Magallanes Propuesta de reforma al conjunto de Leyes de Excepciรณn
Magallanes Propuesta de reforma al conjunto de Leyes de Excepciรณn
6 Prólogo 9 Introducción 10 Resumen Ejecutivo 18 Argumentos para un tratamiento excepcional a la región 21 La realidad económica de Magallanes 28 Breve descripción de las Leyes de Excepción vigentes 39 Evaluación de los instrumentos vigentes 50 Marco de referencia para un estatuto para Magallanes 58 Propuestas 66 Anexo: ejemplo de generación exitosa de clusters
Prólogo
“Mide cien veces y corta una vez”– decía mi abuelo, avezado mueblista, para inculcar la prudencia. Se refería a que las acciones que tienen consecuencias irreversibles deben ser planificadas con tanta dedicación y cuidado como sea necesario para asegurar que, al ejecutarlas, resulten bien a la primera. Sus palabras cobraban especial relevancia cuando las pronunciaba en medio de la pampa de Tierra del Fuego, donde salir a comprar unas pocas piezas de madera significa, hasta el día de hoy, un viaje de más de cien kilómetros por caminos que aún son de tierra. Los números indican claramente que las leyes de excepción vigentes no han logrado revertir el deterioro relativo de la economía de nuestra Región con respecto a la realidad nacional. Puede que hayan ayudado a evitar que el detrimento sea más pronunciado, pero aún así la conclusión es evidente: se requiere de un cambio que permita transformar la tendencia actual en una senda de crecimiento y desarrollo sostenible. El nivel de bienestar de nuestra comunidad debe dejar de depender de onerosas dádivas del estado y debe pasar a ser el fruto de nuestro empuje y productividad.
Creemos que el diseño de un conjunto de acciones e incentivos que permita generar las condiciones necesarias para impulsar el desarrollo debe ser el resultado de un trabajo mancomunado entre el sector público y el sector privado. Es necesario recoger las opiniones y experiencias de todos los actores. Escuchar, proponer, rebatir o idear modelos que permitan simular los efectos de la implementación de las distintas propuestas son cosas que podemos hacer cien veces sin afectar a nadie, pero una vez que las leyes están promulgadas toda la comunidad tiene que convivir con sus consecuencias, buenas o malas. Las páginas siguientes contienen nuestro primer aporte a lo que esperamos sea un debate franco y permanentemente abierto a la comunidad. Pensamos que ése es el camino para lograr que el producto final sea motivo de orgullo para todos los que participaron de su creación y fuente de prosperidad para todos los habitantes de Magallanes. Jan Gysling Brinkmann Presidente CChC Punta Arenas
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Introducción
En este informe se revisan las leyes de excepción que benefician a la región de Magallanes y se comentan las evaluaciones que se han realizado en el pasado. Además, se propone un conjunto de modificaciones a las mismas para mejorar su eficacia en impulsar el desarrollo regional. Este informe se enmarca en la intención del Gobierno de revisar exhaustivamente toda la legislación de las zonas extremas del país y proponer la creación de un estatuto para Magallanes que incorpore un conjunto de propuestas coherentes para impulsar el desarrollo regional. Además de esta introducción, este informe tiene siete secciones y un anexo, incluyendo un resumen ejecutivo; una justificación para el tratamiento excepcional a Magallanes; una breve reseña sobre la evolución económica de la región; una descripción de las leyes de excepción vigentes; su evaluación a partir de varios informes realizados con este fin; un marco de referencia para un estatuto de Magallanes; propuestas de reforma y un anexo con una breve descripción del cluster de turismo en la ciudad de Colonia en Uruguay.
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Resumen ejecutivo
La región de Magallanes se encuentra físicamente aislada del resto del país y, por su ubicación geográfica, se encuentra alejada de los mercados de consumo del país, de América del Sur y del mundo. Por lo anterior y con el propósito de ejercer la soberanía en una región que fue fuertemente disputada con Argentina y que, en su momento, centró la atención de potencias europeas, siempre ha contado con mayor o menor notoriedad e importancia, de un tratamiento especial respecto de las otras regiones del país. No obstante lo anterior, la evolución de la economía regional se ha ca-
racterizado por un deterioro relativo sostenido respecto del resto de Chile. Esta situación se explica, parcialmente, por la condición geográfica extraordinaria en que se encuentra, pero principalmente por la disminución sistemática en la producción de hidrocarburos, sector clave en la economía regional por más de 60 años. Desde la década de los 70 del siglo pasado, que no ha podido ser compensada con el desarrollo de otras actividades, pese a la significativa participación estatal en la economía regional.
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Dado lo anterior, la participación del PIB de Magallanes en el PIB del país se ha reducido de manera sostenida, no obstante algunos períodos de estabilización o recuperación, considerando distintas metodologías de medición, desde alrededor de 2,5% en 1960 hasta 0,8% en 2013. Esto como consecuencia de un crecimiento de la actividad económica regional, que ha sido el más bajo entre todas las regiones del país la mayor parte del tiempo. Este proceso ha venido acompañado de una declinación en el PIB per cápita relativo, que pasó de ser 2,5 veces el promedio nacional y el más alto del país a una realidad en que es un 11% inferior al promedio nacional y el quinto más alto entre las regiones de Chile, con perspectivas de seguir bajando a corto plazo. Además, durante el presente siglo se ha producido una pérdida relativa de población luego de un extendido lapso de estabilidad. Las proyecciones más recientes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) apuntan a una declinación adicional en lo que resta de la presente década. La productividad de la mano de obra, por otro lado, también ha tendido a caer en términos absolutos y relativos, fenómeno que, en parte, puede ser atribuido a algunas de las políticas
que han inducido una baja en el capital humano promedio de los residentes en Magallanes. En la actualidad, existe una bonificación a la contratación de mano de obra; una zona franca que exime de algunos tributos a los bienes de consumo; una ley de becas que permite financiar estudios secundarios y terciarios; un fondo de desarrollo regional (Fondema), financiado con recursos generados por la actividad productora de hidrocarburos y un conjunto de leyes de fomento que devuelven parte de las inversiones, destinado principalmente a empresas medianas y pequeñas (DFL 15) y otras que eximen del impuesto de primera categoría a toda la región o a algunas de sus provincias y que entregan, además, algunos otros beneficios (Ley Austral, Ley Navarino y Ley Tierra del Fuego). Adicionalmente a las leyes de estímulo, existe un oneroso e ineficiente subsidio al consumo de gas que absorberá alrededor de US$90 millones (4,7% del PIB regional) en 2015. Hay varias evaluaciones internacionales (Banco Mundial, 2005 y BID, 2007), junto a otras nacionales (Mansilla, 2005, Instituto Libertad, 2006 y Vera Giusti, 2008, entre otras) que unánimemente consideran que este conjunto de bene-
ficios no ha generado los efectos esperados y deseados, o que su costo es excesivo para los beneficios producidos. Algunos análisis sobre el sistema tributario (Corbo y Arellano, 2013, Jorrat, 2013) también plantean la inconveniencia del tipo de ventajas tributarias otorgadas a la región desde una perspectiva más general. Las propuestas de reemplazo enunciadas por algunos de estos críticos apuntan al diseño de políticas de desarrollo que tomen en cuenta la realidad regional y sean flexibles. Lo que resulta evidente, después de más de 30 años de aplicación de legislación de excepción vigente en la región y de los resultados alcanzados, es que estas políticas han sido completamente ineficaces en revertir o eliminar el deterioro económico relativo de Magallanes. Al tiempo que todo indica, que el más reciente deterioro poblacional relativo se va a acentuar en el futuro. Lo otro que resulta evidente es que los subsidios existentes, aparte de un efecto mitigatorio parcial de las desventajas de residir en Magallanes, son extremadamente caros y absolutamente ineficientes en mejorar las perspectivas de la región.
1
El enfoque central adoptado en esta propuesta, que recoge algunos de los planteamientos de las revisiones comentadas, es uno que postula eliminar gradualmente la mayor parte de los instrumentos vigentes y reemplazarlos por otros que estén más orientados a los sectores con mayor potencial de desarrollo futuro y con encadenamientos hacia atrás y hacia adelante, de manera que su expansión tenga un efecto multiplicador sobre la economía regional. Este cambio de paradigma implica que algunos sectores que en la actualidad reciben beneficios de las leyes de excepción seguirán beneficiándose, pero otros dejarán de hacerlo. Es decir, se plantea una política de clusters como estrategia principal para intentar revertir las tendencias seculares, donde el más obvio es uno en torno al turismo1, pero donde podrían agregarse otros, por ejemplo, en torno a la industrialización de la madera (lenga), alimentos, ganadería, cueros, la salmonicultura, biotecnología, antártico (científico y turístico). Se debe tener presente que, aparte del sector turismo que parece un rubro con potencial evidente, otros posibles clusters a desarrollar deben evaluarse con estudios específicos y que la orientación
Uno de cuyos objetivos debería ser el de extender la temporada a todo el año.
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debe ser de largo plazo (20-30 años). Un factor que es importante destacar es que gran parte de los problemas de Magallanes son los mismos que se encuentran en todas las regiones y en el país como un todo, es decir, son problemas de nuestro subdesarrollo y no deben ser confundidos con aquellos específicos que afectan a la región por su condición fronteriza y alejada de los centros de consumo. No obstante lo anterior y buscando equilibrar los criterios técnicos con los políticos, se postula desmontar el conjunto de franquicias existente de manera gradual y mantener algunas o reemplazarlas por mecanismos mejor diseñados. Esto, partiendo de la base que el monto actual de gasto asociado a las franquicias existentes se mantiene como piso, por lo menos hasta que la economía regional consolide un rumbo de crecimiento firme que le permita dejar de depender de los incentivos especiales. Un elemento central de esta propuesta es que todos los beneficios existentes en la región, actuales o futuros, deben
estar sujetos a un seguimiento y evaluación permanentes, lo que permite realizarles ajustes que mejoren sus resultados o eliminarlos si su evaluación es negativa. Parte integral de esta propuesta es un ambicioso plan de inversión en obras públicas, que permita contar con una infraestructura de primer nivel en un plazo razonable y la certeza del suministro energético, sin la cual es difícil pretender que se desarrollen inversiones importantes que contribuyan al bienestar regional. Se propone un subsidio focalizado a la capacitación y una reducción del impuesto de segunda categoría como mecanismos para incentivar la permanencia y llegada a la región. Estos pueden ser diferenciados para privilegiar relativamente a Tierra del Fuego y Navarino, elevando el nivel del capital humano promedio, mientras que un programa significativo de obras públicas, en un plazo relativamente corto, debería ser la base para impulsar el desarro-
llo del sector turístico, que tendría que ser el centro de la estrategia de fomento, y contribuir al de otros sectores. La generación de una instancia de colaboración entre todos los actores vinculados al turismo (cluster), a la manera de lo desarrollado en la ciudad de Colonia (Uruguay) parece una opción interesante2, lo mismo que la posibilidad de desarrollar una industria de muebles finos de lenga u otras actividades, como las señaladas en el párrafo anterior, que pueden o no tener que ver con recursos naturales disponibles en la región. El desarrollo de estos clusters es un planteamiento tentativo que, en el caso del turismo (vinculado a esto, Magallanes como región bilingüe), parece bastante obvio, pero la determinación de cuáles sectores o actividades presentan mayor potencial requiere de un análisis que excede los
objetivos de esta propuesta. Parece adecuado obtener ayuda internacional para implementar estas propuestas, por ejemplo, del BID que ha asesorado a varios países, incluido Uruguay, en el desarrollo de clusters, cuya organización deber ser dirigida por técnicos expertos, lo más alejados de la interferencia política. Los incentivos deberían estar orientados, también, al desarrollo de nuevos emprendimientos utilizando los mecanismos existentes a través de Corfo y otras instancias teniendo como criterio que sean actividades que impliquen el uso de factores específicos a la región, como claramente son el turismo y la conexión antártica y otras en que el aislamiento y la distancia sean de poca relevancia en la definición de su competitividad.
2 En lo referente al desarrollo de las actividades vinculadas al turismo hay mucho que se puede aprender de la experiencia argentina.
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Argumentos para un tratamiento excepcional a la región
La situación de Magallanes es, desde un punto de vista geográfico, excepcional. Ubicada en un extremo del continente americano ha tenido desventajas de conectividad por lejanía de los centros económicos y políticos mundiales desde los comienzos del asentamiento poblacional realizado por el Estado de Chile en 1843. La excepción fue el período que se extiende desde que comenzó a prevalecer la navegación a vapor, en la década de 1860, hasta la apertura del Canal de Panamá (1914), que transformó al Estrecho de Magallanes en el paso obligado para todo el tránsito marítimo entre los océanos Atlántico y Pacífico. El aislamiento se evidencia con claridad por la ausencia de mercados relevantes en su entorno.
bitantes, en un territorio de algo más de 397.000 km2. Si se agrega la región de Aysén, aislada en mayor medida que Magallanes y sin una conexión geográfica real con la XII región, se suman 107.334 habitantes y poco más de 108.000 km2. Para tener una referencia, el conglomerado Magallanes - Santa Cruz - Tierra del Fuego tiene un territorio mayor que países como Alemania; de hecho solo hay 60 países en el mundo con más territorio. Magallanes, tomado en forma individual, tiene una extensión similar a la de Grecia, pero alrededor de 190 países y territorios tienen más población. La agregación de los territorios y población mencionados en Argentina no cambia la percepción cualitativa descrita.
Con una población estimada en casi 164.000 habitantes, en poco más de 132.000 km2 es claro que el aislamiento y la soledad es la característica de la región, incluso si se considera la macroregión que incluye, además, a las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego en Argentina, con las que formó una unidad económica hasta la década de 1930. En efecto, la población total de estas regiones apenas supera los 623.000 ha-
Una mirada desde la ciencia política señala3: si la distancia respecto del centro es relevante para la región de Arica y Parinacota, el problema tiene una vertiente adicional para Magallanes. La ruptura natural con el resto de Chile convierte a esta región en su propio enclave. La discontinuidad geográfica juega aquí un rol determinante en el sistema de transportes y afecta directamente los factores de densidad poblacional, mercados de
3
Loreto Correa Vera, “Políticas Públicas y Gobernabilidad en las Zonas Extremas de Chile 2010-2012”, Revista Estudios de Seguridad y Defensa, ANEPE, junio 2013.
consumo y el sustento de cualquiera de sus actividades económicas. Aquí se aplica el concepto de “Frontera Interior”. “Las fronteras interiores se caracterizan por la ausencia de vías de comunicación, la alta influencia económica del entorno y la percepción ciudadana de constituir un ente diferente, separado y postergado del resto de la población nacional, que no alcanza a disfrutar del bienestar general”4. Por lo tanto, la ausencia de mercados relevantes en el entorno y las distancias respecto de los centros de consumo más importantes es una dificultad estructural difícil de superar, a lo que se agrega un entorno hostil, con un clima poco atractivo para la residencia en la zona, toda vez que es sabida la preferencia humana por los climas templados o cálidos. Si a lo anterior se suma la disputa limítrofe extendida por más de cien años con Argentina, surge un argumento de orden geopolítico para justificar un tratamiento especial para la región y así evitar el despoblamiento, pero, sobre todo, generar control o dominio del territorio, lo que requiere de la existencia de infraestructura suficiente y adecuada. La soberanía, más que a través de un poblamien-
4
to artificial, que resulta muy oneroso e ineficiente, se obtiene mediante el control del territorio, lo que se logra gracias a la inversión en caminos, puertos y aeropuertos que permitan ejercer soberanía de manera efectiva. Por otro lado, hay una larga tradición de tratamiento especial para la región desde su organización como Territorio de Colonización entre 1853 y 1927, con una directa dependencia del Presidente de la República a través, principalmente, del Ministerio de Relaciones Exteriores, hasta los subsidios a los empleados públicos y militares de servicio en la región desde los inicios de la colonización. Lo mismo sucede con la navegación comercial a fines de la década de 1860; la restauración del régimen de Puerto Libre en 1956, luego de haber estado en vigor entre 1868 y 1912, y las leyes de excepción vigentes en la actualidad. En otras palabras, hay un derecho adquirido para la región en materia de tratamiento preferencial, que puede ser modificado, pero con montos involucrados que deberían mantenerse o aumentar, en virtud de las necesidades objetivas que se han reconocido históricamente para un tratamiento preferencial.
“El rol de la defensa en el desarrollo de las fronteras interiores” de Mario Arce Giuliucci, ANEPE.
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La realidad económica de Magallanes
Indicadores Macroeconómicos El mal desempeño de la economía magallánica se extiende, esencialmente, para todo el período que se inicia en 1960, año a partir del cual disponemos de estadísticas comparables y razonablemente confiables de actividad económica sectorial y global, hasta el presente. Lo anterior se ve claramente representado en el Gráfico N°4.1, a continuación, que muestra la participación del PIB de Magallanes en el PIB regionalizado nacional. Salvo el incremento en el período 1976-1983, que se explica principalmente por la recuperación en la producción de
5
petróleo, la tendencia es permanentemente a la baja independientemente de la base de medición. La participación en el PIB regionalizado se reduce desde niveles en torno a 2,5% a comienzos de los años sesenta, hasta 0,8% en los últimos dos años5. Esto da cuenta de que, en una apreciación general, los instrumentos de excepción que han beneficiado a la región no han sido capaces de modificar esta tendencia y, aunque siempre se podría alegar que en ausencia de estos mecanismos la realidad podría ser peor, sería demasiado poco lo logrado a cambio de una inyección tan significativa de recursos.
De acuerdo a otras fuente la pérdida de relevancia de la región desde los años 60 hasta mediados de los 90 es aún más pronunciada, pero ello no cambia el argumento planteado, sino que lo refuerza.
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GRÁFICO 4.1 PARTICIPACIÓN DEL PIB DE MAGALLANES EN EL PIB DE PAÍS 1960-2013 en la actividad manufacturera, que de representar un 1,7% del PIB regional entre 1960 y 1985, elevó su participación a 12,4% entre 1986 y 2002 y a 33,8% entre 2003 y 2007. La disminución en la producción de metanol ha llevado la participación del PIB manufacturero a 12,8% en el periodo más reciente (2008-2012) y a solo 8,7% en 2012, revelando la extrema volatilidad de esta actividad y el impacto transitorio de su aporte a la región.
Por otro lado, la recuperación en la producción de petróleo en los años recientes, se ha dado en una escala menor y en un contexto en que la importancia de la minería en la economía regional ha disminuido de manera apreciable (Ver Gráfico N°4.3). En particular, el aporte del inicio de la producción de carbón de Mina Invierno en 2013, que debería haber contribuido de manera importante a la actividad del año pasado, parece explicar muy poco si se considera el magro 1,3% de crecimiento registrado por el Banco Central y que, al momento de escribirse este informe, no ha dado a conocer la descomposición sectorial de este crecimiento. Más allá del papel vital jugado por los hidrocarburos en la economía magallánica, en tiempos más recientes ha sido la producción de metanol, ligada al gas, la que generó un impacto positivo hasta 2006, aunque incapaz de revertir la tendencia a la declinación relativa, para luego provocar un efecto negativo muy significativo. Esto se refleja
Más allá de los factores sectoriales o específicos que han beneficiado o perjudicado a la economía magallánica, lo que prevalece en una mirada de largo plazo es el mal desempeño histórico que ha tenido Magallanes no solo respecto del país como un todo, sino que también respecto de todas las regiones. En efecto, el Cuadro N°4.1 entrega una información lapidaria respecto del desempeño económico regional, que se refiere a la comparación por décadas y para el período completo, del crecimiento de Magallanes comparado con las demás regiones del país6.
GRÁFICO 4.2 PRODUCCIÓN DE GAS Y PETRÓLEO EN MAGALLANES 1949-2013 Gas natural (miles de m3) Petróleo crudo (m3)
9.000.000 8.000.000
2.500.000 2.000.000
7.000.000 6.000.000
1.500.000
5.000.000 4.000.000
1.000.000
3.000.000 2.000.000
500.000
1.000.000 0 2012
2009
2006
2003
2000
1997
1994
1991
1988
1985
1982
1979
1976
1973
1970
1967
1964
1961
1958
1955
1952
1949
0
Fuente: Varias fuentes.
GRÁFICO 4.3 PARTICIPACIÓN DE LA MINERÍA EN EL PIB DE MAGALLANES 1960-2012 Base 1996 Base 2003 Base 2008
70 60 50 40 30
El Cuadro N°4.1 muestra que Magallanes es la región que menos crece en todas las décadas consideradas, excepto en la del setenta, en que se ubicó en el tercer lugar por el repunte ya comentado en la producción de petróleo. Y, en los últimos tres años (2011-2013) se ubica en el lugar 12, situación que se extiende al período 1960-20137. Un aspecto que es interesante de
20 10
6 2012
2010
2008
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2004
2002
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1998
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1982
1980
1978
1976
1974
1972
1970
1968
1966
1964
1962
0
Fuente: Elaboración de Gemines a partir de información de MIDEPLAN y el Banco Central de Chile.
7
Las regiones XIV y XV quedan fuera del análisis porque no se cuenta con información para ellas, excepto desde 2008. En todo caso, el desempeño de Magallanes respecto de estas dos regiones nuevas es, también peor para los años en que existe información comparable. Magallanes se ubica en el lugar 14 de crecimiento regional si se consideran las dos regiones nuevas, para las que se dispone de información desde 2008.
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1986
1984
1982
1980
1978
1976
1974
1972
1970
1968
1966
1964
1962
1960
Por otro lado, es evidente que el desempeño económico de Magallanes ha estado influido de manera decisiva por la tendencia secular de declinación en la producción de petróleo y gas, lo que se ve con claridad en el Gráfico N°4.2, y que revela que la recuperación de 1976-1983 en la participación del PIB de Magallanes se debió al incremento transitorio en la producción de petróleo por el proyecto Costa Afuera.
Fuente: Elaboración de Gemines a partir de información de MIDEPLAN y el Banco Central de Chile.
1960
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22
2010
Base 1996 Base 2003 Base 2008
2,5 2,3 2,1 1,9 1,7 1,5 1,3 1,1 1,0 0,9 0,7
Por otro lado, consecuencia directa del bajo crecimiento de la región es que de tener un PIB per cápita 2,5 veces superior al del promedio nacional y por lejos el más alto del país durante la década del sesenta y primera mitad de los setenta, se ha llegado a una situación en que el PIB per cápita de Magallanes es casi 11% inferior al promedio nacional en 2013 y apenas el quinto más alto entre las 15 regiones de Chile. De mantenerse las mismas tendencias de los últimos cinco años, hacia fines de la presente década, cuando se conmemoren los 500 años
CUADRO 4.1 CRECIMIENTO REGIONAL DISTINTOS PERIODOS Y RANKING 1960-2013 Décadas 1961-1970
I Tarapacá
1971-1980
1981-1990
1991-2000
2001-2010
Años
Periodo
2011-2013
1960-2013
CP
R
CP
R
CP
R
CP
R
CP
R
CP
R
CP
R
2,43
12°
4,81
2°
2,14
11°
7,37
4°
2,51
11°
-0,81
13°
3,40
10°
II Antofagasta
4,73
3°
5,38
1°
3,35
5°
7,64
2°
2,07
12°
3,28
11°
4,31
2°
III Atacama
4,60
4°
1,94
13°
2,96
8°
8,70
1°
3,57
5°
7,57
2°
4,26
3°
IV Coquimbo
3,97
6°
3,03
5°
3,97
2°
7,39
3°
3,33
6°
4,60
9°
4,23
4°
V Valparaíso
2,77
11°
2,00
12°
1,70
12°
4,51
11°
2,80
9°
5,02
8°
2,78
12°
Metropolitana
5,53
2°
2,13
11°
3,11
6°
5,66
8°
3,92
3°
5,67
5°
4,03
5°
VI O’Higgins
4,04
5°
3,15
4°
2,94
9°
4,98
10°
4,31
2°
4,27
10°
3,75
7°
VII Maule
3,67
7°
2,25
9°
3,82
3°
6,24
5°
3,01
8°
5,61
6°
3,84
6°
VIII Bio-Bío
3,59
8°
2,63
7°
2,71
10°
3,51
12°
3,26
7°
5,07
7°
3,15
11°
IX La Araucanía
2,83
10°
2,66
6°
3,36
4°
5,50
9°
3,69
4°
5,75
4°
3,65
9°
X Los Lagos
3,24
9°
2,29
8°
4,03
1°
6,03
6°
2,72
10°
6,20
3°
3,74
8°
XI Aysén
8,94
1°
2,20
10°
3,07
7°
5,72
7°
6,16
1°
7,68
1°
5,14
1°
XII Magallanes
2,18
13°
3,71
3°
1,69
13°
1,88
13°
1,03
13°
1,89
12°
1,93
13°
Total Regiones
4,35
2,45
2,90
5,50
CP: Crecim. Prom. | R: Ranking Fuente: Elaboración de Gemines a partir de información de MIDEPLAN y el Banco Central de Chile.
3,43
4,94
3,72
del descubrimiento del Estrecho de Magallanes, el PIB per cápita regional será 18% inferior al promedio nacional y será el séptimo más alto del país, habiendo sido superado por Aysén, tal vez tan pronto como en 2016. Complementando la información anterior, se puede agregar un estimador grueso de la productividad, la productividad media del trabajo, obtenida simplemente de dividir el PIB por el empleo. El Gráfico N°4.4, muestra la evolución de este indicador desde 1996, en que la productividad media de Magallanes supera a la del país hasta 2006, para deteriorarse significativamente después y ser superada claramente por la nacional. El colapso de la producción de metanol desde 2007 es la principal causa de esta tendencia, que deja la productividad regional actual en un nivel similar a la de 1996. Sin embargo, si se excluye a la industria del cálculo, el resultado es esencialmente el mismo. Antes de 2006 la productividad media crece (más lentamente) y después baja de manera más gradual, pero, en ambos casos, la brecha con la productividad media nacional se amplía considerablemente en el tiempo. Una dimensión adicional, pero relacionada con lo anterior, es el magro crecimiento poblacional de la región, que luego de alcanzar a representar del orden de 1% de la población del país entre 1940 y 2002, ha bajado a 0,93% en 2012 cifra que, de acuerdo a las estimaciones más recientes del INE, se reduciría adicionalmente a 0,89% del total nacional en 2020, superando solo a la región de Aysén. La perspectiva que da la evolución de la población es mucho más
amplia que aquella derivada de las cifras de actividad económica, disponibles solo desde 1960. Lo que estas cifras nos muestran (ver Gráfico N°4.5), es que la población de Magallanes creció más o menos al mismo ritmo que la del país desde 1940 y por los siguientes sesenta años, no obstante la marcada declinación económica documentada. Sin embargo, ni siquiera esta situación de empate poblacional se ha podido mantener en la última decena de años, produciéndose una pérdida relativa también en el número de habitantes, la que se acentuaría hasta fines de la década considerando las políticas vigentes, según las proyecciones oficiales. Esta evidencia sería una prueba adicional del escaso impacto positivo de las leyes de excepción sobre Magallanes. Relacionado con lo anterior, el aparentemente envidiable mercado del trabajo que presenta la región, que sistemáticamente tiene una tasa de desempleo más baja que la del país (5% vs 8% en promedio entre 1990 y 2013), es resultado de las características particulares del empleo regional, su mayor estabilidad, la que revela su dependencia del gasto público y, en general, de la presencia estatal en la región. En particular destaca la importancia en el empleo del sector público, que explica en 14,7% de la ocupación regional (en 2013), mientras que a nivel nacional esta cifra es de solo 5,4%. Esto se refleja, además, en la mayor participación del trabajo asalariado (74,6% vs 70,4%), la menor incidencia del trabajo por cuenta propia (15% vs 19,8%) y, en otra perspectiva, la menor incidencia del trabajo no calificado (13,7% vs 23,7%). Por otro lado, en Magallanes el empleo
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destacar de esta información es que no hay una relación entre ubicación geográfica y resultados económicos, ya que si se analiza, ya sea los resultados por décadas o para el período completo, se concluye que, junto a Magallanes, las regiones con peores resultados son la V de Valparaíso y la VIII del Biobío, mientras que las más exitosas son la XI de Aysén, la II de Antofagasta, la III de Atacama y la IV de Coquimbo. No obstante lo anterior, en parte al menos, los malos resultados económicos de Magallanes se explican por su ubicación geográfica.
GRÁFICO 4.4 PRODUCTIVIDAD MEDIA DE LA MANO DE OBRA MAGALLANES Y PAÍS 1996-2013 ($ DE 2008)
8
La información para las regiones XIV y XV está disponible solo para 2008-2009 por lo que podría no ser representativa.
Años Promedio 1940-2002
1,0 0,8 0,6 0,4 0,2
2020
2012
2002
1992
1982
1970
1960
1952
1940
1930
1920
1907
1895
1885
1875
1865
0,0
Fuente: Censos de Población varios años y proyecciones INE, septiembre 2014.
Fuente: Elaboración de Gemines a partir de información del Ministerio de Bienestar Social y del Banco Central de Chile.
11
10
09
08
07
06
05
04
03
02
01
0 00
0
99
2
XII
5
XI
4
X
10
XIV
6
IX
15
VIII
8
VI
20
VII
10
V
25
RM
TASA DE INVERSIÓN PÚBLICA EN MAGALLANES MOP+SERVIU+FNDR (% DEL PIB)
IV
TASA DE INVERSIÓN PÚBLICA REGIONAL PROMEDIO 2008-2009 (% DEL PIB)
13
GRÁFICO 4.7
12
GRÁFICO 4.6
Fuente: Elaboración de Gemines a partir de información del Ministerio de Bienestar Social y del Banco Central de Chile.
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2013
2012
2011
2010
2009
2008
2007
2006
2005
2004
2003
2002
2001
2000
1999
1998
PARTICIPACIÓN DE LA POBLACIÓN DE MAGALLANES EN LA POBLACIÓN DEL PAÍS 1865-2020 1,2
Para el caso de Magallanes, además, disponemos de una serie desde 1999 a 2013 que incluye la mayor parte de la inversión pública realizada en la región. Específicamente, contiene la inversión del Ministerio de Obras Públicas (MOP), Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu) y el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), que explica, en promedio, el 70% de la inversión pública en la región durante el período 1999-2009. El Gráfico N°4.7 muestra la evolución histórica de esta inversión como porcentaje del PIB regional, apreciándose un importante aumento desde 2007 en adelante, que sube de un promedio de 4,7% en el período 1999-2006 a 8,5% entre 2007 y 2013. No obstante lo anterior, lo más que puede decirse es que no se aprecian efectos relevantes en el crecimiento regional.
1997
1996
GRÁFICO 4.5
III
Una alternativa que parece más apropiada es la de medir la inversión pública como porcentaje del PIB de cada región, lo que se presenta en el
Fuente: Elaboración de Gemines a partir de información del Banco Central de Chile y del INE.
XV
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La evidencia disponible, entre 1999 y 2009, muestra que Magallanes recibió en promedio un 2,9% de la inversión pública total realizada en el país durante este período, que la deja en el lugar 13 entre las 15 regiones del país8 y en el último lugar nacional si se excluyen las dos de creación más reciente. Si la información se presenta en términos per cápita, Magallanes ocupa consistentemente el segundo lugar tras Aysén, mientras que si el cálculo se realiza por kilómetro cuadrado de territorio, Magallanes se ubica con claridad en el último lugar entre las 15 regiones del país. Estos dos indicadores son problemáticos desde el punto de vista de identificar adecuadamente la relevancia de los montos de inversión, ya que exhiben una correlación inversa significativa con la población regional y con el tamaño del territorio de cada región, respectivamente, de manera que no se puede decir categóricamente que la inversión pública en Magallanes es muy alta (indicador per cápita) o muy baja (indicador por kilómetro cuadrado).
Magallanes País Magallanes s/industria
15.000.000 14.500.000 14.000.000 13.500.000 13.000.000 12.500.000 12.000.000 11.500.000 11.000.000 10.500.000 10.000.000
I
Inversión Pública en Magallanes
Gráfico N°4.6, en el que se muestra la inversión pública promedio en 2008-2009 en cada una de las 15 regiones del país. Con esta medición, la inversión pública en Magallanes es la tercera más alta del país, pero con niveles casi idénticos a los de las regiones IX y X y muy por sobre el promedio nacional de 7,3% (sin considerar la inversión no regionalizada). Desde esta perspectiva, y sin considerar los montos asociados a los beneficios que percibe la región por las leyes de excepción, se puede concluir que Magallanes recibe un monto de inversión pública razonable aunque no excepcional, no obstante que las necesidades de infraestructura son importantes.
II
crece sistemáticamente menos que en el resto del país.
Breve descripción de las leyes de excepción vigentes
Son al menos siete los cuerpos legales que establecen un tratamiento especial para la región de Magallanes y que se extienden a otras regiones y provincias del país. Estas iniciativas comenzaron a generarse en la segunda mitad de los años setenta buscando compensar la desaparición del Puerto Libre (Ley N°12.008 de 1956) que estableció un régimen de libre importación que se fue volviendo gradual y crecientemente restrictivo por los problemas macroeconómicos del país. Estas iniciativas fueron
complementadas por otras en los años ochenta y luego en los noventa, mientras que, más recientemente, se han producido extensiones en sus plazos de vigencia y se han modificado algunas de sus disposiciones. No obstante lo anterior, de acuerdo a la información recopilada en el informe del BID, el gasto tributario en Magallanes, asociado a la bonificación a la contratación de mano de obra, zona franca, Ley Navarino, Ley Austral y DFL
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Bonificación a la Contratación de Mano de Obra (Ley N°19.853, originalmente de febrero de 1975) Esta ley es la continuadora del DL 889 de 1975 y sus modificaciones posteriores, y beneficia a las regiones I, II, III, XI y XII y a las Provincias de Chiloé y Palena. La creación de este mecanismo se da en un contexto de crisis económica y elevado desempleo, tanto a nivel nacional como regional. La bonificación corresponde a un 17% de la remuneración imponible que, al 1 de enero de 2012 era de $182.000 cifra que se reajusta en la misma fecha de cada año por la variación del IPC y que, en la actualidad, es de alrededor de $191.000. Se excluyen de su utilización a los empleados públicos, de casa particular, empresas mineras con más de 100 trabajadores, empresas bancarias, financieras, previsionales, de salud y casas de cambio entre otras. Además, en las regiones de Aysén y Magallanes y en las provincias de Chiloé y Palena se pagará solo en el caso que las remuneraciones sean un 20% superiores al salario mínimo vigente, que en la actualidad es de $225.000, es decir se paga solo respecto de remuneraciones superiores a $270.000 y representa poco más de $32.000 o un 12% de la remuneración mínima exigida. El año pasado, el monto bonificado en Magallanes fue equivalente a US$2,3 millones10. Su vigencia está garantizada hasta 2025.
9 El gasto tributario en Magallanes está subestimado porque las normas de carácter general, que se aplican en todo el país, no están incluidas en esta medición. 10 US$1,6 millones en 2009, US$1,9 millones en 2010, US$2,3 millones en 2011 y US$2,7 millones en 2012. En el primer semestre de 2014 la cifra asciende a US$0,7 millones.
Si bien el monto es exiguo y poco relevante, este es un incentivo que estimula la contratación de mano de obra no calificada lo que, junto a otros beneficios sociales, se ha traducido en un impacto negativo sobre el capital humano promedio de la región, ya que ha llegado mano de obra no calificada mientras ha emigrado mano de obra de calificación superior. Por otro lado, en un contexto en que el desempleo no es un problema relevante, su mantención parece no justificarse, siendo más razonable utilizar estos recursos (y montos adicionales) para la capacitación y atracción de mano de obra calificada a la región.
Zona Franca (DL 1055, de junio de 1975) Este decreto autorizó el establecimiento de zonas francas en Iquique y Punta Arenas y depósitos francos en Arica, Antofagasta, Coquimbo, Santiago, Valparaíso, Talcahuano, Valdivia, Puerto Montt, Castro y Coyhaique. En las zonas francas se puede depositar, transformar, terminar o comercializar mercancías sin restricción alguna. Las mercancías introducidas a las zonas o depósitos francos están sujetas a un impuesto ad valorem único de 3% y están exentas del impuesto a las ventas y servicios (IVA) y del impuesto de primera categoría. Se estableció también zonas de extensión para el uso o consumo de los bienes internados a través de la zona franca libres de gravámenes de aduana y del IVA. Este DL ha sido modificado posteriormente y su última versión es el DFL 2 de 2001 modificado en 2012. Si bien su duración es indefinida, el contrato de concesión actual expi-
ra en 2030 y, en los primeros cinco años de la nueva concesión, esta ha aportado al Gobierno Regional el equivalente a unos US$18 millones por concepto de pago inicial y cuotas anuales, según se informa en el sitio web de la concesionaria. Por otro lado, el gasto tributario asociado a las exenciones impositivas comentadas ha promediado casi US$25 millones anuales en los últimos cuatro años, siendo la cifra del año pasado de US$28 millones. Desde 2001 la suma acumulada de gasto tributario se eleva a US$203 millones, lo que representa casi US$16 millones anuales. El contexto en que se dieron las condiciones para la creación de la zona franca es muy diferente al actual. En efecto, en el país todavía prevalecía un escenario de restricciones arancelarias al comercio internacional bastante elevadas y su funcionamiento por cerca de 40 años, si bien puede haber contribuido a la regulación de los precios en la región, nunca cumplió con la expectativa de convertirse en un centro de transformación o producción para la reexportación y ha tenido como consecuencia negativa el estancamiento del desarrollo urbano y del comercio de Punta Arenas, donde el sector comercial tradicional se mantiene sin mucho cambio desde hace décadas.
Estatuto del Fondo de Fomento y Desarrollo (DFL 15, de abril de 1981) Fue establecido originalmente por el artículo 38 del DL 3590 de 1980 y promulgado en abril de 1981 y su artículo 1 estableció que el fondo
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15 representó un 4,39% del PIB en promedio entre 2003 y 2005, mientras que el gasto tributario en el país fue de 4,27% del PIB en 20069, es decir, casi lo mismo. Incluso si se agrega el Fondema y la ley de becas no se hace mucha diferencia, aunque el subsidio al gas, desconocido en esa época, por estar oculto en los balances de ENAP, probablemente sí establecía una diferencia clara respecto del gasto tributario nacional, aunque no corresponde a este concepto. Dicho de otra manera, a partir de los números disponibles para el período 2003-2005, la conclusión que se obtiene es que los beneficios a la región de Magallanes no son particularmente elevados cuando se compara el gasto tributario en la región con aquel realizado en el país, siendo la diferencia que, en Magallanes, es más notorio porque se explica por leyes de excepción. Si bien esto no invalida la conclusión respecto de la poca efectividad de las leyes de excepción, sí da una lectura diferente a la magnitud de los gastos en términos relativos a los que se realizan en el país por la vía de otros mecanismos. Con todo, el subsidio al gas es permanente e involucra un monto desproporcionado de recursos, no contribuyendo a la competitividad de Magallanes ni a la solución de largo plazo del problema energético. En definitiva, no aporta en nada al desarrollo de la economía regional, aunque sí al gasto en la región.
Este es un beneficio general, no discriminatorio sectorialmente, orientado a empresas pequeñas y es de pago relativamente rápido, por lo que constituye un apoyo interesante a este segmento de empresas pero, por los montos involucrados y su distribución entre varias re-
giones y provincias, es evidente que el impacto macroeconómico es muy marginal. La información disponible para el período 1992-2004 muestra que en estos 13 años se aprobaron 822 proyectos, de los cuales 539, es decir dos tercios, lo hicieron en solo tres años: 1992 (144 proyectos), 1997 (252 proyectos) y 1998 (143 proyectos). Por otro lado, un tercio de los montos bonificados se concentran en el sector turismo, un 26% en la industria y un 13% en el comercio, es decir, casi 73% en los tres sectores mencionados, y alcanzan a un 11,9% de las inversiones totales realizadas en todo el período. En términos monetarios, las bonificaciones acumuladas en estos trece años suman US$9,8 millones y las inversiones totales US$84,8 millones, lo que representa, respectivamente, US$753.408 dólares y US$6.520.412 dólares por año en promedio.
Ley Navarino (Ley N°18.392 de 1985) Esta ley establece un régimen aduanero y tributario preferente, por un lapso de 50 años (hasta 2035), para las provincias de Tierra del Fuego y Antártica Chilena, que exime del pago de IVA, aranceles, impuesto a la renta (1° categoría y global complementario) y territorial a las empresas que desarrollen actividades industriales, mineras, pesqueras, de transporte y turismo. Para ello deben instalarse físicamente en el territorio beneficiado, e incorporar un 25% en mano de obra e insumos originados en la zona beneficiada al valor final de la mercadería producida. Se excluyen del beneficio, las empresas
productoras de hidrocarburos. El Estado bonificará, además, a las empresas beneficiarias en un 20% del valor de las ventas netas de los bienes producidos. Adicionalmente, son aplicables los beneficios asociados al DL 889 (Ley N°19.853) y el DFL 15 cuando corresponda. Es difícil entender la lógica de esta ley, toda vez que el efecto más probable que podía anticiparse al momento de dictarse, era de una reubicación de empresas localizadas en las provincias de Magallanes y Última Esperanza en el territorio beneficiado por la ley y que otras, que podrían haberse localizado en las comunas no beneficiadas lo hicieran en las privilegiadas. La información disponible para el período 1995-2004 indica que las bonificaciones a las ventas entregadas sumaron US$38 millones, es decir, algo menos de US$4 millones anuales y se concentraron fuertemente en las comunas de Cabo de Hornos y Porvenir, mientras que el número de empresas acogidas a este beneficio llegó a 122 en 2004.
técnico-profesional, de educación especial o diferencial; como también en Institutos y Centros Formadores de personal de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública. Lo establecido en este inciso tendrá aplicación siempre y cuando en las localidades respectivas no existan los niveles, modalidades y especialidades educacionales a que alude esta disposición. Las becas instituidas en el inciso anterior, que podrán otorgarse conjunta o separadamente y en forma diferenciada por alumno, comprenderán asignaciones de libre disposición consistentes en una asignación mensual no superior a 1,87 Unidades Tributarias Mensuales (U.T.M) por un máximo de diez meses al año, Art. 13 a) y una asignación anual por estudiante según lugar de residencia no superior a 5,79 UTM en el caso de los beneficiados en Magallanes. Una comisión regional determina quiénes serán los beneficiarios de estas estas becas, cuyos recursos se determinarán anualmente en el presupuesto de la Junaeb.
Ley Tierra del Fuego (Ley N°19.149, de 1992) Ley de Becas de Estudio (Ley N°18.681 de 1987) El artículo 56 de esta ley miscelánea creó, a partir de 1988, un programa especial de becas destinado a estudiantes de escasos recursos residentes en diversos territorios del país, incluyendo la región de Magallanes, para contribuir a que continúen sus estudios en establecimientos educacionales reconocidos por el Estado, de educación superior, de enseñanza media
Esta ley también es de carácter discriminatorio y beneficia específicamente a las comunas de Porvenir y Primavera de la provincia de Tierra del Fuego, teniendo una vigencia de 44 años (hasta 2036). Al igual que la Ley Navarino beneficia a las actividades industriales, agroindustriales, agrícolas, ganaderas, mineras (excluyendo hidrocarburos), de explotación de las riquezas del mar, de transporte y de turismo que se ubiquen físicamente en estas comunas.
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“…estará destinado, exclusivamente, a bonificar las inversiones o Art. 2º a) reinversiones que pequeños y medianos inversionistas, productores de bienes o servicios, realicen en construcciones, maquinarias, equipos, animales finos para la reproducción, directamente vinculados al proceso productivo e incorporables a su activo, de acuerdo con el giro o actividad que desarrolle el interesado; como también la pesca artesanal”. Se excluyen explícitamente las actividades relacionadas con la gran minería del cobre y del hierro, la pesca industrial extractiva, el sector público y sus empresas. Inicialmente se estableció una bonificación del 20% de las inversiones hasta el 31 de diciembre de 2007, posteriormente prorrogado hasta 2025, destinándose un monto máximo de $2.500 millones anuales, reajustados por el IPC anualmente (alrededor de $2.600 millones en la actualidad, unos US$4,5 millones), lo que implica que se beneficia un universo de inversiones por un máximo de $13.000 millones anuales. Para los efectos de la aplicación de esta ley, son beneficiarios los inversionistas con ventas inferiores a UF40.000 anuales ($970 millones). La bonificación también se aplica a vehículos de trabajo y maquinaria y a las “viviendas económicas” para uso habitacional y en primera transferencia o construidas en terreno propio, con la prohibición de enajenarlas por 5 años.
En esencia, este beneficio es similar al de la Ley Navarino, excluyendo la bonificación del 20% de las ventas netas. Tiene un impacto geográfico ligeramente diferente y suma sectores relevantes no incorporados en esta. Respecto de esta ley, de acuerdo a la información disponible, el número de empresas acogidas en el período 1993-2004 alcanza a 458, pero 292 se concentraron en el primer año (64%), repartiéndose las restantes 166 en los otros 11 años, es decir, un promedio de 15 al año.
FONDEMA (Ley N°19.275, de 1993) Esta ley, modificada en 2007 (Ley N°20.219), crea un fondo para el desarrollo de Magallanes que estará constituido por: (i) La recaudación que el Estado obtenga por concepto de derecho de explotación a que se refiere el artículo 6° del Decreto Ley N° 2.312, de 1978; y (ii) todos
los ingresos que el Estado perciba o retenga, descontados los impuestos, como resultado de la diferencia entre el valor de la producción de gas y/o petróleo y la retribución que paga a los contratistas conforme a cada contrato especial de operación celebrado al amparo del Decreto con Fuerza de Ley N° 2, de 1987, del Ministerio de Minería, en ambos casos, con motivo de las actividades de explotación de gas y/o petróleo en la región. Tales recursos se destinarán anualmente al fondo a través de su incorporación en la Ley de Presupuesto respectiva. Tendrá carácter acumulativo y será administrado por el gobierno regional para su asignación a proyectos de fomento y desarrollo de la región. El monto de los recursos a ser traspasados por el Estado al fondo no podrá ser superior al 5% del valor total de la producción de gas y/o petróleo, neta de impuestos, realizada por los correspondientes contratistas. El estatuto contempla que, como mínimo, un 25% de los recursos generados anualmente deben ser gastados en las provincias de Última Esperanza y Tierra del Fuego. Esto tiene como finalidad promover, orientar, financiar y subvencionar la ejecución de estudios, programas y proyectos regionales que contribuyan a impulsar actividades empresariales; fomentar nuevas labores productivas y de servicios; preservar el medio ambiente; y capacitar a los recursos humanos. Este es un instrumento único a nivel nacional por su carácter acumulativo y su asignación por
Tramos de Inversión
Porcentaje de Crédito
Hasta 200.000 UTM ($8.500millones o US$14millones
32%
Entre 200.000 UTM y 2.500.000 UTM
15%
Mayor a 2.500.000 UTM ($106.000 millones o US$180 millones)
10%
el gobierno regional. Aunque no es demasiado grande, constituye un referente interesante para evaluar la capacidad de gestión regional del financiamiento disponible, por lo que es importante utilizar el fondo para los fines que la ley establece específicamente, que haya una evaluación de los proyectos a financiar y que los recursos se asignen por un criterio de rentabilidad social o privada de manera estricta.
provincia. La recuperación del crédito podrá hacerse hasta el 2045 y será otorgado según la siguiente escala (ver cuadro).
Ley Austral (Ley N°19.606, de 1999)
Este beneficio se calcula sobre el valor de los bienes físicos del activo inmovilizado que correspondan “…a construcciones, maquinarias y equipos, incluyendo los inmuebles destinados preferentemente a su explotación comercial con fines turísticos, directamente vinculados con la producción de bienes o la prestación de servicios del giro o actividad del contribuyente, adquiridos nuevos o terminados de construir en el ejercicio. Podrán gozar también del beneficio que establece este artículo, los contribuyentes que inviertan en activos físicos que correspondan a: a) Embarcaciones y aeronaves nuevas destinadas exclusivamente a prestar servicios de transporte de carga, pasajeros o turismo en la zona comprendida al Sur del paralelo 41° o aquella comprendida entre los paralelos 20° y 41° latitud Sur y los meridianos 80° y 120° longitud Oeste, que operen servicios regulares o de turismo que incluyan la provincia de Palena, la XI o la XII
La ley original data de 1999, pero experimentó modificaciones en 2004 (Ley N°19.946), 2008 (Ley N°20.320, que modificó su vigencia hasta 2011) y 2013 (Ley N°20.655, que extendió el beneficio hasta 2025). Este mecanismo establece incentivos para el desarrollo económico de las regiones de Aysén y Magallanes y la provincia de Palena por la vía de dar a los contribuyentes que declaren el impuesto de Primera Categoría sobre la renta efectiva determinada según contabilidad completa, el derecho, hasta el 31 de diciembre de 2025, a un crédito tributario por las inversiones que efectúen en las regiones mencionadas, destinadas a la producción de bienes o prestación de servicios en esas regiones y
Con todo, el crédito máximo a impetrar por el contribuyente será de 80.000 UTM al año (unos $3.400 millones o unos US$6 millones), lo que limita el monto máximo de la inversión a recibir beneficios y dilata su recuperación en el tiempo.
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Exime de los impuestos de 1° categoría y global complementario a las empresas que cumplen con los requisitos exigidos, lo mismo que del IVA, los derechos aduaneros, gravámenes y tasa de despacho de aduana. La diferencia respecto de la Ley Navarino, aparte de la cobertura geográfica, es que esta ley beneficia a empresas agroindustriales, agrícolas y ganaderas, no contempladas en la anterior. Al igual que la Ley Navarino, exige la incorporación de un 25% de valor agregado de contenido local y mano de obra. El impuesto territorial, en este caso, se exime solo de los bienes raíces destinados al giro de actividad beneficiado por esta ley.
Claramente, este beneficio es el más relevante de todos los existentes por los montos involucrados potencialmente en la reducción de impuestos para los inversionistas y está orientado, principalmente, para las grandes inversiones en la región, de nuevo sin distingo de sectores o actividades. Entre 1999 y 2003, el monto de crédito fiscal asociado a esta ley llegó a US$56 millones, de los que más de US$35 millones (63%) se concentran en el último año, con un promedio
de algo más de US$11 millones anuales. Las inversiones vinculadas a estas bonificaciones, por otro lado, suman US$346 millones, lo que se traduce en una bonificación promedio de 16,2%, pero con una gran variabilidad anual.
Ley Feriado Anual (Ley N°20.058 de 2005) Esta ley establece que en las regiones de Aysén y Magallanes, así como en la provincia de Palena, el feriado anual al que tienen derecho los trabajadores será de 20 días hábiles al año, en vez de 15 como en el resto del país. Evidentemente, se trata de un beneficio atractivo para los trabajadores, el cual en su momento representó un alza de remuneraciones equivalente al 2% o, si se prefiere, un incremento en el costo para las empresas de 2% en remuneraciones. Sin embargo, al mismo, tiempo provocó un deterioro en la competitividad regional que se suma a los factores adversos que aquejan a la región por su condición geográfica y alejada de los mercados de consumo. La única forma de compensar este mayor costo del trabajo es a través de mayor productividad, lo que posiblemente requiere algún subsidio a la capacitación.
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regiones. También se podrán considerar embarcaciones o aeronaves usadas reacondicionadas, importadas desde el extranjero y sin registro anterior en el país, y b) Remolcadores y lanchas, sean nuevas o usadas reacondicionadas y que cumplan los requisitos señalados en la letra a), destinadas a prestar servicios a naves en las regiones y provincia beneficiadas. También tendrán derecho al crédito los contribuyentes que inviertan en la construcción de edificaciones destinadas a actividades productivas o de prestación de servicios educacionales, de salud o de almacenaje, y las destinadas a oficinas o al uso habitacional que incluyan o no locales comerciales, estacionamientos o bodegas. Este crédito operará respecto de edificaciones terminadas de construir en el ejercicio respectivo, según su valor actualizado al término del mismo período”.
Evaluación de los instrumentos vigentes
Hay varios estudios que se han realizado, con diverso grado de profundidad para evaluar el impacto de las leyes de excepción sobre Magallanes. Lamentablemente, los estudios realizados con mayor detalle son todos de la segunda mitad de la primera década de este siglo, por lo que no incorporan lo sucedido en los últimos 7 a 10 años. No obstante lo anterior, sí se evalúan todos los mecanismos legales de fomento vigen-
tes en la actualidad, aunque no necesariamente todas las modificaciones que han recibido. Con todo, estas evaluaciones son válidas y representativas de la situación actual de los mecanismos de fomento disponibles, por sobre todo considerando que son consistentes entre sí y que uniformemente son críticas de la utilidad de los instrumentos vigentes para promover el desarrollo de la región.
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En la misma línea y con un fondo más específico al objeto de este informe, Jorratt12 señala respecto de las leyes de excepción: “El objetivo perseguido con estas franquicias es promover el desarrollo de las zonas extremas. Pero también hay razones geopolíticas, que hacen aconsejable incentivar el aumento de la población en las zonas consideradas estratégicas. Estas razones podrían justificar la existencia de los incentivos, a pesar de que desde un punto de vista económico puedan no ser eficientes”. Y agrega, “…estas franquicias complican la administración del impuesto, pues cada una de ellas tiene distintas reglamentaciones y tratamientos tributarios, y abren espacios de evasión que no existen en las zonas con régimen de tributación normal. La figura de evasión tributaria más evidente es la manipulación de los precios de transferencia entre una empresa usuaria de zona franca y otra domiciliada en el resto del país.
Es frecuente que las empresas usuarias de zonas francas realicen actividades en el resto del país. En tales circunstancias surge como figura de evasión la transferencia de rentas desde la zona de mayor tributación a la de más baja tributación. Para conseguir ese objetivo basta con establecer una relación comercial, real o simulada entre ambas empresas y adecuar los precios de transferencia para localizar la mayor parte de la utilidad conjunta en la empresa usuaria de la zona franca, que es la que está sujeta a una menor tributación. Asimismo, se abre la posibilidad de trasladar empresas que están operando en el resto del país a una zona franca, desvirtuando el objetivo de promover inversión nueva y crear empleos”. A continuación, Jorratt propone derogar la exención de primera categoría a los usuarios de las zonas francas y a los contribuyentes acogidos a las leyes Navarino y Tierra del Fuego por los incentivos a la elusión y costos de fiscalización que generan. De esta manera, asume la propuesta del Banco Mundial (2005) de reemplazar gradualmente los incentivos actuales por políticas de desarrollo que tomen en cuenta las particularidades de cada región, con instrumentos transparentes en su funcionamiento, que no impliquen un exceso de regulación, que sean dinámicos y flexibles y evaluados regularmente.
11 José Pablo Arellano y Vittorio Corbo, “Criterios a considerar para una reforma del sistema tributario chileno”, capítulo 1 en Arellano y Corbo (eds.) Tributación para el Desarrollo: Estudios para la reforma del sistema tributario chileno, CEP-CIEPLAN, 2013. 12 Michel Jorratt, “Gastos tributarios y evasión tributaria en Chile: evaluación y propuestas”, capítulo 2 en Arellano y Corbo (eds.), Op. Cit.
Evaluación del Banco Mundial (2005)13 La evaluación general del informe del Banco Mundial puede resumirse en la siguiente cita: “La mayor parte de los instrumentos de excepción que actualmente benefician a las zonas extremas fueron creados hace más de 20 años, siguiéndose una dinámica incrementalista y no basándose en evaluaciones de impacto. Ello ha generado una frondosa gama de beneficios, algunos de dudosa efectividad y eficiencia, con costo fiscal significativo, y con objetivos diversos no necesariamente consistentes. Adicionalmente, Chile ha experimentado relevantes cambios desde que estas políticas fueron instauradas, los que han alterado las condiciones que eventualmente justificaban algunas de ellas. Entre estos cambios se destaca la mayor descentralización, la mayor democratización -tanto a nivel nacional como a nivel local-, la apertura e internacionalización de la economía, los avances sociales y el desarrollo del capital humano”. Este informe cuantifica el mayor gasto social y en inversión per cápita destinado a las zonas extremas del país respecto del promedio nacional, determinando que en el caso del gasto social, Magallanes recibe US$22 millones en exceso respecto del promedio nacional, cifra que sube a US$49 millones en el caso de la inversión. Por otro lado, hace una estimación, a partir de datos del año 2002, del mayor costo de los empleados públicos respecto del pro-
medio nacional, por las remuneraciones más altas y su mayor cantidad, la que se estima en 212% respecto del promedio del país. Con datos de 2001, el Banco Mundial estima que los incentivos fiscales (zona franca, subsidio a la mano de obra, crédito tributario a la inversión, fondo de fomento a la inversión y subsidio a las ventas) representaron US$57,1 millones a lo que hay que sumar el efecto preferencial de las transferencias y del gasto público, que se estimó en US$71,4 millones, para un costo total de US$128,7 millones. Esta cifra representa aproximadamente un 8,7% del PIB del año en cuestión y un costo per cápita de US$804,9. La evaluación general a partir de un análisis simple es que las políticas preferenciales han evitado el despoblamiento de la región de Magallanes, pero no han contribuido mayormente a su crecimiento. En términos resumidos este informe recomienda eliminar el beneficio de exención del IVA (zona franca) a los consumidores de la región y reemplazarlo por un subsidio focalizado. También se recomienda eliminar la exención al pago de impuesto a las utilidades de las empresas por incentivar la elusión tributaria o restringirlo a empresas nuevas y por un plazo limitado. Postula que “cuando se estime conveniente fomentar la actividad económica en una región esto debe hacerse incentivando la creación de valor, como el desarrollo de capital humano, y no premiando la utilidad general de
13 “Chile: Políticas de Excepción en Zonas Extremas. Una evaluación de costos e impactos y lineamientos de reforma”, Informe N°27357-CH, Banco Mundial, Noviembre 2005.
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Desde una perspectiva más general respecto de los sistemas tributarios, Corbo y Arellano11 señalan que, una de las características deseables en ellos es que sean neutrales. “Esta neutralidad del sistema tributario, también debe alcanzar a territorios y regiones, particularmente en un país políticamente unitario como Chile. El sistema tributario no es el mejor mecanismo para estimular la localización de empresas o compensar por diferencias en el costo de vida en distintos lugares”.
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Respecto de la bonificación a la contratación de mano de obra, el Banco Mundial señala que “la bonificación a la mano de obra debiese ser menor para aquellos puestos de trabajo de menor movilidad y debiese premiar los nuevos empleos y no operar como una simple rebaja a la planilla agregada de sueldos. Y en términos de potenciar las ventajas competitivas regionales, no debiese estar sesgada en favor de aquellos trabajadores de menores ingresos y por lo tanto menos calificados, como ocurre hoy dado el tope del beneficio por trabajador”. Propone modificarlo para que no esté sesgado contra la mano de obra calificada y que bonifique el desarrollo de capital humano en la zona. El informe también se pronuncia en contra del crédito tributario a la inversión por generar altos costos administrativos y de fiscalización, por lo que propone simplificarlo, uniformarlo y bajar la tasa a un máximo de 20%, lo mismo que los montos mínimos para permitir a las PyMes que aprovechen el beneficio. En el caso del fondo de fomento a la inversión (DFL 15), lo encuentra muy burocrático y sobre reglamentado y propone eliminarlo sin reemplazo. La evaluación final destaca la necesidad de reformar el sistema de incentivos: “El presente estudio ha encontrado evidencia sobre la inexisten-
cia de una política coherente de desarrollo de las zonas extremas. Ha encontrado una legislación dispersa, posiblemente resultado de presiones de grupos de interés en distintos momentos del tiempo. Por lo mismo, los propósitos de la legislación son difíciles de entender y sus instrumentos difíciles de utilizar, salvo por aquellos agentes que han desarrollado la habilidad de obtener rentas de ellos. Estos mismos actores son los que posiblemente dificultarán la implementación de reformas, apoyados en el argumento que políticas similares son aplicadas en los países vecinos a los que no se les debe dar ventajas. Un elemento adicional verificado por el presente estudio es que actualmente las políticas de excepción no consideran mayormente las diferencias geográficas, demográficas, económicas y sociales de las distintas zonas extremas, las que son especialmente evidentes entre las regiones del extremo Norte y las del extremo Sur. Esta no consideración de las particularidades regionales afecta la efectividad de las políticas”. Específicamente respecto de las regiones australes, el informe del Banco Mundial señala: “Las características geográficas y climáticas de las regiones XI y XII generan importantes ventajas competitivas para el turismo y la acuicultura. Mientras la región XI ya ha desarrollado este último sector y la región XII se ha concentrado en la minería, el sector turismo mantiene en ambas regiones un altísimo potencial sin desarrollar. En este contexto, la estrategia de desarrollo de estas regiones debe considerar: (i) fortalecer los respectivos sectores líderes en cada región; y (ii) diversificar la base productiva regional, con énfasis en el sector turismo”.
“Para lo anterior resulta indispensable invertir en infraestructura que disminuya los costos de transporte en la región y su conexión con el resto del país. Sin embargo, los instrumentos de excepción vigentes para estos fines parecen no sustentables en el largo plazo. Otro elemento de importancia es la integración regional con Argentina (Plan Austral), que entre otros beneficios, permitirá aprovechar economías de escala en la promoción turística de la zona austral”. “Chile requiere cambiar sus políticas de excepción en favor de las zonas extremas, actualmente defensivas y estáticas, por otras agresivas y dinámicas, que se sustenten en las ventajas competitivas regionales y se focalicen en reducir la pobreza. Estas políticas deben monitorearse permanentemente contra indicadores de desempeño (relacionados a pobreza y crecimiento), que permitan eventualmente ‘graduar’ a las regiones beneficiarias cuando superen ciertos estándares. Todo este enfoque puede ir más allá de las actuales zonas extremas y aplicarse a todas las regiones del país”.
Evaluación del BID (2007)14 Este informe, tal vez el más conocido, fue desarrollado durante 2006 y entregado en enero de 2007 y fue dirigido en su elaboración por el economista Miguel Córdova. Presenta un enfoque de evaluación más sofisticado, utilizando el Modelo Insumo Producto (MIP) de la región con
información para 2003, el último disponible a la fecha del estudio. La evaluación de las leyes de excepción también incluyó, entre otras cosas, la incorporación de la visión ciudadana sobre estos beneficios, transformándolo en el estudio más profundo y de mayor alcance realizado sobre el tema. La conclusión más importante es que, en ausencia de los beneficios otorgados por las leyes de excepción, el PIB de la región caería entre 3,8% y 4,5% por una sola vez. Si, por otro lado, se considera que, en promedio, los incentivos representaron un 4,39% del PIB en 2003-2005 (unos US$84 millones respecto del PIB de 2013), se concluye que estos incentivos no han generado ningún efecto multiplicador en la economía de Magallanes, toda vez que la inyección de recursos es similar al impacto que producen en la actividad económica. Además, se determinó que los mecanismos de incentivo no alteran la competitividad regional, evaluando el impacto de la eliminación de las leyes de excepción sobre el Índice de Competitividad Regional (ICR). El resultado es que mantiene el tercer lugar como región más competitiva del país. Tal vez mucho más importante para los efectos del presente informe, es que el estudio del BID constató que en Magallanes existe una economía basada en un modelo exportador primario y concentrado, que presenta poca interacción con otros sectores productivos de la región. No hay encadenamientos económicos importantes hacia atrás o adelante
14 “Chile: Análisis, Evaluación y Propuesta de Perfeccionamiento de los Incentivos Especiales de la Región de Magallanes y la Antártica Chilena”. Informe Final, BID, 25 de enero, 2007.
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las empresas”. Por otro lado, considera útil la exención del impuesto a los bienes raíces (territorial) pero que sería mejor considerarlo un crédito para el pago del impuesto a la renta de las empresas, evitando así el costo en recaudación municipal.
En cuanto a las recomendaciones, el informe del BID plantea la formulación de una ley marco o estatuto regional que sirva para integrar los regímenes de excepción actuales o que aparezcan en el futuro. Respecto de propuestas específicas, el BID plantea la necesidad de eliminar la bonificación de 20% a las ventas y el 25% de integración regional incluidas en la Ley Navarino que, además, debería ser fusionada con la Ley Tierra del Fuego. A lo anterior, se agregan sugerencias de reformas administrativas y de fiscalización para el mejor funcionamiento de estas normas. En cuanto al subsidio a la contratación de mano de obra, se propone que las corporaciones municipales de salud y educación no sean
elegibles para este beneficio, por lo que debería suprimirse inmediatamente. Lo mismo que para las grandes empresas, pero de manera gradual. También, definir el beneficio por tamaño de empresa y un plazo determinado, de manera que el instrumento sea permanente, pero no para las empresas. Para el fondo de fomento y desarrollo (DFL 15) básicamente se recomienda ampliar el número de sectores que pueden acogerse a sus beneficios, mejorar su fiscalización y el proceso de selección y adjudicación, así como determinar sectores prioritarios para el desarrollo de la región con acceso preferente a este mecanismo. En el caso de la Ley Austral se recomienda mantenerla, pero bajando el monto mínimo de inversión a 250 UTM parejo y se recomienda revisar el tope máximo de 80.000 UTM, pero no queda claro en qué sentido, bajando además, el porcentaje de crédito del primer tramo. Por otro lado, para el Fondema se sugiere incorporar como fuente de ingresos a los productores privados de petróleo (algo que se hizo posteriormente), ampliando el rango de proyectos elegibles para que beneficien a las MiPymes; aumentar la capacidad generadora de proyectos para evitar la acumulación de recursos ociosos, incorporando apoyo técnico de terceros en la preparación de proyectos; sumar a CORFO en la votación del CORE para dar un aporte más técnico y varias propuestas menores de funcionamiento del fondo. También se plantea una serie de modificaciones al sistema de zona franca para permitir
la exportación de servicios; redefinirla como orientada al comercio y no a la producción de bienes de exportación y terminar con la exención del pago de impuesto de primera categoría. Por último, se hace una serie de recomendaciones para mejorar el funcionamiento del sistema de becas, incluyendo una que incorpore el “pago en servicio” para carreras especiales que contribuyan al desarrollo de la región para así forzar al regreso, al menos temporal, de los estudiantes beneficiados. Adicionalmente, hay recomendaciones para la creación de nuevos incentivos especiales. Uno de ellos es la formación de un Fondo de Capital de Riesgo (FCR) para la inversión, con el objetivo de financiar proyectos por medio de una corporación mixta público-privada. El objetivo es financiar pequeñas y medianas empresas y una vez que se cumpla un plazo determinado para que la empresa asegure su subsistencia, el sector público vende su participación. También se recomienda aumentar la reducción en la base imponible de las rentas del trabajo para atraer mano de obra calificada a la región y se plantean una serie de recomendaciones en el ámbito medioambiental, incluyendo el desarrollo del turismo sustentable, el uso racional de los recursos energéticos y mejorar el manejo de residuos, entre otros. El informe también realiza una proyección del costo de las recomendaciones de nuevos incentivos para el período 2008-2012, el que
asciende en moneda actual a $45.300 millones anuales, con un costo total acumulado de $227.000 millones (aproximadamente US$385 millones). Resulta curioso que una evaluación bastante lapidaria del impacto de los mecanismos de exención no haya venido acompañada de una propuesta más radical de eliminación o reforma profunda de los incentivos disponibles y, por el contrario, en el balance final, se plantee hacer más de lo mismo con modificaciones relativamente menores y agregando mecanismos que no alteran el fondo de lo ya existente.
Evaluación Instituto Libertad (2006)15 Este informe fue elaborado por el economista Juan Luis Correa, junto al cientista político Pablo Lira y el abogado Sebastián Zülch y abarca todo el ámbito de legislación especial para las zonas extremas, tanto del Norte del país como del Sur. En primer lugar, el informe hace referencia al concepto de zonas extremas, citando la definición utilizada, en 2003, por el Comité Interministerial para el Desarrollo de las Zonas Extremas y Especiales, que estableció que estas corresponden a “territorios geográficamente aislados, con bajo nivel de accesibilidad, escasa población y altamente dispersa, en los que se
15 Juan Luis Correa, Pablo Lira y Sebastián Zülch, “Legislación para zonas extremas y efecto en el bienestar regional”, Informe Especial, Instituto Libertad, agosto de 2006.
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por los débiles clusters existentes, al tiempo que las actividades apoyadas por las leyes de excepción no han tenido la capacidad de impulsar encadenamientos productivos, generando un bajo efecto de difusión de estas economías hacia el conjunto de la economía regional y, en consecuencia, bajo crecimiento. Particularmente negativa es la evaluación respecto de la Ley Navarino que provoca distorsiones que agravan este proceso desfavorable al generar una destrucción de valor en Última Esperanza y Magallanes, transferido parcialmente a las comunas beneficiadas por esta ley. Adicionalmente, la Ley Navarino es la que aparece con un mayor potencial de conflicto con las obligaciones internacionales asumidas por Chile en el marco de los tratados de comercio e inversión.
En este estudio el enfoque es el de realizar un análisis de la evolución de las regiones a partir de indicadores macroeconómicos, como el PIB y su estructura, el desempleo y la población, así como indicadores sociales como la pobreza y la delincuencia. La evaluación es negativa respecto de las leyes de excepción por las prórrogas sucesivas otorgadas por los legisladores, contraviniendo el espíritu original de las mismas que se consideraba como transitorio. En particular se critica la complejidad y abundancia de las normas que, en el caso de Arica, supera la decena de leyes especiales con más de 50 subsidios y beneficios especiales. La evidencia no permite concluir que se haya derivado un
beneficio perceptible para los habitantes de estas regiones ni siquiera de manera transitoria. También es objeto de crítica que la mayor parte de las inversiones realizadas en las regiones extremas se decide centralizadamente, lo que no asegura que vaya a tener un impacto positivo relevante.
Evaluación de Rodrigo Mancilla (Tesis ICI UTFSM, 2005)16 La pregunta general que trata de responder este estudio es si las leyes de excepción han fomentado la actividad económica en la XII región, incentivando la inversión y mejorando la productividad de los sectores económicos. Se plantean dos metodologías para realizar la evaluación. La primera implica comparar la productividad total de factores (PTF) regional y nacional con el objeto de medir si las bonificaciones que recibe la región han generado un aumento por sobre la media nacional. Este enfoque se estimó para el período 1997-2002. El segundo enfoque es uno econométrico de panel de datos, donde las variables independientes son los montos anuales de las bonificaciones otorgadas por cada ley, mientras que la variable dependiente es el PIB regional, combinando datos de series de tiempo con otros de agentes económicos (individuos, empresas, regiones, comunas, etc). Este enfoque permite detectar efectos específicos y temporales. Los
16 Rodrigo Mancilla Labrín, “Evaluación Expost de Leyes de Excepción Orientadas al Fomento Productivo en la XII Región”, Tesis de grado para optar al título de ingeniero civil industrial, Universidad Técnica Federico Santa María, junio de 2005.
primeros se refieren a aquellos que afectan de manera diferenciada, en este caso, a las distintas regiones del país, mientras que los segundos se refieren a los que afectan a todas por igual. El modelo se estimó con información para el período 1985-2002, lográndose estimadores específicos para la contribución del DFL 15, la Ley Austral y la Ley Navarino. En los tres casos los resultados son positivos, pero muy pequeños, siendo el mayor el asociado al DFL 15, que indica que por cada 1% de aumento en el gasto en este beneficio, se produce un alza de 0,094% en el PIB regional. Para la Ley Austral, el impacto de un aumento de 1% en el beneficio genera un efecto de 0,07%, similar al que se obtiene en el caso de la Ley Navarino. Este análisis revela la extremadamente baja eficiencia de tres de los mecanismos más importantes que hay para influir en la evolución del PIB regional. También se estimó el efecto combinado de las tres leyes mencionadas en el párrafo anterior a lo que se agregó el subsidio a la contratación de mano de obra para el mismo período 19852002. En este caso, el efecto combinado de un aumento de 1% en el gasto de estos cuatro beneficios genera un incremento de 0,11% en el PIB de Magallanes. Este resultado se podría interpretar como que el subsidio a la contratación de mano de obra no contribuye al crecimiento regional.
En lo relativo al enfoque de PTF, el análisis llega a la conclusión que las políticas de fomento no han sido efectivas, ya que la productividad regional está por debajo de la nacional. Esto es válido tanto a nivel agregado como a nivel sectorial, en particular, referido a los sectores silvoagropecuario, minería y manufactura, pero no en la construcción, donde se daría el fenómeno inverso, ya que se trata de un sector fuertemente influido por la inversión pública, que no se beneficia de las leyes de excepción.
Evaluación de José Vera Giusti (2008)17 Este informe no realiza una evaluación detallada de las leyes de excepción, sino que más bien, una general a partir del impacto que han tenido sobre diversos indicadores de desempeño regional. Una de sus críticas más duras está referida al deterioro en la calidad del capital humano disponible en Magallanes, lo que el autor atribuye al subsidio a la contratación de mano de obra, que privilegia la incorporación de trabajadores con poca o nula calificación y por el efecto de los programas sociales del Gobierno que ha atraído inmigrantes desposeídos de regiones limítrofes. Todo lo anterior ha ocurrido en un escenario de significativo cambio en la estructura productiva regional, que ha conjugado la pérdida de importancia de la minería
17 Magallanes: “Dinámica Económica y Demográfica 1960-2006; Leyes de Excepción para el Desarrollo; Qué Hacer y Qué Evitar”, Magallania, volumen 36, N°2, páginas 63-78, 2008.
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observa escasa presencia y baja cobertura de servicios públicos, los que, a consecuencia de todas estas variables, se encuentran en una situación de desigualdad en comparación con el resto del país”. Posteriormente, esta definición calificada de vaga y amplia por los autores, fue aplicada por la Subdere para identificar los territorios del país que merecen ser incluidos en esta categoría: las provincias de Arica y Parinacota (actual región XV), la provincia de Palena, la región de Aysén y la región de Magallanes y Antártica Chilena. También se incluyeron originalmente en esta clasificación la Isla de Pascua y el Archipiélago de Juan Fernández, pero, posteriormente, estos adquirieron la categoría de Territorios Especiales. De manera que se excluyen del análisis realizado.
ción tributaria ni aquellos sobre la asignación de recursos por las distorsiones generadas.
Por otro lado, en el caso de la Ley Navarino, este autor señala que, en el período 1999-2004, el Estado otorgó bonificaciones por US$37,5 millones para inversiones por US$25 millones, que generaron 1.200 empleos. De lo anterior se deduce que el costo para el Estado de los empleos generados ascendió a US$31.250 por trabajador, lo que resulta extraordinariamente oneroso, por lo que su evaluación de esta ley es negativa. A este respecto, es legítimo preguntarse si esta es la manera más eficiente de gastar US$37,5 millones para estimular el desarrollo de Tierra del Fuego. La respuesta es negativa y la cifra mencionada solo refleja el costo directo e inmediato para el Estado, pero no los futuros en términos de la pérdida de recauda-
El fracaso de promover el desarrollo de Magallanes a partir de las leyes de excepción es evidente de acuerdo a los resultados obtenidos, pese al elevado monto de recursos invertido. Llama la atención, por otro lado, el impacto del estímulo a actividades con un efecto negativo en el medioambiente, como la salmonicultura y que puede, además, afectar el desarrollo del turismo. En este sentido, propone el desarrollo de una planificación territorial para que no se produzcan conflictos entre las distintas actividades. El autor cuestiona que las leyes de excepción muestren alguna preocupación por el desarrollo de actividades económicas sustentables, algo que debería ser considerado en el diseño de un estatuto especial para la región.
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con el auge y ocaso del metanol y el progresivo crecimiento del turismo.
Marco de referencia para un estatuto para Magallanes
Hay una serie de consideraciones preliminares que deben realizarse antes de establecer el marco de referencia para la definición de los instrumentos de apoyo al desarrollo de Magallanes. Lo primero es reconocer que la región ha estado viviendo, tal vez de manera creciente en las últimas décadas, del gasto y aportes que realiza el Estado de Chile (ver punto 4). La queja recurrente en contra del centralismo es correcta y tiene una larga tradición en Magallanes, pero ella es válida solo en cuanto que, como ocurre con todo el país, las regiones no tienen prác-
ticamente ninguna capacidad de decisión respecto de la asignación del gasto público ni en la toma de decisiones que afectan o definen su futuro. Relacionado con lo anterior, la existencia de estos masivos recursos en la región ha generado una reacción fatalista y asistencialista de algunos sectores, junto a una “clientela” que exige más beneficios a las municipalidades y autoridades que se han transformado en dispensadoras de dádivas, con un efecto electoral pernicioso, generando un círculo vicioso. Desde esta perspectiva, el conjunto de beneficios especiales que existe hace más de 30 años no solo ha sido ineficaz, sino que corruptor.
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Si bien el ejemplo de analizar la situación regional en un escenario de independencia es extremo, es posible argumentar que la actitud de exigir más y más recursos y privilegios se explica por el excesivo centralismo. En cambio, si existiera una institucionalidad de mayor descentralización, en que las regiones tuvieran cierta autonomía para recaudar ingresos propios e, incluso, para endeudarse bajo ciertas condiciones, tanto los gobiernos regionales como los habitantes de las regiones internalizarían mejor las relaciones costo-beneficio que se producen al proveer bienes públicos gratuitos o subsidiados con cargo a financiamiento obtenido en la misma región. Desde esta perspectiva, la elección de
los intendentes por votación popular sin modificar las relaciones de dependencia de las regiones con el gobierno central, probablemente solo exacerbará las presiones populistas y por mayores transferencias. Esta es solo una arista de la conveniencia de descentralizar el país, pero una muy importante al momento de evaluar la racionalidad de muchas propuestas y presiones por mayores transferencias. Un tercer aspecto, de la mayor relevancia, es reconocer que muchos de los problemas que existen en Magallanes no son exclusivos de la región, sino que son parte integral de nuestro subdesarrollo general como país (falta de capital humano, pobreza, precariedad del empleo, baja productividad, ineficiencias en el funcionamiento de servicios públicos y privados, costo y acceso al financiamiento, etc.). Por ende, corresponde aislarlos y concentrarse en diseñar mecanismos que permitan reducir o eliminar aquellos que son idiosincráticos, es decir, específicos a la región o que, siendo de carácter general, tienen un efecto exacerbado por las condiciones particulares de Magallanes. Por último, no cabe más que reconocer que el conjunto de mecanismos de estímulo especial para la región ha fracasado en revertir su declinación económica (y poblacional más recientemente) relativa respecto del resto del país, no obstante su elevado costo. De esta manera, parece más que razonable intentar un enfoque diferente y tener una actitud flexible para ir adaptándolo en la medida que surja evidencia que respalde algunos mecanismos o apunte a la necesidad de reformularlos.
Bases para la Construcción de un Estatuto para Magallanes Si partimos de la base que el problema principal de Magallanes es el aislamiento geográfico y un clima poco atractivo, que se traduce en lejanía de los mercados de consumo y migración en busca de temperaturas más templadas, surge como una primera necesidad ineludible la de intentar reducir estos costos y déficit con infraestructura de primer nivel. Esto significa, por ejemplo, la disponibilidad de una conexión de internet de categoría mundial por territorio nacional (cable submarino)18; un aeropuerto en Punta Arenas que esté abierto todos los días del año, ya que el clima local no es tan malo como para que se justifique que no opere por causa mayor. Un puerto y condiciones portuarias que atraigan a los cruceros a recalar en Punta Arenas, pero pudiendo atracar un muelle adecuado, en vez de trasbordar a los pasajeros en lanchas y mejorar los atractivos de la ciudad para incentivar el desembarco. Un puerto de buen nivel y condiciones atractivas también contribuirían a atraer a los buques científicos que realizan actividades en la Antártica. Además, y por sobre todo, es necesario dotar de caminos de calidad razonable a toda la región, lo que permitirá incorporar vastos territorios al desarrollo del turismo y facilitará ejercer efectiva soberanía sobre ellos. Relacionado con lo anterior, está la necesidad de dar certeza energética a la región, ya que
pese a los repetidos mensajes de las autoridades, aparecen con inusitada frecuencia emergencias respecto del abastecimiento de gas a la población y a las actividades productivas. Es evidente que la dependencia del gas natural y el subsidio a su consumo no representan un equilibrio viable a mediano plazo y que la solución simplista de dejar de proveer a grandes consumidores es de muy corto plazo y que agrava la situación, simplemente porque para justificar inversiones y tratar de mantener la producción se requiere demanda y la que genera la población de Magallanes es muy pequeña. En el mediano y largo plazo la solución a las necesidades energéticas regionales pasa por el uso parcial de Energías Renovables No Convencionales (ERNC), principalmente eólica, aunque su intermitencia requiere de un respaldo de bajo costo y de producción regional. Este no es otro que el carbón, disponible en grandes cantidades y que puede utilizarse, por ejemplo, directamente en una central a boca de mina o gasificado. Para que el tamaño de planta sea eficiente, se requeriría electrificar todo el consumo de energía de la región, es decir, iluminación, calefacción y transporte, lo que puede servir de plan piloto para otras experiencias en Chile o el mundo y para lo que se requerirían subsidios importantes para las inversiones los que, incluso, tal vez podría obtenerse parcialmente de fuentes internacionales.
18 De acuerdo a información de prensa (El Mercurio, 14 de diciembre de 2014), este proyecto se licitará durante 2015 y la fibra óptica estaría operativa a comienzos de 2017. La inversión asociada es de US$100 millones.
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Un segundo aspecto relevante a considerar, es que no tiene mucha defensa la pretensión de un tratamiento preferencial o subsidios de gran magnitud que tengan un carácter indefinido. Basta pensar un poco en lo que significaría independizar a la región del resto del país, lo que llevaría a una importante disminución en el nivel de vida de sus habitantes. Habría que cobrar muchos más impuestos que ahora y subsidios como el del gas no podrían sostenerse ni siquiera a corto plazo. El desafío es, entonces, generar un conjunto de mecanismos que permita darle un impulso a la región para que adquiera una capacidad de crecimiento sostenible en el mediano plazo en un contexto de gradual retiro de estos mecanismos de apoyo. El objetivo, por lo tanto, no debe ser la atracción artificial hacia la región de población incapaz de mantenerse de manera autónoma y que genere un costo fiscal creciente, como sucede en la Patagonia Argentina.
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Los ejes centrales de una estrategia de diseño de incentivos para la región deben implicar el potenciamiento de los factores específicos o únicos de la región. Es decir, básicamente la geografía, para el turismo y la investigación científica, de manera que se incorpore al uso productivo de forma más intensa la biodiversidad de una zona única enclavada en los sectores antárticos y subantárticos del planeta, que presenta una serie de recursos inexplotados. Por otra parte, potenciar el desarrollo de actividades en las cuales, aunque parezca paradójico, la geografía no tenga ninguna importancia y cuyo factor clave sean las comunicaciones (Internet) o la magnitud del valor agregado. Ejemplos de ello son los call centers o la producción de conocimiento científico y tecnologías. Adicionalmente, un eje complementario
es impulsar actividades que tengan encadenamientos hacia delante y atrás más intensos, de manera de reducir las “filtraciones” de gasto hacia el exterior de la región, o que tengan alto valor agregado y en el que el costo del flete sea poco relevante. Desde esta perspectiva, de acuerdo al trabajo de Soza (2008) que analiza la Matriz de Insumo Producto Regional de 1996 con 40 sectores, los que más contribuyen al crecimiento regional son petróleo crudo, combustibles y lubricantes, servicios comerciales y servicios de hotelería y restaurantes, ubicándose más atrás la ganadería, pesca, otros minerales, construcción y servicios empresariales. Evidentemente, la definición de una política industrial orientada a sectores con encadenamientos más profundos requiere de estudios
19 Soza Amigo, Sergio, “Relaciones intersectoriales en Magallanes: en busca de su estructura económica”, Magallania, Vol. 36, N°1, junio 2008, pags. 79-102.
específicos más detallados, pero parece razonable postular que el turismo tiene un potencial no desarrollado muy significativo, en el que el Estado tiene un rol importante a través de la provisión de infraestructura que permita explotar los atractivos regionales y de la difusión internacional a través de Sernatur. Un aspecto que debe enfatizarse entre las carencias que impiden el desarrollo regional, pero que tiene validez a nivel nacional, es el de la baja productividad. Esta insuficiencia retarda o impide el avance del país a etapas de desarrollo superior y es reflejo de la existencia de bajos stocks de capital físico y humano. Si la productividad fuera 3 o 4 veces la actual, los problemas de aislamiento de Magallanes, si bien seguirían existiendo, serían bastante irrelevantes desde la óptica de la conectividad y los costos de bienes y servicios de consumo básicos. Desde esta perspectiva, resulta fundamental atraer y
mantener en la región un alto capital humano e inversiones que les den empleo con un alto impacto productivo. El diseño de los instrumentos de incentivo debe evitar agregar objetivos sociales, que ameritan normas específicas de otra índole, debe prevenir que se presten para abusos políticos y debe definir una duración acotada para cada uno de ellos. Además, por la dificultad de saber con precisión qué sectores o inversiones son las adecuadas para lograr el objetivo deseado, debe realizarse una evaluación continua de las medidas implementadas para determinar cuáles sirven y cuáles no. Probablemente, un comité técnico ad hoc independiente debiera tener la capacidad de decidir sobre la evolución en el tiempo de estas políticas y, tal vez, también sobre el Fondema, siendo la colaboración público-privada una pieza fundamental para la implementación y evaluación de las iniciativas.
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Si un objetivo general fundamental de la política de desarrollo de Magallanes es (como debiera ser) el estímulo a la generación de actividades con alto o mayor valor agregado que las existentes, instituciones como el BancoEstado, ProChile, Conycit (Fondef ), Fundación Chile y Corfo (incubadora de empresas, subsidio se-
milla de asignación flexible, programa Start Up, Profo, Innova) debieran tener un papel importante que representar en su implementación. Hay que tener presente que la transformación productiva no siempre ocurre de forma espontánea. En la práctica, la mayoría de los países que han experimentado con éxito estos procesos, rara vez lo han hecho sin estrategias de desarrollo deliberadas y sin políticas activas que mejoren su capacidad de ampliar y optimizar la canasta de sus productos. En el caso del capital humano, debe internalizarse el concepto de que el proceso educacional es continuo y permanente, tanto a nivel técnico como profesional. Además, debe orientarse a satisfacer las necesidades del mercado laboral, lo que requiere colaboración público-privada para orientar los recursos de capacitación. En definitiva, la construcción de un estatuto para Magallanes debe constituir una política de Estado consensuada de la región, con una mirada para los próximos 20 o 30 años que sea aplicada de manera consistente, independientemente de los vaivenes de la política contingente y partidaria, con rigor técnico. Es condición básica, por otro lado, contar previamente con información integral y actualizada respecto al gasto e inversión pública en general y al costo real del uso de las leyes de excepción en particular.
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A diferencia de lo que se ha hecho hasta ahora, en que las leyes de excepción han implicado la aplicación de políticas horizontales, es decir que benefician a (casi) todos los sectores, en el futuro parece esencial complementarlas o reemplazarlas con políticas verticales, que apoyen a sectores específicos, nuevos o emergentes de la economía regional. Las políticas públicas deben combinar subsidios apropiados para incentivar el desarrollo de ciertas actividades con la exención tributaria y la intervención directa a través de la inversión en infraestructura. Los subsidios son particularmente adecuados para implementar políticas flexibles, ya que su monto se puede fijar en la Ley de Presupuesto de cada año (con un piso preestablecido) y su asignación puede modificarse con cierta facilidad. Pero, al mismo tiempo, estos son los más sensibles a la captura por parte de los potenciales beneficiados y a la politización en su distribución. Los beneficios tributarios, por otro lado, son fácilmente aprovechables por las grandes empresas y el costo fiscal es más difícil de anticipar.
Propuestas
Las propuestas que se plantean a continuación se agrupan en dos grandes categorías. Por una parte, planteamientos específicos respecto de las leyes de excepción vigentes en la actualidad y, por otra, propuestas generales de apoyo sectorial. Considerando la información histórica de gasto tributario y un probable incremento en los años más recientes, los recursos mínimos disponibles en las leyes de excepción vigentes
ascienden a US$100 millones anuales, lo que representa alrededor del 5% del PIB regional. A esto debe agregarse la inversión pública (MOP+FNDR+Serviu) que representa otro 10% del PIB (US$190 millones), el subsidio al gas (US$90 millones, 4,7% del PIB) y el Fondema (alrededor de US$6 millones más). Idealmente, los recursos disponibles debieran aumentar en el corto plazo para generar un impacto relevante en la infraestructura, desarrollar el potencial turístico y mejorar las condiciones competitivas
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Propuestas de Reforma a las Leyes de Excepción Vigentes En el caso de la Bonificación a la Contratación de Mano de Obra, se propone eliminarla inmediatamente para las corporaciones municipales, cuyo financiamiento debería provenir de fondos generales de la Nación o ingresos propios. Para el resto de los beneficiarios se propone una eliminación gradual y lineal en 5 años. En su reemplazo, se propone un programa de capacitación en habilidades escasas y necesarias en la región, lo que puede determinarse a través de encuestas a los empresarios y asociaciones gremiales de la zona. Por ejemplo, como parte del programa de apoyo al sector turismo, capacitar a los empleados del sector en programas de inglés con certificación internacional, para así asegurar su seriedad, los que luego de aprobados, se traduzcan en aumentos de remuneraciones subsidiados por un tiempo por esta misma iniciativa (Magallanes Bilingüe). Este programa puede servir también para atraer personal calificado para el sector turismo
(u otros) con dominio de idiomas u otras habilidades, profesionales o técnicas, escasas en la región. Las modalidades específicas del subsidio deben ser definidas de tal manera de evitar el estímulo a la contratación de mano de obra sin calificación. Puede considerarse la posibilidad de un subsidio mayor para quienes vayan a trabajar a Tierra del Fuego y Navarino por un período determinado. Este beneficio puede ser empleado para la atracción de profesionales de la salud u otras en especialidades que escasean por un plazo fijo y para capacitación en general en especialidades que estén en déficit de oferta en la región y con certificación adecuada. Un componente adicional de esta estrategia podría ser la reducción a la mitad del impuesto de segunda categoría para los residentes (trabajando) en la región, la que también puede ser mayor para quienes habitan en Tierra del Fuego y Navarino. Para evitar el fraude en la obtención de este beneficio tributario tendría que crearse un registro de los adherentes, quienes debieran tener una residencia en la región de, al menos, 9 meses al año. En lo referente, por ejemplo, a la zona franca, debe respetarse el contrato vigente hasta 2030. En su reemplazo debe declararse a toda la región libre de IVA, aranceles y otras restricciones en el comercio para estimular el desarrollo de las actividades comerciales en el sector central de la ciudad y generar un efecto directo de beneficio a los consumidores en toda la región. Este beneficio debería estar vigente por un plazo mínimo de 20 años y su reducción posterior tiene que ser gradual.
Por otro lado, el DFL 15 parece un instrumento útil para el desarrollo de las inversiones de las PyMEs, pero podría potenciarse aumentando el fondo disponible anual, ampliando su utilización a la compra de maquinaria reacondicionada, si es que se evalúa que muchos proyectos no obtienen apoyo por falta de recursos y mantenerse la estrategia de privilegiar algunos sectores. El apoyo a través de este programa debiera estar condicionado al aumento de la productividad de las empresas y mantener una vinculación a los programas de Corfo u otras instituciones orientadas en esta dirección, lo que requiere de un proceso de seguimiento y asesoría técnica. En el caso de la Ley de becas debiera privilegiarse el financiamiento de estudios destinados a satisfacer la demanda de profesionales y técnicos que tiene la zona, obligando a los beneficiarios a retornar a la región por un período determinado (digamos 5 años en Magallanes y Última Esperanza y 3 en Tierra del Fuego o Navarino) ya sea en el sector público o en el privado y debería evaluarse la conveniencia de aumentar los montos disponibles. Puede extenderse no solo a quienes tienen necesidad económica, sino que a los mejores egresados de la educación secundaria, sin discriminación, como una forma de tratar de retener el talento regional en la zona. El Fondema es un instrumento interesante por el elemento de descentralización que tiene en la decisión de cómo asignar los recursos, pero es imprescindible tecnificar la evaluación de los proyectos a ser financiados, estableciendo un
conjunto de criterios que permitan determinar cuáles tendrán preferencia. Claramente, deberían priorizarse los sectores con más potencial de desarrollo en Magallanes, y que impliquen innovación, incorporación de tecnologías nuevas y que puedan generar externalidades positivas. El financiamiento de proyectos de capacitación, medioambiente o científicos debería estar incluido en el abanico de posibilidades de uso de este fondo. Para evitar la interferencia de factores políticos en la asignación de recursos, habría que establecer una comisión revisora independiente de los proyectos aprobados en el tiempo y la evaluación de sus resultados. Corfo u otras instituciones debieran proveer asistencia técnica para el desarrollo de las iniciativas y para su presentación al Fondema. Por último, las leyes Austral, Tierra del Fuego y Navarino deberían eliminarse, respetando los contratos vigentes, ya que su efectividad como instrumentos de desarrollo es claramente cuestionable considerando las evaluaciones realizadas y comentadas en el punto 6 de este informe. El gasto tributario asociado a estos cuerpos legales, idealmente complementado por recursos adicionales, debería destinarse al desarrollo de aquellos sectores con mayores perspectivas, como el turismo y otros mencionados en este documento y a programas de eficiencia energética adaptados a la realidad regional. Hay normas internacionales en lugares con climas fríos que pueden adaptarse a la realidad
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de los sectores relevantes de la economía regional. En un plazo de 5 a 10 años, deberían comenzar a reducirse gradualmente hasta volver al nivel base y permanecer en el por otro periodo, para comenzar a reducirse, tal vez, luego de unos 20 años de vigencia del Estatuto regional, aunque todo esto debe tener cierta flexibilidad y los plazos pueden ajustarse dentro de determinados márgenes sin que por ello se produzca una pérdida de certeza relevante para materializar los procesos de inversión.
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El potencial de mejoramiento en la eficiencia térmica de las construcciones es de hasta diez veces respecto de los niveles actuales en viviendas sociales y muy significativo en otro tipo de construcciones habitacionales y no habitacionales, lo que puede conducir a un ahorro de recursos significativo para las familias y empresas en el mediano plazo, así como una utilización más eficiente de los recursos energéticos disponibles y una reducción en la contaminación de estas fuentes, por mucho
que este no sea un problema relevante en la región. En este contexto, resulta vital implementar con cargo a los recursos liberados de las leyes de excepción a ser derogadas y, eventualmente, otros agregados a los básicos, una reconversión energética profunda en la región que involucre al transporte, la iluminación y la calefacción en el ámbito industrial, comercial y familiar. Uno de los pilares de la estrategia de desarrollo regional debe una revolución energética que permita el autoabastecimiento a un costo competitivo. Se requiere de fuentes que permitan primero complementar y luego sustituir al gas que, aunque es barato hoy día para los usuarios, presenta problemas frecuentes de abastecimiento en el invierno (mantención de la presión con inyección de aire) e incertidumbre
respecto de su existencia en el futuro. Además, en la actualidad existen restricciones para la provisión de gas y electricidad para uso industrial adicional, lo que se transforma en un freno relevante a la capacidad de desarrollo de la región. Parece bastante evidente que en el futuro próximo la generación eólica, con un factor de planta en la región que llega hasta el 50%, será competitiva respecto del gas si se considera su costo real de producción y distribución, lo que hace razonable impulsar su desarrollo permitiendo, de paso, extender la vida útil de las reservas de gas en la región. Solo como ejemplo, se puede señalar que con los recursos destinados hoy día (2015) al subsidio al gas, en cuatro años se puede financiar la construcción de generación eólica suficiente para reemplazar a toda la potencia instalada de gas y diesel en la región. Esto, evidentemente, no es necesario,
pero muestra con claridad que una combinación de aumentos significativos en la eficiencia térmica de viviendas e instalaciones industriales, educación en conservación y redirección gradual y parcial del subsidio al gas hacia una reconversión energética en favor de la energía eólica (eventualmente, en un futuro distante, mareomotriz) puede resolver los problemas energéticos de la región, lo que también puede ser complementado con la utilización de las abundantes reservas de carbón disponibles en Magallanes sin que ello signifique un aumento en el costo relevante para los usuarios finales. El subsidio al gas, en estas condiciones, pierde sentido y debería restringirse tanto en el monto del consumo subsidiado (metros cúbicos) como en las familias beneficiadas por este, de la misma manera en que hoy se hace con otros consumos básicos.
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regional pero, básicamente, debiera incluirse el reemplazo de ventanas convencionales por termopaneles y mejoramiento de la aislación de paredes y techos, normas que tendrían que ser obligatorias para las construcciones nuevas (esto requiere ampliar y mejorar el sistema de subsidios existentes a través del Minvu).
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Ya se ha planteado que el sector turismo tendría que ser el eje de una estrategia de desarrollo regional y por esto nos centraremos en ella. Hay elementos en esta propuesta que son relevantes para varios o todos los sectores económicos, pero la determinación de cuáles sectores o encadenamientos se privilegiarán es un tema que debería definirse a nivel político, idealmente con una fuerte justificación técnica y participación regional. Un criterio útil para tener como referencia es que se trate de actividades exportadoras de bienes o servicios, ya que después de un tiempo será evidente si éstas son capaces de competir o no en los mercados internacionales. El desarrollo de la industria del turismo requiere la producción simultánea de infraestructura de alojamiento, transporte y otros servicios. Puede que existan de antemano las capacidades requeridas, pero las inversiones no son rentables a menos que todos los sectores actúen de manera coordinada. A partir de esta premisa, es posible justificar la necesidad de una actuación conjunta de los diferentes actores involucrados incluyendo al Estado. El ejemplo de Colonia en Uruguay, descrito en el anexo, es un caso interesante a tener en cuenta. Ya hemos señalado la necesidad de que exista una infraestructura adecuada (aeropuerto, puerto, conectividad a través de Internet, caminos, puentes, etc.) que haga posible no solo incorporar nuevos atractivos a la oferta turística ya existente, incluyendo Tierra del Fuego, sino que extender la temporada al año completo, desa-
rrollando actividades invernales en adición a las actuales de primavera-verano. La expansión de la actividad turística tiene múltiples dimensiones, entre las que se incluyen el contar con personal capacitado y con dominio de otros idiomas, en los hoteles y lugares de alojamiento en general, restaurantes, actividades recreativas, buses y taxis, oficina de turismo, etc. Las municipalidades debieran dar una mayor importancia a la presentación de las ciudades, eliminando el graffiti, fomentando la arborización y plantación de lupinos y retamos que, siendo foráneos, han dado un carácter especial a la región; generando normas de construcción adecuadas, particularmente en el área central de Punta Arenas para proteger las construcciones patrimoniales históricas y su entorno y que aquellas que se renuevan, mantengan la línea de la construcción clásica de la zona. También desarrollar atractivos turísticos más allá de los tradicionales que, en su mayoría, están fuera de las ciudades. Por ejemplo, el humedal de Tres Puentes puede ser un atractivo turístico de relevancia si se desarrolla adecuadamente, cerrando su perímetro, manteniéndolo limpio, construyendo lugares de observación y, eventualmente, una cafetería. Muchas iniciativas pueden surgir de la interacción de los distintos actores vinculados al sector y, al igual que en el caso de Colonia, un sitio web bien diseñado (y en varios idiomas) y con toda la información relevante y actualizada, con vínculos a medios de transporte y comunicaciones, es algo básico de generar. Una oportunidad particularmente atractiva de posicionar a la región en la atención global es
la conmemoración de los 500 años del viaje alrededor del globo iniciado por Hernando de Magallanes y concluido por Sebastián Elcano. En colaboración con Portugal y España, es posible establecer un programa de actividades para todo el año 2020 que cuente con la participación de figuras internacionales de las
artes y eventos que atraigan la atención y la visita de muchas personas a la región. Organizar algo de gran envergadura puede ser un test fundamental para los programas de apoyo a la región y para que esta demuestre su capacidad de preparar y ejecutar una conmemoración de calidad mundial.
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Propuesta de Apoyo Sectorial
Anexo: Ejemplo de Generación Exitosa de Clusters 67 Desarrollo del cluster de turismo en Colonia (Uruguay) Colonia es una pequeña ciudad en el sudoeste de Uruguay. Su centro histórico alberga una mezcla única de estructuras españolas y portuguesas que reflejan el cambio de manos de la ciudad en tiempos coloniales. Declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1995, ya era un destino turístico bien conocido cuando el programa comenzó. El cluster participó en la segunda convocatoria de propuestas. El Departamento de Turismo de Colonia encabezó la iniciativa. El director del Departamento de Turismo era un tecnócrata con buena formación y con conocimientos del terreno, que había ganado su puesto en una competencia abierta. La asociación hotelera local, que participó en la convocatoria, había promovido la colaboración intersectorial en años anteriores y había desarrollado un plan estratégico, aunque rudimentario. Las interacciones públicoprivadas en el momento en que fue inaugurado el programa eran intensas, complejas y a menudo conflictivas. Entre otras cosas, la llegada de nuevas cadenas hoteleras internacionales empezaba a alterar el sector hotelero tradicionalmente de índole familiar. La empresa que gestionaba el monopolio de transbordadores que conectan Colonia con Buenos Aires, su principal mercado, se negó a participar. Y pasó un tiempo antes de que la cámara gastronómica se uniera a la iniciativa. Otro de los desafíos fue que el sector experimentaba un auge de la demanda, de modo que los empresarios estaban más interesados en capitalizar las condiciones favorables a corto plazo que en perspectivas a mediano y largo plazo para el conjunto del sector. El Departamento de Turismo merece gran parte del crédito por haber superado estos obstáculos iniciales y haber movilizado a los actores clave de la iniciativa.
Para superar los problemas de una representación fragmentada del sector privado y mejorar la cooperación entre las agencias públicas, el programa creó una asociación de clusters: la Asociación de Turismo de Colonia (ATC). Esta reunió a los actores privados y públicos locales y se mostró perseverante a lo largo de todo el proceso, incluso ante diversos conflictos entre sus miembros. El Departamento de Turismo demostró ser un actor clave, no solo para facilitar la interacción con otros interesados locales, sino también para asegurar que los actores a nivel nacional, como el Ministerio de Turismo, participaran en la iniciativa del cluster y canalizaran sus intervenciones de una manera consistente con la estrategia del clúster (Rius, 2013). La estrategia desarrollada con el apoyo del programa propuso varias líneas de acción para mejorar la ciudad como destino turístico. Para ello, la ATC llegó a un consenso sobre 12 iniciativas, con recursos de más de US$500.000. En promedio, el programa financió el 70% de las 12 iniciativas. Estas abarcaban desde cuestiones muy básicas (como crear una página web para la ciudad) hasta asuntos más exigentes en términos de acción colectiva (como desarrollar una marca común para el destino, encargando una evaluación comparativa internacional y fortaleciendo la ATC). El programa sigue su curso. Las evaluaciones formales se llevarán a cabo una vez que se acabe el financiamiento internacional del programa. (Tomado de “Más que la suma de las partes: políticas de clústeres”, páginas 258-60; capítulo 7 en “¿Cómo Repensar el Desarrollo Productivo? Políticas e Instituciones Sólidas para la Transformación Económica”, editado pare el BID por por Gustavo Crespi, Eduardo Fernández-Arias y Ernesto Stein). El énfasis en algunos párrafos no forma parte del texto original.
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COMISIÓN DE LEYES DE INCENTIVOS A LA INVERSIÓN PUNTA ARENAS En el marco del impostergable desafío de impulsar una efectiva y sostenible descentralización del territorio nacional, la Cámara Chilena de la Construcción de Punta Arenas constituyó la Comisión de Leyes de Incentivos a la Inversión con el objetivo de generar una instancia técnica de análisis y discusión, cuya labor sistemática permita generar recomendaciones y lineamientos de largo plazo respecto de la estructura de incentivos necesarios para el desarrollo de las zonas extremas, en particular de la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Desde sus inicios, esta iniciativa ha integrado diferentes visiones y actores sociales, con un acabado conocimiento de la realidad regional, experiencia y una amplia visión político-estratégica, lo cual ha permitido identificar tanto barreras al desarrollo regional como oportunidades e instrumentos más adecuados para potenciar el progreso de la Región y sus habitantes. El presente documento es producto de este trabajo y constituye un primer aporte, concreto, de los empresarios de la construcción a las autoridades regionales y nacionales, el cual esperamos sirva de base para un amplio debate en el que estamos todos llamados a participar, en una genuina alianza público-privada. Chile depende de sus regiones. Solo el desarrollo integral de éstas permitirá que nuestro país alcance el nivel de bienestar y progreso que todos anhelamos. PRESIDENTE Cristian Prieto Katunaric (Past Presidente, CChC Punta Arenas). INTEGRANTES Jan Gysling Brinkmann (Presidente CChC Punta Arenas). Carlos Perez Yubero (Ex Presidente CChC Punta Arenas, Director Zona Austral CChC). Hernán del Canto Garrao (Ex Presidente CChC Punta Arenas, Consejero Nacional). Miguel García Cuevas (Ex Vicepresidente CChC Punta Arenas). Francisco Sotomayor Elgueta (Asesor Regional). José Ruiz Dos Santos (Asesor Regional). Alejandro Fernández Beros (Asesor Principal y Gerente de Estudios, Gemines Consultores S.A.). Marcela Ruiz-Tagle Ortiz (Economista Jefe, Gerencia de Estudios CChC). SECRETARIO Carlos Cárdenas Guajardo (Gerente CChC Punta Arenas).
AGRADECIMIENTOS La Cámara Chilena de la Construcción Punta Arenas agradece a todos los actores que han hecho posible la concreción de esta publicación, aportando con su tiempo, disponibilidad, visión y perspectiva al desarrollo de la Región de Magallanes. Agradecemos a nuestros invitados: Rita Astorga Macleod (Directora Regional del Servicio de Impuestos Internos). Ricardo Salles González (Empresario y Ex Intendente de Magallanes). José Vera Giusti (Economista y Consultor). Pedro Arriagada Fica (Empresario y Presidente CChC Coyhaique). Daniel Oyarzo Pérez (Economista Universidad de Magallanes). Juan Ramón Cárdenas Águila (Empresario, Presidente de AGIA). Jaime Vásquez Sapunar (Empresario y Socio CChC). Alejandro Kusanovic Glusevic (Empresario, Presidente de CPC Magallanes). Agradecemos especialmente al Intendente Regional, Jorge Flies Añón, por su constante preocupación y apoyo al trabajo de la Comisión. Nota: La Comisión de Leyes de Incentivos a la Inversión en Magallanes contó con la asesoría del equipo de Gemines Consultores S.A. DISEÑO Ximena Milosevic Díaz Diciembre 2014