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Arquitectura 75 - 1924

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01\GANO DE LA SOC ILP r\D DE ARQU llECTOS

El Concurso para Edificio del Instituto Profiláctico de la Sífilis

' omo se verá por las notas que má s abajo puul icamos, la Comisión Directiva de la Sociedad de Arquitecto:; ha resuelto aconsejar a sus asociados, que forman la casi totalidad de los Arquitectos residentes en el país, la abstención en el concurso de p lanos para e l edificio del Instituto Profiláctico de la Sifilis.

La solución de l confl icto planteado en la f orma de que entera la nota de la So c iedad de Arquitectos, era la única compatible con la dignidad profesiona 1 y sus prestigios desconocidos. Como se recordará, haciendo una breve síntes i s de este asunto, la Comis ión D. Honorar i a de l Instituto P de la Sífilis, se dirigió a la Sociedad de Arquitect os para .que formulara las bases del lla ma do. La C. D. de la S de Arquitectos formuló dichas bases y solicitó al enviarlas a la C. D. del In stituto que en caso de hacerse modificaciones a las mismas, fuera oída su -opinión para poder llegar siempre a un acuerdo que permitiera conservar la organización del concurso y las garantías de que éste debe estar rodeado. Sin embargo, este simp le deseú de l a C D. de la So-ciedad de Arqu i tectos fué desoído, y fué así como llegó a enterarse, un mt'"s y días ct espués haber sido resuelto, que la C. D H. del Jnstituto P. de la Sífi 1is modificaba las bases en dos puntos fundamentales: el referente al concurso limitado a losarquitectos residentes en el país y el que se relacionaba con el plazo para el concurso. Si b ien las bases estaban ya impresas y repartid as , la C. D. de la Sociedad de Arquitectos trató de ohtener una r econsideración de lo resuelto, pues no podía aparecer prestigiando un concurso cuyas bases no estaban de acuerdo con las aspiraciones de la corporación; pero, como podrá verse por la nota enviada por la C. D. H. del Instituto, sus esfuerzos fueron infructuosos, decidiéndose entonces la abstención.

No dejaremos pasar esa no ta s i n algt1nos comentarios que demostrarán la sinrazón que asiste a la C. D H. del Instituto P. de la Sífil is.

Dice la C. D. H. del Instituto que el hecho de solicitar las bases a la C. D. de la Sociedad de Arquitectos no la ohligaba a aceptarlas íntegramente. En efecto, es así, y es cierto también que nunca la C. D. de la Sociedad de Arquitec t os pretendió i mponerlas. Lo único que pidió fué e l derecho a discutir las modificaciones. Sin embargo no se le dió ese derecho, porque según la nota que comentamos, debían aceptarse sin discusión las modificaciones introducidas por la Direccióa de Arquit e ctura del M. de Obras Púb l i,·as cuya autoridad la C. D. de l Instituto no podía desconocer, por haberlo así dispuesto el Consejo Nacional de Admin ist ración. Lu e go, si

la intención de la C. D H. era aceptar como único válido el aseso ramiento de la O. de Arquitectura, no tenía porque solicitarlo también a la Sociedad de Arquitectos. Los consejos se piden cuando se puede obrar 1ib rem ente y sin trabas porque ¿qué intención se persigue al solicitar un aseque se sabe inú t il pues se ha de estar a lo que res uelva un tercero? Pero lo más cu· rioso en todo este asunto es que mientras, por los términos de la nota que comentamos, la C. D. H. del Instituto se hace aparecer como obi igada a cumplir las de la Dirección de Arquitectura del M i nisterio r:Je Obras Píthlicas por di s posici ón de l Const"jo Nacional de Administración, se niega rotundamente a cumplir un deseo del mismo Consejo Nacional de Administración el c•ta 1, por intermedio del señor Ministro, doctor don José F. Arias, solicitó la modificación de la cláusula uel llamado en lo que se refiere a la concurrencia de profes iona leS no residentes en el país, dando así la razón a la Sociedad de Arquitectos . 1 o insólito u e esta acti tud nos exime de comentarios.

La C. D H. del Instituto P. de la Sífi l is • « también declarar que a su juicio, las modificacio« nes hechas no son tan fundamentales como pare« cen al través del criterio de esa Sociedad. • Eso, a juicio de la C. D. H. es cie rto ; pero el error de l a C D. H. del Instituto es medir todas l as cesas con su exclusivo criterio y encarar l as so l uciones desde su solo punto de vista. manera un i la ter al de verlo todo se a través del trámite de este asunto, y es por por lo que parecen pequeños y deleznables los motivos de la . Soc edad de Arquitectos . En cambio, fijémonos en la nota de la C. D. H. del Instituto y se verá por el la qta los m óvi le s que guían a l a Comisión toman caracteres fantásticos: el in te rés nacional y aun de la Humanidad, las pruebas de confraternidad que más que con Jos labios se sellan con los hechos, armonizar la ciencia con el arte, etc., etc. Es indudahle que aqui se ha sufrido un espejismo comparable al de Tartarín cuando creía cazar leones en pleno Sabara. Sin contar con que ya se produce una deformación de lo s hechos cuando se co lo ca fuera de los límites de lo común y concebible por n u e stros Arquitectos, el programa del edificio del Instituto por el hecho de encerrar ese mismo edificio un Consejo N. de Higiene y un Instituto Profiláctico!! La C. O. H. del Instituto ha sabido ,;er la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio, y s i el interés patríótico la ha guiado, debió haberse de ten ido a pensar que la Patria todavía no estaba en peligro para exigir el sacrificio de los intereses o valores individuales. Por • - 22-

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otra parte es invadir un terreno ingr a to el analizar o calificar los actos cu2ndo estos so n dictado s por el sentido íntimo de la di g nidad y e l decoro.

Y una prueba evidente de que la Sociedad de Arquitectos perseg uía con el concurso limita do, otra finalidad que la del propio interé s inmediato de los Arquitectos uruguayos, es la adhP.sión calurosa y el apoyo que a su actitud ha prestado la So c iedad Central de Arquitectos de Buenos Aires, tanto más digna de tener se en cuenta si se piensa que por razones de vecindad y facilidad de comunicaciones, son Jo s Arquite c to s argentinos los que casi exclusi-

vamente concurren a nue s tros concursos y que por su sólida preparación y excelente calidad de su Escuela, de las primeras de América, han sido siempre de los más serios competidores.

Damo5 a continuación las notas de la Comisión Directiva Honoraria del Instituto y la contestación de la Comisión Directiva de la Sociedad de Arquitectos. Publicamos también la nota de la Sociedad Central de Arquitectos de Buenos Aires, para llevar a conocimiento de nuestros colegas la actitud digna y frat e rnal con que esa Institución acompaña a los Arquit ec to s uruguayos.

Nota de lla Comisión Directiva Honoraria del P. de la Sífilis

Montevideo, Marzo 14 de 1924.

Sr. Presiden te de ]a So cieda d de Arquitectos de 1 Uruguay

Don Horacio A c osta y Lara.

Muy señor mío:

La Comisión Honorari a que ha t o mado en consideración en su sesión d el JO del corriente, la nota que con f ec ha 19 del pasado Febrero se sirvió dirigirle, co nt e ni endo la s observaciones que a la misma le sugirió, las modificaciones introdu c idas en el llamado a concurso para la construcción del e dificio de st inad o a sede del Consejo Nacional de Higiene y del In s titut o Pr o filáctico de la Sífili s, y cuyas bases reda c tó la Sociedad de Arquitectos del Urugua y. Desde luego lamenta profunda.men t e esta Comisión que se haya interpretado e rroneam e nte la actitud del Instituto al solicitar y aceptar con variaciones más o menos importantes, el trabajo que con todo r ea lizó esa Sociedad.

El h echo de s olicitar la fórmula de la s bases que han servido para el certamen iniciado por esta Comisión, no la ob ligaba de ninguna manera a aceptar íntegramente e l texto de la misma, aun c uando ella hubiese sido concebida con el muy noble propósito de obtener la ma) o r intervención posib le de arquitectos urugua yos en e l conc ur so . Por encima de ese interés, muy re spe tabl e y acreedor de elogio, estaba otro más e levado: e l relativo al destino del edificio a construirse, de índole especialmente científica. Es cierto que la Comisión H onor aria del Instituto qut>ría, y se co mpla ce en repetirlo h oy , vincular la Sociedad de Arquit ec tos del Uruguay a la obra que se pr opone reali za r,- primera en su género ea el país y talvez en el mundn, no solamenh:: por un se ntimiento de simpatía hacia una institución que tanto pugna por el mayor desarrollo del arte arquite c tónic o tn la República, y el a nhelo le gí timo , manifestado por la misma de intervenir voluntariamente en toda obra pública y privada de trascendencia, sino también por la importancie, originalidad y amplitud del edificio a construirse que abre nuevos horizontes a la arquitectura local. Pero si bien

es cierto todo . esto, que pone en evidencia lal' leales intenci o nes de la Comisión, no es n ·e nos cierto que sometiéndose a la condición impuesta por el Consej o Na c ional de Administración de aceptar la intervención de la Dirección de Arquit ec tura dd Ministerio de Obras Públicas en el llamado a propuestas a formu larse, t enía quP es tar a lo que dicha oficin a dicidiese después de estudiadas !as bases sob re el parti c ular.

Era esa of ic in a la que había · ue la nor-ma de co nducta a seguir de acuerdo con Jos intereses y co nvenien c ias del Estado, constituyéndose en una autoridad que el In st ituto no podía desconocer, aun cuando para ello tuviera que violentar sus deseos, que siem pre lo animaron de ceñirse en le> posible a las indicaciones de la Sociedad de Arquite c tos. Y prueba de lo qu e dicho queda es la resolu ció n del Ministerio de In d ustria s que entiende dire c tamente en este asunto, devolviendo a la Comisión Honoraria a los efectos consiguientes, es decir, de su cumplimiento, el info rm e expedido por dicha Dirección. Lo que ha 1-tmentado la Comisión es no haber co nocido en la debida oportunidad Jos pormenores que ahora señala, que hubi era n evitado de seguro esta incidencia enojosa, para ambas partes co n la sencilla noticia que de ellos hubiera comunicado a la Sociedad. Aparte de l o expresado, que justifica el si lencio observado por el Instituto respecto a las modificacione s introdu c idas por la Dirección de Arquitectura, y aceptada por la Comisión en las bases del Concurso y de las c uales supuso, razonablemente, que la Soci edad de Arquitectos tendría inmediatam e nte noticia- la Comisión cree tambien declarar que, a su juicio, la s m od ifi cac ione s hechas no so n tan fundamenta les co mo parecen a 1 través del criterio de esa Sociedad, pues toda se r ed uce a dos simples cuestiones de detalle: la de ampliar, en vez de restringir la s proporciones del ce rtámen, dándole un carácter internacional, y la de redu c ir el plazo establecido para la presentación de los proyectos res• pectivos. Para la Sociedad de Arquitectos, la última modificación es más grave que la primera, porque según s u opinión, crea un serio obstáculo a los pro- 23•

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fesionales que, enagenados en su tiempo por tareas de improrrogable realización, tendrían que dedicar una buena parte del mismo con perjui c io de sus intereses, a un concurso re s ultados al e atorios. O en otros términos: por que la reducción del plazo fav orecería a los arquitectos desocupados, que no son los únicos que contribuyen al éxito de un Certámen. Confiesa la Comisión que en su espíritu no hubiesen podido para nada s i en el hubiesen nacido expontaneamente, consideraciones de eso o semejante género, al juzgar la inciicación üe la Dirección de Arquitectura y mucho m e nos otras de órden particular que pudiesen ser beneficiosas para determinada colectividad o grupo.

Sin embargo la Comisión cree de su deber manifestar que, · a sospechar la importancia que la Sociedad de Arquitectos daría a la restricción introducida, no hubiese tenido inconveni e nte, como P.o lo tendría hoy mismo, de gestionar la fijación del plazo aconsejado por esa Corporación.

En cuanto a la primera alteración, la de abrir el concurso a elementos extraños al país, la Comisión juzga que es más liberal y amplia que la propuesta por esa ya que le quita todo carácter de exclusivismo lo r al. Desconocía antes de la nota que acompañó al proyecto de bases formulado por ella, el compromiso existente entre las agrupade Arquitecto5 que intervinieron en el Congreso Pan Americano reunido en Santiago de Chile en Setiembre de 1923; pero aun conociéndolo no se hubiPse creído obligada a respetar su letra, desd e que el asesoramiento amistoso de esa Institución, signataria de dicho compromiso, no suponía la solidaridad que quiere atribuírsele en un exceso de celo digno de todo aplauso, por lo que dice de lealtad a la palabra jurada, pero vacía completamente de valor en lo que con el Instituto se relaciona. Y que la Comisión que presido, coincidiendo en este punto con el informe de léi Dire cci ón de Arquitectura df 1 Ministerio de Obras Públicas no discurrió desacertadamente, lo demuestran los mismos argumentos invocados por la Sociedad para robustecer su protesta. A juicio de la Sociedad, y exceptuando el voto del Congreso de Chile, que ninguna atingencia tiene con el Instituto, "la concurrencia de arquitectos extranjeros no aportará un valor eficiente para la solución del problema''. Por qué? Pvrque según la nota de esa Sociedad, que contesto, «el edificio objeto del concurso responde a exigencias completamente locales, resuelve un problema que no se presenta y probablemente no se presentará en otro país y carece de características más o menos generales y comunes a otras localidades, como lo es por ejemplo, un Hospital, un Banco, una Escuela, etc. • Y agrega la nota que en el caso presente se han reunido en un mismo edificio una oficina administrativa (el Consejo Nacional de Higiene) y un edificio hospitalario (el Instituto Profilático de la Sífiiis) es decir, siempre a juicio de la Sociedad,

dos edificios de índole completamente distina. Esto sería justo en cuanto a apre c iación si no fuera erróneo en cuanto a conocimiento de la índole y fines de las Instituciones y del edificio que van ellas a ocupar.

Ni el Consejo Nacional de Higiene es una oficina sino téctiica con 5uperintendencia sobre touas las de la misma índole que existen en el país, ni el edificio del Instituto será hospitalario, puesto que en su ca!:>i totalidad estará dedicado a las diferentes secciones que un establecimiento de su especie demanda: dispensario, laboratorio, gabinete de análi s is, sala de de conferencias, etc., y solo dispondrá de un escaso número de camas - para el servicio ocasional y rápido de los enfermos que diariamente han de acudir a su consultorio. Esto en cuanto a 1 destino del edificio se refiere. En cuanto a juzgar su c arácter arquitectónico puramente loca 1, que solo tiende a resolver un problema que no se presenta ni se presentará probablemente en ningún otro país, 1& Sociedad de Arquitectos ignora que una de las conquistas que persiguen hoy con más tenacidad los hombres de ciencia de todo el mundo civilizado es la que se relaciona con la profiláxis de la sífilis y la manera más eficaz de practicarla. Corresponderá al Uruguay, y esto quiere hacerlo constar con legítimo orgullo la Comisión, de ser el primer país del mundo que con rentas destinadas a ese único objeto, construye ·m edificio que ha de servir de asiento a la Institución que no en el terreno de la teoría, sino en el de la realidad, viene combatiendo desde hace ya más de ocho años, y con resultado lisonjero siempre, el terrible flagelo, que ha sido, es y será, desgraciadamente, por mucho tiempo todavía, uno de los más dolorosos azotes de la humanidad. Y es por eso precisamente, porque se trata de levantar un edificio nuevo en el país de carácter comun y general a todas las poblaciones cultas de la tierratanto o más en el día que los hospitales, escuelas, bancos, etc., citados , - que esta aceptó complacida la indicación de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, puesto que, franquear las puertas de la República a todos los Arquitectos extranjeros, argentinos, brasileños, chilenos, europeos, lo que sean, P.s ofrecer a las naciones amigas, además de una prueba de confraternidad, de esa confraternidad que más que con los labios debe sellarse con los hechos, la ocasión de prestar su concurso a una obra que por humanidad, suprema aspiración de Jos pueblos como de los individuos, e.-tán empeñados todos los que se preocupan por la salud del hombre, sin distinción de razas ni de rótulos. Es patriótico, fuera de toda duda, y no será esta Comisión la que no acompañe siempre que la ocasión sea propicia a la Saciedad de Arquite(.tos, en ese terreno- estimular el celo y premiar el . mérito de los Arquitectos nacionales en la forma más eficaz y generosa posible, pero ha de convenir

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la Sociedad de Arquitectos con nosotros en que tratándose de un edificio que , como el que se proyecta, aspira sin renunciar a una severa belleza arquitectónica, como corresponde a c arácter, a ser bien característico en su género, nuevo pa ra el país, y destinado al estudio y profilaxia de una de las más difundidas el elemento de decoración y de cultura y la so lución arquitectónica que se bu sca par:a cada localidad, proclamados por el • Congre so de Chile, no puede prevalecer de ningún modo sob re el primordial que persigue el Instituto: el científico Arm on izar la ciencia co n el arte o vice-versa, para realizar las grandes obras que la humanidad pide, con clamor incesante, para su mejoramient o y biene sta r, es amhición noble y digna de admiración, y, sobre tod o de c ristalización, pero sin sacrificar nunca, co mo p od fía suceder en el caso el elemento científico al puramente decorativo · o c ultural porque en tonces se desnaturalizarían los fines de dichas obras.

Tenienrlo en cuenta t o das esta s consideraciones es que la Comisión Honoraria ha re s uelto mantener la s bases del llam ado a aco nsejado por la Dirección de Arquitectura porque volver sobre su pdmer acuerdo- hoy que aquellas están en poder de un gran número de prof esiona les na cio nale s y extranjero s- sería c r e ar al Instituto una situación incómoda, y hasta reñida co n la seriedad de su co-

metido, ante todos los que, residentes fuera del país, han sido invitados a disputar con los uruguayos la gloria triunfo en el certámen a • realizarse, reiterando la declaración, anteriormente hecha, de que ha ido a ese acuerdo creyendo de su deber, como institución oficial, aceptar la fórmula que la Dirección de Arquirectura le envió y con cuyo criterio coincidió en alguno de sus detalles. E,;pera esta Comisión que la Sociedad de Arquitectos, en pleno co1ocimiento de los móviles que la han guiado en el asunto, modificará la actitud radical adoptada y contribuirá patrioticamente, como ha sido siempre su intención, al más completo éxito del certámen, y si el detallr. de la mayor o menor extensión del plazo a que se refiére la ba se s.a del concurso fuera, como parece, la razón más fundamental de su protesta, ésta Comisión, con el propósito de poner en transparencia el espíritu de buena voluntad y amistad que hacia la ,Asociación la anima, no tendría inconveniente alguno en hacer rápidamente las gestiones del caso para sat ;s facer sus deseos.

Aprovecho la oportunidad de reiterar al Sr. President e las seguridades de mayor

ALEJANDRO G ALLINAL, de lla Sociedad de del Urugua7

Montevideo, Marzo 24 de 1924.

Sr. Pr esi dent e de la Comi sió n Dire c tiva Honoraria ciel Instituto Profilá ct ico de la Sífilis

Dr. Alejandro Gallinal.

Muy seño r mío:

Tengo el h ena r de ac u s ar re c ibo a su atenta nota de fecha 14 del corriente, en co ntesta c ión a la enviada por esta Sociedad el 19 de Febrero último, y que co nsiderada por la Comisión Directiva que presido en su sesión del 20. motiva la pre sen te.

Ant e todo, a g rade ce es ta Comi !' ión los amables y honr osos conc e ptos que ella enci e rra para los Arquite c to s que int eg ran es ta Sociedad, lam e ntando muy de veras que apesar de esa circ un s tan c ia favorable p a ra un mutuo a c uerdo, su disparidad fundamental de criterio sobre una cuestión que encierra en gran parte un problema q ue ti e n e estrecha relación con los Arqu itecto s, sea un obstáculo insa lvable para hacer posible la conjunción de esfuerzos necesaria para llevar a cabo ur.a obra tan eminentemente nacional y que a todos nos t:norgullece como tan bi l.! n lo expresa el Sr. Presidente en su nota.

Dada esa fundamental disparidad de criterio, esta Comisión Directiva no debería molestar ni un mi outo más la atención de esa Comisión Directiva Honoraria, pero en su rol de defensora de los inte-

E FERREIRA, Secl'etari o.

reses y progre so de nue s tra profesión, no puede silenci ar, por lo que importa a ese mismo progreso y al cometido del arquitecto dentro de la sociedad, tan frecu e ntemente co nfundido e injustamente desconocido, a lgunas afirmaciones que se hacen en l a nota que me hago un deber en contestar.

De los términos de esa · nota, se desprende que esa Comisión Directiva Honoraria, ha creído que esta Comisión pedía una solidarización con el Congreso de Chile, al mismo tiempo que se debía un acat a miento liso y llano a su asesoramiento; y no , es as1.

Lo que esta Sociedad solicitó y no se le con· cedió p:>rque todo lo vió esa Comisión desde su solo punto de vista, fué el se r oída en el caso que se hicieran modificaciones a las bases proyectadas ' como lo decía en la nota en que tenía el honor de acompañar el Programa del Concurso solicitado, y eso lo decía, señor Pre s idente, porque la experiencia nos ha enseñado, y el conflicto actual lo confirma una vez más desgraciadamente, que no conociendo la importancia todos los detalles de un llamado a concurso, se corre el riesgo de organizarlo mal, con lo cual pueden ponerse en peligro grandes intereses, y no obtener el resultado que de ellos es dado esperar.

Y por eso, señor el error ha sido, - 25 -

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una vez más, prescindir de la parte más interesada e tl estos asuntos para r eso lverlo s, máxime después de hab e r so li c itado un asesoramiento, que se prestó eon la r'lá s buena voluntad, llegándo se a 1 resu1tado que todos lamentamos y que coloca a la Sociedad de Arquitectos, que repre se nt a intereses generales de toda una corporación artística y cien t ífica, que alguna consideración se m erece, en el trance de negar su participación a una obra digna de todo encomio o coo perar en sol uciones que están e n oposición a sus afirmaciones he c ha s públicas y h asta de su propio co nvencimiento.

Por otra parte, señor Presidente, no es la Sociedad de Arquitectos la única corporación de Arquitectos que pugna porqu e se lleven a la prácti ca en los públicos, los principios inscript os en la s norma s que tiene adoptados. Todas, entiéndase bien, tod as las Soci edades de Arquitectos, hacen lo mismo, y a eso responden la s normas que lo s rigen sancionadas en general por los Cong res os Int er n ac ionales de Arquitectos, celeb ra dos e n Londr es en 1906 y en Viena en 1908, además de las particu lares que cada '5ocieda d ha creído co nveniente incluir.

A parte de esto que se r e fiere más a cues tiones que reclaman los Arquitectos para r eso l ver con completo co nocimi e nto de causa, permitirá e l señor Preside nte que esta Comisión se ocupe. de dos afirmaciones que se hacen e n su nota p oco · halagadoras para n oso tro s, y que n os interesa no dejar en pié.

U na de esas afirmaciones es la que nos acusa un e rror en la definición que h e mo s hecho de las dos instituciones a que se ctestina el ed ifi c io objeto del concurso, y la otra es la de que e la Sociedad

• de Arquitectos ignora que una cte las co nqui s t as « que persiguen hoy con más tenacid ad los • de cie ncia de todo el munds civilizado, es la que e se relaciona co n la profiláxis de la síf ilis y la e manera má s eficaz de practicarla »

La Comi sió n Direc tiva no acepta la primera observación porque conociendo por el programa los fines y la índok del edificio objeto del concurso, ha h ec h <> esa clasificación de a c uerdo con todo s lo s autores que se ocupan del est udio de lo s edificios desde e l punto de vista de su fin socia l.

En cuánto a la segunda afirmación, la Sociedad de Arquitectos no ignora porque no se puede ignorar eso, que ya ha pasado al dominio público puesto que es tema h as t a de la prensa diaria, y es hacerles muy poco favor o descono ce r el rol del arquiteto, cuyo fin y objeto es el de proyectar t odos los eciifi cios que necesitan lo s hombres para desarrollar sus actividades el s uponerle la ig norancia en lo esencial de s u principal finalidad , pués como digo, por mi s mo cometido tiene que esta r al tant o de los pro-

•

gresos que se realizan en los edificios, paralelamente a lo s que obtiene la humanidad en todas las ramas de la ciencia.

Y le interesa hacer esta declaración no tanto por leva ntar una afirmación gratuita si no porque esa Com isión Dire c tiva Honoraria hace de esa supu es ta ignoradcia un argumento a favor de la c o ncurrencia de lo s arquitectos ext ranjeros c uándo dice que •po r eso preci sa mente porque se trata de levan« tar un edificio nuevo en el país, de ca ra c ter co« mún y general a todas la poblaciones cultas de la e tierra, tanto o má s en el día que los h os pitales, escuelas, bancos, e tc •, cree útil y conveniente la participa c ión de los arqtJit€ctos ext ranjeros.

Y permitasenos decir que aho ra es la Com isi ón Dire c tiva Honoraria la que cae en error a l afirmar que edificios administrativos y hospitalarios van juntos en t odas la s poblaciones cul tas de l a tierra.

Como ve el Sr. Presidente queda en pié nuestro ar g um e nto sobre la particularidad del caso, ci rcun stancia que aparte del voto del Congreso de Chile, decidi ó a esta Comisión Dir ec ti va a adopt ar e l co ncurso nacional para este caso.

Esta Comisión Directiva lam e nta una vez má s , que lo s hechos, ajenos a toda voluntad, se ha ya n puest o e n contra de una colabo ra c ión que la Sor.iedad de Arquitecto!, prestaba co n verdadero amor y simpatía, pues hast a la tardan za en conocer la índole de las modifica c io nes introducidas e n las bases, que co n oc ió esta Com isió n al mes y cinco días de resu elto el llamad o a concurso, por el envío que hizo esa Comisión Directiva Honoraria de sus bases, la impidió el hab er i ntervenid o a para lle ga r a un mútuo acuerdo.

Como co nclu sión de todo l o expuesto, es ta Comi sión la menta t ene r que comunicar al seño r Pre s idente la adoptada en este asunto y que tran scribo enseguida.

e Tomada en s u debida con s i Je r ación la nota e de la Comisión Directiva Honoraria del Instituto e Profiláctico de la Sífilis de fecha 14 del c o rriente e y teniendo en c u e nta los fund ame nto s de la n o ta e a pasársele, acordados en la ses ión de hoy, se e re s u e lve exhortar a los señores asociados y oroe fesionales del país, a que no presenten al Con• curso de Proye ctos para el edi ficio d est inado a e Consejo Nacional de Higien e e Instituto Profiláce tico de la Sífili s. Publíquen se en folletos t odos Jos « antecedentes relativos a este asunto y envíense a e las Sociedades de Arquitecto s adheridas a lo s Con .• gresos Pan Ameri c anos de Arquitectos. » Saludo al Sr. Presid e nte con mi mayor consideración

HORACIO ACOSTA Y LARA , Pres idente

}OSÉ MAZZARA, Secretario

ARQUITEOTURA

W o \t a <dice lla §<l»cie<dla<dl <die de Aires

Bu e nos Aires Mar zo I.o de 1924. Señor Pr es ident e d e la S o c ie dad d e Arquit ec t os d e l Uruguay.

Arquite c to D o n H o r ac io Ac o s ta y Lar a

Distingu id o co l ega :

T e n g o el honor de a c u s ar r ec ib o de s u atenta nota de f ec ha I 9 d e F e br e r o, a l a qu e s e sin·ió adjuntar co pia d e la que co n f ec ha I 2 d e l mi s m o , dirigiera e s a Soci e dad al Instituto Pr o filá c ti c o d e la Sífilis, co n motiv o d e las m o dificaci o n es he c h as en el con c ur s o d e plan os a bi e rt o para e l e difici o d e e s e

Institut o y d e l Consej o N a cional de Higi e n e , en Montevideo.

La Comi s ión Directiv a que pr e s ido , e n s u s e s ión de F e br e ro 27, se ha e n t e rad o de aquello s ant e c edentes, y ha resuelto adh e rir la So c i e dad Central de Arquit ec tos a la actitud d e la Sociedad de Arquitectos del Urugua y ; dirigir n o ta en ese s entid o al In stituto Profiláctic o de la Sífili s , y ac onsejar a nue stros so c io s su ab s tención e n el c on c urso S e ha la-

mentado uni c am e nte el tiempo tran s currido desde l a f ec ha e n q u e invitam os a nue s tros s oci os al c o nc ur s o ( t e n ie nd o e n cu e nta que el folleto d e base s indi c ab a que su redac c ión era debida a la Sociedad de Ar q uite c t os ), ha s ta el momento s que se le s acons eja s u ab s ten c ión; lo c uál dará márgen se g uramente a q ue much o s colega s hayan iniciado sus trabaj o s para para e l c ertámen

En n o mbr e de la C o misión qu e presido, me compla zc0 e n feli c itar a Vd. y por su intermedio a los demá s co lega s uruguayo s , por va tiente y digna ac titud as umida e n e s ta emergen c ia, que aprobamos y apl a udimo s s in reserva s y que habrá de redundar en bien de lo s ideale s que perseguimos unidos los Arquit ec tos de amba s Américas, y que pro c lamamos en el C. !timo Congreso Pan-Americano de Arquitectos. S a ludo a V d. con toda consideración

A. CONI MOLINA, P re sidente

RAÚL J. ALVAREZ

Sec1·e tiU' io

EXHOR T ACION

De la Sociedad de Arquitectos del

« Tomada e n s u debida consideración la nota e de la Comisión Directiva Honoraria del Instituto « Profiláctico de la Sífili s de fecha 14 del c orriene te y t e niend o e n c uenta l o s fundamento s de la e nota a pasársel e acordados en la sesión de hoy,

• se re s u e lve exhortar a los señ o res asociados y e prof es ionales d e l país, a que no se pr ese nten al

Uruguay

« Con c urso de Proyectos para el edificio destinado a

« Cons e jo Nacional de Higiene e Instituto Profilác-

« ti c o de la Sífilis. Publíquense en folletos todos los

« antecedentes r e lativo s a este asunto y envíense a « las Sociedades · de Arquitectos adheridas a los

« Con g resos Pan-Ameri c anos de Arquitectos. »

El Concurso del Frigorífico

Municipal de Montevideo

omo es y a d e l co no c imiento d e nuestros colegas, ha sido fallado el C onc ur so de planos para el Frigorífi c o Municipal de Mont ev ideo, re s ultando ven ce d o r en di c ho certamen e l proyecto presentad o p or e l Arquit ec to Julio Cé sa r Bau z á en colabora c ión con el d oc t o r don Erne s to A. Ba uzá

El pro ye ct o pr e miad o , del c ual presentamos la reprodu cc ión de alguna s pie z as, c onstituye un a solu c ión del com pl e j o probl e ma de frigorífico y matadero a todas l uce s e x ce le nte, revelando por p a rt e d e los té c nico s pro yec tista s un estudio p-r c fundo del tema y una sólida prepara c ión prof es i onal. El edificio pro yec tad o pr ese nta un int e r es ante ejemplo de Arquit ec tura Indu s trial, de nt ro de la sobriedad de s u s lín e a s impu esta por e l carácter y la finalidad a que la obra es t á destinada, s ie ndo al mismo tiempo un expone nt e claro de l a s ólida e nseñanza que proporciona nu es tra Facultad ele Ar quitectura.

La R ev ista ARQUITECTURA , ó r ga n o ele l os Arquit ect ,)S na c ionaie s, se co mpla c e en ha ce r l le gar sus felicitaciones a los se ñ o r es Julio C. B a u zá y Erne sto A. Bauzá por el brillante triunfo obten ido.

El jurado que falló e n el concurso antedicho, estaba compuesto por la s s iguientes per so na s: se ñ ores ingeniero Lui s P. Pon c e, arquite c to s Eu ge nio P Baroffio, Alfred o Jone s Brown, doctor P ed r o Seoane, Dn Julio Raíz, Dn. Ma u r i c io Delmuis, Dn. ]. C. Golb e rt y Dn. Cé s ar B at ll e Pacheco. Dicho jurado expidió el siguiente fallo:

1. 0 -Que los catorce proyectos pre se ntados, la may or parte revelan un se rio es tudio del problema y han sido plan e ad os e n forma qu e dan al co n c ur so una s ignifi c a c ión de imp o rtante justa pr o fe s i on al.

2. 0 - Que r es u e lta la se para c ión d e:: l os pro yectos que carecie r an de c ondiciones para una co n sideración detenida, se eliminaron de inmediato los pr oyecto s qu e llev an por le ma " Tréb o l » y " U n cí r c ul o con dos triángulo s •.

3. 0 - Que por n o r es ponder al in c i so IV del pr og rama , en cuant o al tip o d e Matader o, se e limina , tambi é n, al pr oyec to c u yo lema e s « Shorth or n •.

4. 0 - Que lu ego d e l es tudio comparativo de l os proye c tos restant es y co n s id erá ndo seles ev id e nt emenr e inferiore s a l os demás en e l a c i e rt o de la solu c ión de lo s punto s ese n c iale s d e la di s tribu c ión gene ral , se e li minan también l os pr oyec to s que llevan p o r lema «Cr esce nt• , «Iltlota• y • T o p »

6. 0 -Qu e una nu e va se lecció n hi zo ca lifi ca r e n , una categona sepe n or, p e r o aun con m e n o r ac1e rt o en la so lu c ión prá c ti c a del problema, qu e Jos re stante s co n side rado s superiores, a lo s pr oyec to s c u yos lema s so n »Perfecc i ón », •Chivo», .. Ganad o» y «Círculo Roj o•. Y t e ni e nd o e n c u e nta la dura n ec esidad de r estr ingir el núm e ro de pro yec t os para a ce r c ar se a la ca ntidad de pr e mi os es tablecid os e n la s ba ses -del co n c urs o, se pro ce dió a s u elimina c i ón.

6. 0 - Que un nu e vo examen más d e tenido de lo s

ARQUITECTURA

diferentes detaJles de los cuatro proyectos restantes, inclinan al jurado a decidirse por mayoría a la elimj nación rlel proye cto de lema «Cimarrón» por considerar que los tres restantes reunen las condiciones de relativo mérito de categoría más elevada, que los distingue por sus cualidades de los demás proyectos del concurso.

Que considerados los proyectos clasificados como digno s de alcanzar los premios a que hace referencia el artículo 10 del Programa, después de detenidos y sucesivos exámenes de comparación y apreciación d e las respectivas condiciones de amplitud y comodidad del Matadero, de la prácti c a ubicación del Frigorífico, la conveniente di s posición de las vías de acceso, la racional dependencia de cada parte del establecimiento entre sí y teniend o muy en cuenta la faz eco nómica de la construcción, de la instalación y del funcionamiento del conjunto, se resolvió colo ca r en primer término al proyecto cuyo lema es «Tanque • , en segundo término al que tiene por lema «Itazu• y en tercero al que lleva por lema • Charrúa».

8. 0 - Que se decide en con sec uencia, otorgar

los premios establecidos en la base del concurso, en la siguiente forma: Primer premio al proyecto «Tanque»; segundo premio al proyecto •ltazú• y tercer premio al proyecto «Charrúa·».

9. 0 - Que abiertos los sobres que contenían los nombres de los autores de los proyectos premiados, resultaron ser:

Del proyecto «Tanque»: los señores doctor Ernesto Bauzá y arquitecto Julio César Bauzá.

Del proyecto «Itazú•: la señorita arquitecto Julia Guarino Fietcher, ingeniero mecánico Walter Asp e r e ingeniero agrónomo Arturo Guarino Fietcher.

Del proyecto «Charrúa»: el arquitecto señor Julio G. Gaggion i.

10.- Que en mérito de las cualidades que presentán los proyectos «Cimarrón•, «Perfección», «Chivo », •Ganado• y •Círculo Rojo•, se solicite del H. Concejo de Administración Departamental, quiera, discernir para ellos una distinción y una equitativa recompensa a sus esfuerzos en pro de la mejor solución del problema que se les planteó

El Escultor Paul Manship

Tos escultores, en los LE Unidos,

a l canzan hoy al nú me r o -de 6 oo; ha' ce mas o me no s un siglo, se les hubi era pod id o cantar co n lo s dedos. Esto, qu e es e l r es u ltado del ex tra o r dir.ario desa rrollo de una riqueza deseosa de rodearse selectas obras ce arte, podría hace r c r ee r en e l na ci mi ento co ntemporáneo de una v e r dade ra y pr op i a escuela de escultura nacion a l. En realidad n o ha y tal cosa. La escu ltura , como por otra parte la s demás arte s, r ep r esen tan en No rt e Am érica el pro duc t o d e una i mpor t ación e urop ea y n o e l f ruto expo ntán eo de una tradi c ión indígena. C o n l a falta comp l e ta de t a l tradi c i ón, exce ptuando Méjico, c u a nd o lo s más antig u os escultores ameri can os empezaron a m odela r s u s es tatu as, se inspiraron en l os tipos s u ge r idos por e l v i ejo mun do. Y como se estaba entonces en pleno neoclasici s mo, fu é en co n sec u e n c i a co n un <' Ürf eo» de Crawford en el Museo de Bo sto n y un • Es el a vo griego •, título de su yo eloc u en t e, en l a Galería Co r co r an de Wa s hin g ton , que i mp ul sa r on los pri me r os pasos dig n os de nota. Se pu ede pensar que alguna influ e n cia eje r cida e n tal se ntido por e l m on u me nt a l Washington de Ca n ova e n Ral e i g h , dest ruído más tarde por un ince n dio, influ e n c ia ejerc i da también, co n toda ce rt eza, p o r l os esc ultor es , mode l adores y fundidores it a li a n os, c u yas habilidad es e ran so l ic it adas en tod os J OS paí ses par a la es t at u aria e n má rm o l o bronce; p e r o bie n pr o nt o l as cosas ca mbiaron y al prevalecer en e l mun do de las arte s la hegemonía f ran cesa, P a rís se convir tió e n l a Atenas y la Meca de l os esc ult o r es n o rt ea m erica n os. Todos e ll os, s in excepción, aun los iniciados e n l as num e ro s as acad emi as de sus Estados, iban a b u sca r a la «Ecole de Beaux Arts • e l último perfeccionam ien tu. Y de s de Parí s, Augustus Saint Gaudens, en las p r oxim idad es d e l año 18 7 o imprimi ó un nu evo y definitivo impulso '1 la escult ur a patria, infundiéndole un se nti do de verdad hasta ese e nt on ces de sco nocido en s u l ento pro g r eso esco l ást i co.

•Sain t Gaudens, d i ce Kine t on Park es, fué para la esc ultura americana lo que para la in g lesa fu é Alfred o Steven s, Me u nier para la belga y Rodin par a la f r ancesa. Sin par ece r se a ning un o de éstos e n s u s m é t odos, h ab ía e n é l la p asta de un a person alidad artís ti ca tan poderosa como para poder dar vida a u n a esc u e la que co ntinuó prod u c i endo aun mu c h os año s de s pués de s u muerte p o r s u fue r za de

propulsión». De sp u és de él, los Estados Un ido s co ntaron co n una plé y ade de esc ult o r es ca p aces, co mo Dani e l Chester Fre n c h , Lorad o Taft , Cyrus Edwin Dallin, Federico Macmonnies, Jorge Grey Barnard, Solon Borglum, Al ex a nder Stirling Ca ld er y muc hos otros inferiores, aunque capaces de c rear se un a persona li dad p e ro sin dar una n ota de franca or i g inalidad nacional, q u eda ndo toda s s u s ob ra s en c ual es únicamente se tr asl u ce la habilidad pr o fesional de s u s maes tro s de Francia, dentrv de una es f era de real ismo positivista, burgués y democrático.

D ada así una idea s umari a del desarrollo y de las condicio ne s d e la escultura norteameri c ana se comprend e rá fá ci lm e nt e todo e l va ler de Paul l\1a ns hijo, él r ep r esen ta frent e al reali s mo de s us inm edia t os pred eceso r es y contem p o rán eos de América la r eacc ión id ea li s ta. Mirando s u s márm o le s y s u s bronces, se s iente q u e n o so n tr ozos de la real irlad tal como es ta se presenta, fragmentos de vida arrancados a la vida c on t odos sus accidentes e imperfecci-ones si n o más bien imá genes de la realidad obedec iendo a una visión s ubj e tiva d e belleza. En ot ra s palabra s, no hay e n ellos la preo c up ac 1ó n de agradar por s u se mejan za co n la natural eza si n o por s u valor de abstra cc ión líri c a. P o r eso, en l o tocante al m o d e lado, carecen del toque impresioni s ta ba sado únicamente e n e f ectos de claro - obsc uro y este modelado se co ncreta e n volúmenes plásticos b i e n d e finido s; e n c uanto a l a c omposición, fuera de t o da rela ció n con la re a lid ad, obedece a un a le y intríns eca d e a rm onía y por últi mo, el r es ult ado estético, tiende sob retodo a un ara be seo decora t ivo.

Es en es t e sentido q u e h e tratado de def inir el a rt e de Paul Manship como idealista e n co ntr a p os ición al realism o de l os an t e c itad os escul t o r es amer i canos. Esa antíte s i s, fuera del co ntenid o ex trictame nt e p e r so nal , se ex pli c a por la diver s a f o rmació n esp iritu al y técnica de l uno y de los otro s , porque, como l o hemos visto, mientras és t os h acía n s u a prend i za j e e n Francia ba j o la dirección de los má s gra ndes repre sen tante s del r eal i smo co ntemp o rán ea aq u el , de s pu és de un p ri mer período de es tu dios r ea lizado e n América en la Academ ia de Pensylvania, se orie ntaba hacia los a nt iguos est udi ándolos e n Grec ia y R oma donde residió co m o pensionado de s de e l a ñ o I 909 a 1 I 9 I 2

El clasicismo he l énico fué, pues, s u verdadt:' ra f u en t e de in s pira ción. De él, hizo derivar l os temas, los tipo s, la forma de la g r an este la fune r a ri a e n honor de Pierpont :VJo r g an para el Metropoli t a n seum de Nueva York, las a l ego r ías de l ri co friso mar ginal, la s esf in ges, los vasos, los Herm es para la Villa Schwab e n P e n sylvania y la Villa Mac Corm i ck en Chicago y una multitud de o tra s obras, grand es y pequeñas pr ese ntada s en disti nt os expo -

• • -s i clones.

Dur a nt e u n b r eve período se hizo n o tar p o r su -entusiasmo ha cia las cosas orie nta lE s, c u ando esculpió una se ri e de p aneaux decora ti vos par a un pa 1acio priva do de N u eva York, la no t abilüima <• Salomé » y otras obras m eno r es inspiradas o ra en ia India , ora en la C hina. En c u anto al arte italia n o solo aparece en s u obra co n una in f l u encia a pena s mome ntánea y se n s ibl e so l ame n te e n las medallas y

los retrat os.

Si bien Paul Manship no ha sentido la influenci a fra n cesa, se h a inspirado, e n camb io, en otros e j emplos. Formá n dose un a base de una orientación c u l tural co n sc ient e y d e t e rminada ante s de buscar el con tacto con la n at ur aleza, se ha dif e renciado en la direcció n estétic a d e los esc ultor es co terráneos suy os, a los cua les se une por s u método. Perfeccion ando este método, logró forjarse un arma para la

E stela funerari a

E l Centau rú y la Driada

conqui s ta de la origina l i d a d, de la • m i sma m a n e r a como compli c and o los c ru zam i en t os e in j e rt os de planta s s e obti e nen e n l os inve r nác u los f l o r es r a r as y c uri osas. P osi bl e m e nt e se a es t a una originalidad de s tilada a trav és d e m il expe r ien c ia s crí ti cas y no la exp o ntán ea d e un pr i m i ti vo , pe r o es t a m b i én e-.ta una fórmula d e aut é nti ca o ri gina l idad, capaz de l l egar a una gran p e r1 ecc i ó n de es t ilo, y basta r á pa r a

co n ve n ce r se de ello, o b se r var u na d e s u s últim as o br as . S e a é s t a l a « Di a na Caza d o r a'* . ¿Se obse r va e n ella a l g u na i n fluenc ia gri eg a o china? E l t ema s í es y el ar a besc o ori e nt a l; p e r o t odo es t o tan vagamente in d i cado q u e s ol o ti e n e el valor de u na reminiscencia En r es um e n , P au l :vta nship, h a uaJo vid a a un f a n t as m a el q u e h a :-, i do c on c r etaJo en u na f o rma bi en s u y a. La di o -

3<t -

ARQUITECTURA

• sa salta li gera y veloz t en diendo el a r co, mi e ntra s el perro, semejante a una fiera hir s ut a, la a comp aña .

E s muy audaz la composición de este grupo casi suspendido en el aire, fe1icí s ima la · trovat a '> del follaje selvático que en c r espad o la so s ti e ne y e fi ca -

cí s irn a la i n s tataniedad de la carrera rápida como un vuelo.

Imagi na o5 e s ta Diana so br e un pedestal decorad o co n baj o reli e ves con s us f o rmas bien torneada s de br onc e pulid o, ima g inao :s la destacándose del

-3 5 -

•

• Salomé
Diana Cazadora

'follaje de un jardín en un día de sol y os entonces una evocación fa b ul osa c o n tou o de s u fantasía ornamental.

, par e c era el va lor

Tal es el arte de Paul Manship. Y s i a esto .agregamos que solo ti e n e 38 años, qu e ya es céle-

- 37 -

br e en s u patria y q ue es un fertilísimo trabajador n o h ab r á na d a que añadir para indicar que puesto l e es p e ra en el a c tual despe rtar del idealismo clás ic o e n e l arte de mañana.

ANTONiO MARAINI de la Hevi s l n « Dedal o))

Atleta

Reside·ncia

Planta alta
P lanta baja

acu ta e rquitectura

Arquitectura VII y VIII Semestres

Concurso de 15 días

lPIROGRAMA

E s t e ed ifici o des ti na do a la re un io nes de los miembr os de la Academia, comprenderá:

1 o U na gran sa la de reunión para a s ambleas general es . E sta sala también se rvirá para co n fe• ren c 1as.

2. 0 Una biblioteca.

J o Una galería de anatomía com par ada

4 .0 Una sa la para co n s ultas y vacunaciones co n sa la de espera.

s .o Uno o do s l abo ratori os par a experiencias quími ca , co n s u s dependencias.

6.o Admini s tración: despacho para el administrador despa c ho pa ra el sec retario, p or ter o, vestuario W.C., e tc.

• El terreno rod eado de planta c ione s n o excedará de So metr os en s u ma yo r dimen s ión.

Prof , J P Carré Fachada Alumno: M A; Gori Salvo
Planta
Prof J P Garré Fachada Alumno: R. RodTiguu Estcvan
• Planta

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Arquitectura 75 - 1924 by Sociedad de Arquitectos del Uruguay SAU - Issuu