CapĂtulo 7: Hotel. Faltaban 5 minutos para la hora de salida. Hoy tampoco hubo contratiempos para resolver los asuntos del trabajo, y, además, al parecer Hashimoto estaba preparado para regresar a casa y levantarse de su lugar al llegar la hora, se veĂa con el Ămpetu necesario para levantarse de su asiento cuando llegara el momento. — Es maravilloso que esta semana pudiera irme a casa a la hora de salida todos los dĂas. Dijo Hashimoto, ÂżSe habrá dado cuenta de mi mirada? — AsĂ es. No hay nada mejor que salir del trabajo a la hora de salida. — Quiero que escuche eso el Yoshida del año pasado. — Guarda silencio… Hasta que llegĂł Sayu no tenĂa una razĂłn en especial para regresar a casa temprano. Tomando la iniciativa, por algĂşn tiempo ayudĂ© con sus cargas de trabajo a los empleados que no parecĂan poder regresar a casa temprano. — Sayu chan en verdad es increĂble. No importĂł que yo te dijera muchas veces que Yoshida estaba trabajando demasiado. — Ya, guarda silencio. Al decir eso, creĂ que lo Ăşnico que querĂas era molestarme. — ÂżQuiĂ©n es Sayu chan? La repentina voz casi nos hizo saltar del susto y al voltear hacia atrás nos dimos cuenta de que pertenecĂa a Kanda senpai; quien estaba parada detrás de nosotros. DespuĂ©s de vernos a Hashimoto y a mĂ con una cara estupefacta despuĂ©s de casi saltar ante la sorpresa, se echĂł a reĂr. — Se sorprendieron demasiado. — Bueno, no sabĂamos que estabas ahĂ… — Vale, vale… Ambos asentimos y Kanda senpai se rio de nueva cuenta haciendo que sus hombros se sacudieran un poco. — ÂżPor quĂ© razĂłn viniste hasta aquĂ? Kanda senpai estaba en un proyecto diferente por lo que nuestros asientos estaban alejados considerablemente. Si no tuviera que tratar algĂşn asunto en particular no habrĂa venido hasta nuestros lugares. Ante mi pregunta, Kanda senpai sacudiĂł un poco su cabeza y levantĂł su dedo Ăndice. — ÂżYoshida, hoy te iras a la hora de salida? — Ah… es correcto… SeñalĂ© la PC apagada, asentĂ y ella me mirĂł a mĂ y a mĂ escritorio. — El escritorio está sucio. — Pfft. Estallando en risas pateĂ© ligeramente a Hashimoto y de nuevo mirĂ© a Kanda senpai. — Vaya, no creo que hayas venido hasta aquĂ para hablar sobre mi escritorio. — Ah, perdĂłn, perdĂłn. Es que eso me llamĂł la atenciĂłn. Mientras veĂa mi escritorio mientras parpadeaba muchas veces, Kanda senpai levantĂł las comisuras de su boca. ÂżEstaba mi escritorio tan sucio?