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e-Magazine Brisa - ENE 26 (1)

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S T A F F

Publisher: Brisa Enfermeros

Dirección:

Giulia Matozza

Editor: Lucas Julio

Diseño gráfico: Maximiliano Saco

Prensa y comunicación: Felipe Crevatini

Los zurdos: una exploración neurocientífica y cultural

Viviendo en contra de la corriente Una exploración evolutiva, cultural y neurocientífica sobre los zurdos

Una puerta que se abre hacia la izquierda

En casi todas las culturas humanas, la derecha es el lado del saludo, del orden, de lo correcto Las palabras lo recuerdan: “diestro” es habilidad; “right” es tanto “derecho” como “correcto”; “siniestro” viene de “izquierda”. Sin embargo, un diez por ciento constante de la población insiste en vivir el mundo desde el otro lado del cuerpo. Ese pequeño porcentaje —inusualmente estable para una especie social como la nuestra revela algo más profundo que una simple preferencia motriz Dice algo sobre la historia evolutiva de nuestra especie, sobre las metáforas con las que organizamos lo político y lo moral, sobre las desigualdades que produce la estandarización industrial y también sobre las maneras diversas en que el cerebro humano se construye. Escribir sobre los zurdos, entonces, no es hablar de una minoría anecdótica, sino revisar lo que la mayoría damos por sentado: cómo se fabrica un mundo pensado para unos cuerpos y no para otros; cómo la cultura se interna en la carne y en el lenguaje; cómo la biología se resiste a la uniformidad; cómo la neurociencia, lejos de certezas simples, descubre variaciones y mezclas inesperadas. Este ensayo propone un recorrido por esas capas evolutiva, histórica, simbólica y cerebral para comprender por qué los zurdos persisten y qué nos dicen sobre la variedad humana.

Diez por ciento

La historia evolutiva de la zurdera

Lo primero que la ciencia moderna descubrió sobre los zurdos es que no son un accidente esporádico: la proporción se repite, con variaciones mínimas, en prácticamente todos los contextos estudiados. Sociedades de tradición oral, comunidades agrícolas, ciudades industrializadas, poblaciones prehistóricas reconstruidas por el desgaste dental: siempre alrededor del diez por ciento Esa obstinada regularidad sugiere que no estamos ante un rasgo que pueda desaparecer por presión selectiva, sino ante un equilibrio evolutivo.

Los trabajos de Charlotte Faurie, Michel Raymond y otros especialistas en evolución del comportamiento humano plantean una explicación elegante En un mundo mayoritariamente diestro, un zurdo puede obtener ventajas en interacciones competitivas: el rival no está acostumbrado a anticipar ese movimiento invertido. Datos recientes de deportes de combate lo confirmaron En artes marciales, boxeo y esgrima, los zurdos están sobrerrepresentados y, en promedio, tienen mejores resultados que los diestros Su rareza es parte de su ventaja Pero si la zurdera se volviera más frecuente, esa sorpresa desaparecería. Así, una proporción minoritaria pero estable puede sostenerse por selección dependiente de la frecuencia: demasiados zurdos no conviene, muy pocos tampoco.

Este equilibrio evolutivo convive con otra observación: la especie humana presenta una asimetría poblacional exagerada en comparación con otros animales. Perros, gatos, aves, roedores y primates muestran preferencia lateral, pero distribuida de manera más pareja. No existe un “90% diestro” en lobos o chimpancés. Algo, en nuestra historia evolutiva, acentuó este sesgo. Puede haber sido la aparición del lenguaje, que se lateraliza con fuerza; o la fabricación de herramientas, que exige precisión y coordinación fina; o las formas de cooperación social En cualquiera de los casos, la humanidad terminó especializada, masivamente, en un lado del cuerpo.

Esa especialización se volvió aún más rígida con la modernización. La industrialización del siglo XIX estandarizó máquinas, técnicas y escuelas, consolidando un mundo construido para diestros No solo la escritura cursiva, sino el diseño de herramientas, la disposición de la maquinaria, los instrumentos quirúrgicos, las tijeras, las cámaras fotográficas, los bancos escolares y hasta los automóviles siguieron esa norma. La zurdera pasó a ser un inconveniente productivo. Durante generaciones, muchos niños zurdos fueron corregidos por “ineficientes”, no por superstición. La eficiencia industrial necesitaba uniformidad manual El cuerpo —otra vez— debía adaptarse a la máquina

Pero la biología, como recuerda Chris McManus, tiene su propia inercia: los zurdos no desaparecen porque su origen no es un simple rasgo cultural corregible, ni un gen puntual que pueda extinguirse. Surge de un entramado donde actúan predisposiciones genéticas, variaciones tempranas en el desarrollo del cerebro y fuerzas evolutivas que favorecen la diversidad. La naturaleza, dice McManus, “prefiere la mezcla” en los sistemas complejos, porque esa mezcla produce capacidad de adaptación La zurdera, lejos de ser una excepción incómoda, podría ser una de las formas en que la evolución preserva un margen de imprevisibilidad en los comportamientos humanos.

La izquierda como signo

Cultura, política, religión y los sentidos que construimos

Si la evolución explica la persistencia de la zurdera, la cultura explica la carga simbólica que terminó asociada con ella. Muchas sociedades organizaron la vida cotidiana a partir de una distinción moral entre derecha e izquierda, y esas estructuras semánticas terminaron infiltrándose en la experiencia de los zurdos.

En varios contextos islámicos tradicionales se come con la mano derecha porque la izquierda está asociada a tareas “impuras”

[En varios contextos islámicos tradicionales se come con la mano derecha porque la izquierda está asociada a tareas “impuras”.] En textos bíblicos, la derecha aparece vinculada a la bendición y al orden celestial; la izquierda, a lo contrario. En el derecho romano, la izquierda fue durante siglos un signo de mal augurio. Las lenguas, incluso sin religiones mediante, también tomaron posición En inglés, right es correcto; en francés, gauche significa “torpe”; en latín, sinister era simplemente “izquierdo”, pero derivó en la idea moderna de “amenazante” o “maligno” El castellano conserva esa marca: diestro es hábil; siniestro, oscuro.

El lenguaje no sólo refleja prejuicios: también los produce. Investigaciones de Daniel Casasanto muestran que las personas suelen asociar la derecha con lo positivo y la izquierda con lo negativo, incluso en tareas abstractas como evaluar contornos, elegir productos o asignar valores morales Curiosamente, esos patrones se invierten en muchos zurdos: lo “bueno” queda del lado del cuerpo que usan para actuar sobre el mundo. Lo que llamamos sentido común es, muchas veces, un sentido corporal sedimentado en el lenguaje.

La política no escapó a esa arquitectura simbólica. La distinción entre derecha e izquierda nació en la Revolución Francesa como un simple orden espacial en la Asamblea, pero muy pronto adquirió un peso moral y afectivo. No es casual que, desde entonces, la izquierda política haya cargado con la ambigüedad de ese símbolo: el lado que en muchas culturas representaba lo torcido, lo disruptivo, lo peligroso No es que la política se haya contaminado del simbolismo corporal, sino que el lenguaje político heredó estructuras profundas de la cognición humana

En este paisaje cultural aparece Left-Handed Girl (La chica zurda), la película taiwanesa de Netflix que explora las tensiones y los mitos asociados a la zurdera en un contexto narrativo contemporáneo La película juega con la idea de que la izquierda corporal es también un gesto de identidad: algo que no se puede corregir sin borrar una parte de la persona. Su protagonista, una joven zurda, se enfrenta a ambientes familiares y sociales donde lo no convencional se percibe como amenaza o anormalidad. La historia evita la caricatura y el mensaje evidente; trabaja, más bien, con la intimidad de los gestos cotidianos: cómo se agarra un tenedor, cómo se escribe en un cuaderno, cómo se acomoda el cuerpo para vivir. Explora la incomodidad del mundo diseñado para otros y la sensibilidad particular que surge de habitarlo desde ese ángulo. Es una película contenida, elegante y profundamente humana, que desarma prejuicios sin didactismos y que vale la pena ver para entender la zurdera no como rareza, sino como una condición que dialoga con lo cultural, lo simbólico y lo íntimo.

Un cerebro que se inclina Neurociencia, variación y mezcla

Durante mucho tiempo se creyó que los zurdos tenían “el cerebro al revés”: que su hemisferio derecho era el dominante para el lenguaje y que eso explicaba desde tendencias artísticas hasta supuestas capacidades particulares. La neurociencia moderna desmontó esa simplificación. En realidad, la mayoría de los zurdos también procesa el lenguaje mayormente en el hemisferio izquierdo. La diferencia no está en una inversión total, sino en una mayor probabilidad de configuraciones alternativas.

Estudios de neuroimagen a gran escala, realizados en parte por grupos del Max Planck Institute, muestran que los zurdos tienen más variabilidad en ciertas asimetrías cerebrales, especialmente en regiones de control motor, memoria de trabajo, visión y lenguaje. Pero variabilidad no significa caos: significa que, si en los diestros el hemisferio izquierdo concentra con contundencia las funciones lingüísticas, en los zurdos esa especialización es menos rígida. Hay más casos de dominancia derecha para el lenguaje y más casos de lateralización bilateral. Esa mezcla produce perfiles cognitivos diversos, pero no determina talentos o personalidades.

Investigaciones de Johnstone, Packheiser y otros especialistas en neurociencia cognitiva apuntan a lo mismo: los zurdos no poseen un “cerebro creativo” por esencia, sino una arquitectura menos asimétrica. La creatividad, la razón, la sensibilidad artística, la memoria o el pensamiento lógico no se separan entre hemisferios con fronteras claras. Esos mitos estimulantes en la cultura popular no resisten evidencia. Lo que sí existe es un espectro más ancho de configuraciones, y ese espectro plantea una idea más compleja: la zurdera puede ser, en parte, el resultado de la manera imprevisible en que el cerebro humano se organiza durante el desarrollo.

Aquí entra con fuerza la teoría de la variación cerebral aleatoria presentada por Chris McManus. Según este enfoque, los genes participan, pero no mandan. El cerebro en desarrollo se lateraliza siguiendo tendencias poblacionales (como la dominancia izquierda para el lenguaje), pero esa organización incluye márgenes de fluctuación Pequeñas diferencias en tiempos, gradientes químicos, simetrías temporales y patrones de migración neuronal pueden inclinar la preferencia manual hacia un lado u otro

A la naturaleza, dice McManus, le “gusta la variedad”: en sistemas complejos, una forma ligera de desorden produce flexibilidad y adaptabilidad La zurdera sería un ejemplo de esa estrategia

No se sabe del todo por qué algunas personas son zurdas, pero las teorías más sólidas convergen: predisposición genética poligénica, variación en el desarrollo temprano, estructuras cerebrales menos asimétricas y fuerzas evolutivas que mantienen estable la proporción. Nada indica que ser zurdo implique una diferencia cognitiva esencial, ni una ventaja universal, ni un déficit Implica, en promedio, un cerebro cableado con más combinaciones posibles

Epílogo práctico

Consideraciones para enfermeros en la clínica

En el ámbito de la salud, la zurdera no es sólo una curiosidad antropológica o cerebral: puede influir en procedimientos concretos Para un enfermero, reconocer la lateralidad de un paciente puede mejorar la ergonomía del cuidado, reducir molestias y facilitar la adherencia a ciertos tratamientos. En personas zurdas, la mano dominante suele encargarse de actividades de precisión. Colocar vías periféricas, asegurar vendajes o indicar ejercicios de rehabilitación motora requiere tener en cuenta cuál es la mano que sostiene la mayoría de las acciones cotidianas En la educación para el manejo de dispositivos como glucometría, tensiómetros o bombas portátiles puede ser clave enseñar posiciones alternativas que no obstaculicen la destreza de la mano dominante. Lo mismo ocurre con la organización del entorno hospitalario: bandejas, barandas, botoneras y dispositivos de llamada pueden requerir mínimos ajustes para evitar incomodidad en pacientes zurdos internados por períodos prolongados.

Conclusión

La zurdera es una ventana hacia la variación humana. Revela cómo la evolución no elimina la diferencia cuando esa diferencia aporta flexibilidad; cómo la cultura fabrica jerarquías a partir de gestos corporales; cómo el lenguaje metaboliza esas jerarquías y las vuelve moral o política; cómo el cerebro humano, lejos de ser simétrico y ordenado, se arma con mezclas que desafían las categorías simples.

Que una minoría persistente viva el mundo desde la mano izquierda nos recuerda que la diversidad no es un accidente, sino un principio de la vida En sociedades que tienden a estandarizar, corregir o normalizar, los zurdos funcionan como metáfora encarnada de aquello que se desvía sin dejar de pertenecer. La invitación final, sobre todo para los equipos de salud, es a mirar ese desvío no como una excepción a corregir, sino como una pista del vasto rango de posibilidades que tenemos para habitar el cuerpo humano.

A veces, para entender mejor a los demás, basta con mirar cómo toman un lápiz.

Referencias:

Casasanto, D. (2011). Different bodies, different minds: The effects of bodily states on cognitive processing.

Current Directions in Psychological Science.

Faurie, C., & Raymond, M. (2004). Handedness, homicide and negative frequency-dependent selection. Proceedings of the Royal Society B Guerra, M (2024) Handedness in Animals and Plants

Frontiers in Ecology and Evolution

Johnstone, L T , Karlsson, E M , & Carey, D P (2021) Left-handers are less lateralized than right-handers for language but not for spatial attention Brain and Cognition

Llaurens, V , Raymond, M , & Faurie, C (2009) Why are some people left-handed? An evolutionary perspective Philosophical Transactions of the Royal Society B Max Planck Institute for Human Cognitive and Brain Sciences (2021) Large study compares the brains of lefthanders and right-handers MPI-HCBS News Release McManus, I. C. (2021). Is any but a tiny fraction of handedness variance likely to be due to the external environment? Laterality.

Packheiser, J., et al. (2020). A large-scale estimate on the relationship between handedness and language lateralization. Scientific Reports.

“Corazón, mente y manos”: la vocación de enseñar para salvar vidas

Desde PULSO/Brisa+ conversamosconEduardoMorales,enfermero,instructor yrescatista,autordelManualdeprimerosauxiliosbásicos Alolargodela entrevista,Eduardonoscompartiósurecorridoenlaenfermería,suvocación porladocenciaylacapacitacióncomunitaria,ylaconviccióndequeel conocimientoenprimerosauxiliosnoesexclusivodelsistemadesalud,sino unaherramientafundamentalparatodalasociedad.Unacharlaatravesada porlaexperiencia,elcompromisoyunaideacentral:enseñartambiénesuna formadecuidar.

PULSO: Para empezar, nos gustaría que se presente. Si tuviera que contarle quién es y cómo llegó a la enfermería a alguien que todavía no le conoce, ¿qué diría?

Eduardo Morales: Me dedico a nivel nacional a la docencia como instructor, especialmente en primeros auxilios, y también soy rescatista. Mi camino en la salud empezó desde muy chico. Cuando tenía unos 11 o 12 años, trabajaba como cadete en una farmacia en la provincia de Mendoza, de donde soy oriundo. Ahí fue donde nació todo. El dueño de la farmacia vio que yo tenía interés por aprender, que me gustaba mirar, colaborar, entender qué se hacía cuando venía gente con prescripción médica. Me preguntó si me interesaba la salud, y yo, con esa respuesta medio ingenua de chico, le dije que sí. Pero ese “sí” fue creciendo. Él insistió en que me capacitara, que hiciera cursos de primeros auxilios. Empecé por ahí, después seguí con cursos de vacunación, y cada vez me gustaba más Seguía trabajando en la farmacia y él mismo me costeó los estudios de auxiliar de enfermería En ese momento estudié en el Hospital

Emilio Civit, el antiguo Hospital de Niños de Mendoza, antes del terremoto. Después hice la carrera de enfermería profesional y seguí perfeccionándome como paramédico en emergencias médicas en la Universidad Siglo XXI. En paralelo, trabajé en el Servicio Penitenciario de Mendoza Tras el motín vendimial del año 2000, se creó un Grupo de Combate, y desde ahí empecé a formar parte de ese equipo Todo fue un proceso continuo de aprendizaje y de compromiso con la emergencia y el cuidado.

PULSO: ¿Recuerda alguna situación que te a marcado especialmente y que le a hecho tomar conciencia de la importancia de los primeros auxilios?

Eduardo Morales:

Sí, claro Algo que me marcó mucho fue que en la escuela primaria había brigadas de primeros auxilios. Eso me llevó a capacitarme más, a practicar, a colaborar con los docentes. Desde chico entendí que saber primeros auxilios no es algo accesorio, es algo que puede marcar la diferencia.

PULSO: Desde su experiencia, ¿siente que hoy falta más capacitación o cultura de prevención dentro de la enfermería?

Eduardo Morales:

Sí, falta, y bastante. Muchas veces falta predisposición desde las jerarquías. Lo veo mucho en la provincia donde estoy ahora, San Luis. , perfeccionarse, y por distintas razones se encuentra con límites: “hasta acá llegás”, “el auxiliar no puede más que esto”

Pero en enfermería todos deberíamos estar en la misma brecha, aprendiendo constantemente.

Cada día aparece algo nuevo. Después del 2020 y del confinamiento se vio algo muy claro: muchos estudiantes, auxiliares y enfermeros empezaron a capacitarse por su cuenta, incluso cuando desde arriba les decían que no Eso es profesionalismo No quedarse con lo que se aprendió hace 5, 10 o 30 años atrás.

PULSO: ¿Un auxiliar puede seguir formándose y especializarse?

Eduardo Morales: Por supuesto que sí. Un auxiliar puede llegar a ser enfermero profesional, licenciado, siguiendo los parámetros de la universidad. No que quedarse en el “antes”. En primeros auxilios, además, puede capacitarse toda la sociedad No es algo exclusivo del personal de salud

Yo empecé así: terminé la primaria, seguí en la secundaria y buscaba cursos. Y tuve la oportunidad de que el dueño de la farmacia me ayudara a estudiar. Por eso siempre digo que no hay que frenar las ganas de aprender.

PULSO: En ese recorrido aparece su libro, el Manual de primeros auxilios básicos ¿Cómo nació la idea de escribirlo?

Eduardo Morales: La motivación fue clara: hay que enseñar a la sociedad. Con lo más mínimo se puede salvar una vida o mantenerla hasta que llegue el servicio de emergencias. El manual se fue gestando durante tres a cinco años. Los contenidos surgen directamente de las jornadas de capacitación que doy en escuelas, jardines, colegios, con personas civiles y personal uniformado

Todo lo que está en el manual es básico: definición de primeros auxilios, epilepsia, hemorragias, heridas, RCP. También hay un apartado breve sobre violencia laboral y familiar, porque es un tema muy amplio y había que ser puntuales.

Mi forma de enseñar es con poca teoría y mucha práctica. En las jornadas damos tres horas de teoría y cuatro de práctica Ahí se sacan las dudas El manual refleja exactamente eso Incluso incluye experiencias con chicos de jardín, donde aprendían jugando, armando botiquines con cajas de zapatos. Todo eso está volcado en el libro.

PULSO: Por lo que cuenta, el manual no está pensado solo para personal de salud

Eduardo Morales: Exacto. Está pensado para toda la sociedad. A los profesionales nos sirve para refrescar la memoria, pero también es clave que la gente sepa qué hacer mientras llegamos nosotros o mientras se traslada a una persona al hospital.

El manual incluye guías claras: qué hacer y qué no hacer ante lesiones oculares, hemorragias, tejidos blandos. Enseña RCP desde lo básico, evaluación de la escena que es fundamental para el socorrista , evaluación primaria, alteraciones de conciencia, deshidratación, incendios, tipos de fuego y uso del matafuegos.

La sociedad, en ese momento, se transforma en rescatista. Pero si no hay seguridad en la escena, no se puede intervenir Si no, pasamos de tener una víctima a tener tres o cuatro

PULSO: ¿Cómo fue el proceso personal de escritura del manual?

Eduardo Morales: Fue largo, pero muy enriquecedor. A medida que avanzábamos, actualizábamos contenidos. Hubo algo que me impactó mucho: una docente jubilada de 65 años que asistió por primera vez a una jornada de capacitación Me dijo lo importante que había sido para ella aprender esto para ayudar a los chicos Eso me dio aún más fuerza para seguir

PULSO: Si tuvieras que elegir una sola cosa que toda persona debería saber de primeros auxilios, ¿cuál sería?

Eduardo Morales: Saber dar un primer auxilio bien, en orden Y entender las propias limitaciones Si es un familiar, hay que dar un paso al costado y dejar que otra persona intervenga, aunque uno tenga conocimientos El margen de error, aunque sea mínimo, puede tener consecuencias legales y humanas. El manual tiene más de 100 páginas, 26 temas, está completamente ilustrado. Pero lo fundamental es entender qué es un primer auxilio y hasta dónde llega nuestra responsabilidad, también desde lo legal.

PULSO: ¿Qué le gustaría que pase con quienes leen el manual?

Eduardo Morales: Quiero que la sociedad se interese, que sepa qué es un primer auxilio. Que cuando llegue la ambulancia puedan decir qué hicieron: si hubo una hemorragia, si inmovilizaron una fractura, si la persona estaba consciente. Esa información es clave para el equipo de salud. Nos ayuda a todos

PULSO: Para cerrar, ¿cuáles son sus próximos pasos?

Eduardo Morales: Seguir con el libro, seguir enseñando. Capacitar a la sociedad y aportar también a colegas, enfermeros y rescatistas. He trabajado como rescatista en grandes áreas, en lugares confinados, con canes especializados en búsqueda de personas Todo eso quiero seguir compartiéndolo

Siempre digo lo mismo en las jornadas: cuando yo ya no esté, no me voy a llevar nada. Lo que sé, me gusta enseñarlo.

Para mí, el trabajo es así: con el corazón vemos al paciente, con la mente pensamos qué hacer y con las manos trabajamos.

DÍA MUNDIAL DEL BRAILLE

El sistema Braille fue creado para garantizar el acceso a la lectura y la información a las personas con discapacidad visual. En el ámbito de la salud, su uso es clave para promover una atención más inclusiva: desde señalización accesible hasta indicaciones médicas y materiales educativos adaptados. Reconocer esta fecha invita a reflexionar sobre la importancia de la accesibilidad, la autonomía y el derecho a una atención sanitaria equitativa para todas las personas.

DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA LA DEPRESIÓN

La depresión es una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial y representa un desafío prioritario para los sistemas de salud. El rol de la enfermería es clave en la detección temprana, el acompañamiento y la continuidad del cuidado en salud mental. Visibilizar esta fecha ayuda a romper estigmas, promover el acceso a la atención y reforzar la importancia de una mirada integral sobre el bienestar emocional.

DÍA MUNDIAL DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL

La educación ambiental también atraviesa al sistema de salud. La gestión responsable de residuos sanitarios, el uso racional de recursos y la promoción de entornos saludables son parte del trabajo cotidiano de los equipos de salud. Para la enfermería, esta fecha refuerza el rol educativo y comunitario de la profesión, promoviendo prácticas sustentables que impactan positivamente tanto en la salud de las personas como en la del ambiente.

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PULSO te invita a disfrutar una receta fresca y saludable

Cuando llega el calor, nada mejor que una preparación simple, colorida y llena de sabor. Esta ensalada de sandía y feta combina ingredientes naturales en un plato liviano, ideal para cuidar el cuerpo sin resignar placer. Una propuesta fresca para sumar a tu mesa y reconectar con lo simple.

Ingredientes

4 tazas de sandía sin semillas, cortada en cubos

½ taza de queso feta desgranado

¼ de taza de hojas de menta fresca, picadas

1 cucharada de jugo de limón fresco

1 cucharada de aceite de oliva extra virgen

Pimienta negra recién molida, a gusto

Preparación

Colocar los cubos de sandía en un bowl amplio

Agregar el queso feta desgranado y las hojas de menta.

Rociar con el jugo de limón y el aceite de oliva.

Mezclar suavemente para integrar los sabores sin romper la fruta

Condimentar con pimienta negra a gusto.

Servir inmediatamente o mantener refrigerada hasta el momento de consumir

Información nutricional destacada

Sandía: alta en agua, favorece la hidratación y aporta antioxidantes como el licopeno.

Queso feta: fuente de calcio y proteínas, aporta contraste de sabor.

Menta: facilita la digestión y suma frescura natural

TIP PULSO: Podés sumar rúcula o hojas verdes para hacerla más completa, o agregar semillas de sésamo o girasol para incorporar un toque crocante.

Ideal para…

✔ Almuerzos livianos

✔ Acompañar platos principales

✔ Opciones frescas en menús saludables

La sandía: sabor de verano con beneficios para tu salud

La sandía (Citrullus lanatus) es una de las frutas más populares del verano, reconocida por su sabor dulce, su textura jugosa y su capacidad refrescante Pero más allá de ser un alimento apetecible en días cálidos, la sandía tiene un perfil nutricional que aporta hidratación, nutrientes esenciales y compuestos con efectos positivos para nuestro organismo.

Características y composición

La sandía está compuesta principalmente por agua, representando más del 90 % de su peso total, lo que la convierte en una excelente opción para mantenerse hidratado, especialmente en climas cálidos o después de actividad física

En 100 gramos de sandía encontramos aproximadamente:

Calorías: ~30–46 kcal

Proteínas: 0,7–0,9 g

Grasas: ~0,1–0,2 g

Carbohidratos: ~7,5–11,5 g

Fibra: ~0,4–0,6 g

Vitamina C y A: aportes significativos de micronutrientes antioxidantes

Minerales: potasio, magnesio y otros en menor proporción

La fruta también contiene compuestos vegetales como licopeno, responsable de su característico color rojo y con acción antioxidante, y citrulina, un aminoácido que puede influir positivamente en el sistema cardiovascular y en la recuperación muscular.

Principales beneficios para la salud

Hidratación y bajo aporte calórico

Gracias a su alto contenido de agua y bajo aporte energético, la sandía es ideal para mantener un estado de hidratación adecuado, ayudando a regular la temperatura corporal y a complementar los líquidos perdidos durante el ejercicio o el calor

Antioxidantes y salud celular

El licopeno, junto con otras sustancias vegetales presentes en la sandía, actúa como antioxidante, ayudando a neutralizar radicales libres y protegiendo las células del estrés oxidativo Esto puede asociarse con beneficios para la salud cardiovascular y la prevención de enfermedades crónicas.

Apoyo al sistema inmune

Las vitaminas A y C presentes en la sandía contribuyen al funcionamiento adecuado del sistema inmunológico, favoreciendo la producción de colágeno y la defensa frente a agentes infecciosos.

Presión arterial y función muscular

El contenido de potasio y citrulina favorece el equilibrio de electrolitos y la producción de óxido nítrico, un compuesto importante para la vasodilatación y la salud cardiovascular. La citrulina también participa en procesos vinculados a la función y recuperación muscular.

e y deliciosa, sino también un alimento que es y compuestos bioactivos con potenciales ácil incorporación en ensaladas, batidos o e en una excelente opción para quienes ción, especialmente durante épocas de calor

RESPUESTA

B ELEGIRBANANASPEQUEÑASOMEDIANAS YCOMBINARLASCONPROTEÍNASO GRASASSALUDABLES

Pocasfrutasgenerantantacontroversiaentornoalcontrolglucémicocomolas bananas.Paramuchos,figuranenlalistadealimentosrestringidosporsu supuestoexcesodeazúcar,perolacienciaofreceunpanoramadistinto

DeacuerdoconunanálisisdeEatingWellrespaldadopordietistasyeducadores endiabetes,elefectorealdelasbananassobrelaglucosaesmuchomás dinámicoydependededistintosfactores,nosolodelacantidaddeazúcar naturalpresenteenlafruta.

Próximamente:

ADOLESCENCIA Y SALUD MENTAL

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