Un bandido con suerte Nathalia Brines
Para ti, Mamรก.
«Un bandido con suerte» me llamó aquella mañana el veterinario, en la pata derecha me vacunó, y por mi cabeza, su mano pasó.
De regreso a casa, no pude evitar pensar en cómo me había llamado, tal vez el doctor no llegó a escuchar, por todo lo que había pasado.
Junto a tres hermanos nací, papá y mamá mucho nos amaron, con ellos muy feliz viví, hasta que por traviesos nos separaron.
En el nuevo hogar al que llegué, con gran alegría fui recibido, nuevos amigos encontré en dos preciosos niños.
De aquel hogar, era el consentido, tenĂa mi cama y mi propio plato, aunque para dormir no habĂa mejor sitio que en el interior de un zapato.
Fui creciendo muy contento, todo eran risas y alegrĂa. Trucos nuevos iba aprendiendo, y con mi familia los compartĂa.
El equilibro de Morfeo i