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HISTORIAS DE ENFERMEROS LATINOAMERICANOS

Brisa 2023

Cura, Leila

Historias de enfermeros latinoamericanos 2023 / Leila Cura. - 1a ed.Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Leila Cura, 2023. Libro digital, EPUB - (Historias de enfermeros latinoamericanos)

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-88-9059-3

1. Enfermería. 2. Salud. 3. Fotografía. I. Título. CDD 610.73092

AGRADECIMIENTOS

Dra. Leila Cura: Ideación y armado

Giulia Matozza: Líder del proyecto

Renata Grinberg: Coordinación general

María Sol Bollana: Coordinación de fotógrafos

Francisco Arias: Conceptualización, maquetación, mapas y diseño

Facundo Iparraguirre: Conceptualización, diseño editorial y mapas

Soledad Lean Cole: Prólogo y edición

Jesica Rychter: Edición

Tere Prieto: Control de calidad

Thaís Montero: Ilustración de portada

Juan Carlos Fazzito: Curiosidades

Julián Genuario: Gestión de eBooks

Julieta Castagnaro: Gestión de impresión

Ellos navegan las mareas de una profesión que por momentos parece no dar respiro, pero que, de la misma forma, es profundamente satisfactoria. Son descubridores de una alquimia natural entre la curación y el cariño, al entender que una caricia o una palabra de aliento es a veces el medicamento más efectivo para sanar nuestros pedazos rotos.

Ellos, los enfermeros y las enfermeras, son nuestros grandes aliados en cualquier instancia de emergencia, de recuperación o de acompañamiento en nuestro bienestar.

Mucho se ha escrito sobre héroes, magos, gladiadores y seres fantásticos. Algunos de nosotros creemos que los enfermeros poseen un poco de cada uno de ellos. Por eso, es importante que escuchemos sus propias leyendas.

“Historias de Enfermeros Latinoamericanos - Brisa 2023” es el sucesor de una primera edición lanzada en 2022 que permitió destrabar las compuertas de un río de emociones que los enfermeros de nuestra Región guardaban para sus adentros. Tras una nueva convocatoria de escritura, en el VI Congreso BRISA de Enfermería, somos dichosos de poder continuar explorando los sentimientos que anidan en el corazón de un valioso puñado de 30 de ellos, en fiel representación de todos sus colegas de América Latina. Con textos en distintos formatos y estilos, han dejado madurar en estas páginas aquellos deseos, temores, alegrías, frustraciones, sorpresas y nostalgias que la profesión les brinda en el devenir de sus días. Estas historias ya no serán más suyas, sino que habitarán con gusto en cada lector que se atreva a embarcar en la travesía de los relatos como si de un enfermero más se tratase. En homenaje, cada texto se encuentra acompañado por el trabajo de fotógrafos de primer nivel que han prestado generosamente su sensibilidad artística para reflejar, a través de su lente, la esencia de lo narrado. Además, hallaremos espacios para datos curiosos de índole histórica, cultural y filosófica acerca de la Enfermería para continuar aprendiendo sobre ella.

Solo así, sumergiéndonos en sus mundos, comprenderemos cuán afortunados son como testigos y protagonistas de situaciones maravillosas. Entenderemos que el amor que brindan a sus pacientes les regresa luego multiplicado en una emotiva carta de agradecimiento que guardarán prolijamente en algún cajón, en el dibujo de un niño que ha podido volver a casa, en una caja de bombones o en un abrazo que no olvidarán jamás. Hallaremos historias dentro de las historias mismas, y sentiremos chispazos de gratitud que solo brotan cuando uno infunde en su trabajo el amor por lo que hace.

Desde Brisa Salud & Bienestar seguiremos escuchándolos, capacitándolos y creyendo en ustedes, nuestros enfermeros de Latinoamérica. Porque nos enseñan día a día que hay más de una manera de salvar a una persona.

A su lado, queridos enfermeros, siempre estaremos en buenas manos.

HOJA DE RUTA

“Un 12 de mayo en pandemia”

Marcela Sapei, Ciudad de Córdoba, Córdoba, Argentina. página 12

“Esperando el llamado”

Carlos Piccoli, Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina. página 16

“Relación paciente-enfermedad”

Cintia Otero, San Miguel, Buenos Aires, Argentina. página 20

“Te quiero, sí, pero...”

Jorge Aníbal Cofre, Pocito, San Juan, Argentina. página 25

Yanely López Herrera, Huaraz, Áncash, Perú. página 29

“Vínculos de una enfermera soñadora”

Marilina Palmieri, San Miguel, Buenos Aires, Argentina. página 33

“Las cosas que yo desconocía”

“¡Y lo recuerdo tan bien!”

Mariana Villalba, Merlo, Buenos Aires, Argentina. página 39

“Mi breve relato”

Soledad Altamirano, Paraná, Entre Ríos, Argentina. página 45

“El otro soy yo”

Alberto Daniel Piedrabuena, Victoria, Entre Ríos, Argentina. página 60

“Sentimientos en un mundo roto”

Lorena Ferreyra, Villa María, Córdoba, Argentina. página 64

“La casa del ángel”

Claudia Alejandra Guerra, CABA, Buenos Aires, Argentina. página 74

Andrea Vattimo, Zárate, Buenos Aires, Argentina. página 50

“Recorriendo cada rincón”

“Ruego y reflexión en silencio”

Luis Velásquez, Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina. página 55

“Misión cumplida”

Irupé Martínez, Puerto Iguazú, Misiones, Argentina. página 69

“Y a vos te vi tan triste...

¡vení! Volá,sentí”

Marcela Sapei, Ciudad de Córdoba, Córdoba, Argentina. página 78

página 83

“Poesía a los héroes”

Dennisse González Santiago, Barranquitas, Puerto Rico.

“Historia de enfermeros”

Hanna Elizabeth Zamorano Sandoval, Región del Libertador Bernardo O’ Higgins, Rengo, Chile. página 87

“Historia de enfermera”

Electra Vargas, Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina. página 91

“Carta de una enfermera a su futuro paciente”

Cinthia Mariela Escobar, Manzanares, Buenos Aires, Argentina. página 95

“Yo te cuido”

“¿Qué cara tiene el amor?”

Eloana Da Silva, Posadas, Misiones, Argentina. página 99

Norma Liliana Yegros, Florencio Varela, Buenos Aires, Argentina. página 104

Yolaimi Herrera Castañeda, Camagüey, Cuba. página 108

“¿Qué es ser enfermero?”

“Hacer historia en lo que amas”

María Evangelina Orué, Luján, Buenos Aires, Argentina. página 112

“Mi ángel”

Dulce Daniela González, Hurlingham ,Buenos Aires, Argentina página 118

“Mi mundo blanco”

Norma Paiva, Resistencia, Chaco, Argentina. página 123

“Escobón”

Elba Taminelli, Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina página 127

“Contención Emocional”

Karina Cordero, San Isidro, Buenos Aires, Argentina página 132

“¿Cómo se llama eso?”

Rosa Virginia Rodríguez, General Rodríguez, Buenos Aires, Argentina página 136

“Un día más”

Verónica Cortese, CABA, Buenos Aires, Argentina página 141

“Experiencias en enfermería”

Juan Bustos, Zelaya, Buenos Aires, Argentina página 146

“Los abrazos”

Paloma Trinidad Dramisino, Merlo, Buenos Aires, Argentina página 151

CURIOSIDADES

DÍA INTERNACIONAL DE LA ENFERMERÍA

El 12 de mayo se celebra el “Día Internacional de la Enfermería” en homenaje a Florence Nightingale, la primera enfermera del mundo, por ser el día de su nacimiento. Sus aportes han sido tan significativos que conceptos de mediados del siglo XIX sirvieron para mitigar la pandemia de COVID-19 en el siglo XXI.

UN 12 DE MAYO EN PANDEMIA

por Marcela Sapei de Ciudad de Córdoba, Córdoba, Argentina.

Hoy soy quien te espera, te abre la puerta y te abraza fuerte dándote la bienvenida. Te saco los zapatos, alivio tus pies cansados, te dejo sobre la cama ropa cómoda, saco tu mochila del día, las imágenes que no podés borrar, la tristeza que te invadió, ese niño que partió, esa señora que te tomó de la mano y lloró.

Soy las gotas de agua que caen por tu cuerpo, agua tibia para aliviar dolores; soy una caricia a tu cuerpo cansado. De repente, el baño se inunda de nubes, y creés volar al cielo y tocarlas. Un momento de soledad y paz para vos.

Soy la comida calentita, o el sándwich frío a las apuradas. Soy la almohada que soporta el peso de tu cabeza, de tus sueños, de tu estrés. Soy el sol que ingresa temprano por tu ventana y acaricia tu rostro. Soy como vos, enfermera, y entiendo cada dolor, alegría y sensaciones que te traspasan día a día.

Soy la que más te quiere y entiende, porque transito lo mismo que vos. Hoy festejá, si te parece, comé algo rico y dejate mimar. Hoy luchá si querés, y reflexioná sobre lo que nos oprime día a día. Hoy apostá por crecer. Hoy sé feliz, aunque sea un ratito.

Yo, tu colega  Enfermera.

Fotografía por Diego Cabales

CURIOSIDADES

ESPERANZA

La palabra “esperanza” proviene del latín sperare que literalmente significa esperar. De este término latino derivan otras palabras interesantes y contrapuestas como “desesperar” y también “prosperar”.

ESPERANDO EL LLAMADO

por Carlos Piccoli de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina.

A cualquier hora del día hay que estar dispuesto a esperar el llamado de la familia o del paciente, ya sea que se encuentre en su domicilio o en una institución de salud.

Al querer trabajar con un paciente domiciliario se debe pasar por una entrevista con la familia; es en ese momento en el que se realiza el primer contacto, evaluando si el enfermero entrevistado será la persona adecuada a la que se puede confiar el cuidado de una persona. Muchas veces en estas familias habitan el miedo y la desesperación. Casi nunca están en calma, pues se dan cuenta de que la persona a la que aman ya no tiene demasiadas esperanzas.

Al comenzar con el trabajo te das cuenta de que la mayoría de los pacientes no sabe lo que les pasa, están perdidos y nadie los ayuda en ese angustioso camino de saber la verdad. En ese momento notás que podés ser un pilar y convertirte en un apoyo incondicional, entablar una relación de confianza. Te convertís en confidente, cómplice y en algunos casos podés sentirte como uno más de la familia. En varias oportunidades suena el teléfono fuera de tu horario, la voz del familiar diciendo “te necesita”, “tiene la confianza en vos”, “el familiar que está con él no sabe”; en fin, podemos contar muchas cosas más. Nos damos cuenta de que el paciente tiene miedo, que su enfermedad avanza y en algunos casos no quiere que la familia lo vea así. Es ahí cuando observás que la Enfermería es un trabajo de tiempo completo, que la chaqueta no hace al profesional. Que sin empatía, compañerismo y amabilidad no se logra nada y que hablar de la muerte es algo de la vida cotidiana, en muchos casos no se acepta ni se permite hablar de ella. Te preguntás si estamos preparados. Nos enseñan sobre la salud, cómo afrontarla, prevenirla, cómo realizar los cuidados; es ahí cuando debemos actuar y estar en la última etapa de su vida. Siempre vamos a estar esperando el llamado, nunca hay que dejar de atender…

Fotografía por Patricia Ackerman

CURIOSIDADES

CREENCIAS RELIGIOSAS

Aún no se ha podido determinar la fecha exacta de la aparición de las creencias religiosas en la historia de la humanidad. La Antropología ha determinado que la preocupación por la salud y los rituales funerarios desde hace decenas de miles de años fueron la base de todas las creencias posteriores.

RELACIÓN PACIENTE-ENFERMEDAD

por Cintia Otero de San Miguel, Buenos Aires, Argentina.

Me pregunté qué piensan mis pacientes ante la desesperación de una enfermedad, porque en el momento más difícil nadie muere ateo. Leí sus pensamientos desde lo más profundo de su corazón, aquí redacto sus más tristes sentimientos.

Relación enfermedad

Porque mi corazón sigue angustiado, hasta cuando tengo que soportar el dolor, me vas a tener olvidado, vas a negar mi enfermedad.

Ayúdame a entender lo que pasa, ¿Por qué no me salvas?

¿Por qué me abandonas?

Despertarme y verme así me desespera, no sé quién me protege, quién me cuida. Yo te obedezco, hago todo lo que me pidas. Algunos confían en ti, pero yo me siento olvidado. No voy a insistir, prefiero quedarme callado. Estoy en medio de una tormenta, tengo mucho miedo. Si me vas a curar demuéstramelo, por qué no escuchas mis ruegos, jamás te he pedido ayuda.

Tengo ganas de seguir viviendo, tengo planes con los míos.

Para mí sería de gran consuelo que me pongas atención, algunos mueren en plena juventud gordos y llenos de vida, otros mueren amargados sin haber disfrutado.

Pero yo, en cambio, quiero seguir luchando.

Si me das una oportunidad prometo recompensártelo, ¡Seré bueno con los humildes y enfermos, seré feliz cada minuto de mi vida!

Aprovecharé para pasar más tiempos con los míos, ya no desperdiciaré más tiempo con mi orgullo, con mi resentimiento.

Me di cuenta de que en esta vida si no tengo salud no tengo nada.

Dejo todo en tus manos; tú, mi ángel, tú, mi espíritu santo.

Fotografía por Marisa Bonzón

CURIOSIDADES

PERSONAS MAYORES

Desde 2015, la Convención Intermericana sobre la Protección de Derechos Humanos de Personas Mayores promueve evitar el uso de términos como viejo, anciano, abuelo o adulto mayor. Si las personas mayores poseen una cualidad irremplazable es la de ser personas con experiencia acumulada.

TE QUIERO, SÍ, PERO...

En épocas de tránsito pandémico, las emociones (sobre todo en los primeros tiempos) y las incertidumbres jugaban con los métodos de afrontamiento de los equipos de respuesta; pero cada pasaje, por más duro que se perciba, tiene su pieza de gratitud engranada entre las demás al igual que un rompecabezas. Esta es una de ellas…

En la internación de clínica COVID-19, más precisamente en la habitación 5to A, cursaba su enfermedad nuestra protagonista: una señora de ojos azules y cabello entre gris y blanco, unos 40 kilos de amabilidad y buenos modales.

Entre verdades y desaciertos, nuestras charlas se hicieron regulares. Quizás por una cuestión simbiótica y hasta de supervivencia, podría decir, aprovechaba los cambios de ropa, de cama y el horario del almuerzo para que ella me contara sus experiencias y cómo percibía la vida con sus 9 décadas.

Llegando el tiempo del alta médica, con el regocijo que esto significaba y cimentado en la confianza mutua con mi amiga, solté deliberadamente mi pregunta: “¿Tú me quieres a mí? No te vayas sin decírmelo…”.

Tardó la respuesta, o por lo menos más de lo que esperaba, hasta que llegó, dejando en claro la transparencia de nuestra relación: “Te quiero, sí, pero como amigo…”.

Respuesta inesperada sí lo fue, pero no tardó en generar una gran sonrisa en cada una de las personas de la sala.

Saludos, amiga, donde quiera que estés, yo también te quiero.

Fotografía por María Paz Bollana

CURIOSIDADES

TANATOLOGÍA

Se conoce a la Tanatología como la disciplina que aúna los conocimientos relativos a la muerte de las personas. Thanatos era el dios griego que personificaba a la muerte.

VÍNCULOS DE UNA ENFERMERA SOÑADORA

por Yanely López Herrera de Huaraz, Áncash, Perú.

Comenzaré con una frase más tuya que mía: “Haz todo lo que nunca te atreverías a hacer ahora que eres más joven que yo, ahora que tienes la oportunidad, no cuando tu luz se extinga lentamente”.

Mi madre siempre deseó ser enfermera, pero por circunstancias personales nunca pudo serlo, a pesar de que la vida le enseñó lo esencial para serlo. Siempre cuidó antes a los necesitados que a ella misma, y por influencia suya, alcancé ese sueño que ella tenía, al convertirme en la enfermera que siempre quiso ser.

Lastimosamente, ella partió a ese descanso eterno del cual siempre dialogábamos construyendo teorías sobre la vida y la muerte, como si de cuentos fantasiosos se tratase. Su fuerza, valentía y coraje contra la vida dejaron la mayor enseñanza en mí, y al final pude comprender que ser enfermera es más que solo cuidar a una persona enferma; es también aprender de los pacientes, de la vida, de la vocación y encaminarlos al paraíso que ellos desean ver al final, no el que yo prefiero. Eso cuenta así estemos cerca o a la lejanía, puesto que mientras yo estaba en Perú, ella apagaba su vida en un hospital de México, sola, con miedo a lo desconocido a pesar de haber platicado tanto y hacer de su tanatóloga en secreto.

Con el dolor golpeando mi pecho y un puñado de sueños a realizar en su nombre, puedo decir hoy en día que, aunque tu ausencia está latente en mí, siempre que observe a una persona con miedo o sufrimiento la ayudaré no solo con mis cuidados, sino que también la escucharé e, independientemente de su religión, buscaré en ella lo que en verdad necesita. Porque ser enfermera no es solo cuidar, es también ir más allá, donde no puede tocar el sol.

Fotografía por Jonas Papier

CURIOSIDADES

TEATRO COLÓN

El Teatro Colón de Buenos Aires está considerado como una de las mejores salas líricas y de conciertos del mundo. Desde su inauguración en 1908 ha recibido a las principales figuras de la ópera, el ballet y la música clásica. Su riqueza arquitectónica y decorativa le han valido la declaración de Monumento Histórico Nacional.

LAS COSAS QUE YO DESCONOCÍA

por Marilina Palmieri de San Miguel, Buenos Aires, Argentina.

Eran las 14 horas y había pactado una reunión para cuidar a un abuelo. Estaba en primer año de Enfermería, y hacía unos meses me había recibido de auxiliar. Por medio de mi cuñado me recomendaron para una internación domiciliaria particular. Mi mamá me acompañó a la entrevista porque yo, con 20 años, viajaba muy poco de San Miguel a Capital (y como dicen mis hermanas nunca tuve mucha “calle”). Al tocar el timbre con mi mamá, temblaba de los nervios.

Ahí conocí a María Inés, esposa de Alberto. Él era un ingeniero civil de 90 años que había sufrido un ACV, por lo cual buscaban a una persona que lo ayudara en sus tareas diarias.

Me traen a “Albert” y lo sientan al lado mío. - ¿Le podrías decir a esta chica que yo estoy bien y no necesito ayuda?- dijo él sin pensar, y yo sin saber qué hacer.

Si me hubiera retirado ese día, hoy no sabría todas las cosas que sé y que en ese entonces desconocía.

Alberto era de una clase social distinta a la mía. En su living tenía un piano y pisos de madera, ¿no es acaso eso una característica importante de una clase social alta? Yo pienso que sí. Acepté el desafío un poco obligada, ya que tenía en planes mudarme y quería ahorrar.

Con el correr de los días fuimos ganando confianza, hablábamos de muchas cosas, y en la mesa, a la hora del almuerzo, conversábamos de política. Jamás en mis 20 cortos años me hubiera cuestionado sobre partidos políticos, leyes o inseguridad hasta que él me enseñó a repreguntarme todo.

Otro día me pidió que sacara un disco de su colección y lo pusiera en el Winco (así le dice mamá). Me sorprendió ver que en su ropero tenía algunos de Michael Jackson. ¿Un anciano escucha a Michael?

¿Y quién era ese tal Frank Sinatra? ¿Música clásica? Esa… la que ahora pongo cuando no puedo dormir... que yo no conocía y él me enseñó.

Luego de dos años su salud empeoró y para bañarlo yo le ponía a Carlos Gardel en mi celular. Siempre siempre me sonreía porque yo había descubierto que la música lo apasionaba y sus pasiones lo ayudaban a vivir mejor.

Una de sus hijas tocaba la viola en el Teatro Colón. Él me había preguntado si yo conocía el teatro mientras le cambiaba los pañales y lo ayudaba a vestirse. Yo desconocía que no lo conocía porque no era un lugar al cual se me hubiera ocurrido ir.

- Un día te voy a llevar- me dijo. Con cierta seguridad los dos sabíamos era falso, porque estaba cada vez más deteriorado.

“Albert” falleció en diciembre, a los pocos meses de haberme planteado la salida.

Un día fuimos a Capital con mi mamá porque tenía que hacerse unos estudios médicos y terminamos temprano. Mamá me propuso ir al teatro porque quedaba de paso.

- ¿Y si pagamos por una visita guiada?- le pregunté, porque así decían los carteles.

Un chico nos llevó por las recámaras, los salones y pasillos decorados del teatro mientras nos hablaba de la época dorada de la Argentina y blablablá… cuando, de repente, traspasamos un telón y ya estábamos ahí en el centro, adentro.

Yo no podría explicar en palabras porque ese sentimiento era una cosa que yo desconocía… No pude evitar llorar de lo emocionante y hermoso que era el lugar, sentía que estaba cumpliendo lo que Alberto quería que viera.

Me enseñó tanto que yo desconocía: la cultura, la política, el arte, la Historia… marcó tanto en mi vida...

Quisiera que ustedes conozcan el Teatro Colón y que, al ver su magnitud y belleza, cuando sientan en el pecho lo que yo sentí, no me digan que era algo que ustedes no sabían que desconocían.

Fotografía por Aldo Sessa

CURIOSIDADES

EL OLFATO

Se considera al olor como la percepción del olfato sobre algunas emisiones desprendidas de diferentes materias. Nuestro cerebro posee la capacidad de organizarlos, clasificarlos y asociarlos a situaciones de nuestra vida incluso muchos años después.

¡Y LO RECUERDO TAN BIEN!

Y todo comenzó con un suave olor a remedios. ¡Cómo nuestro cerebro nos puede dar justo en la tecla de esa memoria emotiva que mantenemos oculta por años y sin querer nos lleva a un profundo y hermoso recuerdo!

En mi caso, eran tiempos difíciles de 1978. Mi mamá, la Sra. Susana, era enfermera en un hospital municipal del conurbano bonaerense. Ella se paseaba por el pabellón de Maternidad repartiendo apósitos y mamaderas a las puérperas de esa época. Su trabajo era por las noches, para poder cuidar en el día a sus 5 hijos. Todos íbamos a la escuela, una casa en construcción que con mi papá (zapatero de profesión) estaban tratando de terminar. Mis recuerdos me llevan justamente a esas noches en las que mamá no podía dejarme en casa. Era la más chica de esos 5 hijos, y mis hermanos también menores. Papá seguramente estaría haciendo una changa para juntar más dinero para la casa.

Es entonces que mamá me llevaba con ella a sus guardias. Me emocionaba verla con su chaqueta y pollera blanca, tan blanca que era como un ángel que se paseaba por las noches para ver a sus pacientes y brindarles todos sus conocimientos, aconsejar a las madres primerizas y ayudar a las que estaban por parir.

Eran tiempos difíciles: un gobierno de facto, militares y policías por las calles en las noches parando a todo aquel que no tenía documentos o lo veían con “actitud sospechosa’’. Todos esos recuerdos fueron palabras que con el tiempo ella nos contaba.

Ir con mamá era lo más hermoso. Ella, para que no me aburriera, me ponía a ordenar las pequeñas mamaderas de vidrio de los prematuros, sus roscas rojas y letras haciendo juego con un pequeño oso… eso es lo que más recuerdo. De repente, mamá tuvo que ir a sala de partos y entró una paciente en período expulsivo. La obstetra la necesitaba, pero para que no me fuera por los pasillos me dejaba en una cuna. Recuerdo sus barandas de metal blanco y frío, y ella dicién-

dome “tranquila, duerme que ya vuelvo...”, y corría por un camino en penumbras que salía del pabellón y la conectaba con otra parte del pequeño hospital de pueblo. En esa época, mis ojitos curiosos de niña de cinco años la seguían hasta donde la luz me permitiera verla.

Al llegar la mañana, o el fin de la guardia, mamá me levantaba de mi cama improvisada y partíamos rumbo a casa. Yo seguía durmiendo pero ya en mi cama, y mamá seguía con mis hermanos, preparándolos para que empiecen su día escolar.

Esas vivencias que tuve con la enfermera Susana me marcaron para toda mi vida en el barrio donde vivíamos. Era como una eminencia, una suprema, ¡hasta me arriesgaría a decir que era la mujer más importante! Me decían: “¿Vos sos la hija de la enfermera?”, y apenas decía que sí, ya me contaban que mi mamá las había atendido en su puerperio o que había estado en su parto. Qué orgullo… ¡mi pequeño corazón se sentía tan grande que era imposible que dejara de latir tan rápido!

En el hospital, como todo hospital de antaño (fue inaugurado en 1929), los techos eran altos al igual que sus puertas, pisos y escaleras de mármol. Gran jardín, postes con luces débiles y muchos árboles. Al entrar se podía oler una mezcla de alcohol, soluciones y una sensación de que había ¡remedios de sahumerios! Esa fragancia especial guardo en mi cerebro tan pero tan bien que cada vez que siento algún olor característico inmediatamente me lleva a esas guardias. Sin importar el clima, mamá, aquella señora de chaqueta y pollera blanca, esa enfermera, me llevaba de la mano para pasar alguna noche con ella.

Esta es una pequeña anécdota de mi infancia siendo hija de enfermera, con el tiempo yo también seguí sus pasos. Me pongo a pensar cuántas enfermeras Susanas existen y cuántas hijas… cuántas podemos contar vivencias de esa vida de sacrificio, de dar al otro y que recién a casi 50 años empiezan a reconocer la importancia de lo que es ser enfermera/o. Mamá era auxiliar egresada de la Cruz Roja (clase 70), que en ese tiempo era la única que era oficial y la mejor.

Para todas aquellas personas a las que nos gusta el peculiar “olor a remedios” les digo que para mí es como tener un Chanel N°5…

Le doy gracias a mi mamá, que en paz descanse. Me llena de orgullo ser como ella, y decirle “gracias por el camino que me enseñaste”.

En memoria de Susana Notario, enfermera auxiliar del Hospital

Eva Perón de Merlo, pabellón de Maternidad

Fotografía por Federico Berliner

CURIOSIDADES

PATHOS

El término griego pathos ha servido para definir pasión, padecimiento, sentimientos e incluso enfermedad.

El prefijo “en” marca la ubicación dentro de un individuo. Desde su origen, la empatía ha tratado literalmente de ponerse en el lugar de padecimiento del otro.

MI BREVE RELATO

por Soledad Altamirano de Paraná, Entre Ríos, Argentina.

¡Hola a todos! Quiero relatarles un breve (pero a la vez muy importante) hecho en mi vida y en mi profesión como enfermera.

Hace un tiempo, cuando llevaba apenas 8 años trabajando en el área de Oncohematología de un hospital materno infantil público y en una clínica pediátrica privada, fui diagnosticada con una enfermedad oncológica.

Mezcla de sentimientos. Sentía que la vida era irónica conmigo, y que dejaba de ser la enfermera que cuidaba para ser la paciente que requería ahora de todo aquello que antes brindaba como persona, como madre, como amiga, como esposa y como enfermera.

Tenía 30 años, una hija de 11, y sentía un quiebre emocional y a la vez una fortaleza que me sostenía, que me empujaba a continuar y esperanzarme en la cura de la enfermedad. Proceso largo, con incertidumbre que, indudablemente, mientras lo transitaba, además de fortalecer la fe y el vínculo familiar, nacía en mí un deseo que hasta el momento en la profesión no estaba latente. Al verme como enfermera, pero desde mi perspectiva de paciente en este proceso, entendí cómo me percibían mis pacientes hasta ese momento. Me emociona solo el hecho de recordarlo: sentí paz, sentí que realmente me desempeñaba con empatía, no solo con el paciente sino también con su familia. Aunque me vi modestamente como buen profesional, tuve la necesidad de continuar capacitándome, actualizar los conocimientos y avanzar en la profesión. Superada la enfermedad, luego de varios años, tomar esta segunda oportunidad que la vida me brindaba.

Dejé de trabajar en la institución privada y continué en la pública, donde pude potenciar mi profesión mediante la oportunidad de adquirir aprendizajes generados dentro de la institución. A nivel nacional, descubrí que colegas de diferentes puntos del territorio promovían, potenciaban y sobre todo inspiraban a que la Enfermería se desarrolle en la comunidad, lidere en cuidados y que sea respetada dentro del equipo de salud; no solo con actividad asistencial, sino teniendo en cuenta que el enfermero es una persona con una historia, con un compromiso y formación que se comulgan a la hora de brindar cuidados a quien los necesite. Que es un profesional que, aunque en la vida le sucedan quiebres importantes, su mente y corazón siempre bregarán por el bienestar de otra persona en todas sus dimensiones, y que todas las instancias son aprendizajes, solo hay que saber ver la mitad llena del vaso.

Resumiendo, superé mi enfermedad, fui madre nuevamente y estudié otra carrera (Profesorado Universitario) que complementó mis objetivos: los de acompañar, cuidar, enseñar, transmitir e innovar. Y pasados ya varios años, al continuar con estas capacitaciones en diferentes temas, hoy puedo decir que he encontrado las herramientas que me permiten compartir con mis colegas los conocimientos e incentivarlos a descubrir y a potenciar sus habilidades, fortalezas y deseos en esta profesión de empatía y amor por el ser humano y por su entorno.

Fotografía por Pablo Grinberg

CURIOSIDADES

ADOLESCENTE

Adolescere es un verbo que aplica a varias etapas de la vida. Significa crecer o desarrollar en latín. Quien aún crece es adolescente mientras que quien ya lo hizo es adulto.

RECORRIENDO CADA RINCÓN

por Andrea Vattimo de Zárate, Buenos Aires, Argentina.

Curando heridas empezamos, el dolor ajeno nos ha marcado. Fuimos evolucionando para dar a todos una mano, Nos metimos desde los huesos por cada rincón del cuerpo, para curar cada parte esperando a que sane. En la mente del enfermero resuenan las historias, el llanto desgarrador y la risa contagiosa. Si sientes miedo te abraza, si sientes temor te contiene, cuando estás triste te escucha, y si estás feliz también lo siente. Apretando fuerte la mano hasta el último suspiro, abriendo la ventana, deseando el bien al espíritu…

Admirando el cuerpo humano por todo lo que ha soportado, sorprendido por las recaídas, aun manteniéndose parado… Corazones que se paran, negados a dejarlos ir, haciendo maniobras imparables para así revertir… La piel rugosa del abuelo, la piel suave del bebé, como un círculo de la vida donde todo comienza, termina. El corazón del neonato bombeando sangre rápido para nutrir todo el cuerpo y crecer como jamás lo has imaginado… También está el histérico, llorando y gritando a la vez sin saber lo que quiere, aunque nosotros

a sus pies…

Por guardia los ves entrando, con su metro veinte de alto. Escondido en el regazo de su madre con el brazo fracturado, temiendo al ambo blanco, tratando de escapar, Enfermería le habla de superhéroes y todo comienza a funcionar. Altos, bellos, malhumorados ahí están los adolescentes, promoviendo el teatro si un analgésico les han inyectado… Lo más loco de la vida en la cuenta regresiva, es ese grito desgarrador, que desprende felicidad en cada contracción… Qué linda la vejez, cuando todo se hace más lento, recordando cada momento, transformándolos en cuento,

al cual no se lleva el viento…

Si el adulto joven entendiera que el mundo hay que frenar para escuchar a ese abuelo que tanto te quiere hablar.

Admirando la vida entera nos pasamos las enfermeras, esperando ese milagro que tanto hemos deseado.

Fotografía por Giuliana Almirón

CURIOSIDADES

REFLEXIÓN SOBRE LA VIDA

“Una vida que no reflexiona ni se examina a sí misma, no merece la pena vivirse” (Fernando Savater

Hualler, filósofo español en su libro “Historia de la Filosofía sin temor ni temblor”).

RUEGO Y REFLEXIÓN EN SILENCIO

por Luis Velásquez de Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina.

El relato que hoy les quiero compartir lo escribí el 28 de diciembre de 2012. El mismo nace luego de haber prestado servicios en una Unidad de Terapia Intensiva. Ese día me puse a rememorar mi pasar por esta Unidad. No podía sacar de mi mente a tantos pacientes que me había tocado asistir; fue así como busqué un cuaderno y una lapicera, y di inicio a mi relato. Recurrí a la información que tenía almacenada en mis recuerdos. Buscando las imágenes e historias asociadas a lo que quería narrar, surgió la siguiente narrativa:

Querido hijo:

Han pasado más de 30 o 50 días, no recuerdo cuándo ingresé, solo sé que mi sufrimiento tiene que llegar a su fin.

Recuerdo aquel día que me anunciaron que sería mamá, había esperado ansiosa durante nueve meses tu llegada. Anduvimos juntos por caminos sembrados de flores, escuchamos el trinar de los pájaros, reímos y lloramos; mas un día, mi deambular se vio abruptamente detenido. Desde ese entonces estoy aquí, en una habitación, conectada a una máquina que respira por mí. Mi corazón sigue latiendo, mi cuerpo cansado y maltratado muestra signos que evidencian mis heridas externas; las internas no las pueden oír, quisiera hablarles, pero no puedo. Ellos, los que visten de blanco, ríen y cantan, se acercan a mi cama. Algunos me llaman por mi nombre, me cuentan cómo está el día afuera, lo que pasa y me regalan una bendición en nombre de Dios. Hijo, te pido que me regales un último momento de alegría, esa que me diste al nacer, tan solo que hoy te pido que autorices que me marche, me iré alegre hacia otro lugar. No sé si será el mejor, pero confío y creo en Dios. He de ver praderas sembradas de flores y vos te has de quedar en este mundo. No llores mi partida, sabrás que me has despedido con el amor más profundo que de tu corazón ha nacido. Me habré marchado dejando atrás mi sufrimiento y mi dolor. Ellos, los de blanco, encontrarán el camino del saber y el deber de ser para con otros cuyas esperanzas sean mayores que las mías. Hijo, sé feliz que me iré con tu felicidad, sabré que me has amado, como yo te he amado siempre, razón por la cual no quiero que continúes sufriendo por verme, aquí, donde no quise estar. Un

hasta siempre, allá te estaré esperando. Solo permíteles que apaguen el aparato y cierren los líquidos. Ese es el regalo que, de vos, estoy esperando.

Mamá

Han transcurrido 10 años desde aquel día. Aún hoy me acongoja y me duele el dolor de quienes asistí en el transcurso de estos años. Nos tocó atravesar una pandemia que nos trajo consigo miedo, dolor e incertidumbre. Nuestro hacer enfermero lo tuvimos que reinventar, trazar nuevos algoritmos de asistencia y cuidados. En lo personal, les quiero contar que fue muy difícil ese transitar. Mi familia de referencia se encuentra distante, hay que atravesar fronteras. Un día recibí una llamada en la cual me comunicaron que uno de mis seres queridos, un hermano se encontraba en grave estado, había sufrido una grave arritmia, seguida de un paro cardiorrespiratorio (con falta de oxígeno por un tiempo de 8 minutos, descriptos en su HC).

Estaba conectado a un respirador. La historia se repetía, pero esta vez el dolor golpeaba más fuerte, no podía estar a su lado, la Pandemia no permitía viajar. Fue así como en septiembre del 2022, luego de casi tres años sin vernos, nos pudimos reencontrar. En un abrazo largo y en silencio nos dijimos cuánto nos queríamos, sin poder evitar que más de una lágrima saliera a correr por nuestras mejillas.

Nos sentamos a conversar y a tomar mate. Él me contó que cuando estaba internado y conectado al respirador podía escuchar a los médicos y enfermeros/as; que sentía la necesidad de poder comunicarse con ellos, de decirles que los escuchaba, que tenía sed, que quería agua, pero no lo podía hacer. No pude evitar recordar lo que había escrito, ese diálogo con mi hermano me motivó a compartir el presente texto. Hoy les puedo decir que él se encuentra muy bien y sin secuela alguna.

Finalizo agradeciendo a Dios por guiar mis pasos, por iluminarme en cada acción de mi hacer enfermero. Gracias por extenderme su mano y, por medio de las mías, llevar a quienes asistí y asisto la caricia, el abrazo, la palabra de aliento y el amor a la vida; con la fe y esperanza que, como todo ser humano, nos debemos un trato humanizado y el respeto a la vida por sobre todas las cosas.

Luis

Fotografía por Carlos Alberto Reich

CURIOSIDADES

ARA GENERAL BELGRANO

El desembarco argentino en Malvinas, el 2 de abril de 1982, dio inicio a la guerra que tuvo como hito el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano. El controvertido ataque a este buque, ocurrido el 2 de mayo de ese mismo año, causó la mitad de las bajas del total sufrido por las tropas argentinas durante la guerra, que se extendió hasta la rendición del 14 de junio.

EL OTRO SOY YO

Una experiencia sobre el cuidado de la Enfermería

por Alberto Daniel Piedrabuena de Victoria, Entre Ríos, Argentina.

3 de mayo de 1982. El mar está agitado en una tarde gris, el buque se acerca imponente entre las olas. Uno a uno nos van subiendo de la balsa a la cubierta del buque donde muchas manos nos ayudan.

“¿Qué ocupación tiene?”, resuena la voz enérgica en mi oído. “Enfermero”, respondo. “¡Acá hay un enfermero!”, grita mirando hacia la popa y dos marinos me llevan presurosos hacia las cubiertas inferiores. Sin tiempo para recuperarme del frío, me entregan una camisa y pantalón de fajina dos talles menos que conforman mi nuevo uniforme de combate y me envían a cubierta para atender a los heridos de las balsas. No estoy solo, hay otros camaradas enfermeros colaborando en la tarea. Los heridos son muchos, la mayoría quemados graves. El comedor del buque y los pasillos se transforman en improvisadas salas de urgencia.

Quejidos de dolor y voces apagadas pidiendo ayuda recuerdan mi juramento. Los escasos recursos de la enfermería del buque son insuficientes para tantos heridos. Rostros irreconocibles, manos deformadas y ese olor a la piel quemada me impulsan a sacar fuerzas de donde no las hay para ayudar a ese otro tripulante que podría haber sido yo. Bombillas improvisadas ayudan a hidratar, “¡no afloje marino!” es la arenga que ayuda a mitigar el dolor y abrazar la esperanza. Las horas son interminables, los quejidos ya son murmullos, pero ahí estoy junto a otros. Somos los enfermeros del Belgrano, aunando esfuerzos para cumplir el objetivo, salvar al compañero herido. Es la mañana del 5 de mayo, el Aviso Gurruchaga* amarra en el puerto de Ushuaia. En el muelle, un batallón de médicos, enfermeros y camilleros aguardan impacientes para continuar la labor. Los heridos comienzan a ser bajados del buque, todos con vida.

Miro hacia atrás, observo cómo uno a uno mis compañeros heridos son introducidos en las ambulancias con destino al Hospital Naval y no puedo evitar emocionarme. Respiro hondo y contengo las lágrimas, cual gallardo marino que soy.

*El ARA Francisco de Gurruchaga es una embarcación de la Armada Argentina.

Fotografía por Leila Cura

CURIOSIDADES

HÉROES Y HEROÍNAS

Los héroes y las heroínas son, desde la antigüedad, personas que encarnan los valores de su cultura, realizando actos en los que renuncian a sus popios deseos e intereses para llevar a cabo causas nobles, alcanzando fama y distinción popular por sus hazañas o virtudes.

SENTIMIENTOS EN UN MUNDO ROTO

Relatos de mis vivencias durante el 2020

por Lorena Ferreyra de Villa María, Córdoba, Argentina.

¡Qué cansada estoy! Han sido días complicados en el hospital, como siempre. Queda poco por aguantar, en pocos días tendremos vacaciones. Dos semanas nada más, catorce días para que este cuerpo y mente se desconecten de todo. ¡Necesito playa, arena blanca, caipiriña y plata…tarjeta amiga, cuánto te quiero! Pero antes, reunión en Dirección. ¿Qué quieren ahora? No quiero problemas inesperados, espero que no jodan con eso de la Pandemia; ya dijo el ministro que no llegaría a la Argentina. Qué cansada estoy.

¿Y ahora de qué me disfrazo? Es un honor la propuesta, por fin reconocen mis 20 años de servicio, pero ¿soy capaz de hacerlo? “encargada del área de covid”. Necesito más gente, más infraestructura, personal capacitado. Prometieron darme todo, pero ya sabemos cómo son; al fin y al cabo, no son más que políticos con traje de médico. Ellos confían en mi experiencia y formación de tanto tiempo y yo también, pero igual tengo miedo, esto es algo nuevo, es escribir la historia en vivo y en directo. Qué cansada estoy.

¡Vamos que hay equipo! Estamos todos en el baile, bailemos…una buena líder mantiene en alto el espíritu de los compañeros (aunque ella misma deba enfrentar sus temores a cada rato). Hay tanto por hacer: desarmar y armar un área nueva, aprender el protocolo, pero sobre todo apoyarnos y darnos fuerzas, tan difícil en estos tiempos sin abrazos, sin besos, sin mates, con máscaras empañadas de lágrimas, con trajes de astronautas. Lo único que nos ven los pacientes son nuestros ojos, nos reconocen solo por nuestra voz; no podemos brindarles una sonrisa (los que me conocen, es mi forma de comunicarme), un abrazo. Saber que cuento con mi equipo me ayuda en estos días de tanta soledad. Qué cansada estoy.

¡Que siga así, sin casos! La tensión de todos los días es insoportable, pero nos mantiene alertas y activas, nos preparamos para lo desconocido; ya sabemos que nuestro enemigo es fuerte, lo vemos en los reportes que llegan de otros países, pero aquí estamos para hacerles frente. COVID, no te tengo miedo, pero por favor, que no lleguen los enfermos.

¡Qué ganas de ir a ver a la abuela de los chicos! Ella es mayor, debo cuidarla, las videollamadas son tan frías que trato de darle tranquilidad y decirle que estoy bien, que ya todo pasará, que cuando esto termine le pediré ñoquis de espinacas. Qué cansada estoy.

¿En qué mundo viven? ¿No piensan, se creen inmunes? Se reúnen en el Día del Amigo y se desata una ola de contagios con consecuencias inciertas. Perdí la cuenta del tiempo que llevo sin ver a mi familia; en unos días mi hija rinde su tesis de grado y no voy a poder estar ahí, mis padres son adultos de riesgo, los tengo a cuadras de mi casa y no me puedo acercar. ¿Cuánto hace que no veo a mis amigos? Los extraño tanto…

Ya está entre nosotros, para esto nos preparamos, ¿será suficiente?

Aliento a mi equipo, no permito que noten el miedo que me invade, es hora de actuar. Llegan veinte adultos mayores de un geriátrico, el panorama es devastador. Serán los primeros de una larga lista en la que estarán compañeros de trabajo, amigos, familiares y yo. Muchos ya no están. Y termina mi guardia, me saco el traje de protección, me duele el cuerpo, el rostro lastimado por los barbijos, los ojos cansados de retener lágrimas, mis manos secas de tanto alcohol. Ya me retiro físicamente del hospital, pero mi cabeza continua ahí, pensando en los pacientes que dejé y en que a mis compañeros no le pase nada.

¿Cuánto falta para que todo sea como antes? Otra vez mi mente vagando por utopías. Dicen que de esta saldremos mejores; lo dudo. La Pandemia hace estragos en todo el mundo, solo la vacuna podrá aliviar tanto dolor. Mientras tanto, aquí me encuentro un día más, ejerciendo la profesión que elegí a los cinco años, en un contexto jamás imaginado, haciendo lo que amo. Nos llaman héroes y solo soy una persona realizando lo que me define: ser enfermera. Tropecé con miles de piedras (toneladas de ellas) pero esta vivencia atravesó todos los aspectos de mi vida y puso en jaque a muchas de mis creencias; sin embargo, la volvería a elegir una y mil veces. El cansancio me impulsa a ser mejor, jamás me va a vencer.

“En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habitaba un verano invencible” (Albert Camus).

Fotografía por María Sol Bollana

CURIOSIDADES

EQUIPO

“Estábamos mal preparados, operando a oscuras desautorizados. Lo único que funcionó debidamente en esa misión fue este equipo” (Frase de la película “Misión Imposible: Protocolo Fantasma”).

MISIÓN CUMPLIDA

por Irupé Martínez de Puerto Iguazú, Misiones, Argentina.

Al cruzar esa puerta repite tres veces “dame fuerzas para ser amable y serte útil”. Da una mirada al cuadro de Jesús Misericordioso que se encuentra en la entrada y sigue su camino. Todos tenemos nuestros problemas cargados en la espalda: deudas, cansancio, relaciones, miedos.

Al momento de intercambiar miradas con las personas a quienes brinda cuidados, se rebobina la cinta, es una hoja en blanco. Se transforma en otra persona, se viste de superhéroe; es un ser que se dedica a respaldar a quienes vienen a pedir ayuda, calmar su dolor o simplemente escucharlos porque lo necesitan.

Las horas demoran en pasar, a veces inadvertidamente, rápido. Deja su vida atrás, está cumpliendo otro rol. Tiene una máscara, un barbijo blanco, cuando sonríe solo se ven sus ojos. El ambo lleno de polvo blanco de los guantes, manos secas de tantos lavados y alcohol en gel. Se arregla el pelo por quinta vez en su guardia. Escucha que alguien pide una enfermera, deja lo que tiene en mano y acelera sus pasos. Si tiene que movilizar a alguien es más fuerte que nadie, tiene la técnica.

Escucha un niño pequeño llorando, está enojado porque le colocaron un suero. Se acerca y le dice “tengo algo para vos”, y le regala un globo hecho con un guante, con una carita pintada con fibrón negro. Tiene la habilidad de cambiar el tono de voz cuando interactúa con un niño, pero ser exacta con las palabras cuando habla con los padres.

Mira a través de la ventana, es un agradable día para tomar un tereré de limón. Entra la camilla con una señora de edad con mucho dolor de espalda y se olvida de esa bebida. Se centra en calmar la dolencia, conversa un poco con la mujer que acaba de llegar y comienza a trabajar. Se acerca a ella y susurra “hay que darle un poco de tiempo y el dolor pasará”. “Esto se aplica a todo”, piensa.

El sol baja su intensidad, el día está finalizando, comienzan a doler las piernas. Se da una recorrida para verificar que todo esté bien, porque el turno finaliza, pero la guardia continúa, no tiene fin. Escribe todo lo que puede, quiere dejar todo organizado. Visualiza una persona entrando, saltando en un pie: tiene un corte. Deja sus papeles, se coloca guantes y comienza a atenderlo.

Ve llegar a sus compañeros del turno siguiente, otra sonrisa debajo del barbijo. Se da una vueltita para presentar a todos los que estuvieron en su cuidado, recordando nombres y diagnósticos, exámenes pendientes, doctores que los evaluaron. A veces se sorprende de poder recordar tanto. Junta sus cosas, toma un poco de agua para partir, cruza esa puerta, logra tomar una bocanada de aire fresco. “Misión cumplida”, expresa en voz baja.

Fotografía por Gustavo Schneider

CURIOSIDADES ÁNGEL

Hermes era el dios mensajero para los griegos, su hija Angelia también realizaba la misma tarea. De su nombre va a derivar el de Ángel para todos aquellos mensajeros de los dioses en todas las religiones que crean en su existencia.

LA CASA DEL ÁNGEL

Argentina.

Tú, que habitaste en el dolor de tu cuarto con tus cosas: tus hijos pequeños, la mirada de tu mujer amada. Más tarde, cuán solo te habrás sentido, teniendo que sobrellevar la cruel realidad que te impuso la vida, y esta vez sin poder cambiar el rumbo. Nos conocimos con Ángel un día de primavera cercano al verano. Se abrieron las puertas de una verdad, como tantas otras no esperadas. Fui designada para brindar cuidados domiciliarios y para mí fue más que un llamamiento netamente laboral: fue conocer a un hombre fisicoculturista de gran porte fotográfico. Y desde ese día conocer también una realidad muy marcada, deteriorada, con una enfermedad en curso veloz, de esas que no entienden ni respetan el tiempo, decidida a terminar los días de verano.

Nuestras charlas fueron amenas, nos agradaba a ambos cada encuentro. Un día, como muchos otros, toqué el timbre. Recuerdo que era por la tarde, mucho calor en Buenos Aires. Su habitación se encontraba en la parte superior de la casa, subiendo las escaleras. Entre el calor y mi cansancio, expresé junto a su cama: “¡Qué cansada estoy, Ángel!”. Y, sin dudar, me respondió: “Daría cualquier cosa por estar en tu lugar”.

Enmudecí por unos segundos, reflexionando sobre esas palabras y dije: “Tenés razón, perdón”. Cuán cansada se puede estar cuando el dolor, el sufrimiento y la muerte misma se instala en la vereda de enfrente. El verbo “limpiar” en griego es Katharia e involucra la idea de purificación a través del sufrimiento. El dolor y las pérdidas en otras de sus muchas formas tocan la vida y la tendencia natural del ser humano. Un día de verano los Ángeles vuelan lejos. Entendí que el sufrimiento es una experiencia ineludible en la vida de cada ser; y es lógico que no logremos entender al otro si no padecemos su misma realidad.

Los cuidados paliativos en Enfermería domiciliaria me hacen sentir que en cada puerta que se abre nace una relación inescindible, brindando siempre un pensamiento más amplio, más profundo y no casual de la vida misma.

Fotografía por Karina Picabea

CURIOSIDADES

AMATISTA

Desde tiempos prehistóricos se le han asignado valores mágicos a cierto tipo de piedras. La amatista se ha destacado tradicionalmente por estar relacionada con la serenidad y el alivio del dolor. Aún hoy se la utiliza en joyería como símbolo de protección, claridad y equilibrio.

Y A VOS TE VI TAN TRISTE...

¡VENÍ! VOLÁ,SENTÍ

por Marcela Sapei de Ciudad de Córdoba, Córdoba, Argentina.

29 de Junio de 2022

Estoy tomando una merienda, y como desde hace dos semanas, pensándote. En una hora, Nahuel y yo vamos a conocer a tu mamá y a tu hermana. Hace tiempo que nos escribimos, pero hoy nos vamos a encontrar. ¿Sabes en dónde? En tu espacio: tu departamento. Va a ser fuerte ir sin que vos estés, amigo.

Anhelo que regreses, aunque no creo que eso sea posible. Hoy vamos a hablar de vos, a contarle a tu familia todo aquello que te aqueja… Lo que la “ciencia” dijo, mediado por los médicos.

Nahuel, de manera amorosa, le va a transmitir a los tuyos lo que te atraviesa. Sabelo que será todo desde el amor y respeto que te tenemos. Hoy vamos a ser cuatro almas que se juntan, te piensan y te quieren.

Todo empezó, o lo empecé, cuando vi un estado tuyo: subiste un video del festejo de tu cumple 33, en tu lugar de trabajo. Me impactó verte, no solo por tu delgadez extrema, sino por tu mirada perdida, preso de tu cuerpo. Inmediatamente sentí la necesidad urgente de comunicarme con tu hermana y con vos.

Desde allí, fueron una seguidilla de hechos que hicieron brotar de mis ojos muchas lágrimas, noches de insomnio, y una energía para hacer mil cosas por ti. Miles, impensadas. Toqué muchas puertas, hablé con muchas personas para cuidarte, amigo.

Hace poco te pensé, y decidí respetarte. En mi afán de tenerte, hago más de lo humanamente posible para no perderte.

Te respeto, amigo de mi corazón; que sea lo que tú decidas y que Dios solo te traiga la paz que necesitas.

Hoy te dejo, porque me duele el alma seguirte, necesito descansar, aunque sea un poco...

19 de agosto de 2022

Estaba en el campo, allá en Traslasierra, bien arriba de las montañas, cuando una noche, Duki no paraba de ladrar; había compartido el día con mi familia, y como todo perro de campo, se quedó cuidándonos.

Me levanté asustada, lo reté, y, me invadió una sensación rara, mucho miedo. Volví a acostarme. Al otro día amanecí, y en mi celular tenía varios mensajes, demasiados, que me avisaban de tu partida.

Uno en especial: el de tu hermana, en el cual me daba la noticia y la hora en que partiste, la misma hora en la que me levanté asustada. ¿Eras vos? ¿Venías a despedirte? Sí, no caben dudas de que estabas ahí.

Fui a la feria de artesanos del pueblo y te compré una piedra, la “amatista”. Le conté al chico que la vendía que acababa de perderte, le hablé de vos: un luchador de los derechos humanos, un ser de otro planeta, un amigo amoroso, un justiciero de los desamparados, un abogado de casos nobles.

Se cree que la amatista elimina el desorden en la mente y brinda una sensación de calma. Es la piedra de la trasformación, del pasaje hacia otra dimensión. Y, como me dijo el vendedor, “él no se fue, solo se transformó”. Y así lo entendí.

Te llevé la amatista hasta donde estaba una parte de vos, y entre la tierra fresca la arrojé. Tu partida me enseñó mucho amigo: que la vida es un derecho, pero no una obligación; que, si bien siento que se fue una parte mía con vos, también quedó una parte tuya en mí. Y principalmente que siempre podemos brindar amor, nunca es tarde para aliviar a un alma herida.

Tal como dijo Emily Dickinson: “Si evito que un corazón se rompa, no habré vivido en vano; si mitigo el dolor de una vida, o alivio el sufrimiento, o llevo de nuevo al nido a un pichón herido, no habré vivido en vano”.

Marcela
Fotografía por Valentina Gobet

CURIOSIDADES DE CÓMICS Y HÉROES

Cada héroe tiene su elemento y vestimenta distintivos. El mundo del cómic ha otorgado una prenda icónica como la capa. Lejos de simbolizar algo, fue la única manera de poder ilustrar el viento y la velocidad a través de las viñetas. Los héroes sin capa existen.

POESÍA A LOS HÉROES

Dennisse González Santiago de Barranquitas, Puerto Rico.

Vestidos de blanco están, agotados sin parar. En su rostro manifiestan su arduo servicio al trabajar.

Con sus manos nos atienden, sus palabras nos consuelan, sus brazos nos extienden y sus sonrisas revelan.

De sus manos caminamos, unos antes y otros luego. Ellos nos cuidan a todos y nos llenan de sosiego.

Alegrías y tristezas llegan acompañarlos son sus grandezas. Muchas luces que se apagan a pesar de sus destrezas.

Su labor es encomiable, su grandeza es perfecta. Siempre tan inigualables, son mi perla predilecta.

Salvan vidas de su gente como héroe fuerte eres ruges siempre muy valiente, como tigres los defiendes.

Son luz en las tinieblas, como Florence siempre sirven, tú, enfermero, fiel emulas la calidad por la que se distinguen.

Fotografía por Valentina Gobet

CURIOSIDADES

EL AMOR AL TRABAJO

El emperador romano Marco Aurelio fue también filósofo y escritor. Sobre la vocación de las personas nos dejó un consejo: “Encaríñate con tu oficio, por pequeño que sea, y descansa en él”.

HISTORIA DE ENFERMEROS

por Hanna Elizabeth Zamorano Sandoval de Región del Libertador Bernardo O’Higgins, Rengo, Chile.

Era voluntaria de la Cruz Roja, y en mi último año de colegio, mis compañeros intentaban llevarme por la línea de sus profesiones, pero la persona que más influyó fue la señora Nena. Ella era una de las voluntarias más antiguas, enfermera de profesión y, además, mi vecina.

Me encantaba curar hasta los más pequeños rasguños. También me llamaban la atención los medicamentos, agujas, jeringas y colocar una vía, todo eso que mostraban en las series. Siendo voluntaria me enseñaron primeros auxilios, como RCP. Era una de las maniobras que más me atraía, a tal punto que esperaba hacerla alguna vez.

La señora Nena me decía que su labor no era solo hacer esas cosas que tanto me gustaban, sino que también las enfermeras se caracterizaban por acompañar, escuchar y cuidar.

Un día, camino al preuniversitario, cambié mi ruta de siempre, sin imaginar lo que me esperaba a la vuelta de la esquina.

Recuerdo ver a un grupo de personas levantándole las piernas a un hombre tendido en el suelo. Llegué donde ellos, pregunté qué ocurrió, pero nadie lo sabía. Comencé a buscar pulsos, elevación de su pecho, algún OVACE, alguna palabra que emitiera. Nada. Mi corazón latía rápido: era un paro.

Pedí que extendieran su cuello y comencé las compresiones. Ordené que llamaran a la ambulancia y que el hombre que estaba a mi lado viera lo que yo hacía para que me rotara. Estuvimos así media hora. Llegó la ambulancia, les conté lo que sabía y lo que había hecho. Lo comenzaron a monitorizar y me permitieron ayudar con la oxigenación.

Estuve con ellos cerca de una hora tratando de salvarlo, pero a pesar de todo, nos dejó. Fue mi primera experiencia con la muerte.

A los minutos llegó su hija. Di todo de mí para que su papá se quedara con ella. Allí comprendí lo que la señora Nena me había explicado. En ese momento de soledad y tristeza, sin siquiera conocerme, me convertí en su compañía y apoyo. Cuidé a su padre hasta el final, y ahora estaba cuidando de ella.

¿Quería esto para mi vida? Sí. Hoy soy enfermera.

Fotografía por María Teresa Prieto

CURIOSIDADES

SANAR

Las heridas externas reciben curaciones y aquellas de nuestro interior, cuidados para que sanen. Los enfermeros saben mucho de ambas cosas. Sanar también es parte de la vocación.

HISTORIA DE ENFERMERA

por Electra Vargas de Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina.

Esta historia tiene que ver con una niña que, pese a vivir sola y en la calle, soñaba con un día llegar a la universidad y ser como en sus sueños: una gran enfermera.

No contaba con los medios ni con ningún tipo de ayuda, pero aun así ella se propuso ir detrás de su sueño. No tenía certificados de estudios previos ni documentos, así que debió iniciar desde el principio.

El camino fue espinoso y arduo; largas caminatas diarias, pues no había para el transporte; largas jornadas sin dormir, pues no sobraba el tiempo repartido entre el trabajo y el estudio, con la única compañía del mate, infusión amiga y de consuelo. Libros no se podía comprar, fotocopias a veces. Horas y horas de estudio en la biblioteca, el mundo del saber, testigo de las lágrimas más amargas; abundaba el sueño, el cansancio y el hambre. Pasaba horas y horas preguntándose qué tan lejos podría llegar.

Un día, en una clase de Deontología, la docente la miró a los ojos y dijo: “Ella nunca va a elegir lo más fácil, pero el tesón que pone hará que logre lo que se proponga”. Eso le dio las fuerzas que no sabía que tenía. Soñaba con cambiar la historia de la Enfermería, que para ella no debía llamarse así, ya que no “enferma”: cura, sana, cuida, valoriza.

Enfermería… me he preguntado por qué tiene ese nombre. A esa niña la sanó. ¡No encuentro respuesta a eso! Y como fue sanador y valorable, quise compartir y extender este amor infinito de mi hacer con las nuevas generaciones. Desde un aula de la facultad he intentado transmitir mi amor por esta maravillosa profesión llamada “Sanería”. Como esa niña que fui, hoy como adulta les quiero contar que lo he logrado y sigo soñando con que la Sanería sea una maravillosa profesión.

Fotografía por Sol Miraglia

CURIOSIDADES LAS PALABRAS MÁS BELLAS

Repetir, conocer e instrumento. Todos estos conceptos encierran una de las palabras más bellas de nuestra lengua: reconocimiento.

CARTA DE UNA ENFERMERA A SU FUTURO PACIENTE

por Cinthia Mariela Escobar de Manzanares, Buenos Aires, Argentina.

¡Hola! ¿Cómo estás hoy?

Soy tu enfermera, la persona que te cuida cuando estás enfermo, pero también cuando no lo estás, porque cuidar tu salud es parte de mi profesión, por eso realizo promoción y prevención.

Atiendo tus necesidades y te acompaño desde que naces hasta tus últimos alientos…

Cuido tus órganos, pero también tus emociones, tu ser completo…

Cuido tu medio ambiente, perdón, nuestro medio ambiente porque interactuamos con él y tu salud también depende de él…

Cuido de tu entorno, porque si tu familia y la sociedad gozan de buena salud seguramente vos también…

¿Viste la amplitud de mis funciones profesionales? ¡Apuesto a que ni te lo imaginabas!

Pero recuerda que no solo soy enfermera, también al igual que vos soy una persona, única e irrepetible, y tengo una familia, hijos, madre, padre, nietos, abuelos, sobrinos…

Tengo emociones y sentimientos…

Tengo las mismas necesidades que vos y puedo tener miedo, estar triste, preocupada o ansiosa, pero siempre intentaré atenderte con una sonrisa amable, aunque ahora no la puedas ver debido al barbijo.

Tengo muchos pacientes, muchas responsabilidades, mucho trabajo (a veces más de uno), muchas necesidades -económicas y físicas- pero la que más me hace falta es la de reconocimiento, porque puedo estar muy cansada o casi agotada pero tu “gracias”, tu mejoría, tu sonrisa y esa chispa de vida en tus ojos siempre serán el mejor pago para mi alma.

Atte. “Tu enfermera/o”

Fotografía por Florencia Wertheimer

CURIOSIDADES NOMBRES INSÓLITOS

En Argentina, desde 2021 y tras la pandemia de COVID-19, dos calles llevan nombres en honor a sus enfermeras. Son los casos de Ana Ramallo en General Rodríguez e Inés Beatriz Barros en Venado Tuerto.

¿QUÉ CARA TIENE EL AMOR?

Eloana Da Silva de Posadas, Misiones, Argentina.

La importancia de mantener una buena relación enfermeropaciente es mi sostén como profesional, de modo que la teoría de Peplau enfatiza en la relación enfermero-paciente para potenciar un desarrollo interpersonal terapéutico, y se forja en este relato poético, escrito por un paciente de 82 años de edad, paciente del hospital geriátrico donde me desempeño como enfermera asistencial.

¿Qué cara tiene el amor?

La tuya, enfermera amiga

Ese primer rostro que vi al nacer

Ese que dijo a mi papá:

“Es machito, señor”.

Fue tu cara, enfermera y mujer

Esa que me acompañó siempre.

De chico las inyecciones, el suero y las cataplasmas.

Porque era el primer rostro que veíamos al enfermarnos, y cuando mi viejo (padre) se acordaba de sus cumpleaños.

Venías con tu vieja bicicleta en el horario justo a hervir la jeringa y contarnos las novedades de aquel polvoriento y cálido Posadas.

Con buenas y malas noticias, siempre ahí.

Cómo cambiaron los tiempos, los médicos nuevos te consultaban.

Te queríamos y respetábamos todos.

¿Dónde estás?

¿Por qué te fuiste?

Te echaron los foráneos.

¿Qué es de tu vida?

¿Qué tienen que hasta los foráneos nos gobiernan y eligen?

Retan y acosan

Y no son nuestras

Donde hay una calle, plaza o una placa que hable de ustedes.

¡Avenida enfermera misionera!

Los foráneos no quieren.

Porque el privilegio de ser y de haber sido enfermera es solamente misionero.

Ellos vienen a dirigirnos.

¿Dónde están los amores, doña Rita?

Hoy te honran, enfermera amiga, mujeres, hombres y amigos.

Un abrazo agradecido cargado de amor a todas ellas y todos ellos.

¡Viva y honra a los misioneros de la sanidad!

En el anterior relato se describen las vivencias del sujeto de cuidado con una enfermera de la época, “doña Rita”, la cual lo cuidó en su infancia mencionando algunos procedimientos de ese entonces y vivencias actuales durante su internación.

Fotografía por Patricia Ackerman

CURIOSIDADES

DE LA A A LA Z

Cuando decimos que sabemos algo de manera completa hablamos de saberlo “de la A a la Z”. En griego sería desde Alfa a Omega y esta combinación de letras ha servido para simbolizar el pricipio y el fin. Incluso, el propio cristianismo las adoptó como símbolos propios.

YO TE CUIDO

Norma Liliana Yegros de Florencio Varela, Buenos Aires, Argentina.

“Cuidar” es ocuparse de otro que requiere algún tipo de atención o asistencia. Ese es el significado que podemos encontrar en el diccionario, pero para mí, va más allá de eso, porque cuando yo te cuido puedo aplicar mis conocimientos, y más importante aún, puedo desarrollar valiosas cualidades como la empatía o la solidaridad.

Lo curioso de esto es que me permite estar no solo en situaciones críticas sino también en un momento tan mágico como es el inicio de la vida.

Hay ocasiones en las que me toca ser tu voz o tus ojos. Otras en las que me toca ser tu sostén, ser oído o simplemente ser una compañía segura. Sé que a veces te hacés mil preguntas; algunas sin respuestas, otras con respuestas inesperadas, y ahí estoy yo, con un gesto o una palabra, dándote la mano y diciéndote “todo saldrá bien”. Porque cuidar, además de curar una herida o calmar un dolor, se trata de eso, de acompañar y sostener…

Por eso te digo: “tené paciencia, pronto te recuperarás, falta menos… mientras tanto, yo te cuido”.

Fotografía por Mauro Colombini

CURIOSIDADES

ENFERMERA REGINA WALDOW

La enfermera y profesora brasileña Vera Regina Waldow planteó, hace algunas décadas, la teoría del arte del cuidado como una expresión humanizadora de la Enfermería.

¿QUÉ ES SER ENFERMERO?

Mi nombre es Yolaimi Herrera Castañeda. Soy cubana, tengo 25 años de experiencia como enfermera, y me siento muy feliz de brindar mis servicios a personas sanas y enfermas.

Decidí participar en este libro no para dar mi opinión, sino para compartir con ustedes la apreciación que tiene mi hijo Daril Ernesto Altunaga Herrera acerca de este tema. Cuando le pregunté “¿por qué quieres ser enfermero?”, esto fue lo que me respondió:

“Mamá, para mí la Enfermería es el arte de cuidar y ayudar a personas aparentemente sanas y enfermas. Es también la voluntad y la convicción de velar por la salud del paciente, extendiendo mi mano para ser soporte en momentos difíciles. Esta definición surge de mis experiencias de ver a mi madre y a mi tía cuando van a trabajar muchas veces en condiciones difíciles, pero siempre manteniendo la sonrisa que, al menos en mi caso como paciente, hacía que el dolor se convirtiera en algo efímero por ese trato tan cariñoso y delicado. Por todo lo antes expuesto es que estudio Enfermería. Porque intento dar continuidad y agradecer por todo lo que hicieron por mí cuando fui paciente, ya que entiendo el cansancio de muchas enfermeras después de una guardia.

Mi objetivo es continuar la lucha por mejorar la salud del individuo, la de la familia y de la comunidad, siendo consciente de que mi propósito se basa en principios éticos, respetando la vida de aquellos que están en agonía”.

Estoy muy orgullosa de mi hijo porque sus palabras expresan que su desempeño se basará en brindar un servicio de calidad en aras de mantener los principios éticos, priorizando al paciente más necesitado, respetando la dignidad humana, la confiabilidad, el pudor y manteniendo el compromiso de hacer todo lo necesario en el momento preciso para lograr la pronta recuperación del paciente.

Fotografía por Pablo Grinberg

CURIOSIDADES DE LA PELÍCULA “EL GLADIADOR”

“Máximo, te aclaman a ti. El General que pasó a ser un esclavo, el esclavo que se convirtió en gladiador, el gladiador que desafió a un Imperio. Una historia asombrosa. Ahora el pueblo quiere saber cómo termina la historia. Solo se conformará con una muerte memorable, y que puede ser más glorioso que desafiar al mismísimo Emperador en el gran Coliseo” (frase de la película “El Gladiador”).

HACER HISTORIA EN LO QUE AMAS

por María Evangelina Orué de Luján, Buenos Aires, Argentina.

Cerrás los ojos y volvés a tener 5, parada al lado de la cocina, viendo a tu tía Nieves (enfermera de profesión y vocación) hirviendo las jeringas de vidrio para “esterilizarlas” antes de aplicar una inyección. Y ahí llega la predicción de muchos: “Vange de grande va a ser enfermera…”. Los años pasan y los caminos de la vida cursan por otros destinos, hasta que un día (en uno de los peores momentos de tu vida), cuando parecía que ya no había nada que esperar de la vida, ingresás a trabajar en un geriátrico, y esa vieja vocación infantil resurge con gran fuerza. Y te vas a quedar fuera de turno para alimentar abuelitos que solo lo aceptan de vos, y de a poco entiendes la frase “vocación de servicio”, pero como de costumbre das el 200% y eso te cuesta sufrir un ACV a los 38 años, y ese día (internación traumática de por medio) se gestan los inicios de este presente…

Auxiliar de Enfermería, Técnico Superior en Enfermería, y al fin tu objetivo, Licenciatura en la Universidad Favaloro. El sueño es completo: te recibís con honores, y tu mentora, la persona que más inspira la profesional que deseás ser, la Mag. Adriana Camio, te elige para dar el discurso de graduación y el pecho te estalla de orgullo y emoción…

Los años pasan, te fortalecés como enfermera de APS, te definís como enfermera vacunadora de profesión y vocación. Llega la pandemia de COVID-19, el temor a la enfermedad y a la muerte, pero a pesar de tener factores de riesgo te quedás al pie del cañón y te refugiás en el equipo de trabajo, y una suerte de héroe los organiza y les permite cuidarse y cuidar al otro: aplausos de pie para vos, Doc. Eugenio Molinari, gracias por tanto…

Todo futbolista sueña jugar un Mundial y ganarlo, y todo vacunador sueña con participar de una campaña histórica de vacunación como es y fue la campaña covid; y sos convocada para formar parte de la organización de la misma en Luján. Después vendrá la coordinación del vacunatorio covid más grande de dicha ciudad, y no podés creer que esta campaña se convirtió en tu Mundial de 1986, y te sentís Maradona poniéndote el equipo a la espalda y viviendo en pos de la

acción por casi dos años. Y desde el primer día entiendes que esta campaña es una oportunidad única para posicionar a la Enfermería como la profesión indispensable que es para la salud pública…

El grupo que te toca coordinar está formado en su mayoría por estudiantes de Enfermería o jóvenes enfermeros para quienes la campaña es su primera experiencia, y dos años después sentís ese orgullo y te emocionás hasta las lágrimas viéndolos irse como Señores Enfermeros, con un crecimiento inconmensurable durante este trayecto…

Las charlas posvacunación, la oportunidad de desmitificar las tonterías que se instalaron desde los medios acerca de la vacuna, la emoción de ver gente replicando tus palabras. Recibir personas que vienen muy enojadas y, después de explicarles la importancia de la vacunación haciendo uso de todos tus conocimientos del tema, lográs que se vacunen y se vayan felices, es sentirte como Máximo en “El Gladiador”…

Casi dos años después, que haya gente que te reconozca y recuerde que tu charla fue lo más, te eriza la piel… Recordás las notas en la TV local y la posibilidad de que el mensaje llegue a más gente, y a una señora mayor llorando al verte y diciéndote “yo me vacuné por vos, siempre fui antivacunas pero hablaste tan bien en la tele que me vacuné por vos”, y las lágrimas se funden con las de ella y entiendes ahí la importancia que tienen las palabras para bien y para mal…

Pusiste tu vida en pausa por casi dos años, y la realidad es que no te arrepentís porque es la manera en que vivís la vida y tu profesión, porque no tiene precio haber hecho historia en los que amás con el alma, porque tenés el orgullo de haber acompañado en este camino a muchos estudiantes que crecieron profesional y humanamente en este recorrido. La covid nos sacudió la vida a todos y haber sido un eslabón en la solución no tiene precio.

Un día, hace años en tus inicios en APS, te preguntaste: “¿Qué tipo de enfermera quiero ser?”. Y la respuesta, después de mucho reflexionar, fue “el tipo de enfermera que quisiera encontrar cuando

necesite atención”… y con esa premisa encarás desde hace ya poco más de 10 años la profesión que amás y te devolvió a la vida… solo queda elevar los ojos al cielo y en silencio agradecer a Dios por tanto… por ser enfermera vacunadora de profesión y vocación. Porque podés salvar vidas trabajando en Emergencias, pero podés salvar muchas más, día a día, mediante la vacunación…

Fotografía por Magdalena Quintana

CURIOSIDADES ÁNGELES DE LA GUARDA

Para las grandes religiones monoteístas del mundo, el judaísmo, el cristianismo y el islam, hay un punto en común: cada persona posee uno o más ángeles de la guarda.

MI ÁNGEL

por Dulce Daniela González de Hurlingham, Buenos Aires, Argentina.

Nada pasa por casualidad...

Era mi noche de franco, día para estar en casa y compartir en familia. El teléfono suena, marca una guardia extra.

Así llegue al sanatorio en el que trabajo ya hace algunos años, en el servicio de área cerrada. Esa noche me tocó cubrir la guardia pediátrica.

Ahí lo conocí a él, ¡y él me encontró!

Fue especial desde el primer momento en que lo vi, sentí algo inexplicable, algo familiar. Él con sus ojitos lindos me miraba atento y sonriente, aun estando asustado. Le pregunté a su mamá si ya se habían ingresado antes, me respondió que era la primera vez.

Regresé a casa sin saber mucho de su diagnóstico, pero esa sensación seguía en mi cabeza.

A la noche siguiente, al tomar la guardia, él estaba ahí, en aislamiento y con un pronóstico duro. Me presenté en su habitación y sus ojitos brillaron. Me regaló una sonrisa y conversamos. Volví a preguntar si ya lo conocía de antes, pero nuevamente la mamá, con mucha dulzura, me dijo que no, pero él… él me dio una explicación única.

Me dijo: “¿Sabes qué pasa? Te cuento. En el mundo hay siete personas con las que coincidimos como almas gemelas y están por ahí dando vueltas, y un día se pueden conocer, e incluso en otras vidas se vuelven a encontrar. ¡Sé que en otra vida eras mi mamá!”.

¡Wooow! El silencio inundó la habitación. ¡Me estaba diciendo que yo era su mamá en otra vida! Una respuesta loca e inesperada, y en ese mismo momento me lo creí.

Así se sentía ese cariño por él. Mi niño Guille, un adolescente inteligente y dulce, que en un momento difícil me veía como a una mamá.

Desde ese día fui su enfermera en todo su proceso de quimio, sostuve su mano en los momentos más duros. Aun en medio de su dolor, él me animaba a mí.

Fantaseaba con ir a Colombia y convertirse en narco... bromas para distraer los pensamientos tristes y evitar el sufrimiento. Char-

lábamos de todo, me preguntaba muchas cosas; jugábamos a las cartas, hacíamos tareas, me enviaba mensajes en mis francos y a veces hasta me peleaba.

Se formó un vínculo hermoso e indestructible. Cada noche llegaba a mi servicio dispuesta a encontrar el modo de robarle una sonrisa. Sentía que mi mayor tarea era hacerlo feliz dentro de esas cuatro paredes que lo rodeaban y separaban de la vida, de sus amigos, la escuela, el fútbol y de todo lo que un adolescente ama hacer.

Me puse como objetivo hacerlo sonreír, realizar cualquier cosa que lo ayudara a soportar el dolor, el miedo, la tristeza y todo lo que implica una leucemia (la “mala palabra”).

Se hizo todo lo medicamente posible, pero Dios lo quería a su lado.

La última noche en que lo vi, nos despedimos con un “te quiero”, “ya vuelvo” … “espérame”, “te espero”. Salí del sanatorio con mi corazón roto: mi niño se estaba yendo.

La mañana siguiente me despertó un mensaje, ese que jamás quise recibir: “Nuestro hijo se fue, nos dejó...”

Un frío recorrió mi cuerpo. Me puse la ropa que ya había dejado sobre mi cama, sabiendo en mi interior que podía pasar, pedí un auto y salí...

Quería estar ahí, despedirlo. Abrazar a sus padres que dieron todo por ese hijo. ¡Qué amor tan grande y qué dolor inigualable!

Los acompañé y les di las gracias por permitirme compartir tantas cosas con su niño, ¡papás tan generosos! Ellos tuvieron hermosas palabras para mí, que las hice propias y atesoré en mí corazón. Me permitieron conocer a su hijo, amarlo y ser parte de su camino. “Él siempre será tu ángel y cuidará de vos”, fueron las palabras de su madre.

Hasta el día de hoy sé que es así. Su luz llega cada día para darme fortaleza y vivir agradecida siempre por un día más.

Después de Guille, mi vida es mejor vivida.

Fotografía por Diego Ortiz Mugica

CURIOSIDADES

EL COLOR BLANCO

En Occidente el color blanco representa la pureza y la inocencia, en Oriente está relacionado al luto. Universalmente es un símbolo de paz.

MI MUNDO BLANCO

por Norma Paiva de Resistencia, Chaco, Argentina.

Te vi solita con ojos enormes y sonrisa brillante, con lágrimas que enjuagaban tus mejillas rojas.

Te acercaste a mí con mil miedos y pediste mi mano, te invité a pasear por los pasillos abarrotados de esperanza. Poco a poco, entré en tu mundo de fantasías y de sueños, caminamos juntas hacia los lugares más temidos, encontrando, en cada paso, una razón para salir corriendo hacia los brazos de la vida.

Los colores te acompañaban y juntas caminamos entre dibujos y cuentos.

Con ternura y paciencia llegamos al final del sendero que te acercaba a tu mundo, al hogar añorado.

Los tiempos se acortaban, entre paredes y batas blancas.

Ablandaste mi mundo, entre sonrisas y lágrimas.

Te descubrí asustada en brazos de quien más te amaba. Compartí momentos en los que me necesitabas, y solté tu mano para que volvieras a casa.

Fue entonces cuando me di cuenta de lo que se trataba: de sanar tus nanas, pero aún más, de alivianar tu carga.

Fotografía por Laura Bezzato

CURIOSIDADES

JUGAR

Jugar despierta el ánimo y entretiene. Aprender sobre juegos debería ser algo más usual. Aquí dejamos una enseñanza: el “Escobón” es una variante del popular juego de naipes “Escoba de 15”. Consiste en repartir todo el mazo entre los jugadores, sin dejar ninguna carta descubierta sobre la mesa. Las ventajas y desventajas que se generan según los turnos de cada jugador hacen que esta variante también sea llamada “Escoba Científica”. Solo para entendidos en la materia.

ESCOBÓN

por Elba Taminelli de Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina.

Para mi abuelita Luisa, dadora eterna de alegría.

Mar de Cobo es un pueblito de 1000 habitantes que se encuentra a 30 km de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires.

Hace unos años se construyó, frente a la plaza principal, el Centro de Atención Primaria de Salud “Evita”, aunque nosotros la llamamos cariñosamente “Salita”. Allí ingresé a trabajar de enfermera a principios de este año.

Dicho CAPS tiene consultorios externos con diferentes especialidades, y cuenta con atención por urgencias las 24 horas, ya que es el único acceso a la salud de la comunidad, teniendo en cuenta que el hospital más cercano se encuentra a 35 km.

En dichas guardias existían momentos de calma y alerta donde la dotación completa -chofer, médica y enfermera- nos hundíamos en las apáticas profundidades de la virtualidad, y podíamos pasar mucho tiempo sin cruzar palabras entre nosotros, cada uno con la nariz incrustada en alguna pantalla.

Una mañana, antes de entrar a la Salita, pasé por el kiosco y compré un mazo de cartas, unos hermosos naipes. Ingresé sonriendo a mi guardia y esperé el momento oportuno. Le pregunté a Miguel, el chofer, si le gustaría jugar. Primero me miró extrañado, y luego con ojos de travesura, aceptó divertido. Nos sentamos al ladito del teléfono, por cualquier cosa, y le enseñé a jugar al Escobón, el juego con el que me entretenía tardes enteras en mi infancia junto a mi abuelita Luisa. Es parecido a la Escoba de 15, pero con más emoción. Nunca en mis 48 años encontré a alguien que supiera jugarlo; he llegado a pensar que quizás ella misma lo había inventado.

A partir de ese día, se originaron campeonatos que quedaban en pausa si venía algún paciente o si teníamos una salida con la ambulancia, pero que continuábamos con el mismo entusiasmo ni bien nos desocupábamos.

Tanto usamos ese mazo de cartas, que ya gastado, sucio y roto, pasó a mejor vida. Pero no transcurrió mucho tiempo hasta que un alma piadosa comprara otro.

En cada guardia se juegan diferentes partidos, pero en todas se escuchan risas, cargadas, chistes, carcajadas.

Yo no sé en qué momento de nuestras vidas creímos o nos autoconvencimos de que el juego es cosa de chicos. Además de fortalecer vínculos entre compañeros, las guardias se hacen más cortas y amenas, podemos descontracturarnos de situaciones tensas y trágicas que nos tocan vivenciar.

El juego recarga energías…

La risa alimenta el alma…

Nosotros, en nuestra Salita nos lo permitimos…

¿Y vos? ¿Cuándo fue la última vez que jugaste?

Fotografía por Luis María Gagliardi

CURIOSIDADES

CONTENCIÓN

La palabra “contención” tiene el mismo origen que “contienda”.

Se trata de estar en una lucha, en la que se toma posición haciendo fuerza ante la tensión.

CONTENCIÓN EMOCIONAL

por Karina Cordero de San isidro, Buenos Aires, Argentina.

Mi nombre es Karina Cordero, tengo 44 años y soy enfermera en terapia intensiva hace 26 años. Quiero enfocarme en uno de los cuidados más importantes en el rol de Enfermería, que es la contención emocional hacia nuestros pacientes, que están tan vulnerables frente a nosotros en el día a día. La demostración de amor hacia ellos es igual o más importante que cualquier tratamiento.

¿Alguna vez te detuviste a pensar cómo se sienten en esa cama? Solos, tristes, enojados, y tal vez abandonados. Por eso es hora de que nos detengamos a reflexionar sobre la importancia de la contención y el amor como un tratamiento que no debe faltar, porque es más sanador. Uno no se imagina cómo te fortalece el alma cuando no te olvidan. Ellos tienen miedo, porque muchos están por alguna patología grave o tal vez terminal.

Podemos hacer mejor la vida de nuestros pacientes y más llevadera su internación con tan solo darle nuestra mano y muchas palabras de aliento. Desde mi experiencia, lo hago con cada uno de mis pacientes, y el amor que les doy siempre me vuelve multiplicado. ¡Intentalo!

Fotografía por Claudio Larrea

CURIOSIDADES

“DISTINTO TIEMPO” DE NITO MESTRE

“Distinto tiempo, un lugar nuevo en la misma situación (...) de mis sueños soy el dueño, con mi nombre solo sueño” (canción “Distinto Tiempo” de Nito Mestre).

¿CÓMO SE LLAMA ESO?

¿Cómo se llama eso que detiene tu diario trajín y te cubre con un sombrío y desconocido miedo?

¿Cómo se llama eso que detiene tu rutina, tu tiempo?

¿Cómo se llama eso que te obliga a establecer prioridades, extendiendo lentamente tus limitaciones?

¿Cómo se llama eso que te topa como estampida, sórdida, silenciosa, empotrándose a una realidad no programada?

¿Cómo se llama eso que te obliga a detenerte a pensar que no eres inmortal?

¿Se llamará resiliencia, se llamará tiempo distinto?

¿O se llamará simplemente un momento interrumpido entre la salud y el bienestar?

Eso se llama proceso de salud/enfermedad, que te irá acompañando a ir adaptando tu sorpresa no esperada, tu nueva realidad de ir contándoles de a poco a los tuyos que hoy estás viviendo otro tipo de libertad. Que quisieras levantarte cada día vestida de amor y de ilusión, respirando entera y completa.

Que no piensas en otra cosa más que la despedida que pudo haber sido ayer u hoy, pero que eres feliz a pesar del “¿cómo se llama eso?” que trunca un poco el tiempo.

Que eres feliz de tener una familia.

Que eres feliz como enfermero de profesión y cuidador de vocación.

¿Cómo se llama eso, que cuesta un poco, de encontrarte hoy en otro momento, que anhelas más que nunca empatizar con tu propio corazón, con tu propio ser, para decirte y creerte que puedes salir adelante?

Se llamará eso simplemente, momento de afianzar tu vida alzando tu mirada al cielo, lugar del cual vendrá tu socorro.

Eso simplemente se llama “tiempo distinto”, con un nuevo momento a interpretar, redescubriendo la vida, llenándola de paz, amor, libertad y perdón.

Fotografía por Marisa Bonzón

CURIOSIDADES

EL TEMOR A LA MUERTE

Amigarse con la muerte no fue algo de siempre. En la Edad Media, el miedo a morir desplegó el orden de las conductas en la vida, impactadas por las enormes epidemias. Hasta el arte y la fe llegaron a alimentar este temor.

UN DÍA MÁS

por Verónica Cortese de CABA, Buenos Aires, Argentina.

Todo comenzó cuando mi mamá sufrió un ACV isquémico que la dejaría postrada, en internación en el domicilio, siendo yo su enfermera.

Así es como pienso cuando te veo en la cama, en tu habitación, tan quieta, pensativa, alimentada por una sonda, y respirando el oxígeno que fluye por una cánula nasal para sostener una oxigenación aceptable. Me digo “un día más” y allí estoy cumpliendo mi rol de hija, de enfermera. Nunca creí que cuando elegí esta profesión me formaría para atenderte en tus necesidades, como a tantos pacientes más; tener que desdoblarme, dejar mi rol de hija y ponerme el uniforme para realizarte procedimientos hasta incluso invasivos, haciendo docencia para que sepan cómo aspirarte o cambiar un pañal si yo no estoy porque me tengo que ir a trabajar a la Terapia Intensiva. Y llego allí y te veo en cada paciente, y me veo en cada familiar, en ese que pregunta con miedo, en el que prefiere no preguntar para no molestar, o en el que exige, o en el que se enoja porque no le hicieron tal o cual cosa a su familiar.

Y aprendí a no juzgar, sino a acompañar… y entender… Entendí que no es fácil estar del otro lado y que te digan “espere afuera” y tener que retirarte cuando yo podría ayudar. Que se ofendan porque le cambié el pañal, cuando yo sé hacerlo y solo pretendía ayudar…

Aprendí que la familia no molesta, que hay que comprenderlos y ponerse en su lugar. Permitirles que colaboren en el cuidado los tranquiliza.

Aprendí que la mejor enfermera no es la que más sabe sino la que además tiene humanidad, la que es empática, la que se toma un momento para escuchar. Y me pregunto por qué los horarios de visita son tan cortos, por qué un nieto no puede pasar a ver a su abuela, o un niño no puede ver a su mamá o papá. Tal vez sea la última oportunidad que tenga de verlos con vida. Por qué no dejamos a ese familiar que se quiere quedar un ratito más, mirando a su ser querido, sintiendo la

impotencia de no poder hacer nada más, e incluso nos molestan sus acotaciones: “¿se está moviendo?”, “se encendió una lucecita roja” o “hay un sachecito que no tiene más”… por qué dejamos que se vayan en soledad cuando es inevitable la partida. Aprendí también que amigarse con la muerte alivia… son en vano los esfuerzos por pelearle a quien sabemos que tiene la batalla ganada…

Es por esto que me digo cada día que pasa: “Y todavía te tengo mamá, ¡gracias por un día más!”.

Fotografía por Gustavo Schneider

CURIOSIDADES

REANIMACIÓN

El antecedente histórico más lejano de la reanimación se ha encontrado en varios pasajes de la Biblia, en la que se aplicaba la técnica de respiración “boca a boca”.

EXPERIENCIAS EN ENFERMERÍA

por Juan Bustos de Zelaya, Buenos Aires, Argentina.

Comiendo pizzas con mi amigo Lucas, deliberábamos sobre por qué soy enfermero.

Gabi, 34 años de Enfermería, ¡licenciado! ¿Por qué sos enfermero?

Primero fue por salida laboral, hoy es pasión.

¿Pasión, con lo que ganan? Pasamos por una pandemia, ustedes fueron personal esencial, trabajando en la primera línea, en contacto con un enemigo silencioso y casi invisible. No dudaron, a pesar de los miedos que esto les daba.

Pienso que siguen trabajando como enfermeros porque les gusta. Seguro Gabriel, ahora me vas a contar cuando resucitaste a alguien.

Bueno, en realidad nunca resucité a nadie, ese derecho los enfermeros todavía se lo dejamos a Dios. Lo que sí he hecho es reanimar a varios pacientes, pero te puedo contar un caso.

Dale, contame.

Asignado con mi ambulancia, recibo las indicaciones de una emergencia: una importante fábrica de caramelos, posible paro cardíaco, médico en el lugar. Íbamos a toda velocidad, sabíamos con el doctor que los minutos eran preciados, se escuchaba el alarido de la sirena; entre el tráfico, literalmente volábamos, en el camino nos colocábamos los guantes. Llegamos en cinco minutos. En la fábrica nos esperaban con el portón abierto y los operarios nos hacían señas de por dónde teníamos que ir. Con todo eso, no había dudas: realmente era una emergencia.

Ya habíamos coordinado en el camino; el doctor bajó el maletín y el tubo de oxígeno y yo bajé el desfibrilador y el bolso de paro. Al llegar, un médico estaba realizando RCP básico, o sea, compresiones torácicas sin administrar medicación, que es lo que el protocolo indica. Colocamos el desfibrilador en la opción de “monitor” para saber qué clase de actividad eléctrica cardíaca teníamos, y nos pusimos en forma coordinada con el RCP avanzado.

¿Haciéndole compresiones y colocándole medicación?

Sí, y aparte, si es necesario, entubar al paciente. Después de veinte minutos de trabajo, según su actividad eléctrica, logramos desfibrilarlo. Le administramos una descarga, ya con actividad eléctrica y el corazón bombeando sangre nuevamente. El doctor lo había entubado. Decidimos cargar al paciente en la ambulancia y llevarlo al hospital más cercano. Ahí terminó nuestro trabajo, los médicos y enfermeras del lugar seguirían con el paciente. Esperá un momento, algo me perdí o no entendí.

¿Qué parte no entendiste, Lucas?

¿Por qué recordás este caso?

Ah, porque la historia no termina acá. Al mes, yendo a un domicilio por un control clínico, el paciente que fuimos a ver nos cuenta dónde trabaja y que había sufrido un infarto ¡Sí! Ese señor que tenía delante de mí era el paciente de la fábrica. Le paso a contar que yo era el enfermero que lo había asistido en el día del paro. La señora que estaba presente se levanta y me abraza, se larga a llorar y me da las gracias. Fue un momento maravilloso para todos: para el paciente, para la señora, para los hijos que estaban en la casa y para mí. ¿Por qué recuerdo este caso? Ese abrazo de la señora fue más grande que sacarse la lotería. Nunca lo olvidaré porque yo toqué la vida de ese paciente, y la señora del paciente con su abrazo tocó la mía.

Me dejaste sin palabras. Yo estoy contento de ser amigo de un enfermero de hierro, por eso desde ahora tu sobrenombre será Iron Nurse, “enfermero de hierro”.

Gracias Lucas, brindemos por la amistad y por la Enfermería.

Historias
Fotografía por María Teresa Prieto

CURIOSIDADES CLEPSIDRA

La clepsidra es el nombre que recibe el reloj de agua. Su representación con alas en alegorías funerarias alude al paso irrefrenable del tiempo, que viene a llevarse todo en pequeñas gotas de vida hasta conducir al encuentro con la muerte.

LOS ABRAZOS

por Paloma Trinidad Dramisino de Merlo, Buenos Aires, Argentina.

“Cuando entendamos que no es ´un día más´ sino ´un día menos´, empezaremos a valorar lo que realmente importa” (Anónimo).

Hoy, en Terapia Intensiva, hubo una situación que quedó dando vueltas en mi cabeza...

Resulta que un familiar del paciente (su hermano) llegó tarde a la visita, justo cuando estaba terminando. En un primer momento le tuvimos que decir que no podía pasar porque el horario había finalizado. Antes de irse, llamamos al muchacho y lo hicimos pasar para que salude a su hermano... se dieron un abrazo tan fuerte, tan cálido; lloraron juntos, se miraron a los ojos y se volvieron a abrazar.

Me quedé pensando en cuántos abrazos dejamos pasar pensando que nos queda tiempo. Cuántos abrazos perdidos por enojos, por orgullos, por sonsos...

Me puse a pensar: “qué loco que muchas veces los valoramos solo cuando estamos a punto de caer, de perder. Abrazamos en el dolor, ¡y en las alegrías nos olvidamos!”. Me puse a pensar qué hubiera pasado si al negarle la entrada, y no permitirle abrazarse a su hermano, esa hubiera sido la última oportunidad...

¿Cuánto amor nos guardamos? ¿Cuándo fue la última vez que abrazamos a los que aún están con nosotros? ¿Cuándo fue la última vez que dijimos “te amo”? ¿O que nos reímos juntos? La vida es tan impredecible, tan fugaz que no nos damos cuenta.

Esa imagen, ese abrazo, lo voy a llevar siempre conmigo.

Fotografía por Jonas Papier

FOTÓGRAFOS EN ESTA EDICIÓN

Fotografía página 36

Aldo Sessa

Aldo es un fotógrafo destacado de largo recorrido, con reconocimientos internacionales, y declarado “ciudadano ilustre” de la Ciudad de Buenos Aires. Nació en Buenos Aires en 1939. A los 10 años ya incursionaba en dibujo y pintura. Más tarde se especializó en artes gráficas, diagramación, audiovisualismo y fotografía. En 1976, un cuadro suyo (“Antes del Principio”) fue donado por el gobierno argentino al de los EE. UU. Actualmente, sus obras integran colecciones privadas y museos argentinos y de otros países. Realizó más de 250 exposiciones en Argentina y en el exterior. Publicó 50 libros de arte, muchos de ellos con grandes colaboraciones, como Manuel Mujica Lainez, Jorge Luis Borges, Ray Bradbury, etc. Es Miembro de Honor de la Federación Argentina de Fotografía, Académico de Número en la Academia Nacional de Bellas Artes y director del Departamento de Fotografía de esta última. Posee colecciones en prestigiosos museos alrededor del mundo.

Fotografía página 57

Carlos disfruta captando momentos, situaciones y emociones de la vida que plasma en sus fotografías. Nacido en Buenos Aires en 1977, se formó en las escuelas Andy Goldstein, Motivarte y CFM Madrid. Su primer contacto con la fotografía fue frente a la cámara, en su rol de modelo, a largo de varios años por Europa y África. Vivió 20 años en España, una experiencia que le permitió nutrirse de diversas culturas y paisajes. Ha trabajado para instituciones relacionadas al arte como Fundación PROA, así como también en eventos deportivos como el Congreso FIFA Football Law 2022. Además colaboró en diversos eventos culturales de la Ciudad. Carlos encuentra en la fotografía un medio de expresión para enriquecer el alma.

Fotografía

página

133 Claudio Larrea

Claudio combina sus trabajos de publicidad y cine con su gran pasión: la fotografía. Nació en 1963 en Buenos Aires. Se mudó a Barcelona en 2001 y luego regresó a su ciudad natal en 2010. Actualmente vive en ambos países. Trabajó como director de arte gráfico en las revistas Playboy, Rolling Stone, MAN, Cosmopolitan (Argentina), Interiores (Barcelona), y desde 1999 es director de Arte y production designer en publicidad, cine y videoclips para varias productoras en Argentina, España y Europa. En 2015, comenzaron a exhibirse algunas de sus obras fotográficas en Rise Art Gallery (Londres) y Praxis Art Gallery (Buenos Aires y Nueva York). Desde 2020, OTTO Galería lo representa en Buenos Aires.

Fotografía página

13

Diego Cabales

Diego es curioso por naturaleza y amante de las expediciones fotográficas. Realizó estudios de Diseño Gráfico y Publicidad, y cursó fotografía en tiempos analógicos. Desde 2000 dirige su estudio de fotografía y publicidad en la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente, combinando su afición a la Historia, lleva a cabo experiencias fotográficas por Villa Devoto, Altas Cumbres, Epecuén, Ruta de Salamone y Pigüé, entre otros. Dicta cursos y talleres, y es editor responsable de los contenidos de Revista Devoto, en formato digital.

Fotografía

página

120 Diego Ortiz Mugica

Fotografía página 42 Federico Berliner

Diego es un fotógrafo referente mundial del Sistema Zonal y del Fine Art Printing. Nacido en Argentina, fue el primer fotógrafo en ser aceptado por el Museo Nacional de Arte Decorativo. Su obra también fue exhibida en el Museo Nacional de Bellas Artes, C.C. Recoleta, C.C. Borges y C.C.K., entre otros reconocidos espacios nacionales. Ha realizado exhibiciones en Nueva York más de diez veces, y también en Washington, Palma de Mallorca, Frankfurt y otras grandes ciudades. Fue ganador del premio “Lorenzo el Magnífico” en la Biennalle Internazionale d’Arte Contemporaneo en Florencia. Trabajó como tester para Kodak y Nikon. Fue nombrado Local Hero por Manfrotto en Italia y es embajador de Canson Infinity.

Federico Berliner es un fotógrafo y viajero que acompaña cada viaje con un lente, con el que intenta capturar la belleza en la naturaleza y en las manifestaciones humanas. Nació en el barrio de Villa Devoto, en Buenos Aires. Lleva casi 5 años nómade, oscilando con bases en Centroamérica, España y actualmente en Australia. Desde niño lleva una profunda curiosidad por el mundo, siendo esta el motor de sus viajes para aprender y crecer como persona. Le atrae la búsqueda experimental de aprendizaje y conciencia. La fotografía es su herramienta para inmortalizar y compartir escenarios, para transmitir que lo real se encuentra fuera de lo impuesto.

Fotógrafos convocados

Fotografía página

96

Florencia

Wertheimer

Florencia se enfoca en los ecosistemas y en el paisaje, haciendo uso de la fotografía como un medio de réplica e intervención. Nació en el año 1972 en un pequeño pueblo cerca de Buenos Aires.   Su pasión por la fotografía comenzó desde pequeña, pero fue a los 40 cuando comenzó a estudiar con Inés Miguens. Posterior a ello, y tras desarrollar un interés por los ecosistemas, continuó su educación en la Escuela de Diego Ortiz Múgica focalizándose en fotografía digital y Photoshop. Durante esos mismos años estudió junto a Ana Sánchez Zini, desarrollando fotografía contemporánea.   En el año 2021 desplegó su interés por la fotografía analógica, a la que actualmente interviene y modifica con fotografía digital. Algunos de sus trabajos fueron presentados en distintas exhibiciones en Buenos Aires, como Simpleza y La belleza de las formas.

Fotografía

página 52 Giuliana Belén Almirón

Giuliana tiene 24 años, y es una fotógrafa emergente. Considera a la fotografía como la herramienta que le permite contar lo que siente, siendo también un lenguaje, que incluye dialectos y texturas. Estudió fotografía profesional con enfoque publicitario durante tres años. Actualmente se está formando como obstetra y Doula. Experimentó con muchas áreas del arte: tatuaje, dibujo, canto, pintura, crochet, cocina y hasta porcelana fría. Siempre busca la forma de contar algo más y poder compartir con otras personas su mirada.

Fotografías páginas 71 y 143

Gustavo Herman Schneider

Gustavo busca, a través de la fotografía, construir un puente entre las diferentes culturas, acercar la diversidad y descubrir las cosas que nos unen. Nacido en Buenos Aires en 1960, estudió fotografía en la Escuela Técnica de la Boca y en la escuela del fotógrafo Pedro Luis Raota, y también Dirección de Fotografía en el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales). Especializado en la documentación fotográfica, retrata pueblos que a simple vista nos resultan lejanos, pero que pueden ser capturados de forma simple como parte de la gran familia que conforma a este mundo. En el año 2015, la Federación Argentina de Fotografía lo honró en la categoría Travel con el Gran Premio de Honor Cóndor, que es el máximo galardón con el que se reconoce a un fotógrafo en Argentina. Volvió a obtener dicho premio en el año 2023, en las categorías Periodística y Naturaleza.

Fotografía páginas 30 y 152

Jonas Papier

Jonas recorrió el mundo con la fotografía, y tiene el convencimiento de que hay que “vivir la vida en fotos, porque el tiempo pasa, pero las fotos quedan”. En 1988 inició su actividad como fotógrafo profesional, especializándose en fotografía de viajes para medios nacionales e internacionales. La mayor cantidad de producciones las realizó para la Revista First, donde le adjudicaron diferentes proyectos relacionados a viajes alrededor del mundo. Entre 1991 a 2005, focalizó su trabajo en fotografía publicitaria, realizando campañas para diversas compañías internacionales como MCcan, MRM, Microsoft, Chevrolet, MasterCard, entre otras. El 1994 fundó la Escuela de Fotografía MOTIVARTE, prestigioso instituto argentino.

Fotografía página 75

Karina Picabea

Karina es una fotógrafa aficionada que se autopercibe como “intensa, exageradísima y auténtica”; asegura que ha vivido varias vidas en una sola. Nacida un junio de 1972, a los 19 años llegó al mundo de la fotografía de la mano de una pequeña cámara analógica. Con el objetivo de capacitarse profesionalmente, se inició en Foto Club Villa del Parque en el año 2009. Allí, no tardó en darse cuenta de su fascinación por el retrato y las revelaciones en blanco y negro. Hoy encuentra satisfacción cuando detecta en el hogar de sus familiares o amigos algún portarretratos decorado con una fotografía capturada a través de su mirada.

Fotografía página 124

Laura Bezzato

Laura es una artista con sensibilidad innata para sus dos pasiones: la pintura y la fotografía. Nació en Buenos Aires en 1967, y comenzó su búsqueda dentro del arte tomando cursos de Fotografía Analógica con Pedro Luis Raota. En el año 2005 incursionó en la pintura como autodidacta. Años después, participó del Taller de Esencialismo de Heriberto Zorrilla y Helena Distéfano. Desde 2013 formó parte del Taller de Rebeca Mendoza, donde desarrolló distintas técnicas y aspectos de la obra artística. A partir de 2018 se reencontró con su amor por la fotografía al retomar dichos estudios bajo la dirección de Diego Ortiz Mugica, en formato digital y analógico.

Fotografía página 61

Leila Cura

Leila es una médica con corazón de artista. Es la presidente de Brisa Salud & Bienestar, y la promotora original de este libro. Nacida en Lanús Este (Provincia de Buenos Aires), no se considera fotógrafa, pero admite que es una actividad que le genera mucho entusiasmo ya que le ha permitido aprender a “ver las cosas, los paisajes y las situaciones de una manera diferente”. Su foto está dedicada al texto “El Otro Soy Yo”, un relato sobre la experiencia de un enfermero a bordo de un buque. Según explica Leila, su imagen captura la fachada del Centro Naval en la calle Florida 801 (CABA, Argentina). Dicho lugar llamó su atención ya que, al pasar, le hizo revivir su experiencia de aquella vez que concurrió a la presentación del libro del retirado capitán de navío Washington Bárcena, quien estuvo a cargo del buque destructor ARA Bouchard durante la guerra de Malvinas.

Fotografía página 129

Luis María

Gagliardi

Luis María (“Supi”, para sus afectos) es un joven amante de la fotografía callejera. Nacido en Buenos Aires, es un fotógrafo aficionado que busca capturar la cotidianidad de las personas que lo rodean mediante un estilo espontáneo y sutil. Su acercamiento con el arte nació a partir de su interés por la música: es un ávido pianista, formado de manera autodidacta en su mayor parte. Con el tiempo, la fotografía captó su atención. El enfoque “street” define su búsqueda de lo espontáneo en los espacios públicos, sin poses premeditadas ni guiones escritos; de alguna manera, espía la realidad detrás de su lente y captura el momento justo en que una historia está siendo contada. O, del mismo modo, crea una historia a partir un rapto fotográfico. Profesionalmente, es diseñador UX enfocado en el diseño visual y de interfaz. Trabaja de manera independiente, y es cofundador de Solow. Ha diseñado diversas aplicaciones vinculadas a la temática Wellness.

Fotografía página 115

Magdalena Quintana

Magdalena es una enfermera profesional que transformó el pasatiempo de la fotografía en un acercamiento al mundo del arte. Se unieron sus dos pasiones: Enfermería y fotografía. Nacida en Uruguay hace 32 años, se desarrolló como enfermera profesional en dos Unidades de Cuidados Intensivos (UTI).   Durante la Pandemia, el trabajo, la incertidumbre, los miedos, la alta demanda de jornadas laborales y el aislamiento social la llevaron a buscar espacios de tranquilidad y recreativos. Salía de trabajar al amanecer y observaba, fotografiaba y disfrutaba sus experiencias. Compartió al inicio sus fotos con compañeros de trabajo, y luego hizo público su trabajo.   A través de la fotografía de su trabajo como enfermera visibiliza y reivindica a su profesión. Con su cámara profesional, todos los días busca aprender algo más sobre la hermosa disciplina de la Fotografía.

Fotografía página 26

María Paz Bollana

María Paz es una joven emprendedora que comparte la pasión de la fotografía con su familia. Nació en Castelar (Buenos Aires) hace 19 años. Asegura que desde pequeña que la fotografía está presente en su vida. Fue su hermana mayor quien le compartió sus conocimientos cuando estudiaba fotografía, y gracias a ella absorbió la técnica y las herramientas necesarias para ir moldeándose en esta actividad. Recientemente tuvo la oportunidad de viajar a Costa Rica, Italia y España, viajes que potenciaron su pasión por retratar cada momento. Actualmente estudia Diseño de Indumentaria en la Universidad de Buenos Aires, y tiene un emprendimiento de bolsos de manos llamado “Volcada”, en el cual se encargó ella misma de la estética de la marca: desde el diseño del producto hasta las fotografías de promoción en las distintas redes sociales.

Fotografía página 66

María Sol Bollana

María Sol es una apasionada fotógrafa, y la coordinadora oficial del trabajo fotográfico para este libro. Nació en Castelar hace 24 años. De pequeña, le apasionaba filmar con la videocámara de su padre y hacía uso de la cámara analógica de su madre. Con los años reafirmó su pasión al descubrir la fotografía digital. En 2018 comenzó a estudiar Trabajo Social, lo cual la impulsó a sumergirse en las realidades de las personas, echando luz a situaciones invisibilizadas a través de su lente. Asegura además que ella misma atravesó momentos personales muy difíciles y la fotografía fue siempre una vía de escape. En 2021, ya con su cámara Cannon en mano, comenzó a estudiar fotografía en la Escuela Motivarte. Al poco tiempo se dedicó a todo tipo de trabajos relacionados al arte: a la música, la moda, la publicidad y muestras fotográficas en galerías de arte con fines sociales. Actualmente trabaja freelance para distintos proyectos políticos y sociales.

Fotografías páginas 88 y 148

María Teresa

Prieto

María Teresa es una fotógrafa que apuesta por los colores, las texturas y lo gestual. Comenzó a estudiar en fotografía como una actividad recreativa, y pronto se convirtió en su pasión. Afirma que le encanta imaginar la historia detrás de las imágenes, ya que la foto “nos cuenta y nos transmite emociones, nos muestra lo que hay en su encuadre y nos permite pensar en lo que quedó fuera de él”. La desafía la síntesis que se genera en una imagen. Le interesa explorar todo aquello que insinúa una fotografía con las miradas y los gestos, y las circunstancias y entornos que generan momentos únicos. Para ella, la foto la transporta a un momento y le permite revivirlo.

Fotografías página 22 y 138

Marisa Bonzón

Marisa captura momentos callejeros, retratos únicos y rostros que expresan lo que dicta el alma. Durante varios años se especializó en fotografía de teatro y realizó portadas de CDs. Expuso en: BA Photo (2012 a 2019), Congreso de la Nación, Buenos Aires (2017), Centro Cultural Recoleta (2015), Festival de la Luz en el Museo de los Cerros Tilcara, Jujuy (2015), Centro Cultural Borges (2014), BA Photo Palais de Glace (2011), Barcelona, México y Libia. En 2020 fue seleccionada para participar con su obra en la publicación del libro “Tu mirada sobre Cuba”, y en ediciones de Bex, Fotografía Latinoamericana. En 2022 publicó su libro “Reveladas”, un trabajo de tomas callejeras de más de 10 años sobre mujeres.

Fotografía página 105

Mauro Colombini

Mauro es un docente aficionado a la fotografía de teatro. Desde su Santa Fe natal, se formó en diversos lugares, pero perfeccionó su pasión en Buenos Aires. Estudió en Foto Club Buenos Aires y en la escuela Motivarte, y realizó cursos de fotografía de teatro en el Centro Cultural San Martín, además de diversos cursos con grandes fotógrafos argentinos.

Fotografías páginas 47 y 109

Pablo Sebastián

Grinberg

Pablo convive con la fotografía desde la cuna; junto a su padre y hermano forman una familia de fotógrafos. Inicia profesionalmente a los 17 años trabajando como reportero gráfico para la agencia “Noticias Argentinas”. Trabajó en la fotografía deportiva a principios de la década de los noventa. Integró el staff de la editorial Perfil, donde trabajó por más de 20 años en las revistas del grupo. Gracias a esos trabajos, además de adquirir experiencia profesional, pudo viajar por el mundo y realizar coberturas periodísticas importantes (giras presidenciales, mundiales de fútbol y producciones especiales a personalidades y artistas nacionales e internacionales). Califica a la fotografía como el mejor idioma de su expresión, y tiene el privilegio de poder vivir haciendo lo que le gusta: mostrar la realidad a través de imágenes.

Fotografías páginas 17 y 101

Patricia Ackerman

Patricia es psicoanalista, e imprime su curiosidad por la mente del ser humano en su trabajo fotográfico. Inició su afición a la fotografía en su juventud, pero admite que quedó suspendida por un tiempo para luego regresar “de manera explosiva”. Su foco de interés fue siempre la fotografía de calle, observando personas envueltas en su mundo o en concentraciones populares. También le apasiona la fotografía de teatro. En sus fotografías, Patricia trabaja en la búsqueda conceptual sobre el ser humano y sus orígenes, su cuerpo, su hogar, sus deseos, sus vínculos y el viaje en el que se embarca en la vida.

Fotografía página 92

Sol Miraglia

Sol Miraglia trabaja con la fotografía y la cinematografía, y se autodefine como una “curiosa de abrir cajones ajenos olvidados para cuidarlos”. Nacida en Buenos Aires en 1989, a los 4 años sufrió el desvío de su ojo derecho, sin encontrar explicación hasta el día de hoy. Es así como desde pequeña comenzó a mirar en diferentes direcciones a la vez. Trabajó como fotógrafa en el diario La Nación y en diversos proyectos documentales en fotografía y cine. Actualmente se encuentra dirigiendo proyectos y trabajando en la puesta en valor de archivos como el de Foto Estudio Luisita, que en 2022 tuvo su muestra en el Museo de Arte Latinoamericano (Buenos Aires).

Fotografías páginas 80 y 84

Valentina Gobet

Valentina tiene 23 años y es una fotógrafa emergente argentina. Nacida en Bragado, Provincia de Buenos Aires, desde chica tomó al cine como fuente de inspiración, aprendizaje y experimentación. Esa experiencia le generó la necesidad de expresarse a través de las imágenes, y por ese motivo actualmente estudia Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires. Califica a su carrera como una guía constante en el camino que transita con tanta pasión.

SOBRE BRISA SALUD Y BIENESTAR

Somos una compañía vinculada a la salud y especializada en la gestión integral de programas, campañas y eventos de salud para el ámbito privado, así como también realizamos acciones abiertas en beneficio de la sociedad.

“Brisa Enfermeros” es nuestra marca educativa, cuya misión es formar enfermeros líderes en la promoción de hábitos saludables dentro de la comunidad. Para ello, ofrecemos Webinars para enfermeros latinoamericanos y nuestro anual Congreso de Enfermería, entre otros servicios.

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