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Pronto se .uni eron a ! os j óve nes i niciadores un grupo selecto d e profes i o nal es perten ecientes a promocion es ant er i ores y quedó as í co nstituido el primer núcleo d e l a nacie n te in s titu ción.
D es tacó se entre ell os por 5u activida d y entu siasmo el arquit ecto H o r acio Acos ta y Lara que m erec i ó a justo títul o el honor de ocupa r ¡a pri · m era presid encia de la Sociedad a la cua l dedicó s u s mejor es energía s
Su consagración a ia causa prof esion al no ha tenido de sde enton ces el meno r ecli p se. Sie mpre lln la brecha , op ti mi sta y din ámico. ha desarro · liado una la bor f ecun d a y cons t ante en la s mú lti · pi es pos i ciones que le ha tocado d esempe ñar.
Varias ve ces Pres i dente de la S. d e A , - cargo que ocupa en l a actual id ad , - m iembro en nu• m erosos perí odos d e l a Co mi sión Direc ti va , ha d ejad o en la corporac i ón l a hu ell a firme de su s r el evantes co ndi ciones y ele s u l abo ri os idad in· cansabl e.
A s u co n sagrac i ó n se d ebe en prim er térmi no la realización del 1 Congreso Pa n Am ericano de ce l ebrado en Montev id eo con tan n o ta b le éxito.
Su eficaz intervención en la organizac i ón de es ta asamblea profesional l e valió la Presidencia d el Co m ité Permanente de los Congresos Pan Americano s de Arqui tectos, en cuyo carácter ha t eni d o acti v a participaci ó n en la p r eparac10n y en la r ea li zación de los Congresos de S antia go de Chile y Buenos Aire s Promotor entusiasta de la con fr a ternidad entre l os arquitecto s d el conti nente, s u prestigio ha tra spuesto la front era de l a patria y su n o mbre es ampliamente conocido y ap r ec iad o en el se no de la s colectividade s p r o fesiona l es d e to da Amé· nca.
fi g u ra entre l os mi emb ros del Com i té Perma• nente de lo s Congresos lnt ernaciond le s de Arqui• tectos, ins titu ción que cong r zga y vinc ula a los arquitectos d el mu ndo enter o.
Con ver d adera vocación p o r la ense ñanza , di e· tó durante largos años una cá tedra de pro yec tos en la fa c ultad. Al retira r se de l as tareas do· ce n tes, l e fu é d i sce rnido en r eco n oc imi en to a su dilatado magi s te ri o, desem peñ ado co n toda dedi· cac10n y co mpetenc i a, el títul o de Profesor ad - honorem.
Tuvo de cid1da int erv enc i ó n en l a creación de la Fa c ultad de Arquitectu ra y fu é su primH De· cano. Reelecto al per íodo sigui ente, desarrolló en med i o de la s dificultades ini cia le s una labor admirable en l a organizac ió n de l nuevo centro de ense ñ anza.
Consagrado con ac tividad ej emplar a sus deli· cadas f uncione s, s upo dar a la Fac uitad sólida base y eficaz orie nta ción.
Llegado el término l ega l de s u manda to como d ec ano , no ha cesado de pre s tar su va li osa c oo• peración a l as tM eas pedagógi c as, pu es ha figu· rado consta ntement e en el Co n se jo Di rec tivo de la Facul tad de Ar qui tec tu ra y en el Consejo de la Univ ers id a d, donde se ha destaca· d o por s u pr e¡.>arac i ó n y laborio s idad P r of esio nal di s tinguido, h a t enido larga y nota ble actuación en el ej er cic i o d e la ar quitectura. Ha figur ado en los primeros puestos de dife ren· tes concursos y ha in t egrado con frecuenc ia l os jurad os de los mism os Muchas e importantes construcciones, pública s y particulares, jdl onan su brillan te car rera y le han conq ui stado só lida reputación en el seno de nu estra socieda d.
En el régi men muni ci pal de l as antiguas Juntas Económico • Admini s trativas , cu and o los ediles se encarga ban honorari amente d e ca da una de las r eparticio nes del gobierno com unal, fué el ar• quitec to Aco s t a y Lara un ex celente Director de O bras Mun ic ip ales. L a hu ell a d e su obra perdu ra todavía en el r ef erid o o r ga ni sm o edilicio. fi guró entre l os pri nc i pa les organizadores d.et
auspicioso movimi ento que di ó por resultado la creac i ó n de la Federación de Profesionales U ní · ve r sit a r i os del Uruguay. Ocupó su primer a pre · s id encia y encaminó por seg uro s d erroteros l a inici cli de esa floreciente institución que es tá llamada a un brillante porvenir.
Aunqu e hemos m enc i ona do su cooperación d l a causa profesional desde la fundaci ó n de la S de A . ha de señalarse que ya lu c hab a valientemente p or el prestigio de la arq u itectura en las épocas difícil es en qu e nues t ra carrera e ra considerada co m o secundaria y en que el pll bli co y las aut o ridade s ignoraban las ve rdader as fun ciones del ar· qu itecto.
En el gran conc urso internacional del faro mo · numental de Colón r ec i én ef ec tuado en Madrid, r epresentó a I bero · Am érica en e l jurado, del cual formaban p a rte ade más un delegado de No r te América y otro d e Europa.
Cúpole el ex t rao r dinario honor de eje r cer la pres i denc i á del trilnh1 at d el imp()rt <mte certamen y desempelió brillant em ente un cometido de tan alta responsabilidad
Regresa ahora a la patria el arquitecto Acosta y L ara d esp ué s de h a ber honrado el nombre del U r u guay en el ex tranj er o. Sus colegas, legí tima · mente orgu l losos de u actuació n, le ded i can un
justiciero homenaje al cua l se adhie r e cordialme n· te " A RQ UI TECTURA ·• consagrá nd ole el pre • sen te número Pero es t a rápida se mblanza se ría i nco m pl e t a si no destacá r amos es pecialmen te el r asgo carac · rerí s tico d e la personalidad del querido Presiden · te de la Sociedad de Arquitectos. Entre las mu c ha s cualidades de D on liora • cío, - como se le designa afectuosamente, - la q u e l e ha co nq uistado su pre s rigio indi sc utid o de leade r es s u dina m ismo opti m i s ta y pe r severan • te, - el entrain en t usia s t a con qull se con s agra p or en tero a toda labor noble y desin teresada. Cri ter ioso y preparado , d e gran sentido práct i• co, tiene una clara concepción de l o s proble · ma'5. Son notorias s u s pintorescas frases, gril fi· cas y expresivas. Pero , convencido corno Roosevelt de que " vale má s una onza de es f uerzos individuales que una t one l ada de d isc ursos". es l a acción el no r te p r ef erente de s u s en er gías. Y esa acción ahincadéi y tenaz q ue no conoce el desaliento constituy-e un ejemp l o est i mu l an te para todo s lo s que pensarnos que el traba j o es la condición misma de la existencia y q ue ésta no valdría la pena de ser \·ivida si el es pí· ritu humano no s uperara su \ ' Ulgaridad cotid i a n a con un so p lo de fecu n do i deal i smo.
Yo saludo al
Otr os estudiarán los múltipl es aspectos de la vigorosa personalidad de H o raci o Acosta y L ara, y a se m ej anza del orfebre qu e se co m pla ce en contemplar los juegos de luces qu e broran de l as mágica s fd cetas de una gema, se ext asia rán tdmbi én ante las mil fa ce ta s de este espirí ru selecro.
Y hablarán con Cldrniración del distinguido pro · fe sion al o del n ob le caballero; o p onde rarán al Deca · n o de acción fecunda , o el ogia rán s u dinamismo puesto siempre al se rvi cio de t o da causa de ideo · l isrno o de progr eso.
Yo no rn e d e tendré a observarlo desde ni nguno d e esos puntos d e m ira.
Deseo so lamente sal udar al sem brador
sen1brador. o o
El fu é un o de los más tenace s y entusiastas fo r• jadores de esta Fed e ración d e Pr o fesiona les U ni· versitarios, q ue en días ha recibido su ba u· rismo de g rorla. y así como sería imperdonable in olvidarse en la h ora d e la cosecha. del la · briego que colocó la s simien te s en el surco prom i· sor, td m bién fuera censurable que nuestra instilu • ción, no r eco rdara con cariño, en esta hora triun f al , a quiene s como él, s upieron iniciarla con brío y cimentarla con f é y optimismo. Yo saludo al se mb r ado r
M ARI O C. SI METO ? r e si d en te de la. F P. U
124(
Horacio A costa y Lar a munic·ipal
eONOCI a Horacio A costa y Lar a ha ce ve in· te y cinco años. No hacía mucho que aca · baba de graduar se de arquitect o con una aureola de capac idad indisficutida y más que nada de honorabilid ad y gentileza Efectivame nte : la ha.bía heredado de s us antepa sa dos, sobre todo de Antonio Aco s ta y Lara, ilu stre m arino espanol, tron co principal de la familia, que fué jefe de punto de la Capitanía y Aduana de Montevideo y comanda nte provi sorio de l a misma en el mo· m ento en que l os o rientale s enf :- aron a la Pl aza, despu és de vei nt e años de hero ica lucha , hace precisamente nn siglo. Pu ede decirse que es él l a representación mas fiel de aque l patricio dis• tin g uido que actu ó con honor e n la lucha por la independencia de la República , adhirién dose va• li en temente a pe sa r de su lrñdición al m ovim i en to rev o lucionario, p or la modalidad trpica de su ca • r ác ter gentil , co n gran don de gentes qu e hace d es t acar su pu so nalidad en el ambiente donde se enc uentra. H ijo de Montevideo, ha si do un o de Jo s repre· sen t antes destaca d os de i a co muna y conv i ene su brayar una p a rt e ele su fecunda actuación si · quiera para qu e se traspar ente la que aquel hom· br e realizó en el período de casi tres año s en que estuvo al frente de la Dir ecc ión de Obras en su carácter d e m ie mbr o de la au· &oridad edilicia. Su ent rada a l a junta Municipal se ñ ala una etapa nueva en el desarrollo de la Ciudad, perfila una modalidad en el de senvo lví· mi ento de los actos comunal es de cuya circun s· ta ncia estoy ca p ac it ddo para expo nerlo por mi act uació n de treinta y dos ai'to s co mo emple ado de la reparti ci ó n cen tral donde H oracio A cos ta y Lara ejecut ó la patriótica y progresista labor Esa etapa ha el e signi ficar pa ra el investigador que est udi e con amor el pe rí o d o de renova c ión del movimient o edilicio de l a Ciudad el punto termina l de un pasado lento y desorientado en el modo de re ali zar o bo squ ejar lo acción edi licia y la iniciación franca de una nueva era que es alto expon ente el r es urgimiento de Montevide o convertid o ya en una verda dera m etró· p o l i.
Aqu ella Junta Municipal d e 1905 formada por hombres corn o Federico R. Vidiella, Horacio Acosta y Lara y o tro s de verdadero patri o ti smo y con visión del porvenir, fu é en realidad la que
abrió brecha al de senvolvimiento de la Ciudad , inici ando la era del gusto en la s construcciones y el modo de vivir, desterrando el viejo preconcepto de que las playas sólo servían para ser explotadas por la b lanca arena de sus ribera s, en se nando que las playas y los parques, qu e son lo s pulmones de l a Ci udad, deben tener la orien t ac ión y el ornato que la jardinería arquitectónica en se ña para su marco dar realc e a la metró• poli que las tien e. Difícil sería en un resu· men co ncen trar toda la cfCcién m e ritoria que Ho· ra c io Acosta y L ara ejecutó en el período com· prendido desde 1905 a 1907. Su ingreso a la Dirección de Obra s Municipales se seña ló de in.medialo por tre s ac to s que tran sformaron por completo el caráct e r de la modalid ad conserva• d o ra en el mod o de realizar las cons truccione s E ra menester no p er mitir el amanzanamiento a piacere ejecu tad o por los propietarios CJ ileri o usu cd en aquellos ti e mpos prevalid os por las c ula c ones con lo s gobernantes, ob ligando que la de la ti e rra sólo se debía hacer con permiso de la a ut ori dad y con arr eglo a dictá· técnico Fu é u na l ucha árdu a, eno josa, pero de ella surgió el primer jalan ejecutado a ese re spec to y de que informa la sabia reglamenta· ción de 1. 0 de de- 1905 que lleva su fi rma.
Impu so luego la ca lifi caci ón e n la fachada de las co ns truccion es para desterrar aq uel mal gus• lo , uniforme, propi o del f\.lontevieeo al final del sigl o X 1X, premi a ndo los mejor es edificios por medio d e un jura do c apacitad o. "L a época ac• tual, decía, exi j e ele pued e hacerlo la pre· ocupación dd m ejoJ amiento arquitPctónico de la C iud ad que tanto h a estado abandonado a la s exigencias inciert as de un ambiente anticuado" y fu é co n arregl o a esa norma pr og resista que revolucionó el cará c ter de la cons trucción y hasta su seguridad dictando, de spu és de una férrea tarea la ordenanza de 19 de Ag os to de 1905 qu e esta blecía el es pesor dz las vigas y todo lo que tenía relaci ón con la estabilidad y orientación de la edificación m oderna.
Hi zo luego la o rdenanza d e 1. 0 de Diciembre de 190c:> llevand o la constr ucc i ó n de cercos y veredas hesta el límit e de la Ciudad, desterrando el prejuicio criollo y rutinario de que ellas sólo d ebieran ser cont .z mpladas hasta la ca He Rincón. - 125 -
Esos tres actos realizados con mano firme y convicción segura perfilan la voluntad tesonera de Horado Acosta y Lara en el Municipio de Montevideo. Llevado por ese afán de progreso hizo dictar la primera Ley de alturas para la edi ficación de la Avenida 18 de Julio que hubiera ya dado los re s ultados a que aludía el inspirador a no haber modificado el Senado conservador de entonces varios de sus preceptos fundamentales, deteniendo así una idea altamente previsora que vino felizmente recién a surgir hace a penas tres años.
Con la colaboración y empuje de aquel hom• bre superior que fué Federico R. Vidiella cuya estatua han de levantar algún día los orientales por la visión de adelanto que su espíritu irradia en el ambiente nacional fundando el Banco de la República en medio de los que miraban con ho· rror el porvenir del país Y dudaban de su misma permanencia, supo abordar Horacio Acosta y La· ra por primera vez en Montevideo el enjardinado de las plazas centra!Cs. Realizó así la ornamenta• ción de la de Independencia, tornando la inicia· tiva de hacer trasladar la estatua de Joaquín Suá· rez al mismo solar donde el patricio había pasa• do sus últimos día s por la desorientación que su existencia presentaba para la práctica del proyec• to; la de Constitución y la de Cagancha que ejecutó con la colaboración del reputado arquitecto Alfredo Jones Brown.
La luchd que tuvo que afrontar para enjardinar la Plaza Independencia fué realmente afanosa. La época robustecía el criterio de que las grandes - plazas deben ser limpias, sin árboles ni flores , re• servadas para el despliegue de manifestaciones po puJares, error que fué necesario rectificar con la magnífica obra realizada.
Le debe Montevideo a aquella Junta qne integró Horacio Acosta v Lara la transformación de los • tranvías eléctrico s aspiración que venía debatién· dose con resultado negativo desde 1898 y que in• dudablemente contribuyó a la expansión de la Ciudad brindando las comodidades del transporte moderno; los do s mercados: el de la Abundancia y el Agrícola que cristalizó una aspiración de los agricultores ele la epoca; la ampliación y ornato de los Cem enterios Central v Buceo; la obra de saneamiento de Pocitos y de una parle de la Ciudad, ejecutando como complemento de tan alta visión el primer icllon para a la municipali· zación del servicio ele saneamiento ele la Capital de la República, plan és te que constituyó un estudio ardoro s o y paciente en el que Acosta y Lara t u v o por inteligente y firme colaborador al Dr. Jm ier rvtendivil redactor de todo el alegato en que el Municipio contemplaba sus derechos. Presentó en Agosto ele 1905 el hermoso plan de Vialidad para orientar la ejecucián de caminos 11e· vando la mejora a los de Meli11a, Corrales de San• tiago V ázquez, Tablada, Villaron, Maldonado, y
otros, construyendo puentes como el del Pantano· so, Mendoza, Larrañaga, de las Piedra s, ere que señalaQ, la definida orientación edilicia de aquel momento progresista.
A esa época de actuación de Horacio Aco s ta y Lara se debe la iniciación de la Rambla de Poci· tos, de acuerdo con el decreto de t 9 de Agosto de 1907, la de Rarnírez y construcción del Parque Hotel como asi mismo la financiación del Parque de los Aliados cuya previsión nunca se dejará de aplaudir porque será con el andar del ti empo el gran pulmón central de la urbe montevideana.
Fué precisamente esa entidad municipal de 1906 la que despertó el entusiasmo por las pla· yas qesterrc:mdo los anli • estéticos tinglados de madera de las mismas por donde circulaban los tranvías a tracción a sangre, dándole a Montevi· deo el carácter de Ciudad balnearia que se ha robustecido con el progreso de los año s
Su gran acto final de administración la consti• luyó para aquella Junta la celebración del con· trato con la Empresa de las Aguas Corrientes por la cual esta traspasaba la sociedad al Muni• cipio por un millón de libras esterlinas, acto que el gobierno de entonces con error profundo no ratificó , privando así a la Ciudad de ser dueña del principal servicio público de higiene, que a través de veinte y cinco pños le hubiera producido utilidades cuantiosas tal vez mayores que las que des• plaza la Usina Eléctrica, por las derivaciones que en favor de la agricultura hubiera asumido siendo la compañía de propiedad nacional.
Ha sido el biografiado el más ardiente y entu· siasla defensor de la profesión de arquitecto dentro de la Municipalidad, fundando la Dirección de Arquitectura que tan buenos resultados ha dado para el desenvolvimiento urbano.
Tal es a grandes rasgos la actuación meritoria de Horacio Acosta y Lara dentro del Municipio de la Capital cuando casi era un niño y abandonaba las aulas universitarias, no siendo exagerado afir· mar que fué aquella una de las más prudentes y previsoras, sobre todo en renovación y progreso, haciendo perfilar el carácter de un ciudadano que es lástima no pasara a desempeñar la Intendencia edilicia para proseguir la obra tan bien orientada. En esa lucha de innovación dentro del ambiente de hace veinte y cinco añ o s tradicional y rutinario pudo haberse creado adversario s, pero la modali• dad independiente de su carácter , la gran cultura de que está poseído, su amor al país, contribuye· ron a conquistarle admiración, prestigiando su personalidad destinada a escalar alto sinó mediara la modestia innata que envuelve a su simpática figura.
Sean estas líneas trazadas ligeramente expres1on de mi admiración hacia hombres que, como Hora• cio Acosta y Lara, constituyen por sí solos un programa de acción y de verdadero patriotismo. Plácido Abad
Informe del Jurado Internacio.nal -sobre la etapa del Concurso Arquitectónico para tivo de Colón el Faro ConDleJDora-
20 de Abril de 1929
EL problema que ante sí tiene el Jurado, es buscar un símbolo que exprese aquellas cualidades _fundamentales que hacen del descu• brimiento de las Américas por Colón uno de los más grandes acontecimientos en la historia del mundo. Es tan vasta la influencia que el descu· brimiento de América ha tenido en el desarrollo de la civilización, y tan trascendental su signifi· cación, que el monumento que lo conmemore debe ser uno que exalte la imaginación, uno cu· yo llamado sea para todos los tiempos y para todos los pueblos. Su mensaje debe dirigirse al espíritu Debe representar aquella sutil cualidad que es parte integrante de todo gran acontecí· miento humano Debe simbolizar la fortaleza, la visión y el valor del hombre, instrumento por medio del cu<ll ese acontecimiento fué realizado. Su concepto, su forma y su masa deben ser Sif!1• pies, directos y poderosos. Sus características arquitectónicas deben ser fuerza, estabilidad y perdurabilidad; y no sólo debe hablar en la len• gua de nuestro tiempo y nuestra raza, sino que
Josef Wentzler
Will Rico Amon
Holnle, Corbott and Harrison
Robert P. Rogers and Alfred E. Poor. W. K. Oltar jovsky.
Douglas D. Ellington.
Prof. Pippo Modoro (para la parte artística)
lng. Vincenzo Pallori
(para la parte técnica)
Geom. Aldo Vercolloni (para la parte técnica)
Louis Berthin.
Georges Doyon.
Georg es Nosteroff.
debe ser · un monumento que pueda unir los si• glos y cuyo llamado sea universal. El sitio es digno de su objeto. Se encuentra en la Isla en donde Colón desembarcó, y da frente a un río y al mar que · surcara el Gran Navegante. Su posición geográfica es tal que está destinada a convertirse en un gran empalme del tráfico mundial marítimo y aéreo. Es un es• cenario singularmente apropiado para un monu• mento conmemorativo de un suceso de fraseen• dencia tan universal. ti jurado funda su laudo en las considerado• nes anteriores. Y dado que el objeto de la eta• pa preliminar del concurso es hallar una idea, el · Jurado ha escogido los anteproyectos que ofrecen la promesd y la posibilidad de desarrollarse bri· llantemente en la etapa final en vez de seleccio• nar aquellos que muestran una minuciosidad de detalle y estudio. Los diez competidores escogidos para competir nuevamente en la etapa final del concurso, según el orden en que fueron recibidos sus respectivos anteproyectos, son los siguientes:
Dortmund, Alemania
New York, E. U. de A.
New York, E. U. de A.
Asheville, North Carolina, E. U. de A.
Roma, Italia.
París, Francia
Donald Nelson y Edgard L ync h •
Joaq uín Vaque r o Palacio s. Lui s Moya f3lanco.
Theo. Le sche r • Paul Andrien. • Georges Défontaine. • • Maurice Gauthier
l. L. Gleave.
.4JOJilfr1JIA
• 1 f
1
Parí s' Fran cia: y Chicago , E. U. de A.
• Mad rid , Es paña,
París. Franc ia.
• l\:o ttingham. Inglaterra
E l Jura d o o torgó ademá s diez menciones honoríficas a l os d i ez proyecto s s i guie ntes, c u yo mérito l os co l oc a. inmed iatamente despué s de los escogido s pa r a el concurso fina l. Su s autore s, en el orden en que se r ecibieron lo s ante pr oyectos, so n:
Philapelphia, E U. de A.
John Thornñs Gri s dale
Professor Norri s l. Cranda ll.
Dona Id c. Klin e Wa sh ington, D c.. E. u de A
George H. Jr
N i colás Lan ceray.
Abra m Garfi eld.
Nicholas Vassilieve
Enrie o Minia ti
Giovanni Ma ssi no
Ka mil Ro s k os.
Maurice Gogoi s, c A. Dor y. ( A sociado )
Roger Kohn
Joan Szelechowski.
Maree\ janin
1
Leningrado, U. d e RR. SS.
Cleve l and, Ohio, E. U de A
Ru s ia
Florencia. Ital ia
Checoes l ovaqu ia
Amiens , F ranc i a
P arís, Francia
1 N euilly ·sur
Seine, Francia
E l Jurado, en virtud de tener l a convicción d e qu e la exhibición y publ i cación de los diez provee· t os escog id os para l a etapa final tendrían una influe n cia desfavorable para el éxito d el conc urso. porq u e crearían una atmósfera en la cuñ l el esp íritu creador del competido r n o podría d es arrollarse libremen te, d ecidió. d e acu erd o con el Con sejero Técnico , que no se exhiban esos anteproyectos y que se d evue l va n inmediatamente a s us re s p ectiv os autores.
Re s petu osa mente so metido.
RAYMOND M. HOOD
ELIEL SAARlNEN
Delegado del Jurado por Eu ro pa
Hecho en Madrid, España el 20 de Ab ril de 1929
Delegaoo de l Jurado por Norte Am é r i ca
HORACIO ACOSTA Y LARA (Presidente)
Delegado del Jurado por la América Latina
n te d el ju ra do Intern ac ional Arq. Ji. A costa y Lara da lectu r a a l fal/o del Concurso dtl raro d e Colón a nte las auloridades españo l us
El Pre::>ide
L(B) obra
Horac i o del Arquitecto Acosta y Lara
La lab o r d esa rr olla da p o r el Arql. 0 Hora c i o Aco s· l a y Lara en s u larga y f ec unda carrera es mu y · vasta y co mpl eja. Para ciar una i dea, aunque se a J.'apro ximacla de la importancia ele la misma, pu bli · · cam os en e l pr ese nt e número al g unos ejemplos de s u s múltipl es act i vida d es.
I ntercalad as en el text o, a parecen U ila se ri e de f o tog raf ías el e s us e difici os y pr oye ct os e cog ida s un p oco al aza r en tre l as numerosas ob ra s realiza · da s por el Arqt. 0 ..l. cos ta y L a ra en su d ila tada y p re s tigi os a ac tua ción pr o f es i o nal.
In ser t am os ta m bién vari as secc i ones dedicadas a r epr o ducir algun os elem erd o r et ro spec t ivos que ab o n an la inten s idad de s u progr es ista gestión
En la impo -ibiliclad de publicar una información
co mpl e t a, hem o dado pr ef erencia en genera l a l o que ti ene f ec ha m ás antigua. ya qu e la actuació n d el A rqt. 0 ..l. co ta y Lara en la époc a actua l es po r de má s conocida.
fi g uran entre e la s publicaci o n es varios artícu los del may o r int erés so bre tó pi cos de arquit ectura• a parec idos en l a pr en sa - hace ya much os años, c uand o la profe i ó n ele ..l. rquite c to n o había alean · zado ro daYía l a consideración y re spec to qu e legí · timarnente l e cor r esponde.
Pueden con s iderar se esos arií c ulo s de pr opaga n · da y ele divulga c i ó n como prec urso re s valio sos de l m o vimiento pr o f es ional qu e to maría mu cho t iempo después la impor t ancia y el vig o r que ha id o en cons tante progre so ha s ra el pr ese nte
PROYECTO DE PA
BIERNO
Artículos sob·re temas de arquitectura
ARQUITECTURA OFICIAL. - LOS CONCURSOS PÚBLICOS
Edil«•rial o en "El Día" el día H d e noviembre d e t 8!l!l.
u Narlic ul o p u bli ca d o en El Siglo r eciente · m ente por un obs er vador pro fu ndo que se oculta ba j o el pseu dómino Bussy ha despe rtado en noso t ros i deas que n os hab ían surgido cuan • d o se e'llpezó a hablar so b:-e la construc ció n de un edifi ci o de stinado al P. E. y a algun as otras oficinas y de que nos ocupa remos después, en • lron d o pri mero d oc uparnos d e las observaciones mu y ju stas que co n re spe cto a ed uca ción artístic a del pueblo se hacen en el citado arttcu l o. t- n un paí s nuevo corn o el nuestro, d on de el atras o en materia de arquit ec tura es noto rio, don• de el nivel de cultura artística apenas ha sobre· pa sa do el cero, es perfeclan·ente lógico que el Estado se preo cupe de educar al pueblo en todo aqul llo que ya directa o indirectamente le intere• sa; y en esta cuestión el r o l de él no puede li· mitMse a l a c reación y soste nimiénto de es cuelas y universi dades, pues la enseñanza que en ella se da, no alcanza sino a un número limit ado de per sona s, siendo por o tra parte una enseñanza distinta de l a que debe dársele a las ma sas del pueblo. Y si las artes so n uno de los fac tores má s poderosos de la civilización, como di ce el señ or Bu ssy es indudable que la arquit ectura, que se encuentra en ellas, que ha nacido con junta· mente con el género humano a quien h a propor• cionado las construcciones que lo han protegido contra las in c lemencias del tiempo , haciendo na• cer en el ho mbre idea s de trabajo y d e p r ogreso, y que por lo tanto es el arte que más y comodidades materiales ha prestado y pr esta a la humanidad , sea la que má s merezca la atención de qui en pueda protegerla. - La imp o rtan c ia de la arquitectura es indiscuti• bl e en lt1 cultura de los pueblos, desde que · m ás qu e cualquier otr0 arte refleja el estado social de un pu eb l o, y siendo una verdad inc on testa • bl e, nada más l ógic o que pedir al Estado o indi• car cuando menos, l os medi os que estando a su al cance, pu ede poner en prác tica para ll egar a este f in.
Con idea s que expo ndremo s en otro artic ulo cuando tratemo s de los concursos públicos cor ro·
bora remos la s obse r vaciones anter i o res pa san do a ocup arnos de algunas indi cac iones del se ñ o r Bussv co n las n o es tamos de acue r do. H ace no tar este se ñ o r l a co nveniencia q ue ha· bría en exigir al proponente- ocupá nd ose de la cons trucción del palacio para el P. E. -q ue d es · arr ollar a en su pro yec to un orden arquit ec tónico determinad o d e antemano , some ti end o ese pro• yec to y es"-. d esarr o llo. a · l a a ul01idad técnica competente para que ésta declare si el es tilo griego o romano , gótico o del renacimient o que se hay a exigid o, ha sido bien imitado, rec alca ndo sobre la econ om ía que con este proce dimi en to se puede obtener, y agregando después qu e la ar· quilectura no ha adelantado co mo arte, co mo bell eza, y que cua ndo en nue stro siglo se pre• lende crear y rivalizar con la a ntigua, no se hace má s que ofrecer blanco a la críti ca, cosas con las cuales no nos con formamo s. Si la arquite c tura es un arte, es condici ó n s ine qua non que debe de haber liberlad en sus com• posiciones. Primero, porque no se pueden tradu· cir al lenguaje o rdinario s us exp resiones y po r lo tanto, precisarlas de una manera absoluta; y se • gundo, porque la armon í a de l as líneas y de las m asas, no se basa ni se h a basado nunca en rel ac iones de números que hayan con sug rado tipo s modelos, d e los cuales no se pudi era apar· tar si n caer en una aberraci ó n, l o do lo cual im· plica una libertad que limitada y d irigida p or la razón y por las apreciacio nes del sen ti• miento.
En la belleza arquitectónica descubrimos la ex presión de cualidades mora les y de sentimien• tos que no han tenido el mi sm o éx ito en to das l as épocas; porqu e no es el m i smo gu sto el de todos l os pueblos ni el de tod os los individuos. De manera que prívesele a este arte de la líber· tad que se expresa en toda s sus manifestaciones y se le reducirá a una repetici ón co ntinua , cons• tante que apla s tará todas las in ic ia tivas y todos los esfuerzo s que se hagan en el sen tido del progreso.
¿ A qué se reducir fa un arquite c to si se empe•
pezara por imponerle un es tilo en sus co ncep• ciones ? ¿ A que se r educiría un pintor si tuviera que pintar una escena cualquiera y se le im¡)li• siera la actitud , el colorido y demá s detalles de uno o más personajes del c uadro A o B ? A un humilde copista. Y si qui siera - figu r.(}r como único autor de su obra, se le privaría d e lo que má s desea un art i s ta cu al es el de imprim ir a sus obra s el sello de s u ge nialidad y su sabe r
Ademá s, no vemos que sea éste un medio de obtener econom ía s. Al contrario, creemos que más bien sea causa de gas tos, si no supérfluo s, por l o m eno s i njusti ficado s.
E s sab id o que l a a rqu i tectura h a seguido l as distint as fas es de l a civilización de los pueblos, y qu e ha recibido de ca da u no de ellos, un carác ter particular nacid o de la diferencia de s us há· bit os en la vida, de la con s titución fí sica del sue· lo, del clima , de su p osició n baj o el so l , de l a calid ad y dimensiones de sus materiales emplea ¿os co nsult ando la econom ía a l a cua l las in s· titu c¡o nes soc iale s, l as creenc i as religiosa s y mu· chos o tros f ac tore s l e han imprimid o un ca ráct e r qu e se ha porpetuado en s us edificios. Por eso vem o s a l o s r o mano s, empezand o el ar co cons · truíd o con mcíteriale s peq ueña s dim ensiones ' par a sa lvar gran de s luces y a los gri egos em · ple a r grand es arq uitrabes d e pi edra , monolito s con el mi sm o fin , d ando origen a do s arquitec • tura s d i stint as, d e d onde se d ed uce qu e cada puebl o empl ea su es tilo , hij o de los factor es que hem os enum er ado más arriba , y anti econó· mi co imponerle otro.
En c uanto a qu e l a arqu i tecluré1 de si · glo no h a adelan t ad o, y qu e sólo co nsigue hac er obra,s criticables cuando pretende ri valizar con la antigu a, n o nos p arece.
Nues tr a a rqui tectura o más bien dich o, l a de
l as naci o nes qu e tienen la suya propia, es muy co n venien te, pu es to que no rechaza lo que recia· man Jo s usos, el clima, lo s materiales y el gusto de es as nacion es y se refier en a la a ntigua ar• qui tectura griega o r o m ana en cuanto a las en• se ñanza s que ellas han pro porcio n ado. Y no se podrá dec i r qu e l os arquitectos del Louvre, del fl o te/ de Vil /e del Palais de )us tic e de París, hayan sido humilde s copistas ni est ériles pl agia rí os, porque se han mo s trado ind!lpendienfes deciend o a las i n spiraciones de sus gen ios y al des tino y objet o de sus edificios. Ademá s no creemos que haya qu e volverse a la a ntigüeda d para producir algo bu eno , t al c ual se en tiende en Jos ti em pos mod e rno s, y mucho menos en esta époc a en que tanto se han m o dificado y au men lado lo s elemento s de di spone la a rquil ec fu ra de nue s tro si g lo. Conv ien e volver a la anfi.• güedad para es tud iarla pero no para copiarla l o cua l es mu y distint o; y com o corroboración d e esta s i deas, vamos a tr anscribir en el idiom a que la s encomra mo s un as palabras de un esc ri to r fra ncés qae no tr ad ucimo s por no quitarle su va lor. " L/' antiquité mérite qu on fui fasse l'honneur de r eco nnaille que les honneurs devraien t s' y arreter et découvrir qu ' elle es/ la meilleure voie: puis la decouve rte bien faite, il raut marcher en e van! " Obrar de otr a manera se ría proc eder incon sc ientemente sin atender las exig en cias que nos impone n los adelanto s de nu es tra época. E s p reciso qu e nos c o nvenzamos qu e ho y ya no se imponen f o t ma s añe jas a las nuevas necesidades, si no que, al co ntrario, las nu evas neces id ades dictan la l ey a la con s truc ció n , exigi éndole ex teri oridades y propo r ci o nes r ac ional es
Horado Acosta y Lara
LOS CONCURSOS PÚBLICOS
D E CIAMOS en nuestro anteri o r artículo, qu e nos ocupa ría mos d e los concu r so s públi· cos , y vamo s a tratar de demos trar qu e es el medi o más eq uitati vo, má s benéfico, qu e m t.s con sidera el derecho de todos y el má s ec onó· mi co para el E s tad o , pue s t o que obt iene el má · xim o de trab ajo con el mínimo d e gas to s r ela ti· vam en l e Y v amo s a dem os trar tam bién que sin ma yo re s erogacione s, los conc ursos propo rc ion an al público una ense1ianza provechos a qu e és te adqu ie r e in se nsiblemen te
E Jiior i a l d e • • El Día ", Nov iembre i 5 d e J89 H.
t::n paí ses q ue en cuestión de arquitectura, nos ll evan a lg una ventaj ita, c uando se trat a de elevar un monume nt o o un edifi cio que por su impor• t anci a o destin o puede ca lifi carse de na cional, se procede de la mane r a siguiente. Empieza la ad· rni ni strac i ó n por con f eccion ar un programa, en el cual se detall an con to da claridad, las necesi dades q ue es tá destinado a sa ti s facer el edificio de que se tr at a, de donde se deducen la di s tri bución y el si s t.:ma de decorac i ó n a emplearse, cosa que cada cu al re suelve d e una manera dis·
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tinta, obrando con arreglo a su criteri o y a su saber.
Se indica también el terreno de que se dispo· ne, su áred, su ubicaci ó n, su forma, et c Se es• tablece las primas que se darán a los que resul• ten premiad os, la cantidad de dinero de que se dispone par a la con s truc ció n , y por último, se hace saber el plazo que se acuerda a l os que desean tomar parte en el co ncurso para que pre• paren sus proyectos. Todo esto es claro que se amplía, con los detalle s que en cada caso partí· cular parezcan necesario s para que se compren· da m ejor qué · es !_o que se exige de los concu rrente s.
Confec ciona dos estos programas, a l os cuales se les da la mayor publicidad posible. queda todavía componer el jury que ha de di sce rnir las l o cual ha ce des pué s de un serio estudio, expresa ndo finalmente s1..1s impresiones en un informe que se el eva a la superioridad, como justifica ción de sus procederes, efectuándo· se al mismo tie mpo una ex posición pública en un lugar aparente y por tie mpo de termin ado de todo s l os pr oyec tos· qu e se ha ya n pre sen t ado.
Se comprende fácilmente po r este lijer o esbozo que hem os hecho de lo s co ncursos públic os, las ventaja s qu e proporcionan és tos a la s adminis• tracione s q ue l os ponen en pr áctic a y lo demo• c rátic o y mo r al del p roce dim ie nto
La i nsti tu ción de este si ste m a. cuando se pro• yectan grandes obras es indispensable, pues para poder obtener lo mejor, es neces ario tener donde escoger, es preciso aprovechar todos l os es fuer• zos y todas l as iniciativas , h ac iendo un llamado a todas la s inteligencias , único med io de ver sur• gir ideas nuevas, \' de conocer Id opini ó n de lo s artista s, que no negarían su concurso tr a tá ndose de un edificio destinado a proporcionar l a como• didad n ecesaria a un organismo bastante desarro• lia do, y al mi smo tiempo a co n sagrar nues tro es tad o ac tu al de adelanto arq uitectón ico.
La exac ti tud de es ta r efl exión es incontestable, y hoy - con motivo de l a construcción d e un palacio para el P E. - adquiere un carácter de actualidad que la ha ce m ás i ncontes tabl e aún.
La concepción de un edificio de es te géne ro , debe s er tan naciona l co m o el pen sa m ie n to de quien o quienes lo han deseado; ¿y cómo im• primirle ese carácter en su modo má s co mpleto , más id ea l , más acabado , si se empieza por ne• garle s to da participación a l os hombres prepara· <tos que se encue n tra n en el país?
Ademá s, sin entrar a consi derar ideas pol íti c as, excluidas d e por sí tratándo se de cue s tiones de arte , no se puede dejar de hace r notar que en una naci ó n donde todo el sistema gubernamental proced.z de la el ecció n, n ada más r aciona l que el concurso público. En la elecc ión política el
ca ndidato represen ta un interés o una opi nión que se sintetiza en un nombre propio; en m ate ria de concursos artísticos el candidato tri unfante representa la s uperioridad d e la obra; en uno y otro caso únicamente el mérito le propor c i ona la mayoría de los sufragios J..> o r lo que se vé, así corno el régimen reput> lic a no es la forma más acabadamente democrá tica de los puebl os en s u vida política, en su vida artística el concurso es la forma má s acabadamente democrática también. Y por eso ha dicho un célebre arquitecto que el co nc urso es la democracia en el arte, la igualdad de los talentos ante la administración.
Con los co ncu r sos el r esul ta d o que obtiene el público, para quien la úni ca garantía de l os co · nacimientos y habilidad de sus arquitect os es los títulos que és to s pos ee n , es algo qu e pesa y ha ce que se in cli ne más la balanza en fav or de éstos
En efecto, el vencedor en un t o rneo d e es ta especie, se crea una posici ón , que está por enci· m a de la que le ha prop o rci o nad o su título
El público, l o indica como s uperior a l os demás de su profe sió n, y la p ersona que nec esita l o s s ervicios d e un arquitecto, ti ene más ba se para f o rmar criterio sobre la comp etenc ia de todos los que poseen ese título, y puede por tanto decidir· se con má s p r oba bilidad es de p or uno de ellos.
L os arquitectos, convencidos de esto, hacen mayores esfuerzos y se co n sag ran a es tudios más serios al confeccionar un proyecto que sa• ben de antemano va a estar so metido al doble contro l de per sonas competentes que tend rá n que estud iarlo pa ra ngo nándol os con otros de l a mi s· ma especie, y al del públic o que concluye po r interesarse arrastrado por l os co mentarios y crí· ticas con que l a prensa acoge estos comba tes pacíficos del a rte Y es p or demás sabido que n o se hacen los m is mo s esfuerzos ni l os mismos es tudio s cuando se trata de edificios co mun es d esti nados la s más de las veces a satisfacer la vanidad o lo s cap richos de propietarios frec uen· temente profan os.
As í se vé que en los paí ses donde l os co n• c ursos so n frec uentes, lo s progr esos de la arqui· lectura son rápidos, con relación a otros en que n o se celebran co ncursos co n la mi sma fre• cuencia.
Es importantísimo para l a historia de l a civili · zac i ón de lo s pueblos, constatar peri ó di ca m en te la marcha seguida por su arquitectura, que es la intérp rete y la historiadora d e ellos; y no tenemos má s que recordar las mina s de Karnac en Egi p· to, el Partenón de Atenas, el Coliseo de Roma, fiel reflejo de las creencias y cos tumbre s de esas naciones para apreciar lo que valen para la hi s• toria los grand es monum ent os que levantan los
puebl os. ¿Y es po s ible qu e el edificio que se pro yecta l evantar en la Plaza de Armas, que ha de ser um1 manifesta ció n d e nuestras costu mbres y de nece sid ades, de nu e8 tra grandeza y de nuestra voluntad, exprese fielmente estos sentimientos si n qu e interv enga n en ello todas la s fuerza s utiliz abl es con qu e con ta mos? No nos parece.
Actualment e, en nuestro país no se elevan otro s edificio s que cas as d es tinad as a l a especulación o a salisfacer ca pricho s y vanidade s, co mo decimo s más arriba; manifest ac ione s arquitectónicas a la s cuale s no se l es pu ede exi g ir que sea n la exp re• sión desi nt eresad a del arte co ntem po ráne o, por• que g eneralmente co l aboran más en su concep• ción l os propieta r ios que quienes l as elevan D e man era que d o nde se deb en enco n trar estas ex• pre3i ones q ue que armoni zar pr ofunda· mente co n las pasiones d el al m a hu mana y l as tenden c ias d e las sociedade s es en edificios pú· hlic o s que se h ayan elegido, después d e serios estudi os, entre el m ayo r nú mero pos ibl e, porque no se r á n un o o do s p1 oy ec tos únicos l os qu e d én l a med id a del m ov im ien to artí s tico.
El concu r so púhlico, no sólo manifie s t a es · te movimiento artí s ti co, sino que l o resume po· ni én dolo a nuestro alcance de ta l manera que l o podam os ob se rvar de un sólo golp e de vi s ta, y -p er mitiéndo nos al mismo ti empo el es tudi o · com · par ado de muchos esf uer zos, de mucha s tenden• cias y hasta de mu c htl S escuelas, pa ra que de· duzcamos lo que se hace y lo que se pue d e ha cer.
Ad emás de todos l os intereses que hem os con· siderado, h ay otros de un carácter má s g ra nde , si se quiere, y má s ge neral : los del arte, qu e exigen Id institución genera li za da de los co ncur• sos, pues c on ello se pr oduce l a emu lació n en· tre l os artistas, se l es aseguran los ben efic ios d e la justicia, se les alienta por medi o de recompen· sas, que obti en e el más digno, culfivando de esta manera las g rande s as piraci o nes de l alma huma· na , cosas que debe hacer el E s tad o; pu es co n ello cont ribu ye a la civi liza ción y al bi en pú· blico
Sin embargo - y n os duele el decirlo - ha y en nu es tro pasado nubes esc rita s empana n ,¡.• la bri llante z de los co n c ursos, e inq uietan el áni· rno , de sa len tá ndol o p ara l a lucha Hemo s visto con c ursos aquf que han sido sitnplemente manio· bra s po r m edio d e l as cual es se ha · tratado de ocultar la designac ió n que de antemano se había hecho en determinada per so na.
Noso tro s pedi mo s el concurso, pero rodeado de garantía s seri a s, que ex c lu y an t od a id ea de
favoritismo o compadrazgo, y la ba se de eso es un jur y com petente, de spr ovi s to de pa sion es, im, parcial, único medio de cortar de una vez las causas de esas inquietudes y temore s, resabios d e juego s sucios emple ados en otras épocas.
En el j ur y de b en esta r repre se n tad os todos los intereses co mprometido s en los concurs os. Así deberán f o rmar parte de él miembro s d e la Ad, ministra c i ó n, hombres qu e se distingan por su ilustrac ión artís ti c a y s u amor a las artes, mi em• bros del Mun icipio; y la ju s ti c ia exi ge que h as ta l os concurrentes tengan s u representación por medio de delegados que nombren p o r elección y que la administración fije el número. Un j ury co mpuesto de esta manera, a nuestro juicio ofre• ce ría to das las ga rantía s de capac ida d e impar· cia lidad indispensables a la s b uenas d ec i si one s
C reem os que co n lo dicho de mo s tramos aca · badamente las venta ja s que ob tie n e el E s tad o y los int ereses qu e se sétlvan usando est12 pro ce dí· m ie n to para ad quirir l os proyectos d e los ed ifi• cios qu e pien sa cons t ruir. S u r espo n s abil ida d queda compl.!lamente a cub ier t o y s u s servicios artísticos perfectamente asegurados, sin que su libertad resulte co mp rometida y con la segurida d qu e s u s ed ifici os ser ían estudiados bajo to dos los punto s de vi s ta pos i bl es
Se a demá s con l as exposicio nes, una curios ida J en el público, que se traduciría en pr ovec hosa en señ(.mza para él. Veríamos ces, qu e c ada p royec to, c ada idea, cada estilo, tendría sus d efensores y sus co n t r arios, lo cual origina ría discusiones q ue con t ribuirían a la ilu s• tr ació n ge neral. La pren sa, obligada a seguir el mis mo camino que la opini ó n general, apo r taría un con tin ge nte cons iderable a estos est udi os peciales; y todo esto, en fin, produciría un m o ví• m iento artíslico que n os propo rci onaría grandes vent aja s y ensenanz as, que en nu es tro es t ado acf ual harían q u12 se le dispen sara a l a arquitec• tura má s h onores de l os qu e h oy se le di spe n· san con pe rjuici o de nuest ra cultura general, se res i en te del atraso de este arte. I mpo rtan mu cho esta s consideracio n es en un país qu e, co mo el nue s tr c', tod o se espera de los g obiernos, de m anera que inspirándo se en es tos se ntimientos, no d ebería el a c tu al d esec har esta ocasió n pro pici a para ·dar la ma no a la c a usa de las artes, encaminándolas por la se nda que ha conducido a ta nta s o tra s naciones al ren o m• bfe y a la fam a. S i es to se ll eva a cabo, dentro de po co pod r em os saludar una nueva era llena de magnífi c as pr o mesa s para el arte y los ar• li st as
Horacio Acosta y Lara
135·-
LA
ARQUITECTURA CONTEMPORANEA Y LOS CONCURSOS PÚBLICOS
Editorial el e "El Día", Novi e mbre 21 de H?99.
NO pen sa mos nunca qu e tuviéramos que s istir sobre la utilidad que r epo rta al arte la libertad, tal cu al se debe ente nder en arquitectura, y a pesar de creer haberlo demo s trado acabada ment e en nuestro primer artículo, vamos a abun dar co n má s demostraciones, en la conveniencia de l a tésis que sostenemo s.
Cada uno de los pueblo s antiguos que ha crea do un estilo, lo ha caracterizado con su potencia artí s tica , en la cual han influido la época , s u ade lant o científico y sob re todo sus exigencias mate ferial es y morale s, s iendo esto precisamente el prin c ipal origen d e todos l os que se conocen.
La s antiguas sociedades egipcia, hebrai ca e in dia , es taban gobernadas por Jos represent antes d e la religión , y así se ve qu e donde más acabada· mente expresa ésta, sus usos, su vida y s us idea s políti cas, es en su s templos, monumentos por ex· celen c ia donde sus ar quitectos gra baban s u genio con todo el es plend or qu e poseían.
De la mi s ma m an era, l as soc iedades gri.zgas y rom anas, hija s de otras co s tumbres y otros u sos, refl ejab an su vida , en tod as sus manife s t ac i ones, en l os templ os, en los fo ros, en l as ba síli cas, tea tro s, ci rco s, etc.; y la edad media, cuya s princi· paJe s tendencias eran la r eli g ión y · la guerra, y cu yo pod er se c o nce ntraba en el c lero y los no• bie s, nos h a dejado iglesi as , mon as terio s, muralla s milit a re s, torres y castillos
L a s ociedad mod e rna, industrial y democrática. eleva monumento s que so n ya gra nd e talleres agrí co las o manu f ac turer os, estaciones de ferroca• rrile s, graud es almacenes, mercados, biblioteca s, muse os, sa l as de ju s ticia, palac i os donde se ela, bora la le y; ed ifi cios que para que resulten obra s arquikclóni cas , han de expresar las tendencia s moral es y milteria les de esta sociedad, mo s trando su poder y s u saber.
De manera que cada arquitectura ha nacido a la v id a, rodeada d e circun s tan c ia s especiale s y distintas en c ada caso; y mal pod\-!mos ap ropiar .-. nos de ella s tal cual han s ido sin hacerle s sufrir las transform ac i o ne s necesa ri a5 pura adaptarla s al m ed io y ambiente actual es.
La escuela clásica se vu elve a la antigüedad para ped irl e una es tética. S in embargo, nuestros sentimientos no son idénti cos a lo s de la antigüe· dad La escuela gótica se dirige a la edad me· dia pa ra pedirle una doctrina de arte. Pero el ge· nio de nue s tra civilización es completamente o• puesto al gen io feudal y que car acteriza esa época.
¿Qui e r e decir esto que para llenar nuestro fin r elegu emos al olvido y dl abandono la arquitec· tura y los monumentos antiguos? De ninguna manera. No so lo porque sin ello no seríamos c apa ces de ha cer nada digno de este sublime ar· le, sino también porque sería insensatez desoir las buenas enseñanzas que nos han legado los anti• guos en sus monumentos.
Decíamos en unos d e nuestros artículos ante• riore s, que venerábamos la antigüedad porque en ella veíamos una fuent12 inagotable de belleza Pe· ro también ha cía mo s notar que lo s adelantos modernos exigen de l a arquit ec tura actual , algo distinto de lo que los tiempo s de Pericles exigían a su arquitectura.
El art e moderno, que se carac¡eriza por su eclec· tismo definido, que si bien no llega a constituir un est ilo, c onstata por lo m eno s un momento transi· to rio que prepara y precede el nacimiento de un n ue vo arte, no ech a m ano de otros apoyos ais l ados para so s tener, que co lumnas; de o tras co sas para limitar y dividir sus edificios, que mu ros; de otras f or mas para dar paso a la gente, a la luz y al air e, que puertas y ve ntanas; de otras disposiciones para cubrir su s construcciones, que t ec hos y bóved as, cosas que siemp r e han sido iguales d esde que intervinieron en la arquitectura. Pero l a co lumn a empleada por los griegos, no es la misma · que l a empleada por lo s romanos ni por los gó tico s, ni los muros, ni las puertas y ven• lanas, ni los techos y bóv12da s, a pesar de ser iguales en su ese ncia Lo c ual demuestra que s iempre se ha ce algo nuevo, que, observado su u s o y dest ino , puede resultar relativamente , tan bue no co mo lo an tigu o.
Siete notas h a n bastado para componer millones de exquisitas m elodía s, y cada naci ó n tiene sus aires particulare s; y son innumerables las campo· sicione s que se han he c ho y se hacen en la pa l abra hablada escrita s in dis poner s in embargo de má s de veinte y sie te letra s ¿1'\o se p o drán o btzner c on l os elementos de que di s pone la ar• qu itec t ura un s in número de co mpo sic iones tam• bién<?
Es indiscutibl e que dentro de cada estilo, de ca da arquitectura. cabe la iniciativa del arquitecto, pero al so meter varios proyectos al exámen y es ludio de un jur y o comisión técnica para que ex· prese s i ha sido fielmente imitado uno determinado, es lógic o suponer qu e será premiado el que más se acerque al es tilo tip o, y por tanto el que se haya r evelado mLior c o pista.
¿La arquitectura de hoy consiste en una exclu· elusiva y fiel imitación de la antigua, prohibiendo al arti s ta que se s iente impulsado por el imperioso movimiento de su inspi ra ció n , expre sar se con una ind epe ndencia que al público toca apreciar y juzgar y a la parte interesada aprobar o de se· char? ¿Ti ende el arte a independizarse creando tipos que re s pondan i! cie rtas y d e terminada s ne· cesidades. co nocida s de antemano y variadas al infinit o, o a imitación puramen te mat erial, cuyo úitimo esfuerzo se mide por la perfección de la copia<?
No nos parece dudosa la repue s ta. S i tendiera a esto últim o, estaríamo s contemplando una de· g ene ra c ión del arte en oficio, pué s no podríamos llamar tnl al lrab (') j o d o nde el alm a y la sen si bi· lidad no se descubren.
¿Se hubi eran revelad o tan elo c uentement e l os talent os de Viollet le Duc, Garnier, Dauj oy y o tros , s i en l os concursos qu e lo s consagraron mae s rros del art e se l es hubiera impuesto un es tilo deter• minad o no permitiénd ose le escoger el que má s subyugaba sus almas de artistas? ¿,Por qué se ha d e privar a la administra c ión e indirectam ente al público, de la co ncepci o11 es de un hombre que dentro d el es tilo de s u predi l ecció n ll eg ar a lo sublime ?
Y si ha y peligro qu e en nu es tro estado actual de ad elanto arquitectónico la libertad en lo s con · curso s produzc a una irrupció n de ad ef e!Sios, en mano s del Estado está ev itar qu e es to s adefesios se abran cam in o, co nfi and o el es tudio de es os proyectos a un jury co mpetente e imparcial.
En nin guna ép oca se ha ce má s nece sa riv que en és ta, l a con s tataci ó n d e nue s tr o estado a rquil ec tó· nico, pa ra l o cual es ind ispensable que intente· m os marchar empleand o nue s tras fu erza s. Si n o son s ufici ente s, s ufriremos el dese ncanto qu e exp eri· menta el convaleciente, cuando al pretender hacer un esfuerz o, nota s u d ebilidad e impotencia y se encuentra con la horrible r ealidad de s u es tado.
Y s i nos ba s tamo s, las manifestaci o nes que se pro• duzcan en un ambiente de libertad no d ejarán de s er provechosísima s, pu es se asociarán c omo ele• ment os de compo s ici ón, suministrando s u sav ia a
' un período de f ormaci ó n y desenvolvimiento fortalecido y acrecentado p or el ti empo, habrá de hacerse aquí, como todas las co s as s usceptibles d e pr ogreso, cada vez mayor. Para que la arquire c tura v i va para que s u de• se nv olvi miento sea una nece s idad públi ca , es me• nester que se una a la vida de l os pueblo s ex· presando y exci tand o s us emociones presente s. La imposición de un es tilo determinado, no pue· de ser perjudi cia l como Jo d ejamos demos· trado. El concur so se impone como una conquis· t a de la ju s ticia , del d erecho y d e la equidad De rnanera que in ca paz la forma del progra· ma, d e aumentar o di s minuir la sabi duría y talen· lo de los concurrentes a él , nada más lógico que dejar completa libertad para que c ada cual em· plee el estilo que más conveng a co n arreglo a su criter i o y s u s a spi raciones.
De es te modo s e aprovecharán todos los es· fu erzo s, nada se per d erá inútilmente. El determi· narlo de antemano, n os podrá proporcionar una c olección de tip os, qu e exp re sará n la historia de la arquitectura, pero no es al pr ec io que se quiere o bten e'r, ah oga nd o la s iniciativas, que los pueblo s han es crito la suya en sus edificio s La s tendencias de una ép o ca no se dirigen con la mi sma f acil idád que la d e los hombres indivi· dualm ente, y ést os en s us manife s taciones artísti· c as, va sea n arquit ectón ica s, lite rarias, pictóricas, cooperan a la hi s toria de lo s pueblos donde de· s arrollan sus fa c ultad es, sin darse cuenta muchas veces, porque no es ese su o bj e to principal , sino produci r para la época en que viven. Otro s so n Jos encargados d e escribirla, estudiando y clasi· ficand o lo que se ha prod u c ido. Sacrificar es ta s ve rd a de s por el único gu s to de es cribir la historia de la arquitectura en media do· cena de edificios , cuyo u:::,o y de s tino exigen otras exterioridades, e s desconocer el rol qne desempena es te arte en la vida de los pueb los La historia se est udi a en los mu seos o en lo s edificios que se han elelevado en épocas que los han E s nuestra última palabra.
Horado Acosta y Lara
138-
.4nJIItrllJIA
EL PALACIO LEGISLATIVO.
- LA FORMA DEL CONCURSO
Art ic ul o publicad o • t:l
Si!-rlO , mayo 15 •l e 19114
1'\TES de ahora h emos r ecl amad o del públ i co ......_ má s amo r a la arqu it ec t u ra, porqu e sie mpre hemos v i sto en este a r te un factor imp o rtante de civiliza c i ó n y de culturil que ademá s de su faz artí sticd ll ene la utilitaria que a t odos nos intere sa
¿No es ella la que m ás se no s exhihe decoran do nue st ra s ciu dades , nuestras pieza s, nuestras calles? ¿ No es ella la qu e también hac e agrada ble nue s tr a ex istencia íntima, embell ec i endo y apropiando a nu es tro mod o d l viv ir la h abi ta ció n • crea nd o allí ei b i enes t ar m ora l a l satisfac er nu es· Ir os gusto s y aun nu estros ca pri c l-t os? ¿, A qué debe e l siglo de P e ricl es su grand eza? ¿Cuá l hubiera sido l a celebriddd d e Roma, sin s u foro, s u Coliseo, s in sus a!'co s de triunfo? ¿ Quién hu biera dad o brill o al sig l o d e los Médici s s i no hubi era ex i s tido Bram ante, Migue l A n g-.?.1, Rafael y otros arti s t as'? Per o en aquellas épocas pasa algo di s tinto d e lo que h a pasado aquí. E ntonces la aparici ón d e una obra nueva d e arquitectura pro voc aba en tu sias mo s ap<lsionados; c ríti cas jus las que llegaban a l os arti s ta s, o r ien tánd o l os en e l gusto del p úbl ico inte li gente. Ent onces fidias mi s mo , d etrás de las puertas de su tall er escu c haba la s c rjticas y los e l og i os que se hac ían de las o bra s que exponía y l as corregía seg ún la opinión de la ma yoría, pues seg ún no s cue nta e l escri tor gri ego L u ciano, aq u e l céle br e escu lt or d ec ía que l a multitud má s que uno so l o, aun· que és te fu e r a un fidia s Cosa mu y di s tinta había pasado ha s ta ahora entre nosotros El si l encio se había hecho a lred e· d o r d e la a r quitec tura ; el público ha pa sa do in · difrrente delante de ella sin que l u interesa ran lo s a tr activos d e un a r te qu e d en tro de lo material, es el que m ás idealiza l os se ntimiento s a rtí sticos d e J!] hum an idad, resultando todo esto que se había llegad o a formar un ambiente a rtí s t ico sin exi gen cias estét i cas y si n mas norma qn e el ca pri c ho de Jos un os y el ma l gusto d e l os o tro s. felizmen te una nueva era se inicia. El pr o gre so marchand o entre noso tr os nos ha h ec ho mas amante s d e l as b ellas a rt es, cosa que se ha pues to de man ifi es to al pre se n cia r el de sfile que hace e l público delant e de Jos p r oyec tos qu e se exhi · ben en el Ateneo y es te adela nto \. S necesario esti mularlo d e una man e ra especia l guiándolo por la senda d e las v erdad e r as bellezas, cosa que d eben hac er la p rens a y l a crí tica, formand o así un "trait d'union entre el ar ti s ta que c rea y e l público que examina.
Nos hemo s propuesto- dentro de nuest ras fuerzas- coopera r a esa re l ación aprove cha ndo esta o portunidad , para esiudiar- en todo lo q ue se puede ver de una simpl e o tea d a - para l o c ual cr ee mos necesario empezar por analizar e l pro • gra m a, base d e este concurso. La con fe cc i ón del programa es de u na ta nc ia suma , pues es el punto de p a rt ida de to• dos los pr oyec ti s tas La s faltas de o rd en. las o mi siones o cualquier otr o de f ec to que se n o te en él ha de verse mas tard e en los pr oyectos, haciendo que ve rdadera s i n te lige ncias escoll e n a l pr e tender da r le forma práctica dibujada, a lo que se ha pro yec t a d o co n la pal ab r a escrita. L a f a lta de un est u dio co ncienzudo dLl programa, ha s ido m o ti vo de má s de un fra caso d e lo s concursos públicos, y s i bie n es verdad qu e en nue st r o lla· m ado no se trata de un caso tal, no hay lo me n o r duda de que si endo algun os de lo s proyec · tos presentados muy bueno s, revelando sus au to r es condiciones excepciona l es de p r e parac ió n , nin g u· n o puede reputarse completo e n Id acepción que esa palabra indi ca e n a rq uite c tu r a, y que debe ser el pr imer r es ultad o a ob te nerse de un lla ma • do a concurse.
D e ntro de un terreno ex i g u o. que se r ed uce, con las re s t ricciones que es tabl ece el prcgrama en s u a rtícu l o 0. 0 a 65 metros de fon do p o r 89 de frente se h a creído qne podrían cabe r un núm ero de l oca l es, que en ed ific i os de l a misma índo l e, ocupan un área dobl e cas i. Citaremo s so• l ame nte un · caso para dem ost rar más acabada• mente nu estra afirmación.
E l Palacio Federa l de Suiza t erm ina d o en Ber• n a, su capita l , e l a ño 1? 02, con cap acid ad para 162 miembros del Consejo Nacional ( dipul ados , y 40 miembro s d e l Consejo de l os Estado s ( se · nadores ), con ocho salas d e co mi siones, sa l ó n para l a pren sa , s ala de taquígrafos, biblioteca, sa l as para l os presidentes de c ada cuerpo, sa la s de conve rsa ción y una m ed ia docena de sa l as má s, ocupa una extensión d e 62 m e tro s de fre nte por 72 de fond o, cas i igual a l que se de s tina pa• ra nuestro Pala cio Legislativo, ex igiendo el pro · grama de es te último dos s ala s de sesiones. una pa r a t 50 mi e mbro s y otra pa ra 200, sa l as de co nversación, depart<1menros para cada pr esid e nte, veintiu nc sal t ts de co misi ones, se cretarías co n ca • pacidad para veinte e mpl eados cada un a, bibJio, te c a, taquígrafos, co medo r, d os bars, cu erpo de guardia, policía , etc.
Se dirá que es posible di stribuir conveniente,
mente todos estos serv i cios multiplicando Jos pi · sos y que puede resultar un proyecto en donde los senadores, diputad os y público encuentren una completa comodidad; de acuerdo, pero no hcJy que olvidar que tan importante como todo ésto es la conveniencia que hay en un monument o d e esta naturaleza de darle esa grandeza moral, que debe re sultar en · un edificio público que ha de revelar notablemente la cultura artística de una época.
Ya veremos después l o que ha infl uido esa deficiencia del terreno en los proyectos que exa · minaremos.
Se han presentado treinta proyectos con un co njunto de plan os, cosa que repre• senta un esfuerzo inte l ectual y un gasto de dine· r o más que co n siderable De todos estos so lo tres serán premiados y al fi n se obtend r á un pro yecto que necesariamente deberá ser modifica· d o para ser ejecutado, po r lo que hemos dicho antes y por que la ubicación que se desti n a para edificarlo no puede se r más mala de Jo que es.
Ahora bi en: ¿ no hubi era sido más ven tajoso para la administración y para Jos concurrentes ha· ber hec h o este concurso a "deux épreuves", co · m o le lla man Jos franceses, concursos aconseja · do s por au toridades en la materia y por infinidad de congresos de arquitectos?
Procediendo así,. se hubiera hecho el programa que indi cara l as nece si dades del edificio, con lo• d os l os datos necesario s para poder confeccionar un proyecto, pero no exigiendo un dibujo con• cluíd o ni un estudio profu nd o, s i no casi podría·
mos deci r una idea, con los plan os o c roqui(n e• cesarios para que el Jury la comprend i era y pu• d i era valo rar el mérito de los trabajos presen• lados.
Como se ve, de esta manera no se hubiera exigido un gran esfuerzo de l os co n curren tes ni un gran gas to, cosas que requi ere un proyecto concluido como los que se h an presenta d o en este caso, y esta mis m a facilidad que se propor• c i ona así a los arquitectos hubiera animado a mucho s que no cuentan con los medios su f icien· les a lomar parte en este debate , que se hubiera hecho má s democrático.
Con el número de ante•proyectos presentados, el jur y hubiera formado criterio definido sobre la cuestión, se hubi era dado cuenta de las imperfec• ciones del programa y hubie r a adquirido prácti • camente los datos necesario s para co n fecc i onar un nuevo programa que dentro de l o humano pod ría haber llegado a se r p erfect o. El premio de este primer co ncurso hubiera sido el derecho que adquiriría un determinado número de co ncurren• le s a tomar parte en un nuevo co n c urso definiti· vo en el cual a cada uno de l os el egido s, se l es hab ría as i gnado de antemano una can tidad sufí · cien l e pa r a cubrir los gastos que demanda l a confección de un proyecto concluido, asignándose además premi os especiales para l os mejores.
Creemos que habiendo obse..r v ado este proce.dimiento se habría estado a ganar mucho y a no pe rd er nada.
Horado Acosta y Lara
EL PALACIO DE GOBIERNO Y LOS CONCURSOS PUBLICOS
Editorial de Septiembre 8 " El Día " , de 1906.
E L Poder Ejecutiv o acaba de pasar a la Asamblea u n mensaje al cua l acompaña un proyecto de pa l acio de gobierno, y esto pone nuevamente sobre el tapete una cuest i ón que he· m os tratado anteriormente en estas misma s co • lurnnas.
Ya hemo s hablado de l as conveniencias del con · curso que creemos indiscutib l es, tan indiscu ti b l es que pasan en autoridad de cosa juzgada y creem os que conc r etando el caso a nuestro país, ni un so l o inconveniente d i gno de tomarse en cuenta puede oponerse a él.
Un proyecto para un determinado edificio será m ás o menos bueno, más o menos m al o, pero es indudable que el estudio que hagamos de él, com· parándolo con o tr os que se ha yan concebido para el mi smo fin y con el mismo objeto, nos permili·
rá darnos cuenta más exacta de s u bondad y por lo tanto c r ee mo s difícil establecer a priori si n esa prev i a Ct mparación que :a l proyecto es inmejor able.
Pue s bien, concurso públi co nos pr oporciona de una manera insu stituibl e ese estudio compara· tivo diremo s• y como_ re su lt ado final un proyecto, s in o inmejorable, a lgo que se acerca mucho a esa p erfección, porque no es una so l a id ea ni un solo pen samiento que se nos muestra, sien do muchos también los c rit eri os y las i ntel igencias que apre cian y sol ucionan de muy disti nt o modo el m ismo problema.
En Francia el año 45 la Municipalidad y el Es· tado ase sorá ndose de s us arquitectos simos-porq ué a llí es un título que c uest a adquirir el de architect da gouvernement - emp rendió la construcción de uno de los edificios tal vez más - 141 -
importantes d e París, co mo son eL es Halles Centrales•. La construcción que esos arquitectos habían dado a ese edificio, no sa ti sfi zo a Jo s que más tarde tendrían que ocuparl o Esto ocasionó protestas y la administración dándose cuenta de error, suspendió los trabaj os empezados, con• sultó la opinión generdl de los arq uitectos y estos impulsados por su amor al ar te, crearon un ver· dadero concurso - apesar de n o hab ér se l es ofrecí· do recompensa- que di ó por resu ltado que Les Halles se cons tru ye r an se gún di spos i· ciones nueva s e ingenio sas, que sa ti sfacían perfec • lam ente las exigencia s de l come rci o q ue en ellas se iba a pra cticar y a la s del arte , o f rec iend o un ej emplo evidente de las ve ntaja s que reporta a la administrdción y al país, el so m eter l os proye c tos .a u n concurso de todas la s i nteligenc i as.
Las ventaja s de est e siste ma , ev id enci adas por pru ebas como l a cita d a, prepa r ó pe'rfeclame nfe el camino que rápidamente debería r eco rr er la idea de generalizar la institución d e los concursos pú· blicos en Francia ; y cuando el año 60 el Minist ro de Estado ponía a concur so un proyecto para la Nueva .Opera , de París , donde di spo niendo únicd· m en te de un me s, se presentaron ciento se tenta y un concurrentes co n más de un mill a r de planos, quedó consagrado definitivamente es te procedí· mi ento en aquel paí s, donde hay una revi sta que aparece mensualmente y saca m a terial de l os con · c ursos que se celeb ran , par a llen a r sus nu merosas p áginas con intere san tes v i stas de l os que se premian.
No ha sido sólo en Francia que se han palpado las ventajas d e este siste ma, Italia , Al emania , Mé· j ico, Chile. la Argentina. lo han puesto en prácti• ca cuando se ha tratado d e co ns tru ir edificios como el Parldm ento de B erlín , Ro ma y Méjic o. el Congreso de Chile, l a casa del Co ngreso Argen• tino, el edificio de la Legi sl atura, casa de gobierno, templo ,católico y muni cipa l q e la Plata , ele, etc • de manera que supon erse que entre no so tros no daría N.sultago el llamado a concurso. es a ven · turar un juicio -ti n fund a ment o, porque después de íodo, y cua ndo se ha ensayado aquí si s tema. r o d ea do de Jodas l as circ un stancias i ndi spensables sob re su éxito, como ti ene l a ac tu al adm inistrac ión opo r tu nida d de hacerl o hoy ?
¿ Por qué se ha hacer a nu estro pa ís el poco favor de c ree r que pre ci sament e l o que im por ta un adelanto, un pr greso, y l o q ue es má s, l o qu e
<:onsidera el derec ho de l odos y con sagra la ¡us· licia y la equidad en la s cuestio nf s de arte, sea de imposible aplicación en tr e nosot r os?
Se podría hacer algun as objeciones, insignifi cantes si se tiene en cuenta l as ventajas qu e en general proporciona este pr oc edimiento y hasta se llegará a poner como in sa lvable, que no contamos con gran número de arqui•
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tectos ve rdad er os; pero fácil es demostrar que ese no es obstáculo que imposibilite el llamado a concurso : al contrario, esto nos permitirá atraer elementos que podrán asoc iarse a nuestro moví• miento arquitect ó nico embrionario, cosa que no dejaría de serno s s umamente provechosa, porque aumentará el núm ero escaso entre nosotros de hombre s de saber
En edificios de men os costo y en los que por con sigui ente, la s primas que se o frecían eran me· nores, que la s que se ofrecer en un con• curso de la imp o rtau cia del que nos ocupa, se han p resentado si nnúm ero de arquitectos europeos. de p os iti vo valer , co mo suced ió el 82 en La Pl ata, cuando lo s conc ursos que hemos citado má s arriba - d o nde se adoptó el plano del señor
Stier, pro f eso r d e la Esc uela Politécnica de Ha· nnover, para casa municipal, y el de los señores Heine y Hagemann tambien de Hannover. para casa de la legi sl a tur a, edi ficio cuyo costo no pa• saba de 400.000 pesos oro.
La cuestión de l os concu rso s indudablemente es una cue sti ón co mpleja
Exige la con f ección de un programa, el nom· bramiento de un jurado, la instalación de una ex• po sición donde fi guren todos los proyectos pre• sentados ; ¿pe r o todo este trabajo no lo compen• sa sob radament e, la garantía que adquiere la ad· minist ra ción, p ara sus mtereses comp rometidos en u n a c uesti ó n de tanta importancia y de la cual re sulti'lrán i nco n ve niencia s o co nveniencias que la obligan a ser p rudente por lo mism o que es re sponsable?
Qu e se con feccione u n programa sin oscurida· des, que se establezcan el ti empo necesario para es tud ia r proyect os complicados y pre mios que es tén en r ela ci ó n co n lo que se les exige a los co ncurrentes, que se nombre un jurado competente e imparcial, en el c ual haya miembros designados por los que to man parle eu el concurso, y se habrá iniciad o aq uí una nue va era para la arqui• lectura y l os ar quite ctos.
Es necesario pen sa r que un edifici() de este gé• nero se construye p a ra que sea útil , no unos cuan tos años, muc h os. unas cua n tas decenas ta l vez; q ue ha de manife star a l os que vi siten n ues tr a ci ud ad l a cultura y el es tado de ádelanto d e sus habitant es y que d e dentro de cien o más añ os, ense ñará a l as ge nera ci o nes de enton ces lahistoria d e est c;I época, co m o han contribuido a enseñarnos la de nues tros prim eros d í as los edi• fici os que de aquel ti empo conse rvamos. Por todo esto, que considera m os de suma importancia, es preci so ante s d e acep ta r un proyec to, asegurarse de su per fecc i ó n, rodearse de todas las garantías y la má s sim pl e, la que prit:nero se pre· sente a nuest ra vi s ta ¿ no es la de un concurso públic o, amp li o donde pueden todas las ideas,
rodas las escuelas, donde concurra n tod as las in• teligen cias?
Sí; indudablemente esto es claro, es l ógico y declarar que es imprac tica bl e o declarar lo con · trario , es encerrarse en un a negación si n funda-m en to , es negarl e claridad a la lumino sa l uz d el día.
Somos de op inión que al pa ís se d ebe dar parti cipación en l a resolución de los problemas, que están directamente compro metid os sus in• ter eses y su cultura. Obrar de otra manera es ir contra el espí r itu de nue s tra época; qu e ex i ge se adopten hábitos i nspi rados en id eas elevadas y liberal es, es atenta r contra el derecho de todos
TODA S las iniciativas que se pr od ucen en nuestro p aís en pró de la educaci ón del puebl o, deben merece r forzosamente l a ma y or atención de quie11es pued en y est án en el deber de avivar. o po r Jo men os mantener la marcha que todas las naciones h an empre ndid o con un f i n de progresi vo me jora m iento.
El homb re por su misma natural eza, tiene apetitos intelectuales pr ovoca d os por un in s ti nto de progreso , que satisface entre otras cosas con arte; con ese arte que suaviza las cos tumb res, m ori je r a su rudeza y te mpla sus afectos.
Viendo dice Platón, ob r as m aes • tra s de arquitectura, pint ura y escultura, l os ge nios más indiferentes, me zclados entre estas o bras adquieren el se rtimiento d e lo bello, de l o deli· cado y d e lo justo; se aco s tumbran a juzgar con imp arcia lid ad l o que hay de perfecto o imperfec· to en las obra s de arte y en l as de la naturale· za, y esta feliz r ec titud de sus c riterios , ll ega a ser un hábit o de s us alma s. Y no meno s gran• d e co mprendía el arte aqu el emperador de Ale· ma n ia cua nd o pronunció esta cé l ebre fra se:
Ticiano m'e r ece se r servido p or César
En Londres, dice M. de Laborde, · un i nfor me sobre la Exp8s ici ón de 186 7, se h ab í a ad · quirido la conv i cción después de la Exposición de t 85 1 que las artes son la má s poderoso m á· quina del tr abajo
Pero precisamente porque tienen éstas tal i m · portancia en l a cultura general de un pueblo, i n· teresa que su estudio se encamine por l a se nda qu e más resultados materiales y morales o frezca.
En una palabra : su ensenanz a debe se r p r ác· tt ca y sobre todo arr egl ada al estado soci al de
en perjuicio del bien común, es nega r al arte y a los artistas la protección que todos los pueblos cu ltos les dispen sa.
La aprobación directa de un proyecto que no ha sido encomendado por la ad min ist ración, ni se ha consu ltado con quien direc tam en te si en te la s neces idades á que está de s tinado a llenár, ademá s de Jo arbitrario priva a l a admini str ación d el con · curso de mu chos hombres de valor que es preci · sa mente lo que importa pro vocar, cond enándose á ignorar perman entemente l os recursos artislicos con que cuentan perjudicando por lo tanto al país en sus i n te r eses y en su ·cultura
Horado Acosta y Lara
Ed itorial de " E l Oía " , de julio 9 ll e 1900.
cada pue blo pa ra evitar fracasos que se ri an de· b idos a pr ecip ita cio nes que n o es prude nte pro vocar; por qu e asi co mo el creci miento y des· arrollo físico del hombre d epende del amLiente en que s : encuentra, la prosperidad y desarrollo de la s C}rtes dependen del m ed io en que actúen. ¿ De qué nos serv irá que contemos con buenos pintores, escultores y arquit ec tos, si n o contamos co n un públi co su ficientem en te ilustrado para apreda r y valorar la s obras que aquello s pro duzcan?
Es sabido que l as CJrtes prosperan, allí donde se l es pr ote je, no únicamente por el Estado, si no también por el público que es el que adquiere sus produ ctos y l os va loriza; y aquí creemos n o tener que dem ost rar que esa afición y ese amor a las bellas artes está muy l ejos de m erece r , no diremos ya sacrificios, si no tan so lo protección de las personas pud iente s. A l con trari o, ve m os reinando lo churrigueresco en todo y perdónenos l a ofensa nue s tra socie dad , si de cimos que tr ans• currirán algun os anos ante s que el termómetro de nuestra c ultu ra artística marque algunos gra• do s sobre cero.
Importa por lo tanto pre pa r ar un ambi entz fa• vora ble para n o malgastar esfuerzos qu e resulta· rán inútil es. De l o co ntrario se rá empei'\ar una ba talla cuya vic toria la obtendríamos sí, pe r o a u n precio muy subido, pu es nos costaría el por venir y el d esengano de mu c hos combatien t es que sucumbirícm ante la indiferencia d el públi co
¿ Cómo prepararíamos ese a mbiente '? Preocu• pándonos p o r ahora de f o m en tar y ensei'\ar un ar te industrial, elemental si se quiere, pero que nos impulsaría hacia un progre so posit ivo y <1 Ue
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LA ESCUELA DE BELLAS ARTES
-s upliría en la vida co rriente actual, co n ben éfic os re s ultados, a otro ar te más elevado, que con e l tran scurso d el ti empo s urg i r ía espon tán eo y só li d o como consecuencia de aqu él. formando grabadores, d ecoradores, pintore s y escultores, ebanistas, orfebres, e l e., el arte se es · parciría, se vulgarizaría, si asi puede decirse; lle garía hasta las il'lirnidades del hogar en la deco· raci ón interi o r , en los mueble s, en las tapic e rí a s, -en l os uten silios, y entonces ese púb li co que h oy lo verno s admir ar li enz os indi g n os, esculturas in• form es y arquitecturas bastard as, lo veríamo s tran sformarse infl uenciado por un a mbiente arlís · li co que co n c lui ría por ilu s trarlo e interesurlo. Entonces l os arti stas con tand o co n una prole c · ción decidida y franca, podrí an actuar en un medio más propic i o para el arte y para ellos. Con una enseñanza encaminada en esta f orma, n o só lo conseguinamos educar. s ino que uni ría · mo s a nue s t ras fu e rzas vivas un poderoso aux i li a r de la riqueza pública. A s í lo han comprendido todo s l os países e uro· p eos, y cuando e n 1881 en Francia se creaba el Mini sterio de las Artes, el Presiden te de la Repú blica ju s ti ficaba s u c r eac i ón en es tos térm i nos:
" D es pu és de r ecordar que es la Francia la e que primero ha abier to l os conservator i os de ar· -e l es y oficios; que es a la ini c i at iv a ele los h o m· e bres de la r evolución qu e se deben los mu seos e y los cursos especiales que r ara n ten la un i ón e d el arte y la i ndus t r i a, se h a he c ho nOJar qu e e en nue s tra s socied ades moderna s no basta de s
• envolver el gusto y la cultur a de l as bella s ar·
• te s, s ino que e l apoyo que és tas pre s tan a la e indu s tria t i ene una import a ncia considerabl e
• bajo e l p unto de vista económico y soc ial , e pu es to qu e tr a n sfo rma las condiciones del Ira·
• bajo y ejerce una influen cia d ec i si va sobre l as
• fuerzas produ c tiv as ele una n ac i ón.' '
Por estas idea s q u e emit im os, se co m pren d erá que no co n de nam os el pro yec to d e Escuela s ele
Bella s Arte s; pero sí c r eemos q ue el sac rif ic i o que se impon e al erario con es o, se justificaría má s, hac iéndolo en la forma pr ác ti ca que so rn e ramenle indicarn o s
C re e mo s tambi én que el proyec to encierra una idea digna d e m e ncionar y aplicar a una i ns lit u· ción que cuenta ya con quinc e años de v id a, -donde daría óp tim os resultado s.
La creación en una escuela de un premio Eu·
r o p a co mo e l que el auto r del pr oyecto crea pa
ra los pintores y escu ltores, p odría ap licarse co n ma yores r esu lt a dos a la Facultad d e Mate mát ica s
La s c iencias y art es que se enseñan en esa
Facultad actualmente, requieren un com plemento qu e se adquiere únicamente en la v iej a t:::uropa
Ya e l año 97 en un extenso informe decía el in geniero Monfev erde, Decano entonces:
" En c asi t pdas la s esc uel os técnica s europeas
• existe co mo premio para l os alumnos más
• aventajados l as m i s i o nes al extranjero costeadas
• por e l gob iern o y de s ti nad as al perfecciona•
• mi en t o y a la apli c ac i ón de io s es tudios de una
• espec ia lida d comprendida en l a ca r rera d e l os
• alumnos enviado s La utilidad de esas misio•
« n es es indiscutibl e: a l en via r el Estado a los
e al urnn os que m ás se han di s tin g uido por s u
« inteligencia y por s u laborio s id ad, tiene la se ·
e guridad ele que e l di n ero empleado en esa s
• m i s i o nes no se de s perdicia, pues t o q u e se in·
e vierte en preparar elementos cap aces para obras
• ele util icla cl pública o para l as mejoras relativa s
• el e l a hig;iene, comodidad y esté 1i ca d e las po•
« bl ac iones; lás mi s iones const it uyen además un e gran es tím ul o pdra los al umn os, qu e l es r e•
• po r tan honores y l es provec hos po e s i ti vos
Estab lec ien do un premio anual p ara el ingenie· r o qu e hubiera concluíclo su carrera co n la rn a • yor acu m ulación d e notas, y otro para los que re c i b i éndose de arqui tectos, obt u v i era n un primer premi o en un concur so anual , en el que t o marí a n parte lo s que hubi eran ac umulad o una cantidud de punto s. e n sus exáme nes parcia les, que supe• rara a un número dado, se habría a bierto a unos y o t r os u n por ven ir ju sti ficado p o r sus m éritos y su tal en t o, cosa qu e al fin se traduciría en bien general, pues éstos ejercen una infl u enci a más di rec ta sob re nu es tr a riqueza y c ultura que los pint ores y escultore s
Fr ancia. q ue marcha hoy a l a cabeza en mate· ria el e a rte , ha palpado con su esc uela en R o ma, establecida en la Villa de los Médici s por Luís XIV y Colber t el año 1666, las ventajas y pro· gresos que esa institución le ha proporcionado en sus d os siglos y m edio d e existencia, perfeccio· n and o pintores , esc u ltores, arquite c tos, grabadores y mú sicos.
Horado Acosta y Lara
•
El Arquitecto Horacio Acosta y Lara en la Dirección de Obras Municipales
Las actividades desplegadas por el Arq. 0 Aco sla y Lara de5de su pue s to de Dire c tor de Obra s Municipales fueron de la mayor importancia gún puede co mprobarse en el interesante artícu• lo C.el ilu st r ado hi s to riador D. Plá c ido Abad
Su espíritu metódi co y práctico organizó con -efi cac ia los se rvicio s de esa repartición mumc 1• pal y ejecutó infinid ad de obras edilic i os.
Proyectó una serie de ordenanzas que fueron
aprobadas por la )unta Econ ó mico • Admini st ra• tiva. Creó en el se n o de la D O. M. la divi• s ión de Arquit ec tura que habría de dar origen a l a que es hoy Dirección de Arquitectura. Au nq 11e sea en f or m a m uy incomp leta vamos a r¿producir a co ntinu ac ión algunos informe s y ordenanzas que permitirán f ormarse idea de la laboriosida d y fecunda ge s tiGn muuicipal del Arq. 0 A c osta y Lara
EL AMANZANAMIENTO DE. JLA CiUDAD
Exl racln d e un j f.,r me de lt h irco·ci•í n de O hi'II S :\tu niciJll\ lc s.
L a c uestión del amanz anamiento de l a ciu d ad, -es un a cosa que h a preocu pad o d es de l os prime, ro s días del infrascripto y en ese se ntid o recab ó
Agosto 29 de t 9 05 de l a H. )u n ta , la aut ori zación co rre sp ond i ente para iniciar con algún persona l trabaj os en el sentid o de empezar a prepa· rar l os datos necesarios p ara proyectar un aman · zanamienlo definitiv o, pidi end o al mism o ti empo que se soli ci tara d el Poder Ejecutivo inclu yera esos en la ley de presupu es to que debía votMse, l o que no se hi zo.
D esde el añ o d e 1893, époc a en qu e el Poder Ejecutivo apr o bó con un decreto que decí a: << D e acuerdo con el Ministe rio fisca l , apr uéb anse con calidad de p rovisor i os los pl anos de amanzanamient o formulado s co n la • expre sa condici ó n ,. de s omet er a la aprobacic'n superior e l o s p la n os defi nit ivos , , con la s r efo rma s indicada s • Se están esperando eso s plano s definitivos para cuya c onfección no se han hech o má s tr abajo s que los que l as otras múltipl es tarea s de lo s empleados técnicos de la Dirección de O Municipa l es han permitido. Y si a es to se agrega qu e la di sp os i ci ón qu e exte nd ió l os límit es d e la ciud ad hast a el Camino de Propio s y el Arroyo Miguelete dala d e Ag 0s to 19 de 1887, se verá cla ramen te que hace por lo meno s veinte año s se está esperando un plano d e a mdn zanamiento definitivo y acabadament e es tudi ado que rija el trazado de l as vías, plaza s, ele ., de t o do el en san· c he de la ciud ad ha s ta el Camino de Propi os. Ah o ra bien : durante es tos vei nte años t rcmscurri· do s, la ciud ad se ha exte nd ido de un a manera considerable, con s truy é ndose ed ificio s, no siempre d e acue r do con los plano s de amanzanamiento que han regido, especial m ente en l os b arri os f un dad os
por especu lado res d e tierras y en las ca lles abiertas por propi etario s que no han contem pl ado otro s in• tere ses qu e l os suyos; y todo es to de tal manera y co n tal ab u so. q ue no es aventurado afirmar que ya hoy const i tu ye un ser i o pr oblema el tr aza r un pla, n o de a m anzanam ient o que sin grandes perjuicios para los p 1opietarios y para la Junta pueda deter• min ar la ubicaci ó n ancho y dirección de las calles de una manera que con templ e l a comodidad, la hi• giene y todas l as d emá s cuestiones neces arias a las ciudade s de p ob l ac ión co n sid er ab le El infranscript o es un co nven cido d e que esta si• lu ación no puede prolongarse indefinidamente si n qu e estas c osa s ll eguen a un extremo en que en ton• ces no teng an sol uci ó n, y este conve ncimie nto, que l o tienen tambi én t o d as la s perso nas entendida s en es te asunto , se hac e m ás acentuado en las circuns• tancias ac tual es, en qu e la subd ivisió n de ti erra s y l a co n str ucción es tán en todo su apogeo; en que el espírit u d e nues tra pobla ción se modifi ca bajo l a in• flu encia del pr ogreso ge nera l en que está empenado el país entero y bajo l a influen cia de la incorpora• ció n d e algunos ade lant os ed ili cios, como ta trae• ci ó n el éct rica ; y sob r e to do, b a jo el imperio de la co ncienci a pública, que n o admite ya ciertos atrasos y abandono s incompa tibl es con el es tad o de ade• Ianlo qu e he m os co n seguid o Se ha ce ne cesar i o, pue s, so lu ci o nar este asunto del amanza n amiento y cree el intrans c ripto que la ac tual Junta no ha de escatimar s acrificio alguno en es te se ntido, y es to l o anim a a proponer ahora de una man era má s co mpleta , la c reación definitiva de una ofi cina qu e r espond a a es te fin, utilizando para es to eleme ntos qu e no p r o ducen h oy l o que d ebe• rí an produci r co n ot ra org aniz ac i ó n.
147 •
COMRSllON DE E§TETliCA
CONCURSOS DE FACHADAS
EL acth·o directo r de ob r as .4rqui · - tec to H o r acio y Lara, p uso ay er á c onsidera ción el e la Junta l os proy ec tos qu e más abaj o publi ca mos tendi ent es á ev itar l a co n st ruc· ci ón el e edif i ci os q ue por su arquit ec tur a resulten verdad er os a taq ues al buen gus ro; y c reand o, al efec to una comisió n el e esté ti ca, l a que a pr o bará ó r ech az a r á l o:-. pr o y ec tos el e fa chada d e Jos p l a.:n o s qu e sea n presentados á l a di r ección ele Obras Mu ni ci p ales. ti e aquí la el e motiv os presen tada p or el se iior .4 cos ta y Lara.
EXPOS IC ION DE MO TIV OS
E s in cue s ti o nabl e que el e toda s l as b ella s a rt es, es la arq ui tec tur a l a que má s d i r ecta men re intere · s a al pú bl i co, no :'ólo por expone r se co n s ta n te· m e n re á :-.u vista y sa tisface r ex i gencia s r ekc i o na con la vida m ora l y m ateria l d el género human o , sin o p o r qu e sie mpre se le ha co n sid er ado co mo la e xpr es i ón sin ce ra del gusto, d el ade l a nt o y el e la civilizaci ó n el e l os pueblos.
E sa circun sl clnc i a hecho -á p esa r ele se r un art e y co m o ra l imp os i bl e ele encuadrarl o en pri n · cipi os rígid os ó en f órm ulas co n s agrada s -que las ciud ades celosas de esta ex p resión públ ic a de su s;u s to, se hayan pre oc upa do en ro do ti em p o el e r eglam entar, dentro ele l o p osibl e, en unos ca sos ó el e es timul a r en o tro s, la arquit ec tur a pública y pri vada; y p a r a cit ar a ntece den tes, diré que ya en el si g l o X II fi quraba en Nlilán una co mi si ó n del or · nam ent o c u ya mi sió n era la el e e vitar qu e la s nue v va s construcciones des pres ri gia ran el h erm oso con · jum o d e aq ue l la ciudad , emi n en temen te ar tística 1 fu nci o nan do en l a actu alidad co m isiones an ál o gas en París. Be rlí n Hamburgo, 1\uremberg, e tc., qu e ad emá s ri ene n el co me tid o ele cor r eg ir y pro · pon e r a lo s muni cipios to do lo qu e pu ede mej o rar la estética públi ca.
Y si en esas ciuda d es con ambi ent e ad ecua d o y el em ent o prepa r ado se ha creíd o necesar i o llegar a esa regla men ración, creo que en la n ues tra , don de n o e xi s te lo prim e ro y lo segundo es t an het ero géne o, se hace m ás neces a ri o aún, so bre roclo si por nu es tr a tendencia y nues tros es fu erz os, pre· tend emos conqu i s tar el renombre de la s gran des c iudad es m oderna s
Per o así como se h a est abl ec id o es ta censura, ¡u s ta e in spir ada en el i nteré s común para cier tos
Publicad o!" e n " Diar io \U l' \"O ··, ahril -junio t9CIS.
ar tistas y pr opie t ario s, se ha est ablecid o tambi én un est ím ulo para l os que , co n sid era nd o su s propie· dades como alg o má s que simp l es albergue s, se emp eñan en erigir constr u ccio n es artística s con tri b u ye nd o así al emb ellecimien to d e la c iud ad. Co n ta l m o tiv o se ha in s tituido en mucha s ciu· cl ades de Europa y Am éri ca concurso s an u a les entre ro da s las pr opiedad es ter minada s en el t ran s· curso el e un año, p rá c tica eficaz pa r a in ter esa r al pú bl ico y pro voc ar la emu la ció n e ntre to d as la s p er so n as que hacen con s truir edi fici os La ép oc a actual ex i ge de q ui en pued e h ace rl o, l a preocupac i ón del me j o r a miento arquit ec tó ni co d e nu es tra c iudad. que ta nr o ha es tad o aba nd ona · do a l as ex igencia s inc i ert as de un mnbi eni e ina · cl ecua d o La s const ru cciones se multip l i can. o be · d ec i endo a la s necesidad es de u na ciudad qu e sie nt e una fuerza e xpan si \ ·a irr esi s tible. y como co n sec uencia por o rra parte de l a n oció n m ás acabada qu e el progreso h a surgerid o del co nfo rt d e la casa moderna; y aun qu e se a d o l o ro so el dec irl o, su arquitectura en muchas hab l a p oco en fav o r el e nu es tr o gus to y es tado a rtí s tico.
E s ras circ un sta n cias, el co m·enci miento de l as defi cie n ci as y exigenci os l oca l es, me han llevodo a f o rmular Jos proy ec ros ele o r den anz a q ue rengo el h o n o r de presentar. ten di ent e la primera a es · tablecer una cen sura para la s c o n s tru cciones a n· ti arquitec ton icas e in co rp o r ando a l muni cipi o e le· men tos que lo ayud en a l emb ell ec imi ent o de l a c i udad, y la se gund a es t ab lec iendo el c o n c urso el e achada s a qu e m e r e fi ero ant es.
ORDE\!ANZ ...\
DE E STE TI C .4
H e aq uí los proy ec tos:
Arríc ul o 1.° Cr éas e un a co mi sió n que se ll a rn a r cí el e E s té tica , c u ya mi si ó n se r á aprobar o r ec h azar l os pr oyec to s d e fa c h ada de lo s plano s qu e se pr ese nt en a la dirección de O. Municipal es acom · pat'l an d o a l as solic iru des de p e rmi so para co n s· t ruí r y pro p oner a la jun ta E. Admini s trari\ a t odas aq ue lla s mejoras que con side re co m ·enie nt e para c o rregir o mejorar tod o lo conce rn iente a la es té· tica pttblica.
Art. 2 0 Esta comisión la co mp o ndrán Jos clirec · l o r es d e Obras Municipal es el d e Parqu es y Jardi· ne s y cinco miembr os má s qu e designará la H ; Junt a E Admini s tr ativa y e j ercer á sus fun cio n es
148-
' durante el mism o ti emp o que la Junta qu e l os ha n nombrad o.
Arf. 30 L os plan os a qu e se refi ere el inc i so 3. 0 del artícul o 30 d el regla me nto Ley d e Cons tr uc· dones, deb erá n pr ese ntarse en Jo s uces i vo a una escala de O. m02 po r metro , debiendo fi g urar en tod os l os d etall es necesarios p a ra pode r ju z · gar su arqu ite ctur a.
Art. 4 0 T o das la s modifi ca cion es que se preten • dan introd uc ir en l a decoraci ón d e un a f ac hada aprobada y a por l a co mi sió n d e Es téti ca que se crea po r l a presente orden a nza, de berán se r pre• sentada s a l a D irección de Ob r as Muni cipa l es en plan os a la es cala determin ada en el artí cul o a n· teri o r , sin l o c ua l q ued a absol ut amente pro hi bi d o, bajo p ena de m ulta, cu alqui er m o di ficació n al pr o · yecto primiliv o.
Art. 5. 0 E l rec h azo o aprobac i ó n de un p r oyec · to d eberá hace rse despu és de i nformado po r l as oficina s técn icas, h ac i én dose con star la reso luci ó n de l a comi sión por l as sol as pa l abras aprobado o rechazado.
Ari 6 0 L a i nfracción a l as prescri pcio nes d e la pre sente o rd en anza se penará n con m ult a de $ 4 a 10.
ORD ENANZA ESTA BLCCIEN D O EL CO NCURSO D E FACHADA S
Artículo L o A hrese un conc urso an ual ent re los arquitecto s y p ropi eta ri os d e la s casas terminad as durante un año, q ue se clau sura rá el 30 de Setiembre d e ca da añ o , co n o bj eto de f ome ntar l a edifi cación p ri va d a de carác ter arqu itectón ico.
Art 2. 0 Lo s p remi os que se adjudi ca rán co nsis• !irán en un a cha pa d e bro n ce pa ra ser co l o cada en la f ac had a premi ada par a el pr opie tar io y en una med alla, d e bro nce tamb ié n, y un diplo ma al a rqu itec to a u to r de l pr oyecto.
Arl. 3. 0 El j urado encargad o de adjudic ar los premios desi gnados en el ar tí culo ant erio r se co m pon d rá:
De l Di rect o r d e Obr as Muni c i p al es. Del Jefe de la sección de A r quikctu ra del De· p ar la me nt o N de I nge n ie ro s Del Arquitecto )ef e de l os se r vic i os m unic i p ales de arqu itectura y d e d os m iembros hon o r arios más que no mbrará a n ual ment e l a Junt a t:. Ad mi nis tra li va.
Ar t. 4. 0 Los pro p ietarios que qu iera n par ti cipar de es te co ncurso d eberá n env iar has ta el 30 de Septie mb re de cad a año a la j u n ta E. A dm i nis tra• tiva l a fotog r afí a de l as facha d as de sus casas co n in d icaci ó n d e su ubica ci ó n y el nomb re de autor del proyecto.
Art. 5. 0 El jura do se re unirá to dos l os añ os du ra nte el mes de O c tub re, en el l oca l de l a Junta E. Administrativa en l os días y ho r as q ue sus mi embros de termi ne n. y se co nstituir á en la f o rma que considere más conve n iente a l os f ines que se propone la prese n te o r den a nza y se p r on u ncia rá den tr o de l mi sm o mes. debi en do el eva r un info rme fund a men to d e su decisión, a la H ju ni a
Ar t. 6. 0 Los gas tos q ue d em an de el cumplim ie n• to de es ta or de n anza se i nclu i rá n en l as p a rt i da, pa ra mejo ra s presu p uestadas en las insp ecc i o nes u r ba n a y dep ar tam ent al , según la ubi ca c i ón de l as casas premiad as.
CONCURSO PARA LA REFORMA DE LA PLAZA INDEPENDENCIA
EN la ses ión ce l ebrad a el mi ércol es por l a corp o r ación mun ici pal. fué ap r obado el si · gui e nte pr oyecto de o rd enanza presentado y fun· dado por el Dire c to r de O bras Munici pa les, ar · quitecto H o r ac io Acost a y L a ra y m o ti va d o p or el pr o pósi to de modifica r l a a rqu i tec tu r a de l as fachadas d e l os edific i os d e l a pla za Indepen den c i a.
EX PLI CAC I ON DE MOT I V O S
Sen o r pre sid ent e: Cuando el se nor ingen iero Serra to, en su carácter de Direc tor de Obr as Muni cipales, so meti ó en Junio d e 18 97 a l a consideración d e la H Jun · ta un pro yec to a nálo go al que tengo el ho n o r de presentar, l o acomp a ñó de una larga ex posici ó n, en que d em ost ra ba has ta l a ev iden cia lo an ti·es· tético de la arquitec tura qu e o stent an los edifici os
co n fr ente a l a plaza Independe ncia, debido pre• cisamen l e a la observanc ia de l ns leyes y d ec re· tos qu e reglame nt an esa ed if i cación. Y no cr eo q ue sea necesari o ins is tir so bre lo mi smo, cu a ndo es res uel ta ya en l a co ncie n ci a p ú bli ca qu e l a ar• qu itec l ura que exhibe n en de ta ll e y en co njunto esos edifici os c l am a a gritos por q ue se a sust i l ui da por o t ra más en arm on ía con el cará cte r gene ra l de una pl aza i mpo rrante y con l a evo lu c ión arq uit ectó n ic a de nues t ros ti em pos, revela da ya en m uchos edificios pú bl icos y p ri vados. Pero hay más; no so n sól o es tos in co nveni entes estélicos los ú n icos q ue pue den seña la rse, si no q ue existe n otros d e un or den p ositiv o q ue se t r a• du ce n en perjui ci os ma ter ial es para l os pr op ieta ri os d e esas f incas, qu ie nes se hallan en la impo• sibili dad de obt ener un a rent a que es té en rel ación •
con el capital que representan hoy esos terren os valio sfmos, dada la poca altura que se le s tolera a sus edificios.
Circunstancias especiales, ocasionadas pri ncipal• men!e por la adopción de reglas que no han sido basadas en datos ciertos ni estudiadas debidamen• te, han producido el estado de cosas actual , que han llevado algunas veces a la Junta a tene r qu e hacer desembolsos, como en el caso d el señor Bernardino Pons, cua ndo se trató de la edificación de la casa de dicho señor, en el ángulo Sud·Oes• te , o a sacrificar la amplitud de ca lles como la d e Juncal, en el costado Nor te , sa cr ifi cios que en lu·gar de reportar un bien, han contribuido a com• plicar al mi smo tiempo qu e a afear el conjunto.
Por eso cree el infrascripto, conveniente que e• xista un plano de con junto al que deban respon• der todas las construcciones que se reformen o que se eleven en el futuro, único medio de poder dar a esa plaza el aspecto y carácter que reclama para ella el adelanto de nu est ra ci udad, y como ese plano ha de ser irreproc hable dentro de .lo po• sible, me parece el medio más prá ctico de obte-nerlo haciendo un llamad o a l os arquitectos, es decir abriendo un co ncurso de proyectos donde se verían id eas distintas que , comparadas y estu• diada s por un jurado competente, facilitarían la elección de un plan o que podría llenar las exigen· cias que se tienen en vista.
A ese obj eto adjunto un programa qu e se rviría de base al concurso á que me refiero pr og' am a en que he tratado de expre sar de la mejor man e· ra la idea que se persigue.
En él figu ra una cláusula que exije á l os concu · rrentes se tenga muy en cuenta lo existente, a fin de que no resulten una cosa impracticable, por su costo, las obras qu e se proyectan , cosa fundamen• tal a mi jui cio, par a que lleguen á realizarse esa s reformas, y también se preve la apertura de dos pasajes que unirían les ángulos entrantes del nord· este y sudeste de la plaza, con l as esquinas d e San José y Andes y de ésta y Colon ia , pasajes que también co mprendía _ el proy ecto del señor in · geniero Ser.rato, y que podrían llevarse á ca bo. sin desembol sos tal vez para l a Junta , pues l os más beneficiado s serí an los pr op ietarios de esos !erre• nos, si se ti ene en cue nta que eso les propo rcio· naría en parajes que hoy n o es po sible, la co loca· ción de locales par a negoci os que son los que ma..yores alquileres pa gan
Se establecen también premios á l os tre s mejores planos que se f>resenten, importando en conjunto la cantidad de $ 1.800-c osa que no cons• tituir á un desembol so para la Junta sino un adelanto, pues con objeto de resacirse ésta de esa s uma, se trataría d e impon er en las nuevas leyes que ex igiera la adopción del proyecto aprobado un derecho de edificación es pecial. Este impuesto
que no resultaría tal, pues en realidad vendría á ser el pago que los propietarios harían de una parte de sus planos, como sería el de las fachadas que la junta les daría, cubriría perfectamente la e anlidad que en el programa del concurso se des• tina para premios.
Como complemento de tod o esto, en caso que se realizara este concurso con un re sultado satis• factoría como es de sería necesario re• cabar en tonces del Cuerpo Legislativo, por ínter• medio del Poder Ej ec utivo. las l eyes nece sa rias que exigiera la realización del plan adoptado.
Tiene la pers uación el infrascripto que esta re· form a, indispen sab le hoy, puede llevarse á cabo sin que para nadie re sulte un gravámen, propor• clon and o como primera consecue ncia un adelanto positivo para el embellecimiento de nues tra ciudad.
PROYECTO DE ORDENANZA LLAMANDO A CONCURSO DE PROYECTOS
Arf. t 0 Abrese un co ncurso de proyectos para la reforma de los frentes de lo s '-. . fi cios , que circundan la : Plaza
Art. 2. 0 Lo s proyectistas deberán tener en cuenta las dimensione s acluales de la plaza, en cuanto sea posible, consultando la amplitud necesaria de l as calles que l a circundan y la forma de Jos te• rrenos con frente a ella, de modo que resulte lo menos oneroso posible para la administración pú• blica, y los propietario s la ejecución de las refor• mas que la aplicación del proyecto adoptado exija.
Art. 3 o Para co nsult a de lo s interesa dos estarán • á su di sposición, en la direcci ó n de Obras Muni· cipa l es. l os pla nos indicativos de la planimetría y alt ime tría de la plaza , así co m o tambiéu el de la fachada de la Casa de Gobierno que sirve de mo• d eJo en la actualidad para los demás frentes.
Art. 4. 0 Oéja se amplia libertad á Jo s concurren• les para la concepción de sus proyectos en todo lo relativo a estilo, decorado, etc., lo mismo que sobre l o establecido en cuanto á altura s y salien· les por los reglamentos en vigencia.
Art. 5. 0 En l os ángulos N E. y S O. se proyec• tarán p asa jes qu e irán desde el vértice entrante de la plaza hasta l os sali entes que forman las esqui• nas Colonia y Andes y de és ta y San José
Art. 6. 0 El número de plano s, de cada proyecto· así como las escalas respectiva s que se empleen en Jos dibujos, serán tales que permitirán la eje• cución de la obra ain que haya necesidad de re• currir forzosam ente al autor del proyecto, debien• do añadirse también una mem o ria explicativa, in• dicando su mari amente las ideas del concurrente, relativa s a la naturaleza de la s construcciones, re• !ac ión de éstas entre sí, etc.
Art. 7. o Lo s p royect os que resulten premiados por el jurado que se llame a decidir, quedarán de propiedad de la Junta E. Administrativa la que
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podrá introducir en ellos las modificaciones que juzgue conve nientes.
Arl. 8. 0 Si ninguno de los proyectos pre sen tes fu era acreedor a premio, a juicio del jurado, estos no se adjudicarán.
Arl. 9. 0 Se adjudicarán tres premios consistentes en : Un primer p re mio de $ 1.500, un se gund o id de $ 800 y un tercer id de $ 500 a los tres pro· yectos que resp o ndiend o a la idea que se tiene en vi s ta, obtenga n la ma y o ría de su fragi os del jurado encargado de dictaminar sobre el resultedo del concurso
Arr. 1O. El jurado que dictaminará sobre los proyecto s, se compondrá del presidente de la )unta E. Administrativa, del director de Obras Mu• nicipal es, del jefe de la secció n de arquitectura de Departamento N. de lngen ' ero s y de dos arquitec· to s que elijan lo s concur rente s
Arl. 1 1 0 El jurado deberá ex pedirse dentro de los 15 días tran scurridos despu és de la fecha fija · da para la entrega de los proyectos, y presentará a l a junta un informe es crito. suscin to y firmado lo men os por la ma yoría de sus miembros. Este docum ento será puesto a disposición d e los in tere· sados y· del público y s us conclusione s serán pu· bli ca da s en los diarios de Montevideo.
Arl. 12. La elección de l os miembros del jurado p or los concurrentes, se hará un día despué s del
marcado para la presentación de l os proyectos. debiendo presentar aq u ellos los recibos a que se refiere el arliculo 15 para que l e se a aceptada su boleta de elección.
Art. 13. Las piezas de cada proyecto llevarán un terna, reproducido en un sobre cerrado que conten• en su interior el nombre y dirección del autor de ese proyecto.
Art. 1.t. Después de pronunciad o el fallo por e l jurado, se ha rá una exposición en paraje público durante quince día s, de l os proyectos presentados al concurso, debiendo retirarse los que no hay an resultado premiados dentro de l os quince días siguientes a aquél en que se declare clausurada la exposición.
Art. 15. La Junt a E. Adm ini strativa dará a la per sona encargada de entregar un proyecto el recibo correspondien te, en el que se indicará el número de piezas de que se compone, cuyo r e• cibo dará derecho a un voto en la elección a que se refi ere el artículo 12.
Art. 16 Los proyectistas deberán en tr egar sus pro yectos en el local de la Junta E. Administra · tiva el día. a. hora • declarándo se en ese momento cer rado el con• curso. De este acto se labrará el acta cor re s• pon diente.
ClONES TELEFONICAS
LA Junta , en sesión de ayer, aprobó el siguiente informe así como la ordenanza resp ectiva, redactados por el direc tor de Obras Mu · nicipale s, señor Aco sta y Lara, y que fueron presentados por la co mi sión especial com· puesta d e aquel funcionario y los señores fede· ric o R Vidiella y Ja vier Mendivil.
EXPOSICION DE MOTIVOS
Señor pre sidente : - En todas par tes el establecimiento de industrias con fines lu crativos que aprovechan o hacen uso de biene s públi cos o municipales, ha sido precedido de reglamentacio· nes, o cuando meno s éstas se han hecho si mul· táneamente con la implantación de aquellas, de · terminando así de una manera clara y definitiva l as relacione s, obligaciones y de r ec h os de cada una de las partes, cosas indi s pensables para el funci onamiento a rmóni co de corporacione s que tienen i11tereses muchas veces encontrados que contemplar.
Sin embargo a pe sa r de esto, hasta el m omento
las compañías telefónicas que funcionan en esta capital no han sido so metidas a una ley general de telé fono s que deslinde perfectamente s u situa · ción con el público y con el municipio. Así por ejemplo faltd una le y que determine el número de instalaciones que deben hacer aquellas y en las que se consulte l a comodidad, seguridad y ornato público, las compensaciones que deben pagar al municipio por el uso que hacen de bie· ne s de propiedad de éste, etc., cosas todas que han si do tratada 3 hasta ahora con un cr!terio de provisoriato que va en cam in o de convertirse en perpetuidad co n det rim ento de muchos derechos muy dignos de atende r se.
Tal vez deb id o a eso es que actualmente Jos hilos telefóni cos colocados a la ligera, cuando no mal co locados, molestan más de lo que deberían con sus vibraciones al vecindario; debido a lo mismo, su colocación constit u ye un inmenso peligro para el público por s u proximidad inadmisible en muchos casos a conducto r es primarios de la l u z Q)éctrica , y a l a mi s ma causa puede inculparse el que tengamos nuestra ciudad pobla- · 152 -
INSTALA
AJOJífECTUr:A
• da de altos poste s que, además de Jo anti estéti · co de su forma y colocación, constituyen un pe• ligro más.
Tal cual existen las cosas h o y se hace necesa• rio la promulgación de un a ordenanza que sub · sane en lo posible l o malo que se nota actual· mente y que encauce la ex pl o tación de es:e gé· nero de indu stria s den tr o de las explotaciones que no olvidan lo que a l a comunidad deben en materia de compen sación por el uso que de bie· nes suyos hacen y en ma teria de segu ridad para Jos habitantes de l a mi sma.
Con ese o bj eto l a com i sión qu e suscr ibe ha proyectad o la ordenanza que ti ene el honor de someter a l a conside ra ci ó n de la H. Junta y con lo que cree subsan ad os los 2rrores que ha podi· do notar es tudiand o la cuestión teléfonos en la ciudad de Montevideo.
En esta se trat a de imponer para la parte más densa de la ciudad, instalación subterránea que resuelve el problema de la seg uridad pública, su• prime la fealdad que pr opo rcionan los hilos aé· ' reos con sus re spectivo s postes y garante una trasmisión má s perfec ta para l os abonados, a lo cual se prestan la s com p ania s, habi endo una de ellas, que ya ha gestionado l o mismo hac e ya más de cuatro años razón que también inducirá a la otra existente, a no retardar su cam bio de instalaci ó n.
Para la par te que deben de conservar aérea se pre scribe n co ndicion es de seguri dad indispensa· bie s en u na ci ud ad que co m o la nuestra se verá cruzada por conduc to r es aéreos d e energía eléctrica que pu eden originar verdaderas compli · caciones que aumentarán cada día en razon di• recta de la importancia y extensión que esas empresas adquieran, y por último se estipulan las compensacione s que es ta co mi sión ha considera• do eqllltativa s y que deben abonar estas empre sas por el uso que hacen o harán de un bien municipal como lo son l as vías públicas.
Se han exo nerad o tambi én durante un número • de años de esas compen sacio nes a las compa• ñías que harán el cambio de instalación, exone• raci ón que cree esta comisió n de equidad, pues esto les acarre ará gra ndes er ogacio nes en pro• vecho prop i o, sin duda , pero también en pro vecho del públi co.
LA ORDENANZA
Considerando que el uso que las compañías de teléfonos hacen de la vía pública ha sido has• la la fecha a título precurio, pues no existen con· trat os celebrados con la adminis tra ción que pue• dan invocarse por aquéllas, sino simples per• llliSOS; Que en esos condiciones las Junta s por dispo•
sición del Código Civil (arls. 432 y y en particular la de M o ntevideo por el artículo 30 de la ordenanza de vialidad de 25 de Abril de 1889 y el reglamento de empedrados de 20 de Julio de t 873, está facultada para reglamentar ese uso de una manera que armonice Jos intereses las compañías telefónicas y Jos del municipio. Que en el cambio de tracción a efectuarse en los tranvía s l a instalación aérea de los hilos teJe fónicos constituye un peligro para el vecindario, peligro que es un deber evitar en lo posible ; que actualmente se perjudica sin derecho l a propie· dad privada causando perjuicios a los edificios y que es una m o l es tia que debe evitarse, cuando m enos en parte, el ruido que producen las vibra• ciones de los h i l os.
La Junta E Admini st rativa de la Capital dis• pone:
Ar:iculo 1. 0 Toda persun a, compañía o em• presa particul ar, autorizada o que se autorice para explotar se rvicio de teléfonos, no podrá ejecutar obra alguna, ni reformar sus líneas, ni colocar po ste s ni so portes en la vía pública, sin un permi so que deberá solicitar de la dirección de Obra s Municipales.
Art. 2. 0 Este permiso deberá ser firmado por la persona pr o pietaria o representante de una empresa o soc i eda d y por un ingeniero con lílu· lo expedido o reconocido por la Uni versidad de la Repúbli ca.
A rl. 3. 0 La s líneas telef ónicas deben ser cons truída s co n sujeció n a los principios qu e aconse · ja la ciencia y cuando el caso Jo requiera. deberán ser de doble hilo, f o rmando circuitos meláli· cos cerrados.
..\rt. Las líneas aéreas deberán sujetarse a po stes de madera o hierro de secciones pro· porcionada s a la l o ngitud de aquéllas, al número de hilos qu e deben sos tener y a su altura , cuyo modelo dibujado a la esca la O m. t O por metro, deberán se r pre sen tados previamente a la dirección de O. Municipale s. E st os poste s irán numerad os y r o tu lados con el nombre de la com • pañía a que p ert enece n, debiendo tener anotado de la mi sm a ma nera el número máximo hilos que sus dimen siones puede soportar.
Art. 5. 0 Sa l vo casos excepcionales la altura de las línea s sob re las caBes, se rá mayor de 6 m 00 y sobr e las azotea s ma yor de 2 m. 50 ..\rt. 6. 0 La lon git ud nor mal de los tiros no exce d erá de 100 mts., admiti én dose sólo en ca· sos especiales muy ju stificados más largos. Su secc ión no se rá m enor d e t t [2 m¡m de diárne• tro y la resistencia mecánica de las juntas no deberá se r menor qúe la de los hilos que se unen por medio de ella s
Arl. 7 0 En ningún caso Jos hilos telefónico s cruzarán lo s conductores primarios o de alta
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tensión del alumbrado eléctrico a una distancia vertical menor de 5 metro s y los conductores se· o de baja tensión del mi smo éllumbra· do a una distancia vertical menor d e 1 m. 50. En ambos casos los cruzamientos se verificarán bajo ángulos rectos y las empresas es tarán obli· géldas a colocar reparos, hilos muertos o cual· quier otra obra especial que la posición de los hilos pueda sugl:!rirle, que impida el co ntacto de sus hilos sobre los otros conductores.
Art. 8. 0 Los hilos telefónicos no podrán co rrer pamlelamente a los conductores primario s s ino a <listánciéls horizontales ma yo re s de 5 m 00 y a · los secundarios a di s tan c ia s horizontales mayo res de 1 m .•10.
Art. 9. 0 Lo estipulado en l os artícu lo s anterio• res respecto a la relación entre l os conductores <le la luz eléctrica y los hilos tel efónicos será aplicable cuando crucen el aire otros conducto· res de energía eléctrica de alta tens ión.
Art. 10. Concédese un plaz o máximo de tres años que se contará desde la promulgación de la presente ordenanza, para que las •· compañías de teléfono establecidas en el departamento de Montevideo cambien su instalació n aérea por subterránea dentro de lo s límites siguientes de la -ciudad: Por el Norte la calle Miguelete y la bahía, por el Oeste y Sur el Río de la Plata y por el Este la calle Ejido. Las que se establez• -can en lo sucesivo deberán hacerlo d e la misma manera que la indicada
Art. 1 1. Dentro del plazo de seis me ses , de· berán ser presentados a la Junta todo s los pla· nos necesarios para los trabajo s a emprenderse, los que deberán ser firmado s por persona que -esté en las condiciones establecidas en el artícu· lo 2. 0 •
Art. 12. Como compensación al uso que de la vía pública hacen esas compañías se establece lo siguiente:
Dos pesos por cada cuadra de in s talación sub· terránea.
Tres pesos por cada po.:;te establecido o que :se sobre la vía pública dentro de los límites comprendidos por el proyectado boulevard -General Artigas y un pe so y cincuenta centési·
mos por cada po s te establecido o que se esta• blezcd fuera de los lfmües arriba indicados y dentro de los del departamento. Art. 13. La s cantidades antes estipuladas se abonarán la prim erll ve z al solicitarse el permiso correspondiente y e n l o sucesivo anualmente du· rante los primero s quince días del mes de Ene• ro, en las oficina s d e la dirección de O. Munici.pale s, cobrándose u11c1 can tidad proporcional cuando no se use de la s vías, durante un año completo
Art. 14 La s empresas com p rer:d idas en esta Ordenanza, abonaián co m o p u mi so de remoción de empedrado en u na so la vez, y sola mente pa• ra Jos trabajo s qu e deman d e s u instalación, la cantidad de do sc ient os cincuenta pesos ($ 250) que se pagarán al d ar prin c i pio a lo s trabajos.
Art. 15 Las compa ñía s existentes abonarán por cada poste d e l os que actualmente tienen colocados en la vía pública dentro de los límites en que se establecerá la instalación subterránea diez pesos anualmentl.
La autorización pa ra la existencia de estos postes que establece este artículo caducará el mismo día que termine el plazo indicado para que esté concluida la instalación subterránea.
Arl. 16. Bajo ningún pretexto se permitirá que en las calles de la ciudad vieja, ni en las plazas públicas, se coloquen nue vos postes telefónicos.
Art. 17. Se exonera por el término de 1O años de las compensaciones y permisos establecidos en los artículos 12 y 14 a las compañías existen• tes que deban hacer el cambio de instalación aé• rea por subterránea.
Art. 18. En todo tiempo la Junta E. Adminis.trativa podrá exigir la renovación o remoción de los postes, hilos o cualquier otra parte de las líneas telefónicas que se hallase en mal estado o que a su juicio constituyera un peligro por su situación.
Art. 19. Las infraccione s a cualquiera de las disposiciones de la pre se nte ordenanza se pena• rán con mulla de 4 á 50 pesos. - Federico R. Vidiella, ltoracio Acosta y Lara, Javier Mendivil.
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El Arq. H. Acosta y Lara
_. j ·,
en la Facultad de Arquitectura
Re.,.ulta imposible dar una idea siqu i e ra media· namenre aproximada de la obra ll l' vada a cabo p or el Arq. 0 Acosta y Lara en l os se i s anos que ocupó el Decanato d e la fa c ultad d e Arquitectura. Sin embargo, para que n o f alle alguna referencia a s u brillante actuación qu e es, por l o d e má s , b i en -conocida, rep r oducimos a con tinua ción a l gunos 'demento s interes ante s acerca d e l a mi sma.
Informe so bre el plan d e esrudios
E s te in forme f ué estudiado y pr·esen tndo al Const>jo por una Comisión cs p ec i11l, que inleg r·a· ban adem;í s d el Deca n o, l os ar·quiteclos F Gómez Ferrcr, J Vtízqu e z Vare l a, A H. Campo s y E Conforte
LA Comisión que s ubsc rib e•. en del cometido que se le con ft o, vr e ne apresen· iar al Honorable el nuev o plan d e estudios para la carrera de Arquite c to , qu e d ebe regir d pró· ximo ano, época en que ingresarán a la Fa c ultad de Arquitectura los estudiante s qu e han terminad o sus estudios secun d ari os y pr ep ar ato ri os, d e acuerd o --con la re o rganiza ción universitaria que es table ce la le y de Diciembre de 1908.
La C o mi sió n ha he c ho un es tudi o de ten id o de la s materias que deben int egra r el plan de estudios para la carrera de Arquitect o, y pa r a el mejor cum plirniento de s u cometido h a o íd o a lo s p rofeso res de z sta facultad, con qui e n es en varia s reuniones di s cutió ampliamente sobre e l núm e r o de asignalu · ras que debían inte grar e l plan de qu e tratamos y el número de años que debían d ed icar se a s u est udio
Los conocimiento s que ne ces it a e l a rquit ec to no pueden programarse obedeciendo a un a l e y única, porque su rol soc ial ha variado seg ún l as épocas y varía actualm en te según l os pa íses.
Nadda--la A r quit ec tl!. r a co m o de la : vida ma terial, desp u és de ll enada esa pri m er a n eces idad, se orientó h acia fin es m o rale s más e l evados, -y es a sí que llegó a ser el ar te por excelenci a , des · pué s de haber si d o l a madre d e to da s l as a1 te s
H a s ido la Arquileciura l a que hasta e l sig l o XVII construyó toda s la s g r andes obras qu e neces itaba el género human o par a la conq ui s ta de una -civi lización cada vez má s p e rfec ta; d es de el templo ha s ta l os puerto s, de s de la casa h as t a el camino, cometidos que, con el d esa rr o ll o de l os conocimie'ntos necesario s para el dommio de la --c i encia aplicados a cada una d e es tas ramas de la Consiruccién o de la industria , fue cediendo a la Jngeniería, para re se rvar para s í, p r o piam e nte como
Arquitectura, lod o l o referen te a l os ed ificios y cons• lruc ciones s imilares.
Ha si do es te ancho campo de acción y la misma compl ej idad de s u co metid o la causa principal de los di st int os con cep tos que ella se han formado y de la con fu sión que se ha pad.zc id o desde el si• g l o XVII en adelante, es dec ir, desde la época en q ue empeza ba a int er\'e nir la máquina co mo ele· m ento pro du ctor, cam bi a nd o la fi:::onom ía de Jos pu eblo<; que, viendo má s fá c il y próx imo su mejo· ramienl o mate rial por ese cam in o, diero n prepon d e ran r i a absoluta al indu stri ali s mo so bre el arte La Comisión h a con tem plado la orientac ión ge· neral que tienen l os es tudi os de Arquitectura en to· das las f acultades o esc ue la s de es te arte, y ha te· nido muy en c uenta l os factor es locales, esenciales en la buena pr e parllC i ó n del arquitecto, que debe coosU:ui r: emp l ecmélo. mente los ' materiales del paí s y re s pondi en d o ese ncialmente a la situación geográfica y a s u s hábitos y cos tumbres. Pero, a· demá s de es to, re s ponde tamb i ¿n a otro concepto fundamentalísimo el pla n d e estu d ios que propone esta Comisión
E n lodo ve rdad ero a rqui tec to, h a d ic ho un autor. hay dos ho m bres: un ar tis ta y u n constructor. Es· tos d os hom bres que tiene n po r mbión cons• truir el un o Jo qu e e l o t ro ha conce bido, deben fun· dirse en un o solo para armonizar de es a mcmera lo útil c o n l o bell o. Es a s í que , co m o conslruc tcr , el arquite cto es tudia l os materi al es. calcula su r.zsistencia , d e ter mina s u s f or ma s, l e vantando los edifi cios só lid os y conveni e nt es. s i ti e nen un destino, só· !id os aún cuando ca r ece n de él, es decir, cuando son puram e nt e s imból i cos.
Como arti s td , e l a rquit ec to concibe y distribuye su s edificios, co mb i n a nd o líneas, s uperficies, volú· m e ne s, los decora , es tudia y r es uelve esos proble· m as que sólo con la inte rv ención d el ar te y con un se ntido artístico r eso l verse , exaltando en la humanidad l os sen timi er tv s más ex qui s it os del alma, poruue crea ccn la materia i ne r te todos Jos sentimientos que provoca l a na tu r a leza , de la cual no saca si n o la esencia de l os mi smo s.
H an sido es tos d os c o ncep tos l os fundamentos esencia l es que han servido a la Co mi s ión que sus • crib e p a r a incluir en el plan que pr o pone las mate· ria s que lo int egran , es decir, co ntemplar la s dos grandes divi s i o nes qu e d e ben hacer se de los cono· cimien t os nece sa ri os a l a rquit ecto, procldmados también por el últim o Co ngre so Interna c ional de Ar• quilecto s que tuv o luga r e n Romct en t 911, en que despu és d e di sc uti se e l te m a 111 , " Educación técni• ca artística y diploma de l arquitecto", se adoptó e 1
sigu ien te voto: "Que la can tid ad de enseñanza técni ca, científica y artística que se debe dar en la s Escuelas de Arq uitectura d ebe ser semejan te a l a que se da en las Escue· las Supe ri ores de Alemania , Francia y N ort e Am érica, p aíses d on de esla s escuelas estan o r ga· nizad as re gu larm ente". Y el arquit ecto A lber· to Louvet, rel a tor de es l e terna, decía en su informe: " La er1señanza pre senta en l os diversos pa í ses mu· cho s pu ntos co mu nes, di v idiénd ose en cien lifica , técn ica y artíst ica , di\'isión perf ectament e l ógica, por q ue si el arquit ec to es. ante, todo. el artista que co mpone y decora los ed i ficios , debe ser tarn• bi én el pra ct i co q u e calc u la to dos los el ementos de un proyecto y el que lo hac e eje· curar. Y si el arqu i tecto debe tratar hoy de se r Jan artis t a como s us antepasados, se comprende f ácil · m ente que en nuestra époc a, en qu e las complicacione s de la ciencia se h an desarrollado consi d era · blem en te, es necesario qu e posea una in s t r uc ción científica mu c h o má s com pl e t a".
Respondiendo a es tas ex i genci a s, consagradas n o sólo p or el Cong r eso de Roma , sino t ambién p or el espi rítu q ue revela to dos Jos planes de est u· dios de las E scue la s d e A rq uitectura regurlarmente organi za das, la Comi s ión c r ee que con la enseñan· za que se dé en los cursos de Matema tica s, Mecá · ni ca, Es tári ca Gráfica, Mecánica Aplicada a l as Construcciones de Materiale s y Es tabi· li dad d e l as Construcciones), Geometría D escri pti· va y Geometría Proyectiva, Materiales de Cons· tru cción, En sayo Mecá nico de Materiale s. Co n s • tru cc i ó n, Hi gie n e, Ins t ala c ion es en l os edificio s, T o · pogr a fía, E cono mí a Política y Arquit ectu r a L egal. pod rá adquirir el fut uro arquit ec to to dos l os conocimi en tos científico s y técnicos necesa ri os p ara e jercer s u p rofe si ó n.
En efecto: con l os c ursos d e Mat em áticas co m· pl e tar ía los co n ocimientos adqu i rido s en lo s estu · dios preparat or ios, donde, de acuerd o con el plan vigente, estudia un año la A mp liaci ón de Matemá· ticas, y otro año E lementos de A l gebra Superior y Geo metría Analítica. La Comisión co nsid era que c on es ta s Matemática s, que se han estu diad o en Preparatori os. no es posi ble abordar el es tu dio de la Me cán ica Aplicada a l as constru cc ion es o sea Id Re sis tencia de M ateri al es y E sJabi lidad de las Construcciones, opinión compartida por el emi nen· te matetnáti co doc to r Julio Rey Pa stor, a qu ien es · ta Comisión consultó. Para el estudio de es t a 1 ien · cia debe, ad emá s, el es tudiante, con ocer el Ca lcul o Diferenc i al e In tegra l , y esto s conocimientos s upe· riore s, que n o l os adquieren en Jo s c ursos Prepara · t orios, son l os que co n s tiiuyen los c urso s de Ma· t emáti cas, i ncl u ídos en el plan qu e es ta Comisión prop one.
Por i g ual es motivo s y con el mi s m o fin figura la Mecánica, en c u yo curso se comp l e t arán l os co no· cimi ent os qu e se adquieren en el curso de Mecáni-
ca El emen tal qu e se da en Pr eparatorios. Con er cono cimi ento de es ta s c iencia s y d e la Est á tica Gráfi ca es qu e lleg ará el estud i ante · p erfec tam en te preparad o para asi mi la r co mpren der y adqui r i r l os co n oc imi en tos de la Me cá nica Aplicada a l as Const rucciones ( Resis tenc ia de Materiales y Estabilidad de los Edificio s), ciencia que unida al conoc imiento de l os m ate rial es, que se adquirirá en el curso de Ma ter ia le s de Co n stru cción y en el d e En s a yo Mecáni co d e Materiales y co mpletada co n l os c ursos d e Con strucción que un e y r equiere todas aqu ellas ciencias, co mpl eta tod os l os conocimie nt os ind i s· pensab les para poder construir l os edificios qu e en l os otros c ursos de E nse ñanza .4rlís tica aprende a co n cebir y pro yec tar. Pero el arquitecto n o só l o debe saber cons truir bi en L a parte cientí fi ca y téc n ica de su profe si ón debe comprender l os conocimientos necesario s pa· ra completar sus con s trucci ones con toda s la s co mo di dades, co nfo rt, co ndi c i o n es hi gié ni cas y relacione s jurídicas que l os edifi cios crean o pu e· den crear. y es pa ra r espo nd er a esas ex igenc ia s que figu ran en el plan propuest o la H igi ene Apli· cada a la s Co n s truccione s, In s ta l acione s Indu s tri a • les en Jos ed ific ios y la A rq uitec t ura Legal. Con todas la s as ign at uras m enc ion adas, qu e se distribuyen en los cinco años de estudios, se el co n st r uc tor que v a in clu íd o dentro de todo ar • quitecto, corn o h a dich o el aut o r ci ta do. Ahora nos ocup arem os del Mtist a que concibe, es dec ir, de la o t ra mitad del arquitecto, insepara · ble de la primer a. con l a c ual debe f ormar un so l o todo. Lo s es tud ios ar tí s ti cos f undamentales en Ar · quitectura son los de la Compos i ción Arquitectóni • ca y los de la Decoración. E s p or m ed i o d e es tos estud i os que se ll eg a a l e pose sión del bagaje n e· ces ario para poder interpret ar y desa r rol la r to d os l os programas que se presentan al arquitecto. es decir. p ara pod er proyecta r t odos Jo s edificios y mo num entos, patrimoni o e xclu sivo del arquitecto. T od a ocupación del arquit ecto tiene este f in. To · dos sus proyecto s te ndrán como f i n alidad un a co mpo s ición , para lo cual le ha t> rá si d o necesa rio familia rizarse con los ele m entos en primer té rm i · no, con las combinacione s d e és tos en segun d o tér mino, y por último co n las g rand es r egla s d e la co mp osición y de la dec oración. Es a este fin que ti en den Jos cursos de Proyec · tos de Arqui tec tura , Analítico s y de Conjunto, en los cua l es, co nj unta mente con la T eoría de la Arquitectura, adquirirá el arquit ec to p o r esa labor person al dirigida por el ma es tr o, al es tudiar Jos programa s que se l e some ta n, l a agilidad, la pr ác · ti ca , la familicuidad con los el ement os, la f ec un· dictad más leude para p oder inve nt a r y ejecu tar arquitec t ónic óm en te su s concepciones . D e es ta manera dice Gaudet: "Ve rá que entre es tos el e· rn en tos si mples y co mpu estos hay un enc ad en amiento, un pr o greso gradual que se rá el s u yo;
verá también el desarroll o lógico de su arte; com · prend erá l il marcha secular de esta obra, a la cual ha n cooperado todas l as civili zacione s y que si· gue obedeciendo a la eterna ley del movimiento y de la tran sformación
Pero la Composición Arquitectónica no puede abordarse sin una preparación previa, si n que el estudiante p osea los medios indispensables para asimilar sus grandes medios previo s unos, casi diríam os mecánicos y simu ltáneos a la Compo • sici ón. y o t ros que llamaríamos de complementación.
F orma parte fundam entalísima de los primeros la Geometría D escripti va y co mo auxiliar la Geo· metr ía Pr oyec ti v a, de sde que las piezas de un pro yecto, plantr1s, cortes y fachadas, o de un deta• lle arquite c tónico o construc tivo , son aplicaciones directas d e la Geometría Descriptiva. así como son dplica c i o n es de la misma el Trazado d e Sombras, la Perspec tiYa y la E s tereotomía. Otró s medios previo s son el Dibujo y el Modelado, que en la Fa cultad só lo deben complemcn · taci ón del primero que se va adquiriendo, sim ul· táneam en te, con la Compo sició n, es decir, al dibujar los proye c t os de Arquitectura y parte de los cursos de Dibujo de Ornato y figura, y el seg undo en cursos especiales de Modelado
Insi stir en l o indispensable que le son al ar<:uitec· ro el dibuj o y el mod elado, es superfluo, pues que no sólo so n medios, es tos, de comprensi ó n sino tambi én que es l o que no s h ace sensibles a l as pro· porci ones y a esas delicadas que esca • pan al compás y que sin embcrgo aprecia el sen timi ento.
Al otro grupo de con ocim i ent os que hemos lla· mad o de co mplem enta ción pertenecen el es tudio de la Te o ría del Arre, que es el conocimiento indis• pensabl e al arquitecto de l a Pintura y la Esculrura y ademá s los cursos de Hi s toria de la Arquitectura. La cultura artística del a rquit ecto no puede cir· cunscribirse solamente a l co n ocimiento de la Teoría e Hi s toria de la Arquite c tura. Además de l conocí· mi ento especial de su ar te, debe ten er un concepto general de las Bellas Arte s llamadas del Dibujo, y que él está llamado a hacer concurrir muchas veces al fin elevado de sus concepciones.
Es por ese motivo que se han incluido en el plan aconsejad o, además de la Teoría y de la Hi storia de la Arquitectura, la T eoría del Arte, que contribu· ye también efizcament e a la formación del gusto. Respe c to a la importancia de la Historia de L1 Ar· quitectura es i n n ecesario in s i sti r No se puede ser arquitecto desconoc i endo las evoluciones históricas de la Arquitectura, porque eso sería desaprovechar el patrimonio acumulado de muchos siglo s, y des· perdiciar las infinitas ensenanzas qu e se desprenden de las grandes épocas que han concordado con l a disciplina aceptadá de los principios.
La Decoración, otro eleme nto importante de la 160
preparación artística del arquitecto, la estudiará en los cursos de Composición de Ornato y en l os de Composición Decorativa- Teniendo tant os puntos de contacto la Composición Arquitectónica con la Decoraci ón Arquitectónica, el estudio de ciertás asignaturas es común a los dos fin es de la prepa• ración artística del arquitecto: Arquilcctura y De· coració n Esto s conocim i ent os comu nes son: Dibujo de Ornato y figura, Teoría del Arte e H istoria de la Arquitectura. La D ec oración propiamente dicha, donde se unen l os conoc imientos de los cursos te ó ri cos de la Prácti c a del Dibujo y la exp r esión gráfica de programas a la habilidad y agilidad de concepción n ecesarias a la Decoración. se es tudia en los cursos de Composición Decora• ti va. Los conocimientos que ,e J estudio de todas estas asignaturas co mprende , cree esta Comi sión que deben ser comp lementad os con alguno s conocí· miento s de Economía P olí tica y con o tra asigna· tura, la Práctica Profesional. La primera será el conocimiento necesario en nuestra época a toda s las profesiones que tienen relación con la eco· nomía del paí s. La segunda es indi s pen sables y se re fi ere a aque lla práctica de conjunto que no ha podido ser sum inistrada al adquirir los cono • cimi<lntos prácticos de cada asignatura de aplica• ción y que exige el ejercicio de una profesión. La Comision c ree , por los fundamentos expre · sa dos, que estas son la s asignalur<ts que deben integrar el plan de estudio s del arquifecto, sob re l odo teniendo en cuenta, c o mo decía Guadct: <(que en nuestra época se pide ül arquitecto que sea h ombre serio e instruido. Al arquitecto m o derno l e es nece sario gusto, sentimiento -artístico , i magi· nación fértil, y además saber, sentido crítico. fecundidad de recursos, f ren te a programa s cada vez más complejos. Lo que nu estros antepasados tenían que resolver corno dificultades y corno exi · gencias, es nada, compa rad o co n los pr o blemas que se nos imponen; n oso tr os debernos t"o nocer más y saber más."
"E l arquitecto hoy, es o debe ser un hombre múl· tiple: hombre de ciencia por todo lo que se relacio· na co n la construcción y s u s aplicaciones; hombre de ciencia también por el cono cimiento profundo de todo el patrimonio de la A rquit ectura; artista, en fin, con toda la superioridad de un arte que co n• centra, domina y asocia la s o tras artes."
Respecto al número de anos que será necesario emplear en este estudio, el cuerpo de profe so res y la Comisión han pensado unánimamente en que de· be ser de "c inco".
Resumiendo: la s asignaturas que comprende el plan de estudios para la carrera de arquítecto son las siguientes: Matemática Superrior, Dibujo de Or· nato y f igura, Geometría Proyectiva y Descriptiva. Mode lado, Proyectos de Arquitectura (Analíticos y
de Conjunto), Te oría de la Arquitectura, Mecánica, Trozado de Sombras, Estática Gráfica , Topografía. Mater \a les de Construcción, Perspectiva, Mecánica Aplicada a las Construcciones (Resistencia de Ma• teriales y Estabilidad de las Construcciones), Este• reotornía, Construcción, Ensayo Mecánico de Ma· teriales. Dibujo del Natural y Modelo Vivo, Teoríd <lel arte· Compo sició n de Ornato. Historia de la Arquitecrura, Higiene aplicada a las construcciones, in sta laciones en lo s Edificios, Composi ció n Deco• rativd , Economía Política, Arquitectura Legal, Prác· li ca Profesional.
Inauguraci ó n de los cursos
Ui scurso pronunciadu pur el Deca no en la inaugurac ión eJe lo:s Clll'SOS de la nu eva Fa cnll.ad
·Señores:
El Consejo Directivo de la Fadultad de Arquitec• •ura ha querido congregar en el día de la aper tura <le los cursos, a las altas autoridades universitarias, representadas ; aqur por el Señor -Recmr; a los pro• fe so res, arquitecto s y est udiantes, porque entiende que es un hecho trascendental, casi diría histórico, el que esta facultad inicie sus cursos bajo un nuevo y genero so impulso, que la llevará yo lo a responder a Jo s motivos que determina• ron su creación, como entidad autónoma dentro de nuestro organismo universitario.
Yo no podría Srs. declarar inaugurados los cursos <le esta facultad en n o mbre de su Consejo Directi• vo si n encarecer una vez más la alta mi sión del , Arquitecto, que uniend o en la armonía de lo bello .esos dos factores esenciales del progre so humano, Ja ciencia y el arte, comp lementa la vida m a teria y moral de un pueblo y deja incrustados en el már· mol y el granito l os sec retos de su existencia. Y -encarecer la importan ci a del rol del arquitecto , es recordar que las complicaciones de la vida presen• te, creadas al incorporar a ellas los progresos que la humanidad realiza. para mejorar su ex i s tencia m o ral y material, plantean al arquitecto vas tos y variado s problemas que debe resolver marchando a Ja conquista de aquel paraíso de que nos habla un autor, donde reside l o verdadero, lo útil y l o bello, <:onquista, Srs. que es la utopía del filósofo, el sueño <l e! poeta, el ideal del ar ti sta, en fin una aspiración general.
Vuestra mi sión Srs profesores y estudiantes, es -esa. E s abrir el surco arrojar en él la semi lla fe cu nda del trab c: jo co lab ora ndo en el laboratorio d e la vida, con una dosis grande de esa abnega· ción que exige al estudiante el sacrificio de l as ho· ras más risueñas de su vida, para consagrarla s al -estudio, al trabajo profícuo, que sumado como in· dividualidad al trabajo de los demás, dentro del límite de la patria, f o rm a nación, y unido al traba• o de Jos semejantes dentro del límite de nuestro
mundo , forma esa concepción má s grande y mosa aún, que se encarna en la humanidad. A todos vosotros y nosotros esa tarea dignifica• dora que la deseo lo más inten sa y profícua posi• ble, para que sea promesa de un porvenir venturo• so para nuestro Arte y ciencia nacional.
Quedan inaugurados los cursos del presente ano escolar ".
J)i scu r·so pronunriado al el segundo nito cscol a r.
"No voy a hacer un discurso y hasta lamento que mi cargo de Decano, pueda quitar a mi pala.bra la familiaridad de que qui siera impregnarla, ya que t o d os n osotros constituirnos una gran familia, unida por el más amable lazo, el de las comunes aspiraci ones y propósilos, el de los comunes an• he los.
La facultad de Arquitectura cuenta ya un ano de existencia, un año de vida, vivido con la fiebre · im:t'óv ado ra del mejü.ramien lo, de ese -. mejor amiento del que debemos sacar, en primer término la fun· dam enta l raz ón de su existencia autónoma, y en segundo término el gérme n del prestigio de nuestra profesión que tiene una gran misión social que llenar, ya que es la Arquitectura la madre de las bellas Artes. Pero esto, Srs. es una obra grande, trascendente y corno tal exige la cooperación y la unidad del esfuerzo, porque todo s y cada uno de nosotros, ha de cooperar al éxito, ya que el éxito completo tiene que ser tejido con ese conjunto de factores y de esfuerzos que nos pondrán en el ca• mino de conquistar las cumbres, co nquista indis• pensable para que la vista pueda dilatarse y la acción exteu derse sobre un mayor espacio.
Este es el fin que se han propuesto las autori• dade s d e esta facultad y este es el objeto que persiguen al dictar sus resolucione s y al resolver los problemas que crea su nueva o rganización.
Son pocos y grandiosos los propósitos perse• guidos.
Sertedad y órden en - los estudios y ampliación de la enseñanza práctica, todo de acuerdo con la pre• paraci ón que al Arquitecto exige la sociedad mo.derna.
La s univers idades Srs como lo han dicho ya mu• ches, contribuyen a dar impul so vigoroso a los hombres de pe n samiento y de acción ; suministran una c ultura general en los ramos má s importantes de los conoci mi entos humano s, pr ope nden general• mente a disciplinar las energías del espíritu, a la adquisición de métodos de trahajo y a su aplicación práctica en la s necesidades diversas de la existencia persigui endo un fin de mejoramiento social y todo esto que se consagra con el título que las mismas expiden es ne ces ario poseerlo, en mayor o menor grado, para que no sea este mismo organismo, con - 161 -
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tan altc1 misión social que cumplir, el primero que la defra ude.
Ahora bien ¿,cuál es e l camino a seguir paro res · pond er nosotros a esos propósitos fundamentales y ob tener esa preparación profesional? Los he men · ci o n ado antes como ideas fundamentales.
La seriedad y e l orden ob tenid os en l os esiUdios por una preparación y metódica del d iante durante todo el año. estimuladas por buenos m é t odos ele enseñanza que lo habitúen al esfuerzo propi o, excitan d o a su personalidé.d que irá de ese mod o formánd ose, bajo la influencia de factores que dejarán huella s i ndel ebles en su espíritu
La a m pliación de la enseñanza práctica es la otra p iedra angular d e l edificio.
Es necesario desper t ar hábitos, f or mar aptitudes, dar en fin al futuro arqui tec to l os medios necesjri os para que desempeñe su rol profesional , y no es sólo con cono ci miento s teó ric os qu e esto se obtiene.
Por eso no debemo s o l vidar que nuestra ense · ñanza no es, no pued e se r espec ul ativ<l, porque nu estro m edio no es propicio a l desarrollo de la ciencia sólo por la ciencia 1'\uestra ense ñanza ti ene por ahora y tal vez por mucho tiempo un fín profe s ional de aplicación inmediata , l o c;ue quiere decir qu e para nosotros, la ciencia no es un fin sinó un m edio para pr o mover el desorrollo de aptitudes. ele f acultades positivas, de aplicación ince sante e im -
prescindible en una a c tividad profesional.
Y eso Srs., es uno de los motivos fundamentales de la orientación prácti c a d e la enseñanza. E l o tr o ya es axioma pedc1gógico, pue s to que los conoc í· mi entos só l o nos s irven y se perpetúan en n oso tr os cuando los adquirimos por el esfuerzo propio r es ul· tand o l o con trdri o cuando los recibimos pasivamente del profe so r o del libro.
Nuestros conocimientos di ce una sabia máx ima de ped.:1gogía alem ana, n o nos p er tenecen mien tra s no se han convertido en facultad y en instinto, o más bien dicho en aptitudes.
Claro es tá, seño r es, que esto exige s acrificios. E sto exige todo ese espí ritu de abnegación de san ta abn¿gación del qu¿ hablé el año pasado e n un mom e nt o corno este. Pero yo me pregunt o : ¿Qué triunfo exis te en la vida qu .: no exija el s .1crificio de un sentimiento o la s ustitución de un momento plácido p or uno agitado?
No hay qu e o lvidar señores que los triunf os va l en por los obstáculos vencidos; que son la s grandes alturas la s que exigen un mayor esfuerzo para se r alcanzada s y que l as gran el es conquistas han sido amasadas con una multitud de voluntades sac rifi· ca da s.
El Consejo y el Decano de esta Facultad es peran q ue n o se esca timarán esfue rzo s para el l ogro de estas aspiraciones. • '
Discurso pronunciai)o en la sesión inaugural i)el 1 Congreso Pan · Americano i)e Arquitectos celebrai)o en Montevli)eo
Aún no ha des apareci do de aquí el per.... sintió l a necesidad de arrancar d e l a madre tierra fum e de las fl o r es que el pueblo de Am érica s u s u sten to y de co mparti r l a vi da con s u com• toda , pu ede decirse, ofrendó aye r como homena• pañera, constituyendo la familia qu e formó más je al insigne Rodó y y a vu el ve ese espirítu mag• farde la sociedad. nífico a flotar de nue v o en esta casa donde se D es de aquellos días a ho y, mucho ha andado la reúnen ameri c an os que i n d udablemente llevan en humanidad ; largo es el cam in o recorrido cuy as el corazón y en l a mente la s palabras amorosas huella s i mborrabl es qu e d ej ara en los de american ismo que pronunciara el ma es tro en tos arquitectó nicos, han q u edado como test imonio su inm o rtal "A-riel" al tra spasa r el dintel de la de much os afane s y trabajo s, de much os momen• gloria · tos de pro fu nda meditación, de hon d as cr i sis, de L os arquitectos de América cont ri buyen a esa grande s agitaciones, porq u e la stn tesis del se ntir de armon ía americana co ngregándose aquí pa ra es• los pueblos fueron esos monumento s de vida i m• ludiar lo 3 problemas de arquitectura l aten tes en perecedera, dond e aún palpita l a vida in exli ngui· toda América, de es te arte, señores, que ta nto im ble de aquellos q u e como l os gri egos n os l eg aron porta a l a vi d a m o ral y material de los pueblos y en lo más alto d e s u Acrópolis, pa ra que fuera aún al cual rind e hom enaj e la sociedad de Montevi d eo má s inmaculado, el Pa rt en ón y de aqu ella Roma pon i end o a esta fi esta el marco deslumbrant e de que aún hoy con s u s foro s co n stituye la s avia la m u j er uruguaya qu e v iene a pres tig iar es te Con· de t odo un paí s. gre so y a parti c ip a r de la fr aternal bienvenida qu e Aún n o se h a co n soli dado de fi nitivamen te el te deb em os a los dign os representa ntes d e pueblos rreno de Amé ri c d; no ha cristalizado aún l a ma sa hermanos que tan brillant emente han r espondid o que ha de con s tituir algún dí a el " s ubs tratum de al llamado q ue l es h ic ieron l os arqu itec tos de es · este Conti n en te y es t o ha si d o esencialmen te por fe paí s. Y esto n o podría ser d e ot ra m an era, se • el ai sla miento en que \'iven el em ento s afi n es, q u e ñores. van en pos de un mi smo id ea l , que debi endo mar D es de aq uel día l ejano, en q ue el h ombre rin • char de l a mano van disp er sos s in co ntarse sus diend o culto a lo descon ocido. a l o i n explic abl e cu itas, sin que l os un os puedan aprovecha r la ex • q u e ll eva ca da se r human o de n tro d e sí mi smo, periencia de los o tros d o l oros am en te adq u iri da paró so bre la ti erra la prim era pie dra co mo h o· alguna s veces y esto, señores, anula es fuerzo s, menaj e a su Di os y fabricó por primer a vez con esteriliza actividade s q u e la unión puede co n ver • s u s propi as manos el albergu e es table, de finiti vo, tir en traba jo útil, en aporte efi c az al progreso de que l o r esg uarda ra de l as i n cleme ncia s del tiempo nu est r os respect i vos países. y de sus en em igos, de sd e ese día, señores, la huma• A eso respond e este Congre so d e l os arq uit ec · nielad inició su marcha h acia la conqu i s ta de un tos de América , en quienes sa ludo a l a A rqui tec · mejo ra mient o cada vez más perfecto; porq u e el tura de este continent e. Y para terminar, señores hombre, ha s ta ento n ces nóma d e, indolente y p e• co n gre s ales ext ranj ero s, di rigiéndome a voso tr os. rezo so, se íransform ó en aclivo y emprendedor, os digo que es tái s en v u es tr a cas a. Discurso pronunciaZ)o en la sesión inaugural i)el 111 Congreso Pan · Americano i)e Arquitectos celebrabo en .Santiago i)e Chile
Ex cm. S r. Pres idente de l a Repúbl i ca, Excms.
Srs. M ini s tro s, S r s. Rec tores, Sr Presi de nt e del Comit é Ejecutivo.
S ra s. y S r es.:
A travesando lo s Andes, ese obs táculo qu e otro ra cruzaron l os héroes de Amé rica tr aza ndo el itin erar io de la g l or ia y qu e pasa velozmente ho y el h om bre, s i guiendo el iti n erario d el pr ogreso, pensaba y confirmaba una vez más en mi v id a, que arrancando a la Natura l eza el secreto de s u grandiosidad , de su or den , de s u armonía, había podid o. el Arquitecto, proporcionar a la human i · dad, jun to con el al bergu e indi spensabl e, la ex • pre si ó n más se ntim ental y acabada d e s us í:lt ima s emociones.
Y p en sab a tamb ién seño r es, m ie ntra s el tren se d esliz aba po r la pendient e, obedeciendo a la l ey física d e la graved ad, l o mi sm o que se desliza nue stro sent imi ento hac i a un mism o ce ntro de am o r y de ami stad, obedecien do a la gra\·edad históri ca de América, pen saba, señores, que Ira· ye nd o la honrosa representación del Gobierno de mi país, a la que vier.e uni1 o por del egac ión es· pontá nea, el senti mi eni o d e amo r de mi pueb l o para el pue bl o d e Chi l e, veníamos a ll en ar una página más del libro de la Arquite ctu ra y a dar un pa so. más en el camino de l acercamiento in·
t elec tu a l l os pu eb los de Améric a, qu e aspir an a la conquist a d e l a c umbre de l a rt e y d e l a c iencia, c on las mismas ans ia s, con el mi smo brillo en l a mirada, que en o t ros tie mp os aspira ro n a la con· quista de s u libert ad política, q u e nece s itaban para cumplir s us grand es designio s en la Hi s to ria
Y para co ntinu ar esa m archa se ñores, emprendida por l os Arquitec t os de .4mérica. p o r una f e ti z casualidad, en mi país. hem os , ·en ido a es ta h ermo· sa y h ospit ala ria ciuda d a celebra r este Co ngre s::> qu e dará op tim o3 fruto s. p orque se ce l eb ra en esta tier ra de A mér ica, ti erra f értil , q ue dev u eh·c con er e• ces, la se milla echada en el surco abi er to por el es · fu erzo de l hombre y r eg ad o co n el que san · tifica aq uel esfuerzo.
En n o mbre d el Gob i erno d e mi país que tengo el honor de repre se ntar, en nombre de lt1 delegación uruguaya y en el mío propi o, tengo el h ono r de sa • ludar a las autoridades na ciona les, a l as au to ridade s locales y un iversi tar ia s y ctgra decerles el pa tro ci• nio que se han se r vido di spensa r a te Congreso.
Tengo también l a satisfa cción de saludar a! Co· mité Ejec utivo de este Congre so y felicitarlo muy si n ce ram en te por l a persev er ante y e fi cie n te labo r des pl egad a en su organizaci ón y hago vo to s po r q u e el mayor éxito corone todos estos esfuerzos, para el bi en y el p ro greso de la Arquitec tura de América.
Banco Hipotecario del Uruguay
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o al r a nz a ha s ta el 1!0 o¡o del va lor d e l terre no y d el tle l a a efectuarse Cu ando la o bicactó n f uera so hre ave ni das o cal les as falo se tratara d e pa r a o b re r os, - cuyo s prop i eta r ios aceptea las condiciones q u e el Banco imp onga pa ra conl!lruirlas- o ele const rncciones q u e no excedan de $ 10.000- el présl&mo se e leTa utoncea hasta el lSO o¡o del vAlor fiel terreno y h a s ta el 6lS o /o del d e la co n st r ucc i ón • Sobre l t> r rcnos ubicados f uera d e l r a d io urb ano de MonteTi d eo , pero que ee hallen en 1111 proxlmida4ea, hac er pr1's t a m o s has t a el 4{) oj o del v alor de l t e rren o 1 d e l a coos troer ió n Los d ebe n a bo nar una c u ot
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