Este cuento ofrece un nuevo enfoque ante las situaciones de acoso escolar para ayudar, especialmente, a los niños que lo sufren, a entender que ellos no tienen ningún problema y ofrecerles recursos y herramientas para gestionarlo. Pero también se dirige a padres y profesores para que puedan prevenir y detectar situaciones de acoso y afrontarlas desde la raíz: el niño que acosa.