1r Premi Categoria Adults “Itzayana” Yose Álvarez-Mesa
Duele. No sé exactamente dónde, en realidad es todo el cuerpo el que grita basta, el que quiere morir, el que se pudre en sus quince años de vida sin más valor que la cuerda que tienen destinada para mi cuello. Me duelen los sueños que han de quedar aparcados en cualquier páramo, donde abandonarán mi cuerpo violado y torturado durante días para disfrute de hombres que tal vez tienen hijas o hermanas de mi edad, que tienen madres que un día fueron niñas como yo. Me duelen los negros presagios de mis padres al no verme regresar. Me duele su dolor mientras muerden la rabia y el silencio, mientras lloran a escondidas de un mundo al que no le importa lo que aquí está pasando. Me duele que me haya tocado a mí, cuando pensaba que yo me libraría porque soy muy lista, porque tengo siempre mucho cuidado, y me alejo de los extraños, y no confío en nadie. Me duele que Alex nunca llegue a saber lo que siento por él desde tercero, y que ya no exista la posibilidad de que un día pueda amarme. Me duele que en clase ocupen mi asiento vacío, que alguien herede mi ropa, mi música, mis cosas, que mamá ya no pueda abrazarme cuando hacemos pinole por las tardes, ni papá enseñarme a nadar como me prometió, ni Leti prestarme su pintalabios. Me duele la desidia oficial de quienes deberían estar buscándome, y que abrirán un expediente con mi nombre sin que les preocupe en realidad dónde estoy y qué será de mí. Me duele la inexistencia que represento, el vacío, el hecho de que habré vivido y muerto sin que nadie haya sabido nunca que mi vida era importante, que mi deseo fue estudiar periodismo para denunciar al mundo la puta mierda que supone ser mujer en ciudad Juárez. Son muchos días para pensar, para adaptarse a tanto dolor desconocido, para sustituir el miedo a morir por el deseo de morir, puesto que cualquier cosa será mejor que lo que estoy viviendo, y al menos con la muerte cesará completamente este calvario. Son muchos días de ser la posesión de 1
alguien que se ha otorgado ese derecho por la fuerza, son muchos gritos los que han encallecido mi garganta hasta el punto de que ya no puedo emitir ningún sonido. Morir, sí. Que me maten ya, si mi final tiene las horas contadas por mis captores ¿a qué están esperando?, a fin de cuentas mi cuerpo roto ya no les sirve para gran cosa. Aunque veo en sus caras que aún les quedan experimentos que probar conmigo, que sus planes no contemplan un fin inmediato. Pero ya no me aterra, se que en algún momento esto acabará, y entonces descansaré. Sólo tengo que cerrar los ojos y dejarles hacer. Apenas siento ya mi cuerpo, ya no se rebela, soporta el dolor estoicamente. Después de todo soy una niña fuerte, mi mamá siempre me lo dijo. Y me repetía una y otra vez: sé que no te va a pasar, pero si por desgracia ocurriese, intenta escapar, hija mía, inténtalo con todas tus fuerzas, no dejes ni un solo segundo de intentarlo. Pero eso ha sido imposible, no he tenido ni una opción desde que desperté en este lugar con una gruesa cadena atada al tobillo. Al tercer día de estar aquí comenzó a rondarme la idea de morderme ese tobillo hasta seccionar el pie y poder liberarme, pero cómo podría después salir de este habitáculo cerrado como una tumba, sin ventanas, que parece hecho de acero. Cuando alguien viene podía aprovechar, pero siempre son tres o cuatro, a veces más, y llevan todo tipo de armas, ¿cómo podría siquiera intentarlo? No tengo fuerzas ya para nada, y toda mi huida representa tener la mente ocupada para que el dolor no duela tanto, esperando el final. Sin embargo no descarto lo de seccionarme el pie, o la mano, es posible que así me desangre y todo termine antes. Mami, siempre tuviste tanto miedo por tus hijas… Nos preparaste para que nunca nos sucediera pero no hubo suerte, ya ves: me ha tocado, como a Viviana, como a Adelaida, como a Anabel, como a tantas otras de nuestro vecindario. Pero no te preocupes porque estoy siendo muy fuerte, estoy aguantando muy bien, y pronto pasará todo, pronto pasará. Rezo para que al menos dejen mi cadáver en cualquier sitio donde puedan encontrarlo, para que tengas un lugar en el cementerio donde ir a llevarme flores. Violetas, que son mis preferidas. Mami, con lo que tú me quieres, no soporto imaginar lo que estarás sufriendo por mí. Con lo que tú me quieres… Ese es el único dolor que no consigo calmar.
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