“Me siento muy feliz de poder participar en este grupo, en el que me recibieron con mucho amor. Disfruto cada miércoles que he compartido y aprendido de la palabra, con Esther y Mónica, también con las otras chicas, no sólo la palabra compartimos, sino que también disfrutamos de compartir lo que cada una vive y apoyándonos unas a otras. Gracias a Dios por estar en este grupo maravilloso.”
Araceli Larragneguy
E invitamos a nuestra amada Griselda de los Santos, quien desde la cama en su habitación en la clínica dijo:
“Para mí, el grupo de mujeres significó este año un montón, un montón de situaciones, un montón de sensaciones, de esperar, de animarnos, de disentir, de abrazarnos, de reírnos, de mimarnos, de retarnos, de tantas cosas hechas en libertad que nos hacen crecer como mujeres de Dios, como de la iglesia y como mujeres de un grupo. Gracias a la iglesia gracias por tener este espacio, gracias por poder utilizar todo esto que tenemos para comunicarnos con nuestro Dios y para ser una representante mejor/peor o como fuere en ejercicio de la libertad en las reuniones de las señoras. Gracias por estar, por poder participar. Gracias, gracias, gracias.”
"En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes." 1 Pedro 3:8
¿Violencia en la iglesia?
La violencia contra las mujeres, en cualquiera de sus formas, no puede ser ignorada en nuestra sociedad, así como en congregaciones evangélicas de América Latina y, en particular, de Argentina. Sea física, psicológica, económica o simbólica, esta violencia contradice el mensaje central del Evangelio: el amor y la dignidad de cada persona. Callar frente a estas situaciones es permitir que el dolor se perpetúe, ya que la indiferencia se convierte en complicidad. Las comunidades de fe están llamadas a ser espacios de cuidado, respeto, denuncia y justicia, jamás de sometimiento ni exclusión. Si miramos a Jesús, vemos que nunca fue indiferente al sufrimiento. Él se acercó a las mujeres marginadas, las defendió frente a la violencia de su tiempo y las reconoció integralmente. Su actitud fue clara: estuvo del lado de personas despreciadas y fue clara su disposición a ponderar la dignidad humana. Por eso, hoy no podemos mirar hacia otro lado en situaciones de violencia. La fe nos invita a abrir los ojos, escuchar los testimonios y acompañar con valentía a quienes padecen. La verdadera espiritualidad se mide en cómo cuidamos la vida y la dignidad de quienes son más vulnerables.
Que nuestras congregaciones sean lugares donde ninguna mujer tema, donde cada voz sea escuchada y donde el ejemplo de Jesús nos guíe hacia la justicia y la paz.
Que tenga el oído atento a la injusticia. Que no tenga los ojos cerrados ante el horror. Que mis hombros sean fuertes para ayudar al débil. Y que tenga el corazón de las abejas para que mi lenguaje sea sustancioso panal. Eso nomás, vida, eso nomás. Edith Vera
Dios nos cría y las ideas nos arriman
Las escuelas son el paso obligatorio de toda infancia cuando el Estado vela por los intereses de los niños. Son también el segundo espacio de socialización, después de la familia. La vida del infante se sostiene sobre valores fundamentales que se afianzan al transitar la
institución primaria. Bajo esta premisa, me atrevo a reflexionar sobre la importancia del rol directivo como cabeza de una institución y parte activa del cuerpo docente que moviliza su estructura. ¿Por qué lo digo?
Soy Cristian Ramos, maestro de grado desde hace poco más de ocho años, egresado —con orgullo— del ISFD Nº 19. Pienso la educación como un acto de amor, como un acto de valor (término acuñado
por Freire), y siempre tengo presente a Dios, entendiendo el compromiso como un ejercicio hacia la otredad. Este camino de búsquedas me llevó a encontrarme con “Vale” (Valeria Agüero), a quien conocí hace unos años en casa de amigos —Pablo y Analía—, todos miembros de la cálida comunidad de fe “La Unión”.
Con Vale hablamos mucho sobre una escuela distinta: con más posibilidades, con mayor desarrollo artístico, con una pedagogía que abrace a los niños. Ella me invitó a su comunidad educativa, la E.P. Nº 15, donde ejerce el cargo directivo. Me mudé con todos mis bártulos hacia allí y descubrí un equipazo de trabajo: un equipo docente
comprometido desde lo humano y lo creativo en lo pedagógico.
Junto a este equipo se pensó que la comunidad educativa podía ofrecer mayor calidad, y se presentó un proyecto de escolaridad de jornada
completa al Consejo Escolar. Gracias a Dios, las autoridades locales lo aprobaron por unanimidad, permitiendo que el proyecto avance hacia su segunda fase en la ciudad de La Plata. Queremos una escuela que
sea un faro de vida para los pibes y las pibas que la transitan. Sabemos que el Señor nos banca los trapos y cada proyecto que soñamos para las niñeces.
Profe Cristian Ramos
Peques y sus preguntas a Dios
Un mundo por descubrir
Las maestras del Taller de Dios incentivaron a que las niñas y niños presenten a Dios, a través de unas palabras o dibujos, las inquietudes que tienen con respecto a cualquier tema de la vida. Y esto es una muestra de lo que preguntan y en algunos casos manifiestan las respuestas que imaginan.
Tribunal o espacio sanador
Una escena de Gangster americano provoca reflexión: el protagonista entra a la iglesia con solemnidad, mientras afuera lo espera quien lo llevará a juicio. ¿Cómo mirar, desde una teología amorosa, a quienes viven esa doble vida? Personas que cantan himnos, abrazan a sus madres y, al mismo tiempo, recorren caminos poco santos.
Participar en una comunidad de fe no garantiza vidas ejemplares. Tampoco sirve como excusa para repetir la frase: “todas las personas somos pecadoras”. Jesús no vino a señalar, sino a mirar con ternura. Su amor no se escandaliza ante la fragilidad: se acerca, se sienta a la mesa y pregunta con empatía e invita a cambiar el rumbo.
Una teología inclusiva no niega el pecado, pero lo entiende dentro de historias complejas, donde conviven dolor, deseo y búsqueda. No es lo mismo un pecado que solo afecta a quien lo vive, que uno que daña a otros. El Evangelio nos llama a cuidar al prójimo, a no herir ni abusar, pero también recuerda que nadie está libre de contradicciones. Lo oculto no siempre es maldad: puede ser miedo, vergüenza o simple humanidad. La comunidad creyente no está llamada a ser tribunal, sino espacio de sanación. La fe madura se construye en la honestidad, el perdón y el deseo de caminar juntos, incluso cuando el barro nos salpica.
Una lección bajo el agua
En 2009, el apneísta italiano Enzo Maiorca buceaba con su hija Rossana cerca de la costa de Siracusa cuando ocurrió algo especial. Mientras descendía más y más en el agua, Enzo sintió de repente un suave toque en la espalda. Al girar, vio un delfín—no estaba allí para jugar, sino que claramente pedía ayuda.
El delfín nadó hacia abajo, y Enzo lo siguió. A unos 15 metros bajo la superficie, encontraron a otro delfín atrapado en una vieja red de pesca. Sin perder un segundo, Enzo pidió a su hija un cuchillo y, con mucho cuidado, cortó la red para liberar al delfín.
Tan pronto como quedó libre, el delfín emitió un sonido que Enzo describió después como “casi un llanto humano”.
Cuando todos salieron a la superficie, Enzo y Rossana vieron que el delfín liberado era una hembra embarazada, y solo unos instantes después dio a luz allí mismo, en mar abierto.
El delfín macho nadó alrededor de ellos, luego se acercó suavemente a Enzo, tocó su mejilla con el hocico—como un beso suave—y se alejó con su nueva familia.
Más tarde, Enzo compartió sus pensamientos: “Hasta que las personas aprendan a respetar y comunicarse con el mundo natural, nunca comprenderán realmente su lugar en este planeta.”
“Ahora, si entiendo por “lector común” una actitud, y si es necesario examinar y analizar cómo en las comunidades cristianas se entiende y se lee la biblia, entonces hay que iniciar un proyecto empírico, es decir, registrar lo que una comunidad dice cuando lee la biblia.
Y no me refiero a lo usual, es decir, que el sentido o significado del texto sea el que esté siendo formulado por el pastor. Hablo de un proceso desde abajo, y no desde arriba, ya que la mayor parte de los significados de los textos bíblicos han sido formulados desde arriba, por las autoridades.”
Hans de Witt. “Nuevas hermenéuticas y
Recreación y acompañamiento
Encuentro entre generaciones
El 22 de noviembre recibimos en la residencia Pinos de Anchorena la visita de un grupo de jóvenes de la iglesia La Unión, quienes se habían puesto en contacto previamente conmigo, en mi rol de directora técnica, para proponer una actividad recreativa destinada a compartir una tarde distinta con las personas que viven en la residencia. La iniciativa consistió en la realización de un bingo con premios, pensado como un espacio lúdico, alegre y participativo.
Desde el momento de su llegada, los jóvenes mostraron una actitud respetuosa, cálida y comprometida. Prepararon la actividad con entusiasmo, organizaron los materiales y dispusieron el espacio de
manera que todos los residentes pudieran participar cómodamente. La tarde transcurrió en un clima de alegría, risas y acompañamiento; muchos residentes expresaron su entusiasmo ante la propuesta y se mostraron motivados por la dinámica del juego y la posibilidad de compartir un momento diferente.
Quedamos a la espera de seguir concretando experiencias y fortaleciendo este reciente, pero cálido vínculo entre 2 generaciones.
El equipo de Pinos de Anchorena agradece este acercamiento e iniciativa de encuentro para con los adultos mayores de nuestra residencia. Licenciada María Carla Di Francesco.
La actividad no solo brindó entretenimiento, sino también un valioso intercambio intergeneracional, favoreciendo la socialización, la estimulación cognitiva y el fortalecimiento del bienestar emocional. Finalizamos la jornada agradeciendo a los jóvenes por su dedicación, su sensibilidad y el tiempo ofrecido para enriquecer la vida cotidiana de nuestra comunidad.
¡Qué fiesta la peña de la Unión!
El 15 de noviembre, tal como estaba previsto y anunciado, compartimos un tiempo de alegría, camaradería y fiesta en el marco de los festejos por los 83 años de la Iglesia de la Unión y los 5 años de este medio de comunicación. Quienes respondieron a la convocatoria disfrutaron de excelente música interpretada por la violinista Malena Garnica, junto a los músicos que la acompañaron: Nelson Sanhueza, Andrés Sanhueza, Joaquín Espósito, Noldo Cisterna y Mariano “Kuki” Soto. También se destacó la presentación del dúo integrado por Ricardo Battaglia e Ismael Ríos, y el grupo de malambo Auquinco. Expresamos nuestro agradecimiento a todas las
Ismael y Ricardo
Malambo Auquinco
Malena, los músicos y el “cuerpo de baile”
Alegría que sostiene
Atahualpa Yupanqui personas que colaboraron en la organización, en especial a Fabio Espósito, quien brindó lo mejor de sí para que el evento resultara tal como lo soñamos; a Fabiana y Julio, por su disposición al
servicio; y a cada persona que, al finalizar, se ofreció para dejar el lugar en óptimas condiciones. Nos alegra constatar que, pese a algunos inconvenientes propios del momento, se hizo evidente el buen tiempo compartido y el deseo de volver a vivir experiencias como esta.
“La guitarra, antes de ser instrumento, fue árbol y en él cantaban los pájaros. La madera sabía de música mucho antes de ser guitarra.”
En cualquier grupo humano, la alegría es mucho más que un sentimiento pasajero: es un motor que nos impulsa a seguir adelante, incluso cuando el entorno parece dominado por el caos, los enfrentamientos y el odio. La alegría nos recuerda que no estamos solos, que podemos compartir la vida con otros y que, en medio de las dificultades, siempre hay motivos para celebrar. En una congregación evangélica, esta alegría cobra un sentido aún más profundo. No se trata de negar los problemas ni de vivir en una burbuja, sino de elegir conscientemente la esperanza. Los evangelios nos muestran a Jesús como alguien que sabía disfrutar de la compañía, de la mesa compartida, de los encuentros sencillos. Su actitud alegre y esperanzada era un signo de confianza en el amor del Padre y una invitación a mirar la vida con gratitud. Seguir ese ejemplo hoy es un acto de resistencia espiritual. Es afirmar que la última palabra no la tienen la violencia ni el odio, sino la fe que se expresa en gestos de fraternidad y fiesta. La alegría, entonces, se convierte en testimonio: un modo de anunciar que el Reino de Dios ya se hace presente entre nosotros.
Malena y su violín
...se levanta a las 6 de la mañana para salir a caminar y “activar el día”.
...se levanta a las 12 porque recién se acostó a las 6, después de trabajar toda la noche.
...desayuna avena con frutas y semillas para cuidar la salud. ...desayuna medialunas con café doble y promete empezar la dieta el lunes.
...se queja del tránsito y sueña con vivir en un lugar tranquilo.
...se muda a un barrio tranquilo y se queja porque “no pasa nada”.
...dice que no tiene tiempo para nada. ...pasa horas mirando series que “no le gustan tanto”.
...busca estabilidad y seguridad. ...se aburre de la estabilidad y sueña con aventuras.
...quiere ser diferente. ...quiere encajar.
En definitiva, la gente normal es todo eso y, por supuesto, todo lo contrario.
Y quizá ahí esté la gracia: en esa contradicción permanente que nos recuerda que nadie es tan normal como parece.
Entre orar por la unidad y hacerla realidad
A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de visitar o vivir en distintas ciudades de mi país.
En un determinado momento, con mi familia nos radicamos en una de ellas y comenzamos a buscar alguna iglesia para visitar y, eventualmente, asistir. Encontramos una que nos gustó y, tras participar en varias reuniones, el pastor nos invitó a conversar para conocernos.
Después de las presentaciones, nos hizo algunas preguntas. Le contamos de qué ciudad veníamos, que allí habíamos asistido por un tiempo a una iglesia de su misma denominación, y mencionamos al pastor de aquella comunidad. Él escuchó en silencio, sin hacer comentarios. Con el tiempo supimos que entre ambos había una rivalidad muy marcada por cuestiones internas de la denominación. Prácticamente no se hablaban desde hacía años, a pesar de que en otros tiempos habían compartido experiencias muy valiosas.
Eso —que no nos sorprende ni alarma— es parte de lo humano.
En el libro bíblico de los Hechos se registran momentos de disensión, incluso de división entre creyentes con posturas difíciles de conciliar.
A veces, un conflicto puede hacer que el mensaje se expanda y llegue a lugares impensados. Pero también —y quizás más importante— la unidad por la que Jesús oró requiere actitudes como la suya: “Padre, perdónalos…”, dijo en la cruz, intercediendo por sus verdugos.
¿Tiene sentido orar por la unidad si no asumimos que es nuestra responsabilidad vivir en comunión con otras personas y comunidades? Ese fue el pedido concreto del Señor a su Padre, registrado en Juan 17:11, 21 y 22.
El propósito de expandir el mensaje no justifica que se perpetúen contiendas. Ojalá tomáramos dimensión de estas realidades y construyéramos puentes con quienes nos separan diferencias que a veces consideramos imposibles de reconciliar Que el Señor nos guíe y nos desafíe a hacer realidad su oración de unidad.