R.B. Wolf

Ilustrado por María Mena

LOS TRES HERMANIMALES...
...¡y el Día de la Madre!
Los tres HERMANIMALES, los llamaban así porque eran tres, eran animales y, por supuesto, porque eran hermanos.
A veces, también les decían «los tres elementos», no porque fueran muy revoltosos, aunque un poco sí, sino porque el mayor, NICOcodrilo, estaba siempre en el agua; GUILLErizo, que era el mediano, en la tierra; y la pequeña, ALIbélula, por el aire.
Ahora dejemos que se presenten:
—Soy NICOcodrilo, porque me llamo
NICO y soy un cocodrilo.
—Yo soy GUILLErizo, porque me llamo
GUILLE y soy un erizo.
—Y yo soy ALIbélula, porque me llamo
ALI y soy una Libélula.
Ya era mayo, llegaba el día de la madre, y estos tres elementos no tenían ni idea de qué regalarle.
Su papá, MANUELobo, les explicó que lo bonito del detalle era que lo hicieran ellos mismos. Por ejemplo, ese día, encargarse de preparar la comida.
Ellos, gustosos, aceptaron el reto.
—¿Y qué hacemos para comer? —dijo
GUILLErizo, a quien cualquier tipo de comida le parecía bien.
En un principio, no se ponían de acuerdo.
—Hagamos cereales, ¡a mí me encantan los cereales! —propuso NICOcodrilo.
—Yo... Yo quiero algo pequeñito, porque soy pequeñita y así puedo comerlo —dijo ALIbélula.
GUILLErizo ya tenía hambre y no sabía cómo resolverlo, así que decidió ir a preguntarle a su papá. Quizá él pudiera darle una idea.
MANUELobo, tras pensarlo un poco y consultar la enciclopedia, le sugirió arroz, ya que el arroz es un cereal; luego a NICOco-

drilo le encantaría y, al ser granos pequeños, ALIbélula no tendría problema para comerlo.
—Además, podría estar mucho más rico si se añade algún ingrediente extra —le aconsejó papá MANUELobo.
A GUILLErizo le pareció una gran idea y se lo comentó a sus hermanos:
—¿Qué os parece si hacemos arroz? Y para que esté más sabroso... ¡cada uno le añadimos un ingrediente!
—¡Será genial!
—¡Sí, genial!
A sus hermanos les pareció una excelente idea.
NICOcodrilo ya lo tenía claro:
—Yo echaré guisantes, porque su vaina parece un pequeño cocodrilo y también porque son buenos para el corazón.
ALIbélula dijo entonces:
—Yo pondré zanahoria, porque nuestras sombras se parecen y son muy buenas para la vista.
Escuchadas las razones de sus hermanos, GUILLErizo, que dudaba porque todo le gustaba, se decidió:
—Pues yo... Yo... Mmm... Yo, ¡jamón! Porque me hace mucha gracia, jajajamón, jajajajamón, jajajajamón, y si lo dices mucho... sale «monja»:
jamonjamonjamonjamonja, jajajamon. ¡Y reírse siempre es bueno! Jamón, jamón, jajaja, monjamonja, jaja, monja, monja, jaja.
—Je, je, je, je, je, je, je, je.
—jijijijí, jijijijí, jijijijí.
Así, los HERMANIMALES NICOcodrilo, GUILLErizo y ALIbélula rieron juntos y crearon ese maravilloso plato al que los tres aportaron algo.
Celebraron y comieron como animales, y compartieron como buenos hermanos e hijos todos de la madre NaturALICIA.
De repente, vieron que ya no quedaba nada, ¡se habían comido hasta el último grano de arroz!
Saciados, pero preocupados, quedaron pensativos.
Entonces se dieron cuenta de que sí quedaba algo: un inolvidable recuerdo y una fantástica receta que tenía un poquito de cada uno, haciendo que muchos pocos hiciesen un mucho.
Entre los tres la escribieron y la decoraron.
Finalmente, ese fue el regalo a su mamá, algo que los cinco siempre podrían compartir y disfrutar, y ella no olvidaría jamás.
La receta se titulaba... ¡Arroz tres deALICIA!
¡¡HASTA DESPUÉS, AMIGOS!!
LOS TRES HERMANIMALES...
...¡y una tarde en la playa!
Llegó junio, y NICOcodrilo, GUILLErizo y ALIbélula por fin están de vacaciones y, como durante el curso estudiaron mucho y como consecuencia sacaron muy buenas notas, apenas tienen deberes que hacer este verano. Algún ejercicio que otro cada día para mantener la mente activa y en forma. Pero con tanto tiempo libre también hay que ejercitar el cuerpo y divertirse. Hay tiempo para todo.
Hoy, por ejemplo, han decidido pasar la tarde en la playa.
Su mamá NaturALICIA les preguntó:
—¿A qué playa os gustaría ir, HERMANIMALES?
—A una que no conozcamos —dijo NICOcodrilo.
—¡Eso! Una en la que no hayamos estado nunca —añadió GUILLErizo.
—Tú, ¿qué opinas, pequeña ALIbélula?
—dijo su papá MANUELobo.
—¡Yo estoy deseando ir a la playa! Pero la verdad que me da igual a cuál, porque nunca he estado en una, jijijijí, jijijijí. Así que, papá y mamá, mejor decidid vosotros y nos dais una sorpresa.
—¿Os parece bien a los tres? —dijo NaturALICIA.
—¡Siiii! ¡Sorpresa! —respondieron a la vez
NICOcodrilo y GUILLErizo.
Una vez todos de acuerdo, solo faltaba preparar las cosas...
—Yo llevaré las palas y la pelota, dijo NICOcodrilo. Es un juego muy entretenido y podemos jugar los tres a la vez.
GUILLErizo propuso entonces:
—¿Por qué no llevo yo unos cubos y rastrillos para jugar con la arena y hacer muros y castillos?
—¡Qué divertido parece todo! —dijo ALIbélula.
—Pues yo... ¡Ah, sí! Los manguitos, que aún soy muy pequeña y nunca he estado en el mar. Hay que ser prudente y aprender a nadar.
MANUELobo y NaturALICIA los miraron sonrientes y les preguntaron:
—¿No se os olvida nada? Ya sabéis: cuando vayas a la playa, no te olvides...
Los tres HERMANIMALES se miraron y juntos gritaron a la vez:
—¡La toaaaalla!
Y los cinco se echaron a reír.
Ya con todo preparado, cada uno cogió su mochila y ¡para la playa!
Por fin llegaron y, ¡sorpresa! Los ABUELOroS estaban ahí esperándolos. Ya habían colocado las sombrillas, cogiendo sitio para todos.
—¿Sabéis cómo se llama esta playa, HERMANIMALES? —les preguntaron los ABUELOroS, que siempre tenían algún dato
para ellos y que nunca dejarán de aprender cosas nuevas.
—Es la playa de las rocas del tesoro. La llaman así porque, al bajar la marea, el mar deja ver un grupo de rocas, donde dicen que puede que haya algún tesoro oculto.
Pero no os hagáis ilusiones, nadie ha encontrado nunca más que solo rocas.
Besos, abrazos y a jugar. Había que investigar. Una nueva playa, mar, arena y rocas que indagar.
Se olvidaron de las palas, la pelota y los castillos de arena. Las rocas parecían más interesantes. Quizá encontrasen algo que mereciese la pena.
Nada más llegar a las rocas...
—¡Clac!, ¡clac! ¡Hola, soy cangreJORGE!
¡Clac!, ¡clac! Y aquí vivo, junto al mar... ¿Queréis conocer a los que vivimos en este lugar?
¡Clac!, ¡clac!
—Sííí —respondieron los tres HERMANIMALES al unísono sin dudar.
—De acuerdo... Os los voy a presentar. ¡Clac!, ¡clac! ¡Seguidme! Por el sonido de mis pinzas os podréis guiar. ¡Clac!, ¡clac!
Enseguida llegaron donde el primer habitante del lugar...
—¡Hola, amigos! Qué bien que me vengáis a visitar, soy JAIMEjillón... naranja por dentro y, por fuera, negro cascarón. Aquí vivo pegado, ahora estoy solo, antes acompañado. Mi amigo mejiJÓNATAN a otra roca con mejores vistas se ha mudado.
A su lado una chica guapa, se llama PAULApa, aunque su concha la cara le tapa. Como JAIMEjillón, estaba pegada a la roca más que un montón.
Y les dijo:
—¿Os parece que me muevo poco? Si JAIMEjillón se mueve nada... Yo me muevo el doble... ¡Nada de nada! Jujujú, jujujú.
—¡Pues NICOcodrilo el triple! —replicó ALIbélula—. ¡Porque siempre nada, nada y nada! Jijijijí, jijijijí.


Tras esas notas de humor, los tres HERMANIMALES siguieron a cangreJORGE y su «clac—clac».
Les dijo:
—Estos son los últimos seres de este lugar, ¡clac!, ¡clac! Son más animados, pero igual a la roca viven pegados.
—¡Hola!
—¡Hola!
—¡Hola!
—¡Hola!
Dijeron uno tras de otro:
—Nos llaman los perceBÉS!
Por orden se presentaron:
—¡Soy perceBENITO!
—¡Yo, perceBENANCIO!
—Yo soy el tercero... perceBERNARDO!
—Y yo, el más pequeñín... ¡Me dicen perceBENJAMÍN!
Juntos, los cuatro nos cantaron una canción: Somos los perceBÉS... amigos de JAIMEjillón,
también de PAULApa, todos nos movemos un montón...
Como una piedra en el suelo, ¡o estropeado un camión!
Pegados a la roca, haga lluvia... ¡o salga el sol!
Jejejeje
Jajajaja
Jijijijí
¡A los HERMANIMALES les encantó ese momento de farra, solo faltaba el ABUELOro acompañando... con el piano o la guitarra!
Ya subía la marea... Era hora de regresar. Además, papá MANUELobo, mamá NaturALICIA y los ABUELOroS estarían esperándolos para merendar.
—Adiós, amigos de la roca... ¡Hasta pronto! —se despidieron los tres HERMANIMALES.
—Cuidaos, amigos, y acordaos de vuestro amigo cangreJORGE que... anda para adelante, anda para atrás, a izquierda y a derecha... y con sus pinzas hace ¡clac!, ¡clac!
Al volver, los ABUELOroS, bromeando, les preguntaron:
—¿Qué tal, HERMANIMALES? ¿Lo habéis pasado bien? ¿Encontrasteis algún tesoro?
Los tres elementos se miraron y se sonrieron cómplices...
—Algo así —dijo NICOcodrilo.
—Yo también lo creo —añadió GUILLErizo.
—Claaaaro, ABUELOroS... ¡los tesoros de las rocas! —sumó ALIbélula.
Y los tres comenzaron a reír.
Pronto descubrieron que sí que habían encontrado un gran tesoro: las nuevas amistades que habían hecho. Se dieron cuenta de que nunca se sabe dónde ni cuándo puedes conocer algún amigo, y que, aunque al principio los viesen tan distintos a ellos, finalmente pasaron un gran rato.
Los siete merendaron viendo la puesta de sol en el horizonte y dando por concluida una maravillosa tarde de playa.
Les quedaron muchas cosas por hacer... Jugar en la arena, darse un chapuzón y seguro que nuevos amigos que conocer.
Los tres HERMANIMALES, los llamaban así porque eran tres, eran animales y, por supuesto, porque eran hermanos. A veces, también les decían «los tres elementos», no porque fueran muy revoltosos, aunque un poco sí, sino porque el mayor, NICOcodrilo, estaba siempre en el agua; GUILLErizo, que era el mediano, en la tierra; y la pequeña, ALIbélula, por el aire. En este libro se narran diferentes aventuras que estos tres personajes y otros muchos compartirán, haciendo que todos juntos pasemos momentos inolvidables, con valiosas enseñanzas.
Valores implícitos
Amistad, respeto, esfuerzo, humildad, alegría, solidaridad, valentía, libertad, superación, optimismo.

