En el gallinero de Laura se está cociendo algo nuevo. Clotilda decide ponerse a incubar un huevo y Laura está muy feliz porque uno de sus sueños es tener pollitos. La gallina, primeriza, ya no es tan joven. Esta no escucha mucho los consejos de las gallinas más experimentadas y el susto que se lleva es monumental. Laura pasa a la acción trasladando a la gallina y al huevo a la casa para controlar mejor la evolución de este.