Ibiza tierra adentro

Page 1

Viernes 23.11.12 EL CORREO

20 DESTINOS

GUÍA PRÁCTICA

Ibiza tierra adentro

Fundación de promoción turística de Ibiza. www.ibiza.travel info@ibiza.travel 971 301 900.

La isla muestra su otra personalidad en invierno: alojamientos en antiguos ‘trull’, viñedos, rutas en bici y baños de sol en sus calas esde el cielo el pasajero que vuela a Ibiza entiende por qué se le denomina la Isla Blanca. Construcciones cúbicas de este color salpican este territorio en el que han vivido fenicios, púnicos, árabes, judíos y cristianos. Sin embargo, antes de que el payés levantara este tipo de edificación, los pinos ocupaban la mayor parte de su superficie y los romanos que comerciaban con el archipiélago Balear la bautizaron con el nombre de Pitiusa (extensivo a Formentera). Tierra adentro, en un antiguo ‘trull’ (lugar donde se elaboraba aceite) transformado en hotel, se disfruta de una vista privilegiada. En un ho-

D

rizonte cercano se dibuja la Dalt Vila (Ciudad Alta), Patrimonio de la Humanidad, su particular Torre de Babel. Un recinto amurallado defendido por los mismos que antes lo asediaron. De las palabras de Emilio, un guía local, se extrae la conclusión de que la historia de Eivissa es la de un cruce de civilizaciones, invasiones, comercio y convivencia entre pueblos. Esa herencia hoy se puede observar a tenor de su variopinta población; autóctonos, extranjeros-residentes, hippies, artistas y turistas. Exhausto, el forastero camina por las angostas y empinadas calles de piedra hasta alguno de sus baluartes para

poder respirar. Desde uno de ellos se adivina Formentera, separada de Ibiza por un mar color turquesa habitado por la posidonia oceánica. Es como estar en el Caribe pero sin la pulsera del todo incluido. Extra muros se intuye que Ibiza es mucho más que Eivissa. Un trayecto en el coche, casi siempre largo para sus habitantes, esboza una isla excelsa en bellos rincones por descubrir. Caprichos del destino el hambre arrecia y no dejan de sucederse carteles en los que se lee Can Cosmi, Can Jordi, Can Anita, por citar unos pocos, en los que el viajero se imagina degustando una coca de pimientos, un arroz de matanzas o una borrida de ratja-

AGROTURISMO

BALEARES

G. M. A.

da. Los viñedos de Can Rich regalan el vino para digerir la comida y las hierbas ibicencas son el epílogo perfecto para un rico ágape local. Una vez reposada la comida, quizá, después de un paseo por las breves y agradables localidades de Santa Agnès de Corona, Santa Gertrudis de

Vuelos. Ryanair, Vueling e Iberia.

Fruitera o Sant Llorenç de Balàfia, alrededor de sus blancas iglesias, sea buen momento para dirigirse al Mercado de Las Dalias, en Sant Carles de Peralta, al noreste de la isla. Cada puesto es la historia de un nómada, de un hippie, que vio en Ibiza el lugar ideal para vivir según su manera de entender la vida. Para subsistir vende artesanía, bisutería, ropa y comida local. Las furgonetas coloridas con mensajes de paz y de amor aparcadas, las familias sin esa mochila cargada de preocupaciones capitalistas y hasta los perros luciendo rastas, configuran un paisaje curioso; hasta nostálgico. Imbuido por ese espíritu de hermandad con la naturaleza el viajero puede recorrer la isla en bicicleta y/o caminando. Son muchas las rutas que hay, solo hay que animarse y dar el primer paso. Domingo, un biker y oriundo de Ibiza, desvela secretos y explica el lienzo del valle de Morna. Casas payesas, huertos, acequias, molinos de agua y fuentes para lavar la ropa dan forma a este paisaje de postal surcado por pistas de tierra perfectas para recorrer con una bicicleta de montaña o con el calzado adecuado.

El saber local como guía

La fortificación declarada Patrimonio de la Humanidad en la Dalt Vila, Ciudad Alta. :: G. M. A.

La tranquilidad que hoy se respira contrasta con la desesperación de aquella época en la que las familias debían refugiarse en unas torres para evitar ser raptadas por los piratas berberiscos. Al grito de «no hay moros en la costa», salían de su escondite y seguían con su vida. Apetece ver la mar e Ibiza tiene infinidad de calas desde donde poder disfrutar de una buena vista. El viajero debe ser confiado y seguir hacia delante. Los caminos de acceso parecen intransitables y que no llevan a ninguna parte, pero no es así. Cuando menos lo espera aparece una señal que indica que está cerca de su destino. Ante la duda de cuál visitar, pregunte a un paisano del lugar. El ibicenco, además de estar orgulloso de su tierra, la conoce muy bien y sabe qué recomendar. La Playa de Ses Salines (Parque Natural de ses Salines) invita a recorrerla y llegar hasta la Torre de ses Portes. Los colores de los que profesan el

Dónde dormir. Hotel rural Es Trull de Can Palau (www.estrull.com). Antigua casa payesa y trull (lugar donde elaboraba aceite) rehabilitado en un excelente hotel rural. El establecimiento consta de 10 lujosas habitaciones independientes, piscina, restaurante y jardín. Tranquilidad, descanso y silencio a tan sólo 1 kilómetro de la Dalt Vila. Dónde comer. Bodega Can Rich (http://bodegascanrich.com) Bodega y viñedo. Excelente oportunidad para degustar sus vinos, cavas, aceites y licores de hierbas, elaborados a partir de aplicación de la agricultura ecológica. Cómo moverse y qué hacer. Alquiler de coches en Moto Luis. www.motoluis.com. 971 34 05 21. Turismo activo, Ibiza Mundo Activo. www.ibizamundoactivo.com. 676 075 704. Servicio de guías turísticos www.guiasibiza.com. 971 443 143.

amor libre tiñen la cala Olivera. Un banco rústico en Cala Llonga sugiere sentarse y reflexionar, mientras las lagartijas reptan de roca en roca. No hay mejor rincón para dar buena cuenta de un arroz a la marinera que en la cala Mestella. Al norte, en Punta Grossa, la panorámica abarca la cala Sant Vicent, las playas de Aigües Blanques y des Figueral, la Torre d´en Valls y las isla de Tagomago. La puesta de sol no puede faltar en una escapada a la isla. Con los rayos de luz cegando los ojos, la costa oeste muestra sus credenciales. La cala de Benirràs es un auditorio natural donde retumba el sonido de los tambores a la par que el mar engulle al sol. Los veleros atracados en la cala Vedella incitan a ser marinero por unas horas y navegar hasta tocar el disco naranja que se va a descansar. La cala d´Hort es una ventana utópica desde la que contemplar el islote de Es Vedrá y, cómo no, el atardecer. Sentado en una roca, mientras se contempla el paisaje, se recuerda las palabras de una empleada de aquel antiguo ‘trull’ transformado en hotel: «Es Vedrá es la isla mágica». Si ella quiere, uno volverá. Si no regresa a Ibiza, será que Es Vedrá no le invitó.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Issuu converts static files into: digital portfolios, online yearbooks, online catalogs, digital photo albums and more. Sign up and create your flipbook.