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Revista Artes Marciales Cinturón Negro 530 Septiembre 2026

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Perlas del Guerrero

“Si la tradición sólo reside en las formas, se secará. La trazabazón que mantienen la vida es flexible y se adapta, gentilmente se armoniza.”

Lao Tse


Editorial ¡Que tontos somos! “Un retrato es un sentimiento, no una realidad” dedicatoria de Manolo Tarazona mi maestro de pintura, sobre un dibujo representándome.

uanto mas compleja es la mente, mas difícil nos resulta mirarnos a nosotros mismos en nuestra totalidad de ser con un mínimo de ecuanimidad. La mente, esa cosa que nos distingue por su complejidad a los humanos de otros seres vivos, realiza un servicio indispensable para la supervivencia. Es un gran logro de la evolución y nos distingue hasta el punto, que llegamos a afirmar en boca de Descartes aquello de “Pienso, luego existo.” Especialmente occidente llevó al extremo esta identificación, tanto que el occidental se suicida disparándose en la cabeza (¡O disolviendo esta en una ensalada de barbitúricos!), mientras el oriental, tradicionalmente, se abría la barriga. Esta manera de decidir como poner el punto final a nuestras vidas, define en extremo con que parte estamos realmente mas identificados. La mente nunca puede solucionar sus cosas porque le falta perspectiva; es como un ser de dos dimensiones evaluando una realidad de tres que entrara en contacto con su universo. Una esfera interactuando con un ser bidimensional que atravesara su mundo seria percibida, como un punto primero, y después como una circunferencia que de forma mágica comenzaría a crecer hasta llegar a su ecuador, momento en el que, sorprendentemente comenzaría a decrecer, hasta convertirse de nuevo, en un solo punto antes de misteriosamente desaparecer. La mente como toda entidad que adquiere forma propia, trata de independizarse y fortalecerse; se llena de argumentos y justificaciones para protegerse a si misma y justificar su preeminencia, incluso como si de ello dependiera tu propia existencia. Las personalidades cerebrotónicas cojean especialmente de esta pata. ¡Todo debe y puede ser explicado! Existe siempre un camino, un método descifrable, una técnica que subyace detrás de cada cosa, de cada solución. Suelen ser grandes admiradores de la ciencia, de las magistraturas académicas, y de su medio clásico, los registros escritos. Se pasan mas tiempo intentando que la realidad encaje en sus moldes, que aprendiendo de ella. Por ello, la imagen del sabio occidental, es ese ser despistado, ausente de la realidad y en consecuencia incapaz de lidiar con ella de modo practico. En consecuencia, rara vez tienen éxito económico o emocional y sus vidas personales resultan en una sucesión de paradojas. El Arte es una de esas cosa que desafían la razón. ¿Porqué un cuadro, un pintor, una obra, pueden llegar a valorarse de forma tan desmedida, incluso económicamente? El Arte es la transustanciación de la materia. Veamos la pintura: Un trozo de tela, algo bidimensional, que recrea tres dimensiones con colores y formas, hecha con aceites y pigmentos vegetales o minerales, cuyo coste es ridículo, se convierte al combinarse, casi por arte de magia, en algo invaluable. Mi maestro de pintura Manolo Tarazona, cuando me tomo como discípulo, me hizo dos promesas: “Cuando acabemos tu entrenamiento, tendrás dos seguridades contigo. 1. Que cuando cuelgues un cuadro tuyo, lo harás con seguridad y veras como nuestros compañeros al verlos, se acercaran, y mirarán… se alejaran, y mirarán… se volverán a acercar y volverán a mirar… ¡Y no se lo creerán!... eso es profesionalidad y 2. ¡Lo mas importante! Habrás entendido que el Arte no existe sino creas emociones, y para eso hay que sentirlas, y para sentirlas hay que atreverse a vivirlas.”

C


¡Que tontos somos! Un fado portugués dice: “nunca e uma pena, si a alma não e pequena”. El gran Pablo Neruda lo expresó en el titulo de su libro: “Confieso que he vivido”. Si, no es causalidad, porque las tres grandes musas clásicas, son la poesía, la pintura y la música. Uno puede estudiar todo lo que quiera esa matemática extraordinaria que es la música, pero Paul Mcarney o John Lennon, autores de tantas canciones eternas, bandas sonoras de la humanidad ¡No sabían música! Paco de Lucía, el guitarrista flamenco que saltó mas allá de los limites de su propia tradición, tampoco… Los ejemplos son casi infinitos. Las Artes desafían las estructuras, porque sus razones, son razones del alma, no técnicas que la mente pueda analizar y a partir de ahí reproducir siguiendo recetas. ¡El Arte es el flogisto de lo humano! La demostración, la plasmación de que hay vida mas allá de la mente, y que la razón debe inclinarse, pues solo es soberana en sus terrenos. La mente. Como la serpiente que muerde su cola, nunca irá mas allá de si misma. Incluso este texto, razonando sobre las cosas, no deja de ser mi mente justificándose en su propia experiencia. Mi profesor las llama “las teorías tuchisticas”. Y es que al final, lo que nos queda a todos, es la rebaba de lo vivido, pasado por nuestro filtro; con sus momentos y logros gloriosos, y sus defectos palmarios. Parte del vivir sano, pasa por aceptar esta nuestra naturaleza única, porque no podemos vivir incómodos en nuestro propio continente, siempre aderezados de inalcanzables valores ajenos, tratando de agradar a nuestro “popo” Y… ¡Sean estos lo mas magníficos que fueren! Porque no es ese el propósito del vivir, y porque en el fondo, ninguno de los defectos y ninguna de las virtudes de los humanos, a ninguno, nos son ajenos. La mente no se puede curar a si misma y mucho menos las de los demás, estableciendo protocolos, moralinas encubiertas, sean insidiosas o no, bien intencionadas o no… que de todo hay siempre al final en el batiburrillo personal que emanamos, y en la baba que dejamos como los caracoles en nuestro caminar. Es éste un camino no solo infructuoso, esencialmente perverso y alienante para uno mismo, atrapados y mordiéndonos la propia cola, como lo es para los demás, que vestidos con ropas ajenas a tu alrededor, encojen su alma incómodos, por no pisar el palito, por no cagarla de nuevo, o por no molestarte o aún peor, por miedo. No hay molde que por muy bueno que sea, abarque todas las almas. El cielo es mucho mas grande que el trozo que desde su brocal, la rana es capaz de concebir mirando hacia arriba.

“Las Artes desafían las estructuras, porque sus razones, son razones del alma, no técnicas que la mente pueda analizar y a partir de ahí reproducir siguiendo recetas. ¡El Arte es el flogisto de lo humano! La demostración, la plasmación de que hay vida mas allá de la mente, y que la razón debe inclinarse, pues solo es soberana en sus terrenos.


Enrique de Vicente entrevista a Shidoshi Alfredo Tucci en su canal de youtube sobre Ebunto el Chamanismo japonés de los indigenas de Japón


LAMECO ESKRIMA S.O.G. Sulite Original Group — The Backyard Group Llevando la esencia y la tradición del Lameco Eskrima y del Lameco S.O.G. (Sulite Original Group), el Backyard Group, al siglo XXI. ¡Eficaz con cuchillos, eficaz con armas de impacto, eficaz en defensa personal… y ahora… con armas de fuego! Pocos nombres tienen el peso de la autenticidad en las artes marciales filipinas como lo tienen Guro Dino Flores y Guro Ariel Flores Mosses. El suyo no es un linaje reunido a partir de seminarios y certificados adquiridos en numerosas escuelas. Es un linaje forjado con sangre, sudor y la presencia inquebrantable de los Grandes Maestros que los eligieron, los pusieron a prueba y les confiaron lo que no se podía enseñar a todo el mundo. Text by Tim Fredianelli


Guro Dino Flores: El defensor elegido El Punong Guro Edgar Sulite entrenaba a cuatro tipos de alumnos: los que estudiaban con él en clases regulares, los alumnos de seminarios, los alumnos particulares y un pequeño círculo, seleccionado a dedo, que él mismo formó personalmente para el combate: el Sulite Original Group, conocido entre los iniciados simplemente como Lameco S.O.G. o el «Backyard Group». Esta nunca fue la cara pública de Lameco Eskrima. Era el grupo personal del Punong Guro, al que solo se podía acceder por invitación, un crisol aparte de —y diferente de— las organizaciones Lameco mayoritarias que existen hoy en día. El Guro Dino Flores formaba parte de la selecta élite elegida para formar parte del «Backyard Group». En los primeros tiempos, el Punong Guro Sulite recibía frecuentes desafíos y, aunque pocos lo saben, el Guro Dino Flores fue uno de los elegidos a dedo y formados personalmente en los secretos de combate más profundos de Lameco, principalmente por su disposición a defender el sistema. Con el tiempo, se convirtió en uno de los pocos elegidos por el propio Punong Guro Sulite para ocupar su lugar cuando llegaban los retadores y para defender el honor del arte con sus propias manos, junto con otros pocos miembros. A Guro Dino Flores también se le concedió el raro privilegio de entrenarse bajo la tutela de los cinco Pilares de Ilustrisimo, sobre todo bajo la del Gran Maestro Christopher Ricketts y el Gran Maestro Tony Diego, quienes le otorgaron a Guro Dino plena autoridad para enseñar su sistema de Kali Ilustrisimo.


Su integridad como eskrimador serio llamó la atención del luchador y maestro favorito de Punong Guro, el gran maestro Olavides, del sistema Eskrima De Campo del gran maestro Caballero. El gran maestro Olavides aceptó a Guro Dino como alumno personal en ese arte ferozmente combativo y, en aquel momento, secreto. Más tarde, a Guro Dino se le ofreció la oportunidad de convertirse en el primer representante internacional del sistema Eskrima De Campo en todo el territorio de EE. UU. En cambio, Guro Dino optó por seguir dedicado al Backyard Lameco, una decisión que lo templó aún más y lo llevó a la cima de su prestigio como luchador respetado. En un principio, Guro Dino no tenía previsto entrenar con otros maestros aparte de Punong Guro Sulite. Se contentaba con ser alumno de Punong Guro en el Backyard durante el resto de su trayectoria en el Eskrima. Fue Punong Guro Sulite quien insistió, entregándole a Guro Dino una lista de sus propios compañeros de entrenamiento y maestros a los que debía acudir, insistiendo en que eso le proporcionaría una comprensión más profunda de por qué el Lameco está estructurado como está. Al principio, Guro Dino no se tomó la lista en serio, ya que entrenaba con el propio fundador con frecuencia, cuatro veces a la semana. Sin embargo, tras el repentino fallecimiento de Punong Guro, cobró más sentido el motivo por el que había insistido en que Guro Dino entrenara con algunos maestros selectos adicionales. Guro Dino fue uno de los primeros de entre sus compañeros en responder a los desafíos de combate en nombre de Punong Guro. Algunos miembros que deseaban seguir ese mismo camino también fueron entrenados directamente por Guro Dino cuando no se encontraban en el Backyard. El propósito de Guro Dino ahora es transmitir todo lo que sabe —la filosofía del Backyard y el plan de estudios principal, tal y como lo enseñó Punong Guro Sulite— para que la esencia de este arte perdure en las generaciones venideras.


Guro Ariel Flores Mosses: La vanguardia técnica Guro Dino y Guro Ariel han entrenado juntos desde principios de la década de 1980 en diversas artes marciales, incluidos los sistemas de FMA como el Sikaran, el Arnis y el Manaois Eskrima. Una vez que comenzaron a entrenar en Lameco Eskrima y Kali Ilustrisimo en la década de 1990, nunca miraron atrás y continúan hasta el día de hoy. Guro Ariel Flores Mosses es un practicante con más de treinta y cinco años de experiencia forjada en las artes marciales. El linaje de Ariel no es menos prestigioso que el de su primo: se formó bajo la tutela del gran maestro Conrad Manaois, el gran maestro Christopher Ricketts y el propio Punong Guro Edgar Sulite. Lleva la sangre y la disciplina de los antiguos maestros en todo lo que enseña. Pero el camino de Ariel se bifurcó en una segunda vía. Mucho antes de que la mayoría de los practicantes llegaran siquiera a tocar un arma de fuego con intención, él buscó a los últimos guardianes del raro arte del «Cowboy Action Shooting», una disciplina de armas de fuego al estilo del Viejo Oeste que utiliza revólveres de acción simple y rifles de palanca —los métodos de los pistoleros del Oeste, que se remontan a los tiempos implacables de la frontera americana, donde la rapidez al desenfundar, la puntería y los nervios de un hombre eran su única garantía—. Los instructores de armas de fuego de Guro Ariel eran algunos de los mejores del país, y formaban a personal del FBI, la CIA, el SWAT y unidades militares de operaciones especiales. Estas agencias enviaban a personal de todo el país para entrenarse con los mismos instructores de armas de fuego que residían en su ciudad natal, Moses Lake, en el estado de Washington. Es este mismo conocimiento excepcional e intransigente el que Guro Ariel Flores Mosses heredó personalmente. Este linaje fluye hoy a través de las manos de Ariel. Es este dominio de las armas de fuego, puesto a prueba en cualquier situación, lo que le ha convertido en un instructor de tiro muy solicitado en Norteamérica. No se trata solo de teoría transmitida en un aula. Como antiguo agente de las fuerzas del orden, Ariel se ha enfrentado a la cruel aritmética de la violencia real —situaciones en las que el margen entre la vida y la muerte se medía en una fracción de segundo— y siempre ha salido victorioso. Lo que enseña no proviene solo de los manuales, sino de haber estado allí y haber sobrevivido ileso. Ariel Flores Mosses ocupaba un puesto único en la jerarquía de Lameco. Inicialmente fue aceptado en el «Backyard Group», especialmente junto a sus primos, Guro Choy y Guro Dino, ambos miembros fundadores. Sin embargo, el trabajo le llevó al estado de Washington. Cuando se trasladó al estado de Washington a principios de la década de 1990, el propio Punong Guro Sulite lo nombró representante principal para ese estado, confiándole la identificación de Lameco, WA n.º 1, para el estado de Washington. En los años siguientes, Punong Guro pasaba semanas enteras visitando y entrenando en casa de Ariel, dedicándose en cuerpo y alma a una tutoría intensiva individual —una cercanía que pocos alumnos llegaron a disfrutar—, lo que permitió a Ariel absorber Lameco en su forma más pura y sin filtros, directamente de la fuente. La trayectoria profesional de Ariel en las fuerzas del orden y la seguridad —la Oficina del Sheriff del condado de Grant y el Departamento de Policía de Moses Lake, enlace de la Policía de Seguridad para la Aduana de EE. UU. en el puerto de Moses Lake, jefe de seguridad del Samaritan Hospital de Moses Lake (Washington), supervisor de seguridad en el Palms Resort and Casino de Las Vegas y trabajo de protección personal— aporta un toque moderno y contundente a la totalidad de su labor como instructor. Sus enseñanzas tienen una dimensión táctica forjada no solo en el dojo, sino en la calle, bajo fuego enemigo, donde la teoría se sostiene o se desmorona.


Es instructor certificado de la NRA para la portación oculta de armas (CCW), autorizado por el Departamento de Policía Metropolitana de Las Vegas (LVMPD), y promueve una filosofía de combate que él denomina «Artes marciales tradicionales para un mundo moderno», tendiendo un puente entre las antiguas artes marciales y las exigencias de las diversas amenazas actuales. Actualmente ocupa el cargo de presidente de Manaois Systems International y ostenta el grado de cinturón negro de octavo dan en Kali Jukune Do. También es instructor jefe y cofundador de la organización CombatFMA, una entidad paraguas que agrupa a Lameco S.O.G., Kali Ilustrisimo CNR y Manaois Eskrima.

Lameco Eskrima S.O.G., Kali Ilustrisimo, CombatFMA y la evolución del Mandirigma Historia de Lameco La trayectoria histórica de las artes marciales filipinas (FMA) a finales del siglo XX se caracteriza por un alejamiento de los secretos regionales fragmentados hacia una síntesis sofisticada y analítica de los sistemas de combate. Esta evolución alcanzó su cenit en la obra de Punong Guro Edgar G. Sulite, cuya creación de Lameco Eskrima constituye un logro monumental en la categorización sistemática de las tradiciones guerreras filipinas. Lejos de ser una mera recopilación de técnicas, Lameco fue un marco revolucionario que integró once sistemas distintos en un todo coherente, diseñado para abordar las tres distancias vitales de combate: Largo (largo), Medio (medio) y Corto (corto). En tagalo, los términos son LABANAN DIKITAN (CORTO/corto o corto alcance), LABANAN MALAPITAN (MEDIO/medio alcance) y LABANANAN MALAYU´AN (LARGO/largo alcance). Este informe ofrece un análisis exhaustivo del linaje de Punong Guro Sulite, la composición arquitectónica del sistema Lameco, la eficacia letal del Kalis Ilustrisimo y la aparición de una nueva vanguardia de liderazgo —Guro Dino Flores y Guro Ariel Flores Mosses—, quienes actualmente están conduciendo estas artes hacia la era moderna a través de la federación Kapisanang Mandirigma y www.lamecoilustrisimo.com.


El arquitecto de la síntesis: Punong Guro Edgar G. Sulite, un gran maestro adelantado a su tiempo. El desarrollo del Lameco Eskrima no puede entenderse sin examinar primero los fundamentos culturales y personales de su fundador, Edgar G. Sulite. Nacido el 25 de septiembre de 1957 en las islas de Visayas, Sulite era heredero de un arraigado legado marcial. Su padre, Helacrio Sulite Sr., era practicante de arnis y boxeador, lo que permitió a Edgar familiarizarse con los fundamentos de los golpes y el manejo de armas desde una edad muy temprana. Esta exposición temprana no se limitó al gimnasio; al crecer en los barrios de Filipinas, Sulite fue testigo de la cruda realidad de las escaramuzas con armas blancas, donde las disputas se resolvían con el bolo y el kris. Estas experiencias forjaron en él un profundo respeto por la realidad del arma blanca y un desdén de por vida hacia las artes marciales que carecían de aplicación práctica. Sulite era un hombre de notable visión y disciplina intelectual. Mientras cursaba la licenciatura en Economía, aplicó a las artes marciales el mismo rigor sistemático que a sus estudios académicos. Se dio cuenta de que, aunque Filipinas poseía una increíble riqueza de conocimientos marciales, estos solían estar desorganizados y limitados a zonas concretas. Se embarcó en una odisea de una década, viajando por todo el archipiélago —a veces nadando entre islas en aguas infestadas de tiburones— para buscar a los maestros más formidables de su época. Su objetivo no era simplemente recopilar técnicas, sino comprender los principios subyacentes que hacían que cada estilo regional fuera eficaz en su contexto específico.

El desarrollo del marco Lameco En 1981, Sulite fundó Lameco Eskrima en Manila. El propio nombre es un acrónimo de las tres distancias que identificó como esenciales para un luchador completo: Distancia Larga Medio Corto

Término filipino/español Enfoque combativo Largo Ataques precisos a las extremidades, control de la punta del arma y juego de pies lineal Medio Control de la mano, golpes al cuerpo y contraataque basado en la sincronización Corto Atrapamiento, inmovilización, desarme y lucha «sucia» (rodillas, codos, cabezazos)

El enfoque sistemático de Sulite le llevó a clasificar los sistemas que estudió en cinco influencias principales y seis influencias secundarias. Las influencias principales proporcionaron la columna vertebral táctica y la mecánica estructural de Lameco, mientras que las influencias secundarias ofrecieron soluciones especializadas para diversos escenarios de combate.


Los cinco sistemas pilares principales de Lameco Influencia principal Gran maestro Contribución fundamental a Lameco De Campo Uno-Dos-Tres Orihinal José Caballero La mentalidad de «disparo certero» del alcance Largo y los golpes lineales precisos Kalis Ilustrisimo Antonio Ilustrisimo Directividad con el filo, sincronización superior y la «espada» por encima del «palo» Pekiti-Tirsia Kali Leo Tortal Gaje Jr. Patrones de juego de pies (triangulación) y trabajo sofisticado con cuchillo/corto Modernos Largos Jesús Abella y Pablicito Cabahug. Movilidad especializada a larga distancia y transiciones entre líneas altas y bajas Sulite Rapelon Helacrio Sulite Sr. Linaje familiar, mecánica fundamental y raíces tradicionales. La influencia del Gran Maestro José Caballero fue especialmente transformadora para Sulite. El sistema «De Campo» de Caballero hacía hincapié en golpear al objetivo sin recibir un golpe a cambio —una filosofía que se convirtió en la piedra angular del estilo «Largo» de Lameco—. Por el contrario, la influencia de Tuhon Leo Gaje Jr. aportó la fluidez y la mecánica agresiva en combate cuerpo a cuerpo del Pekiti-Tirsia, lo que garantizaba que un practicante de Lameco fuera tan peligroso con una daga como con un palo largo.

Los seis sistemas menores del Lameco Para garantizar que no hubiera lagunas técnicas, Sulite integró elementos especializados de otros seis sistemas. Influencia menor Gran maestro Elemento táctico especializado Doce Pares Diony Canete Ejercicios integrales de múltiples distancias y estructura tradicional Balintawak Johnny Chiuten Entrenamiento reflexivo de alta velocidad y control a corta distancia (cuerdas) Lapunti Arnis De Abanico Felimon E. Caburnay Golpes en abanico (Abanico) para la redirección defensiva y el bloqueo Siete Teros Serado Marcilino Ancheta Posturas defensivas cerradas y «cerrar la puerta» al atacante Abanico De Sungkiti Billy Baaclo Métodos especializados de estocada y manipulaciones con énfasis en la muñeca Tres Personas Eskrima De Combate. Comandante Timoteo E. Maranga. Principios del combate contra múltiples oponentes y adaptación táctica. Esta síntesis permitió a Sulite crear un plan de estudios que era «de acero inoxidable»: Un eslabón en una cadena ininterrumpida de sucesión de entrenamiento que tenía raíces históricas y era a la vez moderno y eficaz.


La eficacia por encima de todo BACKYARD LAMECO El Lameco Eskrima que Punong Guro Sulite enseñaba en su «Backyard» era la encarnación de su sistema. El «Backyard» fue el lugar donde pudo dar los últimos retoques a su visión, fusionando los conceptos de combate más eficaces que había desarrollado, aprendido y experimentado hasta entonces. Lo que Punong Guro enseñaba en el «Backyard» era la culminación de todo lo que había aprendido en Filipinas, combinado con sus combates y experiencias desde su llegada a EE. UU. En ello se incluía lo que había deducido al utilizar a los miembros del Grupo del Patio de forma experimental durante sus sesiones semanales de combate y sus enfrentamientos fuera de clase. Una parte importante de su objetivo era la fusión del poder devastador del Eskrima de Campo y la sincronización precisa del Kali Ilustrisimo, todo ello integrado en sus estrategias Lameco. El Eskrima de Campo y el Kali Ilustrisimo eran las dos artes del legado de Lameco que, en su opinión personal, consideraba las más superiores en el combate real. Pilares fundamentales para llevar a Lameco a un nivel superior. Esta convicción se basaba en el historial de combates reales de sus maestros, en el análisis de sus movimientos y en el tiempo que él mismo había dedicado a entrenar en esas artes. También fueron importantes sus observaciones de las numerosas artes con las que se topó en su legendaria travesía por Filipinas en busca del Eskrima definitivo. Este viaje dio lugar a su emblemático libro, «Masters of Arnis, Kali and Eskrima». El libro que presentó al mundo varios sistemas importantes de Eskrima. Punong Guro creía que la síntesis de De Campo e Ilustrisimo, combinada con los elementos más combativos de su plan de estudios de Lameco —incluidos sus desarrollos más recientes—, constituía los ajustes finales necesarios. Entre los objetivos se encontraban una potencia devastadora, una sincronización magnífica, precisión, conciencia del alcance, conocimiento de las habilidades del oponente —tanto de los que atacan con golpes como de los que luchan cuerpo a cuerpo—, eficiencia y un combate en tiempo real refinado. Aparte de todos los ejercicios de repetición, estrategias y teorías, se hacía especial hincapié en el éxito del combate en tiempo real, ya que creía que esto se traduciría de la forma más eficaz en una autodefensa basada en la realidad. Cuando Guro


Dino le preguntó durante una sesión en «Backyard» cuánto le faltaba para completar su visión, él respondió que por fin lo había conseguido. Esto ocurrió unos dos años antes de su fallecimiento. «Backyard» era tanto su laboratorio como un lugar donde podía disfrutar de la camaradería que había experimentado en Filipinas. En Filipinas, sus compañeros buscaban la superación personal y no un trozo de papel. Punong Guro estaba harto de la típica política de las artes marciales y de la necesidad constante de los practicantes modernos de perseguir certificados y estatus, en lugar de limitarse a compartir la verdadera pasión por las artes guerreras. Se habría estremecido al ver cómo los practicantes actuales revelan libremente secretos en Internet a cambio de un «me gusta», un «seguir» o una posible ganancia económica, sin tener en cuenta la integridad del linaje. Una de las razones por las que formó un «Backyard Group» fue que consideraba que sus numerosos secretos no eran para el consumo público. Estaba convencido de que el plan de estudios internacional de Lameco era más que suficiente para el público en general. Por ello, el plan de estudios del «Backyard Group» se reservó para aquellos que, en su opinión, serían leales a Lameco Eskrima, a Punong Guro y al futuro de este arte.

Kapisanang Mandirigma: La Federación del Futuro Tras la muerte de Edgar Sulite en 1997, los supervivientes del «Lameco Backyard Group» reconocieron que la supervivencia de sus artes dependía de la acción colectiva. En 1998, fundaron Kapisanang Mandirigma (Federación de Guerreros).

Misión y filosofía Kapisanang Mandirigma no es un «estilo», sino una federación de practicantes unidos por objetivos comunes: proporcionar un medio para el crecimiento y el descubrimiento personal a través del entrenamiento continuo, el combate y la investigación. La federación es extremadamente selectiva y mantiene la integridad del espíritu de entrenamiento del «Backyard», al tiempo que se abre a una comunidad global.


Los objetivos de la organización incluyen: 1. Preservación: mantener vivo el conocimiento ancestral y honrar los sacrificios de las generaciones anteriores. 2. Investigación cultural: gestionar mandirigma.org como un repositorio de conocimientos históricos, literarios y técnicos sobre las FMA. 3. Impacto en la comunidad: una larga trayectoria de trabajo voluntario, en particular el programa «Kali Klub» en Los Ángeles (1997-2004), que utilizó las FMA para alejar a los jóvenes en situación de riesgo de las bandas y las drogas.

Los seminarios «DNA»: Dino y Ariel Hoy en día, el nuevo y épico linaje que lleva a Lameco e Ilustrisimo hacia el futuro se manifiesta en los seminarios «DNA» (Dino y Ariel). Estos talleres exclusivos, que se celebran en todo el mundo, desde Las Vegas hasta Madrid, ofrecen a los alumnos una oportunidad única de aprender de dos de los instructores más orientados al combate del mundo.

Componente del seminario. Área de enfoque Instructores Vía principal Plan de estudios de rangos de Lameco (Unang Baitang), ejercicios de Laban Laro Flores y Mosses Vía «Backyard» Los 12 ejercicios de «El alma de Lameco», secretos del combate de alta intensidad Flores y Mosses Vía «Ilustrisimo» Juego de pies del linaje Ricketts, mecánica de la espada, sincronización Flores y Mosses Corriente Táctica Psicología de las armas blancas, aplicaciones para policía y guardaespaldas. Ariel Flores Mosses

Las técnicas secretas del grupo «Backyard» A los alumnos más fieles de Sulite en el «Backyard» se les confiaron técnicas que no son «mágicas», sino refinamientos sofisticados de la mecánica y los estados internos —refinamientos que a menudo se omiten en los seminarios públicos debido al tiempo y la dedicación que se requieren para dominarlos. Los 12 de Eskrima, los 12 de Kali, los 12 de Lameco: «El alma de Lameco»


Los ejercicios de combate son una combinación de movimientos que Sulite consideró los más comunes y eficaces en el combate real —no deben confundirse con los ejercicios convencionales utilizados para el aprendizaje general—. Se consideran «el alma de Lameco», ya que en sus estructuras aparentemente sencillas se esconden muchos secretos. Estos ejercicios se centran en: • Transición de alcance: aprender a golpear mientras se pasa de Largo a Medio sin recibir un contraataque. • Ajuste de la distancia: desarrollar un sentido instintivo de la punta del arma para evitar ser golpeado o agarrado. • Dominio del equipo: utilizar la tensión y el contacto adecuados para simular una reacción en tiempo real frente a ataques comunes.

Fuerza interna: la conexión entre el Tai Chi, el Qi Gong y el Hsing-I Un secreto bien guardado del entrenamiento personal de Edgar Sulite era su integración de las artes internas chinas, en particular el Qi Gong, el Tai Chi y el Hsing-I. Sulite creía que un guerrero debía dominar tanto lo externo (golpes/mecánica) como lo interno (energía/intención) para estar completo. A menudo demostraba su poder en el «empuje de manos», levantando a los practicantes del suelo con un esfuerzo visible mínimo, una habilidad que transmitió a sus hermanos más leales del patio trasero.

La psicología del duelo A Dino Flores, como defensor elegido del arte marcial Lameco, se le enseñó la arquitectura mental del duelo. Esto incluye: • Gestión de la mentalidad: evolucionar de un luchador «agresivo» a uno que se mantenga tranquilo y preciso bajo presión. • Atención e intención: visualización y concentración total en el centro del oponente, un componente que distingue al Lameco de los sistemas puramente físicos. • Cómo hacer frente a las emboscadas: entrenamiento especializado para reaccionar ante encuentros repentinos y violentos (como emboscadas con cuchillo) que el entrenamiento estándar de torneo no puede abordar.

Enseñar a los leales: la metodología Mandirigma Guro Dino Flores y Guro Ariel Flores Mosses han desarrollado un método integral para enseñar a los nuevos alumnos que equilibra el plan de estudios abierto con las tradiciones secretas de los patios traseros. Pero hay que ser leal. En una época en la que a todo el mundo le gusta recoger flores de tantos jardines como sea posible, este conocimiento y esta certificación no se compran, como ocurre en otros estilos que otorgan certificaciones con facilidad, sino que se ganan con perseverancia, resiliencia, dolor y lealtad.


La clasificación del Unang Baitang (primer nivel) Lameco utiliza un sistema de clasificación estructurado para garantizar el dominio de los fundamentos antes de pasar a conceptos avanzados del «backyard». Rango Título filipino Representación Aspirante Bagong Pasok Cinturón blanco: el comienzo del camino Principiante Baguhan Cinturón blanco con 1 raya roja. Dominio de los golpes básicos Dedicado Masugid Cinturón blanco con 2 rayas rojas. Inicio de los ejercicios de fluidez Esmerado Masipag Cinturón blanco con 3 rayas rojas. preparación para el combate

El aprendizaje del «Backyard» Para los alumnos que superan los rangos estándar, la enseñanza pasa al modelo «Backyard Eskrima™». Para ascender a Aprendiz de Guro, los miembros deben superar los Requisitos Mínimos de Combate —un proceso agotador que pone a prueba el coraje del alumno, su retención técnica bajo presión y su lealtad al linaje—. Este «nuevo y épico linaje», liderado por los primos Flores, representa una evolución holística del combate filipino. Se necesita el genio sistemático de Edgar Sulite, la incomparable franqueza con el arma blanca de Antonio Ilustrisimo y la modernización táctica del siglo XXI para crear un sistema que sea verdaderamente «vivo, vibrante y fiel a sus raíces». A través de sus seminarios «DNA» y del Kapisanang Mandirigma, los secretos del patio trasero ya no se pierden en la historia, sino que se están forjando en una nueva generación de guerreros.


Conclusión: El legado perdurable del Mandirigma La síntesis del Lameco Eskrima y el Kalis Ilustrisimo, tal y como la han conservado y desarrollado Guro Dino Flores y Guro Ariel Flores Mosses, constituye un testimonio de la resistencia y la sofisticación de las artes marciales filipinas. Al tender un puente entre los barrios de Visayas y el ámbito táctico moderno, estos instructores han garantizado que los sacrificios de generaciones anteriores —maestros como Sulite, Ilustrisimo, Ricketts y Diego— sean honrados mediante el desarrollo continuo de practicantes de élite. El «ADN» de este nuevo linaje se asienta sobre unos cimientos de estrechos lazos: familia, lealtad, honor y tradición, lo que lo convierte en el camino definitivo para cualquier alumno que busque la verdadera esencia de las artes marciales filipinas. En una era de creciente comercialización, el Kapisanang Mandirigma sigue siendo un vínculo de acero inoxidable con la realidad de la espada, manteniendo vivo el conocimiento ancestral para las generaciones venideras.

LA LLAMADA DEL GUERRERO DE LAMECO S.O.G. Aquí no hay atajos. Ninguno. Nuestro bisabuelo y fundador de Lameco Eskrima S.O.G. —el gran maestro Edgar Sulite, quien forjó este sistema a partir de las verdades más letales del Kali, el Eskrima y el Arnis— no desarrolló su destreza en la comodidad. Él y sus alumnos más leales la forjaron con sudor, con moratones, con las mil repeticiones y rondas de combate que fortalecen no solo el cuerpo, sino también el espíritu. Lo mismo ocurre contigo. Cada asalto que libras, cada técnica con palo, espada o mano desnuda que practicas hasta que tus manos la recuerdan incluso mientras duermes, cada vez que te levantas tras haber sido derribado: eso es la forja. Así es como un alumno se convierte en guerrero, y un guerrero se convierte en un hermano de la S.O.G. A aquellos que sintáis esta vocación, sabed esto: no camináis solos. Os estáis uniendo a una hermandad unida no por lazos de sangre, sino por algo que se gana con mayor esfuerzo: la lucha compartida, el sudor compartido, el honor compartido, todo ello en nombre del legado de Sulite. Aquí, la verdadera destreza en la autodefensa no es una promesa hecha a la ligera: es una garantía ganada a través de la disciplina, forjada en el crisol del BACKYARD Lameco Eskrima S.O.G., y llevada adelante por aquellos dispuestos a responder a la llamada. ¡Mabuhay LAMECO! Por Tim Fredianelli Si estás interesado en organizar un seminario, en formarte o en convertirte en uno de los pocos representantes y, con el tiempo, en instructor de LAMECO S.O.G., ponte en contacto con Guro Dino Flores y Guro Ariel Flores Mosses a través de nuestra página web. www.lamecoilustrisimo.com


Guro Jonathan Balani Las Vegas, Nevada

Guro John McCabe Washington State

Guro Jon Baloloy Las Vegas, Nevada

Guro Mark Ramos Los Angeles, Eagle Rock, California

INSTRUCTORES Y REPRESENTANTES EN TODO EL MUNDO


Guro Tim Fredianelli Madrid, Spain European Headquarters

Guro Kale Kemper Washington State

Guro Jojo Cabana Las Vegas, Nevada

Guro Brett Granstaff Carthage, Tennessee

Representative George Freeman Atlanta, Georgia


Entrevista: Protección ejecutiva, metodología israelí y la evolución del combate a corta distancia (CDC) Budo International: ¿Qué es el CDC (combate a corta distancia) y en qué se diferencia de los sistemas tradicionales? Avi Nardia: Hoy en día, suelo decir que el Kapap y el Krav Maga no son tanto un estilo rígido como una metodología de entrenamiento, una filosofía en la que la funcionalidad prima sobre el ritual. La verdadera capacidad no se deriva de la lealtad a un único sistema. La excelencia proviene de un estudio amplio: Kempo, Kyokushin, jiu-jitsu brasileño (BJJ), jiu-jitsu japonés (AKJJ), muay thai, artes marciales filipinas (FMA) y muchas otras. El CDC (combate a corta distancia) se desarrolló bajo la premisa de que la supervivencia debe dictar la elección de la técnica, no la tradición. El CDC va mucho más allá del combate cuerpo a cuerpo. Integra: • Armas de fuego y combate en espacios reducidos (CQB/CQC) • Uso táctico de armas de fuego en situaciones de alto riesgo y con poca luz • Inserción con cuerda rápida (descenso rápido por cuerda) • Vigilancia y contravigilancia • Metodología de supervivencia • Evasión y evacuación • Protección de personalidades • Adaptación al entorno • Tácticas defensivas y primeros auxilios El objetivo es sencillo: desarrollar cualquier habilidad que aumente la probabilidad de seguir con vida y superar con éxito una situación de alto riesgo. El CDC se basa en una creencia fundamental: el estilo nunca debe convertirse en una limitación. Budo International.: ¿Qué define el combate en un entorno confinado u hostil? Avi Nardia.: Luchar en espacios restringidos y peligrosos es sinónimo de sobrecarga sensorial, caos e improvisación. La gente suele imaginar el combate como una coreografía. El conflicto real, sin embargo, se compone de agotamiento, confusión, miedo, ruido e información incompleta. El propio entorno se convierte en un combatiente activo. Un entorno hostil debe influir en el movimiento, la respiración, la toma de decisiones y la supervivencia. Ya sea luchando en un callejón, en una azotea, en un sótano, en el desierto o en un escenario de colapso urbano, el entorno determina constantemente los resultados. Varios principios definen el combate en estas condiciones:


El entorno como combatiente El terreno y las condiciones meteorológicas deben dictar los movimientos y las tácticas. Ejemplos: • Condiciones meteorológicas adversas: lluvia helada, tormentas de arena, calor sofocante. • Terreno peligroso: hielo, hormigón irregular, piedras sueltas. • Peligros estructurales: tuberías, cristales rotos, cableado expuesto, pasillos estrechos. Los combatientes reales chocan con el entorno, lo aprovechan en su beneficio o sufren sus consecuencias. Sobrecarga sensorial y desorientación El combate bajo presión limita la percepción. Céntrate en: • Visión de túnel • Ardor en los pulmones • Zumbido en los oídos • Humo

• Resplandor cegador • Oscuridad • Movilidad restringida El impacto fisiológico importa mucho más que la coreografía cinematográfica. Fatiga y presión psicológica La gente deja de luchar para ganar. Al final, luchan simplemente para sobrevivir. Énfasis en: • Músculos fatigados • Respiración agitada • Desesperación • Errores causados por el agotamiento • Miedo que altera la toma de decisiones Utilizar el entorno como arma El entorno debe transformarse en una herramienta. Uso de: • Escombros • Coberturas y ocultamientos


• Recursos limitados • Elementos arquitectónicos • Vías de escape • Puntos de acceso restringidos Lo que está en juego y las consecuencias El combate nunca debe idealizarse. Pregunta siempre: • ¿Quiénes son los combatientes? • ¿Cuáles son sus estilos? • ¿Qué está en juego? • ¿Qué ocurre en caso de fracaso? • ¿Es posible escapar o evacuar? Esta base en la realidad es lo que aporta el verdadero pragmatismo. Budo International.: ¿Qué diferencia la metodología israelí de protección ejecutiva de los métodos utilizados en otras partes del mundo? Avi Nardia.: El primer error que comete un profesional es creer que ya es un profesional completo. En el momento en que alguien considera que lo sabe todo, esa persona deja de estudiar y deja de ser un alumno. La metodología israelí se asocia con frecuencia a una respuesta agresiva e inmediata; sin embargo, más exactamente, da prioridad a la adaptación rápida y a la intervención inmediata. Al igual que en la medicina de urgencias, el tiempo de respuesta puede salvar vidas. A veces, una reacción rápida, aunque imperfecta, es mejor que una reacción perfecta ejecutada demasiado tarde. Dicho esto, la rapidez sin discernimiento es peligrosa. Un principio fundamental es el control de la elevación y la observación. El terreno elevado es crucial. Los observadores, los drones, las posiciones de vigilancia elevadas y la cobertura de francotiradores deben controlar el espacio vertical siempre que sea posible. Al analizar los intentos de asesinato modernos, muchos fracasos pueden atribuirse a: • Pérdida del control vertical


• Reacción tardía • Procedimientos de evacuación deficientes • Disciplina de cobertura inadecuada • Colapso emocional bajo estrés La protección de altos cargos no se basa en el heroísmo, sino en sistemas, preparación, posicionamiento y una respuesta disciplinada. Al mismo tiempo, no se debe idealizar la protección israelí. Israel también ha tenido sus fracasos. Los asesinatos del primer ministro Rabin y del ministro Gandhi nos recuerdan que ninguna doctrina es inmune al error. La experiencia en el mundo real importa más que la nacionalidad. Budo International.: En la protección de altos cargos, ¿qué es lo primero: la prevención o la reacción? Avi Nardia.: Limitarse a una sola doctrina es un error. La protección debe combinar una prevención rigurosa y una reacción rápida. Siempre es preferible la prevención, pero nunca es perfecta. Las agendas de los dignatarios (VIP) generan previsibilidad. Las conferencias, las apariciones públicas, las rutas y las rutinas ofrecen oportunidades a los atacantes. Esto significa que la protección requiere: • Equipos de avanzada • Plan A, Plan B, Plan C • Planes de contingencia • Reevaluación constante Cuando la prevención falla, la reacción debe tomar el control de inmediato. La protección moderna también debe evolucionar. Los riesgos actuales incluyen: • Drones • Armas improvisadas • Imprevisibilidad de las multitudes • Nuevos métodos de vigilancia tecnológica Los equipos de protección deben pensar de forma dinámica. No hay que esperar a que se produzca un nuevo tipo de ataque para reaccionar. Hay que anticiparse y preguntarse: • «¿Y si…?» Y luego, hay que entrenarse para ese escenario. Cuanto mayor sea la capacidad de imaginación y antici-

pación de un equipo de protección, más sólida será su prevención. Budo International.: ¿Por qué son tan vitales la prevención, la recopilación de información y la anticipación? Avi Nardia.: El mayor enemigo de la prevención, muy a menudo, no es la ignorancia. Es el presupuesto. La seguridad cuesta dinero. Los equipos se reducen de tamaño. Los recursos escasean. Se espera que las personas compaginen múltiples funciones. La recopilación de información, la prevención y la anticipación son esenciales, pero a menudo se ven limitadas por la falta de financiación y de personal. La preparación incluye: • Análisis de amenazas • Estudios detallados de rutas • Observación del comportamiento • Análisis del entorno • Formación continua Pero prepararse también significa mantener la capacidad operativa. Un área que a menudo se descuida es el entrenamiento en combate cuerpo a cuerpo. En muchos ataques reales, los protectores ni siquiera llegan a desenfundar un arma de fuego. Acortan la distancia. Actúan como escudo humano. Interceptan. La preparación es prevención. Y como dice el refrán: No prepararse es prepararse para fracasar. Budo International.: ¿Qué deben dominar los profesionales de la protección de ejecutivos antes incluso de pensar en las armas? Avi Nardia.: Antes que las armas: Dominarse a uno mismo. El dominio del combate cuerpo a cuerpo sigue siendo la base fundamental. A continuación, hay que aprender: • Cobertura corporal del VIP • Despliegue de mantas balísticas • Movimiento entre multitudes


• Posicionamiento estratégico de los observadores • Equipos de movimiento paralelo • Procedimientos de seguridad de vehículos • Bloqueo y denegación de rutas • Disuasión y distracción La protección se construye por capas. Las armas son solo una de esas capas. Budo International.: ¿De qué manera influye la experiencia militar en la protección de ejecutivos? Avi Nardia.: Una formación militar aporta ventajas innegables: • Experiencia previa en situaciones de estrés • Aguda percepción de entornos hostiles • Disciplina rigurosa • Toma de decisiones bajo presión Sin embargo, la experiencia militar por sí sola no convierte a alguien en eficaz en este sector. También puede inflar el ego. La protección ejecutiva no es una operación de combate militar en primera línea. A veces, los profesionales civiles superan a los operadores militares simplemente porque son más flexibles y adaptables. La experiencia ayuda. Pero la humildad es lo que mantiene a un profesional en constante evolución. Budo International.: ¿Cómo se desarrolla la conciencia situacional? Avi Nardia.: Tener conciencia situacional significa resistirse activamente a la visión de túnel. Un ejemplo clásico es el famoso experimento del gorila invisible: las personas se concentran tan intensamente en una sola tarea que no se percatan de acontecimientos evidentes a su alrededor. El entrenamiento debe evitar convertir a los profesionales en robots. La conciencia situacional implica: • Mirar más allá de las tareas inmediatas • Gestionar el nivel de munición y recursos • Mantener activos a los observadores • Rotar las responsabilidades dentro del equipo • Preservar una cobertura de seguridad total La acción rápida sin conciencia situacional se convierte en pura imprudencia. La percepción crea tiempo. El tiempo crea opciones. Budo International.: ¿Qué rasgos psicológicos definen a un excelente protector ejecutivo? Avi Nardia.: El protector ideal: Lo ve todo. Oye todo. Olvida todo. La integridad es lo primero. Estarás expuesto a secretos, momentos privados e información altamente sensible.

La honradez importa más que la habilidad técnica. El protector también debe ser: • Tranquilo • Sereno • Disciplinado • Analítico • Moderado en el uso de la fuerza • Rápido a la hora de actuar cuando sea estrictamente necesario La reacción exagerada genera riesgos innecesarios. A menudo, una buena protección reside en saber exactamente cuándo no actuar. Budo International.: ¿Cuál es la mayor lección que has aprendido al proteger a personas ante amenazas reales? Avi Nardia.: Las amenazas cambian. Algunos ataques implican armas de fuego. Otros tienen como objetivo desmoralizar y humillar públicamente. Algunas son puramente improvisadas. Pero un fallo sigue siendo un fallo. Si hoy alguien consigue acercarse a la persona protegida llevando una tarta, mañana podría ser algo mucho peor. Hay una lección que no cambia: Cuanto más estudio, más me doy cuenta de lo mucho que aún me queda por aprender. La protección es un proceso de aprendizaje que dura toda la vida. Y hay otra verdad indiscutible: La preparación es importante. La técnica importa. Pero la suerte también existe. Como observó una vez maravillosamente Winston Churchill: Todos los que iban a bordo del Titanic gozaban de salud y riqueza. Lo que les faltaba era suerte. Budo International.: Consejo final para estudiantes y profesionales Avi Nardia.: Tras años enseñando artes marciales israelíes, me alejé de los sistemas rígidos y desarrollé el CDC (Close Distance Combat, combate a corta distancia). Aislarse en una única doctrina es insuficiente. Cada estilo tiene sus virtudes. Cada estilo tiene sus puntos débiles. Para neutralizar todos los estilos, debes evitar quedarte atrapado en uno solo de ellos. Entrena de forma integral. Adáptate constantemente. Elige la herramienta adecuada para cada situación concreta. No existe una postura perfecta. Ni una doctrina infalible. Ni un método absoluto. Solo hay aprendizaje continuo y adaptación constante. Eso es la supervivencia.


Kancho Gerard Gordeau 9.º dan — El mejor de todos los tiempos Instructor jefe, International Budokai «La simplicidad es la máxima sofisticación». — Leonardo da Vinci

Un maestro sin igual Hay luchadores y hay maestros. Hay instructores y hay visionarios. Y luego, por encima de todos ellos, está Kancho Gerard Gordeau: un hombre cuya mera presencia en una sala cambia el ambiente, cuyas palabras transmiten la autoridad serena de alguien que no solo ha estudiado las artes marciales, sino que las ha vivido, ha sangrado por ellas y las ha trascendido. Compartir un campamento de entrenamiento con Kancho Gordeau en Eslovenia fue una de las experiencias más inspiradoras y transformadoras que uno puede tener como practicante de artes marciales. Lo que llama la atención de inmediato no es la leyenda que le precede —aunque esa leyenda es formidable—, sino la humildad con la que comparte sus conocimientos. Es un maestro que habla con palabras sencillas, pero esas palabras sencillas encierran el tipo de sabiduría que resuena en tu mente mucho después de que la sala de entrenamiento se haya quedado a oscuras. Enseña con claridad, con determinación y con una profundidad de comprensión que solo puede surgir de una vida dedicada al camino marcial. Quizá sea Leonardo da Vinci —ese genio supremo del espíritu humano— quien articuló con mayor perfección la filosofía que Kancho Gordeau encarna en cada movimiento, cada lección, cada momento sobre el tatami: «La simplicidad es la sofisticación definitiva». Cualquiera que haya entrenado bajo la guía de Kancho Gordeau reconocerá inmediatamente la verdad de estas palabras. Sus técnicas están despojadas de todo lo superfluo, refinadas hasta su esencia y ejecutadas con una economía de movimientos que delata una maestría forjada a lo largo de décadas. «Nunca me he arrepentido de nada en mi vida. No me importa. No podemos cambiar lo que es». — Kancho Gérard Gordeau, 9.º dan


Estas no son las palabras de un hombre que haya llevado una vida cómoda. Son las palabras de un hombre que se ha enfrentado a la adversidad desde la infancia, que se ha expuesto al peligro más veces de las que se pueden contar y que ha salido de cada prueba no solo intacto, sino forjado. Kancho Gordeau no habla de arrepentimiento porque comprende algo que a la mayoría de la gente le lleva toda una vida aprender: que cada experiencia, por dolorosa que sea, por controvertida que sea, es un hilo en el tapiz de en quiénes nos convertimos. Ha vivido su vida con la misma franqueza inquebrantable con la que siempre ha luchado: con honestidad, sin disculparse y sin fingir. Para cualquier practicante de artes marciales que aún no haya tenido el privilegio de entrenar con Kancho Gordeau —ya seas un competidor experimentado, un miembro de las fuerzas especiales, un practicante con décadas de estudio a tus espaldas o simplemente alguien que está comenzando su camino—, esto no es una sugerencia, sino una llamada: búscalo. Asiste a un seminario. Ponte delante de este hombre y entrena. Sea lo que sea lo que creas saber sobre el combate, sobre la disciplina o sobre las artes marciales, tu conocimiento se ampliará, se profundizará y cambiará de forma radical.


Orígenes: Forjado por el fuego Gerard Gordeau nació el 30 de marzo de 1955 en La Haya, Países Bajos, y era uno de seis hermanos: tres hermanas y dos hermanos. Su infancia fue de esas que habrían quebrado a espíritus más débiles. Cuando Gordeau tenía tan solo once años, falleció su padre —un hombre judío de ascendencia francesa, cuyo propio padre había sido fusilado en el campo de concentración de Amersfoort por su participación en la resistencia holandesa—. La pérdida que sufrió la familia no fue solo emocional, sino también inmediata y práctica: el joven Gerard se vio obligado a abandonar la escuela y buscar trabajo para ayudar a alimentar a sus hermanos. No habría una adolescencia cómoda, ni un camino protegido hacia la edad adulta. Desde muy temprana edad, Gerard Gordeau tuvo que ser más duro, más rápido y más ingenioso que quienes le rodeaban. Fueron las calles de La Haya —barrios marcados por un peligro real— las que forjaron por primera vez los instintos que más tarde convertirían a Gordeau en uno de los luchadores más temidos del mundo. Ha hablado con franqueza de vivir bajo una amenaza constante durante aquellos años, trabajando como portero de discoteca y guardaespaldas durante ocho años en un entorno en el que la confrontación física no era algo teórico, sino cotidiano. Estas experiencias no lo embrutecieron; lo templaron. Le proporcionaron algo que ningún dojo por sí solo podría ofrecerle: la calma inquebrantable de un hombre que ha conocido el miedo real y lo ha dominado. Su andadura en las artes marciales comenzó en 1970 con el judo. Dos años más tarde, a los dieciséis años, un amigo indonesio le introdujo en el karate Kyokushin, y así quedó marcado el rumbo de su vida. Se entrenó con Harry Couzjin en el Dojo Kokoro, y hay una anécdota de aquellos primeros tiempos que lo dice todo sobre el tipo de hombre que es Gérard Gordeau: tras haber desafiado a un modesto compañero de entrenamiento japonés y haber sido derrotado dos veces, Gordeau no puso excusas ni se marchó. Se entrenó. Estudió. Perseveró. Tras un año de trabajo dedicado, se enfrentó de nuevo a ese mismo compañero —y esta vez, ganó—. Esa historia es Gordeau en miniatura: la negativa a aceptar limitaciones, la disposición a recibir lecciones de humildad y la férrea determinación de crecer.

Un campeón en múltiples disciplinas Lo que distingue a Kancho Gordeau de prácticamente cualquier otro luchador de su época —o de cualquier época— es la enorme amplitud y profundidad de sus logros competitivos. En un mundo en el que la mayoría de los campeones destacan en una sola disciplina, Gordeau se convirtió en campeón en múltiples artes marciales, en varios continentes y bajo distintas normas. No se limitó a probar suerte; dominó. De 1978 a 1985, ostentó el título de campeón de kárate de los Países Bajos sin interrupción: ocho años consecutivos como el mejor competidor de Kyokushin que su país pudo producir. Representó a los Países Bajos en el Torneo Mundial Abierto de Kárate celebrado en Tokio en 1979, junto a sus hermanos Al y Nico, y formó parte del equipo neerlandés que se alzó con el título del Campeonato Mundial de Kárate por Equipos. Volvió a competir en los Torneos Mundiales Abiertos de 1983 y 1987, midiéndose en ambas ocasiones con los mejores luchadores que la comunidad mundial de Kyokushin podía ofrecer. En savate —la elegante y exigente disciplina francesa de kickboxing—, Gordeau se proclamó campeón europeo de peso pesado en 1988, título que mantuvo durante tres años. En abril de 1991, se proclamó campeón europeo de savate en un torneo celebrado en Toulouse y, apenas unas semanas después, el 25 de mayo en París, alcanzó la cima de este deporte: campeón mundial de savate de peso pesado. Defendió con éxito su título al año siguiente. Su «Guante de Plata» de savate en el nivel de 3.º dan es una muestra de excelencia técnica en un sistema que exige no solo potencia, sino también precisión y maestría.


En 1993, añadió a su palmarés el campeonato de boxeo tailandés celebrado en Tailandia, compitiendo en Ramadajin y imponiéndose en una disciplina que exige los más altos niveles de condición física y resistencia. Al año siguiente, en 1994, se proclamó campeón mundial de kárate Seidokaikan. Se mire como se mire —según cualquier criterio de excelencia competitiva en las artes de golpeo—, el palmarés de Kancho Gordeau es extraordinario. Es el palmarés de un hombre que realmente se puso a prueba frente al mundo, una y otra vez, en distintas disciplinas y continentes, y que siempre salió victorioso.

UFC 1: La noche en que se hizo historia El 12 de noviembre de 1993, en el McNichols Sports Arena de Denver, Colorado, se escribió un nuevo capítulo en la historia de los deportes de combate. La primera edición del Ultimate Fighting Championship reunió a luchadores de diferentes disciplinas marciales en un torneo sin precedentes en el que todo valía. Los organizadores se habían puesto en contacto con varios luchadores holandeses de alto nivel, entre ellos la leyenda del kickboxing Ernesto Hoost, pero solo Gordeau estuvo dispuesto a adentrarse en lo desconocido. El primer combate de la historia de la UFC enfrentó a Gerard Gordeau contra el luchador de sumo Teila Tuli, de 400 libras. El contraste era abrumador: un golpeador europeo esbelto y técnico contra un colosal isleño del Pacífico entrenado en un antiguo arte basado en la masa y el impulso. Duró veintiséis segundos. Cuando Tuli se lanzó hacia delante con la carga explosiva propia de su disciplina, Gordeau —tranquilo como siempre, haciendo que su apodo, «El enterrador del infierno», resultara de repente comprensible para una audiencia televisiva mundial— se apartó, dejando que el luchador de sumo se estrellara contra la pared de la jaula, y le asestó una patada circular de derecha en la cara que zanjó el asunto de forma decisiva. A Tuli se le aflojaron tres dientes; dos de ellos quedaron incrustados en el pie de Gordeau.


Lo que sucedió a continuación ilustra algo esencial sobre Kancho Gordeau. Un médico le atendió el pie y determinó que intentar extraer los dientes supondría un riesgo de infección. Se lo vendaron. Gordeau también se había roto la mano al asestar el uppercut posterior que le abrió el ojo a Tuli. Se presentó a su siguiente combate —contra el campeón de kickboxing de peso pesado Kevin Rosier, que le superaba en peso en casi cien libras— con dos de los dientes de su rival clavados en el pie y una mano fracturada, que para la semifinal se había hinchado visiblemente. Ganó ese combate con total autoridad, acorralando a Rosier contra la valla con patadas a las piernas y jabs antes de rematarlo con una pisada. En la final, se enfrentó al practicante de jiu-jitsu brasileño Royce Gracie, un hombre cuya maestría en la lucha cuerpo a cuerpo era algo totalmente nuevo para los campeones mundiales de deportes de golpeo. Gordeau, que luchaba lesionado y agotado, cayó ante el «rear naked choke» de Gracie en un combate que redefiniría la forma de entender los deportes de combate a nivel mundial. Terminó el torneo como subcampeón, el primer hombre en ganar un combate de la UFC y el primero en revelar, ante una audiencia mundial, lo que una vida dedicada al estudio de las artes marciales produce bajo presión real: la compostura. Con las ganancias del torneo, Gordeau se compró una motocicleta Harley-Davidson — un gesto característico de su espíritu libre— y, como buen artista marcial, comenzó inmediatamente a estudiar jiu-jitsu brasileño. Para Gordeau, la derrota ante Gracie no era un revés que lamentar, sino una lección que aprender. En 2012, Royce Gracie visitó el Dojo Honbu Kamakura. Era la primera vez que ambos hablaban en veinte años. «Sin rencor», dijo Gordeau. Por supuesto que no lo había.

El dojo, la hermandad y el legado de la enseñanza En 1981, Gerard, Al y Nico Gordeau abrieron el Dojo Honbu Kamakura en La Haya, donde impartían karate Kyokushin. A lo largo de las décadas, el dojo se convirtió en algo extraordinario: un crisol donde el karate Kyokushin, el boxeo tailandés, el boxeo, la lucha libre y el jiu-jitsu brasileño se enseñaban juntos bajo un mismo techo por hombres que habían puesto a prueba cada una de esas disciplinas en los más altos niveles competitivos. El dojo alcanzó fama mundial, atrayendo a alumnos de todo el mundo, formando campeones y sirviendo como testimonio de la convicción de Gordeau de que la verdadera comprensión de las artes marciales requiere tanto amplitud como profundidad. Entre quienes se han entrenado bajo la guía de Gordeau se encuentran el luchador holandés de K-1 Mourad Bouzidi, el campeón rumano Daniel Ghită, Cem Senol, del Dojo Osaka de los Países Bajos, y Robert Pepels —fundador del estilo Ashigaru Ryu y codirector de la Organización Internacional de Karate de Gordeau—. Su influencia se extiende mucho más allá de las paredes de su propio dojo, propagándose a través de los alumnos de sus alumnos, de los seminarios impartidos por todo el mundo y de las vidas transformadas por el encuentro con su enseñanza. En 2010, a la edad de cincuenta y cinco años, Gordeau se retiró oficialmente de la competición. Su palmarés habla por sí solo: ocho años como campeón holandés de Kyokushin; campeón europeo y mundial de savate; campeón de boxeo tailandés; campeón mundial de Seidokaikan; pionero de la UFC. Pero es en la sala de enseñanza, y no en el ring de competición, donde se está escribiendo ahora su mayor contribución a las artes marciales. Hoy en día, como instructor jefe de International Budokai, recorre el mundo impartiendo seminarios y organizando campamentos de entrenamiento, transmitiendo a la siguiente generación lo que él mismo transmitió a la primera audiencia televisiva de una pelea en la historia de la UFC: el espectáculo de la verdadera maestría en movimiento.


Grados y credenciales Kancho Gordeau posee los siguientes grados, todos ellos obtenidos tras décadas de estudio y puestos a prueba en competiciones al más alto nivel: 9.º dan — Karate Kyokushin | Instructor jefe, International Budokai 7.º dan — Karate Seibudokai 4.º dan — Karate Oyama 3.º Guante de Plata — Savate

El hombre y la filosofía Quienes conocen a Kancho Gordeau únicamente a través de los momentos más destacados de su carrera competitiva —la patada atronadora con la que se inauguró el UFC 1, el temible apodo, las complejas polémicas de un guerrero que luchó en una época anterior a la redacción de las reglas de las MMA modernas— solo conocen una pequeña parte del hombre. La figura que hoy se presenta ante sus alumnos es de una profunda complejidad: un hombre de una calidez extraordinaria que ha hecho las paces con la totalidad de su trayectoria; un filósofo cuyas reflexiones llegan al corazón de la razón de ser de las artes marciales. Da Vinci escribió: «Me ha impresionado la urgencia de actuar. Saber no basta; debemos aplicar lo aprendido. Estar dispuesto no basta; debemos actuar». Kancho Gordeau ha vivido este principio al máximo. No se ha limitado a estudiar las artes marciales: las ha aplicado, al más alto nivel, frente a los mejores oponentes que el mundo podía ofrecer. No se ha limitado a estar dispuesto a ponerse a prueba: lo ha hecho, repetidamente, con huesos rotos y tiempo prestado, tanto en escenarios grandiosos como íntimos. Salió al mundo y se enfrentó a los retos. Y ahora, en la plenitud de su experiencia, comparte lo que ha aprendido. El campamento de entrenamiento en Eslovenia ofreció un atisbo de esto en su forma más pura. Ahí estaba un hombre que podía afirmar, con total justificación, haber sido uno de los mejores luchadores polivalentes que el mundo haya producido jamás —y lo que aportó al tatami no fue ego, ni nostalgia, ni espectáculo, sino servicio. Enseñó. Corrigió. Demostró con la paciente precisión de quien comprende que la transmisión del verdadero conocimiento es una búsqueda tan noble como su adquisición. «El arte nunca se termina, solo se abandona», escribió Da Vinci. Kancho Gordeau nunca ha abandonado su arte. Lo ha perfeccionado, lo ha ampliado y —con gran generosidad— lo ha compartido. El dojo que construyó con sus hermanos en La Haya se erige hoy como un monumento no solo al éxito competitivo, sino a una vida marcial vivida plenamente. Los alumnos que ha formado llevan consigo algo de su sabiduría a sus propias escuelas, a sus propias competiciones, a sus propias vidas. Esta es la medida más auténtica de un gran maestro: no los trofeos, sino la transformación.

El mejor de todos los tiempos El título de GOAT —el mejor de todos los tiempos— se suele aplicar a la ligera. En el mundo de las artes marciales, suele reservarse para aquellos que alcanzaron el dominio dentro de una sola época, una sola organización, un solo conjunto de reglas. Según ese criterio tan restrictivo, muchos podrían reclamarlo. Pero según el criterio que realmente importa —la amplitud del dominio, la profundidad de la comprensión, la longevidad de la excelencia y la calidad de lo que se transmite a quienes le siguen—, hay muy pocas personas que merezcan genuinamente esa designación. Kancho Gerard Gordeau, 9.º dan, es una de ellas. Se ganó su lugar en la historia no en un solo instante, sino a lo largo de cincuenta años de dedicación incansable al camino marcial: como campeón de karate Kyokushin, savate, boxeo tailandés y Seidokaikan; como el hombre que asestó el primer puñetazo y la primera patada en la historia de la UFC; como fundador e instructor jefe de un dojo que alcanzó fama mundial; como maestro que ha formado a artistas marciales de todos los continentes y generaciones. Entrenar con él —aunque sea una sola vez, aunque sea durante una sola tarde en un seminario— es comprender algo de las artes marciales que no se puede encontrar en libros, vídeos ni en los relatos de otros. Hay que experimentarlo directamente. Y quienes lo experimentan lo llevan consigo durante el resto de sus vidas. «Una vez que hayas probado el vuelo, caminarás por la tierra con la mirada puesta en el cielo, pues allí has estado y allí siempre anhelarás volver». — Leonardo da Vinci Este es el don de Kancho Gerard Gordeau. Él abre el cielo. https://gerardgordeau.weebly.com/


La formación policial La formación policial es un componente importante del sistema de seguridad de un Estado. Los agentes de policía asumen una gran responsabilidad, ya que velan por el orden público, protegen a la población e intervienen en situaciones de emergencia. Para poder desempeñar estas funciones de forma profesional, necesitan una formación completa y exigente. La formación básica en la policía consta de una parte teórica en una academia de policía y de prácticas en un cuerpo policial. Durante la formación, los futuros agentes de policía aprenden tanto contenidos teóricos como habilidades prácticas. Entre las asignaturas más importantes se encuentran el Derecho, el Derecho Penal, el Derecho de Tráfico y las tácticas policiales. Los alumnos deben saber qué leyes son aplicables y cómo aplicarlas correctamente. Igualmente importante es la formación en comunicación y gestión de conflictos. Los agentes de policía entran en contacto a diario con personas en situaciones muy diversas. Deben mantener la calma, expresarse con claridad y resolver los conflictos, en la medida de lo posible, sin recurrir a la violencia. Otro componente fundamental de la formación es el entrenamiento operativo. En él, los futuros agentes practican diversos escenarios, como controles de tráfico, identificaciones, detenciones o intervenciones en casos de violencia doméstica. Estos ejercicios suelen realizarse en condiciones realistas, para que el aprendizaje prepare a los alumnos para su futura vida profesional. La forma física también desempeña un papel importante. Los agentes de policía deben ser resistentes y poder reaccionar con rapidez en situaciones de estrés. Por ello, el deporte, el entrenamiento de resistencia y la autodefensa forman parte integrante del programa de formación. Los alumnos entrenan con regularidad para mejorar su rendimiento físico. Además de los requisitos prácticos y físicos, también se imparten competencias éticas y sociales. La policía trabaja al servicio de la población y debe tratar a todas las personas por igual. Por ello, el respeto, la equidad y el sentido de la responsabilidad son valores importantes de la formación. Los futuros agentes de policía aprenden a sopesar cuidadosamente las decisiones y a ejercer correctamente sus competencias. Durante las fases prácticas de la formación, los alumnos cuentan con el acompañamiento de agentes de policía con experiencia. De este modo, adquieren sus primeras experiencias en el servicio de patrulla, en intervenciones de tráfico o en la tramitación de denuncias. Esta práctica resulta especialmente valiosa, ya que muestra lo variada y exigente que es realmente la profesión policial. Una vez finalizada la formación, los aspirantes se someten a un examen. Solo entonces obtienen el título profesional federal y pueden trabajar como agentes de policía plenamente cualificados. Sin embargo, el aprendizaje no termina con la obtención del título. La policía ofrece regularmente cursos de formación continua, por ejemplo, en los ámbitos de la criminalística, la ciberdelincuencia, el liderazgo o la dirección de operaciones. Las exigencias a las que se enfrenta la policía cambian constantemente. Las nuevas tecnologías, los delitos digitales y la evolución de la sociedad plantean nuevos retos a las autoridades de seguridad. Por ello, es importante que la formación de los agentes sea moderna y flexible. No solo debe preparar a las fuerzas policiales para sus tareas, sino también dotarlas de la capacidad de adaptarse a los cambios futuros. En resumen, puede decirse que la formación policial es mucho más que el mero aprendizaje de leyes y técnicas de intervención. Combina conocimientos teóricos, experiencia práctica, aptitud física y competencias sociales. El objetivo es formar a agentes de policía responsables, capaces de proteger a la población y de actuar con profesionalidad en situaciones difíciles. La formación constituye, por tanto, la base de una profesión de gran importancia para el funcionamiento de una sociedad segura y ordenada. Conclusión: En resumen, puede afirmarse que la formación policial constituye una base importante para la profesión policial. Proporciona a los futuros agentes de policía los conocimientos especializados, las habilidades prácticas y las competencias sociales necesarios. Gracias a la combinación de teoría y práctica, se les prepara adecuadamente para sus responsabilidades. Una buena formación contribuye a garantizar la seguridad de la población y a reforzar la confianza de los ciudadanos en la policía.


La relación entre la autodefensa callejera y la autodefensa policial La autodefensa callejera y la autodefensa policial comparten el objetivo común de proteger a las personas frente a los peligros. Ambas disciplinas enseñan técnicas con las que defenderse en situaciones de peligro. No obstante, se diferencian en algunos aspectos importantes. La autodefensa callejera está dirigida a particulares. Su objetivo principal es evitar agresiones, liberarse de situaciones peligrosas y ponerse a salvo. En este sentido, la atención, el comportamiento adecuado y la desescalada desempeñan un papel importante. Las técnicas físicas solo se emplean cuando ya no queda otra opción. La autodefensa policial está especialmente orientada a las funciones de los agentes de policía. Las fuerzas policiales no solo deben protegerse a sí mismas, sino también a otras personas, controlar a los sospechosos y detener a los delincuentes. Por ello, aprenden técnicas para inmovilizar y controlar a las personas de forma segura, así como para el uso proporcionado de la fuerza. Para ello, deben respetar en todo momento las disposiciones legales. El vínculo entre ambos ámbitos reside sobre todo en los fundamentos. Tanto en la autodefensa callejera como en la policial, la atención, la reacción rápida, la buena comunicación y la desescalada revisten gran importancia. Ambas dan prioridad a resolver los conflictos sin recurrir a la violencia en la medida de lo posible. Solo cuando esto no es posible se recurre a las técnicas de defensa física. Además, ambas formas de autodefensa fomentan la confianza en uno mismo, la forma física y la capacidad de actuar con calma y sensatez incluso en situaciones de estrés. El entrenamiento regular mejora la capacidad de reacción y ayuda a tomar decisiones adecuadas en situaciones peligrosas. En resumen, puede decirse que la autodefensa callejera y la policial tienen muchos puntos en común. Ambas transmiten habilidades importantes para protegerse de los peligros y se basan en la prevención, la desescalada y la actuación controlada. La principal diferencia radica en que la policía debe cumplir además funciones legales y justificar jurídicamente sus medidas en todo momento. Por ello, la autodefensa policial es más amplia y está más sujeta a las disposiciones legales. Conclusión: En resumen, la autodefensa callejera y la policial se complementan en muchos ámbitos. Ambas transmiten habilidades importantes para detectar peligros a tiempo, resolver conflictos sin recurrir a la violencia en la medida de lo posible y protegerse de forma eficaz en situaciones de emergencia. Mientras que la autodefensa callejera sirve principalmente para la propia seguridad, la autodefensa policial se orienta además a la protección de la población y a la aplicación legítima de las medidas policiales. Una buena formación y un entrenamiento regular son fundamentales en ambos ámbitos para poder actuar de forma segura, responsable y adecuada, incluso en situaciones de estrés.


El constante giro del camino


El constante giro del camino «Cuando la educación no es liberadora, el sueño del oprimido es convertirse en opresor». (Paulo Freire – Educador y filósofo brasileño)

Entre las muchas frases que nuestro profesor (Shidoshi Jordan Augusto) nos ha dicho a lo largo de los años a mis compañeros de entrenamiento y a mí... Las que guardo más cerca de mí a medida que afronto las batallas que la vida nos depara en el día a día, siento un aprecio especial por dos de ellas: «El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional» (procedente de la tradición budista, si no me equivoco); y «La experiencia es el camino recorrido...», un dicho popular que puede complementarse con: «... ¡y no solo el tiempo transcurrido!». Cuando recibí inicialmente la invitación para redactar diversos artículos que retrataran las respectivas trayectorias de las personas que forman parte de nuestra escuela y de nuestra práctica «filosófico-marcial» (por presentarla de forma simplificada), me pregunté qué podría aportar a este relato que también resultara de interés para ti, querido lector. Al fin y al cabo, el «aprendizaje a lo largo de toda la vida» y el «aprendizaje en todos los ámbitos de la vida» son conceptos inherentes a nuestra condición humana, que trascienden de manera significativa nuestras diferencias y asimetrías.


Es curioso darse cuenta de que la mayor constante en nuestras vidas es el «cambio» (ya sea para mejor o para peor respecto a nuestro statu quo), y aún más interesante resulta discernir lo que está o no bajo nuestro control, por mucho que a menudo la distinción entre lo que es posible y lo que es imposible esté en los ojos (y la mente) de quien observa. Y precisamente al escribir sobre estos cambios (tanto los vividos como los presenciados) es lo que me gustaría compartir contigo en este momento, ya que no inicié mis estudios de artes marciales en las formas tradicionales y clásicas presentes en el Kaze no Ryu Bugei (Ogawa Ha). Sino, como muchos, en formas de artes marciales más deportivas. Concretamente, durante parte de mi infancia en California (EE. UU.), donde comencé mis estudios de artes marciales centrados en el «JuJitsu» (柔術) y, tras mi regreso a Brasil, pasé por prácticas como el «Jūdō» (柔道), pasando por la práctica marcial-meditativa del «Tài Jí Quán» (太極拳), más conocido como Tai Chi Chuan, y finalmente… el «Kendō» (剣道), bajo la amistad y la orientación de la familia Yamamoto, de quienes pude aprender tanto y con quienes pude vivir aún más experiencias (ya fuera en los entrenamientos habituales, en las reuniones sociales, en los estudios e incluso en las presentaciones de las obras de nuestro Shihan). Y tras un breve paréntesis en las prácticas marciales colectivas, debido tanto a mi servicio en el ejército como a mi dedicación a los estudios superiores (ya fueran de grado, especializaciones o posgrados, etc.) justo en el inicio de mi carrera profesional —a lo largo de la cual ya he podido desarrollar mi actividad (tanto en el pasado como en el presente) en diversos ámbitos (p. ej., Investigación y Desarrollo, Docencia, Consultoría, etc.) en áreas que hoy se conocen más comúnmente como Innovación, Agilidad, ESG («Medioambiental, Social y de Gobernanza»), entre otras, fue cuando conocí (por recomendación) el Kaze no Ryu Bugei (Ogawa Ha). Así, dedicándome en exclusiva a ello, pude emprender, hacia finales de la década de los 90 (precisamente en territorio brasileño), nuevos caminos y profundizar en mi perfeccionamiento (tanto técnico como personal) bajo la tutela de Shidoshi Jordan Augusto (en la sede central), inicialmente a través de sus representantes e instructores (en las sucursales del país). Y junto a estos compañeros de viaje aprendí a superar muchos retos; al fin y al cabo, es como me han dicho tantas veces: «una sola vida no basta para aprender todo lo que hay», de ahí la necesidad esencial (y no solo importante) de permitirse renacer constantemente (vaciando la taza siempre que sea necesario para así poder progresar y evolucionar). Y así, durante más de dos décadas y media, he podido cultivar reflexiones (unas más extensas y otras más concisas) que resultan recurrentemente imprescindibles para el perfeccionamiento tanto del proceso de lucidez como de la evolución técnica, marcial, profesional, filosófica y, tal vez, espiritual, para no dejar de lado los elementos que nos convierten en seres más plenos en nuestras singularidades exclusivas. «El mayor privilegio de toda una vida es convertirse en quien realmente eres». (Carl Jung – Psicólogo suizo)


Parte VII: La respuesta del guerrero — Proteger el corazón sin perderlo Cuando se enfrentan a la sociopatía, muchas personas caen en uno de estos dos errores. O bien se vuelven ingenuas y acaban siendo devoradas, o bien se endurecen y empiezan a parecerse a quienes les han hecho daño. Ambas son derrotas. El camino del guerrero exige algo más difícil: ser perspicaz sin volverse cínico, fuerte sin volverse cruel, cauteloso sin volverse cerrado, sincero sin volverse moralista, misericordioso sin volverse vulnerable a la explotación. Esto no es fácil. Una persona que ha sido manipulada a menudo empieza a cuestionarlo todo. La confianza parece peligrosa. La ternura parece una tontería. El idealismo resulta vergonzoso. El corazón quiere encerrarse en sí mismo y decir: «Nunca más». Es comprensible. Pero si dejas que el dolor te enseñe a dejar de amar, el agresor habrá corrompido algo más que tus circunstancias: habrá empezado a moldear tu alma. No dejes que eso ocurra. La respuesta a la sociopatía no es volverse más sociopático. No es volverse más frío. No es volverse despiadado. No es abandonar tu conciencia porque la conciencia te hizo vulnerable. No. La respuesta es hacerte más fuerte en la verdad. Los Hwarang no respondieron al peligro aboliendo la reverencia. Profundizaron en la disciplina. Entrenaron la percepción. Aprendieron el autocontrol. Se inclinaron más profundamente para que su fuerza no se volviera destructiva. Esto es lo que debe hacer el alma herida.


1. Nombra la realidad con claridad La primera respuesta es la verdad. Deja de idealizar lo que es depredador. Deja de llamar «profundidad» a la confusión. Deja de llamar «pasión» a la explotación. Deja de llamar «solo dolor» a la manipulación. Deja de llamar «amor complicado» a la violación repetida. La verdad es misericordia, porque pone fin al encantamiento. Si alguien miente habitualmente, manipula, cosifica, invierte la culpa, utiliza la emoción estratégicamente, carece de remordimiento y deja a las personas mermadas… llámalo por su nombre. No para dar rienda suelta al odio, sino para dejar de participar en la ilusión.

2. Recupera el lenguaje moral La cultura moderna suaviza todo. Habla de «tóxico», «complicado», «problemático», «desregulado», «complicado». A veces esas palabras tienen su utilidad. Pero a veces lo que se necesita es algo más sencillo y antiguo: Esto fue engaño. Esto fue explotación. Esto fue orgullo. Esto fue crueldad. Esto fue dominación. Esto fue una violación de lo sagrado de otra persona. La claridad moral no es crueldad. Es oxígeno.

3. Establecer límites sagrados Un límite no es venganza. Es responsabilidad. Si una persona utiliza su acceso para herir, confundir, explotar o desestabilizar, entonces limitar ese acceso no es falta de amor. Es obediencia a la verdad. No todo el mundo tiene derecho a tu intimidad, tu confianza, tu vulnerabilidad, tu tiempo o tu mundo interior. Ni siquiera Cristo se confió a todo el mundo. Las Escrituras dicen: «Jesús no se confiaba a ellos, pues conocía a todos». Juan 2:24 Eso es discernimiento sagrado.

4. Mantén vivo el corazón Este puede ser el mandamiento más difícil de todos. No dejes que la violación te convenza de que el amor en sí mismo es falso. No dejes que la manipulación te convenza de que la ternura es debilidad. No dejes que la depredación te convenza de que lo sagrado es una ilusión. Guarda el corazón, sí. Pero mantenlo vivo. Proverbios dice: «Por encima de todo, guarda tu corazón, pues de él brota todo lo que haces». Proverbios 4:23


Guárdalo, no lo entierres. Protégelo, no lo petrifiques. Un corazón protegido sigue siendo capaz de sentir reverencia. Un corazón enterrado emprende el camino hacia la misma corrupción que teme.

5. Inclínate de nuevo Cada encuentro con el poder vacío es también una tentación. Una tentación de autoprotección sin Dios. De venganza. De orgullo. De desconfianza hacia toda bondad. De entronizar el yo en nombre de la seguridad. Resiste esa tentación inclinándote de nuevo. Inclínate ante Dios. Inclínate ante la verdad. Inclínate ante el orden moral de la realidad. Inclínate y di: «No me convertiré en aquello que me hirió. No adoraré el control. No utilizaré el dolor como permiso para devorar a los demás. Dejaré que esto me haga más sabio, no más cruel». Esa es la victoria del guerrero.


Conclusión: Un corazón de carne en una era de piedra Vivimos en una era que admira la piedra. La confianza de piedra. La imagen de piedra. El desapego de piedra. La ambición de piedra. La autosuficiencia de piedra. Pero Dios no busca la piedra. Busca corazones de carne. Un corazón de carne puede ser herido, sí. Pero también puede amar. Puede afligirse. Puede arrepentirse. Puede temblar ante la verdad. Puede arrodillarse. Puede renacer. El alma sociópata es aterradora no porque sea dramática, sino porque revela lo que ocurre cuando se adora al yo durante el tiempo suficiente. Se vuelve eficiente. Calculadora. Intocable. Y insensible a la realidad sagrada de otras vidas. Sin embargo, la respuesta no es la desesperación. La respuesta no es el odio. La respuesta no es la ceguera sentimental. La respuesta es la verdad. Humildad. Discernimiento. Límites. Arrepentimiento. Y, sobre todo, entrega a Dios. Porque solo Dios puede impedir que el poder se convierta en depredador. Solo Dios puede impedir que las heridas se conviertan en armas. Solo Dios puede impedir que el discernimiento se convierta en cinismo. Solo Dios puede restaurar corazones de carne donde ha comenzado a formarse piedra. Así pues, examínate a ti mismo. ¿En qué ocasiones has manipulado en lugar de decir la verdad? ¿En qué ocasiones has utilizado la debilidad en lugar de protegerla? ¿En qué ocasiones has disfrutado demasiado del control?


¿En qué ocasiones te has endurecido ante el dolor ajeno? ¿En qué ocasiones has llamado «sabiduría» a la autoprotección cuando en realidad era orgullo? ¿En qué ocasiones te has negado a inclinarte? Empieza por ahí. La guerra no está solo ahí fuera. Está en el alma. Y cada día, cada uno de nosotros elige qué tipo de corazón llevaremos al mundo. ¿Un corazón de piedra? ¿O un corazón de carne? ¿Una vida organizada en torno a uno mismo? ¿O una vida entregada a la verdad? ¿Una mano que toma? ¿O una mano que protege? Esta es la verdadera batalla. Esta es la prueba de los Hwarang. Esta es la pregunta que se esconde tras la etiqueta, tras la psicología, tras el comportamiento: ¿Seguirás siendo humano en un mundo que premia la pérdida de la humanidad? Ojalá tengamos el valor de responder correctamente. Ojalá tengamos la humildad de arrodillarnos antes de atacar. Ojalá tengamos la lucidez para discernir la falsa fuerza. Ojalá tengamos la disciplina para proteger lo sagrado. Y ojalá Dios, en su misericordia, elimine de nosotros toda semilla de frialdad, orgullo, manipulación y adoración de uno mismo antes de que se endurezcan y se conviertan en algo oscuro. Porque es mejor llorar ante Dios ahora que gobernar un reino vacío dentro de uno mismo. Y es mejor perder el trono del ego que perder el alma.

«El camino del guerrero exige algo más difícil: Ser perspicaz, sin volverse cínico, fuerte, sin volverse cruel, cauteloso, sin volverse cerrado, sincero, sin volverse moralista, misericordioso, sin volverse vulnerable a la explotación. Y Esto... no es fácil».


Tres historias de Jiu-Jitsu Brasileño de todo el mundo Primera historia corta: «Rigan Machado: Gran Maestro de BJJ con cinturón rojo» Tengo que remontarme muy atrás en la historia de los «hermanos Vacirca». Se podría pensar que sería fácil, pero no lo es. Teníamos tantas ganas de entrenar y aprender que nos dedicamos por completo al «Arte Suave», a menudo a riesgo de olvidarnos o descuidarnos a nosotros mismos. Pero todo sucedió por una razón, y hoy podemos recordarlo con orgullo. En los próximos meses, tengo previsto compartir cuatro relatos breves o noticias diferentes sobre el jiujitsu brasileño en cada una de mis columnas mensuales sobre este deporte. En mi opinión, también deberíamos contar más a las generaciones más jóvenes sobre los primeros tiempos, para que sepan dónde están nuestras raíces. Además de los Gracie, también hubo otras figuras importantes ajenas a la familia Gracie a quienes debemos el hecho de que el jiu-jitsu brasileño esté tan extendido por todo el mundo. Me gustaría empezar por los hermanos Machado, primos de los Gracie. Como equipo joven y dinámico, ejercieron una influencia significativa en el deporte del jiu-jitsu brasileño. Cuando descubrí por primera vez a los «hermanos Machado», vivía en Hermosa Beach, California. Descubrí este lugar gracias a otra «coincidencia» en mi trayectoria en las artes marciales. Durante una de mis muchas estancias de entrenamiento en la Academia Inosanto, en 1992, oí hablar de un joven llamado Carlos Machado. Una tarde, como no tenía nada que hacer, caminé por la playa hasta el muelle de Redondo Beach y luego giré a la izquierda para subir la colina. Al llegar a la cima, vi una hilera de pequeñas tiendas y un puesto de donuts frecuentado por numerosos agentes de policía y taxistas. De repente, me entró hambre, y había descubierto que una rosquilla era justo lo que me apetecía cuando quería un tentempié ligero por la tarde. Si eso era saludable o no es otra cuestión, porque mi gasto calórico era muy elevado durante aquellos días, semanas y meses, ya que recibía mi dosis de muay thai de Ajarn Chai Sirisute, por las mañanas y por las tardes. Todavía recuerdo muy claramente cómo, por aquel entonces, estaba de pie en la colina, después de haber pedido mis donuts y un café solo largo, y de haber encontrado un sitio en una de las pocas mesas disponibles justo a la puerta de . Al poco rato, una joven con uniforme negro se sentó a mi lado. Me pareció súper sexy —por favor, disculpad este desahogo—… Me sonrió y me preguntó: «Hola, ¿eres de por aquí?». Le respondí: «¡Vivo en Hermosa Beach, cerca del restaurante Good Stuff!». Respondí con la mayor precisión posible para asegurarme de no acabar esposado al instante —aunque, la verdad, con ella no me habría importado en absoluto—.


A continuación, añadió: «Voy allí por las mañanas a desayunar con mis compañeros de trabajo». Lo interpreté como una invitación para ir allí a la mañana siguiente. «¿Qué haces aquí y de dónde eres?», me preguntó. «Soy de Suiza y estoy aquí para entrenar en la Academia Inosanto». Entonces ella dijo: «Ah, ya veo. Entonces, ¿también debes de conocer a los Machado?». «No, todavía no, ¡pero he oído hablar de ellos!», respondí. «Bueno, la Academia de Jiu-Jitsu Machado está justo a la vuelta de la esquina. Deberías ir a echarle un vistazo», continuó. Al poco rato se levantó y dijo: «Seguro que nos volvemos a encontrar por aquí». Se me aceleró el corazón y lo único en lo que podía pensar era: «Dios, ¡por favor, haz que esto se haga realidad!». Pero allí estaba yo, todavía sentado, pensando que realmente debería pasarme un rato por la Academia de JiuJitsu Machado. Efectivamente, la escuela estaba justo al principio de esa pequeña hilera de tiendas y solo ocupaba unos pocos metros cuadrados. Lo que me llamó la aten-

ción fueron las esteras de tatami azules, en lugar de las tradicionales verdes. Cuando entré, ya era tarde, pero había dos personas en el tatami, entre ellas el profesor Carlos Machado. Una vez terminada la clase privada, tuve la oportunidad de preguntarle si podía hacer una clase de prueba al día siguiente. También le comenté enseguida que entreno con Guro Dan Inosanto y Ajarn Chai Sirisute. El profesor Carlos me respondió: «¡Claro, amigo! Aunque no voy a estar aquí mucho más tiempo, pero puedes entrenar con mis hermanos». Sin embargo, mi intuición me decía que debía preguntarle directamente al profesor Carlos por las clases particulares, y así lo hice. Me dijo: «Aún podría darte clase por la mañana, siempre y cuando siga aquí. Después de eso, me voy a Texas». Quería aprovechar esta oportunidad y decidí reservar unas cuantas clases particulares de inmediato. A la mañana siguiente, volví a la Academia de Redondo Beach. La academia ya estaba llena de gente por la maña-


na, y los chicos del tatami tenían todos muy buena forma física. John Machado, el hermano menor, me saludó educadamente en la puerta y me invitó a entrenar con el grupo, lo cual acepté con gratitud. Así que, con el maestro Rigan, el hermano mayor, y John como entrenadores, nos lanzamos de lleno a nuestra primera sesión de jiu-jitsu brasileño. Una vez terminada la clase en grupo, el profesor Carlos se acercó a mí y me dijo: «¡Ahora también tengo tiempo para tu clase particular!». Durante esa primera sesión de entrenamiento, le pregunté si alguien podría hacernos una foto mientras entrenábamos. Para el profesor Carlos no supuso ningún problema, y así es como surgió la única foto que tengo de mí mismo entrenando con el profesor Carlos. Poder entrenar a solas con el profesor Carlos fue uno de los momentos más destacados para mí en aquella época por varias razones. Su enfoque a la hora de trabajar las secuencias de técnicas era completamente diferente al de Gracie. En mi humilde opinión, ponía gran énfasis en las «conexiones»; en otras palabras, en cómo puedo pasar de A a B, pero también en reconocer B2 y B3. Más tarde supe que los hermanos Machado habían sido los mejores luchadores de jiu-jitsu brasileño en la famosa escuela Gracie Barra y que habían entrenado con el maestro Carlos Gracie Jr. Entre otras cosas, Carlos Machado también había conocido a Chuck Norris y, en 1995, recibió una invitación para fundar su primera Academia Machado de Jiu-Jitsu en Texas. Aquellos primeros días con los hermanos Machado marcaron el inicio de toda una serie de viajes de entrenamiento que realicé en los años siguientes con mi hermano Demetrio o mi amigo Marco. Después de que mi hermano Demetrio y yo compitiéramos en el Campeonato del Mundo de Río de Janeiro, volvimos a visitar al maestro Rigan y al profesor John en Redondo Beach. Nada importante había cambiado desde mi última visita con mi amigo Marco un año antes, salvo que los Machado habían dado la bienvenida a varios expertos destacados en artes marciales —como los Dog Brothers (de las artes marciales filipinas)—, así como a numerosos luchadores y judocas de primer nivel, a su comunidad de jiu-jitsu brasileño. Las semillas que habían sembrado estaban dando fruto de forma lenta pero segura, y la competencia con la Academia Gracie de Torrance parecía ir en aumento. Nuestra relación de maestro y alumno con Rigan y John se profundizó durante esos años. Rigan ya se había labrado un nombre en


Río de Janeiro, ya que sus conocimientos técnicos y su destreza se comparaban con los del maestro Rickson. El profesor John fue una fuente clave de apoyo que me ayudó a unir muchos pequeños detalles para formar una imagen clara. Ambos permanecieron en Los Ángeles durante todo el tiempo que practiqué jiu-jitsu brasileño, aunque el lugar de entrenamiento cambió varias veces. Más tarde, John se mudó a Allen, Texas, y el maestro Rigan se consolidó con el paso de los años como una auténtica figura VIP y un entrenador estrella de jiujitsu brasileño en Hollywood. Entre sus alumnos se encuentran algunas de las siguientes celebridades: Ashton Kutcher, Keanu Reeves, Vin Diesel, Wiz Khalifa y muchos más. Entre los hermanos Machado, Rigan es también el de mayor rango: hace solo unos días, su tío, el fundador de la UFC e hijo de Hélio Gracie, el gran maestro Rorion Gracie, le otorgó el cinturón rojo (9.º grado). El maestro Rigan ha tenido un enorme impacto en el panorama estadounidense del jiu-jitsu brasileño y ha llevado este arte marcial a un punto en el que es justo decir que en todo el mundo se ven numerosas películas y series de televisión que muestran el trabajo de los hermanos Machado. Es un honor para mí felicitar a este gran profesor y auténtico maestro por su merecido cinturón rojo de 9.º grado. A día de hoy, es un gran maestro del jiu-jitsu brasileño, un título que se ha ganado gracias a un esfuerzo largo y arduo. Debemos estar agradecidos a personas como él por asumir este reto, y esperamos poder seguir aprendiendo de él durante muchos años más.

Segunda historia breve: «Roger Gracie y Su Majestad el Rey» A finales de junio, por fin llegó el momento: los miembros de los equipos de jiu-jitsu brasileño de la Royal Navy y los Royal Marines tuvieron el privilegio de dar la bienvenida a Su Majestad el Rey durante un seminario benéfico de REORG celebrado en la Roger Gracie Academy de Londres. El Rey había acudido para conocer de primera mano el jiu-jitsu brasileño y para conocer la labor de la organización REORG —fundada en 2020— a través de su fundador, Sam Sheriff. A través del jiu-jitsu brasileño, REORG ofrece diversos entornos seguros y de apoyo a veteranos, militares en servicio activo y personal de primeros auxilios, contribuyendo así a mejorar su bienestar físico y mental. Se trata de un logro increíble de Sam Sheriff. Desde que introdujo el jiu-jitsu brasileño en los Infantes de Marina hace más de una década hasta que presentó su impacto ante el propio rey, todo ello es prueba de la diferencia que este deporte y REORG pueden marcar. La organización benéfica fue fundada en el Reino Unido por Sam Sheriff. Es un antiguo instructor de entrenamiento físico de los Comandos de los Royal Marines y fue el primer miembro en servicio activo de los Royal Marines en obtener el cinturón negro en jiu-jitsu brasileño. Muchos soldados y personal de primera línea luchan contra lesiones físicas graves, depresión, aislamiento y trastornos de estrés postraumático. Cuando dejan el servicio, a menudo pierden la estrecha camaradería y el entorno estructurado en los


que habían confiado. REORG utiliza el jiu-jitsu para ofrecer a estas personas un espacio seguro y libre de egos, donde puedan reconstruir su vida cotidiana, encontrar una nueva «comunidad» y sanar tanto física como mentalmente. REORG colabora con cientos de academias certificadas de jiu-jitsu brasileño en todo el mundo. Estas escuelas asociadas se someten a un proceso de selección para garantizar que ofrecen un entorno acogedor, de alta calidad y de apoyo. A través de programas como «REORG 60» (un curso intensivo de 60 días) y «REORG 365» (un programa de formación continua de un año), la organización benéfica cubre las cuotas de entrenamiento y el coste del material deportivo de los participantes que cumplen los requisitos, lo que les permite aprender jiujitsu sin ningún coste para ellos. La organización celebra sus propios torneos, como el «REORG Open», que cuenta con categorías para todos los colores de cinturón, así como una categoría de «Para-Jiu-Jitsu» para deportistas con discapacidad física. REORG también ha logrado atraer a destacados «embajadores» como Roger Gracie y Braulio Estima (Gracie Barra). En mi opinión, Roger ha sido el mejor deportista de kimono en el panorama del BJJ durante años. En 2005, y de nuevo dos años más tarde, pudimos traer a Roger aquí, a Zúrich, para impartir un seminario. Con su humildad y sin ningún tipo de ego, nos mostró cómo el jiu-jitsu puede ayudarte a alcanzar grandes metas en la vida. Por eso no me sorprende que Roger pueda aportar una contribución importante a REORG, y no solo a través de los medios de comunicación. Sam Sheriff describe su misión de la siguiente manera: «Fundé REORG porque me di cuenta de lo mucho que el jiu-jitsu me había ayudado personalmente y de que, sin siquiera darme cuenta, también estaba ayudando a otros con ello, tanto en el tatami como en la vida cotidiana. Desde nuestra fundación en 2020, hemos ayudado a cientos de personas, y esto también ha tenido un impacto en sus amigos y familiares, que notan un cambio positivo en sus vidas porque sus seres que-


ridos se han convertido en parte de la comunidad REORG. Para mí, REORG significa pertenencia. Es una comunidad, una red de apoyo formada por personas con ideas afines que se ayudan mutuamente a través de su pasión por el jiu-jitsu y el fitness. Mi visión es que, algún día, todas las academias de jiu-jitsu y todos los gimnasios de fitness funcional apoyen a REORG —y nosotros también les apoyaremos a ellos—. De modo que todos los miembros de las Fuerzas Armadas, los servicios de emergencia y todos los veteranos puedan descubrir una nueva pasión a través de nuestra comunidad REORG que les proporcione un propósito, un sentido de pertenencia, identidad y plenitud».

Tercer relato breve: «Allan Góes: un auténtico legado de Carlson Gracie» En el panorama internacional del jiu-jitsu brasileño (BJJ) hay varios equipos que se han labrado un nombre a nivel mundial. Sin embargo, ninguno se parece al Brazilian Top Team (BTT), fundado por el gran maestro Carlson Gracie Sr. junto con sus mejores atletas de BJJ y MMA. Conocí al gran maestro Carlson por primera vez en 1996 en su academia de Copacabana, durante el primer Campeonato Mundial de BJJ. Más tarde, fui a visitarlo cuando acababa de poner en marcha su escuela en West LA, California, y de nuevo cuando se instaló en Chicago con su hijo, Carlson Junior. Allí, entrené en privado durante una semana con Carlson Junior,


que tenía su espacio de entrenamiento en un conocido gimnasio. Guardo muy buenos recuerdos del BTT. Por ejemplo, mi alumno Martin Hardmeier tuvo que enfrentarse al famoso Murillo Bustamante en el Campeonato Mundial. También guardo muy buenos recuerdos de entrenar con Amaury Bitetti, quien comenzó a entrenar con el Gran Maestro Carlson a la edad de cinco años. Por último, conocí a Allan Góes, a quien el Gran Maestro Carlson acogió como a un hijo y convirtió en uno de los mejores luchadores de los Gracie. El maestro Allan es hoy cinturón coral de 7.º grado, y sus numerosas peleas de artes marciales mixtas no tienen parangón. Como protegido del gran maestro Carlson, Góes se proclamó ocho veces campeón de jiu-jitsu brasileño y es uno de los primeros pioneros en llevar el jiu-jitsu brasileño a las MMA. A mediados de la década de 1990, comenzó su carrera profesional en las MMA y se ganó el reconocimiento internacional gracias a sus participaciones en organizaciones como el PRIDE Fighting Championships, el Ultimate Fighting Championship (UFC) y la International Fight League (IFL). Es conocido por su extraordinario jiu-jitsu técnico y por su agresivo juego de guardia. Góes se enfrentó a varios rivales de gran renombre, entre ellos Frank Shamrock, Dan Henderson, Daniel Gracie y Kazushi Sakuraba. Tras su paso por la UFC, Góes regresó a Japón para competir en el PRIDE Fighting Championships. Allí debutó contra el famoso «Gracie Hunter», Kazushi Sakuraba. Góes hizo un excelente uso táctico de su posición defensiva de guardia, conectando patadas ascendentes y amenazando repetidamente con intentos de sumisión. Rechazó los ataques del agresivo Sakuraba, se colocó varias veces a su espalda e intentó un «rear-naked choke», pero no lo consiguió y estuvo a punto de quedar atrapado en una llave de brazo en el segundo asalto. En el último asalto, Góes recuperó la posición dominante y estuvo a punto de aplicar otro estrangulamiento mientras intercambiaba patadas con Sakuraba desde el suelo. Dado que las reglas no permitían las decisiones por puntos, el combate se declaró empate. Para honrar el legado de los Carlson-Gracie, he decidido invitar nada menos que al maestro Allan Góes a nuestra academia de Zúrich este año. Carlson Gracie Sr. y mi mentor, Pedro Hemetério, fueron dos de los luchadores de jiu-jitsu y MMA más importantes de la familia en los primeros tiempos del jiu-jitsu de Hélio Gracie, además de co-creadores del método de enseñanza Gracie. Estamos muy orgullosos de dar la bienvenida a este destacado experto a nuestra academia y de poder beneficiarnos de sus valiosos conocimientos y experiencia. Cualquier persona interesada en participar en este seminario puede ponerse en contacto con nosotros a través de la siguiente página: www.goes-carlsongracie-legacy.ch (o por correo electrónico en contact@graciejiujitsu.eu). ¡Nunca te rindas! -Franco Vacirca www.graciejiujitsu.eu


Forjados en el Combate: La Mutación Radical del Jutsu al Do La historia de las artes marciales orientales no es una fábula blanda de movimientos armónicos; es una crónica de guerra, supervivencia y superación absoluta. Si quieres entender el fondo real del Kárate, el Judo o el Kendo, tienes que romper con la visión superficial de hoy en día. Hay que arrancar de raíz la línea que separa dos eras, dos mentalidades y dos formas de afrontar la existencia: el Jutsu (la ciencia de la destrucción) y el Do (la senda del dominio absoluto).

1. El Concepto de Jutsu: Eficacia Letal Sin Concesiones En su origen, el combate no entendía de misticismos ni de meditación barata. El propósito era único y brutal: aniquilar al enemigo y sobrevivir en el campo de batalla. En esa época de sangre, las disciplinas se devoraban bajo el término Jutsu. La esgrima no era un deporte, era Ken-Jutsu; el tiro con arco era Kyu-Jutsu; el combate a mano vacía era Kárate-Jutsu y la sumisión cuerpo a cuerpo era JuJutsu. Aquí no había espacio para los débiles. El Jutsu exige: Una destreza implacable: Una precisión técnica y quirúrgica diseñada para ser efectiva bajo la máxima presión. Un filtro de hierro: El Jutsu jamás fue para las masas. Representaba un nivel técnico salvaje que solo un puñado de elegidos lograba conquistar tras años de un entrenamiento demoledor, obsesivo y especializado. O alcanzabas la maestría técnica, o caías.

2. La Revolución del Do: La Conquista del Verdadero Yo bajo el Pensamiento Kicktoro Cuando los campos de batalla cambiaron, las artes marciales tuvieron que evolucionar o morir. El nacimiento del Judo moderno marcó el punto de inflexión, transformando el Ju-Jutsu en Ju-Do. A partir de ahí, la esgrima pasó a ser KenDo y el Kárate-Jutsu se refundó como Kárate-Do. El combate ya no miraba hacia fuera; el enemigo ahora estaba dentro. El Do no es un camino cómodo. Es una senda kamikaze de demolición del ego: "No hay puerta en el camino de la vida que niegue la entrada a quien realmente desee atravesarla. Si quieres ir a alguna parte, toma cualquier camino... Si, por casualidad, alcanzas tu meta, el camino desaparecerá y tú te convertirás en el camino."

El Pensamiento Kicktoro: El Espejo del Guerrero Seguir esta senda parece fácil en la teoría, pero la realidad aplasta a la mayoría. La masa camina ciega, sin voluntad, y los pocos que ven la luz abandonan ante el primer signo de fatiga. Es aquí donde entra a romper estructuras el Pensamiento Kicktoro. El Pensamiento Kicktoro erradica la mentira de la dualidad: no hay una vida para el gimnasio y otra para la realidad. Postula con firmeza que la victoria más difícil — y la única que importa— no es doblegar a un rival de carne y hueso, sino machacar tus propios miedos, tu pereza y tu soberbia. Bajo el Pensamiento Kicktoro, cada golpe, cada guardia y cada respiración son un espejo brutal que te obliga a mirar tu verdadera naturaleza sin filtros ni excusas.

3. El Dojo como Zona de Impacto y la Metodología Kicktoro El dojo no es un lugar de recreo; es un templo de forja espiritual a través del rigor. Cuando se busca el Do, la etiqueta y el respeto mutuo dejan de ser meros cumplidos para convertirse en leyes de acero no negociables. Para que esta transformación ocurra de verdad, se aplica a rajatabla la Metodología Kicktoro. Esta metodología rechaza por completo el entrenamiento blando o puramente estético. La Metodología Kicktoro impone un sistema integral donde la potencia física, la precisión técnica implacable y la disciplina mental se desarrollan al mismo tiempo, como un solo puño. Aquí, el protocolo no se finge: se vive de manera dinámica y combativa en cada segundo de la sesión.


Leyes de Acero en el espacio de práctica: Silencio Absoluto: Prohibido el ruido innecesario o la desconcentración. El foco es total. Respeto al Uniforme: El traje de kárate es tu armadura; presentarse con ropa sucia es inadmisible. Ritual de Sumisión al Aprendizaje: Inclinarse en posición de seiza al entrar y salir de la zona de combate. Disciplina de Grupo: El dojo se limpia de forma colectiva tras la batalla. Quien no cuida su espacio, no respeta su arte.

Código de Sangre en el Combate (Kumite) Incluso en pleno intercambio de golpes (kumite), la cortesía es el freno que separa al artista marcial del salvaje. Antes de cruzar puños, la orden es clara: mirarse a los ojos, inclinarse y sentenciar el Onegai shimasu ("apóyame en este entrenamiento"). Al terminar, con el cuerpo al límite, se sella el respeto con un rotundo Arigato gozai mashita ("gracias por la lección").

4. Destruir la Hipocresía: Tu Vida es tu Dojo

Aprender a golpear y mantener las formas bajo la mirada del instructor es la parte fácil. El verdadero combate, el que define si eres un guerrero o un farsante, ocurre cuando sales a la calle. El error de los mediocres es creer que el respeto se queda en el tatami, volviendo a ser ciudadanos vulgares, maleducados y débiles al cruzar la puerta. El Kárate-Do exige consistencia absoluta. Tienes que ser la misma persona dentro y fuera del dojo. Tienes que unificar tu ser en un único y verdadero yo.

Los Mandamientos del Guerrero Al cierre de cada sesión, la tradición obliga a clavar en la mente los principios morales que deben regir tus actos diarios: Mantén la educación por encima de todo: La cortesía es la primera línea de defensa del hombre fuerte. Forja un espíritu de paz: La violencia es el recurso del incompetente; el verdadero guerrero busca la armonía. Domina la paciencia: Soporta la presión, resiste el dolor y mantén la línea. Machaca tus límites para ser mejor: El conformismo es la muerte del espíritu. Evoluciona a diario.

Conclusión. Como Conclusión Kicktoro, queda establecido que el paso del Jutsu al Do es la transición definitiva de un ejecutor técnico a un filósofo de la acción real. No entrenamos para destruir cuerpos, entrenamos para dominar mentes y someter imperfecciones. La Conclusión Kicktoro es un golpe de realidad: El dojo es solo el laboratorio de pruebas; el examen verdadero te espera fuera, en el fango del día a día. Cuando consigues fundir la potencia de tu técnica con un código moral inquebrantable, dejas de ser alguien que simplemente sabe pelear. Te conviertes en una fuerza de la naturaleza: un individuo íntegro, disciplinado y blindado mentalmente, capaz de dominar su entorno y liderar con el ejemplo.

“Cuando consigues fundir la potencia de tu técnica con un código moral inquebrantable, dejas de ser alguien que simplemente sabe pelear. Te conviertes en una fuerza de la naturaleza: un individuo íntegro, disciplinado y blindado mentalmente, capaz de dominar su entorno y liderar con el ejemplo.”


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