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Especial patrimonio artístico_Diócesis de Bilbao

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Los hallazgos del Catálogo Monumental

Como ya se contó en el anterior número 313 de Alkarren Barri, el Museo de Arte Sacro ha arrancado con el Catálogo Monumental de la Diócesis de Bilbao.

El pasado 30 de mayo se presentaron los primeros resultados en la iglesia de Santo Tomás de Olabarrieta de Zeberio. A día de hoy, ya puede consultarse (https://catalogomonumentaldiocesisbilbao.com/) la información relativa a los templos de la comarca de Alto Nervión. Pronto se sumará la de Arratia. Y luego las restantes. Lo ponemos fácil. Está todo, como se dice ahora, a golpe de click.

Pero queremos adelantar aquí algunos resultados concretos, especiales. Objetos, obras de arte, documentos… que eran desconocidos –a veces incluso para la propia feligresía–. Cosas que

para nosotros han supuesto una emoción especial. Por su singularidad, por su antigüedad, porque habíamos oído hablar de ellas, pero las dábamos por desaparecidas…

Una de esas cosas son las trazas de las bóvedas precisamente de la iglesia de Santo Tomás de Olabarrieta. Cuando estábamos allí, tomando datos, entramos en una pequeña habitación a un lado del presbiterio. A ver qué había allí.

Y lo que encontramos fueron unos dibujos en la pared. Dibujos de unas bóvedas. Y no eran obra de un niño un poco trasto o de un sacristán que cuando se aburría se dedicaba a rayar las paredes. Eran las propuestas que unos canteros habían hecho a los responsables del templo para que estos escogieran la que más les gustaba. Era un concurso de proyectos… de hace 450 años.

Zeberioko Santo Tomasen Bizkaiko arkitektura-planorik zaharrenak aurkitu dira.

Lo que se conserva dibujado en las paredes de aquella pequeña estancia son los planos de arquitectura más antiguos de Bizkaia, y probablemente de todo el País Vasco. Dos canteros dibujaron sus proyectos.

Uno, más hábil, trazó con regla y compás una elegante bóveda de crucería con terceletes dobles, con trece claves redondas. El otro, más torpe o con menos instrumental, dibujó a mano alzada una crucería más sencilla, de solo cinco claves. Pero fue este el que ganó el concurso. Las bóvedas que hoy cubren la iglesia siguen su modelo. Tal vez fuera el más barato.

En cualquier caso, aquel cantero quizás no fuera un gran dibujante, pero desde luego conocía su ofcio: construyó unos magnífcos techos estrellados, a los que añadió algunas claves más de las planeadas

Museo de Arte Sacro

Reflexiones sobre el patrimonio artístico

Los locales de El Carmen de Indautxu, acogieron un diálogo de hondo calado entre Carlos Izquierdo Yusta, vicario general de la archidiócesis de Burgos, y Gaspar Martínez Fernández de Larrinoa, responsable de Bienes Culturales de la diócesis de Bilbao. Moderados por el director del Aula de El Correo, César Coca, los tertulianos diseccionaron la encrucijada actual de un patrimonio inmenso: quién lo paga, quién lo cuida y cómo se comprende en una sociedad cada vez más secularizada.

La herida histórica: la desamortización

El punto de partida fue histórico. Carlos Izquierdo señaló la desamortización del siglo XIX como “el gran desastre” y “la mayor pérdida de patrimonio”. “No tanto en las parroquias o catedrales, sino en los monasterios. Teníamos una península poblada de monasterios. Con la desamortización, pierden la titularidad, pasan a manos del Estado, que no pudo mantenerlos. Muchos fueron saqueados y los hemos perdido”, afirmó. Fue un “arrancón de memoria” del que, según Martínez Fernández de Larrinoa, la sociedad actual, “mucho más garantista”, trata de protegerse.

El dilema actual: financiación y mantenimiento

El núcleo del debate fue el presente y futuro de cientos de templos, ermitas y

conventos. La pregunta lanzada por el moderador resonó en la sala: ¿Quién debe asumir el coste de mantener este legado?

Ambos coincidieron en la necesidad de mejorar los incentivos fiscales al mecenazgo. Como soluciones complementarias, se destacaron el crowdfunding y la movilización de la sociedad civil, especialmente en el mundo rural.

Pérdida de cultura religiosa: ¿cadáveres en un museo?

Uno de los momentos más reflexivos llegó al abordar la creciente desconexión entre la sociedad y el significado último de este patrimonio. “¿Qué sentido tiene que la gran mayoría de los visitantes de un templo carezcan de los conocimientos básicos para entender lo que ven?”, preguntó César Coca.

Gaspar Martínez lo definió con una potente metáfora: sin el “alma” del evento religioso para el que fue creado, el templo se reduce a una mera forma arquitectónica. “Lo que se hace es una disección y convertimos las obras de arte en una especie de cadáveres que hay que diseccionar (…). Eso es una lección de anatomía, no vivir la obra de arte”. Los museos, dijo, contribuyen a esta descontextualización.

Carlos Izquierdo lo enfocó como “un problema de educación” que lleva a “no entender nuestra historia”. Ante este panorama, ambas diócesis apuestan por la apertura, el turismo.

La charla concluyó con una certeza: el patrimonio religioso es un legado colectivo cuya supervivencia dependerá de una complicada pero necesaria alianza entre la Iglesia, las instituciones y una sociedad civil consciente de su valor •

El espíritu de Bizkaia en el arte

El Museo de Arte Sacro albergará una exposición temporal desde el 15 de diciembre de 2025 al 10 de mayo del 2026. En esta exposición conjunta con el Museo de Bellas Artes, se expondrán más de 60 obras que recogen mensajes religiosos en el arte vizcaíno (siglo XIX-principios del siglo XX).

Desde mediados del siglo , la sociedad vizcaína se hallaba inmersa en un dinámico entramado social en el que la vida religiosa desempeñaba un a el destacado, no solo en el ámbito estrictamente es iritual, sino tam i n en los lanos olítico, ideológico y educati o n i aia, la fe contaba con un profundo arraigo en la vida cotidiana. in em argo, ue a lo largo del siglo XIX cuando las instituciones religiosas consolidaron una presencia más visible y un papel decisivo en la esfera lica

Los profundos cambios que trajo consigo la Segunda e olución ndustrial 1914) transformaron radicalmente la manera en que la sociedad vizcaína entendía y vivía sus tradiciones. El mundo rural, el marítimo, el o rero y el urbano compartían un mismo sustrato espiritual que formaba parte esencial del orden de la vida.

o resulta e tra o, or tanto, que el arte roducido en Bizkaia en ese periodo poseyera un marcado carácter religioso, re e o del ro undo arraigo que la Iglesia tuvo en la historia y en la identidad del

territorio os artistas, siem re atentos a captar y reinterpretar su entorno, recogieron en numerosas ocasiones escenas de la vida religiosa vizcaína de carácter popular o promovidas por el ámbito eclesiástico.

La religiosidad vizcaína se expresó de modo distinto en cada ámbito. En el medio rural, el caserío y la ermita eran centros de cohesión: la romería al santuario, la misa o la procesión patronal representaban el ritmo de la comunidad.

La montaña y el valle se concebían como espacios de contemplación espiritual. En los uertos, la e acom a a a al marino en cada travesía. En el entorno o rero, las ricas y minas estaban a menudo consagradas a santos y santas rotectores, cuya intercesión se invocaba para la seguridad y prosperidad del trabajo. En todos estos entornos, la glesia ofrecía un marco moral y social de referencia para la población.

Nuevos aires

a industriali ación, sin emargo, alteró este equili rio ancestral. La llegada masiva de inmigrantes y la emergen-

Espíritu de modernidad

Conferencia de Javier González Novo

Coordinador de Conservación e

cia de una nueva clase obrera generaron tensiones sociales y un incipiente laicismo urano un así, la ida social seguía girando en torno al templo. Como no podía ser de otra manera, todo este anorama se re e ó en el m ito

artístico n i aia, durante el ltimo tercio del siglo y los rimeros a os del , se desarrolló un movimiento compleo, un estímulo hacia las artes sin precedentes en la región •

Genaro Urrutia, Anunciación, 1932

Una exposición que desvela el alma de una época

En el Museo de Arte Sacro de Bilbao

El Museo de Arte Sacro de Bilbao acoge la exposición “El Espíritu de Bizkaia”, una ambiciosa muestra conjunta con el Museo de Bellas Artes que disecciona el papel vertebrador de la religión en un periodo de convulsión sin precedentes: la transformación de Bizkaia desde la Segunda Revolución Industrial hasta la Guerra Civil.

El acto de inauguración, celebrado el 15 de diciembre por la tarde, contó con la intervención del obispo de Bilbao, Joseba Segura. En su discurso, dirigido en euskera y castellano, el prelado subrayó que “el arte ofrece una oportunidad incomparable para conocer cómo nuestras sociedades anteriores vivieron la religión”. Agradeció la “magnífica labor” de los equipos de ambos museos y celebró que esta exposición marque el brillante inicio de la nueva directora del Museo Diocesano, Raquel Cilla.

Una colaboración histórica

En la presentación a los medios, Raquel Cilla, se felicitó por esta colaboración, que

“Arteak, parebako aukerea emoten deusku gure aurreko gizarteak erlijioa zelan bizi izan eban ezagutzera emoteko. Ez da erreza espiritu hori zein dan adierazotea. Beti bilakatuz doa, historiaren aro ezberdinei estu lotuta. Baina hemen, bikain azaltzen da”.

Bilboko gotzaina

ha traído 27 obras del Bellas Artes para unirse a 11 de la colección propia, sumando un total de 62 piezas gracias a cruciales préstamos. “Propone un viaje que representan la identidad social y religiosa en el cambio de siglo”, expuso Cilla, definiendo el periodo como “un gran momento en que la religión marcaba la vida pública y privada, un capítulo histórico en el desarrollo del arte entre la tradición y la modernidad”.

Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes, calificó el proyecto como la “colaboración más grande” entre ambas instituciones hasta la fecha. “Hablamos de un momento en que el arte está cambiando, se moderniza con el paso del mundo rural y sus costumbres al mundo urbano que surge de la industrialización”.

Nora Sarasola, directora de Obra Social de BBK, entidad patrocinadora, agradeció que

Javier Novo, comisario de la exposición

“el Bellas Artes se haya desplazado al centro de Arte Sacro, un espacio que permite realizar una narrativa adecuada. Esto atraerá a más gente a este museo”.

Un viaje en siete capítulos

El comisario, Javier Novo (coordinador de Conservación e Investigación del Bellas Artes), estructuró el relato en siete secciones que guían al visitante:

1. ‘Creer en la transformación’: Actúa como introducción con obras como ‘Por las víctimas del mar’ de Valentín de Zubiaurre o ‘Sala de mi colegio’ de Asunción García Asarta.

2. ‘Modernizar lo sagrado’: Presenta reinterpretaciones de la iconografía religiosa, como el ‘Cristo’ en mármol de Quintín de la Torre.

3. ‘Ocio y devoción’: Incluye una conmovedora fotografía anónima de una misa de campaña en el frente vasco de 1937. “Se usó como propaganda contra los franquistas que hablaban de

6 ‘Nuevas iconografías femeninas’: Analiza arquetipos como la “Eva arratiana” frente a la “nueva Eva” moderna, con piezas clave de Arteta como ‘Mirentxu o María’

los vascos como de laicos y ácratas, cuando el ejército vasco tenía 110 capellanes”, explicó Novo.

4. ‘Alma comercial’: Muestra iglesias y ermitas como plazas de mercado y encuentro, con obras como ‘En la romería’ de Aurelio Arteta.

5. ‘Paisajes místicos’: El paisaje adquiere protagonismo con templos y santuarios integrados en la geografía vasca.

7. ‘Espacios sagrados’: Cierra con planos y maquetas que revelan el auge de la arquitectura religiosa y el mecenazgo burgués.

Un patrimonio reunido

La exposición es un logro de colaboración, reuniendo préstamos del Gobierno Vasco, Banco Santander, Kutxa Fundazioa, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el Museo de Bellas Artes de Álava, el Euskal

Museoa, el Archivo Histórico Foral de Bizkaia y colecciones privadas, junto a los fondos de ambas instituciones organizadoras.

“El Espíritu de Bizkaia” se consolida así como una cita imprescindible. Más allá del indudable valor artístico de las obras la muestra ofrece una lente poderosa para entender una sociedad en crisis y transformación, donde la iglesia fue el centro de gravedad de una comunidad que buscaba, a través del arte, preservar su espíritu humano frente al vendaval de la modernidad •

Jose Echenagusia. Coronación de la Virgen de Begoña
Anselmo Guinea. Pascua florida, 1899. Museo de Bellas Artes de Bilbao
Juan de Barroeta. Paisaje de Arantzazu, Arratia.

Una de las fotografías más antiguas de Bizkaia

En lo alto del valle de Orozko, junto al caserío Manzarbeitia, se alza desde mediados del siglo XIX la ermita de San Isidro, un pequeño templo rural que, además de su valor arquitectónico y devocional, custodia uno de los testimonios visuales más antiguos de Bizkaia. La ermita fue construida en 1856 por iniciativa vecinal. Dedicada a San Isidro Labrador, patrón del mundo agrícola, refleja la estrecha relación entre fe, trabajo y vida cotidiana en el Orozko de la época.

Arquitectura sencilla, identidad local

El edificio responde a una arquitectura modesta y funcional, típica de las ermitas rurales del siglo XIX. Presenta una nave de tres tramos y un ábside poligonal, construidos en mampostería con refuerzos de sillería en esquinas y vanos.

En el exterior destaca el pórtico, que en su día albergó la antigua escuela del barrio, así como la espadaña de estilo neoclásico, que corona el conjunto con sobriedad.

En el interior se conserva un pequeño retablo neogótico y diversas imá-

genes devocionales, además de una pila bautismal de arenisca, realizada coincidiendo con la construcción de la ermita, testimonio del papel central que este espacio tuvo en la vida comunitaria de Manzarbeitia.

Una fotografía única

Sin embargo, lo que convierte a la ermita de San Isidro en un enclave verdaderamente singular es la fotografía que históricamente se ha conservado en su entorno: uno de los daguerrotipos más antiguos conocidos en Bizkaia.

La imagen retrata a Juan Antonio de Sagarmínaga, hacendado local cuya aportación económica fue decisiva para culminar las obras del templo. Realizado hacia 1856, el daguerrotipo no solo documenta a un personaje clave en la historia de la ermita, sino que constituye una pieza excepcional de los inicios de la fotografía en el territorio histórico, cuando esta técnica apenas comenzaba a difundirse.

De la ermita al museo: patrimonio compartido

Actualmente, esta valiosa fotografía puede contemplarse en la exposición

temporal “El espíritu de Bizkaia”, que se exhibe en el Museo de Arte Sacro, y que permanecerá abierta al público hasta el 10 de mayo de 2026 •

Rostros napolitanos en Bilbao

El Museo de Arte Sacro de Bilbao conserva tres bustos relicarios napolitanos realizados entre 1605 y 1643 y atribuidos al taller de Aniello Stellato. Estas esculturas, concebidas como contenedores de reliquias auténticas, testimonian la circulación de arte y devoción entre Nápoles y los territorios de la Monarquía Hispánica en pleno Barroco.

Devoción hecha escultura

Se trata de 3 esculturas de San Germán, Santa Ágata y San Justino (?) están talladas en madera dorada y policromada. En el centro del pecho conservan el característico óculo relicario destinado a alojar una reliquia, transformando la imagen en un contenedor visible de lo sagrado. Su producción se sitúa en el contexto posterior al Concilio de Trento (1545-1563), cuando la Iglesia católica reforzó la veneración de santos y reliquias. Roma y sus catacumbas alimentaron esa demanda, mientras Nápoles, capital del virreinato español, actuó como puente entre Italia y la Monarquía Hispánica.

Del metal a la madera

Los talleres napolitanos adaptaron a la madera modelos propios de la orfebrería en plata: medios cuerpos sobre peana, ricas vestiduras doradas y estofadas, y la teca en el pecho como núcleo devocional.

La escultura no solo representaba al santo: hacía presente su cuerpo mediante la reliquia.

Materia y sacralidad

El contraste entre piel oscurecida y vestiduras doradas intensifica la teatralidad barroca. Una de las piezas presenta carnaciones claras, señal de restauraciones históricas y de cambios en el gusto devocional hacia acabados más naturalistas. Estas variaciones revelan la evolución tipológica de los bustos relicarios en la primera mitad del siglo XVII.

Un patrimonio conectado

La llegada de estas piezas a Bizkaia responde a redes de circulación en las que

participaron obispos, virreyes y élites devotas. Su presencia confirma que el Barroco fue un fenómeno internacional, con intercambios constantes de objetos, modelos y creencias. Hoy, estos bustos permiten leer el patrimonio bilbaíno como parte de una red artística y espiritual que unía Roma, Nápoles y el norte peninsular.

Bustos relicarios napolitanos (16051643), taller de Aniello Stellato. Madera dorada y policromada. Museo de Arte Sacro de Bilbao •

Un legado artístico entre México y Artea

En la ermita de San Miguel de Elexabeitia, en Artea, se conserva una obra de notable relevancia histórica y artística: una Virgen de Guadalupe pintada en 1754 por Miguel Cabrera, uno de los mayores exponentes del barroco novohispano del siglo XVIII.

Actualmente depositada en el Museo de Arte Sacro para su estudio y conservación, la pieza ha sido solicitada por el Museo de Bellas Artes para formar parte de una próxima exposición, reconocimiento que subraya su importancia dentro del patrimonio artístico vinculado a nuestro territorio.

Miguel Cabrera (1715–1768) fue una fgura central en la pintura mexicana de su tiempo. Su prestigio se consolidó no solo por la calidad de su producción, sino también por su estudio directo de la imagen original guadalupana. La obra de Artea pertenece a su periodo de madurez, cuando el modelo iconográfco estaba plenamente defnido y alcanzaba una notable depuración formal.

Una obra singular

Nuestra obra conserva una inscripción en la parte inferior del lienzo que aporta un dato fundamental: la pintura fue realizada “según devoción de Don Francisco Antonio de Eguiluz, natural de Arteaga”. Este detalle la sitúa en el contexto de los intensos intercambios entre el País Vasco y la Nueva España durante el siglo XVIII. Mu-

chos vizcaínos desarrollaron allí su actividad económica y social, y no era infrecuente que, al regresar o mantener vínculos con su lugar de origen, encargaran obras de carácter religioso a prestigiosos talleres mexicanos.

En este caso, el encargo a Cabrera revela tanto la posición del donante como su sensibilidad cultural. No se trata de una copia cualquiera, sino de una pintura ejecutada por el principal artista guadalupano del momento, lo que otorga a la obra un valor singular dentro del conjunto de representaciones de la Virgen de Guadalupe conservadas en Europa.

Exposición en el Bellas Artes de Bilbao

Tras permanecer durante siglos en la ermita de San Miguel de Elexabeitia, la pintura ha sido objeto de un estudio técnico reciente, lo que ha permitido profundizar en su conocimiento material y contextualizarla dentro de la pintura virreinal mexicana.

Su depósito en el Museo de Arte Sacro y su próxima inclusión en una exposición del Museo de Bellas Artes contribuyen a visibilizar un patrimonio que conecta directamente la historia local con los circuitos artísticos del Atlántico hispano.

La Virgen de Guadalupe de Artea no es solo una imagen devocional: es también testimonio del dinamismo cultural del siglo XVIII y del diálo-

go artístico entre México y el País Vasco. Su conservación y difusión permiten recupe-

rar un capítulo signifcativo de nuestra historia compartida •

Arteako Guadalupeko

Mater Dei: La huella en las ermitas de Bizkaia

La geografía de Bizkaia está vertebrada por una densa red de ermitas que act an como hitos del aisa e y contenedores de un legado artístico excepcional. La iconografía mariana —la representación de la Virgen en sus diversas advocaciones— ha sido durante siglos un e e central del arte occidental. En el territorio vizcaíno, este er or se manifesta en di ersos lugares Zeberio, Muskiz y Karrantza son solo algunos e em los

Zeberiogana: el esplendor del `Ars Lignea´ y el rococó

En el valle de Zeberio se alza la ermita de Andra Mari de Zeberiogana, un edifcio de dimensiones nota les que rompe con la modestia habitual de los templos rurales. La intervención más crítica ocurrió en 1844, cuando el arquitecto Cristóbal de Bernaola redactó un informe sobre su estado ruinoso, lo que lle ó a re a ar los muros, construir contrafuertes exteriores y levantar bóvedas de arista y una c ula aída de aire neoclásico.

Su mayor tesoro es su coro del siglo XVI, considerado uno de los me ores e emplares de talla ornamental en madera en Bizkaia. Esta pieza, enmarcada en la prestigiosa tradición del Ars Lignea vasco, destaca por su policromía original en ro o y negro, con soli os decorados con icos y a alcones maci os con as as biseladas.

n el res iterio, el arte se manifesta en un con unto de tres reta los rococó (1753-1754), obra de Domingo Gutiérrez, con policromía de Luis de Foncueba. El mueble destaca por su silueta

recortada y su profusa decoración de rocalla y es e os esar del ro o en 1976 de su Andra Mari gótica, la ermita conserva piezas de gran valor como un San Miguel barroco en actitud de pesar las almas y exvotos marineros de hacia 1900, que vinculan este valle de interior con la fe de los navegantes.

El Socorro de Muskiz: tradición marinera

En el barrio de Pobeña, sobre un montículo que domina la playa de La Arena, se sit a la ermita de uestra e ora del Socorro. Este templo del barroco popular fue construido hacia 1768 gracias a una promesa del capitán Pedro de Llano, quien sobrevivió a un violentísimo huracán cerca de La Habana a bordo del paquebote El Colón.

l edifcio es un testimonio i o del asado minero y marinero de Muskiz. El patrimonio mueble del Socorro es excepcional por su carácter narrativo. Alberga el exvoto marinero más antiguo de Bizkaia: una pintura de 1768 que detalla el milagro vivido por De Llano. La imagen titular es una talla de vestir del siglo XVIII, diseñada para ser engalanada con mantos seg n la tradición a de oción se com leta con ritos nicos, como la procesión donde los arrantzales forman un pasillo con los remos en alto para cubrir el paso de la Virgen, simbolizando la protección solicitada antes de embarcar.

El Buen Suceso de Karrantza: resiliencia en el valle

En el extremo occidental, el Santuario de Nuestra Señora del Buen Suceso repre-

senta la consolidación del barroco en el siglo XVII. Su estructura fundamental data de 1670-1671, presentando una nave de planta de salón con una hermosa bóveda nervada de terceletes, un estilo que se repite en otras iglesias carranzanas.

l edifcio ha resistido em ates clim ticos severos, como el huracán de 1941 que derribó su espadaña original, hoy sustituida por una más modesta que imita las espadañas aldeanas de la zona.

El Retablo Mayor, de la segunda mitad del siglo XVIII, utiliza columnas salomónicas trepadas de vides para enmarcar a la Patrona. La imagen del Buen Suceso es una talla de madera policromada de principios del XVIII, que representa a la Virgen sobre una base con tres cabezas de ángeles • Hiru

Nuestra Señora del Socorro

Descubrir Arratia a través de su patrimonio

El patrimonio artístico y religioso de Bizkaia forma parte de nuestra memoria colectiva. Iglesias, ermitas, retablos, imágenes y objetos litúrgicos no son solo elementos vinculados a la fe; también cuentan la historia de las personas y las comunidades que han dado forma a nuestro territorio a lo largo de los siglos. Conservar este legado, comprenderlo y acercarlo a la ciudadanía es el objetivo del Catálogo Monumental de la Diócesis de Bilbao (CMDB), un proyecto que une investigación, documentación y divulgación para proteger y poner en valor el patrimonio de Bizkaia al completo.

El trabajo comenzó en la comarca del Alto Nervión, que sirvió como proyecto piloto para definir la metodología y las herramientas necesarias. Aquella primera experiencia permitió comprobar la magnitud de una iniciativa que va mucho más allá de fotografiar templos o describir edificios.

Presentación en junio

En este 2026, la gran protagonista del proyecto es la comarca de Arratia, cuya presentación pública tendrá lugar el próximo día 26 de junio. Se trata de una de las fases más importantes desarrolladas hasta ahora, ya que incluye diez parroquias y sesenta y ocho ermitas repartidas entre Artea, Arantzazu, Dima,

Igorre, Bedia, Lemoa, Zeanuri, Ubidea y Areatza. Arratia conserva un patrimonio extraordinario que refleja siglos de historia, espiritualidad y tradición popular.

El Catálogo Monumental no se limita a recopilar datos básicos sobre los templos. Detrás hay un amplio trabajo de campo e investigación. Cada edificio se visita de manera detallada para estudiar su arquitectura, revisar su estado de conservación y documentar todos los bienes que guarda en su interior: retablos, esculturas, pinturas, piezas de orfebrería, textiles, campanas y otros elementos litúrgicos. A ello se suma una importante labor de búsqueda documental y bibliográfica en archivos e instituciones de dentro y fuera de Bizkaia.

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es precisamente esa combinación entre investigación especializada y divulgación pública. Toda la información recopilada se incorpora a una página web (https://catalogomonumentaldiocesisbilbao.com) accesible en euskera y castellano, acompañada de fotografías, planos y materiales explicativos. Además, muchos templos cuentan ya con códigos QR instalados en sus accesos para que cualquier visitante pueda consultar fácilmente información histórica y artística desde su teléfono móvil.

La presentación de Arratia supondrá un paso importante dentro de este camino. Después de meses de trabajo silencioso, miles de fotografías, centenares de fichas y numerosas horas de investigación, el público podrá descubrir de una manera más cercana una parte esencial del patrimonio vizcaíno •

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