La ranita Silvia se ve obligada a tener que cambiar de vivienda, y como siempre le habían fascinado las luces de la ciudad, decide ir allí, encontrándose con muchas dificultades durante su camino, pero no se dejará vencer por ellas, logrando un final insospechado, y descubriendo también la importancia de la amistad, la cooperación y la empatía.