Skip to main content

Las Aventuras y Desventuras de Arturo Pendragón

Page 1


Capítulo 1

Conocemos a nuestro héroe,

Arturo Pendragón

Mi nombre es Arturo Pendragón.

¡Espera! Me estoy adelantando. No nací siendo Arturo Pendragón. Nací hace mucho tiempo, pero entonces no tenía nombre.

Me convertí en Arturo Pendragón. Todo esto probablemente sucedió el año pasado. Pero, para ser sincero, me confunde esto del «tiempo». Ya el día me parece lo suficientemente largo con

tanto dormir y comer. El por qué la gente sigue midiéndolo en esos fragmentos extraños, no tiene sentido para mí. Trae complicaciones.

Éramos siete cuando nací y yo fui el último. Es genial ser el último porque recibes mucha atención y, de alguna manera, la gente siente pena por ti. Mis tres hermanos y tres hermanas no mostraron ninguna simpatía por mí. Me empujaban, me daban codazos, incluso me mordían para llegar a la comida. Y mi mamá era muy buena con la comida. Nos mantenía a todos en excelente orden. Y se aseguraba de que yo tuviera suficiente leche. Así es como se sentía de todos modos. Éramos una familia alegre y feliz, y vivíamos en un lugar cálido, pequeño, pero acogedor. Cada día las mismas personas venían a vernos, in-

cluso mientras dormíamos. Pero ella siempre estaba alerta, por si acaso. Nunca se sabe. Podrían ser como en esa película de la que escuché hablar alguna vez y tener planes de convertirnos en un abrigo de piel gigante. Eso no sería muy agradable. Pero parecían inofensivos.

Hasta que empezaron a invitar a más personas a ver a mi familia y a mí. Cada vez que alguien venía se llevaba a uno de mis hermanos o una de mis hermanas. ¿Por qué? ¿Y a dónde los llevaban? Éramos tan felices juntos. Y amábamos a nuestra mamá. Todavía pienso en ella. Y en su leche.

Un día vinieron dos personas que me miraron mucho. No había hecho nada malo. Pero me levantaban y seguían levantándome, hasta el techo. Eso es bastante aterrador, debo decir. Me habría roto la nariz si me hubiese caído.

Mi nariz es muy importante. Es muy importante para cualquier perro. Es con ella que experimentamos el mundo. Incluso cuando eres muy pequeño, tu nariz te lleva a todas partes y te da toneladas de información. Por ejemplo, lo que hace el clima; lo que comió tal persona en la comida o el desayu -

no; si alguien está enfermo o asustado; en qué están pensando; tus planes para el fin de semana. Es una lista interminable de cosas. Te sorprenderías, si fueses un perro, al descubrir lo absolutamente increíbles que son nuestras narices. Mucho mejor que las narices que tienen las personas y mucho más elegantes.

Noté que mi nariz se volvía más elegante a medida que crecía. En unas pocas horas o quizás días (pero confieso que soy un poco vago con esas medidas), la mía creció y creció. De estar muy cerca de mis ojos a estar muy lejos, apuntando hacia el mundo. Me encanta ese punto y estaría totalmente perdido sin mi nariz.

De todos modos, me estoy adelantando otra vez.

Antes de que mi nariz realmente comenzara a crecer, las personas que mencioné seguían regresando y seguían levantándome muy alto y aterrorizándome. ¿Acaso no habían oído hablar del vértigo? Los perros también sufrimos de eso. Entonces, un día vinieron y me levantaron no hasta el techo, sino hacia dentro de una caja. No era una caja estrecha. Tenía suficiente espacio para acostarse, pero no para correr. Aunque, no había espacio para mi mamá. La miré mientras me llevaban en esa caja. Ella miró y me mostró su tristeza en sus ojos. Intenté hacer un ruido, pero no sabía cómo, así que en su lugar intenté correr alrededor de la caja. Pero eso era bastante difícil. Nunca más la volví a ver. Me pregunto cómo estará y si tendrá otra familia

ahora. Cómo amaba acurrucarme con ella y quedarme dormido sobre su pelo. Siempre extrañas a tu mamá.

Ahora tenía que preocuparme por estas personas que pusieron la caja y a mí en un cuarto que luego comenzó a moverse. Se movía muy rápido. No fue una experiencia agradable. Me caí. Pero, entonces, yo era muy pequeño, así que no tenía mucha altura para golpearme.

«Aprovecha al máximo», me dije. No tiene sentido quejarse y, de todos modos, había muchas cosas para oler. Estas

dos personas olían a flores y miel. He descubierto que muchas personas huelen así. No es desagradable. Es simplemente como son.

Nos detuvimos y hubo mucha charla que parecía estar dirigida a mí. No tenía idea de qué se trataba, pero el tono no era amenazante. Ahora, toda esa emoción me hizo querer hacer pipí, pero, cómo comunicarlo. Esperé una oportunidad. Por fin, me sacaron del cuarto que se movía, me llevaron a una habitación y la puerta de mi caja se abrió. Debo observar con más cuidado cómo hacen eso con la puerta. Es un buen truco. Me pasearon y solo hablaban y hablaban. Voces agradables. Parecen buenas personas. Pero mis pensamientos seguían volviendo a mi mamá.

Me llevaron afuera, al patio trasero, y me dejaron en el suelo. Y vaya si es-

taba agradecido. Un buen pipí largo, tan reconfortante y tranquilizador. Parecían estar muy complacidos conmigo por esto. No sé por qué. Luego hubo algo para comer y me mostraron lo que llegué a conocer como mi cama en mi propio dormitorio. También era donde ellos dormían. Fue muy dulce de su parte pensar en eso. Y realmente necesitaba dormir. Demasiada actividad para un solo día.

Poco a poco llegué a conocer a estas personas, mis personas. Los llamo amo y ama, lo cual es un poco curioso realmente. Sin duda, todos los perros somos socialistas y amamos la igualdad. Solo mira cómo los perros grandes permiten que los perros pequeños y gruñones les ladren. Podrían, por supuesto, tragárselos de un bocado. Pero no lo ha

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Las Aventuras y Desventuras de Arturo Pendragón by BABIDI-BÚ - Issuu