Este libro se terminó de imprimir en enero de 2026 en Santiago de Chile. Todos los derechos reservados. Prohibida cualquier forma de reproducción total o parcial de esta publicación.
ISBN: 978 956 8529 85 7
CENTRO CULTURAL LA MONEDA VEINTE AÑOS
Un centro que construye ciudadanía
Carolina Arredondo Marzán Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio
El Centro Cultural La Moneda se ha convertido en un lugar donde la cultura se vive en plenitud. Aquí se cruzan las ideas, las emociones y las personas; en sus salas se mezclan las artes, los patrimonios y las nuevas miradas que nos ayudan a entender quiénes somos. Cada exposición, cada encuentro y cada una de sus actividades nos recuerdan que la cultura es dinámica, que nos pertenece y que es un derecho de todas y de todos.
Como institución colaboradora del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, el CCLM ha cumplido en estos 20 años una función clave dentro del ecosistema chileno, no solo impulsando la creación artística y el trabajo del sector, sino que también generando comunidad y fortaleciendo la democracia cultural.
Durante esta administración hemos querido potenciar justamente eso: que la cultura se vive, se comparte y se construye colectivamente. Y el CCLM encarna esa misión con claridad. Sus programas de trabajo con comunidades, su mirada inclusiva y sus propuestas curatoriales conectadas con la historia y el presente dan cuenta de una institución que dialoga con su tiempo y con su público.
En los últimos años, el centro ha sabido diversificar alianzas, abrirse a nuevos lenguajes y llevar sus contenidos más allá de sus muros. Su gestión combina sostenibilidad, excelencia y compromiso social, demostrando que es posible hacer política cultural con visión, creatividad y responsabilidad pública.
Desde el Ministerio celebramos esta trayectoria, porque el CCLM no solo exhibe arte: construye ciudadanía, invita al pensamiento crítico y nos conecta con lo mejor de nuestra identidad. En tiempos de cambios y desafíos, espacios como este nos recuerdan que la cultura es una fuerza transformadora, un punto de encuentro y una promesa de futuro compartido. •
Resignificar la noción de centro cultural
Javier Ibacache Villalobos Presidente de Directorio Fundación Centro Cultural La Moneda
Las organizaciones culturales evolucionan con el tiempo. Surgen en un contexto determinado, responden a un propósito concreto y reflejan la visión de quienes las impulsan. Con el paso de los años, se ven interpeladas por cambios sociales, culturales y tecnológicos que las conducen a revisar sus formas de gestión, a ensayar nuevos vínculos con sus públicos y a redefinir su propósito. Una institución cultural que permanece idéntica a su origen corre el riesgo de volverse irrelevante. Aquella que se abre a la transformación puede proyectarse en el futuro.
El Centro Cultural La Moneda abrió sus puertas en 2006 en un momento de transición en varios campos. La masificación de internet daba lugar silenciosamente a las primeras redes sociales y al inicio de la adopción de los teléfonos inteligentes. Cambiaba la interfaz de acceso a la información y comenzaba una nueva relación de las personas con los contenidos.
Ese proceso marcaría la evolución de los centros culturales en el mundo. Los espacios que hasta entonces se pensaban como dispositivos para la oferta artística y cultural mutaron preferentemente a lugares de encuentro, diálogo y conexión ciudadana. La idea de plaza pública recobraría vigencia. De allí que el temprano impulso que el gobierno del
Presidente Ricardo Lagos diera a la puesta en marcha de un equipamiento cultural contiguo a La Moneda resulte hoy visionario en tanto hizo de su infraestructura un emblema de acceso y democratización cultural, un edificio «para el encuentro de los chilenos con las culturas del mundo».1
La primera década del siglo XXI planteaba múltiples interrogantes sobre el futuro y sobre el papel que ocuparía la cultura en sociedades enfrentadas a la efervescencia de los cambios. En el mismo año en que el CCLM comenzaba a operar, el pensador Manuel Castells invitaba desde España a pensar el porvenir a partir de las mutaciones digitales, mientras Byung-Chul Han publicaba en Alemania la primera edición de La sociedad del cansancio. Ambos advertían que la digitalización y la intensificación de la productividad transformarían radicalmente la vida social, los modos de atención y las formas de construcción de sentido en las sociedades y que el quehacer cultural debía asumir nuevas funciones en un mundo que cambiaba con rapidez.
La sociedad chilena comenzaba a su vez a mirarse a sí misma con motivo del bicentenario de la República y emergían demandas sociales a la par de la conmemoración. En el primer semestre de 2006, el movimiento pingüino abrió un ciclo de movilizaciones estudiantiles que se proyectarían en la década siguiente y que con el tiempo condujeron a un debate en torno a la equidad y la participación. Ese proceso mostró a los espacios culturales la necesidad de facilitar la conversación sobre el presente a la manera de foros ciudadanos donde las inquietudes colectivas pudieran encontrar eco.
La noción de centro cultural estaba evolucionando, sin duda. Néstor García Canclini lo señalaba en el libro Lectores,
espectadores e internautas 2 —que publicó en el mismo periodo— donde acuñaba nuevas categorías para dar cuenta de la revolución en curso, sobre todo respecto del rol que los espacios culturales debían cumplir en medio de la convergencia digital. Con ello se sumaba a la reflexión que con el mismo norte planteaba Teixeira Coelho en el Diccionario crítico de política cultural 3 al momento de subrayar las particularidades de un centro cultural en el nuevo siglo. Si era evidente que la cultura se constituía como un terreno de disputas simbólicas, donde se cruzan consumos, significados y prácticas sociales, ambos autores sostenían que un centro cultural no podía limitarse a mostrar contenidos. Requería operar como dispositivo para organizar relatos, activar conversaciones y proponer interpretaciones sobre lo común.
Ser públicos y ciudadanos
Las primeras décadas del CCLM han sido un viaje progresivo hacia esa perspectiva. Desde su emplazamiento bajo la Plaza de la Ciudadanía, junto al Palacio de La Moneda, el edificio expresa su vocación de espacio público llamado a congregar a las personas y a facilitar su encuentro.
Su arquitectura lo convierte en un hito urbano de gran envergadura en el corazón cívico de Santiago con un diseño de líneas modernas e imponente materialidad que se despliega en 7.200 metros cuadrados, distribuidos en tres niveles subterráneos que reciben la luz natural a través de un espejo de agua.
A pasos de la fachada sur del palacio gubernamental, sorprende a los visitantes que descienden a sus salas con la sensación de descubrir el subsuelo del poder. En este
2 Néstor García Canclini: Lectores, espectadores e internautas. Gedisa, Barcelona, 2007.
3 Teixeira Coelho: Dicionário crítico de política cultural. Gedisa, São Paulo, 2004.
1 Palabras del discurso del Presidente Ricardo Lagos en la ceremonia de inauguración del Centro Cultural La Moneda el día 26 de enero de 2006.
Los espacios que hasta entonces se pensaban como dispositivos para la oferta artística y cultural mutaron preferentemente a lugares de encuentro, diálogo y conexión ciudadana. La idea de plaza
pública recobraría vigencia.
gesto espacial, y a la vez simbólico, se entrecruzan las dimensiones de ser públicos y ciudadanos, como diría Ana Rosas Mantecón;4 es decir, la posibilidad de acceder y vincularse con las artes y el patrimonio y, al mismo tiempo, participar y ejercer una relación de pertenencia a una comunidad con el compromiso puesto en el bien común.
Para ello la infraestructura requiere activarse como un entorno acogedor tanto para la experiencia estética de los públicos como para los procesos de relación y reconocimiento social que espontáneamente se generan en sus salas.
La promesa de apertura así lo anunciaba en 2006 y así también lo ha entendido la gobernanza de la institución. El modelo de gestión se ha enmarcado en las políticas culturales fortalecidas durante los 2000 que alentaron la conformación de entidades privadas sin fines de lucro dirigidas por cuerpos colegiados o directorios con el fin de administrar la infraestructura creada por el Estado y que, en el caso del CCLM, ha materializado su quehacer a través de las sucesivas direcciones ejecutivas con las que ha contado el lugar desde entonces.
Las particularidades de la gobernanza han facilitado las alianzas público-privadas, han aportado flexibilidad a la articulación de proyectos y han asegurado la transparencia en una entidad que por su escala se convirtió pronto en un caso de referencia en el ecosistema local.
En esto han sido decisivos la inspiración y los logros de quienes han estado a la cabeza de la dirección y de los equipos que les han acompañado. En veinte años, su trabajo ha puesto énfasis en líneas de programación y curaduría con sellos diferenciadores que permite a la historiografía reconocer etapas en su evolución.
4
Ana Rosas Mantecón: Pensar los públicos. Universidad Autónoma Metropolitana, Ciudad de México, 2023.
No obstante, han compartido el interés por movilizar un amplio arco de comunidades de públicos y visitantes para generar conversaciones en torno a muestras representativas de culturas locales y extranjeras y presentaciones de obras de reconocidos creadores. Allí ha radicado la transversalidad de la gestión: activar vínculos sociales, proponer interpretaciones del mundo y crear instancias de encuentro.
El programa de exposiciones ha abierto las puertas a grandes relatos de la cultura universal y, al mismo tiempo, ha dado cabida a expresiones locales y latinoamericanas. La difusión del patrimonio ha sido entendida como una experiencia viva y participativa. Los programas de educación y mediación, las publicaciones y los ciclos audiovisuales en la Cineteca han ampliado y diversificado las posibilidades de acceso. Se han tendido puentes entre identidades, memorias y territorios, y en dos décadas se ha facilitado a millones de personas la aproximación a obras, archivos y tradiciones.
Sentido y perspectiva
El CCLM ha demostrado capacidad de adaptación durante este periodo. Ha respondido a crisis sociales, a la pandemia, a los confinamientos, a la irrupción de tecnologías que alteran la vida cotidiana y a la incertidumbre frente al futuro que caracteriza a la década actual.
Si las contingencias han presentado desafíos también han abierto espacios de diálogo para trabajar en una planificación de mediano plazo que otorgue perspectiva y sentido de propósito. Fruto de ello son el Plan de Desarrollo de Públicos 2024-2026 (el primero en su tipo entre las organizaciones colaboradoras del Estado) y el Plan Estratégico 2025-2027. En ambos se reafirma el propósito de ser un espacio que «promueve la difusión, la reflexión, la creación y el
El
CCLM ha demostrado capacidad de adaptación durante este periodo.
Ha respondido a crisis sociales, a la pandemia, a los confinamientos, a la irrupción de tecnologías que alteran la vida cotidiana y a la incertidumbre frente al futuro que caracteriza a la década actual.
diálogo en torno a las culturas, las artes y los patrimonios, vinculándose con múltiples territorios y creando comunidad con el fin de contribuir a garantizar el ejercicio de los Derechos Culturales».
La misión pone en el centro la vocación ciudadana y proyecta a la entidad como un lugar de encuentro plural, permeable a las transformaciones sociales, tecnológicas y ambientales que marcan esta época.
Las acciones se orientan además a hacer del CCLM un referente cultural nacional e internacional como plataforma de diálogo interdisciplinario para la circulación de contenidos. En esta perspectiva, la organización se plantea como espacio de exhibición y como foro ciudadano donde se ensayan formas de pensar y habitar la cultura.
Los objetivos estratégicos se organizan en torno a cuatro ejes prioritarios: participación ciudadana, sostenibilidad económica, línea curatorial y programación, y estrategia comunicacional. Cada uno de ellos busca fortalecer la identidad del CCLM y su rol público: desde incorporar metodologías colaborativas en la co-programación y fomentar la inclusión y accesibilidad, hasta diversificar fuentes de financiamiento, innovar en la experiencia cultural con tecnologías interactivas y consolidar la comunicación digital como un espacio de creación y no solo de difusión.
El Plan Estratégico, fruto de un proceso participativo y diseñado con herramientas como el Balance Scorecard y el Marco Lógico, es la hoja de ruta que proyecta al CCLM hacia lo que resta de la década, y refuerza las orientaciones del Plan de Desarrollo de Públicos que se encamina hacia un diálogo más estrecho con las comunidades que visitan el espacio cada día.
Imaginar el futuro
¿Qué escenarios enfrentará el CCLM en las siguientes décadas? Aunque el futuro no parece estar modelado de antemano, es posible avizorar el curso que tomarán las formas de participación cultural en los próximos años y el contexto en que se desenvolverán las propuestas programáticas del espacio.
Su mayor desafío será proyectar la vocación de espacio de encuentro de las personas con las culturas del mundo, como se resaltaba en la inauguración de 2006, y actualizar su rol público cuando se hagan frecuentes nuevas formas de ejercer la ciudadanía a través de las tecnologías emergentes. La transformación digital seguirá avanzando y acentuando su alcance. Los entornos inmersivos y los sistemas generativos de Inteligencia Artificial configurarán formatos más absorbentes de relación con los contenidos y con experiencias virtuales que se compartirán a distancia con comunidades de pares. La noción de visitante o de espectador-receptor cederá paso a la de públicos cocreadores, co-diseñadores y co-programadores de vivencias de su interés en una sobrepoblación de estímulos y herramientas para este fin.
Frente al cambio climático, los centros culturales se convertirán en espacios de refugio para la población. La ciudad cambiará sus ritmos, sus modos de habitar y sus espacios de encuentro.
Coexistirán nuevos modos de atención resultantes de la dispersión, el multitasking y la saturación digital, como advierte Claire Bishop.5 La experiencia estética y la vivencia presencial de creaciones artísticas ganarán valor como contrapeso en una sociedad hiper-digitalizada, y las organizaciones que faciliten su apreciación resguardarán
5 Claire Bishop: Atención trastornada. Formas de ver arte y performance hoy. Caja Negra, Buenos Aires, 2025.
como patrimonio la mirada libre de intermediaciones. Las creaciones artísticas radicalizarán su propósito de ampliar la conciencia y transformar la percepción de la realidad, al decir de Markus Gabriel.6
En ese escenario, el CCLM tendrá la oportunidad de reafirmar el valor de las artes en la sociedad, de consolidarse como plataforma que conjuga la vivencia física y virtual, de ofrecer contenidos y experiencias que resitúen la contemplación entre los públicos, de dar a la ciudadanía la alternativa de reconocerse en múltiples dimensiones. Sus primeras dos décadas de historia demuestran que es posible acompañar los cambios de época, abrir las puertas a lo inesperado, revitalizar las propuestas programáticas cuando la conversación cambia, dotar de sentido el emplazamiento en el corazón de la ciudad y, sobre todo, resignificar la noción de centro cultural. •
El CCLM tendrá la oportunidad de reafirmar el valor de las artes en la sociedad, de consolidarse como plataforma que conjuga la vivencia física y virtual, de ofrecer contenidos y experiencias que resitúen la contemplación entre los públicos, de dar a la ciudadanía la alternativa de reconocerse en múltiples dimensiones.
6 Markus Gabriel: El poder del arte. Roneo, Santiago 2019.
Del acceso a la cultura a la democracia cultural
Regina Rodríguez Covarrubias Directora ejecutiva CCLM
A veinte años de la inauguración del CCLM es claro que el tránsito que ha realizado esta importante institución cultural va de la mano con los contextos políticos, económicos y sociales del país y que su impronta ha estado íntimamente vinculada a las prioridades de la cultura en cada etapa. En el 2006, año de su creación, en plena transición democrática el acceso a la cultura era la prioridad.
La apertura al mundo y la recuperación del espacio público marcaron un despertar ciudadano que fue acogido por las instituciones culturales creadas en el lapso de una década desde los distintos gobiernos, con una visión de Estado que permitió la continuidad de las políticas públicas culturales. Direcciones anteriores dan valiosa cuenta, en este libro, de las grandes realizaciones que llevaron a cabo durante su gestión. Me corresponde referirme a los últimos tres años y lo hago con la convicción de que como equipo de profesionales y trabajadores hemos construido sobre una valiosa historia que nos exige continuidad y cambio. Continuidad para mantener el carácter de centro cultural de primer nivel abierto a las culturas del mundo. Y cambio para incorporar, innovar y sintonizar con las transformaciones del país, de las distintas audiencias y con las aspiraciones y deseos de públicos cada vez más diversos, que buscan ser protagonistas —y no solo observadores o consumidores de cultura— y cocreadores
de la programación. Hago un reconocimiento especial al directorio de la época que decidió convocar un concurso público y me eligió para esta tarea. Reconozco ese gesto y agradezco todo el apoyo que me prestaron en mi instalación durante el primer año.
El año 2023 vino marcado por el aniversario del golpe de Estado. Cincuenta años después Chile sigue atravesado por este doloroso acontecimiento que cambió para siempre la vida del país, de las familias y de los individuos. La cultura está llamada a dar cuenta de esa realidad. Las instituciones culturales generaron múltiples iniciativas de conmemoración desde distintas disciplinas y formatos, la mayor parte de ellas referidas a los efectos de la dictadura. El CCLM se hizo cargo del aniversario con un intenso programa de exhibiciones, mediaciones, ciclos de cine y conversatorios que permitieron reflexionar sobre el rol que juegan la cultura y las expresiones artísticas en arrojar luz sobre los procesos históricos y rescatar la memoria de un país y sus comunidades.
Nuestra programación, en su mayor parte ya comprometida por la dirección anterior, tuvo dos grandes vertientes: la denuncia del horror y la memoria del país que fuimos antes del quiebre de la democracia. La programación abordó las violaciones a los derechos humanos de colectivos tan frágiles como niñas, niños y adolescentes, con la instalación Vestigios, la brutal destrucción del palacio de gobierno con la muestra Exhumar la memoria y la resistencia a la dictadura a través de los dibujos de Guillo.
Junto a estas exhibiciones, realizamos un viaje al Chile anterior al golpe de Estado a través de la exposición Cómo diseñar una revolución, muestra que permite reconstruir en parte la realidad del país en aquella época, negada hábilmente por el régimen dictatorial y casi borrada de la historia nacional. Sin caer en narrativas épicas, fijó
Estamos convencidos de la necesidad de acompañar la acción con la reflexión. Como centro cultural nos hemos propuesto contribuir a fortalecer los cimientos de la democracia más allá del ejercicio electoral, poniendo en práctica la democracia cultural con participación e inclusión.
la atención en el redescubrimiento de otros modos de hacer y de pensar el mundo. La exposición incluyó un minucioso despliegue de piezas de diseño, producto de una profunda investigación, y una reproducción a escala real de la sala de operaciones cibernéticas de Cybersyn que, en palabras de Gui Bonsiepe, teórico y docente alemán, y quien fue parte del equipo que la creó, «parece un cuento de hadas, en 1972 en Chile se trabajaba en un frente de vanguardia temática». Me pregunto si los jóvenes nacidos en la era digital pueden dimensionar el hecho de que hace cincuenta años Chile estaba a la vanguardia de asuntos tecnológicos. La exposición tuvo el gran valor de reconstruir nuestra historia y poner ante nuestros ojos y los de las nuevas generaciones, aquellos objetos y significados colectivos que fuimos capaces de construir a través de un trabajo colaborativo. Cuarenta mil personas visitaron el CCLM solo por esta muestra, que marca la tendencia a la recuperación de los públicos reducidos por la pandemia y por el impacto de la revuelta social del 2019 que estigmatizó al centro de la ciudad.
Con gran satisfacción destaco que esta es la primera exposición realizada íntegramente en el CCLM que itinera internacionalmente: en 2025 se expuso en el Disseny Hub Barcelona y en 2026 viajará a Frankfurt (Alemania), región que será capital mundial del diseño.
Circulación de ideas
Estamos convencidos de la necesidad de acompañar la acción con la reflexión. Junto a una programación de excelencia, rodeada de múltiples actividades destinadas a mediar con los distintos públicos y cruces interdisciplinares, abrimos un espacio de pensamiento que se concretó en el seminario Cultura y política, que reunió a un número importante de representantes de la academia, las políticas públicas,
los entramados comunitarios y la gestión cultural, para debatir sobre el rol de la cultura en la democracia. Como centro cultural nos hemos propuesto contribuir a fortalecer los cimientos de la democracia más allá del ejercicio electoral, poniendo en práctica la democracia cultural con participación e inclusión.
El seminario La cultura como bien público, organizado en 2024 con el Programa Puntos de Cultura Comunitaria y el Departamento de Estudios del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (Mincap), volvió a poner la reflexión y la circulación de ideas en la programación del CCLM como expresión de nuestra voluntad de posicionar a la cultura en el mismo nivel de importancia que el desarrollo económico, la preservación del medio ambiente y la equidad social. Nos proponemos establecer puentes con otros mundos sociales, científicos, académicos, públicos y privados; abrir diálogos, aparentemente difíciles, y construir en conjunto un desarrollo que sea sostenible. En esa misma línea se inscribe el tercer seminario internacional Cultura y economía, organizado en 2025 en conjunto con CAF, iniciativa que logró conectar a gestores culturales con empresarios, inversionistas y representantes de fundaciones e instituciones financieras nacionales e internacionales.
Iniciamos el 2024 con un giro y una señal hacia la diversificación de públicos al programar la muestra MUSEO 31, sobre el programa infantil 31 Minutos, que trajo al CCLM más de cien mil personas y fue una gran experiencia de participación cultural, énfasis que hemos mantenido hasta hoy buscando responder a la pregunta ¿para quiénes trabajamos? Es una interrogante que nos desafía y nos invita a conocer mejor a nuestros públicos en su diversidad y a ofrecerles una programación que responda a sus intereses. Con esa intención estrenamos la
Nos proponemos establecer puentes con otros mundos sociales, científicos, académicos, públicos y privados; abrir diálogos, aparentemente difíciles, y construir
en conjunto un desarrollo que sea
sostenible.
exposición Por la línea corre el tren, en colaboración con la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE), iniciativa inédita que contribuyó también a la sostenibilidad económica de la Fundación y convocó a una amplia cantidad de públicos no siempre relacionados con el arte. Aquí encontraron sus vivencias personales ligadas a la historia del desarrollo del país, se emocionaron y participaron.
Cerramos el año con la celebración del centenario del gran artista chileno José Venturelli, por medio de una exposición que ocupó las dos salas principales del CCLM, y nos dio la satisfacción de homenajear a un maestro de categoría internacional.
Para avanzar en el objetivo de hacer realidad el carácter participativo e inclusivo del CCLM, incorporamos el cuidado del medio ambiente en las líneas curatoriales permanentes, decisión que se concretó en la apertura de la Galería Áreas Protegidas, en colaboración con la ONG ambientalista The Pew Charitable Trusts. El compromiso con el respeto a la naturaleza se manifestó en importantes actividades durante 2025, con destacadas alianzas nacionales e internacionales.
La lectura también ocupó un lugar central en nuestra programación. Ampliamos el Espacio Lector y reforzamos la programación al aumentar el acervo bibliográfico disponible, incluyendo a personas de todas las edades, con lecturas dramatizadas, lanzamientos de libros y actividades sobre literatura infantil y juvenil, programación que tuvo su momento más alto en la Fiesta de la Lectura en colaboración con el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, alianza internacional que permanece y se amplía al año siguiente. Es nuestro aporte a la gran tarea país de reducir el analfabetismo funcional que margina a amplios sectores de la población.
Especial importancia tuvo durante 2024 la integración
de la programación entre exposiciones, comunidades y cineteca. De cada exposición surge un programa público riquísimo, destinado a mediar de manera específica con los públicos: profesores, estudiantes, vecinos de barrios aledaños, y comunidades de Santiago y regiones. Además, las actividades permanentes de talleres, recorridos urbanos, clases de taichí, conversatorios y conciertos, conforman una programación complementaria de primera importancia a través de cinco programas que abarcan públicos e instituciones con quienes colaboramos habitualmente: Escuela, Inclusión sociocultural, Interculturalidad y participación, Espacio Lector y Extensión. Potenciar dichos programas es coherente con el objetivo de profundizar y ampliar nuestros vínculos con públicos cada vez más diversos. Por eso, en 2024 pusimos en marcha el Primer Estudio de Públicos bajo la mentoría del Mincap, cuyos resultados nos han entregado valiosas herramientas para afinar estrategias para llegar a los públicos que nos son más desconocidos y a la vez asociarnos con nuestros públicos cautivos, convirtiéndolos en verdaderos embajadores del CCLM. Su implementación en 2025 y los años siguientes profundizará el carácter ciudadano y participativo de esta institución. La integración de la programación con la Cineteca Nacional fue un elemento clave durante 2023 y 2024: se programaron ciclos de cine relacionados con las exposiciones, con cine foros y conversatorios. La proyección de películas patrimoniales enriqueció la oferta cultural del Centro, salió a regiones con la exposición sobre trenes y hubo proyecciones en espacios públicos al más puro estilo de las primeras experiencias del cine en Chile. En los últimos años, el CCLM apoyó a la Cineteca Nacional para consolidar sus trabajos de restauración digital, incorporando equipamiento de digitalización y post producción. En 2025,
después de diecinueve años, debió enfrentar el paso de la cineteca al Estado, una asignatura pendiente del Mincap desde 2017 según mandataba la Ley 21.045. Finalmente, esta tarea se realizó con éxito en virtud de una delicada gestión del equipo directivo del CCLM, que incluía al director de la Cineteca, con el apoyo del directorio.
Un capital interesante ha acumulado el CCLM en cuanto a la sistematización de metodologías participativas que permiten replicar y ampliar los efectos colaterales de un trabajo colaborativo. La experiencia más significativa fue la exposición Humedales de Toltén que contó con la participación de artistas y comunidades regionales de la Araucanía y ha sido llevada a la capital de la región después de una exitosa exhibición en el CCLM.
No es posible reseñar en estas páginas todas las realizaciones de los últimos años, pero sí se puede dar cuenta de que el objetivo de recuperar públicos ha tenido importantes avances. Hoy podemos hablar con propiedad de un millón de visitantes al año y sentir que la democracia cultural va tomando cuerpo día a día.
Visión de futuro
A veinte años de su fundación, los desafíos del CCLM se centran en mantener una programación de primer nivel, tanto de exposiciones de artes visuales como de otras disciplinas; y potenciar el trabajo con las comunidades, diversificando el tipo de actividades, los formatos y las herramientas para que abarquen públicos de todas las edades, con intereses y expectativas distintos, aumentando espacios de participación en la programación de actividades y mejorando mecanismos de inclusión e interculturalidad. Puede parecer un detalle, pero una nueva señalética facilita la comprensión y el tránsito de las personas que paulatinamente se apropian del espacio.
También es indispensable responder a un entorno de acelerado cambio de las nuevas tecnologías, donde nos desafía la Inteligencia Artificial.
Una tarea mayor, que involucra a todas las instituciones culturales, es la de la sostenibilidad económica, un objetivo que implica necesariamente cambios en el actual modelo de gestión de dichos organismos. Como institución colaboradora del Estado nos vemos desafiados a buscar recursos que permitan sostener una programación como la que ha caracterizado al CCLM en un contexto muy distinto al de sus primeros años, dentro y fuera del país. Las alianzas entre instituciones, los vínculos virtuosos con el sector privado empresarial y la apertura a innovadoras colaboraciones internacionales están en nuestro horizonte. Es evidente que mantener la calidad artística requiere de aliados, tal vez en otros mundos. La exposición del patrimonio del Banco Central es una prueba de este aserto. Una muestra clásica, con una museografía contemporánea y un programa público innovador, tanto en contenidos como en formatos, ha logrado una gran convocatoria y conexión con un público de varias edades y diversa condición que ha repletado las salas.
Atención especial ha requerido la mejora de la gestión interna donde la transparencia y la promoción de las buenas prácticas ha demandado la colaboración de todos. Es habitual que los cambios en la gestión interna tensionen a las organizaciones y requieran ser llevados a cabo con la mayor transparencia y sentido ético, tanto a nivel interno como en la relación con las instituciones públicas. Asimismo, las capacitaciones en diversos aspectos de la gestión y atención al público son indispensables y deben transformarse en habituales.
Desde sus inicios, las trabajadoras y trabajadores del CCLM han jugado un papel clave en su posicionamiento
público. Caracterizado como un lugar de encuentro, la amabilidad de quienes atienden al público y la calidad de sus producciones artísticas marcan su identidad, por su compromiso como un lugar estratégico. El equipo directivo, formado por profesionales con antigüedad y experiencia en la gestión cultural, ha adquirido crecientes responsabilidades, con la consiguiente demanda de formación, actualización y sobrecarga de tareas. La especialización y la trayectoria de los distintos grupos de trabajo han sido fundamentales en este período, con resultados positivos que aspiramos a mantener y mejorar en el tiempo.
Se trata, en suma, de las prioridades de los próximos años, definidas en conjunto entre el actual directorio y el equipo directivo del CCLM, contenidas en el plan estratégico 2025-2027.
Celebramos dos décadas de gestión cultural en las que el CCLM ha acompañado los procesos del país, los años de crecimiento económico y apertura internacional y aquellos de vacas flacas, conflictos y pestes. Y aquí seguimos, emitiendo señales de esperanza en tiempos revueltos, desde la cultura. Vendrán nuevos equipos y nuevos directivos, pero el CCLM permanecerá porque el país lo necesita y porque su contribución al futuro que construimos entre todos requiere de su infraestructura y de sus contenidos, al igual que los de otros centros culturales, museos, teatros y sedes culturales comunitarias.
Mantener ese rol destacado en la ciudad, en el país y en el contexto internacional requiere de inversiones en creatividad para proyectar esta historia de continuidad y cambio que mencioné al inicio. La colaboración con otros centros culturales, cada vez más estrecha, se concreta en la Red Alameda Cultural, un conjunto de casi 20 espacios, instituciones y universidades que vienen articulando
recientemente sus actividades y que paulatinamente incluirá más entidades culturales, hasta constituir un verdadero polo cultural visible, apto para influir en la agenda pública y con capacidad de negociar con quienes toman las decisiones, para instalar nuestra convicción de que sin la cultura no habrá desarrollo sostenible.•
Una tarea mayor, que involucra a todas las instituciones culturales, es la de la sostenibilidad económica, un objetivo que implica necesariamente cambios en el actual modelo de gestión de dichos organismos.
Las
alianzas entre instituciones, los vínculos virtuosos con el sector privado empresarial y la apertura a innovadoras colaboraciones internacionales están en nuestro horizonte.
Un centro cultural en el corazón de la República
Se lo propuso el arquitecto, cineasta y coleccionista de arte chileno Álvaro Covacevich, durante una gira oficial a México a fines de 2000. Y el Presidente Ricardo Lagos quedó deslumbrado con la idea: construir un centro cultural subterráneo, en el frontis sur de La Moneda, que convirtiera la actual Plaza de la Ciudadanía, el corazón de la República, en un lugar donde la gente se encontrara con las artes y la cultura.
Seis años después, luego de varias conversaciones entre ambos y la excavación junto al palacio de un enorme cráter que poco a poco se convirtió en un bloque, el 26 de enero de 2006 Lagos dio por inaugurado el Centro Cultural La Moneda (CCLM), entonces denominado Centro Cultural Palacio de La Moneda. Lo hizo a seis semanas de terminar su mandato, en un discurso en el que pronunció una frase que fue una suerte de declaración de principios de lo que quería para el lugar: «Chile Pacífico y austral, donde se encuentran y dialogan las culturas. Aquí Chile se abre a conocer y a enriquecerse con las culturas del mundo». Encargado a la oficina de arquitectos Undurraga Devés, se trataba de un amplio espacio especializado en artes visuales, pensado para acoger exposiciones de grandes dimensiones, en pleno barrio cívico de Santiago. Contempló un total de 7.200 metros cuadrados provistos de iluminación cenital, distribuidos en tres niveles, un
hall central para eventos y actividades ciudadanas de 850 metros cuadrados, dos grandes salas de exposiciones de 620 metros, varias galerías y dos amplios accesos, uno de ellos en rampa, desde las calles Morandé y Teatinos, además de espacios para restaurantes y cafés. El diseño incluyó una sala de cine de 210 asientos y un microcine de 40 butacas, los que aún no estaban terminados cuando el centro abrió.
A cargo de su administración quedó la Fundación Centro Cultural Palacio de La Moneda, una personalidad jurídica de derecho privado, sin fines de lucro y con vocación pública, que desde entonces recibe anualmente una subvención del Estado vía Ley de Presupuesto. La fundación sería dirigida por un directorio de nueve personas, presididas por la o el ministro presidente/a del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), un organismo con rango de ministerio creado en 2003. La primera tarea del directorio fue designar a un director o directora ejecutiva. La elegida fue la productora y gestora cultural Morgana Rodríguez, en calidad de coordinadora ejecutiva.
En la inauguración Lagos estuvo acompañado por el entonces gobernante de México, Vicente Fox, quien había sido clave para hacer posible la primera muestra con que el espacio abrió esa tarde. Se trataba de México: Del cuerpo al cosmos, una colección
de 190 piezas de arte precolombino facilitadas por museos y sitios arqueológicos de ese país, avaluada en millones de dólares. Morgana Rodríguez define la exposición como «colosal» y cuenta que una de sus obras más impactantes era la denominada Cabeza olmeca, una escultura de basalto de 1,36 por 1,65 metros y cinco toneladas, demasiado pesada y voluminosa para bajarla por el montacargas del centro. Alguien propuso abrir una escotilla en los tragaluces del techo y descenderla desde un helicóptero, lo que se descartó rápidamente por sus riesgos. Luego de recurrir a ingenieros calculistas, la portentosa escultura ingresó en un camión por los estacionamientos subterráneos aledaños, con la losa reforzada con alzaprimas o puntales de construcción afianzados en el nivel inferior, para evitar que el piso cediera a lo largo del trayecto hasta el nivel -3, donde la pieza fue exhibida.
La muestra fue un éxito y marcó lo que sería la primera etapa del centro: ser sede de algunas de las grandes exposiciones del mundo sobre patrimonio artístico y cultural. Así, el CCLM se convirtió en el espacio más importante de su tipo en Chile y en un hito arquitectónico de la capital.
A la inauguración también asistió la Presidenta electa Michelle Bachelet, quien en marzo de 2006 se convirtió en la primera mujer en llegar a La Moneda. Gracias a los avances de tres gobiernos democráticos sucesivos, el país disfrutaba de un proceso de expansión de las libertades
Cabeza olmeca. Con sus cinco toneladas, bajar esta pieza al nivel -3 fue un desafío técnico.
El Presidente Ricardo Lagos visita el CCLM.
La inauguración de un gran espacio cultural en el corazón de la República simbolizaba el fin de las últimas briznas del miedo, además de la apertura del poder político a las personas de a pie, la cultura y las artes.
y de recuperación de los valores republicanos. Casi dos años antes de la apertura del centro se había instaurado el divorcio vincular, apoyado mayoritariamente por la gente. Además, solo cuatro meses antes sendas reformas constitucionales habían acabado con los enclaves autoritarios de la dictadura de Augusto Pinochet y devuelto a los militares al control civil. La propia apertura de un gran espacio cultural en el corazón de la República simbolizaba el fin de las últimas briznas del miedo, además de la apertura del poder político a las personas de a pie, la cultura y las artes.
La frase de Lagos sobre «Chile Pacífico y austral» quedó inmortalizada en bronce frente a los dos accesos.
Nicanor Parra y una polémica
En marzo de 2006 se inauguró en el nivel -2 la Cineteca Nacional, un espacio para resguardar y difundir el patrimonio cinematográfico y audiovisual del país. «Fue un hito trascendental, pues era un anhelo muy antiguo del medio cinematográfico y cultural chileno echar a andar un organismo que se encargara de la reunión, conservación y difusión de las obras nacionales», destaca Ignacio Aliaga, fundador y primer director de la Cineteca.
Un par de meses después, también en 2006, se abrió el Centro de Documentación de las Artes Visuales, que reunió el primer archivo especializado en ese tipo de manifestaciones artísticas chilenas y que fue organizado a partir de las donaciones de familias, fundaciones, universidades y embajadas.
En agosto de 2006 se montó la exhibición Obras públicas , del antipoeta Nicanor Parra. Uno de sus artefactos visuales, titulado El pago de Chile, mostraba a los gobernantes, desde Bernardo O’Higgins hasta Ricardo Lagos, ahorcados con una soga. En una sociedad muy
poco acostumbrada a desacralizar la figura presidencial, donde hacía solo un año que se habían derogado las «leyes de desacato» que penaban con cárcel las críticas a sus más altas autoridades, la obra gatilló la salida de Morgana Rodríguez de la coordinación ejecutiva. La prensa denunció un intento de censura del gobierno, que existió aunque no fructificó. Finalmente, la ministra presidenta del CNCA, Paulina Urrutia, inauguró la exposición junto a la Presidenta Bachelet, incluyendo el artefacto de la discordia. En los meses siguientes, la coordinación general interina del centro quedó en manos de Ignacio Aliaga, director de la Cineteca.
A la larga, la crisis ayudó a consolidar la independencia del centro respecto del gobierno de turno. «A pesar de las tensiones o del nerviosismo de algunas autoridades
políticas, esto demostró que la obra de un artista es más potente que los límites de una institución y el poder del Estado», señala Morgana Rodríguez. Rodríguez cree que el montaje de Parra fue un hito relevante en su gestión. «Haber llevado a un poeta chileno a un espacio de esta magnitud, antes que muchas exhibiciones internacionales que vinieron después, es coherente y estratégico, porque la poesía es algo estructural y transversal en toda la construcción cultural de este país», argumenta.
En febrero de 2007 la trabajadora social y gestora cultural Alejandra Serrano, quien había dirigido la Corporación Cultural Balmaceda 1215 por casi trece años, fue nombrada como la nueva directora ejecutiva del CCLM. Serrano definió junto a su equipo los tres ejes institucionales de su gestión: Ciudadanía, Diversidad e Internacionalidad. Más adelante, la identidad del espacio quedó resumida en un lema oficial: «El centro de todos los chilenos».
En el CCLM se propusieron realizar todos los años una gran exposición internacional, otra de patrimonio chileno y dos muestras de mediana envergadura. Para un plan tan ambicioso, el centro necesitaba más recursos de los que le entregaba el Estado, los que alcanzaban para mantener su funcionamiento, pero no para financiar la programación de contenidos. Esto implicó recurrir a ministerios distintos del CNCA, al auspicio de privados e incluso a apoyos en otros países. Un trabajo lento y complejo.
Cuando Serrano asumió, las exhibiciones de 2007 ya estaban programadas, por lo que se enfocó en el año siguiente. Aprovechó un encuentro internacional de ministros de Cultura en Viña del Mar para invitar al centro al representante de México, Sergio Vela. Quería pedirle ayuda para traer desde ese país un montaje sobre Frida Kahlo y Diego Rivera, la pareja más famosa del arte latinoamericano. «Veníamos bajando con el ministro Vela
El pago de Chile, artefacto visual creado por el antipoeta Nicanor Parra.
por la rampa y él mismo me propuso hacer la muestra de Frida y Diego; se compró el centro en dos minutos», recuerda Serrano.
Frida y Diego: Vidas compartidas, la primera exhibición a su cargo, estuvo abierta entre noviembre de 2008 y febrero de 2009, con más de trescientas piezas traídas gracias al auspicio de la filial chilena del Banco Santander y al apoyo del Fondo Chile-México de la Cancillería. La inauguraron Bachelet y el Presidente de ese país, Felipe Calderón.
Más adelante, gracias al respaldo del ministerio de Minería, el centro consiguió nuevos recursos privados para financiar otras exhibiciones, varias de las cuales contaron con un gran número de visitantes. El auspicio vino de mineras privadas como Doña Inés de Collahuasi —controlada por Anglo-American y la suiza Glencore— y Minera Escondida —bajo control de la australiana BHP—, además de otras compañías de menor tamaño.
También hubo recursos para mejorar los espacios del centro, que fue inaugurado con algunas dependencias inconclusas. Gracias a un fondo presidencial se terminó un sector en el nivel -3, donde se inauguró la Galería El Túnel, dedicada al arte contemporáneo y que en 2016 pasaría a ser la actual Galería de Fotografía. Además, se finalizaron los revestimientos del espacio destinado a un restaurant en el ala de Teatinos.
El centro logró que el Estado le traspasara una residencia
en avenida José Domingo Cañas, en Ñuñoa, que pasó a ser parte de la Cineteca Nacional. Por medio del mismo fondo presidencial, el inmueble fue remodelado para que la Cineteca trasladara ahí su acervo, en bóvedas climatizadas especialmente construidas en ese inmueble. «Calculábamos que en esas bóvedas teníamos capacidad para unas cuatro mil piezas audiovisuales, películas especialmente de 35 mm, 16 mm e incluso algunas de nitrato. Además, empezamos a reunir el material de video», detalla Ignacio Aliaga, quien fue director de la Cineteca en sus primeros nueve años. En la misma casona, se habilitó un laboratorio y un taller de restauración.
En el nivel -1 del CCLM se creó en 2007 el Espacio Violeta Parra, que albergó una colección de 25 óleos, 13 arpilleras y nueve sobrerrelieves de la artista. La colección fue cedida en comodato por la Fundación Violeta Parra, para ser exhibida durante cinco años. El centro se adjudicó un proyecto Fondart con el que pudo financiar la restauración de las piezas, así como la construcción de contenedores especialmente diseñados para resguardarlas. La iniciativa sería el germen del museo inaugurado en 2015 sobre la creadora, en avenida Vicuña Mackenna 37. El Espacio Violeta Parra del CCLM se transformó en la Galería de Patrimonio.
Tres años después, en 2018, también emigraría el Centro de Documentación de las Artes Visuales (CEDOC), cuyo acervo fue entregado en comodato al Centro Nacional de Arte Contemporáneo Cerrillos (CNACC), inaugurado en 2016 en esa comuna de Santiago.
En el lugar que ocupaba el CEDOC, en el nivel -3, se abrió el Espacio Arte y Tecnología, que se comenzó a gestar a comienzos de 2011 por iniciativa de los artistas Enrique Rivera y Catalina Ossa, con el objetivo de integrar tecnologías y artes al CCLM. Fue una zona de
La Presidenta Michelle
Bachelet y el gobernante de México, Felipe Calderón, inaugurando Frida y Diego: Vidas compartidas.
experimentación, que posteriormente pasó a ser el Espacio Activo, un lugar que convivió con la Zona Interactiva Mustakis, de la fundación que lleva el mismo nombre. Finalmente, en 2020 pasó a ser el Espacio Lector. Además de los fondos anuales entregados por el Estado y los aportes puntuales de privados y entidades extranjeras, otros ingresos provenían de la venta de tickets, los arriendos fijos de espacios del centro, los arriendos para eventos específicos y las compras en la tienda de souvenirs. Esta diversidad de fuentes para allegar recursos permitió crear un fondo estratégico de reserva.
Un ejército y un terremoto
En marzo de 2010 asumió la Presidencia Sebastián Piñera, el primer líder de derecha en llegar democráticamente al poder en más de 50 años. En un nuevo espaldarazo a la independencia y profesionalización del centro, el nuevo ministro presidente del CNCA, Luciano Cruz-Coke, ratificó a Alejandra Serrano a la cabeza del CCLM, lo que permitió darle continuidad a su énfasis en democratizar la cultura.
En materia de programación, un nuevo hito fue la muestra La antigua China y el Ejército de terracota , abierta al público entre el final de la primera administración
Bachelet y los inicios de Piñera
I. Con más de trescientos mil visitantes, la exposición se convirtió en la más concurrida en
la historia de Chile hasta ese momento. A pesar de ser una de las exhibiciones más impactantes en la historia del centro cultural, pocos recuerdan que la muestra, que difundía el mayor descubrimiento
arqueológico del siglo XX, estaba en Santiago cuando la capital fue azotada por el terremoto del 27 de febrero de 2010, uno de los más violentos de la historia. «Me tocó entrar a las seis de la mañana siguiente, aterrorizada. Pero el edificio se movió como tenía que moverse y no se rompió ninguna figura», narra Alejandra Serrano. Los guerreros también quedaron indemnes gracias a una base de seguridad diseñada por el personal del centro, que los protegía a cada uno con un cinturón de metal, precisamente ante eventuales sismos. «Al principio los chinos no entendían lo que hicimos, pero después del terremoto querían copiarnos a lápiz el diseño de las bases… Se las regalamos», acota la entonces directora.
Piñera encabezó los festejos por el Bicentenario de la independencia nacional, en septiembre de 2010. En esa celebración, el centro cultural programó Oro y plata: El resplandor de América, un montaje de 440 piezas de ambos metales, facilitada por una docena de museos latinoamericanos.
En marzo de 2011, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó el país en gira oficial. El primer gobernante afroamericano de esa superpotencia eligió el hall del centro
Alejandra Serrano, directora ejecutiva del CCLM entre 2007 y 2018.
El Presidente Sebastián Piñera y su esposa, la primera dama Cecilia Morel, visitan el CCLM.
para hacer su principal discurso, dirigido a América Latina. Teniendo como fondo una exposición con las colecciones de arte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la Organización de Estados Americanos (OEA), Obama saludó a los cuatro presidentes chilenos asistentes: Sebastián Piñera, Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos. Además, resaltó el exitoso rescate de 33 mineros en Atacama, ocurrido solo cinco meses antes, como muestra de la unidad y temple de un país.
Solo tres meses después de ese hito comenzaron a masificarse las marchas estudiantiles contra el lucro en la educación, una de las primeras muestras del malestar que se venía incubando en la sociedad chilena. Otra más temprana campanada de alerta había sido el informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
En marzo de 2011, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó el país en gira oficial. El primer gobernante afroamericano de esa superpotencia eligió el hall del CCLM para hacer su principal discurso, dirigido a América Latina. Teniendo como fondo una exposición con las colecciones de arte del BID y de la OEA, Obama saludó a los cuatro
El marzo de 2011, el Presidente de Estados Unidos., Barack Obama, dio un discurso a Las Américas desde el CCLM.
(PNUD) de 1998. A este malestar más tarde se sumaría una creciente polarización en el debate político. Si en 2010 Bachelet inauguró el ciclo de gobernantes condenados a entregarle la banda a un opositor político —que en las presidenciales de 2025 se mantenía—, con las manifestaciones estudiantiles de 2011 Piñera sería el primer Mandatario en ver rápidamente desplomada su aprobación bajo los 25 puntos.
En 2012 el entonces denominado Centro Cultural Palacio de La Moneda ajustó su nombre y logo, y pasó a llamarse Centro Cultural La Moneda (CCLM).
En marzo de 2014 Michelle Bachelet asumió un segundo mandato presidencial, acompañada de una nueva coalición de gobierno, la Nueva Mayoría, que amplió hacia la izquierda a la Concertación de partidos que había gobernado el país durante dos décadas (1990-2010). La
nueva administración ratificó como directora a Alejandra Serrano, quien cumplió así siete años en el cargo. En junio de 2015, con el actor y gestor cultural Ernesto Ottone Ramírez como ministro presidente del CNCA, el directorio del centro modificó sus estatutos. En adelante, la/el presidenta/e de ese organismo ya no sería la o el titular del CNCA, sino alguien designado por esta o este, con una destacada trayectoria en actividades artísticas, culturales, educacionales y/o sociales.
Respecto a la gestión de Alejandra Serrano, esta sería recordada como la de las grandes exhibiciones, algunas de las cuales marcaron records de visitas de público, como Antiguo Egipto: Vida en el Nilo, inaugurada en abril de 2016, con más de 500 mil visitas, y Andy Warhol. Ícono del arte pop, abierta en junio de 2017. Esta última muestra, parte de la línea curatorial de los Grandes maestros del CCLM, ha sido la más vista en sus 20 años, con más de 525 mil visitas.
«Lo que hace Alejandra Serrano es concretar la promesa de Lagos de abrir el CCLM para dialogar y encontrarse con otras culturas. Y eso no lo podía hacer el Museo de Bellas Artes, por presupuesto y por infraestructura», explica el crítico y programador de artes escénicas Javier Ibacache, quien a fines de 2023 asumiría como presidente del directorio.
«Eran años de crecimiento económico y había una voluntad por democratizar la cultura sobre la base de dar acceso a ella. Durante la primera década, que tuvo cifras impresionantes de público, el centro se conectó con una necesidad real de la población», dice la editora y consultora Regina Rodríguez, directora del CCLM desde 2023. Ante el éxito de la exposición de Warhol, la directora Alejandra Serrano alertó sobre la necesidad de contar con mayores recursos privados para traer colecciones de esa talla. «Si este financiamiento no sucediera,
Exhibición Andy Warhol. Ícono del arte pop.
desgraciadamente podríamos estar ante la última gran muestra internacional que se exponga en este espacio», señaló.
Lo cierto es que la caída en los auspicios había comenzado a afectar al centro en los dos o tres años previos.. Algunos factores fueron el fin del súper ciclo de los precios del cobre y otros minerales, que a partir de 2014 impactó a las mineras en Chile; una mayor competencia por esos recursos en el mundo cultural y que varias grandes compañías comenzaron a canalizar sus donaciones a través de fundaciones propias.
Encuentro de diversas miradas
El 1° de marzo de 2018 comenzó a funcionar el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (Mincap), la cartera que reemplazó al CNCA y que quedó a cargo de diseñar e implementar las políticas y planes culturales en el país, entre los que estaba la tuición del CCLM.
Diez días después, a Michelle Bachelet la sucedió nuevamente en La Moneda Sebastián Piñera, quien nombró en el nuevo ministerio a la periodista Alejandra Pérez. La ministra le pidió la renuncia a Alejandra Serrano, quien llevaba once años como directora. En su reemplazo asumió la curadora independiente y consultora cultural Beatriz Bustos.
Bustos se propuso una gestión menos enfocada en las grandes exposiciones internacionales. Quería poner el acento en la reflexión de los contenidos que se programaban, dándoles una mirada más curatorial, que permitiera resignificarlos desde el presente. «Yo vengo del mundo curatorial y de la programación de museos», cuenta Bustos. «Llegué a la dirección convencida de que había que hacer un ajuste, porque las colecciones del mundo ya estaban agotadas. Y porque la programación tenía que hacer sentido con el contexto sociopolítico en que vivíamos,
y que tenía mucho que ver con un malestar acumulado».
El directorio aprobó la nueva etapa acogiendo los cuatro nuevos énfasis o ejes curatoriales propuestos por el equipo de Bustos: Patrimonios en el presente; Interculturalidad; Naturaleza y medio ambiente; y Comunidad y cohesión social.
Según Bustos, los más importantes de los cuatro eran Naturaleza y Medio ambiente, debido a la crisis climática, e Interculturalidad, que ella define como «abrir diálogos equitativos y horizontales entre las diversas culturas». Esto último implicaba complejizar la visión de un país que había cambiado mucho en los doce años posteriores a la creación del CCLM.
En esa línea, el lema pasó de «El centro de todos los chilenos» a «El lugar de encuentro de diversas miradas». Así, se buscaba dar cuenta de un Chile más heterogéneo, convocando también a personas extranjeras, especialmente inmigrantes, así como a pueblos originarios y otros sectores y grupos.
La primera exposición gestionada completamente por Bustos se inscribió en la línea curatorial de los Grandes maestros, por lo que marcó una continuidad con administraciones anteriores: una exposición de más de ochenta acuarelas del reconocido paisajista británico Joseph Mallord William Turner, parte de una colección de más de 16 mil obras de este artista en manos de la Tate Britain, parte del afamado circuito de galerías británico. Titulada J.M.W. Turner.
La Galería Cero está dirigida a niños y niñas entre 0 y 8 años.
Acuarelas. Tate Collection, marcó el primer proyecto de intercambio entre el CCLM y la Tate Britain, como parte de la política de Bustos de avanzar en relaciones y alianzas con museos y espacios culturales de otros países, entre los que también estarían la Galería de Arte Moderno de Queensland, de Australia.
Asimismo, se ejecutó un plan integral de mejoramiento de los espacios del centro, para optimizar la experiencia usuaria de las personas, aumentar sus tiempos de estancia y atender intereses específicos de distintos sectores. «Uno de los desafíos era cómo hacer que este espacio fuera totalmente convocante, haciéndolo más cálido y confortable, un lugar para estar», resalta Bustos.
En el nivel -1 se levantó un espacio de conversación y encuentro como cowork, con amplias mesas de madera desnuda, sobre las cuales se desplegó una obra del diseñador chileno Cristián Domínguez, como símbolo integrativo: una reinterpretación de la bandera Wiphala de los pueblos originarios de Los Andes, por lo que el lugar se bautizó Espacio Wiphala.
También en el nivel -1 se creó la Galería Cero, para que niñas y niños de entre 0 y 8 años pudieran tener sus primeras experiencias culturales y artísticas. Y en el -3 se dio vida al Espacio Lector, que puso como protagonista al libro y se definió como lugar abierto y de experimentación con la lectura.
La exhibición Arte contemporáneo: Asia, Australia y el Pacífico hizo dialogar obras de artistas de pueblos indígenas y de otros orígenes de esas tres grandes áreas territoriales, en coherencia con los lineamientos de interculturalidad que impulsaba el centro. El viernes 18 de octubre de 2019 llevaba casi dos meses abierta cuando ese día se intensificaron varias protestas callejeras que serían la chispa del más masivo e intenso estallido social de las últimas décadas en el país. El sordo malestar incubado durante décadas por fin emergía, incluso de formas violentas.
Por hallarse en el corazón del poder político desafiado y en una zona céntrica sensible a los cortes de tránsito, el estallido abrió un capítulo complejo para el funcionamiento del CCLM. Si bien se hizo todo lo posible por no cerrar, debió hacerlo durante algunas alertas de
Beatriz Bustos, directora ejecutiva del CCLM entre 2018 y 2022.
Exposición J. M.W. Turner. Acuarelas. Tate Collection.
seguridad puntuales, «ante situaciones que podían poner en peligro a sus trabajadoras y trabajadores», explica el entonces subdirector de Proyectos, Pablo Brugnoli.
A partir de marzo de 2020, la pandemia del Covid-19 también impactó en el centro, que fue una de las últimas instituciones de su tipo en Santiago en cerrar a fines de ese mes, cuando se decretó la primera cuarentena en la capital. Durante ese tiempo en que la vida en común se alteró, los cerca de cien trabajadoras y trabajadores del CCLM siguieron entregando una programación inédita de experiencias culturales a través de canales digitales, gracias al teletrabajo. Las labores presenciales se acotaron a tareas como vigilancia y aseo.
El estallido y el deterioro de los espacios en común, particularmente en el casco histórico capitalino, contribuyeron a que los auspicios privados a la programación siguieran escaseando. Sin embargo, esto se compensó en parte con la llegada de un nuevo tipo de ingreso: las primeras alianzas institucionales y de largo plazo, ya no por exhibiciones puntuales, en la historia del CCLM. En 2020 se anunció un convenio con el gigante de la información financiera y digital Bloomberg, que comprometió un aporte anual a través de su brazo Bloomberg Philanthropies, con opciones de extenderse en el tiempo. Fue la primera incursión filantrópica de Bloomberg en el ámbito cultural en Chile. Tras seis meses de confinamientos, el 8 de octubre de 2020 el CCLM fue uno de los primeros espacios culturales en reabrir, con aforo reducido y reserva previa. En un esfuerzo que su entonces directora calificaría como «inédito» —pues parte de su personal siguió en la modalidad de teletrabajo— el equipo logró programar seis exposiciones, varias de las cuales estuvieron listas en la reapertura. Una de las más impactantes fue la retrospectiva sobre el
destacado artista brasileño Ernesto Neto, que inició la línea curatorial de interculturalidad bajo la dirección de Beatriz Bustos. Inaugurada en noviembre de 2020, en plena pandemia, Soplo incluyó más de ochenta obras, algunas de ellas enormes esculturas inmersivas, desplegadas en las dos grandes salas y en el hall central. Fue complementada por una conferencia telemática de Neto desde el centro.
Cuando el país se acercaba a la inmunidad de rebaño gracias a la masiva vacunación, en julio de 2021 se abrió al público El ancho mundo. Aproximaciones
Ernesto Neto visitó el CCLM durante el montaje de Soplo
Parte de El ancho mundo. Aproximaciones a Magallanes.
El nuevo énfasis estaba en relevar la democratización de la cultura, orientándola al horizonte de la democracia cultural, lo que implicaba dejar de ver a las personas como espectadoras, para reconocerlas como protagonistas capaces de aportar y transformar su cultura.
a Magallanes . La exhibición abordó la conmemoración de los 500 años de la circunnavegación del planeta por parte del navegante portugués, a través de una inédita metodología de trabajo intercultural, pues contó con la participación activa de personas y comunidades organizadas Kawésqar, Selk’nam y Yagán. Las mujeres y hombres de estos pueblos actuaron como co-curadores, determinando cómo representar aspectos relevantes de su cultura, que ya habitaban el estrecho cuando Magallanes lo navegó.
Para Beatriz Bustos constituyó la exhibición más emblemática de su período, «porque las personas de los pueblos Selk’nam, Kawésqar y Yagán con los que trabajamos lo reconocen como un aporte y un aprendizaje para el camino que han continuado después», destaca.
«¿Para quiénes trabajamos?»
En marzo de 2022 la llegada a La Moneda de Gabriel Boric marcó el ingreso a la primera línea del poder de una nueva generación política. Tres meses más tarde, un nuevo directorio del CCLM le pidió la renuncia a Bustos y por primera vez en su historia el centro abrió una convocatoria vía concurso público para elegir a la persona sucesora. Mientras tanto, a cargo quedó el arquitecto Pablo Brugnoli, hasta ese momento subdirector de Proyectos, en calidad de director ejecutivo interino. Brugnoli debió diseñar
El Presidente Gabriel Boric en el Espacio Lector.
la programación por la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado de 1973, al año siguiente. Y lo hizo en momentos en que se agudizaba la polarización de la esfera pública, con un proceso constituyente a cargo de una Convención Constitucional, cuya propuesta sería rechazada por una contundente mayoría en el plebiscito de septiembre de ese año.
El arquitecto creía que había que hacerse cargo del contexto abierto por el estallido social, aunque «siempre desde una mirada transversal, diversa y no panfletaria», acota. Bajo su dirección, en octubre de 2022 se montó la instalación del colectivo artístico Delight Lab No dejes morir mis llamas, sobre las manifestaciones en Plaza Italia y el debate sobre el monumento al general Manuel Baquedano, como ejes de una disputa política aún en curso.
Durante la gestión de Brugnoli se creó en 2022 el Área de Comunidades del CCLM, que agrupó y dio sentido de equipo a varios programas hasta entonces dispersos, entre ellos el de Interculturalidad. «Bajo la idea de entender a nuestros públicos de manera más específica, empezamos a trabajar más directamente con distintas comunidades y ahí surgió la necesidad de crear esta área, para potenciar ese relacionamiento», señala.
Con el tiempo, Comunidades adquiriría una importancia estratégica. Así, la pregunta «para quiénes exhibimos» pasó a ser tan relevante como «qué exhibimos». También se suscribió en 2022 un convenio de colaboración con la municipalidad de Santiago en torno al Premio Municipal Santiago Arte Joven. La exhibición celebró en 2025 su tercera versión, con 611 obras concursantes para diez categorías y cuarenta finalistas. Incluyó un tratamiento curatorial que resaltaba la relación entre los autores y sus obras, y una novedad: por primera vez el público participó como jurado en uno de los premios,
por medio de una votación entre quienes visitaron la muestra, a la que se sumaron más de 10 mil personas. El reconocimiento recayó en la estudiante y artista visual Michelle Williamson, autora de Niebla infinita.
Luego de un proceso de convocatoria vía concurso abierto en el que participaron ciento veinte personas, el directorio eligió como nueva directora ejecutiva a la editora y consultora de proyectos culturales Regina Rodríguez Covarrubias, exsecretaria ejecutiva del Consejo Nacional del Libro y excoordinadora nacional de Artes Escénicas y Artes Visuales en el Departamento de Industrias Creativas de ProChile. La profesional asumió en marzo de 2023, con varios desafíos a la vista: la conmemoración de un medio siglo del golpe, la celebración de los 20 años del centro en 2026 y la implementación del nuevo sello que el directorio decidió darle al CCLM, sobre la base de lo ya avanzado.
El nuevo énfasis estaba en relevar la democratización de la cultura, orientándola al horizonte de la democracia cultural, lo que implicaba dejar de ver a las personas como espectadoras, para reconocerlas como protagonistas capaces de aportar y transformar su cultura. Algo en lo que coincidía Regina Rodríguez. «Viví en España dieciocho años, en Italia cinco, y ahí los centros culturales son parte del ecosistema de la ciudad», cuenta. Para ella, la democracia cultural tiene que ver «con potenciar la participación de las personas, ampliar y conocer mejor a nuestros públicos».
Regina Rodríguez, directora ejecutiva desde marzo de 2023.
Se fortaleció el Área de Comunidades, que precisamente tenía la misión de vincular al CCLM con sus distintos públicos. Además de aumentar su presupuesto, el equipo del área comenzó a trabajar en un solo espacio físico y se definieron claramente cinco programas: Escuelas, Extensión, Espacio Lector, Inclusión sociocultural e Interculturalidad y participación.
Se hicieron esfuerzos por ampliar los públicos. «Partimos de un concepto de cultura antropológico, que tiene que ver con cómo convives con otros, con la forma de vivir en sociedad. Por eso hemos potenciado el trabajo de comunidades y la ampliación de los públicos», señala Rodríguez. En ese marco se realizó el Primer Estudio de Públicos del CCLM, en 2024, para responder a la pregunta «¿para quiénes trabajamos?». El sondeo levantó valiosa información sobre distintos segmentos, desde los asistentes regulares al centro, hasta los que no participaban de sus actividades, tales como las comunidades migrantes. La información sirvió de base para diseñar estrategias para fidelizar o convocar a cada grupo.
La conmemoración del golpe de Estado de 1973 incluyó el montaje Cómo diseñar una revolución: La vía chilena al diseño. Era una novedosa mirada al diseño gráfico e industrial durante el gobierno de Salvador Allende, que incluyó una réplica a tamaño natural de la sala de operaciones de Cybersyn, un visionario proyecto para centralizar en tiempo real la planificación de las industrias estatales del país. Montada bajo la curaduría de Hugo Palmarola, Eden Medina y Pedro Ignacio Alonso, en 2025 fue presentada en el Disseny Hub Barcelona bajo la organización del Ayuntamiento de la ciudad, convirtiéndose en la primera itinerancia de carácter internacional de un proyecto del CCLM. Entre 2026 y 2027 será presentada en el Museum Angewandte Kunst
de Frankfurt, Alemania, como actividad de la Capital Mundial del Diseño 2026.
También con el afán de atraer nuevos públicos, en agosto de 2024 se montó la exhibición Por la línea corre el tren. 140 años de la Empresa de Ferrocarriles del Estado, en conjunto con esa compañía. A través de más de setecientas piezas, repasó el impacto cultural de los trenes en el desarrollo nacional. La visitaron más de treinta y cinco mil personas y, de manera inédita, contó con un programa público que la desplegó por siete regiones del país. Así la resume Regina Rodríguez: «Todo el mundo tenía algo que contar sobre su experiencia con los trenes, desde la expresidenta Michelle Bachelet que vino un día al centro, hasta niños pequeños que habían andado en algún tren. Eso, por cierto, está en línea con fomentar la participación y la democracia cultural».
Montaje de Cómo diseñar una revolución en Barcelona.
Con Por la línea corre el tren el centro inició un nuevo modelo de gestión, que además de los auspicios clásicos considera la exhibición de obras o patrimonios en manos de empresas y organismos dispuestos a cofinanciar la muestra, tal como ocurrió con la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE). Inaugurada en agosto de 2025, Reflejos de Chile. Un siglo del Banco Central , siguió este mismo modelo y abrió por primera vez al público la amplia colección de obras pictóricas y numismáticas pertenecientes a ese organismo. La exhibición, también orientada a captar públicos distintos a los que visitan el CCLM, permitió además demostrar que cultura y economía no son dos ámbitos en las antípodas, sino complementarios en la vida nacional y con valores e intereses comunes.
«En los últimos años, nuestro modelo de gestión ha transitado hacia un fortalecimiento de las alianzas con instituciones públicas y privadas con las que tenemos propósitos comunes, para fortalecer conjuntamente nuestros roles en la sociedad chilena. Esto nos ha permitido, además, diversificar las fuentes de financiamiento», detalla Felipe Bascuñán, jefe de Desarrollo y Relaciones Institucionales del CCLM. «En esa línea, muestras como Por la línea corre el tren y Reflejos de Chile fueron cofinanciadas y desarrolladas en conjunto con EFE y Banco Central, respectivamente», añade.
Un plan con cuatro ejes
La Basílica de la Natividad fue construida en Belén, Palestina, en el siglo IV d.C., por órdenes de Constantino el Grande, considerado el primer emperador romano cristiano. Desde entonces, la basílica lleva casi mil setecientos años de historia. En 2012 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y fue sometida a un minucioso proceso de restauración que incluyó su estructura y las
representaciones artísticas que decoran sus muros.
La historia de la basílica y su renovación fueron el foco de la exhibición Bethlehem Reborn. Las maravillas de la Natividad, presentada junto a la Embajada del Estado de Palestina en Santiago, entre marzo y julio de 2025, y que se convirtió en el primer gesto de un centro cultural chileno en solidaridad con el genocidio del pueblo palestino.
Bethlehem Reborn debutó en los Museos Vaticanos en Roma en 2019 y desde 2020 ha estado en Washington D.C. (Estados Unidos) y en importantes ciudades europeas. Hasta diciembre de 2025 Chile era el único país de Latinoamérica en presentarla.
La presencia de autoridades como el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, y la embajadora del Estado de Palestina en el país, Vera Baboun, subrayó la dimensión diplomática solidaria detrás del evento. Chile es hogar de la mayor diáspora palestina fuera del mundo árabe y la exhibición reafirmó al CCLM como una entidad atenta a sus contextos y comprometida con el diálogo. En noviembre de 2025 el centro presentó su primer plan estratégico, elaborado en conjunto por el directorio y el equipo directivo. El plan fijó cuatro ejes prioritarios para encarar los siguientes dos años, luego de recoger las miradas de sus equipos de trabajo, comunidades, aliados y públicos. Javier Ibacache, presidente del directorio desde octubre de 2023, destaca que el plan
El canciller Van Klaveren y la directora Regina Rodríguez en Bethlehem Reborn. Las maravillas de la Natividad.
busca equilibrar dos principios centrales: «Primero, el rol que el centro cumple como espacio de exhibición y, segundo, hacerse cargo de la transformación que ha ocurrido en cultura con nuevas formas de participación de los públicos». Dos objetivos que han estado presentes desde la creación del CCLM y que, como en toda institución viva y dinámica, están en permanente tensión.
A la directora Regina Rodríguez, además, le tocó enfrentar la situación financiera más delicada en la historia del CCLM. Por lo mismo, uno de los lineamientos del plan es la sostenibilidad económica, que plantea mejorar los procesos y estándares al interior del centro, para velar por el cumplimiento eficiente de la planificación mediante evaluaciones periódicas.
“Hemos impulsado mejoras en los procesos internos, tanto administrativos como contables, para garantizar mayor trazabilidad, transparencia y calidad de la información financiera. La modernización de los sistemas de control, la profesionalización de equipos y la implementación de estándares de gestión serán factores clave para consolidar una operación sostenible y adaptable a las nuevas exigencias del sector cultural y público”, dice Sandra Sepúlveda, gerenta de Administración y Finanzas del CCLM.
A esto se suma el objetivo de diversificar las fuentes de financiamiento, gracias a alianzas con sectores productivos no ligados tradicionalmente al mundo de la cultura. Un hito muy relevante en esa línea fue la renovación y ampliación en septiembre de 2025 de la alianza institucional suscrita con Bloomberg cinco años antes. Además, al gigante de la información financiera se sumó en 2023 como aliada la Fundación medioambiental estadounidense The Pew Charitable Trusts, que suscribió con el centro un acuerdo
El nuevo énfasis estaba en relevar la democratización de la cultura, orientándola al horizonte de la democracia cultural, lo que implicaba dejar de ver a las personas como espectadoras, para reconocerlas como protagonistas capaces de aportar y transformar su cultura.
institucional, en su caso a partir de una coincidencia de intereses: la conservación de los ecosistemas naturales. Gracias a esto, The Pew comenzó a gestionar un espacio propio en el nivel -1: la Galería Áreas Protegidas. En esa línea, en 2025 el Banco de Desarrollo de América
Latina y el Caribe (CAF) se convirtió en el tercer aliado institucional, al firmar un convenio para fortalecer la programación del Espacio Lector. La extensión del acuerdo fue confirmada para 2026 y está muy vinculado con los intereses de CAF de promover la democracia y la cohesión social, que están en sintonía con los del CCLM. Una acción para captar nuevas alianzas fue el seminario internacional Cultura y economía, realizado el 28 y 29 de octubre de 2025 y coorganizado precisamente con el CAF. Fue la tercera cita de reflexión impulsada por el CCLM,
tras Cultura y política (2023) y Cultura como bien público (2024). Se trata de encuentros de pensamiento creados bajo la gestión de Regina Rodríguez, para compartir experiencias y generar articulaciones entre la cultura y otros ámbitos con los que, aparentemente, esta suele no dialogar. La idea es realizar un seminario todos los años, buscando establecer puentes con otros actores de la sociedad y el conocimiento. Uno de los principales expositores del encuentro Cultura y economía fue el director ejecutivo de la Fundación
Bienal de São Paulo, Antonio Lessa, quien detalló cómo un evento de ese tipo puede impactar positivamente en la vida, el posicionamiento y la economía de una gran urbe como la brasileña. El objetivo del seminario fue reunir a representantes del mundo económico, agentes culturales y organismos
Actividad en el hall del CCLM asociada a la Galería Áreas Protegidas.
Una de las mesas de discusión del seminario «Cultura y economía».
financieros internacionales, para explorar nuevas formas de trabajo en común. «Conseguir recursos privados se ha hecho más difícil y eso tiene que ver con los contextos. Es una tarea vigente establecer canales de comunicación más cercanos con los privados, con el fin de hacer alianzas sobre la base de valores comunes», explica Regina Rodríguez.
Y es que el CCLM ha hecho un trabajo para mostrar cómo apoyar la cultura es una forma de inversión social la que puede medirse en variables empíricas y cuantificables tales como, por ejemplo, una baja en la deserción escolar y un aumento en la participación de acciones ciudadanas. La reflexión sobre la valorización económica de la cultura así como su valoración social —es decir, su impacto en la calidad de vida de las personas y en el desarrollo—, cruzó todo el seminario.
Otros dos lineamientos centrales del plan estratégico son la Participación ciudadana y la Línea curatorial y de programación. Ambos contienen como acciones asociadas desarrollar actividades dirigidas a la celebración de los 20 años del centro en 2026. Entre otros contenidos, la programación especial contempla una muestra interactiva en la Galería de Patrimonio que recorrerá digitalmente las exposiciones realizadas durante estas dos décadas. Un rol importante en la programación 2026 le cabe al Estado de Qatar, que presentará en una de las dos salas mayores del CCLM la muestra que esa nación árabe expuso en la Bienal de Venecia 2024. Bajo el título Your Ghosts Are Mine la exposición contiene más de cuarenta videos y películas de autores del mundo árabe, África y el Sudeste asiático, con relatos que incluyen temas como la vida comunitaria, migraciones, exilio y los peligros de cruces transnacionales. La exposición forma parte del programa gubernamental qatarí Years of Culture, el que elige cada año a un país para realizar un intercambio cultural. Así ocurrió en
el caso de Chile y Argentina en 2025, trabajo que se extenderá con el CCLM hasta 2026 con esta exposición. Se trata de una iniciativa alineada con el interés del centro de articular acuerdos con nuevos socios, sobre la base de contenidos que interesan a ambas partes y bajo fórmulas financieramente atractivas.
Otro hito de los veinte años será la muestra de una selección de obras de la Bienal de São Paulo 2025 titulada No todo viajero recorre caminos. De la humanidad como práctica. Esta colaboración con la versión número 36 del encuentro internacional de arte moderno más importante del continente, mantiene el espíritu de vinculación con las culturas del mundo que está en la identidad del CCLM.
“Los proyectos con Qatar y la bienal de São Paulo ratifican nuestro compromiso institucional de acercar al público exhibiciones internacionales que, en estos dos casos, tienen un componente intercultural muy importante en sintonía con nuestra línea estratégica y con los énfasis curatoriales establecidos para el 2026”, dice Sofía Epul, jefa de Exposiciones.
La programación 2026 también incluye una gran exhibición sobre el cine en Chile, desde que esa tecnología llegó al país en 1896. El montaje ocupará las dos grandes salas de exposición del CCLM y se realiza en alianza con la Cineteca Nacional. A pesar de que en marzo de 2025 dejó formalmente de ser parte del centro, la Cineteca sigue ocupando sus dos aulas de cine. «Mientras la Cineteca no tenga espacios propios de exhibición, las dos salas de cine del CCLM van a seguir siendo parte de ella», señala Francisco Venegas, su coordinador de Programación, quien cuenta que a partir de junio de 2025 el microcine fue bautizado como Alicia Vega, en honor a la destacada cineasta chilena.
Otra de las acciones incluidas en la Línea curatorial y
programación es impulsar la inscripción del CCLM en circuitos de intercambio cultural, para generar alianzas con entidades afines. El centro ha impulsado la Red Alameda Cultural, cuyo nombre fue decidido por diecinueve entidades culturales, artísticas y educacionales, en coordinación con la renovación del eje Alameda, proyecto impulsado por el gobierno regional. La iniciativa busca coordinar programaciones y transformarse en un polo cultural capaz de influir en la toma de decisiones públicas que afectan a los habitantes de este territorio.
«Desde la cultura podemos volver a habitar la Alameda como un eje de encuentro y de vida en común. No se trata solo de renovar una avenida, sino de tejer comunidad, de devolverle a la ciudad su capacidad de conversación, de paseo y de afecto», dice Gabriel Hoecker, jefe del área de Comunidades.
Por último, un cuarto eje del plan para los próximos dos años es la Estrategia comunicacional, que entre otras cosas plantea elaborar un plan de marketing y difundir ampliamente los 20 años de vida del centro.
Desde su oficina en el nivel -2, donde a través de unas ventanas circulares puede verse gente caminando por las rampas o entrando a la Galería de Patrimonio, Regina Rodríguez resume todo el plan estratégico en un solo concepto, a su juicio clave: sostenibilidad. «Esto significa tener un equipo profesional y afiatado, además de una programación y un manejo económico de buen nivel. Vale decir, que la programación mantenga y amplíe sus públicos y establecer alianzas institucionales de todo tipo, nacionales e internacionales, que impliquen tanto acceder a nuevas fuentes de recursos propios como asociarse con otros espacios culturales de Santiago, para construir unidad y sinergia».•
El CCLM ha hecho un trabajo para mostrar cómo apoyar la cultura es una forma de inversión social, la que puede medirse en variables empíricas y cuantificables tales como, por ejemplo, una baja en la deserción escolar y un aumento en la participación de acciones ciudadanas.
Una de las particularidades del Centro Cultural La Moneda es su infraestructura para albergar exposiciones de artes visuales de primer nivel. El centro posee dos grandes espacios de 620 metros cuadrados cada uno, las salas
Andes y Pacífico, ubicadas bajo los accesos de calles Morandé y Teatinos, respectivamente.
Ambas salas tienen una altura de 5,10 metros y pisos de concreto reforzado de 18 centímetros de espesor, lo que permite montar obras de varias toneladas.
Tanto las salas Andes como Pacífico cuentan con tecnología centralizada para controlar su temperatura y humedad, convirtiendo al CCLM en la única entidad en Chile que puede recibir muestras que requieren de altos niveles de conservación.
Se trata de la infraestructura más robusta existente en el país para la exhibición de las artes visuales.
Así, en sus 20 años de historia,
el CCLM ha realizado más de trescientas exposiciones, bordeando la quincena por año.
La siguiente selección de veinticinco exhibiciones destacadas refleja cómo el centro cultural ha albergado muestras sobre culturas del mundo, grandes maestros, artistas extranjeros y nacionales, y colecciones de los principales museos del mundo.
Esta sección incluye, además, las reflexiones de quienes han estado a cargo del CCLM en el pasado.
+300
En sus 20 años de historia, el CCLM ha realizado más de trescientas exposiciones, bordeando la quincena por año.
Del cuerpo al cosmos
Enero — Julio, 2006
La exposición inaugural del CCLM presentó una selección de arte precolombino de ciento noventa piezas de gran valor, correspondientes a distintas etapas de la historia de Mesoamérica, cuyo avalúo alcanzaba entonces los US$42 millones, aunque su valor cultural es, por supuesto, incalculable. Las piezas fueron facilitadas por 40 museos de México y casi un tercio de ellas nunca había salido de ese país.
La muestra —para la que la colaboración del Museo Chileno de Arte Precolombino fue esencial— estuvo conformada por objetos procedentes de todo México, representativos de las diversas culturas que habitaron Mesoamérica, desde los primeros pobladores hasta el período inmediatamente anterior a la llegada de los españoles. Incluyó así expresiones de las culturas azteca, olmeca y maya, entre otras.
Monolitos, miniaturas, objetos rituales, desnudos y adornos, así como esculturas y grandes piezas de piedra compusieron esta exhibición —a cargo de la comisaria María Luisa Ojeda—, revelando aspectos de la vida cotidiana de sus pueblos y dando cuenta del desarrollo técnico, espiritual y social de estas culturas.
El hilo conductor de la muestra fue la representación de la figura humana, estrechamente vinculada a la fertilidad, la sexualidad y la comunicación con el universo y las deidades. La cosmovisión mesoamericana se distinguió por concebir al hombre, la naturaleza y los dioses como una unidad inseparable. •
Cultura de Remojadas, Cempoala (Veracruz).
Escultura Masculina: XIPE
TOTEC, 200-700 d.C. Museo de Sitio de Cempoala / Conaculta — INAH.
«[La idea] es desacralizar a los antiguos pobladores y mostrar que no sólo había dioses, sino que gente común y corriente.»
María Luisa Ojeda
Comisaria
de la muestra
La exhibición que abrió las puertas del CCLM contó con la presencia del Presidente Ricardo Lagos (2000-2006), la Presidenta electa Michelle Bachelet (2006-2010) y el Presidente de México, Vicente Fox (20002006).
El adolescente huasteco. Museo Nacional de Antropología de México. Nunca había salido de su lugar de origen y solo pudo exhibirse gracias a la autorización de las comunidades que lo resguardan, dada la especial veneración que aún despierta.
Casi un tercio de las piezas exhibidas nunca había salido de México.
Frida y Diego: Vidas compartidas
Noviembre, 2008 — Febrero, 2009
En el marco del centenario del nacimiento de Frida Kahlo (19071954) y los cincuenta años del fallecimiento de Diego Rivera (1886-1957), por primera vez en Chile se exhibió el legado cultural de la pareja más famosa del arte latinoamericano.
Con más de trescientas piezas, la exposición incluyó obras de ambos artistas, objetos prehispánicos de la colección privada de Diego Rivera, fotografías biográficas, además de una muestra de arte popular mexicano de colecciones privadas.
La exposición se centró en la experiencia vital de Frida Kahlo y su interrelación con el arte. A través de sus retratos, pero también de obras como sus naturalezas muertas, el público se enfrentó a su crítica social y feminista, y también a su universo íntimo.
En el caso de Diego Rivera, la exhibición mostró cómo manifestó su creatividad artística al servicio de causas políticas y sociales, retratando a indígenas, obreros y campesinos.
Se trató de la muestra más grande nunca antes realizada en torno a ambos personajes fuera de su país y fue curada por María Estela Duarte y Juan Coronel Rivera, nieto de Diego Rivera. •
Frida Kahlo. Autorretrato con changuito, 1945. Colección Museo Dolores Olmedo. Este y otros autorretratos ofrecen una recreación autobiográfica de la artista y de su capacidad de inventarse a sí misma, de construir su propio universo. Localizan su figura y obra como íconos del arte mexicano.
«Pinto autorretratos porque estoy mucho tiempo sola… y porque soy el motivo que mejor conozco.»
Frida Kahlo
+ grande
Fue la exposición más grande dedicada a Frida Kahlo y Diego Rivera fuera de México hasta ese momento, y trajo su legado artístico a Chile en un contexto de reconocimiento institucional, cultural y diplomático.
«Celebro que esta exposición pueda mostrarse precisamente aquí en Santiago de Chile, con Frida y con Diego que son dos de los más grandes artistas de México.»
— Felipe Calderón Presidente de México (2006-2012), durante la ceremonia inaugural
Diego Rivera. Vendedora de flores (Mujer con alcatraces), 1942. Colección Museo Rafael Coronel.
Chile mestizo: Tesoros coloniales
Marzo — Junio, 2009
Ad portas de la celebración del bicentenario de la independencia de Chile, esta muestra reunió, por primera vez, los mayores tesoros del arte y la imaginería religiosa colonial dispersos en iglesias, museos y conventos a lo largo del país.
La selección, de más de doscientas cincuenta piezas, permitió apreciar el proceso de mestizaje cultural que se proyecta hasta la actualidad, donde se funden la influencia de la evangelización católica fruto de la colonización española, con la tradición de los pueblos originarios. Se exhibieron pinturas, imaginería religiosa, retablos, altares y otros objetos coloniales que permitieron apreciar cómo, desde la época colonial, se construyó una identidad cultural mestiza en Chile.
La curaduría estuvo a cargo de Gloria Cortés, entonces coordinadora del equipo de exposiciones del CCLM. •
José Gil de Castro. Virgen de la Merced, 1817-1819. Colección Museo de Arte Colonial de San Francisco. Retrato del peruano José Gil de Castro —el Mulato Gil— que se conserva en el Convento Franciscano de Santiago.
«Hermosas pinturas y tallas coloniales; joyas y objetos litúrgicos de la época; artesanías; imaginería local; santos, cristos y vírgenes de culto activo, de distintas localidades de Chile, conforman la muestra Chile Mestizo: Tesoros Coloniales… Un verdadero tesoro disperso en iglesias y museos.»
Gloria Cortés Curadora
Virgen de la Merced con san Pedro Nolasco y san Ramón Nonato (también llamada La Pasiflora), siglo XVIII. Colección Museo La Merced. La Virgen de la Merced aparece aquí rodeada por un árbol originario de tierras americanas. Es un ejemplo de muestras pictóricas sagradas que incorporan símbolos nativos.
Transportar y reunir por primera vez más de doscientas cincuenta piezas dispersas en iglesias, museos y conventos de Chile requirió un despliegue logístico notable, en el que la Fuerza Aérea colaboró trasladando obras y objetos desde regiones extremas.
Telmo Saraúz. Retablo Altar Mayor. Réplica, 2008-2009. Trabajo de recuperación basado en el altar mayor de la Iglesia San Miguel de Azapa. Réplica tallada en madera de cedro y ensamblada.
La antigua China y el Ejército de terracota
Diciembre, 2009 — Mayo, 2010
Fue un esfuerzo monumental. El CCLM trajo desde China a Chile parte del conjunto escultórico mandado a hacer por el primer emperador de China, Qin Shihuang, a partir del año 240 a. C. Considerado el mayor hallazgo arqueológico del siglo XX, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987.
La muestra fue curada por Gloria Cortés y Milagros de Ugarte, por parte del CCLM, y el Shaanxi Cultural Heritage Promotion Center of China. Además, se organizó en conjunto con el Shaanxi Provincial Relics Bureau of China y participaron el Hanyangling Museum y el Museum of the Terracota Warriors and Horses of Qin Shihuang.
A través de 123 piezas —figuras de soldados de terracota en tamaño real, una réplica de la carroza imperial y objetos de las dinastías Qin y Han—, esta exhibición dio a conocer uno de los más grandes tesoros de China.
Alrededor de la exposición se organizaron actividades interactivas como una «Audiencia con el Emperador Qin Shihuang» (a cargo de un actor), talleres como la «Danza del Dragón y el León» y charlas sobre medicina tradicional o la seda, entre otros temas vinculados a la cultura imperial china. Un imperio surgido de la unificación de los reinos que Qin Shihuang llevó a cabo con su poderoso ejército, tras lo cual estandarizó la moneda, estableció un código legal y una caligrafía común, y ordenó la construcción de la Gran Muralla. •
Figura de terracota de un general (izq) y de un oficial (der), Dinastía Qin (221-206 a. C). Museo de guerreros y caballos de Terracota de Qin Shihuang, China.
«Esta
muestra constituye un gran logro, que representa de forma emblemática aquello que nos hemos propuesto y que hemos asumido como un compromiso con el país y con cada uno de sus habitantes: dar acceso a todos, sin excepción, a las manifestaciones culturales de alto valor patrimonial, tanto a nivel nacional como universal.»
—
Alejandra Serrano Directora del CCLM (2007-2018)
300 mil
La exposición se convirtió en la más concurrida en la historia de Chile hasta ese entonces: con trescientos mil visitantes, batió el récord de la muestra Retrospectiva de Auguste Rodin, montada en 2005 en el Museo Nacional de Bellas Artes.
Carroza baja de bronce. Réplica. Museo de guerreros y caballos de Terracota de Qin Shihuang, China.
Figura de terracota de un arquero arrodillado, Dinastía Qin (221-206 a. C). Museo de guerreros y caballos de Terracota de Qin Shihuang, China.
Oro y plata: El resplandor de América
Septiembre — Noviembre, 2010
La exposición incluyó conjuntos de pequeñas piezas provenientes del Museo del Oro de Colombia (que incluye narigueras, pectorales, diademas y orejeras de oro) y del Museo Nacional de Costa Rica. Ajuares funerarios provenientes del Museo Larco de Perú y de la colección del Banco Central del Ecuador.
Concebida como la exposición para celebrar el bicentenario de la independencia de Chile, Oro y Plata: El resplandor de América reunió por primera vez valiosas colecciones de más de una docena de museos de Latinoamérica, contextualizándolas en distintas líneas temáticas relacionadas con el poder, la religiosidad, la vida civil y el uso cotidiano.
La muestra —curada por Gloria Cortés y Francisco Gallardo— incluyó 440 objetos de oro y plata: símbolos de jerarquía prehispánicos, aperos huasos y gauchos, adornos, monedas, objetos litúrgicos y artes decorativas que dan cuenta de la historia social del continente, desde la época precolombina hasta la república, poniendo de manifiesto aspectos comunes y distintivos de las identidades regionales. El desarrollo de la tradición metalúrgica del oro es uno de las más importantes del mundo y está estrechamente vinculado a la cosmovisión de las sociedades prehispánicas, con objetos utilizados como indicadores de poder y jerarquía. Por su parte, el trabajo de la plata se plasma en orfebrería, adornos personales y objetos de uso cotidiano y litúrgico. •
Oro.
Plata. Destacan las colecciones procedentes de Bolivia, que tuvo en Potosí un importante centro de producción minera para todo el continente, y la colección de platería virreinal mexicana. También el importante conjunto de platería mapuche del Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago, con el uso de los metales preciosos como elementos de prestigio e indicadores de jerarquía social, así como también objetos litúrgicos utilizados en las iglesias de Argentina, Bolivia, Chile y Perú.
Con esta exposición, el CCLM celebró el bicentenario de la independencia de Chile.
Aportaron piezas a la exhibición seis museos y una parroquia en Chile.
Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago (MAPA), Museo de Artes Decorativas, Museo Chileno de Arte Precolombino, Museo Histórico Nacional, Museo de la Merced, Museo de Colchagua y Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Petorca.
También colaboraron con la muestra once museos de Latinoamérica.
Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco (Argentina), Museo Casa de Murillo (Bolivia), Museo Casa Nacional de Moneda de Potosí (Bolivia), Museo de Arte Sacro San Miguel de la Ranchería de Oruro (Bolivia), Museo del Oro del Banco de la República (Colombia), Museo Nacional de Costa Rica (Costa Rica), Museo Banco Central Ibarra (Ecuador), Museo Nacional del Virreinato (México), Museo Pedro de Osma (Perú), Museo Larco (Perú) y Museo del Gaucho (Uruguay).
La luz viva
Desde la excavación inicial a la primera exposición
Morgana Rodríguez Larraín
Coordinadora ejecutiva CCLM (2004—2006) qué tendrán las piedras pardas*
«There is a crack in everything, that’s how the light gets in.»
(En todo hay una grieta, así es como entra la luz.)
Leonard Cohen
Desde el nivel -2 miro hacia arriba: una fisura deja entrar una franja de cielo y una parte de la fachada del palacio de La Moneda. Recuerdo la acción del colectivo Casagrande en 2001, en el que arrojaron miles de poemasmarcapáginas sobre el palacio de gobierno y el centro de Santiago, una «pacífica psicomagia» que resignificó la memoria de la violencia y abrió otra conversación en pleno eje cívico. Pensé entonces y vuelvo a pensarlo aquí, que esa lluvia de papeles fue una forma de urbanismo afectivo, la ciudad tocada por la palabra.
Es 2004 y estamos en visita de obra con el Presidente Ricardo Lagos y el ministro José Weinstein; nos guía el arquitecto Cristián Undurraga. En el vacío recién excavado ya se adivina el hall y las futuras salas, aún como cuevas de tierra; las rampas todavía no existen y la luz entra en diagonales tímidas por las aberturas provisionales. ¿Cómo haremos
para que esta claridad llegue a todos?, me pregunto. Sobre nuestras cabezas, la Plaza de La Ciudadanía ya se despliega. Abajo, entre el hormigón húmedo, la palabra cultura empieza a buscar sus caminos. Tal vez por eso Chile no se libra nunca de la poesía, porque incluso aquí, en el subsuelo del poder, el aire trae versos. Ese día de la inspección de obras aún olía a metal y cal. Las columnas emergían del subsuelo como costillas y el eco del sonido de las maquinarias nos acompañaba en cada paso. Allí abajo, entre planos y cascos blancos, se gestaba una idea que todavía no tenía nombre, pero sí una intuición: abrir la tierra para dar paso abierto a la ciudadanía.
extraño país, más ligero que el ángel*
El Centro Cultural Palacio La Moneda formó parte de las obras del Bicentenario, bajo la Plaza de la Ciudadanía.
Así lo describe la oficina Undurraga Devés, autora del proyecto. Los arquitectos concibieron el conjunto como un plano excavado que conecta la ciudad con sus capas subterráneas, un gesto de democracia cultural: bajar a la tierra para encontrarse con la cultura. Se trataba de transformar un espacio a los pies del palacio de gobierno en un lugar abierto y ciudadano donde la luz descendiera desde la superficie e invirtiera la lógica del poder vertical. El proyecto se desarrolló entre 2004 y 2005. En un artículo publicado ese último año en la revista ArchDaily, los arquitectos detallan las características generales de la infraestructura: una superficie construida cercana a los 8.950 metros cuadrados, de los cuales 7.200 correspondían al proyecto cultural consistente en dos salas de 620 metros cuadrados, un hall de mil metros cuadrados, la Cineteca Nacional y espacios de mediación. Pero más allá de las especificaciones técnicas, recuerdo a Undurraga señalando
el pozo con su pliego de planos: «La plaza será como un espejo de luz; el palacio arriba sostenido por los cimientos de la cultura, comunicados por la claridad.» Era una manera de decir que la transparencia debía volverse estructura. Cada claraboya era una lección de convivencia que la arquitectura enseñaba a mirar desde otro ángulo.
La inauguración oficial, el 26 de enero de 2006, coincidió con un momento político de afirmación democrática. Desde el escenario el Presidente Ricardo Lagos subrayó que el CCLM es «un espacio urbano porque su verdadero dueño es la propia ciudadanía, a la que con este centro y con la plaza que lleva su nombre, hemos devuelto una parte importante del centro cívico que le pertenece». En su voz se reconocía la convicción de que la cultura debía ser parte del sistema de derechos y no un adorno del poder: «Chile Pacífico y austral, donde se encuentran y dialogan las culturas. Aquí se abre a conocer y enriquecerse con las culturas del mundo».
La luz del Valle Central / es la que nos da ardimiento*
En las semanas previas a la inauguración, cuando las obras continuaban y el polvo todavía flotaba en la penumbra, miraba cómo los rayos de sol se filtraban entre los andamios y marcaban en el piso un dibujo que parecía una escritura. Con el tiempo entendí que ese resplandor no era una metáfora gratuita, sino el argumento profundo del proyecto: la luz como vínculo entre arquitectura y cultura, entre poder y ciudadanía. El espacio público, recordemos, tiene un valor estrechamente ligado a la vida en sociedad y la construcción de la democracia. Por eso el CCLM no se concibió solo como contenedor de obras, sino como una escuela social, un escenario educativo donde el ciudadano aprende a
El CCLM no se concibió solo como contenedor de obras, sino como una escuela social, un escenario educativo donde el ciudadano aprende a reconocer la ciudad, el territorio, las culturas del mundo y la relación entre pensamiento y acción.
Cada visitante que baja por la rampa vive esa lección: la cultura no pertenece a unos pocos, sino al movimiento colectivo que da forma a la ciudad.
reconocer la ciudad, el territorio, las culturas del mundo y la relación entre pensamiento y acción. Cada visitante que baja por la rampa vive esa lección: la cultura no pertenece a unos pocos, sino al movimiento colectivo que da forma a la ciudad. La pedagogía invisible de la luz se volvió ética de trabajo: que la cultura se respirara, que cada exposición, proyección o conversación fuera una forma de aprender a mirar distinto.
La luz viva travesea / a donaire y devaneo*
A comienzos de los años noventa, Chile salía lentamente de la sombra. La transición no solamente fue política; fue también una experiencia de iluminación. Las instituciones públicas buscaron abrirse al diálogo y el Estado comenzó a imaginar una nueva relación con la ciudadanía. La cultura adquirió una dimensión inédita: dejó de ser ornamento para convertirse en cohesión y reparación simbólica. Los años 2000 llevaron ese impulso al terreno de la planificación y la arquitectura. Como recuerda Óscar
Contardo en su reciente libro La era del entusiasmo, aquel fue un tiempo marcado por «una dosis de entusiasmo nunca antes vista en una sociedad conservadora» que quiso verse «a veces como un jaguar, a veces como un témpano de hielo». En ese clima, arquitectura y cultura se transformaron en lenguajes del optimismo: abrir plazas y construir espacios de encuentro era una manera de afirmar que el país había cambiado.
En 2003, mientras el edificio se diseñaba, Ricardo Lagos recibió un llamado del Presidente George W. Bush, quien le pidió que Chile se uniera a la coalición que invadiría Irak. Lagos respondió que el país no apoyaría un ataque sin el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU, reafirmando así su independencia diplomática. Esa
decisión definió el tono de su gobierno: un liderazgo personalista, concentrado, pero decidido a afirmar soberanía. Su interés por las humanidades se expresó en el programa de Conferencias Presidenciales que trajo a Chile a José Saramago, Adela Cortina, Claudio Magris, Mario Vargas Llosa, Alain Touraine, y promovió el diálogo nacional con Sonia Montecino, Gonzalo Rojas, Isabel Allende y Carlos Peña. No era protocolo, era la convicción de que el pensamiento crítico debía acompañar al poder, no someterse a él.
Por eso la construcción e inauguración del CCLM fue más que una apertura: fue una declaración. La luz que descendía por las lucarnas era la metáfora del país que quería verse a sí mismo con claridad. Pero el entusiasmo también tenía sombra, la dificultad de aceptar la crítica dentro del orden institucional.
No echa granada / no cría jazmín / y no tiene cielos / ni mares de añil*
Toda institución cultural enfrenta un límite entre libertad y control. Como señala el escritor sudafricano J. M. Coetzee, la ley y la censura sueñan con un mundo sin sorpresas, donde nadie diga lo que no debe y todo permanezca en orden. Ese sueño —aparente armonía— es también un deseo de silencio.
En 2006, esa tensión se materializó en el Centro Cultural Palacio La Moneda. Pocas semanas antes de inaugurar su muestra Obras públicas, Nicanor Parra visitó el hall y al mirar el espacio, exclamó: «¡Aquí hay que colgar a todos los presidentes!». Así nació la obra El pago de Chile, la instalación que presentó los retratos de todos los gobernantes colgados de una cuerda.
La obra generó debate inmediato. Se trató de una discusión viva y espontánea que no se había previsto ni
se podía encauzar. Fue una demostración de la salud crítica de los artistas y los ciudadanos en general. Pero esa espontaneidad generó ansiedad entre algunas autoridades. Las palabras de Coetzee sirven para entender esa reacción. El autor las publicó en abril del 2007 en el diario El País bajo el título «La pasión por silenciar»: «La ley, incluida la ley de la censura, tiene un sueño. Según este sueño, la rutina cotidiana de identificar y castigar malhechores irá decayendo; la ley y sus restricciones se grabarán tan profundamente en la ciudadanía que los individuos se vigilarán a sí mismos.» En este sentido, la ansiedad de las autoridades surgía de una conducta aprendida de autovigilancia, incluso allí donde no se está quebrando una norma. Habría sido raro que una obra como la de Parra no gatillara una respuesta de ese calibre. En los años 50, Parra había bajado a los poetas del Olimpo y ahora, en 2006, en pleno subsuelo del poder, exponía la figura de todos los presidentes de la República suspendidos en juicio. No había violencia, sino una ironía feroz. La prensa habló de censura y escándalo. En ese clima, mi nombre, en tanto coordinadora general del CCLM, apareció asociado a la controversia y la autonomía del arte volvió a ser tema de Estado.
A la distancia, entiendo que aquella pieza condensó la paradoja del proyecto entero: un espacio creado para la libertad, pero enclavado en el corazón del poder. Parra colgó algo más que presidentes: colgó la pregunta esencial sobre los límites entre creación y autoridad.
y por la luz que tuvimos / de muertos seguimos viendo*
Toda excavación es una promesa. Bajo la plaza del poder, la arquitectura se volvió metáfora del país: una grieta abierta para que entrara la luz; por eso elegí versos de Gabriela
Mistral para intercalar en este texto y marcar cada una de sus secciones. Todos vienen de los poemas «La luz de Chile» y «País de la ausencia». En estas palabras de Mistral vi la comprensión de que la claridad nace del fondo, que toda iluminación proviene de una hondura previa. El CCLM tuvo dos inauguraciones. La primera, el 26 de enero de 2006 con la muestra México: Del cuerpo al cosmos, que reunió 190 piezas de arte prehispánico traídas directamente del Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México y provenientes de más de cuarenta museos y sitios arqueológicos de México, incluida una cabeza olmeca de cinco toneladas. La segunda fue Obras públicas de Nicanor Parra. Si la primera trazó una línea hacia el pasado esplendoroso, la segunda abrió un futuro de crítica y humor iconoclasta. Allí, Parra pareció poner en acción el verso de Gabriel Celaya «la poesía es un arma cargada de futuro». La cultura pública entendida así no adorna el poder, lo interroga.
Esa tensión entre la solemnidad del mármol y la libertad del poema define el espíritu del proyecto. Un lugar donde la luz no solo ilumina, sino que cuestiona y devela. Donde arte y política se miran de frente y se reconocen aunque por un instante en su vocación común de construir sentido. Desde los balcones del CCLM hacia el hall caen poemas. Uno aterriza en mi mano, «Gato flojo» de Matías Rivas.
Leo el primer verso: «Eximio cazador de polillas y moscas, sigiloso apóstol de los rincones, probabilidad de calzar la sombra con el latido, de juzgar el día según los centímetros de la noche».
Son pasadas las doce de la noche, la inauguración fue larga. Miro al suelo y estoy sin zapatos. Nada parece anunciar lo que vendrá.
* Fragmentos intercalados de los poemas de Gabriela Mistral «Luz de Chile» y «País de la ausencia».
Esa tensión entre la solemnidad del mármol y la libertad del poema define el espíritu del proyecto. Un lugar donde la luz no solo ilumina, sino que cuestiona y devela. Donde arte y política se miran de frente y se reconocen aunque por un instante en su vocación común de construir sentido.
Centenario 11.11.11
Noviembre, 2011 — Febrero, 2012
Roberto
Obra tridimensional que compone un cubo abierto y que permite al espectador descubrir las figuras de la pintura desde distintos ángulos.
El CCLM organizó la mayor exposición realizada sobre Roberto Matta (1911-2002) para celebrar el centenario de su nacimiento. Con la exhibición de alrededor de cien obras del artista chileno, el centro homenajeó a este representante del surrealismo y figura relevante del arte del siglo XX, acercándolo a un amplio público y fomentando así su apropiación como parte del patrimonio chileno.
La muestra reunió lo más destacado de su obra desde 1937 hasta el año de su muerte y ofreció un panorama cronológio de su trayectoria: de su arte y de su personalidad, de sus distintas facetas creativas y temáticas, así como de los lenguajes que configuraron su universo y su legado artístico. Se presentaron obras de veintinueve colecciones procedentes de diez países —algunas de grandes museos y otras de colecciones públicas y privadas, entre ellas las de su familia— que en su mayoría fueron exhibidas por primera vez en las salas del centro.
Curada por Inés Ortega-Márquez, la exhibición incluyó pinturas, dibujos y esculturas que abordan temas profundos que van desde los procesos de la mente y la conciencia del ser humano hasta los estragos de la guerra y el compromiso del artista con los conflictos sociales y políticos. Además, dio cuenta de cambios de estilo, lo experimental de la técnica pictórica y sus diversos formatos. •
Matta. El Proscrito Deslumbrante, 1966. Museo Thyssen-Bornemisza.
«Roberto Matta vivió de cerca la guerra civil española, la Segunda Guerra Mundial, pasó de la arquitectura y el dibujo a la pintura, y desde Estados Unidos, Francia, Inglaterra o Italia acompañó su desarrollo artístico con la expresión de su compromiso político. En su desarrollo estético siempre aspiró a desvelar las relaciones entre el ser en todas sus dimensiones y el entorno, como un ente único y vivo, en permanente evolución y diálogo.»
— Inés Ortega-Márquez Curadora
«Yo pinto para no olvidar el latido de mi corazón, el movimiento de las olas, las galaxias.»
—Roberto
Matta
Roberto Matta. Nacimiento de América, ca 1952. Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de la Universidad de Chile. Este óleo fue especialmente restaurado para la muestra.
Ocho museos extranjeros y uno chileno colaboraron con obras de su propiedad.
Germana Ferrari, viuda del artista, facilitó cerca de 30 cuadros y esculturas nunca antes vistas en el país.
La exposición Matta: Centenario 11.11.11 fue el hito central de las celebraciones al cumplirse un siglo del nacimiento del artista Roberto Matta en Chile.
Roberto Matta. Grandes expectativas. Del ciclo: El proscrito deslumbrante, 1966. Museo ThyssenBornemisza.
Grandes modernos. Colección Peggy Guggenheim, Venecia
Octubre, 2012 — Febrero, 2013
La de Peggy Guggenheim es una de las colecciones de arte moderno más importantes del mundo. Vinculada al arte de vanguardia de su época, Guggenheim fue reuniendo obras de alta calidad, tanto del arte abstracto como surrealista, de los más destacados artistas de la primera mitad del siglo XX. En 1980, un año después de su muerte, el conjunto fue instalado en el Museo Guggenheim de Venecia. Tres décadas después, y por segunda vez en su historia, la colección salió de esa ciudad italiana, esta vez para llegar a Chile. Grandes modernos. Colección Peggy Guggenheim, Venecia exhibió cerca de ciento setenta obras, incluyendo pinturas, esculturas, documentos y fotografías. La curaduría estuvo a cargo del director de la colección, Philip Rylands, e incluyó también ocho obras procedentes del Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York.
La muestra dio cuenta de la representatividad de las vanguardias artísticas, reflejo de los grandes movimientos y cambios sociales de la época, con obras de Georges Braque, Marcel Duchamp, Giorgio de Chirico y Piet Mondrian, así como Vasily Kandinsky, Pablo Picasso, Alberto Giacometti, Max Ernst, René Magritte, Salvador Dalí y Jackson Pollock, entre otros nombres del arte universal, incluido el chileno Roberto Matta. •
Constantin Brancusi. Maiastra, 1912. Museo Guggenheim de Venecia.
Jackson Pollock, Bosque Encantado. 1947. Museo Guggenheim de Venecia.
Pablo Picasso. El estudio (L'Atelier), 1928. Museo Guggenheim de Venecia
«La apertura de esta galería y su colección al público en tiempos en que las personas están luchando por sus vidas y su libertad, es una responsabilidad de la que soy totalmente consciente. Este compromiso cumplirá su propósito sólo si tiene éxito en el servicio al futuro en lugar de registrar el pasado.»
— Peggy Guggenheim al inaugurar la exposición Arte de este Siglo en su galería-museo de Nueva York en 1942, en pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial
200 mil
Casi doscientas mil personas visitaron esta exhibición que significó un hito cultural en Chile y Latinoamérica, siendo una de las escasas exposiciones colectivas de artistas de renombre internacional realizadas en el país.
Max Ernst. El vestido de la novia, 1940. Museo Guggenheim de Venecia.
África. Obras de arte del Museo Etnológico de Berlín
Agosto — Noviembre, 2013
Bajo la curaduría de Peter Junge, director del departamento de África del Museo Etnológico de Berlín, esta exposición presentó más de 180 piezas, especialmente esculturas y sobrerrelieves en madera y metales (bronce y latón), máscaras y estatuillas de madera, además de algunos textiles y fotografías contemporáneas pertenecientes al museo alemán.
El Ethnologisches Museum, fundado en 1876 como Museum für Völkerkunde (Museo Etnográfico), posee una de las colecciones de África más importantes del mundo, con setenta y cinco mil objetos. Sus existencias más antiguas se remontan al «Gabinete de Arte y Curiosidades» («Kunstkammer») de Prusia-Brandeburgo. Aunque los temas centrales de la colección no se limitan a las antiguas colonias alemanas, la época del colonialismo europeo constituyó el marco en el cual la colección berlinesa de África adquirió su forma actual.
La exhibición entregó una nueva mirada sobre el arte africano, desvinculándolo de estereotipos asociados a lo primitivo, tribal y mágico, poniendo en valor las creaciones de artistas vinculados a la vida cortesana en África, entre los siglos XVI y principios del XX, particularmente en los reinos de Camerún y Benín. Además, sumó una mirada del África actual, a través de la fotografía y el cine.
Así, África. Obras de Arte del Museo Etnológico de Berlín invitó a redescubrir el continente y su multiculturalidad. •
Artista del gremio Igun Eronmwon. Cabeza conmemorativa de una reina Madre, siglo XVI. Colección Legnay, Felix von Luschan.
«Las obras de arte estaban tan estrechamente ligadas a la constitución y legitimación del poder y la monarquía, que su producción otorgaba al artista una posición especial. Su trabajo era considerado tan importante que a veces incluso reyes o miembros de las familias reales, si tenían el talento correspondiente, podían trabajar como artistas.»
Peter Junge
Curador y director del departamento de África del Museo Etnológico de Berlín
Artista del gremio Igun Eronmwon. Cabeza conmemorativa de un rey, siglo XVI. Colección Eduard Schmidt.
Taburete real con base en forma de un tamborilero siglo XIX .Taller en Bamún, Camerún. Regalo del Rey Njoya de Bamun al Emperador Alemán Wilhelm II.
«Esta exhibición representa siglos de historia, de magníficas manifestaciones artísticas y de culturas milenarias provenientes de tierras cautivantes.»
—Roberto Ampuero, ministro presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (2013-2014)
Cine
En paralelo a la exposición, la Cinemateca del GoetheInstitut realizó un ciclo de cine titulado Voces de África con películas como Carte Blanche (Heidi Specogna 2011), Memory Books (Christa Graf, 2008) y En algún lugar de África (Caroline Link, 2001).
Artista de la región de Luluwa. Jefe Leopardo, República Democrática del Congo, siglo XIX. Colección Hermann von Wissmann
Puro Chile. Paisaje y territorio
Abril — Agosto, 2014
Esta exposición reunió 280 obras y objetos que han aportado a la construcción de la identidad chilena, entre los que se cuentan registros escritos, cartografías, dibujos, grabados, pinturas, fotografías, videoarte, instalaciones e intervenciones, todos provenientes de museos, instituciones y artistas, tanto regionales como nacionales. La curaduría estuvo a cargo de Daniela Berger y Gloria Cortés, por el CCLM, y el curador independiente Juan Manuel Martínez.
La exposición partió por los primeros mapas y dibujos naturalistas del siglo XVII, dando cuenta de la percepción de la geografía física y cultural chilena a través de una mirada científica/naturalista, y abordó después la pintura académica y moderna, que retratan el paisaje ideal. Luego la exposición conectó el paisaje natural con el paisaje cultural. En este último se incluyeron espacios de marginalidad, espacios históricos y su apropiación en el tiempo, la otredad del pertenecer a un pueblo originario junto a algunos guiños etnográficos, y la ciudadanía y su apropiación del territorio, entre otras temáticas. Finalmente, la muestra abarcó nuevas expresiones de artistas contemporáneos.
La idea fue hacer cruces de obras, modernas y contemporáneas, que abordan los mismos tópicos, pero de maneras diferentes y con visiones que trascienden la línea cronológica de la historia de Chile. •
Alessandro Ciccarelli.
Vista de Santiago
desde Peñalolén, 1853.
Colección Pinacoteca
Banco Santander.
« Si uno recorre esta exposición que hoy nos convoca y mira con atención la diversidad de miradas y reflexiones, desde los cronistas de la Colonia hasta las instalaciones o el videoarte de nuestros días, me parece que lo central, el fondo es, precisamente, la pregunta por lo que somos. ¿Quiénes somos? ¿Cómo somos los habitantes de ese territorio, de este paisaje tan extenso y tan cambiante?»
— Presidenta Michelle Bachelet (2014-2018)
Voluspa Jarpa. Bandera con Mediagua. De la serie: Histeria Privada / Historia Pública, 2002. Colección Particular.
mil
La campaña de difusión fue amplia: 40 días antes se lanzaron spots radiales y televisivos. La exposición fue vista por más de setenta mil personas.
Luis Poirot. La Moneda, 1973. Colección del autor.
Arturo Gordon. La vendimia, 1929. Colección Museo O'Higginiano y de Bellas Artes de Talca.
Samurái. Armaduras de Japón
Octubre, 2015 — Febrero, 2016
La colección armaduras de Japón, perteneciente a The Ann & Gabriel Barbier-Mueller Museum (Dallas, Estados Unidos), representa una de las mejores muestras de la cultura samurái fuera del país nipón. A través de un relato histórico profundo, Samurái. Armaduras de Japón buscó transmitir la inspiración y belleza del mundo de los guerreros japoneses entre los siglos XII al XIX.
La muestra contó con más de ciento treinta finas piezas que reflejan las costumbres, religión, naturaleza e influencias de esta singular cultura del mundo oriental, ofreciendo una mirada única a elementos que enfrentan a los públicos a la dualidad entre la guerra y la paz.
Dieciocho armaduras completas, cascos (kabuto), protectores faciales (mengu), armas, aperos ecuestres y equipos de batalla usados en los períodos Kamakura (11851333), Nanbokucho (1333-1392), Muromachi (1392-1573), Momoyama (1573-1615) y Edo (1615-1868), permitieron comprender, reflexionar e imaginar un capítulo fundamental de la historia japonesa.
Al mismo tiempo, la artesanía de las armaduras cautivó por su factura en hierro, laca, shakudo (aleación de oro y cobre), oro, plata, cobre, bronce, seda y cuero, presentes en la estructura y la decoración que ornamenta las piezas, resaltando procesos de creación que duraban meses a cargo de artesanos especialistas en estos trabajos de alta complejidad. •
Relevancia
La exposición itinerante de armaduras de guerreros samurái es la más importante fuera de Japón y pertenece a The Ann & Gabriel BarbierMueller Museum.
«Ha sido muy excitante viajar a Sudamérica para traer la exhibición a Chile. Definitivamente ha sido lo más lejos que hemos estado de Dallas y seguramente es la primera vez que las armaduras Samurái están en el hemisferio sur. Ha sido una maravillosa experiencia.»
— Jessica Beasley Curadora
Una increíble «fábrica» de exposiciones
Alejandra Serrano
Directora ejecutiva CCLM (2007—2018)
«Tú estás loca», me dijo la entonces ministra presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Paulina Urrutia, cuando le comenté que quería traer a Chile, al CCLM, una exposición de Frida Kahlo y Diego Rivera, dos renombrados artistas mexicanos. Corría mediados de julio de 2007 y en Viña del Mar se estaba realizando la X Conferencia Iberoamericana de Cultura, a la que asistía, entre otros, el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, Sergio Vela.
La ministra Urrutia me ayudó: invitó al secretario Vela a hacer un recorrido por las dependencias del centro cultural y él aceptó. Ese fue el inicio de la conversación que nos llevó, finalmente, a inaugurar la muestra Frida y Diego: Vidas compartidas a fines de 2008. Yo había asumido la dirección del centro en marzo de 2007, un año y ocho meses antes, en tiempos de titulares como el de la revista Qué Pasa, «La encrucijada del museo de Lagos», cuando la programación expositiva 2007 estaba cerrada, se proyectaba un importante déficit y una buena parte del edificio aún no tenía sus terminaciones. Se esperaba que mi llegada pusiera fin a un periodo de incertezas y cuestionamientos. Trabajé en silencio hasta esa inauguración, que fue el primer hito de mi dirección al mando del CCLM, la que se prolongó por once años.
El desafío era enorme y me llegó de sorpresa; conocía el centro sólo como parte de su público. Supe que lo primero era estudiar y analizar a fondo su situación para proponer un Plan de Desarrollo Institucional, una Línea Editorial y una Propuesta de Ajustes. Todos documentos conocidos y aprobados por su directorio.
Desde el inicio supe que había cuatro factores fundamentales para cumplir con la misión: grandes y ambiciosos proyectos expositivos, financiamiento sustentable, acceso a todos los chilenos, y coherencia y excelencia en las comunicaciones. Soy trabajadora social de formación y vengo de una familia donde siempre importó el país y la gente. Probablemente eso fue fundamental al enfrentar el desafío de dirigir el CCLM, pues me impulsó a traer lo mejor para que las chilenas y chilenos, especialmente aquellos que no tenían acceso a la cultura y mucho menos al patrimonio universal, se encontraran y sintieran en nuestras salas algo extraordinario. Esto dio paso al desarrollo de una estrategia destinada a acoger inclusivamente, con deferencia y equilibrio programático, a todos los públicos.
Fue el Presidente Ricardo Lagos quien propuso el desafío para el área de Exposiciones: en su discurso inaugural llamó al CCLM a «ser un lugar para el encuentro con las culturas del mundo». Esa frase me llevó fuera de Chile a buscar exposiciones ligadas al patrimonio universal. Buscamos un primer proyecto expositivo ambicioso, capaz de atraer a un público masivo, que hiciera la diferencia y estableciera un nuevo estándar. Esa sería nuestra declaración sobre el futuro del centro.
Presentamos Frida y Diego: Vidas compartidas, muestra inaugurada por los presidentes de Chile y México, Michelle Bachelet y Felipe Calderón, que fue visitada por casi 170.000 personas. Tuvo financiamiento del Banco Santander y del Fondo de Cooperación Chile/México y
Para lograr estos resultados fue indispensable contar con un equipo de gran excelencia, compromiso y cohesión. Como casi con todo, transitamos desde una cierta precariedad a un equipo eficiente y muy afiatado, muy bien evaluado por sus contrapartes. Yo decía con orgullo: «somos una increíble fábrica de exposiciones».
cambió radicalmente lo que se decía en los medios sobre el CCLM. En esos primeros años buscamos aliarnos con quienes resultaban más accesibles, países amigos y países vecinos. En este último caso, como sus colecciones estaban más cerca, se alivianaba el costo de sus operaciones. Luego, en la medida en que fuimos fortaleciendo los resultados de público y de recaudación de fondos, llegamos a otros continentes, logrando traer tesoros universales. Así, realizamos diecinueve grandes exposiciones internacionales. En mis últimos años como directora ejecutiva se inauguraron, entre otras, Grandes maestros del arte popular de Iberoamérica; Picasso. Mano erudita, ojo salvaje; Antiguo Egipto: Vida en el Nilo; Andy Warhol. Ícono del arte pop; El mito de Roma. Colección Museos Vaticanos; y Grandes Artistas Latinoamericanos. Colección Femsa .
Para lograr estos resultados fue indispensable contar con un equipo de gran excelencia, compromiso y cohesión. Como casi con todo, transitamos desde una cierta precariedad a un equipo eficiente y muy afiatado, muy bien evaluado por sus contrapartes. Yo decía con orgullo: «Somos una increíble fábrica de exposiciones». Al mismo tiempo que establecíamos contacto con una colección y negociábamos otra, estábamos suscribiendo un nuevo convenio, devolviendo a su origen la última muestra y montando la siguiente.
Nos asociamos con grandes museos e instituciones públicas y privadas del mundo y trabajamos conjuntamente, con excelencia, camaradería y gran satisfacción. La verdad es que fue un honor que atesoraré para siempre. Realizamos también siete grandes exposiciones de patrimonio chileno: Chile. 15 mil Años; Kuhane Rapa Nui. En las Islas del Pacífico; Homenaje y memoria. Centenario de Salvador Allende; Chile mestizo: Tesoros coloniales;
Álbum de Chile. Retrato de una nación; y Puro Chile. Paisaje y territorio, además de la exposición internacional Matta: Centenario 11.11.11, para celebrar los 100 años desde el nacimiento del artista chileno Roberto Matta.
Agenda presidencial
La gestión internacional de las exposiciones significó un aprendizaje extraordinario y es probable que no hubiésemos podido desplegarnos igual sin la valiosa ayuda oficial de los dos gobiernos de la Presidenta Bachelet y el primero del Presidente Sebastián Piñera. El objetivo era conseguir la colaboración de aquellas instituciones públicas y privadas que resguardan el patrimonio de la humanidad, las que requieren garantías absolutas. En nuestro caso, fueron relevantes la participación de la Presidencia, del Ministerio de Relaciones Exteriores y del hoy Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
La agenda internacional de la Presidencia, especialmente sus viajes y visitas de Estado, fueron excelentes oportunidades para conseguir proyectos expositivos. Un par de ejemplos: durante el primer viaje oficial de Bachelet a China, en 2008, la Presidenta manifestó su deseo de que los Guerreros de Terracota visitaran Chile y en 2015, en El Vaticano, visitó al director de los Museos Vaticanos y realizó un recorrido con él. Ambas actividades facilitaron y aceleraron las negociaciones que nosotros sosteníamos y permitieron que sus colecciones se expusieran en Santiago. En 2009 inauguramos La antigua China y el Ejército de terracota y en 2017 El mito de Roma. Colección Museos Vaticanos.
Contamos con la relevante ayuda de ministros, embajadores, agregados culturales y funcionarios de nuestra Cancillería. Apoyaron nuestras búsquedas y
contactos iniciales, coordinaron encuentros en el exterior, tradujeron reuniones, atendieron a nuestras contrapartes, y nos acompañaron directamente en las negociaciones con México y China.
Dos tareas clave
El financiamiento para las grandes exposiciones fue igual o más difícil de conseguir. Con mucha perseverancia trabajamos para articular una estrategia de financiamiento basada en tres pilares: aportes públicos —los que son fundamentales—, autofinanciamiento y donaciones privadas. Del Estado, el CCLM recibe todos los años un aporte relevante e indispensable mediante una glosa del presupuesto de la nación a través del Ministerio de las Culturas. El segundo pilar fueron los ingresos provenientes de la gestión comercial implementada, que incluyó la taquilla, las tiendas institucionales, el arriendo de espacios para eventos y una participación en las ventas de los restaurantes.
Finalmente, y siempre asociado a proyectos expositivos, el tercer pilar fueron las donaciones del sector privado. Sin una cultura de responsabilidad social en nuestro sector y sin una comprensión profunda respecto de los grandes beneficios que al país le brinda una ciudadanía con más capital cultural, no es una tarea fácil. Pero tampoco es imposible. El prestigio y la relevancia del CCLM, así como la calidad de sus proyectos expositivos, despertaron su interés. Las empresas donantes optaron casi siempre por acogerse a la Ley de Donaciones Culturales y en los acuerdos incluimos una serie de contraprestaciones de posicionamiento de marca y de beneficios especiales. También organizamos cenas donde se reunieron autoridades, directivos de los museos prestamistas y altos ejecutivos de las empresas aportantes. En mi
experiencia, la clave para obtener su apoyo estuvo en equilibrar correctamente la excelencia y prestigio del proyecto expositivo y de la contraparte internacional con la confianza y credibilidad institucional que se obtiene con un desempeño profesional impecable, además de generar cierta proximidad y complicidad en torno a un proyecto. La solvencia institucional se logró solo cuando pudimos sostener un fondo con el cual eventualmente financiar hasta dos exposiciones anuales sin ayuda externa. Así, pudimos enfrentar la dinámica de las negociaciones que obligaban a asumir compromisos financieros antes de poder recaudar donaciones en el sector privado. Sin embargo, siempre intentamos no usarlo, conservándolo como una valiosa reserva destinada a futuras exposiciones. Otro desafío relevante fue diseñar una estrategia de comunicaciones que nos permitiera ofrecer nuestra programación a un público masivo y sin experiencia de consumo cultural. La partida no fue fácil, pues el juicio que existía en los medios sobre el CCLM, justa o injustamente, era negativo. Como éramos inexpertos en esta área, debimos pedir ayuda. Nos asesoramos y dimos los primeros pasos hasta desplegar una estrategia ambiciosa y articulada con recursos asignados anualmente. Pasamos de presentaciones institucionales bien diseñadas a tener manual gráfico, para diseñar finalmente una identidad visual y un Brandbook que nos permitió definir y comprender nuestra propia identidad institucional para así saber comunicarla. En paralelo, nos asociamos con canales de TV, radio y prensa escrita.
Para convocar a un público masivo estudiamos a nuestra audiencia: distinguimos diferentes públicos y buscamos conocer y satisfacer sus motivaciones. Nuestra oferta les resultó atractiva y el resultado nos fortaleció. Esto nos llevó a una cadena virtuosa: a mayor público, mayor recaudación,
más auspiciadores y mejor cobertura de medios. Y el robustecer nuestro currículo institucional nos permitió ampliar la relación con las contrapartes y tener más y mejores exposiciones.
Nos importaba que el público volviera, especialmente aquel que entendíamos como «nueva audiencia». Buscamos mejorar su experiencia haciéndola personal, sensible, valiosa e inolvidable. Para ello cautelamos muchas cosas: gratuidad todas las mañanas y durante todo el día a instituciones de redes de protección social, buen trato del personal, mejoras en la señalética, entre otras. En el caso de las visitas de escolares, por ejemplo, pasamos de recibirlos y guiarlos, a enviarles material con antelación para que en la sala de clases realizaran una actividad que motivara a estudiantes y profesores. Así, al visitar las exposiciones eran guiados por sus profesores y por el personal del área de Educación del CCLM y ya de regreso a la escuela cerraban el ciclo con una evaluación. Durante los fines de semana y en vacaciones, propusimos actividades y talleres para padres y madres con niños pequeños, de modo que juntos tuvieran experiencias de colaboración y juego en torno a las exposiciones.
Pero el máximo desafío comunicacional tuvo relación con las curatorías. Buscamos facilitar el disfrute de las exposiciones construyendo un relato cuya comprensión fuera accesible a personas sencillas y sin formación. Esto me pareció siempre tan relevante que leí y corregí los textos de sala y los textos para los niños de todas las exposiciones. La meta era tener un centro para todos los chilenos.
Reflexiones al cierre
Voy a permitirme un par de opiniones personales. En primer lugar, me cuesta comprender los cambios editoriales que se implementaron después de mi salida. No se cambia lo que
funciona muy bien y la línea editorial —que, por lo demás, siempre estuvo inspirada en la vocación fundacional de la institución— llegó a atraer a un millón de visitantes al año, permitió generar recursos y recaudar fondos privados que no sólo financiaron la programación, sino que permitieron crear un Fondo de Reserva de $800.000.000. Llegamos a tener una programación que posicionó al CCLM como referente cultural en Chile y en América Latina. El órgano institucional encargado de definir las políticas institucionales del CCLM es su directorio. Fue en esa instancia que el 2008 se aprobó su línea editorial y es quien debió entonces aprobar su modificación. En mi opinión, la línea editorial asociada a los grandes patrimonios universales fue la principal fortaleza institucional del CCLM, la que obtuvo el contundente resultado alcanzado. Por eso pienso que cambiarla fue un error que hemos pagamos todos, especialmente su público.
En ese sentido, quisiera establecer que la responsabilidad política de este cambio fue del segundo gobierno del Presidente Sebastián Piñera, pues su ministra de las Culturas, Alejandra Pérez, era quien, por estatutos, designaba al presidente del directorio del CCLM, en este caso el artista Gonzalo Cienfuegos. Este diseño institucional buscó que la máxima autoridad en cultura no sólo estuviese plenamente informada de la gestión del centro, sino que también velara por el logro de su máximo potencial.
Es necesario volver a reflexionar sobre el rol y el enfoque del CCLM y es imprescindible hacerlo al más alto nivel. Sugiero convocar a autoridades y expertos para que analicen y propongan al directorio una línea editorial consensuada, que no pueda ser modificada sin pasar por las instancias pertinentes.
Una última reflexión: agradezco haber dirigido el CCLM por
un largo período, ya que solo así fue posible proyectarlo y fortalecerlo. Mis primeros cuatro años fueron sin duda los más duros y difíciles, y también los que más me enseñaron cómo desempeñarme. Por eso pienso que para ejercer a plenitud este cargo se requieren al menos ocho años, en el entendido de que siempre se está sometido a una evaluación periódica. Me preocupa, por tanto, que hoy este cargo empiece a asociarse a los gobiernos con sus cambios cuatrianuales. Este no es un cargo de confianza dentro del aparato público y su quehacer no está vinculado a la actividad política. Es un cargo técnico, en una institución privada, que requiere experiencia y fortalezas en la gestión cultural. Politizarlo sería un grave error, mezquino y cortoplacista. •
Me preocupa que hoy este cargo empiece a asociarse a los gobiernos con sus cambios cuatrianuales. Este no es un cargo de confianza dentro del aparato público y su quehacer no está vinculado a la actividad política. Es un cargo técnico, en una institución privada, que requiere experiencia y fortalezas en la gestión cultural.
Politizarlo sería un grave error, mezquino y cortoplacista.
Antiguo Egipto: Vida en el Nilo
Abril — Agosto, 2016
Estatua de la diosa con cabeza de león, Sekhmet Sentada (1388-1351 a.C). Museo Egipcio y Colección de Papiros (Alemania). Uno de los íconos de la exhibición fue esta estatua de casi tres metros de la diosa Sekhmet, patrona de la medicina egipcia, cuya instalación requirió cerca de ocho horas.
Una de las muestras más ricas e importantes de la cultura egipcia dio cuenta de los modos de vida de los antiguos egipcios a través de un viaje por su historia, creencias, costumbres y tradiciones más arraigadas, mantenidas por más de tres mil años, desde la formación del Estado y la invención de la escritura (3.000 a. C.), hasta el final de la era romana en Egipto (395 d. C.).
Un período en el que hubo estabilidad económica, política y religiosa basada en la confianza absoluta en la tradición y la fe, algo que ninguna otra cultura en el mundo logró conservar durante tanto tiempo.
Antiguo Egipto: Vida en el Nilo fue una invitación a conocer las formas de vida que tuvieron los antiguos habitantes del valle del Nilo, quienes no solo encontraron en este río un canal de comunicación, sino también una fuente de riqueza para desarrollar la agricultura, la ingeniería y la navegación, efectuar avances en el terreno de la arquitectura —construyendo grandes ciudades con enormes pirámides y templos—, así como producir logros en la astronomía y la ciencia.
Las casi trecientas cuarenta y cinco piezas de esta colección incluyeron distintos tipos de piedra tallada, modelos en bronce, cerámica esmaltada, rollos de papiro, joyas y otras formas y figuras que simbolizan pasajes de una vida cotidiana estrechamente vinculada con las deidades, y otras que representan espacios físicos, edificios y también ofrendas para los que comenzaban el viaje al más allá. •
«Lo que vemos hoy es un gran acontecimiento cultural. Se trata de una exposición excepcional, con unas piezas que nunca habían viajado fuera de Alemania, y que se mostrarán en este magnífico centro cultural.»
— Rolf Schulze Embajador de Alemania en Chile (2015-2019)
500 mil
Quinientas mil personas visitaron la muestra, convirtiéndola en la más visitada hasta ese momento en la historia del CCLM.
Radio Bío Bío, abril 2016
Berlín
La exposición presentó la colección del Ägyptisches Museum und Papyrussammlung (Museo Egipcio y Colección de Papiros), perteneciente a los Staatliche Museen zu Berlin (Museos Estatales de Berlín), ubicados en el Neues Museum (Nuevo Museo).
Mano erudita, ojo salvaje
Diciembre, 2016 — Marzo, 2017
El CCLM cerró las actividades de celebración de su décimo aniversario con esta exposición de Pablo Picasso (1881-1973), uno de los íconos artísticos más importantes del siglo XX. La muestra llegó a Chile desde el Musée National Picasso-París, tras un gran éxito en las ciudades de São Paulo y Río de Janeiro.
Se exhibieron 135 obras originales del artista español, dispuestas en nueve secciones que, en conjunto, abarcaron la profusa carrera de Picasso en sus distintas etapas creativas.
La curadora Emilia Philippot, conservadora responsable de las Artes Gráficas en el museo parisino, propuso una aproximación cronológica y multidisciplinaria que permitió hacer un recorrido desde la juventud de Picasso, donde ya se apreciaba la maestría de sus composiciones, hasta sus trabajos más experimentales y transgresores realizados en la cima de su carrera.
También fue posible aproximarse a sus obras a través de las temáticas que fueron articulando su lenguaje artístico: la importancia de su núcleo familiar, su pasión por el universo femenino, la preocupación por el sufrimiento y sus denuncias frente a los abusos de los conflictos bélicos, en especial la guerra civil española y la ocupación de los nazis en Francia. •
Pablo Picasso. Beso, 1969.
Museo Nacional PicassoParís. Óleo sobre tela. Últimos años del artista.
«La idea es mostrar las distintas facetas de Picasso. Todas las obras exhibidas provienen de los propios estudios del artista y constituyen el núcleo de la colección del Museo Nacional Picasso-París. Son los Picassos de Picasso, las obras que el artista optó por conservar para la posteridad.»
— Emilia Philippot Curadora y conservadora responsable de las Artes Gráficas del Museo Picasso de París
El Mercurio, noviembre 2016
Pablo Picasso. Hombre con guitarra, 1911. Museo Nacional Picasso-París. Óleo sobre tela. Cubismo.
Pablo Picasso. Dos mujeres corriendo por la playa, 1922. Museo Nacional PicassoParís. Óleo sobre aglomerado. Clasicismo.
«Todo
— Pablo Picasso
La exposición contó con 35 pinturas de mediano y gran formato, 41 dibujos, 20 esculturas, 20 grabados y 19 fotografías del artista.
135 obras
Pablo Picasso. La mujer que llora. Estado VI (La femme qui pleure. État VI), 1937. Museo Nacional Picasso-París.
La revolución de las formas. 60 años de arte abstracto en Chile
Marzo — Mayo, 2017
Gran exposición de patrimonio nacional que exhibió 214 obras de 42 artistas, realizadas entre mediados del siglo XX y la primera década del siglo actual, dando cuenta de una parte fundamental de la historia del arte en Chile y Latinoamérica.
Se trató de una exclusiva recopilación realizada en Chile y en el extranjero que rescató la expresión del movimiento de la abstracción en el país. El conjunto abarcó obras desde los inicios del arte abstracto local, con la simplificación de las formas, hasta el desarrollo de un arte concreto y constructivo que exploró nuevos lenguajes, más cotidianos y cercanos, integrando el arte con elementos de la arquitectura, la ciencia, el diseño, el urbanismo, la literatura y la música.
La muestra, curada por Ramón Castillo, reunió pinturas, esculturas, fotografías y documentos provenientes de colecciones públicas, privadas y familiares —algunas incluso rescatadas de bodegas o espacios de resguardo.
A través de esta exposición el CCLM quiso reconocer y rescatar el ímpetu y la envergadura del movimiento de los artistas geométricos, abstractos, concretos y cinéticos, así como también agradecer a los coleccionistas privados que han resguardado parte de estas obras. •
Matilde Pérez. Sin título,1972. Colección privada.
«Es una exposición ambiciosa que tiene una narrativa integradora de artistas que, si bien trabajaron dentro de un mismo movimiento, no se relacionaron ni expusieron juntos. La mayoría de estas obras estaban abandonadas, arrumbadas en las bodegas y entretechos de los artistas y no habían visto la luz; otras han sido rescatadas en los últimos años por coleccionistas que entendieron el gran valor que tienen, y la minoría pertenece a instituciones públicas.»
— Ramón Castillo Curador
Mario Carreño.
Sombras blancas, 1956. Colección privada.
Ramón Vergara Grez. Carta al sol, 1960. Colección privada.
Andy Warhol. Ícono del arte pop
Junio — Octubre, 2017
El CCLM presentó esta muestra dedicada a la obra del destacado artista estadounidense Andy Warhol (1928-1987), quien cimentó las bases del arte pop, transformándolo en uno de los movimientos artísticos más representativos e importantes del siglo XX.
El público pudo conocer al artista en su dimensión íntima y personal, con la exposición de sus primeros dibujos comerciales de los años 50, hasta sus últimas obras realizadas en 1987, el año de su muerte en Nueva York.
Se exhibieron 228 piezas provenientes de The Andy Warhol Museum (Pittsburgh, Estados Unidos), la más completa selección del artista que haya llegado a nuestro país, y en distintos formatos: dibujo, pintura, serigrafía, escultura, fotografía y material fílmico.
La muestra incluyó los icónicos retratos de famosas celebridades como Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Mick Jagger y Michael Jackson, así como también de Mao Tse-tung, Jimmy Carter y otros tantos que se suman a las conocidas obras asociadas a marcas como Chanel, Sopas Campbell y Cajas Brillo.
Las obras se articularon cronológicamente para retratar los procesos y distintas etapas de la vida del vanguardista artista, quien centró sus temáticas en el consumo desenfrenado, la industria del entretenimiento y los medios de comunicación masivos, convirtiéndose en un connotado crítico de la sociedad estadounidense de posguerra. •
Andy Warhol. Marilyn Monroe (Marilyn), 1967. The Andy Warhol Museum.
Andy Warhol. Caja Brillo, 1964. The Andy Warhol Museum.
Andy Warhol. Silla eléctrica, 1971. The Andy Warhol Museum.
Andy Warhol. Lata de sopa Campbell, ca. 1978. The Andy Warhol museum.
«Un artista es alguien que produce cosas que la gente no necesita tener pero que él, por alguna razón, piensa que sería buena idea darles.»
—Andy Warhol
La exposición alcanzó un récord de 525.000 visitas, convirtiéndose en la muestra más concurrida de la historia del CCLM. 525 mil
El mito de Roma. Colección Museos Vaticanos
Noviembre, 2017 — Marzo, 2018
Estatua de Afrodita/ Venus, ca. 180 d. C. Museos Vaticanos. Diosa griega de la belleza y del amor, representada en una variante de la Edad Antonina tardía. Por primera vez en el arte griego, expone la desnudez femenina de manera integral.
Fue la primera muestra significativa de los Museos Vaticanos en Latinoamérica. El mito de Roma presentó una selección de 146 piezas que dan cuenta del origen y la magnitud alcanzada por el imperio romano, el más influyente de occidente.
La curaduría, a cargo de Giandomenico Spinola, jefe del Departamento de antigüedades griegas y romanas de los Museos Vaticanos, estuvo compuesta por pinturas, frescos, estatuaria, mosaicos, relieves, urnas, bustos, objetos, cerámica y reproducciones de dos tumbas funerarias. Una colección atesorada a lo largo de 500 años por los pontífices. Un recorrido por más de mil años de historia, desde la fundación de Roma como un pequeño asentamiento sobre el monte Palatino, a orillas del río Tíber (siglo VIII a. C.), hasta la caída del gran Imperio Romano durante la propagación del cristianismo (siglo V d. C.). Un descubrimiento de las formas de vida de los antiguos romanos, su filosofía, sus divinidades y ritos, en la cuna de la cultura occidental. En definitiva, un viaje en el tiempo que dio cuenta de la conexión entre civilizaciones y lugares diversos, alcanzando tal extensión y poder, que revolucionó el modo de concebir el mundo y las concepciones de belleza y arte. •
«Acercarnos a esta cultura significa comprender una forma de vivir y de pensar que nos atañe profundamente. Esta muestra reúne objetos que constituyen un patrimonio invaluable, que abren a la ciudadanía una mirada exhaustiva sobre una cultura milenaria y un recorrido estético e histórico imprescindible por más de mil años de historia.»
— Ernesto Ottone Ministro presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (2015-2018)
396 mil
Con más de 396.000 visitas, El mito de Roma se posicionó como la tercera exposición más concurrida en la historia del CCLM.
Calco del conjunto del Laocoonte, siglo XIX; ca 40-30 a. C. Museos Vaticanos. Con casi dos metros de alto, esta escultura representa la muerte del sacerdote troyano Laocoonte quien es estrangulado, junto a sus dos hijos, por serpientes marinas. El original fue descubierto en 1506 y desde entonces es una de las esculturas antiguas más famosas.
Agradezco la invitación a participar y contribuir a esta memoria que celebra los 20 años del Centro Cultural La Moneda. Este ejercicio de escritura me ha permitido recorrer una etapa significativa de mi trayectoria profesional y del país, revisando lecturas, videos, discursos, catálogos y presentaciones al directorio. Ha sido una oportunidad para repasar lo trabajado y constatar los logros alcanzados gracias a la colaboración de cada una de las personas que formaron parte del equipo humano que conformó el CCLM durante los años de mi gestión.
Asumir la dirección del Centro Cultural La Moneda necesitó de una profunda escucha y reflexión de mi parte para continuar con el fructífero legado de once años bajo la dirección de Alejandra Serrano. Se trataba de un espacio consolidado, abierto a las culturas del mundo, con exposiciones de primer nivel nacional e internacional, y caracterizado por una amplia asistencia de públicos diversos.
La sociedad en Chile se encontraba transitando hacia profundas redefiniciones. Conectar la misión del CCLM con ese nuevo contexto fue nuestro propósito. El desafío fue mayor: nos tocó vivir el estallido social de 2019 y la pandemia en 2020. Las tensiones, dinámicas y rupturas
propias de estos acontecimientos se vivieron tanto al interior de la institución como en su entorno.
Lo que sí quedó claro fue el esfuerzo sin precedentes que significó continuar: la entrega, creatividad y compromiso de cada miembro del equipo de trabajo permitió mantener el espacio vivo, abrir y recuperar los públicos muy rápidamente, y dejar una institución con una programación comprometida de manera anticipada y sana económicamente.
Los espacios culturales, a través de sus narrativas, otorgan visibilidad a lo aún invisibilizado, nos señalan mundos posibles, abren instancias donde los deseos cobran vida y la imposibilidad se vuelve devenir. Por ello, son lugares idóneos para acoger expresiones artísticas que manifiestan las pulsiones desde los diversos territorios, lo ancestral, las memorias y su sentido en el presente. La convicción del valor y la contribución de la cultura en la sociedad es lo que nos dio la fuerza para continuar, incluso en los momentos de mayor adversidad.
La propuesta
Al llegar, entendí que el mayor aporte que podía entregar, debido a los conocimientos que traía, era conectar de manera curatorial e integral la programación de las diversas salas, vinculándolas con distintas actividades y disciplinas; fortalecer aún más lo educativo; mejorar la habitabilidad del espacio; e instalar modos de trabajo colaborativos tanto en el equipo como con las comunidades y diferentes organismos de la sociedad. Todo esto, considerando la misión fundacional.
Esta etapa se sostuvo en una convicción profunda sobre el rol de los espacios culturales en el siglo XXI: ser clave en la reflexividad política y cultural de la sociedad; promover la interacción social a través de la expresión de la diversidad
cultural; articular los conocimientos compartidos con sus territorios y comunidades; y reforzar la idea de que las instituciones culturales producen y hacen circular significados y prácticas simbólicas como en ninguna otra esfera. Son espacios capaces de desplegar conocimientos experimentados directamente por las personas, generando nuevas realidades y relaciones imaginables y perceptibles. Enfatizamos un CCLM entendido desde su inherente sentido social: un espacio abierto, democrático, para y por las personas. Una instancia de participación que concibiera a los públicos como sujetos activos en las experiencias culturales considerando sus subjetividades, sus historias personales y colectivas. Iniciamos entonces el proceso de realizar curadurías inéditas que buscaron interpelar a las personas desde las emociones, con propuestas que se alinearan a los nuevos énfasis y sentidos, con un enfoque multidisciplinario donde las artes, las humanidades y la ciencia se cruzaran.
Las exposiciones internacionales, distintivas por su excelencia desde la fundación del CCLM, fueron especialmente buscadas, comisionadas, o co-curadas para poder vincularlas a los nuevos énfasis, considerando la necesidad de presentar arte que fuese significativo para el contexto y el tiempo y, por otro lado, continuar con el legado de Grandes maestros de la dirección anterior. Los artistas J.M.W. Turner, Joaquín Torres García, Ernesto Neto y Paul Klee se hicieron presentes a través de exposiciones que convocaron una gran afluencia de público.
El manifiesto: un lugar de encuentro de diversas miradas
Las voces de una sociedad que clamaba por mayor equidad en la educación, unidas a las demandas de los pueblos indígenas, la crisis medioambiental y la necesidad de una
mayor cohesión social, desafiaban aún más las formas en que desde las artes podíamos colaborar en esos debates. Creamos un marco que nos permitiese ser ese espacio cultural del siglo XXI, uno que identificara las voces del tiempo y aportara en ese presente, con miras a un futuro próximo. Y lo delineamos de esta forma:
• Patrimonios en el presente
Invitamos a reflexionar y resignificar, en el presente, los patrimonios, memorias y saberes que construyen las identidades de las múltiples comunidades.
• Interculturalidad
Entendimos la interculturalidad como la posibilidad de diálogos horizontales y equitativos entre las culturas, donde la prioridad y la urgencia estuviesen en la participación y reconocimiento de los pueblos.
• Naturaleza y medioambiente
Abordamos diversas disciplinas y saberes para visibilizar la crisis medioambiental. Integramos sensibilidades y conocimientos vinculados a los territorios, el patrimonio natural, los ecosistemas, la biodiversidad y las formas de vida asociadas.
• Comunidad y cohesión social
Buscamos aportar a distintas comunidades a través de prácticas culturales y del debate crítico, colaborando así en el desarrollo humano, la dignidad y el buen vivir.
La cultura como complemento de la escuela
La escuela no es el único lugar donde niñas, niños y jóvenes reciben los aprendizajes necesarios para su desarrollo integral. En tiempos en que los currículos escolares han disminuido la relevancia de materias como arte, música, filosofía e historia, cobran aún mayor valor otros espacios educativos como centros culturales, museos y teatros.
Los espacios culturales, a través de sus narrativas, otorgan visibilidad a lo aún invisibilizado, nos señalan mundos posibles, abren instancias donde los deseos cobran vida y la imposibilidad se vuelve devenir.
Fortalecer su programación y su importancia educativa y formativa en los valores democráticos, de respeto y pluralismo, es un imperativo para complementar la labor de las escuelas, las familias y las ciudades. Estos espacios entregan instancias culturales que desarrollan habilidades fundamentales para la convivencia y la subsistencia en una sociedad que clama por nuevas formas de coexistir.
Los entornos en que niñas, niños y jóvenes aprenden deben ser repensados, al igual que los contenidos y las preguntas sobre para qué futuro se plantean. Las inequidades de nuestro sistema educativo nos exigen nuevas modalidades y sentidos para pensar la educación escolar, desde una perspectiva transformadora que no perpetúe las diferencias de origen.
Espacios públicos diversos —parques, bibliotecas, centros culturales— resultan clave para los propósitos de la educación, generando oportunidades de aprendizaje situado, donde se puedan practicar también habilidades emocionales, sociales y éticas. Estos entornos contribuyen a formar nuevas actitudes más coherentes con principios humanistas y democráticos. Solo es posible enseñar el respeto y el cuidado si se ejercita explícitamente en múltiples escenarios más allá de la escuela.
Nuevos entornos para la infancia
La Galería Cero, dirigida a la infancia, fue fundada con la asesoría de un equipo multidisciplinario de psicólogas y educadoras. Se inauguró con La maleta infinita, de la artista Francisca Yáñez, quien abordó los dramas humanitarios de las migraciones a nivel mundial, vinculándolos con su exilio en 1973. El bosque de lo diminuto, de Sol Undurraga, curada por Marcela Fuentealba, propuso una lectura lúdica de las relaciones entre árboles, aves, mamíferos e insectos. Canción de cuna , co-curada con Paloma Valdivia,
presentó canciones y poemas infantiles clásicos de América del Sur a través de teatrillos ilustrados. Cada una de estas exhibiciones fue acompañada por mediadores y talleristas, fortaleciendo los vínculos entre niñas y niños con sus padres, madres y cuidadoras y cuidadores. Hubo otras iniciativas conducentes a integrar a las niñas y niños al quehacer artístico: réplicas de los juguetes de Joaquín Torres García, dispuestos junto a las obras originales del maestro latinoamericano; soportes orgánicos para que niñas y niños dibujaran y exhibieran sus obras junto a la exposición de Ernesto Neto; y módulos educativos para docentes en la exposición Paul Klee. También hubo talleres de oficios que se desplegaron tanto dentro de la sala, como en el hall durante la exposición Grabado hecho en Chile, curada por Justo Pastor Mellado.
Espacios para habitar
Con la finalidad de proveer más entornos para los aprendizajes situados e incorporar la literatura en la programación, se fundó el Espacio Lector Abierto. Con un modelo de gestión sustentable y sostenible, convocamos a diferentes instituciones colaboradoras: universidades, embajadas, institutos binacionales, centros de estudios y editoriales, lo que permitió que tuviésemos colecciones diversas con más de cinco mil setecientos títulos en pocos meses. Las culturas y diferentes lenguas del mundo se hicieron presentes. La infancia tuvo ahí un lugar especialmente diseñado para la lectura y el juego. Estimulamos a los vecinos del barrio para que se apropiaran del lugar cotidianamente, a través de actividades especialmente diseñadas para adultos mayores, donde la belleza elevara sus espíritus y prolongara su permanencia. El Espacio Wiphala se creó para acoger exposiciones pequeñas que abordaran los ejes de ciencia, arquitectura,
tecnología y medioambiente; así, permitió desplegar lo multidisciplinario. En ese lugar se implementó además un espacio de co-work, que el público hizo suyo. Diálogos en el centro, conferencias y lanzamientos de libros invitaron permanentemente a diferentes actividades donde las temáticas se conectaban con lo que acontecía en la sociedad. Esto resonó en momentos de convulsión, en un país en donde las confianzas se desvanecían lentamente. Desde su creación el cielo del espacio está envuelto por una interpretación de la bandera Wiphala, símbolo de identidad y orgullo indígena.
Cómo vivir juntos
El año 2019 y los que lo siguieron fueron momentos en que se anhelaron con mayor fuerza cambios para Chile en búsqueda de mayor equidad. Una nueva hoja de ruta se construía a través de un proceso constituyente. Ese es el contexto en que se despliega la exposición De poéticas a políticas, curada por el Victoria & Albert Museum, en colaboración con Art Jameel, que buscaba visibilizar las luchas políticas que llevan a cabo artistas del Líbano, Pakistán, Arabia Saudita, Irán, India y Reino Unido. Esta exposición nos entregó la posibilidad de constatar que a través del arte comprometido es posible invitar a debatir de manera respetuosa. Un camino donde arte, belleza y poética se cruzan con lo político, con énfasis en los derechos humanos, hizo eco en nosotros.
Nuevas metodologías para la interculturalidad
Los patrimonios de culturas indígenas fueron presentados derribando las tergiversaciones que existen en las representaciones que construyen los cánones institucionales de la historia.
La selección de la Trienal de Asia Pacífico de la Queensland
Las voces de una sociedad que clamaba por mayor equidad en la educación, unidas a las demandas de los pueblos indígenas, la crisis medioambiental y la necesidad de una mayor cohesión social, desafiaban aún más las formas en que desde las artes podíamos colaborar en esos debates.
Art Gallery of Modern Art, nos introdujo a una exposición en que los artistas recrean tradiciones revelando cómo la cultura y la interacción con los pueblos colonizadores fueron negociadas a lo largo de la historia. Bosques vivos presentó obras de artistas indígenas autodidactas del Chaco paraguayo. El impacto en el medioambiente y las luchas por salvaguardar sus tierras se expresan con belleza y oficio a través de dibujos y objetos, un proyecto que además nos hizo ser parte de la Bienalsur. Con relación al patrimonio de Chile, desarrollamos co-curadurías inéditas con la participación de diferentes comunidades y pueblos. En Quinchamalium chilense, realizamos un trabajo colaborativo con la artista Josefina Guilisasti, alfareras del pueblo Quinchamalí y antropólogas.
El punto de partida para la exposición El ancho mundo. Aproximaciones a Magallanes fue el paso de Hernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano y su tripulación por el estrecho. Con un espíritu de cuestionamiento, tachamos el concepto de «descubrimiento», en el entendido de que durante milenios habitaban miembros de diferentes pueblos en esos territorios. Trabajamos con una metodología intercultural con representantes de los pueblos Kawésqar (grupos familiares Nómades del mar y A’tap), Yagán (Kipashituwako y Lom Sapakuta) y Selk’nam (Corporación Covadonga Ona). Sostuvimos múltiples encuentros donde ellos definieron qué y cómo se presentaría lo referido a sus culturas.
La última visita a terreno en la que participé fue para trabajar la exposición Sitio El Olivar, que usó una metodología intercultural junto a representantes de comunidades y asociaciones diaguitas organizadas, junto al Museo Arqueológico de La Serena.
Estaré siempre agradecida por el aprendizaje que me brindó
el trabajo con diversos pueblos. En lo personal, esta experiencia me permitió profundizar y expandir el enfoque curatorial que había desarrollado previamente junto a pueblos de Chile y del mundo. Escuchar, desprovista de las certezas que nos entrega la historia oficial, para dar voz a la historia de los tachados, en silencio, establecer un diálogo cercano, situarnos en otras temporalidades y visitarnos, es parte de lo que aprendí para generar la confianza necesaria, trabajar colaborativamente y avanzar hacia una mayor interculturalidad.
Cuidar lo común
Los espacios culturales son instancias de transformación social. Las formas de desarrollo están determinadas por factores culturales, y el rol de las instituciones en este ámbito ha cobrado creciente relevancia a nivel mundial. Son espacios democratizadores, movilizadores de la capacidad de elegir y construir sentido, esenciales para pensar nuestra relación con el entorno.
Cuidar estos espacios —verdaderos reservorios de memoria y de futuro— es una tarea impostergable. La tensión global que atravesamos revela una crisis del ser, del habitar, de relacionarnos entre personas y con el medioambiente. Necesitamos más colaboración, más espacios para acoger, crear y comprender cómo vivimos. Es imperativo velar por incluir diversidad de miradas, libres de narrativas dominantes, que colaboren en la construcción de formas de convivencia sustentables y democráticas.
Tuve el privilegio de dirigir durante cuatro años este espacio. Agradezco la confianza del directorio, bajo la presidencia de Gonzalo Cienfuegos, para realizar cambios significativos. Ante todo, agradezco la libertad curatorial y programática que se me otorgó, lo que permitió alinear la gestión con las buenas prácticas internacionales, donde
la programación es responsabilidad de los curadores. Ese compromiso lo materializamos al conformar un comité asesor internacional y un comité curatorial interno con profesionales del equipo que poseían amplio conocimiento en diversas disciplinas artísticas y de gestión. El comité asesor internacional estuvo conformado por destacadas figuras del ámbito curatorial, artístico y museológico: Ticio Escobar, curador paraguayo y crítico de arte; Victoria Giraudo, jefa de curaduría del Malba, Argentina; Alfredo Jaar, premiado artista visual nacido en Chile; Daniel Slater, jefe de exposiciones del Victoria & Albert Museum, Gran Bretaña; Zara Stanhope, curadora en QAGOMA, Australia; Koen Vanhove, gestor cultural belga radicado en Suecia, especializado en innovación y artes performativas; Camilla Carlberg, curadora en el Moderna Museet de Estocolmo; y en Chile, Beatriz Espinoza, quien fue presidenta de ICOM Chile. Este comité aportó una mirada diversa y crítica, fortaleciendo el diálogo entre lo local y lo internacional en la programación del CCLM. La propuesta no pudo desplegarse en su totalidad, ya que mi mandato terminó intempestivamente. A pocos días de vivir una pérdida desgarradora a nivel familiar, enfrenté ese quiebre. Quizás aún es pronto para comprender del todo el impacto de estas vivencias, donde se mezclan luces y sombras. Sí puedo decir hoy, con certeza, que los modos en que nos relacionamos son fundamentales, la convicción del valor y la contribución de las artes y la cultura en la sociedad para el encuentro es lo que da fuerza para continuar, aún más en momentos de adversidad.•
Necesitamos más colaboración, más espacios para acoger, crear y comprender cómo vivimos. Es imperativo velar por incluir diversidad de miradas, libres de narrativas dominantes, que colaboren en la construcción de formas de convivencia sustentables y democráticas.
J.M.W. Turner. Acuarelas. Tate Collection
Marzo — Julio, 2019
J.M.W. Turner. El río Támesis y el puente Kew, con Brentford Eyot en primer plano y Strand-onGreen percibido a través de los arcos: Marea baja, 1805. Tate. Grafito y acuarela sobre papel.
Fue una instancia única para conocer la obra del destacado maestro del arte Joseph Mallord William Turner (1771-1851), el pintor más influyente de Inglaterra. Fue también el primer proyecto conjunto entre el CCLM y la Tate, una de las instituciones de arte más prestigiosas del mundo, que agrupa a cuatro museos en el Reino Unido.
La muestra incluyó 85 obras que reflejan diversas etapas de la trayectoria de Turner, conocido como el «Maestro de la luz», pues propuso un nuevo acercamiento al paisaje, distinto al de sus contemporáneos: se obsesionó con la luz, el reflejo, la bruma y la atmósfera, y para poder reflejarlos recorrió pueblos y ciudades de Europa durante treinta años.
La muestra, curada por David Blayney Brown, uno de los principales estudiosos de J.M.W. Turner, reunió desde sus trabajos de juventud —vinculados a la arquitectura y la topografía— hasta su evolución artística, en que desarrolló un trazo audaz y experimental. Utilizando materiales tan sencillos como acuarela, agua y papel, Turner se convirtió en el precursor del impresionismo y del expresionismo abstracto, adelantándose dos décadas a estos movimientos de la pintura europea.
El patrimonio del pintor, conocido como el Legado Turner, es resguardado por el Estado británico y actualmente forma parte de la colección de Tate Britain, un museo dedicado al arte del Reino Unido. •
«Si pudiera encontrar algo más negro que el negro, lo usaría.»
—J.M.W. Turner
J.M.W. Turner. El gran reloj en Rouen, Normandía, ca. 1832. Tate.
J.M.W. Turner. Venecia: vista a través de la laguna en el crepúsculo, 1840. Tate.
Arte contemporáneo: Asia, Australia y el Pacífico
Agosto — Noviembre, 2019
Dinh Q. Le. Lotusland, 1999. Galería de Arte de Queensland | Galería de Arte Moderno, Brisbane, Australia. Ilustra de forma colorida las malformaciones sufridas por cientos de niños producto de los defoliantes químicos utilizados por Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam.
Esta muestra presentó una selección de la Novena Trienal de Asia Pacífico de Arte Contemporáneo (Asia Pacific Triennial, APT9) compuesta por 37 obras de 19 artistas y colectivos provenientes de pueblos indígenas como Palawa, Kunam y Liyagawumirr, además de obras de los Emiratos Árabes Unidos, Papua Nueva Guinea, Australia, Filipinas, Nueva Zelanda, Vietnam, Irán, Irak, Pakistán, Tailandia, Taiwán, Corea del Sur e Indonesia.
Esta selección fue realizada por el equipo de Arte de Asia y el Pacífico de la Queensland Gallery of Modern Art, Brisbane, Australia, bajo la dirección de Zara Stanhope. La exhibición exploró una perspectiva curatorial abierta, no direccionada temáticamente, y presentó una mirada contemporánea diversa que reconoce a la vez a sus culturas originarias, con el objetivo de incrementar la conciencia y comprensión de las dinámicas culturales de la región. La exposición entregó también perspectivas sobre las problemáticas en estos territorios, entre ellas el diálogo o las fisuras entre las primeras naciones y los estados modernos. Esta curaduría respondió a los lineamientos de interculturalidad incorporados entre los ejes del quehacer del CCLM. Su propósito: derribar fronteras entre arte contemporáneo, artesanía, patrimonio y expresiones indígenas; ofrecer una mirada intercultural y desafiar las delimitaciones geopolíticas, promoviendo entendimientos sur-sur. •
Joyce Ho. Memoria sobreexpuesta (captura), 2015. Galería de Arte de Queensland | Galería de Arte Moderno, Brisbane, Australia.
Textil gigante que rescata la estética e iconografía del sur de Asia, inspirándose en la vida
Imán Raad. Días de dicha y aflicción: Etapa de Marte, 2018. Galería de Arte de Queensland | Galería de Arte Moderno, Brisbane, Australia.
cotidiana.
«Esta exhibición no propone una temática particular, sino que explora la especificidad y diversidad de ciertas formas de arte en toda su complejidad, evitando caracterizar a la región como un todo.»
— Zara Stanphone
Curadora y directora curatorial de Arte Asiático y del Pacífico en Queensland Art Gallery/Gallery of Modern Art (QAGOMA), Brisbane, Australia
Inter–cultura–lidad
Esta exposición inicia la línea curatorial de interculturalidad del CCLM, en la que se integra a los artistas de pueblos originarios en la muestra.
Soplo. Ernesto Neto
Noviembre, 2020 — Marzo, 2021
Ernesto Neto. Flying Gloup Nave, 1999. Cortesía de Fortes D’Aloia & Gabriel, São Paulo y Río de Janeiro, y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York y Los Ángeles. Obra escultórica construida casi esencialmente con medias de nailon de color blanco. Apela al aire, al viento, a la levedad.
Soplo fue una retrospectiva con más de ochenta obras del destacado artista brasileño Ernesto Neto (Río de Janeiro, 1964), que se desplegaron en un recorrido lúdico y participativo entre piezas de diferentes formatos, junto con enormes esculturas inmersivas.
En su trabajo, íntimamente ligado a la labor que realiza junto a las comunidades amazónicas, Neto investiga prácticas y saberes ancestrales para presentar, a través del trabajo colaborativo, nuevas realidades y posibilidades para el arte contemporáneo y su vinculación con los patrimonios.
Soplo fue curada por Valéria Piccoli y Jochen Volz, curadora y director de la Pinacoteca de São Paulo, respectivamente. La retrospectiva estuvo compuesta por obras donde se apreció el trabajo que el artista ha desarrollado desde fines de los años 80 hasta la actualidad.
Neto, heredero de la revolucionaria plástica brasileña en torno al cuerpo, se plantea expandir los límites de la percepción. En sus obras combina lycras, corchos, especias como el clavo de olor y el azafrán, y elementos naturales como arena, para construir escenas que invitan a reflexionar sobre la posición de los seres humanos en relación con los demás seres vivos, la vocación innegable de ser en relación con otros y la sintonía con lo diferente y con la naturaleza. •
Ernesto Neto. Cura Bra Cura Té, 2019. Colección del artista.
Obra ceremonial.
«Las obras de Neto también se fueron tornando en algo parecido a organismos. Sus salientes y protuberancias se esparcen como tentáculos por el espacio. La membrana que las reviste se asemeja a piel. Sus estructuras exhalan olores, tienen orificios, texturas, entradas; se adaptan y se moldean al ambiente como cualquier ser vivo; y son frágiles como lo son los cuerpos.»
— Valéria Piccoli Curadora jefa del núcleo de investigación y curaduría de la Pinacoteca de São Paulo
Ernesto Neto. Velejando entre nós, 2012-2013. Colección del artista. Pieza conformada por tejidos artesanales hechos a crochet que permiten interactuar con la obra, sentándose o tendiéndose en ella.
Mejor expo
Fue elegida por el Círculo de Críticos de Arte de Chile como la mejor exposición internacional de 2020.
El ancho mundo. Aproximaciones a Magallanes
Julio — Diciembre, 2021
Esta muestra presentó, desde distintas perspectivas y disciplinas, el territorio y maritorio de la Región de Magallanes. A través de testimonios, documentos, fotografías, ilustraciones y diversos dispositivos audiovisuales, la exposición abordó la geografía, paisaje y diversidad, así como diferentes formas de vida, que se han desarrollado en ese lugar.
De forma inédita, la exposición aplicó una política de interculturalidad en que las comunidades Kawésqar (representadas por las comunidades Grupos familiares nómades del mar y A’TAP), Yagán (representada por Kipashituwako y Lom Sapakuta) y Selk’nam (representada por la Corporación Covadonga Ona) determinaron qué y cómo presentar en el espacio expositivo lo referido a sus culturas.
La exposición tuvo como punto de partida el hito histórico del paso de Hernando de Magallanes, Sebastián Elcano y su tripulación, por el estrecho en el extremo sur de Chile, a través de documentos, mapas, cartas de mandato, crónicas y otros archivos provenientes del Archivo General de Indias y Biblioteca Nacional de España, la British Library de Inglaterra y el Archivo Nacional de Torre de Tombo en Portugal, entre otras instituciones nacionales e internacionales.
También se expuso con dramatismo el Sumario sobre vejámenes inferidos a indígenas de Tierra del Fuego (1895), que recoge los testimonios y da cuenta del genocidio llevado a cabo contra el pueblo Selk’nam. •
Hema’ny Molina. Diadema de plumas de cormorán, 2021. Colección Comunidad Selk’nam Corporación Covadonga Ona.
Varios autores. Cestería. Elaborados por artesanos de los tres pueblos que participaron en la exposición —Kawésqar, Yagán y Selk’nam—, la cestería y otros objetos cotidianos como paneras e individuales reflejan la producción actual con los puntos tradicionales de cada pueblo.
Pueblos
La exposición, de manera inédita, aplicó una metodología de trabajo intercultural en que parte de los pueblos Kawésqar, Yagán y Selk'nam determinaron qué y cómo presentar todo aquello referido a sus culturas.
Abril — Julio, 2022
Organizada por el CCLM en conjunto con el museo Zentrum Paul Klee de Berna, esta exposición no solo abordó la faceta del artista como creador, sino que también el lado más humano e íntimo de uno de los referentes más importantes del arte moderno de la primera mitad del siglo XX.
Con 107 piezas, la muestra presentó dibujos, acuarelas, pinturas, títeres, fotografías, documentos y herramientas del taller de Paul Klee, revelando aspectos nuevos y desconocidos de su personalidad y su trabajo, que abarcó un periodo convulso de la historia: Klee vivió la Primera Guerra Mundial —fue reclutado en el Ejército alemán—, el ascenso del nazismo y la censura.
Esta exposición es el resultado de la investigación de la curadora jefa y directora de Colección, Exposiciones e Investigación del Zentrum Paul Klee en Berna, Fabienne Eggelhöfer, quien indagó en escritos, testimonios, historias personales y diversas fuentes de información. Así, la exhibición dio cuenta del estilo único de Klee, quien a través de un lenguaje abstracto mostró la más cruda realidad. •
Paul Klee. Soldado, 1938. Zentrum Paul Klee, Berna. Pasta de colores sobre algodón en cartón.
Paul Klee. Payaso orejón, 1925 / 2004.
Zentrum Paul Klee, Berna. Réplica de títere.
Paul Klee. Fantasma de un espantapájaros, 1923 / 2007.
Zentrum Paul Klee, Berna. Réplica de títere.
«Además del proceso formal de creación, también le interesaba el acontecer concreto del aquí y ahora. Entendía el mundo como un escenario y a través de innumerables obras comentaba acontecimientos sociales y políticos, a menudo desde un punto de vista irónico y distante.»
—Fabienne Eggelhöfer Curadora
Envergadura
Es la exposición más ambiciosa sobre Paul Klee que haya llegado a Latinoamérica.
Paul Klee. Bailes causados por el miedo, 1938. Zentrum Paul Klee, Berna. Acuarela sobre papel en cartón.
Volver a mirarnos
Pablo Brugnoli Errázuriz Director interino CCLM (2022—2023)
Un año había pasado desde el fin de las cuarentenas en Santiago, fruto del Covid-19, cuando me tocó asumir la dirección interina del CCLM, pero la situación aún no se había normalizado del todo: los aforos limitados seguían en pie, así como el uso de mascarillas. Habíamos atravesado un periodo muy complejo, en el que la falta de público obligó al espacio a repensar sus prioridades programáticas y sus espacios de contacto y vínculo con las personas para convocar a antiguos y nuevos públicos.
La principal tarea de ese tiempo fue sostener el funcionamiento y establecer un período que llamamos «de tránsito» en el que el CCLM volviera a mirarse —a ratos críticamente— y a plantearse tareas de cara a las personas y sus propios equipos, redefiniendo también el carácter y vocación del espacio cultural. Esto se hizo sin debilitar la programación ni la relación del CCLM con su entorno y sus contrapartes.
Luego de una serie de conversaciones internas y externas, emergió la claridad de que el centro debía, por un lado, apuntar a audiencias más masivas, no siempre específicas y, por otro, tomar parte en las grandes conversaciones de Chile —en ese momento, la Convención Constitucional— para facilitar el encuentro, pero también la deliberación. Adicionalmente, se incorporaron otros dos énfasis de gestión:
la articulación con otros actores culturales, idealmente del centro cívico de la ciudad, para «volver al barrio» y generar allí un polo cultural, y apuntar a una mayor presencia en el país y en las regiones, a través de proyectos de cooperación, mediación e itinerancia.
Así, el CCLM sostuvo su programación, pero también sumó iniciativas más ciudadanas y más masivas, que daban mayor espacio a la deliberación y a la interpelación política y social, buscando des-elitizar tanto su funcionamiento como su programación.
Muestra de esta voluntad fueron iniciativas como la instalación lumínica del colectivo artístico Delight Lab
No dejes morir mis llamas, que con un par de semanas en exhibición fue uno de los eventos más visitados de 2022 y que abordó la relevancia que cobraron en el estallido social, iniciado en octubre de 2019, tanto Plaza Italia como el monumento al general Manuel Baquedano, como espacios políticos todavía en disputa. Otros ejemplos de esta vocación de masividad fueron la exposición de afiches latinoamericanos Cartel sur, y la aplaudida obra de teatro y ópera lituana Sun & Sea, esta última parte de la programación de Santiago a Mil 2023 y que convirtió el hall principal del centro en un balneario marítimo, con toneladas de arena en su interior.
Además de la programación resuelta previamente, en 2022 sumamos decenas de exposiciones más ligeras, llamadas pop up, además de ferias y diálogos que nos permitieron estrechar la relación con organizaciones colaboradoras y sumarnos como espacio de encuentro, deliberación y circulación de ideas.
El de 2022 fue el año en que regresamos a la ansiada presencialidad y gradualmente fuimos ampliando los aforos, hasta alcanzar el 100%. Esto nos permitió comenzar a recuperar los públicos que habíamos perdido
durante la pandemia del Covid-19, cuando el centro estuvo cerrado seis meses. En octubre de ese año, cuando se eliminó el uso obligatorio de las mascarillas y se liberaron los aforos, alcanzamos los 350 mil visitantes anuales acumulados. Había llegado la hora del reencuentro. Si bien sus trabajadoras y trabajadores nunca dejaron de cumplir sus funciones y hasta en los momentos más complejos del confinamiento prepararon contenidos para que la gente accediera a ellos vía online, es difícil pensar en un momento más feliz para un centro cultural que volver a tener sus espacios siendo recorridos por personas diversas.
Durante mi gestión también nos ocupamos de la programación de 2023, un momento especialmente importante, pues se conmemoraban los 50 años desde el Golpe de Estado. En ese contexto, sumamos iniciativas como la exposición 50 x 50, que se presentó en tres estaciones de manera paralela, abordando los distintos contextos del golpe: el antes (en el Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM), el durante (en el CCLM) y el después (en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende), todas ellas con códigos QR y visitas en los centros y sus entornos.
La programación de 2023 ofreció, así, una línea más coherente con los objetivos que las conversaciones organizacionales habían sugerido, de volver a hacernos presentes en el barrio, de fortalecer nuestras relaciones con otros actores locales y extranjeros, y de ofrecer no solo un espacio de apreciación cultural y artística, sino de interlocución, deliberación, crítica y experimentación.
Pudimos articular de mejor manera el trabajo con organizaciones como el Teatro Nacional, firmamos un convenio con la Municipalidad de Santiago para recibir cada año el concurso Santiago Arte Joven, y fuimos un espacio que albergó las conversaciones ciudadanas del momento, planteando preguntas y buscando la convergencia de
miradas interdisciplinarias para responderlas. Uno de estos logros, la llegada del concurso Santiago Arte Joven, me enorgullece especialmente. Gracias a esta alianza, a partir de 2023 los finalistas de ese concurso, artistas de entre 20 y 35 años de todos los rincones del país, pudieron exponer sus trabajos en el centro cultural, uno de los espacios más importantes para las artes visuales de Chile. Cierta vez oí una crítica respecto de que el trabajo de ese tipo de artistas, muchos de ellos desconocidos, no estaba a la altura de la programación del CCLM. No estoy de acuerdo. Que artistas emergentes tengan la posibilidad de exponer en las grandes salas Pacífico y Andes me parece una excelente manera de apoyarlos, convirtiendo al CCLM en un eslabón gravitante en la cadena de valor del arte en este país. Por lo mismo, me reconforta que la iniciativa se haya consolidado y vaya en su tercera edición, la última de ellas bajo el nombre Al unísono.
Cuando asumí la dirección interina del centro, uno de los objetivos que nos planteamos como equipo fue ser un buen tránsito institucional entre la gestión anterior y la persona que llegara a asumir la dirección ejecutiva en el futuro. Nuestra idea fue plantearnos como una transición que mantuviera lo bueno y que siguiera avanzando en lo que se podía mejorar. Creo que lo conseguimos. Una de las mejores muestras de ese espíritu de continuidad, creo, es la experiencia artística comunitaria, que luego derivó en una exposición, Humedales de Toltén. La propuesta se inició bajo mi antecesora, se terminó de diseñar durante mi gestión, y se inauguró bajo la dirección ejecutiva actual, aplicando un enfoque territorial y participativo. Por su complejidad e impacto en la comunidad beneficiada, Humedales de Toltén sigue viva en la región de la Araucanía y es hoy uno de los proyectos cumbres en los 20 años del CCLM.•
Uno
de los objetivos que nos planteamos fue ser un buen tránsito institucional entre la gestión anterior y la persona que llegara a asumir la dirección ejecutiva en el
futuro.
Nuestra idea fue plantearnos como una transición que mantuviera lo bueno y que siguiera avanzando en lo que se podía mejorar. Creo que lo conseguimos.
Cómo diseñar una revolución: La vía chilena al diseño
Septiembre, 2023 — Enero, 2024
Hugo Palmarola, Eden Medina y Pedro Ignacio Alonso, 2023 (Reconstrucción). Área de Diseño Industrial INTEC, 1973 (Diseño).
Primera reconstrucción integral y funcional de la sala de operaciones de Cybersyn, proyecto destinado a la comunicación en red de las industrias del país para una administración participativa de su producción.
Presentada en el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado, Cómo diseñar una revolución: La vía chilena al diseño entregó una visión integral sobre el diseño gráfico e industrial durante el gobierno del Presidente Salvador Allende (1970-1973).
Bajo la curaduría de Hugo Palmarola, Eden Medina y Pedro Ignacio Alonso, la muestra presentó un recorrido amplio y sensible sobre la cultura visual y material durante un momento histórico fundamental. En ese entonces, la superación de la dependencia económica y cultural como concepto clave de desarrollo nacional, motivó el impulso local del diseño para producir bienes de consumo popular, posicionándolo como una herramienta de vanguardia para la transformación social pacífica.
A través de más de trescientas cincuenta piezas originales de diseño destinadas a la acción colectiva, la democratización de la lectura y la música, la reducción de la dependencia tecnológica y la superación de la desnutrición infantil, la muestra incluyó proyectos como las cucharas dosificadoras de leche en polvo, los carteles que fomentaron la acción colectiva y la reconstrucción de Cybersyn, una sala de operaciones cibernética pensada para administrar las industrias estatales de Chile. Tanto por su significado como por su calidad, estas iniciativas constituyen uno de los episodios más destacados del diseño en Latinoamérica. •
«Cada objeto en esta exhibición tiene una historia de supervivencia de 50 años. Su propia dificultad de poder estar aquí. Es muy significativo.»
—Eden Medina Co-curadora, directora del Programa de Ciencia, Tecnología y Sociedad del MIT
El País, enero 2024
Extranjero
Cómo diseñar una revolución: La vía chilena al diseño se convirtió en la primera exposición desarrollada íntegramente por el CCLM en salir de Chile: en 2025 fue presentada en el Disseny Hub Barcelona, España. Y en 2026 llegará al Museum Angewandte Kunst de Frankfurt, Alemania.
Servicio Nacional de Salud. Cuchara dosificadora de leche, ca. 1973. Reconstrucción del prototipo de la cuchara dosificadora de leche en polvo, con sistema rasante de 5g y 20g. Utilizada en el marco de la campaña del medio litro de leche impulsada por el gobierno de la Unidad Popular. Área de Diseño Industrial, Comité de Investigaciones Tecnológicas (INTEC), Corporación de Fomento de la Producción CORFO, Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción.
Enero — Marzo, 2024
Esta exposición, presentada por el CCLM junto con la Fundación Teatro a Mil y Aplaplac, recorrió los 20 años de historia de 31 Minutos, la serie de televisión infantil más importante de Chile, ícono de la cultura popular y reconocida en toda Latinoamérica.
Fue un viaje desde sus orígenes, cuando se pensó que su protagonista podía ser un pez, hasta sus monumentales giras en vivo, que dio cuenta de un mundo lleno de singulares personajes y alocadas situaciones. La muestra incluyó una selección de sus más de 500 personajes, un taller de utilería y otro de títeres, una zona para escuchar las versiones alternativas de sus populares canciones y una recreación del icónico set de televisión de la serie. Curada por el artista y diseñador José Délano, la exhibición incluyó, además, material documental: guiones, videos con making of de distintos episodios del programa y entrevistas con sus creadores. Y buscó, como siempre, enseñar, emocionar y entretener, todo a la vez. •
Piadosono y desconocido. La penúltima cena. Arte religioso, instalación en títere y mesa.
«Tras 20 años, MUSEO 31 es otra excusa para buscar nuevos horizontes artísticos. Miramos hacia atrás para evolucionar.»
— Álvaro Díaz Co-creador de 31 minutos
135 mil
Con más de 135.000 visitantes, es la exhibición más visitada de los últimos años.
Por la línea corre el tren
140 años de la Empresa de Ferrocarriles del Estado
Agosto — Noviembre, 2024
Presentada por el Centro Cultural La Moneda y la Empresa de los Ferrocarriles del Estado (EFE), y bajo la curaduría de Amarí Peliowski y José de Nordenflycht, esta exposición fijó la mirada en el impacto cultural que el tren ha tenido en la construcción de la identidad de la sociedad chilena.
La muestra propuso un viaje desde 1884, fecha que marca el decreto de creación de EFE, hasta la actualidad, abordando el presente y la proyección a futuro del tren en el país. Con más de setecientas piezas en exhibición y gracias a cuatro ejes temáticos —Imaginarios, Vidas, Tecnología y Territorios—, Por la línea corre el tren recorrió la historia de un medio de transporte que durante el siglo XX articuló la vida a lo largo y ancho del país, provocando el nacimiento de centros urbanos, acercando el campo a la ciudad y favoreciendo el ingreso de la modernidad al país.
Esta muestra incluyó la ejecución de un inédito programa público con una vasta expansión territorial en ocho regiones: Arica y Parinacota, Atacama, Valparaíso, Metropolitana, Maule, Biobío, La Araucanía y Los Lagos, en colaboración con diversas instituciones públicas y privadas.
Así, a través de diálogos, exhibiciones de cine, talleres, recorridos y viajes en tren, este programa acercó la muestra a comunidades locales. •
Autor desconocido. Señales férreas, siglo XX. Colección EFE, Trenes de Chile.
Thomas Somercales.
Valle del Aconcagua, 1881. Museo municipal de Bellas Artes de Valparaíso.
«El tren transformó ciudades y creó otras; formó barrios y pueblos; transportó minerales, granos y troncos, también ideas y cultura; […] y multiplicó las posibilidades económicas de un país vulnerable.»
— Amarí Peliowski y José de Nordenflycht Curadores
Programa Público
Se realizaron recorridos mediados para 2.000 estudiantes de 40 colegios de Santiago y otras siete regiones —Arica y Parinacota, Atacama, Valparaíso, Maule, Biobío, La Araucanía y Los Lagos—, potenciando la participación educativa.
Centenario José Venturelli. Humanismo y compromiso social
Diciembre, 2024 — Abril, 2025
Fue la mayor muestra realizada en Chile sobre José Venturelli (1924-1988), gran maestro de la pintura y el muralismo en el país y Latinoamérica. Con más de cuatrocientas setenta piezas, celebró el centenario de su nacimiento, subrayando su compromiso social y su carácter cosmopolita.
Organizada en conjunto con la Fundación José Venturelli y curada por Inés Ortega-Márquez y Christian Leyssen, la exposición abordó cinco etapas de la vida y obra del artista: desde el inicio de su carrera en los años 40, pasando por sus viajes por treinta y un países —con énfasis en Chile, China, Cuba y Suiza, en los cuales residió— hasta su muerte a fines los años 80. El conjunto mostró cómo fue aplicando diferentes medios artísticos y temáticos, y cómo expresó su compromiso social, humanista y político generando impacto e influencia en diferentes países del mundo. La exhibición sobresalió por el volumen de obras, entre pinturas y obras gráficas, además de objetos y material de archivo. Contó, entre otras, con diez piezas que pertenecen a colecciones privadas, seis bocetos de los vitrales que se ubican en el templo de la Madeleine en Francia, trece obras recuperadas por la Vicerrectoría de Extensión de la Universidad de Chile y cincuenta y siete que fueron restauradas por el Centro Cultural La Moneda. •
José Venturelli. El vengador, 1950. Colección Fundación José Venturelli.
José Venturelli. La tierra que hay, 1972. Colección Fundación José Venturelli.
«La
creación artística es una forma de combate en la transformación de nuestros materiales, de nuestras ideas, de nosotros mismos. Es una forma de lucha.»
— José Venturelli
José Venturelli. Sin título (Volantín), sin fecha. Colección Fundación José Venturelli
Reflejos de Chile. Un siglo del Banco Central
06 de agosto — 30 de noviembre, 2025
Esta exposición, bajo la curaduría de Juan Manuel Martínez y Pedro Maino, conmemoró los 100 años del Banco Central de Chile exhibiendo parte de una de las colecciones pictóricas más relevantes del país y una selección numismática.
A partir de más de ciento veinte pinturas y cerca de trescientas monedas, billetes y medallas, la muestra ofreció un recorrido visual que cruzó arte e historia, desde los paisajes rurales y marinos hasta la vida urbana y la transformación social del país entre los siglos XIX y XXI, permitiendo descubrir la evolución de las sensibilidades visuales y económicas del país. Se trató de una experiencia pensada para públicos diversos, que propuso nuevos modos de acercarse al patrimonio y reflexionar sobre el rol de las instituciones públicas en la construcción de identidad. Se exhibieron obras de artistas fundamentales como Pablo Burchard, Celia Castro, Ana Cortés, Rafael Correa, José Gil de Castro, Juan Francisco González, Pedro Lira, Raymond Monvoisin, Camilo Mori y Thomas Somerscales, entre muchos otros.
La obra pictórica más antigua data de 1820, mientras que el objeto más contemporáneo fue la moneda conmemorativa del centenario del Banco Central de Chile. Junto a ellas, se presentaron réplicas de lingotes de oro, billetes históricos y monedas de distintas épocas, en una línea de tiempo que abarcó desde 1898 hasta 2025, organizada en siete períodos clave de la historia institucional del banco y del país. •
Onofre Jarpa. La gran palma de Ocoa, 1886. Colección Banco Central de Chile.
«La
exposición de estas obras de arte y de piezas de circulante bajo el lema Reflejos de Chile es una metáfora viva de lo que somos como país y es también un espejo que nos invita a reconocernos en nuestra diversidad, en nuestra historia compartida y también a delinear nuestros desafíos futuros.»
— Rosanna Costa Presidenta del Banco Central
Pedro Luna. Catedral de Marsella, c. 1921. Colección Banco Central de Chile.
Carlos Lastra. Primavera, c.1900. Colección Banco Central de Chile.
Un centro que convoca
El CCLM se propuso, desde su fundación, ampliar el acceso a la cultura y, más tarde, generar canales significativos de participación para avanzar hacia el horizonte de la democracia cultural.
En 2006 partió con un área de Educación y Extensión, desde la cual buscó vincularse al público y a su entorno. Con los años, esa relación se fue enriqueciendo, dando paso en 2022 a la creación del área de Comunidades, un paraguas que conecta al CCLM con diversos públicos y comunidades, ya no sólo para recibirlos y comunicarles el quehacer del centro, sino para construir junto a ellos parte relevante de su programación, yendo a sus comunas, pueblos o ciudades y en colaboración con organizaciones e instituciones de diversa escala.
El área reúne cinco programas de trabajo: Escuelas, Extensión, Espacio Lector, Inclusión sociocultural e Interculturalidad y participación. Cada uno de esos programas se relaciona con comunidades muy diversas, algunas muy amplias — como niños y adultos—, otras más acotadas —personas con discapacidad o mujeres privadas en libertad—, algunas desarticuladas y otras organizadas, algunas provenientes de barrios aledaños o bien compuestas por habitantes de otros pueblos, ciudades o regiones.
En los últimos años Comunidades se ha convertido en un área estratégica para el CCLM. Su misión es estimular la participación activa de los más diversos grupos en la vida del centro, impulsando la inclusión, el diálogo y la creación de redes de colaboración, para empoderar a las personas como agentes activos en la construcción de su cultura, contribuyendo a su bienestar. Se trata de un ámbito donde la pregunta «¿para quiénes trabajamos?» se responde generando instancias de cooperación, alianzas y redes.
A través de estas, las comunidades aportan sus miradas, intereses y propuestas, lo que amplía y enriquece la programación del centro, con iniciativas en torno al arte, la cultura y el pensamiento, respondiendo a las necesidades e intereses de distintos públicos.
Gabriel Hoecker es jefe del área de Comunidades desde 2023, pero comenzó a trabajar en el CCLM una década antes. Como mediador de exposiciones, le tocó vivir el cambio entre un centro que le contaba al público qué exhibía y otro en que estableció una relación más horizontal con las personas, generando instancias en las que los públicos dejan de ser pasivos y reflexionan sobre la oferta artística, cultural o de circulación de ideas del CCLM, aportando desde sus propias experiencias y prácticas culturales.
«Desde la fundación del CCLM hasta ahora, la cultura y el país han cambiado. Pasamos de una relación más vertical con el público a una que considera procesos participativos e incluso de codiseño de parte de la programación», explica Hoecker.
Así, el objetivo del área es consolidarse como referente en la articulación entre cultura, territorio y ciudadanía, mediante un modelo de gestión participativa que valore la diversidad, fortalezca el tejido social y promueva el bien común.•
El área de Educación nació junto con el CCLM y se propuso abordar las brechas históricas en la educación artística y patrimonial, tendiendo puentes entre la programación del CCLM y las comunidades educativas. Partió sobre la convicción de que las artes, la cultura y el patrimonio son recursos pedagógicos esenciales para el desarrollo integral de estudiantes y docentes, y de que esta colaboración puede generar proyectos educativos sostenibles. En estas dos décadas, el área se ha ido enriqueciendo y adaptando a las necesidades formativas del sistema educativo y en 2023 dio paso a la creación del programa Escuelas. Si en el origen había guías, hoy hay mediadores. Si al comienzo el CCLM desarrollaba el material educativo por su cuenta, hoy genera propuestas pedagógicas diseñadas con la participación de docentes, expertos y estudiantes. Escuelas incluye iniciativas de formación docente, talleres prácticos y materiales pedagógicos, además de proyectos colaborativos entre escuelas y artistas. En su diseño se incluyen metodologías que promueven el pensamiento crítico, la creatividad y el aprendizaje activo, y herramientas pedagógicas dinámicas y adaptables desde diversos lenguajes artísticos. Además, ofrece acompañamiento y recursos a docentes que buscan integrar la cultura en sus planes de trabajo. Buena parte de este material se puede descargar de manera online desde su sitio web. Su tarea es proyectar una plataforma estable de colaboración
con el sistema educativo que, incluyendo el arte y la cultura en los procesos pedagógicos, contribuya a la formación integral de las personas y fortalezca una sociedad más inclusiva. •
12
Son doce los establecimientos educativos que participan activamente en la Red de Educación Artística CCLM.
16.800
Entre 2021 y 2025, el programa de Escuelas ha beneficiado a aproximadamente 16.800 personas.
La Red de Educación Artística, impulsada por el CCLM, reúne a una docena de instituciones educativas con vocación artística o con interés en desarrollarla, en la Región Metropolitana. Con más de tres años de trayectoria, se ha consolidado como un espacio de construcción conjunta entre cultura y educación, promoviendo la creatividad, la innovación pedagógica y el acceso equitativo a la cultura. A través de sus sesiones mensuales en distintos establecimientos, la red permite a sus integrantes compartir experiencias, acceder a materiales formativos y planificar actividades colectivas.
Entre sus principales hitos se encuentran el Encuentro Docente en el marco de la Semana de la Educación Artística, el Encuentro Inter Escolar de Música con presentaciones en el CCLM y el proyecto La Escuela al Centro. Este último ha fortalecido el vínculo con establecimientos educacionales públicos de la Región Metropolitana, promoviendo la formación cultural con enfoque artístico en el CCLM a través del acceso a recorridos mediados por medio del financiamiento de transporte. Así, estudiantes y docentes entran en contacto con experiencias que enriquecen sus procesos pedagógicos, estimulan la creatividad y fomentan la participación activa en la vida cultural del país. •
Red
«El centro cultural ha sido fundamental para iniciar a nuestros niños y niñas en la educación artística. Les ha otorgado un capital cultural único, al cual antes no tenían acceso».
— Sofia Martínez
Profesora de danza Escuela Nueva Zelandia (Independencia), que integra la Red de Educación Artística CCLM
Niñas, niños y adolescentes
Además del programa Escuelas , en los últimos cinco años el área de Comunidades del CCLM ha realizado actividades que han favorecido a 11.000 niñas, niños y adolescentes.
El programa de Extensión busca ampliar el alcance del CCLM más allá de sus espacios físicos, vinculándolo con comunas, ciudades y regiones del país, para articular una red de colaboración que garantice un acceso equitativo y diverso a la oferta cultural. Aporta transversalmente a la relación del centro con todas las comunidades con las que trabaja.
Su eje central es la descentralización cultural, contribuyendo a la reactivación cultural y patrimonial de las distintas regiones del país. Genera experiencias que responden a las realidades y demandas de los territorios en que se inserta, incorporando distintas disciplinas artísticas y culturales en instancias como exposiciones itinerantes, conciertos, ferias, actividades formativas, talleres y encuentros, diversificando así su programación. De este modo, permite a los exponentes de las distintas disciplinas dar a conocer sus obras y saberes, alcanzando una programación nacional, aportando a la visibilidad de la producción cultural de distintas regiones y a su reactivación económica.
Esta labor se desarrolla mediante alianzas sostenidas con instituciones públicas, privadas, organizaciones culturales, comunidades educativas y agentes locales, favoreciendo un trabajo colaborativo que enriquece tanto la gestión institucional como el ecosistema cultural del país.
El CCLM contribuye así a la creación y consolidación de públicos y audiencias, a la circulación de contenidos culturales y a la construcción de redes que fortalecen el tejido cultural y social del país. •
Secretos de la Araucanía:
Artesanía de excelencia
En el último cuarto de su historia, el CCLM ha congregado en sus instalaciones a más de ciento setenta artesanas y artesanos de la región de la Araucanía para exhibir sus creaciones, de alta calidad técnica y poética. La iniciativa —organizada en conjunto con la Escuela de Oficios Creativos de la Universidad Católica de Temuco— se ha convertido en un hito, pues se ha enfocado en identificar el trabajo de cultores que no participan usualmente en estos circuitos, promoviendo la circulación cultural y generando oportunidades de reconocimiento y comercialización para sus participantes.
Esta feria promueve encuentros entre artesanos, investigadores, agentes culturales y público general, a través de talleres demostrativos, conversatorios y mediaciones que valoran los procesos de creación, las materias primas y los oficios de sus creadores. De este modo, genera condiciones para la transmisión de saberes, el fortalecimiento de oficios, la creación de redes colaborativas y la reactivación económica de la región. •
«Para nosotros ha sido gratificante y enriquecedor, gestar y colaborar con el CCLM en este maravilloso proyecto. En él se revelan —como su nombre lo indica— los oficios y saberes locales de la Araucanía invisible. Año tras año, estos tesoros llegan al corazón de Santiago para compartir su belleza, su buen hacer y la riqueza de los territorios en el epicentro de Chile».
— Marés Sandor Vallespir Decana de la Facultad de Arquitectura, Artes y Diseño de la Universidad Católica de Temuco
15.000
Entre 2021 y 2025, más de 15.000 personas han participado en la feria Secretos de la Araucanía .
10.000
En los últimos cinco años, esta y otras ferias han congregado a más de 50.000 visitantes, mientras que más de 10.000 personas han asistido a conciertos.
1.500
En el mismo periodo, el CCLM ha realizado más de 1.500 actividades, talleres, conversatorios, encuentros y recorridos.
Espacio Lector
El Espacio Lector es a la vez un programa y un espacio físico dentro del CCLM. Su objetivo es promover el placer por la lectura, la experimentación y la creación, así como el desarrollo del pensamiento crítico y la circulación de ideas. Ubicado en la planta -3, entre las dos salas principales del centro, el Espacio Lector —que suma ya varios miles de volúmenes tras su apertura en 2020— contribuye al acceso equitativo al libro para construir una comunidad lectora amplia, diversa y activa.
La programación del Espacio Lector estimula el ocio y el trabajo colaborativo, y considera talleres, clubes de lectura, conversaciones guiadas, diálogos informales, lanzamientos y exposiciones que conectan la práctica lectora con las comunidades, desde la primera infancia hasta la adultez mayor, promoviendo el intercambio entre generaciones. Uno de sus focos es el trabajo con otras organizaciones. Forma parte de Por un Chile que lee, una iniciativa públicoprivada que fomenta la lectura entre niñas y niños , y ha forjado alianzas con el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) y la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia, Italia.
Este programa contribuye así a generar contactos sociales, activar circuitos culturales locales y robustecer la capacidad crítica y creativa de sus participantes, fortaleciendo el lugar de la lectura y el libro en la construcción de convivencia y bienestar personal y colectivo. •
«El Espacio Lector se ha consolidado como un punto de encuentro para la lectura, la escritura y la creatividad. En el CCLM hemos encontrado un socio estratégico para nuestro proyecto Santiago en 100 Palabras, para potenciar la escritura como una forma de participación ciudadana».
Soledad Camponovo Llanos
Coordinadora general de la Fundación Plagio
Fiesta de la Lectura
Una de las principales actividades del programa Espacio Lector es la Fiesta de la Lectura , celebrada anualmente en el marco del Mes del Libro. Gratuita y abierta a todo público, cada abril convierte al CCLM en un espacio vivo y participativo que invita al encuentro en torno a la lectura, la literatura y el libro. Con talleres creativos de cuento y poesía, narraciones en vivo, cuentacuentos, espacios de micrófono abierto y rutas literarias por exposiciones del CCLM, entre otras actividades, la Fiesta de la Lectura ofrece una programación dirigida a públicos diversos y de todas las edades.
Inspirada en la experiencia del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), que desde 2005 organiza su propia Fiesta de la Lectura como parte de su programa de literatura, este hito en la programación del CCLM aspira a convertirse en un referente latinoamericano en la promoción del libro y la lectura.
En este marco, en 2025 el CCLM participó en la celebración del Malba con Huellas de Cuncuna , la primera exposición del Espacio Lector, sobre la colección Cuncuna de la editorial estatal Quimantú (1971—1973), y una narración en la técnica japonesa kamishibai que convocó a cientos de participantes de manera presencial y virtual.•
«Hemos encontrado un socio valioso y comprometido, que comparte la vocación de ofrecer un panorama amplio y plural de la producción literaria de nuestra región, para acercar a los lectores de nuestras ciudades la obra de autoras y autores notables, y visibilizar los oficios vinculados al libro. Hemos construido así una plataforma de colaboración que enriquece nuestras programaciones».
— Magdalena Arrupe Coordinadora de Malba Literatura
18.900
Entre 2021 y 2025, el programa Espacio Lector ha beneficiado alrededor de 18.900 personas.
Inclusión sociocultural
En su afán por democratizar el acceso a la cultura, el CCLM integra, a través de este programa, a comunidades y grupos históricamente marginados, con desigual acceso a la cultura. Implementado formalmente en 2023, aunque en marcha desde principios de la década, busca avanzar hacia la consolidación del CCLM como un espacio accesible, plural e inclusivo, donde todas las personas puedan ejercer su derecho a la cultura y aportar sus miradas al quehacer institucional.
En este marco, el programa de Inclusión sociocultural ha articulado alianzas con diversas instituciones y organizaciones culturales y sociales para promover la participación en instancias creativas de niñas, niños, jóvenes, cuidadores, personas mayores, mujeres privadas de libertad y personas con diferentes tipos de discapacidad. Estos vínculos incluyen a la Fundación Teletón, Fundación Luz y Fundación Mawen, que trabajan con personas con discapacidad; al Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo (GERO), que estudia enfermedades cerebrales para mejorar la vida de los adultos mayores; y a la Fundación Banco de Ropa, con quienes el CCLM realiza talleres de oficios y formación de diseño textil para mujeres privadas de libertad, acción que se cruza con el trabajo de la Red de Acción Carcelaria, que apoya en diversos ámbitos la reinserción de estas mujeres.
Máximo Corvalán-Pincheira. Hacer agua, 2022. Colección Particular.
Entre las actividades que el CCLM y sus socios desarrollan se cuentan recorridos mediados por el centro, talleres, encuentros y espacios de creación y reflexión conjunta. Se trata de instancias que acercan a estas comunidades a los contenidos curatoriales, promueven aprendizajes compartidos y articulan sus historias de vida con las de otras y otros, impulsando la coproducción de actividades y contenidos. •
Casi una decena de jóvenes con discapacidad de la Fundación Teletón trabaja como mediadores de nuestras exposiciones.
9.500
Entre 2021 y 2025, el programa de Inclusión sociocultural ha beneficiado a aproximadamente 9.500 personas.
Inclusión de personas mayores
Esta iniciativa busca garantizar la participación plena de las personas mayores en la vida cultural y promover experiencias que favorezcan su bienestar físico, emocional y social. Contempla talleres literarios y de apreciación cinematográfica que estimulan la memoria, la creatividad y la expresión estética; talleres semanales de taichí y chi kung, que combinan actividad corporal, atención plena y socialización; así como charlas mensuales sobre bienestar. Las actividades se diseñan con criterios de accesibilidad y con la retroalimentación directa de las y los participantes, que constituyen una de las comunidades más activas del CCLM.
El programa, que en los últimos años ha beneficiado a 7.241 personas mayores, también fortalece redes de apoyo y reconocimiento comunitario, fomentando la participación inter generacional, la valoración de trayectorias y conocimientos, y la integración de las personas mayores en las actividades públicas del CCLM. •
«Para nosotros, como adultos mayores, el CCLM es un valioso espacio de expansión, desarrollo, bienestar y encuentro. Valoramos enormemente las actividades que aquí se imparten, como el taichí y el chi kung, ya que benefician directamente nuestra salud física y mental».
— Gilda Luongo
Embajadora del CCLM, beneficiaria de las actividades del programa de Inclusión sociocultural
7.241
En los últimos cinco años, el programa de Inclusión de personas mayores ha beneficiado a 7.241 personas.
Interculturalidad y participación
El Programa de Interculturalidad y participación busca fortalecer
la convivencia cultural y el reconocimiento entre las diversas comunidades que habitan el país, promoviendo su protagonismo en la revitalización cultural y difusión de sus patrimonios y prácticas culturales.
Sus líneas de acción incluyen talleres comunitarios, encuentros de saberes, ferias y exposiciones colectivas que visibilizan prácticas culturales de pueblos originarios, comunidades de personas extranjeras, mujeres, identidades de género diversas y otros colectivos. Estas actividades se desarrollan mediante procesos de codiseño y coejecución con líderes, personas y organizaciones locales, respetando su autonomía y códigos culturales. La interculturalidad se concibe así como un espacio de diálogo, reciprocidad y aprendizaje mutuo entre quienes participan en estos procesos.
De este modo, el CCLM impulsa el reconocimiento de prácticas históricamente invisibilizadas, la creación de circuitos culturales y la generación de contenidos curatoriales representativos del pluralismo del país, consolidándolo como una plataforma de encuentro multicultural y un agente activo en la promoción de políticas institucionales sensibles a la diversidad. •
«Es un espacio con instancias únicas que nos invitan a conocernos y reconocernos, nos da grandeza para seguir avanzando».
— Fabiola Lefiman Integrante de la Red de Articulación Intersectorial por la Interculturalidad
15
Es el número de instituciones activas en la Red de Articulación Intersectorial por la Interculturalidad.
3.600
Entre 2021 y 2025, el programa de Interculturalidad y participación ha beneficiado a aproximadamente 3.600 personas.
Solsticio de Invierno
El CCLM ha incorporado el Solsticio de Invierno como un hito dentro de su programación anual, en el marco de su compromiso con la democracia cultural y la garantía de los derechos culturales de diferentes comunidades históricamente excluidas. Esta conmemoración, cargada de simbolismo en diversas tradiciones y formas de pensamiento, celebra la renovación del ciclo solar en el mes de junio, proponiendo oportunidades de encuentro, reflexión y creación colectiva en los diferentes espacios del centro.
El solsticio en el CCLM es un espacio integral que articula talleres, presentaciones artísticas, diálogos comunitarios y materiales pedagógicos que resignifican hitos conmemorativos desde miradas contemporáneas. Bajo un enfoque intercultural, de género paritario e inclusivo de las disidencias, busca visibilizar prácticas culturales y fomentar la circulación de saberes, además del respeto a la diversidad cultural y de género, a través de la participación activa de personas que se reconocen como parte de comunidades indígenas y disidencias. De esta forma, el Solsticio de Invierno se ha transformado en un encuentro cultural anual donde convergen artistas, investigadores, mediadores y comunidades. Así, la espiritualidad, la memoria y la identidad se hacen parte en la creación contemporánea, impulsando el acceso equitativo a experiencias significativas no sólo para el público participante, sino también para quienes las proponen. •
El sello propio
A medida que se hizo cargo de las nuevas formas de participación cultural, el CCLM comenzó a implementar metodologías de trabajo que respondieran a la demanda de la gente por mayor implicación. Se trata de estrategias y formas de trabajo relativas a los contenidos del centro, que incorporaron progresivamente componentes más participativos y de colaboración de parte de públicos y comunidades, para fomentar la reflexión y empoderamiento de las personas como agentes culturales activos.
Un paso importante en ese sentido ocurrió en 2018, cuando bajo la dirección ejecutiva de Beatriz Bustos se creó el cargo de Encargado de Metodologías Educativas, que estableció una relación más estrecha entre los contenidos de las exposiciones y el material de vinculación con los públicos creado en torno a ellas.
En paralelo, los programas, cuadernos educativos y talleres empezaron a tener un enfoque cada vez más participativo y colaborativo. «Pensamos en cómo el formato texto sobre una muestra podía mutar, para que fuera mucho más que un material de apoyo para profesores», explica Gabriel Hoecker, jefe del área de Comunidades en el CCLM. «Por ejemplo, se incorporó una ficha con preguntas para los estudiantes, orientada a activar su memoria en dirección a los contenidos
de la exhibición, o se les plantean actividades que van más allá de las manualidades, pensadas desde las prácticas artísticas como formas de hacer y pensar», añade.
Un siguiente paso fue trabajar con comunidades específicas, para crear contenidos de manera participativa. Así ocurre con el programa público Solsticio de invierno, una convocatoria a artistas indígenas y disidentes que el centro cultural realiza en junio, para celebrar la diversidad cultural y de género, incluyendo talleres, conversaciones, danza, música y otras experiencias de creación artística.
A menudo el contenido se crea en estrecha colaboración con el CCLM. Tal es el caso del convenio de colaboración con la Subsecretaría de Educación Parvularia, orientado a promover y facilitar el acceso de esas comunidades educativas a espacios públicos que resguardan y promueven las culturas en el país, como es el caso del centro.
En ocasiones el trabajo colaborativo con comunidades se traslada a sus territorios. En esa línea, uno de los hitos más ambiciosos fue la experiencia en torno a El ancho mundo. Aproximaciones a Magallanes, donde el equipo del CCLM cocreó una exhibición con comunidades organizadas de los pueblos Kawésqar, Yagán y Selk’nam, en el extremo sur austral, aplicando un enfoque intercultural. Estos últimos participaron activamente en las decisiones sobre qué piezas representativas de su pueblo exponer y de qué manera, en una muestra que se montó en el centro en la segunda mitad de 2021 y en la que mujeres de esos pueblos indígenas también participaron con talleres y como expositoras en la muestra.
Otro ejemplo fue la experiencia artística comunitaria Humedales de Toltén, realizada en esa comuna de la Araucanía, que tiene como una de sus principales características sus vastos ecosistemas acuáticos. Mediante un enfoque territorial y participativo, en esta experiencia se involucraron comunidades locales y artistas de la región, estos últimos actuando como mediadores, dando vida a
cinco obras que fueron exhibidas en la Galería de Patrimonio del CCLM, entre mayo y julio de 2023. El montaje, que contó también con charlas, talleres y una feria, hizo patente el peligro que corren los humedales de la zona y la cultura territorial asociada a ellos, debido a la contaminación, la crisis climática y el cambio de uso de suelos.
Según Gabriel Hoecker, experiencias como El ancho mundo. Aproximaciones a Magallanes y Humedales de Toltén grafican las fórmulas más complejas y ambiciosas de metodologías de participación asociadas a contenidos, por lo que constituyen «experiencias concretas exitosas de participación cultural para un espacio como el nuestro».
Gracias a estas experiencias, en 2024 el CCLM tomó el desafío de diseñar su primer Plan de Desarrollo de Públicos, con el objetivo de que las diferentes comunidades y públicos que visitan el centro se involucren más profundamente con su quehacer. Este plan fue desarrollado junto con la Unidad de Públicos y Territorios del Ministerio de las Artes, las Culturas y el Patrimonio, usando metodologías como estudios de públicos y focos grupales.
Gracias a la aplicación de este plan como guía metodológica para el trabajo del área de Comunidades, se emprendieron acciones para fidelizar a públicos diversos: se creó un comité de embajadores compuesto por personas que forman parte de éstos; se implementó una señalética clara e inclusiva, y se ha profundizado el trabajo para programar actividades en conjunto y cocrear.
En 2026, de hecho, el área de Comunidades del CCLM aplicará sus metodologías participativas en Chiloé, para desarrollar una nueva propuesta artística comunitaria que le permita al centro conmemorar junto a sus comunidades la incorporación del archipiélago al territorio nacional.•
Cartografiando el extremo austral
El ancho mundo.
Aproximaciones a Magallanes
El 18 de octubre de 2020 Martín González Calderón, un conocido miembro de la comunidad Yagán de Puerto Williams, falleció a los 67 años, víctima del Covid-19. Hasta poco antes de morir, González había estado trabajando en la réplica de una canoa yagán y en tres arpones hechos de huesos de ballena. Eran técnicas ancestrales que dominaba desde pequeño, cuando navegaba por los canales magallánicos junto a su padre, José González. Los objetos iban a ser parte de una exhibición programada para meses después en el CCLM.
En los días en que Martín González luchaba contra el Covid-19 estaban a punto de cumplirse 500 años del cruce del navegante Hernando de Magallanes por el estrecho marítimo que hoy lleva su nombre, en el extremo austral del país. A propósito de este hito el centro se había propuesto impulsar la exposición en la que el dirigente yagán colaboraba antes de morir.
Pero no sería una muestra centrada en el célebre explorador portugués. Financiada por el gobierno, la exhibición buscaba analizar, desde distintas miradas, la conformación cultural de este espacio geográfico y simbólico ubicado en el vértice más austral del continente. Y quería hacerlo conectando experiencias del pasado —como la travesía
del propio Hernando de Magallanes— con el presente y con proyecciones futuras, interrelacionando tres miradas: la histórica, la científica y la de las primeras naciones que poblaron esas tierras, mares y canales.
«Lo que se buscó con esta exposición, y eso es muy propio de este centro cultural, es mostrar las distintas visiones y realidades de Magallanes, dándole un equilibrio igualitario a la diversidad de voces y que finalmente la persona que viene a ver la exhibición se vaya con preguntas que le permitan profundizar sobre el tema, desde su propia experiencia», señala Alejandra Cariman Davis, coordinadora de Interculturalidad y Participación del CCLM.
Aplicando una inédita metodología intercultural, El ancho mundo. Aproximaciones a Magallanes contó con la participación y co-curatoría activa de integrantes representativos de los pueblos indígenas que ya habitaban esa zona cuando Magallanes y su tripulación la visitaron: los pueblos Kawésqar, Yagán y Selk’nam, que pasaron a ocupar un lugar central en el proyecto.
Como hasta ese momento la Ley 19.253, llamada «Ley Indígena», reconocía a los pueblos Kawésqar y Yagan, pero no al pueblo Selk’nam —reconocido recién en septiembre de 2023—, en un principio estos últimos no estaban en el plan. Sin embargo, contactos con actores relevantes del territorio permitieron las gestiones para incorporarlos.
Así, bajo la dirección curatorial de la entonces directora del CCLM, Beatriz Bustos, además del equipo del centro cultural, aceptaron sumarse personas de estos tres pueblos originarios. Del mundo Kawésqar lo hicieron integrantes de cinco comunidades organizadas: grupos familiares Nómades del mar, comunidad A’tap, comunidad Inés Caro, Comunidad Aswal Lájep y comunidad Residente Río Primero Seno Obstrucción. Del pueblo Yagán se sumaron
integrantes de dos comunidades, Kipashituwako y Lom Sapakuta; y del pueblo Selk’nam lo hicieron personas pertenecientes a la Corporación Covadonga Ona. «La idea era que fuese un verdadero proceso colaborativo y que ellos fueran parte de las decisiones, incluida la museografía», recalca Bustos.
El trabajo también tuvo un carácter interdisciplinario, pues en la mirada científica colaboraron especialistas en la zona de Magallanes, aportando desde diversas disciplinas para cartografiar el territorio, desde sus hongos, musgos y vida microscópica, hasta el retroceso de sus glaciares.
De su flora y fauna dieron cuenta ilustradores actuales y representaciones clásicas.
Entonces vino la pandemia del Covid-19, que puso cuesta arriba el proceso deliberativo. En marzo de 2020 la emergencia sanitaria golpeó con fuerza a la Región de Magallanes, especialmente a sus comunidades originarias. Los confinamientos hicieron imposible el viaje de un equipo del CCLM a la zona. Se optó por enviar aparatos celulares para continuar telemáticamente las discusiones sobre qué mostrar y cómo.
El proceso se extendió unos seis meses, en el que se fueron debatiendo, elaborando y recopilando las piezas, relatos y artefactos que compondrían la muestra.
En diálogo con el equipo del CCLM, Haydee Águila, integrante de la comunidad Kawésqar A’tap y artesana, seleccionó tres piezas: una cesta de boca ancha para recoger cholgas y otros moluscos en la costa, un nidero para cosechar huevos de aves silvestres y un canasto para recolectar fruta, de forma más alargada y con un punto de tejido más grueso. «Hubo mucho respeto por mostrar nuestras formas de trabajar, porque una pieza no se muestra simplemente porque es lindo el tejido, sino porque una está dentro de ese tejido, conversa con él. Son piezas
que usaba nuestra gente antigua y que son parte de nuestra visión cultural, la que se debe respetar», señala.
Había claridad en que un capítulo destacado del montaje debía ser la persecución que sufrieron estos pueblos en el Siglo XIX, especialmente el genocidio del pueblo Selk’nam a manos de colonos que en Tierra del Fuego los cazaron como animales. Así, se decidió que uno de los principales muros del montaje incluyera extractos del Sumario sobre los vejámenes inferidos a indígenas de Tierra del Fuego, una investigación de un tribunal chileno realizada en 1895 y que contó con los testimonios incriminatorios de 158 testigos.
La exhibición se realizó desde el 29 de julio al 26 de diciembre de 2021, en la gran sala Pacífico, con piezas como cesterías, herramientas de navegación, pesca y caza, tales como arpones, arcos y flechas, además de ornamentos y vestimentas, entre otras. Se trataba de piezas patrimoniales y de objetos fabricados especialmente para la exhibición por artesanas y artesanos de las comunidades indígenas, como Haydee Águila.
El centro de la exposición era una gran estructura semicónica de cuerdas que se abrían desde el cielo raso hasta anclarse al suelo, una alegoría de las viviendas de los pueblos australes, denominadas kawe por el pueblo Selk’nam. El artefacto permitía al público recrear desde su interior la experiencia de habitar ese espacio y, a la vez, observar a través de sus sogas el resto de la exhibición.
Hema’ny Molina, integrante de la comunidad Selk’nam Covadonga Ona, aportó la reproducción de una bandera de su pueblo, realizada en 1896 por niñas del pueblo Selk’nam llevadas a Isla Dawson, a cargo de monjas salesianas que las evangelizaron. «La bandera tiene al centro una luna que, dependiendo del lado en que se mire, puede ser cuarto mengüante o cuarto creciente, y representa a una Hoówen, que es una ancestra especial. Y la luna está rodeada por
50 estrellas que son nuestros seres amados, que cuando fallecen se convierten en estrellas», explica la artesana.
Respecto de la mirada histórica, el montaje incluyó archivos relativos al viaje de Hernando de Magallanes y su tripulación, así como pasajes de la historia chilena como la fundación del Fuerte Bulnes en Punta Arenas y el uso de Isla Dawson como campo de concentración y tortura contra perseguidos políticos durante la dictadura, tras el golpe de 1973. Las imágenes y dibujos de los detenidos en este campo compartieron el mismo muro con los de las persecuciones y despojos contra los pueblos originarios.
Además, se retrató el impacto de la explotación económica del territorio, con imágenes históricas de industrias como la ovejera, el carbón, el petróleo y, últimamente, la salmonicultura.
Al interior del kawe o vivienda tres grandes pantallas reproducían alocuciones de tres mujeres pertenecientes a cada uno de los pueblos indígenas, realizadas especialmente para la muestra. Eran un símbolo del presente que contrastaba con las imágenes de las explotaciones industriales, pues las mujeres hablaban de la protección de los mares, el reconocimiento de su cultura y la preservación de su patrimonio.
Los tres testimonios daban cuenta también de la premisa central de esta experiencia de co-curaduría intercultural: son los propios pueblos quienes deben contar su historia. «Cuando les presentamos la metodología de trabajo, les planteamos que ellos iban a ser co-curadores y que eso implicaba que iban a poder decir cómo iban a ser representados en la exposición y qué querían mostrar, dándoles garantías de los derechos que promueve el Convenio 169, respecto a la auto representatividad. Es decir, que sean ellos quienes hablen de su propia memoria», señala Alejandra Cariman Davis.
Para la artesana selk’nam Hema’ny Molina la instalación marca un antes y un después en la relación con el mundo indígena. «En Chile siempre se trata de que los indígenas seamos como los hermanitos pobres, que nos llevan de la manito y nos indican por dónde pasar. Pero en esta instancia en particular nosotros co-curamos y participamos en todas las decisiones, sobre todo en la parte de los conocimientos ancestrales. Fuimos respetados como personas de igual a igual», recalca.
En otro lugar destacado de la sala se exponía la réplica de la canoa ancestral realizada por el representante yagán Martín González Calderón, la que llegó a Santiago meses después de su muerte por la pandemia. Su deceso causó un fuerte impacto en el CCLM y en el mundo de la cultura. Su comunidad en Puerto Williams lo despidió así en un comunicado: «Hombre sabio, cultor de su artesanía, lengua y navegación, continúa su navegación por los canales de la eternidad, ahora en compañía de nuestros ancestros». •
Imaginarios de un ecosistema único
Humedales de Toltén
Práxedes Zapata tenía seis años cuando vino el cataclismo. Como varios en Toltén, recuerda bien el mega terremoto de Valdivia de 1960, cuando terrenos cerca de su casa se hundieron y anegaron, ampliando las extensas lagunas de la zona de Humedales de Boroa. Hoy esas lagunas son parte de los ecosistemas acuáticos que caracterizan al sector donde sigue viviendo. Para ella y su comunidad constituyen un tesoro invaluable, pero amenazado por la polución y el cambio climático.
Ubicada en la Región de la Araucanía, Toltén es una de las diez comunas más pobres de Chile. Con algo más de diez mil habitantes dedicados principalmente a la agricultura, la actividad forestal, la pesca, el turismo y otros servicios, tiene más de 7.500 hectáreas de humedales ricos en biodiversidad, tales como bosques pantanosos, lagunas, vegas y el estuario del río Toltén. Humedales de Boroa es solo un paraje más de ese hábitat rico en biodiversidad. Los humedales de Toltén son un ecosistema único en Chile. A pesar de ese valor, entre 2001 y 2021 su superficie se había reducido en más de un tercio, por la disminución de las aguas debido al calentamiento global, la contaminación y el cambio del uso de suelos. La experiencia artística comunitaria Humedales de Toltén partió como una iniciativa de la Corporación Capital
Biodiversidad, una fundación dedicada a la investigación científica para la conservación de esos hábitats en el país. Luego de trabajar con un grupo de mujeres de Toltén en un taller para rescatar la flora nativa, en 2022 la corporación le propuso al CCLM diseñar una iniciativa artística y cultural en la comuna, para visibilizar y valorar su patrimonio biocultural, con énfasis en sus humedales. La idea fue acogida por el centro a mediados de 2022. Cuando semanas después el arquitecto Pablo Brugnoli asumió como director interino, le propuso al área de Comunidades asumir este proyecto expositivo. Este equipo planteó aplicar la metodología de trabajo desde un enfoque territorial y participativo. Territorial, para que abordara contenidos de la zona que surgieran de sus propios habitantes, propiciando redes de colaboración entre la comunidad, los artistas y las entidades culturales involucradas. Debían ser lazos que en lo posible lograran proyectarse en el tiempo. Y además la experiencia debía tener un enfoque participativo, involucrando activa y equitativamente a los agentes interesados.
Por lo anterior, el proyecto acabó abarcando tanto los humedales como a las comunidades que interactúan con ellos, profundizando en las ideas de derechos, participación y democracia cultural.
El diseño metodológico fue bautizado como «experiencia artística comunitaria». Cinco artistas regionales de disciplinas como arte sonoro, cerámica y grabados, actuaron como mediadores entre el CCLM y la corporación con las comunidades: Gina Negroni, Daniel Lagos, Elizabeth Rodríguez, Jorge Olave y Gonzalo Castro-Colimil. A ellos se unió la antropóloga Javiera Delgado.
Ocho fueron las comunidades involucradas: comunidad escolar Escuela Frutillar 144; comunidad Juan de la Cruz de Pinchumilla; comunidad Luis Ñancucheo 1; Comunidad
Luis Ñancucheo 2; comunidad Mozo Marileo; «Mesa de la mujer rural»; mujeres del «Taller bandas florales nativas en huertos», y sindicatos de pescadores de Caleta La Barra. Junto a las y los artistas, las comunidades serían co-curadoras y cocreadoras de cinco instancias de arte colaborativo, bajo la organización del CCLM y la Corporación Capital Biodiversidad.
Las y los artistas convocados se quedaron una semana en Toltén, en contacto con sus comunidades asignadas, para realizar con ellas el levantamiento de las lecturas sobre el lugar y su gente, así como el diseño de cada una de las cinco obras artísticas. «Las comunidades no eran un objeto de estudio, sino que participaban activamente en el levantamiento y en la toma de decisiones tanto artísticas como conceptuales», explica Gabriel Hoecker, jefe del área Comunidades del CCLM.
Las actividades de creación conjunta tuvieron formatos flexibles, lo que facilitó el aprendizaje mutuo. Hubo talleres prácticos, jornadas colectivas y salidas de campo que se alternaron con sesiones de reflexión y planificación. Los participantes experimentaron con materiales locales, compartieron técnicas traspasadas de generación en generación e hilvanaron relatos compartidos. Además, todos pudieron conocerse y generar confianzas. El artista visual Daniel Lagos trabajó con pescadoras y pescadores de la caleta La Barra, cocreando 16 xilografías en las que representaron vivencias cotidianas, sueños y relaciones con su hábitat. «Con la antropóloga Javiera Delgado hubo un proceso de hacer conscientes los imaginarios que ellos tenían para poder representarlos, mientras yo apoyaba desde la parte más técnica. Eso fue muy bonito, porque lograron hacer conscientes aspectos de su cotidianidad como la luz de la luna y los distintos tipos de oleajes», recuerda Daniel Lagos.
Según este artista, una de las obras fue cocreada por un miembro del pueblo mapuche que de día era agricultor y de noche pescador. «A diferencia de otras personas que solo pescaban, él tenía ese vínculo con la tierra y el mar: representó en su obra las cercas de su campo, el trigo que sembraba y el bote con el que salía en las noches».
Las integrantes de la «Mesa de la mujer rural» de Toltén trabajaron con la artista visual Elizabeth Rodríguez una escultura de fibras vegetales, a la que llamaron Lil zomo, «Mujer de la quebrada» en mapuzugun. La bautizaron así por la quebrada donde recogieron las fibras. Allí privilegiaron extraer voqui rojo, un arbusto firme y trepador, muy invasivo y que estrangula a los árboles a los que se adhiere, por lo que ellas lo consideran muy perjudicial para su entorno. Pero también el nombre fue en homenaje a una compañera gravemente herida en la víspera, en un accidente de tránsito. «Fue muy triste para nosotras y nos cuestionamos harto si asistir cuando
Elizabeth [Rodríguez] nos iba a presentar los materiales, porque también queríamos ir a visitar a nuestra amiga. Pero resolvimos que necesitábamos estar juntas como mujeres y no suspender algo tan importante», cuenta Pamela Chávez, parte de la Mesa.
Por su parte, las cuatro comunidades mapuche invitadas cocrearon la obra sonora Aukin Lafken, «Ecos del mar», junto al artista Gonzalo Castro-Colimil, la cual recogió testimonios de las comunidades indígenas participantes.
Las mujeres del «Taller bandas nativas en huertos» dieron vida a la obra Saberes sobre flora nativa, compuesta por cerámicas creadas de forma colectiva e individual con arcillas y gredas de la zona junto a la ceramista Gina Negroni. «Nos inspiramos en semillas de plantas nativas como el notro, el copihue, el chilco. También recreamos en cuencos la flor del chilco y la flor del ulmo», detalla Práxedes Zapata.
El artista sonoro Jorge Olave rescató la voz de los humedales y
su entorno, ayudado por niñas y niños de la escuela Frutillar 144, quienes le sirvieron de guías en el territorio y también participaron con experimentos y situaciones cotidianas plasmadas en la obra colectiva Paisaje sonoro.
La exposición llegó a la Galería de Patrimonio del centro cultural y estuvo abierta entre mayo y julio de 2023, ya con Regina Rodríguez como directora ejecutiva. Era una cartografía de la zona compuesta por relatos, sonidos, grabados, esculturas y cerámicas. Integrantes de la «Mesa de la mujer rural» y del «Taller bandas nativas en huertos» viajaron para actuar como mediadoras con el público.
«Fue como lo que siempre quisimos decir y no éramos escuchadas, lo que las mujeres queremos proteger, las amenazas. Y ahora teníamos la voz para que nos oyeran hasta en La Moneda. Y nos hicimos notar», recalca Pamela Chávez.
Entre las que viajaron desde Toltén estuvo la mujer accidentada a las que sus compañeras de la mesa rural habían dedicado su escultura. No quiso perderse ese momento.
También hubo talleres de los artistas involucrados y una feria cultural de Toltén en el CCLM, con una veintena de artistas, artesanos y artesanas de la comuna.
Finalmente, la exposición y sus obras regresaron a su territorio. Hasta fines de 2025 la muestra seguía itinerando en la Araucanía, de forma independiente al centro cultural, por medio de gestiones de las propias comunidades participantes, quienes se han encargado de buscar espacios expositivos, hasta su regreso definitivo a Toltén. Para Gabriel Hoecker, es increíble cómo sigue circulando un contenido con distintas aristas: económicas, culturales, sociales, políticas. «Y el contenido no se agota, se va resignificando», recalca.•
Nuevo modelo de gestión: aliados del CCLM
Por medio de un convenio anunciado en 2020, el holding Bloomberg se convirtió en el primer socio estratégico del CCLM. Se trató de la primera incursión filantrópica de la compañía estadounidense propiedad del exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, uno de los mayores donantes de ese país. El acuerdo inauguró un modelo que el centro ha activado para asegurar su sostenibilidad económica.
Desde sus inicios, el CCLM ha debido complementar los recursos que anualmente recibe del Estado por la vía del presupuesto nacional con otras fuentes de ingresos, las que le permiten ofrecer una programación de calidad a sus públicos y comunidades.
Si bien en un principio una parte muy relevante de ese financiamiento provenía de los auspicios de empresas privadas que buscaban vincular su marca a una exhibición o actividad específica, con los años estas fuentes se han ido ampliando a alianzas con una mayor proyección en el tiempo, con entidades públicas o privadas interesadas en respaldar algunos programas del centro o parte de los contenidos de su programación, con objetivos de más largo plazo. En este marco se firmó el convenio con Bloomberg, que se renovó y amplió en septiembre de 2025.
«Al apoyar al CCLM estás siendo parte de una organización que pone al centro a las personas y su calidad de vida. Te transformas en un coejecutor de acciones concretas en términos curatoriales y programáticos que nutren la cotidianeidad de diversas comunidades y que entregan
herramientas para habitar la sociedad contemporánea», resalta Felipe Bascuñán, jefe de Desarrollo y Relaciones Institucionales del CCLM. «¿Por qué apoyar todo esto? Porque estás generando capital social».
Un segundo convenio institucional se firmó en 2023 con la fundación sin fines de lucro estadounidense The Pew Charitable Trusts, orientada a mejorar políticas públicas. Gracias a esta alianza, el CCLM, The Pew y el Programa Austral Patagonia Chilena de la Universidad Austral de Chile, inauguraron en 2024 la Galería Áreas Protegidas, el primer espacio permanente enfocado a difundir el patrimonio natural de Chile.
«El CCLM es una institución cultural de referencia en el corazón cívico de Chile, con una destacada trayectoria en la difusión del conocimiento, las artes y las ciencias. Su capacidad comprobada para generar experiencias educativas y culturales significativas —mediante una galería de acceso público y la realización de eventos de alto nivel accesibles a toda la ciudadanía— lo convierte en un aliado ideal para fortalecer la puesta en valor del patrimonio natural y cultural del país», resalta Francisco Solís Germani, director del Proyecto Patagonia Chilena de The Pew Charitable Trusts.
El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) está integrado por 22 países de ambas zonas geográficas, más España y Portugal, además de trece bancos privados de esas regiones. En línea con su compromiso con el desarrollo sostenible y la inversión en cultura, en enero de 2025 se convirtió en el tercer socio estratégico del CCLM. Y al igual que The Pew lo hizo apoyando un contenido específico: la programación del Espacio Lector. CAF, cuya alianza se mantendrá en 2026, también auspició el seminario internacional Cultura y economía, realizado a fines octubre de 2025 en el centro cultural.
En el seminario participaron más de 700 personas, en forma presencial y online, entre empresarios, economistas, representantes de organizaciones internacionales, artistas y
gestores culturales. En dos jornadas de reflexiones y dando a conocer experiencias, la actividad permitió constatar que economía y cultura comparten valores como la confianza, la colaboración, la sostenibilidad y el sentido de propósito, lo que abre insospechadas posibilidades de articulación entre ambos mundos.
Otras fuentes de financiamiento del CCLM son colaboraciones puntuales, pero que le permiten desplegar la calidad de sus equipos humanos, en particular su eje curatorial de Interculturalidad. Un ejemplo son las semanas culturales de otros países organizadas con sus embajadas, en las que se celebran sus culturas. Otro son alianzas como la existente con el Festival Teatro a Mil. Son oportunidades que le permiten al CCLM abrir un enriquecedor diálogo entre dos culturas, participativo y de igual a igual, en línea con una de sus vocaciones. Pero también constituyen otra fuente de recursos, por el valor que tiene la experiencia de sus trabajadoras y trabajadores, además de sus amplios espacios. «Las actividades programáticas que aportan otras instituciones están alineadas con algunos de nuestros ejes curatoriales. Entonces, para estos proyectos discutimos en conjunto el contenido que se exhibirá en las salas que facilitamos, además de poner a disposición a nuestros equipos de producción, comunicaciones, equipo de anfitriones, entre otros», dice Felipe Bascuñán. Se trata de un modelo de gestión similar al que en los dos últimos años permitió organizar dos exhibiciones conmemorativas, Por la línea corre el tren. 140 años de la Empresa de Ferrocarriles del Estado (inaugurada en agosto de 2024) y Reflejos de Chile. Un siglo del Banco Central (abierta en agosto de 2025). Ambos montajes fueron cofinanciados, atrajeron públicos distintos a los que tradicionalmente visitan el CCLM y demostraron que el centro puede articular entendimientos con entidades de la esfera económica, un mundo a veces alejado de la cultura, pero con el que existen múltiples y valiosas intersecciones. •
En el marco del convenio con Teatro a Mil, en 2023 se presentó la ópera Sun & Sea.
The Pew Charitable Trusts
Galería Áreas Protegidas
El biólogo marino y fotógrafo de naturaleza Felipe Toledo (31) llevaba días registrando ranas chilenas. En la laguna del Parque Saval de Valdivia había una buena cantidad de esa especie, «que es la más grande en Latinoamérica y está en peligro de extinción», cuenta. A fines de 2024 estaban en pleno período de apareamiento.
En la laguna también había una familia de martines pescadores. Cuando las aves empezaron a pescar, el macho comenzó a zambullirse muy cerca del fotógrafo. En su sexto lanzamiento pudo captarlo a la perfección. Una imagen asombrosa de un martín pescador emergiendo del agua como un rayo, en una explosión de energía y destellos. Tiempo después, gracias a esa foto Felipe Toledo se convirtió en el primer latinoamericano en obtener el Gran Premio en los Audubon Photography Awards, uno de los galardones más prestigiosos del mundo sobre retratos de naturaleza salvaje.
Un par de semanas tras la premiación, Toledo fue invitado a exponer en el Quinto encuentro nacional de áreas protegidas y comunidades Portal, realizado en octubre de 2025 en el CCLM. Se trata de un espacio que reúne a comunidades, autoridades, académicos y sociedad civil, para dialogar sobre la conservación y fomento de las áreas naturales protegidas. Entre sus impulsores destacan The Pew Charitable Trusts, el Programa Austral Patagonia de la
Universidad Austral de Chile, la Fundación Áreas Protegidas, la Estrategia de Comunidades Portal y el CCLM.
El encuentro es parte de una de las líneas programáticas centrales del CCLM, como es la protección de la naturaleza y el medio ambiente. Es el mismo eje curatorial que alcanzó un hito relevante en 2023, cuando el centro cultural firmó un convenio institucional con The Pew Charitable Trusts, la fundación sin fines de lucro estadounidense orientada a mejorar políticas públicas en esta y otras áreas. Un año después, The Pew comenzó a apoyar formalmente la recién creada Galería Áreas Protegidas, ubicada en el nivel
-1 del CCLM, junto al Programa Austral Patagonia de la Universidad Austral de Chile. Se trata del primer espacio permanente y gratuito de difusión de los ecosistemas naturales que en el país cuentan con algún tipo de protección legal.
Fundada en 1948, The Pew desembarcó en Chile en 2018, luego de que el segundo gobierno de Michelle Bachelet anunció la creación de varias reservas marinas. Aunque por entonces el país era uno de los que menos invertía por hectárea en protección de la naturaleza, sus instituciones fueron consideradas por los directivos de The Pew como con altos estándares de transparencia y su estado de Derecho como consolidado, junto a una sociedad civil fuerte. Desde entonces, por ejemplo, The Pew ha colaborado con el Programa Austral Patagonia de la Universidad Austral para crear la Academia Universitaria Austral, un espacio de formación especializada en gestión efectiva de áreas protegidas en Chile y Latinoamérica. A través de cursos y diplomados, la Academia enseña a proteger los ecosistemas y su biodiversidad, mediante un manejo eficaz de estas áreas, con el objetivo de convertirlas en refugios para el planeta y sus futuras generaciones.
Cuando en 2024 The Pew asumió a su cargo la Galería Áreas Protegidas del CCLM, pudo contar con una vitrina
permanente y con una ubicación inmejorable para dar a conocer y concientizar sobre su labor junto a otros actores en el sur del país.
Así lo explica Francisco Solís Germani, director del Proyecto Patagonia Chilena de The Pew: «A través de esta galería pública y gratuita, buscamos poner en valor la importancia crucial de proteger los ecosistemas terrestres y marinos, así como reconocer el invaluable trabajo de las comunidades, guardaparques, instituciones y científicos que se dedican a la conservación».
La alianza, por un lado, allega recursos que le permitirán al centro cultural solventar al menos uno de sus grandes hitos programáticos durante 2026. Por otro, le permite a The Pew y al propio CCLM contar con un espacio que es complementado por el diálogo interdisciplinario y los vínculos que se articulan durante los encuentros anuales de áreas protegidas y comunidades Portal, entre otros también apoyados por The Pew.
Al hablar durante el Quinto encuentro de áreas protegidas en el CCLM, el biólogo marino y fotógrafo Felipe Toledo pudo exponer su premiada fotografía y explicar cómo logró captar al martín pescador macho, justo cuando emergía del agua en un instante explosivo. Según cuenta Toledo, la experiencia lo dejó meditando, pues tenía claro que no había muchas instancias donde políticos, gente a cargo de parques y divulgadores científicos pudieran hablar sobre el respeto a la naturaleza. «Es muy bueno que en un lugar tan representativo como a los pies de La Moneda se dé un espacio para que actores interesados o relacionados con las áreas protegidas, pero de distintas disciplinas, puedan convivir y dialogar de esa forma», recalca. •
La semana marroquí
El té es la bebida más venerada en Marruecos y en esa nación árabe se considera un regalo de Alá. Por lo mismo, la ceremonia en que se sirve es todo un ritual de cortesía, un gesto de hospitalidad y bienvenida en el que el anfitrión ofrece a sus visitas una infusión de té verde chino, hojas de menta y mucho azúcar. A menudo usando magníficas teteras de alpaca —una aleación de zinc, cobre y níquel—, se sirve sobre vasos decorados con arabescos de vivos colores, alzando el chorro de té hasta un metro de altura, para que la caída produzca espuma. No sobra advertir que rechazar el vaso se considera una afrenta grave. Protagonizada por un hombre con atuendos típicos marroquíes, la escena ocurrió varias veces en el hall central del CCLM, cuando la Embajada del Reino de Marruecos en Chile celebró la quinta versión de la semana de ese país, ubicado en el norte de África, bañado en sus costas por el Mar Mediterráneo en el norte y por el Océano Atlántico en el oeste.
La celebración se desarrolló del 28 de noviembre al 8 de diciembre de 2024, en más de 250 metros cuadrados del centro cultural y se dividió en tres espacios: Exposiciones, Comercialización y Entretenimiento.
Además de la ceremonia del té, el pabellón marroquí incluyó exhibiciones artísticas, talleres, música, cine, artesanía, degustaciones culinarias y productos cosméticos en base al argán, un aceite comestible que se obtiene del árbol del mismo nombre, endémico en Marruecos. También hubo muestras y productos chilenos, pues uno de los objetivos de la colorida actividad fue hacer dialogar a ambas culturas, ofreciendo una fusión de sus prácticas culturales vivas.
«La diplomacia cultural es tan importante como la diplomacia política, porque acerca a los pueblos, acerca las afinidades y el cariño», resalta la embajadora de Marruecos, Kenza El
Ghali. «Trayendo su cultura, el pueblo marroquí se entrega con los brazos abiertos al pueblo de Chile, que también nos acogió con mucho cariño y amor».
En una de las salas de cine del centro cultural se proyectaron durante dos tardes las películas marroquíes Burnot (NourEddine Lakhmari, 2017) y L’orchestre des aveugles (Mohamed Mouftakir, 2014).
Según la embajadora El Ghali, entre las actividades que más llamaron la atención de los visitantes estuvieron el grabado de tatuajes de henna sobre el dorso de las manos, que congregó largas filas de hombres y mujeres, y los talleres de caligrafía árabe, «donde todas las personas salieron con sus nombres escritos en nuestra lengua, fascinados por haber aprendido cómo se pronuncian en árabe».
La «Semana marroquí» es una más de las que el CCLM ha albergado para celebrar diversas efemérides de otros países, que han encontrado en el centro un espacio para mostrar sus culturas y generar diálogos con otras.
Otras naciones, como Dinamarca y la República de Corea, por ejemplo, han desarrollado exposiciones o ciclos de cine en conjunto con el CCLM (ver páginas 440 y 442, respectivamente), valorando la experiencia de sus profesionales, sus instalaciones y su simbolismo como el centro cultural instalado en el corazón de la República. •
Había una vez… en Dinamarca
Ilustraciones para niñas y niños
Cuando Dinamarca fue invadida por la Alemania nazi en abril de 1940, las fuerzas de ocupación prohibieron todos los libros que detallaran las condiciones a las que eran sometidos los daneses. Sin embargo, una pequeña llama de libertad se mantuvo encendida en los muchos textos de literatura infantil publicados por esos días. Con el pretexto de entretener y educar a niñas y niños, las historias reivindicaban a la persona como un ser social y algunas describían la travesía de animales que se rebelaban contra la injusticia y la tiranía. Así, los libros se transformaron en refugios para la infancia danesa en tiempos de opresión y persecuciones.
La literatura infantil danesa durante la invasión nazi (1940-1945) es uno de los siete hitos que contempló la exhibición Había una vez… en Dinamarca: Ilustraciones para niñas y niños, montada en la Galería Cero en noviembre de 2022, gracias al apoyo de la embajada de ese país en Chile. La muestra abarcó desde 1835 hasta 2002 y expuso reproducciones seleccionadas de libros infantiles, creadas por reconocidos artistas para ilustrar el trabajo de escritores famosos, desde Hans Christian Andersen (1805-1875), autor de cuentos de fama internacional como El patito feo, La Sirenita y El soldadito de plomo, en adelante.
A través de obras expuestas en cajas de luz, la muestra dio cuenta de cómo evolucionó la mirada sobre la infancia en la sociedad danesa, hasta convertir a niñas y niños en sujetos de respeto y con capacidad creativa. •
La Antártica: un puente
entre Chile y la República de Corea
En 1988 la República de Corea estableció en la Isla Rey Jorge, en el archipiélago antártico de las Shetland del sur, su única base en el continente helado: la estación permanente de investigación científica Rey Sejong. Este hito permitió al país asiático seguir estrechando sus relaciones con Chile, con el que mantiene vínculos diplomáticos desde 1962.
Ubicada a 1.160 kilómetros de Punta Arenas, la capital de la Región de Magallanes se convirtió en un apoyo logístico esencial para el enclave coreano, distante a más de diecisiete mil kilómetros de su país.
En noviembre de 2022, al cumplirse sesenta años del establecimiento de los lazos diplomáticos entre ambas naciones, el CCLM inauguró la exposición La Antártica: un puente entre Chile y la República de Corea. El montaje, abierto en el Espacio Wiphala del centro cultural, consistió en una selección de registros fotográficos de investigadores chilenos y coreanos en la Antártica y contó con el apoyo del Instituto Antártico de Chile (INACH) y el Instituto de Investigación Polar de Corea (KOPRI).
También para celebrar los 60 años del inicio de las relaciones bilaterales, el CCLM y la Embajada de la República de Corea inauguraron ese mismo mes la semana del cine coreano, con siete filmes contemporáneos, enfocados principalmente en la temática feminista y/o con mujeres como protagonistas. Las cintas se expusieron gratuitamente en la sala de cine del centro cultural, ubicada en el nivel -2. •
EQUIPO Y DIREC— TORIOS
Equipo CCLM
DIRECTORIO
Directora Ejecutiva
Regina Rodríguez Covarrubias
Desarrollo y relaciones institucionales
Felipe Bascuñán Gómez
ÁREA COMERCIAL
Coordinadora Desarrollo y Marketing
Valentina Venegas Castro
Productora de Marketing
Sandra Garfe Boulliet
Vendedora de Tienda
Lucía Salinas Alvarado
COMUNICACIONES
Coordinador Comunicaciones
Sandro Sassi Vergara
Encargada de Marketing Digital
Tania Salinas García
DISEÑO
Directora de Arte
Yvonne Trigueros Blanco
Asistentes de Diseño
Cristóbal Bahamondes Chaud
Raúl Moya Vásquez
Exposiciones
Sofía Epul Berríos
COORDINACIÓN
Raymi Demetrio Cerda
Agustina Fantini Amunátegui
Rolando Báez Báez
CONTENIDOS
Encargada Céline Ferovic Cerda
MUSEOGRAFÍA
Museógrafo Sebastián Tapia Leiva
Asistente Catalina Hernández Hormazábal
PRODUCCIÓN
Productora María Elena del Valle Irarrázaval
Asistente
Rayén Cariman Fuenzalida
Conservación
Anja Stabler
Comunidades
Gabriel Hoecker Gil
INTERCULTURALIDAD Y PARTICIPACIÓN
Coordinadora
Alejandra Cariman Davis
INCLUSIÓN
Coordinador
Bruno Catalán Guerrero
ESPACIO LECTOR
Coordinadora
María Elisa Villanueva Prieto
Karla Eliessetch Foncillas (R)
PRODUCCIÓN
Productora
Asunción Balmaceda Delest
Encargo de Vinculación
Jorge González Meza
MEDIACIÓN
Encargado de Mediación
Pablo Salgado Cordero
Mediadores
Agustín Rolin Manino
Pamela Silva Castillo
Asistente Administrativa
Reginne Daure Allendes
Asistente Dirección
Mariluz Gálvez Paz
Asesoría Jurídica
Camila Ugalde Silva
Juan José Gómez García
Administración y Finanzas
Sandra Sepúlveda Negrón
PRESUPUESTO
Encargada de Finanzas Gisela Bobadilla Navarro
Encargado de Facturación y Cobranza
Andrés Curiqueo Quilaqueo
Analista de Contabiidad y Finanzas
Makarena Saldías Bustos
Cajeras/os de Boletería
Daniel Ávalos Alarcón
Bastián Espinosa Quiroga
Cajeras/os de Boletería Part-time
Romina Salas Rojo
Antonia Moreno Catalán
RECURSOS HUMANOS
Coordinadora de Gestión de Personas
Violeta Feliú Ramírez
Analista de Gestión de Personas
Mauricio Ureta
ADMINISTRACIÓN
Secretaria Ejecutiva
Verónica Barrera Miranda
Encargado de Convenios
Pablo Hernández Mena
SISTEMAS Y SOPORTE INFORMÁTICO
Supervisor Francisco Hidalgo Rocha
Asistente
Angelo Michell Jiménez
MANTENCIÓN Y OPERACIONES
Jefe de Operaciones
Luis Ortega Manzo
Asistentes de Área Técnica
Cristian Hidalgo Pizarro
Daniel Silva Bastías
Asistente de Operaciones
Nelson Patiño Aliaga
Asistente Área Técnica y Operaciones
Pedro Godoy Cerda
Supervisora de Aseo
Carmela González Huinca
Auxiliares de Aseo
Pilar Calfulén Ancaín
Gabriela Fuentes Morales
Reinaldo Sobarzo Lobos
Ruperto Pizarro Madriaga
Susana Sánchez Gálvez
Brayan Morales Pacheco
ANFITRIONES
Jefa de Anfitrionas/es
Jimena Lazcano Chacana
Supervisora de Anfitrionas/es
Victoria Ibaceta Caglieri
Anfitrionas/es
Mario Alcaide Travieso
Nicole Avaria Wachtendorff
Rony Chourio Serrano
Nataly Gallardo Contreras
Claudia Montecinos Madrid
Lorena Matus Soiza
Felipe Pozo Caucoto
Jacqueline Silva Avendaño
Álvaro Pulgar Giraud
Sebastián Romero Pavez
Noelia Godoy Sandoval
Manuel Vergara Flores
Astrid Velandia Prado
Junie Soto Astorga
Luis Aguilera Cáceres
Anfitrionas/es Part-time
Karen González Cifuentes
Tamara Navarrete Higuera
Beatriz Menares Díaz
Andy Flores Ganora
Fernanda Garrido Soto
TIENDA
Directorios
2004 — 2006
Presidente José Weinstein
Vicepresidente Emilio Lamarca
Secretario Alan Trampe
Tesorero Abdullah Ommidvar
Integrantes Javier Etcheberry —2006
José Luis Mardones
Cecilia García-Huidobro
Alberto Dittborn
Gonzalo Díaz —2006
Álvaro Covacevich
Pedro Celedón 2005—
Deja el puesto
Asume el puesto
Asume y deja el puesto
2006 — 2010
Presidenta Paulina Urrutia
Vicepresidente Emilio Lamarca
Secretario Alan Trampe
Tesorero Abdullah Ommidvar
Integrantes Pedro Celedón —2008
Alberto Dittborn —2008
Cecilia García-Huidobro —2009
Rodrigo Ode —2009
José Luis Mardones —2010
Ávaro Covacevich
Gaspar Galaz
Drina Rendic 2009—
2010 — 2014
Presidente Luciano Cruz Coke —2013
Roberto Ampuero 2013—
Vicepresidente Emilio Lamarca —2011
Drina Rendic —2012
Secretario Alan Trampe
Tesorero Abdullah Ommidvar
Integrantes José Luis Mardones —2011
Óscar Guillermo Garretón —2011
Ávaro Covacevich —2012
Gaspar Galaz —2014
Andrés Benítez
Antonia Lehmann
Drina Rendic
2014 — 2018
Presidente Claudia Barattini —2015
Ernesto Ottone 2015—
Apellido —año
Apellido año—
Apellido año—año
María Eliana Arntz 2015— Vicepresidente Germán Guerrero