El viejecito Alfonso es amigo de las posidonias, y puede estar hablando con ellas bajo las aguas del mar, gracias al oxígeno que producen sus amigas. Un día sus charlas se vieron interrumpidas por la presencia de miles de pequeños peces que corrían peligro, pero las posidonias, como eran muy valientes, los defendieron, además de conseguir algo muy valioso para el mar…