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Matías y las cajitas mágicas

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Matías y las cajitas mágicas Valeria Chiado

Ilustrado por

QR EN O G I D CÓ ERIOR EL INT NIDO ONTE CON C NAL ADICIO

Mily Muñoz


INTRODUCCIÓN PARA LOS PADRES Queridos papás, sé que un divorcio o una separación es una situación dolorosa para cualquiera, y muchas veces no sabemos cómo abordarla de una manera saludable. Las personas necesitamos estar en homeostasis (equilibrio), y por eso, cuando una pareja toma la decisión de separarse, durante un tiempo nos sentimos «cojos», pues algo nos falta, sentimos miedo, enfado y tristeza porque no sabemos cómo será nuestro futuro a partir de ahora. Por suerte, el ser humano tiene una gran capacidad de adaptación, y cuando el miedo, el enfado y la tristeza van disminuyendo, empezamos a reinventarnos y a crear nuevas posibilidades en nuestra vida. La soledad que sentimos en un inicio pasa a ser nuestra compañera, nos ayuda a interiorizarnos, nos da oportunidad de reflexionar para ponernos nuevos objetivos, y justo en ese momento nos damos cuenta de que nunca estamos solos.


Un gran error que cometemos los papás es traspasar el enfado y el miedo a nuestros hijos, estamos enfadados con la otra persona, porque nos sentimos engañados, no queridos etc., y lo que hacemos es hablar mal del otro con frases como «solo piensa en él/ella», «nos ha abandonado», «no se preocupa por nosotros», «ya no nos quiere». Esto no solo nos perjudica a nosotros porque entramos en un bucle de reproches, sino que también involucramos a nuestro propio hijo. Y tú lo que quieres es lo mejor para tu hijo, ¿verdad? Pregúntate: «¿Qué consigues hablándole mal a tu hijo de su padre/madre? ¿Cuál es tu intención?, ¿que lo odie?, ¿que te quiera más a ti que a él? ¿que piense que tú eres mejor?». Los niños necesitan padres maduros que les enseñen a afrontar las adversidades de la vida, no necesitan burbujas de «vidas perfectas», porque en un futuro, cuando sean adultos, eso solo les acarreará sufrimiento.


Y vuelvo a preguntarte… «Tú lo que quieres es lo mejor para tu hijo, ¿verdad?». Enseñamos a nuestros hijos a hablar mal de los demás para ser víctimas y ser «el bueno» «o la buena», en lugar de enseñarles a aprender de cada situación a ser resilientes y a madurar emocionalmente. No maduraremos mientras juzguemos y hablemos mal de los demás. Una pareja es la unión de dos personas, y cada uno de los integrantes tiene el 50% de responsabilidad en lo que ocurre. Aunque te cueste admitirlo, nadie es culpable, sino responsable, y la balanza está equilibrada. Para que alguien haga algo, el otro tuvo también que hacer o no hacer algo. Es lógico que en un inicio sientas momentos de enfados, pero trabájatelos (haz deporte, rompe cosas, grita en el coche, llora), suelta ese enfado, pero no involucres a tu hijo en tu rabia. Aprende a observarte, y luego crécete ante la adversidad. Porque tienes ese poder si tú quieres.


Una vez sueltas tu rabia, te invito a hacer una inversión de pensamiento, pensar en todo lo que nos aportó en su momento la otra persona y lo que pudimos aprender de ella/él. Quizás hubo muchas cosas que no te gustaron o no fueron agradables, pero gracias a eso ahora eres la persona que eres, más fuerte, y con el tiempo descubrirás nuevas capacidades que no sabías que tenías. Permite a tus hijos que expresen su rabia, su miedo y su tristeza. No le quites importancia diciéndoles la típica frase de que «no pasa nada», al contrario, explícales que tú también te has sentido así en algún momento, e invítales a expresar todas esas emociones. Fomenta la comunicación sin obligarles o presionarles, todo tiene su momento. Podéis hacer ejercicios juntos, como ir a hacer deporte, gritar, llorar si hace falta, etc. Recuerda que una familia no se destruye, sino que se transforma. El ideal de familia perfecta no deja de ser una creencia que nos inculcaron de pequeños, pero ¿quién tuvo una familia perfecta? Busquemos la perfección en la imperfección.


Matías es un niño de 6 años que vive en casa con sus papás y su gatito Sam. El otro día, mientras jugaba con él en el patio de su casa, escuchó cómo sus papás se peleaban, no era la primera vez, pero era algo que no le gustaba


ISBN 978-84-18942-42-6

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Matías es un niño de 6 años, al que sus padres le explican que se van a separar. A partir de ese momento, lleno de incertidumbre por no saber qué va a pasar, empieza a experimentar un cúmulo de emociones como el miedo, la rabia o la tristeza. Entre los tres buscan estrategias con las que poder expresar estas emociones de una manera saludable emocionalmente, para poder vivir la separación no como una ruptura, sino como una transformación de la

familia que les aportará nuevos aprendizajes.

El gato ‘’‘’lleón’’

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