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Sea Of Letters
Para Adolfo, Ángeles, Camilo, Carlitos, Carmen, Chus, Fluri y Pilar, Isabel, José María, Lola, Luis, Manolo, María del Mar, Nico, Santos y So ía, alumnos del taller Literatura y Vida.
Para Elena, que lo soñó.
Ellos, junto a un maravilloso equipo de «cómplices habituales», han hecho esta obra.
Leer para vivir.
Gustave Flaubert
Vivir es como escribir sin corregir.
Antonio Lobo Antunes
«¡Andá y viví un poco!», me decía mi abuela cuando me veía leyendo, como si mi silenciosa actividad contradijera su idea de lo que signi icaba estar vivo.
Alberto Manguel
Gracias a la vida, que me ha dado tanto: me ha dado el sonido y el abecedario.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Mercedes Sosa
Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde…
Jaime Gil de Biedma
Aviso a navegantes: Suelen los lectores pasar por alto los ındices, lo que es tanto como lanzarse a contemplar arboles sin tener una idea del bosque animado en el que aquellos habitan. No lo hagan, por favor, con el presente, pues vertebra este libro al igual que vertebro los cursos en los que se basa. Si se doblara por la mitad, la Literatura y la Vida, la Vida y la Literatura coincidirıan, como coinciden en el animo del piloto y marineros de este navıo, autores todos ellos de estas paginas… Bien mirado, tampoco tiene mucha importancia el aviso, pues cada quien visita las fragas y se abraza a robles, pinos o cipreses como le da la real gana.
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Literatura y vida
Prólogo de Alicia Mariño Espuelas
Leer para vivir, como decía Gustave Flaubert, y como reza al comienzo de este libro, es también una máxima de vida para el autor de la obra que presentamos: mi querido y admirado amigo Fernando Calvo GonzálezRegueral.
Muchas veces he a irmado que la lectura no solo nos facilita la tarea de vivir, sino que ademas puede servirnos de paliativo cuando la hermosa dama que es la vida nos hace una fea mueca. Ası es que con este convencimiento mıo no es difıcil creer que mi primer encuentro con Fernando supusiera el comienzo de una larga amistad, que mantenemos desde hace ya muchos anos y que estoy segura de que se mantendra viva mas alla de la inexorable venganza del tiempo.
Mi querido Fernando es un sabio de la Historia: estudioso, erudito y excelente divulgador de esta disciplina. Pero ademas ama la poesıa, ha escrito novelas, conoce el teatro, disfruta con la pintura y no se le escapa nada que tenga que ver con cualquier tipo de musica. Todo el arte, incluso el septimo, es vida para Fernando, y su vida es puro arte. Su entusiasmo vital y su generosidad estan fuera de dudas. Esta excelente calidad humana es la que lleva al autor de la obra que presentamos a crear el Taller de Literatura y Vida en el que durante tres anos fue transmitiendo a los asiduos de la calle de Berlın, numero 5, el interes por las distintas formas de contar en las novelas, la emocion que suscitan los buenos poemas y las variadas dimensiones de la vida que recoge el teatro. Los asistentes al centro del barrio de La Guindalera fueron aumentando por el arte de la magia comunicativa de Fernando Calvo, hasta el punto de no faltar a una sola de las citas semanales de Literatura y Vida. Todos ellos convivieron con Stevenson, con Verne, con Galdos y con Cela, con Rosalıa de Castro, con Baudelaire, con Neruda y con Lorca, con Shakespeare o con el propio Cervantes, y eso solo por citar algunos nombres que el lector encontrara recopilados en este libro que recoge la experiencia humana y artıstica de esos anos de taller literario.
En aquel taller de La Guindalera, Fernando explicaba, recopilaba, sintetizaba movimientos artısticos y literarios, pero tambien leıa en voz
alta y entusiasmaba a su auditorio que se consideraba autentico alumnado. Un alumnado que, al regresar a casa con la curiosidad mas que espabilada, continuaba en soledad las lecturas iniciadas por su maestro de los miercoles. Tuve el honor de ser invitada a una de esas sesiones de lectura de textos para recitar poemas. Leı algunos de mis Haikus despues de haber explicado el origen, la historia y el presente de esta estrofa japonesa, y recite tambien algunos de mis poemas-fetiche de Amado Nervo, de Lorca, de Miguel d’Ors, de Amalia Bautista, de Roger Wolfe, de Luis Alberto de Cuenca y de algun otro poeta mas. No podre olvidar nunca el interes con el que me escucharon los alumnos de Fernando, las preguntas que me plantearon y el carino con el que me trataron. Y luego, cuando pasamos a brindar con la copita ilustrada que me ofrecieron, fue mucho mas que una fantastica charla distendida con todos ellos. Era de noche cuando regrese a casa, pero tuve tiempo de mirar al cielo y dar gracias por el regalo que, de manos de la invitacion de Fernando Calvo, me habıa hecho la vida al comprobar que la curiosidad, el entusiasmo y la generosidad salvaguardan la salud y la pervivencia de la Humanidad.
De aquella sesion me queda un recuerdo imborrable de belleza, ilusion, carino y paz. Emociones que deseo para el lector que ahora inicia su recorrido por Literatura y vida.
Madrid, 13 de enero de 2019
1. Puerto de embarque:
Calle de Berlín, 5 duplicado
La historia es siempre la misma o, al menos, siempre comienza de igual manera: una pagina en blanco, un lapicero y alguien con ganas de narrar una aventura, de lanzar su botella a la mar. La que hoy les quiero contar comenzo cuando Mina, mi mujer, me propuso uno de los retos mas maravillosos a que me he enfrentado nunca: impartir un taller sobre literatura en la asociacion Psiquiatrıa y Vida de Madrid, de la que ella era a la sazon secretaria. No dijo de, preposicion que denota posesion, sino sobre, que signi ica «acerca de», y, desde luego, no se referıa a uno de esos cursillos en los que se ensena a componer con mejor o peor fortuna un cuento o un soneto. Se trataba de compartir con mas corazon que cabeza la pasion por leer que sintio desde nino el lletraferit que esto escribe.
Empezo la travesıa sin agujas de marear ni precisas cartas de navegacion, solo con la voluntad del piloto de someter la expedicion a los vientos de una rosa con cuatro puntos cardinales senalados por sendos lemas: al Norte, no jugar nunca a la chica, que bajar la apuesta empequenece a las personas; al Sur, sacar los libros a airearse al lugar del que salieron: calles, plazas y tabernas. Una preparacion minuciosa de cada clase —esa forma de creacion— a Levante y la ilusion de ir mas alla, siempre mas alla, hacia Poniente, donde rinden viaje las historias inmortales sin inalizar nunca del todo.
Tan pronto comprendieron el espıritu del proyecto los alumnos, enseguida amigos y companeros de tripulacion, que ellos mismos decidieron bautizar la nave. Ocurrio en el Parque del Retiro, durante un paseo al atardecer y en algun lugar entre las estatuas de Benito Perez Galdos y Pıo Baroja, cuando Parsifal, barba patriarcal, abrazos de oso, purito en la comisura de los labios, sentencio:
—No le deis mas vueltas: este velero, bajel pirata bravo y temido, sera famoso, «en todo el mar conocido / del uno al otro confın», como Literatura y Vida.
2. Pero… ¿qué es la Literatura?
Luminoso a la entrada de la casa-museo del escritor Dylan Thomas en Swansea, Paıs de Gales.
Dogmatico: «En la literatura, arte que trata de re lejar la vida, nada sucede por casualidad, por mas que su materia prima sea una suma in inita de casualidades». Paradojico: «Leer es, ante todo, entretenerse, pero —¡cuidado!— con la literatura no se juega». Melancolico: «La literatura es un embuste que hace tolerable la vida… sin otra condicion que la de que el embeleco sea hermoso». Estas y otras disquisiciones va rumiando el monitor camino de su primera clase: es otono y la ciudad luce mas linda que nunca. El monitor no es ni alto ni bajo, ni guapo ni excesivamente feo. El monitor es un tipo de lo mas corriente y, nervioso pero ilusionado, carga con un macuto lleno de textos de los sabios de Macedonia: el Diccionario de la lengua espanola (el DLE de la Real), el Marıa Moliner, el Ideologico de Casares —mas util que nunca en estos tiempos del colera internautico—, el Etimologico de Joan Coromines y el Diccionario de terminos literarios de Demetrio Estebanez Calderon, con su inconfundible cubierta color naranja chillon.
—Pues se va usted a deslomar: le calculo facilmente ocho o nueve kilos de peso a las espaldas.
El local de la calle Berlın es modesto pero acogedor y Yogui, guardiana de las esencias de la asociacion, ha dispuesto en el aula con su proverbial diligencia todo lo que necesita el monitor para comenzar: un encerado de los de siempre, un lienzo en blanco de grandes dimensiones ijado a una pared lateral y una porcion de sillas desde las que quince pares de ojos escudrinaran sus movimientos.
—¿Hay alguien en esta sala al que no le guste leer? Silencio. Alguna sonrisa. Cuchicheos que parecen decir: «Rara pregunta para dar inicio a un taller sobre literatura».
—No es nada malo. Este monitor ha conocido a lo largo de su vida gente que se jactaba de no haber leıdo jamas un libro entero y otros, en cambio, que se ufanaban de leer varios a la vez; tambien lectores de un solo libro: ojo con estos, son peligrosos. Conoce personas que pre ieren a la lectura el cine o los comics, amantes de la musica o fanaticos de las inales de futbol y los que se extasıan ante lienzos, catedrales y esculturas… Pero lo que nunca ha visto ni espera ver este monitor es a persona alguna a la que no le guste que le cuenten una historia bien narrada, adopte esta la forma que adopte.
Empiezan a comprender los alumnos al monitor, o eso quiere pensar el. Aquı no le pondremos puertas al mar ni rotulos de ningun tipo a los libros; todo lo que sea contar una historia con cierta belleza o provecho sera, a los efectos de este taller, Literatura. Acto seguido se impone una tormenta de ideas, con re lexiones dichas en alta voz por los alumnos en demanda de una de inicion sobre la que levantar las bases del taller:
—Para mı, los libros son libertad, huida, una forma de escapar de la realidad —rompe el hielo Ken, lector voraz y amante de las narraciones de aventuras.
—Pues para mı signi ican lo contrario: un escondite, el lugar donde nada malo te puede ocurrir, algo ası como un refugio en el que encontrar consuelo.
Aprendizaje, conocimiento.
—Re lexion.
—Espejo.
—Duda…, pero una duda que me impulsa a saber mas —anade Mare con timidez, mas con mucho tino.
—Oracion.
Terapia.
—Inquietud, a veces tormento.
—Pues para mı son, fundamentalmente, diversion: yo leo para entretenerme, no para sufrir. Leo para evadirme. Yo leo libros para pasarmelo bien.
A mı me encantaba cuando, siendo nino, mi abuela me contaba historias tradicionales en catalan hasta quedar dormido en su regazo — concluye Morfeo, el hombre tranquilo, el alumno siempre dispuesto a ayudar a los demas.
El monitor ha ido escribiendo en el encerado las palabras clave, agrupandolas por a inidad en tres cırculos: el primero, bien delimitado, nos habla de la trasmision de conocimientos que supone el acto en virtud del cual alguien traspasa sus saberes a la tribu. En el segundo, jardın lorido pero asimetrico, reina el deleite, que no signi ica necesariamente entretenimiento: rosas, cardos, orquıdeas, amapolas y plantas carnıvoras se entremezclan y aun conviven con cierta armonıa. El ultimo esta lleno de aristas y se alza como amenazador poliedro; en su interior, las preguntas: ¿Quienes somos?, ¿que buscamos?, ¿hay alguien al otro lado del espejo?, ¿existe algun barquero que, una vez retiradas las monedas de los parpados, nos transporte al mas alla?
Sanjuan rebusca en los textos de los sabios de Macedonia; quiere saber si andamos o no descaminados. El monitor, con sumo gusto, le deja hacer: enseguida ha percibido que sus alumnos son despiertos, bien leıdos y, sobre todo, muy dispuestos al juego de complicidades del que surgen las mas instructivas clases.
—El Diccionario de la lengua espanola de la Real Academia de ine literatura como el arte que emplea por instrumento la palabra. El Marıa Moliner viene a decir lo mismo pero anadiendo un matiz, tan sabio como su creadora: literatura es el arte que emplea como medio de expresion la palabra… hablada o escrita. Y el profesor Estebanez Calderon nos informa sobre el origen de la voz: literatura es un derivado del latino littera, calco del griego gramatike, esto es, arte de hablar y escribir correctamente. —Hace una pausa, se concentra hondamente y concluye para asombro de todos con la siguiente proposicion—: Podrıamos decir, pues, que Literatura es el arte que emplea como instrumento la palabra,
hablada o escrita, para: 1) trasmitir conocimientos; 2) deleitar a un publico y 3) tratar de comprender el sentido ultimo de la existencia.
Aplauso cerrado. Una pausa para meditar. El monitor transcribe en el centro del lienzo ijado a la pared lateral las ultimas palabras dichas por Sanjuan, subrayando las ideas fuerza… y aclarando despues que todo dogma de fe vendra siempre contrapesado en este taller por una de inicion mas esceptica o subjetiva a cargo de algun maestro, pues la literatura —no tanto la vida— gusta de reırse de sı misma: «Siempre que ensenes, ensena tambien a la vez a dudar de lo que ensenas», decıa Ortega y Gasset. Lee a continuacion el monitor un pasaje de la Biblioteca personal de Jorge Luis Borges, donde el homero argentino ensayaba sobre el concepto de literatura no desde el punto de vista del gramatico, ni siquiera del creador, sino del mas obvio —y, por ello mismo, olvidado — del lector:
A lo largo del tiempo, nuestra memoria va formando una biblioteca dispar, hecha de libros cuya lectura fue una dicha para nosotros y que nos gustarıa compartir. Los textos de esa ıntima biblioteca no son forzosamente famosos. La razon es clara. Los profesores, que son quienes dispensan la fama, se interesan menos en la belleza que en los vaivenes y en las fechas de la literatura y en el prolijo analisis de libros que se han escrito para ese analisis, no para el goce del lector. Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer. No se si soy un buen escritor; creo ser un excelente lector o, en todo caso, un sensible y agradecido lector. […] Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volumenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus sımbolos. Ocurre entonces la emocion singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicologıa ni la retorica. «La rosa es sin porque», dijo Angelus Silesius; siglos despues, Whistler declararıa: «El arte sucede». Ojala seas el lector que este libro aguardaba.
Me jacto de aquellos libros que me fue dado leer. Melquíades, el niño que lleva siempre un fajo de cromos en el bolsillo y se encarga de agitar la campanilla que anuncia el in de clase, entra en el aula y nos regala la primera estampa con que el lienzo del taller Literatura y Vida será decorado. Melquíades no sonríe; Melquíades no pronuncia palabra alguna. Melquíades se limita a cumplir con puntualidad su cometido.
Todo arte es una forma de literatura, porque todo arte consiste en decir algo.
4Fernando Pessoa
Jose de Almada Negreiros: Retrato de Fernando Pessoa, 1964, Museu Calouste Gulbenkian, Lisboa.
Antes de entrar de lleno en el asunto que nos ocupa —las obras maestras, los grandes autores— cree conveniente el monitor dedicar dos lecciones a sendas materias que considera fundamentales para que la nave no naufrague cuando los vientos arrecien. La primera de ellas versa sobre un milagro.
No es casual, viene a decir el monitor a los alumnos quitandose por un momento sus gafas de pasta, que el hito que separa lo que se ha dado en llamar Prehistoria de la Historia sea precisamente el de la aparicion de los primeros documentos escritos. Habrıa que matizar que por prehistoria entendemos aquella larguısima noche de los tiempos en que una criatura esencialmente debil —carece de garras o colmillos, muestra al descubierto los organos vitales, su cuerpo esta arropado no mas que por una ina mata de pelo— se va convirtiendo de forma paulatina en el ser supremo de la creacion. Ayudaran a ello una serie de cambios evolutivos y otra, acaso mas importante, de transformaciones alimenticias, reproductoras, socio-culturales, magicas o rituales. Son cambios —¿sucesivos?, ¿inconexos?, ¿simultaneos?— que los paleoantropologos no logran, quiza nunca podran conseguirlo, delimitar con precision en fechas o periodos cerrados.
Lo cierto es que cuando un primate basicamente insectıvoro y recolector se vio impelido a bajar de los arboles a la llanura para convertirse en cazador adopto la opcion mas ingeniosa para sobrevivir en el nuevo habitat: erguirse. Porque en ese erguirse, que le facilita ver mas alla, fortalecera la columna vertebral y, con ella, su capacidad craneal, lo que le llevara a perfeccionar las senales de comunicacion que ha ido desarrollando para cooperar en la tarea de la supervivencia de la especie: grunidos, gestos, voces onomatopeyicas. Su aparato fonador — pulmones, laringe, paladar, nariz, lengua, dientes y labios— se transforma en una caja de resonancia capaz de producir y modular sonidos a base del aire que respira; su pensamiento convertira esa musica en sımbolos para designar objetos, animales, emociones y, al in, ideas. Ha nacido la materia prima de la literatura: el lenguaje, esa herramienta, ese don, esa suprema abstraccion, ese juguete, esa arma cargada de futuro.
Conjetura Hendrix, perito en melodıas y movimientos de ajedrez, aplicadısimo estudiante, sobre el contenido de los primeros textos de que se tiene constancia:
Yo pienso que serıan codigos o leyes, documentos de propiedad, a lo mejor recetarios o saberes empleados para la cosecha o la caza de animales. Conocimientos practicos antes que literatura —y acierta de pleno. Primero, el milagro del lenguaje oral; despues el de las lenguas escritas que ijan saberes acumulados, solo al inal las epopeyas y las sagas, los cuentos y leyendas. La iccion, en una palabra.
Recita a continuacion el monitor el comienzo de un antiquısimo cuento africano: «Voy a referiros, hijos mıos, lo que me enseno mi padre, que, a su vez, lo oyo de labios de mi abuelo, el cual conocıa esta historia desde mucho, muchısimo tiempo atras, ocurriendoles lo mismo a sus antepasados, de modo que puedo asegurar que la historia fue conocida desde el principio…». Esta larga tradicion oral de chamanes narrando a la aterida tribu las historias que oyeron a sus ancestros y estos a los suyos explicarıa el que la literatura escrita naciera de pie, como arte perfectamente acabado, donde la vocacion de estilo, el proposito de embellecer lo contado es tan importante como la propia narracion:
Aquel que todo lo ha visto, que ha experimentado todas las emociones, del jubilo a la desesperacion, ha recibido la merced de ver dentro del gran misterio, de los lugares secretos, de los dıas antes del Diluvio. Ha viajado hasta los con ines del mundo y ha regresado, exhausto pero entero. Ha grabado sus hazanas en estelas de piedra, ha vuelto a erigir el sagrado templo del Eanna, ası como las gruesas murallas de Uruk, ciudad con la que ninguna otra de la tierra puede compararse. Mira como sus baluartes brillan como cobre al sol. Asciende por la escalera de piedra, mas antigua de lo que la mente pueda imaginar; llegate al templo consagrado a Ishtar […]. Busca su piedra angular y, debajo de ella, el cofre de cobre que indica su nombre. Abrelo. Levanta su tapa. Saca de el la tablilla de lapislazuli. Lee como Gilgamesh todo lo sufrio y todo lo supero. Bellas, sugerentes, frescas, casi vırgenes, he aquı las palabras inaugurales de la literatura (escrita) correspondientes al primer parrafo de la Epopeya de Gilgamesh. Compuesta con toda probabilidad hace mas de dos mil anos antes de Cristo, la obra iguraba ya en la biblioteca del rey babilonio Hammurabi hacedor de codigos. Desde el Creciente Fertil, origen de la civilizacion, llego hasta la Grecia continental, donde servirıa de modelo para que otros autores, ahora con nombre conocido, no anonimos, tomaran la antorcha entre sus manos: «Homero (autor de la Ilıada y la Odisea) invento, en el sentido de encontrar, la literatura en la gesta de unos hombres que el no conocio, pero que inevitablemente lo
fascinaron, pues representaban la aventura de todo un pueblo, de todos los hombres… A partir de el, todo es reescritura», nos ensena el maestro Luis Alberto de Cuenca en uno de sus ensayos sobre los primeros textos.
El autor paraguayo Augusto Roa Bastos abundaba en la misma idea aportando algun dato mas sobre el aedo (o aedos colectivos): «En aquellos tiempos, el escritor no era un individuo solo. Era un pueblo. Trasmitıa sus misterios de edad en edad. Ası fueron escritos los Libros Antiguos. Siempre nuevos. Siempre actuales. Siempre futuros. El pueblo Homero compuso la Ilıada [y] por mas vueltas que se les de a las palabras, siempre se escribe la misma historia». Se dice que el mismısimo Alejandro Magno danzo desnudo en Troya en torno al sepulcro de Patroclo y Aquiles, «el de los pies alados», y murio a los treinta y tres anos de edad con un ejemplar de la Ilıada en la mano tras haber derrotado a dioses y darıos, conquistado imperios, fundado ciudades y amado hasta el dolor.
La colera canta, oh diosa, del Pelida Aquiles, maldita, que causo a los aqueos incontables dolores, precipito al Hades muchas valientes vidas de heroes y a ellos mismos los hizo presa para los perros y para todas las aves —y ası se cumplıa el plan de Zeus—, desde que por primera vez se separaron tras haber renido el Atrida, soberano de hombres, y Aquiles, de la casta de Zeus.
De casi todas las literaturas, por no decir todas, valdrıa a irmar lo mismo, es decir, que nacen como arte re inado, con una pureza que nos asombra; he aquı la primera descripcion escrita de un amanecer en castellano: «Ixie el sol, ¡Dios, que fermoso apuntava!» (del Poema de Mio Cid). Despues, la campanilla de Melquıades cerrando la segunda leccion y dos estampas por el precio de una para ser ijadas en el lienzo de la pared.
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Tablilla de la Epopeya de Gilgamesh y busto de Homero, el ciego,
ambas piezas pertenecientes al Museo Britanico de Londres. «Homero fue el primero y el ultimo de los poetas», Montaigne.
La tercera clase, ultima de las preparatorias antes de que el galeon se aventure en alta mar, no trata de milagros, casi sobre lo contrario, pues versara sobre taxonomıa. Los sabios de Macedonia gustan de agrupar en cajitas conceptos e ideas, de aprehender en de iniciones estancas escurridizas realidades, de enclaustrar en una jaula de oro ese animal que nunca se esta quieto llamado arte (justo re lejo de ese otro animal llamado vida). Es su deber y a ellos hay que acudir con respeto… sin perjuicio del siempre saludable espıritu crıtico que preside el taller. Serranilla ha preparado la leccion con el esmero que derrocha en cada cosa que realiza; Serranilla es rubia, siempre sonrıe y sus ojos claros serenan todo lo que miran, a todos relajan:
—Los generos literarios clasicos son tres: Epica, Lırica y Dramatica. El primero se asocia a cuentos y novelas, a la narrativa. El segundo, a la poesıa, que busca las formas mas expresivas y bellas del lenguaje. Y el ultimo al teatro, ya sea escrito o representado, que alude fundamentalmente al sentimiento del lector o espectador—. Y aceptamos de momento esta clasi icacion pues nos servira de brujula durante el tiempo que dure la travesıa.
El monitor se acerca al lienzo que los alumnos ya llaman de Melquıades y dibuja en torno a la de inicion de Literatura ijada en la sesion inaugural tres objetos: el primero tiene forma rectangular, como de libro, y en su interior escribe las palabras EPICA y, debajo, Narrativa. En el siguiente, con forma de estrella, LIRICA y Poesıa. Y en el tercero, un cubo, las voces DRAMATICA y Teatro. «Estos seran los temas de los tres cursos que compartiremos», dice luego, y anade: «Ya habra tiempo de discutir sobre lo acertado o erroneo de la clasi icacion, pero de momento aceptaremos su validez y las de iniciones que el Diccionario de la Espanola propone para cada uno de los generos». Son estas:
«Narrativa.- (Del lat. tardıo narratıvus.) f. Genero literario constituido por la novela, la novela corta y el cuento». Donde cabrıan desde el microrrelato, como El dinosaurio, de Augusto Monterroso («Cuando desperto, el dinosaurio todavıa estaba allı»), hasta las fabulas de Samaniego; de las Novelas ejemplares de Cervantes a las de las hermanas Bronte, desde los cuentos populares y las leyendas hasta obras tan experimentales, distintas y distantes entre sı como el Ulises de
Joyce o El cuaderno dorado de Doris Lessing (sin olvidar esas delicadas cumbres que, como El viejo y el mar, de Ernest Hemingway, no sabemos si cali icar de novelas breves o de relatos largos). Esta idea globalizadora es la defendida por un novelista de nuestro tiempo, Camilo Jose Cela, cuando decıa en su artıculo «A vueltas con la novela» (Insula, Revista de Ciencias y Letras fundada por don Enrique Canito, 15 de mayo de 1947):
Nadie sabe que es la novela. […] La novela es un algo luctuante, eternamente en danza, que no se puede sujetar porque es la vida misma o lo que tomamos, en cada instante, por la vida misma: un algo que no ha cuajado, como la vida misma no ha cuajado tampoco. Querer encasillar lo incasillable es tanto como querer ponerle puertas al campo. […] Es posible que la unica de inicion sensata que sobre este genero pudiera darse, fuera la de decir que «novela es todo aquello que, editado en forma de libro, admite debajo del tıtulo, y entre parentesis, la palabra novela».
«Lırica.- (Del lat. lyrıcus, y este del gr. λυρικος lyrikos.) f. Genero literario, generalmente en verso, que trata de comunicar mediante el ritmo e imagenes los sentimientos o emociones ıntimas del autor». Safo o Catulo, romanceros y cancioneros tradicionales, Petrarca, Jorge Manrique, santa Teresa de Jesus, Becquer, los sublimes poemas de Emily Dickinson, El corsario de Lord Byron, Las lores del mal de Baudelaire, los Cantos de vida y esperanza de Ruben Ruben, Vicente Aleixandre e Ida Vitale… entran aquı; incluso, segun los sabios de la Macedonia sueca, cantautores tan modernos como Bob Dylan, el premiado, o Leonard Cohen, el no-premiado. Federico Garcıa Lorca confesaba a Gerardo Diego en una carta de poeta a poeta que «ni tu ni yo ni ningun poeta sabemos lo que es la poesıa. […] Yo tengo el fuego en mis manos. Yo lo entiendo y trabajo con el perfectamente, pero no puedo hablar de el sin literatura». Por ser, quiza, el genero mas sublime de todos resulta perfectamente inde inible y los intentos que se han hecho de hacerlo se nos antojan insu icientes.
«Dramatica.- (Del lat. tardıo dramatıcus, y este del gr. δραματικος dramatikos.) f. Genero literario al que pertenecen las obras destinadas a la representacion escenica». De inicion que incluirıa a los autores de los textos (Eurıpides, Calderon de la Barca, Ibsen, por poner ejemplos de diferentes epocas y lugares) pero tambien actrices y actores (desde Tespis, primer interprete de la historia, a Sarah Bernhardt, Jose Bodalo, Blanca Portillo o David Mamet), directores de escena (Cipriano de Rivas Cherif, Tatiana Pavlova, Gustavo Perez Puig) y otras muchas iguras,
incluyendo una fundamental, la de los espectadores, pues como nos explica Estebanez Calderon en su Diccionario de terminos literarios, «el teatro implica un espacio escenico, unos actores, una accion dramatica y un publico asistente que entra en el juego de la “ilusion de realidad”, participando en la experiencia de la accion representada».
—Queridos alumnos, ya tenemos todo lo necesario para aproar hacia Poniente: una de inicion de Literatura, una aproximacion al milagro del lenguaje y un compas que nos orientara en la exploracion de los tres continentes que aquı dejamos de inidos en forma de generos.
Ende, puro corazon, simpatıa hecha persona, conocedor de todas las tradiciones orales del universo mundo, solicita permiso para declamar la historia que oyo en su juventud misionera a unos guaranıes en las bancadas del Parana hace muchos, muchos anos… Con ella nos recuerda que ninguna de inicion podra contener jamas el sagrado misterio de la literatura:
—El trueno cae y se queda entre las hojas. Los animales comen las hojas y se ponen violentos. Los hombres comen los animales y se ponen violentos. La tierra se come a los hombres y empieza a rugir como el trueno.
Aplausos, la campana, Melquıades —el nino que no habla, el chaval que nunca rıe— con sus estampas y… avante toda.
La Coleccion Austral de Espasa-Calpe en Espana y Penguin Books en Gran Bretana idearon unos codigos de formas y colores para diferenciar desde la misma portada a que genero se adscribıa cada obra.
3. Narrativa: Contar por contar
Lo cierto es que la iccion es, por de inicion, una impostura —una realidad que no es y sin embargo inge serlo— y que toda novela es una mentira que se hace pasar por verdad, una creacion cuyo poder de persuasion depende exclusivamente del empleo e icaz, por parte del novelista, de unas tecnicas de ilusionismo y prestidigitacion semejantes a las de los magos de los circos o teatros. De modo que ¿tiene sentido hablar de autenticidad en el dominio de la novela, genero en el que lo mas autentico es ser un embauque, un embeleco, un espejismo? Sı lo tiene, pero de esta manera: el novelista autentico es aquel que obedece docilmente aquellos mandatos que la vida le impone, escribiendo sobre esos temas y rehuyendo aquellos que no nacen ıntimamente de su propia experiencia y llegan a su conciencia con caracter de necesidad. En eso consiste la autenticidad o sinceridad del novelista: en aceptar sus propios demonios y en servirlos a la medida de sus fuerzas.
Los escritores que rehuyen sus propios demonios y se imponen ciertos temas, porque creen que no son lo bastante originales o atractivos se equivocan garrafalmente. Un tema de por sı no es nunca bueno ni malo en literatura. Todos los temas pueden ser ambas cosas, y ello no depende del tema en sı, sino de aquello en que un tema se convierte cuando se materializa en una novela a traves de una forma, es decir de una escritura y una estructura narrativas. Es la forma en que se encarna la que hace que una historia sea original o trivial, profunda o super icial, compleja o simple, la que da densidad, ambiguedad, verosimilitud a los personajes o los vuelve unas caricaturas sin vida, unos munecos de titiritero. Esa es otra de las pocas reglas en el dominio de la literatura que, me parece, no admite excepciones: en una novela los temas en sı mismos nada presuponen, pues seran buenos o malos, atractivos o aburridos, exclusivamente en funcion de lo que haga con ellos el novelista al convertirlos en una realidad de palabras organizadas segun cierto orden.
(De Cartas a un joven novelista, Mario Vargas Llosa)
Manos
de Pío Baroja, santo patrón del curso dedicado
a Narrativa en el taller Literatura y Vida.
3.1. Robert Louis Stevenson o la invención de la trama
Un literato es un compendio de lecturas, de voluntad de estilo, de amor al acto de escribir, de reverencia a las palabras, de organizacion, de orquestacion, de musicalidad; y algo mas, algo sin que nada de esto tendrıa importancia: dejar, aunque sea alguna vez, que su vida, que su sangre luya por el vertice de la penola, o las huellas digitales de las teclas. Un escritor siempre pierde, siempre sacri ica algo de sı para enriquecernos.
Alfredo Arias
Cali ico de deliciosa La isla del tesoro porque me parece maravillosamente lograda en lo que se propone… Este libro es todo el tan perfecto como un juego de ninos bien jugado; nada puede exceder el espıritu y la habilidad, el humor y el sentimiento del aire libre, con que se mantiene todo el. Henry James
Stories are my Refuge (Las historias son mi refugio).
Robert Louis Stevenson
Cuando al inal de sus dıas Robert Louis Stevenson encontro en los Mares del Sur la paz que siempre anduvo buscando, los aborıgenes lo rebautizaron como Tusitala, «el narrador de historias», sin duda el mejor nombre que se puede adjudicar a un creador. A pesar de fallecer prematuramente no era parco —ni monotono— el legado que dejaba el escoces al irmamento literario: Viajes con una burra por los montes de
Cevennes, Virginibus puerisque y otros ensayos, Las nuevas noches arabes, Jardın de versos para ninos, La lecha negra, Fabulas, El Weir de Hermiston… y, por encima de todos estos tıtulos, El extrano caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde —ese relato concebido para agitar los mas oscuros fantasmas de nuestra conciencia— y La isla del tesoro, alfa y omega de todas las icciones; una novela, por el contrario, capaz de iluminar las esquinas mas reconditas de nuestra imaginacion.
Si alguien desea entretenerse en buscar el magma en que se originan las obras maestras no tiene mas que recalar en la infancia de sus autores (tambien en sus cuadernos de notas e incluso en su propia caligrafıa, tan elocuentes). Es en ese periodo fundacional donde residen las experiencias, reales o sonadas, de las que un escritor se nutre para alimentar, convenientemente iltradas por el tamiz de la literatura, su particular universo artıstico. Por ello, Gilbert Keith Chesterton, en su inolvidable semblanza de Stevenson, viene a decirnos que las dos claves que explican la biografıa y la produccion de este autor ya se encuentran en su nacimiento. Por un lado, el linaje paterno, formado por constructores de faros —«las torres del mar coronadas de estrellas», toda una incitacion a la aventura— y, por otro, el amor hacia una madre de la que heredo una cronica mala salud que impregnarıa de melancolıa su vivir. Todo ello sin olvidar la presencia de una abnegada nodriza, Cummie, que cuidaba del nino en sus interminables noches de insomnio, as ixiantes toses y pesadillas acunandolo con himnos y leyendas de remotos orıgenes: la literatura oral susurrada al oıdo por alguien cercano es otro lugar comun en el nacimiento de las vocaciones librescas.
Uno de los primeros biografos del maestro, su primo Graham Balfour, desarrolla la misma idea relatandonos dos anecdotas de infancia harto signi icativas: «Mi cama es mi barquito», solıa cantar el nino Robert Louis como muestra de que la postracion a que le condenaban las afecciones respiratorias no iba a cercenar su espıritu curioso. En la otra, Stevenson regala a su madre un dibujo: «Mama, he dibujado un hombre. ¿Dibujo ahora su alma?». A vivir la aventura que sus limitaciones fısicas no le permitirıan disfrutar en plenitud y a retratar almas dedicarıa Robert Louis Stevenson vida y obra, cuyo primer gran exito serıa una de las novelas mas fascinantes y logradas de la literatura universal: La isla del tesoro (Treasure Island), uno de esos libros que todos hemos creıdo leer pero que, en realidad, suele llegarnos adulterado en forma de versiones infantiles o cinematogra icas (su primera edicion fue por entregas para una revista infantil entre 1881 y 1882; un ano despues serıa publicada como libro por Cassell and Company).