El inicio del sueño de esta exhibición fue un momento de valorar la vida, entender que lo único que nos llevamos son las bellas energías. Dejar un legado de constancia, de persistir, de luchar por vivir... volver a respirar y dibujar.
Las obras nos hacen eternos.
Un estudio arduo y de observación al ser humano, a su interior, al de los otros, hacer una interpretación a través del trazo y la humedad. Encontrar su esencia, su alma, su espíritu, su trasparencia, ir más allá de la carne y de los huesos.
El trazo es vida, se puede sentir en solo ver cómo sigue por caminos estrechos y anchos por el papel, pero sigue su rumbo infinito.
Comprender, contemplarlo incansablemente; el trazo, entender qué habla, dice y respira.
Obras donde un trazo sigue el movimiento de los huesos, músculos los cuales me dan el camino, forma, ritmo representarlo sentirlo a través de la línea esa línea que debe mostrar un equilibrio y con la humedad da un fluido de vida que sigue existiendo.
Jorge Dávalos