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Revista Artes Marciales Cinturón Negro 527 Junio 2026

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“Ningún hombre es una isla. Existir solo para uno mismo no tiene sentido. Logramos la mayor satisfacción cuando nos relacionamos con algún propósito mayor en la vida, algo más grande que uno mismo”

Del mi pasar por Budo. Retazos de una intrahistoria.

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda, que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino, sino estelas en la mar.”

Antonio Machado

Ha pasado medio siglo desde que siendo adolescente comencé a trabajar en la Librería Argentina de mi familia en Madrid. Los libros, el conocimiento, la comunicación, han estado pues (¡No podía ser de otra manera con semejante stellium en Géminis!) en el centro de mi vida… ¡Incluso antes de nacer! pues mi padre inició la saga con acciones extraordinarias. En un solo día, D. Basilio Antonio Tucci, anunció a toda página (¡Y que páginas!... ¡Eran como sábanas!) en el periódico “La Nación” de Argentina, la publicación, y en un solo día de ¡150 nuevos libros! La colección Boreal, de la editorial GLEM y algunas otras joyas, como la “Historia de los heterodoxos españoles”, de Marcelino Menéndez Pelayo. ¡Menudo arranque! Fallecido mi papá tempranamente, dejó en marcha la Librería, además de la distribuidora de libros Vitae española, y al frente de ella, a mi mamá, Luz Romero, que 25 años menor que él, la supo dirigir con sabiduría y esmero, convirtiéndola, además de en una embajada cultural de Argentina en España, en la primera librería especializada en esoterismo, de aquella España franquista.

“Ese desapego resultante, lo traducen algunos como altanería, arrogancia o soberbia, pero la verdad es que detrás de todo ello, sólo hay un niño serio, un buen muchacho responsable, al que le ponen delante algo que tiene que hacer, y lo hace… lo mejor que puede. ¡La vida es algo extraordinario, solo hay que intentar no ser un capullo integral!”

El importador numero 33 (VITAE) pasaba por las aduanas los libros prohibidos, mezclando partidas o jugando con la ignorancia de los censores. (“Una pesadilla con aire acondicionado” de Henry Miller, entró mas de una vez ¡Como libro técnico!…). Así llegaban a la clandestina venta libros prohibidos, ediciones argentinas de Miguel Hernández, Machado, Alberti etc… y esos libros “herejes” sobre esoterismo y espiritualidad de KIER, Losada, etc...

Por ella desfilaron todos los que en ese mundo son y han sido en este país en materia de espiritualidad, desde Don Eduardo Alfonso (cuarenta lecciones de medicina natural), Ramiro Calle, o Salvador Freixedo y hasta Fernando Sánchez Dragó, Enrique de Vicente, Juan García Atienza y luego otros mas jóvenes, como Javier Sierra, y un larguísimo etcétera de autores, santos y visionarios de aquel tiempo genial, libertario y creativo.

Hubo también muchos brillantes escritores, hay que recordar que era la época del boom latinoamericano. De entre los muchos ilustres prosodas que por allí desfilaron, tengo que destacar a Vicente Aleixandre, Buero Vallejo, y por supuesto al gran Jorge Luis Borges, que entre muchos otros, nos honraron con su presencia y amistad; Luis Rosales o Benedetti se pasaban a tomar café cada semana… Todos adoraban a esa luz que era “Doña Luz” y que brillaba con elegancia y fuerza propia en su feudo.

También la Reina Doña Sofía era habitual clienta, y se dejaba aconsejar; porque Luz tenia criterio, presencia y sabiduría a raudales. Ilustres figuras históricas pasaron por esa peculiar librería, incluso “el brujo”, José López Rega, aún recuerdo su profunda y azul mirada, o el “negro Rojas”, el elegante almirante que realizó el bloqueo naval de Argentina, o María Estela Martínez de Perón; el general nunca entró; esperaba fuera en su coche oficial, pues su primera fechoría al volver al país, fue quemar los libros de nuestra editorial en Buenos Aires; mi padre, que era un señor, salió en cierta ocasión a saludarlo y le invitó a entrar, cosa que el general agradeció pero declinó, “Gracias. Yo sé donde he venido”. Mi abuelo D. Alfredo era un duro caudillo radical, y fue en las instalaciones de nuestra editorial donde se fraguó en secreto su derrocamiento.

“Hay una especial elegancia en esa imagen del cow boy perdiéndose lentamente en el horizonte, camino al sol poniente… como él, me voy, pero me quedo, grabado en la retina de la audiencia, en esa lenta transición, hasta que llegue la definitiva, (¡dios no lo quiera muy pronto!), en el que aparezcan impresas las letras, The End”

Durante la dictadura Argentina llegamos a tener una ONG funcional en la librería, cuando éstas ni siquiera existían. Mi madre alcanzó a acoger hasta 11 trabajadores, incluyendo catedráticos que habían tenido que subirse al avión sin maleta alguna, pues supieron de buena tinta que los iban a “desaparecer” al día siguiente. Lo único que llevaban en su bolsillo al llegar al aeropuerto de Madrid Barajas era un papel con la dirección, la libreria Argentina y el teléfono de doña Luz.

Hubo exposiciones de pintura Argentina, un homenaje a Borges, al que los madrileños del Barrio aplaudieron desde las ventanas y el Martin Fierro, mano a mano con la constitucion del 78, recibió la misma pedrada que nos tiraron cuando expusimos su primera edición en el escaparate con las banderas de los dos países.

Años después contrajo mi madre nupcias con el actor argentino conocido como Alberto Dalbes, (Francisco Eduardo Eyras) que fundó la editorial Eyras. Alberto era el representante en España de Paramahansa Yogananda y en nuestra casa se realizaban cada domingo las meditaciones. Alberto era un hombre extraordinario y me abrió los ojos en mis 15 años al mundo del Yoga, de la salud natural y la macrobiótica.

El interés por la medicina tradicional japonesa se convirtió en un punto clave en mi vida y en esta búsqueda conocí en el año 1980 al que seria mi primer profesor de Karate, mi querido Miguel Ángel Establés Elduque, mano derecha de Yamashita Sensei y en consecuencia factótum de la primera Goyu Kai de España. Miguel venía entonces de estudiar en la East West foundation con Mihio Kushi en Boston.

Abajo: Mi primer carnet de Judo el año 1970!

Arriba: Mi padre conmigo en Rio de Janeiro donde vivíamos la mitad del año.

Algunas fotos en la Librería Argentina. Con el gran Jorge Luis Borges, ¡El único retrato que tengo en mi casa es a su lado!

¡Luis Rosales el poeta, con Dionisio Ridruejo! Mi madre con Borges y arriba el dramaturgo español D. Antonio Buero Vallejo junto a Eduardo Zúñiga...

Esta combinación (karate y medicina natural), condujo mi vida en dos direcciones bien precisas mientras estudiaba antropología Americana en la universidad Complutense de Madrid. Ese interés devino en escribir y publicar mi primer libro “Cocina Natural, para una vida mas plena” Editorial Everest (1980), que se convirtió en un éxito con mas de 12 ediciones y 60.000 ejemplares vendidos; a la par se producía mi redescubrimiento de las Artes Marciales con el Karate (había empezado Judo con tan solo 8 años en el legendario gimnasio Fujiyama).

Después de mis estudios de Karate Goju con Miguel Ángel Establés de la escuela de Yamashita (¡él me examinó de cinturón amarillo!), conocí, haciendo una entrevista para la revista SENDERO, a José Luis Paniagua Tevar. Llegué hasta él a través de uno de mis mas importantes maestros, José María Sánchez Barrio, quien a la sazón conocí a través de Miguel Ángel Establés.

José María era todo un personaje, vivía en Las lastras, en Ávila; en aquel entonces y había estado vinculado al movimiento primigenio de la macrobiótica y la medicina natural. Su extraordinario conocimiento en estas y otras áreas y las experiencias vividas con él cambiaron mi vida.

En aquel entonces editaba la revista SENDERO y yo colaboré en ella en varios números. Mi relación con José María se extendió con lapsos de distanciamiento durante muchos años, en los que llegó a incluso mudarse al lado de mi casa en Alpedrete, donde a la sazón terminó vecino también de Miguel Establés. Es sin duda la persona, que forjada a si mismo, poseía la mente mas brillante que he conocido. Él inventó y desarrolló la termorregulación, un sistema de salud a través del uso del frio y el calor y escribió varios libros, algunos los publique yo, incluida una colaboración entre ambos, nuestra versión de El Arte de la Guerra de Sun Tsu.

Tras el fallecimiento de mi padrastro Alberto durante mi servicio militar en Ceuta, me tuve que ocupar de la editorial; una vez licenciado, la conduje naturalmente dentro de los asuntos que conocía mejor y que me apasionaban, las Artes Marciales. Conseguí en Frankfurt acceder a los derechos de Kodansha, editorial nacional de Japón, y traduje y publiqué al castellano por primera vez a los fundadores del Judo, Karate y Aikido, así como después, otros grandes autores de la materia, como Bruce Lee.

Arriba: El premio nobel uruguayo Mario Benedetti iba a tomar café cada día con mi madre, la librería fue un lugar de referencia en el boom latinoamericano. Debajo el día que rompieron nuestro escaparate. En la pagina de enfrente mi padrastro y mi madre en la puerta de la Librería. Debajo: Doña Luz reinando en su trono; mujer valiente, inteligente, ¡Extraordinaria!

Convertirme en el editor de referencia en el sector en lengua española, atrajo la atención del director de una nueva revista Marcial llamada “SENSEI”, José María Fraguas. La revista editada entonces por el famoso editor de Muscle & Fitness Rafael Santonja, tuvo que cerrar en el numero 8 y Fraguas me buscó entonces para ofrecerme que iniciáramos un proyecto juntos; así nació “CINTURON NEGRO” y Budo International. En su primera etapa Fraguas traía de EEUU fotolitos con grandes fotos de revistas como Inside Kung Fu y con aquello traducido y algunos pocos artículos mas, compusimos los primeros números. Los principios fueron muy duros y yo, que no quería involucrarme en el asunto, acabé haciéndolo por necesidad ante las cifras desastrosas que obtuvimos. En aquella época me interesaba mas que otra cosa la pintura y la editorial y sus libros me daban suficiente para vivir. Conseguí reconducir la cuestión económica de la revista con mucha dedicación. Entre otras cosas y buscando como ahorrar en la producción, me compré mi primer Macintosh. Pocos años después Fraguas decidió dejar la empresa. Aquello, que parecía nos podría abocar a un desastre, pues él era el encargado de organizar sus contenidos, se convirtió sin embargo en una extraordinaria ocasión de crecimiento. Busqué denodadamente un director para sustituir su labor como director en la revista, pero ningún perfil encajaba. Las personas interesadas en ese papel o suficientemente entendidas en la materia, lo eran de forma parcial o interesada. Un karateka hablaría de Karate, un judoka de Judo, etcétera. En una revista de Artes marciales la neutralidad era tan indispensable como difícil…

Arriba: En casa de Miguel Ángel Estables donde en dos ocasiones le hice una cena japonesa al gran Yosuke Yamashita. Debajo alumnos del TEAM con José Luis Paniagua. Abajo con él mismo el dia que me entregó el Cinturón Negro ¡El primero que entregó! y juntos en su tierra Valdepeñas. Arriba con Miguel Estables en la zona de Santa Ana en Madrid donde Yamashita tenia su Dojo y donde aprendí cocina japonesa con mi profesor Seishiro Funamitsu jefe de cocina del mítico restaurante Donzoko.

Por otra parte la revista, a pesar de ser poco rentable, empezaba a ganar renombre, así pues no fueron pocos los que anhelaron ese papel. Nadie resultó optimo para ese puesto y dada la urgencia de la decisión, finalmente decidí dar un paso al frente y encargarme de todo en primera persona. Si conducir la parte empresarial ya era algo que hacía, el enredarme en los contenidos fue otra cosa.

Cuando comenzamos con la revista me pareció una buena idea que apoyaría la venta de nuestros libros, pero puse como condición a Frauas y Estanislao que yo no tuviera que ocuparme de ella. No tenía ningún interés es destacar en el sector; incluso escribí en los primeros números una columna en ella cuyo nombre expresaba mi posición en el asunto bajo el titulo genérico de “Desde las sombras” y con el pseudónimo de “Enrique Romero”, mis segundos nombre y apellido. No quería figurar…

Distintas fotos de mi estancia en el ejercito español en CEUTA, en caballería mecanizada MONTESA 3 en el norte de África, primero como cabo de batidores y después como cabo primero de la plana mayor de mando. Mi coronel Carlos de Meer de Ribera protagonizó en aquellos años noticias de primera plana en España, en tiempos convulsos. Enseñé Karate, rehíce la maqueta del regimiento, deje un belén de barro que ganó el concurso de belenes, un mes de maniobras en el desierto, guardias como soldado y luego como suboficial… en mecanizados me tire de los TOA muchas veces durante los primeros meses; marchas nocturnas, servicios “especiales” y sobre todo hice algunos grandes amigos como Josep Solé. El ejercito me ofreció quedarme y enviarme a la academia para hacer carrera… agradecí y seguí mi camino…

Cada vez que el destino ha cruzado mi camino, este fenómeno se ha vuelto a reproducir. Siempre he aceptado el peso de las responsabilidades, muchas veces empujándome hacia altas posiciones no buscadas, (Saturno en Capricornio en el ascendente).

No fueron pocos los amigos con los que conté en esa transición, Raúl Gutiérrez fue uno de ellos, ¡Se pasó días ordenando fotos por estilos de nuestro archivo! ¡Gracias amigo!

Mis nueve años con Paniagua, un heterodoxo de las Artes Marciales, (autor de un clásico que siempre recomiendo, “Artes Marciales. El equilibrio Cuerpo Mente”) me formaron de un modo muy diferente a la media de practicantes de aquel tiempo. Con Paniagua practicábamos, Karate, Taekwondo, Tai Chi, footing, meditación y Yoga. El TEAM (Taller experimental de Artes Marciales) fue un lugar y una experiencia únicas con personajes heterodoxos y mi paso por ello me propor-

cionó un criterio y una distancia extraordinarias para juzgar el contexto Marcial desde una posición integradora, muy poco frecuente en aquellos tiempos. Fue dicho criterio el que me permitió elaborar unos contenidos de la revista propios y distintivos a todo lo que se publicaba entonces. Fraguas abrió la puerta, marcó un camino inédito para mi, y yo lo transformé a mi manera porque no me quedaba otro remedio.

A raíz de esos cambios, la revista comenzó a llamar la atención de otras compañías del sector en Francia, Alemania e Italia, estableciendo sociedades para la edición mensualmente en varios idiomas de la revista.

Pero las ediciones internacionales no surgieron así, la primera de todas ellas tuvo otro origen, vinculado a mi relación con Lisboa, donde vivían mis abuelos. Estando casualmente unos días en la casa de mi madre en Madrid, sonó el teléfono. Un doctor quería hablar con mi madre: Mi abuela, que estaba al cuidado de mi abuelo muy dependiente con diálisis, tenia cáncer. Llamé a mi madre, que entonces vivía ajena y feliz en Buenos Aires; tuvo que volver apresuradamente a cuidar de ellos.

En mis continuas visitas a Lisboa constaté, que a pesar de su fortaleza, la presión de las circunstancias la estaban pudiendo y compré para ella un Macintosh, con intención de darle un propósito ajeno que pudiera sujetar su día a día, y para hacerlo, se me ocurrió que tradujera la revista al portugués.

Así nació la primera edición en lengua extranjera de Cinturón Negro y aquel nombre que escogí para constituir la empresa “Budo International Publishing Company” de pronto adquirió sentido y valor reales. Luego vinieron las demás, Francia primero, con Thierry Plee, hijo de la leyenda del Karate Henry Plee, luego Alemania Stefan Billen estuvo muy involucrado), Italia con Jutte Sport, etc etc…

Esta fue la primera vez que algo así acontecía ¡Una revista de Artes Marciales se hacia internacional!. Hablamos de un tiempo en el que no existía internet y como vehículo de masas, nunca nadie había cruzado los limites de las fronteras en el sector Marcial. En Francia Karate Bushido, que reinaba en solitario, encontró un digno competidor en Budo International. En Italia, a “Samurai” le pasó lo mismo, y el Alemania Suiza y Austria, las revistas de Norbert Schiffer, enfrentaron una nueva alternativa, Kampfkunst International.

Durante ese tiempo fuimos la primera revista en publicar una portada sobre la familia Gracie fuera de Brasil y años después, los primeros en informar del UFC en Europa (por lo cual fuimos muy criticados…).

Arriba: Con José María Sánchez Barrio en Ávila ¡Un genio en toda regla! Reflexionando sobre la naturaleza del agua en las pozas de Burgohondo sin duda uno de los sitios de mi predilección. Abajo en mi cumpleaños en Alpedrete; en esos años José María, Estables y yo vivimos el uno al lado del otro.

A la izquierda: El día que conocí a mi profesor recién llegado de Brasil, 25 Mayo 2006 ¡El día de mi cumpleaños!

Arriba: Años después recibiendo mi graduación como Shidoshi de manos de Shidoshi Jordan Augusto.

Las Artes Marciales europeas, ignoradas hasta entonces, reaparecieron en el sector gracias a nosotros y muchas tradiciones antiguas o étnicas adquirieron fuste a partir de la publicación en nuestras páginas: “Jogo do pau” portugués, palo, Tolete, y garrote canarios, Silat, Kali, Capoeira, Artes marciales de los indios americanos, y un larguísimo etcétera. Muchas artes internas, antes despreciadas, fueron dadas a conocer. El Kyusho Jitsu salió de la “clandestinidad” en Europa y Sudamérica convirtiendose en todo un controvertido fenómeno gracias a nuestros artículos.

La aplicación policial y militar de las Artes marciales, encontró por primera vez un relevante espacio en una revista de Artes Marciales. El Krav Maga, Kapap, SOG, y tantas otras formulas crecieron al ritmo de nuestras ediciones de manera exponencial. Todo un sector injustamente apartado fue reintegrado en su justo lugar como artes guerreras.

No fueron pocos los nombres que encontraron en nuestra revista el eco que los hizo famosos. El Wing Tsun, minoritario fuera de Alemania, dió un salto cualitativo con Victor Gutierrez, y Emin Boztepe en nuestras portadas. El mismísimo Kaiser del Wing Tsun, GM Keith Kernspecht, realizó un acuerdo de cooperación con BUDO, incluyendo un pliego mensual de 16 paginas en nuestras revistas, “WT International” que duró varios años, llevando al WingTsun (Wing Chun) a convertirlo en el fenomeno de masas que es hoy en dia.

A la izquierda: Arriba el grupo de inversores de Budo América.

Debajo: Maurice Elmalem, Cynthia Rothrock y otros participantes en un gran evento en Madrid con 20.000 espectadores.

Abajo: El día que conocí al Coronel Sanchis mientras construíamos nuestras oficinas; su presencia fue fundamental para dar camino a la idea de hacer la edición Norteamericana.

Las oficinas de Budo en Valdemorillo. 4 pisos maravillosos dedicados a nuestro empeño con un ejemplo de creatividad y diseño extraordinarios (Tomás de Santiago arquitecto) en los que se percibía el encuentro entre oriente y occidente que subyacía detrás de nuestro proyecto de comunicaciones. El estudio insonorizado bajo tierra era un bunker enorme donde grabamos cientos de videos e hicimos muchísimas fotos. Hatsumi cuando nos visitó puso en su boca las palabras que muchos otros dijeron o callaron. “¡Nunca en mi vida una revista de Artes Marciales en todo el mundo, me ha mostrado una profesionalidad semejante!

Todo ello se recreció con un valiosísimo material audiovisual que comenzamos a grabar en video y que años despues se convertiría en un archivo excepcional de casi 1.000 producciones de video. Editamos a la vez mas de 200 títulos en libros en varios idiomas y la revista llegó a editarse hasta en 12 idiomas cada mes, si bien algunos de ellos fueron experiencias mas o menos fugaces: Turco, Croata, etc... y otras mas duraderas como el Chino mandarín, Chino moderno, Ruso, Japonés, etcétera, supusieron un salto cuantico en lo referente a las comunicaciones en el sector Marcial.

Realizamos dos programas documentales para Universal Pictures que tuvieron gran éxito. La enorme producción de materiales y trabajo llegó a convocar a un considerable grupo de personas trabajando en nuestras oficinas, traductores, maquetadores, fotógrafos, editores… Primero de alquiler, ocupamos sedes cada vez mayores y llegó un momento en que encontré un terreno extraordinario en lo alto de una colina y con el skyline de Madrid a los pies en Valdemorillo. Para entonces yo ya vivía en la sierra de Madrid alejado del mundanal ruido y decidí construir allí unas oficinas hechas a propósito para cumplimentar nuestras necesidades, con un estudio completamente insonorizado y cuatro pisos rematados con una hermosa pagoda de inspiración japonesa. Mi oficina personal se remataba con un jardín Zen lleno de bambues jacarandas piedras y hermosas flores.

Habíamos desplegado y diversificado nuestro negocio y no fue pequeña parte de ello la decisión de abrir una tienda en un local propiedad de mi familia en el centro de Madrid. Para ello establecí relaciones con FUJI y la familia Servent, unas relaciones que duraron muchos años. Por aquel entonces Budo International era un negocio completo en Artes Marciales, vendía kimonos, armas, editaba videos, libros y una revista. En la tienda mi socio, Estanislao Cortés, se encargó de ese apartado vendíamos todo ello.

La exitosa clave de este sistema nos llevó a franquiciarlo en otros países. ¿Por qué no? Europa estaba bajo nuestro control y el de nuestros asociados, JUTTE sport en Italia, FUJI en Francia, Billen en Alemania, etcétera. Nuestra edición en Inglés había llegado incluso a Gran Bretaña, (Black Belt UK), la isla siempre fue y es siempre será un verso suelto en Europa y también en este sector; todo parecía indicar que no había razón alguna para que el gran mercado del mundo, los Estados Unidos de América, se nos resistieran. Para semejante y enorme objetivo, uní a un grupo de amigos y Maestros de gran éxito y con interés en expandirse allí; Maestros que ya habían experimentado en primera persona un éxito internacional sin precedentes al asociarse con la revista. Así creamos Budo International USA aportando el know how y un capital inicial importante para acometer ese sueño.

Fue en ese momento, y a través del entonces Coronel Sanchís (hoy general), cuando conocí a Maurice Elmalem; junto a ellos dos, Marco de Cesaris, la profesora Lilla Distefanno, Sifu Paolo Cangelosi, Sifu Victor Gutiérrez y Joaquín Almería, nos aventuramos a iniciar la impresión y distribución en EEUU de Budo International América.

A pesar de que el producto tuvo muy buena acogida entre los expertos, lo cierto es que llegamos al mercado de revistas en el peor momento posible. Los datos de venta del numero uno llegaron solo parcialmente justo antes de dar la orden de impresión al numero dos, pero eran tan positivos, como absurdos, lo que me llevó a reducir la tirada drásticamente, factor que nos permitió después seguir adelante varios años.

Nadie lo sabía entonces, pues las distribuidoras se lo tenían muy callado, pero los puntos de venta que antaño contro-

En la academia de policía de Nueva York, con la que mantuvimos una relación magnifica especialmente después de los ataques del 11 de Septiembre, en la que me honraron de variadas formas y con cuyos miembros mantengo aun hoy en día una cercana amistad.

laban las distribuidoras, se había cerrado de forma exponencial. Esto, unido al enorme territorio de ese país, daba cifras desastrosas que trataban de ocultar. Fue el tiempo en que las distribuidoras habían perdido todo su poder; no disponían como antiguamente de puntos de venta eficientes, pues habían surgido centros especializados, del tipo de “Barns and Noble”, donde, no solo escogían lo que colocar en sus estanterías ¡Sino que te cobraban de antemano por el simple uso del espacio de exposición!

Las distribuidoras empezaron a quebrar y a volverse superfluas, el mercado había cambiado completamente y a nosotros nos pillaron en medio de esa transformación. Un viaje a EEUU desveló estos aspectos e hicimos una segunda leva de esfuerzos entre todos para intentar dar secuencia al proyecto. Todos los socios respondieron a la llamada. En ese interim trasladamos la sede de Las Vegas a Nueva York y Maurice dio un valiente paso al frente, ocupándose de la venta de videos desde sus oficinas en el Bronx.

En las próximas páginas fotos con algunos de los muchísimos Maestros con los que trabajamos durante cuarenta años, mas de 800 videos, 200 libros, innumerables artículos. No están todos, sería imposible, solo he seleccionado al azar algunas de las fotos, que me perdonen los no presentes, ¡No son por ello menos importantes para mi!

Entre ambos Maurice y yo, mantuvimos en marcha el proyecto durante varios años, con sacrificios y soportando perdidas, hasta que se hizo cristalino que no se podía seguir. En ese tiempo internet entraba en escena como un elefante en cacharrería. Ese nuevo paradigma terminó en EEUU de dar la ultima puntilla al sistema de distribución de revistas en papel, y si bien en Europa aún funcionaban, empezaban a mostrar signos serios de debilidad. Dado que yo venía del futuro (EEUU) tomé las medidas adecuadas en

nuestro negocio en el viejo continente y comencé a ajustar en España; durante dos años, sacamos la revista online un mes, y en kioskos el siguiente. Dado que no solo éramos editores, sino también nuestros principales anunciantes, teníamos cómo comprobar la incidencia de una y otra en las ventas de productos para realizar comparativas. Dos años fueron suficientes para comprobar que el cambio de paradigma no hablaba de un futuro por venir, sino de un presente instalado. Los meses on line llegamos a dupli-

car las ventas de nuestros productos sobre los meses en papel y a pesar del natural apego que uno tenía al noble soporte del papel, decidí que era hora de dar el salto completo a las nuevas tecnologías, mientras contemplaba como nuestros competidores se ahogaban poco a poco en una batalla perdida. La crisis de 2008 aceleró las decisiones.

La evolución de las tecnologías redujeron tanto las necesidades de trabajadores, como las de un espacio dedicado

a la producción de la revista. ¡Un teléfono móvil de 1.000 euros daba mas calidad que nuestras cámaras profesionales de antaño que costaban 10.000! La sede de Budo ya no era necesaria y la crisis económica de las hipotecas subrpime terminó de poner las cosas en su sitio. Mi socio enfermó y ya no podía ocuparse de la tienda, Fuji tomó el relevo. Vendí las oficinas, mi casa y ligero de equipaje, tras conocer a mi actual mujer, me mudé a Valencia.

La fase digital trajo muchas cosas buenas, pues acom-

pañamos el cambio con éxito, llegando a superar el millón de lectores, ¡La revista nunca tuvo, cuando impresa, semejantes cifras!

Nos aplicamos intensamente en este nuevo periodo. Construimos una web site impresionante, traducida a 9 idiomas y nos concentramos en nuestras competencias centrales, la venta de videos y libros. Nuestro canal Youtube alcanzó los 112.000 subscritores e iniciamos incluso nuevos idiomas.

Con internet el consumo de información se aceleró de tal manera que pasamos de hacer una revista mensual ¡A hacer una quinquenal! Mi trabajo personal se multiplicó; internet era un monstruo que debía ser alimentado continuamente. Facebook… redes sociales, ¡Ahí con la iglesia topamos Sancho! La superficialidad de los medios actuales, no casaba con la idea de lo marcial, y nuestro negocio, centrado en la venta de videos y libros, no tenia entre esas gentes, normalmente jovencitos, sus target centrales.

El tiempo va pasando y uno con el paso del mismo, va cambiando. Ciclos se cierran, otros se abren. A mis 66 años culmino toda una fase. Decía mi querido amigo, el Coronel Ramos Alcaraz, que los grandes guerreros no mueren, si no que desaparecen confundiéndose en el horizonte.

En esta fase paso la antorcha empresarial a Maurice, pero permaneceré firme a su lado, dando secuencia a esta nueva etapa pero sin las pesadas responsabilidades del dia a dia del empresario.

José María Sánchez Barrio hablaba de “fase cuatro”, el tiempo en que preparándonos para la vuelta al todo, entramos predominantemente hacia adentro.

Fray Luis de León nos los dijo con belleza y mimo: ¡Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido, y sigue la escondida senda, por donde han ido, los pocos sabios que en el mundo han sido; Empero, y así lo he prometido, aquí estaré, como antaño, a vuestra disposición. La revista seguirá igual, con su mismo equipo; mi columna no faltará, ahora con nueva nomenclatura, pero las labores, los birles y birloques empresariales, ya no ocuparán mi tiempo, ni turbaran mi sueño.

El Maestro Maurice llega con ganas, lleno de ideas y con

fuerza para empujar la revista, especialmente en EEUU donde ya tiene muchísimos lectores. Hace ya años que mis ímpetus se agotaron; cuando las cosas ya no brillan para ti es el momento de dar un paso al lado, ceder el timón y seguir otra nueva senda que tenga corazón.

Empero lo importante no es tanto como uno entra en las cosas, sino como sale de ellas… otros horizontes me llaman con denuedo. Desde 2006 año en que conocí a mi profesor de ebunto Shidoshi Jordan Augusto, y que me enseñó todo lo que sé de la materia, especialmente, los que me seguís mas de cerca, sabéis de mi dedicación a su difusión y enseñanza.

Hace cuatro años comencé una pequeña escuela para dar secuencia a algo mucho mas grande que yo, siempre desde la modestia de mi saber del tema, pero con el corazón, el entusiasmo y una determinación crecientes. Los años que me quedan probablemente los dedicaré predominantemente a esta materia, pero quien sabe… al menos así lo parecen indicar todas las señales. El destino que es tan cabezón como paradójico, se inclina con fuerza en esta dirección; uno lo sabe cuando todo fluye, y cuando interior y exterior se corresponden y fluyen naturalmente sin grandes tensiones.

Maurice es un buen amigo, llega a esta posición por

amor, no por codicia, pues la fortuna le ha sonreído en la vida y es un arquitecto y constructor de gran éxito. Nadie mejor que él para ocupar ese puesto que hoy abandono. Así una vez mas, cumplimos el precepto hermético: “¡Para que nada cambie, todo debe cambiar!” Y de esta forma la aventura continua.

Pienso releyendo este texto: ¿A quien puede importar esta pequeña historia? Las cosas pasan, las memorias se las lleva el viento; ninguno somos importantes y sin embargo, todos somos necesarios en el gran juego del cambio. Me enseñaron, empero, que uno debe cerrar los ciclos con gestos; esta pequeña memoria, extracto o resumen, (que me perdonen los muchos que dejé fuera), es mi brindis al sol, tanto para sacarla afuera, como para que aproveche a quien pueda interesar, y con ello, quedando constancia, dar justo carpetazo a la cuestión.

Ni me reivindico, ni me echo flores. Los logros que aquí se narran fueron importantes para mi en su

momento; ya no lo son mas, porque tras cada capote embestido, descubre el toro que una vez rota la embestida, tras el engaño, no hay nada, solo el empuje que desde dentro araña sus entrañas, su naturaleza, para seguir adelante… mientras el cuerpo aguante. Suerte que para muchas cosas somos toreros y podemos decidir cuando cambiar la suerte y matar al toro. Si salgo ahora por la puerta grande o no, lo decidirá el tiempo; en lo que acerté, en lo que herré, las diferencias se disuelven en la distancia y en el tiempo… acabada la función el telón cae, cabe al respetable, el dar su veredicto.

El hijo del hombre son sus actos; lo que come al hombre son sus sueños; el sueño de Budo me comió y ahora me escupe, porque hace tiempo que dejo de ser mi sueño. Me mantuve en él por disciplina, por honor, pues hace tiempo que no lo hago por necesidad, mas, que si lo es, que para mi sí, la de cumplir mi parte en este destino mío asignado.

Agradezco a todos los que me ayudaron en mi empeño y también a los que me desafiaron o confrontaron en el camino; gracias a ellos crecí y conseguí ir mas allá de mi mismo. El legado ya no es propiedad de quien lo hizo,

sino de quien lo use; ¡Ahí os quedo las cosas!, los videos, los libros, las revistas impresas o en digital. Sé que muchos corazones y vidas fueron tocados por este cúmulo de comunicaciones y esto es lo mas importante, porque ellos conmovieron a su vez a mas gentes y el mensaje era bueno, cristalino, positivo.

Legiones de espíritus y personas han quedado satisfechos con todo esto; algunos no tanto… Que se le va a hacer, ¡Nunca llueve al gusto de todos! Uno hizo lo que pudo, de acuerdo a su naturaleza, de acuerdo a su leal saber, y con los medios a su alcance.

Muchos notarios darán fe de lo aquí escrito, y algunos “otarios” contarán la historia a su modo. ¡Están en su derecho! Pero el que hoy la escribe y la publica aquí, es este servidor de ustedes; a los que nos les guste ¡Ajo y agua! Mi predicamento en el sector, hace tiempo que no me importa; estoy jugando en otras ligas y a otro juego, y desde ellas he comprendido la importancia de cerrar bien los ciclos, así

En estos últimos años en innumerables ocasiones y en variados escenarios Shidoshi Alfredo Tucci ha difundido el Ebunto y dirigido un ciclo de conferencias Oriente en Occidente, en el centro cultural “La malagueta” de Málaga yen los congresos del bienestar de la CADENA SER por toda España.

pues ¡Alfredo! ¡No hagamos mas olas!

La verdad es que nada mas me queda en el tintero; ningún rencor me llevo, ninguna revancha oculta. Abrazo la experiencia como lo que ha sido y con sincera gratitud, miro y admiro la suerte que me ha tocado al jugar un papel notable, en un mundo que he sabido apreciar, por mas que, (y no parece un evento aislado en mi existencia), no haya

sido algo buscado. Ese desapego resultante, lo traducen algunos como altanería, arrogancia o soberbia, pero la verdad es que detrás de todo ello solo hay un niño serio, un buen muchacho responsable, al que le ponen delante algo que tiene que hacer, y lo hace… lo mejor que puede. ¡La vida es algo extraordinario, solo hay que intentar no ser un capullo integral! Hay una especial elegancia en esa imagen del cow boy perdiéndose lentamente en el horizonte, camino al sol poniente… como él, me voy, pero me quedo, grabado en la retina de la audiencia, en esa lenta transición, hasta que llegue la definitiva, (¡dios no lo quiera muy pronto!), en el que aparezcan impresas las letras, The End. Hasta entonces, servidor de ustedes, seguiré como “emérito” “fundador” u “Obispo honorario” pónganle ustedes el apellido que quieran, y tranquilo, porque Maurice ha tomado la antorcha, por ello le digo ¡Gracias amigo! y ¡Gracias a todos ustedes amigos por el acompañamiento!

Entrevista a Maurice Elmalem nuevo CEO de Budo Max USA y Alfredo Tucci.

B.I.: ¿Un gran momento en la historia de la revista cierto?

Alfredo Tucci: ¡Sin duda! Las cosas nacen, evolucionan subiendo, luego se estabilizan y comienzan a decaer. Es la ley natural. El único modo de que no decaigan es, como dicta el dicho japonés “Cuando llegues a la cima, sigue subiendo”; para eso tiene que haber un renacimiento y éste siempre, de una u otra forma, implica antes una muerte, un final. El hombre sabio debe leer las circunstancias los ciclos y actuar en consecuencia. Yo aún no me jubilo pero debo preparar la siguiente fase y de ahí este significativo cambio en el timón de la nave.

B.I.: ¿Por qué el Gran Maestro Elmalem?

Alfredo Tucci: Es sencillo, tenemos una historia en común, nos conocemos bien; luchamos juntos en circunstancias adversas cuando entramos en EEUU y es en la adversidad donde se conoce a la gente. Maurice es un verdadero amante de las Artes Marciales. El lejos de vivir de ellas, (es un empresario y constructor de grandísimo éxito en Nueva York), las ha tenido como lo que son, una fuente de crecimiento personal y de valores internos, salud, y carácter. ¡Coincidimos en ello completamente! Eso le da una libertad extraordinaria para no tratar la revista como un simple negocio, sino como lo que siempre ha sido, un instrumento de comunicación en una era de transformaciones profundas del sector, un faro, una guía que rescata lo antiguo sin desmerecer lo nuevo, dando justo valor a cada cosa.

Maurice además viene con ideas frescas y eso siempre es positivo, además a lo largo de su vida desarrolló muchos contactos en el sector en EEUU y por todo el mundo y por supuesto Budo International de una u otra forma al estar sito en Europa siempre ha actuado pesando mas la balanza hacia el viejo continente.

Maurice Elmalem: Conozco muy bien a Alfredo Tucci, si no fuera así nunca habría dado este paso, él va a continuar haciendo la revista, pero yo espero traer grandes firmas de EEUU amigos personales míos que son grandes actores, o artistas marciales y jóvenes promesas que están triunfando allí y aquí en Europa no conocéis. Es una nueva etapa en la que estamos abiertos a nuevas

gentes, maestros que aún no han trabajado con nosotros, organizaciones que yo conozco y que están entusiasmadas con la idea.

B.I.: Usted organizó dos de los Hall of Fame mas recordados de la historia en América ¿Habrá mas de ello?

Maurice Elmalem: Seguro que si, porque ha llegado el tiempo de volver a hacer otro evento, ¡Y muchas mas cosas! Hace tiempo que me piden que repita quienes formaron parte de aquello. Pero antes hay mucho trabajo que hacer. Ya tenemos listas nuestras oficinas en Nueva York, nuevos teléfonos, y estamos acabando el estudio para grabar allí.

Quiero traer celebridades de otros deportes y de cine que están vinculados a las Artes Marciales, y gente y amigos con los que he trabajado; grandes nombres como Keanu Reeves, Randy Couture, Bill Wallace, Chuck Zito, Benny “the Jet” Urquidez, Michael Jay White, Westley Snipes, Arnold Swazenegger, Shannon Lee, Kevin Sorbio, Cynthia Rothrock, Don Wilson, Ray Mercer, Carlos Machado, Dolph Lungren, Billy Blanks y muchos mas.

B.I.: ¿Después de casi cuarenta años de revista que espera para los próximos años?

Alfredo Tucci: Las Artes Marciales son eternas, pero su interpretación (más allá de las modas) es algo que aun adaptándose, permanece en el tiempo.

La comunicación y sus medios están viviendo tiempos revolucionarios. Nadie puede saber a donde van a ir en los próximos años, pero lo que es seguro es que los grandes nombres y maestros que trabajan y han hecho casi 1000 videos con nosotros, han dejado un legado eterno, porque en cualquier tiempo que sea, un hombre tendrá sólo dos brazos y dos piernas articuladas ¡Y esto no va a cambiar! Con esto siempre trabajarán en el combate y la autodefensa. Conozco a Maurice hace muchos años. Seguro que él sabrá encontrar respuestas a estas situaciones nuevas. Él es un hombre de éxito, porque es capaz de ver ocasiones donde otros ven problemas.

Lo mas admirable en este paso que da, es que lo hace de corazón. Él no necesita de esto para hacer dinero, pero

como es un gran empresario lo hará, porque de forma natural, él encuentra e interpreta las necesidades del momento, lo que toca lo convierte en oro.

Hay muchos jóvenes que aún no nos conocen, porque ha habido un cambio generacional. Maurice que tiene nietos, está muy entusiasmado con llegar a ellos y tiene grandes ideas para redes sociales etc... Todo ello va a contribuir a completar aspectos que no hemos atendido en el pasado, concentrándonos en nuestras competencias centrales, gente profesional de este mundillo, interesada en aprender con los mejores y tener acceso a informaciones contrastadas, en lugar de videos “gratuitos” que enseñan técnicas no probadas. Es un sector sin embargo que hay que atender, porque ésta gente es el futuro, pero sin olvidarnos de nuestros clientes y amigos que han dado soporte a este proyecto todos estos años. Añadir en lugar de quitar lo bueno que ya existe.

Maurice Elmalem.: Alfredo tiene razón, hay mucho que hacer en esta franja. Hay jóvenes increíbles. Este mismo fin de semana he estado en el Ocean State National Championship Road Island de Don Rodríguez como todos los años, he visto algunos jóvenes motivados y extraordinarios. Toda esta gente puede abrir sus fronteras simplemente trabajando con nosotros; somos la única publicación Americana y Europea que puede leerse en todo el mundo y que tiene el prestigio y la experiencia suficiente para afrontar ese desafío.

Yo confío en que iremos haciendo lo necesario. Yo estoy disponible para vosotros en este nuevo e-mail: info@budomaxintl.com y en este teléfono: 001 7186527100. La empresa Budo Max International LLC desde este mes de Mayo estará a cargo del timón, pero operativamente, en lo que a producción de la revista se refiere, mi amigo Alfredo Tucci seguirá haciendo la producción.

Hemos dedicado toda una semana encerrados juntos a planificar esta nueva etapa en casa de Alfredo en Valencia. Hemos disfrutado de horas y horas de buen tiempo, charlas tras un baño en la piscina, en los aperitivos, al anochecer… Ha sido muy agradable a la par que intenso. La sintonía está ahí. Es como si no hubiera pasado el tiempo desde nuestro ultimo encuentro.

Alfredo Tucci: Maurice ha sido muy cariñoso al afrontar todo el asunto. Es un duro hombre de negocios, ¡Un neoyorkino de pro! Igual regentó su restaurante con gran éxito como construye edificios de 80 pisos… lo grande en él es que nunca pierde la perspectiva de nuestra historia en común. Para los dos las Artes Marciales son algo personal, con valores… Además somos personas maduras y tenemos ambos un común amor por el arte, y esa sensibilidad especial lo cambia todo.

Maurice realiza unas obras de arte maravillosas con mariposas, pinta, y diseña increíbles espacios y edificios. Todo el mundo conoce mi lado artístico, así que podemos decir que el amor por el Arte, incluido el Arte Marcial, es a la vez la gasolina y el aceite de esta relación.

Trabajaremos juntos para que esta nueva etapa nos traiga muchas alegrías y siempre con este espíritu de servicio a la comunidad marcial.

Maurice Elmalem.: Sinceramente si no fuera con Alfredo a mi lado, no habría nunca dado este paso. Yo no necesito nada de esto económicamente, pero cuando me pongo en algo ¡Me pongo! ¡No se hacer las cosas de otra manera!

Alfredo Tucci: ¡Maurice es un hombre de acción! Ha traído un montón de ideas estupendas, nuevas iniciativas. Es lo que necesita Budo en esta nueva etapa.

Maurice Elmalem.: La experiencia de 40 años de Alfredo es indispensable, muchas de las cosas que yo pensé, de una u otra forma ya las habían probado. La perspectiva de la experiencia es siempre esencial. Otras sin embargo han llegado como lluvia fresca...

Alfredo Tucci: Si, hay puntos de vista ideas geniales, que ni nos habíamos planteado. También hay que pensar que el hecho de que Maurice esté en EEUU le da muchas ventajas operativas en el trato con compañías como Amazon, Youtube, etc… pues estas ofrecen a las compañías Norteamericanas un trato preferente que las europeas no tenemos…

Maurice Elmalem.: Quiero traer a la revista grandes nombres de América, que van a enriquecer la línea editorial, y seguiremos contando con las grandes firmas que han hecho realidad la revista y que no solo son amigos de Alfredo sino también míos como Paolo Cangelosi, Jordan Augusto, Marco de Cesaris, Taejoon Lee, Salvatore Oliva, Avi Nardia, etc…

Acercar a gente que ama las Artes Marciales, y que son famosos en todo el mundo abriendo el abanico de contenidos con actores, boxeadores, la mayoría amigos míos que estarán encantados de formar parte de este proyecto.

Alfredo Tucci: ¡En cuarenta años nunca he estado en la portada de la revista! Es una sensación extraña, pero la efemérides merece dar relevancia al evento (risas). Tu si estuviste ¡Y mas de una vez! Recuerdo cuando hicimos la foto de tu rompimiento de cristal en el estudio para tu record Guiness UF… ¡Teníamos una sola posibilidad! ¡Menuda foto!

Maurice Elmalem.: ¡Si! ¡Ahí se vio que sabíamos estar sincronizados los dos! ¡Esa es la idea! Con ese espíritu emprendemos la aventura de esta nueva etapa. Ahora es el momento de la nuevas generaciones para que puedan alcanzar tambien ellos sus sueños, como lo hicismos nosotros.

Alfredo Tucci: ¡Amen!

Maurice Elmalem, galardonado por Marquis Who’s Who por sus logros en arquitectura y diseño

Maurice Elmalem es un innovador empresario y promotor inmobiliario

BRONX, NuevaYork. Maurice Elmalem ha sido incluido en Marquis Who’s Who. Al igual que en todos los volúmenes biográficos de Marquis Who’s Who, las personas que aparecen en ellos son seleccionadas en función de su valor de referencia actual. Durante el proceso de selección se tienen en cuenta factores como el cargo, los logros destacados, la visibilidad y la prominencia en un campo.

El Sr. Elmalem es presidente de Maurice Contractors and Designers Inc. Real Estate Developers, una empresa que fundó en 1986 como contratista general y arquitecto. El Sr. Elmalem adquiere activamente solares vacíos en los que planificar y posteriormente construir condominios, edificios comerciales y viviendas, y sigue mostrando una gran pasión por convertir con maestría las ideas de sus clientes en realidad. Es conocido como un brillante diseñador arquitectónico y promotor inmobiliario con más de 500 proyectos en su haber. Su trabajo se rige por su filosofía de que existe una relación significativa entre el diseño formal y el rendimiento. Su enfoque se basa en un concepto que establece nuevos estándares para la relación entre el entorno construido y el natural utilizando los últimos productos arquitectónicos disponibles.

Destacado empresario e inversor con 48 años de experiencia, entre sus credenciales se incluye haber trabajado para empresas como Tishman Bros., Helmsley & Spear, Waldorf Palace, las prestigiosas galerías de arte Royal-Athena de Nueva York, Bloomingdale’s, Citibank, Paragon Honda, Ford, State Farm, Costco, American Tickets, centros de salud y fitness, Nova Optical Labs, centros comunitarios VIP, el restaurante New Yorker, farmacias, centros médicos, bufetes de abogados, consultorios médicos y dentales, 531 Management LLC, así como varios edificios de apartamentos nuevos y locales comerciales en Nueva York. También ha colaborado en proyectos de restauración como copropietario y director general del restaurante New Yorker. Además, es propietario de Zion Film Corporation en Israel y de 531 Management LLC.

Una amplia gama de intereses diversos es el factor motivador de las actividades personales y profesionales del Sr. Elmalem. Siguió su pasión por la arquitectura y su amor por el arte para dedicarse al diseño de estructuras y, posteriormente, adquirió experiencia práctica en un amplio contexto de proyectos comerciales. En particular, el Sr. Elmalem exploró con entusiasmo diversos segmentos del sector inmobiliario en busca de propiedades prometedoras, lo que resultó fundamental para su actual iniciativa empresarial.

Maurice llegó a Estados Unidos a principios de la década de 1970 procedente de Europa y creció en una familia modesta con un fuerte trasfondo religioso, lo que le inspiró a ser una persona íntegra. Muchos de quienes le admiran intentan emularle. El Sr. Elmalem también cuenta con unos logros académicos excepcionales, entre los que se incluye una licenciatura en Ingeniería y Arquitectura por la Universidad de Columbia. Completó cursos de cinematografía, diseño de interiores y construcción general. El perfil del Sr. Elmalem se define aún más por sus credenciales distintivas, que incluyen la titulación de arquitecto colegiado en el estado de Nueva York y la certificación de formación continua de la Universidad de Pace. El Sr. Elmalem es un reconocido experto en artes marciales cuya demostración causó sensación en los Juegos Olímpicos de 1976 y 1988. Además, es siete veces campeón del mundo y ostenta ocho récords mundiales Guinness, y se sintió honrado de que su inspiradora historia fuera presentada en los programas de David Letterman y Jay Leno. Sus habilidades en el combate y el break dance han quedado documentadas en el Libro Guinness de los Récords, ante la mirada de millones de personas en todo el mundo a través de la televisión en directo en Channel 5, ABC Wide World of Sports, Fox 5, Discovery, MSG Network, Chanel Plus, la televisión italiana y española, Spike TV, Telemundo TV, ESPN, Ohio TV, Bronx TV, Joe Franklyn, Channel 9, Channel 12 y Johnny Carson. Ha actuado en espectáculos en directo en el Madison Square Garden, el Nassau Coliseum, el Studio 54, el Apollo Theatre, el Gleason Gym y el Carnegie Hall. Participó en dos Juegos Olímpicos y en tres Juegos Maccabi de Israel. El Sr. Elmalem comparte su profundo conocimiento del deporte para motivar a otros a través de programas de educación física y seminarios de defensa personal en todo el mundo.

Entre los diversos intereses del Sr. Elmalem se incluyen actividades creativas como la pintura, la música, la escritura y el arte de las mariposas. También se enorgulleció de colaborar con Zubin Mehta, un famoso director de orquesta activo en Israel. El Sr. Elmalem destacó como asesor de especialistas en las películas «Karate Kid», «Paying Mr. McGetty», «The Martial Arts Kid» y «Champions of the Deep». Fue actor y productor ejecutivo de la película «Black Creek», que se estrenará próximamente.

Numerosos reconocimientos han marcado los hitos distintivos de la carrera del Sr. Elmalem. Se siente gratificado por haber aparecido en varias revistas de prestigio; además, se enorgullece enormemente de sus logros en las artes marciales. Atribuye su éxito al compromiso de servir a los demás y de colaborar estrechamente con ellos tanto a nivel personal como profesional. También se dedica con entusiasmo a la filantropía, a través de la cual el Sr. Elmalem ejerce constantemente un impacto positivo en los demás.

Fue galardonado con los Premios Presidenciales del Deporte de 1993, entregados por el presidente Bill Clinton y Arnold Schwarzenegger. Ha sido incluido en más de 250 Salones de la Fama de todo el mundo. Se le conoce como el Arquitecto de las Artes Marciales, Houdini, Hombre del Renacimiento y el Mayor Temerario de las Artes Marciales Campeón del Mundo, por sus infinitos talentos, no solo en las artes marciales, sino también en su visión y su negocio de construcción arquitectónica. En septiembre de 2000, tras su actuación en el Oriental World of Self Defense en el Madison Square Garden de Nueva York, la estrella de cine Chuck Norris le entregó el cinturón de campeón mundial, en el que estaba grabado «World Extreme Daredevil Champion», y le dijo: «Sr. Elmalem, usted es un gran campeón».

En 2006, el Sr. Elmalem ganó su cinturón de «Mejor de los Mejores» en el Arnold Sports Festival de Ohio, organizado por el gobernador Arnold Schwarzenegger. Su carrera en las artes marciales abarca cinco décadas. Gracias a sus excelentes notas en la escuela y a su alto coeficiente intelectual, ha logrado y experimentado mucho en su vida. Aparece varias veces en la lista «Who’s Who in the East» por su destacada contribución al diseño arquitectónico en 1999 y fue elegido entre los 400 mejores contratistas generales de EE. UU. por la revista Engineering Report. El GM Maurice fue incluido en el Sports Karate Museum de Houston, Texas, y en el Martial Arts History Museum de Burbank, California, en 2015 como uno de los líderes más respetados de la comunidad de las artes marciales. Ha sido invitado de honor de los gobiernos de Corea, las Islas Caimán, Israel, Francia, España, Canadá, Italia y EE. UU. Es galardonado con el premio distinguido del Salón de la Fama de Bruce Lee 2018 en Ohio. En 2022 y 2023, él y su empresa fueron nominados al premio «Best of 2023 Hall of Fame Bronx Award Program». Es autor, productor de cuatro películas y más de 40 DVD, empresario y editor de la revista Budo Martial Arts Magazine. De cara al futuro, el Sr. Elmalem tiene previsto dar prioridad a su salud y bienestar, persistiendo en los viajes, las producciones cinematográficas y la exploración cultural para ampliar sus perspectivas, disfrutar de la música, perseguir sus aspiraciones creativas en el arte y participar en actividades familiares. Le entusiasma dejar un legado productivo para las futuras generaciones, algo que el Sr. Elmalem asegurará escribiendo y publicando más libros sobre salud, poesía y deportes, así como novelas.

Enrique de Vicente entrevista a

Enrique de Vicente entrevista a

Shidoshi Alfredo Tucci en su canal de youtube sobre Ebunto el Chamanismo japonés de los indigenas de Japón

Shidoshi Alfredo Tucci en su canal de youtube sobre Ebunto el Chamanismo japonés de los indigenas de Japón

Las piedras construyen muros, cimientos y puentes

Hay una cita maravillosa del matemático del siglo XIX Henri Poincaré: «La ciencia se construye sobre hechos, igual que una casa se construye con piedras; sin embargo, la mera recopilación de hechos no es más ciencia que un montón de piedras es una casa». La lógica y la sencillez de Poincaré me impactaron profundamente cuando intentaba abordar el problema de aprender y recopilar katas de forma indiscriminada, en lugar de comprender realmente la ciencia de la aplicación sobre la que se construían. Al hacer públicos los resultados de mis estudios personales a principios de la década de 1990, me llovieron montones de piedras por poco más que cuestionar lo que entonces se consideraba una verdad aceptada. Aunque para muchos parece un tema olvidado, y una historia deliberadamente ignorada por algunos, sigo estando orgulloso de haber estado al frente de un movimiento cuyos esfuerzos ayudaron a allanar el camino para lo que hoy en día se considera algo habitual.

Vertical frente a horizontal

Que conste que nunca me he opuesto a la jerarquía vertical —el paradigma tradicional de la autoridad posicional y la mentalidad de «haz lo que te digan» que la acompaña—, pero siempre he preferido las relaciones estructuradas horizontalmente. Tuve la suerte, al principio de mi carrera, de aprender que la transparencia, la aportación mutua y la responsabilidad entre un equipo de líderes experimentados es lo que mejor me funciona. Esto es especialmente cierto cuando no todo el mundo piensa de la misma manera sobre lo mismo. La fusión de la ciencia moderna y las artes marciales ha ayudado a redefinir la tradición y a fortalecer su camino transformador. Al tratarse de una industria multidimensional, los entusiastas de hoy en día se sienten mucho más cómodos adoptando un pensamiento asimétrico para acelerar su práctica y su aprendizaje.

Reflexión

En retrospectiva, la primera vez que gané una competición siendo joven, sentí la euforia de la victoria, pero me sentí incómodo al estar en el centro de atención. Joven e ingenuo, no podía entender por qué mi círculo de amigos empezó a actuar de forma extraña y a tratarme de manera diferente. Este tipo de comportamiento continuaría a lo largo de mi carrera competitiva y, en muchos sentidos, durante la mayor parte de mi vida. Llegué a comprender que se debía en gran medida a que me sentía instintivamente atraído por los retos, a que seguía teniendo una curiosidad insaciable y a que nunca sentía la necesidad de buscar la aprobación o la validación de los demás. Convertirme en un deportista de competición fue el comienzo. Fundar un dojo fue otro punto de inflexión, al igual que escribir mi primer libro. Recibir premios y publicidad amplió aún más el abanico de críticos. Para cuando me convertí en columnista habitual y empecé a aparecer en las portadas de revistas internacionales de artes marciales, ya me había acostumbrado más a las críticas. Al decidir desarrollar mi propio estilo de enseñanza, fundar una organización y viajar por el mundo como un codiciado instructor de seminarios internacionales, acabé comprendiendo que los detractores son simplemente parte del camino hacia el éxito. Me han lanzado piedras durante gran parte de mi vida y desde una gran variedad de direcciones: empezando por rivales competitivos envidiosos y plagiadores, la lista de críticos creció exponencialmente. Fanáticos inseguros y apegados a un estilo, enfadados porque me atreví a cuestionar un statu quo arraigado y nunca cuestionado. Alumnos con aires de superioridad que se sintieron descontentos tras verse privados de privilegios especiales o reconocimiento.

«Llevaba

mucho tiempo reflexionando sobre qué hacer con las muchas piedras que me han lanzado mis detractores. Instintivamente, quería devolvérselas, creyendo que eso me proporcionaría cierta satisfacción. Sin embargo, la parte más sensata de mí se dio cuenta de que tal represalia solo me menospreciaría y daría lugar a que se construyeran más muros».

He sido blanco de estafadores, charlatanes y depredadores que, gracias a la ayuda y el apoyo de personas con principios, han sido desde entonces desenmascarados por su comportamiento poco ético y sus actividades delictivas. Entre los peores infractores se encuentran los sociópatas —en particular la siempre encantadora estirpe de narcisistas—, un recordatorio de la represalia a la que uno se enfrenta por hablar con franqueza y honestidad sobre quienes causan daño. Durante mucho tiempo había reflexionado sobre qué hacer con las muchas piedras que me han lanzado mis detractores. Instintivamente, quería devolvérselas, creyendo que eso me proporcionaría cierta satisfacción. Sin embargo, la mejor parte de mí se dio cuenta de que tal represalia solo me menospreciaría y daría lugar a que se levantaran más muros. En su lugar, decidí utilizar esas piedras para sentar los cimientos sobre los que construir puentes. A pesar de haber tenido que prender fuego a algunas por el camino —para que la antorcha brillara con más intensidad al iluminar el camino que tenía por delante—, ha sido un viaje extraordinario. He logrado avances considerables utilizando mi plataforma como una fuerza de unidad y como un foro para cultivar conexiones entre personas afines en la búsqueda de objetivos comunes. Lo que nos separa nunca es tan importante como lo que nos une, y un auténtico beneficio mutuo beneficia a todos.

Conclusión

La crítica es el precio de la ambición, y la claridad suele preceder al progreso. Los obstáculos están garantizados, pero, al igual que las piedras y los muros, pueden ser un impedimento o una fuente de inspiración. La ambición puede ser un camino hacia el progreso, y la perseverancia es el vehículo que te lleva hasta allí. Como observó Confucio, tanto la persona que cree que puede como la que cree que no puede tienen razón.

Puedes observarme, burlarte de mí, bloquearme o unirte a mí. Lo que no puedes hacer es detenerme.

Okinawa, Japón

Destacados:

Okinawa

La

¿Tiene la Esgrima Jónica katas?

El entrenamiento «en solitario»

Una de las diferencias más evidentes entre las disciplinas orientales y las occidentales parece ser la presencia de las «formas» en las primeras y la ausencia total de estas en las segundas. Por «formas» se entienden secuencias de movimientos que deben ejecutarse en solitario. Constituyen la estructura fundamental de muchas artes marciales: los kata del karate, los Tao Lu del kung fu, los jurus del silat, los sayaw del kali filipino… Si, por el contrario, pensamos en el boxeo, la esgrima o la lucha, es decir, en las artes occidentales, estas fascinantes secuencias de movimientos «en solitario» parecen no existir.

Scherma Jonica La Scherma Jonica

¿Es realmente así?

Antes de responder a esta pregunta, intentemos profundizar en por qué se practican las «formas» y para qué sirven estas secuencias de movimientos que caracterizan tanto a las artes marciales orientales. Para intentar comprenderlo, haremos una comparación continua entre los sistemas adoptados en los dos hemisferios del planeta (el occidental y el oriental).

La primera razón de la existencia de las mencionadas «formas» parece ser la necesidad de conservar y transmitir el conocimiento. En Occidente, el sistema marcial se inmortalizaba con dibujos, leyendas y explicaciones a veces expresadas incluso en verso. Si tomamos como ejemplo el texto Flor de la batalla de Fiore dei Liberi, observamos precisamente que el autor transmite su saber con dibujos y se aventura también en la producción poética para describir las acciones de defensa representadas por el maestro, que a menudo lleva una corona en la cabeza. Los versos y las imágenes guían al lector hacia el aprendizaje; se aprende a esquivar un ataque con espada, bastón o daga y a responder adecuadamente. Solo un siglo más tarde, en pleno Renacimiento, el milanés Camillo Agrippa ilustrará su tratado Scientia d’arme con maravillosos dibujos, hasta tal punto que algunos estudiosos los atribuyen a Miguel Ángel, que fue su alumno. En Oriente, en lugar de dibujos, explicaciones didácticas y rimas poéticas, se prefirió escribir «libros virtuales», es decir, conservar el saber mediante la memorización de secuencias de movimientos que, como papel impreso, se transmitían de maestro a alumno. Sin embargo, también en Oriente, en China y Japón, existen algunas referencias a manuales técnicos acompañados de algunos dibujos primitivos y de canciones que deberían servir de instrucciones. Pensemos en los de algunas escuelas de Tai Chi Chuan; sin embargo, no son comparables con los tratados presentes en las bibliotecas occidentales. De hecho, si pensamos una vez más en los tratados de Agripa en Italia o de Carranza en España, se abordan temas como la geometría, la aritmética, la música y las ciencias en general como complemento del arte de la esgrima. Si el primer objetivo de las formas es conservador, el segundo es, en cambio, formativo. La ejecución de las mencionadas secuencias de movimientos educa al cuerpo en las posiciones que debe adoptar y en las acciones que luego deberá realizar con el compañero. La gran ventaja radica en que uno puede entrenarse solo, llegando incluso a alcanzar un buen nivel técnico si, obviamente, las figuras que componen las formas se ejecutan correctamente. No obstante, está claro para todos que la aplicación con el compañero nunca podrá faltar. Es igualmente cierto que las formas permiten avanzar en los estudios y mantener las cualidades psicofísicas necesarias sin necesidad de tener un compañero a disposición. En todos los estilos marciales podemos distinguir dos tipos de formas: las cristalizadas, que deben ejecutarse con rigurosa precisión, y las libres, es decir, una especie de improvisación por parte del ejecutor.

En las artes marciales occidentales, esta práctica de ejecutar movimientos en solitario o en pareja con figuras preestablecidas de gran valor estético no era, sin embargo, del todo desconocida. De hecho, pocos saben que las danzas no servían solo como entretenimiento o como momento de convivencia, sino que constituían una auténtica educación motora. Estas ejecuciones aportaban ritmo y fluidez a las acciones del guerrero. No todo el mundo sabe que solo los hombres-guerreros podían bailar y, a veces, lo hacían justo antes de la batalla para tener la carga psicofísica adecuada para ganarse el favor de las divinidades o incluso para asustar al enemigo (como la danza HAKA de los maoríes o la de los zulúes). En Italia encontramos, aún hoy, la danza de la espada que simula precisamente el combate, o las tarantelas y las pizziche, que pueden considerarse auténticos katas de esgrima con cuchillo. El sur de Italia ha estado influenciado durante mucho tiempo por la cultura española y, sobre todo, en el sur de la península ibérica encontramos el famosísimo flamenco, que a veces simula precisamente un combate con la espada corta. Los gitanos han contribuido al

La Scherma Jonica

La Scherma

Jonica

desarrollo de estas danzas-kata, aportando tanto al sur de Italia como a España su particular conocimiento del arte del cuchillo. La danza gitana de los cuchillos se ejecuta con un cuchillo en la mano y, siempre con una o dos hojas, se realiza la Baila Flamenca, una forma de flamenco a mano armada. Y hay más: entre los gitanos existe también la Danza del fuego, en la que se sostiene un cuchillo en una mano y un tizón ardiente en la otra. También en Calabria (sur de Italia) existe la misma costumbre en la danza de los cuchillos calabresa y en la tarantela calabresa se baila con un cuchillo en la mano simulando un auténtico duelo. Hoy en día, el cuchillo suele sustituirse por un palito y, a veces, por la mano extendida en posición de corte, ya que en el pasado era fácil, con la ayuda del vino, pasar del baile a una pelea real. El sur de Italia ha recibido muchas influencias, sobre todo la griega, hasta tal punto que el territorio se denominaba Magna Grecia. Especialmente a orillas del mar Jónico, los helenos importaron danzas guerreras que se ejecutaban con las espadas. En Creta, isla de gran tradición guerrera, existe el Pirrichios, en el que los bailarines bailan armados con cuchillos. En el norte de Grecia aún hoy encontramos la danza de los cuchillos de Kastoria; también en este caso los bailarines van armados con cuchillos. Al otro lado del mar Jónico se encuentra Albania, con la que el sur de Italia mantiene estrechos vínculos, y también aquí encontramos tanto las danzas de los cuchillos (en las regiones montañosas del norte) como las de las espadas (en el sur).

La música desempeña un papel importante en la danza y permite coordinar el movimiento, imprimir un ritmo a la ejecución y, a menudo, al igual que en el flamenco o en el gamelán balinés, los bailarines siguen las variaciones rítmicas de los músicos, creando una comunicación silenciosa entre quienes bailan y quienes tocan. Los movimientos en solitario también pueden guiarse por figuras geométricas: líneas rectas, figuras en forma de cruz, semicírculos, círculos concéntricos, retículas, cuadrados, triángulos, asteriscos… estas figuras pueden guiar tanto el movimiento de los pies como el de las manos para sorprender al adversario. La esgrima renacentista, como hemos dicho anteriormente, nos ha dejado una notable documentación sobre la estrecha relación entre las figuras geométricas y el manejo de la espada. Sin embargo, podemos intuir que un personaje como Pitágoras, maestro de artes marciales griegas, había recurrido ampliamente a la ciencia de la geometría para mejorar los desplazamientos de sus atletas.

La música y la geometría son, por tanto, los ingredientes para una buena ejecución libre de movimientos en solitario o en pareja, tanto a mano desnuda como con el cuchillo sencillo, o en combinación con el cinturón, la chaqueta, el sombrero, un tizón ardiente, un garfio de pescador u otra hoja. Concluimos con los versos rimados de un maestro italiano del siglo XV, Filippo Vadi, en su «De arte gladiatoria Dimicandi», quien pensaba que la esgrima era una forma de música y que los movimientos del arma no hacían más que describir figuras geométricas. Son suyos los siguientes versos:

La geometría y la música comparten

Sus virtudes científicas en la espada Para adornar la gran luz de Marte. Una vez más debemos concluir que, a menudo, el occidental apasionado por las artes marciales orientales se informa mucho sobre la tradición japonesa o china, pero sabe muy poco de la gloriosa tradición de su propia tierra.

Una nota final se refiere a la vestimenta utilizada, al menos en el pasado lejano. Para los entrenamientos se llevaban sandalias o se iba descalzo por una cuestión muy práctica: solo se poseía un par de zapatos y estos debían cuidarse sin estropearlos con las acciones de la esgrima. El torso iba desnudo, ya que hablamos de zonas donde las temperaturas son elevadas durante varios meses al año, o bien se llevaba camisa para quienes podían permitírselo. El terreno ideal para la práctica de la esgrima era la playa, el prado (a menudo un claro entre espinosas chumberas), los cementerios o las casas abandonadas. Siempre se trataba de lugares apartados a horas inusuales donde nadie podía observar dichas prácticas. Si por casualidad algún campesino o niño, abrumado por la curiosidad, era testigo de tales entrenamientos, nunca diría ni una palabra a nadie, ni siquiera ante graves amenazas. El arte jónico es secreto porque es el arte de la sangre, recitaban en voz baja los ancianos.

El Budo, la vida cotidiana en Japón y el Espíritu más allá de la Técnica

Mi último viaje a Japón fue inolvidable. Entre las muchas personas maravillosas con las que volví a encontrarme estaba mi viejo amigo Shmulik Nadlin. Hace años, mientras yo estaba muy metido en el kendo y dedicaba la mayor parte de mi tiempo y energía a convertirme en un mejor kendoka, Shmulik estudiaba karate Kyokushin.

Esta vez, me sorprendió no solo lo mucho que había aprendido de japonés, sino también lo profundamente que se había sumergido en la comprensión de la cultura japonesa. Hoy en día, comparte ese conocimiento con los visitantes de Japón y escribe a menudo sobre los significados más profundos que se esconden tras las tradiciones y la vida cotidiana japonesas.

Durante una de nuestras conversaciones, Shmulik y yo hablamos de varias palabras japonesas que son mucho más que simple vocabulario. Son formas de vida. Estas ideas me acompañaron por Okinawa y Tokio, donde volví a ver lo pacientes que son las personas unas con otras.

En muchos países, la gente se impacienta rápidamente, toca el claxon del coche o reacciona de forma agresiva cuando hay aglomeraciones. En Japón, la gente simplemente espera. Hay un entendimiento silencioso y un respeto por los demás. Una palabra que refleja este espíritu es «gaman suru».

Gaman suru (我慢する ) significa aguantar, perseverar, ser paciente y tolerar las dificultades sin quejarse. Es control emocional, disciplina y fuerza silenciosa. No es debilidad. Es la capacidad de mantener la calma y la compostura incluso bajo estrés.

Esto se puede ver por todas partes en Japón. Quizás en ningún sitio sea más visible que en el famoso cruce de Shibuya, en Tokio, donde miles de personas cruzan al mismo tiempo en lo que parece un caos total, y sin embargo todos se mueven en armonía.

En una de mis últimas conversaciones con Shmulik, me preguntó qué pensaba yo sobre la guerra. Mi respuesta fue sencilla: tarta y buen café. Se rió y dijo: «Eso es un gran kōan». Un kōan (公案) es una pregunta o historia paradójica utilizada en el budismo zen para ir más allá de la lógica y el pensamiento ordinario. Preguntas como «¿Cuál es el sonido de una sola mano aplaudiendo?» no pretenden tener respuestas racionales. Su objetivo es ayudarnos a ver la realidad de otra manera y a comprendernos a nosotros mismos más profundamente.

Para los practicantes de artes marciales, estas ideas son muy importantes. El budō no es solo técnica, competición o defensa personal. El budō es una forma de vida.

Este espíritu se compartirá más a fondo durante el campamento de Okinawa, del 20 al 24 de octubre, con

Hanshi Patrick McCarthy, Kyoshi Borut Kincl y Avi Nardia. Tras Okinawa, los seminarios y talleres continuarán en Tokio, en MagaGym, donde practicantes de diferentes procedencias y sistemas podrán entrenar juntos y explorar no solo las técnicas, sino también los valores más profundos del budō.

Omotenashi y el espíritu del budo

En Japón, la palabra omotenashi se traduce a menudo simplemente como «hospitalidad». Sin embargo, su verdadero significado va mucho más allá de la cortesía o el buen servicio.

Omotenashi es el arte de anticiparse a las necesidades de otra persona antes de que las exprese. Es dar sinceramente desde el corazón sin esperar nada a cambio. Es respeto, humildad, gratitud y atención plena.

En el dojo, cada reverencia, cada paso y cada respiración controlada reflejan el omotenashi. El respeto por el espacio de entrenamiento, el maestro, el compañero de entrenamiento y el arte en sí mismo son todas expresiones de este principio. El maestro que corrige con firmeza pero con justicia practica el omotenashi. El compañero de entrenamiento que te empuja más allá de tus límites, sin dejar de ser respetuoso y controlado, practica el omotenashi. Y el alumno que acepta la corrección con gratitud practica su forma más profunda.

Este es el espíritu del Budō, no solo en el dojo, sino en la vida cotidiana.

SEN NO SEN

先の先

La respuesta ancestral al ciclo OODA:

Iniciativa, Ki y el ciclo de la toma de decisiones en el combate

Donde la sabiduría del Budō se une a la estrategia de combate moderna

Un estudio sobre Shin-Gi-Tai: mente, técnica y cuerpo

Prólogo: Por qué las viejas costumbres siguen siendo relevantes

Hay una pregunta que acecha a todo estudiante serio de artes marciales que también estudia la violencia del mundo moderno: ¿Por qué el guerrero antiguo parecía mejor preparado —no solo físicamente, sino mental y espiritualmente— para la brutalidad del combate que muchos guerreros de hoy?

Vivimos en una era de entrenamiento físico extraordinario. Los combatientes modernos son más rápidos, más fuertes y están en mejor forma que en casi cualquier otro momento de la historia. La ciencia del fitness, la nutrición y el rendimiento deportivo ha avanzado más allá de lo que cualquier samurái o bushi podría haber imaginado. Y, sin embargo, a pesar de todo esto, el estrés postraumático y el colapso psicológico tras el combate están muy extendidos. A pesar de todo esto, los guerreros se bloquean bajo presión, interpretan mal las situaciones y no logran encontrar esa profunda fuente de calma y decisión que las antiguas tradiciones parecían cultivar casi como algo natural.

La diferencia, creo, radica en un desequilibrio fundamental. Los sistemas de combate modernos han dedicado una enorme energía al cuerpo —al estado físico, al posicionamiento táctico, al manejo de las armas— y mucho menos a lo que las antiguas tradiciones del budo llamaban Shin-Gi-Tai: mente, técnica y cuerpo, entendidos como tres pilares inseparables e igualmente esenciales.

En el antiguo budo y el código del bushido, el guerrero era entrenado como una persona íntegra. La mente y el espíritu no eran elementos adicionales o toques finales añadidos tras el dominio físico. Eran la base. Sin una mente entrenada y disciplinada, el cuerpo no puede funcionar a su máximo nivel. Sin espíritu —no solo espíritu de lucha o agresividad, sino algo más profundo: el Ki, la energía vital interna que conecta el yo con el entorno y con el oponente—, el guerrero está a medio ciego, reaccionando a lo superficial mientras se le escapa la corriente más profunda de lo que realmente está sucediendo.

Este artículo explora uno de los conceptos más profundos de esa antigua tradición: Sen no Sen, el arte de tomar la iniciativa en el momento preciso en que el oponente se compromete con su ataque. Y explora cómo este antiguo principio no es meramente interesante desde el punto de vista histórico, sino que ofrece una respuesta directa y práctica a uno de los marcos centrales de la teoría moderna de la toma de decisiones

en combate: el bucle OODA de John Boyd. El argumento es el siguiente: el Sen no Sen, correctamente entendido y entrenado, no solo compite con el ciclo OODA, sino que lo trasciende. Al desarrollar la sensibilidad para sentir el Ki del oponente, el practicante ya no depende únicamente de la vista. El ciclo se acorta no por ser más rápido dentro del mismo proceso, sino por salir por completo del ciclo reactivo. Y eso es algo que los antiguos maestros sabían, aunque lo llamaran de otra manera.

Primera parte: Los tres pilares — Shin, Gi, Tai

La tradición clásica de las artes marciales japonesas entiende al guerrero a través de tres dimensiones inseparables:

• Shin (心): Shin (心) — Mente: La dimensión mental y psicológica. Conciencia, intención, percepción, regulación emocional y la capacidad de actuar sin vacilar.

• Gi (技): Gi (技) — Técnica: La habilidad refinada de la ejecución. No solo la mecánica física, sino la sabiduría incorporada que proviene de la repetición profunda —una técnica tan practicada que ya no requiere pensamiento consciente.

• Tai (体): Tai (体) — Cuerpo: Acondicionamiento físico, fuerza estructural, movilidad y el vehículo a través del cual se expresan la mente y la técnica.

Estos tres elementos nunca deben existir de forma aislada. En el Go Rin no Sho (El libro de los cinco anillos) de Miyamoto Musashi, escrito entre 1643 y 1645, lo deja claro: la mente debe estar abierta y unificada con el cuerpo, de modo que se elimine el desfase entre la percepción y la ejecución. Sin la mente, el cuerpo no funciona a su máxima capacidad. Sin el cuerpo, la mente no puede dirigir la ejecución técnica. Y sin una técnica refinada, tanto la mente como el cuerpo carecen de rumbo. Los sistemas de combate modernos, a pesar de su sofisticación, han reducido en gran medida este marco de tres partes a una sola: el cuerpo. Las métricas de rendimiento físico — fuerza, resistencia, velocidad, explosividad— dominan el entrenamiento. Se enseña la técnica, por supuesto, pero a menudo de una manera separada del contexto mental y espiritual que le da su significado más profundo. Y el Shin —la mente— a menudo solo se aborda cuando algo ha salido catastróficamente mal, en forma de tratamiento postraumático en lugar de cultivo previo al combate.

Esto no es un descuido menor. Los guerreros antiguos se enfrentaban a combates que, desde cualquier punto de vista, eran más inmediatos y personalmente brutales que casi cualquier cosa a la que nos enfrentamos hoy en día. Espada contra espada a un palmo de distancia. Sin armadura, sin armas de largo alcance, sin posibilidad de retirada si las cosas salían mal. Y, sin embargo, las pruebas —históricas, literarias y conservadas en las tradiciones orales de las artes marciales— sugieren que muchos de estos guerreros afrontaban esta realidad con una resiliencia psicológica que el entrenamiento moderno ha tenido dificultades para replicar.

La respuesta no es simplemente que fueran más duros o menos sensibles. La respuesta es que el propio sistema de entrenamiento abordaba los tres pilares. El cultivo del Shin —y, dentro de él, el desarrollo de la sensibilidad hacia el Ki— era tan fundamental para la preparación como cualquier ejercicio físico.

Segunda parte: Ki — La energía vital más allá de los ojos

Antes de poder comprender plenamente el Sen no Sen, debemos dedicar tiempo al Ki (気), uno de los conceptos más incomprendidos y, en el entrenamiento combativo occidental, más descuidados de la tradición de las artes marciales.

¿Qué es el Ki?

Ki es el término japonés para la energía vital o fuerza interior —el mismo concepto que el Qi en la tradición china—. Representa la energía vital fundamental que fluye dentro y entre los seres vivos. En el japonés cotidiano, el Ki está entretejido en todo el lenguaje de formas que revelan lo central que es este concepto para comprender la mente, la emoción y la intención:

• Genki (元気) — Saludable, lleno de energía: literalmente «Ki centrado»

• Kiai (気合) — El grito de energía concentrada de las artes marciales, que concentra el Ki en un único momento explosivo

• Ki ni naru (気になる) — Tener curiosidad o estar preocupado: «el Ki se está moviendo»

• Ki ga au (気が合う) — Llevarse bien con alguien: «los Ki están en armonía»

• Ki wo tsukau (気をつかう) — Ser considerado: «utilizar el Ki hacia otra persona»

Esta omnipresencia lingüística es significativa. El Ki no es un concepto místico exótico reservado a los especialistas en artes marciales. Es la forma habitual y cotidiana que tienen los japoneses de describir el flujo de energía, la intención y la atmósfera entre las personas. Toda persona en Japón comprende, a un nivel intuitivo, lo que significa sentir el Ki de una habitación, o percibir que el Ki de alguien ha cambiado.

El Ki en las artes marciales

En el contexto de las artes marciales, el Ki adquiere un significado más refinado y específico. Es la fuerza interior que conecta la acción física con la intención mental: la corriente que fluye entre la decisión de moverse y el movimiento en sí. En el Aikido, el Ki se cultiva como el medio principal para dirigir la técnica: el practicante aprende a proyectar la intención desde el centro del cuerpo hacia fuera a través de las extremidades, utilizando el Ki para guiar y redirigir la energía del atacante en lugar de oponerse a ella con fuerza bruta.

En el kendo y las artes tradicionales de la espada, la sensibilidad hacia el Ki del oponente se entiende como el nivel más alto de conciencia: la capacidad de percibir no solo lo que el oponente está haciendo, sino lo que está a punto de hacer, e incluso lo que pretende hacer antes de que la decisión física se haya formado por completo. Esto no es magia. Es una forma refinada de atención perceptiva que detecta microsignales de intención —cambios sutiles en la postura, la distribución del peso, la respiración, el movimiento ocular, la tensión muscular— antes de que esas señales se hayan convertido en una acción visible.

Fundamentalmente, no se accede a esta sensibilidad principalmente a través de los ojos. Los ojos son rápidos, pero son reactivos: responden a un movimiento que ya ha comenzado. La sensibilidad al Ki, debidamente entrenada, opera a un nivel más profundo: es una sintonía de todo el cuerpo con el campo de intención que rodea al oponente. Capta señales que los ojos no pueden percibir porque no espera el movimiento, sino que intuye la preparación para el movimiento.

Este es el puente hacia el Sen no Sen. Y es la dimensión del entrenamiento que la mayoría de los sistemas de combate modernos han dejado sin desarrollar.

Tercera parte: Los tres Sens — Un marco de iniciativa

El concepto de Sen (先) —que se traduce más directamente como «antes», «por delante» o «tomar la iniciativa»— es uno de los principios organizativos centrales de la estrategia marcial japonesa. Se transmitió a través de las tradiciones de la espada, se sistematizó en las enseñanzas de Miyamoto Musashi y se llevó adelante en el kendo, el karate, el judo y el aikido. La palabra «Sensei» (先生) utiliza el mismo carácter: aquel que está «por delante» o «antes» —el que ha avanzado más en el camino—. Esto da una idea de lo profundamente arraigado que está el concepto de iniciativa, previsión y estar «por delante» en el pensamiento marcial y cultural japonés. Musashi, en su Libro del Fuego dentro del Go Rin no Sho, identifica tres aplicaciones fundamentales de Sen bajo el título «Tomar las tres iniciativas». Estas se han transmitido y elaborado a lo largo de los siglos, y hoy en día se conocen más comúnmente como:

Sen Sen no Sen (先先の先) — La iniciativa superior

Este es el nivel más alto: actuar sobre la intención del oponente antes de que este se haya comprometido a realizar un movimiento físico. El practicante lee el Ki del oponente —la decisión mental de atacar— y ataca mientras el oponente aún está en el proceso de formar su intención. Aún no hay ningún «ataque» al que responder, solo la preparación energética para uno. Esto requiere que el practicante mantenga lo que Musashi llamaba una mente «clara como un espejo sin manchas»: perfectamente quieta, perfectamente receptiva, capaz de percibir los cambios más sutiles en el estado interior del oponente.

«No golpeas el cuerpo, sino la intención. Neutralizas la tormenta antes de que se forme la primera nube».

Sen no Sen (先の先) — La iniciativa del ataque

Este es el tema central de nuestro artículo: atacar en el momento preciso en que el oponente inicia su ataque. El oponente se ha comprometido mentalmente y su cuerpo ha comenzado a moverse, pero el movimiento aún no se ha desarrollado por completo. El practicante intercepta en este momento exacto —atrapando al oponente cuando está más comprometido y menos capaz de defenderse, habiendo abandonado una posición pero sin haber llegado aún a la siguiente. En el kendo, esto se manifiesta como Debana-waza: golpear al oponente en el momento en que se levanta para atacar, antes de que su técnica esté completa. En el karate, es el Deai Waza: tomar la iniciativa en el momento del encuentro. En el judo y el aikido, consiste en utilizar el propio impulso hacia delante y la energía del oponente en el instante de su compromiso para dirigirlo hacia una técnica.

Fundamentalmente, el Sen no Sen no se entiende como un contraataque en el sentido convencional, sino como una interceptación simultánea. No esperas al ataque para reaccionar, sino que percibes el inicio del ataque y actúas en su seno, en el mismo instante. Es un surgimiento conjunto, no una secuencia.

Go no Sen (後の先) — La iniciativa posterior

Go no Sen significa tomar la iniciativa después de que el oponente ya haya lanzado su ataque. El practicante recibe o desvía el ataque y luego contraataca antes de que el oponente pueda recuperarse. Aunque esto requiere una habilidad genuina, opera en el extremo reactivo del espectro: el oponente ha marcado el momento, y el practicante debe responder dentro de él. Es importante destacar que el Go no Sen no es meramente una respuesta física, sino un estado mental de profunda armonía con el movimiento del oponente. Ejecutar verdaderamente el Go no Sen al más alto nivel es fundirse con el ritmo del ataque del oponente de manera tan completa que el contraataque surge como una continuación natural de la propia energía del atacante: el Ki del ataque se utiliza para extinguir el propio ataque.

Tai no Sen — La iniciativa de la espera

Tai no Sen consiste en presentar una postura deliberadamente

vulnerable para invitar al oponente a atacar, y luego utilizar Tai Sabaki (movimiento corporal) para cambiar la distancia y el ángulo, creando un vacío que desbarata el timing del oponente y abre una oportunidad para un contraataque decisivo. La «espera» aquí no es pasiva, sino estratégicamente activa, ya que controla la toma de decisiones del oponente al gestionar lo que ve y las opciones que le parecen disponibles.

Las tres aberturas

Todas estas estrategias operan a través de la comprensión de tres tipos de aberturas (Suki) en un oponente:

• Una abertura en la mente del oponente: pérdida de concentración, distracción por una finta, exceso de atención en su propio ataque en lugar de en tu respuesta.

• Una abertura en la guardia del oponente: Kamae (postura de combate) deficiente, manos demasiado altas o bajas, un ritmo predecible.

• Una apertura en la técnica del oponente: retroceder demasiado antes de golpear, bajar las manos durante una patada, comprometerse en exceso con una técnica.

Sen, en todas sus formas, es el arte de percibir estas aperturas y actuar sobre ellas en el momento preciso en que existen — lo cual suele ser una fracción de segundo—.

Cuarta parte: El ciclo OODA — El marco de Boyd para la superioridad en la toma de decisiones

El coronel John Boyd fue un piloto de caza de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y estratega militar que desarrolló uno de los marcos más influyentes de la doctrina de combate moderna. Mientras pilotaba F-86 durante la Guerra de Corea, Boyd quedó fascinado por el motivo por el que los pilotos estadounidenses lograban sistemáticamente un ratio de derribos favorable frente a los pilotos enemigos que volaban el MiG-15, técnicamente superior. Su respuesta le llevó a desarrollar una teoría integral sobre la toma de decisiones en combate que, desde entonces, se ha aplicado mucho más allá de la guerra aérea: al combate terrestre, la estrategia empresarial, la ciberseguridad, la respuesta a emergencias y mucho más.

Las cuatro fases

Observar

El piloto recopila información bruta del entorno: qué está haciendo el oponente, dónde se encuentra, qué armas o herramientas tiene a su disposición, cómo es el terreno. Esta es la fase de entrada sensorial.

Orientar

Esta es la fase más crítica y compleja. El observador procesa los datos brutos a través de los filtros de la experiencia previa, el condicionamiento cultural, los modelos mentales, el entrenamiento y la doctrina. La orientación no es neutral: da forma a lo que vemos y a lo que creemos que significa. Dos observadores con marcos de orientación diferentes pueden percibir el mismo evento de maneras radicalmente distintas y llegar a conclusiones opuestas. Boyd consideraba que esta era la fase decisiva: ganar o perder depende en gran medida de esto, de la calidad y la velocidad de la orientación.

Decidir

Basándose en la orientación, el combatiente formula un plan de acción. Aquí es donde la estrategia se convierte en intención. La decisión puede ser instantánea o puede requerir un momento de deliberación, dependiendo de lo bien que la fase de Orientación haya preparado la mente para reconocer la situación.

Actuar

Se ejecuta la decisión. Se lleva a cabo la acción. Y entonces, inmediatamente, el combatiente vuelve a Observar — observando los efectos de la acción y recibiendo nueva información para comenzar el ciclo de nuevo.

La idea clave del marco de Boyd es que se trata de un ciclo, no de una secuencia, y que la victoria pertenece al combatiente que pueda recorrerlo más rápido que el oponente. Cuando estás completando tu segundo o tercer ciclo mientras el oponente aún se encuentra en su primera fase de Orientación, estás, en el lenguaje de Boyd, «dentro de su bucle de decisión». Las observaciones del oponente quedan obsoletas antes de que pueda actuar en consecuencia. Siempre están reaccionando a algo que ya ha cambiado. Pierde coherencia, se confunde, comete errores y, en última instancia, se derrumba.

El concepto de Boyd de «entrar en el bucle del oponente» es profundo y ha demostrado su valor en muchos ámbitos. Pero conlleva una suposición implícita que merece ser examinada: asume que las herramientas principales de la conciencia de combate son los sentidos convencionales, especialmente la visión, y que la mejora proviene principalmente de procesar esos inputs más rápido. Aquí es donde Sen no Sen ofrece algo que el marco del bucle OODA no ofrece.

Quinta parte: Sen no Sen como respuesta al bucle OODA

Tanto el bucle OODA como el concepto de Sen representan respuestas al mismo desafío fundamental: cómo actuar de forma decisiva y eficaz en una situación que cambia rápidamente, incierta y potencialmente letal. Pero abordan este desafío desde ángulos diferentes y, cuando se comprenden conjuntamente, revelan algo más poderoso de lo que ofrece cada uno por separado.

Donde convergen los marcos

El ciclo OODA y el espectro de Sen comparten una idea central común: el luchador que actúa mientras el oponente aún está en proceso gana. Boyd llama a esto «entrar en el ciclo». La tradición de la espada japonesa lo llama tomar la iniciativa: Sen. Ambos reconocen que la victoria no se basa principalmente en la fuerza o la velocidad en el sentido convencional, sino en el momento de la decisión: actuar en el instante en que tu acción es más disruptiva para el ciclo del oponente.

Los tres Sen se corresponden con el ciclo OODA de una manera reveladora:

•Go no Sen corresponde a un ciclo OODA reactivo: observas el ataque completado, te orientas, decides y actúas en respuesta. Siempre vas un ciclo por detrás de la iniciación del atacante, lo que significa que tu victoria depende de ejecutar tu ciclo de respuesta más rápido de lo que el atacante tarda en completar su seguimiento.

• Sen no Sen corresponde a actuar dentro de la fase de Acción del oponente: percibes el inicio del ataque y actúas simultáneamente, pillando al oponente en pleno movimiento. Tu acción no se limita a responder al ciclo, sino que colapsa el ciclo del oponente al hacer que su acción resulte inútil antes de que se complete.

• Sen Sen no Sen corresponde a actuar antes de que el oponente haya llegado siquiera a su fase de Decidir: percibes la intención de atacar y actúas mientras el oponente aún se encuentra en la fase de Orientar o en la fase inicial de Decidir. Su ciclo nunca se completa. Es neutralizado antes de haber actuado.

Dónde Sen no Sen trasciende el ciclo OODA

Esta es la distinción crucial y el argumento central de este artículo:

El ciclo OODA, tal y como se entiende y aplica habitualmente, es principalmente un marco visual. La fase de Observación se basa principalmente en lo que vemos. La fase de Orientación procesa la información visual y auditiva a través de nuestros modelos mentales. Las fases de Decisión y Acción se ejecutan basándose en esta orientación anclada en lo visual. Incluso en su forma más sofisticada, el ciclo OODA asume que la conciencia se construye a partir de inputs sensoriales —principalmente los ojos— y que la velocidad aumenta al procesar esos inputs de forma más eficiente.

Sen no Sen —especialmente en el nivel de Sen Sen no Sen— rompe por completo esta suposición.

Para percibir la intención de un oponente antes de que se haya movido físicamente, el practicante no está utilizando una versión más rápida del mismo proceso de observación visual. Está operando en un canal completamente diferente: la sensibilidad al Ki. Está percibiendo el campo de intención, la preparación energética, la movilización interna que precede al movimiento. Esta es información que los ojos no pueden proporcionar, porque los ojos responden al movimiento, y en este nivel aún no hay movimiento.

Esto significa que el practicante de Sen no Sen no se limita a ejecutar un ciclo OODA más rápido. Acorta el ciclo al acceder a una dimensión de información que el ciclo, tal y como se concibe normalmente, ni siquiera incluye. Su fase de Observación capta más datos —y más relevantes—. Su fase de Orientación no trabaja más intensamente; cuenta con una señal más rica y temprana con la que trabajar. La brecha entre Observar y Actuar se colapsa no porque el procesamiento sea más rápido, sino porque la observación inicial capta la situación en un nivel más temprano y fundamental.

«Los ojos ven lo que ha sucedido. El Ki siente lo que está a punto de suceder. El guerrero que depende únicamente de los ojos siempre estará, en cierto nivel, rezagado».

El mecanismo: cómo el Ki acorta el ciclo

Cuando un practicante ha desarrollado una sensibilidad genuina al Ki a través de un entrenamiento profundo, la fase de Observación de su ciclo OODA ya no se limita a lo visible. Está captando señales en el Ki del oponente —el campo energético de la intención— que preceden a cualquier movimiento físico. Estas señales pueden incluir:

• Microcambios en la distribución del peso del oponente que indican un compromiso inminente con una dirección

• Cambios en el ritmo respiratorio que indican una movilización interna

• Sutiles alteraciones en la tensión muscular visibles en los hombros, el cuello o las caderas antes de que se muevan las manos o los pies

• Una cualidad de atención en los ojos del oponente que revela la formación de una intención específica

• La «sensación» general del Ki del oponente —ya sea que esté ascendiendo, acumulándose, vacilando o comprometiéndose

Ninguna de estas cosas es mística. Todos ellos son señales físicas reales y sutiles que un observador altamente entrenado puede aprender a leer. Pero la clave es que son más accesibles para un practicante que se ha entrenado para estar atento a ellas —que ha desarrollado lo que podríamos llamar observación táctil y energética junto con la observación visual.

El Enzan no Metsuke («mirada a la montaña lejana») que se enseña en las artes marciales tradicionales japonesas es directamente relevante aquí. En lugar de fijar la mirada en un punto específico —una mano, un arma, un rostro—, el practicante cultiva una mirada amplia, suave y desenfocada que abarca todo el campo de energía del oponente. Este tipo de atención no es más rápida a la hora de procesar la información visual en el sentido convencional. Pero es mucho más sensible al campo de Ki previo al movimiento, porque no se centra de forma estrecha en las superficies en las que el movimiento acabará apareciendo.

El papel decisivo de la orientación

Boyd identificó la fase de Orientación como el elemento más crítico del ciclo OODA, y la tradición de Sen confirma esta idea desde un ángulo diferente.

La razón por la que Sen no Sen requiere años de entrenamiento no es principalmente física. Las habilidades físicas involucradas — sincronización, posicionamiento, mecánica de golpeo— pueden desarrollarse con relativa rapidez. El desafío más profundo es desarrollar el marco de orientación que permita al practicante interpretar correctamente lo que está percibiendo. Reconocer la señal en el ruido del Ki del oponente requiere una biblioteca interna de experiencias de referencia: miles de repeticiones observando cómo se siente la movilización interna de diversas intenciones, cómo se ven y se sienten las microsignales de un ataque decidido en comparación con una finta, cómo cambia la calidad del Ki del oponente a medida que pasa de la observación a la intención y a la acción.

Por eso Musashi escribió que la técnica debe convertirse en «uno con el cuerpo» a través de la repetición intensa —no para que el cuerpo pueda actuar sin la mente, sino para que la mente se libere de gestionar la mecánica de la técnica y pueda dedicarse plenamente a la tarea de orientación más profunda que es leer el Ki del oponente. El practicante que todavía gestiona conscientemente su juego de pies o su guardia no puede prestar atención a las señales sutiles del momento de la iniciativa. El que ha interiorizado completamente esos fundamentos sí puede.

En términos de OODA: el dominio de Sen no Sen es el dominio de la Orientación. Y la Orientación no es una versión más rápida del mismo proceso, sino un cambio cualitativo en aquello hacia lo que se orienta el proceso.

Sexta

parte: Mente y espíritu — Lo que el entrenamiento moderno ha olvidado

Volvemos ahora a la pregunta con la que comenzamos: ¿por qué el guerrero antiguo parecía estar psicológicamente mejor preparado para la brutalidad del combate que muchos guerreros modernos?

El sistema de entrenamiento descrito en este artículo no es meramente un conjunto de herramientas físicas o tácticas. Es, en esencia, un sistema para desarrollar una cualidad particular de la conciencia: una forma de estar presente en el mundo que es tranquila, alerta, sensible y no reactiva en el sentido convencional.

Zanshin — Conciencia que no termina

Zanshin (残心) se traduce habitualmente como «mente que permanece» o «conciencia sostenida». Describe la cualidad de presencia alerta que el artista marcial mantiene antes, durante y después de un enfrentamiento: una preparación continua que no se dispara ni se derrumba, sino que se sostiene como una condición básica del ser.

El entrenamiento de combate moderno a menudo crea un patrón de alerta condicionado por señales ambientales específicas: la visión de un arma, la señal para entrar en combate, el sonido de una amenaza. Fuera de esos desencadenantes, el practicante puede estar psicológicamente «desconectado». Este patrón binario de excitación (encendido/apagado), aunque aparentemente eficiente, crea vulnerabilidad en situaciones ambiguas en las que

la señal de amenaza no es clara, y contribuye a la dificultad de la desescalada tras el combate: el sistema que se ha activado es difícil de desactivar.

Zanshin, por el contrario, no es una respuesta de emergencia. Es una cualidad básica de calma y atención continua. No requiere un pico de adrenalina para funcionar. Y es precisamente este tipo de conciencia la más sensible al Ki, porque las señales del Ki son sutiles y requieren un campo tranquilo y receptivo para ser percibidas.

Mushin — La mente vacía

Mushin (無心) — «sin mente» o «mente vacía» — es el estado de claridad mental en el que el practicante está plenamente presente sin la interferencia del pensamiento discursivo, la ansiedad anticipatoria o la emoción reactiva. En este estado, la percepción y la acción surgen directamente, sin la capa mediadora de la deliberación consciente.

Musashi describió esto como el golpe del «no pensamiento»: una acción tan integrada que no hay una brecha perceptible entre la percepción de una oportunidad y la ejecución de una respuesta. Esto es directamente análogo a lo que el ciclo OODA describe como la fusión de las fases de Decidir y Actuar en la fase de Orientación mediante la práctica suficiente y la claridad mental. Pero el Mushin es más que una herramienta táctica. Es un estado psicológico que protege genuinamente la salud mental. El practicante que ha aprendido a mantener el Mushin —que ha aprendido a estar plenamente presente sin ser reactivo, a obser-

var sin apego ni aversión— está desarrollando exactamente el tipo de flexibilidad psicológica y resiliencia que ahora, gracias a la ciencia moderna del trauma, entendemos que protege contra el daño psicológico de la exposición al combate. El guerrero antiguo no era menos sensible a la violencia o al sufrimiento. Estaban entrenados para permanecer presentes en medio de ella sin dejarse abrumar por ella —para mantener la quietud interior que permite una percepción clara y una acción decidida incluso en medio del caos. Esto no es represión emocional; es una cualidad cultivada de la conciencia que permite que la emoción fluya sin fragmentar la conciencia subyacente.

El espíritu del guerrero y el Ki

El «espíritu de lucha» que a menudo se enfatiza en el entrenamiento militar y de artes marciales moderno es real e importante. Pero es, por sí solo, solo una fracción de lo que las antiguas tradiciones entendían por espíritu (Ki, en este contexto).

El Ki como espíritu no es agresividad. Es vitalidad: la sensación de estar plenamente vivo y totalmente conectado con lo que está sucediendo. Es la cualidad que hace que un guerrero sea peligroso, no porque esté dispuesto a atacar, sino porque está tan plenamente presente que nada escapa a su conciencia y cada acción se nutre de la plenitud de lo que es real en el momento.

Un practicante con un Ki bien desarrollado no necesita estar enfadado para ser eficaz. No necesita funcionar a base de adrenalina. Es eficaz porque está plenamente presente —y un oponente puede sentir esa presencia como una especie de presión, una emanación de conciencia concentrada, que afecta a su propio Ki y a menudo perturba sutilmente su capacidad para ejecutar sus planes. Esto es lo que las antiguas tradiciones japonesas llamaban Kihaku: espíritu o fuerza de voluntad con tal intensidad que afecta al oponente incluso antes de que se aplique ninguna técnica física. Se describía al practicante experto de Go no Sen como alguien con un Kihaku tan poderoso que los oponentes lo sentían como una fuerza palpable. Esto no es fantasía. Es el efecto observable de una presencia concentrada y entrenada sobre el estado psicológico de un oponente sensible a tales cosas —lo cual es el caso de la mayoría de las personas, tengan o no palabras para describirlo.

Séptima parte:

Entrenamiento de Sen no Sen — Enfoques prácticos

Si aceptamos el argumento de que el Sen no Sen ofrece algo que el marco del ciclo

OODA por sí solo no ofrece —que desarrollar la sensibilidad al Ki permite al practicante acortar su ciclo de decisión no procesando más rápido, sino accediendo a señales más tempranas y ricas—, entonces la pregunta es: ¿cómo entrenamos esto realmente?

Los siguientes enfoques sintetizan los métodos tradicionales conservados en las artes marciales con lo que ahora entendemos sobre el aprendizaje perceptivo, la cognición incorporada y el entrenamiento de la atención.

1. Enzan no Metsuke — La mirada a la montaña lejana

Sustituye la mirada estrecha y focalizada por una atención visual amplia, suave y difusa que abarque todo el cuerpo del oponente simultáneamente. Practica esto tanto en la vida cotidiana como en el entrenamiento: fíjate en el conjunto de una habitación o en una escena callejera en lugar de fijarte en detalles concretos. Este modo de atención es más sensible al movimiento periférico y a las sutiles señales previas al movimiento que preceden a la acción física.

2. Entrenamiento en pareja a cámara lenta para la percepción del Ki

Trabaja con un compañero a cámara superlenta. El objetivo no es practicar la técnica a menor velocidad, sino desarrollar la sensibilidad necesaria para percibir el momento de compromiso: el instante en el que la decisión del compañero de moverse se vuelve irreversible. A velocidad normal, este momento es invisible. A cámara lenta, se vuelve perceptible como un sutil desplazamiento del peso, un ligero cambio en el tono muscular, una microalteración en la respiración. Repítelo miles de veces hasta que la sensación te resulte tan familiar como una huella dactilar.

3.

Entrenamiento de la conciencia táctil

La percepción del Ki no es solo visual. Utiliza métodos de entrenamiento que desarrollen la sensibilidad táctil y propioceptiva hacia la energía y la intención del oponente. Los ejercicios de empuje de manos (del Tai Chi), los ejercicios de sensibilidad del Aikido y el Wing Chun, y prácticas similares desarrollan la capacidad de sentir a través del contacto la intención del oponente antes de que este se haya comprometido plenamente con ella. Incluso el entrenamiento con los ojos vendados, en el que el practicante debe orientarse exclusivamente a través del sonido y la conciencia táctil, puede desarrollar de forma espectacular las dimensiones no visuales de la percepción.

4. Seme — Presión

controlada

Practica proyectar el Ki deliberadamente hacia un oponente durante el entrenamiento, con la intención de alterar su estado mental y forzar una reacción. Esto entrena tanto la proyección del Ki (afectando el bucle del oponente desde el exterior) como la sensibilidad para sentir cómo cambia el Ki del oponente en respuesta. Con el tiempo, el practicante aprende a interpretar estos cambios como información sobre el momento y la intención.

5. Debana Waza — Golpear en el inicio

En todas las formas de combate controlado, dedícate a practicar la interceptación del ataque del oponente en su mismísimo inicio, en lugar de esperar a que se desarrolle. Esto obliga al practicante a desarrollar la sensibilidad a las señales tempranas que constituye el núcleo de Sen no Sen. Comienza con ataques preacordados (Yakuzoku Geiko) en los que se conoce el momento oportuno, y aumenta gradualmente la imprevisibilidad a medida que se desarrolla la sensibilidad.

6. Meditación y cultivo del Mushin

La meditación sentada regular no es un complemento suave al entrenamiento duro. Es un método directo para desarrollar la cualidad de la presencia tranquila y no reactiva que es el requisito previo para la sensibilidad al Ki. Una mente que funciona a gran velocidad con pensamientos, anticipaciones y emociones reactivas no puede detectar señales sutiles de Ki. Comienza las

sesiones de entrenamiento con breves periodos de quietud y atención consciente a la conciencia del momento presente. Desarrolla la capacidad de permanecer en Mushin durante el combate —totalmente alerta, totalmente receptivo, sin la interferencia del miedo anticipatorio o la emoción reactiva.

7. Comprender tu Sen natural

Como señalan las antiguas enseñanzas, la mayoría de los practicantes se inclinan naturalmente hacia uno de los tres Sen. El practicante impaciente y agresivo tiende naturalmente hacia el Sen no Sen —el golpe proactivo. El practicante paciente y estratégico tiende naturalmente hacia el Go no Sen — esperar y contraatacar. Comprender tu tendencia natural es el comienzo de la sabiduría, no el final. Entrena los tres, para que puedas elegir cuál desplegar contra un oponente determinado en lugar de recurrir por defecto a lo que te resulta cómodo. El practicante predecible es siempre vulnerable, independientemente de lo hábil que sea en su modo preferido.

Parte VIII: Un marco unificado —

Sabiduría del Budo para el guerrero moderno

Hemos cubierto un terreno significativo. Pongámoslo todo en perspectiva.

El ciclo OODA es un marco genuino y valioso para comprender la toma de decisiones en combate. La idea de Boyd de que la victoria es para el luchador que puede pasar por las fases de observación, orientación, decisión y acción más rápido que el oponente —y especialmente quien puede desbaratar la orientación del oponente— queda confirmada por siglos de experiencia marcial.

Pero el ciclo OODA, tal y como se aplica habitualmente, opera principalmente en el nivel superficial de la acción y la reacción visibles. Es un marco para ser más rápido dentro del ciclo normal de la percepción del combate.

Sen no Sen, y la tradición del Budo en la que se inscribe, ofrece algo más: un medio para acortar el ciclo no siendo más rápido dentro de él, sino entrando en el ciclo en un punto más temprano, a través de un canal de percepción diferente. Al desarrollar la sensibilidad hacia el Ki —hacia el campo de intención que rodea al oponente—, el practicante accede a información más temprana y más útil que cualquier cosa que puedan proporcionar los ojos por sí solos. No se trata simplemente de ejecutar una versión más rápida del mismo proceso. Se trata de observar algo diferente: la causa en origen, en lugar del efecto en el resultado.

Esta es la respuesta ancestral al ciclo OODA. Y es una respuesta que requiere el cultivo del Shin —la mente— y el desarrollo de la sensibilidad hacia el Ki, junto con el acondicionamiento físico y el refinamiento técnico que representan el Tai y el Gi del Budo.

«El guerrero que confía únicamente en los ojos siempre estará reaccionando a lo que ya ha comenzado. El guerrero que percibe el Ki actúa antes del comienzo —no a través de la profecía, sino a través de una calidad de atención tan refinada que la preparación para la acción es tan visible como la acción misma».

Esto no es exclusivo del antiguo Japón. Es una capacidad humana. Se puede entrenar. Y es, quizás, una de las dimensiones más importantes del desarrollo del guerrero que los sistemas de combate modernos aún no han recuperado plenamente.

Los antiguos guerreros del Budo se enfrentaban a su mundo brutal con una resiliencia psicológica que muchos guerreros modernos luchan por encontrar. La diferencia no está en la violencia a la que se enfrentaban —en cualquier caso, la suya era más inmediata y más personal—. La diferencia está en la integridad de su preparación: cuerpo, técnica y mente. Shin, Gi, Tai. Los tres pilares, unidos, sostenían a un guerrero que no solo estaba entrenado para luchar, sino cultivado para ser plenamente humano: consciente, presente, conectado y sin miedo.

Enseñar Sen no Sen —enseñarlo de verdad, con todas sus dimensiones mentales y espirituales intactas— es una de las cosas más poderosas que las artes marciales modernas y los sistemas de combate pueden hacer por los guerreros a su cargo. No solo para hacerlos más eficaces en el combate, sino para hacerlos más completos como seres humanos. Porque la misma cualidad de conciencia que permite que Sen no Sen funcione en una pelea es la misma cualidad de conciencia que permite a un guerrero regresar de la pelea siendo plenamente él mismo.

Ese puede ser el mayor regalo de Sen no Sen.

Resumen de referencia: Sen y OODA — Marco comparativo

Nivel de Sen

Sen Sen no Sen: Actúa durante la fase de Orientación/Decisión del oponente. Nivel más alto — percibe el Ki de la intención antes del movimiento. Interrumpe directamente el OODA antes de que llegue a la fase de Acción.

Sen no Sen: Actúa durante la fase de Actuación del oponente. Intercepta al inicio del movimiento. Colapsa el ciclo del oponente a mitad de camino.

Go no Sen: Actúa después de la fase de Actuación del oponente. Responde a un ataque completado o en desarrollo. Gana gracias a un ciclo de respuesta más rápido.

Tai no Sen: Manipula la fase de Observación/Orientación del oponente mediante una postura deliberada. Controla lo que el oponente ve y, por lo tanto, lo que decide.

Conclusión: Estudiar lo antiguo para comprender lo nuevo

«Estudiar lo antiguo es comprender lo nuevo».

Este artículo comenzó con una máxima tradicional y termina con otra. Las antiguas artes marciales no ofrecen respuestas obsoletas a preguntas irrelevantes. Ofrecen, codificado en siglos de experiencia probada, una profundidad de comprensión sobre el ser humano bajo presión a la que los marcos modernos aún, en muchos sentidos, están tratando de alcanzar.

El ciclo OODA es moderno. Sen no Sen es antiguo. Ambos hablan de lo mismo desde extremos opuestos de una misma verdad. Si los unimos —si unimos Shin, Gi y Tai—, el guerrero que surge no es solo más rápido o más fuerte. Está más despierto. Más presente. Más capaz de actuar desde ese profundo estado de calma que hace posible tanto la excelencia en el combate como la integridad fuera de él.

Eso es a lo que siempre apuntaba el Budo. Eso es a lo que Sen no Sen, bien entendido, sigue apuntando hoy en día.

先の先

La iniciativa del ataque. La iniciativa de la conciencia. La iniciativa del ser humano en su totalidad.

LOS PILARES DE EBUNTO EN EUROPA

Ante el destino no existe la suerte... «Es increíble la fuerza que tienen las cosas cuando tienen que suceder».

Ninguna frase puede definir mejor la llegada de EBUNTO a España que esta. Es el 2 de abril del año 2006. JOHO (Shidoshi) Juliana Galende —mi antigua esposa— y yo habíamos llegado a España con la intención de empezar una nueva vida.

¿Crees en el caos? ¿En la suerte? ¿Crees que es fruto del destino? ¿Crees que todo está ya predeterminado? ¿Es algo recurrente en las personas? Confucio nos pregunta sabiamente: «¿Qué edad tendrías si no supieras cuántos años tienes?».

Tras décadas de dedicación extrema y mucho cansancio debido a proyectos sucesivos e intensos, habíamos decidido abandonar la docencia y cambiar de país, empezar algo nuevo que no tuviera relación con mi antiguo oficio. El destino inicial era Japón, debido a las personas y las facilidades que podrían existir gracias a las amistades adquiridas durante todos estos años y a los vínculos profesionales. Sin embargo, a través de unas amigas que vivían en España, a JOHO (Shidoshi) Juliana le llegó la idea de que, si nuestro plan era tener una nueva vida, tal vez este fuera un destino favorable, debido a la proximidad del idioma y a la calidad de vida descrita de manera apasionante. Pues bien, el 5 de abril de 2006 salimos de Brasil y al día siguiente aterrizamos en el aeropuerto «Josep Tarradellas Barcelona-El Prat» de la ciudad de Barcelona.

Todo estaba acordado desde Brasil: se suponía que nos iban a esperar a la salida y nos iban a orientar para esta supuesta nueva vida. Sin embargo, nada de eso ocurrió. No había nadie esperándonos. Solo dos días después, tras varias llamadas, una amiga de JOHO (Shidoshi), Juliana Galende, apareció en el hotel donde nos alojábamos, gracias a la ayuda de un taxista. Contrariamente a lo que esperábamos, nos llevaron a un pueblo a unos cincuenta kilómetros de la ciudad de Barcelona llamado Sant Celoni, un lugar precioso entre dos montañas. La zona de Montnegre en Sant Celoni es una zona poblada y un importante espacio natural, parte del «Parque Natural de Montnegre i el Corredor», en la provincia de Barcelona. Sant Celoni sirve de puerta de entrada a este entorno boscoso, caracterizado por sus bosques de robles y castaños, y por ser una zona de gran interés natural y paisajístico.

Sin hablar el idioma y sin perspectivas, me dirigí a una locutorio local con la intención de llamar a

Brasil y aclarar algunas cosas. Fue entonces cuando conocí a Hamid, una persona curiosa de origen marroquí. Como solo teníamos un móvil de prepago, era más conveniente que las llamadas se realizaran en ese lugar.

No son pocas las veces en que nos gustaría que los demás resolvieran nuestros problemas, o incluso nos dieran una respuesta a nuestras tantas preguntas. En mi forma de ver la vida y sus «detalles», el día a día es una metamorfosis constante que elabora diferentes tipos de «revolución conciencial»; lo digo en singular, se trata de diferentes razonamientos y posturas.

Esto puede significar que todos poseemos un tipo individual de atmósfera de destrucción y renovación. Cada momento, cada instante, todo representa parte de este viaje que realizamos cada día. Confucio nos dice que «El hombre superior es persistente en el camino verdadero y no solo persistente». Tal realidad nos proyecta hacia la formación de un todo que representa parte de nuestra existencia; parte de un camino que siempre se alternará a

medida que avanzamos al mando de nuestras verdades interiores, que no son más que nuestra propia vida en sí.

Hamid fue la primera persona que, poco a poco, me fue explicando cómo funcionaba mi nuevo país. Dos semanas después, recibimos una llamada de Alfredo Tucci, director general de la revista de artes marciales más prestigiosa: Budo International. El Sr. Tucci, nieto de portugueses, hablaba perfectamente nuestro idioma; lo que facilitó en gran medida la negociación de lo que acabaría siendo la primera «portada» protagonizada por nosotros. Algo que cambiaría por completo el destino de nuestra historia.

Madrid, 25 de mayo de 2006. Casualmente, el día del cumpleaños del Sr. Tucci. Tras las grabaciones y las fotos, una

bonita amistad marcaría el punto de partida que escribiría definitivamente la historia de EBUNTO en Europa.

Aparecer en la primera portada de una revista tan importante fue la piedra angular para que la gente empezara a buscarnos en Sain Celoni. La primera persona fue Luís Nogueira, junto con su esposa Rebeca Roca, que permanecieron en nuestra escuela hasta el año 2015. Tras su llegada, muchos otros se interesaron por conocernos.

Un querido profesor decía que no podemos estar siempre «intercambiando» cosas con la vida. ¡Y es verdad! En profundidad, significa que nuestras decisiones, actitudes, etc., reflejarán en el ser la constancia de que la vida, en sí misma, representa la asimilación de los frutos de cada momento; una especie de

experimentación continua en la que no se puede parar. Si observamos desde la perspectiva de la evolución, desarrollaremos un tipo de visión que traslada esta misma vida, o su realidad, a un escenario en el que este mismo ser se ve obligado a asumir el control del «barco de su vida». Para ello, inevitablemente, vivirá en sus propias verdades y mentiras las razones que le llevan a percibir, o no, su propia importancia en su proceso o camino. Esto, paralelamente, nos remite a la reflexión de que, al final, nos lleva al punto en el que es lo mismo que decir que existen varios tipos de vida y realidades en un único ser.

En 2007 participamos en el primer Salón de la Fama, organizado por la revista Budo International e ISMA, liderado por el maestro de artes marciales y general de

los Marines estadounidenses, Santiago Sanchis. Diferentes maestros de distintos países nos fijaron en nosotros por primera vez y se interesaron por nuestro trabajo. Yo, que disfrutaba de una vida discreta y tranquila, me encontraba ahora en el escenario del mundo.

Llega entonces el momento en que, debido a la historia de JOHO (Shidoshi) Juliana Galende, que había iniciado sus estudios de medicina en Brasil, Barcelona no le reconoce sus créditos y la esperanza de que alguna otra ciudad los reconociera, guiados por las opiniones de otros españoles, nos llevó a Valencia; ciudad que se convertiría en nuestra residencia definitiva.

Entre tantas idas y venidas a Madrid, JOHO (Shidoshi) Juliana Galende y yo, siempre discretos con el tema de nuestra espiritualidad, poco a poco íbamos dejando caer alguna información relacionada con nuestras creencias y conocimientos. A través del Sr. Tucci, conozco a Francisco (Paco) Suárez, persona que llegaría a convertirse dentro del EBUNTO en un importante «Kotoma Tonbo».

En 2008, por fin, el Sr. Tucci se inicia en los caminos del EBUNTO. Valencia y Madrid compartían intereses comunes en lo que se refiere a la conservación del EBUNTO. Stephen Hawking, autor de muchos libros, entre ellos El universo en una cáscara de nuez, nos dice: «Es una cuestión de experiencia común que las cosas se vuelvan más desordenadas y caóticas con el tiempo».

No hace falta decir que nuestra vida cambiaría para siempre. El destino, ese gran protagonista capaz de transformar como por arte de magia la vida de cualquier mortal, había llamado a nuestra puerta. Tenían razón mis maestros cuando decían que «el hombre que no se mira a sí mismo, ni mira lo que le rodea, no puede conocer su realidad ni la realidad de lo que le rodea». Por lo tanto, creo que aquel que se desconoce a sí mismo e ignora si posee o no un papel determinado en la vida, está en realidad muerto, aunque coma y beba, al igual que sus semejantes.

En 2011, un ASHAKORO - Hajimeru (iniciación) de varias personas procedentes de distintos países sitúa a España, definitivamente, como un punto importante en la historia del EBUNTO.

Ese mismo año, el Sr. Tucci se traslada definitivamente a la ciudad de Valencia y comienza un nuevo capítulo de nuestra historia. Estudios, intensidad, proyectos... Arthur Schopenhauer dijo que «El destino baraja las cartas, y nosotros las jugamos».

Así era nuestro momento: debido a las necesidades locales señaladas por la «espiritualidad», confirmadas por los maestros, se darían nuevos pasos y, llenos de posibilidades y horizontes, se celebraría una importante festividad en la provincia de Cheste —un municipio español situado en la comarca de la Hoya de Buñol, en el interior de la provincia de Valencia, en la Comunidad Valenciana, a 26 km de la capital provincial.

En medio de constantes ceremonias, en 2014 formaríamos a los primeros responsables del EBUNTO. Seis nuevos pro-

fesores debían ser la base de esta fortificación que acabaría derrumbándose y cayendo por completo tras aproximadamente un año. Con la misma inercia, JOHO (Shidoshi) Juliana Galende decide dedicarse a la medicina y nuestro divorcio, de forma amistosa, marca el inicio de una nueva etapa en la que se escribiría un nuevo capítulo.

En 2016, en un viaje a México, conocí a mi nueva esposa —la psicóloga forense Alma Alejandra—, que años más tarde se mudaría a Valencia para ayudarme a reconstruir lo que se había perdido.

Diferentes corrientes de pensamiento atribuyen únicamente al Bien o al Mal la clave de nuestra vida, de nuestra felicidad... ¿Será así? Desde el día en que nacimos, desde que llegamos a este mundo, estamos destinados a sumergirnos en diversas perspectivas, en diversos puntos de equilibrio que más bien parecen encrucijadas donde la certeza se desvanece: ¡la duda es la protagonista!

Durante este periodo, JOHO (Shidoshi) Joao Paulo, de manera impecable, se acerca a mí y, a través de un viaje a España (alojado en mi casa), inicia una nueva etapa de su formación.

Toda y cada experiencia corresponde al estado de observación que ejercemos sobre nosotros mismos y, por consiguiente, sobre los demás. La diversidad de momentos e instantes tiene sus raíces clavadas en el «ahora». Se fundamenta y se asienta sobre el instante presente. Si en este pequeño espacio de tiempo tu predilección es por el Bien o por el Mal, sin lugar a dudas, digo: sí, son solo estos dos los que deciden tu vida.

Sin embargo, yo siempre veo las cosas desde el mundo espiritual. En mi concepción, somos seres espirituales viviendo una experiencia material. Somos fruto de lo que indica nuestra conciencia; somos fruto de una fracción de segundo que define la fuerza que actúa de manera instantánea cuando asociamos nuestras ideas; cuando nuestra creencia determina lo que debemos ver... ¿Lo has pensado alguna vez?

En constantes viajes a España, JOHO (Shidoshi) Daniel Motheo, mi alumno más antiguo, continuó su aprendizaje y se convirtió en una importante referencia de nuestra cultura y tradición. En el año 2021 inauguramos mi nueva escuela y con ella la llegada de muchos nuevos alumnos y profesores. Entre ellos, Kotoma Tonbo Fabián García, JOHO (Shidoshi) Sibila Silva, JOHO (Shidoshi) Miguel Morales, JOHO (Shidoshi) Sérgio

El 25 de abril de 2026 se inició una nueva etapa, con nuevos cargos y responsables del cuidado y la transmisión de nuestra cultura y tradición.

Verdeguer, JOHO (Shidoshi) Vicente Laparra, JOHO (Shidoshi) Alma Alejandra, JOHO (Shidoshi) Hermes Romero...

Vinculados a mi persona en la actualidad, tanto en la parte marcial como en la espiritual, se encuentran los siguientes nombres:

JOHO (Shidoshi) Tonbo Alfredo Tucci (Goemon Kawazuki)

Kokeisha Kawazuki Togo, directora de Black Belt

Magazine y CEO de Budo International Publishing Co.

Tonbo Francisco Suárez

Tonbo Fabián Garcia

JOHO (Shidoshi) Juliana Galende

JOHO (Shidoshi) Marcos Amaral

JOHO (Shidoshi) Maria de Manuel

JOHO (Shidoshi) Daniel Motheo

JOHO (Shidoshi) Thiago Moraes

JOHO (Shidoshi) Sérgio Botelho

JOHO (Shidoshi) André Bortoluzzi

JOHO (Shidoshi) João Paulo Gomes

JOHO (Shidoshi) Giovanni Nunes

JOHO (Shidoshi) Raoni Rosa

Sensei Leonardo Nunes

Sensei Sérgio Moraes

Sensei Miguel Estables

JOHO (Shidoshi) Hermes Romero

JOHO (Shidoshi) Vicente Laparra

JOHO (Shidoshi) Sergio Verdeguer

JOHO (Shidoshi) Alma Alejandra

JOHO (Shidoshi) Sibila Sol Silva

JOHO (Shidoshi) Miguel Morales.

Sensei Stéphane Postel (França)

Sensei Alfredo Garcia

Sensei Rafael Ferreira Dos Santos* Los demás nombres de JOHO (Shidoshi) y Sensei que no aparecen aquí, o bien tienen fines personales, o bien no han alcanzado un nivel suficiente.

«¡En el reino de los fines, todo tiene o bien un precio, o bien una dignidad!» - Immanuel Kant.

¡Eso no tiene gracia!

Diciembre de 2025, seminario de Franco Vacirca en el Panda Gym de Berlín.

Franco llama a dos chicas al centro para que demuestren su técnica y pregunta al resto de participantes: «¿Qué veis que está mal?».

Una voz masculina a mi espalda murmura: «¡Las mujeres!».

La broma puede parecer inofensiva, pero plantea una cuestión seria: ¿son las mujeres realmente bienvenidas en el jiu-jitsu?

El número de mujeres que practican jiu-jitsu aumenta constantemente; esta tendencia también se observa en los grupos infantiles. Al mismo tiempo, cada vez más mujeres cualificadas asumen roles como entrenadoras o instructoras. Entrevisté a varias de ellas y, afortunadamente, ninguna informó haber sufrido sexismo en clase. Pero eso no significa que la discriminación haya desaparecido por completo del mundo de las artes marciales; de lo contrario, no habría razón para escribir estas líneas.

Article by Maryam Kegel, Closing remarks by Franco Vacirca

¿Una lona para todos?

A diferencia de mi país natal, Irán, los espacios de entrenamiento en Europa son mixtos. Mujeres y hombres entrenan juntos en la lona. Esto también significa que se me permite practicar con hombres.

Como dice Maren, de Panda Gym Berlin: «Es importante que las mujeres tengan la oportunidad de entrenar con hombres, porque en la calle, un oponente también podría ser un hombre».

Personalmente, en su mayoría me trataron con respeto en las lonas. No obstante, también hubo momentos desagradables: hombres que no querían practicar con mujeres, o aquellos que hacían alarde de su fuerza física de forma ostentosa.

Estas experiencias me llevan una y otra vez a la misma pregunta, tanto para mí como para mis entrenadores: ¿se trata realmente a las mujeres de forma justa en el jiu-jitsu?

Por «justa» me refiero a algo más que evitar chistes sexistas groseros como el del principio de esta historia. La justicia también significa que no se vea a las mujeres simplemente como un medio para aumentar la diversidad. Significa que el rendimiento de los participantes se evalúe independientemente del género, basándose únicamente en la técnica, el esfuerzo y el progreso sobre el tatami.

Sin embargo, el objetivo de este texto no es dar una respuesta definitiva a esta pregunta. Una respuesta simple —un sí o un no claro— sería demasiado simplista. Más bien, me gustaría examinar el tema desde diversas perspectivas.

La verdadera respuesta es aquella que cada uno debe plantearse a sí mismo.

¿Quieres un compañero

más fuerte?

«Podemos cambiar de compañero si quieres entrenar con alguien más fuerte».

Oigo esta frase de vez en cuando en medio del entrenamiento, y exclusivamente de boca de mujeres.

Para ser sincero, esto no me sorprende. Al principio de mi propia andadura en el jiujitsu brasileño, yo mismo decía cosas similares a mis compañeros de entrenamiento. Detrás de esto suele haber un sentimiento de inseguridad, especialmente el miedo a no poder seguir el ritmo físicamente.

Quizás sea un sentimiento normal para muchos principiantes. Sin embargo, rara vez he oído esas palabras de boca de principiantes masculinos.

La cuestión está clara: muchas mujeres se muestran inicialmente reacias a luchar o entrenar con hombres. El hecho de que los hombres suelen tener una ventaja física refuerza naturalmente este sentimiento.

Sin embargo, por mi propia experiencia, puedo decir: en un entorno de entrenamiento caracterizado por el respeto y la confianza mutua, esta inseguridad se desvanece con el tiempo. Poco a poco es sustituida por la confianza en uno mismo.

Al mismo tiempo, los comentarios despectivos o sexistas tienen el efecto contrario: refuerzan precisamente esa inseguridad en lugar de reducirla.

Aquí me refiero deliberadamente a quienes se quedan, a las practicantes que siguen adelante. No a aquellas que abandonan el entrenamiento y le dan la espalda al jiu-jitsu tras la primera experiencia desagradable o los primeros moratones en el tatami.

Hay otro aspecto igual de importante: una mujer debe verse primero a sí misma como una compañera de entrenamiento en igualdad de condiciones. Un primer paso hacia ello puede ser no interiorizar los comentarios despectivos o sexistas y no darles demasiada importancia.

Lo que a menudo se pasa por alto aquí: una buena compañera de entrenamiento no es necesariamente la más fuerte, y no todas las compañeras fuertes contribuyen automáticamente a tu desarrollo.

Una sesión de entrenamiento solo para mujeres

Algunas escuelas ofrecen sesiones de entrenamiento especiales exclusivamente para mujeres: una hora en la que solo las mujeres entrenan y practican en las colchonetas. Sin hombres sudorosos.

Las ideas que hay detrás de esto varían: para algunas, el enfoque está en un espacio seguro donde se puedan superar las inseguridades iniciales. Para otras, se trata más bien de la comunidad y de conectar unas con otras.

Un ejemplo concreto de esto es Panda Gym Berlin, donde se ofrece una sesión de entrenamiento de BJJ solo para mujeres una vez a la semana. Allí, las madres también tienen la opción de traer a sus hijos, que pueden jugar al borde del tatami durante el entrenamiento.

«Se trata de construir una comunidad sólida para las mujeres, apoyar a las familias y ofrecer una introducción acogedora al jiu-jitsu. Dar ese primer paso suele ser el mayor obstáculo, y el contacto físico cercano con personas diferentes puede resultar extraño», afirma Maurice Wollny, propietario de Panda Gym Berlin. En la MMA Jerusalem Academy hay sesiones de entrenamiento exclusivas para mujeres dos veces por semana. Según Sharir Richman, propietario de la escuela y director de la organización ICCS, el motivo es que algunas mujeres, por razones culturales o religiosas, no desean tener contacto físico con hombres. En Crazy Team BJJ, en Sevilla (España), por el contrario, no hay sesiones de entrenamiento especiales para mujeres. «Por la misma razón no hay sesiones de entrenamiento exclusivas para hombres», afirma Alberto González, entrenador jefe y director de la escuela.

Esta opción de entrenamiento específica ofrece numerosas ventajas, especialmente para principiantes inseguras que primero necesitan ganar confianza en sí mismas. También puede ser una buena oportunidad para que las mujeres avanzadas se preparen específicamente para las competiciones y entrenen con compañeras de nivel similar y en categorías de peso comparables. Por otro lado, no debemos pasar por alto el hecho de que este tipo de sesiones de entrenamiento también pueden crear una zona de confort para algunas mujeres de la que se muestran reacias a salir.

Sharir Richman comenta: «El entrenamiento solo para mujeres, tal y como yo lo veo, es bueno para aquellas que no se sienten cómodas entrenando con hombres. Si empiezan con el entrenamiento solo para mujeres y más tarde pasan al entrenamiento mixto, eso es muy bueno. Pero las mujeres que nunca entrenan con hombres permanecen en una especie de ilusión, y eso es problemático. Podrían sufrir un shock cuando finalmente se enfrenten a esta realidad. La razón es que los hombres suelen ser físicamente más fuertes. Al mismo tiempo, entrenar con hombres ofrece muchas ventajas: te ayuda a desarrollar tu técnica y tu estrategia de combate, y aprendes qué esperar en una pelea real —la rapidez y precisión que necesitas—». Sin embargo, estas consideraciones plantean más preguntas: ¿qué pasa con los principiantes masculinos inseguros? Ellos también se enfrentan a menudo a obstáculos similares, sin disponer de espacios de entrenamiento protegidos comparables.

Además, surge la pregunta de si la calidad del entrenamiento en sesiones separadas para mujeres es comparable a largo plazo con la del entrenamiento habitual. ¿Se sigue allí un plan de entrenamiento estructurado con el mismo cuidado que en otras sesiones? ¿Y se establecen los estándares, los métodos de enseñanza y las expectativas para el entrenamiento de las mujeres al mismo nivel que en el entrenamiento mixto?

Si no es así, creo que constituiría una forma de discriminación contra las mujeres.

Otro aspecto se refiere a las percepciones dentro de la escuela: ¿se toma a las mujeres igual de en serio por parte de los compañeros de entrenamiento masculinos cuando hay sesiones paralelas exclusivas para ellas? ¿O esto refuerza involuntariamente la idea de que tienen que entrenar «de forma diferente»?

Por último, queda una pregunta fundamental: ¿se trata ya de una forma de trato desigual cuando se crean programas de entrenamiento especiales para mujeres mientras que no existen formatos comparables para los hombres, o es más bien un equilibrio necesario de las diferencias estructurales existentes?

Por supuesto, no hay una respuesta única para estas preguntas. Dependiendo del entorno de entrenamiento, los principios subyacentes y la motivación, pueden surgir diferentes perspectivas y realidades.

Solo puedo hablar desde mis propias experiencias aquí, y son precisamente estas las que me llevan a las preguntas mencionadas.

Lo que me gustaría destacar, sin embargo, es que las sesiones de entrenamiento para mujeres no deben considerarse un campo de entrenamiento para instructores.

Conclusión

Hace tiempo que se sabe que las mujeres se han labrado su propio espacio en las artes marciales. No importa si entrenamos en el tatami para la autodefensa, la competición o el desarrollo personal. Lo que importa es reconocer que las personas difieren en fuerza física y mental.

Una cultura de entrenamiento justa reconoce estas diferencias sin reforzarlas. Crea espacio para el desarrollo sin trazar límites artificiales.

Para mí, el jiu-jitsu es mucho más que un simple deporte. Es un camino de descubrimiento continuo. Un camino que me inspira a pensar: hacia el exterior, hacia el mundo, y hacia el interior, hacia las personas. – Maryam Kegel

Comentarios finales:

En mi opinión, no hay (casi) nada que añadir aquí. Apoyo plenamente este informe de Maryam Kegel y le agradezco sus declaraciones abiertas y claras.

En cuanto a los grupos separados de mujeres, comparto la misma opinión que nuestro colega de jiu-jitsu brasileño en Sevilla: ¿Porqué debería haber grupos de mujeres? Al fin y al cabo, ¡tampoco tenemos grupos «solo para hombres»!

Cuando estuve recientemente en el seminario mencionado anteriormente en Berlín, Maryam reaccionó con algo así: «Franco, ¡he visto que ahora tú también tienes un “grupo solo para mujeres”!». (Sonrió al decirlo, porque siempre me he opuesto a este formato de grupo, y ella lo sabe muy bien).

De hecho, el maestro Sylvio Behring me dio esta idea cuando nos visitó recientemente. Así que ahora las mujeres y las chicas de 13 años en adelante entrenan con nosotros una vez a la semana de forma gratuita en un grupo cerrado. El contenido del entrenamiento es el mismo que para los hombres, salvo que también queremos proporcionar importantes consejos de seguridad que, en mi humilde opinión, son esenciales.

¿Por qué es gratis? Porque quiero mostrar a mi comunidad lo importante que es la autodefensa para las mujeres y las chicas. Hay muchas razones por las que a las mujeres les cuesta tanto subirse al tatami y aprender jiu-jitsu. Creo que esta es mi forma de dar un paso adelante y ofrecerme como entrenador.

Otra razón importante surgió cuando me enfrenté al hecho de que se estaban compartiendo memes tontos sobre jiu-jitsu en un chat de WhatsApp. Fue entonces cuando me di cuenta de que en nuestras escuelas abordamos todo tipo de orientaciones sexuales. En mi tatami no hay lugar para discusiones sobre el color de la piel, la orientación sexual, la religión y la política.

Pero sé por diversos círculos que esto no es solo un problema en el BJJ y en las artes marciales en general. También en el fútbol y el baloncesto, las organizaciones, los clubes, los líderes y los entrenadores se enfrentan repetidamente a situaciones en las que ciertas personas son simplemente «demasiado estúpidas» y sienten una profunda necesidad de hacer alarde de sus «raíces neandertales». En el jiu-jitsu brasileño, también existe otro fenómeno que nos obliga, como líderes de equipo, a realizar una labor preventiva. En los últimos meses, entrenadores y líderes de BJJ de renombre internacional han sido destituidos por abusos sexuales a menores y ahora también se enfrentan a consecuencias legales.

Cuando estaba en el vestuario en Berlín, uno de los participantes del seminario me preguntó: «Franco, ¿llevas protector de ingle en el BJJ?». Mi respuesta fue: «Sí, siempre, ¡siempre que sé que hay mujeres, niñas y niños o adolescentes presentes!». «¡Ah, ya veo!», fue la respuesta.

Si me permiten hablar con franqueza, a veces siento que los deportes influyen negativamente en la inteligencia de los hombres y, como diría el detective Poirot, bloquean por completo o incluso apagan su materia gris.

Cada vez que veo fútbol, tengo que obligarme a no vomitar al instante. Las emociones de los aficionados se convierten en agresividad total, como si un gol fuera algo más que un balón en la red. Después de mucho tiempo, un evento internacional de kickboxing en Suiza volvió por fin a los titulares, pero no porque el evento fuera tan espectacular, sino porque los aficionados iniciaron una pelea multitudinaria antes incluso de que comenzara el combate en el ring.

A los seres humanos aún nos queda un largo camino por recorrer, tanto en numerosas situaciones de la vida como en la forma en que queremos compartir nuestras vidas unos con otros. Sin embargo, tengo fe en la próxima generación. No solo practicarán mejor el BJJ, sino que también serán capaces de derribar todas las barreras con él. Usarán el jiu-jitsu para crear un mundo mejor, más seguro y, sobre todo, más abierto.

El puño explosivo del Muay Lert Rit.

Los exponentes de las antiguas artes de lucha como el Pankration y Pugilatum, expertos en artes de lucha medievales europeas, artistas marciales chinos y guerreros siameses, todos conocían la efectividad del golpe directo vertical para el combate real. Incluso los boxeadores con las manos desnudas del siglo XVIII y los que utilizavan los guantes de boxeo del siglo XIX y principios del XX en Europa y en América, que hicieron una ciencia de los puños, solían lanzar golpes directos en la posición del "pulgar hacia arriba". Esta forma de golpear contrasta con la posición con la palma hacia abajo, que es común en muchas artes marciales y en el boxeo moderno.

En Tailandia, según el maestro Chaisawat, la posición estándar de la mano para golpear con el directo es con el pulgar hacia arriba. La motivación original era que un guerrero armado con espada (el Daab tailandés, en este caso) podría verse obligado a lanzar golpes en una situación de combate a corta distancia. Está claro que para hacer esto tenía que mantener su mano cerrada en posición vertical porque girarla no era una opción mientras la espada estaba en su mano. Las técnicas sin armas siguieron la biomecánica del combate armado: luego el golpe directo a la cabeza de forma básica se realizó con el puño vertical. Además, el estilo del noreste de Tailandia, el Muay Korat, ha hecho de esta manera de lanzar puños directos, una verdadera característica típica de este sistema temida por los exponentes de los otros estilos regionales.

La pregunta es, ¿por qué esta posición específica de la mano para golpes directos ya no se practica hoy en día, cuando miles de luchadores experimentados en todo el mundo la han usada durante siglos?

La respuesta se puede encontrar en las palabras del gran boxeador Jack Dempsey, quien estudió cómo usar puños en el combate real como pocos de sus colegas campeones lo han hecho.

En su libro de texto de 1950 Fist Fighting (es decir, la dulce ciencia de la defensa personal y no el boxeo deportivo) titulado Championship Fighting: golpes explosivos y defensa agresiva, dejó en claro que un concepto fundamental en el ataque es el principio de las líneas de fuerza. En los puños directos, la línea de fuerza (o Power Line) es una línea imaginaria que se extiende desde el cuerpo a través del hombro y el codo y sale de los 3 nudillos inferiores del puño vertical. Dado que esta posición es anatómicamente fuerte y segura para el atacante, es la forma más pura y poderosa de golpear con directos. Según Dempsey, los fundamentos de las verdaderas técnicas de puño no se enseñan a los principiantes y además se ha olvidado el concepto extremadamente importante de la línea de fuerza.

Intentemos analizar más a fondo este concepto.

Golpeando con puños desnudos, es preferible utilizar una superficie larga y plana para distribuir la fuerza del impacto en un área más grande del puño. Esto significa que es correcto golpear con los tres nudillos del dedo meñique, el dedo anular y el dedo medio. El nudillo del dedo anular es el visor que usaremos para apuntar al objetivo. Nuestra anatomía determina la eficiencia del puño en la posición "pulgar arriba": de hecho, si mantiene el brazo estirado con el puño en posición vertical, notará que una línea recta va desde el hombro hasta los tres nudillos inferiores. Lo mismo no es cierto con los dos primeros nudillos. Por lo tanto, dado que al golpear con la parte inferior del puño se obtiene una línea recta desde la mano hasta el codo y, por lo tanto, hasta el hombro, el puño vertical es anatómicamente más resistente que el golpe con la palma girada hacia abajo. Esta forma de puño basada en la correcta biomecánica ofrece la línea más sólida para absorber la energía cinética del golpe. Cuando ejerzas tu energía sobre un objeto (el objetivo) obtendrás la misma cantidad de energía de retorno. Esta es la tercera ley de la física de Newton: por cada acción hay una reacción igual y opuesta. Por lo tanto, cuanto más fuerte golpees, más energía de retorno necesitas estar listo para soportar. En los puños verticales, todo el brazo y no solo una parte absorbe la energía del golpe que se envía de vuelta a la mano que golpea.

La forma más fácil de "probarlo" (como afirma Dempsey) es extender el brazo rígidamente hacia una pared presionando el puño sostenido verticalmente a la altura de la barbilla. Apoye su peso corporal y deje que su brazo sostenga toda su masa. Notarás que los 3 nudillos inferiores brindan un soporte sólido natural para tu peso. Sentirá una fuerte línea de energía que va desde su cuerpo hasta su hombro, codo, muñeca y los 3 nudillos más bajos. Al hacer esto, sentirá la verdadera línea de fuerza de los golpes verticales directos. Este es el famoso "impacto en tres nudillos" que Jack Dempsey consideró la mejor aplicación de una línea de fuerza pura. Un puño directo vertical tiene muchas aplicaciones posibles, en lo que respecta a la distancia del oponente. Las aplicaciones más obvias son de largo alcance pero también en el corto alcance puede ser un arma impresionante.

• Para más información sobre el tema del puño del Lert Rit. Guía oficial del IMBA Lert Rit: http://www.muaythai.it/imba-lert-rit/?lang=es#guide

• Para mas información sobre el Muay Boran IMBA:

• Sitio web oficial de IMBA: www.muaythai.it

• Europa: Dani Warnicki (IMBA Finlandia) dani.warnicki@imbafinland.com

• América del Sur: Juan Carlos Duran (IMBA Colombia) imbacolombia@gmail.com

• Oceanía: Maria Quaglia (IMBA Australia) imbaaust@gmail.com

• Secretaría General: Marika Vallone (IMBA Italia) imbageneralsecretary@gmail.com

• Aplicaciones de largo alcance.

La mayoría de las veces, se debe usar un puño vertical para atacar al oponente desde la distancia, durante las fases del llamado out-fighting. Un explosivo paso adelante y una directo vertical a tiempo son todo lo que necesitas para noquear a tu oponente. Esto es lo que Jack Dempsey llamó golpe explosivo: da un paso adelante como si estuvieras cayendo y lanza un golpe a lo largo de la línea de fuerza, recordando usar el nudillo del dedo anular como un visor. En Muay Lert Rit, el tipo de energía expresada por la poderosa combinación de un paso hacia adelante y un

golpe directo simultáneo se llama "la flecha envenenada". De hecho, el golpe lanzado con este poder explosivo es comparable a una flecha lanzada por un grande arco que, si golpea objetivos sensibles, causa daños irreparables. De hecho, si alcanza con precisión la barbilla, la mandíbula, la cuenca del ojo o la nariz del oponente, es probable que el oponente baje y permanezca allí.

Desde la larga distancia, también puedes aplicar el paso y puño vertical contra las patadas (como en la técnica del Combat Muay Boran llamada "el cuervo picotea el huevo"). Cuando el oponente comienza a rotar las caderas para lanzar la pierna de manera circular, no pierdas el tiempo y da

un rápido paso hacia adelante explotando con un poderoso puño directo vertical, pensando en romper el objetivo (la cara, la garganta o el lado de su cabeza). Un golpe de gracia rápido es a menudo el resultado dramático de esta acción.

• Aplicaciones de corto alcance.

En algunos casos, se ve obligado a golpear desde una corta distancia del objetivo. Este es el caso en situaciones en las que no quieres luchar con tu oponente y prefieres atrapar y golpear. Incluso a corta distancia, un puño directo vertical puede ser la mejor opción para noquear rápidamente a tu oponente. De hecho, el puño vertical también permite una mayor potencia a poca distancia del objetivo. Esto se debe principalmente a la posición anatómicamente correcta del hombro. Pues, cuando el brazo está extendido frente a usted y el puño está en la posición del pulgar hacia arriba, el hombro está naturalmente conectado al cuerpo y está bloqueado en una posición que conecta fuertemente la masa corporal con el brazo. Esto es una garantía de transferencia de óptima energía y seguridad para el atacante en el momento del impacto.

La defensa personal es mucho más que una simple defensa física

La defensa personal, a menudo denominada «self defense», es mucho más que el aprendizaje de técnicas para repeler físicamente los ataques. Abarca un concepto integral que incluye la forma física, la fortaleza mental, la conciencia, la prevención y los conocimientos jurídicos. En un mundo en el que la sensación de seguridad y la autodeterminación cobran cada vez más importancia, la autodefensa desempeña un papel fundamental, especialmente para aquellas personas que se toman en serio su responsabilidad personal y desean aprender a protegerse en situaciones críticas.

1. La importancia de la autodefensa

La autodefensa significa protegerse a uno mismo de daños físicos o psicológicos. No se trata de responder a la violencia con violencia, sino más bien de reconocer los peligros, evitarlos y, si es necesario, reaccionar ante ellos de manera eficaz. Toda persona tiene derecho a la autoprotección. La autodefensa no sirve, por tanto, para la agresión, sino para la desescalada y la seguridad. Transmite confianza en la propia capacidad de actuar y puede contribuir de manera decisiva a evitar el papel de víctima. Precisamente en situaciones delicadas, es la fortaleza mental la que determina la toma de decisiones acertadas y la actuación adecuada.

2. La prevención como primera línea de defensa

La forma más eficaz de defensa personal es no llegar a encontrarse en una situación peligrosa. La prevención comienza con la atención. Las personas que perciben activamente su entorno, reconocen los riesgos potenciales y evitan a tiempo determinados lugares o situaciones, reducen considerablemente su exposición al peligro.

La conciencia de seguridad se adquiere mediante el entrenamiento:

•Observación del entorno: quien está atento nota los cambios, los comportamientos inusuales o las posibles fuentes de peligro.

•Lenguaje corporal y presencia: una postura erguida y segura de sí misma transmite fuerza y vigilancia, y puede disuadir a los posibles agresores.

•Confiar en el instinto: la intuición es un potente sistema de alerta. Si una situación «no parece bien», conviene evitarla.

•Intercambio de información: en las ciudades o cuando se viaja, resulta útil informarse sobre la situación de seguridad local, las condiciones de iluminación y los lugares a los que acudir en caso de necesidad.

Todo esto demuestra que la autodefensa comienza ya en la mente, mucho antes de que se produzca un ataque.

3. Aspectos físicos de la autodefensa

Además de la prevención, el entrenamiento físico constituye el núcleo de la autodefensa clásica. El objetivo es aprender técnicas sencillas y eficaces que se puedan aplicar en situaciones de estrés, independientemente del sexo, la estatura o el estado físico.

Los elementos típicos son golpes, patadas, liberaciones de llaves y el aprovechamiento selectivo de los puntos débiles del oponente. Disciplinas y conceptos de entrenamiento importantes:

•Krav Maga: un sistema israelí moderno, conocido por su eficacia y sus escenarios realistas. Entrena la reacción, la determinación y la capacidad de adaptación.

•Wing Chun: un arte marcial chino que se basa en la eficiencia, la rapidez y el movimiento económico. Ideal para personas con menor capacidad física.

•Jiu-Jitsu o Brazilian Jiu-Jitsu: aquí el enfoque se centra en la lucha en el suelo y las técnicas de palanca para controlar al agresor o dejarlo incapacitado.

•Boxeo y kickboxing: mejoran la condición física, la coordinación y la potencia de golpeo, componentes importantes para reacciones rápidas y precisas.

El objetivo del entrenamiento no es convertirse en un luchador, sino ser capaz de defenderse en caso de emergencia. La práctica regular refuerza además la forma física, los reflejos, el equilibrio y la resistencia.

4. Fortaleza psicológica y emocional

La autodefensa comienza en la mente. Quien mantiene la calma en una situación de estrés tiene más posibilidades de actuar con sensatez. El miedo es un compañero natural en situaciones de peligro, pero puede paralizar o provocar reacciones irreflexivas.

Por ello, los programas de entrenamiento integran cada vez más componentes psicológicos: gestión del estrés, preparación mental y superación del miedo. Mediante la práctica repetida de escenarios realistas, el cerebro se condiciona para reconocer más rápidamente las situaciones de peligro y optimizar las reacciones instintivas.

Otro aspecto importante es la asertividad: establecer límites claros. Una voz firme, un «¡No!» decidido o una postura corporal firme pueden prevenir muchos ataques. Las personas que saben imponerse verbal y no verbalmente irradian una autoridad natural que a menudo disuade a los agresores.

5. Defensa personal para diferentes grupos destinatarios

Mujeres: Estadísticamente, las mujeres se sienten amenazadas con mayor frecuencia por agresiones físicas. Por ello, muchas escuelas ofrecen cursos especiales de defensa personal para mujeres. Estos se centran en situaciones realistas, como agresiones en espacios públicos o acoso. El énfasis se pone en técnicas de liberación, el uso de la propia voz y la fortaleza mental.

Niños y adolescentes:

Para los jóvenes, la prevención es lo más importante: reconocer los peligros, saber decir «¡No!» y saber cómo pedir ayuda. La autodefensa les enseña a escuchar su instinto y a respetar los límites. Al mismo tiempo, refuerza la autoestima y reduce el riesgo de acoso.

Personas mayores:

Las personas mayores también pueden beneficiarse de la autodefensa. En este caso, no se trata tanto de técnicas físicas, sino de la atención plena, el equilibrio corporal y secuencias de movimientos sencillas que se puedan ejecutar en momentos de estrés.

6. Fundamentos jurídicos de la autodefensa

Esto significa que quien se defienda a sí mismo o a otros frente a un ataque presente e ilegal actúa de forma legítima, incluso si el agresor resulta herido.

No obstante, se aplica el principio de proporcionalidad: la

defensa no debe exceder lo estrictamente necesario. El objetivo es poner fin al ataque, no vengarse. Por eso es importante entrenar las técnicas de defensa personal de manera que puedan aplicarse de forma eficaz, pero controlada.

7. La defensa personal como desarrollo personal

Quien practica la defensa personal también cambia su actitud ante la vida. Se aprende a asumir responsabilidades, a establecer límites, a aceptar las consecuencias y a gestionar el estrés. Esta autoconfianza suele tener un efecto positivo en otros ámbitos de la vida: en el trabajo, en las relaciones o en la vida cotidiana.

Muchas personas afirman que, gracias al entrenamiento regular, ganan en conciencia corporal, atención plena y paz interior. Algunos incluso comparan la autodefensa con una forma de meditación en movimiento, ya que entrena la concentración y la serenidad.

8. Evolución moderna y autodefensa digital

En la era de la digitalización, la autodefensa virtual —la protección de los datos personales y la privacidad— también se ha convertido en parte de la autoprotección. La «ciberautodefensa» abarca el comportamiento seguro en la red, la protección de la información sensible y la detección de intentos de manipulación, por ejemplo, mediante phishing o ingeniería social.

Este concepto ampliado pone de manifiesto que, hoy en día, la autodefensa debe entenderse de manera integral: física, psíquica y digital.

Conclusión:

La autodefensa significa asumir el control de la propia seguridad: física, mental y jurídica. No es una expresión de violencia, sino de respeto por uno mismo y de confianza en uno mismo. Cualquiera puede aprenderla, independientemente de su edad, género o forma física.

El objetivo no es volverse invencible, sino mantenerse preparado, alerta y capaz de actuar. Quien se defiende a sí mismo no solo protege su cuerpo, sino también su dignidad, su libertad y su calidad de vida.

Sociopathy part 1 Sociopathy part 1

Sociópatas

El vaciamiento del alma humana

Prólogo: Cuando el corazón se calla

Hay muchos peligros a los que un guerrero debe aprender a enfrentarse.

Algunos son evidentes.

Una espada.

Un puño.

Un enemigo que se yergue ante ti a plena vista.

Estos no son los más peligrosos.

Los enemigos más peligrosos son aquellos que se cuelan en silencio.

Los que no te atacan desde fuera, sino que surgen desde dentro.

Los que no hieren primero la carne, sino que corroen el alma.

Los que dejan el cuerpo en pie, el rostro sonriente, la voz segura, y sin embargo vacían el corazón hasta que un hombre ya no puede distinguir entre poder y amor, control y verdad, conquista y propósito.

Uno de esos enemigos es lo que en lenguaje moderno se suele llamar sociopatía.

No hablo aquí meramente como lo haría un clínico, ni me interesa reducir el misterio del alma humana a una etiqueta estéril. Hay un lugar para la medicina, un lugar para el diagnóstico, un lugar para la psicología, y esas disciplinas tienen su utilidad. Pero el guerrero, el buscador, el hombre espiritual, debe ir más allá. Debe preguntarse no solo «¿Cuál es el comportamiento?», sino «¿Cuál es el espíritu que hay detrás?». No solo «¿Qué le pasa a esta persona?», sino «¿Qué ha muerto dentro de ella?». No solo «¿Cómo funciona?», sino «¿En qué se ha convertido?».

Porque la mayor tragedia de la vida humana no es simplemente volverse malvado.

Es volverse incapaz de sentir el peso del mal.

Eso es mucho más aterrador.

Un hombre puede pecar y seguir siendo salvable, porque la conciencia aún arde en su interior. Puede fallar, puede caer, puede herir a otros, pero si aún es capaz de llorar, si aún puede sentir vergüenza, si aún puede temblar ante la verdad, entonces algo sagrado permanece vivo en su interior. Pero cuando el corazón se endurece tanto, se vuelve tan defensivo, se aleja tanto de la compasión que el dolor de otra persona ya no se percibe como real, entonces ya no estamos hablando simplemente de debilidad. Estamos hablando de una profunda corrupción del ser humano.

La sociopatía, en este sentido, no es meramente engaño.

No es meramente manipulación.

No es meramente egoísmo.

Es la entronización gradual del yo a expensas del alma.

Es la condición en la que la persona ya no ve a los demás como seres sagrados que llevan la imagen de Dios, sino como objetos: útiles, desechables, estratégicos, entretenidos, rentables u obstructivos. Es la reducción de la relación a la utilidad. Es la separación del poder del amor. Es la elevación del deseo personal por encima de la verdad, por encima de la compasión, por encima de la reverencia, por encima de la responsabilidad, por encima del mismo Dios.

La persona sociópata puede parecer fuerte.

De hecho, a menudo lo parece.

Puede parecer serena bajo presión.

Puede parecer intrépida, decidida, carismática, incluso superior.

Puede decir lo correcto, imitar las emociones adecuadas, proyectar confianza y dominar la sala.

Pero hay que mirar más allá.

Muchos confunden la ausencia de miedo visible con valentía.

No lo es.

Muchos confunden la frialdad emocional con dominio.

No lo es.

Muchos confunden el encanto con el carácter. No lo es.

Muchos confunden la calma calculada con la sabiduría.

No lo es.

Una piedra también está en calma. Eso no la hace viva.

La cuestión no es si una persona puede aparentar fuerza.

La cuestión es si su fuerza está arraigada en la verdad, la compasión, la reverencia y la responsabilidad, o si es meramente la maquinaria eficiente de una voluntad egoísta.

A los Hwarang se les enseñaba que, antes de levantar la espada, el espíritu debe inclinarse. ¿Por qué? Porque el poder sin humildad se convierte en violencia. La habilidad sin conciencia se convierte en depredación. La inteligencia sin amor se convierte en corrupción. Y la disciplina sin Dios se convierte en adoración de uno mismo. El peligro de la sociopatía es precisamente este: un ser humano puede llegar a ser altamente funcional en el mundo mientras se deforma espiritualmente por dentro. Puede ganar influencia mientras pierde su alma. Puede aprender a leer a las personas, pero no a amarlas. Puede dominar la estrategia, pero nunca dominarse a sí mismo.

Por eso la sociopatía debe entenderse no solo como un trastorno social, sino como una advertencia espiritual.

Plantea una pregunta aterradora:

¿Qué ocurre cuando un ser humano se separa del significado moral del sufrimiento de otra persona?

¿Qué ocurre cuando las lágrimas de los demás ya no

te conmueven?

¿Cuando la culpa se convierte en una molestia en lugar de una convicción?

¿Cuando la verdad se vuelve negociable?

¿Cuando las mentiras se convierten en herramientas?

¿Cuando las relaciones se convierten en transacciones?

¿Cuando incluso la amabilidad se convierte en una actuación?

¿Cuando dejas de preguntarte «¿Esto está bien?» y empiezas a preguntarte solo «¿Puedo salirme con la mía?»

Ese es el descenso.

Y seamos sinceros: este descenso no comienza en los monstruos.

Comienza en la gente corriente.

Comienza en pequeños compromisos.

Empieza en el ego.

Empieza en las heridas que no se curan.

Empieza en el orgullo, el miedo, el sentido de derecho, el resentimiento y la negativa a rendir cuentas.

Empieza cuando elegimos el control sobre la vulnerabilidad, la imagen sobre la verdad, la ventaja sobre la conciencia.

Empieza cuando el corazón comienza a callarse.

La tragedia es que la sociedad moderna a menudo recompensa las primeras formas de esta corrupción. Admiramos la ambición despiadada. Celebramos la dominación y la llamamos liderazgo. Glorificamos el interés propio y lo llamamos confianza. Entrenamos a las personas para que cuiden las apariencias, manipulen las percepciones y aprovechen las relaciones para obtener beneficios. Confundimos el no preocuparnos con ser maduros. Confundimos el distanciamiento emocional con la madurez. Confundimos la intimidación con el respeto. Confundimos la autoconservación con la sabiduría. Y luego nos preguntamos por qué tantas almas se mueren de hambre mientras tantos egos florecen.

Entiende esto, entiéndelo de verdad.

El ser humano no fue creado simplemente para sobrevivir.

No fue creado simplemente para ganar.

No fue creado simplemente para consumir, adquirir, impresionar, seducir, dominar o soportar.

Fue creado para amar.

Para servir.

Para conocer la verdad.

Para caminar con humildad ante Dios.

Para proteger lo sagrado.

Para asumir la responsabilidad.

Para convertirse en un canal a través del cual la bondad, la justicia, la misericordia y el valor puedan fluir hacia el mundo.

Cuando se pierde esa orientación sagrada, el alma no permanece neutral.

No se limita a hacer una pausa.

Se encoge hacia dentro.

Comienza a alimentarse de sí misma.

Y lo que queda puede seguir pareciendo un hombre, pero no uno completo.

Este artículo no está escrito para condenar desde la distancia, ni para situarnos por encima de aquellos a quienes examinamos. Se ha escrito porque todo buscador serio debe enfrentarse a la posibilidad de que las semillas de esta corrupción existan, en cierta medida, dentro de todos nosotros. Quizás no en su forma más extrema. Quizás no en la manifestación plena que destruye vidas sin remordimiento. Pero la raíz está ahí cada vez que explotamos la debilidad, manipulamos el afecto, disfrazamos el egoísmo de virtud o nos endurecemos ante el sufrimiento de los demás.

Por eso este no es simplemente un artículo sobre «ellos».

Se trata de nosotros.

De en qué se convierten los seres humanos cuando se abandona la verdad.

Cuando se entroniza el orgullo.

Cuando se idolatran las heridas.

Cuando se elude la responsabilidad.

Cuando Dios es sustituido por el yo.

Y, sin embargo, no escribo sin esperanza.

Mientras quede aliento, la redención sigue siendo posible. Mientras un hombre aún pueda oír la verdad, sentir convicción, arrodillarse, arrepentirse, rendirse, la historia no ha terminado. El corazón puede estar enterrado, pero no tiene por qué permanecer muerto. El alma puede estar endurecida, pero no tiene por qué permanecer inaccesible. Lo que se ha distorsionado puede, por gracia, ser sacado a la luz.

Pero solo si uno está dispuesto a afrontar la verdad.

Y ahí es donde comienza toda sanación verdadera.

No con excusas.

No con la gestión de la imagen.

No con la culpa.

No con la superioridad.

Sino con la terrible, purificadora y liberadora verdad.

Empecemos por ahí.

Parte I: Más allá de la etiqueta: lo que realmente revela la sociopatía

Las palabras son peligrosas.

Cuando se usan sin cuidado, ocultan más de lo que revelan.

Cuando se usan de forma superficial, nos dan la ilusión de comprender sin la carga de la verdadera perspicacia. «Sociopatía» es una de esas palabras.

La gente la usa ahora con total naturalidad. A un amante egoísta se le llama sociópata. A un jefe severo se le llama sociópata. Un mentiroso, un manipulador, un amigo egoísta, un ex sin corazón, un político cruel: a todos se les pone una etiqueta, como si nombrar el comportamiento fuera lo mismo que comprender el alma que hay detrás.

Pero el guerrero nunca debe conformarse con una denominación superficial.

Debe buscar la esencia.

Debe preguntarse: ¿Cuál es la raíz?

Los signos externos pueden variar. Una persona miente compulsivamente. Otra manipula el afecto. Otra se aprovecha de la confianza. Otra no siente remordimientos. Otra obtiene placer del control. Otra puede herir a las personas repetidamente y, sin embargo, dormir plácidamente. Otra trata la intimidad como un arma. Otra habla en el lenguaje del amor mientras vive según la ley del apetito. Otra puede imitar la compasión tan bien que incluso los sabios se dejan engañar.

Estos son síntomas.

Pero, ¿cuál es la esencia?

La esencia es esta: una profunda ruptura entre el yo y la realidad moral de los demás.

La disposición sociópata no se limita a romper las reglas.

Rompe la relación con la conciencia.

Rompe el respeto por la dignidad humana.

Rompe la barrera sagrada que dice: Esta otra persona no es de tu propiedad para que la utilices.

Por eso la sociopatía no puede entenderse simplemente como un problema de comportamiento. Es un trastorno de las relaciones —no solo con la sociedad, sino con la verdad, con la empatía, con la responsabilidad moral y, en última instancia, con Dios—. El alma sociópata, en

algún sentido profundo, ha dejado de percibir a los demás como seres sagrados. Puede que los estudie. Puede cautivarlas. Puede anticipar sus reacciones. Puede incluso necesitarlas. Pero no las honra.

Esa es la distinción.

Algunas personas piensan que la empatía significa blandura emocional. No. La empatía es reconocimiento moral. Es la capacidad de sentir, de alguna manera auténtica, que la alegría y el dolor de otra persona son reales. Que su sufrimiento importa. Que su humanidad no es secundaria a tu deseo.

Sin eso, la inteligencia se vuelve depredadora.

El encanto se convierte en cebo.

La fuerza se convierte en intimidación.

El amor se convierte en teatro.

Y la relación se convierte en caza.

Por eso la sociopatía es tan escalofriante. No siempre es explosiva. De hecho, a menudo es serena. No siempre es violenta. A menudo muy controlada. No siempre visiblemente cruel. A menudo pulida, estratégica, seductora y socialmente hábil.

La mente inmadura espera que el mal tenga un aspecto feo.

A menudo no es así.

A veces el mal es elocuente.

A veces es atractivo.

A veces tiene éxito.

A veces es disciplinado.

A veces viste la confianza como un manto real.

A veces habla con certeza, sonríe sin calidez y observa tus heridas como un estratega estudia un mapa.

No seas ingenuo.

No todo el que entiende las emociones las siente correctamente.

No todo el que dice «te quiero» sabe lo que es el amor. No todo el que llora es sincero.

No todo el que está tranquilo está en paz.

No todo el que es fuerte es bueno.

El mundo enseña a la gente a admirar la superficie. Dios mira el corazón.

Las Escrituras nos dicen claramente:

«El hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón».

1 Samuel 16:7

Y el corazón es precisamente donde está el quid de la cuestión.

Porque la persona sociópata a menudo se vuelve muy hábil en el manejo externo debido a que carece de sustancia interna. Cuando la conciencia genuina es débil, la apariencia se vuelve primordial. Si uno no puede ser bueno, aún puede parecerlo. Si uno no puede amar, aún puede imitarlo. Si uno no puede conectar, aún puede controlar. Si uno no puede sentir remordimiento, aún puede aprender cómo se supone que debe verse el remordimiento. Por eso estas personas pueden confundir tanto a los demás. Sus palabras y acciones no concuerdan por mucho tiempo, pero su actuación puede ser lo suficientemente convincente como para retrasar el reconocimiento. Y como mucha gente anhela creer lo mejor, excusa lo que debería haberse visto claramente. Confunde la inconsistencia con la complejidad. Confunde la manipulación con el dolor. Confunde el peligro con el simple hecho de estar herido. Ahora entiéndeme bien: el dolor es real. El trauma es real. El quebrantamiento es real. Las personas cargan con heridas terribles de la infancia, el abandono, la humillación, la traición y el miedo. Muchos comportamientos destructivos surgen del dolor. Pero el dolor, por muy profundo que sea, no justifica la crueldad. Las heridas explican mucho, pero no excusan el uso repetido de los demás sin arrepentimiento.

Ahí es donde entra en juego la responsabilidad moral.

Una persona herida puede arremeter contra alguien y luego lamentarlo.

Una persona herida puede fallar y luego arrepentirse. Una persona herida puede hacer daño y luego buscar la verdad.

Pero cuando una persona viola, engaña, explota, humilla y manipula repetidamente —y luego lo racionaliza, lo minimiza, lo niega o incluso lo disfruta—, ya no estamos ante un simple dolor. Estamos ante una persona que ha comenzado a hacer de la distorsión moral su hogar.

Por eso el tema es tan serio.

La sociopatía no es simplemente «estar dañado».

Es daño convertido en arma.

Es la autoprotección convertida en dominación.

Es una voluntad tan comprometida con su propia preservación, gratificación y control que trata las vidas de los demás como daños colaterales.

¿Y cómo ocurre esto?

No de golpe.

El alma no se vacía en un solo instante.

Se vacía por la repetición.

Por la concesión.

Por el pecado no confesado.

Por las mentiras ensayadas.

Por la culpa ignorada.

Por los apetitos consentidos.

Por la conciencia ignorada una y otra vez hasta que su voz se debilita.

Al principio, la persona lo sabe.

Luego, la persona se racionaliza.

Luego, la persona se adapta.

Luego, la persona se identifica con la distorsión.

Y finalmente, la persona ya no se pregunta si algo está mal, solo si es eficaz.

Esa es la progresión.

En este sentido, la sociopatía revela algo terrible pero importante sobre la condición humana: una persona puede llegar a ser altamente funcional al tiempo que se deforma moralmente. La sociedad suele recompensar los resultados, no la pureza de corazón. Recompensa la imagen, el rendimiento, el carisma, los resultados, la persuasión, la ambición, la influencia. Una persona puede prosperar externamente mientras muere internamente. Puede ser admirada públicamente mientras se pudre espiritualmente. Puede ganar el mundo y perder su alma, exactamente como advirtió Cristo.

«¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?»

Mateo 16:26

El patrón sociópata es una respuesta a esa pregunta. Es lo que ocurre cuando la ganancia se convierte en dios.

Cuando el yo se convierte en soberano.

Cuando la conciencia se convierte en obstáculo.

Cuando la verdad se subordina al apetito.

Ahora profundicemos aún más.

La persona sociópata no solo carece de amor. A menudo le teme. El amor genuino requiere vulnerabilidad, reciprocidad, reverencia y entrega. Requiere reconocer que la otra persona no es un peón en tu historia, sino una vida sagrada confiada a tu cuidado. Esto aterroriza al alma desordenada porque el amor no se puede controlar como se controla una actuación. El amor verdadero deja al descubierto. Requiere rendir cuentas. Exige la verdad. Amenaza al yo falso.

Por eso, el alma sociópata suele sustituir la intimidad por la dominación.

Dominar es más seguro que amar.

Manipular es más seguro que confiar.

Seducir es más seguro que dejarse conocer.

Controlar es más seguro que rendirse.

Usar es más seguro que apreciar.

Por eso estas personas pueden parecer poderosas mientras permanecen profundamente atrofiadas. Pueden conquistar situaciones, pero no a sí mismas. Pueden leer la debilidad, pero no honrar la fuerza. Pueden entrar en habi-

taciones, relaciones e instituciones con precisión estratégica, y sin embargo permanecer espiritualmente infantiles, incapaces de arrodillarse, incapaces de arrepentirse, incapaces de amar sin consumir.

Esto no es grandeza.

Es una deformidad disfrazada de fuerza.

Los Hwarang comprendían que la verdadera fuerza debe estar arraigada en la reverencia, la moderación, la lealtad y el propósito moral. Un guerrero que no puede gobernar su propio ego no es apto para gobernar su poder. A un hombre que no sabe inclinarse no se le puede confiar la espada. Y un ser humano que no puede sentir lo sagrado de otra vida se vuelve peligroso, por muy refinado, disciplinado o dotado que parezca.

Entonces, ¿qué es la sociopatía?

Es la escalofriante posibilidad de que un alma humana se doble tanto hacia dentro que utilice los dones de la inteligencia, la percepción, el lenguaje, la sexualidad, la estrategia y el poder no para la comunión, sino para la extracción. No para la protección, sino para la autoexaltación. No para la verdad, sino para la manipulación. No para Dios, sino para el trono del yo.

Y si somos sabios, no nos limitaremos a preguntar: «¿Quién a mi alrededor es así?».

Nos haremos la pregunta más difícil:

¿En qué parte de mí comienzan estas tendencias?

Porque la sanación comienza donde termina la ilusión.

Parte II: El nacimiento del yo vacío

Ningún niño nace diciendo: «Quiero convertirme en un destructor de la confianza».

Ningún bebé yace en una cuna tramando la manipulación.

Ningún niño pequeño dice: «Un día no sentiré nada cuando los demás se rompan».

Ninguna niña dice: «Un día convertiré el afecto en estrategia».

La corrupción llega después.

Lo que significa que debemos hacernos una pregunta dolorosa pero necesaria:

¿Cómo nace el yo vacío?

Para responder a eso, debemos comenzar donde comienza toda verdad seria: con la fractura de la inocencia.

Los seres humanos nacen vulnerables. Dependientes. Receptivos. Abiertos. Cualquier fortaleza que surja más tarde, comienza en la debilidad. Llegamos al mundo necesitando contacto, amor, cuidado, sintonía, orientación y protección. Nos conocemos a nosotros mismos a través de las relaciones. Descubrimos la realidad a través de la confianza. Entendemos la seguridad a través del rostro y la presencia de otra persona.

Cuando este fundamento sagrado es violado, distorsionado, descuidado o utilizado como arma, algo profundo puede salir mal en la arquitectura del alma.

Un niño que es amado constantemente aprende que las relaciones son seguras.

Un niño que es guiado aprende que se puede confiar en la verdad.

Un niño al que se corrige con amor aprende que los límites no son rechazo.

Un niño al que se le ve aprende que su mundo interior importa.

Pero un niño al que se le utiliza, se le descarta, se le aterroriza, se le avergüenza, se le manipula o se le abandona emocionalmente puede aprender un evangelio muy diferente.

Puede aprender que la vulnerabilidad es peligrosa.

Que la dependencia es humillación.

Que la ternura invita al dolor.

Que la verdad no protege.

Que el amor es inestable.

Que las personas no son seguras.

Que el control es supervivencia.

Y una vez que esa lección cala lo suficientemente hondo, el alma comienza a reorganizarse en torno a la defensa.

Ahí es donde comienza el vaciamiento.

Ahora, déjame ser claro. No todo el que sufre se convierte en sociópata. Muchos de los que soportan heridas terribles se vuelven compasivos precisamente porque conocen el dolor. Muchas almas rotas se vuelven misericordiosas. Muchas personas traicionadas se vuelven honestas. Muchos niños abandonados se convierten en adultos profundamente amorosos. El sufrimiento no determina el destino.

Pero el sufrimiento sin sanar puede distorsionar el destino.

Especialmente cuando el dolor no se afronta con verdad y amor, sino con orgullo, resentimiento, sentido de derecho y ansia de control. Entonces la herida ya no es simplemente algo que uno soporta. Se convierte en algo a lo que uno obedece. Se convierte en identidad. Se convierte en método. Se convierte en permiso.

El niño herido dice: «No quiero volver a sentirme impotente nunca más».

Eso es comprensible.

El adulto corrompido dice entonces: «Por lo tanto, me aseguraré de que los demás se sientan impotentes antes de que puedan hacerme daño».

Ahí es donde comienza la tragedia.

En lugar de volverse humilde a través del sufrimiento, la persona se fortalece con él. En lugar de dejar que el dolor abra el corazón, el dolor lo endurece hasta convertirlo en una armadura. Y como la armadura funciona —al menos en apariencia—, se confunde con fuerza.

Pero la armadura no es piel.

Y la defensa no es vida.

El yo vacío nace cuando la protección se convierte en la ley suprema. Cuando la persona deja de preguntarse: «¿Qué es verdad?», y solo se pregunta: «¿Qué me impide que me hagan daño, que me expongan, que me avergüence o que

sea vulnerable?». Una vez que eso se convierte en el principio rector, todas las facultades del yo comienzan a doblegarse ante él.

La verdad se vuelve negociable.

El afecto se vuelve estratégico.

La moralidad se vuelve situacional.

Los demás se convierten en instrumentos.

La conciencia se convierte en una interferencia.

El corazón no desaparece de golpe.

Se entierra.

Capa a capa.

Enterrado bajo el miedo.

Enterrado bajo la rabia.

Enterrado bajo la humillación.

Enterrado bajo la ambición.

Enterrado bajo la autoprotección.

Enterrado bajo la necesidad de no volver a arrodillarse jamás.

Y aquí es donde el orgullo entra con una fuerza devastadora.

El orgullo siempre ofrece el mismo veneno:

No volverás a ser débil.

No volverás a estar por debajo de nadie.

No volverás a estar a merced del amor.

No necesitarás a nadie.

Te volverás intocable.

Es la vieja mentira edénica en una forma más psicológica.

La serpiente dijo: «Serás como Dios».

El orgullo sigue diciendo lo mismo.

No necesariamente en lenguaje religioso. A veces en lenguaje emocional. A veces en lenguaje de supervivencia. A veces en lenguaje terapéutico. A veces en el lenguaje del empoderamiento.

Pero debajo de todo ello está la misma rebelión:

Yo definiré el bien y el mal por mí mismo.

No confiaré en ninguna autoridad por encima de mí.

Me convertiré en mi propio protector, mi propia ley, mi propio centro, mi propio salvador.

Ese es el comienzo del yo vacío.

Es posible que la persona haya sido herida por otros, sí. Pero entonces llega el momento fatídico en que la herida se convierte en auto-deificación. La persona ya no se limita a protegerse a sí misma. Se entroniza a sí misma. Y una vez que el yo está entronizado, la relación queda subordinada al apetito.

Por eso la sociopatía suele llevar consigo un aire de fría soberanía. La persona no es meramente impulsiva. A menudo se siente por encima. Por encima de la corrección. Por encima de las obligaciones emocionales ordinarias. Por encima de la culpa. Por encima de la ternura que rige a las personas decentes. Puede incluso despreciar esas capacidades en los demás, viendo la empatía como una debilidad, el remordimiento como una molestia y el sacrificio personal como una tontería.

¿Qué ha pasado?

La persona ha elegido la invulnerabilidad por encima de la humanidad.

Y esa elección —ensayada durante años— vacía el alma.

Ahora bien, he aquí otra dolorosa verdad: a veces las semillas son regadas no solo por el dolor, sino por los elogios. Un niño dotado de forma natural —guapo, inteligente, carismático, con talento, manipulador por instinto— puede descubrir pronto que el rendimiento le abre puertas. Que el encanto abre puertas. Que la percepción es poder. Que la emoción puede imitarse. Que se puede burlar a los adultos. Que se puede escapar de las consecuencias.

Si el carácter no se forma junto con esos dones, el peligro se multiplica.

Porque entonces el niño no se limita a defenderse del dolor. Está aprendiendo la embriaguez del control.

Aprende:

Puedo decir lo que necesitan oír.

Puedo convertirme en lo que quieren ver.

Puedo fingir sinceridad sin renunciar a nada real.

Puedo ganar sin amar.

Puedo tomar sin que parezca que tomo.

Esto es espiritualmente catastrófico.

Porque los dones sin formación se convierten en corrupción.

El poder sin reverencia se convierte en depredación.

La perspicacia sin conciencia se convierte en arma.

Por eso las Escrituras advierten tan a menudo sobre el corazón. No porque la emoción sea mala, sino porque el corazón sin control —especialmente cuando se fusiona con el orgullo— se vuelve astuto en su autojustificación.

«El corazón es engañoso más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?»

Jeremías 17:9

Esto no significa que el corazón sea inútil. Significa que el corazón, separado de la verdad y de Dios, puede convertirse en un maestro del autoengaño. Puede llamar justicia a la venganza. Puede llamar sabiduría al control.

Puede llamar amor a la lujuria. Puede llamar paz al entumecimiento emocional. Puede llamar respeto por uno mismo al orgullo. Puede llamar fuerza a la crueldad.

Ese es el peligro.

El yo vacío no siempre es conscientemente malvado. A veces está profundamente engañado. Cree en sus propias narrativas. Se justifica a sí mismo con un fervor casi religioso. Todos los demás estaban equivocados. Todos los demás eran débiles. Todos los demás se lo merecían. Todos los demás lo malinterpretaron. Todos los demás suspendieron la prueba.

Y como la persona está comprometida con la preservación del yo falso, la verdad se vuelve insoportable. La responsabilidad genuina se siente como una aniquilación. Arrepentirse requeriría el colapso de la identidad construida para evitar el dolor. Admitir el error requeriría volver a ser vulnerable. Arrodillarse se sentiría como la muerte.

Así que, en lugar de morir al yo falso, la persona deja que el yo real se marchite.

Ese es el nacimiento del yo vacío. No simplemente dolor.

No simplemente orgullo.

Sino dolor fusionado con orgullo en una falsa soberanía. Por eso la sanación, cuando es posible, siempre requiere el mismo terrible milagro: la persona debe estar dispuesta a sentir lo que ha pasado toda su vida evitando.

Vergüenza.

Dolor.

Dependencia.

Culpa.

Necesidad.

Pérdida.

Impotencia.

Solo entonces el corazón enterrado puede empezar a resurgir. Pero antes de eso llega el descenso más profundo. Porque una vez que nace el yo vacío, no permanece pasivo. Empieza a actuar.

Y ahí es donde la sociopatía se hace visible en el mundo.

«El yo vacío no siempre es conscientemente malvado. A veces se engaña profundamente a sí mismo. Cree en sus propias narrativas. Se justifica con un fervor casi religioso. Todos los demás estaban equivocados. Todos los demás eran débiles.

Todos los demás se lo merecían. Todos los demás lo malinterpretaron. Todos los demás suspendieron la prueba».

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