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LPO EDICIÓN 150-1 Ochoa-Garcia-Entrevista completa

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EN LA MEMORIA DE UN AMIGO

La huella del padre Quique dejó un profundo vacío en Quetzaltenango y marcó el cierre de una etapa clave para la Iglesia católica en el occidente. Página 6.

HUELLA MASÓNICA EN QUETZALTENANGO

Por más de un siglo, la masonería ha marcado la ciudad con reserva, simbolismo y una profunda carga histórica. Página 12 y 13.

CENTRO HISTÓRICO DE XELA BAC UNA SOLUCIÓN INTEGRAL

“No se están ampliando áreas peatonales ni replanteando el espacio urbano; únicamente se está sustituyendo concreto por adoquín”. Página 14 y 15.

BAC impulsa la recepción de remesas en Guatemala con el lanzamiento de Mi

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Año 07 | No. 150. Quetzaltenango, 28 de febrero de 2026.

XELAJÚ: RECUPERAR EL PASADO, DESENTERRAR LA MEMORIA…

El historiador y antropólogo Carlos Fredy Ochoa revela claves inéditas sobre la antigua Xelajuj, prepara una obra que reconstruye la historia de Qulaja’ y comunidades originarias.. Página 4 y 5.

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Remesa BAC.
FOTO: DAVID PINTO

Quetzaltenango,

CUANDO CELEBRAR SIGNIFICA OLVIDAR: EL DESAFÍO DE RECUPERAR LA MEMORIA HISTÓRICA DE XELAJÚ

Carlos Fredy Ochoa García, internacionalista, historiador y antropólogo. Con una maestría en estudios latinoamericanos y doctorado en la Universidad de Connecticut, EE. UU., relata en esta entrevista, para laprensadeoccidente.com.gt, varios aspectos sustantivos que nos acercan a conocer la antigua Xelajuj.

Daniel Tucux Coyoy Colaborador

Con un estudio de las fuentes escritas del siglo XVI, Carlos Fredy prepara una publicación que devela gran parte de la historia de la ciudad y el territorio. La obra que realiza tiene la virtud de enlazar los relatos escritos por autores locales de la época e hilvanar su conocimiento de la geografia local con pasajes de la oralidad que permiten reconstruir la historia de la ciudad de Qulaja’ y de otras antiguas comunidades del territorio Xelajuj.

Existen varios escritos del siglo XVI, muchos de ellos denominados títulos. ¿Puede compartirnos cuál es la importancia de estos documentos y la forma en que fueron elaborados y quiénes lo hicieron?

Quetzaltenango tiene una tradición escrita de primer interés, no solamente en el mundo maya, sino mesoaméricano, porque se tuvo la suerte de que aquí se escribieran cuatro documentos sobre historia antigua. Además, fue una dinámica en la cual participó todo este valle de Xelajuj; aquí se escribió una veintena de documentos en el siglo XVI.

Brevemente, don Francisco García Tzumpam escribió el Título de Olintepeque (1544); don Juan Macario, el Título de Xekul, y don Francisco Gómez, un título no identificado. Estos manuscritos están hoy desaparecidos, y se sabe de ellos por unas pocas referencias de Francisco de Fuentes y Guzmán, quien los consultó hacia el año 1700. En San Cristóbal, Totonicapán, el señor Ixcamparij, del barrio de San Sebastián, escribió un documento sobre Paxtocá; en la cabecera de Totonicapán se escribieron 10 documentos en diferentes chinamitales (el término proviene del náhuatl chinamitl, que significa cercado, barrio o parcela delimitada), para la época en que San Miguel se fundó.

Sobre la sierra de pa Raxk’im, en Santa Clara La Laguna, se escribió un documento. En Santa Catarina se tiene noticia de dos, hoy desaparecidos; tienen títulos del siglo XVIII. En la bocacosta de Xelajuj, don Francisco Tatzuy escribió, cerca de 1557, el Título de Retaulew; en Santa María Chiquimula se escribio el Título de Chuachitu; en el valle de Pa Lajunoj, el Título del Común de Quezaltenango les fue reconocido el 28 de mayo de 1744.

Esta tradición escrita se comparte en toda la región del valle, y esto es de un interés extraordinario, que atrae a muchos especialistas. Sin embargo, preocupa que aquí se los

laprensadeoccidente.com.gt

conozca poco.

¿Cuáles de ellos tienen una vinculación mayor con Quetzaltenango?

En Quetzaltenango tenemos cuatro documentos. El primero se conoció muy temprano: el Título Nijaib’, que un grupo de Principales decidió traducirlo en 1786. Por mucho tiempo fue considerado el único de su tipo, porque los otros se conocieron hasta en la segunda mitad del siglo XX. A causa de esto, mucha de la historia antigua de esta región estuvo dominada por lo que se sabía del Título Nijaib’, que en realidad es un grupo de al menos cuatro documentos. Uno de ellos, el más extenso, sin duda fue escrito desde Espiritu Santo (el nombre de la antigua ciudad). En 1967 se publicó el título Tz’unum. Francis Gall (¿?) lo obtuvo porque en los años 60 estaban preocupados por Tecún Umán, y este título, junto con Nijaib’, les suministró esta visión. El manuscrito Tzunum, en realidad, contiene otro documento, el del señor López e Ixcot, muy pequeño, pero de primer interés.

Efraín Alfonso Tzaquitzal Zapeta, un distinguido académico de la región, hizo una traducción del Título Coyoi al castellano, publicada por la Universidad Rafael Landívar en 1992. El profesor Robert Carmack la desaprobó y publicó su versión en español. Primero, porque ya había publicado su propia version en 1979, por la Academia de Geografía e Historia, la cual fue reeditada en 2009. El problema central es que nunca se les vio como documentos unificados; no se reconoció que hubiera algo fuerte en común, además de ser k’iche’ del siglo XVI y de la región. Por ello, al afirmar que estos cuatro documentos son de Quetzaltenango, estamos diciendo algo nuevo, absolutamente.

¿Por qué se puede afirmar que estos cuatro documentos son de Quetzaltenango?

Uno, porque están remitiendonos al mismo territorio, a los mismos mojones o linderos; están hablando de las mismas montañas ríos y volcanes. Segundo, todos los sucesos de Tecum y la invasión son abordados por estos cuatro documentos; además, ellos posicionan también a sus propios héroes. El título K’oyoi dice: “Nuestro antepasado señor Nueve Aj, ajpo de Pa B’aq’a, murió al lado de Tecum”. Otro tanto dicen los señores

CUADRO DE REFERENCIA A DEMONICACIONES USADAS POR EL ENTREVISTADO

1 Titulos

2 Chinamitales

3 Tinamit

Son documentos elaborados entre los siglos XVI y XVIII, donde los pueblos originarios de América registraron su historia, genealogías y linderos territoriales.

El chinamit era un grupo de parientes, pero también formaba el núcleo de una subdivisión territorial o barrio bajo, la autoridad de un jefe propio. (chinamital en la forma posesiva).

Término utilizado en idiomas mayas (como el k'iche' y kaqchikel) que significa "pueblo", "ciudad", "fortaleza" o "lugar poblado". También se refiere a la organización comunitaria de linajes

4 Culajá Nombre de la ciudad prehispánica, actualmente Quetzaltenango.

5 Xelajuj Nombre del valle (la región) donde se ubicó Culajá.

6 Espíritu Santo de Quetzaltenango Nombre dado por los invasores a la ciudad de Quetzaltenango.

Tzunun y Nijaib’ e Ixkot: “Fuimos parte de los treinta y tres portaestandartes convocados a la capital de Chi Q’umarkaj, donde nos nombraron capitanes”. Nunca se reconoció ese heroísmo.

Estos documentos también hacen referencia a los mismos poblados: hablan de Almolonga, Palajunoj, de Xelajuj Kej, de Pa B’aq’a y de Qulaja’.

¿Los poblados nombrados en los títulos son denominados de manera común o de diversa forma?

Bueno, es de primer interés conocer los antguos centros poblados y cuál es su relación con Qulaj’a y Xelajuj. La narrativa de los años 50 ha sido dominante hasta ahora. Por una

Me parece que toda esta narrativa hay que criticarla... Estamos en un momento en que se tienen los elementos para revisar la historia antigua, de pensar en la Xelajú antigua. Es posible revisar las traducciones, una tarea que apenas empieza; revisar la terminología y hacerlo seriamente. Cobra gran importancia revisitar la toponimia de la region y ahondar en los nombres de lugares y montañas.

¿Cómo va a estar enfocando su estudio de estos títulos? ¿Cuál es la visión para dar a conocer estos documentos?

Las instituciones han elaborado la historia oficial. Se siguen interpretando las cosas en la misma óptica de

CARLOS FREDY: “LA NARRATIVA DE LOS AÑOS 50 HA SIDO DOMINANTE HASTA AHORA. POR UNA PARTE, IMPONE UNA SECUENCIA: EXISTIÓ UNA CIUDAD QUE ERA “CULAJÁ”, LUEGO LOS QUICHÉS INVADEN EL VALLE Y LA ANULAN, CREANDO SU PROPIA CIUDAD: XELAJÚ”

parte, impone una secuencia: existió una ciudad que era “Culajá”, luego los quichés invaden el valle y la anulan, creando su propia ciudad: Xelajú. Esto se extiende a Pedro de Alvarado quien, de alguna manera ignorándola, funda Quetzaltenango. De manera que no se ve una continuidad en la denominación de la ciudad, sino una serie de reemplazos y sucesiones étnicas. Parte de esta narrativa indica que los k’iche’ apenas tenían 30 años de estar instalados en el valle, cuya historia no era más que una sucesión de guerras.

Entrevista

De manera que hay que recuperar los eventos, hay que recuperar a los héroes, los grandes sucesos.

¿Qué significa ese número 13?

¿Cómo se deben interpretar esos números? ¿Son familias importantes, son sus autoridades, o quiénes son ellos?

El profesor Robert Carmak escribía, aún en 2018, que ese número 13 debía tener algún significado ritual. Pero ahora sabemos su significado: en 1500, el número 13 significaba que Qulaja’ se integraba por 13 territorios o chinamitales, mientras que en 1532 el número 9 significaba que Espíritu Santo se integró por 9 chinamitales; de manera que 9 Ajpop hicieron una alianza para constituir el pueblo. Ocho años después de la invasión, el pueblo había perdido tres territorios.

¿Con qué nombre se funda Quetzaltenango?

Con el de Espíritu Santo de Quetzaltenango.

¿Ese es el nombre desde el poder invasor?

El nombre Espíritu Santo guarda un paralelismo con el topónimo Xelajuj, que significa “bajo los diez”.

hace 75 años, de manera que repensar es una tarea por hacer.

Las universidades han contribuido mucho a este desdén por el pasado. Hasta ahora, solo se han unido a un discurso celebratorio, y el discurso celebratorio es perverso, celebrar implica olvidar y nublar el pasado; despojarse de cualquier preocupación por el pasado. Es una política institucional perversa, porque no educa, porque no fomenta el conocimiento y el sentido crítico, porque no crea ningún interés. El propósito dominante es ese: ocultar y celebrar.

¿A qué diez se refiere?

Bueno, está remitiéndonos a la geografía sagrada de Xelajuj; de ahí su equivalencia con Espíritu Santo. El término Quetzaltenango remite al nombre náhuatl para el territorio. El nombre que los mexicanos ya le daban porque la conocían, pues le tributaba a México plumas de quetzal. Esa relación con México era antigua, porque estaba en sus rutas de comercio.

No se encuentra en las crónicas alguna ciudad que se llame Xelajú, sino como referencia al territorio; es

decir, a todo el valle. La ciudad era Qulaja’, y fue la que enfrentó Pedro de Alvarado.

No se ha hecho ningún estudio arqueológico que permita relacionar algún sitio en especial con Qulaja’. La única información que se tiene es la de las crónicas. Otro debate sobre Culajá es que no se sabe de su ubicación. Tampoco se sabe nada sobre su organización política y social y su forma urbana. Aunque una lectura atenta de las crónicas resuelve estas dudas.

¿Cómo estaba organizada la comunidad de Xelajú? Esta entidad era un tinamit; hay que reconocerla como ciudad y ponerla en perspectiva comparada con otras ciudades de su época, y eso es posible. Ya sabemos que Qulaja’ se componía de 13 señores (Oxlajuj Qulaja’ Ajxelajuj). Por el Pop Wuj sabemos que Q’umarkaj tenía 24 casas grandes, que Chi Ixchimche’ tenía 11 chinamitales, y Totonicapán, 10. Esto nos da ya una medida del tamaño de los territorios y de Qulaja’. De manera que Quetzaltenango era un tinamit, como lo era Ixchimché, Chwua Nima Ab’aj (Mixco Viejo), y se sabe de la composicion y forma urbana de estas ciudades, y Qulajá no podía ser de otra manera. El sistema político del año 1500 era igual para todas las tierras altas; es decir, estaba globalizado en Mesoamérica. Esto permite pensar la ciudad en su estructura y composición urbana: organizada en al menos tres plazas: la de los K’oyoi, los Nijaib’ y los Tz’unun; cada una con sus propios centros rituales y sus casas grandes de Gobierno. La entrevista continuó y se abordaron otros aspectos de la historia antigua de la actual Quetzaltenango, los cuales son fuente para una futura publicación.

Quetzaltenango, 28 de febrero de 2026.

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