Comandando con firmeza, sirviendo con lealtad: es el espíritu de nuestras
Fuerzas Armadas
En su edición N.º 77, Comando en Acción pone la mirada en los avances tecnológicos en el mundo, y su aplicación estratégica en el campo militar.
Hace un recorrido analítico por la transformación de la guerra en la era digital, donde el dominio del ciberespacio, la automatización de sistemas de combate, el empleo de inteligencia artificial, los sistemas no tripulados (UAVs) y los entornos virtuales de simulación han cambiado radicalmente la forma de planificar y ejecutar operaciones militares, aumentando la precisión, la anticipación y la capacidad de respuesta de las Fuerzas Armadas.
En el plano local, se resalta el rol determinante del CCFFAA en su lucha constante contra dos de las economías criminales más extendidas y violentas del país: la minería ilegal y el narcotráfico.
Ambas actividades delictivas que generan violencia armada, corrupción institucional y degradación ambiental. En ese contexto, el Comando Unificado Pataz (CUPAZ), creado para enfrentar estos flagelos en una de las zonas más convulsionadas de la región La Libertad, ha logrado consolidar avances significativos en la recuperación del control territorial. Las operaciones recientes — Armagedón I y II, Apocalipsis y Yanahuma— no solo han desarticulado redes criminales y destruido infraestructura ilegal, sino que también han permitido restablecer condiciones básicas de seguridad y la presencia del Estado.
Coronel EP Nerio Gálvez Ñahuis
Jefe de la Oficina de Prensa e Imagen Institucional
Asimismo, esta publicación incluye una sección especializada sobre a los doce Comandos Operacionales y Especial, órganos ejecutores del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Estos distribuidos estratégicamente a lo largo y ancho del territorio nacional, cumplen un rol esencial en la defensa de la soberanía, el control del orden interno, el apoyo al desarrollo nacional, la respuesta ante desastres naturales y la participación en política exterior. A través de un análisis detallado de sus principales acciones durante el primer semestre del año, se podrá conocer la amplitud de sus responsabilidades, los desafíos operativos en cada región y los logros alcanzados en el marco de su misión constitucional.
Finalmente, en este escenario desafiante, marcado por amenazas persistentes como los remanentes del terrorismo, el crimen organizado y la violencia en zonas críticas del país, resulta fundamental reconocer la firme y continua labor de nuestra institución, cuya conducción estratégica de las operaciones militares conjuntas —en estrecha coordinación con la Policía Nacional y otros sectores del Estado— contribuye decisivamente al restablecimiento del orden interno y a la creación de condiciones de seguridad que impulsan el desarrollo nacional y fortalecen la paz social. Así, nuestras Fuerzas Armadas avanzan con determinación, integrando tecnología, estrategia y vocación de servicio en defensa de la patria y la seguridad de todos los peruanos.
ÍNDICE
El Perú despega hacia una era espacial
Triple frontera amazónica
Pataz: no hay desafío demasiado grande cuando se trata de Perú
El Ejército del Futuro
El auge de los drones en la guerra contra
Exoesqueletos militares
Sistema integral de comunicaciones conjuntas
En primera línea de respuesta ante desastres
Disuasión de la paz
Goma bajo fuego: el desafío de los cascos azules frente al M23
Operaciones en terrenos hostiles
Cenepa: cuando el pueblo abraza a sus soldados
Comandos operacionales en acción
Geopolítica en el siglo XXI: el Perú en el nuevo orden mundial
Ucrania la guerra que definirá el siglo XXI
Hacia un futuro sostenible
Rol estratégico del Comando Conjunto en la defensa interna del Perú
Nuestra victoria es tu salud: campañas cívicas multisectoriales
el perú despega hacia la era espacial
General del Aire Carlos Chávez Cateriano, Comandante General de la FAP
El Perú está a punto de dar un salto sin precedentes en el ámbito aeroespacial. Una base aérea en el norte del país se perfila en un pilar estratégico para uno de los proyectos más ambiciosos: un puerto espacial. Impulsado por la Fuerza Aérea del Perú.
Con la aprobación del Plan Plurianual del sector Defensa al 2026, el Ministerio de Defensa y la Fuerza Aérea del Perú han oficializado la construcción de un puerto espacial en una base aérea en el norte, que abre las puertas a colaboraciones internacionales, incluyendo potenciales alianzas con la NASA, y posiciona al país como un actor clave en la industria aeroespacial de América Latina. El norte no solo verá despegar cohetes, sino también el futuro tecnológico del Perú desde su privilegiada ubicación geográfica.
Todo comenzó el 15 de febrero de 2023, cuando la Fuerza Aérea del Perú (FAP) dio un paso audaz con dirección al cielo de Quiñones. A través de una carta oficial dirigida a la General Laura Richardson, Comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, en ese entonces, Perú lanzó una propuesta que podría cambiar su historia: que expertos técnicos estadounidenses evalúen las bases aéreas peruanas como posibles sedes para puertos espaciales.
Esta iniciativa, más que una simple exploración técnica, marcó el inicio de un ambicioso proyecto. Tras una serie de visitas a las bases propuestas por la FAP, durante varios meses, expertos estadounidenses analizaron diversos factores como el acceso por mar, la cercanía a universidades e industrias, el clima, la seguridad
con miras a desarrollarlo en alianza directa con Estados Unidos, que
ya
ha sido reconocido como socio estratégico en este ambicioso plan espacial.
y la baja densidad poblacional en las zonas donde se podrían realizar los lanzamientos.
Con la cooperación internacional como pilar, la FAP no solo buscaba fortalecer sus capacidades, sino también abrir las puertas a una nueva era de desarrollo espacial en América Latina, con la ventaja que la proximidad a la línea ecuatorial convierte a la base aérea El Pato, en un lugar óptimo para realizar lanzamientos más eficientes, que requieren menos combustible.
¿Qué papel juega el estudio no técnico en el sueño espacial peruano?
En marzo de 2025, una delegación estadounidense regresó al país para realizar una evaluación más detallada, conocida como estudio “no técnico”, que incluye aspectos sociales, culturales y académicos. El resultado de este estudio será entregado oficialmente a la FAP.
Este análisis no representa ningún gasto para el Perú, ya que será financiado por el gobierno de Estados Unidos a través de la empresa Aerospace Corporation. La cooperación se formalizó en una nota diplomática enviada por la embajada estadounidense en septiembre de 2024.
Además, como parte del fortalecimiento de la relación bilateral, oficiales peruanos de la FAP participaron en un programa de liderazgo en EE.UU., donde aprendieron sobre política espacial, operación de puertos espaciales y tecnologías relacionadas del 26 de marzo al 14 de abril de 2025.
Dado este impulso y apoyo internacional, la FAP, con respaldo del Ministerio de Defensa, decidió en marzo de 2025 retirar el proyecto del sistema nacional de inversión pública (IMIAPP), con miras a desarrollarlo en alianza directa con Estados Unidos, que ya ha sido reconocido como socio estratégico en este ambicioso plan espacial.
Estados Unidos y Perú continúan conversaciones de cooperación espacial. Embajada de los Estados Unidos en Perú.
Actualmente, el Comando Espacial y Ciberespacial de la FAP viene gestionando reuniones de trabajo con representantes de los diferentes ministerios del gobierno a fin de que contribuyan con información para el estudio no técnico, así como para que se involucren en dicho desarrollo para el país en los próximos años.
Hito como antesala al Puerto Espacial
En noviembre de 2022, la Fuerza Aérea del Perú (FAP) ya había logrado un paso importante en su desarrollo espacial al crear el Centro de Operaciones Espaciales, que pasó a formar parte del Comando de Control Aeroespacial.
Esta dependencia interna en la organización de la FAP fue resultado de los estudios realizados por un comité especial de ocho oficiales FAP, quienes recomendaron formar una organización dedicada a este ámbito. Como parte de su estrategia, se definió la necesidad de desarrollar capacidades espaciales, impulsando el proyecto de inversión “puerto espacial” bajo la modalidad de proyectos en activos del sector Defensa.
Pero, ¿qué es exactamente un puerto espacial y por qué es tan importante?
Un puerto espacial o spaceport es una infraestructura que permite lanzar vehículos al espacio, ya sea para poner satélites en órbita alrededor de la Tierra (vuelos orbitales), o para transportar personas en vuelos suborbitales, es decir, que cruzan grandes distancias a gran velocidad sin completar una vuelta al planeta. ¿Te imaginas llegar a otro continente en cuestión de minutos? Esto podría ser posible desde el norte de nuestro país. Es como subirse a una pista de despegue que ya te da impulso natural hacia el espacio, gracias a su ubicación geográfica.
El spaceport peruano contará con plataformas en tierra para el lanzamiento de cohetes, un centro de control (al mejor estilo de las películas espaciales), hangares para preparar y ensamblar las naves, áreas de validación y pistas de despegue, todo en una zona despejada y alejada de zonas pobladas para garantizar la seguridad.
¿Y para qué servirá todo esto?
Principalmente para enviar satélites propios, lo que le dará al país autonomía en áreas claves como observación satelital, comunicaciones, investigación científica, seguridad y defensa. Pero eso no es todo. Este puerto también podrá ofrecer servicios a otros países que busquen lanzar sus misiones desde una ubicación estratégica como la nuestra. Y sí, también está pensado para abrir las puertas al turismo espacial.
Los beneficios serán enormes:
• Para las ciudades del norte del Perú, por el desarrollo de infraestructura, vías de acceso y atracción de turistas.
• Para la región, que se convertiría en un centro estratégico de transporte espacial en Sudamérica.
• Para los jóvenes, científicos, ingenieros y estudiantes, porque se abrirán nuevas oportunidades en investigación, tecnología, educación y empleo especializado.
• Para el estado peruano, independencia en operaciones espaciales, beneficiando la educación, la investigación, la seguridad y la defensa nacional
• Para el turismo espacial, transporte de pasajeros a otros continentes en menor tiempo
• Y para todos los peruanos, porque contar con nuestro propio puerto espacial significa independencia tecnológica, soberanía y progreso.
El proyecto se ejecutará bajo el esquema de Cesión de Uso, donde una empresa privada asumirá la construcción y operación del Puerto Espacial dentro de la Base Aérea, durante 20 años.
Finalmente, en nuestra Institución existe personal calificado en sistemas espaciales, operaciones espaciales, en escuelas de formación extranjeras, maestrías, programas de especialización y expertos operadores satelitales, quienes vienen desarrollando un programa de entrenamiento anual que garantizan una base para proyectos de esta magnitud.
¡Arriba siempre arriba, hasta las estrellas!
Este puerto también podrá ofrecer servicios a otros países que busquen lanzar sus misiones desde una ubicación estratégica como la nuestra.
Visita de expertos estadounidenses para explorar colaboraciones con la FAP. La visita se dio en el marco de las aspiraciones para desarrollar un futuro puerto espacial. Embajada de los Estados Unidos en Perú.
Julio 2025 / 9
el auge de los DRONES en la guerra contra el crimen organizado en América Latina
Ingeniero Oscar Orihuela - Gerente General de TACTICOM
Desde las selvas del Amazonas hasta los barrios más densamente poblados de Lima o Caracas, los drones se han convertido en el nuevo “ojo en el cielo” de las Fuerzas Armadas y la Policía Naciona. Con capacidades antes reservadas a potencias militares, América Latina adopta estos sistemas como herramientas clave para enfrentar amenazas transnacionales y redefinir el control territorial.
Durante décadas, el combate contra el narcotráfico, el contrabando y los grupos armados ilegales en América Latina ha enfrentado obstáculos monumentales: geografías extremas, rutas clandestinas en constante mutación y adversarios que emplean tecnología cada vez más sofisticada. En este escenario, los vehículos aéreos no tripulados (UAV, por sus siglas en inglés), más conocidos como drones, han dejado de ser una innovación extranjera para convertirse en herramientas estratégicas de uso
cotidiano por parte de las fuerzas armadas, cuerpos policiales y agencias de inteligencia de la región.
Los drones utilizados en América del Sur se benefician hoy de tecnologías emergentes como el análisis de datos mediante inteligencia
artificial, sensores multiespectrales para detectar cultivos ilícitos, sistemas de navegación autónoma y enlaces satelitales que permiten la transmisión de datos en tiempo real. Estas capacidades han resultado especialmente útiles en países como Colombia, Perú y Bolivia, donde las fuerzas de seguridad enfrentan a organizaciones narcotraficantes que operan en zonas de difícil acceso y con escasa presencia estatal.
En Colombia, los drones han sido fundamentales para el monitoreo de cultivos ilegales de coca, la localización de laboratorios clandestinos y el seguimiento de movimientos sospechosos en áreas rurales. En Perú, se han desplegado UAVs para vigilar zonas del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), región conocida por la producción de hoja de coca y la presencia de remanentes de grupos armados, así como en la región del Putumayo, en la frontera con Colombia, una nueva zona de atención prioritaria. Bolivia también ha comenzado a invertir en drones para reforzar la vigilancia aérea sobre el Chapare y otras zonas estratégicas.
El uso efectivo de estos drones requiere no solo plataformas aéreas avanzadas, sino también sistemas de gestión de la información que recolectan. En este sentido, diversas
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soluciones de software están siendo integradas para procesar, analizar y distribuir el video y la inteligencia obtenida por los UAVs. Entre ellas destaca el software VUDO (Video Unified Drone Operations), que permite gestionar de forma centralizada la información captada por múltiples drones, integrando video en tiempo real, herramientas de análisis automático y capacidades de colaboración remota entre unidades. En Perú, la implementación de VUDO es apoyada por la empresa local Taticom, que proporciona soporte técnico y asesoramiento operativo.
Los drones utilizados en América del Sur... han resultado especialmente útiles en países como Colombia, Perú y Bolivia, donde
las fuerzas deL
ORDEN enfrentan a organizaciones
narcotraficantes que operan en zonas de difícil acceso.
Aunque VUDO no es el único sistema de su tipo, representa un avance importante hacia la profesionalización de las operaciones de vigilancia aérea, especialmente en entornos donde la información en tiempo real puede marcar la diferencia entre una misión exitosa y una fallida. Su arquitectura permite integrar drones de diferentes fabricantes, facilitando la interoperabilidad entre fuerzas armadas, policía nacional y agencias de inteligencia.
Dron de vigilancia que puede ser utilizado en diversas condiciones ambientales y operativas.
Monitoreo de campo en tiempo real
El futuro del uso de drones en operaciones antinarcóticos apunta hacia una mayor automatización y coordinación multisensorial. Se están desarrollando drones capaces de operar en enjambres, compartir datos entre sí de manera autónoma y responder a eventos detectados mediante algoritmos de aprendizaje automático. Estas tecnologías, combinadas con el uso de energías renovables y nuevas formas de camuflaje térmico y visual, permitirán extender la duración y el alcance de las misiones sin comprometer la seguridad de las fuerzas operativas.
En países como Argentina y Chile, estos dispositivos ya son utilizados por fuerzas especiales para operaciones en barrios de alta peligrosidad. Según un reporte de la Red de Inteligencia Criminal del Cono Sur, el uso de drones ha reducido en un 35% las bajas en operativos urbanos desde 2021.
Conclusión
Los drones han transformado el panorama operativo de las Fuerzas Armadas y las agencias de seguridad en América Latina. Desde microdrones de reconocimiento hasta plataformas estratégicas de largo alcance, estas herramientas tecnológicas están jugando un papel clave en la detección, vigilancia y combate de actividades ilícitas como el narcotráfico. Su integración con software avanzado como VUDO mejora significativamente la eficiencia del análisis y la distribución de información crítica. A medida que estas tecnologías se perfeccionan, es fundamental que los países de la región continúen invirtiendo en capacitación, interoperabilidad y ciberseguridad para aprovechar todo el potencial de los UAVs en la protección de su soberanía y bienestar ciudadano.
Lejos de ser un lujo tecnológico, los drones representan hoy una herramienta crítica para sostener la seguridad interna y el control territorial en América Latina. Frente a amenazas
cada vez más complejas y dinámicas, su presencia en el cielo ya es sinónimo de inteligencia, precisión y disuasión. El dron no solo ve, también guía y protege. Y en la guerra asimétrica que se libra contra el crimen organizado, esa capacidad puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.
es fundamental que los países de la región continúen invirtiendo en capacitación, interoperabilidad y ciberseguridad para aprovechar todo el potencial de los UAV´s en la protección de su soberanía y bienestar ciudadano.
Desde el puesto de comando, se visualiza las imagenes que capta el dron
EXOESQUELETOS MILITARES
la revolución tecnológica que potencia al soldado del futuro
Coronel FAP Oswal Sigüeñas Alvarado
Peleamos con millones para fecundar y existir, peleamos con millones para vivir y ser competitivos hasta la hora final.”
Rosario Lino
La tecnología de exoesqueletos militares está transformando radicalmente la manera en que los soldados enfrentan el combate. Más allá de la ciencia ficción, estos dispositivos robóticos son una realidad que promete mejorar el rendimiento físico, la seguridad y la supervivencia de los efectivos en el campo de batalla, especialmente en escenarios complejos como el combate urbano, donde el riesgo es elevado y la velocidad en la toma de decisiones resulta crucial (Ballenilla y García, 2018).
Un exoesqueleto militar es una estructura externa que se ajusta al cuerpo del soldado para amplificar su fuerza, resistencia, movilidad y agilidad. Equipados con actuadores, sensores avanzados y materiales ligeros como la fibra de carbono, estos trajes robóticos permiten realizar tareas físicamente exigentes con mayor facilidad, transportando cargas pesadas sin fatiga y reduciendo el riesgo de lesiones musculares y óseas.
Fuerza, resistencia y movilidad al máximo nivel Uno de los principales beneficios es la mejora de la fuerza y resistencia física. Los soldados pueden cargar munición, equipo y suministros por largas distancias sin agotarse, lo que incrementa su eficiencia y concentración durante las misiones. Además, estos sistemas reducen la tensión sobre músculos y articulaciones, lo que permite mantener el rendimiento físico durante periodos prolongados.
Lejos de convertir al soldado en una máquina invencible, los exoesqueletos requieren entrenamiento y una integración táctica adecuada. Su verdadero valor reside en la forma en que optimizan las capacidades humanas sin reemplazarlas, combinando la fuerza del cuerpo con la precisión de la robótica.
La movilidad también se ve enormemente potenciada. Gracias a sus articulaciones mecánicas y su diseño ergonómico, los exoesqueletos facilitan el desplazamiento rápido en terrenos irregulares, escalar obstáculos o moverse en espacios reducidos. Esto resulta vital en situaciones de combate vertiginoso e impredecible.
Más allá del combate: versatilidad táctica
Aunque su diseño responde principalmente a fines militares, los exoesqueletos tienen aplicaciones más amplias: operaciones logísticas, rescate en desastres y rehabilitación médica, entre otras. Su adaptabilidad y personalización —ajustándose al tamaño y necesidades de cada usuario— los convierten en una herramienta versátil para enfrentar diversos desafíos operativos.
Su verdadero
valor
reside en la forma en que optimizan las capacidades humanas sin reemplazarlas, combinando la fuerza del cuerpo con la precisión de la robótica.
Estos dispositivos requieren energía para funcionar, generalmente proporcionada por baterías recargables. Actualmente, se investiga cómo hacerlas más ligeras, eficientes y duraderas para mantener la operatividad durante más tiempo sin comprometer la movilidad del usuario.
Conciencia situacional y ciberseguridad
Protección inteligente para un entorno hostil
La seguridad del soldado es otro de los pilares de esta tecnología. Algunos exoesqueletos incluyen blindaje contra impactos balísticos, metralla o explosiones. Otros incorporan sistemas de filtración para amenazas químicas o biológicas, así como control de temperatura interna. Esta protección integral permite al soldado operar en condiciones extremas con un riesgo significativamente menor.
En la actualidad, varias fuerzas armadas ya han comenzado a probar estos trajes en operaciones reales, evidenciando su efectividad en el terreno. De hecho, se estima que en el ejército estadounidense habrá diez armas autónomas por cada humano para el 2023, lo que evidencia la creciente integración de la robótica en el campo militar (Sánchez, 2023).
Interfaz hombre-máquina: una conexión vital
La conciencia del entorno es clave para el éxito de la misión. Por ello, muchos exoesqueletos incorporan sensores, cámaras y sistemas de comunicación integrados que permiten acceder a información en tiempo real. A través de visores de realidad aumentada, los soldados pueden visualizar mapas, objetivos y datos tácticos directamente en su campo de visión, mejorando su capacidad de reacción y coordinación en medio del caos del combate.
Para que el exoesqueleto sea una extensión natural del cuerpo, es fundamental que el sistema interprete con precisión las intenciones del usuario. Sensores inteligentes y sistemas de retroalimentación permiten que el traje responda en tiempo real a cada movimiento. Esta interfaz fluida minimiza la curva de aprendizaje y permite al soldado operar de forma instintiva, con rapidez y precisión.
Sin embargo, como toda tecnología avanzada, los exoesqueletos son vulnerables a ciberamenazas. Por eso, se implementan fuertes protocolos de ciberseguridad para proteger la integridad de los sistemas, evitando que puedan ser saboteados o hackeados por el enemigo.
Un futuro cada vez más presente
La inteligencia artificial y la robótica ya están redefiniendo la guerra moderna. En conflictos como el de Ucrania y Rusia, los drones autónomos han demostrado su valor táctico adaptándose a defensas y mejorando la precisión (Torrico, 2024). En este contexto, los exoesqueletos militares se perfilan como un pilar fundamental en los ejércitos del futuro.
Con su capacidad para aumentar la fuerza, movilidad, resistencia, protección y percepción
situacional, estos trajes robóticos no solo potencian al soldado, sino que salvan vidas y elevan las probabilidades de éxito en las misiones. A medida que esta tecnología madura, su incorporación será clave para conformar unidades militares más eficientes, versátiles y resilientes frente a los desafíos del siglo XXI.
los exoesqueletos tienen aplicaciones más amplias: operaciones logísticas, rescate en desastres y rehabilitación médica, entre otras.
sistema integral de Comunicaciones conjuntas
Viceministro de Políticas para la Defensa (MINDEF)
César Torres Vega
/ Comando en acción
La Guerra Centrada en Redes, conocida en inglés como Network Centric Warfare (NCW), se basa en conectar y coordinar todos los elementos del poder militar a través de redes de información. El objetivo es mejorar el conocimiento de lo que ocurre en el campo de batalla, tomar mejores decisiones y actuar con mayor eficacia. Entre sus principales beneficios están el intercambio rápido y preciso de información, menos errores, y un uso más eficiente de las fuerzas. Esto permite aumentar el poder de ataque, mejorar las posibilidades de supervivencia y tener una ventaja clara en cuanto a la información disponible.
El NCW representa un modelo que permite ejecutar operaciones y acciones militares más ágiles, precisas y basadas en el control de la información como recurso estratégico fundamental, aprovechando el empleo de tecnología avanzada y sistemas interconectados para completar el ciclo OODA con velocidad y precisión en la toma y ejecución de decisiones, lo que permite mantener una ventaja competitiva. Uno de los principios fundamentales de NCW es interrumpir el ciclo OODA del adversario (Révay, Líška, 2023).
La Guerra Centrada en Redes (NCW), es un modelo que permite ejecutar operaciones militares de forma más ágil, precisa y eficiente, al considerar la información como un recurso estratégico clave. Este enfoque se basa en el uso de tecnología avanzada y sistemas interconectados para completar con mayor rapidez y exactitud el ciclo OODA (Observar,
Orientar, Decidir y Actuar), lo que otorga una ventaja competitiva decisiva. Uno de sus principios fundamentales es precisamente interrumpir el ciclo OODA del adversario (Révay, Líška, 2023).
La Guerra Centrada en Redes no es solo un cambio tecnológico, sino también doctrinal y organizacional, que permite al comandante ejercer el comando, control y comunicaciones (C3) de una manera más eficaz, a través de la conectividad segura en tiempo real de las unidades y plataformas militares, la conciencia situacional compartida de todos los actores relevantes que mejora la comprensión del entorno operacional, la toma de decisiones descentralizada más rápidas y multinivel, y la sincronización de operaciones para el accionar conjunto de manera más coordinada que permite tener una visión común del campo de batalla.
Habiendo ya pasado más de tres décadas desde que se empezó a hablar de este concepto, representa un gran desafío para las operaciones conjuntas, en vista que exige infraestructuras de información con redes interoperables e inteligentes diseñadas bajo un concepto integral y sistémico, implementados con sistemas de comunicaciones e información, data link, ATC e IFF con estándares y protocolos compatibles con la capacidad de operar en ambientes de alta interferencia electromagnética, con riesgos de saturación de información y presencia de ciberamenazas. Sin embargo, operar una NCW no significa dejar la batalla en manos de la red ni de depender de herramientas automatizadas, sino de explotar la información para maximizar el poder de combate (Alberts, Garstka, & Stein,2000).
Ante este escenario, se propone como alternativa el diseño de un “Sistema Integral de Comunicaciones Conjunta”, conformado por Julio 2025 /
tres redes interoperables que operen como un verdadero “sistema nervioso digital”. Este sistema tendría como objetivo integrar de manera eficiente los medios y plataformas de los diferentes componentes del poder militar en todos los dominios de combate, con el fin de obtener una ventaja decisiva en el desarrollo de operaciones conjuntas.
1. La Red Dorsal Multidominio Inalámbrica (RDMI), para integrar los enlaces aire/ aire, aire/tierra y aire/mar entre vectores y sensores bajo el concepto de gestión de redes inteligentes, teniendo como base el empleo de los sistemas Data Link.
2. Red Dorsal Multidominio Satelital (RDMS), para integrar los enlaces espacio, aire/ tierra/mar, a través de plataformas de sistemas satelitales.
3. Red Dorsal Multidominio Fibra Óptica (RDMFO), para integrar los enlaces tierra/tierra, mar/mar, mar/ aire, mediante el empleo de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO).
La Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO) se convierte en la infraestructura tecnológica base del Sistema Integral de Comunicaciones Conjunta (backbone), a través del diseño e implementación de la “Intranet del sector Defensa”.
La “Intranet del sector Defensa” es una red cerrada, cifrada y exclusiva que permitirá la interconexión de las unidades y dependencias del Sector Defensa a nivel Nacional empleando la RDNFO, con la finalidad de fortalecer y garantizar el intercambio de información estratégica relacionada a la Defensa Nacional en forma
Este sistema tendría como objetivo integrar de manera eficiente los medios y plataformas de los diferentes componentes del poder militar en todos los dominios de combate...
segura y oportuna, constituyéndose como la infraestructura tecnológica principal de comunicaciones del sector, destinado prioritariamente a brindar el soporte a las operaciones y acciones militares mediante el empleo de Sistema de Comando y Control, así como la interconexión de los medios del Sistema de Vigilancia y Protección Amazónico y Nacional (SIVAN – SIPAN). Del total de capacidades de la Intranet del Sector Defensa, un 80 % estará destinado a la conducción de operaciones y acciones conjuntas, mientras que el 20 % se enfocará en el soporte de sistemas administrativos.
Un paso clave para hacer realidad este sistema ha sido la suscripción del Convenio Específico
de Cooperación Interinstitucional entre el Ministerio de Defensa (MINDEF) y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), firmada el 13 de mayo de 2025. Este acuerdo establece, entre sus objetivos principales, la colaboración para poner en funcionamiento la “Intranet del sector Defensa”.
Mediante el convenio específico, el MTC, a través del Programa Nacional de Telecomunicaciones (PRONATEL), proporcionará al MINDEF el ancho de banda necesario para implementar la “Intranet del sector Defensa” y garantizará su conexión a la RDNFO. El MINDEF, a través del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y las Instituciones Armadas, proporcionará la protección ante amenazas y riesgos cibernéticos que afecten a la seguridad de la RDNFO a través de sus componentes de Ciberdefensa, en el marco de la Ley N° 30999, Ley de Ciberdefensa, y su reglamento. La suscripción de este convenio se convierte en un ejemplo de la unión de esfuerzos y capacidades intersectoriales para fortalecer y garantizar la seguridad y desarrollo nacional.
La Guerra Centrada en Redes no es solo un cambio tecnológico, sino también doctrinal y organizacional, que permite al Comandante ejercer el Comando, Control y Comunicaciones (C3) de una manera más eficaZ
“Estábamos rodeados de agua por todos lados. El río se había salido y no sabíamos qué hacer. Sólo lloraba de miedo”, recuerda una pequeña, mientras ve perderse sus juguetes entre el agua empozada a las afueras de su vivienda. Las lluvias no dieron tregua en el primer semestre del año. En muchas regiones del país, los desbordes de ríos, deslizamientos y huaicos dejaron tras de sí muerte, dolor y pérdida.
Moviendo piedras, rescatando a personas atrapadas, instalando carpas y repartiendo agua y alimentos, van activos los miembros de las Fuerzas Armadas con sus equipos de protección personal, para realizar trabajos de Gestión del Riesgo de Desastres (GRD). Su oportuno y rápido accionar ha sido vital para mitigar el impacto de estos fenómenos naturales.
Durante días, el cielo sobre Juliaca parecía haberse quebrado en llanto. Las calles se convirtieron en ríos, y el miedo se instaló en los rostros de los más vulnerables. Fue entonces cuando llegaron. En esa madrugada helada de finales de enero, los soldados evacuaron a niños, ancianos y madres con bebés. Repartieron frazadas, alimentos y palabras de consuelo. El agua seguía cayendo, pero ya no estaban solos.
Las precipitaciones también se intensificaron en varias zonas del VRAEM, como la localidad de Pichari, generando preocupación entre los pobladores por el posible desborde de ríos y aniegos. Ante esta situación, efectivos militares del Comando Especial VRAEM actuaron con prontitud, rellenando y colocando sacos terreros alrededor de las cunetas, canales de evacuación y en puntos críticos cercanos al río más próximo. Con estas labores, se reforzaron las defensas en la zona y se logró contener el aumento del caudal, evitando afectaciones mayores a viviendas, vías de acceso y áreas de cultivo.
El empleo de maquinaria pesada también fue clave para una respuesta rápida y efectiva ante las situaciones de emergencia. Gracias al uso de camiones volquete, cargadores frontales y otros equipos especializados, el personal militar brindó un valioso apoyo en las labores de limpieza y rehabilitación. Las calles afectadas por deslizamientos y fuertes lluvias fueron despejadas del lodo, piedras y escombros arrastrados, permitiendo restablecer el tránsito vehicular y peatonal, así como reducir el riesgo para la población.
En la comunidad de Wawico, en Amazonas, un deslizamiento interrumpió la vía que conecta con Túpac Amaru II, dejando aisladas a decenas de familias. El daño fue severo: viviendas agrietadas, caminos bloqueados y temor creciente entre los pobladores. Sin demora, el Comando Operacional del Norte desplegó a su personal al lugar de la emergencia, evacuaron a los más vulnerables, aseguraron las zonas de riesgo y comenzaron las labores para rehabilitar el tránsito.
Las intensas lluvias afectaron varias infraestructuras educativas. Sin embargo, las FF. AA., con el firme compromiso que tienen con la educación y las jóvenes generaciones, se desplazaron a los diferentes colegios perjudicados, como fue el caso de la I.E. N° 70549 en Juliaca, donde realizaron labores de desfogue del agua estancada y mantenimiento de las estructuras.
El pongo de Mainique, en Cusco, también se convirtió en un escenario de emergencia. Tras el aumento de su caudal, sus turbulentas aguas provocaron el naufragio de una embarcación. Inmediatamente, personal del Comando Especial VRAEM, en trabajo coordinado con la Policía Nacional, Indeci y el municipio local, realizaron la búsqueda de los pasajeros. Tras una intensa labor, salvaron la vida de 18 personas. Lamentablemente, una persona fue hallada sin vida.
Los desastres no solo son ocasionados por fenómenos naturales. Un claro ejemplo fue el colapso del techo de un centro comercial en Trujillo. Ante ello, el equipo USAR Grau de la Marina de Guerra del Perú, acreditado bajo estándares internacionales para realizar trabajos de búsqueda y rescate en el nivel urbano liviano, puso a prueba todas sus capacidades, contribuyendo a agilizar la búsqueda de las víctimas y asegurando las estructuras comprometidas.
Otro evento que mantuvo en vilo al país entero fue el rescate de un menor de 1 año, que cayó a un pozo tubular de 10 metros en la localidad de Orellana en Loreto. Personal militar especializado del Comando Operacional del Ucayali contribuyó significativamente en este exitoso rescate.
El reporte de todos estos eventos y la respuesta dada por las FF.AA. son constantemente reportados al Jefe del Comando Conjunto de las FF.AA., General de Ejército David Ojeda Parra. Desde el puesto de comando, toma contacto con los diferentes comandos operacionales y especiales, los cuales brindan detalles de sus acciones y operaciones militares.
Conscientes de la importancia de estar altamente capacitados, los efectivos de las FF.AA. son constantemente entrenados para dar respuesta a las emergencias y desastres. En la imagen, Participantes militares y del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú en el primer “Curso de Combatientes de Incendios Forestales”.
Su alto entrenamiento en GRD es indudable. Así lo demostraron en un simulacro de emergencia realizado en el Fuerte Hoyos, en el Rímac. Los equipos USAR Bolognesi, Grau y Quiñones demostraron su alto nivel de entrenamiento en rescate de personas en estructuras colapsadas, espacios confinados y operaciones con cuerdas. Saben que cada segundo cuenta cuando una vida está atrapada entre los escombros.
En la encrucijada de Perú, Brasil y Colombia, la selva se ha convertido en terreno fértil para el crimen organizado. La Fuerza de Tarea Unificada Mariscal Ramón Castilla irrumpe como la esperanza militar frente a un entorno controlado por el narcotráfico y la ilegalidad.
Triple frontera amazónica: el paraíso de las mafias y la respuesta del Estado peruano
Coronel EP César A. Aguilar Pawelczyk
En medio del esplendor natural de la Amazonía sudamericana, un conflicto silencioso y complejo se libra día a día. La llamada triple frontera —donde convergen Perú, Brasil y Colombia— no solo es un enclave geográfico de belleza inigualable, sino también un espacio estratégico que se ha transformado en una zona gris, ideal para el crecimiento y consolidación de organizaciones delictivas transnacionales.
El paraíso de las economías ilícitas
En áreas donde la presencia del Estado es intermitente y la institucionalidad débil, las bandas criminales brasileñas, narcotraficantes colombianos y clanes peruanos han encontrado las condiciones ideales para prosperar. La provincia de Mariscal Ramón Castilla, al norte de Loreto, encarna esta realidad. Con más de 37 mil kilómetros cuadrados de territorio selvático y poco más de 60 mil habitantes, la región es majestuosa y diversa, pero también vulnerable.
Localidades como Caballococha, Santa Rosa o Cushillococha apenas logran despegar en desarrollo frente a sus vecinos fronterizos
Leticia (Colombia) y Tabatinga (Brasil), que han experimentado un auge económico.
En este contexto, las organizaciones del narcotráfico han extendido sus tentáculos con precisión quirúrgica. Los ríos Alto Atacuari, Loretoyacu y Cotuhe han sido transformados en corredores logísticos naturales para el transporte de droga, madera talada ilegalmente y oro extraído con métodos depredadores. Comunidades nativas, muchas de ellas de la etnia Ticuna, han sido arrastradas o cooptadas para servir de mano de obra o para alquilar sus tierras para el cultivo de hoja de coca.
Delitos en expansión y la red invisible
El crimen en esta región no se limita al tráfico de drogas. El impacto de esta criminalidad extendida abarca la trata de personas, la corrupción, el contrabando, el lavado de activos y el sicariato. En
paralelo, mafias y narcotraficantes han aprendido a enraizarse en la población, comprando voluntades o contrayendo nupcias con mujeres indígenas para asegurar su permanencia bajo una fachada de legalidad.
Entre las organizaciones dominantes, destaca el “Comando Vermelho”, poderosa banda brasileña que ha desplazado a sus rivales como el Primer Comando de la Capital (PCC) y la Familia del Norte. Su dominio se consolida con alianzas peligrosas, como la establecida con el Grupo Armado Organizado Residual (GAOR) colombiano Carolina Ramírez, a través de su subunidad Frente Amazonas. Juntos aspiran al control total de la cadena productiva y logística del narcotráfico en la región.
Una respuesta integral: la FTU Mariscal Ramón Castilla
Ante esta complejidad, el Estado peruano ha lanzado una iniciativa operativa de envergadura: la Fuerza de Tarea Unificada Mariscal Ramón Castilla (FTU MRC). Esta agrupación militar integra capacidades del Ejército, la Marina de Guerra, la Policía Nacional del Perú (PNP) y la Dirección Antidrogas (DIRANDRO), actuando de manera combinada en un entorno altamente hostil.
La 35a Brigada de Selva, los batallones destacados en el área, las estaciones navales de Santa Rosa e Islandia y los puestos policiales fronterizos forman parte de esta fuerza. Su ventaja más poderosa no es solo su estructura, sino el liderazgo, el entrenamiento, el capital humano y la moral de sus miembros.
Operaciones concretas, impactos reales
La FTU MRC ha emprendido acciones operativas con resultados tangibles. Entre el 22 y el 24 de marzo, una patrulla de combate del grupo terrestre y dos escuadras de la DIRANDRO destruyeron dos laboratorios de procesamiento de pasta básica de cocaína (PBC) en la comunidad nativa El Platanal, en el Alto Atacuari. Se Julio 2025 / 29
incineraron 2,860 kilos de sulfato de cocaína y más de 22 toneladas de insumos químicos fiscalizados.
Posteriormente, tras el asalto al puesto de vigilancia fronterizo “Tierra Amarilla”, la FTU desplegó rápidamente una patrulla de respuesta, asegurando el área y restableciendo la presencia estatal en esa zona clave del trapecio amazónico.
La acción más reciente se llevó a cabo el 13 de abril, en la comunidad nativa Santa Rosa de Lima, en la cuenca del Loretoyacu. Una nueva operación conjunta logró desmantelar otro laboratorio clandestino. Se incautaron toneladas de hoja de coca, sulfato, detritus y químicos, además de armas. También fueron detenidos dos ciudadanos colombianos vinculados al narcotráfico.
Retos pendientes y una misión por consolidar El trabajo de la FTU MRC apenas comienza. La fuerza ha demostrado que el Estado peruano puede —y debe— actuar con decisión en la defensa de su soberanía y el bienestar de su población fronteriza. Sin embargo, los retos aún son inmensos.
La fuerza ha demostrado que el Estado peruano puede y debe actuar con decisión en la defensa de su soberanía y el bienestar de su población fronteriza. Sin embargo, los retos aún son inmensos.
Consolidar los logros alcanzados implica establecer una presencia permanente en zonas críticas del trapecio amazónico. Se requiere articular un esfuerzo integral entre los sectores de defensa, interior, salud, educación y desarrollo social. La seguridad debe ser la punta de lanza, pero no puede ser la única herramienta.
El poder militar como catalizador del desarrollo La experiencia de la FTU MRC evidencia que el poder militar del Estado no solo puede combatir el crimen, sino también convertirse en catalizador de un desarrollo inclusivo y sostenible. En medio de la incertidumbre que generan las economías ilegales, estas fuerzas representan esperanza, orden y autoridad en territorios olvidados.
La triple frontera no debe continuar siendo el paraíso del crimen. Con liderazgo firme, presencia sostenida y visión estratégica, es posible revertir esta realidad y devolverle a la Amazonía peruana el derecho a vivir en paz.
Operaciones combinadas del Comando Operacional de la Amazonía continúan con firmeza en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
Excanciller de la República Miguel Angel Rodríguez Mackay
En un mundo donde resurgen los conflictos armados, disuadir no puede seguir siendo confundido con amenazar. Mientras la amenaza emana de la intimidación violenta y la ambición de poder, la disuasión es una herramienta estratégica y ética que busca preservar la estabilidad y evitar el enfrentamiento.
Los Estados que disuaden lo hacen con la fuerza de su legitimidad y con la claridad de su compromiso con la paz.
Hay que decirlo siempre: disuadir no es lo mismo que amenazar. Cuando pensamos en las guerras del momento actual en el mundo, debemos tener claro que disuadir es un concepto más preciso, circunscrito a la tarea de advertir. Esa es la diferencia sustantiva.
La amenaza, cuando no es legítima, tiene un sentido negativo y se vincula al eventual uso de la fuerza, que, como sabemos, solo se aplica excepcionalmente en el derecho internacional.
La advertencia, en cambio, es positiva y se construye desde la buena fe, elemento central para distinguir entre buenas y malas intenciones al decidir el uso de la fuerza.
Los Estados que disuaden buscan la paz en todo momento, y por ello casi siempre se los ve lejos de las guerras. En cambio, quienes amenazan, suelen terminar inmersos en conflictos. La disuasión se consolidó como método eficaz para alcanzar la paz después de la Segunda Guerra Mundial. Por eso, la Carta de las Naciones Unidas de 1945 consagra el mantenimiento de la paz a través de la disuasión.
Hoy, las naciones ya no buscan la paz, sino conservarla, que no es lo mismo. Esta es una tarea muchas veces incomprendida. Los Estados que disuaden no necesitan alterar la paz porque sus cualidades disuasivas son esencialmente pacíficas.
La disuasión no es una entelequia ni una utopía. Es una realidad propia de los Estados que aman la paz, vista desde las categorías de la seguridad y la defensa. Disuadir es propio de los Estados dignos, que piensan en la integridad de su pueblo. Ningún Estado indefenso puede sentirse seguro de su destino.
Estados Unidos comprendió esto respecto a Japón, al que conminó a no rearmarse luego de la guerra de 1939. Hoy, Japón tiene un Ministerio de Defensa desde hace 20 años y se ha convertido en un país felizmente disuasivo.
Militares para la paz, no para la guerra Gracias a la disuasión, los militares no se preparan para la guerra, sino para la paz, lo que representa una diferencia fundamental. La doctrina de la paz no es la de los brazos cruzados, sino la de una actitud pacífica por sobre todas las cosas.
Julio 2025 /
Mientras la amenaza se formula desde un enfoque belicista, la disuasión se plantea desde la paz.
Esa actitud jamás está alejada de la coacción o la coerción, porque el uso de la fuerza —y su advertencia— existen para conservar o mantener la paz, que ya no es un simple deseo o aspiración, sino una obligación de los Estados de paz.
Panorama actual de la disuasión en el mundo
En esta tercera década del siglo XXI, muchos creyeron que la paz, tras la Segunda Guerra Mundial, se convertiría en la regla de convivencia internacional. No fue así. La historia contemporánea ha registrado sucesivamente las guerras de Corea, Vietnam, Afganistán, el Golfo Pérsico, Irak, Siria, y más recientemente los conflictos entre Rusia y Ucrania, e Israel y Hamás o Israel y Hezbolá.
Estos conflictos ocupan buena parte de las agendas nacionales e internacionales, pero lo realmente alarmante es la creciente exacerbación del conflicto internacional.
La guerra entre Rusia y Ucrania: ¿sin salida?
La guerra entre Rusia y Ucrania, con más de tres años de duración, sigue sin resolverse, contradiciendo el espíritu de paz proclamado en la Carta de San Francisco de 1945. En este contexto, preocupa la expansión de la OTAN con el ingreso de Finlandia (2023) y Suecia (2024),
que ha provocado la reacción de Vladimir Putin, sin un plan claro para lograr la paz.
Más aún, las declaraciones de Moscú sobre la posibilidad de usar armas nucleares si la guerra toma un giro inesperado han generado preocupación internacional, especialmente en Europa. Una guerra nuclear sería el fin de la sociedad internacional.
Estados Unidos no podría adoptar una postura pasiva frente a ello , y menos aún con Donald Trump al mando, quien ha demostrado una relación menos hostil con Moscú que Joe Biden. La única posibilidad de reducir las tensiones pasa por que Trump persuada a Putin, asegurándole garantías que legitimen algunos de los objetivos geopolíticos rusos, sin dejar de pensar en China como el rival estratégico a largo plazo.
Israel y Hamás: un conflicto sin tregua Paralelamente, la guerra entre Israel y Hamás, que aún controla parte de la Franja de Gaza,representa otro gran obstáculo para la paz, especialmente en el Medio Oriente, una región marcada por la violencia desde la Segunda Guerra Mundial.
El ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 , con más de 1200 israelíes muertos, fue monstruoso. Pero la respuesta israelí, con bombardeos indiscriminados que ya han producido más de 54 mil muertos, entre ellos miles de niños, ha generado una condena generalizada. La opinión pública internacional ha sido contundente ante la desproporcionalidad del uso de la fuerza por parte de Israel.
Este conflicto ha paralizado los avances hacia una paz duradera, como los Acuerdos de Abraham, y la denuncia de Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia por genocidio ha elevado aún más la tensión. Aunque la CIJ aún no ha confirmado el genocidio, tampoco ha liberado a Israel de responsabilidad por crímenes de guerra.
La disuasión como camino hacia la paz
Las guerras actuales siguen siendo el mayor obstáculo para la paz mundial que se acordó en 1945. Nadie sabe qué podrá ocurrir en las próximas semanas o meses, pero la afirmación del poder será clave tanto para Rusia como para Israel, acostumbrados a ejercerlo constantemente, frente a Ucrania y Palestina, más dependientes y vulnerables.
Estoy convencido de que la disuasión desde la paz es el único camino para devolverle tranquilidad al mundo. Luego, podrá venir la paz plena. Veremos cómo se mueve el mundo próximamente.
la DOCTRINA DE LA PAZ NO ES LA DE LOS BRAZOS CRUZADOS, SINO LA DE UNA ACTITUD PACÍFICA POR SOBRE TODAS LAS COSAS.
Desde la Franja de Gaza se lanzan cohetes en dirección a Israel, mientras al fondo se aprecian edificios gravemente dañados tras los bombardeos israelíes. Mohammed Dahman/AP Julio 2025 / 35
GOMA BAJO FUEGO
El Desafío de los Cascos Azules Frente al Avance del M23
Coronel José Del Carpio Soto
En una ofensiva sin precedentes, la ciudad de Goma cayó ante el grupo rebelde M23 mientras las fuerzas de paz de la ONU enfrentaban el límite de sus capacidades. Esta crónica revela el drama humano, el colapso de la seguridad y el complejo papel de la misión de las Naciones Unidas -MONUSCO en una crisis que aún está lejos de terminar.
La capital de Kivu del Norte-Goma, al este de la República Democrática del Congo (RDC), fue arrasada por el rugir de los morteros, los drones armados y el incesante fuego de artillería durante el asalto del grupo rebelde M23 apoyado por el país vecino de Ruanda, que comenzó el 23 de enero en la villa de Sake. Aunque la ofensiva no era del todo inesperada, su intensidad, organización y velocidad sorprendieron incluso a los militares más experimentados.
A pesar de la defensa activa y el fuego de artillería empleado por los Cascos Azules de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO). La ofensiva del M23 no solo desbordó a las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC) y las Fuerzas Regionales aliadas, sino que cercó y presionó severamente a las tropas de la ONU, cuestionando los límites del mandato en la protección de civiles.
Una ciudad bajo fuego — “Ese fin de semana en Goma fue tenso y extraño” —comenta un agente de seguridad de la ONU—. Almorzando en Lava Site, la cercanía del combate en Sake (27 km), defendida por la ONU y FARDC, era palpable; su caída inminente amenazaba directamente a Goma.
El 24 de enero, la ONU activó el protocolo de evacuación para todo el personal no esencial y en prioridad ya sea civil militar, y policial. Las instrucciones eran claras: dirigirse a la base Lava Site con chaleco antibalas, casco, pasaporte, dinero y agua.
“Algunos rostros reflejaban angustia por no estar en la lista prioritaria —relató un funcionario de transportes de la misión—. Las colas, las discusiones, los civiles congoleses corriendo hacia la frontera con Ruanda. Todo era caos. Goma era una ciudad atrapada en el miedo”.
El colapso
El 27 de enero cayó Goma. La artillería del M23 arremetió sin tregua. Los dos búnkeres de Lava Site habían desbordado su capacidad. Morteros impactaron dentro de la base de Lava Site y en los campamentos de los contingentes militares de Uruguay y Bangladesh. El fuego cruzado no distinguía uniformes ni edades. La población civil fue la más afectada.
A pesar de las declaraciones del M23 asegurando que MONUSCO no era un objetivo, el riesgo era inminente. Los Cascos Azules se enfrentaron a esquirlas, balas perdidas y una línea de defensa que se evaporaba bajo el poder de fuego rebelde. Los refugios improvisados ofrecían protección limitada y el personal pasaba horas bajo tierra mientras la ciudad de Goma sucumbía bajo el control del grupo rebelde M23.
El costo humano
La caída de Goma dejó un saldo devastador:
• Más de 3,000 personas muertas , entre civiles, militares y niños
• 163 mujeres congoleñas violadas y quemadas vivas
• Decenas de millares de desplazados internos y refugiados cruzando a Ruanda
• Infraestructura civil destruida, hospitales colapsados y una ciudad al borde del colapso humanitario y sanitario
• La MONUSCO sufrió 3 bajas fatales y 28 heridos entre su personal
A pesar del grave deterioro para la protección de civiles debido a las acciones militares del grupo rebelde M23, 1,300 soldados de las FARDC y algunos civiles lograron encontrar refugio en las bases de la MONUSCO.
El avance del M23 y la presión internacional
Mientras los Cascos Azules resistían, el Consejo de Seguridad de la ONU mantenía sesiones de emergencia, donde primó la narrativa en vez de la decisión. El M23, liderado por Cornelio Naanga, exjefe de la comisión electoral del país, sigue avanzando. Bukavu al sur ya habia sido tomada. Butembo, al norte, está cercada. Kinshasa ya no parece un objetivo lejano, y el control de esta región congoleña —rico en coltán, oro y otros minerales estratégicos— se consolida como una prioridad económica para los rebeldes.
El conflicto en el este del Congo no es solo una guerra etnica que es consecuencia del genocidio en Ruanda : es también una guerra geopolítica, con potencias regionales y actores económicos internacionales disputando la riqueza del suelo africano, siendo los civiles los más afectados.
Mientras, las Naciones Unidas siguen buscando una solución pacífica al conflicto y MONUSCO sortea retos para el cumplimiento de su mandato. El M23 consolida su poder en Goma, nombrando autoridades, impartiendo instrucciones a la población, fomentando a los jóvenes a unirse a este grupo rebelde, extendiéndose su control en la región de Kivu e imponiendo restricciones de movimiento a MONUSCO. La rápida expansión del grupo rebelde y su paulatina influencia en la región auguran un futuro incierto, con el riesgo de una escalada del conflicto y una desestabilización prolongada en el segundo país más grande de África.
Mientras los Cascos Azules resistían, el Consejo
de
Seguridad
de la ONU mantenía sesiones de emergencia donde primó la narrativa en vez de la decisión.
¿Qué futuro tiene la MONUSCO?
Con la legitimidad de la soberanía del gobierno congoleño en entredicho, debido al control militar y civil ejercido por el grupo rebelde M23 en esta región, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitió un nuevo mandato. Este mandato busca garantizar una solución pacífica al conflicto, poniendo especial énfasis en la protección de los civiles antes de la caída de Goma, la misión ya estaba repatriando contingentes como parte de su reducción planificada. Sin embargo, el conflicto actual ha subrayado la necesidad de seguir contando con la presencia de MONUSCO en el CONGO.
Epílogo
En este complejo entramado de violencia permanente, intereses económicos y las profundas cicatrices de las guerras anteriores , la MONUSCO a pesar de las restricciones impuestas por el M23, enfrenta el apremiante desafío de cumplir con el nuevo mandato, concibiendo alternativas en el terreno orientadas a mitigar el sufrimiento de la población civil, y a prevenir una escalada de un conflicto aun mayor...
Experiencias del Perú y Perspectiva Regional
Coronel EP Edwin Pacheco Cornejo
Las Fuerzas Armadas enfrentan múltiples desafíos al operar en terrenos hostiles, caracterizados por condiciones geográficas extremas, amenazas armadas organizadas y limitaciones logísticas. Este artículo analiza experiencias peruanas emblemáticas, como la Operación Chavín de Huántar, las intervenciones en el VRAEM y en la frontera con Colombia, destacando el rol de la planificación, la inteligencia y la cooperación interinstitucional.
El accionar militar en entornos complejos exige preparación integral, interoperabilidad y capacidad de adaptación. Las operaciones en terreno hostil implican ejecutar misiones en espacios con amenazas armadas activas, limitaciones logísticas y condiciones físicas adversas. En América Latina, estas áreas coinciden, en muchos casos, con zonas de alta riqueza natural y débil presencia estatal.
En el caso peruano, estas operaciones son ejecutadas por las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional del Perú y otras entidades estatales, con eventual apoyo internacional. El presente artículo describe experiencias concretas y propone estrategias orientadas al éxito operacional en estos contextos.
Características del terreno hostil
Un terreno hostil no se limita a lo geográfico. Implica la coexistencia de múltiples factores de riesgo: actores armados ilegales, narcotráfico, falta de infraestructura, clima extremo, escasa conectividad y lejanía de centros logísticos. En estos espacios, la operación militar requiere máxima preparación, inteligencia oportuna, dominio del terreno y coordinación efectiva.
Casos representativos en el Perú 1. Operación Chavín de Huántar (1997) Ejecutada en Lima, esta operación urbana se
desarrolló bajo condiciones de alto riesgo: pasajes subterráneos alterados, presencia de rehenes y armamento enemigo oculto. A pesar de su ubicación en la capital, las condiciones configuraron un entorno hostil. La exitosa intervención, basada en inteligencia precisa, simulaciones tácticas y liderazgo operacional, es considerada un referente mundial en operaciones especiales (Álvarez, 2017).
2. Operaciones en el VRAEM
El Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro representa un entorno hostil permanente. Con alturas entre 800 y 2,000 m.s.n.m., clima cambiante y presencia de narcotráfico y remanentes terroristas (OT-SL), las operaciones requieren movilidad aérea especializada, logística adaptativa y autonomía de mando (MINDEF, 2023).
3. Frontera con Colombia – Loreto
En las provincias de Putumayo y Mariscal Castilla, el entorno selvático, la escasa conectividad y la presencia de crimen organizado internacional dificultan la acción directa. El Decreto Supremo N.º 045-2025 declara el estado de emergencia recurrentemente, permitiendo a las Fuerzas Armadas asumir el control del orden interno en apoyo a la Policía Nacional. En estos escenarios, la inteligencia táctica y el conocimiento del terreno son vitales.
Amenazas comunes en América Latina
• México: los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación son considerados grupos hostiles por su capacidad bélica y control territorial. Representan una amenaza compleja para la seguridad y el estado de derecho (Guerrero, 2022).
• Colombia: el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC mantienen influencia en zonas selváticas, combinando narcotráfico y acciones guerrilleras. Su estructura irregular y adaptabilidad los convierte en actores hostiles persistentes (Restrepo & Ortega, 2021).
• Venezuela: bandas armadas y redes de narcotráfico se disputan el control territorial en áreas clave, configurando un entorno de alta conflictividad social y criminal.
En estos
espacios, la operación militar requiere máxima preparación, inteligencia oportuna, dominio del terreno y coordinación efectiva.
Estrategias recomendadas
1. Planeamiento y entrenamiento: la preparación especializada es el pilar de la acción efectiva. Como señala la premisa operativa: “el entrenamiento genera conocimiento, el conocimiento genera confianza, y la confianza genera la decisión para alcanzar el objetivo.”
2. Uso de tecnología: la incorporación de drones, sensores remotos, vigilancia satelital y comunicaciones encriptadas potencia la
capacidad de respuesta y reduce riesgos operativos.
3. Cooperación internacional: las amenazas transnacionales requieren respuestas regionales. Ejercicios combinados, intercambio de inteligencia y asistencia técnica fortalecen la seguridad colectiva.
4. Tácticas de contrainsurgencia: patrullajes, emboscadas, incursiones de precisión y operaciones de búsqueda permiten controlar el terreno, disuadir amenazas y rescatar personal o material.
5. Acción de fuerzas especiales: estas unidades, entrenadas para operar en condiciones extremas, son clave en misiones de captura, eliminación de objetivos estratégicos y apoyo a tropas convencionales.
Conclusiones
Las operaciones en terrenos hostiles requieren un enfoque multidimensional. Las experiencias del Perú demuestran que el éxito depende de la anticipación, el dominio del entorno, la interoperabilidad y la resiliencia táctica. Frente
a amenazas adaptativas, la acción militar debe apoyarse en inteligencia oportuna, tecnología avanzada y cooperación regional.
En contextos donde lo geográfico y lo criminal se superponen, como el VRAEM o la Amazonía fronteriza, el desafío es integral. Solo con una estrategia sostenida, flexible y respaldada por el Estado y sus aliados, se podrá recuperar y mantener el control sobre estos territorios
Solo con una estrategia sostenida, flexible y respaldada por el Estado y sus aliados, se podrá recuperar y mantener el control sobre estos territorios.
Patrullas nocturnas custodian y refuerzan la seguridad
No hay desafío demasiado grande cuando se trata del Perú pataz
En Pataz, las fuerzas de orden despliegan una ofensiva estratégica contra el crimen organizado y la minería ilegal, ejecutando operaciones combinadas para restablecer el orden y proteger a la población.
/ Comando en acción
Periodista César Yacsahuanga Vera
Son las 3 a. m. Un chasquido provocado por la fricción de una llanta y la superficie irregular de la carretera rompe una vez más el silencio madrugador que descansa sobre el relieve accidentado de Shicun. Siempre alertas, como centinelas, militares y policías avanzan hacia el encuentro del vehículo. El freno suena. La camioneta ha dejado de moverse y 2 policías intervienen a sus 3 ocupantes: ¡Su identificación, por favor! Mientras uno de ellos verifica la identidad en el sistema; el otro, revisa la tolva. Todo ello es observado por un soldado del Ejército del Perú que, con el dedo en el gatillo de su fusil, resguarda y está presto a enfrentar cualquier situación adversa. ¡Todo, limpio! –grita su compañero. El vehículo continúa su trayecto y mientras avanza, salen de la oscuridad nocturna, más uniformados que conforman la patrulla desplegada a este punto estratégico del distrito de Pataz.
Comando Unificado Pataz (CUPAZ), bajo el mando del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA), por encargo del Ministerio de Defensa, tras la prórroga del estado de emergencia en la provincia de Pataz el pasado 8 de mayo del presente año.
Este CUPAZ es comandado por el General Marco Marín y cuenta con más de 1100 efectivos de las Fuerzas Armadas (CIOEC, FEC, 32° y 7° Brig. Inf. 1° Brig. Cab. y Agrup. Art. “Inclán”) y Policía Nacional del Perú (Grecco, Dinoes, Dircote, Dirmeamb, Divcomin, Diviac, Diroes, Dirandro, entre otros). A ellos se suman representantes del Minem, Minam, FEMA, Gore La Libertad, DGFM, Defensoría del Pueblo, Sucamec, Migraciones, Sunat y Sutran.
Esta vez no hubo ninguna novedad. Pero, no siempre es así. La misma situación sucede en otros 2 sectores neurálgicos de este distrito liberteño: Calquiche y Pamparacra, donde se han establecido puestos de control de carácter obligatorio por disposición del Gobierno. La rutina es diaria. Las 24 horas. Bajo el abrumador y desértico calor por el día. Y por la noche, bajo la oscuridad absoluta que envuelve a la cadena de montañas, que estructuran este distrito. Entre altitudes variadas, con riachuelos y quebradas. Entre una mezcolanza de paisajes y ecosistemas, influenciada por la cordillera de los Andes y el imponente río Marañón, los agentes del orden operan para restablecer el principio de autoridad. La consigna es ejecutar operaciones de control territorial, para impedir el ingreso de personas y objetos ilícitos, como armas de fuego, municiones o material explosivo, vinculados con el crimen organizado y la minería ilegal.
La labor que realizan es compleja. Por ello, las coordinaciones y planeamiento de las acciones y operaciones militares son diarias. Generalmente, horas antes de la puesta en marcha. El reporte de los resultados también es cotidiano. Es importante tomar nota de cada terreno ganado en este amplio teatro de operaciones. Estas se llevan a cabo en el puesto de comando, ubicado en el centro poblado Vijus, zona donde se ha implementado otro puesto de control y fiscalización al igual que en Chagual. Primeras acciones
Desde el primer día de la prórroga del estado de emergencia, militares y policías se mantienen en los puestos de control designados. Lo hacen en trabajo coordinado con representantes de entidades públicas, como Sucamec y Sunat.
La misión es combatirlas hasta eliminarlas. Desafiante objetivo, pero no imposible para quienes solo conocen la victoria cuando se trata de la defensa y seguridad nacional. El personal militar y policial que custodia estas importantes arterias liberteñas integra el
Otra acción que se implementó inmediatamente fue hacer respetar la inmovilización social obligatoria en los distritos de Pataz, Parcoy y Tayabamba. Desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana, salvo algunas excepciones, estaba prohibido el libre tránsito –la medida cambió a partir del 8 de junio, con la nueva prórroga del estado de emergencia–. Rondas campesinas locales se sumaron a esta estrategia. La sinergia de esfuerzos entre las fuerzas del orden y la población ha posibilitado el cumplimiento de esta medida en un casi 100 %. Las reuniones de coordinación entre ellos han permitido construir este logro.
Personal militar del CUPAZ y rondas campesinas coordinando acciones para dar cumplimiento a la inmovilización social en Pataz.
Esto deriva de la confianza de la población que ha sabido ganarse el CUPAZ. Uno de los primeros objetivos que se fijaron, a decir del Gral. Marín, fue acercarse a la población para identificar cuál era su estado psicosocial. “Hicimos una evaluación y en este acercamiento, logramos percibir que la población está de acuerdo con las decisiones del Estado de imponer el principio de autoridad, porque consideran que los grupos hostiles los vienen afectando considerablemente en el desarrollo de sus actividades”, refiere.
El accionar de las FF.AA. y PNP se sostiene sobre una edificante legitimidad. Un respaldo férreo que va fortaleciendo el espíritu de unión del pueblo con las fuerzas del orden, como aquel que los juntó en la emotiva ceremonia por el Día de la Renovación del Juramento a la Bandera, el pasado 7 de junio. Un hecho histórico y sin precedentes que es testimonio de un pueblo valiente que se ha sumado a la lealtad e inquebrantable compromiso que tienen las fuerzas del orden con la defensa y seguridad de la nación.
Avance continuo e inteligente Luego de estas acciones, se empezaron a ejecutar otras de mayor intensidad. Se establecieron puntos de movilización. Mediante patrullajes móviles, se recorren zonas de Alto Pataz, Zarumilla y Pueblo Nuevo, ubicados a más de una hora aproximadamente de Vijus y con una altitud que oscila entre 2,500 y 4,000 m s. n. m.
En estos tres puntos se llevan a cabo operaciones de interdicción e intervención. La razón: son zonas donde se concentra la gran parte de bocaminas y socavones mineros ilegales. El trabajo de inteligencia en estas zonas es imprescindible. Su efectividad viene estableciendo el itinerario hacia el éxito de la misión. “Producto de la labor detallada y profesional de los elementos de inteligencia es que venimos dando certeros golpes a las organizaciones criminales. Es una labor silenciosa pero trascendental para los objetivos que nos hemos trazado”, comenta el Comandante del CUPAZ.
Son de difícil acceso los socavones y bocaminas que se dibujan sobre las montañas, como puertas y ventanas. Una prolongada pendiente los separa de la extendida ribera del Marañón. A la distancia casi se desvanecen, camuflados entre las sombras sosegadas sobre los montes rocosos semi-verdosos. A la cercanía, se imponen como bocas conectadas con las entrañas de estos cerros.
Hay de aquellas intervenciones en que no es menester el uso de las armas. Empero, hay otras en que la vida se pone en juego. El enemigo es osado y ataca. Las balas corren como flechas de acero candente buscando el nombre de su objetivo.
En su interior oscuro y recóndito se esconde un silencio sepulcral. Un silencio que puede ser engañador. Una trampa. Es aquí donde las labores de inteligencia entran a tallar. El Comando siempre está un paso adelante. Ya, al adentrarse, los borceguíes de los militares y policías se sumergen en el agua turbia que recorre el túnel tenebroso, que los guía hacia el centro de las operaciones de los mineros ilegales. Alta dosis de adrenalina. Sudor, diligencia, precisión, presteza, técnica. Un cóctel de emociones se mezcla con este lóbrego y húmedo escenario. Pero, la seguridad del buen entrenamiento aplaca toda duda. La victoria los aguarda.
No obstante, nuestros guerreros no son blanco fácil. Son los comandos de élite de la Fuerza Especial Conjunta (FEC), entrenados para las misiones más difíciles; y los efectivos policiales del Grupo Especial Contra el Crimen Organizado (Grecco), altamente entrenados para combatir los delitos más violentos. No importa el lugar, el día, las condiciones o las adversidades. No conocen el miedo, porque están, siempre, condenados al éxito. Empapados de sigilo y aplomo, avanzan hacia las profundidades de la mina. Con visor nocturno adherido al casco de combate, chaleco táctico cargado de municiones, y sosteniendo su fusil de asalto adaptado con sistema láser y lanzagranadas de 40 milímetros, los uniformados aprietan el gatillo en respuesta a los hostiles. Las ráfagas de municiones de
Los socavones y bocaminas se ubican en áreas de difícil acceso.
Personal militar de la FEC en operación al interior de una mina.
calibre 5.56 mm van imponiéndose sobre el adversario. El olor a pólvora queda atrapado y cada segundo de intercambio de fuego se va haciendo crucial. Puede haber bajas. Es un riesgo que se tiene que correr. Pero la responsabilidad es grande y están totalmente comprometidos con su cumplimiento, porque cargan sobre sus hombros la tranquilidad de un pueblo, de todo un país que ha depositado su confianza en ellos.
Resultado millonario
Cada intervención significa un golpe certero a la criminalidad. Desde que las FF. AA. han asumido el liderazgo de las operaciones, tras la prórroga del estado de emergencia del 9 de mayo al 17 de junio, junto con la PNP, han generado un fuerte debilitamiento al financiamiento de las economías ilícitas en Pataz (más de S/186 millones).
Han destruido 54 bocaminas, 6 socavones, 23 campamentos, 61 pozas de procesamiento de minerales ilegales y más de un millar de elementos ilícitos destruidos, entre maquinaria, equipos e insumos químicos. Asimismo, pusieron a 27 presuntos criminales a disposición del Ministerio Público; y han incautado 28 armas, más de 7000 municiones, 1302 dinamitas y más de 12 000 unidades de material explosivo. Este es el resultado de las 15 operaciones combinadas ejecutadas por el CUPAZ durante este lapso –dentro del marco legal y bajo el irrestricto respeto de los derechos humanos–. Entre ellas, las operaciones “Lobo”, “Avatar I”, “Apocalipsis I y II”, “Yanahuma” y “Armagedón I y II”, “Holocausto I y II”, “Rayo” y “Rumimaki”. Este gratificante esfuerzo y desempeño es constantemente supervisado por el Ministro de Defensa, Walter Astudillo, y el Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, General de Ejército David Ojeda Parra. Constatan el compromiso inquebrantable de estos hombres, dispuestos a dar la vida si es necesario. Razón por la cual, con toda convicción, el Gral. Marín manifiesta que los grupos hostiles “tienen los días contados” en la provincia de Pataz.
Operación Rumimaki. Efectivo militar saliendo de bocamina intervenida.
Operación “Apocalipsis I” tuvo resultados esperados
Gral. Marín revisando armas incautadas.
cenepa: cuando el pueblo abrazó a sus soldados
Por Capitán Jaime M. Taype Castillo
En el agreste Alto Cenepa, soldados, marinos y aviadores peruanos, formados en la dura escuela de la contrasubversión y curtidos por las heridas económicas y sociales que la violencia había infligido a su país, libraron una de las últimas guerras de América Latina en el siglo XX. Y en esa confrontación, más allá de las batallas de fuego y selva, emergió un fenómeno de carácter profundo: el reencuentro espontáneo y visceral entre las Fuerzas Armadas y el pueblo peruano.
En los primeros días de enero de 1995, cuando el calor pegaba fuerte en las calles polvorientas y la radio hablaba de enfrentamientos en la frontera, en cada casa del Perú se encendió un temor antiguo: el miedo de perder lo propio, lo que nos da nombre, lo que nos sostiene.
Mucho se ha escrito sobre los acontecimientos geopolíticos que llevaron a este enfrentamiento con Ecuador, pero en este artículo queremos dar voz a quienes estuvieron allí, en la primera línea de combate. Entre ellos, el actual Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú, General de Ejército David Ojeda Parra, quien participó en esta guerra, pero sobre todo al Perú verdadero, del que con mérito narra la historia: “En el norte del país, se podía apreciar a mujeres de toda edad, colaborando afanosamente en la elaboración del rancho”
(Pineda, 28 de enero 2023); mientras que las diferentes promociones de licenciados de las Fuerzas Armadas solicitaban ser reincorporados para ir a combatir en defensa de la patria. “Crea señor, que el hecho de ser peruanos nos compromete con la patria, y si usted se presenta nosotros también lo haremos” (Vigo, 2008, p. 114).
Nueva infiltración ecuatoriana y la respuesta militar peruana
Las tensiones diplomáticas y enfrentamientos bélicos entre Perú y Ecuador databan de inicios del siglo XIX, cuando las poblaciones que formaban parte de los virreinatos de España en América decidieron independizarse y convertirse en repúblicas.
Se decía —los diarios murmuraban— que los ecuatorianos habían vuelto a cruzar la frontera,
Soldado peruano en el Cenepa en 1995 | Archivo fotógráfico de historiador Taype. Julio 2025 / 51
Asociaciones civiles apoyando a sus FF. AA. 1995 | Archivo fotógráfico de historiador Taype.
a levantar pequeñas bases camufladas entre la espesura. Que lo hacían esta vez con más cuidado, cavando trincheras, sembrando minas, buscando esconderse donde la selva es un laberinto sin mapa.
“Ante el veloz y decepcionante desalojo sufrido en 1981, [los militares ecuatorianos] analizaron el escenario infiltrándose esta vez en territorio de mayor dificultad y de difícil acceso para evitar, ante la esperada reacción ofensiva de las fuerzas peruana, ser desalojadas rápidamente. Su concepción operativa era “producir el máximo de desgaste a las fuerzas peruanas” que obligadamente tenían que desplazarse a pie para atacar a las posiciones dominantes que ocupaban, las cuales organizaron y fortificaron mediante el uso indiscriminado de minas […]” (Chiabra, 2010, p. 46).
En las siguientes semanas, los choques armados fueron incrementándose. “Una vez recibida la orden de desalojo, nuestras tropas que venían con experiencia y entrenados en operaciones en la selva por la lucha contrasubversiva, iniciaron la
expulsión de las falsas bases Cueva de los Tayos, Base Sur, Tiwinza y Nuevo Teniente Ortiz […] La Fuerza Aérea del Perú, por su parte, pondría en alerta a los grupos aéreos de Chiclayo y Piura, desde donde despegarían nuestros aviones cazas para el ataque contra el invasor y brindar apoyo a las tropas peruanas en tierra. Mientras que los buques de la Armada Peruana, zarparían con dirección al norte” (Dirección de Informaciones del Ejército, 2017, p. 9).
Cuando los soldados se embarcaban rumbo a la selva, algunos bailaban huaynos, entre lágrimas, entre risas nerviosas, porque no había otra manera de decir “no estás solo”.
A pesar de las adversidades, las fuerzas peruanas cumplirían con la misión de expulsar de nuestro territorio a las tropas invasoras, protagonizando memorables episodios como el “Miércoles Negro” (Alatrista, 2013, pp. 30-31).
Sin embargo, elementos ajenos a los intereses del país aprovecharon la coyuntura electoral de ese año para intentar influenciar sobre la población peruana, buscando que esta cuestionara las operaciones de sus fuerzas armadas (Rospigliosi, 2000, p. 267).
Contrariamente a esos pérfidos planes, los peruanos mayoritariamente apoyaron a sus Gigantes del Cenepa, no solo con manifestaciones en calles y plazas; sino también colaborando con el trasladando de material bélico o elaborando alimentos para nuestros soldados.
El pueblo que combatió desde la retaguardia En Bagua, mujeres que nunca antes habían pisado un cuartel, se acercaron con sus ollas de fierro, preguntando qué había que cocinar, qué podía hacerse para que esos muchachos —que eran como sus propios hijos— comieran antes de partir.
En Huamanga, al pie del aeropuerto, ancianos, jóvenes y niños cargaban cajas de municiones con las manos desnudas, mientras las mujeres entregaban bolsas de panes, frutas, refrescos tibios, y decían “suerte” en voz baja, como quien entrega una bendición.
Cuando los soldados se embarcaban rumbo a la selva, algunos bailaban huaynos, entre lágrimas, entre risas nerviosas, porque no había otra manera de decir “no estás solo”.
Las ciudades, los pueblos, los caseríos, empezaron a tejer una red invisible de manos extendidas. Instituciones civiles, hospitales pequeños, postas médicas que apenas tenían insumos, se ofrecían como podían: un botiquín, una camilla, un médico voluntario.
Mención especial merecen la colaboración de nuestras comunidades amazónicas, como los
Yachis, quienes se desempeñaron como guías y elementos apoyo logístico de nuestras tropas (Hist. Roberto Mendoza, comunicación personal, 29 de enero 2020).
Con los episodios anteriormente descritos, a manera de muestras, podemos concluir que la población peruana, mayoritariamente, apoyó a sus Fuerzas Armadas durante el desarrollo del conflicto de 1995. Las noticias e imágenes bajo la custodia de archivos y bibliotecas demuestran esa actitud patriótica.
A pesar de los intentos de algunos —los de siempre, los que desde Lima creen que el país es sólo lo que ven desde sus ventanas el pueblo eligió creer. Creyó en sus soldados, en la patria herida pero viva, en esa tierra que no era sólo mapa ni bandera: era la historia que cargaban sus muertos, los abrazos de sus abuelos, el futuro de sus hijos. Esa fe, humilde y tozuda, viajó en paquetes de arroz, en huaynos bailados al pie de la pista, en cartas escritas con letra temblorosa.
Porque en el Cenepa no lucharon sólo los soldados. Luchó el país entero y pasados los años y las palabras se hagan polvo, quedará ese recuerdo: que cuando la patria llamó, nadie se escondió. Que esta vez, como pocas veces, el Perú fue uno solo.
Bagua-Poblacion civil colabora con los Soldados. El Comercio |Archivo fotógráfico de historiador Taype. Julio 2025 / 53
EN ACCIÓN
Son la fuerza que articula, ejecuta y protege las operaciones estratégicas que garantizan la paz, seguridad y desarrollo del país.
C O M A
COMANDO OPERACIONAL MARÍTIMO
Comandante del COMA
Valm Javier Bravo de Rueda Delgado
Durante los meses de enero y febrero se desarrolló el entrenamiento “Vilit-Vilita 2025”, bajo el control operacional del Comandante de la Fuerza de Tarea 80 donde participaron unidades de superficie como el B.A.P. “Pisco”, B.A.P. “Palacios”, B.A.P. “Quiñones”, B.A.P. “Guise”, B.A.P “Sanchez Carrión”, B.A.P. “Santillana”, B.A.P. “Morales”, unidades submarinas como el B.A.P. “Angamos”, B.A.P. “Pisagua, B.A.P. “Arica”, unidades aéreas tipo B-200, Fokker-50, Fokker-60, y el helicóptero SH3D, comandos de la Fuerza de Infantería de Marina, patrullas de operadores especiales y lanchas rápidas, la unidad hidrográfica B.A.P. “Zimic” y unidades guardacostas como la patrullera B.A.P. “Chancay”; además de aeronaves de la Fuerza Aérea del Perú como SUKHOI-25 y MIRAGE-2000. Navegaron más de 9000 millas náuticas, entrenándose a 1339 tripulantes, 100 cadetes de la Escuela Naval del Perú y 125 alumnos del CITEN; realizando presencia naval en los puertos de Ilo, Matarani, Chimbote, Salaverry y Paita.
En marzo, se realizó el entrenamiento “Trueno” en el área de operaciones centro, con 1,046 millas náuticas navegadas y contribuyendo al entrenamiento de 593 tripulantes. Participaron unidades de superficie como el B.A.P. “Pisco”, B.A.P. “Bolognesi”, B.A.P. “Santillana”, B.A.P. “Herrera” y B.A.P. “Sanchez Carrión”, la unidad submarina B.A.P. “Angamos”, unidades aéreas como helicópteros BELL206 y SH-3D, pelotones de la Brigada Anfibia, vehículos LAV II, patrullas de operadores especiales, unidad hidrográfica B.A.P. “Zimic”, unidades guardacostas como las patrulleras B.A.P. “Huanchaco” y B.A.P. “Río Pativilva”.
Asimismo, del 14 de enero al 25 de abril, el B.A.P. “Tacna” realizó el despliegue operacional “Rasex 2025-I”, elevando el nivel de entrenamiento de su dotación al efectuar operaciones de soporte logístico en la costa oeste de los EE. UU a través de ejercicios combinados con la US NAVY, incrementando el nivel de interoperabilidad con unidades navales y aeronavales en el área de responsabilidad de la Tercera Flota de dicho país.
COMANDO OPERACIONAL DE LA AMAZONíA
Comandante del COAM
Valm Gian Marco Chiapperini Faverio
Compromiso integral por la seguridad y desarrollo de la amazonía: el COAM viene ejecutando acciones firmes y estratégicas para fortalecer la seguridad, el desarrollo y la soberanía nacional en la región amazónica, enfrentando con decisión amenazas como el narcotráfico, la minería ilegal, organizaciones criminales y la presencia de los Grupos Armados Organizados Residuales (GAOR) en zonas de frontera.
En la lucha contra el tráfico ilícito de drogas (TID), la Fuerza de Tarea Unificada “Mariscal Ramón Castilla” desarticuló un mega laboratorio clandestino en la comunidad de Nueva Galilea, Loreto, incautando más de 1,200 kilos de droga, destruyendo cinco caletas y generando pérdidas superiores a los 700 mil dólares a mafias del narcotráfico.
Asimismo, se desarrolló la operación “Espejo”, ejecutada por la Fuerza de Tarea Unificada Putumayo, en coordinación con
la Armada de Colombia, que permitió destruir siete laboratorios de pasta básica de cocaína (PBC), incautar más de siete toneladas de insumos químicos y debilitar redes criminales en el Alto Putumayo.
En defensa del medio ambiente, la operación “Nanay III” contra la minería ilegal —ejecutada en el río Yahuas por la Marina de Guerra, el Ejército y el Sernanp— logró la destrucción de maquinaria valorizada en más de 450 mil soles. Además, el COAM lideró una reunión multisectorial con autoridades y sociedad civil, promoviendo una respuesta conjunta frente a los desafíos en las provincias de Putumayo y Mariscal Ramón Castilla, actualmente en estado de emergencia.
Estas acciones reflejan el compromiso del Comando Operacional de la Amazonía con el fortalecimiento de la presencia del Estado.
M
C O S
COMANDO OPERACIONAL
DEL SUR
Comandante del COS
Gral Div Jorge Agramonte Aguilar
Respuesta a las actividades ilícitas: Con el fin de enfrentar el crecimiento de la minería ilegal, el tráfico ilícito de drogas y la trata de personas en la región Madre de Dios, el Comando Operacional del Sur (COS), a través de la 2.ª Brigada EP de Protección a la Amazonía, viene ejecutando operaciones conjuntas con la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) y la Policía Nacional del Perú. Estas acciones se desarrollan en los sectores de Laberinto, La Pampa, Huepetuhe y Balata, logrando la incautación de vehículos con orden de captura, la detención de personas involucradas en delitos, así como la interdicción de motores, balsas y otros equipos usados en actividades ilícitas.
Asimismo, como elemento de primera respuesta en la Gestión del Riesgo de Desastres, las Subzonas bajo
responsabilidad del COS han intervenido en zonas afectadas por el fenómeno del niño y lluvias intensas, contribuyendo al restablecimiento de la seguridad, protección de la vida, prevención de saqueos y resguardo de los servicios públicos esenciales.
Finalmente, en lo que va del año, la 6.ª Brigada Blindada realizó una acción cívica en Huanuara, provincia de Candarave, en beneficio de la población local. De manera similar, el componente naval llevó atención médica a escolares y docentes del colegio Juana Cervantes de Bolognesi, en Arequipa. Por su parte, el componente aéreo, mediante una evacuación aeromédica, salvó la vida de una niña de seis años en la ciudad de Arequipa. Así, el COS reafirma su compromiso con la población del sur del país.
COMANDO OPERACIONAL DEL NORTE
Comandante del CON
Gral Div Carlos Rabanal Calderón
Acciones comprometidas por el bienestar del norte del Perú: En el primer semestre, el Comando Operacional del Norte, a través de su componente aéreo integrado por la FAP presentó cuatro aeronaves GB1 Game Bird, para impulsar el entrenamiento acrobático, proyección internacional y conexión con la ciudadanía peruana.
Otras acciones se realizaron en respuesta a los recientes fenómenos naturales que han afectado diversas regiones del país, desplegando múltiples unidades a lo largo del territorio nacional para realizar labores de Gestión del Riesgo de Desastres (GRD).
En la región Tumbes, las Compañías de Intervención Rápida para Desastres (CIRD) de la 1ra Brigada de Infantería, en coordinación con plataformas de Defensa Civil, han atendido emergencias por inundaciones, realizando evacuaciones, limpieza de vías y apoyo a instituciones educativas afectadas en distritos como
Corrales, San Juan de la Virgen, Papayal y Zarumilla. Asimismo, se brindó asistencia y refugio temporal en sectores vulnerables como Puerto Perú y Villa Primavera.
En Cajamarca, la 6ta Brigada de Selva desplegó maquinaria del Batallón de Ingeniería de Combate Selva N.º 116 para la remoción de escombros y rehabilitación de vías tras deslizamientos en Jaén y Zonanga, permitiendo restablecer el tránsito vehicular.
En Amazonas, se realizaron trabajos de evacuación, habilitación de trochas y apoyo a pobladores en zonas críticas como Yambrasbamba y Bagua Grande. En Piura y Pataz (La Libertad), unidades de artillería y de ingeniería contribuyeron con labores de limpieza tras incendios y deslizamientos.
Finalmente, en Áncash y Trujillo, el personal del Ejército actuó en respuesta al desborde de ríos y acumulación de lodo, destacando su rápida acción y espíritu de servicio.
COMANDO operacional del este y comando ESPECIAL vraem
Comandante del COE y CEVRAEM Gral Div Hugo Molina Carazas
El CEVRAEM conduce operaciones militares integradas con la Policía Nacional del Perú en toda su área de responsabilidad, que comprende 14 distritos y 6 centros poblados declarados en zona de emergencia. A la fecha, se han ejecutado 2,566 operaciones de control territorial y fluvial, así como operaciones aéreas (interdicción, escolta, reconocimiento, inteligencia, transporte logístico y evacuaciones aeromédicas). Además, se desarrollan operaciones de información para fortalecer la presencia del Estado.
Uno de los principales objetivos del CEVRAEM, alineado con la política del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, es dar la estocada final a la organización terrorista Sendero Luminoso (OT-SL). Gracias a operaciones eficaces, se ha logrado la incautación de 47 armas de fuego, munición, explosivos
y equipos de comunicación. Asimismo, se ha golpeado significativamente su nexo con el tráfico ilícito de drogas (TID), incautándose 21.35 toneladas de clorhidrato de cocaína, 275.49 kg de PBC, 0.28 toneladas de marihuana, 260.14 toneladas de hojas de coca y 87.98 toneladas de insumos químicos fiscalizados. Se han destruido 93 laboratorios de cocaína y 25 pozas de maceración. Además, se han inhabilitado 8 pistas clandestinas, y se ha capturado 1 terrorista y 63 personas por TID.
El CEVRAEM también ha participado en ceremonias con autoridades locales, reforzando su objetivo de contribuir al desarrollo de los pueblos. Además, ha actuado como primer respondedor ante desastres naturales, como aludes, huaycos e inundaciones, apoyando a poblaciones afectadas por lluvias intensas.
El Comando Operacional del Este (COE) tiene la misión de planear, organizar y conducir operaciones militares conjuntas en su área de responsabilidad, conforme a las directivas estratégicas emitidas por el Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Para cumplir eficazmente con estas tareas, es fundamental que su personal se mantenga altamente entrenado y capacitado, fortaleciendo su fuerza, resistencia, disciplina, resiliencia y capacidad de adaptación.
Durante los primeros meses del año, se han ejecutado diversos programas de reentrenamiento dirigidos al personal militar que se integra al Comando. Estas actividades, desarrolladas en Huanta, Huamanga, Huancayo, Jauja y Pichanqui, han tenido como objetivo reforzar conocimientos en áreas críticas como inteligencia, seguridad, logística y derechos humanos. Paralelamente, oficiales y
suboficiales de las Unidades de Fuerzas Especiales culminaron con éxito el exigente curso de “Tirador Emboscado” en la Escuela de Francotiradores del Ejército, fortaleciendo sus capacidades operativas en escenarios de alta complejidad.
Asimismo, en sus respectivas unidades, el personal de tropa viene desarrollando el Programa de Protección de Personas Muy Importantes (VIP), bajo la instrucción de especialistas del Batallón de Protección del Ejército.
Fieles al principio de que “el entrenamiento constante brinda al soldado la confianza necesaria para cumplir las misiones”, el Comando Operacional del Este reafirma su compromiso con la preparación permanente de su personal para enfrentar las amenazas a los intereses nacionales, con honor, sacrificio y lealtad.
C
O a
COMANDO operacional aéreo
Comandante del COA
Tte Gral FAP José Martinelli Echegaray
Programa “Alas de Esperanza XII2025”: Ejecutó con éxito las dos primeras campañas del programa “Alas de Esperanza XII-2025”, reafirmando el compromiso de las Fuerzas Armadas con las comunidades más vulnerables del país y consolidando su rol estratégico de participación en el desarrollo nacional.
La primera campaña se desarrolló entre el 13 y 16 de marzo en el distrito de Acos Vinchos, Ayacucho, movilizando 67 efectivos mediante aeronaves
C-27J. Esta operación de acción cívica proporcionó 9,016 atenciones médicas especializadas en pediatría, oftalmología, medicina general, odontología, ginecología, traumatología, psicología y farmacia. Paralelamente, se distribuyeron 10,511 donaciones ,incluyendo frazadas, alimentos, kits escolares, juguetes y calzado, con una logística que trasladó más de 30,000 kg de suministros vía aérea y terrestre.
La segunda campaña, realizada del 10 al 13 de abril en Talavera, Andahuaylas, Apurímac, transportó a 61 efectivos, mediante la aeronave KC-130H. En coordinación con 21 organizaciones aliadas, se brindaron 3,433 atenciones médicas especializadas y se distribuyeron 9,895 donaciones, complementadas con más de 25,000 kg de suministros transportados vía aérea y terrestre.
Ambas campañas integraron la participación de instituciones como el Ejército del Perú, Policía Nacional, DIRESA, fundaciones privadas, ONG’s y clubes de servicio, evidenciando un modelo exitoso de coordinación interinstitucional, cuyos resultados fortalecen la presencia del Estado en territorios alejados y consolidan “Alas de Esperanza” como programa modelo de acción cívica militar del CCFFAA. Cabe señalar que el CODA realiza evacuaciones aéreas con fines de emergencia médica protegiendo y salvando vidas en lugares donde realizan sus campañas Alas de Esperanza.
COMANDO OPERACIONAL del centro
Comandante del COC
Gral Div Óscar Calle Pérez
Al servicio de la nación:
Los altos índices de delincuencia y crimen organizado representan hoy una amenaza real e inminente contra el orden interno y la seguridad de todos los peruanos. Frente a estos desafíos, y en cumplimiento de los nuevos roles asignados a nuestras Fuerzas Armadas, el Comando Operacional del Centro ha desplegado sus unidades militares para realizar patrullajes móviles e integrados en los distritos de Lima declarados en estado de emergencia.
Efectivos de la 1ra Brigada de Fuerzas Especiales y de la 1ra Brigada
Multipropósito vienen ejecutando operaciones militares en estrecha coordinación con los escuadrones de emergencia de la Policía Nacional del Perú, interviniendo centros comerciales, ejes viales principales, terminales terrestres y otros puntos críticos de la capital, con el objetivo de reforzar la seguridad ciudadana y devolver la tranquilidad a la población.
¡Operación combinada en Pataz! Nuestras fuerzas especiales se han integrado a las operaciones del Comando Unificado Pataz, con la misión de combatir frontalmente al crimen organizado en esta zona estratégica del departamento de La Libertad, actualmente bajo estado de emergencia.
¡Fuego efectivo, impacto decisivo! Las capacidades técnicas y operacionales de nuestros batallones de infantería motorizada fueron puestas a prueba durante un ejercicio de tiro con mortero de 81 mm, realizado en el campo de instrucción de la Región Cruz de Hueso, bajo la conducción de la 1ra Brigada Multipropósito.
El Comando Operacional del Centro reafirma su compromiso con la Nación, consolidándose como una fuerza amiga, solidaria y preparada ante la adversidad.
COMANDO de inteligencia y operaciones especiales conjuntas
Comandante del CIOEC Gral Div Francisco Costa Gallegos
Preparados para “Fuerzas Comando 2025”:
Del 18 al 29 de agosto, la República de El Salvador será sede de la competencia de élite de operaciones especiales más rigurosa y estratégica del hemisferio occidental: Fuerzas Comando 2025, el cual reunirá a aproximadamente 20 naciones, cuyos representantes pondrán a prueba sus capacidades operacionales en entornos terrestres, marítimos y aéreos.
Organizado por el Comando Sur de los Estados Unidos, el evento constituye una plataforma de interoperabilidad y cooperación multinacional. En este marco, la delegación peruana, conformada por ocho operadores especiales provenientes de los distintos institutos armados, se encuentra actualmente en un proceso intensivo de preparación orientado al perfeccionamiento de sus competencias operacionales. La responsabilidad de este entrenamiento recae en el Comando de Inteligencia y Operaciones Especiales Conjuntas, el cual aplica un enfoque
multidimensional en tácticas, técnicas y procedimientos (TTPs) propios de las operaciones especiales.
Las sesiones de adiestramiento comprenden ejercicios avanzados de tiro con fusil de asalto y pistola, disparos de precisión a largas distancias con francotiradores, recorridos por pistas de obstáculos de alta exigencia física, así como pruebas acuáticas en mar abierto con armamento y equipo completo. Estas actividades están diseñadas para reforzar las capacidades intrínsecas de toda unidad de élite frente a escenarios de elevada complejidad. Fuerzas Comando no solo representa una evaluación del rendimiento táctico y operativo de los Equipos de Operaciones Especiales, sino también una valiosa oportunidad estratégica para fomentar la integración y cooperación en materia de seguridad hemisférica entre los países de América Latina y los Estados Unidos.
COMANDO OPERACIONAL de defensa aérea
Comandante del CODA
Mag FAP Luis Brignardello Aguirre
Reafirmamos nuestro compromiso con la protección del espacio aéreo nacional, adaptándose a los desafíos modernos como el uso no autorizado de drones.
A través del Comando Operacional de Defensa Aérea (CODA), se ha implementado un avanzado sistema antidron que combina tecnologías de radiofrecuencia, cámaras térmicas e inteligencia artificial, permitiendo detectar, identificar y neutralizar drones de forma precisa y segura.
Este sistema es parte de una estrategia integral de defensa aérea y puede operar en modalidad fija, móvil o portátil, lo que facilita su uso en diversos contextos operativos, incluyendo la protección de infraestructuras críticas y eventos de gran escala. Además, el CODA cuenta con fusiles anti dron con un alcance de hasta 1,000 metros, capaces de interrumpir las
comunicaciones de los drones sin causar daños físicos ni interferir con aeronaves autorizadas.
Como parte de su preparación continua, el Grupo de Defensa Aérea (GRUDA) llevó a cabo la primera capacitación del año en el manejo del sistema antidron, realizada en el mes de febrero. Esta formación busca asegurar una respuesta eficaz ante amenazas reales.
Finalmente, durante el evento internacional SITDEF PERÚ 2025, realizado en la ciudad de Lima en el mes de abril, el CODA presentó el sistema en una exposición estática, destacando sus capacidades frente a invitados nacionales y extranjeros.
Con estas acciones, la FAP fortalece su liderazgo tecnológico y operativo frente a nuevas amenazas aéreas.
C O D A
co u
COMANDO
operacional
DEL UCAYALI
Comandante del COU
Calm Diego Gago Rojas
Defensa, sostenibilidad y compromiso con la nación: El Contralmirante Diego Gago Rojas, Comandante del Comando Operacional del Ucayali (COU), reafirma su compromiso con la conducción de acciones militares conjuntas para proteger la soberanía nacional, atender emergencias y promover el desarrollo sostenible en la región Ucayali.
Ante las inundaciones por el desborde del río Ucayali, el COU activó sus componentes para brindar asistencia humanitaria integral. Se armaron 821 kits alimentarios y se apoyó en la entrega de 1,288 kits, movilizando más de 25 toneladas de ayuda y más de 32 toneladas en estiba y desestiba, con la participación de 381 efectivos. Se emplearon camiones portatropas, patrulleras fluviales y se brindó seguridad durante el traslado de bienes, instalando carpas y reforzando la seguridad en las zonas afectadas. Como parte de su enfoque preventivo,
el COU participó en un seminario sobre gestión reactiva del riesgo de desastres en Pucallpa, organizado por Indeci, fortaleciendo la capacitación y protocolos ante emergencias.
En coordinación con el Gobierno Regional, se recibieron equipos para prevenir incendios forestales y se realizó un taller sobre estrategias de control ambiental. Asimismo, se ejecutan operaciones integradas para combatir la minería ilegal y proteger el ecosistema amazónico, reforzando el orden interno y el estado de derecho.
A través de sus componentes naval, terrestre y aéreo, el COU desarrolla acciones cívicas brindando atención médica, orientación vocacional y otros servicios en zonas vulnerables, reafirmando su compromiso con el bienestar de la población y la presencia activa del Estado en la Amazonía peruana.
COMANDO OPERACIONAL DE CIBERDEFENSA
Comandante del COCID
Mag FAP Roberto Aranda del Castillo
Comando y control de las operaciones de ciberdefensa: Es un órgano de línea del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, conduce operaciones militares de ciberdefensa para proteger el ciberespacio nacional. Su misión es planear, organizar y conducir operaciones contra amenazas cibernéticas que afecten la seguridad nacional según el DL N°1412 y la Ley N°30999, ejecuta acciones coordinadas como la protección de la infraestructura tecnológica durante la realización del Foro APEC 2024, donde desplegó una fuerza de tarea conjunta.
A nivel internacional, participa anualmente en la pasantía internacional de Defensa Cibernética de las Naciones Amigas, en el Comando de Ciberdefensa (ComDCiber) de Brasil y el VII Foro Iberoamericano de Ciberdefensa (FIC), realizado en Panamá, donde los países miembros renuevan su compromiso de seguir colaborando para el desarrollo de actividades, como las Ciberolimpiadas
Militares de las Américas en Colombia y el Ejercicio “Guardián cibernético” de Brasil, donde entrenan, virtualizan escenarios de ciberataques para la protección de infraestructuras críticas. Asimismo, emplea la Plataforma para el intercambio de información sobre Malware (MISP).
En el ámbito nacional, gestiona un convenio con la Universidad Nacional de Ingeniería (INICTEL-UNI), para realizar ciberejercicios a fin de estandarizar procedimientos, técnicas y tácticas en entornos virtuales; se capacita en derechos humanos y derecho internacional humanitario en materia de ciberdefensa con el Instituto de Defensa de Estudios Jurídicos Internacionales de Estados Unidos (DIILS). En el aspecto doctrinario, desarrolla el nuevo Manual de Operaciones en el Ciberespacio con apoyo de sus componentes, lo cual permitirá estandarizar procedimientos para el planeamiento de las operaciones en el ciberespacio.
C O C I D
GEOPOLÍTICA DEL SIGLO xxI y el Perú en el Nuevo Orden Mundial
Teniente Coronel EP Manolo Eduardo Villagra
La geopolítica del siglo XXI va más allá de fronteras y territorios: hoy el poder se disputa en el ciberespacio, el espacio exterior y el mundo de las ideas. Perú debe entender este nuevo orden mundial para posicionarse estratégicamente en un entorno global cada vez más complejo e interconectado.
Entender la geopolítica en el siglo XXI requiere superar sus raíces clásicas. Aunque pensadores como Ratzel, Kjellén o Mackinder sentaron las bases al vincular geografía y poder, hoy el escenario global es mucho más complejo. Ya no basta con analizar fronteras o rutas comerciales; el poder también se disputa en el ciberespacio, el espacio ultraterrestre, los flujos de datos y el mundo simbólico de las ideas. En este nuevo contexto, la geopolítica es una herramienta estratégica para anticipar amenazas, orientar alianzas y diseñar acciones en un mundo interconectado.
Incluso los estados más pequeños deben pensar geopolíticamente. La competencia global por la influencia ya no se libra únicamente en el ámbito militar o económico, sino a través de estrategias indirectas. Teóricos como Henry Kissinger o Zbigniew Brzezinski impulsaron la realpolitik como mecanismo para preservar el poder global. Brzezinski, en El “gran tablero mundial”, argumentaba que la supremacía de una potencia depende de impedir el ascenso de rivales regionales, mantener aliados dependientes y controlar el acceso a recursos críticos. Estas ideas siguen vigentes y ayudan a entender las dinámicas de poder actuales.
“La supremacía de una potencia depende de impedir el ascenso de rivales regionales, mantener aliados dependientes y controlar el acceso a recursos críticos”.
Reconfiguración del orden mundial
La multipolaridad avanza con el ascenso de bloques como los BRICS (grupo de países con economías emergentes: Brasil, Rusia, India, China y Sudafrica) que cuestionan la hegemonía occidental. La Unión Europea enfrenta tensiones internas y una subordinación estratégica a la OTAN. Mientras tanto, Estados Unidos intenta sostener su liderazgo mediante presión militar, económica y tecnológica, aunque con crecientes desafíos. En este contexto, la geopolítica se vuelve indispensable para la supervivencia y proyección de los estados.
América Latina refleja la fragmentación ideológica y geopolítica del nuevo orden mundial. Países como Cuba, Venezuela y Bolivia enfrentan crisis estructurales debido a modelos políticos desacertados. Cuba vive un estancamiento crónico; Venezuela sufre hiperinflación y migración masiva; Bolivia experimenta inflación y devaluación. Panamá, en cambio, es objeto de atención geoestratégica por el control del canal interoceánico, especialmente por parte de China. A ello se suma el endurecimiento de políticas migratorias y comerciales impulsadas por Donald Trump, que afectan a economías latinoamericanas dependientes del comercio exterior y las remesas.
Perú: de potencia silenciosa a actor estratégico El Perú no puede permitirse una postura pasiva. Su posición geoestratégica en el Pacífico lo convierte en un país bioceánico clave para conectar Sudamérica con Asia. A esto se suma su riqueza en recursos naturales como cobre, oro, zinc, plata, estaño y litio, todos altamente codiciados por las potencias globales. Aunque representa solo el 0.3 % de las exportaciones mundiales, Perú tiene potencial de expansión si apuesta por productos con valor agregado y una transformación productiva sostenida.
El puerto de Chancay, ya operativo, y el proyecto del puerto de Corío son oportunidades históricas para consolidar al Perú como eje logístico transpacífico. Además, debe integrarse el comercio brasileño al Pacífico mediante corredores logísticos que fortalezcan su rol
regional. Esta visión debe ir más allá de la infraestructura: se requiere una política de transformación productiva, inserción en cadenas de valor globales e incentivos concretos a la industria nacional.
La creciente presencia de China en sectores clave del Perú —minería, energía, tecnología y logística— representa una dualidad. Si bien su inversión es bienvenida, debe orientarse hacia un modelo que genere empleo calificado, instale plantas industriales, desarrolle clústeres tecnológicos y asegure la transferencia de conocimiento. Solo así se podrá hablar de soberanía económica, integración productiva y desarrollo sostenible.
Seguridad, defensa y educación como pilares estratégicos
Las tensiones geopolíticas tienen implicancias directas en la seguridad nacional. El crimen organizado transnacional, la minería ilegal, el narcotráfico y la corrupción debilitan al Estado y están conectados con redes internacionales. Es imprescindible modernizar las Fuerzas Armadas, fortalecer la inteligencia estratégica y actualizar el marco legal para enfrentar amenazas híbridas, cibernéticas y convencionales. Seguridad y desarrollo son dimensiones inseparables.
Ninguna transformación será sostenible sin una reforma profunda del sistema educativo. Es necesario formar ciudadanos capaces de comprender los impactos geopolíticos de la tecnología y participar activamente en la innovación científica. No basta con formar técnicos para industrias extranjeras: se necesitan estrategas, ingenieros, científicos y líderes con visión de país.
Además de cumplir sus funciones tradicionales, las Fuerzas Armadas deben actuar como articuladores de cohesión nacional, protectores de recursos críticos y defensores del ciberespacio. Para ello, se requiere una nueva generación de líderes militares con visión multidisciplinaria, pensamiento estratégico y formación en asuntos nacionales e internacionales.
Conclusión: la urgencia de una doctrina geopolítica nacional
El Perú necesita construir con urgencia una visión geopolítica de Estado, basada en intereses nacionales permanentes, planificación prospectiva y articulación multisectorial; no basta con reaccionar a los acontecimientos globales ni delegar su destino a la improvisación o a fuerzas externas. Es tiempo de anticiparse, actuar con autonomía estratégica y definir con claridad un proyecto nacional que devuelva al país protagonismo, seguridad y rumbo.
En un mundo hiperconectado y competitivo, carecer de doctrina geopolítica es una amenaza directa a la soberanía. El Perú tiene historia, ubicación privilegiada, recursos estratégicos y capital humano. Lo que necesita hoy es liderazgo con visión, decisión política y voluntad transformadora para convertirse en un actor relevante en el siglo XXI.
ucrania
la guerra que definirá el siglo XXI
Teniente Coronel EP
Richard Villanueva Apuela
Tres años después de la invasión rusa a Ucrania, el conflicto ha trascendido su carácter regional para convertirse en un desafío con profundas implicancias para la seguridad global. Ha marcado el retorno de la guerra convencional en Europa y un reacomodo geopolítico mundial cuyo desenlace sigue siendo incierto. Aunque se libra principalmente en territorio ucraniano, el objetivo de Putin va más allá, afectando la estabilidad de toda Europa.
Más que Putin: el resurgimiento de una ambición imperial
Los conflictos entre Rusia y Ucrania no comenzaron en 2022. Sus raíces se remontan a la Rus de Kiev (siglos IX al XIII), considerada la cuna de las identidades nacionales rusa y ucraniana. La invasión mongola (1237–1240) provocó el colapso de esa unidad política. Mientras Moscovia emergía como nuevo centro de poder, los territorios de la actual Ucrania se vincularon con Lituania y Polonia, siguiendo trayectorias históricas distintas.
Desde entonces, Rusia y Ucrania han disputado el legado simbólico de la Rus de Kiev, lo que ha nutrido tensiones en torno a la soberanía y la identidad. Esta rivalidad no es solo territorial o política: es también civilizatoria.
Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, Rusia percibió como una traición la orientación prooccidental de Ucrania, especialmente ante la expansión de la OTAN hacia el este, que Moscú considera una amenaza directa, pese a las promesas informales de no hacerlo. La incorporación de países del antiguo bloque soviético a la alianza atlántica alimentó en el Kremlin la idea de un cerco estratégico.
La anexión de Crimea en 2014 y la guerra en el Donbás fueron respuestas rusas a lo que considera la pérdida de influencia sobre una nación clave en su entorno geopolítico. La invasión de 2022 no puede entenderse solo como ambición territorial, sino como parte de una lucha más amplia contra lo que Putin llama la “hegemonía occidental”.
Desde su visión, se trata de revertir la humillación histórica post-soviética y reafirmar a Rusia como gran potencia. Así, el conflicto con Ucrania representa un intento de redefinir el orden internacional en términos más acordes a los intereses del Kremlin.
Zelensky y la lucha por la supervivencia de Ucrania
Actor de profesión y sin experiencia política previa a su elección como presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky se ha convertido en el símbolo de la resistencia nacional. Su decisión de permanecer en Kiev y su capacidad para movilizar la empatía internacional atrajeron un apoyo político, financiero y militar significativo por parte de las principales potencias occidentales. No obstante, ese respaldo ha enfrentado obstáculos crecientes: el alto costo prolongado del conflicto, la fatiga política en las capitales europeas y los cambios políticos en Estados Unidos han mermado la capacidad de Zelensky para mantener el mismo nivel de apoyo que recibió al inicio de la guerra.
Para Ucrania, la guerra con Rusia no es simplemente una disputa territorial o un conflicto regional, sino una lucha por su existencia misma como nación independiente y democrática. Desde 1991, Ucrania ha buscado consolidar su soberanía y acercarse al modelo occidental, forjando una identidad nacional distinta de la rusa. Por eso, la anexión de Crimea en 2014 y la invasión de 2022 son vistas como intentos de Rusia por revertir ese proceso y someter nuevamente a Ucrania a su esfera de influencia. Así, para el pueblo ucraniano, esta es una guerra por la autodeterminación, en defensa de su derecho a elegir su propio rumbo político, económico y cultural sin injerencia externa. Es también una guerra por la libertad, donde su resistencia ha adquirido un valor simbólico global en la defensa de los principios democráticos. Pero, sobre todo, es una guerra por la supervivencia nacional y cultural: una lucha vital por no desaparecer como Estado libre y soberano.
El dilema estratégico de la paz: Putin, Zelensky y Trump frente a una guerra sin salida fácil Tras asumir su segundo mandato como presidente de Estados Unidos en enero de este año, una de las primeras iniciativas de Donald
Trump ha sido involucrarse directamente en la búsqueda de una salida negociada a la guerra en Ucrania, posicionándose como un actor central en los esfuerzos por alcanzar un acuerdo de alto el fuego. Sin embargo, el escenario que enfrenta no es simple y la empresa que asume está lejos de ser sencilla. De hecho, Putin, Zelensky y el propio Trump se encuentran atrapados en un dilema estratégico: por un lado, la necesidad de detener el conflicto y reducir los costos humanos, económicos y políticos es evidente; por otro, las condiciones para una negociación viable siguen siendo profundamente divergentes, pues, como se sabe, cada actor busca alcanzar sus propios intereses.
Vladimir Putin busca consolidar las ganancias territoriales en el Donbás y Crimea y asegurar que Ucrania no se convierta en una base de operaciones de la OTAN o la Unión Europea. Además, busca reafirmar el rol de Rusia como una potencia global capaz de desafiar el orden liberal liderado por Estados Unidos. No obstante, sus márgenes de maniobra son estrechos: ceder territorios o aceptar condiciones percibidas como impuestas desde Occidente socavaría su imagen de líder fuerte y pondría en riesgo su legitimidad interna.
Volodymyr Zelensky necesita mantener el respaldo interno y externo, lo que implica recuperar el territorio ucraniano ocupado y obtener garantías de seguridad. La guerra para él es una lucha por la supervivencia nacional, por lo que difícilmente aceptaría una negociación que implique reconocer pérdidas territoriales permanentes.
KIEV, UCRANIA - 23.03.2022.
Agresión militar de Rusia contra Ucrania. Centro comercial de Retroville, instalación civil luego de un ataque aéreo con misiles por tropas rusas en Kiev,.
Donald Trump busca convertirse en el líder global capaz de lograr lo que otros no han conseguido y reducir los costos de la guerra para Estados Unidos sin comprometerse a nuevas confrontaciones, pero su espacio de maniobra es limitado: un fracaso dañaría su imagen, y un acuerdo favorable a Rusia podría generar rechazo interno y tensar relaciones con sus aliados europeos.
Escenarios posibles: entre la negociación, la prolongación y la escalada Frente al estancamiento en el campo de batalla y la presión por alcanzar una solución, emergen tres posibles escenarios. El primero es un alto el fuego negociado, impulsado por Trump, pero condicionado por concesiones difíciles de aceptar para ambas partes. El segundo es una guerra prolongada, con bajos avances pero altos costos, que agota a Ucrania, erosiona la imagen internacional de Rusia y tensiona a Occidente. El tercero es una escalada mayor, producto de errores de cálculo o desesperación, que podría internacionalizar aún más el conflicto.
En un entorno internacional crecientemente complejo, estos escenarios nos recuerdan que la victoria en la guerra no se limita al dominio militar, sino que se define, en última instancia, en el terreno político-estratégico. Ninguna opción ofrece beneficios absolutos, pero todas reflejan un equilibrio frágil entre intereses, límites y percepciones. En este tablero, cualquier movimiento mal calculado puede redefinir no solo el curso de la guerra, sino también el orden global en disputa.
En un mundo donde las líneas entre guerra y política son cada vez más difusas, el conflicto en Ucrania es una muestra clara de que las armas pueden abrir caminos, pero solo la política los puede cerrar de forma duradera. La historia demuestra que las guerras no solo se ganan en el campo de batalla, sino en la capacidad de transformar el poder militar en arreglos estables, legítimos y sostenibles. En esa línea, la resolución de este conflicto no solo definirá el futuro de Ucrania, sino también los contornos del orden internacional que vendrá.
Hacia un Futuro Sostenible
Energías renovables y el análisis del Perú en la actual transición energética
Coronel Ep Franklin Huayán Monzón
Desde tiempos remotos, la humanidad ha buscado diversas formas de generar energía para satisfacer sus necesidades esenciales, como cocinar, iluminar su entorno, mantenerse cálido, comunicarse y desplazarse. En sus inicios, el fuego proveniente de la leña y el estiércol fue fundamental para la preparación de alimentos y la supervivencia. Con el paso del tiempo, el desarrollo de nuevas fuentes de energía transformó profundamente la sociedad y la manera en que las personas interactúan con su entorno. Estos cambios progresivos en la forma de producir y utilizar energía se conocen como transiciones energéticas , marcando hitos clave en la evolución tecnológica y el bienestar humano.
Las cuatro grandes transiciones energéticas
1. Primera transición (1750-1850): Durante la Revolución Industrial, el carbón sustituyó a la leña como principal fuente de energía. Esta transformación impulsó el auge de las fábricas, el transporte ferroviario y la urbanización, pero también marcó el inicio de las emisiones de dióxido de carbono (IEA, 2021).
2. Segunda transición (finales del siglo XIXsiglo XX): La irrupción del petróleo y el gas natural revolucionó el suministro energético. La electrificación masiva de ciudades y zonas rurales, el surgimiento del automóvil y el avance de las telecomunicaciones son hitos de esta etapa (Goldthau etal. , 2018).
3. Tercera transición (posguerra): Tras la Segunda Guerra Mundial, se introdujo la energía nuclear y se expandieron significativamente las hidroeléctricas. Además, comenzaron a explorarse fuentes renovables como la energía solar y eólica, aunque con participación marginal (REN21, 2023).
4. Cuarta transición (siglo XXI): Aún en curso, esta etapa está impulsada por la urgencia climática, el agotamiento de los combustibles fósiles y los avances tecnológicos. Energías como la solar, eólica, el hidrógeno verde y herramientas como la inteligencia artificial están remodelando el sector energético mundial (IRENA, 2023).
Energía renovable: un panorama global Al 2025, China lidera la producción de energía renovable con más de 728 gigavatios de capacidad instalada, principalmente en energía solar y eólica, seguido por Estados Unidos con 264 gigavatios (Global Energy Report, 2025).
India ha alcanzado 80 gigavatios gracias a su rápida expansión en energía solar, mientras que Alemania, pionera en energías renovables, ha logrado 114 gigavatios de capacidad instalada (IEA, 2025). En América Latina, Brasil sobresale con una fuerte presencia en energía hidroeléctrica y solar, consolidándose como líder regional.
Estos países han impulsado sus inversiones en tecnologías sostenibles para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y fortalecer la transición energética mundial (Renewables Global Status Report, 2025.
Vehículos eléctricos: acelerando el cambio Desde 2010, la adopción de vehículos eléctricos (VE) ha crecido exponencialmente. El Tesla “Model S” marcó un punto de inflexión en la industria. En 2024, las ventas globales superaron los 17 millones de unidades, con China liderando con más de 11 millones de ventas, con modelos de la marca BYD, mientras que Noruega alcanzó un 89 % de ventas de autos eléctricos en su transición al 100 % para 2025 (EV.com, 2025). Tesla sigue siendo dominante, Julio 2025 / 77
con el modelo “Y” como el auto eléctrico más vendido con 1.17 millones de unidades.
El declive de los motores de combustión interna y los avances en baterías de estado sólido proyectan un futuro donde los VE representen más de una cuarta parte de las ventas mundiales para 2025. La implementación de incentivos gubernamentales, como exenciones de impuestos y restricciones a vehículos de combustión, sigue siendo un factor clave en esta transformación global (EV.com, 2025).
Perú: un gigante dormido en energías limpias
Perú posee un enorme potencial para el desarrollo de energías renovables, especialmente en fuentes solar, eólica e hidroeléctrica. A 2025, diversas centrales fotovoltaicas ya operan
en el país, como Clemesí (Moquegua), Matarani (Arequipa), Carhuaquero (Cajamarca), San Lorenzo, Requena y Tamshiyacu (Loreto). Además, están en proceso de implementación proyectos como Sunny, Illa, San Martín Solar, Solimana, Sol de Verano y San José (Arequipa).
En cuanto a parques eólicos, destacan Talara (Piura), Duna y Huambos (Cajamarca), Cupisnique (Pacasmayo, La Libertad), Marcona, Tres Hermanas y Punta Lomitas (Ica), mientras que Wayra Extensión y San Juan (Ica) están en proceso de desarrollo.
Perú posee un enorme potencial para el desarrollo de energías renovables, especialmente en fuentes solar, eólica e hidroeléctrica.
Respecto al hidrógeno verde, el país estableció una Estrategia Nacional en 2023 y promulgó
en marzo de 2024 la Ley N° 31992 “Ley del Hidrógeno Verde”, con el objetivo de incentivar inversiones en este sector.
En este marco, Phelan Green Energy, empresa sudafricana especializada en energías renovables, ha anunciado una inversión de 2,500 millones de dólares para la construcción de la primera planta de hidrógeno verde en Arequipa, que abarcará 4,000 hectáreas y se desarrollará en tres fases a lo largo de cinco años, generando 2,000 empleos directos. La planta utilizará agua de mar y energía fotovoltaica para producir 1.8 GW de energía y 80,000 toneladas de hidrógeno verde al año, mediante el proceso de electrólisis.
Estas iniciativas reflejan el creciente interés y la inversión extranjera en energía renovable en Perú, consolidándolo como un actor clave en la transición energética de América Latina.
Sin embargo, aún enfrenta desafíos, como la infraestructura de transmisión y la electrificación rural, especialmente en la Amazonía. Según un informe de la Corporación Financiera Internacional (IFC) de febrero de 2025, se proyecta que las energías renovables no convencionales representen el 45 % de la capacidad instalada en el Perú para 2050.
Reflexiones finales
Las transiciones energéticas han sido fundamentales para el desarrollo de la humanidad, impulsando el progreso tecnológico y mejorando la calidad de vida. Sin embargo, también han planteado desafíos ambientales que requieren soluciones innovadoras y sostenibles.
La investigación, el desarrollo y la innovación han sido pilares clave en la expansión y adaptación de estas tecnologías, permitiendo su masificación y consolidación a nivel global.
Además, los beneficios ambientales y la generación de empleo directo e indirecto refuerzan el impacto positivo de las energías renovables en la sociedad.
En este contexto, Perú tiene una gran oportunidad de posicionarse como líder en la región si logra aprovechar su abundante potencial renovable, fortalecer sus políticas energéticas e impulsar la investigación, el desarrollo y la innovación.
La transición hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles no solo contribuirá a la reducción de emisiones, sino que también fomentará el crecimiento económico y la inclusión energética en comunidades rurales y aisladas.
Rol Estratégico del comando conjunto en la Defensa Interna del perú
General de Brigada EP
Jesús Vera Ipenza
Desde fines del siglo XX y los primeros años del XXI, el Perú ha enfrentado diversas formas de violencia, particularmente a partir de las décadas de 1980 con el accionar armado de la organización terrorista Sendero Luminoso (OT-SL) y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), que emprendieron una lucha armada contra el Estado. Actualmente otras amenazas generan graves niveles de inseguridad en la población. En este contexto las fuerzas del orden buscan recuperar el control territorial y devolver la paz. La lucha continúa, con compromiso y visión estratégica.
Aunque estas amenazas han sido significativamente reducidas, persisten remanentes en zonas como el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). A ello se suman nuevas amenazas en la región amazónica, como los Grupos Armados Organizados Residuales (GAOR) disidentes de las FARC en la frontera con Colombia, y el accionar de organizaciones criminales dedicadas al tráfico ilícito de drogas (TID), minería ilegal, tráfico de armas y explosivos (TAMEX), extorsión y sicariato.
Frente a este escenario, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA) lidera estratégicamente operaciones militares conjuntas en coordinación con la Policía Nacional del Perú (PNP) y otros sectores del Estado. Esta labor se estructura en torno a procesos de planificación, ejecución, evaluación y supervisión, orientados a cumplir con el Objetivo Militar Estratégico (OME): contribuir con el restablecimiento y mantenimiento del orden interno para generar condiciones de seguridad que favorezcan el desarrollo socioeconómico y el bienestar de la población.
Además del mantenimiento del orden interno, las Fuerzas Armadas cumplen roles estratégicos en la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD), así como en la seguridad de eventos nacionales e internacionales, procesos electorales y campañas cívicas multisectoriales.
La concepción estratégica del CCFFAA frente a estos desafíos se articula en cuatro ejes estratégicos y una línea de esfuerzo:
Eje Estratégico 1: operaciones militares de orden interno contra grupos hostiles Los comandos especiales, como el CEVRAEM, el Comando Operacional de la Amazonía (COAM) y el CIOEC, junto a otros comandos operacionales, ejecutan operaciones cinéticas y no cinéticas en zonas en estado de emergencia. En el VRAEM, las operaciones militares han logrado encapsular a la OT-SL en el área del Vizcatán del Ene – Canayre – Pucacolpa, organización que ha perdido su ideología inicial y se ha dedicado al narcotráfico. En la frontera con Colombia y Brasil, el COAM ha comenzado a operar contra los GAOR “Comandos de Frontera” y “Carolina Ramírez”. Las FFAA actúan bajo el marco del derecho internacional humanitario (DIH), asegurando el control del orden interno y articulando esfuerzos estatales. Julio 2025 /
Eje Estratégico 2: acciones militares de orden interno
Los comandos operacionales y especiales desarrollan acciones militares en apoyo a la PNP frente a otras situaciones de violencia (OSV), como conflictos sociales e inseguridad ciudadana, y en otras acciones de apoyo (OAA), relacionadas con terrorismo, minería ilegal, TID y protección de activos críticos. En estos casos, la PNP asume generalmente el control del orden interno, y las FF. AA. solo lo hacen de manera excepcional, siempre dentro del marco del derecho internacional de los derechos humanos (DIDH).
Las regiones donde se obtienen resultados significativos en apoyo a la PNP incluyen:
• Distritos de La Convención (Cusco), La Mar, Huanta y Anco (Ayacucho), frente al TID
• Tambopata (Madre de Dios), contra la minería ilegal
• Lima, Callao y La Libertad (Virú y Trujillo), frente a la inseguridad ciudadana
• Zarumilla (Tumbes), contra TID, TAMEX, contrabando y delitos conexos
• Corredor Vial del Sur (Cusco, Apurímac, Arequipa), frente a conflictos sociales
• Mariscal Ramón Castilla (Loreto), frente al TID
Estas acciones, muchas veces solicitadas por la ciudadanía y autoridades locales, requieren ser complementadas con una estrategia estatal integral que atienda las causas estructurales de la violencia.
Eje Estratégico 3: apoyo en eventos estratégicos
El CCFFAA, junto con los comandos operacionales y especiales, ejecuta acciones militares de apoyo a la PNP y otras entidades estatales en la seguridad de eventos estratégicos como los Juegos Panamericanos (2019), el Foro APEC (2024), procesos electorales y campañas multisectoriales. Estas acciones se desarrollan en el marco del DIDH y bajo mandato del Gobierno Nacional.
Eje Estratégico 4: gestión del riesgo de desastres (GRD)
Las Fuerzas Armadas también participan activamente en la respuesta a desastres naturales y emergencias de gran magnitud, en coordinación con los Centros de Operaciones
de Emergencia (COEN, COE-MINDEF, COER, COEL) y en el marco del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD). Su rol incluye labores de rescate, ayuda humanitaria, control de incendios y restablecimiento de servicios básicos.
Línea de esfuerzo conjunto integrado (LECI)
Complementando los ejes anteriores, el CCFFAA desarrolla operaciones no cinéticas en coordinación con la PNP y otras entidades del estado, con énfasis en operaciones de información, sostenimiento y protección de las fuerzas desplegadas. Estas acciones buscan generar condiciones decisivas para el cumplimiento de los objetivos estratégicos militares.
El Perú enfrenta desafíos estructurales en materia de seguridad, desarrollo y gobernabilidad. Problemas como la informalidad de las actividades extractivas, la persistente brecha social y el avance de la criminalidad organizada requieren una respuesta articulada del Estado. La actuación de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional es esencial, pero debe integrarse en un enfoque más amplio, sostenible e inclusivo que contemple también a la sociedad civil. Solo mediante una acción conjunta y estratégica se podrá consolidar un entorno de paz, seguridad y bienestar duradero para todos los peruanos.
En este contexto, las Fuerzas del Orden buscan recuperar el control territorial y devolver la paz. La lucha continúa, con compromiso y visión estratégica.
EL EJÉRCITO del futuro
General de Ejército César Briceño Valdivia
Comandante General del Ejército del Perú
Ya no se trata únicamente de un Ejército preparado para la defensa tradicional, sino también de responder a desafíos como el crimen organizado y delincuencia común, el narcotráfico, la subversión y el terrorismo, la contaminación ambiental, los desastres naturales, los ciberataques, los conflictos híbridos y la desinformación. El teatro en el que hay que actuar exigente flexibilidad y modernidad, sin dejar la cercanía a la población. Es hacia quienes orientamos nuestras acciones y decisiones. Es nuestra razón de ser.
No hace falta levantar la mirada para darnos cuenta, como ciudadanos, de que los tiempos actuales son inciertos y vertiginosos. El escenario mundial es cada vez más complejo, incierto y multidimensional, volviéndolo un desafío para quienes, como nosotros, tenemos la responsabilidad de dar seguridad y defensa al país. Bajo esa óptica, nuestro Ejército no se ha quedado como un convidado de piedra, ajeno a la realidad que trata de sobrepasar a las instituciones, sino que se encuentra inmerso en uno de los momentos más importantes de su historia institucional, al haber asumido el compromiso de transformarse para enfrentar las nuevas amenazas que afectan el bienestar, el desarrollo, la seguridad y defensa de la nación país.
La guía que orienta este proceso es el Plan de Transformación Institucional conocido por sus siglas como PTI. El Ejército avanza a concretar una visión proyectada al año 2034. Se busca construir una fuerza disuasiva, capaz de desempeñar múltiples funciones simultáneamente y de operar en entornos diversos. Esta iniciativa es más que un cambio en la forma de operar, de sostenerse o adquirir tecnología; también implica una evolución cultural y organizacional que fortalezca el vínculo entre el Ejército y la población.
Debemos ser ambiciosos. La innovación juega un rol fundamental que representa el medio para cerrar brechas tecnológicas, modernizar procesos internos y desarrollar nuevas capacidades que respondan a los retos del siglo XXI. El Ejército del Perú impulsa un enfoque multimisión y multidominio. Combatir ahora implica valor, honor, aptitud para el combate, pero también un alto nivel de investigación en ciencia y tecnología y la implementación de plataformas digitales para la planificación, la evaluación y la gestión institucional. Los proyectos como el desarrollo de capacidades en ciberdefensa, el uso de inteligencia artificial para la vigilancia estratégica, y la aplicación de simuladores en la formación táctica, son claros ejemplos de esta apuesta por el conocimiento y la tecnología nacional. La participación activa de la mujer en todos los niveles y especialidades del Ejército es parte esencial de esta evolución.
Para alcanzar la visión actual y posterior al 2034, el Ejército de ha definido una estrategia escalonada en fases. La primera fase corresponde al período 2024–2034 y busca consolidar un Ejército multimisión, es decir, capaz de ejecutar de manera simultánea labores de defensa nacional, apoyo en desastres naturales, control del orden interno y participación en misiones de paz. La segunda fase, proyectada entre 2035 y 2050, apunta a formar un Ejército multidominio, plenamente
integrado en los ámbitos terrestre, aéreo, espacial, cibernético y electromagnético. Esta evolución permitirá una respuesta rápida y eficiente en escenarios complejos, usando herramientas tecnológicas de última generación.
El Ejército busca
desarrollar y adaptar tecnologías propias para reducir la dependencia del extranjero y garantizar su autonomía operativa y estratégica.
Para alcanzar la visión, el Ejército ha definido 13 objetivos estratégico. Abarcan el fortalecimiento de las capacidades militares, la mejora de la educación militar, la transformación digital, el desarrollo sostenible del país, la participación en la política exterior y el acceso a servicios de salud de calidad para el personal militar. Estos objetivos están alineados con los Ejes de Gobierno, el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional al 2050 y la Política Nacional de Seguridad y Defensa. Pensar en cómo va a ser el futuro, requiere un orden, una perspectiva ordenada por donde se deben conducir las generaciones.
Uno de los grandes logros en este proceso es la apuesta por la independencia tecnológica. El Ejército busca desarrollar y adaptar tecnologías propias para reducir la dependencia del extranjero y garantizar su autonomía operativa y estratégica. Ejemplos de esta política son el ensamblaje de fusiles ARAD-7 en colaboración con la Fábrica de Armas y Municiones del Ejército (FAME SAC) y la asociación con Hyundai Rotem para producir vehículos blindados y tanques de combate. Además, se encuentran previstas la modernización de
Ejecución del proyecto de inversión y recuperación de las capacidades operativas de la 7ma Brigada de Infantería en la guarnición de Lambayeque (SIPAN) - I etapa
Importantes proyectos de infraestructura fortalecen la presencia institucional del Ejército en distintas regiones del país, como el proyecto Kuntur en el distrito del Rímac
sistemas clave como los de comando y control, ciberdefensa y defensa antiaérea, a través del Plan de Inversiones Estratégicas.
Este impulso se complementa con importantes proyectos de infraestructura que fortalecen la presencia institucional en distintas regiones del país. El proyecto Sipán en Lambayeque y el proyecto kuntur en el distrito del Rímac son ejemplos de cómo se busca mejorar la calidad de los servicios que el Ejército brinda a la sociedad.
Para el año 2034, el Ejército del Perú será una institución compuesta por soldados con valores sólidos, altamente especializados, respetuosos de los derechos humanos y equipados con tecnología moderna. Destacará no sólo por su capacidad operativa, sino también por su cercanía con la población, su transparencia institucional y su compromiso con la democracia. Actuará siempre bajo el marco
de la Constitución y el Estado de derecho, reafirmando su carácter no deliberante y profesional, en permanente servicio al país.
Será un pilar fundamental en la defensa de los valores democráticos de una nación libre y soberana. Estará preparado para garantizar la seguridad y defensa, apoyar misiones internacionales, contribuir al desarrollo nacional, asistir en desastres naturales y proteger el medio ambiente.
El Ejército del futuro está en marcha y tiene como horizonte el plan de transformación institucional. No es una aspiración idealista; es una construcción real, progresiva y comprometida con la institución y el pueblo peruano, al que sirve con honor, disciplina y vocación. Su éxito dependerá de la capacidad institucional para sostener este cambio con firmeza. Es un deber imperativo.
Nuestra victoria es tu salud campañas
cívicas multisectoriales
1. Atenciones médicas en el distrito de Canayre en el departamento de Ayacucho
Más de 12,200 atenciones en salud brindadas por médicos militares y civiles en Canayre (del 3 al 6 de junio), en especialidades como oftalmología, odontología y ecografía.
Campaña Multisectorial en acción
Desde el 3 hasta el 6 de junio, el Comando Conjunto y entidades estatales ofrecieron 16 094 servicios integrales —médicos y sociales— a los pobladores de Canayre.
Entrega de programas sociales
2. Atenciones médicas en el distrito de Sivia en el departamento de Ayacucho
Entre el 27 y 30 de mayo, se atendió a miles en Sivia: más de 19 500 servicios médicos y sociales en especialidades como gastroenterología, odontología y oftalmología.
Presencia del alto mando
El Jefe del Comando Conjunto supervisó personalmente la campaña en Sivia, reafirmando el compromiso de las Fuerzas Armadas con las comunidades más necesitadas.
3,878 atenciones sociales en Canayre: orientación y trámites para Pensión 65, SIS, PRONABEC, y más, fortaleciendo la inclusión regional.
Medalla al Defensor de la Democracia
Ceremonia de condecoración: 71 exintegrantes de los Comités de Autodefensa reciben la
‘Medalla al Defensor de la Democracia’ en reconocimiento a su valentía histórica.
3. Atenciones médicas en el distrito de Pichari en el departamento de Cuzco 17,029 atenciones médicas y sociales en Pichari durante exitosa Campaña Cívica liderada por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
Especialidades médicas para miles de pacientes 14,601 atenciones médicas especializadas: cardiología, ginecología, oftalmología, pediatría, dermatología, medicina general, análisis clínicos, rayos X y entrega gratuita de medicamentos.
Programas sociales dirigidos a mejorar la calidad de vida de la población vulnerable 4,428 atenciones en programas sociales con orientación e inscripción en: Pensión 65, Cuna Más, Programa PAIS, PRONABEC, DEVIDA, FONDEPES y otros servicios del Estado.
En un trabajo conjunto y solidario Participaron médicos especialistas de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, Ministerio de Salud, EsSalud, voluntarios e instituciones del Estado. El centro de salud de Pichari fue el epicentro de esperanza, miles de familias del VRAEM recibieron atención médica, ayuda social y dignidad.
Historias de esperanza y gratitud
Don Zenon Torres (82 años)
“Estuve hospitalizado por una bronconeumonía. Apenas podía respirar. Mis hijos se turnaban para cuidarme, pero necesitaba ayuda urgente. Gracias al Comando Conjunto, llegó una neumóloga que me atendió con mucha humanidad. Me recetó lo necesario y controló mi situación con rapidez”.
Doña MarcelinA Quispe (65 años)
“Vine por un dolor al pecho que me preocupaba hace meses. Nunca había visto un cardiólogo. Aquí me atendieron bien, me hicieron unos análisis de sangre y me dieron medicina sin cobrarme nada. Estoy agradecida con los doctores, los soldados y todos los que han venido. Esta campaña nos ha devuelto la esperanza.”
NOSOTROS
COMANDO EN ACCIÓN
2025 - N° 77
DIRECTOR
Coronel EP Nerio Galvez Ñahuis
SUB DIRECTOR
Teniente Coronel EP Ricardo Huanilo Tarazona
EDICIÓN PERIODÍSTICA
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EDITOR DE ESTILO
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