MARZO 2016 FAMILIAS BENDECIDAS El anhelo de Dios desde un principio es que cada hogar que hay sobre la faz de la tierra, sea lleno de bendición en todo lo que emprendan cada uno de sus integrantes. Son muchísimas las promesas en la Biblia, en las que el Señor menciona a la familia, y las indicaciones y consejos que nos da para que como familias caminemos en bendición. En cierto pasaje, la Biblia nos relata que un día Jacob les dijo a todos los de su casa: Desháganse de todos sus ídolos paganos, purifíquense y pónganse ropas limpias. Ahora vamos a Betel, donde edificaré un altar al Dios que respondió a mis oraciones cuando yo estaba angustiado. Él ha estado conmigo en todos los lugares por donde anduve. Nos señala 3 cosas que debemos enseñar en forma específica a nuestros hijos: 1) Es importantísimo propiciar en nuestra familia un tiempo de limpieza y purificación, de la vida, aunque nuestros hijos sean pequeños, nos hemos ido contaminando y aprendiendo y haciendo nuestras, costumbres, tradiciones y acciones que ofenden a Dios, o hemos adquirido ídolos en nuestro corazón, dando una importancia desmedida, a tal grado, que llega a ocupar el lugar número uno en nuestra mente, en nuestras prioridades, y lo hemos llegado a valorar más allá de lo normal.
2)Reconocer que la fuente de nuestra bendición en todos los sentidos, proviene de Dios, más allá de nuestros esfuerzos personales, de nuestra capacidad, o de la gente que nos haya rodeado, aconsejado o ayudado, pues al final de cuentas, todo ello, incluso las circunstancias mismas son producto de la mano de Dios en nuestra vida, y nuestros hijos deben entenderlo y reconocerlo así, pues de esta manera, ellos buscarán que la presencia de Dios siempre vaya con ellos a cualquier lugar que se muevan. 3) Edificar un altar al Señor, lo que significa mantener una fuerte, estrecha y sincera comunicación con el Señor. Que como familia, le busquemos, que Jesús tenga un lugar prioritario, que podamos platicar con Él y que en ese dialogo lo mismo podamos externarle nuestras inquietudes, sueños y metas, como también escucharle para entender Su voluntad e indicaciones para nuestra vida, no precisamente un espacio físico, sino el tiempo para dedicarlo a Él para sea el número 1. Permítele e Dios bendecir a tu familia, eso depende de ti. ¿Te animas? Por: Gilberto Rocha