distrito Nacional

Monumento Histórico

Patrimonio Monumental y Riqueza Histórica de la Nación

Patrimonio Monumental de la Nación

Azua

Azua

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Azua Azua

Monumento Nacional

Ley No. 50-18

24 de octubre de 2018

Decreto 557-87

15 de noviembre de1987

Decreto 268-93

9 de octubre de 1993

Decreto 344-12

16 de julio de 2012

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Monumento Nacional

Ley No. 492

Azua

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Yacimiento

Arqueológico

Corral de Estebania

Yacimiento

Arqueológico

Monte Bonito

Yacimiento

Arqueológico

Caverna de la Sierra de Martin García

Yacimiento

Arqueológico Mordán

Monumento levantado en la Playa de Tortuguero, conmemorativo de la batalla

naval de ese nombre, ocurrida el 15 de abril de 1844

Ruinas de la ciudad, Vega Vieja

Yacimiento

Arqueológico

Palero

Yacimiento

Arqueológico

Tirco

Yacimiento Arqueológico

Yuboa

Yacimiento

Arqueológico

Loma Redonda

PROVINCIA / UBICACIÓN

Azua Azua Azua Azua Azua La Vega La Vega La Vega La Vega La Vega

CATEGORÍA DE PATRIMONIO LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Histórico

Ley No. 492

Monumento Nacional

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Ley No. 249

27 de octubre de 1969 12 de diciembre de 1984

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Yacimiento Arqueológico Manabao

Yacimiento Arqueológico Portezuela

Iglesia de Higüey

Ruinas de la casa de Ponce de León en San Rafael de Yuma, el llamado «Camino de los Negros»

Yacimiento Arqueológico Arcos de Punta Rosa

Yacimiento Arqueológico Canal de Punta Espada

Yacimiento Arqueológico Boca de Yuma

Yacimiento Arqueológico El Cortecito

Yacimiento Arqueológico los Hoyos, sección de Macao

Yacimiento Arqueológico El Salado

Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia

PROVINCIA / UBICACIÓN CATEGORÍA DE PATRIMONIO

La Vega La Vega La Altagracia

La Altagracia

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE

DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Ley No. 492

Ley No. 492

La Altagracia

La Altagracia

La Altagracia

Monumento Nacional

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

La Altagracia

Monumento Nacional Monumento Nacional

Monumento Nacional

La Altagracia

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

La Altagracia

Monumento Nacional

La Altagracia

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 32

12 de octubre de 1970

Ingenio Sanate, Juan de Viloria

Ruinas e Instalaciones del Ingenio de Nigua

Ruinas e Instalaciones del Ingenio de Palavé

Iglesia de Bayaguana

Iglesia de Boyá

Yacimiento Arqueológico Cuevas de Borbón

Yacimiento Arqueológico Cavernas del Pommier

Ingenio Diego Caballero

Ingenio Cristóbal y Francisco de Tapia, Itabo

Capilla San Gregorio de Nigua

Palacio

Consistorial

PROVINCIA / UBICACIÓN

La Altagracia

San Cristóbal

San Cristóbal

CATEGORÍA DE PATRIMONIO LEGISLACIÓN QUE

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

San Cristóbal

San Cristóbal

San Cristóbal San Cristóbal

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Ley No. 537-14

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

14 de noviembre de 2014

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Yacimiento Arqueológico

Corral de Los Indios, San Juan de la Maguana

San Cristóbal

San Cristóbal San Cristóbal

Monumento Nacional Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

San Cristóbal San Juan

Monumento Histórico Nacional

Ley No. 492

Ley No. 537-14

Ley No. 537-14

27 de octubre de 1969 14 de noviembre de 2014

14 de noviembre de 2014

Ley No. 537-14

Ley No. 5037

14 de noviembre de 2014

21 de noviembre de 1958

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Yacimiento

Arqueológico Cuevas de la Maguana

Ruinas del Ingenio de San José

Yacimiento Arqueológico Boca del Soco

Yacimiento Arqueológico Boca del Higuamo

Yacimiento Arqueológico

Juan Dolio

Yacimiento Arqueológico Guayacanes

Iglesia y Reloj de Sol de Bánica

Jacagua, Ciudad Colonial de Santiago, en ruinas

Janico, Fortaleza Colombina

Yacimiento

Arqueológico del río Bao

Yacimiento

Arqueológico del río Inoa

PROVINCIA / UBICACIÓN

San Juan San Pedro de Macorís

San Pedro de Macorís

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Monumento Nacional Monumento Nacional

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Ley No. 492

San Pedro de Macorís

Monumento Nacional

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

San Pedro de Macorís

Monumento Nacional

San Pedro de Macorís

Monumento Nacional

Elias Piña

Santiago

Santiago

Santiago

Monumento Nacional

Monumento Nacional Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Santiago

Monumento Nacional Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Yacimiento Arqueológico del Alto de la Diferencia

Yacimiento Arqueológico Las Placetas

Yacimiento Arqueológico Loma del Cacique

Yacimiento Arqueológico del río Magua

Yacimiento Arqueológico del río Guanajuma

Yacimiento Arqueológico del río Cenoví

Yacimiento Arqueológico Guayayuco

Yacimiento Arqueológico Manaclas

Yacimiento Arqueológico del río Maguaca

Monumento a los Héroesde la Restauración

Casco urbano de Santiago

PROVINCIA / UBICACIÓN

Santiago Santiago Santiago Santiago

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Monumento Nacional Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Santiago Santiago Santiago Santiago

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Ley No. 492

Santiago Santiago Santiago

Monumento Nacional

Monumento Nacional Monumento Nacional

Monumento Nacional

De Interés Nacional Monumento Nacional

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969 27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No.492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 5724

Decreto 249-08

29 de diciembre de 1961 17 de julio de 2008

Inmuebles en el Centro Histórico de Santiago

Monasterio de San Pedro

Castillo de San Felipe

Convento de las Mercedes, en ruinas

Ruinas de la Isabela

Puerta de Ladrillos

Yacimiento Arqueológico Maimón

Ruinas de la Fortaleza de San Felipe

Quinta de Don Ricardo Limardo

Puente de La Guinea

Casco urbano de Puerto Plata

Casa 54 de la calle 12 de Julio, donde vivió y murió Gregorio Luperón

PROVINCIA / UBICACIÓN

Santiago Puerto Plata

Puerto Plata

Puerto Plata

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Puerto Plata

Puerto Plata

Puerto Plata

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA

Decreto 172-91

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

FECHA DE DECLARACIÓN

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Puerto Plata

Monumento Nacional

Puerto Plata

Puerto Plata

Puerto Plata

Monumento Nacional

De Interés Nacional

Zona Histórica

Ley No. 552

11 de septiembre de 1973

Ley No. 552

Ley No. 552

Ley No. 552

Puerto Plata

Patrimonio Monumental

Decreto 418-05

11 de septiembre de 1973

11 de septiembre de 1973

11 de septiembre de 1973

16 de agosto de 2005

Casa 54 de la calle 12 de Julio, donde vivió y murió Gregorio Luperón

Iglesia del Seibo

Restos del Ingenio de Don López de Las Pajas

Ruinas Coloniales Yerba buena

Ruinas de la Capilla de Sabana de la Mar

Las Cuevas de Caño Hondo

Iglesia de Cotui

Yacimiento

Arqueológico

La Guacara de Comedero

Yacimiento

Arqueológico

Cavernas de Martin Alonzo

PROVINCIA / UBICACIÓN

Puerto Plata

El Seibo

Hato Mayor*

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Patrimonio Monumental Monumento Nacional

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA

Decreto 418-05

Ley No. 492

Ley No. 492

Hato Mayor*

Monumento Nacional

Hato Mayor*

Hato Mayor*

Sánchez Ramírez

Sánchez Ramírez Sánchez Ramírez

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Ley No. 492

FECHA DE DECLARACIÓN

16 de agosto de 2005 27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969 27 de octubre de 1969

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969 27 de octubre de 1969

* Las Ruinas del Ingenio de Don López de Las Pajas se encontraban, en 1969, en la Provincia El Seibo, según la división política administrativa de la época. En la actualidad, dichas ruinas pertenecen a la provincia de Hato Mayor.

* Las Ruinas Coloniales Yerba buena se encontraban, en 1969, en la Provincia El Seibo, según la división política administrativa de la época. En la actualidad, dichas ruinas pertenecen a la provincia de Hato Mayor.

* Las Ruinas de la Capilla de Sabana de la Mar se encontraban, en 1969, en la Provincia El Seibo, según la división política administrativa de la época. En la actualidad, dichas ruinas pertenecen al municipio Sabana de la Mar de la provincia de Hato Mayor.

* Las cuevas de Caño Hondo se encontraban, en 1969, en la Provincia El Seibo, según la división política administrativa de la época. En la actualidad, dichas ruinas pertenecen al municipio Sabana de la Mar de la provincia de Hato Mayor.

Yacimiento

Arqueológico Yasica

Yacimiento Arqueológico Jamao

Plaza de los hermanos Silvio y Hugo Domínguez López, municipio Gaspar Hernández

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús

Iglesia Nuestra Señora del Rosario, plaza 2 de mayo y extremo norte calle 26 de Julio, en Moca

Yacimiento

Arqueológico Las Cañitas

Yacimiento Arqueológico Cavernas de la Sierra de Neiba

PROVINCIA / UBICACIÓN

Espaillat Espaillat

Espaillat

Espaillat

Espaillat

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Ley No. 492

Lugar donde el 11 de marzo de 1844 se libró el Combate de la Fuente de Rodeo en el Municipio de Galván

Bahoruco

Patrimonio Monumental

Patrimonio Histórico Nacional

Ley No. 492

Ley No. 50-18

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

24 de octubre de 2018

Decreto 337-06

8 de agosto de 2006

Ley No. 327-09

30 de octubre de 2009

Bahoruco

Monumento Nacional Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Bahoruco

Patrimonio

Histórico y Cultural de la Nación

Ley No. 216-14

6 de julio de 2014

Yacimiento Arqueológico

Cueva de Los Haitises

Yacimiento Arqueológico

Anadel

Yacimiento Arqueológico Las Galeras

Yacimiento Arqueológico Río

San Juan

Yacimiento Arqueológico

Carbonera

Sitio Histórico casa donde se firmó el Manifiesto de Independencia de Cuba, situada en la ciudad de Montecristi

Casco urbano de Montecristi

Yacimiento Arqueológico

Trujin

Yacimiento Arqueológico del Lago Enriquillo y sus alrededores

PROVINCIA / UBICACIÓN

Samaná Samaná Samaná María Trinidad Sánchez

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Monumento Nacional

Montecristi

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Montecristi

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Ley No. 492

Montecristi

Pedernales Independencia

Centro Histórico

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 241 Decreto 403-87

Ley No. 492

19 de noviembre de 1984

7 de agosto de 1987

27 de octubre de 1969

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Yacimiento Arqueológico Cueva de Los Haitises

Yacimiento Arqueológico Anadel

Yacimiento Arqueológico Las Galeras

Yacimiento Arqueológico Río San Juan

Yacimiento Arqueológico Carbonera

Sitio Histórico casa donde se firmó el Manifiesto de Independencia de Cuba, situada en la ciudad de Montecristi

Casco urbano de Montecristi

Yacimiento Arqueológico Trujin

Yacimiento Arqueológico del Lago Enriquillo y sus alrededores

PROVINCIA / UBICACIÓN

Samaná Samaná Samaná María Trinidad Sánchez

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Monumento Nacional

Montecristi

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Montecristi

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Ley No. 492

Montecristi

Centro Histórico

Pedernales Independencia

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Ley No. 241 Decreto 403-87

Ley No. 492

19 de noviembre de 1984

7 de agosto de 1987

27 de octubre de 1969

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Yacimiento

Arqueológico Isla Cabritos

Yacimiento Arqueológico Cuevas de la Sierra del Bahoruco

Yacimiento Arqueológico Mao

PROVINCIA / UBICACIÓN

Independencia

Independencia

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Monumento Nacional

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA

Ley No. 492

Ley No. 492

FECHA DE DECLARACIÓN

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Valverde

Yacimiento

Arqueológico El Carril

Cerro de La Barranquita

Yacimiento

Submarino Zona costera comprendida desde Boca del Soco a la Caleta de la Romana

Yacimiento

Submarino Zona comprendida desde Boca de Chavón, Bayahíbe, hasta el paso del Catuán

Yacimiento

Submarino

Zona costera comprendida desde Punta Aljibe hasta Boca de Yuma

Valverde Valverde

San Pedro de Macorís y La Romana**

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Patrimonio Histórico

Monumento Nacional

Ley No. 492

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

27 de octubre de 1969

Decreto 1194

Ley No. 492

30 de junio de 1983

27 de octubre de 1969

La Romana y La Altagracia**

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

La Altagracia

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

** Zona costera comprendida desde Boca del Soco a la Caleta de la Romana; abarca espacios de las provincias San Pedro de Macorís y La Romana.

** Zona comprendida desde Boca de Chavón, Bayahíbe, hasta el paso del Catuán; abarca espacios de las provincias La Romana y La Altagracia.

Yacimiento

Submarino

Zona costera comprendida desde Punta Espada hasta el Cortecito de Macao

Yacimiento

Submarino

Zona costera comprendida desde Nisibón hasta la Bahía de San Lorenzo

La Altagracia, El Seibo y Hato Mayor

Casco urbano de San Pedro Macorís

PROVINCIA / UBICACIÓN

La Altagracia

La Altagracia, El Seibo y Hato Mayor**

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

Monumento Nacional

Casino del Yuna

Casona de Sabana de la Mar

Monumento y Plaza de los hermanos Silvio y Hugo Domínguez López

Parque Libertad

San Pedro de Macorís

Monumento Nacional

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Bonao

Sabana de la Mar

Moca

Zona bajo la protección de la Oficina de Patrimonio Cultural

Patrimonio Histórico

Monumento Nacional

Monumento Nacional

Ley No. 492

27 de octubre de 1969

Decreto 138-92

30 de abril de 1992

Ley No. 123-04

Decreto 248-08

5 de marzo de 2004

17 de julio de 2008

Ley No. 50-18

24 de octubre de 2018

San José de Ocoa

Patrimonio

Histórico, Cultural y Ecológico de la República Dominicana

Ley No. 43-24

9 de agosto de 2024

** Zona costera comprendida desde Nisibón hasta la Bahía de San Lorenzo; abarca espacios de las provincias La Altagracia, El Seibo y Hato Mayor.

Fuente: Leyes y decretos dominicanos, Edwin Espinal y Welner Féliz

Tabla 2. Lista de Patrimonio Documental Dominicano

PATRIMONIO DOCUMENTAL (Ley No. 318 del 19 de junio de 1968)

Testimonios escritos del pasado histórico que ameritan y requieren adecuada conservación y clasificación en archivos o establecimientos accesibles a paleografía e investigadores.

OBJETO PATRIMONIAL

Todas aquellas obras literarias y objetos artísticos en manos de particulares que por su valor cultural fuesen clasificados como riqueza histórica o artística

Biblioteca, archivo y documentos históricos del jurisconsulto Francisco J. Peynado

PROVINCIA / UBICACIÓN

Con carácter nacional

CATEGORÍA DE PATRIMONIO LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA

Utilidad pública e interés social su adquisición por el Estado, para engrosar los fondos de la Biblioteca Nacional y el Archivo General de la Nación

Decreto 252

Santo Domingo

Riqueza Histórica Nacional

Obra literaria de Juan Bosch

Santo Domingo

Fuente: Leyes y decretos dominicanos

Patrimonio Documental Cultural de la Nación Dominicana

Decreto 334-92

FECHA DE DECLARACIÓN

18 de mayo de 1988

Ley No. 270-19

16 de noviembre de 1992

26 de julio de 2019

Tabla 3. Lista de Bienes del Patrimonio Cultural Inmaterial, antes

llamados intangibles

BIENES CULTURALES INTANGIBLES (Decreto 1009-01 del 9 de octubre de 2001)

Conjunto de formas de la cultura tradicional y popular o folklórica, es decir, las obras colectivas que emanan de una cultura y se basan en la tradición. Se incluyen en ellas las tradiciones orales, las costumbres y las lenguas, los modos de habla, la música, los bailes, los rituales, las leyendas y los mitos, los cantos y poemas populares, los juegos y las fiestas tradicionales, las fiestas patronales y carnavalescas, la medicina tradicional y la farmacopea, las artes culinarias y todas las habilidades especiales relacionadas con los aspectos materiales de la cultura, tales como las herramientas y el hábitat.

OBJETO

Festival de Atabales

Las Cachúas de Cabral

PROVINCIA / UBICACIÓN

CATEGORÍA DE PATRIMONIO

LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

El merengue

San Cristóbal Barahona De carácter Nacional

Patrimonio Cultural del pueblo dominicano

Patrimonio Folklórico de la Nación Dominicana

Patrimonio Cultural Intangible Patrimonio Folklórico de la Nación

Resolución 00913

6 de julio de 2007

Ley No. 163-13

Ley No. 215-14

Teatro Cocolo Danzante de San Pedro de Macorís, Los Guloyas

Juegos Deportivos Provinciales Barranquiteños

La bachata

San Pedro de Macorís

Patrimonio Histórico Deportivo de la provincia Valverde y del país

Valverde De carácter Nacional

Patrimonio Musical de la Nación

Patrimonio Inmaterial

Ley No. 526-14

10 de diciembre de 2013

Ley No. 209-14

6 de julio de 2014

30 de octubre de 2014

24 de junio de 2014

Ley No. 25-15

3 de junio de 2015

OBJETO PATRIMONIAL

Cocina y Gastronomía dominicanas

EL tabaco y el cigarro dominicanos

Carnaval de La Vega

PROVINCIA / UBICACIÓN

Las Marimantas de Yerba Buena Banda de Música del Municipio San Cristóbal De carácter Nacional De carácter Nacional La Vega Hato Mayor

San Cristóbal

CATEGORÍA DE PATRIMONIO LEGISLACIÓN QUE LO DECLARA FECHA DE DECLARACIÓN

Patrimonio Cultural

Ley No. 20-18

Patrimonio Cultural Inmaterial

Patrimonio Cultural Inmaterial

Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación Dominicana

Patrimonio Artístico de la Nación Dominicana

Fuente: Leyes y resoluciones dominicanas. Congreso Nacional

Ley No. 341-22

Ley No.19-23

25 de mayo de 2018 28 de julio de 2022 17 de febrero de 2023

Ley No. 68-23

Ley No. 09-25

27 de noviembre de 2023 15 de enero de 2025

Tabla 4. Lista de Patrimonios de la Humanidad en la República Dominicana reconocidos por la Unesco

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA RECONOCIDOS POR

PROVINCIA / UBICACIÓN

Ciudad Colonial de Santo Domingo

Espacio cultural de la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella

Distrito Nacional

Santo Domingo Norte

CATEGORÍA DE PATRIMONIO FECHA DE DECLARACIÓN

Patrimonio de la Humanidad

Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad Inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (Unesco)

Teatro Cocolo Danzante de los Guloyas

San Pedro de Macorís De carácter Nacional

El merengue

La bachata

La documentación registrada en el Museo de la Resistencia Dominicana sobre la lucha del pueblo contra las dictaduras y la opresión desde 1916 hasta 1965, con énfasis particular en la dictadura de Rafael L. Trujillo, de 1930 a 1961

De carácter Nacional

Distrito Nacional

Distrito Nacional

Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad Inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (Unesco)

Patrimonio de la Humanidad (PCI)

Patrimonio de la Humanidad (PCI)

Memoria Mundial

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

RECONOCIDOS POR UNESCO

No.

7 8 9 10

OBJETO

PATRIMONIAL

El Libro de Bautismo de los Esclavos El Fondo Fradique Lizardo de Folklore Dominicano, 1940-1990

Páginas Banilejas Los conocimientos y prácticas tradicionales para la elaboración y el consumo del casabe, compartida con Cuba, Haití, Honduras y Venezuela

Fuente: Unesco

PROVINCIA / UBICACIÓN

Distrito Nacional

Santiago Peravia De carácter Multinacional

CATEGORÍA DE PATRIMONIO FECHA DE DECLARACIÓN

Memoria Mundial Registro Regional América Latina y El Caribe

Memoria Mundial América Latina y El Caribe

Memoria del Mundo para América Latina y el Caribe

Patrimonio de la Humanidad (PCI) 2009 2011 2015 2024

Para el espacio cultural de la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella, las siguientes fechas son históricas por su significado como parte del PCI mundial: El 18 de mayo del año 2001, la Unesco la proclamó como «Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad» junto a otras dieciocho manifestaciones de África, Asia y Europa; y en el 2008 se inscribió en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Esa declaratoria hizo que la expresión sociocultural tradicional, local hasta ese momento, fuera conocida a nivel mundial. Esto también abrió nuevas puertas atrayendo a su espacio a periodistas, investigadores del área de la antropología y sociología principalmente, interesados y público en general, nacional e internacional.

La República Dominicana cuenta con los reconocimientos de diez patrimonios culturales mundiales y una extensa lista de patrimonio local por proteger, garantizando su continuidad en el tiempo. Una responsabilidad del Estado dominicano es la de conocer a cabalidad la historia de cada bien cultural, lo que suma al mismo valor patrimonial. En el transcurso del tiempo, sus variaciones, uso social, percepción de cercanía, lejanía o pertenencia con los comunitarios van construyendo el significado cultural. En tal sentido, hay definiciones y redefiniciones que también agregan valor al mismo. La visión actual de patrimonio cultural no es estática ni cerrada, en tal sentido, coincidimos con lo expresado por Manzini (2011):

(…) el patrimonio en su origen, posee un significado inicial vinculado principalmente a su función, pero éste a lo largo de la vida del mismo puede ir cambiando, ser enriquecido y construido con el cruce de diversas miradas; e incluso es factible que se pierda con el transcurso del tiempo. Estas particularidades son las que transforman el significado inicial en significado cultural (p. 28).

Capítulo II.

La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella: orígenes y desarrollo de una expresión sociocultural afrodominicana

Villa Mella: reseña histórica y cultural

No es casualidad que la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo tenga en Villa Mella su asiento troncal, en particular en Mata Los Indios, aunque el área geográfica cultural es más amplia y abarca hasta los Botados de Yamasá (Hernández, 2004, p. 36).

Mapa No. 1. Ubicación de Villa Mella, Mata Los Indios y la Sabana del Espíritu Santo

En la zona ya mencionada y sus alrededores se concentraron poblaciones esclavizadas africanas traídas para trabajar en las factorías azucareras establecidas en el entorno. Se conoce el nombre de tres ingenios dentro de los que operaron en el área: del siglo XVI, el Ingenio Duquesa del Virrey Diego Colón, en la zona de Higüero; del siglo XVIII, el Ingenio de San Felipe de Tomás Heredia, ubicado entre los ríos Ozama y Yuca; y del siglo XIX, el Ingenio Dolores, que más tarde se llamó La Stella, localizado en Yaguaza, Sabana Grande de Santo Domingo (Hernández, 1996, p. 17).

También se asentaron en la zona esclavizados procedentes de San Lorenzo de Los Mina y de Haití. Con la ocupación de la parte oriental de La Española por el presidente haitiano Jean Pierre Boyer, en 1822, se oficializa la presencia de estos últimos en el territorio. Sobre esta presencia Veloz (2002) afirma: «Algunos de los grupos haitianos, como el de los llamados “Morenos” permanecieron Villa Mella, en donde se practican “reinados”, y modalidades festivas» (p. 115). Dichas informaciones ponen al descubierto una presencia africana desde cientos de años atrás, y también haitiana —aunque más reciente—, lo que explica las tradiciones afro en la zona. Además, los esclavizados del Santo Domingo español presentaban una amplia diversidad de etnias africanas (Deive, 1997, p. 14).

Villa Mella y su entorno, además, presentan algunos elementos de supervivencia aborigen como son los nombres de los sectores Guaricano, Mata los Indios, los Casabes y la sección Guanuma. Asimismo, el uso y elaboración del casabe de yuca ( Manihot esculenta ) y de la chola de la guáyiga (Zamia pumila) confirman dicha sobrevivencia. Ambos tubérculos fueron muy importantes en la dieta aborigen; por ejemplo, hay una ruta del casabe en Villa Mella. Los conocimientos y prácticas tradicionales para la elaboración y el consumo del casabe fueron reconocidos, como ya lo expresamos, en 2024 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, siendo el reconocimiento más reciente realizado a un bien patrimonial cultural dominicano. Probablemente, las prácticas de elaboración de casabe, así como el uso de la guáyiga, pudieron ser transmitidas por los aborígenes a los esclavizados.

Villa Mella es el nombre actual de lo que hasta 1875 se denominaba la Sabana Grande de Santo Domingo, por pertenecer a la comunidad de Santo Domingo. El 7 de agosto de 1875 pasó a ser puesto cantonal con el nombre de Sabana Grande del Espíritu Santo, señala Tolentino (1993, p. 450). El nombre, en honor al Espíritu Santo, le viene dado por la devoción generalizada de muchos años hacia él. Trece años más tarde, en 1888, se erigió en común con el nombre de Mella. En esta ocasión, el reconocimiento era para uno de los Padres de la Patria dominicana, el general Ramón Matías Mella Castillo. Más adelante, en 1932, lo transfirieron a la provincia Trujillo, San Cristóbal; en 1938, a la provincia Monte Plata; y en 1941 la incorporan al Distrito de Santo Domingo, de acuerdo con Tolentino (1993, p. 451). En 1956 la sección de Villa Mella resulta de la fusión de los siguientes parajes: Sabana Perdida, Santa Cruz de Villa Mella, San Felipe y Villa Mella.

Según la ley 163-01, San Felipe de Villa Mella o Villa Mella es una sección del municipio de Santo Domingo Norte con los parajes: San Felipe, Hornillo, Haras Nacionales, Carlos Álvarez, Mata los Indios y Chaparral. Dejó de pertenecer al Distrito Nacional a partir de esta ley que crea la provincia de Santo Domingo con los municipios Santo Domingo Norte, Santo Domingo Este, Santo Domingo Oeste y Boca Chica. Tanto Villa Mella como Mata los Indios se consideraban zona rural; ya no.

Otras expresiones culturales, además de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, existen en este espacio. Dentro de ella se encuentran: la Velación, el Maní, la Dolorita, el pri-pri y los palos. De estos dos últimos hablaremos más adelante. En la Velación se toca palos —y, en ocasiones, hay quienes hacen unas piezas de los congos—, pero su característica fundamental es la interpretación de la salve. En el Mamey de Villa Mella hay dos velaciones que se le hacen a la Virgen de la Altagracia; una de ellas, iniciada por el señor Leonino Martínez, tiene una antigüedad de 97 años .

Según Rosenberg (1997): «En la República Dominicana, las manifestaciones religiosas más generalizadas se concentran en el conjunto de creencias y prácticas manifiestas en “la velación”. La velación es la expresión tradicional de la religiosidad de la población en la sub-región sur-oeste central

[San Cristóbal, Peravia, San José de Ocoa, Azua, Barahona, Elías Piña, Independencia, Pedernales, Bahoruco y San Juan de la Maguana] que combina aspectos fundamentales de la cultura como lo económico, social y también lo político. El término incluye una variedad de actividades y creencias, según la sociedad y las relaciones entre ellos» (p. 12). Para Davis (1981): «La fiesta de santo es denominada “velación”, ”vela”, “noche de vela”, o “velorio de santo”, según la región» (p. 23).

La Velación y la salve tienen un vínculo muy estrecho. Sobre la salve, Davis (1981) afirma:

En la República Dominicana, este género musical, difundido desde el catolicismo formal al popular, o bien por campesinos españoles antes de su emigración o bien en la misma República Dominicana, comprende todo un espectro de gran variación; su amplitud ha llegado al grado en que una clase principal de la salve dominicana emplea poco o hasta nada de la letra sagrada de la Salve Regina.

La salve dominicana actual comprende lo que se puede ver como dos extremos estilísticos: uno que se considera altamente sagrado y otro bastante secular dentro de su contexto religioso, con todo un espectro de variedades intermedias que caen entre los dos extremos (pp. 26-27).

Anteriormente, la salve en Villa Mella se tocaba con los siguientes instrumentos: el balsié, la tambora, las maracas, los panderos y la güira. En los últimos años, nuevos instrumentos han sido incorporados: palos, guitarra, bajo y ocasionalmente instrumentos de viento. Enerolisa Núñez destaca como una de las intérpretes de salve. Otros grupos reconocidos por tocar e interpretar salves son: Grupo Café Moreno, Grupo Ogún Balenyó, Alejandro Martínez y su grupo de salves, Grupo de salves San Miguel, y el Grupo de salves El Mamey. Esteban Payano, además de sobresalir en el toque y canto de salves, también toca congos y palos. Dentro de los tocadores de palos se encuentran: Esteban Payano, los Hermanos Moreno, Richard Campechano, el Negrón de Sabana Perdida y Félix Tatica.

El Maní es una fiesta del vudú dominicano; en otros lugares le llaman prillé. En este se toca y canta salve a la divinidad a la cual se le hace el Maní. Se diferencia de la velación porque en esta se interpreta y toca la salve

por alguna promesa cumplida a la virgen o al santo al cual va dedicada, mientras que en el Maní las salves son a: Anaísa, San Miguel (Belié Belcán), San Santiago (Ogún Balenyó), etc. Los instrumentos utilizados para el Maní son: atabales, balsié, guitarra, panderos, güira.

Por otra parte, La Dolorita es una antigua tradición en Los Moreno a la Virgen de los Dolores, que fue iniciada por la familia Moreno. La misma convoca a comunitarios e interesados y se da con participación masiva. Se hace novenario, procesión y la fiesta en la ermita. La fecha es movible, porque es la semana antes de la Semana Santa, denominada por el catolicismo como la Semana de los Dolores. El templo es decorado para la ocasión, hay actividad religiosa, se tocan salves y palos, y se ofertan comidas tradicionales y dulces.

Villa Mella: datos geográficos

Villa Mella está localizada al norte del río Isabela, a unos 12 km de la ciudad de Santo Domingo. Su extensión territorial es aproximadamente de 408.1 km². Sus límites son los siguientes: al norte, el río Yuca y la Victoria; al este, Sabana Perdida y la calle de Marañón 1ro.; al sur, el río Isabela y Santo Domingo; y al oeste, el río Yaguasa y Guaricano. Por su parte, Mata los Indios está ubicado al norte del río Isabela, a unos 10 km desde el centro del Distrito Nacional. Presenta una vegetación de bosque húmedo subtropical autóctona, que se ha reducido bastante por efecto de la expansión urbanística en la parte sur. La hidrografía está representada por los ríos Ozama, Isabela y el arroyo Yabacao, principalmente.

Villa Mella fue impactada por la construcción de la primera línea del Metro de Santo Domingo, pasando a tener la moderna vía de transporte desde el 2009. Este hecho impulsó a los sectores económicos a invertir en la zona, sobre todo en negocios y viviendas, lo que generó un incremento en la población. El auge de la construcción de viviendas en el área ha sido responsable de un acelerado proceso de urbanización en la zona. No hay estadísticas demográficas particulares del sector Mata los Indios, pero sí de Santo Domingo Norte, municipio al cual pertenece. La población total de este municipio es de 674,274, según la ONE (2021, p. 66). Sus parámetros reflejan

que la mayoría de los hogares corresponden a las categorías socioeconómicas de pobreza («muy bajo» y «bajo»).

Las cofradías en La Española: definición e historia

La palabra cofradía se refiere a un conjunto de personas relacionadas con al menos un fin común. En la acepción religiosa occidental, el término está vinculado al cristianismo católico. La cofradía como entidad religiosa católica atañe a un tipo de asociación de personas afines en torno a una advocación, la cual puede ser Jesucristo, la virgen o un santo, principalmente. La finalidad va desde lo religioso hasta lo asistencial, y tienen su origen en España. Las cofradías de africanos también surgieron en España, por el siglo XIV, en Sevilla (Ortz, 1992, pp. 4 y 5). No hay dudas de que sus inicios están relacionados con fines de socorro o ayuda mutua en los momentos difíciles y a veces inesperados de enfermedad y muerte. Las cofradías religiosas, a la vez que unifican en torno a una advocación que los convoca a espacios de gozo espiritual, también asisten en los momentos de tristeza y ante la muerte. Tenían establecida una cuota de ingreso y una periódica para cubrir los costos de la celebración del patrón y de los funerales de sus miembros.

Las cofradías católicas llegaron a América después del Almirante Cristóbal Colón, quien, en su segundo viaje, en 1493, trajo al continente americano y a La Española los primeros religiosos (Oviedo,1988, p. 42). La religión cristiana católica se convertiría más adelante y por imposición en la oficial de las colonias españolas en América. Fue en la isla La Española donde se establecieron las primeras instituciones españolas en todos los órdenes, como se ha dicho. Por tanto, la primera cofradía en América y esta isla estuvo ubicada en Santo Domingo, en la Iglesia del Hospital de San Nicolás de Bari, desde 1503. Fue la Cofradía de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora, compuesta por las más distinguidas personas de la ciudad que celebraban su fiesta el 8 de diciembre, día de la Santa Patrona (Utrera,1978, p. 328; Rodríguez, 1975, p. 152).

Los africanos, traídos desde el siglo XV y en forma masiva en el XVI para trabajar en condiciones de esclavizados en las plantaciones azucareras, fueron la principal fuerza laboral. Producir azúcar cobró la vida a muchos y trajo consigo inenarrables castigos. Ellos no podían pertenecer a las cofradías de blancos, por lo que se les autorizó a formar las suyas bajo las reglas establecidas. Según Deive (1980, pp. 395-397), las siguientes cofradías estaban conformadas por negros: La Cofradía de San Cosme y San Damián, Nuestra Señora de la Candelaria, San Juan Bautista, Nuestra Señora de los Remedios del Carmen y Jesús Nazareno, Santa María de la Magdalena, la del Espíritu Santo, entre otras.

Las cofradías en la época colonial tenían como cofrades a españoles o a esclavizados unas, y otras a morenos libres y mulatos. No hemos encontrado información de si hubo o no presencia aborigen en las cofradías coloniales de La Española, pero sí en México.

Las cofradías se desarrollaron con rapidez por todo el territorio virreinal, tanto en las zonas rurales como en las recién fundadas ciudades. Tomaron fuerza al interior de la república de indios, así como dentro de las poblaciones de europeos, africanos, orientales y castas en las ciudades y en el campo (García, 2008, p. 127).

Según Sosa (2019): «La difusión de las cofradías se hizo expansiva en los pueblos de indios, y se adecuaron a través de las órdenes evangelizadoras para fomentar la participación de la comunidad en las ceremonias litúrgicas» (pp. 27-28). Es un punto merecedor de una investigación en profundidad en la documentación de la época con sus posibles implicaciones. Hubo cofradías también en Cuba, mejor conocidas allá como «cabildos», con iguales fines que las de La Española.

En las cofradías de españoles o de blancos no se permitía la entrada a esclavizados, ni libertos, ni mulatos, como dijimos anteriormente, pero sí a la inversa: los españoles podían pertenecer a las demás (Deive,1975, p. 217).

Casi todas se asentaban en la Catedral, pero hay dudas si la del Espíritu Santo tenía otro templo. Su existencia como institución de la iglesia cristiana católica estaba regulada por la misma iglesia, por tanto, debían obediencia al prelado. Su vigencia estaba sujeta a las autoridades reales y eclesiásticas.

Las cofradías fueron favorecidas con indulgencias y por los gobernadores; sobre todo las cofradías de las ciudades, que eran de blancos. Las Leyes de Indias recogen todo lo relacionado con las cofradías y hermandades. Se observaban las africanas para evitar excesos. En el siglo XVII se reglamentó su fundación al tener licencia del rey. En el siglo XVIII una circular del Consejo Real del 27 de octubre de 1715 prohibía a las hermandades y cofradías la venta en la puerta de los templos de alhajas, alimentos y otros efectos (Rodríguez,1975, p. 147).

Las cofradías proliferaron en tiempos pretéritos, y muchas permanecen todavía, aunque no con la relevancia de siglos atrás. Utrera (1978, pp. 328-335) señala que, según conteo realizado, había un número de sesenta cofradías en existencia. La información se advierte como incompleta, por lo que se infiere que no fueron contadas en su totalidad. De todas maneras, más de sesenta cofradías colocan a esta institución como una de las más atractivas y concurridas. La iglesia permitió las cofradías a los esclavizados, libertos y mulatos bajo su supervisión directa. Era necesario autorizar ese tipo de colectividades porque fortalecía los lazos de los cofrades sometidos a discriminación de todo tipo y maltrato; además servía como válvula de escape y una forma de mantener sus identidades. «Las cofradías de negros fueron, igualmente, elementos claves en la ciudad de Santo Domingo para el mantenimiento de tradiciones» (Veloz, 2002, p. 116).

La más importante de todas las cofradías de negros era la de San Juan Bautista, cuyos cofrades eran morenos libres y data del 1602 (Deive, 1975, p. 217). Las cofradías de blancos eran las más comunes. En las cofradías de los esclavizados, las autoridades se vieron forzadas a flexibilizar un poco las reglas para estimular la fe; por lo que permitieron la inclusión de algunos elementos de las culturas africanas en las ceremonias y solemnidades religiosas. Es así como se incorporaron desfiles presididos por un rey y una reina con su corte y amenizados con música y bailes. «La secularización de los cabildos y cofradías hizo derivar los bailes y desfiles de los negros hacia

ceremonias de carácter profano» (Deive, 1975, p. 219). Con esto se dio un proceso de sincretismo y esas costumbres incorporadas sobreviven todavía.

La sensualidad de los bailes africanos en una sociedad colonial de apariencia decorosa rompía con la discreción de la vida tradicional. El sonido de los tambores era un llamado a la disipación y, de alguna manera, una vuelta a las raíces ancestrales de los africanos, quienes disfrutaban en sus celebraciones.

Una diferencia entre las conmemoraciones a los santos realizadas por los esclavizados en comparación con las hechas por los españoles estaba en que los primeros, aunque en apariencia celebraban la advocación correspondiente cristiana católica, no la veneraban en sí como los españoles, sino que conmemoraban a alguna divinidad africana. Así hacían conexión con sus raíces y espiritualidades aliviando su casi total desarraigo. La apertura concedida por las autoridades fue parcial, no completa. El sincretismo fue común en las colonias americanas, por tanto, expresiones culturales de diversos países tienen una dualidad aparente del santo cristiano católico y su correspondiente en la expresión desarrollada. Es el caso del vudú dominicano, donde se ha podido listar distinguiendo las distintas equivalencias (Deive, 1975, p. 226).

Como vemos, las cofradías proporcionaban quizás uno de los pocos espacios a los esclavizados para conectar espiritual y culturalmente con su mundo africano dejado atrás. Como asociaciones de bien común, se ayudaban entre sí y especialmente brindaban solidaridad y velaban por los sufragios. Aumentaron en número junto a las hermandades durante el siglo XVIII en la colonia de Santo Domingo español. Casi a finales de ese siglo, en 1784, el Carolino Código Negro en la Ley 2 prohibió los nocturnos y clandestinos bailes y rituales mortuorios llamados Bancos en la casa del difunto o parientes desde antes de morir y después (Malagón,1974, p. 164). Dichos Bancos estaban asociados a los negros Mina y Carabalíes, que eran los de mayor presencia. El ritual del Banco se mantiene hasta nuestros días.

Había rivalidad entre las cofradías cuyos miembros eran españoles y las africanas según la existencia y calidad del patrimonio material de cada una.

Los esclavizados, mulatos y morenos no podían ir delante de los españoles en las procesiones, ni tampoco sentarse delante ni al lado de ellos en las misas, sino detrás. Los morenos sí podían ir delante de los esclavizados. Al respecto, Deive (1975) señala:

Todas las cofradías, tanto blancas como negras, rivalizaban en riqueza y ostentación. Los inventarios de las pertenencias de la Capilla de los Remedios del Carmen, hechos en 1789, arrojan la existencia de numerosos objetos de oro, plata y perlas. Muchas veces, las cofradías se enfrascaban en pleitos y discusiones relativos a los derechos de preeminencia sobre antigüedad y puestos en procesiones y otras ceremonias religiosas, como los tenidos entre la de San Juan Bautista y la del Carmen. (p. 218)

Por otra parte, la cofradía del Espíritu Santo se diseminó por muchos lugares de la isla y en el siglo XVIII existía en Baní. Era de «reglas fuertes», una manifestación sincrética afrocatólica que a menudo derivó hacia el espiritismo. Los esclavos enfermos de los ingenios eran atendidos en dicha casa (la casa de la cofradía en Baní) y sabemos que el Mayordomo de la cofradía del Espíritu Santo de Cotuí murió en 1749 (Larrazábal, 1975, p. 136). Pareciera ser que el Espíritu Santo fue una de las más comunes advocaciones de las cofradías de la isla, este representa el mismo espíritu de Dios y es parte de la trilogía conocida como la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es la tercera persona de la Santísima Trinidad, igual al Padre y al Hijo, y comparte la esencia divina de Dios.

Es probable que los cofrades africanos fueran en mayor número esclavos domésticos, jornaleros o especialistas en algún oficio, dado el tiempo que se debe dedicar a las prácticas religiosas y las obligaciones económicas. A pesar de las reuniones, no hubo problemas sociales ni alzamientos planificados desde las cofradías, afirma Deive (1980, p. 397). El trabajo del esclavizado de las plantaciones era muy intenso, siendo muy escaso el tiempo libre. En cambio, los domésticos podían disponer con mayor facilidad de tiempo para atender la devoción. Las cofradías se convirtieron para los africanos en instrumentos de memoria en cuanto rememoraban en sus celebraciones elementos culturales propios. No perecieron sus divinidades y rituales, por el contrario, tomaron vida y forma en otras. Ahí queda su legado en expresiones culturales llamadas afroamericanas.

Baní, San Cristóbal, Villa Mella, San Juan de la Maguana, Las Matas de Farfán, Elías Piña, Cotuí, Cevicos y San Francisco de Macorís son los lugares en los cuales se reportaron nueve cofradías afrodominicanas casi a fines del siglo XX. De esas nueve, tres están dedicadas al Espíritu Santo: El Batey en San Juan de la Maguana, Villa Mella y Cotuí (Davis, 1987, p. 194).

También hay cofradías del Espíritu Santo en Las Matas de Farfán (Davis, 2010, p. 84), en Comendador, Elías Piña (Davis, 1987, p. 194), De Oleo (2024, pp. 139-169) y la de Bánica, Elías Piña en estudio (Tavárez, 2018, p. 13).

Garrido (2004) menciona los palos o atabales en San Juan, cuyos tocadores son de la Cofradía del Espíritu Santo. Describe además sus instrumentos, que son tres tambores: palo mayor, palo mediano y alcahuete; e indica la importancia de su toque para el último suspiro del hermano moribundo (pp. 52-53). En la sección Santa María del municipio de San Cristóbal hay una celebración del Espíritu Santo. Esa cofradía también lo celebra el jueves Día de Corpus Christi, festividad cristiana católica cuya fecha no es fija (Puello, 2004, pp. 6-20).

Orígenes de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella

El establecimiento de las cofradías en la isla se remonta, como hemos señalado, al siglo XVI, expandiéndose por el territorio isleño a lo largo del tiempo. Hasta el momento se tienen varias versiones del origen de la tradición en Villa Mella, destacando que fue el mismo Espíritu Santo quien apareció con los instrumentos en el pueblo. Varios entrevistados lo afirman, incluyendo Enrique Minier, actual capitán de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. Hay quienes explican que se apareció a unos niños; otros indican que se oyeron varias noches toques de congos y según se acercaban a donde el sonido se escuchaba iba desapareciendo el sonido, hasta

que al llegar encontraron los instrumentos, una paloma, un globo terráqueo y las veintiuna canciones. Algunas personas señalan que el Espíritu Santo se le apareció a la señora Tií de la Cruz.

Una versión distinta sobre el hallazgo de los instrumentos musicales y el Espíritu Santo proviene de la señora Amantina Mercano, informante de Lizardo (1974), el 20 de noviembre de 1955. Es la siguiente:

(…) encontraron al Espíritu Santo, recostado de un tronco de Copei [Clusia rosea], cuando buscaban el sitio para fundar el pueblo. Este tenía una paloma blanca en la mano en actitud de volar, y a sus pies encontraron el Palo mayor, el Alcahuete, la canoíta y una maraca de metal. El Espíritu Santo indicó que estos instrumentos eran para que tocaran en su honor y enseñó él mismo los pasos del baile (p. 114).

Otros expresan que apareció el Espíritu Santo en una mata de naranja o en el espacio ocupado por la Parroquia Espíritu Santo, al lado del Parque Central Ramón Matías Mella, en la calle del mismo nombre. Hay quienes dicen que apareció en el sitio ocupado hoy por la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), en la calle Ramón Matías Mella o en la Finca de Don Tito, próximo a la parada Mamá Tingó, ubicada en la calle Hermanas Mirabal. Sobre las distintas historias en torno al tema se puede consultar a Cartagena (1975, p. 13) y Hernández (1996, p. 31).

Está claro en la memoria colectiva que el Espíritu Santo dejó los instrumentos musicales usados por la Cofradía de los Congos de Villa Mella y las veintiuna canciones, pero no hay acuerdo sobre el lugar preciso de Villa Mella dónde sucedió. Sin embargo, su ubicación fue en el pueblo, en uno de los sitios mencionados. Hasta el día de hoy, Mata los Indios es el tronco de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella y sus ramas se han esparcido a Mono Mojao (San Felipe), Mata Gorda, Sabana Perdida, Juan Tomás, Sierra Prieta, La Victoria y los Botados de Yamasá en Monte Plata (Hernández, 1996, p. 27).

Instrumentos musicales de la Cofradía: canoíta, maracas, congo mayor y congo menor. Descripción elaborada por Fradique Lizardo y compilada en los tomos VIII, IX y X de los Cuadernos Fradique Lizardo de Folklore , publicados por el Centro León

Paloma que representa al Espíritu Santo

El Espíritu Santo está representado por una paloma de metal que fue dejada por él, como se dijo anteriormente. Los instrumentos que llevó y continúan siendo los mismos hasta hoy son dos tambores: el congo mayor y el conguito, también nombrado congo menor o alcahuete, una canoíta y un par de maracas; regularmente son más de un par. Se tiene información, por parte de Vicente M. Pacheco, de que Juan Pío Brazobán agregó a los congos saxofón y balsié (Cartagena, 1975, p. 29). Sin embargo, esto no trascendió y siguen siendo los mismos instrumentos originales los ejecutados en las festividades.

Informantes, portadores y comunitarios conocen que el componente africano tiene mucho peso en la antigua tradición sociocultural. La memoria más antigua de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella corresponde a la señora Tií de la Cruz, a quien recuerdan como cabeza por 1850. Legó los congos a Lorenza Jerez y Sebastián Polanco, abuelos de Juan Pío Brazobán, quien fuera rey. Estos, a su vez, los legaron a los padres de Juan Pío, y es el padre de Juan Pío quien le pide a Sixto, su nieto que tocaba el congo mayor, que sea capitán. Antes había legado junto a Pío a su hija Nina, pero se necesitaba un músico, por lo que eligió a Sixto Minier (Hernández, 1996, p. 29). A su muerte, en 2008, dos sobrinos lo relevan, primero Cleto Núñez, Pai, y Agustín Minier; luego Enrique Minier, hijo de Sixto Minier.

Afirma Deive (2015) que:

(…) La cofradía es una hermandad compuesta por un conjunto de músicos cuyos miembros están ligados a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad y entre sí por lazos de parentesco espiritual. Organizada jerárquicamente, todos ellos deben cumplir las funciones que se les han encomendado y que se transmiten por herencia social y familiar. Esas funciones consisten en la celebración de las fiestas del Espíritu Santo y de la Virgen del Rosario, así como en llevar a cabo las ceremonias fúnebres de sus adeptos fallecidos, a quienes se les dedican veintiún toques con sus instrumentos característicos: los congos, que son dos tambores, el mayor y el alcahuete, el conguito, las maracas y la canoita. Lo más notable de los Congos de Villa Mella es el canto de llamada y respuesta, cuyo estilo coral se parece al congo-angolés. La música es altamente africana y la danza española (p. 347).

Por otra parte, una aclaración oportuna en torno al término cofradía en el contexto de Villa Mella se debe hacer. Para ellos todos los grupos que tocan congos reciben el nombre de cofradía, lo cual contrasta con el criterio religioso expuesto anteriormente.

Música: instrumentos, fabricación, toques y danza

Los instrumentos musicales dejados, según la tradición, por el Espíritu Santo han sido descritos por Lizardo (1974), Cartagena (1975), Davis (1976), Sánchez (1997), Hernández (1996), Hernández & Sánchez (1998), Hernández (2004) y Santana y Sánchez (2022), entre otros. Todos estaban elaborados de madera; sin embargo, hace unos años han experimentado hacerlos de plástico, o sea, de policloruro de vinilo (PVC). Se trata de un material resistente y de bajo costo usado comúnmente en la construcción y la plomería. Las razones de esta nueva alternativa son las siguientes: es una forma de contribución con la preservación del medio ambiente, debido a las dificultades por las prohibiciones de la tala de árboles en la zona, y dado el abaratamiento de los costos de producción, entre otras. Según los congueros consultados, no afecta ni altera el sonido de los congos; pero hay quienes no están de acuerdo con esa opinión.

También vimos maracas hechas con flotas de inodoro de material plástico. Sin embargo, no ha habido en ninguno de los dos casos un reemplazo de la madera por el plástico, sino una variación experimental que diversifica los materiales de fabricación. La madera sigue siendo la materia prima principal para la realización de estos, como veremos en cada caso más adelante. Además, es importante apuntar que, de los cuatro instrumentos de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, la canoíta hasta el momento continúa siendo el único cuya fabricación es solo de madera; en este no se ha experimentado con el plástico ni ningún otro material.

La música, considerada como un lenguaje universal, convoca, atrae, une, comunica, dialoga, trasciende fronteras, idiomas, culturas, y sirve para compartir sentimientos e ideas, entre otras cosas; por medio de los instrumentos se crea un vínculo entre los ejecutores y sus receptores. La danza es el complemento de esa música de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, portadora de mensajes de antaño; el mensaje es algo profundo que se siente y va más allá de la música y danza. Esta es una expresión antigua que ha traspasado muchas generaciones. Veamos cómo lo define Zoneida de la Cruz, estudiosa del folklore dominicano e investigadora de las costumbres y tradiciones de Villa Mella:

Son portadores de mandatos para la vida. El toque de las maracas es de armonía y las peronilas indican unidad y armonía. El toque de los tambores es de alegría y tristeza. El toque seco es de tristeza y el toque corrido es de alegría. Esos toques llaman a la paz y el ondear de la falda es el ondear de las alas de la paloma del Espíritu Santo. La canoa es el símbolo de la forma en que llegaron los negros africanos, de las condiciones que llegaron amarrados como animales (comunicación personal, 16 de mayo de 2025).

La peronila o peonia ( Ormosia krugii ) es un árbol nativo cuyo nombre común es palo de peonía o de peronila. Se usan sus semillas para el sonido de las maracas, dado la dureza de las mismas. Para Edis Sánchez, las semillas de cigarrón ( Pseudobombax ellipticum ) se usan más que la peronila.

La cita anterior es una conceptualización sobre estos instrumentos musicales, vinculante con su uso social, experiencia y práctica marcada por esta herencia sociocultural. Esos mensajes transmiten una visión de los valores básicos y significados de esta Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella que debe ser un norte presente. Es una invitación a permanecer unidos en el tiempo por los lazos de parentesco biológico, social y ritual. El desglose de cada uno refiere una enseñanza de valores para la vida cotidiana, transmitidos a través de la música y la danza, recordando la presencia del Espíritu Santo entre ellos, convocando a sumarse, a ser parte de esa antigua tradición.

A continuación, se presenta una descripción de cada instrumento musical del conjunto.

Los Congos

Corresponden al grupo de los membranófonos. Son dos: congo mayor y congo menor; a este último se le llama también conguito, alcahuete y palo menor. Tradicionalmente se fabrican en madera de lana, Ochroma lagopus , jabilla, Hura crepitans , o aguacate, Persea americana . El congo mayor presenta dos parches, que son: el superior, por donde se toca, de cuero de chiva, y el inferior, de cuero de vaca o de toro. Sus dimensiones son 36 pulgadas de largo x 8½ pulgadas de diámetro. El conguero, persona que ejecuta dicho instrumento, debe atarlo a su cintura y ponerlo entre sus piernas para poder tocarlo. Tiene un sonido más grave, por tanto, se escucha más. El conguito es más pequeño; sus dimensiones son de 11 a 12 pulgadas de largo x 6½ pulgadas de diámetro. Tiene cuero de chivo en la parte superior, para ejecutarlo, y se toca sentado, colocándolo entre las piernas. Tiene la parte inferior como el congo mayor, con cuero de res, y no se toca. Los congos solo se encuentran en la Sabana del Espíritu Santo.

Instrumentos musicales de la Cofradía: congo menor y congo mayor

El rey, Bienvenido Armando Brazobán, tocando la canoíta; Román Minier, el congo menor; y Francisco Nolasco (Biú), el congo mayor

Miembros de la Cofradía y otros asistentes a un Banco tocando durante la celebración

Congo también es el nombre de un río caudaloso africano. También se llamaba así a los esclavizados africanos embarcados forzosamente desde los puertos localizados en la cuenca de dicho río o llegados a América en tiempo de la trata de esclavizados (Hernández, 2004, p. 32). Continuando con la música, vimos que el estilo coral Deive lo señaló como congo-angolés, y los instrumentos musicales mencionados también son atribuidos a la misma región con origen bantú (Hernández & Sánchez, 1998, p. 67). Sin embargo, no necesariamente la procedencia era solo del área del Congo, aunque sí fue la que le diera el nombre. «Los datos obtenidos nos permiten afirmar que podrían provenir de una amplia faja que va desde Ghana a Angola, pasando por Togo, Benín, Nigeria, Camerún y Congo» (Hernández, 1996, p. 34).

Las maracas

Los instrumentos, la música y el coral de la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella, tiene origen africano; pero el caso de las maracas merece una atención especial. Los aborígenes de esta isla fabricaban y usaban, para sus actividades lúdicas, maracas hechas del árbol higüero, Crescentia cujete «La maraca, común a todos los pueblos arawacos y orinoco-amazónicos, estaba constituida por el fruto seco del higüero, extraída su pulpa y puesta a secar la corteza, la que luego era llenada con piedrecillas que hacían las veces de sonaja» (Veloz, p. 224). Los esclavizados encontraron maracas en la isla, pero era un instrumento que ellos conocían de África también. Al norte del lago Tanganika hay maracas al igual que:

En varias regiones del África occidental —Costa de Marfil, Dahomey, Sudán— se da un tipo de maraca consistente en una redecilla a la que se sujetan huesos de frutas, conchas e incluso vértebras de serpiente, envolviendo una calabaza (…) los elementos sujetos a la redecilla percuten sobre el contorno del receptáculo, a semejanza de las sonajas en suspensión sobre el cuerpo del bailarín. (…) En algunas tribus del África oriental la maraca es tocada por mujeres, que se reúnen a veces por centenares, en una especie de rito vital (Varela, 1984, s/p).

Instrumentos musicales de la Cofradía: la maraca

En torno a ese instrumento musical debió darse un proceso sincrético entre ambos grupos sobre su fabricación y uso. Este tema merece ser investigado exhaustivamente por especialistas. Los procesos sincréticos socioculturales sucedieron en la isla en distintos órdenes. En las raíces de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella están presentes, además de lo africano, lo europeo y lo aborigen. Las maracas, también idiófonos de sacudimiento, se construyen de higüero pequeño; este se limpia para luego poner semillas naturales sonadoras y un palito de empuñadura (Hernández, 1996, pp. 35-36; Hernández, 2004, pp. 42-43). Se asume que una sola persona originalmente tocaba las dos maracas, pero es flexible el número de maracas y el de ejecutantes. Es decir, una misma persona puede tocar a la vez una, dos y hasta tres, depende del número de tocadores que haya donde se está tocando. Este instrumento permite la integración de otras personas al conjunto original y también puede ser elaborada y ejecutada musicalmente por hombres y mujeres.

Elaboración de una maraca

La canoíta

«Idiófono de entrechoque, construida por dos palitos, uno cilíndrico y otro ahuecado en forma de canoa» (Santana y Sánchez (2022, p. 221). No se percute del lado ahuecado, sino del otro. Para su elaboración se precisa de madera fuerte, principalmente de dos árboles: jabilla, Hura crepitans , o capá, Spirotecoma rubriflora. «Tanto la canoa propiamente dicha como su remo percuciente miden unas 13 pulgadas de largo» (Hernández, 1996, p. 38). Para Lizardo (1988), «La canoíta es el instrumento rítmico acompañante y principal de los tambores congos, y como tal es quien inicia los toques de estos» (p. 189). Los sonidos de este instrumento pueden ser graves y agudos, dependiendo de la forma de ejecutarla; para muchos la canoíta es la clave. Este instrumento puede ser fabricado y tocado de forma indistinta por hombres o mujeres.

Instrumentos musicales de la Cofradía: la canoíta

Fabricación de los instrumentos musicales

Según nos informó Enrique Minier, capitán de la Cofradía de los Congos de Villa Mella, los instrumentos son fabricados por los mismos cofrades. Él tiene los congos de Sixto Minier, su padre. El capitán sabe elaborar maracas y canoíta. También Teresa Minier y su hermano Eddy Minier, Chulo, elaboran maracas y canoítas; lo aprendieron mirando a su padre Jesús Minier, quien hacía congo mayor, canoíta, tambora y palos. Eddy es un reconocido fabricante de congos; actualmente fabrica tambora, tamborita, juego de

congos, canoíta, palos, balsié, pandero, maraca y güiro de lata de aceite. El pandero se usa para tocar la salve. Eddy señala que la jabilla ( Hura crepitans ) es un árbol cuya madera es buena porque no raja para fabricar instrumentos. Señala que la madera se tumba solo en luna llena, porque es la tradición. Él ha comprobado que, tal como dicen, «raja» si se corta en luna nueva. Se siente más fabricante de instrumentos que músico; pero si hay que cantar y tocar, lo hace y sabe hacerlo. En su experiencia, el congo es el instrumento más fácil para elaborarlo. Recuerda como su padre, para cortar el palo de javilla para fabricar instrumentos, primero le ponía la mano y hacía una oración pidiendo permiso. Él hace lo mismo. Se mantiene enseñando cómo fabricar instrumentos a quien desea aprender y es facilitador de talleres para niños de la escuela. A través de él se mantiene una línea de enseñanza sobre fabricación de los instrumentos musicales ya mencionados. Esa tradición sigue su curso en la línea de transmisión de conocimientos y prácticas.

Los toques

Las canciones de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella se conocen con el nombre de toques. Fueron dejadas por el Espíritu Santo y son veintiuno. Los cantantes pueden ser hombres o mujeres, no hay una preferencia por alguno. Al respecto, señala Hernández (1996) que «En realidad los toques son más de 21. Pero 21 es un número sagrado en consonancia con la idea del origen divino de los instrumentos, que se dicen “propiedad del Espíritu Santo y personificación del Espíritu Santo”» (pp. 4041). Si bien las letras de dichas canciones están en castellano, estas presentan rastros de lenguas africanas. En Villa Mella, de hecho, existe el dialecto «pororó», vinculado a lenguas africanas y que enfrenta una seria amenaza en su permanencia.

Los toques son de «llamada y respuesta», tipo africano, es decir, se canta solo y en coro. Según Hernández (2004), «Se tocan y cantan en el noveno día de la muerte, en el cabo de año o aniversario de la muerte y en el Banco [último rezo a los 3-5 años de muerte]. Pero, además, se bailan en el cabo de año y en el Banco. El toque o canción más sagrada se denomina Kalunga, de quien ya sabemos que es la deidad del mar y de la muerte en la región

congo-angoleña. Otros toques evidencian procedencia africana, tales como “Bembe koko”, “Ya cantan lo(s) gallo(s)”, “Pembué chamaliné”, “Ma Yungué” y “Antonio Bángala”». (p. 77). Para informaciones más detalladas sobre el tema, recomendamos consultar a Hernández (1996, 2004), así como a Santana y Sánchez (2022).

Los títulos de los toques recogidos por Carlos Hernández son los siguientes:

1. Bembé Yagua

2. Palo Mayor

3. Camino Reale

4. Kalunga

5. Ya cantan lo(s) gallo(s)

6. Oh Vicente

7. Traigan la Botella

8. Pambué Chamaliné

9. Mamá Yungué (Ñungué)

10. Bembe Koko

11. Juana Veloz

12. Juana Polo

13. Congo Mayor

14. Memoria a Colinó

15. Oh Yacabelo

16. Oh Kikondé

17. Yaguacila

18. Ensilla mi caballo

19. Alé Bambó

20. Ya lo ve

21. Gayumba eh

22. Antonio Bángala

23. Lambe lo deo (Lame los dedos)

24. Manda matá la mué

25. En el nombre'e Juana

26. Yo quiero bebé café

Otra versión que hemos obtenido, por la vía de Zoneida de la Cruz, tiene títulos de 21 toques, difiriendo de la anterior lista en una llamada «Criollo»; la cual no aparece en el listado de Carlos Hernández. En este segundo listado faltan las siguientes que están en el de Carlos Hernández: “En el nombre de Juana”, “Alé Bambó”, “Ya lo ve”, “Gayumba eh” y “Manda matá la mué”. Esta es la lista de los toques de acuerdo con el registro realizado por Zoneida de la Cruz:

1. Kalunga

2. Bembe Yagua

3. Palo Mayor

4. Camino Reale

5. Oh Vicente

6. Ya cantan los gallos

7. Traiga la botella

8. Mama Yungue

9. Juana Polo

10. Juana Velo (z)

11. Yacabelo

12. Yaguacila

13. Quiero bebé café

14. Encilla mi caballo

15. Lambe lo reo manteca

16. Pembué Chamaliné

17. Bembe koko

18. Memoria colino

19. Criollo

20. Oh Kikonde

21. Antonio Bángala

Miembros de la Cofradía y otros asistentes a un Banco tocando durante la celebración

A continuación, reproducimos las letras de los toques recogidos por Hernández (1996, pp. 179-187).

a) Piezas introductorias

Bembé Yaguá

Versión Victoriano - Puto -

Fortunato (VVF)

Bembé Yaguá

Versión Sixto Minier (VSM)

Bembé Yaguá

Malé eh

Bembé Yaguá

Malé Malé

Bembé Yaguá

Palo Mayor

VVF VSM

Palo Mayor Palo Mayor

Adió que me voy Que ya cayó

Ahora cómo me hago yo Palo Mayor

Dime adió

Y Epíritu Santo

Ay dame valor

Cuando yo me muera

No me diga adió

Cuando má…

Camino Reale

VVF VSM

Camino reale

Camino reale me voy yo

Anque tu padre no quiere

Camino reale

Me voy yo hoy

Anque mi madre no quiere

Por eso mismo me voy yo

Por ese camino largo

Adió que no vuelvo má

Dale memoria a mi madre

Calunga

VVF VSM

Calunga eh

Eh calunga

Calunga eh eh

Calunga yo me voy mañana

Adio que me voy

Ay para nunca má

Calunga eh

Calunga eh

VVF VSM

Ay que no vuelvo yo

Calunga eh

Voy a desandar

Calunga eh

b) Piezas del Cumbá

Ya cantan lo(s) gallo(s)

VVF VSM

Ya cantán lo gallo

Kimandé

Al amanecer

Kimandé

(Se canta tres veces)

Ya cantan lo gallo

Oh oy

Ya cantán lo gallo

Quiere amanecer

(Se canta tres veces)

Oh Vicente

VVF VSM

Oh Vicente

Con tu magüelo

(Se canta tres veces)

Traigan la botella

Ma Difense

Con tu magüelo

Oh ma Difense

Con tu magüelo

(Se canta tres veces)

VVF VSM

Traigan la botella La botella kimandé

Kimandé

Traigan la botella

Kimandé

Pa bebé

Pambué Chamaliné

Traigan la botella

La botella pa bebé

Traigan la botella

VVF VSM

Pambué Chamaliné Pambué chamaliné

(Se repite varias veces)

(Se repite varias veces)

c) Otras piezas musicales

Mamá Yungué (Ñungué)

VVF VSM

Mamá Yungué Bembé Yugué eh eh eh eh eh

Espíritu Santo consolador Bembé Yugué

Viene la Pacua

Ay Epíritu Santo

Dame con qué consolador

Quiero calzado

Quiero la media

Quiero zapato, pantalón Epíritu Santo

Otra versión dice:

VVF VSM

Alé ombé

eh eh eh

Quiero vetido

Ma Yungué

Ay Epíritu Santo consolador

Quiero refajo

Ahí viene la Pacua

Ma Yungué

Ay Epíritu Santo consolador de Navidad

Ma Yungué

Epíritu Santo dame consuelo

Epíritu Santo

Cuando me muera

Bembe Koko

VVF VSM

Bembe koko Bembe koko

Cantaron lo gallo Bembe koko

Y también la flore Bembe koko

Ay yo vine a vé

Mañana me voy

Para nunca má

Ay Dio

Cuándo má

Me voy mañana

Al amanecer

Bendito alabado

Santo Sacramento

Que Dio te acompañe

En ese camino

Que no vuelvo yo

Juana Velo(z)

VVF VSM

Yaya eh

Yaya eh

Juana Velo(z) Juana Velo(z)

Se parece y no se parece Se parece a Juan Velo(z)

Se parece que va llorando Yaya eh

Ya que te va de este mundo

Para nunca má

Juana Polo

VVF VSM

Juana Polo Juana Polo

Trillé Grillé

Oye Juana Ay Juana

Dame la mano Juana Polo

Subo la loma Grillé

Canto en La Vega

Y en Santiago

Oy madre

Cuando yo me muera

Pónganme a mi madre

En la cabecera

Pa que no muera lorando

Oy Juana

Yo no sé lo que

Que me pase a mí

Que me vua morí

Y me muero

Cómo me hago yo

Cantaron mi gallo

hata amanecer

Congo Mayor VVF

VSM

Congo mayor Congo mayor que corro que corro cotequiñá corro cotequiñá oy la la

Donde yo me arra(s)co

Congo mayor

Que corro cotequiñá

Donde yo me lambo

Congo Mayor Que corro cotequiñá

Adió mi agüelito

Congo mayor

Que corro cotequiñá

Congo mayor

Memoria a Colinó

VVF

VSM

Memoria a Colinó Memoria a Colinó

Adió que me voy Yayá Colinó

No vuelvo má (bis)

Memoria a Colinó

Oy dime adió Yaya Colinó

Adió Villa Mella

Adio que me voy

Ahé

Oh Yacabelo

VVF

Oh Yacabelo (bis)

VSM

Oh Yacabelo

Mañana yo me voy de aquí Oh Yacabelo

Oy Yacabelo Ahora Yacabelo eh

Oy Felenina

Oh Yacabelo

Mañana yo me voy de aquí

Oy Moreno Graciano

Oh Yacabelo

Oh Kikondé

VVF VSM

Oh Kikondé

Oh Kikondé Oh Jicondeje

Oh yo me voy de aquí

Ahora que no vuelvo má Oh Jicondeje

Ay dime adio

Adió mi agüelito

Oy yo no sé donde

Donde voy yo a ir

A ir

Mi padre murió

Ay mi madre también

Ay huerfanito yo

Ahora cómo me hago yo

En este mundo aquí solito

Qué pena que tengo yo

Ay yo sin padre y sin madre

Yo me voy a desandar

Yaguacila

VVF VSM

Yaguacila ahé ombé Yaguacila eh

Oh oh ombé ombé

Yaguacila cómo me hago yo ay ombé

Yaguacila palo etá seco

Dame la mano si quiere

Yo quiero bebé

Yaguacila eh ombé ombé

Aguardiente o agua

Dueño'e casa ombé

Oye traime la botella

Para no morir de pena

Mira que te etoy llamando repondone ahé ombé

Ensilla mi caballo

VVF VSM

Ensilla mi caballo

Ensilla mi caballo

Ensilla mi caballo Malé

Adio que me voy Mi caballo

Para nunca má

Ensilla mi caballo

Oye oye Malé

Adió cuando má

Ay caramba

Dime adió

Agüelita eh

Yo no tengo a nadie

Vivo en ete mundo

Solito

Alé Bambó

VVF VSM

Alé bambó

Alé bambó

Ya yo no puedo má

Ay me voy a decansá

Voy pa otra tierra nueva

Mira, yo no vuelvo má

Adió mi familia

Adió mi madre

Adió mi hermanito

Oyé

Oye hermano del alma

Alé bambó

Alevanta alé bambó

Alevanta alé bambó

Ya lo ve

VVF

Oy la lo ve

Ya lo ve

No la quiero ve má

Ombé

Oy ya lo ve

Ya lo ve

Primo hermano é

Ombé

Oy ya lo ve

Ya lo ve

Primo'e Rosa é

Ombé

Gayumba eh

VSM

Oy ya lo ve

Ya lo ve

No lo quiero ve

Ombé

Oh ya lo ve

Ombé

VVF VSM

Ah Gayumba eh

Gayumba eh

Ruega por tu padre

Ruega por tu madre

Adió que ve voy

Oyé

Cuando má

Dime adió

Que ya yo me voy

Voy a desandar

Para nunca má

Oy oh

Mayumba eh

Antonio Bángala

VVF VSM

Antonio Bángala

Coroné

Antonio Bángala

Vicenté

Lambe lo deo (Lame los dedos)

VVF VSM

Lambe lo deo

Lambe lo deo manteca

Manda matá la mué

VVF VSM

Manda matalla alé

Ay ay

Manda matalla alé

Jui juá

Dime adió

Cuando má

Voy a volvé

Para nunca má

En el nombre'e Juana

Manda matale a mujé

Palé mué

Manda a matale a mujé

Palé mué

VVF VSM

En el nombre'e Juana

Pembué

En el nombre'e Juana

Pembué

Yo quiero bebé café

VVF VSM

Yo quiero bebé café

Yo quiero bebé café

Cafetera, traime el café

Yo quiero bebé café

Todavía no té

Quiero café

La danza

El tema de la danza en la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella va acorde con la música, el sentimiento y la espiritualidad presente en ellos. Con orgullo nos informaban que la mujer debe llevar puesta una falda ancha para lucir mejor sus movimientos al danzar; no debe usar pantalones, sino una falda que se abra en movimientos danzantes atractivos. Parece ser que primero se acostumbraba a bailar sin calzado, habiendo aún quienes lo hacen, mientras el hombre sigue a la mujer en el baile. Hay creatividad y cierta libertad en los movimientos de cada persona cuando danza. Para algunos de los informantes no debe llamarse baile, sino danza, por su elegancia y arte. Lizardo (1974) describe la vestimenta usada en ese tiempo para danzar:

Mujer: Falda amplia a colores, blusa en colores vivos que contraste con la falda, calzadas con chancletas, pañuelo en la cabeza, anudado en la nuca, collares, argollas o aritos de oro, un pequeño pañuelo en la mano

Hombre: Camisa a cuadros grandes, sombrero de cana, pantalones de diversos colores, soletas (p.105)

“Trajes del baile de los Congos” tomada del libro Danzas y bailes folklóricos dominicanos de Fradique Lizardo; p. 106.

Bailadora de

en una de las evoluciones de la

Congos,
danza, durante la Fiesta del Espíritu Santo en Villa Mella. Junio de 1974. Tomada del libro Danzas y bailes folklóricos dominicanos de Fradique Lizardo; p. 107

Pareja actual bailando congo, donde se aprecia la sustitución de la falda por el uso de un pañuelo

El vestuario ha experimentado ligeras variaciones que no hacen una diferencia significativa. Lo más notorio es que las mujeres pueden bailar con pantalones, aunque sigue siendo la tradicional falda ancha la pieza adecuada para el baile. Cuando usan pantalones toman un lienzo con el cual pueden mover sus brazos como si fuera una falda. La pareja de baile, hombre y mujer, baila separada. En ocasión del Cabo de año no bailan los parientes del difunto, mientras en el Banco bailan todos reservando el final a los parientes del difunto, quienes lo hacen quitándose así el luto (Hernández, 1996, p. 135).

Esta danza es muy particular, siendo la mujer la que lleva el baile. Ella se balancea al igual que el caballero, que también lo hace frente a ella. Luego ella da una vuelta a la derecha alrededor de su pareja y otra a la izquierda, así continúan hasta que uno de los dos sale del baile porque entra otra persona a relevarlo. Popularmente se dice que sacan a uno de los dos del baile. Cuando alguien va a sacar a la mujer, danzan en forma circular para salir la que está, pero cuando es el caballero, simplemente sale. Sobre el baile, Hernández (2004) señala:

La tradición solo permite que dos personas —un hombre y una mujer— entren al mismo tiempo en el círculo del baile. Por eso los hombres y las mujeres se van turnando y, de ordinario, duran pocos minutos dentro del círculo. La pareja hombre y mujer bailan separados. Mientras bailan las mujeres despliegan la falda a ambos lados, tomando con gracia los pliegues de la misma. Si llevan falda estrecha, toman una cinta, faja o pañuelo y la apoyan en la parte posterior de la cintura y la sostienen desplegada como si fuera una falda ancha (p. 135).

Los dolientes no pueden bailar mientras tienen luto; es decir en el cabo de año no bailan ellos, aunque sí sus acompañantes. El Banco cuando termina se lleva el luto y eso sucede al final de los ritos precisamente para quitarse el luto.

Congos y palos

Estos dos instrumentos musicales de origen africano son parte esencial en las fiestas tradicionales y religiosas —principalmente de santos—, las costumbres funerarias dominicanas, y en otras ocasiones especiales. Hay quienes los confunden llegando incluso a pensar que se trata de los mismos instrumentos, lo cual es falso. Congos y palos han sido descritos como tambores, detallando sus particularidades. Los palos también se conocen en el territorio dominicano con los siguientes nombres:

Bambú, Bambulá, Cañones, Canutos, Cañutos, Juanbeses, Palitos, Quijombos y Quijongos (…)

Atabal es voz de origen árabe traída por los españoles y tal vez aplicada también a los tambores indígenas hechos de tronco, y más tarde a los tambores de los negros.

Palos es denominación criolla, por asociación con los «palos» o troncos con que se hacen los tambores (Lizardo,1988, p. 288).

Sobre estos dos instrumentos, afirma E. Sánchez (en comunicación personal, 27 de marzo de 2025):

Aunque genéricamente suelen llamarse igual, ambas son expresiones rituales. Los congos están circunscritos a la celebración del Espíritu santo y festividades funerarias, mientras que los palos están asociados a festividades funerarias, pero también a muchísimas otras deidades, incluyendo al Espíritu Santo. Por otra parte, los atabales tienen tres tambores y una güira; mientras que los congos usan dos tambores y maracas. Ambas usan claves, la de los palos se llama palitos cata y laderos, la de los congos es canoíta. Otra diferencia grande es la extensión territorial de los palos en relación con la extensión municipal prácticamente o provincial de los congos.

Los palos o atabales ciertamente son instrumentos más conocidos en la geografía nacional teniendo por consiguiente un uso sociocultural mayor; suelen tocarse en las fiestas de santos: La Altagracia, Santísima Cruz, Espíritu Santo, San Juan, Las Mercedes y San Miguel (Santana & Sánchez, p. 386).

Tanto los palos como los congos llevan bailes elegantes de pareja de distinto sexo; en el cambio de pareja las mujeres deben dar una vuelta en pareja. Igual que la música, los bailes se parecen, siendo la mujer en ambos casos quien marca el paso y ondea su falda con elegancia.

Una diferencia entre congos y palos es que en el segundo tiempo de la pieza musical los palos se aceleran un poco. Los palos tienen variantes dependiendo de la región del país, por esta razón pueden ser identificados por los especialistas. «Para sus dueños, los palos o atabales son sagrados y son bautizados antes de usarlos. Les confieren una importancia capital en su devoción y en todas las ceremonias que realizan» (Santana & Sánchez, p. 222). El toque de estos palos fue un agente unificador y bálsamo entre los esclavizados; en tanto les permitía rememorar su música y tradiciones, a la vez sirvió como elemento de cohesión y resistencia.

En San Cristóbal, cada año se celebra un festival de atabales en Sainaguá, el mismo fue declarado Patrimonio Cultural Nacional en 2007. Este constituye una expresión sociocultural tradicional y popular, de amplia convocatoria. También Barahona celebra un festival de atabales. Sobre palos y congos, señala Deive (2013):

Parecida al zapateado español, los rasgos africanos se advierten en la percusión de los tambores denominados palos y tocados con las manos. Los estilos musicales dominicanos, ricos y variados, fluctúan entre lo puramente africano, como los palos y los congos, y lo relativamente africano de las salves. En los dos primeros la respuesta coral y el tamboreo es melódica y anímicamente de índole africana. El otro muestra cierto grado de africanía en sus patrones de llamada y respuesta.

El baile de los palos es común en toda la República Dominicana y se ejecuta en determinadas festividades religiosas, como las del Espíritu Santo, San Juan Bautista, y en velaciones, cabos de año y cumplimientos de promesas. Cuando se celebran esas actividades, su organización suele estar a cargo de una hermandad o cofradía cuyos miembros salen en procesión con la imagen de su santo patrón y presidida por un rey y una reina, elegidos por su posición económica el hombre y sus cualidades de buena bailadora la mujer. En Villa Mella es distinto, en la celebración

de la Dolorita rey y reina son adolescentes; en los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella rey y reina anteriormente eran adultos casados y para que una mujer soltera fuera reina era necesario la condición de virginidad. Más adelante se decidió que rey y reina fueran niño y niña.

Los actos rituales exigen el empleo de atabales para sus bailes. Los atabales, de un solo parche, son tres: el palo mayor, el mediano o alcahuete y el menor. Se acompañan de güiro y, a veces, de panderos. El toque de los atabales, sujetos al ejecutante con una soga y en posición vertical, se llama “palo parao” y si se acuestan y tocan sentados encima de ellos «palo echao». Otras modalidades son el «palo arriba», usado para bailar en las fiestas, y el «palo abajo», propio de los aniversarios de un hermano o cofrade difuntos.

Similar al baile de los palos es el de los Congos de los pobladores de Villa Mella y La Victoria. Tiene lugar en las fiestas de Pentecostés y de la Virgen del Rosario y en Villa Mella corre a cuenta de la cofradía del Espíritu Santo, más conocida como la de los Congos. Sus funciones se celebran con motivo de las novenas, cabos de año, Bancos y, en ocasiones, en velaciones de santos, misterios y maníes o cultos vuduistas. Los instrumentos musicales constan de dos membranófonos o congos, el palo mayor y el alcahuete, y de un idiófono; la canoíta, privativa de la cofradía de Villa Mella es formada por dos bastones o palos que se chocan entre sí a manera de una clave. El palo mayor se parece a una pequeña canoa, de donde le viene el nombre, el sonido que produce es muy intenso, a veces agudo y otras grave (pp. 364-366).

Cabe aclarar que los Congos no solo se limitan al espacio geográfico de Villa Mella, La Victoria hasta el Distrito Municipal de Los Botados de Yamasá; es decir, abarca un área mayor como hemos dicho, pero nunca igual a los palos o atabales. Tanto en las actividades donde participan los congos y los atabaleros o palos, la comida suele ser la misma: arroz, habichuelas rojas y carne, casi siempre con coco, sobre todo la de los congos. El ron es común también, siendo gratis para los músicos. Los asistentes toman alcohol y las mujeres, sobre todo, cerveza. Para información más detallada sobre los atabales o palos y su música, consultar a Lizardo (1988) y Santana & Sánchez (2022).

Palo mayor, instrumento de percusión tradicional

La fiesta del Espíritu Santo

Llegado el día del Espíritu Santo, luego de haberse iniciado la novena ocho días antes, se celebra la festividad principal de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. La Parroquia del Espíritu Santo, donde se encuentra la representación del Espíritu Santo, presenta también en su vitral un congo. La imagen del Espíritu Santo sale de la iglesia hacia la casa de una familia de mucho respeto en la comunidad o de una comunidad eclesiástica; es decir, grupos de personas organizados en un área de la iglesia. Esta imagen es celosamente cuidada por los responsables y en su estadía se le hace el santo rosario cada noche. Esta familia o grupo son los encargados de preparar el traslado o procesión el día sábado que antecede al Día de Pentecostés. Organizan un par de reyes y reinas que son los que acompañan la imagen. En primera fila, niños y adolescentes; los niños porque aún conservan cierta inocencia y los jóvenes porque son ejemplares.

El santo o imagen sale desde donde ha estado en procesión hasta la iglesia, acompañado de personas de todas las comunidades. Estos van entonando salves en honor al Espíritu Santo, ondeando banderas multicolor; la mayoría rojas y blancas, que es el color del Espíritu Santo. Dichos colores significan paz, pureza y amor. Al llegar, es recibido por el sacerdote junto a personas que tienen jerarquía dentro de la iglesia católica y por otra comunidad que también llega en procesión a esperar el santo, también con reyes y reinas.

Los reyes se saludan con una reverencia y se brindan unos a otros refrescos; luego entran a la iglesia, primero el pabellón con el que fue recibido le sigue el santo con sus reyes y después la multitud a ritmo de congo, salves y fuegos artificiales. Después de varias salves y la algarabía, empieza la misa, que al ser terminada se da inicio al toque de congo, pri pri y salves en el Parque Central Ramón Matías Mella. El día siguiente es el Día de Pentecostés o del Espíritu Santo, y se celebra la misa participando los que fueron reyes y reinas durante los nueve días, los funcionarios de instituciones públicas y privadas, personalidades de la comunidad, civiles y militares.

Vitral con los instrumentos musicales de los Congos y el Espíritu Santo representado por una paloma. Parte superior y frontal de la Parroquia Espíritu Santo, Villa Mella

Se participa de la misa oficiada en honor al patrón de Villa Mella y de la Cofradía en el templo del Espíritu Santo. Al momento de la ofrenda toca la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella y van caminando hacia el altar, al igual que la pareja que danza al ritmo de la música desde la puerta hasta el altar. Luego prosigue la misa y, al terminar, se anuncia la procesión y el orden. Sale la procesión del Espíritu Santo a recorrer las calles de Villa Mella. El orden de la procesión es como sigue: 1) La banda de música de la Armada Dominicana o del Ejército de la República Dominicana. 2) La imagen venerada. 3) Sacerdotes, diáconos y ministros de la iglesia. 4) Reyes y reinas. 5) Hermanas del Corazón de Jesús vestidas de blanco y medalla roja, entre otros, incluyendo el público en general.

La procesión hace su recorrido por Villa Mella y regresa al punto de partida. El sacerdote bendice y agradece a todos los participantes. De inmediato, bajo una carpa en una esquina del parque, frente a la casa del antiguo rey fallecido Juan Pío Brazobán tocan los congos. Simultáneamente, en el gazebo del parque toca un pri pri. No solo hay estas dos expresiones, se suma la salve y los palos. En el parque hay venta de comida, para los niños juegos infantiles: bailes de aro, corrida en sacos, vitilla, entre otros. El objetivo de estos juegos

Pareja bailando congos

es entusiasmar a los niños, y al final son premiados con golosinas, helados, paquetes de galletas, etc. El palo ensebado, juego tradicional para adultos, no falta este día de gozo pleno.

Durante muchos años, y hace ya bastante tiempo, el pri pri lo ejecutaba el conjunto del acordeonista Nisito Germán, el Sr. Nico, que era balsielero, y otro músico, güirero, recordado como El Mono; actualmente lo hace el de los hermanos Moreno. Ahora, debido a la muerte de Mauricio Moreno, toca Evaristo Moreno Mercedes con los hijos del hermano fallecido. Esta es una gran fiesta de día completo, donde la devoción al Espíritu Santo es el elemento principal de festejo. El interés económico es secundario.

El pri-pri es una expresión cultural heredada de los negros africanos. Consiste en bailar con los pies juntos, por los grilletes. Quizás su nombre se debe al sonido de las cadenas de los grilletes de los esclavizados al chocar en el baile, afirma Zoneida de la Cruz. Según sus vivencias, a inicios de la década del '70 era muy frecuente y nunca se bailaba despegado ni se daba vueltas en su forma original. Ella lo veía siempre que lo hacían donde Justiniano Martínez y su esposa Ernestina. En esa época era fiesta de personas mayores, ellos eran quienes lo bailaban. Este se baila bien pegado de la pareja: mejilla con mejilla, pecho con pecho y la mujer mueve mucho su cadera. Los instrumentos usados son: balsié, güira y acordeón.

En el pri-pri es el hombre quien saca a la mujer a bailar. Esto lo diferencia del baile de los congos y palos porque en ambos son las mujeres quienes salen a bailar primero, no los hombres. En una fiesta de congos o de palos, alrededor de los músicos está la gente que va a bailar. En ella se da una rivalidad sana entre las mujeres bailadoras, porque en ocasiones acaba de salir una mujer a bailar y otra la releva de una vez, sin casi haber bailado nada. Desde que empieza una fiesta de congos o de palos sale una bailadora de inmediato.

Estructura y jerarquía de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella

La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella constituye una organización ritual y jerárquica profundamente estructurada, cuya existencia ha permitido la continuidad de una tradición afrodominicana de gran valor simbólico y religioso. Su base social se sostiene en vínculos de parentesco ritual y herencia cultural, que aseguran la transmisión de responsabilidades y saberes de una generación a otra.

Estructura interna y cargos principales

La cofradía se organiza bajo una jerarquía bien definida, donde cada miembro cumple funciones específicas dentro de la vida ritual y comunitaria:

El rey: máxima autoridad espiritual y administrativa. Es considerado la «cabeza mayor» de la cofradía. Su función principal es velar por la preservación de la tradición, mantener la unidad entre los cofrades y representar a la cofradía ante las autoridades civiles y religiosas. Dirige las decisiones junto al capitán y preside las ceremonias principales.

El capitán: encargado de la organización práctica de las festividades y ritos, responsable de coordinar a los músicos y participantes durante la fiesta. Actúa como mediador entre el rey y los cofrades, ejecutando las decisiones que toma la autoridad mayor.

La reina: figura de respeto y honor, asociada a la dimensión espiritual y organizativa femenina. Su papel ha estado vinculado a la supervisión de la alimentación, la acogida de visitantes y la organización de la limosna.

Los cofrades: integrantes comprometidos con las actividades de la cofradía. Son responsables de mantener la tradición viva mediante su participación en las novenas, procesiones, funerales y toques rituales. El parentesco espiritual los une como «hermanos en el Espíritu Santo», vínculo que se renueva simbólicamente en cada celebración.

Estructuras auxiliares históricas

La Junta: organismo coordinador fundado a finales de los años 40 bajo la dirección de Benigna Martínez. Su misión era organizar la fiesta principal, recolectar las limosnas, distribuir alimentos y asegurar la participación de los grupos de Congos. La casa de Benigna era centro de reunión, hospedaje y depósito de los instrumentos rituales. En tiempos recientes se ha buscado reactivar la Junta, reconociendo su papel esencial como núcleo administrativo de la cofradía.

Los Caballeros del Espíritu Santo: grupo compuesto por hombres de familias notables de Villa Mella que contribuían económicamente a la fiesta y desfilaban junto al rey durante la misa patronal.

Mecanismo de sucesión y cohesión social

Los cargos de la Cofradía del Espíritu Santo de Villa Mella se transmiten generalmente por línea familiar y permanecen hasta la muerte del titular. Antes de fallecer, el rey o el capitán suelen designar verbalmente a su sucesor, frecuentemente su hijo mayor. Esta práctica ha consolidado la continuidad generacional y la cohesión interna de la cofradía, reafirmando su identidad como hermandad devocional afrocatólica.

Membresía y criterios de pertenencia a la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella

La Cofradía del Espíritu Santo de Villa Mella mantiene un sistema de pertenencia profundamente arraigado en la tradición familiar y en la devoción colectiva. Ser miembro de la cofradía implica una identidad espiritual y comunitaria, más que una simple afiliación formal: es pertenecer a una hermandad consagrada al Espíritu Santo, con deberes y derechos transmitidos por generaciones.

Los integrantes provienen principalmente de familias congueras históricas de Villa Mella y de la Sabana del Espíritu Santo, entre las que destacan los

Brazobán, Minier, Miliano, Martínez y Coco; en este caso es por herencia familiar. La membresía incluye tanto a hombres como mujeres, aunque los cargos de mando —rey y capitán— han sido tradicionalmente ejercidos por hombres, mientras que las mujeres han ocupado papeles de dirección espiritual y logística, como la reina o la coordinación de La Junta.

Sin embargo, el hecho de no pertenecer a una de las familias mencionadas no impide formar parte de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella si está interesado, si recibe una invitación directa del rey o el capitán, si es devoto del Espíritu Santo o si, a pesar de no tener vínculos de sangre, muestra un compromiso social sostenido con la tradición y la vida comunitaria. En todos los casos, el nuevo integrante debe ser reconocido públicamente durante alguna reunión de cofrades. Este gesto simboliza la aceptación del vínculo espiritual que los une como «hermanos del Espíritu Santo».

La pertenencia exige participar activamente en las celebraciones, procesiones, novenas y funerales de los miembros fallecidos, así como en las labores previas de organización. Los cofrades deben mantener el respeto hacia la jerarquía, cumplir con las decisiones del rey y del capitán. Antes, para la fiesta patronal o los ritos funerarios, cuando Pío Brazobán era el rey, los cofrades hacían donaciones en especie de las cosechas (batatas, guandules, yuca, etc.), mientras que hoy realizan aportes voluntarios o dan apoyo logístico.

Dimensión comunitaria

Más que una estructura cerrada, la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella funciona como un núcleo de cohesión social. Su membresía se extiende simbólicamente a los vecinos que participan cada año en la fiesta, los músicos, las bailadoras, los bailadores y los devotos que acompañan las novenas. De esta manera, dicha Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella actúa como guardiana del patrimonio espiritual, moral y musical del pueblo, con lo cual da continuidad a la tradición, manteniendo el respeto, la colaboración y la fe colectiva.

Organización social de la fiesta del Espíritu Santo

La actividad central de la Cofradía del Espíritu Santo de Villa Mella es la fiesta del Espíritu Santo o Pentecostés. Esta fecha es móvil, porque se celebra cincuenta días después de la Pascua de Resurrección (Domingo de Resurrección), la cual tampoco tiene una fecha específica, sino que es el primer domingo después del Viernes Santo; de ahí que no tenga una fecha fija. Es una festividad muy importante para los cristianos católicos y protestantes a nivel mundial. Es el día en el cual los apóstoles de Jesucristo reciben el Espíritu Santo y con ello el poder para evangelizar. «El Espíritu Santo es como la savia de la viña del Padre que da su fruto en los sarmientos» (cf. Jn. 15, 1-17; Ga. 5, 22; Catecismo de la Iglesia Católica, # 1108). Este es un dogma fundamental del catolicismo; la tercera persona del misterio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Según este dogma, son tres personas convertidas en una; por tanto, el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Dado su gran significado es celebrada con entusiasmo y gran devoción.

Ya se ha señalado la segunda festividad que debe celebrar la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, la de la copatrona, la Virgen del Rosario, esta se celebra en el santoral católico el día 7 de octubre. La otra función social es la de celebrar los ritos funerarios de sus cofrades y comunitarios de Villa Mella y la Sabana del Espíritu Santo, que así lo hayan solicitado antes de morir (ver tabla 5). Basándose en el principio fundamental de las cofradías, que es la solidaridad, a la hora de la muerte los cofrades que estaban al día con su pago se les tocaba de gratis en los ritos funerarios. Podía ser durante la vela y en el entierro; pero lo fundamental era el noveno día, el Cabo de año y el Banco. Ya no se paga cuota como antes, lo cual implica que la participación no es gratis para nadie.

Tabla 5. Funciones de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella

FUNCIONES DE LA COFRADÍA DE LOS CONGOS DEL ESPÍRITU SANTO

Ocasiones de presentaciones con sus respectivas fechas

ACTIVIDADES No.

EVENTOS PRINCIPALES FECHA DE CELEBRACIÓN

1 2 3 4

Fiesta del Espíritu Santo

Fiesta de Nuestra Señora del Rosario

Ritos funerarios: novenario, cabo de año, Banco

Celebración religiosa principal (Patronal)

Celebración religiosa secundaria (Copatrona)

Prácticas rituales de tránsito y memoria funeraria

50 días después del Domingo de Pascua de Resurrección

7 octubre

Depende de la fecha de fallecimiento del cofrade o solicitante: noveno día, cabo de año (primer aniversario), Banco (a partir del tercer año o a los cinco, los siete y hasta a los veinte años o más)

Presentaciones artísticas en territorio nacional e internacional

Fuente: Tavárez María, C.

Difusión cultural (música y danza ritual en contextos seculares o institucionales)

Fecha acordada según la invitación o programación cultural

La fiesta del Espíritu Santo se realiza por la combinación de trabajo desarrollada para tales fines por el rey y el capitán. Pero, de acuerdo con varios informantes, también colaboraba en forma activa el organismo conocido como La Junta, que aglutinaba los grupos existentes de congos en la Sabana del Espíritu Santo y trabajaba para el éxito de la fiesta. Hace mucho tiempo, quizás más de treinta años que La Junta no funciona, sin que esto haya impedido la celebración de la Fiesta del Espíritu Santo.

A continuación, pasamos a describir las funciones de cada responsable de la organización de la fiesta principal de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella.

El rey: En términos prácticos, es una autoridad responsable de que se mantenga la cofradía; es gerente. Otra función del rey era la de llevar el récord de todos los cofrades con el pago de las cuotas (Hernández, 1996, p. 29). Esta función ya no existe. El rey es el líder de la procesión. Zoneida de la Cruz nos dice sobre la función social del rey lo siguiente: «Los reyes representan la conexión con los antepasados y el Espíritu Santo; guían las ceremonias y ritos de esta tradición. El rey vestía con traje casi siempre negro o gris; en la cabeza llevaba un gorro de rey forrado de papel color dorado que se mandaba a hacer y lucía su banda el día de la gran festividad» (Comunicación personal, 11 de junio de 2024).

Históricamente, el reinado ha sido hereditario. La familia Brazobán es quien lo aporta. El rey más longevo fue Pío Brazobán, quien murió de más de cien años. Sus restos descansan en el Cementerio de Villa Mella. Hasta ahora la memoria colectiva señala la existencia de tres reyes:

1. Domingo Fabián Polanco, padre de Pío Brazobán, y su madre Bayita Brazobán. De ellos heredó Pío su reinado.

2. Pío Brazobán

3. Bienvenido Armando Brazobán Sepúlveda, Nando, hijo de Pío Brazobán y actual rey.

Desde la muerte de Pío, en 2010, el rey es su hijo Bienvenido Armando Brazobán Sepúlveda, Nando, él acompañaba a su padre en las actividades de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. Es bachiller, tiene 79 años de edad y está enfocado en trabajar para que la tradición no desaparezca. Ha participado todo este tiempo en la procesión del Espíritu Santo sin usar traje especial ni el atuendo del gorro y la banda que usaba su padre cuando fue rey. Se mezcla con la gente en la procesión. Sin embargo, en la próxima fiesta —si no se puede en la de este año— quiere participar como se hacía antes, volviendo a las raíces, recuperando la tradición.

Sepultura de Pío Brazobán en el cementerio de Villa Mella. Aunque aquí se declara su nacimiento en 1912, en otras fuentes se mencionan fechas diferentes

Bienvenido Brazobán, rey de la Cofradía
Cofradía tocando

El capitán: se encarga de funciones operativas como la lista las actividades pendientes, lleva la agenda y es el responsable de la distribución de los congueros para las distintas presentaciones, sobre todo si son simultáneas. Junto al rey, tiene la responsabilidad de la permanencia de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. Su casa sirve como punto de reunión cuando salen al interior a cumplir compromisos. Actualmente, en caso de que por alguna razón no pueda ir el capitán, delega en la señora Carmen del Rosario, Ñañá .

Siguiendo la tradición, debe ser miembro de la familia Minier, aunque ha habido capitanes que no son de dicha familia. Se dice que Sixto Minier se involucró desde la década del 60; ya se explicó cómo. De ahí, junto a su primo Juan Pío Brazobán, mantuvieron y difundieron la antigua tradición. A la muerte del capitán Sixto Minier, le sucedieron Cleto Núñez, Agustín Minier y Enrique Minier.

Pío Brazobán y Sixto Minier, antiguo rey y capitán de la Cofradía, respectivamente. Fotografía donada por William Minier, sobrino de Sixto Minier

Sixto Minier: nació el 28 de marzo de 1920 y murió el 29 de abril de 2008, a los 88 años de edad. Se involucró en esta expresión sociocultural por vía materna. Aparte de sus dotes como músico, era un experto fabricando todos los instrumentos musicales de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. Disfrutaba este oficio y transmitió sus conocimientos y prácticas a todo aquel que quiso aprender, garantizando así la continuidad de dicha expresión. Los entrevistados recuerdan su liderazgo y disciplina en los toques rituales.

Estatua de Sixto Minier, en plaza pública de Villa Mella

29 de abril de 2008, aunque su tumba indica otra fecha

Sepultura de Sixto Minier en el cementerio de Villa Mella. Sixto murió el

Bajo su tutela, la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella recibe las ya señaladas distinciones de la Unesco. Esto marcó, en 2001, un antes y un después en dicha expresión sociocultural. Así fue cada vez más frecuente recibir reconocimientos para él y para la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. En el mismo 2001, el 17 de agosto, le fue otorgada una en New York «por su contribución a la preservación del patrimonio africano en la República Dominicana». Más adelante, en 2002, el gobierno dominicano lo declaró «patrimonio viviente del folklore dominicano». La Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, junto al Instituto de Investigaciones Antropológicas de la misma universidad, lo reconoció por la proclamación, en 2003, a la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Dentro de muchos más reconocimientos, cabe destacar que, en abril de 2008, la Secretaría de Estado de Cultura lo distinguió por haber garantizado la continuidad de los conocimientos, los procesos y las técnicas artesanales tradicionales de República Dominicana.

Las presentaciones de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella dentro y fuera del país se intensificaron a partir del 2001, pero antes de esa fecha ya habían viajado al exterior. En 1994 participaron en un festival de música del mundo en Manhattan, New York, acompañados de Edis Sánchez. Después de 2001 estuvieron en París, Francia, en el 2014, junto a Carlos Hernández y Edis Sánchez, participando en el Festival Ile de France, coordinado por Laura Faxas. Además, viajaron a Cuba con Carlos Hernández, así como a New York y Washington D.C; y estuvieron en Italia con Josefina Tavarez, entre otros.

Hernández (1996) ofrece el listado de los músicos más activos de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella para 1995, así como los instrumentos que ejecutaban:

Los músicos o congueros más activos que al 1995 integraban la Cofradía eran los siguientes: Sixto Minier, Capitán de la Cofradía, palo mayor (número 1), canoíta; Félix Minier, alcahuete (número 1); Victoriano Fortunato (Puto), palo mayor (número 2); Vitalina Nolasco, canoíta (número 1); Francisco Nolasco (Viú), palo mayor; Nicolás Lorenzo (Teniro), palo mayor; Bernardo Pascual Graciano (José Luís), palo mayor, palo menor, canoíta; José Beato (Yamasá), maraca; Justina González (Chitica), maraca, bailadora; Purita Tapia, maraca, bailadora; Lorenza Selmo, maraca. Las mujeres cofrades que tocan las maracas son también bailadoras. Suelen abrir el baile, estimulando así a otras mujeres y hombres a bailar (p. 29).

Sixto Minier era un portador fiel a su tradición, creía en los rituales funerarios a los cuales estaba acostumbrado a participar en Villa Mella y la Sabana del Espíritu Santo. Por eso hablaba sobre su muerte y todo lo relacionado a ella en forma natural, tanto en Mata los Indios como en cualquier entrevista en general, sin importar el lugar ni el medio. Repetía que tenían que tocarle la música de los congos en las andas, cuando se encontraba muy cerca de la muerte; cuando lo estuvieran velando, tres o cuatro piezas; al noveno día, al Cabo de año y en el Banco. Por supuesto, fue cumplida su palabra. Sus restos descansan en el cementerio de Villa Mella.

Casa donde vivió Sixto Minier

Enrique Minier: es el actual capitán, con más de quince años en esa posición. Es hijo de Sixto Minier. Sabe tocar y fabricar los instrumentos utilizados por ellos. Los veintiunos toques dejados por el Espíritu Santo son los que ellos ejecutan en las diferentes actividades que participan, sobresaliendo Kalunga como uno de los más solicitados por la gente, según el capitán Minier. Ve interés en la juventud por esta antigua tradición, ya que desean aprender a fabricar los instrumentos e involucrarse más. Es por eso que ve con optimismo la continuación de esta expresión sociocultural. Le tocó vivir la época difícil de la pandemia, que ya solo es un recuerdo.

Enrique Minier, capitán de la Cofradía

La reina: al igual que el rey, debe ser una persona responsable y de respeto; pero el rey es la autoridad principal. Entre las reinas más recordadas figuran Bayita Minier, Maximina Maldonado y Magdalena Miliano (Cartagena,1974, p. 30). La reina Benigna Martínez permaneció más de cuarenta años en la posición y coronaba anualmente al rey. No usaba un traje especial para la ocasión, sino su ropa común. Benigna estuvo más preocupada por el éxito de la actividad que por desfilar, afirman algunos entrevistados. Ella llamó a Victoriana Mañón Sepúlveda y le encomendó la misión de seguir al frente de las fiestas del Espíritu Santo; una especie de sustitución o relevo en La Junta. Finalmente, Victoriana lo asumió y tomó su lugar en La Junta por unos años hasta que diversas situaciones, dentro de ellas la conversión al protestantismo de parte de la familia de Benigna, hicieron que se retirara de La Junta, quedando desierto el puesto. Actualmente se designó como reina a Clara de Paula Minier.

Caballeros del Espíritu Santo: la primera colecta que se hacía para la gran celebración del Espíritu Santo era aportada por un grupo de hombres pertenecientes a las familias de nivel socioeconómico de medio a alto, a los cuales se les conocía por ese nombre. Los caballeros los encabezaba el rey Juan Pío Brazobán. Vestían traje de cualquier color, desfilaban y luego se sentaban en los dos primeros Bancos de la iglesia para participar de la misa. Sixto Minier, como capitán, no se sentaba junto a los caballeros, sino en la esquina donde se paraba el grupo para tocar en la ofrenda.

Clara de Paula Minier, reina de la Cofradía

En la procesión también participaban los caballeros. El orden en que salía era el siguiente: el santo, los sacerdotes, las hermanas del Corazón de Jesús, las Hijas de María, los Caballeros del Espíritu Santo y luego el público. Las Hijas de María eran una hermandad de jóvenes vestidas de blanco, que llevaban una medalla de la virgen María con cinta azul, al igual que una cinta azul en la cintura; tenían que ser ejemplares en sus respectivas comunidades y al momento de casarse debían que hacerlo por la iglesia católica. La procesión le daba la vuelta al pueblo, saliendo de la iglesia y regresando a la misma. Esta ceremonia sigue realizándose el último día, que es el del santo. Cuando llegan a la iglesia el sacerdote se despide, marcando el final de la actividad y dispersando a los participantes. Los Caballeros del Espíritu no existen desde antes del 2001. Algunos de ellos son los siguientes diez, de acuerdo con Zoneida de la Cruz: Bartolo Mercedes, Cándido Heredia, Israel Coco, Alcibíades Rojas, Domingo de la Cruz, Ápides Rojas, Manuel de Jesús Jerez, Crucito Taveras, Abigail de la Rosa y Audaz Coco, entre otros.

La Junta: organización encargada de trabajar para el éxito de la fiesta del patrón, el Espíritu Santo, que fue dirigida por Benigna Martínez. Su misión era la de organizar, recolectar y dirigir la fiesta principal, y su origen se remonta aproximadamente a finales de los años 40. Fue su única directora la señora Benigna Martínez, quien durante unos cuarenta y ocho años estuvo al frente de dicha entidad. Su casa era el punto de encuentro, el lugar de

Casa donde vivió Benigna Martínez

reuniones, el centro de acogida, hospedaje y alimentación de los participantes que venían de la Sabana del Espíritu Santo (V. Martínez y Z. de la Cruz, en comunicación personal,19 de enero de 2025).

Como directora, Benigna realizaba un levantamiento de informaciones sobre los enfermos y fallecidos, así como de quienes necesitaban apoyo, entre otras cosas. La fiesta duraba nueve días, se tocaba en el Parque Central y en la iglesia solo si recibían la autorización del sacerdote párroco o asignado a la parroquia celebrante de la eucaristía.

Para evitar la dispersión producida cuando tocaban varios grupos a la vez, La Junta decidió que tocara solo un grupo de congo y se iban sustituyendo los músicos, no los instrumentos, que se guardaban en la casa de Pío. Desde que se tomó la medida de cambiar solo a los músicos y dejar tocar a todos los grupos con los mismos instrumentos, el público se aglutinaba en torno a este.

Benigna, junto a otros designados, salían a buscar por el pueblo las donaciones o «limosna», como le llamaban los entrevistados. La recogida iniciaba en Los Morenos, al llegar a cada casa el saludo de Benigna y acompañante era: «Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, que entre la gracia de Dios y del Espíritu Santo a este hogar». El dueño de casa respondía «Amén». Esa limosna, por lo regular, no era dinero; la gente no tenía dinero efectivo, sino su cosecha. Por eso donaban alimentos, como arroz, habichuela, guandules, batata, yuca, plátano, huevo, algunas gallinas y café; la carne la donaba el esposo de Benigna, el señor León Miliano Jiménez. Las donaciones tenían la finalidad de obtener la alimentación necesaria para los grupos que participarían en la festividad del Espíritu Santo que conformaban la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella.

El grupo variado, compuesto por congueros, cantantes, bailadores, vecinos, amistades y familiares se trasladaban de la Sabana del Espíritu Santo a la casa de Benigna a pie, a caballo y en burro, hasta que hubo facilidad de vehículos. Los grupos de congos asistentes eran los siguientes: la cofradía original de Juan Tocón, que le decían Los Tocones; y Pacheco, quien venía de la cofradía original, pero luego formó su propio conjunto. No tocaban separados, sino que se turnaban e iban cambiando los que ejecutaban cada instrumento. Los entrevistados afirmaron que es después que la cofradía llega a Mata Los Indios cuando se forman otros grupos o conjuntos. En tal sentido, Teniro

surgió mucho tiempo después. También se tiene noticia de una cofradía que existía en San Lorenzo de Los Minas, la cual hace mucho tiempo desapareció (Edis Sánchez, en comunicación personal, 10 de mayo de 2025).

La novena iniciaba con el sancocho tradicional de cabeza de cerdo, y en la alimentación de los demás días no faltaba arroz y habichuelas con coco, carne de cerdo, también moro de guandules o de habichuelas con coco y, en ocasiones, un poco de pollo guisado se sumaba al menú; también se brindaba té y café. Al terminar la fiesta, todos se marchaban desde la casa de Benigna a sus respectivas comunidades. Si quedaban de las donaciones que Benigna había recibido, ella las distribuía entre los grupos. Benigna Martínez se entregaba con el objetivo de cuidar cada detalle, garantizando el éxito de la festividad del Espíritu Santo. Ella tuvo la doble función de reina y directora de La Junta. Fue reconocida por su labor por el Programa Sábado de Corporán.

Benigna Martínez. Foto donada por su nieto Vicente Martínez

La Fiesta de Nuestra Señora del Rosario

Nuestra Señora del Rosario es considerada la copatrona de Villa Mella. Es la otra fiesta religiosa católica en la cual debe participar la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo. Dicha celebración es fija en el santoral para el día 7 de octubre de cada año. Se realizaba en la Iglesia parroquial del Espíritu Santo, ya mencionada, donde estaba la imagen de esta virgen. Era una actividad muy parecida a la del Espíritu Santo. Se diferenciaba de la fiesta del patrón en que se realizaba en un fin de semana, con una sola procesión. Para la ocasión, se celebraba una misa el sábado y luego tocaban en el Parque Central los grupos tradicionales, incluyendo la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella.

Al otro día, domingo, se realizaba la misa en honor a Nuestra Señora del Rosario, pasando al término de esta a la procesión. Dicha procesión la encabezaba la imagen de la copatrona, los sacerdotes, los clérigos y las Hijas de María. Acompañaban, además, la procesión una banda de música, así como personalidades civiles y militares de la comunidad.

La procesión recorría las principales calles del poblado y al regreso el sacerdote daba las gracias e impartía la bendición, terminando la parte religiosa. De ahí se iniciaba la otra parte de la celebración con los toques de los grupos tradicionales, incluyendo la Cofradía de los Congos de Villa Mella. Había venta de platos originales de la zona, juegos, entre otros.

Hace aproximadamente dos décadas se construyó la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario en la localidad de Ceuta, cercana a Villa Mella, en Santo Domingo Norte. La imagen que estaba en la Iglesia parroquial del Espíritu Santo de Villa Mella fue trasladada a dicho espacio y desde entonces se hace la celebración allá. Según informaron algunos entrevistados, la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella participó solo los primeros tres a cuatro años. Dicha festividad no tiene la misma connotación de antes en Villa Mella, porque la población ya no la ve como copatrona, sino como patrona de otra localidad.

Copatrona de Villa Mella, Nuestra Señora del Rosario

Capítulo III.

La muerte y su vinculación con la Cofradía de los Congos del Espíritu

Santo de Villa Mella

Desde los albores de la humanidad, nacer y morir forman parte de una dualidad universal. Son dos antípodas, una marca el inicio, la vida, y la otra marca el final o cese total. En torno a ellas se han construido rituales y costumbres socioculturales. La vida asociada con la alegría; y la muerte, con la tristeza y el dolor por la desaparición física, ha llegado a nuestros días con sus misterios. La muerte atemoriza, es el lado desconocido. Se sabe que llegará en algún momento, pero comúnmente sorprende, sobre todo por su forma inesperada. Alrededor de esta se han ido tejiendo anécdotas, experiencias e historias, las cuales son parte importante en la conformación de las identidades de la sociedad dominicana. Intrínsecamente vinculado a ella se encuentran los cementerios y las sepulturas, que constituyen expresiones significativas de la parafernalia y costumbres funerarias de cada época y lugar. «El sincretismo cultural definió rituales en torno a la muerte que fueron construyendo la cultura funeraria dominicana» (Tavárez, 2024, p. 2). En Villa Mella, la cultura funeraria tiene múltiples expresiones socioculturales, destacando dentro de ellas la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella con su condición de unicidad en la zona. Sus rituales funerarios son una tradición antigua que se mantiene vigente.

La muerte tiene miradas distintas, dependiendo de la disciplina desde la cual se pretenda estudiar. Para la antropología, es una fuente amplia de información sociocultural; por medio de las creencias, prácticas y rituales de una cultura se llega a entender sus significados en esa sociedad. En tal

sentido, existe la antropología de la muerte, por medio a la cual se conoce todo lo relacionado, desde la cultura con la muerte en sus detalles, rituales e impacto individual y colectivo. Cada cultura realiza sus ritos funerarios, lo cual explica la diversidad al respecto. Por medio de ellos también se manifiesta el apoyo solidario de los comunitarios ante el hecho irreversible de la muerte y la separación de este plano. Dicha práctica es socialmente necesaria para entender la realidad de la muerte.

La antropología, como ciencia de la cultura, puso su atención en la ritualidad funeraria y el simbolismo asociado, como ya dijimos. Diversos autores se han dedicado al estudio de este tema: Van Gennep (1909), en su estudio sobre la ritualidad, llamó a ese cambio de la vida a la muerte «ritos de paso» y los clasificó en tres: ritos de separación, de margen o liminar e integración. Malinowski (1920) realizó descripciones etnográficas sobre las complejas costumbres funerarias en la Melanesia, señalando lo relevante de ser estudiadas en su contexto (pp. 144-153). Turner (1969) resaltó la liminalidad y la transformación en los ritos funerarios, mientras que Hernández (1996) describió cada uno de los ritos de paso en su estudio sobre la muerte y los ritos funerarios en Villa Mella, siguiendo a Van Gennep Para información más detallada al respecto, sugerimos consultar la fuente antes mencionada.

Seguimos el esquema de Van Gennepde los ritos de paso y de Hernández en su excelente investigación ya citada, donde se identificó la fase correspondiente a los rituales funerarios en Villa Mella. Desde ese horizonte teórico tenemos que los ritos de separación abarcan desde el anuncio del fallecimiento de la persona, todo lo concerniente al velatorio y entierro, culminando con el cierre de la sepultura y de la puerta frontal de la casa del fallecido. Los ritos de margen representan una transición e inician desde el cierre de la sepultura y la puerta frontal de la casa, el novenario de rezos en la casa del difunto, el Cabo de año, hasta la celebración del Banco, que puede ser a los tres, cinco o siete años de fallecido la persona, y hasta los veinte y más; el duelo forma parte de esa etapa. En los ritos de reincorporación, como su nombre lo indica, los dolientes se reincorporan en sus vidas cotidianas y se normalizan las relaciones entre los muertos y los vivos (Hernández, 1996, p. 15 y 57).

Creencias sobre la muerte en Villa Mella

La memoria colectiva mantiene una serie de creencias en torno a la muerte, de las cuales listamos una muestra de las más comunes. Las mismas evidencian su paso generacional y forman parte de la tradición funeraria del sitio.

• Para evitar que la persona fallecida se lleve a los demás de la casa, sobre todo a los nietos, se moja una yagua para que sea flexible, se extraen tiras de ella con las cuales se miden los nietos y a otras personas de la familia. Luego las tiras se colocan en una esquina del ataúd. La escasez de yagua ha hecho que sea sustituida con cinta fina o con tiras de sábanas viejas.

• Para evitar ser molestada por el difunto esposo, la esposa debe quitarse el panti que tenía puesto antes de morir su esposo para ponérselo en la parte íntima de él en el ataúd. Si es una mujer que murió, le ponen el pantaloncillo. También para no ser molestada la esposa, al momento de salir el entierro, toma la cruz que llevan delante y camina un tramo; luego entrega la cruz a otra persona y se devuelve a la casa. Así le enseña al muerto que hasta ahí llega su relación.

• Una madre no va al cementerio. Las madres no deben ir a enterrar a sus hijos, porque los entierra a todos.

• Cruz delante del cortejo fúnebre. Sirve de guía y compañía al fallecido en su camino hacia el más allá y, además, espanta lo malo.

• Despedida de un miembro de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo. Se le hace tres toques en el trayecto al cementerio, a pies también hay toques y frente a la sepultura en el cementerio. Los toques son: Palo Mayor, Camino Reale y Kalunga.

• La cruz al frente de las casas. Antes las casas tenían una cruz al frente con doble función: la de protección, para ahuyentar lo malo; y la de refugio, para que el espíritu del muerto se quede en ella cuando sacan el difunto de la casa, pues se va el cuerpo, pero no el espíritu. Por tal razón, el rezador y la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella el noveno día van a la cruz, llaman al difunto y, si está ahí, en procesión se dirigen a la casa. El rezador toca la campana, enciende una vela y reza tres padrenuestros mientras caminan en procesión hasta el altar, túmulo o túmbalo, al cual le dan tres vueltas para iniciar los rezos. Si el difunto tiene alguna inconformidad

porque pidió que le hicieran algo y no se está cumpliendo, no se va a la cruz, sino que se queda en los alrededores, rondando por ahí, por el patio. A veces puede ir a una casa ajena para solicitar a alguien que le diga a su familia su desacuerdo con lo que le están haciendo o solo quejarse con esa persona. También puede suceder que los comunitarios creyentes se sueñen con el difunto, quien les dice no estar conforme con los rezos. Al enterarse la familia, tratan de remediar la situación que le disgusta. La cruz se forra con papel crepé. La costumbre de tener una cruz permanente frente a la casa se ha perdido; pero en la celebración de rezos, cabo de año, Banco y velaciones se fabrica una cruz para los ritos correspondientes. En los rezos, el cabo de año y el Banco, la cruz tiene la función antes señalada. Pero en las velaciones que son de misterios suelen haber tres cruces mejor conocidas como «calvario», porque existe la creencia de que si hay algo malo se detiene ahí. En las velaciones que son de vírgenes (La Altagracia, Las Mercedes, Santa Lucía, Santa Clara, entre otras) y de santos varones (San Juan, San Pedro, el Santo Niño de Atocha, San Carlos, entre otros) al llegar la procesión con el arco y la imagen del santo se coloca el arco en la cruz, que en esos casos es una sola.

• El luto. La primera señal de luto era el cierre de la puerta del frente, los nueve días del novenario. Había que vestirse de negro de inmediato, pero por las limitaciones socioeconómicas existentes treinta años atrás solo quedaba la alternativa de teñir la ropa de color, ya que no había las facilidades actuales para adquirir ropa a buen precio y rápido.

• Durante los nueve días se barre la casa los primero ocho días, pero la basura no se elimina, se guarda en la esquina derecha de la sala. El noveno día lo primero que se hace en la mañana es botar la basura acumulada. El temor es que el muerto se va si se saca la basura antes. Ya no se cumple ni se hace.

• Para los rezos del noveno día los familiares debían comprar ropa. Habían establecido un orden: si el difunto era varón, la señora debía vestirse de negro hasta las medias, zapatos, pañuelo en la cabeza y una manta arriba del pañuelo. Los rezos eran de noche por lo regular y se ponían ropa teñida antes. En la madrugada, como a las 5:00 a. m., se vestían las hijas y la esposa de negro. Los hijos de negro y blanco, las nietas y sobrinas de medio luto. A los hijos y esposos les toca de tres a cinco años; a los sobrinos les tocaba tres meses; nietos, un año; primos, seis meses. A los compadres y las comadres les corresponde guardar un año de luto. En principio, si hay luto no se puede cantar y tampoco se puede bailar. Ahora se guarda un disimulo de par de días,

no como antes. Los primeros meses, quien tenía luto solo salía a la iglesia, un velorio u otro rezo. El luto prácticamente desapareció.

• Hay personas que reciben la encomienda de lo relacionado con el velorio y novenario. Esto debe ser cumplido a cabalidad por la familia; y de no ser así, el difunto puede molestar a los familiares para que se cumpla su voluntad.

• Premonición de la muerte de alguien Hay personas que no pueden dormir porque presienten algo malo y dicen haber tenido una noche muy pesada, ven celaje de una persona, señal de que alguien va a morir. Soñar que se caen o salen los dientes es que alguien de la familia va a morir.

• Despedida del muerto de la casa el noveno día. El difunto debe ser despedido por un rezador tradicional experto el noveno día después de sus rezos, porque son quienes saben despedir el muerto. Si quien hace los rezos no sabe, los familiares son molestados hasta que repitan el rezo o le hagan una hora santa con un rezador que al finalizar lo saque de la casa para que descanse en paz. Para despedirlo hay que rezar unos réquiems muy especiales, hacer tres padrenuestros, echar agua bendita con una vela o velón encendido y desahumar (incensar). Luego se apaga la vela o velón para depositar en la cruz. Todo lo usado en la hora santa o el rezo junto a los papeles del altar o túmulo se quema en la cruz. Las velas y velones, si no se gastaron junto a las flores, se llevan a la sepultura en el cementerio.

• La mesa donde estaba el túmbalo se recuesta de la pared del cuarto donde estaban los dolientes durante nueve días.

• En la comida, lo tradicional es arroz y habichuelas con coco (cocinados con leche de coco), carne de cerdo casi siempre, a veces res, pollo casi nunca, en ocasiones ensalada verde cruda (repollo, tomate y pepino, puede variar).

Cuando se sirve la comida, la primera que se brinda es la de la viuda que está en el aposento en el cuarto principal; luego los que están en el otro cuarto. Después van los músicos congueros, que comen un poco más de arroz con mucha habichuela, dos o tres carnes de cerdo casi siempre; es especial para ellos. Luego se brinda a todo el que está en el patio. Hay casos en que la comida no alcanza cuando es con coco y otros, que sobra si es con aceite. La bebida para acompañar la comida es agua, pero hay alcohol, eso no falta, el ron sobre todo, pues para los músicos es importante. El café es sin dudas la bebida por excelencia en cualquier actividad de esta naturaleza, té también suele abundar.

• Permanencia en el cuarto de duelo. Antes la gente ni se peinaba cuando estaban de duelo hasta el noveno día. A la viuda la peinaban los vecinos con trenzas hacia atrás para que el pañuelo quedara bien. Anteriormente, había mucha unidad y solidaridad en ocasiones como estas, siendo los vecinos quienes realizaban los oficios domésticos, la comida y quienes compraban la ropa para que no salieran las mujeres de la casa. Los varones eran quienes podían salir. Los zapatos los compraban con la medida de una tira que se hacía del pie y muchas veces le quedaban pequeños.

Los rezos y la participación de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella

Una de las funciones de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, como hemos dicho anteriormente, es la de tocar los tambores llamados congos en los ritos funerarios de sus cofrades o cualquier otra persona que lo haya solicitado. Según la tradición, se debe tocar el día del último rezo del novenario del difunto, el Cabo de año o primer aniversario y el Banco, el cual puede ser a partir de los tres años de muerto, cinco o siete. Hay Bancos que se han hecho a los nueve años y los veinte. Después que se hace el Banco todo es regocijo. No es alegría por la muerte del pariente, sino regocijo porque recuerdan con alegría la vida del difunto.

El novenario

Después de sepultada la persona se da inicio al novenario, que se refiere a nueve días de rezos y acompañamiento solidario a la familia por el duelo, conducidos por un rezador o rezadora y en donde el noveno día participa la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo. Durante los primeros ocho días del novenario los rezos son iguales cada día. El noveno día es cuando se considera especial: es el último día, participa con sus toques la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. Al inicio y al final se llama tres veces por su nombre al difunto. Cuando comienzan, lo llaman para que reciba sus rezos; y cuando terminan, para despedirlo. Esta tarea también es realizada por el rezador o rezadora.

En la casa del difunto los dolientes van a una habitación donde permanecen durante el novenario; la misma se le llama habitación o aposento principal. Los ocho rezos tienen una duración de una hora. El horario generalmente es de 6:30 a 7:30 p. m. o de 7:00 a 8:00 p. m. El noveno día, por lo regular, el horario es de 6:00 a. m. a 6:00 p. m.; pero en la realidad inicia entre 9:00 y 10:00 a. m. y termina a las 6:00 p. m. En la sala de la casa es donde se hace el altar, que recibe el nombre de túmulo o túmbalo; estos comúnmente son elaborados por las mujeres, pero hay algunos hombres quienes han aprendido a hacerlo; por lo general son rezadores o entendidos en ese tipo de cosas.

La decoración de los túmulos lleva una papelería exclusiva para adornarlos, sus colores más comunes son el blanco y morado. Hace unos diez o quince años los colores dependen del género y si son personas jóvenes o no. El blanco es el color principal. Si el difunto es un hombre, los colores son blanco con azul; en caso de ser una mujer la difunta, el túmulo sería blanco con rosado. Una de las portadoras de la tradición de hacer túmulo o túmbalo es Carmen del Rosario, Ñañá. Aprendió observando a una prima que lo hacía. Ella explica el significado de los colores en un túmulo: «Si es un rezo, los colores son morado y blanco. Si es un cabo de año, colores azul y blanco; y si es un Banco, es la última fiesta, ya no hay luto, así que rosado y blanco». Ñañá, como le dice todo el mundo, se ha pasado la vida corriendo de un lado a otro para realizar los túmulos, pero no cobra por esta labor, solo pide los materiales. El trabajo ella comienza a hacerlo días antes de cuándo se va a usar, al menos cuatro días. Ha tenido varias personas que van aprendiendo de ella. Actualmente trabaja con una muchacha adolescente para que vaya aprendiendo. En Mata Los Indios, Bonifacia de la Cruz hacía los rezos y túmulos. Ñañá hace los rezos solo en caso de no haber rezador. Para hacerlo se debe estar en silencio y al terminarlo se reza un padrenuestro y una avemaría y se llama tres veces al muerto para que venga a recibir su rezo que le hace la familia en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Se sabe que el difunto está por el frío que se siente.

Portadoras de la decoración funeraria: Ana Josefa Brazobán, Carmen del Rosario (Ñañá), Rafaela Solano, Avelina Martínez Séptimo (de izquierda a derecha)

Cada deudo quiere tener un túmulo bonito para su difunto. Tiene sus reglas para realizarse con mucho cuidado y no cometer errores. Primero, la mesa debe quedar frente al cuarto principal o aposento donde están los dolientes. Segundo, las sábanas que se le pongan al altar deben estar del lado derecho. Tercero, si al difunto le gustaba el café o el ron, debe ponerse debajo del altar un café con un vaso de agua o un trago de ron. Quien pone el túmbalo tiene que entregarlo a los hijos y familiares, para ver si hay algo mal que deba corregirse. Luego se reza un padrenuestro y se desahúma. Los familiares le dan la vuelta al túmulo y si encuentran que está bien, le dan las gracias; si le falta algo, lo dicen para su arreglo.

Si el difunto ve algo que no le gusta en el altar, puede incendiarse. En los casos con diferencias familiares, el difunto «se monta» en alguien; es lo conocido como «posesión ritual». Pero no puede hablar, porque el muerto reciente solo habla por gestos. A los que tienen las diferencias los abraza y él se abraza con ellos. Esto para resolver el problema. Por otra parte, si en la familia hay distintas religiones y el difunto es católico, pero le hicieron un culto evangélico, no le gusta; por lo tanto, molesta a la familia, no los deja dormir, lo sienten, sueñan con él diciendo que no quiere ese rezo y pide los congos y sus rezos tradicionales. Hasta pide el rezador que quiere. Tienen que hacerle el rezo como lo pidió en nueva fecha.

Una figura de relevancia en el novenario del difunto es el rezador, como hemos visto. Su experiencia es fundamental para que al finalizar el novenario la familia del difunto se quede tranquila, sin recibir molestias por este, al sentirse conforme con sus rezos y haber sido despedido de la casa como corresponde. El rezador debe ser una persona con sensibilidad y pericia para visualizar los difuntos. Como hemos dicho antes, es el rezador quien se cerciora de que esté presente para el último rezo y quien lo despide. Es el encargado de los rezos durante los nueve días y demás actividades funerarias. Hay personas dedicadas solo a ese oficio. Dependiendo de lo que se quiera hacer, se busca el rezador.

Rezador conocido como Pepén, durante la celebración de un Banco

Para el novenario hay dos altares distintos: uno para los ocho primeros rezos y el del noveno día. El primero tiene seis elementos: crucifijo con rosario, floreros, velón encendido, vaso con agua, cromolitografía del santo de devoción del difunto y la vela del muerto que va debajo del altar. En caso de no tener devoción hacia ningún santo, se coloca la Virgen de la Altagracia. El del noveno día tiene once elementos: una muñeca, crucifijo, platos para la limosna, floreros, velas encendidas, cromolitografía del santo de devoción, velón encendido, vaso con agua bendita y ramo para aspersión, vela del muerto, vaso del muerto y café. En ambos altares se coloca también una foto del difunto, si hay.

La limosna se recoge en el segundo o el tercer tercio y se la entregan a los familiares para que hagan una misa o una hora santa. Si se recoge mucha limosna, es que el difunto era dadivoso; y si es poca, es porque era apegado y mezquino. El altar se desmonta por el rezador y sus ayudantes mientras recitan las plegarias al final. Terminados los rezos, se ejecutan en su orden estas piezas: Palo mayor, Camino Reale y Kalunga . Luego se hace la despedida del difunto con procesión, los toques de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo continúan, se queman los papeles usados en el túmulo, se sigue arreglando todo y a las 6:00 p. m. todo ha concluido.

La muñeca es una representación de Kalunga, es una botella revestida de papel crepé; un trabajo muy delicado. El color es morado y blanco o solo blanco. Hay quienes identifican al Espíritu Santo y a la muerte con Kalunga. También Kalunga es el toque más importante, el cual se ejecuta en más de una ocasión. Sobre el significado del término Kalunga, citamos a Hernández (2004):

Kalunga es primordialmente el mar en Angola, y es, al mismo tiempo, la deidad del mar y de la muerte. Es también el nombre de la muñeca que es llevada por la dama de paso en el cortejo carnavalesco de la danza pernambucana del maracatú, sobrevivencia de los séquitos que acompañaban a los reyes de los congos elegidos por los esclavos para ser coronados en las iglesias y para el baile que se ejecuta durante las fiestas de la Virgen del Rosario en Recife (p. 55).

En Bánica, municipio fronterizo con Haití de la provincia Elías Piña, también hay una Kalunga en el altar del novenario del difunto. La diferencia es que

Cruz forrada de papel crepé representando a Kalunga

esta no es una muñeca, sino una cruz en madera negra y blanca. Según Tavárez (2018):

Es la misma kalunga desde el primer día hasta el noveno. La hace el rezador de dos pedacitos de madera amarrados por dentro con un hilo fácil de desatar después, forrada de tela negra y amarrada con una cinta blanca. Al alma del difunto se le hace el llamado el primer día de la novena para reposar en esa cruz; al finalizar el rezo, de esa misma cruz se despacha el difunto y se desbarata la cruz para que esa alma vaya a descansar en paz (p. 9).

El Cabo de año

El Cabo de año es la próxima ocasión cuando se vuelve a celebrar ritual funerario del difunto, justo al primer año de su muerte. Lleva túmulo igual que el anterior. Se considera que el difunto aún está entre el mundo de los vivos y el de los muertos. También se ejecutan los toques por la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella. Después de Kalunga, en la tarde, llega el Kumbá, compuesto por tres piezas: Cantaron los gallos , Oh Vicente y La Botella . Una pareja baila las tres piezas. Finalmente, el toque de Pembué chamaliné acompaña la ceremonia final dando tres vueltas a la casa. Se desmonta el túmulo, siguen los toques de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, se despacha el difunto, se queman los papeles crepé del altar, así como los que forran la cruz, terminando a las 6:00 p. m.

El Banco

La otra ocasión funeraria en la cual la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella participa es en el Banco. Hernández (2009) señala al respecto:

(…) Pero en rigor, Banco es una gran fiesta que se celebra con regocijo en honor a un difunto en el séptimo aniversario de su muerte. Es la fiesta ritual de los miembros vivos y difuntos de un mismo «fundo» familiar. En ella participa la comunidad en que está enclavado el fundo. Idealmente se celebra al séptimo aniversario de la muerte de un difunto; pero si la familia de este no tiene los medios económicos necesarios para celebrarlo, lo pospone para el año que pueda. Y es que como el Banco

es la gran fiesta, se necesitan suficientes recursos para celebrarlo, pues durante éste se ofrece una buena comida colectiva, se debe atender bien a los músicos congueros, incluyendo un pago para éstos, y es necesario proporcionar buenas atenciones a todos los familiares, allegados, amigos y participantes en general. Tanto el difunto como los familiares y demás participantes deben quedar satisfechos con la fiesta. En la gran fiesta del Banco, a través de los ritos (toques de las piezas musicales, rezos y acciones simbólicas) se asegura el reposo del alma del difunto introduciéndola en el mundo de los ancestros, mientras los sobrevivientes quedan libres de sus obligaciones de luto y se reintegran a la vida social normal. El punto culminante del Banco es el kumbá (p. 146).

Se brinda comida igual que en el noveno día y Cabo de año, café y té. Es la misma comida tradicional con coco el arroz y las habichuelas, carne de cerdo guisada y, en ocasiones, ensalada verde más agua. La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella tiene su participación activa. El túmulo está presente en el Banco. «En esencia, el Cumbá es la despedida del difunto, su integración al mundo de los antepasados y la liberación de los deudos de sus deberes de luto. Es el Banco en resumen» (Hernández, 1996, p. 144). Con el Banco la vida social vuelve a la normalidad para los deudos, y el difunto ya descansa en paz. Para más detalles sobre el Banco, revisar los trabajos citados de Carlos Hernández.

Comida tradicional de un Banco

Capítulo IV.

La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella hoy

En Villa Mella la vida comunitaria antes del 2001 transcurría dentro de su cotidianidad natural como zona rural. No necesariamente su gente se miraba en retrospectiva o examinaba sus tradiciones y costumbres antiguas, seguían viviéndolas. Aprendida de generación en generación, la música de los tambores llamados congos, su baile, la culinaria, la decoración y la ritualidad funeraria, entre otros, se asumían con normalidad. Esporádicamente hubo visitas de interesados que se sintieron atraídos por dichos elementos e iniciaron las primeras descripciones de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. La cofradía mantenía lazos de hermandad y solidaridad entre sus cofrades unido a una devoción ferviente al Espíritu Santo y la Virgen del Rosario. No hubo alteraciones trascendentes en las últimas décadas del siglo pasado.

El siglo XXI trajo consigo una novedad para la zona: la proclamación en 2001 del primer patrimonio cultural inmaterial de la humanidad dominicano: El Espacio Cultural de la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella. Cambios significativos llegaron con este reconocimiento: la visibilidad para el país y el mundo de una expresión cultural afrodominicana, y la participación en eventos religiosos, socioculturales, artísticos, funerales y fiestas patronales se multiplicó a nivel nacional. Los viajes al exterior aumentaron significativamente; a nivel nacional las presentaciones fuera de Villa Mella se hicieron cada vez más frecuentes. Los especialistas se interesaron más en conocer sobre ellos y hubo varios que se trasladaron a vivir en la zona. No hay dudas de que fue un momento de mucha relevancia de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de

Villa Mella. La proclamación reconocía el valor de una expresión de origen africano, priorizando el negro en la cultura dominicana. Como señala

Cañedo-Argüelles (2006):

La proclamación por la Unesco en el año 2001 como obra maestra del patrimonio intangible de la humanidad a la Cofradía de los Congos de Villa Mella, cerca de la ciudad de Santo Domingo, ha contribuido a considerar el hecho diferencial asociado a la negritud como un valor digno de exhibirse y no de ocultarse (p. 16).

La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, como se dijo anteriormente, no participa desde hace aproximadamente veinte años de las fiestas de la copatrona de Villa Mella, Nuestra Señora del Rosario. Las demás actividades donde tiene participación se mantienen en forma activa.

Por otra parte, es bueno aclarar que, así como el reconocimiento de la Unesco en 2001 dio a conocer esta cultura viva dominicana, también desencadenó situaciones conflictivas.

(…) sucedieron varios hechos lamentables que, aunque ya muy menguados, tuvieron en su momento efectos contrarios al espíritu de la declaratoria; efectos que aún se pueden sentir en la comunidad y en el seno del grupo de los Congos, procesos que sería muy largo tratar en este breve espacio. Pero, es bueno decir aquí que, por la naturaleza humana, estas declaratorias, al lado del orgullo que supusieron para muchas naciones y expresiones culturales, crearon, no solo aquí, el supuesto de que «un saco de dinero caía del cielo» con solo obtener la declaratoria, según afirmó una vez un delegado de la regional caribeña de la Unesco en un encuentro sostenido en el país donde se enteró de la situación de conflictos en que había caído dicha manifestación cultural. Incluso, al equipo responsable de ese importante trabajo cultural, del cual formé parte, fue criticado por algunos sectores del país, porque no sometimos primero al merengue y se nos cuestionó el valor de los congos para tales fines.

Sin embargo, gracias a la apertura del grupo de los Congos y de su disposición a ser soporte de la declaración del ECUCES como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, comenzó una nueva etapa que hizo cambiar la mirada que muchos sectores tenían acerca de la cultura viva y, sobre todo, de la cultura afrodescendiente.

Igualmente, a partir del 2001 se llamó la atención del Ministerio de Cultura (entonces Secretaría de Estado de Cultura) y otras instancias públicas y privadas, que solo tenían ojos o hacían sus mayores esfuerzos e inversiones para el patrimonio inerte o material, representado por muchos de nuestros monumentos y edificaciones coloniales. (Sánchez, 2023, p. 35).

Muchos de los entrevistados confirman esa falsa idea generada en Villa Mella sobre el significado del reconocimiento de la Unesco a nivel mundial; el cual no incluye una partida económica para nadie. El valor cultural de esta expresión única es lo importante para la Unesco y es el Estado dominicano, con sus instituciones, quienes deben velar por dicha tradición, sus portadores y su salvaguarda para generaciones futuras por lo que ella representa, pudiendo incluso establecerse una industria cultural que brinde soporte material a los cofrades. Esto afectó este patrimonio, el cual debe ser preservado, difundido, estudiado, fomentado y continuar en el tiempo como expresión viva que es. La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella le dio culturalmente a ese espacio geográfico un elemento representativo que se convirtió en referente de sitio nacional e internacional.

Las expectativas del grupo sociocultural respecto a la declaratoria patrimonial no eran las mismas de los intelectuales. Los portadores se enfocaron en la valoración de su tradición, esperando mejoría en sus condiciones materiales; mientras los estudiosos miraban la expresión sociocultural en sí, y su valor como tal. Los trabajadores de la cultura se interesan, entre otras cosas, por el estudio permanente de la misma, así como por su fortalecimiento, transmisión, salvaguarda y permanencia. Pero se debe cuidar la forma, entendiendo que los portadores representan la tradición. Los conflictos internos son parte de la cotidianidad, pero no deben ser causa de divisiones que provoquen alteraciones en el bien cultural. La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella está por encima de los conflictos y ambiciones; mantenerse como tradición sociocultural es su desafío permanente, mientras que el Estado debe aportar a su desarrollo sostenible.

Entrevistamos a tres especialistas que estuvieron involucrados directamente en todo lo relacionado para hacer posible la declaratoria patrimonial de La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella acerca de su valoración sobre este hecho. Para José G. Guerrero, actual director del Museo Nacional de Historia y Geografía, esto

«beneficia al país en el conocimiento de la cultura popular, mostrando parte de la diversidad cultural de esta la primera población mezclada en América (…) las presentaciones en eventos artísticos en cierta forma la desnaturalizan, porque ella tiene razón de ser en su comunidad, con la comida, la gente haciendo bulla, la bebida, es ahí donde tiene sentido. Recomiendo que se grabe todo lo existente antes de que sea tarde. La realidad actual es que los viejos ya murieron o están muriendo, los jóvenes no han podido encajar totalmente y cuando no muchos conflictos también: conflictos de sucesión, de intereses, de valores» (Comunicación personal, 6 de octubre de 2025).

Por su parte, Carlos Andújar, director general de museos actualmente, señaló al respecto:

«La Declaratoria de la Unesco sobre los Congos tiene múltiples significados: De un lado la trascendencia internacional de su reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de nuestro país. De otro lado, destacamos una tradición centenaria que ha pervivido de generación en generación como factor determinante de la memoria social del grupo, gracias a la oralidad como fuente de transmisión y representativa la misma de sus valores identitarios, de cohesión social y reproducción del grupo. Y, por sobre todo, una manifestación sincrética afrodominicana, expresión de la mezcla de componentes de tradición Congo ligados al culto a los muertos y los antepasados con manifestaciones católicas, lo cual le da a la tradición de los Congos del Espíritu Santo, esta vez representados en la cofradía de la familia Minier-Brazobán, su capitán y presidente en vida, una dimensión de gran significación del acervo cultural y patrimonial de la diversidad cultural de nuestro país» (Comunicación personal, 10 de octubre de 2025).

Para Edis Sánchez, significa un reconocimiento al valor cultural excepcional de esta tradición y de la comunidad de portadores que la asume como su patrimonio, a la vez de ser un llamado al Estado, sus instituciones, sobre todo el Ministerio de Cultura, y a la sociedad en general, a salvaguardar este elemento por su importancia para el desarrollo sostenible de la comunidad y la cultura del país (Comunicación personal, 9 de octubre de 2025).

Hernández (2004) mostraba preocupación por la permanencia de esta expresión sociocultural en el tiempo. Al respecto señala:

(…) dado los procesos acelerados de cambio social en general, de aculturación y de urbanización en que se haya envuelta, esta manifestación cultural corre el riesgo de desaparecer. Urge, pues, darle un espaldarazo a fin de que emprenda acciones para salvaguardarse, protegerse y revitalizarse. Pero ha de advertirse a los agentes externos que no provoquen intervenciones artificiales que puedan desnaturalizar la vida y las acciones de la Cofradía (pp. 19-20).

La devoción al Espíritu Santo

Una de las características más señaladas en los entrevistados adultos mayores y comunitarios en ese rango de edad es la devoción y fervor religioso presente antes en los cofrades, congueros y participantes de las actividades de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. Este sentimiento permitía trabajar por el éxito de las festividades del patrón y la copatrona a los organizadores de esta, sin escatimar esfuerzos ni tiempo, sin esperar pago alguno por la tarea a desempeñar. No es así en la actualidad y se cobra por las presentaciones que se realizan.

La Junta. Se está trabajando para ser activada y retomar sus funciones.

Visibilidad. La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella ha adquirido una notoriedad que trasciende su espacio geográfico. Frecuentes invitaciones a participar de programas de televisión, radio, festividades patronales, sociales y culturales en cualquier punto del país y, ocasionalmente, en el exterior. Con ello se fortalece y difunde su tradición, pero al mismo tiempo se convierte en una amenaza. El estar en presentaciones fuera de su espacio que es donde la tradición vive, puede arriesgar su esencia.

Estructura social. La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella mantiene la misma estructura jerárquica compuesta por un rey, un capitán, una reina y los cofrades. Sus miembros tienen un parentesco ritual, en el cual la vía de transmisión es la herencia social e igualmente conservan la tradición de permanencia en los cargos hasta la muerte, aunque ha habido

excepciones, como se mencionó. Siguen considerándose como hermanos entre sí por el vínculo sagrado cofrades y Espíritu Santo; por tanto, conservan la hermandad.

Despedida del cofrade al morir. La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella mantiene los tres toques acostumbrados a realizar en la casa y la sepultura: Palo Mayor, Camino Real y Kalunga . Antes iban a pies al cementerio tocando, ahora van en una camioneta.

Proceso de urbanización. La llegada del Metro de Santo Domingo impactó la dinámica socioeconómica de Villa Mella, incrementando el proceso de construcción de viviendas, iniciado desde antes. Así, se fue dando un cambio de la vida rural a la urbana, reduciendo las actividades tradicionales, complejizando la vida comunitaria e impactando la vieja tradición.

Museo de los Congos de Villa Mella. En el espacio cultural Mata los Indios se inauguró, en octubre de 2001, un museo dedicado a los Congos de Villa Mella con exhibición de instrumentos musicales y de algunos reconocimientos obtenidos por el grupo. En la actualidad, permanece en el lugar y funciona de manera independiente a la cofradía.

La juventud y la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella.

Últimamente ha habido un interés en los jóvenes por participar en talleres, charlas, conferencias y eventos relacionados con la temática. Pero es notorio la necesidad de fomentar más su interés e involucramiento. Los congueros jóvenes son exiguos. Dentro del proyecto «Fortalecimiento de las capacidades de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo y el Teatro Cocolo Danzante los Guloyas para salvaguardar su patrimonio» se impartieron cuatro talleres:

1. Taller de salvaguarda

Fecha: 24 de mayo de 2024. Facilitador: Carlos Andújar Persinal. Lugar: Escuela Primaria Mata Los Indios. Participantes: 44 personas.

2. Taller de decoración

Fecha: 24 de junio de 2024. Facilitadoras: Carmen del Rosario, Rafaela Solano, Avelina Martínez y Ana Josefa Brazobán. Lugar: Iglesia de la Dolorita en Los Moreno. Participantes: 81 personas.

3. Taller de elaboración de instrumentos (1ra. parte)

Fecha: 31 de agosto de 2024. Facilitadores: Teresa Minier y Esteban Brazobán. Lugar: Club de Vista Bella, Mata Los Indios. Participantes: 43 personas.

4. Taller de elaboración de instrumentos (2da. parte)

Fecha: 7 de septiembre de 2024. Facilitador: Eddi Minier. Lugar: Patio casa Eddy Minier. Participantes: 38 personas.

5. Taller de canto y danza

Fecha: 24 de octubre de 2024. Facilitadores: Josefina Martínez y Matías de Jesús. Lugar: Club de Vista Bella, Mata los Indios. Participantes: 84 personas.

Los talleres, impartidos por este proyecto y coordinados por Edis Sánchez y Jerelee de la Rosa, contaron con el apoyo de la juventud, lo cual contribuye a la continuidad de la tradición.

Participantes del Taller de decoración

21 toques. Se mantienen los veintiún toques tradicionales entregados por el Espíritu Santo.

Miembros de la Cofradía en Yamasá

Protestantismo. La conversión de cofrades y algunos portadores al protestantismo ha impactado la antigua tradición. El catolicismo permite que sus feligreses participen activamente sin problemas, pero los protestantes no lo permiten; por lo que se han perdido y se siguen perdiendo cofrades, portadores y simpatizantes.

La modernidad. La emisora digital Konguea de los hermanos William y Pascual Miniel, hijos de Casimiro Miniel, miembro de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, opera en Mata Los Indios desde hace menos de diez años, difundiendo expresiones socioculturales afrolatinas, incluyendo las manifestaciones socioculturales afrodominicanas de Villa Mella. Indudablemente, constituye un desafío mantener el interés en la tradición en medio de un intenso proceso de modernización unido al desinterés de muchos en las prácticas tradicionales. Es necesario mantenerse vigilantes, mientras se involucra a la niñez y juventud, fomentando mediante talleres, cursos, conferencias sobre esta importante expresión cultural. El cambio es una amenaza constante, pero la esencia no se puede

perder. Las expresiones culturales se reinventan, rediseñan, redefinen sin perder su esencia, es así como sobreviven. Captar jóvenes que asuman la responsabilidad de dar continuidad a esta tradición, combinando la juventud con la experiencia de sus mentores; es una tarea inminente.

Fundación Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. La Fundación Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella es una organización sin fines de lucro fundada el 27 de junio del año 2002. Dentro de sus funciones se encuentra la promoción de los valores culturales ancestrales de la provincia Santo Domingo Norte, así como también la difusión de ellos y de los toques, rituales y danzas de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, contribuyendo a la permanencia de esta tradición. Para alcanzar este fin debe dedicarse a la búsqueda de recursos que lo garanticen, tanto a nivel público o privado, nacional o internacional.

Grupos de Congos en Villa Mella. Actualmente existe una decena de grupos tocadores de congos, según registro realizado por Zoneida de la Cruz. Ellos participan en las actividades que se hacen en el Parque Central Ramón Matías Mella después de terminadas las ceremonias de la iglesia católica. Dichos grupos son de las distintas comunidades del municipio, ver mapa no. 2. A continuación, los conjuntos de congos actuales en Villa Mella, Santo Domingo Norte:

1. Mata Los Indios, coordinado por Enrique Minier

2. Vietnam, coordinado por Nicolás Lorenzo, Teniro

3. Mono Mojao, coordinado por Lilingo Crisóstomo

4. El Fundo, coordinado por Herminio Vargas

5. El Campechito, coordinado por Esteban Payano

6. Guaricano, coordinado por Joaquín Selmo

7. Juvenil de Guaricano, coordinado por Joaquín Selmo

8. Sierra Prieta, coordinado por Kilo Martínez

9. Sabana Perdida, coordinado por Fidencio Abad, Negrón

10. Mata Gorda, coordinado por Miledys Fortunato. Está compuesto solo por mujeres

Vale la pena reseñar que el grupo de congos de Vietnam fue fundado por Nicolás Lorenzo de los Santos, mejor conocido como Teniro, quien ahora cuenta con 82 años. Aprendió con Sixto Minier. Tiene más de treinta y cinco años tocando al Espíritu Santo y rituales funerarios. A pesar de no tener sus extremidades inferiores, sigue siendo un excelente conguero.

Mapa No. 2. Ubicación de los conjuntos de Congos en Villa Mella, Santo Domingo Norte

La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella continúa sus tradiciones sobreponiéndose a conflictos, manteniendo su vigencia en la zona. La población de Villa Mella se identifica con ella y reconoce como elemento representativo a su identidad afrodescendiente. Vale aclarar que, a pesar de la principalidad de la Cofradía de los Congos de Villa Mella en los rituales funerarios, también hay otras expresiones socioculturales que pueden acompañar las actividades funerarias como es el caso de los palos y la salve.

Conclusiones

Al término de la presente investigación se evidencia que la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella se mantiene como expresión sociocultural afrodominicana con vigencia y arraigo. Su legado ancestral resiste el paso del tiempo, logrando comunicar por generaciones su riqueza intrínseca. Como hemos visto, la dualidad vida-muerte forma parte importante en esta; comparten los vivos y los muertos. Desde sus orígenes, las cofradías estuvieron vinculadas a la muerte, siendo la solidaridad un rasgo importante entre sus miembros o cofrades unidos por ese hilo invisible espiritual y el parentesco ritual y social.

Dentro de esa diversidad de expresiones socioculturales propias de la zona, los congos constituyen un elemento singular dado su focalización en esa área específica del país. Como PCI, la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella constituye un elemento valioso de la cultura dominicana, muestra de una herencia africana visible. La ritualidad funeraria de la que ellos son parte fundamental marca una diferencia con el resto del país. La práctica frecuente de dichos ritos, complejos por demás, ha sido clave en el aprendizaje y conocimiento de estos por parte de los comunitarios.

Tal ritualidad se mantiene viva con ligeras variaciones que, en esencia, no son significativas ni alteran su dinámica, como se ha visto. La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella conserva sus veintiún toques tradicionales y continúa participando de sus actividades principales, excepto la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, como se dijo. Los ritos de paso expuestos por Van Gennep, identificados de manera magistral por Hernández (1996), siguen cumpliendo su función. El túmulo es un elemento característico, una verdadera obra de arte realizada para el rezo del noveno día, del cabo de año y del Banco. La kalunga es la muñeca en el túmulo y la pieza más sagrada de los toques legados por el Espíritu Santo.

La Cofradía de los Congos de Villa Mella constituye un bien cultural, símbolo de la identidad y resistencia cultural dominicana. Como afirma Tejeda (2025), mediante comunicación personal: «Son una expresión sobre la vida,

la muerte, una manera de ver la vida que nos enseña una visión colectiva de vivir y participar, herencia africana en América». En su estructura social sigue la costumbre africana de tener rey, reina y capitán. El impacto de esta hermandad es invaluable, siendo en la actualidad, sin dudas, un eje trascendente en la vida comunitaria y el referente principal de Villa Mella en materia sociocultural.

La continuación en el tiempo de la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella es una prioridad. Por tanto, los talleres de salvaguarda, decoración, elaboración de instrumentos, canto y danza realizados por el proyecto «Fortalecimiento de las capacidades de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo y el Teatro Cocolo Danzante Los Guloyas para salvaguardar su patrimonio» constituyen una forma efectiva y práctica de transmitir, desde los portadores a las siguientes generaciones, el conocimiento de esta expresión sociocultural. Los portadores, en su mayoría, son adultos mayores que manifiestan la urgencia en la formación de relevo. La participación mayoritaria de la juventud en los referidos talleres evidencia el interés por aprender sobre la tradición, así como la efectividad de fomentar estos aprendizajes. La continuidad de la tradición se garantiza con la integración de jóvenes comprometidos con seguirla. Así mismo, la integración a las actividades es la vía más expedita para aprender sobre la ritualidad y demás elementos de esta expresión sociocultural.

La modernidad, con el amplio abanico de alternativas laborales, constituye una amenaza, en tanto puede cautivar a posibles relevos. El equilibrio entre tradición y modernidad debe tomarse en cuenta porque la continuidad de la tradición enfrenta el reto de equilibrar la autenticidad de sus prácticas con la necesidad de adaptarse a un mundo cambiante. Tanto los entrevistados como el rey y el capitán de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella sostienen que mantener su esencia como cofradía implica proteger sus instrumentos, trajes y ceremonias de la modernización excesiva, para evitar que se diluya su significado original. Al mismo tiempo, reconocen que la integración de elementos contemporáneos, como son las nuevas plataformas de difusión digital, puede ayudar a atraer las nuevas generaciones sin comprometer su esencia.

El valor simbólico y espiritual de dicha cofradía es fundamental en la transmisión de conocimientos de la antigua tradición para su fomento con el respeto y significado original. La cohesión social es necesaria, así como la hermandad y armonía en el grupo; los conflictos en lo interno del grupo social deben mediarse de forma efectiva, y la motivación para dar seguimiento a la ritualidad y tradición debe continuar.

Las instituciones estatales deben mantenerse vigilantes cumpliendo su rol de salvaguarda y protección de este PCI de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, dando un apoyo permanente y sostenido.

Las actividades ya conocidas donde participa la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella constituyen muestras de solidaridad y apoyo para los comunitarios, así como una reafirmación de la ritualidad compartida en donde el Espíritu Santo ocupa el lugar central; es como un ser vivo que aletea por Villa Mella. Una joven entrevistada dijo: «Antes se vivía más la tradición; ahora se siente que hay menos movimiento», reflejando la necesidad de revitalizar las prácticas culturales mientras se fomenta una participación más activa de los jóvenes, pues la devoción, a juicio de muchos, ha perdido fervor.

Finalmente, la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella requiere de un esfuerzo colectivo que combine la innovación con el respeto por el pasado. Seguir enseñando a niños y jóvenes de la zona sobre esta expresión sociocultural ayudará bastante a la permanencia en el tiempo.

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Anexo Un paseo en imágenes de La Cofradía de los

Congos del Espíritu Santo de Villa Mella

Ermita Nuestra Señora de los Dolores (Virgen de los Dolores o la Dolorita), Los Morenos, Villa Mella

Procesión en La fiesta del Espíritu Santo, en Villa Mella (7 de junio de 2025)

Elaboración de los instrumentos

Celebración del Banco de Jesús Minier (26 de julio de 2025)

Actividades desarrolladas en el proyecto del cual el libro forma parte (febrero de 2024 - noviembre de 2025)

Muestra

de reconocimientos otorgados a la

Cofradía de Los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella

Parque Central Ramón Matías Mella y frente de la Parroquia Espíritu Santo, Villa Mella

Casa donde vivió Pío Brazobán

Iglesia Nuestra Señora del Rosario, Villa Mella

Altar o Túmulo

Sobre la autora

Antropóloga, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (1988) y magíster en Gestión de las Industrias Culturales y Creativas (2017) de la misma universidad.

Ha participado en innumerables cursos de antropología, arqueología, museos, cementerios y patrimonio cultural. Labora en el Museo del Hombre Dominicano desde 1984, donde fue subdirectora y se desempeña como encargada de Biología Humana desde el año 2000. Ha realizado exploraciones arqueológicas e investigaciones antropológicas en distintos puntos de la geografía nacional.

En 2023 publicó el libro Anamuya: Patrimonio aborigen del este de República Dominicana. Además, ha publicado artículos en revistas especializadas nacionales e internacionales. Ha sido coautora de varios libros y tiene cinco entradas en la Enciclopedia Caribbean Archeology (2014) editada por Basil Reid & R. Grant Gilmore III, University Press of Florida. Actualmente se desempeña como docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la Universidad Católica de Santo Domingo.

Desde 1987 ha recibido varios reconocimientos por su labor como antropóloga, destacando los otorgados por el Senado de la República Dominicana (2024), Ayuntamiento Municipal de San Cristóbal (2021), Huésped Ilustre del Departamento de Cochabamba, Bolivia (2018), Ministerio de Cultura, Fundación Arte y Cultura Raíces y Galería Abad (2016), Cámara de Comercio y Producción de la provincia de San Cristóbal (2014) y la Medalla del Mérito al Servidor Público, Ministerio de Administración de Personal (2011).

Créditos

FUNDADORES

María Rosa León A.

Eduardo A. León A.

Fernando A. León A.

Carmen M. León de Corrie

C. Guillermo León A.

Clara León de Brugal

José A. León A.

Fundación Eduardo León Jimenes

CONSEJO DIRECTIVO

FUNDACIÓN EDUARDO LEÓN JIMENES, INC.

María Amalia León

Presidente

Silvia Corrie León

Primer vicepresidente

Fernando Arturo León Herbert Segundo vicepresidente

Franklin León Herbert

Tesorero

Isabel León de Bisonó (Henla S.A.)

Secretaria

Alfonso Aguayo León

Vocal

Clarissa Brugal León

Vocal

FUNDACIÓN EDUARDO LEÓN JIMENES

María Amalia León

Presidente

María Elena Aguayo

Directora ejecutiva

CENTRO LEÓN

María Amalia León

Presidente

María Luisa Asilis de Matos

Directora ejecutiva

Luis Felipe Rodríguez

Gerente de Programas Culturales

La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella

PRODUCCIÓN

Centro León

SUPERVISIÓN GENERAL

Luis Felipe Rodríguez

COORDINACIÓN

Alexandra Guzmán

Wilfredo Padrón Iglesias

INVESTIGACIÓN

Clenis Tavárez María

DISEÑO GRÁFICO EDITORIAL

Orlando Isaac

CUIDADO EDITORIAL

Ailin Parra, Alexandra Guzmán

APOYO EDITORIAL

Julia Hernádez Sang, Melissa Vásquez, Edis Sánchez, Diego Cepeda

FOTOGRAFÍAS

Francisco Petitón, Luis Agusto Coss, Edis Sánchez, Jerelee de la Rosa Víctor Hiraldo, Samuel Caraballo, Paloma Hungría, Carlos Pichardo

IMPRESIÓN

Especialidades Gráficas Morán S.R.L

Tavárez María, Clenis

La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella

Clenis Tavárez María. –Santiago de los Caballeros : Centro Cultural Eduardo León Jimenes, 2026.180 páginas. : ilustrado.

ISBN 978-9945-9424-7-7

Religión ; Danzas populares y nacionales dominicanas; Folklore—RepúblicaDominicana RD/398.41

T231c

AGRADECIMIENTOS

Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella, Enrique Minier, Bienvenido Armando Brazobán, Zoneida de la Cruz, Edis Sánchez, Andrés Ospina, Divaldo Gutiérrez, Edwin Espinal, Welner Feliz, Rafael Puello, Odalís Rosado, Carlos Andújar, Dagoberto Tejeda, José Guerrero, Jerelee de la Rosa, Teresa Minier, Vicente Martínez, Cornelio Nolasco, Soraya Aracena, Marcos Morales, Elisaury Suárez, Instituto Geográfico Universitario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Ester Camarasa

Este libro es parte del proyecto Fortalecimiento de las capacidades de La Cofradía del Espíritu Santo de Los Congos de Villa Mella y El Teatro Cocolo Danzante de Los Guloyas de San Pedro para salvaguardar su patrimonio, desarrollado con el apoyo de la Unesco y del Fondo del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Convención de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

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