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PERSONALIDAD PRESTADA

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Créditos

Ilustraciones:

Adriana Danisa Martinez Estrada

Carlos Antonio Farah Melgar

Sebastian Kevin Vargas Camacho

José Gabriel Veizaga Montoya

Texto o Narrativa:

Diego Nicolas Daza Prudencio

Chantal Alessandra Fournier Olivera

Para todos los que alguna vez sintieron que decir “sí” era la única forma de pertenecer. Que este cuento te recuerde que no importa lo que los demás piensen de ti, siempre y cuando tu mantengas tu autenticidad. Tu voz vale, tus límites importan, y que a veces, el “no” más difícil es el primer paso para encontrarte a ti mismo.

La adolescencia es un tiempo de transformación, en el que se busca encajar, a veces perdiendo la autenticidad.
Santiago estaba a punto de descubrirlo...

COL

EGIO

Santiago y su amigo Fabio fueron invitados a una fiesta. Santiago convenció a Fabio de ir.

En la fiesta, todos se integraron en un ambiente acogedor.

Santiago observó como sacaban una botella con líquido dorado y tuvo que tomar una decisión.
Fabio se negó a beber, pero Santiago aceptó, pues no quería ser excluido.
Santiago experimentó una nueva sensación de euforia y ligereza, que se fueron convirtiendo en soledad y pensamientos confusos.
Después de la fiesta Santiago llegó a casa para desplomarse en su cama quedándose instantaneamente dormido.

RING

Al día siguiente en el colegio se encontró con Fabio.
Santiago sintió que algo andaba mal, pero no terminaba de entender qué era. Al escuchar el timbre se dirigieron a su clase.
Al llegar, descubrió que sus compañeros tenían máscaras en lugar de rostros. Santiago fingió no notarlo.
El tiempo en clase se distorsionó, rápido o lento según su mareo creciente.

Sin pedir permiso, fue corriendo al baño.

Ahí encontró un ambiente extraño, donde unos chicos enmascarados le ofrecían una especie de humo frutal.
Santiago aceptó y al probarlo sintión una sensación de ligereza
Al salir se encontró con Fabio, quien lo miró con enojo. Intentó alejarse lo más rápido posible y el contrario lo dejó.
Santiago llegó a la cancha, donde volvió a aceptar otro elixir dorado que distorsionó su mundo.

Volvió para su última clase.

El profesor lo olió antes de verlo. No necesitó palabras.
Lo tomó del brazo y lo condujo a Dirección.

DIRECTORA

Lo plantaron frente a un escritorio. Le dijeron algo, pero las palabras se desvanecían antes de llegar a tocar sus oídos.
Solo entendía que se había perdido, que ya no pertenecía.
Entonces cerró los ojos, derrotado.

Cuando los abrió, estaba en un cuarto de espejos. Todos reflejaron diferentes versiones de él. Frente al espejo del centro se vio reflejado sin rostro, con una máscara.

Rompió la máscara, sintiendo que su alma se hizo trizas.

Despertó con dolor de cabeza y una sensación de cambio.
Confundido se levantó de su cama y caminó hacia el baño.
Se miró al espejo lleno de alivio al ver que su rostro estaba ahí y no una máscara. Él estaba ahí.
Los recuerdos lo hicieron avergonzarse. Decidió no traicionarse a sí mismo para ser aceptado nunca más.

Adivina...

1. Luzco moderno, colorido y liviano, me abrazas en pausas con gesto cercano. Respiro contigo, pero te quito el aire, y cuando no estoy… tu calma se hace aire.

¿Qué soy?

2. En fiestas me aplauden, en penas me llaman, mi líquido danza, mi fuego no quema. Te subo al cielo y te dejo caer, ¿cuántas veces más te haré perder?

¿Qué soy?

3. Adivinanza de los espejos rotos: Me miras sin ser visto, te muestro sin alma, imito lo íntimo, pero sin calma. Prometo placer y dejo vacío, ¿qué soy si no un deseo fingido?

¿Qué soy?

En una noche que parecía perfecta, Santiago se dejó llevar. Entre humo, risas y espejos rotos, vivió un viaje que parecía real… hasta que despertó. A veces, decir “no” es el verdadero acto de libertad.

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