Uclés 1108. La batalla no deseada.
UCLÉS 1108, LA BATALLA NO DESEADA. Michel Muñoz García. Arqueólogo Especialista en Restauración Arquitectónica.
Pocas veces en la his-
dad a su hijo y heredero el pro-
siendo entonces su principal
toria de los conflictos humanos,
pio Ali ibn Tafusin. Hasta un
preocupación la de asegurarse
un enfrentamiento campal no
díscolo al Mustian, rey moro de
la fidelidad de sus súbditos
buscado ni planeado por ningu-
Zaragoza, envió a su hijo a
andalusíes. No bastaban pom-
no de los dos bandos, no parti-
congraciarse con el imperio de
posas ceremonias en el que
cipando ninguno de sus líderes
los norteafricanos, que poco
ulemas y cadíes recitaban el
principales –ni el rey Alfonso VI
después se anexionaban la
Corán, era necesario relanzar
ni el emir almorávide Ali ibn
Taifa de Albarracin con lo cual
una guerra santa que termina-
Yusuf –, ni implicándose un
quedaba abierto el camino a la
se de recuperar todos los anti-
numero desmesurado de efec-
ciudad del río Ebro. Un pruden-
guos territorios de Al-Andalus,
tivos, tuvo consecuencias tan
te rey castellano conquistó Me-
justificando de este modo la
trascendentes como la batalla
dinacelli a fin de proteger el
presencia almorávide en la
de Uclés del año 1108. Alfonso
flanco más expuesto de su re-
península a ojos de los musul-
VI abandonó Valencia en 1102
ino de esta zona que limita con
manes. Por otro lado, las expe-
que era gobernada por la viuda
el actual Aragón. Era el año
diciones integraban junto a los
del Cid, un año después Yusuf
1104 y dos años después mor-
guerreros del velo a una hete-
b. Tafusin cruzó el estrecho de
ía el emir Yusuf, su hijo Alí no
rogénea mezcla de moros –
nuevo para hacer jurar fideli-
cruzó el estrecho hasta 1107,
cordobeses, sevillanos, valen1