

JOANNE SIMMONS
TÚ eres la razón de nuestro trabajo en Barbour Español. Prometemos que siempre usaremos los talentos que nos ha dado Dios para producir contenido pensando en ti, y que permaneceremos fieles a la Biblia, sin importar las circunstancias.
Gracias por ser el centro de nuestro trabajo.
© 2026 por Barbour Español
ISBN 979-8-89151-394-5
Título en inglés: Worry Less, Pray More: A Teen Girl’s Devotional Guide to Anxiety-Free Living © 2023 por Barbour Publishing, Inc. Todos los derechos reservados.
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Las citas bíblicas marcadas como «nvi» son tomadas de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®. nvi ®. Copyright © 1973, 1978, 1984, 2011 por Biblica, Inc.™ Usado con permiso. Todos los derechos reservados mundialmente.
Las citas bíblicas marcadas como «ntv» son tomadas de la Sagrada Biblia. Nueva Traducción Viviente copyright© 1996, 2004, 2015 por Tyndale House Foundation. Usadas con permiso de Tyndale House Publishers, Inc. Carol Stream, Illinois 60188. Todos los derechos reservados.
Las citas marcadas como «tla» han sido tomadas de la Biblia Traducción en lenguaje actual ©Sociedades Bíblicas Unidas, 2000. Usado con permiso.
Desarrollo editorial: Semantics Inc., semantics01@comcast.net
Publicado por Barbour Español, un sello de Barbour Publishing, Inc., 1810 Barbour Drive, Uhrichsville, Ohio 44683, www.barbourbooks.com
Nuestra misión es inspirar al mundo con el mensaje transformador de la Biblia.
Impreso en China.





«No se precupen por su vida».
Mateo 6:25 nvi
Jesús lo dijo sin rodeos: no debemos preocuparnos por nuestra vida. ¡Vaya! Hasta nos puede hacer gracia. Quizá pensemos: ¡Pero Jesús no vivió mi vida! ¡No sabe por lo que estoy pasando! Pero ahí es cuando debemos recordar quién es Jesús: el Santo de Dios. Si Él lo dijo, hagamos todo lo posible por obedecerle. Y no olvidemos que Él “porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó” (Hebreos 4:15 ntv). Entonces, ¿cómo podemos esforzarnos por seguir el mandato de Jesús de no preocuparnos? “Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos” (Hebreos 4:16 ntv). ¡Preocúpate menos y ora más, chica!
TRANSFORMA TUS PREOCUPACIONES
EN ORACIONES
No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6–7 ntv
¿Qué preocupaciones rondan tu mente hoy? ¿Notas cómo se agitan en tu pecho y en tu estómago? ¿Te quitan el sueño? Dios se preocupa por ti cuando te ves atrapada en tus inquietudes. Él quiere liberarte de ellas y llenarte de su paz. Tómate un momento para imaginar que tienes todas tus preocupaciones entre las manos. Ahora, apriétalas y dales forma a esos pensamientos mientras te concentras en Dios y en su bondad. Alábale. Pídele lo que necesites. Verás cómo poco a poco tus preocupaciones se transforman en algo nuevo y completamente bueno: se convertirán en oraciones, acercándote más a Dios y a su inmenso amor por ti.
Querido Dios, ayúdame a convertir mis preocupaciones en oración. Necesito tu paz, esa sensación de plenitud y la seguridad de que todo terminará bien, para calmar mi corazón. Amén.
PORQUE ÉL CUIDA DE TI
Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.
1 Pedro 5:7 nvi
La palabra echa en esta versión de la Escritura es muy acertada. A Dios no le importa en absoluto que lances tus preocupaciones sobre Él con toda tu fuerza. Él recogerá tu ansiedad y la hará desaparecer. Te ama tanto que no quiere verte atrapada en las preocupaciones, con las manos inquietas y de un lado para otro. Quiere que confíes en Su cuidado y que vivas llena de Su paz. Primera de Pedro 5:6 (nvi) dice: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo.” Mantente firme mientras esperas que Dios actúe en eso que te preocupa. Permanece humilde (no orgullosa), sabiendo que Él tiene el control y te levantará conforme a Sus planes y tiempos perfectos.
Querido Dios, echo sobre Ti toda mi ansiedad con todas mis fuerzas. Por favor, líbrame de ella. Gracias por ser un Padre tan bueno, que desea llenarme de Tu paz. Confío en que Tú me levantarás y sacarás de aquello que más me preocupa. Amén.
ALEGRÍA, ORACIÓN Y GRATITUD
Estén siempre alegres. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.
1 Tesalonicenses 5:16–18 ntv
Este pasaje es un recurso maravilloso para superar la ansiedad. ¿Puedes centrarte en la alegría? ¿Cuánto tiempo dedicas a la oración últimamente? ¿Por qué cosas te sientes agradecida? Reflexionar sobre todo esto te ayudará a recordar cuántas veces Dios ya te ha bendecido y te animará a confiar en Él para el futuro, sin importar las circunstancias. ¡La alegría, la oración constante y el agradecimiento son el deseo de Dios para quienes están en Jesús!
Cuando el corazón y la mente están llenos de estas cosas, apenas queda espacio para las preocupaciones.
Querido Dios, gracias porque nunca te cansas de escuchar mis oraciones. Ayúdame a enfocarme en la alegría, la oración y la gratitud para que las preocupaciones desaparezcan de mi mente. Amén.
¿POR QUÉ NOS PREOCUPAMOS?
Dios … envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.
1 Juan 4:10 nvi
¿Alguna vez te has preguntado por qué existe la preocupación? Si el pecado no afectara cada aspecto de la vida, no tendríamos motivos para preocuparnos. Cuando las primeras personas que Dios creó, Adán y Eva, decidieron desobedecer, el pecado se extendió a todos los que vinieron después, trayendo consigo dificultades, inquietud y la muerte al mundo. Pero Dios abrió un camino para vencer el pecado y disfrutar una vida eterna junto a Él. Demostró su amor inmenso por las personas al enviar a su único Hijo, Jesucristo, para dar su vida y pagar el precio del pecado de todos. Después, Jesús resucitó, mostrando el poder de Dios sobre la muerte, un poder que Él nos ofrece cuando aceptamos a Jesús como Salvador.
La mejor oración que alguien puede hacer es una oración de salvación, como esta:
Querido Dios, reconozco que a veces tomo malas decisiones. Esas acciones son pecado, y soy pecadora. Por favor, perdóname. Confío en que enviaste a tu Hijo, Jesucristo, como el único Salvador del pecado. Creo que Jesús murió en la cruz para pagar por mi pecado, resucitó y me da vida eterna. Quiero entregarte mi vida, Dios, y esforzarme por vivir como Jesús. Te amo y necesito tu ayuda en todo. Amén.
CONVERSACIÓN CONSTANTE
Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.
Romanos 5:5 ntv
Cuando Jesús resucitó, no permaneció en la tierra. Ascendió al cielo para estar con Dios, pero no nos dejó solos. Nos dio el Espíritu Santo para acompañarnos hasta que Él vuelva a la tierra. Al confiar en Jesús como Salvador, el Espíritu Santo vive en nosotros, nos guía y nos ayuda. Así que, cuando ores, piensa que tus pensamientos son como una conversación constante con Dios. Deja que su presencia ininterrumpida te consuele y te fortalezca mientras hablas con Él y le pides ayuda una y otra vez.
Querido Dios, ayúdame a recordar que siempre estás conmigo a través del Espíritu Santo. Tú quieres que te cuente cualquier cosa y todo lo que me pasa. Necesito tu ayuda para lograrlo, Dios. Estoy muy agradecida por tus regalos. Amén.
DEDÍCATE A LA ORACIÓN
Dedíquense a la oración: perseveren en ella con agradecimiento.
Colosenses 4:2 nvi
Aunque la oración puede ser una conversación continua con Dios, también es fundamental reservar momentos específicos y concentrados para orar. Tal vez ya lo estés haciendo, ¡y eso está genial! Si es así, sigue adelante.
Sea cual sea tu rutina de oración, siempre puedes profundizar más. Ahora, si recuerdas dar gracias a Dios por la comida en cada comida, empieza también a contarle otras cosas por las que te sientes agradecida a lo largo del día. Por la noche, además de agradecerle por el día y pedirle un buen descanso, pídele ayuda para afrontar lo que te espera mañana y los retos que tú y tus seres queridos enfrentan. Sea lo que sea de lo que hables con Dios y cuando lo hagas, sigue aumentando ese tiempo. Pídele más fe, más ayuda en tu vida y que se cumpla su voluntad. Así, te acercarás cada vez más a tu Padre celestial amoroso y experimentarás aún más su amor y poder en tu vida.
Querido Dios, ayúdame a ser constante en la oración. Haz que mi deseo de hablar contigo crezca cada día más. Amén.
EL ESPÍRITU DE LA VERDAD
Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que ha oído y les contará lo que sucederá en el futuro. Me glorificará porque les contará todo lo que reciba de mí. Todo lo que pertenece al Padre es mío; por eso dije: “El Espíritu les dirá todo lo que reciba de mí”.
Juan 16:13–15 ntv
Jesús pronunció estas palabras a sus discípulos, y ese mismo Espíritu de verdad está hoy en ti si has aceptado a Jesús como tu Salvador. Cuando las preocupaciones te hagan sentir abrumada, recuerda que el Espíritu está a tu lado, dispuesto a guiarte hacia toda la verdad. Y la verdad sobre tus preocupaciones es que ninguna es demasiado grande para que Dios la afronte. Él te ama y desea ayudarte con ellas. Entrégale tus inquietudes y deja que Él actúe por ti.
Querido Jesús, gracias por estar siempre conmigo a través del Espíritu Santo. Por favor, ayúdame a no dejarme llevar por mis preocupaciones, sino por tu verdad perfecta. Amén.
EL LIBRO MÁS VENDIDO DE TODOS LOS TIEMPOS
Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra.
2 Timoteo 3:16–17 ntv
¿Sabías lo popular que es la Biblia? Guinness World Records afirma: “El libro más vendido de todos los tiempos es la Biblia cristiana. Es imposible saber exactamente cuántos ejemplares se han impreso en los aproximadamente 1500 años desde que se estandarizó su contenido, pero la investigación realizada por la British and Foreign Bible Society en 2021 sugiere que el total probablemente está entre 5.000 y 7.000 millones de ejemplares”. Hay muchos libros increíbles en el mundo, pero ninguno supera la Palabra de Dios. ¡En ella están las respuestas para calmar todas tus preocupaciones! Cuanto más conozcas la Biblia y dediques tiempo a leerla, más cerca estarás de Dios, más crecerás como seguidora de Jesús y más se fortalecerá tu vida de oración. Así que nunca dejes de explorar tu Biblia. Es tu luz para guiarte durante toda la vida.
Querido Dios, gracias por darnos Tu Palabra, la Biblia. Guíame con ella durante toda mi vida. Amén.
ANHELA LA PALABRA DE DIOS
Yo te busco de todo corazón y llevo tu palabra en mi pensamiento. Manténme fiel a tus enseñanzas para no pecar contra Ti.
Salmo 119:10–11 tla
La Biblia no es un libro que prometa hacerte sentir siempre bien o entretenerte. Pero no es un libro cualquiera. Es un libro vivo y activo que viene de Dios mismo (Hebreos 4:12), y es la principal forma en que Él te habla, te guía y te corrige.
Puede ser realmente difícil mantener el hábito de leer la Palabra de Dios, sobre todo con tantas distracciones en nuestra vida. Además, tenemos una naturaleza pecaminosa que intenta alejarnos de los buenos hábitos y llevarnos a los malos. Y también hay un enemigo, Satanás, que quiere captar nuestra atención y mantenerla en el mundo y en cosas sin sentido, en vez de en Dios y en la verdad que Él quiere que escuchemos. Por eso, pídele a Dios que te ayude a desear pasar tiempo en Su Palabra cada día. Pídele que despierte en ti ese anhelo.
Querido Dios, deseo anhelar Tu Palabra y una relación contigo más que cualquier otra cosa. Por favor, ayúdame. Amén.
DOLOROSO, PERO BENEFICIOSO
Cada palabra que Dios pronuncia tiene poder y tiene vida. La palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo de nuestro ser. Allí examina nuestros pensamientos y deseos, y deja en claro si son buenos o malos.
Hebreos 4:12 tla
Este pasaje sobre la Palabra de Dios puede sonar doloroso... pero eso no significa que sea malo para ti. Piensa en otras cosas que duelen pero son buenas, como hacer ejercicio en deportes o baile; puede que te duelan los músculos, pero a largo plazo te hace más fuerte y resistente.
La Palabra de Dios puede ser dolorosa, pero siempre te hace bien. A veces duele cuando te muestra en qué te equivocas y cómo debes mejorar. Pero si la sigues, a la larga estarás mucho más sana. Mientras avanzas en tu vida de oración, pide a Dios que te ayude a no temer el dolor bueno que la Biblia produce al ayudarte a dejar atrás el pecado. Permite que Dios llene esos espacios con su bondad y amor.
Querido Dios, que Tu Palabra me corrija, me enseñe y me haga más saludable mientras me acerco a Ti y te obedezco. Amén.
NO TE RINDAS EN LA ORACIÓN
Un día, Jesús contó a sus discípulos una historia para enseñarles que siempre deben orar y no desanimarse. «Había un juez en cierta ciudad — dijo—, que no tenía temor de Dios ni se preocupaba por la gente. Una viuda de esa ciudad acudía a él repetidas veces para decirle: “Hágame justicia en este conflicto con mi enemigo”. Durante un tiempo, el juez no le hizo caso, hasta que finalmente se dijo a sí mismo: “No temo a Dios ni me importa la gente, pero esta mujer me está volviendo loco. Me ocuparé de que reciba justicia, ¡porque me está agotando con sus constantes peticiones!”». Entonces el Señor dijo: «Aprendan una lección de este juez injusto. Si hasta él dio un veredicto justo al final, ¿acaso no creen que Dios hará justicia a su pueblo escogido que clama a él día y noche? ¿Seguirá aplazando su respuesta?
Lucas 18:1–7 ntv
Jesús contó esta historia para enseñarnos que nunca debemos rendirnos en la oración. El mensaje es que si un juez, que ni siquiera respetaba a Dios, finalmente decidió ayudar a la mujer que insistía una y otra vez, ¿cuánto más ayudará Dios a quienes ama y acuden a Él buscando su ayuda?
Querido Dios, gracias porque deseas que te hable en oración siempre. Ayúdame a no abandonar nunca la oración. Amén.
ORACIÓN POR TUS PADRES
«Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar».
Éxodo 20:12 tla
Quizá algunas de tus preocupaciones tengan que ver con tu familia. ¿Cómo van las cosas con tus padres? Ser madre o padre es una gran responsabilidad, así que espero que estés orando por ellos y esforzándote en mantener una buena relación. Los buenos padres hacen mucho para cuidarte. No siempre estarás de acuerdo con ellos, pero la Palabra de Dios te enseña a respetarlos. ¿En qué aspectos te sientes más agobiada en la relación con tus padres? ¿Qué es lo que más te cuesta a la hora de honrarlos? ¿Y qué es lo que te resulta más sencillo?
Querido Dios, necesito tu ayuda para tener una relación maravillosa con mis padres. Quiero esforzarme por honrarlos y orar por ellos con regularidad. Ayúdanos a comprendernos, querernos y a no causarnos estrés. Amén.
ORACIÓN POR TODA LA FAMILIA
Aquellos que se niegan a cuidar de sus familiares, especialmente los de su propia casa, han negado la fe verdadera y son peores que los incrédulos.
1 Timoteo 5:8 ntv
Debemos cuidarnos unos a otros en nuestra familia, especialmente a quienes viven con nosotros, como nuestros padres y hermanos, pero también a nuestra familia extensa: abuelos, tíos, tías y primos. Puede que te preguntes cómo puedes ayudar a los demás en tu familia, y quizá eso te preocupe. Pero no tiene por qué ser así. Con la ayuda de Dios, siempre puedes dar ánimo y orar por sus necesidades. Puedes compartir el amor de Dios. Y si surge algún conflicto, puedes intentar resolverlo y ser comprensiva. Dios te ha puesto en tu familia. Dale gracias por cada persona y pídele ayuda para ser una miembro cariñosa de tu familia.
Querido Dios, amo a mi familia y sé que Tú la amas aún más. Por favor, ayúdanos a tener buenas relaciones. Y te pido que toques el corazón de los familiares que no creen en Ti. Muéstrame cómo puedo compartir Tu verdad con ellos. Amén.
CÓMO ORAR
«Orad de la siguiente manera...»
Mateo 6:9 ntv
En la Biblia, Jesús nos dejó un ejemplo claro de cómo orar, que seguramente conoces: se llama el Padre Nuestro. En Mateo 6:9–13 (ntv), Jesús dice: «Ora de la siguiente manera: Padre nuestro que estás en el cielo, que sea siempre santo tu nombre. Que tu reino venga pronto. Que se cumpla tu voluntad en la tierra como se cumple en el cielo. Danos hoy el alimento que necesitamos, y perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros. No permitas que cedamos ante la tentación, sino rescátanos del maligno.»
Este modelo de oración no significa que debamos repetir siempre las mismas palabras, sino que Jesús nos mostró cómo acercarnos a Dios. Cada vez que oremos, podemos inspirarnos en esta oración. Al orar, debemos ser sinceras y recordar que Dios es perfectamente santo. Podemos pedir que su Reino venga y que se cumpla su voluntad. Es importante solicitar lo que necesitamos cada día, pedir perdón por nuestras faltas y también poder perdonar a los demás. Debemos pedir ayuda para no caer en el pecado y reconocer la grandeza de Dios.
Querido Jesús, gracias por enseñarnos la mejor manera de orar. Ayúdame a seguir tu ejemplo cada día. Amén.
OÍR SIN ESCUCHAR
Pues clamé a él por ayuda, lo alabé mientras hablaba. Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado. ¡Pero Dios escuchó! Él prestó oídos a mi oración.
Salmo 66:17–19 ntv
¿Alguna vez oyes algo pero no llegas a escuchar de verdad? A veces, sentada en clase, puedes oír a la profesora hablar pero realmente no prestas atención a lo que dice. O quizá escuchaste a tus padres darte instrucciones o recordatorios, pero no te concentraste ni las seguiste.
Dios siempre escucha nuestras oraciones porque es omnisciente, lo sabe y lo ve todo. Pero hay ocasiones en las que parece que no presta atención a nuestras oraciones. ¿Por qué sucede esto? En ocasiones, es porque guardamos pecados en nuestro interior en vez de reconocerlos ante Dios y pedirle ayuda para apartarlos. Gracias a Jesús, podemos confesarle todos nuestros pecados, pedir perdón y quedar libres de ellos. Cuando lo hacemos, Dios pone toda su atención en nuestras oraciones.
Querido Dios, gracias por enviarnos a Jesús para liberarme de mi pecado. Reconozco y confieso mis faltas ante Ti. Gracias por perdonarme y por escuchar mis oraciones. Amén.
DEJA QUE LA CREACIÓN TE REGALE PAZ
Pero pregúntales a las aves, y también a los animales, y ellos te lo contarán todo; ¡te darán una gran lección! Habla con la tierra, y con los peces del mar, y hasta ellos te lo dirán. Ellos saben muy bien que Dios lo ha creado todo. ¡Dios tiene en sus manos la vida de todos los seres vivos!
Job 12:7–10 tla
Sal fuera y observa un árbol enorme que creció a partir de una pequeña semilla, contempla una puesta de sol espectacular que pinta el cielo de colores brillantes, o escucha el canto de un pájaro único, todas estas maravillas pueden tranquilizar tu corazón, tu mente y tus oraciones, y llenarte de paz. Recuerda que toda la creación surgió de la nada, hasta que Dios habló. Él creó y diseñó nuestro mundo; creó y diseñó cada planta, cada flor, cada criatura; creó y diseñó a cada persona a su imagen; y creó y diseñó un plan para salvarnos y darnos una vida eterna perfecta junto a Él.
Querido Dios, gracias por animarme y darme paz a través de todo lo que has hecho en la Creación. Recuérdame cada día tu poder perfecto y tu propósito. Amén.
SI ALGUIEN QUIERE SENTIRSE ORGULLOSO
Si alguien quiere sentirse orgulloso de algo, que se sienta orgulloso de creer en el Señor.
2 Corintios 10:17 tla
A veces, el origen de nuestra ansiedad es el orgullo. Nos preocupa demasiado aparentar que nunca fallamos ni cometemos errores. Queremos lucir impecables, seguir las últimas tendencias en maquillaje y ropa, o pensar que debemos destacar y ser las mejores, o al menos sobresalir en nuestros estudios y actividades. La Palabra de Dios nos recuerda en repetidas ocasiones que el orgullo es un pecado que puede meternos en muchos problemas. Así que, si vamos a sentirnos orgullosas de algo, que sea de lo que Dios hace. Él es a quien debemos señalar como perfecto, no a nosotras mismas.
Nadie es perfecto, y cuando tenemos la humildad de reconocer nuestros errores, debilidades y aquello en lo que no damos la talla, ayudamos a otros a ver que todos necesitamos confiar en nuestro Salvador perfecto, Jesucristo.
Querido Dios, quiero sentirme orgullosa solo de Ti. Ayúdame a entender que todo lo bueno que hago en realidad proviene de Ti. Permíteme mostrar a los demás tanto mi necesidad como la suya de Jesús como Salvador. Amén.
CUANDO TE RECHAZAN
Pues, cuanto más sufrimos por Cristo, tanto más Dios nos colmará de su consuelo por medio de Cristo.
2 Corintios 1:5 ntv
Ser rechazada duele. Tal vez alguien a quien considerabas una buena amiga te dejó de lado y terminó la amistad. Quizá hiciste audiciones para una obra en el colegio, segura de que conseguirías un gran papel, pero al final no te escogieron para ninguno. O a lo mejor solicitaste plaza en la universidad de tus sueños, convencida de que te aceptarían, pero no fue así. En momentos difíciles y confusos como estos, abre tu corazón en oración a Dios. Él quiere acercarse a ti, consolarte y recordarte que Jesús también sabe perfectamente lo que es sentirse rechazado. Al compartir con Él tu sufrimiento, te unes más a Él, y a través de estas experiencias, Él fortalece tu fe y tu carácter. Además, está preparando recompensas para ti en el cielo. Sigue confiando y amando a nuestro Salvador, y no dejes de orar, pase lo que pase, aunque enfrentes rechazo y sufrimiento. Dios es bueno en todo momento, y está obrando para poner todo en orden.
Querido Jesús, cuando me sienta rechazada, recuérdame que Tú también lo fuiste. Pero, en medio de Tu rechazo y dolor, Dios estaba obrando para salvar al mundo. Hazme recordar que Tú actúas de maneras que yo no puedo ver. Consuélame y fortalece mi fe mientras trabajas en silencio. Amén.
ESCRIBE Y RECUERDA
«Recordaré las obras del Señor; sí, traeré a mi memoria tus milagros de tiempos pasados. Reflexionaré en todos tus actos y meditaré en tus grandes hazañas».
Salmo 77:11-12 nvi
Una excelente manera de afrontar las preocupaciones es escribir en un diario. Apuntar tus pensamientos, miedos y dificultades te ayuda a reconocerlos al verlos plasmados en el papel. Cuando hayas hecho una lista, táchalos y escribe sobre ellos las verdades de Dios. Mira atrás y recuerda cómo Él te ha ayudado con problemas por los que antes te inquietabas. Escribe tus conversaciones con Dios, tus alabanzas y agradecimientos hacia Él. Haz listas de lo que le pides. Anota cuándo ves claramente cómo Dios responde a tus oraciones. Si pones fechas en cada entrada de tu diario de oración, tendrás un valioso libro de recuerdos reales al que podrás volver y ver cómo Dios ha obrado —y sigue obrando— en tu vida.
Querido Dios, me gustaría tomar el hábito de escribirte mis oraciones y registrar también cómo respondes a ellas. ¿Podrías ayudarme a conseguirlo? Amén.
ELIGE CON CUIDADO
Pónganlo todo a prueba, pero quédense nada más con lo bueno, y rechacen todo lo malo.
1 Tesalonicenses 5:21–22 tla
Hoy en día hay tantas opciones en películas, televisión, música, redes sociales y entretenimiento. Todas estas cosas pueden ser una fuente importante de ansiedad y tentaciones si no estamos atentas. Por eso, necesitamos pedir sabiduría para elegir lo que vemos, escuchamos, leemos o en lo que participamos en internet. Nuestro objetivo debe ser, como dijo David en el salmo 101:1–3 (ntv):
Cantaré de tu amor y de tu justicia, oh Señor; te alabaré con canciones. Tendré cuidado de llevar una vida intachable; ¿cuándo vendrás a ayudarme? Viviré con integridad en mi propio hogar. Me negaré a mirar cualquier cosa vil o vulgar.
Querido Dios, por favor guíame al tomar decisiones sobre entretenimiento y redes sociales. A veces hay tantas opciones que parece imposible elegir bien, ¡y ser cuidadosa no es lo más popular! Pero te amo y quiero mantenerme lejos de aquello que me cause ansiedad y de todo lo que me lleve a equivocarme y a defraudarte. Amén.