Alma transita distintos estados emocionales: a veces ríe, otras se entristece, se ilusiona, se cansa o se queda en silencio. Al poner nombre a lo que siente, encuentra calma y aprende a escucharse. A través de sus sensaciones corporales y emocionales, descubre que todo lo que siente tiene un lugar. Este recorrido íntimo y sensible invita a niños y adultos a aceptarse, valorarse y a conectar con la gratitud por la vida que habita en su interior.