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Mensaje del Rector Mayor
Edición 300 Boletín Salesiano
Editorial
Edición 300: Un Boletín salesiano que cuida la Casa Común
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Educación
La clase magistral un puente generacional en la educación
Nuestra Gente
Contrastes
Educación
La palabra al oído... y el oído a la palabra
Educación
Potenciando el conocimiento, el rol estratégico de la Red de Bibliotecas Salesianas en los colegios 19
Familia Salesiana
Abu ela Vs Whatsapp: empate... y aprendizaje
Línea del Tiempo Boletín Salesiano de Colombia 22
Casa Común
La incansable búsqueda de la Sostenibilidad Salesiana 27
Patio Digital
Sopa de letras y taller lo que nos une y lo que nos diferencia
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El ABC
Gen eraciones, una mirada al tiempo y sus cambios
Nuestras Obras 35
Cultura de Paz
Sinfonía del encuentro 37
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Actualidad
Sanar mientras se educa, un camino que transforma
Los Jóvenes Opinan
P. Fabio Attard, SDB
Rector Mayor
Querida Familia Salesiana de Colombia:
Con sincera alegría me uno a ustedes en la celebración del número 300 del Boletín Salesiano. Es una ocasión para dar gracias por una historia marcada por la presencia cercana a los jóvenes y, al mismo tiempo, una invitación a renovar la esperanza y el compromiso en la misión.
El Boletín ha acompañado la vida de tantas comunidades en Colombia, llegando a colegios, parroquias, oratorios y obras sociales, siendo una voz que anima, orienta y mantiene vivo el espíritu de Don Bosco. Hoy sigue siendo un signo sencillo pero significativo de comunión. Conocemos la realidad de este país, lleno de riqueza humana, pero también herido por situaciones que afectan especialmente a los jóvenes: la violencia, la desigualdad, la falta de oportunidades y la incertidumbre frente al futuro. Sin embargo, en medio de todo esto, hay también una enorme fuerza de vida, de solidaridad y de búsqueda de paz que no podemos dejar de reconocer. Ahí está nuestra misión. Estar cerca de los jóvenes, especialmente de los más pobres, acompañarlos con paciencia y confianza, y ayudarles a descubrir que su vida tiene valor, que no están solos y que es posible construir un futuro distinto. Como Don Bosco, seguimos creyendo que en cada joven hay una semilla de bien. Nuestra tarea es cuidarla, hacerla crecer y ofrecer caminos concretos de educación, de fe y de dignidad.
Volvamos a lo esencial: Cristo en el centro, comunidades que acogen y educan, y
una misión compartida con tantos laicos y miembros de la Familia Salesiana que, con generosidad, sostienen la esperanza en tantos lugares del país.
Que esta celebración renueve en todos nosotros la alegría de servir y la confianza en los jóvenes.
Oremos por Colombia: Señor, mira con amor a este país que busca caminos de paz. Sana sus heridas, fortalece a sus familias y sostiene a quienes trabajan por la justicia y la reconciliación. Te confiamos especialmente a los jóvenes: los que sueñan, los que luchan y también los que han perdido la esperanza. Ábreles caminos, regálales oportunidades y pon a su lado personas que los acompañen con cercanía y amor. Que María Auxiliadora los proteja y Don Bosco nos siga enseñando a entregar la vida por ellos.



P. Simón Martínez López, SDB Director del Boletín Salesiano de Colombia
l llegar a la edición 300 del Boletín Salesiano de Colombia, damos un paso significativo que une memoria, profecía y responsabilidad: renovamos nuestra manera de comunicar para hacerla 100% amigable con el medio ambiente. Este cambio nace de un deseo profundamente evangélico y salesiano: cuidar la casa común, educar con el ejemplo y seguir sembrando esperanza en el corazón de los jóvenes y de las familias. Como nos recuerda el Papa Francisco, “el desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana” para buscar un desarrollo sostenible e integral.
Fieles al espíritu de Don Bosco, queremos que esta nueva etapa del Boletín Salesiano sea también una escuela de conciencia, gratitud y compromiso. No se trata solo de un cambio de formato, sino de una opción educativa que habla de sobriedad, responsabilidad y amor por la creación. En palabras del Papa Francisco en Laudato si,
Directores del Boletín: Memoria de la misión desde 1950
P. Enrique Heredia, SDB
P. Luis M. Bonilla, SDB
P. Pablo Medellín, SDB
P. Rubén V. Ochoa, SDB
P. Alberto Lavagnino, SDB
P. Javier de Nicoló, SDB
“todo está conectado”, y por eso también nuestra comunicación debe reflejar una manera nueva de habitar el mundo, más fraterna, más sencilla y más responsable.
Con alegría salesiana presentamos esta edición 300 como un signo de renovación y de fidelidad a la misión: anunciar el bien, formar buenos cristianos y honrados ciudadanos, y hacerlo hoy con una sensibilidad ecológica concreta. Queremos seguir llegando a nuestros lectores con un boletín que inspire, acompañe y eduque, recordando que “pequeñas acciones cotidianas” pueden construir una cultura del cuidado y abrir caminos de futuro. Que este nuevo paso sea, para Colombia salesiana, una invitación a amar más la creación, servir mejor a los jóvenes y caminar juntos hacia un mañana más humano y más de Dios.
Además, en esta edición jubilar queremos expresar un agradecimiento sincero y emocionado a todos los directores que, a lo largo de la historia del Boletín Salesiano de Colombia, han entregado su inteligencia, su sensibilidad pastoral y su amor a la misión para mantener viva esta obra de comunicación y evangelización. Cada uno, desde su tiempo y sus circunstancias, ha sabido custodiar este legado de mantener la unidad del espíritu salesiano y proyectarlo hacia el futuro, haciendo del boletín una voz cercana para las comunidades salesianas, las familias, los jóvenes y tantos amigos de Don Bosco. Junto a ellos, reconocemos también a redactores, diseñadores, fotógrafos, impresores, distribuidores, colaboradores, bienhechores y lectores, que con su trabajo silencioso, generoso y constante han hecho posible estas 300 ediciones. A todos, gracias por haber sembrado palabra, fe y esperanza; gracias por demostrar que cuando una obra nace del corazón salesiano y se construye en comunidad, puede seguir dando fruto abundante para la Iglesia y para la sociedad.
P. Isaías Guerrero F, SDB
P. Luis Fernando Rodríguez, SDB
P. José Rafael Umaña, SDB
P. Juan Gutiérrez, SDB
P. Rodrigo A. Díaz V, SDB
Hna. Lila Henríquez C, FMA
P. José Francisco Bernal, SDB
P. Luis Fernando Betacourt, SDB
P. Juan Pablo Rodríguez, SDB
P. Jaime González, SDB
Sr. Andrés Felipe Loaiza
Sra. Luz María Moreno
P. Mario Restrepo, SDB
P. Luis Bernardo Mur M., SDB
P. Fabio Díaz Vergara, SDB
P. Simón Martínez López, SDB
Conoce más sobre las editoriales del boletín
Por: Luis Erasmo Castillo Díaz - Docente de ciencias naturales y medio ambiente
Colegio Salesiano El Sufragio - Medellín
¿Cómo puede el docente de hoy transformar la clase magistral en un espacio de diálogo intergeneracional que responda a las nuevas formas de aprender, sin perder el sentido humano y formativo que caracteriza a la educación?
Por décadas, la clase magistral ha sido una de las formas más representativas del acto educativo. Para generaciones anteriores, fue sinónimo de autoridad académica, transmisión de saber y escucha atenta. El docente ocupaba el centro del aula y la palabra era el principal vehículo del aprendizaje. Muchos estudiantes construyeron su proyecto de vida a partir de esas voces que, con claridad y convicción, orientaban no solo conocimientos, sino también valores y horizontes personales.

1950
El Boletín renace en Colombia tras años de silencio, luego de la II Guerra Mundial, para preservar la unidad del espíritu salesiano.
Hoy, en un contexto educativo profundamente transformado, nos encontramos frente a una nueva generación de estudiantes: más conectada, más visual, más inmediata y, a la vez, más necesitada de sentido. La brecha generacional en la educación no solo se expresa en el uso de la tecnología, sino en la manera de aprender, de relacionarse con el conocimiento y de proyectar el futuro. Mientras antes la información era escasa y valorada por su acceso, hoy es abundante y requiere ser interpretada, filtrada y resignificada.
En este escenario, la clase magistral no ha perdido relevancia, pero sí ha evolucionado. Ya no basta con transmitir contenidos; es necesario comunicar experiencias, provocar preguntas y generar reflexión. Cuando el docente integra ejemplos de la vida real, relatos personales o situaciones del contexto, la clase magistral se convierte en un espacio de encuentro intergeneracional, donde el saber del adulto dialoga con las inquietudes del joven.


Desde la pedagogía salesiana, esta evolución cobra un sentido aún más profundo. Don Bosco comprendió que educar es un acto de cercanía, de acompañamiento y de presencia significativa. Una clase magistral bien orientada puede convertirse en una experiencia que inspire, motive y ayude al estudiante a pensarse a futuro. En ella, el docente no solo enseña una ciencia, sino que comunica una forma de ver el mundo, de enfrentar la vida y de asumir responsabilidades.
La brecha generacional, entonces, no debe entenderse como una distancia insalvable, sino como una oportunidad pedagógica. Cuando el docente adapta su lenguaje, conecta el contenido con la realidad juvenil y abre espacios para la reflexión crítica, la clase magistral se transforma en una herramienta poderosa para la formación del proyecto de vida estudiantil. El estudiante no solo aprende, sino que se siente escuchado, valorado y
En conclusión, la clase magistral sigue teniendo un lugar significativo en la educación actual, siempre que evolucione al ritmo de las nuevas generaciones. Su verdadero valor no está en la cantidad de información transmitida, sino en la capacidad del docente para convertirse en un referente que inspire, acompañe y ayude al estudiante a descubrir su propósito personal, académico y profesional.

En las siguientes páginas estás a punto de encontrarte con cuatro artículos de gran valor para esta edición. Son voces de distintas generaciones que, desde su propia experiencia, reflexionan sobre un mismo tema: las relaciones interpersonales entre generaciones. No se trata de posturas enfrentadas, sino de miradas que se complementan. Cada texto recoge preocupaciones, aprendizajes y convicciones propias de su tiempo, pero todos confluyen en una idea común: la
Generación
Tradicional:
Familia, tecnologías y estrategias salvadoras
Autor: P. Luis Fernando Betancourt Sánchez

Generación
X:
Más cerca que nunca, más le-
jos que antes: el diálogo intergeneracional como desafío educativo y pastoral en la era digital
Autora: Johana Jaramillo Palacio

necesidad de reconstruir vínculos más humanos, conscientes y significativos.
Te invitamos a acercarte a estos textos con apertura y disposición. Más que buscar quién tiene la razón, la propuesta es escuchar lo que cada generación tiene para aportar, reconociendo que en esa diversidad de perspectivas se encuentra una riqueza invaluable. Al final, comprendernos entre generaciones no es solo un desafío educativo o pastoral, sino una tarea profundamente humana que nos involucra a todos.
Generación
X:
Una brecha necesaria
Autora: Carolina Pellman Montenegro

Generación
Alpha:
Entre la raíz y el brote: un puente cultural que conecta generaciones
Autoras: Sandra Tatiana Murillo Quintero y Mónica Longa Valencia

Por: P. Luis Fernando Betancourt Sánchez, SDB
Rector del Centro Educacional Don Bosco - Medellín
Vivir estos tiempos del ahora, el de las generaciones nuestras es constatar, con un mínimo sentido analítico, que existen infinidad de procesos, cambios y diferencias en las formas de vivir, pensar, actuar, sentir, aprender y desear, una real brecha o rompimiento mental, emocional y práctico de tradiciones, de sentimientos, actitudes, conductas y expectativas, expresado todo en vestuario, gestos, celebraciones, voces, baile, música, palabras, y muchas más situaciones y novedades que se han introducido, fundamentalmente en las nuevas generaciones de estas últimas décadas y con parámetros de consumismo, actitudes libertarias, pop, pero sobre todo, la poderosa influencia transformadora de la tecnología masiva.
Esta era de adelantos tecnológicos jamás soñados, ha ocasionado en las familias, ocultas rupturas de espacios y tiempos, como también en su razón de ser y su proyección en la sociedad. Es verdad de a puño que, existimos en un universo hiperconectado gracias a la más alta tecnología y a sus poderosos equipos, cada día con mayores e inimaginables alcances. Todo el boom informativo de El Artemis II es sólo una muestra del inmenso y poderoso aparato informativo del actual momento. Sin embargo, es otra enorme verdad de apuño, que como nunca en la historia de la humanidad, se vive hoy la más horrible época de la incomunicación, de la desinformación, de la soledad, del desafecto, del individualismo, del escaso valor o importancia del otro.
En tantísimos hogares se fue apagando, esa realidad gozosa, enriquecedora de la cultura del abrazo, del cariño, de los besos, la calidez del saludo, de miradas limpias y tiernas, el ambiente de fiesta, de risas, de juegos y programas que creaban la serena convivencia y el sentimiento de unidad familiar, las tardes de recreación o de visitas a los abuelos, familiares o amigos, los programas de televisión compartidos como familia, las llamadas para tener, dar noticias o solicitar un permiso, las reuniones para contarse historias, realizar concursos, escuchar música o cantar, en fin, ese calor humano vivido, expresión de familia unida y sana, desapareció o es de rara realidad.
1973:
El Boletín renace con una visión renovada, en sintonía con la actualización de la Congregación tras el Capítulo General Especial XX.

Sin titubeos y sí valentía: esas brechas o pérdidas no se causan por la tecnología ni por pantallas o plataformas ni de un momento a otro. Es su uso incorrecto, desaforado. Juega aquí algo que ha enloquecido, descontrolado siempre al ser humano: la búsqueda idolátrica del dinero a como sea, sin importar consecuencias, para así llevar una vida de placeres, gustos y satisfacciones, no resultado de esfuerzos y metas logradas. Otra causal real es el mal ejemplo de la adicción de padres a pantallas y redes, descuidando por ello la responsabilidad parental del buen ejemplo, de la cercanía, del diálogo familiar y también, la desorganización familiar, la soledad, abandono o frialdad entre padres e hijos.
“Las redes y los móviles no solo cambiaron lo que hacíamos: cambiaron lo que éramos… Se distorsionó a partir de entonces la psicología y la sociología de los adolescentes.1 señala Miguel Ángel Martínez, epidemiólogo y especialista en salud mental. La tecnología llega con “descrestes” y halagos irresistibles que hipnotizan y obsesionan a adolescentes y niños, y para conseguirlos realizan cualquier tipo de artimañas, llegando, a veces, a insólitos niveles de pataleta convulsiva.
Al complacerlos, los papás les están permitiendo encadenarse a toda clase de redes sociales o pantallas, sin importarles que los atrapen o secuestren, situaciones que sugirieron a la escritora Carolina Pérez Stephens, los interesantes títulos de “Secuestrados por las Pantallas” sobre la adicción en niños y adolescentes y, “Atrapados por la red” sobre adolescentes, redes sociales y salud mental. 2
En coherencia con el pensar y sentir de la Iglesia, el Papa León XIV, afirma que la calidad de la vida social y política se mide por cómo las familias viven y fortalecen sus vínculos; urge devolver tiempo y espacio al amor que se aprende en la familia. "¿Qué hacer entonces? Usar la tecnología para unir, no para dividir. Para ayudar a los pobres. Para mejorar la vida de los enfermos y de las personas que tienen capacidades diferentes. Oremos para que el uso de las nuevas tecnologías no reemplace las relaciones humanas, respete la dignidad de las
personas, y ayude a afrontar las crisis de nuestro tiempo". Papa Francisco.
Formar familias unidas, sanas, afectuosas, con sólidos principios y valores exige esfuerzo y abnegación, compromiso, vitaminas, evaluación, y optimismo. Por tanto, para un proyecto familiar transformador y benéfico, se necesita decidida voluntad, disciplina coherente y constancia por parte de los padres, para aprovechar en cada circunstancia de tiempo y espacio, una oportunidad para que ese, su empeño familiar formativo, se vaya perfilando, tome forma y expresión.
Solo los hijos con espiritualidad fundada y practicada en familia, estructurada en principios éticos y ciudadanos, podrán, ellos, esos hijos bien formados, enfrentar y superar positivamente la actual sociedad indiferente, consumista, insolidaria, vacía, la del dinero por sobre todo, la de apariencia y vanidad, la de lujos exorbitantes, subyugada por la publicidad, la del olvido y desconocimiento de pobres y olvidados, la de las redes sociales mantenedora de secuestrados y atrapados a tantos niños y jóvenes sin el afecto y cercanía de sus progenitores.
Esto debes recordar: buen ejemplo siempre dar. Los hijos aprenden y repiten lo que ven. Los padres, los padres de verdad, son los primeros e irremplazables maestros en el hogar. Es definitiva, por tanto, su presencia parental continua, activa, amorosa, previsiva, de elogio y corrección, oportuna y amable.
1. Miguel Ángel Martínez, Epidemiólogo y especialista en salud mental, autor de 12 soluciones para superar el reto de las pantallas, pp. 24–25.
2. Carolina Pérez Stephens, Máster en Educación por Harvard, autora de Secuestrados por las pantallas y Atrapados por la red: adolescentes, redes sociales y salud mental.

Más cerca que nunca, más lejos que antes: el diálogo intergeneracional como desafío educativo y pastoral en la era digital
Por: Johana Jaramillo Palacio PhD en Relaciones Internacionales Iberoamericanas Comunicadora y Relacionista Corporativa k johana@johanajaramillo.com @JohaJaramilloP Q @Johanajllo10
En el mundo de hoy, dialogar con adolescentes ya no puede hacerse desde los marcos comunicativos que funcionaban hace una o dos décadas. Debemos entender que ellos no sólo utilizan la tecnología: habitan en ella. Sus vínculos afectivos, sus procesos de construcción de identidad, sus formas de aprendizaje y reconocimiento social se desarrollan en entornos digitales donde existe la inmediatez, la hiperconectividad y la exposición permanente. Esta transformación plantea un desafío real y urgente para las comunidades educativas y pastorales: no resistirse al cambio, sino comprenderlo, habitarlo y acompañarlo con sentido.
La adolescencia es una etapa de búsqueda de identidad, pertenencia y significado. Sin embargo, en la era digital, estas necesidades fundamentales se expresan de formas inéditas: las redes sociales, las comunidades virtuales y los espacios de interacción permanente se convierten en escenarios legítimos donde los jóvenes construyen su yo. La brecha generacional aparece precisamente aquí: cuando el adulto interpreta sin comprender y juzga sin escuchar.
Ahora bien, esta distancia no es solo una cuestión de edad. Es, sobre todo, una brecha en los lenguajes, en los códigos y en las formas de vinculación. Cada
generación desarrolla sus propias maneras de comunicarse, de comprender el mundo y de expresar lo que siente. Los jóvenes habitan un entorno dinámico e interconectado, y los adultos fueron formados en estructuras más estables, donde la autoridad se construía desde la distancia y de forma vertical. Cuando estas dos formas de estar en el mundo no encuentran un espacio de diálogo, la incomprensión se instala y la relación educativa se resiente.
La comunicación relacional propone precisamente lo contrario: construir vínculos que permitan comprender al otro desde su experiencia, no desde el juicio. No se trata de hablar más, sino de escuchar mejor. Esta lógica comunicativa, que privilegia el encuentro sobre la instrucción y el vínculo sobre el control, resulta especialmente valiosa en la relación con adolescentes, y algunos son profundamente sensibles a la autenticidad de los adultos que los acompañan.
Esta perspectiva no es nueva en la tradición salesiana. Por el contrario, encuentra su raíz en el Sistema Preventivo de Don Bosco, que propone educar desde la razón, la religión y la amabilidad. La razón permite al adulto comprender el contexto y la realidad del joven, sin imponerle una visión que no le pertenece. La religión - entendida como sentido trascendente, como horizonte de vida - aporta profundidad y significado al proceso educativo. Y la amabilidad, para mi tal vez el elemento más determinante, construye el vínculo que hace posible cualquier forma de acompañamiento auténtico. Así las cosas, no hay educación sin relación, ni relación sin presencia significativa.
Entender a los adolescentes exige redefinir la presencia del adulto: ya no basta estar físicamente disponible, hay que estar relacionalmente presente. Eso implica escucha activa, preguntas abiertas y disposición genuina para entender los códigos juveniles. Yo lo he vivido como madre, cuando le pregunto a
mis hijos por los significados de stickers publicados o palabras de canciones de reguetón. Cuando el interés reemplaza al discurso correctivo, el joven percibe confianza y se abre al acompañamiento. El mundo digital tampoco es solo riesgo. Es también escenario de creatividad, pensamiento crítico y aprendizaje. El educador salesiano no está llamado a prohibir ni a excluirse: está llamado a habitar ese mundo con criterio y orientar desde adentro. ¿Sabemos, por ejemplo, por qué red social se comunican más nuestros hijos? Esa pregunta, hecha con genuina curiosidad, ya es un puente.
Como Don Bosco encarnó con su vida: “la educación es cosa del corazón”. En un mundo de pantallas y algoritmos, no hay aplicación que reemplace la mirada cálida de un adulto que se interesa de verdad. Dialogar con jóvenes hoy no es un desafío tecnológico; es humano y espiritual. Debemos cambiar el juicio por la curiosidad y acercarnos sin miedo. En eso consiste encarnar hoy el espíritu salesiano: la brecha no desaparece, pero se convierte en el terreno donde adultos y jóvenes aprenden juntos a ser más humanos.

Por: Carolina Pellman Montenegro
Docente de Ciencias Sociales
Técnico Industrial San Juan Bosco - Cali

Es un facto que los besties y sus conductas nos resultan algo creepy o peor aún, cringe. Nos quedamos bugueados tratando de seguirles la pista y de entenderles, así como estas líneas iniciales, que para algunos serán toda una odisea (o tortura) lingüística, cuando no pretenden otra cosa que expresar la sensación de incertidumbre y ansiedad que las generaciones actuales causan en las anteriores.
Los jóvenes hoy encuentran en el lenguaje, nuevas estrategias de conectarse entre sí, de identificarse y establecer comunidades donde pocos adultos tenemos cabida. Crean puentes entre ellos y brechas con los demás. La escuela se convierte entonces en ese lugar en el cual convergen dichas redes de conexión y donde solo los docentes curiosos logran descifrar aquellas incógnitas verbales que en ocasiones se guardan como un secreto de Estado y nos dejan como un “NPC” (personaje no jugable) dentro de su juego comunicativo.
Y lo que parece un simple juego de palabras en un entorno cotidiano, invita a pensar en los intereses y las intenciones que hay detrás de esa dinámica.
¿Será una tendencia pasajera o una necesidad permanente de camuflarse en el mundo que ¿Son cazadores o presas en una sociedad que los lleva a consumirse con la rapidez que fluyen y
Cada generación ha establecido sus códigos de comunicación. Nuestros jóvenes, evidentemente, no son la excepción y hoy ponen las reglas en este juego: quien no entiende su lenguaje, es excluido. Sin embargo, tienen una ventaja: entienden el lenguaje de los adultos y lo utilizan cuando necesitan obtener algún beneficio. Se mueven

simultáneamente en dos mundos lingüísticos, mientras algunos adultos hacen “maromas” para traducir lo que sucede en ese mundo juvenil. De ahí que la brecha comunicativa sea bastante amplia en algunos casos y termine repercutiendo en otros campos de las relaciones familiares y educativas. Esto, a su vez, nos conduce al inevitable interrogante: ¿qué papel terminamos asumiendo los adultos en este proceso? Parece que la estuviéramos en una constante carrera por alcanzar el ritmo de las juventudes y no dejar que se nos salgan de las manos. Nos acecha la preocupación por su futuro, por su bienestar. Queremos que sus experiencias sean significativas, que no cometan los errores que tal vez cometimos, queremos que sean una “mejor versión” de nosotros, olvidando quizá la construcción identitaria que implica la adolescencia y los desafíos que el contexto trae consigo. En ocasiones traspasamos la barrera para imponer nuestra voluntad, en lugar de acercarnos a dialogar y entender lo que ellos quieren decirnos. Muchas veces pensamos que ello terminará en cuanto cambien sus dinámicas sociales, ya sea por ingresar al mundo de la educación superior o al mundo laboral, donde su lenguaje será obsoleto o infantil, y ese factor nos alimenta un poco la tranquilidad. No obstante, el “ahora” es el que determina decisiones, acciones y consecuencias.
La brecha existente representa la oportunidad para adentrarnos en ese campo, para deconstruir paradigmas generacionales y dejar la zona de confort que proporcionan consabidas frases como “es parte de su etapa” “usted sabe cómo son los muchachos…”. Si nos lo proponemos, podemos utilizar esos puentes para transitar con los jóvenes, conocer qué pensamientos se tejen en sus mentes, cuáles son sus ideales, expectativas y temores, para así acompañarlos asertivamente en el proceso. No podemos esperar que la situación cambie si no empezamos nosotros como adultos a dar los primeros pasos. Esta brecha lingüística es quizá lo que hacía falta para reencontrarnos y reconocernos como seres interdependientes, para transformar ese espacio ajeno en el espacio común que habitamos y no quedar “funados” por la realidad.


Sandra Tatiana Murillo Quintero y Monica Longa Valencia
Estudiantes del Técnico laboral por Competencias en Auxiliar Contable
Centro Juan Bosco Obrero - Bogotá

La brecha generacional se manifiesta como un espacio de tensiones y aprendizajes donde jóvenes y adultos interpretan el mundo desde perspectivas distintas, condicionadas por sus experiencias y contextos. Cada grupo tiende a considerar sus vivencias como superiores, sin reconocer que lo normal responde a la subjetividad de cada persona. En la familia, los conflictos entre generaciones son frecuentes: mientras los adultos perciben a los jóvenes como impacientes y excesivamente conectados a lo digital, reconocen también su creatividad y sensibilidad social. Los jóvenes, por su parte, ven a los adultos como rígidos y resistentes al cambio, aunque valoran su experiencia y transmisión de valores.
Las transformaciones sociales han modificado prácticas antes incuestionables, como la autoridad absoluta de padres y maestros, la comunicación cara a cara o la vestimenta formal. Hoy, la participación juvenil en decisiones familiares, el uso de redes sociales y la diversidad en estilos de

vida reflejan una mayor tolerancia hacia la individualidad. En la educación, se contraponen métodos tradicionales frente al aprendizaje digital y colaborativo; en los valores, temas como género, política y medio ambiente marcan contrastes profundos. La globalización y la digitalización han ampliado las referencias de los jóvenes, mientras los adultos mantienen arraigos locales. Sin embargo, estas diferencias no deben entenderse como obstáculos, sino como oportunidades para construir puentes.
En las comunidades afrodescendientes, la brecha generacional adquiere matices particulares. Los mayores, marcados por un racismo estructural más crudo, aprendieron a sobrevivir mediante una resistencia silenciosa, normalizando prácticas como el alisado del cabello para pasar desapercibidos. En contraste, los jóvenes afro reivindican su identidad a través del afro natural, el turbante y la música urbana, transformando la estética en un acto de orgullo y resistencia. Los conflictos emergen en la cotidianidad: el uso de trenzas en escuelas rígidas, la tensión entre migrar por oportunidades o permanecer en el territorio ancestral, y la preferencia por espiritualidades más flexibles frente a la tradición litúrgica.
La transición del español correcto hacia el rescate de lenguas propias y la transformación de jerarquías en círculos de palabra reflejan la vigencia del principio Ubuntu: “soy porque somos”. La clave radica en reconocer que cada generación respondió a su época, y que la integración de la experiencia adulta con la creatividad juvenil permite superar el folclorismo para alcanzar un reconocimiento real de los saberes afro como parte esencial de la nación. Así, la brecha generacional se convierte en un espacio de encuentro que fortalece la comunidad, fomenta la inclusión y abre caminos hacia un futuro más empático y sostenible.
Por: Leonardo Marulanda Tobón k leomdat@gmail.com h @leonardomarulandatobon
Después de varios años en la animación pastoral y el acompañamiento cercano a familias en colegios confesionales, regresé al aula en un contexto distinto: un colegio público de más de dos mil estudiantes. En mi caso, eso se traduce en más de seiscientos rostros cada semana, en grupos que cambian a cada hora. Presencias fugaces. Historias apenas insinuadas.
Ahí comprendí que la brecha generacional no es solo distancia entre jóvenes y adultos. Es, más bien, la experiencia de no habitar un mismo mundo, incluso dentro de una misma aula. Cada grupo parece moverse en coordenadas propias.
En ese escenario, mis modos habituales de conectar comenzaron a mostrar su límite. Y, casi sin buscarlo, emergió una intuición inesperada. Un día les propuse: “lo único que tienen que hacer ahora es no hacer nada”. Dar lugar al silencio.
“Profe, ¿nos va a poner a dormir?”
Por un momento pensé que la idea había fallado. Pero luego intuí algo distinto: la pausa y el silencio se nos han vuelto ajenos. No solo a los jóvenes, sino también a quienes vivimos tantas veces dispersos. Y, precisamente por eso, tal vez ahí pueda abrirse otra forma de encuentro.
Diversas tradiciones han reconocido que sin silencio no hay experiencia
auténtica de la palabra. Empiezo a pensar, entonces, que una pedagogía de la interioridad puede ser hoy una forma de habitar la brecha. Y que la escucha -aprendida en el silencio- es quizá uno de sus caminos más concretos. No se trata de un silencio vacío, sino de un ejercicio sencillo y exigente de atención: aprender a disponerse.
Aquella “palabrita al oído” de Don Bosco, pensada para la cercanía personal, hoy se transforma en una tarea más amplia: educar el oído para la palabra. Solo cuando la escucha se dispone, la palabra deja de usarse para llenar y comienza a crear.
En un tiempo de dispersión interior, quizá la tarea sea más sencilla y honda: acompañarnos en el descubrimiento de ese mundo interior. Un espacio donde, incluso sin compartir el mismo lenguaje, todavía es posible encontrarnos. Allí, para quien cree, también se abre la posibilidad de una experiencia de Dios… en silencio.

1967
Se
una
1973:
Se incorporan artículos dedicados a obras salesianas y se introduce el uso de imágenes o símbolos en portada con desarrollo editorial interno.
Por: Carolina Henao Coordinadora de la Red de Bibliotecas Salesianas - Bogotá

En el escenario actual de la educación, marcado por la transformación digital y la constante evolución del conocimiento, la red de bibliotecas salesianas se consolida como un sistema articulado clave para el fortalecimiento de los procesos formativos en los colegios. Su impacto trasciende la gestión de colecciones, posicionándose como un entorno educativo que promueve el aprendizaje integral, la innovación pedagógica y el acompañamiento permanente a estudiantes y docentes, incorporando además la inteligencia artificial (IA) como una aliada estratégica en la mediación del conocimiento. Uno de sus principales aportes radica en la gestión colaborativa de recursos bibliográficos, tecnológicos y digitales. A través de colecciones físicas y virtuales, literatura infantil y juvenil, materiales pedagógicos y recursos multimedia, la red de bibliotecas garantiza el acceso
equitativo a información pertinente y de calidad. En este contexto, la IA potencia los procesos de búsqueda, recomendación y organización de la información, facilitando experiencias más personalizadas de aprendizaje y optimizando el acceso al conocimiento desde edades tempranas. Más allá de su función tradicional, la red de bibliotecas salesianas se proyecta como un espacio dinamizador de experiencias educativas significativas. Sus ambientes, tanto físicos como virtuales, favorecen la lectura, la investigación escolar, el trabajo colaborativo y la creatividad. El uso responsable de herramientas basadas en IA permite enriquecer estas experiencias mediante recursos interactivos, generación de contenidos accesibles y nuevas formas de exploración del conocimiento, siempre bajo una orientación pedagógica y ética.
En un entorno donde la información es abundante y diversa, la formación en competencias informacionales, digitales y en el uso crítico de la IA se convierte en una prioridad. Por ello, la red de bibliotecas impulsa estrategias pedagógicas orientadas a fortalecer la comprensión lectora, el pensamiento crítico y la capacidad de discernir, evaluar y utilizar tanto la información como las herramientas tecnológicas de manera ética y responsable. Estas competencias son fundamentales para el desarrollo académico, personal y social de los estudiantes en la era digital. Asimismo, la red de bibliotecas desempeña un papel fundamental en el acompañamiento a los docentes, brindando apoyo en la integración de recursos educativos, el diseño de actividades innovadoras y la apropiación pedagógica de la IA en el aula. Esta articulación fortalece las prácticas educativas, promoviendo metodologías activas y experiencias de aprendizaje más significativas. En coherencia con el carisma salesiano, la red de bibliotecas también se constituye en un espacio de formación en valores, donde la incorporación de la IA se orienta desde principios éticos como el respeto, la responsabilidad, la honestidad académica y el uso consciente de la tecnología. De esta manera, no solo se forman estudiantes competentes en el uso de herramientas emergentes, sino también ciudadanos íntegros y comprometidos con su entorno. En definitiva, la red de bibliotecas salesianas en los colegios asume un rol estratégico al integrarse activamente en los procesos educativos y al incorporar la inteligencia artificial como aliada para potenciar el aprendizaje. Apostar por su consolidación es avanzar hacia una educación más humana, innovadora y transformadora, fiel al espíritu salesiano y a los desafíos del mundo contemporáneo.
Apostar por su consolidación es avanzar hacia una educación más humana, innovadora y transformadora, fiel al espíritu salesiano y a los desafíos del mundo contemporáneo.

Por: Jessica Lorena Aparicio Vargas, Magister Neurociencias y Educación Psicóloga y Orientadora Escolar
¿Cómo conviven, chocan y se comprenden hoy las generaciones en un mundo que cambia tan rápido?
¿Tú también has tenido que explicarle mil veces a un adulto cómo usar el celular… y has perdido la paciencia en el intento?
Tranquilo, no eres el único.
Mira lo que pasó entre una abuela y su nieta…
MLa niña suspiró.
ija, ¿me ayudas con este aparato? Quiero hablar con tu tía en Europa, pero ese WhatsApp no me entiende.
—Ay, abuela… es fácil.
(Típico de quienes crecieron tocando pantallas: todo parece obvio… hasta que alguien no puede hacerlo).
Dudó un momento, pero al ver sus manos inseguras, tomó el celular.
—Ven, yo te muestro.
En segundos, la videollamada comenzó. Para la niña era cotidiano; para la abuela, casi magia.
La distancia desapareció: vida compartida.
Al colgar, la niña quedó pensativa.
—Abuela… ¿a ti no te daba miedo el futuro?
—Claro que sí — respondió—. Pero en mi tiempo ni imaginábamos esto.
—Siento que debería saber qué hacer con mi vida… y no sé si voy a poder.
La abuela tomó su mano.
—No tienes que resolver todo hoy. El
futuro también se construye con lo que ya tienes: tu mente, tu corazón y tu familia.
—Mija, ustedes van muy rápido… pero la vida no siempre corre al mismo ritmo —añadió—. Ustedes saben de pantallas, pero nosotros aprendimos a sostener la vida con paciencia y fe.
—Entonces… tú me ayudas con la vida y yo con el celular.

—Trato hecho.
Si te identificas con la niña, ahí está el reto: no todos aprenden al mismo ritmo… pero todos pueden enseñar algo.
Y tú, al leer esta historia…

¿En qué momento te viste reflejado: en la prisa de la niña o en la calma de la abuela?
Y si no sabes por dónde empezar a convivir mejor entre generaciones, puedes tener en cuenta esto:
No todos crecimos con las mismas herramientas.
Tener paciencia también es una forma de A veces tú enseñas el mundo digital… y otros te enseñan a vivir.

Porque mientras unos enseñan a conectar dispositivos, otros enseñan a no desconectarse de lo esencial. Y en ese diálogo, la familia se convierte en un lugar donde aprender a vivir con esperanza.
No todos crecimos con las mismas herramientas, pero todos tenemos algo que enseñar.
Por: Mónica Jiménez
Coordinadora de Memoria Histórica y Centro Cultural Salesiano

El Boletín Salesiano nace en 1877 en Turín por iniciativa de Don Bosco como un puente entre las obras y quienes creían en su misión: un medio para contar, conectar y sostener la acción educativa y pastoral en el mundo.
Tras el silencio provocado por la Segunda Guerra Mundial, este espíritu renace en Colombia en 1950. Desde el Colegio León XIII de Bogotá, vuelve como un medio interno orientado a mantener la unidad del espíritu salesiano. En sus inicios, fue una publicación informativa, cercana y testimonial, que narraba la vida de las obras mientras buscaba estabilidad entre ediciones mensuales, bimestrales y trimestrales.



Con el paso de los años, el Boletín avanza hacia su madurez. En los años 60 redefine su identidad: deja de ser exclusivo de los Cooperadores Salesianos ampliando su distribución, e incorpora nuevas formas de financiación y se adapta a dinámicas editoriales más amplias
Se establecen los cinco objetivos clave del Boletín Salesiano (Reglamentos Art. 32):
1. Difundir el espíritu de Don Bosco
2. Dar a conocer la obra salesiana
3. Generar recursos para su sostenibilidad
4. Fortalecer la unidad de la Familia Salesiana
5. Promover vocaciones.

Esta época estuvo marcada por la inestabilidad en su periodicidad. Su producción intermitente refleja un medio en búsqueda de rumbo, llegando incluso a una interrupción a finales de los 60. Una crisis que marcará el punto de partida para una transformación más profunda.


En julio de 1973, el Boletín renace con una nueva fuerza, en sintonía con la renovación de la Congregación tras el Capítulo General Especial XX. No se trató solo de volver a publicar, sino de redefinir su sentido: se crea un Consejo de Redacción, se organiza su estructura editorial y se adopta un formato más moderno. A partir de entonces, el Boletín deja de ser únicamente informativo para convertirse también en un espacio de reflexión sobre la pedagogía de Don Bosco, la juventud y la familia.
Durante los años 80 y 90 se consolidan sus objetivos y su identidad como medio de la Familia Salesiana, fortaleciendo la corresponsabilidad entre las inspectorías en Colombia mediante la alternancia periódica en su dirección y producción.


En 1998, el Boletín obtiene el registro ISSN (0123-6733), un código internacional de ocho dígitos que permite identificar de manera única publicaciones seriadas, tanto impresas como digitales, como revistas, diarios y boletines.



Con el nuevo milenio, el Boletín entra en una etapa de renovación colectiva. Por primera vez, las inspectorías COM y COB trabajan juntas en una sola comisión para proyectar un medio más cercano, ágil y relevante para sus lectores.


Más allá del rediseño, se replantea su propósito no solo como instrumento informativo, sino también formativo y de posicionamiento, incorporando nuevas secciones, lenguajes y roles editoriales como diseño, fotografía y producción. Esta etapa marca el paso hacia un medio más profesional, articulado y consciente de su impacto.



En las últimas décadas, el Boletín Salesiano ha dado un salto decisivo hacia lo digital sin perder su esencia. La incorporación de redes sociales en 2011 fortaleció su conexión global, y su llegada a plataformas como ISSUU en 2017, como repositorio digital, amplió su alcance y lo acercó a nuevas audiencias.

Desde 2022, el Boletín Salesiano incorporó en su última edición del año la Novena de Navidad, un recurso de profundo sentido evangelizador que al estilo de Don Bosco, busca llegar al corazón de las familias. Esta propuesta invita a las familias a orar y compartir, convirtiéndose en una de las ediciones más esperadas de cada año.


Más recientemente, el Boletín incorpora en el 2025 botones y códigos QR en sus artículos, facilitando el acceso a contenidos multimedia como materiales descargables, inscripciones, contactos, videos y pódcast, enriqueciendo así la experiencia de lectura.
Este camino encuentra un nuevo sentido en 2026, cuando el Boletín celebra su edición 300 y alinea su camino con un compromiso mayor: ser un producto 100% reciclable, en sintonía con la encíclica Laudato Si’ y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Así, la historia del Boletín continúa, adaptándose a los tiempos, pero siempre fiel a su propósito fundacional de mantener la unidad del espíritu salesiano.
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1980
Se definen los cinco objetivos del Boletín: difundir el espíritu de Don Bosco, visibilizar la obra, generar recursos, unir a la Familia Salesiana y promover vocaciones.
Por: Juan Pablo Sandoval Tobón
Coordinador de Proyectos y Desarrollo Institucional Ciudad Don Bosco - Medellín
Mientras que generaciones anteriores crecieron en un contexto donde los recursos parecían inagotables, las nuevas generaciones han crecido sintiendo los efectos del cambio climático y, por eso, trascienden fácilmente de la sustentabilidad a la sostenibilidad integral que une fe, formación y acción. Es por esto que la misión salesiana encuentra en ellos un terreno fértil y fecundo, que asumen la “Casa Común” como un verdadero proyecto de vida.
Hace algún tiempo, solíamos clasificar y abordar las temáticas de “Sostenibilidad” desde 3 grandes pilares: Ambiental, Social, y Económico, dándole mayor relevancia a la primera de ellas, por lo que se gestaba una marcada confusión entre ser “Sustentable” o ser “Sostenible”. Si bien ambas palabras provienen del latín Sustinere (sostener o mantener), en la práctica difieren, no por su significado, sino porque una evoca la evolución de la otra y existe una diferencia importante en su enfoque y alcance.
La sustentabilidad se centra principalmente en el uso responsable y racional de los recursos naturales: cuidar el agua, el suelo, los bosques, el aire o la energía. Su enfoque es específico sobre el cuidado del medio ambiente. De allí, que múltiples estrategias adoptadas en nuestras Obras Salesianas han enfocado sus esfuerzos de Sostenibilidad en acciones de Sustentabilidad. Prácticas concretas como “Compostajes”, siembras de árboles o implementación de modelos de reciclaje, son acciones encaminadas a conservar y regenerar directamente la naturaleza.
Entre tanto, la sostenibilidad es un concepto más amplio e integral. No se limita al cuidado del medio ambiente, sino que busca equilibrar los tres pilares inseparables mencionados al inicio. No se puede ser sostenible sin desarrollar implícitamente un enfoque de bienestar y conciencia social, y de crecimiento económico que permita financiar de manera sostenida los pilares ambiental y social. O como indica Steve Ashkin,"La sostenibilidad consiste en crear valor tanto para tu empresa como para la sociedad."
En Ciudad Don Bosco este equilibrio trata de hacerse realidad, no solo desde el “Cuidado de la Casa Común” como nos invitaba el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si, sino también desde la misma concepción de la misión Salesiana: “Formar buenos cristianos y honestos ciudadanos”. Desde septiembre de 2022, gracias a iniciativas de energía renovable y economía circular (energía solar y Biogas), se han generado más de 736 mil kWh de energía limpia, lo que ha permitido reducir la emisión de 354 toneladas de CO₂ a la atmósfera, un impacto ambiental equivalente a la siembra de más de 1.265 árboles. Pero además esta estrategia ha permitido liberar más de 583 millones de pesos que se dejaron de pagar por compra de energía y se han destinado para la atención y capacitación de más de 200 jóvenes adicionales en sus diferentes sedes.
Además, la producción de Biol como abono orgánico y la creación procesos autosuficientes, con enfoque de autoabastecimiento alimentario permite construir una sostenibilidad integral: se cuida el planeta, se forman jóvenes con conciencia y habilidades, y se genera un modelo económico más autónomo y solidario.
En este contexto, la sostenibilidad también pone en evidencia un cambio de responsabilidades entre generaciones: lo que antes se vivía desde la abundancia, hoy se asume desde el cuidado consciente de lo que es limitado. Las nuevas generaciones no solo heredan los recursos, sino también el desafío de preservarlos en un entorno cada vez más frágil. En este escenario, y en un mundo que evoluciona a gran velocidad, es fácil caer en el falso imaginario de que existen soluciones definitivas para todo, por lo que se hace necesario monitorear constantemente el contexto cultural, social, económico y político, tratando de adelantarse a las inminentes amenazas que pongan en riesgo la sostenibilidad de nuestra misión, y para aprovechar significativamente las oportunidades, orientadas a la “Incansable Búsqueda de la Sostenibilidad Salesiana”, tan auténtica que nace del corazón salesiano, educando con el ejemplo, acompañando con esperanza y trabajando por un mundo más justo y fraterno.
La mejor manera de predecir el futuro es creándolo.
Peter Drucker


Hemos reunido juegos de distintas épocas para transformar este espacio en una oportunidad de diálogo en familia sobre las palabras, costumbres y formas de ver el mundo que cambian de una generación a otra. A través de una dinámica sencilla, padres, abuelos, niños y jóvenes podrán descubrir que, aunque usamos expresiones diferentes, compartimos muchas experiencias, valores y maneras de amar.
Reconocer las diferencias generacionales en el lenguaje cotidiano y valorar cómo, detrás de las palabras distintas, siguen existiendo los mismos deseos de comunicarnos, compartir y estar en familia.

¿A qué generación perteneces?
Cada generación ha crecido en contextos distintos, con maneras propias de vivir, comunicarse, aprender y soñar. Te invitamos a descubrir las palabras clave en esta sopa de letras.
MEMORIA DEL BOLETÍN
1989
Se fortalece la corresponsabilidad entre inspectorías en Colombia mediante la alternancia en la dirección y producción del Boletín Salesiano.

Generación Silenciosa
Baby Boomer
Generación X
Generación Y
Millennial
Generación Z
Centennial

Alfa
Beta
Tradición
Analógico
Globalización
Costumbres
Virtualidad
Cambio social
Intergeneracional
Memoria histórica
Herencia cultural
Relacionamiento
Estilos de vida
Relaciona las palabras que distintas generaciones usan para nombrar lo mismo.
1. Rentar películas
2. Agenda
3. Enciclopedia
4. Carta
5. Periódico
6. Aviso clasificado
7. Timbre de la casa
8. Notas en papel
9. Revelar fotos
10. Radio
11. Teléfono
12. Retrato
13. Llamada de larga distancia
14. Álbum de fotos
15. Máquina de escribir
16. CD
17. Jugar en la calle

Celular
Spotify
Chat
Playlist
Selfie
Galería
Computador portátil
Subir historias
Calendario digital
Noticias en Internet
Videollamada
Anuncio patrocinado
Mensaje: “ya llegué”
Videojuegos
Netflix
Chat conmigo mismo
¡Juguemos en línea!
Ahora los invitamos a dar un paso más: jugar en línea. Un espacio para dos, pensado para compartir, vivir una pequeña aventura y fortalecer la comunicación.

Comienza la experiencia.

Una mirada al tiempo y sus
Alo largo de la historia, cada generación ha crecido en contextos sociales, culturales y tecnológicos distintos. Eso ha dado lugar a maneras diversas de entender la familia, la educación, el trabajo, la comunicación y la vida cotidiana. Aunque los límites entre una generación y otra no son absolutos, esta clasificación ayuda a comprender mejor los cambios de mentalidad, lenguaje y costumbres que marcan a cada época.
Generación silenciosa o constructora (Antes de 1945): También conocida como generación tradicionalista, nació entre la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Se formó en tiempos de dificultad, austeridad y reconstrucción, por lo que se asocia con valores como el esfuerzo, la disciplina, la prudencia y el sentido del deber. Es una generación que aprendió a valorar la estabilidad, la responsabilidad y la constancia.

Su nombre proviene del aumento significativo de la natalidad tras la Segunda Guerra Mundial, conocido como “baby boom”. Creció en una etapa de expansión y transformación social. Se caracteriza por su compromiso, su cultura del trabajo y su confianza en el progreso. En muchos contextos, fue protagonista de grandes cambios familiares, educativos y sociales, manteniendo además un fuerte arraigo a los valores familiares y a la estabilidad financiera.
Está marcada por la expansión de internet y la globalización. Se caracteriza por buscar nuevas formas de vivir y trabajar, valorar las experiencias sobre la posesión de bienes y priorizar el equilibrio entre la vida personal y laboral. Es una generación que creció con la evolución de lo digital y adopta con facilidad nuevas tecnologías.

Es considerada la generación del cambio. Se distingue por su independencia, su realismo y su capacidad de adaptación. Vivió la transición entre el mundo analógico y el digital, por lo que suele verse como un puente entre las costumbres tradicionales y las nuevas formas de comunicación y tecnología.
Ha crecido con internet desde edades tempranas, lo que la hace altamente familiarizada con el entorno digital. Se caracteriza por su habilidad tecnológica, su pragmatismo y su búsqueda de autenticidad. Aprende de forma autónoma, muchas veces a través de contenidos en línea, y muestra un fuerte interés por la diversidad, la inclusión y la sostenibilidad, lo que dio lugar a su fuerte liderazgo en las luchas de carácter social.
Hijos de los millennials, son la primera generación 100% nativa digital. Crecen rodeados de pantallas, inteligencia artificial y entornos de aprendizaje cada vez más visuales e interactivos. Estas condiciones influyen profundamente en su forma de conocer el mundo y en sus procesos de aprendizaje. Además, se desarrollan en familias donde los roles tradicionales son más flexibles y el equilibrio entre la vida personal y laboral cobra mayor importancia.
Es una generación todavía emergente, pensada a partir del mundo que está comenzando a configurarse. Se proyecta como una generación fuertemente influida por la inteligencia artificial, la automatización y la integración cada vez más estrecha entre la vida humana y la tecnología.
Más allá de las diferencias, cada generación aporta una riqueza propia. Comprenderlas no significa dividir, sino reconocer que cada época deja su huella en la forma de pensar, sentir y vivir. En el diálogo entre generaciones no solo aparecen contrastes: también surgen aprendizajes, memoria y esperanza compartida.

2011:
El Boletín se integra por primera vez a redes sociales y canales digitales como sitio web, Facebook y Twitter.

2025:
El Boletín evoluciona a un formato interactivo con códigos QR y contenidos multimedia integrados.



Por: César Augusto Cano Arteaga
Coordinador Inspectorial del Sector Artístico y del PIBSS.
Juan Esteban Aparicio Beltrán
Director Banda Sinfónica
Oratoriana Valdocco El PorvenirPIBSS
Bogotá


2017:
Se publica por primera vez en ISSUU, un repositorio digital que amplía su acceso en formato digital.
"Que Cristo dirija nuestra mejor partitura."
“En el atril no hay edades, solo hay música, respeto y el deseo de ser felices juntos."
El sonido de un clarinete y la fuerza de una trompeta representan el latido de un corazón que descubre su propósito a través del arte en nuestros patios. En el Programa Inspectorial de Bandas Sinfónicas Salesianas COB (PIBSS), cerca de 2,700 niños, niñas, adolescentes y jóvenes viven a Cristo en sus corazones a través de la música. Aquí, cada nota es una expresión de fe y cada ensayo constituye un encuentro profundo con la vida.
Nuestra Banda Sinfónica Oratoriana Valdocco, en la presencia Salesiana El Porvenir de Bogotá, constituye uno de los escenarios pedagógicos que trascienden lo musical, al promover procesos de formación integral y el encuentro intergeneracional. Es emocionante ver a un pequeño de 8 años compartiendo el mismo atril con un joven de 18, guiados por su maestro y la presencia constante de los Padres Salesianos. Aunque sus realidades parezcan distintas, la música los une en un espacio donde la diferencia es una oportunidad para construir un tejido social incluyente. “Somos una gran familia donde lo que prima es aprender a ser felices juntos”.

Reconocemos que las nuevas generaciones acceden con facilidad a la información. En el PIBSS abrazamos el uso pedagógico de las TIC para organizar procesos y seguir objetivos. Esto favorece la adquisición de competencias y estimula el aprendizaje autónomo, poniendo la tecnología al servicio del espíritu.
Gracias al proyecto “Notas de Esperanza” que hace parte del PIBSS y es apoyado por Misiones Salesianas, mediante la implementación de talleres interdisciplinares como los de Derechos Humanos, género y ambiente, buscamos formar “Buenos Cristianos y Honestos Ciudadanos” fomentando la armonía interior que se refleje en el trato con el prójimo y el respeto por la "Casa Común".
Así mismo, nos consolidamos como una verdadera escuela de vida que trasciende lo musical para formar integralmente a cada uno de las personas que pertenecen al programa. Por consiguiente, en esta misión, contamos con el respaldo fundamental de la Familia Bandística (padres y madres de familia), quienes, junto al testimonio de los egresados y el saber de los practicantes universitarios, nutren un entorno donde cada integrante es valorado. Así, logramos que cada ensayo sea una oración viva, permitiendo que sea Cristo quien dirija nuestra mejor partitura y habite en el corazón de cada participante.
“En el PIBSS
cada nota es una expresión de fe y cada ensayo un encuentro con la vida."

Por: Natalia Pérez Mendoza Coordinadora académica
I.E
Agrícola la Holanda – Granada, Meta


Alo largo del camino se van haciendo visibles distintas maneras de ver el mundo, de asumir los cambios y de enfrentar los retos. A veces esas diferencias generan distancia, pero también abren la posibilidad de comprender mejor al otro, acercarse con más humanidad y crecer en ese encuentro.
Uno de los lugares donde el cambio generacional se hace más visible es la escuela. Allí coinciden jóvenes con nuevas maneras de habitar el mundo y

2026:
Se convierte en un producto 100% reciclable, alineado con Laudato Si’ y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. MEMORIA DEL BOLETÍN
Después de varios años en la Institución Educativa Agrícola La Holanda, entendí que permanecer en la escuela también es dejarse transformar por ella. Por sus aulas han pasado generaciones de estudiantes, cada una con su propio lenguaje, sus inquietudes y sus maneras de habitar el mundo, y en medio de todo eso yo también fui cambiando. En ese mismo recorrido nació en mí la necesidad de seguir formándome, no solo para enseñar mejor, sino para comprender más profundamente la realidad de quienes acompaño. Volver a estudiar también fue un choque, porque me enfrentó a nuevas maneras de aprender, de pensar y de construir conocimiento. Pero justamente allí confirmé que quien educa no puede quedarse quieto. Necesita renovarse, crecer con el tiempo y mantener una mirada abierta. La docencia exige abrir la mente, pero también disponer el corazón.
Sin embargo, la vida enseña de muchas formas, y no todas llegan desde los libros o un salón de clase. Durante estos años atravesé pérdidas profundas, la de mis hermanos y mi padre. Han sido ausencias que dejaron huellas hondas en mi alma y que transformaron mi manera de ver la vida. El dolor no me detuvo, aunque sí me cambió. Me hizo más consciente del valor de la memoria, del amor que permanece y de la fuerza que nace cuando una decide seguir de pie y de la mano de Dios. Desde entonces entendí que educar no consiste únicamente en orientar conocimientos; educar también es vivir de tal manera que otros encuentren un ejemplo de entereza, sensibilidad y fe.
Hoy sé que no soy una profesora más, soy también una mujer que ha aprendido a levantarse, a honrar a quienes ama y a seguir entregando lo mejor de sí. Soy ejemplo para una adolescente que crece a mi lado y para tantos estudiantes que, en distintos momentos, han pasado por mis aulas y por mi corazón.
También he sido testigo de cómo la tecnología ha transformado la vida escolar. Antes, en los textos de los estudiantes se podía sentir con más claridad su voz, sus dudas y su manera propia de pensar. Era común verlos con un libro entre sus manos, detenerse en cada página, subrayar, volver sobre una idea y hasta percibir el aroma del papel como parte de ese encuentro con la lectura. Hoy, la inteligencia artificial y otras herramientas digitales abren nuevas posibilidades, pero también nuevos desafíos. A veces facilitan el camino, pero otras veces parecen alejarlos del ejercicio de pensar, de escribir y de expresarse con autenticidad. Aun así, no veo este tiempo con pesimismo. Lo asumo como una oportunidad para orientar mejor, para
acompañar con criterio y para enseñar que ninguna herramienta debe apagar la voz propia de un ser humano.
Ahora, en la coordinación académica, contemplo este proceso desde otro lugar. Veo llegar docentes jóvenes con entusiasmo, ideas nuevas y con el deseo de innovar y dejar su huella. También camino junto a compañeros con quienes inicié esta tarea y que, desde la experiencia, continúan sembrando en el corazón de los estudiantes Salesianos. En ese encuentro entre la novedad y la experiencia se percibe una belleza silenciosa; unos llegan con el impulso de lo nuevo, otros permanecen con la serenidad que da el tiempo y entre todos seguimos construyendo comunidad.
En este camino también he recibido el ejemplo de rectores líderes que han dejado huella en mi formación. El padre Marco Fidel Benavides me enseñó, desde su responsabilidad y su respeto por la comunidad, el valor de servir con rectitud. El padre Rafael Lasso dejó ver, con su pasión, humildad y dedicación, que educar también es entregarse con el corazón. El padre Edgar Javier Ruiz vive en mi recuerdo como un hombre dedicado, trabajador y organizado, constante en su labor y coherente en su forma de liderar. Leopoldo Gómez dejó también una enseñanza valiosa desde su compromiso, su entrega generosa y su cercanía con la comunidad educativa. Y hoy, en el padre Jhair Mora reconozco un liderazgo marcado por la innovación, el respeto y una visión de futuro que impulsa a la institución a seguir creciendo. Cada uno, desde su estilo, fue dejando una enseñanza, una palabra o una forma de hacer que también ayudó a pulir mi vocación.
Cuando pienso en la brecha generacional, no la siento como una dificultad, la veo como un llamado a escuchar más, a juzgar menos, a aprender unos de otros y a reconocer que cada generación tiene algo valioso para ofrecer. Tal vez ahí está una de las mayores riquezas de una casa Salesiana, en la posibilidad de encontrarnos, de acompañarnos y de crecer juntos, con la certeza de que educar sigue siendo una forma de amar.
Mi paso por esta institución me ha enseñado que la escuela no deja huella solo en los estudiantes. También transforma a quienes entregamos la vida en ella. Nos forma, nos exige, nos confronta y, muchas veces, nos sana. Por eso, al mirar hacia atrás, no veo años de trabajo nada más. Veo una historia viva, hecha de aprendizajes, pérdidas, búsquedas, fe y gratitud. Y en medio de todo, permanece la firme convicción de seguir educando con el corazón, acompañando y creyendo en los jóvenes.

Comienza la experiencia.


Mi abuelo y yo éramos uno solo cuando yo era niño. Jugábamos, veíamos películas y series, viajábamos y comíamos juntos. Él se esforzaba para que nuestros 49 años de diferencia apenas se notaran, y lo lograba.
Han pasado 17 años. Aunque sigue siendo una figura central en mi vida, a veces siento que dejamos de compartir los mismos gustos e intereses. Por eso, para la edición 300 del Boletín Salesiano, decidí sentarme con él y hacerle cinco preguntas sobre cinco temas distintos. Quería descubrir si esa brecha generacional era tan profunda como parece, o si se trata, más bien, de esa etapa adolescente en la que uno se aleja de lo que fue de niño para empezar a construir su propia identidad.
Le pregunté primero por el futuro. Me confesó que, cuando tenía mi edad, nunca imaginó un 2026 donde los teléfonos fijos fueran perdiendo vigencia y la tecnología avanzara a semejante velocidad. Sobre el trabajo, me habló de una generación que soñaba con la estabilidad, que se aventuraba a emprender sin tantas vueltas: "Nosotros pensábamos en trabajar y conseguir nuestros propios recursos, no en todo lo que estresa hoy a los jóvenes". Siente que su generación ganó mucho, porque logró hacer empresa y salir adelante con proyectos que no imaginaban realizar.

Al hablar de tecnología fue más nostálgico. Reconoció que hemos ganado en inmediatez, una noticia le da la vuelta al mundo en segundos, pero hemos perdido la palmada, el abrazo, la visita sin aviso. Antes, conquistar a alguien o visitar a un amigo implicaba una antesala, un
Por: Samuel Galvis Jiménez
Estudiante
Colegio Salesiano El Sufragio

contacto cara a cara. "Hoy la gente se habla por WhatsApp estando en la misma casa", dijo, y me quedé pensando en cuántas veces hago eso sin darme cuenta. Sobre la información, me advirtió que ahora todo llega, también la mentira: "Es la capacidad de cada uno la que decide qué creer".
Lo que más me movió fue hablar de los cambios sociales. Le cuesta ver desaparecer las familias numerosas y le preocupa que las nuevas generaciones no quieran tener hijos, porque intuye que eso cambiará la sociedad. Pero celebra poder conocer otras culturas desde un teléfono, sin salir de casa. Confesó que en su época uno se casaba y tenía hijos porque así lo dictaban la sociedad y la religión, no siempre porque se quisiera. En esa frase sentí que me hablaba con una honestidad que pocas veces le había escuchado.
Salí de la conversación entendiendo algo importante: la brecha no es tan ancha. Mi abuelo también tuvo miedos, dudas y sueños; también le

Revista de la Familia Salesiana fundada por Don Bosco en 1877
Director:
P. Simón Martínez López, SDB
Consejo editorial:
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Yessica Gómez Giraldo
Juan Camilo Cárdenas Pérez
Gráficos y fotografía: Oficinas de comunicaciones COM y COB www.freepik.com
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Marcela Arteche
Impresión: FUNBOSCO
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Publicado por las áreas de Comunicación Social de la Inspectoría San Luis Beltrán (COM) e Inspectoría San Pedro Claver (COB)
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Portada:
Comunicaciones COM
Fotografía: Andrés Cadavid
Instituto Salesiano Pedro Justo Berrío
Esta revista es producida mediante procesos de impresión sostenibles con papel y materiales 100% reciclables, reafirmando nuestro compromiso con el cuidado de la Casa Común.
ISSN: 0123 - 6733
ISSN 3115-2724 (En línea)
Revista Digital: www.issuu.com/ boletinsalesianocolombia
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Concepto: Esta edición reúne a cinco personas de distintas generaciones caminando en fila, uno detrás del otro, siguiendo el paso del mayor. La imagen simboliza el recorrido de la historia, la transmisión de la memoria y el vínculo que une a cada generación con la siguiente. Aunque cada una ha vivido contextos, lenguajes y formas de ver el mundo diferentes, todas hacen parte de una misma historia que continúa escribiéndose con el tiempo. En el marco de esta edición 300 del Boletín Salesiano de Colombia, la portada representa precisamente eso: un camino compartido donde memoria, presente y futuro se encuentran para mantener viva la misión y el espíritu de Don Bosco a través de las generaciones.
Si deseas apoyar la producción y continuidad del Boletín Salesiano, puedes realizar tu aporte o donación a través de la siguiente cuenta.
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