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Cabeza de gato Edición 7 especial Himnos Urbanos

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ESPECIAL

HIMNOS URBANOS

/ EDICIÓN Nº 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014 / $7.000


/ ILUSTRACIÓN / OMAR PINEDA (KUSO) /

a Cabedze

Gato

Revista cultural baja en calorías

PENSAR ROMPE-

CABEZAS

CONSTRUYE REALIDADES

MODELO PARA ARMAR

/ EDICIÓN Nº 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014 / CARTAGENA / / DIRECTOR / JUAN DE DIOS SÁNCHEZ JURADO / / GESTIÓN COMERCIAL / KATTY JURADO VISBAL / / ASESOR DE DISEÑO / RICARDO SÁNCHEZ JURADO / / COORDINADOR DE ILUSTRACIONES / OMAR PINEDA NIETO / / PORTADA / “SWAGALICIOUS” / JOSÉ BALBINO / /////// CABEZA DE GATO ES UN PRODUCTO EDITORIAL CARTAGENERO, CULTURAL E INDEPENDIENTE, QUE PROMUEVE Y DIFUNDE LA CREACIÓN LITERARIA Y GRÁFICA EN LA CIUDAD DE CARTAGENA Y OTRAS LATITUDES.

///////

/ ESCRÍBANOS / LÉANOS / INTERACTÚE CON NOSTROS / ENTÉRESE DE NUESTRAS CONVOCATORIAS EN / OBVIOCABEZADEGATO@HOTMAIL.COM CABEZA DE GATO

REVISTACABEZADEGATO.BLOGSPOT.COM @CABEZADEGATOREVISTA

@CBZDEGATO


/ ILUSTRACIÓN / CAROLINA GARZÓN (GABO) /

/ El ADENTRO / EDICIÓN Nº 7 / MODELO PARA ARMAR / ESTAS SON LAS PIEZAS /

Top 14: Instrucciones para tomarse una “selfie”, por Julio Cortázar

María, respira

Como si fuera un capítulo perdido en la vida de los Cronopios............. 05

En el cuarto de un hospital, María entiende el verdadero tamaño del mundo, de las decisiones y de la vida .............................. 18

Recomendados

De noche el Quijote viaja en colectivo

Zona Roja

Un paseíto fuera de la jaula (Un viaje de autoficción)

En TV: Butiman: el superhéroe de Montería. Lecturas: La poesía de Ruth Patricia Diago. Web: Rayaduro, blog de ilustración ............................... 06

Las inmediaciones de la Torre del Reloj Público en Cartagena se han convertido en escenario para el trabajo sexual ........................ 08

Nosotros, los otros

Deespués de media noche, en el Centro, la única opción de transporte público al alcance de muchos es compartir un taxi con extraños ........ 20

De cómo un cuadro pequeño, inofensivo y sutíl, puede ser la llave para abrir las puertas de la percepción ......................................................... 24

Si usted es un artista cartagenero que no trabaja con champeta, elementos afro o denuncia social, usted hace parte de “Los Otros”..... 09

Poesía: Una distancia, La montaña, Ritual

Ese cafecito se le demora

Cuento: Una polaroid recurrente

La Plaza de la Trinidad (El Jardín de las Delicias)

Hosroscopopó, Frases rockeras

El cuerpo, el sabor y el aroma de una buena pareja ........................... 10

Nos fuimos un sábado en la noche a ver cómo es la movida del corazón de Getsemaní ......................................................................... 12

Tres textos para viajar a lo contemplativo ........................................... 27

Una historia de amor, perros, rutina, infidelidades y nuevos comienzos ............................................................................... 28

Frases célebres de astros del rock que, más que pronosticar, nos inspiran para el futuro.......................................................................................... 30 SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 03


/ ILUSTRACIÓN / LAURA BETTÍN (Lohu BG) /

/ STAFF / COLABORADORES / FIRMAS /

LAS PIEZAS PARA ARMAR EL ROMPECABEZAS DE ESTA EDICIÓN VAN POR CUENTA DE: ESCRIBIERON

ILUSTRARON

/ Rebeca González de León /

/ Colectivo Rayaduro / Especial para Cabeza de Gato /

/ David Alfaro Scordia /

/ Adriana Rayones / AJ /

/ Liseth Almeida Meza /

/ Carolina Garzón (Gabo) / CAT (Catalina Uribe) /

/ Luna Alcaia /

/ Ekyas Monseur / Erika Köchl /

/ Diana Perico /

/ Hélèle Pineda / José Balbino /

/ Juan Afanador Villarreal /

/ Julio Villadiego (JA!) / Laura Bettín (Lohu BG) /

/ Oscar David Ramírez García /

/ ME! (Martín González) / Omar Pineda (KUSO) /

FOTOGRAFIARON

Raúl Padrón Villafañe 04 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014

/Oriana Russo (Rainaro) / Orlando Korzo / / Rafael Durán / Tiago /


/ Información nutricional para el lector ávido de conocimiento bajo en calorías / TOP 14 /

TOP 14 INSTRUCCIONES PARA TOMARSE UNA SELFIE

Si el autor de Instrucciones para llorar, subir las escaleras o darle cuerda al reloj, hubiera conocido las selfies, tal vez habría escrito este manual. / TEXTO / (UN EVENTUAL) JULIO CORTÁZAR / / SELFIES / ELLEN DEGENERES TWITTER / JAMES FRANCO INSTAGRAM / KIM KARDASIAN INSTAGRAM /

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ejando de lado las fotos con gestos genuinos, atengámonos a la manera correcta de tomarse una selfie, entendiendo por esto una selfie que no ingrese en lo vulgar, ni que insulte a Daguerre y Nicéphore, de manera que se arrepientan de haber inventado la fotografía:

Empiece por llenar su casa de espejos. Estire el brazo con la una mirada con los ojos entrecerrados. Ponga la 01. cámara 09. bocaPractique en la mano lo más que pueda y mire vagamente al lente, como si apagara una vela en mitad de un paisaje donde no olvídese.

existe el miedo al ridículo.

selfie media u ordinaria consiste en sacarse un retrato usSi su cara en la foto (pero esto ocurrirá después de mucha 02. tedLamismo 10. práctica), mientras realiza una contracción general del rostro. luce como si estuviera en mitad de una deposición

03.

Para tomar bien una selfie, ponga la mente en blanco, bloquee la imaginación, elimine cualquier pensamiento mientras posa.

no pensar le resulta imposible, por haber contraído el hábito 04. de Siejercitar el cerebro, golpéese en la cabeza con la cámara y oprima el flash mientras dure el mareo de pajaritos.

05.

En un gesto selfie, el énfasis va en los ojos y la boca, torcidos ambos, preferiblemente.

Llegado el momento de la selfie, llevará la barbilla hacia el 06. pecho y girará la cara hasta lograr un perfil tres cuartos. Las personas de cabello largo lo usarán para taparse media cara.

07.

La selfie debe tomarse de preferencia frente al espejo del baño, en el gimnasio o recién levantado aún entre las sábanas.

difícil en la taza del baño, estará bien encaminado.

Piensa en esto, cuando te tomas una selfie te haces a un 11. pequeño infierno de pixeles, que consiste en la ansiedad de postearla en cuanta red social, la ansiedad de no saber cuántos likes recibirá, el miedo a que no reciba ninguno.

Cuando te tomas una selfie –no lo sabes, lo terrible es que no 12. lo sabes–, te arrancas un pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, y que has de exhibir al mundo como una máscara desesperada.

Allá en el fondo de los ojos en la cara de una selfie hay una 13. emoción genuina, pero no le tenga miedo. Sujete la cámara con una mano, oprima el flash con el dedo índice y déjese robar un poco el alma, suavemente, hasta que la pantalla se vaya llenando de usted mismo. ¿Qué más quiere, qué más quiere?

intención media de una selfie es retratar algo de intimi- 14. Publique pronto la selfie en su red social favorita o en todas, 08. dad,Lalogrando el máximo de pornografía suave, así que no tema déjela latir en libertad, en pocas horas será olvidada, por usted y exhibir un poco de piel.

por quienes la vieron en el imparable torrente del Timeline.

SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 05


/ RECOMENDADOS /

LECTURAS LOS MUEBLES HIERVEN, DE RUTH PATRICIA DIAGO

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l primer poemario publicado por la autora cartagenera Ruth Patricia Diago, no podría tener mejor título. En “Los muebles hierven” cada poema arde. Resulta evidente que así como fueron escritos, así mismo se leen: con la piel al rojo vivo. El lector no saldrá ileso de esta contienda en la que la poeta le someterá a la contundencia de sus versos, al gancho inolvidable de sus imágenes y al golpe certero de la cadencia musical de sus remates. Hay, en la poética de esta obra, una danza contraria a la resignación, una rutina que se baila con furia y se describe con la pasión de quien ha puesto sus experiencias como mujer, madre y esposa emancipada, en una olla a fuego alto. Hasta que todo, la casa, el marido, el vecindario, el qué dirán, los convencionalismos, hierven en el acto liberador de la poesía. A la venta en Librería Ábaco Cartagena.

T.V. BUTIMAN, EL PALADÍN DE LA JUSTICIA EN MONTERÍA

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l igual que Ciudad Gótica y Metrópolis, la ciudad de Montería ya tiene su propio superhéroe. Se trata de Butiman, el paladín de la justicia que armado con su tira de butifarras eléctricas, combate el crimen en las calles de la capital del departamento de Córdoba. Su principal misión, arruinar los planes macabros de su archienemigo El Tintero. Butiman es una serie animada, creación del artista digital de efectos visuales Jaime Luís Villalba Paternina, que pronto llegará a la pantalla chica a través de Telecaribe. El capítulo cero puede verse en YouTube, el cual lleva hasta la fecha más de 24.000 views. La técnica de animación con la que se desarrolla la serie es el Motion Comic, en la que Villalba se inspirara a partir del videojuego Infamous. La fotografía y la animación se combinan para darle a Butiman el nivel de emoción, acción y drama que exigen sus aventuras. El fondo rockero va 06 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014

por cuenta de la banda monteriana Blanco Fácil, quienes han desarrollado la música incidental especialmente para el programa. “Una butifarra de color marrón es aquella que alimenta a tu pueblo”, manifiesta con determinación Butiman, “pero una de color blanco es aquella que te da la fortaleza y la energía para protegerlo”. Y créanlo, sus palabras son tan certeras como su puntería. Así que pendientes de la franja de Telecaribe, y de los doce capítulos que tendrá la primera temporada de Butiman. Nada mal para este superhéroe que empezó como un boceto que a Jaime Luís Villalba se le ocurriera en mitad de sus clases de inglés en la Universidad de Córdoba. Apostamos a que, dada su originalidad y excelente producción, nadie querrá perderse un episodio de Butiman, el asombroso butifarrero.


/ RECOMENDADOS /

WEB RAYADURO, BLOG DE ILUSTRACIÓN

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ayaduro es un blog de ilustradores cartageneros y de otras latitudes, que nace como un espacio para el ejercicio creativo. Su propósito es reflexionar acerca del gusto, la técnica y la manera en la que, a través de la ilustración y el juego, se entienden ciertos temas. El blog está abierto a cualquiera que desee participar, sólo es necesario consultar el tema vigente y enviar las obras basadas en el mismo, máximo tres, a rayaduro@gmail.com. Cada sábado se propone un nuevo tema, lo único que hay que hacer es Rayar y compartir. Como nos gusta tanto el trabajo de los Rayadores, para esta, la edición número siete de Cabeza de Gato, les propusimos que se inspiraran en Cartagena y en nuestro especial Himnos Urbanos. Es así como desde la portada y a lo largo de toda la revista nos engalanamos con lo mejor de sus trazos.

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Les invitamos a echar un vistazo detenido a las ilustraciones, ya que cada una es un discurso bien interesante acerca de Cartagena. Consulte el especial completo en Rayaduro.blogspot.com. 2.

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/ ILUSTRACIÓN / 1. EKYAS MONSEUR / 2. RAFAEL DURÁN / 3. JULIO VILLADIEGO (JA!) / 4. RAINARO / 5. AJ / 6. ADRIANA RAYONES / 7. ERIKA KOCHL / 8. TIAGO / SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 07


LA VUELTA BREVE / Sin tanta parla, sin tanto cuento, breves opiniones para buenos entendedores.

ZONA ROJA / TEXTO / REBECA GONZÁLEZ DE LEÓN /

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l Centro Histórico de Cartagena es el gran auditorio del país. En él se llevan a cabo desde importantes eventos culturales de talla nacional e internacional, hasta grandes cumbres políticas con mandatarios de todo el mundo. El Corralito de Piedra, como también lo llaman, a diario recibe la visita de cientos de turistas que disfrutan de los monumentos, calles, museos y oferta gastronómica, entre otras atracciones, que les ofrece la ciudad en este entorno del que fácilmente todos se enamoran. Y así como es escenario de una agenda pública y turística, el Centro Histórico de Cartagena también lo es de otras dinámicas más bajo perfil y no por ello menos influyentes en el devenir de la ciudad. Una de ellas, el ejercicio de la prostitución por parte de un número cada vez mayor de personas que, a falta de una zona prevista especialmente para dicha actividad, han escogido las inmediaciones de la Torre del Reloj Público como escenario de sus transacciones. Basta echarle un vistazo un sábado por la noche a la Plaza de los Coches y a la Plaza de la Paz para verificar lo que menciono. Personas dedicadas al trabajo sexual, entre mujeres, travestis y transexuales, se ubican en las bancas cercanas a los establecimientos Donde Fidel y Tu Candela, sector en el que es posible verlas, durante toda la noche, ofreciendo sus servicios, embarcándose al vehículo de algún cliente o charlando con quienes fungen como intermediarios en este oficio. Todo esto, a la par del tránsito de familias de locales y visitantes, muchas de ellas con menores de edad.

llamadas “zonas rojas”, en otras ciudades son: Promoción del uso de preservativos entre los clientes y las personas que se desempeñan como trabajadores sexuales; las entidades sanitarias están en la obligación de hacer permanentes visitas de inspección a los establecimientos donde se ejerce trabajo sexual; las personas que desempeñen esta actividad deben estar afiliadas, junto con su núcleo familiar, a un sistema de seguridad social; se prohíbe el exhibicionismo en el espacio público y desde el espacio privado hacia la calle; en esos lugares debe existir una cartelera en lugar visible para informar sobre temas de promoción, prevención y protección de los derechos de trabajadores sexuales. Visto lo anterior, queda claro que la idea de una zona de tolerancia no es hacer apología a la prostitución ni promover el libertinaje, sino todo lo contrario, controlar, regular y por qué no, hacer que disminuya la prostitución en las calles, e incluso que disminuya como actividad económica, ya que identificada la población dedicada a ella, puede ser objeto de campañas para que sustituyan esta labor por un empleo formal.

“

No vengo a rasgarme las vestiduras, soy amiga de las libertades y no voy a entrar a cuestionar aquí la prostitución, sobre todo porque no me refiero a la prostitución forzada, la cual sí merece rechazo absoluto. Me refiero a la que se ejerce en pro de un sustento económico, ya sea por gusto o llevado a ello por circunstancias sociales. Así las cosas, y teniendo en cuenta que en Cartagena pareciera que la prostitución va en aumento ¿por qué no pensar en la creación de las conocidas “Zonas de Tolerancia”? La ventaja de contar con una zona de tolerancia es que permite, previo estudio urbanístico, que la prostitución se ejerza en un sector determinado, lejos de las zonas residenciales o sitios que frecuentan las familias. Algunas exigencias que se tienen en cuenta en estas zonas, también 08 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014

A falta de una zona prevista especialmente para el trabajo sexual, las inmediaciones de la Torre del Reloj Público se han convertido en escenario de este tipo de transacciones.

La moneda está en el aire señores Concejales y señor Alcalde, no permitamos que la situación siga saliéndose de las manos. Llegó la hora de que Cartagena tome cartas en este asunto, hay que dejar la doble moral a un lado, enfrentar este fenómeno que crece debido a que muchas personas vienen de otras ciudades a ejercer el trabajo sexual aquí, pues ven en la informalidad y falta de regulación de esta actividad en “La Heroica” el ambiente ideal para este oficio. Pensemos como una ciudad que, en aras del desarrollo, respeta y tolera las diferencias, al tiempo que controla la prostitución, procura que no afecte a la comunidad y protege a las personas que a ella se dedican.


/ LA VUELTA BREVE /

NOSOTROS, LOS OTROS / TEXTO / DAVID ALFARO SCORDIA /

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a vaina es clara, Cartagena es una ciudad cultural, pero su cultura es estándar. Sí, esta ciudad es una gran contradicción en ese aspecto. Por más que la proclaman como puerto cultural de Colombia y del Caribe Suramericano, aquí estamos estancados en un sólo imaginario artístico. Si a la obra de turno no le metes champeta, comunidades afro, fotos de contraste entre la Vía Perimetral y Las Murallas, entonces te miran raro. Párenle bolas al asunto y se darán cuenta, hemos caído en una espiral donde con el cuentecito de “rescatar la memoria” nos hemos quedado viviendo culturalmente dentro de ella. ¿Y nosotros, Los Otros? Sí, los otros artistas que no incursionamos en esas temáticas, y no porque las demeritemos, sino porque no es lo que deseamos trabajar, explorar o proyectar. Para nosotros la vaina no está delgadita, sino raquítica, porque nos enfrentamos a entidades que no apoyan lo que hacemos, a menos que lo enmarquemos dentro de esos tópicos, y también porque por esa vía vamos creando y proyectando un imaginario cultural que ya nos pasa factura.

que Cartagena, aunque pequeña y destrozada, gracias al eterno proyecto del Transcaribe, y las malas administraciones, tiene muchísimas identidades culturales que no responden al estándar que siempre se muestra. ¿Sabía usted que hay artistas plásticos, fotógrafos, músicos, teatreros y escritores cartageneros que no se inscriben dentro de las mencionadas temáticas? ¿Cuántos conoce? Nosotros, Los Otros, esos artistas, no negamos la cultura cartagenera. Conozco a más de un metalero que se baila sus champeticas camuflao, así como yo me sé la letra de El Bicarbonato de Charles King; la cuestión es que nosotros, Los Otros artistas, somos como las brujas, al parecer nadie nos conoce, pero de que existimos, existimos. La vaina es que los espacios para mostrar nuestra obra o son limitados o tienen más condiciones y papeleos que reclamar un cartón de Diclofenaco por medio del SISBEN.

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Para el colombiano promedio los costeños somos una parranda de flojos, tramoyeros, que vivimos bailando champeta, mapalé y vallenato, comiendo arroz de coco con mojarra, y tenemos la casa hecha con palmas al lado de la playa. Esa imagen se la debemos no sólo a las grandes cadenas de televisión, también nos la debemos a nosotros, que hemos promocionado y permitido que de nosotros se tenga una imagen estereotipada, así como nosotros acá juramos y comemos tierra que Chocó es algo así como Sudán en Colombia.

Hemos permitido esa visión estándar, en parte también porque eso es lo que promocionan y apoyan artísticamente las entidades que tienen como fin el fortalecimiento de la cultura. El día que veamos una novela de corte costeño, donde los protagonistas no hablen como si les hubiera dado una embolia, donde no se muestre por ningún lado una palenquera vendiendo alegrías y, en cambio, se les muestre escuchando jazz, ¿entraremos en crisis de identidad? No, tal vez entonces comenzaremos a descubrir que Cartagena no sólo baila al ritmo de champeta, que acá la cultura no se reduce al delimitado triángulo de mar, muralla y palenquera. No es una cuestión de negar las raíces, es una cuestión de reconocer

El día que veamos una novela de corte costeño, donde los protagonistas escuchen jazz, ¿entraremos en crisis de identidad?

El problema del mercado cultural en Cartagena es que no solamente es de élites, además está diseñado para responder a una identidad cultural que es orgullo de unos, pero a la vez la letra escarlata para muchos otros. Cartagena necesita una apertura cultural, más espacios y posibilidades para Los Otros artistas. También necesita crear consciencia de que los artistas no viven del aire o le pagan a Surtigas con poemas; porque esa es la otra vaina, aquí creen que porque eres artista, nuevo y con ganas de mostrar tu trabajo, tienes como única regalía un vaso de Frutiño y una empanadita que te queda en el hoyo de la muela. Por eso creo que muchos artistas se han cabreao de esta vaina y se han ido con sus motetes a otra parte o han terminado trabajando en Movistar. Señores de las entidades que apoyan la cultura, no obliguen a que muchos artistas apliquen eso de “Nadie es profeta en su propia tierra” y como dice esa canción del filósofo Juan Luís Guerra “Apague y vámonos que es lo mismo”. SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 09


/ LA VUELTA BREVE / Sin tanta parla, sin tanto cuento, breves opiniones para buenos entendedores /

ESE CAFECITO SE LE DEMORA / TEXTO / LISETH ALMEIDA MEZA /

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es ha pasado que duran muchos años sin encontrarse con alguien y cuando se vuelven a ver lo primero que te preguntan es: ¿Y tú qué? ¿Ya te casaste? ¿Y tus hijos? Entonces me va dando un placer mezclado con cola (rabia costeña) al decirle: No, aún no, me he dedicado a otras cosas... (carita feliz). Y sí, les dejo la frase en puntos suspensivos. No me da la gana decirle a mi querido interlocutor y formulador de la pregunta, en qué he gastado mis años de soltería mientras hemos dejado de vernos. Apartando el dulce sabor del chisme que generan los reencuentros, siempre he querido saber por qué no preguntan con la misma pasión por la salud, por las metas laborales, por los logros académicos y cosas así. Todo gira en torno a la “media naranja”, como si uno en sí no fuera una naranja entera (Yo: un limón salvaje). Y como no le ven a uno el “pegoste” al lado, concluyen que uno está incompleto y no es tan feliz como la que tiene la misma edad y ya es Susanita de Tal (apellido de casada), con casa, carro, perro, jardín y uno o más muchachitos.

Soy chévere, eso creo. Al menos me lo han ratificado mis dos amores y medio. Así que sepan que sí creo en el amor, sí me gusta tener novio y sí quiero tener un hogar. Pero no con cualquiera que se arrime, sino con alguien que me ponga a gozá. Que me haga sentir realmente especial y no porque yo lo sea, sino porque él lo sea. Que tenga luz propia, que yo lo mire y lo admire (en todos los sentidos) y que tenga su swing romanticón. Con azúcar, pero no tan dulce, fuerte y caliente: Tal cual como me gusta el café. ¿Será que se me demora ese cafecito? Puede ser un expreso, un latte, un americano o un campesino, endulzado con panela o con Splenda. Lo importante es que tenga cuerpo, sabor y aroma. Que no esté frío, que no me lo saquen de un termo (la nueva moda en Juan Valdez), no me gusta el tinto viejo. Me gusta fresco, acabado de hacer y que me lo tenga que tomar lento por lo caliente.

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Pues lamento informarles que mi medio limón está demorado. Sí, he comprobado hace bastante tiempo la veracidad del viejo refrán “mejor solo que mal acompañado”. A menudo veo hombres y mujeres tristes, forzando cara de felicidad, insatisfechos con su pareja, y eso no es lo que quiero. Si bien está claro que en el amor no todo es color de rosa, soy de las que sueña con un man que me haga sentir mariposas en el estómago y no abejas africanas, por vivir una relación donde la rabia, los celos y las inconformidades son el pan de cada día.

Y no es que me las quiera tirar de muy feminista o que no necesite de un hombre. O de la más exigente, cual Dama de las Camelias, esperando al man igualito a Ricky Martín (¡Papi!), pero con la virilidad de George Clooney (no me digan que éste también es gay). No ombe, los hombres me gustan agradables a la vista, y cuando me he enamorado (realmente no han sido muchas, por ahí dos veces... bueno dos veces y media, ¡creo.!), soy una hueva completa. Pendiente del man, de la llamada de buenos días y buenas noches, trato de no ser intensa, doy regalos (y caros) y lloro como una Magdalena cuando la vaina se pone heavy. 10 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014

Así que mi gente linda, mi gente bella, no se engañen con mi soltería. No me siento quedada porque rayo los 30 y no tengo el polvo legalizado. (¡ups!). Simplemente no estoy Martha Sánchez (Desesperada). Sé cómo me gusta el café y así me lo quiero tomar.

Así que mi gente linda, mi gente bella, no se engañen con mi soltería. No me siento quedada porque rayo los 30 y no tengo el polvo legalizado. (¡ups!). Simplemente no estoy Martha Sánchez (Desesperada). Sé cómo me gusta el café y así me lo quiero tomar. ¿Alguien sabe donde hay una buena cafetería abierta en Cartagena a esta hora? Me ha provocado un tinto.


/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

ESPECIAL

HIMNOS URBANOS

De la crónica pura a la ficción recreativa, las estrofas de este especial le cantan a la urbe que hierve en la plaza de un barrio rumbero, cultural y turístico; en la habitación de un hospital; al interior de un taxi que comparten varios desconocidos; y en el cuarto de un viejo edificio donde se abren las puertas de la percepción. Sumérjase en la lectura y entone, como si fueran canciones de su propia vida en la ciudad, las notas de nuestros Himnos Urbanos. / ILUSTRACIÓN / JOSE BALBINO / SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 11


/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

12 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / JULIO-SEPTIEMBRE 2014


/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

LA PLAZA DE LA TRINIDAD

(El jardín de las Delicias) Nos fuimos un sábado en la noche hasta la Plaza de la Trinidad, para averiguar cómo se ha transformado este espacio, desde que Getsemaní pasara de arrabal a nuevo It place de la movida turística, rumbera y cultural de Cartagena. / TEXTO / JUAN DE DIOS SÁNCHEZ JURADO / / FOTOS / RAÚL PADRÓN VILLAFAÑE /

JULIO-SEPTIEMBRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 13


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on la transformación de Getsemaní de arrabal a nuevo It place de la movida turística, rumbera y cultural de Cartagena, el corazón de este barrio, La Plaza de la Trinidad, hoy dista mucho de su otrora rutina de vecindario original del Caribe Colombiano. Me voy un sábado en la noche hasta allí, para averiguar en qué consiste la nueva dinámica de este espacio. Doble vida Para llegar a la Plaza de la Trinidad tomo la Calle del Guerrero. Lo que observo a lo largo de esta vía me indica la doble vida que actualmente ocurre en Getsemaní: Comercial y residencial, lujosa y deteriorada, foránea y raizal. El número de avisos de restaurantes, hoteles, hostales y alquileres de habitación, compite con el de los que anuncian la venta de inmuebles. Las casas desocupadas y algunas de las aún habitadas por getsemanisenses coquetean con la ruina; las restauradas y adaptadas como negocio conservan el look vintage que las hace tan atractivas. El proceso de sustitución social es innegable. Basta fijarse en Havana Club y su entorno de Jet Set. El cover supera el precio de cinco cervezas en la tienda de en frente. Sus ventanas tapiadas envían un mensaje: Lo que sucede adentro es exclusivamente para quienes puedan pagarlo. Al parecer se quedarán en Getsemaní sólo quienes le den la talla al nuevo estrato. Finalizando la Guerrero, me detengo en una casa que parece un anticuario. A través de sus dos ventanales observo gran cantidad de adornos que lucen como si acumularan el polvo de varios siglos. Las paredes 14 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014

están llenas de espejos y relojes de distintas épocas, cada uno detenido en una hora distinta. A medida que me acerco a la Plaza de la Trinidad me sobrecoge una idea: Getsemaní no necesita relojes que anuncien sus horas; sus años de tradición, origen esclavo y generaciones raizales, han transcurrido en una especie de pasado perpetuo, un pasado que ahora pugna por sobrevivir y no dejarse desplazar por el presente de candilejas. El Jardín de las Delicias Llegando a la Plaza un golpe salsero cuya fuente no identifico me da la bienvenida. El humo de los chorizos asándose bajo la luz amarilla de un poste domina el ambiente. El lugar se me antoja sobrepoblado, invadido. El fondo de la escena es la fachada de la Iglesia de la Trinidad, con su gran puerta verde cerrada a las 10:00 p.m. Un sinnúmero de personas de distintas razas, acentos e idiomas, departen, deambulan, juegan, fuman, o toman licor. En el espacio que aún no ha sido ocupado por carritos de comida rápida se ubican ventorrillos de mochileros. Todo luce como una especie de caos premeditado que, por un momento, me recuerda al cuadro El jardín de las delicias de El Bosco. Tomo asiento en los últimos centímetros disponibles en la larga banca de cemento que cierra el círculo de la plaza. Dentro, un hombre que parece sacado de la audiencia de Woodstock del 69 hace malabares con una rueda sobre la punta del pie. A su alrededor, cinco niños juegan un fútbol sin arquerías. Junto a ellos, en el suelo, un grupo de tres parejas de mochileros, cuya ropa luce como si no hubiera conocido agua y jabón en meses, comparte botellas de cerveza. Supuestamente está prohibido


ingerir licor dentro de la Plaza. Una pareja de mediana edad, vestida de diseñador, bordea la banca antes de ingresar al bar Demente. De este último escapan beats de electrónica, que tímidamente compiten con el alto parlante de la salsa cuya fuente aún no identifico. En la entrada del bar, dos de sus clientes balancean en una mecedora de madera sus Gintonics de treinta mil pesos. Me pregunto si la moda y el pueblo en La Trinidad conviven o están a la espera de ver quién expulsa al otro primero.

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Todo luce como una especie de caos premeditado que recuerda al cuadro El jardín de las delicias de El Bosco.

Creo que si el paso hacia la plaza estuviera aún vedado por la fama de mala muerte de la que gozaba la Calle de La Media Luna, en este momento no estarían aquí ni la mitad de las personas que disponen con propiedad del espacio. Lo que ocurre a esta hora confundiría a cualquiera que se abstrajera un poco del ambiente festivo. Extranjeros, vecinos de Getsemaní y cartageneros que no viven en el barrio, coinciden en una cebolla de gente en la que cada capa corresponde a un origen distinto. Si uno cerrara los ojos y se dedicara solamente a escuchar, quizá identificaría en la simultaneidad de acentos e idiomas un papiamento.

Junto a la puerta de Demente hay un hombre tumbado en el andén. Duerme a pesar del ruido y el vaivén de transeúntes y vendedores. Una botella de aguardiente reposa vacía entre sus pies. Si fuera 31 de diciembre, por la edad y trajín de su pinta, cualquiera lo confundiría con un muñeco de año viejo. Uno de los vendedores de comida rápida se fija en él, se ríe y le dibuja una cruz en el aire. Las vendedoras de frito se

dan cuenta de aquella bendición y se divierten. Anoto esta pincelada de humor sobre la adversidad ajena, como algo muy costeño, como parte del Getsemaní que aún es Getsemaní. United colors of Benetton A las 10:40 p.m. el número de personas en la plaza parece haberse duplicado. Sólo encima del atrio de la iglesia hay unos cincuenta personajes variopintos. Me atrevo a decir que ninguno supera los treinta años de edad. Algunos comen comida rápida y de vez en cuando ahuyentan o lanzan sobras a los cinco perros callejeros que velan sus alimentos. Otros siguen con las cervezas o bebidas más fuertes. En el centro de la plaza varios niños juegan a perseguirse y otros dibujan en el suelo con tizas. La estatua de Pedro Romero, con el puño en el aire y la boca inmortalizada en el rictus de un grito, seguida por la del monje y el tamborilero, no parecen estorbarle a nadie. Un hombre con el centro de la cabeza rapada, unos zapatos reducidos a suela y cordones, apenas envuelto en un calzoncillo de trapo, escapa de los ladridos de los perros que descuidan la vigilancia de las sobras para enredarse entre sus pies. Él intenta espantarlos con su costal. A los ladridos de los perros se unen las rechiflas de los vendedores de comida rápida, que gritan burlas acerca de la condición sexual del tipo, hasta que desaparece rumbo a la Calle del Carretero. El escándalo ocurre muy cerca del hombre dormido en el andén. Ha cambiado levemente su posición recostándose hacia un lado. Celebro que en realidad no estuviera muerto. Una pareja sale de Demente y se detiene junto a él. Sus zapatos SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 15


de marca casi lo tocan. Se fijan en un grafiti. Comentan algo en inglés, pero actúan como si no se percataran del que yace como un cadáver ante ellos. Lo dicho, en esta Plaza nadie parece estorbarle a nadie.

“

Gran parte del barrio es un microcosmos de la problemática de Cartagena, mezcla de escasos recursos e informalidad laboral, por lo que a veces dudo del beneficio que toda esta atención turística pueda traerle.

En la banca, junto a mí, se ubican cuatro jóvenes que no superan los catorce años. Sus rasgos y acento me indican que son cartageneros. Llevan ropa deportiva que parece una talla más grande que la suya. Los acompaña un hombre en sus treintas, rubio, delgado, que fuma un cigarrillo. Observando algunas de sus poses, imagino que si Oliviero Toscani tomara una foto de este grupo, podría usarla como publicidad para Benetton. Me pregunto qué relación existirá entre estos muchachitos que quizá vivan en Getsemaní y el otro personaje que les habla muy de cerca en un castellano enrevesado. Escucho cuando el hombre le pregunta al que parece el menor de los muchachos: ¿Al fin me vas a hacer el favor? Después saca un billete y se lo entrega al más alto, que al rato regresa con cervezas para todos. El rubio se fija en el menor como si lo estudiara. Luego de tomarse las cervezas, tres de los muchachos se van con rumbo a la Calle de la Sierpe. El rubio y el más joven abandonan la plaza por la Calle del Guerrero. Intento no pensar mal, pero me queda la espina. 16 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014

Es el tipo de cosas que me preocupan de Getsemaní, un sector tradicionalmente sumido en sus precariedades, de repente asaltado por una legión de viajeros que muchas veces llegan allí buscando soluciones a asuntos que en sus países de origen no podrían resolver legalmente. Gran parte del barrio es un microcosmos de la problemática de Cartagena, mezcla de escasos recursos e informalidad laboral, por lo que a veces dudo del beneficio que toda esta atención turística pueda traerle. Me preocupa que los vecinos no estén preparados para negarse a muchas ofertas. Cada quince minutos pasa una moto con dos policías. A juzgar por su velocidad, están buscando algo que se les perdió pero que no está en la plaza. Luna de Getsemaní A las 11:40 p.m. la luna es una enorme moneda de plata. Si cortaran la luz de las 8 pantallas amarillas que iluminan la plaza, aún tendríamos claridad suficiente para vernos las caras. La brisa le otorga un movimiento pendular a las ramas de las cinco palmeras que nos rodean. Es una noche fresca, sin embargo, la humedad hace que la frente de los concurridos brille bajo una delgada capa de sudor. Ya no hay niños jugando en la plaza. Los puestos de comida rápida siguen despachando como si fueran las siete de la noche. Cerca a la estatua de Pedro Romero se ha ubicado un improvisado bar de cocteles. Lo que el turista demanda, lo que el nativo ofrece. En Getsemaní, a la voz de licor barato, clientela asegurada; la mayoría de turistas que recibe, por lo general, escatima en


todo para alargar sus estadías. Las canecas con el logo de un caballito de mar que cuelgan de los 4 postes alrededor de la plaza están al tope de latas de cerveza y desechables. A veces me pregunto qué es lo que más enamora de Cartagena a los que se quedan, la belleza de la ciudad o la fácil consecución de alcohol, drogas y sexo a bajo costo. La tienda en la esquina de la Calle Guerrero cierra sus puertas. Un perro da tres vueltas justo en el centro de la plaza antes de acomodarse para también dar por terminada su faena. Reposa la cabeza sobre uno de los partidos de triqui que dibujaron los niños. El sueño del perro me recuerda al del hombre del andén, me fijo en él, sigue exactamente en la posición de hace una hora. Un barrendero de overol verde manzana se ocupa de la basura alrededor del durmiente. Supongo que no despertará antes de que el sol le queme la cara. Me pregunto si algo del ambiente de la plaza se cuela en su subconsciente y si al gusto a alcohol barato con el que se levantará, se sumará la sensación de haber hablado en varios idiomas toda la noche.

origen no pude ubicar en toda la noche. Me pregunto si los días de ese largo partido de ajedrez estarán contados; la Plaza, con todas las dinámicas que actualmente alberga, cada día deja menos lugar a las estrategias de reinas y caballos. Abandono la Trinidad por la misma calle que me trajo. En la reja de la ventana de una de las casas vacías y en venta, veo una bandera de Cartagena, rota y desteñida, que el viento mueve con cierta gracia. Pienso en las personas que vivieron en esa casa y que tal vez algún 11 de noviembre de hace años colgaron esa bandera allí. Me pregunto si son de aquellos a quienes la cotización de su barrio de nacimiento los obligó a largarse. Por donde lo mires, Getsemaní es como esa bandera, tenaz, colorido y a pesar de las grietas, resistiendo para no desaparecer ante su nueva naturaleza de lujo, aunque muy pronto la de Cartagena no sea la bandera de la mayoría de sus habitantes. /Foto tomada con celular / Cabeza de Gato /

Saludo a la bandera A las 12 m. la banca poco a poco se ha ido despejando. Sólo quedan los mochileros, que se reparten cuadritos de papel blanco y se turnan para ir y venir rumbo a la Calle del Pozo. Los acompaña un grupo de raizales alrededor de un tablero de ajedrez. La vieja cuadrícula da la impresión de acumular las jugadas de un partido infinito, continuado por generaciones de getsemanisenses que se han ido relevando. Los jugadores combinan el movimiento de las fichas con pases al ritmo de la salsa cuyo SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 17


/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

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/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

MARÍA, RESPIRA

En el cuarto de un hospital, mientras se somete a un procedimiento para interrumpir un embarazo, María entiende el verdadero tamaño del mundo, la magnitud de las grandes decisiones y el valor de seguir viva. / TEXTO / LUNA ALCAIA / / ILUSTRACIÓN / ORLANDO KORZO

N

o entiendes el verdadero tamaño del mundo hasta que no estás encerrada en un cuarto antiséptico, mientras lo único que oyes es la voz fría de una mujer vestida de blanco. Es increíble la capacidad del cerebro para distorsionar la realidad. El frío se me hacía palpable, la habitación era de escarcha. Cada centímetro cuadrado del lugar era refractado y refractable. Mis lágrimas se entumecían entre los párpados antes de siquiera intentar salir. Me dolían los ojos, pero no mucho más que el vientre. En todos los hospitales en los que he estado en mi vida, el sopor aséptico siempre me invade. Siempre es demasiado blanco y brillante. Se habla bajito y tan sólo se escucha la interminable emisión de un televisor que nos habla a todos sin dirigirnos una sola palabra. Nos preguntamos si acaso todos estamos enfermos, y resulta que lo estamos. La espera se alarga. El tiempo es tan largo, como profundo mi miedo. El temor de haber cometido todos los errores.

1, 2, 3… mientras te lo dicen todo. Sobre todo que te relajes, que así duele menos. Respiras profundo, no dejes de respirar… no podría dejar de hacerlo… al menos no en este momento, que el pánico nos hace sentir las piernas más ligeras y nos hace palpitar con agresividad. Todo tu cuerpo quiere salir huyendo pero tu mente no emite señal. Al contrario, como retahíla repite: No dejes de respirar, sigue viva. Al fondo, oyes la voz fría que te dice –vamos a poner los antibióticos– y un dedo se introduce en tu ano. Luego alcanzas a ver cómo una aguja brilla, y esa misma voz que se mueve, te inyecta y una parte de tu cuerpo deja de sentir, deja de existir. –Respira (y el frío se trepa a tu pecho) –Respira (y el miedo se va colando) –Respira (y el corazón sigue bombeando) –Respira (y sigue viva).

“

Alguien llama. Repites el nombre – No soy yo – te imaginas. Giras el rostro, esperando que alguien más se ponga de pie. Crees poder contar hasta diez cuando lo oyes de nuevo. Letra a letra te reconoces. Eres tú quien se levanta y cruza un pie delante del otro. Eres tú quien se detiene y espera. Eres tú quien sigue las órdenes y se deja llevar. Empiezas a seguir a quien está delante de ti. Las puertas se abren y se cierran. Los cuartos se hacen más pequeños. La mujer de blanco que va un paso delante de ti, se detiene y comprendes que esa última puerta debes pasarla sola. Así que nuevamente el tiempo deja de correr y el miedo se te funde en los huesos. Alcanzas a contar de nuevo hasta diez para dar el primer paso de muchos y atravesar el espacio que te separa del futuro. Es un baño áspero y húmedo. Se cierra sobre tus hombros y te ves a ti misma. Observas cómo te quitas la ropa, cómo, sin estar, has oído todas las instrucciones y casi dormida, ahora las cumples. Te pones la bata que está tras la puerta y dejas todo lo demás en una canasta a tus pies. Sales y un frío extraño te golpea los labios. Te encuentras en lo que alguna vez fue una habitación pero que ahora es una celda aséptica, y te das cuenta del verdadero tamaño del mundo. Bajo la bata está tu cuerpo escurriéndose de tristeza. Tienes los ojos acristalados, los puños cerrados y los pies encogidos. En la mente una sola certeza.

Subes a la camilla y ahora, como lo has hecho desde hace dos horas, solamente haces lo que te piden. Así que subes a la camilla y acomodas las piernas y los pies tan alto como te indican. Entonces de nuevo empiezas: 1, 2, 3…

Mientras respiras, algo se desconecta dentro de ti. Te haces tan sólo un cuerpo abandonado en altamar y tu mente, el capitán que no abandona el barco.

Una cabeza se acomoda entre tus piernas. Es la doctora de turno. A tu lado derecho se ha sentado la voz que repite, una vez más, que te relajes. Te explica, de nuevo, cómo debes respirar y recalca que, de lo contrario, dolerá aún más. Entonces, mientras respiras, algo se desconecta dentro de ti. Te haces tan sólo un cuerpo abandonado en altamar y tu mente, el capitán que no abandona el barco. El pánico se apodera de tu vientre y en un correr alocado quiere desprenderse de tu cuerpo. ¡Respira! Respira, respira, respira, respira, respira… cada vez más rápido, cada vez con más miedo, cada momento duele más y el tiempo se hace profundo y el miedo se alarga. La voz te toma de la mano y te recuerda cómo debes respirar, más pausado, trata de distensionar los músculos… y sigue hablando, pero no contigo. ¿Y qué importa? Apenas si puedes respirar, mientras el pánico, como una bola negra, se ha apoderado de tu vientre y ¡se lo está llevando a rastras! Duele, duele mucho. Abandona. Te deja un vacío incomprensible. Cuando termina, te das cuenta de lo cruel y real que ha sido. El trabajo de respirar ha cesado, y tú aún lo sigues haciendo. Respiras. Sigues viva. SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 19


/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

DE NOCHE EL QUIJOTE VIAJA EN COLECTIVO / TEXTO / JUAN DE DIOS SÁNCHEZ JURADO / / FOTOS / RAÚL PADRÓN VILLAFAÑE /

De madrugada, en el Centro, la única opción de transporte público al alcance de muchos es compartir un taxi con extraños. Conozca las aventuras de estos pasajeros, Quijotes por los que llamar a Cartagena “La Heroica” sigue teniendo sentido.

A

las dos de la madrugada, en el Centro de Cartagena, por la plazoleta junto al Edificio Banco Popular, el olor a chorizo lo invade todo. Son las señales de humo de un asadero insomne sobre el andén del Parque Centenario, que a la vez parece el aliento del gusano amarillo que se estira y encoge conforme traga o escupe pasajeros. Es la fila de taxis colectivos que a esa hora ofrece la única opción de transporte para quienes, tan entrada la noche, viajamos solos, tenemos poco dinero, hemos salido de trabajar, o lo único que queremos es irnos a dormir a nuestras casas lejos del Centro. A esta hora, por estos lares, es posible conseguir muchas cosas, un coctel de camarón, una arepa de huevo, un tinto, minutos a celular y otros aditamentos menos santos, pero no es posible conseguir una buseta. La última, y eso, ya se le considera fantasma, debió pasar rayando la media noche bordeando Puerto Duro; la siguiente no pasará antes de cinco de la mañana. *** En la improvisada estación, los mismos taxistas que durante el día te bembearían, o dirían que no les da tiempo, que se les acaba la gasolina, o que simplemente no les ronca el ánimo para ir hasta lo que ellos consideran la periferia, te tratan con toda la amabilidad de la que son capaces, dispuestos a ir hasta el fin mundo; incluso por un precio razonable y, además, negociable a esa hora. 20 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014


/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 21


/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

La cosa funciona así: Si usted necesita ir, digamos, a Olaya, Campestre, Nuevo Bosque o Bomba del Amparo (las rutas más solicitadas), basta que se lo haga saber al “Chino”, un hombre alto, corpulento, de pelo indio y erizado. Se le reconoce porque carga una maricartera roja terciada en el pecho y anda de lado a lado con una planilla y aires de autoridad. Él organiza a los choferes y asigna las carreras. Una vez conoce tu ruta, la vocea con potencia, de manera que si en los alrededores hay otras tres personas que compartan tu destino, se acerquen a completar el cupo y se embarquen en el pedazo de gusano amarillo que les llevará a casa. Por la carrera de taxi, a esa hora, junto a tres extraños, pagarás unos tres mil pesos, poco menos del doble de lo que cuesta el pasaje de una buseta, pero mucho menos de la mitad de lo que costaría esa misma carrera si la contrataras particularmente. Algunos colectivos te darán parada donde lo haría el transporte público y otros te llevarán hasta la puerta de tu casa, dependiendo de la peligrosidad del barrio. En este caso, el pasaje de un “puerta a puerta” te puede costar unos dos mil pesos por encima del viaje sencillo.

A las dos de la madrugada, en el Centro, escasea el transporte pero no la comida. Los interesados en saciar el hambre antes de iniciar el viaje tienen a disposición un variado menú: Chorizo asado con bollo limpio, un coctel de camarón del local 24 horas junto al Edificio Banco Popular, varias formas de harina rellenas con carne que se exhiben en una vitrina empujada por una bicicleta y que también ofrece avena. Quien prefie22 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014

Los pasajeros son en su mayoría hombres, sobre todo meseros, vendedores ambulantes o músicos, entre otros artistas del rebusque. Sus caras de sueño contrastan con las de los “tuchines”, que a esa hora lucen bastante despiertos, igual que los recicladores que se ocupan de las latas de cerveza. El grueso de quienes a esa hora aguardan por un taxi, de día, sólo en circunstancias extremas tomarían uno. Si se calcula, el ingreso mensual promedio de una persona que trabaja en el Centro hasta la madrugada, suele ser equivalente a lo que costaría tomar un taxi particular todas las noches, lo que les dejaría en la penosa situación de trabajar para venir a trabajar.

“

En otra modalidad, un grupo de pasajeros conocidos con único o múltiples destinos, le informará al “Chino” la ruta que solicitan, éste la analizará según la información consignada en su planilla y luego decidirá qué taxista es el indicado para hacer el recorrido; es posible que también proponga una tarifa, que en últimas acuerdan los pasajeros y quien llevará el volante. Esta modalidad es la favorita de quienes viven lejos del Centro y se van a rumbear hasta allá con un presupuesto apretado. ***

ra algo más liviano, optará por alguna chuchería de las que venden los “tuchines”, quienes también proveen de tinto y cigarrillo a los que, a esa hora, más que al hambre, necesitan calmar la ansiedad.

A esta hora, a falta de un transporte formal, volver a casa se reduce a un acto de fe y de absoluta confianza en la solidaridad de los desconocidos. ***

Qué raro, esta noche he tenido que esperar más de lo usual para que se llene el cupo de mi ruta a Bomba del Amparo. El “Chino” lleva voceándola unos quince minutos y nada. Sin embargo, no me preocupo, sé que eventualmente aparecerán los demás pasajeros y podré irme. A los que sí veo en apuros es al grupo de bailarines que desde antes de mi llegada, solicitaron un tour que incluye Avenida Perimetral, Canapote y Las Palmeras. Si bien los taxistas a esa hora ponen poco pero a los destinos, el mencionado tour parece representar un deporte de alto riesgo. No obstante la mediación del “Chino”, ningún chofer quiere medírsele, pese a la oferta de los bailarines de pagar cinco mil pesos por cabeza.


/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

Con estas carreras “difíciles” ocurre lo mismo de día, aunque tengas el dinero para pagarla, debes rogar para que te lleven. Entonces llegan otras dos personas que también van para Bomba del Amparo. Sé que pronto me iré a casa, pero, ¿y los bailarines? De repente, el chofer de un campero gris, modelo “hace veinte años”, parqueado por fuera de la fila de taxis, interviene en su favor. Se cerciora del recorrido, confirma el valor ya ofrecido y acepta llevarlos. A esta hora, a falta de un transporte formal, volver a casa se reduce a un acto de fe y de absoluta confianza en la solidaridad de los desconocidos. Desde la banca de cemento en la que espero a que el “Chino” le dé luz verde a mi partida, me fijo en la estatua de Miguel de Cervantes Saavedra. Por un momento da la impresión de tomar nota de todo lo que ocurre. Quién mejor que él para registrar las hazañas de quienes noche a noche resuelven de manera heroica el acto cotidiano de volver a casa, enfrentados a los molinos de viento del escaso recurso y el desamparo del servicio público. Quijotes cuyas aventuras hacen que llamar a Cartagena “La Heroica” siga teniendo sentido. *** Cuando La Torre del Reloj marca las 2:25 a.m., luego de casi treinta minutos esperando partir, finalmente aparece el pasajero que nos faltaba. Se trata de un guitarrista con aspecto y acento del interior del país. Suspende una conversación por celular para confirmarle al “Chino” que va para Bomba del Amparo. Luego sigue contándole a su interlocutor que está feliz porque se hizo treinta mil pesos aquella jornada. Supongo que para algunos vale la pena trasnochar. Entonces nos metemos a la boca del gusano amarillo que se encoge y estira para despacharnos. Atrás dejamos las señales de humo del chorizo transmitiendo desde la puerta principal del Parque Centenario. Atrás dejamos a Cervantes Saavedra tomando sus notas, sabiendo que, en veinticuatro horas, estaremos de nuevo en esa estación repitiendo nuestra hazaña. SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 23


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/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

UN PASEITO FUERA DE LA JAULA (Un viaje de autoficción)

De cómo un pequeño cuadrado aparentemente inofensivo y sutil, al tocar la lengua, se convierte en la llave para abrir las puertas de la percepción. Una ácida experiencia al borde de la realidad, al interior del cuarto de un viejo edificio, en una lluviosa madrugada bogotana. / TEXTO / DIANA PERICO / / ILUSTRACIONES / HÈLÉNE PINEDA /

U

na noche después de una semana de oficina, armó plan con unas amigas europeas que querían humanizarse en las calles del centro de Bogotá. A ella le parecía que el ruido de las noches era muy diferente al ruido de los días, los gestos se suavizaban por la luz de los faroles de la Jiménez, esa avenida que le traía entrañables recuerdos de amor y de odio. Quería olvidarse de los firmes propósitos de la vida en la excitación de los bares, algunos atestados de gente como ella y sus amigas, que han sobrevivido a la gestión gubernamental, a la frenética academia, a las palabras “proyecto”, “evento” o “informe”, para otorgarse un poco de felicidad, para darse un paseíto por fuera de la jaula.

Con pasos húmedos cortaron las filosas esquinas de los barriecitos del centro, hasta las puertas de un edificio que parecía abandonado. Una fotografía sepia sobre la séptima sacada de un álbum marchito lo hubiera ilustrado bien. Adentro, sus habitantes calentaban agua de panela detrás de las gruesas paredes de la fachada adornadas de manchas informes. Como no se trataba de apariencias, uno de sus amigos abrió la puerta de rejas de prisión y luego otra puerta de madera que daba a un pasaje amplio y siniestro. El destino final de esa noche sería en el apartamento 103, que constaba de dos dormitorios, una cocina, un baño y un patio; qué más se le podía pedir a la vida.

La noche sobrevino de un clásico bar de la ciudad, a una antigua plazoleta y de allí a un tradicional bar salsero. Los hombres, galantes y desesperados; las damas, sonrientes y alucinadas. En el trayecto les dieron alcance un par de amigos, con una predisposición genética al ocio creativo y sin una vida que pudiéramos llamar “glamurosa”. Ella bailó con uno de ellos, luego con un hombre alto y moreno, luego no bailó, luego con otro cualquiera y en ocasiones, con sus amigas que, como en una tienda de licores, tenían muy buen pedido.

No podían faltar las botellas, distintos tipos de tabaco, hierba y pedazos de pizza. El licor es un dispositivo perfecto para hablar sobre el arte de lo trascendente y lo que parece complejo en la plenitud de los sentidos, está resuelto en la ebriedad porque se revelan las causas y sus efectos.

La música fue en caída, prendieron unas luces que semejaban el día y la pista de baile desapareció. Ella y sus amigos eran los últimos que quedaban. Esto no significaba que la noche terminara ahí, por el contrario, debía continuar. Las calles mojadas que reflejaban la luz de las estrellas lo pedían, también los vapores que emanaban de las alcantarillas, de los puestos de comida rápida, de las bocas de labios rojos que exigían una continuidad, así fuera aparente, en el escenario de la noche.

Se sacaron el exceso de ropa. Uno de los amigos oficiaba la ceremonia; gracias a su red de contactos y malas influencias, contaba con una pequeña bolsa de ácidos; su peso no se podía calcular como materia física. Con una fascinación considerable por investigar los efectos que producen las drogas, él mismo se atribuyó poderes mágicos para la guianza y protección de lo que constituía el apartamento de puertas para adentro, razón por la cual sacrificaría su porción de felicidad. Abrimos la boca como gatitos. Ella depósito el suyo suavemente sobre la lengua. Le pareció que era un cuadrito pequeño, inofensivo y sutil. SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 25


/ ESPECIAL / HIMNOS URBANOS /

Leyó un texto en la mente que le parecía sacado de algún thriller: Algo me va a pasar. Muy pronto, algo me va a pasar… Recuerda con asombrosa claridad la euforia con la que intentaba levantarse del piso, separarse de todo aquello que la mantenía esclavizada al mundo. Lo real, o lo que creía real, se empezó a deshacer en formas naturales que intentaba distraídamente tocar con las manos, sin que sus manos llegaran a tocar nada, pero ella no se daba cuenta. Las tonterías de su imaginación cobraron importancia. Los nombres de todo lo que conocía hasta el momento los pronunciaba por primera vez. Decía “aire” y se presentaban el viento y el mar; decía “colores” y salían peces. Y si miraba con atención, descubría las partículas transparentes del agua. Cualquier clase de felicidad era una sombra en la pared, una mancha en el colchón, una grieta en el techo. Ni siquiera era necesario decir que estaba hablando de amor. El selecto amor de la infancia por todo lo que aparece de la nada como el fuego. Creía haber visto todas las obras de arte con lujo de detalles o a los antepasados en el teatro de la memoria de los abuelos. Su territorio no le pertenecía al presente, tampoco al pasado, se construía con la ilusión de lo intrascendente. Podía escuchar el ruido de los espíritus como aliento de las faldas de las mujeres cuando bailan, el estallido de las notas musicales, incluso el rumor de la calle. Cuando pudo levantarse sus pasos no la llevaron nada lejos del filo 26 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014

de la cama y si se atrevía a mirar abajo, acaso se revelara una moneda de oro en un profundo abismo. Los espejos que estaban en el fondo de su mente, podía cruzarlos, no sin cierta agitación del ADN, no sin cierto resquemor.

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Alguien dijo: “Las drogas son difíciles”. Ella agregó: “Para los que no están en ellas”

Alguien dijo: “Las drogas son difíciles”. Ella agregó: “Para los que no están en ellas”. La risa fue un artefacto fundamental para conjurar la realidad pero no había ruptura con la realidad, solo aceptación, el tiempo a su velocidad acostumbrada, ni muy deprisa ni muy despacio, se iba volviendo sólido y real, como no lo eran el resto de las cosas. Las horas pasaron y los encantos de la noche se derrumbaron en la claridad de la mañana. Unos se precipitaron a devorar los restos de pizza que flotaban en la mesa, otros al baño. Prendieron hierba para tratar de alargar el efecto del ácido y aterrizar suavemente en la mañana helada de un domingo de ventas ambulantes, de cachivaches y jugo de naranja. Alguien propuso comprar alcohol, aunque ya sin mucho en los bolsillos. Los amigos decidieron partir como barcas de un solo pasajero, deseándose buen viento y buena mar. Mientras caminaba despacio a la estación de Transmilenio, ella seguía repitiéndose: había que arriesgarse a ganarle un día a la eternidad.


/ POESÍA /

Tres poemas para viajar sin moverse a través de la contemplación. Tres poemas que descubren una manera suave de existir. / TEXTO / JUAN AFANADOR VILLARREAL / / ILUSTRACIÓN/ HÉLÈNE PINEDA / OMAR PINEDA / La montaña

Para Jorge

Fuimos con un amigo a caminar por la montaña habíamos dormido tres horas y la terquedad del sueño rayaba nuestras cabezas. Paramos en un claro agotados el viento había partido nuestros labios y nos dolía hablar. Entonces nos sentamos en silencio simplemente sobre la punta de unas piedras en lo alto de la montaña y nos fijamos en las figuras que armaban las hojas a lo lejos. La naturaleza temblaba levemente y nosotros temblábamos con ella en un arrullo antiguo y verde. Hacía calor y él cerró los ojos y no sé qué pensó Yo pensé (unas aves negras nos empezaban a orbitar) que este momento era importante y tenía un lustre propio. Aunque la vida fuera larga e imperfecta.

Una distancia El tren va andando con su suave traqueteo que mece a casi todos hasta el sueño pero allá en la esquina, una madre y una hija tejen la vigilia con sus cartas. Es una pequeña perfección donde no cabe nada más ni la oscuridad, que trepida por fuera.

Ritual Cinco gotas cada noche sobre un espejo sólo eso pedía el azar como huellas de plata abandonadas en la luna. La cifra sencilla que llevamos en la mano como un peso sólo eso pedía el azar y funcionaba.

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/ CUENTO /

UNA POLAROID RECURRENTE

Ángela y Gabriel, Gabriel y sus perros, Gabriel y Raquel, personajes atravesados por el amor, a veces salvaje, domesticado, cobarde o desgarrador, siempre el amor, como un sueño que se repite. / TEXTO / ÓSCAR DAVID RAMÍREZ GARCÍA / / ILUSTRACIÓN / EKYAS MONSEUR /

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/ CUENTO /

I ara Ángela, la infidelidad era más un asunto de cansancio que un insulto. La de Gabriel, su novio de los últimos seis meses, había logrado alterarla; sin embargo, ahora que volvía a pensar en ello, sentía que su engaño, en realidad, le daba un respiro, la posibilidad de una salida, un chance de correr en otra dirección y dejarlo atrás. Ella misma había sido infiel, antes, tantas veces, con tantos hombres y en encuentros de los que recordaba poco. Por eso ahora, mirando el parque desde el balcón, sentía que su vida era un conjunto tan complejo y lleno de potencia, que la infidelidad de Gabriel era una estupidez por la que no valía la pena preocuparse.

P

a Raquel y se ríe una vez más. Se burla de las mujeres hipócritas y de los hombres cobardes. Lo dice así, para provocarme. Una hora más tarde llegamos a su casa, preparamos algo de comer y entonces preguntó si quería quedarme. Dije que sí, con seguridad y sin culpa. Ni siquiera me molesté en apagar el celular.

“

II Gabriel y Ángela comparten un par de perros. Sus nombres son Sally y Fred. No los compraron, los adoptaron en una tienda de animales cerca de la calle “Dent”. Gabriel ama a los perros, los saca a pasear todas las mañanas y dedica gran parte del día a su cuidado. Ángela odia el olor del apartamento desde que los perros viven ahí, odia ver amasijos de pelo paseándose por la madera del piso. Le da asco. Siente simpatía por el par de perros y hasta puede ceder y tocarlos, consentirlos, pasar sus dedos por la cabeza de alguno de ellos y tirar una pelota en el parque. A Ángela no le molesta fingir que le gustan los animales, aunque a decir verdad, desde que vive con Fred y Sally, ha empezado a sentir un poco de asco por Gabriel.

III Me gusta hacer el amor con Ángela en las mañanas, sentirla cerca mientras el día empieza y el sol alumbra con violencia la habitación. Siempre despierto primero, y entonces comienzo a tocar su espalda y sus hombros con la punta de los dedos. Ángela se despierta y muerde mis dedos, se voltea, me besa y yo la beso con furia y profundidad; afuera los perros rasgan la puerta y el sol insiste en sacarnos de la cama. Cubro el rostro de Ángela con su pelo largo y pienso en cuánto me gusta el sexo en las mañanas; la ansiedad se disipa, se escurre bajo la puerta y me doy cuenta de que puede ser Ángela o cualquier otra mujer, eso es lo de menos. IV Conocí a Raquel en una fiesta. Llegué con Ángela pero luego de dos horas se sintió mal y pidió un taxi, así que me quedé solo y busqué a Raquel. Estaba en la cocina, cerca de la nevera, con un vaso de vodka en la mano. “Raquel…Gabriel…Hola, mucho gusto”. Ángela iba camino al apartamento con una migraña y yo ahí, coqueteando con otra mujer. Raquel es alta y tiene la cara pálida, ojos negros, grandes, piernas largas. Raquel no se parece a Ángela. Ángela ríe poco y Raquel se ríe de todo. Me gustan las mujeres que ríen, que se divierten, que pueden ser inteligentes e interesantes sin tener que abrir mucho la boca. Raquel ama los perros, igual que yo. Hablamos de “Desgracia”, de Coetzee, de sus referencias al amor y cuidado de los animales, a esa extraña forma de relacionarnos con ellos. Sospecho que a Ángela no le gustan los perros, que vive con ellos como un sacrificio para que estemos juntos. Se lo digo

Gabriel a menudo despertaba sobresaltado por una imagen, una polaroid recurrente, una pesadilla húmeda que en las noches lo hacía correr al baño a vomitar.

V Gabriel a menudo despertaba sobresaltado por una imagen, una polaroid recurrente, una pesadilla húmeda que en las noches lo hacía correr al baño a vomitar. Era una niña pequeña mirando el mar desde la orilla, las olas yendo y viniendo con ritmo pausado, a veces acelerándose en remolinos espumosos contra las rocas; su pelo se movía con la brisa salada, y ella con esas ganas de tirarse y no volver. Gabriel intentaba retenerla, pero era como un narrador ausente que mira y no puede tocar ni hablar a otros, entonces pensaba “no saltes, Raquel”, y se asombraba de ese nombre que le parecía bonito pero ajeno; y entonces se sentía cursi, aunque no era amor lo que sentía por aquella chica, tal vez miedo, lástima, pero no amor, nada parecido a lo de Ángela, eso sí que debía ser amor, una ráfaga de aire turbio que envuelve los músculos y les da vuelta hasta desgarrarlos. El amor podía ser así, doloroso, pleno, vital, aunque a veces era mejor perderse y dar la espalda. Gabriel era feliz cuando estaba con Raquel porque nada más importaba, sólo esa chica del sueño que lo despertaba en las noches mirando el horizonte vacío y ese mar que no tenía donde terminarse, esa línea recortada debajo del sol que lo dejaba viendo puntitos rosados, y entonces la chica se ponía las gafas de sol y le decía: Quédate tranquilo que te dejo dormir, seguro que te dejo. Él alzaba los brazos para tomarla de la cintura pero en su campo de visión los brazos no aparecían, entonces miraba hacia el suelo y tampoco había pies, ni pantorrillas, ni rodillas. Solo la arena y el agua espumosa llenando los huequitos que dejaban los pies de ella sobre la arena blanca. VI Gabriel se fue del apartamento de Ángela seguido por sus perros. Ángela pasa las tardes en el balcón del apartamento, bebiendo jugo de naranja y leyendo novelas de misterio. A veces escribe sobre su infancia, sobre los días en la casa de campo, jugando con sus primos y corriendo por la colina. Ángela escribe y recupera el suelo, la fuerza, la risa. Gabriel saca a sus perros de paseo en las mañanas y se acuerda de Ángela. Aunque poco, casi nunca. SEGUNDO SEMESTRE 2014 / ED. 7 / CABEZA DE GATO / 29


/ HOROSCOPOPÓ /

HOROSCOPOPÓ

Frases alentadoras para un futuro prometedor, visionadas para cada signo por los astros del rock. ARIES

LIBRA

“Las cosas que le llegan a aquellos que esperan, tal vez sean las sobras que dejaron aquellos que llegaron primero”.

“Cuando hagas algo noble y hermoso y nadie se dé cuenta, no estés triste. El amanecer es un espectáculo hermoso y sin embargo, la mayor parte de la audiencia duerme todavía”. / John Lennon / 9 de octubre de 1940 /

/ Steven Tyler / 26 de marzo de 1948 /

TAURO

ESCORPIÓN

“Ser uno, estar unidos es una gran virtud, pero respetar el derecho del otro a ser diferente es quizá una virtud mayor”.

“Realmente nunca he podido entender la palabra soledad. En lo que a mí respecta, siempre he estado en una orgía con el cielo, el océano y la naturaleza”.

/ Bono U2 / 10 de mayo de 1960 /

/ Björk / 21 de noviembre de 1965 /

GÉMINIS

SAGITARIO

“Nos educan para sentir vergüenza ante la confusión, la rabia, el miedo y la tristeza, sin embargo, para mí, esas sensaciones tienen tanto valor como la felicidad, la emoción o la inspiración”.

“Estamos sepultados por el peso de la información, lo cual significa estar confundidos a pesar de tener conocimiento; creemos que la cantidad es abundancia y la riqueza felicidad. Somos micos con dinero y armas.

/ Alanis Morissette / 1 de junio de 1974 /

/ Tom Waits / 7 de diciembre de 1949 /

CÁNCER

CAPRICORNIO

“Me río porque sé el secreto de la vida. El secreto de la vida es validar la propia existencia. Yo sé que valgo más que mi casa, mi cuenta bancaria o cualquier cosa física”.

“No se puede oír a alguien que nunca tuvo sexo o tomó drogas, diciéndote que están mal. Sólo a través de la experiencia cada uno puede determinar su moralidad “

/ Carlos Santana / 20 de julio de 1947 /

/ Marilyn Manson / 5 de enero de 1969 /

LEO

ACUARIO

“Tal vez parece que me pierdo en el camino, pero me guía la intuición. Me importa más hacer el recorrido que saber a dónde voy”.

“No pierdas la fe, los mejores comienzos vienen después de los peores finales. No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se sienta.

/ Gustavo Cerati / 11 de agosto de 1959 /

/ Bob Marley / 6 de febrero de 1945 /

VIRGO

PISCIS

“Tú sé lo que eres, no hay otra opción, aspira bocanadas de iluminación, enciende las turbinas de tu motor, respira e invéntate una canción”.

“Al final lo que queda es abrazarse, confiar en el otro, amar y dejarse amar, en medio de la balacera que es la vida”.

/ Andrea Echeverri / 13 de septiembre de 1965 /

/ Fito Páez / 13 de marzo de 1963 /

30 / CABEZA DE GATO / ED. 7 / SEGUNDO SEMESTRE 2014


a Cabedze

Gato

Revista cultural baja en calorías

PENSAR ROMPE-

CABEZAS

CONSTRUYE REALIDADES

MODELO PARA ARMAR

/ ILUSTRACIÓN / ME! (Martín González) /

LA EDICIÓN N° 7 DE CABEZA DE GATO FUE POSIBLE GRACIAS AL APOYO DE: / Amaris Cabarcas Banquez / Ángel Rincón Cogollo / / Angélica Navarro Monterroza / Arturo Herrera Paternina / / Carlos Sánchez Mendivil / Carolina Castro del Río / / César Daza Camelo / Diana de la Rosa / / Edgar Vergara Pereira / Edgardo Atencio Díaz / Eduardo Anicchiarico Espinosa /

/ María Álvarez Nassi / María Bernarda Barrios /

/ Edwin Licona Valdelamar / Eliana Triviño Orozco /

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/ ILUSTRACIÓN / CAT (Catalina Uribe) /


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